Matematicos de la Edad Media

La Cultura Burguesa Mercantil en la Edad Media Mercaderes y Banqueros

La Cultura Burguesa Mercantil en la Edad Media Mercaderes y Banqueros

A menudo tenemos la impresión de que en la Edad Media la iglesia monopolizaba la cultura. La enseñanza, el pensamiento, las ciencias y las artes habrían sido hechas para ellos y por ellos, o por lo menos bajo su inspiración y su control. Falsa imagen que debe corregirse ampliamente.

En realidad el dominio de la Iglesia sobre la cultura solamente fue total durante la Alta Edad Media. Distinta es la situación a partir de la revolución comercial y el apogeo de las ciudades.

Por fuertes que sigan siendo los intereses religiosos, por poderoso que sea aún el cerco eclesiástico, hay grupos sociales antiguos y nuevos con otras preocupaciones, con sed de conocimientos prácticos o teóricos distintos de los religiosos y que crean instrumentos de saber propios y medios de expresión también propios.

mercaderes en la edad media
Ciudad Medieval y su Comercio

El mercader desempeñó un papel capital en el nacimiento y desarrollo de esta cultura laica. Para sus negocios precisa conocimientos técnicos. Por su mentalidad, se dirige a lo útil, a lo concreto y a lo racional. Gracias a su dinero y a su poder social y político, puede satisfacer sus necesidades y realizar sus aspiraciones.

Muchos historiadores han abierto el camino hacia una investigación de la instrucción del mercader y su papel en la historia de la educación. Por ahora solo disponemos de informaciones dispersas sobre un tema capital: las escuelas laicas medievales.

Podemos suponer que, desde muy temprano los burgueses, o sea esencialmente los mercaderes, obtuvieron el derecho de abrir escuelas, y lo utilizaron.

En 1179 existen escuelas comunales en Gante, y la libertad de enseñanza —conquistada a pesar de la resistencia encarnizada de la Iglesia— fue solemnemente reconocida por la condesa Matilde y el conde Balduino IX en 1191.

En general, si bien la Iglesia logró conservar la enseñanza «superior» y parte de la enseñanza «secundaria», tuvo que abandonar la enseñanza primaria. En las parvae scolae o scolae minores —por ejemplo en Ypres, en 1253, está permitido a cualquiera abrir escuelas de este tipo— los hijos de la burguesía mercantil reciben las nociones indispensables a su futuro oficio.

La influencia de la clase mercantil se deja sentir en especial en cuatro campos: la escritura, el cálculo, la geografía y las lenguas vivas.

La escritura
Sabido es cuan unida está la escritura a las necesidades a que responde. Depende estrechamente del medio que la utiliza, es eminentemente un «hecho de civilización». Sabemos que el paso de la escritura antigua, «cursiva antigua», a la escritura de la Alta Edad Media, minúscula Carolina, solo puede explicarse por la sustitución de una civilización por otra. Igualmente, el retorno a la cursiva en los siglos XII y XIII es un hecho integrado en todo el movimiento económico, social e intelectual que conduce al nacimiento de una sociedad nueva.

En la diversificación de escrituras que entonces se produce, junto a la escritura de Cancillería elegante y cuidada, hecha para actos solemnes, y a la escritura notarial, a la vez embrollada y abreviada, debemos conceder un lugar a la escritura comercial, limpia y rápida, que expresa «energía, equilibrio y gusto». Es la que responde a las crecientes necesidades de la contabilidad, de la teneduría de libros y de la redacción de actas comerciales.

Escribirlo todo, escribirlo en seguida y escribirlo bien: he aquí la regla de oro del mercader. Un genovés aconseja a fines del siglo XII: «No debes olvidarte nunca de asentar bien por escrito todo lo que haces. Escríbelo en seguida, antes de que se te haya ido de la mente.»

Y el anónimo florentino del siglo XIV dice: «No se debe tener pereza de escribir». «Scripta manent» es más cierto para el mercader que para nadie. Gracias a él, la escritura, una escritura limpia y cómoda, útil y corriente, ocupa un puesto de primer orden en las escuelas primarias.

El cálculo matemático
Y con la escritura, el cálculo. Su utilidad para el mercader es todavía más evidente. La enseñanza del cálculo comienza con el empleo de instrumentos prácticos que sirven al escolar, y luego al financista y al comerciante, para calcular. Son el abaco y el tablero, «humildes antepasados de las máquinas de calcular modernas».

A partir del siglo XIII se multiplican los manuales de aritmética elemental, como el escrito en 1340 por Paolo Dagomari de Prato, apodado Paolo dell’Abaco. Entre los tratados científicos, hubo algunos que han sido de singular importancia, tanto para la contabilidad como para la ciencia matemática.

fibonacci matematico

Así el Tratado del abaco —líber abbaci— que publica en 1202 Leonardo Fibonacci. (imagen superior) Es un pisano cuyo padre es oficial de aduanas de la Repú blica de Pisa en Bugia, África. Se inicia en las matemática!, que los árabes tomaron de los hindúes, en el mundo cristiano-musulmán del comercio, en Bugia, en Egipto, en Siria y en Sicilia, por donde viaja por negocios.

En su obra introduce el empleo de las cifras árabes y del cero, la innovación capital de la numeración por posición y de las operaciones con fracciones y del cálculo proporcional.

Ampliando más sus estudios, en 1220 publica una Práctica de la geometría. A fines de la Edad Media, Luca Pacioli escribe en 1494 su famosa Summa de Arithmetica, resumen de los conocimentos aritméticos y matemáticos del mundo del comercio; en él se extiende especialmente sobre la contabilidad por partida doble. Mientras tanto, desde 1410 se difunde por Alemania otro manual, el Método de cálculo de Nurentberg.

luca pacioli matematico

La geografía
Otro campo de investigación necesario para el mercader: la geografía práctica, donde se codean los tratados científicos, los relatos de viajes y la cartografía.

Se ha dicho que el famoso Libro de las maravillas de Marco Polo fue uno de los best-sellers de la Edad Media; y el gusto por los libros de aventuras, inclusive novelados, estuvo tan desarrollado en aquel tiempo que pudo asegurar el éxito del libro apócrifo de Sir John Manndeville, donde la imaginación entraba en mucho.

Las escuelas cartográficas genovesas y catalanas produjeron los admirables portulanos, descripciones —acompañadas de mapas— de las rutas marítimas, los puertos y las condiciones de navegación.

En este medio erudito que escribía para especialistas y profesionales provistos de compás, astrolabios e instrumentos astronómicos, nació Cristóbal Colón, quien no partió a la ventura, como quiere la leyenda, sino provisto de un fuerte bagaje de conocimientos y de técnicas que lo llevaban hacia un objetivo determinado.

Para uso del mercader que iba al extranjero habla tratados que enseñaban, por ejemplo, «lo que debe saberse al ir a Inglaterra», como indicaba Giovanni Frescobaldi, mercader-banquero florentino, o «lo que debe saber un mercader que se dirige a Catay», es decir, a China, como escribía en unas páginas famosas Francesco di Balduccio Pegolotti, factor de los Peruzzi.

Las lenguas vulgares
El conocimiento de las lenguas vulgares le es indispensable al mercader para entrar en contacto con su clientes.

Desde muy pronto, los libros y las cuentas se llevan en lengua vulgar, en lengua vulgar se escriben las actas comerciales y, a pesar de la existencia de intérpretes en los principales centros de intercambio, se redactan diccionarios para uso de mercaderes, como un glosario árabe-latino y especialmente un diccionario trilingüe latín, dimano (lengua turca que era la jerga comercial del Mar Negro al Mar Amarillo) y persa.

Al principio, sin duda a causa de la importancia de las ferias de Champaña, la lengua internacional del comercio fue el francés. Pero pronto tomó el primer puesto la lengua italiana, mientras en la esfera hanseática dominaba el bajo alemán.

No es de sorprender que el desarrollo de las lenguas vulgares haya ido unido al progreso de la clase mercantil y sus actividades. El texto más antiguo que se conoce en lengua italiana es un fragmento de las cuentas de un mercader de Siena del año 1211.

La historia
Los mercaderes no se contentan con estos conocimientos básicos. Se interesan por la historia. Ésta les ayuda no solo a glorificar su ciudad y el papel que en ella desempeña su clase, sino también a situar, comprender los acontecimentos que enmarcan su actividad y de los cuales son actores.

En 1338, Giovanni Millani describió en cifras a Florencia, en una página célebre y excepcional: cantidad de habitantes, de barrios, de parroquias, de corporaciones y de miembros de las mismas, número de los negocios más importantes, monto de los impuestos y balance de las finanzas públicas. En el siglo XV, el veneciano Marian Sañudo intentará también valorar en números el poderío veneciano.

Así, junto con los documentos oficiales, los censos y las listas fiscales, la literatura histórica alimenta —aun cuando los datos sean a veces erróneos— a la pobrísima estadística medieval. Se ha observado un hecho impresionante: «que la historiografía florentina del siglo XIV es el monopolio casi exclusivo de los hombres de negocios».

Hombres de negocios son Diño Compagni, Giovanni y Matteo Villani, Giovanni Frescobaldi, Donato Velluti y Marchione di Copo Stefani, quienes, en cada generación, redactan crónicas precisas, basadas en datos reales, en las cuales el autor, aun cuando sea parte, no se conforma solo con palabras.» De este modo, junto a los cronistas atentos solo a los hechos políticos y religiosos, nace una categoría de historiógrafos preocupados por lo económico.

Los manuales de comercio
Ciertos mercaderes confiaron sus conocimientos y sus experiencias en manuales de inestimable valor. Estas Prácticas del comercio enumeran y describen las mercancías, los pesos y medidas, las monedas, las tarifas aduaneras y los itinerarios.

Proporcionan fórmulas de cálculo y calendarios perpetuos; describen los procedimientos químicos para fabricar aleaciones, tintes y medicinas; aconsejan tanto sobre la forma de defraudar al fisco, como el modo de comprender y utilizar los mecanismos económicos.

Están inspirados por un vivo sentimiento de la dignidad de los mercaderes; ya hemos visto algún ejemplo de los mismos.

Los más célebres son italianos. Son las Prácticas del comercio de los flbreritinds Francosco di Balduccio Pegolotti, que fue factor de los Peruzzi en Famagusta, en Brujas y en Londres, y de Giovanni di Antonio da Uzzano; El libro de las mercancías y usos de los diversos países, atribuído a Lorenzo Chiarini; y una obra veneciana anónima, Tarifa y conocimiento de los pesos y medidas de las regiones y países que se dedican al comercio en el mundo

Todo este bagaje intelectual, todas estas herramientas culturales siguen vías divergentes de las de la Iglesia: conocimientos técnicos profesionales y no teóricos y generales; sentido de la diversidad y no de lo universal, que conduce, por ejemplo, al abandono del latín por las lenguas vulgares; busca de lo concreto, de lo material y mensurable.

La Iglesia no comienza a sentirse inquieta e incómoda hasta que el auge comercial influye en el reclutamiento universitario. Las Facultades más frecuentadas son las que conducen a los oficios laicos o semilaicos más lucrativos: la Facultad de Derecho y la de Medicina. La primera forma a los notarios, tan necesarios en el siglo xm a causa de la abundancia de contratos comerciales. La segunda desemboca en un oficio con frecuencia mixto de médico y boticario: el droguista, que a menudo es el más solicitado en la sociedad burguesa.

La racionalización
El historiador Renouard ha destacado que la cultura mercantil condujo a la laicización, a la racionalización de la existencia. El escenario, el marco de la vida dejaba de ser coloreado por la religión. Los ritmos de la existencia ya no obedecían a la Iglesia.

Medir el tiempo se convertía en necesidad para el mercader; y la Iglesia se revelaba inhábil para ello. Un calendario regulado por fiestas móviles era muy poco cómodo para el hombre de negocios.

El año religioso comenzaba en una fecha que oscilaba entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Los mercaderes precisaban puntos de partida y referencias fijas para sus cálculos y para establecer los balances.

Eligieron entre las fiestas litúrgicas una fiesta secundaria, la Circuncisión, e hicieron que sus cuentas comenzaran y acabaran el l9 de enero y el l9 de julio.

La Iglesia había determinado también las horas por las estaciones y las oraciones que les correspondían. Maitines, Prima y Ángelus se regulaban con el sol y variaban durante el año. Las campanas respondían a los cuadrantes solares.

El mercader necesitaba un cuadrante racional dividido en doce o veinticuatro partes iguales. Él fue quien favoreció el descubrimiento y la adopción de los relojes de repique automático y regular. Florencia lo tuvo desde 1325, Milán en 1335, Padua en 1343, Genova en 1353 y Siena en 1359.

Una cultura de clase
Sin embargo, sea cual fuere su influencia sobre el desarrollo de la enseñanza, no debe creerse que la clase mercantil intentara beneficiar con su cultura a todo el mundo.

Ya la especialización originaria, unida al deseo de conservar esos famosos secretos que quería guardar celosamente, la conducían a un aprendizaje interno: el que recibían sus hijos, al salir de la escuela primaria, en la tienda paterna o junto a asociados o colegas extranjeros.

Y esta enseñanza práctica, reservada a los hijos de los mercaderes-banqueros, demuestra que la movilidad social en el mundo de los negocios en la Edad Media no fue tan grande como se ha dicho a veces.

Y la imposibilidad de hacer que sus hijos recibieran en las escuelas religiosas una formación técnica apropiada y, sobre todo, también el deseo que pronto sintieron de manifestar su rango social mediante la segregación escolar, llevó a los mercaderes a apelar a preceptores y hacer que sus hijos recibieran lecciones particulares en su propia casa.

La arquitectura
Donde primero imprimió su huella la burguesía fue en la arquitectura. La Alta Edad Media había visto surgir dos tipos de monumentos: la mansión señorial, el castillo-fortaleza; y el edificio religioso, la iglesia.

Desde ahora se desarrollarán otras dos categorías de monumentos: la arquitectura civil pública y la casa patricia. Esta última solo progresivamente se fue desprendiendo del carácter militar de la Alta Edad Media. Tanto la preocupación defensiva como el deseo de prestigio, habían llevado a los primeros ricos ciudadanos a construir esas casas ornadas de torres cuyos restos sorprendentes vemos aún en San Gimigniano.

En efecto, las torres son un signo deslumbrante de la asimilación de la rica burguesía a la nobleza. Convertidos en propietarios rurales, los mercaderes de Messina hicieron fortificar su granja, como Perrin Auchier en Longchamps entre 1313 y 1325, como los Hesson en el dominio de Brieu hacia 1318.

Esta costumbre pasa de Italia a Alemania: en el siglo XV, unas cuarenta casas burguesas de Regensburg tienen torres. Pero pronto los palacios de los patricios pierden gran parte de su aspecto militar.

Sin embargo, el temor a los motines o a los asaltos y el deseo de garantizar el secreto de la actividad interna de los mercaderes, hizo que en Florencia los palacios de los Médicis y de los Strozzi conservaran un aspecto severo que tiene algo de fortaleza.

En Siena, numerosos palacios de grandes familias de mercaderes, como el palacio Salimbeni, están todavía provistos de almenas. Sin embargo, las ricas mansiones de los patricios se abren hacia el exterior por todas partes, mediante ventanas, galerías o logias donde los mercaderes ofrecen a sus conciudadanos el teatro suntuoso de sus ceremonias familiares: bodas y funerales.

Como la logia de los Guinigi en Luca. La búsqueda de la elegancia se manifiesta sobre todo en los admirables patios interiores, que son una de las primeras manifestaciones del espíritu del Renacimento.

En Venecia, libre de los temores de motín o de guerra entre sus muros, la búsqueda de materiales, de ligereza y de suntuosidad en las fachadas se manifestó con más brillo, como testimonia todavía el extraordinario despliegue de mármol y piedra a lo largo del Gran Canal.

La pintura
También la pintura llevó la marca del mecenazgo de los mercaderes. La encontramos en las iglesias, en las capillas donde celebraban sus ceremonias privadas y se hacían enterrar las grandes familias del comercio y de la banca, capillas cuyos muros hacían adornar con frescos: capilla de los Peruzzi y de los Bardi en Santa Croce, de los Scrovegni en Padua (donde desplegó su arte Giotto), de los Strozzi y de los Pazzi en Santa María Novella; capillas Brancacci en Santa María de Carmine (donde Nasaccio revolucionó el arte del fresco); capilla del palacio Médicis donde Benozzo Gozzoli representó a los miembros de la ilustre familia en el fresco de los Reyes Magos; coro de Santa María Novella done Ghirlandaio nos conservó los rasgos puros y serenos de las mujeres de la familia Tornabuoni.

En efecto; en el arte del retrato la clientela burguesa influyó profundamente en la pintura. Sentimientos piadosos y gusto por el prestigio lkvaron por igual al mercader a hacerse representar en los cuadros.

El mercader comparte con el noble y el clero de alto rango el deseo de aparecer bajo los rasgos del donante y hacerse inmortalizar en él. A veces, como en el tríptico de Meling «El Juicio Final», en el cual Tommaso Portinari y su mujer son pesados por el arcángel San Miguel, el mercader entra en la acción del cuadro. Pero los mercaderes sienten más que los otros el deseo de imponer a los contemporáneos y a la posteridad su presencia eternizada.

A ellos no les basta con hacerse representar a veces —raramente— con los atributos de su función, como el famoso pesador de oro y su mujer, o —lo que es más frecuente— en medio del lujo de sus interiores burgueses, como en el célebre cuadro de Van Eyck que representa a Arnolfini y su mujer. Ellos, que no tienen, como los nobles, los obispos y los abades, armaduras, emblemas, mitras o cruces que simbolicen su rango social, ponen más atención en que se reproduzcan exactamente sus rasgos.

El realismo del retrato, que responde también a otras causas de la evolución de la pintura, refleja el deseo del mercader que encarga un retrato, de ser reconocido gracias al parecido. No quiere que se le pueda confundir con otro, del mismo modo que en los negocios afirma la originalidad y el valor de su firma comercial.

Le gusta que en los cuadros se le represente en el escenario de su hogar, con los ricos muebles y los objetos cotidianos; y ese escenario, a la vez familiar y rico, desborda sobre la pintura religiosa.

Las vírgenes de la Anunciación y los santos retirados del mundo son representados como burguesas y burgueses en su hogar; tal, San Jerónimo, que abandona la gruta de la pintura primitiva por un despacho de mercader humanista. Le gusta también verse rodeado de su familia,sobre todo de sus hijos, prenda de la continuidad de su casa, de sus negocios y de su prosperidad.

A Arnolfini lo pintan junto a su mujer encinta, detalle realista, pero también símbolo de fecundidad, como la Madonna de Montercbi de Piero della Francesca.

Fuente Consultada: Mercaderes y Banqueros en la Edad Media de Jacques Le Goff – Editorial Universitaria de Buenos Aires

Historia del Museo de Louvre Principales Obras de Arte Exhibidas

BREVE HISTORIA DEL MUSEO DEL LOUVRE EN PARÍS

PRINCIPALES OBRAS DE ARTES EXHIBIDAS

Obra: La Gioconda: Obra de Leonardo da Vinci – 1503 -1519
Obra: Victoria alada de Samotracia – Escultura – 190 a.C.
Obra: Venus de Milo Escultura de Alexandros of Antioch – 120 a.C.
Obra: La Virgen de las Rocas – Trabajo de arte – 1483
Obra: Esclavo moribundo Escultura de Miguel Ángel – 1513
Obra: San Juan Bautista Cuadro de Leonardo da Vinci – 1508-1513
Obra:La muerte de Sardanápalo Cuadro de Eugène Delacroix – 1827
Obra:La Libertad guiando al pueblo Cuadro de Eugène Delacroix -1830
Obra: Muerte de la Virgen – Obra de Caravaggio – 1606
Obra: La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana – Leonardo Da Vinci – 1510-1513
Obra: La balsa de la Medusa Pintura de Théodore Géricault – 1819
Obra: Baco Cuadro de Leonardo da Vinci – 1510-1515
Obra: Psique reanimada por el beso del amor – Escultura de Antonio Canova – Fines Siglo XVIII
Obra: La coronación de Napoleón – Pintura de Jacques-Louis David – 1805-1807
Obra: Las bodas de Caná – Pintura de Paolo Veronese – 1563
Obra: La buenaventura -Cuadro de Caravaggio – 1594
Obra: El escriba sentado- Estatua – Antiguo Egipcio
Obra:El rapto de las sabinas – Pintura de Jacques-Louis David- 1796-1799

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EL PALACIO: La Historia del Museo del Louvre se remonta al siglo XI, cuando para su defensa Felipe Augusto hizo edificar junto al río una fortaleza cuya superficie ocupaba aproximadamente un cuarto de la actual Cour Carree.

Sin ser todavía la residencia real (el rey prefería vivir en la lie de la Cité), la fortaleza acogía, además de otras cosas, el tesoro real y los archivos.

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Historia del Museo de Louvre

En el siglo XIV Carlos V el Sabio la hizo más acogedora y la destinó para su habitación particular, haciendo construir en ella la famosa Librairie.

Al final de su reinado el Louvre no alojó más reyes hasta el año 1546, cuando Francisco I tomó a su servicio al arquitecto Pierre Lescot para que le rindiera la vivienda más habitable y más conforme al gusto renacentista.

Con este objeto mandó derribar la vieja fortaleza y sobre sus cimientos hizo erigir el ala sur-oeste de la actual Cour Carree. Los trabajos continuaron bajo Enrique II.

A su muerte, Catalina de Médicis confió a Philibert Delorme el encargo de edificar el palacio de las Tuileries calculando unirlo al Louvre mediante una gran galería que se extendía a lo largo del Sena.

Los trabajos, interrumpidos a la muerte de Delorme, fueron reanudados y terminaron con Enrique IV, quien mandó construir la Gran Galería y el Pavillón de Flora.

También bajo Luis XIII y Luis XIV se continuó la ampliación del edificio: los arquitectos Lemercier y Le Vau dieron a la Cour Carree su aspecto actual; Claude Perraultfue encargado en 1667 construir la fachada oriental con su columnario.

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Historia del Museo de Louvre

Al trasladarse la Corte a Versalles en 1682, los trabajos quedaron casi abandonados y el palacio fue desmoronándose a tal punto que en 1750 hasta se pensó demolerlo.

Fueron tal vez las mujeres de los mercados parisienses las que lo salvaron cuando el 6 de Octubre de 1789 marcharon a Versalles, llevándose de vuelta a la familia real.

Tras la tormenta revolucionaria, los trabajos fueron al fin reanudados por Napoleón I cuyos arquitectos Perder y Fontaine empezaron la edificación del ala norte en la Rué de Rivoli, acabada en 1852 por Napoleón III, el que por último se decidió terminar la construcción.

Con el incendio y la destrucción de las Tuileries, ocurridos durante el sitio de la Comuna en Mayo de 1871, el Louvre tomó su aspecto actual.

EL GRAN LOUVRE: A partir de su instalación en el palacio del Louvre en 1793, el museo ha tenido que sufrir todas las limitaciones de un edificio que non ha sido concebido para él.

Las colecciones, que son entre las más ricas en el mundo, necesitaban, un amplio espacio para ser exhibidas y presentadas de manera coherente a un público muy vasto.

El Louvre era entonces un museo exageratamente lleno, con salas saturas y desprovistas de estructuras satisfactorias aptas a acoger a los visitantes.

Con la decisión, tomada en 1981, de destinar el entero palacio a la sistemación de las colecciones trasladando el Ministerio de las Financias a Bercy Francois Mitterand promovía un programa vasto y ambicioso para la reestructuración del Museo.

La realización del Gran Louvre empezó inmediatamente con los estudios de museografia y urbanística y con la elección del arquitecto americano de origen china Ieoh Ming Pei, a quien fue confiada la sistemación de la Cour Napoleón, destinada a convertirse en el centro de acogida del museo, y con un programa de redistribución de las colecciones dentro de los nuevos ambientes.

arquitecto del gran louvre

Arquitecto americano de origen china Ieoh Ming Pei

COUR NAPOLEÓN: La doble estructura longitudinal exigía la concentración de las funciones vitales del Museo, hecho posible gracias a la utilización del subsuelo de la Cour Napoleón.

Para ello, en 1983, I.M.Pei concebió una vasta sala de entrada subterránea colocada en el centro de la corte bajo una pirámide de cristal transparente sujetada por una fina red de cables metálicos. Alta 21 m. esta pirámide está rodeada por 7 peceras y fuentes, galerías de acceso a ¡as ¿res alas del Museo (Richelieu, Sully, Denon) en donde se redistribuirán las colecciones.

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Historia del Museo de Louvre

La pirámide fue por largo tiempo el objeto de muchos debates. La operación fue, en efecto, extremadamente complicada: se trataba de construir en el corazón de este lugar histórico, considerado «saturo de arquitectura y de historia», una estructura moderna para la acogida del público, dotada de todos los requisitos técnicos indispensables a la vida de un museo moderno.

Sin modificar el aspecto exterior del edificio, la solución adoptada permite focalizar el ingreso principal sin enmascarar el Palacio e iluminar suficientemente el enorme espacio subterráneo.

Gracias a su transparencia, esta pirámide con sus formas puras y geométricas, reminiscencia de la arquitectura antigua, permite al visitante estar continuamente en contacto visivo con el Palacio.

Bajo la pirámide, además de la sala de entrada, enriquecen el Louvre un auditorium, un espacio destinado a las exposiciones temporales y una nueva sección dedicada a la historia del Palacio.

Alrededor de un hemiciclo en donde se exhiben los vestigios de la decoración concebida por Jean Gujon (1510-1566) para la parte alta de los edificios de Pierre Lescot, dos salas exponen en un orden cronológico los documentos, proyectos, estampas, dibujos, maquetas y obras originales que atestiguan las sucesivas etapas de la historia del Louvre.

LAS COLECCIONES DE OBRAS DE ARTE
El conjunto de obras allí reunidas es tan variado y extenso que bien puede este museo definirse como «el más importante del mundo». Constituido al comienzo como colección de los reyes de Francia alrededor de un núcleo inicial, pudo continuamente ampliarse gracias a una política de sabias adquisiciones y generosas donaciones.

El mérito de haber sido el fundador de esta importante colección es unánimemente atribuido a Francisco I. Ya sus predecesores habían comisionado y adquirido obras de arte – pinturas principalmente – pero se trataba de episodios aislados.

Con este monarca (1515-1547) se inicia una verdadera colección de obras de toda clase, destinadas a enriquecer la residencia real de Fontainebleau.

Es él que logra asegurarse los servicios del artista más ilustre de aquel tiempo, Leonardo da Vinci, y luego la propriedad de algunas de sus obras más importunes, como La Gioconda y la Virgen de las Rocas.

En el mismo período entran a formar parte de la colección obras de otros autores italianos, como Andrea del Sarto, Ticiano, Sebastián del Piombo y Rafael.

Los sucesores de Francisco I no manifiestan mucho interés en la colección de obras de arte. Se limitan a hacer ejecutar algunos retratos a artistas franceses contemporáneos, como por ejemplo Clouet y Corneille. Nuevo vigor se le infunde sin embargo a la colección durante el reinado de Luis XIII.

Aunque era el rey más bien indiferente a las obras de arte, su célebre ministro, el cardenal de Richelieu, fue un verdadero coleccionista.

A su muerte dejó sus colecciones a la corona, que de tal forma se enriqueció en obras maestras tales como los Peregrinos de Emaús de Veronés y la Santa Ana de Leonardo.

María de Médicis, madre del Rey, también contribuyó a la ampliación de la colección, comisionándole a Rubens un cierto número de lienzos para su nueva residencia del Luxembourg. No obstante, el tamaño de la colección quedaba todavía modesto. Un avalúo de aquel tiempo hace ascender el número de obras a cerca de 200.

Es con el sucesor, Luis XIV, que se realiza un paso adelante considerable. Basta sólo con decir que a su muerte el «Gabinete Real» ya cuenta con más de 2.000 pinturas. En primer lugar, adquirió el rey, por consejo de su ministro Colbert, parte de la colección del cardenal Mazarino.

Luego le ayudó la suerte, pues pudo apoderarse de la colección que había pertenecido al rey Carlos I de Inglaterra, la que Cromwell había puesto en venta.

Era aquella colección importantísima, por haberse anteriormente acrecentado con la del príncipe Gonzaga de Mantua. Además, el Rey Sol reúne numerosas obras de autores franceses, como Poussin, Lorrain, Le Brun y Mignard.

No es tan hábil su sucesor, Luis XV, y pocas son entonces las obras de autores anteriores que van a enriquecer el Gabinete. Así y todo, se adquieren muchas obras de artistas contemporáneos, como Chardin, Desportes, Vernet, Vanloo y Lancret.

Bajo Luis XVI se adquieren numerosas obras de autores italianos del siglo XV, procedentes de la colección de Amedeo de Saboya, dispersada por la sucesión.

Con Luis XVI la revindicación del derecho al disfrute público de las colecciones reales se hace más y más empujante. De varias partes se abogaba por el goce público de las colecciones reales. Ya en 1749 se había exhibido en el Raíais du Luxembourg una pequeña selección de obras.

En 1765 Diderot había explícitamente solicitado en la Enciclopedia que fuera utilizado el Louvre para exponer las obras del Gabinete Real.

Por fin, todas las instancias fueron atendidas por el «director de las construcciones», conde de Angiviller, quien elaboró el proyecto de la «Grande Galerie», expresamente destinada para ese fin, y además subsanó algunas carencias de la colección, incrementando la presencia de autores franceses y adquirendo numerosas obras de la Escuela flamenca.

A su muerte el proyecto quedó sin embargo inacabado y fue la Revolución que lo realizó. En efecto, en 1792 el gobierno revolucionario decide trasladar al Louvre las colecciones reales, ahora en poder de la Nación.

El 10 de Agosto de 1793 se inaugura el «Museo Central de las Artes», presentando al público una selección de 587 obras. Al mismo tiempo, se realizan nuevas obras para acoger las piezas requisitas a iglesias, familias nobles y administraciones suprimidas. El advenimiento de Napoleón trae consigo la ampliación y transformación del Museo.

Se funda el departamento de antigüedades griegas y romanas, y se incrementan las colecciones arqueológicas.

El interés por los objetos antiguos había crecido enormemente durante el siglo XVIII y la expedición de Napoleón a Egipto ofreció una magnífica oportunidad para cultivarlo. No obstante, el Departamento de Antigüedades Egipcias no fue instituido hasta 1826.

También fijó el emperador una pauta de adquisiciones que, si hoy parece muy censurable, fue en aquel tiempo reputada por lícita y aun gloriosa. Requisaba obras de arte en los países vencidos y las enviaba al Louvre (entonces Museo Napoleón).

Así desde Bélgica, Holanda, Alemania, Austria e Italia un sinnúmero de obras fueron encaminadas a Francia.

Fue sin embargo un aumento efímero, pues ya afines de 1815 cerca de 5000 de estas obras habían vuelto a sus legítimos propietarios. Así y todo, debido a unos acuerdos o canjes particulares, amén de varios subterfugios, un centenar de piezas quedaron en París.

En los cincuenta años que siguen se amplían especialmente las colecciones orientales, como la asiría, gracias a las expediciones de Botta, o la egipcia por mérito de Champollion, el ilustrado descifrador de los jeroglíficos.

Con Napoleón III se logran nuevos importantes incrementos, adquiriéndose la colección Campana y el legado La Caze, cuya colección comprendía obras de enorme importancia, firmadas por Watteau, Fragonard, Chardin y Hals.

Desde entonces se desarrolla más y más la política de adquisición, lográndose en tal forma un incremento paulatino de las colecciones. Ni hay que pasar por alto el mérito que les incumbe a los particulares, que numerosos traspasan al Museo sus colecciones.

PRINCIPALES OBRAS DE ARTES

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J. B. Camille Corot (París, 1796-187 5):
El Puente de Narni (Museo del Louvre, París).
Corot no halló facilidades en su padre, próspero comerciante petit-bourgeois, para dedicarse a un arte en el tpe mostró, más adelante, tan aguzada sensibilidad. De hecho no quedó libre para tomar lecciones de pintura hasta que tuvo 26 años, y en los viajes que hizo a Italia se formó, más que a través de la experiencia adquirida con sus mediocres maestros. Esta vista de un bello paisaje italiano data de 1834. Es una pintura directa, sin dejos literarios, muy anterior a sus poéticos paisajes plateados, que enriquecen luminosas esfumaduras.

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Honoré  Daumier   (Marsella,   1808-Valmondois,   cerca   de   París, 1873):
Crispiny Scapin (Museo del Louvre, París).
Para Daumier la pintura fue una especie de descanso de su constante ocupación en el estudio de las expresiones humanas, ejercido a través de su labor de caricaturista. El espectáculo teatral siempre había sido para él fuente de útiles observaciones, ya en lo que concierne a las reacciones emotivas del público, ya a través de la actuación de los actores, como puede apreciarse en la reproducción de esta escena de Les fourberies de Scapin, de Moliere.

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Eugéne   Delacroix   (Charenton-Saint-Maurice,   París,   1798-París,  I 1863):
La Libertad guiando al pueblo (Museo del Louvre, París).
Hijo de una señorita que era nieta, a la vez, de Oeben y de Riesener (dos célebres ebanistas de Luis XV y Luis XVI), y de «un diplomático cpe fue, según parece, nada menos que Talleyrand, Delacroix recibió una educación esmerada, antes de entrar en el estudio del pintor Guérin, en donde, estimulado por el ejemplo de su compañero Géricault, sentó las bases de la pintura romántica francesa, partiendo del hecho anecdótico o del histórico. Fruto de esta actividad había sido ya su célebre Matanza de Chíos, obra pintada bajo el apasionamiento producido por las luchas de la independencia griega. En el Salón de 1831 expuso este cuadro que aquí se reproduce, y que es como un símbolo de las jornadas de la Revolución de Julio que el año anterior había derribado a los Borbones.

Aunque su autor jamás se mezcló directamente en las luchas políticas, con esta pintura de alborotado asunto (que preside la figura de la Libertad tremolando la bandera tricolor) se congraciaba el favor del nuevo rey de Francia, el rey-burgués Luis Felipe de Orleans, que adquirió el lienzo. Un año después partiría con la embajada enviada al sultán de Marruecos, lo que enlazó el arte de Delacroix con otro aspecto esencial de la pintura romántica, el del exotismo. ¿Pudo tener presente, el autor, al componer este cuadro, el precedente de Goya?.

No es posible que conociera Los fusilamientos del 3 de Mayo, aunque ya admiraba profundamente al maestro español a través de pinturas de retrato y de sus grabados, en especial la serie de los Caprichos. En el curso de su viaje a Marruecos, se desvió de su ruta para conocer directamente la pintura española, pero se dirigió a Sevilla, no a Madrid.

obras de arte del museo de louvre

La Gioconda – Leonardo Da Vinci

La historia de esta obra está envuelta en una nebulosa. Según Vasari, se trata de una joven florentina, Mona Lisa, que en 1495 se casó con el notable Francesco del Giocondo, de ahí que fue llamada «La Gioconda». En el segundo periodo florentino de Leonardo y, más precisamente, entre los años 1503 y 1505 se ubicaría la ejecución de la obra. Leonardo amó mucho este retrato a tal punto que lo llevaba constantemente consigo, hasta a Francia en donde fue vendido a Francisco I por él mismo o por Nolzi. Siempre admirado y copiado, considerado como el prototipo de la retratística del renacimiento, alcanzó aún mayor fama cuando en 1911 fue robado del Salón Carro y encontrado en un alojamiento de Florencia dos años más tarde.

Es difícil hablar en forma resumida de tal obra por la complejidad de los motivos estilísticos que concurren en ella. En el ensayo «De la perfecta belleza de una mujer» de Firenzuola, se lee que el ligero entreabrirse de los labios en los ángulos de la boca era un signo de elegancia en aquel tiempo. Así, Mona Lisa tiene esa leve sonrisa que se diluye en la delicadeza y en la dulzura difundidas en todo el cuadro. Para ello Leonardo recurre al sfumato, al lento e progresivo desvanecimiento de las formas, al incierto trascurso de la hora y a la continua fusión de las luces y las sombras.

Giovanni Antonio Canal, llamado Canaletto (Venecia, 1697-1768):
El Gran Canal (Museo del Louvre, París).
Canaletto, hijo de un importante escenógrafo, empezó su carrera ayudando (con su hermano) a su padre. En 1720 comenzó a dedicarse a la pintura de vedute, siguiendo a Luca Carlevaris, y sus vistas del Canal Grande y de otros aspectos venecianos sólo serían superadas por algunas de su cuñado F. Guardi. Llamado por sus clientes ingleses, marchó en 1745 a Inglaterra, donde permaneció diez años pintando paisajes del país y vistas de Londres. A pesar de sus méritos, no consiguió hasta 1763 ser nombrado miembro de la Academia veneciana de pintores. Fue tío de otro gran pintor de vistas de ciudades, Bernardo Bellotto, apodado, como él, Canaletto.

Georges La Tour (Vic, Mosela, 1593 -Lunéville, 1652):
San José, carpintero (Museo del Louvre, París).
La pintura de G. La Tour, importante maestro lorenés, fue redescubierta durante los primeros decenios de nuestro siglo. Es probable que estuviera en Italia entre 1614 y 1616,ya esta permanencia allí se refiere una anotación antigua que le da como eleve de Guide, es decir, como formado con Guido Reni. Pero de sus obras se deduce que fue un casi constante cultivador de la manera de pintar típica de los tenebrosi caravaggiescos, sea que en Roma se inspirase en la contemplación directa de las obras del Caravaggio (que es lo más probable) o que se adhiriera a aquella tendencia a través del ejemplo de Terbrugghen, durante un viaje que hizo a Flandes.

Lo mejor de su producción se sitúa alrededor de 1640, en un grupo de lienzos dispersos por Francia, todos ellos de asuntos nocturnos con iluminación artificial, como el titulado Recién nacido o «La Nativité«, del Museo de Rennes, concebido como un cuadro de asunto íntimo, pero que es pintura de asunto devoto: la Adoración del Niño Jesús.
A este grupo pertenecen el lienzo aquí reproducido y el de la Magdalena en meditación, que, como el antes citado, son visiones de robusto dibujo con sutiles efectos luminosos.

Hyacinthe Rigaud (Perpiñán, 1659-París, 1743):
Luis XIV (Museo del Louvre, París).
El perpiñanés Jacinto Rigaud y Ros quedó transformado, después de sus estudios de pintura en Montpellier y de los cuatro años durante los cuales los prosiguió en Lyon, en Hyacinthe Rigaud, quien llegó a París en 1681 y entró de alumno en la Académie Royale, para obtener al cabo de un año el Premio de Roma; pero renunciando a la brillante perspectiva que le ofrecía Lebrun (de transformarse, en Roma, en pintor de historia), prefirió permanecer en París y dedicarse al retrato. Desde que en 1688 pintó el de Monsieur (el hermano del rey) fue pintor de la corte, y retrató al Rey Sol en majestuosa apostura, tal como aparece en esta obra.

Aunque pintó buenos retratos «burgueses» y de miembros de la nobleza, con excelente visión, incurrió con frecuencia en el énfasis apoteósico. Hombre práctico y ahorrador (catalán, al fin y al cabo), anotó con escrupulosidad los encargos que cumplía y sus propios ingresos; entre 1694 y 1726, pintó, por término medio, de 30 a 40 retratos por año. Casó con una dama de la nobleza francesa y en 1727 fue ennoblecido. Fue un importante coleccionista de pinturas; poseyó no menos de 8 lienzos de Van Dyck, 4 de Rubens y 7 de Rembrandt.

Willem Claeszoon Heda (Haarlem,  1594 – entre 1680 y 1685)
Naturalza Muerta (Museo del Louvre, París).
En Willem Heda resalta la delicadeza. Este lienzo pintado en 1637 es un buen ejemplo del sutil estilo de este pintor, el mejor realizador de naturalezas muertas con que contó la escuela de Haarlem artista de exquisita sensibilidad en la captación de reflejos difíciles, dentro de un ambiente general límpido y tendente a la monocromia.

Jan Vermeer (Delft, 1632-1675):
La encajera (Museo del Louvre, París).

Vermeer, católico, hijo de un negociante en obras de arte, casó en 1653 con la hija de un rico matrimonio holandés que profesaba aquella misma religión. Aprendió a pintar con Carel Fabritius, uno de los mejores discípulos de Rembrandt, y en 1655 (dos años despues de su admisión en la corporación de pintores de su ciudad) heredó el negocio de su padre.

La invasión francesa, en 1672, y en tales circunstancias (difíciles para el arte) la manutención de una familia con once hijos, contribuyeron a la mala situación económica que soportó en sus últimos años.
Quizá todas estas circunstancias (así como el corto número de sus obras) hayan contribuido al silencio que los antiguos tratadistas holandeses guardaron respecto  a  este excepcional pintor.

De él se conocen 35 lienzos seguros, cuyo estudio ha permitido distinguir en la carrera de Vermeer dos etapas; a la primera corresponden La alcahueta, de Dresde, lienzo con densas sombras y que indica interés por el «tenebrismo», Jesús en casa de Marta y María (Edimburgo) y la obra mitológica Diana y las ninfas (La Haya).

Después inició Vermeer una etapa en que su estilo se matiza sutilisimamente en tonalidades cálidas o frías (sobre todo azules claros y matices pajizos) y en el que la iluminación que recibe el cuadro por la izquierda contribuye a la descripción minuciosa de los volúmenes, mediante una calculadisima técnica de diminutas pinceladas.

En esta etapa pintó sus magníficos interiores caseros con una sola figura (como La cocinera de Amsterdam, su obra más honda) o lienzos con escenas de «conversación», y también realizó en ella sus dos únicos paisajes urbanos: Vista de Delfi (La Haya) y La callejuela (Amsterdam), así como el lienzo de reducidas dimensiones Muchacha de la perla (La Haya).

Este del Louvre es también pequeño, pintado con suaves modulaciones de luz y color, y muestra bien un procedimiento de que Vermeer se valió a menudo: el de exagerar lateralmente el primer término a fin de dar mayor efecto de profundidad a la perspectiva. Esta obra data de 1644.

Jusepe de Ribera, Lo Spagnoletto (Játiva, 1591 -Posillipo, Nápoles, 1652):
El pie varo (imagen arriba, Museo del Louvre, París).
Se ha especulado acerca de un posible aprendizaje de Ribera, en Valencia, con Francisco Ribalta. Lo cierto es que en 1616 se hallaba ya en Nápoles, donde casó con la hija de un oscuro pintor napolitano.

Después estuvo algún tiempo en Roma, aunque domiciliado en Nápoles. Decir de Ribera que fue un seguidor del Caravaggio no es decir mucho, y no obstante es cierto: su interés (muy español) por el realismo dramático, le inclinó al «tenebrismo»; pero aceptó también suavidades propias del Guercino y de Guido Reni. Hábil grabador, trabajó sus pinturas con precisión delicada y con conceptos siempre realistas, aun en sus bellas composiciones apoteósicas. Mas también mostró en sus pinturas un realismo muy estricto, como en ésta del Louvre, de un patizambo, alegre en su vida de mendicante.

Protegido siempre por los virreyes españoles de Nápoles, las preferencias del conde de Monterrey le inclinaron hacia un estilo afín a la pomposidad veneciana, y en esta fase de su carrera (1635-39) pintó obras como la Inmaculada que está en Salamanca.

Su costumbre de firmar así sus producciones – Jusepe de Ribera, español– y su baja estatura fueron causa de su apodo, lo Spagnoletto. Parece que la pena que le produjo la fuga de su hija (seducida, según se ha  dicho,  por Don Juan José de Austria) precipitó su muerte.

Platón Obra de Arte en el Louvre

Pedro Berruguete  (Paredes  de Nava,  Palencia,  h,   14 50-1504): Platón (Museo del Louvre).
Acerca de la importancia de Pedro Berruguete como pintor directamente influido por las corrientes pictóricas italianas del Quattrocmto mucha luz se ha vertido durante estos últimos lustros, pero quedan aún muchos puntos oscuros respecto a ello, y bastante por investigar en cuanto al desarrollo exacto de las etapas de la carrera del artista.

De formación estricta hispano-ñamenca, su marcha a Italia antes del año 1477 y su estancia (probablemente hasta 1482) en la corte ducal de Urbino (en donde se le llamó Pietro Spagnolo) enriquecieron su anterior estilo con el aporte de un nuevo concepto de la iluminación realista en el tratamiento del ambiente y las figuras. En la corte de Federico de Montefeltro sucedió a Justo de Gante, y allí debió recibir influencias de Melozzo da Forh.

Gran parte de este enriquecimiento, que se comprueba claramente en las obras que pintó para el studiolo del duque, en aquel palacio ducal (decorado con pinturas que representan, de medio cuerpo, a filósofos antiguos y figuras de estudiosos italianos), se desvaneció en lo que llevó a cabo desde su regreso a España, durante su última etapa de actividad (desde 1483) en Toledo y Avila.

De su periodo italiano, las obras más importantes que hoy con certeza casi indiscutida se le atribuyen, son: el retrato del duque Federico y de su hijo orando (Palacio de Urbino) y la escena en que ambos aparecen escuchando una disertación humanística (Palacio Real de Windsor). La pintura que aquí se reproduce forma parte de la serie pintada para aquel studiolo.

buey desollado obra de arte del museo de louvre

Rembrandt Harmenszoon van  Rijn   (Leiden,   1606-Amsterdam, 1669):
El buey desollado (Museo del Louvre, París).
Rembrandt es, sin duda alguna, la figura capital de la pintura y el arte del grabado en la escuela holandesa, una figura cuya magnitud radica en la comprensión profunda que demostró, no sólo del ser humano y de su naturaleza, sino del complejo de aspectos y circunstancias que le rodean, de los que él supo extraer emociones profundas.

Quinto o sexto hijo de un molinero regularmente acomodado, entró a los trece años en la universidad de Leiden, en donde comenzó estudios teológicos y humanísticos, que interrumpió para dedicarse al arte. Fue primero discípulo de Jacob Swanenburgh, después, en Amsterdam, quizá del pintor Jan Pynas, y finalmente de Pieter Lastman, en cuyo estudio trabajó desde 1624 durante algunos años.

La influencia de este último maestro fue duradera, aunque no era de los artistas que sintieran (como otros ya entonces en Holanda) la llamada del naturalismo.

Desde 1625 Rembrandt trabajó en Leiden por su cuenta, influyendo en otros jóvenes artistas, quienes, como Jan Lievens o Gerard Dou, fueron entonces verdaderos discípulos suyos. Su estilo se desarrolló después a través de sucesivas etapas, cada vez con más riqueza, tanto en las obras pintadas como en los grabados. Desde 1631, en que pasó a residir en Amsterdam, en casa de H. Uylenburgh, rico tratante en arte y editor, su vida tomó otro rumbo; casó con la hija de aquél, Saskia, y pintó ya algunas de sus más conocidas obras.

A lo largo de las vicisitudes de su vida (su viudez, su unión con Hendrikje Stofels, su final ruina y desprestigio social), el arte de Rembrandt se enriqueció con variedad de aspectos, incluso en el cultivo del paisaje y de la naturaleza muerta.

No es seguro que la obra que aquí se reproduce sea de aquella última clase; quizá se trate de una pintura de género, según permite sospecharlo la figura femenina que atisba este interior.

Historia del Museo de Louvre

Fuente Consultada:
El Gran Louvre y el Museo de Orsay Editorial Bonechi
Cien Obras Maestras de la Pintura M. Olivar Edit. Biblioteca Básica de Salvat

Orden de los Rosacruces y la Masonería Origen y Fundador

MASONES  Y ROSACRUCES – FUNDADOR DE LA ORDEN

La masonería es una organización secreta conocida también como llamada francmasonería (masones libres) que se presenta como una organización iniciática, y como institución eminentemente filantrópica, filosófica y progresista. Los grados masónicos son tres: aprendiz, compañero y maestro. Sus emblemas son el mandil (delantal) , el compás y la escuadra. El luga: de reunión de los masones recibe el nombre de logia, que constituye la célula que agrupa a sus miembros.

logo de la masoneria compas y rgla

El surgir de las logias ocultas, como la masonería y los rosacruces, no respondió a simples razones de subsistencia por parte de grupos herméticos. Su aparición en el mundo fue la respuesta al mecanismo de aprendizaje de prácticas secretas sobre cosmogonía y a la espiritualidad. El término masón comnezó a utilizarse alrededor del siglo XI en Francia medieval, a partir de los gremios de constructores y artesanos.

Estos grupos eran los herederos de la tradición pitagórica y hermética, la cual combinaron con las concepciones y conocimientos secretos sobre la construcción de esos gigantes edificios religiosos de la época. Estos antiguos constructores medievales, artífices de las catedrales y lugares sacrosantos, son quienes han legado la piedra fundamental de la masonería moderna.

Éste es el origen factible de la masonería, el momento histórico en que se produjo la conjunción de personas que comenzaron a compartir la sabiduría celeste. El origen de esta sabiduría es mucho más antiguo y no responde a espacios temporales ni históricos.

Mientras en el resto de Europa el gremio de albañiles y canteros iba desapareciendo como una entidad consolidada, en Inglaterra y Escocia continuó muy activo. Pronto se creó en estos países el término freemasonry (francmasonería) derivado de los freemasons (francmasones o «masones libres») que utilizaban la free stone o «piedra libre», que era un tipo de piedra con un alto componente de arena calcífera.

Con el transcurrir del tiempo se admitió en estos gremios a personas que no pertenecían al oficio, pero que se sentían atraídas por el espíritu de las reglas que regían la vida de los francmasones. De este modo la original francmasonería operativa se fue convirtiendo en una francmasonería simbólica, que inició su verdadera andadura en 1717, al reunirse todas las logias inglesas en una sola.

A lo largo del tiempo la francmasonería se ha ido desarrollando y extendiendo por todo el mundo, convertida en uno de los movimientos u organizaciones secretas más famosas y representativas de Occidente.

francmasoneria

Francmasonería. Los orígenes de la francmasonería hay que buscarlos en los maestros canteros del Medievo.
En la ilustración: canteros trabajando. Panel de la iglesia de San Miguel, Florencia.

Los Rosacruces y el Priorato de Sion
Quien públicamente aparece como fundador de la Orden de los Rosacruces es Christian Rosencreutz. Nacido en 1378 en el seno de una noble pero empobrecida familia alemana, Chistian estuvo tempranamente influenciado por unos parientes cercanos que, sorprendidos por la inteligencia y sensibilidad del niño, decidieron ingresarlo a una abadía a la edad de cuatro años. Es aquí, en los claustros de este monasterio, donde Christian aprende de forma temprana el latín, el hebreo, el griego, matemáticas, álgebra y, aunque sea sorprendente, magia.

christian rosencrautz o rosacruces

Christian Rosencreutz

No es raro que Christian aprendiera las ciencias ocultas ya que en muchos asentamientos religiosos de Europa y el Norte de África, las tradiciones mágicas y esotéricas seguían siendo objeto de enseñanza. Estas enseñanzas se impartían de un modo secreto y fuera de la vista de los profanos, pero con el mismo rigor que en los principios griegos, egipcios y babilonios. Entre las disciplinas que aprendió Christian Rosencreutz se encontraban astrología, la adivinación pendular, las invocaciones de espíritus y seres sobrenaturales y también el arte de curar, celosamente trasmitido de una generación a la otra.

Peregrinación a Tierra Santa
Durante la edad media todo individuo que se iniciara en una ciencia esotérica, debía realizar una suerte de viaje iniciático en compañía de su magíster, es decir, su maestro y protector. A los dieciséis años Christian inicia un viaje a Tierra Santa junto a un hermano de la abadía quien muere en el trayecto. Al poco tiempo él también cae enfermo en el pueblo de Damcar, un lugar en Arabia en donde había existido un antiguo asentamiento templario de cierta magnitud.

En aquel perdido lugar del desierto, Christian es ayudado por tres misteriosos sabios quienes lo salvan de una enfermedad que, de no ser por ellos, lo hubiera llevado a la muerte. También estos tres magos comienzan a instruirlo en conocimiento; ocultos y, una vez restablecido Christian, lo conducen a un sitio conocido como La Ciudad Filosófica, que funcionaba como un centro de iniciación. Allí el joven Rosencreutz permaneció tres año; y perfeccionó sus ya amplios conocimientos arcanos.

La cosmogonía Rosacruz
Con los conocimientos secretos a cuestas, Christian Rosencreutz continúa su viaje por el Líbano, Siria y Marrueco; acercándose a todos lo sitios en donar habían existido centros de iniciación ce la Orden Templaria. De esta manera deseaba alcanzar un mayor conocimiento y una revelación suprema que aclararían su visión para poder desterrar los engaños de las apariencias exteriores con la realidad. Los templarios, debido a sn larga permanencia en el cercano oriente, habían aprendido a manejar ciertos secretos que solamente podían ser revelados a personas iniciadas y con un espíritu superior.

Para obtener los conocimientos templarios sobre este arcano, el iniciado debía ser debidamente instruido y esperar un largo periodo de gestación mientras se le realizaban diversas pruebas de índole espiritual. El joven Rosencreutz llega a su revelación máxima en la ciudad de Fez, en donde obtiene su iniciación definitiva. Es en la misma ciudad de Fez donde Christian, ya convertido en un maestro iniciado, recibe la misión de difundir entre la cristiandad los conocimientos ocultos debiendo formar para ello una orden secreta.

La sagrada misión
Sus viajes lo llevan a España en donde se retira a un sitio apartado, meditando casi como un asceta sobre cómo llevar a cabo su sagrada misión. Instruye a tres discípulos para dar inicio a su divina tarea, y como primera medida les hace jurar fidelidad y a guardar el más discreto silencio. Bajo las órdenes de Rosencreutz los tres compañeros comienzan a escribir los libros fundamentales para el entendimiento de la nueva logia.

Tras largos años de incesante actividad, se suman nuevos discípulos que tienen como principal tarea la de curar a los enfermos y a reconfrontar a los afligidos de cualquier especie, tanto en causas físicas como anímicas. Queda así conformada la Fraternidad Rosacruz, la cual observaba severas normas de conducta entre las cuales se les prohibía ejercer otra actividad que la de curar y la de buscar personas de grandes cualidades espirituales y morales, dignas para ingresar a la Orden. Christian Rosencreutz había dejado estipulado de forma solemne que la fraternidad debía permanecer de forma oculta durante un lapso de cien años.

La expansión de los Rosacruces
Sin embargo con el paso de los siglos la fama de la Fraternidad Rosacruz se elevó de forma acelerada. A Principios del siglo XVII se hablaba en casi todas las capitales de Europa sobre la presencia de estos misteriosos hermanos sanadores, ya que eran noticia pues sus milagros se habían difundido a través de publicaciones, desde libros hasta panfletos, que se referían a su forma de vida, obra y organización.

Los manifiestos sobre la vida de Christian Rosencreutz que editaba la Fraternidad sirvieron no sólo para realizar una amplia biografía de su fundador, sino para dar a conocer los alcances de la obra de su orden.

La vida de Christian Rosencreutz quien, como dijimos había nacido en 1378 a orillas del río Rhin, se extendió hasta 1486, alcanzando la edad de 106 años. La fraternidad ha permanecido en vigencia hasta nuestros días gracias, en parte, al apoyo y difusión que le dio el Priorato de Sion, desde sus comienzos. Los tres sabios templarios que condujeron a Rosencreutz a la ciudad de Fez para que terminara su iniciación, respondían, según la tradición, a las órdenes del priorato.

Los orígenes de los rosacruces parece iniciarse en el s. XVII, cuando empezó a circular por Alemania un folleto de contenido hermético y de difícil comprensión que llevaba por título Fama Fraternitatis. Este opúsculo gozó de una inmediata aceptación por numerosos grupos de índole ocultista, hasta el punto que se reimprimió varias veces, haciéndose traducciones del mismo al holandés y al inglés. Un año después de que apareciera el mencionado folleto, en 1615, vió la luz otro nuevo que llevaba por título Confessio Fratrum Rosae-Crucis, en el que se especificaban los votos de la orden. En él, además de abogar por el fin de los sectarismos y de las contiendas políticas —Europa estaba a punto de ser devastada por la guerra de los Treinta Años—, se expresaba claramente la oposición de la Fraternidad al Papado, al Islam y a los falsos alquimistas. Todavía en 1616 se publicó la tercera y definitiva obra sobre la fraternidad rosacruz; se trataba en esta ocasión de Las bodas químicas de Christian de Rosenkreutz.

El Priorato de Sion
Según se cuenta, el priorato de Sion guarda los secretos de una organización muy antigua fundada por Godofredo de Bouillon en Jerusalén en el año 1099. Según antiguos manuscritos encontrados en la iglesia de Rennes-Le-Chateau, el fin último de esta orden es la restauración de la dinastía merovingia en el trono de Francia, ya que los descendientes de esta antigua familia serían los portadores de la sangre de Cristo.

En la actualidad el Priorato es el depositante de los antiguos conocimientos gnósticos precristianos, que creyeron en el cristianismo como el nuevo camino espiritual del mundo. Pero al adherir al plano esotérico del naciente credo se ganaron el rechazo de los apostólicos por lo que debieron esconderse durante siglos.

El Priorato de Sion fue el cerebro creador de muchas órdenes y cofradías secretas que se manifestaron desde el comienzo de nuestra era. Fue la semilla germinadora de Templarios, Cataros, Masones y Rosacruces, además de un sinnúmero de organizaciones secretas que se mueven en nuestra sociedad sin que podamos saberlo.

Ver: El Priorato de Sión

Fuente Consultada:
Enciclopedia del Esoterismo Mariano José Vázquez Alonso
Revista Vivir en Armonía N°34 Masones y Rosacruces

Formar los Números con Cuatro Cuatros Ingenio Matemático

Problema Ingenio: Formar los Números con Cuatro Cuatros

LOS 4 CUATROS MÁGICOS
Este problema expuesto por primera vez en el siglo pasado, ha gozado siempre de muchas simpatías entre los aficionados a la solución de paradojas y problemas matemáticos. Expongámoslo brevemente: Se trata de obtener, para toda la serie de números naturales, expresiones en las que aparezca 4 veces el número 4, junto con símbolos matemáticos simples.

Para expresar los diez primeros números sólo son necesarios los signos de las cuatro operaciones fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir.

Aquí está la prueba:

Para el cero es: 44-44=0

Se Propone al lector que encuentre expresiones semejantes para los números comprendidos entre 10 y 20, permitiéndole el uso adicional del signo de la raíz cuadrada (√). Si no encuentra ninguna para el número 19, no se desespere y siga  adelante.

ALGO MAS…

Este famoso desafío fue presentado en el libro «El Hombre Que Calculaba» de Malba Tahan, donde se relata el andar de dos personajes por la ciudad de Bagdad, quienes se enfrentan con diversas cuestiones matemáticas, y deben resolverlas empleando el conocimiento cientifico de uno de ellos llamado Beremiz Samir.

el hombre que calculaba

En uno de los capítulos  dice asi:

Los comerciantes, a la entrada de sus tiendas, pregonaban las mercancías exaltándolas con elogios exagerados y fantásticos, con la fértil imaginación de los árabes.

—Este tejido, miren, ¡digno del Emir..!
—¡Amigos: ahí tienen un delicioso perfume que les recordará el cariño de la esposa…!
—Observa, ¡Oh jeque!, estas chinelas y este lindo caftán que los djins recomiendan a los ángeles.

Beremiz se sintió atraído por un elegante y delicado turbante azul claro que ofrecía un sirio medio corcovado por 4 dinares. La tienda de este mercader era además muy original, pues todo allí —turbantes, cajas, puñales, pulseras, etc.— era vendido a 4 dinares. Había un letrero que decía con vistosas letras.

Al ver que Beremiz estaba interesado en comprar el turbante, le dije:
—Creo que ese lujo es una locura. Tenemos poco dinero, y aún no pagamos la hostería.

—No me interesa el turbante —respondió Beremiz—. Fíjate en que esta tienda se llama «Los cuatro cuatros». Es una coincidencia digna de la mayor atención.

—¿Coincidencia? ¿Por qué?

—La escritura de ese cartel recuerda una de las maravillas del Cálculo: empleando cuatro cuatros podemos formar un número cualquiera…

Antes de que le preguntara sobre el enigma, Beremiz explicó mientras escribía en la arena fina que cubría el suelo:

—¿Quieres formar el cero? Pues nada más sencillo. Basta escribir: 44-44. Ahí tienes los cuatro cuatros formando una expresión que dá igual a cero.

Pasemos al número 1. Esta es la forma más cómoda: 44/44….

Ver Libro: El Hombre Que Calculaba

Para los próximos numeros despúes de 10, recurrimos a dos operaciones comunes, pero que es bueno recordar, sobre todo para aquellos que no est´na tan familiarizados con la aritmética.
1) La raíz cuadrada, por ejemplo (raíz cuadrada de 4)=2 porque 2×2=4
2) Factorial de 4!= 4.3.2.1=24 (!=factorial)
Entonces aplicando ( a veces) algunos de estos nuevos conceptos podemos escribir, en este caso el numero 12.
4 ! / (raiz cuadrada de 4)  – 4/4 = 11
 
Solución:
 4 ! = Cuatro factorial = 4 * 3 * 2 * 1 = 24
  La raiz cuadrada de 4 es igual a 2
  Al dividir :  4!/2 = 24 /2 = 12
 Si le restamos 4/4 que es 1 nos da : 12 -1 = 11 
 
Avancemos: 4 ! / 4  +  4 ! / 4  = 12
 
Solución:
4 ! / 4 = 24 / 4 = 6    Luego: 6 + 6 = 12.
Avancemos:
4 ! / (raiz cuadrada de 4)  +  4  / 4  = 13

Solución:
4 ! / raiz cuadrada de 4 = 24 / 2 = 12

Como 4/4 =1  entonces  sumando nos da: 12 +1 = 13
Avancemos con el 14:
4 ! / 4  +  4 + 4 = 14

Solución:
4 ! /  4 = 24 / 4 = 6  Luego: 6 + 4 + 4 = 14

Avancemos ahora con el 15:
((4 ! – raiz  cuadrada de  4) /raiz  cuadrada de  4) + 4 = 15 

Solución:
4 !  – raiz cuadrada de 4 = 24 -2 = 22
Luego: 22/2 =11  Sumando 4 tendremos: 11 + 4 = 15.

Avancemos con el 16:
4 * 4  +  4  – 4 = 16

Solución:
Muy fácil: 4 * 4 = 16   Le sumamos y restamos 4 para que nos de 16

Avancemos con el 17:
4 * 4  +  4 / 4 = 17 (simple)

Sigamos:
4! – raiz  cuadrada de  4 – raiz  cuadrada de  4  – raiz  cuadrada de  4  = 18

Solución:
4 !  –  2 – 2 – 2 = 24 – 6 = 18 

Avancemos con el 19:
4! –  4 –   4/4 = 19

Solución:
4 !  –  4  –  4/4  = 24 – 4 -1 = 19

Avancemos con el 20:
LLegamos al 20:
4! –  4 + 4 – 4   =  20 (simple)

Bueno, por favor , trate ahora de seguir Ud…

Fundacion de la Compañia de Jesus Fundacion y Objetivos de la Orden

Historia Fundación de la Compañia de Jesus Objetivos de la Orden de San Ignacio de Loyola

En 1539 Ignacio de Loyola fue a Roma. Agradó al Papa y obtuvo de él permiso para fundar una Orden religiosa.

Le dio un nombre militar, Compañía de Jesús. «No creo, decía, haber dejado el servicio militar, lo he transferido a Dios». La Compañía había de ser «una cohorte» para combatir «a los enemigos espirituales» (los herejes).

Los miembros juraban, a más de los tres votos ordinarios de los monjes (pobreza, celibato, obediencia), consagrar su vida al servicio del Papa. La Compañía era dirigida por un general, que elegían de por vida sus compañeros.

Los miembros fueron llamados jesuítas.

fundacion compania de jesus

La Compañía de Jesús nació formalmente en 1540, por la bula Regiminis militantis ecclesiae, del papa Pablo III.

No hay duda de que surgía en el momento oportuno, como contundente instrumento para impedir que la Iglesia perdiera el poder que ostentaba hasta entonces.

La laxitud en las costumbres cristianas había producido un gran descontento y escepticismo entre los creyentes.

Calvino y Lutero captaron ese sentimiento en la declaración de la Reforma, y distintos cultos «protestantes» se extendían por los esta dos del norte de Europa y comenzaban a infiltrarse en los reinos latinos, tradicionalmente fieles al Vaticano.

Éste reaccionó con el lanzamiento de la Contrarreforma, movimiento de exaltación de la liturgia y los símbolos católicos que sirvió a la vez para solventar varios problemas dentro de la propia Iglesia.

Pero la contraofensiva debía producirse en todos los frentes, y para eso era necesario crear una Orden que actuara con una nueva estrategia y tácticas más flexibles: la Compañía de Jesús.

Su fundador fue, como es sabido, san Ignacio de Loyola, una personalidad bélica y mística a la vez que imprimió ese carácter a su congregación también conocida popularmente como los «Soldados de Dios».

En su concepción inicial la Compañía de Jesús era una organización paramilitar centralizada, que no obstante acabó convirtiéndose en el brazo intelectual de la Contrarreforma.

El primer general fue Ignacio de Loyola.

Sus tres objetivos principales eran: actualizar el credo católico desde dentro y sin fisuras, emplear la educación para asentar el poder de la Iglesia y convertir a los pueblos de ultramar mediante las misiones.

Se estableció en Roma y dio reglas a sus compañeros. Impuso a todos los ejercicios espirituales que él mismo había practicado.

El que pide entrar en la Compañía debe permanecer dos años como novicio. Hace entonces los ejercicios durante un mes al menos.

Ignacio de Loyola acogía con preferencia jóvenes para poder formarlos. Los envió primeramente a estudiar a las universidades, sobre todo a la de París. Luego fundó el Colegio romano, en el que se enseñaba a hablar y escribir en latín, y que servía para instruir a los jóvenes jesuítas. Pero fueron admitidos también, gratuitamente, alumnos seglares.

Ignacio comprendió entonces el poder que los colegios podían dar a su Compañía, y los creó para los seglares.

Tuvieron al principio externos gratuitos, más tarde fueron internados de pago. Se enseñaba a los alumnos a hablar en latín, a hacer discursos y versos latinos, que entonces estaban de moda. Sobre todo, se les habituaba á la práctica de la religión católica, se les obligaba a confesar una vez por semana y a comulgar frecuentemente.

La disciplina era menos severa que en los colegios de la época. Ignacio había dictado la regla de que el jesuíta no debía pegar al alumno. Se encargaba a los discípulos buenos de vigilar a los otros.

Pronto la Compañía no dispuso de miembros suficientes para tener profesores en sus colegios.

Creáronse auxiliares (coadjutores) que no hacían más que los tres votos ordinarios.

No eran miembros de la «Congregación» que elegía al general. La gente llamaba a todos jesuítas, pero los únicos miembros verdaderos de la Compañía eran todos los profesos que habían hecho los cuatro votos.

Los jesuítas vestían traje sacerdotal, y tenían facultad para predicar y confesar. Ignacio había prohibido a sus compañeros que aceptasen ningún cargo, y la Compañía de Jesús no ha permitido nunca que un jesuíta sea obispo. Pero cuando hubo príncipes que pidieron un jesuíta para confesarse, no les fue negado. Más tarde, los jesuítas vinieron a ser confesores de los príncipes para inducirles a adoptar medidas contra los herejes.

El número de jesuítas aumentó rápidamente. A la muerte de San Ignacio (1556), había ya cerca de 1.000 establecidos en cien casas repartidas en doce provincias. La Compañía siguió creciendo muy rápidamente, sobre todo en Italia, en España y en Portugal.

Fundó casas en Alemania, y en Roma un Colegio germánico para preparar a los alemanes. En Francia, el clero y el Parlamento desconfiaron durante mucho tiempo de los jesuítas, que no consiguieron establecerse hasta el siglo XVII.

Sobre  la Vida de Ignacio de Loyola: el místico iluminado Este sacerdote español que como se sabe fue fundador de la Compañía de Jesús, nació en 1491 en el solar Guipuzcoano de Loyola perteneciente a su familia,

En su juventud se enroló para combatir bajo las órdenes del Duque de Nájera y durante la Revuelta de las Comunidades en 1152 fue herido en una pierna. Aprovechó su convalecencia para leer numeroso5 libros religiosos, que le acercaron a la vida espiritual.

Tras permanecer un tiempo recluido en el monasterio benedictino de Montserrat, en 1522 optó por retirarse a una cueva en la que vivió rezando durante diez meses, para después peregrinar a Jerusalén Merece la pena resaltar que hasta hace algunos años era accesible a la vista, eh la iglesia de la Capilla de Palau, en el barrio antiguo de Barcelona una urna que contenía el colchón sobre el que meditaba y supuestamente levitaba San Ignacio de Loyola.

La austeridad, el hambre y la profunda entrega espiritual, llevaron a San Ignacio a padecer frecuentes alteraciones de la conciencia como delirios de carácter místico y visiones celestiales

Posteriormente, la divulgación de estos episodíos hizo que algunos autores lo vincularan con los Alumbrados, en tanto que éstos afirmaban haber sido iluminados por apariciones divinas.

Pese a su juramento de sumisión al Papa, la Compañía fue adquiriendo una particular autonomía a medida que se expandía y fortalecía.

Su devoción por la ciencia y la cultura la llevó a sostener posiciones que a menudo iban por delante de la doctrina oficial de la Iglesia, al punto que su superior llegó a ser conocido como «el papa Negro».

Esto evitando con verdadera astucia jesuítica el enfrentamiento abierto con el Vaticano, y manteniendo formalmente la mayor fidelidad a su Pontífice.

Hubo quien los calificó de secta satánica dentro de la Iglesia, y la Compañía acabó siendo expulsada de numerosos países europeos incluyendo a España, donde debió retirarse en 1767, durante el reinado de Carlos III.

Sin embargo, la Compañía de Jesús ha conseguido resistir los caprichos del tiempo y de las jerarquías eclesiásticas.

Posiblemente, sigue siendo la corriente que aporta más ideas a la teología cristiana.

Algunos creen que es la más progresista, y otros que ese progresismo es un disfraz para mejor defender y difundir los dogmas canónicos más tradicionales. Durante mucho tiempo ha sido también la Orden más cercana al poder papal. aunque parece que en los últimos años ha sido desplazada en ese puesto por el Opus Dei.

Francisco Javier

Francisco Javier el jesuíta mas iluminado intelectualemente y preferido de Ignacio de Loyola

LA ORDEN EN SUS INICIOS: Reunidos los primeros siete jesuitas que dieron origen a la orden, se preguntaron cual debería ser el nombre de dicha asociación e Ignacio de Loyola les dijo:

—Hace tiempo que vengo pensando en esto y pidiendo a Dios que nos ilumine —explicó el de Loyola—. Se me ha ocurrido una idea que no sé si será acertada y que someto a vuestra consideración. Puesto que nuestro único jefe es Dios, ya que hemos prometido servirle sólo a Él y para siempre, podríamos llamarnos la Compañía de Jesús.

La idea fue aceptada por unanimidad y con gran entusiasmo. A todos agradó aquel nombre que tan bien reflejaba la verdadera tarea que se habían impuesto. Así, pues, acababa de ser decidido uno de los nombres que más gloria había de dar a la Iglesia.

Los componentes de la naciente Compañía de Jesús se esparcieron por parejas por el suelo de Italia, tras recibir la bendición y los consejos de Ignacio. Éste, en compañía de Fabro y Laínez, marchó a Roma.

Siempre a pie, Francisco y Bobadilla llegaron a Bolonia, ciudad universitaria, en el otoño de 1537. La excitación dominaba a ambos. Era aquél su primer destino y disfrutaban de libertad para obrar como mejor les acomodase, de acuerdo con sus ideas y su temperamento. Ignacio les había dado dos únicas directrices concretas: atraer hacia la Compañía a los jóvenes más inteligentes de la universidad boloñesa y tantear una posible maniobra en la ciudad contra las peligrosas ideas de la Reforma que bullían por todas partes.

Los dos sacerdotes se separaron, para ejercer su tarea cada cual a su manera, bien distinta en ambos, aunque en ambos era eficaz y directa.

Francisco Javier visitó la tumba de Santo Domingo de Guzmán, y en su altar celebró su primera misa en Bolonia, con una honda emoción, La presencia del sepulcro del santo, en donde se guardaban sus restos, impresionó vivamente al joven clérigo, y aumentó en su corazón aquellas ansias que desde hacía tiempo le llevaban a tierras lejanas. La India y los infieles eran su constante obsesión.

La labor de captación de estudiantes la dejó Francisco para su buen amigo y hermano Nicolás de Bobadilla, cuya voz resonaba sonora, rotunda y elegante en la aulas de la universidad con muy buen éxito. Él. Francisco Javier, se dedicó a otros menesteres menos intelectuales que le convirtieron en el amigo de todos, ricos y pobres, pecadores y creyentes, porque a todos alcanzaba su caridad.

Desde los primeros días su labor fue intensísima, fecunda y variada. Al amanecer decía la misa, y luego pasaba el resto del día escuchando confesiones ; visitando hospitales, asilos y prisiones para llevar el consuelo de su caridad a los acogidos en dichos centros, sin distinción ninguna; instruyendo a los chiquillos y a cuantos desconocían la doctrina de Cristo, y predicando en las plazas públicas, en donde, para atraerse la atención de las gentes, se subía a un banco, agitaba en el aire su sombrero clerical y llamaba a gritos a cuantos pasaban cerca, para ofrecerles la palabra de Dios en su boca, que hablaba con su mal chapurreado italiano.

Esta deficiencia en el idioma no impedía que al cabo de unos minutos de escucharle, las gentes se sintieran cautivadas por su palabra. «Era lento en el hablar, pero sus palabras, cuando hablaba, iban derechas al corazón de las gentes», escribió alguien que le conoció en su etapa de Bolonia.

Y era cierto, porque Francisco, en sus predicaciones en plena calle, conseguía ejercer sobre los oyentes de cualquier clase social el poder de su atractivo y su persuasión irresistible, hasta el punto que su fama se extendió por toda Bolonia con la mayor rapidez. Y no tardaron las gentes en irse tras él en cuanto le veían, con la ansiedad de escucharle. Francisco no les defraudó nunca. Apenas encontraba un banco público, unas escalinatas o cualquier otro lugar que pudiera servirle de improvisado pulpito, se encaramaba a él y comenzaba a hablar. (Fuente: CELEBRIDADES – Francisco Javier – Biblioteca Hispania Ilustrada – Ramón Sopena S.a.)

Fuente Consultada: Ángeles y Demonios de René Chandelle

¿Que es la sociología?

Ordenes Religiosas Los Templarios Origen, Historia y Características

Órdenes Religiosas:Los Templarios
Origen, Historia y Características

LOS TEMPLARIOS: GUARDIANES DE LA HERENCIA DE CRISTO

Los orígenes de la Orden del Temple o de los caballeros templarios, se pierden en la noche de los tiempos. Son muchas las teorías que les atribuyen una misión milenaria, enraizada en los legados que habrían heredado antes de constituirse en el seno de la Iglesia Católica. En este sentido, encontramos hipótesis que creen que eran los supervivientes de la Atlántida, o que proceden de los antiguos druidas celtas. También se les supone un origen ligado a cultos esotéricos cristianos, o mejor cristológicos, o a algunas sociedades secretas islámicas, con las que tuvieron contacto durante las Cruzadas.

Es muy probable que el Temple se creara bajo la influencia de san Roberto de Molesmes un monje benedictino que en 1098 había fundado la orden monástica del Cister.

Esta congregación seguía un estricto voto de pobreza, incluso en los implementos del culto y prohibía absolutamente cualquier estudio o lectura profanos. Sus estrictas reglas fueron asentadas por san Esteban Harding, en su «Carta de Caridad» y también por el tratadoDe laude novoe militae de san Bernardo de Claraval Este monje del Cister, noble de nacimiento, explicaba en su obra el ideal de las órdenes de caballería cristiana, a las que llamaba la Milicia de Dios.

El concepto era típico de la época y unía el papel de monje con el de caballero, creando un personaje dual que se dedicaba a la oración en tiempos de paz y a la guerra cuando era necesario defender (o imponer) su fe.

El Temple y otras órdenes de caballería llegaron a alcanzar un gran poder, ya que se movían tanto en el terreno religioso como en el político y militar, los tres campos estratégicos que dominaban el mundo medieval. La creación oficial de la Orden del Temple tuvo lugar en 1119 en Tierra Santa, tras la primera Cruzada.

Las fuerzas cristianas habían recuperado Jerusalén y su templo, pero su posición era precaria y los alrededores estaban prácticamente en manos musulmanas.

Esto, aparte de ser una amenaza latente para la ciudad conquistada, era un peligro real en los caminos que llevaban ella. Por ello, Hugo de Payens, original de Champugne, y otros ocho caballeros franceses, decidieron formar un grupo para proteger a los peregrinos y custodiar los santos lugares. El papa Balduino II de Jerusalén les asignó como cuartelillo un edificio contiguo al templo. Como vivían de forma austera y gracias a las limosnas, eran conocidos como los «pauvres chevaliers du temple», de donde derivaría el nombre de la Orden del Temple.

Hugo de Payens (o Payns) había tomado una iniciativa, pero sabía que si el Papa no daba el visto bueno, podían acabar formando parte de una secta minoritaria. También tenía claro que aquel movimiento no podía quedar en los nueve voluntarios, y por tanto aspiraba a convertirlo en una orden de caballería. Para ello era imprescindible que fuera a Roma y solicitara la aprobación del Papa. Así lo hizo dentro del marco del Concilio de Troyes (1128). Se acordé que los templarios adoptarían la norma de la orden benedictina, además de tres votos perpetuos y de unas reglas de vida especialmente austeras.

Pese a la severidad de esas reglas fueron muelle?; los voluntarios que acudieron. Existen varias teorías sobre ese punto. Algunos piensan que se debió al extendido rumor que los templarios Poseían el secreto de ciertos poderes mágicos Otros creen que simplemente era el mejor camino para un caballero en tiempos de paz: estar cerca de la acción. El alud de nuevos integrantes obligó a la Orden a establecer una jerarquía, que curiosamente era muy semejante a la secta islámica de los.

La hermandad tenía cuatro rangos: caballero (que eran los guerreros), escuderos (caballería ligera) granjeros y capellanes Estos dos últimos grupos no tenían que combatir Para identificar su pertenencia a la Orden vestían el hábito blanco de los cistercienses, al que agregaron una cruz roja en el pecho.

La Orden del Temple creció durante casi dos siglos, ya que eran muy bien considerada tanto por los monarcas europeos como por la Iglesia. Ambas instituciones la premiaban Con tierras, castillos y excepciones en el pago de impuestos, lo que provocaba la envidia del resto de los acólitos del poder. Al estar en tierras remotas, los templarios adquirieron gran independencia y poco a poco se fueron separando cada vez más de los dictados del Vaticano.

UN TEMPLE EJEMPLAR

Los templarios eran un ejemplo de bravura en el campo de batalla y de piedad en los monasterios. De hecho, no era tan importante su número como el ejemplo que daban al resto de los caballeros cristianos. Se cree que en sus mejores tiempos la orden llegó reunir 400 caballeros, monto discreto, pero con gran poder, tanto para influir en el ámbito caballeresco como para conseguir recursos para la guerra. Además, cuando eran capturados nunca abdicaban de su fe que era  la única posibilidad que les ofrecían los mahometanos para poder conservar la vida. Se cree que en dos siglos murieron casi 20.000 templarios, entre caballeros y escuderos.

Ese desgaste afectó a su rectitud, pues para engrosar sus filas dejaron de ser estrictos en la selección de los aspirantes. Bastaba con que pasaran una prueba secreta, que hasta el momento sigue siendo un misterio y que ha dado pábulo a todo tipo de especulaciones. La gran riqueza acumulada (se cree que poseían más de 900 propiedades) también sirvió para pervertir sus no-bies principios.

El resto de las órdenes no veían con buenos ojos su enriquecimiento, su orgullo y su pasión por el poder. Entre sus más tenaces enemigos destacaba la Orden de los Hospitalarios, que se había constituido a imagen y semejanza del Temple y que acabó siendo su mayor contrincante. Se cree que es más que probable que estas tensiones internas favorecieran a los musulmanes, y finalmente las huestes de Saladino los expulsaron de Jerusalén en 1187. A finales del siglo XII las intrigas y acusaciones entre templarios y hospitalarios se hacían ya insostenibles para la lglesia, y sucesivos Pontífices abogaron por la fusión de ambas órdenes.

San Luis lo propuso oficialmente en el Concilio de Lyon (1274) y el papa Nicolás IV reiteró la propuesta en 1293. Pero ambas órdenes desoyeron las recomendaciones papales. El clima ya estaba caldeado cuando la codicia de Felipe el II Hermoso acabó por condenar a los templarios. El monarca quería apropiarse de la riqueza de la Orden para financiar una nueva Cruzada, pero no podía enfrentarse con una institución protegida por la Iglesia. No obstante convenció al Papa Clemente y, conocido por su debilidad de carácter, de que condenara a la Orden.

El proceso inquisitorial se inició en 1307, y se basó en las murmuraciones sobre el «demonismo» del Temple: su ceremonia de iniciación era un misterioso rito pagano, negaban a Cristo y escupían sobre la cruz, practicaban la idolatría, toleraban la sodomía, y otro sinfín de acusaciones tan escandalosas como improbables.

Los jefes templarios fueron arrestados el 13 de octubre de 1307, y reconocieron bajo tortura todos los crímenes que se les imputaban. El Gran Maestre Jacques de Molay y los máximos mandatarios fueron quemados -en la hoguera y la Orden se desarticuló. Ninguno de los siguientes Pontífices rehabilité al Temple, que según algunos estudiosos sigue vigente en la actualidad como una sociedad secreta.

los templarios

Acusados y condenados por herejía, a los últimos templarios los quemaron en la hoguera en 1314. Su condición de principales prestamistas de Oriente tos hizo muy ricos pero también les granjeó la enemistad de muchos europeos.

De acuerdo a esas versiones los templarios continúan con sus negocios tradicionales, pero actualizados a la banca y a las empresas aseguradoras. Muchas de estas compañías tienen que guardar secreto sobre la composición de su junta de accionistas. Los negocios escogidos tienen que ser siempre legales y con fines lícitos. Se cree que la Orden actualmente cuenta con 15.000 afiliados, que incluye un 30% de mujeres. Tienen influencia en una veintena de países, sobre todo en Estados Unidos, América Latina, Medio Oriente y el sur de Europa. Los miembros tienen que vivir con austeridad y sus beneficios se emplean para obras de caridad. Desde hace un tiempo se rumorea que los templarios están intentando un acercamiento al Vaticano para obtener por fin la rehabilitación de la Orden. (Ampliar este tema)

Fuente Consultada: Ángeles y Demonios de René Chandelle

Ordenes Religiosas de la Iglesia Catolica Jucio a los Templarios

Órdenes Religiosas de la Iglesia

EL JUICIO A LOS TEMPLARIOS: Las dos grandes órdenes de caballeros que operaban en Tierra Santa eran las de los Caballeros Hospitalarios y los Caballeros Templarios. El nombre de aquéllos derivaba del Hospital de San Juan de Jerusalén, donde, en un principio, tenían encomendada la misión de cuidar de los peregrinos cristianos, aunque hacia 1130 ya habían asumido funciones militares. Una orden similar, la de los Templarios, que tomaba su nombre del lugar en el que se ubicaba su cuartel, el barrio del Templo de Jerusalén, se había fundado hacia 1119, y su misión original había sido la de proteger las rutas de los peregrinos.

 

Orden Religiosa:Caballeros Templarios

Caballeros Templarios

En Europa, ambas instituciones militares recibían donativos en forma de propiedades, por lo que no tardaron en enriquecerse. Por su parte, muchos jóvenes pertenecientes a familias nobles, que buscaban cumplir con las obligaciones morales y religiosas de la caballería, se alistaban a ellas sin vacilar.

Pronto, los estados cruzados, con una escasez crónica de hombres y recursos, empezaron a vender o a entregar sus enclaves fronterizos a las órdenes; los hospitalarios defendían la estrecha franja costera de Baniyas, desde los altos de Margat, así como los castillos del valle de Bekaa y del desfiladero de Homs, entre ellos el de Krak de los Caballeros; los templarios, por su parte, se encargaban de la defensa de los pasos de los montes de Amanus, al norte de Antioquía, y de la costa de la actual Tartus siria, que en la época de las cruzadas se conocía como Tortosa.

Tortosa, ciudad amurallada de los templarios, con su magnífica catedral de Nuestra Señora, de estilo gótico temprano, era el último enclave cruzado en tierra oriental si se exceptúa el Castillo de los Peregrinos, erigido en la actual Israel. Los caballeros abandonaron Tortosa el 3 de agosto de 1291, y el Castillo de los Peregrinos unos días después, aunque los templarios retuvieron otros doce años el islote de Arwad.

Mientras se dirigían a él, al volver la vista atrás, constataron que la devastación en tierra firme ya había comenzado. Meses después de la caída de Tortosa, las tropas mamelucas arrasaron la llanura costera. Se talaron los árboles frutales y se destruyeron los sistemas de regadío, mientras los nativos cristianos huían a las montañas cercanas. Se acabó con todo lo que pudiera resultar de utilidad a los cruzados en caso de un nuevo desembarco de éstos.

Al ensañamiento musulmán hacia los cruzados se sumaron las recriminaciones europeas. Con la toma de Arwad por parte de los mamelucos en 1302, los templarios se convirtieron en poco más que en refugiados en Chipre, Francia y otros países. No tardarían en ser perseguidos. Su misión había sido la defensa de Tierra Santa, pero en 1291, además de Tortosa, habían perdido Acre, en la actual Israel, última plaza fuerte de la cristiandad en Oriente.

Con todo, habían adquirido riquezas y poder, mucho más que los hospitalarios, pues desde hacía tiempo eran los principales prestamistas de Oriente, papel que les granjeó la enemistad de numerosos cristianos y les llevó a hacer tratos incluso con musulmanes.

El interés que muchos templarios mostraban hacia las enseñan zas y la religión musulmanas, y tal vez algún culto heterodoxo de entonces, como hoy, tenía a Siria como escenario, contribuyó a propagar los rumores de que la Orden practicaba ritos de iniciación secretos, obscenos v blasfemos por los que a los aspirantes se los obligaba a renegar de Cristo y su crucifixión, de la Virgen y en ocasiones incluso de Dios, a escupir sobre la cruz, a adorar a gatos y a ídolos y besarse en las nalgas y el pene.

En octubre de 1307, el rey Felipe IV de Francia ordenó la detención de los templarios, a los que acusaron de herejía, y un año después la misma medida se adoptó en Chipre. Sometidos a tortura, la mayoría de los caballeros confesaron, ainque muchos se retractaron luego, y ni uno solo se mostró dispuesto a morir martirizado en defensa de sus supuestas creencias, a diferencia de los primeros cristianos o de otros contemporáneos suyos, los cataros.

En 1312 el Papa abolió la Orden y donó sus propiedades a los hospitalarios. Al cabo de dos años, en París, a Jacques tic Molay, Gran Maestre de la Orden, lo quemaron en la hoguera. El asunto escandalizó a Europa: muchos gobernantes, así como gentes formadas e instruidas, dudaban de la culpa de los templarios  veían que el caso tenía más que ver con las ambiciones del rey Felipe. Dos tercios de las propiedades de los templarios estaban en territorios controlados por la monarquía francesa, situadas en en ricas zonas agrícolas o en prósperas rutas comerciales que llevaban Mediterráneo.

En conjunto, representaban un inmenso tesoro. Es poco probable que el juicio a los templarios tuviera como objeto algo que no fuera desposeerlos de ellas, siempre y cuando el problema no tuviera que ver de verdad con los gatos y los penes, claro está.

PARA SABER MAS…
Durante la segunda mitad del siglo XX, las tensiones entre conservadores y progresistas en el seno de la Iglesia católica propiciaron que muchos investigadores aseguraran que la masonería se había hecho con el poder en El Vaticano.

Las relaciones entre la masonería y la Iglesia católica fueron difíciles casi desde la fundación de las primeras sociedades. En 1738, el papa Clemente XII publicó el primer documento vaticano contra los masones, al considerar que las logias suponían un peligro para la pureza de la religión, dado que admitían a católicos, protestantes y hasta a creyentes no cristianos. Esas primeras sociedades masónicas se habían convertido en un oasis de libertad para los católicos británicos, muy hostigados por el poder oficial anglicano.

RELACIONES PELIGROSAS
Otras razones más contundentes envenenaron en el siglo XIX las relaciones entre la jerarquía católica y los masones: la participación de las logias en la lucha por la laicidad en la enseñanza en varios países católicos y la unificación de Italia, por caso. Los Estados Pontificios, gobernados por el Papa, entorpecían un proceso unificador que era bien visto por los masones, que tenían a un hermano, Giuseppe Garibaldi, a la cabeza de la lucha, mientras que otro líder unificador, Giuseppe Mazzini, pertenecía a otra sociedad secreta, los carbonarios. Enfrentado al nuevo Estado italiano y a los masones como poder fáctico, el papa León XIII impulsó una gran campaña contra las logias, subvencionando publicaciones y congresos antimasónicos.

El clima alcanzado en esa época fue tan hostil que influyó durante décadas en la alta política eclesiástica, hasta el punto de que, ya en 1959, cuando el progresista Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II para renovar la Iglesia, el sector más conservador de la curia no dudó en relacionar al Papa y a su sucesor, Pablo VI, con la masonería.

En 1982, la quiebra del Banco Ambrosiano, propiedad de El Vaticano, fue un regalo para los defensores de la teoría de la conspiración masónica, ya que entre los implicados había miembros de una logia llamada P2. Los estudiosos de esa tesis relacionan esos turbios asuntos económicos con la extraña muerte de Juan Pablo I, el papa más fugaz de los últimos cuatro siglos.

Fuente Consultada:
Más Allá de Ángeles y Demonios de René Chandelle
El Código Da Vinci Al Descubierto Haag -Haag

Medidas y Unidades Antiguas de Longitud,Superficie y Volumen

MEDIDAS Y UNIDADES ANTIGUAS DE LONGITUD SUPERFICIE Y VOLUMEN

ORIGEN DE LAS MEDICIONES: Si a una fábrica de aviones se le solicita el diseño de un avión nuevo, una pregunta que deben formular es: «¿Hasta dónde debe volar sin reabastecerse de combustible?».

Si a un contratista de transportes se le pide que- traslade un cargamento de material de construcción, él debe preguntar: «¿Qué cantidad?» Si a un carpintero se le pide que haga una mesa, su pregunta será: «¿De qué tamaño?».

Todas estas preguntas deben ser contestadas en unidades fijas de medida, de modo que no haya posibilidad de error.

El dibujante de aviones quiere la respuesta en millas o kilómetros; el contratista de transportes la quiere en toneladas o en yardas cúbicas o metros cúbicos; el carpintero en pies y pulgadas o en metros y centímetros.

Hoy en dia es fácil dar la contestación en esta forma, porque las unidades de medida están fijadas. Pero, ¿cómo las fijó el hombre en un principio?.

La respuesta es que el hombre primitivo probablemente se preocupó, ante todo, sólo por medidas de longitud, y éstas las pudo fijar, aproximadamente, haciendo referencia a las medidas de su propio cuerpo.

El agricultor neolítico que se disponía a construir una casa de barro o arcilla pudo haber calculado las dimensiones tal vez así: «El largo será de tantos pasos como los dedos de una mano, el ancho será de tantos pasos como manos y pies tengo y la altura será la del hombre más alto de la aldea; las paredes serán tan gruesas como el ancho de mi mano.»

medidas egipcias brazo, palma, pulgar

Las medidas de esta clase no eran muy precisas, pero tampoco lo era la construcción del hombre neolítico, de modo que eran suficientes para su objeto. En efecto, muchas unidades de medida basadas en las dimensiones naturales del cuerpo humano fueron usadas más tarde por pueblos altamente civilizados.

Algunas utilizadas en el antiguo Egipto se ven en el grabado (arriba, a la izquierda): el dígito, o ancho de un dedo; el palmo, o ancho de la mano: el pie, o largo desde la punta del dedo gordo hasta el talón; el codo, o largo desde la punta del dedo del medio hasta el codo. Mucho más tarde, los romanos midieron largas distancias en unidades de mil pasos:  la «milla» romana.

Cuando la gente por primera vez hubo de medir superficies usó, a menudo, un cuadrado del mismo largo y ancho de alguna de las antiguas medidas del  cuerpo. Los egipcios, por ejemplo, medían a veces áreas en codos cuadrados.

Pero estas unidades eran de poca utilidad para medir grandes superficies de tierra. Para este propósito, frecuentemente, se basaban en cálculos sobre el tiempo que se tardaba en arar. La unidad de medida judía, llamada tsemad, está representada en la lámina.

Es el área que dos bueyes pueden arar en un día.

Sólo cuando comenzó el comercio en gran escala fue necesario tener unidades fijas de peso, volumen y valores monetarios. Algunos ejemplos primitivos de tales unidades se ve en el dibujo superior.

Un inconveniente de todas estas primitivas unidades de medida era que variaban considerablemente de un lugar a otro, y este confuso estado de cosas continuó hasta bien entrado el siglo XVIII. Entonces dos franceses, Delambre y Méchain, tomaron la medida exacta de un arco de la circunferencia de la tierra, desde Dunkerque hasta Barcelona, con el cual pudieron calcular toda la circunferencia terrestre.

En poco tiempo, con la ayuda de esa medida, Francia había adoptado un completo sistema de medidas, no sólo de longitud, sino también de superficie, volumen y peso y hasta de calor. Hoy ese sistema —llamado métrico decimal— es el que se emplea para cualquier clase de medidas en la mayoría de los países del mundo.

Ver: Historia del Sistema Metrico Decimal y Sus Unidades

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Los números que empleamos comúnmente son denominados arábigos, pues aunque originarios de la India, fueron introducidos en Europa por los árabes.

Los números romanos también son empleados actualmente en algunos monumentos, en las esferas de relojes y en la numeración de los capítulos de muchos libros.

historia-medidas

COMO MULTIPLICABAN Y DIVlDlAN LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

Los antiguos egipcios sumaban y restaban como nosotros, usando por supuesto sus propios números. En cambio, para multiplicar y dividir utilizaban un proceso de duplicación. Supongamos que querían multiplicar 40 x 13.

Comenzaban duplicando y reduplicando así el multiplicando:No es necesario volver a duplicar, puesto que entonces la cifra de la columna de la izquierda sería 16, que es mayor que el multiplicador. Los egipcios tomaban entonces las cifras de la columna de la izquierda que sumadas dan 13 y sumaban las cifras correspondientes de la columna de la derecha para obtener el producto:

Los pasos para dividir 520 por 13 son los siguientes:

Paso:1Paso:2Paso:3
1-401-401-13
2-804-1602-26
3-1308-3204-52
4-32013-520*8-104*
16-208
*32-416*
40-520

MANERAS DE CALCULAR:
EL ABACO CHINO

El ábaco permite efectuar cálculos moviendo las cuentas de sus alambres. Cada cuenta posee un valor determinado. Las de la primera hilera de la derecha que se encuentran debajo del travesaño valen 1, y las de arriba, 5.

Las cuentas de la segunda hilera vertical equivalen respectivamente a 10 y 50, las de la tercera 100 y 500, y así sucesivamente.

historia-medidas

CALCULO CON NÚMEROS

El cálculo con números es ahora mucho más común que el cálculo con un ábaco. Hace quinientos años se llamaba a este tipo de cálculo “cálculo con la pluma”, para diferenciarlo del cálculo hecho con un ábaco o con otros medios.

suma occidental moderna

historia-medidas

MÁQUINAS DE CALCULAR

Existen actualmente máquinas que suman, restan, multiplican y dividen muy rápidamente.

Algunas son bastante simples, otras muy complicadas. Las computadoras electrónicas pueden resolver en pocas horas un problema que exigiría muchos años de cálculo a una persona que quisiera resolverlo con lápiz y papel.

Maneras de Contar


historia-medidasCON LOS DEDOS

Sin duda, los dedos fueron el primer medio que utilizó él hombre para contar. La palabra “dígito”, que proviene del latín digitus,dedo, significa número de una sola cifra.

historia-medidas

MUESCAS EN UN PALO
Esta medio se utilizó para señalar y contar los dias a medida que pasaban.

historia-medidas

CON PIEDRAS O GUIJARROS
En la antigüedad, las piedras o guijarros eran utilizadas para contar. Por eso, nuestra palabra “cálculo” proviene del latín caculus, que significa guijarro.

historia-medidas

NUDOS EN UNA CUERDA
Este método fue empleado por los Incas para contar las gavillas de trigo que se cosechaban.

historia-medidas

CON PALITOS o VARILLAS
Los palitos o varitas fueron utilizados antiguamente en China como recursos para contar.

historia-medidas

HACIENDO MARCAS
Este método es utilizado todavía en algunas partes para hacer listas y verificarlas.

ANTIGUAS MEDIDAS DE LONGITUD

Medidas de Longitud Antiguas
CodoEl hombre utilizó inicialmente alguna parte de su cuerpo, por ejemplo el codo, que una unidad muy mencionada en la biblia
DedoEl dedo equivalía al ancho real, aproximadamente: 18 mm.
ManoLa mano equivalía al ancho de la mano, aun se usa en algunos países para maedir la alzada de un caballo.
PieEsta medida vale: 30,5cm. y se usa para medir por ejemplo las chapas de los techos
CuartaSe extiende o abre la mano y la medida entre la punta del pulgar y el meñique equivale a un palmo o cuarta(ver figura)
BrazaEquivale a 1.67 m. y es el resultado de extender ambos brazos
CableEs una unidad utilizada para estimar la distancia entre dos objetos poco alejados, equivale a 120 brazas, es decir, unos 200 m.
VaraEn España valía 0,84 m. y en Argentina 0.866.
PulgadaMedida inglesa y vale, luego de un acuerdo internacional: 2.54 cm. Muy usada actualmente.
PertigaVale entre 16 y 22 pies, según la zona donde se utilice.
LineaCorresponde a la 1/12 parte de la pulgada
PasoEquivale a la medida entre un pie y el próximo, al efectuar un paso

Milla

Deriva de mille passuum y signifca unos 1000 pasos.
Medidas de Longitud Más Utilizadas
Sistema MétricoSistema Inglés
 Kilómetro1000 mPulgada2,54 cm 
 Hectómetro100 mPie0,3048 m 
 Decámetro10 mYarda0,9144 m 
 METRO1 mMilla Terrestre1609,35 m 
 Decímetro0.1 mMilla Náutica1853,18 m 
 Centímetro0.01 m   
 Milímetro0.001 m   
Medidas de Superficie Utilizadas
Unidades AntiguasUnidades ActualesSuperficies Agrarias
Vara Cuad.0.6987 m²Km²1.000.000 m²Hectárea100 a 
Estadal11.1823 m²Hm²10.000 m²Area (a)100 m² 
Fenega64.39 aDm²100 m²Centiárea0.01 a 
Caballería45 Ha.1m²   
Legua Cuad.2699 Ha.Dm²0.01 m²   
  Cm²0.0001 m²   
  Mm²0.00000. m²   


JORNAL: esta medida corresponde a la superficie de terreno arada o trabajada por un hombre en día.

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Medidas Mediterráneas Antiguas:

En el segundo milenio a.c, se establecieron centros urbanos en Anatolia y el Egeo, y en torno al año 500 a.c. existía comercio entre China y Atenas.

Dada la importancia del comercio en toda la región mediterránea, no sorprende que se desarrollara un amplio grupo de estándares comerciales por la región y, en el primer milenio a.C, los griegos antiguos usaban un sistema de pesas y medidas que debía mucho a los sistemas de Mesopotamia y Egipto.

Las posteriores unidades de medición romanas se basaron en gran medida en las de los griegos, y el sistema romano se extendió por gran parte de la Europa continental.

Unidades de longitud de la antigua Grecia Los griegos usaron como medida básica de longitud la anchura de un dedo (daktylos) con 4 dedos en una palma (palaiste), 12 en un palmo (spithame), 16 en un pie (pous) y 24 en un codo (pechua).

El daktylos medía algo más de 3/4 de pulgada (19,275 mm), y el codo griego algo más de 18 pulgadas (unos 460 mm.) de largo (aunque las diferencias regionales de su definición causaron cierta variación en la longitud de estas unidades).

Los múltiplos de estas unidades eran orguia, 6 pies, stadion, 600 pies (nombre adoptado del edificio donde se corrió esta distancia en los Juegos Olímpicos), y millos, 5.000 pies.

Medidas mercantiles Hacia el año 400 a.C, la plaza del mercado de Atenas era un centro de comercio, desde donde el sistema griego de pesas y medidas se extendió por todo el Mediterráneo.

Los griegos tenían unidades separadas de volumen para líquidos y áridos (que veremos más adelante en los sistemas imperial y de EE UU) y los estándares de medición en el mercado estaban muy controlados.

Los griegos también tenían un sistema de pesas basado en la unidad del dracma (1/4-1/6 onza, 4,5-6 gramos). El sistema monetario se basaba en la misma unidad en plata.

Antigua Roma: Los romanos estuvieron muy influidos por el sistema griego y adoptaron muchas de las unidades, aunque las definiciones no siempre eran iguales. Por ejemplo, el digitus en la raíz del sistema romano era ligeramente menor que el daktylos griego y, por tanto, el pie romano (pes), ligeramente menor que el griego.

El pes también es algo menor que el pie inglés (11,65 pulgadas o 296 mm). Igual que el pous griego, el pie romano se dividía en 16 partes (4 palmas de 4 dedos cada una), pero al inicio de la Edad Media, en Gran Bretaña, el pie se dividió en 12 unciae, que significa «doceavos». La «pulgada» y la «onza» inglesas derivan de la palabra uncía en latín, y encontraremos la libra de 12 onzas un poco más tarde.

Un codo romano medía 16 palmas (4 pies romanos), la distancia de la cadera de un hombre a la punta del brazo contrario levantado. Igual que el posterior ell medieval inglés, era una forma práctica de medir ropa y cuerdas.

Los romanos también usaban úgradus (paso simple) y el passus (paso doble). Se basaban en el paso de un hombre al caminar (los tómanos caminaban mucho); el gradus medía 21/2 pies y el passus, 5 pies. La milla romana era mille passuum o «mil pasos dobles», que equivale a 5.000 pies. También usaban unidades comopertica (10 pies) y actus (120 pies).

Otras unidades: Las unidades antiguas de superficie derivaban de las unidades de longitud; un pie cuadrado era un pes quadratus; una percha cuadrada, un scripulum, y un surco cuadrado, un actus quadratus.

Las unidades para líejuidos variaban entre una cucharada y la dosis y la amphora quadratus (1 pie cúbico de volumen) y el culleus(20 pies cúbicos de volumen). Las medidas para áridos se basaban en el volumen de 12 pies cúbicos —elquadrantal, equivalente a un bushel.

Las unidades de peso iban de challus, menor de 3/l-000 onzas (unos 70 mg), hasta scrupulum y drachma, y deuncia basta libra. Muchas de estas unidades se encontrarían después en Europa, traídas por las diferentes culturas por la expansión del Imperio romano. Por ejemplo, la abreviatura Ib deriva de la libra romana.

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PRIMERAS BALANZAS

Pertenecientes a los períodos anteriores a la dominación romana de Europa, han llegado hasta nosotros muy pocas balanzas, aunque se cree que sus inicios pueden fecharse hacia el 5000 a. de C.

primeras balanzas

Las primeras pruebas de su existencia proceden de pesas de piedra o cobre que se han hallado en excavaciones arqueológicas. Estas pesas, que frecuentemente tienen forma de animales o pájaros, empezaron a manejarse en Mesopotamia y Egipto poco tiempo después del 3000 a. de C, y sus valores eran múltiplos de una unidad común, el peso de un grano de trigo.

Este solo hecho hace suponer que, incluso antes de que se utilizaran pesas de piedra y metal, el mismo trigo fuera empleado como medida de peso, lo cual, a su vez, implica que las primitivas balanzas debieron de evolucionar para medir pequeñas cantidades de materiales preciosos, tales como el oro y la plata.

Las primitivas ilustraciones de balanzas, de alrededor del 2000 a. de C, fundamentan esta teoría debido a que, invariablemente, muestran balanzas que se empleaban para pesar materiales preciosos.

Las primitivas balanzas eran de construcción simple.

No eran mucho más que un trozo de madera alargada que podía oscilar apoyado en su parte central y que en cada extremo sostenía un cuenco suspendido de ellos mediante unas cuerdas.

Las primitivas ilustraciones proporcionan muy pocos detalles sobre su construcción. Por ejemplo, en la Creta minoica del 2000 a. de C. la balanza se utilizaba como una palabra-signo que significaba «peso» o «pesar» y el mismo símbolo estaba trazado con un número mínimo de líneas apresuradas.

La precisión de una balanza depende en gran manera de la naturaleza de sus pivotes, pero no hay pruebas directas de la precisión de estos antiguos instrumentos. Así y todo, si un grano de trigo constituía la unidad básica de peso, es de suponer que se había alcanzado un alto grado de precisión.

Por esta época, las condiciones políticas del Oriente Medio eran tales que cada ciudad-estado había desarrollado su propio sistema de pesas.

Esta era la causa de que las denominaciones de pesas superiores al grano de trigo variaran enormemente de un sitio a otro.

Por ejemplo, el shekel de los babilonios, o sido de los griegos y romanos, podía ser calculado en cualquier sitio entre 100 y 200 granos, según las reglas locales; así, un mercader que viajara por el Mediterráneo oriental debía llevar consigo las pesas apropiadas para cada puerto de su escala.

Diversas series de pesas se descubrieron recientemente en un barco mercante que había naufragado en aquellos tiempos frente a las costas meridionales de Turquía. La gente que se dedicaba a este tipo de comercio tenía que saber efectuar complicados cálculos aritméticos mentales para hacer la conversión de un sistema de pesas a otro.

LAS BALANZAS ANTIGUAS

Fuente Consultada:
La Fuente del Saber
La Medida de Todas Las Cosas – Ian Whitelaw

Medidas Antiguas de longitud, superficie y volumen (301)

Medidas Antiguas de longitud, superficie y volumen Medidas Inglesas

Los números que empleamos comúnmente son denominados arábigos, pues aunque originarios de la India, fueron introducidos en Europa por los árabes. Los números romanos también son empleados actualmente en algunos monumentos, en las esferas de relojes y en la numeración de los capítulos de muchos libros.

historia-medidas

COMO MULTIPLICABAN Y DIVlDlAN LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

Los antiguos egipcios sumaban y restaban como nosotros, usando por supuesto sus propios números. En cambio, para multiplicar y dividir utilizaban un proceso de duplicación. Supongamos que querían multiplicar 40 x 13.

Comenzaban duplicando y reduplicando así el multiplicando:No es necesario volver a duplicar, puesto que entonces la cifra de la columna de la izquierda sería 16, que es mayor que el multiplicador. Los egipcios tomaban entonces las cifras de la columna de la izquierda que sumadas dan 13 y sumaban las cifras correspondientes de la columna de la derecha para obtener el producto:

Los pasos para dividir 520 por 13 son los siguientes:

Paso:1Paso:2Paso:3
1-401-401-13
2-804-1602-26
3-1308-3204-52
4-32013-520*8-104*
16-208
*32-416*
40-520

MANERAS DE CALCULAR:
EL ABACO CHINO

El ábaco permite efectuar cálculos moviendo las cuentas de sus alambres. Cada cuenta posee un valor determinado. Las de la primera hilera de la derecha que se encuentran debajo del travesaño valen 1, y las de arriba, 5. Las cuentas de la segunda hilera vertical equivalen respectivamente a 10 y 50, las de la tercera 100 y 500, y así sucesivamente.

historia-medidas

CALCULO CON NÚMEROS
El cálculo con números es ahora mucho más común que el cálculo con un ábaco. Hace quinientos años se llamaba a este tipo de cálculo “cálculo con la pluma”, para diferenciarlo del cálculo hecho con un ábaco o con otros medios.

suma occidental moderna

 

historia-medidasMÁQUINAS DE CALCULAR
Existen actualmente máquinas que suman, restan, multiplican y dividen muy rápidamente. Algunas son bastante simples, otras muy complicadas. Las computadoras electrónicas pueden resolver en pocas horas un problema que exigiría muchos años de cálculo a una persona que quisiera resolverlo con lápiz y papel.

Maneras de Contar


historia-medidasCON LOS DEDOS

Sin duda, los dedos fueron el primer medio que utilizó él hombre para contar. La palabra “dígito”, que proviene del latín digitus,dedo, significa número de una sola cifra.

historia-medidas

MUESCAS EN UN PALO
Esta medio se utilizó para señalar y contar los dias a medida que pasaban.

historia-medidas

CON PIEDRAS O GUIJARROS
En la antigüedad, las piedras o guijarros eran utilizadas para contar. Por eso, nuestra palabra “cálculo” proviene del latín caculus, que significa guijarro.

historia-medidas

NUDOS EN UNA CUERDA
Este método fue empleado por los Incas para contar las gavillas de trigo que se cosechaban.

historia-medidas

CON PALITOS o VARILLAS
Los palitos o varitas fueron utilizados antiguamente en China como recursos para contar.

historia-medidas

HACIENDO MARCAS
Este método es utilizado todavía en algunas partes para hacer listas y verificarlas.

Fuente Consultada: La Fuente del Sabe

La Matematica en el Siglo XX Problemas Sin Resolver

Matemática en el siglo XX – Problemas Sin Resolver – Conjeturas Poincare

MENTES BRILLANTES DEL SIGLO XXI

Matematica en el siglo XX

Matematica en el siglo XXConjeturas PoincareConjeturas Poincare
Sungha
Jung
Liu
Wei
Akrit
Jaswal
Marilyn vos
Savant
Grigory
Perelman

DESAFÍOS MATEMÁTICOS ACTUALES

Aunque ya nos encontramos en eL siglo XXI es bastante temerario hacer un balance de Hitos Matemáticos del siglo pasado. En primer lugar porque la perspectiva es aún escasa y, en segundo lugar y más importante, porque las propias características de la Matemática del siglo XX, marcadas por un desarrollo sin precedentes y una amplitud de temas extraordinaria, hace que sea muy difícil por no decir imposible la catalogación de Los hitos fundamentales de la ciencia matemática. Esto se debe a diversas causas.

En primer lugar, porque la producción matemática del siglo XX ha superado (en cuanto a extensión y posiblemente en cuanto a calidad) a la producción en toda la historia anterior. Por citar algunos datos: en La década de Los 90 se han publicado una media de más de 50.000 trabajos anuales de investigación en Matemática en las revistas especializadas del todo el mundo.

Junto a la cantidad de producción, la segunda causa es, sin duda, la diversidad de campos que elLa abarca: a lo largo del siglo XX han surgido y se han desarrollado áreas completamente nuevas, y los resultados matemáticos han impregnado prácticamente todas las parcelas de nuestra vida cotidiana. Como resultado, el desarrollo tecnológico y científico del siglo XX no ha tenido parangón en la historia de la humanidad.

Conviene no perder de vista esta perspectiva: la Matemática es la base, los rieles sobre los que caminan las ciencias y la tecnología; sin un desarrollo matemático no puede haber un desarrollo científico parejo y la historia está llena de ejemplos que muestran como sólo cuando la maquinaria matemática ha desarrollado los conceptos y técnicas adecuadas se han podido dar nuevas teorías y grandes pasos científicos.

Citemos tres ejemplos típicos del siglo XX: la Teoría de La Relatividad de Einstein, imposible sin el desarrollo de la Geometría diferencial moderna, los estudios sobre computabitidad que de la mano de Von Neumann condujeron a la creación de las computadoras, y los trabajos de Shannon sobre la Teoría Matemática de la Comunicación de los años 1948 y 50 que sentaron las bases de la Teoría de Códigos y por consiguiente de la moderna transmisión de datos.

Entre los campos que son un producto específico del siglo XX mencionaremos simplemente cuatro ejemplos que por Lo tanto no pretenden ser, ni mucho menos exhaustivos de los avances de la Matemática. En primer lugar la Topología, es decir el estudio de las formas de las variedades, introducido por Poincaré (foto) a comienzos de siglo y que ha experimentado un desarrollo espectacular a lo largo del siglo de la mano de nombres como Serre, Milnor, Smale o Thurston.

En segundo lugar, el manejo del azar, La probabilidad y el análisis estocástico son otra de las grandes creaciones del siglo pasado. Si bien es cierto que ya existían estudios sobre la probabilidad desde la época de Fermat Pascal e incluso antes, pero es en el siglo XX cuando a partir de la axiomatización del modelo probabilístico por Kolmogorov, y más tarde de la herramienta fundamental del análisis estocástico: la integral estocástica, por Kiyositó cuando la disciplina toma vuelo hasta construirse en una de Las áreas más activas en la actualidad. Piénsese que prácticamente todos los fenómenos encierran una componente aleatoria, por lo que el análisis estocástico es imprescindible en ellos.

En tercer lugar el estudio de los sistemas dinámicos y en particular de tos fenómenos no lineales ha sido también una de las áreas de desarrollo espectacular en el siglo XX: en las ecuaciones que regulan la evolución un proceso concreto se observa que a menudo aparecen términos no lineales. Un ejemplo importantísimo son las ecuaciones de Navier-Stokes que regulan la dinámica de fluidos.

La existencia de estos términos no lineales conduce a comportamientos caóticos que hoy sabemos que aparecen con muchísima frecuencia, por lo que el estudio de la estabilidad de las soluciones de un sistema dinámico es muy importante. Uno de los resultados más llamativos del siglo es el llamado teorema KAM (KoLmogorov, Arnold y Moser) de los años 60 relativo a la estabilidad de las órbitas del problema de Los n cuerpos (por ejemplo el sistema solar) y que nos aporta cierta tranquilidad acerca de que nuestro planeta continuará en una órbita parecida (pero nunca igual) a la que ha venido teniendo desde su origen.

Y por último no podemos olvidar los estudios sobre lógica, computabilidad y complejidad que impulsados por nombres como Turing, Gódel, Von Neumann, etc. han conducido a la creación de la computadora, el invento del siglo XX que está transformando radicalmente nuestra sociedad.

Algunos de los problemas famosos que se resolvieron en el siglo XX

Además del famoso teorema de Fermat que se demostró en 1994, (ver biografía de Fermat) otro problema que dio que hablar el de los cuatro colores.

El Teorema de los cuatro colores

«En un plano o en una esfera no se necesitan mas de cuatro colores para colorear un mapa de manera que dos regiones vecinas, es decir, que compartan una frontera y no únicamente un punto , no queden coloreadas del mismo color»

Los orígenes de este problema son muy antiguos. Los cartógrafos renacentistas sabían ya que les bastaban cuatro colores para iluminar sus mapas de manera que dos países vecinos quedaran iluminados de distintos color, logrando así que sus mapas fueran claros y fáciles de entender. Sin embargo, hasta el siglo XIX, a nadie se había ocurrido que este hecho tuviera que ver con Matemática mucho menos que se podía o debía demostrar.

Parece ser que el llamado problema de tos cuatro colores convirtió formalmente en un problema matemático cuando en 1 un estudiante inglés, Francis Guthrie, a quien te gustaba dibujar y colorear mapas, se dio cuenta de que siempre podía iluminar correctamente los mapas sin usar más de cuatro colores. Intuyendo esto podía ser demostrado, se lo contó a su hermano Frederick quien había estudiado con un prestigioso matemático inglés de la época llamado De Margan. De Margan no supo solucionar el problema pero le pareció suficientemente interesante como para enviarte carta a otro prestigioso matemático inglés, Hamilton, quien decidió no hacerle caso al problema, hecho que nunca sabremos sí sucedió porque no pudo resolverlo o porque te pareció intrascendente.

Durante muchos años, matemáticos y no matemáticos, expertos y novatos intentaron resolver el problema de los cuatro colores, problema de Los cuatro colores se hizo tan famoso en el medio matemático, que en 1878 el matemático inglés Cayley lo propuso oficialmente a la Sociedad Matemática de Londres (London Mathemathical Society), una de las sociedades de matemáticos más importantes del mundo en esa época, como un problema a resolver.

Varios matemáticos dieron demostraciones que resultaron tener errores, pero lo que sí se logró con el paso de Los años y el trabajo de tanta gente, fue demostrar dos cosas fundamentales:

• Tres colores son insuficientes para colorear cualquier mapa, es decir, existen mapas que no pueden colorearse de ningún modo usando únicamente tres colores.

• Con cinco colores se puede colorear cualquier mapa correctamente.

De manera que aunque no se había probado nada respecto a los cuatro colores por lo menos ya se sabía que con tres faltaba y con cinco sobraba, así el número cuatro era el candidato ideal… había entonces que probarlo o refutarlo.

Finalmente en 1976 (124 años después de que se había propuesto el problema!) dos matemáticos de la Universidad de Illinois en Estados Unidos, Kenneth Appel y Wolfgang Haken, usando una computadora Cray de segunda generación, analizaron 1900 posibles arreglos de regiones en el plano, o sea, analizaron 1900 tipos distintos de mapas. La computadora tardó 1.200 horas en correr un programa que tenía miles de líneas de largo, y para todos los mapas encontró una coloración en la que a lo más se usaban cuatro colores. ¡El problema había sido resuelto!

¿De verdad?

Muchos matemáticos aceptaron esto como una prueba irrefutable, pero muchos otros argumentaron que eso no era una demostración matemática, la máquina había comprobado que una gran cantidad de mapas podían colorearse usando a lo más cuatro colores, ¿pero que tal sí existía un mapa, que la computadora no hubiera contemplado, que no podía colorearse de esa forma?

La discusión continuó por veinte años, hasta que en 1996, los matemáticos Neit Robertson, Daniel Sanders, Paul Seymour y Robín Thomas, de la Escuela de Matemáticas del Instituto Tecnológico de Georgia, en Estados Unidos, publicaron una demostración, aparentemente correcta, del teorema de tos cuatro colores. Y así acaba la historia, pues hasta ahora nadie la ha refutado.

Problema del empaquetamiento de Kepler

En 1998 Thomas Hales resolvió el problema de empaquetamiento de Kepler cuyo origen se remonta también a comienzos del siglo XVII. Hales ha demostrado que el empaquetamiento más denso posible de esferas iguales es La disposición cúbica centrada, es decir en capas rectangulares donde cada capa se desplaza para colocar tas esferas sobre los intersticios dejados por la capa inferior, del modo, que nuestros tenderos colocan Las pilas de naranjas cada día en el mercado.

Como hemos dicho, ya Kepler se ocupó del problema en 1611, calculando La densidad de este modelo de empaquetamiento (aproximadamente 0,7404) y Gauss demostró que era el mejor modo posible con estructura regular (es decir con los centros de las esferas formando una estructura regular), pero quedaba pendiente demostrar que es también el mejor de todos Los posibles, aunque sean triangulares.

La demostración de Hales usa de modo esencial la computadora para la comprobación de un determinado número de casos, al igual que ocurrió unos años antes en 1976 con la demostración del Teorema de los Cuatro Colores por K. Appel y W. Haken. Esto evidencia también una de las características fundamentales de la Matemática del siglo XX: La irrupción de Las computadoras está abriendo nuevas posibilidades para el desarrollo de la Matemática, modifica cando incluso la misma forma de demostración de tos teoremas.

Problemas Pendientes de la Matemática

El 20 de mayo de 2000 un mecenas ofrece 7 millones de dólares por resolver los siete enigmas matemáticos del siglo. La lista recoge los problemas cruciales para el desarrollo futuro de las ciencias exactas.

Exactamente cien años después de que el científico alemán David Hilbert definiera los 23 grandes problemas que la Matemática del siglo XIX había sido incapaz de resolver, el empresario norteamericano Landon Clay ha ofrecido un millón de dólares a quienes solventen cada uno de los siete enigmas fundamentales que, según su equipo de asesores, han derrotado a La Matemática del siglo XX. De los 23 retos de Hilbert, 20 han sido resueltos o abordados satisfactoriamente, y dos ya no se consideran cruciales. El otro vuelve a aparecer en la nueva lista.

El empresario Clay es el fundador del Instituto de Matemáticas Clay, un centro con sede en Cambridge (Massachusetts) dedicado a los estudios avanzados en ciencias exactas. Su panel de asesores incluye a Andrew Wiles, el matemático de la Universidad de Princeton que logró en 1995 demostrar el escurridizo teorema de Fermat, un enigma que había atraído durante 350 años a los matemáticos de todo el mundo. Los otros asesores son Alain Connes, del Collége de France, Edward Witten, del California lnstitute of Technology, y Arthur Jaffe, de Harvard. Clay sabe muy bien dónde mete su dinero.

El empresario lanzó su oferta en París, en los actos organizados por el Collége de France para celebrar el centenario de la lista propuesta por Hilbert en 1900, que ha marcado buena parte de la investigación matemática del siglo XX. Los siete enigmas, según los expertos que tos han seleccionado, conducirán, una vez resueltos, a enormes avances en los campos del cifrado de datos (encriptado) y las ciencias aeroespaciales. También abrirán a la Matemática áreas inexploradas.

Los siete enigmas representan los grandes problemas no resueltos de la Matemática del siglo XX, dijo Wiles en París. Esperamos que ofrecer un premio por ellos inspire y estimule a las futuras generaciones de matemáticos. En efecto, ganar 1 millón de dólares por resolver un problema puede ser una buena fuente de inspiración. El Premio Nobel está dotado actualmente con menos dinero. Jaffe añadió: No hay límite de tiempo. La dificultad es de tal magnitud que ningún asesor de Clay espera que surja un ganador en un plazo breve. Algunos expertos independientes dudan incluso de que el instituto de CLay tenga que deshacerse de sus millones alguna vez.

Lo que sigue es una exposición informal de Los enigmas. Los especialistas pueden consultar sus formalizaciones en la página web del Instituto de Matemáticas Clay http:\\www.cLaymath.org

1. El problema P contra NP. El matemático Stephen Cook, que formuló este problema en 1971, lo explica con el siguiente ejemplo., Es sábado por la noche y llega usted a una fiesta abarrotada de gente. La anfítriona Le dice: Creo que conoces a Rosa, aquella chica de la esquina que lleva un vestido rojo. A usted Le bastará una fracción de segundo para verificar si la anfitriona está en lo cierto o no. Pero si en vez de eso La anfitriona le hubiera dicho mira por ahí a ver si., conoces a alguien, usted puede tardar tres horas en hallar La respuesta. Por mentira que parezca, esta cuestión supone un problema, enorme para los lógicos y para Los científicos de la computación. La explicación de Las siglas P y NP no ayuda mucho: se refieren a los’ tiempos polinómico y polinómico no determinista.

2. La hipótesis de Riemann. Los números primos (1, 2, 3, 5, 7,11…) no parecen seguir ningún patrón regular, pero el matemático alemán Georg Riemann propuso en el siglo XIX que su frecuencia guarda una estrecha relación con eL comportamiento de una función matemática (llamada zeta). Las predicciones de Riemann se halla confirmado para muchos casos, pero todavía se precisa una demostración general. Este es el único de los siete problemas de Clay que ya estaba presente en la Lista de Hilbert.

3. La teoría de Yang-Milis. Hace casi 50 años, los físicos Yang y Mills descubrieron ciertas relaciones entre la Geometría y las ecuaciones de la física de partículas que luego resultaron de gran utilidad para unificar tres de Las interacciones fundamentales de La materia en una sola teoría. A pesar de ello, nadie ha demostrado que las ecuaciones de Yang-Mills tengan soluciones compatibles con la mecánica cuántica.

4. Las ecuaciones de Navier-Stokes. Describen ciertos comportamientos de los fluidos, como las turbulencias provocadas por un avión a reacción o las ondas que forma una barca en el agua. Pero, insólitamente, nadie sabe cómo resolver estas ecuaciones.

5. La conjeturo de Birch y Swinnerton-Dyer. Uno de los problemas de Hilbert planteaba si existe algún método para saber si las ecuaciones deL tipo xn +yn= zn   tienen soluciones que sean números enteros. Yu Matiyasevich demostró en 1970 que no hay ningún método general. Sin embargo, los matemáticos que dan nombre a esta conjetura propusieron algunos métodos parciales que están por demostrar.

6. La conjetura de Hodge. Los matemáticos han aprendido a investigar las formas de los objetos complicados a base de descomponerlos en multitud de bloques geométricos simples. Estos modelos son muy prácticos, pero hacen trampas al añadir algunos bloques que no tienen ninguna interpretación geométrica.

7. La conjeturo de Poincaré. Las conclusiones que alcanzó Poincaré, el rival francés de Hilbert, sobre tas esferas en el espacio de tres dimensiones han resultado imposibles de trasladar al espacio de cuatro dimensiones. Los matemáticos llevan cien años intentándolo y no se rinden.

Jules Henri Poincaré (Nacio, Francia, 29 de abril de 1854 – † París, 17 de julio de 1912), generalmente conocido como Henri Poincaré, fue un prestigioso matemático, científico teórico y filósofo de la ciencia. Poincaré es descrito a menudo como el último «universalista» (luego de Gauss) capaz de entender y contribuir en todos los ámbitos de la disciplina matemática. En 1894 descubrió el grupo fundamental de un espacio topológico.

En el campo de la mecánica elaboró diversos trabajos sobre las teorías de la luz y las ondas electromagnéticas, y desarrolló, junto a Albert Einstein y H. Lorentz, la Teoría de la Relatividad restringida (también conocida como Relatividad especial). La conjetura de Poincaré es uno de los problemas recientemente resueltos más desafiantes de la topología algebraica, y fue el primero en considerar la posibilidad de caos en un sistema determinista, en su trabajo sobre órbitas planetarias. Este trabajo tuvo poco interés hasta que comenzó el estudio moderno de la dinámica caótica en 1963.

En 1889 fue premiado por sus trabajos sobre el problema de los tres cuerpos. Algunos de sus trabajos más importantes incluyen los tres volúmenes de Los nuevos métodos de la mecánica celeste (Les méthodes nouvelles de la mécanique céleste), publicados entre 1892 y 1899, y Lecciones de mecánica celeste, (Léçons de mécanique céleste, 1905). También escribió numerosas obras de epistemología, propedéutica, metodología y divulgación científica que alcanzaron una gran popularidad, como Ciencia e hipótesis (1901), Ciencia y método (1908) y El valor de la ciencia (1904). (Wikipedia)

Fuente Consultada: Los Matemáticos Que hicieron Historia – Alejandro Venturini

Maquina de Alan Turing La Maquina Enigma Segunda Guerra Mundial

Máquina de Alan Turing  – La Máquina Enigma

En tiempo de guerra, las matemáticas para descifrar mensajes secreto son más importantes que la teoría de juegos. Durante la Segunda Guerra Mundial los Aliados se dieron cuenta de que, en teoría, la lógica matemática se podía utilizar la lógica matemática para descifrar los mensajes alemanes si los cálculos involucrados eran llevados a cabo lo suficientemente rápido.

El reto era encontrar una manera de automatizar las matemáticas, de tal forma que una máquina pudiera ejecutar los cálculos. La persona que mas contribuyó a este trabajo de desciframiento fue el inglés Alan Turing.(foto izquierda)Maquina de Alan Turing La Maquina Enigma Segunda Guerra Mundial

 En 1938 Turing regresó a Cambridge después de una breve temporada en la Universidad de Princeton. Había sida testigo de primera de la confusión generada por los teoremas de indecidibilidad de Gödel y se había comprometido en la tarea de recoger lo que quedaba del sueño de Hilbert. En particular, quería saber si había una manera de definir cuáles preguntas son decidibles y cuáles no, y trató de desarrollar una manera metódica de contestar esta pregunta.

En esa época las maquinas calculadoras eran en términos prácticos, primitivas e inútiles a la hora de hacer matemáticas serias, así que Turing basó sus ideas en el concepto de una máquina imaginaria capaz de realizar cómputos por toda la eternidad, era todo lo que él necesitaba para explorar sus preguntas abstractas de lógica. Lo que Turing no sabía era que sin mecanización imaginaria de preguntas hipotéticas habría de conducir a un importante avance en la manera de ejecutar cálculos reales en máquinas reales.

A pesar del estallido de la guerra, Turing continuó su investigación como miembro del King’s College hasta el 4 de septiembre de 1940, cuando su tranquila vida como profesor en Cambridge llegó abruptamente a su fin había sido requerido por la Escuela Gubernamental de Codificación y Descodificación, cuya tarea era descifrar los mensajes secretos del enemigo.

Antes de la guerra, los alemanes habían dedicado un esfuerzo considerable a desarrollar un sistema superior de codificación, y este era un asunto de enorme importancia para la Inteligencia británica, que en el pasado había podido descifrar con relativa facilidad las comunicaciones del enemigo. El texto oficial del gobierno británico sobre la guerra, La Inteligencia británica en la Segunda Guerra Mundial, describe la situación en la década de los treinta:

Hacia 1937 pudo establecerse que, a diferencia de sus contrapartes japoneses e italianos, el Ejército alemán, la Marina y probablemente la Fuerza Aérea, junto con otras organizaciones del Estado como los ferrocarriles y la SS, estaban usando en todas sus comunicaciones, excepto en las tácticas diferentes versiones del mismo sistema de codificación Tal era la Máquina Enigma que había salido al mercado en la décadas de los veinte pero que los alemanes habían mejorado mediante modificaciones progresivas. En 1937 la Escuela gubernamental de Codificación y descodificación penetró en el modelo menos modificado y seguro de esta máquina, modelo que utilizaban los alemanes, los italianos y las fuerzas nacionalistas españolas. Pero aparte de esto, Enigma se resistía al ataque, y todo parecía indicar que continuaría haciéndolo

La máquina Enigma consistía de un teclado conectado a una unidad de codificación. La unidad de codificación contenía tres rotores separados cuyas posiciones determinaban como sería codificada cada letra del teclado. Lo que hacía que el código Enigma fuera tan difícil de romper era la enorme cantidad de maneras en que la máquina se podía configurar.

Primero, los tres rotores de la máquina se podían escoger de un grupo de cinco, y podían ser cambiados e intercambiados para confundir a los descifradores.

Segundo, cada rotor podía ser ubicado en una de veintiséis diferentes. Esto quiere decir que la máquina se podía configurar en más de un millón de maneras.

Además de las conmutaciones que permitían los rotores, las conexiones eléctricas de la parte posterior de la máquina podían ser cambiadas manualmente dando lugar a más 150 millones de millones de millones de posibles configuraciones.

Para aumentar la seguridad aún más, la orientación de los tres rotores cambiaba continuamente, así que cada vez que se transmitía una letra la configuración de la máquina, y por lo tanto la codificación, cambiaban para la siguiente letra.

De tal forma, teclear ‘DODO” podría generar el mensaje “FGTB”: la “D” y la  “O” se envían dos veces, pero son codificadas de manera distinta cada vez. Las máquinas Enigma fueron entregadas al Ejército, a  la Marina y a la Fuerza Aérea alemanas, y se operaban incluso en los ferrocarriles y otros departamentos del gobierno. 

Como sucedía con todos los sistemas de código que se utilizaban durante este período, una debilidad del Enigma era  que el receptor tenía que conocer la configuración establecida por el emisor. Para conservar la seguridad las configuraciones del Enigma tenían que ser alteradas todos los días. Una de las maneras que tenían los emisores para cambiar las configuraciones con frecuencia y mantener a los receptores informados era la publicación de las configuraciones diarias en un libro de códigos secreto.

El riesgo de este método era que los británicos podrían capturar un submarino alemán y conseguir el libro de códigos con las configuraciones diarias para el próximo mes. El método alternativo, y el que se adoptó durante la mayor parte de la guerra, consistía en transmitir las con figuraciones diarias como preámbulo al mensaje presente, pero codificadas según las configuraciones del día anterior. 

Cuando la guerra comenzó la Escuela Británica de Codificación estaba dominada por lingüistas y estudiosos de las lenguas clásicas. El Ministerio de Relaciones Exteriores pronto se dio cuenta de que los teóricos de los números tenían una mayor probabilidad de encontrar la clave para romper los códigos alemanes y, para comenzar, nueve de los mas brillantes teóricos de los números británicos fueron reunidos en la nueva sede de la escuela en Bletchley Park, una mansión victoriana en Bletchley, condado de Buckingham— shire. Turing tuvo que abandonar sus máquinas hipotéticas con cinta infinita y tiempo de procesamiento ilimitado para enfrentarse a un problema práctico Con recursos finitos y un límite de tiempo muy real.

La criptografía es una batalla intelectual entre el diseñador del código y el descifrador. El reto trata el diseñador del código es mezclar y enredar un mensaje de salida hasta el punto en que no pueda ser descifrado en caso de que el enemigo lo intercepte. Sin embargo, la cantidad de manipulación matemática posible se ve limitada por la necesidad de despachar los mensajes de manera rápida y eficiente.

La fortaleza del código Enigma alemán era que el mensaje cifrado era sometido a varios niveles de codificación a una velocidad muy alta. El reto para el descifrador era tornar un mensaje interceptado y romper el código antes de que el contenido del mensaje dejara de ser relevante. Un mensaje alemán que daba la orden de destruir un barco británico tenía que ser descifrado antes de que el barco fuera hundido.

Turing lideraba un equipo de matemáticos que intentaba construir una réplica de la máquina Enigma. Turing incorporo sus ideas abstractas de antes de la guerra en estos dispositivos, que en teoría podían verificar metódicamente todas las posibles configuraciones de la máquina Enigma hasta romper el código. Las máquinas británicas, con mas de dos metros de altura e igual anchura, empleaban relees electromecánicos para verificar todas las potenciales configuraciones del Enigma. El tictac permanente de los relees hizo que se les apodara bombas.

A pesar de su velocidad, era imposible vira las bombas verificar los 150 millones de millones de millones de posibles configuraciones de Enigma dentro de un tiempo razonable, así que el equipo de Turing tenía que encontrar maneras de reducir en forma significativa el numero de permutaciones extrayendo la información que pudieran de los mensajes enviados.

Uno de los mayores avances logrados por los británicos fue darse cuenta de que la máquina Enigma no podía codificar una letra como ella misma, es decir, si el emisor tecleaba “R” la máquina potencialmente podía enviar cualquier letra dependiendo de sus configuraciones, excepto ‘R”. Este hecho aparentemente inocuo era todo lo que se necesitaba para reducir drásticamente el tiempo de desciframiento de un mensaje. Los alemanes respondieron limitando la longitud de todos los mensajes que enviaban. Inevitablemente, todos los mensajes contienen pistas para el equipo de descifradores, y entre más largo el mensaje, mayor la cantidad de pistas. Limitando todos los mensajes a un máximo de 250 letras, los alemanes esperaban compensar la renuencia de la máquina Enigma a codificar una letra corno ella misma.

Con el fin de romper códigos, Turing con frecuencia trataba de adivinar palabras claves en los mensajes. Si acertaba se aceleraba enormemente el proceso de descifrar el resto del código. Por ejemplo, si los descifradores sospechaban que un mensaje contenía un informe sobre el clima, un tipo

el mensaje contenía palabras como “niebla” y velocidad del viento”. Si estaban en lo correcto podían descifrar rápidamente ese mensaje, y por con siguiente deducir las configuraciones del Enigma para ese día. Durante el resto del día podían descifrar con facilidad otros mensajes más valiosos.

Cuando no acertaban con palabras acerca del estado del tiempo, los británicos trataban de ponerse en la posición de los operadores alemanes del Enigma con el fin de adivinar otras palabras claves. Un operador descuidado podría dirigirse al receptor por su primer nombre, o ría haber desarrollado formas peculiares de expresión que fueran conocidas por los descifradores. Se dice que cuando todo lo demás fallaba y el tráfico alemán estaba fluyendo sin ser interceptado, la Escuela Británica de Codificación le pedía a la Fuerza Aérea británica (RAF) que bombardeara un puerto alemán en particular.

Inmediatamente el capitán de puertos alemán enviaba un mensaje cifrado que era interceptado por los británicos. Los descifradores estaban casi seguros de que el mensaje contendría palabras COmo “mina”, “evitar” y “mapa”. Roto este mensaje, Turing tenía las configuraciones Enigma para ese día, y el resto del tráfico alemán podía ser descifrado rápidamente.

El primero de febrero de 1942 los alemanes le agregaron una cuarta rueda a las máquinas Enigma que se empleaban para enviar mensajes particularmente delicados. Este fue el momento de mayor intensidad que alcanzó la codificación durante la guerra, pero finalmente el equipo de Türing respondió aumentando la eficiencia de las bombas.

Gracias a la Escuela de Codificación, los Aliados sabían más acerca de su enemigo de lo que los alemanes jamás sospecharon. El impacto de los submarinos alemanes en el Atlántico se redujo enormemente, y los británicos recibían advertencia anticipada de los ataques de la Fuerza Aérea alemana. Los descifradores también interceptaron y decodificaron la posición exacta de los buques de suministro alemanes permitiendo que destructores británicos fueran enviado a hundirlos.

Las fuerzas aliadas tenían que tener cuidado permanentemente que sus acciones evasivas y sus asombrosos ataques no delataran su capacidad de desciframiento de las comunicaciones alemanas. Si los alemanes llegaran a sospechar que Enigma había sido descifrado aumentarían el nivel de codificación, y los británicos se encontrarían de nuevo donde comenzaron. Hubo, por lo tanto, ocasiones en que la Escuela de Codificación informó a los Aliados de un ataque inminente y estos optaron por no tomar medidas extremas. Hay incluso rumores de que Churchill sabía que Coventry sería blanco de un ataque devastador, y sin embargo decidió no tornar precauciones especiales, para evitar que los alemanes sospecharan algo. Stuart Milner-Barry, quien trabajó con Turing, niega el rumor, y afirma que el mensaje relevante respecto a Coventry Solo fue descifrado cuando ya era muy tarde.

El uso restringido de la información descifrada funciono perfectamente. Aun cuando los británicos utilizaban las comunicaciones interceptadas para ocasionar grandes perdidas, los alemanes no sospechaban que el código Enigma ha

que era absolutamente imposible romper sus códigos. Culpaban de las pérdidas excepcionales al servicio secreto británico infiltrado en sus filas.

Debido a la naturaleza secreta del trabajo llevado a cabo en Bletchley por Turing y su equipo, su contribución inmensa al esfuerzo de la guerra no pudo ser reconocida públicamente, ni siquiera muchos años después de la guerra. Solía decirse que la Primera Guerra Mundial fue la guerra de los químicos y la Segunda Guerra Mundial la de los físicos. de hecho, de acuerdo con la información revelada en las últimas décadas, quizás sea verdad que la Segunda Guerra Mundial fue también la guerra de los matemáticos, y que en el caso de una tercera guerra su contribución sería aún más importante.

A lo largo de toda su carrera como descifrador, Turing nunca perdió de vista sus objetivos matemáticos. Las máquinas hipotéticas habían sido reemplazadas por máquinas reales, pero las preguntas esotéricas seguían vigentes. Cerca del final de la guerra Turing ayudó a construir el Colossus, una máquina totalmente electrónica compuesta de 1.500 válvulas que eran mucho más rápidas que los relés electromecánicos empleados en las bombas. Colossus era un computador en el sentido moderno de la palabra, y su velocidad adicional y sofisticación hicieron que Turing lo considerara un cerebro primitivo: tenía memoria, podía procesar información y los estados dentro del cornputador se asemejaban a estados mentales. Turing había transformado su máquina imaginaria en el primer computador real.

Cuando la guerra termino Turing continuo construyendo maquinas cada Vez mas complejas como el Motor de Cómputo Automático. En 1948 se trasladó a la Universidad de Manchester y construyó el primer computador con un programa almacenado electrónicamente. Turing le había dado a Gran Bretaña los computadores más avanzados del mundo, como no viviría lo suficiente para ver sus cálculos más sorprendentes En los años que siguieron a la guerra Turing estuvo bajo vigilancia de la Inteligencia británica, que sabía que él era un homosexual practicante. Les preocupaba que el hombre que sabía más que nadie acerca de los códigos de seguridad británicos estuviera expuesto al chantaje, y decidieron seguir cada uno de sus movimientos. Turing se había acostumbrado en buena medida a estar constantemente vigilado, pero en 1952 fue arrestado por violar las leyes británicas de homosexualidad. Esta humillación le hizo la vida intolerable. Andrew Hodges, el biógrafo de Turing, describe los acontecimientos que condujeron a su muerte:

La muerte de Alan Turing fue un duro golpe para quienes lo enuncian. . . Era claro que era una persona infeliz, tensa, que estaba connsultando a un siquiatra y que había sufrido un golpe que habría acabado a mucha gente. Pero el juicio había ocurrido hacía dos años, el tratamiento con hormonas había terminado hacía un año y él parecía que había superado todo. La investigación judicial del 10 de junio de 1951 estableció que su muerte fue por suicidio. Lo encontraron cuicuidadosamente recostado en su cama. Había espuma alrededor de su boca y el patólogo que hizo la autopsia identificó fácilmente la causa de la muerte como envenenamiento con cianuro. En la casa había un frasco de cianuro de potasio y también el frasco de solución de cianuro. Al lado de su cama había media manzana con varios mordiscos. La manzana no fue analizada, así que nunca se estableció completamente que, como parece obvio, había sido sumergida en el cianuro.

El legado de Turing fue una máquina que podía realizar en cuestión de horas un cálculo enorme que una persona tardaría demasiado tiempo en completar. Los computadores de hoy pueden ejecutar en un segundo más cálculos de los que ejecutó Fermat en toda su carrera. Los matemáticos que todavía estaban luchando con el último teorema de Fermat comenzaron a utilizar computadores para abordar el problema, con base en una versión computarizada del método que Kummer usó en el siglo XIX

Después de haber descubierto un error en el trabajo de Cauchy y Lamé, Kummer mostró que lo que faltaba para probar el último teorema de Fermat era resolver los casos en que u es igual a un primo irregular (para valores de n hasta cien los únicos primos regulares son 37, 59 y 67). Al mismo tiempo Kummer, señaló que, en teoría, todos los primeros irregulares podían ser despachados individualmente; el único problema era que cada uno requeriría una cantidad enorme de cálculos. Para demostrar esta afirmación Kummer y su colega Dimitri Mirimanoff dedicaron varias semanas a los cálculos necesarios para despachar los tres primos irregulares menores que cien. Sin embargo, ni ellos ni otros matemáticos estaban preparados para empezar a trabajar Con la siguiente tanda de primos irregulares, los comprendidos entre cien y mil. Unas décadas después los problemas de los cálculos inmensos comenzaron a desaparecer.

Con la llegada del Computador los casos complejos del último teorema de Fermat podían ser despachados velozmente, y después de la Segunda Guerra Mundial equipos de ingenieros de sistemas y matemáticos demostraron el Último Teorema de Fermat para todos los valores de hasta quinientos, después hasta mil y después hasta diez mil. En la década de los ochenta Samuel S. Wagstaff de la Universidad de Illinois elevó el límite hasta veinticinco mil, y más recientemente los matemáticos han podido afirmar que el último teorema de Fermat es verdadero para todos los valores de n hasta cuatro millones.

Aunque los inexpertos sentían que la tecnología moderna finalmente estaba derrotando al último teorema, la comunidad matemática sabía que su éxito era puramente cosmético. Aun si los supercomputadores gastaran décadas demostrando un caso tras otro, nunca podrían demostrar todos los valores de u, hasta infinito, Y por lo tanto nunca podrían decir que demostraron el teorema en su totalidad. Aun si el teorema se demostrara hasta mil millones, no hay ninguna razón para que sea cierto para el caso mil millones uno. Si el teorema se demostrara para un billón, no hay ninguna razón para que sea cierto extra el caso un billón uno, y así add infinitum. El infinito es inalcanzable mediante la sola fuerza bruta del procesamiento de números computarizado.

En su libro The Picturegoers, David Lodge da una hermosa descripción de la eternidad que se aplica también al concepto paralelo de infinito: Píénsese en una bola de hierro del tamaño del mundo y en una mosca que se posa sobre ella una vez cada millón de años. Cuando la bola de hierro se haya gastado completamente por causa de la fricción, la eternidad ni siquiera habrá comenzado.” Todo los computadores podían ofrecer era evidencia en favor del último teorema de Fermat. Al observador casual la evidencia podrá parecerle abrumadora, pero ninguna cantidad de evidencia es suficiente como para satisfacer a los matemáticos, una comunidad de escépticos que no aceptan nada diferente a la demostración absoluta. Extrapolar una teoría para cubrir una infinidad de números a partir de la evidencia de unos pocos números es una apuesta riesgosa (e inaceptable)….

Los Constructores de Catedrales en la Edad Media Masoneria

Los Constructores de Catedrales en la Edad Media

Ochenta catedrales, varios centenares de iglesias imponentes y millares de pequeños santuarios locales: tal es el balance de lo realizado por los constructores que trabajaron en las canterías de la Edad Media entre los s.XI y XIV.   El templo cristiano era el núcleo espiritual y social de la ciudad. En él se rezaba, se enseñaba y se santificaban las fiestas. La edificación de una catedral tradujo la voluntad de reunir a los cristianos, al mismo tiempo que la devoción, y también cierta ansia de prestigio.

Catedral Gotica, Construccion

Así, la construcción estaba reservada a especialistas altamente cualificados, reunidos en cofradías cuyas tradiciones iniciáticas y técnicas se remontaban el Antiguo Oriente. La existencia de las canterías y el nacimiento del «blanco manto de las catedrales», que se extendió sobre todo el Occidente, fueron el fruto de una estrecha asociación entre los obispos, los canónigos y los maestros de obra.

En los tajos reinaba una rigurosa jerarquía, que iba desde el arquitecto al peón.

Este último no formaba parte de la comunidad de los constructores propiamente dicha, que no comprendía más que oficios enseñados por maestros: talladores de piedra, escultores, diseñadores, carpinteros y vidrieros. En las logias construidas a pie de obra aprendían el arte y compartían la comida.

¿Por qué sabemos cómo eran los talleres? Multitud de miniaturas, grabados y esculturas representan a los artesanos entregados al trabajo. Algunos documentos les fueron, además, consagrados especialmente, como el admirable cuaderno de croquis del maestro de obra Villard de Honnecourt, en el que se revelan los principios del arte del trazado, así como los medios técnicos utilizados, tales como los aparatos de elevación y las máquinas hidráulicas.

Finalmente, algunas cofradías, como la de los compañeros del Tour de France, continuarán construyendo posteriormente según las reglas de armonía que se practicaban en la Edad Media.

Única industria medieval , la construcción constituyó un factor el desarrollo económico En efecto, estimuló la extracción de materias primas, corno la piedra, y favoreció las invenciones técnicas, como la carretilla, imaginada por los obreros de las catedrales para transportar los materiales Los trabajos duraban varias decenas de años y a veces se veían interrumpidos por la muerte del obispo o por la del arquitecto, lo que explica las visibles disparidades de concepción. También por la falta de crédito. En este ultimo caso, resultaba preciso limosnear, inventar milagros presuntamente ocurridos el] el lugar elegido, o exponer las reliquias de un santo, a fin de conseguir las sontas necesarias para terminar el edilicio.  Las cargas pesadas eran izadas a la parte alta del edificio con ayuda de una cuerda que se enrollaba alrededor de una rueda. Dos hombres caminaban en el interior de esta última para accionarla

¿Quién podía participar en la obra? Los constructores eran hombres libres, y acogían en sus cofradías a individuos procedentes de todas las clases sociales. Los miembros del clero y de la nobleza desempeñaron un importante papel en la financiación, e incluso en la dirección, de los trabajos.

También un individuo de condición modesta podía, después de haber pasado por los estadios de peón y de aprendiz, acceder a las más altas responsabilidades. Hay que desechar la leyenda de un trabajo benéfico realizado con entusiasmo por los creyentes. En sus talleres cerrados con empalizadas y de acceso prohibido a los profanos, los maestros sólo admitían a profesionales.

¿Qué era una logia? Cada oficio tenía su logia, que reagrupaba a todos los artesanos, y cada logia tenía su reglamento, que todos debían respetar. Los miembros de la logia quedaban bajo la responsabilidad del maestro de obras, del arquitecto y de un capítulo que controlaba y dirigía en ausencia del maestro.

Estaban obligados a cumplir toda una serie de normas de conducta: asistir a misa, confesar, pagar una cantidad fija para la ayuda mutua, no dedicarse al juego, no vivir en concubinato, etc… En el seno de la logia se comunicaban entre sí los renombrados secretos.

Tenían los constructores algún secreto? Más bien habría que hablar de secretos, tanto técnicos como iniciáticos. El plano de una catedral era una combinación de figuras sencillas (círculos, cuadrados, triángulos) anotadas con indicaciones codificadas. El conjunto constituía un lenguaje geométrico legible solamente para los iniciados, quienes podían levantar el edificio a partir de una representación plana. Un reglamento de los talladores de piedra del s. XV prohíbe comunicar a cualquiera que no forme parte del oficio «cómo deducir el alzado del plano».

El conocimiento de los materiales, la ciencia de las proporciones armónicas y las leyes de cada oficio, se conservaron también celosamente en secreto. Con tal finalidad, se limitaba estrictamente el ingreso de aprendices en las logias. Además, ritos iniciáticos, también mantenidos en secreto, debían permitir transformarse al individuo para que fuese capaz de construir su propio templo interior, al tiempo que participaba en la edificación de la catedral. (ver abajo el video)

¿Cuáles eran sus relaciones con la Iglesia? Los constructores formaban parte de una comunidad cristiana influida por corrientes religiosas muy diversas. De hecho, se consideraban a sí mismos como herederos de tradiciones llamadas «paganas», a través de las cuales recibían la influencia de mitos antiguos y de procedimientos de construcción transmitidos por sus colegas del Antiguo Oriente.

Sin embargo, frente a la jerarquía eclesiástica, los constructores no se presentaban en modo alguno como librepensadores, aunque tampoco renegaban de su independencia de espíritu. Trabajando para mayor gloria de Dios, edificaron las catedrales con el apoyo espiritual y material del clero, alguno de cuyos miembros formaba parte también de sus cofradías.

Pero los escultores, por ejemplo, conservaron siempre una libertad real en la elección de los temas, sacando su inspiración tanto de la Biblia como de escritos considerados apócrifos, o del rico repertorio simbólico de la Antigüedad.

La fabricación de las campanas, por vaciado de bronce entre los moldes hechos de una mezcla de yeso y arcilla, se realizaba en último lugar.
Los carillones se izaban hasta la torre, y se instalaban sobre un armazón de madera. Cuando la catedral estaba terminada, y acompañado por los canónigos, el obispo encabezaba una procesión a través de la ciudad y celebraba una misa solemne ante toda la población de la diócesis.

¿Qué perseguían? En los talleres no se practicaba el arte por el arte, y tampoco se buscaban solamente satisfacciones estéticas. Conforme a las directrices aplicadas por las escuelas ‘monásticas, como la de Císter, los arquitectos intentaban manifestar los principios de la armonía universal a través de una geometría rigurosa. Los escultores, por su parte, pretendían difundir la historia del mundo y la del hombre, a quien además enseñaban a venerar el trabajo cotidiano y a orientar su destino hacia Dios.

¿Eran sindicatos las cofradías? En modo alguno. Es preciso distinguir muy bien, en la Edad Media, las cofradías, que se encargaban de la iniciación simbólica y de la iniciación profesional a la vez, de las corporaciones o asociaciones obreras.

Los constructores tenían su propia jerarquía, sus propias normas, y permanecían muy alejados del poder político. Su vocación no era militante. El objetivo de cada uno de los miembros de la cofradía era realizar una obra maestra, en la que se manifestara tanto su capacidad técnica como su realización humana.

LA MASONERÍA

Fuente Consultada: Gran Atlas de Historia Universal

Explicacion de La Última Cena de Leonardo Descripcion de la Obra

Explicación de «La Última Cena» de Leonardo Da Vinci
Descripción de la Obra

«La Última de Cena», en resumen podemos decir: precisión en las expresiones, tensión en los movimientos. Este fresco, pintado para el refectorio del antiguo convento dominico en Milán, representa el momento en que Jesús, rodeado de los doce Apóstoles, revela que será traicionado por uno de ellos. La imagen muestra el drama que se desata: estupor, cólera e incomprensión pueden leerse en sus rostros, tan humanamente representados. En contraste, Cristo, centro de atención de sus compañeros y también foco central de las líneas de fuga del fresco, aparece resignado a su divino sacrificio. Los experimentos técnicos llevados a cabo por Leonardo fueron aquí nefastos. Ya en vida del artista la obra comenzó a deteriorarse rápidamente debido a una deficiente preparación del muro. Su restauración reciente ha permitido recuperar colores inéditos y expresiones hasta entonces ocultas en la sombra.

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Hombre de VitrubioLos CátarosLos GnósticosLa Última Cena

LA ULTIMA CENA: Para muchos estudiosos e historiadores de arte, La última cena de Leonardo está considerada la mejor obra pictórica del mundo. En El Código Da Vinci, Brown destaca algunas posibles características simbólicas del cuadro cuando, en la casa de Leigh Teabing, le dan a conocer a Sophie la idea de que Leonardo cifró un gran secreto en su obra maestra. La última cena es un fresco pintado en una pared del refectorio de Santa Maria delle Grazie, en Milán, Italia.

Incluso en la época de Leonardo, esta fue considerada su obra mejor y más famosa. El mural fue realizado entre 1495 y 1497, pero en tan solo veinte años comenzó a deteriorarse, según cuentan documentos de entonces. Mide unos cuatro por ocho metros y está pintado sobre una gruesa capa de temple al huevo sobre yeso seco.

Debajo de la capa principal de pintura subyace un esquemático bosquejo compositivo, esbozado en un color rojizo, de una manera que anticipa su habitual uso de cartones como herramienta preparatoria.

Se cree que la obra fue probablemente un encargo de Ludovico Sforza, duque de Milán —en cuya corte encontraría la fama Leonardo—, y no de los monjes de Santa Maria delle Grazie. El motivo del cuadro es el momento en el que Jesús acaba de anunciar que uno de sus discípulos lo traicionará. Sabemos esto por el trabajo de Pacioli, que afirma tal cosa en el tercer capítulo de su libro De divina proportione.

ultima cena de leonardo Da Vinci

Este mismo anuncio y las diferentes reacciones de los apóstoles en tomo a la mesa es el instante que Leonardo elige congelar en el tiempo. Para captar las expresiones más verosímiles, Leonardo estudió las poses, las expresiones faciales y las fisionomías de muchos de sus contemporáneos, que después incorporó al cuadro.

Las identidades de cada uno de los apóstoles es un tema muy discutido, pero, según las inscripciones que hay en una reproducción de la obra que se guarda en Lugano, son, de izquierda a derecha: Bartolomé, Santiago el Menor, Andrés, Judas, Pedro, Juan, Tomás, Santiago el Mayor, Felipe, Mateo, Judas Tadeo y Simón el Cananeo. Muchos historiadores del arte creen que la composición puede considerarse una interpretación iconográfica de la Eucaristía, dado que Jesús está señalando con las dos manos al pan y al vino que hay sobre la mesa.

Otros dicen que solo está reflejado el anuncio de la traición. Sin embargo, en lo que sí coinciden la mayoría de los historiadores del arte es en que la mejor posición para ver la obra es a unos cuatro metros sobre el nivel del suelo y entre unos siete y nueve metros de distancia. Algunos afirman que la composición y su sistema de perspectiva están basados en un canon musical de la proporción, aunque es algo que se ha rebatido recientemente.

La última cena es única entre todas las obras que reflejan esta escena: en ella los apóstoles muestran un sorprendente despliegue de emociones y reacciones ante la noticia de que uno de ellos traicionará a Jesús. Ninguna otra representación pictórica de La última cena se acerca ni de lejos a este tipo de detalle y composición. ¿Y qué hay de los misterios supuestamente cifrados en esta obra maestra?

En su libro La revelación templaria, Clive Prince y Lynn Picknett afirman que hay varios elementos en la estructura de la obra que requieren más estudio y que revelan un simbolismo codificado.

Por ejemplo, creen que la figura a la derecha de Jesús (izquierda según se mira), no es en realidad Juan, sino una figura femenina. En contraste con Jesús, viste un ropaje colorido y se inclina en la dirección opuesta a la figura central de aquel, con lo que el espacio entre ellos forma una «V» y sus cuerpos, una «M». En segundo lugar, cercana a la figura de Pedro, parece haber una mano que sujeta un cuchillo y que no pertenece a cuerpo alguno. Prince y Picknett afirman que esta mano no puede corresponderle a ninguna otra figura del cuadro.

En tercer lugar, justo a la izquierda de Jesús (a la derecha según miramos nosotros), Tomás se enfrenta a él con el gesto de un dedo alzado o, como lo llaman los autores, con el «gesto de Juan». Y, finalmente, se dice que Judas Tadeo que da la espalda a Jesús es, en realidad, un autorretrato de Leonardo. Veamos punto por punto.

Si nos fijamos detenidamente en la obra, podemos ver que el personaje a la derecha de Jesús (izquierda según se mira) tiene efectivamente rasgos femeninos o afeminados. Prince y Picknett incluso dicen que los pliegues de la túnica de la figura revelan el contorno de pechos femeninos.

Sin duda, Leonardo no era reacio a otorgarle atributos y rasgos femeninos a varias de las figuras masculinas que pintó. Por ejemplo, al estudiar de cerca su famoso cuadro de Juan el Bautista vemos que el personaje tiene un conjunto de rasgos casi hermafroditas y una piel pálida sin vello.

¿Y qué hay del hecho de que en La última cena Jesús y la figura de Juan o la figura femenina parezcan reclinarse en direcciones opuestas y, por tanto, formar una «V» en el espacio entre ellos y una «M» con la línea de sus cuerpos? Prince y Picknett alegan que esta inusual alineación de las figuras, unida a los rasgos femeninos de «Juan», muestra que esta figura representa, en realidad, a la misma María Magdalena, dado que la «V» es el símbolo de la Divinidad Femenina y la «M» corresponde a Marta y a Magdalena.

Lo que está claro es que, esté uno de acuerdo o no con esta hipótesis, se trata de una interpretación original y apasionante, y que hace falta trabajar más en esta parcela. Y ahora llegamos a la famosa mano sin cuerpo. ¿De quién es la mano que puede verse en el lado izquierdo de la mesa, cerca de la figura de Pedro? ¿Por qué está sujetando un puñal o un cuchillo de una forma tan amenazadora? Otra característica extraña es que la mano izquierda de Pedro parece estar cortando el cuello de la figura femenina con gesto conminatorio.

¿Qué estaba intentando decirnos aquí Leonardo sobre Pedro? Si miramos más de cerca, y vemos el cuadro parcelado en detalles, parece obvio que la mano y el cuchillo en cuestión pertenecen a Pedro, que tiene la mano derecha girada y apoyada sobre el costado, si bien de una forma un tanto extraña y antinatural.

En cuanto a su mano izquierda, que parece estar cortando el cuello de la figura de Juan (o de María Magdalena), otra interpretación posible es que Pedro sencillamente apoya la mano sobre su hombro. Parece que el debate continuará todavía algún tiempo.

Respecto a Tomás, situado justo a la izquierda de Jesús (a la derecha, según se mira), es cierto que tiene alzado el dedo índice de su mano izquierda de una forma aparentemente amenazadora. Este «gesto de Juan», tal como lo llaman Prince y Picknett, puede apreciarse en gran cantidad de obras de Leonardo y también de otros pintores de la época.

Está más allá del cometido de este libro entrar en la polémica de qué significa este gesto, pero, en resumen, se dice que representa una corriente subterránea de conocimiento y sabiduría, que tiene su sistema de creencia basado en la idea de que Juan el Bautista jugó un papel mucho más importante de lo que, por regla general, establecen las Escrituras. Para aquellos que estén interesados en una explicación completa recomiendo la lectura de La revelación templaria.

La figura de Judas Tadeo sí que parece guardar cierto parecido con Leonardo, como puede verse por el famoso autorretrato de este. En muchas de las obras de Da Vinci que implican a Jesús o a la Sagrada Familia, se da el tema recurrente de que al menos una figura da la espalda al motivo central, véase, por ejemplo, La adoración de los Magos. La recientemente terminada y muy controvertida restauración de La última cena ha revelado muchos rasgos nuevos y emocionantes de este increíble cuadro.

Realmente sí que parece haber mensajes escondidos y un olvidado simbolismo en esta y en muchas otras de las composiciones de Leonardo, aunque a qué se refieren es algo que no está claro y que ha dado lugar a mucha especulación y a muchas teorías. Sin embargo, hay que hacer mucho más en este campo en el futuro si queremos desentrañar siquiera remotamente la mente del maestro.

Leonardo Da Vinci

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

Los Gnosticos Los Rollos del Mar Muerto

Los Gnosticos-Los Rollos del Mar Muerto

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LOS GNÓSTICOS. La palabra «gnosticismo» se suele usar para referirse a la serie de creencias que prevalecieron durante el siglo u y a las cuales atacó la Iglesia cristiana primitiva.

El término deriva de la palabra griega gnosis, que significa «conocimiento», y la idea de que ellos poseyeron un conocimiento secreto sobrevuela varias sectas gnósticas. Hasta el siglo XX, la mayor parte de la información concerniente a las sectas gnósticas o sus líderes provino de los escritores cristianos que las denunciaban, lo que arroja muchas dudas sobre la validez de estas fuentes.

Cuando en 1945 fueron descubiertos algunos antiguos textos gnósticos en Egipto, fue la primera vez que se pudieron ver documentos importantes de primera mano de estas antiguas creencias.

Estos documentos fueron conocidos como los textos de Nag Hammadi, llamados así por el pueblo cerca del cual fueron encontrados.El más famoso es el Evangelio de Tomás. Los textos de Nag Hammadi fueron escritos originalmente en griego en el siglo I o en el u, y posteriormente se tradujeron al copto entre los siglos III y IV.

rollos del mar muerto y los gnosticos

En El Código Da Vinci, los Evangelios Gnósticos son mencionados en el contexto de las acciones del emperador romano Constantino el Grande, quien supuestamente seleccionó las versiones «aprobadas» de los Evangelios que finalmente se convirtieron en la Biblia tal y como hoy la conocemos.

Este proceso fue producto del Concilio de Nicea, reunido en el año 325, durante el cual se fijaron las doctrinas de la Iglesia católica. Una vez que se establecieron los principios fundamentales de la Iglesia, aquellos que sostenían creencias alternativas fueron condenados como herejes.

Los orígenes del gnosticismo son debatidos por los eruditos, cuyas opiniones varían según sean sus raíces paganas con elementos de platonismo o, por el contrario, se deriven del judaísmo.

La creencia fundamental del gnosticismo es que hay un buen Dios verdadero, pero que este mundo y sus asuntos fueron creados por un Dios maléfico menor, llamado el Demiurgo. Se alude al Dios verdadero como el primer Eón, y de 61 derivan DICCIONARIO DEL. CÓDIGO DA VINCI 79 treinta pares de otros distintos Eones, en una secuencia de importancia cada vez menor.

Todos los Eones combinados componen el concepto del Dios completo, conocido como Pleroma. Curiosamente, el último par de Eones son Cristo y Sofía. Sophie Neveu es el personaje de El Código Da Vinci que va descubriendo la información según va investigando el asesinato de su abuelo; en otras palabras, ella va adquiriendo gnosis.

Cuando Cristo es enviado a la Tierra como el humano Jesús, su propósito es dar a la humanidad la gnosis para que puedan escapar del imperfecto mundo material y retornar al Pleroma. En consecuencia, hay tres tipos de seres humanos: los hílicos, que están sujetos a los dictados de la materia maligna y no pueden ser salvados; los psíquicos, que pueden ser parcialmente salvados ya que tienen alma, y los pneumáticos, que pueden volver al Pleroma si adquieren gnosis.

Dos de los más notables gnósticos son Basílides y Valentin, quienes atrajeron muchos seguidores en el siglo V. Basílides, oriundo de Alejandría, Egipto, activo entre los años 120 y 145, escribió Exegética y afirmó poseer una secreta tradición heredada de San Pedro y San Matías. Valentin se educó en Alejandría y luego enseñó en Roma desde el año 135.

Se cree que fue el autor del Evangelio de la Verdad gnóstico, uno de los textos del Nag Hammadi. Además de los discípulos de Basílides y Valentin, ha habido muchas otras sectas gnósticas. En la tradición persa, estaba el maniqueísmo, ahora extinto, y el mazdeísmo, que sobrevive en zonas aisladas de Irán e Irak.

En Europa, los bogomilos se extendieron por el área que hoy es Bulgaria entre los siglos x y XIII, pero probablemente la secta gnóstica más famosa fue la de los cátaros, también conocidos como albigenses.

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

Los Cataros y los Gnosticos Rollos del Mar Muerto

Los Cataros y los Gnosticos

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LOS CATAROS: En El Código Da Vinci se menciona repetidamente el hecho de que, en el pasado, la Iglesia cristiana sofocó y aplastó violentamente las llamadas sectas y movimientos heréticos. Una de esas sectas, la de los cátaros, jugó un papel fundamental y crucial en las teorías contenidas en El enigma sagrado, el libro que se utilizó como base para la historia contenida en El Código Da Vinci.

Los cátaros formaban una secta cristiana, también conocida como albigenses, que gozó de popularidad durante los siglos XII y XIII en la región francesa del Languedoc y en el norte de Italia. Eran una ramificación de otra secta herética anterior, llamados bogomilos o bogomiles de los Balcanes, existente desde mediados del siglo x. En 1179, en el Tercer Concilio Laterano, el Papa denunció públicamente a la iglesia cátara. El nombre «cátaro» se cree que proviene de la palabra griega katharó, que significa «puro» o «purificado», o de la voz alemana ketter, que significa «herético».

cataros y templarios
Aunque la Iglesia católica juzgaba herejes a los cátaros, estos se consideraban cristianos verdaderos y se referían a sí mismos como «cristianos» u «hombres buenos». El bastión principal de los cátaros estaba en el Languedoc, hoy una parte de Francia, pero, en aquel entonces, un rico Estado independiente.

La mayor parte de la nobleza del Languedoc era o bien cátara o simpatizante de la fe cátara. Como pacifistas que eran, no suponían una amenaza para los señores feudales, y su propósito de llevar una vida sencilla, pura y pacífica atrajo a muchos hacia su fe.

Desgraciadamente, los cátaros tuvieron problemas con la Iglesia católica porque se negaron a aceptar la autoridad del Papa; creían que la cruz era un símbolo maligno de la tortura y la muerte y no les gustaba el comercio de reliquias religiosas, negocio muy lucrativo para la Iglesia en aquellos tiempos. Esta incluso envió al Languedoc misioneros —incluido San Bernardo de Claraval (ver entrada sobre 43 tantos miles de personas estuvieron dispuestas a sacrificar sus vidas por sus creencias. En lugar del Juicio Final de las almas —un concepto que los cátaros no aceptaban – , creían que el mundo físico dejaría de existir cuando todas las almas fueran liberadas de él.

Además de en el dualismo, los cátaros creían en la salvación personal e, incluso, se animaba a la gente común a leer la Biblia, especialmente el Evangelio de San Juan del Nuevo Testamento, ya que las ideas expresadas en él influyeron en la formación de las creencias de los cátaros. El único texto cátaro sagrado que conocemos es el Libro de Juan, que es lo mismo que el Evangelio de San Juan, pero con el añadido de las revelaciones dualistas. La Iglesia cátara estaba organizada en diócesis con obispos, diáconos y perfecti. Los oficios religiosos eran informales y se hacían al aire libre, en cuevas o en casas.

En 1209 el papa Inocencio III convocó una cruzada contra los cátaros, que, conocida como la Cruzada Albigense en alusión a la ciudad cátara de Albi, fue especialmente sangrienta y cruel, y acabó con miles de vidas, tanto de cátaros como de cristianos. En ese momento, los cátaros empezaron a fortificar muchos castillos-fortaleza, tales como el de Montségur, en el sur de Francia, que había sido utilizado originalmente como un lugar de meditación.

Sin embargo, tras la cruzada, Montségur se convirtió en un refugio. En 1243 Montségur fue sitiado, aunque lo áspero y montañoso del terreno se lo puso difícil a los cruzados. Los cátaros, finalmente, se rindieron el 2 de marzo de 1244, tras un asedio de diez meses, durante el cual, se cuenta, muchos soldados se convirtieron y se unieron a las filas de los cátaros.

Entre las condiciones de la rendición, se les dio quince días para prepararse para su destino. La noche anterior a la que debían entregarse, cuatro cátaros escaparon por la ladera más escarpada de la montaña y se llevaron consigo el tesoro cátaro.

Nunca se ha sabido en qué consistía este tesoro, y ello ha sido objeto de debate en innumerables libros. Se ha especulado que el tesoro era el Santo Grial, la legendaria «cabeza hablante» de los Templarios, también conocida como Baphomet, importantes objetos rituales cátaros, escrituras sagradas, o bien, tal como sugieren Picknett y Prince en La revelación templaria, el tesoro podría haber consistido en los cuatro cátaros en sí mismos. El día de la rendición, los 205 cátaros que resistían dentro de Montségur fueron conducidos cantando colina abajo, donde fueron quemados en la hoguera en los campos del llano inferior.

La Cruzada Albigense continuó durante once años más, hasta 1255. Desde entonces en adelante, se dejó en manos de la Inquisición erradicar de la zona el catarismo, que todavía existía en pequeños focos en los Pirineos. La información de esta época proviene sobre todo del pequeño pueblo de Montaillou, de las declaraciones de los aldeanos interrogados por la Inquisición. Hacia 1320, la mayoría de los líderes cátaros habían sido quemados por herejes, y el catarismo jamás fue capaz de recuperarse.

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

El Enigma Sagrado y La Descendencia de Cristo Santo Grial

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EL ENIGMA SAGRADO: El best seller internacional en el que está basado gran  parte del trasfondo de El Código Da Vinci. Escrito por Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Licoln, y publicado por primera vez en 1982. El enigma sagrado está generalmente considerado la «biblia» del Priorato de Sión.

Aunque los investigadores actuales del Priorato de Sión siguen discutiendo acerca de la veracidad de la información histórica contenida en el libro, hay un acuerdo genérico de conjunto acerca de que ha sido particularmente responsable, Para bien o para mal, de darle rienda suelta a conceptos históricos y religiosos revolucionarios que nunca antes habían sido estudiados públicamente.

Es más, El enigma sagrado es el único libro en lengua inglesa dentro de la auténtica industria de libros sobre el Priorato de Sión que fue escrito por autores que han tenido de hecho acceso directo a un supuesto Gran Maestre de la propia sociedad secreta.

A pesar de la controversia, aporta una valiosísima introducción para los profanos en la materia al convulso desarrollo histórico en que se apoya la forma de pensar esotérica, gnóstica y caballeresca. Tras despertar nuestro interés con la historia de un misterioso tesoro hallado en Rennes-le-Cháteau, en el sur de Francia, Baigent, Leigh y Lincoln desarrollan su búsqueda a lo largo del libro para incluir un estudio romántico del catarismo, una primitiva versión herética del cristianismo, antes de pasar a ofrecernos la historia de los Caballeros Templarios.

Debido a que los archivos secretos del Priorato de Sión, los Dossiers Secrets, afirman que este era la fuerza oculta que alentó la formación de los Caballeros Templarios, una gran parte de El enigma sagrado hace hincapié en la versión del Gran Maestre Pierre Plantard sobre el desarrollo de la orden después de su escisión de los Templarios, con lo que compone un colorido relato de cómo reyes, científicos, intelectuales y artistas renombrados internacionalmente, incluidos Leonardo da Vinci, Isaac Newton, Victor Hugo, Claude Debussy y Jean Cocteau, guiaron discretamente el curso de la humanidad durante los pasados mil años.

Sin embargo, el aspecto más intrigante en el desentrañamiento de la historia del Priorato de Sión es la interacción personal de los autores con el enigmático Gran Maestre, Pierre Plantard, que los conduce a través de una búsqueda por toda Francia a través de oscuros documentos y localidades para verificar detalles mínimos, y a veces totalmente sin sentido, en un intento de confirmar si el Priorato de Sión es realmente verdadero o simplemente fruto de un ingenioso e intrincado engaño.

A medida que Baigent, Leigh y Lincoln van aprendiendo una infinidad de códigos históricos y esotéricos, la búsqueda se transforma en una multidimensional partida psicológica de ajedrez, que es exactamente el aspecto de la búsqueda que sigue enganchando con éxito hasta el día de hoy a cualquier investigador sobre el Priorato de Sión.

Finalmente, en un intento de sintetizar la sobrecarga de datos críptícos e históricos, Baigent, Leigh y Lincoln se embarcan en el alucinante salto cuántico que se encuentra en la raíz de la reputación de El enigma sagrado como un explosivo best seller polémico: la descendencia de Jesús y María Magdalena.

La semilla la hizo germinar Pierre Plantard durante su primera reunión con los autores. Durante ella, Plantard afirmó concluyentemente que el Priorato de Sión poseía el tesoro perdido del Templo de Jerusalén y que este sería devuelto a Israel cuando fuera el momento adecuado.

Sin embargo, hizo hincapié también en que el valor histórico, financiero e incluso político del tesoro era secundario, para recalcar que su verdadera trascendencia era «espiritual», y que parte de esta faceta espiritual del tesoro consistía en un secreto, cuya revelación podría causar un cambio social muy importante en el mundo occidental.

Solo con esta pequeña y tentadora pista en mano, unida a la propia obsesión personal de Plantard por las genealogías intrincadas y a su presunta descendencia personal de los reyes merovingios, Baigent, Leigh y Lincoln dedican la tercera sección final de El enigma sagrado a exponer su teoría de que el verdadero propósito secreto del Priorato de Sión era salvaguardar el sagrado linaje descendiente de los hijos de Jesús y María Magdalena.

Su proceso lógico es tan minucioso y convincente que la mayoría de los lectores asumen automáticamente que las cosas son realmente así, pero lo cierto es que Pierre Plantard nunca confirmó esta hipótesis, que fue enteramente desarrollada por los propios autores de El enigma sagrado como resultado de su intenso trabajo detectivesco.

La ironía de este acertijo se desvela en la secuela de su libro, El legado mesiánico, de Baigent, Leigh y Lincoln, en el cual el trío continúa el relato de la saga en curso de sus experiencias personales con el Priorato de Sión. El dilema de los autores se pone de relieve cuando esperan, con ansiedad, ver la reacción de Plantard a la versión francesa del original de El enigma sagrado, que le habían remitido como cortesía por sus comentarios.

La respuesta de Plantard a su teoría de la descendencia consanguínea fue decepcionantemente ambivalente: por un lado, afirmó sin comprometerse que no había pruebas fidedignas que probaran que el linaje merovingio descendía de Jesús, y, por otro, admitió que los merovingios sí que procedían de la estime real de David. Es más, los comentarios de Plantard sobre el papel de María Magdalena en la dinastía cosanguínea brillaban por su ausencia.

No obstante, a pesar de la reticencia de Plantard a refrendar positivamente la participación del Priorato de Sión en la teoría de la descendencia directa de Jesús y María Magdalena, la investigación de Baigent, Leigh y Lincoln resulta tan seductora que, en el curso de los pasados veinte años, El enigma sagrado ha inspirado un catálogo entero de libros, entre los que se incluye El Código Da Vinci mismo, que se han realizado para estudiar las historias alternativas de un interminable reguero de misterios esotéricos, sociedades secretas y órdenes caballerescas que indefectiblemente reclaman su propia descendencia del linaje cosanguíneo de Jesús y María Magdalena.

El propio Dan Brown le rinde un homenaje concreto a El enigma sagrado cuando el personaje de su novela Leigh Teabing, una amalgama de los nombres de Richard Leigh y Michael Baigent, cita específicamente el libro durante su explicación a Sophie, en el Cháteau Villette, sobre el Priorato de Sión:

«La verdad es que en la década de 1980 causó [el libro] cierto revuelo. Para mi gusto, sus autores incurrieron en sus análisis en algunas interpretaciones criticables de la fe, pero la premisa fundamental es sólida, y a su favor debo decir que lograron acercar al gran público la idea de la descendencia de Cristo».

Sin embargo, los investigadores experimentados sobre el Priorato de Sión saben que El enigma sagrado no es, en realidad, el primer libro que fusiona la historia de Plantard sobre el Priorato de Sión con la Divinidad Femenina y la línea de sangre de Jesús y María Magdalena. Ya dos años antes de que se publicara El enigma sagrado, la conocida astróloga Liz Greene sacó una novela sobre Nostradamus, titulada The Dreamer of the Vine, que entrelazaba los ahora conocidos elementos de la historia del Priorato de Sión con la biografía de Nostradamus. En retrospectiva, The Dreamer of the Vine párece ser una premonición sorprendentemente clarividente de los mismos elementos que causaron tanta controversia cuando El enigma sagrado salió a escena en 1982.

Pero cuando uno empieza a escarbar un poquito más hondo y descubre que Liz Green es en realidad la hermana de Richard Leigh y que era en aquel momento la novia de Michael Baigent, empieza a surgir un ingenioso patrón…

De modo que. ¿desarrollaron los autores de El enigma sagrado el concepto de la línea de sangre de Jesús y María Magdalena «por casualidad» durante el curso de sus conversaciones con Pierre Plantard, o fue este el propósito del libro desde el principio? Si es este último el caso, ¿tenían Baigent y Leigh conocimiento de alguna información confidencial callada durante mucho tiempo antes de que se pusieran las primeras palabras de El enigma sagrado sobre el papel? Y, si es así, ¿quién estaba realmente dirigiendo a quién… y estamos todavía bien encaminados?

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Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

Clases de Miembros del Opus Dei Origen y Fundación Escriva Balaguer

Clases de Miembros del Opus Dei – Fundador Escrivá Balaguer –

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EL OPUS DEI: Fundada en España por Josemaría Escrivá de Balaguer el 2 de octubre de 1928, el propósito declarado de esta organización católica es «propagar por toda la sociedad una conciencia profunda de la llamada universal a la santidad y al apostolado a través de la carrera profesional de cada uno, ejercida con libertad y responsabilidad personal» (tomado de Encyclopedia of Associations).

Escriva Balaguer, OPus DeiFormado por miembros laicos y sacerdotes, el Opus Dei, desde que existe, ha estado muchas veces en pleno centro de la polémica. Sus miembros laicos trabajan en el mundo seglar, pero siempre bajo estricta dirección espiritual, siguiendo lo que es conocido como el «plan de vida»: ejercicios espirituales diarios, lecturas y rezos íntimos, así como ciertas costumbres específicas del Opus Dei y, en algunos casos, lo que se suele llamar «mortificación corporal».

La expresión «Opus Dei» significa en latín «Obra de Dios». La organización se vanagloria de contar con más de 80.000 miembros en unos sesenta países de todo el mundo.

La sede central está en Roma y, en 1982, el papa Juan Pablo 11 eligió a la organización como prelatura personal, confiriéndole gran estatus y dando a entender su respaldo. Su fundador, Josemaría Escrivá, fue canonizado por este mismo Papa el 6 de octubre de 2002.

Escrivá publicó un libro, titulado Camino, en el que afirma: «Bendito sea el dolor. Amado sea el dolor. Santificado sea el dolor… Glorificado sea el dolor». Afirmaciones como esta refuerzan la idea de que la organización practica la mortificación corporal severa. Se ha dicho que el mismo Escrivá solía azotarse la espalda con tanto rigor que las paredes de su habitación estaban salpicadas de sangre.

El catolicismo tal y como lo practican los miembros del Opus Dei, aunque no diverge doctrinalmente de lo que podría ser calificado como catolicismo «estándar», supone sin duda una interpretación mucho más estricta de las Escrituras y los Evangelios en cuanto a la forma en que algunos de sus miembros llevan sus vidas.

Las diferentes clases de miembros del Opus Dei son muy particulares en su composición:

Numerarios: Son miembros que generalmente viven en casas del Opus Dei y llevan una vida de celibato. Ambos sexos están estrictamente segregados y los miembros dedican buena parte de sus salarios, si no la totalidad, al Opus Dei. Se exige a todos ellos la mortificación del. En el libro, se sobrentiende que Silas ha sido Numerario del Opus Dei.

Supernumerarios: Estos Numerarios menores generalmente viven mucho tiempo dentro de la comunidad: algunos se casan y tienen hijos, pero todos cumplen el mismo «plan de vida» impuesto a los Numerarios. Buena parte de los ingresos de los Supernumerarios es también dedicada al Opus Dei.

Sacerdotes Numerarios: Por lo general, se trata de miembros laicos de la Orden que han sido escogidos escrupulosamente por la jerarquía del Opus Dei para convertirse en sacerdotes. Muchos Sacerdotes Numerarios acaban ocupando altos puestos dentro del Opus Dei, y algunos incluso dentro del propio Vaticano.

Miembros Agregados: Muchos Miembros Agregados también se comprometen a llevar una vida de celibato, pero no viven dentro de las casas del Opus Dei.

Auxiliares Numerarios:Por lo común. se trata de mujeres que se responsabilizan del mantenimiento, cuidado y limpieza de las casas del Opus Dei. La mayoría llevan una vida de celibato.

Cooperantes: Aunque no se les considera miembros, los Cooperantes son seguidores del Opus Dei que aportan a la causa dinero o cualquier otro tipo de ayuda que les sea posible. Es la única clase que no tiene que ser obligatoriamente de fe católica.

Como se menciona en El Código Da Vinci, el Opus Dei tiene en efecto una reluciente nueva sede central en Nueva York, en el número 243 de Lexington Avenue, un edificio de diecisiete plantas que no tiene signo externo alguno de sus ocupantes. Dentro de él hay dos capillas, una biblioteca, salas de conferencias, viviendas y comedores.

El Annuario Pontificio señala unos tres mil miembros en Estados Unidos, con alrededor de sesenta residencias del Opus Dei repartidas por todo el territorio norteamericano. Como organización, el Opus Dei ha atraído mucha atención a causa de su evidente riqueza.

Muchas personas y familias acaudaladas son Cooperantes del Opus Dei, lo que significa que donan grandes sumas a la organización. Buena parte de ellos no son de confesión católica, pero ven en el Opus Dei una organización dispuesta a defender a la Iglesia y a hacer más fuerte al cristianismo frente a todos aquellos que se pudieran oponer a él.

Ampliar Sobre El Opus Dei

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

Linaje Sagrado de Cristo Priorato de Sión Jesus Descendencia

Linaje Sagrado de Cristo – Priorato de Sión

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EL SANTO GRIAL: El tema central y la verdadera cuestión de la novela de Dan Brown es la comprensión de lo que representa el Santo Grial. En las distintas versiones de la leyenda, el Santo Grial ha sido representado como una copa o un cáliz, una reliquia que contiene la sangre de Cristo. una bandeja de plata, un caldero de la abundancia, una piedra del cielo, un plato, un pez, una paloma, una espada, una lanza, un libro secreto, maná caído del cielo, una cabeza cortada, una luz blanca cegadora, una mesa y muchas cosas más.

Jesus imagenLa búsqueda no solo para comprender el Grial, sino también para encontrarlo nos ha acompañado durante más de mil años y está profundamente arraigada en la psique del hombre moderno.

El Grial ha sido presentado de muchas formas posibles desde los tiempos medievales en adelante, y su búsqueda ha ocupado la mente de muchos. Pero ¿qué sabemos de sus orígenes? La visión convencional del Grial es que es el cáliz que una vez contuvo la sangre de Cristo y que José de Arimatea se llevó a Gran Bretaña.

Se cree que José lo llevó a Glastonhury, en el sur de Inglaterra, y desde entonces su paradero ha estado envuelto en misterio. La leyenda cuenta que esta copa o Grial fue utilizada en la Última Cena y que se usó para recoger la sangre de Cristo en la Crucifixión, aunque las distintas historias mencionan a diferentes personajes que recogieron la sangre: unas dicen que fue José de Arimatea, otras que Nicodemo y algunas que fue María Magdalena. Las leyendas se sucedieron a lo largo de los siglos hasta alcanzar el culmen en la Edad Media.

Los primeros romances sobre el Grial se escribieron en los siglos XII y XIII, muchos de ellos entre 1190 y 1240, aun que la historia parece haber sido una tradición oral anterior. Estas fechas coinciden con el auge de los Caballeros Templarios en la Europa medieval. Los romances mismos estaban escritos fundamentalmente por monjes de las Ordenes cistercienses y benedictinas, y repasando muchas de las historias y romances se aprecia que tenían un tema basado claramente en los Templarios.

 Desde el principio, resulta evidente que no hay una única historia del Grial, o una típica. La mayoría de los romances sobre el Grial ni siquiera concuerdan. Una de las primeras historias conocidas sobre él es la que escribió Chrétien de Troyes, en su El cuento del Grial, escrito alrededor de 1190.

Es en este relato en el que se nos presenta por primera vez el personaje de. Percival, el caballero cándido y el bufón arquetípico de las historias del Grial. Al principio, durante una gran fiesta en el castillo del Rey Pescador, Percival ve lo que cree que es el Grial, junto con una espada partida y muchas otras visiones y acontecimientos raros.

El Rey Pescador es un extraño personaje que aparece en las leyendas artúricas y del Grial, pero cuya misteriosa figura no se comprende del todo. Parece ser que Chrétien murió antes de terminar su intrigante historia, y fue parcialmente completada posteriormente por otras manos en versiones llamadas Las continuaciones. Estas versiones añaden florituras y color a la historia original, e incorporan elementos que se convertirían en clásicos en los relatos posteriores.

Las otras dos historias del Grial, escritas en torno a 1200, son las obras de Robert de Boron Joseph d’Arimathie y El mago Merlín. Estas historias reciben un nuevo enfoque cristiano y, cuando forman parte de ellas los caballeros, se muestra la búsqueda como algo espiritual en lugar de como una historia de honor o en pos de la mano de la hermosa dama. Es aquí, en los primeros años del siglo XIII, cuando se establece una estrecha relación entre las historias de Robert de Boron y las leyendas artúricas que tenían éxito en aquel momento, con sir Gawain y sir Galahad como protagonistas de los relatos de la época.

También fue en este momento cuando se escribió la historia más conocida del mundo de habla inglesa: The Queste, protagonizada por sir Galahad, hijo del caballero Lanzarote, que es la base del brillante relato épico del siglo XV de sir Thomas Mallory La muerte de Arturo.

Esta obra, más que ninguna otra, es la responsable de la percepción que tenemos hoy en día no solo de las leyendas artúricas, sino también de los romances sobre el Grial. El libro de Mallory ha tenido un impacto tan grande sobre la mente del hombre durante los últimos quinientos años como cualquier otro que se quiera mencionar.

Alrededor de 1205, un poeta bávaro llamado Wolframvon Eschenbach compuso el poema Parzival. En él cuenta la búsqueda del héroe ya relatada por Chrétien de Troyes, con la diferencia de que en la obra de Wolfram, el Grial es una piedra. Sin embargo, no una piedra antigua cualquiera, sino una piedra luminosa caída del cielo. Es la primera vez que no se describe el Grial como una copa, como en otros romances. La piedra de Wolfram está custodiada por caballeros llama dos «Templeisen», vocablo obviamente referido a los Caba lleros Templarios.

En la historia de Wolfram, el joven Parzival se dirige en el curso de su búsqueda hacia el castillo del Grial, aquí llamado el Monte de la Salvación, cuando se encuentra por el camino con un sabio anciano llamado Trevrizent, con quien se queda durante quince días.

Resulta que el anciano es el tío de Parzival, que le cuenta que la historia del Grial provino de un sabio llamado Kyot de Provenza. Según varios estudiosos, Kyot era una personaje real, disfra zado de un tal Guiot de Provins, lo que le da a la historia cierta base de autenticidad. Trevrizent afirma que Kyot se topó con la historia del Grial en un libro escrito en un extraño len guaje pagano en Toledo, España. Este «lenguaje pagano» probablemente sería el árabe, utilizado en Toledo por los moros del norte de África.

Trevrizent continúa y le cuenta a Parzival que este libro lo escribió un hombre llamado Flegetanis, cuya madre era una judía del linaje de Salomón y cuyo padre era, al parecer, un astrólogo.

La historia de Parzival que cuenta Wolfram gira sobre la pureza y el buen juicio. Solo la pureza de corazón y mente puede conseguir el Grial, y solo Dios puede juzgar quién debería conseguirlo. En el relato, Parzival va finalmente al castillo del Grial, le hace al Rey Pescador la pregunta adecuada y. con ello, sana al rey moribundo. Parzival se con vierte entonces en el rey del Grial y el ciclo continúa.

 La idea de que el Grial es una metáfora de la línea de sangre de Cristo y de los orígenes de su linaje familiar es relativamente moderna, aunque muchos de los autores actúa les que tratan este tema nos asegurarían que esta verdad la conocían a lo largo de la historia unos pocos selectos artesa nos y hombres sabios que la codificaron en obras de arte y arquitectura a lo largo de los años. El concepto del Priorato de Sión y de sus Grandes Maestres es un ejemplo clásico de ello.

Las historias del uso original del Santo Grial —que sirve para recoger la sangre de Cristo en la Crucifixión— relacionan indudablemente la preciada sangre de Cristo con el Grial, y bien podría tratarse de una metáfora de la actual línea de sangre del Mesías cristiano. Entrelazada con esta teoría está la idea de que Cristo supuestamente se casó con María Magdalena antes de su muerte y de que ella le dio una hija. Por lo tanto, la línea familiar de Cristo continúa supuestamente hasta el día de hoy, y el Grial sería la «enredadera» a través de la cual la familia de Cristo se conecta con los merovingios de Francia.

La hipótesis es que María Magdalena viajó a Francia con la hija de ambos después de la Crucifixión y que el matrimonio mixto de un descendiente de Cristo con las tribus francas produjo a los reyes merovingios. Esta idea fue divulgada en primer lugar por los autores Michael Baigent, Henry Lincoln y Richard Leigh en su superventas El enigma sagrado, publicado por primera vez hace veinte años, pero que está disfrutando ahora de cierto renacimiento debido a la popularidad de El Código Da Vinci, que extrae gran parte de su trasfondo de esta obra.

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El Pentragrama o Estrella de Cinco Puntas Simbolo Priorato de Sion

El Pentragrama o Estrella de Cinco Puntas

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EL PENTAGRAMA: En El Código Da Vinci, cuando Jacques Sauninre es encontrado muerto en el Louvre, está colocado imitando la forma del dibujo de Leonardo, el Hombre de Vitruvio, que, a su vez, simula la forma de un pentagrama.

El pentagrama es fundamentalmente una estrella de cinco puntas. También conocido como pentáculo, viene a representar a ojos de muchos cristianos la magia negra, aun que sus orígenes fueron realmente los de un talismán o signo geométrico sagrado y pueden remontarse, al menos, hasta los antiguos griegos.

pentagrama del codigo da vinci

La palabra «pentagrama» proviene del griego clásico, y significa «cinco líneas», aunque el símbolo en sí mismo estuvo en uso mucho antes. La palabra griega puede provenir de la antigua Mesopotamia de alrededor del año 3000 a. de C., donde se dice que significaba «cuerpo celestial» o «estrella». En Egipto, el pentagrama de cinco puntas encerradas en un círculo representaba el duat o mundo de los muertos de la mitología y el simbolismo egipcios.

En la tradición cristiana, el pentagrama se usó en tiempos para representar las cinco heridas, o estigmas, de Cristo. Para los pitagóricos, los cinco puntos representaban los cinco elementos clásicos: fuego, tierra, aire, agua e idea o lo divino. Los pitagóricos también veían en el pentagrama la per fección matemática y comprendían, entre otras cosas, que esconde entre sus líneas la Sección Áurea del 1,618.

En los círculos de magia negra, o simbolismo satánico, el pentagrama se invierte, con el vértice superior hacia abajo, y de esta forma se podría decir que representa la cabeza de Baphomet, con las dos puntas ascendentes correspondiendo al par de cuernos. Su uso como símbolo satánico se trata casi seguro de una variante moderna, con ningún precedente auténtico ni uso asociado en tiempos antiguos. En la tradición hebrea se asociaba el pentagrama de cinco puntas con los cinco libros del Pentateuco, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, supuestamente escritos por Moisés.

Para muchos el Pentagrama es conocido como Estrella de Salomón y se usa en las tradiciones y rituales mágicos árabes , así como en los rituales judíos. La primera mención del pentagrama en idioma inglés aparece en el relato artúrico de 1380, en donde un personaje de la novela porta un escudo blasonado con el pentagrama.

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez