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Objeto del Vestido Utilidad y Ejemplos del Vestido en la Historia

Objeto e Historia del Vestido – Ejemplos Gráficos

Nosotros veremos pronto que existen, desde el punto de vista del traje, tres propósitos diferentes: decoración, decencia e higiene. Ahora bien, en este post el propósito es científico, y en esta sección, higiénico. No podemos, por esta razón, considerar los problemas de arte, de economía política, ni de moral convencional, que se encuentran entremezclados con la higiene de los vestidos. Para realizar nuestro propósito necesitamos anotar solamente dos o tres puntos de interés general, antes de finalizar ocupándonos de la tercera y última utilidad de los trajes.

Los otros primates no necesitan vestirse—ya están vestidos por la Naturaleza—, pero el hombre es un ser de piel desnuda durante toda su vida, como los animales recién nacidos, o como los muy jóvenes de muchos animales inferiores que se encuentran después vestidos de pelo o de plumas.

Unicamente en los trópicos, y bajo la sombra protectora de los árboles, se encuentra una combinación de calor y de sombra, que es la que justamente apetece para andar desnudo. Para resistir los rayos solares abrasadores de los trópicos o el frío de las regiones algo alejadas hacia el norte o el sur de los mismos, hace falta una protección artificial.

Sin embargo, la evidencia histórica parece demostrar que el primer propósito de vestirse aparece en el hombre con fines puramente decorativos. El deseo del adorno personal es irresistible, y por esto venios que los adornos preceden al abrigo y a la utilidad en la historia de los trajes. En nuestros tiempos actuales, todavía persiste la complicación; y los higienistas se ven obligados a manifestarse en contra de muchas prácticas en materia de vestidos, que subordinan la higiene al adorno, o a lo que se cree ser adorno. Después de todo, los vestidos que mejor cumplen los preceptos higiénicos son, al propio tiempo, los que mejor y más completamente atienden a los intereses de la gracia y de la belleza.

La función higiénica y protectora de los trajes, por otra parte, no es, en sí misma, completamente sencilla, porque existen exigencias que varían y que no podrán ser atendidas por completo hasta que nosotros comencemos a estudiarlas seriamente, y que, por último, dependen de la maravillosa evolución del cuerpo humano.

En general, nosotros necesitamos en primer término los vestidos para conservar nuestro calor. Existen épocas y localidades que constituyen excepciones a esta regla general, que, por otra parte, es casi constante, correspondiendo evidentemente a la exposición y falta de defensa sin paralelo de la piel humana.

Esta exposición existe en ambos sentidos. Estamos amenazados por el frío, y estamos afectados también por el calor. Nuestra piel desnuda siente miedo no sólo de la elevada temperatura del aire, sino también del calor radiante. En lo que hace referencia al excesivo calor del aire, los vestidos no pueden hacer más que agravar nuestra situación. Pero pueden ser, en cambio, indispensables para proteger la piel de la acción directa de los rayos solares.

En las regiones del mundo en que es muy fuerte la luz del Sol, los hombres blancos se defienden por medio de som brillas, gorros de tela de  algodón blanco, o con armazones adecuados. Debemos recordar que estamos especialmen te expuestos por faltarnos mucho pigmentó en la piel, y que muchos tendemos más bien a perder esta protección natural del cráneo y del cerebro que nos ha concedido la Naturaleza.

Pero estas dos funciones en modo alguno hacen inútil la función protectora o higiénica de los vestidos.

Los vestidos nos defienden de la suciedad o deben ser empleados con este fin. Es indudablemente verdad que con demasiada frecuencia se usan los vestidos más bien al modo como se usaba la barredera doméstica—no meramente para quitar la suciedad, sino también para esconderla—. Si nosotros conocemos nuestro vestido y atendemos al modo cómo debemos vestirnos, nuestros trajes nos mantendrán limpios y nos protegerán contra todas las impurezas, lo mismo las muertas que las vivas.

Cuarto y último: algunas partes de nuestro traje realizan valiosas funciones protegiendo partes de nuestro cuerpo de las agresiones mecánicas del exterior. Un ejemplo especial de esto es el calor del bombero o del policía, que, indudablemente, supone un suplemento del cráneo en la misión tan importante de prestar una protección mecánica al cerebro. Por consiguiente, hay muy poco que decir en contra del empleo ocasional de una pieza rígida y dura del traje, con tales propósitos y en tal parte del cuerpo.

Completamente diferente, como vamos a ver, es el uso de una protección también rígida para el tronco, y más especialmente para la porción superior del mismo, que tiene de manera necesaria si hemos de vivir, que dilatarse y contraerse. Pero, en la porción más inferior del cuerpo, los vestidos han atendido constantemente a los fines de una protección mecánica, para los extrañamente desnudos y mal protegidos pies del hombre, sobre todo tratándose del hombre viajero, trabajador, constructor de caminos, zapador, etc.

Constantemente y en todas partes, han logrado ventajas con el calzado; pero encontraremos que el problema de auxiliarlos, sin causarles ningún perjuicio, resulta casi insoluble por completo.

Tales son, en resumen, las cuatro funciones protectoras o higiénicas de los vestidos: conservar nuestro calor, proteger la piel de la acción directa de los rayos del Sol, resguardarnos de la suciedad y de las impurezas, y protege) aquellos órganos que, como los pies están mal protegidos de las agresiones mecánicas.

Y ahora, nosotros podemos sentar los principos fundamentales que deben ser obedecidos, en relación con aquellas indicaciones. Una vez que nosotros los hayamos cogido—pero no hasta entonces—podemos adaptarlos a la exposición de los detalles de los vestidos internos y externos de las diferentes par tes del cuerpo.

Decimos, en primer término, que los vestidos conservan nuestro calor y la frase es justa. Nosotros podemos calentarnos desde fuera con los rayos solares, con caloríferos de agua caliente con chimeneas encendidas o con radiadores de vapor de agua; pero nada de todo esto nos libraría del peligro, si nosotros no guardásemos nuestro propio calor, como hacemos. Los vestidos, sin embargo no producen ningún calor ni es  su objeto. Ellos sencillamente, guardan nuestro calor, evitando que se pierda hacia el exterior.

El objeto de los vestidos: conservar el calor; no evitar que entre el frío:
El calor, naturalmente, es una realidad física; pero no ocurre lo propio con el frío, que es sencillamente la ausencia o, más bien, la ausencia relativa del calor.

Nosotros, en lenguaje corriente, ha blamos de evitar que entre el frío; pero éste no es una cosa cuya entrada se pueda evitar. Evitar que entre el frío es guardar dentro el calor, y, de este modo, lo que nosotros llamamos vestidos calientes (trajes de abrigo), no son de ningún modo más calientes que todo lo que está a su alrededor, sino que tienen, en realidad, exactamente la misma temperatura que todo lo que les rodea; pero, además, estos vestidos son malos conductores del calor, y de ese modo impiden que nuestro propio calor salga al exterior y se pierda.

Desde el momento que los vestidos tienden constantemente a retardar la salida de calor del cuerpo, y que el cuerpo no debe nunca subir de una cierta temperatura, se plantea una relación entre la cantidad de ropa que uno debe llevar y la cantidad de combustión que se produce en el cuerpo. Cabría esperri que las personas producirían menos cantidad de calor, en proporción con la mayor cantidad de ropa, y esto es exactamente lo que ocurre.

En conjunto las personas pequeñas, activas, movibles enérgicas, gastan menos abrigo que las personas de tipo opuesto, a causa ds que producen más calor y no necesitar retardar demasiado la salida de calor al exterior.

La intima e importante relación entre el régimen y el traje, el alimento y el abrigo: Este interesante punto suscita otro, la relación entre el régimen y el traje, entre el alimento y el abrigo. En el porvenir habrá que investigar bien este asunto, decidiendo el camino mejor para la salud.

Pero, verdaderamente, cuanto mayor es la dificultad que oponemos a la salida hacia fuera del calor producido po nuestro organismo por el exceso de abrigo, tanta menor proporción necesitamos en el régimen de los alimentos de tipo calorígeno. Probablemente, muchas de las discusiones entre las personas, científicas y no científicas, referentes al régimen, quedarían definitivamente resuel tas si llevaran a cabo sus observaciones en condiciones de abrigo y temperatura externa constantes.

Existen argumentos en favor de los trajes ligeros y de los trajes pesados Vestidos bien calientes, de abrigo, como, es llamamos, pueden conducir a la eco íomía en materia de alimentos que se jueman (grasas e hidratos de carbono, principalmente, las primeras), y la economía en el régimen es un asunto de importancia colectiva, y, con frecuencia también individual.

Por otra parte, una rápida producción y disposición de energía en el cuerpo puede conducir a una vdda más activa y más alegre, y puede, además, traer consigo una mayor pro teeción contra los microbios.

Las opiniones, en disputa, sobre vestidos ligeros y vestidos pesados: Si adoptamos el plan de vestidos ligeros que supone el consumo, seguramente no de la dieta ordinaria, excesivamente grande, sino de una dieta más amplia que la que sería necesaria en otro caso, nosotros tenemos, sencillamente, que suponer que los órganos de secreción, o, para hablar con mayor precisión, los riñones, se encuentran sanos.

Cuanto más se come, tanto mayor trabajo se impone, inevitablemente, a los riñones; cuanto más intensamente arde el horno, tanto más abundantes son las cenizas. De aquí, una regla sencilla y cardinal para todos aquellos casos en que los riñones padecen cualquier enfermedad o alguna alteración en su labor, o están, por lo menos, expuestos a padecerla con el transcurso de los años, de hacer lo más ligero posible el trabajo de estos órganos enfermos o predispuestos, y un camino para lograr esto es empleo de ropas de abrigo.

Esto tiene una doble acción, y nosotros debemos reconocer las dos partes En primer término, como ya hemos indicado, facilita la reducción de la dieta por conservar mejor la temperatura del cuerpo. En segundo, los trajes de abrigo estimulan la acción de la piel, que es también órgano de excreción, y que puede, de este modo, en una extensión pequeña, pero valiosa, soportar algo de la sobrecarga de los riñones.

El cuerpo no está hecho para los trajes sino los trajes para el cuerpo: Otro de los principios fundamentales del vestido, principio de aplicación universal, aunque constantemente ultrajado en la práctica. Es que los vestidos deben ser flojos, holgados, sueltos. El cuerpo no se ha hecho para los vestidos, sino los vestidos para el cuerpo. La Naturaleza no se propone ni espera que los movimientos del cuerpo, en conjunto, o los de cada una de sus partes sobre las restantes sean restringidos por ninguna otra cosa más que por la presión atmosférica, que gravita igualmente sobre todas
las partes, y, de este modo, no resulta incómoda para ninguna. Por este motivo, si nos ajustamos directamente los vestidos, corremos el riesgo de comprimir o restringir los movimientos.

Un sombrero estrecho o un cuello estrecho pueden dificultar el movimiento de la sangre en las venas, especialmente en la piel de la cabeza y en el cuello. Las venas, como regla general, van más cerca de la superficie que las arterias, tienen paredes mucho más delgadas que las de éstas y, además, la presión de la sangre que circula por su interior es mucho menor.

Por estas tres razones se deduce que las venas se encuentran especialmente expuestas a ser afectadas por las presiones externas. En cada uno de los dos casos que han sido citados anteriormente el efecto puede tender hacia la congestión del cuero cabelludo con sangre venosa, que es una sangre inútil.

De un modo análogo, la compresión de un calzado defectuosamente ajustado deforma más o menos los dedos de los pies de todas las personas que lo soportan.

Si la compresión de los vestidos se extiende a las paredes del abdomen, el perjuicio se extiende también a éste. La pared abdominal tiene que ser apta para moverse libremente en la respiración y para auxiliar los movimientos de los intestinos comprendidos dentro del abdomen. Pero esto no puede realizarlo si se encuentra comprimida o estorbada desde fuera.

De todo esto se deduce la regla de que, desde la cabeza hasta los pies, debe rechazarse toda compresión ejercida por el traje. No puede evitarse por completo tener que soportar el peso del traje propio, pero sí debe ser reducido a un mínimum; debe ser repartido uniformemente y ampliamente sostenido por los tirantes. Y, con una mayor observación, encontramos que la presión extensa, ejercida por las prendas de vestir, puede llegar a atrofiar un miembro o parte de él, privándole de su riego sanguíneo.

Este es sencillamente el secreto del método, actualmente ya en desuso, de los chinos para reducir el crecimiento de los pies de las mujeres. Los pies de las jóvenes son vendados de un modo tan apretado que se atrofian y se achican.

Algunas personas sufren de enfriamiento de sus manos o de sus pies, a causa de que ignoran esta regla de que los vestidos deben ser holgados. Si se lleva un guante o un calzado demasiado ceñido, la mano o el pie se encuentran privados de sangre; las extremidades del cuerpo conservan su temperatura por la sangre, porque, prácticamente, no producen calor por sí mismas. La vía más apropiada para mantener calientes las manos y los pies es la interna, y esto únicamente puede lograrse dejando que en ellos entre libremente la sangre.

El calor que producen los vestidos holgados se debe a que encierran aire: Un gas inmóvil o con escaso movimiento es un mal conductor del calor. Todos conocemos perfectamente la diferencia que existe, en sus efectos refrescantes, entre el aire tranquilo y el aire en movimiento.

De aquí se deduce que nuestros trajes nos conservan el calor, no sólo en sí mismos, sino también a causa de que aprisionan en su interior una buena cantidad de aire. Nos referimos, naturalmente, al solo caso en que se trate de vestidos holgados conformados a nuestro cuerpo Una misma cantidad de un material y tejido dados es más caliente en forma de vestido flojo que de vestido ceñido, sencillamente a causa de que, en forma de vestido flojo encierra una buena proporción de aire, y de este modo estamos más abrigados por el aire que por el traje.

Suponiendo iguales las restantes circunstancias, debe ser el vestido de mayor abrigo aquel que comprime ceñidamente aire; pero todos sabemos que no se usa habitual-mente un ceñido y ajustado impermeable, que es lo que mejor encierra el aire, pues verdaderamente, nosotros debemos procurar que nuestras ropas estén tan bien ventiladas como nuestras habitaciones. Dos o tres prendas holgadas de vestir dan, en cierto modo, la impresión de una cierta cantidad de aire entre las mismas y proporcionan un género de vestido todo lo bueno que se podría desear.

El problema general que sigue inmediatamente a todo lo que llevarnos expuesto es el. que hace referencia a cuál debe ser la materia de que estén confeccionados los vestidos. En este punto, podemos aprender de la lección que nos suministran los animales más próximos a nosotros; así veremos en seguida que el pelo es el vestido natural de los mamíferos, en variadas formas, como, por ejemplo, la piel del conejo, la del gato y la de la foca, y la ana de la oveja.

Por esta razón, en todas aquellas ocasiones en que se desea calor, se adoptan para vestir materiales de este género: piel o lana. Pero es equivocado suponer que el material de que se hagan los trajes lo constituye todo. Por el contrario, el hecho más importante, a propósito del material natural, es su admirable, y, por desgracia inimitable, textura. La lana de las ovejas no es simplemente caliente, sino que además es ligera, altamente absorbente y perfectamente ventilada.

Con mucha frecuencia nosotros tomamos esta exquisita materia convirtiéndola en un tejido denso, inflexible y no absorbente, y suponemos que con él se tiene que hacer un traje perfecto, porque está hecho con lana.

Las ventajas de la oveja podrían lograrse si considerásemos el caso de un hombre vistiendo un traje de piel de carnero. De este modo llevaría, no sólo el vestido de la oveja, sino además la piel de la oveja, que se aplicaría por fuera de su propia piel. Sin embargo, es posible tejer la lana en forma de un tejido flojo, cálido, aireado, que siga conservando algunas de las propiedades del vestido natural de los animales. Y veremos de este modo otra propiedad esencial del traje: debe ser absorbente.

La piel, como anteriormente hemos visto, es un órgano de excreción, y el problema consiste en impedir, en cierto grado, la salida a su través del calor, sin dificultar en lo más mínimo la expulsión de los excreta.

Es necesario que todos nuestros trajes sean, en alto grado, absorbentes: Por todo lo que acabamos de decir se comprende fácilmente que nuestras ropas, y por lo menos las mudables, que de un modo inmediato van aplicadas a la piel, deben ser absorbentes, y esta condición es la más necesaria, la más absoluta y la más imprescindible de todas las que tiene que reunir el vestido. La piel no necesita, si se la deja sola, ninguna disposición absorbente, como lo demuestra perfectamente la piel desnuda; el problema surge únicamente cuando nosotros tratamos de vestirla. Y la gran virtud de la lana aplicada a la piel, cuando está tejida en debida forma, es que es altamente absorbente.

En cambio, cuando está mal tejida, pierde esta propiedad. Esta es una de las múltiples razones por la que condenamos los «petos protectores», de moda desde muy antiguo. Son, realmente, debilitadores del pecho, a causa de que constituyen una interrupción de las funciones de la piel del pecho.

Algunas personas no pueden soportar la lana aplicada inmediatamente a la piel, a causa de que les produce una sensación muy incómoda, llegando en ocasiones a determinar lo que se conoce con el nombre de «eritema ele la franela»). Sin embargo, estas personas deben llevar ropas suficientemente absorbentes, aplicadas a la piel, y en estos últimos años, los fabricantes han producido, en competencia, una amplia variedad de ropas interiores hechas de seda, algodón, hilo o de combinaciones de estas substancias, que son perfectamente absorbentes, y que pueden ser recomendadas a todos aquellos que encuentren suficiente el abrigo que proporcionan.

No es ciertamente indispensable, desde el punto de vista de la salud, llevar tejidos de lana aplicados inmediatamente a la piel, siempre que los de otra substancia abriguen lo suficiente y sean, que es ¡o esencial, absorbentes.

Fundamentos del traje, basados en sencillos hechos fisiológicos del organismo
Toda la importancia real de este problema de la absorción se comprende fácilmente, desde el momento en que sabemos que el hombre, por término medio, elimina cada día, a través de su piel, aproximadamente, 705 gramos de agua, en unión de diferentes gases y una buena proporción de grasa. Este sencillo hecho fisiológico sugiere de una manera inmediata la idea de que debemos asegurarnos de que, así como nuestro traje exterior para los trabajos debe ser de abrigo, la ropa interior tiene que estar hecha de un material que sea absorbente, económico y fácilmente lavable.

Tales son, en líneas generales, los principios fundamentales del traje, considerados tan sólo desde el punto de vista de la higiene. En su composición debe atenderse debidamente, en conjunto, a sus cuatro funciones diferentes, y, considerando las necesidades de cada parte del cuerpo, recordaremos que todo traje debe, hasta donde sea posible, adaptarse a los principios que nos demuestra el perfecto vestido de tanta variedad de animales, vestidos que son de abrigo, pero perfectamente ventilados, cerrados, pero nunca ceñidos; bastante absorbentes, pero a la vez limpiables.

EJEMPLOS DE VESTIDOS EN LOS ULTIMOS 1000 AÑOS

VESTIDOS

historia de los vestidos

vestidos antiguos

Fuente Consultada:
Colección Moderna de Conocimientos Universales Editores M.W. Jackson, Inc. –  Tomo III – La Salud – Capítulo XIII – El Vestido

Historia de la Máquina de Coser Inventores y Evolución Tecnológica

Historia de la Máquina de Coser

Nombre del Inventor y Evolución Tecnológica

Podemos decir que la historia de la máquina de coser no existiría sin el antiguo arte de coser a mano. La gente comenzó a coser a mano hace unos 20.000 años, cuando las primeras agujas se hicieron con huesos o cuernos de animales y el hilo hecho de tendones de animales. Nuestro instinto inventivo explica la progresión natural para querer mejorar las técnicas de costura y hacerlo menos laborioso. Fue durante  la Revolución Industrial en el siglo XVIII, cuando el aumento de la demanda de prendas creció fabulosamente y la necesidad de disminuir la costura manual en las fábricas se convirtió en primordial, para abastecer las exigencias comerciales de esa ápoca.

Se dice que este invento fue el primer producto de la Revolución industrial específicamente concebido para aligerar las tareas del ama de casa. La máquinas de coser sencillas se emplean para confeccionar o arreglar la ropa en casa. Los modelos más avanzados se utilizan para la confección industrial.

En cuanto a su funcionamiento, para coser dos piezas de tela, lo primero que hay que hacer es enhebrar el hilo. Desde el carrete situado arriba a la derecha, el hilo se pasa por varias guías que controlan su recorrido y tensión, antes de introducirse por un pequeño orificio situado en la parte inferior de la aguja.

Otro hilo que procede de un carrete (canilla) situado por debajo de la superficie de costura, y se entrelaza con el hilo superior para formar las puntadas.  Las piezas de tela previamente hilvanadas se colocan junto a la aguja, y se baja el prensatelas para mantener la tela contra dos hileras de dientes metálicos que hacen avanzar la tela a velocidad uniforme cuando se acciona el pedal de costura.

La historia del invento es muy poco conocida y mucho menos quién fue el inventor.La máquina de coser tardó en aparecer, y éste es uno de los misterios de la historia de los inventos. No lo hizo hasta el primer tercio del siglo XIX en Francia, y se cree que la idea surgió del sastre llamado Bartolomé Thimonnier, que en 1830 construyó la primera máquinas de coser.

La idea de una máquina para coser telas era bastante natural, pues ya existían desde hacía tiempo ingenios que trazaban dibujos en el tejido sirviéndose de patrones. De lo que se trataba era de fabricar una máquina lo bastante pequeña y cómoda para uso doméstico.

Para el divulgador científico Isaac Asimov, el invento nació a partir de una serie de prototipos malogrados, el primero que realmente prendió y que no tardó en ser usado fue el inventado por el norteamericano Elias Howe (1819-1867). En 1846 obtuvo una patente de su invento, en el cual el ojo de la aguja estaba situado cerca de la punta. Empleaba dos hilos, y las puntadas se efectuaban mediante una lanzadera. Howe demostró la utilidad de su máquina compitiendo con cinco mujeres cosiendo a mano, a las que venció con facilidad.

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Inventor de la Máquina de Coser Elias Howe (1819-1867)

Aunque la invención de la máquina de coser se atribuye a Elias Howe, cuyo aparato, patentado en 1846, contenía la mayor parte de los dispositivos de la máquina actual, no fue sino el resultado de numerosos ensayos realizados un siglo o más tiempo antes de dicha fecha. La idea original fue de un inglés, Carlos F. Weisenthal, que obtuvo una patente en 1755 para un aparato que facilitaba el procedimiento de bordar, y para perfeccionarlo se hicieron muchas pruebas en Inglaterra, antes que los inventores americanos dirigiesen su atención a este objeto, ocurriendo en este caso lo mismo que en el de otras invenciones mecánicas, que son el resultado de los esfuerzos de muchos inventores, alcanzando el éxito los que se aprovechan de él, mientras que permanecen generalmente ignorados los que más eficazmente cooperaron al triunfo.

La invención de Weisenthal nunca llegó a aplicarse mucho, porque consistía en el empleo de una aguja de dos puntas con el ojo en el centro, moviéndose de atrás a delante, por medio de dientes colocados a los lados.

Es noble reconocer que un par de añoa antes en 1844, el inventor inglés John Fisher diseñó una máquina de coser que funcionaba de una manera muy semejante a las actuales, es decir, todas sus piezas trabajaban coordinadamente como un conjunto único de piezas móviles y fue un gran avance para las próximas creaciones. Un verdadero ejemplo del ingenio humano. Sin embargo, un trabajo de archivo fallido en la Oficina de Patentes resultó en la pérdida de su patente, por lo que nunca recibió ningún reconocimiento.

Para otros autores la máquina de coser fue inventada por el francés Barthólemy Thimonnier en 1830. Daba unas doscientas puntadas por minuto, bastantes más de las que podía dar un sastre a mano, por muy hábil que fuese. Thimonnier empezó fabricando uniformes para el gobierno. Pero su máquina era muy simple y la verdadera máquina de coser como la conocemos actualmente la inventa el bostoniano Isaac Singer en 1851, de quien hablaremos al final deeste post. Singer era mecánico, tenía dos mujeres y ocho hijos y perseguía el dinero. Un juez decidió que había copiado el invento del también bostoniano Elias Howe y le obligó a pagarle royalties. Mientras se celebraba el juicio, fundó la Singer Company en 1853.

La máquina de Thimmonnier es notable por llevar sólo una aguja con punta para atravesar la tela, estando provista de una entalladura en la que se aloja el hilo. Ea presilla o puntada se formaba por el hilo envuelto alrededor de la aguja, que le llevaba a través del material. Este se movía hacia adelante una cierta distancia, para permitir a la aguja descender nuevamente. En esta disposición, las presillas formando la cadeneta de puntadas se hacían en la parte superior del material.

Tambien impresionados quedaron los amigos del inventor con esta máquina, que adelantaron el dinero preciso para establecer una fábrica, y la empresa tuvo tanto éxito que algunos años más tarde trabajaban ochenta máquinas. Pero las costureras y los sastres no vieron el asunto con tanto entusiasmo. Como ocurrió cuando Hargreave construyó sus telares, creyeron que las máquinas perjudicaban a sus medios de vivir y procuraron destruir al enemigo común; y fue en aquella ocasión, en Francia, donde una multitud descontenta de obreros manuales destruyó las máquinas de la fábrica de Thimmonnier.

Sin desmayar ante esta manifestación de antagonismo violento de la multitud, el inventor continuó sus esfuerzos y construyó máquinas perfeccionadas, pero no encontró apoyo financiero entre sus amigos, que, evidentemente, temían otro motín entre los obreros, si se trataba de restablecer los mecanismos para coser. El inventor desalentado, abandonó sus trabajos.

 

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La máquina de coser fue inventada por el francés Barthólemy Thimonnier en 1830

Y aún quedan dudas, debemos remontarnos al siglo anterior, pues la enciclopedia ENCARTA nos informa que la primera máquina de coser fue patentada en 1790 por el inventor británico Thomas Saint y hoy es la mas aceptada en cuanto al origen del invento doméstico. La máquina de Saint, que estaba diseñada para coser piel y tela, usaba un único hilo y formaba una puntada en cadena. No se usaba aguja sino una lezna para perforar el material que se estaba cosiendo. Otro mecanismo colocaba el hilo a través del agujero, tras lo cual una vara parecida a una aguja con un punto hendido llevaba el hilo a través de la parte inferior, donde un gancho recogía el hilo y lo llevaba a la parte delantera para la siguiente puntada. Cuando el ciclo se repetía se formaba un segundo bucle con el primero en la parte inferior de la prenda, creando así una cadena y el cierre de la puntada. Sin embargo, la máquina de Saint nunca pasó del prototipo.”

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Asi que podemos asegurar que la verdadera historia de la máquina de coser esencialmente comienza aquí. El inglés Thomas Saint diseñó la primera máquina de coser de este tipo. La patente describe una máquina accionada con una manivela para ser usada en cuero y lona. Nadie sabe si Saint construyó un prototipo, pero en 1874, William Newton Wilson encontró los dibujos de la patente. Fueron tan detallados que construyó una réplica, lo que demuestra que funcionó.

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Este prototipo era de madera en su mayor parte, con un brazo saliente, en el cual se colocaba una aguja vertical y una lezna, que hacía los agujeros antes. En la parte superior del brazo tenía una canilla o carrete que suministraba el hilo continuamente. La puntada era igual a la del aparato de Weisenthal, llamándosela de «tambor» o de «cadeneta». Se formaba una presilla, empujando la aguja a través de la tela o cuero; un segundo empuje pasaba los hilos por esta presilla, formando otra segunda, a través de la cual se empujaba nuevamente la aguja para formar una tercera, apretando la primera en el tercer impulso.

Esta clase de puntada se empleó durante muchos años para facilitar el trabajo de costuras fuertes. Parece ser que Saint no consideró práctico su sistema para sustituir en general la costura a mano. A ésta siguieron, en este sentido, otras invenciones de menor importancia, pero ninguna máquina llamó la atención.

A pesar de la importancia de este invento, este no fue muy bien recibido por las mujeres.Por aquella todo se hacía a manos y miles de mujeres cuidaban con esmero la precisión y calidad de su trabajo. Ellas aducían que la máquina no pudiera ejecutar el trabajo con la limpieza, seguridad y perfección con que lo realizaban los dedos femeninos. Tantos años de práctica con el uso de la aguja, no podía ser reemplazado por una máquina rara , que muchas veces se rompía por el exceso de trabajo.

Con el paso del tiempo el uso industrial, en la fabricación  de adornos, tejidos y demás artículo demostró que la producción manual ya no podía competir con el desarrollo de estas máquinas de coser, que hay aumentar considerablemente la producción bajaban consecuentemente los costos de elaboración.

Utilizando así esta nueva invención, se extendieron los innumerables grandes almacenes especializados en la fabricación de ropas hechas para ambos sexos, que hoy permiten a todos vestir mejor y a un coste mucho menor del que pagaban nuestros menos afortunados antecesores.

LAS CONSECUENCIAS EN LA COSTURA A PARTIR DE LA MÁQUINA DE COSER

La introducción de la máquina de coser necesitó una modificación radical en el arte de la costura. Muchas de las primeras tentativas hechas para coser a máquina siguieron la idea de imitar la costura a mano, valiéndose de una aguja que hacía entrar y salir en la tela por “dedos mecánicos o dientes”, pero todas estas invenciones fracasaron. Se consideró preciso abandonar por completo el método convencional de asegurar las telas, ideando otros medios de unirlas más adecuados al empleo de máquinas.

En los primeros aparatos construidos se empleaban hilos sueltos, no pudiéndose conseguir una longitud uniforme en la puntada. Pero pronto se idearon mecanismos donde el hilo podía utilizarse continuamente, devanándole en un carrete o bobina. Se idearon dispositivos para que a cada puntada se presentase una nueva e idéntica cantidad de hilo, y así se consiguió una costura del todo uniforme. En la máquina de costura, la marcha del hilo es continua del carrete a la tela, pasando por el ojo de la aguja, mientras que en la costura a mano el hilo va fijo a la aguja.

Es evidente, por consecuencia, que el hilo sólo puede pasarse a través de la tela, en forma de presilla u hojal, siendo el medio más conveniente para realizarlo emplear una aguja con el ojo cerca de su punta. La aguja es empujada justamente lo preciso para atravesar la tela y arrastrar al propio tiempo una longitud de hilo que forme al otro lado una presilla, levantándose la aguja inmediatamente. Pero, en lugar de llevar consigo el trozo de hilo que introdujo, éste se retiene por el revés de la tela, asegurándole con el mismo o con un segundo hilo, que se va desarrollando de una bobina y que se llama «hilo de relleno». Otra disposición que distingue la costura a máquina es la manera de regular la longitud de la puntada.

En la costura a mano, naturalmente, la obra no se mueve, determinándose a ojo la longitud de la puntada, cuyo tamaño es más o menos variable; en tanto que, en la máquina, la tela es la que se mueve debajo de la aguja, avanzando a impulsos absolutamente regulares, de tal manera que, tanto la longitud de la puntada como la tensión del hilo, son uniformes.

aguja de coser de maquinaPor la misma época muchos otros grandes inventores americanos habían comenzado por aquella época a tratar de resolver los problemas de la máquina de coser.

Las ideas de la aguja con el agujero en la punta y el empleo del doble hilo son completamente americanas de origen, y esta combinación fue concebida primeramente por Gualterio Hunt, de Nueva-York, hacia el año 1835. Los defectos de la puntada de cadeneta y ésta constituyó la característica más saliente de las máquinas anteriores, fueron reconocidos bien pronto.

La rotura de las presillas, en uno y otro punto, hacía que el hilo se soltase, deshaciéndose la costura con gran facilidad, buscándose la forma de combinar otra puntada libre de este defecto. Esto sólo podía conseguirse haciendo que cada puntada quedase firme por un nudo. En otras palabras, era necesario cerrar la puntada, y la mejora a que se debió esta solución creó la costura «a pespunte».

En la máquina de Hunt una aguja curva, con ojo en la punta, colocada en un brazo movible, se enhebraba en hilo de un carrete, y penetrando en la tela, formaba una presilla por el revés de ésta. Entonces, una lanzadera, llevando un pequeño carrete de hilo, pasaba por en medio de la presilla, dejando cogido el hilo, que se atirantaba cuando la aguja subía.

De esta manera se aseguraba la puntada. No obstante, debido al prejuicio que aún existía contra la máquina de coser, esta invención no se perfeccionó ni se estudió debidamente. Hunt renunció a patentar sus ideas, y más tarde perdió la oportunidad de hacer una fortuna.

Entonces comenzó la época en que más dispositivos y mejoras se introdujeron en la máquina de coser. Independientemente de Hunt y sus predecesores, Elias Howe, nacido en Massachusetts, dedicó su atención a las máquinas de coser en el año 1843.

En 1844 terminó un modelo hecho de madera y alambres, y, aunque primitivo en extremo, contenía la mayor parte de los dispositivos esenciales de la máquina moderna, patentándola en 1846. Howe fue el primero en patentar una máquina de pespuntear, pero su invención tenía dos detalles esenciales, la aguja curva, con el ojo cerca de la punta, y la lanzadera, que había sido ideada por Gualterio Hunt doce años antes.

Aunque tenía muchas de las invenciones de Hunt y de otros que estudiaron el asunto antes que él, la máquina de Howe era tan nueva en sus combinaciones y forma en que había sido dispuesta, que se consideró como una nueva invención. Además de otros detalles, tenía una placa para comprimir la tela y un dispositivo para dar la tensión al hilo superior.

Comprendía los detalles de nuestra máquina moderna, pero no tuvo éxito. Howe construyó algunos modelos, pero no los vendió al principio, y cuando lo consiguió los compradores no podían hacerla trabajar. Ea tensión no era uniforme, y esto era causa de que el hilo formase presillas muy flojas en ciertas partes de la costura, mientras que otras quedaban muy tirantes. El movimiento del hilo era defectuoso por la falta de continuidad; la pieza que apretaba la tela tenía que llevarse hacia atrás cuando llegaba a su límite de avance, apretaba de nuevo la tela y volvía a avanzar.

Howe era un mecánico que tenía poco dinero, y por sí mismo no disponía de capital suficiente para la fabricación. Sin poder conseguir interesar a los capitalistas de los Estados Unidos, vendió los derechos de su patente a una casa inglesa, pero su invención era tan poco apreciada que durante algún tiempo fue ofrecida, sin éxito, a muchos fabricantes e ingenieros importantes.

Pero Howe era un hombre de una perseverancia notable y no abandonó su querida idea de suministrar a los Estados Unidos máquinas de coser. Ea teoría de su máquina era buena, pero fracasó al aplicarla, por no encontrar la solución mecánica propia para asegurar el éxito comercial.

El, sin embargo, debía a muchos otros inventores la iniciativa de determinados mecanismos que completaron esta máquina bienhechora de la Humanidad. Debe recordarse que, no obstante, los inconvenientes que entonces se señalaban, la máquina de Howe cose actualmente.

Expuso su primer modelo en una fábrica de Boston durante algún tiempo, y los ensayos demostraron que podía hacer 300 puntadas por minuto, y se ofreció a hacer cualquier clase de costura que se le exigiese, realizándolo así en una séptima parte del tiempo empleado para hacerla a mano, por la mejor y más rápida costurera, resultando el trabajo perfecto y sumamente fuerte.

Pero la oposición de los obreros y otras consideraciones impidieron que las comprasen los sastres. Pronto se hicieron imitaciones de esta máquina de coser, que se vendieron con buenos beneficios, apreciándose las posibilidades de introducir innovaciones. Se discutieron los derechos de Howe, pero los pleitos que se siguieron no dejaron respecto a aquéllos ninguna duda.

Por eso comenzó a cobrarlos, incluso durante el pleito seguido contra Singer, cuya sentencia se dio en 1854; pero el valor en dinero de esta invención fue completamente aparente. En 1863 sus derechos llegaban a 4.000 dólares por día, y se calcula que alcanzaron en total la cifra de 2.000.000 de dólares. En la serie de la enorme cantidad de pleitos a que dio lugar el negocio comercial de máquinas de coser, las sentencias afirmaban, una y otra vez, que no se había construido máquina.de esta clase que no tuviera alguno de los dispositivos esenciales de la patentada por Howe.

maquina de coser de Howe

Había quedado demostrada la utilidad práctica de la máquina de coser, y a la primitiva se le fueron introduciendo mejoras, algunas muy originales y de éxito. Uno de los más ingeniosos inventores, y el segundo únicamente después de Howe en esta especialidad, fue Alien B. Wilson. En 1849 ideó el sistema de enganche rotativo, combinado con la bobina (sistema de bobina central), que constituyó la especial característica de la máquina Wheeler y Wilson Su patente de 1850 incluía la invención de una barra movible, provista de unos dientes que, saliendo por una ranura de la placa sobre que se coloca la tela, combinaba con otra barra de presión situada encima, marchando la tela interpuesta entre las dos, merced a los movimientos sucesivos de avance que imprimía la primera.

En 1851 y 1852 solicitó patentes para una mejora en este dispositivo, conocido por «avance en cuatro tiempos» para mover la tela, así como para el enganchador rotativo, ha ciendo pasar el hilo superior alrededor de una bobina que contiene el inferior. Con ello señaló el mayor progreso en la costura a máquina, que desde entonces puede hacerse en líneas curvas, siendo también notable por su maravillosa sen cillez y perfección mecánica, su sistema de bobina central. Los principios esendales de sus invenciones se emplean en todas las máquinas actuales de enganche rotatorio.

El avance a cuatro tiempos constituye una de las principales mejoras introducidas en las máquinas de coser, desde que Saint demostró que la costura a máquina era posible, siendo un dispositivo que figura hoy en toda máquina de coser. Bajo la placa de presión o prensa telas y a los lados del orificio por donde la aguja atraviesa la placa, encima de la que corre la tela, hay una o dos pequeñas superficies con dientes inclinados oblicuamente.

Cuando se ha formado la puntada, esos dientes se levantan uno o dos milímetros y, enganchando la tela, avanzan apoyando ésta sobre la superficie inferior y lisa del prensatelas, haciendo avanzar también a ésta en una longitud conveniente. Esto constituye el segundo tiempo, dando lugar al tercero el movimiento de descenso de los dientes, que sueltan la tela y retroceden en un cuarto tiempo para volver a su posición primitiva, repitiéndose el mismo ciclo a cada puntada. Introduciendo Wilson este dispositivo, hizo que el movimiento del material no sólo fuese automático, sino también que la longitud de la puntada fuese rigurosamente exacta.

antiguas maquinas de coser

El trabajo necesario para coser se facilitó muchísimo, no precisando otro cuidado que el de guiar la labor. De aquí, el que ganase pronto popularidad la máquina en que Wilson introdujo esta mejora.

En 1851, Guillermo O. Grover, sastre en Boston, patentó una disposición para coser con doble cadeneta, que sirvió de base para la construcción de máquinas conocidas con el nombre de Grover y Baker. También en 1865, Jaime A. E. Gibbs, labrador en Virginia, ideó un mecanismo para coser en cadeneta con un solo hilo, lo que caracteriza a las máquinas Gibbs y Baker, mejoradas después por Willcox y conocidas por Willcox y Gibbs.

Todavía, y, apesar de la actividad de todos estos inventores, entre los años 1830 y 1851, la máquina de coser no había alcanzado el favor completo del público. Siendo esto debido a la cantidad de invenciones imperfectas que aparecieron en el mercado, y que dieron tan mal resultado que levantaron una arraigada sospecha contra los aparatos mecánicos de coser. Este prej uicio, tan largo tiempo extendido, no podía desaparecer fácilmente, necesitándose muchos años de esfuerzos constantes de los fabricantes para convencer al público escéptico, cada vez que pretendían demostrar que cada modelo perfeccionado, no era otra nueva máquina lanzada al fracaso, y que no existía ninguna intención de engañar.

Pero la máquina de coser llega a un estado en que, inventados sus mecanismos esenciales y perfeccionados, demuestran su utilidad práctica. Sólo queda por poner en juego, por los hombres de energía y de negocios, la habilidad necesaria para conti.iuar la fabricación, buscando después los medios de introducir el producto en el mercado. Aquellos que, en un principio, apreciaron la importancia de la máquina de coser, como un factor en el avance comercial del mundo, se aplicaron con ardor a promover la industria. Se establecieron factorías en Bridgeport, Cambridge, Boston y Nueva York, así como en otras ciudades, pa ra la exclusiva fabricación de estas máquinas.

Ea importancia de Nueva York como centro comercial, fue pronto reconocida por los fabricantes, y allí se establecieron los principales depósitos y centros de distribución para toda New England.

HISTORIA DE LAS MAQUINAS SINGER

El más importante, no ya de los inventores, sino de los fabricantes, aparece en Isaac M. Singer, cuyo nombre comienza a conocerse en 1850. Su primera máquina, patentada en 1857, tenía una aguja vertical, movida por un eje suspendido, movido por una rueda colocada en una entalladura de la mesa. Un compresor elástico situado a un lado de la aguja, sujetaba la tela, dándose movimiento al brazo que llevaba la aguja, y a la lanzadera, mediante una transmisión. Se empleaban en ella dos hilos, y hacía el pespunte cerrado; la presilla del hilo de la aguja se aseguraba en cada movimiento de avance por el de la lanzadera.

Singer también introdujo el movimiento a pedal, para sustituir el trabajo a mano; pero, aunque parezca es-traño, siendo hoy el movimiento a pedal una característica umversalmente adoptada, él despreció al principio este invento y renunció a patentarlo. Se ve que los dispositivos patentados en su máquina no presentaban grandes diferencias con respecto a las de otros inventores. Era muy parecida a la de Howe, pero muy superior bajo el punto de vista de la fabricación.

Eas máquinas Singer son notables poi el hecho de que, desde que aparecieron, siempre dieron buen resultado, cosiendo perfectamente. Como hemos visto, las bases fundamentales mecánicas de la máquina de coser eran ya conocidas antes de que Singer se ocupase del problema a resolver.

Entonces era ya demasiado tarde para conseguir patentes originales; pero su clara percepción del trabajo realizado por sus antecesores, y su capacidad para adaptar a la práctica y utilizar, no sólo sus propias iniciativas, sino las de los demás, le colocó a la cabeza de los fabricantes en esta rama de la industria.

Tan pronto como se vio que la máquina Singer tenía éxito, los propietarios tuvieron que defenderse contií las reclamaciones de Elias Howe. Sin ger figuró como el defensor más obstinado, apoyándose en las invenciones primitivas de Hunt; pero últimamente Singer, y con él todos los demás fabricantes, tuvieron que ser tributarios de Elias Howe, solicitando, en 1855, una autorización de éste para utilizar sus patentes.

Singer sufrió un rudo golpe cuando el tribunal sentenció contra él. Su ideal hubiera sido construir una máquina a precio económico, accesible para las pobres costureras, pero el coste de las patentes de Howe hicieron esto imposible. No obstante, el auxilio que necesitaba Singer, llegó de una manera inesperada. Su principal consejero, mister Clark, le propuso ayudarle financieramente y convertir el negocio en empresa beneficiosa, si le cedía la mitad de los beneficios posibles.

Clark era un hombre de energía, imaginación y entusiasmo sin límites. Aprobó la gran idea de Singer de introducir la máquina de coser en todos los hogares, y fue tan sólo cuestión de organización y recursos financieros el realizarlo. Formada la sociedad I. M. Singer y Co, el futuro de la máquina de su nombre quedó asegurado.

Las primeras máquinas Singer, se construyeron, principalmente, para emplearlas en los trabajos de las fábricas; pero cuando se vio, claramente, que podía ser también uno de tantos accesorios domésticos, se hicieron modificaciones para que, conservando sus cualidades características, tuvieran la ligereza y elegancia propias para adaptarse a los usos domésticos.

partes de una maquina de coser moderna

La llegada de Singer al campo de la fabricación marcó una nueva era para los aparatos de coser. Con una maravillosa organización y la aplicación de principios científicos, la Compañía Singer ha tomado siempre la iniciativa en los perfeccionamientos, introduciendo constantemente nuevos modelos para toda clase de trabajo, aunque en la forma y estructura general son semejantes a los tipos originales.

La fabricación y venta de estas máquinas, no se ha interrumpido desde que se presentaron en el mercado, y aunque en él hay muchos competidores, pues los derechos de patente expiraron hacia el año 1877, la Singer es aún la más extendida. Tanto ésta, como las demás máquinas de coser modernas, llevan tres combinaciones de mecanismos; uno, para formar la puntada, combinado con aplicaciones para regular y mantener el grado de tensión de los hilos; dispositivos dispuestos para sujetar el material a la entrada y salida de la aguja, en la parte en que se forma la puntada, y un mecanismo regulable y automático para hacer avanzar longitudinalmente la tela, a impulsos iguales, una vez formadas las puntadas. Se hacen tres clases de costuras; de simple cadeneta o de tambor, de doble cadeneta y de pespunte cerrado.

En la primera de estas tres formas de coser se emplea un solo hilo; las otras necesitan dos, uno en la aguja y otro debajo de ésta. Cada clase tiene sus partidarias entre las costureras. El pespunte cerrado se asemeja, en su formación, al tejido, mientras que la cadeneta, que se deshace fácilmente, se parece más al punto de media. Se calcula que el 90%  de las máquinas domésticas hacen el pespunte cerrado.

Se ha visto que, para hacer el pespunte, el hilo inferior tiene que pasar por la presilla formada por el superior. Esto se consigue de dos maneras: la primera consiste en hacer pasar una lanzadera que contiene en su interior una bobina con hilo, a través de la lazada o presilla formada por el hilo superior, combinando los movimientos alternativos de la lanzadera con los de subida y bajada de la aguja.

El segundo medio de hacer el pespunte se funda en enganchar la presilla formada por el hilo de la aguja, por medio de un gancho rotativo, que, ensanchando dicha presilla, la hace pasar por una bobina central, que lleva devanado el hilo y que está alojada en el centro del sistema de enganche. Este método fue inventado por A. B. Wilson, y es conocido por principio de Wheeler y Wilson o de bobina central.

Una combinación intermedia entre la lanzadera alternativa y el enganche rotativo es la de las máquinas de bobina oscilante, introducidas por la Compañía Singer. La lanzadera tiene forma de gancho, no muy diferente al del sistema Wilson, llevando en el interior una bobina con gran capacidad de hilo. Las máquinas, tanto de enganche oscilante como rotativo trabajan con gran delicadeza y rapidez. En todos los casos, para hacer el pespunte cerrado, uno de los mecanismos esenciales está constituido por una barra, en la que se fija una aguja con el ojo cerca de la punta, por donde pasa el hilo superior, lo mismo cuando se trata de lanzadera alternativa que cuando se emplea el enganche oscilante o rotativo con la bobina para el hilo inferior.

Este conjunto de invenciones americanas, forma los tipos de las máquinas hoy en uso. Millares de patentes han sido concedidos en los Estados Unidos y en Europa por mejoras en las máquinas de coser; y aunque su eficacia y utilidad han sido notablemente aumentadas, por numerosos accesorios y detalles, el principio fundamental no ha sido variado todavía.

Aun en su presente estado de alta perfección, las invenciones son, sin embargo, numerosas, y continuamente se conceden patentes. Lo mismo puede decirse de la maquinaria para producir las distintas piezas intercambiables de las máquinas de coser; el principio americano de facilitar el recambio de piezas excesivamente usadas o rotas se realiza con toda extensión en esta industria.

Las máquinas especiales para producir las partes más complicadas de las máquinas de coser, son tan perfectas, que ejecutan el trabajo con la más notable exactitud y velocidad, y, a menudo, necesitan más talento inventivo en su construcción que la misma máquina de coser a cuyo trabajo se destinan. En las fábricas importantes, el departamento de ensayos es el más interesante Allí el inventor tiene toda clase de facilidades para desarrollar sus ideas y estudiar los resultados de sus ensayos preliminares.

Con frecuencia, se emplea mucho tiempo y mano de obra en la invención y estudio de una nueva pieza o accesorio, que, después, se ensaya cuidadosamente en el departamento de fabricación, correspondiente a la clase de trabajo para la que se ha ideado, y, si da resultados satisfactorios, se instala la maquinaria especial para su construcción que, a veces, tiene que abandonarse, seguidamente, por haberse descubierto algo nuevo que lo mejora. Aunque el inventor desplegue gran originalidad e ingenio para mejorar un dispositivo, la invención puede no tener valor, si no se encuentra otro cerebro de talento que encuentre la manera de que sea comercialmente práctico.

La fabricación de máquinas especiales, construidas para producir, repetidas, cada una de las diferentes partes componentes de un determinado organismo, de suerte que, reunidas, forman el producto terminado, fue primeramente llevado a efecto en gran escala en los Estados Unidos; por eso se conoce generalmente en el mundo por sistema americano.

Con los progresos realizados en el arte de la mecánica y el empleo general de aparatos y máquinas herramientas, se hizo posible llegar a una, casi, absoluta precisión. Pero el sistema que permitiese poder construir las distintas piezas de manera que, en el conjunto de un mecanismo, pudiera remplazarse una de ellas por otra, casi absolutamente idéntica, exigía una perfecta y uniforme exactitud. Para alcanzarla, en la forma y dimensiones de cada pieza, es necesario emplear normas con qué poder comprobar la medida, dentro de tolerancias reducidísimas, con un modelo que sirva como tipo de comparación. A ninguna máquina se aplica, tan rígidamente como a la máquina de coser, este sistema. Y tan perfecto es, que las diversas piezas pueden adquirirse del comercio en cualquier ciudad del mundo.

Se han hecho muchas aplicaciones de la máquina de coser para diversas clases de trabajo, y se suministran numerosos accesorios con este fin, extendiéndose el uso de aquélla de un modo extraordinario, siendo ahora posible bordar, coser botones, hacer festón, ribetear, preparar y hacer dobladillos zurcir, fruncir y hacer otros diversos trabajos con gran facilidad en una misma máquina, mientras en las fábricas y almacenes de confección se emplean máquinas especiales para cada operación. Su esfera de aplicación ha aumentado persistentemente, extendiéndose, puede decirse, a todos los oficios en que se precise unir un trozo de material con otro.

Las máquinas son capaces de coser dos trozos de cuero con 50 milímetros de grueso tan rápidamente como si fuere muselina. No se limitan a lo que pudiera llamarse, exclusivamente, coser. Aseguran los botones a razón de 10 a 15 por minuto, cosiendo siempre, aunque, naturalmente, el dibujo y detalles de la máquina varía de acuerdo con el carácter de la obra que ha de ejecutar. Es posible equipar las máquinas con más de una aguja, siendo el máximo número de ellas el de doce, colocadas unas al lado de otras para hacer una serie de costuras paralelas, tomando cada una el hilo de su correspondiente carrete, pudiéndose emplear así, al mismo tiempo, hilosde diferentes colores. La capacidad total de estas máquinas es de 1.ooo puntadas por minuto, o sean, 150 pespuntes dobles por segundo.

Con las máquinas especiales, cualquier operador inexperto puede aprender, en uno o dos días, a coser una determinada clase de obra, y, en pocos meses, estará más práctico que cualquier obrero manual con años de experiencia. Este avance y desarrollo en costuras especiales, aplicado a la industria, ha producido un enorme beneficio, reduciendo el coste para el comprador y facilitando el éxito comercial al fabricante, que no hubiera podido alcanzar los resultados actuales sin la máqmna de coser. Los industriales solicitan constantemente máquinas especiales para determinados trabajosy esto ha dado lugar a la creación de cientos de distintos tipos y clases de aparatos y millares de variedades o modificaciones de éstos para adaptarse a las demandas.

Algunas son capaces, por ejemplo, para ajecutar las más complicadas labores de costura de adorno; otras se construyen para utilizarlas en las grandes fábricas de guantes, zapatos, guarnicionería, sombrillas y numerosas variedades de trabajo semejantes. Una mejora reciente consiste en un dispositivo automático para unir alfombras con la máquina de coser; diminuto y compacto mecanismo que cose a lo largo las alfombras, a razón de cuatro metros por minuto, suprimiendo, por completo, este pesado y fatigoso trabajo manual, con material tan grueso y duro.

Para la mayoría de las personas que en el transcurso de su trabajo hacen unos pocos ojales, no parecerá de importancia esta operación, pero si se tiene en cuenta los que son preciso abrir y terminar en un gran taller de confecciones, en las ropas, en millones de cuellos, puños, camisas y zapatos, se comprenderá la enorme reducción de tiempo, y economía de mano de obra que representa una máquina especial para hacer este trabajo. Hay muchos tipos en uso de máquinas de hacer ojales; la primera de éstas, un aparato primitivo, la patentó Humphrey en 1862; pero la de Reece, patentada en 1881, llevó el arte de hacer ojales a su presente estado de perfección.

Una de las aplicaciones de la máquina de coser que ha hecho verdadera revolución, ha sido la relacionada con la industria de la zapatería, ha máquina McKay se inventó en 1858 por Lyman R. Blake, y sus numerosos perfeccionamientos han sido notables, según reconoce su propio inventor. Fue construida por McKay después de varios años de paciente labor y de gastar más de dólares 130.000, hasta alcanzar resultados prácticos. Esta máquina se empleó extensamente en los Estados Unidos y en Europa, pero tenía el inconveniente de que a los zapatos cosidos con ella no podían coserles nuevas suelas, teniendo que ser éstas clavadas o pegadas, lo que les hacía perder flexibilidad.

En la máquina ribeteadora Goodyear, que fue patentada por primera vez en 1871, se hacía un ribete en el material, que luego se sujetaba a la suela por una costura exterior. Los zapatos hechos de esta manera eran mucho más flexibles y podían ser reformados por el zapatero, poniéndoles suelas nuevas por el procedimiento manual ordinario.

Esta notable máquina, fué, desde un principio, aplicada a la fabricación de botas y zapatos, y, al presente, se aplica a la confección de las clases más finas. En 1842, J. J. Greenough, patentó una máquina para coser cueros y otros materiales daros, pero no se generalizó. Al siguiente año, Jorge H. Corliss, el inventor de la máquina de vapor Corliss, patentó una máquina semejante, que tenía dos agujas con el ojo cerca de la punta, y trabajaba horizontalmente, aunque los agujeros se hacían previamente con leznas.

Los movimientos se producían por una excéntrica y el avance era automático. Las máquinas para coser pieles y cueros se emplean ahora en todas las ramas de esta industria, en la confección de ia parte superior de los zapatos, y las diferentes costuras que se precisan en la confección de guantes, en guarnicionería y en talabartería.

Las máquinas de coser, anteriores a la Singer, no disponían de otro medio de ponerlas en movimiento que la ordinaria manivela. Esto obligaba a ocupar la mano derecha, no dejando libre más que la izquierda para arreglar y guiar el material que se cosía. Singer introdujo el mecanismo para moverlas con los pies, y esta fue una gran mejora para utilizar la máquina; pero como algunos predecesores en esta industria, no creyó haber hecho un gran descubrimiento, y no pidió por él patente especial.

Aunque Singer adoptó ya el pedal en su primera máquina, y, consecuentemente, quedaban libres las manos para atender a la labor, se han hecho esfuerzos ingeniosos para evitar también el trabajo de los pies. Naturalmente, en las grandes fábricas, las máquinas se mueven por fuerza motriz, pero se ha desplegado mucho ingenio para adoptar un motor a las necesidades domésticas.

Durante los primeros veinte años de la máquina de coser, después de su introducción en el comercio, se concedieron numerosas patentes para conseguirlo, ha mayoría de ellas se basaba en la acción de un resorte de acero arrollado, que necesitaba envolverse de la misma manera que en un reloj. Sin embargo, estas fantásticas ideas, no dieron el menor resultado práctico a sus ingeniosos inventores. Pero al llegar a ser la electricidad de aplicación universal, se produjo un cambio completo. Hoy puede funcionar la máquina de coser, independientemente de los pies y de las manos, si hay corriente eléctrica en la casa.

Un pequeño motor, con la fuerza aproximada de un octavo de caballo, se coloca en la parte superior o debajo de la mesilla, y alimentado por un enchufe instalado en el muro o en cualquier portalámpara con su interruptor correspondiente, siendo el gasto del trabajo casi el mismo que el del alumbrado de una lámpara de mediana intensidad. Con esto se consigue una mayor velocidad media, que llega a 800 puntadas por minuto, en lugar de las 200 a 400 que se alcanzan con el uso del pedal. L,& velocidad de la costura se regula de una manera muy ingeniosa, actuando, sencillamente, por presión sobre el mismo pedal.

No hay mejor demostración de la superioridad de la máquina de coser americana que su enorme venta en el extranjero. Los Estados Unidos son los que exportan en mayor cantidad en el mundo; siendo el mayor país importador Gran Bretaña, al que sigue Alemania. Todas las grandes fábricas norteamericanas tienen sucursales en el extranjero, donde la mano de obra puede conseguirse más económicamente que en aquel país, estando dichas sucursales equipadas con maquinaría america-na y con todos los útiles necesarios para producir máquinas iguales, acornódándolas a las necesidades de los mercados extranjeros.

Algunas de estas sucursales tienen inmensas proporciones, y su producción es superior a la de las tábricas norteamericanas. Se ha calculado que el número de máquinas americanas vendidas al extranjero, más el de las producidas en éste, es igual al número de las que se fabrican en los Estados Unidos para el consumo nacional. Las ventas exceden hoy de 2.000.000 de máquinas al año, y se calcula que el valor de la exportación tota) de los Estados Unidos, desde que se concedió la patente de Howe, suma cerca de cien millones de dólares.

El número mayor de máquinas vendidas corresponde a las fabricadas para uso doméstico, y la mayoría de ellas las adquieren gentes sin capital, que no pueden pagar al contado; pero con objeto de facilitar la colocación de estas máquinas, la Compañía Singer ideó, en 1856, el sistema de venderlas a plazos, y esta forma se extendió por el mundo con gran éxito. Por este medio, el comprador paga su máquina por pequeñas cantidades semanales o mensuales y, con frecuencia, gana con ellas lo suficiente para costear el importe de la compra eventual.

Desde el principio fue muy bien acogida la idea por el público. Se establecieron oficinas y depósitos en todas las ciudades importantes de los Estados Unidos, y las poblaciones de su proximidad, de tal suerte, que hasta las aldeas entraron en la organización.

Fue un nuevo método de hacer los negocios, encontrando en él los consumidores las ventajas de la compra directa, además de poder hacerla a plazos, y la comodidad de poder surtirse fácilmente de accesorios y piezas de recambio, y cuando cualquier mejora importante se introducía en el sistema de las máquinas, se establecían condiciones ventajosas para adquirir los nuevos modelos, cambiándolos por los antiguos.

primera maquina de coser singer

El sistema dio resultados tan satisfactorios, que hacia el año 1863, siete años después de establecerse, las ventas habían subido, de 21.000 máquinas al año, a 42.000 en 1867, mientras que en los siguientes cuatro años la producción aumentó tan rápidamente que en 1871 alcanzó la cifra de 181.600 máquinas. Después de retirarse con grandes fortunas, los dos principales socios de la primitiva compañía, se constituyó otra nueva, que extendió sus operaciones a todos los países del mundo.

Lo mismo los chinos que residen en los límites del Tibet, que los labradores del Cáusaso, como los solitarios pastores que viven en el círculo polar ártico, pueden adquirir la máquina de coser a plazos, con la misma facilidad que las mujeres que residen en Nueva York, Londres o París.

La factoría primitiva está en ELizabeth, Nueva Jersey, pero ha sido superada en importancia por otra de la misma compañía en Clydebank, Escocia, que es la mayor del mundo dedicada a máquinas de coser. En tiempos normales da empleo a más de 14.000 personas. La compañía es, también, propietaria de grandes bosques en América, donde corta la madera necesaria para las cajas y ebanistería de las máquinas Singer, siendo enorme su consumo anual de hierro, acero y otros metales.

Pero esta explotación persistente no ha sido sola la causa de que se haya extendido tanto la máquina de coser. Esto ha obedecido a la perfecta, rápida y fácil manera de ejecutar el trabajo. Ha sido simplificada y pefeccionada en grado extraordinario, y sus varias aplicaciones se van ampliando constantemente, gracias a los distintos accesorios y dispositivos que se idean con éxito. Como medio productor industrial casero, no se ha inventado jamás mecanismo tan útil y práctico como esta máquina.

Con el objeto de realzar el valor comercial y estético del buen gusto en el diseño industrial, en lo referente a los artefactos para el hogar, se van mejorando los productos, dotándoles de buenas líneas y decorándoles sin demasiada exageración. Con respecto a ello, las máquinas de coser eléctricas que se han desarrollado dejan de tener la apariencia de su función, y aparecen como bellísimos gabinetes de sala, dignos de incorporarse entre los demás muebles, sin que se sospeche su verdadera función.

La máquina de coser moderna es también más fácil de manejar, y mas versátil en sus funciones, pues forman parte de la máquina varias piezas que anteriormente debían de ser adquiridas. Incluidos en la máquina eléctrica está el motor, y además dos medios para poner la máquina en marcha, uno que funciona con el muslo y otro con el pie, también una lamparilla eléctrica enfocada hacia el trabajo que se hace.

Finalmente, para que una ciega pueda usar la máquina sin el peligro de que la aguja le lastime la mano, hay un método especial que emplea las células fotoeléctricas para detener el motor en seguida que la mano interrumpa el circuito al acercarse demasiado a la aguja.

Ver Las Primeras Máquina de Coser “SINGER”

Fuente Consultada:
Colección Moderna de Conocimientos Universales Tomo IV – La Industria – Editores W.M. Jackson, Inc. – La Maquina de Coser

 

La Carne en la Edad Media Consumo, Conservación y Preparación

La Carne en la Edad Media
Consumo, Conservación y Preparación

El interesantísimo y sugestivo libro de cocina que lleva el título casi prohibido de “Ars Magírica”, escrito por Jodocus Wilichius de Rossel, en la Prusia Oriental, y publicado en Zurich en 1563, dice que en la despensa de la dueña de casa la carne reclama el segundo lugar en orden de importancia, después del pan.

De las diferentes clases de carnes, Willichius pasa rápidamente sobre la ternera y la oveja por creer que son poco sanas y productoras de “bilis negra”.

El obispo Isidoro de Sevilla, que vivió en el siglo VII, no incluía los bueyes entre los animales que nos proporcionan carne. Hablando estrictamente, dice él, el término animal doméstico, se aplica a dos clases de seres: primeramente aquellos que son aptos como alimento humano, como la oveja y el cerdo, y segundo, los que son adecuados para el trabajo, como el buey y los caballos. El trabajo de los animales era tan valioso y necesario que los hombres de aquellos tiempos no se podían permitir el lujo de emplear sus mejores animales de tiro como comida.

Se hablaba  del buey como de “un buen arador y un fiel sirviente“, tan esencial para el bienestar humano que Hesíodo, el autor más sereno de nuestra profesión, afirma que “la familia consiste realmente del Marido, la Mujer y el Buey”. Otros autores hablan del buey como del “compañero del hombre en el trabajo del campo, y sirviente de Ceres”.

Los antiguos estimaban que a este animal debía protegérsele a todo trance de la violencia, y decretaron la pena capital “para cualquier persona que matara voluntariamente un buey”. En otras palabras, el buey como los caballos de las granjas en la época anterior a los tractores, era necesario para cultivar la tierra y era en tal grado el compañero del hombre, que en determinado tiempo fué castigado con la pena capital el matar voluntariamente a un buey.

Vegecio, nos cuenta los antecedentes de este asunto, diciéndonos que sin el buey no se podría haber cultivado el suelo, ni alimentado la raza humana. Las cosechas que mantenían vivo el mundo romano, eran producidas gracias al esfuerzo del buey y al arado. Todos los demás animales, incluso las gallinas, debían su comida al trabajo del ganado. Dice Vegecio, “¿de dónde podría haber sacado el genio del dueño y maestro de la Creación la cebada para los caballos, la comida para los perros o el alimento para los cerdos, si no hubiesen sido obtenidos gracias a la labor del buey?… En algunos pueblos se han usado en cierto grado las muías, los camellos y algunos pocos elefantes, pero no podría subsistir ninguna nación, si no tuviese ganado”.

En última instancia, el ganado se usaba para alimento, pero cuando ya habían pasado sus días de trabajo; las vacas, daban también un pequeño exceso de leche además de la que necesitaban los terneros, pero tanto la carne como la leche eran sustancias completamente secundarias. La cría y engorde del ganado con el objeto primario de obtener carne o leche, son adelantos muy modernos del mundo occidental. En la edad media, y no hay que decir, en la antigüedad, el ganado era únicamente bestia de tiro o bestia de carga.

la carne en la edad media

Preparación de la Carne en la Edad Media

La carne de cabra, dice Willichius, no es buena ni agradable. Mulas jóvenes, venado, gallinas, pájaros y pescados están entre los alimentos citados, pero el mejor de todos es el cerdo. Por supuesto cualquier clase de carne era muy difícil de conseguir y muy cara, pero podemos comprobar fácilmente que los cerdos de primavera no podían engordar mucho por sí mismos durante el verano, y en otoño ya se mataban para salarlos y tener la provisión anual de carne. Criados de esta forma, aquellos cerdos se parecían probablemente a los que se conocen en los estados del sur de Norteamérica con el nombre de lomo de jabalí, de ágil pie y suficientemente hambrientos.

Los galos eran grandes comedores de carne y que les gustaba extraordinariamente el cerdo. Los cerdos se dejan noche y día en los campos y son de un tamaño, fuerza y velocidad extraordinarios. Es tan peligroso encontrarse con uno de ellos, como con un lobo.

De acuerdo a Varrón el principal comercio que sostenían los Galos con Roma eran los jamones y la carne de cerdo salada. En efecto, los bosques inmensos que cubrían su país les permitía criar fácilmente y sin gasto gran número de estos animales, y probablemente este hecho tenía algo que ver con el respeto religioso que tenían por el roble, cuyo fruto es la bellota, buen alimento de estos animales.

Todas las consideraciones que llevaron a los atenienses a honrar el olivo que enriquecía con aceite y fruta su estéril territorio, son válidas para los antiguos Galos, que rinden los mismos honores a un árbol tan útil y que, después de haberlos alimentado directamente a ellos, servía para alimentar al animal que constituía su principal fuente de carne y su mayor riqueza.

Es probable que todas las tribus del norte criaran cerdos en los bosques, pues las selvas proporcionaban abundante comida y los cerdos requieren muy poco cuidado, dado que son muy fuertes y prolíficos. La gente común y los soldados comían cerdo, mientras que la gente rica —los obispos, los nobles y el mismo rey — criaban cerdos no sólo para aprovisionar su propia mesa, sino como fuente de ingresos.

En el día de San Martín, o por Navidad, era costumbre que las personas acomodadas mataran y salaran un cerdo para tener carne para todo el año siguiente; la gente que no podía hacer el gasto que demandaba matar un cerdo se asociaba con otros para repartirse un cerdo entre varios y salarlo para el invierno. En el siglo XIII el cerdo de Inglaterra tenía fama en todo el continente, y podemos estar seguros de que en todas las regiones donde existía el haya, se criaban cerdos.

Por supuesto, en las épocas en que la gente pasaba hambre, los animales domésticos iban también muy cortos de comida, y en no raras ocasiones morían de hambre. “Alimentarlos en invierno es lo que más tememos“, como decía el historiador Noel Chomell.

No se conseguía grano para los animales ni para las aves de corral y como el heno cultivado no había sido aún separado de la semilla, sólo se podía utilizar el pasto natural; por lo tanto la alimentación invernal del ganado, era completamente inadecuada. El olmo ático, dice Columella, da una hoja que es más dulce que la hoja del olmo de Italia y mucho más agradable para el ganado. Por esta razón recomienda que se planten tantos olmos áticos como sea posible.

Las hojas secas son evidentemente un mal sustituto del heno o incluso de la paja, pero cuando los animales casi mueren de hambre, ello es mejor que nada. El exceso de producción de comida por sobre de lo que se requería para proveer las necesidades mínimas de la vida de las personas, era muy pequeño, y los sufrimientos empezaban en cuanto este exceso era nulo.

Era desconocido el método de conservar los alimentos por la refrigeración y la carne que no podía comerse inmediatamente debía salarse. Por lo tanto el primer deber del campesino, cuando en otoño debía suspenderse el pastoreo, era matar y salar los animales que no podía alimentar durante el invierno; era indispensable, sin embargo, conservar algún ganado para cría y también el ganado para arar el año siguiente; para éstos, aparte de la pequeña cantidad de heno que se había podido ensilar, era preciso disponer de algo de paja, y además de la paja, Catón decía: “Dad al ganado hojas de olmo, álamo, roble e higuera mientras se conserven esas hojas … y recordad cuan largo es el invierno.”

Los animales no podían seguirse alimentando durante todo el invierno e irlos matando de tiempo en tiempo. En las condiciones reinantes, como dice Mr. Hallam, “cuando no había otra alternativa que la carne salada, era devorado con delicia incluso el más flaco venado”

La caza tenía el atractivo de un deporte, pero era principalmente el medio de obtener carne fresca: alimento que de otro modo no era fácil conseguir. Estos hechos explican, pues, el gran interés que se tomó la gente en las cacerías y en el arte de enseñar a cazar a los halcones, y sirven también de excusa de la severidad de las leyes relativas a la conservación de la caza.

alcones en la edad media

La cantidad de carne que se conseguía por estos métodos era muy pequeña, y la caza no era meramente un placer o una diversión, como es hoy en día: era también el medio de obtener alimentos, de tal manera que se comían todos los animales muertos, incluso hiles pájaros como garzas, alcaravanes, corvejones y otros varios que describe como de mala calidad y de difícil digestión.

Los alcaravanes, las garzas, las grullas, los chorlitos, las gaviotas, etc., se citan en el libro de Robert May, “The Accomplish’t Cook”, publicado en Londres en 1600 con recetas para sazonarlos y cocerlos adecuadamente. Las grullas eran consideradas como muy delicadas por los romanos , y la cigüeña era también aceptada en aquel tiempo, aun cuando el conde Grégoire dice que es detestable; Simeón Sethus, dice que comer grullas, produce melancolía, pero, añade que algunos creen que el meollo de sus huesos, mezclado con aceite de oliva ayuda a la memoria, lo cual puede creerse fácilmente, pues en una mesa actual este plato se consideraría inolvidable! Estos pájaros, dice él, deben tenerse un par de días colgados antes de comerlos.

El autor de “Le Ménagier de Paris”, escribe como si los mercados de París de su tiempo, estuviesen siempre aprovisionados de los mejores manjares; sin embargo, es notable que entre las aves de mesa incluya las grullas, las avutardas, los alcaravanes, los corvejones y las cigüeñas, de las cuales, como de cualquier otra clase de animal de agua, Bruyerinus dice que tienen una carne correosa, aunque puede hacerse más tierna teniéndola colgada algunos días, no obstante; algunas de estas aves no sólo son repulsivas al gusto sino que pueden, producir enfermedades, si se comen en abundancia.

En aquellos tiempos, sin embargo, cuando el sabor de la carne corrompida, o desagradable por cualquier otro motivo, se disfrazaba mediante el uso abundante de especias, las objeciones respecto del sabor de esas aves acuáticas, no eran tan fuertes como lo serían hoy día en una mesa moderna.

Se obtenía también, no obstante, algunas veces carne fresca. Aparentemente los hombres de los tiempos primitivos empleaban todas las carnes, verduras y pescados que usamos hoy en día, y además echaban mano de muchos artículos que ahora miramos con aversión. El autor Sala dice que cuando la comida era cara, los hombres comían lo que encontraban y, aparentemente, se ponía en el estofado cualquier cosa que creciera, incluso cosas que nadie hubiera probado antes.

De lo que encontraban para comer, comían hasta que quedaban satisfechos, con el resultado de que muchas personas sufrían grandes y graves trastornos.

De la carne, dice Sala:

Dada la extrema escasez de los otros alimentos, ahora se usan mucho los carnívoros, y creo que fué también práctica antigua, pues Galeno da a los hombres que han comido carne de león, el nombre de leoninos; otros comen osos, zorros y tejones; unos pocos prefieren los gatos, tanto los domésticos como los monteses, y son aún menos los que comen lobos, perros y ratones; hay también quien prefiere los gatitos recién nacidos a los cangrejos.

Se comen ratas de campo y también ratas de montaña (posiblemente marmotas), pero aquellos que están muy gordos por culpa de un apetito canino deben preferir una alimentación a base de frutas. Se comen también el puerco espín, el erizo y los pequeños cuises, llamados también conejillos de la India (quizá un tipo de rata), y al cual nosotros mismos no hacemos objeción. Los zorros en la época en que se alimentan de uvas se consideran una verdadera delicadeza, y por ello, entre los griegos, dice Galeno, era un manjar muy frecuente.

Esos animales carnívoros designados por Sala como “digitata” porque tienen garras no es comida agradable y raramente tenían un lugar en la mesa, pero hubo ocasiones en que no pudo elegirse cosa mejor para comer. Claro está que en un tiempo donde no existía la refrigeración artificial, ni transportes rápidos, ni se había concebido la necesidad de esterilizar los utensilios, etc., se han debido utilizar alimentos en un estado que hoy día consideraríamos incomible.

Las recetas para mejorar a la carne podrida no son cosa rara. Robert May, por ejemplo, en un libro de cocina muy conocido,30 en el cual se ven fuertes influencias de la tradición medieval, al mismo tiempo que en algunos aspectos abre las puertas a la cocina moderna, nos da un método para conservar el venado podrido.

Entiérreselo en el suelo envuelto en un lienzo limpio durante toda la noche, y así perderá toda la corrupción, el mal sabor y el mal olor.

Como salsa preservado ra para el venado corrompido, indica:

Hiérvase, agua, cerveza y vinagre de vino, a un mismo tiempo, junto con algunas hojas de laurel, tomillo, ajedrea, hinojo y romero, un puñado de cada clase, y cuando hierva métase adentro el venado, déjese hervir bien y sazónese como se dijo antes.

La carne debe guisarse de la siguiente manera:

Deshuésese y úntese la carne con una cantidad de grasa del tamaño del dedo meñique y sazónese con 60 gramos de pimienta, otros 60 de nuez moscada, y 120 gramos de sal; luego hágase un pastel poniendo en el fondo del mismo un poco de manteca, luego la carne, con el lado de adentro hacia abajo, recúbrase con una gruesa capa de condimento y termínese de recubrir con algunos clavos y una buena cantidad de manteca, tápese bien y póngase al horno.

Se recubría todo con masa de harina, para formar una empanada, que debía ser de harina de centeno “tamizada gruesa”; luego, el pastel debía mantenerse en el horno durante “8 ó 9 horas”. Es difícil comprender que pudiese “sobrevivir” a tal tratamiento un sabor cualquiera de la carne, fuese malo o bueno.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

El Pan en la Edad Media Tipos, Elaboración, Receta e Historia

Historia del Pan en la Edad Media

El pan era, en la época antigua, la verdadera fuente de vida. Conserva “su primacía entre todas las cosas que nutren al hombre”. Nos cansamos de todos los demás alimentos, pero el del pan “es el último apetito que se pierde en caso de enfermedad, y el primero que se recupera en la convalecencia”.

Durante la vida del hombre, predomina por sobre todos los otros alimentos el consumo del pan. Era, indudablemente, una forma de vida muy diferente de la de los tiempos modernos, aquella en la cual, y durante largos períodos, el pan seco era el alimento principal; cuando, en realidad, el pan por sí solo constituía una comida suficiente, y todo lo que podía pedirse o esperarse; cuando el pan blanco era considerado, además, un lujo.

“Todos vivimos de pan y agua — decía San Jerónimo —, siendo ésta la práctica común y familiar, y no lo creemos cansador”. Los hombres de nuestra época llamarían a esta dieta, una pena carcelaria, y la considerarían de gran dureza. No obstante no necesitamos remontarnos a los tiempos de San Jerónimo ni a períodos más antiguos de los que la historia considera como muy recientes, para encontrar que la dieta predominante de pan era, además, un privilegio de los más afortunados.

El pan ha sido comido y disfrutado, en esta forma, durante largas épocas de la historia del hombre. ¿Y qué clase de pan era?. El pan mejor se hacía con harina fina de trigo, pero el trigo era a menudo muy caro, y en todo el continente europeo se usaba comúnmente el centeno. Existen dudas sobre si este cereal fué cultivado antiguamente. El historiador Bruyerinus duda de que el centeno fuese conocido por los hombres de la antigüedad, pero mucho antes del siglo XVI el centeno era bien conocido y se empleaba comúnmente.

Más tarde, a medida que aumentó la población y la miseria, el pan se hizo con cebada, mijo, avena, alforfón, arroz, porotos o alubias, guisantes, lupinos, lentejas, la corteza de diversos árboles y, en fin, de todo lo que se conseguía obtener. En las montañas de las Cevennes, el pan fué siempre escaso, de manera que incluso las personas que llevaban una vida confortable vivían en su mayoría de castañas y sólo podían comer pan los días de fiesta, y había indudablemente, muchos otros lugares, además de la región de las montañas Cevennes, en los cuales no se cultivaba fácilmente el cereal y, en consecuencia, sólo raramente se podía conseguir pan. Malthus nos cuenta que en Suecia, durante el verano de 1799, se hizo pan con la parte interior del abeto y acedera seca, sin otra mezcla de harina.

Aparte de los cereales citados, se empleaban otras substancias para hacer el pan o el potaje cuando la necesidad apremiaba. Existen, sin embargo, dos clases de bellotas, la amarga y la dulce. Posiblemente la clase amarga era más conocida en el norte de Italia, mientras que la especie dulce abundaba en Suiza y en otros países situados más al norte de Italia.

El empleo de las bellotas como alimento, se explicaría porque en su tiempo las bellotas se usaban todavía comúnmente en Italia para hacer pan y seguramente la especie humana haya comido más bellotas que trigo, pues el trigo es el alimento de sólo una de las cuatro grandes agrupaciones de seres humanos, o sea del grupo europeo-norteamericano. Los otros tres grupos, el chino-japonés, el indio (asiático) y los pueblos tropicales, no prestan mucha atención al trigo; centenares de millones de esa gente ni siquiera han oído hablar nunca de él.

pan medieval

Elaboracion del Pan en la Edad Media

El roble tiene la desventaja de que sobre él viven mucho mayor número de insectos que sobre cualquier otra especie de árboles cuyos enemigos hayan sido estudiados; pero su fruto, a menos que la cosecha se pierda por las plagas, es de importancia alimenticia para los animales domésticos, y por ello es útil a la humanidad, tanto directa como indirectamente. Además, hay bellotas que constituyen un alimento gelatinoso muy rico, que contiene del 18 al 25 % de aceite con buen valor nutritivo. La harina de bellotas es también muy fácil de trabajar y tiene mucho poder ligante, pues permite amasar conjuntamente un volumen varias veces mayor que el propio, de harina de maíz u otra substancia molida groseramente.

En la edad media no sabía nada sobre las técnicas para mejorar el gusto del pan  y por eso, el método para hacer pan de bellotas y otros substitutos de la harina, en tiempo de miseria, se da en la siguiente forma:

Cómo aumentar la cantidad de pan mediante las bellotas. El roble produce una almendra más dulce que la de cualquier otro árbol; es mayor, más abundante y más fácil de comer. El haya da también una nuez que es muy dulce y muy nutritiva. Para emplearlas en tiempo de necesidad, deben tratarse cuidadosamente de la manera que indicamos aquí, siempre que se desee aumentar el volumen del pan común.

Tómense siete kilos de bellotas y pónganse en una olla sobre el fuego con agua suficiente como para cubrir completamente las bellotas; cuando el agua esté casi hirviendo, empiécese a sacar con un cucharón o una espumadera las bellotas, las cuales se dejarán sobre el suelo y se aplastarán con los pies o de cualquier otra forma, para romperlas y librarlas de la cascara.

El agua de la olla no debe hervir, porque si el agua hierve sobre las bellotas, éstas no se cuecen; pero de cualquier forma, el agua debe estar muy caliente para que las bellotas se puedan pelar, y tan pronto como se les ha sacado la cascara se echan las bellotas en una olla con agua fría y se vuelven a poner al fuego procurando que las bellotas estén cubiertas por más de 10 centímetros de altura de agua; se añade a esa olla un puñado de ceniza del volumen aproximado de un huevo.

Cuando el agua tape apenas las bellotas, saqúese la olla del fuego, tírese el resto del agua, retírese la ceniza y póngase de nuevo la olla al fuego con la misma cantidad de agua que antes, añadiendo una bolsita en la que se han puesto media hogaza de pan, cuatro cabezas de ajo, la parte carnosa de diez o doce nueces, sesenta gramos de levadura y una ramita de salvia o de laurel.

Y cuando el agua se haya evaporado como la primera vez, cambíese el agua y repítase la misma operación, dejando siempre la bolsita adentro, hasta que las bellotas hayan perdido su acidez y su gusto amargo. Al final puede añadirse un poco de sal, alrededor de 30 gramos; no debe ponerse la sal en la bolsita para que las bellotas no se endurezcan demasiado, pues la sal parece dificultar la cocción de las bellotas.

Una vez terminada esta preparación y escurrida el agua, las bellotas se dejan enfriar y se trabajan con las manos hasta convertirla en una masa que se pasa a través de un tamiz con gran facilidad, pues en una hora se puede pasar una cantidad triple, o por lo menos doble, de la que hemos preparado. Una vez que se ha preparado la levadura en la forma usual, se añade ésta a la masa de bellotas que hemos pasado por el tamiz, y se añaden seis kilos de harina (aparte de un cuarto de kilo de harina que ya hemos empleado para preparar la levadura). Y así es como se hace este pan, después de dejarlo levantar de la manera usual.

En esta forma puede aumentarse la cantidad de pan, incluso cuando se hace con prisa. Si alguien pensara que el gasto de hacer este pan es muy grande, a causa del mucho fuego necesario, puede hacerse con menos fuego y con algo más de tiempo; y las bellotas pueden prepararse aun mejor, de la manera siguiente.

Después de haber tratado las bellotas en la forma descripta más arriba, eso es, después de haberlas hervido la primera vez y de haber sacado la ceniza, se las vuelve a poner en la olla con la bolsita llena de las especies antes citadas, y después de haber hervido una media hora y de escurrir el agua, échense las bellotas junto con la bolsita en una tina que tenga un agujero en el fondo, tapado con un corcho: se le pone agua hasta cubrir todas las bellotas; es decir, se sigue el método anterior y se continúa con el procedimiento empleado para sacar el amargor de las aceitunas.

Será suficiente cambiar el agua una vez por día, continuando este proceso hasta que hayan perdido todo el sabor amargo. Ello se consigue en seis u ocho días, más o menos, de acuerdo a la cantidad de bellotas. Por esta razón es conveniente poner gran cantidad de bellotas en estas tinas, porque cuanto más blandas se hacen, tanto más perfectas y puede incluso decirse, entonces, que el pan puede hacerse con mucha menos cantidad de harina. Y si las bellotas pierden muy lentamente el sabor amargo, pueden esparcirse en una tabla y hacerlas secar muy cuidadosamente al horno.

El horno debe estar muy poco más caliente que la temperatura de exposición al sol. De esta forma pueden convertirse en harina empleándolas como se ha descripto más arriba, sin que puedan dejar de ser un éxito.

Otros dos recursos, para el rico y para el pobre. Hay otros dos recursos para los tiempos en que agobia la necesidad; uno sirve para los ciudadanos ricos, y el otro para los pobres y desventurados.

Para los ricos: Cuando nos alcanza una gran escasez de cereales y no podemos continuar obteniendo pan blanco hecho de la mejor harina, para nuestros ciudadanos ricos, sepárese entonces solamente el salvado, y hágase el pan con trigo entero. Cuando incluso el trigo y la harina de grano entero son escasos en extremo, se puede emplear la cebada de cualquier especie, molida entera y haciendo con ella pan en la misma forma que lo hacen los judíos según su costumbre habitual, de acuerdo a la historia; o si no, se puede hacer el pan con mezcla de arroz y trigo, como es costumbre en la mayor parte de Oriente, en toda la India y en las islas del Japón, porque este pan nutre mucho y aumenta mucho de volumen.

Se puede hacer un pan bueno y digestivo del trigo sarraceno; este pan es más antiguo que el pan de trigo. Es por esta razón que los romanos llamaban a la harina “fariña” de “farro” que significa trigo.

El pan se puede hacer también de mijo, o de centeno, o de maíz, como es costumbre en Alemania.

Galeno y Oribasio mencionan el hecho de que en caso de necesidad, el pan puede hacerse con avena y mijo. Se ha hecho pan de cualquier clase de verduras y legumbres: haba panosa, garbanzos, alubias blancas, cerraja, cardo ajonjero, lentejas, guisantes, vezas y guijas, que pueden mezclarse con otras harinas según su abundancia. Dios reveló a Ezequiel estos diferentes panes, diciéndole: Toma trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y vezas, junta estas seis cosas y haz pan con ellas, que podrá durar todo el tiempo que duermas.

El pan puede hacerse con mijo, con castañas, secas y pulverizadas, mezclado con cocimientos de zapallos, o calabazas, nabos y manzanas, junto con trigo. La provisión y conservación de estas cosas debe ser suficiente en todo momento, y el hombre prudente tendrá el debido respeto por ellas.

En Plasencia, la gente come “spaghetti” hervidos en agua, luego escurridos y puestos en vino. En la práctica esta gente bebe los “spaghetti” y obtiene de ellos gran vigor y alimento. En tiempo de necesidad se puede comer polenta en lugar de pan, porque satisface casi lo mismo. Esta polenta puede prepararse con leche de cualquier animal, con caldos calientes, y de cualquier clase de harina de las que hemos escrito anteriormente, de verduras, de castañas aromatizadas con manteca fresca, con queso hecho de leche de yegua, leche de vaca, leche de búfalo, leche de cabra o leche de oveja.

La polenta puede hacerse también con carne de vaca, de búfalo o de cualquier otro animal parecido. Puede prepararse en forma de panes que se dejan secar, se salan y pulverizan mezclándole un poco de pimienta o azafrán. Luego se cuece esta carne pulverizada en vino, vinagre, caldo, mosto de uva o agua, con las especies citadas en cantidad de una cucharada por persona, lo cual será suficiente para sustento de una persona durante un día. Esto nutre más que la leche, especialmente si se le ha mezclado harina de legumbres o de castañas.

Cuando hay abundancia de carne puede convertirse en pan después de sacarle los huesos y tendones. Empléese una tercera parte de harina y dos de carne, y hiérvase esto con trigo, sal, comino, etc., según el gusto y cuezase muy bien. También se puede hacer pan de pescado, como se hace en Escocia, y la gente de Sora en la India, cociendo el pescado al sol y luego pulverizándolo en forma de harina.

Finalmente el rico puede multiplicar y aumentar la cantidad de pan por el método citado más arriba, añadiendo tres kilos de arroz a treinta kilos de harina de trigo, pues se consigue un aumento de seis kilos por cada diez kilos de harina mezclada con uno de arroz. El trigo sarraceno produce casi el mismo aumento, si un kilo y medio de arroz es añadido a diez kilos de harina de trigo sarraceno.

Las habas pulverizadas, de la especie adecuada, producen un aumento razonable; igual hacen los garbanzos, las alubias, especialmente los frijoles, los guisantes, etc., todos los cuales aumentan la cantidad de pan y el peso de la harina de trigo. La harina hecha de castañas aumenta mucho el volumen, especialmente si se añaden a estas mezclas manzanas, nabos, peras, calabaza pulverizada, etc., todo lo cual ha sido pasado a través de un tamiz con un poco de sal, comino e hinojo para evitar que se pudra. Estas sugestiones son suficientes para ayuda de los ricos.

Para los pobres: Ahora bien, respecto de la gente pobre y miserable, con el fin de que pueda alimentarse y mantenerse con vida, con poco gasto, debemos asegurarnos de que tengan siempre buena levadura de harina de trigo para que el pan sea sano, ya que de otra manera el pan no levantaría, y el pan sin levadura es muy malo.

Hay qvie darles siempre un poco de queso de leche de cabra y salvado, y este afrecho debe mantenerse en la batidora tanto tiempo como sea posible para que quede muy desmenuzado y pueda ser fácilmente convertido en harina; cuando está mojado, con el salvado se puede hacer fácilmente pan. Los pobres deberán recoger toda la gramilla que puedan y después de lavarla y secarla completamente en el horno, la convertirán en harina, dejando solamente la paja y el heno para los animales.

Deberán mezclarle una cantidad de bellotas secas y harina de mijo y castañas, trigo sarraceno, vezas, lupinos, centeno y guisantes. Deberán conservar para ello las mezclas de granos que se da por lo general a las gallinas, y se mezclará con zapallo, lapas, melones cocidos, puestos en el horno con las semillas, pero con la corteza dividida en cuatro partes, pues todo esto constituye buen alimento y nos ayuda a luchar contra los estragos del hambre.

Se puede hacer, también, pan del aserrín fino de los árboles jóvenes, tales como el peral, el cerezo y sus cortezas, después de haberla secado en el horno y pulverizado. Se toma la misma cantidad de ese polvo que del polvo obtenido del mijo, y la misma cantidad de avena mondada y una olla llena de nabos pulverizados, todo ello pasado por un tamiz junto con hinojo una vez que ha fermentado. Este pan es muy bueno, una vez cocido, para sostenimiento de los pobres.

Puede hacerse otra clase de pan con los brotes de diversos árboles, si se cosechan verdes; se secan y se pulverizan. Estos brotes pueden ser de castaño o de roble. Pueden añadirse a cualquier clase de verdura o de cereal en las mismas cantidades y con una olla llena de harina de calabaza, que ha sido amasada, fermentada y hervida largo tiempo.

Puede hacerse pan de las raíces de diversas hierbas y verduras como son la alcachofa o alcaucil, cardos, ciclamen, gladiolo, las raíces de la col bien lavadas y secadas, con cantidad igual de afrecho o avena pelada o harina hecha de legumbres, o de trigo. Todo esto una vez bien cocido, es muy alimenticio.

También con bellotas, castañas, lupinos y raíces secas y pulverizadas, poniendo una tercera parte de legumbres o de trigo, una tercera parte de frutos o bellotas, la otra tercera parte de mijo, salvado o avena mondada añadiéndole en todos los casos una olla llena de nabos, manzanas, peras, trigo sarraceno, higos secos, raíces de col, pasas de uvas, y sesenta u ochenta gramos de sal, cien gramos de hinojo, o semilla de anís o comino, por cada cuarenta kilos de mezcla, cociendo bien a fondo el pan, pero sin dejarlo endurecer mucho, el hombre está preparado valientemente para luchar contra el hambre y la miseria.

Cómo hacer un excelente pan de las raíces de zumillo, llamado también barba de Aarón y otras raíces que contienen almidón. La preparación de los mismos ha sido indicada por un autor antiguo en la siguiente forma.

Primero: Las raíces que son grandes deben limpiarse de todas las partes sucias y sacarles la piel, y luego se cortan en pequeñas rebanadas delgadas, pues tanto más delgadas tanto más rápidamente podremos prepararlas; se meten después en agua, hirviendo tanto tiempo como sea necesario hasta que las raíces empiecen a ponerse dulces.

Luego se cambia el agua y se pone agua fresca para que continúen hirviendo hasta que el agua se endulce y que las raíces hayan perdido toda su acritud. Se sacan entonces y se extienden esparciéndolas sobre un cañamazo estirado en un marco y, cuando están secas, se muelen en un molino de mano, dándonos así una harina blanca y pura, que ya sea por sí sola o en mezcla con una tercera parte de harina de trigo nos proporcionan un pan hermoso y de rico sabor.

Esto tiene cierto buen sentido y gran probabilidad de que salga bien, porque la experiencia diaria nos enseña que se trata de un almidón tan hermoso, si no más, que el de nuestro trigo. Y por consiguiente sería deseable que se emplease cierto ingenio agrícola para plantar y multiplicar estas raíces, observando la naturaleza del suelo y lugar donde más prosperan. Y aún si falláramos en esta empresa, veríamos que nuestro trabajo nos es pagado ampliamente con sólo lograr convertirlo en almidón.

Pero aquí hay que recordar que la raíz debe recogerse cuando está bien rellena y en sazón, que es a fines de marzo y durante todo abril: porque una vez que ha empezado a germinar, y que la savia ha empezado a subir a las hojas, la raíz queda fruncida y pierde además muchas de sus virtudes. Sería también la ocasión de probar algo parecido con el nabo, del cual existe amplia producción y cuyo precio es igualmente muy razonable.

Pan y otros alimentos hechos de calabazas. Este alimento que es al mismo tiempo agradable y barato, hace también un pan muy sabroso si se le mezcla un poco de harina y sirve de alimento a gran número de personas con poco gasto. Y si se lo adereza con azúcar o alguna salsa puede considerarse como un plato delicado.

La manera de prepararlo es la descripta por Porta: se eligen las calabazas mayores y más duras, se cortan en rebanadas y se les saca la piel costrosa y dura y la parte interna o blanda, se introducen en agua hirviendo y se convierten en una pasta que luego se tamiza añadiéndole una tercera parte de harina para convertirlo en pan; cuanto más fresco se come, más agradable y delicado se encuentra.

Pero con el permiso de este autor: yo creo que lo encontraréis mejor y con mayores aplicaciones en forma pastosa, pues su cuerpo es eminentemente acuoso y se desvanece hasta quedar muy poca substancia si se intenta secarlo; esto lo digo a consecuencia de las pruebas que yo mismo he hecho, aun cuando quizá la planta de Ñapóles, que él llama Cucúrbita, puede ser de naturaleza diferente a nuestras calabazas.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

 

Los Banquetes en la Antigua Roma Descripción y Características

Los Banquetes en la Antigua Roma

En Roma, como también en Grecia, el banquete, que suele comenzar sobre las tres de la tarde, puede durar hasta bien entrada la noche. Esto se explica porque en la Antigüedad reunirse para cenar era una de las formas más agradables de relación social. Era la mejor ocasión para estar con los amigos o para conocer gente nueva. En el banquete, además de comer y beber, hay muchos tipos de entretenimientos. Así suele haber recitaciones poéticas, audiciones musicales a cargo de artistas hábiles en tocar la lira o en cantar, juegos de azar, bufones o cómicos que hacen reír a los comensales, espectáculos de danza a cargo de muchachas o de bailarines afeminados. Incluso en los banquetes más ricos se reparten apophoreta, regalos de valor muy diverso distribuidos por sorteo.

La idea de un mundo hambriento contrasta tanto con la impresión que recibimos al leer los festines de Lúculo, o acerca del banquete de Trimalquión y de las descripciones que da Séneca de la liberalidad romana en los placeres de la mesa, que haremos bien en reflexionar acerca de que la escasez no afecta nunca a todas las personas de una población en el mismo grado. Voltaire da una notable descripción del hambre europea de 1691, cuando el pueblo francés sufría de falta de comida, en tanto que la realeza celebraba con Te Deums y regocijos las victorias militares.

El mundo no conoce la distribución equitativa del placer o del dolor. Aquéllos que están bien, soportan las privaciones más largo tiempo que los que están enfermos; los fuertes, mejor que los débiles; los que tienen recursos mejor que aquellos cuyos bienes son pocos o nulos.

Así fue también en Roma. Había unos que, mientras duraban sus fortunas, disfrutaban de la abundancia y se organizaban fiestas notables por sus excesos; pero la abundancia y los excesos no eran la vida común, pues tan notables como las descripciones del lujo y de la ostentación de tales fiestas son las descripciones de los huéspedes, que parecen haberse comportado como se comportarían, seguramente, hombres o animales que viviesen bajo el peso constante del temor a la miseria y que fuesen colocados ocasionalmente ante una mesa excesivamente abundante.

Las penurias y la excesiva abundancia han estado realmente tan relacionadas en la historia humana, que para comprender el significado del vicio de la gula, es necesario conocer lo que ha significado el hambre.

En el quinto libro del “Anden Régime“, de Taine, se encuentra una famosa y terrible descripción de las miserables condiciones en que se hallaba Francia durante el siglo XVIII; pero el relato de M. Taine es algo más que un capítulo de historia francesa, es la descripción de los sufrimientos de la edad antigua proyectados desde el pasado hasta contemplarlos con el conocimiento de los tiempos modernos.

En la Inglaterra del siglo XVIII, ya había empezado la abolición de los campos comunales, de manera que la cantidad de alimentos, junto con la población de Inglaterra, iban en aumento. En Francia, la agricultura de aquel tiempo era aún la misma agricultura sencilla y primitiva del siglo X, lo cual provocaba una inevitable comparación entre la miseria antigua y los métodos mucho mejores de cultivo que ya entonces empezaban a expandirse por todo el mundo.

Además, en esta época eran muchos los observadores, y se había popularizado la imprenta, de manera que pudieron obtenerse y conservarse informes y constancias que en una época más antigua habrían sido perdidos y olvidados. El libro de M. Taine constituye, por consiguiente, una valiosa introducción a la historia de toda Europa y al estudio de muchas épocas anteriores.

Entre los pueblos hambrientos de Francia, de Roma antigua y de otros países se daban, por cierto, grandes banquetes, al igual que sucedía entre otros pueblos, por ejemplo  los indios americanos; pero la comida parece haber sido el motivo principal, y la compañía era asunto de menor importancia.

comida en roma

Banquete Romano: Para entender mejor esta costumbre romana, debemos retroceder a sus orígenes. La tradición romana no era, inicialmente, la de realizar estos banquetes con el único fin de ostentar. Los hacían originalmente por dos motivos muy distintos: realizaban grandes cenas nocturnas como un momento sagrado para rendirle culto a los dioses y agradecerles los favores y, ocasionalmente, para que el páter familias o Señor de la casa, reafirme su autoridad en el hogar. En las bodas, cumpleaños o nacimientos, sin embargo, el alarde y la elegancia eran mayores en estas cenas. Aunque esta costumbre se realizaba por todos los romanos, sólo los más ricos podían hacer que sus celebraciones sean dignas de mención entre sus invitados.

Come y no lo mires“, dice lady Macbeth, y es así como comían usualmente los antiguos asistentes a un banquete. A esas reuniones venían muchos huéspedes procedentes de aquella situación exterior, oscura y sin esperanzas, que era la de la comunidad en general. ¿Qué podíamos esperar de personas en esas condiciones?.

Marcial satirizó un comensal que se llevó a su casa comida escondida bajos los pliegues de su toga,  pero el llevarse algo de comida a casa era una cosa muy común y bien sabida, de la cual dice Stuckius:

A los huéspedes que partían, se les repartía a menudo la comida sobrante de la fiesta; esa liberalidad por parte del anfitrión es digna de alabanza, especialmente cuando hay entre los invitados personas pobres y necesitadas. Por otro lado, es un acto de grosera ingratitud por parte de los huéspedes, el que, no contentos con el generoso festín de comida y bebida que han disfrutado, se lleven consigo toda la comida que cabe en sus manos, ya sea abierta o secretamente.

Decía un antiguo proverbio que “fuego en la cocina, significa comida“. Por consiguiente cerca de la entrada de una casa en la cual se veía humo o se sentían olores que hablaban de comida, se acostumbraba a juntar la gente esperando que cuando la puerta se abriese para dar paso al invitado saliente, algunos pudiesen escabullirse hacia adentro y llegar a la mesa donde quizá aun quedase comida; y esto, no solo lo hacían los pordioseros, sino los mismos amigos no invitados. El orgullo y el hambre no son buenos compañeros, y más de un hombre que precia en mucho su dignidad, no duda ni un momento en aparecer confundido con los pordioseros que se alimentan de las sobras frías y de los mendrugos de la Corte.

Platón, en su “Symposium”, habla de un proverbio — los hombres buenos, aun cuando no estén invitados, asisten a las fiestas de los hombres buenos . . . pues seguramente no debía ser completamente improbable que lograse entrar, especialmente si la persona era de posición, o un amigo o un pariente.

También los pordioseros que se ven obligados a pedir dinero y vituallas a las casas particulares, pueden venir. . . pues Homero enseñaba que los hombres necesitados que se introducen hasta nuestras mesas no deben ser echados ni tratados sin consideraciones, sino que por el contrario debe dárseles una porción de comida y de bebida.

Es difícil para nosotros comprender todo esto, viéndolo desde la época actual, y casi imposible además darnos cuenta de la situación real de una sociedad en que era tolerada tal conducta.

Quizá lo más difícil de entender es la acción de un hombre que ostenta y despilfarra la comida en un mundo lleno de miseria. Hubo, sin embargo, dos influencias que no han sido mencionadas a menudo y cuya importancia no puede despreciarse totalmente.

En primer lugar, al abolirse la antigua República Romana y establecerse el Imperio, los ciudadanos romanos vieron muy restringida su esfera de actividad independiente. Cuando para progresar en política se necesitó la aquiescencia del emperador, y cuando el éxito comercial o financiero atrajo la atención del gobierno, les pareció mucho mejor a los romanos el evitar cualquier actividad que los destacara y gastaron en placeres aquellas propiedades que disfrutaban sólo bajo una posesión relativamente insegura.

Sin embargo, los placeres en que podían gastar dinero, eran muy pocos. Se cuentan grandes historias acerca de las antiguas carreras de caballos, pero en una época en que la herradura era todavía desconocida, y los caballos de carrera no habían sido aún mejorados, eran imposibles los deportes que conocemos actualmente de cazar, disputar carreras o simplemente cabalgar.

El deporte de barcos de vela no existía, como se comprende, pues incluso el viajar era difícil, expuesto y peligroso. Más aún, como no existían las ciencias ni las matemáticas basadas en la notación por números árabes, ni existía papel, y los libros eran al mismo tiempo escasos y caros, el mundo ofrecía muy pocos recursos para la ocupación intelectual. Por consiguiente, las viviendas lujosas y los alimentos costosos constituían el único interés de aquellos que buscaban llenar su vida con placeres, ya que la holganza era casi obligatoria.

Plinio habla, quizá con un poco de ironía acerca de naciones que habían sido subyugadas, y cuyos ciudadanos tenían por consiguiente la libertad de dedicar sus pensamientos a la cocina, y Stuckius dice que los que mejor cocinaban eran los macedonios, los cuales, “ob infoelicitatum urbium subiugatarum” — a causa de la infelicidad de sus ciudades subyugadas a los romanos — practicaban el arte de preparar “obsonia” para los banquetes.

Los hombres nunca se habían dedicado a estas cosas en las épocas anteriores de libertad.

En segundo lugar, los banquetes del mundo antiguo no fueron en su origen meramente ocasiones para disfrutar en privado, sino reuniones de significado religioso y, hasta cierto punto, de importancia pública. No hay nadie, dice Stuckius, que tenga tan sólo un ligero conocimiento de la literatura antigua que no sepa que los festines y los sacrificios estaban íntimamente relacionados, no sólo entre los judíos sino también en otras naciones, de tal manera que era raro que se ofreciese un sacrificio sin que le siguiese un festín, y por otra parte los banquetes, tanto si eran públicos como privados, y tanto si estaban o no relacionados con los templos, iban siempre acompañados por ritos religiosos y ceremonias.

En los tiempos primitivos, por consiguiente, los cocineros eran sacerdotes y la carne servida en el banquete era la que se había cocinado ante el altar.

Mr. D. J. Medley en su artículo sobre la “Anglo-Norman Social Life“,hablando de las casas más importantes de Inglaterra, dice que, hace 700 años:

En la cocina común, construída de madera, el fuego debía estar colocado necesariamente en medio de la habitación. El asado era un procedimiento laborioso, aún cuando no imposible. Pero, de cualquier forma, la mayor parte de la carne se hervía; la cocina parece hacer servicio también de matadero; la carne se comía en verano, ya sea perfectamente fresca y procedente, diríamos, del cuchillo del matarife, o formaba parte de la conserva que se ponía en salmuera para su empleo durante el invierno.

En las viviendas más antiguas, el único hogar de la casa se hallaba en la cocina y en medio de la habitación, con una abertura o chimenea en la parte superior para que saliera el humo; este tipo de cocinas se siguió usando largo tiempo, incluso después de haberse suplementado con otros fogones con chimeneas a los costados de la habitación. En la habitación central de Penshurst Place, en Kent, se ha conservado un ejemplo perfecto de uno de estos fogones centrales”.

En las casas rurales de la antigüedad, la cocina era muy semejante a la cocina inglesa antigua, descripta por Mr. Medley. Era una gran habitación, dice Stuckius, con un cielo raso muy alto, para que el piso de encima no tuviese peligro de incendio y donde la familia podía reunirse convenientemente en cualquier estación del año; un lugar que era al mismo tiempo cocina y lugar de reunión de la familia y de los invitados, alrededor del fogón y del fuego dedicado a los dioses familiares, los lares.

Los hierros que soportaban los tizones podían considerarse en realidad como un altar sobre el que presidía el cocinero como un sacerdote.Los cocineros que conocían los ritos para los sacrificios, tanto para las festividades nupciales como para otras ocasiones, tenían gran autoridad y se los consideraba valiosísimos entre los griegos. Entre los romanos, los censores, cuya posición era de la mayor importancia, vestían de púrpura y usaban coronas ceremoniales, teniendo por obligación sacrificar la víctima con el hacha del sacrificio.

Mucho se ha escrito del honor y la dignidad del antiguo sacerdote cocinero, y muy pocos de los antiguos poetas, con la única excepción de Posidippus, se atrevieron nunca a presentar en escena a un cocinero que fuera esclavo.

El inmolar la víctima, observando los ritos sagrados, y el cocinar la carne, eran sólo una pequeña parte de los deberes de los cocineros, y se esperaba que apareciese también en la mesa del banquete para trinchar la carne y repartir su porción a cada invitado, observando siempre el rango y honor del huésped que servía.

Este deber, ejecutado al principio por el cocinero, podía ser también realizado por el huésped o por algún invitado eminente, “nam Lysandrum, eo quandoque perfunctum muñere, historia tradit“, pues la historia nos cuenta, dice Coelius Rhodiginus, que el mismo Lisandro realizó esta tarea de trinchar y distribuir la correspondiente porción a cada invitado; se ha dicho que en esta práctica debe encontrarse el origen de la frase “el Señor es mi porción y mi copa” que en variadas formas aparece a menudo en la Biblia, como también la referencia al reparto de pan a los hambrientos.

Cuando el alimento había sido ya distribuido y empezaba a levantarse el espíritu de camaradería, el nuevo aspecto importante del banquete lo adquiría la conversación general entre los presentes.

De la conversación durante las comidas, dice Stuckius que puede versar sobre cualquier cosa existente en la naturaleza e incluso de cosas sobre las cuales no sabe nada la naturaleza, pues, “quales sunt convivae tales plerunque etiam illorum solent esse sermones convivíales” — tal cual son los invitados, así son la mayor parte de sus charlas—, pero, añade él, la conversación debería estar siempre sujeta a la regla de que los tópicos desagradables deben ser proscriptos y buscados en cambio los temas agradables.

En la época en que Roma llevaba todavía una vida sencilla, cuando la reunión estaba a punto de disolverse se tiraba al fuego la lengua del animal sacrificado y se servía bebida como acto de reverencia a los dioses; otras veces como promesa de que nada de lo hecho o hablado en el banquete sería referido más tarde, y en otras ocasiones, en fin, como acto de gracias ofrecido a Mercurio, por el libre intercambio de la conversación.

El banquete tenía lugar en el triclinium (salón donde comían), iluminado con velas, y comenzaba luego de invocar a Júpiter y a los dioses domésticos. La cena consistía en aperitivos, platillos principales y postres.

Los antiguos festines eran muy frugales; consistían, probablemente, sólo de potaje y frutas, pero eran tanto más aceptables a los dioses a causa de su sencillez.

Cuando el imperio de Roma, empezó a aumentar el rico bienestar de la ciudad, el lujo fué en aumento y los banquetes perdieron sus características sencillas y algunos libros hablan sobre un banquete del emperador Heliogábalo:

Seiscientos cerebros de avestruz, con chícharos y granos de oro: éste fue uno de los platillos servidos en un banquete del emperador Heliogábalo. Se cuenta que en otra de sus fiestas cayeron tantos pétalos de rosa por las aberturas de los techos que varios comensales se asfixiaron. La  extravagancia de los banquetes romanos es legendaria, y aunque no todos los anfitriones eran tan licenciosos como Heliogábalo, las grandes cenas eran uno de los placeres en la vida de los hogares adinerados.

Mientras que los pobres se alimentaban con una dieta de pan y un polaje de trigo llamado puls, los ricos convirtieron los festines en un arte. Sus banquetes se prolongaban durante horas, desde las tres o cuatro de la tarde hasta la madrugada. Entre platillos, la fiesta era animada por acróbatas, bailarines, enanos, músicos y payasos.

Batallones de esclavos atendían a los comensales: les quitaban los zapatos al entrar y les calzaban sandalias; los ventilaban con abanicos de plumas de pavorreal para ahuyentar a las moscas; les lavaban las manos con agua perfumada, y servían deslumbrantes y aromáticos platillos en la mesa central. Se acostumbraba que los esclavos más bellos vertieran el vino y cortaran la comida, mientras que los huéspedes se reclinaban, a veces tres en un diván, posando el brazo izquierdo sobre una almohada.

Con tales comodidades, es sorprendente que los comensales debieran llevar sus propias servilletas. Un agraviado anfitrión dijo de un invitado: “Hermógenes nunca trae su propia servilleta a las cenas, pero siempre se las ingenia para llevárselas a casa.”

Fué recién después de la conquista de Asia y debido a la influencia de los pueblos orientales y de la vida muelle, que los romanos empezaron a adoptar la práctica de reclinarse durante sus comidas, una moda de la cual, dice Aldo Manutius, que indica la disolución de las costumbres de la sociedad en que prevalece y que en los individuos demuestra un grado de absorción por el placer que dificultosamente le permite convertirse en un hombre serio.

A los romanos les gustaba comer lirones. Se construían jaulas especiales donde estos roedores eran criados con pasteles, antes de ser engordados con nueces, bellotas y castañas, y servidos en vasijas de barro especialmente construidas. Los asistentes al festín se deleitan con variedades y entretenimientos de toda índole mientras beben y charlan en un ambiente distendido. Estos espectáculos varían según el poder adquisitivo de cada casa y los intereses de los patrocinadores por lo que no es posible hablar de un tipo de actuación estandarizada.

Es cierto que los hombres serios también se reclinaban, pero por lo menos hubo un hombre, Catón Uticensis, que rehusaba hacerlo. Cuando hubieron pasado de moda los antiguos y graves modales y el lujo tomó su lugar, el banquete perdió su significado y el empleo de cocinero perdió su dignidad, de manera que aquellas tareas ejecutadas en un tiempo por los hombres de mayor rango, fueron abandonadas, como dice Livio, a los esclavos más insignificantes.

Plauto en la “Aulularia”, nos cuenta cómo los cocineros esperaban en el mercado, para que los emplease aquel que tuviera que dar un banquete.

Después que el huésped ha comprado golosinas y empleado cocineros Busca también en el mercado los músicos que van a divertirlo.

A lo cual añade Balión, uno de los personajes de la obra de Plauto, “Pseudolus”:

Los que llaman a esto un mercado de cocineros, le dan un nombre estúpido Pues éste es un sitio para conseguir ladrones, que no cocineros.

Aparte de los cocineros que esperaban conseguir un empleo mientras aguardaban en las tabernas o en distracciones particulares, existían también traficantes de pescado, salchicheros, pescadores, vendedores de ungüento, molineros, instructores para el arte de trinchar, y muchos otros.

Todos los lujos, o lo que se creía que eran lujos estaban ahí en venta, hasta que Roma dejó de ser el lugar más rico del mundo, y el Imperio declinó a través de la tiranía, hasta un estado no muy lejano a la barbarie.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

Historia del Animal de Tiro Uso de la Fuerza Animal y su Evolución

Historia del Animal de Tiro
Uso de la Fuerza Animal y su Evolución

La fuerza animal en la época clásica. Por supuesto, el caballo, el buey y otros animales han sido empleados para el tiro así como para carga o para cabalgar, desde las épocas más primitivas; pero, como dice el historiador Noéttes, los métodos empleados para enjaezar los animales de tiro impedían que los animales desarrollasen toda la fuerza que poseen.

Hace más de un siglo  ya se hablaba de que los romanos poseían un sistema muy malo para enjaezar sus caballos, aunque no describió los arneses romanos, ni apreció, quizá, cómo actuó este fracaso en el empleo de la fuerza animal sobre la civilización romana. Este es el tema que ha sido estudiado ahora por  Noéttes. Para atar los caballos, dice él, se desconocía el empleo de la pechera y de los tiros, y en lugar de esto, los caballos en parejas, llevaban un yugo de madera sobre la cruz, que cada caballo mantenía en su lugar por un cinto o cincha.

A este yugo se ataba la lanza del carro o carreta; el yugo y la cincha no resbalaban para atrás porque estaban asegurados por una correa, que M. des Noéttes llama apropiadamente una “correa – garrote”, que iba horizontalmente desde el yugo colocado sobre la cruz del caballo hacia adelante alrededor del cuello del animal. Acerca de este dispositivo dice el doctor Savoy:

La correa estaba formada por una cinta ancha de cuero sobado que formaba una “corbata” alrededor del cuello del animal, en el sitio donde la tráquea está casi junto a la piel, sin tener el menor contacto con la estructura ósea de la paleta y contituia un factor pernicioso que reducía la capacidad de tiro.

Tan pronto como el caballo empezaba a tirar de su carga, la correa que abrazaba el cuello empezaba a tironear e interfería tanto la circulación como la respiración. Esta correa en forma de garrote habría podido mantenerse separada de la tráquea del animal, mediante una tira que corriese hacia abajo entre las patas delanteras del caballo y se enganchase en la parte inferior de la cincha.

traccion a sangre antiguo carro

Parece que este dispositivo fue ensayado, pero con él sólo se logró descubrir que cualquier correa que mantuviese hacia abajo ese collar, disminuía necesariamente parte de la fuerza del tiro, y que además se ponía tan tensa cuando los caballos arrastraban una carga pesada que la fricción sobre la suave piel situada entre las patas, lastimaba a los animales y los inutilizaba en poco tiempo.

Por consiguiente, como esta correa en forma de garrote no era sostenida hacia abajo, el peso de la carga la mantenía siempre hacia arriba, obligando a los caballos a levantar sus cabezas en la posición característica de los dibujos antiguos. Con ello se echaba hacia atrás el centro de gravedad y hacía imposible que los caballos utilizasen todo su peso con el objeto de tirar de la carga.

Se podría haber aliviado ese trabajo si hubiese sido posible aumentar el número de animales de tiro enganchados a una carga, pero nunca se consiguió satisfactoriamente atar varios animales de costado y no se conocía método alguno por el cual un par de animales pudiese trabajar delante de otro par. La fuerza máxima de tiro estaba limitada, por consiguiente, al esfuerzo de un solo par de animales de tiro.

Para empeorar aun más las cosas, era desconocido el método de conducir dos caballos con un solo par de riendas. Había por lo tanto dos riendas para cada caballo y como ya eso era más de lo que puede manejar con facilidad un hombre solo, éste se arrollaba los extremos de las riendas alrededor del pecho, debajo de un cuchillo, con el cual, en un momento de necesidad, podían cortarse.

Arado tirado por bueyes

Arado tirado por bueyes

Este método de atar los caballos se ve bien en las ilustraciones que reproducimos aquí obtenidas del libro “Ancient Agyptian Paintings” publicado en 1937 por la Universidad de Chicago, que contiene copias de las pinturas de las tumbas egipcias. Las pinturas originales, copiadas en estas ilustraciones, fueron hechas alrededor de 1400 años antes de Jesucristo y según opinión de Noéttes el método de uncir los caballos, descripto en su libro, continuó hasta el siglo X de nuestra era, época en que la pechera rígida moderna fue inventada, probablemente, por un francés.

Estas pecheras, en su forma actual, están diseñadas frecuentemente en forma de dejar un espacio del ancho de tres dedos entre la tráquea del caballo y la almohadilla del collar. La pechera ancha que parece la solución más sencilla del problema, fue probablemente de origen inglés y creada en el siglo XII.

Las dificultades de los antiguos no estaban limitadas, sin embargo, a las guarniciones solas, porque tampoco no se había inventado todavía ningún sistema para proteger con herraduras los cascos o las pezuñas de los animales. Tanto los griegos como los romanos ensayaron unas botas “de fibra para cubrir las pezuñas o los cascos del caballo, las cuales eran atadas a las patas mediante correas; también se probó la llamada “hiposandalia” o “solea” constituidas por chapas de metal adheridas a una bota de cuero.

Estas innovaciones no tuvieron éxito y no quedó otra elección que emplear caballos que tuviesen cascos duros, si es que existía tal clase de caballos, o encontrar algún método para endurecer los cascos blandos, si es que era posible encontrar tal método. Se intentó dejar los caballos, fuera de las horas de trabajo, sobre pisos de piedra y también se intentó emplear la pez. San Isidoro de Sevilla, dice que el permanecer en los pantanos tiene un efecto endurecedor e indudablemente si los caballos se dejan en un terreno blando un tiempo suficiente, los cascos pueden curar.

El único método posible de proteger las patas de los caballos consiste en emplear herraduras clavadas al casco, y esto fue inventado aparentemente alrededor del siglo IX de esta era, apareciendo esta innovación al mismo tiempo en Bizancio y en la parte occidental de Europa.

Para los bueyes se usaban yugos de madera, no muy diferentes de los que se usan aun hoy día, pero como las pezuñas de los vacunos se lastiman más fácilmente en los caminos duros que no los sólidos cascos de los caballos, todas las ventajas que sacaban los bueyes de la colocación racional del yugo se perdía por las lesiones de las patas y, en conjunto, caballos y bueyes estaban reducidos al mismo nivel de ineficacia como animales de tiro.

Cuál era este nivel, se ve en la disposición “De Publico Cursu“, en el Código de Teodosio, que es la compilación de leyes anteriores publicado en los siglos V y VI.

Según este Código las cargas máximas que podían ser arrastradas tanto por caballos, muías o bueyes estaban limitadas a las siguientes:

Para una birola, vehículo ligero……………………………………………….. 70 kilos
Para una vereda, que llevaba viajeros o mercancías livianas … 108   “
Para un carro más pesado, el currus………………………………………… 215  
Para la rheda, pesado y lento ………………………………………………….  365   “
Para un transporte más pesado y aún más lento………………….  540   “

Es posible traducir el texto del Código de tal manera que estas cifras modernas sean algo mayores, pero de todas maneras M. Alfred Leger llama la atención hacia el hecho de que cuando no se consideraba la velocidad del animal éstos podían arrastrar pesos mayores aunque, añade, en el mejor de los casos las cargas eran tan insignificantes que una acémila daba casi el mismo rendimiento que cualquier vehículo. No obstante, toda la culpa de esta tracción ineficaz no se le puede dar al método deficiente de enganchar los caballos y las muías: los caminos eran también muy malos, las pendientes eran a veces muy empinadas, las alcantarillas eran débiles y los vehículos incómodos y bastos.

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La construcción de la rueda, del cubo de la misma y de su eje eran muy deficientes, pues su perfección estaba más allá de la habilidad mecánica de aquellos días. Por otro lado los caballos y el ganado antiguos eran indudablemente muy pequeños y raquíticos, como lo siguieron siendo en la edad media, a juzgar por las herraduras medioevales que se han encontrado en gran número a lo largo de las carreteras de aquellos tiempos, y como lo son todavía actualmente en Grecia y Siria, a menos de que hayan sido cruzados con ganado extranjero y cuidados por un ganadero que conozca por lo menos algo de nuestro sistema actual de alimentación y cuidados.

Por consiguiente, son muchas las consideraciones que confirman la afirmación de Noéttes respecto de que era desconocida en los tiempos antiguos una fuerza animal eficiente.

La fuerza motora animal, apenas existía en la antigüedad; las guarniciones antiguas eran infantiles y diferían de los métodos modernos no sólo en su aspecto, sino en los principios en que se fundaban, en cada una , de sus partes y en sus resultados positivos. En realidad, no se desarrollaron todas las posibilidades de la utilización de la fuerza animal hasta el siglo X después de Jesucristo. El paso desde el sistema antiguo al nuevo fue por consiguiente no sólo un gran beneficio para la humanidad, sino más aún, constituyó ni más ni menos que el amanecer de los tiempos modernos.

Parece, por lo tanto, que los hombres de la antigüedad y de las llamadas “edades oscuras” fueron incapaces, efectivamente, de usar la fuerza animal existente. Esto era algo muy serio, por que la cantidad de alimento que podía ser producida por el trabajo manual directo y la pequeña ayuda de esa fuerza animal que se podía conseguir, era insuficiente para llenar las necesidades de la población, y era necesario por lo tanto emplear esclavos para el trabajo que podría haber sido ejecutado por los animales.

La rueda hidráulica, por ejemplo, ha sido conocida de antiguo y fue usada para hacer girar las muelas de los molinos harineros; pero como el transporte a lomo de animal era insuficiente y no había otro tipo de transporte capaz de llevar a esos molinos el grano ni de distribuir a los consumidores la harina producida en dicho molino, la fuerza del agua sólo podía emplearse con ventaja para moler los cereales en aquellos pocos lugares donde la entrega al molino o la distribución de la harina podían hacerse por agua.

Por la misma razón la fuerza del agua no podía emplearse en los talleres o en las forjas, y la industria debía desarrollarse en lugares muy distantes uno del otro con gran pérdida de esfuerzos. En todos los distritos rurales, al asno, como animal que mejor prospera a pesar del mucho trabajo y del poco alimento y que afortunadamente está conformado con un cuello largo y altas espaldas, puede hacérsele tirar contra el yugo como un buey, y se utilizaba mucho para moler el grano, aunque la mayor parte del trabajo de moler el trigo debían hacerlo los hombres y era una de las tareas más duras que se conocía en el mundo antiguo.

En estas condiciones el esfuerzo humano se tuvo que enfrentar con tareas tan extraordinariamente pesadas, que su ejecución sólo podía realizarse en base al trabajo forzado. Sin la esclavitud, el desarrollo material de las civilizaciones que emergieron sucesivamente alrededor de la cuenca mediterránea no habría sido posible. Más aún, cuanto más elevada la civilización, tanto mayor fue el número de esclavos y tanto más severa su disciplina.

Las consideraciones morales no pesan contra la necesidad imperiosa. Era posible en aquel mundo antiguo abogar por el mejoramiento de las condiciones en que vivían los esclavos; pero no era posible suprimirlos porque eran la única fuerza motriz efectiva con que contaba la civilización antigua. Nadie sospechaba en ese tiempo que la cruel institución de la esclavitud humana pudiese llegar a ser abolida.

Si las lanzaderas trabajasen solas, decía Aristóteles, no necesitaríamos más los esclavos. Pero las lanzaderas no trabajan solas, y por lo tanto como la humanidad debe vestirse y alimentarse, los esclavos son necesarios.

La fuerza animal en la edad media. Si Noéttes está en lo cierto, el método moderno para utilizar la fuerza animal, apareció 800 años después de Jesucristo, con el uso de las herraduras clavadas al casco del animal de tiro y con la pechera rígida apoyada contra el pecho del animal — o, más tarde aún, con la pechera ancha que apoya sobre el pecho sin hacer presión sobre la tráquea—, y además con el empleo de los tiros, que constituyen la parte más importante de la guarnición, y con el conocimiento del método mediante el cual los animales de tiro pueden engancharse en fila, uno delante de otro, de tal forma que puedan utilizarse simultáneamente varios animales y poner todo su esfuerzo para arrastrar la carga a la cual han sido uncidos.

Por lo tanto estos acontecimientos de los siglos IX y X, o sea el descubrimiento de los medios por los cuales podía emplearse en toda su extensión la fuerza animal, divide la historia del mundo occidental en dos períodos distintos: el período de la labor manual y de la esclavitud, antes del siglo X y el período posterior al siglo X cuando mejores animales, con mejores guarniciones y vehículos, aliviaron a los hombres de los trabajos más pesados e iniciaron el movimiento que sustituyó a la esclavitud por la servitud, movimiento que después, con el empleo de las modernas herramientas, terminó por abolir la servitud.

Por esta vía el notable invento de la guarnición moderna hecho por un hombre o diversos hombres desconocidos, durante las tinieblas de las edades oscuras, cambió la faz del mundo; el cambiar los medios de producción tuvo por efecto un profundo cambio en nuestra organización social.

Uno de los mayores descubrimientos hechos por el hombre durante el curso de la larga historia de la humanidad, fue por lo tanto, según Noéttes, nada menos que atar esas correas, llamadas tiros, a un caballo y ponerle una pechera, cosas que permiten arrastrar fácilmente una carga. ¿Cómo pudo ser que un invento tan sencillo tardase tanto en llegar?.

Una de las cosas más extraordinarias, es que el hombre aprendiese primero a predecir los eclipses, que a enjaezar un caballo. Respecto del uso del agua y del viento para hacer girar las muelas de un molino, un historiador hacía notar:

Probablemente no tuvo que tomar mucho tiempo ni hubo necesidad de ningún gran genio para descubrir cosa tan útil y sencilla, aunque un molino de agua o un molino de viento es una maquinaria realmente complicada si la comparamos a los tiros y a la pechera de una guarnición, y, no obstante, por falta de estas correas, la humanidad vivió durante siglos bajo el azote de la esclavitud y en el temor de morir de hambre.

Es evidente que la mente del hombre fue muy lerda en comprender los aparatos mecánicos. Se cuentan cosas muy interesantes acerca de la ingeniosidad de Arquímedes durante la defensa de Siracusa, y César se mostró muy orgulloso por haber construido un puente sobre el Rin, pero pasaron siglos y siglos antes de que el mundo comprendiese la naturaleza y el valor de la ciencia física.

En 1750, el doctor Samuel Johnson decía:

La mayor gloría de Sócrates consiste en que con su enseñanza y ejemplo dirigió la inteligencia griega desde la vana persecución de la filosofía natural a la investigación de la moral; e hizo cambiar su preocupación por las estrellas y las mareas, las sustancias y el movimiento, por los problemas acerca de las diversas clases de virtud y de relaciones sociales.

Más de un siglo después, en 1860, le pareció a un observador bien capacitado para juzgar, que existiría un gran cambio en las maneras aceptadas de pensar si “la ciencia se coloca más a la par de la poesía y de la filosofía”, pero la ciencia es un recién llegado en el mundo intelectual. Los años recientes han visto una sorprendente modificación del punto de vista de los hombres, pero, con todo, el doctor Johnson no estaba totalmente equivocado, pues la primera condición para el adelanto intelectual consiste en poseer una fuerte fibra moral.

Si hubieran habido buenos medios de comunicación — muchos caballos buenos, herrados y enjaezados de tal manera que hubiesen podido arrastrar carros bien construidos y con gran carga — y hubiesen existido buenos caminos para viajar, habría sido posible llevar alimentos desde cualquier ciudad que tuviese más de los necesarios, si es que existió alguna vez ciudad tal, hasta otra que los necesitase; pero mientras todos los productos agrícolas tuvieron que ser obtenidos mediante la labor personal, sin abonos químicos, cuando la siega debía hacerse con hoz y la trilla con los métodos antiguos, mediante rodillos o pisando el grano con animales, y más tarde con el mayal, nunca pudo existir un margen satisfactorio de seguridad y fue muy poco común que existiese un exceso de cereales pàra vender.

 

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

Importancia del Arado en la Evolución de las Civilizaciones Agrícolas

Importancia del Arado en la Evolución de las Civilizaciones Agrícolas

La civilización agrícola. El desarrollo de los diferentes oficios recién empezó a aparecer claramente cuando el hombre se dio cuenta de que podía obtener más alimentos y artículos indispensables mediante la agricultura, que lo que sacaba de la vida de cazador, o de las ovejas o vacas con una vida nómada; probablemente ambos pasos, primero de la vida de cazador a la vida pastoral, y luego a la vida agrícola, fueron ocasionados en parte, como piensa Mr. Ross, por el hambre de una población creciente que acuciaba el problema de aquella humanidad indolente.

El aumento de alimentos mediante el cultivo significó viviendas firmemente asentadas para cuya construcción tuvieron que surgir carpinteros y albañiles. Pronto aparecieron los mecánicos para hacer los carros, los arados y los arneses. El hilado y el tejido asumieron nueva importancia, puesto que los mecánicos y los albañiles, deben ser vestidos y alimentados con los productos de las granjas. Monstequieu dice que la agricultura existe allí solamente donde hay “muchos inventos y mucha diversidad de conocimientos y siempre comprobamos que la ingeniosidad, las artes y un cierto sentido de la necesidad han progresado en forma armónica”.

Debe observarse, pues, no sólo que la diversidad de labores empezó conjuntamente con el aumento de la existencia de alimentos y otros artículos necesarios que la agricultura hizo posible, sino que el grado de diversificación estuvo limitado por el grado de eficiencia que alcanzaron los métodos agrícolas e industriales.

A medida que la agricultura fué teniendo más éxito los suministros aumentaron y se hizo posible, a medida que pasó el tiempo y los métodos mejoraron, que pudiesen ser alimentados, vestidos y aposentados gran número de artesanos. Por consiguiente empezaron a existir nuevas artes y la civilización se fué complicando cada vez más al recibir el campesino nuevas comodidades en compensación de sus productos, de los cuales vivía la comunidad.

Se ha dicho algunas veces que la civilización se debe a la búsqueda de alimentos realizada por el hombre hambriento, pero ello sólo es cierto del comienzo de la civilización. Un hombre medio muerto de hambre, no es productivo ni medita acerca de las artes, ni puede crear nada más complejo que los métodos elementales del hombre de los primeros tiempos.

A partir de estos métodos, sin embargo y bajo condiciones favorables, surgió la agricultura, que proporcionó mayor cantidad de alimentos y un grado suficiente de holganza que permitió al hombre ocupar su mente en el estudio de las posibilidades que tenía ante sí.

La sociedad agrícola, pues, según la frase de Malthus, es exactamente proporcional a la oportunidad de estudio que dan los productos sobrantes de la producción agrícola y si pudo existir una civilización sencilla que no se elevó de nivel durante los largos años transcurridos entre el siglo V antes de Jesucristo y el siglo XIX después de Jesucristo, la explicación reside en esa afirmación de Malthus, pues siendo exactamente proporcional está, asimismo, limitada exactamente.

Nuevos progresos son pues posibles obteniendo más tiempo libre, bajo condiciones favorables para el estudio, y en tal ambiente que se origine la ambición individual y aumenten los recursos individuales.

La historia del hombre,  empieza con la provisión de alimentos que es su necesidad primera y más apremiante. El alojamiento y los vestidos no se necesitan en todos los países y climas, pero el alimento es indispensable diariamente y en todo lugar.

Desde el primer día en que el hombre abrió sus ojos al mundo, supo del hambre y de la utilidad del alimento.

Cabría esperar, por lo tanto, que la agricultura fuese el tema, al cual el hombre hubiese dedicado sus mayores esfuerzos, y debiéramos encontrar en este terreno los primeros triunfos de su inteligencia. Desgraciadamente, el progreso de la agricultura ha sido tan lento durante la historia humana que ha sido llamada con razón el arte de la época progresiva del mundo. Además es muy difícil investigar los hechos concretos de su desarrollo. No existe una narración directa y continuada.

En la Europa moderna el primer progreso agrícola lo hicieron los árabes en el sur de España, cuyas conquistas, desde los siglos V a XI constituyen probablemente “el episodio más brillante de toda la historia de la agricultura”. Desde el siglo X al XV la mejor agricultura estuvo en el norte de Italia y después, hasta llegar a Inglaterra, pasó por Holanda; pero ni España, ni Italia, ni Holanda, nos han dejado relato alguno de las operaciones y métodos empleados.

El historiador Lord Macaulay hace notar que Venecia prosperó durante siglos sin que consten la memoria de un solo nombre célebre ni un solo acto generoso. No obstante, el valle del Po, del cual Venecia era el puerto, mantuvo encendida la lámpara de la civilización durante el período más sombrío de las épocas medioevales. Las humildes contribuciones de los hombres que mantenían vivas las artes de la agricultura y de la industria no proporcionaban material suficientemente brillante para las crónicas reales, y se ha perdido el recuerdo de muchos de sus progresos.

No sabemos los nombres de aquellos que hicieron tanto para la felicidad humana, ni las condiciones en que vivieron, pero sí podemos, con lo que sabemos de esos países, de sus habitantes y de los acontecimientos históricos que ahí se desarrollaron, ensamblar los fragmentos de una historia de interés apasionante.

Los países occidentales de Europa, están comparativamente muy desprovistos de productos naturales adecuados para la exportación, y el éxito que han conseguido estos países en el comercio proviene de la inteligencia y laboriosidad de sus habitantes. Las ventajas naturales derivadas de su situación geográfica habrían sido de mucho menos valor si la población no hubiese tenido tales cualidades en las que se destacan los venecianos, gcnoveses, marselleses y catalanes.

La Italia del Norte es un país bien irrigado, con ricos pastos, en que el ganado puede pacer todo el invierno; Holanda disfruta de una ventaja semejante por tener una estación forrajera tan larga y tan abundante en pasto que puede almacenarse una cantidad suficiente de heno para subvenir a las necesidades invernales, en ambos países, por consiguiente, es posible tener ganado en número adecuado para obtener energía suficiente para el cultivo de la tierra y para que contribuya además a la alimentación con leche, queso, manteca y carne.

Sin embargo, el trabajo del campo no rinde fáciles ganancias. En los suelos livianos el primer arado debe haber sido una rama angulosa,  y en otros lugares ha sido una azada adaptada, pero se deben a estas modestas herramientas los brillantes progresos que hicieron Las grandes civilizaciones agrícolas de Babilonia y Egipto.

el arado

Sobre los Arados: Son instrumentos de uso agrícola que se utiliza para abrir surcos y remover la tierra. Es una importante herramienta agrícola utilizada desde los tiempos prehistóricos. En los comienzos de la agricultura, las semillas solían arrojarse al suelo, donde crecían de manera anárquica. Con el tiempo, se descubrió que si la simiente se plantaba en hileras separadas, resultaba más fácil regar, escardar y cosechar.

En su forma más simple, el arado era un palo ahorquillado que se arrastraba por el suelo, abriendo un surco en el que se plantaban las semillas. Esta técnica aceleraba en gran medida la faena de la siembra. El arado se empleó por vez primera en Sumer hacia 3500 a. J.C. El instrumento podía empujarse o ser arrastrado por cuerdas que se ataban a una persona o a un animal. Algunos arados simples se usan todavía en suelos ligeros de algunas zonas en vías de desarrollo.

Por supuesto, estos arados livianos de las primeras épocas hubieran sido inútiles en tierras duras, dado que ya no eran muy eficaces ni aún en los suelos blandos. De ahí que los arados, hasta entonces hechos de madera, fuesen recubiertos en su punta con una pieza de hierro; como los esfuerzos eran grandes fué necesario emplear la madera más dura que existía y reforzarla todavía con abrazaderas allí donde era posible.

Los primeros arados de hierro aparecieron en el siglo III antes de Jesucristo, pero sólo con lentitud entraron en uso y en realidad nunca llegaron a desplazar completamente los arados de madera que todavía se emplean en los países atrasados.

Plinio dice que en Italia eran necesarias dos o tres parejas de bueyes para cada arado, aunque probablemente estas yuntas eran empleadas una tras otra, reemplazando con animales descansados la pareja exhausta por el trabajo precedente. Mr. Henry Row dice que en Inglaterra la “dotación” usual para un arado era de ocho bueyes y como para este tiempo ya el hombre había aprendido a usar mejor la energía animal, estos ocho bueyes eran uncidos unos tras de otros.

Se debió requerir un gran esfuerzo para guiar tal arado y ello nos explica que a menudo hayan sido necesarios los servicios de dos o tres hombres. En Escocia, hace sólo un par de siglos, se araba con seis a doce bueyes uncidos mediante cuerdas de paja, necesitándose cuatro hombres para llevar a cabo esa tarea.

Los bueyes tanto en la Inglaterra como en la Escocia medioevales eran débiles y raquíticos por falta de comida, pero también lo eran los hombres que los gobernaban y los que manejaban el arado. Por otra parte el buen trabajo es imposible si no colaboran el esfuerzo, la energía y la esperanza, y, por consiguiente, el trabajo rendía poco, como lo hace siempre el trabajo hecho de mala gana.

La situación de Escocia a principios del siglo XIX fué descripta perfectamente bien por el profesor David Low:

Está todavía en la memoria de los antiguos habitantes de Ayrshire el estado de primitiva rudeza en que se desenvolvía la agricultura de esta región. Las granjas eran apenas cabanas construidas con barro . .. No habia tierras aradas en descanso, ni cosecha de verduras, ni pastos segados, ni carros, ni carretas, ni silos.

Se cultivaban escasas y escuálidas raíces, apenas algunas hortalizas escocesas, con las cuales, junto con leche y avena, quedaba constituida la dieta popular … La tierra estaba exhausta debido a las cosechas continuas de avena tras avena, conformándose con tal de que se pudiera pagar la semilla y el trabajo y rindiese un pequeño sobrante de harina de avena para la subsistencia de la familia. Después llegaba a quedar en un estado de absoluta es • rilidad, cubierta de cardos, hasta que el reposo le permitía producir luego una escasa cosecha de maíz . . . Apenas había terrenos cercados, los caballos y el ganado eran atados con una cuerda durante los meses de verano o confiados a los cuidados de un pastor y su perro ovejero, el cual los mantenía en continuo movimiento ya que el hambre los impulsaba a salir de una región donde ya no quedaba pasto para continuar la depredación en los campos adyacentes.

El ganado casi se moría de hambre durante el invierno y en la primavera no era capaz de levantarse por sí solo; desde luego nunca alcanzaban un estado satisfactorio para llevarlos al mercado . . . Éste era el estado y las condiciones que reinaban no sólo en Ayrshire sino en gran parte de Escocia durante la primera mitad del reinado de Jorge III y más antiguamente en todos los tiempos que recuerda la gente más vieja de la región. Ayrshire, al mejorar las condiciones no sobrepasó los distritos semejantes, sino más bien quedó siempre algo atrás. Nada que merezca el nombre de mejora agrícola pudo realizarse hasta después del desastroso fin de la guerra norteamericana; la mayor parte del progreso ha tenido lugar desde el comienzo de este siglo, y aún casi todo en los últimos años.

Es una historia sorprendente. Para aquellos que conocen la Escocia de nuestros días, parece imposible; y no obstante las condiciones que describe el profesor Low no eran muy diferentes de las que prevalecían generalmente en Europa poco tiempo antes. Escocia resurgió lentamente después de los desastres de las Guerras Napoleónicas, pero sin duda alguna las otras partes de Europa también salieron con lentitud de esos desastres.

La siega, antes de los días de la maquinaria, se llevaba a cabo con una hoz, y antes de emplearse las trilladoras, el grano se separaba de la paja, ya sea mediante pesados cilindros o por acción del paso repetido de caballos o bueyes. Con una trilladora un hombre podía producir alrededor de cien kilos de trigo por día, y Loudon explica así este trabajo:

El esfuerzo era muy considerable y la severidad del trabajo casi excedía las fuerzas del hombre más fuerte, especialmente en las épocas desfavorables, cuando el grano se adhería pertinazmente a la espiga y sólo podía ser separado con gran dificultad. En estas épocas no se tenía en cuenta la gran energía necesaria sino más bien … lo que ocupaba su atención era la gran cantidad de granos inevitablemente perdidos.

Si a un granjero de hoy día se le entregase un palo curvado para arar o un arado pesado del tipo antiguo, un pico y una azada antiguos, una pala y un rastrillo, y se le dijese al mismo tiempo que no le será posible comprar cereales o algodón procedentes de los grandes campos cultivados con máquinas, ni carne, huevos o lana de los animales criados con los productos de tales campos, ni géneros hechos con los materiales tejidos en los telares mecánicos, miraría indudablemente su porvenir y el de su familia con una razonable preocupación.

Sin embargo, el mundo ha vivido en estas condiciones y medio muerto de hambre, hasta hace muy poco. Otro historiador John Arbuthnot, en sus tablas de medidas griegas y romanas, hace notar que el emperador Augusto no tenía vidrios en las ventanas de su palacio ni llevaba camisa, y aunque esta afirmación parece exagerar la rareza del cristal y de la tela en esa época, constituye esencialmente un retrato fiel de lo que sucedía, ateniéndonos a los hechos, en las condiciones usuales de vida de la antigüedad.

Lo que sucedía respecto de los alimentos en la Grecia y la Roma del período clásico, era también verdad, en diversos grados, al principio de la era cristiana y aun más adelante, durante toda la época medioeval y hasta fechas posteriores, incluso, a la Revolución Norteamericana.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

La Quinina Usos y Acción Terapeutica Contra la Malaria

LA QUININA Y LA MALARIA
Uso y Acción Terapéutica

La corteza de estos árboles, propios de Sudamérica, contiene quinina, un fármaco utilizado para tratar la malaria. En el siglo XIX, tras la casi completa desaparición de sus hábitats naturales, proliferó el cultivo de este árbol en la India y en el Sureste asiático. Se cree que la eficacia de la quinina fue probada en Perú por los misioneros jesuitas, quienes la introdujeron en Europa alrededor de 1640. A través de los años, el aumento de su uso amenazó con la extinción de estos árboles de América del Sur.

arbol quina

Planta de quina rojo con flores y frutos. Con el método del “tronchamiento” se derriba el árbol cortándolo a poca altura del suelo y se utiliza totalmente la corteza; de la porción del tronco que queda en tierra nacen algunos brotes, de los cuales se aprovechan otras cortezas. Con el método del “descortezamiento”, usado sobre todo en Java,, se descorteza el árbol adulto hasta 16 2 metros sobre el’terreno y se utiliza la corteza entera del tronco y a menudo la de las raíces, muy rica en alcaloides.

Alcaloide:   Cada uno de los compuestos orgánicos nitrogenados de carácter básico producidos casi exclusivamente por vegetales. En su mayoría producen acciones fisiológicas características, en que se basa la acción de ciertas drogas, como la morfina, la cocaína y la nicotina. Muchos se obtienen hoy por síntesis química.

Ver: Enfermedad de la Malaria

La quinina es un alcaloide obtenido de la corteza de la planta de quina. Esta planta, que comprende arbustos o árboles que pueden alcanzar los 30 metros de altura, es originaría de la América del Sur, sobre todo de la región andina (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú), pero también Ha sido cultivada luego en otros países de clima cálido (India, Ceilán, java). En las regiones de origen crece espontáneamente entre los 1.200 y 3.700 metros de altura.

Es un hermoso árbol frondoso, de grandes hojas ovaladas provistas de pecíolos, y cuyas pequeñas flores, reunidas en panojas, tienen un delicado perfume. En tiempos pasados, los buscadores de quino descubrían el árbol entre otros miles de la selva, precisamente por su característico perfume.

La virtud terapéutica de su corteza ya había sido advertida por ios indígenas desde tiempos muy remotos, pero ellos guardaron el secreto hasta bastante después de la llegada de los españoles. Recién alrededor de 1630, un misionero jesuíta, atacado de fuertes fiebres, fue salvado con una infusión hecha con corteza de quino —la corteza del quino se llama quina— pulverizada, según el consejo de un cacique peruano.

En aquel mismo año, el gobernador de Loxa, Juan López de Cañizares, también atacado de fuertes fiebres, experimentó con éxito la infusión de quina y en seguida se la sugirió a la condesa de Chinchón, esposa del virrey del Perú.

quinina

Uno de los métodos más racionales de recolección de la corteza, es el moussage. Se incide ésta con profundos surcos verticales de manera de formar fajas que se desprenden después alternadamente; el tronco se envuelve en seguida con una espesa capa de musgo que protege la parte desnuda. Alrededor de un año después se procede a despegar las fajas intactas, y al año siguiente se puede levantar la corteza que se ha formado de nuevo, mientras tanto, en la parte, desnuda.

Comprobado el éxito positivo del remedio, el gobernador López hizo recoger grandes cantidades de corteza para distribuir entre los pobres atacados de fiebres. La fama del potente febrífugo se propagó en Europa por  iniciativa de la condesa de Chinchón  por esto la planta tuvo el nombre científico de Chinchona.

Durante mucho tiempo, el polvo de quina debido a las dificultades para conseguirlo, tuvo un precio altísimo, pero finalmente fue iniciado el cultivo racional del árbol y el rendimiento pudo estar ai alcance de  todos los bolsillos.

Las especies más importantes de esta planta, que  pertenece a la familia dé las rubiáceas, son:la Chinchona officinalis que alcanza 15 metros de altura, la Chinchona succiruhra y la Chinchona calisaya que lllega a 30 metros de altura. Hay también otras especies arbusivas (con respecto de arbusto) que no sobrepasan los 4 a 6 metros de altura.

En tiempos pasados la recolección de la corteza se hacía cortando los árboles sin tenerse en cuenta ni la edad ni el grosor de los mismos. Derribado el tronco, se golpeaba a lo largo la corteza con martillos de madera apropiados para este trabajo, separándola luego con cuchillos especiales. Después la corteza desecada y pulverizada servía para la preparación de la infusión febrífuga. Pero se notó que el sistema terminaría destruyendo rápidamente la especie y que el aprovechamiento era muy moderado. Por lo tanto se difundió el cultivo y se adoptaron métodos más racionales.

Woodward Robert junto a William Doering fue un químico americano que investigó las propiedades de esta sustancia. Woodward recibió el Premio Nobel en 1965 por sus trabajos en la sintesis química. Se consiguió sintentizar la quinina a partir del alquitrán mineral.

La corteza contiene numerosos alcaloides, cerca de 25, de los cuales los más importantes son la quinina, la cinconina, la quinidina y la cinconidina, teniendo todos más o menos la misma constitución química y las mismas virtudes curativas. El contenido de quinina varía, término medio, entre el 2 y el 8 %, y en algunas variedades alcanza hasta el 13 %. Después de muchos estudios y tentativas iniciados en el siglo XIX, este alcaloide fue aislado en el año 1820 por los químicos Peíletier y Caventou.

La quinina se presenta como un polvo blanco, inodoro, de sabor amargo; en farmacia no se usa casi nunca pura, sino bajo la forma de sales (sulfatos, clorhidratos). Su uso específico es contra las fiebres malarias. La corteza, oportunamente tratada, es también empleada en la fabricación de licores, aperitivos y jarabes digestivos.

Fuente Consultada: Lo Se Todo – Tomo II – Editorial CODEX – La Quinina

La Biblia de Mazarino y Mangucia Libro Más Antiguo

La Biblia de Mazarino y Mangucia
Libro Mas Antiguo

Invención de la imprenta. Gutenberg y Schoffer. — Son inciertos los verdaderos orígenes de la imprenta, como sucede con todas las grandes invenciones que, antes de aparecer en fase manejable, han pasado por un largo pe-ríodo de tanteos y experiencias.

antigua imprenta la bibliaDesde tiempos antiquísimos y en composición por bloques a modo de láminas, había sido usada por los chinos. Aunque son varias las personas a quienes se atribuye la iniciativa del empleo de tipos sueltos, parece ser que esta gloria corresponde a un impresor de Maguncia llamado Juan Genffleisch o Gutenberg.

Los primeros tipos se obtenían por talla de madera o metal, pero después se ideó hacerlos de fundición en moldes apropiados; se reputa autor de esta mejora a Pedro Schoffer, también de Maguncia.

Las primeras máquinas de imprimir eran artefactos toscos e imperfectos, pero, así y todo, este procedimiento era más rápido y barato que el de las copias manuscritas.

Los operarios de las imprentas estaban obligados a guardar el más absoluto silencio sobre el empleo de los tipos y particularidades de su arte, pero los trastornos políticos que ocurrieron en Alemania consiguieron develar algo este secreto, y como, por otra parte, muchos impresores hubieron de emigrar buscando asilo en otros países, donde se establecieron, se llegó a generalizar el conocimiento de la imprenta.

Es curioso consignar que las primeras aplicaciones del arte de imprimir en los países donde aún no había llegado este adelanto (Francia entre ellos) consistieron en su empleo para falsificar manuscritos. Así, el impresor maguntino Juan Fust vendió en París por el año 1536, gran número de ejemplares de la famosa Biblia de Maguncia, haciéndolos pasar por manuscritos y cobrándolos a muy buen precio por la perfección con que estaban presentados.

Las Biblias de Mazarino y Maguncia. — El más antiguo libro impreso conocido es el llamado Biblia de Mazarino, porque el primer ejemplar se descubrió en la biblioteca fundada por el cardenal Mazarino en París. La fecha de su edición se sitúa entre 1450 y 1455, y después han aparecido en distintos lugares muchas copias.

En la «Biblioteca del Rey», del Museo Británico, existen varios interesantes ejemplares producidos por la antigua imprenta, entre los que figura una copia de la famosa Biblia de Mazarino, que fue impresa con tipos tallados a mano. En 1462 apareció la segunda Biblia de Maguncia, que se presume impresa como la de Mazarino, probablemente lo estaba en la imprenta de Gutenberg y Fust, que al principio trabajaban asociados. Esta segunda Biblia fue el primer libro impreso con caracteres de metal fundido. En 1465 la misma imprenta editó el primer libro clásico impreso, una edición de los Oficios de Cicerón, tratado acerca de los deberes morales.

Desde Alemania el arte de imprimir pasó a Italia y después se fue extendiendo a toda Europa. En España, ya en 1475, existía una imprenta en Barcelona, y en 1485, otra en Burgos; después fueron estableciéndose en otras localidades. Antes de terminar el siglo XV, habían sido reproducidas por la imprenta muchas obras de autores clásicos cuyo conocimiento se perpetuaba por los nuevos procedimientos.

Resultados de la invención de la imprenta. — Los resultados de la invención del arte de imprimir implicaron una transformación intelectual del mundo, tan evidente que casi parece redundante su reseñamiento. Se aumentó considerablemente la producción librera, con baja notable (en relación con los manuscritos) de su precio de adquisición; no sólo se satisficieron las demandas de las personas ansiosas de ilustrarse, sino que el aumento de las publicaciones fomentó la afición a las lecturas, y como la imprenta podía aportar libros en abundancia, hubo cada vez mayor número de personas para las que los libros Hegaron a ser una necesidad primordial en su vida. El modo de comunicación del conocimiento sufrió un radical cambio y los medios, hasta entonces usuales de prédicas, fueron, en gran parte, reemplazados por la letra impresa.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Origen de los Primeros Inventos de la Historia Cronología

Origen de los Primeros Inventos de la Historia

invento: primer cuchillo de la historia

-5000:EL PRIMER CUCHILLO
Antes de esta fecha era posible encontrar objetos rudimentarios y toscos que oficiaban de cuchillos. Pero lo más aproximado al cuchillo de nuestros días es esto, que data de la época predinástica y que fue encontrado en Gebel-el-Arak, Egipto. Como se puede apreciar, tiene mango de marfil con tallados de figuras egipcias y hoja de sílex.

Invento: primer puente de piedra

-1010:EL PRIMER PUENTE
En Gran Bretaña, sobre el arroyo Barley, cerca de Winsford, se encuentra loque los arqueólogos llaman el primer puente. Como se ve, es de piedra y algunas de ellas llegan a pesar unas 5 toneladas. En Micenas, en las islas Británicas, se pueden observar muchas de estas precarias construcciones, pero parece que este fue el primero.

invento: primera dentadura postiza

-700:LA PRIMERA DENTADURA POSTIZA
Se ha comprobado que los etruscos -los mejores dentistas de la antigüedad- ya confeccionaban, por el 700 antes de Cristo, prótesis dentales con puentes de oro. Los dientes se tallaban en hueso o marfil, o procedían de otros seres humanos. Raramente no fue sino hasta el 1700 en que la moda –y la necesidad- de los dientes postizos volvió a aparecer en escena. Los dentistas medievales, porejemplo, decían que los gusanos de las encías producían el dolor de muelas y rara vez intentaron pergeñar algún tipo de dentadura.

inventos maravillosos las carreteras

-312:LA PRIMERA CARRETERA
Se la puede ver en el sur de Roma y se extendió en principio justamente desde Roma hasta Capua. Luego
se prolongó hasta Brundisium, llegando a medir unos 540 kilómetros con una anchura de 4,30 metros. Cuesta creer que se haya construido en el año 312 antes de Cristo por orden del censor Apio Claudio. La base de la carretera está formada por guijarros conglomerados mientras que la capa superior la constituyen piedras lisas.

inventos: el reloj de agua

-250:EL PRIMER RELOJ DE AGUA
Ctesibio de Alejandría, físico e inventor griego, construye el primer reloj de agua de gran precisión que indica con exactitud las horas, los días y los años. A través de un complejo sistema hidráulico con cremalleras se podía llegar a disponer de horarios exactos.

primer moneda

-280:LA PRIMERA MONEDA
En el Museo de Medallas de París se encuentra esta moneda, que data del año 280. Se trata de una de las primeras monedas del Imperio Romano y tiene en su anverso la cara de la emperatriz Elena, madre del emperador Constantino. Eran de oro, y como podían ser adulteradas fácilmente por las monedas de cobre, había una forma infalible para saber cuáles eran las verdaderas: se tomaba una piedra negra del pedernal, denominada “piedra de toque”, y se las restregaba hasta verificar la pureza del oro de acuerdo a las marcas que dejaban después de ese proceso.

inventos de la historia

1300:LOS PRIMEROS ANTEOJOS
En concreto, no existen los verdaderos anteojos de aquella época, pero existe –  el retrato de lo que puede ser la primera persona con anteojos, novedad que aparece en un fresco pintado por el monje Tommaso de Módena y que data del año 1352. El antecedente más concreto ocurre hacia el siglo X, cuando el investigador árabe Ibn al-Haytham escribió un minucioso tratado de óptica, en el cual aparece por primera vez la descripción correcta de la función corneal. Pero reciénpor el siglo XV, valiéndose de tornos y ruedas de pulir, se pudo conseguir una lente capaz de ser transformada en eficaces anteojos.

la biblia de gutenberg primer libro impreso

1450:PRIMER LIBRO IMPRESO:LA BIBLIA

La Biblia de Gutenberg es el primer libro impreso con caracteres móviles, edición de la imprenta del inventor alemán Johann Gutenberg. La combinación de la fabricación de papel y del uso de la imprenta permite producir una serie de esta Biblia.

primera calculadora de Pascal mecánica

1642:PRIMERA MAQUINA DE SUMAR
El físico y matemático francés Blas Pascal se las ingenia para diseñar una máquina de sumar mecánica. En ella, los números del 0 al 9 están colocados en ruedas giratorias. Estas ruedas representan unidades, decenas, centenas y las siguientes divisiones están situadas una al lado de otra de modo semejante a las varillas del abaco. Cuando una suma es realizada en alguna columna, esta rueda gira por cada uno de los números que deben sumarse; la suma se ve a través de una especie de ventana.

grandes inventos de la historia

1647:EL PRIMER FÓRCEPS
El médico inglés Peter Chamberlain inventa un implemento que permite partos sin demasiadas dificultades. Se le dio el nombre de fórceps, y hasta hace unos años se continuó utilizando. Consistía, como se ve en la foto, en unas pinzas con una sola curva en las ramas para sujetar así la cabeza del feto.

inventos

1770:EL PRIMER MICROSCOPIO
Todavía con una lente precaria y con ciertas aberraciones cromáticas, este microscopio fabricado especialmente para el rey Jorge III fue el primero en su género. Estaba construido enteramente en plata y tenía infinidad de adornos, por lo cual se constituyó en un objeto de lujo para la época. Hacia 1830 comenzaron a mejorar la calidad de las lentes, sobre todo por el empeño puesto por un tal J.J.Lister, fabricante de vinos que pasó a ser, casi de la noche a la mañana, un reputado fabricante de lentes.

primer robot mecanico

1790:EL PRIMER ROBOT
Los hermanos Droz -alemanes ellos- tenían la reputada característica de fabricar androides mecánicos que provistos de elementos de relojería, se inclinaban, movían la cabeza, fumaban y tocaban el piano. Estos muñecos mecánicos puede decirse que fueron ios antecesores de los actuales robots. Eran los auténticos animadores de ciertas reuniones organizadas por las personas de altos recursos económicos ya que alquilar uno de estos androides no era nada barato. (Ver: Autómatas mecánicos)

primer vehiculo a vapor cargnot

1770:EL PRIMER VEHÍCULO A VAPOR
Hoy parece -si se permite la expresión- un auténtico armatoste. Fue construido por un ingeniero militar francés llamado Nicholas Joseph Cugnot. Se trata, en realidad, de un triciclo de grandes dimensiones con una caldera de cobre en su parte delantera. No era muy apto para devotos del vértigo: desarrollaba una velocidad media de 3 kilómetros por hora cada 15 minutos; luego de ese tiempo, se detenía y no podía reemprender la marcha hasta que se volviera a elevar la presión del vapor.

grandes inventos: la maquina de coser

1810:LA PRIMERA MAQUINA DE COSER
Un alemán -Wolfgang Krems- dio la puntada inicial para comenzar la fabricación de máquinas de coser, las que al principio se especializaban solamente en la costura de gorros. El camino abierto por Krems dio lugar a que un cierto número de constructores aplicaran sus esfuerzos al perfeccionamiento de esa técnica.

primera fotografia de la historia

1816:LA PRIMERA FOTOGRAFÍA
El 9 de mayo de ese año, dos meses antes de la declaración de la independencia en Argentina, un francés –Joseph Niepce-es el primero en conseguir combinar ciertos procedimientos químicos para obtener sobre un papel lo que fue la primera fotografía. En realidad, ese documento parece ahora un manchón, pero representa lo que Niepce veía desde la ventana de su cuarto de trabajo: un granero, una casa de ladrillos y un palomar. Este es, pues, el punto de partida de un arte que tuvo su notable expansión en nuestro siglo.

primer encendedor

1823:EL PRIMER ENCENDEDOR
Era una verdadera joyita arte-sanal. En la parte superior, un hombrecillo con gracioso aspecto abre o cierra la caperuza, que generaba la chispa al ser levantada. El combustible era hidrógeno, que se producía dejando caer limadura de hierro en ácido. Básicamente, el diseño es parecido a muchos de los que todavía tienen utilidad.

primera maquina de esquibir-inventos de la historia

1874:LA PRIMERA MAQUINA DE ESCRIBIR
La Remington Small Arms comercializa en este año la primera máquina de escribir en serie. La construyó el austríaco Peter Miitterhofer, la disposición de sus teclas era similar a las actuales, y su apariencia también se aproxima a las contemporáneas.

primer telefono

1876:EL PRIMER TELEFONO
“Señor Watson, ¿puede venir a mi despacho por favor?,..”, le preguntó el señor Alexander Graham Bell a su ayudante el día 10 de marzo de 1876. Fue casi un acto instintivo, porque se le había caído encima el ácido de una batería y necesitaba urgente la presencia de su ayudante. Tomó entonces su recién conectado teléfono y, sin querer, le dio la utilidad que tiene hoy día. Pudo comunicarse a la perfección, ya que el timbre sonó de inmediato en el otro aparato situado en el salón contiguo. Así, pudo atender su ayudante. Y así quedaba inaugurado un nuevo hito en materia de comunicación.

primera moto

1855:LA PRIMERA MOTO
La historia cuenta que en la primavera de 1885 Benz había probado una especie de triciclo con un motor de cuatro tiempos, y que en el otoño del mismo año Daimler montó su motocicleta. Era, por supuesto,muy precaria: sus ruedas eran de madera, el encendido se hacía en base a un sistema de ignición eléctrica, el caño de escape se situaba justo debajo del asiento del conductor y era muy lenta, ya que el motor sólo desarrollaba 700 revoluciones por/ minuto. Una década más tarde de haber sido inventada, la motocicleta ganó una gran popularidad, a tal punto que muchos la consideraban una temible rival del automóvil.

primer automovil a gasolina de benz

1885:PRIMER AUTOMÓVIL A GASOLINA
El ingeniero mecánico alemán Karl Benz introduce el primer automóvil de gasolina eficaz. Su vehículo de tres ruedas fue patentado y circuló por las calles de Munich un año más tarde.

primera aspiradora

1898:LA PRIMERA ASPIRADORA
Eran ambulantes y tal como se aprecia en esta verdadera foto documento de la época, pasaba por las calles ofreciendo sus servicios en oficinas y casas particulares. Grandes y largas mangueras extraían el polvo, y el buen funcionamiento de este servicio daría lugar al posterior invento de la aspiradora personal.

experiencia del primer cohete ruso

1926:EL PRIMER COHETE
Desde una granja ubicada en Auburn, en Massachusetts, el físico estadounidense Robert Goddard logra lanzar el primer cohete de combustible líquido. Ocurrió el 16 de marzo de 1926. El cohete pesaba unos 2,75 kilogramos y cuando se lo cargaba con gasolina y oxígeno líquido su peso ascendía a 4,75 kilogramos. Medía 3 metros de largo y recorría en un tiempo de dos segundos y medio una distancia de 56 metros, alcanzando una altitud máxima de 12,5 metros. (Ver: Los Cohetes)

primera heladera

1927:LA PRIMERA HELADERA
Hubo varias antecesoras, pero este es un modelo que se aproxima a ios actuales. En este diseño de 1927 ya se podían refrigerar alimentos y conservarse durante más de tres días, todo un récord en aquellos tiempos, ya que ciertos modelos –experimentados desde 1825– habían poco menos que fracasado en su cometido.

inventos de usos diario el televisor

1931:EL PRIMER TELEVISOR
Manfred von Ardenne y Sigmund Loewe llevaron a cabo con éxito, en la ciudad de Berlín, los primeros Intentos encaminados ala transmisión de imágenes televisivas.La imagen que vemos en la foto fue la primera emitida, y se hizo sobre una lámina de 10 centímetros cuadrados, en un tubo de electrones en el que se activa un mosaico constituido por diminutas células fotoeléctricas. Los primeros televisores tenían una minúscula pantalla que no alcanzaba ni las diez pulgadas, y en principio se comercializaban con radio.

eniac primer computadora a válvulas

1944:LA PRIMERA COMPUTADORA
Entró en funcionamiento el 7 de agosto, cuando todavía no había culminado la Segunda Guerra Mundial. Se la llamó ENIAC (abreviatura de Electronic Numerical Integrator and Computer) y ocupaba una superficie de 140 metros cuadrados, poseía más de 18.000 válvulas y consumía una potencia de 150 kilovatios. Pesaba 30 toneladas, había cables por todos lados y una PC personal de nuestros tiempos hace en milésimas de segundo los mismos cálculos electrónicos que a la ENIAC le costaba cierto esfuerzo.

Historia de Bibliotecas y Archivos Mas Importantes del Mundo

Bibliotecas y Archivos Mas Importantes del Mundo

Esta información publicada muestra el esfuerzo del hombre por conservar su historia y analiza la historia de los archivos analógicos, es decir aquella información almacenada sobre tablillas de arcillas, papiros, papel, libros, etc. A partir de la 1990 aproximadamente gran parte de todos estos documentos han sido digitalizados y almacenados en miles de servidores distribuídos por todo el mundo.

La importancia de los archivos, ya sean nacionales o locales, históricos o administrativos, centralizados o formando redes, puede evaluarse por el número de sus usuarios, o bien por la riqueza de sus fondos, que suele calcularse en función de la longitud de sus estanterías aunque este criterio puramente cuantitativo no nos indica con exactitud el valor de su contenido para los investigadores.

Por ejemplo, el Archivo General de Simancas, España, uno de los más antiguos del mundo, tiene 9.500 metros de anaqueles con un sinnúmero de documentos, algunos de los cuales datan del año 834.

Fuera de Europa los archivos más importantes son los National Archives de Washington, con 470 km. de estanterías. Los Archivos Públicos de Canadá poseen 38 km. de archivos clásicos y 350 km. de documentos relativamente actuales administrados por centros de documentación federales en todo el país.

HITOS MAS DESTACADOS:

ANTES DE CRISTO

3000-2800. Los más antiguos documentos escritos de que se tenga noticia fueron descubiertos en Uruk (hoy Varka), cerca del antiguo estuario del Eufrates, en Mesopotamia. Se trata de libros de cuentas y de inventarios redactados en escritura cuneiforme acadiana en tabletas de arcilla instaladas en el templo de Eanna. Estos documentos constituyen los primeros archivos del mundo y su interés era esencialmente económico. Por la misma época aparece en Egipto la escritura jeroglífica, primitivamente destinada a las inscripciones en los monumentos.

1400-1200. Por los vestigios descubiertos en Tell-el-Amarna en Egipto, Ugarit en Siria y Boghakoy (antigua capital de los hititas) en Turquía se sabe que algunos estados del Mediterráneo oriental poseían archivos perfectamente organizados en las diversas cancillerías donde se conservaba la correspondencia diplomática redactada en tabletas de arcilla. Tabletas del mismo periodo han aparecido en el llamado Palacio de Néstor, al norte de Pilos, en el Peloponeso.

78-79. Se construye en Roma, al pie del Capitolio y junto al Foro, el Tabularium (archivos centrales del Imperio Romano) cuyas ruinas son aun hoy visibles. En un principio los romanos escribían en tabletas de madera blanqueada (álbum). Posteriormente adoptaron los rollos de papiro que utilizaban los egipcios y los griegos. Los textos de ley fundamentales se exponían en público en tabletas de bronce.

Ver: Biblioteca de Alejandría

DESPUÉS DE JESUCRISTO
98. Un documento redactado en la provincia de Kansu (China) menciona la invención del papel, que la leyenda atribuye al ministro Ts’ai Lun. De China el nuevo invento pasa al Japón y a Corea y más tarde, hacia 750, a los árabes a partir del centro comercial de Samarcanda, extendiéndose rápidamente a todo el mundo islámico.

538. Por decreto del emperador Justiniano, todas las actas y los tratados consignados en los registros de la ciudad o gesta municipalia y conservados permanentemente en un edificio público especial bautizado archeion o archivum deben considerarse como auténticos. Desde entonces, los archivos son parre integrante del corpusjuris que es el origen del desarrollo del derecho europeo.

753-755. Las actas o cartas redactadas en pergaminos  y selladas o cerradas con sellos de cera constituyen los documentos más importantes de la Edad Media europea. Los más antiguos documentos de este tipo que se hayan conservado se encuentran en los Archivos Nacionales de París: se trata del original de la Carta concedida por Pepino el Breve a la Abadía de Saint-Denis. En efecto, los primeros archivos de actas y de cartas concernían a los monasterios. Solo más tarde se crearon los archivos municipales y estatales.

1198. Se inaugura el actual registro de los archivos de la Santa Sede con ocasión del traslado de la Cancillería pontificia al Vaticano. El antiguo registro, supervivencia de la vieja tradición de inscripción de los actos públicos o commentarü en vigor bajo los romanos, desapareció en el incendio de San Juan de Letrán. Unos años más tarde, las cancillerías reales de París, Barcelona y Londres emprenden la tarea de mantener un registro de la correspondencia diplomática, importante para la organización de los archivos. En Londres este registro se conservaba en forma de rollos.

Hacia 1450. Junto a las antiguas cartas o archivos del tesoro, aparecen los primeros archivos administrativos que a partir del siglo XIV absorben un volumen creciente de papel que la Europa occidental importa a través de los puertos españoles.

1794. La Convención Nacional de la República Francesa adopta la ley del 7 de Mesi-dor del año II sobre los archivos, que abre al público los archivos nacionales, hasta entonces más o menos secretos. El sistema de organización de los archivos sobre una base nacional y regional o departamental, adoptado en Francia por el régimen revolucionario, va a convertirse en el modelo de organización de los archivos en la Europa occidental.

1821. Se crea en París la Escuela de Cartas, primer establecimiento especializado en la formación de archiveros y bibliotecarios; la enseñanza hace hincapié en el estudio de las fuentes históricas.

1841. Por decreto, el estudio de los archivos de Francia queda sometido al principio del respeto de los fondos. La norma de la proveniencia, ya más o menos observada en otros países y en virtud de la cual los archivos se clasifican en función de las autoridades e instituciones de que emanan, se convierte en la base del sistema moderno de organización de los archivos.

1910. Primer congreso internacional de archiveros y bibliotecarios en Bruselas. Puntos del orden día: reparación y restauración de los volúmenes de archivos, constitución de archivos económicos (idea nueva en aquella época) y tratamiento de los archivos cinematográficos.

1918. El Io de julio de 1918 el gobierno de la Rusia revolucionaria dirigido por Lenin publica un decreto de “reorganización y centralización de los archivos”; el principio de la centralización de los archivos estatales se convertirá en la regla para el conjunto de los países socialistas.

1948. Impresionados por los destrozos causados en los archivos durante la segunda guerra mundial, los especialistas reunidos en París por invitación de la Unesco deciden crear el Consejo Internacional de Archivos (CÍA). Los representantes de 33 estados participarán dos años después en el congreso de fundación.

1950. Los Estados Unidos adoptan el “Federal Records Act” que sanciona la existencia de un sistema racional de gestión de la documentación sentando al mismo tiempo los principios de los centros de documentación. En Gran Bretaña la “Public Records Act” instaura en 1958 otro modelo de administración de los archivos públicos.

1968. La creación de la Asociación Regional de Archivos para Asia Sudoriental confirma el interés de los países del Tercer Mundo por los métodos archivísticos modernos. El mismo año, el congreso de Nia-mey decide crear un Centro de Formación Regional en Dakar. El resultado de esta decisión—EBAD—es un modelo de cooperación reforzada entre los archivos, las bibliotecas y los centros de documentación. En adelante el Consejo Internacional de Archivos engloba nueve regiones situadas en todas las partes del mundo, y en el congreso internacional de archivos que se celebra en Washington en 1976 puede hablarse de una auténtica “revolución geo-archivística”.

1984. Unos 1.300 archiveros que representan a más de un centenar de países participan en el décimo congreso internacional de archivos reunido en Bonn (RFA). Tomando como tema general el “desafio archivísti-co”, los participantes estudian las consecuencias de la revolución de la informática y de la comunicación y esbozan sus nuevas responsabilidades para con el publico.

Fuente Consultada:
El Correo de la UNESCO Febrero de 1985 – La Larga Memoria –

Primeras Máquinas Automáticas Historia del Ingenio Humano

PRIMEROS INVENTOS AUTOMÁTICOS DEL MUNDO ANTIGUO

Las máquinas automáticas que los hombres de ciencia han inventado para experimentos en el espacio, son maravillas de complejidad, ingenio y eficiencia. Sin embargo, hasta hace unos siglos los únicos dispositivos mecánicos que el hombre conocía eran la palanca, la rueda, la polea, el cabrestante, el resorte, el sifón y la bomba.Se podría pensar que, con ese conocimiento tan limitado, habría poco margen para inventar máquinas automáticas, y no es así.

maquinas simples palanca, sifon , polea usadas en la antiguedad

La mayoría de las máquinas automáticas fueron ideadas simplemente para causar admiración o para proporcionar entretenimiento. Herodoto, el gran historiador y viajero que vivió en el siglo v a. J. C, ha dejado una descripción de una que vio en Egipto.

Era un teatro de marionetas, en el cual los movimientos de las figuras parece que eran causados por cuerdas y palancas escondidas. Unos dos siglos más tarde, ciertos artífices egipcios crearon un muñeco gigantesco de 3,6 metros de altura, el cual —movido por medio de cuerdas— podía servir bebidas a los invitados de un banquete.

En los tiempos de Cristo, se dice que Herón de Alejandría construyó una máquina aún más ingeniosa para abrir las puertas de un templo sin tocarlas. Debajo del altar colocó un recipiente cerrado, provisto de dos tubos y lleno de agua. Un tubo estaba conectado con el altar y el otro con un cubo abierto que estaba debajo.

sistema de heron para abrir una puerta usando vapor

Cuando se prendía fuego, el aire de adentro del altar se calentaba, se expandía, y una parte de él penetraba por el tubo que conducía al recipiente de agua. El aire empujaba el agua del recipiente hacia el cubo. Al aumentar así el peso del cubo, éste tiraba de unas sogas conectadas a las puertas del templo, y las abría.

La invención de Herón era muy diferente de las otras. Los muñecos o marionetas se movían solamente cuando alguien tiraba de las cuerdas; pero la máquina de Herón seguía funcionando después de realizarse la operación de prender el fuego. Eso es lo que hoy esperamos de una máquina automática: una simple operación debe iniciar una cadena de movimientos, que concluyan en el que deseamos.

Una sencilla máquina que hacía esto era la máquina egipcia tragamonedas, de servicio automático. Alguien dejaba caer una moneda por la ranura. El peso de la moneda hacía presión sobre el extremo de una palanca. El otro extremo se levantaba haciendo subir una vara y abriendo una canilla. Por un momento, de la canilla fluía vino. Para entonces la moneda había caído del otro extremo de la palanca, porque ése estaba inclinado hacia abajo. Así el extremo conectado con la vara era ahora más pesado.

tragamonedas en egipto antiguo

Por lo tanto caía y cerraba la canilla una vez más. La simple operación de dejar caer una moneda había dado lugar a una larga cadena de movimientos, que terminaban en el requerido: la entrega de una cantidad fija de vino.

Las cajitas de música, que se hicieron muy populares en Europa durante el siglo XVIII, ofrecían una serie de movimientos semejantes. Alguien abría la tapa y ésta soltaba un pestillo, permitiendo así que se desenrollara un resorte. El resorte, al desenrollarse, hacía girar un cilindro con muchas proyecciones como agujas.

antigua caja de musica

Cada aguja, por turno, tocaba una flexible tira de metal. Las tiras de metal cortas daban notas altas y las largas daban notas bajas. Así que el simple acto de abrir la tapa producía una melodía, que continuaba sonando hasta que el resorte terminaba de desenrollarse. Hoy el tocadiscos con tragamonedas, con sólo recibir una moneda, efectúa una cadena complicada de movimientos.

Después de las cajas de música, aparecieron los instrumentos musicales automáticos, que funcionaban al desenrollarse un rollo perforado de papel. Pero este principio tuvo una aplicación más amplia e importante. A fines del siglo xviii, un inventor francés, José María Jacquard, usó rollos perforados para dictar el modelo que debía tejer un telar. La idea de Jacquard se usa hasta la fecha para producir toda clase de tejidos, así como encajes y alfombras.

El mundo automático moderno:
El principio de la automatización siempre ha sido el mismo: poner en marcha, a través de una acción determinada, un a serie definida de pasos o movimientos conducentes a lograr un fin determinado.

En una caja de música -por citar un ejemplo de antigua data-el paso inicial es “dar cuerda” al instrumento. Luego, funciona un rodillo de bronce provisto de cientos de agudos rebordes o púas. Cada uno de ellos acciona -simultáneamente o en sucesivos tiempos- distintas varillas de un peine metálico, cada una de las cuales tiene un sonido diferente. Así se origina una melodía que parece tañida por el mejor guitarrista.

El objetivo ha sido alcanzado. Otras cajitas tienen aún diferentes agregados: una bailarina de porcelana que danza sobre un espejo, un dispositivo que permite que el.sonido comience cuando se abre la caja, etc.. En el mundo moderno, la electrificación ha sido el elemento principal  que permitió el  auge de los aparatos automáticos Cuando apretamos la botonera de un ascensor, nuestro breve acto pone en movimiento un complejo sistema electromagnético que deja cerrado un circuito. Gracias a este proceso el ascensor “nos obsdece” y acude al piso en que estamos nosotros para “brindarnos” su servicio.,

En las unidades más modernas,” la selección supone una pequeña memoria. Si apretamos el botón mientras el ascensor está en marcha, no importa; en su “cerebro” ha quedado grabado nuestro pedido, al que se accederá por riguroso turno. Pero, si hay una llamada que le quede “en camino”, la atenderá primero. También la puerta se abrirá y cerrará automáticamente y, para evitar que algún desprevenido sea apretado por ella, existe una barra en su borde de contacto que, al ser oprimida, reabre inmediatamente la cabina evitando así al distraído un momento desagradable.

Existen motores o sistemas que no están en condiciones de ser puestos en marcha o detenidos por el hombre, ya sea por cuestiones de ubicación o de momento. Para resolver este problema también hubo una respuesta en el mundo automático. El termostato, por ejemplo, es un interruptor integrado por dos chapas de metal fuertemente unidas, cada una de las cuales tiene una densidad distinta. Esto hace que, cuando el calor aumenta, una se dilate más que la otra, haciendo arquear al conjunto. Cuando esto ocurre, el circuito eléctrico se desconecta y se detiene la máquina.

Este sistema es muy común en planchas, cocinas, estufas y múltiples arteiactos industriales. La célula fotoeléctrica es másavanzada aún. Consiste en una placa sensible a la luz que a su vez acciona un electroimán. Si la luz incidente desaparece, el estímulo se retira y se interrumpe (o acciona) el circuito.

Algunas puertas de grandes comercios parecen abrirse solas cuando nos disponemos a entrar, porque al trasponer el umbral interrumpimos con nuestro cuerpo un rayo de luz que incide sobre una célula fotoeléctrica. También se aplica este método a los garajes, y en los semáforos que se detienen por la noche. En estos casos, la desaparición de la luz diurna determina la interrupción del sistema.

Fuente Consultada:
Sitio Web Wikipedia
El Triunfo de la Ciencia Tomo III Globerama Edit. CODEX
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°9 Edit. Cuántica

Historia de las Obras Viales Construcciones Para El Transporte

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LAS OBRAS VIALES: CARRETERAS, PUENTES Y TÚNELES

PRIMEROS CAMINOS: La mayoría de nosotros todavía se impresiona por los puentes gigantescos, pero la construcción de buenos caminos la considera cosa natural. Sin embargo, la construcción de caminos es, probablemente, un arte mucho menos antiguo que el de construir puentes, y uno en el cual el progreso no fue rápido en modo alguno; porque los primeros pueblos y ciudades eran comunidades que se autoabastecían, y no sentían necesidad urgente de ponerse en comunicación con otros poblados. De manera que los caminos por los cuales transitaban los escasos mercaderes de los tiempos primitivos, no eran rara vez más que senderos.

Los primeros que emprendieron la construcción de caminos en gran escala fueron los romanos. A medida que su imperio crecía, les resultaba cada vez más difícil estacionar las tropas que necesitaban en muchas y alejadas partes. Para obviar esto, gradualmente fueron construyendo una gran red de caminos a través de casi todos los territorios que conquistaban. Esto hizo que sus ejércitos fueran mucho más móviles.

Pero, después de la caída del Imperio romano y el desmembramiento de Europa, en muchos pequeños reinos y principados belicosos, los caminos romanos gradualmente se fueron deteriorando; y durante muchos siglos nadie construyó otros nuevos comparables a ellos. Durante la Edad Media, y aun siglos después, hubo pocos caminos en Europa donde un carruaje pudiera transitar a velocidad parecida a la de los antiguos carros romanos.

Fue durante las guerras napoleónicas cuando se empezó a encarar seriamente la construcción de caminos. Entonces, tanto en Gran Bretaña como en la mayor parte de Europa occidental, los buenos caminos se hicieron necesarios otra vez para el movimiento de tropas, artillería y suministros militares. En Inglaterra la necesidad de nuevos caminos se hizo sentir especialmente, pues la revolución industrial ya había comenzado y aún no había ferrocarriles.

Entonces, John Macadam, un ingeniero escocés se dio cuenta de que un camino que tenga que soportar rodados John Macadampesados, debe tener firmes cimientos y una superficie que no se agriete y forme huellas con facilidad. Sus caminos consistían, esencialmente, en capas de grava o piedras partidas mezcladas con arena, firmemente asentadas en el suelo y cubiertas de alquitrán. Por caminos pavimentados con macadán corrieron los coches del correo a la velocidad, fantástica para entonces, de 12 kilómetros por hora.

Pero la obra innovadora de Macadam no dio como inmediato resultado la formación de vastas redes de buenos caminos. A comienzos del siglo XIX, relativamente pocas diligencias y coches correo hacían largos viajes, y además sólo entre grandes ciudades. En otras partes los viejos caminos de tierra, con huellas, eran todavía suficientes para permitir el paso de no muy numerosos carretones; y para el tiempo en que las grandes industrias se desarrollaron, aproximadamente entre 1840 y 1870, la era del ferrocarril estaba firmemente establecida.

El gran ímpetu en la construcción de caminos vino cuando los automóviles y camiones fueron numerosos.  El uso de topadoras, camiones volcadores, grúas móviles, apisonadoras y hormigoneras, contribuyen a hacer la construcción de caminos más rápida y con más economía de trabajo humano que nunca. Superficies de losas de hormigón, con juntas para que se puedan dilatar, sin agrietarse, por el calor, hacen que los caminos sean más firmes y permitan una gran velocidad.

Construyendo para la Era del Automotor: Hay varias razones por las cuales el tránsito por los caminos ha aumentado de manera tan prodigiosa durante los últimos cincuenta años. Primero, enviar mercaderías de puerta en puerta por carretera significa cargar y descargar una sola vez, mientras el envío por carretera y ferrocarril representa varias y, por lo tanto, cuesta más.

Después, la industria automotriz ha mejorado constantemente la calidad y variedad de los vehículos de transporte. Por fin, más gente se puede permitir hoy el lujo del automóvil propio.

Así, en épocas recientes, muchos países, incluyendo Italia, Alemania, los Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica, Francia y Holanda, han construido carreteras exclusivamente para el transporte automotor.

Las primeras carreteras modernas se construyeron en Italia, poco después de la primera guerra mundial, en parte para estimular la industria turística y en parte para proporcionar trabajo útil a los desocupados. Los conductores tienen que pagar un derecho de peaje para circular por estos caminos y este dinero contribuye a sufragar el costo de construcción y mantenimiento de los mismos. Siguieron a Italia en esta empresa Alemania y los Estados Unidos, ambos tratando de mejorar el diseño y la construcción.

La construcción de una carretera es una empresa formidable porque, para asegurar el máximo de velocidad y de seguridad la ruta, dentro de lo posible, debe seguir una línea recta; en zonas altamente industrializadas, donde las carreteras son más necesarias, rara vez es posible andar muchos kilómetros en línea recta sin llegar a un pueblo.

Así es que, aunque se trate de evitarlo, se deben demoler, a veces, algunas casas a lo largo de la ruta propuesta. Normalmente sólo los gobiernos centrales o locales tienen autoridad para obligar a los propietarios a vender sus casas para que sean demolidas, de manera que en la mayoría de los países la construcción de carreteras es obra del Estado.

Sin embargo, en los Estados Unidos, la empresa privada se ha ocupado de la construcción y funcionamiento .de algunas carreteras, cuyos gastos son sufragados por los derechos de peaje impuestos a los conductores que las usan. A pesar de que sólo un kilómetro de carretera puede costar unos 200.000 dólares,, se ha calculado que tales caminos se pagan solos en ocho años.

¿Por qué razón los conductores estadounidenses de vehículos de transporte y automovilistas particulares están-dispuestos a pagar derecho de peaje por el uso de estos caminos, y por qué el gobierno está dispuesto a gastar dinero en la construcción de carreteras?

La explicación es que el uso de buenas carreteras ahorra gastos al transporte a grandes distancias. Viajes más veloces significa que un vehículo pesado, que antes podía hacer uno o dos viajes diarios de ida y vuelta de un pueblo A a otro pueblo B, puede ahora hacer tres o cuatro, disminuyendo así el costo de cada viaje.

El hecho de que haya menos congestiones de tránsito significa que se producen menos interrupciones en la marcha, lo cual economiza combustible y evita el rápido desgaste de los neumáticos. El hecho de que las carreteras no tengan desniveles marcados o curvas bruscas significa que camiones pesados pueden arrastrar dos o aun tres acoplados, conduciendo así un peso mucho mayor sin que se aumenten los costos de mano de obra.

carreteras historia

Las ilustraciones de arriba muestran los caminos de hace 30 años (arriba) y los de hoy (centro) en la misma región. Partiendo del extremo inferior izquierdo del grabado superior, vemos al viejo camino ondular alrededor de una colina rocosa, bajar serpenteando abruptamente hacia un valle y luego subir nuevamente, para caracolear después atravesando el mismo centro de un área urbanizada. No hay ningún camino hacia la al:dea a través del río.

La carretera del grabado central atraviesa la sierra por un túnel, cruza el valle por un buen puente y, recta como una flecha, corta el área construida, a la cual da acceso por otros caminos bien diseñados. Un segundo camino, también recto, cruza debajo de las vías de ferrocarril, y por sobre el canal y el río llega a la aldea.

SALVANDO ARROYOS Y RÍOS: En ciudades o en campo abierto, el hombre siempre ha tenido el problema de cruzar ríos o riachos. Cruzar a nado es rara vez practicable, a menos que no se acarree nada; y mantener un ferry-boat es costoso, excepto donde hay un constante fluir de gente que desea cruzar. De manera que desde los tiempos primitivos, el hombre tuvo que aprender el arte de construir puentes. Los diagramas muestran los principios generales de los diferentes métodos de la construcción de puentes.

La manera más simple, y probablemente más antigua, de cruzar un río sin mojarse, es colocar un tronco de árbol a través de él. Si las márgenes del río o arroyo son altas, no se necesita nada más. Si son bajas, entonces el tronco debe levantarse sobre soportes a ambos lados, para mantenerlo separado del agua y que no sea arrastrado por la corriente.

Los romanos fueron los primeros que emplearon arcos en la construcción de puentes, y usando una serie de arcos pudieron extender buenos y fuertes caminos sobre ríos bastante anchos. Pero hay un inconveniente en atravesar un río ancho con un puente de muchos arcos: los numerosos pilares u otros soportes en medio del río impiden que los barcos grandes naveguen por él.

Puente en Roma

Naturalmente, hay muchos ríos anchos que son muy poco profundos o de corriente impropia para la navegación. En ellos los puentes se pueden construir tan bajos como se considere conveniente, y con tantos soportes, en el medio de la corriente, como sea necesario.

Desde fines del siglo XVIII  en adelante, la creciente producción de hierro y acero y un aumento del conocimiento de la ingeniería han capacitado al hombre para resolver esta clase de problemas de un modo completamente nuevo, construyendo el puente movible, que unas veces permite el tránsito del camino formado sobre él y otras el paso de los buques. Cuatro ejemplos son: un puente giratorio (a), un puente desplazable (b), un puente levadizo, en el cual todo el tramo se puede elevar y bajar (b), y una versión moderna del puente medieval levadizo (d).

Ampliar: Historia de los Puentes

PUENTES MODERNOS: Tal vez el más difícil de todos los problemas que tiene que afrontar el constructor de puentes es el de salvar un río, verdaderamente ancho, cuando no puede usar apoyos intermedios por temor de obstaculizar el paso de los grandes barcos. Los hombres apenas encararon este problema hasta que pudieron hacer largas vigas de materiales de gran resistencia a la tracción, tales como el hierro forjado o el acero.

Aún entonces el problema no estuvo resuelto en modo alguno, porque ni siquiera hoy nos podemos imaginar vigas de muchos cientos de metros de longitud y al mismo tiempo bastante fuertes como para sostener un camino ancho y moderno sobre un río. El problema subsiste, y si no podemos sostener un largo puente por debajo, debemos sostenerlo por arriba.

esquema de un puente colgante

El método a seguir (imagen arriba) es el de extender un par de cables de acero enormemente fuertes entre dos torres. Por tirantes que ellos estén, nunca podrán formar líneas rectas; constituirán lo que los ingenieros y matemáticos llaman catenarias. Si se cuelgan de estos cables muchos otros, a intervalos iguales, cada uno dará aproximadamente igual apoyo a cualquier cosa que se cuelgue de su extremo. De manera que una vez que los cables principales estén tendidos entre las torres, con los extremos firmemente encajados en enormes bloques de hormigón, para evitar que cedan, el constructor de puentes colgará de ellos muchos cables fuertes, capaces de sostener la serie de vigas de acero sobre las cuales descansará el camino.

Uno de los primeros y más famosos puentes de esta clase, el puente colgante Clifton, en Bristol, fue proyectado por el gran ingeniero Brunel, hace unos 130 años, y completado alrededor de 1860, unos años después de su muerte. Pero los numerosos puentes colgantes mucho más grandes que ahora salvan anchos puertos y ríos en todos los continentes son esencialmente puentes del mundo moderno.

puente colgante Clifton

Probablemente, el más famoso de todos los puentes colgantes es el Golden Gate, que se extiende a través del puerto de San Francisco. Sin embargo, su luz de más de 1.260 metros será sobrepasada cuando esté terminado el puente Verrazzano-Narrows, en Nueva York, entre Brooklyn y la isla Staten.

El puente Jorge Washington, en Nueva York, que fue construido por los ingenieros Ammán y Whitney, en 1931. Entonces, el enorme camino que sostenía, a una altura de unos 60 metros sobre el nivel del río, ya estaba equipado con ocho vías para el tránsito. Pero sus constructores previeron que a medida que creciera el tránsito de Nueva York sería necesario agregar otro camino completo, y teniendo en cuenta esto, planearon el puente.

puente colgante george Washington

Este segundo camino, con seis vías para el tránsito, ha sido agregado ahora, a unos 5 metros por debajo del nivel del primero. La parte de arriba de la figura representa la posición del camino original, y las líneas punteadas indican la posición del nuevo.

Pero aun este puente de dos pisos, con su total de 14 líneas para el tránsito, puede no ser suficiente para atender el volumen siempre creciente del tránsito, y ya existen planes para la construcción de otro puente de dos pisos, aún mayor, entre Brooklyn y Richmond.

puente colgfante en mexico
Un gigantesco proyecto, jams realizado en América del Norte, el gran puente sobre el río Baluarte no sólo es el puente más alto de América del Norte, ya que también es el puente atirantado más alto del mundo superando el viaducto de Millau en Francia.

PERFORANDO CAMINOS: En incontables lugares, los que construyeron caminos hace un siglo o más, pudieron haber excavado túneles a través de sierras o montañas, para no desviarse de la línea recta, pero hay dos razones por las cuales rara vez lo hicieron. Primera, habría demandado gran gasto de trabajo. Segunda, como era escaso el tránsito en los caminos, no importaba mucho que éstos siguieran o no la dirección recta.

La necesidad urgente de muchos y grandes túneles no surgió hasta fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando se construyeron los canales de navegación y, luego, los ferrocarriles. Desde entonces, la congestión del tránsito en muchas ciudades grandes hizo preciso utilizar trenes subterráneos, y en nuestro tiempo la construcción de carreteras para automóviles ha exigido aún más túneles.

Con la necesidad de nuevos túneles se han perfeccionado los métodos para realizar las perforaciones. Ya en 1689 la pólvora se usó para hacer volar la roca en la excavación del túnel Malpas, en el sur de Francia, y desde entonces, otros explosivos, mucho más poderosos que la pólvora, se han usado para atravesar la roca.

Tal vez el más famoso de los túneles de ferrocarril en la roca es el del Simplón, que corre bajo los Alpes, desde Visp, en Suiza, hasta Isella, en Italia, y fue construido en 1906. Actualmente, otro gran túnel, de unos 7 kilómetros de largo, se está abriendo en la roca a través del Monte Blanco, para la circulación de rodados entre Francia e Italia, permitiendo en su momento la circulación 350.000 vehículos anuales.

Al excavar túneles a través de un subsuelo de arcilla y, especialmente, al construirlos bajo ciudades muy pobladas, no es posible usar explosivos poderosos. Así, al construir las vías subterráneas de Londres, se han usado métodos completamente diferentes. Algunos de los túneles primitivos se hicieron por el método de “excavar y cubrir”: primero se excavaba una larga y profunda zanja, que luego se techaba, y el techo se apuntalaba fuertemente. Por fin, éste se cubría, formando una gruesa capa con la tierra que había sido extraída de la trinchera. Pero la mayoría de los túneles posteriores, más profundos, se hizo por el método del entubado.

En este método, un enorme instrumento, cilindrico y hueco, de filo muy cortante, se introduce en el terreno por presión hidráulica. La tierra removida se extrae y enormes soportes circulares se colocan en posición en el agujero que se ha hecho de este modo, formando un tubo.

Hoy, el famoso subterráneo de Londres permite el transporte de centenares de miles de personas, que van a sus lugares de trabajo y vuelven de ellos diariamente, y sin él habría un caos permanente en el tránsito. Otras grandes ciudades, como París, Nueva York y Moscú, tienen trenes subrráneos, mas no líneas tan largas como Londres.

Una manera nueva de construir túneles bajo el agua es fabricar enormes secciones del túnel con el hormigón, en tierra firme, llevar cada una de ellas al lugar prefijado y dejarla sumergirse hasta el fondo de una zanja preparada en el lecho del río. El túnel más grande construido hasta ahora de este modo, cerca de la desembocadura del Rin, tiene más de 7 kilómetros de largo.

Ya en 1833 se sugirió que se construyera un túnel en el canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia. El proyecto fue tratado varias veces, hasta que fue aceptado en 1966. Este túnel, uno de los grandes proyectos de ingeniería del siglo XX, tiene una capacidad para 600 trenes diarios en ambos sentidos. Es un servicio regular de trenes-lanzadera  gestionado por la compañía Eurotunnel, que transporta además automóviles y camiones. El trayecto tiene una duración de 35 minutos. Cada tren alcanza una velocidad de 130 km/h debajo del mar, tiene una longitud de 800 metros y puede transportar hasta 180 automóviles o 120 automóviles y 12 autobuses. Los trenes de mercancías pueden transportar 28 camiones.

perforacion tunel del canal de la mancha

Perforación del túnel del canal de la Mancha Una inmensa perforadora avanza a través de capas arcillosas durante la construcción del túnel del canal de la Mancha, de 51 km de largo, que empezó a funcionar en mayo de 1994. Costó más de 10.000 millones de libras, y es el mayor proyecto de construcción emprendido nunca en Europa. Permite a los trenes de pasajeros y mercancías, y a los automóviles, viajar de París a Londres en unas 3 horas.

Ampliar: Historia de los Túneles

Fuente Consultada:
La Técnica en el Mundo Tomo II -Obras Civiles  – Globerama Edit. CODEX

Historia de las Viviendas La Evolución de las Construcciones

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LAS VIVIENDAS DESDE LA PREHISTORIA

PRIMERAS VIVIENDAS REFUGIOS: Hubo sin duda muchas necesidades y deseos que empujaron al hombre a dominar nuevas formas de energía y buscar nuevos materiales, pero es dudoso que alguno fuese tan importante como la necesidad y el deseo de construir. Porque el hombre siempre ha necesitado protegerse de la intemperie, de los animales salvajes y de sus enemigos.

A menudo pensamos en los hombres primitivos como los “hombres de las cavernas” y es verdad que muchos de ellos buscaron refugio y quizá hasta vivieron durante meses seguidos en cavernas naturales. En realidad, mucha gente aún vive así en la actualidad. Algunas personas, en el sudeste de España, viven permanentemente en cuevas de piedra caliza. En la China, también hay campesinos cuyos hogares son poco más que grandes cuevas cavadas en sus campos y cubiertas de tierra. (Ver: Pueblo Bosquimanos)

Sin embargo, no todos los hombres del presente habitan en cuevas de manera permanente y tampoco lo hacían los hombres de la Edad de Piedra. Para obtener lo suficiente para comer tenían que vagar por grandes extensiones, cazando animales, buscando nueces, hierbas, frutas y bayas.

Muchas veces, cuando caía la noche, en medio de la lluvia, debieron encontrarse lejos de cueva alguna o de cualquier otro refugio natural. La única cosa que podían hacer era extender algunas pieles de animales a través de dos ramas y buscar refugio debajo. Pero a medida que pasaba el tiempo, nuevas tribus aprendieron gradualmente a coser pieles de animales y a fijarlas en una armazón de estacas. Asi hicieron una tienda liviana, que podían levantar donde y cuando la necesitaran.

Albergues ligeros y transportables, basados en el mismo principio, se usan hoy dondequiera que el hombre vive todavía una vida errante.

carpa de aborigenes americanos

Vemos dos  ilustraciones una tienda o carpa de los indios del Nuevo Mundo y otra de tela empleada por nómadas del desierto del Viejo Mundo.

carpa en el desierto

Otros pueblos que aún usan tiendas son los lapones y, en los meses de verano, los esquimales. Tan pronto como los hombres empezaron a cultivar la tierra se vieron obligados a establecerse cerca de sus campos y entonces cambió todo el problema de la construcción de las viviendas. Un nómada deberá hacer un albergue ligero y transportable, pero no tiene que preocuparse por su duración, ya que fácilmente podrá construir otro.

Un agricultor, por el contrario, necesita una morada no solamente lo bastante grande para dormir en ella, sino también para vivir y guardar sus herramientas; no tiene que preocuparse de su peso, pero desea que sea durable. Y así los primeros agricultores fueron los primeros constructores de verdaderas viviendas permanentes.

La mayoría de las primeras viviendas no eran en modo alguno un ejemplo de perfecta arquitectura. La gente usaba los materiales que tenía a mano y les daba forma como mejor podía con las pocas herramientas existentes entonces. Podemos darnos una idea del aspecto que tenían examinando los albergues que los pueblos primitivos construyen en la actualidad.

iglu en el polo norte

Iglú de los esquimales en el Polo

Los pigmeos de África Central hacen chozas de ramas, someramente cubiertas con hojas, muchos indios del Amazonas hacen chozas similares. Probablemente muchos siglos transcurrieron hasta que los primitivos agricultores aprendieron a construir albergues tan buenos como las chozas zulúes, su armazón es de listones de madera entrelazados, rodeados por fuertes ladrillos cerca de la base, y rellena de arcilla secada y endurecida al sol.

rabcho de techo de paja y paredes de tablones de madera

Vivienda del tipo que aún se encuentra en algunas partes de Francia y Alemania. Consiste también en un enrejado de madera, cubierto con arcilla. Pero tiene un buen techo de paja y algunas de sus paredes están reforzadas con sólidos tablones de madera.

ALCANZANDO EL CIELO: Si el hombre hubiese construido solamente para satisfacer sus necesidades inmediatas, es dudoso que hubiera producido alguna vez algo más grande que una modesta vivienda. En realidad, el hombre ha realizado, por lo menos, una construcción tan enorme, que los viajeros del espacio que se dirijan a la Luna es posible que la vean a una distancia de más de 135.000 kilómetros, a la Gran Muralla de la China.

Hace más de 7.000 años, cuando la mayor parte de la humanidad aún dormía a cielo abierto y sólo una minoría afortunada poseía tiendas o chozas, unos pocos hombres civilizados empezaban a construir los primeros pueblos amurallados del mundo. El más antiguo de que tenemos noticia es Jericó, en el valle del Jordán.

Es fácil comprender cómo las aldeas crecieron en regiones fértiles, poco después que los hombres comenzaron a hacer cultivos, y es fácil comprender también por qué algunas de ellas, situadas convenientemente para el intercambio, gradualmente se convirtieron en pueblos. Pero, ¿por qué se molestaron los hombres en circundar estos pueblos de altos muros? La explicación más probable es que lo hicieron así para protegerse contra las irrupciones de los pastores nómadas. Cuando los tiempos eran buenos, los pastores, probablemente, no intentarían atacar a los habitantes de los pueblos. Pero cuando la sequía los privaba de los pastos y veían al ganado en peligro de muerte, no vacilarían en saquear los graneros bien provistos de los pueblos. Una fuerte muralla era entonces la única salvaguardia.

Es más difícil comprender por qué los hombres erigieron edificios colosales dentro y cerca de las ciudades amuralladas, durante los dos o tres milenios siguientes. Desde mucho antes del año 2000 a. J. C, Egipto y el valle del Indo tenían templos gigantescos. El zigurat, gran templo de terrazas escalonadas, de la Mesopotamia, construido en plantas superpuestas, como una gigantesca torta de bodas de muchos pisos, alcanzó a veces una altura de 90 metros.

zigurat en asiria

En Egipto, Imhotep, el primer arquitecto cuyo nombre ha llegado hasta nosotros, construyó una pirámide escalonada de figura parecida alrededor del año 2650 a. J. C. Estaba hecha de enormes bloques de piedra tallada y se elevaba a unos 60 metros de altura. Un siglo o dos más tarde, una pirámide de más elevación fue construida por Keops. Todavía existe hoy, y es tal vez el monumento más grande que se haya levantado jamás. Cada lado de su base cuadrada mide más de 225 metros, se eleva a una altura de 125 metros, y cubre una superficie de más de 5 hectáreas. Su construcción debe haber ocupado a cientos de miles de hombres, durante 20 años.

piramides de egipto

Sabemos que muchos de los grandes edificios de la antigüedad tenían diferentes fines prácticos. El zigurat de la Mesopotamia, por ejemplo, no era solamente un templo, sino que también servía de hospital, escuela, taller de artesanía y, a veces, de observatorio.

Las pirámides de Egipto, además de servir de tumba a los reyes, eran colosales instrumentos astronómicos, que daban a los diestros observadores la posibilidad de calcular la longitud del año, midiendo sus sombras, y de determinar el paso de las estaciones, tomándolas como referencia para comprobar la posición de ciertas estrellas brillantes.

Pero el grandioso tamaño de estas construcciones, el sacrificio de tiempo y dinero que suponen y la manera como se elevan hasta el cielo, nos hacen pensar que fueron construidas, especialmente, como actos de homenaje y adoración a los dioses.

Hace 400 años, Pedro Bruegel pintó, valiéndose de su imaginación, la Torre de Babel mencionada en el Génesis. La figura de enfrente está basada en sus cuadros. Bruegel sabía mucho menos acerca de las construcciones antiguas de lo que sabe cualquier arqueólogo moderno, pero su cuadro, a no dudar, pone de manifiesto ese aspecto importante de las contracciones de los hombres primitivos.

CONSTRUYENDO DEFENSA: En su tiempo, el imperio romano dio a gran parte de Europa algo todavía más importante que buenos caminos y casas cómodas. Le dio un prolongado período de paz y un gobierno fuerte y estable. Aunque no faltaban serias luchas en las fronteras, los habitantes de los pueblos y ciudades del imperio vivieron durante muchos años sin temores de ataques por parte de sus vecinos.

Después que el imperio romano se derrumbó las cosas fueron muy diferentes. Cada pocos kilómetros cuadrados de territorio y casi en cada ciudad o pueblo, el poder cayó, gradualmente, en manos de personas distintas: pequeños príncipes, señores feudales, nobles y barones bandidos.

Hasta ya entrada la Edad Media cada uno estuvo en estado de guerra intermitentemente con sus vecinos. Ésta era la época en que los hombres construían primero y sobre todo para su protección. Había obras de defensa y fortalezas de cierto tipo durante la Edad de Bronce y aun en la Era Neolítica, pero la fortificación es preeminentemente la característica de la Edad Media.

El castillo medieval tenía que servir a un doble propósito: proveer de digna e imponente mansión a los hombres de poder y alcurnia y también ser una fortaleza con buena guarnición y bien provista, capaz de soportar el ataque armado y el sitio prolongado.

La primera preocupación del arquitecto era encontrar un lugar donde la fortificación estuviese libre de ataques por sorpresa del enemigo.

Siempre que fuese posible, elegía la cima de una colina escarpada, un promontorio rocoso o una angosta península, desde los cuales los centinelas pudieran vigilar constantemente la región circundante.

En tierras bajas y llanas a menudo construían sobre una pequeña isla lacustre, o bien rodeaban el castillo con un ancho foso, de modo que los atacantes se viesen detenidos por el obstáculo que representaba el agua.

En tiempos de paz y de día, los moradores del castillo podían fácilmente cruzar el foso por medio de un puente levadizo; en tiempos de guerra y por la noche, levantaban este puente, de modo que ningún enemigo podía entrar sin salvar de algún modo el agua del foso.

Las paredes exteriores del castillo y de sus patios eran siempre tan altas que nadie podía escalarlas sin la ayuda de una pesada e incómoda torre de asedio, muy difícil de trasladar; también eran sumamente gruesas y fuertes, para que el enemigo no pudiese fácilmente abrir brechas en ellas con arietes.

De tanto en tanto estas poderosas murallas estaban perforadas por aspilleras: angostas ventanucas, como tajos, desde las cuales los defensores podían disparar una lluvia de flechas sobre los atacantes, casi sin riesgo de ser heridos a su vez. En diferentes puntos, a lo largo de las murallas, altas torres de observación servían para que los centinelas pudiesen divisar las tropas que se aproximasen.

El castillo mismo, aunque seguramente mansión imponente, grandiosa, no era vivienda cómoda. Las obras sanitarias casi no existían, y el agua, extraída de pozos, solía ser escasa. El vidrio liso y transparente para las ventanas era aún cosa del futuro, de modo que la luz y el aire, junto con las corrientes, podían penetrar sólo a través de angostísimas ventanas o vanos.

Hogares de ardientes leños calentaban excesivamente una parte de las grandes habitaciones, construidas de piedra, mientras dejaban helados los rincones alejados y, sin chimeneas bien construidas, la habitación entera se llenaba de humo espeso.

Además, el señor feudal tenía que compartir el limitado espacio de su castillo con un gran número de soldados y sirvientes. Como era responsable de mantener la ley y el orden en la región, tenía que disponer de un espacio para los delincuentes comunes y de calabozos para los criminales y los rivales políticos peligrosos.

plano de un castillo medieval

El plano de un castillo medieval típico, en el centro de la página opuesta, nos muestra: 1) puente levadizo; 2) patio exterior del castillo; 3) calabozo; 4) vivienda de los nobles; 5) vivienda de los sirvientes; 6) capilla; 7) patio; 8) muralla exterior; 9) torre del vigía; 10) barracas de los soldados, y 11) celdas de la prisión.

ELEVACIONES, TORRES Y CAMPANARIOS:  Los lugares elevados siempre han sido de uso práctico para el hombre, porque desde ellos se puede ver más lejos y a menudo oír más claramente que desde el llano. Muchos de los caminos prehistóricos, que eran poco más que huellas muy transitadas, remontaban las crestas de las colinas, de modo que el caminante, con una visión clara a su alrededor, era advertido con amplio margen de tiempo de cualquier peligro que se aproximase.

Por lo tanto, era natural que cuando los hombres se civilizaron construyeran torres de observación que los ayudaran a acechar a los enemigos que pudiesen poner en peligro sus ciudades, pueblos y heredades. Los romanos construyeron muchas torres de observación, de madera, en las avanzadas de su imperio; y como hemos visto, las fortificaciones medievales estaban erizadas de atalayas de piedra.

Aun en la actualidad, la alta torre de control de cualquier moderno aeropuerto puede considerarse como una elevación artificial que ayuda al hombre a extender su campo visual. Sin embargo, un lugar elevado no es solamente un sitio desde el cual un hombre puede ver y oír mejor. Es también un lugar desde el cual las cosas pueden ser vistas y oídas mejor. Por ello, desde los tiempos primitivos, los hombres han prendido fogatas en las altas cumbres, como medio de hacer señales a sus semejantes desde gran distancia.

Y los hombres civilizados han estado construyendo torres para hacer señales durante miles de años. En los pueblos musulmanes, el muecín llama a los fieles a la oración desde un alto minarete, y todos los moradores pueden ver sus brazos extendidos. En los países cristianos, las campanas suspendidas en los altos campanarios de las iglesias se usan, desde hace tantos siglos, para repicar, llamando a los servicios religiosos, y hasta que los relojes que funcionaban mecánicamente dejaron de ser costosas rarezas, se colocaban en lo alto de las torres de los templos, de manera que todos pudieran ver y oír la hora.

mezquita azul

El grácil minarete de la mezquita de arriba, o el esbelto y gigantesco campanario de algunas iglesias están inspirados por la devoción del hombre a un poder más grande que el humano y la inspiran a su vez. Podríamos decir que son postes indicadores del cielo.

El más famoso de todos los faros antiguos fue el construido en el siglo III a. J. C, en la pequeña isla de Faros, cerca de Alejandría. En la parte superior de su alta torre, ardía un fuego todas las noches, para guiar a los barcos al puerto.

En el tiempo de los romanos, faros parecidos se construyeron a lo largo de muchas partes de las costas del Mediterráneo. En el presente, altos faros no sólo jalonan casi todas las costas del mundo, como mojones, sino que también se construyen sobre pequeñas rocas, a veces a varias millas de la costa más próxima, para advertir a los barcos la presencia de escollos y bajíos.

Sus poderosas lámparas eléctricas o de aceite, que brillan a través de grandes lentes giratorios, pueden verse claramente a 30 kilómetros a la redonda. En estos días de radio y radar, los barcos dependen menos de las señales del faro que hace unos pocos años. Pero la era actual ha encontrado nuevos usos para las altas torres. Las transmisiones de radio y televisión de ciertas longitudes de onda no pasan fácilmente a través de los objetos sólidos interpuestos en su camino.

Ver: Historia de los Faros

El diagrama de abajo nos muestra cómo altas antenas transmisoras las capacitan para pasar por encima de elevaciones y altos edificios y llegar a las zonas de recepción.

La Torre de Eiffel

Torre de Eiffel

MADERA, PIEDRA,LADRLLO Y HORMIGÓN: Aunque la madera es uno de los más antiguos materiales de construcción, el hombre nunca ha sabido construir viviendas de madera que resistieran bien todos los climas y en la actualidad las casas hechas enteramente o casi enteramente de madera, han sido relegadas, por lo general, a las regiones boscosas. Los largos troncos que forman las paredes exteriores se cruzan a veces en las esquinas y a menudo hay tabiques interiores de tablones para evitar las corrientes de aire.

En las viviendas más modernas,  las paredes exteriores están hechas de tablas o troncos sobrepuestas o solapadas que hacen que la lluvia corra fácilmente. También hay paredes internas de madera separadas unos centímetros de las exteriores, a fin de dejar una cámara de aire entre ellas. Esto aisla la casa del calor y el frío extremos del exterior. Pero tal vez las casas de madera más hermosas y más conocidas son los chalés de los Alpes. Además de estar construidos con madera nueva y fuerte, son hermosos en diseño y color y muchas veces están adornados con bellas tallas.

cabaña de troncos superpuestos

cabañas en suiza

Hay varias razones por las cuales los hombres han usado la piedra como material de construcción con preferencia a la madera. Primero, muchas ciudades y pueblos están lejos de los bosques y, hasta una época relativamente reciente, los caminos deficientes y la falta de transporte mecánico hacían difícil y caro acarrear madera a través de largas distancias. La piedra, por el contrario, puede abundar en tales lugares.

Además, construir con madera, aun sencillamente, exige habilidad para manejar las herramientas, mientras que en un nivel primitivo, por lo menos, construir con piedra es mucho más simple. La ilustración de abajo se muestra un tosco albergue de piedra, tal como el hombre lo ha podido construir en cualquier época sin necesitar destreza especial. Pero hacer una construcción de piedras naturales a prueba de la intemperie,  es una tarea más difícil, y cuando el hombre, finalmente, aprendió a cortar, dar forma y alisar las piedras para sus construcciones, llegó quizás al punto más alto de su destreza y arte como arquitecto y constructor.

casa tosca de piedra

El arte de edificar con ladrillos es de gran antigüedad. En efecto, uno de los mayores motivos de queja de los judíos en Egipto, en tiempo de Moisés, era que los capataces del Faraón les exigieron que ellos mismos se procuraran la paja para la fabricación de los ladrillos, sin que disminuyeran su antiguo y alto ritmo de producción.

Los ladrillos rojizos de medida standard, que son ahora los materiales de construcción más comunes, no se han divulgado en la Europa occidental hasta los últimos cuatro o cinco siglos. Su propagación se ha debido a que son durables, de producción económica y fáciles de transportar. Algunos critican que los edificios de ladrillo a menudo parecen estar fuera de lugar con respecto al sitio en que se construyen, pero no se puede negar que muchos de ellos  tienen una belleza particular.

horno de ladrillos comunes

Actualmente los constructores y arquitectos hacen uso cada vez mayor de un material de construcción nuevo: el hormigón reforzado con barras de acero. El hormigón armado no se presta fácilmente para la construcción de techos abovedados y ciertos arcos, tales como los que encontramos en las grandes catedrales medievales; pero los arquitectos han demostrado que las severas líneas rectas de las modernas construcciones de hormigón tienen dignidad y fuerza.

LOS PRIMEROS RASCACIELOS: Aunque hace muchos siglos que se construyen torres, solamente en los últimos 80 años se han levantado gigantescos edificios para viviendas y locales de trabajo. Hasta casi el final del siglo pasado era imposible su construcción. Primeramente, nadie hubiera querido vivir o trabajar en lo alto de un edificio de muchos pisos de haber tenido que trepar muchos cientos de escalones todos los días, y debemos recordar que las primeras usinas capaces de suministrar electricidad para hacer funcionar ascensores se inauguraron alrededor de 1880.

Además, hasta que las acerías no consiguieron fundir enormes vigas de acero a precio moderado, es decir, hasta hace poco mas de 100 años, los constructores no tenían material lo bastante fuerte y barato para formar la estructura de un rascacielos. Finalmente, hasta hace relativamente poco, el terreno dentro y alrededor de la mayoría de las grandes ciudades no era tan exorbitantemente caro como ahora y los constructores, por lo general, hallaban más barato construir extendiéndose en superficie que en altura.

No es extraño que los primeros rascacielos fuesen construidos en Nueva York; a comienzos de este siglo: su primera usina eléctrica se acababa de inaugurar, en el país existía ya una progresista industria del acero y la escasez de espacio en la isla de Manhattan había hecho aumentar los precios de la tierra.

Los primeros rascacielos no eran hermosos, pero sí edificios muy útiles. Aprovecharon al máximo un terreno reducido e hicieron posible concentrar vastas empresas comerciales bajo el mismo techo. En la actualidad, no es extraño que un rascacielos proporcione vivienda o lugar de trabajo a un número de personas que oscila entre 15.000 y 25.000.

Algunos, como el famoso Empire State Building, (imagen abajo) de Nueva York, y el Crane Building, de Chicago, tienen bastante más de 300 metros de altura. No pocos de ellos constituyen verdaderas ciudades en pequeño, con sus propios negocios, viviendas, restaurantes y lugares de diversión. Y los modernos rascacielos ya no son feos: además de claros, aireados, higiénicos y cómodos, están bien decorados.

Edificio Empire State

Abajo se observa el  gigantesco Rockefeller Center, que se comenzó en 1928 y que se eleva en el centro de Manhattan. Consta de 15 bloques de rascacielos y está planeado de tal modo que se podrá extender cuando sea necesario. Además de tener su propia estafeta de correos y transmisores de radio y televisión, posee un hospital, 20 restaurantes, un garaje de seis pisos, una comisaría y un cuerpo de bomberos.

edificio en ee.uu. rockefeller center

Esta ciudad dentro de otra ciudad contiene también el Radio City Music Hall, el teatro más grande del mundo, con asientos para más de 6.000 personas. No todo el Rockefeller Center está sobre la superficie. Además de muchos grandes e importantes comercios al nivel de la calle, hay muchos otros subterráneos. También bajo tierra hay enormes playas de estacionamiento de autos y numerosos cuartos para calderas y maquinarias.

Algunos pocos datos estadísticos referentes a esta inmensa construcción. Hay 55.300 llaves para sus puertas; sus habitantes usan 40.000 teléfonos, y posee 24.291 ventanas; 42.000 personas trabajan allí y alrededor de 150.000 entran y salen del Center todos los días.

Sus 216 ascensores, algunos de los cuales paran en muchos pisos y otros sólo sirven como expresos de larga distancia, recorren unos 3.700 kilómetros diarios —casi tanto como desde Miami, en el estado de Florida, hasta Portland, en el de Oregón, o casi dos veces tanto como desde París a Atenas. Todos los días el Center consume 360.000 kilovatios hora, lo suficiente para mantener encendida una estufa eléctrica durante 43 años. Todo el conjunto costó alrededor de 200.000.000 de dólares.

LOS HOGARES DEL SIGLO XX: Según hemos observado, para que se iniciara la construcción de rascacielos tuvieron que coincidir tres factores: abundante provisión de electricidad, producción de acero en gran escala y escasez de terreno para edificar en las grandes ciudades. Pero fue necesaria también una nueva actitud de parte de los arquitectos y de sus clientes. Tuvieron que probar ideas, diseños y materiales de construcción aún no consagrados por la tradición. En los últimos veinte años, especialmente, los que proyectan casas y la gente que las compra también han desarrollado este nuevo y flexible punto de vista, con la consiguiente evolución para la arquitectura doméstica.

estructura de hormigon armado

Ciertos requerimientos básicos para construir un hogar han permanecido invariables a través de los siglos. En cualquier época debió ser fuerte, impermeable, cómodo y cálido, aunque no demasiado; debió ofrecer un aislamiento razonable y las mayores posibilidades para el descanso.

Otras exigencias, sin embargo, han cambiado drásticamente. Hasta el invento de las máquinas de vapor, por ejemplo, los hogares de los artesanos tenían que servir también como talleres. Hoy, la mayoría de los obreros dejan momentáneamente su oficio cuando regresan al hogar desde las fábricas. Hace cincuenta años, todas las dueñas de casa de la clase media podían tener sirvienta, pero hoy ellas mismas suelen hacer el trabajo de la casa y a veces están también empleadas. Por lo tanto, exigen un hogar práctico, que simplifique su trabajo doméstico.

Las láminas muestran cómo los arquitectos están utilizando nuevas ideas y nuevos materiales para crear el tipo de casas que se necesitan en el mundo moderno. En el presente, cuando se puede manejar un pequeño motor eléctrico por sólo una fracción de lo que cuesta el funcionamiento de una estufa eléctrica, la gente tiene muy en cuenta que la calefacción es costosa; de modo que una de las principales preocupaciones del arquitecto es la de procurar que el calor no se desperdicie. Un método es el de las ventanas dobles. El calor puede escapar fácilmente a través de un vidrio, pero no cuando queda apresado entre dos hojas de vidrio.

ventana dobles aislantes Las paredes dobles tienen una finalidad parecida, y si el constructor pone una capa de lana de vidrio, corcho granulado o aserrín entre las paredes consigue también aislar la casa del ruido del tránsito.

El calor puede también filtrarse a través de los pisos, y no es raro en la actualidad construir casas y departamentos sobre “zancos” de hormigón armado, para evitar esta pérdida.

Hasta la pendiente de un techo o la ubicación de una chimenea pueden contribuir a mantener las casas abrigadas y protegidas de la intemperie.

Si el lado de una casa que enfrenta los vientos prevalecientes tiene parte de su techo muy inclinada, tanto que llega casi hasta el suelo, la lluvia correrá más fácilmente, al igual que la nieve, que no podrá acumularse, haciendo peligrar con su peso la estabilidad de vigas y paredes. Un conducto de chimenea construido en una pared externa pierde mucho calor, mientras que uno colocado en el medio de una casa puede calentar varias habitaciones a la vez.

Los arquitectos modernos diseñan casas aprovechando al máximo la luz natural, como se observa en el plano de abajo la cocina, orientada hacia el este, recibe la luz del sol a la mañana, que es cuando más se la utiliza. El comedor, con ventanas orientadas hacia el este y el norte, recibe la luz del sol a la mañana y a la tarde, mientras que la sala, con ventanas hacia el norte y oeste, la recibe a la tarde y al atardecer.

plano de una vivienda con control solar

Los dormitorios y cuartos de baño, donde no hace falta tanta luz, tienen sus ventanas orientadas hacia el sur. (En el hemisferio norte, donde el sol está a mediodía en el sur, el arquitecto, naturalmente, debe modificar sus planos.)

También se estudia como el usar aire acondicionado para extraer el aire seco, cargado de polvo, de todas las habitaciones y devolverlo aún cálido, pero libre de polvo y con el grado de humedad apropiado.

Fuente Consultada:
La Técnica en el Mundo Tomo II -Obras Civiles  – Globerama Edit. CODEX

Dinastía Capeto en Francia Historia, Origen y Conquistas

ORIGEN E HISTORIA DE LA DINASTIA CAPETO EN FRANCIA

Hugo I Capeto (c. 938-996), rey de Francia y fundador de la dinastía de los Capetos. Era hijo de Hugo el Grande, conde de París, a quien sucedió en el año 956. Su señorío sobre diversos feudos alrededor de París y de Orleans le convirtieron en virtual monarca de Francia, y cuando Luis V, último rey de la dinastía Carolingia, murió en el 987 sin dejar heredero. La dinastía de los Capetos, que gobierna en Francia desde el 987 hasta 1328, fortalece el poder real al reafirmar los principios de la herencia, la primogenitura y la indivisibilidad de las tierras de la Corona.

hugo capeto

A la muerte de Hugo Capeto (996), su hijo Roberto el Piadoso le sucede sin dificultades, continuando la obra de su padre. Su biógrafo, nos ha dejado un retrato de él que lo representa, a la vez, desbordante de actividad y muy piadoso. Aunque le gusta cantar acompañándose con el laúd, adora la caza y la guerra. No teme exponerse él mismo con ocasión de las expediciones de su reinado. Sumiso ante la Iglesia, no vacila en incurrir en anatema, a causa de la pasión que siente por su prima Berta, por la que repudia a su primera mujer. Solamente la esterilidad de su unión con Berta le obliga a casarse con Constanza de Arles, conocida por su avaricia y por su carácter agrio.

Llamado el Piadoso, se muestra, sin embargo, muy atento a los intereses temporales de la corona. Si apoya el movimiento en favor de «la paz de Dios», es porque ve en él una tentativa muy interesante, salida del seno de la Iglesia y apoyada por la opinión pública, para limitar el azote de las   guerras   incesantes   entre   los   señores.

Blandiendo la amenaza del anatema, los obispos multiplican los obstáculos a la guerra feudal. Al mismo tiempo, Roberto el Piadoso lucha personalmente contra la anarquía desarrollada por los señores feudales en su propio dominio, y no vacila en hacer arrasar los castillos que amenazan a las colectividades monásticas. En el exterior, sus intervenciones son menos fáciles; bajo su reinado se inicia la oposición feudal, tan nefasta luego para la monarquía capeta. Especialmente amenazador resulta Eudes II, conde de Blois y de Chartres. El rey no puede hacer nada contra él cuando se anexiona la Champaña, cercando así el dominio real.

El sucesor de Roberto el Piadoso, su hijo Enrique I (1031-1060), carece del valor de su padre. No ha podido hacer frente a los poderosos adversarios con que ha tenido que enfrentarse. Se ha atraído la reprobación de la Iglesia por su avidez, que lo ha impulsado a vender los obispados y otras dignidades eclesiásticas. Aunque coronado con varios años de anticipación, ve cómo le disputa el trono su hermano más joven, Roberto, que goza de la preferencia de su madre, la reina Constanza.

Los grandes vasallos están encantados de participar en esta crisis familiar; el conde de Blois entra en la liza a favor de Roberto, y sus rivales, el duque de Normandía, el conde de Anjou y el conde de Flandes, permanecen fieles al rey. Finalmente, Enrique I logra sus objetivos, indemnizando a su hermano con el ducado de Borgoña. Pero la guerra continúa hasta 1044 contra Eudes de Blois, y luego, durante varios años, contra los hijos de éste.

Para recompensar el apoyo de Roberto el Diablo, duque de Normandía, durante la guerra contra el conde de Blois, el rey de Francia le cede el Vexin francés. Esta nueva amputación de su dominio no se le agradece, pues el sucesor de Roberto el Diablo, Guillermo el Bastardo, futuro conquistador de Inglaterra, se revela como su más feroz enemigo. El ejército real sufre dos humillantes derrotas en el país normando: una, en Mortimer, y otra, en el vado de Varaville, sobre el río Dive. La guerra no ha terminado todavía, cuando Enrique I muere, el 4 de agosto de 1060, legando a su hijo menor, Felipe I, una situación más grave que la encontrada por él, a su subida al trono. Su reinado ha representado un incontestable retroceso del poder real.

La regencia, confiada al conde de Flandes, Balduino V, conoce una relativa tranquilidad. El feudalismo fortifica sus posiciones; en el interior del dominio real, un pequeñoseñor, como el de Puiset, podrá tener en jaque a Felipe I. Un acontecimiento de excepcional gravedad caracteriza este período: la conquista de Inglaterra por el duque de Normandía, Guillermo, el más poderoso de los grandes vasallos. Desde entonces, el duque de Normandía se convierte en el igual del rey de Francia, y la rivalidad de ambos reinos va a determinar la actitud del gobierno capeto, así como sus relaciones con el feudalismo, tanto si los grandes vasallos permanecen neutrales como si adoptan uno u otro partido.

Sin embargo, Felipe I supo aprovecharse del tiempo de respiro que le dejó Guillermo el Conquistador, demasiado ocupado en la reorganización de Inglaterra, para intervenir con eficacia en el continente; se esforzó en realizar, del mejor modo, un programa de beneficios materiales y de adquisiciones, explotando las rivalidades y el desorden. Concede su alianza al mejor postor, acrecentando así el dominio real. En el momento en que Felipe I habría podido aprovecharse de la crisis que atravesaba el reino anglo-normando, a consecuencia de la rivalidad de los hijos de Guillermo el Conquistador por la sucesión paterna, se aisló en una extraña inercia, que contrasta con la actividad de los primeros años de su reinado.

Según el historiógrafo Suger, abad de Saint-Denis, se convirtió en un «esclavo del placer». Repudió a su mujer, Berta de Frisia, en 1092, V llevó una vida de voluptuosidad con su nueva esposa, Bertrada de Montfort, que había quitado al marido, Fulco el Rechin, conde de Anjou. Así, con una gran prudencia, Felipe I supo restablecer en su reino una situación que, a su subida al trono, se anunciaba desastrosa. Bajo su reinado, se pueden apreciar incluso las primicias de una centralización; da una mayor importancia a los oficiales de palacio, sus altos funcionarios, e inicia una especialización de los cargos.

LAS GRANDES CONQUISTAS DEL DOMINIO REAL
Para los primeros Capetos, hacer respetar su autoridad significaba poseer la fuerza material capaz de imponérsela a sus vasallos. Disponiendo de un dominio bastante restringido, la realeza capeta sólo cuenta con escasos recursos financieros. Dar nuevas tierras en feudo, para constituir fuerzas militares superiores, es arriesgarse a debilitar aún más el patrimonio real, como han probado anteriores experiencias. La conquista o la anexión por vía diplomática son los únicos medios para triunfar sobre las pretensiones de sus vasallos. Roberto el Piadoso inaugura brillantemente esta política con la conquista de Borgoña.

En 1002, el duque de Borgoña, Enrique, tío de Roberto, muere sin heredero. Su sucesión es reivindicada por el rey y por un vasallo de Enrique, el conde de Borgoña, Otón-Guillermo. Ambos competidores se enfrentan, y se suceden varias campañas. Por fin, Roberto el Piadoso acaba la conquista, en 1016, y confía la administración del ducado a su hijo Enrique, aunque él se reserve la soberanía. Desgraciadamente, Enrique I lo cederá en feudo a su hermano Roberto, tronco de una nueva casa ducal de Borgoña, perdiendo así todo el beneficio de la hazaña paterna.

Enrique I agregó al dominio real el condado de Sens, al faltar un heredero directo. Felipe I se anexiona al Gatinais, en 1068, aprovechando un conflicto entre los dos pretendientes a la sucesión del conde de Anjou; poco tiempo después, le toca el turno a Corbie, reivindicada en vano por el conde de Flandes; en 1077, se apropia del Vexin francés; en 1101, compra Bourges a su vasallo el conde de Bourges, que necesita dinero para marchar a la Cruzada. Pone así el pie en Aquitania, y prepara la extensión de la influencia capeta en el sudoeste.

El camino a seguir está claro; los brillantes sucesores de estos primeros Capetos, cuya historia se conoce mal, a decir verdad, por falta de documentos suficientes, van a continuar esta política de conquista y anexión, y no está lejos el tiempo en que la jurisdicción del poder real coincida con las fronteras de Francia.

Fuente Consultada:
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III edit. CODEX – La Dinastía Capeto de Francia

Hugo Capeto Política de Gobierno en Francia Biografía

BIOGRAFÍA DE HUGO CAPETO REY DE FRANCIA: SU GOBIERNO

Hugo I Capeto (c. 938-996), rey de Francia y fundador de la dinastía de los Capetos. Era hijo de Hugo el Grande, conde de París, a quien sucedió en el año 956. Su señorío sobre diversos feudos alrededor de París y de Orleans le convirtieron en virtual monarca de Francia, y cuando Luis V, último rey de la dinastía Carolingia, murió en el 987 sin dejar heredero. La dinastía de los Capetos, que gobierna en Francia desde el 987 hasta 1328, fortalece el poder real al reafirmar los principios de la herencia, la primogenitura y la indivisibilidad de las tierras de la Corona.

 

hugo capeto

HISTORIA: Al morir Luis V, mortalmente herido a consecuencia de una caída del caballo, deja otra vez el destino de Francia a discreción de la casa otoniana de Alemania, donde reina el nieto de Otón el Grande. Por la línea sucesoria, la corona francesa seria para el  último pretendiente carolingio, tío  de  Luis  V,  llamando Carlos, duque  de  la Baja Lorena, quien pronto es separado de la sucesión, pues la corte alemana desconfía de él; el hijo de Hugo el Grande, Hugo Capeto, casado con una carolingia, Adelaida de Poitiers, es elegido rey de Francia, gracias al apoyo del arzobispo de Reims, Adalberón, a sueldo de la casa otoniana (987).

Hugo Capeto sólo dispone, en el momento de su subida al trono, de una autoridad muy reducida, a menudo puramente nominal, sobre la mayor parte de las provincias del reino. Francia está entonces en el apogeo del régimen feudal; se reparte entre una quincena de grandes dominios, verdaderos principados provinciales, gobernados por dinastías hereditarias. Estas unidades territoriales escapan a la acción real, y se subdividen, a su vez, en una multitud de señoríos vasallos, cuyos titulares han usurpado, asimismo, los derechos de la Corona. De este modo, en el norte, los condados de Flandes y de Champaña y el ducado de Borgoña se anexionan numerosos condados vasallos, más o menos autónomos.

El azar de las sucesiones y de las particiones ha provocado situaciones complicadas; el conde de Champaña es, al mismo tiempo, vasallo del duque de Borgoña por su condado de Troyes. El oeste se encuentra repartido entre una serie de principados, algunos ya muy firmes: el ducado de Normandía, al que se ha ligado la mayor parte de los condados; el vizcondado de Tours; el condado del Maine; el condado de Anjou, que, bajo el gobierno de Fulco Nerra, se convertirá en uno de los grandes feudos del oeste; la Bretaña, codiciada por los principados vecinos, repartida entre los condes de Nantes y de Rennes.

Al sur del Loira, se distinguen cinco Estados principales: el ducado de Aquitania, que sólo impone su autoridad sobre el condado de Poitiers, pues los otros condados y señorías viven de manera absolutamente independiente, a pesar de los lazos de vasallaje; la Gascuña, que pretende ser un ducado, compuesta por un conjunto de condados y de vizcondados autónomos; la marca de Toulouse; la marca de Gothia, que difícilmente hace respetar sus derechos por los condes vasallos; y la marca de España, completamente extraña a los asuntos del reino.
Además de estas grandes unidades principales, sobre las que Hugo Capeto no tiene más que una soberanía ilusoria, la Iglesia representa una fuerza con la que hay que contar. De 77 diócesis, el rey no designa más que 20 ó 25 titulares, pertenecientes casi todos a las provincias eclesiásticas de Reims y de Sens. Su poder sobre la Iglesia es, pues, limitado. Los obispos gozan, además, de una verdadera independencia, pese al poder de los grandes señores, dueños de los obispados.

LA POLÍTICA DE HUGO CAPETO
El poder real sigue muy borroso, bajo la estrecha dependencia del feudalismo y de la Iglesia. Le falta una sólida base territorial, sin la que le es difícil triunfar en caso de un conflicto con los señores feudales. El dominio real, constituido, a la vez, por las tierras que Hugo posee personalmente y por la herencia carolingia, sólo comprende las regiones de París, Senlis, Poissy, Etampes y Orleans, con algunos anejos excéntricos, las comarcas del Aisne y del Oise, con Compiégne, Reims y Laon. Sin embargo, el obispo de Reims es el amo de su ciudad, así como de la de Laon, concedida por Hugo Capeto; también buen número de pequeños vasallos laicos, sin contar los señores de menor importancia, ejercen el poder auténtico en sus dominios.

En tales condiciones, todo el esfuerzo de los primeros Capetos va a centrarse sobre el engrandecimiento real. Aunque, en la práctica, los grandes vasallos son los iguales  del  rey,  jurídicamente  le  son  inferiores, y aquél puede exigirles el servicio de corte y convocarlos en asambleas; sólo él puede promulgar ordenanzas comunes a todo el reino; su justicia es superior a cualquier otra. Además, por su consagración, adquiere un prestigio y una autoridad moral que lo diferencian de sus vasallos.

Desde el primer año de su reinado, Hugo Capeto se apresuró a asegurar el porvenir de su dinastía, resucitando, en provecho propio, una costumbre carolingia: asocia a su hijo mayor, Roberto, a la realeza. Repetida de generación en generación, esta práctica asegura la herencia por la vía de la costumbre.

Así, Roberto asociará a su hijo Hugo, muerto prematuramente, luego a Enrique I, el cual hará consagrar, en vida, a su hijo Felipe, aunque es todavía menor de edad. Desde entonces, ya no es necesaria ninguna elección; más aún, no se vuelve a considerar la idea de un reparto entre los hijos ‘ del difunto. Cuando uno de los reyes desaparece, el otro hereda todo el poderío real y todo el reino.

Sin embargo, la nueva dinastía se enfrenta, desde el principio, con el pretendiente carolingio, Carlos de Lorena, tío del rey precedente. Hugo Capeto sólo le vence después de varios años de esfuerzos, gracias a la traición del obispo de Laon, Ascelino. Este último le entrega a Carlos de Lorena, así como a su mujer y sus dos hijos, instalados en Laon gracias a las intrigas mantenidas con un bastardo carolingio, Amoldo. Desembarazado de su competidor, Hugo Capeto se vuelve contra Arnoldo, a quien, con la esperanza de atraérselo, había nombrado obispo de Reims, a la muerte del titular.

Hace que un concilio lo deponga, cosa que provoca cierta emoción en la corte pontificia, pues no podía reprochársele a Amoldo ninguna falta de orden eclesiástico que justificara este proceso. El papa interviene en la disputa y quita la razón al rey. El hijo de éste, Roberto, arreglará la cuestión. Para evitar la excomunión que lo amenaza, a causa de su «unión incestuosa» con su prima Berta, hace restablecer a Amoldo en su cargo; pero no le valdrá de nada, y le alcanzará un anatema por este matrimonio contrario a los cánones. Sin embargo, Hugo Capeto se ha mantenido firme contra el papa, y prohibe a sus prelados acudir a Roma cuando aquél los convoca.

Además, fija la orientación de la política capeta en relación con sus vasallos. Se esfuerza en aumentar el dominio real, a favor de la extinción de las dinastías locales, y se  anexiona  así Dreux. Interviene, como arbitro, en la guerra que opone a dos de sus grandes vasallos, el conde de Anjou y el conde de Blois.

Hugo Capeto muere en 996, le sucede su hijo Roberto el Piadoso.

Fuente Consultada:
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III edit. CODEX – La Dinastía Capeto de Francia

Vasallos y Señores Feudales El Contrato Feudal Obligaciones

OBJETIVOS DEL CONTRATO FEUDAL: DERECHOS Y OBLIGACIONES

Desde el siglo VIII y especialmente en el IX, la Europa occidental, debilitada por la ruptura de la unidad política del Imperio carolingio, debió afrontar el peligro de nuevas invasiones. A diferencia con los del siglo V, estos nuevos ataques de los pueblos del este no tenían como objetivo fundamental ocupar y dominar los territorios que invadían, sino efectuar actos de pillaje en busca de botín. Por lo tanto, no se desplazaban con sus tribus completas sino en grupos o bandas de saqueadores.

Esto les permitía actuar con gran velocidad y luego, de asestar sus golpes regresaban rápidamente a sus guaridas. Los ejércitos occidentales adiestrados para una guerra de tipo convencional, poco o nada pudieron  hacer para impedir los ataques  sorpresivos de  los  invasores. Las tribus que asolaron al decadente imperio fueron las de los normandos, los húngaros o magiares, los sarracenos y los eslavos.

contrato feudal edad media

Diversas regiones europeas debieron enfrentar al enemigo con sus propias fuerzas y esto determinó una creciente autonomía con respecto a! poder del monarca. Esos territorios que el rey había confiado a la nobleza para que los gobernara, no tardaron en ser considerados como una propiedad privada. Condes, marqueses y otros nobles procuraron erigirse en jefes hereditarios de dominios reales entregados a su custodia.

Así se fue debilitando aún más la unidad política del antiguo Imperio carolingio y esto favoreció el surgimiento de feudos, base de una nueva organización con marcada tendencia a la autonomía.

EL MUNDO MEDIEVAL

La división del Imperio carolingio y las nuevas invasiones favorecieron el advenimiento de un nuevo régimen político y social llamado feudalismo, que predominó en Europa desde los albores del siglo X hasta el XV (final de la Edad Media). El poder del Estado, que antes había pertenecido exclusivamente al rey, en el nuevo régimen se distribuyó entre los señores feudales La falta de buenas vías de comunicación y la inexistencia de ejércitos permanentes impidieron a los reyes defender con eficacia las fronteras de sus Estados.

Entonces, los ricos propietarios asumieron por cuenta propia la protección de sus intereses, para lo cual organizaron sus fuerzas militares y construyeron recintos fortificados (castillos) donde podían albergarse junto con sus servidores y rebaños. Todo esto contribuyó a debilitar aún más la autoridad del rey, al mismo tiempo que aumentaba el poder de los señores locales.

Los campesinos y los pequeños propietarios, incapaces de organizar sus defensas, se agruparon alrededor de los castillos y solicitaron el amparo de los castellanos. Estos otorgaban dicha protección, pero les exigían la entrega de sus tierras, la prestación de ayuda militar y el acatamiento de su poder. En recompensa por estos servicios, los señores devolvían las tierras a sus protegióos, pero éstos no las recibían ya como propias, sino en calidad de feudos, es decir, sujetas a las condiciones establecidas en el contrato feudal.

El que daba las tierras se llamaba señor feudal y el que recibía el feudo era vasallo o servidor.

El pacto se formalizaba mediante el homenaje, ceremonia en la que el vasallo se arrodillaba desarmado ante su señor, colocaba sus manos entre las de éste y le juraba fidelidad y acatamiento. Al mismo tiempo le cedia simbólicamente sus propiedades mediante la entrega de un terrón,  una rama,  un cetro, etcétera.

Acto seguido, el señor transformado en propietario de los bienes de su vasallo, se los volvía a encomendar en calidad de feudo, y le concedía la investidura, devolviéndole el símbolo que había recibido.

Señores y vasallos
En el contrato feudal se establecían los mutuos compromisos entre el señor y el vasallo. Este último estaba obligado a prestar servicio militar y debía acompañar a su señor en la guerra, dentro y fuera del territorio. Por el compromiso de fidelidad no podía luchar contra él ni contra sus hijos. Además tenía que comparecer como asesor en el tribunal del señor a fin de ayudarle a resolver los casos difíciles.
El vasallo no podía desvalorizar el feudo ni perjudicarlo, y estaba obligado a participar en el rescate del señor si era hecho prisionero; también pagar por el casamiento de la hija y para equipar al primogénito cuando era armado caballero.

Por su parte, el señor debía ofrecer a su vasallo protección y justicia. No podía atacarlo ni insultarlo, como tampoco perjudicar sus bienes. Si el vasallo moría, el señor colocaba bajo su tutela a los hijos menores, protegía a la viuda y procuraba casar a las hijas. Si faltaba a estos deberes cometía el delito de felonía. Pero los derechos del señor eran mayores, pues podía recuperar el feudo en caso de que el vasallo muriera sin herederos o no cumpliera con el contrato.

E! señor gozaba de muchos privilegios, pues administraba justicia, acuñaba su moneda y ejercía el monopolio del horno y del molino, donde ios campesinos debían dejar una parte de los productos o pagar un impuesto. También percibía otros derechos, tales como el del tesoro (metales preciosos hallados en sus dominios), naufragio (barcos hundidos en sus playas), salvoconducto (para viajar), caza, sello señorial, etc.

 En la antigüedad, los romanos tenían por costumbre ceder tierras en pago de servicios militares. En la Edad Media, cuando los germanos invadieron el Imperio, las tierras quedaron repartidas entre los conquistadores Algunas se mantuvieron liberadas de toda obligación personal y se llamaron alodios (posesión antigua). Otras imponían la obligación de prestar “determinados servicios” al donante y se denominaron beneficios. En el siglo IX, el régimen de beneficio y vasallaje se hizo general, estimulado por las razones políticas y sociales que liemos visto, y por el Edicto de Mersen dictado por Carlos el Calvo en 847. Este autorizaba a los hombres libres a elegir un señor “protector” dentro o fuera del reino. En   877,   el   Edicto   de   Kiersy   reconoció   los   grandes   feudos  y   declaró   hereditarios   los   cargos   señoriales.

rescisión del contrato feudal

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

La unión de hecho, entre el beneficio y el vasallaje, toma carácter de una práctica normal. El desarrollo de un ejército pesado de caballeros contra la amenaza árabe, cuyo armamento cuesta muy caro, las luchas casi constantes, habían llevado a Carlos Martel y a sus sucesores a multiplicar el número de sus vasallos y a gratificarlos, paralelamente, con una concesión de tierras, bajo la forma de beneficio gratuito y vitalicio.

Para hacer frente a tales distribuciones de tierras, los Carolingios las tomaron masivamente del patrimonio de la Iglesia, hasta que ésta protestó violentamente. Esta forma de retribución, con objeto de disponer de guerreros bien armados, es ampliamente imitada por los grandes señores eclesiásticos y laicos (duques, condes, grandes propietarios, obispos, abades). Incluso los vasallos empiezan a tener otros vasallos, en vista de la importancia de los bienes raíces puestos a su disposición. El servicio del vasallo se especializa cada vez más en el servicio militar. Se encuentran también vasallos empleados en misiones políticas o judiciales, o en tareas administrativas.

En esta sociedad, guerrera y muy creyente, se desarrolla una verdadera mística del vasallaje, consistente en una devoción absoluta por el señor. Hay pocos casos que autoricen a un vasallo a dejar a su señor, al que se ha consagrado para toda la vida. Con mayor razón, está prohibido contraer este tipo de lazos con varios señores.

El beneficio es casi siempre una propiedad raíz; sin embargo, un vasallo puede recibir otro beneficio, por ejemplo el derecho de cobrar tasas. La tierra entregada en beneficio es de una superficie variable; en general, comprende una docena de mansos —el manso era la medida de una explotación campesina, y equivalía a unas 10 a 18 hectáreas—, pero puede también consistir en uno o varios dominios, o en una abadía.

Emperadores, reyes y particulares se han preocupado celosamente de conservar sus derechos de propietarios sobre las tierras concedidas o beneficiadas. A finales del siglo IX, los derechos del vasallo sobre su beneficio siguen siendo, en teoría, los de un usufructuario. Pero, cada vez más, el vasallo tiende a comportarse como propietario: así, la confiscación en caso de mala ejecución de las obligaciones del vasallo, o la recuperación del beneficio, a la muerte del vasallo o a la del señor, se convierten en una prueba de fuerza.

El vasallo exige del nuevo señor seguir siendo su recomendado, y recibir el mismo beneficio; igualmente, el hijo de un vasallo muerto entra en el vasallaje de su señor, y de él recibe el beneficio obtenido por su padre. El beneficio adquiere, pues, un carácter hereditario. También, con objeto de obtener un mayor número de beneficios, el vasallo contrata varios compromisos de vasallaje, a pesar de la prohibición inicial. De esta manera, el beneficio, que en su origen no tenía otra razón de ser que hacer más eficaz el servicio del vasallo, a finales del siglo ix se convierte casi en la condición de dicho  servicio.

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS VASALLOS
El desarrollo del vasallaje y la concesión de beneficios a los vasallos fueron el resultado de una política consciente seguida por los Carolíngios, que creían así reforzar su propia autoridad. Ellos integraron, pues, el vasallaje en el mismo cuadro de las instituciones del Estado, a fin de cubrir las deficiencias de éstas.

Multiplicaron el número de los vasallos reales, obispos, abades v grandes señores, ligados directamente al rey; exigieron de todos los altos funcionarios—condes, marqueses, duques—que entraran en su vasallaje; pidiendo a todos sus subditos que se entregaran a un vasallo real, Carlomagno y sus sucesores establecieron una verdadera red de vigilantes en el Imperio, logrando con ello una nueva estructura social y política. Cada uno de sus subditos, desde el más grande al más humilde, entró, así en una red de subordinación, cuyo término era el emperador. Pero la gran pirámide de los derechos y las responsabilidades que los Carolingios esperaban construir, se reveló ilusoria.

En efecto, las obligaciones de vasallaje terminaron por ser más absorbentes que las debidas al soberano; entre éste y sus subditos se interponían pantallas sucesivas. Los sistemas de dependencia utilizaban el frágil mecanismo del Estado; la idea del contrato recíproco había sido sustituida por la idea del poder absoluto; el cumplimiento, por el rey, de sus deberes, se convierte en la condición necesaria de la obediencia de sus vasallos. Desde entonces, los lazos de vasallaje no podían ser ya el cimiento de la jerarquía social construida por los Carolingios, pues eran discutibles.

Por último, y esto era lo más grave, los que ostentaban la autoridad pública habían conquistado una autonomía cada vez mayor, gracias a la «vasallización» de sus cargos. Duques, marqueses y condes, entrando en el vasallaje real, se encontraron a la cabeza de las donaciones de tierras, en dos categorías: las que ellos recibían en beneficio, como vasallos, y las que estaban agregadas a sus cargos, a guisa de salario. Intentaron entonces conservar el conjunto de sus dotaciones, e identificar sus «honores»—término que designaba, a la vez, la función pública y la dotación de ésta—con sus beneficios.

Los «honores», antiguamente recibidos del rey como beneficios, al ser entregados de modo continuo, siguieron la misma evolución que la posesión de vasallaje: de vitalicios, se convirtieron en hereditarios. El personal político perdió, desde entonces, la noción del carácter público ligado a las funciones; se provincializó y conquistó su autonomía dentro del cuadro de su castillo. Así se han desarrollado los esquemas del feudalismo: principados, castellanías, dominios eclesiásticos y una serie innumerable de  pequeñas  dominaciones  locales.

En el siglo’ x, el sistema de las instituciones de vasallaje llegó a su completo desarrollo. Se sitúa, entonces, la primera época propiamente feudal, que durará hasta el siglo XIII. Y es precisamente en el siglo X cuando se extiende la palabra feudo, que reemplaza a la de beneficio, y que dará su nombre al feudalismo.

Fuente Consultada:
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III edit. CODEX El Feudalismo

Historia de la Industria Aeronáutica Argentina Pucará, Pampa

HISTORIA DE AVIONES A REACCIÓN ARGENTINOS: PUCARÁ, PAMPA, PULQUI I Y II

Luego de que la industria aeronáutica sufriera varias derrotas en lo económico, estratégico y político, resulta difícil imaginar que la Argentina haya ocupado el sexto puesto a nivel mundial en la construcción de aviones de reacción con tecnología propia. Sin embargo, la industria aeronáutica supo ser una pujante industria motorizada por una política que consideró a las actividades técnico-científicas como recurso estratégico para el país.

En 1912, juntamente con la creación de la aviación militar, algunos civiles enamorados de estas máquinas, movidos por el fervor y la pasión de sus sueños, comenzaron tímidamente y con escasos recursos el montaje de talleres aeronáuticos de donde surgieron atrevidas construcciones de aeroplanos. Durante ese período se elaboraron montantes, costillas, alas y fuselajes completos, que se tradujo en la fabricación de aeronaves completas para la exportación al Uruguay.

Su nombre significa flecha en lengua mapuche y hace alusión al original diseño de sus alas. Su fin militar era el de un caza interceptor. La construcción del Pulqui fue de gran importancia como medio de estudio para el diseño de otros aviones a turbina que culminó en la producción del “Pampa” en 1980. Cuando se construyó el prototipo la fábrica tenía alrededor de 15.000 empleados.

Pero la base de la industria aeronáutica argentina se consolida con la creación de la Fábrica Militar de Aviones en 1927 de la mano del talentoso Ing. Aer. My. Francisco de Arteaga en la ciudad de Córdoba. Allí se construyeron, años después, una gran cantidad de aviones como los emblemáticos Calquín, Huanquero, Guaraní-GII, Pucará, Pampa, como así también los motores a partir de los lingotes de metal provistos por nuestras fábricas metalúrgicas. Para ello, el Ejército y la Marina de Guerra enviaron, además de civiles, a numerosos oficiales a Europa y EE.UU. para capacitarse en afamados institutos aerotécnicos. De este modo, se fue forjando un nutrido grupo de especialistas que dieron sus frutos de acuerdo a una acertada política de incorporación a las actividades técnico-científicas: la pujante industria aeronáutica de entonces y la colaboración (vislumbrada estratégicamente) universitaria.

Naturalmente, esta política no convenía a los intereses extranjeros, que desencadenaron una campaña sistemática contra la industria nacional, aprovechando cualquier incidente aeronáutico para crear un estado de incomprensión. Esta fábrica se vio en la necesidad de reforzar aún más la fabricación de aeronaves enteramente nacionales, a tal punto que las aeronaves militares eran proporcionadas a pilotos civiles para su instrucción demostrando así la valía del producto argentino.

Todas las aeronaves fueron diseñadas y construidas con materiales propios y personal argentino especializado, prescindiendo entonces de regalías y licencias, que sin embargo todavía eran necesarias para la fabricación de los modelos extranjeros. Habida cuenta de todos esos progresos alcanzados, la industria aeronáutica nacional llegó a un estado de madurez avanzado que permitió a dicha fábrica transformarse en un centro experimental aerodinámico y de construcciones, a la par de los institutos de Italia, EE.UU., Inglaterra, Francia y Alemania. Precisamente, se apuntaba a lograr la independencia tecnológica.

Con este impulso, se funda en 1943 el Instituto Aerotécnico, que abre una nueva página en la historia de la aviación argentina con la creación en 1947 del Pulqui I y el Pulqui II, el primer avión de reacción, de diseño propio producido fuera del grupo de las grandes potencias. Del Pulqui II se llegaron a fabricar 5 unidades prototipo que se convirtieron en los primeros aviones de reacción para combate en el continente, anticipándose incluso a los F-86 de EE.UU. de iguales características.

La “fábrica”, como se la llegó a denominar con el correr de los años, adquirió reconocimiento internacional colocando a la Argentina en el 6to. puesto a nivel mundial en materia de aviones de reacción con tecnología propia después de Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Rusia y Francia. Dichos avances tuvieron como telón de fondo al primer y segundo gobierno peronista que con el apoyo de destacados profesionales argentinos (ingenieros, proyectistas, dibujantes, técnicos, operarios, y otras especialidades), contrata a técnicos y científicos alemanes, italianos y franceses para desarrollar la industria aeronáutica y también la investigación nuclear.

Movido por sus aspiraciones de crear un automóvil nacional, Perón funda en 1951 la Fábrica de Motores y Automotores (FMA), y al año siguiente el Instituto Aerotécnico es reemplazado por las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) y quedan unidas ambas especialidades, aeronáutica y automotores, aprovechando de este modo la enorme experiencia de la primera para aplicarla a la industria de vehículos. Así, de la mano de la aeronáutica, surge una industria automotriz enteramente nacional a cargo de la división mecánica con sede en dos Plantas de Córdoba, donde también se radicaron la IKA (Industrias Kaiser Argentina) y FIAT (Fábrica Italiana de Automotores de Turín).

Luego, el gobierno de la Revolución Libertadora desmiembra la IAME reemplazándola por la DINFIA de aeronáutica por un lado, y a la FMA dedicada exclusivamente a la fabricación de motores para vehículos terrestres por las Industrias Mecánicas del Estado (IME), clausurada en 1979 por el entonces ministro de economía Martínez de Hoz.

La DINFIA, rebautizada con el correr de los años como Fábrica Militar de Aviones (FMA) es privatizada en julio de 1995 por el entonces presidente Menem, quien otorgó la concesión y explotación de dicha fábrica a la empresa estadounidense Lockheed Martin Aircraft. Estos últimos hechos conformaron el golpe de gracia definitivo a la Industria Aeronáutica Nacional y Automotriz.

Una dirigencia de muy bajo vuelo
La industria aeronáutica argentina sufrió hasta hace algunos años varias derrotas desde lo económico, estratégico y político, muchas de ellas intencionales a primera vista:

-El Estado Argentino eligió “incomprensiblemente” como socio a la empresa estadounidense LTV para la provisión de aeronaves IA-63 Pampa equipadas con turbinas Garret TFE731, asiento eyectable y sistema de emergencia RAT para ese país. Resultó que dicha empresa estaba bajo la Enmienda Americana de quiebra. Las ilusiones de los ingenieros argentinos, el Proyecto Nacional y los U$ 400 millones del programa fueron a parar a la basura.

-La Real Fuerza Aérea Neozelandesa y la Fuerza Aérea Australiana, convencidos de las bondades del Iae-63 Pampa deciden su compra, pero debido al poco crédito otorgado por nuestro país optaron por comprarle a Italia. No eran mejores, pero ofrecían ventajas firmes de pago.

-En 1982 surge el proyecto “Cóndor”, basado en su antecesor “Castor”, para construir un cohete que permitiría evaluar los recursos naturales propios. El gobierno de Alfonsín finalmente decretó su desmantelamiento y desarme por “falta de recursos financieros, y la necesidad de recibir algún crédito puente del FMI o del tesoro de los EE.UU.”

-El CBA-123 fue el proyecto conjunto firmado entre Argentina y Brasil en 1987 para producir una aeronave turbohélice de 19 pasajeros y velocidad superior a 600km/h. Su costo de inversión se calculó en U$ 300 millones de los cuales la empresa brasileña Embraer aportaría U$200 millones y U$100 millones la Fábrica Argentina de Material Aeronáutico (FAMA).

Cada avión costaría U$ 4,5 millones, y hubo 127 pedidos formales tras su presentación en una exposición en Francia. En 1989 la FMA le comunica a Embraer la imposibilidad de la entrega de los materiales en tiempo y forma, Brasil reduce la participación argentina al 20% pero aún así la Argentina no terminó de entregar los volúmenes de producción previstos. Debido a la falta de interés nacional de parte del gobierno argentino, Embraer decidió ofrecer el proyecto a bancos extranjeros en busca de apoyo financiero porque estaba convencida del amplio mercado internacional que tendría el CBA-123. Así la Argentina quedó fuera del programa de fabricación conjunta.

-En julio de 1995 la Lockheed Martin Aircraft SA (Lmaasa), el mayor contratista de armas del Pentágono con un volumen de negocios de U$20.000 millones anuales, adquiere las instalaciones de la FMA de la mano de la firma del ex presidente Carlos Menem. Esta privatización incluyó también el compromiso de comprar a través de Lmaasa 36 aviones modelo A-4M a la marina de EE.UU. Se prometió la formación de “un excepcional centro de mantenimiento” que “captaría el 30% del mercado con una proyección de creación de hasta 10.000 puestos de trabajo”.

Dos años después, el entonces presidente Menem afirmaba que Lmaasa construiría allí un centro espacial internacional para llegar al Japón en minutos. Sin embargo, el plantel de trabajadores se redujo de 2000 a 900 a poco de concretarse el traspaso y con la amenaza de reducción del plantel a la mitad si el Estado no le firmaba a Lmaasa un nuevo convenio por U$ 230 millones a 5 años y una supuesta deuda de U$ 47 millones. Dicha empresa llegó a darse el lujo de cerrar sus instalaciones por 5 días hasta tanto el gobierno no le firmara un contrato hasta 2007. Los apologistas de turno dijeron maravillas: “…que se redujo la asignación estatal de U$230 millones en 5 años a sólo …U$210 millones”, y que el Estado “antes se hacía cargo del costo total por 12 aviones Pampa, y en cambio ahora los gastos serían 50 y 50…”.

Finalmente la Lmaasa no fabricó nada, sólo reparó aviones con subsidios del Estado Argentino en forma de contratos, y redujeron al 55% el personal. Actualmente se dedica sólo a la re-ingeniería de los AT-63 Pampa.

¿Qué dirían hombres de la talla de De Arteaga, Juan Ignacio San Martín, Taravella, Ruíz, Weiss y tantos otros anónimos que contribuyeron con su esfuerzo a consolidar a la F.M.A.?. Hoy día, toda denuncia de esta increíble estafa no es más que un grito en el desierto, convirtiendo aquella pujante FMA en un recuerdo del pasado.

Fuente:
Sitio WEB SABER COMO… del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (conocer el sitio)

Adaptación de “Industria Aeronáutica Argentina” por Horacio A. Benítez

Beneficios de la Era Espacial Mejoras Para La Sociedad

Beneficios de la Era Espacial y Las Mejoras Para La Sociedad

Cuando en 1969  descendió sobre la superficie de la Luna,  el famoso módulo Lunar del Apolo XI, dirigido por Armostrong y Collin  su país había  invertido unos 30.000 millones de dólares en programas espaciales; y el esfuerzo soviético seria ,sin dudas, equivalente. ¿Cuáles son las ventajas concretas de tan tremendo esfuerzo? Haremos abstracción de las inmensas posibilidades científicas, para exponer lo que ya se ha conseguido en el campo de la práctica.

Primeros Logros Científicos Aplicados a la Sociedad

Los satélites técnicos. — Antes del Telstar, América y Europa estaban unidas por 343 líneas telefónicas. Este satélite podía retransmitir 300 comunicaciones simultáneas, y los que se proyectan podrán transmitir en dos segundos todo el contenido de un diario.

Los satélites meteorológicos, como el Tiros, permitieron ganar, mediante sus. microondas de rayos infrarrojos, 48 horas en la previsión de los tornados;   además,   economizan   muchos   traslados   inútiles de rompehielos al indicar la ubicación de los campos helados, y, accesoriamente, informan sobre los incendios de bosques. Los satélites de tipo Transit, por su parte, permiten a barcos y submarinos establecer su posición muy rápidamente con un error de menos de 500 metros.

Ver: Los Satélites Artificiales

La miniaturización. — La necesidad de obtener productcs eficaces y livianos y los inmensos créditos disponibles, han sido un latigazo para la industria que produjo ya 3.200 sustancias nuevas con este objeto. Después del perfeccionamiento de los transistores se llega a los circuitos integrados, que permiten acumular una increíble cantidad ce sistemas electrónicos en el volumen de una caja de cerillas.

Una de las técnicas consiste en depositar en el vacío una película metálica de extrema delgadez, a fin de obtener redes interconectadas; otra, ejecuta el circuito complete sobre el minúsculo grano que constituye la cabeza del semiconductor, Gracias a estos circuitos integrados se pudo transformar toda la técnica de las calculadoras electrónicas: existen ahora (1970) computadoras que sólo pesan 8 kilos para una memoria de 16.000 signos, y se calcula que su costo futuro se reducirá a la quinta parte del actual. (Las computadoras invaden la industria y el comercio, y los soviéticos calculan que dentro de 20 años necesitarán un millón de operadores adiestrados para calculadoras.)(ver: microprocesador electronico)

Entre las aplicaciones a la vida cotidiana citemos el radar en miniatura para ciegos, que les permite “oír” los obstáculos, fijos o móviles, por resonancia, un poco a la manera  de   los  murciélagos que emiten chillidos  ultrasónicos.

Ver: La Evolución de las Microcomputadoras

Nuevos materiales. — Aquí no hay nada absolutamente original, pero las exigencias son mucho más severas. Se trata, en efecto, de obtener materiales extremadamente livianos pero de gran resistencia mecánica y térmica. Los nuevos aceros a base de cromo, molibdeno y vanadio, como el Vascojet 1.000, son casi tres veces más resistentes que los aceros clásicos.

El berilio ha entrado en la industria porque, siendo apenas más pesado que el magnesio, es tan rígido como el molibdeno, tan refractario como el titanio, tan resistente a la oxidación como el aluminio y soporte admirablemente la corrosión; sus inconvenientes más graves son su toxicidad y su extrema fragilidad.

El berilio es indispensable en la industria nuclear porque casi no atrae los neutrones, y en la astronáutica, para las ojivas que protegen la nave cuando vuelve a penetrar en la atmósfera; además se lo utiliza para construir giróscopos de gran estabilidad dimensional y considerable rigidez, y como ventana transparente en los aparatos de rayos X. Este año, un coche construido con berilio participó en la célebre carrera de automóviles de Indianápolis.

También se ha perfeccionado el titanio para su uso en la cápsula Mercury y se lo emplea ya en el tren de aterrizaje del Boeing 727, así como para la fabricación de recipientes de hidrógeno líquido. Para soldar los materiales refractarios que emplea la astronáutica hubo que perfeccionar un soplete que emite electrones de alto poder y permite soldar uniones que resisten temperaturas de 1.700°C. Por su parte, los hornos utilizan el pirografito perfeccionado, que se empleó por primera vez en astronáutica.

Energía. — La astronáutica permitió perfeccionar la pila de gases, que transforma directamente la energía química en eléctrica. El rendimiento de las baterías solares se ha multiplicado por 300 y su uso en la superficie terrestre ya puede ser redituable. El hidruro de litio, como reserva de hidrógeno, tendrá, con seguridad, muchas aplicaciones en la industria. Y por último, se encara ya seriamente la realización del famoso motor a eyección de iones de cesio, cuyo poder y posibilidades son inmensas.

Medicina. — Para mejor control de los cosmonautas se construyeron aparatos que permiten mediciones fisiológicas continuas. También se fabrican ahora simuladores cardíacos, munidos de baterías especiales, que han salvado ya muchas vidas humanas, y que, al ser portátiles, podrán permitir al paciente una existencia casi normal.

Para los viajes espaciales largos se estudia y perfecciona la hibernación, consistente en disminuir la temperatura y dejar al paciente en estado de vida latente: cada adelanto que se logra es inmediatamente utilizado en cirugía. Por último, se han creado sustancias químicas que procuran proteger el organismo del cosmonauta de las radiaciones peligrosas y, de esta manera, amplían el campo de los medicamentos antirradiactivos.

Ver: Lo últimos avances en medicina

Fuente Consultada:
TECNIRAMA N°11 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología – La Astronaútica –

Historia de la Produccion en Serie La Cadena de Montaje

Historia de la Producción en Serie – La Cadena de Montaje

CADENA O LÍNEA DE MONTAJE: Cuando pudieron hacerse formas metálicas exactamente iguales, fue lógico pensar en ellas como piezas intercambiables. Eli Whitney fue quien por primera vez montó piezas intercambiables como un nuevo método de fabricación. Se pudo hacer las piezas en un lugar y luego armarlas en otro. Whitney pensó que en esta forma los productos manufacturados podrían producirse en cantidad mayor con más rapidez y a menor costo.

Ely Whitney

En los primeros años de su juventud, Whitney se ganó la vida batiendo clavos en un yunque. Nunca podía dar a los clavos formas exactamente iguales. Años después, cuando ya había inventado la desmotadora de algodón, en una ocasión en que observaba cómo con un martillo pilón se hacían miles de clavos idénticos, se convenció de que las máquinas tendrían que sustituir a la mano del hombre.

Por esa época, en 1789, Francia estaba en plena revolución, y los Estados Unidos temían que su mejor amiga pudiera volverse contra ellos. Se necesitaban fusiles para la defensa de las costas de América. Para fabricarlos a mano se requerirían años. No es de extrañar que el Departamento de Guerra se alegrase cuando Whitney propuso entregar 10.000 mosquetes en el término de dos años al bajo precio de $ 13,40 cada uno. Se celebró contrato con Whitney, adelantándole una suma para que comenzara la fabricación.

El joven inventor, sin embargo, tropezó con gran dificultad para encontrar hombres que poseyeran la pericia mecánica necesaria para hacer las máquinas cortadoras que reemplazasen al viejo martillo, el escoplo y la lima. Al igual que antes Watt, Whitney tuvo que hacerse las herramientas requeridas y adiestrar en el manejo a los obreros que él tomaba en las fundiciones y talleres de maquinaria.

Su primera tarea fue construir un elemento mecánico que reemplazara a las, manos humanas en la aplicación y dirección del movimiento de un instrumento cortante. No había maquinistas cuyas manos fuesen suficientemente firmes o fuertes como para sostener un instrumento de raspado contra una pieza de hierro que gira más de unos pocos minutos cada vez.

Se necesitaba una presión constante y exacta. Resolvió el problema con una especie de plantilla mecánica, que viene a ser un molde de madera o metal, a lo largo del cual se mueve una herramienta que hace piezas iguales.

Cada pieza del mosquete se sujetaba en una posición prefijada antes que las fresas la cortaran. De esta manera se repetía cada una con precisión absoluta. No sólo se empleaban piezas uniformes, sino que los bancos de trabajo se ubicaban de manera que las piezas pudieran pasarse de un obrero al otro.

La fábrica se dividía en departamentos, cada uno con su máquina especial unida por correa a un eje que impulsaba y hacía todas las herramientas cortantes.

Con esto la fábrica ya estaba preparada para ponerse en marcha, y todas las máquinas comenzaron a trabajar al mismo tiempo. Una máquina daba forma a la caja de madera del fusil, con sus superficies planas y curvadas. En hojas metálicas se hacían agujeros en lugares precisos, a fin de que sirviesen de guías para la producción en masa de trabajo de perforación.

Con grapas se sujetaban hojas metálicas contra los bancos, mientras las fresas las cortaban. Interruptores automáticos-detenían la acción de la herramienta. El mecánico sólo necesitaba agrapar las barras metálicas, las cuales eran cortadas, cepilladas, conformadas, taladradas, lustradas y esmeriladas automáticamente.

Los obreros solamente tenían que reunir las diversas piezas y llevarlas a la sala de montaje, donde se armaban los fusiles en tiempo record.

Finalmente, se dispuso de una forma de producir grandes cantidades de materiales con la rapidez, la uniformidad y la precisión que ningún artesano podía lograr individualmente.

Comienza la producción en masa
En este tiempo las avanzadas de pobladores y colonizadores de zonas lejanas estaban en plena marcha hacia el oeste de los Estados Unidos. Había que preparar las fronteras (que es como se llamaba a los límites entre civilización y regiones incultas) y construir viviendas.

El hacha era la herramienta predilecta del pionero. Pero éste a menudo tenía que esperar meses a que el herrero le forjara un hacha. Cada mango exigía un tallado cuidadoso. Cada hoja de hacha requería un largo y lento proceso de templado y pulimento.

Lo que Whitney había hecho para el fusil, otros entusiastas de la mecánica lo aplicaron al hacha. Las fábricas las hicieron a millares. Se colocaban en tambores giratorios y pasaban por las llamas de un horno en un proceso de calentamiento uniforme. Luego un martinete de fragua les daba rápidos golpes sucesivos, que hacían perforaciones de una medida exacta, por donde entrase a la perfección el mango.

De la noche a la mañana dejaron de faltar hachas. Corrió si se tratase de celebrar la intensificación de la producción fabril, empezaron a salir en cantidad los relojes de las fábricas. Con máquinas se perforaban miles de piezas por día y se montaban tan rápidamente que todo el mundo pudo tener reloj por muy bajo precio.

El hecho de que las máquinas pudieran hacer cosas mejores y con mayor rapidez produjo una conmoción creciente que todo lo inyadió. Elias Howe descubrió la parte esencial de la idea de una máquina de coser un día en que puso el ojo de una aguja en la punía en lugar de la cabeza.

De esta manera fue posible hacer que el hilo atravesase la lela sin necesidad de que la aguja la pasase de lado a lado. Otro hilo que salía de una lanzadera pasaba por dentro del lazo. Cuando la primera aguja retrocedía nuevamente, con un punto de cadeneta se apretaban los dos hilos. Esto resultó cien veces más rápido que coser a mano.

Singer introdujo mejoras. Mediante un pedal consiguió que las manos de la costurera quedasen libres y pudiesen guiar la tela. Se dio a la aguja movimiento vertical, subiendo y bajando, en vez de moverse Imrizontalmente como la aguja de Howe.

Al poco tiempo la máquina de coser pasó del hogar a la fábrica. La producción en masa hizo bajar los precios. Todos pudieron adquirir desde entonces mi traje nuevo, un vestido nuevo. Las máquinas construyeron nuevas máquinas despúes de cada nuevo invento. La lenta salida de los productos manufacturados, parecida a un goteo se transformó en un diluvio.

PARA SABER MAS…
Cadena de Montaje en Ford

La producción dependió de la rapidez con que el hombre pudiese servir a la máquina. En la línea de montaje, cada hombre agregaba una pieza al armazón desnudo que iba avanzando por esa línea. A medida que el magneto, por ejemplo, se desplazaba sobre un medio transportador, los hombres le añadían algo cada uno, hasta que finalmente salía terminado al cabo de trece minutos. Levantando el transportador del magneto veinte centímetros, para que los hombres no tuvieran que agacharse, el tiempo disminuyó a siete minutos. Imprimiendo al transportador un poco más de velocidad, ese tiempo se redujo a cinco minutos.

Con métodos similares, en la línea del ehassis se redujo el número de estaciones, hasta que fue sólo de cuarenta y cinco, y de la última operación salía el auto armado. Fue éste un ejemplo sensacional del método nuevo de producción. En 1915, un coche se terminaba en noventa y tres minutos. Una década después, luego de haberse vendido 16 millones de automóviles del modelo T, cada quince minutos salía un coche nuevo. Lo más sorprendente de todo es que el precio se pudo reducir de 850 a 295 dolores.

Frederick Taylor fue el primero que concibió la idea de que el propio hombre pudiera convertirse en un mecanismo. Taylor es el ingeniero que descubrió un acero de aleación nueva capaz de cuadruplicar la velocidad de las herramientas cortantes. Imaginó que el propio hombre podía llegar a ser igual de eficiente que una máquina si se eliminaban movimientos superfluos. Utilizando un cronógrafo, determinó el tiempo que tardaban distintos obreros y el que se requería en distintos movimientos para concluir una operación.

Otros ingenieros siguieron estudiando los movimientos de los obreros con el propósito de llegar al máximo de producción posible por minuto. Todos estos estudios sobre la forma de lograr que las piezas y los materiales saliesen en forma uniforme y fija; con la velocidad mayor con que las máquinas pudieran producirlas, desembocaron en una sorprendente conclusión: nunca se conseguiría que el hombre fuese una máquina eficiente.

Ver: Henry Ford y su Producción

Fuente Consultada:
Grandes Inventos de la Humanidad Beril Becker