Guerra Civil Española

Biografia de Guillermo II de Alemania Su Reinado y La Guerra Mundial

Biografía de Guillermo II de Alemania

Guillermo II de Alemania ( Berlín, 27 de enero de 1859-Doorn, 4 de junio de 1941) fue el último emperador o káiser del Imperio alemán y el último rey de Prusia. Fue el hijo primogénito de Federico III y de la princesa del Reino Unido Victoria y gobernó entre 1888 y 1918. Nació con un grave defecto físico, una atrofia en el brazo izquierdo, defecto que complicaría su futuro como militar y que a su vez no podía concebirse que la futura cabeza de una monarquía y de un imperio, y jefe supremo de su columna vertebral, el ejército, fuera un lisiado.

Guillermo II, mostró desde el principio de su reinado, sus propósitos de convertir a Alemania en una de las potencias más fuertes del mundo. La consolidación del Imperio fue obra del príncipe de Bismarck, que durante largo tiempo desempeñó el cargo de Canciller imperial. Hombre carente de escrúpulos introdujo un nuevo estilo en la política europea.

Usando la amenaza, cuando no el chantaje internacional, especuló con la fuerza de Alemania para conseguir adquisiciones territoriales en África que aumentaran sus recursos y pujanza con la mira puesta en la consecución del Imperio mundial. Promovió la Triple Alianza, entre Alemania, Austria e Italia, lo que obligó a Francia a contrarrestarla aliándose con Rusia. Debido a divergencias con el emperador dimitió su cargo en 1890, siendo sustituido por Von Bulow, pero la política alemana ya estaba encauzada en sentido imperialista y fatalmente había de conducir a una conflagración.

De Guillermo II, que había nacido el 27 de enero de 1859, uno de sus preceptores dijo que era «el menos apto de todo el país para la carrera militar, estando sin embargo condenado a ella si no quiere renunciar a la corona».

Este defecto corporal atentaba así al rol a que estaba destinado. Por ello las consecuencias que tendría se hallan en la base de la compleja y desequilibrada personalidad del futuro Kaiser. A pesar de su defecto físico, fue tratado austeramente, como si el mismo no existiese, o como si no hubiera de suponer traba alguna para la carrera de las armas. Con ello se pretendió combatir el complejo de inferioridad que en él pudiera surgir.

guillermo II de alemania

A todo el mundo sorprendía la extraordinaria tenacidad con que el joven príncipe trataba de superar su imposibilidad física. Había aprendido a montar a caballo y a manejar las armas, a disimular la atrofia apoyando su mano izquierda en el bolsillo o en el cinturón. Y así, a los dieciocho años, pudo presentar su propio regimiento de húsares ante la admiración y el pasmo de su abuelo Guillermo I. Si bien Guillermo había conseguido superar en todo lo posible su debilidad física, las bases psicológicas para creer en una predestinación estaban dadas. Guillermo II siempre creyó ser un superhombre.

Su carácter neurótico y la inmadurez de su personalidad no pasaron inadvertidos a sus más próximos. Y ello a pesar de la aparente normalidad de su vida (a los 22 años había casado con la princesa de Holstein y a los 25 había sido ascendido a comandante).

Así, cuando en 1886 Guillermo I y Bismarck le concedieron, de común acuerdo, un empleo en el ministerio de Estado, su padre Federico III respondió que «en vista de la insuficiente madurez y experiencia de mi hijo, unidas a su tendencia al orgullo y al engreimiento, considero como muy peligroso mezclarlo ya en cuestiones de política exterior». Guillermo II hizo, no obstante, sus primeras armas en la diplomacia de la mano del veterano «canciller de hierro», a quien por esa época admiraba fervorosamente.

En 1887, y al enfermar su padre de cáncer, fue proclamado Kronprinz. La muerte de su abuelo Guillermo I y de su padre Federico II, tras un brevísimo reinado de tres meses, le llevaron al trono en junio de 1888. Bajo el nombre de Guillermo II fue proclamado rey de Prusia y emperador del II Reich alemán.

Guillermo II quiso gobernar desde el primer momento. Su enfrenta-miento con el todopoderoso «canciller de hierro» era poco menos que inevitable si su pretensión era la de participar en todos los aspectos de la política interior y exterior. Las atribuciones del canciller y el Kaiser en la Alemania de la época, aunque definidas por disposiciones complementarías, poseían una notable ambigüedad de hecho que dificultaba enormemente en la práctica el deslindamiento de las áreas de competencia propias.

Cuando en mayo de 1889 estalló una huelga de cien mil trabajadores en la cuenca del Ruhr, las diferencias de apreciación política entre el joven monarca y el canciller saltaron a la vista.

El Kaiser quería poner en práctica una política de reformas sociales para así adquirir un gran prestigio. Exigía la supresión del artículo del destierro y una suavización de la ley contra los socialistas, así como una mejora de las condiciones laborales de la clase obrera. No estaba dispuesto, por otra parte, a abrir una crisis social y constitucional en los inicios de su reinado, crisis que sobrevendría, para él, caso de aplicar lapolítica de mano dura preconizada por el anciano canciller.

 bismarck otto

Por ello publicó un decreto en el que anunciaba el proyecto de una conferencia social de las potencias, puesto que, como dijo, «al socialismo internacional hay que oponerle un acuerdo también internacional» y otro en el que proyectaba una ley que había de establecer y regular la formación de «consejos obreros» representativos.

Pero cuando en las elecciones de 1890 los socialistas doblaron sus votos, cuando, asimismo, la Federación de obreros del Rhin, apoyándose en las promesas del Kaiser, reivindicó la confiscación de las minas y su apropiación por los obreros, entonces, la lucha entre Guillermo II y Bismarck estalló con toda su dureza; ambos trataron por todos sus medios de imponer sus criterios. El Kaiser ya no podía soportar al poderoso canciller que se interponía en todas sus decisiones de gobierno y que imposibilitaba su propio personalismo en la política.

Por otra parte, sus más íntimos colaboradores —el general Waldersee, Eulenburg, Holstein— apoyaban su hostilidad hacia el canciller. La tiranía del anciano era detestada y contaba con la oposición de muchos sectores en la Alemania de la época. La fricción entre ambos se hizo más insoportable si cabe cuando se opusieron sus diferencias en materia de política exterior. Guillermo II no era partidario del sistema de alianzas que Bismarck había establecido con Austria y Rusia por la cuestión de los Balcanes.

La alianza con el zar no era apoyada por él. Y así, cuando en marzo de 1890 se recibieron informes de movimientos de tropas rusas y de su preparación para la guerra, el Kaiser encontró la justificación que buscaba para forzar la dimisión del canciller.

familia de guillermo ii de alemania

Familia de guillermo II de alemania

Tras la caída de Bismarck, Guillermo II se encontró sin obstáculo alguno para gobernar personalmente. La denominada «era guillermina» (1890-1914) se iniciaba mediante la política del neuer Kurs, política de la «buena ruta», en la que el Kaiser iba a dar paso a su autocratismo, asistido e influenciado por dos hombres, Eulenburg y Holstein, y con un nuevo canciller, Caprivi, que en muy poco iba a interponerse a sus deseos.

Su autocratismo se puso de manifiesto cuando afirmó: «Yo no reconozco más que dos partidos políticos: ¡Los que están conmigo y los que están contra mí!» Su profundo desprecio por toda forma de gobierno democrática se expresaba al tratar a los diputados del Reichstag de bueyes e ignorantes.

Guillermo II reinó en la época de auge del imperialismo europeo. Los treinta años de su reinado se inscribieron en la lucha por la hegemonía mundial que entre sí entablaron las grandes potencias europeas.Y aunque su política exterior estuvo casi siempre lastrada por la falta de iniciativa y de una política de alianzas clara y no vacilante, su lema fue: «Política mundial como misión, potencia mundial como meta, poder naval como instrumento.»

Jorge V de inglaterra y Guillermo II

 

Como Kaiser sobrevaloró en mucho las fuerzas de su imperio en el concierto de las potencias europeas. La creencia en su predestinación y en la de su reino resultaron fatales para el II Reich y para él mismo, en un momento histórico en que las principales potencias del mundo se hallaban empeñadas en una carrera para ocupar las mejores posiciones en el reparto colonial.

Con ocasión de la guerra de los boxers en China, Guillermo II afirmó rotundamente: «El Océano es indispensable para la grandeza de Alemania, pero el Océano demuestra también que, sobre él y al otro lado de él, no se puede tomar ninguna importante decisión sin contar con el Emperador alemán.»

Otro factor de decisiva importancia para el Kaiser era el prestigio. Y el prestigio podía obedecer, a veces, a reacciones desencadenadas por su orgullo herido. La política en África, que había concluido con un fracaso, había sido llevada a cabo con el propósito de aumentar el prestigio del II Reich y con la pretensión de que las conquistas en aquel continente proporcionarían a Alemania una posición de arbitro en los conflictos europeos.

En 1898 inicia un programa de construcciones navales   bajo la dirección del almirante Von Tirpitz, era un sueño acariciado desde hacía algunos años por el Kaiser. La transformación del II Reich de potencia terrestre, al igual que Rusia y Francia, en potencia marítima, podía hacer realidad, para el Kaiser, la utopía del dominio mundial. Y si bien la expansión colonial alemana en África y Asia necesitaba de una poderosa marina de guerra capaz de salvaguardar las posesiones ultramarinas, tenerla significaba igualmente poder prescindir de cualquier alianza con Inglaterra. Con una poderosa marina el Kaiser podía hasta competir con ella.

En marzo de 1905 desembarcó en Tánger para «asegurar la soberanía del Sultán». Desembarco calificado de «histórico» por los consejeros del emperador y que provocó abiertamente a Francia. Tras esta  aventura de Marruecos, que tampoco supuso ningún resultado para Alemania, y sí en cambio reforzó su aislamiento, Guillermo II decidió realizar su propia ofensiva diplomática, ateniéndose a que Rusia había salido derrotada en la guerra contra el Japón.

Llegamos a 1908, año que marcó las dos épocas de la «era guillermina». Los veintes primeros años del reinado de Guillermo II constituyeron su época brillante y esplendorosa. De 1908 a 1918 las cosas fueron bien diferentes y el Kaiser ya no fue el mismo de antes. Y es que en 1908 acontecieron los días más críticos de su reinado. Después de ellos, el proceso de disgregación interna del II Reich se aceleró; y en el exterior el aislamiento total de Alemania se agudizó más si cabe.

Después de la crisis de 1908 se volvió más reservado y más cauto. A medida que el arsenal alemán aumentaba y que el ejército se hacía más poderoso, el Kaiser aminoró el tono de sus declaraciones, abandonó igualmente los gestos marciales, así como su retórica altisonante y provocadora. Alemania estaba aislada como consecuencia de la política llevada a cabo por el Kaiser en los años anteriores, y él mismo estaba aislado dentro de Alemania. Cuando estalló la primera guerra de los Balcanes en 1912, el Kaiser no quiso intervenir en apoyo de Turquía.

Tras el asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo, quedó muy afectado y afirmó que había que barrer a los servios «ahora o nunca». Pero en el mismo mes de julio de 1914 se embarcó como cada verano durante tres semanas.

Su autoridad en tiempos de guerra debía de ser más absoluta todavía, puesto que la lógica militar había paralizado todo vestigio de vida política. Su responsabilidad en la guerra fue grande; así por ejemplo en la batalla del Marne. Pero aprisionado por su indecisión, aterrorizado por tener que asumir las enormes responsabilidades de su cargo, fue poco a poco desplazado de todo poder real por los altos jefes militares. Todavía trató de compensar ,su ineficacia para el mando del ejército terrestre mediante la dirección de «su marina».

No obstante cuando en agosto de 1916 Hindenburg y Ludendorff se hicieron cargo del alto estado mayor, él mismo renunció a sus poderes. Hasta el final de la guerra no habría de ser sino un objeto decorativo, sólo apto para las ceremonias oficiales y la imposición de condecoraciones.

Cuando se acercaba la firma del armisticio, la guerra ya perdida, el Kaiser inició una democratización de su régimen, tardía, y que trataba de involucrar al pueblo alemán en la responsabilidad de la guerra. Pero todo el mundo pedía ahora la caída de Guillermo II, tanto en el interior de Alemania, como en el exterior, donde Wilson, el presidente norteamericano, imponía aquélla como condición para la firma del armisticio.

Era necesario que aquel hombre que durante treinta años había estado provocando a todo el mundo, el máximo responsable de aquel régimen ahora vencido que había iniciado la guerra, desapareciese. Hasta los mismos monárquicos deseaban su dimisión. La revolución de noviembre de 1918 en Alemania acabó con sus últimas esperanzas de conservación del trono. Hindenburg le ordenó finalmente que se marchara. Y finalmente abdicó y huyó hacia Holanda.

Iniciaba así su exilio de más de veinte años en Doorn (Países Bajos), donde fallecería el 4 de junio de 1941.

Respecto a su personaliad , Guillermo II se redujo a la necesidad de conseguir una buena apariencia. Hombre inestable, inseguro, maleable —en un día llegó a cambiarse hasta doce veces de traje— necesitaba mostrar una personalidad recia y marcial que no poseía. De ahí sus poses de Atila y la retórica farfullante de sus discursos. Y provocadora. Orgulloso, resentido, extraordinariamente susceptible, Guillermo II estuvo dominado en el interior de Alemania por su pánico a la revolución, y en el exterior por su miedo y su complejo de inferioridad hacia Gran Bretaña. Sus escasas tendencias liberales fueron muy pronto ahogadas por su autocratismo. Su inteligencia y su habilidad se vieron limitadas por su carácter voluble y su propia inestabilidad.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Guillermo II de Alemania “El Último Kaiser” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

La Carta del Atlantico Resumen de su Contenido y Objetivo

La Carta del Atlántico
Resumen de su Contenido y Objetivo

Durante la Segunda Guerra Mundial se desarrolló una diplomacia de alto nivel concretada mediante frecuentes encuentros de los líderes aliados. Entre las más importantes se destacan las siguientes: Conferencia del Atlántico, realizada en las costas de Terranova, entre Roosevelt y Churchill, quienes firmaron la Carta del Atlántico (12 de agosto de 1941) por la cual se resolvió que “los cambios territoriales debían expresar la voluntad de los pueblos”.

La firma de la misma expresó la esperanza de que, después de la derrota de las potencias del Eje, todos los países pudieran sentirse seguros frente a cualquier agresión extranjera. Reconocía el principio de libertad de los mares, expresaba la convicción de que la humanidad debía renunciar al uso de la fuerza en las relaciones internacionales y afirmaba la necesidad del desarme tras la esperada victoria aliada.

Chruchill y Roosevelt

Caricatura de Churchill y Rooselvelt que hace referencia a la “justa y perfecta armonía” después de la firma de la Carta del Atlántico. La Carta del Atlántico fue un compromiso firmado el 14 de agosto de 1941, entre Franklin Delano Roosevelt y Winston Churchill, como portavoces y representantes de Estados Unidos y Gran Bretaña, respetivamente.

Además se proclamó que todas las naciones tenían derecho a elegir su forma de gobierno, y que sería restituida la soberanía a aquéllos que fueron despojados por la fuerza. El tratado se completó con referencias al comercio y al acceso a las materias primas. Meses después, la Unión Soviética se adhirió, con reservas, a estos principios.

Resumen de su Contenido:

El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el Primer Ministro, señor Churchill, en representación del Gobierno de Su Majestad Británica en el Reino Unido, habiéndose reunido, consideran oportuno hacer conocer algunos principios comunes a la poli’tica nacional de los respectivos Países, en los que basan sus esperanzas para un más feliz porvenir del mundo.

Primero, sus Países no aspiran a engrandecimientos territoriales o de otro tipo.

Segundo, no desean cambios territoriales que no estén de acuerdo con el deseo, libremente expresado, de los pueblos interesados.

Tercero, respetan el derecho de todos los pueblos a elegir la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir; y desean ver restituidos los derechos soberanos de autogobierno a los que han sido privados de ¿líos por la fuerza.

Cuarto, quedando en firme los respetos debidos a sus actuales compromisos, tratarán de actuar de manera que todos los países, grandes y pequeños, vencedores y vencidos, tengan acceso, en condiciones de paridad, al comercio y a las materias primas mundiales necesarias para su prosperidad económica.

Quinto, desean la mayor colaboración con todos los pueblos en el campo económico, a fin de asegurar a todos mejores condiciones de trabajo, progreso económico y seguridad social.

Sexto, después de la definitiva destrucción de la tiranía nazi, esperan ver establecida una paz que ofrezca a todos los pueblos los medios para vivir seguros dentro de sus fronteras y dé la seguridad de que todos los hombres, en todos los países, puedan vivir libres del temor y de la pobreza.

Séptimo, semejante paz debería permitir a todos los hombres navegar sin impedimentos por océanos y mares.

Octavo, están convencidos, por razones prácticas tanto como espirituales, de que todas las naciones del mundo deben abordar el abandono del empleo de la fuerza. Porque ninguna paz futura podría ser mantenida si los Estados que amenazan, y los que pueden amenazar con agresiones fuera de sus fronteras, siguieran empleando sus armas terrestres, navales y aéreas. En espera de que se establezca un sistema permanente de seguridad general, es indispensable proceder al desarme de esos países. Análogamente, se ayudarán y alentarán todas las medidas practicables con el fin de aligerar el peso aplastante de los armamentos para todos los pueblos amantes de la paz.

Fuente Consultada:
HISTORIA -La Edad Contemporanea La Argentina de 1831-1982- 3º Curso -LLadó,Grieco y Bavio,Lugones-Sessaeego y Rossi
Editora Contenidos Minimos AZ

La Sociedad Política Características y Concepto

La Sociedad Política Características y Concepto

La sociedad política: Nuestra naturaleza humana nos impone vivir en sociedad. Sin la sociedad no podemos sobrevivir; mucho menos desarrollar nuestra persona. La vida y la actividad de los hombres se desarrollan en múltiples grupos. Pertenecemos a una familia, a una ciudad, a una provincia; concurrimos a una escuela, colegio o centro educacional; formamos parte de un grupo artístico, cultural o deportivo; trabajamos en un taller, en una empresa o en una oficina; integramos un sindicato o un grupo profesional.

Cada uno de estos grupos satisface determinadas necesidades o desarrolla aspectos de nuestra persona. El grupo de trabajo, nuestras necesidades económicas; el grupo educacional, nuestras necesidades de formación, etc.

En cada grupo se da una jerarquía: hay quien manda y quien obedece. En la familia manda el padre; en el colegio, el rector; en él club, el presidente. Quien está al frente de ellos es el responsable de su buen funcionamiento. Si el grupo no es bien mandado no cumple sus finalidades. Ningún grupo humano puede funcionar bien si no es conducido con capacidad.

Existe otro grupo humano, mayor y más universal: la sociedad como tal. Una sociedad global en la cual todos los otros grupos se ordenan, integran y jerarquizan. En él tienden a compaginarse los intereses y las necesidades de todos. Esta sociedad, para nosotros la República Argentina, es lo que se llama sociedad política.

Las otras sociedades menores y todas las actividades (económicas, asistenciales, educacionales, administrativas, recreativas, etc.) se coordinan en ella y le están sujetas. De su conjunto debe resultar para todos los hombres la seguridad y la justicia, la satisfacción de sus necesidades y el desarrollo de sus personas. Por esto los filósofos clásicos la llamaban “sociedad perfecta”.

La sociedad política tiene leyes que regulan la convivencia y gobernantes que administran y conducen. Si los gobernantes no son aptos y honrados se multiplican las injusticias, las necesidades de muchos quedan sin cubrir, se multiplican las tensiones sociales.

El concepto de sociedad política perfecta es relativo y resulta condicionado a través de la historia y en distintos lugares del mundo, por el nivel cultural de los grupos humanos. En las comunidades primitivas la familia y luego el “clan” (conjunto de familias con un antepasado común) constituyen la sociedad política perfecta. Para los antiguos griegos, la “polis” (ciudad-estado) era su sociedad perfecta.

A medida que mejora el nivel cultural medio las necesidades de la comunidad aumentan (los caníbales no tenían necesidad de servicios sanitarios), y consecuentemente se amplía el ámbito de esa sociedad.

En la Edad Media el señor feudal atiende a todas las necesidades de sus vasallos y el feudo es la sociedad perfecta. Por distintas circunstancias, inclusive algunas de naturaleza política y militar, los señores feudales se vuelven incapaces de satisfacer hasta sus propias necesidades, empiezan a unirse y se forman los reinos, origen de la mayor parte de los estados modernos que constituyen nuevas sociedades perfectas.

La tendencia hacia la ampliación del ámbito de las sociedades perfectas parece continuar y a la vez que surgen organizaciones políticas internacionales (Naciones Unidas, Estados Americanos) se van formando comunidades de naciones con el objeto de satisfacer nuevas necesidades (Comunidad Económica Europea, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, etc.).

El Poder Supremo

Entre la sociedad política y las otras sociedades existe una diferencia fundamental: el poder de la sociedad política es supremo y las demás sociedades, de una u otra forma, le quedan sometidas.

El estado dicta leyes sobre economía, educación, sobre sindicatos, sobre empresas, sobre asistencia médica y social, sobre actividades deportivas, etc., etc. Tales leyes regulan el funcionamiento de las otras sociedades. Incluso dicta leyes sobre problemas familiares.

Si un padre no cumple con sus obligaciones esenciales puede intervenir la justicia; si una empresa no cumple sus compromisos o contratos, se puede acudir a la autoridad competente. Cosa semejante sucede si el presidente de un club, o si el director de un colegio faltan a sus obligaciones. El poder que ejercen sus autoridades siempre está, en alguna forma, subordinado.

No sucede lo mismo con la autoridad estatal. Si una ley ha sido aprobada debo obligatoriamente cumplirla; si la estimo injusta, sólo me queda acudir al mismo Congreso que la dictó pidiendo que la derogue o modifique. Si el Presidente dicta un decreto, no me queda sino acatarlo; si un juez dicta una sentencia, su cumplimiento es obligatorio.

Este poder supremo es lo que se ha llamado soberanía. El término proviene de soberano, “el que está sobre todos”, apelativo que se daba a los monarcas. Podemos definir soberanía como “el poder de autodeterminación que tiene un pueblo, en virtud del cual se organiza, dicta sus propias leyes y regula su vida y actividad sin dependencia de otros estados o potestades humanas”.

En la época de las monarquías absolutas fue Juan Bodino quien usó el término para significar el poder absoluto de los monarcas. Según sus teorías el rey podía disponer a su arbitrio del poder. A nadie debía dar cuenta de sus actos, sino a Dios y a su conciencia. Es lo que expresaba Luis XIV al decir: “el estado soy yo”. Entendía soberanía como poder absoluto.

El poder absoluto de los reyes así concebido, la revolución francesa lo atribuyó a la nación. Para algunos soberanía es el poder absoluto e ilimitado de la nación, que es la que crea los derechos y en último término estatuye lo que está bien y lo que está mal. Fue Rousseau quien fundamentó esta teoría.
Para nosotros, soberanía tiene otro sentido. Soberano es el poder supremo, que no está sujeto a otra potestad terrestre. Lo cual no significa que sea absoluto, ni ilimitado.

Cuando decimos que la Argentina es un país soberano queremos decir que tiene derecho a autodeterminar sus leyes y sus instituciones, a conducir su propia vida sin sujetarse a otro poder superior y extraño.

No queremos decir que tal poder sea ilimitado. No existe poder terrestre que lo sea. Incluso el poder supremo, para que sus resoluciones sean legítimas y válidas, debe respetar la ley natural, los derechos humanos y los derechos de los otros pueblos.

En la actualidad casi todas las naciones tienen su poder supremo limitado por sus compromisos con otros pueblos y con los organismos internacionales.

Cuando hablamos de “soberanía popular”, lo que queremos decir es que en la democracia el poder supremo, en última instancia, reside en la comunidad. De ella deriva el poder de los gobernantes.

Teorías de la Soberanía

El problema de la justificación del poder ha preocupado siempre a los hombres.

Se han elaborado diversas teorías.

Las dividiremos en teocráticas y democráticas.

Las teocráticas concebían al poder como concedido directamente por Dios a los gobernantes. Las principales son:
1) la de la naturaleza divina de los gobernantes. Estos son dioses, o participan de la divinidad. Por ejemplo, los faraones en Egipto, los Incas, en Perú.
2) de la investidura divina, que afirma que los gobernantes son designados por el mismo Dios.
3) de la investidura providencial. Los hombres designan a los gobernantes, pero el poder les viene de Dios. Los católicos creemos que el poder del Papa proviene directamente de Dios, aunque su designación sea obra de hombres. Cosa semejante sostiene esta teoría respecto al poder político.

Las democráticas sostienen que el poder supremo proviene del pueblo.

Las principales son:

1) de la soberanía fraccionada, cuyo autor es Rousseau. Como los hombres somos iguales nos reunimos mediante un “pacto” para formar la sociedad. Cada uno tiene una parte de la soberanía, con la suma de las cuales se forma el poder supremo.

2) de la soberanía nacional, que atribuye a la nación un ser real, distinto de los miembros que la constituyen, la cual es considerada como única poseedora de la soberanía. Ninguna fracción o grupo tiene derecho a gobernar. Gobiernan los designados por la nación.

Fue la teoría de la Revolución Francesa, producto de una circunstancia histórica: los revolucionarios habían destituido y guillotinado al rey, que hasta entonces detentaba el poder soberano. No podían invocar la soberanía del pueblo, porque si hubiesen convocado a elecciones, el pueblo, que en su mayor parte era monárquico, hubiese votado por la restauración de la monarquía. Entonces inventaron el concepto de nación como ser con realidad propia y a él atribuyeron la soberanía ilimitada.

3) de la soberanía proletaria, originada en la concepción mar-xista de la lucha de clases. Afirma que la soberanía reside en la clase proletaria, la más numerosa y positiva. Es ella la que tiene derecho a gobernar, por medio de sus elementos más conscientes que son los miembros del partido comunista.

Esta teoría ha conducido al poder absoluto y dictatorial del partido y del gobierno en los países comunistas, como etapa de transición a una sociedad ideal donde no haya oprimidos por el Estado que para el marxismo es una creación capitalista. Cada una de estas teorías ha servido para justificar el poder supremo en distintas sociedades y pueblos.

El concepto de soberanía es un concepto abstracto, usado en diversos sentidos, y por lo tanto equívoco. Por eso más que hablar de poder soberano, hablaremos de poder supremo.

esquema soberanias

La justificación del poder

esquema sociedad politica

El problema real en toda sociedad es la justificación del poder supremo y la determinación de sus fines y sus límites.

Vamos a exponer los fundamentos de la concepción cristiana del poder. Según ella el poder viene de Dios y viene del pueblo a la vez.

El poder viene de Dios:

— la naturaleza obliga al hombre a vivir en sociedad.
— la sociedad, para cumplir sus fines necesita un poder que la coordine y dirija. Sin autoridad la sociedad se convierte en caos y la convivencia es imposible.
— es Dios, autor de la naturaleza, quien ha puesto estas exigencias y hecho necesaria la autoridad. El poder no existe por capricho humano, sino por designio de Dios.
— no es Dios quien designa los gobernantes, ni establece las formas del poder. Esto es obra de los hombres. Pero los fines esenciales del poder, sus límites y modos fundamentales están dados por la naturaleza, es decir, por Dios.

El poder viene del pueblo:

— nadie entre los hombres tiene por naturaleza propia poder sobre otros hombres. Todos somos esencialmente iguales.
— el poder pertenece al pueblo, a la comunidad. Es ella quien establece las formas de gobierno y designa las autoridades. Si el presidente tiene derecho al poder es porque la comunidad lo ha designado. Si el rey tiene derecho al trono es porque el pueblo ha aceptado este sistema.
— cada pueblo crea a través de la historia y de sus instituciones, sus formas propias de organizar el poder y de designar a los gobernantes. Pero los fines esenciales del poder, que es la búsqueda del bien común, no varían.
— ningún pueblo está por naturaleza sometido al dominio de otro. Tiene derecho a crear sus formas políticas y conducir sus destinos con independencia de todo otro poder terrestre. Por esto decimos que es soberano, o que el poder supremo pertenece al pueblo.
— del pueblo, por lo tanto, reciben su poder los gobernantes. Ante él son responsables, no sólo ante Dios y su conciencia.
— ningún poder terrestre es absoluto o ilimitado. Todo poder, incluso el poder del pueblo, está sujeto al orden moral.

Tal concepción nos da los principios para interpretar con exactitud la naturaleza y los alcances de la soberanía. La democracia tiene la ventaja sobre otras formas de gobierno de que hace explícitos y conscientes estos principios.

 

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Desintegracion del Imperio Otomano Post Guerra Mundial Fin y Caída

Desintegración del Imperio Otomano en el Siglo XX

La desintegración del Imperio otomano: Entre el comienzo del siglo XIX y el fin de la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano se desintegró, pese a los grandes esfuerzos realizados para reformar y modernizar su estructura. La constante penetración comercial y colonial europea en el Levante y en el norte de África socavaron su frágil economía, y las crecientes demandas de independencia nacional entre los pueblos subditos provocaron ya sea la separación o la caída bajo dominio extranjero de grandes regiones.

La expedición napoleónica a Egipto en 1798 fue la primera señal del nuevo interés por la región que manifestaron las Grandes Potencias. Pese a haber sido derrotada por los ingleses, la invasión de Napoleón marcó el comienzo de un largo período de asimilación cultural entre Oriente y Occidente. Los europeos llevaron la tecnología, las ideas políticas y filosóficas a una región que no había conocido ni el Renacimiento ni la Ilustración. En Egipto, propiamente tal, el año 1798 marcó el término del dominio real de Constantinopla; el comandante otomano en Egipto, Mohamed Ali, enviado en 1802 a restablecer el orden, fundó una dinastía en 1805 que duró hasta la revolución de 1952.

El hijo de Mohamed Ali, Ibrahim Pascha, dirigió las expediciones a Nejd para someter a los wahabis, adherentes a un tipo de Islam puritano, que habían desafiado a la autoridad otomana en Hejaz e Irak. Ibrahim Pascha también conquistó toda la región comprendida entre Egipto y la actual Turquía, entre los años 1831 y 1839, y sólo fue disuadido de derrocar a la autoridad central del imperio por la presión de Gran Bretaña y Francia.

Posteriormente, las pretensiones egipcias se limitaron al propio Egipto y a Sudán.

Enfrentado a éste y otros desafíos a su autoridad, el Imperio otomano debió adoptar una serie de importantes reformas en las fuerzas armadas y en el ámbito de las leyes, la educación, la religión y el gobierno. Anteriores esfuerzos por introducir reformas habían fracasado, debido a la intransigencia de las fuerzas militares tradicionales, los jenízaros, quienes las percibían como una amenaza a su propia situación.

Fue Mahmud II (1808-1839) quien resolvió sortear este obstáculo, al disolver el poder de los jenízaros en una sangrienta batalla en 1826. Dos edictos, uno de 1839 y otro de 1856, garantizaron los derechos de los subditos a su seguridad personal y la de sus bienes y la total igualdad entre musulmanes y cristianos en el imperio. Estas reformas significaron también pagar tributos justos y reducir el servicio militar.

El nuevo marco legal no se ajustó del todo a la realidad; pronto comenzó a surgir la oposición. Además, el énfasis en la igualdad entre musulmanes y cristianos sirvió como excusa para la intervención de las potencias europeas en nombre de sus protegidos cristianos y otros: los ortodoxos, recibieron el apoyo de Rusia; los maronitas y otros católicos la protección de Francia, y los drusos y judíos fueron protegidos por los británicos.

La intervención extranjera fue una de las causas de la Guerra de Crimea (1853-1856) y de la crisis del Líbano de 1860-1861, en tanto que la presión de Rusia y Austria fueron trascendentales para asegurar la independencia de Bulgaria, Montenegro, Serbia y Rumania al mediar el año 1878.

De modo que cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano estaba reducido a lo que es Turquía actualmente, un pequeño rincón de Europa sudoriental, y a las provincias árabes en Asia. Más hacia el oeste, el norte de África estaba totalmente dominado por las Potencias; los franceses invadieron Argelia en 1830 y en el año 1900 ya había unos 200.000 colonizadores franceses instalados allí.

Hechos similares ocurrieron en Túnez, aunque en menor escala, después de la invasión francesa de 1881; en Marruecos —que nunca formó parte del Imperio otomano– después de 1912, y en Libia, invadida y colonizada por Italia, después de 1911. En Egipto, el surgimiento del nacionalismo y los peligros que representó paralas inversiones extranjeras que se estimaban en unos 100 millones de libras esterlinas sirvieron de pretexto para la ocupación británica en 1882.

En las otras provincias árabes hubo movimientos de descontento, sobre todo durante el largo y opresivo reinado de Abdul-Hamid II (1876-1909). Los ideales de autonomía, alentados por el resurgimiento de la literatura árabe y las campañas para reformar el idioma árabe, poco a poco fueron logrando una mayor aceptación. Abdul-Hamid había prorrogado el Parlamento otomano, de por sí uno de los mayores éxitos de la segunda ola de reformadores otomanos, en 1878.

La oposición a su régimen culminó con la revolución de los Jóvenes Turcos de 1908-1909, que fue apoyada por la mayoría de los grupos étnicos de lo que quedaba del imperio. Sin embargo, después de esta revolución, el gobierno procedió a ‘enfatizar el carácter turco‘ de todas las instituciones gubernamentales, legislativas y educacionales, medida que terminó por alienar a muchos árabes y, en gran medida, sirvió para llegar a un convenio con Gran Bretaña durante la Gran Guerra.

Mas, en esto se verían decepcionados, puesto que las consecuencias del arreglo de paz terminarían por poner a gran parte del Medio Oriente bajo el firme dominio colonial británico y francés. Tras la derrota de Turquía, su nuevo gobernante, Mustafá Kemal (Ataturk), abolió el califato e intentó organizar un estado exclusivamente secular.

jovenes turcos

MUSTAFÁ KEMAL
Jefe nacionalista turco conocido como Ataturk, fue general durante la Primera Guerra Mundial y Presidente de la República desde 1923.

fin imperio otmano

O. LIMAN VON SANDERS
Mariscal alemán que fue comandante de las fuerzas turcas en Palestina en 1918.

imperio otomano

MOHAMED V
Sultán otomano de 1909 a 1918; subió al trono después que el movimiento Jóvenes Turcos derrocara a su hermano Abdul Hamid II.

SA’ID HAUM
Pacha y primer ministro turco de 1913 a 1917. Apoyó la entrada de Turquía a la guerra al lado de las Potencias Centrales.

Una nueva realidad
A MEDIDA QUE continuó el proceso de desintegración, aparecieron nuevas formas de comercio y comunicaciones, en su mayor parte financiadas con capitales extranjeros, que comenzaron a transformar el imperio. En 1914, Turquía y Egipto ya contaban con una importante red de ferrocarriles, bancos, compañías mineras y servicios públicos, tales como empresas portuarias, de transporte urbano, de agua potable y electricidad.

El norte de África y el Medio Oriente se convirtieron en importantes mercados para los productos europeos. De este modo, Argelia comenzó a exportar vino, Líbano a producir seda y, quizá el hecho más gravitante, Egipto inició la exportación de algodón. A partir de 1822, la demanda de algodón egipcio llegó a multiplicarse diez veces durante la guerra civil norteamericana y luego casi se triplicó nuevamente, bordeando los 27 millones de libras esterlinas antes de 1914.

A partir de fines del siglo pasado, Irán tuvo una evolución política similar. Los qajars (1779-1924) habían sufrido la constante intervención británica y rusa en sus asuntos internos, lo que culminó con la partición del país en esferas de influencia de las dos potencias, en 1907. Sin embargo, la Rebelión del Tabaco de 1896-1898 y la Revolución Constitucional de 1905-1911 sirvieron para despertar la conciencia nacional y política, aun cuando los qajars fueron finalmente derrocados por un golpe militar encabezado por Reza Khan Pahlevi, en 1924. En el período entre las dos guerras sería descubierto el petróleo en la Península Arábiga, Irán e Irak, el atractivo más preciado y codiciado de la región.

MAPA DEL IMPERIO TURCO EN 1914

MAPA imperio turco en 1914

Analiza la pérdida territorial durante todo el Siglo XIX y hasta vísperas de la Primera Guerra Mundial

DESINTEGRACIÓN EN EL MEDIO ORIENTE Y EL NORTE DE ÁFRICA: 1798-1923

El Imperio otomano y las regiones adyacentes se dividieron en numerosas unidades políticas en el curso del siglo XIX y principios del siglo XX.

Albania. Provincia otomana hasta que tuera consolidada su independencia, a fines de 1912, tras una cruenta lucha; el régimen pro italiano del rey Zog (1928-1939) fue seguido por la ocupación italiana.

Armenia. La parte occidental perteneció al Imperio otomano: la parte oriental a Persia, la que fue ocupada en 1804 por Rusia; entre 1918-1920, fue una república independiente unida; se le prometió la autonomía, pero nunca le fue otorgada porque el Tratado de Sévres (1920) no fue ratificado; posteriormente fue absorbida por Turquía y la ex Unión Soviética.

Azerbaiyán. Fue persa hasta comienzos del siglo XIX; estuvo parcialmente ocupada por Rusia entre 1803 y 1828; brevemente independiente (1918-1920), después fue incorporada a la ex Unión Soviética.

Bahrein. Territorio de un jeque independiente de la familia al-Khalila desde 1783; bajo prolección británica desde 1820, formalizada mediante acuerdos de 1880 y 1892.

Besarabia. Cedida a Rusia por los otomanos en virtud del Tratado de Bucarest (1812); la parte meridional fue devuelta a Moldavia otomana, según los arreglos acordados después de la Guerra de Crimea (1856); recuperada por Rusia en 1878 e incorporada a Rumania en 1918.

Bosnia-Herzegovina. Primero fue otomana. Desde 1878 fue administrada por Austria; incorporada al Imperio austrohúngaro en 1908. Después de 1918, pasó a formar parte de la ex Yugoslavia. Bujara. Kanato independiente; protectorado ruso en 1868: incorporada a la ex Unión Soviética en 1924.

Bulgaria. Provincia otomara desde el siglo XIV; fracasa un levantamiento nacional en 1875-1876; se le db autonomía pero fue dividida en 1878; unida con Rumelia Oriental en 1885; reino independiente en 1908; obtuvo Macedonia y Tracia Occidenlal en 1913; sus actuales fronteras están en vigencia desde 1919.

Creta. Provincia otomana desde 1669: autónoma en 1898; incorporada a Grecia en 1913.

Daghestan. Perteneció a Persia; en 1859 fue ocupado por Rusia; oficialmente incorporado a la ex Unión Soviética en 1921.

Georgia. Reino independiente bajo dominio persa en forma intermitente; incorporada a Rusia en 1801; independiente por muy corto tiempo (1918-1920); posteriormente incorporada a la ex Unión Soviética.

Grecia. Bajo régimen otomano desde el siglo XIV; estado independiente después de los levantamientos de 1821 y 1823; extendió sus límites mediante la incorporación de Creta(1913), Macedonia(1913)y el Dodecaneso (1947).

Irak. Se formó a partir de tres provincias otomanas: Basora, Bagdad y Mosul en 1920; unificado como reino bajo la monarquía hashemita entre 1921 y 1958; bajo mandato británico entre 1920 y 1932.

Kuwait. Territorio perteneciente a un jeque independiente de la familia al Sabah desde 1756 aproximadamente; tratado de protección con Gran Bretaña (1899-1961).

Líbano. Conquista otomana en 1516-1517; el Monte Líbano fue gobernado por los príncipes Ma’n (desde el siglo XII hasta 1697), luego por los príncipes Shihab (1697-1840), ambos generalmente independientes de Estambul; ‘doble qaimaqamate’ establecido después de la reafirmación del dominio otomano (1840-1861); se le dio una condición de privilegio después de la guerra civil de 1860-1861; bajo gobiernos cristianos (1861-1914); ocupación francesa entre 1918 y 1920; se expandió y se le dio el status de república bajo el mandato francés (1920-1946).

Macedonia. Provincia otomana; dividida entre Grecia, Serbia y Bulgaria en 1913. Montenegro. Región autónoma dentro del Imperio otomano (príncipes obispos hasta 1851, luego príncipes); independiente en 1878; reino en 1910; incorporada a la ex Yugoslavia después de 1918.

Palestina. Conquista otomana (1516-1517); regida por gobernadores provinciales y/o dinastías locales hasta 1917; conquista británica (1917-1918), asignada en mandato a Gran Bretaña (1920-1947) con la obligación de los ingleses de facilitar la creación de una patria para los judíos.

Persia. Reino independiente bajo los sha de Qajar (1779-1924); Revolución Constitucional (1905-1911); Acuerdo anglo-ruso sobre la partición en esferas de influencia (1907); bajo la dinastía Pahlevi (1924-1979).

Rumania. Anteriormente perteneció a las provincias otomanas de Moldavia y Valaquia con gobernantes locales; autónoma y unificada en 1861; reino independiente en 1878, expandida con la adición de Besarabia en 1918.

Serbia. Provincia otomana, autónoma desde aproximadamente 1917; reino independiente en 1878; incorporada después de 1918 a lo que posteriormenie sería Yugoslavia.

Siria. (Nombre aplbado anteriormente a toda la región de Siria moderna, Israel-Palestina, Lbano, Jordania). Conquista otomana (1516-1517); conquista/ocupación británica (1918); estado árabe independiente (1918-1920); ocupada por Francia en 1920; mandato francés dentro de las actuales fronteras geográficas (Sanjak de Alexandretta cedida a Turquía en 1939), 1920-1946.

Transjordania. Anteriormente formaba parte de la provincia otomana de Damasco;, principado de la familia hashemita bajo el mandato británico para Palestina (1921-1923); gobierno independiente (1923).

Túnez. Conquista otomana en 1574; prácticamente independiente bajo la dinastía Husainid desde 1705 hasta la ocupación francesa en 1881; protectorado francés (1881-1956).

Yemen. Gobernantes locales pertenecientesala secta Zaidi (shiíta); nominalmente incorporado al Imperio otomano en 1517; Aden ocupado por los británicos en 1839; declaración de independencia en 1918, pierde parte de Asir. Najran y Tihama, que quedan en poder de Arabia Saudita en 1934.

Fuente Consultada:
Atlas de la Historia Universal – Editorial The Times – Desintegración del Imperio Turco
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Recuperacion Económica de Alemania Post Guerra Ludwig Erhard

Recuperacion Económica de Alemania Post Guerra Ludwig Erhard

Alemania occidental salió gravemente mutilada de la implacable lucha sostenida por Hitler y sus seguidores. Sin embargo, gracias por una parte a la generosa ayuda de los vencedores, y por otra a su propia constancia, logró recuperarse con milagrosa rapidez de sus heridas de guerra.

Hitler y sus colaboradores directos quisieron entablar una guerra total. Por este motivo, la derrota que el fin de esta lucha supuso para Alemania fue también total, tanto en el terreno político como en el económico.

Las fábricas se encontraron completamente desorganizadas, y ciudades enteras quedaron totalmente destruidas o resultaron muy perjudicadas. Las siguientes cifras demuestran la importancia de los daños sufridos.

En la cuenca del Ruhr, 90 % de la extensión de la ciudad de Essen quedó arrasada. En la ciudad portuaria de Hamburgo, 78 % de los edificios corrieron la misma suerte ; en Berlín, 77 %, mientras que tres cuartas partes de Colonia y Mannheim quedaron destruidas. En Francfort apenas salieron indemnes de la catástrofe 45 % de los edificios, y en Hannóver, 35%.

Prácticamente en todo el país fueron insuficientes las distribuciones de gas, electricidad y agua. Y la ayuda mutua sufrió la desventaja de la parcial destrucción de las vías de comunicación.

A pesar de que en lo concerniente a organización y planning Alemania gozaba de justificada fama mundial, después de la victoria de los aliados se sumió en un caos que parecía inextricable. La guerra le había hecho perder 3.000.000 de soldados, es decir, 3.000.000, también, de trabajadores, y durante aquellos años trágicos habían ¿ muerto centenares de miles de personas civiles.

Importantes regiones de la antigua Alemania, como Prusia oriental y occidental, Pomerania, Silesia y el este de Brandeburgo, cayeron bajo el dominio de Polonia o Rusia.

Lo que quedó se dividió, por último, en cuatro zonas de ocupación (rusa, inglesa, francesa y norteamericana). Berlín, la capital, ya cruelmente siniestrada, también fue dividida en cuatro, pese a estar situada exclusivamente en zona rusa.

Nadie podía prever las consecuencias de esta situación. En primer lugar, en el oeste de la antigua Alemania fue preciso tener en cuenta la oleada de los «Heimatvertriebene», es decir, los refugiados de los territorios perdidos del este, que llegaban en masa a la zona occidental sin ninguna clase de bienes.

Ludwig Erhard (1897-1977), político y economista alemán, cuya política favoreció la recuperación económica de la República Federal de Alemania después de la II Guerra Mundial. En 1945 se convirtió en ministro de Economía de Baviera. Debido a su exitoso programa de reforma de divisas, fue nombrado ministro federal de Asuntos Económicos en 1949. En este cargo, que ocupó durante catorce años, fue el principal responsable del denominado milagro económico que reconstruyó la economía alemana.

El desmantelamiento de las fábricas fue un segundo golpe mortal. Al principio, los vencedores tomaron esta medida como reparación por los daños causados por los alemanes durante la guerra. Sin embargo, en 1946, el general Clay, gobernador interino del sector norteamericano, fue el primero, en decidir el cese parcial del desmantelamiento. En efecto, los gastos de demolición eran tales que costaba la torta un pan.

En un principio, cada ocupante administraba su zona en total independencia. Por este motivo, entre las zonas sometidas a los ocupantes occidentales y la gobernada por los rusos se estableció progresivamente una diferencia.

Bajo control comunista, esta última zona no tardó en convertirse en la actual zona oriental o República Democrática Alemana.

A partir de 1946, en Alemania occidental norteamericanos e ingleses trabajaron mano a mano. El 1 de enero de 1947 se efectuó la fusión económica de los dos sectores. De este modo plantaron el primer jalón del resurgimiento de Alemania occidental, en la que reinaba el mercado negro y las especulaciones dudosas. Un año después se inició ya un sensacional avance en el terreno económico.

Este restablecimiento fue tan rápido que mereció ser citado como milagro económico. ¿Cuáles fueron las causas principales de este Wirtschaftswunder ?En primer lugar, la nueva dirección que tomó la economía alemana dirigida por Ludwig Erhard.

En marzo de 1948, éste se encargó de la dirección de asuntos económicos de la Bizona (es decir, de la unión de los territorios ocupados por los ingleses y norteamericanos), y a partir de setiembre de 1949 fue nombrado ministro de Asuntos Económicos de la República Federal.

Con pleno conocimiento de causa emprendió el camino de una freie Marktwirtschaft, o economía libre. Pese a la oposición que encontró en diversas partes, permitió que cualquiera pudiera producir y comprar según sus medios. En la medida de lo posible, limitó los controles del Estado en este terreno. Pero, sin embargo, no suprimió del todo la vigilancia, porque al principio las autoridades establecían los precios de ciertas materias primas, como carbón y acero.

En 1949, los aliados autorizaron la creación de la República Federal de Alemania occidental. El 14 de agosto de este mismo año se celebraron las elecciones legislativas que colocaron en el poder al Gobierno presidido por Konrad Adenauer. Esta mayor autonomía ayudó a Alemania a proseguir su resurgimiento económico. Por lo tanto, la joven economía alemana pudo apoyarse en la colaboración que se organizó rápidamente con las demás naciones occidentales.

Por último, esta actividad se estimuló con la ayuda financiera en dólares que, en el marco del Plan Marshall, se extendió a numerosos países europeos y que también benefició a Alemania.

A pesar de estos triunfos, el Wirtschaftswunder no habría sido posible si no se hubiera visto estimulado por las características propias de la economía alemana y por el carácter germánico. Ese éxito económico se debió, en parte, al espíritu de solidaridad, a la capacidad de trabajo y a la perseverancia de este pueblo.

En el curso de la historia de la humanidad, nunca se ha elevado tanto ni en tan poco tiempo el nivel de vida de una nación, como durante estos años a partir de 1948. Y, no obstante, debido a la continua afluencia de millones de refugiados procedentes del Este, considerables preocupaciones y cargas abrumaban al nuevo Estado.

Sin embargo, de las gigantescas ruinas no tardaron en surgir inmensos complejos urbanos. Si la guerra había destruido 2.500.000 viviendas en Alemania occidental, y si en 1945 la masa de refugiados aumentaba las necesidades, en 1955 ya se habían reconstruido 2.000.000 de casas.

Volvieron a celebrarse las famosas ferias alemanas: en 1947 en Hannóver y Colonia, y en 1948, en Francfurt. Un aire fresco vivificaba, por fin, la industria. Mientras que en 1945 la producción de hulla era de 35.400.000 tm, apenas cinco años después ya había alcanzado 110.700.000 tm. En pocos años, Alemania occidental volvía a ser uno de los países más industrializados del mundo.

//historiaybiografias.com/archivos_varios4/fuente_tomo2.jpg – El Milagro Alemán –

Exilio de Cientificos y Artistas Durante el Nazismo Fugas de Cerebros

LA FUGA DE CIENTIFICOS A ARTISTAS DURANTE EL NAZISMO

“Hitler es mi mejor amigo”, declaraba WalterCook, quien diri gió, durante la década del treinta, el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York. “Él sacude el árbol y recojo las manzanas.”

Apasionado antinazi, ese hombre, complacido, se refería a la multitud de talentos que huían de Alemania, de la Italia fachista y de la España desgarrada por la guerra civil, para encontrar refugio y trabajo en institutos como el de Cook. Entre 1930 y 1941, más de 25.000 artistas, músicos, escritores, cientificos y eruditos, todos de primer orden, se establecieron en los Estados Unidos. Otros miles emigraron a Gran Bretaña.

La gran mayoría eran judíos, cuyas vidas, bienes y otros re cursos estaban amenazados por regímenes de derecha y por las bandas que actuaban con el apoyo de Hitler y Mussolini. Otros eran comunistas, socialistas y liberales que partían para a salvar se de las persecuciones desatadas contra los disidentes ideológicos.

Algunos se iban para conservar valores artísticos o inte lectuales que el nazismo y el fascismo habían rechazado  o pro hibido. Algunos se expatriaban para labrarse mejores carreras en países ansiosos por acogerlos, o simplemente para travajar en ambientes que aún no habían sido alcanzados por el terro rismo y la guerra.

Eso significó una pérdida incalculable para Europa —en be neficio de Gran Bretaña y los Estados Unidos— de figuras tan prominentes como el físico teórico Albert Einstein, el director de orquesta Arturo Toscanini y el novelista Thomas Mann Mensurable con más precisión en términos históricos fue el im pacto producido por el éxodo de un grupo de físicos nucleares entre éstos, Hans Bethe, James Franck y Enrico Fermi, que con tribuyeron a desarrollar la bomba atómica.

Cuando esa emigración de científicos estaba aún sus co mienzos, hubo, en los países totalitarios, personas se sensibles que trataron de impedirla. Hitler no escuchó a nadie. En 1933 el ilustre físico Max Planck —fundador de la teoría de Ios cuan ta— protestó ante él por haberse dejado cesantes a 1.500 do centes de universidades germanas. El Führer replicó: “Si el despido de científicos judíos significa la destrucción de la alemana de hoy, prescindiremos de la ciencia durante algunos años”.

freud exiliado en ee.uu.

Sigmund Freud, el fundador del moderno sicoanálisis, era judio. En junio de 1938 voló de Austria a Gran Bretaña, pasando por París, acompañado por su hija Anna.

Artista de cine exiliado por el nazismo

El director teatral y cinematográfico Max Reinhardt se embarcó en el “Normandie” para Nueva York en (937. En los Estados Unidos, ya se lo conocía por su película “Sueño de una noche de verano”.

artista exiliado en ee.uu por los nazis

Novelista alemán Erich Maria Remarque llegó New York el 4 de setiembre de 1939, a bordo trasatlántico “Queen Mary”. Su país había atacado a Polonia tres días antes. Los nazis descofiaban de este escritor después del éxito tenido en 1929 por su novela “Sin novedad en el frente”, una descripción de todos los horrores fas en el frente durante la Primera Guerra Mundial. En 1939, Hitler mandó quemar publiicamente ejemplares del libro ante la Universidad de Berlín, afirmando que esa obra era la “Traición” a los soldados que habían combatido 1914-1918

exiliado de nazismo

Franz Werfel era famoso en la década del treinta por su novela “Los 40 días del Musa Dagh” y su drama “Jacobowsky y el coronel”. De origen checo, pero residente en Viena desde hacia tiempo, se hallaba en Italia en 1938, cuando los nazis se apoderaron de Austria. Como era judío, buscó refugio en París. Cuando los alemanes invadieron Francia, estuvo escondido siete semanas en Lourdes y allí formuló un voto: si lograba llegar a América, rendiría un homenaje especial a santa Bernadette, patrona de ese santuario. A fines de 1940, ya estaba sano y salvo en Nueva York. Cumpliendo con su promesa, escribió “La canción de Bernadette”

exiliado por le nazismo de 1933

El novelista Lion Feuchtwar: dando una serie de conferencias en los Estados Unidos declaró que el libro “Mi Lucha”, de Hitler “contenía unos 139.900 errores sobre un total de 140.000 palabras”. El vengativo dictador mandó a confiscar su casa berlinesa. Se estebleció entonces en Francia, donde, en 1939, los franceses lo arrestaron y encarcelaron como extranjero enemigo. En 1940, después de la caida de ese país-aprovechó la confusión general y logró huir a América desde Lisboa-

artistas exiliados

El poeta y dramaturgo Bertolt Brecht era un marxista famoso por sus ideas
igualitarias y por la hostilidad hacia Hitler. En la “Jungla de cemento”, los canallas
eran los industriales; en “La ópera de tres centavos”, los héroes eran los plebeyos. En 1933, cuand Hitler conquistó el poder, huyó hacia Dinamarca y Suecia. Dejó abandonados muchos manuscritos, pero un amigo ‘las escondió  para luego enviárselos a través  de Siberia hasta el sur de California donde se había refugiado

exiliado por la guerra en alemania de 1939

André Maurois, célebre escritor francés de origen judío y declarado antinazi, actuó como oficial de enlace entre la FEB y los franceses a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Después de la derrota de Francia, fue a Londres a título personal, en caracter de portavoz de su país. Como carecía de recursos y no podía volver a París
—ya  ocupado por los alemanes— se trasladó a Boston a fines de 1940 donde consiguió la cátedra universitaria.

fermi exiliado por lo nazis

El físico Enrico Fermi, casado con una judía, abandonó Italia en diciembre de 1938, después que Mussolini, presionado por Hitler, promulgó leyes que privaban a los hebreos de muchos derechos políticos y económicos. Se detuvo en Estocolmo apenas lo suficiente para recibir un premio Nobel, merecido por su original trabajo analítico sobre los neutrones, y arribó a los Estados Unidos en enero de 1939. En América, con la colaboración de otros físicos nucleares exiliados -entre ellos, los húngaros Edward Teller y Leo Szilard— trabajó en el desarrollo de la bomba atómica.

Einstein exiliado por los nazis

El matemático Albert Einstein era el mas famos de los científicos prófugo; de Alemania. En 1921 obtuvo el premio Nobel. Su teoría de la relatividad y sus trabajos posteriores en el campo de la física jura le valieron el reconocimiento de todo el mundo que lo consideraba un genio. Vilipendiado Dor Hitler en su calidad de judío, dejó su puesto de director del Instituto Kaiser Wilhelm en Berlín. Renunció a la ciudadanía alemana y viaje en 1933. a los Estados Unidos, donde continuó sus investigaciones en el Instituto para Estudios de Avanzada en Princeton.

exiliado cientifico

La política Hannah Arendt era estudiante en la Universidad de Heidelberg cuando ios nazis se preparaban para conquistar el poder. Asustada por el servilismo de los secuaces de Hitler y en peligre por ser judia, se fue de su pais en 1933. En los Estados Unidos, en 1940, ejercía la docencia en un instituto neoyorquino de investigaciones sociológicas y escribió mucho sobre la Alemania nazi.

cientifico exiliado en ee.uu.

El físico Hans Bethe, llegó en 1935 a los Estados Unidos donde obtuvo una cátedra y un cargo como investigador en Cornell. Había sido expulsado de su cargo de profesor auxiliar en la Universidad alemana de Tubinga pero él lo tomó filosoficamente. “Puesto que mi madre era judía” decía “comprendí que me vería obligado a irme, tarde o temprano y no quise aguardar demasiado tiempo.  En 1943, por sus conocimientos en materia de energía termonuclear, entró a formar parte del equipo que trabajaba en el proyecto atómico. Hasta 1946, dirigió la división de física teórica del laboratorio científico de Los Álamos, centro de operaciones para las pruebas atómicas.

cientifico en el nazismo

El fisicoquímico James Franck renunció en 1933 a su cátedra en la Universidad de Gotinga, como protesta contra la política racista de Hitler. Aunque acusado  por los nazis de “sabotear al Estado”, era un científico tan prestigioso (también él un premio Nobel) que las autoridades germanas le ofrecieron permanecer en su cargo, pese a ser judío, pero prefirió emigrar. Fue primero a Copenhague; luego, en 1935, se trasladó a los Estados Unidos, donde se reunió con otros exiliado europeos para trabajar en proyectos.

artista exiliado por el nazismo

El compositor Kurt Weil,l casado con la cantante y actriz vienesa Lotte Lenya;  fueron acusados por los nazis en 1933 de “bolcheviques de la cultura” es decir, artistas peligrosamente radicales. El mayor delito de él era su asociación con el escritor izquierdista Bertolt Brecht, para quien compuso la partitura de “La ópera de tres centavos”. Su mujer fue considerada igualmente culpable: ella se había hecho famosa al desempeñar el papel de lenny en la misma obra musical. Los hitleristas prohibieron las creaciones de Kurt Weill e impidieron a Lotte Lenya seguir actuando en teatro. Poco después la pareja se fue de Alemania; y, a los dos años ya estaba en Nueva York, donde ella reanudo su carrera y él compuso la música para el drama bíblico de Franz Werfel.

exilio de nazis

El director de orquesta Arturo Toscanini declaró que el himno fascista “Giovinezza” era un absurdo musical y se negó a ejecutarlo en sus conciertos en Italia. Debido a esa actitud, algunos matones del partido lo golpearon en Bolonia en 1930. Esa experiencia intensificó su odio por Mussolini, sentimiento que solía manifestar frecuentemente en voz alta. Pero, enamorado de su país, no quiso expatriarse hasta 1938, cuando la Compañía Nacional de Radiodifusión la NBC, con sede en Nueva York, le ofreció dirigir una orquesta creada expresamente para él.

exilio de nazis

El compositor Igor Stravinsky, un ruso que vivía en París en ¡a década del treinta, detestaba prejuicios culturales de los nazis, que ya hab an condenado las obras de otros compositores modernos, como Paul Hlndemith, por ejemplo. En 1939, cuando se le ofreció una cátedra en Harvard, se alegró de poder poner cierta distancia entre él y Hitler. Partió para los Estados Unidos en el verano de ese año, justo en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

exilio de nazis

El director de orquesta Otto Klemperer viajó con su esposa a los Estados Unidos, después de perder su puesto en la Ópera del Estado, de Berlín, durante la purga antisemita de 1933. En Los Ángeles, llegó a ser director de la orquesta sinfónica local. Pero los nazis continuaron maltratándolo: lo acusaron injustamente de evasión fiscal  y confiscaron todos sus bienes en Alemania.

exilio de nazis

El director  de orquesta Erich Leinsdorf tenía veintesies años en 1937, pero, protegido por Arturo Toscanini dirigía desde 1933 la orquesta del festival de  Salzburgo. Recomendado por el mismo Toscanini a Edward Johnson, director del Metropolitan, lo contrataron como director auxiliar del teatro neoyorquino. Aunque Hitler aún no había anexado a Austria la política pronazi y el gusto musical, al igual que en Alemania ya estaban limitando las oportunidades para hombres como Leindorf quien pronto comprendió que su seguridad y su futuro económico estaban en América, pues, se incorporó al Metropolitan, donde en 1939, llegó a ser director principal y especialista del repertorio de Wagner.

exiliados

Los arquitectos Walter Cropius (a la derecha) y Marcel Breuer fundaron una escuela denominada Bauhaus, que llegó a ser un centro de enseñanza para otros artistas de vanguardia, durante la década del veinte, y ejerció una poderosa influencia en toda Europa en el ámbito del diseño. En 1928, la hostilidad alemana hacia las  innovaciones estéticas, estimulada por la creciente propaganda nazi, obligó al arquitecto Cropius y al diseñador de muebles Breuer a dejar su instituto y trasladarse a otros países. Breuer fue a España, Suiza y Gran Bretaña; y Cropius a Londres. En 1937, ambos llegaron juntos a los Estados Unidos, zonde obtuvieron cátedras en la Escuela de Diseño de Harvard.

dali exiliado de alemania

El pintor surrealista Salvador Dalí se destacaba por su inconformismo entre los artistas europeos de primera línea de la década del treinta. En 1929, dejó su nativa España para ir a París, quizá debido a un conflicto familiar. Más tarde, mientras muchos de sus colegas tomaban partido apasionadamente en la Guerra Civil de su país, manifestó que ésta lo tenía sin cuidado. Pero cuando los alemanes amenazaron París en 1940, se marchó de Francia y se estableció en los Estados Unidos, donde de tanto en tanto se aislaba en la tranquilidad de su bañera.

exilio de nazis

El pintor abstracto Josef Albers se las arregló para permanecer ajeno a las dificultades políticas desde 1923 hasta 1933, pese a que los nazis se esforzaban por suprimir todo estilo de arte vanguardista. Finalmente, como se negaba tercamente a alinearse con el realismo pregonado por el gobierno, la hostilidad oficial lo obligó a
renunciar a su cargo de docente en la Bauhaus. Al quedarse sin trabajo, resolvió establecerse en los
Estados Unidos, donde se incorporó al “Black Mountain College”, una escuela de Carolina del
Norte que acogió a muchísimos científicos y artistas exiliado.

exilio de nazis

El arquitecto Ludwig Mies van der Rohe dirigió la Bauhaus desde 1928, después de retirarse Walter Cropius y Marcel Breuer. Logró mantenerlo a flote durante cinco años más, pese a la creciente hostilidad de los nazis. En 1938, sin embargo, se dio por vencido y salió para los Estados Unidos

exilio de nazis

El caricaturista Ceorge Crosz atacaba a los nazis con tal feroz sátira socio-política que lo calificaron de “bolchevique cultural número uno”. En efecto, sus dibujos de gordos burgueses y sanguinarios militaristas dejaban muy pocas dudas acerca de sus simpatías ideológicas. En un principio, ignoró todas las presiones del partido, que incluían cartas anónimas de amenaza. Pero, en 1932, cuando un asistente de confianza lo visitó en su taller berlinés, llevando puesta una camisa parda de las tropas de asalto, y lo exhortó a ser más prudente, Grosz resolvió empacar y trasladarse a Nueva York, donde ejerció la docencia en el “Art Students League”, hasta que instaló una escuela propia en la misma ciudad.

Fuente Consultada:
La Segunda Guerra Mundial Tomoa: La Guerra Relámpago – Edit CODEX – “Exiliados Ilustres”

La Raza Superior Aria en el Arte Nazi Ideal de Hombre Para Hitler

La Raza Superior Aria en el Arte Nazi
Ideal de Hitler del Hombre Alemán

Adolf Hitler fue el crítico de arte quizá más seguro de si mismo y por cierto el más eficiente de toda la historia. Como dictador del Reich, sabía lo que le gustaba en pintura y escultura. Y el país obtuvo productos acordes con sus gustos.

El Führe adoraba toda obra de propaganda en que aparecieran alemames heroicos u hogareños, desempeñando las funciones propias de  una superraza nórdica, dedicada a la patria, al hogar y al orden. Al igual que muchos críticos de arte, era un pintor fracasado que apreciaba cuanto había admirado en su juventud: figuras clásicas, con frecuencia desnudas, con motivos alegóricoso  trasfondos rurales.

Consideraba como locos o delincuentes, a los cubistas, los surrealistas y otros innovadores que pintaban prados azules y nubes amarillas.

raza aria superior ideal de Hitler

Si hacer caso a una pegajoda Venus, un Adonis teutónico y patriota corre a las armas en esta alegoría realizada en 1924 por Arthur Kampf, cuya carrera prosperó durante  la era nazi

Ateniéndose a tales pautas, consiguió que el arte germano retrocediera con paso de ganso hasta el siglo XIX. Se sacaron de los museos y se vendieron en el extranjero obras deVan Gogh, Cauguin, Picasso, Chagall y Modigliani y se quemaron unos 5.000 cuadros menos comerciables. Simultáneamente Hitler constituyó una burocracia para empadronar a los artista; trabajos se amoldaban a su criterio.

Los elegidos eran  libres de pintar o esculpir lo que a él le gustaba. El ministro de proganda, Joseph Goebbels, prohibía criticarlos. Los favoritos del Führer se salvaban del servicio militar.

Gozaban de particular favor escultores como Amo Breker y Josef Thorak, cuyos bustos halagüeños y estatuas gigantescas dominaban con frecuencia las exposiciones anuales de la maciza Casa del Arte Alemán en Munich, para cada una cuales se requería el imprimatur de Hitler. Además, se apreciaba a pintores como Adolf Wissel, especializado en la representación de campesinos leales y laboriosos, y Sepp Hilz y Adolf  Zeigler, cuyos óleos conferían a las muestras el picante de algún desnudo aprobado por las autoridades.

Todos exaltaban la nueva misión del artista alemán: volver a despertar elorgullo de de la estirpe teutónica para que se orientara hacia una guerra total; y, una vez llegada ésta, sostener el espíritu nacionalista del país.

frase hitler sobre la raza aria superior

Arte degenerado, término genérico peyorativo utilizado en Alemania por el movimiento nacionalsocialista para designar las obras de arte y las diferentes tendencias del arte moderno prohibidas por razones ideológicas. La campaña de política cultural nacionalsocialista contra el arte moderno cobra forma con la exposición de Arte degenerado organizada en 1937 en Munich, donde se exhibieron 650 de las 16.000 pinturas, grabados y esculturas confiscadas a los museos alemanes por no cumplir el ideal estético de la “grandeza de la “raza aria” exigido por los nacionalsocialistas.

arte nazi idela del hombre ario

Berlín, 1940. Este bajo relieve de granito, esculpido por Arno Breker para un edificio diseñado y nunca construido, simboliza la resurrección de la Alemania derrotada en 1918

PENÉLOPES DESNUDAS QUE GUSTABAN A UN PURITANO
En la estatuaria heroica del arte nazi había desnudos, como verduras aromáticas en un estofado, para que las exposiciones resultasen más sabrosas y la gente mirase también las obras menos llamativas. Durante la década del treinta, Alemania se destacó por cierto puritanismo militante. Pero nadie protestaba en esas muestras, ni siquiera el puritano —aunque en otros aspectos— de Adolf Hitler, cuya aceptación de ciertos óleos con desnudos sorprendía incluso al cínico Dr. Goebbels.

De cualquier modo, esa aceptación dependía de cómo los pintores se ajustaban a los conceptos del Führer. Éste pretendía que las mujeres representadas tuviesen cuerpos limpios, con pechos exuberantes, vientre chato, muslos largos y piernas esbeltas, de acuerdo con el modelo ideal de la virgen nórdica. Y si se las mostraba en un escenario rural o en el contexto de algún mito consagrado, como, por ejemplo, una parejade diosas que simbolizaran las fuerzas de la naturaleza, los rendimientos reales de los desnudos podían ser bastante sugestivos.

La propaganda nazi esperaba que esa pornografía oculta ayudara a incrementar el número de nacimientos y a estimular a los combatientes con la promesa implícita de Penélopes voluptuosas que aguardarían su retorno de la guerra. Al volver del frente —decía Hitler— tienen la necesidad física de olvidar toda la suciedad y admirar la belleza de las formas.”

La raza aria ha sido considerada como la raza mejor capacitada para el desarrollo de civilizaciones y sus respectivos adelantos tecnológicos y culturales. El origen de la raza aria se remonta a miles de años atras en rutas provenientes del centro de Asia que con sucesivas migraciones fué ocupando toda Europa y que con el paso del tiempo se fueron creando nuevas culturas y diversificando los lenguajes indoeuropeos.

HUMILDES MIEMBROS DE LA RAZA SUPERIOR
Los artistas de Hitler no sólo llevaron el arte ai pueblo, sino que también procuraron que la gente común participase en el arte como nunca lo había hecho. Cientos de pinturas y estatuas, realizadas por simples trabajadores, reiteraban el mensaje de que todos los alemanes formaban una gran familia laboriosa, más unida por la tierra, la sangre y sus firmes ideales que cualquier otra nación.

Los personajes de esos himnos visuales raras veces sonreían: presentaban mandíbulas apretadas, expresiones severas. Hasta los niños y los animales parecían imbuidos por un grave sentimiento de determinación u obediencia.

Pocos sujetos se mostraban en actitudes ociosas. Los operarios usaban o, por lo menos, empuñaban sus herramientas. Los labradores, aún descansando y luciendo sus trajes dominicales, sugerían la idea de que estaban listos para reanudar sus tareas en el campo.

A partir de la guerra, la canonización de obreros y campesinos cobró más impulso. En obras dedicadas al heroísmo del ejército, fornidos trabajadores se alinearon con los combatientes en metros cuadrados de lienzo y en toneladas de piedra, indicando que ellos también eran soldados, encargados de suministrar a las tropas los alimentos y las armas vitales para los triunfos del Reich.

hombre ario segun Hitler raza aria

Este centinela de piedra caliza, esculpido en 1936 por Willy Meller se d estacaba frente al “Ordensburg Vogelsang”, una de las cuatro escuelas para formación de futuros líderes nazis. La inscripción reza: “Vosotros sois los portadores de antorchas de la nación. Lleváis delante de vosotros la luz del espíritu en nombre de Adolf Hitler”

raza aria super hombre de hitler

Arno Breker retoca una de sus obras más sobrias: un busto de Albert Speer, el arquitecto favorito de Hitler. La mayoría de sus estatuas exhibían figuras gigantescas con musculaturas sobrenaturales, aun mis realizadas que las de su colega Josef Thorak. Como no podía encontrar alemanes bastante robustos que le sirvieran de modelos, tuvo que basarse en las imágenes de tratados de anatomía.

raza aria de hitler esculturas

Grupo familiar de 6 metros de alto.

escultura nazi super hombre
Una composición titulada “Camaradería”, en escala similar. El autor de ambos trabajos es el prolífíco losef Thorak. Esculpió el provocativo trío para el pabellón alemán en la Feria Mundial que tuvo lugar en París en 1937: y, ese mismo año, los dos camaradas de bronce dominaron en Munich la apertura de la llamada “Casa del Arte Germano”, escenario de las mayores exposiciones nazis. Tal como Breker, Thorak era un veterano de la Primera Guerra Mundial: una circunstancia, ésta, que tal vez lo ayudó a granjearse la simpatía del ex combatiente Hitler. Cuando funcionarios del régimen descubrieron un manifiesto comunista que él había firmado en su juventud, el dictador no se preocupó demasiado por ese hallazgo. Se limitó a hacer un comentario sorprendente y paternal: “Los artistas son almas ingenuas. Hoy firman una cosa; mañana, otra”

arte nazi una pintura

El pintor Sepp Hilz, trabajando en su taller en Babiera, trasforma hábilmente a una agraciada modelo en una “Venus campesina”: mezcla artesanal de sencillez rural, ideal racial y concupiscencia.

arte nazi de bronce

En este bronce realizado en 1938 por Hans Breker, hermano menor de Amo, un minero de firme mandíbula empuña su piqueta cual si fuera un arma, sugiriendo que él también, como todo soldado de uniforme, es un combatiente importante para la patria.

obra pictorica de Hitler

Hitler estimaba mucho los cuadros como éste de Adolf Wissel, donde se exalta la vida de hogar que él recomendaba y que nunca tuvo. El padre irradia una fuerza patriarcal que su hijo ya empieza a compartir; y la mirada humilde o plácida de las mujeres sugiere una segura docilidad.

Ver: Cientificos y Artistas Exiliados del Régimen NAZI

Fuente Consultada:
La Segunda Guerra Mundial Tomo: La Guerra Relampago – Edit CODEX – “Arios Por Tonelada”

Territorios Perdidos Por Alemania en la Primera Guerra Mundial

Territorios Perdidos Por Alemania en la Primera Guerra Mundial

El 7 de mayo de 1919, los alemanes conocieron las conclusiones de la conferencia de Versalles, y quedaron horrorizados, convencidos de que jamás una paz había sido tan dura. Algunos querían, incluso, volver a empuñar las armas, pero los jefes militares demostraron la insensatez de tal actitud.

Obligada a aceptar, Alemania conservó un profundo rencor contra la hipocresía de sus vencedores, que, fingiendo hacer una paz justa, habían resuelto el problema reduciendo a Alemania a la impotencia. Aquel rencor comenzó a pensar ya en el desquite: los alemanes se preparaban a no tener piedad ellos tampoco.

El Tratado de Versalles, en realidad, es el resultado de muchos compromisos. La mayoría de las potencias había pedido el máximo, para poder renunciar después, aceptando algunas concesiones. En total, Alemania perdía cerca de la séptima parte de su territorio y la décima parte de su población: Alsacia y Lorena volvían a Francia, sin que nadie encontrara en ello un motivo de censura. Bélgica, por su parte, obtenía Eupen y Malmédy: una pequeña rectificación de su frontera.

Pero las pretensiones habían sido muy amplias. Haciendo valer el célebre principio de la Revolución Francesa, el de las «fronteras naturales», Francia había reivindicado toda la orilla izquierda del Rhin. Afirmaba, no sin ciertas razones aparentes, que la posesión de aquel territorio la pondría al abrigo de toda invasión germánica. (Los belgas, a su vez, reclamaban la desembocadura del Escalda: otra frontera natural, constituida a costa de los Países Bajos y que ofrecía la ventaja de liberar al puerto de Amberes, cuya salida al mar se encontraba encerrada entre las tenazas de dos territorios holandeses.)

Pero Wilson y Lloyd George se opusieron a las pretensiones francesas. Aquello equivaldría a convertir la Renania en una nueva Alsacia-Lorena, con el peligro* inmediato de provocar nuevos conflictos, pero, como los franceses afirmaban que la reivindicación de tal territorio no obedecía más que a razones de seguridad, americanos e ingleses aceptaron firmar un tratado de garantías, mediante el cual se comprometían a que las nuevas fronteras de Francia serían respetadas siempre. Además, si la Renania seguía siendo alemana, sería desmilitariza.

No se permitiría ningún soldado alemán , ni fortificación militar alguna en la orilla izquierda del Rhin, ni en una franja de 50 kilómetros de ancha sobre la orilla derecha. Aquellas cláusulas ofrecían a Francia, en efecto, una posición favorable. Cualquier ataque por sorpresa le permitiría penetrar sin dificultades en territorio alemán y ocupar lo que constituía la fuerza viva de Alemania: el Ruhr.

Además, el territorio del Sarre era también reivindicado por Francia, interesada en las riquezas carboníferas intactas y por el potencial siderúrgico de aquella nación, pero la anexión pura y simple a Francia fue rechazada también: el Sarre sería administrado, durante quince años, por una comisión de la Sociedad de Naciones.

Después, en 1935, un plebiscito permitiría a la población elegir entre el mantenimiento del «statu quo», la unión a Francia, o la vuelta pura y simple al seno de la nación alemana. Hacia el oeste, pues, los territorios alemanes desmilitarizados constituían una especie de glacis de protección entre Alemania y Francia.

ALEMANIA: PERDIDAS TERRITORIALES E INDEMNIZACIONES
También en el Este se vio privada Alemania de una parte de sus territorios. A favor del reconstituido Estado polaco, perdió la Posnania, pero las que más fuertes controversias levantaron fueron dos zonas: la Alta Silesia, aunque poblada por alemanes, fue anexionada por Polonia, y, en el Norte, se creó un «pasillo polaco» que» daba al nuevo Estado una salida al mar. Además, el único puerto aprovechable, el de la ciudad alemana de Dantzig, recibió un estatuto internacional.

El problema del pasillo polaco era importante, por dos razones: porque en aquellas regiones vivían muchos alemanes, y, sobre todo, porque separaba a Alemania de su provincia de Prusia oriental. En el Schleswig del Norte se organizó un plebiscito que decidió’ la unión de aquel territorio a Dinamarca. Además de aquellas pérdidas territoriales, resultaron especialmente dolorosos para los alemanes el desarme y el problema de las indemnizaciones.

Como primera medida de un desarme general, al que todo el mundo se comprometió, se le prohibió a Alemania todo armamento pesado y la aviación militar. Su ejército no podría pasar de los 100.000 hombres, los necesarios para defender el país contra una revolución bolchevique que todos temían. Por otra parte, considerada como única responsable del desencadenamiento de la guerra, Alemania fue condenada, en principio, a «pagar la cuenta», a reparar lo que por su culpa había sido destruido.

Una primera valuación ascendía 700 mil millones de marcos oro. Pero, ante las dificultades del problema, se nombró una comisión encargada de formular propuestas concretas, de modo que, en Versarles, Alemania fue condenada a aceptar el pago de una suma que aún no había sido fijada.

Las Cámaras inglesas y francesas ratificaron el Tratado de Versarles, y Alemania también, sólo que con reticencias. Sin embargo, el Senado americano, desoyendo a Wllson y negándose a unir a América a un tratado que hacía prever conflictos entre los europeos, decididamente incorregibles, se opuso a la ratificación del tratado, debilitando así su fuerza (noviembre de 1919).

Alemania, pues, lo aceptó contra su voluntad, Rusia no era signataria, y América lo rechazó: así, el Tratado de Versarles no fue, en fin de cuentas, más que un acuerdo entre las principales potencias de una Europa muy debilitada, que sólo podía durar mientras la fuerza de los aliados les permitiese hacerlo respetar.

Fuente Consultada: HISTORAMA TOMO XII La Gran Aventura del Hombre Editorial CODEX

Campaña al Norte de Africa en la Segunda Guerra Mundial

Campaña al Norte de África en la 2° Guerra Mundial –

De 1940 a 1943, África del Norte y el Sahara fueron escenarios de una de las más terribles guerras del desierto que haya conocido la historia de la humanidad. Los ejércitos alemanes, al mando del mariscal Rommel, amenazaron durante varios meses las posiciones aliadas en el Cercano Oriente y en Oriente Medio. Por fortuna, con la victoria de El Alamein, las fuerzas británicas, al mando de los generales Montgomery y Alexander, infligieron al régimen hitleriano su primer golpe, un golpe que sería de importancia trascendental.

La horrible campaña de África del Norte ha sido uno de los episodios más dramáticos de la segunda Guerra Mundial. La distancia entre Alejandría y Trípoli no tiene menos de 2.260 km. Sin embargo, entre los años 1940-43, los combatientes de ambos bandos efectuaron dos veces y media un movimiento pendular entre Egipto y Tripolitania, entonces posesión italiana y que hoy forma parte de Libia.

Las operaciones eran dificultosas debido al clima y la configuración del terreno. No tenían ninguna posibilidad de llegar a término sino a condición de utilizar la máxima rapidez y manejar fuerzas extremadamente móviles. Las campañas de África del Norte demostraron el gran valor estratégico de los tanques y los vehículos blindados.

También el abastecimiento de las tropas tropezó con dificultades desconocidas hasta entonces. El éxito de una campaña dependía, en gran parte, del normal aprovisionamiento de gasolina, aceite, agua para enfriar los motores, víveres, agua potable, ropas, productos farmacéuticos y municiones. Al partir, todo este material debía ser trasladado hasta el mismo terreno desde los depósitos, que, con frecuencia, estaban muy lejos. La consecuencia era la creación de una intendencia más importante que las fuerzas combatientes.

Había que emprender los ataques con fuerzas reducidas, un máximo de 30.000 hombres, porque ninguno podía realizarse más allá de cierta distancia de las posiciones de partida.

En esta guerra del desierto los puertos demostraron ser de capital importancia. ¿Debe verse en esto la razón de que las tropas italianas que luchaban al lado de Alemania no lograran nunca dejar fuera de combate a las fuerzas francobritánicas durante el período más favorable de la campaña de África ?.

No hay que olvidar que de junio a setiembre de 1940, las tropas aliadas se encontraban muy debilitadas por la guerra relámpago de los alemanes, sobre todo después del desastre de Dunkerque. A menos que las fuerzas del Eje se hubieran equivocado creyendo que la resistencia inglesa no duraría más allá del verano.

rommel campaña al norte de africa

Al comienzo de 1942, las fuerzas Aliadas en el norte de África fueron debilitadas al mandar destacamentos al Lejano Oriente. Rommel al mando del Áfika Korps recapturó Bengasi. Entonces derrotó a los Aliados en la Batalla de Gazala y conquistó Tobruk, haciendo miles de prisioneros y apoderándose de grandes cantidades de suministros, antes de continuar más profundamente dentro de Egipto.

Fuera como fuese, el general Wavell consiguió cambiar el giro de los acontecimientos a partir de diciembre de 1940, con sus ataques contra África central, donde las fuerzas italianas eran más numerosas y constituían una amenaza para el Oriente Medio y sus campos petrolíferos. Este éxito parcial ¿se debió acaso a la fuerte tradición colonial de Inglaterra que. sin seria preparación, pero frente a una necesidad imperiosa sabía dónde había de centrar sus esfuerzos?

Las fuerzas inglesas que se opusieron al Afrikakorps del general Rommel estaban especialmente equipadas para la guerra en el desierto. El Afrikakorps consiguió atravesar las líneas de Wavell y avanzar rápidamente hasta la frontera egipcio-libia. Los generales ingleses Auchinleck y Cunnimgham detuvieron a Rommel cerca de Sidi-Resseg.

En 1942, Rommel tomó de nuevo la iniciativa. Los puntos clave de los combates se situaron en Bir Hakeim y Tobruk. Ante este puerto transformado en plaza fuerte, Rommel destruyó 230 tanques en un día. Después, el 21 de junio, Tobruk cayó en sus manos, así como 28.000 prisioneros entre los que figuraba toda la división sudafricana.

Este magnífico hecho de armas le valió a Rommel el apodo de «zorro del desierto» y el título de mariscal. El primero se lo concedieron los ingleses; el segundo, Hitler. El camino hacia Egipto estaba libre, pero los alemanes chocaron entonces con el general Montgomery, que se convertiría en el popular «Monty», y el general Alexander. Éstos habían fortificado a toda prisa las posiciones de El Alamein, que serían las pinzas de la tenaza en las que los ejércitos alemanes gastarían sus últimos recursos.

La batalla de El Alamein empezó el 30 de junio. Por dos veces Rommel intentó en vano tomar las posiciones inglesas. El 23 de octubre, el VIII Ejército inglés, después de un formidable bombardeo de las líneas de comunicación de Rommel, se lanzó también al ataque.

Esto provocó la desbandada en las filas del Afrikakorps. La retirada de las fuerzas de Rommel fue una huida precipitada. Esta victoria aliada se debió en parte al desembarco en las costas del norte de África de un cuerpo expedicionario anglo-norteamericano al mando del general Eisenhower. Al mismo tiempo, en el estrecho de Gibraltar se habían reunido unos 800 buques ingleses para efectuar desembarcos en varios puertos norteafricanos.

La campaña finalizó con la conquista de Túnez en la que los generales Anderson, Clark, Montgomery, Alexander y Eisenhower acabaron con las últimas resistencias de las fuerzas alemanas.

Rommel se había defendido con desesperada energía, pero su estado de salud le obligó a ceder sus poderes a von Arnin quien, el 11 de mayo de 1943, hubo de abandonar una lucha que era ya inútil. Rommel volvió a enfrentarse con los aliados en Normandía, donde fue gravemente herido.

Después del “atentado contra Hitler, en julio de 1944, tuvo que elegir entre el suicidio por envenenamiento o verse ante un tribunal del pueblo. Rommel escogió el suicidio. Así desapareció un hombre a quien Winston Churchill había dado el título de «gran general».

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil – Tomo I – Sangre y Arena – A Zeta Editorial Credsa

Biografía Francisco Jose I Emperador de Austria Historia

FIN DE LA DISNASTÍA HASBURGO
FRANCISCO JOSE I: VIDA Y GOBIERNO DEL EMPERADOR DE AUSTRIA

Francisco José I. Emperador de Austria, nieto del Emperador de Alemania Francisco II, Nació en 18 de agosto de 1830 y murió en 21 de noviembre de 1916, en el palacio de Schoenbrunn, Viena (1830-1916). Subió al trono en 1848, sucediendo a su tío Fernando I, cuando éste abdicó durante la revolución de 1848. Fue el último gobernante de la dinastía de los Habsburgo. Su gobierno estuvo sellado por la tragedia personal y la lucha contra el liberalismo imperante en su ápoca. Como emperador, entre 1848 y 1850 apoyado por Rusia logró restablecer el orden político y  restableció el poder en la Confederación Alemana.

Emperador Francisco Jose I de Austria

Emperador Francisco Jose I de Austria

En los 68 años de su reinado, Francisco José I resguardó el prestigio de los Habsburgo, pero no pudo detener la decadencia del Imperio austríaco, junto con «el emperador de la Belle Epoque» desapareció una sociedad brillante en medio del estrépito de la Gran Guerra.

En 1859 hubo de ceder Lombardía a Italia; en 1866 quedó excluído de toda intervención en los asuntos de Alemania, como resultado de su guerra con Prusia, y hubo de ceder el Véneto a Italia. Se le nombró rey de Hungría en 1867.

La tragedia familiar siempre lo persiguió, pues en 1857 perdío a su primera hija Sofía, víctima de escarlatina. En 1867 su hermano Maximiliano I emperador de México, por voluntad de Napoleón III, fue ejecutado. En 1898 su esposa  Isabel asesinada y antes en 1889 su único hijo Rodolfo se suicidó. Mas adelante, en 1914 el asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando y de la esposa de éste en Sarajevo,  fue causa de la Primera Guerra Mundial.

Desde su llegada al trono  ejerció un poder autoritario, reprimiendo toda oposición liberal o nacionalista. Dejando de lado la caza, su pasatiempo preferido, permanecía largas horas trabajando, escuchando a sus consejeros y ministros y preocupándose de todos los aspectos de su cargo. Siguiendo su ejemplo, la administración del imperio proyectaba una rigurosa imagen de eficacia, al igual que el ejército y la policía, cuyo celo y dedicación eran absolutos.

Su largo reinado conoció una sucesión de fracasos en política exterior que, poco después de su muerte, conducirían a la desintegración del Imperio de los Habsburgo. Para empezar, sus dudas con ocasión de la Guerra de Crimea (1854-56) le hicieron perder la alianza de Rusia.

Esa debilidad facilitó luego la intervención del Segundo Imperio francés de Napoleón III en apoyo del Piamonte, librando ambos emperadores la batalla de Solferino (1859): la derrota austríaca le hizo perder la Lombardía y abrió las puertas a la unificación de Italia en detrimento de la antigua influencia austríaca sobre los pequeños Estados de la península.

Otorgó al ejército un lugar de prestigio en una sociedad conservadora, trató siempre de dar una imagen de un imperio ordenado, controlado y organizado. Sin embargo, Francisco José I no despreciaba la modernidad. El nuevo Código penal de 1852, el Código de comercio de 1862 y las leyes sociales de 1880 testimonian su preocupación por hacer evolucionar el imperio, siguiendo los pasos de los países de Europa occidental, en particular de Alemania.

Francisco José I, fue hijo del archiduque Francisco (hijo de Francisco I), sucedió a su tío Fernando, accediendo al trono en unos momentos en que los nacionalismos exacerbados esta ban a la orden del día. Tuvo que enfrentarse con sus dominios en Austria e Italia, que acabaron por reconocer al emperador. En 1859 estalló la guerra con Italia y ésta consiguió arrebatar la Lombardía a Austria. En 1866, la cuestión de la hegemonía alemana se resolvió a favor de Prusia en la batalla de Sadowa y, más tarde, Venecia tuvo que ser entregada a los italianos. En 1867 Francisco José fue coronado rey del Estado austrohúngaro. A partir de este momento se mostró más complaciente con las diversas nacionaldades del imperio. A los 68 años de reinado (1916) murió en su castillo de Schónbrunn.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ÉPOCA: En 1815, luego de la derrota definitiva de Napoleón,  se restableció en toda Europa un orden conservador, y la cooperación de las grandes potencias, que tomó cuerpo en el concierto de Europa, que trató de asegurar su duración. Pero las oleadas revolucionarias de principios de las décadas de 1820 y 1830 dejaron ver que las ideologías del liberalismo y el nacionalismo, desatadas por la Revolución Francesa y reforzadas ahora por la propagación de la Revolución Industrial, estaban vivas aún y activas.

En 1848, explotaron una vez más en toda Europa. Y una vez más fracasaron. Pero no todo se perdió. Tanto liberalismo como el nacionalismo triunfarían en la segunda mitad del siglo XIX, pero en formas no previstas por los idealistas liberales y nacionalistas, totalmente convencidos de que su momento había llegado cuando se fueron a las barricadas en 1848.

El Imperio Austríaco era un conglomerado de nacionalidades bajo el dominio de la monarquía de los Habsburgo, uno de los bastiones más inexpugnables del tradicionalismo en Europa. El empeño imperial por mantener el absolutismo e impedir cualquier amago de participación de las nacionalidades en los asuntos del Estado propició el despertar de los movimientos nacionalistas, que protagonizaron en 1848 un movimiento insurreccional de carácter liberal y nacionalista. Fue la llamada «primavera de los pueblos».

Los Habsburgo reinaban sobre un territorio de 668.000 km² habitado por más de 28 millones de personas y que constituía un verdadero puzzle de etnias y naciones. Sus habitantes pertenecían a cinco grandes grupos étnicos: alemanes, magiares, eslavos del norte (checos, eslovacos, polacos y rutenos), eslavos del sur (serbios, croatas y eslovenos) y latinos (rumanos e italianos). Así, el Imperio Austríaco era el prototipo de Estado del Antiguo Régimen, sin unidad nacional definida y dominado por una nacionalidad minoritaria, los alemanes, que controlaban la vida política y económica y monopolizaban los cargos de la administración y del ejército imperial.

La revolución liberal se inició en Viena en marzo de 1848 y consiguió la destitución de Metternich, la abolición de los derechos feudales y la elección de una Asamblea Constituyente por sufragio universal. Finalmente, el Emperador abdicó y fue nombrado Francisco José I, de tendencia más negociador. En pocos días, la revuelta se extendió a otras zonas del Imperio.

Después de Viena y Praga, la revuelta llegó a Cracovia, principal foco del nacionalismo polaco y a Croacia, donde la Dieta, reunida en Zagreb, reivindicó el derecho a expresarse en serbo-croata y elaboró un programa autonomista.

En los territorios italianos de Lombardía y Véneto, los insurrectos reclamaron la retirada de los austríacos y en Venecia, los radicales proclamaron la República.

Pero fue en Hungría donde la revuelta alcanzó mayores dimensiones. El nacionalista Kossuth, líder de un partido demócrata y separatista, consiguió que la Dieta húngara votase la libertad de prensa, la abolición de los derechos feudales, la organización de una guardia nacional y la instauración de un sistema parlamentario. Se formó un gobierno húngaro, que se negó a aceptar la coronación del nuevo emperador como rey de Hungría y proclamó la independencia. Austria no la aceptó y estalló una guerra entre ambas naciones.

SU GOBIERNO: Fue el último soberano de derecho divino, pero, si pudo compararse con la Reina Victoria por la duración de su reinado (64 años) y por su alta conciencia profesional, el camino que tuvo que recorrer fue infinitamente más difícil. Donde habrían sido necesarios impulsos geniales, él no aportó más que el trabajo de un concienzudo burócrata.

Cuando el emperador se casó con Isabel de Baviera, fue como la unión de un pájaro heráldico, disecado por la etiqueta, con la gaviota de los océanos que la emperatriz hizo grabar, más adelante, en su sello. Isabel, con la que Francisco José se casó por amor, dada su excepcional belleza, su encanto y su personalidad aún mayores, fue, en la corte de Viena, la fantasía que rompe las normas, la sinceridad que se enfrenta con la hipocresía. Se interesó fervorosamente por la monarquía de los Habsburgo, y no tardó en diagnosticar la causa principal de su decadencia: la animosidad de Hungría.

Isabel de Baviera mujer de Francisco jose I

Isabel de Baviera

Se sabe que se sentía incómoda en la corte de los Habsburgo. En el Hofburgde Viena, que ella bautizó como el
«palacio calabozo», no toleraba el peso de la rígida etiqueta, y a menudo se escapaba para emprender incesantes viajes o se refugiaba en los numerosos castillos que había mandado construir o que alquilaba, sabiendo que su marido no le negaría nada. Su reconocida belleza, representada en los retratos pintados por Winterhaltery en numerosas fotografías, la obsesionaba, y para conservarla abusaba de los cosméticos, al punto de alterarla.

Pero su simpatía por los húngaros se convirtió en entusiasmo exagerado y la llevó demasiado lejos, por lo que fue duramente criticada. Llegó a ser la emperatriz errante, y, como dice Barres, «…era más bien el revoloteo de un espíritu perdido, que se debate en el aire, que no encuentra su nido y que no se sujeta a disciplina alguna».

Durante los primeros años de su reinado, Francisco José, dominado por el horror de las revoluciones, atormentado por la nostalgia hereditaria del imperio universal, no había comprendido que, para conservar su autoridad, tenía que limitarla, dando más libertades a sus subditos: ése fue el «sistema de Bach», así llamado, por el nombre de su fundador.

La administración estaba muy centralizada, germanizada. El idioma alemán se había impuesto en todas partes, incluso en Hungría. Tras las derrotas de Italia, en 1859, el emperador se dedicó a ensayos de régimen constitucional, con la intención de desacreditarlo, dando a sus pueblos una apariencia de satisfacción. Al Reichsrath (Parlamento), añadió un Reichsrath reforzado con la inclusión de treinta y ocho miembros seleccionados entre los notables de todo el imperio.

La tendencia federalista, que reclamaba el reconocimiento de los derechos históricos de Hungría, lo obtuvo, y el emperador creó entonces dos cámaras, la de los Señores y la de los Diputados. Esta se hallaba compuesta por 343 miembros elegidos por las dietas provinciales, pero mediante un sistema electoral en el que un pueblo alemán de 500 habitantes tenía un diputado, mientras que una localidad eslava de 8.000 no tenía ninguno: así se mantendría el predominio del elemento germánico en el imperio.

Esta constitución había sido elaborada por el ministro Schmerling, pero los pueblos no la tomaron en serio. Hungría, Véneto, Transilvania y Croacia respondieron con la huelga electoral, y sus diputados se negaron a tomar parte en las deliberaciones.

En 1866, el fracaso de las tropas austríacas a manos de los prusianos en Sadowa permitió al canciller Bismarck expulsar definitivamente a Austria de los asuntos alemanes. Para Francisco José I, los reveses se acumulaban al mismo tiempo que el imperio se reducía.

Más grave aún eran las pretensiones de Hungría, que amenazaba con separarse. Esta vez, Francisco José I aceptó un acuerdo con el fin de evitar la guerra. En 1867 se instituyó la doble monarquía austrohúngara. Si bien Francisco José I se ciñó la corona del reino de Hungría, al tiempo que Austria y Hungría mantuvieron ministerios en común, la doble monarquía no disimuló en nada el debilitamiento del imperio.

El resultado fue la Ausgleich negociada, o Mediación, de 1867, que creó la monarquía dual de Austria-Hungría. Cada parte del imperio tenía ahora su propia constitución, su propia legislatura bicameral, su propia maquinaria gubernamental para asuntos internos y su propia capital (Viena para Austria y Buda —muy pronto se uniría a Pest, al otro lado del río— para Hungría –

Para mantener los dos estados unidos había un solo monarca I Francisco José era emperador de Austria y rey de Hungría I y también eran comunes el ejército, la política externa y el sistema de finanzas. En asuntos internos, los húngaros se habían convertido en una nación independiente. Empero la  Ausgleich no satisfizo a las otras nacionalidades que componían  el multinacional Imperio Austro-Húngaro.

La monarquía dual simplemente les permitió a los austríacos de habla alemana y a los magiares húngaros dominar a las minorías, especialmente a los pueblos eslavos (polacos, croatas, checos, serbios, eslovacos, eslovenos,  pequeños rusos), en sus respectivos estados. Tal como comento el  nacionalista húngaro Luis Kossuth: “El dualismo es la alianza de los elementos conservadores, reaccionarios, y cualesquiera aparetemente liberales de Hungría, con los alemanes austríacos que desprecian la libertad, para oprimir a las otras nacionalidades y razas.” El problema de las nacionalidades persistió hasta la caída del imperio, al final de la Primera Guerra Mundial.

La familia imperial era la viva imagen de esta sociedad que se hundía de manera inexorable, y el largo reinado de Francisco José I estuvo marcado por numerosos dramas personales. Desavenencias, muertes prematuras, suicidios y locura se sucedieron en una corte caracterizada poruña etiqueta rígida, donde el deber a menudo era más importante que el afecto.

Durante una visita a Sarajevo, el 28 de junio de 1914 fue asesinado por un nacionalista serbio, Gavrilo Princip. Francisco José I se negó a que el crimen permaneciera impune y envió un ultimátum al gobierno serbio para encontrar al asesino. Serbia se indignó considerándolo una intolerable injerencia en sus asuntos internos, y recibió de inmediato el apoyo de Rusia, defensora proclamada de los pueblos eslavos. Por su lado, Alemania presionó al Imperio austro-húngaro para que diera muestras de mayor firmeza, sin ignorar el juego de alianzas diplomáticas europeas, dando lugar así al inicio de la P.G.M.

Francisco José murió en plena contienda y su Imperio sólo le sobreviviría dos años, pues sucumbió a la derrota militar de 1918.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1830 Nacimiento de Francisco José en el palacio de Schónbrunn, el 18 de agosto.

1842 El húngaro se convierte en la lengua oficial del reino de Hungría.

1848 Agitación revolucionaria en Viena. Francisco José, emperador.

1849 Proclamación de la independencia de Hungría, bajo la dirección de Kossuth.  La secesión húngara es reprimida con la  ayuda de las tropas rusas.

1854 Francisco José se casa con  Isabel de Wittelsbach (Sissi).

1859 Derrota de Solferino y pérdida de la Lombardía.

1861 Se instaura una cámara elegida por sufragio censitario.

1866 Derrota austríaca de Sadowa a manos  de los ejércitos prusianos.

1867 Compromiso austrohúngaro.

1871 Proclamación del Imperio alemán (enero).

1879 Alianza entre Austria y Alemania,  la Dúplice Alianza.

1882 Italia se alia con Alemania y Austria, formando la Triple Alianza.

1889 Suicidio del archiduque Rodolfo.

1898 Asesinato de la emperatriz Sissi en Ginebra.

1906 El Parlamento introduce el sufragio universal masculino.

1914 El 28 de junio, asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando en Sarajevo. Declaración de guerra a Serbia (28 de julio).

1916 Muerte de Francisco José I, el 21 de noviembre, y advenimiento de Carlos I.

Fuente Consultadas:
ACTUAL Historia del Mundo Contemporàneo García-Gatell Edit. Vicens Vives
HISTORAMA Editorial Codex Tomo XI
CIVILIZACIONES DE OCCIDENTE Tomo B Jackson J: Spielvogel
HICIERON LA HISTORIA Biografías Entrada: Francisco José I Edit. Larousse

La Migracion A Europa Causas, Crisis Social, Guerra Siria

HISTORIA DE LA GUERRA EN SIRIA Y LA MIGRACIÓN HACIA EUROPA

Todo el mundo habla de esta grave y triste situación que conmueve hasta las lágrimas, porque cada día son más los migrantes del continente africano y de otros países de la zona que ya sin esperanzas de lograr una mejor vida en su país natal, deciden escapar de la crueldad de la guerra, la miseria y el hambre , en busca de un futuro mas digno para su familia, a costa en muchos casos, de perder la vida en el mar Mediterráneo al intentar cruzarlo con frágiles barcazas.

Este peregrinar que se viene repitiendo desde hace muchos años, cada día se hace mas intenso y en el año 2013 ya fueron 60.000 las personas que se lanzaron a esta riesgosa aventura, para llegar a la cifra de mas de 210.000 en 2014 que han solicitado refugio en cualquier país que los acepte recibir, pedido que hoy es casi imposible. En 2015 la migración ha superado todos los límites y en ocho meses del año, la cifra llega a 300.000.

Muchas personas entran al continente europeo sin ser detectadas y se encuentran como ilegales (indocumentados) en distintos países, corriendo el riesgos de ser deportados y esperando que alguna resolución de la Comunidad Europea pueda en algún momento favorecerlos y conseguir asilo para poder trabajar o estudiar legalmente. En 2013 Frontex (agencia fronteriza de la Unión Europea) detectó mas de 40.000 migrantes indocumentados en la ruta del centro del Mediterráneo, cifra que se incrementó notablemente en 2014.

¿PORQUE MIGRAN? Existe según el caso, una alternativa de una ruta terrestre para alcanzar su objetivo, una es través de Grecia, o también los Balcanes. La guerra civil en Siria que se hace incomprensible por su prolongación, hace que millones de Sirios busquen otro lugar en el mundo, por ejemplo Bulgaria que ha recibido un enorme incremento en la cantidad de sirios que entran desde la vecina Turquía.

Otros migrantes se arriesgan a mucho más, intentando realizar peligrosos trayectos desde el Cuerno de África. Somalía se ha convertido en uno de los países mas violentos del mundo. Mujeres y niños son las principales víctimas de un conflicto en el que los hechos violentos superan la capacidad de comprensión humana. Por ejemplo en 2011, el Ministro del Interior murió en un atentado suicida cometido por su propia sobrina.

En Sudán el triunfo del referendo separatista en la región sur de Sudán, cuyo objetivo era lograr la constitución de un nuevo país, disparó la violencia entre los grupos rebeldes de esa región -encabezados por el Ejército Popular de Liberación, EPL- y las fuerzas gubernamentales, establecidas en el norte, provocado una verdadera escala de muertes , por el conflicto entre islamitas del norte y cristianos del sur.

Más de 70 millones de personas en el Cuerno de África -aproximadamente el 45 por ciento de la población de la región- vive en la pobreza extrema y hace frente a sequías e inundaciones recurrentes, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Aunque el elevado índice de crecimiento demográfico de la región es considerado como uno de los factores que contribuyen a empeorar la situación -menos recursos para una población mayor, lo cual ejerce más presión sobre el medio ambiente-, los constantes conflictos armados agravan el panorama por las dificultades para que llegue la ayuda internacional.

El Cuerno de África es una región en la que abundan los desiertos, así como las zonas áridas y semiáridas, habitadas por pastores nómadas, y que coinciden con las áreas más marginadas por los gobiernos y la falta de inversiones. Una de las últimas y mas importantes sequías puso en peligro a más de 11 millones de personas. La degradación ambiental y el hecho de que las sequías se repiten con mayor frecuencia impiden a los pastores recuperarse entre una y otra, se empobrecen más, resisten peor las crisis y dependen de la ayuda internacional.

Luego siguió la famosa Primavera en el Desierto, con los conflictos en Túnez primero y luego en Egipto. Una revolución civil en pro de la democracia, que no se pensaba y que comenzó a principios de 2011 en Túnez, al norte de África, y se regó como pólvora por los países de la región, dándole un giro trascendental a la política internacional, que tiene puestos sus ojos allí.

Y todo esto fuese poco, aparece en escena internacional el violento grupo yihadista ISIS, cuyos integrantes tienen una interpretación extremista del Islam, aduciendo que solo ellos son los verdaderos creyentes musulmanes y que el resto del mundo quiere destruírlos, argumento que justifica sus crueles y sanguinarios ataques en las distintas ciudades que van controlando en Irak.

Es de conocimiento público en todo occidente los brutales métodos en sus asesinatos, secuestros y decapitaciones “en vivo”, difundidas por medios de comunicación como canales de TV y redes sociales, provocando una ola de terror que ha concluído con casi 2.000.000 de iraquíes que abandonaron sus hogares, mas de 10.000 civiles muertos y miles y miles de heridos.

Por la Convención de Ginebra firmada en 1864, y cuya misión es proteger a las víctimas de los conflictos armados, cualquiera sea su origen, la gente afectada comenzó a migrar hacia zonas de paz, en donde podrían conseguir una vida mas digna para su familia. La mayoría de los inmigrantes que llegaron a Italia, son proveniente de Siria, tambíen de África, de países como Eritrea, Somalia, Etiopia y Egipto, esta última afectada por la Primavera del Desierto, cuando Túnez inició una revuelta contra un gobierno dictatorial.

Actualmente (agosto de 2015), el mayor desplazamiento hacia la U.E. es por la guerra civil en Siria, por lo que vamos a explicar brevemente el origen y desarrollo del conflicto.

LA GUERRA EN SIRIA: Bashar al-Assad gobierna a Siria desde 2000, año en que murió su padre, quien gobernaba de 1963 cuando triunfó la revolución socialista del partido Baas. Este régimen dictatorial familiar lleva mas de 50 años en el poder. Los manifestantes denunciaban una corrupción creciente, que había devorado los recursos del país durante esos años y era la causante de la pobreza y falta de., oportunidades.

las protestas derivadas del fenómeno revolucionarlo que comenzó en Túnez influenciaron directamente en Siria simultáneamente, a mediados de enero de 2011 el régimen del presidente Bashar al-Assad logró distraer los ánimos de los manifestantes, para lo cual ordenó, entre otras medidas, levantar el bloqueo que mantenía el país sobre las redes sociales.

De todas maneras la inconformidad popular se desbordó en la ciudad de Deraa, y una multitud incendió la sede del partido Baas, al que pertenece al-Assad. El ejército, leal al régimen, rodeó la ciudad y se enfrentó con los manifestantes. Un niño de 11 años murió, y el escritor Loay Husseln, uno de los líderes de las protestas, fue detenido, lo que enardeció aún más los ánimos.

En cuatro meses de protestas permanentes, que el régimen de al-Assad no había podido refrenar con promesas de mejores salarios, enmiendas constitucionales o a tiros, se habían registrado más de 1.100 personas muertas, entre ellas varias mujeres y niños, y al menos 10.000 detenidos. El régimen había respondió con fuerza desmedida, utilizando tanques, artillería y francotiradores.

Como consecuencia el país atraviesa una grave crisis humanitaria, la gente pasa hambre y sufre la violencia de la guerra. Siria necesita ayuda y la ONU trata de hacerlo pero ve dificultado el acceso de los alimentos y remedios por la violencia misma del conflicto, lo que ha obligado a miles a abandonar el país.

Hay 110.000 muertos en estos dos años y medio de guerra civil, 2.000.000 de sirios salieron al exilio, la mitad está en los campos de refugiados de El Líbano. También otros dos millones son desplazados internos.Un millón de los refugiados tiene menos de 17 años. El 40% de los chicos no pueden ir a las escuelas. Hay 3.000 edificios escolares destruidos y otros 900 tomados por los refugiados o los soldados.

PROBLEMAS SOCIALES: Según datos de las Naciones Unidas en 2015 ya han cruzado el Mediterráneo cerca de 300.000 personas que escapan de los países en guerra, con la idea de mejorar la calidad de su vida, y a pesar que es muy riegoso, no les importa pues como dicen muchos de ellos, “ya estamos muertos en nuestros territorios, solo es cuestión de tiempo”. Muchos de ellos no llegan a las costas, y casi nos acostumbramos a leer noticias sobre la muerte de estos migrantes que huyen de la barbaridad de los conflictos en Medio Oriente y África.

Todos los países que reciben estos inmigrantes tienen una gran preocupación, pues por un lado en el caso de Grecia está pasando por una grave crisis económica que afecta gravemente a sus ciudadanos, asi también Hungría tiene sus propios problemas que sumados a esta “invasión inesperada”, crea una situación muy delicada en el seno de esas comunidades. Hungría ha decicido construir un muro custodiado de 4 m. de altura por 175 m. de longitud en una zona fácil acceso para migrantes, con la frontera de Serbia. Situación similar atraviesa Austria y Bulgaria también ha recibido un importante incremento inmigrantes sirios que llegan desde Turquía.

Serbia por ahora es un país de paso porque la gente busca asentarse en países mas desarrollado de la Unión Europea, pero en agosto de 2015 han llegado mas de 20.000 personas , la mayoría de Siria.

Mientras Europa construye muros para protegerse del flujo migratorio y contempla incluso usar las fuerzas armadas contra la llegada masiva de inmigrantes.

Ver Una Tabla De Inmigrantes (clic)

Los migrantes debe finalmente pedir asilo en el país que desean y para ser aceptados, deben demostrar a las autoridades que están huyendo de la persecución y que podrían enfrentar algún peligro o incluso la muerte si regresan a sus países de origen. El derecho internacional da protección a refugiados genuinos. Bajo las leyes de la UE, un solicitante de asilo tiene derecho a ser alimentado, recibir primeros auxilios y a ser cuidado en un centro de recepción.

Hay una zona de libre circulación de personas en Europa, llamada Schegen, y ese objetivo es de suma importancia para gran parte de los migrante, que deben llegar atravesando Macedonia , luego Servia hasta la frontera con Hungría. Fue tal el desplazamiento de gente, que el gobierno macedonio declaró a mediados de agosto el estado de emergencia ante tal oleada de migrantes, pues en el mes anterior había pasado mas de 40.000 migrantes por Macedonia.

Los países destinos de estas oleadas son Italia, Reino Unido , Alemania y Francia, por lo que la Comunidad Internacional está analizando tomar medidas respecto a esta situación que los ha superado. Italia es el país mas afectado y a solicitado ayuda a la U.E. para enfrentar este problema. Sus centros de recepción, como los que existen en Grecia, están abarrotados y con pocos recursos. Tuvo además que abandonar misiones de suma importancia como la Mare Nostrum, donde buscaba y rescataba barcos a la deriva, y reemplazarla por otro menos onerosa llamada Triton, que solo patrulla las costas en una angosta franja de 45 km., usando pequeñas lanchas , helicópteros y drones.

Por otro lado ha comenzado un problema social, pues los ciudadanos han dividido sus opiniones respecto a la calidad y cantidad ayuda que debería proveer cada país. Muchos no aceptan que estos inmigrantes usen los servicios esenciales como salud y educación, pues jamás han pagado impuestos para que se gocen de esos beneficios sociales. Debido a la escasez de oferta laboral, los europeos ven sus oportunidades de trabajo mas reducidas aún.

Los migrantes irregulares (indocumentados), a pesar de no tener permiso para trabajar, terminan limpiando las calles, las casas, cuidando los niños, trabajando en las minas, en la construcción, o en las cocinas de los restaurantes europeos, son trabajo de baja calidad, muchas veces mal pagos, pero también trabajo que podrían acceder los nativos de esa localidad.

Como respuesta al planteo de “inmigrante si” o “inmigrantes no”, ha nacido en cada país de la U.E. un nuevo partido político de ultraderecha que no solo No Acepta a esta gente extranjera, sino también que crea disturbios y “escraches” en los lugares de alojamiento temporario de estas personas. Por ejemplo en agosto en la pequeña ciudad alemana de Heidenau, los grupos disconformes se enfrentaron con la policía y resultaron decenas de personas heridas.

Para muchos funcionarios, diplomáticos y distintos líderes, esta oleada de migrantes en como consecuencia de la complicidad secreta de Europa que tiene con Estados Unidos e Israel, en las guerra de Medio Oriente y por lo tanto se debe hacerse responsables de la consecuencias sociales, pues no escapan de sus países por decisión propia, sino que son desplazados que tienen derecho a solicitar asilo.

Otra cuestión es que muchos países de Europa explotan los recursos de África ,y no dejan partes de sus ganancia en el país origen de la riqueza, y esta injusticia genera pobres que solo les que la peregrinación internacional en busca de un futuro mas promisorio.

inmigrantes africanos hacia europa

El Papa Francisco calificó las muertes de inmigrantes de “crímenes que ofenden a toda la familia humana” y elevó una oración por los 71 inmigrantes que se asfixiaron en un camión en Austria.

Por otro lado, nacieron también verdaderas mafias que se presentan como organizaciones de ayuda comunitaria y defensa de los DD.HH., pero en realidad solo se ocupan del tráfico de personas a Europa con fines criminales, como la esclavitud sexual, el trabajo infantil, o tráfico de órganos. En el mejor de los casos, estas organizaciones cobran a un elevado costo por el viaje hasta la costa europea, pero llegado el día, los hacinan en pequeños botes o embaraciones en mal estado que no son aptas para el rigor de la travesía y obviamente se averían en el medio del viaje.

Muchas de ellas quedan a la deriva, sin un encargado de tripular la embarcación y el destino es inimaginable para esta gente desesperada, que navega sin agua y alimentos bajo el sol. En algunos casos , cuando tiene suerte de que la nave llegue hasta las proximidades de la costa, son obligados a saltar para llegar nadando hasta la orilla, pero como muchos no saber hacerlo, mueren a pocos metros de la misma, luego de haber pasado un largo y penoso viaje.

LA TRAGEDIA: En esta alocada aventura en donde casi todos los días mueren bajo el mar las esperanzas e ilusiones de decenas de migrantes, hubo algunas tragedias para destacar como la ocurrida en octubre de 2013, cerca de la isla de Lampedusa, una embarcación que transportaba mas de 500 inmigrantes de Somalía y Eritrea, muchos entre ellos eran niños y mujeres, se avería y comienza a hundirse. Debido a la cercanía de la orilla, intentan pedir auxilio, encendiendo antorchas con combustible. Lamentablemente en la desesperación, en un momento todo comenzó a incendiarse y el barco quedó envuelto en llamas. Muchos de los mas avezados se lanzaron al mar, pero gran parte murió junto al naufragio del barco. En total fueron unas 350 víctimas, de las cuales 200 fueron encontradas muertas y unas 150 desaparecidas y solo 150 fueron rescatados con vida por pesqueros y patrullas costeras.

Por una ley del presidente Berlusconi, quien ayuda a llegar indocumentados a Italia, tiene la misma pena que quienes intentan hacerlo, muchas barcazas cercanas ignoraron la tragedia y siguieron su camino. Una ola de indignación corrió por todo Italia, llegando incluso hasta el Vaticano, desde donde el Papa Francisco expresó su “vergüenza” por el salvaje sistema que obliga a las personas a dejar sus casas en busca de una vida mejor.

Poco mas de una semana después la tragedia volvió a repetirse. Esta vez fue el canal de Sicilia, que se averió antes de alcanzar las costas maltesas, viajaban casi 250 personas de las cuales fueron encontrados 34 cuerpos y otros tantos continúan desaparecidos.

EL HORROR DE LA MIGRACIÓN MASIVA

Los números asustan. 1.100 muertos en menos de diez días. 11 mil inmigrantes rescatados en pocas semanas. 170 mil ilegales desembarcados sólo en Italia, en menos de un año. Europa asiste a una tragedia humanitaria que está golpeando sus puertas y todavía no atina a reaccionar. Todos los años miles y miles de personas se lanzan al mar Mediterráneo en embarcaciones precarias huyendo de una África empobrecida como nunca e intentando alcanzar ya no una tierra prometida sino la posibilidad de sobrevivir a la hambruna, la miseria y las guerras.

Un viejo pesquero volcó a poco de haber partido de la costa de Libia y hay 700 desaparecidos. Sólo 28 hombres pudieron ser rescatados con vida y sus testimonios son desgarradores. Según relataron, la embarcación estaba a la deriva y no podía navegar debido a la cantidad enorme de pasajeros que llevaba. Ya entrada la noche vieron cómo un carguero se les acercaba. Era el King Jacob, un barco de bandera portuguesa que había sido alertado por la Guardia Costera italiana sobre una emergencia.

Desesperados, los inmigrantes se abalanzaron hacia la borda para pedir ayuda y provocaron que la embarcación zozobrara en cuestión de minutos. No hubo tiempo para nada. “Logramos mantenernos con vida -reproduce la declaración de un sobreviviente el diario El país, de España- porque nos agarramos a los cadáveres que flotaban para no hundirnos”.

Una semana antes, en circunstancias similares, hubo 450 muertes. También un velero cargado con doscientas personas se hundió frente a la costa de Grecia y murieron tres personas. Las cifras impactan pero no sorprenden, en 2014 3,200 inmigrantes ilegales murieron intentando entrar a Europa y los medios locales dan cuenta del crecimiento de las tumbas sin nombre en los cementerios del sur de Italia.

Uno de los primeros que denunció públicamente esta tragedia humanitaria fue el Papa Francisco. “Acepten inmigrantes y creen empleos -exhortó al parlamento europeo-. No podemos permitir que el Mediterráneo se convierta en un vasto cementerio”.

La agencia europea de control de fronteras externas (Frontex), asegura que con la llegada de la primavera y el buen tiempo la travesía de inmigrantes hacia Europa se incrementa y aseguran que habrá cada vez mayores situaciones preocupantes. “Cada día hay una masacre en el mar, ¿cómo quedarnos indiferentes?”, se preguntó el premier italiano, Matteo Renzi. Su gobierno armó un gabinete de emergencia para hacer frente a la crisis y la policía anunció que había desarticulado un grupo dedicado al tráfico de personas y que podía llegar a cobrar hasta seis mil euros por el traslado al continente y documento de identidad falsos.

Son muy pocas las voces que hablan de las terribles desigualdades que se dan entre ambas orillas del Mediterráneo. ¿Cuántos seres humanos deben ahogarse para que salga a flote nuestra conciencia?, escribió Jesús Bastante, un conocido escritor y periodista español. Los gobiernos de Europa parecen haber olvidado que fueron ellos, y su política colonialista, las que ayudaron a crear un continente africano paupérrimo y beligerante.

Durante la oración del domingo, en la plaza San Pedro, Francisco volvió a alzar su voz contra la indiferencia y llamó a la comunidad internacional a “actuar con decisión”. “Son hombres y mujeres como nosotros -explicó-, hermanos que buscan una vida mejor; hambrientos, perseguidos, heridos, explotados, víctimas de guerras… Hombres y mujeres como nosotros. Buscaban la felicidad”. ¿Lo escucharán los poderosos gobiernos europeos? (Fuente: Revista PRONTO de Abril 2015)

Pensamientos Sobre La Democracia Libertad, Justicia e Igualdad

Democracia:  Conceptos de Libertad, Justicia e Igualdad

LA  DEMOCRACIA: Podemos admitir que la democracia en no pocas naciones se ha desprestigiado. Pero pregunto: ¿Basta eso para justificar la abolición del régimen democrático? Cuando alguien enferma, lo que corresponde hacer no es matarlo, sino curarlo. ¿La decadencia de la democracia ha sido ocasionada por alguna deficiencia que le sea consustancial? ¡No! Esa deficiencia le ha sobrevenido, porque no se ha precavido contra una enfermedad parasitaria que en algunas regiones se ha adherido al régimen democrático, como puede adherirse, y de hecho se ha adherido, a cualquiera de los otros regímenes políticos. (puede leer mas abajo un resumen sobre todos estos conceptos)

Tal enfermedad es la falsa filosofía de la vida. Es, en términos teológicos, la concupiscencia de la vida. De donde resulta que la democracia, a fin de rehabilitarse, debe volverse más austera, lo que equivale a decir: debe hacerse cristiana. La democracia necesita un perfeccionamiento: nadie lo duda.

Pero perfeccionamiento no es sustitución! Abundan, por desgracia, en esta hora crítica del mundo, quienes se dejan seducir por el espejismo de un gobierno de fuerza, otorgando a la, fuerza una virtud que ni la lógica ni la experiencia permiten aceptar. Es necesario hacer una distinción: hay gobierno de fuerza y hay gobierno con fuerza. Gobierno de fuerza es aquel en que la fuerza se sirve del gobierno para el avasallamiento de los derechos y de las libertades.

democracia y soberania de un pueblo

Gobierno con fuerza es, en cambio, aquel en que el gobierno se sirve de la fuerza para la efectividad y la defensa de los mismos. Somos adversarios de todo régimen de gobierno de fuerza, y partidarios del sistema de gobierno con fuerza. No basta, en realidad, que un individuo o uña nación posea derechos y tenga libertades. Es necesario que una fuerza los haga respetar. Hoy, más que nunca, debe grabarse en la conciencia de los hombres y en el alma de las naciones, la célebre fórmula de Pascal: “La justicia sin fuerza es impotencia; la fuerza sin justicia es tiranía”. [Es necesario, por lo tanto, hermanar la justicia con la fuerza, haciendo que lo justo sea fuerte, y lo fuerte sea justo]

¿Por qué sostengo el principio del régimen democrático? Porque León XIII, en su encíclica Diuturnum, anunció al mundo, en circunstancias históricas, que todos los regímenes políticos, ya de esencia monárquica, ya de republicana, son igualmente admisibles siempre que dejen en salvo los derechos divinos y humanos. Y porque la Constitución de mi Patria, a que debo formal sometimiento, como la Constitución norteamericana a que se lo deben, sus subditos, y las Constituciones de los países hermanos de América son esencialmente democráticas.

Y el dar a Dios lo que es de Dios nunca ha servido ni debe servir de obstáculo, sino de estímulo, para dar al César lo que es del César! Sostengo, en fin, el principio de la democracia, porque es un sistema de gobierno que obliga moralmente a todos los hombres de corazón a trabajar por la elevación del nivel moral y material del pueblo, ya que ningún régimen político abre tanto las puertas a los hijos del pueblo, para que lleguen a participar de las responsabilidades del poder, como el régimen  democrático.

– Miguel de Andrea: Del Discurso pronunciado el 2-IX-1942, en la Asamblea celebrada en Chicago, Estados Unidos de América (en Hacia un mundo mejor, Buenos Aires, 1942, ed. Difusión).

LA SINCERIDAD v LEALTAD DEL SUFRAGIO

No hay más que un medio seguro para salvar el honor del pueblo argentino, para que sus autoridades electivas no tengan origen en la mentira o él delito: la educación moral. Pero esta educación moral no pueden hacerla los profesores, los maestros, las pocas personas de buena intención que aisladamente se empeñan en promoverla.

La harán los jóvenes, hasta los niños que de buena voluntad adopten una conducta recta; que lleguen a comprender que es tan indigno, tan miserable ser ladrón de cosas o de dinero, como ser ladrón de votos o falsificador de registros electorales; la hará un joven, uno solo, de energía, de carácter, de firmeza, que sea capaz de concebir y de realizar la asociación de todos los jóvenes decididos a salvar la patria de esta ignominia, como los guerreros esforzados podrían salvarla de un ejército enemigo que la invadiera.

La República Argentina no tiene enemigos exteriores: está ligada con mil lazos de ideales humanos con todas las naciones de América y de Europa. Pero tiene adentro y entre sus propios hijos sus enemigos, sus únicos enemigos: los que mienten virtudes, los que las predican y no las observan; los que se burlan del ideal, que llaman lirismo; los que llegaron alguna vez a enriquecerse con los bienes públicos, defraudando dinero después de haber defraudado sufragios.

Rodolfo Rivahola:   “Una lección sobre el voto secreto”, en Educación moral y cívica — Fernando en el colegio.    Buenos Aires, 1946, ed. Kapelusz y Cía.

AMENAZAS PARA LA DEMOCRACIA
Formas de ataque
Si el ataque a la democracia se anunciara con tronar de cañones o un llamado de clarín en el campo de batalla, los pueblos no tardarían en comprender que están en peligro. Pero ese ataque comienza generalmente en forma distinta y mucho más mortífera; a veces, con la untuosa sonrisa de un tirano.

La especulación con los sentimientos
¿Cómo llegan a verse envueltos los pueblos libres en las redes de la tiranía? A veces sus sentimientos los engañan. Como los técnicos en un laboratorio experimental, los jefes de la opresión estudian la suma de odio que una mentira repetida mil veces puede engendrar en el pueblo, y la de histeria que puede despertar un slogan entonado en una concentración.

Pero el hombre no es una rata soltada en un laberinto, donde se ha colocado un cebo para producir el efecto deseado. Cuando comprende que se intenta jugar con sus sentimientos, resiste…, siempre que conozca la verdadera base de estos. El tratar de especular- con ellos, implica desprecio del honor y la dignidad humanos; y si el hombre comprende la naturaleza del ataque, luchará.

Las emociones son variables. Si se las provoca con intención aviesa, pueden causar los peores y más peligrosos resultados. Si se las despierta, en cambio, con la razón y la lógica, pueden provocar las acciones más sublimes.

LA VIOLENCIA, sea cual fuere su objeto, es fomentada y dirigida por los jefes totalitarios…Cuando los gobernantes de un país son impulsados por móviles pacíficos, encuentran medios también pacíficos para llegar a los mismos fines…

EL ODIO hacia los judíos, y la práctica de ponerlos en ridículo, fueron las armas usadas por Hitler para llegar al poder, no solo en Alemania, sino también en Polonia… La histeria colectiva fomentada por el nazismo causó algunos de los actos más brutales que registra la historia. En contraste con esto, los grupos minoritarios, en países como los Estados Unidos, se convierten en parte integrante de la comunidad, porque el Gobierno se opone a todo acto que puede despertar en los hombres el odio al prójimo.

EL NACIONALISMO PERVERTIDO era la fuerza amenazante que hervía en las concentraciones de las tropas de asalto alemanas, durante el régimen de Hitler. Lqs jefes de movimientos como el nazismo y el comunismo emplean las grandes reuniones de pueblo y los festivales, la entonación de slogans y canciones, para despertar emoción en favor del dictador. El verdadero nacionalismo mueve a los hombres a hacer cuanto pueden por trasformar en realidad los más elevados ideales de su país.

LA FALSA INFORMACIÓN es causa de odio y desconfianza entre una nación y otra, y contribuye a que los dictadores puedan llevar sus pueblos a la guerra. Cuando la prensa, la radio, el cine se unen para repetir una mentira —como ocurrió cuando se usaron los comunicados comunistas para difundir la mentira de la guerra bacteriológica en Corea—, el público privado de libertad, carece de oportunidades para enterarse de la verdad.
No obstante, cuando los hombres se atreven a ir en su busca, pueden encontrarla. Las Naciones Unidas proporcionan equipos de investigación, para ponerla al descubierto en los problemas internacionales, y ofrecerla a los pueblos del mundo.

LA ADORACIÓN DEL HÉROE es otro medio que usan los dictadores, como Mussolini, para provocar en su pueblo la reacción deseada. Su retrato aparece en todas partes, y se enseña a las gentes a venerarlo y a seguir ciegamente sus deseos. Pero hay otra clase de jefe: el servidor del Estado. Trabaja con el pueblo, y la admiración y el respeto que despierta en sus compatriotas, provienen de su generoso interés por ellos y de los servicios que presta.

EL MIEDO es empleado para robar a un pueblo su dignidad y su confianza en sí. Guatemala fue otro ejemplo de la forma en que los gobiernos comunistas extirpan toda oposición y suprimen los derechos de la minoría mediante el terror y la violencia. Mientras el régimen comunista dominó ese país, el individuo careció en él de derechos, y su destino no tenía la más mínima importancia.

En cambio, en Filipinas, por ejemplo, un gobierno preocupado por el bienestar del pueblo siguió lá política opuesta. Los Hukbalahaps, a quienes dirigentes comunistas extranjeros indujeran a rebelarse contra su propia patria, fueron persuadidos, mediante programas nacionales de reforma agraria y rehabilitación, a unirse al resto de la comunidad y vivir pacíficamente con sus semejantes. Muchas familias Huk fueron reasentadas, y contemplan el futuro con dignidad y sin temor.

Richard M. Ketchum, ¿Qué es la democracia?

LAS LIBERTADES EN LAS DEMOCRACIAS
«Los acontecimientos de la Argentina han puesto de actualidad un problema que es fundamental para la subsistencia del régimen democrático: ¿Hasta qué punto puede permitirse que participen en el proceso de formación de los poderes públicos, agrupaciones políticas que tienen por meta final declarada la liquidación del régimen?… Entendemos por democracia, un régimen en que los poderes públicos se generen mediante elecciones libres, en que participen candidatos de distintas corrientes políticas, y se renueven periódicamente de la misma manera.

No es democracia pedir el asentimiento del electorado para una sola lista de candidatos, ni llamar al pueblo a una plaza pública, para hacerlo ratificar, con sus gritos, decisiones adoptadas de antemano. Nó es democracia, sobre todo, ningún régimen que permita aJ gobierno perpetuarse en el poder…

Las libertades que el régimen democrático involucra, los derechos que otorga, no pueden ponerse a disposición de quienes buscan como objetivo supremo su destrucción, del mismo modo que las garantías individuales no protegen al elemento antisocial.

Lo contrario coloca a los países democráticos en una evidente inferioridad en la lucha que actualmente sostienen para defenderse de la agresión material e ideológica de los totalitarios. Mientras en los países donde imperan dictaduras comunistas o fascistas, los partidos de oposición carecen de toda libertad, y sus partidarios son víctimas de implacables persecuciones, los totalitarios actúan con entera libertad en aquellos donde gobierna la democracia.
No se trata aquí de liberalismo o marxismo o cualquiera otra doctrina política, sino de una actitud intolerante y absolutista, que niega al adversario toda clase de derechos.

En Inglaterra, por ejemplo, el Partido Laborista fue gobierno. Cumplido su mandato, convocó a elecciones. Perdidas estas, entregó el poder. Pero donde, ya sea a través de comicios o por la fuerza, los comunistas o fascistas han llegado al gobierno, el proceso democrático ha sido suspendido indefinidamente, y no han vuelto más a efectuarse elecciones dignas de tal nombre. Es lógico, por lo tanto, que los regímenes democráticos nieguen a sus adversarios mortales el derecho a participar en los procesos electorales, generadores de los poderes públicos. Ello constituye, por una parte, una indispensable medida defensiva, y por otra, la reciprocidad frente al trato que sus partidarios reciben en los países totalitarios.

(De El Mercurio, de Chile, ed. del 2-IV-1962; en  La Prensa, ed.  del 3-IV-1962).

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RESUMEN SOBRE JUSTICIA, IGUALDAD Y LIBERTAD

Concepto de justicia
— La justicia es la virtud de dar a cada uno lo suyo.
— Sin justicia la convivencia no puede ser armónica y fecunda, ni servir a su objeto fundamental que es la ayuda mutua entre los hombres.
— El objeto de la sociedad y de la autoridad política es lograr el bien común. Sin un orden jurídico que garantice la justicia el bien común no se logra.
— Las leyes tienen por objeto realizar la justicia en las relaciones humanas.
— La justicia no es estática, sino dinámica. Al cambiar las circunstancias cambia “lo que a cada uno le corresponde”. Es siempre un “ajustamiento” en las relaciones humanas.

— Es clásica la división de la justicia en:
1. conmutativa: regula las relaciones entre los particulares;
2. distributiva: regula las relaciones de la sociedad con sus miembros;
3. legal: regula las obligaciones de los miembros para con la sociedad.

— Se usa la denominación de justicia social para designar el conjunto de obligaciones de la sociedad y del estado para con sus miembros más débiles y desprotegidos y las obligaciones de los grupos social o económicamente más fuertes para con ellos.

— Tal concepto surgió en oposición al concepto liberal individualista de justicia.

La justicia como función del poder público
— Recibe el nombre de justicia el cúmulo de funciones que el estado cumple en la regulación y administración de la función judicial, o en concreto la organización judicial o de alguna de sus ramas. Así hablamos de la justicia argentina o francesa, de la justicia nacional o provincial; de la justicia civil o del trabajo, etc.

— Al establecimiento de la justicia en la sociedad concurren las tres funciones del poder. A la judicial le corresponde específicamente la administración de justicia, ser arbitro en los conflictos de derechos, juzgar y sancionar a los que han delinquido.

— En la Argentina la administración ordinaria de justicia está a cargo de las provincias. También existe una justicia federal para causas expresamente reservadas en la constitución.

— La legislación de fondo está establecida por los códigos nacionales. Los procedimientos son establecidos por las provincias.

Importancia de la justicia en la defensa de la libertad y de la democracia

— No puede existir democracia donde no existe justicia en su doble sentido:

1. como virtud que rige las relaciones sociales;
2. como organización del poder para garantizar el orden jurídico.

— Donde no hay justicia no hay paz: estallan los conflictos y las tensiones sociales.
— Los hombres dan su apoyo y colaboración a un orden de justicia; no lo dan a un orden que hace favoritismos y no garantiza la justicia.
— Los estados modernos se preocupan de montar un orden jurídico que garantice los derechos de todos y obligue a gobernantes y gobernados al cumplimiento de las leyes.
— La justicia y el ordenamiento jurídico de una comunidad debe ser expresión de solidaridad humana.

Habeas corpus
— Es un recurso judicial sumario para proteger la libertad física de las personas y tornar imposible la arbitrariedad.
— Pueden interponerlo los familiares, amigos, o el apoderado del detenido.
— El juez ante quien se interpone no examina si la persona es culpable o no, sino si ha silfo legal o ilegalmente detenida. Si su detención es ilegal ordena su liberación inmediata.
— El recurso de habeas corpus tiene antecedentes históricos muy antiguos.
— El recurso de amparo complementa el de habeas corpus.

Igualdad ante la ley
— La dignidad de la persona y de los derechos fundamentales es igual por naturaleza en todos los hombres.
— La sociedad democrática, entre sus rasgos característicos, cuenta:
1. reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres;
2. ausencia de privilegios fundados en sangre o posición social;
3. igualdad ante la ley;
4. afán de ofrecer a todos igualdad de oportunidades.
— La igualdad ante la ley supone que las leyes se aplican, en igualdad de circunstancias y condiciones, igualmente a todos. No, por ejemplo, que todos pagan los mismos impuestos, sino que todos los que están en idénticas condiciones pagan lo mismo.
— La constitución nacional en su art. 16 establece que todos los argentinos son iguales ante la ley.
— La conquista de este principio es resultado de una larga lucha por la libertad:
— en la antigüedad era común la distinción de los hombres en libres y esclavos;
— en la edad media en señores y siervos.
— La vigencia universal del principio de igualdad ante la ley es conquista moderna.
—Al principio de igualdad jurídica en época contemporánea se han agregado nuevas conquistas:

1. el fin del colonialismo y el reconocimiento de la igualdad jurídica de los pueblos;
2. el derecho de todos los hombres en la democracia a igualdad de oportunidades económicas y culturales.

Independencia de la justicia en las democracias
— Los regímenes políticamente sanos se preocupan de asegurar la independencia judicial, como garantía de imparcialidad.
— Su objeto es asegurar que los gobernantes no influirán en las decisiones de los jueces.
— Para que la justicia sea imparcial no debe hacer acepción de personas y estar libre de presiones políticas, económicas y sociales.
— La constitución nacional establece:
1. que el Presidente de la Nación no puede ejercer funciones judi-
ciales;
2. que los jueces no pueden ser removidos de sus cargos;
3. que sus sueldos no pueden ser disminuidos mientras duran en sus funciones.

— Los jueces nacionales, en caso de que su conducta no responda a las exigencias de su cargo, pueden ser removidos mediante juicio político.
— Los jueces, lo establecen las leyes, no pueden ocupar otros cargos, excepto la docencia. Cualquiera de las partes en juicio puede recusar un juez si está ligado a la otra parte por parentezco, amistad o intereses.

Sometimiento de la justicia en los regímenes totalitarios
— Los regímenes totalitarios concentran todos los poderes en manos del dictador. Los órganos legislativos y judiciales son instrumentos de su voluntad.
—No se da en ellos efectiva separación de poderes, aunque se mantiene con frecuencia la ficción jurídica.
— Los jueces que se oponen a los designios de la dictadura son rápidamente substituidos.
— La administración de justicia deja de ser imparcial. Se favorece a los amigos del régimen y se perjudica a sus adversarios.

Sin libertad no hay justicia
— porque el que no exista libertad ya es una gran injusticia. Se niegan derechos fundamentales del hombre;
— porque donde el poder judicial se ve privado de su independencia y sometido a presiones no puede administrar imparcialmente la justicia. Surge el favoritismo y la inseguridad.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Corrupcion y Demagogia en las Democracias Ejemplos

CARACTERÍSTICAS DE LA CORRUPCIÓN , DEMAGOGIA E INJUSTICIAS

Procedimientos demagógicos
Como ya se ha visto, la demagogia es la degeneración de la democracia.

Por estar apoyada la democracia en la voluntad popular, corre peligro de transformarse en demagogia. Esa transformación la realizan los demagogos. El demagogo busca el poder. Para alcanzarlo —o, si ya está en él, para conservarlo—, aplica el nefasto principio maquiavélico: “El fin justifica los medios”, y separa así la política de la moral. Los procedimientos demagógicos de que se vale, son innumerables. Podrían citarse:, la mentira, el fraude, la prodigalidad, el halago, el soborno, las promesas, etc.

Son procedimientos demagógicos todos aquellos que intentan captarse la adhesión de las masas, con prescindencia de la licitud o ilicitud de los medios que emplea, y del verdadero bien de la nación y de los individuos.

Son procedimientos demagógicos, por ejemplo, el multiplicar, sin necesidad, los empleos públicos, para contar con mayor número de votos favorables; reducir las horas de trabajo, añadir otros nuevos a los días no laborables pagos y decretar el aumento masivo de sueldos y jornales, para halagar a los trabajadores; prolongar las vacaciones, multiplicar los feriados y conceder la exención de exámenes con promedio de cuatro o cinco puntos, para atraerse la simpatía y la adhesión de los estudiantes; despilfarrar el dinero de la nación para financiar campañas políticas, o en subsidios innecesarios; tolerar la inmoralidad en revistas, libros, cine, teatro, televisión, etc., para tener favorables a los individuos que trafican con esas miserias.

Al demagogo no le interesa que se hunda la nación por el déficit financiero, por la corrupción de la juventud y por la inmoralidad general; que disminuya el poder productivo y se detenga el desarrollo económico; que se rebaje el nivel cultural; que se pierdan los hábitos de trabajo y de ahorro, el sentido de la honestidad y responsabilidad, etc. Lo único que le interesa es satisfacer sus ambiciones, y para ello apela a todos los recursos.

Cuando habla al pueblo, siempre le recuerda sus derechos, reivindicaciones y virtudes; pero nunca sus defectos y deberes. Halaga las pasiones y compra las conciencias. La acción del demagogo puede resultar funesta para las democracias, pues la demagogia desprestigia a la democracia, con la cual se la confunde.

Ese peligro solo puede ser conjurado con una seria educación del pueblo, a fin de que no se deje engañar por los procedimientos demagógicos y sepa reaccionar y guiarse en sus decisiones por el dictamen de su conciencia y el verdadero bien de la patria.

soberania popular

Las Injusticias
Otro peligro que acecha a las democracias, son las injusticias. La justicia consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Se conocen tres clases de justicia:

Justicia conmutativa: Cada persona da a sus semejantes lo que les corresponde; por ejemplo, el comprador paga al almacenero los comestibles que lleva.

Justicia legal: Cada persona da al Estado lo que le corresponde; por ejemplo, paga los impuestos.

Justicia distributiva: El Estado da a cada uno lo que le corresponde; por ejemplo, vigilancia para defender la persona y los bienes, cargos públicos a quienes los hayan conquistado. Hay que agregar la justicia social.

Justicia social: Consiste en que cada uno dé a la sociedad su contributo y reciba de ella una parte proporciona] de ventajas. Cuando se falta a la justicia, se comete injusticia. Existe injusticia cuando el principio democrático de la igualdad ante la ley queda reducido a una fórmula escrita, sin vigencia efectiva.

Sucede cuando desde el poder se fomenta el favoritismo, el acomodo, la protección oficial, etcétera. Los afiliados al partido gobernante obtienen todas las facilidades, franquicias y ventajas, mientras que para los opositores todo son trabas, dificultades y negativas.

Los cargos y los ascensos no se otorgan según los méritos, sino por amistad, recomendación o afinidad política, aun con grave detrimento del nivel cívico, económico y cultural.

Corrupción

Corromper significa echar a perder una cosa.

Otro gran peligro para la democracia es la corrupción, y esta puede existir en las costumbres, en la administración pública y en la vida política.

La corrupción de las costumbres se origina cuando se quita a la educación toda base moral firme, de manera que la juventud no recibe de sus maestros principios fundamentales orientadores de la vida, y cuando se permite el abuso de la libertad.

Con el pretexto de que la democracia debe respetar la libertad de expresión, individuos inescrupulosos imprimen, exhiben y difunden láminas, revistas y libros obscenos, cuya finalidad es corromper a la juventud. Hasta justifican y hacen la apología de las mayores desvergüenzas, verdaderos estigmas de la sociedad.

La producción cinematográfica no marcha por otro camino. Parecería como si gran parte de los cineastas —actores y productores— estuvieran obsesionados por lo anormal, lo pasional. Es suficiente leer la propaganda, para advertir cómo se ataca y denigra a instituciones sagradas como el matrimonio y la familia; y al paso que es burlada la virtud, son glorificadas toda clase de perversiones. Cine y televisión parecerían ser, por momentos, escuelas del delito.

De esa manera se corrompen las costumbres y se pervierte la sociedad toda.

Huelga decir que el comunismo sopla en este fuego corruptor, para desintegrar la sociedad, y poder más fácilmente asestar su golpe.

La corrupción toma la forma de cualquier clase de delito: asaltos, robos, crímenes y estafas; desórdenes provocados por drogas, estupefacientes, bebidas alcohólicas, etc. Por otra parte, las leyes son de una lenidad incomprensible. Así se explica que la ciudadanía contemple alarmada la multiplicación pavorosa de robos, asaltos, atropellos, crímenes, depredaciones, etc., cometidos, muchas veces, hasta por menores de edad y aun por niñas.

Y se pregunta: “¿Cómo es posible que anden sueltos, o recobren enseguida la libertad, terroristas y delincuentes que han cometido a veces diez, veinte, treinta y hasta sesenta actos delictivos: robos, colocación de bombas, asaltos, crímenes, etc.?…”

La falta de principios éticos, hace que ciertos funcionarios malversen los caudales  públicos y lleven el  país a la ruina.

La corrupción administrativa se manifiesta en la coima, el soborno, el prevaricato, los negociados, la falsificación de documentos, los desfalcos, el enriquecimiento ilícito, etc., delitos que no encuentran la condigna sanción, por cuanto la generalización de los mismos o la extensión de la complicidad parafrasean tétricamente aquello de que “todos pusisteis en El vuestras manos”.

El avance de la corrupción desalienta a muchos espíritus nobles y a la gran masa del pueblo, que desconfían de la democracia, por parecerles que se demuestra impotente para remediar tantos males.
Los extremistas de derecha y de izquierda explotan tantos escándalos y miserias, presentándolos como fruto del régimen democrático.

El comunismo marxista fomenta solapadamente, por una parte, tales corrupciones, provoca conflictos y divisiones, y siembra odios, y por otra, se presenta con ínfulas de redentor, capaz de remediar tantos males y transformar la tierra en un paraíso.

La corrupción política existe cuando se usan los procedimientos demagógicos ya enumerados, que halagan las pasiones populares y eclipsan la consideración y práctica de los deberes civiles y sociales.

El Sectarismo
Sectarismo equivale a partidismo exagerado.

Sectarismo es adhesión fanática a una idea o partido.
Al afirmar que la adhesión es fanática, queda dicho que es irracional, ciega, y que rechaza cuanto pueda pertenecer o provenir de otro grupo o partido.

Resulta natural que la persona entusiasmada por una idea o por la agrupación a que pertenece, la defienda con calor y le preste su adhesión decidida. Esto no significa que no pueda aceptar la existencia de algo bueno en ideas opuestas a las suyas, o que la actuación de otros grupos no pueda ser recta y beneficiosa.

En cambio, el sectarismo se caracteriza por su estrechez de miras, reducida perspectiva, restringido horizonte y combatividad virulenta.

El espíritu sectario puede resultar perjudicial a la democracia, porque antepone el interés del grupo y el punto de vista del partido, a los intereses más amplios y generales del pueblo y de la nación.

Por sectarismo, se considera al propio partido como poseedor del monopolio de la verdad política, de la honestidad administrativa y de las fórmulas mágicas para resolver todos los problemas.

Cuando el partido está en la oposición, el sectarismo se manifiesta por una resistencia cerrada, negativa y obstruccionista a todo lo que provenga de los poderes públicos. Cuando el sectarismo existe en el partido gobernante, se manifiesta por la infalibilidad que atribuye a todas sus ideas y actos; por el rechazo de cualquier insinuación o sugestión que pueda provenir del pueblo o de otros partidos, y por la persecución de los adversarios políticos.

PARA SABER MAS…

Falsas democracias
La democracia se deforma y degenera, cuando el concepto de pueblo es confundido y sustituido por el de masa.

No pocas veces la suerte de la sociedad ha dependido no del pueblo, sino de una multitud irresponsable e incontrolable que ha impuesto tumultuosamente sus caprichos o exigencias. También queda deformada, o mejor dicho, suplantada la de mocracia, cuando bajo el nombre de democracia usado como pantalla, se implanta el más despiadado despotismo. Es lo que ocurre con las denominadas Repúblicas Populares Democráticas, y que constituyen la burla más descarada y sangrienta de la democracia.

Las deformaciones más notables de la democracia son dos: la demagogia y la oligarquía.

Demagogia deriva del griego, demagogo: orador que covduce al pueblo, pero actualmente se ha perdido ese recto signifi cado, y por demagogia se entiende: dominación tiránica de la masa.

Hay quienes prefieren el término oclocracia, del griego, ochlos, turba, multitud, y kratein, dominar, que significa lo mismo que demagogia, pero parece ser un vocablo más apropiado. La democracia degenera en oclocracia cuando se adula a la masa y se estimula sus bajos apetitos, prescindiendo de la honestidad y rectitud y del verdadero bien del pueblo y de la Patria.

Táctica de los caudillos es conceder o prometer a la multitud todo aquello que la halague y todo aquello que solicite; fa natizarla para así conducirla a su antojo. Si bien la forma bicamarista, el sufragio universal, los derechos de las mayorías, etc., son elementos de la democracia, con todo pueden ser llevados a graves desviaciones que engendran la tiranía del número, el espíritu de partido, el atropello de las minorías, etc.

La oclocracia se aparta de las normas jurídicas y aplica, con aparato de prescripción legal, el propio capricho, las ambí ciones desbordantes y ahoga las iniciativas individuales del imperio de la fuerza y del terror.

Un ejemplo de los horrores de la demagogia túvose en Francia en la época de la Convención en que imperó el terror.

Proviene del griego, oligri, algunos y arche, mando, y significa: gobierno de unos pocos en su propio provecho. Es el abuso del poder que consiste en usarlo en daño del pueblo y en beneficio de una camarilla, generalmente de magnates y plutócratas.

Con apariencias de sistema constitucional parlamentario, exis te en la oligarquía un régimen personal y absoluto, aunque aliado con los caciques de una comandita.

Fuente Consultada:
Educación Democratica Mario Alexander Nivel Secundario Escuelas Técnicas

 

Factores Que Ponen en Peligro la Democracia Las Amenazas

FACTORES QUE PONE EN RIEGOS LOS SISTEMAS DEMOCRÁTICOS

1°) El concepto de libertad.
2°) La dignidad de la persona humana
3º) La Indiferencia Cívica
4º)Sectarismo
5º)Corrupción
6º)Injusticias

Más que un sistema político, la democracia es una forma de vida. Alcanzar esta forma y mantenerla requiere el esfuerzo constante de todos los hombres que integran una comunidad, gobernantes y gobernados. Múltiples y variadas formas de corrupción ponen en peligro la existencia de una sociedad democrática.

Unas afectan la participación activa y responsable de los ciudadanos en la vida y quehaceres comunitarios. Otras tornan a la democracia ineficaz para resolver los problemas sociales, lo que impulsa a los hombres a rechazarla y a buscar soluciones extremas.

La vida en la democracia se desenvuelve por el imperio  del  derecho. Elimina el despotismo, la arbitrariedad y la tiranía y hace brillar la ley a la cual deberán ajustarse todos, tanto gobernados como gobernantes. El hombre no es “algo”, sino que es “alguien”. La democracia establece el respeto de los derechos y de las libertades. Los abusos no son consecuencia de la democracia, sino resultado del incumplimiento de sus principios.  En la democracia las personas gozan de las libertades individuales, como la de expresión , de prensa, de información , de educación y de trabajar.

LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA: Muchos pueblos aleccionados por una amarga experiencia política, se oponen con mayor energía al monopolio de un poder dictatorial incontrolable e intangible, y exigen un sistema de gobierno que sea más compatible con la dignidad y libertad de los ciudadanos”.

La idea democrática se apodera de los pueblos, y obtiene por todas partes la aprobación y el consentimiento. Pero los ciudadanos quieren “más democracia y mejor democracia“. No ocultan su desengaño por la forma como se falsifica a la democracia, y cómo se la ha realizado hasta el presente en muchas partes.

El supremo ideal de “más democracia y mejor democracia” requiere lucha para defender la verdadera democracia, y para realizarla cada vez mejor.

La primera lucha es individual, de cada uno consigo mismo, en su doble aspecto negativo y positivo.

Negativo; reprimiendo y neutralizando las tendencias al egoísmo, a la apatía, al sectarismo, a la inmoralidad, a la injusticia, a la pereza, a la codicia…

Positivo: adquiriendo las virtudes propias del hombre honesto, fundamento de las virtudes sociales y del buen ciudadano. Sin moral privada no puede haber moral pública.

La segunda lucha es en el plano educativo. La democracia se salvará por el pueblo, y el pueblo sostendrá y mejorará la democracia cuando esté educado para ejercerla. Grave es en este punto la responsabilidad de la escuela, donde no siempre el educador, por desgracia, cumple con la obligación de “educar al soberano”.

La tercera lucha es en la sociedad, afirmando la democracia sobre claros principios morales, y haciendo prevalecer los valores y fuerzas espirituales oponiendo al egoísmo, generosidad; a la apatía, preocupación; al materialismo, espiritualidad; a la avaricia, desprendimiento; a la debilidad, fortaleza; al espíritu de comodidad, el de sacrificio y abnegación; etc.

La lucha debe tender a consolidar las instituciones democráticas; a realizar una verdadera democracia, y no una simulación de democracia a gusto y paladar del demagogo de turno. Cuando la democracia peligra, se debe luchar para sostenerla, purificándola de los errores que la hacen tambalear; y cuando ha desaparecido, es necesario luchar también para reconquistarla, aun con riesgo del bienestar, la tranquilidad y la propia vida.

La subsistencia democrática de una sociedad democrática requiere:

1. que todos los ciudadanos se sientan responsables de la vida y progreso de la comunidad y estén dispuestos a tomar en ella activa y responsable participación;

2. que las libertades humanas, civiles, económicas y políticas, sean respetadas y promovidas;

3. que los gobernantes tengan el poder, la capacidad y la honestidad necesarios para conducir eficiente y justamente a la sociedad en provecho de todos.

En otras palabras, en una sociedad democrática, el gobierno, además de ser expresión de la voluntad popular y de respetar los derechos y la libertad de todos, debe administrar justicia y ser eficaz en el logro del bien común.

Se habla mucho de democracia y poco de gobiernos democráticos.

Una sociedad democrática requiere gobiernos eficientes y con autoridad, capaces no sólo de lograr el orden en la libertad, sino también de impulsar el desarrollo social y de dar rápida y efectiva solución a los problemas concretos que plantea cada momento hi,tórico: desocupación, vivienda, salud, educación, etc.

Cuando un sistema de gobierno no consigue dar respuesta a las necesidades surge el descontento, el orden se quiebra y el gobierno pierde el respeto y la adhesión de los gobernados.

La incapacidad reiterada de ciertos gobiernos democráticos para dar solución a problemas concretos (p. ej., el desarrollo económico e industrial, la equitativa distribución de la riqueza, la eficiencia del sistema educacional, el afianzamiento de las sociedades intermedias) ha llevado a muchos a dudar de la misma democracia como sistema político.

Hacer de la democracia un sistema que compagina libertad con autoridad, que respetando la libertad de hombres y grupos tiene la misma o mayor eficiencia que los regímenes no democráticos, es tarea de todos los miembros de la sociedad, de los que gobiernan y de los que son gobernados.

De los gobernados se requiere que participen activa y responsablemente en todas las actividades sociales y políticas; de los gobernantes, que sean capaces de conducir la sociedad con justicia y eficiencia.

La ausencia de cualquiera de estos elementos desprestigian al sistema democrático o lo tornan imposible.

La participación responsable de los ciudadanos se vicia o se altera por diversos factores.

Entre los principales: señalamos:

1. olvido de los deberes ciudadanos;
2. indiferencia egoísta por la cosa pública;
3. procedimientos demagógicos.

La eficacia, además de otras causas, desaparece cuando el sistema presenta:

4. injusticia;
5. corrupción;
6. sectarismo.

Algunos peligros que acechan a las democracias:
Los peligros que acechan a las democracias son externos e internos.

Los externos provienen de los extremismos, de derecha y de izquierda, que quisieran anular las formas democráticas y suplantarlas por el totalitarismo.

Los peligros internos tienen su origen en la mala interpretación de ciertos principios democráticos. Y esa interpretación equivocada puede llevar a consecuencias fatales para la democracia. Así, por ejemplo, se interpreta mal:

a) El Concepto de Libertad. Son muchos los que creen que la libertad consiste en hacer lo que uno quiere, y no lo que uno debe. El ejercicio de la libertad mal entendida desemboca en el abuso y en el libertinaje, y provoca anarquía, confusión y caos.

Se concede la misma libertad al bien y al mal, a la verdad y al error.
De esa falsa interpretación de la libertad derivan actitudes peligrosísimas para la democracia. Así, por ejemplo, se permite la difusión de doctrinas antidemocráticas y totalitarias, que envenenan las inteligencias y engañan a los incautos con falsas promesas y con la explotación interesada de las deficiencias que se advierten en las democracias.

El marxismo (casi desterrado como doctrina social, política y económica) aprovecha esa libertad que se concede al error y a los que conspiran contra la misma libertad; y, valiéndose de la propaganda mentirosa, presenta a la sociedad comunista como un paraíso terrenal, al mismo tiempo que describe con vividos colores los abusos capitalistas, la corrupción de costumbres, la carestía de la vida o la malversación de los caudales públicos, estimulando la lucha de clases, e incitando a renegar de la democracia, para entregarse al comunismo.

b) La dignidad de la persona humana. El profundo respeto que la democracia tiene para el hombre, lleva a muchos al error de considerar la naturaleza humana perfecta y naturalmente inclinada al bien, cuando una experiencia multisecular demuestra lo contrario.

Además de los peligros enunciados, existen otros; y algunos, como consecuencia de lo que se acaba de exponer, cuyo origen está en el seno mismo de las democracias. Los principales de estos peligros son: el olvido de los deberes ciudadanos, la indiferencia por la cosa pública, los procedimientos demagógicos, las injusticias, la corrupción y el sectarismo.

1-Olvido de los deberes ciudadanos y sus consecuencias

El primer peligro es el olvido de los deberes ciudadanos.

La democracia emancipa al hombre de los regímenes que menoscaban la dignidad humana; pero por emancipación, de ninguna manera debe entenderse liberación de obligaciones y ausencia de responsabilidad.

Además de los deberes propios de la clase o condición de cada uno, existen los deberes hacia los demás y hacia el Estado. El cumplimiento  de los deberes hacia el prójimo establece la armonía en la vida de relación.

Cada uno debe respetar los derechos ajenos, y de esa manera se verá respetado en los suyos.

Cuando sin motivo se vulneran esos derechos, se comete injusticia y se desequilibra la armonía social.
El primer deber hacia el Estado es el de respetar y cumplir las leyes.

Las leyes son disposiciones razonables establecidas para el bienestar general y la buena marcha del Estado. Entre esas leyes están las que obligan al pago de los impuestos y contribuciones.

Si todos descuidaran esas obligaciones, ¿de dónde sacaría el Estado los fondos para la realización de obras de bien público?

El incumplimiento de las leyes repercute en la comunidad.

El cumplimiento de la ley del sufragio es otro importantísimo deber ciudadano.

Esa ley se cumple no solo sufragando, sino sufragando bien, guiándose en la elección por el interés nacional y el bien de la república, y no por sola simpatía o por seguir una costum bre o  tradición familiar, o movido por mezquinos  intereses personales.

Otro deber ciudadano es el de armarse en defensa de la patria. En Argentina hasta el año 1994, el período de instrucción militar obligatoria es la conscripción. Sin motivos graves y reales —motivos que las leyes contemplan, estableciendo las distintas excepciones— no se deben buscar subterfugios para eludir su cumplimiento. De lo contrario, la patria no tendrá organizadas sus fuem armadas para la defensa de su soberanía, de la integridad d su territorio, y de la paz y libertad de sus ciudadanos.

No es posible enumerar todos y cada uno de los deberes. Sol recordar el de la solidaridad y el de servir lealmente a la na ción, sea desde el llano como desde los cargos públicos. No se puede dejar de mencionar tampoco la obligación  de respetar y obedecer a las autoridades legítimamente constituídas; deber, este, que fácilmente se olvida en las democracias.

Por la libertad que reina en ellas, muchos se creen con derechi a insultar y lanzar diatribas, cuando no calumnias, contra lo ciudadanos constituidos en autoridad, y se creen autorizado; a no obedecer sus disposiciones.

La insistencia en hablar de los derechos, parece que hicieron olvidar la existencia de los deberes. Son muchos los que recuerdan diariamente sus derechos, y los reclaman a tiempo y también a  destiempo; pero, lamentablemente, olvidan el cumplimiento de sus deberes.

Con mucho tino, los revolucionarios de Mayo establecieron que se enseñaran a la juventud argentina los deberes del hombre, para que supieran y recordaran que en todo derecho existe correlativamente un deber.

Es en la democracia donde el incumplimiento de los deberes produce mayores males.

En la democracia todos tienen, directa o indirectamente, participación en el gobierno e influencia en la marcha del Estado, de modo que el olvido de los deberes ciudadanos repercute desastrosamente en la nación.

Sucede, además, que la democracia establece un ambiente de amplia libertad. Cuando los ciudadanos olvidan sus deberes, esa libertad puede degenerar en libertinaje.

El olvido de los deberes trae como consecuencia, entre otras, las injusticias, la corrupción y la anarquía social.

Acongojan y entristecen el ánimo las noticias de corrupción administrativa, con la serie de funcionarios que traicionaron la confianza que la nación, había depositado en ellos, con sus desfalcos, fraudes y enriquecimiento ilícito. ¡Cómo se comprueba día a día la imperiosa necesidad de una sólida formación moral, basada en principios inmutables  y eternos, que solo puede proporcionar una educación integral que abarque al educando en todos sus aspectos!.

La mejor manera de dignificar a la democracia es cumpliendo los propios deberes impuestos por la ley moral.

2-La indiferencia egoísta por la cosa pública

Se denomina “cosa pública” el conjunto de asuntos y problemas que interesan al Estado, y a los miembros que lo componen.

Así, por ejemplo, pertenecen a la “cosa pública” la administración del Estado, el prestigio nacional, las relaciones internacionales, la moralidad pública, las relaciones entre obreros y empresarios, el problema de los transportes, el aseo de la ciudad, etc.

Indiferencia por la cosa pública significa apatía, falta de interés, despreocupación por los asuntos de provecho general. Tal indiferencia es egoísta, pues las personas se desentienden de todo aquello que es de interés general, para preocuparse por sus intereses particulares.

Le interesa lo que le afecta a él directamente; pero lo que trasciende el círculo de sus intereses inmediatos, es como si no existiera.

Sin embargo, todos deben colaborar para la solución de los problemas que se plantean, aunque esa preocupación les demande un poco de tiempo o les cause algunas molestias. La indiferencia hace que los problemas se agudicen y que los males se extiendan.

En muchas personas, esa indiferencia no es fruto de mala voluntad o de egoísmo consciente, sino simplemente de no advertir que forman parte integrante y vital de la nación, y que ningún problema que afecte al país puede ser ajeno al interés de los ciudadanos.

Piensan que tales asuntos incumben al Gobierno y a los demás, pero no a ellos.

Es cierto que algunos asuntos son de competencia exclusiva de las autoridades; pero en muchos otros se puede colaborar, aunque solo sea indirectamente.

Se debe tener bien presente esta verdad: todos y cada uno de los ciudadanos forman parte de la comunidad y la integran, no como espectadores de los sucesos, sino como actores y, a veces, protagonistas del bienestar general.

Nótese que las consecuencias de la indiferencia por la cosa pública, repercuten también sobre aquellos que la provocaron, pues los males generales, al fin y a la postre, afectan a las diversas clases sociales y a todos los ciudadanos. Una forma de indiferencia es la abstención electoral y la despreocupación por el sufragio.

El voto es un arma que la democracia pone en manos del ciudadano, para que con ella haga sentir su presencia: su aprobación o desaprobación.

Salvo el caso de fuerza mayor, nadie debe abstenerse de votar. A todos interesa que la nación esté bien gobernada; y es precisamente por el derecho del sufragio lealmente ejercido cómo se pueden elegir buenos mandatarios.

La juventud estudiosa argentina debe encender en su mente la llama del ideal y cultivar anhelos de superación. Proponerse desde ahora ser útil a la comunidad: no ser zángano, sino industriosa abeja, en la gran colmena humana.

Deben reflexionar los jóvenes, y recordar que los héroes y los grandes ciudadanos de la Patria no eran de una substancia diversa de la de ellos, y, no obstante, guiados por un gran ideal, marcaron rumbos luminosos en los derroteros de la Argentina. La terrible crisis moral, política y económica que afecta a la Argentina, debería constituir un poderoso estímulo para las nuevas generaciones.

Cada muchacho y cada niña deberían proponerse, sin vanidad ni jactancia, pero sí con decisión y entusiasmo, trabajar para lograr el resurgimiento nacional y la grandeza de la Patria.

3-Procedimientos Demagógicos:

Reciben el nombre de procedimientos demagógicos las prácticas destinadas a lograr la adhesión de las masas exaltando sus deseos e instintos, sin considerar el valor moral de los medios utilizados y el verdadero bien de la comunidad.

El demagogo, conocedor de las necesidades e instintos de aquellos a quienes se dirige, los usa hábilmente para encumbrar su propia persona o las -ideas que defiende. Actúa como si sólo él fuese capaz de solventar los males que afectan a la sociedad. Exalta las pasiones, fomenta los resentimientos y no repara en provocar odios. Habla siempre de derechos, nunca de obligaciones.

No sólo los dictadores usan prácticas demagógicas. También gobernantes que se dicen democráticos las usan para exaltar a un hombre, para mantener o aumentar su caudal electoral. Para ello aumentan sin necesidad los empleos públicos, distribuyen favores y subsidios; emprenden obras innecesarias y descuidan las necesarias, toleran la inmoralidad, crean impuestos injustos y no se atreven a cobrar los justos; manejan la política de salaries con fines electoralistas, etc.

Tales gobernantes, por temor a perder votos, jamás se atreven a tomar medidas de fondo que exigirían el sacrificio de todos. Y así los problemas se agravan día a día.

Es frecuente que en las campañas electorales distintas fuerzas políticas recurran a procedimientos de este tipo, ofreciendo soluciones que difícilmente se puedan llevar a la práctica, o que de hacerlo padecería toda la comunidad.

Las promesas de los demagogos, el continuo falseamiento de la verdad y la ausencia de responsabilidad conducen a la masificación del pueblo. Así se destruye la responsable participación ciudadana y con ella la democracia.

La demagogia es una degeneración de la democracia. En la democracia el gobernanate respeta la voluntad del pueblo; en la demagogia, se somete a los dictados de la plebe.

4-Injusticias

La justicia consiste en dar a cada unú lo que le corresponde. La justicia requiere que a cada uno se le concedan sus derechos y se le exijan sus obligaciones. Hay injusticia cuando un derecho no es respetado, una obligación no es cumplida, una falta queda sin sanción o un crimen sin castigo.

Estamos en presencia de injusticia cuando a individuos o grupos no se les concede lo que legítimamente les corresponde, o se les concede más de lo que le corresponde. También estamos en presencia de injusticia cuando a individuos y grupos no se les exige que cumplan sus obligaciones y deberes.
Es esencial para todo recto orden social crear un régimen de justicia para todos y garantizarlo, en el cual las obligaciones y beneficios sociales sean equitativamente distribuidos.

Donde no se logra la justicia no existe el bien común, ni la paz social. “La paz es resultado de la justicia”.

Es responsabilidad del gobierno lograr y realizar la justicia para todos los individuos y sectores: tutelar los derechos de todos y de todos exigir sus obligaciones. Pero para que exista justicia para todos, debe prestar especial protección a los grupos social, económica o culturalmente más débiles.

La razón de esto es simple: están menos capacitados que otros grupos para defender por sí mismos sus propios derechos.

5-Corrupción:

Corrupción es la acción y efecto de corromper, echar a perder, podrir. Se puede corromper un gobierno, un sistema político, o una sociedad.
La corrupción política se manifiesta a través de prácticas y hechos concretos. Entre ellos podemos mencionar:

— inmoralidad administrativa,
— soborno de los funcionarios públicos,
— malversación de los fondos públicos,
— cargos otorgados por favoritismo y no por capacidad,
— parcialidad en la administración de justicia,
— tolerancia consciente de delitos,

— favoritismo en la adjudicación de licitaciones, conce-. siones y permisos, etc.

La corrupción indica siempre decadencia moral, relajamiento de las costumbres, pérdida de un sistema de valores.

En toda sociedad y en todo sistema de gobierno se dan hombres que no cumplen sus obligaciones, que por debilidad o maldad sucumben al mal; se dan también hombres delincuentes y corrompidos. La sociedad supone que los hombres pueden usar mal su libertad. Es función de la autoridad prevenir, corregir y castigar su mal uso, para que no dañe a todos.

Pero cuando el mal en una sociedad o un gobierno es consciente y sistemáticamente tolerado o fomentado, tal sociedad está al borde del caos.

Existen grupos de ideologías extremistas que no temen fomentar la corrupción y la inmoralidad privada y pública, social y política.

Saben perfectamente que así socavan los fundamentos de una sociedad democrática.

6-Sectarismo:

Llámase sectario al seguidor fanático e intransigente de una opinión o partido. Sectarismo es la actitud propia del sectario.
Cuando un partido, un grupo social, económico o ideológico, rechaza cuanto pueda provenir de otro grupo o partido, y se considera a sí mismo como el poseedor exclusivo de la verdad, o el único dotado de capacidad, estamos en presencia del sectarismo.

El hombre sectario ve como única verdad la suya, como única solución la propia, parcializa los problemas, no tiene en cuenta las ideas e intereses de los demás.

El sectario suele además tomar una actitud agresiva y virulenta.

Cuando un grupo sectario está en el gobierno se cierra sobre sí mismo, escoge los colaboradores dentro de su propio sector, considera que sus ideas son infalibles y no admite ideas, ni sugerencias de los otros grupos.

La democracia es convivencia armónica entre hombres que respetan mutuamente las ideas y opiniones de los demás. El sectarismo destruye la posibilidad de una tal convivencia.

LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA

La democracia, lo repetimos, más que una forma política es una forma de vida y un sistema de valores. Es una búsqueda de un orden social acorde con la dignidad, la libertad y la solidaridad humana.

Una sociedad democrática no se establece, ni mantiene, sin el esfuerzo constante y creciente de sus miembros.

“Más y mejor democracia”, decía Pío XII, es el clamor de los pueblos modernos. Los hombres de hoy ansian un orden social y un sistema político que cada día sea más justo, más eficiente, más solidario, más humano.

La democracia cree en la capacidad del hombre para perfeccionar constantemente su persona. Los hombres no podemos ser distintos, pero podemos ser mejores cada día. Nuestra naturaleza humana no cambia; nuestras personas pueden y deben perfeccionarse.

La democracia cree también en la capacidad de los hombres para perfeccionar la sociedad. Nunca llegaremos a una sociedad utópica o paradisíaca. Pero sí podemos aspirar a una sociedad en que haya más solidaridad, más respeto a la persona humana, mejor satisfacción de las necesidades económicas y sociales de todos.

La democracia no se afianza ni perfecciona sin el afán constante de los hombres para superarse a sí mismos.

La gran lucha que en una democracia deben sostener todos los ciudadanos, los gobernantes y los gobernados, es la lucha contra su propio egoísmo.
De aquí la importancia de una educación para el uso responsable de la libertad.

Fuente Consultada:
Educación Democratica Mario Alexander Nivel Secundario Escuelas Técnicas
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

El Estado Democrático y el Bien Común Resumen Función

El Estado Democrático y El Bienestar General de la Población

No basta que la sociedad respete la libertad de los hombres. Además de libertad, el hombre necesita pan, vivienda, asistencia médica y sanitaria, seguridad, descanso y recreación. Necesita también educación, formación técnica y profesional, desarrollo espiritual y cultural.

A los derechos se los respeta; a las necesidades se las satisface.

La sociedad debe respetar las libertades; debe también satisfacer las necesidades. El marxismo ofrece la satisfacción de las necesidades; pero anula las libertades. La democracia respeta las libertades y procura satisfacer las necesidades con mayor eficacia. Es esta la verdadera prueba que debe superar la democracia: crear un orden de prosperidad económica y de justicia social.

Superioridad de la democracia para resolver los problemas económico-sociales:

Función del Estado Democrático es procurar el bien común o bienestar general: la prosperidad, tanto de la sociedad como del individuo. El bien común debe abarcar al hombre completo: espíritu y materia, y satisfacerlo en todos sus aspectos. Una de las facetas de la vida del hombre —y, por lo tanto, una parte del bien común— es la que se refiere al aspecto económico.

La faz económica de la vida del hombre abarca: alimento, trabajo, vivienda, sueldo, mantenimiento de la familia y honesta distracción; medios de vida para el tiempo de enfermedad, desocupación, invalidez, vejez o infortunio; participación en la dirección de la empresa, en las ganancias, etc. De las exigencias propias de estos distintos rubros surge un problema: el problema económico.

Como ese problema afecta a los trabajadores y patronos, a los pobres y ricos, a las familias y al Estado —que es como decir que tiene influencia en la misma sociedad—, se denomina problema económico – social.

Problemas económico – sociales son los problemas que afectan, desde el punto de vista económico, a los individuos, a las familias y a la sociedad, y a las relaciones que existen entre las diversas clases sociales.

Todo problema reclama una solución. Como los problemas económico-sociales son difíciles, y todavía no resueltos satisfactoriamente, vienen siendo denominados la cuestión social. La cuestión social es compleja. Aunque corresponde al factor económico una parte preponderante, influyen en ella diversos factores: morales, religiosos, económicos y políticos. Si bien puede decirse que la cuestión social es casi tan antigua como la humanidad, solo en los últimos tiempos ha adquirido enorme importancia, hasta llegar a agudizarse en la actualidad.

FUNCIÓN DE LA DEMOCRACIA FRENTE A LAS DESIGUALDADES ECONÓMICAS

La superioridad de la democracia para resolver los problemas económico – sociales se funda en las siguientes razones:

1°) La democracia reconoce como principio básico la igualdad jurídica: todos son iguales ante la ley. Por consiguiente, no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento, títulos de nobleza, ni grupos o clases privilegiadas. En este pie de igualdad jurídica, resulta más fácil resolver con justicia los problemas que plantea la denominada cuestión social.

2°) El ambiente de libertad en que se desenvuelve la vida, permite conocer más fácilmente las dificultades que afectan a las clases sociales, y facilita a estas exponer y solicitar la solución de sus problemas.

Permite, asimismo, la organización libre, para defender los propios derechos y para resistir las medidas abusivas, aun con prudentes medidas de fuerza. Todos los regímenes democráticos —cosa que no sucede en los Estados totalitarios— reconocen el derecho de huelga como recurso lícito y extremo que tienen los trabajadores para la defensa de sus derechos, cuando las conversaciones y el arbitraje no surtieron efecto.

3°) La democracia otorga a todos, iguales posibilidades para llegar al poder. Personas de cualquier clase social pueden ocupar cargos públicos, y arbitrar los medios para solucionar los problemas que han sentido en carne propia. En la democracia, todos los hombres conocen mejor los problemas económico – sociales, por estar más en contacto con ellos, y por la mayor uniformidad que reina en la vida social.

4°) Los hombres de gobierno se hallan más interesados y comprometidos a atender esta clase de problemas, por haber sido elegidos en razón de una plataforma electoral que prometía la solución de los mismos, o a fin de contar con el apoyo de sus conciudadanos para mantenerse en el poder, pues la democracia se apoya en la voluntad popular.

Por lo tanto, existe interés en atender los reclamos del pueblo; también la opinión pública puede presionar por medio del sufragio. Estas consideraciones son suficientes para mostrar la superioridad de la democracia en la solución de los problemas económico – sociales.

El bien común: El objeto de la sociedad política es lograr el bien común. El bien común ha sido definido como “el conjunto de condiciones sociales que permiten y favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de sus personas”.

Función del Estado frente a la desigualdad económica:

La función del Estado no es hacer de la nación una poderosa potencia económica, política o militar: su función es lograr el bien común.

El bien común no está logrado cuando existen minorías excesivamente ricas, con superabundancia de bienes y comodidades, y grandes masas de indigentes, sin bienes de fortuna, y carentes hasta de lo más necesario.

De poco o nada vale la libertad política, cuando no está acompañada por la libertad económica.

El ciudadano económicamente pobre, no siempre estará en condiciones de actuar libremente: deberá aceptar, muchas veces, imposiciones de quien esté en situación más holgada, y, por lo tanto, en estado de mayor independencia. “Cuando se necesita comer, nadie es libre de trabajar o no trabajar”.

El Estado no puede permanecer impasible, ante esa irritante desigualdad económica. El Estado debe intervenir para establecer la justicia social.

Respecto a la función del Estado frente a la desigualdad económica, existen varias posiciones. Dos son posiciones extremas, y una tercera, una posición intermedia.

1°)Ninguna intervención del Estado
Es la posición de aquellos que sostienen la absoluta libertad económica: libertad de comercio y de cambio; libertad do trabajo para hombres, mujeres y niños, y para toda tarea, tiempo y lugar; libertad de condiciones al estipular el contrato para el patrono, con la única condición de que el obrero consienta; libertad de propiedad ilimitada.

Esta teoría llevó al capitalismo y a la explotación de la clase obrera. La función del Estado se reducía a asegurar la libertad de contratar.

Fue la posición sostenida en el siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX, por la democracia liberal, y que ya nadie sigue, en razón de su injusticia social.

2°) Intervención absoluta del Estado
Es la posición de aquellos que sostienen que el Estado debe intervenir, no en virtud de su misión de velar por el bienestar y la paz de la comunidad que preside y gobierna, sino por ser el Estado la fuente de todo derecho y el origen de toda legalidad; y, por lo mismo, goza de poderes ilimitados para regular las relaciones entre cualquiera de sus súbditos, sometiéndolos a su omnímoda e inapelable decisión. Esta es la teoría comunista, en que el Estado es todo… y los individuos, inconscientes y anónimos engranajes del organismo estatal.

3°) Teoría de la intervención sistemática del Estado, ,   pero limitada, y de la intervención supletoria
Entre las dos posiciones extremas —ninguna intervención del Estado, y su absoluta intervención— se encuentra la posición intermedia de aquellos que postulan la intervención moderada del Estado: unos, en forma sistemática, y otros, en forma supletoria.

La diferencia entre la intervención sistemática y la supletoria reside en lo siguiente: los de la intervención sistemática sostienen que el Estado debe intervenir siempre, aunque en forma limitada, por la influencia que el contrato de trabajo ejerce sobre el bienestar general; y los de la otra teoría sostienen que el Estado debe intervenir con acción supletoria, únicamente cuando sea necesario para proteger los derechos del débil.

Esta última posición pertenece a una sana y recta concepción democrática. Parte del principio de que el Estado no debe hacer él, sino dejar hacer y ayudar a hacer: no se puede quitar a los individuos y atribuir a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria.

Se basa en una serie de postulados democráticos:
a) La intervención del Estado no es deseable, es tolerable y no ha de ser sistemática, pues fácilmente degenera en abuso.

b)  Hay casos de excepción y pasajeros, en que el Estado puede y debe intervenir para resolver situaciones inconciliables.

c)  La intervención pública debe ser siempre limitada y restringida a lo necesario.

Las Funciones del Estado

Existen dos posiciones erróneas acerca del papel que corresponde al estado en la actividad económica: la liberal y la totalitaria.

El liberalismo sostiene que el estado no debe intervenir en economía porque su intervención es incompatible con la libertad. Según el liberalismo la ley de la oferta y la demanda y el principio de libre contratación deben regir la actividad económica. Consecuentemente defiende la absoluta libertad de la empresa y considera al trabajo como una mercancía. El estado sólo debe intervenir para guardar el orden y garantizar el cumplimiento de los contratos.

La concepción política y económica liberal está superada. Existen actualmente tendencias neo-liberales caracterizadas por su tendencia a disminuir indebidamente la intervención estatal.

La totalitaria defiende la intervención desmedida del estado en la actividad económica, por lo que es llamada también intervencionista. Esta concepción tiende a anular la iniciativa privada y a disminuir el derecho de propiedad privada. Convierte al estado en el gran industrial y el gran comerciante.

Su expresión extrema es el colectivismo comunista donde se niega la libertad económica, todas las empresas son estatales y no se permite la propiedad privada de los bienes de producción.

La experiencia histórica demuestra que donde se niega la libertad económica y el derecho a la propiedad privada surgen las tiranías políticas y que los gobiernos totalitarios siempre anulan la libertad económica. Se da así, en manos del grupo gobernante un poder absoluto e incontrolable.

La concepción personalista cristiana sostiene el equilibrio entre la iniciativa privada y la intervención estatal.

Por naturaleza propia la actividad económica pertenece a la libre iniciativa de los individuos y de los grupos. Pero el estado debe cuidar que el proceso económico nacional se desarrolle armónica y eficientemente, que se produzcan los bienes necesarios para la comunidad y que sean distribuidos eficientemente.

La intervención estatal, que cada día es más amplia y profunda por la complejidad de las sociedades modernas, no tiene por objeto disminuir la actividad privada, sino fomentarla, ayudarla, ordenarla, complementarla y hacerla servir al bien comunitario.

Corresponde a las autoridades políticas, entre otras funciones:

1. planificar la economía total del país;

2. procurar que existan fuentes de trabajo para todos los ciudadanos;

3. prevenir las crisis económicas;

4. cuidar de que los distintos sectores de la economía se desarrollen armónicamente: la producción agrícola-ganadera-minera, la industria y los servicios.

5. impulsar el desarrollo de las zonas más atrasadas del país.

Es también fundamental función del estado cuidar que los bienes producidos lleguen equitativamente a todos los miembros de la comunidad, para lo cual debe tener una justa política laboral y salarial y un eficiente sistema de impuestos.

La justicia pide que entre los miembros de una misma comunidad política no existan grandes diferencias económicas. Las diferencias económicas llevan aparejadas diferencias sociales y culturales.

A este propósito se expresó el Concilio Vaticano II: “a fin de satisfacer las exigencias de la justicia y de la equidad se debe procurar enérgicamente que sean suprimidas lo más rápidamente posible las enormes y crecientes desigualdades económicas actuales, que van acompañadas de discriminación individual y social”.

En casi todos los países democráticos las estructuras económicas no responden aún a las exigencias de la justicia y solidaridad humana. Reformarlas implica vencer graves inconvenientes y solventar problemas sumamente difíciles. No se hace sin el esfuerzo y sacrificio de todos los sectores y sin una adecuada conducción política.

También en casi todos ellos se intentan profundas reformas para lograr un ordenamiento económico más eficiente y más justo. El mismo Concilio Vaticano afirma que se equivocan “los que se oponen a las reformas necesarias bajo el pretexto de falsa libertad”, como también los partidarios de una economía colectiva que niega los derechos fundamentales del hombre.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Función de las Fuerzas Armadas en Democracia Resumen

RESUMEN: LAS FUERZAS ARMADAS EN UN ESTADO DEMOCRÁTICO

Democracia como expresión de paz
La paz ha sido definida como la tranquilidad en el orden. La democracia es expresión de paz, porque busca el orden
reconociendo y respetando todos los derechos y libertades.

No puede existir orden y, por consiguiente, no puede existir paz, cuando se atrepellan los derechos y se cometen injusticias. Por ello surgen conflictos y luchas: huelgas, sabotajes, agresiones armadas.

Unas clases sociales se enfrentan con otras; grupos antagónicos chocan, y la defensa de los propios derechos o la lucha por la libertad o por justas reivindicaciones, pueden adquirir formas violentas y llegar hasta la guerra civil. Cuándo la democracia respeta y hace respetar los derechos, y cuando triunfa la justicia, se consolida la paz.

La democracia es expresión de paz, porque representa el sentir del pueblo; y el pueblo no quiere la guerra, pues ama la paz.

Las guerras se desencadenan, muchas veces, por intereses ocultos y decisión de los dirigentes, sin intervención del pueblo y por ambiciones imperialistas. Por regla general, todos los totalitarios alientan inquietudes imperialistas.

La verdadera democracia no tiene ni fomenta aspiraciones imperialistas. Esa actitud es por sí sola una garantía de paz. La democracia favorece la paz internacional, pues la guerra, que a los ojos de unos pocos se presentaría como un bien, aparece a los ojos del pueblo como un flagelo horroroso, con su secuela de destrucción, hambre y miseria.

Si la decisión dependiera del pueblo, no se llegaría a la guerra sino en casos absolutamente extremos; y quizá nunca, si todos los pueblos fueran democráticos.

El sentido civil de la democracia
La democracia encierra en su seno un sentido civil, porque es una manera de vivir y una forma de gobernar que pone como centro al hombre.

Lo considera el eje alrededor del cual gira toda la vida política; lo respeta en sus derechos y libertades, y en su finalidad trascendente. Ese es el sentido civil de la democracia. No lo considera, como hacen los regímenes colectivistas, un elemento de producción; ni, como el fascismo y el nazismo, un soldado, elemento de expansión y conquista. Para la democracia, el hombre es esencialmente lo que es: un ser humano. Las demás cualidades: ciudadano, obrero, militar, economista, político, etc., son accesorios que no destruyen ni disminuyen su carácter esencial de persona humana, cuya dignidad debe ser respetada y defendida.

La democracia tiene un sentido civil, porque es un estilo de vida impregnado de civilidad.

Mientras los regímenes totalitarios imprimen un carácter esencialmente militar a la vida ordinaria de la nación, la democracia desecha cuanto pueda tener visos de militarismo, e imprime a la vida un ritmo netamente civil. Ayuda a ello el ambiente de libertad en que se desarrolla la vida.

En los regímenes totalitarios, todo está controlado, fiscalizado y organizado militarmente.. Basta recordar a Rusia y a sus satélites, y a las milicias populares de Cuba: todo el pueblo está puesto en armas. La democracia rechaza semejante concepción de la vida.

Desfiles de Fuerzas Armadas

Las fuerzas armadas
El sentido civil de la democracia no significa negación u oposición a las fuerzas armadas.

Las fuerzas armadas son el conjunto de ciudadanos enrolados en los cuadros del ejército, la marina y la aeronáutica. La existencia de las fuerzas armadas es una exigencia de las democracias.

Ya se ha dicho que la democracia actúa, no por la presión de la fuerza, sino por el imperio del derecho. Pero el derecho debe tener a sus órdenes la fuerza, para hacerse respetar e imperar en la nación.

También se ha dicho que un poder sin autoridad es arbitrario; pero una autoridad sin poder es ineficaz. La democracia reclama la existencia de las fuerzas armadas, para tutelar y defender el derecho.

Su función en las democracias
Las fuerzas armadas son en las democracias las celosas defensoras del derecho y de los más altos intereses de la nación. Es decir, deben estar siempre prontas para defender su honor, la integridad de su territorio, la libertad de sus hijos, la Constitución y las leyes de la nación.

Las fuerzas armadas garantizan la paz interior, y el normal desenvolvimiento de las instituciones democráticas. Cumplen, además, una valiosa misión educadora. Año tras año llegan a sus filas, para recibir instrucción militar, millares de jóvenes, muchos de los cuales no han frecuentado la escuela primaria, y otros no han completado su formación cultural.

Las fuerzas armadas proporcionan a todos instrucción y educación, brindándoles mayores posibilidades para desempeñarse con éxito en la vida.

El poder de reserva: Cuando en la democracia se habla de los tres poderes de gobierno: legislativo, ejecutivo y judicial, se sobrentiende siempre uno previo y esencial: el poder del electorado que constituye el Gobierno.
El pensamiento político imaginó, junto a estos poderes clásicos, otro poder: el poder de reserva.

El poder de reserva, en definitiva, respaldaba a los otros, y es el que, en las grandes crisis, surgía para salvar el sistema. El poder de reserva es, en una monarquía constitucional, el poder del Rey.

Ante una invasión, ante una revolución, ante la disolución nacional, el poder del Rey puede todavía surgir, en Gran Bretaña, en Bélgica o en Holanda, como el elemento unificador y ordenador de la comunidad. En la América latina republicana no puede ser el Rey, sino la fuerza que es el apoyo de todo poder.

Las fuerzas armadas tienen en las democracias la función de poder de reserva.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui

La Crisis del Socialismo Caida de la URSS Caida Muro de Berlin

La Crisis del Socialismo Soviético
Caída de la URSS

EL BLOQUE SOCIALISTA. CRISIS Y CAÍDA: El bloque socialista europeo y la U.R.S.S. se encontraron al principio de los ´70, en una etapa aparentemente favorable para su economía. La “crisis del petróleo” – con un elevado aumento del mismo- había dejado a la U.R.S.S. en inmejorables condiciones, ya que ésta última, era uno de los productores de petróleo, más importantes a nivel mundial.

La reformas necesarias que necesitaba el sistema comunista, fueron postergadas debido al ingente ingreso de divisas que se producía gracias a la exportaciones petroleras. Al mismo tiempo, la enorme cantidad de dólares de los países productores de petróleo del “mundo árabe” – los denominados petrodólares- comenzaron a estar al alcance de aquellos países que lo requirieran. Y la U.R.S.S. no fue la excepción.

A través de los organismos internacionales de crédito, el bloque soviético ingresó a su economía cada vez más capitales y tecnología desde Occidente, quedando, en consecuencia, fuertemente endeudado.

crisis del socialismo

Bajo la conducción de Leónidas Brezhnev, la U.R.S.S., aprovechó la crisis coyuntural que afectaba el sistema capitalista occidental e incorporó a la órbita soviética a países como Vietnam, Laos, Mozambique, Angola, Etiopía, Camboya, Yemen del Sur, Nicaragua y Afganistán.

Esta situación favorable políticamente, llevó a Brezhnev a querer superar el equipamiento armamentístico de los EE.UU., pero este esfuerzo, llevó a tomar, en lo económico, medidas que la U.R.S.S. no estaba en condiciones de realizar.

Los cambios ocurridos en la década de los ´80, encontraron a la U.R.S.S. sumida en una carrera armamentística que su economía y su equipamiento tecnológico, más temprano que tarde, no podrían soportar.

En el cercano oriente, un aliado de la U.R.S.S. como era Egipto, a través de su presidente Nasser, había dejado su protección a partir del gobierno de Sadat. Este último, había buscado solucionar sus problemas políticos y económicos con un acercamiento a los EE.UU. y hasta firmó acuerdos con Israel.

En este período, el socialismo llegó al poder en varios países europeos (Mario Soares en Portugal en 1976, Felipe González en España en 1982 y Francois Mitterrand, en Francia en 1981) pero no por esto, el comunismo lograba imponerse. Por el contrario, el comunismo europeo comenzó a dividirse e incluso algunos partidos anunciaron la intención de maniobrar independientemente de Moscú.

Con un producto bruto interno equivalente a un tercio del de los EE.UU., la U.R.S.S., debía competir por la hegemonía como superpotencia. Su influjo militar se había extendido notablemente (invasión a Afganistán, topas en Europa Oriental, en la frontera con China, etc.), además, debía competir por el predominio nuclear y en la carrera misilística y espacial, sin contar con la ayuda económica y militar que debía brindar a sus aliados que habían aumentado notablemente.

Pero lo peor, era que, no solo no alcanzaba a competir con EE.UU., sino que tampoco cumplía con una política social distribucionista equitativa que supuestamente debía cumplir un régimen comunista.

Las desigualdades entre el trabajador común y el “gran dirigente” se profundizaban cada vez más. La burocratización era un problema acuciante para el régimen y la economía comenzó a ocupar un lugar central en la U.R.S.S. La misma prensa soviética, aceptaba que, el ausentismo provocaba importantes perdidas de horas de trabajo. Las cifras indicaban, que prácticamente la mitad de la población activa no trabajaba durante un año.

La estructura industrial soviética se había transformado también en un inconveniente, ya que para su funcionamiento exigía cuatro veces más energía, materias primas y acero que la de de los países capitalistas.

En el plano político-militar, la llegada al poder en EEUU de Ronal Reagan, con la duplicación del presupuesto militar norteamericano y el programa implementado denominado “guerra de las galaxias”, había obligado a la URSS a duplicar también el esfuerzo en cuanto a la carrera militar.

La economía soviética, para los años 80, presentaba un claro signo de reprimarización de la economía, es decir, la exportación de materias prima superaba las ventas de productos manufacturados.

En 1982, tras la muerte de Brezhnev, sus sucesores, Yuri Andropov y Konstantin Chernenko, nada pudieron hacer para mejorar la situación social y económica.

A partir de 1985, con la asunción de Mijail Gorbachov, como Secretario General del Partido Comunista y presidente del Soviet Supremo, se comenzó a cambiar de rumbo. Gorbachov lanzó dos reformas que dieron que hablar: la perestroika y la gladnot.

La perestroika significaba un cambio en la “modernización” de la economía y la sociedad soviética, y la gladnot se comprometía a una mejora en la transparencia informática.

A pesar de los cambios producidos en el principal Comité Ejecutivo del Partido Comunista (Politburó), Gorbachov se proponía una modificación mayor: sacar a la URSS de lo que él denominaba la “era del estancamiento”. Gorbachov y su equipo diagnosticaban, que el “estancamiento” era producto del aislamiento y apuntaban a establecer un régimen de libertades que facilitara el contacto de los ciudadanos de la URSS con otras culturas y países del mundo.

Este no era un desafío menor, ya que no era fácil modificar, en profundidad, el régimen de vida de los soviéticos.

Una gran parte del pueblo se sentía cómodo con un sistema que le proporcionaba una subsistencia garantizada y una seguridad social, si bien de niveles modestos pero ciertos, una sociedad igualitaria social y económicamente, exceptuando los privilegios de la alta regencia del partido comunista.

Si bien Gorbachov, calificaba como “era del estancamiento” a la gestión de Brezhnev, una parte del pueblo soviético, la recordaba como un periodo de bonanza. Debido a esto último, la “perestroika” no fue aceptada automáticamente y sin resistencia.

De todas formas, la renuncia al uso de la fuerza por parte de la URSS para reprimir ciertas resistencias y oposiciones hizo que se debilitara su dominación. En 1989, entre Agosto y Septiembre, en Checoslovaquia y Hungría, miles de jóvenes y profesionales comenzaron a emigrar hacia Alemania Occidental ante la pasividad de sus respectivos gobiernos. Al poco tiempo se le sumaron al éxodo los alemanes del este, que utilizaron esa vía para escapar del régimen comunista.

Hacia los años 80, en los países centrales de Occidente, había comenzado la denominada “revolución científico-tecnológica” y el mundo se intercomunicaba cada vez más y cada vez más rápido. Si la URSS y los países del bloque comunista querían competir con Occidente, debían abandonar la centralización de las decisiones de los dirigentes, generalmente radicados en Moscú. Para esto, debían otorgar poder de decisión a los dirigentes regionales.

Esta postura, obviamente debilitaba al partido comunista y a sus dirigentes, acostumbrados a monopolizar el poder político desde un centro de decisiones, a la vigilancia y a la coacción. Este intento de salvataje del sistema desde el nivel económico, produciría luego una debacle política que finalmente hizo colapsar a la URSS.

En 1989, la caída del Muro de Berlín, como hecho simbólico del final de una época, fue el comienzo de las fases finales del sistema comunista en la URSS o lo que se llamó “el final de la era de los socialismos reales”, que siguió por el desconocimiento del Partido Comunista como único partido representante de la clase trabajadora, y el reemplazo de la URSS por una comunidad de Estados Independientes a partir de 1992.

Mijaíl Gorbachov nació en Stávropol, en el sudoeste de Rusia. Participó activamente en política desde muy joven y pasó a ser líder de la URSS en 1985. Transformó radicalmente las relaciones de la URSS con Occidente y se le atribuye el mérito de frenar la carrera armamentista y de concluir la Guerra Fría.

Trató de solucionar los problemas políticos y económicos soviéticos con un programa de reformas internas y, tras el desmembramiento de la URSS en 1991, protagonizó varios intentos fallidos de regresar a la arena política en Rusia. Recibió el premio Nobel de la Paz en  1990.

En 1989, con la esperanza de que el pueblo soviético aceptase un nuevo «comunismo de rostro humano», Gorbachov permitió elecciones libres a algunos puestos en el Congreso de los Diputados del Pueblo (el parlamento soviético).

Sin embargo, pronto tuvo que enfrentarse a las demandas de ampliación de estas concesiones planteadas por un nuevo diputado electo, Boris Yeltsin.

LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN:

La chispa que encendió la cadena de acontecimientos fue la decisión húngara de permitir a los alemanes del Este el paso hacia Alemania Occidental. Cuando intentaron hacerlo hacia Praga (Checoslovaquia), las autoridades de Alemania Oriental cometieron un error fatal: aceptaron que pudieran pasar hacia Occidente pero decidieron hacerlo de una forma que les provocara un humillación, los obligaron a atravesar Alemania Oriental en tren para exponerlos al supuesto desprecio de manifestaciones organizadas por el gobierno. Pero lo que sucedió es que, en lugar de condenar a los refugiados, las manifestaciones se volvieron contra el régimen.

Lo mismo sucedió en Bulgaria y Rumania. Una vez que cientos de miles de personas hubieron salido a la calle en Leipzig, Dresdén y Berlín la caída del muro fue inevitable y lo único que pudieron hacer las autoridades fue limitar el daño.

La posible represión de los levantamientos por parte de la Unión Soviética era la única contención que evitaba la cadena de acontecimientos en el Este. Una vez que el dique se desmoronó, las aguas contenidas cubrieron los restos de un régimen que se venía abajo.

Miles de ciudadanos optaron por abandonar el país por las fronteras, recientemente abiertas de Hungría y Austria, mientras otros miles continuaban la resistencia a través de huelgas y manifestaciones que culminaron en noviembre con una enorme concentración de 2 millones de personas que se fueron acercando al muro de Berlín y comenzaron a derribarlo.

El 9 de noviembre el gobierno permitió la libre circulación entre las dos Alemanias.

La caída del Muro de Berlín, inaugurado en agosto de 1961 con el fin de evitar el éxodo de la población de Berlín oriental hacia occidente, era todo un símbolo del derrumbe del bloque comunista.  (Ver el Marxismo en Rusia) Prof. Pablo Salvador Fontana

LA DECLINACIÓN DEL COMUNISMO EN EUROPA ORIENTAL: 1980-1993

Alemania Oriental, 1989 (agosto-septiembre). Fuga masiva de refugiados a Alemania occidental a través de Hungría y Checoslovaquia; (octubre-noviembre), manifestaciones masivas a lo largo del país; (9 de noviembre) se abre la primera brecha en el Muro de Berlín, formalmente abierto entre diciembre y enero de 1990, lo que llevó a la reunificación de Alemania.

Polonia, 1980. Formación del sindicato independiente Solidaridad; 1981 -1989, se impone la Ley Marcial; 1989 (septiembre), el gobierno dirigido por Solidaridad asume el poder; 1990 (enero), el Partido Comunista polaco se disuelve, pero sus candidatos ganan las elecciones parlamentarias de 1993.

Checoslovaquia, 1989 (noviembre). Manifestaciones masivas se extienden desde Praga, lo que lleva al colapso del régimen comunista. Y posteriormente, en 1992, cambió su nombre por el de República de los Checos y los Eslovacos. En 1993, sube al poder Vaclav Havel.

Hungría, 1989 (octubre). Fin del régimen comunista. El Partido Comunista húngaro se conviene en Partido Socialista. En 1990, es elegido presidente Aer pad Góncz, y, en 1991, el Partido Socialista gana las primeras elecciones parlamentarias.

Yugoslavia. 1988. Manifestaciones masivas contra las malas condiciones de vida y la corrupción; 1989, Eslovenia y Croacia legalizan los partidos de oposición; 1990 (abril), Eslovenia y Croacia eligen autoridades no comunistas. De 1991 a 1993, violenta guerra civil producto de los enfrentamientos etno-politiicos de las repúblicas yugoslavas. El 25 de junio de 1993 asume el poder el socialista Zoran Lilic en la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro).

Rumania, 1989 (diciembre). Las manifestaciones masivas conducen a levantamientos armados en Bucarest y Timisoara; la dictadura del presidente Nicolae Ceaucescu es derribada y éste es ejecutado. En 1990, Ion Ceauescu es elegido presidente.

Bulgaria, 1989 (noviembre). El dictador Todor Zhivkov es sacado del poder por opositores del Partido; 1991 (junio), entra oficialmente en vigor la Constitución democrática de Bulgaria.

Ucrania, 1989 (julio). Los mineros del carbón se unen en una huelga sindical general y piden mejores condiciones de vida y el fin del monopolio del Partido; (septiembre). Primer Congreso Nacional del Rukh (Partido Nacionalista Ucraniano); 1991 (octubre), el Parlamento de Ucrania acuerda crear un ejército nacional propio; (noviembre), Filip Dimitrov es confirmado como primer ministro.

Bielorrusia, 1989 (junio). Se funda el Frente Popular. Moldavia, 1989 (mayo). Se funda el Frente Popular; (septiembre), el Soviet Supremo Moldavo vuelve a introducir el idioma oficial moldavo y el alfabeto latino; 1990 (lebrero), el Frente Popular obtiene el 75% de los votos en las elecciones. En 1992, el presidente de Moldavia. Mircea Snegur, promete no dar autonomía al Transdniester.

Lituania, 1988. Se forma el movimiento independiente Sajudis; 1989 (mayo), el Soviet Supremo Lituano declara la soberanía en 1990; (febrero), el Sajudis obtiene el 63% de los escaños; (marzo), Lituania declara su independencia. En 1991 (agosto), se declara la independencia absoluta.

Letonia, 1988. Se forma el Movimiento para la Independencia Nacional; 1989, manifestaciones anticomunistas masivas.

Estonia, 1983. Se forma el Partido para la Independencia Nacional; (noviembre), el Soviet Supremo Estonio aprueba el derecho a vetar todas las leyes de la Unión; 1990 (marzo), se forma el Congreso de Estonia.

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EL SIGLO XX:

Breve Síntesis: En lo que va del presente siglo, el mundo conoció dos tremendas guerras en las que, de una u otra manera, participó gran parte de la humanidad. Entre ambas se desarrollaron en Europa movimientos políticos —llamados totalitarismos—que amenazaban la libertad humana y pretendían extenderse más allá de las fronteras de los países en que se originaron o lograron imponerse. Dos de estos movimientos —el nacionalsocialismo alemán o nazismo (creado por Adolfo Hitler) y el fascismo italiano (fundado por Benito Mussolini)— quedaron vencidos al concluir la Segunda Guerra Mundial. En cambio, continuó existiendo y extendiéndose por todos los continentes el comunismo, alentado y dirigido desde la Unión Soviética.

Primera Guerra Mundial: se desarrolló entre 1914 y 1918, con la participación de varias naciones europeas, los Estados Unidos de América y el Japón. Diversas fueron las causas que provocaron el conflicto bélico, no siendo de las menores la rivalidad comercial existente entre Gran Bretaña y Alemania.

La guerra se inició en la región europea de los Balcanes y en seguida se extendió por el continente. Por una parte se unieron Alemania y Austria —o sea los llamados imperios centrales—, naciones a las que apoyaron Bulgaria y el Imperio Otomano. Por la otra lo hicieron Francia, Gran Bretaña, Rusia, Bélgica, Servia, Rumania, Portugal, los Estados Unidos de América y el Japón, denominados los aliados.

La guerra concluyó con el triunfo de los aliados. Una de sus consecuencias fue que se produjeron cambios políticos: Yugoslavia, Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Finlandia y Albania surgieron como naciones independientes. Alemania y Austria se transformaron en repúblicas. Al desaparecer el Imperio Otomano se formó la actual República de Turquía y los pueblos árabes pasaron a estar bajo el control de Inglaterra o Francia Durante la guerra, en 1917, hubo en Rusia una revolución contra la monarquía, que fue reemplazada por un gobierno republicano. Poco tiempo después, éste fue dominado por el comunismo que dirigía Nicolás Lenin.

Sociedad de las Naciones: en 1920 se formó la Sociedad de las Naciones, destinada a unir a todos los pueblos y evitar los conflictos armados. Tan noble propósito fracasó rápidamente.

Segunda Guerra Mundial: aunque vencida en la Primera Guerra, Alemania comenzó a resurgir. Desde 1933 gobernó el nacionalsocialismo o nazismo, fundado por Adolfo Hitler. Éste extendió su poder en 1938 a Austria y al año siguiente a gran parte de Checoslovaquia. Y en agosto de 1939 llegó a un acuerdo con la Unión Soviética para repartirse el territorio de Polonia, cuya invasión en setiembre provocó el estallido de la lucha armada.

En este segundo gran conflicto bélico se combatió en Europa, África y Asia, como también en los mares y océanos. En su transcurso, Alemania, Italia y Japón —o sea el llamado Eje—, unidos con otros países menores, lucharon contra Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética, Estados Unidos de América, China, Brasil, Canadá, Australia y otras naciones. A este agrupamiento se lo llamo los aliados. La lucha concluyó en 1945 con la derrota total del Eje.

Creación de las Naciones Unidas: en 1945 se creó la Organización de las Naciones Unidas, un nuevo intento de la humanidad para lograr el mantenimiento de la paz y la solución de los problemas políticos, sociales y económicos.

África y Asia: gran parte de estos dos continentes estaba bajo el dominio de naciones europeas, las que habían establecido allí posesiones o colonias. Concluida la Segunda Guerra Mundial comenzó un rápido proceso, llamado de descolonización, que determinó el surgimiento de numerosas naciones independientes tanto en Asia como en África. Entre otras, surgieron como países soberanos la India, Egipto, Siria, Líbano, Irak y Jordania. En la antigua Palestina se formó, en 1947, el Estado de Israel.

Adelantos científicos y técnicos
La ciencia y la técnica alcanzaron gran desarrollo a todo lo largo del s. XX. La medicina ha progresado notablemente en su lucha por mantener o recuperar la salud del ser humano. Se vio muy beneficiada con el descubrimiento de la penicilina —logrado por el inglés Alejandro Fleming—, al que pronto siguieron las demás sulfamidas y antibióticos.

En el campo de la química debemos señalar la aparición de las sustancias sintéticas, así como el aprovechamiento al máximo de los materiales plásticos. El dominio de la energía nuclear abrió un mundo nuevo para la humanidad, de la que bien se puede decir que a partir de ese momento ingresó en la Era Atómica.

Y en 1957 comenzó la conquista del espacio, empresa de la que participaron la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. Después de hacer ensayos diversos, en 1969 llegaban a la Luna, a bordo de la nave Apolo 11, los estadounidenses Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin.

La Batalla de Verdún Objetivo, Desarrollo y Características

La Batalla de Verdún en la Primera Guerra Mundial
Objetivo, Desarrollo y Características

«Verdún y el Somme simbolizan en un microcosmos toda la Primera Guerra Mundial, con su heroísmo y su futilidad, sus glorias y sus horrores. Fueron dos batallas no decisivas de una guerra no decisiva» (Alistair Home).

CARACTERÍSTICAS: Desde el primer día la batalla fue un infierno en una constante improvisación; destruídas las primeras lineas, no había sido prevista ninguna red de pasadizos o de trincheras para soportar el choque de un segundo asalto; no había ya frente, sino un entresijo, un desperdigamiento inextrincable de posiciones que se intentaba en vano conectar unas a otras, tales como Mort-Homme, la cota 304, la cota de la Oca, etc. Cada unidad aislada, y bombardeada a veces por su propia artillería, estaba totalmente entregada a sí misma, sin conocer más que una consigna, “resistir”.

Cada una de ellas tenía la convicción de que la suerte de la batalla podía depender únicamente de ella. Nunca se dio el caso de tantos hombres animados así, todos juntos, de una certeza semejante, ni jamás tantos asumieron esa responsabilidad con renuncia tal. Así, soportando el segundo choque, permitieron al mando reconstituir un orden de batalla, mantenerlo y vencer.

Las órdenes se deslizaban por el campo descompuesto de esta inmensa batalla gracias a los “corredores”, constantemente en la brecha, que llevaban a los hombres bombardeados, ametrallados, asaltados por nubes de gas, que no sabían dónde ir ni qué hacer, desprovistos de todo o deshechos, mejor que la vida, el final de la incertidumbre; porque nada fue peor en Verdun que la espera obsesiva del enlace con los vivos, y la respuesta idéntica siempre de que había que resistir aún y que esperar… ¿Esperar qué? El final del bombardeo, la hora del ataque enemigo, esperada febrilmente para salir de la trinchera improvisada y, muy verosímilmente, morir. […]

Los soldados de Verdun no conservaban ya sus ilusiones de juventud, no pensaban que iban a ganar la guerra en una sola batalla, pero tenían al menos la certeza de que los alemanes no pasarían. Habían sufrido todos juntos para salvar al país y Francia entera conocía su sacrificio y la prensa exaltaba esta victoria por encima de todas las demás, pues a decir verdad era la primera victoria obra de toda la nación. Francia pagaba con más de 350.000 víctimas el honor de haberla ganado. (Fuente: Mac Ferro, “La Gran Guerra”)

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DESARROLLO DE LA GUERRA: Planeada como una sangría del ejército francés, lo fue en efecto, pero tanto de los combatientes galos como de los germanos. El 21 de febrero de 1916, pocos minutos después de las siete y cuarto de la mañana, el general Passaga consignaba en su diario: «Percibo, en el suelo de mi refugio, un ruido que parece un redoble de tambor puntuado por numerosos golpes sordos, como los de un bombo». Su refugio estaba situado junto al Lago Negro, en los Vosgos, a 160 kilómetros de distancia de Verdún.

El redoble era la preparación artillera que se había desencadenado sobre el sector  de Verdún puntualmente a las 7.15; los golpes sordos, las explosiones de los proyectiles de 305, 380 y 420 milímetros (uno de éstos cayó sobre el palacio episcopal de Verdún). El fuego se concentraba en el «frente de los bosques», situado al norte de la plaza y a la orilla derecha del Mosa: bosque de Haumont; «des Caures», de la Ciudad, de Herbebois… Era literalmente un tiro de aplastamiento, con una proporción de calibres pesados 11, 50, 210 milímetros muy elevada.

Las trincheras quedaron niveladas, los pueblos convertidos en montones de ruinas; los bosques, en una fronda de troncos desgajados y ramas semicalcinadas… A poco de haberse iniciado el fuego, los barrancos fueron sistemáticamente cañoneados con granadas de gases lacrimógenos e irritantes para dificultar más aún el envío de refuerzos a las primeras líneas.

El saliente de Verdún, dividido en dos por el río Mosa, estaba formado por una planicie al este de la Woévre, (que fue abandonada por los franceses desde los primeros días de la ofensiva) y por un terreno quebrado y boscoso, los Altos del Mosa, con colinas de unos 300 metros de altitud y barrancos que cortan el terreno en distintas direcciones. Un escenario adecuado para la infiltración de los atacantes y también para una defensa a ultranza.

A las cuatro y media de la tarde la artillería alemana alargó el tiro y aisló las primeras líneas francesas mediante una barrera de fuego. De la zona batida se alzaba una enorme nube de humo y polvo que impidió la intervención de la artillería francesa –o de lo que quedaba de ella– por falta de visibilidad. (Al iniciarse la batalla, el sector de Verdún contaba con menos de trescientas piezas, en su mayor parte de calibre 75, (poco eficaces en un terreno quebrado, y con una dotación de unos trescientos proyectiles por batería.) La infantería, pues, tuvo que soportar sola, sin apoyo artillero, el choque inicial. Porque, a pesar de nueve horas de martilleo todavía quedaban supervivientes dispuestos a luchar…

La infantería alemana salió de sus posiciones pausadamente, en largas filas, «como los vendimiadores en un viñedo del Gard». Jules Romainsl: acentuaba esta semejanza el hecho de que en cabeza marchaban hombres con sendos depósitos a la espalda; pero no eran sulfatadores, sino lanzallamas.

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El general Pétain en su vagón de comando. Este militar dirigió las tropas francesas triunfantes en Verdún.

En algunos puntos los atacantes ni siquiera se dieron cuenta de que habían rebasado la primera línea enemiga: trinchera y ocupantes habían desaparecido, La trinchera había sido nivelada; los soldados, habían muerto destrozados por la metralla o aplastados en sus refugios. («Desaparecido» es una palabra que se repetirá machaconamente durante toda la batalla y que significa eso: despedazado, volatizado. Sólo figuraron como muertos los soldados identificados.) En el bosque de Haumont, los alemanes hicieron prisionero a un grupo de franceses «dormidos»: el agotamiento nervioso les había sumido en un profundo sopor en cuanto la artillería alargó el tiro.

Pero las previsiones del Estado Mayor son una cosa y la realidad otra. En aquel paisaje arado, triturado, desgarrado por las granadas, quedaban supervivientes. Y supervivientes dispuestos a empuñar el fusil, a desenterrar la ametralladora cubierta de tierra por los obuses y a agruparse en centros de resistencia para hacer frente a la infantería enemiga. Los alemanes, muchísimo más numerosos, se infiltraban entre los huecos de la quebrantada línea francesa. En el «Bois des Caures», por ejemplo, los cazadores alpinos del coronel Driant (diputado y destacado escritor militar que murió el día 22), trescientos supervivientes de una semibrigada de casi 1.400 hombres, lucharon toda la noche, casi a ciegas, cuerpo a cuerpo. Cuando amaneció el día 22, los alemanes sólo habían ocupado el bosque de Haumont; en todos los demás puntos atacados proseguía la resistencia. La artillería alemana había seguido disparando durante toda la noche.

Este infierno tuvo una expresión más que lacónica en el comunicado difundido a las 15 horas del día 21 (febrero 1916) por el Gran Cuartel General francés: «Débil acción de ambas artillerías a lo largo del frente, salvo al norte de Verdún, donde se ha manifestado cierta actividad.

Si hay un ejemplo flagrante de falta de cultura histórica de un Estado Mayor es el que se desprende del hecho de que las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos sobre el Japón lo fueron precisamente sobre las dos ciudades niponas que tenían una mayor tradición de relaciones con Occidente. Mayor y en ocasiones, única: Nagasaki, en particular, es la ciudad de los veintiséis mártires cristianos japoneses y el único puerto que fue autorizado para conservar una factoría holandesa -la isla de Deshima- cuando, en 1941, fue cerrado a los extranjeros.

Sabido es que el «Enola Gay» -la fortaleza volante portadora del artefacto- se dirigió hacia Hiroshima porque entre los diversos aviones de reconocimiento que le precedían para informar acerca de la situación meteorológica sobre las cuatro o cinco ciudades elegidas como posibles objetivos para la bomba atómica, fue el que sobrevolaba Hiroshima el primero que facilitó un comunicado, que era favorable. La historia de esta ciudad y la de Nagasaki, sede de las comunidades cristianas más numerosas del Japón, no parece que las calificara de manera especial para servir de blanco al mortífero artefacto.

Semejante carencia de cultura histórica no aquejaba al frío y distante jefe del Alto Estado Mayor imperial, general Erich von Falkenhayn, sucesor de Moltke tras el revés sufrido por las armas alemanas en el Marne. Decidido a montar en el Oeste una gran ofensiva, Falkenhayn escogió Verdún. Y lo hizo fundamentalmente porque estaba convencido de que esta ciudad, tan estrechamente vinculada al recuerdo de Carlomagno -figura reivindicada por Francia y por Alemania-, en ningún caso seria abandonada por los franceses. Verdún era un símbolo.

No fue ésta la única consideración, por supuesto. En orden a la marcha general de la guerra, Falkenhayn, con muy buen sentido y en oposición al tándem Hiqdemburg Ludendorff, no quería adentrarse en las inmensidades rusas, y mucho menos llevando casi a rastras al renqueante y desmoralizado ejército austro – húngaro. Además, esperaba acontecimientos en el Este; quizá, desde su mentalidad y perspectiva, un cambio de actitud del zar. En los Balcanes el ejército servio podía considerarse aniquilado y la entrada en guerra de Bulgaria junto a las potencias centrales le liberaba de toda preocupación en cuanto a las comunicaciones con Turquía. El cuerpo expedicionario francés estaba detenido en Salónica: Y el frente italiano, evidentemente secundario, no planteaba ningún problema serio.

Falkenhayn creía que la guerra sólo podía decidirse en el Oeste y que convenía hacerlo antes de que los reclutas británicos de Kitchener («los solteros de 18 a 40 años») nutrieran el frente occidental con varios centenares de miles de hombres. Era necesario poner fuera de combate a Francia antes del verano de 1916, tanto más cuanto que el bloqueo marítimo impuesto por la flota británica empezaba a dejar sentir sus efectos en Alemania.

El campo fortificado de Verdún constituía la chariela del frente Oeste. Formaba un saliente, a modo de baluarte, situación que permitiría a los alemanes concentrar el fuego de su artillería en tiro convergente.

Pero la gran superioridad germana era de índole logística: en tanto que el sector alemán de Verdún estaba servido por catorce líneas férreas (diez construidas por Flakenhayn para su ofensiva), más una completa red de carreteras, el saliente francés sólo disponía de una mala carretera de siete metros de anchura y de un ferrocarril local de vía estrecha, «le Meusien», pues de los dos ferrocarriles de ancho normal que afluían a Verdún desde la retaguardia francesa, uno estaba cortado por el saliente de Saint-Michel y el otro batido por los cañones enemigos. El plan de Falkenhayn era sencillo: utilizar a fondo su superioridad artillera, machacando a la infantería francesa, que el mando sacrificaría sin vacilaciones para evitar la caída de Verdún. Por decirlo con palabras del propio estratega, se proponía no ya «sangrar», sino «desangrar» al ejército galo, que tan pródigo de la vida de sus hombres se había mostrado ya en 1914 y 1915.

El frente alemán de Verdún estaba guarnecido por el V Ejército. La ofensiva de Falkenhayn era una excelente ocasión para que esta gran unidad, de actuación hasta entonces poco lucida, se coronara de marciales laureles, y con ella su jefe, el Konprinz Guillermo, blanco predilecto de los caricaturistas aliados por su figura desgarbada, su aire altanero y su afición a vestir uniforme de los Húsares de la Muerte.

La preparación de la ofensiva fue precedida por la construcción de una serie de enlaces y desvíos ferroviarios (la guerra de la que nos ocupamos fue, con la civil rusa, la última en que los transportes ferroviarios desempeñaron un papel fundamental). Seguidamente se procedió a concentrar en un área de doce kilómetros de frente por doce quince de profundidad, más de un millar de morteros y cañones, con predominio de calibres pesados (hasta 380 y 420 mml, una amplia dotación de municiones) 3.000 proyectiles por batería, sólo para iniciar la batalla, materiales diversos (cemento, alambre de púas, estacas, etcétera), y ochenta batallones con los correspondientes parques de municiones, servicios sanitarios y depósitos de víveres. Para albergar las reservas alemanas de primera línea, fueron excavados numerosos Stollen, verdaderos cuarteles subterráneos de gran capacidad, a profundidades de diez y hasta de quince metros.

Pese a las precauciones tomadas por los alemanes para ocultar sus preparativos de «camufleo» (como escribía por aquellas fechas cierto corresponsal de guerra barcelonés), era imposible que tal acumulación de hombres y material pasara inadvertida a los franceses. En particular fue detectada la construcción de Stollen (el suelo transmite los sonidos a gran distancia). Pero ni estas informaciones ni las declaraciones de los desertores (alemanes que preferían el cautiverio a los albures del ataque, algún polaco y sobre todo alsacianos, hombres éstos que luchaban con desgana en las filas imperiales) conmovieron al Cuartel General francés.

La ofensiva, fijada para el día 12 de febrero, tuvo que ser aplazada hasta el 21 por causa de las desfavorables condiciones atmosféricas (visibilidad insuficiente para la observación artillera), pero en la noche del 11 al 12 fue leída a los soldados la orden de ataque del Kronprinz. Esta circunstancia permitió a los desertores ser explícitos y precisos.

El Cuartel General -según se dijo más tarde hizo hincapié en las inevitables contradicciones que presentaban las declaraciones de los desertores e interpretó la construcción de Stollen como una prueba de que los alemanes reforzaban sus defensas en el sector. Pero el argumento irrefutable se lo proporcionó la observación aérea: no existían paralelas de aproximación en el sector de Verdún. ¿Quién seria tan loco como para lanzar un ataque sin abrir previamente paralelas que permitieran acortar el salto de la infantería en terreno batido? Hasta entonces siempre se había procedido de ese modo.

No cayeron en que Falkenhayn se proponía aplastar las primeras posiciones e impedir la llegada de refuerzos mediante un fuego artillero sin precedentes. La infantería se limitaría a ocupar lo que la artillería conquistara.

Sin embargo, la semilla de la inquietud quedó sembrada. Tanto más cuanto que a nivel de división, e incluso más arriba, se tenía plena conciencia de la precariedad de las defensas francesas eh aquel sector.

Los fuertes de Verdún, después del triste papel desempeñado por los de la frontera belga en 1914, habían sido desmantelados y su artillería pasó a reforzar la de las unidades de campaña. La medida era muy racional si se atiende a la angustiosa inferioridad de los franceses en cañones pesados y piezas de tiro curvo. Lo que resulta sorprendente es que los fuertes círculos concéntricos de fortificaciones, algunas excelentes, construidas después de la guerra franco-prusiana alrededor de la ciudadela de Verdún, (una de las obras maestras del infatigable Vauban), carecieran de guarniciones y estuvieran ocupados únicamente por un pelotón de territoriales encargados del cuidado de depósitos de municiones o de víveres. Y lo que rebasaba ya los limites de la comprensión es que nadie tuviera presente esta situación en plena batalla, cuando el más significante relieve del terreno era disputado con encarnizamiento feroz.

En cuanto a las trincheras, distantes entre ocho y doce kilómetros del cinturón exterior de fuertes, no estaban en buenas condiciones. Nunca el soldado francés fue un excavador metódico: en todos los frentes, las posiciones alemanas estaban mucho mejor organizadas, construidas y atendidas que las francesas; también eran más cómodas. Pero en Verdún la situación era preocupante. Por ello, el general Herr, comandante en jefe de la región fortificada verdunesa, solicitó una inspección.

De resultas de esta petición, en enero de 1916 llegó a Castelnau el mariscal Joffre, comandante en jefe del Ejército francés, quien redactó un informe alarmante para uso interno, mientras tranquilizaba a políticos y periodistas. Poco después visitó el sector el jefe del 30 Cuerpo de Ejército, general Chrétien; no estando tan arriba en el escalón de responsabilidades habló más claro: vio una primera línea discontinua y que no estaba organizada en profundidad; una segunda esbozada y una tercera inexistente (sobre el terreno, no sobre el papel); unas trincheras de acceso a las posiciones que eran simples surcos; escasez de alambradas; precarios refugios que sólo protegían de la metralla… Su conclusión fue pesimista y profética: «Un terreno catastrófico».

El comunicado del Gran Cuartel General francés del día 21 de febrero, como hemos visto era tranquilizador. Así debe ser mientras no se sabe con certeza qué ocurre ni cuáles son las intenciones del enemigo, más vale callar. O, lo que es lo mismo, refugiarse en la ambigüedad y quitarle hierro -nunca mejor dicho- al suceso.

Pero el comunicado es significativo de un rasgo importante de la batalla de Verdún, a saber: que se riñó también un poco en las oficinas del Gran Cuartel francés donde Joffre, encariñado con su ataque en el Somme, aún nonato, tendía a minimizar lo que ocurría en Verdún. Primero se empecinó en que aquel ataque no era una ofensiva en regla; después lo calificó de diversión, de finta, y sostuvo que la ofensiva se produciría en otro lugar… La terquedad era uno de los defectos de Joffre. En el caso concreto de Verdún, le costaba aceptar la servidumbre de una operación en que la iniciativa estaba en manos del enemigo y que, a la vez, minaba la ofensiva en el Somme.

Lo importante, claro está, sucedía en el campo de batalla. Digamos ante todo que aquel escenario, incluso cuando los alemanes atacaron también por la orilla izquierda del Mosa, era muy restringido: «No más extenso que los parques de Londres», ha escrito un autor británico. De donde se deduce una consecuencia evidente: aquellas colinas y barrancos se transformaron en un paisaje inédito, en algo que el mundo nunca había conocido. Alrededor de Douaumont, el suelo había sido removido de tal manera que no quedaba ni rastro de madera. Incluso las raíces habían desaparecido.

La tierra parecía muerta, enrojecida por la sangre que empapaba.» Y como quiera que se combatió una y otra vez durante meses en los mismos lugares, como quiera que centenares de millares de hombres penaron y murieron sobre los mismos barrancos y colinas, la tierra quedó amasada con cadáveres, transformada en una inmensa fosa común batida por los obuses, pisoteada por los combatientes. «Los bloques de podredumbre removidos de acá para allá fermentan al calor del sol. La atmósfera está tan cargada de partículas pútridas que parece haberse convertido en polvo de cadáver. Las náuseas nos ahogan cuando comemos. El pan, la carne, el café, todo sabe a cadáver…»

Poco a poco, en el curso de la batalla, la superioridad artillera alemana fue disminuyendo: durante las batallas finales (otoño e invierno) las fuerzas estaban equilibradas.

Pero desde febrero a julio de 1916, los franceses resistieron palmo a palmo, arrojando a la batalla una división tras otra, en un régimen de relevos, a la vez atroz y lógico, que hizo que casi todas las unidades del ejército francés pasaran por Verdún. El dominio del aire, que inicialmente correspondió a los alemanes y que era importante para la eficacia del fuego artillero (globos cautivos de observación, aviones de reconocimiento), les fue ásperamente disputado después por los aeroplanos galos. De modo que, muy pronto, lo que tenía que ser definitiva sangría del ejército francés, en los planes de Falkenhayn, se convirtió, por añadidura, en sangría del ejército alemán. Bajo una lluvia de obuses, entre nubes de gases tóxicos, se luchaba con encarnizamiento en acciones locales limitadas y violentísimas; en ofensivas que acababan disgregándose en una serie de combates confusos… Los fuertes (Vaux, por ejemplo), quedaron aislados por el fuego artillero como islas en un mar tempestuoso.

Los héroes de la batalla no serán sólo los combatientes de fusil y granada, de bayoneta y cuchillo, sino también, los enlaces, los telefonistas y los furrieles alemanes o los «hommes-soupe» franceses, que arriesgaban y perdían sus vidas para llevar agua y víveres a las primeras líneas. A dos kilómetros de los depósitos de intendencia se daba el caso de que unidades enteras permanecieran dos y tres días sin beber ni comer, en pleno combate. Será también la batalla de los relevos, de los refuerzos diezmados por la metralla: de una compañía francesa completa, sólo alcanzaron el fuerte de Souville, durante el último ataque alemán, en julio de 1916, sesenta hombres y dos oficiales.

Del sacrificio de la infantería no es preciso hablar más: para eso está. Pero veamos casos ocurridos en la artillería que, comparada con los «fantassins» es un arma más bien resguardada: en dos horas, una batería del 75 expuesta al fuego alemán, sufrió 22 bajas, entre muertos y heridos, de una dotación de 24 hombres. Un grupo de morteros de 240 milímetros, emplazado en el barranco de Haudremont, fue aniquilado: quedó un solo hombre que, maniobrando el tractor, retiró las piezas que no habían sido inutilizadas por el fuego enemigo. Numerosas baterías perdieron sus caballos, cegados y enloquecidos por los gases lacrimógenos… La galería de horrores podría prolongarse al infinito. Sin embargo, un lugar y un techo pueden sintetizar el horror de la batalla: la famosa trinchera de las bayonetas.

Según testimonio de un superviviente, el teniente Foucher, del Primer Batallón del 137 Regimiento de Infantería, procedente de la ciudadela de Verdún, relevó a fuerzas del 337 Regimiento en las posiciones cercanas a la granja de Thiaumont la noche del l0 de junio de 1916. A la mañana siguiente los alemanes iniciaron una fortísima preparación artillera. Elementos de la 3.a y 4.a compañías ocupaban una trinchera estrecha y profunda. Por la tarde, los soldados de aquella posición tuvieron la impresión de que se aproximaba el ataque alemán; en el momento en que preparaban sus granadas de mano y cuando tenían sus fusiles, con la bayoneta calada, apoyados en el parapeto, salvas de artillería pesada encuadraron la trinchera, aproximaron sus bordes y la derrumbaron, con lo cual los soldados que la ocupaban quedaron enterrados vivos. Existen otras versiones, algunas sobradas de fantasía; quizá debido a la circunstancia de que el 137 Regimiento estaba formado por bretones y vendeanos, gentes de brumosa y fértil imaginación céltica.

El 24 de febrero era evidente que la situación de las fuerzas francesas que guarnecían el Saliente de Verdún, bordeaban el desastre. Aquel mismo día, el jefe del 11 Ejército, Philippe Pétain, fue nombrado comandante del frente de Verdún. El 25, dos compañías del 24 Regimiento de Infantería de Brandeburgo ocuparon el desguarnecido fuerte de Douaumont en un golpe de mano audaz; su reconquista costaría a los franceses dos ofensivas y millares de muertos.

La mano firme de Pétain (que tomó el mando efectivo la noche del 25) se hizo notar de inmediato: ordenó enlazar los fuertes por una línea continua de trincheras y dispuso una segunda y una tercera líneas llamada, por la malhumorada división que la excavaba, «la línea del Pánico»; reorganizó la artillería y ordenó la intervención sistemática de las baterías situadas a la izquierda del Mosa y que, por razón del avance efectuado por los alemanes, podían atacar de flanco al enemigo.

Simultáneamente organizó la circulación por la carretera denominada por algún plumífero de la retaguardia «la Voie Sacrée» (la Vía Sagrada). A su conservación fueron adscritos diez mil territoriales, es decir, hombres que ya habían cumplido su periodo de servicio militar y que eran movilizados para desempeñar trabajos auxiliares. Estas tropas abrieron canteras, prepararon grava y repararon diariamente la carretera, que era el cordón umbilical del frente de Verdún.

Por ella circuló la famosa «noria», formada por 3.5OO camiones, 8OO ambulancias, 200 autobuses y 2.OOO coches de turismo que llevaba a Verdún tropas de refresco, municiones, materiales para la construcción, cañones… Y que regresaban con las tropas relevadas, con heridos y prisioneros. Y también, en la primera fase de la batalla, con la población civil evacuada de la ciudad de Verdún y de los pueblos aledaños. Al «Meusien», ferrocarril de vía estrecha como ya se ha dicho, se le adjudicó principalmente el transporte de víveres. En la segunda fase de la batalla se construyó en uno de los ferrocarriles de vía ancha que afluían a Verdún, un desvío que evitaba la zona abatida por la artillería germana, y así se alivió la circulación de la «Voie Sacrée». Pero en las primeras semanas de la batalla fue esta carretera la que alimentó aquella tremenda vorágine.

Pétain impulsó las divisiones antes de que sufrieran un quebranto excesivo. Los alemanes, en cambio, cubrían bajas en las unidades empeñadas en la lucha; aunque, por supuesto, también efectuaron relevos de grandes unidades.

Pétain acabó convirtiéndose en la pesadilla del Gran Cuartel General: pedía más y más tropas, más y más cañones… Siempre con premura y dando muy pocas explicaciones. Joffre, amoscado, veía cómo Pétain, con su obstinación tranquila, le iba arrebatando, una tras otra, las piezas que precisaba para dar jaque mate a los alemanes en el Somme.

Finalmente, el Gran Cuartel General solucionó la papeleta ascendiendo a Pétain a jefe del Grupo de Ejércitos del Centro, con lo cual perdía el mando directo de la batalla.

En su lugar fue nombrado (30 de abril) el general Nivelle, destacado artillero y hombre «de elevado espíritu ofensivo». Con Mangin como brazo derecho -un espadón colonial, cosido de cicatrices y cargado de medallas-, Nivelle montó ofensivas que, con preparaciones artilleras insuficientes, costaron ríos de sangre y obtuvieron resultados insignificantes. Por su parte, los alemanes, tras llevar la iniciativa hasta abril, lanzarán las llamadas «tres ofensivas de verano». La última de ellas acabará bajo los muros del arrasado fuerte de Souville, el 12 de julio de 1916. Aquel mismo día el Kronprinz recibió la orden de mantenerse a la defensiva: los aliados habían iniciado la batalla de ruptura en el Somme.

En agosto de 1916, Hindenburg y su inseparable Ludendorff, los triunfadores del Este, sustituyeron a Falkenhayn al frente del Estado Mayor imperial y el 2 de septiembre decidieron que no habría más ofensivas en el frente de Verdún. Tres días más tarde, el Kronprinz coincidió con ellos en Charleville y les felicitó: hacia tiempo que estaba convencido de que Verdún era un matadero, no un campo de batalla.

La primera y más característica fase de la batalla, casi toda de iniciativa alemana, había terminado. Después vendrían las ofensivas francesas del 24 de octubre, del 15 de diciembre de 1916, y del 20 de agosto de 1917, y con ellas la reconquista de los fuertes perdidos y de buena parte del territorio cedido desde febrero: unos pocos kilómetros de tierra solada.

El historiador alemán Ettighoffer ha escrito: «Solamente durante los tres primeros meses, o sea, del 21 de febrero al 21 de mayo, los franceses tuvieron 190.OOO muertos; los alemanes exactamente 174.215». Entiéndase muertos, no bajas.

En diciembre de 1916, tras nueve meses de combates casi interrumpidos las pérdidas eran, en cada campo, del orden de cuatrocientos a quinientos mil muertos, desaparecidos y heridos graves, que morían en los hospitales de retaguardia. El resultado estratégico era prácticamente nulo: en diciembre, franceses y alemanes se encontraban muy cerca de las posiciones que ocupaban cuando se inició la ofensiva. Nunca en la historia de la Humanidad se ha derramado tanta sangre, se ha luchado tan ferozmente por unos pocos kilómetros de colinas y barrancos.

Hindenburg emitió un juicio severo sobre la batalla cuando en sus «Memorias» explica los motivos que le indujeron a suspender definitivamente los ataques en el sangriento frente de Verdún: «Aquella lucha consumía nuestras energías como una herida abierta. Se deducía claramente que la empresa no tenía esperanzas para nosotros y que su prosecución había de causarnos más pérdidas que las que pudiéramos producir al adversario». Y acaba con una muestra antológica de humor prusiano: «El campo de batalla era un verdadero infierno y, en este sentido, no era muy grato para la tropa».