Pensamientos Sobre La Democracia Libertad, Justicia e Igualdad



Democracia:  Conceptos de Libertad, Justicia e Igualdad

LA  DEMOCRACIA: Podemos admitir que la democracia en no pocas naciones se ha desprestigiado. Pero pregunto: ¿Basta eso para justificar la abolición del régimen democrático? Cuando alguien enferma, lo que corresponde hacer no es matarlo, sino curarlo. ¿La decadencia de la democracia ha sido ocasionada por alguna deficiencia que le sea consustancial? ¡No! Esa deficiencia le ha sobrevenido, porque no se ha precavido contra una enfermedad parasitaria que en algunas regiones se ha adherido al régimen democrático, como puede adherirse, y de hecho se ha adherido, a cualquiera de los otros regímenes políticos. (puede leer mas abajo un resumen sobre todos estos conceptos)

Tal enfermedad es la falsa filosofía de la vida. Es, en términos teológicos, la concupiscencia de la vida. De donde resulta que la democracia, a fin de rehabilitarse, debe volverse más austera, lo que equivale a decir: debe hacerse cristiana. La democracia necesita un perfeccionamiento: nadie lo duda.

Pero perfeccionamiento no es sustitución! Abundan, por desgracia, en esta hora crítica del mundo, quienes se dejan seducir por el espejismo de un gobierno de fuerza, otorgando a la, fuerza una virtud que ni la lógica ni la experiencia permiten aceptar. Es necesario hacer una distinción: hay gobierno de fuerza y hay gobierno con fuerza. Gobierno de fuerza es aquel en que la fuerza se sirve del gobierno para el avasallamiento de los derechos y de las libertades.

democracia y soberania de un pueblo

Gobierno con fuerza es, en cambio, aquel en que el gobierno se sirve de la fuerza para la efectividad y la defensa de los mismos. Somos adversarios de todo régimen de gobierno de fuerza, y partidarios del sistema de gobierno con fuerza. No basta, en realidad, que un individuo o uña nación posea derechos y tenga libertades. Es necesario que una fuerza los haga respetar. Hoy, más que nunca, debe grabarse en la conciencia de los hombres y en el alma de las naciones, la célebre fórmula de Pascal: «La justicia sin fuerza es impotencia; la fuerza sin justicia es tiranía». [Es necesario, por lo tanto, hermanar la justicia con la fuerza, haciendo que lo justo sea fuerte, y lo fuerte sea justo]

¿Por qué sostengo el principio del régimen democrático? Porque León XIII, en su encíclica Diuturnum, anunció al mundo, en circunstancias históricas, que todos los regímenes políticos, ya de esencia monárquica, ya de republicana, son igualmente admisibles siempre que dejen en salvo los derechos divinos y humanos. Y porque la Constitución de mi Patria, a que debo formal sometimiento, como la Constitución norteamericana a que se lo deben, sus subditos, y las Constituciones de los países hermanos de América son esencialmente democráticas.

Y el dar a Dios lo que es de Dios nunca ha servido ni debe servir de obstáculo, sino de estímulo, para dar al César lo que es del César! Sostengo, en fin, el principio de la democracia, porque es un sistema de gobierno que obliga moralmente a todos los hombres de corazón a trabajar por la elevación del nivel moral y material del pueblo, ya que ningún régimen político abre tanto las puertas a los hijos del pueblo, para que lleguen a participar de las responsabilidades del poder, como el régimen  democrático.

– Miguel de Andrea: Del Discurso pronunciado el 2-IX-1942, en la Asamblea celebrada en Chicago, Estados Unidos de América (en Hacia un mundo mejor, Buenos Aires, 1942, ed. Difusión).

LA SINCERIDAD v LEALTAD DEL SUFRAGIO

No hay más que un medio seguro para salvar el honor del pueblo argentino, para que sus autoridades electivas no tengan origen en la mentira o él delito: la educación moral. Pero esta educación moral no pueden hacerla los profesores, los maestros, las pocas personas de buena intención que aisladamente se empeñan en promoverla.



La harán los jóvenes, hasta los niños que de buena voluntad adopten una conducta recta; que lleguen a comprender que es tan indigno, tan miserable ser ladrón de cosas o de dinero, como ser ladrón de votos o falsificador de registros electorales; la hará un joven, uno solo, de energía, de carácter, de firmeza, que sea capaz de concebir y de realizar la asociación de todos los jóvenes decididos a salvar la patria de esta ignominia, como los guerreros esforzados podrían salvarla de un ejército enemigo que la invadiera.

La República Argentina no tiene enemigos exteriores: está ligada con mil lazos de ideales humanos con todas las naciones de América y de Europa. Pero tiene adentro y entre sus propios hijos sus enemigos, sus únicos enemigos: los que mienten virtudes, los que las predican y no las observan; los que se burlan del ideal, que llaman lirismo; los que llegaron alguna vez a enriquecerse con los bienes públicos, defraudando dinero después de haber defraudado sufragios.

Rodolfo Rivahola:   «Una lección sobre el voto secreto», en Educación moral y cívica — Fernando en el colegio.    Buenos Aires, 1946, ed. Kapelusz y Cía.

AMENAZAS PARA LA DEMOCRACIA
Formas de ataque
Si el ataque a la democracia se anunciara con tronar de cañones o un llamado de clarín en el campo de batalla, los pueblos no tardarían en comprender que están en peligro. Pero ese ataque comienza generalmente en forma distinta y mucho más mortífera; a veces, con la untuosa sonrisa de un tirano.

La especulación con los sentimientos
¿Cómo llegan a verse envueltos los pueblos libres en las redes de la tiranía? A veces sus sentimientos los engañan. Como los técnicos en un laboratorio experimental, los jefes de la opresión estudian la suma de odio que una mentira repetida mil veces puede engendrar en el pueblo, y la de histeria que puede despertar un slogan entonado en una concentración.

Pero el hombre no es una rata soltada en un laberinto, donde se ha colocado un cebo para producir el efecto deseado. Cuando comprende que se intenta jugar con sus sentimientos, resiste…, siempre que conozca la verdadera base de estos. El tratar de especular- con ellos, implica desprecio del honor y la dignidad humanos; y si el hombre comprende la naturaleza del ataque, luchará.

Las emociones son variables. Si se las provoca con intención aviesa, pueden causar los peores y más peligrosos resultados. Si se las despierta, en cambio, con la razón y la lógica, pueden provocar las acciones más sublimes.

LA VIOLENCIA, sea cual fuere su objeto, es fomentada y dirigida por los jefes totalitarios…Cuando los gobernantes de un país son impulsados por móviles pacíficos, encuentran medios también pacíficos para llegar a los mismos fines…

EL ODIO hacia los judíos, y la práctica de ponerlos en ridículo, fueron las armas usadas por Hitler para llegar al poder, no solo en Alemania, sino también en Polonia… La histeria colectiva fomentada por el nazismo causó algunos de los actos más brutales que registra la historia. En contraste con esto, los grupos minoritarios, en países como los Estados Unidos, se convierten en parte integrante de la comunidad, porque el Gobierno se opone a todo acto que puede despertar en los hombres el odio al prójimo.

EL NACIONALISMO PERVERTIDO era la fuerza amenazante que hervía en las concentraciones de las tropas de asalto alemanas, durante el régimen de Hitler. Lqs jefes de movimientos como el nazismo y el comunismo emplean las grandes reuniones de pueblo y los festivales, la entonación de slogans y canciones, para despertar emoción en favor del dictador. El verdadero nacionalismo mueve a los hombres a hacer cuanto pueden por trasformar en realidad los más elevados ideales de su país.



LA FALSA INFORMACIÓN es causa de odio y desconfianza entre una nación y otra, y contribuye a que los dictadores puedan llevar sus pueblos a la guerra. Cuando la prensa, la radio, el cine se unen para repetir una mentira —como ocurrió cuando se usaron los comunicados comunistas para difundir la mentira de la guerra bacteriológica en Corea—, el público privado de libertad, carece de oportunidades para enterarse de la verdad.
No obstante, cuando los hombres se atreven a ir en su busca, pueden encontrarla. Las Naciones Unidas proporcionan equipos de investigación, para ponerla al descubierto en los problemas internacionales, y ofrecerla a los pueblos del mundo.

LA ADORACIÓN DEL HÉROE es otro medio que usan los dictadores, como Mussolini, para provocar en su pueblo la reacción deseada. Su retrato aparece en todas partes, y se enseña a las gentes a venerarlo y a seguir ciegamente sus deseos. Pero hay otra clase de jefe: el servidor del Estado. Trabaja con el pueblo, y la admiración y el respeto que despierta en sus compatriotas, provienen de su generoso interés por ellos y de los servicios que presta.

EL MIEDO es empleado para robar a un pueblo su dignidad y su confianza en sí. Guatemala fue otro ejemplo de la forma en que los gobiernos comunistas extirpan toda oposición y suprimen los derechos de la minoría mediante el terror y la violencia. Mientras el régimen comunista dominó ese país, el individuo careció en él de derechos, y su destino no tenía la más mínima importancia.

En cambio, en Filipinas, por ejemplo, un gobierno preocupado por el bienestar del pueblo siguió lá política opuesta. Los Hukbalahaps, a quienes dirigentes comunistas extranjeros indujeran a rebelarse contra su propia patria, fueron persuadidos, mediante programas nacionales de reforma agraria y rehabilitación, a unirse al resto de la comunidad y vivir pacíficamente con sus semejantes. Muchas familias Huk fueron reasentadas, y contemplan el futuro con dignidad y sin temor.

Richard M. Ketchum, ¿Qué es la democracia?

LAS LIBERTADES EN LAS DEMOCRACIAS
«Los acontecimientos de la Argentina han puesto de actualidad un problema que es fundamental para la subsistencia del régimen democrático: ¿Hasta qué punto puede permitirse que participen en el proceso de formación de los poderes públicos, agrupaciones políticas que tienen por meta final declarada la liquidación del régimen?… Entendemos por democracia, un régimen en que los poderes públicos se generen mediante elecciones libres, en que participen candidatos de distintas corrientes políticas, y se renueven periódicamente de la misma manera.

No es democracia pedir el asentimiento del electorado para una sola lista de candidatos, ni llamar al pueblo a una plaza pública, para hacerlo ratificar, con sus gritos, decisiones adoptadas de antemano. Nó es democracia, sobre todo, ningún régimen que permita aJ gobierno perpetuarse en el poder…

Las libertades que el régimen democrático involucra, los derechos que otorga, no pueden ponerse a disposición de quienes buscan como objetivo supremo su destrucción, del mismo modo que las garantías individuales no protegen al elemento antisocial.

Lo contrario coloca a los países democráticos en una evidente inferioridad en la lucha que actualmente sostienen para defenderse de la agresión material e ideológica de los totalitarios. Mientras en los países donde imperan dictaduras comunistas o fascistas, los partidos de oposición carecen de toda libertad, y sus partidarios son víctimas de implacables persecuciones, los totalitarios actúan con entera libertad en aquellos donde gobierna la democracia.
No se trata aquí de liberalismo o marxismo o cualquiera otra doctrina política, sino de una actitud intolerante y absolutista, que niega al adversario toda clase de derechos.

En Inglaterra, por ejemplo, el Partido Laborista fue gobierno. Cumplido su mandato, convocó a elecciones. Perdidas estas, entregó el poder. Pero donde, ya sea a través de comicios o por la fuerza, los comunistas o fascistas han llegado al gobierno, el proceso democrático ha sido suspendido indefinidamente, y no han vuelto más a efectuarse elecciones dignas de tal nombre. Es lógico, por lo tanto, que los regímenes democráticos nieguen a sus adversarios mortales el derecho a participar en los procesos electorales, generadores de los poderes públicos. Ello constituye, por una parte, una indispensable medida defensiva, y por otra, la reciprocidad frente al trato que sus partidarios reciben en los países totalitarios.



(De El Mercurio, de Chile, ed. del 2-IV-1962; en  La Prensa, ed.  del 3-IV-1962).

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RESUMEN SOBRE JUSTICIA, IGUALDAD Y LIBERTAD

Concepto de justicia
— La justicia es la virtud de dar a cada uno lo suyo.
— Sin justicia la convivencia no puede ser armónica y fecunda, ni servir a su objeto fundamental que es la ayuda mutua entre los hombres.
— El objeto de la sociedad y de la autoridad política es lograr el bien común. Sin un orden jurídico que garantice la justicia el bien común no se logra.
— Las leyes tienen por objeto realizar la justicia en las relaciones humanas.
— La justicia no es estática, sino dinámica. Al cambiar las circunstancias cambia «lo que a cada uno le corresponde». Es siempre un «ajustamiento» en las relaciones humanas.

— Es clásica la división de la justicia en:
1. conmutativa: regula las relaciones entre los particulares;
2. distributiva: regula las relaciones de la sociedad con sus miembros;
3. legal: regula las obligaciones de los miembros para con la sociedad.

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— Se usa la denominación de justicia social para designar el conjunto de obligaciones de la sociedad y del estado para con sus miembros más débiles y desprotegidos y las obligaciones de los grupos social o económicamente más fuertes para con ellos.

— Tal concepto surgió en oposición al concepto liberal individualista de justicia.

La justicia como función del poder público
— Recibe el nombre de justicia el cúmulo de funciones que el estado cumple en la regulación y administración de la función judicial, o en concreto la organización judicial o de alguna de sus ramas. Así hablamos de la justicia argentina o francesa, de la justicia nacional o provincial; de la justicia civil o del trabajo, etc.

— Al establecimiento de la justicia en la sociedad concurren las tres funciones del poder. A la judicial le corresponde específicamente la administración de justicia, ser arbitro en los conflictos de derechos, juzgar y sancionar a los que han delinquido.

— En la Argentina la administración ordinaria de justicia está a cargo de las provincias. También existe una justicia federal para causas expresamente reservadas en la constitución.

— La legislación de fondo está establecida por los códigos nacionales. Los procedimientos son establecidos por las provincias.

Importancia de la justicia en la defensa de la libertad y de la democracia

— No puede existir democracia donde no existe justicia en su doble sentido:

1. como virtud que rige las relaciones sociales;
2. como organización del poder para garantizar el orden jurídico.

— Donde no hay justicia no hay paz: estallan los conflictos y las tensiones sociales.
— Los hombres dan su apoyo y colaboración a un orden de justicia; no lo dan a un orden que hace favoritismos y no garantiza la justicia.
— Los estados modernos se preocupan de montar un orden jurídico que garantice los derechos de todos y obligue a gobernantes y gobernados al cumplimiento de las leyes.
— La justicia y el ordenamiento jurídico de una comunidad debe ser expresión de solidaridad humana.

Habeas corpus
— Es un recurso judicial sumario para proteger la libertad física de las personas y tornar imposible la arbitrariedad.
— Pueden interponerlo los familiares, amigos, o el apoderado del detenido.
— El juez ante quien se interpone no examina si la persona es culpable o no, sino si ha silfo legal o ilegalmente detenida. Si su detención es ilegal ordena su liberación inmediata.
— El recurso de habeas corpus tiene antecedentes históricos muy antiguos.
— El recurso de amparo complementa el de habeas corpus.

Igualdad ante la ley
— La dignidad de la persona y de los derechos fundamentales es igual por naturaleza en todos los hombres.
— La sociedad democrática, entre sus rasgos característicos, cuenta:
1. reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres;
2. ausencia de privilegios fundados en sangre o posición social;
3. igualdad ante la ley;
4. afán de ofrecer a todos igualdad de oportunidades.
— La igualdad ante la ley supone que las leyes se aplican, en igualdad de circunstancias y condiciones, igualmente a todos. No, por ejemplo, que todos pagan los mismos impuestos, sino que todos los que están en idénticas condiciones pagan lo mismo.
— La constitución nacional en su art. 16 establece que todos los argentinos son iguales ante la ley.
— La conquista de este principio es resultado de una larga lucha por la libertad:
— en la antigüedad era común la distinción de los hombres en libres y esclavos;
— en la edad media en señores y siervos.
— La vigencia universal del principio de igualdad ante la ley es conquista moderna.
—Al principio de igualdad jurídica en época contemporánea se han agregado nuevas conquistas:

1. el fin del colonialismo y el reconocimiento de la igualdad jurídica de los pueblos;
2. el derecho de todos los hombres en la democracia a igualdad de oportunidades económicas y culturales.

Independencia de la justicia en las democracias
— Los regímenes políticamente sanos se preocupan de asegurar la independencia judicial, como garantía de imparcialidad.
— Su objeto es asegurar que los gobernantes no influirán en las decisiones de los jueces.
— Para que la justicia sea imparcial no debe hacer acepción de personas y estar libre de presiones políticas, económicas y sociales.
— La constitución nacional establece:
1. que el Presidente de la Nación no puede ejercer funciones judi-
ciales;
2. que los jueces no pueden ser removidos de sus cargos;
3. que sus sueldos no pueden ser disminuidos mientras duran en sus funciones.

— Los jueces nacionales, en caso de que su conducta no responda a las exigencias de su cargo, pueden ser removidos mediante juicio político.
— Los jueces, lo establecen las leyes, no pueden ocupar otros cargos, excepto la docencia. Cualquiera de las partes en juicio puede recusar un juez si está ligado a la otra parte por parentezco, amistad o intereses.

Sometimiento de la justicia en los regímenes totalitarios
— Los regímenes totalitarios concentran todos los poderes en manos del dictador. Los órganos legislativos y judiciales son instrumentos de su voluntad.
—No se da en ellos efectiva separación de poderes, aunque se mantiene con frecuencia la ficción jurídica.
— Los jueces que se oponen a los designios de la dictadura son rápidamente substituidos.
— La administración de justicia deja de ser imparcial. Se favorece a los amigos del régimen y se perjudica a sus adversarios.

Sin libertad no hay justicia
— porque el que no exista libertad ya es una gran injusticia. Se niegan derechos fundamentales del hombre;
— porque donde el poder judicial se ve privado de su independencia y sometido a presiones no puede administrar imparcialmente la justicia. Surge el favoritismo y la inseguridad.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

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