Israel-Palestina

Biografia de Ben Gurion David Vida y Obra Politica Por Israel

Biografia de David Ben Gurion-Vida y Obra Politica Por Israel

De ideales firmes y carácter obstinado, Ben Gurión se convirtió en el padre del Estado de Israel y figura relevante en su vida política. Procuró organizar la administración y la defensa militar de un país sitiado, apelando al alma histórica del pueblo judío.

Político israelí (Plonsk 1886-Tel Aviv 1974). Su apellido original era Gruen, de personalidad emblemática y fuerte carisma, se destaca como uno de los principales mentores del Estado judío.

Nacido un 16 de octubre de 1886 en Polonia, recibió desde muy joven la influencia de las ideas sionistas y socialistas. Su padre era abogado y activista del sionismo.

A los 11 años de edad, cuando murió su madre, ingresó en una escuela fundada por su padre, que le infundió ese afán por el renacimiento hebreo, sus convicciones sionistas y socialistas, como también su pasión por la vida pública.

Tras los pogromos de 1905, dejó Polonia y se instaló en Palestina, que se encontraba bajo control otomano. Fiel a sus convicciones de «volver a sus raíces», se dedicó por varios años a la agricultura.

Mas tarde en 1908 con el advenimiento de la Revolución de los Jóvenes turcos, abrazó la idea de que las políticas modernizadoras propuestas por dicho movimiento permitirían iniciar negociaciones entre el gobierno de Constantinopla y los sionistas, pero su ilusión duró poco, pues con el estallido de la Primera Guerra mundial, los turcos endurecieron sus posiciones frente a cualquier petición de autonomía en el interior del imperio.

Abandonó la granja para convertise en un editor de un diario sionista y en esa etapa de su vida tomó su nuevo apellido, Ben Gurion, en honor a un líder que se había rebelado contra la administración romana entre los años 66 y 73 d.C.

Biografia de David Ben Gurion-Vida y Obra Politica Por Israel
Siempre idealista y siendo aún muy joven creó el Movimiento socialista judío. En 1904 se trasladó a Varsovia para participar de las actividades del partido sionista socialista.

Durante la Primera Guerra Mundial, las autoridades turcas le expulsaron, y vivió en Estados Unidos.

En 1917 mediante la Declaración de Balfour , Gran Bretaña apoyaba las pretensiones sionistas de crear una “patria nacional” para los judíos en Palestina.

En 1918 volvió con la Legión Judía. Se estableció en Tel Aviv y fue uno de los fundadores del Partido Laborista.

Líder de la juventud, organizó un cuerpo armado, la Haganá, cuyo núcleo sería, tras la independencia, el germen del ejército israelí.

A pesar de la prohibición británica, organizó la inmigración en masa de los judíos a Palestina.

En 1948 leyó solemnemente en Tel Aviv la declaración de independencia. Fue primer ministro en dos ocasiones: entre 1948 y 1953 y entre 1955 y 1963. Su papel en la consolidación del Estado de Israel fue decisivo.

En 1963 dimitió a su cargo, pero continuó formando parte del parlamento israelí hasta su retiro deí quehacer público en 1970.

En 1965 creó un grupo de disidentes respecto del sistema que él mismo había creado.

En 1970 se retiró de la política. Los últimos tres años de su vida los pasó en un kibutz en medio del desierto del Néguev, que soñaba ver florecer.

Autor de diversas obras de tema político, escribió, además, una obra autobiográfica titulada Israel, años de lucha.

Ben Gurión murió el 1 de diciembre de 1973, convertido en un símbolo del Estado de Israel.

CRONOLOGIA DE SU VIDA

  • 1886 Nacimiento de David Grün en Plonsk, en la actual Polonia.
  • 1904 Se traslada aVarsovia para integrar el Partido sionista socialista.
  • 1906 Decidido a fundar un Estado judío en Medio Oriente, viaja a Palestina.
  • 1910 Adopta el nombre de Ben Gurión.
  • 1915 Es expulsado de Palestina por los turcos, acusado de activismo prosionista
  • 1918 Organiza la «Legión judía» dentro del ejército británico.
  • 1920 Participa en la creación de la confederación general de trabajadores israelíes (Histadrut).
  • 1933 Ayuda a fundar el Partido laboristaisraelí (íiapai). BHBB
  • 1935 Se integra al comité ejecutivo de la Agencia judía para Palestina.
  • 1936-1939 Organiza la defensa de las posesiones judías frente a la escalada de violencia árabe en la región.
  • 1939- 1945 Apoya a los aliados durante la Segunda Guerra mundial.
  • 1948 Proclamación del Estado de Israel.
  • 1949 Es elegido para el parlamento israelí (Knéset); asume como primer ministro del país y también la cartera de defensa hasta 1953.
  • 1955 Es elegido nuevamente como primer ministro, cargo en el que permanece hasta su renuncia en 1963.
  • 1963 -1970 En forma sucesiva es elegido como miembro del Knéset, permaneciendo en una posición crítica al interior de su propio partido.
  • 1973 Muerte de Ben Gurión en un kibutz en el desierto del Néguev.

Declaración del Estado de Israel: Una pequeña comunidad judía había permanecido en esa región desde los tiempos en que los reinos de Israel y Judea florecieron y desaparecieron; sin embargo, los árabes sostenían que sus antepasados la habitaron aun antes de que los hijos de Israel llegaran de Egipto.

Proclama hecha por Ben Gurion en Tel Aviv el 14 de mayo de 1948

Israel es el lugar donde nació el pueblo judío. Fue allí donde se formó su carácter espiritual, religioso y nacional, donde alcanzó su independencia y donde creó una cultura que llegó a ser a la vez nacional y universal. Fue allí donde se escribió la Biblia y se donó al mundo entero.

Exiliado de Tierra Santa, el pueblo judío le permaneció fiel a lo largo de toda su diáspora y nunca dejó de rogar por el retorno […]. La catástrofe nacional que se abatió sobre el pueblo judío, la masacre de seis millones de judíos en Europa, ha demostrado la urgencia de una solución para este pueblo sin patria y el restablecimiento de un Estado judío que les abriese las puertas […].

El 29 de noviembre del año 1947 la Asamblea General de las Naciones unidas adoptó una resolución pidiendo la creación de un Estado judío en Palestina e invitó a los habitantes de Palestina a tomar las medidas necesarias para llevar a cabo esta resolución.

El reconocimiento por parte de las Naciones unidas del derecho del pueblo judío a crear su Estado es irrevocable […].

El Estado de Israel estará abierto a toda la inmigración judía procedente de la diáspora; fomentará el desarrollo del país en beneficio de todos sus habitantes; se fundamentará en la libertad, la justicia y la paz según los ideales de los profetas de Israel; asegurará la más completa igualdad social y política a todos sus habitantes sin distinción de religión, raza o sexo; garantizará la protección de los Lugares Sagrados de todas las religiones y será fiel a los principios de las Naciones unidas […].

Ante la agresión de que somos objeto desde hace unos meses, pedimos a los habitantes árabes del Estado de Israel el mantenimiento de la paz y su participación en la edificación del Estado sobre la base de una igualdad completa de derechos y deberes […].

HISTORIA DEL PUEBLO JUDIO

Desde su expulsión de Palestina en tiempos del emperador Adriano, el pueblo judío se dispersó por el mundo conocido. Europa y Asia Menor se convirtieron en sus primeros asentamientos, pero la diáspora llegó a lugares tan lejanos como la India y Etiopía.

Así, por cerca de dos milenios, los judíos fueron un pueblo errante y perseguido por cuestiones religiosas, supersticiones e incluso intereses económicos, viéndose forzados a asimilarse a las sociedades que los acogían.

Sin embargo, muchos judíos se negaban a desprenderse de su herencia cultural y desde mediados del siglo XIX fundaron numerosas instituciones dedicadas a proteger y renovar el interés por las tradiciones del pueblo de Israel.

En la posguerra, una inevitable corriente de simpatía y piedad hacia los supervivientes del holocausto facilitará las cosas al movimiento sionista.

Desde entonces la situación colonial evolucionó rápidamente hacia el descompromiso británico. Una mezcla de presiones públicas, estrategias militares, debilidad presupuestaria, influencias sionistas entre bastidores y codazos norteamericanos en privado hizo posible la retirada inglesa.

El mutis británico hubo de ser suplido por la recién creada ONU que, en 1947, aprobaba una resolución proponiendo un reparto del territorio, con la creación de dos Estados y una unión económica.

El plan fue aceptado por los judíos y rechazado por los árabes.

Con la proclamación del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, concluía provisionalmente el penoso recorrido del judío errante. Así se cerraba en falso una gran batalla política, y se abría uno de los peores capítulos de la historia del mundo actual, con ingredientes no sólo territoriales, sino también sociales, religiosos y étnicos.

Al día siguiente de la proclamación israelí, cinco países árabes atacaban al vecino indeseado.

El nuevo Estado de Israel ha tenido que mantener desde entonces continuas guerras contra los pueblos árabes vecinos, convirtiendo lo que fue una justa reivindicación de libertad en dureza represiva.

La Guerra de la Independencia de Israel: Poco después de que los británicos se retiraran de Palestina en 1948 empezó la Guerra de la Independencia de Israel.

El 15 de mayo de 1948 se declaró la fundación del estado de Israel, pero muchos árabes rechazaron formalemente el Plan de Partición aprobado por la ONU en noviembre de 1948.

Dicho plan establecía la fundación de un estado judío y otro árabe en Palestina, pero tanto las milicias judías como las árabes iniciaron una campaña por controlar los territorios colindantes a las fronteras delimitadas por la ONU.

Las milicias palestinas contaron para ello con el apoyo de soldados iraquíes, sirios, egipcios, jordanos y libaneses. Un millón de refugiados palestinos huyó de territorio israelí y 600.000 refugiados israelíes huyeron de territorios árabes de todo Oriente Próximo.

Mientras los refugiados israelíes se incorporaron en el nuevo estado, los palestinos apenas recibieron ayuda del resto del mundo árabe y se vieron forzados a construir sus hogares en campos de refugiados de la región, donde muchos de ellos permanecen todavía.

Hubo excepciones: el rey marroquí se negó a expulsar a los judíos y los líderes de la población israelí de Haifa instaron a los árabes a permanecer en ella.

El alto el fuego se produjo con la firma de un armisticio en Rodas en 1949, pero el tratado de paz aún está por firmar.

A finales del siglo XX todavía se debate entre la incertidumbre de un proceso negociador con los palestinos y el rechazo de los nacionalistas de ambos pueblos.

Sumido en la violencia propia y ajena, obligado a gastar fabulosas cantidades en armamento, ahora que la paz empieza a ser más rentable que la guerra, el sueño de Sión vuelve los ojos a los errores del pasado temiendo reproducirlos en el presente.

Fuente Consultada:
Atlas de la Hitoria del Mundo Editorial Parragon – Tema: Oriente Proximo desde 1948
Enciclopedia Electrónica ENCARTA de Microsoft
Enciclopedia Temática Ilustradas Tomo: Biografias
Albúm de la Historia del Siglo XX – Galaxia Gutenberg

Historia Partido Union Centro Democrático de Alvaro Alsogaray

Historia Partido Unión Centro Democrático
El Liberalismo de Álvaro Alsogaray

En los siglos XVIII y XIX se produce en Inglaterra y se extiende luego a  toda Europa la llamada Revolución Industrial, que podría sintetizarse como la aplicación de la máquina a la producción. El orden anterior, tanto en lo económico como en lo social, queda destrozado y nace el capitalismo.

Liberalismo y neoliberalismo
Las teorías liberalistas fueron las que proporcionaron el basamento ideológico a ese nuevo sistema de producción. El famoso liberalismo manchesteriano —fue Manchester, justamente, uno de los principales centros industriales— puede resumirse, en cuanto contenido y funcionamiento, en la consigna de «laissez faire laissez passer«. De acuerdo a este criterio, se propicia el establecimiento de un Estado absolutamente prescindente, que «deje hacer» en el mercado y que para nada intervenga en él, ni siquiera para regularlo en los peores momentos de crisis.

De esta forma, por el libre juego de las propias leyes de ese mercado, se irá configurando una economía abierta en la cual únicamente la competencia privada será la llamada a actuar, quedando desterrada toda forma de proteccionismo y de planificación dirigida de la economía por parte del Estado.

Visto de esta manera, parecería que el pensamiento liberal se orientara únicamente en un sentido economicista, pero no es así. El liberalismo es una verdadera filosofía, que basa toda su razón de ser en una acérrima defensa de la libertad individual.

La prolongación de esa libertad al plano económico y la exaltación del más absoluto personalismo y la más marcada competencia, dieron como resultado los primeros tiempos del sistema de producción capitalista, en los cuales los mayores excesos se justificaban a partir de la libertad individual, las leyes de la oferta y la demanda, la eficiencia, el esfuerzo o la habilidad de quienes manejaban los medios de producción.

Esas formas prevalecieron, prácticamente, hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. A partir de sus cenizas, nuevos criterios fueron afirmándose paulatinamente en todos los campos, entre ellos el de la economía. Los lincamientos colectivistas comenzaron con los primeros intentos de planificación centralizada y de economía cerrada. Cada vez fue tomando más cuerpo la idea de que se hacía indispensable una intervención estatal en el plano económico, que sirviera, por lo menos, para regular el mercado.

Los sistemas dirigistas la pusieron en práctica y si bien es cierto que, en esos casos, no se trató de un sistema tan planificado como el colectivismo, -se implementaron controles económicos directos y se creó también una economía cerrada. Hasta los sistemas paraliberales aceptaron esas regulaciones y controles estatales, aunque instituyeron economías abiertas.

Mientras surgen y se van elaborando estos nuevos criterios económicos, entre los dos conflictos bélicos mundiales se reelabo-ran también las ideas liberales y surge una suerte de neoliberalismo, que toma formas concretas sobre todo después de la Segunda Guerra, a través de los llamados «milagros económicos», es decir la reconstrucción de-los desvastados países europeos y del Japón.

Sus bases intelectuales fueron establecidas por una serie de economistas y pensadores agrupados en el Anuario Ordo y en la Sociedad Mont Pélerin. El punto de partida de este reagrupamiento puede establecerse en 1947, fecha en la que se constituyó esta última. Mises, Hayek, Rueff, Erhard, Einaudi, Roepke y Eucken, entre otros, fueron sus principales teóricos. Es en esa línea de pensamiento que se enrola el economista argentino Alvaro C. Alsogaray.

El ingeniero Alsogaray
El ingeniero Alsogaray ha cumplido una dilatada campaña en el quehacer político. Ingeniero militar e ingeniero mecánico aeronáutico, profundizó además estudios vinculados a la economía y a las finanzas. Retirado de la Aeronáutica Militar en 1946 con el grado de capitán, puede decirse que ya en esa época empieza su actuación pública.

Ingeniero Alvaro Alsogaray

El ingeniero Alvaro Alsogaray es el inspirador del flamante partido Unión de Centro Democrático, que postula los principios de la libre empresa.Fue el primero y más importante publicista del ideario.económico liberal, que buscó impulsar desde sucesivas creaciones de partidos políticos como el Partido Cívico Independiente, creado en 1956, Nueva Fuerza, en 1972 y finalmente, en 1983, Unión Republicana, que luego se llamó Unión del Centro Democrático. Con este último alcanzó cierta televancia electoral básicamente en Capital Federal, distrito por el cual fue elegido diputado.

En la década del 40 organizó la sociedad mixta de aeronavegación Zonda, estatizada en 1949 por el gobierno de Perón. Ocupó entonces el cargo de presidente de FAMA (Flota Aérea Mercante Argentina). Renunció luego a la dirección de los citados organismos, y al producirse la revolución mili-
tar de 1955 que derrocó a Perón, fue nombrado subsecretario de Comercio y luego ministro de Industria.

En 1959, durante la presidencia de Frondizi, las presiones de los sectores militares lograron imponer al ingeniero Alsogaray como ministro de Economía y ministro de Trabajo. Fue en esa época en la cual se acuñó su famosa frase «hay que pasar el invierno» refiriéndose a la situación crítica por la que atravesaba económica y socialmente el país.

Cuando el presidente del Senado, José María Guido reemplazó a Frondizi, el ingeniero Alsogaray fue nombrado nuevamente ministro de Economía, y además presidente del Consejo Interministerial de Trabajo, Economía y Servicios. Años después, con la revolución militar de 1966, fue designado embajador especial, ocupó la representación argentina en Londres.

El Partido Unión de Centro Democrático
Si de algo se puede calificar —objetivamente— al ingeniero Alsogaray a lo largo de toda su carrera política, es de coherente. Sustentador constante de las ideas y principios fundamentales del sistema económico de la libre empresa, se conformó siempre a los lincamientos de la llamada Economía Social de Mercado. Todas las agrupaciones políticas que fundó o en las que estuvo vinculado, enarbolaron esa bandera económica, mica.

En 1956 Alsogaray organizó el llamado Partido Cívico  Independiente, de marcada tendencia neoliberal, reivindicador de la política económica que en Alemania había propiciado Ludwig Erhard. En 1959, dicho partido decidió disolverse, en momentos en que su líder accedía al gabinete ministerial del presidente Frondizi.

En 1972 esos intentos neoliberales vuelven a aflorar y se concretan en el partido Nueva Fuerza, que buscaba reconstituir en una amalgama a los dispersos sectores conservadores de signo ideológico liberal. Una vez proclamada su fórmula presidencial (Chamizo-Ondarts), Nueva Fuerza lanzó su gran campaña electoral, cuyas dimensiones contrastaron con los magros resultados comiciales obtenidos: 234.188.

A partir de la apertura política de 1982, otro reacomodamiento de las diferentes fuerzas empieza a verificarse. También el conservadorismo y los sectores neoliberales participan de esa reestructuración, que apunta a las elecciones de 1983.

Es en ese marco que se realiza el Encuentro Nacional Republicano, una convocatoria a la que asisten —entre otros— el llamado Partido Nacional de Centro, el Partido Demócrata, el Partido Conservador de Buenos Aires. La mesa directiva del encuentro estaba integrada también por el ingeniero Alsogaray y por el doctor Alberto Benegas Lynch.

Este encuentro reunía, en realidad, a todos los movimientos republicanos que deseaban una vuelta a la vigencia de la Constitución del 53, pero no llevó a la formación de un partido político, expectativa que algunos de los sectores participantes alentaba. No obstante, algunas de esas fuerzas conservadoras —el Movimiento Liberal Argentino, el Movimiento Nacionalista Liberal, el Partido Nuevo Orden Social— logran una base de coincidencias. Lo natural habría sido denominar a esa nueva agrupación como Partido Liberal o Partido Social Liberal, pero el desgaste y desprestigio que ese vocablo adquirió durante la gestión del ministro Martínez de Hoz, aconsejaba a prescindir de su uso.

A la misma conclusión se arribó cuando se consideraron los nombres del Partido Cívico Independiente y de Nueva Fuerza. El apelativo elegido sería finalmente, el de Unión Republicana.

Rechazado por las autoridades electorales —existía ya un Partido Republicano registrado— se lo reemplazará por el de Unión del Centro Democrático. Sus fundadores y actuales autoridades de la Mesa Ejecutiva Nacional son Alvaro C. Alsogaray, Alfredo D. Borre, Francisco Siracusano, José J. Manny, Tomás E. Villafañe Tapia, Jorge C. Podestá, Adelina L D’Alesio de Viola, Luis A. Ambrosetti, Fernando Meijide, Ricardo Novillo Astrada, Alberto Sersócimo, Augusto J. Golleti Wilkinson y Héctor Siracusano.

Dispuesto a la lucha electoral y a la proclamación de sus propias candidaturas, la Unión del Centro Democrático no elimina, sin embargo, la posibilidad de alianzas políticas. Sus miras están siempre puestas en las filas de la FUFEPO y en las del manriquismo, hacia donde apuntan quienes intentan lograr una sólida coalición centrista.

La ideología
El liberalismo moderno practica una defensa a ultranza de la llamada libertad individual. Trasladado al campo económico, ello se traduce en la defensa acérrima de la llamada libertad de mercado y, por otra parte, de la empresa privada.

El orden económico debe ser el que establece, espontáneamente, el mercado. Cuanto más libre de interferencias sea el funcionamiento de éste —dicen los liberales—, tanto más perfecto será dicho orden. Sostienen además el principio de subsidiariedad en todo aquello que pueda ser hecho por los individuos o las organizaciones intermedias, dentro de las leyes, el derecho y la moral.

Afirman que el Estado debe abstenerse de intervenir y sólo lo hará, subsidiariamente, cuando haya problemas cuya solución sea imprescindible y que escapen de las posibilidades individuales o de las citadas organizaciones intermedias. Sería este el caso de las llamadas «intervenciones conformes» —las únicas aceptadas por el nuevo liberalismo—, las cuales procuran preservar y asegurar el funcionamiento del mercado y que producen leyes tales como las que se oponen a los monopolios.

Todo otro tipo de intervencionismo estatal es calificado como de «no conforme» y lleva —según los ideólogos del neoliberalismo— a obstruir o bloquear la marcha del mercado, con controles de precios, restricciones a la competencia o leyes de alquileres, entre las medidas más conocidas.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II

Historia del Atentado Contra la AMIA Resumen Cronología de los Hechos

EL ATENTADO A LA A.M.I.A Y CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

atentado contra la amia

UN POCO DE HISTORIA CRONOLÓGICA….
El 18 de Julio de 1994, se derrumba el edificio de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), ubicada en el corazón del centro porteño. Mueren 85 personas y casi 300 personas son heridas.

En pocas horas se acusa oficialmente a Irán como principal sospechoso del hecho terrorista, cometido a través de Hezbollah. Tal acusación se hace en conjunto entre los gobiernos de EE.UU. , cuyo presidente en aquel momento era Bill Clinton y el Estado de Israel, presidido por el presidente Shimon Peres y el Primer Ministro Isaac Rabin.

Hay cómplices agentinos, el primero que aparece es Carlos Telleldín, que es sospechoso de entregar la camioneta en donde se colocó la bomba. También estarían complicados Hugo Perez y Juan José Martinez, como ayudantes en la compra del automóvil y otros policías que en el 2001 fueron a juicio, pero fueron todos absuletos por falta de prueba.

Por otro lado a los pocos días de la tragedia, el juez Juan J. Galeano encargado de investigar el atentado viaja a Venezuela en donde encontraría una primera pista sobre la posible relación del hecho con Irán. Algunos de los responsable y con pedido de captura son: Abás Zarrabi Krorasani, Mahvash Musef Gholan Reza, Ahmad Allameh Falsafi y Akbar Parvaresch.

En 1997 Julio: el fiscal Alberto Nisman se suma a la investigación del caso, quien en el 2008 pedirá la detención de expresidente Carlos Menem, la  de su hermano Munir, del Juez  Galeano, de Palacios y del ex titular de los servicios secretos Hugo Anzorreguy por presunto encubrimiento en la investigación. En el 2003 el juez Galeano había sido apartado de la causa y reemplazado por el juez Rodolfo Canicoba Corral.

En 2010 Menem es procesado por encubrimiento, y en 2012 se lo elevó a juicio oral junto a otros cinco imputados.

En 2013, durante la presidencia de Cristina de Kirchner, se firma el Memorándum de entendimiento Argentina-Irán, a los efectos de avanzar con la investigación de los iraníes comprometidos en el ataque. El memorándum constaba de nueve puntos entre los cuales se destacaba la creación de una Comisión de la Verdad, que estaría compuesta por juristas internacionales para cooperar con la investigación. Además establecía que el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman, argentinos, podrían interrogar a los sospechosos iraníes con notificación roja de Interpol.

Cristina Kirchner

Cristina Kirchner

Al poco tiempo ese acuerdo fue denunciado por las asociaciones de judíos residentes en la Argentina, pues se supone que es parte de un plan oficial para liberar a todos los funcionarios inaníes acusados y que la única intención es acercarse a  Irán con fines geopolíticos y restablecer relaciones comerciales a los fines de descomprimir la crisis energética de Argentina.

En 2014  la Justicia argentina declara inconstitucional el acuerdo con Irán por la causa AMIA, tres días antes de cumplirse el XX aniversario del atentado suicida.

El 14 de enero de 2014 el fiscal Alberto Nisman denuncia a la presidente Cristina Fernández y al canciller Héctor Timerman por una presunta negociación para encubrir a los iraníes prófugos acusados del atentado, y es convocado al Congreso  para explicar los avances en la investigación y motivos de sus denuncia el lunes 19 de mayo, pero el día anterior fiscal Nisman aparece muerto con una bala calibre 22 en su cabeza.

Fiscal Nisman

En 1999, en Pasteur 633, se inauguró el nuevo edificio de AMIA. En él, habitan hoy diversas instituciones, que trabajan intensamente por seguir construyendo juntos la historia de una comunidad.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Walter Goobar, periodista.

Quienes escribieron el guión para el ataque contra la Amia tuvieron una imaginación y un talento dignos de Hollywood. No se trataba de perpetrar un atentado más, ni de volar un edificio, sino de montar un cruento espectáculo que diera una señal inconfundible de poderío, de una gran escalada bélica, porque la guerra es cada vez más una cuestión visual.

Los perpetradores no querían reeditar su opera prima -el ataque contra la embajada de Israel-, sino superarla sin dejar cabos sueltos. Además, iban a transmitir un mensaje unívoco: la bomba en la calle Pasteur anunciaría que el campo de batalla del Medio Oriente había cambiado de contorno y el número de víctimas sería la nueva unidad de medida de esta lógica perversa.

A pesar de que los argentinos ni se enteraron, junio fue un mes cargado de malos augurios: mientras la Corte Suprema confesaba su incapacidad para investigar el atentado contra la embajada de Israel, Hezbollah anticipó la inminencia de un atentado cuando finalizara el Mundial de Fútbol y advirtió que no necesariamente lo iba a reivindicar. El último lunes 18 de julio, los últimos momentos de vida se escurrían inexorablemente para mucha gente que habitaba, transitaba o trabajaba en la calle Pasteur.

Faltaban 15 minutos para las diez de la mañana y a esa hora mucha gente iba a su trabajo. Luisa Miednik, ascensorista de la Amia desde hacía 27 años, entró al edificio cinco minutos antes de la explosión. Había bajado del colectivo 99 en Viamonte y Pasteur y le llamó la atención el silencio de la calle. En los departamentos de la zona los moradores desayunaban leyendo el diario.

Sebastián Barreño, de tres años, caminaba por Pasteur de la mano de su mamá. Iban hacia el Hospital de Clínicas y cerca de las diez pasaron por la puerta de la Amia. Rosa, la mamá, se salvó. Ingrid Finkelchtein tenía 18 años y su vida estaba dedicada al grupo Duran Duran. Esa mañana había ido con su madre, con su amiga íntima Carla Josch y Analía, la hermana de Carla, a buscar un empleo.

Las cuatro murieron en la Bolsa de Trabajo de la Amia. Jorge Antunez tenía 18 años y trabajaba como mozo en un bar de Tucumán y Pasteur. Había llegado de San Juan dos años antes y planeaba terminar séptimo grado en una escuela nocturna. David Barriga, un obrero boliviano de 28 años que trabajaba en las refacciones de la Amia, le había pedido a su hermano Julio que lo acompañara a una inmobiliaria porque quería comprarse un terrenito. No alcanzaron a salir: la bomba detonó a las 9.53 y ninguna de las 86 víctimas estaba preparada para morir.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Walter Goobar, periodista.

Vietcong en Vietnam Ejercito Comunista de Guerrillas en la Guerra

Vietcong en Vietnam
Ejército Comunista de Guerrillas

Laos, Camboya y Vietnam, ubicados en la península de Indochina, fueron colonias francesas desde fínes delsiglo XlX.

Durante la Segunda Guerra Mundial sufrieron la ocupación del ejército del Japón.

Al terminar la guerra, el líder comunista Ho Chi Minh, proclamó la independencia de Vietnam. Francia, apoyada por los Estados Unidos, envió ejércitos para recuperar su antigua colonia.

Comenzó entonces una larga guerra que terminó en 1954 con la derrota francesa en la batalla de Dien Bien Phu.

Laos y Camboya lograron su independencia. Vietnam fue dividida en dos Estados por el paralelo 17. En Vietnam del Norte se organizó un gobierno comunista presidido por Ho Chi Minh. En Vietnam del Sur se estableció un gobierno respaldado por los Estados Unidos. Se acordó, además, que dos años después, se realizarían elecciones para unificar el país.

Sin embargo, el gobierno de Vietnam del Sur se negó a realizarlas porque temía el triunfo de los comunistas. Organizó, en cambio, un régimen autoritario cada vez más impopular Los sur-vietnamitas, en su gran mayoría campesinos, exigían reformas agrarias similares a las llevadas a cabo en Vietnam del Norte y China.

Además, se oponían a la creciente presencia estadounidense en el país. En 1960, grupos comunistas, nacionalistas y budistas fundaron el Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur (FLN) y organizaron un ejército de guerrillas, denominado Vietcong,para combatir al gobierno.

La guerra de Vietnam había comenzado. El Vietcong contaba con el apoyo de la mayoría de la población y la ayuda militar de China, la Unión Soviética y Vietnam del Norte. Los Estados Unidos enviaron armas y hombres para apoyar al gobierno de Vietnam del Sur y combatir a Vietnam del Norte. Durante los siete años siguientes, las ciudades norvietnamitas recibieron mayor cantidad de bombas que las arrojadas sobre ciudades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. El Vietcong utilizó eficazmente la guerra de guerrillas.

Los estadounidenses respondieron con armas químicas, como las bombas de napalm, que quemaban vegetación, cosechas y hombres. Aún así, no consiguieron triunfos significativos. La muerte de millones de civiles inocentes y de gran cantidad de soldados norteamericanos provocó el repudio de la opinión pública mundial.

En los Estados Unidos, los jóvenes organizaron manifestaciones de protesta contra la guerra y se negaron a combatir en Vietnam. Finalmente,-en 1973, el gobierno del presidente Nixon tuvo que aceptar un cese del fuego y acordó el retiro de as tropas estadounidenses. En 1975, libre de la intervención extranjera, Vietnam se unificó en un sólo Estado con un régimen político comunista.

Fuente Consultada: Sociedad Espacio y Cultura Siglo XX: La Argentina en América y el Mundo

Gran Salto Adelante de China Plan Economico Agricola Mao Tse Tung

Gran Salto Adelante de China Mao Tse Tung

China y la modernización: Durante la década de los 50, la industrialización de la República Popular de China había avanzado a una velocidad enorme siguiendo el modelo ruso. En 1958, alentado por ello, el presidente Mao Tse Tung  decidió alejarse de los métodos convencionales, dando lo que él consideraba un «Gran Salto Adelante-.

Ello fue lanzado con grandes expectativas, pero el fracaso de las recién establecidas industrias pesadas chinas, que utilizaban métodos a pequeña escala en los pueblos, combinado con una serie de malas cosechas y la retirada de los expertos soviéticos después de la ruptura política en 1960, se convirtió en una catástrofe económica.

La producción agrícola descendió en una cuarta parte hasta su punto más bajo en 1960 y la producción industrial puede haber descendido incluso más hacia su depresión en 1962.

Biografia de Mao Tse Tung Larga Marcha de Mao Revolucionario ChinoEl Gran Salto: Mao Tsé Tung llamó el «gran salto» a un programa de desarrollo simultáneo de la agricultura y la industria. El plan de Mao era la guerra económica, librad por cientos de millones de campesinos armados con azadas y rastrillos. Significó la movilización total de la mano de obra y sus consecuencias fueron catastróficas, hambre generalizada y devastación.

El primer plan quinquenal chino había finalizado hacía poco. Basado en el modelo soviético de los años veinte, el programa aumentó la producción industrial a costa de la agricultura. Millones de campesinos se trasladaron a las ciudades y China esperaba pagar los préstamos soviéticos con granos. Quedó claro que un nuevo plan quinquenal no funcionaria.

Mao propuso una reorganización drástica del trabajo rural. Los campesinos, manteniendo las granjas a nivel de subsistencia, desarrollarían el campo, cavando canales de regadío y construyendo carreteras. Además, se unirían a la »batalla por el acero», construyendo hornos en sus casas para aumentar la producción industrial del país.

Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China, pareció que el gran salto funcionaba. En 1958, las cosechas fueron enormes y el gobierno requisó una cantidad récord de cultivos.

El año siguiente fue desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la diversificación del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno no disminuyeron, de modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y 1962 murieron veinte millones). Mao reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido errores.

PARA SABER MAS…
El gran salto adelante

Zu En Lai pronunció, en febrero de 1957, su famoso «discurso de las cien flores» en el que se pretendía un rápido desarrollo de la atrasada economía china. En ese momento, las comunas agrícolas comenzaron a agruparse y aparecieron las comunas urbanas. En cada comuna había cantinas y comedores colectivos, escuelas y guarderías, con lo que se liberaba una importante mano de obra femenina que empezó a trabajar en las grandes explotaciones agrarias y en la industria.

Los éxitos iniciales fueron espectaculares. Pero tres años después, coincidiendo con la retirada de los expertos soviéticos, la producción de acero decayó. China se vio obligada a importar trigo, la calidad de los productos era mediocre y se comprobó que muchas de las obras públicas emprendidas carecían de justificación.

La revolución cultural
En 1966, se creó dentro del Partido Comunista una oficina permanente de la revolución cultural que pretendía recobrar el fervor socialista. Mao invitó a los estudiantes a convertirse en los guardias rojos de la revolución, denunciando la pervivencia de los cuatro lastres del pasado precomunista:
mentalidad, cultura, costumbres y modas. Los guardias rojos rivalizaron en borrar estas huellas burguesas: destruyeron monumentos antiguos, quemaron libros, impusieron a los sospechosos confesiones públicas en las que reconocían su desviación burguesa, establecieron campos de reeducación en el maoísmo, etcétera.

En sus excesos ideológicos, los guardias rojos llevaron la economía al caos. La revolución cultural se extendió por todas las provincias y devolvió a Mao el poder absoluto sobre los cuadros del partido. La difusión del pensamiento maoísta fue una gigantesca operación de propaganda y tuvo una acogida entusiasta entre los izquierdistas europeos, que adoptaron el Libro Rojo de Mao como el catecismo de la revolución deseada.

Tras la muerte de Mao

Desde la muerte de Mao, China ha experimentado cambios políticos y económicos. Estas transformaciones se han dado en el marco de la caída de otros regímenes comunistas y del reordenamiento económico mundial.

Tras la muerte de Mao, los dirigentes chinos han seguido manteniendo el modelo socialista, pero han desarrollado una política económica más pragmática y caminan pausadamente hacia una economía de mercado siempre controlada. El conductor del cambio ha sido Deng Xiao Ping, apartado de la dirección del partido por derechista durante la revolución cultural, y rehabilitado posteriormente.

Bajo su dirección, China impulsó (1978-1979) una cierta liberalización política conocida como primavera de Pekín; permitió la crítica mesurada del maoísmo y celebró el proceso a «la banda de los cuatro»; ha dado prioridad a la economía y al desarrollo material. Subsiste, en cambio, una falta de libertad política. Los movimientos de oposición, como la revuelta estudiantil de Tianamen, son severamente reprimidos.

Revolución China de Mao Tse Tung Resumen y Antecedentes

RESUMEN  DE  LA  REVOLUCIÓN  CHINA

Introducción: China fue siempre un país intervenido por potencias colonialistas. La existencia de territorios ocupados fue argumento suficiente para que los revolucionarios lograran levantar las masas en pro de un cambio que pusiera fin a las usurpaciones.  Entre los territorios ocupados estaba Manchuria (la tomó el imperio del Japón en 1931).

En 1945 los comunistas fueron factor importante en la liberación de Manchuria, razón por la cual se les aceptará en la población. Un régimen feudal, caracterizado por el gobierno autócrata de terratenientes.

Como consecuencia del régimen feudal persistente la masa campesina se mantiene en la miseria, en la ignorancia, y con escasos recursos para sobrevivir. La influencia de la Revolución Soviética el envío de emisarios rusos en forma directa e indirecta a China con el fin de concientizar a la población para que se rebelara como lo hizo en Rusia.

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, China era un país muy pobre, dedicado básicamente a las actividades agrícolas y con un desarrollo industrial prácticamente inexistente (sólo el 3% de la población trabajaba en la industria).

La agricultura seguía utilizando los métodos tradicionales y se basaba en el cultivo extensivo del arroz, el maíz y la patata. En los últimos decenios, la población había aumentado enormemente, pero seguía sujeta a las tradicionales dificultades naturales (inundaciones, sequías…) que daban lugar a hambrunas periódicas y a la muerte de millones de campesinos. Una minoría de grandes propietarios detentaba la propiedad de la tierra que era trabajada por los campesinos bajo un régimen de tipo feudal. Vivían sumidos en la pobreza y asfixiados por las rentas que debían pagar a los señores (más de mitad de la cosecha).

La entrada en China de las potencias europeas en el siglo XIX había comportado un cierto desarrollo industrial en una estrecha franja costera y una apertura comercial hacia Occidente. También había surgido una burguesía comercial, aunque numéricamente era poco importante. De este modo, China mantenía una rígida estructura social, sostenida por el confucionismo, que inculcaba al pueblo la sumisión a las jerarquías políticas, sociales y familiares.

Políticamente, después de la destitución del último emperador en 1911, se había proclamado la República, que estaba en manos de las fuerzas nacionalistas del Kuomintang, partido fundado en 1905, que dirigió el movimiento insurreccional que puso fin al tradicional Imperio Chino, instaurando una democracia parlamentaria y proponiéndose liberar al país del imperialismo extranjero. Estuvo dirigido primero por Sun Yat-sen y después por Chiang Kai-chek, quien orientó al país hacía una vía muy conservadora, que dio lugar a una fuerte oposición comunista. El Partido Comunista, dirigido por Mao Zedong, tenía su fuerza entre los campesinos y defendía la necesidad de un reparto de la propiedad entre los campesinos pobres.

El Partido Comunista Chino fue fundado en 1921 por algunos intelectuales como Mao Zedong y Zhou Enlai. En 1927 se enfrentó a la política del Kuomintang y proclamó la necesidad de la revolución armada de los campesinos.

En 1934, las tropas comunistas emprendieron lo que se llamó la «Larga Marcha»: recorrieron cerca de 12.000 km huyendo del cerco que les habían tendido los ejércitos nacionalistas. Después de un enfrentamiento con las tropas de Chiang Kaí-chek, los comunistas, dirigidos por Mao, se refugiaron en Yenan, donde a partir de 1935 promovieron la creación de una República Popular, en la que se llevaron a cabo una serie de reformas sociales que habían de ser el preludio de la nueva sociedad: elecciones con sufragio secreto para la Administración local, lucha contra el feudalismo, reparto de tierras, disminución de los impuestos, etc.

China antes de la Segunda Guerra Mundial:

1911 Revolución China. Los nacionalistas, dirigidos por Sun Yat-sen, derrocan el Imperio manchú.

1916 Se constituye en Cantón un nuevo gobierno basado en los «tres principios» de Sun: nacionalismo, democracia y aumento del nivel de vida popular.

1918 Segundo gobierno en Pekín dirigido por Yuan ShiKaiwho, que se convirtió en presidente con el apoyo del ejército.  Sun declara la guerra a Alemania, Yuan le sigue en 1917.  El Tratado de Versalles autoriza a Japón a quedarse con el territorio alemán de Shantung. China no obtiene nada. Deja de comprar mercancías británicas y japonesas y busca la ayuda de Rusia. Rusia devuelve a China territorios arrebatados durante el siglo anterior. El Partido Comunista Chino empieza a crecer.

1922 Los nacionalistas del Koumintang no consiguen someter a los poderosos señores de la guerra. Sun invita al Partido Comunista a unirse a su ejército.

1925 Muere Sun Yat-sen. Chiang Kai-chek se convierte en el líder del Koumintang.

1926 Las expediciones contra los señores de la guerra en el norte del país obtienen un gran éxito.

1927 Chiang inicia unos ataques contra el Partido Comunista. Las «patrullas de la muerte» del Koumintang se lanzan sobre los comunistas en Cantón, asesinando a 6.000 personas.

Ataques similares en Shanghai y otras grandes ciudades. Mao Zedong (Mao-Tse-tung) se convierte en líder del Partido Comunista. Conduce a lo que queda del Partido Comunista a las montañas de Kiangsi e instituye un Soviet para reconstruir el Partido e iniciar la guerra civil contra el Koumíntang.

1928 Chiang entra en Pekín y se convierte en el nuevo gobernante de China. Cree que el país necesita un líder militar fuerte y decide deshacerse de su único rival, el Partido Comunista.

1931 Chiang pone en marcha una serie de campañas de exterminio para derrotar a los comunistas en Kiangsi. El ejército del Partido Comunista —Ejército Rojo de Liberación del Pueblo— utiliza la táctica de guerrillas. Los japoneses invaden Manchuria. Chiang decide enfrentarse al Ejército Rojo antes que a los japoneses.

La guerra civil y la revolución de 1949:

La Segunda Guerra Mundial puso un paréntesis en la guerra civil: comunistas y nacionalistas pelearon juntos contra los japoneses. Durante esta guerra, entre 1937 y 1946, China fue invadida por las tropas niponas. Los comunistas chinos desempeñaron un papel muy importante en la lucha contra los japoneses y consiguieron ganarse el apoyo de los campesinos gracias a las medidas revolucionarias que se ponían en práctica en los territorios bajo control comunista: reparto de las tierras, aplazamiento de deudas, limitación de impuestos, etc.

La capitulación japonesa de 1945 llevó a China hacia una guerra civil que enfrentó a los comunistas y a los nacionalistas del Kuomintang, que se habían reconciliado temporalmente para constituir un Frente Nacionalista antijaponés en 1937. Las fuerzas comunistas controlaban una buena parte del territorio chino que reunía a más de 100 millones de habitantes, la mayoría campesinos. El resto del territorio, es decir, las zonas costeras y la mayoría de las grandes ciudades, estaba en manos del Kuomintang, que se oponía a la reforma agraria fomentada por los comunistas y que contaba con el apoyo de Estados Unidos.

En 1947 las fuerzas comunistas protagonizaron una gran ofensiva que culminó con la reconquista de Manchuria y la conquista de las ciudades más importantes. Sumido en el desorden y la corrupción, el ejército nacionalista cesó la lucha y los dirigentes del Kuomintang abandonaron el continente y se refugiaron en la isla de Formosa bajo la protección de la flota americana. Tras el triunfo del ejército comunista, el 1 de octubre de 1949, Mao proclamó en Pekín el nacimiento oficial de la República Popular China. El campo comunista se había ensanchado enormemente con la incorporación de un país de 9 millones de Km² y una población de 500 millones de habitantes.  Los nacionalistas, por su parte, se refugiaron en la isla de Formosa (Taiwan).

Los primeros años de la República Popular

Nacida en plena Guerra Fría, la República Popular China fue reconocida diplomáticamente tan sólo por los países comunistas, algunos Estados vecinos de Asia y por el Reino Unido y Portugal, que contaban con algunos enclaves comerciales en su territorio y no querían ganarse la enemistad de la nueva China. El resto del mundo occidental y la ONU no quisieron reconocer al nuevo Estado, manteniendo que el único depositario de la legitimitidad china era el gobierno de la China nacionalista.

Aislada frente al resto del mundo, la China Popular se volcó hacia la Unión Soviética, el único aliado del que podría obtener la ayuda financiera, económica y técnica que necesitaba para la reconstrucción del país. De este modo, en febrero de 1950, los dirigentes chinos firmaron en Moscú un tratado de «amistad, alianza y asistencia mutua» con el gobierno soviético. A partir de este momento, la construcción del socialismo en China se orientó hacia el modelo soviético y la estrategia estalinista: rápida colectivización de la tierra y una planificación económica que daba prioridad absoluta a la industria pesada.

El nuevo régimen presentó algunas peculiaridades propias respecto al comunismo internacional, lo que dio origen a lo que se conoce como maoísmo: unión de las cuatro clases revolucionarias (campesinos, obreros, pequeña burguesía y burguesía nacional), importancia del campesinado, revolución permanente, acción directa del Partido en todas la áreas.

En el terreno económico, el gobierno chino lanzó el primer plan quinquenal (1953-1957), que se centró en el desarrollo de la industria pesada. En forma complementaria, se llevó a cabo una progresiva colectivización de la agricultura. Las grandes propiedades en poder de latifundistas y de la burguesía campesina fueron expropiadas y repartidas entre los agricultores.

Los campesinos, que se habían convertido en propietarios como consecuencia de la reforma agraria de 1950, fueron incitados a reagruparse en cooperativas socialistas de producción al estilo de los koljoses soviéticos. En 1957, la mayoría de los campesinos chinos formaban parte de este tipo de cooperativas. Las empresas privadas, tanto industriales como comerciales pasaron a ser de propiedad estatal y los artesanos fueron reagrupados en cooperativas controladas también por el Estado.

También se inauguró una política de planes quinquenales de estilo soviético. El primer plan (1953-57) fijó la prioridad del crecimiento industrial, y en particular de la industria pesada, por encima del desarrollo agrícola, lo que trajo consigo un déficit alimentario y la necesidad de mantener el racionamiento. Finalmente, se redactó una Constitución en 1954, que se inspiraba en la soviética, con un total paralelismo entre las estrucutras del estado y las del Partido Comunista.

La campaña de las Cien Flores y el Gran Salto Adelante: En 1956, el régimen comunista impulsó un proceso de liberalización intelectual: la campaña de las Cien Flores (1956-1957). Con él, el Partido Comunista Chino buscaba captar la adhesión de los intelectuales, muchos de los cuales le eran hostiles. En un principio, los intelectuales no comunistas se mostraron reacios a manifestar sus críticas. Finalmente, el movimiento desembocó en una verdadera denuncia de las propias bases políticas del régimen. La reacción del Partido no se hizo esperar: los críticos fueron acusados de contrarrevolucionarios y elitistas y muchos de ellos fueron castigados.

Documento: Revolución cultural en la Universidad

La lucha era muy encarnizada entonces. Obligábamos a los profesores a llevar un gorro y un cartel colgado del cuello en los que aparecían frases escritas como: «Soy un monstruo.» Comparecían por turnos ante todas las clases, donde les insultábamos, y les asediábamos con consignas, acusaciones y órdenes de reformarse. Les obligábamos a limpiar los lavabos, les embadurnábamos con pintura negra y organizábamos «equipos de control de monstruos» (kuan niu-kui tu,), que se encargaban de que recibieran el trato que se merecían.  Les acusábamos de faltas concretas y no parábamos hasta que confesaban que las habían cometido. Hizo falta casi una semana de lucha sin tregua para que un hombre admitiera que había dicho «Mao está equivocado» en una conversación con un colega suyo.» Fuente Consultada: Memorias del Guardia Rojo (1976) A. Michel

En 1958, el gobierno chino lanzó un amplio movimiento conocido como el Gran Salto Adelante: con él se buscaba lograr un equilibrio entre el desarrollo industrial y la agricultura. Pero, a pesar del éxito obtenido en los dos primeros años, el Gran Salto fue un fracaso.

La crisis se agravó debido a la ruptura con la Unión Soviética a principios de los ’60. Las aspiraciones chinas a convertirse en un foco de irradiación de una nueva ola revolucionaria mundial, en la que la lucha contra el capitalismo era central, contrastaba con la ambigüedad de las relaciones que en esos años Moscú mantenía con Occidente.

La Revolución Cultural

Una de las consecuencias del fracaso del Gran Salto Adelante fue el deseaste y la relegación de la figura de Mao del centro del poder. Un grupo de dirigentes del Partido y algunos militares comenzaron a someter las ideas de Mao a una profunda revisión. En 1962, comenzó la contraofensiva del maoísmo a partir del Ejército, donde el líder conservaba un enorme prestigio. A fines de 1965, Mao dirigió sus ataques contra los intelectuales, invitando a los estudiantes a denunciar las desviaciones ideológicas.

Dicha estrategia triunfó en agosto de 1966, fecha en que se hicieron públicos los dieciséis puntos de la “gran revolución proletaria” que habían sido impuestos de hecho gracias a la lealtad de los guardias rojos y al apoyo de las masas trabajadoras descontentas. Los objetivos principales que pretendía cubrir con este proceso eran, en primer lugar, la persecución y derrota de todos aquellos que, detentando el poder, seguían la vía capitalista; en segundo lugar, la destitución de las autoridades académicas burgueses y la abolición de su ideología; por último, la transformación de aspectos de la superestructura – lugar donde se sitúa la ideología en la teoría marxista – que habían quedado desfasados después de la implantación de la economía socialista. (Ver: Ultima Campaña de Mao)

Aquel mismo año de 1966 se hizo público el célebre Libro Rojo, recopilación de citas de Mao que sintetizan lo fundamental de su pensamiento y que se extendió entre las masas chinas con el propósito de que sirviera de instrumento para que asumieran el protagonismo de su propia revolución. El libro, traducido a numerosos idiomas, corrió de mano en mano por todo el mundo y se convirtió en un auténtico best-seller político de la década siguiente. Después del noveno congreso del Partido Comunista, celebrado en abril de 1969, el pensamiento maoísta se consolidó como eje de la Revolución China, pero veinte años después, las disidencias internas, sacadas a la luz por la descomposición generalizada de los regímenes imperantes en los países del llamado “socialismo real”, y especialmente representadas por los jóvenes estudiantes y la población descontenta de las grandes concentraciones urbanas, fueron violentamente reprimidas en la Plaza de Tiananmen.

Para entonces, el último de los supervivientes que fundaron el Partido Comunista, Mao Tse-tung, había fallecido en 1976. Pese al imprevisible desmoronamiento de su gran obra, aún hoy el mundo recuerda con fascinación la asombrosa energía de que hizo gala el maestro chino durante su larguísima existencia. Siendo joven, cuando caía la helada lluvia traída por el viento de Mongolia, Mao se desnudaba para recibirla con objeto de, según sus propias palabras, “domar el esqueleto”. Con el mismo rigor espartano y abnegado mantuvo un pulso con la Historia.

El llamado de Mao tuvo una gran respuesta en las escuelas y en las universidades, de ahí que este movimiento haya recibido el nombre de Revolución Cultural. El movimiento pronto se extendió a toda China. Los estudiantes, convertidos en Guardias Rojos, dirigían sus ataques contra los dirigentes que se habían opuesto a Mao, a los que calificaban de revisionistas y contrarrevolucionarios. A comienzos de 1969, Mao había recuperado su poder.

China después de Mao: Tras la muerte de Mao en 1976, los dirigentes chinos mantuvieron el modelo socialista. Sin embargo, se ha desarrollado una política económica más pragmática que, lentamente, camina hacia una economía de mercado, aunque siempre controlada. El conductor de este cambio es Deng Xlao Ping, uno de los dirigentes marginados del Partido durante la Revolución Cultura] y rehabilitado posteriormente. En 1978-1979, Deng impulsó una cierta liberalización política conocida como «Primavera de Pekín» y permitió una crítica moderada al maoísmo. Sin embargo, el régimen chino todavía se caracteriza por la falta de libertad política. Los movimientos de oposición son duramente reprimidos tal fue el caso de la revuelta estudiantil en la plaza de Tiananmen, en Pekín, en 1989.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
La revolución china

A COMIENZOS del decenio de 1920 se observó en China un resurgimiento de la actividad revolucionaria. Tanto los revolucionarios como el naciente Partido Comunista se vieron favorecidos por la reacción popular generalizada contra la intervención extranjera, las injustas condiciones de la Conferencia de Paz de París, que fortaleció la situación de Japón en Shantung, y la explotación económica. En 1919, el nacionalismo estalló en el Movimiento del 4 de Mayo, del cual surgió una nueva fuerza política formada por una generación de estudiantes e intelectuales con educación occidental junto con los trabajadores urbanos, la que obligó al gobierno a abstenerse de firmar el Tratado de Versalles.

El partido revolucionario de Sun Yat-sen había establecido un régimen regional en Cantón. A partir de 1923, con la ayuda y asesoría del Comintern, Sun reorganizó el Partido Nacionalista (Kuomintang) y su ejército, aliándose con el aún minúsculo Partido Comunista. Sun murió repentinamente en 1925 y ese año la xenofobia alcanzó una intensidad desconocida hasta entonces, con huelgas y boicots en todos los sectores, a los cuales adhirieron trabajadores y comerciantes. La influencia comunista se extendió rápidamente a las ciudades industriales. En 1926, Chiang Kai-chek, el general más importante del ejército del Kuomintang, organizó la ‘Expedición al Norte* con el propósito de eliminar a los caudillos y reunificar el país.

Aun cuando los nacionalistas dominaban ahora toda la China y fueron reconocidos como gobierno nacional, los caudillos no estaban totalmente eliminados. Incluso después de que los más poderosos, Yen Hsi-shan y Feng Yühsiang, fueron derrotados en una importante guerra entre 1929 y 1930, muchas provincias conservaron un grado de autonomía bastante grande y se producían permanentemente enfrentamientos armados con los ejércitos provinciales. El gobierno de Chiang mantuvo un control central muy firme sobre las ricas provincias del bajo Yangtsé, donde modernizó la administración y el Ejército, construyó una eficiente red de caminos y ferrocarriles y creó nuevas industrias, pese a la depresión mundial y a la constante presión japonesa. Sin embargo, gran parte del desarrollo se concentró en las ciudades, especialmente en Shanghai y Nankín.

Una importante amenaza para Chiang la constituían los comunistas. Tras las purgas de 1927 y una serie de insurrecciones frustradas, el poder del Partido Comunista en las ciudades fue sistemáticamente destruido y sus dirigentes se refugiaron en las zonas montañosas más lejanas. El más importante fue el soviet de Kiangsi que mantuvo su poder desde 1929 a 1934, y dominó  a varios millones de campesino, llevando a cabo importantes reformas políticas siguiendo el  modelo ruso. Los ejércitos de Chiang atacaron Kiangsi reiteradamente y, en 1934, los dirigentes comunistas decidieron abandonar la región. La ‘Larga Marcha’ que emprendieron a continuación los llevó al noroeste, donde se había formado en 1930 otro pequeño enclave comunista en Paoan. Finalmente, en la Conferencia de Tsunyi, durante la ‘Larga Marcha’, el sector campesino del partido, dirigido por Mao Tse-tung, asumió el liderazgo. Mao puso en práctica sus políticas en una nueva región comunista en torno a Yenan.

Fuente Consultada:
El Mundo Contemporáneo (Lucas Luchilo, Pedro Saccagio y otros)
Atlas de la Historia Universal TIMES.                

 

El Poder Economico de China Las Inversiones en Africa

El Poder Economico de China-Inversiones de China en Africa

LOS AFLUENTES DEL RÍO AMARILLO. En la primavera de 2007, Hu Jintao anunció con orgullo la creación de una nueva Zona Económica Especial. En una abarrotada conferencia de prensa, los periodistas económicos y los líderes empresariales sonreían satisfechos a medida que anunciaba que la combinación ganadora de subsidios a la exportación, exenciones fiscales e inversiones en carreteras, vías férreas y puertos se extendería a toda una nueva zona industrial. Sin embargo, esta era una Zona Económica Especial diferente.

No estaba ni en las costas orientales de China ni en las llanuras occidentales. Ese puesto avanzado del capitalismo chino se construiría en el corazón de África, en el cinturón de cobre de Zambia.

De pie, al lado del presidente Hu Jintao, el líder zambiano Levy Mwanawasa anunció que el «establecimiento de una Zona Económica Especial en Chambisi supondrá la inversión de 800 millones de dólares por parte de China en nuestra economía. Ello tendrá una importante repercusión en el desarrollo económico de nuestro país”.

La Zona Económica Especial zambiana es sólo la primera de cinco que Beijing se ha comprometido a construir en Africa, mientras exporta los secretos de su capitalismo del río Amarillo más allá de sus fronteras.

Literalmente, China transplantará su modelo de crecimiento al continente africano al construir una serie de hubs (centros) industriales con incentivos fiscales y que estarán conectados con el resto del mundo a través del ferrocarril, carreteras y vías marítimas. Zambia albergará el “hub de los metales” de China, suministrando a la República Popular cobre, cobalto, diamantes, estaño y uranio.

La segunda zona estará en las islas Mauricio, y será un “hub comercial» que dará a 40 empresas chinas un acceso preferente a los 20 Estados miembros del Mercado Común del Este y del Sur de África que se extiende desde Libia hasta Zimbabwe, y le facilitará el acceso al Océano Indico y a los mercados del sudeste asiático.

La tercera zona, un «hub navierd’, probablemente estará en la capital tanzana, Dar es Salaam. Nigeria, Liberia y las islas de Cabo Verde están en plena carrera por conseguir los otros dos puestos. Mientras crea esas zonas, Beijing se ha embarcado en una fiebre constructora, atravesando el continente africano con nuevas redes de carreteras y vías férreas.

El ferrocarril Tanzam, que China construyó para comunicar Zambia con Tanzania en los años setenta, está siendo modernizado, así como la línea Benguela que comunica Zambia con la rica en petróleo Angola. En palabras de un analista sudafricano: “Incluso las numerosas antiguas potencias coloniales de África no tuvieron interés en invertir de modo tan sustancial en las infraestructuras del continente y, en cualquier caso, probablemente tampoco podían permitírselo”. Muchas de ellas se han quedado sorprendidas por la escala del interés de China en África. En noviembre de 2006, 48 líderes africanos llegaron a Beijing para asistir a una cumbre cuyo anfitrión era Hu Jintao.

En ella, el presidente intencionadamente intentó pujar más alto que Occidente al anunciar que la ayuda china a África se duplicaría hacia 2009 (un año antes de que Bob Geldof y Bono demandaran sus objetivos a los gobiernos occidentales durante la cumbre del G-8) creando un fondo de inversión de 5.000 millones de dólares para África; unos 5.000 millones de dólares adicionales para créditos blandos de inversión y adquisición de tierras; la cancelación de la deuda de 32 países; miles de becas para estudiantes, así como un plan para construir escuelas y hospitales a lo largo del continente. Más significativo que su apelación a los corazones y las mentes africanos, es el modo en que la presencia de China está cambiando las reglas del desarrollo económico.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial solían inspirar el miedo que se tiene a Dios entre los funcionarios gubernamentales y los líderes electos de los países en desarrollo. El experto en desarrollo Jeffrey Sachs (imagen) comparó en una ocasión al FMI con un gobierno cuyos funcionarios de segunda fila se sentaban en los santuarios más sagrados de 75 países en desarrollo: “Esos gobiernos rara vez se mueven sin antes consultar a los funcionarios del FMI y, cuando lo hacen, corren el riesgo de perder las líneas de crédito de los mercados mundiales de capital, la ayuda exterior y la respetabilidad internacional. Pero hoy, los funcionarios del FMI se esfuerzan por ser escuchados, incluso en los países más por de Africa”.

El Fondo se pasó años negociando un acuerdo de transparencia con el gobierno de Angola sólo para que unas luxas antes de su firma se le comunicara que las autoridades de Luanda ya no estaban interesadas en el dinero: se habían asegurado un crédito blando de 2.000 millones de dólares por parte de China. Esa historia se ha repetido a lo largo del continente: desde Argelia hasta Chad, de Etiopía a Nigeria, de Sudán a Uganda y de Zambia a Zimbabwe.

A medida que cambia la balanza del poder económico en el mundo —con los 1,3 billones de dólares de reservas de divisas chinas empequeñeciendo los 35.000 millones de dólares de la decreciente cartera de créditos del FMI—, los organismos de desarrollo más poderosos del mundo luchan por hacer valer sus prioridades ante la competencia china.

En lugar de las estrictas condiciones del llamado Consenso de Washington, muchos países africanos están abrazando las lecciones del capitalismo del río Amarillo. Donde el Consenso de Washington se muestra contrario a la intervención del Estado en la economía y a favor de la privatización, fuertes derechos de propiedad y de la “terapia de choque” económica, el capitalismo del río Amarillo alienta el uso del dinero público para incentivar la innovación, promueve la protección de la propiedad estatal y las reformas gradualistas de las Zonas Económicas Especiales.

El atractivo del modelo chino se extiende más allá de África. En su búsqueda por imitar el éxito chino, países tan diversos como Brasil, Rusia y Vietnam están copiando la política industrial activista de Beijing, que utiliza el dinero público y la inversión extranjera para construir industrias de uso intensivo de capital. Esos países también han dado marcha atrás en relación con otro principio del Consenso de Washington, ralentizando —e incluso revirtiendo— los programas de privatización en los que se embarcaron en los años noventa. Del mismo modo que China, mantiene el control sobre sectores de la economía que considera vitales pára su interés nacional (y sus definiciones sobre el interés nacional se están ampliando para incluir servicios públicos, energía e incluso producción agrícola).

Como China, cree que empresas estatales eficientemente administradas pueden generar beneficios masivos para los gobiernos que pueden ser reinvertidos para lograr objetivos sociales y políticos (y al aferrarse a esas empresas públicas, los gobiernos también evitan que empresarios políticamente independientes desafien sus bases de poder). Existen complejas razones para la reacción en contra del Consenso de Washington -el legado de las turbulencias financieras en Rusia, América latina y Asia, la libertad económica otorgada a los países ricos en recursos naturales por la subida de los precios de las materias primas y la elección de líderes populistas en muchas partes del mundo, entre otras—, pero el asombroso éxito de la economía de China es claramente parte de ese cuadro. Lo que llama la atención es que la difusión del capitalismo del río Amarillo parece ir mucho más allá de las regiones que han sido elegidas como objetivo por los inversores chinos.

El éxito del modelo chino de cambio gradual ha llevado a una erupción de Zonas Económicas Especiales en todo el mundo. Según estimaciones del Banco Mundial, en 2007 se estaban emprendiendo más de 3.000 proyectos en Zonas Económicas Especiales en 120 países. La mayoría tiene como referencia explícita el ejemplo chino, que ha atraído admiradores de todo el mundo en desarrollo. Equipos de investigación gubernamentales de Irán a Egipto. de Angola a Zambia, de Kazajstán a Rusia, de India a Vietnam y de Brasil a Venezuela, han recorrido las ciudades y las zonas rurales chinas en búsqueda de lecciones de la experiencia china. Tan atractivo como el crecimiento chino es el modo en que Beijing ha sido capaz de mantener el control sobre sus propias políticas económicas.

A diferencia de los tigres asiáticos en los años ochenta, que dependían de la asistencia económica de Occidente, China se ha liberado de las interferencias de los organismos de desarrollo y de las instituciones financieras occidentales. Se ha resistido alegremente a las presiones verbales de EE.UU. para que revaluara su moneda, dejando claro que abordaría ese asunto según sus propios términos. Para los países en desarrollo que cambiaron el régimen colonial por los diktats del FMI y el Banco Mundial, la promesa de establecer su propia agenda de desarrollo es la esencia de sus sueños. En palabras de un periodista nigeriano: “El gobierno chino sabe lo que es bueno para su pueblo y conforma su estrategia económica en función de ello. Su estrategia no está condicionada por el Consenso de Washington.

China no ha permitido que ningún funcionario del FMI o del Banco Mundial le imponga algún paquete de reformas neoliberales… su estrategia no ha consistido en una sobredosis neoliberal de desregulación, recortes del gasto público, privatizarlo todo bajo el sol y desechar el interés público. Y no le han puesto al subsidio la etiqueta de grosería”. Durante muchos años, los países en desarrollo se sentían incómodos con la filosofía del mundo plano del Consenso de Washington.

Sin embargo, sólo desde hace poco han tenido una alternativa de eficacia probada para combinar reformas económicas gradualistas con el control estatal y las prioridades sociales del capitalismo del río Amarillo. Se suponía que la globalización iba a traer el triunfo mundial de la economía de mercado, pero China está mostrando que el capitalismo de Estado es uno de sus mayores beneficiarios.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional Del Libro Que Piensa China? de Mark Leonard

Origen de la Autoridad Nacional de Palestina (OLP)-Su Creacion

Origen de la Autoridad Nacional de Palestina (OLP)-Fecha Creación

Extensión: Cisjordania: 5.800 km2. Franja de Gaza: 365 km2. Límites: se ubica en el interior del territorio de Israel.

Desde mayo de 1994, la franja de Gaza y Jericó en Cisjordania son territorios autónomos.

Tras el acuerdo interino de septiembre de 1995, y a lo largo de los siguientes cinco años, la Autoridad Nacional Palestina se ha ido haciendo cargo progresivamente de más del 30% de la superficie de Cisjordania.

Población: la población total de los Territorios Palestinos es aproximadamente de 2.311.204 h.

Densidad: Cisjordania, 260 h/km2 Franja de Gaza, 2.132 h/km2

Sede: Jericó.

Ciudades principales: Gaza, Jerusalén, Jericó, Nablús, Belén, Ramala, Hebrón.

Gentilicio: palestino.

Forma de Estado: democracia parlamentaria.

Idioma: árabe.

Religión: islamismo, 98%; cristianismo, 2%.

Moneda: nuevo shekel israelí (NIS), en la Franja de Gaza, y dinar jordano en Cisjordania.

PlB por habitante: 997 dólares.

Geografía. Formada por los territorios de Cisjordania y la franja de Gaza. Gaza es una zona costera llana, de clima mediterráneo, mientras que Cisjordania es montañosa y tiene valles bajo el nivel del mar de clima subtropical.

mapa palestina

Historia. La Autoridad Nacional Palestina se constituyó en 1996, y representa el final de un largo proceso negociador iniciado en 1991 y culminado en 1993 tras la firma de la Declaración de Principios basada en los Acuerdos de Oslo, en la que Israel reconoce a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y otorga a los palestinos cierta autonomía a cambio de que renuncien a sus pretensiones territoriales; acuerdo que firmaron los líderes de los dos pueblos, Yaser Arafat e Isaac Rabin.

Sus competencias son limitadas, similares a las de un gobierno local (fiscales, sanidad, educación, cultura…) a excepción de la seguridad y la política exterior.

La historia del conflicto del territorio palestino se inicia con la fuerte e imparable inmigración judía desde los años veinte en busca de la Tierra Prometida y se agudiza tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el holocausto nazi destapa la necesidad de un Estado judío.

En 1947, Naciones Unidas aprueba un plan de partición del territorio en dos zonas: una israelí y otra palestina. Las líneas del armisticio fueron creadas arbitrariamente. En 1948 se proclama el Estado de Israel, en un territorio en el que habitaban mayoritariamente árabes.

Como contrapartida, en 1964 nace la OLP con Yaser Arafat como líder. En 1967 estalla la Guerra de los Seis Días, tras la que Israel se apropíó de facto de los territorios destinados por la ONU para el establecimiento del Estado Árabe Palestino (Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este).

En 1987 comienza la lntifada (liberación), un movimiento de levantamiento popular del pueblo palestino en respuesta a la ocupación israelí en su territorio. En 1988 nace el Estado Nacional Palestino.

Tras algunos momentos de acercamiento, la situación del conflicto se recrudece y en el año 2000 se reaviva la segunda lntifada.

En noviembre de 2004 muere Yaser Arafat, símbolo de la liberación del pueblo palestino.

El 9 de enero de 2005 se celebraron elecciones en los territorios autónomos que dieron como resultado la victoria del candidato Abu Mazen, que se entrevistó días después con el gobierno de Israel, para la renegociación de posibles acuerdos de paz.

Los principales obstáculos son: los asentamientos de colonos judíos en territorio árabe; la radicalización de sectores israelíes y palestinos; el control del agua en la región; el regreso de los refugiados y los presos políticos.

Los palestinos reclaman el fin de los ataques militares, la devolución de los territorios ocupados y la vuelta a las fronteras anteriores a 1967.

Por su parte, Israel exige el fin de la lntifada, se opone al regreso de los desplazados, pretende mantener el control sobre Jerusalén Este y rechaza la descolonización de los territorios ocupados.

Intifada: («agitación; levantamiento») es el nombre popular de dos campañas recientes del pueblo palestino contra el régimen de ocupación de Israel en los territorios ocupados de Cisjordania y la Franja de Gaza. Es uno de los aspectos más importantes de los últimos años del conflicto israelí-palestino.

Ambas intifadas empezaron como campañas de desobediencia civil de los palestinos y fueron intensificándose en un ciclo de violencia de represalias recíprocas entre israelíes y palestinos.

La primera Intifada empezó en 1987; la violencia decayó en 1991 y tocó a un fin más completo con la firma de los acuerdos de Oslo (agosto de 1993) y la creación de la Autoridad Palestina.

La segunda intifada, que se ha dado en llamar Intifada de al-Aqsa, empezó en septiembre de 2000 y fue terminada en febrero de 2005.

LOS PALESTINOS, UN PUEBLO SIN ESTADO

Seis guerras en cuatro decenios, un clima de lucha fratricida y un enfrentamiento constante entre el Estado de Israel y los Estados árabes hacen del Oriente Próximo un foco permanente de tensión en el mundo.

En medio de este polvorín, el pueblo palestino es el que ha padecido con más fuerza las consecuencias de este estado de guerra.

Desde la partición de Palestina, en 1948, el éxodo forzado de los palestinos ha conmovido las conciencias de la opinión internacional.

El problema se agravó en 1967, cuando el ejército israelí invadió el resto de los territorios de Palestina donde había población árabe y dejó al pueblo palestino definitivamente sin Estado y sin tierra.

Más de 300.000 habitantes de Cisjordania y Gaza tuvieron que refugiarse en Jordania, mientras el resto, cerca de un millón, quedó bajo el control de las nuevas autoridades israelíes.

La dispersión de los palestinos dio origen a un amplio movimiento de resistencia que se estructuró hacia 1964 en torno a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Desde 1967, y como medio para llamar la atención sobre el problema de su pueblo, esta organización adoptó como método de propaganda la acción directa y terrorista contra los intereses y los colaboradores de Israel.

El apoyo de los países árabes a las acciones de la OLP y el refugio que ofrecieron a sus miembros dieron lugar a la intervención militar de Israel contra el Líbano y al ataque sistemático a los campos de refugiados (Sabrá y Cha-tila en 1982).

Por su parte, la OLP ha ido cambiando de táctica y ha abandonado las acciones más individuales y los atentados terroristas, que le quitaban apoyo internacional.

En el año 1987 se Inició un movimiento de insurrección civil de la población árabe de los territorios ocupados por Israel, la «intifada», para protestar por la ocupación israelí, en 1988 la OLP proclamó de forma unilateral el Estado palestino y en 1991 se iniciaron ias negociaciones con Israel (Conferencia de Madrid). F

inalmente, en septiembre de 1995 se llegó a la firma de los acuerdos de paz sobre determinados territorios que dieron paso al reconocimiento de la Autoridad Palestina, en el camino de la constitución de un Estado palestino independiente.

Fuente Consultada:
La Enciclopedia del Estudiante La Nación (Santillana) y Wikipedia

Protesta Estudiantil en Latinoamerica Historia del Movimiento

HISTORIA DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
EN AMÉRICA LATINA

En 1918 se produce en la ciudad de Córdoba un movimiento social y político que tiene como principal protagonista al estudiantado. Originada en reclamos académicos y culturales , exigiendo una renovación pedagógica , en poco tiempo la protesta estudiantil alcanzará la envergadura nacional y latinoamericana.

La rebelión de los años 20 surge en un contexto económico-social de movilización de sectores medios urbanos, producto de la violenta inserción de América Latina en el mercado mundial.

Juan Carlos Portantiero caracteriza así este período:

«La apertura hacia Europa y los Estados Unidos a través de la intensificación de las relaciones comerciales y del asentamiento de inversiones extranjeras, estaba marcada por la rémora del monocultivo y suponía una deformación del crecimiento a partir de su misma raíz.

«Se trataba de la repercusión, sobre las áreas periféricas, del imponente proceso de desarrollo industrial que tenía lugar en Europa Occidental, principalmente en Gran Bretaña y en los Estados Unidos. Materias primas y alimentos eran ávidamente requeridos por la vertiginosa expansión de las economías capitalistas.  Al crecimiento del comercio mundial, basado cada vez más en una rígida especialización que condenaba a las áreas atrasadas a un crecimiento Unilateral, se sumaba la inmigración de pobladores europeos a América Latina y la inversión de capitales, especialmente destinados a consolidar la dependencia.

«De este proceso, cuyo resultado social, fue en general, el reforzamiento de estructuras internas duales, caracterizadas por la superposición de zonas de atraso precapitalista y áreas urbanas cosmopolitas y con pautas de consumo y hábitos de vida europeas, se favorecieron especialmente los países de la zona del Río de la Plata, Argentina y Uruguay, dado que la existencia en ellos de clima templado y de praderas fértiles los transformaba en ideales abastecedores de alimentos para cubrir los crecientes consumos de los países industrializados».

Si bien es cierto que todo este proceso implicó la creación de fuertes lazos de dependencia con los países capitalistas ya desarrollados, también es cierto que, aunque deformado, promovió cierto grado de desarrollo. América Latina comenzó a modernizarse y su característica más notable fue el crecimiento urbano. Durante el período comprendido entre 1890 y 1920 las principales ciudades y capitales de América Latina duplicaron y hasta triplicaron su población. La urbanización trajo aparejado un crecimiento en la educación.

De acuerdo con los datos suministrados por el autor anteriormente citado el número de estudiantes se cuadruplicó entre 1890 y 1915, la población de la Universidad de Buenos Aires creció en el mismo lapso de 900 a 4.600, los alumnos primarios de 300.000 a 760.000.

Al abrirse nuevas posibilidades económicas, se resquebrajó el viejo esquema de clases emergiendo importantes sectores localizados en las ciudades, y cuyo peso social los lleva a adoptar casi inmediatamente activas conductas políticas. En el .plano internacional muchas cosas habían cambiado también. Ha finalizado la Primera Guerra Mundial. En 1917, Rusia, el país de los zares, se ha convertido en el primer estado socialista.

En América Latina el triunfo de la revolución mexicana ha convulsionado el continente. En la Argentina, claro exponente de la situación analizada, el reclamo de participación de estos sectores medios urbanos se canalizó fundamentalmente en la Unión Cívica Radical.

El triunfo del radicalismo en 1916 es vivido como un triunfo por una amplia mayoría de estos estratos urbanos. Sin embargo, sería excesivamente esquemático explicar la revuelta estudiantil solamente como un reflejo del ascenso y la movilización de ciertos sectores sociales.

poster propagandaEl movimiento estudiantil tiene —tal como lo analizamos al comienzo— características y determinaciones específicas. Su sensibilidad, su capacidad de organización y movilización supera ampliamente los límites impuestos por su clase de origen.

(imagen: cartel de propaganda política)

Córdoba es el punto neurálgico de la movilización estudiantil. Es ahí donde más agudamente se dan las contradicciones de una sociedad en transición.

La Universidad cordobesa se mantenía casi como en 1613, año de su fundación. Reducto del patriciado tradicional, sn sus claustros reinaba el oscurantismo y un estricto criterio de autoridad. Se renegaba del método científico y experimental y como alternativa se enseñaba teología y derecho público eclesiástico. Las autoridades religiosas controlaban rigurosamente el nombramiento y la conducta de los profesores.

Este clima no era característico de todas las universidades del país. Buenos Aires y La Plata trataban de ajustar su organización a los nuevos tiempos que corrían. Todo comenzó con el reclamo de los alumnos cordobeses de sustituir el sistema vigente para la provisión de cátedras. Ante la negativa de las autoridades, los alumnos deciden ir a la huelga, que se cumple de manera exitosa y se extiende solidariamente al conjunto de la población universitaria argentina. Se suceden manifestaciones multitudinarias que son reprimidas con violencia por la policía y se establecen contactos solidarios con sindicatos y partidos de izquierda.

El 21 de junio de 1918 los estudiantes dan a publicidad un documento de fundamental importancia para la historia de! movimiento estudiantil: el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria. En él se señala, y por primera vez se hace en forma tan explícita, el interés de participar en la toma de decisión de la universidad. «La Federación Universitaria de Córdoba  –dice el Manifiesto– reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el «demos» universitario, la soberanía, el derecho á darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.

El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia de los estudios. La autoridad de un hogar de estudiantes no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando».

El Manifiesto está dirigido a todos «los hombres libres de Sudamérica». En él hay un llamado a la solidaridad americana que pronto tendrá un eco favorable en toda América Latina. «Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando una revolución, estamos viviendo una hora americana». El espíritu liberal, anticlerical que animó a la Reforma también está presente en el Manifiesto. En él se afirma: «No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa».

irigoyenEn septiembre el conflicto todavía no se ha resuelto. Los estudiantes deciden dar un paso más decisivo: la toma de la universidad, asumiendo el gobierno de la misma, nombrando profesores e incluso decanos. Se dispone entonces el levantamiento de la huelga y la iniciación de las clases; se invita al pueblo a este acto, pero lo impide el ejército y la policía.

Finalmente el gobierno irigoyenista implanta un nuevo estatuto recogiendo los principios básicos por los que habían luchado los estudiantes: la docencia libre y la participación de los alumnos en el gobierno de la universidad.

La reforma se extiende a América Latina Los estudiantes limeños son los primeros en América Latina en recoger las banderas de la reforma cordobesa. Lima, en la década del 20, tenía características semejantes a Córdoba y su universidad constituía también un feudo de los sectores más reaccionarios de la sociedad. Sin embargo, ya desde 1916 existía una Federación de estudiantes con una tradición de lucha importante, incluso en conflictos extrauniversitarios.

En 1919, al acceder Leguía al poder, líder del sector liberal, los estudiantes se sienten fortalecidos políticamente para hacer oír sus reclamos. En junio de ese año un conflicto sin importancia de los estudiantes de Historia con un profesor actuó como detonante. Lanzado el conflicto, las demandas estudiantiles encontraron rápida satisfacción: el 20 de septiembre de 1919 se incorporan a los

estatutos de la universidad dos de las más importantes reivindicaciones reformistas: la existencia de cátedras libres rentadas por el Estado y la participación estudiantil en el gobierno de la Universidad. Este triunfo es efímero; la oligarquía retoma la hegemonía política aun cuando Leguía se mantiene en el poder.

En la Universidad se viven intensos conflictos y recién en 1922 se reanudan las clases, pero ya los estudiantes haban perdido sus conquistas más importantes. Era una derrota significativa que podía conducir a una política de retracción y defensiva. Fue un conflicto exterior a la universidad lo que impulsó nuevamente a los estudiantes peruanos a la lucha. Leguía, cada vez más ligado a los sectores ultraconservadores y religiosos, había colocado a Perú bajo la protección de Jesús».

Inmediatamente los estudiantes se lanzaron a la calle protestando por lo que consideraban una afrenta política. Pero el estudiantado peruano ya es consciente de que para lograr sus objetivos debe fortalecer su alianza con otros sectores sociales, dirigido por el entonces líder estudiantil Haya de la Torre, consigue organizar la solidaridad de los obreros en las universidades populares creadas por la Federación Estudiantil.

Las manifestaciones populares contra la sacramentalización de Perú fueron totalmente reprimidas por la policía, dejando un saldo de dos muertos; Haya de la Torre fue expulsado a México. En ese país, funda en el año 24 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), invitando a todos los latinoamericanos a unirse a la nueva organización.

La idea de Haya era concentrar en el APRA —concebido como un amplio frente antiimperialista al estilo del Kuomingtan chino— a todas las fuerzas que habían luchado por los postulados reformistas y por la extensión de éstos a otras capas populares. De hecho, recogía la propuesta del movimiento reformista cordobés, dándole un contenido más amplio y una significación «indoamericana».

La ideología de la Reforma trasciende con el aprismo —más allá de sus transformaciones e. inconsecuencias futuras— los marcos meramente universitarios, para convertirse en toda América en una propuesta política de un tinte nacionalista, popular y antiimperialista. Si bien la idea de construir este frente no fructificó, su influencia política se extendió a varios partidos latinoamericanos: Acción Democrática (Venezuela), Movimiento Nacionalista Revolucionario (Solivia) y Partido de Acción Revolucionaria (Cuba). El espíritu renovador de la Reforma Universitaria llega también a Cuba. En 1923 los estudiantes crean la Federación Universitaria y consiguen las mejoras académicas solicitadas, amparados bajo el gobierno liberal de Zayas.

Al poco tiempo, en 1925, Zayas es sucedido por Gerardo Machado y una época de dictadura y represión se abre en Cuba. A pesar de este clima opresivo, los estudiantes crean en 1926 el primer Directorio Estudiantil Universitario, inaugurando una forma de expresión política autónoma de los estudiantes. Este Directorio consigue años más tarde, derrocado Machado, imponer su propio candidato: Ramón Grau San Martín; esta victoria es efímera. Poco tiempo después Batista asume el poder.

Al comenzar la resistencia antibatistiana encabezada por Fidel Castro, los jóvenes universitarios tienen una participación activa dentro del mismo movimiento 26 de Julio o a través de la propia actividad de la Federación Estudiantil Cubana, recogiendo y sintetizando en una perspectiva más amplia y liberadora los postulados martianos y reformistas. Chile, Uruguay, Venezuela y México recogen también los postulados de la Reforma.

No analizaremos sin embargo en este trabajo las características específicas que ella asumió en estos países. Lo hemos hecho en el caso de la Argentina, por ser este país la cuna del Movimiento Reformista y en el caso de Perú y Cuba por la directa influencia que tiene la ideología de la Reforma en proyectos políticos que se postulan para la modificación de la sociedad en su importante conjunto.

Es importante dejar señalados los principales objetivos del Movimiento Reformista de 1918 y su consecuencia en la historia de la lucha del movimiento estudiantil latinoamericano:

1—Democratización de la vida universitaria levantando como bandera de lucha la constitución de un gobierno autónomo de la universidad formado por profesores, estudiantes y graduados: los estudiantes reformistas eran conscientes del papel protagonice que jugaban en los marcos universitarios y reclamaban ejercer este derecho.

2 — Imposición de una enseñanza científica para romper el oscurantismo. Exigían para ello profesores idóneos elegidos por concursos donde se pusiera en juego no el buen nombre de la profesión, ni su adhesión a determinada ideología, sino un conocimiento profundo de la materia que debían impartir. Para ello era necesario profesores no vitalicios sino renovables periódicamente.

3 — Vinculación con los problemas políticos y sociales de su tiempo y proyección latinoamericana. Los estudiantes reformistas tuvieron temprana conciencia de los problemas económicos y sociales que aquejaban a sus países buscando la alianza con sectores populares y solidarizándose en una misma lucha antiimperialista con los países hermanos de América Latina. Nos parece correcta la observación de ciertos sectores estudiantiles que sin desconocer la importancia de la Reforma critican algunas actitudes políticas de este movimiento. Dice Rodolfo Sáenz «los participantes en las lomadas del 18 concebían la misión de los universitarios como algo realmente «especial y mesiánico», encarando su unidad con el proceso popular pero reservando para sí la conducción teórica y política».

Esta omnipotencia se extendía a admitir la posibilidad de generar un cambio en las relaciones sociales existentes a través de la universidad. Sin embargo, estas objeciones no disminuyen el valor histórico de los planteos estudiantiles. Gracias al movimiento reformista los universitarios latinoamericanos logran estructurar una fuerte organización estudiantil, Iniciando una tradición de lucha que se mantiene en forma ininterrumpida hasta nuestros días. Muchas de las banderas reformistas —si bien en otro contexto político y social— son recogidas por el movimiento estudiantil europeo 50 años más tarde.

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

La Universidad y la Sociedad Objetivos de la CIA en la Guerra Fría

La Universidad y la Sociedad Objetivos de la CIA

Las universidades y la sociedad: Todas las sociedades industriales adelantadas necesitan, imperativamente, contar con grandes cantidades de cuadros profesionales y técnicos muy preparados. La industria, el gobierno, las comunicaciones y la educación reclaman, cada vez más, una experta mano de obra intelectual. Por lo tanto, las relaciones entre estos sectores y la universidad se tornan siempre más estrechas.

«La Universidad y la industria se asemejan cada vez más… La Universidad está obligada a centrar sus actividades en la industria», declaró Clark Kerr, presidente de la Universidad de California. El fenómeno tiene características brutales en los Estados Unidos, donde la adecuación es completa. Basta con identificar los orígenes y relaciones de quienes conforman las juntas de gobierno de los principales centros académicos, para comprobar esta simbiosis entre sistema y universidad.

En el consejo de administración de la Universidad de Columbia, por ejemplo, se encuentran representantes de grandes corporaciones monopólicas: CBS (radio y televisión), Metal Climax (emporio minero con inversiones en África), Lockheed Aircraft, General Dynamics (industria aeronáutica y bélica), Chemical Bank, Kuhn Loeb, Manufacturer’s Hanover Trust, Temple, First National City Bank, Chase Manhattan Bank, Metropolitan life insurance (bancos, financieras y aseguradoras).

Esta es una lista incompleta, ya que las citadas sociedades están ligadas a otras, pero constituye un grupo representativo de los grandes monopolios. También en Columbia hay institutos que trabajan bajo contratos del departamento de defensa; el IDA (Institute for Defense Analyses) en el que participa la misma Universidad de Columbia, se dedica a la investigación en armamentos avanzados y en técnicas antiinsurreccionales: es la «fábrica de ideas» del departamento de defensa norteamericano.

La relación entre Universidad y fundaciones presuntamente filantrópicas, como la Rockefeller, Ford, Carnegie, etc., son determinantes en la marcha de las investigaciones, contrataciones y política científica, porque hay dinero para los temas cuyo desarrollo interesa mientras que, si no hay interés, tampoco hay dinero ni investigación.

La misma franqueza de las corporaciones no deja margen para la idealización de la actividad científica; un director de Xerox explica su presencia en la Universidad de Rochester: «Para decirlo de la manera más clara posible, se trata de una cuestión de mero interés propio, de dólares, de centavos. Xerox vivirá o morirá con la tecnología».

John Hannah, presidente de la Michigan State University, es sincero al explicar las funciones de la Universidad: «Nuestras escuelas superiores y universidades han de considerarse bastiones de nuestra defensa, tan esenciales para conservar nuestro país y nuestra forma de vida, como los bombarderos supersónicos, los submarinos nucleares y los misiles balísticos intercontinentales».

El hecho de que ninguno de los tres sistemas de armas que menciona Hannah podría haberse diseñado, construido y manejado sin universitarios, prueba que no se trata de retórica de fiesta patria. Las mismas corporaciones que proveen fondos para la enseñanza, el desarrollo y la investigación, recogen el beneficio de graduados bien preparados: todos los años, representantes de los monopolios compiten en la contratación de los jóvenes más brillantes de la promoción, con lo cual cierran el círculo y consolidan el sistema.

LA CONSPIRACIÓN MUNDIAL:
Las Sociedad Secretas, a través de la CIA monitorean las Universidades

Asi lo explica Walter Graziano en «Hitler Ganó La Guerra«, libro en donde explica los planes para un Nuevo Orden Mundial, a través de las decisiones de las sociedades secretas, que tienen un poder sin igual mediante el manejo de los medios de comunicación , universidades y dueños del poder económico mundial.

¿Dónde queda, entonces, el supuesto prestigio que en el mundo ganaron desde los años 70 las universidades norteamericanas? Durante muchos años, para numerosas familias de todo el mundo resultaba altamente deseable que sus hijos efectuaran cursos de grado o posgrado en Estados Unidos. Supuestamente, la formación científica era muy superior a la de otras universidades. Lo que no sabíamos era que, además de la manipulación del conocimiento científico que antes señalamos como una constante deseada por la élite financiero-petrolera, generalmente dueña, financiadora o directora de las universidades, los estudiantes extranjeros iban a estar bajo un constante monitoreo de la CIA con el fin de ganar agentes en el exterior y, por si fuera poco, que más de la mitad de los profesores recibían y reciben pagos de la CIA para «facilitar» el acceso a los alumnos.

Pero las sorpresas no terminan allí. En el informe oficial conocido popularmente como el «Church Committee Report» del Congreso norteamericano, en la página 189, se señala:

(…) La CÍA está usando ahora a unos cientos de académicos norteamericanos, quienes adicionalmente a proporcionar pistas y presentaciones por cuestiones de inteligencia, ocasionalmente escriben libros y otro material para ser usado con fines de propaganda en el exterior. (…) Estos académicos están localizados en más de cien universidades e institutos norteamericanos.

Quizás ahora también podamos entender con más precisión lo que ocurrió con John Nash y con el discreto encubrimiento que han sufrido sus descubrimientos acerca de la falsedad de las teorías de Adam Smith, frente a la sobreexposición de teorías económicas sin real basamento científico (como la llamada «escuela de expectativas racionales» de Lucas).

El «Church Committee Report» fue escrito en 1976. ¿Cuánto más habrá avanzado la infiltración de la CIA en directores, profesores y alumnos de universidades norteamericanas, desde aquella época? En el mismo trabajo,Volksman señala:

Yale ha sido terreno fértil en el reclutamiento de agentes de la CIA desde que la Agencia comenzó en 1946. En realidad, muchos de los primeros ejecutivos de la CIA proceden de Yale y de otras escuelas de la IVY, por la cual la CIA fue acusada durante muchos años de corresponder a los intereses del establishment anglo-norteamericano. La acusación era verdad: 25% de los ejecutivos top de la CIA habían sido alumnos de Yale.

En el mismo trabajo se señala que la universidad norteamericana que es la principal base de reclutamiento de alumnos extranjeros, para que al retorno a sus países se desempeñen como agentes de la CIA, es nada menos que… la Universidad de Harvard (*). Ahora puede que algunas cosas acerca del grado de penetración que la política y la propaganda del CFR (Comite Federal de Relaciones) han realizado en el mundo queden más claras. ¿Cuántos funcionarios europeos, latinoamericanos, asiáticos y africanos han estudiado en Harvard?

Cabe mencionar que las tres universidades norteamericanas que más fondos manejan son, no por casualidad: primero, la Universidad de Harvard, principal socia universitaria de la CIA, y segundo, la Universidad de Yale, casa de estudios de los Bush, Harriman, Rockefeller y la aristocracia norteamericana que maneja la CIA.

Pero las actividades de la CIA en el mundo universitario y en la cultura no se ha reducido a infiltrar universidades en todos sus niveles. Francés Stonor Saunders, en La CIA y la guerra fría cultural, nos muestra cómo, tras la Segunda Guerra Mundial, la CIA se logró infiltrar en prácticamente todos los espacios de la cultura.

Muchas veces lo hacía mediante fundaciones «filantrópicas» y congresos culturales, así como también exposiciones, conciertos y hasta giras de orquestas sinfónicas. También describe cómo la CIA subvencionaba ambiciosos programas editoriales, y hasta se ocupaba de realizar traducciones a todos los idiomas.

Stonor Saunders asimismo narra cómo las revistas de toda Europa y otros lugares del mundo compensaban la caída en ingresos por publicidad mediante supuestos mecenas tras los cuales se escondía la CIA. Quizá lo peor de todo, siempre según Stonor Saunders, es cómo muchos de los más elocuentes exponentes de la libertad intelectual de Occidente se convirtieron en instrumento de los servicios secretos estadounidenses. En buena cantidad de ocasiones, la manipulación de intelectuales por parte de la CIA se daba incluso sin que éstos lo supieran, y generalmente aun cuando no les gustara.

El FBI (Federal Bureau of Investigations) no es otra cosa que una «policía paralela» interna en Estados Unidos. La visión un tanto romántica de las series y películas norteamericanas acerca de los laboriosos e incorruptibles agentes, que muchas veces se quedan a trabajar a deshoras para resolver tétricos crímenes comiendo fría comida china llevada a domicilio, no es otra cosa que propaganda de cuarta calidad. Muchas veces hemos oído hablar acerca de los crueles crímenes de la Gestapo de Hitler.

La Gestapo no era otra cosa que una policía paralela. De la misma manera que el FBI, desde su instauración en 1935 por el ex presidente Franklin Delano Roosevelt (reconocido miembro de una sociedad secreta), opera en el mismo sentido.

El FBI fue dirigido durante más de tres décadas por un siniestro personaje, también miembro de una sociedad secreta: J. Edgar Hoover. Bajo el comando de Hoover, el FBI realizó todo tipo de operaciones internas. Por ejemplo, manipuló al senador Joseph Mc-Carthy durante los años 50 para que llevara a cabo su famosa «cruzada anticomunista» y llevó a la práctica, durante décadas, el racista y temible Counter Intelligence Program(COINTEL-PRO), mediante el cual los agentes del FBI espiaban las actividades de los miembros más importantes de todas las minorías raciales en Estados Unidos (incluidos los indígenas en las reservas).

El FBI no se limitó a espiar, sino que en muchas ocasiones actuó de manera violenta contra quienes creyó que podían poner en relativo jaque la supremacía blanca y anglosajona en todas las estructuras de poder norteamericanas. Mientras todo esto ocurría silenciosamente, sin que los medios de comunicación divulgaran la menor noticia al respecto, J. Edgar Hoover era mostrado profusamente en los medios como un paladín de la lucha contra el crimen, como el «tío bueno» que todo americano deseaba tener.

Hoover era temido aun por personajes muy poderosos debido a que poseía archivos personales de empresarios, políticos e intelectuales. No los coleccionaba, sino que los usaba con fines extorsivos. El inescrupuloso mandamás del FBI fue puesto y mantenido en su cargo directamente por la élite. Existen muchas especulaciones de que J. Edgar Hoover era en realidad hijo bastardo de uno de los miembros de la élite y hasta se dice que habría sido concebido en uno de los rituales de una sociedad secreta.

(*):El director del fondo de inversiones, Robert Stone, está casado con una Rockefeller e invirtió, para desgracia de los profesores de esa universidad, fuertes sumas en acciones de la Enron antes de la caída. Se ve que no aprende de la experiencia, dado que hace muchos años, cuando «Dubya» Bush era accionista de Harken, decidió invertir en esa firma. Claro que Bush vendió las acciones a precios cercanos al máximo de la época, mientras que el fondo de inversión de la Universidad de Harvard tuvo que soportar, estoico, la baja de las acciones de la Harken de US$ 4 a cerca de US$ 1 por unidad.

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

Historia del Movimiento Estudiantil Origenes y Objetivos

Historia del Movimiento Estudiantil

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL:
Primeras Manifestaciones:
La revuelta estudiantil europea y particularmente la francesa —que hizo eclosión en 1968— implicó la movilización anticapitalista más importante del continente desde los años posteriores a la segunda guerra mundial. En los Estados Unidos, los estudiantes y los movimientos revolucionarios de la minoría negra conforman un polo de denuncia y de lucha con el sistema de dominación que su país extiende en el mundo.

Esta situación, en momentos en que los ejércitos norteamericanos son derrotados en Vietnam, ha quebrado, con su crítica y con su acción, el sólido frente interno de que dispuso durante tantas décadas el imperio para realizarse como tal.

Tanto en América Latina como en África y Asia, el movimiento estudiantil no es nuevo: muchas veces participó en las luchas anticolonialistas, antiimperialistas y antioligárquicas. La insurgencia estudiantil, entonces, no sólo sale al paso a la organización de la Universidad y a la función que ésta cumple en el sistema.

Al contrario, en su veloz expansión —muchas veces efímera— y dotada de una gran audacia y frescura intelectual —muchas veces exagerada—, también cuestionó las concepciones ya tradicionales respecto de las posibilidades de radicalización de las clases medias (de donde provienen la mayoría de los estudiantes), de la conformación de la vida interna de los partidos políticos de izquierda (sacudidos por los coletazos laterales de esta oleada antiautoritaria), sobre las posibilidades de la revolución social en los países capitalistas centrales e, inclusive, sobre los países del este europeo, incluida la URSS.

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La tarea de cuestionamiento tiene, sin duda, en Europa y los Estados Unidos, mayor originalidad frente a las soluciones propuestas por la llamada sociedad de consumo, sociedad opulenta pero a la vez origen de profundos rechazos dentro de los grupos juveniles e intelectuales.

En Europa, junto con audaces teorizaciones acerca de! estudiantado como un nuevo proletariado, se entremezclan reclamaciones sobre la liberación sexual. Esta misma consigna hace furor en los Estados Unidos: mientras se justifica el consumo de drogas por sus posibilidades liberadoras, se atribuye a la «juventud» facultades todopoderosas para provocar cambios. Sin embargo, negar la importancia del fenómeno global por lo que tenga de exagerado o inconsistente resulta, más que una actitud lúcida una actitud pueril. En efecto, el mosaico es demasiado complicado y las transformaciones son demasiado recientes para poder hacer una descripción detallada o para intentar un balance completo.

La radicalización de los estudiantes: La insurgencia estudiantil que recorre el mundo en los últimos años tiene características comunes aunque transcurra en países distintos y en estructuras universitarias de muy diversa índole. Esto último explica que los efectos de las movilizaciones, sus acuerdos y desacuerdos con otros sectores sociales y las probabilidades de Nevar a cabo con éxito las diversas propuestas, tengan también diversos sentidos y exijan, por lo tanto, análisis especiales. Eso en cuanto a su inscripción en medios diferentes.

En cuanto a las características comunes, lo primero que se nota es la aparición de estudiantes que comienzan por criticar la estructura de la universidad y, más tarde, las funciones que ella cumple en la sociedad; de ahí pasan a rechazar la posición que la sociedad les reserva para cuando se hayan graduado (incluida la no-ocupación) y, por lo general, terminan por cuestionar la sociedad en su conjunto al tiempo que proponen una sociedad y una universidad distintas.

Si esta superficial descripción del fenómeno —que en la realidad siempre se da de manera mucho más compleja— es correcta en lo esencial, de inmediato se plantea una cuestión básica:

¿Qué son los estudiantes? La mayor parte de los observadores e, inclusive, de los mismos teóricos del movimiento estudiantil, sostienen que no se trata de una clase social. En efecto, una clase social se define, comúnmente, por la posición que ocupa respecto de la propiedad de los medios de producción, la apropiación de plusvalía o la venta de la fuerza de trabajo; un estudiante, en cambio, no se define como tal por ser o no ser propietario o asalariado. Lo que sí se señala con frecuencia es el origen social de los estudiantes; en el capitalismo provienen, en su mayor parte, de los sectores más privilegiados de la sociedad: la burguesía o la pequeña burguesía.

A partir de este dato se busca relacionar los conflictos de la clase de origen con los conflictos de los estudiantes. Si, en general, todo intento de correlacionar de manera demasiado estrecha la pertenencia a una clase social determinada con los comportamientos políticos es riesgoso, mucho más lo es cuando los actores a quienes se examina son los estudiantes, integrantes de una categoría social que, a sus determinaciones de clase agregan otras, derivadas del hecho de pertenecer a la juventud y de ejercer la función de intelectuales.

Si como clase social no es comprensible, el estudiantado es definido, en cambio, con bastante unanimidad, como capa o grupo social con intereses y reivindicaciones que le son comunes y propias.

Las reivindicaciones tienen que ver, en principio, con el desarrollo de las actividades cotidianas (cursos, horarios, becas, bibliotecas, exámenes, etcétera), pero también con los contenidos de la enseñanza, la calidad de los profesores, el gobierno de la universidad, la independencia respecto de quien proporciona los fondos.

El logro de muchos de estos objetivos no supone, necesariamente, la modificación de las relaciones sociales en su totalidad y, tal vez, esto mismo explique que las luchas estudiantiles no signifiquen un peligro para el statu quo; de este modo, las movilizaciones pasan a ser fenómenos que, aunque estridentes y molestos para las autoridades, no suelen escaparse del control de las clases dominantes. Sin embargo, y con gran frecuencia, estos objetivos son la base de movimientos que llegan a cuestionar la legitimidad de la estructura social en su conjunto.

La falta de fondos y el carácter limitacionista de la universidad se conecta con las desigualdades sociales; los contenidos de la enseñanza se explican por la necesidad de legitimar el sistema a través de la educación; la falta de democracia o pluralismo político dentro de la universidad se asocia con el contenido de clase del estado, y la prohibición del ejercicio de normales actividades sexuales se asimila a la dominación de una clase sobre otra. Sin duda, esta posibilidad de radicalización está relacionada con las características de la comunidad universitaria, pero también con la situación del joven durante su período estudiantil.

Para cumplir sus funciones la universidad necesita poseer un mínimo de libertad. Incluso en regímenes altamente dictatoriales, la universidad suele gozar de un mayor margen de libertad que el resto del sistema: es suficiente que se puedan confrontar varias líneas de pensamiento para que surja la posibilidad de polémica y de crítica.

No es indispensable que alguna de esas líneas de pensamiento enfrente al sistema; todavía hoy, en América Latina y en Europa, es frecuente el enfrentarniento entre sobrevivientes de desactualizadas camarillas académicas con pujantes grupos de «modernizadores» del sistema. Los estudiantes han apoyado casi siempre a los sectores modernizantes pero, también casi siempre, terminaron por comprobar que el nuevo proyecto no significaba sino una reformulación del proyecto tradicional.

De todos modos, lo que interesa destacar en el ejemplo es la posibilidad de discusión que ofrece la universidad en la confrontación de diferentes concepciones. Por otra parte, si bien se manifiestan en otras áreas de la realidad fenómenos equivalentes, en ningún otro campo se dan espectadores de las características de los estudiantes, armados —mal o bien— con alguna capacidad  de crítica dada por su condición de cuasi intelectuales.

Los estudiantes como capa social parece desarrollar una sensibilidad especial para percibir situaciones generales de conflicto, injusticias o desigualdades, frente a las que toma partido y sobre las que llega a realizar importantes movilizaciones.

Los niveles de definición de los estudiantes 10 siempre son un reflejo de tendencias políticas actuantes fuera de la universidad, ni tampoco es necesario que sus inquietudes eolíticas sean paralelas a las de las clases de donde provienen, Así, es frecuente que la clase obrera observe impávida y ajena os esfuerzos que realizan muchos grupos estudiantiles para colocarla como eje de lucha; que aquella todavía no se plantea, o para convencerla de la necesidad de seguir determinada senda hacia un destino que le resulta incierto… ¿Por qué?.

Porque en la universidad —que es a menudo un ámbito aislado—, se puede crear un clima oolítico determinado que llega a adquirir cierta autonomía, condicionando los comportamientos y actitudes de quienes participan de esa comunidad.

En estos casos, la ideología llega a ser determinante de conductas, radicalizando e integrando a la vez, a quienes comparten ese clima, en valores y comportamientos que exceden los de la clase de origen. Probablemente, dicha posibilidad de radicalización se ve acentuada porque el estudiante se encuentra transitoriamente desgajado de la estructura productiva, desgajamiento que impide al estudiante cumplir las prácticas productivas propias de su clase. Finalmente, corresponde anotar que la radicalización del estudiante suele ser un fenómeno transitorio.

En efecto, el movimiento estudiantil latinoamericano tiene antigüedad suficiente como para haber comprobado, con el paso del tiempo, que muchos líderes y militantes van defeccionando de sus postulaciones para transformarse en eficaces agentes de situaciones que habían denunciado y contra las que lucharon con empecinamiento. Por supuesto, queda por ver qué sucederá con los militantes de los nuevos movimientos estudiantiles europeos, pero no es arriesgado suponer que la aludida defección sólo se impedirá con la construcción de opciones políticas que permitan la acción de esos militantes fuera de la universidad.


Entre la derecha y la Izquierda
Los estudiantes no siempre se radicalizan ni desarrollan, necesariamente, políticas contradictorias con el sistema. Siempre hay grupos que representan las políticas de las clases dominantes, ya que tanto la universidad como el movimiento estudiantil reflejan en su seno los intereses y concepciones del conjunto de la sociedad
en la que están insertos.

En los países latinoamericanos donde existen organizaciones estudiantiles, siempre se desarrollan tendencias que representan, abierta o encubiertamente, las líneas políticas de los partidos tradicionales sostenedores
del sistema. La democracia cristiana en Chile y en Venezuela, los partidos liberales o desarrollistas en Argentina, el PRI en México, son algunos de los muchos ejemplos que pueden mencionarse. En algunos casos, el movimiento estudiantil llega a ser extremadamente reaccionario, como lo fueron los universitarios ingleses que, en la década del 20, actuaban de rompehuelgas.

Idéntica función cumplieron grupos estudiantiles de Buenos Aires —durante el período inmediatamente posterior al golpe reaccionario que derribó a Perón en 1955—, en ocasión de una huelga realizada por los trabajadores del transporte automotor.

El caso argentino puede ejemplificar, asimismo, la desconexión existente entre la «vanguardia» estudiantil y los sectores populares, ya que la mayor parte del estudiantado mantuvo una frontal oposición al gobierno de Perón integrándose, en la práctica, con el frente oligárquico y proimperialísta ante el cual, en la misma teoría reformista, solo cabía la oposición.

El caso más espectacular de un movimiento estudiantil masivamente reaccionario es el de Indonesia. Allí, y en alianza  con el ejército —estrechamente influenciado por los intereses norteamericanos—. la organización estudiantil desarrolló una intensa agitación callejera contra el régimen populista de Sukarno, quien contaba con el apoyo del poderoso Partido Comunista Indonesio.

Al triunfo del golpe militar, en 1965, siguió una orgía de violencia antipopular y anticomunista, durante la cual fueron asesinados entre 200.000 y 700.000 indonesios. La misión de los estudiantes en esa oportunidad, consistió en señalar a las personas que debían ser eliminadas por los piquetes militares… Es imposible dejar de señalar
que las prolongaciones universitarias de los partidos políticos tradicionales están colocadas, por lo general, en el ala izquierda de los partidos matrices; de este modo se convierten en ejes de frecuentes cismas.

Así ha ocurrido con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria Venezolano, desprendimiento de la Acción Democrática de Rómulo Betancourt; con el MIR peruano, dirigido por el que luego fuera jefe guerrillero, De la Puente Uceda, que es un desgajamiento  del agónico APRA; y con el MAPU y el MIR chilenos, desprendimientos de la democracia cristiana que se integran al bloque de la Unidad Popular. Todos estos son ejemplos en los cuales la participación de los sectores de formación y militancia estudiantil fueron, en su origen, dominantes.

Los estudiantes contra la universidad
El punto de partida del movimiento estudiantil se encuentra en la insatisfacción de los estudiantes frente a la realidad universitaria que viven. Los motivos que lo provocan son numerosos y van desde la masificación de la tarea universitaria, incapaz de absorber con eficacia el creciente número de aspirantes, hasta los problemas derivados de una estructuración feudal del cuerpo docente. Un documento elaborado en 1968 por los estudiantes de la Facultad de Letras, Leyes y Magisterio de Turín, titulado «Didáctica y represión», describe la situación italiana:

«La mayoría de los catedráticos se burla de la Universidad y considera las cátedras como un cargo seguro, con su correspondiente retribución, que no les impide atender sus asuntos privados: unos son alcaldes, otros diputados, otros industriales, otros grandes abogados y otros, en fin, no hacen absolutamente nada.

Para los profesionales, el título profesoral implica simplemente que pueden cobrar unos honorarios más  elevados. Por lo que se refiere a la investigación, en nuestra Universidad investigar quiere decir publicar artículos o libros. Y como el prestigio de los profesores se mide por el volumen de las publicaciones que realiza el Instituto en el que se encuentran enfeudados, impulsan a asistentes y becarios a trabajar en investigaciones completamente inútiles, pero susceptibles de ser publicadas y que valen para triunfar en los concursos.

En definitiva, si la Universidad es una estructura feudal en poder de los catedráticos, la investigación es su blasón. Por lo que se refiere a la didáctica, en la lección magistral el catedrático recita de memoria sus libros y, en el seminario, bajo su dirección sólo se llega a descubrir lo que ya sabía y quería que fuese descubierto. En cuanto al estudiante, tiene un simple papel receptivo y pasivo. El estudiante tiene que perder el día y aceptar un conjunto de vacíos ritos académicos, como son las lecciones, seminarios y laboratorios, pretendiendo hacérsele creer que éste es el único medio de apropiarse de la ciencia y de la cultura. Las consecuencias extracientíficas de todo este sistema son evidentes.

Si para el catedrático la Universidad es un feudo, para el estudiante es un aparato represivo donde diariamente se ejercita una forma de violencia que resulta tanto más inicua cuanto que opera enmascarada bajo el pretexto de la exigencia del aprendizaje de una formación profesional. Los exámenes, las lecciones, la pérdida de tiempo, el adoctrinamiento, los procedimientos disciplinarios, la imposición desde arriba de la ciencia y de la cultura, son formas de control y de violencia que se ejercen sobre los estudiantes.»

Testimonio de una realidad que desactualiza la gráfica expresión italiana que definía a la universidad como «un ghetto d’oro di un mondo di merda». Las críticas a la universidad no se limitan a las imperfecciones y degeneraciones del sistema. Estas críticas cuentan muchas veces con el apoyo de sectores del profesorado, interesados en modernizar la universidad adecuándola con las necesidades del presente. Pero es en el éxito del proceso modernizador, es decir, cuando la universidad se adecúa cabalmente a las necesidades del sistema, cuando comienza a surgir una conciencia cada vez más lúcida y compartida acerca de la función de la universidad, en el sentido de que ésta está más emparentada con las necesidades de mantenimiento y expansión del sistema capitalista, rué con la construcción del conocimiento, a expansión de las actividades de investigación y la creación de un saber puro y neutro, presuntamente disfrutado por e! conjunto de la sociedad.

Cabe aquí reproducir un fragmento del documento elaborado por los alumnos del instituto de la Universidad de Ciencias Sociales de Trento en el año 1968.

«La universidad es una de las instituciones productivas del sistema social actual como sistema mercantil (sistema de mercancías). produce un tipo particular de mercancía: f» hombre, considerado como mercancía, como fuerza de trabajo calificada o en camino de calificación, como diplomado o candidato al diploma.

La finalidad de esta institución productiva (la universidad) es ubicar esta mercancía (los estudiantes diplomados) en el mercado de trabajo a fin de venderla y de insertarla en el ciclo complejo de reproducción social para que ella sea consumida. Una particularidad de este producto (estudiante-mercancía) es la de poder ser puesta en venta en el mercado de trabajo, ya sea durante el proceso de producción (estudios) como trabajador de! tiempo parcial (estudiante-trabajador), ya sea finalmente como producto terminado (diplomado).

No es esencia!, por consiguiente, para este tipo de institución productiva (la universidad)
terminar el proceso de producción de la mercancía. Así la parte más grande de la mercadería estará ubicada en el mercado, en el lugar de trabajo de tiempo parcial, es decir: el estudiante que llega a ser estudiante-trabajador, luego simplemente «trabajador», sin haber terminado el ciclo de sus estudios, es un caso que se reproduce sistemáticamente en el período actual.

La institución productiva funciona por otra parte de manera tal que transfiere  una gran parte de la mercancía en camino (estudiantes) durante la fase intermediaria del ciclo de fabricación.»

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

Conflictos en Kosovo-Serbia-Bosnia Milosevic Limpieza Etnica

Conflictos en Kosovo-Serbia-Bosnia

El proceso de globalización que se intensificó a partir del fin de la Guerra Fría provocó que los Estados capitalistas y las grandes empresas transnacionales buscaran la manera de completar el desmembramiento de los países socialistas, y de hacerlos dependientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) golpeando su economía. El objetivo de extender mercados, la defensa de intereses geopolíticos y el control de los recursos naturales de las naciones subdesarrolladas originaron conflictos y guerras en puntos estratégicos, como fueron los casos de Medio Oriente, Asia Central y la región de los Balcanes.

En tales zonas los conflicto étnicos, religiosos y culturales fueron manipulados por Estados poderosos y con un gran aparato militar, buscando obtener beneficio de ellos. Se iniciaron guerras como instrumentos de paz para castigar a líderes, y los ejércitos “liberadores” entraron a los países para imponer sus ideas y establecer una dependencia económica, a partir de la reconstrucción del país después de atacar y vencer.

Los Balcanes ha sido una zona históricamente codiciada porque es el cruce que conecta con el Medio Oriente y con Asia Central. El Estado que controle esta región tendrá el acceso al petróleo y a otras riquezas naturales del Medio Oriente y del Mar Caspio. Existen rutas propuestas para la construcción de oleoductos del Mar Caspio a Europa que cruzan Yugoslavia, incluyendo Kosovo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, 10,000 albaneses lucharon contra yugoslavos por el control de Kosovo. Para 1974, la Constitución yugoslava garantizaría la autonomía de Kosovo dentro de Serbia, lo cual motivó conflictos étnicos y religiosos que se profundizaron con la desintegración de los países socialistas en 1989.

En 1990 se llevaron a cabo las primeras elecciones libres en Yugoslavia, en las cuales participaron todos los partidos y resultó triunfador el líder comunista Slodoban Milosevic. Inició su gobierno reprimiendo con tropas y tanques a la minoría albanesa en la provincia de Kosovo, y extendió las enemistades eslavas en el resto de la federación.

conflicto en yugoslavia

El gobierno ordenó al ejército, con mayoría de oficiales serbios, que reprimiera a todos los opositores. Sin embargo, Macedonia se independizaría en 1991, y Bosnia-Herzegovina, en 1992. En este mismo año los legisladores de la etnia albanesa declararon a Kosovo provincia independiente de Serbia y en 1992 fue electo presidente el escritor lbrahim Rugova. Por su parte, Serbia y Montenegro se autoproclamaron la Republica Federal de Yugoslavia.

En 1993 los serbios controlaban el 70 por ciento de Bosnia; mientras que el 10 por ciento estaba en manos de los musulmanes.

En 1995 se iniciaron serios conflictos. Los albaneses de Kosovo protestaban por la llegada de refugiados serbios procedentes de Croacia. Las tensiones se agudizaron en 1998 cuando la policía serbia respondió con una fuerte ofensiva a los ataques de la minoría albanesa, representada por un grupo de resistencia armada llamado Ejército de Liberación de Kosovo (ELK).

Ante esta situación, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) pidió a Milosevic detener la violencia y cesar su política de “limpieza étnica” contra los albaneses en Kosovo, además de permitir el regreso de los cientos de miles de refugiados que por la represión tuvieron que huir a otras regiones.

El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, manifestaría que “nuestro objetivo es hacer pagar un precio muy alto por la política represiva de Milosevic, y deteriorar severamente su capacidad militar para mantener esa política”. Así, al mando de la coalición de la OTAN compuesta por ocho países, el 25 de marzo de 1998 inició el ataque bombardeando supuestos blancos militares.

En junio se firmó un acuerdo, mediante el cual Milosevic retiraría sus tropas de Kosovo y renunciaría a la presidencia. Entonces se suspendió el bombardeo, y entraron 50 mil efectivos multinacionales para resguardar la paz y supervisar el regreso de los albaneses expulsados por las fuerzas serbias. Estados Unidos, después de la desintegración de los países socialistas, reafirmaría su papel hegemónico en el mundo.

Fuente Consultada: Historia Universal Gómez Navarro-Gragari-Gonzalez-Lopez-Pastoriza-Portuondo

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances Acción y Lucha de los Obreros

Acción del Movimiento Obrero en el Mayo Francés

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución. Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

El movimiento obrero
La ruptura entre régimen y clase obrera y sindicatos se continúa en la inadecuación de los últimos con respecto al potencial de lucha de los trabajadores. La movilización masiva de los trabajadores en Mayo, que desencadenó la lucha obrera más grande de la posguerra en Europa, es el último acto espectacular de una serie de enfrentamientos anteriores.

Sin embargo, los sindicatos —y las organizaciones políticas de izquierda— fueron incapaces de guiar el movimiento hacia objetivos que su combatividad y amplitud hacían aparecer como posibles: la caída del régimen gaullista, la creación de centros de poder obrero y popular que instauraran relaciones de fuerzas nuevas, en las empresas y en la sociedad, favorables a la clase trabajadora.

Esta incapacidad de las organizaciones que debieron dirigir las luchas obreras no es el resultado de una «traición», sino la consecuencia de que aplicaran una táctica y una estrategia elaborada en los años anteriores y que no se adecuaba, ni a las potencialidades del movimiento obrero, ni a los problemas suscitados por el nuevo desarrollo del capitalismo.

La clase obrera producida por el capitalismo avanzado, dada su creciente capacitación tecnológica, tiende espontáneamente a aumentar su poder de decisión y de control en las empresas.

Los sindicatos, acostumbrados a encarar las movilizaciones de los trabajadores hacia la prosecución de reivindicaciones más o menos tradicionales —salarios, protestas contra los decretos de la Seguridad Social, desempleo, etc.—, no atendían los temas relacionados con el poder obrero. Su política puramente reinvidicativa y defensiva los colocó a la retaguardia del movimiento obrero e impidió el desarrollo de sus potencialidades revolucionarias.

En Mayo culmina una lucha que se venía gestando desde hacía varios años, en la que se manifiesta la inadecuación de los aparatos sindicales. El primer acto de esta lucha es la huelga de mineros de marzo de 1963 que coincide, como vimos, con el comienzo de la segunda etapa del gaullismo. Ante la combatividad demostrada por los obreros, el régimen aplica la línea dura movilizando a los mineros. Los sindicatos, quienes habían hecho lo posible para evitar la huelga, estaban divididos en tres centrales.

La CGT, la más importante y estrechamente vinculada al Partido Comunista, buscaba la unidad de acción con Forcé Ouvriére, socialdemócrata, que desde hacía años rechazaba esta unidad. La CFTC, el sindicato cristiano que en 1964, desconfesionalizado, se convertirá en la CFDT (Confederación Francesa de Trabajadores), tampoco tenía intenciones unitarias.

Los mineros, pese a la movilización, continúan la huelga durante 35 días y obtienen las reivindicaciones salariales exigidas. Si bien el gobierno queda sorprendido ante esta combatividad, los sindicatos demostraron su incapacidad para dirigir el movimiento e impedir que quedara como una lucha aislada. El régimen puede proseguir con la estructuración de su política autoritaria y poco después de terminar la lucha de los mineros promulga nuevas leyes limitatorias del derecho de huelga.

Del mismo modo, pese a que las tres confederaciones rechazaron la política de ingresos y el V Plan, se demostraron incapaces de oponer a la estrategia exitosa del gobierno —quien hacia 1966 alcanza y supera sus objetivos con respecto a la política salarial— una estrategia adecuada para defender los intereses de la clase obrera.

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances

Obreros de la Renault

Sin embargo, aunque las posiciones adoptadas con respecto a la política económica fueran más o menos justas, no eran el resultado de una elaboración que partiera de la base como consecuencia de una sólida implantación de los sindicatos entre los obreros. Por el contrario, el movimiento sindical francés era débil, por el número de sus inscriptos y por la carencia de una política concreta que superara las instancias reinvidicativas.

Las propuestas enunciadas sobre los grandes temas económicos se elaboraban fuera de la acción sindical concreta. Sin el apoyo real de la masa de trabajadores que diera peso a sus posiciones, las organizaciones sindicales carecían de fuerza. Lettieri y Santi señalan como uno de los orígenes de esta actitud «la poca atención al problema de las condiciones de trabajo en la fábrica».

La intensificación de los ritmos de trabajo, la carencia de un sistema justo de calificaciones mientras cada vez más jóvenes obreros reciben una capacitación profesional superior y deben desempeñar tareas de obreros comunes, la contratación de las condiciones de trabajo, son —según los autores mencionados— los problemas concretos a partir de los cuales el sindicalismo francés tendría que haber elaborado una política adecuada a un país de capitalismo avanzado.

El autoritarismo creciente del régimen cercena las funciones básicas de los sindicatos y fundamentalmente la de negociación. El ritmo de incremento de los salarios es bajo y resulta de acuerdos entre la patronal y el gobierno. La dirección de las empresas es quien establece las condiciones de trabajo. Los sindicatos, a partir de 1964, oponen a esta situación la táctica de huelgas nacionales de 24 horas.

A pesar del éxito de estas huelgas, reveladoras del descontento obrero, y también de algunas grandes manifestaciones, su carácter de respuesta general y carente de continuidad hace que permanezcan como fenómenos aislados incapaces de estructurar un movimiento de protesta concreto.

El descontento obrero no tiene canales eficaces para expresarse.

A partir de 1965 las luchas obreras evidencian de modo creciente el enfrentamiento de los trabajadores con el régimen: huelgas que se prolongan durante semanas y a veces meses, agitaciones que engloban a ciudades enteras, batallas con la policía, ocupaciones de fábricas, asaltos a las prefecturas, símbolo del poder. Las acciones que alcanzaron su magnitud en los días de Mayo se van preparando y ensayando en estos años. La patronal, apoyada y estimulada por el gobierno, adopta siempre una actitud intransigente; los obreros demuestran un elevado nivel combativo.

Sin embargo, estas luchas desencadenadas por reinvicaciones de carácter ofensivo y tradicional —aumentos salariales, reducción de la jornada de trabajo, oposición a despidos— desembocan en resultados insatisfactorios y desproporcionados con la amplitud y la aspereza de las luchas . Después de conseguir algunas concesiones y de retomar el trabajo, los obreros relanzan espontáneamente la acción.

La falta de una estrategia sindical apropiada impide que el descontento de la clase obrera encuentre su expresión adecuada. Aunque las reivindicaciones son justas, y plantean exigencias consideradas como importantes por el gobierno y la patronal, no corresponden a la voluntad de rechazo más profunda existente entre los trabajadores. Por otra parte, los acuerdos entre la CGT y la CFDT de enero de 1966 acentúan las acciones generales que permanecen aisladas de las luchas en las empresas.

Las jornadas de lucha de 24 horas y las grandes manifestaciones, al no articularse con la agitación concreta a nivel de empresas, despiertan más una unidad política que sindical. Sin embargo, los sindicatos no aparecen interesados en la elaboración de una estrategia eficaz. Sus preocupaciones se dirigen a construir una «alternativa democrática» al régimen, a la búsqueda de una salida política. La CGT y la CFDT polemizan sobre el problema de las relaciones con los partidos. Para la CGT la preocupación central es salir del aislamiento y quiere romperlo mediante el dialogo con los partidos de la CFDT y la FO.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

Ver: El Movimiento 22 de Marzo

Ver: Historia del Movimiento Estudiantil

Antecedentes y Origen del Mayo Frances Movimiento 22 de Marzo

Antecedentes y Origen del Mayo Francés

Concepto del Mayo Francés: El estilo de movilización social respondía al clima internacional. La aceptación e integración intelectual de elementos marxistas se expandía principalmente entre las juventudes occidentales que reaccionaban contra la lógica capitalista de consumo.

Ello sustentó el intento de quiebre institucional representado por varios sectores que esperaban cambios profundos en las estructuras sociales. En ese ambiente se ocurrieron significativas manifestaciones sociales como el denominado «Mayo Francés», ocurrido en 1968, que unió a obreros y estudiantes contra el gobierno de Charles de Gaulle bajo el lema de «prohibido prohibir».

El Mayo Francés también tuvo eco en países pertenecientes a la órbita soviética, como Checoslovaquia, donde las insurrecciones producidas recibieron el nombre de «Primavera de Praga«y se concentraron en la liberalización del sistema comunista. La URSS decidió su intervención militar para contener las manifestaciones cuyo lema eran «socialismo con rostro humano».

También se produjeron durante ese mismo año movimientos estudiantiles en México y levantamientos sociales contra el régimen franquista en España. Las muestras públicas de insatisfacción en la Argentina se manifestaban en el marco de dicha coyuntura exterior, que recibió la denominación de «Primavera de los pueblos» por parte de pensadores próximos al socialismo.

el mayo frances manifestantes en las calles

El Mayo Francés, manifestantes en las calles

NANTERRE, Y EL 22 DE MARZO: Los acontecimientos de Mayo se gestan en Nanterre. El personaje principal de esta primera etapa es un grupo de estudiantes, liderados por Cohn-Bendit, que luego se convertirá en el «Movimiento 22 de marzo». Aplicando las nuevas tácticas de lucha, demuestra una enorme capacidad de agitación que logrará desencadenar el descontento estudiantil.

La facultad de Nanterre, inaugurada en 1963, esta formada por un conjunto de construcciones modernas en un suburbio de París. modernas en un suburbio al oeste de Paris. Para llegar no se atraviesa el barrio de Nanterre, sino un paisaje desolado de monobloques, viejas tabicas y sobre todo una da las villas miseria más grande de la región parisina.

El campus universitario, en 1968, era un gran terreno barroso donde se elevaban las construcciones de cemento armado. Nanterre ofrecía la imagen de una gran fábrica que producía en serie a los nuevos hombres-mercancias para el sistema. Pese a que muchos profesores jóvenes pudieron expresar en ella su voluntad de renovación, Nanterre aislaba a los estudiantes de todo centro cultural y estaba sometida al mismo sistema vetusto de enseñanza. La contradicción entre la nueva y la vieja Universidad tenía en ella su expresión más clara. El «Movimiento 22 de marzo» nace del fracaso de la huelga reinvindicativa de noviembre de 1967.

Los estudiantes de Nanterre protestan contra algunas de las consecuencias prácticas derivadas de la Reforma Fouchet; durante ocho días 10.000 huelguistas se organizan en sus lugares de trabajo, pero no obtienen prácticamente nada de lo que reclaman. El desarrollo de la huelga muestra dos hechos significativos: el alto grado de movilización de los estudiantes y el fracaso de este tipo de acciones. Diferentes grupos, más o menos organizados, continúan la lucha y producen continuamente pequeñas escaramuzas. El clima de agitación desemboca en un raid el 20 de marzo en el que se rompen las vidrieras de la «American Express» y varios militantes son arrestados.

Antecedentes y Origen del Mayo Frances

El 22 de marzo los estudiantes, exigiendo su liberación, irrumpen en las oficinas de la administración de la facultad de Nanterre organizan diversos mítines, escriben las paredes del edificio y finalmente, por la noche, ocupan la gran sala del Consejo de la facultad. Esa noche nace el «22 de marzo».

Mientras sus participantes toman cerveza y comen sandwiches sobre la imponente mesa ovalada de la gran sala del Consejo, discuten de política y preparan, según el modelo de la SDS berlinesa, una jornada de acción para el viernes 29 de marzo que reemplazará los cursos con debates políticos.

El 28 el decano de Nanterre anuncia la suspensión de los cursos por dos días. Sin embargo, el día fijado, quinientos estudiantes se reúnen y discuten sobre el césped que rodea los edificios. Los «iracundos de Nanterre», como se los comenzará a llamar, no son un puñado de estudiantes aislados. La figura que los agrupa y anima es Daniel Cohn-Bendit, estudiante de sociología de 23 años, hijo de refugiados alemanes. Gran orador y organizador de asambleas, pero capaz, al mismo tiempo, de reflexionar con calma sobre una situación, fue ante todo un agitador que personificó cabalmente el significado del primer momento del Mayo francés.

Ante la actitud de los estudiantes, el Consejo de la facultad, después de largas deliberaciones decide adoptar una postura liberal y pone un anfiteatro a su disposición. Bautizado con el nombre de Che Guevara, los estudiantes organizan en  una jornada de universidad crítica el 2 de abril. A partir de esta fecha la audiencia de los «iracundos» crece constantemente, su acción desborda todas las organizaciones tradicionales, ninguna estructura existente hasta ese momento había permitido expresar el alto grado de politización de buena parte del estudiantado. Su ejemplo se extiende a las provincias: en Toulouse, Marsella, Estrasburgo, Caen, comienzan a gestarse movimientos del mismo tipo.

También en la Sorbona se implantan poco a poco las nuevas formas de organización. El 19 de abril una manifestación de solidaridad con los estudiantes alemanes, después del atentado contra Rudi Dutschke, agrupa a 2.000 participantes en el Barrio Latino, mientas en la mayor parte de las grandes ciudades universitarias de provincia se desarrollan manifestaciones similares.

Hacia fines de abril las autoridades universitarias, ante el temor de que no se puedan desarrollar libremente los exámenes de fin de año —el año escolar termina en junio— deciden cambiar su prudencia inicial eliminando a los «agitadores»: el 28 de abril Cohn Bendit es arrestado y después de varías horas de interrogatorio y de ailanar su domicilio se lo deja en libertad pero con un proceso pendiente.

El motivo para justificarlo es una publicación del «22 de marzo» en la que se da la receta del coctel Molotov. Los dirigentes de los grupúsculos se reúnen en la Sorbona —Cohn Bendit asiste después de su liberación— y deciden publicar un afiche manuscrito que denuncia el carácter sumario de la técnica de preparación del coctel Molotov propuesta por el «22 de marzo» difundiendo un procedimiento más eficaz.

Esta propuesta, aceptada después de muchas discusiones con los grupos más tradicionales, fue lanzada por el Movimiento de Acción Universitaria creado en la Sorbona a imagen del «22 de marzo» de Nanterre. La JCR, el MAU y el «22 de marzo» estructuran así una campaña ofensiva contra la represión.

El domingo 29 de abril, miembros del servicio de orden de la UJCML (Unión de la Juventud Comunista Marxista-Leninista, pro-chinos) y de los Comités Vietnam de Base desmantelan una exposición de fotos organizada en apoyo al gobierno de Vietnam del Sud.

Esa misma noche la extrema derecha, liderada por el grupo de choque «Occidente», anuncia una semana de represalias: «la policía tendrá un gran trabajo para recoger los cadáveres marxistas». Los militantes del «22 de marzo» preparan una jornada antiimperialista el 2 de mayo en Nanterre, pero el decano decide cerrar la facultad en razón de los incidentes que imposibilitan su funcionamiento: la facultad deberá ser reabierta solo en el momento de los exámenes de los que, como siempre, se espera la panacea que tranquilice a los estudiantes.

Estos deciden inmediatamente un mitin para el día siguiente a las 12 horas en el patio de la Sorbona. Obligados a abandonar el lugar en el que gestaron su acción, los militantes del «22 de marzo» se lanzan a la conquista de París. El régimen deberá lamentar dentro de muy poco esta decisión.

EL INICIO DEL CONFLICTO: Nada indica, el viernes 3 de mayo, que este día vaya a pasar a ia historia. Desde la mañana los estudiantes se reúnen en el patio de la solidaridad con Nanterre y de protesta por cierre Sorbona, los grupúsculos llaman a un acto de de la facultad. El gobierno está decidido a evitar todo desorden mientras se inician en París las negociaciones sobre Vietnam, París debe ser la «capital de la paz».

La mañana transcurre en calma. Al comenzar la tarde, el grupo «Occidente» —unos cien manifestantes armados con cachiporras y cascos— irrumpen en el Barrio Latino y se dirigen hacia la Sorbona. Los servicios de orden de los grupos de izquierda toman posición en las distintas entradas del edificio y, armados con cachiporras y objetos diversos, esperan el ataque. Pero la policía desvía la columna de los «nacionalistas» sin practicar detenciones.

La tensión se relaja en la Sorbona y se organiza un sitio en el patio ante la negativa de las autoridades a facilitar un anfiteatro. Esta negativa va acompañada de una amenaza: si los servicios de orden de los grupúsculos no abandonan el lugar, la Sorbona también será cerrada.

La indignación crece, el «22 de marzo» inicia a los estudiantes en las técnicas de los grupos de discusión que había aplicado en Nanterre. Los dirigentes fijan las 17 y 30 como hora para dispersarse. Pero, a las 16.30 la policía bloquea las salidas, a las 17 el Rector les solicita que entre a evacuar el edificio armadas con bastones, las fuerzas policiales irrumpen en el patio de la facultad.

Para evitar incidentes, los estudiantes envían una delegación a parlamentar con los oficiales quienes prometen dejar salir a todos si lo hacen en orden. La promesa no se cumple: mientras los estudiantes salen, pese a la perfecta calma, son embarcados por grupos de 25 y enviados a las distintas comisarías de París. Excedida por el número, la policía sólo arresta a los varones, las militantes se dispersan por el Barrio y dan la alerta. En el exterior, los estudiantes que no habían participado en la reunión de la Sorbona, indignados ante el arresto de sus camaradas, atacan a las fuerzas represivas intentando liberarlos.

A las 17.30 se desencadena la lucha; por primera vez en el Barrio Latino se escucha el estampido de las granadas lacrimógenas. ¿Quién desencadenó esta respuesta audaz e inmediata a las fuerzas policiales? Los dirigentes de los grupúsculos estaban encerrados en el patio de la Sorbona: la reacción del 3 de mayo es espontánea. Pero los estudiantes ejecutan los gestos que habían aprendido de sus compañeros alemanes e italianos: mediante aproximaciones sucesivas, estructuran una táctica de hostigamiento incesante fundada en breves ataques y rápidas retiradas.

Las fuerzas represivas, sorprendidas y poco móviles, no tienen tiempo de reaccionar. Años de propaganda revolucionaria, de movilización y de luchas  dirigidas por los grupúsculos, llevaron a que el movimiento estudiantil se comportara «espontáneamente» con un elevadísimo grado de? madurez táctica y política. La reacción de los estudiantes el 3 de mayo y las semanas siguientes, demuestra la falsedad de la oposición mecánica entre espontaneidad y organización. Para ministros del gobierno solo eran un mínimo grupo de agitadores, pero cierran de todos modos la Sorbona. La UNEF lanza un comunicado de huelga,…el conflicto se extiende por un mes.

Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

El Mayo Francés

Década del 60: Que fue el Mayo Francés? Cambios Sociales Decada 60

¿Qué fue el Mayo Francés? Cambios Sociales

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución.

Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

Que fue el Mayo Francés? Cambios Sociales

París, Barrio Latino en Mayo de 1968

A comienzos de 1968, a pesar de la asignación de sustanciales partidas presupuestarias para el Ministerio de Educación, surgió una creciente inquietud entre los estudiantes franceses, quienes criticaban la incapacidad del anticuado sistema universitario para dar salida al mundo laboral a un número, cada vez más elevado, de licenciados.

Al mismo tiempo, diversos grupúsculos inspirados por las ideologías anarquista, trotskista y maoísta, manifestaron su oposición a la sociedad capitalista y al consumismo.

Estudiantes de sociología de la Universidad de Nanterre, próxima a París, fueron particularmente activos y proclamaron que la universidad debía convertirse en el centro de la revolución contra el capitalismo; su ocupación del campus provocó la clausura de la universidad a finales de abril, por lo que decidieron reunirse en la Sorbona.

Al temer violentos enfrentamientos entre grupos de derecha e izquierda, se pidió la intervención de la policía, violando así la autonomía gubernativa de la universidad y su condición de lugar donde puede exponerse con total libertad cualquier expresión.

A consecuencia de todo ello, los sindicatos de estudiantes y profesores convocaron una huelga general. Después de una semana en la que las manifestaciones estudiantiles fueron duramente reprimidas por la policía, los sindicatos obreros convocaron una huelga general para el 13 de mayo.

Nueve millones de trabajadores respondieron a este llamamiento.

Los sucesos sorprendieron al gobierno. Charles de Gaulle y su primer ministro Georges Pompidou estaban fuera del país y su respuesta fue vacilante, oscilando entre una postura conciliadora y la represión.

En los últimos días de mayo, François Mitterrand declaró que estaba preparado para suceder al general De Gaulle.

El 30 de mayo, miles de personas ocuparon los Campos Elíseos en apoyo de De Gaulle, manifestando que habían sufrido ya suficiente chienlit (vocablo creado por De Gaulle, que venía a significar de forma peyorativa ‘desorden’).

Ese mismo día, De Gaulle proclamó su intención de permanecer en el poder y de disolver la Asamblea Nacional francesa. Las elecciones, celebradas en junio, fueron un triunfo para De Gaulle.

En ese mismo año se firmaron los Acuerdos de Grenelle y los sindicatos negociaron un incremento del salario medio del 12%.

Sin embargo, De Gaulle estaba convencido de la necesidad de una reforma en la sociedad francesa y defendió la aplicación del concepto de participation (reparto de los beneficios).

Decidido tras su éxito electoral a reforzar su poder, propuso un referéndum nacional sobre la regionalización y la reforma del Senado, aunque en el fondo era una aprobación popular a su política.

Sus propuestas fueron rechazadas y el 28 de abril de 1969 dimitió.

El movimiento de mayo de 1968 en Francia fue sobre todo una manifestación en contra del régimen gaullista. No constituyó el repudio a la política como tal, sino más bien el rechazo a un estilo tecnocrático de gobierno.

 ¿Qué quedó?

La revuelta de Mayo del 68, como tal, no provocó cambios realmente decisivos en la sociedad francesa.

La Universidad sí cambió: los estudiantes y el profesorado progresista se adueñaron prácticamente de ella, pero luego fueron perdiendo ese poder poco a poco.

En las fábricas, los trabajadores obtuvieron ciertas mejoras salariales y de condiciones de trabajo, y los sindicatos, un aumento de su influencia.

El Estado mejoró las prestaciones sociales, en la vía del tan mentado Estado de bienestar.

Pero no olvidemos que todas esas mejoras, lo mismo que los cambios que se fueron produciendo en las costumbres –en el estilo de vida, en la familia, en las relaciones de pareja, en las formas de ocio, etc.- coincidían con lo que pudiéramos llamar la evolución natural de la realidad: en otros países de la Europa occidental no hubo una revuelta tan llamativa, y sin embargo avanzaron en dirección muy semejante.

La particularidad francesa, que tiene desde luego relación con lo ocurrido en Mayo del 68, no estriba tanto en los resultados materiales obtenidos y visibles como en el sólido fundamento social que les proporcionó.

Lo estamos comprobando ahora. Treinta años después, la política antisocial hecha suya por la Unión Europea encuentra en la población francesa resistencias superiores a las que han ofrecido las poblaciones de otros Estados europeos.

En Gran Bretaña, por ejemplo, primero con Thatcher y ahora con Blair, el neoliberalismo está pudiendo hacer sus estragos sin toparse con ninguna resistencia insalvable.

Por no hablar de lo sucedido aquí: nos daríamos con un canto en los dientes por alcanzar unos niveles de protección social como los que la mayoría de los franceses rechazan cuando se los proponen ahora.

En Francia, el apego a las políticas sociales –el objetivo de la calidad de vida, en suma– tiene una fuerza superior, a la que sólo Italia se acerca.

No cabe duda de que eso tiene mucho que ver, no ya estrictamente con la revuelta de Mayo del 68, pero sí con los movimientos sociales de aquella época, de los que Mayo del 68 bien puede tomarse como emblema.

Los policías de París emplean gases lacrimógenos contra los estudiantes de
la Sorbona el 3 de mayo de 1968, bajo una lluvia de piedras.

VIOLENCIA Y CONTRA VIOLENCIA

La cuestión fundamental que preocupaba a los teóricos universitarios se centraba hacia 1968 en dilucidar si era lícito emplear la violencia en el campo de la lucha política. Los estudiantes politizados, que citaban a Ho Chi Minh o a «Che» Guevara, no tuvieron oportunidad de resolver teóricamente el problema, ya que las extralimitaciones de sus compañeros y las no siempre acertadas reacciones de la policía demostraron bien pronto que la violencia en los métodos conducía —cuando menos— al mayor desconcierto.

Los policías, recibidos con piedras y adoquines, recurrían a porras de goma, gases lacrimógenos e incluso a las armas de fuego; los manifestantes, que temían a la policía, ocupaban instituciones públicas, destrozaban los mobiliarios y construían barricadas con automóviles.

No sólo los manifestantes, también los organismos estatales creían obrar en legítima defensa. 

Los estudiantes no llegaron a utilizar el terror como arma de lucha. Los asesinatos por móviles políticos, los secuestros de aviones, la colocación de bombas o la retención de rehenes pueden tener relación histórica con los acontecimientos de 1968, pero sus antecedentes inmediatos radican en las guerras civiles de América del Sur y en los conflictos del Cercano Oriente; no precisamente en las universidades.

El «ensayo general» que significó el Mayo francés puso espectacularmente de manifiesto los conflictos de la sociedad moderna y abrió nuevas perspectivas de lucha en los países altamente industrializados. La ausencia de crisis catastróficas del tipo de la de 1929, hizo que durante años se insistiera en que el neocapitalismo era capaz si no de eliminar al menos de atenuar y controlar las contradicciones propias del sistema.

La revolución socialista no podía, por lo tanto, desencadenarse y mucho menos triunfar en un país altamente industrializado.

El Mayo francés conmovió esta creencia: la huelga de diez millones de trabajadores, las luchas de los estudiantes, la participación activa de cuadros técnicos e intelectuales de las empresas más modernizadas, expresaron un descontento profundo al mismo tiempo que nuevas formas de lucha de clases.

La universidad crítica:
Por Jean – Paul Sartre

Muchos jóvenes saben que no se derroca a un régimen con cien mil estudiantes desarmados, por más valientes que sean: han sido el detonador de un gran movimiento, volverán a serlo quizás en el futuro, pero ahora hay que continuar la lucha bajo otras formas.

La discusión era apasionante, la otra noche, porque se refería a los medios de proporcionar a la rebelión de mayo prolongaciones positivas. Había dos puntos de vista.

Unos decían: «Hay que luchar para imponer una ‘universidad crítica’ autodirigida, en la cual la relación profesor-estudiante y la relación de todos con la cultura sean fundamentalmente transformadas».

En el caso de los estudios de medicina, por ejemplo, no se tratará sólo de asimilar cierta cantidad de conocimientos sino de plantear al mismo tiempo el problema de la relación médico-enfermo, de las relaciones entre médicos y, finalmente, de la función de la medicina en la sociedad. Igual pasará en otras disciplinas: la adquisición del saber irá acompañada en todas partes de una reflexión crítica sobre la utilidad social de ese saber, y la universidad no fabricará ya hombres «unidimensionales» —cuadros dóciles, probados y enajenados, del sistema burgués— sino hombres que reencontrarán las dos dimensiones de la libertad: la inserción en la sociedad y la impugnación simultánea de esa sociedad.

A los que proponen este ideal universitario, otros le responder «La universidad crítica no es realizable. ¿Qué estado capitalista aceptará financiar una universidad cuyo fin confeso es el de mostrar que la cultura es anticapitalista?.

En lugar de la universidad crítica, hagamos la crítica de la universidad. Esta universidad, nos la van a reconstruir parecida la que era. No la abandonaremos; sigamos naciendo una crítica vigorosa —sí es necesario por la violencia- de los conocimientos que nos depara y de los métodos de enseñanza».

Las dos actitudes, en mi opinión no son inconciliables. Me parece que podría haber, en la universidad, «sectores críticos». Imposible impedir a los estudiantes de medicina, si están decididos, a que hagan un Trabajo profundo sobre lo que rxxlría ser una verdadera medicina social; incluso pueden obtener, con ese fin, salones v un arreglo de los horarios de estudios.

La posición que afirma: «El gobierno no es un interlocutor válido; estamos decididos a rechazar todo lo que proponga, me parece peligrosa, porque el gobierno puede decir entonces: «En esas condiciones, hago lo que quiero».

Es mejor luchar para imponer reformas que socaven un poco el edificio de la universidad burguesa, que debiliten todo el sistema, y utilizarlas en seguida como trampolín para exigir otra cosa.

Es la teoría del «reformismo revolucionario» de Gorz, que permite mantener una evolución constante al radicalizar cada vez un poco más la reivindicación.

Y soy optimista sobre la evolución de la universidad francesa porque tengo confianza absoluta en lo que harán de común acuerdo los estudiantes y el cuerpo de enseñanza francés, que es notable y supera ampliamente a los de otros países. No veo por qué no llegarán a soluciones.

Lo que los estudiantes piden es conservar, bajo una forma u otra, en estructuras conquistadas o concedidas, un poder de impugnación. Creo que la mayoría de los profesores son capaces de aceptarlo.

Las paredes hablan: Los Grafitis
Durante los días de Mayo, las paredes se convirtieron en un instrumento de comunicación. Los «graffiti» de Mayo transmiten el clima que imperó, sobre todo en el Barrio Latino, en esos días en los que sablar con cualquier desconocido, compartir los escasos cigarrillos, crear entre todos una nueva manera de relacionarse fue para los parisinos un descubrimiento y una inmensa liberación:

Es necesario explorar sistemáticamente el azar
Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición
¡Roben! (Paredes de los bancos)
Decreto el estado de felicidad perpetua
El derecho de vivir no se mendiga, se toma
No me liberen; yo me basto para eso
Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo
Mis deseos son la realidad Aprende a cantar la Internacional
Fronteras = represión
Lo sagrado: ahí está el enemigo
Yo jodo a la sociedad, pero ella me lo devuelve bien
La insolencia es la nueva arma revolucionaria
Tenemos una izquierda prehistórica
Si lo que ven no es extraño, la visión es falsa
La economía esta herida; ¡que reviente!
Decreto el estado de felicidad perpetua
Policía que entráis con ropa de civil, tened cuidado con el escalón al salir

El derecho de vivir no se mendiga, se toma
No hay nada más hermoso que un adoquín en la jeta de un policía
Abraza a tu amor sin dejar tu fusil
Tomemos en serio a la revolución pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos
El arte es mierda
La escultura más hermosa es el adoquín
Acumulen rabia
Diga no a la revolución con corbata
Viole a su alma mater
Sean realistas: pidan lo imposible

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

El movimiento estudiantil
El crecimiento de sus efectivos transformó a los estudiantes en una capa social importante que más que por su origen se caracteriza en función de su porvenir social.

Los futuros diplomados ya no tienen un lugar de privilegio asegurado entre las capas dirigentes; asalariados de las empresas privadas o del Estado estarán sujetos a las mismas incertidumbres y a una suerte similar a la de los restantes trabajadores.

A esto se añade la conciencia creciente de que deberán desempeñar el papel de guardianes de un orden social cuyas injusticias les resultan cada vez más próximas y evidentes.

Los estudiantes de psicología y de sociología son particularmente conscientes de la función que los espera, de ahí que hayan sido quienes iniciaron los acontecimientos de Mayo.

La importancia de las capacidades intelectuales en el capitalismo avanzando confiere una nueva significación al movimiento estudiantil.

El rechazo a la guerra de Argelia desencadenó un proceso de politización. Durante los últimos años de dicha guerra los estudiantes participaron en acciones de solidaridad con los combatientes argelinos.

Los más conscientes formaban parte de los grupos clandestinos de ayuda al Frente de Liberación Nacional argelino, la masa participaba en manifestaciones contra la guerra colonial.

El éxito de estas luchas es muy grande; el día de la proclamación de la independencia argelina los estudiantes izaron la bandera del FLN sobre la Sorbona.

Al terminar la guerra de Argelia el movimiento estudiantil debe operar su reconversión política. La UNEF —Unión Nacional de Estudiantes de Francia, la organización estudiantil más importante— intenta convertirse en un «auténtico sindicato» estudiantil.

El objetivo es luchar contra las relaciones pedagógicas, contra las condiciones de los estudiantes en el cuadro de la Universidad burguesa y, al mismo tiempo, definir un cuerpo de reinvindicaciones que desemboquen sobre la cuestión del poder y perfilen la Universidad socialista del futuro.

En un primer momento, esta línea universitaria tiene mucho éxito, pero a partir de principios de 1964 la crisis de la UNEF se hace cada vez más manifiesta.

La contradicción de su proyecto reside en que el movimiento estudiantil no puede transformar la Universidad por sí mismo, debe prolongarse y encontrar su equivalente en la estrategia revolucionaria del movimiento obrero.

Este es reformista y electoralista.

Cortada de sus bases, que no constituían un medio con intereses homogéneos a defender, aislada del movimiento obrero por el reformismo de los organismos que lo encuadran, la UNEF, en 1967, es una organización moribunda.

El movimiento estudiantil francés está dividido en una cantidad de pequeños grupos políticos: los «grupúsculos» que desempeñarán un papel tan importante a lo largo de los acontecimientos de Mayo.

El reflujo se acaba en el otoño de 1967. El descontento obrero y e) clima de protesta provocado por la aplicación de la reforma Fouchet relanzan el movimiento.

La UNEF organiza dos importantes manifestaciones contra la selección y la reforma de la enseñanza, en las «ciudades universitarias» los estudiantes protestan contra los reglamentos internos, casi no pasa un día en que no ocurra algún incidente en una facultad, las luchas de los estudiantes universitarios se extienden a los colegios secundarios.

Sin embargo, el sindicato universitario no sale reforzado con esta nueva ola de luchas. Para manifestar su descontento, los estudiantes buscan desde hace un tiempo nuevas formas organizativas.

LA EVOLUCIÓN DE LOS GRUPÚSCULOS: En la manifestación internacional de Liege en Bélgica, el 15 de octubre de 1966, donde 5000 manifestantes provenientes de 10 países de Europa Occidental desfilaron durante 5 horas, se evidenció la existencia de nuevos grupos juveniles revolucionarios.

La Conferencia de Bruselas, el 11 y 12 de marzo de 1967, demostró la evolución y la madurez política de esa nueva fuerza revolucionaria europea.

Delegados de asociaciones de estudiantes y de diferentes agrupaciones políticas juveniles provenientes de Francia, Gran Bretaña, Irlanda, los Países Bajos, Bélgica, Italia y Alemania discutieron nuevas formas de lucha para sostener al FNL vietnamita y protestar contra los pactos militares (OTAN, OTASE). La lucha en Vietnam es definida como «la clave de la situación mundial».

La consigna del Che Guevara —»crear dos, tres, muchos Vietnams»— aparece como la expresión del significado internacional del conflicto vietnamita.

El movimiento juvenil la hará suya en las distintas ocasiones en que se lanza a la lucha.

Sin embargo, la ruptura con los sindicatos y partidos de izquierda tradicionales se desarrolla todavía en el plano ideológico, ya que la experiencia política autónoma y directa de estos grupos es muy reducida.

En el ejemplo del Zengakuren las nuevas vanguardias europeas encuentran una forma de acción.

El Zengakuren, un grupo de extrema izquierda japonés formad© por estudiantes y jóvenes obreros, es uno de los primeros en elaborar nuevas formas de luchas callejeras adaptables a las condiciones de Europa Occidental.

La SDS, Federación de estudiantes socialistas alemanes, dirigida por Dutschke, las perfecciona y explícita su significado.

Los estudiantes alemanes combinan las «provocaciones» de un grupo minoritario con las grandes demostraciones legales.

La manifestación internacional del 18 de febrero de 1968 en Berlín, en apoyo a Vietnam, demostró la eficacia de esta forma de acción y fue un buen aprendizaje para los franceses que participaron en ella.

El 21 de febrero del mismo año, la UNEF y el Comité Vietnam Nacional animado por la Juventud Comunista Revolucionaria, uno de los grupúsculos más organizados y activos que nace de la escisión de la juventud del Partido Comunista, organizan una manifestación antiimperialista que se constituye en la primera ocasión para aplicar la experiencia adquirida.

Las nuevas formas de lucha demuestran la independencia no solo ideológica sino organizativa y práctica que los grupúsculos habían adquirido respecto de las tácticas tradicionales.
Nanterre y el «22 de marzo»

NANTERRE, Y EL 22 DE MARZO: Los acontecimientos de Mayo se gestan en Nanterre. El personaje principal de esta primera etapa es un grupo de estudiantes, liderados por Cohn-Bendit, que luego se convertirá en el «Movimiento 22 de marzo».

Aplicando las nuevas tácticas de lucha, demuestra una enorme capacidad de agitación que logrará desencadenar el descontento estudiantil.

La facultad de Nanterre, inaugurada en 1963, esta formada por un conjunto de construcciones modernas en un suburbio de París.

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Historia de Masada Fortaleza del Rey Herodes Suicidio de Judios

Historia de Masada Fortaleza del Rey Herodes
Suicidio de Judíos

Masada es una montaña aislada que se encuentra en los bordes orientales del desierto de Judea cerca del Mar Muerto, a una altura de 440 metros sobre su nivel (50 metros sobre el nivel del Mar Mediterráneo). La meseta tiene una longitud de 600 metros y un ancho de 300 metros. El rey Herodes, que reinó entre los años 40-4 a.C., eligió a Masada como refugio contra sus enemigos. Después de la trágica muerte de los defensores de Masada, la fortaleza cayó en manos de los romanos, quienes continuaron viviendo en el lugar hasta el siglo 5-6 d.C., cuando se establecieron en el lugar monjes cristianos.

MASADA, LA CIUDADELA DEL MAR MUERTO

Masada, la fortaleza en el desierto construida por Herodes, se convirtió en uno de los símbolos más patéticos para el pueblo judío. En 73 d. de C., 960 hombres, mujeres y niños se suicidaron para no rendirse a los soldados de la X Legión Extranjera Romana. Este fue el último capítulo de una rebelión que había empezado con la destrucción de Jerusalén tres años antes. Masada se utilizó por primera vez como fortaleza durante el período de los reyes asmoneos.

Después, en 40 a. de C., Herodes dejó aquí a su familia mientras huía del ejército del pretendiente parto, Antígono. Sometidos a asedio, los partidarios de Herodes se salvaron cuando una lluvia repentina llenó las cisternas.

Historia de Masada Fortaleza del Rey Herodes Suicidio de JudiosPoco después Herodes consiguió recuperar su reino, rescató Masada, e hizo construir una fortaleza y un palacio inexpugnables para protegerse, tanto de la amenaza del belicoso pueblo judío como de la reina de Egipto, Cleopatra. La edificación más impresionante de Masada sigue siendo el palacio con tres niveles encaramado en la  parte norte de la cima.

La terraza superior servía de residencia y contaba con una columnata circular sobre el acantilado. El segundo nivel tenía también una galería circular y se destinaba principalmente al esparcimiento. El nivel inferior era cuadrado y disponía de una pequeña sala de baños. Las paredes interiores estaban pintadas con frescos de vivos colores, y algunos de ellos se han conservado hasta ahora.

Los motivos principales eran flores, dibujos geométricos e imitaciones de mármoles finos. Los suelos de mosaico tenían dibujos geométricos en blanco y negro.

Si el Palacio Suspendido servía para el esparcimiento, y también para demostrar la riqueza y el poder de Herodes, el Palacio del Oeste era más funcional y además de los aposentos reales, habitaciones para el servicio, talleres y almacenes, había salas que prestaban funciones administrativas, como podían ser recepciones de jefes de estado.

En el suelo había magníficos mosaicos y existen pruebas que demuestran que algunas partes de este palacio tenían varios pisos de altura. Al lado se habían construido otros tres palacios. Incluso ahora, la gran sala de baños con cuatro compartimentos es realmente impresionante y una de las mejor conservadas de los yacimientos romanos.

La entrada, o apodyterium, estaba ornamentada con frescos y suelo de baldosas blancas y negras. La sala tibia, el tepidarium, conducía a la piscina con escalones de la sala fría, el frigidarium. En la habitación caliente, elcalidarium, los pequeños pilares redondos sostenían el suelo sobre la cámara de calentamiento, el hypocausto, y se han conservado bastante bien. Contiguo a la casa de baños había un complejo de depósitos para guardar alimentos y vino, y uno de estos almacenes estaba especialmente reforzado para la seguridad de objetos valiosos, como armas o joyas.

Esta zona de Masada, incluidos los palacios, las termas y los almacenes, estaba separada del resto de la cima por una muralla y una puerta. De nuevo, el mayor problema para un recinto que podía verse en la necesidad de alojar en cualquier momento a mil personas era el suministro y almacenamiento del agua. Masada no solo estaba en un desierto con lluvias escasas y de temporada, sino que además estaba ubicada en un peñasco rodeado de montañas y barrancos escarpados. Se ingenió un sistema de drenaje que transportaba el agua desde presas de valles próximos hasta una red de doce cisternas en los declives.

Las cisternas podían contener hasta 40.000 metros cúbicos, y desde allí hombres o mulas subían el agua por un sendero tortuoso, y a través de la puerta del Agua, hasta las cisternas del pico. Pese a que era casi inaccesible, en un lugar remoto y abrupto, Masada se fortificó con altas murallas que rodeaban todo el recinto excepto el extremo norte de la montaña y con casamatas se construyó un muro interior y otro exterior separados por una cámara. En total, las murallas de Masada miden unos 5 Km. de largo y suman setenta casamatas, treinta torres y cuatro puertas.

Cuando los judíos rebeldes tomaron Masada durante los seis años de la rebelión judía contra Roma, realizaron grandes cambios en el complejo de Herodes. Para alojar a las muchas familias, todas las cámaras de la casamata exterior se destinaron a uso doméstico y gran parte de las habitaciones del palacio se dividieron por la mitad para convertirlas en dos viviendas.

Los rebeldes construyeron también dos mikvehs y se han encontrado restos de un salón que debía de utilizarse como beit midrash, gabinete de estudios religiosos. El yacimiento de la sinagoga en el extremo noroeste se reconstruyó parcialmente. Orientada hacia Jerusalén, pudo haber sido construida por los zelotes sobre el solar de una sinagoga anterior del tiempo de Herodes.

Gracias a la sequedad del clima han sobrevivido fragmentos de tejidos y objetos, incluidos chales de rezo, sandalias de cuero, alfarería y cestos. Los sublevados acuñaban su propia moneda y se han encontrado en abundancia en el mismo yacimiento. Son muy importantes, para su investigación dentro de los textos bíblicos, catorce rollos descubiertos en diversos lugares de las ruinas. También se encontraron más de setecientosostraca (trozos de cerámica con inscripciones) que nos proporcionan pistas de cómo era la vida social de los rebeldes aislados en la cima de Masada.

Los ostraca estaban escritos por lo general en hebreo o en arameo, y en contadísimas excepciones en griego o latín. Muchos ostraca se encontraron cerca de depósitos, y según parece se llevaba a cabo algún sistema de racionamiento de víveres.

En cuatro casos, se encontraron ostraca de gran tamaño con inscripciones de nombres y a su lado un número. Esto indicaría algún tipo de lista burocrática. Al lado de las puertas interiores que cerraban el acceso a los depósitos se encontró un grupo de once ostraca, cada uno con un nombre. Uno de estos nombres era Ben Yair, el líder de los rebeldes de Masada. Debían de ser para que los líderes de la rebelión echaran suertes el último día, cuando se dieron cuenta de que todo estaba perdido.

Josefo nos explica que cada hombre era el responsable de matar a su familia y después “siguieron la misma norma echando suertes para sí mismos, y a quien le tocara era el primero en matar a los otros nueve antes de suicidarse” Existen pruebas físicas que confirman el relato de Josefo con respecto al asedio de Masada por el general romano Flavio Silva y la X Legión. Los romanos construyeron ocho campamentos fortificados alrededor del pie de la montaña y un muro en circunferencia con doce torres de vigilancia que enlazaba los campamentos entre sí.

Los judíos rebeldes no podían ni entrar ni escapar de la cima. El abrupto y sinuoso Sendero de la Serpiente era inaccesible para un grupo numeroso de soldados y los artefactos de guerra tenían que abrir una brecha en las murallas de la cima de la fortaleza. Así que Flavio Silva ordenó construir una enorme rampa en la parte oeste de la montaña.

La maquinaria de asedio – catapultas – fue situada en un promontorio cercano para cubrir a los soldados que construían la rampa. Una vez estuvo terminada la rampa, los enormes arietes pudieron ser arrastradas hasta su posición. Uno de los arietes logró penetrar en la muralla construida por Herodes. Los rebeldes, en un desesperado intento defenderse, levantaron a toda prisa un inútil parapeto de tablones de madera y escombros, pero cuando los soldados romanos abrieron una brecha, Masasa cayó.

Lider Comunista Vietnamita Colonialismo Frances

Nguyen Aiquoc, conocido como Ho Chi Minh («El que lleva la luz»), nació en 1890 en la provincia de Nghéan, en el norte de Annarn.

Joven aún emigró a Francia y, en el curso de la Primera Guerra Mundial (191418), comenzó su carrera política. Posteriormente, hacia 1920, asistió al Congreso Socialista Francés de Tours, en el que se decidió la formación del Partido Comunista Francés, En 1924 Ho Chi Minh se dirigió a Moscú, representando al Partido Comunista de Francia. Ya en Rusia decidió permanecer allí, dedicado a profundizar sus conocimientos políticos y las tácticas correspondientes. Hacia 1925, un año después de su llegada a Rusia, Ho Chi Minh viajó a China. Su misión, aparentemente, consistía en el desempeño de un empleo en el consulado ruso en Cantón.

En realidad, con la llegada de Ho Chi Minh a China comenzaba su carrera como agente del comunismo internacional. Entre 1925 y 1927 participó en la Revolución China y fue miembro del Comintem en el Extremo Oriente. Sus deberes, en la oportunidad, lo obligaban a verificar la marcha del movimiento en diversos países asiáticos; sin embargo, dando preferencia a las tareas relacionadas con su propia patria, Ho Chi Minh dedicó sus esfuerzos a la creación del movimiento comunista organizado en Vietnam. Como consecuencia, en 1930 fundó el Partido Comunista Indochino.

A partir de ese momento, el dirigente comunista debió dedicar sólo parte de su tiempo a la dirección y organización de su partido, requerido por otras tareas del Comintem; como consecuencia, puede observarse que las épocas o períodos en que la organización comunista de Indochina floreció, coincidieron con la dedicación personal de Ho Chi Minh. Tal hecho prueba, irrefutablemente, la importancia vital de su gestión personal y la evidente inferioridad de sus colaboradores.

 A partir de 1940 Ho Chi Minh dedicó todos sus esfuerzos al desarrollo y desenvolvimiento del comunismo en su patria. Tal actividad culminó en 1941, al crearse el Vietminh (Viet Nam Doc Lap Dong Minh); Liga revolucionaria por la independencia del Vietnam), cuya primera reunión se celebró en la provincia vietnamita de Cao Bang.

Fue precisamente en esa época cuando el revolucionario indochino adoptó el apodo de Ho Chi Minh. Hacia enero de 1942, Ho fue detenido por los chinos y mantenido en prisión durante casi un año. Finalmente, en octubre de 1942, al organizar los chinos la lucha contra los franceses de Vichy y los japoneses, Ho fue puesto en libertad, para colaborar en la tarea. En marzo de 1944, en Liuchow, con el auspicio de los chinos, se creó finalmente un gobierno en el exilio; en el mismo, Ho ocupaba un cargo ministerial.

Al ser derrotados los japoneses en 1945, por último, Ho Chi Minh formó en Hanoi un gobierno provisional que proclamó la independencia del país. Apoyado por China comunista y respaldado por la Unión Soviética, hacia 1951 Ho fue designado Presidente y Primer Ministro del Norte del Vietnam hasta el Tratado de 1954, fecha en que dimitió. Posteriormente fue reelegido en 1960.

Biografia de John Kennedy Gobierno y Magnicidio

Biografía de John Kennedy 
Política de su Gobierno y Magnicidio

Kennedy, John Fitzgerald 35.º presidente de los Estados Unidos de América (Brookline, Massachusetts, 1917 – Dallas, Texas, 1963).

Presindente de EE.UU. Kenendy JohnPolítico norteamericano, trigésimo quinto presidente de su país. Estudia en la Universidad de Harward, trasladándose luego al Viejo Continente, terminando sus estudios económicos en Inglaterra, en la Universidad de Londres.

Perteneciente al «clan» de los Kennedy, John estudió en la Universidad de Harvard y sirvió en la marina durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

Enseguida entró en la política, en las filas del Partido Demócrata: fue elegido por Massachusetts para la Cámara de Representantes (1946) y para el Senado (1953); y completó su rápida ascensión con la nominación demócrata para las elecciones presidenciales de 1960.

Candidato demócrata a la presidencia de la República frente al republicano Nixon en 1960, resultó elegido, convirtiéndose en el primer presidente católico de su país.

Desarrolló una política exterior dirigida a contrarrestar el comunismo.

Respaldó la invasión de Cuba por un grupo de exiliados en EE. UU. (Bahía de Cochinos, 1961) que fracasó. Poco después (1962) se enfrentó a la URSS cuando este país instaló misiles nucleares en Cuba.

Creó la Alianza para el Progreso (1961) para potenciar las relaciones con los países americanos e inició la intervención armada en Vietnam.

Elevó al Congreso la la ley de derechos civiles a favor de los negros, aunque no fue aprobada hasta 1964. Murió asesinado en la ciudad de Dallas, en circunstancia aún no aclaradas.

John Fitzgerald Kennedy era el segundo hijo de una números y rica familia de origen irlandés. La pasión de la política animaba a los Kennedy desde los tiempos de su abuelo, que era quien había amasado la fortuna de la familia.

John estuvo en los mejores colegios, en los que mostró ser un estudiante simpático, deportista y algo mediocre en los resultados, aunque se licenció brillantemente en Harvard.

Después de la guerra, en 1945, decidió repentinamente dedicarse a la política. La familia apoyó su decisión y cósico su campaña electoral. Fue nombrado diputado del partido demócrata con veintiocho anos y (ras varias reelecciones, se convirtió en senador en 1953 y en 1960 se presentó como candidato a la presidencia de los listados Unidos, con un programa muy preciso, muchas ayudas financieras y una personalidad carismática.

Hacia la Casa Blanca: Cuando, en 1945, John Fitzgerald Kennedy fue licenciado por la Armada, era un joven de 27 años con muchísimas prendas y manifiestas dotes para las lides políticas.

Su salud no era de las mejores. Muy deportista como estudiante, había sufrido cierto quebranto en su columna vertebral como consecuencia de Biografia de John F Kennedy Crisis de los Misiles Gobierno y Políticauna caída en un campo de juego. También padecía cierta insuficiencia de las glándulas suprarrenales —mal de Addison—, origen de muchas molestias. Todo se le agravó con lo ocurrido frente a las islas Salomón y el paludismo que contrajo durante la guerra.

Durante su relativamente corta vida, tuvo que someterse a varias intervenciones quirúrgicas y usar aparatos ortopédicos. Pero nada de esto afectó de modo aparente a su prestancia personal, a su espigada figura de más de 1,80 metros de estatura.

Había sido testigo y beneficiario de la rápida ascensión económica de su familia. Siempre en mejores casas. Numeroso servicio doméstico, algo que en Estados Unidos significa muchísima holgura. Buenos colegios.

Luego, Harvard, con mucho hincapié en historia y política y animados debates en las clases.

Frecuentes viajes. Se graduó en Harvard con una tesis que llamó la atención. Se titulaba Why Enghnd Slept —»Por qué Inglaterra se durmió»— y atribuía el difícil predicamento en que se vio Gran Bretaña ante Hitler al egoísmo de patronos y obreros, la influencia del pacifismo y la excesiva economía presupuestaria.

Luego, estudió algo de economía y negocios en la universidad californiana de Stanford e hizo más viajes. Orientado por su padre, estaba adquiriendo una sólida preparación para ser «hombre público». Era el segundón, pero la desaparición del primogénito lo convirtió en el abanderado de la familia.

No tenía nada de rebelde. Aceptaba todos los valores del American loay of life, esos valores que habían hecho de los Kennedy en muy pocas generaciones una potencia.

No dudaba de que el sistema norteamericano era el mejor del mundo y de que Estados Unidos estaba llamado por su propia grandeza a una misión rectora y dominante, mal que pesara al perturbador comunismo.

Aceptaba el Establishment. Aceptaba las «reglas del juego» de la política norteamericana, aunque tuvieran tanto parecido con las del cachascán. Sabía de sobra que tenía que procurarse una piel de elefante y ser un maestro en el arte de la sonrisa, del apretón de manos, de la campechanía sin condescendencia aparente.

Aunque, como es natural, era un demócrata, tuvo en un principio más de «conservador» que de «liberal».

Se inició en la política, también de modo muy natural, en el undécimo distrito ele East Boston, donde eran muy numerosas las familias descendientes de inmigrantes, especialmente irlandeses. Quería ingresar en la Cámara de Representantes.

Tenía el apoyo de mucho amigos de Harvard y de la Armada. Tenía también su aureola de héroe de la guerra. Y tenía igualmente cincuenta mil dólares de su padre para la campaña.

Venció fácilmente en las «primarias», esas elecciones internas que celebran los dos grandes partidos en algunos estados del país para la designación de candidatos. Venció luego al candidato republicano.

Kennedy se había convertido en una personalidad de primera línea y contaba con numerosos partidarios.

En su programa electoral se afrontaban varios temas candentes: el desarme, la coexistencia pacífica con la URSS, el relanzamiento económico del país y la defensa de minorías como los negros.

Invitaba al país a recoger el desafío del momento, como en tiempos de los pioneros: reencontrar el amor por la libertad y el sentido de la responsabilidad.

Llamó a su programa «Nueva Frontera», parangonándolo con el objetivo de los pioneros fundadores de la nación. Kennedy fue elegido en 1961 el 35° presidente de los Estados Unidos, el primero de religión católica y el más joven de todos los inquilinos de la Casa Blanca. Todo el país estaba a la expectativa de que cumpliera su compromiso: la renovación del espíritu de la nación.

Y de este modo, con 29 años de edad, se vio convertido en legislador de su país. Washington lo llamaba. Ingresó en una cámara que, por primera vez en dieciséis años, tenía mayoría republicana.

Corría el año 1947. Eran los tiempos de Truman, presidente sucesos de Roosevelt. Reelegido en 1948 y 1950, bien asentado políticamente, el joven representante no se distinguió por sus iniciativas.

Biografia de Jacqueline Lee Bouvier Mujer de John KennedyFue un legislador demócrata disciplinado, cauteloso y prudente, atento sobre todo a los intereses de su distrito, aunque durante su período de senador de John Fitzgerald Kennedy fue muy movido en otros aspectos.

En 1953, el joven y apuesto político, codiciado por tantas, se casó con Jacqueline Bouvier, hija de un acaudalado agente de bolsa de Nueva York. Formaban una pareja de rara distinción.

La boda, fastuosa, se celebró en la iglesia de St. Mary de Newport, Rhode Island. Allí estuvo el siempre fiel cardenal Cushing para bendecir la unión, un auténtico «acontecimiento social». Jacqueline, que tanto ha dado que hablar, supuso mucho en la vida de John F. Kennedy y los suyos.

En cierto modo, todavía supone.

Para competir en las próximas elecciones frente al poderoso Nixon, se avanzó a paso de carga, en forma arrolladora.

El joven senador se impuso en todas las «primarias». Luego, en la convención nacional del partido, se impuso en la primera votación, dejando burlado al veterano Lyndon B. Johnson, el hábil político texano para el que el Senado no tenía secretos. Se mitigó el despecho del vencido ofreciéndole generosamente el segundo término del binomio, la candidatura a la vice-presidencia.

En enero de 1961, tras ocho años de gobierno de un general retirado aficionado al golf, John F. Kennedy, joven, atractivo y vehemente, asumió la presidencia en Washington.

Era evidente que llegaba una nueva época. En su discurso, Kennedy planteó en modo elocuente una serie de objetivos a los ciudadanos y al mundo.

«La antorcha ha pasado a otra generación de estadounidenses, nacidos en este siglo, templados por la guerra, disciplinados por una paz dura y amarga», dijo Kennedy.

Exhortó a sus compatriotas a «pagar cualquier precio, soportar cualquier carga, enfrentarse a cualquier apuro, apoyar a cualquier amigo y oponerse a cualquier enemigo para asegurar la supervivencia y el éxito de la libertad». Luego, los instó a «no preguntarse qué podía hacer su país por ellos sino qué podían hacer ellos por su país».

John Kennedy Lega a la Casa Blanca: Si bien todas las elecciones, y más aún la elección presidencial, son arriesgadas, la que le permitió a Kennedy llegar a la Casa Blanca en 1960 fue la coronación de la trayectoria ejemplar de un hijo de buena familia.

La historia misma del clan Kennedy se asemeja a una leyenda: empezó en 1849 en el puerto de East Boston, cuando Patrick Kennedy, un pobre inmigrante católico proveniente de Irlanda, desembarcó en Estados Unidos para hacer fortuna.

Su hijo, encargado de uno de los bares de la ciudad, se convirtió en uno de los pilares del Partido demócrata. Era el abuelo de John y el padre de Joseph Patrick, alias Joe Kennedy, político mediocre, pero avezado hombre de negocios, y finalmente un diplomático.

Un embajador embarazoso por lo demás, ya que, destinado a Londres, Joseph sugería a quien quisiera escucharlo que había que pactar con Hitler. Desde 1938 hasta 1940, John aprovechó sus años londinenses para perseguir a las jóvenes, descubrir Europa e iniciarse en las relaciones internacionales en el marco de la London School of Economics.

Asignado a la marina, se destacó en 1943 al mando de una lancha torpedera durante la guerra del Pacífico.

Poco importa que la posteridad no haya valorado sus hechos de armas: héroe de la Segunda Guerra mundial, se presentó como candidato a la Cámara de representantes en el distrito irlandés de Boston.

Gracias a su talento como orador y, según se dice, al dinero de su padre, fue elegido a los veintinueve años de edad, y luego reelegido en 1948 y 1950, antes de postular a un cargo de senador.

Discreto durante el macarthismo, mientras su padre y su hermano Robert Kennedy hacían alarde de su amistad con el sulfuroso senador de Wisconsin, John no estuvo realmente ni a la izquierda ni a la derecha, hasta su fracaso en 1956 como candidato a la investidura demócrata por la vicepresidencia. Fue el inicio de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos.

John evolucionó entonces hacia el liberalismo, escogió como compañero de lista a Lyndon Johnson, senador por Texas, y predicó el cambio de sociedad en un país adormecido por Eisenhower: «Hoy, nos encontramos al borde de una nueva frontera», declaró en Los Ángeles, «la frontera de la década de 1960, una frontera de posibilidades desconocidas…».

Después de una serie de debates televisivos hasta hoy famosos en que se enfrentó a Richard Nixon, el candidato republicano, Kennedy obtuvo el 49,71% de los votos. Fue el primer presidente estadounidense nacido en el siglo XX.

Ncmara RobertLOS HOMBRES DEL PRESIDENTE: Al igual que Franklin D. Roosevelt, en quien se inspiró, Kennedy supo escoger a sus colaboradores.

Mientras Jacqueline convertía la Casa Blanca en el centro de la vida intelectual y mundana, el nuevo presidente formó un gabinete de donde emergió la brillante personalidad de Robert McNamara, secretario de defensa, antiguo estudiante de Harvard que él mismo fue a buscar hasta la gerencia de la Ford.

Asimismo, Kennedy contaba con el respaldo de su secretario de Estado Dean Rusk, experto en temas de Extremo Oriente, y su hermano menor Robert Kennedy, que se convirtió en ministro de justicia.

Sin embargo, los colaboradores no ministeriales también desempeñaron un papel importante: entre ellos, se destacaron Mac-George Bundy, el antiguo decano de Harvard, que pasó a ser asistente especial para la seguridad nacional, y el historiador Arthur M. Schlesinger, asistente para la investigación y los proyectos especiales.

En Washington, este gobierno de expertos irritaba a veces a la plana del Partido demócrata, puesto que mostraba un nuevo estilo de gobierno, que se contraponía al Estados Unidos tranquilo del presidente Eisenhower.

La era de Kennedy. Esta etapa muestra la tendencia a un cambio significativo en la política estadounidense.

En su discurso de toma de posesión, el demócrata John F. Kennedy hizo un llamado a su pueblo para «vencer a los enemigos naturales del hombre: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra», al tiempo que anunciaba un programa de reformas tendentes a lograr la recuperación económica del país y a mejorar el nivel de vida de la población. Respecto al primer punto, Kennedy puso en marcha una serie de medidas keynesianas que tuvieron un éxito relativo al aumentar ligeramente el ritmo de crecimiento económico.

Sin embargo, esas medidas fueron obstaculizadas por una parte del sector industrial, específicamente la rama del acero, cuyos empresarios rechazaron el control de precios impuesto por el gobierno, aunque finalmente hubieron de ceder ante la enérgica reacción del presidente.

Con referencia a las reformas sociales, el gobierno de Kennedy aumentó las prestaciones de seguridad social y el salario mínimo, y también se preocupó por desarrollar las zonas regionales más atrasadas, mediante una ley de vivienda destinada a la renovación urbana, reducción de los tipos de interés de las hipotecas, y otras medidas orientadas a ayudar a los pobres. No obstante, muchos de los proyectos en este sentido fueron bloqueados por el Congreso y Kennedy no pareció dispuesto a presionar para lograr su aprobación.

Primera estudiante negra

Primera estudiante negra en ir a la Universidad

La nueva administración se empeñó desde el primer momento en luchar contra la inflación y, en los años posteriores, los Estados Unidos iniciaron una etapa del expansión económica sin precedentes.

Propuso una serie de nuevas y eficaces medidas para mejorar las condiciones de los negros, promulgando leyes antirraciales, que siguieron en vigor bajo la presidencia de sus sucesores.

Su política exterior se caracterizó por la búsqueda de la distensión: por vez primera, un presidente ruso, Kruschov, y uno estadounidense, Kennedy, se reunían para tratar temas bilaterales.

Parecía verdaderamente que unos aires nuevos soplaban en la política mundial, cuando una mano, no se sabe por qué oscuros intereses guiada, truncó la vida del presidente. Su hermano Robert recogió el testigo de su política, pero también fue asesinado en mayo de 1968.

Ante el problema racial, Kennedy —que desde su campaña electoral se había comprometido a tomar una serie de medidas a favor de los negros al punto que algunos de ellos llegaron a ocupar puestos importantes en su gobierno— se propuso decididamente a poner fin a la discriminación racial.

Ante la actitud intransigente del gobernador del estado de Alabama que insistía en prohibir la entrada de estudiantes negros a un centro universitario, Kennedy apareció en televisión haciendo un llamado a la población blanca segregacionista para que entrara en razón, al tiempo que, en su calidad de presidente, se pronunciaba como defensor de los derechos civiles de los negros. Más adelante, envió al Congreso un proyecto de ley que contemplaba una serie de medidas tendentes a terminar con la discriminación.

Pero ni la población blanca ni el Congreso atendieron al llamado del presidente; la ola de violencia continuaba creciendo mientras el proyecto de ley sobre derechos civiles quedaba estancado.

Permanecía aún sin resolverse en noviembre de 1963 cuando el asesinato de Kennedy en Dallas, Texas, parecía poner trágico fin a una era de grandes expectativas y promesas de cambio para la sociedad estadounidense.

Keneddy en un discurso
John F. Kennedy puso en marcha un programa de reformas tendentes a lograr la recuperación económica del país y a mejorar el nivel de vida de la población y se propuso decididamente a poner fin a la discriminación racial. A pesar del tono belicoso marcado por la Guerra Fría, Kennedy prometió negociar con los soviéticos y lanzó un llamamiento conmovedor al altruismo, un voto de ayuda a «aquellas personas que luchan por pasar los límites de la miseria». Uno de los primeros actos de Kennedy fue establecer el Cuerpo de Paz, una organización que envió decenas de miles de jóvenes idealistas a las naciones en desarrollo, la mayoría como profesores, para enseñar a su población a ayudarse a sí misma.

MAGNICIDIO

LA TRAGEDIA DE DALLAS: Sobre este fatal acontecimiento muchos de sus impresionantes detalles entraron en todos los hogares por las pantallas de la televisión. Las bien estudiadas y organizadas etapas del viaje eran San Antonio, Houston, Forth Worth, Dallas.

Luego iría a Austin, el famoso «rancho» L. B. J. del vicepresidente. No se pasó de Dallas.

Fueron muchas las medidas de seguridad, pues buena parte de la prensa texana se mostraba furibunda con la visita, pero nada hizo presentir la tragedia hasta el momento en que se produjo. Cordiales recibimientos de fieles y curiosos. Apretones de manos. Sonrisas. Inauguraciones. Discursos de circunstancias.

Kennedy en Dallas dia de su asesinato

Kennedy en Dallas momentos antes de su asesinato

Finalmente, en el aeropuerto de Dallas, el de Love Fielcl, se organiza una caravana de coches. En el primero, un Lincoln convertible, van el presidente Kennedy y la «primera dama», acompañados, en los asientos delanteros, por el gobernador demócrata John Connally y su esposa Nellie. En el segundo, poderoso vehículo blindado, van agentes del servicio secreto, armas en mano.

En el tercero, el vicepresidente Johnson y su esposa Lady Bird están acompañados por el senador demócrata «liberal» Ralph Yarborough y otro agente. Siguen otros muchos. Más saludos. Se iba a un banquete, tras el que habría más discursos.

Se está en una curva del itinerario, cerca de la intersección de tres calles. Se deja atrás un sólido y feo edificio destinado a depósito de textos escolares.

«No podrá decir ahora que Dallas no le es propicia», comenta sonriente la señora Connally, volviéndose hacia el presidente Kennedy, quien asiente, también con expresión risueña.

En esto, suenan unos tiros. Varios. Mortalmente certeros. El presidente, bañado en sangre, se desploma hacia su izquierda, sobre el hombro y luego sobre el regazo de su Jacqueline. «¡Oh, no! Oh, no!», es lo único que acierta a decir la angustiada mujer. Pero esta es otra historia, que si lo desea puede ampliar desde aquí

Ver: Dudosa Muerte de Marilyn Monroe

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PARA SABER MAS….
EL MAGNICIO DE JOHN KENNEDY

El presidente Kennedy fue asesinado durante una visita a Dallas en circunstancias nunca aclaradas del todo. Le sucedió su vicepresidente Johnson, el cual impulsó una investigación oficial que culpó del atentado a un único francotirador, Lee H. Oswald.

Este joven oscuro murió a su vez asesinado por un enfermo terminal, borrándose todas las pistas de lo que muchos han señalado como un complot en gran escala, detrás del cual estarían los grandes magnates de la industria, los servicios secretos u otros poderes contrarios a la política del presidente.

El 22 de noviembre de 1963 Kennedy se encontraba en Dallas con motivo de una gira electoral que le había llevado por varios estados.

Saludando a la multitud desde un coche descubierto, recibió varios disparos en cabeza y cuello que le causaron la muerte.

El autor único, según la investigación del suceso a cargo del juez Warren, fue Lee Harvey Oswald (foto izq.) , un enajenado ex-marine pro-comunista.

Arrestado poco después de los sucesos en el interior de un cine, dos días más tarde fue asesinado por Jack Ruby, quien murió también poco más tarde en circunstancias poco claras.

A partir de entonces, las dudas, lagunas y conjeturas acerca del asesinato de Kennedy no han hecho sino aumentar, apuntando la posibilidad, nunca desvelada, de que fueran varios los autores del crimen y respondieran a una conjura contra el Presidente. Su asesinato conmocionó a la opinión pública, contribuyendo, aun más que su carrera política, a la creación de un mito.

Por que Lo Asesinaron?

Las razones del asesinato de Kennedy siguen siendo un enigma. Sin embargo, a través de esta breve reflexión, se puede elucidar alguna idea del móvil que inició este magnicidio.

Kennedy, como anteriormente se manifestó, estaba en contra de la actitud de “secretismo” que mantenían las altas esferas militares, sustentados en esta política de “Seguridad Nacional” como fundamento de algunas de sus principales acciones.

Recordando textualmente a Kennedy en un fragmento de su más importante discurso: La propia palabra “secreto” es repugnante en una sociedad libre y abierta, y nosotros, como pueblo, estamos inherente e históricamente opuestos a las sociedades secretas, los juramentos secretos y los procedimientos secretos.

Mediante estas declaraciones criticaba durísimamente al sistema de prensa norteamericano, no obstante, este discurso era pronunciado ante la American Newspaper Publisher Association.

Conjuntamente con ellas, declaraba: «Se nos opone alrededor de todo el mundo una monolítica y despiadada conspiración que se apoya, primariamente, en medios encubiertos para aumentar su esfera de influencia (…) Es un sistema que ha reclutado vastos recursos humanos y materiales para construir una muy bien atada y altamente eficiente maquinaria que combina operaciones militares, diplomáticas, de inteligencia, económicas, científicas y políticas.

Sus preparativos son secretos, no se publican. Sus errores se entierran, no se señalan. Quienes disienten son silenciados, y no reconocidos. Para ello no se repara en gastos. Los rumores no se publican. Ningún secreto se revela.

Es la máquina que conduce la Guerra Fría, en resumen, con una disciplina rigurosa que ninguna democracia puede esperar o desear alcanzar…

Kennedy no aludía al comunismo, sino a la estructura de la cual la CIA era sólo la punta del iceberg.

A su vez, con respecto a la prensa, se despachó en idéntico sentido, criticándola por partida doble: por desinformar sobre las cuestiones importantes y revelar secretos de Estado, cuya difusión iba contra los intereses de los Estados Unidos, pero a favor de la carrera armamentista, y por lo tanto, de la elite.

Decía Kennedy, ante la atónita mirada de los dueños de medios, editores y periodistas: «Sin debate, sin crítica, ninguna administración y ningún país puede sobrevivir.

Es por eso que el legislador ateniense  Solón decretó que un ciudadano que escapaba de las controversias cometía un crimen. Y es por eso que la prensa fue protegida aquí por la Primera Enmienda a la Constitución. Es el único negocio protegido constitucionalmente.

Y no lo está principalmente para divertir y entretener. No lo está para enfatizar lo trivial y lo sentimental.

No está protegida para “dar al público simplemente lo que éste quiere”, sino para informar, para enardecer, para hacer reflejar, para mostrar nuestros peligros y nuestras oportunidades, para indicar nuestras crisis y nuestras opciones, para liderar, moldear, educar e incluso a veces, para hacer enojar a la opinión pública…

 Kennedy dirigia su critica no solo contra las sociedades secretas sino también contra la prensa.

A las primeras, les criticaba su accionar secreto, antinacional y sectario, a las segundas, el uso de los medios para desinformar y producir programas de entretenimiento tendientes a forjar este escapismo barato, que se observa mayoritariamente en la actualidad de los medios de comunicación audiovisuales.

 A raíz de ello se puede comprender este accionar cómplice entre los medios de comunicación y el gobierno norteamericano, al encubrir las verdaderas razones del asesinato de Kennedy.

¿Cómo puede llamar la atención entonces que la prensa norteamericana haya aceptado sin críticas el dictamen de la Comisión Warren acerca del asesinato de Kennedy a manos de loco suelto” y por medio de “una bala milagrosa” que efectuó alrededor de 10 perforaciones y rebotes en su limusina descubierta? Vergonzoso, cínico, siniestro y humillante para nuestras inteligencias.

 Incluso formular una pregunta que ronda por la cabeza de miles de personas devotas de la historia contrafactual: ¿Qué mundo tendríamos hoy sí Kennedy no hubiera muerto y hubiera sido releecto en 1964, tal como era previsible?.Es difícil saberlo.

 Lo cierto es que, más allá de sus orígenes dentro de la elite norteamericana, tanto John como Robert Kennedy llevaban a cabo políticas que los enfrentaban a estos sectores dirigentes: Robert, era procurador de Justicia de su hermano John, y luchaba seriamente contra la Mafia.

A su vez, John atacaba los privilegios de la industria petrolera, atacaba la carrera armamentista y la posible guerra con la Unión Soviética, que algunos de sus propios cuadros internos estimulaban.

Además, deseaba retirar a los Estados Unidos de Vietnam. Ya comenzaba a atacar los privilegios de los principales y más conspicuos bancos norteamericanos con la emisión de dólares “por la ventanilla” del Departamento del Tesoro, y no mediante el FED, y atacó en su último y monumental discurso al centro de la prensa norteamericana cómplice de la elite.

John Fitzgerald Kennedy hizo todo sin dudarlo, frontal y, por sobre todo, muy generosamente.

Por eso lo mataron, y por eso su asesinato se ejecutó de esa manera, quizás “advirtiendo” mafiosamente a cualquier sucesor lo que le podía esperar si no se acogía ciegamente a la agenda de la elite.  Fuente Consultada: Nadie Vio Matriz de Walter Graziano

Reportaje a la Hija de Fidel Castro

REPORTAJE A LA HIJA DE FIDEL CASTRO

Durante su primera niñez, la figura de Fidel Castro tuvo para Alma Fernández (La Habana, 1957) una entidad doble y despareja. De un lado, como para la mayoría de los cubanos, el comandante era el líder persuasivo y magnético que acostumbraba arengar al pueblo desde la pantalla de la TV.

De otro, y al mismo tiempo, Castro era un señor de una amabilidad un poco distante que con cierta frecuencia solía visitar a Alma y a su madre, la bellísima Nati Revuelta, en su domicilio familiar.

Ambos personajes convivieron sin mayor conflicto en la vida de la pequeña hasta que un día, cuando ya hacía algunos años que se habían terminado aquellos encuentros, Alma se enteró de lo que hasta entonces nadie había estimado conveniente que supiera: que su nacimiento había sido, en realidad, fruto de la relación entre su mamá y Fidel Castro.

Han pasado más de cuatro décadas desde aquella revelación, y en la severa semblanza que Alma Fernández hace de su padre biológico —“un hombre enamorado del poder”, dice— sólo parecen pesar sus vivencias políticas.

Si alguna cuenta personal tenía pendiente esta mujer, exiliada desde 1993, la debió de resolver en sus Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro; porque, ahora, todas sus críticas y sus recelos se refieren únicamente a la trayectoria de un hombre al que censura por el triste presente al que, según ella, ha conducido a su país. “Cuba es un país que está reducido a sí mismo y a su propio ejemplo. Muy desinformado, muy aislado… Y, sobre todo, muy politizado de acuerdo al interés del Partido Comunista…”, comentó Alma Fernández desde Miami, en una charla telefónica propiciada a cuento del estreno mundial, esta noche, de una biografía exhaustiva sobre el mandatario cubano que emite el canal de cable National Geographic.

La figura de Castro cunde para retratos absolutamente dispares. Dos ejemplos: de él, el cineasta norteamericano Oliver Stone ha dicho que es “uno de los hombres más sabios” que ha conocido. Y, también, que es “un superviviente y un Quijote”. Vargas Llosa lo ha calificado, por su parte, de “paranoico megalómano”.

-,Cuál es el perfil que mejor re-trata a Castro?

—Yo no creo que una persona que llega al poder y que lo mantiene durante cerca de mecho siglo sea un Quijote. Sabio sí es; pero no ningún anacoreta de las Tebaidas. Castro es una persona que sabe manipular y reprimir… Y eso no es un acto quijotesco.

—Para usted, ¿es un revolucionado o un dictador?

—Las dos cosas: fue un revolucionario y ahora es un dictador. Hay cosas que no se pueden negar de él: en los años en los que inició la revolución fue una voz muy importante en Latinoamérica. Promovió un sueño universal de justicia

social y tuvo un momento de liderazgo en los países no alineados… Pero se enamoró del poder. Y eso es más importante que todo aquello que ofreció y prometió… El ha sabido usar muy bien el sentimiento antinorteamericano, que no sólo existe en Latinoamérica, sino en el mundo entero.., En cambio, con el pretexto de liberación y justicia ha metido su ideología en todas partes del mundo; probablemente en más lugares que aquellos en los que han puesto los pies los norteamericanos. Y así vemos hoy el ejemplo de Venezuela, que no es nada feliz.

– ,Qué cosas buenas trajo la revolución?

—Fue una especie de faro para el continente…

-Pero según usted, se malogró

—Se malogró en el momento en que comenzaron a fusilar gente, que fue al principio… Yo creo que él supo vender un sueño; de lo que no estoy convencida es de que él también lo soñara. Creo que supo vender muy bien esa idea de la justicia social, pero después utilizó ostensiblemente métodos dictatoriales. El régimen de terror empezó desde el mismo inicio de la revolución, desde 1959. Enseguida la gente supo que no se

podía disentir porque se jugaba la vida…

-Llegaría a decir que Fidel engañó a la gente con un sueño en el que él no creía?

—Yo no sé si él creía o no; no quiero ponerle calificativos de mentiroso porque no creo que sea mi rol… Su sueño revolucionario de justicia prendió no sólo en América latina, sino también en otros lugares, como en Africa… Además, fue una persona que se supo asociar muy bien a la leyenda del Che Guevara —de hecho, él la creó…—, y que supo jugar muy bien la carta del antiyanquismo…

—Qué lugar le dará la historia?

—La historia es la que va a tener que juzgarlo… Cuba, 45 años después, está en la miseria más absoluta…

—Diría que el sueño no se ha cumplido en nada?

—Cuba es una lección que nos deja el siglo XX: los pueblos deben aprender que sus líderes pueden traicionarlos…

—¿Cuántos Fídeles existen en Cuba?

—Ninguna dictadura existe sin apoyo. En Cuba estuvieron con Fidel los que hicieron la revolución con él, y muchos de ellos siguen en actividad… Y hay que pensar que Cuba es un país en el que la información ha estado limitada hasta hace muy poco…

—Qué hubiera sido de Cuba sin Fidel?

—Creo que hubiéramos corrido el destino más o menos triste que han corrido otros países en Latinoamérica, Recuerdo que en el año ‘59 la Argentina era el primer país de Latinoamérica y Cuba, el segundo. Y hay que ver dónde estamos los dos ahora…

—Y qué hubiera sido de Cuba sin Estados Unidos?

—Creo que la influencia de EE.UU. forma parte de la propaganda. Se considera que la isla es como el pequeño David ante Goliat, y eso no es tan cierto… Toda la historia del embargo resulta muy conveniente. Por decir algo: el mayor vendedor de alimentos a Cuba es Estados Unidos. Se están haciendo ventas por una cantidad desorbitante…

—Cómo puede ayudar a Cuba la comunidad internacional?

—Es un país tan hermético que la comunidad internacional tiene muy poca injerencia. Aunque también creo que ahora la situación está en un punto muy álgido con nuestros presos políticos, que se están muriendo en la cárcel… Creo que la comunidad internacional ha ensayado todo tipo de método con el régimen de La Habana:

de la cordialidad al diálogo pasando por el hermetismo. Y ninguno da resultado: Cuba es como una finca dominada por una sola persona…

—Se acostumbra decir que los países tienen los gobiernos que se merecen. ¿Vale para el caso cubano?

—La revolución tuvo el apoyo popular, pero también es cierto que hubo sublevaciones e intentos de derribar al gobierno que fueron arrasados a fuego… No todo el mundo ha oído hablar de los pueblos fantasmas, que fueron pueblos que, cuando se sublevaron los campesinos en las villas, los arrasaron, y donde mandaron a las familias presas, para reubicarlas después en otras provincias. Eso fue al principio de la revolución… Entonces tampoco se puede decir que la revolución ocurrió sin que la gente reaccionara desde un principio. El triunfo de la revolución y los vivas duraron unos días, pero enseguida se comenzaron a televisar los fusilamientos… Hubo verdaderos focos de resistencia, pero la gente comenzó a atemorizarse.

—Cómo describiría la evolución del castrismo?

—El problema es ése: que no ha habido evolución. Ha sido un inmovilismo político y económico respecto del movimiento del resto del mundo de casi medio siglo.

Creo que al final a Castro lo mueve el afán por promover su ideología o su figura, sacrificando al país entero…

—,Por qué insiste en no ceder el poder?

—El poder es casi un afrodisíaco. Está demostrado que los hombres, se enamoran del poder. Y en el caso de Castro, también es un modo de supervivencia…

—Cómo explica la fascinación

que ejerce la figura de Castro?

—La explica el hecho de que Castro es un gran político, una figura con mucho carisma; una persona astuta. . . Un animal político.

—Cuando triunfó la revolución usted tenía unos tres años…

Alma Fernández, nacida en La Habana en 1957, es hija de Fidel Castro y de Nati Revuelta. Su apellido lo tomó del esposo de su madre, el doctor Orlando Fernández. Antes de iniciar la carrera diplomática cursó estudios en la Escuela de Medicina de La Habana. Durante tres años fue modelo de La Maison, una empresa cubana dedicada a la moda. Se exilió en 1993. Vivió en Nueva York, Atlanta y Madrid. Actualmente reside en Miami, donde trabaja en radio y tevé.

En Este Sitio: Fidel Castro

Principios de la Lucha Guerrillera Concepto y Aplicacion

Principios de la Lucha Guerrillera – Che Guevara

Che GuevaraErnesto «Che» Guevara, 1928-1967 Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

  1. Esencia de la lucha guerrillera.
    La victoria armada del pueblo cubano sobre la dictadura batistiana ha sido, además del triunfo épico recogido por los noticieros del mundo entero, un modificador de viejos dogmas sobre la conducta de las masas populares de la América Latina, demostrando palpablemente la capacidad del pueblo para liberarse de un gobierno que lo atenaza, a través de la lucha guerrillera.
  2. Consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la mecánica de los movimientos revolucionarios en América, son ellas:

1º. Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2º. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3º. En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo.

De estas tres aportaciones, las dos primeras luchan contra la actitud quietista de revolucionarios o seudorrevolucionarios que se refugian, y refugian su inactividad, en el pretexto de que contra el ejército profesional nada se puede hacer, y algunos otros que se sientan a esperar a que, en una forma mecánica, se den todas las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, sin preocuparse de acelerarlas. Claro como resulta hoy para todo el mundo, estas dos verdades indubitables fueron antes discutidas en Cuba y probablemente sean discutidas en América también.

Naturalmente, cuando se habla de las condiciones para la revolución no se puede pensar que todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el foco guerrillero. Hay que considerar siempre que existe un mínimo de necesidades que hagan factible el establecimiento y la consolidación del primer foco.

Es decir, es necesario demostrar claramente ante el pueblo la imposibilidad de mantener la lucha por las reivindicaciones sociales dentro del plano de la contienda cívica. Precisamente, la paz es rota por las fuerzas opresoras que se mantienen en el poder contra el derecho establecido.

En estas condiciones, el descontento popular va tomando formas y proyecciones cada vez más afirmativas, y un estado de resistencia que crista-liza, en un momento dado, en el brote de lucha provocado inicialmente por la actitud de las autoridades.

Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica.

El tercer aporte es fundamentalmente de índole estratégica y debe ser una llamada de atención a quienes pretenden con criterios dogmáticos centrar la lucha de las masas en los movimientos de las ciudades, olvidando totalmente la inmensa participación de la gente del campo en la vida de todos los países subdesarrollados de América.

No es que se desprecien las luchas de masas organizadas, simplemente se analizan con criterio realista las posibilidades, en las condiciones difíciles de la lucha armada, donde las garantías que suelen adornar nuestras constituciones están suspendidas o ignoradas.

En estas condiciones, los movimientos obreros deben hacerse clandestinos, sin armas, en la ilegalidad y arrostrando peligros enormes; no es tan difícil la situación en campo abierto, apoyados los habitantes por la guerrilla armada y en lugares donde las fuerzas represivas no pueden llegar.

Guevara, Ernesto,
Obra revolucionaria,
México, Era, 1989, pp. 27-28.

Lista de los libros del Che que puedes descargar (todos juntos)
Biografía
A la juventud
Camilo Guevara
Carta del Che a Fidel Castro
Cuba
Discurso en las Naciones Unidas
Columna Vertebral de la Revolución
Diario del Che en Bolivia
El Socialismo
El Socialismo y el Hombre en Cuba
Ideología de la Revolución
La Guerra de Guerrillas
La Piedra
Mensaje a los Pueblos del Mundo
Política
Principios Generales
Reforma Universitaria y Revolución
Vieja MaríaAquí Para Bajar: