Ku Klux Klan

Territorios Adquiridos Por Estados Unidos Expansión Americana

Territorios Adquiridos Por Estados Unidos
Expansión Territorial Americana

Cuando Estados Unidos conquistó su independencia, toda la población vivía prácticamente en la costa este. Sólo algunos adelantados habían llegado más allá de los Apalaches, aunque sin pensar en establecerse allí. Después de ellos vinieron los tramperos y los misioneros, que contribuyeron activamente a la emigración hacia el oeste. Los mormones en Utah y los buscadores de oro en California desempeñaron un papel decisivo. Pero hasta después de la guerra de Secesión, y gracias al tendido del ferrocarril, no empezó la verdadera colonización del oeste

Al terminar la guerra de la Independencia, la mayoría de los habitantes de Estados Unidos vivían al este de los montes Apalaches. El oeste era un territorio inexplorado, en el que vivían los pieles rojas; era el Far West. Pero ya en aquellos días pequeños grupos de blancos se habían establecido al oeste de los Apalaches.

Estos colonos vivían del producto de lo que cazaban y pescaban. A veces sembraban maíz en una parcela de tierra que habían roturado alrededor de su cabana. Pero estos colonos no se establecían en parte alguna: en cuanto había nueva gente que atravesaba los Apalaches y construía un pueblo, estos pioneros se adentraban más hacia el oeste.

negociaciones del gobierno con los pieles rojas

Negociaciones del gobierno con los pieles rojas

Muchas de estas figuras medio legendarias, medio históricas, sobrevivieron gracias a las novelas de Fenimore Cooper; tramperos con gorro de piel de castor, vestido de lana y botas de cuero. Su guía era Leather Stocking (Medias-de-Piel), con su inseparable carabina.

Otro de esos intrépidos tragaleguas de los bosques, al que los norteamericanos parecen recordar e imitar más, fue John Chapman, que vivió de 1775 a 1847. En lugar de carabina llevaba un libro de salmos, un hoyador y una navaja de injertar. Nunca se enfadaba ni con los hombres ni con los animales, y continuamente plantaba manzanos, de donde le viene el apodo de Johnny Appleseed (Juanito pepita de manzana). Los indios tomaban por loco a este hombre, que iba vestido de modo extraño.

En 1801 descendió por el Ohio; más tarde recorrió en todos sentidos la pradera de Indiana y, trece años después, de 1834 hasta el día de su muerte, vivió en las cercanías de Fort Wayne. Todos los norteamericanos han oído hablar de Johnny Appleseed.

El teniente John C. Fremont, llamado el Explorador, fue otro de esos pioneros del oeste. De 1842 a 1846 organizó tres expediciones a la costa occidental y trazó las rutas que los emigrantes recorrerían más tarde. Los relatos entusiastas que hizo favorecieron la migración y contribuyeron eficazmente a colocar los territorios del oeste bajo la bandera estrellada. Su guía era Kit Carson, famoso trampero enemigo de los indios.

Después de estos pioneros vinieron los misioneros. El más conocido es Marcus Whitman, doctor que en 1835 emprendió el viaje hasta los confines del noroeste para convertir a los indios de aquellas tierras. Un año más tarde volvió a esa región en compañía de su esposa.

Dedicaron once años de su vida a propagar el cristianismo entre los indios, mientras cuidaban a sus enfermos y les ayudaban a cultivar las tierras. En 1847 se declaró una epidemia de viruela, y los indios, convencidos de que el único modo de acabar con ella era sacrificar al doctor, le asesinaron junto con toda su familia y saquearon la misión.

Los mormones tomaron parte activa en la colonización del oeste: en 1847, conducidos por Bringham Young, fundaron Salt Lake City. Los buscadores de oro llegaron a California a millares después de que el asistente del plantador suizo Sutter descubriera un filón en el año 1848.

En 1822, la ruta de Santa Fe unió esta localidad con el Missouri. Esta pista, trazada a través de la pradera y el desierto, es la que siguieron los colonos, protegidos durante su viaje por los trailpilots. Más tarde, el ferrocarril siguió también este camino.

En 1857, Jefferson Davis, que era secretario de Estado del Deparlamento equivalente al Ministerio del Ejército y que más tarde fue presidente, importó de Asia Menor 75 camellos. Estos animales pueden llevar una carga de 500 kg y recorrer diariamente una distancia de 35 a 40 km. Davis quería utilizar estos camellos para asegurar el transporte de mercancías a través de los desiertos y llanuras de los territorios del sur.

El primer viaje, sobre un recorrido de 2.000 km, del golfo de México a California, que acababa de convertirse en uno de los estados de la Unión, fue un verdadero éxito; pero los viajes siguientes fueron menos afortunados y, entretanto, los estados del norte y los del sur se habían enzarzado en una guerra; de modo que abandonaron el proyecto. En 1860, California y Missouri quedaron unidos por medio del Pony-Express.

Como el número de colonos que iban al oeste no cesaba de aumentar, hubo que distribuir tierras entre ellos. En determinadas regiones, las tierras que no pertenecían a nadie, llamadas claims, fueron adjudicadas de manera verdaderamente singular: por medio de la land course. Ésta consistía en una carrera entre los candidatos a propietarios; el que llegaba primero a determinado claim se convertía en su propietario.

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La prosperidad del oeste no empezó hasta después de la guerra de Secesión. La Homestead Act (1862) estimuló eficazmente la emigración hacia el oeste al estipular que todos los que desearan establecerse en el nuevo territorio para levantar en él un rancho o una granja recibirían 64 ha. de terreno.

Hacia 1880 habían sido concedidas ya 22.500.000 ha.; hacia 1890, ¡todo el oeste había sido colonizado.

En aquella época 6.000.000 de blancos habitaban en él. Esta rápida evolución se debió en gran parte a la construcción del ferrocarril. Dos sociedades se encargaron de trazar la primera línea transcontinental: la Union Pacific Railroad, que construyó su línea en dirección al oeste a partir de Council Bluffs, en lowa, y el Central Pacific, que empezaba en Sacramento, California, y avanzaba hacia el este.

El 10 de mayo de 1869 ambas líneas se encontraron en Promontory Point, en Utah. Hacia 1885, cuatro líneas unían el valle del Mississipí a la costa occidental.

LA EXPANSIÓN AMERICANA:

Al principio, Estados Unidos no era sólo 13 colonias que se habían independizado de Inglaterra y que se hallaban situadas en la costa del Atlántico. Numerosos colonos atravesaron pronto los Apalaches en dirección al oeste. En menos de un siglo, Estados Unidos se aseguró la posesión de todos los territorios situados entre el Atlántico y el Pacífico y de Canadá al golfo de México. Además, compró Alaska a Rusia, obtuvo las Hawai y numerosos puntos de apoyo en el Pacífico. Finalmente, en 1903, adquirió la zona del canal de  Panamá.

Cuando los 13 estados que al principio formaban la nación, y que se hallaban situados entre los Apalaches y el Atlántico, empezaron a extenderse hacia el oeste para proporcionar espacio vital a una población que crecía incesantemente, surgió un nuevo problema: ¿A quién pertenecían los nuevos territorios?.

La respuesta a esta pregunta fue motivo de querellas entre los 13 estados; hasta que decidieron, finalmente, considerar los territorios occidentales como propiedad común y someterlos al control del Congreso federal.

En 1783, los 13 estados habían extendido ya su territorio hasta el Mississipí. En aquella época el oeste sólo era una inmensa extensión de desiertos y estepas en los que únicamente vivían los pieles rojas. Pero cada vez eran más los colonos que iban a establecerse allí. El Congreso declaró al oeste propiedad federal y decidió que un territorio sería organizado como estado autónomo en cuanto tuviera, al menos, 60.000 habitantes.

La emigración hacia el oeste trajo consigo grandes dificultades para Estados Unidos, pues era preciso vender tierras a los pioneros, dotar a los nuevos territorios de una administración y cuidarse de los indios que querían defender sus tierras contra los intrusos. Estos problemas se resolvieron. Los colonos se ponían en marcha en grandes grupos, con caballos y carretas tiradas por bueyes, para crear, en el oeste, un mundo nuevo. Al mismo tiempo nació también otro tipo de hombre: el hombre emprendedor del oeste.

En 1803, como Francia no estaba en condiciones de administrar ni defender sus posesiones norteamericanas, el presidente Jef-ferson adquirió la inmensa Luisiana por 15.000.000 de dólares, y Estados Unidos extendió su territorio hasta las montañas Rocosas. De esta vasta colonia francesa nacieron, más adelante, los estados de Missouri, Arkansas, Iowa, Nebraska, Oklahoma, Montana, Dakota del Sur y parte de Dakota del Norte.

En 1820, Kentucky, Tennessee, Ohio, Indiana, Mississipí, Illinois y Alabama habían sido ya elevados al rango de estado. La bandera de Estados Unidos se vio adornada con nuevas estrellas. Esta vigorosa ampliación imponía a Estados Unidos la necesidad de poseer algún puerto en el golfo de México, y compraron a España la Florida, siendo presidente James Monroe. Hacia 1840 toda la región del golfo de México estaba poblada por pioneros que establecieron en ella inmensas plantaciones de algodón.

Entretanto, algunos de los inmigrantes marcharon hacia el norte. A principios del siglo XIX, Mackenzie, Fraser y Thompson dirigieron algunas exploraciones a través de Canadá y alcanzaron la costa del océano Pacífico.

En esta época Canadá atraía poco a los colonos. El suroeste, en cambio, les atraía como la miel a las moscas.  Muchos fueron los que se establecieron en Tejas, que en aquella época era una provincia de México. En 1836, los téjanos, acaudillados por Sam Houston, se sublevaron contra México. Después de ganar los insurrectos la batalla de San Jacinto, Tejas se convirtió en una república y nueve años más tarde se unía a Estados Unidos.

California, otra posesión mexicana, ejercía también sobre los pioneros una extraordinaria fuerza de atracción. También allí hubo de hacer frente México a una revuelta que la historia ha dejado consignada con el nombre de «revuelta de la bandera del oso» (1846). La paz de Guadalupe Hidalgo puso fin a esta guerra en 1848. Estados Unidos se aseguraba no sólo la posesión de California, sino la de todo el territorio del suroeste, o sea: Nevada, Utah, Arizona, Colorado y Nuevo México.

Entretanto, también en el norte sufrió modificaciones el mapa de Estados Unidos. El Tratado de Oregón (1846) les adscribió toda la región situada al sur del paralelo 49, territorios que más adelante formarían los estados de Washington, Oregón e Idaho. Estados Unidos había conseguido, en menos de ochenta años, extenderse de Canadá a México y del Atlántico al Pacífico.

Pero no se detuvieron ahí: En 1867, por iniciativa del secretario de Estado Seward, compraron a Rusia el territorio de Alaska por la suma de 7.200.000 dólares. Sin embargo, Alaska no se convirtió en estado hasta 1959.

A fines del siglo XIX la isla de Cuba se alzó contra el Gobierno español. Al principio, Estados Unidos permaneció neutral. Pero cuando el acorazado norteamericano Maine hizo explosión en la rada de La Habana, el presidente Mac Kinley decidió pasar a la intervención armada. España, que había sufrido fuertes pérdidas, tuvo que ceder.

El tratado de paz, firmado en diciembre de 1898, estipulaba que España cedía la soberanía de Cuba a Estados Unidos y que la isla sería ocupada por las fuerzas norteamericanas hasta su accesión a la independencia. España cedió además las islas de Puerto Rico, Guam y las Filipinas. Con todo esto, Estados Unidos se había establecido también en las islas Hawai. En 1899 consolidó su posición en el Pacífico mediante la ocupación de puntos de apoyo en las Samoa.

Al construir el canal de Panamá, que es de gran importancia estratégica para Estados Unidos, el presidente Theodore Roosevelt suscitó en el istmo una sublevación contra Colombia. Panamá, que consiguió su independencia, vendió la zona del canal a Estados Unidos en 1903.

El General Cluster en el Oeste Americano

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Los Bisontes en Norteamerica Cacería y Exterminio Tribus Indias

Los Bisontes en la Pradera Norteamericana

En las praderas de América del Norte vivían, hasta hace unos ciento cincuenta años, enormes rebaños de bisontes que únicamente cazaban los indios para asegurar su subsistencia. Entonces intervinieron los blancos con Sus armas de fuego, exterminaron a esos animales en cantidades masivas e hicieron de la caza del bisonte su deporte favorito. A principios del siglo XX se constituyó una sociedad que tenía por fin evitar la total desaparición de esta especie animal

Animal poderoso e impresionante, el bisonte es el mayor mamífero del continente americano. El macho puede llegar a medir hasta 2,90 m de longitud por 2 m. de altura y pesar una tonelada.

Antaño, los bisontes dominaban toda la pradera norteamericana y atravesaban a miles América del Norte, de Canadá hasta el golfo de México y del Mississipí a las montañas Rocosas. A pesar de su fuerza y de su número, su existencia estaba constantemente amenazada. Todos los años sucumbían muchos de ellos a los rigores del invierno: la espesa capa de nieve que cubría la pradera les impedía encontrar su alimento. Los lobos, por otra parte, devoraban a muchos animales jóvenes.

bisonte norteamericano

Bisonte Norteamericano

Los indios, que antes de la llegada de los blancos eran nómadas, fueron durante generaciones grandes cazadores de bisontes. Cazaban de distintas maneras. Montados en sus caballos provocaban una estampida. El jinete llevaba su arco en la mano izquierda, y en la derecha, tantas flechas como podía sujetar.

En cuanto el cazador estaba lo bastante cerca del bisonte que quería’matar, lanzaba sus flechas a los flancos del animal. Los caballos debían evitar las cornadas del bisonte herido, pues éste vendía cara su vida.

Cuando la bestia estaba muerta, los indios escogían los mejores bocados de su carne y la piel. Se atrevían a atacar a esos peligrosos animales no sólo a caballo, sino también a pie. En este caso se disfrazaban con pieles de lobo, ya que la espesa pelambrera que cubre la cabeza del bisonte no le permite distinguir bien a su adversario.

Pero a pesar de cuantos peligros le acechaban, el bisonte no dejaba de multiplicarse, pues, aunque a los indios les entusiasmaba la caza del bisonte, únicamente la practicaban para proveer a su subsistencia y no por el mero placer de matar.

Esta situación se mantuvo hasta principios del siglo XIX, cuando aparecieron en la pradera los blancos con sus armas de fuego. Su llegada señala el principio de la desaparición del bisonte, cuya suerte empeoró todavía cuando quedó terminada la línea de ferrocarril que había de unir el Atlántico con el Pacífico. Dieron de comer carne de bisonte a los obreros que trabajaban en la colocación de las vías.

Esta carne es verdaderamente tierna y sabrosa, especialmente la de los terneros, y puede consumirse fresca o convertida en tasajo; la lengua es un bocado selecto para los gastrónomos. Por añadidura, el trazado del ferrocarril transcontinental escindió los rebaños en dos grupos y redujo su espacio vital.

Los cazadores blancos, que disponían de fusiles, organizaron metódicamente la caza del bisonte. Montados a caballo se ponían en línea avanzando muy juntos hacia el rebaño de bisontes, y en el momento convenido disparaban todos a la vez, convirtiendo en motivo de orgullo el hecho de matar el mayor número de bisontes en el menor tiempo posible.

También disimulaban su presencia detrás de las rocas u otros escondites desde donde, a cubierto, tiraban sobre las bestias que los ojeadores empujaban hacia ellos. Depósitos centrales les abastecían de vituallas y municiones.

Construyeron fábricas para poner en conserva la carne de bisonte y almacenes en donde guardar las pieles; había nacido una nueva industria que conduciría al exterminio de los bisontes.

La caza de estas bestias se convirtió pronto en un deporte, y se organizaron concursos. Ciertos cazadores se hicieron famosos gracias a ellos, principalmente William Cody, que con el nombre de Buffalo Bill se convirtió en el héroe de ciertos relatos del lejano oeste. En el tren que atravesaba la pradera durante largas horas la gente tiraba a menudo sobre los rebaños de bisontes.

Para ilustrar esta especie de fiebre que llevaba a tales matanzas citaremos algunas cifras. Varios cazadores se vanagloriaban de haber matado más de mil bisontes durante el año 1874. En este mismo año salían diariamente de Dodge City hacia el este más de mil quinientas pieles de bisonte. No debe sorprendernos, pues, que hacia 1875 los bisontes hubiesen casi desaparecido de la parte sur de la pradera.

Diez años más tarde estaban también prácticamente extinguidos en la parte norte y, con ellos, los indios cuya subsistencia dependía de la caza del bisonte, pues con su piel confeccionaban sus ropas, tiendas, cinturones y mantas, y con sus huesos, toda clase de instrumentos. Con el pelo trenzaban cuerdas, y la carne constituía la base de su alimentación. Por ello, toda su vida dependía del bisonte, como la de los esquimales depende de la foca, y ésta fue la razón de que se convirtieran en encarnizados enemigos de los hombres blancos que sembraban la muerte y la destrucción en la pradera.

Cuando la caza del bisonte no fue ya lo bastante rentable para los blancos, éstos se dedicaron a recoger sus esqueletos. Millares de toneladas de huesos de bisonte fueron enviadas al este, por ferrocarril, como materia prima para fábricas de abonos y de cola.

En 1905 se creó en Estados Unidos la American Bison Society, que se había impuesto la tarea de evitar la total extinción del bisonte. En aquella época, de los millones de bisontes que antaño hicieran temblar la pradera bajo sus pezuñas apenas quedaban unos cientos. La nueva asociación elaboró métodos de protección eficaz, y en 1933 vivían ya 4.404 bisontes en los diferentes parques nacionales, donde disfrutaban de una vida tranquila.

En aquellos días, Canadá poseía todavía 17.043 bisontes. El peligro de la desaparición de la raza de los bisontes parecía haber sido conjurado.

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Historia del Revolver Colt y Fusil Remington y Winchester

HISTORIA ARMAS DE FUEGO: COLT, REMINGTON Y WINCHESTER

Durante un tiempo, después de la Batalla de Waterloo, las cosas se presentaron mal para la guerra en Europa. La gente tuvo un largo período de paz aburrida y sin excitaciones. Pero la invención de la pólvora detonante por un clérigo escocés, Alexander Forsyth, que había estado tratando de descubrir el modo de despertar a su congregación adormilada, condujo al arma de disparo a percusión, que a su vez posibilitó la pistola giratoria de Samuel Colt en 1835.

El revólver Colt calibre 44, la bala alargada (que reemplazó al proyectil redondo) y el rifle americano jugaron un gran papel en la Conquista del Oeste. Fue la gran época para matar indios, y acaparar nuevos territorios para los inmigrantes deseosos de “hace la américa” encontrado metales preciosos.

La guerra y las armas, que languidecían en Europa, encontraron un nuevo hogar en América. Aun antes de Waterloo, estalló la guerra entre los Estados Unidos e Inglaterra cuando los británicos no sólo buscaban los barcos norteamericanos en alta mar, sino que además impresionaban a los marinos norteamericanos.

Al comienzo de la guerra de 1812, como al comienzo de la mayoría de sus guerras, los Estados Unidos no estaban preparados. El ejército regular constaba de 6.744 hombres. Pero durante la guerra, por medio de voluntarios y milicia, el total se elevó a 527.000, contra una fuerza invasora británica de 53.000.

Fue una guerra interesante en cuanto a la táctica, una guerra en la que se luchó por la libertad de los mares, que comenzó con una invasión del Canadá y terminó con la victoria del General Andrew Jackson en Nueva Orleáns quince días después de que se firmara el tratado de paz. De hecho, dos días antes de que se declarara la guerra el Gobierno Británico había dado a conocer que revocaría las leyes que eran la excusa principal para luchar. Pero al comienzo de la guerra, así como al final, su palabra no se llevó a cabo. Un historiador ha llamado a la Guerra de 1812, que tuvo lugar en su mayor parte en 1813, 1814 y 1815, “la Guerra de la Comunicación Deficiente”.

Siempre ha sido un principio norteamericano que se debe superar al enemigo en número, y esta proporción de diez a uno parecería adecuada. En el mar, sin embargo, los británicos tenían casi mil barcos de guerra contra sólo diecisiete fragatas y corbetas de la Marina de los Estados Unidos. Era evidentemente una injusticia.

HISTORIA DEL COLT:

Cualquier aficionado a las películas del Oeste conocerá la palabreja en cuestión, que incluso ha dado título a algunas de ellas con más o menos complementos: La ley del colt, El colt en mi mano, etc. En estos casos, se trata sin duda del «persea naje» más importante del filme, oscureciendo al actor de fama, llámese Gary Cooper o John Wayne. Pero aún más interés des pierta la figura de su inventor, Samuel Colt. Nació en Martford, en el estado de Connecticut, el 19 de julio de 1814.

samuel colt

Samuel Colt

En este mismo año se había inventado el fulminato de mercurio, que servía para cebo de los cartuchos, y se había construido la primera máquina de vapor. La primera de dichas innovaciones permitiría desarrollar los revólveres de seguro funcionamiento; la segunda, la fabricación en serie de los mismos. Los comienzos de Colt no fueron los de un industrial, sino de un aventurero: en efecto, se embarcó como grumete en un navío que zarpaba rumbo a Calcuta. Según dijo después, ya tenía en mente la idea de un arma qué pudiera disparar repetidas veces sin necesidad de cargarla después de cada disparo.

Primer modelo de Colt

La idea no era nueva: en 1818, Wheeler y Collier, dos norteamericanos, estaban trabajando en ello, partiendo de las armas de repetición que se usaron desde principios del siglo XVIII en Europa. Creo que en el Museo Lázaro Galdiano, de Madrid, puede verse una pistola con una platina de sílex, un depósito de pólvora y un sistema de rotación. Colt, que conocía lo hasta entonces ensayado, se asoció con dos armeros, Aron Chase y John Pearson, y en 1831 fabricó un prototipo basado en las posibilidades del fulminato de mercurio. La patente es de 1835 y 1836 en Inglaterra y Estados Unidos, respectivamente.

También en 1836 inventó el revólver de repetición, lo ofreció al ejército de los Estados Unidos, pero éste lo rechazó. En cambio, el entonces independiente estado de Texas lo compró y lo usó con éxito. Sus víctimas son los indios comanches. Cuando Texas y México entraron en güera, el primero de dichos países compró miles de revólveres Colt para sus hombres. Ya era hora, pues Colt se había declarado en suspensión de pagos y este pedido salvó su fábrica. Un alto mando del ejército texano declaró: «Prefiero enfrentarme a un millón de soldados enemigos con doscientos cincuenta soldados armados con revólveres Colt, que con mil hombres provistos tle armas tradicionales.»

El revólver más célebre, el que aparece en las películas, es el de seis disparos, cañón de 229 milímetros y calibre 11,4 milímetros: se trata del llamado Colt Walker o, en la jerga del Oeste, «el juez Colt y sus seis jurados». Colt murió en 1862. Jesse James, Buffalo Bill, Billy el Niño, John Wayne, Gary Cooper, unos en la realidad y otros en In ficción, hicieron célebre la fórmula de la época: «Dios creó los hombres; Colt los hizo iguales.»

HISTORIA DEL FUSIL REMINGTON

Eliphalet Remington, nacido en Lichfield, Nueva York, en 1793, construyó un fusil para su uso particular, pues era muy aficionado a la caza. Después lo fabricó para el ejército de los Estados Unidos, en cuyas filas el arma se hizo popular. Murió en 1861. Su hijo Philo Remington, nacido en 1816 y fallecido en Silver Springs, Florida, en 1889, hizo célebres en el mundo entero los productos de sus fábricas, que iban desde los fusiles hasta las máquinas de escribir.

fusil remington

Del fusil de repetición de su padre, reproducido mil veces en los filmes del Oeste, hasta la máquina que usa una mecanógrafa en cualquiera de las oficinas del mundo, el nombre de Remington forma parte del vocabulario corriente del hombre de la calle. En 1870 se dedicó a las máquinas de coser. Fueron un éxito. Luego, a las de escribir. Otro éxito. Pero las armas, que ocuparon luego un lugar secundario en sus industrias, son las que han dado a su nombre una resonancia universal. Cosas de las novelas y las películas de aventuras.

HISTORIA DEL FUSIL WINCHESTER

Otro héroe de las películas del Oeste, como Colt. El 10 de noviembre de 1810 nacía en Boston, Estados Unidos, Oliver Fisher Winchester. A los siete años era granjero, a los diez albañil, a los veintitrés tendero y fabricante de camisas, y a los treinta fundó la Winchester and Davies Co., que surtía de camisas a toda Norteamérica. Empleaba a 800 trabajadores en su fábrica ya 5 000 a domicilio. En 1855 dedicaba ya buena parte de su dinero a las acciones de la Volcanic Arms, que no tardó en quebrar. Winchester no se desanimó por ello y fundó la New Haven Arms.

primer winchester

En 1860 creó la carabina que lleva su nombre. La guerra de Secesión, tan explotada por los filmes norteamericanos —¡y pensar que nosotros no hemos sabido hacer otro tanto con nuestras guerras carlistas!— le dio gran empuje, pero otras carabinas, las Spencer, le ganaron la partida. Incitado por esta competencia, en 1866 Winchester lanzó al mercado la carabina definitiva con la que iba a pasar a la historia, espccialnnIntl cuando en Little Big Hora el general Custer y 260 hombres u mados con Spencer fueron derrotados por 200 o 300 indios provistos de fusiles Winchester 66.

Salieron después los Winchester 73, 76, 86 y así sucesivamente, cada vez más perfeccionados. Hoy se da el nombre de Winchester —aunque está registrado— a cualquier fusil de repetición, añadiendo en su caso, claro está, la marca que corresponda. Winchester murió en 1880, pero su fábrica aún existe, y fabricó y sigue fabricando armas para todo el mundo, desde Buffalo Bill hasta algunos presidentes de los Estados Unidos.

Fuente Consultada:
HISTORIAS DE LA HISTORIA de Carlos Fisas Tercera Serie Edición Especial Edit. Planeta

Zar Alejandro III de Rusia Biografía, Gobierno y Obra Política

RESUMEN GOBIERNO DEL ZAR ALEJANDRO III DE RUSIA

ZAR ALEJANDRO III DE RUSIA: Alejandro III (de Rusia) (1845-1894), zar de Rusia (1881-1894), que puso fin a las reformas liberales llevadas a cabo por su padre,Alejandro II.

Alejandro III, como Nicolás I, su abuelo, subió al trono en circunstancias trágicas, pero, aunque tuvo la energía de su abuelo, no tuvo su inteligencia. Como él, se lanzó a la lucha contra el terrorismo, pero se limitó a restaurar una autocracia vacilante, sin preocuparse de una contrapartida modernizadora, constructiva, que fue el pensamiento constante de su abuelo.

En el aspecto físico, Alejandro III era un gigante rojo, de una fuerza poco común. En el moral, mostró un carácter limitado y taciturno, muy devoto de la vieja Rusia y de la fe ortodoxa. No tenía la menor duda acerca del origen divino de su poder, ni del absolutismo como forma de gobierno. Su nacionalismo, más bien exagerado bajo la influencia de su antiguo preceptor, aún más inclinado a todos los extremos reaccionarios, le empujó a disparatadas empresas.

Alejandro III de Rusia
El zar ruso Alejandro III, cuyo reinado se extendió desde 1881 hasta 1894, restauró las políticas de corte más absolutista como respuesta al asesinato de su padre, Alejandro II, en 1881. Puso fin a las iniciativas reformistas de su progenitor, incrementó la censura, sometió a las minorías étnicas a un proceso de ‘rusificación’ y persiguió a los judíos.

Su ministro de Negocios Extranjeros, Lamsdorff, le llamaba «el idiota coronado» o «el augusto imbécil». Primero, el zar hizo ajusticiar a los conjurados del 1° de marzo. Luego se rodeó de gentes que le eran fieles, nombrando al general Ignatiev para el ministerio del Interior.

Fundó la «Okhrana», una policía política temible, basada en un refinado sistema de espionaje y de denuncias, que establecería en Rusia una vasta red de agentes provocadores notablemente inteligentes y capaces de representar su papel en los movimientos revolucionarios, e informando de todo, activamente, a la «Okhrana». Desde entonces, los atentados fueron haciéndose más raros y entre 1881 y 1882, no hubo más de tres o cuatro. Si se descubría un complot, los conjurados eran detenidos y ahorcados inmediatamente.

Así fue condenado a muerte y ejecutado, en 1887, el hermano mayor de Lenin, Alejandro. En 1882, el zar estableció la censura previa, con lo que desaparecía la ligera mejora del régimen de la prensa, conseguida bajo el reinado de Alejandro II. Pero estas medidas contra la libertad individual sólo alcanzan a pocas personas, y arruinan, sobre todo, el ambiente estudiantil: amordazada en el interior del imperio la propaganda política, los revolucionarios emigran al extranjero, donde refuerzan considerablemente sus posiciones. Más graves son los pogroms y la política sistemática de rusificación.

Los primeros pogroms se llevaron a cabo entre 1881 y 1882. Aquellas matanzas organizadas de judíos, en ciertas ciudades del oeste y del sur, fueron, sin duda alguna, alentadas por la policía, que vio en ellas un medio de apartar la atención del movimiento revolucionario y cristalizar la xenofobia latente del pueblo ruso.

En 1883, se les impusieron unas «zonas de residencia»: cerca de millón y medio de judíos volvieron a sus países de origen y superpoblaron los «ghettos», acabando de convertirlos en barrios miserables. Al mismo tiempo, el zar limitó el acceso de los judíos a las escuelas del Estado, institutos y universidades del imperio.

La preocupación por la unidad religiosa no dejó de influir en la actitud de Alejandro III respecto a los judíos. Para dar a Rusia una unidad ideológica, el zar, muy ortodoxo, inicia una política de rusificación, forzada en las regiones fronterizas del Imperio: así, Polonia, Finlandia, las provincias bálticas —aunque germanizadas—, el Cáucaso, donde las minorías eslavas y otras habían sido, hasta entonces, casi libres respecto a sus idiomas y religiones, hubieron de sufrir la imposición del idioma ruso y de la ortodoxia, y la considerable restricción de sus últimos privilegios.

Resumiendo podemos decir que: En Rusia, el gobierno no hizo ninguna concesión a las reformas liberales o democráticas. El asesinato de Alejandro II en 1881 convenció a su hijo y sucesor, Alejandro III (1881 -1894), de que la reforma había sido un error y rápidamente instituyó lo que él dijo que eran “medidas excepcionales”.

El poder de la policía secreta se extendió. Se persiguió a los defensores de la monarquía constitucional y de la reforma social, al igual que a los grupos revolucionarios. Si el gobierno sospechaba que los habitantes podían ser traidores, eran puestos bajo ley marcial distritos completos de Rusia. Los poderes de los zemstvos, creados por las reformas de Alejandro II, se restringieron severamente.

Cuando Alejandro III murió, su débil hijo y sucesor, Nicolás II (1894-1917), comenzó su reinado abrigando la convicción de su padre, respecto de que el poder absoluto de los zares debería conservarse: “Mantendré el principio de autocracia de una manera tan firme y resuelta como lo hizo mi inolvidable padre”. Pero las con diciones estaban cambiando, sobre todo con el crecimiento de la industrialización, por lo que el enfoque del zar no se adaptaba a la realidad, dadas las nuevas circunstancias que afrontaba.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

Zar Alejandro II de Rusia Biografía y Obra Política Reformas

REFORMAS POLÍTICAS DE ALEJANDRO II DE RUSIA
ABOLICIÓN DE LA SERVIDUMBRE

Alejandro II (de Rusia) (1818-1881), zar de Rusia (1855-1881). Nació en Moscú. Hijo del zarNicolás I y sobrino del antecesor de éste,Alejandro I, ascendió al trono durante laguerra de Crimea, tras el fallecimiento de su padre, y en 1856 firmó elTratado de París que puso fin a las hostilidades.

El reinado de Alejandro II representa un giro decisivo en la historia de Rusia. Más que todos sus ilustres predecesores —Iván el Terrible, Pedro el Grande, Catalina II—, Alejandro II es el emperador de las grandes reformas. Hereda la precaria situación dejada por su padre Nicolás I: la guerra de Crimea está perdida, y el tratado de París causa grave daño al prestigio ruso y, más aún, al principio mismo de la autocracia. (ver: Zares Rusos)

La oposición encontró en ello temas para sus críticas, y el movimiento revolucionario aplastado bajo el puño del «zar de hierro», resurgió de sus cenizas. Alejandro II, apremiado por la urgencia de las reformas y consciente de su necesidad —según la política de los Romanov, la revolución debe hacerse desde arriba—, se verá desbordado por las exigencias de los revolucionarios.

Alejandro II de Rusia Alejandro II, zar de Rusia desde 1855 hasta 1881. En los primeros años de su reinado, firmó el Tratado de París (1856) que puso fin a la guerra de Crimea y promulgó el decreto (1861) que abolía la servidumbre en toda Rusia.

Una de las mas importantes reformas y por lo que es recordado como el «zar liberador» fue la reforma en que abolió la servidumbre, medida que dio paso a todas las otras, democratizando el mundo ruso, de manera radical. La revolución polaca, muy mal vista por una opinión pública profundamente nacionalista, así como su implicación en los movimientos revolucionarios estudiantiles, y el atentado del estudiante Karakozof contra Alejandro II detienen, por algún tiempo, la evolución.

La policía se dedica a perseguir a los revolucionarios, vigilando las universidades. La política liberal de Alejandro II en Polonia, como en Rusia, se interpretó como un síntoma de debilidad y contribuyó a su hundimiento.

La agricultura rusa no odía competir con las mejoras logradas en otras zonas; puesto que la población continuaba aumentando, esto significaba que la mayoría de los rusos pasaba hambre.

Una de las causas era el mantenimiento del sistema de servidumbre, abolido o a punto de desaparecer en el resto de Europa. Dicho sistema privaba al campesino de todo incentivo para mejorar sus métodos de cultivo, e impedía el movimiento de la fuerza laboral, que habría permitido encontrar obreros para las nuevas fábricas. Por añadidura, la pobreza de los campesinos reducía al mínimo sus demandas de productos.

La derrota en la Guerra de Crimea (Nicolás I falleció durante el último año de la contienda) obligó al gobierno a introducir algunas reformas. Como dijimos antes, la más trascendental fue la emancipación de los siervos en 1861, que se llevó a cabo prácticamente sin problemas. El aspecto fundamental de la reforma fue que los siervos dejaron de ser propiedad privada de los terratenientes para convertirse en individuos legalmente libres.

En la práctica, esto no significaba automáticamente la libertad completa; a los antiguos siervos aún les resultaba difícil abandonar sus aldeas natales. Esto evitó el peligro de que Rusia se llenara de millones de antiguos siervos buscando trabajo. Aunque estas restricciones frenaron los efectos del cambio, al final la reforma abrió el camino a la modernización de la agricultura y la industria rusas.

También introdujo reformas en otros muchos aspectos, pero ninguna de ellas llegó a rozar el principio central de la autocracia: los cambios se decretaban como concesiones del zar, y jamás se reconocían como derechos del pueblo ruso; en consecuencia, podían ser anulados.

En medio de un clima hostil, aparecen las primeras reacciones revolucionarias de estudiantes e intelectuales. La policía comienza a persiguir encarnizadamente a estos revolucionarios, investiga acerca de las sociedades secretas, es inexorable, pero el movimiento revolucionario se extiende: en 1877, se lleva a cabo el proceso ñamado de los «cincuenta»; en 1878, el de los «noventa y tres».

Implicado en este último, el estudiante Bogoliubof, a pesar del decreto imperial que, en 1863, había abolido las penas corporales, fue maltratado a vergajazos en la cárcel, porque se había negado a descubrirse ante el general Trepov, gobernador de San Petersburgo.

Una joven, Vera Zasulich, se entera por el periódico. Pide audiencia al general y le dispara un tiro de pistola. En el curso del proceso se averigua que Vera ha estado también encarcelada, durante varios años, a causa de unas denuncias, por un hecho insignificante. Entonces salen a luz la arbitrariedad de la policía, el duro sistema policíaco que pesa sobre Rusia, sus métodos crueles, la deportación sin juicio, el alistamiento forzoso en el ejército como medida de represión.

El jurado, a pesar de estar compuesto por propietarios y funcionarios, absuelve a Vera Zasulich, ante las aclamaciones del público. Cuando la policía, a la salida de la audiencia, quiere detenerla gubernativamente, según su costumbre, los amigos de Vera la liberan por la fuerza.

Aquella joven se convirtió en la encarnación de todas las rebeldías del país y en su justificación. El régimen zarista parecía incapaz de hacer respetar unos principios que, sin embargo, había admitido solemnemente. Los terroristas, alentados por una especie de asentimiento de la opinión pública, multiplicaron sus atentados.

El rector de la Universidad de Kiev fue apaleado; oficiales superiores de policía y gobernadores, apuñalados o muertos a tiros en San Petersburgo, en Jarkov, en Kiev y en Arkangel. El 14 de abril de 1879, Soloviev disparó cinco veces contra Alejandro II, sin alcanzarle.

El gobierno reaccionó: diÓ plenos poderes a los generales-gobernadores de las grandes ciudades, y ejecutó o encarceló a un gran número de terroristas. Por su parte, éstos endurecieron sus posiciones: la sociedad secreta «Tierra y Libertad» (Semita i Volia), que, hasta entonces, bajo la influencia de Tchernichevski, venía haciendo un trabajo de base entre los campesinos, fue sustituida, a partir de 1879, por la sociedad «Voluntad del Pueblo» (Narodnaia Volia).

Este cambio de nombre implicaba un cambio de hombres y de programa. La nueva sociedad no era, en realidad, más que un «comité ejecutivo» de unos cuarenta miembros.

Aquel puñado de terroristas perfeccionó sus métodos, mediante el empleo de la dinamita, y las explosiones retumbaron por toda Rusia. El 4 de diciembre de 1879, el «comité ejecutivo» de la «Voluntad del Pueblo» publicó la sentencia de muerte del zar.

Mientras tanto, el gobierno había iniciado, bajo la influencia de Loris Melikov, un héroe de la guerra ruso-turca, una nueva política. Mientras los tribunales militares de nueva creación decretan ejecuciones capitales sin forma alguna de proceso, se adoptan medidas liberales: presos o deportados —tras la revisión de sus expedientes— son liberados a millares, y muchos estudiantes se reintegran a la universidad. Pero, sobre todo, el zar se dispone a conceder la representación nacional que la opinión reclama.

En febrero de 1881, un consejo secreto, en el que se hallan presentes los grandes duques y los principales ministros, adopta un proyecto de Constitución.

El 1.° de marzo de 1881, Alejandro II firma el documento que anuncia la Constitución, y ordena que se publique. Aquel mismo día, una bomba alcanza su trineo, no lejos del Palacio de Invierno. Resulta ileso, pero alguien lanza otra bomba que le fractura las piernas y le destroza el vientre. Poco después, expiraba en el Palacio. Era el octavo atentado contra la vida del zar.

La guerra de Crimea
Sobre los despojos del Imperio turco, Nicolás I propuso a los ingleses en 1853 un plan de repartición que concediera a Rusia las regiones de Moldavia y Valaquia, mientras que Egipto pasaría a control británico, y que los Lugares Santos fueran protegidos por el sultán. Pero Gran Bretaña rechazó este plan y el sultán renunció al ofrecimiento de protección. Nicolás I, preocupado por demostrar la fuerza del imperio, inició entonces las hostilidades contra los turcos. Éstos recibieron la ayuda de Gran Bretaña y de Napoleón III, que quiso devolver el prestigio a la diplomacia francesa, perjudicada desde el congreso de Viena de 1815. La caída de Sebastopol, el 8 de septiembre de 1855, después de un sitio de un año por las tropas del general Mac-Mahon, dio paso al tratado de París de 1856 y a la desmilitarización del mar Negro. Resultado poco alentador para una guerra que dejó un saldo de 300.000 muertos del lado ruso y 100.000 del francobritánico, en su mayoría víctimas de epidemias y de hambrunas…

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1818 Nacimiento de Alejandro Nicoláievich en Moscú, el 29 de abril.

1825 Inicio del reinado de Nicolás I.

1851 Inauguración de la primera línea de ferrocarril.

1853 Inicio de la guerra de Crimea.

1855 Sitio de Sebastopol por las fuerzas anglo-francesas. Muerte de Nicolás I; Alejandro Nicoláievich asciende como zar Alejandro II.

1860 Creación de un banco del Estado.

1861 Alejandro II deroga la servidumbre.

1862 Organización y publicación de un presupuesto del Estado.

1863 Nueva base del impuesto. Reforma universitaria. Levantamiento general en Polonia.

1864 Conquista del Cáucaso. Se adoptan numerosas reformas: creación de las asambleas territoriales, zemstvo; organización de las escuelas primarias públicas y liceos; reorganización de la justicia.

1866 Dimitri Karakozov atenta contra el zar.

1867 Constitución del Turkestán ruso.

1873 Alianza de los tres emperadores: Alemania.Austria-Hungría y Rusia.

1874 Reforma de la conscripción.

1877 Guerra victoriosa contra Turquía en nombre de la ideología paneslava.

1879 Constitución del movimiento «La voluntad del pueblo», que declara la guerra a muerte del zar.

1881 Muerte de Alejandro II, el 13 de marzo,en un atentado organizado por el movimiento «La voluntad del pueblo».

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Gladstone Primer Ministro de Inglaterra Biografia y Obra Política

BIOGRAFÍA DE GLADSTONE: LAS REFORMAS POLÍTICAS EN INGLATERRA

BREVE BIOGRAFÍA: Gladstone, William Ewart. EstadistA inglés nacido en Liverpool en 1809 Cursó estudios en Eton y Christ Church, En 1833 ingresó en el Parlamento como diputado conservador y pronto destacó por su oratoria.

En 1838 publicó The State in Its Relations with the Church, y en 1840 Church Principies. En 1839 casó con Catherine Glynne. Defensor del librecambio, en 1846 fue nombrado secretario de las Colonias y, en 1852, Canciller tic-1 Exchequer.

En 1859 formó parte del gobierno Liberal y prosiguió su labor de reformas financieras, y después se unió definitivamente a este partido, alcanzando su jefatura en 1867. Al año siguiente formó su primer gobierno.

En 1875 se retiró de la política, pero regresó al Parlamento al año siguiente, alarmado por el imperialismo de Disraeli. En 1880 volvió a ser jefe del gobierno. Fue derrocado por el partido conservador, pero, poco después, unas nuevas elecciones lo elevaron al poder.

Preparó una «Ley de Autonomía» para Irlanda, que no prosperó. Derrotado su gobierno, volvió al poder por cuarta vez en 1892, cuando ya tenía 83 años. Su programa de autonomía a Irlanda encontró la oposición de la Cámara de los Lores. Gladstone estimaba que las relaciones internacionales debían regirse por los mismos principios que informan la conducta de los individuos.

Un adversario político declaró que era la más brillante inteligencia de cuantas se han consagrado al servicio público en un gobierno parlamentario. Falleció en 1898.

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ANTECEDENTES HISTÓRICOS: Palmerston murió en 1865. La autoridad del viejo líder liberal no se discutía, pero su muerte vino a descubrir ambiciones nuevas, que esperaban, impacientes, a la sombra del poder. Los liberales encontraron un jefe que se impuso rápidamente: Gladstone. Hijo de un negociante muy rico, había nacido en 1809. Siguió la pauta ya clásica de la buena educación británica, en que la alta burguesía se codea con la aristocracia: Eton y Oxford moldeaban la clase dirigente inglesa.

Lord Palmerston fue ministro de Asuntos Exteriores y del Interior antes de convertirse en 1855, por primera vez, en primer ministro británico. Fue un firme defensor del principio de preeminencia que su país debía desempeñar en el ámbito de las relaciones internacionales.

A los 21 años, la fortuna de Gladstone le permitió obtener —o casi comprar— un escaño de diputado, pero su talento no tardó en manifestarse. Cinco años después, era ya secretario de estado, miembro del partido Tory. Sin embargo, estaba a favor de Peel, y la cuestión del libre cambio le llevó al campo de los liberales. En 1852, fue canciller del Echiquier, es decir, ministro de hacienda. En 1868, a los 59 años  de  edad,  sería primer  ministro.

Gladstone, primer ministro ingles
Gladstone, líder del Partido Liberal, fue primer ministro en cuatro legislaturas durante el reinado de Victoria I. Era el rival político de Benjamin Disraeli, ante quien perdió el cargo de primer ministro en una ocasión para recuperarlo más tarde.

Gladstone era un orador extraordinario, que conseguía dar una claridad luminosa a los más complejos problemas. Su inteligencia y su estilo conquistaron muy pronto a Inglaterra, pero Gladstone no pudo admitir jamás que las reglas de la moral no se aplicasen estrechamente a la política.

Su vida privada, austera, rígida (en la tarde de su noche de bodas, pasó muchas horas leyendo la Biblia con su joven esposa), se reflejaba, intacta, en su vida pública.

Aquella integridad podía estimular a los ingleses a confiar en Gladstone, pero, a la larga, algunos empezaron a pensar que llevaba a Inglaterra a la ruina, porque si Gladstone creía que el poderío inglés no debía deseansar sobre una inmoralidad, ¿no llegaría a parecerle necesaria la devolución de todas las conquistas inglesas, que podían ser tachadas de «inmoralidad»? Así lo hizo con Irlanda, y sus adversarios temían que fuese a hacer lo mismo con el resto del Imperio. Se le describía como a un liquidador del Imperio, y los humoristas le imaginaban respondiendo favorablemente a una reclamación de los chinos acerca de Escocia.

Si Gladstone podía parecer un ángel, su adversario, Disraeli, tenía que parecer un demonio. De origen judío y de nacimiento humilde, Disraeli —al contrario que Gladstone— hubo de vencer grandes dificultades hasta alcanzar riqueza y honores. Para ser admitido en la alta casta aristocrática inglesa, Disraeli tuvo que hacerse una personalidad: refinar su acento, sus maneras, su forma de vestirse.

Durante muchos años, fue incluso un dandy. ¿Fue porque él habría querido ser más «viejo inglés» que los aristócratas de larga tradición, por lo que se dedicó, más que ningún otro, a mantener la  superioridad  inglesa,  a  acentuar  su  carácter altivo e insular? Gladstone, aristócrata, quería imponer la democracia y la justicia. Disraeli, de origen humilde, quiso afirmar la grandeza inglesa por la vía aristocrática.

El conflicto de aquellas dos brillantes personalidades caracterizaría la vida política inglesa durante veinte años, le daría un notable relieve, y, sobre todo, iniciaría el camino de profundas reformas, pues cada uno de ellos adoptaba las reformas propuestas por el otro, para asegurarse el mayor número de sufragios. La primera mitad del siglo había visto nacer la potencia industrial británica. Gracias a Disraeli y a Gladstone, la rica Inglaterra podía permitirse ahora el lujo de un poco de justicia social.

Durante los 16 años posteriores a la muerte de Palmerston en 1865, la rivalidad entre William Ewart Gladstone y Benjamin Disraeli dominó la vida política británica. Ambos habían comenzado su carrera política en el Partido Tory, pero Gladstone acabó pasándose al campo liberal. Disraeli se había convertido en el líder de los proteccionistas en la Cámara de los Comunes entre 1840 y 1850 y a partir de este año sirvió en los breves gobiernos de lord Derby, a quien sucedió como primer ministro a principios de 1868, pero una victoria liberal en las elecciones de diciembre de ese año dió el puesto a Gladstone.

disraeli, primer ministro ingles

Disraelí fue primer ministro, por primera vez, en 1867. Gladstone y los liberales dirigieron el país, desde  1868  a   1874. A continuación, volvió Disraeli, hasta 1880. Luego, Gladstone recobró el poder hasta 1886. En efecto, si Disraeli y los conservadores lograron formar gobierno en 1867, fue porque supieron aprovechar una discordia pasajera surgida en el grupo de los liberales, acerca de la reforma electoral.

Gladstone, que trataba de modificar la ley en un sentido más liberal, no logró la mayoría entre sus «tropas», y los Tories, deseosos de obtener una mayoría en la Cámara, aprovecharon la ocasión. ¿Qué podían perder ellos ampliando el cuerpo electoral?. Nada, porque, de todos modos, desde Peel, los escrutinios les habían sido sistemáticamente desfavorables. Nada podía, pues, empeorar la actual situación: por el contrario, extendiendo el derecho de voto, Disraeli podía esperar el agradecimiento de los nuevos electores. Por otra parte, él sabía que los nuevos electores no mantendrían una posición inmutable, como los precedentes.

Los conservadores querían que aquella situación cambiase, y así se votó, en 1867, con la ayuda de algunos liberales, la primera reforma electoral. Un cierto número de puestos fue retirado de los «burgos podridos» y trasladado a localidades que habían tenido un gran desarrollo, gracias al progreso de la industria: era un primer esfuerzo por hacer coincidir el país legal (hasta entonces, esencialmente rural) con el país real (cada vez más industrial).

Al mismo tiempo, la reforma preveía un aumento del censo electoral: todavía no se pensaba en el sufragio universal, pues se consideraba que los impuestos del Estado sólo podían ser votados por los que pagaban los impuestos y que, en consecuencia, estaban ligados, por su propia fortuna y por las responsabilidades que de ella se derivaban, al destino de las finanzas públicas. Con el aumento del censo, se pasó de 1.300.000 a 2.500.000 electores. Esta nueva masa de electores defraudó, sin embargo, las esperanzas de Disraeli.

En 1868, en los Comunes se sentaba una mayoría liberal pero Gladstone continuó la obra de Disraeli. En 1872, se promulgó el «Ballott Act», que instituía el voto secreto: una ley capital, porque permitía evitar fraudes y presiones. En efecto, ¿cómo comprar el voto de un elector cuando no se puede saber qué nombre ha metido en la urna? Además, el aumento del número de electores, por sí solo, modifica ya la vida política.

Comprar a un centenar de electores era posible para un candidato rico, pero, desde que las circunscripciones estaban mejor distribuidas, se precisaban millares de votos, y esto desbordaba las posibilidades de las fortunas privadas. Serían elegidos los que obtuviesen la investidura y el apoyo de un partido, pues los partidos, en efecto, disponían de fondos, podían promover candidaturas rivales contra los recalcitrantes, y simbolizaban una ideología, lo cual, entre las masas, tiene más peso que una reputación local.

La reforma benefició, pues, a los dos partidos, que aumentaron su ascendiente. En 1884, Gladstone proseguirá esta apertura: el cuerpo electoral se duplicará una vez más, pasando de 2.500.000 a 5.000.000 de votantes. Sólo quedan excluidos 2.000.000 de peones industriales y agrícolas, los más desgraciados del país, a quienes todos —tanto los aristócratas como los obreros acomodados— consideran «políticamente incapaces».

Las mujeres, desde luego, estaban excluidas todavía del censo electoral. La política seguía siendo un asunto de hombres.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Edad de Oro de EE.UU. Produccion y Economia Siglo XIX

LA EDAD DE ORO AMERICANO EN EL SIGLO XIX

La «Golden age», la edad de oro, es el nombre que los norteamericanos dan al período que, desde 1875 hasta fin de siglo, asiste al fantástico desarrollo de su producción industrial, a la aparición de los grandes «truts», del «mundo de banqueros y de millonarios», como escribió Henry Adams.

La riqueza del subsuelo, un amplio mercado interior que crecía sin cesar, poblado por millones de emigrantes, la energía y la audacia de tanto «self-made-man», nuevos héroes del día, se conjugan para explicar aquel espectacular progreso. Del cuarto lugar en 1861, América pasa al primero, a fin de siglo. De 2 millones de toneladas de hierro fundido y 400.000 toneladas de acero (1875), pasa, respectivamente, a 10 millones y 5 millones de toneladas en 1890, superando a Inglaterra. El carbón (7 millones de toneladas en 1850), llega a 250 millones en 1900.

Los EE. UU. producen las tres cuartas partes del petróleo, del cobre, del cinc, del plomo, etc., de la producción mundial. Este desarrollo va acompañado de la concentración de empresas, «trusts» o «cartels», dependientes también de los enormes grupos ferroviarios y bancarios. Rockefeller controla el 90% del mercado del petróleo. El «rey» del acero, Carnegie, tiene una fortuna de mil millones de dólares.

Los Gould, los Vanderbilt, los Pierpont-Morgan, los Harriman controlan inmensos imperios industriales o financieros, y, a pesar de la «Sherman Anti Trust Act» de 1890, que trata de impedir la constitución de monopolios capaces de imponer los precios, despreciando la competencia y el principio «sacrosanto» de la libre iniciativa (free enterprise), los «trusts» burlan fácilmente la ley, multiplicando los distintos nombres que, de hecho, encubren a la misma sociedad.

A pesar de las protestas de los reformadores o de los intelectuales, el gran público sufre la fascinación de los éxitos individuales, cree que todos tienen sus posibilidades, y quecon talento y trabajo, hasta el más humilde puede llegar a la fortuna.

trilladora americana siglo xix

Trilladora Utilizada en Dakota Por Los Agricultores

La industria americana se caracteriza, además, por el empleo intensivo del maqumismo (el hierro es barato), por la racionalización de los métodos de producción, y las mercancías «standard», fabricadas en serie, porque el consumo aumenta al ritmo de la inmigración: de 32 millones de habitantes en 1860, la población pasa a 76 millones en 1900, y a 95 en 1914. Veinte millones de europeos se establecen en los EE. UU., desde 1860 a 1914. Hasta 1890, los inmigrantes son esencialmente irlandeses, ingleses, alemanes, escandinavos.

Después llegan los italianos, los eslavos, los judíos de Rusia y de Austria-Hungría. Sólo se limita la inmigración de los chinos y de los japoneses. La agricultura se beneficia de las técnicas industriales: en las inmensas llanuras del Oeste, se necesitaban máquinas sembradoras y cosechadoras. La ganadería era estimulada por la industria conservera, que contaba con los mataderos gigantes y mecanizados de Chicago. Por último, la clase obrera aumentó numéricamente y se concentró en nuevas metrópolis industriales.

Los «Caballeros del Trabajo» (sociedad secreta de trabajadores) , después de una victoria alcanzada contra las. empresas ferroviarias, se enfrentan con el poderoso «trust» de máquinas agrícolas. Mac Cormick, en Chicago. En 1886, en el curso de una reunión en Haymarquet Square, una bomba lanzada por unos desconocidos mató a siete policías; cuatro anarquistas sospechosos fueron ejecutados, y el conflicto resultó fatal para los «Caballeros».

El mismo año, se creó la A. F. L. (American Federation of Labour), que renunció a la idea de un sindicato único por cada rama industrial. Decididamente   reformista,   apoyándose   en las categorías especializadas y dejando de lado a la gran masa de la mano de obra, la A. F. L. edificó la primera organización duradera, bajo la dirección de Samuel Gompers, tabacalero, de origen londinense.

inmigrantes europeos en ee.uu.

Inmigrantes en la estaciones de tren de esa época

Gompers reconocía el sistema capitalista; para él, los sindicatos debían tener como único objetivo el de aumentar la parte de los asalariados en el reparto de beneficios. Ningún principio ideológico animaba a Gompers, cuya norma era: «recompensa a tus amigos y castiga a tus enemigos». La A. F. L. estuvo dirigida, esencialmente, por una aristocracia obrera que dispuso de fondos importantes (dos millones de afiliados en 1914) para el sostenimiento de las huelgas y de la burocracia sindical.

El sindicato de los mineros es el único adherido a la A. F. L. que agrupa a todos los obreros de la mina, sin distinción de su especialidad, hasta los más humildes peones. Contra aquel espíritu de «negocio», hostil al socialismo, los radicales anarco-sindicalistas fundaron, en 1905, los I. W. W. (Industrial Workers of tbe World), que trataron de unir a los no organizados, pero sus efectivos fueron siempre muy débiles: los obreros americanos, en general, separados por sus orígenes nacionales, seguían siendo indiferentes al espíritu socialista y revolucionario.

Desarraigados, cortaban sus lazos con las tradiciones revolucionarias europeas, sobre todo porque un gran número de inmigrantes recientes temían ser rechazados, expulsados, a causa de sus opiniones extremistas. La situación era difícil,   pero   no   desesperada:   se   creaban nuevos centros, se ofrecían tierras a quienes querían abandonar las fábricas, y había la ilusión de que las oportunidades eran iguales en aquella tierra de pioneros y de que todos podían «triunfar».

Por eso, los partidos socialistas fracasaron también, a pesar de los duros períodos de crisis, y jamás pudo organizarse un verdadero partido obrero entre los republicanos y los demócratas. Los socialistas nunca alcanzaron más del 5% de los votos en las elecciones presidenciales.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Reconstrucción de EE.UU. Ferrocaril Transcontinental Resumen

PERÍODO DE RECONSTRUCCIÓN DE ESTADOS UNIDOS
CONSTRUCCIÓN DEL PRIMER TREN TRANSCONTINENTAL

Terminada la Guerra de Secesión (abril de 1865), era necesario reconstruir la Unión, devastada por las duras campañas de Grant y de Sherman, cubierta de ruinas, de odios y de rencores. Los historiadores americanos llaman «período de reconstrucción» a los años que van desde 1865 a 1877, fecha en que los ejércitos federales evacúan el Sur, poniendo fin al estado de excepción que siguió a la derrota de los esclavistas.

Tras el asesinato de Lincoln, fue proclamado presidente Andrew Johnson, un hombre del Sur, de origen «pobre blanco», que había llegado a la vicepresidencia, a pesar de su modesto nacimiento, por su fidelidad a la Unión. Rudo, obstinado, dio muestras de equilibrio y buen sentido, siguiendo la política decidida por Lincoln.

El presidente Johnson vetaba las leyes que le parecían nefastas, atrayéndose las iras de los radicales, que le acusaron ante el Senado, constituido en Tribunal Supremo, pero Johnson fue absuelto (1868). Perdida por el presidente toda posibilidad de reelección, el candidato de los radicales, el ilustre General Grant, uno de los vencedores de la guerra civil, fue elegido decimoctavo presidente de los Estados Unidos, en 1868; después sería reelegido para un segundo mandato.

El Sur se transformó profundamente con el final de la esclavitud y con la reconstrucción. Arruinados por la guerra e incapaces de pagar a los esclavos convertidos en trabajadores libres, los plantadores tuvieron que parcelar sus grandes propiedades, dividiéndolas en pequeños lotes.

El dueño adelantaba al llevador abonos, simientes, aperos de labranza, vivienda, y recibía a cambio dos tercios de la cosecha. Al lado de los aparceros negros, cuyas condiciones de vida no habían mejorado mucho respecto a los esclavos, se desarrollaron los «pobres blancos», igualmente miserables, pero violentamente racistas.

Desaparecida la esclavitud, el problema negro continuaba en pie; a pesar de los esfuerzos legislativos, los blancos negaban la igualdad a los cuatro millones de negros (a finales de siglo, serían 10 millones). Cuando se levantó el estado de excepción, con la marcha de las últimas tropas federales en 1877, los gobiernos y las legislaturas del Sur encontraron los medios de apartar de la vida política a los negros.

La «cláusula del abuelo» (el derecho de voto se reservaba a aquéllos cuyos antepasados   habían  votado  en   1860)  y   las pruebas electorales (saber leer, escribir, interpretar correctamente un artículo de la Constitución), privaron de la cédula electoral a la mayoría negra.

La segregación fue sistemáticamente aplicada en las escuelas, en los transportes, en las iglesias, en los restaurantes, etc. Se recurrió, incluso, al terror, al linchamiento, a las ejecuciones sumarias de negros. Sociedades secretas como el Ku-Klux-Klan, cuyos miembros llevaban capuchones y aterrorizaban a los negros, hicieron ilusoria la igualdad teórica de los derechos civiles, y el Norte cerró los ojos. Así se constituyó el «solid South», bastión de la superioridad blanca, feudo del partido demócrata.

El 10 de mayo de 1869, las dos compañías se unieron en Utah, y las locomotoras fueron regadas con champán.

CONEXIÓN COSTA A COSTA: No sólo el Sur sufrió trastornos a continuación de la guerra de Secesión:  la industrialización acelerada del Norte y la colonización del Oeste darían un nuevo aspecto a los EE. UU. En 1860, las Grandes Llanuras y las Montañas Rocosas eran inmensos espacios vacíos; sólo California, Oregón y el Estado de Washington habían atraído a los colonos.

Las tribus indias (sioux, cheyennes, apaches, utahs, pies-negros, etc.) seguían trashumando en las praderas secas por el duro clima. Los ferrocarriles abrieron a los pioneros el interior del continente; hasta entonces, los representantes del Sur se habían opuesto a la construcción de un transcontinental, porque no querían que los créditos se invirtiesen en nuevas orientaciones, pero los partidarios del ferrocarril, una vez eliminados sus adversarios por la Secesión, hicieron votar una serie de leyes y, a partir de 1863, las compañías, con la garantía de millones de dólares y de terrenos gratuitos, empezaron a construir la red que uniría los dos océanos, la «Union Pacific», que partía de Nebraska, y la «Central Pacific», de San Francisco.

Se emplearon emigrantes irlandeses, indios, chinos. A través de desiertos y montañas, los equipos de trabajo tendían cuatro rieles por minuto, y eran seguidos por campamentos con bares, «dancings» y casas de juego, de los que luego surgirían verdaderas ciudades, a lo largo de la vía. El 10 de mayo de 1869, las dos compañías se unieron en Utah, y las locomotoras fueron regadas con champán. Nueva York celebró el acontecimiento con cien cañonazos, Filadelfia hizo sonar la campana de la libertad, y entusiastas desfiles recorrieron las ciudades.

El Oeste quedaba abierto a los emigrantes, a quienes se ofrecían tierras. Primero, fue la época de los criadores de bueyes resistentes y de largos cuernos, alrededor de los ranchos, y estos pioneros acabaron con los bisontes salvajes.

A partir de 1875, el alambre de picos en que se encerraba a los rebaños. Y el desarrollo del dry farming (cultivo de cereales en clima seco, gracias a profundas aradas) permitieron a los granjeros ampliar sus zonas de labor.

Por último, el descubrimiento de las minas de oro, de plata y de cobre de las Montañas Rocosas provocó nuevas afluencias, y fueron constituyéndose, sucesivamente, los Estados de Nevada, Nebraska, Colorado, de las dos Dakota, Wyoming, Idaho, Montana, Utah, Oklahoma… Todos estos nombres son indios, y las tribus, que se veían despojadas de sus tradicionales territorios, incapaces de adaptarse a la agricultura sedentaria, emprendieron la lucha contra los «rostros pálidos», a pesar de su inferioridad en armamentos.

Innumerables «westerns» han evocado las guerras de los indios y hecho famoso los nombres de Sitting Bull, Crazy Horse y Gerónimo, el jefe de los apaches. La lucha fue implacable. Los indios, exterminados o acorralados en zonas salvajes, atacaban los puestos aislados y tendían emboscadas: el general Custer fue muerto, con todo su regimiento, en Montana, en Little Mig Hom River, en junio de 1876.

La pradera tuvo sus héroes, como William Cody, llamado Buffalo Bill, de profesión cazador de bisontes, tirador excepcional, y también sus bandidos, saqueadores de trenes y de diligencias. Ladrones, jugadores profesionales, aventureros y hombres violentos hicieron famosos los saloons, fuente inagotable de películas y de novelas.

No puede comprenderse el «espíritu americano» —esa curiosa mezcla de audacia, de optimismo y de violencia—, si se ignora que a la religiosidad y al orgulloso ideal de independencia que animaba a los  puritanos de Nueva Inglaterra vinieron a unirse los caracteres y las costumbres de los conquistadores del interior, rancheros, mineros, pioneros, aventureros, hombres del Oeste que, durante treinta años, hicieron retroceder, incesantemente, los límites de la «frontera».

La movilidad americana, esa facultad de cambiar de Estado para ir a establecerse a otra parte, procede directamente de aquella época de la «pista», en que la atracción de nuevos filones, de tierras más fértiles, de praderas más ricas, llevaba cada vez más lejos a los emigrantes, con sus caravanas. Recordemos, para terminar, que, en 1867, los Estados Unidos aumentaron su extensión con un inmenso territorio desértico, Alaska, comprado a Rusia por siete millones de dólares.

Ver: La Conquista del Oeste

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Invasión de Napoleón a Rusia Incendio de Moscú Resumen

Invasión de Napoleón a Rusia Incendio de Moscú – Resumen

Napoleón estaba bien preparado: un formidable ejército había sido concentrado desde el Báltico a los Cárpatos, compuesto de 700.000 hombres. El más poderoso ejército conocido hasta entonces por la Historia. ¿Quién habría podido predecir, por tanto, la victoria del zar, dado que Napoleón disponía, a la vez, de su genio, intacto, y de tropas tan gigantescas?.

Emperador Napoleón Bonaparte

En realidad, esta nueva versión del «Gran Ejército» tenía, sin embargo, sus puntos débiles: no había en él más que 200.000 franceses, que formaban, en su mayoría, el centro del dispositivo, al mando de Davout y del mismo emperador. La guardia también se encontraba allí, pero las alas habían sido dejadas, sin vigilancia alguna sobre ellas, a los cuerpos aliados, de cuya combatividad había razones para dudar, y que Napoleón sabía perfectamente que eran capaces de desertar en plena batalla.

Este ejército estaba constituido por contingentes de veinte naciones: había alemanes e italianos, holandeses y croatas, suizos y austríacos; toda Europa se hallaba representada en él. Por otra parte, se había reunido un material considerable: 1.350 cañones. Este aumento de la artillería permitía a Napoleón compensar la mediocridad de algunos cuerpos de ejército. Pero esto se traducía también en una falta de confianza en la posibilidad de sorprender al adversario mediante la legendaria movilidad de sus tropas.

La campaña comenzó con el verano. La situación del suelo permitía al convoy de aprovisionamiento avituallar regularmente al ejército hasta en el centro del país. Además, el tiempo de la cosecha no tardaría en llegar, y, en caso de que la campaña hubiera de prolongarse, podría habilitarse el avituallamiento en los mismos lugares de la guerra, por medio de requisas. Ni siquiera se suponía que la llegada del invierno pudiera sorprender a los ejércitos en lucha hasta entonces, las campañas napoleónicas habían sido siempre muy rápidas.

LA MARCHA SOBRE MOSCÚ:
Ante tal despliegue de fuerzas, el zar había de contentarse con mantenerse a la defensiva. No disponía, al principio, más que de 150.000 hombres; aceptar el combate le habría conducido, inevitablemente, al desastre. Era, pues, necesario que los rusos renunciasen a su ofensiva en dirección a Polonia, y aceptasen la invasión de su territorio.

Fiel a su táctica, Napoleón desplaza su centro con toda rapidez: espera hacer penetrar una cuña entre los ejércitos rusos y batirlos después, uno tras otro. Pero el zar había confiado el mando de sus tropas al anciano mariscal Kutusov, el cual rehuye sistemáticamente el combate. A pesar de sus marchas forzadas, Napoleón no consigue alcanzar a las tropas rusas. A fin de cortar en dos el país, deja a un lado San Petersburgo y avanza directamente hacia Moscú, la santa capital. Sin embargo, se da cuenta en seguida de que la intendencia se interrumpe.

Los depósitos se muestran pronto insuficientes para alimentar a 700.000 soldados. Las requisas ordenadas entre los aliados prusianos y aun entre los polacos, chocan con una especie de resistencia pasiva. Según van penertando los ejércitos napoleónicos en territorio ruso, se hacen más largas las distancias que los convoyes de avituallamiento deben recorrer.

Y la retaguardia marcha jadeante, cuando todavía no han comenzado los combates, cuando únicamente han sido rebasadas Vilna y Smolensko. ¿Se esperaba encontrar alimentos en el país? En su retirada, los rusos hacen que los campesinos abandonen los pueblos antes que ellos, y prenden fuego a los campos, a las casas y a los graneros. Napoleón no conquista más que tierra calcinada.

Mal nutridos, sus soldados avanzan con menos rapidez, pues pierden tiempo en buscar alimentos. Todas estas dilaciones favorecen aún más la retirada rusa, que puede efectuarse en buen orden. Sólo hay una esperanza: que caiga Moscú, y que el choque psicológico tal vez sea suficiente, pues ¿podrá seguir imponiendo el zar a su pueblo aquel suicidio colectivo ante el invasor? Ningún pueblo del mundo —se piensa— puede olvidar durante mucho tiempo la idea de que nada hay mejor que una paz, incluso la más dura.

Aunque lenta, la marcha del ejército francés proseguía: en septiembre, ya se encontraba cerca de Moscú. Y, en este punto, el ejército ruso se detiene para defender la capital de su religión. La primera batalla de la guerra tiene lugar en Borodino. Tolstoi, en su novela «Guerra y Paz», supo describir las terribles escenas de estos combates, en los que el ejército ruso volvió a suscitar el heroísmo de los hombres dispuestos a morir por la patria.

Frente al «ogro», despreciado, denigrado, verdadero anticristo, los rusos se aprestan a ofrecer una resistencia sin debilidades. La batalla de Borodino del 7 de septiembre de 1812 fue la más sangrienta de todas las libradas hasta entonces por el ejército francés. 30.000 hombres le costó a Napoleón el paso del Moscova y ver abrirse ante él el camino de Moscú, y 50.000 a los rusos su resistencia.

Y 30.000 hombres eran muchos si se piensa que no se había producido ningún resultado decisivo. Tanto más, teniendo en cuenta que, durante toda la ofensiva, el ejército había perdido ya millares de hombres por enfermedad, y, sobre todo, por deserción. Una división de Wurtemberg no contaba ya más que con 1.500 soldados, cuando, al principio de la campaña, estaba formada por ¡16.000!

EL INCENDIO DE MOSCÚ
El 15 de septiembre de 1812, Napoleón y su ejército entran en Moscú. No encuentran más que una ciudad vacía. Al día siguiente, ésta, construida casi enteramente de madera, estaba en llamas. Toda Rusia reconoció en ello la mano nefasta de Napoleón, la barbarie característica de los franceses. Y, sin embargo, ni Napoleón ni los franceses habían tenido parte en la destrucción de la ciudad. El incendio había sido preparado por el gobernador de la ciudad, Rostopchin: era la lógica continuación de la política de tierra calcinada. Pero, ¿quién podría creer que los mismos rusos hubieran prendido fuego a la santa capital de la Santa Rusia?.

Napoleón y los 500.000 hombres que le quedan resultan vencedores en un desierto de cenizas. Ni ellos mismos saben qué hacer. Al menos, confiaban en el cansancio del adversario. Los enviados franceses reciben la orden de proponer al zar una paz muy conciliadora. Pero el zar ya ha dado las suyas: Rusia se batirá hasta el fin. Los emisarios franceses no son autorizados a atravesar las líneas. La guerra no puede, pues, concluir: no hay adversario que combatir, ni negociaciones de paz que entablar.

Ante Napoleón se abre todo el territorio ruso, pero la ruina y el fuego preceden siempre al avance de sus tropas. No existe para los franceses más que un serio adversario, y muy presente: el invierno, que sorprende a un ejército solamente equipado para realizar una fulgurante campaña de verano. ¿Qué hacer, entonces, sino batirse en retirada, a fin de evitar, al menos, que las naciones satélites de Europa se aprovechen de la ausencia del emperador y de su ejército, para sublevarse?.

Napoleón ordena la retirada el 18 de octubre. 400.000 hombres habían de perecer en una marcha de 1.500 kilómetros. Es el clima, el famoso «general invierno», quien logra alcanzar, por lo que se refiere a los rusos, las mayores victorias.

LA TRÁGICA RETIRADA
Falto de botas y de mantas, hundiéndose en la nieve al caminar, el ejército francés pierde cada día unos 5.000 ó 6.000 hombres. Los caballos que no han podido ser herrados especialmente para sostenerse sobre el hielo, no son de utilidad. Por otra parte, las tropas se ven embarazadas por el enorme botín que llevan, tomado en Moscú.

En largas y desorganizadas columnas, se van desperdigando  por  el  camino   de  regreso, ofreciendo así sus flancos a los ataques enemigos: campesinos inflamados por un patriotismo feroz y animados por una mística fe en la lucha contra los agentes del diablo; cosacos, más numerosos cada vez, que encuentran la ocasión de demostrar el valor de su caballería, especializada en atacar rápidamente a un enemigo que no tiene tiempo de reaccionar; atraídos todos por los tesoros que lleva el ejército francés, por lo cual cada incursión reporta a sus autores una pequeña fortuna.

Por el contrario, el ejército ruso apenas si atacaba. Se contentaba con mantener encauzada la retirada de Napoleón, impidiéndole sólo que se desviase hacia el sur, donde las tropas podrían encontrar algunas provisiones. Por lo cual, los franceses habían de volver a pasar por el camino de tierras calcinadas atravesado en el verano.

La Trágica Retirada de Rusia

Esta pasividad del ejército ruso se explica, sin duda, por el temor a establecer un combate en línea, a provocar la acción de los franceses. Por otra parte, los rusos no tenían necesidad de someterse al peligro de un combate semejante: era suficiente para ellos contemplar el progresivo hundimiento del ejército francés.

Uno de los más famosos episodios de la retirada fue el paso del Beresina, un afluente del Dniéper. Como había sucedido con d cruce de todos los demás ríos desde su salida de Moscú, el ejército francés esperara poder pasar este otro, también, caminando sobre su espesa capa de hielo.

Pero un súbito cambio de temperatura provocó un deshielo ocasional, el río creció y no existían barcas para atravesarlo. El famoso ejército estaba en peligro de hallarse ante un obstáculo infranqueable: parecía condenado a perecer por completo. Pero, entonces, el cuerpo de pontoneros del general Eblé tuvo el suficiente valor para, poniéndose a trabajar entre las gélidas aguas y bajo el fuego de la artillería rusa, lograr construir dos puentes sobre el río, dejando libre así el tintino hacía el Oeste.

El 16 de diciembre, es decir, dos meses despúes de haber dejado Moscú, los restos del Gran Ejército volvían cruzar el Niemen. De los 27.000 italianos que tenía al principio de la campaña solo regresaron 233.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Economia de Francia con Napoleón Imperio Napoleónico

La Economía de Francia con Napoleón

Aunque Bonaparte restablecía la paz de las almas y se ocupaba activamente de la instrucción pública, le faltaba aún demostrar a sus compatriotas que la industria de Francia no era inferior a la de otros países. Para ello, tuvo como acólito a Chaptal, ministro del interior cuya voluntad igualaba a la de su señor.

Ordenó que cada año, en los departamentos, los fabricantes expusieran los productos de sus manufacturas, y estas exposiciones fueron una revelación inesperada de los recursos de las fábricas y de la habilidad de la mano de obra.

Guadañas, segadoras, sierras, hasta entonces importadas de Inglaterra, fueron, a partir de entonces, fabricadas en Francia —al mismo tiempo, el ministro instituía premios para los inventores de las máquinas más apropiadas para «trabajar, peinar y cardar las diferentes especies de lanas».

Se emprendió la excavación del canal de Borgoña Faltaba aún dar el agua a todos los barrios de París, terminar los muelles, multiplicar los puentes sobre el Sena.

La agricultura también se modernizó: se concedieron primas a quienes repoblaran los bosques destrozados, después a los ganaderos de carneros merinos, importados de España, y, por último, a todos aquellos que modificasen la rutina de la rotación de cultivos. Se envió a buscar toros y terneros a Suiza para repoblar los establos vacíos y se proscribió la importación de los caballos ingleses con el fin de proteger la ganadería  francesa.

El  genio  renovador del Primer Cónsul se extendía hasta las prisiones y los hospitales, para los que había creado un comité de inspección, y hasta las panaderías y las farmacias.

En los comienzos del Imperio, se podía escribir: «Si Francia no ha recobrado su anterior prosperidad, la espera. Empresas, negocios y especulaciones de todo tipo se reanudan». La agricultura había continuado el bienhechor camino iniciado por el Consulado.

Las tierras señoriales, fraccionadas por las particiones de los bienes nacionales, se idtáan vuelto más fecundas. La patata, introducida en el cultivo, proporcionaba a los campesinos una nutrición más abundante y más sana. El azúcar extraído de la remocha estimulaba a los cultivadores, que la introdujeron, en adelante, en las siembras de sus tierras. Las plantaciones de tabaco habían vuelto, y el mismo capricho se manifestaba hacia la cría del gusano de seda.

También la industria se había hecho audaz: la guerra había interrumpido las importaciones de cáñamo y de lino de Inglaterra o de Suiza, y, a consecuencia de ello, las hilaturas habían tenido que aprender a tejer los algodones menos finos, procedentes de Italia o de España. De esta manera, la hilatura se enriquece con la fabricación de organdíes y de tules.

La química aplicada había alcanzado una extensión admirable: el cloro era empleado en el blanqueo de la ropa, la fabricación del alquitrán había sido perfeccionada, el carbón era utilizado en la decoloración. Se regeneraron los cueros, y la marroquinería de París fue tan bella como la del Levante. Se llegó a hacer, con los esqueletos de los animales sacrificados en los mataderos, materiales muy valiosos para los ejércitos.

Se puso en circulación un nuevo metal, el cromo, con lo que la alfarería se enriqueció con un verde brillante. Inglaterra y Holanda abastecían a Francia del blanco del plomo: éste fue muy pronto fabricado en Pontoise, mientras que los címbalos y los tambores, tradicionalmente importados de Constantinopla, eran fabricados en Chalons. Se explotaron nuevas minas de hulla.

Los trabajos ininterrumpidos de París y de provincias parecían testimoniar la gloria del Imperio. El bosque de Bolonia estaba atravesado por nuevas alamedas, y se trazaba la calle de Rívoli. Muelles de mampostería encauzaban el Sena, haciendo su lecho más profundo.

Sin embargo, despúes de varios años a a medida que el Imperio se aproximaba a su caída, las señales de desequilibrio se acentuaban. No se recluían impunemente cada año a 80, 100 ó 200.000 hombres que casi nunca vuelven más. No se impone a un país el esfuerzo de una guerra constantemente renovada, sin conducirlo a la ruina.

En 1805, a las dudas, a la fatiga, a la inquietud, se unía la escasez de moneda, agravada por los daños causados por los ayuntamientos y los especuladores. El malestar será muy pronto crisis, casi pánico; los billetes de banco se verán amenazados con ser, de nuevo, «asignados».

El Bloqueo Continental, decretado en Berlín en 1806, prohibiendo a Francia y a sus aliados el comercio con Inglaterra, si bien estimulaba, como ya hemos visto, la imaginación y el espíritu de empresa de algunos, arruinaba los puertos, privada a los comerciantes de sus mercados.

Los campos quedaron, poco a poco, despoblados. Finalmente, el millón de hombres que costaron a Francia las guerras del Imperio y el agotamiento del país, le colocaron en una situación tal, que la supremacía francesa en materia económica y comercial se perderá para siempre.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Indepedencia de Brasil Historia Colonias de Portugal

RESUMEN DE LA HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE BRASIL DE PORTUGAL

SINTESIS: Eludiendo la invasión napoleónica, Don Juan de Portugal trasladó en 1808 la corte al Brasil, donde permaneció hasta 1821. Al regresar dejó como regente a su hijo Pedro, de quien se despidió con este consejo: “Bien entreveo que Brasil no tardará en separarse de Portugal. En ese caso, si no pudieras conservarme la corona, guárdala para ti y no la dejes caer en manos de aventureros”.

Poco después, incitado Don Pedro por los patriotas a desobedecer a las cortes lusitanas que le mandaban trasladarse a Portugal, manifestó al presidente de la cámara municipal: “Como es para bien de todos y felicidad general de la nación, diga al pueblo que me quedo”. Esa fue la memorable declaración del “fico” (me quedo), del 9 de enero de 1822, comienzo de la independencia del Brasil. En efecto, encontrándose en el paraje de Ipiranga, el 7 de setiembre de 1822, exclamó el príncipe después de leer inauditas órdenes de la metrópoli: “Es tiempo. ¡Independencia o muerte! Estamos separados de Portugal”.

Poco después de este histórico pronunciamiento se reunió la Asamblea General Constituyente. Brasil era libre y se organizaba siguiendo las inspiraciones. de un gran estadista, José Bonifacio de Andrada e Silva, a quien la posteridad llamaría “el patriarca de la independencia”.

Antecedentes: Bajo la doble influencia de las revoluciones americana y francesa y de las ideas liberales, los imperios coloniales que España y Portugal habían levantado a lo largo de los siglos se rebelan a principios del s.XIX. A la burguesía criolla de Iberoamérica le bastan unos años, de 1810 a 1825, para terminar con el régimen de opresión económica y política impuesto por las metrópolis. Dicha burguesía se rebela contra el acaparamiento de los altos cargos coloniales, siempre en manos de hombres de la metrópoli.

Estas insurrecciones son también obra de los héroes románticos, impregnados de ideales revolucionarios, que las encabezan, como Miranda en Venezuela o San Martín en Chile y en Perú. Pero es sobre todo Simón Bolívar el que desempeña un papel fundamental en la emancipación de Iberoamérica.

La liberación se lleva a cabo en dos etapas: la primera ola de insurrección, en los años 1810 a 1811, se salda con un fracaso y provoca una represión sangrienta; la segunda, que comienza en 1817, resulta decisiva y desemboca en la creación de numerosos pequeños Estados independientes. Pero esta fragmentación aumenta la fragilidad del continente, y sus naciones quedan a merced de las influencias exteriores.

Brasil es el único país de Iberoamérica que logra su independencia de forma pacífica. En 1808, en plena guerra napoleónica, la corte portuguesa, amenazada por las tropas francesas de Junot, se ve obligada a trasladarse a Río. La presencia del gobierno portugués en el seno de la colonia tiene la propiedad de acallar las reivindicaciones de los brasileños, que se sentían enteramente subditos portugueses. En 1821, cuando el rey portugués vuelve a Lisboa, su hijo Pedro que había sido educado en Brasil, acepta ser emperador y proclama la independencia en 1822.

HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA: El territorio de Brasil había sido colonizado por Portugal. Esta colonia había crecido a partir de la explotación del palo, un árbol de madera dura utilizada para la construcción y para la obtención de productos para teñir, del azúcar y de la extracción de oro. Estas actividades se realizaban utilizando mano de obra esclava. La Corona portuguesa había organizado el territorio en capitanías hereditarias que conservaban una gran autonomía respecto del poder central.

A pesar de los intentos de la corona para confiscar o comprar las capitanías, los empresarios privados fueron fundamentales en la colonización de Brasil. Organizaban bandeiras, ejércitos particulares que en ocasiones podían reunir hasta 3.000 hombres. Estos ejércitos de bandeirantes emprendían expediciones en busca de metales preciosos o para la recuperación de esclavos fugados. También estaba en manos de particulares la recaudación de impuestos. Así, los propietarios rurales tenían amplios poderes militares y ejecutivos.

El crecimiento del poder de los propietarios rurales fue favorecido, además, por la política de la corona portuguesa de debilitar al virrey, cuya autoridad estaba reducida al mínimo.

EL REY Y SU CORTE LLEGA A BRASIL: Durante las guerras napoleónicas, Portugal no había aceptado adherirse al bloqueo impuesto por Francia a Inglaterra. Por tal razón, Napoleón decidió invadir el reino portugués.

Para no caer en manos de los franceses, la corte portuguesa decidió trasladarse al Brasil donde se instaló en 1808. Este traslado se produjo con la protección de la flota Inglesa. Inglaterra había sido fundamental para que Portugal, reino pequeño y escasamente poblado, pudiera mantener su colonia. Esta protección era pagada por Portugal con el oro extraído de Brasil.

Pero no sólo se había trasladado el rey, Juan VI, a Río de Janeiro, capital de Brasil. Toda la corte, incluyendo la nobleza y sus servidores, viajó con la familia real. Sin embargo, el rey cuidó de incorporar a las familias tradicionales de las colonias a la nueva corte, distribuyendo cargos y honores.

Nada predisponía a las colonias lusitanas (portuguesas) de América a una suerte diferente de la de las Indias españolas. En el siglo XVIII, los criollos soportaban también a duras penas la dominación de la metrópoli portuguesa y el despotismo ilustrado del ministro Pombal.

El 22 de enero de 1808, el regente Don Juan —ejercía el poder en nombre de su madre, loca, María de la Gloria—, su mujer Carlota Joaquina, hija del rey de España, sus hijos los príncipes y las princesas, la corte y una gran parte de los cargos superiores del reino, desembarcaron en Bahia.

El 7 de marzo, estaban en Rio. A partir de este momento, el Brasil dejaba de ser una colonia, reuniendo todo lo concerniente al gobierno central en torno a la capital. Los puertos brasileños se abrieron a los buques y al comercio extranjeros, siendo firmado en 1810 un tratado comercial con Inglaterra; el gobierno ilustrado del regente da al país algunos de los órganos de un estado moderno.

Rey Juan VI de Portugal

La alianza inglesa permitió, por poco tiempo, la ocupación efímera de la Guayana francesa (el país ganó con ello la introducción del mango, de la nuez moscada y de la caña de azúcar de Cayena), como pago por su contribución en la coalición antinapoleónica.

La liberación de la metrópoli de la ocupación francesa, en 1814, no cambió en nada la situación, y el Brasil conservó su autonomía en el seno del «Reino Unido de Portugal, del Brasil y de los Algarves» (20 de marzo de 1816).

Juan VI, el regente convertido en rey a la muerte de su madre, parecía poco deseoso de dejar el país. La revolución liberal de 1820, sin embargo, eco de la revolución española, le llamaba a Portugal. Juan VI dejó entonces la regencia brasileña a su hijo menor, Don Pedro.

Extraordinariamente tranquilo, en comparación con las tempestades de las independencias vecinas, Brasil tenía, sin embargo, sus problemas interiores. La región del nordeste (Bahia), la antigua zona próspera de las grandes plantaciones, sufría una profunda crisis económica ya señalada en el siglo XVIII y que acentuaba la desvalorización de los precios de los productos coloniales en el mercado mundial, al acabar las guerras napoleónicas. Tendencias políticas radicales se desarrollaron, terminando en la sublevación de Pernambuco (Recife), del 6 de marzo al 23 de mayo de 1817, que fue rápidamente sofocada.

Algunos precursores partidarios de los «ilustrados», como el cirujano Silveira y sus amigos, soñaban con reformas; los fermentos de republicanismo y regionalismo estaban presentes: las tendencias secesionistas del nordeste (Bahia) y del extremo sur (Rio Grande do Sul) fueron idea fundamental y permanente de la vida política brasileña en sus principios Brasil debe la suerte de una independencia sin dolor y sin daño, a circunstancias muy particulares En 1807, en el cuadro de su política de bloqueo continental, Napoleón se decidió a invadir Portugal, fiel aliada de Gran Bretaña.

Al caer Napoleón, el rey Juan VI regresó a Portugal, dejando a su hijo Pedro al frente del gobierno de Brasil. El propio Pedro declaró, en 1822, la Independencia de Brasil respecto de Portugal. El apoyo que logró entre los colonos le permitió imponerse a las fuerzas portuguesas que habían quedado en América. Ese mismo año, Pedro I fue proclamado emperador de Brasil.

Ceremonia de la coronación de Don Pedro, primer emperador del Brasil, celebrada en Rio de Janeiro, el 1 de diciembre de 1822. Grabado—París, Biblioteca Nacional.

La sociedad colonial brasileña era esencialmente partidaria de la esclavitud: sobre una población de 3.600.000 habitantes hacia 1800, y de 5.300.000 en 1830, los dos tercios estaban compuestos por esclavos negros importados de África. Las ideas secesionistas de un gran número de criollos estaban fuertemente moderadas por un reflejo de conservadurismo social. Hacia 1820, el grupo partidario de la independencia sin república se agrupó alrededor de un notable criollo, José Bonifacio de Andrade.

Sin embargo, el regente Don Pedro se encontró pronto en una situación difícil. En efecto, las Cortes portuguesas pretendían establecer en la antigua colonia una autoridad caída en desuso. Rehusando volver a Portugal, como le pedían las Cortes a comienzos de 1822, Don Pedro se apoyó en la fracción criolla moderada y tomó como ministro a Andrade.

En junio y a propuesta de la Cámara de Rio, aceptó el título de «Defensor perpetuo» del Brasil. En septiembre fue la crisis final. Regresando de sofocar un levantamiento en Bahia, Don Pedro, en las puertas de Sao Paulo, cerca del río Ipiranga, se pronunció abiertamente por la independencia («la independencia o la muerte» es el «grito de Ipiranga», frecuentemente representado en la iconografía oficial brasileña).

La independencia fue proclamada el 7 de septiembre, y, el 12, Don Pedro se convirtió en emperador constitucional del Brasil. Las últimas guarniciones portuguesas fueron expulsadas al año siguiente, gracias a la flota de lord Cochrane.

La solución brasileña fue bastante bien acogida en Europa. En agosto de 1825, bajo la enérgica presión de Inglaterra, Portugal se resignó a reconocer la independencia de su colonia. El Vaticano la sigue en 1826 (este reconocimiento evitó en el Brasil las largas ausencias de los obispos, como pasó en el caso de la América española).

A diferencia de sus vecinos, el nuevo estado brasileño comenzó su existencia con el considerable privilegio que supone el nacnimiento de su unidad política y territorial, herencia del período colonial.

Entre 1821 y 1831 Pedro I incorporó el modelo político británico, ratificado en la Constitución de 1824, pero no pudo solventar los problemas la incorporación brasileña al comercio y a la política internacional, por lo que renunció en favor de su hijo, Pedro II.

La minoridad del príncipe propició que la dirección política fuese emprendida por la regencia (1831-1841), período en el que se asentaron las primeras experiencias republicanas, no materializadas hasta 1889. La Constitución de 1834 originó una mayor actividad política, así como la descentralización del estado sobre tres coordenadas: Parlamento, Consejo de Ministros y el poder moderador del emperador. En esos años se configuraron también los primeros partidos políticos.

En julio de 1840, los liberales, escépticos ante el poder adquirido por la regencia, propusieron que la mayoridad del príncipe se adelantara y que fuera él quien llevara la dirección del país. Pedro II demostró a partir de entonces una gran capacidad para gobernar, lo que hizo apoyándose en la Constitución de 1834.

La crisis económica de la década de 1840-1849 se reflejó en revueltas como las de Para, Maranhao y Santa Catalina, la rebelión de Minas Gerais y Sao Paulo y el levantamiento protagonizado por Giuseppe Garibaldi en Rio Grande do Sul.

Pedro II se presentaría como la figura a través de la cual se podía generar una solución. Con el apoyo del Consejo de Regencia asumió el mando y trató de equilibrar las fuerzas que estaban representadas en el parlamento: a través de su influencia se formó un parlamento cuyos miembros debían su participación en él al poder de la Corona y del ejército. Este último había alcanzado una fuerza nueva con motivo de su actuación en las guerras civiles de la década del 40.

Así comenzó una etapa en la que los conflictos políticos se atenuaron. No obstante, una situación de fondo ligada a la economía brasileña generaría tensiones permanentes: la mano de obra esclava. Tanto la economía azucarera del norte y del centro como el comienzo de la expansión del café, que se produjo primero en Río de Janeiro para afianzarse luego en San Pablo, se apoyaban en el trabajo esclavo.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Europa De La Restauración Monárquica Mapa Político

Europa De La Restauración Monárquica – Mapa Político

LA NUEVA EUROPA
Sin aguardar el resultado de la campaña contra Napoleón, el Congreso resolvió con rapidez todas las cuestiones pendientes. El 9 de junio, las diferentes decisiones tomadas son recogidas en el «Acta final del Congreso de Viena»: una obra de vigilancia «policíaca» sobre Francia.

En la frontera norte de ésta, se crea el reino de los Países Bajos, que engloba a Holanda, a Bélgica y a Luxemburgo, en beneficio del príncipe de Orange, que se convierte en el rey Guillermo I, quedando, por tanto, resuelta esta cuestión conforme al deseo inglés, y recibiendo Inglaterra, por otra parte, como premio a sus buenos oficios, las antiguas colonias holandesas del Cabo y de Ceilán. En su frontera sur, Francia ve alzarse el reino de Cerdeña, que recobra Saboya, Niza y Piamonte, y adquiere la antigua república de Genova.

Y en su frontera del este, el reino de Prusia afirma sus bases con la posesión de la mayor parte de la orilla izquierda del Rhin y de Westfalia, de los ducados de Posen, de Thorn y de Dantzig, arrebatados a Polonia, de la Pomerania sueca y del norte de Sajonia.

La Confederación Helvética es neutralizada, bajo la garantía de Europa, a fin de levantar una barrera más a las ambiciones francesas. Austria restablece su preeminencia en Italia, mediante el reino lombardo-véneto y los ducados de Parma, de Módena y de Toscana, regidos por miembros de la familia de los Habsburgo. Recupera las provincias ilíricas y el Tirol, y arrebata Galitzia a Polonia. Rusia domina más que nunca en la Europa oriental, debido a la anexión de Finlandia, tomada a Suecia, de Besarabia, tomada a Turquía, y, sobre todo, de la mayor parte de Polonia.

De la Polonia independiente, no queda más que la minúscula república de Cracovia, que es neutralizada. En el norte, Suecia, que con Bernadotte había prestado grandes servicios a los aliados, recibe Noruega, arrebatada a Dinamarca, que había seguido fiel a Napoleón. España y Portugal vuelven a pertenecer a sus antiguas dinastías.

Un solo punto débil queda en la nueva Europa: la Confederación Alemana. Agrupa 39 estados alemanes, y Austria ejerce en ella la presidencia de la Dieta. Federal de Francfort. Pero los lazos de unión entre estos estados son poco sólidos. El deseo de unidad, explotado por Prusia, se estrella contra la política de Metternich: la diplomacia francesa puede actuar en esos estados, libres de alianzas.

Inglaterra es, en último término, la gran ganadora del desbarajuste napoleónico. Lord Castlereagh ha hecho triunfar la concepción inglesa del equilibrio entre las fuerzas de los Estados europeos, contra las pretensiones hegemónicas del zar, o el retorno de una Francia poderosa. El ministro inglés ha conseguido mejorar las posiciones de su patria en el mar: la adquisición de Malta y de las islas Jónicas, asegura, con Gibraltar, que ya estaba en poder de Inglaterra, el dominio de ésta en el Mediterráneo; mediante tratados, ha reservado la explotación comercial del nuevo mundo a los navios ingleses.

Queda por arreglar la situación de Francia. Después de Waterloo, y a pesar de la restauración de Luis XVIII, los aliados, cuyos ejércitos se despliegan de nuevo sobre Francia, abrigan la intención de hacerle pagar caro esta alarma, en nombre de la «tranquilidad de Europa». El rey de Prusia quiere nada menos que la desmembración de Francia, pero su ambicioso deseo asusta a Rusia y a Inglaterra.

A un mismo tiempo, estas dos potencias se muestran menos rigurosas con Francia, sobre todo Rusia:  de este modo, Francia no pierde territorios muy extensos, pero se ingenian por hacer sus fronteras vulnerables, arrebatándole plazas estratégicas, como Philippeville, Marienburgo, Sarrelouis, Sarrebrück, Landau; y, en el tratado de París del 20 de noviembre de 1815, le imponen una prolongada ocupa-: » de sus fronteras y una indemnización ¿e setecientos millones.

La opinión francesa siente dolorosamente este nuevo retroceso de su poderío político y la tutela de los aliados sobre su Gobiemo. Debido a ello, se desarrollará en Francia un espíritu de desquite, atizado por los mantenedores de la “leyenda napoleónica” , apasionadamente liberal y apasionadamente nacional a la vez. Y Francia, interesada sobre todo, en la revisión de un tratado tan humillante, sabrá estimular los nacionalismos cuyas aspiraciones fueron ignoradas   en   Italia.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Rebelión de Tupac Amaru Historia de Gabriel Condorcanqui Sublevación

Rebelión de Tupac Amaru – Historia de Gabriel Condorcanqui

La principal reacción de parte de los sectores subalternos de :-sociedad colonial, frente a las reformas borbónicas, fueron las rebeliones indígenas cuyos líderes fueron Túpac Amaru y Túpac Katari que, teniendo como centro a los territorios de los actuales Perú y Bolivia, se extendieron hasta Colombia y el norte de Argentina. El motivo principal que llevó a la rebelión fue el abuso de los corregidores y la negativa de las autoridades españolas de ofrece igual trato a ambas partes, en las disputas judiciales que involucraban a indígenas y españoles.

SUBLEVACIÓN DE TUPAC – AMARÚ
tupac amaru
Túpac Amaru es un nombre que hoy en día nos recuerda a un grupo guerrillero de Perú que actúa en la selva, en contra del gobierno. Pero este nombre tiene además un pasado muy antiguo y revelador. Se trata del nombre de al menos dos generaciones de líderes rebeldes, opuestos a los gobiernos impuestos a los indígenas del Perú.

EL trato inhumano que recibían los indios en el Perú dio origen a un movimiento libertador, encabezado por José Gabriel Condorcanqui.

Este, luego de numerosas gestiones hechas ante las autoridades para mejorar la situación de los indígenas, se proclamó descendiente de los antiguos incas y, como tal, haciéndose llamar Tupac-Amarú, decidido a redimir a sus connaturales del yugo que padecían, se alzó contra las autoridades en el año 1780.

Hubo dos personas que se auto denominaron Túpac Amaru. El primero y original fue el último Inca, (es lo mismo que decir el último rey de los Incas). Descendía del inca Atahualpa, asesinado por las tropas de Pizarro durante la conquista del Imperio de los Andes. Su muerte se produjo en 1571, después de protagonizar una revuelta contra el gobernador español Francisco de Toledo. Su capacidad de liderazgo entre los indígenas hicieron que su recuerdo perdurara como símbolo de su resistencia.

El otro, José Gabriel Condorcanqui inició una rebelión en el siglo XVII pensada para protestar contra la corrupción y los abusos, se convirtió en una sangrienta masacre de hombres blancos, y se auto nombró Túpac Amaru. Los indígenas daban así rienda suelta a un odio contenido durante siglos.

El movimiento liderado por el cacique Túpac Amaru, se inició en zona de Cuzco, en 1780, con ataques a corregidores, saqueos a obrajes y la ocupación de varios pueblos; pronto se extendió al sur del Perú y a los territorios aymaraes del Alto Perú, de donde provino el otro líder del movimiento, Túpac Katari.

Los indígenas declararon la “guerra a muerte” al español, proponiendo la supresión de los corregidores, de los impuestos a las ventas, de la mita de Potosí, de las aduanas, del repartimiento y del trabajo forzoso. Túpac Amaru trató de conseguir el apoyo de algunos criollos, pero éstos, temiendo la pérdida de sus propios bienes, se unieron a las fuerzas españolas.

Se auto nombró Túpac Amaru, queriendo así continuar con el espíritu de lucha del primer indio con ese nombre. Entre sus propuestas estaba lograr la igualdad para todos: blancos, mestizos, negros, indios y esclavos.


Los indígenas utilizaron diversas tácticas. Las principales fueron: el cerco (para aislar las poblaciones y no permitir que llegaran alimentos y refuerzos), la construcción de diques (para rompe los e inundar las ciudades sitiadas), los ataque; nocturnos (para aprovechar el factor sorpresa los simulacros de combates y de llegada de refuezos (para desviar la atención de los españoles).

El propio Túpac, viendo la carnicería que se estaba provocando, intentó detener semejantes actos de barbarie, pero no fue posible: “el monstruo se había despertado”. Solo se detuvo cuando en 1781, su ejercito improvisado de indígenas fue derrotado por el virrey del Perú. Entonces es juzgado y condenado a muerte. El castigo sería ejemplar y terrible.

Fue atrapado y descuartizado. No bien muerto, finalmente le remataron a garrotazos. Tupac-Amarú, se le condenó a ser descuartizado por cuatro caballos que tirarían de sus extremidades. Sus pedazos fueron repartidos por toda la provincia como aviso. Triste final para un hombre que solo pretendía acabar con las injusticias.

Fueron enviados inmediatamente desde el Cuzco 1.200 hombres a sofocar la rebelión, pero se vieron rodeados y obligados a rendirse. La sublevación se extendió hasta las provincias del norte del virreinato del Río de la Plata, y Tupac-Amarú atacó al Cuzco, siendo rechazado. Más tarde fue vencido por las fuerzas combinadas del Perú y de Buenos Aires (enviadas estas últimas por el virrey Vértiz).

El sentimiento de venganza contra los españoles quedó en esas regiones, donde halló más tarde eco entusiasta el movimiento de Mayo.

LA TRAGEDIA DEL INCA
Túpac Amaru fue, naturalmente, encarcelado y sometido a torturas e interrogatorios, para descubrir los alcances de aquella tremenda insurrección que estaba muy lejos de haber concluido. Pero el inca nada dijo, a nadie denunció. Sólo uno que otro quejido irresistible salió de sus labios. Varias veces intentó sobornar a los guardias, y en un pedazo de lienzo escribió un mensaje con su propia sangre, buscando una salida a su situación. Por una lima ofreció nueve mil pesos. Y por la complicidad del silencio, mucho más. Pero no resultó. Agotados los recaudos judiciales, se pronunció la sentencia:

Túpac Amaru debía presenciar la ejecución de su mujer, Micaela Bastidas, de sus hijos Hipólito y Fernando, y de sus principales colaboradores capturados. “Concluidas estas sentencias, se le cortará por el verdugo la lengua, y después amarrado o atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas fuertes, y de modo que cada una de éstas se pueda atar o prender con facilidad a otras que pendan de las cinchas de cuatro caballos; para que puesto de este modo, o de suerte que cada uno de éstos tire de su lado, mirando a otras cuatro esquinas, o puntas de la plaza, marchen, parían o arranquen de una vez los caballos, de forma que quede dividido el cuerpo en otras tantas partes…”

El viernes 18 de mayo de 1781 se cumplió la sentencia en la plaza del Cuzco. Como Micaela Bastidas no acababa de morir, ayudáronla los verdugos con puntapiés.

Y como las bestias no lograron despedazar el cuerpo del inca vencido, autorizó el visitador que se lo despedazase sin los caballos. Los cuerpos de Túpac Amaru y su mujer fueron llevados a Picchu, desde donde habían osado intimar rendición a la ciudad del Cuzco, y allí fueron quemados en una hoguera. Sus cenizas se esparcieron, arrojadas al aire, para escarmiento de todos. Y quizás desde entonces, Hispanoamérica sintió esas cenizas como un incentivo en su afán de libertad.

PARA SABER MAS…
(texto de un libro de Eduardo Galeano sobre Túpac Amaru)

“Atado al potro del suplicio. yace desnudo, ensangrentado. Túpac Amaru. la cámara de torturas de la cárcel del Cuzco es penumbrosa y de techo bajo. Un chorro de luz cae ¿obre el jefe rebelde, luz violenta, golpeadora. JoséAntonio de Areche luce ruluda peluca y uniforme militar de gala.

Areche. representante del rey de Esparta, comandante general del ejército y juez supremo, está sentado junto a la manivela. Cuando la hace girar, una nueva vuelta de cuerda atormenta los brazos y las piernas de Túpac Amaru y se escuchan entonces gemidos ahogados.

ARECHE (…) -¡Niégalo! Hemos encontrado esta proclama en tus bolsillos….’ Envuelta en la bandera de la libertad traías la mas cruel de las tiranías…. “Nos tratan como a perros” decías. “Nos sacan el pellejo”, decías.Pero ¿acaso alguna vez han pagado tributo, tú y la tuyos Disfrutaba del privilegio de usar armas y andar a caballo. ¡Siempre fuiste tratado como cristiano de linaje limpio de sangre! Te dimos vida de blanco y predicaste el odio de razas. Nosotros, tus odiados españoles, te hemos enseñado a escribir, ¿y qué escribiste? “¡Guerra!

“Has asolado el Perú. Crímenes, incendios, robos, sacrilegios… ¿Que la mita es un crimen y de cada cien indios que van a las minas vuelven veinte? ya he dispuesto que se extinga el trabajo forzado, ¿y acaso la aborrecida mita no fue inventada por tus antepasados los incas? Los incas… Nadie ha tenido a los indios en trato peor. Reniegas de la sangre europea que corre por tus venas. José Gabriel Condorcanqui Noguera…

Tu sentencia esta lista. Yo la imaginé, la escribí, la firme. Te arrastrarán al cadalso y el verdugo te cortará la lengua. Te atarán a cuatro caballos por las manos y por los pies. Serás descuartizado. Arrojarán tu tronco a la hoguera en el cerro de Picchu y echarán al aire las cenizas. Tu cabeza colgará tres días de una horca, en el pueblo de Tomta. y después quedará clamada a un palo, a la entrada del pueblo, con una corona de once puntas de fierro, por tus once títulos de emperador.

Enviaremos un brazo a Tlungasuca y el otro se exhibirá en la capital de Carabava. Una pierna al pueblo de Livitaca y la otra a Santa Rosa de Lampa. Serán arrasadas las casas que habitaste. Echaremos sal sobre tus tierras. Caerá la infamia sobre tu descendencia por los siglos de los siglos. (Enciende una vela y la empuña sobre el rostro de Túpac Amaru).

Todavía estás a tiempo. Dime ¿Quién continúa la rebelión que has iniciado? ¿Quiénes son tus cómplices? (Zalamero). Estás a tiempo. Te ofrezco la horca. Estás a tiempo de editarte tanta humillación y sufrimiento. Dame nombres. Dime. (.Acerca la oreja) Tu eres tu verdugo. indio carnicero.’…(Se aproxima. Espera. Sabe Dios los crímenes que arrastras. (Hace girar violentamente la rueda del tormento y se escucha un quejido atroz). No ibas a disculparte con silencios ante el tribunal del Altísimo, indio soberbio (Con lástima) Ah! me entristece que haya un alma que quiera irse así a la eterna condenación…(Furioso Por última vez! ¿Quienes son tus cómplices?

TÚPAC AMARU- (alzando a duras penas la cabeza, abre los ojos y habla por fin) -Aquí no hay más cómplice que tú y yo. Tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte.”

……………………………………………………………………………………………….

“Tupac Amaru declaró la guerra a muerte contra todos los españoles; […]. El intento de lograr la alianza con los criollos fracasó. La política social de Tupac Amaru era demasiado revolucionaria para satisfacer a alguien más que a los desposeídos. Atacó el traba/o forzado y prometió la libertad de los esclavos, o al menos de aquellos que entraran a formar parte de su ejército. Buscó la manera de destruir los obrajes y los repartimientos de comercio, mientras sus seguidores atacaban las ciudades blancas y sus habitantes de forma indiscriminada. Espantados por la magnitud de la rebelión, los criollos hicieron causa común con los españoles para defender su herencia. La Iglesia y el Estado, los criollos y los europeos, todos los que forman parte del orden establecido, cerraron filas en contra de Tupac Amaru y después de una violenta lucha en la que murieron 100.000 personas, la mayoría indios, el movimiento fracasó. […].

¿Aspiraba Tupac Amaru a la independencia? […] la libertad respecto a España era sólo una parte de su programa. La auténtica revolución era contra los privilegios de los blancos, ya fueran criollos o españoles, y su deseo final era acabar con el sometimiento de los indios. Se trataba esencialmente de objetivos de carácter social. En cuanto a la independencia, era poco probable que una rebelión india pudiera haber tenido las ideas, la organización y los recursos militares necesarios para tal causa. […]. A las revueltas indias les faltó otro ingrediente para obtener la independencia: la dirección criolla. Los criollos estaban inmersos en la estructura económica existente, y ésta se basaba en el trabajo indio en las minas, en las haciendas y en los obrajes. Y, pocos como eran, dudaron en ponerse a la cabeza de un movimiento que podían no ser capaces de controlar. La independencia, cuando llegó, se hizo sobre términos diferentes.

Las rebeliones del siglo XVIII no fueron propiamente hablando “antecedentes” de la independencia […]. Apelaban más a utopías sobre el pasado, a una época dorada precarolina en la que la centralización burocrática y la opresión impositiva eran desconocidas. Sin embargo, aunque los insurrectos no formularon ninguna idea de independencia, colaboraron en crear un clima de opinión que los presentaba como un reto fundamental al sistema tradicional.”

JOHN LYNCH.
“Los orígenes de la independencia hispanoamericana”.
En Leslie Bethell, editor. Historia de América Latina de la Universidad de Cambridge,
Barcelona, Crítica, 1991.

La Trata de Negros El Negocio de la venta de Esclavos en América

La Trata de Negros El Negocio de la venta de Esclavos en América

La trata de negros, consecuencia de la mortal dad que hizo estragos entre los indios, y también, de manera imprevista, de las campañas emprendidas en favor de ellos, data de principios del s. XVI.

América tenía necesidad par sus plantaciones tropicales de aquella mano de obra tan resistente, y todo el mundo, desde la iglesia al rey de España, aprobó la deportación de los africanos. En 1650, eran ya une 100.000 los llegados al Nuevo Mundo.

Un tráfico antiguo La idea de ir a buscar esclavos a la selva no era ni nueva ni europea. Las flotas egipcias d la Antigüedad secuestraban ya a los negros que vivían en las proximidades del mar Rojo.

A partir del s. VIII, los árabes llegaron a hacer de eh. ana especialidad. Saliendo de Sofala o de Zanzíbar, establecimientos instalados en la costa africana oriental, los esclavos convergían hacia, la isla de Socotora, de donde eran reexpedido hacia Egipto, Persia o la India.

Otros musulmanes hacían atravesar a sus cautivos, en larga columnas, el desierto del Sahara, antes de proceder a venderlos en los puertos del Maghreb

Los negros en América En Occidente, la trata comenzó a finales di la Edad Media. Los primeros cargamentos de mano de obra negra llegaron a Lisboa en 1444 y fueron empleados en las grandes propiedades. En el curso de sus viajes, Vasco de Gama comenzó a traerse algunas «muestras» a Portugal. Cuando América se abrió a los esclavos africanos, Portugal, que desde el Tratado de Tordesillas tenía las manos libres en África, se convirtió en el primer proveedor. El monopólico de este tráfico le fue concedido inicialmente por el rey de España mediante un contrato, el de asiento, que después sería cerrado con los holandeses, los franceses y, más tarde todavía con los ingleses. En todo el flanco norte de Europa se amasarían, de tal manera, fabulosas fortunas con esta nueva forma de comercio.

Los historiadores dudan sobre la importancia que tuvo la trata de negros en dirección a los países musulmanes. La realidad es que no se encuentran huellas apreciables en las actuales poblaciones del Próximo Oriente. Aunque esto sea así, no cabe duda de que la demanda de esclavos existía en Arabia, que también servia de foco de atracción en lo referente a las exportaciones destinadas a Persia o a la India. Y así, se estima que fueron cerca de dos millones por siglo los esclavos deportados durante la Edad Media, entre los procedentes del Sudán y los de los puertos del Magreb. La trata árabe recuperó todo su anterior vigor en el s. XIX, cuando se puso fin al tráfico europeo.

La madera de ébano Los negreros sustituyeron pronto el aprovisionamiento por la captura directa. En efecto, preferían entenderse directamente con los reyezuelos indígenas, que les vendían sus prisioneros de guerra y, a veces, hasta sus propios súbditos. Como la demanda crecía sin cesar, las expediciones debieron internarse cada vez más profundamente en la selva. Empezaban por enmudecer a los «tam-tam» de alerta, y a continuación ponían cerco al poblado.

Comenzaba entonces para las familias cautivas una marcha agotadora hacia un océano cuya existencia ignoraban a veces. En la playa, los prisioneros eran entregados a los hombres blancos, a cambio de tejidos, de armas o de caballos, a razón de uno por cada diez esclavos. Una vez examinados por el cirujano de a bordo, marcados con hierro al rojo y encadenados de cuello, pies y manos, los negros eran hacinados en el navío que partía para América. La duración del viaje, cuando el tiempo era favorable, variaba de 35 a 50 días, según que el destino fuera Pernambuco o Río. Una vez llegados a puerto, los esclavos que habían sobrevivido a la travesía eran reunidos en un campamento, donde reposaban, se limpiaban y sanaban antes de la venta de remate. De tal manera, eran objeto del mismo tipo de comercio que cualquier especie de animales: varilaciones de los cambios, compras especulativas, comisiones a intermediarios,etc.

¿Cuántos negros fueron deportados? El número total de esclavos negros es difícil de evaluar. Parece que fueron más de 12 millones los africanos deportados de África a América entre los s. XVI y XIX. Solamente entre 1735 y 1785, Carolina del Sur dio acogida a unos 45.000. La esclavitud fue también muy importante en los países árabes, y duró hasta el s. XIX. Cerca de 18 millones de negros se vieron arrancados, de tal manera, de las regiones comprendidas entre el Nilo y el Níger. Estas impresionantes cifras explican por sí solas que África fuera el único continente en el que la población no aumentó entre los s. XVI y XIX. La demografía africana llegó a conocer un descenso entre 1750 y 1850.

¿Cómo eran transportados? Los traficantes utilizaban las más de las veces navíos de carga acondicionados para la trata. Los mejor equipados eran los portugueses, pues sus carabelas podían transportar’ hasta 500 esclavos. Sobre navíos más pesados, los holandeses no solían cargar a más de 300. Encadenados, durante el trayecto, los negros iban tumbados en entrepuentes cuya altura nunca excedía de 1,50 m. Las condiciones higiénicas resultaban atroces, y las epidemias fueron muy numerosas. La alimentación, formada por los llamados «víveres de negros», se componía sobre todo de habas, arroz y mandioca.

La trata no comenzó con la llegada de los mercaderes europeos. Desde muchos siglos antes, la esclavitud era una práctica corriente entre los africanos. Prisioneros de guerra, condenados de derecho común y deudores, eran vendidos como esclavos. Pero, a pesar de que fuesen tratados como inferiores, éstos no dejaban nunca de formar parte de la comunidad. En efecto, podían volver a comprar su libertad, así como cultivar un particular pedazo de tierra. Al integrarse a estas prácticas ancestrales, los europeos las destruyeron, provocando la decadencia de las sociedades africanas?

¿Qué era el comercio triangular? Era la forma más lucrativa del comercio marítimo. Bajeles de Nantes, Amsterdam o Liverpool salían de Europa cargados de pacotilla, e iban en busca de un cargamento de negros a las costas de África. A continuación se dirigían hacia las «Islas» (Antillas), Brasil o América del Norte. Con el producto de la venta de los esclavos negros, los barcos cargaban sus bodegas de azúcar, de ron, de café y de cacao, que a continuación eran vendidos en Europa. A pesar del 30 por 100 de esclavos que por término medio se perdía, el comercio triangular supuso fabulosos beneficios a sus comanditarios, y constituyó la fortuna de los puertos franceses del litoral atlántico.

¿Se mezclaron los negros con los americanos? La América anglosajona era resueltamente hostil a las mezclas de razas, pero los españoles y portugueses toleraron siempre el mestizaje. Los colonos que llegaban a las nuevas tierras sin mujer tomaban esposa o concubinas entre las indias o las negras. De ello resultó una asombrosa mezcolanza de poblaciones y numerosos grupos de individuos de «sangre mezclada», que eran despreciados en mayor o menor medida. El hijo de un español y una negra era un mulato; el de una negra y un indio, un lobo; el de un español y una india, un mestizo, etc.

¿Quiénes eran los «voluntarios»? Otro tipo de mano de obra que era posible encontrar, sobre todo en las Antillas y en la América del Norte, fueron los «voluntarios”. Con frecuencia se trataba de franceses desprovistos de recursos que recibían de un «armador el préstamo del precio de su viaje a Quebec o a las «Islas». A cambio, quedaban obligados a trabajar en las tierras de un propietario de plantación durante tres años, tiempo durante el cual no eran retribuidos. Muchos fueron los que se comprometieron a tal acuerdo de manera colectiva, y algunos de ellos se desplazaron con sus mujeres y sus hijos.

¿Se evadían los esclavos? Muchos esclavos de América prefirieron la huida a la servidumbre, y se internaron en el corazón del continente o de las «Islas». Se les llamó «cimarrones». Retornados a la vida salvaje, reconstruyeron en plena jungla verdaderas tribus fundadas sobre la caza y la pesca. que pronto simpatizaron con los indios. En América del Norte, los esclavos intentaban franquear la frontera que separaba los Estados libres de los Estados esclavistas. Para ello utilizaban el underground railroad, red de ratas secretas por las que los conducían los especialistas. Se estima en unos 75.000 el número de los que utilizaron dicha red en la primera mitad del s. XIX.

¿Eran seres primitivos los negros? Unánimemente despreciados, los negros ocupaban la parte más baja de la escala en la jerarquía social colonial. Sin embargo, los antropólogos han podido establecer que los esclavos procedentes de los pueblos bantú y sudanés eran con frecuencia más civilizados que la mayoría de los indios. Mientras que los aztecas y los incas, por ejemplo, seguían en la edad de bronce, los africanos trabajaban ya el hierro. Y mientras que muchas tribus americanas vivían de la recogida de frutos, los negros eran agricultores. Mezcla de animismo y de Islam, la cultura africana resultaba, de hecho, muy compleja y su riqueza se revelaba, sobre todo en la música, más profunda y menos afectada que la de los indios.

Critica al Comercio de Esclavo

Tácticas Bélicas y Tecnología en la Guerra Civil Americana

Tácticas Militares y Tecnología en la Guerra Civil Americana

La Primera Guerra Contemporánea: Son varios los datos que certifican a la Guerra de Secesión Americana, como la primera guerra moderna. Fue la primera en que combatían ejércitos de ciudadanos comunes y no soldados profesionales. No fue la típica contienda Europea motivada por derechos Regios sobre determinados territorios. Como lo había sido la Guerra de Crimea, antecesora de la Guerra de Secesión.Si no que existía un componente ideológico. El resultado del conflicto se tenía que dar en el campo de Batalla, no se planteaban negociaciones alternativas a las que las bayonetas imponían. Fue una guerra donde importó la estrategia sobre la táctica.

Pues ganó quien más capacidad de aguante tuvo, quién más industria tuvo, quien más capacidad tuvo para reponer con hombres nuevos las victimas de los campos de batalla. La Guerra Total aparece, Sherman en su “avance hacia el mar” destruyó todo lo que pudo, entendiendo que lo no devastado podía servir para el enemigo.

Por vez primera se emplea el telégrafo y el ferrocarril en las operaciones militares. Si bien el componente tradicional no desaparece, todavía las ordenes en el campo de batalla y los transportes necesitaban del componente animal. Se utilizaron por vez primera barcos metálicos, aunque el bloqueo se hizo enteramente por los tradicionales barcos de madera y de vela.

En esta guerra apareció el rifle de retrocarga, la ametralladora e incluso el submarino, la bomba de relojería  y las minas, tanto de tierra como submarinas. Aunque las últimas no fueron decisivas. Y si cuestionadas pues dañaban el orden moral de la guerra y eran consideradas como herramientas bárbaras. Además no se las consideraba como elementos decisivos para la guerra.

la guerra de secesion americana

La importancia estratégica del ferrocarril.

Cuando el general Johnston trasladó rápidamente en tren a más de 8.000 hombres desde el Valle del Shenandoah  para reforzar al ejército confederado en Bull Run, dio al mundo la primera demostración de la importancia estratégica de los ferrocarriles en tiempos de guerra. Los observadores europeos estuvieron presentes en esta guerra, de ahí que el ejercito Prusiano se movilizará contra Austria poco antes de la Batalla de Sadowa (1866), en ferrocarril, siendo este el primer caso europeo. Estados Unidos poseía unas 30.000 millas de vías.

Las tres cuartas partes en el Norte. Las líneas férreas federales, que enlazaban la costa atlántica con el valle del Mississippi, se usaron a destajo durante la guerra para el movimiento de tropas y suministros.

La red se fue desarrollando constantemente: se tendían vías y se construyeron locomotoras y vagones  a modo de auténticos hospitales rodantes. El Sur con menos tendido férreo trabajó en su red ferroviaria, con el problema de depender anteriormente del Norte, y por tanto sin ninguna industria de ese tipo.

No se construyeron nuevas líneas durante la guerra: todas las nuevas líneas tendidas para el servicio de las tropas se construyeron a expensas de una longitud equivalente de trazado en alguna otra parte. Como las líneas férreas fueron tan importantes se convirtieron en objetivos militares. No sólo se destruyeron locomotoras y puentes, también vías. Los raíles eran arrancados, arrojados a hogueras hechas con los  travesaños, deformados y enroscados a los árboles para volverlos inutilizables.

La comunicación a través del telégrafo.

El telégrafo eléctrico jugó un papel importante para enviar órdenes y recibir informes durante la Guerra Civil. Ambos bandos hicieron pleno uso de las redes telegráficas civiles existentes al principio de las hostilidades y las desarrollaron y ampliaron a medida que crecía el conflicto. El Norte  capitalizó el telégrafo  más que el Sur, y creo durante la Guerra 15.000 millas más de tendido.

Esta rama del servicio de señales federales, aunque conocido como Cuerpo Telegráfico Militar, estaba formada por civiles que informaban al centro telegráfico instalado en la Secretaría de Guerra. Los mensajes eran transmitidos en código Morse, y los más importantes era cifrados. Para evitar la rotura accidental de estos cables, se utilizó el cable aislado. Cada cuerpo de Ejército utilizaba este sistema, conectados entre sí y con destino a Washington. Pronto esta medida se convirtió en norma de los ejércitos. Ambos bandos trataban de intervenir los cables contrarios en un intento de espionaje.

Para hacer señales de alcance corto en zonas operativas, los dos ejércitos confiaban en un sistema que empleaba banderas durante el día y antorchas o luces de colores durante la noche. El Ejército confederado fue el pionero en este sistema. Luego lo copió la Unión. Los señalizadores trabajan desde cimas de colinas, altos edificios o torres especialmente construidas. Los mensaje se podían leer fácilmente con un telescopio. Los mensajes importantes se enviaban cifrados.

Espionaje.
El primer reconocimiento de los movimientos de tropas enemigas desde un globo tripulado se hizo durante este conflicto. Los pioneros fueron los hombres de la Unión. Utilizados durante la campaña peninsular de McClellan. Los globos una vez en el cielo atraían los disparos. Los globos de la Unión tenían mecanismos portátiles para fabricar oxigeno, lo que facilitaba los movimientos para elegir el mejor campo de visión. Una vez en tierra un mensaje telegráfico avisaba al mando. Los Confederados sólo poseían un globo, hecho a partir de vestidos de seda donados por las damas del Sur. Al no tener un equipo de gas portátil debía ser inflado en Richmond y desde allí por otro trasporte al frente.

Los generales de ambos bandos eran conscientes de la importancia de conocer las fuerzas e intenciones del enemigo. Ambos bandos emplearon espías civiles, hombres y mujeres que se arriesgaban a la pena de muerte si eran capturados, y de hecho muchos fueron ahorcados, los periódicos también jugaron un papel importante al proporcionar inconscientemente información valiosa a los ejércitos enemigos, dado que no existía un sistema riguroso de censura, los periódicos imprimían lo que querían, y los comandantes utilizaban rápidamente los hechos militares divulgados de esta forma.  De ahí la labor de Seward en el cierre de algunos diarios.

El general Lee confiaban en la caballería para vigilar al enemigo y extraer información sobre movimiento y número de tropas. El Sur confió plenamente en está táctica, aunque hubo momentos como en Gettysburg donde la caballería obligó a luchar en un terreno no deseado por Lee, pues las fuerzas de la Unión habían ocupado las alturas, de fundamental valor estratégico.

La Confederación nunca intentó organizar una oficina central de inteligencia. La Unión decidió utilizar los servicios de una agencia de detectives situada en Chicago dirigida por Allan Pinkerton. Éste era amigo del general McClellan, por desgracia sus agentes carecían de experiencia para calcular el número de hombres y siempre daban estimaciones infladas sobre el número de fuerzas del Sur. Esto motivó que McClellan se comportará con una cautela injustificada. La destitución de McClellan motivó que la agencia de Pinkerton no trabajará más para el ejército. Habrá que esperar hasta 1863 cuando la Unión se decida a crear una Oficina de Inteligencia.

La ingeniería militar.

Los ejércitos no podían siempre confiar en los puentes o los vados para cruzar los diversos ríos de las zonas de guerra. A veces estos estaban  destruidos o demasiados bien defendidos. La respuesta militar a este tipo de dificultades fueron los pontones. Para sortear los ríos se emplearon barcazas pontones hechas de tela goma india, gutapercha (una sustancia parecida al plástica) y acero corrugado.

Aunque fue el pontón de madera el que se usó más. Estos pontones eras transportados por mulas en carretas especiales tiradas por seis mulas: el equipo auxiliar se transportaban en carretas. En la orilla del río, los pontones era introducidos en el agua por los pontoneros, eran colocados en posición a base de remos, y se anclaban paralelos unos a otros. Luego se colocaban tablones y el resultado era un camino que permitía el cruce del río.

Al principio de la guerra, el conflicto de movimientos no hizo necesario a las trincheras. Con el paso del tiempo los soldados, que odiaban cavar, comprendieron que tal instrumento podía ayudarlos a sobrevivir. Fue el Ejército Confederado el primero en apreciar las ventajas de la lucha de trincheras. Los defensores podían oponerse a una fuerza tres veces superior y causar enormes bajas a sus atacantes con un coste propio mínimo.

El General Lee consciente de la superioridad numérica de los Federales fue el mayor defensor de este método de lucha, pese a que al principio la detestara. A medida que la guerra avanzaba, las tropas de ambos bandos solían construir defensas dondequiera que se detuviesen. Los confederados parecían más rápidos en este trabajo. Durante la campaña de Petersburg, federales y confederados vivían en trincheras a prueba de bombas y dirigían complicadas redes de fosos para rifles y cañones emplazados en lugares donde podían dominar extensiones despejadas. Los accesos estaban protegidos con filas de troncos rematados con afiladas estacas de madera.

La ayuda en campaña.

Las autoridades de la Unión y la Confederación se aplicaron a la tarea de cuidar a los cientos de miles de enfermos y heridos que fueron bajas en este conflicto. Sin embargo, muchos pacientes murieron y otros sufrieron, sobre todo porque los conocimientos médicos de la época no comprendían el uso de antisépticos y vendas e instrumentos esterilizados, ni reconocían la importancia de la higiene y la aplicación de la ciencia sanitaria.

El Departamento Médico de los Estados Unidos y el Servicio Médico de los Estados Confederados del Sur fueron organizados cada uno al mando de un Cirujano General, y proporcionaron primeros auxilios en lo campos de batalla, transporte en ambulancias, hospitales de campaña y generales, más cuidados diarios a las tropas.

La Unión empleó a 10.000 cirujanos, los Confederados a 4.000. Muchos de estos doctores fueron enviados al frente o cerca de él y aunque generalmente eran considerados no combatientes muchos resultaron muertos o heridos. Cuando una batalla estaba en curso, era habitual que el cirujano de un regimiento estuviera en el centro. Lo acompañaba un enfermero, con una mochila de campaña de 10 kilos, y los encargados de enfermería (camilleros y encargados de las ambulancias) El cirujano asistente aplicaba vendaje temporales y enviaba a los heridos a un hospital de campaña emplazado por el cirujano en la retaguardia.

Después de 1862, los hospitales de campaña federales fueron organizados por divisiones o Cuerpos. Estos hospitales de campaña estaban a menudo cerca del fuego del campo de batalla, con lo cual resultaban el doble de peligrosos. Además importantes operaciones, sobre todo amputaciones, se hacían sin ninguna higiene. Con lo cual es importante el número de victimas en los postoperatorios. Era normal sobre todo en las ciudades, que grandes edificios fueran transformados en hospitales. El transporte a estos establecimientos se hacía por medio de ambulancias, que no eran sino vehículos acolchados empujados a caballo, aunque también era frecuente la utilización del tren.

Como la guerra era cada día más larga, las listas de bajas eran cada vez más amplias, así se tuvo que recurrir a construir nuevos edificios. Estos era edificaciones de un solo piso, bien ventilados y calentados, con camas limpias y comida nutritiva. El más importantes de estos es el de “Chimborazo” en Richmond.

La anestesia todavía no era muy conocida, lo más parecido era el cloroformo. Así que la ingestión de alcohol o operar sin anestesia era uso común. El Sur se vio con problemas para obtener medicinas vivía de la compra a Europa, con el riesgo del bloqueo. Como anécdota muchas damas vivían del contrabando cosiendo bajo sus enaguas las medicinas. Ante tal situación se revitalizó el uso de la medicina natural.

La difícil situación en la que se encontraban los soldados en el trascurso de las hostilidades, motivaron que las autoridades se preocuparan por aliviar la situación de los soldados. Fue el Gobierno Federal el que organizó este apoyo.

En Junio de 1861 se creó la Comisión Sanitaria para recaudar fondos privados y trabajo de voluntarios con el propósito de mejorar la salud y la higiene en los campamentos del ejército y en buscar en general el cuidado y la comunidad de las tropas. Además sus agentes en el frente se encargaban de la higiene en los campamentos y entregaban “extras” a los soldados, la Comisión se encargaba de los cuidados alimenticios, suministros médicos, hogares de recuperación para los heridos, alojamiento para las tropas en tránsito, un valioso directorio de todos los heridos en los hospitales de la Unión, y servicios de consulta gratis para todo el personal militar y su familias.

La Comisión Cristiana se encargaba del bienestar moral de los soldados. Formada en 1861 por la Asociación Juvenil Cristiana, su labor en el frente era distribuir biblias, libros de himnos y tratados religiosos, cuidando a los heridos y administrando a los moribundos. No sólo eso, también suministros hospitalarios, carretas de café, materiales de escritura y sellos gratis para los soldados, y salas de lectura en los campamentos permanentes. Esta organización funcionaba con contribuciones voluntarias. El Sur no gozaba de instituciones similares, existían pero en el ámbito local.

 La primera guerra fotografiada.

La fotografía apenas llevaba 30 años como ciencia, arte o medio de representación. Pero fue en la Guerra Civil Americana cuando además sirvió como documento gráfico,  como medio de representación de la realidad. Junto a militares aparecieron unos hombres que iban acompañados de extraños aparatos: cámaras fotográficas, cuartos oscuros. Eran los primeros corresponsales de guerra.

Las fotografías de acción eran imposibles porque la exposición de diez segundos requerida por el proceso de placa húmeda de la época difuminaba todo el movimiento. Las fotos solían representar la vida de cotidiana de los soldados, y sobre todo los campos después de la batalla. Estas fotos no gustaron al público pues la cruda realidad destruía los ideales románticos de la Guerra. Estas fotografías no se podían reproducir en los periódicos, pues las técnicas de la época no lo permitían, pero muchas fotografías sirvieron de base para grabados.

De los fotógrafos más importantes de la guerra tenemos a Mathew Brady. Brady y sus ayudantes viajaron con el Ejército de la Unión, trabajando en estudios instalados en vagones. A pesar de las grandes dificultades y riesgos que corrían, consiguieron tomar más de 3.500 fotos de los campos de batalla y de los soldados durante las actividades cotidianas.

Victimas Confederadas después de la Batalla de Gettysburg.

La Identificación de los muertos.

A medida que la Guerra Civil ganaba impulso, se libraron grandes batallas con más de 100.000 hombres. La tarea de identificar los restos de los soldados se hizo cada vez más dificultosa para los grupos de enterradores. Algunos soldados, temiendo que nunca se encontraran sus cadáveres si les mataban, llevaban alrededor del cuello pequeñas chapas de madera con su nombre y unidad inscritas. Algunas empresas comenzaron a vender placas de plata o metálicas, por lo general éstas estaban lejos del poder adquisitivo de los soldados. Grant ordenó que sus hombres llevaran una hoja de papel cosida a la guerrera con sus datos de identificación.

Costos de la Guerra Civil Americana Gastos, Muertos y Heridos

Costos de la Guerra Civil Americana

Al comienzo de la guerra Lincoln y el Congreso dejaron claro que su único objetivo era mantener la supremacía de la Constitución y conservar la Unión. Consciente de la necesidad de contar con la lealtad de los estados esclavistas fronterizos, el presidente fue muy cauto al tratar el tema de la esclavitud, pero finalmente, el 1º de enero de 1863 entró en vigor la proclamación de Emancipación de los esclavos estadounidenses, que el Presidente defendió como necesidad militar. La abolición definitiva de la esclavitud fue ratificada en diciembre de 1865, cuando fue aprobada la 13ª Enmienda de la Constitución. Finalmente, la Guerra Civil estadounidense supuso la libertad para casi cuatro millones de negros.

¿Si la guerra era por la esclavitud que pasó con los negros? Los negros desde el principio estaban deseosos por entrar en las filas de la Unión, pero el gobierno se mostró reacio a la inclusión de éstos. A medida que captar voluntarios era cada vez más difícil, la Unión aceptó la inclusión de estos en las filas Federales. Así se creó la US Colored Troops.

Eran considerados soldados de segundas categoría, mal pertrechados y haciendo casi siempre el trabajo sucio, incluso cobrando la mitad de lo que ganaban los blancos. Con el tiempo y por su valentía se les equiparó el sueldo, y fueron de los primeros ciudadanos de derecho de la Unión. Pero no sólo la Unión tuvo en sus filas soldados negros, pocos meses antes de acabar la Guerra el Sur permitió la existencia de compañías negras, dada la tarea cada vez más dificultosa de reclutar hombres. Ofrecían a estos soldados la libertad a cambio de alistarse. Estos hombres no pudieron ejercer un servicio activo pues ya era demasiado tarde.

Pese a que la Guerra acabó con la esclavitud, la libertad de los negros tardó en llegar otros 100 años. Los negros que optaron por vivir en el Sur, vivieron con muy pocos derechos, así entendemos la lucha de los derechos civiles que tuvo lugar en los años 60. De todas formas y gracias al principio democrático, la Unión y su Constitución, definieron sus espacios para poder luchar por la inclusión de este sector social en la legalidad vigente.

El Sur verá como el Ejército federal se aposenta en sus tierras, instituyéndose un gobierno militar por el espacio de una década. La Guerra Civil acabó con el modo de vida del Sur. En cierto modo comienza una nueva “esclavitud” la asalariada. Todos somos iguales, pero ahora las diferencias se marcarán por las de la clase. Según un Magistrado de la Corte Suprema:

…por todas partes había en la gente un sentimiento de profunda inquietud. La nación se había librado de la esclavitud humana…, pero existía la convicción general de que el país estaba en grave peligro de otra forma de esclavitud: la esclavitud que resultaría de la concentración de capital en manos de unos pocos”.

En términos de vidas humanas, La Guerra Civil es el conflicto más costosos en el que se han enzarzado los americanos. Los Estados Unidos y los Estados Confederados tenían, entre ambos, una población de 32.300.000 habitantes. Entre 1861 y 1865 el Norte y Sur movilizaron, respectivamente, 2.777.304 y 1.400.000 hombres, cuya media de edad estaba en los 26 años. Murieron unos 600.000 hombres (360.222 federales y 258.000 rebeldes) Las estadísticas se amplían si sumamos 471.000 heridos. Lo que supone un millón de bajas.

Grandes territorios de Richmond, Charleston, Atlanta, Mobile y Vicksburg quedaron en ruinas. El campo por el que cruzaron los ejércitos contendientes acabó lleno de plantaciones asoladas, casas y graneros arrasados, puentes quemados y líneas de ferrocarril destrozadas. Muchas cosechas fueron destruidas o confiscadas, y gran parte del ganado se perdió.

Más de cuatro billones de dólares en propiedades desaparecieron a causa de la emancipación, la repudiación de bonos y monedas confederadas, la confiscación de la producción de algodón y los destrozos de la guerra. El costo monetario de la guerra fue aterrador. Los préstamos e impuestos aplicados por el gobierno federal, fueron de cerca de 3 mil millones de dólares y el interés de la deuda de guerra añadió 2800 millones de dólares. Por tanto desde el punto de vista financiero, se calcula que los cuatro años de conflicto costaron a la Confederación 4.000 millones de dólares, y a la Unión 16.000 millones de dólares.

Los problemas materiales pudieron resolverse, no así los morales. La violencia, destrucción y odio llegaron a la categoría de virtudes. Los vicios marcaron más de una generación. Y sin duda las atrocidades cometidas fueron el antecedente de las guerras del Siglo XX. A pesar de todo fue una guerra puente entre la atrocidad y la última guerra de caballeros. Los asedios y capitulaciones se desarrollaron siguiendo estrictamente las reglas bélicas; los prisioneros se intercambiaban y se liberaban bajo palabra.

Política Americana Durante la Guerra de Secesion

Política Americana Durante la Guerra de Secesion

La política durante la Guerra: La inacción de McClellan intensificaba las dificultades políticas de Lincoln. El Presidente era desafiado en su propio partido por los conservadores y por los radicales. La presión principal que ejercían al presidente era en materia de la esclavitud. Algunos de estos radicales insistían al gobernante en emancipar a los esclavos y darles armas. Lincoln era consciente que tal medida podía suponer el descontento de los Estados de Frontera, de gran importancia estratégica. Pero en la Unión, pese a las diferencias todos tenían el objetivo común de ganar la guerra. En cambio Davis se encontraba con los problemas de las prerrogativas estatales, cada estado a su modo quería una guerra y unos intereses.

guerra de secesion en ee.uu.

Pero la Guerra no impidió que se celebraran las elecciones. Lincoln fue elegido candidato por parte del partido Republicano, apoyado por algunos Demócratas favorables a la Guerra, de ahí que su  vicepresidente fuese el demócrata de Tennessee, Andrew Jhonson. Sin embargo a las pocas semanas que la Convención Republicana eligiera a Lincoln, una facción de su partido, compuesta en su mayoría de radicales abolicionistas, amenazó la elección del Presidente.

Esta situación fue originada por las disensiones entre miembros del Gobierno sobre cómo se debía llegar a la reconstrucción de la Unión después de la guerra. Siendo los radicales los que pretendían una paz más dura para el Sur.

Según Lincoln su lenguaje se parecía más al del Conquistador que al del Unificador. Por el partido demócrata se eligió como candidato al general McClellan. Mientras tanto Jefferson Davis seguía insistiendo en que para lograr la Paz, el Sur debía ser independiente.

Al final Lincoln consiguió la reelección. Davis vio como el Sur se hundía rápidamente, no se había logrado el reconocimiento extranjero, el bloqueo, la destrucción de Atlanta (único centro industrial del Sur), y la marcha de Sherman hacia el mar que dividirá el Sur en tres partes. El Sur estaba tan desesperado que ofreció a las potencias europeas la abolición de la esclavitud a cambio del reconocimiento.

La política exterior.

Los demócratas europeos eran firmen defensores del ideal republicano que dominaba en los Estados Unidos desde su Constitución. Las elites europeas conservadoras veían con recelo el potencial de este joven país. En Inglaterra los conservadores eran más proclives a la causa del Sur, no así los liberales. Los empresarios y comerciantes favorecían un Sur independiente, ya que en el futuro sería el suministrador ideal de materias primas, además este nuevo estado debía contar con buques ingleses, así estaría más sujeto al dominio inglés.

Los lideres de la incipiente clase obrera industrial, ya sean Karl Marx o Bakunin, se dividían por un bando u otro. Así para Marx la victoria del Norte suponía el triunfo de la clase obrera industrial (motor de la revolución), mientras que para el teórico anarquista, el Sur estaba sustentando por una base agraria, y el discurso agrario estaba en el ideal anarquista.

La política exterior y económica del Sur versaba en la importancia de esta región como centro algodonero mundial. El gobierno retiró su principal producto de los mercados extranjeros, y limitó el cultivo. Demasiado tarde cambió su política algodonera y compró algodón para explotarlo o para tener la seguridad contra prestamos extranjeros. Por un lado el bloqueo, y por otro que la principal compradora Inglaterra plantará su propio algodón en sus Colonias (India y Egipto) sobre todo el país hindú que tras la rebelión de los Cipayos (1857) había pasado al control de la Corona Inglesa, esto explica parte del fracaso del Sur. La Confederación siempre esperó el reconocimiento y el apoyo del extranjero, especialmente de Gran Bretaña y Francia, el anhelo consistía en que ambas potencias rompieran el bloqueo para conseguir algodón.

Esa esperanza se cifraba principalmente en la dependencia de ambos países del algodón sureño para sus industrias textiles. Cuando Gran Bretaña y Francia declararon formalmente su neutralidad en 1861, ese acto constituyó el reconocimiento de la Confederación como poder beligerante, lo que levantó una vigorosa protesta del gobierno de Lincoln. Cuando en 1861 dos representantes confederados fueron sacados a la fuerza del vapor inglés Trent por autoridades unionistas, Lincoln los liberó en respuesta a la presión británica. Con la invasión de Maryland por parte de las tropas de Lee, Napoleón III insinuó a Seward que debía reconocer la independencia de los Estados del Sur, esperando el Emperador galo que Inglaterra hiciera lo mismo.

Una tercera ronda de crisis exteriores resultó por las fallas de los generales de la Unión. La destitución de McClellan por Burnside, aunque decidido, su incompetencia llevó a una de las mayores derrotas de la Unión en Fredericksburg. Europa animada por la indefinición del resultado de la guerra y la aparente debilidad que parece el Norte, decide intervenir en la crisis mexicana, saltándose los principios de la “Doctrina Monroe”. La Confederación ofreció el apoyo al nuevo Emperador de México.

Disimuladamente España había vuelto a tomar posesión de Santo Domingo. Habrá que esperar a las decisivas derrotas de la Confederación en Gettysburg y Vickisburg para que Europa reconsiderara su posición hacia el Sur. Los barcos construidos en Inglaterra:Alabama y Florida estaban destruyendo naves de la Unión, en 1863 Gran Bretaña accedió a prohibir la construcción de barcos confederados en sus astilleros. Lo mismo hizo el emperador francés en sus astilleros.

La diplomacia del algodón de la Confederación fue saboteada de diversas maneras. Antes de que estallara la guerra, las manufacturas textiles británicas habían almacenado grandes cantidades de algodón. Además, Gran Bretaña y el Norte estaban comprometidos en un comercio rentable para ambos: el norte compraba armas y manufacturas y Gran Bretaña trigo. Finalmente, con la proclamación de la Emancipación de los esclavos, la opinión pública internacional se decantó por la causa de la Unión.

Desarrollo de la Guerra Civil Norteamericana

Desarrollo de la Guerra Civil Norteamericana

Desarrollo de la Guerra de Secesión:r Desde que comenzó la guerra, Washington fue ocupada por 35 mil voluntarios de la Unión. Periódicos y Congresistas estaban deseosos de entrar en acción y acabar de una vez con todas con la rebelión. Pronto Lincoln dio ordenes a sus generales de lograr hacer efectiva la consigna de esos días “A Richmond”, en contra de la opinión del Estado Mayor de la Unión que consideraba a estas tropas poco preparadas.

En mayo de 1861 las tropas de la Unión, al mando del general Irwin McDowell, avanzaron sobre Virginia y se dirigieron hacia Manassas, base del principal ejército confederado de Beauregard.

Estaban mal preparadas las tropas de ambos bandos, tenían sus respectivos oficiales tan poca costumbre de mandar a tantos soldados, eran tan semejantes las banderas, y tan variados los uniformes en un mismo ejército (Azul, el verde de los Tiradores de Precisión, el rojo de los Zuavos de Nueva York) que se produjo una confusión terrible. La batalla inicialmente del lado de la Unión, pronto se estrelló contra las tropas del mítico“Stonewall” Jackson siendo derrotadas por éste el 21 de julio en la primera batalla de Bull Run.

La derrota de la Unión vuelve a amenazar la integridad de la Capital. Después de esta batalla, Lincoln sustituyó a McDowell por el general George B. McClellan como comandante del recién creado Ejército del Potomac, procediendo éste a su inmediata reorganización.

escena de la guerra de secesion

El teatro naval de la guerra se centra en el bloqueo.

Al principio de la guerra el aislamiento del Sur no fue efectivo, habrá que esperar hasta 1863. Uno de los mitos de la guerra civil es el enfrentamiento entre el Merrimac y elMonitor, era la primera vez en la Historia en que dos barcos metálicos se enfrentaban entre sí.

Con el Ejército del Potomac reorganizado, McClellan avanzó en la primavera de 1862 hacia la península situada entre los ríos James y York con la intención de marchar sobre Richmond. En la batalla de Fair Oaks y Seven Pines (31 de mayo-1º de junio) se repelió un ataque confederado y se eligió a Lee, como comandante del Ejército del Norte de Virginia, para sustituir a Joseph E. Johnston que había resultado herido.

En junio el ejército de McClellan se aproximó a Richmond. Mientras tanto, el general “Stonewall” Jackson hizo avanzar su ejército confederado hasta el valle de Shenandoah y cruzó el Potomac, por lo que el gobierno negó a McClellan los refuerzos que él creía necesarios para atacar Richmond.

La estrategia de Lee se sustentaba en la base de la inferioridad numérica de los hombres del Sur, con lo cual sus movimientos de flanco con Longstreet y “Stonewall” Jackson a modo de maniobras de distracción, motivaban que el Norte pocas veces pudiera contar con la superioridad numérica necesaria, así siempre rechazaba cualquier avance hacia Richmond. Con la intención de sacar el máximo provecho de la excesiva cautela de McClellan, Lee, con los refuerzos de los hombres de Jackson, se enfrentó a las fuerzas de la Unión formadas cerca de Richmond en la batalla de los Siete Días (25 de junio-1 de julio), que tuvo un resultado indeciso, si bien expulso a los hombres de McClellan del cerco sobre la capital del Sur.

No obstante, McClellan ordenó la retirada al río James, concluyendo así tristemente su campaña peninsular. Decepcionado por la excesiva precaución de McClellan, Lincoln nombró general en jefe al general de división Henry Wager Halleck, que había obtenido algunas victorias recientes en el oeste. McClellan conservó el mando del Ejército del Potomac, pero Lincoln trajo del oeste al general John Pope para que encabezara al nuevo Ejército de Virginia, formado principalmente por tropas que habían sido retenidas en el norte de Virginia para controlar a Jackson, el cual campaba a sus anchas por el Valle del Shenandoah.

El 30 de agosto, en la segunda batalla de Bull Run, las fuerzas confederadas de Lee, Jackson y el general James Longstreet hicieron replegarse a las tropas de la Unión hasta Washington, donde Pope fue relevado de su cargo. Tras esta victoria, Lee sorprendió al norte invadiendo Maryland con 50.000 hombres. Con esta atrevida maniobra esperaba obtener el reconocimiento extranjero de la Confederación.

Ésta fue una de las crisis más agudas de la Unión. En el Oeste, una ofensiva de los confederados estaba anulando la labor de  Grant; de triunfar, Kentucky quedaría seguro para la Confederación, y a ello podía seguir una invasión de Ohio por los sureños.

Lee esperaba ganar Maryland para la Confederación, lograr esto suponía cortar a Washington de su conexión con el Norte, y poner al Ejercito de Virginia sobre la Capital, Filadelfia o Baltimore, así hubiera logrado la independencia del Sur. McClellan detuvo el avance de Lee en la batalla de Antietam, gracias ha descubrir los planes de Lee, pero por no perseguirle en su retirada, Lincoln le relevó del cargo. La opinión pública del Norte no estaba tan agradecida a McClellan después de tantas dilaciones al decidirse por atacar a Lee.

McClellan siempre que le insinuaban el ataque, respondía con la necesidad de más tropas y abastos, alegando que en el Ejercito de Virginia existía paridad numérica con el del Potomac. Esto motivó que fue relavado y sustituido por Burnside. Aquí la historiografía ha abierto un curioso debate.

La vertiente política del asunto es que McClellan era demócrata y trataba de lograr una salida negociada al conflicto, de ahí su escaso interés en perseguir a las tropas de Lee. La vertiente militar es que McClellan no podía seguir al Ejército del Norte de Virginia pues de esta forma dejaría libre al Sur en su camino a Washington, dado que Lee siempre daba muestras de adelantarse a los movimientos del enemigo.

No se le podrá negar tampoco a “Little Mac” su labor de organización y preparación de las tropas del Potomac, hasta entonces netamente novatas y poco instruidas. De todas formas esta “victoria” motivo que Lincoln se decidiera por abalar con su firma el acta de Emancipación de los esclavos.

A finales de 1862 el Ejército del Potomac reanudó su ofensiva contra Richmond, esta vez bajo las órdenes del general Ambroise E. Burnside, sufriendo una grave derrota en los alrededores de Fredericksburg, en Virginia, por lo que Burnside también fue destituido.

Las victorias de la Unión en el Oeste

Mientras en el este la situación estaba en punto muerto, las operaciones militares de la Unión en el oeste tuvieron más éxito. El objetivo en este frente era controlar el valle del Mississippi para dividir en dos el territorio de la Confederación. A comienzos de 1862, Grant, con el apoyo de una flota de buques acorazados, consiguió capturar Fort Henry y Fort Donelson con lo que tenía vía libre para dominar el Mississippi.

Mientras tanto, al oeste del río, las tropas de la Unión derrotaban a los confederados en Pea Ridge, Arkansas (6-8 de marzo), consolidando el control de la Unión sobre el Missouri. El ejército confederado del norte de Tennessee se retiró hacia el Mississippi para intentar establecer una nueva línea de defensa, pero Grant detuvo su avance en la batalla de Siloh (6-7 de Abril de 1862) A principios de junio las fuerzas de la Unión habían invadido casi todo el este y el oeste de Tennessee y controlaban el sur del Mississippi hasta Memphis.

En una estrategia coordinada, las fuerzas de la Unión también avanzaron al norte del Mississippi. En abril, un escuadrón naval comandado por el capitán David Glasgow Farragut penetró en las defensas confederadas de la desembocadura del Mississippi y forzó la rendición de Nueva Orleans, el principal puerto de la Confederación. Durante los últimos meses de 1862, Grant consolidó su posición a lo largo del Mississippi. Buell, que había recibido órdenes de desplazarse a Chattanooga (Tennessee) se enfrentó a las fuerzas confederadas mandadas por el general Braxton Bragg. En diciembre, el general William S. Rosencrans, que había sustituido a Buell, se enfrentó a las tropas de Bragg en la batalla de Murfreesboro (Tennessee) obligándoles a retirarse. Entretanto, Grant se preparó para el asalto a Vicksburg (Mississippi), la última fortaleza de los confederados en el oeste.

El punto de inflexión de la Guerra

Cuando retomó el mando del Ejército del Potomac, el general Joseph Hooker, más decido, prometió invertir la larga serie de derrotas de la Unión en el este. En abril, con un ejército de 130.000 hombres, se preparó para atacar a Lee en Fredericksburg, pero su dubitativa ofensiva tuvo como consecuencia la derrota de sus tropas enla batalla de Chancellorsville (Virginia), frente a las fuerzas combinadas de Lee y Jackson, muriendo este último en el curso de la misma, a manos de sus propios hombres.

Animado por la victoria, Lee tomó la iniciativa y trasladó su ejército al norte, Pennsylvania, cortando de esta forma las líneas de comunicación de Washington con el resto de la Unión, con la intención de inducir a la Lincoln a negociar la paz. En junio, un ejército confederado de 75.000 hombres marchó sobre el valle de Shenandoah y entró en el sur de Pennsylvania.

El Ejército del Potomac (unos 85.000 hombres), mandado ahora por el general George Meade, se dispuso a detener el avance de Lee. Estos dos enormes ejércitos se enfrentaron en la batalla de Gettysburg (1-3 de Julio de 1863), Pennsylvania, en la que Lee, tras ser derrotado perdió una buena parte de su ejército en un ataque fallido.

En el frente occidental, en abril de 1863, Grant preparó sus fuerzas en un nuevo esfuerzo para tomar Vicksburg. Finalmente, y tras un largo asedio, el 4 de julio, el día después de la derrota de Lee en Gettysburg, la guarnición confederada se rindió. El ejército de la Unión había cumplido su objetivo en el oeste: al dividir a la Confederación en dos partes.

Con el Mississippi en su poder, el alto mando de la Unión decidió expulsar a los confederados del este de Tennessee, Alabama y Georgia. En el otoño de 1863, Rosencrans y su Ejército del Cumberland, compuesto por 55.000 hombres tomaron Chattanooga, aunque posteriormente fueron derrotados por el ejército confederado de Bragg en la batalla de Chickamauga (19-20 de septiembre) Grant, ahora con el mando absoluto de las fuerzas de la Unión en el oeste, sustituyó a Rosencrans por George H. Thomas y se dirigió a Chattanooga con parte de su Ejército del Tennessee. En la batalla de Chattanooga, que duró tres días (23-25 de noviembre), las fuerzas de la Unión dislocaron las defensas confederadas y las obligaron a una retirada caótica.

Hacia finales de 1863 la guerra se había puesto a favor de la Unión. Tras su derrota en Gettysburg, Lee fue incapaz de mantener ninguna operación defensiva más en el norte. El ejército de la Unión en el oeste había dividido a la Confederación y su victoria en Chattanooga hizo posible extender la guerra a Alabama y Georgia.

 Hacia la victoria de la Unión.

Confiando en que finalmente había encontrado a la persona adecuada, a principios de 1864 Lincoln nombró a Grant comandante en jefe de todas las fuerzas de la Unión y éste diseñó una estrategia para asestar un golpe definitivo a la Confederación. El Ejército del Potomac, dirigido por Grant y Meade, se enfrentaría a Lee en el norte de Virginia y avanzaría hacia Richmond. Un ejército mandado por Sherman marcharía hacia el sur desde Chattanooga para adentrarse en Georgia y tomar Atlanta. Un tercer ejército a las órdenes del general Philip Sheridan, operaría en el valle Shenandoah y privaría a las fuerzas de Lee de los víveres de esa región.

A finales de marzo se puso en marcha el Ejército del Potomac, formado por 115.000 hombres. Tras sucesivos enfrentamientos con las tropas confederadas de Lee en Wilderness, Spotsilvania Courthouse y Cold Harbor, Grant decidió cortar la línea de suministros de Richmond tomando Petersburg, ciudad a la que puso sitio el 20 de junio. Esta serie de batallas habían costado a la Unión la perdida de una gran cantidad de hombres. Cualquier general hubiera sido sustituido, pero Lincoln ya tenía por fin un general capaz y decidido y no lo iba a soltar fácilmente. La guerra en Virginia acabó siendo una auténtica guerra de trincheras, obligando al posicionamiento de los frentes, sobre todo durante el asedio de Petersburg. ¿Por qué esta espera? Grant conocía la superioridad táctica de Lee, de ahí que desgastando a su oponente, él lograría la victoria. Además obligaba a Davis a sostener en recursos a Lee, dejando sin ellos a Joseph Johnston, lo cual significaría dejar libre a Sherman para llegar al mar.

Por su parte, y cumpliendo lo previsto en el plan de Grant, Sheridan ocupó el valle de Shenandoah, y Sherman tomó Atlanta; compensando el estancamiento de la situación en Virginia y contribuyendo a asegurar la reelección de Lincoln como presidente de la Unión en noviembre.

El intento de reconquista de Atlanta llevado a cabo por el ejército confederado a las órdenes del general John Bell Hood, fracasó días después en la batalla de Nashville (15-16 de diciembre), quedando así desbaratada la resistencia confederada en el oeste. El 15 de noviembre Sherman inició su marcha hacia el mar. Dejando Atlanta en llamas, su ejército de 60.000 hombres avanzó finalmente sin oposición por Georgia, devastando el territorio a su paso. Savannah cayó poco antes de Navidad y el ejército de Sherman continuó hacia el norte adentrándose en Carolina sin encontrar apenas oposición. En abril de 1865 cayeron Mobile, Selma y Montgomery, en Alabama.

Al mismo tiempo, Sheridan se preparaba para unirse a Grant y realizar el ataque definitivo al ejército de Lee. En abril de 1865 Grant consiguió finalmente apoderarse de la línea del ferrocarril que aprovisionaba a Richmond. Obligado a abandonar Petersburg y Richmond, Lee se retiró hacia el oeste esperando unirse al ejército confederado de Joseph Johnston en Carolina del Norte. Grant bloqueó su paso y el 9 de abril de 1865 Lee se rindió a Grant en Appomatox, Virginia. Con la rendición de Lee, los demás ejércitos confederados se fueron desplomando rápidamente.

Recursos Materiales y Estrategias en la Guerra Civil Americana

Recursos Materiales y Estrategias en la Guerra Civil

Durante la Guerra Civil no quedaron delimitadas las líneas entre los Estados que se separaron y los que permanecieron en la Unión. La mayoría de la gente se unió con los suyos, los más cercanos. El ejército de los Estados Unidos estaba divido, había oficiales del Sur que comprendieron que debían defender lo suyo, mientras que otros comprendieron que la Unión era la Sagrada causa de un Estado republicano y democrático. Es llamativo el caso de Robert E. Lee, abominaba de la esclavitud y cuestionaba los derechos de secesión, pero al ofrecerle el mando en las filas de la Unión lo rechazó, pues según él “no podía levantar su espada contra la tierra que lo vió nacer”.

guerra de secesion americana

La mujer de Lincoln perdió tres parientes de las filas de la Confederación, la mujer de Davis tenía familia en las armas de la Unión. Estos casos se dieron en cada casa de los Estados Unidos, fue verdaderamente una guerra de hermanos divididos. Hay que señalar que una de las curiosidades del conflicto, era la confraternización entre contendientes antes de una batalla. Solía ser común tener un familiar o amigo del otro lado.

La guerra se planteaba de la siguiente forma. El Norte para restablecer la Unión debería conquistar el Sur, debía conquistar un territorio tan amplio como Europa occidental, de ahí que la Guerra tomara aires de Cruzada según la propaganda del Norte. Además fue Cruzada pues el conflicto no podía acabar con la una salida negociada pues sino esto hubiera supuesto una victoria del Sur, había que acabar con cualquier resto del Gobierno Confederado y de su Ejército. Por tanto para la Confederación debía de defenderse.

La Confederación territorialmente era grande, estaba mal dotada de carreteras. El Norte tendría que mantener largas líneas de comunicación, avanzadas en territorio enemigo. La invasión del Norte por parte de la Confederación era  imposible, esto explica que su máxima pretensión era el reconocimiento de la misma en las esferas internacionales (sobre todo europeas) y la entrada del viejo continente en la guerra, lo que alargaría el conflicto hasta dejar exhausto a la Unión. La Unión conociendo que los recursos industriales del Sur dependían de ella y de Europa, resolvió a la puesta en marcha del bloqueo para ver cuanto tiempo podía resistir.

A pesar del bloqueo el Sur poseía importantes puertos y brazos de mar, que lo dificultaba, de ahí que la guerra durara cuatro años. El Sur creía posible mediante una guerra defensiva legitimarse como Estado, ¿acaso no lo hicieron 13 colonias frente al poderoso Imperio Británico?

Al estallar la Guerra, había menos de 200.000 fusiles en manos confederadas, además el resto de maquinaria de Guerra procedía del saqueo de los fuertes militares federales. Pero en el Sur apenas existía una fabrica capaz de crear y sustituir nuevo material para la guerra. El 97% de las industrias armamentísticas se encontraban en el Norte. El Norte era superior en hombres, dinero, ferrocarriles, potencial industrial y militar, de este modo los Estados Confederados debían contar con los 4 puertos libres del bloqueo para suministrarse de material bélico.

La defensa del Sur, se centró en dos puntos básicos: en Tennessee, por el Oeste, pues era vital para las líneas férreas del Sur (Chattanooga – Atlanta – Savannah) y la defensa de la capital Richmond, que desde finales de mayo se había trasladado de Montgomery (Alabama) a la Capital de Virginia. Esta táctica ofensivo defensiva salvaguardaría al Sur, desgastando al Norte.

Los confederados también tenían sus diferencias en torno a que estrategia aplicar. Davis era partidario de una guerra defensiva prolongada que desgastara al norte, mientras que parte de sus asesores recomendaban una rápida ofensiva que impidiera al norte movilizar su superior contingente humano y bienes materiales, conscientes de que cuanto más se prolongara la guerra, menos oportunidades tenía el Sur de ganarla.

Otro problema que se planteaba en el Sur estaba precisamente en su génesis, pues se había constituido como Confederación, tomaba como norma el derecho de cada Estado. La Confederación del Sur por tanto adolecía de demasiado localismo. Existía un nacionalismo del Sur, pero más como forma de vida que como creación Estatal.

Jefferson Davis por tanto se vio prisionero de su propia política según la cual cada Estado disponía el derecho a dirigir su propio destino, política incapaz de conseguir un esfuerzo común. Lincoln en cambio dirigió su esfuerzo a mantener la Unión, no sólo conseguir que los secesionados volvieran, sino en mantener a los restantes unidos en la causa común de la Guerra. Esto explicará los poderes extraordinarios que toma tras el inicio del conflicto (Como la suspensión del sacrosanto derecho de Habeas Corpus, instituido en Inglaterra tras la “gloriosa” Revolución de 1689) con el fin de mantener a los estados fronterizos dentro de la Unión.

Durante 1861 el Norte obtuvo algunos éxitos clave para asegurar los estados fronterizos de Maryland, Delaware, Kentucky y Missouri, donde prevalecía el sentimiento unionista, si bien los secesionistas eran también bastante fuertes. La importancia de Maryland radicaba en su proximidad a Washington y en la ubicación de Baltimore como punto de enlace del ferrocarril con el Medio Oeste. Kentucky y Missouri eran importantes para la estrategia bélica del norte porque controlaban los puntos de aproximación a los valles de los ríos Mississippi, Tennessee y Cumberland, por los cuales las fuerzas de la Unión podían introducir la contienda en el corazón mismo de la Confederación.

Los soldados del Sur, campesinos en su mayoría, optaron por la guerra de guerrillas al igual que en la Guerra de Independencia lo hicieron sus abuelos, además estos soldados contaban con la ventaja de luchar sobre su terreno. Los sureños estaban luchando por todo lo que los hombres amaban: libertad y autogobierno, hogar y casa. La derrota sería para ellos el fin de su modelo de vida. Un dato curioso de los soldados Confederados, era su falta de disciplina y la frecuente deserción que se producía en sus filas.

Era más bien el soldado-granjero-guerrillero, pues después de visitar su hogar volvía a filas. Sin duda este hecho motivaría el retraso en los planes de algunos generales del Sur. Los soldados del Norte  luchaban sólo por mantener el supremo ideal de la Unión, para muchos de ellos, la lucha contra la esclavitud era un ideal secundario.

Cuando la guerra se dilató en el tiempo la Unión tuvo que contar con los inmigrantes recién llegados (algunas unidades estaban constituidas enteramente por alemanes o irlandeses), y vieron en la Guerra una forma de ganar dinero e insertarse rápidamente en la sociedad del nuevo mundo, pero no sólo la soldadesca también parte de la oficialidad. Como eran inexpertos en su mayoría, éstos recibieron una férrea disciplina táctica, buscaban la lucha a la Europea, en grandes campos abiertos. Los dos ejércitos eran similares en cuanto a capacidad combativa. Si los confederados ganaron más batallas, se debió a la superioridad de sus mandos, al factor táctico.

Pero el Norte ganó la guerra, lo que se debió al factor estratégico. En resumen, el Sur, aunque menos militar, era más combativo y estaba libre de minucias; por lo tanto, el soldado confederado se adaptaba mejor a las condiciones variables, mientras que el federal trataba de superar las dificultades ciñéndose a la instrucción. La Confederación disfrutó de cierta ventaja al desarrollar operaciones defensivas en terreno conocido. Por contra, el norte necesitaba atacar enfrente abierto y soportar enormes gastos en comunicaciones y suministros, por lo que todo presagiaba que su estrategia exigía una marcha directa por tierra sobre Richmond (en Virginia) la capital de la Confederación, para poner un rápido final a la guerra.

En la preparación de la Guerra el Sur contaba con ventajas, pues la mayor parte de la oficialidad del ejercito de Estados Unidos era procedente del sur, tan sólo Windfield Scott, George Thomas y Davis G. Farragut se mantuvieron fieles a la Unión. La épica de la guerra siempre recordará a Lee, los dos Johnston, Beauregard, “JEB” Stuart,  A. P. Hill  “Stonewall” Jackson y D. H. Hill como los grandes generales del Sur. El norte sólo pudo sacar a U. S. Grant, Sherman y Sheridan y ya al final de la guerra.

Al principio ambos contendientes debieron contar con voluntarios, pues como en todas las guerras se piensa que sólo es cosa de pocos meses. Los voluntarios en el Norte se organizaban sobre la base de milicias estatales. Otro sistema era que un individuo se comprometía a cambio del mando a crear una unidad de voluntarios, un regimiento, una vez formado y equipado se le enviaba a un campo de preparación quedando tal regimiento bajo la dirección del Ejercito federal.

La Confederación contó con un sistema similar de voluntarios. El problema del Sur era el excesivo número de oficiales sobre el de los soldados. Al año de la guerra se tuvo que recurrir al  reclutamiento. El Sur que pidió voluntarios para un año, temió la desbandada de sus tropas, así que emitió la ley de reclutamiento del 14 de abril de 1862. La Unión esperó a 1863, pero la ley de Conscripción de los Estados Unidos que movilizaba hombres entre los 20 y 45, fue más corrupta.

Por esta ley cada Estado tenía una cuota de soldados que debía integrarse a filas, si un Estado (en concreto distritos) cumplía su cuota con voluntarios, no había entonces que recurrir al reclutamiento forzoso. Para evitarlo, los estados, distritos y ayuntamientos recaudaron fondos para inducir a los voluntarios a alistarse con la promesa de una recompensa generosa.

Sin embargo, esta practica dio origen a los salta recompensas, hombres que se alistaban, desertaban y se volvían a alistar en otro distrito bajo otro nombre. Cada vez que se imponía un reclutamiento, los jóvenes ricos podían librarse pagando, o proclamar su inmunidad para el resto de la guerra proporcionando un sustituto que luchará por él. Estas medidas causaron graves disturbios en algunos Estados, sobre todo en Nueva York (13 de Julio de 1863)

Simultáneamente al decreto de bloqueo (19 de Abril de 1861) convocó el aislamiento de 75.000 voluntarios por tres meses, en contra de la opinión del Comandante Militar de la Unión Windfield Scott, pues según él debía convocar a 300.000 por un espacio de dos a tres años. Lincoln desconocía la capacidad del Sur y pensaba que la Guerra apenas duraría una batalla. Además el Presidente tampoco evaluó su estrategia denominada “Plan Anaconda” que consistía en conquistar Nueva Orleáns por medio de una expedición naval y militar conjunta así como bloquear todos los puertos del Sur; y segundo, formar dos grandes ejércitos, uno de los cuales descendería el Mississippi, dejando a los Estados Confederados occidentales aislados de los orientales, mientras que el otro amenazaba Richmond, conteniendo así al grueso de las fuerzas confederadas de Virginia.

Europa Luego de la Revolucion de 1848 Revoluciones Burguesas Historia

Europa Luego de la Revolucion de 1848
Revoluciones Burguesas Historia

La segunda mitad del siglo XIX fue la época de la construcción de los Estados-Nación en Europa y en otras partes del mundo (América, por ejemplo). Hasta ese momento, los regionalismos prevalecían sobre el conjunto de la nación; en las aldeas, pueblos y provincias de las actuales Italia, Alemania, Francia y Gran Bretaña, se hablaban dialectos diferentes, se empleaban distintos pesos y medidas, y ni siquiera la moneda nacional era de uso generalizado.

revolucionesde 1848

Europa post revolucionesde 1848

Los gobernantes comprendieron que, para ser países con mercados internos fuertes y competitivos hacia el exterior, debían empezar por fortalecer el concepto de nación dentro de sus propios países. Es decir, lograr que el conjunto de habitantes de un territorio se encontrara unificado por una forma de gobierno y sintiera la pertenencia a ese país. El ferrocarril, la educación popular y los ejércitos, entre otras cosas, fueron los encargados de unificar el idioma, la moneda y los símbolos  patrios: nacía el nacionalismo.

Estos intereses nacionales no fueron aceptados fácilmente. Este período fue particularmente conflictivo para algunos países, como Italia y Alemania, en los que se libraron guerras por la unificación nacional y otras, como la de Crimea y la franco-prusiana, que involucraron a gran parte de Europa.

La guerra de Crimea (1854-1856) se produjo por las intenciones expansionistas de la Rusia de Nicolás I, por sus intervenciones en Polonia, Hungría, Alemania, los Balcanes y en la estratégica zona del Mar Negro. Esto provocó la reacción de Turquía, Gran Bretaña, Francia y Austria.

El triunfo de estos últimos significó el fortalecimiento de Francia en el continente y el inicio de las respectivas unificaciones de Italia y Alemania (ambas naciones estaban divididas en pequeños reinos>. Por otra parte, el imperio otomano (Turquía, Armenia, Tracia, Siria), aceleré su proceso de desintegración y Rusia comenzó su repliegue militar.

Al término de la guerra de Crimea, Francia, intentó asumir el papel de árbitro europeo, interviniendo en todos los conflictos para fortalecerse como potencia continental, y obtuvo algunos éxitos. Sin embargo, la guerra contra Prusia (1870-1871) causada por el aumento de poder de este último país, provocó la caída del régimen imperial francés.

El gobierno de Napoleón III se caracterizó por ser el primero de Europa en llegar al poder gracias al sufragio universal (votaban los hombres mayores de dieciocho años). Esto resultó una consecuencia directa de las revoluciones de 1848: las pretensiones de las clases populares no habían sido satisfechas, pero los gobernantes habían comprendido que tarde o temprano deberían darles espacio político.

Era una forma de evitar nuevas revoluciones, otorgando pequeñas concesiones para evitar cambios profundos. A esta política se la conoció como bonapartismo, ya que fue llevada adelante por los Bonaparte (Napoleón y Napoleón III) y aplicada como definición de movimientos políticos posteriores.

Mientras tanto, dos importantes hechos se producían en Alemania y en Italia. El primer ministro de Prusia (formada por regiones de las actuales Alemania y Polonia), Otto Von Bismarck, aplicó la política de “a sangre y fuego”. Bajo esta consigna militarista, logró que la fragmentada Alemania se unificara y se convirtiera en potencia europea. En Italia, a la fragmentación política se sumaban la presencia del Estado pontificio, gobernado por el Papa, y las diferencias económicas entre el norte parcialmente industrializado y el sur agrícola.

La guerra y la diplomacia lograron la unificación gracias al accionar, entre otros, de Camilo Cavour y de Giuseppe Garibaldi.  Entre 1848 y 1875, Europa se caracterizó por las guerras, breves pero muy sangrientas, que tuvieron por objeto reordenar el mapa del viejo continente.