Gran Salto Adelante de China Mao Tse Tung Plan Economico Agricola



Gran Salto Adelante de China Mao Tse Tung

China y la modernización: Durante la década de los 50, la industrialización de la República Popular de China había avanzado a una velocidad enorme siguiendo el modelo ruso. En 1958, alentado por ello, el presidente Mao Tse Tung  decidió alejarse de los métodos convencionales, dando lo que él consideraba un «Gran Salto Adelante-.

Ello fue lanzado con grandes expectativas, pero el fracaso de las recién establecidas industrias pesadas chinas, que utilizaban métodos a pequeña escala en los pueblos, combinado con una serie de malas cosechas y la retirada de los expertos soviéticos después de la ruptura política en 1960, se convirtió en una catástrofe económica.

La producción agrícola descendió en una cuarta parte hasta su punto más bajo en 1960 y la producción industrial puede haber descendido incluso más hacia su depresión en 1962.

Biografia de Mao Tse Tung Larga Marcha de Mao Revolucionario ChinoEl Gran Salto: Mao Tsé Tung llamó el “gran salto” a un programa de desarrollo simultáneo de la agricultura y la industria. El plan de Mao era la guerra económica, librad por cientos de millones de campesinos armados con azadas y rastrillos. Significó la movilización total de la mano de obra y sus consecuencias fueron catastróficas, hambre generalizada y devastación.

El primer plan quinquenal chino había finalizado hacía poco. Basado en el modelo soviético de los años veinte, el programa aumentó la producción industrial a costa de la agricultura. Millones de campesinos se trasladaron a las ciudades y China esperaba pagar los préstamos soviéticos con granos. Quedó claro que un nuevo plan quinquenal no funcionaria.

Mao propuso una reorganización drástica del trabajo rural. Los campesinos, manteniendo las granjas a nivel de subsistencia, desarrollarían el campo, cavando canales de regadío y construyendo carreteras. Además, se unirían a la »batalla por el acero», construyendo hornos en sus casas para aumentar la producción industrial del país.

Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China, pareció que el gran salto funcionaba. En 1958, las cosechas fueron enormes y el gobierno requisó una cantidad récord de cultivos.

El año siguiente fue desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la diversificación del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno no disminuyeron, de modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y 1962 murieron veinte millones). Mao reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido errores.

PARA SABER MAS…
El gran salto adelante

Zu En Lai pronunció, en febrero de 1957, su famoso “discurso de las cien flores” en el que se pretendía un rápido desarrollo de la atrasada economía china. En ese momento, las comunas agrícolas comenzaron a agruparse y aparecieron las comunas urbanas. En cada comuna había cantinas y comedores colectivos, escuelas y guarderías, con lo que se liberaba una importante mano de obra femenina que empezó a trabajar en las grandes explotaciones agrarias y en la industria.

Los éxitos iniciales fueron espectaculares. Pero tres años después, coincidiendo con la retirada de los expertos soviéticos, la producción de acero decayó. China se vio obligada a importar trigo, la calidad de los productos era mediocre y se comprobó que muchas de las obras públicas emprendidas carecían de justificación.

La revolución cultural
En 1966, se creó dentro del Partido Comunista una oficina permanente de la revolución cultural que pretendía recobrar el fervor socialista. Mao invitó a los estudiantes a convertirse en los guardias rojos de la revolución, denunciando la pervivencia de los cuatro lastres del pasado precomunista:
mentalidad, cultura, costumbres y modas. Los guardias rojos rivalizaron en borrar estas huellas burguesas: destruyeron monumentos antiguos, quemaron libros, impusieron a los sospechosos confesiones públicas en las que reconocían su desviación burguesa, establecieron campos de reeducación en el maoísmo, etcétera.

En sus excesos ideológicos, los guardias rojos llevaron la economía al caos. La revolución cultural se extendió por todas las provincias y devolvió a Mao el poder absoluto sobre los cuadros del partido. La difusión del pensamiento maoísta fue una gigantesca operación de propaganda y tuvo una acogida entusiasta entre los izquierdistas europeos, que adoptaron el Libro Rojo de Mao como el catecismo de la revolución deseada.

Tras la muerte de Mao

Desde la muerte de Mao, China ha experimentado cambios políticos y económicos. Estas transformaciones se han dado en el marco de la caída de otros regímenes comunistas y del reordenamiento económico mundial.

Tras la muerte de Mao, los dirigentes chinos han seguido manteniendo el modelo socialista, pero han desarrollado una política económica más pragmática y caminan pausadamente hacia una economía de mercado siempre controlada. El conductor del cambio ha sido Deng Xiao Ping, apartado de la dirección del partido por derechista durante la revolución cultural, y rehabilitado posteriormente.

Bajo su dirección, China impulsó (1978-1979) una cierta liberalización política conocida como primavera de Pekín; permitió la crítica mesurada del maoísmo y celebró el proceso a “la banda de los cuatro”; ha dado prioridad a la economía y al desarrollo material. Subsiste, en cambio, una falta de libertad política. Los movimientos de oposición, como la revuelta estudiantil de Tianamen, son severamente reprimidos.







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