Presocráticos

Biografia de Heraclito de Efeso Filosofo

Biografia de Heraclito Filósofo Griego

El más profundo de los filósofos griegos presocráticos y el iniciador en cierto sentido de la metafísica nació en Efeso, de familia muy ilustre.

Pocos detalles se conocen sobre su vida, excepto que renunció a la posición nominal de basileus (rey) en las magistraturas de la ciudad. Sus aficiones le llamaban por caminos muv distintos a los de la vida política.

heraclito

Heráclito de Éfeso, ​​​ conocido también como El Oscuro de Éfeso, ​ fue un filósofo griego. Era natural de Éfeso, ciudad de Jonia, en la costa occidental del Asia Menor.

Prefería embeberse en la contemplación de la naturaleza para descifrar el enigma del ser de todas las cosas, es decir, el elemento fundamental que las constituía.

Este era el problema básico en el despertar filosófico de la Jonia, desde que Tales de Mileto había maravillado a todos con sus predicciones astronómicas y la afirmación de que en el agua cabía ver el elemento original y constitutivo del mundo.

Sin embargo, aun había otro problema que preocupaba más a Heráclito: el de la posibilidad del cambio, la relación entre el ser y el devenir.

Los filósofos eleáticos, Jenófanes y Parménides, se habían inclinado por la noción del ser eterno e invariable de las cosas. No fué éste el criterio del filósofo de Efeso.

En sus profundas disquisiciones, difíciles de comprender incluso para un hombre como Sócrates, lo que parece ser debido a la concepción aforística de los pensamientos, Heráclito aceptó la teoría de la unidad de la naturaleza, propia de la escuela jónica, pero negó la manera de ser que aquélla le atribuía.

Si todas las cosas eran una, esta unidad estaba integrada por la «tensión opuesta» de los miembros singulares de ella. Calor y frío, noche y día, bueno y malo, etc., eran las mismas cosas en el sentido de ser las mitades inseparables y opuestas de un todo.

Esta materia inicial, el primer elemento, no es el agua de Tales ni el apeiron (lo ilimitado) de Anaxímenes, sino el fuego; fuego eterno, inquieto y dotado de razón, que por eso se llama también logos y diké (la razón y la justicia).

El fuego es uno; pero se halla en continua transfor-mación, en el aire, en el agua y en el cielo. A su vez, estos otros elementos se transforman en fuego, y el ritmo general de los acontecimientos y el orden en el cambio es, precisamente, el logos.

Así, pues, en Heráclito la unidad, la regularidad y el cambio eterno son las cualidades fundamentales de lo existente, reducidas a una invisible armonía.

La comprensión consiste en conocer esa armonía, y la virtud, en subordinar el individuo a las leyes de la misma. Su doctrina práctica de la vida la resume de la siguiente manera: «La ley de las cosas es la ley de la razón universal.»

La filosofía de Heráclito, de carácter aristocrático y dirigida a los núcleos selectos de la intelectualidad jonia, ha sido calificada de «obscura».

Realmente, él no se proponía divulgar sus concepciones entre el vulgo, al que despreciaba. «Diez mil juntos — decía—-no llegan a pesar lo que uno excelente.»

En lucha contra la oleada democrática, de carácter ya degenerado, que invadía las ciudades de la Jonia después del triunfo de Atenas sobre Persia, Heráclito expresa su pesimismo para el futuro de la cultura y se yergue como defensor del valor directivo de las altas personalidades.

fuente

El Estudio Científico de la Naturaleza Platón y Su Pensamiento

Influencia de Platón en el Estudio Científico de la Naturaleza

Ver: El Conocimiento Científico en la Física

Uno de los grandes ámbitos del esfuerzo humano es el estudio de la naturaleza. En este campo, la Europa de la Edad Media estaba en general bastante estancada. No cabe duda de que siempre hubo hombres que observaron el mundo y aportaron nuevos descubrimientos sobre el mismo.

Sin embargo, la tendencia más generalizada era apoyarse en la autoridad de Aristóteles. Sus textos se perdieron en Europa durante la época medieval, pero fueron preservados y platon y la cienciatraducidos por los árabes y transmitidos en esta forma a los pueblos cristianos.

La Iglesia aceptó los descubrimientos de Aristóteles como la fuente de la antigua sabiduría y de este modo sus incompletas doctrinas sobre la física y la astronomía se hicieron acreedoras del respeto general.

Sin embargo, había otra tendencia científica derivada de la antigüedad que se remontaba a Platón y los matemáticos de la Academia. Se basaba en la discusión de los aspectos matemáticos del mundo.

En el Renacimiento, cuando los textos originales adquirieron una amplia difusión, el retorno al platonismo tuvo un papel primordial en el enfoque de la astronomía.

El centro del universo: El antiguo sistema astronómico de Aristóteles situaba la Tierra en el centro del universo, rodeada de una serie de esferas concéntricas sobre las que se movían los planetas y estrellas. Esta teoría «geocéntrica» fue posteriormente adoptada por la Iglesia; coincidía perfectamente con la concepción teológica, que consideraba el ámbito terrenal de la vida de Jesús como el centro del universo.

Frente a la visión geocéntrica existía una concepción «heliocéntrica», que situaba el Sol en el centro del sistema planetario. Puede encontrarse algún indicio de la misma en el pensamiento pitagórico tardío y en la Academia de Platón. La primera formulación explícita de esta teoría se debe a Aristarco de Samos.

Sus hipótesis astronómicas fueron recogidas en los escritos de Arquímedes, el gran matemático e inventor griego. La teoría cayó en el olvido, reviviendo en la época del Renacimiento. Copérnico (1473-1543), el astrónomo polaco, la conocía y se refiere a ella en una nota marginal de uno de sus manuscritos.

Copérnico, un clérigo y astrónomo, estaba en la vanguardia de la revolución científica. Se dio cuenta de que, al considerar el Sol como centro del universo, los movimientos de los planetas (las «estrellas errantes», llamadas así por los griegos debido a su recorrido aparentemente irregular) se simplificaban considerablemente: todos se movían en círculos alrededor del sol, como lo hacen de hecho en términos generales. (Ver: Obra Científica de Copérnico)

En Atenas, en el siglo IV a.C., la filosofía natural jónica y la ciencia matemática pitagórica llegaron a una síntesis en la lógica de Platón y Aristóteles. En la Academia de Platón se subrayaba el razonamiento deductivo y la representación matemática; en el Liceo de Aristóteles primaban el razonamiento inductivo y la descripción cualitativa. La interacción entre estos dos enfoques de la ciencia ha llevado a la mayoría de los avances posteriores.

La ciencia y el método
Según la opinión de algunos, es indispensable para la ciencia poder medir los fenómenos. De otro modo, no se consideraría una investigación como científica. También en esta actitud observamos un cambio paulatino de Copérnico a Newton, respecto al cual fue Galileo quien dio el paso decisivo de la formulación numérica de las leyes físicas. No obstante, conviene observar que el método de hipótesis y deducción que se utiliza para explicar los hechos observados no requiere en sí mismo que las leyes sean matemáticas.

Una famosa pieza de investigación del siglo XVII y un ejemplo clásico de la aplicación del método científico, es el descubrimiento de la circulación de la sangre por Harvey (1578-1657). En él no intervienen las matemáticas, no porque la disciplina no estuviese lo suficientemente desarrollada, sino porque las nociones numéricas no eran relevantes en este caso. En efecto, éste es un ejemplo altamente instructivo porque muestra cómo pueden traerse a la luz hechos nuevos por medio del uso sistemático del método.

Desde los tiempos de Galeno se creía que la sangre experimentaba una especie de movimiento de mareas. Esta teoría tiene cierto mérito si se tieríe en cuenta que no se había observado ningún circuito al aplicar ligaduras a los miembros, además de otras observaciones.

Harvey mostró que Galeno debía estar equivocado, mientras que su hipótesis, la teoría de la circulación, explicaba estos hechos. De ello dedujo que debían existir unos vasos de unión tan pequeños que habían pasado desapercibidos.

Harvey no vivió para ver su teoría corroborada, pues los microscopios de su tiempo no eran lo suficientemente potentes, pero en 1661 el fisiólogo italiano Malpighi, con un instrumento más moderno, confirmó la hipótesis de Harvey. De este modo hipótesis y deducción, ayudadas por dispositivos cada vez más refinados que amplían el ámbito de lo observable, se combinan en un desarrollo constante del conocimiento científico.

El español Miguel Servet, nacido en 1511, había observado, con anterioridad a Harvey, la circulación pulmonar de la sangre.

En su época ninguno de estos avances se consideraba en principio como opuesto a la religión. Galileo trató de salvar sus descubrimientos alegando apoyo bíblico para los mismos. Newton había formulado concepciones teológicas que consideraba de gran importancia. No obstante, tanto la Iglesia católica como la protestante se mostraban en general suspicaces ante la autonomía de la ciencia. Esta actitud creó una atmósfera hostil que abrió una brecha entre el movimiento científico y el religioso.

Hasta nuestros días no se ha empezado a comprender la falta de sentido de esta división. La especulación teológica no puede abolir los hechos descubiertos por la investigación científica, aunque, por supuesto, puede haber opiniones diversas en cuanto a la veracidad de una formulación. Hoy en día ningún eclesiástico en su sano juicio trataría de aconsejar a un astrónomo sobre los movimientos planetarios.

La gran revolución científica fue un retorno consciente al método de Platón. Este no se limita a las ciencias naturales: es el fundamento de la investigación crítica en general y como tal se ha adoptado en todos los campos de estudio. Al ser autónomo, choca con cualquier autoridad externa que trate de dirigirlo. Por otra parte, en sí mismo no nos ilumina en cuanto al bien y el mal.

La ciencia no posee la respuesta a todos los problemas; es neutral respecto a los fines y sólo nos guía en cuanto a los medios. De hecho, Platón había afirmado que el conocimiento en sí mismo es bueno y la ignorancia es mala, por lo que la persecución del conocimiento debe conducir al bien.

Las grandes figuras científicas de los siglos XVI y XVII compartían esta opinión. Hoy podríamos añadir una condición más, que también es de origen griego. El bien no reside en el mero conocimiento, sino en un equilibrio armónico del mismo; de no ser así, los hombres se convierten en esclavos de sus descubrimientos, en lugar de ser   sus   amos.

Aunque la revolución científica empezó hace tantos siglos, todavía se sienten sus cambios en el siglo XX. La adaptación de las disciplinas científicas a las necesidades del mundo moderno a menudo resulta penosa tanto para los científicos como para los profanos. Pero el movimiento en pro de la redefinición de los fines de la ciencia y su lugar en la trama de la civilización, que empezó en los años cincuenta, es un indicio de que esta zona del esfuerzo intelectual encontrará al menos su lugar en el esquema general del conocimiento universal.

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Ediciones Cisplatina-

Clasicismo Griego Representantes de la Cultura Clásica

¿A QUE LLAMAMOS LOS «CLÁSICOS GRIEGOS»?

Se conoce como clasicismo, al estilo literario o artístico fundado en la imitación de los modelos de la Antigüedad griega o romana. En esta páginas vamos a hacer un breve repaso de los mas destacados representantes de la cultura griega. La historia de la literatura griega, anterior al Cristianismo, puede dividirse en tres etapas: la primera, abarca el período anterior al predominio de Atenas, es decir hasta fines del siglo VI y comienzos del V; la segunda, el siglo de Pericles, cuando aquella ciudad pasó a ser el centro intelectual y comercial de Grecia; y la tercera, el período alejandrino, donde resplandeció la urbe fundada por Alejandro Magno, casi hasta la iniciación de nuestra era.

Durante la época inicial, sobresalieron dos poemas monumentales -«La llíada» y «La Odisea»- atribuidos a un mismo autor; Homero. Algunos críticos modernos, como Wolf, afirman que Homero no existió y que su nombre deriva de la palabra griega homónima, que significa «ciego», ya que eran los no videntes quienes tenían a su cargo, por aquella época, el oficio de rapsodas.

A esta primera época corresponden, también, los poemas de Hesíodo (entre los cuales la «Teogonia» o Tratado sobre la Vida de los Dioses) y los versos de otros destacados líricos como Terpandro (a quien se atribuye el haber aumentado de cuatro a siete las cuerdas de la lira), Anacreonte (que cantó al amor, al vino y a la naturaleza), Píndaro (famoso por sus odas olímpicas y cantos triunfales) y Safo (a quien Platón denominó «la décima musa» y a la cual Alceo, nacido -como ella- en Lesbos, llamó, en sus versos, «la de los rizos oscuros y la dulce sonrisa».

En materia de prosa, se registró el aporte de los primeros historiadores y geógrafos, como Hecateo de Mileto, precursor de Herodoto, Tucídides y Jenofonte; también el de los primeros filósofos, como Tales de Mileto, para quien el agua constituía la base de todo el Universo.

artistas clasicos griegos

Homero                                                           Jenofonte

En el segundo período (siglos V y IV antes de Cristo), vemos cómo surgen del primitivo ditirambo o canto a Baco, la comedia, la tragedia y la sátira. Los «komos» eran grupos de jóvenes enmascarados que celebraban las fiestas dionisíacas, después de la ceremonia principal, en plena calle. La palabra tragedia se compone de los vocablos «tragos» (que significa: macho cabrío) y «odé» (canto), ya que era el himno que se entonaba en momentos de sacrificar a ese animal durante la celebración, rito de contenido dramático que, en cambio, era motivo de burlas por parte de los sátiros.

Los primeros teatros (Atenas, siglo VI a.C), que eran de madera y se apoyaban contra la falda de unacolina, fueron sustituidos por otros de piedra. Simultáneamente, se desarrolló la filosofía primitiva con Anaximenes, para quien la substancia básica del Universo ya no era el agua, sino el aire; con Heráclito, que la identificaba con el fuego y con Parménides, que creía en un Dios único e inmaterial.

griegos de la etapa clásica de grecia

Esquilo                                            Pitágoras                              Hipócrates

Por otra parte, el matemático y astrónomo Pitágoras, el naturalista e historiador de la literatura Demócrito, el fundador -en Grecia- de la medicina científica, Hipócrates, el fabulista Esopo, los dramaturgos Esquilo, Sófocles y Eurípides y el comediógrafo Aristófanes, ofrecían, cada uno dentro de su especialidad, una imagen perfecta de la cultura de entonces. Junto con ellos impusieron sus ideas los tres grandes filósofos -Sócrates, Platón y Aristóteles-y un orador brillante, como Demóstenes.

El tercer período, el alejandrino, corresponde, en cierto modo, a la decadencia griega. En literatura, la prosa se sobrepuso a la poesía. Los filósofos cínicos renegaban -como Zenón, Pirrón y Epicuro- de las habituales normas de vida; el crítico Aristarco censuraba, agudamente, las obras humanísticas de sus contemporáneos; el historiador Polibio arremetía contra el relajamiento de las buenas costumbres y el comediógrafo Menandro se burlaba de ellas en sus refinadas sátiras, cultas pero impopulares.

PLATÓN Y LA MÚSICA

platon filosofo griego
Platón, el filósofo ateniense que vivió entre los años 428 v 348 ó 347 a. de C. es considerado como un puente entre Sócrates, su maestro, y Aristóteles, Formó,con el los, latrilogíamáximadel pensamiento helénico. Para enseñar, aplicaba el sistema dialéctico, mientras recorría, caminando, los jardines de Academos. El protagonista de sus Diálogos es siempre Sócrates, junto al cual aparecen, en «La República», otros personajes: un respetado comerciante y sus tres hijos; un orador -Trasímaco-a quien Cicerón consideraba entre los mejores, y hasta dos hermanosdel propio Platón (Glaucón y Adimanto) quienes conversan, con Sócrates, sobre diversos temas. En el pasaje siguiente, Sócrates explica a Glaucón la importancia que tiene la música en la formación cultural del ser humano. «Si la música resultatundamental para la educación del hombre -dice-, ¿no es, acaso, porque la melodía, la armonía y el ritmo son especialmente aptos para llegar a lo más hondo del alma, impresionándola y embelleciéndola con la gracia que les es propia? Esto debe hacerse adecuadamente, pues, de otro modo, produciría efectos contrarios. Así, quien haya recibido una formación musical completa, podrá distinguir, con claridad, lo hermoso de lo feo, en la Naturaleza o en cualquier disciplina artística.»

Ver: Filósofos Griegos

El Rey Filósofo de Platón Formación de un Gobernante

EL REY FILOSOFO-EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN DE LOS LÍDERES POLÍTICOS

ANTECEDENTES: Entre los años 500 y 300 a. C, Grecia, y en concreto Atenas, vivió una época de prosperidad económica, política y cultural. Con la defenestración de la dinastía de Pisístrato en el 510 a. C., los atenienses se adentraron en un periodo de democracia que duró 200 años.

Para los atenienses, la democracia se regía por los ideales de la libertad y la igualdad; en sí, la palabra significa «gobierno del pueblo» y «demos» aludía a la ciudadanía. Esa ciudadanía no solo incluía a los residentes en Atenas, sino también a los habitantes de la inmensa llanura litoral que rodea la ciudad, Ática, si bien no se extendía a las mujeres ni a los esclavos.

A partir del siglo V a.C. época en que la civilización helénica alcanzó su más alto desarrollo, surgió en Grecia la inquietud por obtener una cultura más elevada, superior a la que podían ofrecer las escuelas existentes.

Los atenienses escogían al azar juristas y hasta magistrados. Todos los ciudadanos, clase restringida a los hombres atenienses libres (nada de mujeres, ni de extranjeros, ni de esclavos), eran elegibles a la asamblea popular, principal órgano legislativo de la ciudad-estado, así que importante para los jóvenes aprender a expresarse utilizando la persuasión.

En consecuencia, se necesitaban maestros. Había instructores itinerantes llamados sofistas, hábiles en el manejo de la retórica y la argumentación jurídica. Mayormente dedicados a enseñar a los jóvenes privilegiados la forma de defender sus causas, los sofistas eran criticados por su solo interés en ganar una discusión, antes que llegar a la verdad.

Los sofistas llevaban una vida ambulante y recorrían las ciudades —especialmente Atenas— enseñando a la juventud. Se llamaban a sí mismo sofistas, es decir, «maestros de sabiduría«; al igual que los artistas y médicos, recibían honorarios por sus conferencias, actitud que fue muy censurada por los griegos.

Enseñaban el arte de la elocuencia y la forma de razonar y discutir con propiedad, explicaciones que resultaban muy útiles para todos aquéllos que deseaban dedicarse a la vida pública. El sofismo llegó a conocerse como el arte de construir una argumentación que pa rezca impecable, a pesar de sus defectos.

Con todo, entre los sofistas se destacaron algunos filósofos genuinos que prepararon el camino a Sócrates mediante el empleo de diálogos esmerados y persuasivos. Muchos atenienses consideraban a Sócrates un sofista. En Las Nubes, comedia de Aristófanes, el cómico se burla de los sofistas en general, y de Sócrates en particular, al mostrar al filósofo caminando con la cabeza literalmente entre las nubes.

Filósofo Griego Platón

Platón, discípulo de Sócrates, se inspiró en él y trató de llegar aún más lejos. Pensaba que la razón nos proporciona la certeza de la existencia de conceptos tales como la justicia, la belleza y la bondad en un mundo compuesto de ideas. No quería decir con esto que existieran en la mente de una persona (como cuando decimos «Tengo una idea»), sino que en alguna parte hay un mundo de realidad inmutable más allá del mundo material mudable.

Esta realidad, a la que puede acceder el alma humana (que Platón, al igual que Sócrates, distinguía del cuerpo) mediante el uso de la razón, está formada por tales ideas. Platón no tenía en muy alta estima la conducta humana (sobre todo la de los demócratas que habían condenado a muerte a Sócrates).

la academia de platon

La Academia de Platón o Escuela de Atenas. Pintura de Rafael. Palacio Vaticano. Roma. — Platón fue el más importante de los discípulos de Sócrates, y el que conservó intactas, y aun perfeccionadas, las doctrinas de su maestro, siempre habladas y jamás escritas por éste. El surco maravilloso abierto a la cultura universal por Sócrates, lo ensanchó y alargó Platón. Después de algunos largos viajes por toda Grecia y el Oriente, regresó a Atenas y abrió Academia en el año 387; cuya dirección junto a la redacción de su copiosa obrafilosófica, llenaron cuarenta años de su gloriosa existencia. Platón murió en Atenas cuando acababa de cumplir los ochenta años. De su A cademia llegaron a salir más de mil discípulos, que se diseminaron por todo el mundo como fecundos sembradores de la cultura.

EL REY FILÓSOFO: La República, la mayor obra política de Platón, trata de la cuestión de la justicia y por lo tanto de las preguntas ¿qué es un Estado justo? y ¿quién es un individuo justo?

Las formas de la virtud y de la justicia recuerdan que a Platón le preocupaban mucho más los problemas morales y políticos que las matemáticas. Resulta evidente que deseaba que ambos estuviesen íntimamente conectados.

En La República, describió una ciudad-estado regida por filósofos con conocimientos abstractos de filosofía política y matemáticas. Como resultado, estos benevolentes dictadores eran capaces de tomar las mejores decisiones y de producir las mejores condiciones de vida para todos los subditos.

De hecho, la totalidad del estado y la mente de cada uno de sus habitantes constituiría una imagen aproximada de la forma abstracta de la justicia. Actualmente, esto parece tan polícamente simplista como metafísicamente extravagante, pero hay un aspecto importante del que esta idea no debería distraer: el pensamiento moral tiene muchas similitudes con las matemáticas.

Para Platón una persona justa es aquella cuyo elemento racional, ayudado por la voluntad, controla los apetitos. Existe una evidente analogía con la estructura del Estado anterior, en la que los reyes-filósofos, ayudados por los soldados, gobiernan al resto de la sociedad.

el anillo de giges

El Anillo de Giges: En La república, el diálogo de Platón sobre la naturaleza de la justicia, se cuenta la historia de un pastor llamado Giges, que encuentra un anillo mágico con el que es capaz de hacerse invisible a voluntad. Giges usa sus poderes para dedicarse a la seducción, el pillaje y el asesinato, y busca su propio placer sin importarle el coste que pueda tener para los demás. Se pide a Sócrates que explique por qué Giges no debería actuar así y por qué cualquiera que estuviera en esa situación, y que pudiera tomar una decisión distinta a la de Giges, no debería comportarse como él. También se pide a Sócrates que opine sobre si todo ser humano tiende a comportarse como Giges. Su respuesta es que la moralidad o la justicia encajan armoniosamente con la naturaleza humana, y no le no son algo artificial ni impuesto desde fuera, mientras que la depravación o la maldad moral son algo ajeno y discordante, una enfermedad del alma, análoga a las enfermedades del cuerpo.

La imagen que tenía Platón de la manera en que debía ser una sociedad ideal comienza con el reconocimiento de una cruda realidad política, y su análisis se anticipa a los problemas urbanos contemporáneos. Platón argumentaba que la ciudad era en realidad dos ciudades: una rica y otra pobre que estaban en guerra entre ellas.

Para resolver los problemas de la ciudad, creía, es esencial que haya un gobernante competente y sabio que entienda lo que está mal y que posea el conici miento y el poder para hacer lo correcto.

Platón expresó que no había problema alguno en reconocer la necesidad de contar con un experto en muchas otras áreas de nuestra vida, pero cuando se trata de política, al parecer creemos que cualquiera que pueda obtener los votos suficientes es capaz de gobernar. Él pensaba que este es un error grave y tal vez trágico.

Platón sostenía de manera contundente la opinión de que actuamos así bajo nuestro propio riesgo. Las cualidades necesarias para ser electo a un cargo político tienen muy poca o ninguna relación con las cualidades necesarias para gobernar.

Tal vez sea electo un individuo que se expresa con claridad, que es perspicaz y un conversador fascinante, pero ¿son estas cualidades las que consideras más valiosas en un gobernante?, ¿no estarías de acuerdo en que la capacidad de pensar con claridad, de analizar con sagacidad, de dirigir un ejército (en caso de ser necesario) y de negociar acuerdos son las habilidades que en verdad resultan imprescindibles en un líder político?.

Si así es, entonces las obras de Platón constituyen un reto para explicar por qué el proceso utilizado para elegir un líder en una democracia no pone a prueba ninguna de estas cualidades y, en cambio, atiende a un conjunto de rasgos completamente ajeno.

Platón estaba a favor de una cuidadosa educación y capacitación de un líder desde la juventud.

La gente no intervendría en la selección de este líder porque puede ser engañada y manipulada con facilidad; las personas rara vez saben lo que es bueno para ellas y no cuentan con la objetividad para elegir a un líder que tenga las cualidades necesarias para gobernar con sabiduría.

En el Estado utópico descrito en La República de Platón, se elegiría a los niños más prominentes y prometedores, y el Estado los separaría de sus padres para educarlos.

En los primeros 10 años, su educación sería principalmente física y se concentraría en la gimnasia (recuerda que el ideal griego era mente sana en cuerpo sano y que se consideraba que ambos elementos estaban estrechamente relacionados).

Durante los siguientes 10 años, se añadirían a su curriculum la música y las matemáticas.

Al final de estos 20 años se llevaría a cabo un proceso llamado La Gran Eliminación en la que se utilizarían exámenes, lo mismo que trabajos pesados, fatigas y conflictos para eliminar aquellos que no estuviesen capacitados para continuar. Los que siguieran tendrían otros 10 años de entrenamiento en los aspectos físicos, intelectuales y de carácter. Los que sobrevivieran a una segunda prueba, que sería más severa que la primera, estarían entonces listos para estudiar filosofía.

Después de cinco años de enseñanza filosófica, los candidatos serían enviados de nuevo a la «caverna» para seguir «madurando». Para Platón, el mundo percibido era un mundo de ilusión; cualquier futuro gobernante debe aprender a sobrevivir en ese mundo, lo mismo que en el mundo de la academia.

En terminos actuales, podríamos estar tentados a decir que cualquier educación íntegra debe incluir las «enseñanzas de la calle», que es la habilidad para sobrevivir e incluíso prosperar en el violento mundo cotidiano.

Un futuro gobernante no debería estár enclaustrado en una torre de marfil intelectual, sin tener la más mínima idea de la forma en que las teorías pueden ponerse en práctica y sin el sentido común necesario para sobrevivir.

En este nivel de preparación, el candidato (o candidatos) restante tendría cerca de 50 años. Al haber pasado todas estas pruebas, dicho individuo estaría calificado para servir como rey-filósofo, el gobernante ideal de Platón.

Una vez elegido, el rey filósofo gobernaría con absoluta autoridad como un dictador benévolo. Después de todo, ¿quién de la población en general podría imaginarse mejor capacitado para guiar al Estado que este experto en el arte de gobernar?

Fuentes Consultadas:
Raíces de la Sabiduría Edit. Cengage Learnning  Helen Buss Mitchell
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Editorial Cadyc
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
HISTORIA José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel

 

Significado del Mito de la Caverna de Platón Explicación Resumida

Significado del Mito de la Caverna de Platón
Resumen Explicativo

El filósofo griego Platón, explica en su reconocida obra La República, que existen dos niveles de saber: la opinión y el conocimiento. Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión. Muchas veces las opiniones tiene muy buenos argumentos que la fundamentan , pero otras no, y nunca ninguna de ellas debe ser considerada como un conocimiento verdadero. El verdadero conocimiento o saber nace desde la razón pura, en vez de la experiencia observable. La razón, utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o sustancias que constituyen el mundo real. Antes de entrar al analisis del significado del Mito de la Caverna, haremos un breve paseo por esa época del mundo griego.

ANTECEDENTES: Entre los años 500 y 300 a. C, Grecia, y en concreto Atenas, vivió una época de prosperidad económica, política y cultural. Con la defenestración de la dinastía de Pisístrato en el 510 a. C., los atenienses se adentraron en un periodo de democracia que duró 200 años. Para los atenienses, la democracia se regía por los ideales de la libertad y la igualdad; en sí, la palabra significa «gobierno del pueblo» y «demos» aludía a la ciudadanía. Esa ciudadanía no solo incluía a los residentes en Atenas, sino también a los habitantes de la inmensa llanura litoral que rodea la ciudad, Ática, si bien no se extendía a las mujeres ni a los esclavos.

Existían tres órganos principales de gobierno: el Areópago; el Consejo de los Quinientos, un grupo electo, y la Asamblea, que actuaba como foro de debate y daba al pueblo voz política. Tal vez todo ello propiciara el florecimiento de la teoría política; no en vano, algunos de los mayores filósofos de la historia, entre ellos Sócrates, Platón y Aristóteles, vivieron en esta época.

Hasta el siglo VII (a. C.) los griegds habían explicados los fenómenos de la naturaleza como consecuencia de la acción de dioses poderosos; basándose en ideas religioso-mitológicas creían que seres sobrehumanos producían las tempestades, los huracanes, las fases y los eclipses de la luna, etcétera. Pero desde el siglo VI (a. C.) diversos pensadores—apartándose de las concepciones religiosas—comenzaron a indagar el por qué y el cómo de las cosas que rodean al hombre y, por propia reflexión, trataron de solucionar los más grandes problemas que. sobre el mundo y la vida surgen en la mente humana.

Guiados por un poderoso anhelo de verdad aparecieron los filósofos, es decir, los «amantes de la sabiduría«. No eran investigadores o profesores sostenidos por ej. Estado, sino hombres que vivían para la filosofía y no de la filosofía.»

Los grandes filósofos: En la Atenas de Pericles vivió Sócrates, considerado por el oráculo deifico como el hombre más sabio de Grecia. Junto con Platón y Aristóteles, este hombre notable influyó de un modo decisivo en la trayectoria del pensamiento humano. Sócrates no escribió nada, pero podemos conocer sus enseñanzas a través de las bellas palabras de Platón, que escribió La República, uno de los mejores esquemas para una sociedad ideal elaborados por el hombre.

Sócrates (470-399 a. C). nacido en Atenas, es una de las figuras más destacadas de la filosofía griega. Aunque no escribió nada, la posteridad, conoce su persona, su carácter y «sus doctrinas por el cariño y la estima que le profesaron su ilustre discípulo Platón y su gran admirador Jenofonte.

Su máxima preferida fue: «Conócete a ti mismo«. La filosofía de Sócrates era aplicable a todas las personas, pues para él la verdad se hallaba en el fondo de los espíritus y cualquiera podía llegar a descubrirla.

Empleaba el «método socrático» que consistía en dirigirle a un individuo continuas preguntas hasta que éste se convencía de que ignoraba lo que pretendía saber; luego, por medio de ejemplos prácticos tomados de la vida corriente, lo guiaba para que por sí solo llegase al conocimiento de la verdad.

En el año 399 (a. C.) fue acusado ante los tribunales de Atenas de corromper a la juventud e introducir nuevos dioses. Encerrado en la cárcel, sus amigos le ofrecieron liberarlo, pero se negó. Fue condenado a muerte y no quiso apelar la sentencia. Con gran entereza bebió el veneno oficial —la cicuta— y murió lentamente, rodeado de sus desconsolados discípulos, mientras afirmaba que, a pesar de la destrucción del cuerpo, el alma del hombre vivirá eternamente.

Platon filosofo griego

Platón

Platón, discípulo de Sócrates, es uno de los personajes claves de la historia de las ideas. Las estructuras y concepciones mentales de Occidente quedaron marcadas por las obras, escritas en forma de diálogos, de este filósofo griego. Sus tesis filosóficas estaban vertebradas en torno a su teoría de las ideas, que expuso, por medio del famoso mito de la caverna, en La República.

En sus bellos «Diálogos» dejó escrita la doctrina de su maestro y expuso los fundamentos de su propia filosofía. Fue el creador del idealismo al afirmar que el hombre alcanza la realidad por rpedio de las Ideas, pues son ellas, y no los elementos materiales, las que dominan el universo.

Aristóteles (384-322 a. C.) nació en Macedonia y vivió en Atenas, donde fue durante dos decenios discípulo del anciano Platón. Fue un verdadero sabio y utilizó la ciencia para llegar al conocimiento de la verdad. Estudió la Anatomía y ia Fisiología, y llegó a descubrir el proceso de la respiración; en Zoología estableció una clasificación de los seres vivientes y también fue el creador de la Lógica o ciengia que se ocupa del razonamiento. Este ilustre pensador ejerció poderosa influencia en la cultura occidental y sus obras fueron base de numerosísimos trabajos filosóficos posteriores.

EXPLICACIÓN PRÁCTICA DEL MITO DE LA CAVERNA:

Para el pensador griego, VIVIR significa ir en busca de aquello en lo que uno cree y enfrentarse a preguntas fundamentales. Para él, no es vida la que se vive en «piloto automático», una vida sin opinión propia, repitiendo las ideas y opiniones sostenidas por los padres, los maestros y los amigos. Ciertamente, puede tratarse de una forma de existencia, pero no es una vida.

Platón aborda este tema en su largo diálogo La República, en el cual, además de muchas de las ideas platónicas esenciales, explora cómo debería ser una sociedad ideal. A semejanza de Sócrates, Platón creía que la mayoría de las personas viven en la ignorancia la mayor parte del tiempo; lo peor de tal situación es que no saben siquiera que son ignorantes.

De entre las muchas imágenes y analogías que utilizó el filósofo griego Platón, posiblemente el mito de la caverna sea la más célebre: aparece en el libro VIl de La República, una obra monumental en la que investiga la forma del Estado ideal y su gobernante ideal, el filósofo rey.

La justificación de Platón para dar las riendas del gobierno a los filósofos se encuentra en un pormenorizado estudio en torno de la verdad y el conocimiento, y en este contexto es donde interviene la alegoría de la caverna.

Mito de la Caverna de Platon

Imagina que toda tu vida has sido prisionero en una caverna. Tienes las manos y los pies encadenados, y la cabeza sujeta de modo que sólo puedes ver la pared que queda enfrente. Detrás de ti hay una llama, y entre tú y el fuego una pasarela por la que tus captores desplazan estatuas y todo tipo de objetos. Las sombras que proyectan en la pared estos objetos son lo único que tú y tus compañeros de cautiverio habéis visto siempre, lo único de lo que habéis hablado y en lo que habéis pensado. Esas sombras son la única realidad que han conocido.

Sus habitantes no saben que han tomado las sombras por objetos reales; creen conocer la realidad, aunque de hecho están viviendo en la oscuridad, tanto en sentido figurado como en el literal.

A medida que desarrolla la alegoría, Platón nos pide que imaginemos que alguien entra en la caverna, quita los grilletes a un prisionero y lo conduce al exterior, a la luz del Sol. ¿Cuál crees que será la reacción del prisionero liberado? Enceguecido por el brillo del Sol, probablemente lo primero que hará será correr hacia la seguridad de la caverna. Necesitará tiempo y paciencia antes de que sus ojos se acostumbren a la luz y a ver las cosas tal como realmente son. Sin embargo, una vez que lo haya conseguido, el prisionero comprenderá con claridad que lo que había tomado por conocimiento no era más que puras sombras.

De regreso a la caverna, el prisionero explica a los demás la «realidad», pero seguramente encontrará oposición. Sus antiguos compañeros continúan creyendo que las sombras son la realidad. Ahora que escuchan una versión nueva y extraña estarán convencidos de que quien la expone se ha vuelto loco. «¿No dirán», se pregunta Platón, «que el otrora prisionero, después de haber ascendido al exterior, regresó con los ojos tan arruinados que ni siquiera valdría la pena intentar subir y salir de la caverna? Y si pudieran, ¿no apresarían y matarían a cualquiera que tratara de liberarlos y sacarlos de las profundidades de la caverna?».

La vida ordinaria, sostiene Platón, es como la vida dentro de la caverna. De ella había escapado Sócrates y a ella nunca quiso volver. Los humanos somos prisioneros que vivimos en un mundo de supuestos no comprobados, que confiamos en los sentidos como fuentes de información acerca de la realidad y que creemos que sólo es real lo que podemos ver, oír, tocar, gustar y oler.

Quizá Platón también deseaba hacer notar cuan fuerte es el poder del grupo sobre el pensamiento del individuo. Si a todos nuestros amigos les gusta o disgusta algo, si nuestros compatriotas suponen las mismas cosas o si nuestras pautas familiares nos han convencido de que sólo hay una forma de hacer las cosas, entonces tal vez vivamos muy a gusto con esas preferencias, supuestos pautas. Lo anterior puede parecer inofensivo cuando se trata de comer un pollo la noche de Navidad o de no poner los codos sobre la mesa, pero resulta verdaderamente peligroso cuando se trata de confiar en los sentidos y no en la razón, si se acepta como real y verdadero lo que nosotros vemos y lo que »todos saben». en vez de buscar la verdad por uno mismo. Por eso Platón advierte: si las sombras se toman por realidad, las certezas obtenidas se habrán basado en información incorrecta e inadecuada.

EL MITO APLICADO AL SABER: Si quieren una alegoría de la condición humana, que se refiera especialmente al saber y a la ignorancia, entonces imaginen a algunas personas viviendo en una caverna. Ellos han vivido ahí desde que nacieron, han sido encadenados, obligados a sentarse en una sola posición y a ver un punto fijo. Al final de la cueva hay una salida al mundo exterior que, por supuesto, los prisioneros desconocen.

Arriba y detrás de ellos, arde un fuego, y entre el fuego y los prisioneros, detrás de un muro que lo oculta de su vista, hay un camino que cruza la caverna. La gente pasa por detrás del muro cargando estatuas humanas y figuras de animales y plantas esculpidas en piedra o madera, y a veces conversan entre sí.

El fuego proyecta sombras de esas imágenes sobre la pared que ven los prisioneros y estas sombras, acompañadas por el sonido intermitente de las voces, son la única realidad que los prisioneros conocen. Ninguno de ellos puede recordar otra, ésa ha sido siempre toda la verdad sobre el mundo…

Esta alegoría describe la condición humana. La caverna es el mundo que se nos revela por medio de los sentidos, apenas iluminado por la luz del fuego y lleno de sombras que confundimos con la realidad. La salida de la cueva, a la luz solar, representa el ascenso del alma a la vida intelectual: la vida de la mente y el camino de la razón. Utilizando las herramientas del intelecto, llegaremos finalmente a la idea del Bien, que es la fuente de todo lo bello y lo correcto y que, en verdad, también es el único terreno confiable para la conducta moral.

Será fácil comprender por qué aquellos que han visto las cosas como realmente son, usando plenamente los poderes intelectuales, no estarán dispuestos a volver al mundo profano de los intercambios humanos. Alguien así podría parecer tonto entre las sombras de las cortes legales y la hipocresía de la vida cotidiana. Pero haríamos bien en recordar que aquellos que creemos desorientados podrían en realidad estar moviéndose de las tinieblas a la luz y no de la luz a las tinieblas .

Y deberíamos tener mucho cuidado de quien nos reímos, no sea que nos convirtamos en los felices prisioneros que se afierran fieramente a su ignorancia y se burlan de lo que no comprenden.

Fuentes Consultadas:
Raíces de la Sabiduría Edit. Cengage Learnning  Helen Buss Mitchell
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Editorial Cadyc
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
HISTORIA José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel

Biografía de Homero y Su Legado a Los Griegos Poeta

VIDA Y OBRA DEL POETA GRIEGO HOMERO Y SU LEGADO

El más antiguo, célebre y admirado de los poetas griegos. Fue llamado «el Padre de la Poesía». Uno de los más espléndidos luminares de la Humanidad y manantial inagotable de temas poéticos. Se supone que nació unos 900 años antes de Cristo. Siete ciudades se disputan el honor de ser su tierra nativa: Smyrna, Chíos, Colophon, Salamis, Rodas, Argos, Atenas.

Todos los griegos aprendieron a leer en la Ilíada y la Odisea epopeyas atribuidas a un poeta ciego, Homero, pero varias preguntas siguen sin respuesta: ¿Quién era!?, ¿Existió realmente!?, ¿Cuál es el mundo descrito en sus poemas?. Nada se sabe de su persona, y de hecho algunos ponen en duda que sean de él estas dos obras. Sin embargo, los datos lingüísticos e históricos de que se dispone, permiten suponer que los poemas fueron escritos en los asentamientos griegos de la costa oeste de Asia Menor, hacia el siglo IX a.C.

homero grecia antigua

 El mérito de la obra de Homero es inmenso. Mérito poético, histórico y cultural. Se ha llegado a la afirmación categórica siguiente: si desapareciesen todos los vestigios de la antigua Grecia, con sólo las obras de Homero podrían rehacerse a la perfección.

Pero… ¿vivió, en efecto, Homero? ¿Cuándo, dónde? Cierto que son contadísimas las noticias contundentes que conservamos de él. Pero ellas se han bastado para que ya nadie ponga en duda la personalidad real de Homero.

¿Cuándo vivió? Si hemos de creer a Herodoto, Homero fue coetáneo de Hesíodo, y éste y aquél le precedieron en cuatrocientos años (Herodoto vivió en el siglo v antes de Cristo). Tucídides afirmó que, Homero vivió mucho después de la guerra de Troya, acaecida ochenta años antes de la invasión dórica en el Peloponeso (siglo XII antes de Cristo).

Aristóteles y Aristarco le supusieron contemporáneo de la emigración jónica (1140 antes de Cristo). Pero de las referencias del propio Homero acerca de cuantos intervinieron en la guerra de Troya, a quienes se refiere como a personajes idealizados ya, muy distantes de quien los idealizaba, puede deducirse que Homero vivió hacia el año 900 a. de J. C.

busto de homero

Busto de Homero. Museo Británico de Londres. — De autor anónimo y de época incierta. Las onduladas barbas y los cabellos ondulados nos hacen pensar en un arte decadente. Pero el artista supo recoger todo el patetismo que los siglos han acumulado sobre el poeta de la Ilíada. Ojos ciegos que, seguramente, han dejado de serlo en un mundo maravilloso en el que las imágenes tienen colores nunca vistos sin ceguera genial, y en el que los hechos se producen sólo ante una videncia anormal e inexplicable.

Sólo a título de curiosidad es posible mencionar algunas de las afirmaciones consignadas en la biografía de Homero atribuída a Herodoto, en la cual se suceden noticias que siguen estando «en cuarentena» a exigencia de los más reputados críticos, investigadores y exegetas homéricos. En dicha biografía se escribe que el genial Homero fue hijo de Creteis, la cual, enviada por su tutor a Esmirna, le dio a luz en la ribera del Meles.

Creteis contrajo matrimonio con el noble Femio, quien sintió siempre gran afecto por Homero, inclinándole desde muy niño hacia el estudio de la poesía, de tal modo que, cuando aún era adolescente, ya tenía gran fama en toda la Eólida. Muerto Femio, Homero le sucedió en la dirección de la escuela poética por aquél fundada. Dejó esta dirección para realizar un largo viaje por mar en compañía de un rico comerciante llamado Mentes.

Estando en Itaca sufrió una aguda oftalmía, que le obligó a interrumpir sus viajes y a quedarse en la casa de Mentes, en la Leucadia. Y aquí fue conociendo las leyendas relativas a Odiseo y concibió el plan de la Odisea. Pero aún tuvo ánimo, antes de cegar por completo, de acompañar a Mentes recorriendo las costas del Peloponeso, hasta Colofón, ciudad en la que su ceguera se hizo noche perpetua. Pero la mala fortuna hizo que, careciendo de medios para vivir, pues su gran protector Mentes murió, tuviese que viajar de nuevo, a merced de distintos lazarillos, para cantar sus poemas por distintas ciudades y tierras.

Y así estuvo en Esmirna, en Neontico… Y conviene consignar que fue en esta ciudad donde empezaron a conocerle como Homero (el ciego), pues su nombre era el de Melesígenes. Algo después, en la Fócida, cierto rapsoda malhechor, de nombre Testórida, le robó sus poemas para hacerlos pasar por propios. ¿Cuáles eran estos poemas? La Tebaida y los Himnos, compuestos en Esmirna y recitados con gran fortuna en Neontico (lengua). Persiguiendo al ladrón, Homero desembarcó en Boliso, donde hizo amistad con el cabrero Glauco.

Asombrado éste por el mucho saber y la gran bondad de aquel ciego, le llevó a casa de su amo, quien, igualmente impresionado, le encomendó la educación de sus hijos. Ya tranquilo y «con la casa y la comida aseguradas» —el primum vivere latino— Homero pudo componer nuevos poemas que causaron «general admiración» y pusieron de manifiesto la superchería del cantor ladrón Testórida, el cual hubo de huir. Los nuevos poemas homéricos fueron: los Cércopes, el Canto del mirlo, la Batracomiomaquia, la Cabra siete veces trasquilada.

Ya plenamente feliz, ¿qué otra cosa pudo hacer Homero, sino casarse, tener dos bellas hijas, y escribir sus portentosos poemas la Ilíada y la Odisea? Y ya cuando tuvo tales felicidades sólo le quedó por desear una: que su fama fuera confirmada en Atenas. Para lo cual se puso en camino, haciendo escala en Samos, donde escribió El Horno y la Canción del mendigo vagabundo. De nuevo en camino, falleció en cualquier parte, próximo a su meta ansiada, cuando ya la primavera había convertido las tierras en un sospechado paraíso.

Hasta aquí, todo lo contado corresponde a la biografía atribuida a Herodoto. Que no es mucho, pero que está bien contada.

OBRA LITERARIA: Las dos obras de Homero tienen relación con la conocida como guerra de Troya, episodio bélico, de carácter mítico-histórico, que enfrentó a los micenios con una ciudad de Asia Menor, Troya, allá por el siglo XIII a. de C.

La Ilíada se centra en el último de los diez años que se supone que duró esta guerra que, según el mito, se produjo cuando el príncipe troyano Paris raptó a la griega Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Reproduce sobre todo un episodio, el de la cólera de Aquiles, el principal héroe griego, que abandonó la lucha al verse despojado de una bella esclava, Briseida.

La Odisea cuenta el largo viaje de regreso de otro héroe griego, Ulises u Odiseo, a su patria de Itaca, tras la caída de Troya en poder de los griegos. El viaje estuvo lleno de dificultades y duró cerca de diez años.

Con estas dos obras Homero creó el modelo de la poesía épica que luego seguirían poetas griegos y latinos. Lo más importante de su obra es la división de los personajes en dos grupos: dioses y héroes. Los dioses intervienen a menudo en la acción. Se les representa con aspecto humano, con los mismos vicios de estos, sólo que son inmortales. Los héroes, que suelen ser hijos o descendientes de dioses, están dotados de gran fuerza y valor y son mortales.

EL POETA CIEGO
Como decíamos antes, se atribuye a Homero, un anciano ciego el mérito de haber recopilado las leyendas aqueas, de haber devuelto la vida a los héroes, y de haber creado un humanismo en el que todos los griegos iban a coincidir.  Desde antiguo, hay quien ha negado su existencia real: se dudaba que un solo hombre hubiera podido componer la litada y la Odisea. Cada uno de estos poemas reúne veinticuatro cantos de seiscientos a setecientos versos.

Se ha planteado, pues, un problema Homero, como se ha suscitado un problema Shakespeare. Hoy, nadie piensa en arrebatar a un mismo poeta la gloria de haber escrito lo esencial de los dos poemas. Sin duda, él recogió un conjunto de tradiciones orales, compuestas por cortos fragmentos, recitados en alta voz, que después fueron desarrollándose, debido a las aportaciones sucesivas de los aedos, los trovadores de la época. Con todo ello, Homero hizo una obra definitiva.

¿Qué nos cuenta la llíada? No se trata sólo de la guerra de Troya: la toma de esta ciudad sirve de telón de fondo. El mismo autor lo dice: el tema es la historia de la cólera humana, de sus causas, de sus consecuencias, de su apaciguamiento. Aquiles, uno de los más valerosos jefes griegos, ultrajado por Agamenón, el «rey de los reyes», se ha retirado del combate.

La victoria sonríe a los troyanos, que invaden el campo griego. El buen Patroclo, amigo de Aquiles, suplica a éste que le preste sus armas. Pero muere víctima de Héctor, jefe troyano, hijo del rey Príamo. Entonces, Aquiles, que había desoído la llamada de su pueblo, sufre por la muerte del hombre a quien más quería, y decide vengarlo.

Vuelve al combate, desafía a Héctor, lo mata y se ensaña arrastrando su cadáver, ignominiosamente, alrededor de los muros de la ciudad. Su cólera no se aplaca más que ante las súplicas del viejo rey Príamo, que ha venido a reclamar el cuerpo de su hijo. Aquiles cae en brazos de Príamo, y la epopeya termina con una tregua y cn funerales del valiente Héctor.

LEGADO, HOMERO EDUCADOR DE GRECIA: Dondequiera que estuvieran los griegos, y cualquiera que fuese su fortuna o su grado de instrucción, amaron y conservaron lo escencial de los poemas homéricos.

Alejandro el Grande llevó su Homero, como libro de cabecera, hasta los confines del mundo. Leído en todas partes y por todos, Homero fue el educador de Grecia. Su obra tuvo, en el mundo griego, la importancia de la Biblia o del Corán. Sacando a escena a unos héroes que posteriormente serían considerados como modelos de virtud, Homero asentó, en cierto modo, las bases de un código moral.

Y si los dioses intervienen, los hombres no dejan de ser el centro y la medida de todas las cosas de toda acción. Homero fue, sin duda, el primer humanista. No pretende negar el poder de los dioses ni la existencia del castigo; pero en ese mundo duro y hostil, el hombre, al menos, puede conquistar su dignidad.

El valor de Aquiles, mil veces admirado e imitado, explica, en parte, las hazañas de Maratón y de las Termópilas. Pero también se ofrecen a la admiración de los griegos otros héroes, otras formas del valor; Ayax es obstinadamente valiente; Diodemes, más joven, se distingue por su entusiasmo: siempre animoso, se conduce impulsado por una gran vitalidad. «Mi lanza enloquece entre mis manos», dice. Pero no deja de ser caballeroso: a punto de matar a un adversario, se entera de que éste es nieto de un huésped de su abuelo; entonces, «clavando su lanza en la nutricia tierra, dirigió a su noble adversario palabras llenas de amistad».

¡Así es como se comporta un protegido y un adorador de Atenea! La fidelidad de Patroclo, la generosidad de Héctor y la inteligencia de Ulises completan este asombroso compendio de las cualidades helénicas. Los antiguos griegos encontraban en esos poemas una imagen de su vida caballeresca y ruda, basada en la agricultura y en los inmensos rebaños, en los combates singulares y en los decisivos golpes de la espada.

La aventura de Troya, que unió por una vez a reyezuelos y señores, contribuyó a difundir el sentimiento de que, a pesar de las rivalidades, formaban, bajo la égida de una religión, una comunidad, un conjunto, una civilización distinta de la de los bárbaros. Homero, pues, junto con Hesíodo, ha fijado para los griegos una imagen de sus dioses.

DIOSES SEMEJANTES A LOS HOMBRES
Es difícil precisar su génesis. Sin duda, los invasores consiguieron, adoptando ciertos dioses de los vencidos, imponer sus propias divinidades, pero humanizándolas, reduciendo las formas animales bajo las cuales eran representadas al simple papel de atributos.

En todo caso, los dioses de Homero son semejantes a los hombres, y no se imponen ya por el pavor que inspiran. En principio, eran el Cielo (Urano) y la Tierra (Gea). Sus hijos, los Titanes, engendraron, a su vez, a los dioses. Pero uno de los Titanes, Cronos, temiendo que sus hijos lo suplantasen, devoró a uno tras otro. Así perecieron todos, hasta que la astucia de su madre, Rea, salvó al joven Zeus: Rea, en efecto, sustituyó al recién nacido por una piedra envuelta en pañales, y Cronos se la tragó sin sospechar el engaño. Zeus, llegado a la edad adulta, combatió a su padre y lo destronó.

Reinando sobre el cielo y el rayo, Zeus compartió el poder con sus hermanos: Poseidón dominó el mar, mientras que Hades reinaba sobre los mundos subterráneos y sobre los muertos. Zeus, como los demás dioses, tampoco se sentía obligado a una moral. Su mujer, Hera, tenía motivos para quejarse de sus liviandades: si Ares, dios de la guerra, y Hefaistos, dios de la forja, fueron fruto de su unión con Hera, Artemisa y Apolo—la luna y el sol—, fueron, por el contrario, hijos de una mortal.

En cuanto a Atenea, salió completamente armada del cerebro de Zeus, reuniendo así la sabiduría y la fuerza. Alrededor de estos dioses principales, hay innumerables divinidades inferiores: ninfas, Erinnias, ríos y fuentes. Homero, más que cualquier otro, ha unificado culturalmente a los griegos, dando a todo un pueblo un panteón común: todos reconocen a los aqueos como a sus antepasados. Los héroes homéricos ilustran la imagen que los griegos se han formado de la virtud y del valor del hombre.

Ver: Mitología Griega

CRONOLOGÍA APROXIMADA:

hacia -900 Inicio de la cerámica de estilo geométrico en Grecia.
hacia -814 Fundación de Cartago.
hacia -800 Composición de la llíada y la Odisea. asentamiento de los etruscos en laToscana.
-776 Creación de los Juegos Olímpicos.
-775 Inicio de la cerámica  y Geométrica reciente.
-753 Fundación de Roma.
hacia -750   Fundación de Cumas en la Campania. Los griegos adoptan el alfabeto fenicio.
hacia -740   Nacimiento del poeta Hesíodo.
hacia -735   Los espartanos invaden Mesenia.
– 734   Fundación de Siracusa.
-730    Inicio del arte orientalizante en Grecia.
hacia -700 Colonización de la península Calcídica por los griegos.
hacia -687 Giges funda la dinastía de los Mermnada en Lidia.
hacia -675 Constitución de Licurgo en Esparta.
hacia -660 Fundación de Bizancio.
hacia -621 Legislación de Dracón en Atenas.
hacia -600 El tirano Clístenes de Sición veta el recitado de poemas homéricos.

¿Ocurrió realmente la guerra de Troya?
A fines del siglo XIX, Heinrich Schliemann, rico comerciante alemán fascinado con la epopeya homérica.decidió comprobar su veracidad histórica. En 1870 comenzó las excavaciones en la colina de Hissarlik, en Turquía, donde según ciertas fuentes antiguas habría estado Troya. Descubrió ricas sepulturas, que pensó correspondían al rey Príamo y su familia, pero éstas databan de los años 2300 a 2200 a.C, es decir, un milenio antes de la supuesta fecha de la guerra de Troya. Algunos años más tarde, Schliemann descubrió en Micenas ricas tumbas en las que estaban guardadas máscaras mortuorias de oro. Pensó que había descubierto la sepultura de Agamenón, pero debió admitir que eran también anteriores a la guerra de Troya.

Fuentes Consultadas:
HISTORMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Edit. CODEX Los Griegos
HICIERON HISTORIA Tomo I Biografias Edit. Larousse
GRANDES FIGURAS DE LA HUMANIDAD Enciclopedia Temática Familiar Edic. Cadyc

Garantías Constitucionales Recurso de Amparo y Habeas Corpus

HABEAS CORPUS Y RECURSO DE AMPARO
RESUMEN SOBRE LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES INDIVIDUALES

Otros Temas Tratados

1-Declaración Universal de los Derechos del Hombre

2-Los Derechos Sexuales y Reproductivos

3-Los Derechos Humanos

4-Los Derechos Civiles y Sociales

5-Libertades Individuales en un Estado de Derechos

6-Los Derechos Fundamentales

7-Deberes y Derechos del Hombre

8-La Libertad del Hombre

9-Las Garantías Constitucionales

10-Las Virtudes Civiles

La vida en la democracia se caracteriza por el respeto de la persona humana.

Ese respeto se pone de manifiesto por el reconocimiento de la dignidad personal y de los derechos íntimos de la conciencia.

En la democracia, el hombre es «alguien» en la antidemocracia, es «algo». Por más humilde que sea la condición de un hombre, en la democracia se lo reconoce como persona, con derechos inviolables que no pueden ser desconocidos y mucho menos atropellados.

Como ocurre en cualquier sociedad humana puede suceder que en algunas circunstancias personas que viven en países democráticos, vean atropellados sus derechos. Téngase en cuenta que esa violación de los derechos humanos no proviene de la democracia, sino que es una consecuencia del incumplimiento de los principios democráticos.

El ciudadano atropellado en sus derechos puede reclamar y exigir justicia; puede recurrir ante los tribunales para que las leyes sean cumplidas.

Cosa muy diversa sucede en la antidemocracia. La negación y violación de los derechos humanos no constituyen una excepción; es lo corriente.

Es la consecuencia del principio totalitario: el hombre es lo relativo, el Estado es lo absoluto.

El hombre no tiene dignidad y derechos esenciales: tiene solo los derechos que el Estado le acuerde y en la forma y medida en que se los acuerde.

El hombre existe para servir a la comunidad (partido, Estado, etc.); debe estar dispuesto a todo lo que sea conveniente o provechoso para la comunidad.

No tiene libertad para elegir, ni mucho menos para protestar y reclamar.

Garantías Constitucionales

Garantías para el ejercicio de las libertades individuales
De poco valdría la enumeración de las libertades y derechos individuales si no se asegurase su cumplimiento. Las garantías para su ejercicio están consignadas en la Constitución Nacional y en otras leyes. Los artículos 14, 17, 18 y 19 de la Constitución especifican los derechos individuales e indican las garantías constitucionales para evitar su violación.

El artículo 28 previene cualquier maniobra para desconocer esos derechos con el pretexto de reglamentarlos. Dice así: «Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio».

También puede suceder que algunos de esos derechos sean violados por la autoridad que se excede en sus atribuciones, o por personas particulares.

Todo aquel que sufre atropello en sus derechos particulares, tiene dos procedimientos rápidos y breves (procedimiento sumario) para defenderse y ser restituido en el ejercicio de sus derechos. Esos derechos son: el «hábeas corpus» y el «recurso de amparo».

El «hábeas corpus»
Cuando una persona considera que ha sido detenida ilegalmente, dispone de un medio rápido para recobrar su libertad: el «hábeas corpus».

Son dos palabras latinas cuyo significado literal es «Tened vuestro cuerpo», o «Sed dueños de vuestra persona».
El hábeas corpus es un recurso sumario para recobrar la libertad.

Recurso sumario significa procedimiento rápido y simple. La persona detenida, o un pariente de la misma, o amigo, o apoderado, puede presentar ante un juez recurso de «hábeas corpus»; en otras palabras: pide se la ponga en libertad porque está detenida ilegalmente.

El juez que recibe el recurso de «hábeas corpus» no averigua si el detenido es o no es culpable; si merece o no estar preso; lo que examina es si está légalmente o ilegalmente arrestado. Para averiguar la legalidad o ilegalidad de la privación de libertad, el juez procede de la siguiente manera:

Emplaza a quien llevó a cabo la detención que le presente a la persona privada de libertad y que manifieste la causa por la cual se la ha detenido.

Luego el juez examina:
1° – Si existe orden «escrita» de arresto.
2° – De quién procede esa orden. Es decir, si la orden de arresto ha sido dada por una autoridad.
3° – Si la autoridad que ordenó la detención es competente, lo que significa, si tiene atribuciones legales para ordenar la detención.

Si se han cumplido todos estos requisitos, quiere decir que la detención es legal, por consiguiente, el juez no hace lugar al recurso de «hábeas corpus» y el detenido continúa preso. Pero sí el juez comprueba que no se han cumplido todos esos requisitos, quiere decir que la detención no se ha efectuado en conformidad con las leyes, sino abusivamente, y por lo tanto el arresto es ilegal. En este caso, el juez hace lugar al recurso de «hábeas corpus» y ordena que el detenido sea puesto inmediatamente en libertad.

Adviértase que para detener a un individuo sorprendido «in fraganti delicto«, es decir, en el mismo acto de cometer un delito, no se necesita orden escrita: la policía lo detiene sin más.

Pero, inmediatamente debe poner el detenido a disposición del juez competente que esté de tumo, en el plazo que determinan los distintos códigos. Si no se cumple esta formalidad, el individuo pasa a estar «ilegalmente detenido».

El «hábeas corpus» no figura expresamente en la Constitución Nacional. Se considera que está implícitamente en el artículo 18.

El «Recurso de amparo»
Semejante al «hábeas corpus» es el «recurso de amparo». La diferencia está en que el «hábeas corpus» protege la libertad física de las personas; en cambio, el «recurso de amparo» protege las otras libertades o derechos. Hasta el año 1957 muchos derechos individuales no tenían una protección apropiada. Ese año se estableció el «recurso de amparo», que es también un procedimiento breve y rápido para la defensa de derechos que se consideran vulnerados.

El «recurso de amparo» es un recurso sumario que se interpone ante la justicia pidiendo a la autoridad pública que defienda y proteja un derecho (o varios) conculcado o amenazado.

El «recurso de amparo» puede presentarlo cualquier persona que se considera privada ilegalmente de algún derecho; p. ej.: de publicar sus ideas por la prensa, de usar y disponer de su propiedad, de trabajar.

Como su mismo nombre lo indica, por el «recurso de amparo» se pide a la justicia amparo, ayuda, protección para el ejercicio de un derecho.

Tampoco el «recurso de amparo» figura expresamente en la Constitución Nacional. Se deduce del artículo 36 que dice así:

«Las declaraciones, derechos y garantías que enumera la Constitución, no serán entendidos como negación de otros derechos y garantías no enumerados, pero que nacen del principio de la soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno».

La Constitución no desampara a los ciudadanos ante los peligros de verse ilegalmente restringidos en el uso de sus derechos, ‘ni les impone necesariamente el tener que recurrir a la defensa por medio de los procedimientos judiciales largos y costosos.

El «recurso de amparo» es un procedimiento breve y rápido.

El juez que recibe el «recurso de amparo» examina el asunto. Si aparece de modo claro y manifiesto que alguna autoridad pública, o personas particulares, han impedido o restringido ilegalmente cualquiera de los derechos esenciales de las personas y el perjudicado sufriría daño grave e irreparable si tuviera que recurrir a los procedimientos ordinarios, el juez ordena que se restablezca inmediatamente el derecho restringido.

Cuando una persona es detenida arbitrariamente, privándosela de su libertad física, puede exigir su libertad por medio del «hábeas corpus»; cuando se la priva de alguna otra libertad puede pedir el ejercicio de su derecho por medio del «recurso de amparo.»

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Las garantías en la reforma constitucional de 1994

La reforma incorporó al texto de la Constitución Nacional diversos mecanismos judiciales para la protección de los derechos individuales: el hábeas corpus, el hábeas data, el amparo y el amparo colectivo.

■ El hábeas corpus. Es una acción que tuvo su origen en el derecho inglés y que tiene por objeto la protección de la libertad. física de las personas.

Cuando una persona tiene su libertad restringida (ha sido detenida) o simplemente amenazada (sospecha que se la pretende detener), puede, él mismo o cualquier otra persona en su nombre, iniciar ante un juez un recurso de hábeas corpus, para que resuelva en forma inmediata su situación.

Una vez inciada la acción, el juez debe requerir a la autoridad responsable de la detención de la persona,,que presente al detenido y que informe los motivos de  detención. Si la detención no se hubiere practicado por orden escrita de una autoridad competente o no hubiere una causa legítima para la detención, el juez deberá ordenar la inmediata libertad de la persona.

Esta acción también puede ser interpuesta para proteger a un detenido  al cual se le haya agravado las condiciones de su detención, como, por ejemplo, la remisión de un menor detenido a una cárcel de mayores.

Otro caso previsto por la Constitución es el de la desaparición forzada de personas, en el cual también le corresponde al juez agotar los medios a su alcance para encontrar al desaparecido.

■ El hábeas data. Es una nueva institución que protege la intimidad y buena imagen de las personas. Permite que un individuo pueda tomar conocimiento de los datos a él referidos, que consten en registros públicos o privados destinados a brindar cualquier tipo de informes. Si los datos fueran falsos o tuvieran un fin discriminatorio, la persona puede exigir, según el caso, que se los suprima, modifique, actualice o se los declare confidenciales.

■ El amparo. Es una acción judicial que puede iniciarse en virtud de cualquier acto u omisión de una autoridad pública o de un particular que lesione o amenace derechos o garantías que estén reconocidos por la Constitución, un tratado o una ley. Por medio de esta acción, todas las personas pueden hacer valer sus derechos cuando no dispongan de otro medio judicial apto para ello.

■ El amparo colectivo. Es un medio para tutelar los derechos .que protegen el ambiente, a la competencia, al usuario, al consumidor, ya los derechos colectivos en general. Por el tipo de derechos que tiende a proteger, puede ser iniciado por el afectado, pero también por el defensor del pueblo y por las asociaciones que tienen corno fines la preservación de esos derechos.

Fuente: Educación Civica 2 – Santillana – DEmocracia – Casullo-Bordone-Hirschmann-Podetti y Otros

Garantías Cunado Somos Detenidos

Fuente Consultada:
Educación Democrática Mario Alexander Secundario – Escuelas Técnicas –

LOS SIETE SABIOS DE GRECIA Sabiduria Griega Filosofos Sabios

LOS SIETE SABIOS DE GRECIA

LOS CLÁSICOS:  Suele decirse que la Filosofía nació en Grecia, y esto es verdad sólo en parte, porque también existe una filosofía egipcia, persa, china, etc., anterior a la helénica. No obstante, es indudable que el pensamiento europeo se ha impuesto, y es la Filosofía Clásica europea la que ha llegado a mayor altura en sus especulaciones, pues las filosofías orientales se confunden y se pierden en consideraciones de tipo religioso y moral.

La primera preocupación del pensamiento griego fue el mundo exterior, y una serie de filósofos anteriores a Sócrates dedicaron su vida a estudiar qué era y de qué estaba hecho el mundo que veían.

Thales de Mileto, que vivió en el siglo VI a. de J.C. fue considerado como uno de los Siete Sabios de Grecia (los restantes fueron 2-Cleóbalo de Lindos, 3-Solón de Atenas, 4-Chilón de Esparta, 5-Pitacos de Lesbos, 6-Bías de Pirene y 7-Beriandro de Corinto).

los siete sabios de grecia

Thales debió ser un personaje extraordinario; astrónomo, geógrafo, físico y filósofo a la vez. Fue el primero en plantearse el problema del auténtico ser de las cosas, y que las cosas no eran lo que parecían ni tal como se presentaban a nuestra vista. A su juicio éliorigen de todo era el agua.

Pitágoras, que fue contemporáneo de Thales, era natural de Samos y fundó una religión con un ideal de vida muy elevado. Sus seguidores vivían en comunidades entregadas al estudio.

Para él los números eran el principio de todas las cosas y redujo a números las magnitudes, desde los fenómenos astronómicos a los musicales, con lo que llegó a vislumbrar una armonía universal. Su doctrina acerca del alma dice que ésta sobrevive después de la muerte y transmigra de unos cuerpos a otros en premio o castigo a su vida anterior, por lo que es preciso una vida austera y conforme con ciertas reglas morales.

Jenófanes, que vivió 500 años a. de J.C, elaboró una idea racional de Dios, a quien concibió como ser único, eterno, inmutable y simple. «Dios, decía, no tiene manos ni pies ni oídos, y sin embargo ve, oye y, sobre todo, piensa.»

Entre los filósofos anteriores a Sócrates está Heráclito, para quien el mundo está cambiando continuamente («nadie puede bañarse dos veces en el mismo río», decía para dar una idea viva del cambio).

Empédocles expuso su teoría de los ciclos consecutivos en el Universo, cuyas destrucciones y reconstrucciones sucesivas se realizan en virtud de las fuerzas opuestas: amor y odio. Demócrito fundó la teoría atómica según la cual todos los cuerpos se componen de átomos, y las cosas cambian por la fuerza de estos átomos en choque. Protágoras fue el primer escéptico, fundador de la escuela sofística, para quien el hombre es la medida de todas las cosas.

Pero desde Sócrates, los filósofos, cansados de contemplar el cosmos, o tal vez al comprobar lo poco que habían logrado saber de sus misterios y estructura, volvieron la mirada hacia sí mismos y se dieron cuenta de que su interior era también un pequeño mundo, un microcosmos. Luego se dedicaron a estudiar la vida interna, el pensar, el sentir y el querer, y descubrieron que lo más importante era la conducta que ha de seguir el hombre para el logro de la felicidad, única meta de la vida.

Aparecen entonces los que pudiéramos llamar los tres grandes de la Filosofía: Sócrates, Platón y Aristóteles. Sócrates, el primer filósofo de quien poseemos noticias exactas, no escribió nada o al menos no dejó libros escritos, pero por sus discípulos, sobre y el que, al contrario, opina que sólo existe el Yo y no el mundo exterior. Cada filósofo crea su propia escuela.

El cometido de la Filosofía, sin embargo, presenta dos facetas: la busca de la verdad, el por qué de las cosas y luego la adaptación de la conducta a un sistema filosófico; proceder conforme el resultado de las verdades encontradas.

Pero la Filosofía no es un discutir y un opinar al estilo de una tertulia literaria, sino un saber ordenado, metódico y firme, que se apoya en principios y verdades suministradas por las otras ciencias.

En un principio la Filosofía abarcaba todo el saber humano y versaba sobre todas las materias, pero cuando el volumen de conocimientos desbordó la capacidad del hombre para comprenderlos todos, no hubo más remedio que cultivar pequeñas parcelas.

Así, primero fue el estudio del Cosmos, del mundo en general, que dio origen a las Matemáticas, cuyo primer gran cultivador fue Pitágoras; a la Geometría, que estudió Euclides; a la Medicina que practicó Hipócrates, etc. Pero estos cultivadores no eran sino filósofos que se especializaban.

Por esta razón, al hombre que abarcaba todo el saber se le llamaba sabio y Pitágoras dijo que él no era «sofos», es decir, sabio, sino «filo-sofos», o sea amante de la sabiduría.

Esta tendencia de la Filosofía a abarcar todos los conocimientos aún prevaleció durante la EdadMedia en que aparecieron las Summas o compendios del saber. Todavía en la Edad Moderna, Deseartes y Leibniz eran grandes filósofos y, a la vez, matemáticos y físicos. En pleno siglo XVII Newton aun expuso su teoría de la gravitación universal como Principios matemáticos de la Filosofía natural.

Pero llegó un momento en que las demás ciencias se apropiaron gran parte de este saber univesal. Unas entendieron sobre la vida y sus manifestaciones, otras sobre los fenómenos de la materia y  otras sobre la cantidad y la forma, etc.

A la Filosofía le quedó el saber abstracto, la especulación fuera del alcance de los sentidos; por tanto, la forma mas elevada de pensamiento, porque está por encima de todas las ciencias y en último término las comprende y las explica todas.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

LOS SIETE SABIOS GRIEGOS

1-Sabio Griego: Tales de Mileto

2-Sabio Griego:Bías de Priene

3-Sabio Griego:Pitaco de Mitilene

4-Sabio Griego:Cleóbulo de Lindos

5-Sabio Griego:Periandro de Corintos

6-Sabio Griego: Quilón de Esparta

7-Sabio Griego:Solón de Atenas

Siete sabios de Grecia, también conocidos como los siete sensatos. Eruditos griegos que vivieron entre los siglos VII y VI a.C. y que se interesaron por la ciencia, la filosofía y la política. Aunque sus identidades difieren según las diferentes versiones, los nombres que suelen aparecer con mayor frecuencia son Bías de Priene, Quilón de Esparta, Cleóbulo de Lindos, Periandro de Corinto, Pítaco de Mitilene, Solón de Atenas y Tales de Mileto.

EL MILAGRO GRIEGO: Aunque los griegos respetaban profundamente el pasado, realizaron una serie de avances, muchos de ellos sin parangón posible, en el transcurso de un solo siglo, entre los años 480 y 380 a.C. Cabe preguntarse cómo sucedió, y algunos especialistas lo denominan el milagro griego. Gran parte de estos logros, aunque no todos, llevan el sello de Atenas.

No todos los pensadores, poetas y artistas del siglo V eran atenienses —prácticamente no hubo ningún científico en esta polis—, y quizá se haya exagerado su papel, porque no contamos con muchos datos de otras ciudades.

Sin embargo, ya en el siglo V muchos griegos reconocían que Atenas era en cierto sentido quien detentaba la jefatura política y cultural. Como decía Pericles, un estadista ateniense, su ciudad servía de modelo al resto de Grecia.

siete sabios de grecia

El rasgo fundamental del milagro griego estriba en su contribución al desarrollo de la potencialidad de la mente humana. Hasta entonces, jamás se habían realizado esfuerzos tan intensos para comprender los problemas más profundos del pensamiento y la vida, y durante mucho tiempo el mundo no vería nada semejante.

Este proceso se desarrolló en un período que rebasa la época clásica propiamente dicha.

En el transcurso de unos cuatro siglos, los griegos inventaron la política, la filosofía, la mayor parte de la aritmética y la geometría (términos derivados del griego) y las ideas sobre el arte aceptadas por los europeos casi hasta nuestros días.

Todo esto representó un avance gigantes co, que marca grandes diferencias entre la civilización griega y la de Mesopotamia o Egipto.

Hay que atribuirlo en gran medida a la importancia que los griegos concedían al análisis racional y consciente del mundo que los rodeaba, circunstancia que no queda anulada por el hecho de que muchos de ellos siguieran creyendo en las supersticiones y la magia. Gracias a su forma de razonar, proporcionaron a los seres humanos una comprensión más amplia del mundo en el que vivían que ningún otro pueblo anterior.

Esto no significa que el pensamiento griego fuera siempre acertado, sino que se cimentaba y se verificaba de un modo mucho más coherente y sólido.

La ciencia constituye un ejemplo destacado. La ciencia moderna se inició en el siglo VI en Jonia, donde un grupo de pensadores empezó a buscar explicaciones al funcionamiento del universo, aplicando leyes y normas en lugar de dioses y demonios.

El filósofo Demócrito llegó a la conclusión de que toda la materia está formada por «átomos», teoría que se adelantaba dos siglos a su tiempo y que no fue aceptada. Por el contrario, los griegos se aferraron a la idea de que la materia está compuesta de cuatro «elementos» —tierra, agua, aire y fuego— combinados de distintas maneras en las diversas sustancias.

Esta teoría no se aproximaba a la verdad tanto como la atómica, pero gracias a ella se desarrolló la investigación, y la ciencia siguió avanzando hasta el siglo XVII d.C. De igual modo, las enseñanzas de Hipócrates (un griego de Cos discípulo de Demócrito) constituyeron la base de la medicina hasta época muy reciente.

Resulta difícil distinguir sus escritos personales de los que simplemente se le atribuyen, pero a juzgar por lo que se decía de él podemos concluir que Hipócrates representa el verdadero inicio del estudio científico de la salud, con observación de los síntomas, los efectos del tratamiento, una serie de recomendaciones sensatas sobre el régimen alimenticio y la distinción entre conocimiento y superstición. El «juramento hipocrático» ha definido la ética médica hasta nuestros días.

Los griegos hicieron aportaciones aún más importantes para el futuro en el terreno de las matemáticas. Este proceso también se inició fuera de Grecia, en Cretona, al sur de Italia, donde vivía el filósofo Pitágoras. Fue una de las primeras personas que empleó el razonamiento deductivo, es decir, la aplicación de argumentaciones puras con una línea lógica a ciertos principios o axiomas.

Este sistema tuvo mucha importancia, no sólo por los avances que produjo en aritmética y geometría, sino porque contribuyó a que otras personas pensaran con claridad y rigor sobre problemas ajenos a las matemáticas.

Biografia de Safo Resumen de su Vida Poeta de la Grecia Clásica

Resumen Biografía Poetisa Griega: Safo

La figura de Safo, la gran poetisa de la Grecia clásica atravesó los siglos rodeada de misterio, dando origen a leyendas muy diversas, algunas de carácter equívoco. Sin embargo, y pese a que se tienen escasos datos sobre ella, los estudios contemporáneos tienden a reivindicar su controvertida imagen.

Si su obra mereció el elogio unánime de la crítica de todas las épocas, su personalidad despertó encendidas discusiones, pues para la mayoría de los estudiosos su nombre llegó a ser sinónimo de relaciones equívocas y de pasiones insanas, en tanto que otros -los menos- defendieron su virtud.

Se sabe que nació hacia el año 635 a.C. en un hogar noble de Eresos, ciudad de la isla de Lesbos, en Grecia y que el grupo familiar estaba integrado por sus padres, Scamandrónimos y Kleis, y por sus tres hermanos, de los cuales solo se conoce el nombre de dos: Larikhós y Kháraxos. Sobre su aspecto físico se tiene muy poca información; en algunos versos ella misma se retrata como negra y pequeña, pero Alceo, famoso poeta de la época, describe sus «rizos de violeta», en tanto que Sócrates y Platón, siguiendo una vieja tradición, la llaman «la bella».

El paisaje mediterráneo de la isla predisponía a la vida serena y sensual; sin embargo, la sociedad de Lesbos estaba convulsionada por problemas políticos y económicos. La navegación se difundía rápidamente: embarcaciones ligeras unían las islas con África o el continente europeo impulsando el tráfico de mercaderías.

En las ciudades de todas las regiones, los comerciantes enriquecidos -de origen popular se alzaron contra la nobleza terrateniente y exigieron participar en el poder político, iniciando una larga guerra civil que culminó con el encumbramiento de los tiranos, que gozaban de amplio apoyo popular. Como muchos otros miembros de su clase, Safo debió exiliarse.

Fueron episodios que debieron marcarla profundamente, aunque en sus obras apenas sí hace referencia a las circunstancias sociales e históricas: sus versos solo se ocupan del mundo del amor y de la belleza.

BAJO EL SIGNO DE AFRODITA
Pero el renombre de Safo no se originó solamente en la poesía; mucho tuvo que ver en ello la obra desarrollada en los círculos femeninos que dirigía. Hasta el momento del casamiento las jóvenes de la nobleza vivían en asociaciones llamadas thiasoi, regidas por mujeres experimentadas que las preparaban para-el matrimonio; Safo dirigía uno de esos grupos.

Eran sociedades consagradas a Afrodita o Cipris, para los griegos la diosa del amor y de todo lo que en el mundo es digno de ser amado. En los thiasoi cada muchacha era iniciada en las sutilezas del mundo femenino: se le enseñaba a acicalarse, a tejer coronas para adornar el cuello y los bucles, pero por sobre todo a cantar y danzar. Sus cantos estaban dedicados a glorificar a Afrodita y todo lo que ella representaba: suavidad, paz, dulzura.

Cuando una de las pupilas se casaba, las demás integrantes del thiasoi la seguían hasta su casa danzando y entonando cánticos. En compañía de los amigos del novio se instalaban ante la puerta de la alcoba y allí permanecían hasta el amanecer.

Todas las historias malintencionadas que se divulgaron sobre Safo nacieron justamente del papel que desempeñaba en los thiasoi. El poeta romano Ovidio creía que la relación de Safo con las muchachas de su círculo solo podía ser ambigua; esa fue la imagen que el poeta trasmitió en sus versos y que el medioevo recogió, añadiendo a los cuentos un tono picaresco totalmente ajeno al medio y la época en que vivió Safo.

Para comprender a estas sociedades es precisó entender que los griegos pensaban que los dioses regían y ordenaban la realidad concreta. Así, cada aspecto de la vida, cada sentimiento, era una manifestación del dios en un mortal, y a ese llamado divino el mortal respondía con su canto, con la oración o el sacrificio. Es lo que Safo consumaba en los thiasoi. Convertía a las niñas en mujeres y luego las ayudaba a separarse de sus compañeras para unirse al hombre amado. Al educarlas para vivir con un hombre, llevaba a las jóvenes a la plenitud de su ser. La poetisa, como adoradora de Afrodita, amaba al universo con un amor total y en sus discípulas celebraba su propia obra, que era también la de la diosa.

Además, en el mundo griego la virtud era el supremo orgullo y consistía en desplegar y realizar todas las posibilidades de cada ser. El guerrero debía llegar a serlo enteramente; lo mismo ocurría con la mujer, que de acuerdo a la concepción de la época alcanzaba el máximo resplandor en las actividades domésticas, en el cuidado de la familia y de la propia persona y también en el culto de Afrodita, diosa que simbolizaba todo lo hermoso y amable que el mundo puede ofrecer. A esa tarea Safo dedicó toda su vida: exaltar los valores femeninos. Nada más alejado de Safo, entonces, que el desenfreno adjudicado más tarde por los romanos y los autores medioevales.
Se sabe también que Safo se sentía entrañablemente unida a sus hermanos, a quienes dedicó algunas de sus poesías. Se ufanaba, por ejemplo, de Larikhós. Su otro hermano,Kháraxos, fue, por el contrario, una constante causa de preocupaciones. Deseoso de ganar dinero, cambió sus tareas de terrateniente por el comercio marítimo. Se trasladó a Naucratis, antigua colonia griega de Egipto donde traficó principalmente con vinos y se hizo célebre por la facilidad con que ganaba y malgastaba el dinero.

En ese entonces Naucratis era famosa, entre otras cosas, por la belleza de sus mujeres y por el fasto con que vivían sus cortesanas. Entre ellas llegó a descollar la deslumbrante Dorikha de Tracia, esclava llamada «cara de rosas» por el color de su piel.Kharaxos, fascinado por el encanto de Dorikha, pagó una fuerte suma por su libertad y terminó arruinándose por ella. Safo, conocedora de los extravíos de su hermano se refiere a ellos en algunos versos: un amor ocasional puede tener un aspecto agradable, pero es ruina. También nombra a la cortesana en una invocación a Venus: ¡Oh! ¡Cipris! que Dorikha te encuentre muy/amarga y que no pueda envanecerse y decir/por segunda vez que ha encontrado el amor ansiado.

PASIÓN Y NOSTALGIA
Durante la madurez, dos temas se alternan en la vida y en la obra de la poetisa: el deleite que causa el amor y el sufrimiento que brota de la ausencia. ‘A medida que pasan los años sus cantos reflejan con más frecuencia el dolor, la nostalgia por las discípulas y la ingratitud de algunas de ellas.

En tanto, Lesbos veía surgir otras conductoras de thiasoi; entre ellas se destacó Andrómeda, descendiente de una opulenta familia y emparentada con el tirano de la isla, Pitacos. Razones políticas fueron relegando a Safo a un segundo plano a tal punto que ciertas jóvenes que la frecuentaban la abandonaron para unirse a Andrómeda. En un poema Safo muestra su odio contra la rival: Muerta yacerás y nadie te recordará I ni te deseará. No participas de las rosas de Pieria I inadvertida aun en las moradas de Hades, vagarás/ revoloteando entre los muertos incoloros.

Al abandono se suma la vejez, que le inspira versos conmovedores. Para la ardiente sacerdotisa del amor, envejecer es una humillación más: la frente se puebla de arrugas, la piel se marchita, «ya no saltará como una corza a través de la campiña húmeda de rocío». Pero los años también diluyen sus resentimientos: «no soy de las que guardan rencores I tengo un corazón que prefiérela paz».

Su muerte, como toda su vida, también quedó envuelta en la leyenda. Desdeñada -se dijo-por un joven llamadoPhaon se arrojó de la roca Lédeade que, según la creencia de los amantes, traía el olvido y aliviaba el dolor. Hoy se sospecha que ese episodio, como muchos otros que se inventaron, es probablemente falso. La personalidad y la obra apasionada de Safo fueron un poderoso incentivo para la imaginación de la posteridad.

La falta que generó esas críticas era que había sido mujer y como tal había cantado a otra mujer: Afrodita, olvidando que lo hacía porque la diosa representaba algunas de las virtudes que el pueblo griego aspiraba a encontrar en una mujer. Su voz rendía culto a un suave mundo femenino de insólita frescura y sinceridad: Yo amo lo delicioso / (una cosa dulce)/ y en el amor experimenté el brillo de la luz del sol/ y lo hermoso.

Fuente:

El Siglo de Pericles Esplendor de Atenas y Biografia y Gobierno

El Siglo de Pericles – La Democracia Griega – Biografía de Pericles

La prosperidad económica y la democracia están en el origen del florecimiento de Atenas en el siglo V a.C.

El estratega Pericles contribuyó, con sus reformas, a hacer de ella un modelo de ciudad organizada por sus propios ciudadanos.

Al mismo tiempo, se entrega al desarrollo de la prosperidad de la sociedad civil y de su poderío imperial (la dota de una excepcional flota).

siglo de pericles y biografia

¿Porque el Siglo de Pericles o de Oro?

Para resumir el esplendor artístico y literario de Atenas basta enumerar los grandes nombres que ilustraron el sigla de Pendes.

Entre los poetas trágicos, se cuentan Esquilo, Sófocles y Eurípides; entre los cómicos, Aristófanes; entre los historiadores, Herodoto, Tucídides y Jenofonte.

El arquitecto Ictino construyó el Partenón; Calímaco, el Erecteión, Fidias esculpió la Atena y el Zeus de Olimpia, Polignoto pintó el Pecile; a Mirón, escultor del Discóbolo, sucedió Praxistcles, escultor de Hermes.

Tucídides censuró a Pericles que hubiera empleado el tesoro de la liga jónica en cosas diferentes a las que estaba destinado (la guerra contra los persas), tal como el embellecimiento de Atenas.

Pendes respondió que Atenas había libertado a Jonia de los persas, y que poseyendo el mar Egeo, había llenado el fin propuesto en la confederación.

Se recurrió al voto del ostracismo para dilucidar la cuestión, y el pueblo votó el destierro de Tucídides.

Pericles pudo entonces llevar adelante, sin estorbo, los grandes proyectos que hicieron de su tiempo el siglo del arte y de la poesía.

Hipodamo de Mileto trazó el plano de una ciudad regular en el sitio que ocupa el Pireo; una nueva muralla paralela a la primitiva fortificación completó las defensas de Atenas por la parte de tierra; el Acrópolis se cubrió de magníficos monumentos dirigidos por los arquitectos Ictino, Calícrates, Corebo y Mnesicles, bajo la vigilancia de Fidias; al lado de las admirables estatuas de éste, la pintura se elevó con Polignoto a las más altas concepciones artísticas, y así también la poesía, con Sófocles y Eurípides.

Esas magníficas construcciones solo costaron 3000 talentos y 12 años de trabajo (444-432 a.C.), el tesoro del Acrópolis y los ingresos anuales de Atenas bastaron para ello, y aun pudo constituir Pericles una reserva de 6000 talentos.

Una multitud de filósofos atrajo infinidad de discípulos. Para preparar a los oradores a la elocuencia, hubo profesores de retórica, llamados sofistas, que enseñaron el arte de tratar todos los asuntos, brillando por encima de todos ellos el gran espíritu de Sócrates. Pendes podía decir con razón que Atenas era «la escuela de Grecia».

———— 0000 ————

BIOGRAFIA DE PERICLES (-495,-429)

Fue un importante e influyente magistrado, político y orador ateniense en los momentos de la edad de oro de la ciudad ( entre las Guerras Médicas y las del Peloponeso).

Es la persona que instauró la democracia en Atenas gracias al apoyo de la burguesía. Pericles nació en 495 a.C. y era perteneciente a la antigua aristocracia, puesto que su familia era una de las más influyentes de Atenas.

Su padre era General, Jántipo (héroe de Micala y adversario del aristrócrata Cimón) y su madre fue Agariste, descendencia de los Alcmeónidas.

Segundo hijo de tal matrimonio. Pericles recibió una esmerada educación enmarcada en la tradición democrática, puesto que su tío materno, Clístenes, estribó los Principios de la legislación de Solón y se opuso rotundamente a la tiranía de los Pisistrátidas.

Pericles sustituyó al jefe del partido democrático, Efialto que fue asesinado. Pertenecía a una antigua, tradicional y rica familia de los Alcmeónidas, y tenía por madre a una sobrina de Clistenes.

Era una buena figura, la cabeza algo alargada, la mirada severa y con un aire noble de modales reservados.

Había recibido en su juventud toda la instrucción que podía tener un ateniense. Damón le había enseñado la música, es decir, la poesía y la moral. Decíase que le daba también consejos acerca del modo de gobernar.

Fue amigo de dos filósofos célebres, Zenón, el fundador de la escuela de Elea en Italia, y Anaxágoras, de Clazomene en Asia, el cual decía que el mundo estaba regido por un espíritu. Había aprendido a su lado a reflexionar acerca de las cosas y a despreciar las preocupaciones de su tiempo.

Pericles se interesaba sobre todo en la política y deseaba regir Atenas. Pero era prudente. Los viejos que habían conocido a Pisistrato juzgaban que Pericles se le parecía mucho. Podía sospecharse que aspiraba a imitarle, tanto más cuanto que era rico y de noble familia.

Cuidó mucho de tranquilizar a los atenienses con su actitud. Aparecía lo menos posible en la Asamblea del pueblo, haciendo que en su lugar hablasen las personas de su partido. Se le comparaba a la galera de Salamina, reservada para las fiestas solemnes, porque él tampoco era visto más que en las grandes ocasiones.

Cuando tenía que hablar, preparaba con esmero su discurso, aportando buenas razones más que hermosas frases. Hablaba sencillamente, con voz contenida, haciendo pocos gestos, sin mover los pliegues del manto. Se le había llamado el Olímpico, a causa de su calma.

Vivía modesta y sobriamente, rehusando todo convite, no saliendo de su casa nada más que para ir al Consejo o a la Asamblea. Hacía vender todos los años de una vez los productos de todas sus tierras, y todos los días enviaba a comprar al mercado lo que en su casa se necesitaba. De esta suerte todos veían de qué manera vivía.

Nunca se sospechó que hubiera distraído fondos del Estado o aprovechado su poder para enriquecerse. Dejó al morir el mismo caudal que había heredado de su padre.

Era indiferente lo mismo a las alabanzas que a los insultos. Un día le persiguió un individuo en la plaza pública injuriándole y le acompañó hasta su casa sin dejar de gritar. Al llegar a la puerta, Pericles llamó a un esclavo, y le ordenó tomar una antorcha encendida y acompañar al que le injuriaba.

Eran sus amigos los hombres más inteligentes de Grecia, filósofos como Anaxágoras, Protágoras, Sócrates, artistas como Fldias, poetas como Sófocles y Eurípides.

Se reunían en su casa para hablar. Su mujer, la hermosa Aspasia, tomaba parte en las conversaciones, al contrario de lo que era costumbre entre las atenienses, que ignorándolo todo, vivían en el gineceo. Los que conocían a Aspasia la conslderabn la más Instruida y encantadora de las mujeres griegas.

Durante más de veinticinco años, Pericles, sin ejercer otro cargo que el de estratega, gobernó Atenas con su influencia. Los atenienses tenían confianza en él y dejaban que les guiase.

pericles biografia

Este político griego consiguió que, bajo su mandato, la ciudad de Atenas viviera sus años de máximo esplendor. En su honor, el siglo V a. C. recibe con frecuencia la denominación de «siglo de Pericles»

Tras veinte años de tradición democrática, Atenas recibe a Pericles en el poder. Este poder era encabezado por Efialtes, perteneciente al partido popular quien restringe los poderes abusivos del consejo del Areópago, al cual se enfrenta y deja en manos la administración de justicia en los crímenes de sangre y en los incendios provocados, y la vigilancia de los templos.

Posteriormente, Efialtes es asesinado, más precisamente en 461 a.C. lo que da lugar a que Pericles se convierta en un máximo dirigente de la política, irrumpiendo en la vida pública de los atenienses durante los treinta años siguientes.

La refinación que se destacaba en Pericles provenía no solo de la educación militar que recibió de muy joven, sino que también obedeció a las instrucciones de sus maestros.

Ellos fueron Zenón de Elea, el gran Anaxágoras, con quien mantuvo entrañable amistad, y Protágoras, de los cuales aprendió la alteza de miras y la claridad de raciocinio que, unidos a su elocuencia natural y a la distinción de sus maneras, hicieron de él pronto un ídolo del pueblo.

El ambiente que lo rodeó, de grandeza y magnificencia, junto con los acontecimientos históricos de que fue testigo, difundieron en su espíritu las ideas nobles y los anhelos patrióticos.

Todos aquellos que lo escuchaban quedaban admirados de él, puesto que siempre sus intervenciones eran muy puntuales y oportunas.

Así supo ganarse con clara ventaja a aquellos que a la hora de apoyarlo estaban con el.

Su carácter era algo que el dominaba, además de sus gestos y de su andar, lo que provocaba que se alejara de cualquier discordancia.

Es así como Pericles con su serenidad y su tacto político, supo como ganarse al pueblo.

Lejos de su vida política, en su vida privada Pericles tuvo dos hijos, fruto del matrimonio con una mujer de buena familia, algo mayor que el.

Su primer hijo se llamó Jantipo, el cual muere en una batalla; y su segundo hijo Paralo, fallece a causa de una epidemia. Más tarde es cuando Pericles decide separarse de su esposa.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo vuelve a encontrar el amor, Aspasia de Mileto, una griega asiática con la cual comparte veinte años de su vida.

Esta mujer se convirtió anfitriona de la casa de Pericles, ya que poseía una gran belleza, con una cultura notable, diferente a la Atenas de la época. Es en esta casa y junto a ella donde se constituyó  el denominado «círculo de Aspasia», en donde solían darse cita personajes como Fidias, Sócrates, Sófocles o Hipódama de Mileto.

Su gobierno constituyó el período más brillante de Atenas. Nació en el seno de una familia de la antigua nobleza ática. Su padre, Jantipo, destacó tanto en la política como en el terreno militar, como vencedor de Micala. Por línea materna, se situaba dentro de la tradición democrática (su madre era sobrina de Clístenes). Discípulo del filósofo Zenón de Elea, Pericles transformo Atenas en un estado próspero, culto y asistencial.

Política interna:

El engrandecimiento de Atenas, ya sea desde el punto de vista cultural como el militar, fue la preocupación central de Pericles.

Este objetivo era financiado por una alianza  de casi todas las islas del mar Egeo, denominada La Liga Ático-Délica, de los cuales sus fondos eran custodiados en la isla de Délos.

Sin embargo, frente a un próximo ataque persa, el tesoro es trasladado a Atenas a pedido de Pericles, quien dispuso de él para acometer las grandes obras de la Acrópolis, en el año 444 a.C.

Rodeado de la elite cultural de ese entonces, logró llevar a cabo su proyecto. Para ello trabajaron junto a élartistas de la talla de Fidias, los arquitectos Mnesicles, lctino y Calícrates, y todo un elenco de hombres ilustres, como Esquilo, Sófocles, Eurípides y Anistófanes, el médico Hipócrates, el escultor Policleto, Polignoto el muralista y los filósofos Georgias y Sócrates.

Pericles, fue una figura capaz de dar al siglo en que vivió su propio nombre, y “siglo de Pericles” es en la historia de Grecia, sinónimo de brillantez intelectual, de madurez política, de democracia.

La consolidación de esta última estaba fundada en tres órganos de Gobierno: Heliea, Bulé y ekklesia.

La primera de ellas, Heliea era conocida como el Tribunal Popular. En cambio, Bulé era el Consejo de los Quinientos, formada por diez grupos de cincuenta ciudadanos, el cual representaba a las diez tribus en que se dividía la comunidad ateniense.

Ellos eran elegidos por sorteo y renovado cada año. Su función iba dirigida hacia la ekklesia (Asamblea del pueblo), ya que ellos le preparan propuestas que debían debatirlas.

En este órgano supremo, cualquiera podía tomar la palabra y solían ser un pequeño grupo de oradores los que intervenían ya que la presentación de una propuesta de ley o de una enmienda que resultasen anticonstitucionales, podía acarrear el procesamiento e, incluso, la condena de su inspirador.

En esta asamblea la asistencia era libre y remunerada y además integrada por los ciudadanos varones que fueran mayores de edad y que a su vez hayan estado censados.

Sin embargo Pericles, logro obtener la potestad de gobernar Atenas tanto en política exterior como interior, gracias a que año tras año, renovó en la ecclesia, por votación a mano alzada, su cargo de strategós autocrátor, es decir su cargo de general en jefe de las fuerzas armadas.

La democracia ateniense era directa y no representativa. El ciudadano no elegía a un representante que tomaba las decisiones de manera autónoma, sino que intervenía directamente en el gobierno, como si de una obligación cotidiana se tratara.

Pendes llevó también a cabo otras reformas, como el desarrollo y ampliación de la flota o la construcción de una muralla que unía la ciudad con el puerto del Pireo (los «muros largos»), mejorando así la posición defensiva de Atenas.

También procuró el acceso gratuito de las clases más desfavorecidas a los espectáculos, así como la restricción de la ciudadanía a los varones nacidos de padre y madre atenienses.

Esta propuesta de ley se puso más adelante en su contra, porque tras la muerte de los hijos de su primer matrimonio, el resto de su descendencia no podía optar a la mencionada categoría, dado que Aspasia no era ateniense.

Finalmente, no pueden dejar de mencionarse las obras de reconstrucción y embellecimiento de la Acrópolis, emplazamiento donde se erigió el Partenón, un edificio que se ha convertido en el símbolo de toda una época.

Política exterior :

Gracias a su potencial naval, Atenas lideró la Liga Délica, que fue constituida como defensa ante la amenaza persa y para recuperar las islas y las ciudades asiáticas griegas conquistadas por las tropas del Gran Rey.

Pendes intervino en la política interna de estas localidades, en las que no aplicó el régimen democrático que imperaba en Atenas. Reprimió con dureza cualquier intento de secesión. De esta manera, logró crear el Imperio ático.

Entre sus iniciativas coloniales, la más aventurada fue el envío de una expedición a Tarento, en el sur de Italia, para fundar, bajo la dirección del arquitecto Hipódamo de Mileto, la colonia modelo de Turi.

Además de luchar contra los persas —con los que firmó, en el año 448, la paz de Calias—, la Atenas de Pendes hubo de enfrentarse a otro enemigo: Esparta, polis que rivalizaba desde siempre por el control de la Hélade.

Finalmente, en 446 a. C., la paz de los Treinta Años inauguró un periodo de relativa calma en tas relaciones con la ciudad vecina. En estos momentos se realizaron todas las construcciones de la Acrópolis.

Sin embargo, la tregua duró apenas 15 años. En 441 a. C. Samos tuvo la osadía de atacar Mileto. la patria de Aspasia.

El fracaso de la intervención diplomática puesta en marcha por Pendes forzó la apertura de hostilidades, que culminaron con el sometimiento militar de Samos. Un año después, la ciudad de Potidea, colonia de Corinto, se sublevó, y la metrópoli corrió en su auxilio. Poco después, Atenas decretaba el bloqueo del comercio de Megara.

Ante tales provocaciones, la Liga del Peloponeso decidió entonces la guerra. Liderada por Esparta, emprendió una serie de expediciones que culminaron en la invasión y devastación del Ática.

Por consejo de Pendes, todos los habitantes se reunieron tras las murallas de Atenas, confiando en la superioridad naval de la polis para alcanzar la victoria final. Pero la peste esquilmó a las gentes hacinadas en la ciudad.

Este hecho, unido a la ruinosa situación económica, provocó la caída en desgracia de Pendes y su círculo de amistades ante los ojos del pueblo de Atenas.

Todos ellos sufrieron procesos judiciales; el propio Pendes fue destituido de sus cargos y acusado de de fondos. Un año después, en 429 a. C., las cosas volvieron a su  cauce y el nombre de Pericles fue reivindicado nuevamente. No obstante, también el político cayó víctima de la peste.

Por otra parte, la guerra del Peloponeso prosiguió. En 404 a. C. la ciudad de Atenas se vio forzada a capitular. Sus fortificaciones fueron destruidas y el Imperio creado por la polis aniquilado. Así terminó la época dorada de los atenienses.

ESPLENDOR DE ATENAS: En lugar de atesorar los ingresos que afluyen a Atenas, procedentes de la liga de Délos, Pericles los invierte en grandes construcciones. La metrópoli ática cambia de rostro y continúa las obras correspondientes a la fortificación iniciada por Temístocles. En caso de guerra, la población puede refugiarse entre los «muros largos».

El Pireo se fortifica con bastiones, torres, arsenales y nuevas construcciones defensivas, que lo convierten en la más formidable fortaleza marítima del mundo antiguo. Sobre la Acrópolis, en la que. tras la destrucción de los persas, seguían alzándose las ruinas de las numerosas construcciones de Pisístrato, se elevan ahora los grandes edificios religiosos. Así, Atenas se convierte en centro visible del mundo griego.

PARA SABER MAS…
ASÍ SE EMBELLECE Y MODERNIZA UNA CIUDAD

La hegemonía política y económica de Atenas había costado cara. La ciudad tenía, aún en 446 a.C., las huellas de la destrucción persa. Pericles comenzó entonces a restaurar los edificios destruidos por la invasión asiática.

La dirección de los trabajos fue confiada a su amigo Fidias. Bajo sus órdenes trabajaron arquitectos y artistas de renombre y, en pocos años, fueron construidos monumentos de grandeza sorprendente, de belleza y elegancia inimitables.

La Atenas que los persas destruyeron renació transformada. Construyéronse edificios públicos y templos de gran belleza de líneas.

El modelo de la reforma de la planta urbana de Atenas fue el cuadrilátero con calles que se cortan en ángulo recto, conocido como canon hipodámico por el nombre de su difusor, Hipódamos de Mileto.

Dos grandes avenidas pasaban por el centro de la ciudad, con el agora en su cruce.

Las obras más bellas fueron reservadas para la Acrópolis, convertida en un recinto monumental. Pericles respondió a las críticas de los «enemigos del despilfarro de los dineros públicos», con el argumento de que los aliados participaban en la defensa común sin proveer hombres ni material al ejército ateniense, y contribuían únicamente con el dinero de los tributos.

Ese dinero no pertenecía al que lo daba sino a quien lo recibía, a cambio de la protección de la escuadra ateniense.

Como Atenas ya se encontraba suficientemente protegida por sus murallas, las fortificaciones del puerto de El Píreo y su flota, el tesoro debía ser empleado en obras que diesen a la ciudad gloria inmortal.

No era la gloria, sin embargo, su único objetivo. La construcción de obras públicas creaba también un gran número de empleos.

La ciudad se pobló de pintores, talladores de piedras, carpinteros, fundidores y marineros que transportaban por mar el material necesario para las construcciones.

El resto de la mano de obra desocupada fue desplazado hacia las colonias situadas en los límites de la expansión marítima ateniense.

El Partenón era el mayor templo de la Acrópolis, dedicado a Palas Atenea, diosa protectora de la ciudad. En el interior del santuario fue emplazada una gigantesca estatua de la diosa.

Tenía 26 metros de altura. Fue colocada en forma tal que los rayos del sol, incidiendo sobre ella, realzaban el brillo de la túnica y la blancura del cuerpo.
La construcción de este monumento valió a Fidias un proceso por «impiedad», pues en el escudo de la diosa grabó dos retratos: el suyo y el de su amigo Pericles.

El año 433 a.C. vio el fin de la prosperidad ateniense, substituida por la guerra contra Esparta o sus aliados.

Todo comenzó con un pequeño conflicto entre Corcira y Corinto por la posesión de Epidamno, rica ciudad comercial del Adriático, que acá envolviendo a Mégara y alcanzó in rectamente a la gran rival de Atenas.

Corinto exigió la declaración de guerra, con el apoyo de las demás ciudades de la Liga del Peloponeso, pesar de las vacilaciones de Esparta,  La Paz de los Treinta Años termino.

La guerra era el resultado de la política expansionista de Atenas. Su poderío inquietaba a las demás ciudades griegas, especialmente a Esparta y Corinto, y la preservación de la situad se convirtió en un imperativo para Liga del Peloponeso. (ver Guerra del Peloponeso)

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

 pericles  general griego
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antigua licurgograndes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Fuente Consultada: Historia de Grecia de Malet y Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe)

Origen del Ostracismo La Democracia Griega Condenas en las Polis

Origen del Ostracismo La Condena  en la Democracia Griega

En la antigua Grecia, cuando se proponía que una persona fuese enviada al exilio, se realizaba una votación. Para efectivizarla se escribía el nombre de la persona cuestionada en un trozo de cerámica y si el nombre aparecía más veces que los trozos sin escritura, se la castigaba con el exilio.

Los fragmentos eran llamados ostrakon, una palabra relacionada con osteon, hueso y ostreon, ostra. La ejecución del voto era ostrakizein; ostrakísmos lo que le dio su forma moderna.

Ostracismo en Grecia Castigo a los Funcionarios Griegos Democracia

Estar o verse condenado al ostracismo puede ocurrirle a cualquiera. Un cambio político, una absorción empresarial, una pérdida de la mayoría en un departamento universitario o en una asociación de cualquier tipo, una caída en desgracia, y de la noche a la mañana se queda uno fuera de juego, aparcado, ninguneado, al menos temporalmente.

Esa es la condena al ostracismo: justa, injusta, lógica, absurda, siempre deprimente.

El origen de esta expresión está en una de las leyes que componían lo que hoy se llamaría paquete de medidas que la Asamblea ateniense promulgó a instancias de Clístenes cuando se acabó con la tiranía de Prisístato y de su hijo Hipias, a finales del s. VI a.C.

La ley establecía la pena de destierro para aquellos políticos que fueran encontrados culpables de acumular un exceso de poder.

El término ostracismo procede de la mecánica de esa condena, que se realizaba mediante votación. En esta se empleaba un curioso tipo de papeleta: un trozo de vasija de barro. Por analogía, estos trozos reciben en griego el nombre de óstraca (literalmente conchas).

Origen del Ostracismo La Democracia Griega

Los atenienses después del año 488 a. d. C., comenzaron a utilizar un instrumento diseñado para proteger a la ciudadanía de los políticos extremadamente ambiciosos. Conocida como ostracismo, esta práctica permitía a los miembros de la asamblea escribir sobre un pedazo de cerámica rota (ostrakon) el nombre de la persona que más les disgustaba, o a la que consideraban más perjudicial para la polis.

En el Ágora de Atenas debía de haberlas para dar y tomar, pues estaba al lado del barrio de los alfareros, el famoso Cerámico, situado al pie de la Acrópolis. Una vez al año se planteaba en una sesión ordinaria de la Asamblea (Ecclesía) la cuestión del ostracismo.

Los ciudadanos grababan en los óstraca, con cualquier objeto punzante, el nombre del que consideraban merecedor del castigo.

Para la condena se necesitaban 6.000 votos, aproximadamente los dos tercios del censo de ciudadanos (politat).

Grandes protagonistas de la historia de Atenas sufrieron esta condena, como Arístides, Temístocles y Cimón. A propósito de la condena de Arístides (hacia 484 a.C.) cuenta Plutarco una anécdota muy ilustrativa:

Estaban en la operación de escribir las conchas, cuando se dice que un hombre del campo, que no sabía escribir, le alcanzó una a Arístides, a quien casualmente tenía al lado, y le encargó que escribiese Arístides; y como éste se sorprendiese y le preguntase si le había hecho algún agravio: “Ninguno —respondió—, ni siquiera le conozco, pero ya estoy fastidiado de oír continuamente que le llaman el justo».

Oído esto, Arístides nada le contestó y escribiendo su nombre en la concha, se la devolvió (Vidas paralelas: Arístides, VII).

Contra la corrupción: Aristóteles, al explicar la Constitución de Atenas, dice que dos años después de la victoria de Maratón (490 a.C.), confiada ya la democracia en su fuerza, se utilizó por primera vez la ley relativa al ostracismo, que había sido promulgada por recelo de los que estuvieran en el poder… El primero a quien se aplicó el ostracismo fue a un pariente de Prisístato (XXII,3).

El mismo autor amplía en su Política la justificación de la oportunidad de este tipo de medidas: “Un punto igualmente importante en la democracia y en la oligarquía, en una palabra, en todo gobierno, es cuidar de que no surja en el Estado alguna superioridad desproporcionada…

Porque el poder es corruptor y no todos los hombres son capaces de mantenerse puros en medio de la prosperidad…

Es, sobre todo, por medio de las leyes como conviene evitar la formación de estas personalidades temibles, que se apoyan ya en la gran riqueza, ya en las fuerzas de un partido numeroso. Cuando no se ha podido impedir su formación, es preciso trabajar para que vayan a probar sus fuerzas al extranjero…” ¡Qué sabios, estos griegos!

Revista: La ventura de la Historia Josè Antonio Monje

La Etica: Teoria Racional Sobre la Moral en las Acciones Humanas

La Etica: Teoria Racional Sobre la Moral en las Acciones Humanas

El ser humano no obra de manera inconsciente, sino deliberadamente. Las teorías éticas le permiten fundamentar racionalmente una moral que luego habrá de aplicar en la vida pública.

Ética y moral

En nuestra vida cotidiana, nosotros como personas podemos tener ideas muy distintas acerca de cómo actuar frente a una situación en particular, ideas además muy distintas de lo que significa llevar adelante un modo de vida moralmente valioso y finalmente, ideas muy distintas sobre el tipo de razones que utilizamos para justificar nuestras decisiones y puntos de vista morales.

Sin lugar a dudas, esto nos permite introducir una distinción entre dos términos que en la vida cotidiana suelen emplearse como sinónimos: “Ética” y “moral”.

En primer lugar, el término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba ‘morada’, ‘lugar donde se vive’, y que terminó por aludir al ‘carácter o modo de ser’ peculiar y adquirido de alguien; la costumbre (mos-moris: moral).

Es por esto que a este concepto se le atribuye una íntima relación con la moral, tanto que, incluso, ambos se confunden con bastante frecuencia. Por su parte, la moral hace referencia, a un conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones etc., de un colectivo, que constituye un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta, socialmente aceptada y establecida.

En cambio la ética, se entiende a la reflexión sobre las acciones morales.  Es decir esta es una rama de la filosofía que pregunta que es, cómo se fundamenta, cuáles son los fines de lo moral. Pero, cuando se califica a una acción como moral, esa valoración positiva debe ser fundamentada en argumentos razonables. En pocas palabras, la ética es una disciplina filosófica en tanto requiere de la reflexión y de la argumentación, en cambio, la moral no lo es.

Es así como al referirnos a la ética del discurso, no se  pretende sólo fundamentar racional y dialógicamente lo moral, sino que se busca también su aplicación en la vida cotidiana. Es por esto que actualmente, encontramos lo que se denomina «ética aplicada» en diversos ámbitos de lo social: bioética o ética médica, genética, ética de la ciencia y la tecnología, ética económica, ética de la empresa, ética de la información, ética ecológica. Todas ellas se encuentran hoy en un continuo proceso de fundamentación y reelaboración, debido a que los valores propios de cada actividad y la actividad misma no están cerrados sino que se desarrollan progresivamente.

La ética en el ámbito griego

Sócrates y después Platón reflexionaron sobre la posibilidad de encontrar un  criterio racional con el que distinguir la verdadera virtud (areté, excelencia) de su mera apariencia. El intelectualismo moral al que llegaron por distintos caminos estos dos filósofos griegos afirmaba que sólo conociendo qué es el bien, qué es la virtud y cómo se define cada una de ellas se podría llegar a ser bueno en la vida práctica. Sólo el ignorante puede obrar mal.

Pero sin lugar a dudas, esta postura fue duramente criticada por Aristóteles, el primer autor que elaboró un tratado Sistemático de ética, en sus obras Ética a Nicómaco y Ética a Eudemo. Para el estagirita, el conocimiento acerca de qué es el bien o la virtud no garantiza en absoluto que el individuo sea bueno y virtuoso en la vida ordinaria. Únicamente a través del ejercicio y la práctica de las virtudes podrán convertirse éstas en un hábito de la conducta.

El teleólogismo aristotélico se aplicará también al ámbito de la praxis: todo en la naturaleza tiende a un fin. Ahora bien, el fin y máximo bien del hombre, que ha de ser deseado por sí mismo y no como medio para otra cosa, es la felicidad (eudaimonía), que consistirá en el cumplimiento de nuestra propia esencia mediante la realización de las actividades que nos son propias: la contemplación, el ejercicio de la inteligencia teórica. La ética aristotélica se denomina eudemonista, porque está dirigida a la consecución de la felicidad.

En la época helenística aparece otro tipo de sistematización ética en la que la felicidad se adquiere a través del placer. Para Epicuro (filósofo griego nacido en la isla de Samos; 342 a.C.- 270 a.C.) estos placeres podían tener distintos niveles desde los simplemente físicos hasta los espirituales.  Consistía  en la ausencia de dolor, por lo que su ética hedonista propondrá un sabio cálculo entre los placeres que nos permitan alcanzar el máximo de satisfacción y el mínimo de sufrimiento.

De la Edad Media al siglo XVII

En la Edad Media las teorías éticas buscan una conciliación con la doctrina moral cristiana. Tomás de Aquino lleva a cabo tal armonización sobre la base de la ética aristotélica, dando lugar a un eudemonismo en el que el máximo bien (felicidad) se identifica con Dios. Es Él quien da la ley eterna y establece los contenidos de la verdadera moral como una ley natural en los hombres. Esta ley natural contiene principios normativos, que se hallan en nosotros como inclinaciones naturales (hábitos) y de los cuales el primero es ha de hacerse el bien y evitarse el mal.

Pero la filosofía, experimentó un giro, en los siglos XVI y XVII, al centrar su interés en el interior del sujeto, lo cual teñirá toda la reflexión ética. Ahora la pregunta por el ser deja paso a la pregunta por la propia conciencia, lugar desde el cual accedemos a lo real. En contraposición a este racionalismo, el empirista Hume creyó imposible establecer ningún juicio moral a través de la razón. Esta facultad se muestra incapaz de juzgar la bondad o maldad de las acciones humanas. La moral se basa y se origina en una emoción o sentimiento de aprobación o desaprobación que experimentamos al realizar una acción, dependiendo de la utilidad que tenga para la sociedad en general y no sólo para el individuo.

El emotivísimo ético de Hume denunció  lo que él llamó «falacia naturalista», esto es, el derivar ilícitamente del «ser» el «deber ser». Su utilitarismo, que busca realizar la máxima felicidad para el mayor número de personas será ampliamente desarrollado en el siglo XVIII, y XIX por autores como J. Bentham, J. S. Mill y Herry Sigdwick, y en el XX por Urmson, Srnarty y las denominadas «teorías económicas de la democracia».

La ética kantiana

Las éticas que hemos visto hasta ahora son heterónomas, es decir, la obligación moral se nos impone como algo proveniente del exterior (Dios) o de nuestra propia naturaleza (esencia), no elegida por nosotros. También pueden ser calificadas como éticas materiales, puesto que establecen un contenido de la acción moral que se explícita en forma de imperativos hipotéticos del tipo: si quieres X, debes hacer Y, donde X representa el bien, fin o valor determinado (la felicidad, el placer, Dios) que está en la base de la moralidad.

Inmanuel Kant (1724- 1804) dará un «giro copernicano» a la reflexión sobre la ética, que dejará ser material y heterónoma para convertirse en una ética formal y autónoma. En su Crítica de la razón práctica, el filósofo alemán parte de un Faktum moral, que es un hecho de razón: todos tenemos conciencia de ciertos mandatos que experimentamos como incondicionados o como imperativos categóricos, que revisten la forma: debes hacer X. Este imperativo es una ley universal a priori de la razón práctica, que no manda hacer nada concreto ni prescribe ninguna acción: no nos dice qué debemos hacer (ética material), sino cómo debemos obrar (ética formal), para que nuestro comportamiento pueda ser universalizable, es decir, convertirse en ley para todo ser, racional.

La ética formal kantiana busca su justificación en la propia humanidad del sujeto al que obliga, excluyendo toda condición. Significa que el valor de lo moral de las acciones humanas se determina por el motivo, es decir por aquello que impulsa a los hombres a actuar, por lo que los mueve a hacer lo que hacen.

Vigencia de la ética kantiana: las éticas formales

Sin lugar a dudas, la ética kantiana influyó enormemente en todas las teorías éticas posteriores, pudiéndose considerar como formales las éticas de Hare, el procedimentalismo dialógico de Kohlberg, Apel, Habermas o Rawls.

Para el prescriptivismo de R. M. Hare, la moral utiliza un lenguaje valorativo, cuya característica fundamental es la prescripción de conductas que se fundamentan en razones expresadas mediante un lenguaje descriptivo. Los enunciados morales han de ser universalizables, es decir, cualquier predicado moral ha de aplicarse a aquello que posea las mismas características, y la razón que justifica la obligación de la acción ha de obligar también a todas aquellas personas que se hallen en circunstancias similares. La imparcialidad es el fundamento de los juicios morales, aunque para Hare sólo es exigible uníversalmente lo justo, no lo bueno.

El procedimentalismo ético no recomienda ningún contenido moral concreto, sino que intenta descubrir los procedimientos que permiten legitimar todas aquellas normas que provienen de la vida cotidiana. Como procedimientos sólo serán válidos aquellos que manifiesten la praxis racional desde una perspectiva de igualdad y universalidad. Esta praxis racional es, sin embargo, dialógica, y ha de llevar-se a cabo a través del diálogo entre todos los afectados por dichas normas.

Para Habermas, el criterio para saber si una norma es correcta ha de fundarse en dos principios:

El principio de universalización, que reformula dialógicamente el imperativo kantiano de la universalidad, se expresa así: Una norma será válida cuando todos los afectados por ella puedan aceptar libremente las consecuencias y efectos secundarios que se seguirían, previsiblemente, de su cumplimiento general para la satisfacción de los intereses de cada uno.

El principio de la ética del discurso se formula en los siguientes términos:

Sólo pueden pretender validez las normas que encuentran (o podrían encontrar) aceptación por parte de todos los afectados, como participantes en un discurso práctico.

La racionalidad inherente al diálogo es comunicativa y ha de satisfacer intereses universalizables.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe) – Wikipedia – Encilcopedia Encarta

Las Polis Griega Esparta Organización Política Militar y Social

Las Polis Griegas: Esparta Organización Política Militar y Social

ESPARTA: Entre todas las ciudades griegas, Atenas y Esparta han representado un papel preponderante. De aquí que los latinos las llamasen los dos ojos de Grecia, y nos interesen, porque la rivalidad de entre ambas es el fundamento de la historia griega. En Atenas, el hombre fue principalmente un ciudadano apasionado de la libertad política, de la actividad comercial, del arte y de la literatura. En Esparta, fue únicamente un soldado que se ejercité sin descanso en las virtudes militares y estuvo siempre dispuesto a dar su vida por la patria.

Esparta o Lacedemonia, capital de la Laconia, fue una a modo de ciudad cuartel. Más bien que una ciudad, era un grupo de cinco aldeas situadas en las orillas pantanosas del Eurotas, que baja torrentoso de la meseta de Arcadia y atraviesa mansamente a Laconia.

Esparta no estuvo nunca cercada de murallas, porque no tuvo necesidad de ellas. Laconia, cuyo centro lo &upaba Esparta, está, en efecto, rodeada de montañas; éstas son bastante altas y permiten que la nieve permanezca ah casi todo el año; además, las sen das transitables son muy raras y es muy fácil defender’ los desfiladeros.

Ahora, si se añade que el valle del Eurotas es fértil y pueda alimentar la población, se comprenderá que Esparta fuera un campo atrincherado natural, en e que vivió un pueblo de soldados.

Ruinas del acrópilis y teatro de Esparta

Ruinas del acrópilis y teatro de Esparta

LOS ESPARTANOS: Los espartanos formaron parte de una invasión de dorios griegos del norte que, echados de su país por los tesalios, acometieron las penínsulas del Peloponeso y conquistaron las ciudades de los aqueos. Los dorios de Esparta tomaron el nombre de espartanos. Menos numerosos que los vencidos, hubieron que estar constantemente sobre las armas en medio de aquellas poblaciones sojuzgadas, a fin de conservar lo que habían conquistado.

Por consiguiente no les fue posible labrar la tierra no dedicarse al comercio. Fueron un ejercito invasor que vivía de lo que le daba el suelo gracias al trabajo de los vencidos y cuyo exclusivo oficio era la guerra. Todo en ellos era preparación militar. Fueron los guerreros mejor adiestrados y más heroicos de Grecia; pero desdeñaron el bienestar y la cultura intelectual porque, según ellos, corrompían las virtudes marciales. Su ideal consistió en formar una comunidad militar en la que cada cual, por disciplina, tuviera orgullo en sacrificar su libertad y su vida por el interés superior del estado.

LACONIOS PERIECOS E ILOTAS: El territorio de Laconia, dividido en lotes que no podían venderse ni cederse, fue propiedad de los vencedores. Los habitantes de la llanura continuaron viviendo en su antiguo suelo en condición muy parecida a la esclavitud. Los de las montañas y del litoral, sometidos posteriormente, fueron tratados con menos dureza. En la población de Laconia hubo, pues, tres clases los espartanos (9,000 aproximadamente), los periecos (30,000) y los ilotas (unos 200,000). Sólo el espartano tenía derecho de ciudadanía; los periecos y los ilotas no eran sino súbditos.

Los periecos, es decir, la gente de alrededor, habitabais la frontera montañosa y marítima de Laconia, y parecen haber sido descendientes de los antiguos señores del país. Estaban repartidos en unos cien pueblos que se administraban por sí mismos. Podían poseer libremente sus tierras y gozar del fruto de su trabajo. Se dedicaban a la agricultura al comercio, a la industria, a la navegación y a todas las ocupacio9es prohibidas a los espartanos. Pagaban los impuestos y tenían obligación de servir en el ejército; no por ello les concedían el menor derecho político.

Los ilotas eran los antiguos laconios del valle. Los espartanos hicieron de ellos siervos, es decir, mitad libres y mitad esclavos. No vivían agrupados en pueblos, sino que habitaban en cabañas aisladas que podían edificar en las tierras que labraban, tierras que no les pertenecían, antes bien, eran ellos quienes pertenecían a la tierra y formaban parte de la propiedad. Cada año debían dar una parte de la cosecha a los dueños del fundo, pudiendo reservarse la otra parte. El único derecho que tenían era el de no poder ser vendidos.

Los espartanos trataban mal a esos infelices; en la guerra, empleándolos como sirvientes del ejército; en la paz, obligándolos a lleva vestidos especiales, y hasta prohibiéndoles cantar ninguna canción guerrera. Frecuentemente los forzaban a beber hasta la embriaguez para que el espectáculo de su degradación repugnase a sus propios hijos. A pesar de los malos tratos, los señores consideraban que era un peligro el hecho de que fueran tan numerosos, y les daban muerte valiéndose del menor pretexto. Se condenaba a muerte al ilota que poseía un arma o que se encontraba fuera de su casa después de la puesta del sol.

Su suerte era la misma que hoy cabe al labriego cristiano en Turquía europea. Todos los años y cada vez que los nuevos magistrados tomaban posesión de sus cargos, la gente joven tenía derecho de cazar ilotas, procedimiento que llamaban criptia, es decir, matanza secreta. El régimen de terror aplicado al ilota daba terror en esta clase social a sentimientos de odio y de vengaza. « Inmediatamente que se les hablaba de los espartanos, dice el historiador griego Jenofonte, no había uno que supiese ocultar el gusto que tendrían en comérselos vivos. »

FORMACION DEL PODER DE ESPARTA: Un estado militar como era éste, no podía soportar ni vecinos poderosos ni súbditos rebeldes. Las dos penínsulas de Laconia, Argólide y Mesenia, habitadas por otros conquistadores dorios, eran una amenaza para Esparta, y de aquí la serie de guerras contra Argos y Mesena, que sólo se terminó cuando los espartanos poseyeron todo el sur y el este del Peloponeso.

Las guerras más rudas fueron las de Mesenia en el siglo VII, que duraron cerca de veinticuatro años. Ciertos episodios eran célebres en la antigüedad, tal como el de Aristómenes, héroe mesenio que, cogido por los espartanos y arrojado a un precipicio, se salvó asiéndose a la cola de un zorro que le condujo en medio de las tinieblas a la boca de su guarida.

Mapa de Esparta en la antigua grecia

EL EJERCITO ESPARTANO: El instrumento de aquellas conquistas fue el ejército espartano, el primero de Grecia por su organización y disciplina. En efecto, en los otros pueblos no se era soldado sino en caso de necesidad en tiempo de guerra se armaba al ciudadano, y el ejército era tan solo una guardia nacional, mientras que los espartanos eran soldados de profesión. Acostumbrados desde su más tierna edad a la caza y a los ejercicios violentos, permanecían después en filas hasta los sesenta años. Dos veces al día tenían ejercicio o maniobras, y la paz la consideraban únicamente como una preparación para la guerra.

Los espartanos combatían a pie y formaban el cuerpo de los hoplitas. estos usaban casaca roja, coraza de bronce, casco que les protegía la cabeza y la cara, escudo de cuero cubierto también de bronce, y canilleras o botas de metal llamadas cnémidas, que les cubrían desde la rodilla ha la el tobillo. Tenían por armas, espada corta, como un ‘cuchillo de caza, y la lanza que medía más de dos metros de largo. En formación de combate se presentaban en línea de ocho en fondo; unidos los escudos unos contra Otros, formaban delante de los hombres una verdadera muralla. Dispuestos así en falange, y coronados de flores, acometían al enemigo al son de las flautas y cantando un canto de guerra llamado pean. Pero no empezaban el ataque sino después de haber sacrificado una cabra M buscado presagios en las entrañas de la víctima. Pasaban por invencibles a causa de su reputada fuerza y de su gran bravura.

La falange se dividía en batallones y en escuadras. Estas división era útil en las expediciones poco importantes y en los ejercicios, en los cuales desplegaban tal precisión que los otros griegos estaban maravillados. En realidad, los espartanos no tenían igual para las instrucciones de soldados y de compañía. En cuanto al arte de combatir, este se resumía en ir a la carga. La fuerza de las falanges espartanas residía principalmente en la costumbre de obediencia, de honor y de sacrificio que inspiraban a los espartanos las leyes, que llamaban leyes de Licurgo.

LICURGO: Licurgo vivió,, según se dice, en el siglo IX. Era un hombre honrado, puesto que, siendo de familia: real, había rehusado aceptar el titulo de rey en beneficio de un sobrino suyo del cual era tutor. Era un sabio, es decir un hombre instruido, porque había viajado por Creta, Egipto y Asia. Los espartanos, que se deshacían en guerras civiles, le pidieron leyes. Licurgo consultó en primer lugar el oráculo de Delfos que le animé llamándole amigo de los dioses. Redactó entonces la constitución que lleva su nombre y, después de haber hecho que los espartanos juraran respetarla hasta que él regresara, partió para no volver más. Esto es, sin duda, una leyenda, y hasta es posible que el mismo Licurgo no existiera; pero las leyes llamadas de Licurgo no dejaron por eso de ser la constitución de Esparta.

HOPLITAS EN MARCHA. Las leyes de Licurgo eran un conjuntoo de prescripciones minuciosas relativas no solamente al gobierno y a la administración del estado, sino también a la vida de los particulares y a la educación de los niños. Tuvieron por objeto:

1-Establecer en Esparta la autoridad de la aristocracia

2-Asegurar a los espartanos las tierras conquistadas a través de una excelente formación militar.

EL GOBIERNO: Antes de Licurgo, Esparta estaba gobernada por das reyes omnipotentes. Licurgo hizo de ellos personajes representativos, sin autoridad real. Los dos reyes fueron jefes de la religión y del ejército. Celebraban sacrificios y mandaban los ejércitos; en realidad, eran como los modernos reyes de Bélgica o de Inglaterra reinaban pero no gobernaban. El gobierno estaba en manos del Senado, consejo de 28 miembros, todos nobles y de sesenta años de edad. El Senado proponía y redactaba las leyes y después las sometía a la Asamblea del Pueblo, que se reunía una vez por mes. No habla allí discusiones y el pueblo manifestaba su acuerdo por medio de aclamaciones. Más tarde, el pueblo nombró cada año cinco Éforos o vigilantes, cuya función consistía en intervenir en los actos de los reyes y de los demás magistrados, que podían suspender o condenar; a además, acompañaban al ejército en campaña. De aquí que en Esparta el poder no perteneciese al pueblo ni a los reyes, sino a la aristocracia.

LEYES CIVILES: En teoría, los ciudadanos eran todos iguales, como los soldados de un regimiento. Licurgo quiso que no hubiese en Esparta ni ricos ni pobres, y distribuyó las tierras por lotes entre los ciudadanos, con prohibición expresa de venderlas. Los productos del suelo cultivado por los ilotas debían bastar a sus necesidades, y todo oficio les estaba vedado. De esta manera, desembarazados los espartanos del cuidado de ganarse el sustento, podían consagrarse enteramente a los deberes militares. Para evitar que se enriquecieran, estaban obligados a servirse’ exclusivamente de la moneda de bronce, que era pesada en extremo y tenía poco valor. A pesar de todo, hubo desigualdad en las fortunas y se formó en Esparta una aristocracia rica, cuyos miembros, y sólo ellos, se llamaban iguales.

EDUCACION DE LOS NIÑOS: El niño, destinado a ser un soldado, pertenecía más al estado que a su familia, al nacer era examinado por los ancianos de la tribu, que lo devolvían a la madre si estaba bien constituido; en caso contrario lo hacían arrojar aun abismo del Taigeto. Todas las madres educaban a sus hijos de la misma manera; no los envolvían y los acostumbraban a comer de todo y a no tener miedo de nada. Al cumplir el niño los siete años se entregaba al estado; el niño era entonces como un hijo de regimiento, que desde’ luego formaba parte de una clase mandada por el que se habla mostrado superior a los Otros alumnos por su inteligencia y su fuerza.

El estudio se tenía en poco en este género de educación. Se limitaba a enseñar a los niños a cantar y a explicarse con precisión; tratábase sobre todo de dar fortaleza y flexibilidad al cuerpo. Gracias a un’a serie de ejercicios graduados, los niños aprendían a correr, saltar y lanzar el disco o la jabalina. Después se ejercitaban en el manejo de las armas y en la danza guerrera llamada pirrica. Así se les acostumbraba a soportar’ sin quejarse el dolor, el frío y el calor, el hambre y la sed, la fatiga y Llevaban el mismo vestido en todas las estaciones, se acostarían sobre cañas que ellos mismos cortaban en el Eurotas, y no se lavaban ni perfumaban sino en los días de grandes fiestas. Se les alimentaba mal y les era permitido robar para aplacar el hambre; pero, silos encontraban robando, eran castigados severamente. Uno de ellos, que habla ocultado un zorro vivo bajo su túnica, se dejó morder el vientre antes que confesar el robo. Había también concursos de resistencia a los porrazo. Cada año recibían una vuelta de azotes delante del altar de Artemisa, y el vencedor era quien tardaba más en quejarse; sucedió que murieron algunos niños sin prorrumpir un quejido.

Estos niños tenían aspecto grave y ademanes mesurados. ‘Caminaban con los ojos bajos, y no tomaban la palabra sino cuando eran interrogados. Esta educación de hierro los preparaba a la disciplina militar.

VIDA DE LOS HOMBRES: Los jóvenes formaban parte del ejército a los diez y siete años; a los treinta eran considerados como ciudadanos y debían contraer matrimonio, sin dejar por ello de pertenecer al estado. El empleo del tiempo estaba fijado por los reglamentos. Llevaban uniforme y debían asistir todos los días a los ejercicios, consistentes en carreras, saltos y manejo de las armas. A este respecto, la institución más curiosa era la de las comidas publicas, que eran obligatorias para todos los espartanos, aun para los reyes; sin embargo, no se celebraban diariamente.

En esas comidas, los hombres se agrupaban por escuadras de a 15, y los que las componían eran en la guerra compañeros de tienda de campaña. Esas escuadras eran circulos a los que era muy difícil entrar y en los que se procedía a votación para aceptar un nuevo miembro, como sucede en los cuerpos de oficiales en Alemania. En las comidas públicas se comía la sopa negra, guisado célebre en toda Grecia, hecho con pedacitos de carne, grasa de cerdo, vinagre y sal. Pero la minuta podía aumentarse con productos de caza o con carne de las victimas, cuando había habido un sacrificio.

A esa vida austera debían los espartanos el carácter grave y digno -que tenían. Diriase que los envaraba su compostura heroica de viejos veteranos que afectan despreciar todo lo que los demás hombres aprendan o temen. No se inclinaban sino delante de los ancianos, que respetaban como a sus padres. Su lenguaje era voluntariamente rudo y sencillo, y su manera de responder, a la vez corta y mordaz, ha llegado hasta nosotros con el nombre de laconismo. Un argivo decía un día « Existen entre nosotros muchas sepulturas de espartanos », y un espartano le respondió «Entre nosotros no existe ni una sola de argivo« Filipo de Macedonia escribió a los espartanos : « Si entro en Laconia, destruiré vuestra ciudad. » — «Si… « respondieron los espartanos.

LAS MUJERES: Las jóvenes no eran educadas en Esparta menos severamente que los jóvenes. Estaban sometidas a los mismos ejercicios de los varones y asistían a sus concursos. Su vestido, que bajaba apenas hasta la rodilla, les permitía libertad en los movimientos. Su vida de ejercicios era motivo de burlas entre los demás griegos, que tenían a sus hijas cuidadosamente encerradas. Una vez casadas, resultaban esposas y madres de soldados. Eran muy reputadas por su energía y su abnegación. El amor maternal, en aquellas mujeres estaba supeditado por el amor a la patria; hubo alguna q’ue al saber al mismo tiempo la muerte de sus cinco hijos y la victoria de Esparta, exclamó « Tanto mejor: demos gracias a los dioses! », y otra que mató a su Hijo porque huyó del campo de batalla.

Lo que más caracteriza la condición de la mujer en la antigua Grecia es su constante estado de menor edad. En su existencia no había un solo momento en que gozara de los derechos civiles del ciudadano, pues siempre tenía un dueño que la gobernara. Cuando joven, dependía de su padre; casada pertenecía a su marido; viuda, estaba sometida a sus parientes o a sus hijos. Pero si hemos de juzgar por las pinturas de los poetas y por algunas anécdotas publicadas por los historiadores, diremos que la mujer tenía frecuentemente en la casa una autoridad considerable; tanto es así, que algunos personajes de comedia se quejan una vez casados, de tener no una mujer, sino una dueña imperiosa.

Jenofonte, en su tratado de Economía, nos describe un matrimonio ateniense tal como él lo concibe. Quiere que la mujer sea soberana en su casa, que tenga la dirección ae los esclavos y arregle a su antojo los gastos de la familia. Mas, a pesar de su empeño, no consigue presentar a la mujer griega sino como una buena gobernante. Salvo quizá en Esparta, donde la mujer, como hemos visto antes, era la primera en hacer que sus hijos fueran buenos soldados y buenos ciudadanos, las mujeres griegas representaron en la sociedad un papel harto secundario, su vida transcurría sosegada, monótona y obscuramente; las futilezas ocupaban para ellas un puesto más preferente que las ocupaciones más serias e importantes.

Mientras duró Esparta, la mujer permaneció fiel a la educación y a las costumbres particulares del estado. Muchas modificaciones se introdujeron en las leyes políticas o civiles de Licurgo; pero la regla de vida que él había impuesto a los espartanos se mantuvo e hizo de ellos los primeros soldados de Grecia y los verdaderos maestros de heroísmo de la humanidad.

Ciencias, Religion y Arte en Egipto Antiguo Culto a los Muertos

Ciencias, Religión y Arte en Egipto Antiguo

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

LA CIENCIA EN EGIPTO ANTIGUO: Más aún que por sus artistas, los egipcios tuvieron merecida fama en el mundo antiguo por el caudal de sus conocimientos científicos. Las clases dirigentes, y principalmente la casta sacerdotal, sobresalieron en el cultivo de:

Matemáticas: base de los cálculos necesarios para sus monumentales construcciones. Según se desprende de antiquísimos papiros poseían tina especie de álgebra con la que obtenían las fórmulas geométricas de superficies y volúmenes.

Astronomía: dividían el año en 12 meses iguales, a los que agregaban 5 días libres. Estudiaron y dieron los nombres a los planetas y a las estrellas visibles.

Física: desarrollaron, con notable éxito, un sistema de hidráulica necesario para la canalización y regulación de las aguas del Nilo.

Química: con fórmulas propias y secretas, obtuvieron esmaltes y colores que se mantienen inalterables hasta nuestros días; así como también las

 sustancias necesarias para el embalsamamiento de los cadáveres.

Medicina: a cargo exclusivo de los sacerdotes, estaba íntimamente relacionada con la magia y la hechicería.

LA LITERATURA: Los numerosos papiros hallados en las tumbas y entre las ruinas de los palacios nos dicen que la mayor parte de la literatura egipcia tuvo principalmente carácter religioso: narraciones morales, tradiciones mitológicas y relatos históricos deformados por exageraciones y leyendas. Sobresalen entre todos, los Himnos celebrando las victorias de Tutmés III, y las conquistas de Ramsés II, así como el Poema de la coronación de la reina Hachesupt. También son notables las plegarias fúnebres en honor de Osiris, y que constituyen el “Perenru» o Libro de los Muertos.

LA ESCRITURA: Como para muchas otras cosas, el Nilo proporcionaba a los egipcios el material necesario para su escritura. Encolando y prensando las capas desplegadas de una caña muy abundante en el río, fabricaban los “papiros” y sobre ellos escribían con punzones de madera empleando tintas de varios colines y que aún en nuestros días luego de 4.000. años4 guardan todo su brillo.

Fueron los creadores de un sistema de escritura sumamente original escribían de derecha a izquierda, dibujando pequeños signos con la siluetas de los objetos a los que se referían. Estos signos, ejecutado con gran habilidad, eran denominados “jeroglíficos” (hieros, sagrado glyfos, signos), ya que por su gran complejidad se los empleaba preferentemente en las inscripciones de los templos y tumbas.

En los papiros, en cambio, se solía emplear otro sistema de escritura, la “hierática”, que no era otra que los mismos jeroglíficos pero de trazos más simplificados.

 Finalmente, a partir de la 2O° dinastía los signos se simplificaron aún más, formándose la escritura «demótica» o popular, así llamada por emplearse principalmente para los uso de la vida diaria. De modo que estos sistemas no eran tres escrituras diferentes, sino los mismos jeroglíficos pero con trazos más o menos simplificados.

La escritura egipcia fue durante muchos siglos uno de los grande secretos de la Historia. Pero en el año 1800, los arqueólogos franceses agregados a la Expedición de Napoleón a Egipto hallaron en las proximidades de Rosetta una piedra de granito con inscripciones en jeroglífico, en escritura demótica y en griego.

Llevada la piedra a Franck y tras ingentes esfuerzos, el joven arqueólogo Champollion logró decifrar la inscripción y establecer definitivamente la clave de los jeroglíficos. Con ello nació la “egiptología”, una nueva rama de la Historia. A él y a sus continuadores: Máspero, Mariette, de Rougé y mucho más, debemos todo lo que el mundo conoce sobre la fascinante cultura desarrollada a orillas del Nilo en los albores de la civilización humana.

Fuente Consultada: Historia Antigua y Medieval (Alfredo Drago)

La Arquitectura Egipcia: Mastaba Hipogeos y Piramides Religion y Ciencia

Arquitectura en Egitpo Antiguo : Mastaba Hipogeos y Pirámides Religión y Ciencia

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

Comenzaremos con un simple resumen sobre el arte y arquitectura en Egipto antiguo, a los efectos de dar una somera idea sobre los tipos de monumentos que esta civilización supo construír y que se admiran hasta nuestros días. Luego mas abajo puede ampliar esta información con mas detalles.

TEMAS TRATADOS:
Arte Egipcio :
Estatua,
Pintura y
Escritura
Arquitectura Egipcia:
Mastabas
Templos
Tumbas
Pirámides

Arte Egipcio: A pesar de las múltiples variaciones y continuos enriquecimientos registrados en el transcurso de los siglos puede afirmarse que algunas características del arte egipcio han permanecido inmutables. Entre ellas, la afición al empleo de las grandes masas y de las proporciones gigantescas, el predominio de la línea recta y la maravillosa solidez de sus construcciones.

Arquitectura: Las más grandiosas y monumentales construcciones del mundo antiguo se hallan en Egipto. Entre ellas son dignos de mención sus monumentos Funerarios y sus Templos.

TUMBAS: Al principio, los egipcios enterraban sus difuntos en la arena, en sencillos féretros de madera Í orno ello no era suficiente para lograr la conservación de los cadáveres fueron protegiéndolos con edificios cada vez más grandiosos cutio los cuales se destacaban:

Las mastabas: Simples construcciones de forma rectangular, hechas con piedra lisa y sin mayores adornos .En un rincón de la misma se hallaba una lápida grabada, la que cerraba la boca de un profundo pozo lleno de piedras y de arena En su fondo se encontraba la cámara funeraria, con el ataúd, rodeado de diversos objetos.

Las pirámides: Como las mastabas no protegían a los difuntos de la codicia de los bandidos, los egipcios idearon construcciones cada vez más grandiosas y seguras. Así construyeron las pirámides, de las que aún se conservan más de un centenar.

Algunas entre ellas nos maravillan por su grandiosidad y han sido consideradas siempre como el prototipo de las más gigantescas obras humanas. Entre todas, sobresalen las construidas por los faraones de la 4° dinastía: la Gran Pirámide, de Keops, de 150 metros de altura; la de Kefrén, de 135, y la de Micerinos, de 65.

La Gran Pirámide tardó 30 años en construirse, y durante todo ese tiempo trabajaron en ella más de 100,000 hombres, reclutados entre los esclavos y los prisioneros de guerra. Las canteras de Arabia y de Libia proveyeron la abundante piedra: más de dos millones y medio de metros cúbicos..

Sus aristas están perfectamente orientadas hacia los puntos cardinales y de acuerdo a ciertas fórmulas cosmográficas, lo que hace suponer que al mismo tiempo que tumba, la Pirámide servia de observatorio astronómico. En su interior hay un verdadero laberinto de cámaras y galerías, muchas de ellas construidas para desorientar a los ladrones; y todas, ricamente adornadas con pinturas y obras de arte.

Los hipogeos: Tampoco las pirámides protegieron del asalto de los ladrones los restos de los faraones.

Por ello, a partir de la 6° dinastía se comenzó la construcción de tumbas subterráneas (hipogeos), excavadas en las laderas de las montañas y en lugares de difícil acceso. Eran inmensas galerías —algunas de más de 100 metros— abiertas en la roca y que conducían a suntuosas cámaras fúnebres, sostenidas por columnas, e igualmente recubiertas de pinturas y bajorrelieves con escenas de la vida del difunto.

En las numerosas antesalas que las precedían se depositaban las provisiones y objetos de valor. Luego se disimulaba y tapiaba la entrada de la tumba con grandes rocas.

Un interesantísimo conjunto de hipogeos construidos por los faraón de la 18° dinastía fueron descubiertos recientemente en las montaña cercanas de Tebas, en el lugar llamado desde entonces “Valle de lo. Reyes”.

Entre ellos, se ha hecho famoso el hipogeo de Tutankamón por haber sido encontrado casi intacto en 1922, por el arqueólogo Howard Carter.

TEMPLOS: Son igualmente famosos por su solidez y dimensión así como por la perfecta armonía de sus líneas. Todas las ciudad egipcias poseían sus templos; pero los más famosos Son los de Luksor y Karnac, construidos en las afueras de Tebas, en honor de Amón, enriquecidos espléndidamente por todos los faraones.

La distribución de los templos egipcios era, en general, muy parecida: se llegaba a ellos por una amplía avenida bordeada de esfinge es decir, de estatuas de animales con cabeza de hombres.

Al término de la avenida estaba la entrada, formada por dos grandes torreones en forma de pirámide truncada y paredes totalmente cubiertas de inscripciones y jeroglíficos.

Junto a estos baluartes, a ambos lados de la puerta, solía haber dos estatuas colosales del faraón constructor del templo, así como también dos obeliscos de una sola pieza y totalmente grabados.

Franqueada la entrada se llegaba a un patio interior rodeado por galerías cubiertas con tejado sostenido por columnas. A continuación estaba el templo propiamente dicho y que comprendía:

La Sala Hipóstila: Amplísima cámara dividida en varias naves por hileras de gruesas columnas. La parte central del techo era de mayor altura que las laterales.

La Sala de la Aparición: Allí se realizaban las ceremonias del culto, a ella sólo tenían acceso los nobles y personajes de la corte.

 La Sala del Misterio: Era el santuario, o morada del dios, y donde se guardaba su estatua y los tesoros que se le habían obsequiado. En  cámara a sólo penetraban el faraón y los sacerdotes encargados del servicio del ídolo.

Los templos egipcios y, en general, todas sus construcciones son verdaderas páginas de historia; en sus paredes y columnas se hallan grabados los jeroglíficos los, principales episodios de la vida del país.

Escultura: Gozó de las mismas cualidades características que la arquitectura gigantescas proporciones y extraordinaria consistencia o también sus mismos defectos: formas rígidas, carentes de expresividad y de soltura de miembros. Sin mayores detalles y totalmente simétricos.

En los bajorrelieves los artistas no aplican las leyes de la perspectiva para la distribución de los planos y representan, de un modo simplísimo de frente el cuerpo y de perfil los miembros y la cara.

escriba egipcio

Entre los mas notables aciertos de la escultura egipcia se halla la famosa estatua del Escriba sentado del Museo del Louvre de Paris, y el busto policromo de la reina Neferiti, en el Museo de Berlín.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

AMPLIACION DE LA ARQUITECTURA EN EGIPTO ANTIGUO

Los reyes de Egipto fueron grandes constructores, cifraban su gloria en erigir monumentos enormes, sobre todo templos para sus dioses y tumbas para ellos mismos.

Podían hacerlo, teniendo a su disposición buenos materiales y tantos hombres como se necesitaban.

Cuando un Faraón quería edificar, enviaba a sus arquitectos a buscar la piedra a la cadena montañosa que corre a lo largo del Nilo. Se escogía casi siempre, para construir los muros, caliza blanca o arenisca, porque son piedras fáciles de labrar.

Para los colosos, los obeliscos, los féretros, se iban a buscar, a las rocas que rodean ia catarata del Nilo, en Siena, bloques enormes de granito rosa o azulado.

La piedra era llevada hasta la orilla del Nilo, en el momento de la inundación, cuando el río llegaba al pie de la montaña.

Se ponía en una balsa que bajaba siguiendo la corriente y se desembarcaba lo más cerca posible del sitio donde se quería construir.

Volvíase entonces a cargar la piedra en una rastra. Cuadrillas de hombres, conducidas por capataces armados de palos, se enganchaban con cuerdas y la arrastraban sobre maderos untados de grasa.

Cuando se trataba de piedras grandes, tiraban a la vez varios centenares de obreros; éstos eran subditos del rey o prisioneros de guerra.

En los monumentos más antiguos, como las Pirámides, la piedra era tallada con mucho cuidado, los sillares se mantenían unidos sin necesidad de cemento alguno y la superficie se pulimentaba.

Los monumentos de Tebas, por el contrario, estaban enteramente cubiertos de estuco pintado con brillantes colores, de modo que tapaba en todas partes la piedra. Por eso no se tomaban el cuidado de tallar y pulimentar los sillares.

Querían los egipcios que sus monumentos fueran eternos, y evitaban cuanto hubiera podido hacerles menos resistentes.

Sabían construir bóvedas (se han encontrado en construcciones muy antiguas); pero sabían también que la bóveda acaba siempre por ceder a los empujes laterales.

Por eso no las han construido jamás en los buenos monumentos, y cubrían las paredes o las columnas con piedras colocadas horizontalmente.

RUINAS DE TEBAS

Egipto estaba cubierto de monumentos. Los había en todas las ciudades, pero en el Egipto inferior, casi todos han sido destruidos y no han quedado más que las Pirámides. Los monumentos de Tebas, por el contrario, no fueron destruidos.

La comarca había quedado tan desierta, que los monjes cristianos se retiraban a ella para vivir solos. Más tarde, llegaron felahs a levantar entre los templos chozas miserables, que han formado las dos aldeas de Luqsor y Karnak.

Ambas están en la orilla derecha del Nilo, a media hora de intervalo una de otra, y unidas por una avenida de dos kilómetros, empedrada con losas de granito que bordean dos filas de esfinges colosales con cabezas de ciervas.

Al otro lado del Nilo estaba el barrio de los cementerios, por el cual se iba a las tumbas abiertas en las rocas de la montaña líbica.

Hay allí todavía ruinas considerables, entre otras el templo de Seti, que comenzó este rey en memoria de su padre, y que continuó Ram-sés, el Ramesseum, cuyas paredes estaban cubiertas de pinturas que representaban las victorias de Ramsés.

En el patio había una estatua colosal de Ramsés sentado, de 18 metros de altura. A un kilómetro de allí está la aldea de Medinet-Abú, donde quedan las ruinas de tres grandes templos.

En 1799, la vanguardia del ejército francés llegaba delante de las ruinas de Tebas. Los soldados estaban abrumados de cansancio, de calor y de sed.

A la vista de aquellos monumentos grandiosos, olvidaron todo y empezaron a lanzar gritos y a batir palmas.

Desde entonces las ruinas han sido visitadas por millares de viajeros y todos han gozado la misma impresión. Lo que más efecto produce es la sala de columnas, hipóstila, de Karnak, que tiene 103 metros de largo por 51 de ancho.

DESCRIPCIÓN DE UN TEMPLO EGIPCIO

El templo se consideraba como la morada de un dios. Era necesario que estuviera al abrigo de los impuros y de los ladrones, y así se edificaba dentro del recinto cuadrado que formaba una muralla de ladrillo alta y gruesa.

Adosados a esta muralla estaban los almacenes de granos, de frutas, de aceite, de cervezas, las panaderías donde se hacía el pan de los sacerdotes y las tortas de los dioses, los talleres donde se fabricaban los perfumes, los vestidos y las alhajas de los ídolos.

Al lado estaban las casas habitadas por los sacerdotes y las cabanas que ocupaban los sirvientes del culto y sus familias.

Después de atravesar todo este barrio, se llegaba a una avenida enlosada a cuyos lados había dos filas de esfinges, estatuas colosales que representaban leones tendidos con cabeza humana (a veces también de carnero).

La avenida terminaba en un nuevo recinto, delante de una puerta.

Esta puerta estaba flanqueada por dos enormes torres en forma de pirámides truncadas, cubiertas de relieves e inscripciones; las de Karnak tenían más de 44 metros de altura, 113 de ancho y 15 de espesor.

Se las designa con el nombre griego de pilón. Delante de éste se alzaban dos grandes agujas de granito cubiertas de inscripciones, los obeliscos, de una sola pieza, de 20 a 30 metros de altura.

Estaban puestas sobre un pedestal y tenían en lo alto como adorno una especie de casquete de cobre que brillaba al sol. En 1836 se trajo a París uno de los obeliscos del templo de Luxor, el cual mide 23 metros de altura, y fue colocado en la gran plaza de la Concordia.

A ambos lados de la puerta, dos colosos de piedra sentados representaban al rey que había mandado hacer el monumento.

Una vez franqueada, se entraba en el patio que recorrían las procesiones los días de fiesta. En el fondo había otra puerta de madera preciosa, adornada con láminas de oro, que daba acceso al verdadero templo.

Se encontraba primero la gran sala de la aparición, cuyo techo sostenía columnas cubiertas de brillantes pinturas, y cuyo capitel afectaba la forma de flor de loto o de hojas de palma.

Por arriba penetraba un poco de luz. Allí se presentaban las ofrendas y se hacían los sacrificios, allí se reunían los sacerdotes.

Algunos fieles eran también admitidos para ver al dios salir del santuario como el sol. Los sacerdotes le llevaban a hombros, en un arca que representaba una barca.

En el fondo de esta sala se abría un vestíbulo que llevaba a la cámara del misterio, el verdadero santuario, en que algunos sacerdotes solamente tenían derecho a entrar.

Era más baja y reducida que la gran sala y completamente oscura. Allí reposaba la imagen del dios, ya en una barca de madera con adornos de oro, ya en una capillita de granito.

Finalmente, al lado o detrás del santuario, o también en el muro, había otras cámaras oscuras donde se guardaban el tesoro del templo y los objetos del culto.

LAS TUMBAS

Las antiguas tumbas egipcias, por ejemplo, las pirámides, se alzaban sobre el suelo. A partir de la XIIa dinastía, las tumbas fueron abiertas en la roca de la montaña. De esta suerte empezó la arquitectura subterránea.

Las tumbas más antiguas subterráneas son las de Beni-Hassán. Son grutas abiertas en la montaña, a media ladera.

Cubre la entrada una especie de alero que sostienen columnas con sus capiteles, talladas asimismo en la roca blanca. La mayor parte de las tumbas consisten en una sala única con un nicho profundo donde antes estaba la estatua del muerto.

Las paredes están cubiertas de pinturas que representan escenas de la vida de la época. Los colores estaban muy frescos cuando se descubrieron, pero desde que los guías conducen a los viajeros alumbrando con antorchas, están ennegrecidos por el humo.

La mayor parte de las tumbas subterráneas fueron hechas en tiempos de la XVIII  dinastía, en las montañas al occidente de Tebas.

En el espacio de una legua, la montaña está agujereada de arriba a abajo, a veces hasta cien metros de altura, por galerías tan hondas y estrechas que los griegos las comparaban con tubos de flauta y las llamaban siringas, flautas.

Se conocen veinticinco que son tumbas de reyes. Hay centenares de otras, sin contar aquellas cuya entrada no ha podido hallarse.

Da acceso a la tumba subterránea una puerta abierta en la roca. Comúnmente ha sido tapiada con piedras y arena para impedir que se viniera a turbar el reposo del muerto.

La galería principal se introduce en pendiente por la montaña hasta los 60 u 80 metros (la de la tumba de Ramsés III tiene 125 metros de larga).

Termina en la cámara donde estaba el sarcófago del muerto.

Las paredes y el techo están frecuentemente adornados, todo a lo largo, con relieves y pinturas. Todo ese enorme trabajo fue hecho a la luz de las antorchas, y estaba destinado a no ser visto nunca más que por el alma del rey muerto.

Se habían imaginado toda clase de procedimientos para despistar a los cuirosos o a los ladrones.

El explorador que descubrió la tumba de Seti I encontró primeramente una escalera y un pasillo, y luego otra escalera y otro pasillo.

Llegó a una cámara pequeña que terminaba en un pozo ancho y profundo, mandó que le bajaran y no descubrió ninguna abertura.

Pero por encima del pozo había una viga, y al otro lado del pozo el explorador vio un agujero practicado en una pared cubierta de pintura.

Por aquella viga y aquel agujero habían pasado los profanadores que descubrieron el secreto. En efecto, el agujero daba acceso a una nueva serie de pasillos y de salas, algunas de las cuales habían sido tapiadas.

Se llegaba ai fin a una cámara donde había un sarcófago de alabastro. Este sarcófago no era quizá todavía el verdadero, porque el suelo por debajo sonaba a hueco, y haciendo un agujero se encontró la entrada de una escalera, que llevaba a un pasillo que bajaba rápidamente.

No fue posible seguirle más que unos cuarenta metros, porque el resto estaba obstruido por un derrumbamiento.

ESTATUAS

Hubo en Egipto escultores muy hábiles. No sabemos sus nombres, pero podemos juzgarles por sus obras.

En las tumbas de los alrededores de Memfis se han encontrado muchas estatuas de piedra o de madera que son evidentemente retratos del muerto.

Las más antiguas, las estatuas de piedra del sacerdote Sepa y de su mujer Nesa, que datan probablemente de los primeros tiempos de la IIIa dinastía, están todavía algo mal hechas, pero las estatuas de piedra de Ra-ho-tep, general de infantería, y de Nefert, su mujer o su hermana, que son de los últimos tiempos de la IIIa dinastía, resultan notables por la gracia del cuerpo y la belleza de los rostros.

De todas las estatuas egipcias hasta el presente conocidas las dos más animadas pertenecen a la época de la Va o la VIa dinastía. Una, de madera, que está en el museo del Cairo, representa a un hombre de pie con un bastón en la mano.

Tiene la cara redonda y sonriente, y parece que mira al que le contempla.

Se la ha llamado el Cheik-el-Beled.

La otra está en el museo del Louvre. Es un escriba sentado en el suelo con un papiro encima de las piernas y una caña en la mano, en disposición de escribir. El rostro delgado y enjuto parece vivo.

Los ojos están hechos con un pedazo de cuarzo blanco en el cual se ha puesto una niña de cristal y en medio un botoncito metálico. Las cejas y los párpados están imitados con una lámina de bronce.

Se han encontrado también muchas graciosas estatuas que representan mujeres amasando la harina para hacer pan.

Desde los tiempos más antiguos, los egipcios han hecho estatuas de dioses o de reyes. Para indicar que eran superiores a los demás hombres, los representaban con estatura de gigante. Son asas estatuas gigantescas que se llaman colosos. La esfinge, por ejemplo, es un coloso de dios.

Por lo común, los colosos más antiguos han sido rotos. Esto ha ocurrido a la estatua célebre de Memnón. Sobre todo en Tebas, y a partir de la XVIII  dinastía, los reyes han tenido afición a los colosos. Los han colocado delante de todos los grandes templos, a ambos lados de la puerta de entrada, los han puesto en

los patios. En Luqsor se han sacado los restos de diez de ellos. Estos colosos representan casi todos a un rey sentado y con vestidura sagrada, ambas manos apoyadas en las piernas y la cara sin expresión.

El más grande tiene 20 metros de altura y son de piedra muy dura y pulimentada.

Los escultores no tenían para tallarlos más que instrumentos de bronce y de piedra, lo cual hacía el trabajo penoso y muy largo y les obligaba a dar a sus estatuas formas redondeadas y un tanto pesadas.

PINTURA

Los egipcios cubrieron de pinturas sus monumentos y sus momias, pero jamás hicieron nada parecido a nuestros cuadros modernos. Sus pinturas no eran más que dibujos iluminados.

Se hacían con pincel y los colores se desleían en agua y una especie de goma. Eran muy brillantes, y aun cuando cuentan tres o cuatro mil años, se han conservado muy frescos.

ESCRITURA EGIPCIA

Desde los tiempos más remotos, los egipcios sabían escribir. Ignoramos cuándo habían aprendido a hacerlo. (Ver: Historia de la Escritura)

Su escritura consistió primeramente en la representación de los objetos mismos que se quería designar, y así, para escribir hombre, se dibujaba un hombre; para significar pájaro, se hacía un pájaro. Por esto la mayor parte de los signos egipcios son pequeños dibujos y representan hombres, instrumentos, ojos, gavilanes, ibis, gansos, cabezas de animales, etc.

Estos signos se conservaron para las inscripciones de los monumentos, que se grababan cuidadosamente, y se llaman jeroglíficos. Pero variaron de significación, y en vez de representar las palabras que expresan, no significaron más que la primera letra o la primera sílaba.

Un gavilán significa E, un león echado L, un ganso S. Pero hay varios signos que designan la misma letra y muchos otros que han seguido significando, no una letra, sino una palabra entera.

La escritura se compone de varios centenares de signos y es bastante difícil de descifrar.

Y como cada signo estaba completamente separado de los demás, se podía escribir indiferentemente de izquierda a derecha o de derecha a izquierda.

Se empleaba mucho tiempo para dibujar los jeroglíficos, y así, cuando los egipcios necesitaron escribir de prisa transformaron los signos de modo que resultaran más sencillos.

De esta suerte se formó la escritura hierática. se escribía en papiro con una caña cortada y entintada, de derecha a izquierda.

Después de la XXI dinastía se inventó otra escritura, más sencilla aún, para los libros de comercio, escritura que se llama demótica. Era más fácil de escribir, pero más difícil de descifrar.

Fuente Consultada: Tomo I de Enciclopedia Historia Universal Ilustrada de Charles Seignobos – Editorial Publinter Bs.As. Entrada: Historia de Egipto

Religion de los Egipcios Culto a los Muertos Dios Osiris Rha

Religión de los Egipcios Culto a los Muertos
Dios Osiris Rha

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

LA RELIGIÓN DE LOS EGIPCIOS: En sus comienzos el pueblo egipcio fue monoteísta, es decir adorador de un dios único. Al mismo tiempo, cada “nomo” reverenciaba un animal o una planta, que venía a ser el emblema de la tribu y por medio del cual se creían ligados a la divinidad.

Pero con el. transcurso del tiempo el pueblo fue adorando estos emblemas o “totems”, de modo que a principios del Imperio Tinita, en Egipto reinaba el más grosero politeísmo: leones, cocodrilos, bueyes, gavilanes, gatos, chacales, escarabajos, y hasta ciertas hortalizas fueron adorados y considerados como encarnaciones de la divinidad. Así Herodoto pudo afirmar que los egipcios eran el pueblo más religioso del mundo. “Hasta en sus huertos y granjas les nacen dioses”, afirmaba con ironía.

Entre todos estos dioses, el más popular y de culto más extendido, fue sin duda alguna el Buey Apis, a quien se suponía encarnación de Osiris.

Para poder ser elegido, este buey debía ser negro, con ciertas manchas blancas en la cabeza, en el lomo y en la lengua, semejantes a escarabajos o alas de águila. Cuando aparecía un animal con estas características, todo Egipto vibraba de entusiasmo: era Osiris que bajaba .a la tierra a proteger a su pueblo. Se trasladaba al buey en una barca dorada, y se lo instalaba en el Templo Nacional de Menfis, rodeado de una brillantísima corte de sacerdotes.

En los días más solemnes se lo exponía a la veneración pública, y de todo Egipto acudía el pueblo a rendirle adoración. El Buey Apis no podía pasar de los 25 años. Llegado a esa edad, era ahogado con perfumes en una fuente sagrada. Luego se lo embalsamaba y se lo sepultaba en el “Serapeum” o tumba de los dioses. A partir de entonces, todo Egipto quedaba sumido en luto hasta la aparición de otro Buey Apis.

Las clases superiores egipcias continuaron siempre siendo monoteístas. Adoraban a un Ser Supremo, el Sol, creador dé todas las cosas, y que recibía distintos nombres según la ciudad: Amón, Rha y Ptah, en Abidos, Menfis y Tebas, respectivamente.. Pero para el pueblo, eran dioses distintos y hasta rivales. La creencia popular los imaginaba viviendo en familia, con una mujer y un hijo, formando así las “tríadas” trinidades de dioses.

En Tebas, esta trinidad estaba formada por Amón, Muth y Chons.

En Menfis, se llamaba Ptah, Seket e Imuthes.

En Abidos, la formaban Osiris, Isis y Horus.

Esta última trinidad fue la más popular y su culto se extendió por todo Egipto.

Mito de Osiris: Cuentan las antiguas leyendas que Osiris, sabio rey de Egipto, fue asesinado por su hermano Seth, rey de las Tinieblas. Isis, esposa de Osiris, logra recoger sus restos, llora copiosamente sobre ellos y encarga a su hijo Horus que vengue su muerte. Tras un rudo combate, Seth es derrotado y encadenado en el desierto, mientras Osiris resucita y recobra el poder de manos de su hijo.

En este mito, Osiris personifica al Sol que cada día es vencido por Seth, el dios de la noche. Isis es la diosa del Nilo y con sus llantos provoca las crecientes periódicas. Horus es el Amanecer que vence a la Noche y sólo se inclina ante el Sol, su padre. Esta leyenda que proporcionaba a los egipcios una explicación mítica sobre la sucesión de los días y de las noches, así como a las periódicas crecientes del Nilo, era recordada anualmente en todo el país con solemnísimas fiestas.

Culto a los Muertos: Los egipcios creían en la inmortalidad del alma así corno en la eternidad de las recompensas y castigos de la otra vida. Suponían que el alma, apenas salida del cuerpo se presentaba ante Osiris y su Tribunal integrado por 42 jueces, y allí rendía un examen sobre su vida, de acuerdo a un formulario contenid9 en el “Libro, de los Muertos”. En caso de aprobar su examen, viviría eternamente junto al dios. En caso contrario sufriría tormentos eternos.

Por ello todo egipcio se preocupaba por aprender de, memoria su defensa ante el Supremo Tribunal: las fórmulas sagradas eran depositadas junto al cadáver, e incluso se las recordaba leyéndoselas al oído durante los funerales.

Pero al mismo tiempo creían que el alma sólo podía descansar en paz si el cuerpo se conservaba en la sepultura. De modo que para evitar la destrucción de los cadáveres, procedían a su embalsamamiento.

En ello adquirieron los egipcios una gran pericia y maestría y sus secretos aún nos son desconocidos. Los embalsamadores formaban una clase social separada de las demás, va que se los consideraba  impuros, aunque sus servicios eran necesarios.

Los embalsamamientos eran de diversas clases, según la fortuna de los interesados, Los más costosos consistían en la extracción del cerebro mediante ganchos que se introducían por la nariz; las vísceras eran quitadas mediante cortes practicados en el abdomen. Luego se rellenaban el cráneo y el vientre con sustancias aromáticas de composición secreta, se practicaban las costuras necesarias y se colocaba el cadáver en sal durante 60 días. A continuación y ya casi momificado, se lo lavaba y fajaba con telas engomadas y se lo depositaba en un doble ataúd de madera ricamente adornado con pinturas y jeroglíficos y en cuya superficie se reproducía la cara del difunto. Así era entregada a la familia para proceder a su sepelio.

Este método de embalsamamiento, así como también otros menos caros y más simples, han sido muy eficaces para conservar basta nuestros días las numerosas momias egipcias que se hallan expuestas en los diversos museos del mundo.

AMPLIACIÓN DEL TEMA

LOS ANTIGUOS EGIPCIOS tenían centenares de divinidades, la mayoría de ellas representadas por animales. Muchas eran deidades locales, y cada uno de los 42 distritos egipcios tenía un dios propio.

EL DIOS DEL SOL El más importante era el dios del sol, rey de los dioses. Cobraba diversas formas y tenía diferentes nombres. Como Amón-Ra tenía forma humana y protegía al faraón durante la batalla. Como Ra-Harakhíi era un gran halcón en pleno vuelo. Era el dios creador del mundo, los animales y los hombres, y cuidaba la fertilidad del suelo.

OTROS DIOSES MAYORES
Cada uno de los dioses presidía un aspecto particular de la vida. Thot, con su cabeza de ibis, era el dios de la sabiduría; Khnum, con su cabeza de carnero, controlaba las inundaciones del Nüo.

CULTO A LOS GRANDES DIOSES
Una poderosa casta sacerdotal adoraba a los grandes dioses en el interior de templos monumentales. Se hacían sacrificios de animales y les ofrecían alimentos de todas clases, que consumían los sacerdotes si los dioses los rechazaban.

DIOSES MENORES También había dioses populares, cuyas imágenes moraban en las casas del pueblo. Estas deidades tenían relación con la vida cotidiana. Por ejemplo, Bes, el de cabeza de león, era el dios de la familia, mientras que Taweret, representada por una hipopótama preñada, era la protectora del parto.

Ver: Crisis de la Religión Egipcia

La Cultura y el Arte del Pueblo Egipcio Historia de Egipto Clases

La Cultura y el Arte del Pueblo Egipcio
Historia de Egipto Clases

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

LA CULTURA EGIPCIA: En medio de todas las vicisitudes de su historia, Egipto sufrió las inevitables consecuencias del dominio de los extranjeros. Pero ellos, a su vez, recibieron con agrado el influjo de la gran civilización egipcia. Los sucesivos conquistadores del Nilo —asirios, persas, griegos y romanos— asimilaron sus adelantos, principalmente científicos, incorporándolos a sus respectivas culturas.

El régimen de gobierno egipcio era:

Monárquico: el rey se llamaba Faraón» (de far àa, Gran Señor) y su poder era hereditario.

Teocrático: era considerado dios, hijo y encarnación de Rha, el dios sol. Tanto en vida como a su muerte, se le rendían honores divinos. Una muy numerosa e influyente casta sacerdotal rodeaba al faraón y lo asesoraba en sus funciones religiosas y de gobierno.

Absoluto: El faraón detentaba la suma autoridad. Todos los funcionarios del país no eran sino sus representantes y ciegos ejecutores de sus órdenes.

La vida del faraón transcurría en un suntuoso palacio rodeado de una numerosísima corte y llevando una existencia totalmente regida por un severo ceremonial, En los días de mayor solemnidad se mostraba al pueblo en medio de su más brillante pompa.

Justicia: Era ejercida en nombre del faraón por un Supremo Tribunal de 30 sacerdotes jefes de las comunidades religiosas de Tebas y Menfis y de acuerdo a códigos secretos, sólo conocidos de los jueces. Las sentencias, en general justas y benignas; consistían en multas, prisión, azotes, amputaciones y hasta pena de muerte. Los principales delitos perseguidos eran el homicidio, la calumnia, la falsificación y el adulterio. Las leyes contra los ladrones eran muy benignas, y por temor a la venganza de los bandidos y violadores de tumbas, sólo se pronunciaba contra estos últimos, sentencia de castigos morales.

Clases Sociales: Aunque en Egipto no existían las castas que encontramos en otros pueblos, había con todo, grandes diferencias sociales. Una minoría de la población constituía la Clase alta, la cual estaba compuesta de: Nobles, emparentados con los faraones y gobernantes.

Sacerdotes: de gran prestigio y autoridad, pues poseían los secretos de la ciencia, y eran además los administradores de las inmensas riquezas de los templos. En ciertas épocas se constituyeron en los verdaderos gobernantes del país.

Militares: aunque los egipcios carecían de espíritu guerrero, debieron organizar y mantener potentes ejércitos para defenderse de los vecinos. Los jefes del ejército participaban de todos los privilegios de los nobles.

 Escribas: constituían una muy importante categoría de funcionarios. Como conocían los secretos de la escritura, eran los agentes indispensables para asegurar el trabajo del pueblo: ejercían el comercio, cobraban los impuestos, vigilaban las construcciones y en general estaban al frente de toda la vida del país. Las pinturas nos representan a los escribas casi siempre ayudados en sus funciones por una turba de esclavos negros armados de látigos y azotes.

La Clase Inferior estaba compuesta por los artesanos, mercaderes y pastores. Una categoría aún más baja lá formaban los esclavos; casi un tercio de la población componían esta clase, por ser extranjeros, o prisioneros, o en castigo de deudas.

Caracteres Populares: Las pinturas murales nos indican que los antiguos egipcios eran altos, esbeltos, de hombros anchos y miembros finos y largos. La expresión de su fisonomía dulce y bondadosa nos revela su carácter pacifico y muy inclinados a la religiosidad y a la vida hogareña.

Sus costumbres eran sencillas y frugales. Los hombres de elevada condición vestían una túnica de lino de anchas mangas y con orlas teñidas. El pueblo se contentaba con una tela ceñida a la cintura y que llegaba basta la rodilla. Las mujeres usaban largas faldas estrechas y sostenidas con breteles. Tanto los hombres como las mujeres se pintaban los párpados y contornos de los ojos con antimonio para evitar la irritación producida por la excesiva reverberación solar.

La Educación en Egipto Antiguo Función de los Sacerdotes y Escribas

La Educación en Egipto Antiguo
Los Sacerdotes y Escribas

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

EL PUEBLO: El origen del pueblo egipcio se remonta a la prehistoria. Probablemente los primeros hombres llegados al valle del Nilo fueron pastores de raza camita, de piel morena, venidos de Libia y de Numidia hacia el año 6.000 a.C.

A ellos se agregaron otras tribus camitas, de piel negra, venidos de Abisinia. Posteriormente llegaron de Arabia tribus semitas, de piel blanca. La fusión y mezcla de estas tres razas constituyó el pueblo egipcio.

Estos primeros habitantes eran nómadas, y vivían agrupados en clanes, es decir, grupos de personas descendientes de un mismo antepasado. Una vez radicados definitivamente a orillas del Nilo, y ante la necesidad de organizarse para el mejor aprovechamiento del río, se reunieron varios clanes vecinos constituyendo principados independientes llamados «nomos”. Estos pequeños Estados fueron confederándose a su vez, y se formaron así los dos reinos del Alto y del Bajo Egipto.

En 525 antes de Cristo, Cambises se apoderó del imperio e hizo de él una provincia persa. Conquistado el Egipto en 332 a. C. por Alejandro, fundó éste la dinastía de los Ptolomeos, cuya corte residía en la ciudad de Alejandría, que llegó a ser el centro cultural del mundo mediterráneo. Augusto convirtió a Egipto en provincia romana, algunos años antes de nuestra era, y en el siglo vii fue invadido y conquistado por los sarracenos.

Rasgos dominantes. — El sentimiento religioso llegó a informar la ideología y las costumbres egipcias. Su influencia invadía todo: las letras, el gobierno, el arte y sobre todo la moral. Las doctrinas eran expuestas en los Libros Herméticos, especie de enciclopedia de todos los conocimientos, siete de los cuales se referían a la educación. Se sostenía que su autor era el dios Thot, el Hermes o Mercurio de los griegos.

El faraón era la encarnación de un dios, la prosperidad del Egipto dependía de su salud y por él rogaba diariamente todo el pueblo. Sus principales colaboradores eran los sacerdotes, casta rica, privilegiada y poderosa, celosos depositarios y únicos conocedores de la misteriosa ciencia de lo divino y de lo humano. Además de estos altos dignatarios, había multitud de ocupaciones inferiores: cantores, escribas, escultores, etcétera. Les seguían los funcionarios del Estado, los señores o terratenientes y los artesanos y esclavos. Los egipcios constituían un pueblo dotado de natural bondad. No encontramos en su historia la crueldad característica de los pueblos asiáticos.

Vida de los Egipcios Arte, Religion y Cultura de Egipto Resumen

Durante quince o veinte siglos, los egipcios vivieron agrupados en nomos, cada uno de los cuales veneraba un tótem o animal sagrado. Unos 3000 años antes de Cristo se realizó la unificación, centralizándose el poder en el faraón.

LA EDUCACIÓN EN EGIPTO ANTIGUO

Enseñanza elemental. — Egipto dio gran importancia a la educación. «Da tu corazón a la sabiduría, y ámala como a una madre, pues nada hay tan precioso como el saber», dice un proverbio. La educación se iniciaba en el hogar. La madre narraba cuentos a sus hijos, los instruía en los ritos religiosos y los hacía partícipes del conocimiento moral. Las madres de alto rango confiaban sus hijos a nodrizas que pasaban a ser, por ello, un miembro más de la familia.

La primera enseñanza era impartida por sacerdotes en casas de instrucción que funcionaban junto a los templos. Un gran sacerdote, especie de ministro de Educación, que se denominaba jefe de los establecimientos reales de instrucción, tenía la dirección de las escuelas. El método consistía, en dictar, o en hacer copiar, textos grabados en las paredes. Entre las ruinas de una escuela encontraron gran número de conchillas sobre las cuales se puede leer la lección del maestro. Igualmente poseemos cuadernos que datan del Nuevo Imperio (siglo V a. C.) en cuyos márgenes pueden observarse correcciones del profesor.

La enseñanza de la escritura consistía en copiar con el cálamo (caña) sobre tabletas de madera recubiertas de una ligera capa de estuco blanco o rojo. En las clases superiores, el estudiante podía emplear papiro. La mayor parte de los temas de composición literaria eran de carácter comercial. La nota dominante de la escuela era la disciplina. Dice un manuscrito: «Los jóvenes tienen espalda, y escuchan cuando se les azota». Un alumno escribe a su antiguo maestro: «Me habéis golpeado las espaldas y vuestras enseñanzas han penetrado en mis oídos».

Resultado de imagen para historiaybiografias.com egipto

Enseñanza superior. — La enseñanza superior tenía un carácter técnico y profesional. Diríase que en Egipto tuvo lugar un principio de especialización; los escribas, arquitectos, ingenieros, médicos, sacerdotes, recibían una formación acorde con las exigencias de su profesión futura.

Junto a la administración del tesoro público existían escuelas de escribas. Éstos, colaboraban con el faraón y con los gobernantes de provincia en el mantenimiento del orden público, en la aplicación de las leyes, en examinar las estadísticas, en estudiar las perspectivas de la cosecha, las contribuciones necesarias para las obras públicas, etcétera.

La profesión de escriba era muy codiciada. «Hazte escriba, y lograrás honores y fortuna; el oficio de escriba aventaja a todos los demás oficios», rezaba una máxima.

La regulación de la agricultura debida a las inundaciones periódicas del Nilo, impuso observaciones metódicas para establecer .los períodos, y así nacieron la astronomía, las matemáticas y la geometría; los estudios hidráulicos para regadíos y represas, impulsaron la ingeniería, necesaria para construir canales y diques. Los astrónomos trazaron los mapas de las constelaciones y calcularon el ano de 365 días. Los arquitectos planearon construcciones a la vez sencillas y grandiosas. Algunos de sus monumentos constituyen la admiración del mundo entero.

Los sacerdotes estudiaban todas las ciencias y asombraban por sus prácticas mágicas. Sus conocimientos eran tan vastos, que Platón, antiguo discípulo de sus escuelas, decía a sus compatriotas: «¡Ah, griegos, comparándonos no somos más que unos niños!» De todas partes iba gente a Egipto para consultar a sus sabios, y los hombres más ilustres se gloriaban de haber sido discípulos de los egipcios. Fueron célebres las escuelas de Menfis, Tebas y Heliópolis.
Lo más notable de esta civilización fue el arte. Las casas estaban tan ornamentadas con decoraciones pictóricas como los templos. Su estatuaria era rica en obras maestras. Las artes menores alcanzaron gran desarrollo. La tapicería, el mobiliario, la joyería que ha llegado a nosotros es abundante. El aprendizaje se hacía seguramente en los talleres de los maestros del arte, siguiendo ciertas normas o cánones determinados. Una vez terminada la labor, se distraían ejecutando música en las arpas, sistros, flautas y liras. Los templos, los palacios y los regimientos militares contaban con orquestas o coros.

En síntesis: en la educación egipcia podemos destacar su preocupación por la formación moral de los jóvenes y el interés demostrado por el cultivo de la ciencia. Es peculiar su sentido aristocrático, el monopolio de la cultura ejercido por los sacerdotes y el abandono de la educación femenina. La educación superior, más accesible en este país que en otros, produjo hombres eminentes en todos los dominios de la ciencia. La influencia de la cultura egipcia se dejó sentir principalmente entre los hebreos, los fenicios y los griegos, y esa influencia alcanza hasta el siglo IV después de Cristo. |

ALGO SOBRE SU HISTORIA POLÍTICA:
Posteriormente, con la unificación de ambos reinos, comienza la historia de Egipto, la cual se desarrolla en los siguientes períodos:

• Imperio TINITA: El autor de  esta unificación es el caudillo militar Menes. Hacia el año — 3.500 proclama Faraón de todo el Egipto y se corona con el Pchent, combinación formada con la corona blanca del Sur, y la roja del Norte. Establece la capital del país en Tinis y da comienzo a la 1ra. dinastía. Durante su reinado y el de sus sucesores, Egipto consolida su unidad y se organiza políticamente.

• Imperio MENFITA. Hacia el año 3.000, el faraón Zezer fundador de la 3ra. dinastía, traslada la capital a Menfis y da comienzo a un período de gran esplendor. El poderío de Egipto comienza a expandirse hacia los países vecinos. Es también la época de las construcciones monumentales: los monarcas de la 4° dinastía, Keops, Kefrén, y Micerinos perpetúan su memoria con la construcción de las Grandes Pirámides y la Esfinge de Gizeh.

Con todo, con los faraones de la 9° y 10° dinastías sobrevienen las primeras invasiones extranjeras de tribus libias, provocando un período de anarquía militar.

• Antiguo Imperio TEBANO. Ante la naciente decadencia, príncipes tebanos se sublevan, y hacia, el año — 2.100, logran apropiarse del poder. Trasladan la capital a Tebas y dan comienzo a un período de reorganización y fortalecimiento bajo los faraones de las dinastías, el faraón Amenemat III manda cavar el lago artificial Meris, y ordena la construcción del Laberinto, de los Colosos de Memnón y del Serapeum. Lamentablemente este progreso fue detenido por un grave acontecimiento.

Hacia el año -1700 un conglomerado de feroces guerreros avanza desde el Asia Menor y sojuzga a Egipto por 200 años. Los egipcios los denominaron despectivamente “hicsos”, es decir, reyes pastores, por su primitiva condición de nómadas. Eran tribus semitas provenientes de la Mesopotamia, y expulsados de allí por las gigantescas invasiones arias del 2° milenio antes de Cristo y que se estudiarán más adelante. Traían consigo caballos y armas de hierro, y con estos elementos desconocidos hasta entonces en Egipto,. pronto dominaron lodo el país. Las inscripciones egipcias, aún nos hablan de su rapiña y ferocidad.

• Durante el dominio de los hicsos se establecieron en Egipto numerosas tribus extranjeras, y entre ellas llegan Jacob con sus hijos —semitas ellos también—, los cuales al poco tiempo constituirán la prolífica nación hebrea.

Nuevo Imperio TEBANO. La nobleza egipcia que había soportado de mala gana el dominio de los hicsos promovió una sublevación sangrienta. Hacia el año -1.500, príncipes tebanos logran expulsar a los invasores e inician el período de mayor esplendor y predominio egipcio. Durante 4 siglos Egipto será el país más poderoso del mundo. Entre todos los faraones de las tres únicas dinastías que se suceden en el trono durante esta etapa, merecen destacarse:

Tutmés I: expulsa definitivamente a los hicsos y lleva las fronteras de Egipto hasta la Siria.

Hachepsut: su hija, gobernó el país durante 20 años con mano de hierro. A ella se debe igualmente la construcción de grandiosos templos.

Tutmés III: su esposo y sucesor. Se lo ha apodado el “Napoleón egipcio”. Emprendió 17 campañas extendiendo su dominio hasta el Éufrates, y por el sur hasta Abisinia.

Amenofis III: “el Magnífico”: monarca refinado, amante de las fastuosas obras. A él se deben maravillosas construcciones de Lucor y Karnaks. Durante su gobierno el culto a Amón logra el apogeo de la opulencia.

Amenofis IV: disgustado por los excesos religiosos anteriores prohíbe la  adoración de los ídolos. Aconsejado por su esposa la reina Nefertiti, implanta en Egipto el monoteísmo, con la adoración a Atón, el dios sol. Por sus ideas espiritualistas se lo ha considerado “el genio más notable entre los orientales”.

Tutankamón: su yerno y sucesor, joven de 22 años, destruyó la obra de su suegro restableciendo los antiguos cultos. Se ha hecho célebre por haberse hallado intacto su sarcófago rodeado de innumerables riquezas, en el año 1922.

Ramsés II: fue el más glorioso de todos los faraones. Reinó 67 años y bajo su mando Egipto logró el más alto apogeo de su historia. Todos los países del Cercano Oriente y del Este africano eran sus aliados o le rendían vasallaje. No hay ciudad en el país que no posea monumentos en memoria de sus victorias. Sin embargo, se supone que no le pertenecen todas las obras que se le atribuyen, sino que deben repartirse con varios otros reyes anteriores.

A su muerte, sus sucesores denominados “los ramesidas” no logran conservar el gran poderío alcanzado.

Imperio SAITA: decadencia y dominación extranjera. La gran prosperidad alcanzada por Egipto le atrajo numerosas expediciones de pueblos vecinos ávidos de conquista. Primeramente fueron los aqueos y otros pueblos del Asia Menor a los que se llamaba “Pueblos del Mar”. Ramsés III logró finalmente rechazarlos pero a costa de grandes pérdidas. Poco después se desata la anarquía entre los jefes militares y los etíopes penetran por el sur del país apoderándose de una parte del territorio.

Aprovechando este desorden, Asaradón, rey de Asiria, logra invadir y dominar todo Egipto. Poco después, el faraón Psamético I consigue expulsar a los asirios e inicia un último y corto período de esplendor. Su hijo Necao II continuó su obra, y relacionándose con griegos y fenicios, dio un gran impulso al comercio.

 Además, comenzó la construcción de un canal que debía unir el Nilo con el Mar Rojo; en la ejecución de esta obra, marinos fenicios partiendo del Mar Rojo llegaron a la desembocadura del Nilo, luego de costear todo el continente africano. Sin embargo, no logró este joven faraón mantener el poderío egipcio. En el año — 605 Nabucodonosor, rey de Babilonia, lo derrota y se apodera de una parte del país.

Finalmente, bajo el faraón Psamético III, los persas, al mando de Cambises, hijo del gran rey Ciro, concluyeron con la independencia de Egipto, en el año -525. Durante más de dos siglos Egipto perteneció a Persia. En el año – 333, Alejandro Magno penetra en el Valle del Nilo, anexa el país a su imperio, y funda Alejandría, su nueva capital.

A su muerte, uno de sus lugartenientes el general Ptolomeo, inicia su célebre dinastía, durante la cual Alejandría convirtiéndose en el centro de la cultura de todo el Oriente. El faraón Ptolomeo XIII interviene en las luchas civiles de Roma, y al declararse enemigo de Julio César, es destituido y reemplazado por su hermana Cleopatra. Casada poco después esta reina con Antonio, el héroe romano, entran en conflicto con Octavio Augusto, quien los derrota en el año — 39 en la célebre batalla de Accio. Desde entonces Egipto se convirtió definitivamente en Provincia Romana.

Grandes Hombres de Grecia Antigua Personajes de la Historia

Grandes Hombres de Grecia Antigua 

Alcibíades (h. 450-404 a.C.) Político ateniense. Fue alumno le Sócrates y pupilo de Pendes, que era un pariente cercano. En el año 420 a.C., fue elegido estratega. Durante a Guerra del Peloponeso convenció a los atenienses para que enviaran tropas a Sicilia y fue nombrado uno de los efes de la expedición. Pero le ordenaron que volviera ara enfrentarse a la acusación de haber desfigurado las estatuas de Atenas con un grupo de amigos aristocráticos. En vez de volver, huyó a Esparta donde aconsejó a los espartanos cómo luchar en la guerra contra Atenas. En el año 407 a.C., lo llamaron de nuevo a Atenas y fue reelegido. Pero le consideraron responsable le la derrota ateniense en la batalla de Notium y se retiró. Murió asesinado en Persia.

Alejandro Magno (356-323 a.C.) Rey de Macedonia y jefe militar. Alumno de Aristóteles, aprendió tácticas militares siendo soldado en el ejército de su padre, Filipo de Macedonia. En el año 336 a.C., Filipo fue asesinado y Alejandro se convirtió en rey a la edad de 20 años. Fue un genio militar y, tras tomar el control de Grecia y otras zonas del norte, invadió Asia. Finalmente, conquistó el mayor imperio de la antigüedad. Alejandro se casó con una princesa persa llamada Roxana. Murió a causa de las fiebres en Babilonia con 33 años.

Anaxágoras (h. 500-428 a.C.) Filósofo. Escribió De la naturaleza, un libro que influyó en numerosos filósofos posteriores. Anaxágoras dedujo que el Sol era una masa e materia candente y que la Luna reflejaba su luz. Fue también el primero que dio una explicación sobre los eclipses solares.

Antígono  (h. 320-239 a.C.) Rey de Macedonia. Reinó desde 279 hasta 239 a.C. Como rey de Macedonia, también gobernó Grecia y fue uno de los jefes más poderosos del mundo helenístico. Sus sucesores reinaron asta 146 a.C., cuando Macedonia y Grecia fueron finalmente conquistadas por los romanos.

Arístides (h. 520-467 a.C.) Político y general ateniense. Procedía de una familia aristocrática. Arístides fue un jefe estacado en la época de las Guerras Médicas y fue estratega en la batalla de Maratón. Le condenaron al ostracismo en el año 482 a.C. pero le volvieron a llamar un año después y participó en las batallas de Salamina y latea. Arístides ayudó también a fundar la Liga de Delos.

Anistófanes (s. v-h. 385 a.C.) Escritor de comedias ateniense. Creó unas 40 comedias de las cuales se conservan once. Algunas de ellas se burlan de los acontecimientos políticos de la época. Muchas de sus obras ganaron premios en el festival de teatro de Atenas. Sus obras más famosas son Las avispas, Las aves, Las ranas y Las nubes.

Aristóteles (384-322 a.C.) Filósofo ateniense. Estudió con Platón en Atenas y luego visitó el Mediterráneo oriental. Tras ejercer tres años de tutor de Alejandro Magno, volvió a Atenas en el año 335 a.C. Fundó una escuela, el Liceo, pero tras la muerte de Alejandro se le acusó de impiedad y huyó a Eubea. Sus escritos tratan de muchos temas, como poesía, vida política y varias teorías filosóficas. Entre sus obras más famosas se incluyen Poética, Política y Metafísica.

Arquímedes (h. 28 7-212 a.C.) Matemático, astrónomo e inventor. Estudió en el Museo de Alejandría y vivió en Siracusa. Inventó un tipo de polea y un dispositivo para elevar el agua. También descubrió una ley importante de física: un objeto desplaza su propio volumen de agua.

Aspasia (nacida h. 465 a.C.) Esposa de Pendes. Procedía de Mileto y nunca fue realmente aceptada por muchos atenienses. Los enemigos de Pendes y los escritores de comedia solían burlarse de Aspasia. Pero era muy bella y culta, y Sócrates y sus amigos tenían un gran concepto de ella. En el año 431 a.C., fue procesada y absuelta.

Cimón (finales del s. vi-h. 450 a.C.) Soldado y estadista ateniense. Era hijo de Milcíades y enemigo acérrimo de los persas. Tras la victoria griega sobre los persas en las batallas de Salamina y Platea, Cimón dirigió expediciones para liberar las islas griegas del dominio persa. En el año 462 a.C., convenció a Atenas para que apoyara a Esparta. Cuando los espartanos rechazaron la ayuda ateniense, el prestigio de Cimón se vio afectado y se le condenó al ostracismo en el año 461 a.C. Posteriormente, fue llamado de nuevo y negoció una paz de 5 años con Esparta. Dirigió una expedición a Chipre, donde murió.

Clístenes (vivió en el s. VI a.C.) Político ateniense. Era miembro del partido aristocrático y llegó al poder en Atenas tras el derrocamiento del tirano Hipias. En el año 580 a.C., introdujo reformas que desembocaron en un sistema político conocido como democracia. Introdujo igualmente el sistema del ostracismo en la ciudad.

Dracón (vivió en el s. VII a.C.) Político ateniense. En el año 621 a.C., fue designado para mejorar el sistema jurídico ateniense. Fomentó los juicios públicos para que el pueblo pudiera ver que se había hecho justicia. Endureció en gran medida las leyes atenienses existentes e introdujo la pena de muerte para muchos delitos menores. Los atenienses no estaban contentos con estas leyes tan severas y, con el tiempo, Solón reformó el sistema de nuevo.

Esquilo (h. 52 5-455 a.C.) Escritor de tragedias. Creó unas 90 obras, pero sólo se han conservado siete. La mayoría de sus tragedias eran historias de dioses y héroes. Su obra más famosa fue la Orestiada, una serie de tres dramas acerca del rey Agamenón y su familia. Se le considera el fundador de la tragedia griega. Fue el primer escritor que utilizó a más de un actor e introdujo el diálogo y la acción en el escenario.

Euclides (vivió h. 300 a.C.) Matemático. Trabajó en Alejandría y escribió varios libros de matemáticas y geometría. Su obra más conocida fue Elementos, parte de la cual resume las enseñanzas de los matemáticos que trabajaron antes que él. Varias de sus teorías y descubrimientos siguen en uso hoy en día.

Eurípides (h. 485-406 a.C.) Escritor de tragedias ateniense. Creó más de 90 obras. Conocemos los títulos de 80, pero de ellos, sólo 19 se han conservado hasta nuestros días. Entre sus obras más conocidas están Medea, Las troyanas y Orestes. Ganó un total de cinco premios en el festival de teatro de Atenas. Posteriormente, se trasladó a la corte del rey Arquelao de Macedonia, donde murió.

Fidias (h. 500-h. 425 a.C.) Escultor ateniense. Utilizó sobre todo el bronce pero fue más conocido por sus estatuas de culto de marfil y oro (criselefantinas). Realizó el friso del Partenón y la estatua de Atenea que se encontraba allí, así como la estatua de Zeus de Olimpia. Fue acusado de apropiarse del oro que se le dio para las decoraciones del Partenón pero huyó y fue a trabajar a Olimpia. Posteriormente, se le acusó de nuevo de fraude y murió en prisión.

Filipo de Macedonia (h. 382-336 a.C.) Rey de Macedonia y jefe militar. Comenzó a reinar en Macedonia el año 359 a.C. Reorganizó el ejército y demostró tener grandes capacidades como comandante militar y diplomático. Filipo unificó el país, amplió las fronteras y convirtió a Macedonia en la mayor potencia militar de su tiempo. Se casó con una princesa llamada Olimpia y tuvieron un hijo, Alejandro. Fue asesinado en el año 336 a.C., posiblemente envenenado. Algunos historiadores creen que su esposa y su hijo pudieron estar implicados en la conspiración de asesinato.

Heródoto (h. 484-420 a.C.) Historiador. Heródoto nació en Halicarnaso (Jonia). Visitó Egipto, el Mar Negro, Babilonia y Cirene, y vivió en Samos. Luego, se trasladó a Atenas y por último se estableció en Tunos, en el sur de Italia. Heródoto es conocido como el padre de la Historia. Escribió una historia del pueblo griego basada en las Guerras Médicas. También incluyó información sobre muchos otros temas. Heródoto fue uno de los primeros escritores que entrevistó a testigos, comparó hechos históricos y los consideró como una serie de acontecimientos relacionados entre sí. Pero sus relatos no son siempre fiables.

Hesíodo (vivió en el s. VIII a.C.) Poeta beocio. Poseía una plantación en Ascra (Beocia). Afirmaba que un día las Musas habían ido a visitarle en el monte Helicón y le habían concedido el don de la poesía. Su libro más conocido es Los trabajos y los días, que incluye detalles prácticos sobre agricultura, un calendario con los días favorables y desfavorables, y una explicación de las ceremonias religiosas. Se piensa también que escribió La teogonía, un relato de los dioses y diosas griegos, y de sus relaciones.

Hipócrates (h. 46O-h. 377 a.C.) Médico y escritor de temas médicos. Sus enseñanzas se convirtieron en la base de las ideas médicas de toda la antigüedad. A diferencia de muchos médicos griegos más antiguos, basó su obra en observaciones directas de sus pacientes, en lugar de en rituales religiosos. Sus obras trataban de muchos aspectos de la medicina, incluido el modo en que debe comportarse un médico y el efecto del entorno en dolencias y enfermedades. Hipócrates vivió en la isla de Cos, donde fundó una importante escuela médica.

Homero (vivió en el s. IX a.C.) Poeta. Se sabe muy poco sobre Homero. Parece que fue un bardo que recitaba su poesía. Durante muchos años, los poemas que al parecer fueron compuestos por Homero se transmitieron de boca en boca. Finalmente, siglos después, otros poetas e historiadores escribieron fragmentos de estos poemas. Según la tradición, Homero procedía de la isla de Cos y es posible que fuera ciego. Los poemas que, se dice, compuso Homero, la Ilíada y la Odisea, constituyen relatos detallados de acontecimientos de la Guerra de Troya y posteriores a ella.

Jenofonte (h. 430-354 a.C.) Historiador ateniense. Fue alumno de Sócrates. Luchó como soldado mercenario tanto para Persia como para Esparta y, en consecuencia, fue desterrado de Atenas. Durante su exilio en Esparta escribió numerosos libros, entre ellos La anábasis, sobre el tiempo que pasó con los persas, y Las helénicas, una historia de los acontecimientos de su tiempo. Escribió igualmente sobre temas de agricultura, caballos y equitación, temas financieros y sobre Sócrates.

Milcíades (h. 550-489 a.C.) Soldado y político ateniense, padre de Cimón. El tirano Hipias le envió al Ouersoneso para asegurarse de que los atenienses mantenían el control de la ruta hacia el Mar Negro. Después luchó para los persas, pero se unió a la revuelta de Jonia en el año 500 a.C. Cuando ésta fue derrotada, huyó a Atenas. Dirigió las fuerzas atenienses en la batalla de Maratón, que ganaron los griegos, gracias en gran parte a las excelentes capacidades militares de Milcíades. Posteriormente, dirigió a los atenienses en una expedición infructuosa a Paros. Regresó a Atenas donde fue juzgado y tuvo que pagar una considerable cantidad de dinero.

Mirón (vivió en el s. y a.C.) Escultor. Trabajó en Atenas entre los años 460 y 440 a.C. Entre sus estatuas más famosas destacan el Atleta y el Discóbolo.

Pendes (principios del s. v-429 a.C.) Estadista y general ateniense. Se convirtió en el político más poderoso de su tiempo. Fue elegido estratega todos los años entre 443 y 429 a.C. y era un orador tan destacado que a menudo era capaz de inclinar la opinión pública a su favor. Perfeccionó el sistema democrático ateniense, organizó la reconstrucción de la Acrópolis y la construcción de las Murallas Largas. En el año 430 a.C., fue acusado de robar fondos públicos y tuvo que pagar una elevada cantidad de dinero. Aun así fue elegido estratega al año siguiente, pero murió durante la peste que asoló a Atenas.

Píndaro (h. 518-438 a.C.) Poeta ateniense. Nació en Beocia y llegó a Atenas a una edad temprana. Fue amigo de Esquilo y rápidamente se convirtió en un poeta famoso. Los antiguos eruditos dividieron sus numerosos poemas en 17 libros según temas y estilos. Se han conservado algunos poemas de homenaje a ganadores en los juegos, otros dirigidos a tiranos y unos pocos fragmentos. Muchos escritores posteriores le describieron como el mayor poeta griego.

Pisístrato (h. 590-527 a.C.) Político ateniense. En el año 546 a.C., después de dos intentos anteriores de hacerse con el poder, se declaró tirano de Atenas. Bajo su gobierno, Atenas prosperó. Reorganizó las finanzas públicas, y gastó dinero público en caminos y un buen suministro de agua. Asimismo, reconstruyó y mejoró Atenas considerablemente y fomentó el arte y la literatura. El comercio ateniense con el resto de Grecia mejoró porque Pisístrato fue un excelente diplomático y deseaba mantener buenas relaciones con otras zonas. Murió estando aún en el poder.

Pitágoras (h. 580-finales del s. VI. a.C.) Filósofo y matemático. Es posible que pasara algún tiempo en Egipto y Oriente. Posteriormente, fundó una escuela en Crotona, en el sur de Italia. No se ha conservado nada de sus escritos pero conocemos sus enseñanzas a través de descripciones contemporáneas. Creía que cuando una persona moría, su alma vivía en otros seres. Desarrollé asimismo muchas teorías geométricas y matemáticas.

Platón (h. 429-341 a.C.) Filósofo ateniense. Fue miembro de una familia aristocrática ateniense y alumno de Sócrates. Tras la muerte de éste, Platón huyó a Mégara y vivió luego en Siracusa. Posteriormente, volvió a Atenas donde escribió La apología de Sócrates, una respuesta a los enemigos de este filósofo. En sus obras La república y Las leyes definió sus ideas para gobernar un estado ideal. Fundó una escuela en las afueras de Atenas, en un bosque conocido como la Academia, que dio nombre a la escuela. Esta fue famosa en toda la antigüedad y continuó durante siglos después de la muerte de Platón. El emperador romano Justiniano la cerró en el año 529 d.C., ya que pensó que era políticamente peligrosa. Las ideas de Platón han seguido influyendo hasta ahora.

Praxiteles (nacido h. 390 a.C.) Escultor ateniense. Se sabe poco sobre su vida, excepto que trabajó en Atenas. Su escultura de la diosa Afrodita  es la primera estatua conocida de un desnudo femenino. Praxiteles hizo también bellas esculturas de los dioses Hermes, Eros y Apolo.

Safo (nacida h. 612 a.C.) Poetisa. Safo nació en la isla de Lesbos, pero probablemente salió de allí para ir a Sicilia. Durante un tiempo dirigió una escuela para chicas. Se cree que escribió nueve libros de poesía pero sólo se han conservado algunos fragmentos de sus poemas. Safo está considerada como uno de los grandes poetas griegos. Murió a mediados del s. VI a.C.

Seleuco  (murió en 280 a.C.) General macedonio, posteriormente rey en Oriente Próximo. En el año 304 a.C. conquisté una amplia área del imperio de Alejandro Magno y se convirtió en uno de los tres gobernantes principales del mundo helenístico. Pero el imperio era demasiado grande para mantenerlo unido y fue conquistado finalmente por los romanos en el año 64 a.C.

Sócrates (h. 469-399 a.C.) Filósofo ateniense. Nunca escribió sus ideas pero debatía asuntos de filosofía con sus discípulos. Sócrates y sus alumnos señalaban los puntos débiles del gobierno y de las creencias comunes. Esto los hizo impopulares entre los políticos. Finalmente, sus enemigos le acusaron de no respetar la religión y de corromper a los jóvenes. Se le sentencié a morir envenenado. Conocemos las ideas de Sócrates porque fueron escritas por sus alumnos, entre ellos Platón.

Sófocles (h. 496-405 a.C.) Escritor de tragedias ateniense. De sus 123 obras sólo se conservan siete. Las más conocidas son Antígona, Edipo Rey y Electra. Sófocles fue de los primeros en escribir obras con más de dos personajes y fue uno de los primeros en usar un escenario. Antes de él, los textos dramáticos se centraban en mitos y asuntos de los dioses. Aunque sus obras seguían tratando de mitos, lo hacía desde un punto de vista humano.

Solón (h. 640-558 a.C.) Político ateniense. Se convirtió en arconte hacia el año 594 a.C. y aprobó rápidamente muchas leyes nuevas. Entre ellas, el regreso de los deudores del exilio y la cancelación de muchas deudas. Estableció un nuevo tribunal al que la gente podía apelar si consideraba que no había sido juzgada correctamente y reformó el modo en el que el gobierno tomaba las decisiones. Solón animé a los artesanos de otros lugares de Grecia a venir a Atenas y les garantizó la ciudadanía. Al hacer que los atenienses utilizaran la misma moneda que otros estados griegos, favoreció la industria y el comercio.

Temístocles (h. 524-459 a.C.) Estadista ateniense. Fue estratega en la batalla de Maratón y convenció a los atenienses para que fundaran una armada. En los años 480-419 a.C., organizó la resistencia contra los persas. Su estrategia ayudé a los atenienses a ganar la batalla de Salamina. Posteriormente, organizó la reconstrucción de los muros de Atenas en 479-418 a.C. En torno a 411 a.C., fue condenado a ostracismo y huyó a Argos. Le acusaron de traición. Luego huyó a Asia Menor, donde los persas, agradecidos por su participación en la negociación de la paz con Atenas, le hicieron gobernador de tres ciudades.

Tolomeo (367-283 a.C.) General macedonio, posteriormente rey de Egipto. Se hizo con el poder como rey de Egipto tras la muerte de Alejandro Magno en el año 323 a.C. El y sus sucesores reinaron sin problemas hasta que Egipto fue finalmente conquistado por los romanos en el año 30 a.C.

Tucídides (h. 460-396 a.C.) Historiador ateniense. En el año 424 a.C. fue elegido estratega pero se le responsabilizó de la derrota militar y le condenaron a ostracismo. No volvió a Atenas en 20 años. Tucídides escribió un relato de la Guerra del Peloponeso que se considera uno de los primeros libros de historia. Describió la guerra en sì y proporcionó numerosos detalles valiosos sobre la vida en Atenas y en otros lugares.

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

general griego
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua grandes hombres de grecia antigua
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Herodoto Biografia del Primer Historiador Griego El Padre de la Historia

Herodoto Biografía del Primer Historiador Griego
«El Padre de la Historia»

BIOGRAFIA DE HERODOTO: Historiador griego (Halicarnaso 484? -Atenas 420 a.C). Se le considera el Padre de la Historia. Nace en el Asia Menor, en una comunidad doria y, tras emigrar por motivos políticos a Samos, realiza extensos viajes, de los que deja testimonio en Historias, donde hace referencias a otros pueblos y culturas como Egipto, Libia y Escitia. Nació durante la dominación persa en el seno de una familia distinguida. Tras la rebelión contra el tirano Ligdamis y la subsiguiente guerra civil huyó a Samos, y sólo pudo volver a su patria ocasionalmente a partir del año 454. Durante esos años viajó por Egipto, Mesopotamia, Macedonia y Escitia. Entre 447 y 443 estuvo en Atenas en varias ocasiones y conoció a Pericles y a Sófocles. En 443 se trasladó a Sicilia, donde contribuyó a la fundación de una colonia.

Sus relatos, de lenguaje musical y frase bien estructurada, son ricos en anécdotas y están llenos de vida. Su obra denota una filosofía de la historia en que las vicisitudes de los hombres están supeditadas a la fuerza ineludible del destino. En este sentido, el universo de Heródoto está cerca del de la tragedia.

Durante mucho tiempo, las sociedades humanas contemplaron el pasado a través de sus leyendas. Con ello se formaban una idea de él en la que la realidad se mezclaba con la imaginación, y en la que los humanos se encontraban sin cesar mezclados en un mundo sobrenatural, bien el de los dioses o el de los demonios. Con el desarrollo de la escritura, las civilizaciones urbanas fueron experimentando poco a poco la necesidad de dejar testimonio de su presente, de legar al porvenir la huella de sus realizaciones. De tal manera nació la Historia, que no es sino el relato de acontecimientos verdaderos.

HerodotoHistoriador griego: Se lo considera el Padre de la Historia. Nace en el Asia Menor en una comunidad doria y, tras emigrar por motivos políticos a Samos, realiza extensos viajes de los que deja testimonio en historia, donde hace referencia a otros pueblos y culturas como Egipto, Libia, Escitia.

Su tema central es el conflicto entre Persia y Grecia, que se conoce como las Guerras Médicas. Su método de trabajo se basa en el testimonio y la recopilación de impresiones que no implican incoherencias e imprecisiones.

Los textos se nutren de las tradiciones orales, no siempre muy confiables, que se entremezclan con el análisis. Su contribución es el tono secular que imprime a la obra, en las que las acciones humanas son propias y no están determinadas por la voluntad de los dioses.

La visión general es universal, ya que si bien está limitada en espacio y tiempo, capta la confrontación de la guerra greco-persa, compara varios mundos y sus respectivas culturas y distingue a los griegos de los pueblos bárbaros como los medos, persas y egipcios.

En el 443 a.C. Herodoto se instaló en Panhellen, colonia de Turios, en el sur de Italia. Se dedicó el resto de su vida a completar su gran obra, conocida como Historias, derivada de la palabra griega investigación.

Los estudiosos de Historias la dividieron más tarde en nueve libros. Los primeros tratan sobre las costumbres, leyendas, historia y tradiciones de los pueblos del mundo antiguo, incluidos los lidios, escitas, medas, persas, asirios y egipcios.

Los tres últimos versan sobre los conflictos armados entre Grecia y Persia a principios del siglo V a.C. El desarrollo de la civilización se presenta como un movimiento inexorable hacia un gran enfrentamiento entre Persia y Grecia, considera dos centros, respectivamente, de las culturas orientales y occidentales. La información de Herodoto procede en parte de los trabajos de sus predecesores y en parte de las observaciones que hizo durante sus extensos viajes.

Sus Historias son el primer trabajo importante en prosa. Tanto las críticas antiguas como las modernas han rendido homenaje a la grandiosidad de su estilo y su franqueza, lucidez y a su delicioso estilo anecdótico. Herodoto demuestra un gran conocimiento de la literatura griega y un pensamiento contemporáneo racional.

Creía que el universo estaba regido por el destino y el azar, y que nada en los asuntos humanos es estable. Sin embargo, la elección moral sigue siendo importante, ya que los dioses con frecuencia castigan la arrogancia. Este intento de extraer lecciones morales del estudio de los grandes acontecimientos es la base de la historiografía griega y romana.

Durante los viajes que realizaba, Herodoto se informaba principalmente haciendo preguntas, para así llegar a conocer las costumbres y creencias de las gentes. Más tarde reprodujo lo oído, a veces con sano humorismo. En al-;unas ocasiones su conocimiento de la materia es profundo y definitivo como en el caso de las batallas de Salamina, Maratón y Platea.

Su contribución es el tono secular que imprime a la obra, en la que las acciones muy no están determinadas por la voluntad de los dioses. La visión general es universal, ya que si bien está limitada en espacio y tiempo, capta la confrontación de la guerra greco-persa, compara varios mundos y sus respectivas culturas y distingue a los griegos de los pueblos bárbaros como los medos, persas y egipcios.

PASA SABER MAS…
Herodoto, el «Padre de la Historia»

La Historia aparece por primera vez en China, hacia el S.VIII antes de nuestra Era, en el momento en que los emperadores se preocupan de ordenar la redacción de los primeros anales de sus reinados. En Occidente fue Herodoto de Halicarnaso quien, antes que ningún otro, se esforzaría en dar una descripción de su tiempo fundada sobre una observación rigurosa de la realidad. En efecto, abandona el incierto dominio del tiempo de los héroes, de la historia mítica, para volver la mirada resueltamente hacia unas calendas mucho más próximas.

Herodoto nació en el Asia Menor, en un momento en que las guerras médicas llegaban a poner en peligro la existencia misma de Grecia. Testigo de los enfrentamientos guerreros que opusieron al mayor imperio del mundo y a las ciudades mediterráneas, pudo contemplar también, durante sus frecuentes estancias en Atenas, las luchas y los debates que animaron la difícil vida de la democracia.

La Historia, una comprensión del mundo

A partir de esta doble experiencia, decide recorrer las tierras conocidas para saber en qué consisten exactamente la organización social, las creencias y los modos de vida, y para hacer una relación tan exacta como le fuera posible de los acontecimientos que agitaban la vida de los pueblos.

Así nacieron los nueve libros que componen las Historias de Herodoto. Dicha crónica del mundo antiguo no tiene solamente un prodigioso valor documental, puesto que con frecuencia es el único elemento de información de que disponemos sobre el mundo bárbaro, es decir, sobre todo lo que no era griego, sino que también tiene un gran alcance filosófico.

En efecto, al estudiar la vida de las diversas comunidades humanas, Herodoto se plantea la misma pregunta que se haría Platón: ¿cuál es la mejor manera de vida en sociedad, y qué enseñanza podemos sacar de la observación de las sociedades diferentes a aquella en que vivimos?

La búsqueda de un modelo de sociedad

En un universo en el que la existencia de los seres humanos había estado, hasta entonces, sometida casi siempre a las exigencias de los dioses, y en el que el presente se interpretaba como continuación de una larga tradición, Herodoto intentó elaborar otro modelo de sociedad en el que el centro no lo ocuparían ya los dioses, sino los hombres. Su esencial exigencia sería la de la libertad humana, que no debe quedar sometida más que a la ley.

Por primera vez aparecería de tal manera el empeño de crear un modelo político que no fuera simple reflejo de un perdido universo legendario, sino un proyecto humano fundado sobre el estudio atento de las diversas experiencias que la historia nos propone.

Las obras históricas que Herodoto legó a la posteridad no constituyen un tratado universal y completo de todos los acontecimientos de su tiempo, ni poseen la exactitud y fidelidad que acaso pudieran esperarse de una historia. Presenta, más bien, un panorama fascinante de Grecia y del Cercano Oriente en la época en que tuvieron lugar las guerras entre griegos y persas. De los nueve libros que componen su historia, seis están dedicados a las ciudades ubres de Grecia y al desarrollo de Persia; los tres restantes se ocupan de la invasión de Jerjes a Grecia.

ALGO MAS…OTROS PADRES DE LA HISTORIA

La palabra historia viene del griego y significa interrogación, indagación. Fue Herodoto, un griego de Jonia, quien le dio por primera vez su sentido moderno. A mediados del siglo V a. de J.C. escribió su Historia, que es una investigación acerca de las causas de las largas guerras entre los griegos y los persas.

Herodoto no fue un historiador prolijo, pero cumplió con la más importante y difícil tarea de un historiador: reconstruir un periodo pasado y hacerlo revivir en un escrito. Poco tiempo después Tucídides, un ateniense, escribió la primera historia científica del mundo: fue la crónica de la Guerra del Peloponeso, entre Atenas y Esparta, en la cual había participado.

Existe entre ambos historiadores una profunda diferencia. Herodoto escribió sobre el pasado, tomando como base crónicas orales o escritas, mientras que Tucídides escribió sobre su época, inspirándose muchas veces en sus propias experiencias. Fue el primero en realizar tareas de periodista, describiendo los acontecimientos en forma detallada e interesante. Tucídides descubrió también el uso práctico de la historia: representar el pasado en tal forma que el lector pudiera prever los problemas que su país habría de enfrentar, según toda probabilidad, en el futuro. Otro ateniense, Xenofonte, en su Helénica, escribió una sincera continuación de la historia de Tucídides.

Después de Xenofonte decayó este arte entre los griegos hasta la aparición de otro gran historiador, Polibio, autor de la Historia Universal, una crónica general del mundo conocido desde la segunda guerra púnica hasta la destrucción de Cartago. Su estilo es pobre, pero, en muchos aspectos, su trabajo es más perfecto y científico que el de Tucídides.

Luego de Polibio fueron escritas muchas historias, pero ninguno de sus autores tenía real conocimiento de su tiempo, ni podía apreciar la importancia del pasado, ni las consecuencias de éste sobre el futuro.