Presidencia: Sáenz Peña Luis

La Confederacion Argentina Origen Desarrollo y Consecuencias Pactos

La Confederación Argentina
Origen, Desarrollo y Consecuencias – Pactos de Convivencia

Desde 1835 el general Rosas gobernó de manera dictatorial; su represión fue tan férrea que terminó por provocar la unión de todos sus opositores y su derrocamiento en 1852, por un grupo revolucionario dirigido por el general Justo José de Urquiza, antiguo gobernador de Entre Ríos, quien recibió ayuda de Uruguay y Brasil. A raíz de esta batalla se empezó a elaborar una nueva Constitución aprobada en 1853 -año en que Urquiza se transformó en el primer presidente de la República Argentina- y que ha estado en vigor hasta 1994.

La provincia de Buenos Aires rechazó adherirse a la nueva Carta Magna y proclamó su independencia en 1854, separándose del resto de las demas provincias, las cuales formaron una confederación nacional o argentina bajo la conducción de su primer presidente Urquiza. La mutua hostilidad entre los dos Estados se reavivó en la guerra de 1859.

La República Argentina obtuvo rápidamente la victoria y en octubre de 1859 Buenos Aires consintió en unirse a la Federación. A estos conflictos siguieron varios años de enfrentamiento con un único motivo: Buenos Aires. Su poder y su riqueza la enfrentaron al resto de la nación en diferentes ocasiones.

justo jose de urquiza presidente de la confederacion argentina

La Constitución Nacional de 1853: El Congreso General Constituyente se reunió el 20 de noviembre de 1852. Eligió presidente a Facundo Zuviría, representante salteño. Urquiza delegó en su ministro Luis José de la Peña la lectura de su discurso inaugural.

Refiriéndose a la ausencia porteña decía uno de sus párrafos: “Porque amo al pueblo de Buenos Aires me duelo de la ausencia de sus representantes en este recinto. La geografía, la historia, los pactos, vinculan Buenos Aires al resto de la Nación”. Ni ella puede vivir sin sus hermanas, ni sus hermanas sin ella. En la bandera argentina hay espacio para más de catorce estrellas, pero no puede eclipsarse una sola.”.

El 18 de abril de 1853 fue presentado el Proyecto de Constitución por la comisión encargada de hacerlo. Pero el 20, Zuviría pidió el aplazamiento de las tareas pues “el país seguía convulsionado y estaba lejos de ofrecer el ambiente de tranquilidad y orden necesario”.

Su moción fue rechazada , y de inmediato se abrió el debate; el 1º de mayo la Constitución fue sancionada. El día 25 se promulgó y el 9 de julio fue jurada. Se eligieron esas dos fechas para dar jerarquía histórica y confirmación de argentinidad al acto.

Además de la Constitución de los Estados Unidos y de las nuestras de 1819 y 1826, que no alcanzaron a aplicarse, influyeron en la redacción un libro titulado”El federalista” y sobre todo la obra de Juan Bautista AlberdiBases y puntos de partidapara la Organización Política de la Confederación Argentina”.

juan bautista alberdi

Contenía sensatos consejos entre los cuales figuraba la calurosa recomendación de atraer inmigrantes europeos, brindándoles amplias garantías.

Coincidía en esto con la idea expuesta por Sarmiento en un párrafo de su obra “Facundo” : “El mal que aqueja a la Argentina es la extensión”.

La Constitución comprendía un preámbulo y 110 artículos. Constaba de dos partes: la primera con las declaraciones, derechos y garantías; la segunda con el enunciado de las autoridades de la nación, subdividida en dos títulos: Gobierno Federal y gobiernos de provincias.

El Gobierno Federal estaba integrado por tres poderes:

El Poder Legislativo, compuesto de dos cámaras, la de diputados,elegida en proporción al número de habitantes, por el término de 4 años, y la de senadores, a razón de 2 por provincia, que duraban 9 años.

El Poder Ejecutivo era ejercido por un presidente y un vicepresidente, designados por un grupo de electores; ocupaban el cargo durante 6 años y no podían ser reelectos de inmediato. El presidente nombraba los ministros.

El Poder Judicial estaba a cargo de una Corte Suprema de Justicia y de los tribunales y jueces federales.

Las provincias conservaban toda la soberanía no expresamente delegada; pero la Constitución era la ley Suprema de la Nación, y ninguna constitución o ley provincial podía contener disposiciones que le fueran contrarias.

La Constitución de 1853 rigió en el país, con pequeñas enmiendas, hasta la sustancial reforma en el gobirtno de Juan Perón de 1949.Reformas que fueron restablecidas el 1º de mayo de 1956.

EL ESTADO DE BUENOS AIRES:
La provincia se organiza en Estado disidente:

Mientras la Confederación Argentina había jurado la Constitución Nacional, la provincia de Buenos Aires se organizaba en un Estado disidente. La Legislatura se atribuyó funciones constituyentes y designó una comisión de siete miembros para redactar un proyecto de Constitución. Esta fue sancionada en abril de 1854 y en su conjunto trataba de satisfacer el localismo político.

Reunidas ambas cámaras de Buenos Aires en asamblea, designaron primer gobernador constitucional al Dr. Pastor Obligado, a quien secundaron Mitre, Alsina, Vélez Sársfield y otros.

La provincia inició un período de franco progreso. A diferencia del resto del país, las finanzas continuaron mejorando y fueron reorganizados el Banco de la Provincia y la Casa de Moneda.

Se fundaron varios pueblos, entre ellos Chivilcoy y Bragado, que hasta esa época eran simples fortines contra los indios. Fueron creados varios establecimientos educacionales en la ciudad de Buenos Aires, y Sarmiento —de regreso de Chile— ocupó el cargo de Director del Departamento de Escuelas.

FERROCARRIL

Un paso importante en el futuro desarrollo del transporte se produjo en agosto de 1857, cuando se inauguró oficialmente la primera linea ferroviaria en un tramo de diez kilómetros, desde la estación del Parque (hoy Plaza Lavalle) hasta Floresta. Los vagones fueron arrastrados por la locomotora “La Porteña”.Se instaló en Retiro la “Compañía Primitiva de Gas”, que suministró el fluido necesario para alumbrar calles y casas ubicadas en el radio céntrico, manteniéndose en el resto los débiles candiles con aceite.

 

MAPA DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

mapa de la confederacion argentina

Las Presidencias: Urquiza y Derqui

PRESIDENCIA DE URQUIZA: La Asamblea Constituyente eligió presidente de la Nación a Urquiza y vicepresidente a Salvador María del Carril. El 5 de marzo de 1854, prestaron juramento e instalaron su gobierno en la ciudad de Paraná. Las provincias revisaron sus constituciones para ponerlas de acuerdo con la nacional.

En octubre se instaló también el primer Congreso Legislativo con sus dos cámaras de diputados y senadores. Entre sus leyes figuraron la de organización y reglamentación de la Justicia Federal. Fue reconocida la independencia del Paraguay y acordado un tratado de límites, comercio y amistad con esa nación. Otros tratados del mismo carácter se firmaron con los Estados Unidos, Brasil, Bolivia y Chile y algunas naciones europeas. En 1856 fue enviado Alberdi a España con el mismo objeto, pero no se llegó a aprobarlo.

La educación fue uno de los objetos de mayor interés. La Universidad de Córdoba y el Colegio de Montserrat se transfirieron a la Nación. Se votaron subsidios para la creación y mantenimiento de escuelas primarias. El Colegio de Concepción del Uruguay concedió becas a estudiantes del interior del país. Fue fomentada la navegación del Uruguay y el Paraná, la ciudad de Rosario quedó habilitada como puerto de ultramar.

Otras realizaciones facilitaron el ingreso de inmigrantes procedentes de Suiza, norte de Italia y Alemania, fundándose las primeras colonias agrícolas: las de Esperanza en Santa Fe, Santa Ana y Yapeyú en Corrientes, Calera de Espiro (Colón) y San José en Entre Ríos. Se trazaron planos para el tendido de líneas férreas sin alcanzarse a comenzarlas.

La obra constructiva. Fueron fundados, entre otros, los pueblos de Chivilcoy, Bragado y Las Flores; se inauguró el primer ferrocarril, de diez kilómetros de largo, que unió las estaciones de Plaza del Parque (hoy Lavalle) con la de San José de Flores.

Fue encendido el alumbrado a gas, se habilitó el muelle de acceso de pasajeros que se internaba en el río para facilitar el transbordo; otras construcciones notables fueron la Aduana, de forma semicircular, y el teatro Colón (en la Plaza de Mayo). En 1854 se reorganizó el Banco de la Provincia y la Bolsa de Comercio. La exposición agrícola e industrial del año 1859 demostró las grandes realizaciones alcanzadas en ese orden. Sarmiento, nombrado Director General de Escuelas, impulsó en vasta escala la fundación de colegios y la mejora de los existentes.

La Confederación y el estado de Buenos Aires: La provincia de Bs.As. dictó una Constitución propia en abril de 1854, declarando su soberanía; pero Mitre, diputado, consiguió que se agregara la cláusula “mientras no la delegase en un gobierno general”; esto dejaba abierta la posibilidad de reincorporarse a la Nación. Eligió gobernador al doctor Pastor Obligado.

Rozamiento con la Confederación. En 1854, el general Jerónimo Costa invadió por propia iniciativa la provincia con un fuerte contingente, para conseguir la Unión Nacional. Fue derrotado en noviembre en el combate de El Tala.

Obligado protestó enérgicamente ante Urquiza por la tolerancia con que permitió organizar ese ataque. Urquiza contestó en términos conciliatorios e internó los dispersos de Costa y otros elementos empeñados en intentar nuevas invasiones. De ese cambio de notas surgió un “Tratado de Buena Vecindad”. Aprobaba el uso común de la bandera argentina, y la ayuda recíproca en caso de conflictos con el extranjero o para defenderse de los “malones” indígenas.

La Unidad Nacional: Un hondo sentido de “Patria Grande” seguía latiendo en muchos ciudadanos fieles a la tradición de Mayo. En Buenos Aires, abogaba por ello el periódico “La Reforma Pacífica”, dirigido por Nicolás Calvo. Pero el posible arreglo,en opinión de Mitre, Alsina, Mármol, Sarmiento y otros, sólo podría alcanzarse sin humillación ni desmedro para el prestigio de la gran ciudad: nada que pudiese considerarse rendición o entrega.

Refutaban a “La Reforma Pacífica” en las columnas de “La Tribuna”. Los ánimos se encendieron y hubo choques y disturbios en manifestaciones públicas de ambos bandos. Para evitarlos, los dirigentes de la Unión adoptaron la estrategia de reunirse en lugares cerrados celebrando banquetes, esto les valió ser motejados de “chupandi-nos”, a lo cual replicaron designando a sus contrarios como “pandilleros” (pandilla: grupo de individuos alborotadores).

Al margen de estos factores que llamaríamos “sentimentales”, gravitó fundamentalmente la cuestión económica . La ciudad porteña seguía atrayendo la casi totalidad de los barcos extranjeros con el consiguiente pago de los derechos de aduana y otras inversiones privadas. El interior, privado de esos recursos, no alcanzaba a recaudar lo suficiente para cubrir los gastos oficiales.

Mediante la Ley de Derechos Diferenciales trató de reparar el déficit, favoreciendo los barcos que recalaban directamente en puertos de la Confederación. Los llegados después de estar en Buenos Aires debían abonar un recargo. No consiguió la importancia calculada ni causó gr.andes perjuicios a los porteños.

La elección de nuevo gobernador por la Legislatura provocó choques violentos entre los favorables a la Unión y los que insistían en el cisma. Al decir del historiador Pelliza “en cada mesa de votantes se libró un combate”. Triunfaron los separatistas y elegieron gobernador al doctor Valentín Alsina, enemigo personal de Urquiza. Se preocupó en fortificar su posición. Importó gran cantidad de armas y equipos, persiguió a los opositores, cuyas comunicaciones con las provincias fueron estrictamente vigiladas.

En Buenos Aires surgió un partido opositor, de tendencia federal, que bregaba por la unión de la provincia con el resto del país. El órgano representativo de este partido fue el periódico “La Reforma Pacífica”, dirigido por Nicolás Calvo. De acuerdo con su título propiciaba una política conciliatoria, sobre la base de revisar la Constitución sancionada. Los defensores de la política porteña, de carácter separatista y enemiga de Urquiza, contaban con el periódico “La Tribuna” dirigido por Carlos Gómez y en cuyas columnas también colaboraban Mitre, Sarmiento, Héctor Várela, el poeta Mármol y otros. La “Reforma Pacífica” atacó a los oficialistas calificándolos de “pandilla” porque recorrían las calles en forma tumultuosa; de allí derivó el mote de oandilleros, con que fueron reconocidos los partidarios del gobierno de Buenos Aires. Por su parte, los últimos denominaron a los unionistas federales de chupindinos porque efectuaban frecuentes reuniones partidarias donde no escaseaba el vino.

PACTO DE SAN JOSÉ DE FLORES: En San Juan, una tendencia adicta a Buenos Aires, resultante de un sostenido comercio de vinos y otros productos de consumo.se alzó en armas y asesinó en 1858 al exgobernador y gran caudillo federal Nazario Benavídez. Urquiza envió una intervención; pero el Congreso Federal votó, además, en abril de 1859, una ley disponiendo la reincorporación de Buenos Aires a la Nación.

Fracasaron las gestiones de varios diplomáticos extranjeros para evitar la guerra. Urquiza, al frente de un fuerte ejército, invadió la provincia, y el 23 de octubre derrotó a Mitre, su adversario, en la batalla de Cepeda.

Pero Mitre, mediante una hábil maniobra, logró replegarse a San Nicolás, embarcó sus fuerzas reorganizadas y llegó a Buenos Aires, dispuesto a seguir luchando. Francisco Solano López, hijo del dictador del Paraguay, ofreció oficialmente la mediación de su padre para acordar la paz. Alsina pretendió rehusarla,pero la opinión se opuso y lo obligó a renunciar.

Reunidos representantes de ambos bandos en San José de Flores, bajo la presidencia de López, firmaron la paz. Buenos Aires se incorporaba a la Federación. La Constitución de 1853 sería revisada por una Convención Provincial; debía además respetar la integridad territorial de la Provincia.

Su Aduana pasaba a la Federación; eso significaba que los valiosos derechos de importación pasaban al Tesoro Federal. La Convención porteña reunida en enero de 1860 propuso lo siguiente; El artículo que declaraba a Buenos Aires capital de la República se cambió por otro, aplazando esa designación a una futura ley del Congreso Nacional, con la condición de que debía contar con el consentimiento de las autoridades de la provincia para el traspaso del correspondiente territorio.

Agregó otras disposiciones más democráticas en el texto de la Constitución y propuso el nombre de Nación Argentina (en vez de Confederación Argentina) como designación en el orden internacional.

En el mes de septiembre la Convención Nacional reunida en la ciudad de Santa Fe aprobó con leves modificaciones lo resuelto en el pacto de San José de Flores.

PRESIDENCIA DE SANTIAGO DERQUI-PAVÓN: En las elecciones presidenciales triunfó el doctor Santiago Derqui; integraba la fórmula como vicepresi dente Esteban Pedernera. Al mismo tiempo la Legislatura de Buenos Aires elegía gobernador a Mitre.

La aparente concordia se quebró a raíz de los “Sucesos de San Juan”. Su gobernador, José Virasoro, miembros de su familia y amigos fueron asaltados en su domicilio y asesinados por un Derqui Santiagogrupo de opositores. Estos eligieron gobernador al doctor Antonino Aberastain, decidido “porteñista”.

Derqui no lo reconoció y en enero de 1861 un ejército federal comandado por el coronel Juan Saá lo derrotó en el combate del Pocito. Aberastain y muchos otros adictos fueron fusilados. La matanza provocó un gran movimiento de protesta en Buenos Aires.

El descontento aumentó cuando el Congreso Nacional rechazó a sus representantes por no haberse elegido conforme a las disposiciones de la ley nacional. Mitre protestó enérgicamente e insistió en mantener los senadores y diputados ya elegidos; éstos se apresuraron a renunciar a sus cargos.

El Congreso Nacional decidió entonces intervenir la Provincia; misión que se confió a Urquiza, quien se había distanciado de Derqui. Éste trasladó el gobierno a la ciudad de Córdoba para reunir fuerzas y posiblemente con esa dilación negociar las posibilidades de un arreglo. Pero Urquiza marchó con su ejército, compuesto en gran parte por entrerrianos y correntinos.

Sumaban en total 17 000 hombres. Mitre lo enfrentó con 22 000 mejor armados y disciplinados. Una última tentativa de arreglo juntó a bordo de un buque de guerra inglesa a Derqui,Urquiza y Mitre sin llegar a ningún resultado. La batalla se libró en Pavón, en la frontera entre Buenos Aires y Santa Fe, el 17 de septiembre y terminó con la retirada de Urquiza.

Los vencedores ocuparon Rosario, Derqui renunció el 5 de noviembre y pasó a Montevideo. El vice, Pedernera, lo hizo a su vez, con lo que quedó acéfalo el gobierno nacional.

Mitre, inspirado por un elevado sentimiento de argentinidad y por el aprecio que le inspiraba el jefe entrerriano, entabló negociaciones. Acordaron que la Constitución Nacional vigente no sería alterada; que la situación política de Entre Ríos seguiría en manos de Urquiza.

mitre organiza el pais

LA UNION DEFINITIVA DEL PAÍS
El general Mitre elegido presidente de la Nación

El general Mitre, sin abandonar el cargo de gobernador de Buenos Aires, desempeñaba provisoriamente el mando del país como Encangado del Poder Ejecutivo Nacional En esas circunstancias, convocó al pueblo de las provincias para elecciones de representantes, y el 25 de mayo de 1862 inició sus sesiones el Congreso Nacional en la ciudad de Buenos Aires.

Mitre leyó en la reunión inaugural un importante mensaje. Dijo entre otros conceptos: “En el instante en que los poderes públicos se disolvían y que la manifestación material de la unidad argentina se borraba, era necesario pensar y decidir que ese eclipse era transitorio, y que esa disolución aparente era una verdadera labor de regeneración, de la que la República resurgirá en breve fuerte, compacta y libre”.

En el mes de junio, la Asamblea aprobó la actuación cumplida pqr Mitre al frente del gobierno provisional y de inmediato dispuso realizar la elección de Presidente y Vicepresidente de la República. Los comicios se efectuaron en todo el país, con excepción, de Catamarca que no participó.

Practicado el escrutinio, f^itre resultó elegido Presidente constitucional de la Nación por,unanimidad de sufragios, y Vicepresidente el Dr. Marcos Paz, quien logró 91 votos de los electores. Los nuevos mandatarios tomaron posesión de sus cargos el 12 de octubre de 1862, en la ciudad de Buenos Aires, donde quedó instalada la sede del gobierno nacional.

Fuente Consultada:
HISTORIA 3 – La Argentina y el Mundo – José Astolfi – Editorial Kapelusz
HISTORIA 5 – Instituciones Políticas y Sociales desde 1810 – José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Poema Sobre La Tragedia Submarino ARA San Juan 44 Desaparecidos

POESÍA:  SUBMARINO  ARA  “SAN JUAN”
Para Los 44 Héroes Desaparecidos

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Mares de la Argentina préstanos tus sirenas
envueltas el aladas túnicas de color
para que sutilmente conduzcan al camino
donde “cuarenta y cuatro”  esperan con fervor. 

Que se calmen los vientos y se aplaquen las olas
y  que el Sol de noviembre alumbre con ardor,
hay que encontrar la ruta de nuestro submarino
y  aliviar tanta pena que produce dolor. 

El mundo nos ayuda a buscar este hijo
de hierro y baterías que se arrastra en el mar
cobijando las vidas de los submarinistas
que eligieron la dura tarea de zarpar. 

Zarpar  para cuidar los huecos de la Patria
en  las profundidades epi continental
con la esperanza plena de regresar a casa
corazón en el pecho viril, vocacional. 

Los países del mundo que apuntalan la hazaña
 inusitada  extraña  insólita  inusual…
acordaron rescate con un gran compromiso
que a la niñez, la escuela, seguro enseñará. 

 De todas las riquezas ¿ la vida ?  una fortuna.
Recemos por las vidas una oración de Paz
 y  pidamos milagro al Dios de cada uno.
¡ ARA  SAN JUAN, bendito, te queremos acá ! 

 Martha Dora Arias. DNI 2889515
Psicóloga social.
Técnico en Planeamiento educativo.

 

 

 

 

 

 

El Dogma Socialista de Esteban Echeverría

El Dogma Socialista de Esteban Echeverría

Esta obra cumbre de Esteban Echeverría ha sido desde su origen expuesta al estudio e interpretación de pensadores y filósofos, que ven la calidad de su contenido, propia de un genio que logró ver la realidad de un mundo que se ocultaba a la vista de quienes, ajenos a las circunstancias que vivían, alimentaron con su ignorancia, las fortalezas de un sistema que los devoraba.

Echeverría siempre se refirió al dogma social argentino, distinto al europeo, trata del dogma nacional argentino, que nació con la revolución de mayo de 1810, donde los ideles de libertad y emancipación habían fracasado por los intereses de otras generaciones posteriores que con sus procederes políticos perjudicaron la construcción de una nación sólida y consolidada para la organizacion y  progreso  nacional.

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Esteban Echeverría nació en Buenos Aires en 1805. Su padre era vasco y su madre criolla. Falleció en Montevideo en 1851. Vivió muchos años en Europa. Frecuentó los ambientes estudiantiles e intelectuales. Se interesó por los problemas ideológicos y políticos que se agitaban en Europa, sobre todo en Francia.

Es el principal representante del movimiento romántico en nuestro país. Es autor de La Cautiva y de otras composiciones literarias.

Los problemas filosóficos, literarios, políticos, sociales, económicos, educacionales fueron tratados por él. En ellos siempre se nota la influencia ejercida por el romanticismo y el liberalismo doctrinario francés.

Fue miembro del Salón Literario y el principal promotor de La Joven Generación Argentina.

Es el autor del Dogma Socialista, obra que tuvo gran influjo en muchos grupos argentinos.

— En la reunión inaugural de La Joven Generación Argentina Echeverría leyó como programa de la sociedad las llamadas “Palabras Simbólicas”.

El Dogma Socialista es el comentario a dichas palabras.

Las palabras simbólicas eran estas.
1. Asociación,
2. Progreso,
3. Fraternidad,
4. Igualdad,
5. Libertad,
6. Dios, centro y periferia de nuestra creencia religiosa; el cristianismo su ley.
7. El honor y el sacrificio, móvil y norma de nuestra conducta social.
8. Adopción de todas las glorias legítimas de la revolución; menosprecio de toda reputación usurpada o ilegítima.
9. Continuación de las tradiciones progresivas de la Revolución de Mayo.
….
12. Organización de la Patria sobre bases democráticas.
….
….
15. Abnegación de las simpatías que puedan ligarnos a las dos grandes fracciones que se han disputado el poderío durante la Revolución. — Echeverría escribió un comentario a estas palabras-programa.

Lo intituló “Declaración de Principios que constituyen la creencia social de la República Argentina”. Alberdi llevó el manuscrito a Montevideo y lo publicó con el nombre de Dogma Socialista.

El Dogma Socialista contiene muy pocas ideas originales. Se nutre de ideas europeas. Saint-Simon, Lamennais, Guizot, Tocqueville y Mazzini son los autores que han tenido mayor influencia en la obra.

El valor filosófico y político de la obra ha sido discutido. Pero está fuera de duda:

1. que a pesar de la influencia europea existe permanentemente una reflexión sobre la situación y realidad argentina;
2. que muchas de las nuevas ideas filosófico-políticas que motivaban los movimientos europeos se conocieron entre nosotros gracias a ella;
3. que hay una búsqueda del espíritu de Mayo y un llamado a la superación de las pasiones partidarias que dividían a los argentinos.

La generación de los proscriptos. Sentido y fuerza moral de la emigración:

Muchos fueron los argentinos que durante la tiranía rosista debieron emigrar al exterior para ponerse a salvo de los atropellos y de la persecución.

Entre otros Alberdi, Mitre, Echeverría, Posadas, Cañé buscaron refugio en Montevideo; Sarmiento, Lamadrid, Félix Frías, Vicente F. López en Chile. También a Paraguay y Bolivia llegaron proscriptos argentinos.

Como en todo grupo hubo en los proscriptos diversas actitudes. Hubo incluso quienes renegaron de su condición de argentinos y en su odio al tirano llegaron a unirse a los enemigos de la patria.

Pero la enorme mayoría buscaron con entusiasmo y abnegación recuperar la libertad de su patria y ejercieron honradas y provechosas actividades en los países hermanos que les brindaron asilo.

Muchos de los proscriptos se dedicaron al periodismo y se valieron de él para difundir sus ideas y para atacar a la tiranía.

Leer el Dogma Socialista

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Historia del Liberalismo Político en los Gobiernos de Argentina

Historia de Liberalismo en la Política Argentina

Historia de su influencia en Latinoamérica: Al influjo de las teorías del liberalismo político, florecieron en Europa las posiciones antiabsolutistas. La prédica de Voltaire y de Montesquieu, la obra de la Ilustración y de los Enciclopedistas, fue profundizando, las convicciones que recomendaban mayor libertad y mayor participación de las clases hasta entonces pospuestas.

La reivindicación de las prerrogativas naturales, el freno al absolutismo, la teoría que justificaba el derecho de rebelión de los pueblos ante los malos gobiernos, se transmitieron por medio de las lecturas y las noticias desde el Viejo Continente hasta estas tierras americanas cuyas clases cultas —que además de ideales poseían la certeza de estar postergadas económicamente— se constituyeron en abanderadas de dichas doctrinas. Necesidad de educación, libertad de expresión, representatividad, independencia, eran los conceptos en boga.

La revuelta de los estados de Norteamérica contra la opresión de una Inglaterra nada liberal con sus colonias y la Revolución Francesa, fueron las fuentes de las que emanaban los ejemplos a seguir por las colonias españolas en cuya metrópoli los liberales desarrollaban también una dura lucha contra el absolutismo.

Cuando la independencia fue obtenida, las ideas del liberalismo se plasmaron en las constituciones de las jóvenes naciones que surgieron. Sin embargo, las nuevas clases dirigentes, de alto vuelo intelectural pero de mirada fija en lo europeo, intentaron muchas veces un mero transplante de los principios liberales a sociedades netamente diferentes a aquellas elegidas como modelo y ello significó la oposición de los sectores más tradicionales y el estallido de continuas guerras civiles que se extendieron hasta pasada la primera mitad del siglo pasado.

Por entonces se afianzaron las tesis liberales y los gobiernos que las propiciaban, culturalmente progresistas, pero políticamente autoritarios y a veces paternalistas, ligados casi siempre con los intereses económicos externos.

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El filósofo inglés John Locke fue el padre de la teoría liberal de los siglos XVII y XVIII. Decía que el progreso social se identifica con la protección de la propiedad privada.

El liberalismo moderno: En las últimas décadas el liberalismo, sobreviviente a las embestidas del nacionalismo y el populismo de la segunda posguerra, tuvo que reacomodarse a los sentimientos democráticos, nacionalistas y socialistas, que cada vez con mayor fuerza se fueron proyectando en el seno de las diferentes sociedades.

La dinámica del crecimiento económico —y particularmente la intensa concentración y monopolización— obligaron a revisar sus planteos. Sus premisas individualistas fueron cada vez menos capaces de solucionar los profundos problemas que planteaban las nuevas realidades.

Las grandes desigualdades pusieron en evidencia un hecho incontrastable: la libertad de unos, y su prosperidad, implicaba la opresión de los otros. A partir de esa toma de conciencia, se gestó una. división, sobre todo evidenciada en el plano económico, pero con amplias implicaciones políticas. Mientras muchos teóricos propendieron hacia una verdadera intervención estatal, de fines regulares, otros se aferraron a la no intervención y la libertad económica, típicas banderas del antiguo liberalismo.

Los primeros, se inclinaron por la participación, en reemplazo del anteriormente preconizado aislamiento individual, a la que ven como un verdadero producto social, surgido de los incentivos, la educación, las oportunidades y que se relaciona, íntimamente, con la democracia representativa y con lo popular. Ese liberalismo así transformado, llega a proponer soluciones colectivistas, apelando al Estado como respaldo a los sectores sociales económicamente más débiles.

Ante esos evidentes cambios doctrinarios operados, surge una pregunta: ¿sigue siendo liberal una teoría de esas características? Sus defensores opinan que sí, porque —dicen— en primer lugar, persigue el mismo fin; lograr un individuo autónomo; en segundo lugar, porque los cambios conceptuales operados, al reducir las arbitrariedades, enriquecieron las libertades individuales; finalmente, porque de esa manera el concepto de ley y de derechos constitucionales —tan caro al primitivo liberalismo— se ve afirmado por el pluralismo, la descentralización y la amplia gama de relaciones entre el Estado y la sociedad.

Para muchos otros, después de la Segunda Guerra Mundial, el liberalismo ha perdido todo contenido progresista, se ha reducido a una defensa de la libertad de los que poseen. Los que no —se afirma— se orientan hacia otras corrientes: las diversas variantes del socialismo, el social cristianismo y otras.

Liberalismo y la Política Argentina: Las tesis sustentadas por el liberalismo europeo tuvieron mucho que _ ver con los esfuerzos revolucionarios que culminaron en la Independencia de las Provincias Unidas. Una vez obtenida ésta, a su influjo se trató también de organizar la recién nacida Nación.

La labor rivadaviana: Una de las manifestaciones más salientes del liberalismo rioplatense fue Bernardino Rivadavia. Este intenta transmitir al país  rivadavialas pautas administrativas y culturales de una Europa demasiado lejana y demasiado diferente como para ser entendida y aceptada por los sectores tradicionales. El lenguaje usado, las formas políticas recomendadas, las modas de esos doctores que usan levita en lugar de poncho, el apego por teorías y recetas impregnadas de filosofía liberal, no podían encontrar eco favorable.

Las reformas que como ministro y como presidente impulsa Rivadavia tendían a afianzar el gobierno central, a entronizar un incipiente laicismo, a remodelar los criterios administrativos: se trataba de los postulados progresistas del liberalismo.

La creación de la “Sociedad Literaria”, por su parte, hablaba de las preocupaciones culturales, pero no tenía demasiado que ver con la realidad del país.

Por eso, la Reforma Eclesiástica originó el llamado “Motín de los Apostólicos”, las provincias rechazaron el proyecto de constitución unitaria, los terratenientes condenaron la deuda contraída con la banca británica; el “padre de las luces”, en definitiva, fue visto, más bien, como el benefactor de la clase mercantil del puerto.

Rosas y el liberalismo: “Ahora bien, general, prescindamos del corazón en este caso… En tal caso, la ley es: que una revolución es un juego de azar en el que sé gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella…”. El texto pertenece a una carta, “de esas que se rompen una vez leídas”, firmada por Juan Cruz Varela y Salvador María del Carril —unitarios— que la envían a Lavalle.

juan manuel  rosas

Empujado por esas apreciaciones, éste decretará el fusilamiento de Dorrego, cabeza del partido federal. Montoneros — Artigas, Ramírez, López, Quiroga y después “El Chacho” y Felipe Várela— y liberales, eran agua y aceite. Rosas sintetizó los orígenes de ese divorcio, en palabras que le dirigió al oriental Santiago Vázquez: “Yo, Sr. Vázquez… conozco y respeto los talentos de muchos de los señores que han gobernado el país y especialmente del Sr. Rivadavia… pero a mi parecer todos cometían un grande error: los gobiernos se conducían muy bien para la gente ilustrada, pero despreciaban los hombres de las clases bajas, los de la campaña…”.

Rosas, idolatrado por artesanos, orilleros o negros, pero también apoyado por amplios sectores del clero, de los comerciantes y por la oligarquía terrateniente, si bien mantuvo la política económica librecambista, descartó las instituciones políticas liberales. Sus opositores liberales —Esteban Echeverría, Marcos Sastre, Juan M. Gutiérrez, Juan B. Alberdi, Miguel Cané— lo enfrentaron desde el Salón Literario, la Sociedad de Mayo y, ya en el exilio, desde la Comisión Argentina, que proclamaba los principios de Mayo, el progreso y la democracia desde una sitiada Montevideo, bautizada como la “Nueva Troya” por el romántico Alejandro Dumas y defendida por la Legión Italiana del liberal Giuseppe Garibaldi.

Esos intentos de quebrar el rosismo, que se sumaron a diversos levantamientos internos, no prosperaron sin embargo. Recién Caseros puso punto final a ese ciclo y significó el punto de partida para el afianzamiento del liberalismo en la Argentina.

La Constitución del 53: El Congreso Constituyente de Santa Fe sancionó una constitución netamente liberal, para confeccionar la cual se combinaron los ejemplos del liberalismo estadounidense, el “Dogma Socialista de la Revolución de Mayo” (Esteban Echeverría)  y las “Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina” (Juan B. Alberdi).

Después, empezaron a tomar forma definitiva los futuros partidos políticos. En Buenos Aires, se constituye el Partido Liberal, acaudillado por Mitre, que pronto se divide en dos sectores: el nacionalista “chupandino”, que quiere la reunificación de la independizada Buenos Aires y la Confederación Argentina que lidera Urquiza, y el autonomista o “pandillero” porteñista a ultranza. La filosofía liberal, no obstante, era el común denominador de ambas vertientes.

Después de la batalla de Pavón, Mitre será el dueño de la situación: bajo la hegemonía bonaerense, el país comienza a reunificarse. El nacionalismo revisionista le endilga muchas culpas a esa administración liberal: representad la política avasalladora de la oligarquía portuaria, encarnar una especie de despotismo ilustrado, someter ias autonomías provinciales, negociar con el capitalismo colonizador y propiciar el predominio de una filosofía laica y materialista.

El liberalismo, por su parte, responde que bajo ese gobierno se dieron los primeros pasos que permitirían luego la concreción y la realización de un verdadero Estado nacional.

Con Sarmiento, el progresismo liberal viste hermosas galas: impulso de la instrucción pública en todos los niveles, apoyo al desarrollo de las ciencias, trazado de líneas férreas, afianzamiento del telégrafo y de la inmigración.

Nicolás Avellaneda, hombre del Partido Autonomista Nacional (PAN), que encarnaba con renovado vigor los antiguos ímpetus del liberalismo, continúa con esa línea de unificación nacional y federaliza a Buenos Aires, renuente a compartir con el resto del país las pingües rentas de su puerto. Persistirá la entrada de mano de obra barata a través de la inmigración —y la salida de lanas y cereales, tipo de exportación que correspondía a una Nación a la cual la división internacional del trabajo le había asignado el papel de “granero del mundo”

Roca y la Generación del 80: Con el acceso al gobierno de Julio A. Roca, la llamada Generación del 80 logra su máximo esplendor. La presidencia absorbe y centraliza todos los poderes y la domesticada Liga de Gobernadores es su complemento. (Más tarde, las fuerzas provinciales que dicha Liga manejaba serán la base de los distintos nucleamientos conservadores y liberales locales que persisten aún en nuestros días).

La lucha comicial no depende ya de los partidos políticos sino de la voluntad del Poder Ejecutivo. Los postulados más caros al positivismo y al liberalismo se intronizan en el poder,.a través de una política esencialmente pragmática. El lema “Paz y Administración”, fórmula esgrimida por el general, se parece mucho al “Orden y Progreso” que predicaba Comte.

El comercio exterior, siguiendo siempre los dictados del colonialismo británico, se intensifica y lo mismo ocurre con el trazado de las vías ferroviarias la remodelación de la Capital y la llegada de nuevas oleadas de inmigrantes. Se impone, en toda la línea, el sistema de ideas liberales, que coinciden con el auge del liberalismo económico mundial y con la mayoría de edad de un capitalismo .imperialista que se dispone a depredar el universo.

Los aspectos de laicidad adquieren especial relieve bajo la administración Roca, y su ministro Wilde propicia la implantación de la enseñanza laica, gratuita y obligatoria (Ley 1420, de julio de 1884), la expulsión del nuncio apostólico (acusado de intervenir en los asuntos internos del país) y la interrupción de las relaciones diplomáticas con el Vaticano, así como también la estatización de los cementerios y la Ley de Matrimonio Civil. Félix Frías, José M. Estrada, Santiago Estrada, Pedro Goyena, Miguel Navarro Viola, Tristán Achával Rodríguez y Emilio Lamarca constituirán el cerrado grupo antiliberal y confesional que; a través más que nada del periódico “La Unión”, se opondrán a esas reformas.

Juárez Celman y la decadencia: La crisis financiera, económica y moral marcó el gobierno de Miguel Juárez Celman, sucesor de Roca, al que él mismo ungió como tal. El juego de la Bolsa, la íntima relación del oficialismo con el capitalismo colonialista británico, las prebendas descaradas, las concesiones ferrocarrileras enajenadas en el exterior pero garantidas por el Estado, eran el corazón de un régimen, que preanunciaba la crisis del liberalismo.

El despilfarro oficial, el aumento incesante de la deuda pública y la agitación social —impulsada por recién nacidos sindicatos que los inmigrantes habían transplantado— completaban el panorama. El refinamiento cultural de ciertas élites y el lujo de las clases acomodadas no bastaron para detener la caída del presidente, desalojado del poder por la, de todos modos, fracasada Revolución del 90, a través de la cual irrumpía violentamente un nuevo partido, la Unión Cívica Radical, que prefirió la abstención electoral y la insurrección revolucionaria antes que ser víctima de los fraudes orquestados por el oficialismo.

De todas maneras, estos continuaron multiplicándose, a través de las componendas de los nucleamientos políticos de signo exacerbadamente liberal o conservador, que pugnaban por mantener a mano las riendas del poder a toda costa. Así, el “contubernio” del Partido Nacional (roquista) y de la Unión Cívica Nacional (mitrista), permitió la imposición de la fórmula Luis Sáenz Peña, José E. Uriburu.

Se trataba, ya, de una oligarquía fraccionada en partidos sin programa, pero que de todas formas continuaba siendo gobierno. Julio A. Roca y Norberto Quirno Costa continuaron la seguidilla y bajo su gobierno se instauró la represiva Ley de Residencia, ya que el liberalismo, paternalista por momentos, sabía avasallar cuando la defensa de sus intereses así lo imponía. En el año 1906, la muerte de Manuel Quintana, Carlos Pellegrini y Bartolomé Mitre, ralea sus filas dirigentes. La ley Sáenz Peña instaurando la limpieza electoral, será el golpe de gracia.

Yrigoyen y después: El gobierno de Hipólito Yrigoyen marca el ascenso de nuevas clases sociales que hasta ahora habían sido dejadas de lado. El liberalismo, en sus formas más extremas, es desacreditado por un sistema que contempla una reguladora intervención estatal y una suerte de populismo incipiente. Pero dichas pautas moderadoras de la influencia liberal se aflojarán durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear y serán totalmente barridas del escenario político por el golpe militar de 1930, que restaurará el conservadurismo y el liberalismo económico más marcados, no obstante haberse iniciado como un movimiento de corte nacionalista y fascistoide.

El año 1943 volverá a insistir con el nacionalismo y las remoras fascistas que, al final, desembocarán en un brumoso populismo peronista en el cual el movimiento sindical es incluido en la maquinaria estatal. De ahí en más, a partir de 1955 sobre todo, la historia política argentina se ve constantemente salpicada por los desbordes de poder originados en filas militares.

El enfremamiento de los sectores nacionalistas y liberales dentro de las fuerzas armadas —generalmente los primeros iide-ran los cuartelazos y los segundos los copan a continuación— merece un capítulo aparte, pero su análisis escapa a esta nota.

En momentos en que el país se apresta a enfrentar otra instancia electoral, parece evidente que la absoluta mayoría de los partidos políticos, aun reconociendo orígenes liberales, no comulgan con las clásicas tesis extremas de la plataforma liberal. Sólo un sector de los mismos, el agrupado bajo la difusa ubicación del centro, postula un marcado comportamiento neoliberal en economía y en política.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – La Política y La Mujer –

Biografía de Joaquín V. Gonzalez Obra Política

Biografía de Joaquín V. González – Obra Política

Joaquín Víctor González (1863-1923), jurista, político y escritor argentino. Nacido en Chilecito, se licenció como abogado en la Universidad Nacional de Córdoba en 1886. Diputado para el Congreso Nacional, se interesó por las reformas y era partidario de afrontar las cambiantes circunstancias del país con nuevas leyes.

El 6 de marzo de 1863, en la provincia de La Rioja, nacía Joaquín V. González. Sus padres, Joaquín González y Zoraida Dávila, períenecían a esas antiguas familias de provincia, de larga estirpe, especie de aristocracia rural, de vida simple y patriarcal.

Según consigna él mismo, en las tantas páginas que ha escrito refiriéndose a su niñez, su padre desarrolló una activa militancia política, “siempre lejos, reclutando soldados bisónos para hacer la guerra al caudillaje“. Ese ejemplo paterno se continuará luego en el hijo: vinculado a los sectores conservadores, será en las filas en las cuales realizará toda su carrera de hombre público.

Joaquin V. Gonzalez

Joaquín Víctor González (1863-1923), jurista, político y escritor argentino.

Los avatares de la política transplantan a iodo el grupo familiar hasta el antiguo pueblo minero de Chilecito. Allí empieza su formación intelectual y siente, por otra parte, los primeros requerimientos de la inspiración poética. Porque algo será constante y deberá tenerse en cuenta en toda la trayectoria de Joaquín V. González: su doble carácter de político y, al mismo tiempo, de creador literario y de exquisito de las letras.

Luego de la escuela primaria, su meta fue Córdoba, especie de Salamanca criolla por esa época y sitio obligado de estudios al cual concurrían los hijos de las clases acomodadas de provincia. Su destino fue el viejo Colegio Monserrat, con un prestigio y una tradición que se arrastraba desde épocas anteriores a la Independencia. De allí a ingresar a la Universidad de Córdoba mediaba un solo paso y lo dio sin dificultades.

Era la plena “alborada” del 80, época en la cual la generación que luego será calificada con ese nombre empezaba a hacer las primeras armas en política, a completar su formación intelectual.

La política: Los años de Joaquín V. González en su época de la Universidad de Córdoba transcurren entre el estudio, las tertulias literarias y una especie de antesala del periodismo. En el año 1884, es designado profesor de la Escuela Normal de Maestras de Córdoba y se le asignan las cátedras de Historia, Geografía y Francés. A los 18 años,.empieza a colaborar en Varios periódicos cordobeses: Córdoba, El Interior, El Progreso, La Revista de Córdoba.

El 26 de mayo de 1886, obtiene el título de Doctor en Jurisprudencia de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Con ese diploma en su escritorio y el pasado familiar que lo influía y además lo respaldaba, no suena raro que el día 26 de julio de ese mismo año sea elegido diputado nacional por La Rioja. Sin tener aún la edad suficiente, viaja para incorporarse al Congreso.”—¿Tendrá ese muchacho los veinticinco años que exige como mínimo la Constitución?”— cuenta Ramón Columba —se preguntaban algunos de los legisladores en la vieja casa.—

Ya no es un muchacho. Mírelo: tiene toda la barba. Efectivamente, ya usa barba Joaquín, nadie hace cuestión por la edad y se incorpora a la Cámara sin ningún inconveniente”. Paralelamente a esta incorporación, Joaquín V. González elabora un proyecto de Constitución para su provincia, desarrolla actividades periodísticas en el diario La Prensa y en 1888 publica uno de sus libros más importantes: La tradición nacional.

Actuando siempre dentro delas filas del conservadurismo, obtiene en el año 1889 la gobernación de La Rioja. Tres años más tarde es reelegido diputado nacional y en 1893 es publicado otro de sus libros más importantes, Mi montañas. Su profundo conocimiento del suelo natal y su preocupación constante por la minería le permiten, además, que se transforme en catedrático de la Facultad de Derecho de Buenos Aires, dictando una materia de reciente creación: Legislación de Minas.

El país comenzaba a recorrer el camino del desarrollo, la llamada Generación del 80 le imprime su ritmo y un rubro tan importante —y tan vinculado a los intereses y a los capitales ingleses— como el de la riqueza subterránea empieza a ser tenido muy en cuenta.

Las realizaciones
Sus conocimientos, sus excelentes vinculaciones políticas y el hecho de ser un militante sin concesiones del conservadorismo, influyen para que Joaquín V. González lleve a cabo una rápida y ascendente carrera política. En ese sentido, el año 1896 fue para él un año clave. En el mes de enero, el Poder Ejecutivo lo designa para realizar el Proyecto de Reforma al Código de Minería.

En julio, es nombrado vocal del Consejo Nacional de Educación y, por último, el 31 de diciembre, Académico Titular de la Facultad de Filosofía y Letras, recién creada. Lo acompañarán al frente de esa institución Bartolomé Mitre, Rafael Obligado, Bernardo de Irigoyen, Carlos Pellegrini, Paul Groussac, Ricardo Gutiérrez y Lorenzo Anadón.

Durante el segundo gobierno del general Roca, González cubre las carteras de Interior, Justicia e Instrucción Pública, Relaciones Exteriores y Culto. Vinculado a este último ministerio, justamente, interviene en el diferendo austral que estuvo a punto de provocar una cuestión armada entre nuestro país y Chile. Fruto de esa dilatada gestión ministerial, nuevos libros aparecen, con su firma: Debates Constitucionales y Los tratados de paz de 1902,
entre otros.

Desde el punto de vista legislativo, le cupo la elaboración de una Ley Nacional de Trabajo y una Ley de Reforma Electoral. Esta última, si bien de duración efímera, establecía el sistema electoral denominado “De circunscripciones“: fue bajo ese sistema que, en las elecciones de 1904, el socialismo logró triunfar en la circunscripción de la Boca y Alfredo Palacios alcanzó la diputación.

Cuando el 12 de octubre de 1904, Manuel Quintana asume la presidencia de la República, Joaquín V. González es nombrado titular de Justicia e Instrucción Pública. Desde ese cargo, el 19 de setiembre de 1905 funda la Universidad de La Plata, cuyo rectorado ejercerá desde 1906 a 1918. Dictará cátedras de Derecho Internacional Público y de Historia Diplomática.

Ampliará los laboratorios, modernizará el instrumental y contratará profesores extranjeros a veces, promo-cionando los autóctonos en otras oportunidades. Convencido de la necesidad de la coordinación programática de los tres ciclos y del régimen de internado creará ULPI (Universidad de La Plata Internado), donde se verificará la constante convivencia de profesores y alumnado, indispensable para lograr una correcta e integral formación del educando.

El nacimiento de otra época En 1916, el radicalismo accede al gobierno. Sectores sociales hasta ahora marginados políticos y socialmente, empiezan a hace oir su voz. Nuevos enfoques en piezan a propiciarse desde el g« bierno de “la chusma radical’ como gustaban calificar a quienes hasta ese momento ha bían monopolizado el poder.

En ese panorama de cambios qu aparece, la Universidad deja d ser una isla de refinamiento apoliticismo cultural. Explota! las luchas por la Reforma d 1918. La Universidad de La Plata es clausurada. González dedia su tiempo, entonces, a recorre librerías, su paseo predilecto po otra parte. Transita cas diariamente por La Facultad, de la calle Florida, por la Dante Alighieri, algunas francesas y sobre todo la Mitchell’s Book, en la cual hasta posee una gaveta personal, a la cual le llegan, a tra vés del correo inglés, las noveda des literarias de la isla.

Construye, al mismo tiempo, una especie de retiro en La Rioja, su casa. La llamará Samay Huasi, que en quechua significa “casa de reposo”. El cultivo de las flores, las complicadas construcciones líticas —tareas que desarrollará con sus propias manos, la lectura de Shakespeare, Ornar Khayyam y Tagore, en medio de un marcado misticismo, serán sus ocupaciones predilectas desde el 19 de setiembre de 1922, en que pronunció su último discurso en el Senado.

Un discurso que fue, por otra parte, una verdadera definición política de toda su vida: “No tengo ni tendría porqué ruborizarme de haber pertenecido al régimen, un régimen que comenzó con Ri-vadavia, que siguió con Urquiza, Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Roca, Quintana, cuyos nombres tan sólo son una historia de crédito, de justicia y aun de gloria para la historia de los partidos políticos que hoy se confunden con la denominación común de conservadores”.

Murió el 29 dé diciembre de 1923.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II

Historia del Partido Autonomista Nacional Origen y Fundador

El Partido Autonomista – Origen e Historia

Líder indíscutido del Partido Autonomista, acérrimo porteñista, la figura de Adolfo Alsina dominó por mucho tiempo el escenario político, en las décadas que siguieron a la batalla de Caseros, fin del rosismo. Su figura, sin embargo, fue desdibujándose históricamente, con el tiempo. Tal vez, porque no pudo nunca trascender su localismo, tal vez porque las personalidades de oíros políticos como —Roca, Pellegrini— lo superaron.

Hay quien atribuye este olvido a la falta de una doctrina que respaldara al accionar del caudillo, carencia que él reemplazaba con un verdadero “olfato de comité” y con un audaz oportunismo, no exento de demagogia. Sin embargo, más allá de estas explicaciones, conviene recordar su trayectoria y sus realizaciones, en la medida en que Adolfo Alsina es un típico ejemplo del caudillismo urbano.

adolfo alsina

Los orígenes
Nacido en Buenos Aires, el 14 de enero de 1829, su padre era Valentín Alsina, unitario, porteñista a ultranza, político y gran orador. A pesar de que su esposa era hija de Manuel Vicente Maza, presidente de la legislatura rosista. Valentín Alsina emigró pronto a Montevideo. Recién después de Caseros pudo volver la familia a Buenos Aires. Valentín Alsina es nombrado ministro de gobierno por el gobernador de la provincia, Vicente López y Planes.

Su unitarismo pronto lo enfrenta a Urquiza. Adolfo comparte esos enfrentamientos, pero en forma más vehemente: poco intelectual, tendía sobre todo a la acción. Veía en ciernes la federalización de Buenos Aires y para evitarla conspira constantemente, hasta que logra desencadenar la Revolución del 11 de setiembre.

Adolfo Alsina defiende la ciudad durante El sitio a que la somete la Confederación y tiene tiempo, mientras tanto, de recibirse de abogado. Su prestigio entre los grupos más porteñistas, que respondían a Bartolomé Mitre y era llamados “pandilleros” (en atención a los medios violentos de los que se valían), crece constantemente. Dirige ataques contra las concentraciones de “chupandinos” (partidarios de un acercamiento con la Confederación) y la fama de su valor personal crece todos los días. A esta altura de los acontecimientos, Buenos Aires tenía su propia Constitución y era casi un Estado independiente.

En las elecciones de marzo de 1857, los pandilleros hicieron honor a su nombre: “Nuestra base de operaciones eran la audacia y el terror, que empleados tan hábilmente han dado este resultado admirable e inesperado”, escribe por entonces Sarmiento, refiriéndose a la victoria electoral obtenida. El sistema de voto cantado permitía todo tipo de desmán, en efecto: los más decididos, copaban el atrio en donde se votaba y quien triunfaba en ese copamiento triunfaba en la elección. De esta forma, Valentín, su padre, llegó al gobierno de Buenos Aires.

El Partido Autonomista
Luego de la batalla de Pavón, donde Adolfo Alsina combate bravamente, todos se dan cuenta de que Mitre quiere reconstruir la Confederación, con Buenos Aires a la cabeza. Encargado del Ejecutivo nacional, para retener el poder nacional y el provincial debía federalizar a Buenos Aires.

La Ley de Federalización fue muy resistida y el 6 de agosto de 1962, en la Cámara de Diputados de la Nación, Adolfo Alsina pronunció el discurso tal vez más encendido y brillante de su vida, atacando ese proyecto de ley “como porteño, porque yo, en ningún acto de mi vida puedo olvidarme que lo soy, porque no puedo, ni debo, ni quiero…”. Mientras las barras deliraban, un nuevo caudillo había nacido.

La Ley de Federalización no fue aprobada y en su lugar vio la luz una tibia Ley de Compromiso: Buenos Aires sería sede del gobierno central por tres años, pero sin federalizarse. A pesar de ese acuerdo, el viejo Partido Liberal, liderado por Mitre, estaba fracturado. Quienes siguieron a aquél, constituyeron el Partido Nacionalista.

Alsina y sus seguidores, se nuclearon en el Partido Autonomista. Los mitristas, por su búsqueda de acercamiento con Urquiza —una posición blanda para los opositores— fueron motejados de “cocidos”. De rebote, de “crudos” se bautizó a los alsinistas. Tras las banderas de intransigencia de Alsina se aglutinaron la oligarquía terrateniente y su extremo en la escala social, los sectores más desposeídos.

Con Mitre, hizo causa común la burguesía mercantil, los pequeños y medianos productores y la clase media. Un grupo de juventud brillante militaba en el alsinismo: Dardo Rocha, Leandro AIem, Carlos Pellegrini, Aristóbulo del Valle entre otros.

Las elecciones, pasaron a ser guerras. El diario La Tribuna respondía a Alsina e inflamaba a sus seguidores. La Nación Argentina —que se convertiría luego en La Nación— apoyaba a Bartolomé Mitre. El voto, seguía manifestándose en los atrios de las iglesias, en un esfuerzo porque lo sagrado del lugar aplacara las pasiones. Sin embargo, orilleros y “niños bien” mezclados, esperaban expectantes eí desarrollo de los acontecimientos y si la elección se iba volcando contra sus intereses apelaban a todo tipo de violencias verbales y físicas para torcer el curso de los hechos.

Gobernación y vicepresidencia
En los comicios de marzo de 1866, tan poco “sanctos” como todos los de la época, Adolfo Alsina fue elegido gobernador de la provincia. Esta gobernación de Alsina coincidió con la Guerra del Paraguay y en el transcurso de la misma el porteñista aprobó todo lo actuado por parte del gobierno nacional. Sin embargo, cuando se acercan las elecciones presidenciales de 1868, Mitre lo descalifica como candidato.

Luego de extensas polémicas y de inacabables tejes y manejes arbitrados por el líder del Partido Nacional, su nombre surge pero para acompañar a Sarmiento en la fórmula que, a la postre sería la victoriosa. Su padre, Valentín Alsina, presidente del Senado, era quien debía proclamar oficialmente a los triunfadores: cuando debió pronunciar el hombre de su hijo, la emoción se lo impidió y tuvo que ser reemplazado.

La vida privada de un vicepresidente
Sarmiento consideraba a Adolfo Alsina despectivamente, como un compadrito porteño y tal vez no estuviera tan errado en sus apreciaciones. Alto y robusto, poseía una verdadera “estampa de varón”; pelo y barba abundantes y plateados, nariz grande y ojos melancólicos. Extrovertido, ruidoso y populachero, frecuentaba boliches y caminaba con un contoneo compadrón y agresivo.

No era atildado en el vestuario, usaba generalmente un pantalón y un chaleco blancos y siempre una alta galera, tipo chimenea, y un levitón negro. Consumía habanos. No usaba cuchillo y pocas veces revólver, pero su paraguas de macizo mango de plata se podía convertir en una verdadera maza. Soltero empedernido, vivía en un viejo caserón de la calle Potosí, centro de nocheras tenidas con amigos y de sobremesas extensas, regadas con buen vino y en las cuales se rendía un verdadero culto a la amistad. Simpático y entrador era, sin embargo, un verdadero orador de barricada y para ello lo
ayudaba, no poco, su fuerte vozarrón.

La conciliación y la muerte
En 1874, Adolfo Alsina impone a su amigo Mariano Acosta en la fórmula que presidió Nicolás Avellaneda y se reserva para él el Ministerio de Guerra y Marina. Su primera tarea, como ministro, consistió en aplastar la revolución mitrista que se produjo ese año.

Después, se dedicó a la campaña contra el indio, a través de la cual deseaba adquirir popularidad nacional, paso previo a una futura presidencia. La guerra del desierto tuvo un carácter defensivo y su estrategia consistió en ir avanzando gradualmente poblando al mismo tiempo los terrenos recuperados.

El joven general Julio A. Roca discrepó con ese proyecto y propuso, en s lugar, una guerra móvil. Desde ese momento, los rozamiento entre los dos hombres fueron constantes. Alsina llevó adelante su plan, de todas formas: recuperó 2.000 leguas cuadradas, adelantó la frontera y para protegerla hizo cavar una prolongada zanja —la famosa “zanja de Alsina”— a lo largo de diversos trechos de su extensíón, que fue calificada por Roca de “disparate”.

En agosto de 1876 al volver Alsina de la frontera, el panorama político era muy turbio y el caos económico producido por la mala administración era total y por otra parte, se hallaba al borde de una nueva insurrección.

El Partido Autonomista, para colmo, había visto resquebrajar por completo su unidad interna, por esos motivos, Alsina buscó  un acercamiento con el mitrismo y el líder de esta corriente aceptó  públicamente la conciliación de los dos partidos. Mientras Aristóbulo del Valle y otros dirigentes hacían abandono del auíonomismo para fundar el Partido Republicano, el 7 de octubre, en la Plaza de Mayo, Mitre y Alsina se confunden en un abrazo, debajo de la estatua de Belgrano.

Los mitrístas recibían, en virtud de esta conciliación, altos cargos gubernamentales y hasta ministerios. Mitre —personalmente— y los jefes que lo habían secundado en 1874 la devolución de sus perdidos grados militares. Y Alsina, la luz verde para su postulación presidencial en el 80.

En espera de esa fecha y mientras se preparaba para otra campaña contra los indígenas, el 29 de diciembre de 1877, después de una corta pero extraña enfermedad, moría sorpresivamente Adolfo Alsina. Las malas consecuencias de esa muerte no se hicieron esperar. La conciliación se hundió, irremediablemente.

Al poco tiempo estallaba la guerra civil.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II Nota de Julio Nosiglia

Historia de la Música en Argentina Primeros Compositores

Primeros Compositores de Argentina
Historia de la Música

musica en argentina compositores

Período de la Organización Nacional : El período comprendido entre los años 1852 a 1910, representa la incorporación de la música argentina a los grandes centros europeos.

Desde 1848, Buenos Aires disfruta de temporadas lírico-dramáticas que hasta el día de hoy se desenvuelven año tras año con escasas interrupciones. En 1825 se representa la primera ópera completa en Buenos Aires, era el Barbero de Sevilla. Durante largos años, el cultivo de otros géneros no había alcanzado a equilibrar en intensidad la fervorosa atención dispensada a las manifestaciones operísticas.

Coexistían el teatro lírico y la música de salón, y con menor frecuencia se efectuaban sesiones de conciertos vocales e instrumentales. En general, las actividades musicales distaban mucho de la homogeneidad requerida, si bien gozaban de reconocido aprecio.

A partir del último cuarto del siglo XIX, han de arraigar fructíferamente en Buenos Aires la música de cámara, con el repertorio clasico-romántico de tríos, cuar tetos y quintetos, el pianismo de los grandes maestros y los conciertos sinfónicos, con frecuente inclusión de obras de autores ya consagrados y de otros contemporáneos.

La actividad musical se desenvolvió durante varios años en torno de dos focos principales: la ópera, en el Teatro de la Victoria, y la música vocal e instrumental de cámara, en los conciertos de la Sociedad Filarmónica de Buenos Aires, Ambas demostraciones concentraron el interés de los aficionados, aun cuando la periodicidad de los espectáculos operísticos era mucho mayor que la de las sesiones filarmónicas.

Frente a la absorción ejercida por la música lírica, no desmayan las gestiones encaminadas hacia otro sentido de la actividad musical. El compositor y cantante español José Amat será quien promueve desde la Sociedad Filarmónica estas nuevas ac tividades.

En el aspecto polifónico-vocal, fue inestimable la contribución a la cultura del país de la “Sociedad Alemana de Canto”, fundada en 1862 para “estudiar y hacer conocer música alemana”, especialmente composiciones corales. Incluyó así obras   de Haydn, Mendelssohn, Mozart, Schumann, Wagner y otros maestros.

Fueron numerosos los conjuntos dedicados a un repertorio sorprendentemente variado y amplio, sobre base clasico-romántica incorporando autores contemporáneos. Algunos de los primeros conciertos sinfónicos que se efectuaron en Buenos Aires fueron auspiciados por la “Sociedad del Cuarteto”, conjunto creado en 1910.

A pesar de los esfuerzos realizados al respecto, la crítica señalaba la falta de ambiente adecuado y de gusto por lo sinfónico y hacía constar la necesidad de abrir una vía a los jóvenes, y arraigar los conciertos populares. En esta labor de arraigo de los conciertos sinfónicos ocupa un destacado lugar la labor llevada a cabo por Alberto Williams.

La enseñanza de la música :
En este aspecto, la tradición del país se remonta hasta el período de la dominación hispánica. Nacionales y extranjeros imparten enseñanza y se forman varias generaciones de artistas y aficionados que cuentan con el estímulo de un medio en don de la música es altamente apreciada. Hacia el final del siglo, varios destacados músicos argentinos emprenden en Europa las más exigentes disciplinas bajo la guía de autorizados pedagogos.

Alrededor de 1860 crece la llegada e incorporación de músicos extranjeros, algunos de probada valía, cuya formación es en muchos casos italiana.  Tres lustros más tarde se ha formado en Buenos Aires un verdadero ambiente musical en donde descuellan algunos compositores, concertistas y profesores de renombre.  La pieza de salón y las artificiosas fantasías sobre temas operísticos, comienzan a dar lugar paulatinamente a las obras magistrales de clásicos y románticos que comienzan a ser divulgados.

La Gaceta Musical de Buenos Aires realiza una tesonera labor en pro de la creación de un Conservatorio Argentino, a pesar de la hostilidad e incomprensión por parte de algunos sectores, esta labor dará sus frutos con la creación en 1874 de la Escuela de Música y Declamación de la Provincia de Buenos Aires. Las funciones del director fueron desempeñadas por Nicolás de Bassi.

Las clases comprendían : composición e historia musical, solfeo y lectura musical, canto, declamación, piano, órgano, violín y viola, violoncelo, contrabajo, instrumentos de viento de madera, instrumentos de viento de cobre, arpa. Se creaba asimismo una Comisión cuyos miembros tenían la función de inspeccionar el funcionamiento de las clases y el estricto cumplimiento de los reglamentos de la escuela.

La institución prosiguió su labor pese a los obstáculos y dificultades materiales, afrontando la oposición de quienes no apreciaban el alcance y significado de la educación musical debidamente sistematizada. La Escuela de Música proporcionaba tos trumentistas de orquesta, cantantes y profesores de música, y su influjo era perceptible en el nivel cultural de Buenos Aires. En 1882, por falta de una subvención nacional que pudiera suplir la provincial que había sido retirada hacía tiempo, no pudieron pagar se las deudas de alquiler. Los instrumentos fueron vendidos en pública subasta, extinguiéndose de este modo esta institución.

Pero la simiente ya se había propagado. En 1880 el compositor Juan Gutiérrez había fundado el Conservatorio de Música de Buenos Aires, de índole privada. Una “escuela de música de la capital” funcionó también en 1880 bajo la dirección de Ricardo Pérez Camino.

Clemente Greppi, director de los coros de niños del Teatro de la Opera y del Nuevo Teatro Colón, hacia 1910, fue uno de los primeros en estimular el interés por la música en el medio escolar, mediante la acción   mimada conjunta con la práctica musical, la composición de zarzuelas adecuadas para ser representadas en escuelas, y la adopción de técnicas muy cercanas a las más modernas.

La última década del siglo pasado presencia la sucesiva y rápida erección de conservatorios y la creciente demanda de profesores de música.  En 1893 inaugura Alberto Williams el Conservatorio de Música de Buenos Aires, con planes de estudio com pletos y eficiente dotación de profesores. Muy pronto se núcleo en este instituto una significativa promoción de músicos.

En el Conservatorio Santa Cecilia se reunieron renombrados compositores, concertistas y profesores de origen italiano.  Poseía   un amplio cuerpo de profesores cuyas enseñanzas se extendían a las distintas disciplinas vocales e instrumentales, y el ámbito de la composición.

La necesidad de un instituto de índole oficial para sistematizar la enseñanza de la música se reiteró en varias oportunidades. De 1924 data el funcionamiento de una casa de estudios que respondiera a tales aspiraciones, con planes de estudio completos, enseñanza intensiva y una verdadera adecuación a las necesidades y el desarrollo del país. Este instituto es el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo, y conserva el nombre de quien fuera su primer director.

Pimeros compositores argentinos :

En el transcurso del período 1852-1910 paulatinamente, y a pesar de circunstancias no siempre favorables, fueron surgiendo personalidades artísticas en el ámbito de la composición musical, muy diversas entre sí, en cuanto a las condiciones de su formación y de la efectividad de su rendimiento, pero que testimonian, en conjunto,   la, consecución de una fecunda etapa en el crecimiento del país.

A la labor realizada durante el citado período se debe el arraigo de una tradición musical argentina, cuyo desarrollo y plena expansión es periódicamente afectado por ñuctuaciones de diverso origen.

Entre los numerosos compositores argentinos podemos seleccionar a quienes nos proporcionaron un ordenamiento vertebrador y nos hacen asequibles las orien taciones esenciales de la música argentina en ese período : Juan Pedro Esnaola, Francisco Hargreaves, Alberto Williams, Arturo Beruti, Héctor Panizza y Constantino Gaito.

Las condiciones de sus respectivas formaciones musicales fueron muy diversas así como el alcance de su labor creadora.  Podemos considerar a Buenos Aires como el foco casi único de dichas actividades, si bien Tucumán, Córdoba, Mendoza y posteriormente La Plata alentaron cierta acción local.

Desde 1880 se desenvuelve una conciencia de la situación artística y social de los compositores. Se señala una concentración de los esfuerzos de los compositores en el género lírico-dramático, pero al mismo tiempo, hará eclosión en la música argentina la sinfonía, y luego el poema sinfónico de inspiración étnica que establece una línea de avance del nacionalismo musical.

Juan Pedro Esnaola ( 1808-1878 ) es la personalidad más destacada del período rosista y de los primeros años posteriores.  Fue el único de su época que supo mantener una continuidad efectiva en su labor de compositor, a pesar de las diversas funciones públicas que le fueron encomendadas.  Tempranamente había podido adquirir un nivel de formación europea gracias a su viaje a Europa. Desde 1822, año en que se inicia su actuación artística, recorre varias etapas. Esnaola efectuó el arreglo,publicado en 1860, de la música del Himno Nacional Argentino, original de Blas Parera, versión de setenta y siete compases en Mi bemol mayor. En 1944 un decreto oficializó la versión de Esnaola.

Salustiano Zavalía ( 1808-1873 ), hombre de intensa actividad pública que se destacó como compositor para guitarra y flauta. Parece haber sido un precursor del nacionalismo musical.

Amaneio Alcorta ( 1805-1862 ) es considerado como el decano de los compo sitores argentinos, a pesar de que la casi totalidad de sus obras se ha perdido, y lo poco que se conserva está disperso. Con posterioridad a su fallecimiento, no se extin gue su prestigio musical sino que alcanza a formar parte de la música argentina.

Todos estos compositores reflejan, en mayor o menor medida, su admirado por los operistas más difundidos en ese entonces : Mozart, Bellini y Rossini. Su pianismo no es ajeno a la evolución de la estilística del instrumento que se produce en Francia, y también está influido por los inicios del romanticismo musical.

Minués, valses y cuadrillas fueron las obras que ofrecieron a la sociedad de la época. Se los considera como integrantes del ciclo de la música argentina de salón. No por esto dejaron de incursionar en obras de contenido religioso. Esnaola y Alcorta dedicaron atención a la música litúrgica, que en algunos casos adoptó la polifonía vocal con acompañamiento de instrumentos.

Nicanor Albarellos ( 1810-1891 ), a pesar de ser predominantemente un intérprete, puede ser considerado como el nexo con las líneas subsiguientes de avance de la música argentina y precursor del nacionalismo musical. Se dedica a la tarea de recolectar melodías criollas, que más tarde serían incluidas por Hargreaves en sus composiciones.

Una promoción de músicos nacidos alrededor de 1830 establece un nexo de continuidad artística hasta la aparición de una pléyade de compositores, hacia 1880, en cabezados por Hargreaves.

En esta segunda generación   tiene lugar la incursión inicial por el sinfonismo, el nacimiento de la ópera argentina, la eclosión del nacionalismo musical, todo ello coexistiendo con la música de salón.  Por primera vez tiene lugar en el país la sistematización de la enseñanza musical en sus diversas disciplinas, y se consolida el ejercicio de la crítica musical y el interés en torno de la actividad artística europea.

Contemporáneamente, arraiga en Buenos Aires la música de cámara gracias a la actividad desarrollada por la Sociedad del Cuarteto, a través de la frecuentación de un amplio repertorio de los grandes maestros europeos.  Los conciertos sinfónicos fueron abriéndose paso como institución de la vida cultural porteña.  Surgía la conciencia de las posibilidades que el país podía desarrollar a través de las dotes de sus músicos, ya fueran intérpretes o compositores.  Los compositores argentinos comenzaron a obtener algún apoyo oficial que les permite capacitarse con mayor efectividad en los centros europeos.

Coetáneamente se incorporan numerosos compositores e intérpretes extranjeros, en su mayoría españoles e italianos, algunos verdaderamente destacados, que dan a conocer el más avanzado repertorio musical de la época.

Francisco Hargreaves ( 1849-1900 ) encabeza la segunda generación importante de músicos argentinos, (la tercera cronológicamente ) . Es el primer músico argentino que se decide a encaminar una significativa parte de su obra en el nacionalismo musical. Es uno de los nexos de continuidad de la tradición nacionalista musical, comenzada por Albarellos y que desembocará en Alberto Williams y Julián Aguirre. Hay en Hargreaves una cierta tendencia hacia lo fantástico, visionario, exótico. Sus primeras composiciones trasuntan rasgos de sorprendente virtuosismo instrumental y una elaborada escritura pianística, casi lisztiana. Para este instrumento compuso numerosas piezas.

Las milongas y los tristes compuestos por Hargreaves poseen un intrínseco valor musical que se manifiesta aun en la actualidad, en el acierto, la sugestión y el equilibrio de los elementos formales, aun cuando no desmienten su procedencia de la música de salón. Cultivó también un género que tuvo gran difusión en Europa y América: el melólogo, creado al parecer por Juan Jacobo Rousseau en 1770. Este es una acción escénica a cargo, por lo general, de un solo personaje, simultánea con un acompañamiento instrumental que puede ser sinfónico. En el género vocal, la producción de Hargreaves se concreta en varias obras que incluyen las manifestaciones religiosas.

En Hargreaves coexisten la búsqueda de la conformación de un léxico musical cultivado y artístico, con los requerimientos de ciertos núcleos sociales y las condiciones del gusto propias de la época. El esfuerzo más notorio, y que puede considerarse como el inaugural, lo realiza Hargreaves en el dominio del teatro lírico, con la composición de sus óperas “La gata blanca”, “II vampiro”, “Los estudiantes de Bolonia”,”Psyche” y “Una noche en Loreto”, las dos últimas sin estrenar. El estreno en 1877 de “La gata blanca” significó el estreno de la primera ópera argentina.

Poco después de 1880 es registrada en los medios artísticos de Buenos Aires, la aparición de dos jóvenes músicos, cuyas personalidades se caracterizan en ciertos rasgos, de manera bien diferenciada respecto de la de sus predecesores inmediatos. Ellos son Arturo Beruti y Alberto Williams cada uno de los cuales se orien tó hacia géneros diferentes, el primero hacia el lírico-dramático, el segundo hacia el instrumental.

Arturo Beruti ( 1862-1938 ) Una beca oficial le permite perfeccionarse en Europa, especialmente en Francia y Alemania. En el viejo mundo comienza su producción operística que alcanzará una gran difusión en la Argentina. Entre sus obras más sobresalientes podemos mencionar a “Vendetta”, “Evangelina”, “Taras Bulba”. En Buenos Aires escribe “Pampa”, “Yupanki”, “Khrysé” y “Hórrida Nox”. En 1919, estrena en el Teatro Colón “Los Héroes”, originariamente destinada al Centenario de Mayo estaba basada en un relato de Vicente Fidel López y ambientada en la Campaña de los Andes. Fue cantada en italiano.

La heterogeneidad de los materiales conocidos, y la ausencia de un índice su ficientemente clarificado para la confrontación de los mismos, son uno de los factores que tornan dificultosa la apreciación amplia y cabal de la obra de Arturo Beruti. Mientras que se realzan aspectos ignorados por sus contemporáneos, son dejados aquellos que le valieron la apreciación del momento y que muestran una excesiva sujección a los gustos de la época.

Alberto Williams   ( 1862-1952 ) desarrolló una intensa labor en el campo de la dirección orquestal, la composición, la investigación del pasado musical y la forma ción de los futuros músicos. Desde los comienzos de su carrera fue plenamente reconocido en sus valores y alentado en su perfeccionamiento. El gobierno le otorga una subvención para el perfeccionamiento durante cuatro años en Europa. Allí estuvo en contacto con altas personalidades de la música europea que lo tuvieron como alumno.

De regreso en Buenos Aires, dirige Williams su Primera Obertura de Concierto, que se ha incorporado al repertorio sinfónico argentino y perdura incólume en su brío y su lirismo comunicativo. En sus posteriores sinfonías, que alcanzarán el número de nueve, el léxico del compositor se muestra bien conformado en su estructura, de sutil y penetrante armonización, animado por momentos de fuerza dramática.

La melodía de Williams posee una amplitud y flexibilidad muy características A lo largo de su dilatada carrera asistió a notables mutaciones en los gustos y los procedimientos desarrollados por sucesivas promociones de músicos. Así desde Richard Wagner y César Franck, maestros que admiró y supo difundir en Buenos Aires a través de sus ciclos de conciertos sinfónicos; Claude Debussy que asimiló entrañablemente en aspectos en los cuales brillaron sus características personales; los sistemas de la politonalidad y polimodalidad, junto con las manifestaciones de la contemporánea creación musical centroeuropea.

En 1890, con su obra para piano “El rancho abandonado” inicia su derrotero nacionalista. Su nacionalismo trata de incorporar la sugestión paisajista conjuntamente con las características melódicas y rítmicas criollas, incluyendo alguna incursión en el pentatonismo incaico.

La amplia labor docente de Alberto Williams se nuclea alrededor del Conservatorio fundado por él en 1893 y a través del cual intentó transmitir a las nuevas generaciones musicales los logros alcanzados por la música europea y la nacional.

Julián Aguirre ( 1868-1924 ) Su nombre aparece ligado íntimamente al desarrollo del gusto y la cultura musical en la Argentina. Desarrolló las etapas de su formación artística en España. Se incorporó al núcleo de profesores del conservatorio fundado por Alberto Williams. Su labor se distingue por ser una de las primeras que influyó efectivamente en la elevación del nivel del gusto musical, en el conocimiento de los grandes autores, en particular los del romanticismo germano, en predisponer las posibilidades del público en la apreciación de las nuevas obras.

Dotado del don de la improvisación, se muestra comunicativo, bien proporcionado, aparentemente espontáneo en una música que se caracteriza por su lucidez y cuidada elaboración. Sus piezas de inspiración nacionalista no desmienten cierto parentesco con la música de salón y nos brindan clarificados ejemplos de nuestras espe cies líricas criollas. En este aspecto pueden citarse sus “Aires Criollos”, “Aires nacionales”, “Huella”, “Gato”, “Canciones”, “Tristes”. Se muestra particularmente afortunado al abordar los elementos captados del contorno urbano porteño : el Estilo y la Milonga.

También en la canción de índole escolar, alcanzó Aguirre algunas de sus mejores páginas, colocando a nuestro pafs en un lugar descollante en ese terreno.

Héctor Panizza ( 1875-1967 ) tuvo una descollante actuación en los más importantes teatros líricos del mundo, en la ardua tarea de concertar y dirigir temporadas completas y ciclos sinfónicos. Ajeno al nacionalismo musical, dio cuenta de la paulatina afirmación de su saber   y su capacidad de compositor en el género lírico-dramático, sinfónico y de cámara, al compenetrar su formación italiana con el sutil gusto armónico e instrumental francés. Es uno de los primeros operistas argentinos, tanto en su ubicación cronológica como en el nivel alcanzado tras una paulatina y firme evolución.

Pascual De Rogatis ( 1881-1980) ocupa un lugar señero como compositor de elevada calidad lírica. Representa un principio consciente y activo hacia una más vigorosa caracterización étnica y americanista en nuestra música, frente al absorbente predominio de los modelos italianos y franceses. Se da en él la presencia de un clima sonoro distinto al de la sobretensión romántica, que hace de su música algo nítido y líricamente distendido, que posee sensibilidad moderna.

Carlos López Buchardo ( 1881-1948 ), aparece con rasgos destacados en los comienzos de nuestro siglo. Alcanzará, un plano de realización magistral en nuestra música. Su primera etapa manifiesta sus dotes musicales superiores, la calidez de su armonía y una captación de las proporciones, donde se reflejan sus influencias   de Massenet y Puccini. La única expresión estrictamente operística de Carlos López Buchardo fue “II sogno di Alma “, cuyo estreno en 1914 constituyó un verdadero acontecimiento artfstico y social.

La ópera argentina : Las manifestaciones más destacadas y elocuentes propias del desenvolvimiento de la música argentina señalan el predominio casi exclusivo, hasta 1910, del género lírico dramática.

Las condiciones culturales de nuestra nacionalidad en el aspecto musical, la índole y la diversificada amplitud en el repertorio operístico aquí frecuentado con continuidad y desde tiempo atrás, pueden ser apreciadas como uno de los estímulos eficientes en tal sentido. Resultaba atrayente la oportunidad que podía ofrecer al compositor local la representación de sus óperas efectuada por los mismos prestigiosos intérpretes que tenían a su cargo el repertorio lírico de mayor difusión y prestigio.

De este modo, la actividad de los músicos argentinos se orientaba hacia el género que podía exteriorizar de manera cabal su consagración y reconocimiento por parte de autorizados críticos, empresarios de compañías líricas, editores de música y calificada concurrencia.

Durante este período, las óperas argentinas fueron cantadas, con alguna excepción en idioma italiano.  La ópera italiana ha de alcanzar en algunas de sus más significativas presentaciones un brillo suntuoso en rutilantes salas de Buenos Aires, ante una expectativa reflejada y mantenida por los comentarios periodísticos y notas críticas.

Se considera unánimemente a “La gata blanca”, música de Francisco Hargreaves, como la primera ópera de autor argentino. Fue estrenada por una compañía lírica italiana en 1877. Esta obra lírica breve, en cuanto a su extensión material, alcanzó una cálida recepción por parte del público. Esta obra puede ser considerada como un precedente histórico valioso para el estudioso, pero desvinculado de los intereses espontáneos de las generaciones subsiguientes.

En 1895 se estrena, en el Teatro de la Opera de Buenos Aires, “Taras Bulba”, drama lírico cuya música pertenece a Arturo Beruti.  La presentación en Buenos Aires venía precedida por el éxito de su estreno mundial en Turín. La presentación material de esta ópera, los trajes y los decorados, fueron apreciados como manifestaciones de una riqueza deslumbradora.

El gusto de entonces reconoció la ciencia polifónica, la habilidad contrapuntística, la frecuente mutación de ritmos, reprochando en parte cierto exceso en la instrumentación y preocupación por la originalidad. Actualmente, se puede afirmar que Taras Bulba indica no sólo el comienzo de un desenvolvimiento histórico de la ópera argentina, sino también el punto de partida de una fecunda reconsideración actual de la personalidad artística de Arturo Beruti, y de su significado en el desarrollo de nuestra música.

El estreno de “Pampa” del mismo compositor, marca el ascenso a la escena lírica, por primera vez, del léxico musical de inflexiones criollas, a través de lo que más tarde viene a representar la primera promoción nacionalista en la música ar gentina. La critica señaló que “lo único realmente característico son los bailes y aires criollos, hábilmente traídos, instrumentados y condimentados para la circunstancia”.

En 1897 se estrena la ópera de Panizza, “II fidanzato del mare”. De este modo hace su aparición en la escena lírica porteña el músico argentino de carrera ar tística más dilatada de nuestra historia, La índole poética y decididamente romántica del argumento estimulaba las dotes sinfonistas del compositor. Dio oportunidad a Panizza para exhibir un léxico armónico sólido y coherente, en donde despuntaba un pro misorio estilo evolutivo, plenamente reconocido entonces.

Ver: Siglo XX: Bandas de Rock Nacional

Ver:Breve Historia de los Instrumentos Musicales

Fuente Consultada:
Historia Argentina – Historia de la Civilización – Manual de Ingreso 1977 – Dieguez – Pierini – Laplaza Edit. Investigación y Ciencia

Estatuto Provicional de 1815 Causas y Disposiciones

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO DEL ESTATUTO PROVICIONAL DE 1815

La situación política en 1815. La revolución que derrocó a Alvear había triunfado con la participación de diferentes regiones del país. Ahora se hacía necesario impedir que la acefalía produjera mayores males. El cabildo de Buenos Aires procedió a elegir los electores que nombraron Director Supremo al general del ejército del Norte, José Rondeau, y mientras durara la ausencia de éste designaron con carácter de Director Interino al coronel Ignacio Álvarez Thomas.

El Director Alvear fue destituído (entre otras cosas) por la oposición, cuando trascendió que ordenó al comisionado Manuel García, al exterior para solicitar el protectotado británico sobre las Provincias Unidas.

La designación de la autoridad nacional, aunque fuera en forma provisoria, era realizada por las instituciones porteñas, es decir que la ciudad de Buenos Aires mantenía su predominio. Además, el Cabildo deseoso de impedir el restablecimiento de una dictadura, nombró una Junta de Observación para controlar al poder Ejecutivo.

alvarez thomas y general rondoau

José Rondeau                                        Alvarez Thomas

Estatuto de 1815. Quince días después, uno de sus integrantes, Esteban A. Gascón, entregó al Cabildo el Estatuto que éste había exigido. En tan poco tiempo no se habían podido meditar los fines de la revolución de abril, asi que forzosamente, el texto no podía ser completamente original. Se lo considera una mala copia del proyecto constitucional presentado por la Sociedad Patriótica a la Asamblea del año XIII.

Pero en 1813 se quería un Ejecutivo fuerte, y en 1815 se deseaba que fuera disimuladamente colegiado, de ahí la aparición de la Junta de Observación. El nuevo Estatuto resultó ineficaz, pues creaba un sistema donde el Ejecutivo quedaba subordinado a otros organismos, lo cual le impedía cumplir adecuadamente con las funciones de gobierno en una época revolucionaria, en la que era necesaria una gran libertad de acción del poder  central.

DISPOSICIONES DEL ESTATUTO PROVISIONAL DE 1815

Tal como había quedado establecido, la Junta de Observación redactó el Estatuto Provisional para la administración y dirección del Estado. El 6 de mayo, el documento fue aceptado y jurado por el Director Suplente; de tal manera, Alvarez Thomas recibió el mando superior de las Provincias Unidas.

El Estatuto Provisional de 1815 es muy semejante —”mala copia”, dice el historiador Ravignani— al proyecto de Constitución que la Sociedad Patriótica presentó ante la Asamblea del Año XIII. Sin embargo, las circunstancias no eran las mismas, por cuanto en la época en que se redactó el proyecto era necesario un Poder Ejecutivo fuerte; en cambio, en 1815 los errores cometidos por Alvear reclamaban un gobierno sujeto a limitaciones en el mando.

El Estatuto surgió a consecuencia de una revolución federal, pero su contenido, como el modelo que le sirvió de inspiración, es de carácter unitario.

Establece tres poderes: el Ejecutivo, a cargo del Director Supremo; el Legislativo, representado por la Junta de Observación, y el Judicial, por un Tribunal superior y las cámaras de apelaciones. Subordinaba el Poder Ejecutivo al Legislativo, por cuanto el Director podía cesar en su mandato a requerimiento de la Junta de Observación y del Cabildo.

Respondía así a los anhelos del momento, que exigían un Poder Ejecutivo controlado, pero en esta forma subsistía el antiguo conflicto que mantenían los Poderes Ejecutivo y Legislativo. Recuérdese los rozamientos entre el Primer Triunvirato y la Junta Conservadora en 1811 (Reglamento Orgánico y Estatuto Provisional).

La disposición más importante del Estatuto Provisional es la que concedía al Director Supremo la facultad de convocar a las provincias “para el pronto nombramiento de diputados que hayan de formar la Constitución, los cuales deberán reunirse en la dudad de Tucumán”.

El Estatuto Provisional es un complicado código que consta de un largo preámbulo, seguido de siete secciones divididas en capítulos, un reglamento para la Junta de  Observación  y,  finalmente,  varias  disposiciones  generales.

Primera Sección. — Se ocupa “del hombre en la sociedad” y reconoce a los habitantes el goce de seis derechos: la vida, la honra, la libertad, la igualdad, la propiedad y la seguridad.

Establece que la religión del Estado será la católica, apostólica, romana.

Acuerda el ejercicio del derecho- de ciudadanía a todo hombre nacido en el territorio con un mínimo de edad de 25 años; los extranjeros podrían obtenerlo con cuatro años de residencia.

Segunda Sección. — Dispone que el Poder Legislativo residirá en la Junta de Observación hasta tanto se expida un Congreso General  de las Provincias. Se ocupa del Director Supremo, establece sus atribuciones y le reconoce la facultad de nombrar a tres Secretarios de Estado:  Gobierno,  Guerra y  Hacienda.

Tercera Sección. — Las provincias deberán ser convocadas a un Congreso General a reunirse en la ciudad de Tucumán “para que allí acuerden el lugar en que hayan de continuar sus sesiones”. La atribución de invitar a los pueblos del  interior  correspondería  al   Director Supremo.

Cuarta Sección. — Dedicada al Poder Judicial, deja expresa constancia de su  independencia con  respecto al  Ejecutivo.
Según el historiador Levene, esta sección es la más destacada del Estatuto por cuanto “muchas de sus prescripciones pasaron casi textualmente a las Constituciones subsiguientes”.

Quinta Sección. — Se refiere a los procedimientos a seguir para las elecciones de Director Supremo, diputados ante el Congreso General, gobernadores de las Provincias, miembros del Cabildo e integrantes de la Junta de Observación.

Sexta Sección. — Considera al ejército dividido en tres categorías: las milicias provinciales y las fuerzas de las fronteras, bajo las órdenes del Director Supremo y las milicias cívicas (guardias nacionales)  dependientes del Cabildo.

Séptima Sección. — Se ocupa de las declaraciones de.derechos y garantían referentes a la seguridad individual y a la libertad de imprenta. Como sucedió con varios tópicos de la Cuarta Sección, muchas de sus disposiciones pasaron casi  íntegramente a las Constituciones posteriores.

El Estatuto Provisional fue comunicado a las provincias, pero éstas lo rechazaron, aunque todas —con excepción de las dominadas por Artigas— estuvieron de acuerdo en la cláusula referente a la convocatoria de todos los pueblos a un Congreso General. De tal manera, el Estatuto de 1815 sólo fue aplicado en Buenos Aires y empleado en la designación de los diputados porteños.

Fuente Consulatada:
HISTORIA 3 Historia Argentina Miretzky-Mur-Ribas-Royo -Kapelusz –
HISTORIA 5 Historia Argentina Instituciones Políticas y Sociales José Cosmelli Ibañez – Troquel –

Ver También: Documentos Históricos

Proyectos Constitucionales Presentados en la Asamblea 1813

PROYECTOS CONSTITUCIONALES EN LA ASAMBLEA DEL AÑO 13

El 31 de enero de 1813 empieza a sesionar una Asamblea General Constituyente que trataría de sancionar, sin lograrlo, una Constitución. Sí, en cambio, tomaría algunas decisiones de peso, como suprimir títulos de nobleza o liberar a los hijos de los esclavos. Es allí donde se declara nuestra primera canción patriótica, que entonamos en todos los actos a nuestros días.(Ver: Historia de los Símbolos Patrios)

Dos importantes proyectos constitucionales fueron presentados ante la Asamblea del Año XIII. Uno redactado por una Comisión oficial —designada por el Triunvirato el 18 de noviembre de 1812—y otro remitido por miembros del la Sociedad Patriótica.

La Comisión oficial estaba compuesto por Valentín Gómez, Luis Chorroarín, Pedro José Agrelo, Nicolás Herrera, Pedro Somellera, Manuel José García e Hipólito Vieytes. Por renuncia de Chorroarín fue designado  Gervasio  Posadas.

El proyecto de la Sociedad Patriótica fue preparado por Bernardo Monteagudo, Juan Larrea, Francisco José Planes, Tomás Antonio Valle y Antonio Sáenz, el último en  reemplazo del  Dr.  Cosme M. Argerich  que  renunció.

Ambos proyectos admiten que el poder de! Estado emana de la voluntad popular y, como bien ha dicho el historiador Ravignani, “esto es romper el molde del origen divino de los gobiernos para reconocerlo en la democracia”.

El proyecto de la Comisión Oficial
Dividido en 22 capítulos y 277 artículos adopta la forma republicana unitaria de gobierno y declara que “las Provincias’ Unidas del Río de la Plata forman una República libre e independiente”. Concede el derecho de ciudadanía a todos los hombres libres mayores de dieciocho años y consagra a la católica como la religión del Estado, pero tolera los demás cultos.

Establece la división del gobierno en tres poderes:

a)   El Poder Ejecutivo que “residirá en un Directorio compuesto por fres miembros” que se renovarán por tercios cada dos años; en ese período la presidencia debe turnarse por orden de antigüedad. Los miembros de este Directorio ejecutivo son elegidos por el Senado y la Cámara de Representantes.

b)   El Poder Legislativo compuesto por tres organismos colegiados: la Cámara de Representantes (o Diputados), el Senado y el Consejo de Estado.

c)   El Poder Judicial representado por una Corte Suprema de Justicia con jurisdicción sobre todo el territorio, un Tribunal Superior en cada provincia, jueces letrados en cada partido y alcaldes en todos los pueblos.

Este proyecto establecía un complicado sistema electoral de votación indirecta —semejante a la Constitución española de 1812— y con respecto a la capital aclara que “ha de ser precisamente fuera de Buenos Aires”.

El proyecto de la Sociedad Patriótica
Consta de 211 artículos y es más acertado que el anterior por cuanto dispone un  Poder  Ejecutivo unipersonal,  desempeñado  por   un   ciudadano con el título de Presidente. Denomina el territorio “Provincias Unidas de la América del Sur” (concepto panamericanista) y en cuanto al sistema de elección, establece asambleas electorales para los poderes ejecutivo y legislativo.

Con respecto al Poder Judicial lo organiza en base a nueve magistrados que integran el Supremo Poder Judiciario, con una Sala de Apelaciones en cada provincia y dos jueces en cada pueblo con más de cinco mil habitantes.

Los proyectos de la Comisión oficial y de la Sociedad Patriótica fueron presentados ante la Asamblea, pero la mayoría alvearista se opuso a tratarlos argumentando que las circunstancias porque atravesaba el país impedían declarar expresamente la independencia y “no era oportuno pensar en constitución escrita”.

texto de la asamblea de 1813

DECRETO DE LA ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE
El   12  de  marzo ele   1813,  la  Asamblea  declara   extinguido  el   tributo,   la nota, la encomienda, el yanaconazgo y el servicio personal de  los  indios. Estos   últimos,   serían   considerados   “hombres    perfectamente   libres   y   en igualdad   de   derechos   con  todos   los   demás ciudadanos”.

Las dos tendencias en el seno de la asamblea
La Logia Lautaro, unificada con la Sociedad Patriótica, sostenía dos principios fundamentales: declarar la Independencia y dictar una constitución republicana. Después del movimiento del 8 de octubre, dentro de la Logia se vislumbraron dos tendencias que luego se hicieron presentes en el seno de la Asamblea del Año XIII. San Martín deseaba cumplir las directivas trazadas por dicha sociedad secreta y bregaba,por solucionar cuanto antes el problema interno en base a la independencia y a una constitución.

Por su parte, Alvear consideraba necesario adecuar la situación interna del país a los problemas exteriores: política europea, amenaza portuguesa y probable invasión realista. Defendía un Poder Ejecutivo representado en una sota persona y, a su juicio, podían postergarse los dos principios fundamentales defendidos por la Logia.

“Dichas disidencias —escribe Juan Canter— gravitan en el desarrollo de la corporación soberana, incuban resentimientos, obstruyen iniciativas y se obstinan en producir tensión o en enervar sus posibilidades. El alvearismo trata de buscar arreglos y transacciones, y al propio tiempo difiere la declaración de la independencia. Esta maniobra acentúa el divorcio de las facciones e inicia una lucha sorda e inconciliable.”

La Asamblea del año XIII se reunió para proclamar la Independencia y dictar una Constitución, y es evidente que no pudo llevar a feliz término estos objetivos.

Según constancias documentales que pertenecieron a Zapiola (uno de los integrantes de la Logia que mantuvo amistad con San Martín), los diputados de la Asamblea —de acuerdo con sus tendencias— podían agruparse en “alvearistas”, “sanmartinistas”, “acomodaticios”, “teocráticos” e “independientes”. Los primeros no tardaron en constituir mayoría.

Los teocráticos o de marcada tendencia conservadora, no gustaban de las innovaciones y formaban un grupo semejante a los independientes en cuanto a su falta de una posición definida, al margen de cualquier apoyo a otras facciones.

Los alvearistas se hallaban representados en principio por seis diputados, pero de inmediato contaron con la adhesión de los acomodaticios —trece diputados— y en consecuencia formaron un grupo de diecinueve representantes; por su parte los sanmartinistas —cinco en total— no fueron apoyados en sus principios y, a su vez, su jefe debió alejarse  para luchar en San  Lorenzo.

Conviene recapitular la acción de los grupos políticos hasta esa época. En la Primera Junta se distinguen dos facciones: morenistas y saavedristas; triunfan momentánemaente los últimos y  se  produce  la  incorporación   de   los   diputados  del  interior  y   la   formación   de   la   Junta   Grande.

La Sociedad Patriótica atiza el descontento popular contra los saavedristas y se produce el movimiento del 5 y 6 de abril; la tendencia morenista no tarda en imponerse y surge el Primer Triunvirato, de marcada posición porteña, el que envía de regreso al interior a los diputados provincianos.

En esas circunstancias surge la segunda Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro, con sus principios de Independencia y Constitución. Los grupos logistas provocan la caída del gobierno y upoynn el segundo Triunvirato, cuyos miembros al subir al poder— reúnen la Asamblea del Año  XIII,   para  cumplir  con   los   designios   de   la   logia:   Independencia  y   Constitución.

Recordemos que en la Primera Junta se distinguen dos facciones: morenistas y saavedristas; triunfan momentánemaente los últimos y  se  produce  la  incorporación   de   los   diputados  del  interior  y   la   formación   de   la   Junta   Grande. 

La Sociedad Patriótica atiza el descontento popular contra los saavedristas y se produce el movimiento del 5 y 6 de abril; la tendencia morenista no tarda en imponerse y surge el Primer Triunvirato, de marcada posición porteña, el que envía de regreso al interior a los diputados provincianos. En esas circunstancias surge la segunda Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro, con sus principios de Independencia y Constitución. Los grupos logistas provocan la caída del gobierno y upoynn el segundo Triunvirato, cuyos miembros al subir al poder— reúnen la Asamblea del Año  XIII,   para  cumplir  con   los   designios   de   la   logia:   Independencia  y   Constitución.

Fuente Consultada
HISTORIA 5 Historia Argentina de José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel

Partidos Políticos en América Conservadores y Liberales

LOS PARTIDOS POLÍTICOS TRADICIONALES EN AMERICA

Los conservadores y los liberales: Los partidos políticos son factores indispensables en toda damocracia, pues representan las distintas corrientes de la opinión pública. Se ha dicho con acierto que “un partido político es siempre una fracción de un todo. No representa más que el sentimiento de una parte de la Nación, puede combatir a los otros partidos, pero no debe ignorarlos ni esforzarse en hacerlo» desaparecer. Un partido no puede subsistir solo, pues la existencia de un partido opositor es lo que le da el ser y la vida”.

Los llamados partidos políticos tradicionales surgieron en los países americanos luego de producidos los movimientos emancipadores, aunque las doctrinas por ellos defendidas, particularmente las liberales, ya se hallaban presentes en los últimos años del período hispánico.

partidos políticos

La opinión pública fue encauzada a través de dos grandes tendencias antagónicas: la conservadora y la liberal.

Como su nombre lo indica, los conservadores sostenían el espíritu heredado de la vida colonial y eran enemigos de toda innovación extrema; en consecuencia, se resistían a modificar fundamentalmente las instituciones, tanto en el orden político como social. Defensores de los gobiernos centralizados y del catolicismo, sus adherentes propiciaban la monarquía, con el fin de poner término a las guerras civiles.

Los liberales pertenecían en su mayor parte a la clase media y eran partidarios de las nuevas ideas que circularon en Europa después de la Revolución Francesa. En lo político sostenían el sistema representativo, es decir, la participación del pueblo en el gobierno a través del sufragio; y, en lo social, la abolición de toda clase de privilegios para extender a todos los beneficios de la libertad y de la igualdad. Desde el punto de vista económico defendían el libre cambio.

Dentro de la tendencia liberal surgió, en algunos países americanos, el partido radical, cuyos integrantes bregaron por un rápido cambio en el orden político, contrario al tradicional continuismo, y una mayor participación del pueblo en los comicios.

A fines del siglo pasado iniciaron su lucha en América los socialistas —o partidarios del socialismo—, así llamados porque rechazaron el individualismo y propusieron que la riqueza fuera distribuida por la sociedad en beneficio de sus integrantes.

Los partidos políticos en la Argentina hasta 1912
Hasta la batalla de Caseros dos grandes partidos lucharon por el predominio político del país: los federales y los unitarios, designados también como rosistas y antirrosistas, respectivamente.

Derrocado el régimen de Rosas, su vencedor, Urquiza, continuó bajo la ideología federal y provocó de esa manera la hostilidad de los porteños, quienes —bajo las directivas de Valentín Alsina—- defendieron la primacía de Buenos Aires sobre el resto del país.

El acuerdo de San Nicolás y su rechazo por la provincia de Buenos Aires dividió la opinión pública en federalistas y liberales, estos últimos de tendencia porteña y separatista.

En el transcurso de la presidencia de Mitre surgió el partido Nacionalista, encabezado por aquél, quien sostenía la necesidad de federalizar a Buenos Aires. Sus opositores, acaudillados por Adolfo Alsina, defendían el autonomismo porteño y bregaban para que Buenos Aires continuara como capital de la provincia homónima, pero no del país. Los últimos constituyeron el partido Autonomista.

Cuando en 1874 se propició en toda la Nación la candidatura presidencial de Nicolás Avellaneda, surgió un nuevo partido político, el Nacional, que triunfó en las provincias y se llevó al poder. De acuerdo con la política conciliadora anunciada por Avellaneda, el partido Nacional se unió con el Autonomista de Adolfo Alsina, coalición que hizo surgir el Partido Autonomista Nacional (P.A.N.), posteriormente denominado Conservador.

Una fracción del autonomismo, encabezada por Leandro N. Alem y Aristóbulo del Valle, no aceptó la política unionista y se pronunció en contra.

El P.A.N. llevó al poder a Roca y a Juárez Celman. Durante el mandato del último, y debido a los problemas políticos y económicos, surgió un nuevo partido opositor, la Unión Cívica de la Juventud, llamada más tarde —luego del mitin realizado en 1890 en el Frontón Buenos Aires— Unión Cívica.

Durante la presidencia de Pellegrini, la Unión Cívica se dividió debido al acuerdo que culminó con la candidatura de Mitre; los que aprobaron ese entendimiento formaron, la Unión Cívica Nacional (roquistas, pellegrinistas y mitristas), y los disidentes, que no aceptaron, dieron origen a un nuevo partido, la Unión Cívica Radical, bajo la dirección de Leandro N. Alem. La nueva agrupación política adoptó —hasta la sanción de la Ley Electoral— una actitud revolucionaria, contraria al fraude y al continuismo político.

Los partidos tradicionales en otros países de América: En los Estados Unidos, a poco de organizado definitivamente el país con la Constitución de 1787, el Secretario de Hacienda, Alejandro Hamilton, fundó ei partido Federalista, defensor de intereses mercantiles financieros y, en el aspecto político, de un gobierno centralizado.

Tomás Jefferson encabezó el partido de la oposición —primer partido Republicano—, cuyos integrantes bregaron por la división de la autoridad entre los distintos estados que componían la Nación.

Con el transcurso del tiempo, los Federalistas perdieron gradualmente popularidad y, en 1801, el partido jeffersonlano logró el control absoluto del gobierno; sin embargo, el choque de ideologías entre sus miembros —particularmente por el problema de la esclavitud— provocó la división en Demócratas y Republicanos, que subsiste en los Estados Unidos en la actualidad.

Los demócratas son librecambistas en materia económica y defensores de los grandes propietarios agrícolas, los republicanos que llegaron por vez primera al poder con el antiesclavista Abraham Lincoln, representan a los grandes industriales y financieros proteccionistas.

En el Uruguay son tradicionales los partidos Blanco y Colorado, que surgieron luego de promulgada la Constitución de 1830. Manuel Oribe organizó el partido Blanco —apoyado desde Buenos Aires por Rosas— en contraposición al creado por Fructuoso Rivera, llamado Colorado, que contó con la adhesión de los emigrados argentinos. De carácter liberal, el último partido gobernó el Uruguay durante muchos años, pero últimamente triunfaron los Blancos, de plataforma nacionalista.

En Colombia podemos mencionar como partidarios tradicionales a los liberales y a los conservadores; estos últimos, más tarde, derivaron hacia el nacionalismo (conservadores independientes).

Conservadores y federalistas fueron los partidos más destacados en Venezuela, Ecuador, Perú y Chile. Con respecto a México y el Brasil, las divergencias políticas estuvieron representadas por los monárquicos y los republicanos.

Fuente Consultadas:
Información Obtenida de: HISTORIA 5 Historia Argentina
José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL
El Progreso en los Estados Unidos

La Revolución de Mitre Contra Avellaneda Fraude Electoral

ALZAMIENTO DE MITRE POR FRAUDE ELECTORAL CONTRA AVELLANEDA

Las elecciones para diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires celebradas en febrero dieron un primer revés al Partido Nacional de Bartolomé Mitre, que desconoció los resultados denunciando    la comisión de fraude por parte de los vencedores.

Pero el conflicto se agudizó luego de las elecciones de electores presidenciales, en las que el tucumano Nicolás Avellaneda triunfó sobre Mitre en todas las provincias (con la excepción de Buenos Aires, San Juan y Santiago del Estero), obteniendo de tal forma 146 electores contra los 79 favorables al segundo.

Para Mitre, la derrota tenía una sola explicación y no era otra que el fraude electoral desplegado por quienes apoyaban a su rival. Más allá de la veracidad de tales acusaciones -en rigor, ninguno de los partidos en disputa se privaba de recurrir a diferentes mecanismos de manipulación del sufragio-, lo cierto es que para Mitre resultaba difícil aceptar la derrota electoral puesto que su partido aspiraba a representar al conjunto del pueblo, entendido como una entidad indivisible y que, por lo tanto, no admitía pluralidad de representaciones.

Porque el Partido Nacional representaba a la nación toda, se volvía necesario entonces expresar la voluntad de esta última a través de instancias alternativas a la electoral.

Bartolome Mitre Presidente de Argentina

Los partidarios de Mitre, antes de ser proclamado el triunfo de Avellaneda, habían advertido que ese gobierno sería un gobierno de hecho, no de derecho. Si bien Mitre era hostil al recurso revolucionario, se creó un clima de protesta contra el fraude electoral y se consideró ineludible el recurso de la fuerza para impedir el entronamiento del nuevo presidente.

Los generales Arredondo y Rivas conspiraban, uno en Cuyo y el otro en la provincia de Buenos Aires. Mitre renunció a su jerarquía en el ejército y se dirigió a Colonia. La conspiración tomó carácter público, se hablaba de ella en todas partes, pero Sarmiento dudaba de ella.

El 24 de setiembre se desvanecieron todas las dudas. Ese día ordenó a Ivanowsky que vigilase a Arredondo; Ezequiel Paz, director del diario La Prensa, proclamó el movimiento y clausuró sus talleres para ponerse al “servicio del pueblo, en el terreno de los hechos”. Paz, Zeballos y otros se dirigieron a Belgrano para organizar allí un levantamiento popular.

La revolución logró reunir aproximadamente 14.000 hombres, contando entre ellos con los indios de la tribu de Catriel, milicias del departamento de Goya y 3.600 hombres del ejército de línea al mando de Arredondo. Quedaron fieles al gobierno Luis María Campos, Julio Campos, los coroneles Nelson, Ayala y Azcona, Napoleón Uriburu y Julio A, Roca, que reunieron 35.000 hombres.

Mitre desembarcó en el Tuyú aumentando sus filas con voluntarios de la campaña y la incorporación del coronel Rivas. El 24 de setiembre el coronel de marina Erasmo Obligado se apoderó de un buque de la escuadra; le siguió Rivas con la división del sur de Buenos Aires y en seguida Arredondo sublevó los regimientos de infantería y caballería de Villa Mercedes, San Luis. Ignacio Rivas quería unirse con Arredondo, pero no pudo lograrlo porque fue vencido en La Verde, el 27 de noviembre de 1874, por el coronel Inocencio Arias.

La rebelión quedó completamente sofocada al ser derrotado Arredondo por Julio A. Roca en los campos de Santa Rosa el 7 de diciembre de 1874. Mitre fue vencido y detenido y poco faltó para que se le aplicara la pena de muerte, pero el candidato triunfante, Nicolás Avellaneda, decretó su indulto.

El 12 de octubre de 1874 asumió la primera magistratura el Dr. Nicolás Avellaneda, acompañado por el Dr. Mariano Acosta, porteño, como vicepresidente.Durante este período se organizaron fuertes partidas contra los indios, encabezadas por el ministro de Guerra, general Julio A. Roca, gracias a cuya enérgica acción se obligó a los aborígenes a desalojar el territorio com prendido entre los ríos Colorado y Negro, donde a breve plazo se establecieron nuevas colonias.

La obra cultural fue también vastn e intensa, y culminó con la creación de numerosas escuelas primarias y de varias so cundarias, entre ellas diez escuelas normales; se fomentó la inmigración; se apoyó la industria y el comercio; se continuó la cons trucción de vías férreas; se mejoraron los servicios postales y se fundaron numerosos pueblos y colonias.

Fuente Consultada:
El Bicentenario Fasc. N° 4 Período 1870-1889 Levantamiento de Mitre

Las Maestras Que Trajo Sarmiento a Argentina Obra y Legado

LAS MAESTRAS NORTEAMERICANAS QUE EDUCARON EN ARGENTINA

En 1869 llegaron sesenta y cuatro profesionales norteamericanos de la educación a nuestros país, de los cuales solo cuatros eran hombres. De aquellas heróicas mujeres Clara Armstrong trabajó en Paraná, Catamarca, San Juan, San Nicolás, La Plata y Buenos Aires; Sarah Chamberlain de Eccleston lo hizo en Mendoza, Paraná, Buenos Aires y Concepción del Uruguay, mientras que Mary Olstine Graham transitó aulas de Paraná, San Juan y La Plata.

Entre los pocos hombres que vinieron estaba Stearns, quien estableció una escuela normal en Paraná, con su esposa Julia y otras maestras norteamericanas. Stearns trajo consigo las ideas de civismo, disciplina e investigación que impulsaba el educador norteamericano Horace Mann. Entre 1871 y 1888 aquellos norteamericanos fundaron treinta escuelas normales, sentando bases para la formación de docentes y para una educación pública universal.

Domingo Faustino Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento

Para Domingo Faustino Sarmiento, presidente de Argentina entre 1968-1874, la educación era la base de la democracia, y había que conseguir la cultura del pueblo a cualquier precio. Una vez escribió: “Para tener paz en la República Argentina es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales; para eso necesitamos hacer de toda la república una escuela”.

Esto significaba que los efectos de la educación no debían terminar en la formación de las personas individualmente, sino que la relación entre ciudadanía y educación debía ser estrecha. “La escuela es elemento central en la creación de un campo de lectores alfabetizados dispuestos a compartir los códigos de la cultura de la época.”

La contribución más notable de su presidencia al desarrollo del progreso fue su obra educativa. No sólo creó escuelas primarias, sino que auspició nuevos métodos de enseñanza y contrató educadores europeos para instruir a nuestros maestros; proporcionó subvenciones escolares a las provincias; creó nuevos colegios nacionales; inauguró la Escuela Normal de Paraná e hizo llegar de Estados Unidos maestras normales que desarrollaron en el país una tarea proficua a cuyo amparo surgieron varias generaciones de maestros argentinos.

En una carta a familiares, Stearns había asegurado: “Si me vienen a visitar, no podrán distinguir la escuela de una de los Estados Unidos, salvo por el idioma”. Fue casi un transplante de Boston a Entre Ríos, pero el país de entonces no ofrecía un contexto de paz: la escuela enfrentó adversidades económicas y convivió con la revuelta de Ricardo López Jordán tras el asesinato de Urquiza.

LAS OBRAS EDUCATIVAS EN ARGENTINA

La huella honda y perdurable de las educadoras norteamericanas, traídas al país por ese genio de la educación pública argentina que se llamó Domingo Faustino Sarmiento, ha quedado de tal manera impresa en el pasado de nuestras escuelas que compromete la gratitud nacional. Sarmiento, con clara visión del presente y del futuro, en que la educación debe ser la principal preocupación de un gobierno, dedicó a ella todos sus afanes, y hasta el tesoro de la nación estuvo más de una vez al servicio de un ideal: “educar, educar, educar”.

Fue así como las escuelas colocadas bajo la dirección de las educadoras norteamericanas venidas a la República Argentina, y que Sarmiento las destinó para llenar su apostolado en diversas ciudades del territorio nacional, fueron modelos en su género, fueron toda “una maestra”, toda una educadora cada una de ellas.

Hicieron hombres para llenar ampliamente su misión en la sociedad; supieron desarrollar en cada alumno o en el aula mil veces bendecida por los mismos, el carácter, las aptitudes morales y físicas. Educaron la voluntad para que fuera firme; el espíritu moral para que fuera sólido; nutrieron la inteligencia y adiestraron los miembros.

Esas educadoras de la gran república del norte, no sólo estaban admirablemente preparadas para realizar la obra de encauzar la educación en nuestro país, sino que poseían un espíritu superior, espíritu que cultivaban de continuo; un fino humanismo; una vastedad de conocimientos tal, que lo mismo forjaban el carácter, dura y enérgicamente si era necesario, que formaban el físico del alumno; que al explicarles cómo debían cuidar su salud, les inculcaban de paso ideas de economía y de elegancia.

Exigían más, siempre más. Su disciplina era férrea, al decir de una de sus discípulos. Parecía imponerse de adentro afuera por cada alumno, juez de sí mismo en los casos comunes; sometido al tribunal de sus condiscípulos cuando la falta era grave. Las crónicas relatan que miss Mary O. Graham, directora fundadora de la Escuela Normal de La Plata, visitaba personalmente y a diario toda la escuela, cada una de las clases del curso normal y de aplicación.

Nacía así, instintivo y seguro, el convencimiento de cada alumna de que “la maestra” lo sabía todo; de que si algo preguntaba era para probar la veracidad de las educandos, pero que era inútil ocultar un hecho o ensayar un engaño. Tampoco soñaba nadie en desobedecer, y trabajaban con tanto mayor placer cuanto que no tenían celadoras.

La enseñanza de miss Mary era tan profunda, tan individual, tan personal, que hacía de cada escolar un eterno alumno de la vida, en marcha ascendente hacia la verdad, hacia la bondad. “No es superior el que se adapta al medio, el que se deja ceñir por él -les decía-. Superior es el que obliga al medio a adaptarse a él, siempre que adaptándolo eleve la línea de la vida.”

Y miss Mary O. Graham, como doña Emma Nicolay de Caprile, miss Armstrong, miss Stevens y otras cuyos nombres no recordamos, geniales maestras,  modeladoras de almas,  forjadoras de caracteres, buriladoras de individualidades, formaron generaciones de maestros que, al desparramarse por todos los ámbitos del país, han llevado nuestra naciente cultura.

Han santificado el lugar donde la dulce voz de una mujer oficiaría en cada día la misa del alfabeto, y donde los niños, vibrantes de emoción, entonarían la canción nacional que ella enseñaría a cantar, después de haber recibido el óleo del alfabeto y el conocimiento de las horas en el reloj de cartón. Repetimos: esas geniales maestras pueden figurar en la historia de la educación de nuestro país, como genios pedagógicos: la vida emanaba de sus enseñanzas.

ADELIA DI CARLO

ADELIA DI CARLO (1886-1965).   Escritora y periodista argentina. Sus difundidas colaboraciones en diarios y revistas evidencian su afecto hacia la niñez, a la que dedicó sus mejores páginas.   Recomendamos a las niñas su libro La canción de la aguja, en el que se pone de manifiesto la exquisita sensibilidad de la autora.

SOBRE LA VIDA DE DOMINGO F. SARMIENTO:

DOMINGO F. SARMIENTO ES PRESIDENTE
Domingo Faustino Sarmiento ha llegado a la presidencia de la República y asumió este honorífico cargo el último 12 de octubre. Cuatro años atrás había viajado a los Estados Unidos, a pedido del entonces presidente Bartolomé Mitre. Fue como ministro plenipotenciario de la Argentina.

En su paso por Perú, donde se hallaba reunido el Congreso Americano, condenó el ataque español contra esta nación, lo que constituyó un acto de desobediencia a las claras órdenes de Mitre. Finalmente arribó a Nueva York en mayo de 1865, justo tras la asunción del presidente Andrew Jackson, quien reemplazó a Abraham Lincoln, que fue asesinado por un fanático racista.

Este hecho le causó impactoy llevó a Sarmiento aescribir Vida de Lincoln. En los Estados Unidos participó de los círculos académicos norteamericanosy fue distinguido con los doctorados honoriscausade las universidades de Michigan y Brown, El coronel Lucio V. Mansilla, junto a un grupo de políticos, decidió postular aSarmiento para la presidencia, mientras él continuaba con su viaje.

Así fue, yen abril se celebraron los comicios que le darían la victoria y el Congreso lo consagró presidente de los argentinos el 16 de agosto. Uno de los principales problemas que enfrenta este nuevo gobierno es la guerra de la Triple Alianza, A Sarmiento lo convocaahoracomo primer mandatario, pero también como padre, porquesu hijo Dominguito se encuentra en el frente.

Fuente Consultada:
Enigmas de la Historia Argentina Diego Valenzuela La Educación Argentina

Fusilamiento del General Valle Juan José por Aramburu

REVOLUCIÓN LIBERTADORA, ALZAMIENTO DEL GENERAL JUAN JOSÉ VALLE

Tal como ocurriera con los golpes militar; de 1930 y 1943, el alzamiento armado del 16 de septiembre de 1955 -autodenominado Revolución Libertadora– fue llevado a cabo por una alianza integrada por civiles y militares nacionalistas y liberales. El golpe fue apoyado por la mayoría de los partidos políticos que se habían opuesto al peronismo, la Iglesia, la Sociedad Rural, las cámaras empresarias, la banca y la embajada de los Estados Unidos.

El general Lonardi, que ocupó la presidencia de la Nación, representaba al sector nacionalista, mientras que el sector liberal era liderado por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas.

El General Lonardi, que asumió la presidencia de la Nación el 23 de septiembre de 1955, pertenecía a la fracción nacionalista. El plan de Lonardi y el de su sector era rescatar la estructura política peronista y su base social fundando un “peronismo sin Perón”. Esta actitud quedó evidenciada en hechos como la no intervención de la CGT -principal baluarte peronista-, la promesa de elecciones gremiales libres y la no proscripción del partido peronista.

Poco después del inicio del período aramburista, comenzó a organizarse en forma embrionaria lo que la historia llamó “la resistencia peronista”, que consistía en huelgas ilegales, sabotajes y algunos atentados con explosivos, para exigir el fin de la proscripción, el retorno de Perón y la devolución del cadáver de Evita.

El 9 de junio de 1956, un grupo de militares peronistas, encabezados por el general Juan José Valle, con apoyo de algunos dirigentes gremiales, protagonizó una rebelión que fue derrotada. Aramburu fusiló, clandestinamente, sin acusación ni juicio, a los cabecillas de la rebelión y también a civiles indefensos.

Los sublevados exigían el respeto por la Constitución, el fin de la proscripción política, la libertad de los presos y la vigencia de los derechos laborales. Los muertos fueron veintisiete. Era la primera vez que, en el siglo XX, el Estado decretaba la pena de muerte clandestina de ciudadanos opositores.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA: Muy caro lo pagó el general Juan José Valle el levantamiento que encabezó contra la actual dictadura en defensa del derrocado gobierno de Juan Domingo Perón. El presidente de facto, general Pedro Eugenio Aramburu, decidió su fusilamiento junto a un grupo de militares y civiles que lo acompañaron en su intento.

General Juan José Valle

Aramburu se encontraba en uno de sus frecuentes viajes al interior, cuando los generales Juan José Valle y Raúl D. Tanco se alzaron contra el gobierno, aunque con escaso apoyo civil. El movimiento fue desbaratado fácilmente, pero tuvo una consecuencia inédita y escalofriante: después de casi un siglo, el gobierno ordenó la ejecución sumaria de los complotados. Varios militares y un importante grupo de civiles fueron fusilados entre la noche del 9 y el 12. Tanco y varios oficiales se refugiaron en la embajada de Haití, pero fueron secuestrados por un comando militar. La presión diplomática forzó a Aramburu a determinar la devolución del contingente a la sede diplomática.

Horas antes de ser ejecutado, Valle le envió una carta a Aramburu en la que uno de sus fragmentos asegura: “Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas, verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse”.

A lo largo de su carrera militar, Valle demostró una gran capacidad profesional. Revistó en el Colegio Militar de la Nación como jefe de sección y comandante de la Compañía de Ingenieros Zapadores Pontoneros y fue miembro de la Comisión de Adquisiciones en el exterior, en París, tiempo que aprovechó para continuar su capacitación profesional.

Aplastado el intento de Valle, se anunció la decisión de convocar a elecciones y, previamente, reunir una convención para reformar la Constitución Nacional. En el transcurso de ese proceso, los radicales se fracturaron. La UCR Intransigente, liderada por Arturo Frondizi, se distanció del gobierno y buscó acordar con el peronismo proscripto. La UCR del Pueblo, en cambio, se incorporó al gabinete a través de Carlos Aleonada Aramburú, que pasó a desempeñarse como ministro del Interior.

.La Convención Constituyente tuvo un desarrollo convulsionado. La mayoría de los votos fue en blanco, siguiendo la orden impartida por Perón. La bancada mayoritaria correspondió a la UCRP, seguida por la UCRI, el Partido Socialista, las Fuerzas de Centro e incluso un convencional comunista. No bien iniciadas las sesiones, en agosto de 1957, Osear Alende anunció que la UCRI se retiraba del recinto.

El saldo fue realmente magro: se declaró vigente la Constitución de 1853 con las reformas de 1860,1868 y 1898, se anularon las reformas introducidas en 1949 y se incorporó el artículo 14 bis, que reconocía ciertos Hererhos laborales v sociales.

Fuente Consultada:
El Bicenternario Fasc. N°8 Período 1950-1969
Argentina Siglo del Progreso y La Oscuridad María Seoane

Grandes Personalidades Argentinas Personajes Argentinos Biografías

GRANDES PERSONALIDADES ARGENTINAS

La historia la hacen los hombres y los hombres promueven líderes. Los hay de todos los perfiles, en el diálogo como en el enfrentamiento, en los salones políticos y en los campos de batalla, los que usan la palabra encendida como los que prefieren los gestos o se hacen fuertes en el silencio.

Corta es la historia de la Argentina pero larga la lista de protagonistas que con sus acciones determinaron momentos de la vida nacional y dejaron una huella indeleble a su paso. Este post de Grandes Personalidades de la Historia pone al alcance de los curiosos a aquellas personalidades que despertaron pasiones y polémicas, muchas de ellas todavía latentes.

También hay grandes personalidades de nuestra historia nacional reciente que no aparecen en los libros de historia. Ramón Carrillo, por ejemplo, que sembró hospitales por todo el país, murió en el destierro, pobre y olvidado. O la dirigente socialista y feminista Alicia Moreau de Justo.

Este post intenta rescatar a quienes hicieron un aporte excepcional en la Argentina, o quienes se jugaron con pasión y coraje. Completan la lista de personajes: Lisandro de la Torre, Arturo Frondizi, Arturo Jauretche, Enrique Mosconi y René Favaloro. Escritores, médicos, políticos, científicos, artistas, personajes respetados y prestigiosos.

Todos ellos grandes protagonistas de la historia argentina son también los protagonistas de nuestra memoria colectiva, aquellos a quienes se recuerda (con independencia de que la importancia real que tuvieran en su época fuera quizá menor que la que tuvieron otros, a quienes hemos preferido olvidar).

La literatura, las artes y el cine tienen ahí también su influencia, así como la toponimia e incluso las canciones infantiles, perdurando hasta nosotros nombres y figuras que quizá de otro modo se habrían perdido con el paso del tiempo.

La celebridad ha sido, por tanto, un criterio de inclusión de algunos personajes en esta selección (que aún faltan muchos agregar), en atención al lector que pudiera interrogarse por esos nombres conocidos.

Y es que, en definitiva, es la curiosidad del lector el elemento que dará a este post su sentido último, al guiar la lectura de un personaje a otro, seleccionando que voces serán las consultadas y en qué orden.

LISTA DE PERSONALIDADES ARGENTINAS

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José de San Martín Manuel Belgrano Faustino Sarmiento
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Juan M. de Rosas Argentino Roca Carlos Gardel
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Rene Favaloro Laureano Maradona Santos Diséspolo
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Irineo Leguizamo Jorge Borges Adolfo Bioy Casares
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Carlos Monzón “Mono” Gatica Manuel Fangio
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Victoria Ocampo Florencio Molina Campos Alfonsina Storni
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Vito Dumas Mercedes Sosa Mirta Legrand
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Susana Gimenez Juan Perón Eva Duarte de Perón
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Roberto Sánchez Palito Ortega Baigorri Velar
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Bernardo Housay Federico L. Leloir César Milstein
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Carlos Lamas Aaron Anchorena Ladislao Biró
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Florentino Ameghino Francisco Moreno Jorge Newbery
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Alicia Moreau de Justo Astor Piazzolla Ernesto Sábato
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Luis Sandrini Augusto Huergo Enrique Gaviola
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José Balseiro Antonio Berni Quinquela Martín
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Salvador Mazza Florencio Escardó Rene Agote
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Roberto De Vicenzo Nicolino Locche Alfredo Palacios
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Raúl Soldi Julio Cortazar Guillermo Vilas
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Pascualito” Perez Luis Firpo Oscar “Ringo” Bonavena
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Raúl Alfonsín Carlos Menem Fernando de La Rua
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“Lola” Mora “Tita” Merello “Nini” Marshall
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Ángel Magaña Héctor Alterio Norma Aleandro
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Alberto Olmedo Zully Moreno Isabel Sarli
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Ricardo Darín Diego Maradona Guillermo Divito
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Adolfo Pérez Esquivel Juana Azurduy Martín Guemes
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Mariano Moreno Bartolomé Mitre Justo J. de Urquiza
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Lisandro de la Torre Hipólito Yrigoyen Leandro Alem
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Carlos Reutemann Charly García Alfredo Alcon
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Carlos “Balá Juan Carlos Altavista Cecilia Grierson
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Gabriela Sabatini “Manu” Ginobili Julieta Lanteri
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Dr. Ramón Carrillo Padre Mario Aníbal Troilo
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Fontanarrosa Rodrigo BuenoGilda”
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Martín KaradagianPipo” Mancera Tato” Bores
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Che” Guevara Padre Angelelli Manuel Sadosky
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Marcelo T. de Alvear Jorge Porcel Federico Luppi
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Rebeca Gerchmann Pichón Riviere Néstor Kichnner

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Presidencia de Quintana Manuel Partido Autonomista Nacional Gobierno

GOBIERNO DE MANUEL QUINTANA (1904-1906)

El Dr. Quintana asumió la presidencia a los ochenta años de edad, al término de una intensa y larga actuación pública; hombre de recta conducta no representaba realmente una agrupación política determinada. De inmediato debió enfrentar las perturbaciones de la clase obrera, debidas a los problemas sociales.

El partido Radical, organizado y dirigido por el señor Hipólito Yrigoyen, incubaba una revolución desde tiempo atrás a fin de terminar con el sistema político imperante. Finalmente, el 4 de febrero de 1905 estalló un movimiento armado en la Capital Federal y simultáneamente en Mendoza, Córdoba y Santa Fe. El alzamiento fue reprimido con rapidez en Buenos Aires y con mayor resistencia en las provincias.

Dirigido “contra un régimen y no contra personas” el intento de Yrigoyen fracasó, pero el caudillo aconsejó a sus correligionarios la necesidad de perseverar en la lucha. Bajo el mandato de Quintana y a pesar de la agitación política, el país mejoró su economía, aumentó el intercambio comercial con el extranjero y se extendió el área de los cultivos. Los ferrocarriles prolongaron sus rieles y la llegada de inmigrantes superó las cifras anteriores.

El Dr. Quintana enfermó gravemente y falleció el 12 de marzo de 1906; fue reemplazado en la primera magistratura por el vicepresidente José Figueroa Alcorta.

Este período se caracterizó por un gran auge económico, al convertirse la Argentina en el granero del mundo y en un fuerte exportador de carnes, por medio de los frigoríficos ingleses. También los ferrocarriles fueron monopolizados por empresas inglesas y el trazado de sus vías se convirtió en un inmenso abanico que confluía sobre el puerto de Buenos Aires.

Todos los productos de uso y consumo eran de origen inglés, comprados con las divisas de nuestras carnes y cereales. Pero la aparente prosperidad favorecía tan solo a un sector de la población. La pobreza se había extendido considerablemente, lo que motivó grandes movimientos de protesta, que fueron enérgicamente reprimidos.

Millones de inmigrantes europeos, sobre todo italianos y españoles, se afincaron en nuestra tierra y dieron una nueva fisonomía a la población, cuya tercera parte estaba constituida por inmigrantes. La mayoría de éstos se emplearon en las nacientes manufacturas y muy pocos en las colonias agrícolas, porque las tierras ya estaban repartidas.

PRESIDENCIA DE QUINTANA (1904-1905)
Cuando la segunda presidencia de Roca llegaba a su fin, la influencia política del último —ya envejecido en las luchas— había declinado y su partido Autonomista Nacional se encontraba dividido y disperso.

A falta de figuras e ideales, el electorado no demostraba interés por los problemas de la política interna. Por su parte, y debido a la falta de libertad en el sufragio, la Unión Cívica Radical permanecía en abstención revolucionaria.

La situación imperante motivó que un grupo de autonomistas reuniera una “convención de notables” a fin de elegir candidato a la presidencia.

El indiferentismo cívico alcanzó su máxima expresión al final de la segunda presidencia de Roca.
El partido Autonomista Nacional, apoyado por el gobierno, extendía su poder sobre todo el país.

Por su iniciativa, una “convención de notables”, compuesta por ciudadanos de actuación descollante, designó candidatos a la presidencia y vicepresidencia, respectivamente, a los doctores Manuel Quintana y José Figueroa Alcorta. Estos triunfaron sin esfuerzo en las elecciones, asumiendo sus cargos, el 12 de octubre de 1904.

El doctor Quintana poseía cualidades sobresalientes de estadista, abonadas por una larga vida pública. Pero llegaba a la primera magistratura a los ochenta años de edad; el día de su proclamación como candidato sufrió un desvanecimiento.

En su mensaje inaugural manifestó ser “conservador por temperamento y por principios”, aunque esto no le impedía admitir la necesidad de una amplia reforma social.

El 4 de febrero de 1905 estalló una revolución, preparada por el partido Radical, con la colaboración de algunos militares. El movimiento fue rápidamente sofocado en la capital, con mayor trabajo en Mendoza, Córdoba, Santa Fe y otros puntos.

El malestar político, reflejado por este acontecimiento, contrastaba con la prosperidad material del país. La cosecha de cereales de 1905 excedió en un millón de toneladas a la del año anterior; las cifras del comercio exterior registraron la cifra más alta hasta entonces obtenida: cerca 528 000 000 de pesos oro, con un saldo favorable de 117 000 000.

El 12 de marzo de 1906 falleció Quintana, tras una breve enfermedad después de quince meses de gobierno.

Un poco antes, el 19 de enero, murió Mitre. Durante muchos años ejerció una verdadera tutela moral sobre sus conciudadanos. Cuéntase que el general Roca señalando a un visitante extranjero la casa de Mitre, le dijo: “Ahí vive un hombre que sin congreso, ni ejército, ni escuadra, ir otra cosa que su nombre, es el poder mas fuerte existente en la República”.

GABINETE PRESIDENCIAL:
Manuel Quintana
Vicepresidente: José Figueroa Alcorta
MINISTROS
Agricultura: Damián Torino.
Guerra: Enrique Godoy.
Hacienda: José A. Terry.
Interior: Rafael Castillo.
Justicia e Instrucción Pública: Joaquín V. González.
Marina: Juan Alejandro Martín.
Obras Públicas: Adolfo V. Orma.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos Rodríguez Larreta.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y El Mundo Hasta Nuestros Días

El Operativo Soberania Guerra Chile Argentina Por el Canal de Beagle

El Operativo Soberanía – Guerra Chile Argentina

Hacia 1978 la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla tenía como objetivo político combatir las denuncias por las violaciones a los derechos humanos que se registraban en la Argentina.

Por eso la realización del Mundial les dio la oportunidad para realizar una campaña basada en el slogan “los argentinos somos derechos y humanos” (creada por la consultora internacional Burson Marsteller) para contrarrestar las acusaciones que llovían desde el exterior. (imagen: J. R. Videla)

Pero una vez obtenido el campeonato por la Selección Nacional de fútbol comandada por César Luis Menotti, la dictadura debió fijarse un nuevo objetivo para distraer la atención de la problemática de las torturas, las detenciones y las desapariciones que se producían en todo el territorio de la República Argentina. Había que inventar una guerra y y así apareció la disputa territorial con Chile por el Canal de Beagle y las islas Picton, Lennox y Nueva que no llegó a convertirse en una guerra por milagro.

Cerca de la Navidad —cuando la maquinaria bélica estaba en marcha y miles de soldados habían sido movilizados a las fronteras—, la aceptación de una mediación papal detuvo el peor desenlace. La negociaciones directas entre Chile y Argentina ocurrieron entre la publicación oficial del Laudo Arbitral, el día 2 de mayo de 1977, y el comienzo de la Mediación papal en el conflicto del Beagle, el 22 de diciembre de 1978.

Este período fue tenso y llegaría a su punto culminante el 22 de diciembre cuando Argentina inició las operaciones para ocupar militarmente las islas. Ese mismo día, la junta militar argentina abortó la Operativo Soberanía y aceptó la mediación papal. Ambos países eran regidos por gobiernos de las fuerzas armadas que coincidían en muchos aspectos de su política exterior e interior. Incluso habían logrado acuerdos para operaciones internacionales de represión, como la Operación Cóndor, como quedó demostrado posteriormente a través de la justicia.

Las contradicciones de ambos gobiernos eran tan elocuentes que el gobierno de Pinochet tuvo que alabar la política exterior de Salvador Allende al que había derrocado y el gobierno de facto de Videla debió criticar la posición de la Revolución Argentina bajo el general Alejandro Lanusse, por el tratamiento del conflicto limítrofe.

Hacia 1978 la dictadura de Augusto Pinochet sufrió un sacudón cuando se descubrieron los restos de campesinos fusilados en Lonquén tras el golpe militar. El enfrentamiento entre Pinochet y el comandante de la Fuerza Aérea de Chile el General Gustavo Leigh por sus propuestas de democratización, la destitución de Leigh y la siguiente renuncia a su cargo 18 de los 21 generales, los problemas por las violaciones a los Derechos Humanos y las exigencias de los EE.UU para la persecución de los responsables del atentado terrorista en Washington contra Orlando Letelier, pusieron en problemas a la dictadura. (imagen: Pinochet)

La oposición comenzaba a agruparse en torno al ex-Presidente de la República Eduardo Frei Montalva que se alineó con el gobierno de facto de Pinochet por el conflicto con la Argentina.

Eduardo Frei declaró públicamente su apoyo a la posición del gobierno con las palabras “Se esta alimentando, no por Chile, un conflicto de dramáticas consecuencias”

A fines de los años 70 Chile goza ha de una incipiente bonanza económica que terminaría con la profunda crisis económica del año 1982. El objetivo prioritario del gobierno chileno era evitar la guerra sin ceder territorio insular o continental. Para ello estaba dispuesto a negociar el limite marítimo. Dada la fuerte presión militar argentina, Chile consideraba apropiado para la consecución de ese objetivo la acción de un mediado y la presencia de observadores militares en la zona de conflicto.

En Argentina gobernaba el llamado Proceso de Reorganización Nacional que otorgaba igual poder a las tres ramas de las Fuerzas Atinadas argentinas y en que se preveía la alternancia en el poder liste balance dentro de la Junta Militar argentina permitía ademas la deliberación política dentro de las fuerzas atinadas y la formación de bloques entre ellas.

Se distinguieron dos corrientes políticas dentro de las fuerzas Armadas argentinas los blandos (J. Videla R. Viola, R. Bignone), los duros José. A. Vaquero, Luiciano. B. Menendez, Leopoldo Galtieri, R. Camps, C. G. Suaréz M.) y A. Massera. Conforme a esa distribución del poder, los objetivos del gobierno militar eran variados y  controvertidos dentro de las fuerzas armadas. Algunos eran partidarios de aceptar el Laudo Arbitral, otros de impedir una salida de Chile al Océano Atlántico ya sea a través de un limite marítimo adecuado ó, como exigían otros, a través de soberanía argentina sobre alguna o algunas de las islas de martas. Algunas consideraban, como el almirante (R) Isaac Rojas, que el limite debía ser el meridiano del

Cabo de Hornos ya desde el Canal Beagle dejando así la parte oriental de la Isla Navarino bajo soberanía argentina. Las pretensiones mas extremas del nacionalismo argentino alcanzaban desde las islas Picton, Nueva y Lennox hasta ocupar la Isla de Chiloé. Consciente de su mayor peso militar, del aislamiento internacional de Chile y con una confianza absoluta en que una guerra con Chile sería fácil de ganar, la Junta Militar argentina rechazó el Laudo Arbitral el 25 de enero de 1978. Mientras no se encontraba solución al conflicto, se acumulaban en Argentina las medidas para presionar a Chile y obligarlo a abandonar el Laudo Arbitral.

En octubre de 1978 los presidentes de la Argentina y de Bolivia ratificaron su solidaridad mediante un comunicado que unía el pedido de Bolivia de salida al mar (que perdió después de Guerra del Pacífico) con la cuestión de la soberanía argentina en el Atlántico Sur, incluyendo a Malvinas y el Beagle.

EL OPERATIVO SOBERANIA: Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el “Operativo Soberanía” para “cortar” Chile en varias partes por medio de una invasión. La preparación y las maniobras militares a lo largo de la frontera se realizaron públicamente con gran profusión de noticias.

En el gobierno chileno, consciente del peligro de guerra preparó la defensa del país manteniendo a la prensa y a la población alejada de esos temas en lo posible. En sus documentos especiales, el diario chileno El Mercurio afirma: “A diferencia de Chile, donde los preparativos de guerra se hicieron en medio de gran reserva para no alarmar a la población, los argentinos se movilizaron en medio de sonoras concentraciones al grito de “el que no salta es un chileno“, con oscurecimientos en sus principales ciudades, varias de ellas inalcanzables para el rango de vuelo de los envejecidos aviones de guerra de la fuerza aérea chilena, que estaba una generación atrás de la argentina.”

La marina de guerra se preparó durante todo el año 1978, pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban involucradas. Pinochet también tuvo que frenar a sectores belicistas de las fuerzas armadas chilenas, a la vez que preveía una guerra total, larga y de desgaste, previendo invadir la Argentina hasta Bahía Blanca.

Al día siguiente de conocido el fallo, el Ministro de Relaciones exteriores de Argentina César Augusto Guzzetti anunció el rechazo con las siguientes palabras: “ningún compromiso obliga a cumplir aquello que afecte intereses vitales de la Nación o que perjudique derechos de soberanía que no hayan sido expresamente sometidos a la decisión de un árbitro”. El 19 de enero de 1978 los presidentes de Chile y Argentina se reunieron en Mendoza en medio de crecientes preparativos bélicos.

En esa ocasión, aseguran fuentes argentinas, Pinochet habría aceptado en  principio entregar por lo menos una parte de una isla a Argentina. El 25 de enero Argentina declaró nulo el Laudo Arbitral de 1977. El 26 de enero el gobierno chileno emitió un comunicado, afirmando que el laudo tenía carácter obligatorio e inapelable. El 20 de febrero de 1978 ambos presidentes acordaron en la localidad chilena de Puerto Montt continuar las, negociaciones con dos comisiones mixtas sucesivas, llamadas Comix 1 y Comix 2. Comix 1 tuvo éxito y tras 45 días se alcanzaron los objetivos planteados de distensión y acuerdos en cuanto a la navegación en el área del conflicto.

Comix 2, se inició el 2 de mayo, encabezada por Francisco Orrego Vicuña del lado chileno y el general Ricardo Etcheverry Boneo del argentino  tenía como objetivo resolver en el plazo de seis meses los problemas sustantivos: delimitación definitiva de las jurisdicciones en la zona austral, integración económica; intereses comunes en el continente rico; delimitación precisa del Estrecho de Magallanes y el cocimiento de líneas de base rectas.

El 2 de noviembre de 1978 se  cumplió el plazo dado a la segunda comisión mixta sin obtener esbozo de acuerdo en los temas de mayor importancia (límites marítimos, cuestiones relativas al Canal de Magallanes y bases rectas). En los temas secundarios (integración física, cooperación económica, políticas comunes en la Antártida se alcanzaron acuerdos que no lograron detener los apresto bélico de ambos lados de frontera.Poco antes del término de la Comix 2, Chile volvió a proponer a Argentina llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia.

MEDIACIÓN PAPAL:  A comienzos de guerra era solo cuestión de tiempo. Todos los esfuerzos para llegar habían fracasad momento cuando el Ministro de  Relaciones Exteriores de Chile, Hernán Cubillos Sallato propuso a su par trasandino solicitar la mediación de una potencia amiga. Se acordó solicitar la medición papal. El 12 de diciembre, Hernán Cubillos viajé a Buenos Aires y tras dialogar con Carlos Washington Pastor aprobaron la solicitud de mediación, pero en la tarde de ese día la Junta Militar argentina desautorizó al ministro Pastor.

Tras el viaje sin resultados de Cubillos, en Buenos Aires tuvo lugar una sesión de la junta militar argentina en el edificio Cóndor, con la ausencia notoria de Videla y el canciller Pastor. En esa reunión se le colocó fecha y hora al Operativo Soberanía: el 22 de diciembre de 1978 a las 22:00 horas. A último momento de ese día el Vaticano logró la anuencia de los dos gobiernos para intentar una gestión pontificia y ofreció el envío de un representante.

En Buenos aires Videla convocó a los comandantes que debían dirigir el ataque para plantearles la nueva propuesta Papal. Se despacharon mensajes para detener la ofensiva la mayoría cumplió salvo la que estaba apostada en la provincia de Neuquén que avanzo varios kilómetros en territorio chileno ya que no pudo recibir la contraorden debido a problemas de comunicación. (imagen: Samorè-Videla)

En las jornadas siguientes el Vaticano envió al cardenal Antonio Samoré quien llevó a la firma, en enero de 1979, el Acta de Montevideo que despejaba la posibilidad de una guerra que hubiera costado en las primeras semanas miles de víctimas.

La mediación se concreté en 1980 y aunque atenuaba los efectos del fallo anterior, era favorable a Chile. En 1981 el régimen de Pinochet aceptó la propuesta pero no así el argentino que nunca respondió. Llegó la Guerra de Malvinas, otro dislate militarista, cayó la dictadura y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín heredé una situación prácticamente irreversible. Pero esa es otra historia….

Sintesis Historica de Argentina Etapas de la Historia Resumen

SÍNTESIS HISTÓRICA EN ETAPAS DE ARGENTINA

Esta entrada es un completo resumen ideal, para los principiantes curiosos de la historia nacional, como así también para los alumnos de niveles primarios y secundarios que deben investigan sobre el proceso evolutivo de Argentina desde la conquista española. A fines de mejorar su comprensión, y  lograr una ubicación en tiempo-espacio de los mas destados hechos históricos, se ha dividido la historia en varias etapas, la cuales pueden ser leídas en forma cronológica o bien elergir alguna en especial. Tambien en esta web se tratan todos esos hechos mas importantes en entradas individuales en donde se aportan mas detalles e icografía, ya para estudiarlos con mas profundidad. Sugiero que leas este resumen antes de avanzar, puede ser leído en pocos minutos, y tendrás una completa idea de los que fue nuestra historia nacional argentina….te invito a comenzar su lectura.

RESUMEN DE LAS ETAPAS DE LA HISTORIA NACIONAL ARGENTINA

ETAPA1: Aborígenes que Habitaron Territorio Argentino

ETAPA 2: Colonización Española en América

ETAPA 3: Período Colonial

ETAPA 4: Período de la Independencia de España

ETAPA 5: Inestabilidad Política – Guerras de Independencia

ETAPA 6: Anarquía Política – Los Caudillos Federales

ETAPA 8: La Secesión de Buenos Aires

ETAPA 9: Un Nuevo Orden Económico

ETAPA 10: Los Gobiernos Conservadores

ETAPA 11: La Ley Electoral de Saenz Peña

ETAPA 12: Primer Gobierno Democrático

ETAPA 13: Primer Golpe de Estado – Década Infame

ETAPA 14: Golpe de Estado del GOU

ETAPA 15: Nuevos Golpes Militares

ETAPA 16: Tercera Presidencia de Juan Perón

ETAPA 17: Proceso de Reorganización Nacional

ETAPA 18: Nuevo Período Democrático, con Raúl Alfonsín

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ETAPA1: Aborígenes que Habitaron Territorio Argentino

Primeros Pobladores:
Los Aborígenes: Los españoles encontraron una gran diversidad de culturas aborígenes que habitaban distintos ambientes: algunas se dedicaban a la caza, la pesca y a la recolección de frutos y plantas silvestres. La población del actual territorio argentino a la llegada de los españoles a principios del siglo XVI sumaba unas 330.000 personas agrupadas en una veintena de grupos étnicos.

Los habitantes del Noroeste, las Sierras Centrales y la Mesopotámica practicaban la agricultura, mientras que el resto del territorio estaba ocupado por grupos de cazadores-recolectores. Las culturas más extendidas fueron los diaguitas al Noroeste, los guaraníes, los tupíes, los tobas y los guaycurúes en el Noreste, los pampas en el centro y los tehuelches, mapuches y onas en el Sur.

resumen de historia argentina

La arqueología y las fuentes coloniales nos permiten atisbar dos grandes grupos de culturas: los de la llanura chaqueña y los de la estepa patagónica.

Los pobladores más antiguos, que datan de hace unos 12.000 años, vivían en cuevas que decoraban con pinturas y cazaban animales ya extinguidos, como el mylodon —un perezoso gigante—, o el gliptodonte —una mulita gigante—. Estos grupos se adaptaron pronto al uso de las especies introducidas por los españoles, como el caballo.

Algunos de los pueblos que integraban este grupo son los wichis, los matacos, los abipones, los chorotes, los chulupíes, los pilagaes, los mocovíes, los tobas; y otros, tempranamente extinguidos, como los mocorotaes, los calchines, los quiloazas y los chanátimbúes.

Los matacos habitaban al oeste de la actual provincia de Formosa y en el Chaco salteño. Practicaban la pesca en los ríos y cultivaban, en forma rudimentaria, el zapallo y el maíz. Sus chozas circulares estaban hechas de ramas y paja. Se vestían con prendas de cuero y lucían collares, pinturas corporales, tatuajes, tobilleras de plumas y vinchas. Eran monógamos, aunque los jefes podían tener más de una mujer. Los caciques compartían su autoridad con los médicos hechiceros. Creían en espíritus malos (ohots) que controlaban ciertos ritos y fiestas.

Los abipones, tobas y pilagaes se extendieron en parte de las actuales provincias de Formosa, Chaco y Santa Fe. Pescaban con amones y redes, y cazaban venados y ñandúes. También recogían frutos y miel. Vivían en chozas de ramas y, en épocas de frío, vestían el manto de piel de nutria (quillongo); usaban vinchas, mocasines, faldas de piel y se tatuaban el rostro. Su familia monogámica era fácilmente disoluble y la poligamia era común en los jefes. Sus caciques eran hereditarios y tomaban esclavos entre los prisioneros de guerra.
Creían en un ser supremo y en espíritus de la naturaleza.

Un poco más al este y en la Mesopotamia vivían los caingang, pescadores recolectores de miel, piñas de araucaria, tubérculos, frutos, etc. Vestían un delantal pequeño, hecho con cuero para los hombres y con fibras vegetales para las mujeres. Sus chozas eran simples techumbres a dos aguas sin paredes. Sus caciques-hechiceros gobernaban tribus de unas veinte familias. Creían en un dios bueno (Topen) y en uno maligno (Det Korenk); también sostenían que los animales de caza tenían espíritus que los dominaban y protegían, por lo cual permitían su caza para la alimentación, pero castigaban cualquier abuso.

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ETAPA 2: Colonización Española en América

Conquista y colonización: Los españoles concibieron la experiencia americana como una verdadera cruzada. Los conquistadores eran hombres ambiciosos, cuyo modelo era el de los caballeros medievales. Durante el siglo XVI desembarcaron en América los conquistadores: con acuerdo de la Corona de España entrarían en el continente para someter a los nativos y convertirlos a la fe cristiana.

Algunos conquistadores, como Hernán Cortés, Francisco Pizarro o Francisco de Aguirre, eran una mezcla de caballero cruzado y militar al servicio del reino. Armados por su fe y su ilimitada ambición, quedaron a cargo del avance español y su gobierno en el llamado Nuevo Mundo.

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En 1536 Don Pedro de Mendoza fundó Santa María de los Buenos Ayres, la primera ciudad argentina. La miseria y el hambre doblegaron a Mendoza y su gente y Buenos Aires quedó despoblada hasta su segunda fundación por Juan de Garay en 1580.

Las ciudades argentinas fueron fundadas por conquistadores que provenían de distintas zonas de América. La corriente pobladora del este, llegada desde España, tomó como base de operaciones la ciudad de Asunción y fundó las ciudades litorales. La que vino desde el Perú ocupó el Tucumán, como se llamaba entonces a todo el Noroeste argentino. Las ciudades cuyanas fueron fundadas por la corriente proveniente de Chile.

Estos hombres provenían, en su gran mayoría, de las zonas más atrasadas del territorio español, aunque pudieran ostentar algún titulo de hidalguía, vivían en la pobreza y abrumados por la falta de horizontes. Estaban convencidos de la superioridad de su causa, una lucha destinada a servir a la que para ellos era la fe verdadera”: la católica.

Los ideales caballerescos los volvieron individualistas y despiadados: solían tratar cruelmente a los nativos y a sus propios hombres, pero también eran hombres extremadamente valientes.

Las grandes riquezas en oro y plata generaron fuertes disputas entre los conquistadores, lo que hizo perder unidad a la tarea de la conquista y obligó al poder real a reorganizar la política de esas tierras. Cuando llegaron los primeros funcionarios reales, los adelantados y corregidores, comenzó el eclipse de los conquistadores.

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ETAPA 3: PERÍDO COLONIAL

El Virreinato del Río de la Plata fue creado por orden real de Carlos III, en 1776, en el mismo año en que las colonias inglesas de América del Norte se independizaban de Gran Bretaña. El rey aprovechó que los británicos estaban dedicando sus mayores esfuerzos a detener el movimiento independentista y, por lo tanto, decidió enfrentar a los portugueses, aliados de los ingleses. El objetivo esencial fue detener el avance portugués en el Río de la Plata y en la región que hasta 1767 habían ocupado las Misiones Jesuíticas.

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La economía del virreinato del Río de La Plata en 1776 se basaba en las exportaciones de plata, cuyo volumen representaba un 80 % del total, y en las de tasajo y cueros, que significaban un 20 %. El comercio exterior y el poder político estaban controlados por los peninsulares (españoles) , a los que se enfrentaban los criollos, propietarios de tierras y comerciantes que controlaban el mercado interior.

La introducción del libre comercio, decretada por las reformas borbónicas, perjudicó notablemente los intereses de los peninsulares. Paralelamente, el área del Río de La Plata iba adquiriendo una preponderancia económica con respecto a las provincias de Tucumán y Córdoba. En consecuencia, el virreinato se dividía en provincias exteriores, que producían para la exportación, y provincias interiores, cuya producción agrícola, ganadera y manufacturera se orientaba hacia el Alto Perú.

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4-CRISIS DEL IMPERIO ESPAÑOL
El Proceso de Independencia

En 1806 y 1807 se produjeron dos invasiones inglesas, que fueron rechazadas por el pueblo de Buenos Aires, alistado en milicias de criollos y españoles. En cada milicia, los jefes y oficiales fueron elegidos democráticamente por sus integrantes. Las milicias se transformaron en centros de discusión política. Estas invasiones inglesas demostraron que España estaba seriamente debilitada y que no podía ni abastecer correctamente ni defender a sus colonias. La ocupación francesa de España por Napoleón, la captura de del Rey Carlos IV y su hijo Fernando VII y la caída de la Junta Central de Sevilla decidieron a los criollos a actuar.

En Sevilla se formó una Junta Central que gobernó en nombre de Fernando VII, y que luego, al pasar a Cádiz, fue disuelta, creándose allí un Consejo de Regencia. Casi toda la península estuvo en manos de los franceses. El rey Fernando VII estaba preso, como consecuencia nació un movimiento emancipador, que finaliza con la revolución de mayo de 1810, con la deposición del virrey Hidalgo de Cisneros. El 25 de mayo de 1810 se formó la Primera Junta de gobierno presidida por Cornelio Saavedra, que puso fin al período virreinal. Mariano Moreno, secretario de la Junta, llevará adelante una política revolucionaria tendiente a fomentar el libre comercio y a sentar las bases para una futura independencia.

Nacen dos ideas enfrentadas, una la de Moreno con tendencia unitaria respecto a concentrar el poder político en Bs.As., y tomar medidas radicales respecto a la dominación española. Escribe el Plan de Operaciones , un proyecto de estrategia política de la revolución. Respecto a la economía seguía atado a la exportación de tasajo y cueros. Por otro lado  Cornelio Saavedra, presidente de la Junta de Gobierno, con ideas políticas mas conservadoras.

1810: cabildo en la ciudda de bs.as.

La junta intentó imponer su autoridad en un área mucho más vasta que se extendía a zonas tan alejadas como el Alto Perú, Paraguay y la Banda Oriental.

Se convocó a una Junta Grande formada por los representantes de las demás provincias, con ideas mas federalistas, representando los intereses del interior, a los fines de evitar la competencias de los productos manufacturados que llegaban de exterior.

Este enfrentamiento entre federales y unitarios será una constante de la vida política argentina de la primera mitad del siglo XIX, dando lugar a la rebelión de Artigas, quien, al no ser aceptada su propuesta de un régimen republicano y federal, decretará la secesión de la Banda Oriental.

Manuel de Belgrano expulsó a las tropas realistas de Argentina después de la batalla de Tucumán (1812) y de Salta (1813) y, en 1816, el Congreso de Tucumán declaró la independencia de las Provincias Unidas del Río de La Plata de la metrópoli y de todo poder extranjero.

El 9 de julio de 1816 el congreso presidido por Francisco Laprida, abogado, y diputado por San Juan y como secretario Juan José Paso diputado por Bs.As. declaró la independencia de las Provincias Unidas del Sur América. El otro objetivo del congreso, dictar una Constitución que organizara el estado y la misma fue una constitución unitaria en 1819, que defendía subrepticiamente una monarquía, resultó un fracaso. Las provincias reaccionaron con la Batalla de Cepeda, segregándose de Bs.As. y declarándose autónomas (Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, etc.), mientras que la Banda Oriental se integraba en el imperio portugués, lo que había de provocar posteriormente (1825) la guerra con el Brasil.

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ETAPA 5: Inestabilidad Politica Argentina  y Guerras de la Independencia

La etapa revolucionaria (1810-1820): Entre 1810 y 1820 se vive un clima de gran inestabilidad política. Se suceden los gobiernos (Primera Junta (1810), Junta Grande (1811), Triunviratos (1811-1814) y el Directorio (1814-1820) que no pueden consolidar su poder y deben hacer frente a la guerra contra España. En esta lucha se destacarán Manuel Belgrano, José de San Martín, llegado al país en 1812, y Martín Miguel de Güemes.

Las campañas sanmartinianas terminarán, tras liberar a Chile, con el centro del poder español de Lima. El 9 de julio de 1816 un congreso de diputados de las Provincias Unidas proclamó la independencia y en 1819 dictó una constitución centralista que despertó el enojo de las provincias, celosas de su autonomía.

Inestabilidad Politica Argentina Guerras de la Independencia

A comienzos de 1817, el Congreso inició su traslado a Buenos Aires, donde comenzó a sesionar en mayo. Luego de muchas discusiones, el 22 de abril de 1819 proclamó la Constitución. Aunque de apariencia republicana, sus artículos podían ser fácilmente modificados para convertir al Estado en una monarquía. En efecto: establecía la figura de un Director Supremo que debía gobernar junto con un Consejo de Estado.

El Poder Legislativo era bicameral: una Cámara de Representantes, dirigida por el pueblo de la nación, era acompañada por un Senado, donde se encontrarían representadas las grandes corporaciones: Iglesia, Ejército, provincias y universidades. Aunque la Constitución fue formalmente jurada por las provincias, la resistencia contra su carácter centralista y pro-monárquico no tardó en aparecer. En pocos meses, caería junto con el Congreso y el Directorio que le habían dado vida.

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ETAPA 6: LA ANARQUÍA POLÍTICA:Los Caudillos

Grandes Desacuerdos Políticos: Unitarios y Federales: Durante el período comprendido entre los años 1819 y 1825, el país vivió una situación de incertidumbre política y social, caracterizada por los enfrentamientos entre los dos bandos rivales. El triunfo de los federales no se tradujo en cambios sustanciales en el nuevo orden republicano, ya que los jefes del directorio se aliaron con los dirigentes federalistas para reprimir la oposición popular. Por otro lado, Buenos Aires se aprovechó de las disidencias surgidas en las filas de los vencedores para imponer a la postre su hegemonía.

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A partir de 1819, el fracaso de los intentos porteño y artiguista por conformar un Estado que sucediera al antiguo Virreinato dejó paso a las tendencias autonomistas desatadas por la Revolución. se fueron definiendo claramente dos tendencias políticas: los federales, partidarios de las autonomías provinciales, y los unitarios, partidarios del poder central de Buenos Aires.

Estas disputas políticas desembocaron en una larga guerra civil cuyo primer episodio fue la batalla de Cepeda en febrero de 1820, cuando los caudillos federales de Santa Fe, Estanislao López, y de Entre Ríos, Francisco Ramírez, derrocaron al directorio.

En 1824 se firmó la Ley Fundamental, que establecía fundamentalmente que las provincias se regirían independientemente hasta tanto el Congreso no sancionara una nueva Constitución con la aprobación de todas ellas. En 1825, el congreso constituyente creó la figura del presidente que recayó en Rivadavia, pero éste tuvo que enfrentarse de nuevo a los federalistas provinciales que no ratificaron la constitución unitaria de 1826, estallando de nuevo una guerra civil entre las dos fracciones y que se saldó con la creación de una comisión representativa, establecida en Santa Fe, que controlaba los Asuntos Exteriores. El gobernador de Buenos Aires pasó a controlar los asuntos relacionados con la guerra.

Una nueva crisis se planteó tras la firma de la paz con el Brasil, pues pesar de las derrotas terrestres y navales, el emperador del Brasil estaba decidido a continuar la guerra, pero Rivadavia envió a Manuel José García para que llegase a un arreglo honroso con el Brasil. Lamentablemente reconoció a la Banda Oriental como provincia del Imperio. Cuando se conoció el convenio, el escándalo fue mayúsculo y pocos días después el presidente Rivadavia se vio obligado a renunciar.

De esta manera terminaba la experiencia unitaria de gobierno y ahora llegaban los federales al poder de la mano de Juan Manuel de Rosas. En el interior el federalismo también triunfó dominado por López y Quiroga. El asesinato de Quiroga instaló a Rosas en el gobierno con poderes dictatoriales y facilitó su hegemonía en el interior.

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ETAPA 7: Gobiernos de Rosas y Urquiza

En 1829 uno de los estancieros más poderosos de la provincia, Juan Manuel de Rosas, asumió la gobernación de Buenos, fue una de las figuras más controvertidas de nuestra historia. Impuso durante sus gobiernos una política muy particular, que le permitió mantener los privilegios económicos de Buenos Aires frente a las provincias.

Fue incialmente proclamado por la Legislatura porteña con el título de “Restaurador de las Leyes”, llevó adelante una ordenada administración provincial, tratando de sanear las finanzas públicas mediante el recorte de gastos y el aumento de los impuestos, se reanudaron las relaciones con la Santa Sede, suspendidas desde 1810, y se dictó una Ley de Imprenta que disponía el necesario permiso gubernamental para el establecimiento de cualquier imprenta o publicación.

resumen de historia argentina

Rosas y los gobernadores del Litoral consideraron que había llegado la hora de romper con el dominio unitario, y firmaron el 4 de enero de 1831 el Pacto Federal entre las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Bs.As., lo que significó una alianza militar contra los enemigos interno y externo. Durante sus dos gobiernos, Rosas expansionó la frontera hacia el sur, en lo que se denominó «campaña del desierto». Ello conllevó la práctica desaparición de los indígenas allí existentes.

Inteligente, supo cómo postergar la unidad nacional. Encargado del manejo de las relaciones exteriores, defendió, ante las potencias extranjeras, la soberanía de las provincias. Enfrentó, también, acciones del interior en su contra, las que finalmente desencadenaron su caída en 1852.

A partir de entonces y hasta su caída en 1852, retendrá el poder en forma autoritaria, persiguiendo duramente a sus opositores y censurando a la prensa, aunque contando con el apoyo de amplios sectores del pueblo y de las clases altas porteñas. Los cuestionamientos mas importantes fueron: la navegación libre de los ríos, el control de la aduana y distribución de los ingresos por derechos de exportación e importación.

Durante el rosismo creció enormemente la actividad ganadera bonaerense, las exportaciones y algunas industrias del interior que fueron protegidas gracias a la Ley de Aduanas. Rosas se opuso a la organización nacional y a la sanción de una constitución, porque ello hubiera significado el reparto de las rentas aduaneras al resto del país y la pérdida de la hegemonía porteña.

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ETAPA 8: SECESIÓN DE BUENOS AIRES

La Secesión: Justo José de Urquiza era gobernador de Entre Ríos, una provincia productora de ganado como Buenos Aires que se veía seriamente perjudicada por la política de Rosas, que no permitía la libre navegación de los ríos y frenaba el comercio y el desarrollo provinciales.

Ante la hegemonía comercial de Buenos Aires se enfrentó a Rosas al que venció en 1852. En 1853, se promulgó una nueva constitución de carácter federal que puso las bases para la unificación económica de la nación. Paralelamente, Urquiza fue nombrado presidente constitucional de la Confederación Argentina, en la que no participaba la provincia de Buenos Aires, al declararse Estado independiente.

Todos los años, puntualmente, Rosas enviaba un mensaje a la Sala de Representantes de la Provincia de Buenos Aires y expresaba en él su voluntad de abandonar el mandato. No obstante, la Legislatura y los diputados del interior lo reelegían. Para e1 periodo 1850-1855, Entre Ríos y Corrientes se abstuvieron de enviar diputados y, el 1 de mayo de 1851, Urquiza envió un Pronunciamiento, en el que exponía la necesidad de acceder a los pedidos de renuncia de Rosas. Los acontecimientos se precipitaron: Urquiza, al frente del Ejército Grande, terminó en Caseros con los sueños rosistas. El camino de la organización quedaría abierto con el Acuerdo de San Nicolás y la posterior Constitución de 1853.

Urquiza convocó a un Congreso Constituyente en Santa Fe que en mayo de 1853 sancionó la Constitución Nacional. Pero aunque ya no estaba Rosas, los intereses de la clase alta porteña seguían siendo los mismos y Bartolomé Mitre y Adolfo Alsina, dieron un golpe de estado, conocido como la “Revolución del 11 de Septiembre de 1852”.

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En 1859, Urquiza venció a los porteños, pero en 1861, Mitre en la batalla de Pavón consiguió imponerse a Urquiza, lo que significó la unión de todo el territorio, bajo la autoridad de los porteños, convirtiéndose Mitre en el jefe de la nueva nación.

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ETAPA 9: CONSOLIDACIÓN DE UN NUEVO ORDEN ECONÓMICO:

 El 11 de noviembre de 1859 se firmó el Pacto de San José de Flores entre el estado de Buenos Aires con la Confederación Argentina logrando un primer gran paso a la unión de la República Argentina después de casi 7 años de separación. Hacia 1861 las fricciones entre él gobierno de la Confederación y la rebelde Buenos  Aires fue en aumento, y  desembocaron en la batalla de Pavón, primer  el triunfo militar porteño.

Esta fecha marca un verdadero  hito histórico, ya que a partir de ese momento será, la provincia de Buenos Aires la que dirija la reorganización del país. El lapso comprendido entre 1862 y 1880, es el de la consolidación de la organización nacional, uno de cuyos aspectos básicos fue la estructuración definitiva del aparato político-administrativo del Estado nacional.

Se sucedieron los gobiernos de Bartolomé Mitre (1862-68), Domingo F. Sarmiento (1868-1874) y Nicolás Avellaneda (1874-1880), quienes concretaron la derrota de las oposiciones del interior, la ocupación del todo el territorio nacional y la organización institucional del país fomentando la educación, la agricultura, las comunicaciones, los transportes, la inmigración y la incorporación de la Argentina al mercado mundial como proveedora de materias primas y compradora de manufacturas.

Los períodos presidenciales mostraron un predominio, muchas veces ejercido por la fuerza, del llamado liberalismo, el que por entonces estaba representado por el Partido Nacional, encabezado por Mitre, y el Partido Autonomista, liderado por Adolfo Alsina. Desde Buenos Aires, el poder central buscó y logró barrer con las dirigencias federales de las provincias, la mayoría de las veces mediante revoluciones y choques armados que tuvieron, incluso, sus fracasadas réplicas federales, como los levantamientos en Cuyo, protagonizado por Carlos Juan Rodríguez y Juan Saa, en La Rioja, Catamarca y San Luis, liderado por Vicente “El Chacho” Peñaloza, y el que llevó a cabo Felipe Várela en Tucumán y Santiago del Estero.

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A nivel económico, el período comprendido entre Rosas y Roca significó para la provincia de Buenos Aires ver cómo el ferrocarril duplicaba el valor de las exportaciones. En el sur de Santa Fe y Córdoba pequeños propietarios o arrendatarios, en su mayoría italianos, comenzaron a crear la pampa cerealera.

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ETAPA 10:GOBIERNOS CONSERVADORES

A partir de 1880 diversos intelectuales destacados se multiplicaron. Lucio Mansilla, Eugenio Cambaceres, Lucio V. López, Julián Martel, Miguel Cané, Eduardo Wilde y Paul Groussac fueron algunos de los más sobresalientes miembros de la llamada Generación del Ochenta.

Estos hombres, de ideas liberales, estaban ansiosos de dejar atrás el pasado al que asociaban con el mundo colonial y español. Los integrantes de esta Generación del Ochenta creían devotamente en el progreso (positivismo) y en el liberalismo como herramienta ideológica para su logro. Este liberalismo no necesariamente era antirreligioso, aunque se estimaba que la Iglesia debía ocuparse exclusivamente de las cuestiones de la fe.

El objetivo de estos hombres fue colocar a la Argentina entre las naciones más avanzada de la época. Por esta razón, estimaban que el país debía desprenderse de su pasado hispánico y de sus tradiciones criollas. Estos intelectuales eran, en efecto, profundamente cosmopolitas y admiraban a países como Inglaterra y Francia. Sin embargo, no debe creerse que desestimaban las posturas nacionalistas.

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LA ARGENTINA AGROEXPORTADORA: La economía nacional se insertaba en la mundial a caballo de los cambios producidos por la Revolución Industrial, particularmente los de su segunda etapa, con la máquina a vapor aplicada al ferrocarril y a los barcos, el telar mecánico, la utilización del acero, el surgimiento de la electricidad, la fotografía, el telégrafo y el teléfono, la lámpara eléctrica, los inicios de la aviación, el revólver y la ametralladora; en fin, la producción masiva, en serie, elaborada con pautas científicas (fordismo/ taylorismo), condujeron al mundo a nuevas necesidades, entre ellas, la de mayor cantidad de materias primas. Fue en este rubro en el que se destacó la Argentina y con el que se enriqueció gran parte de su clase dirigente.

Ya durante la presidencia de Avellaneda, nuestro país había logrado no sólo dejar de importar trigo sino exportarlo por primera vez en 1878; además, vendíamos al exterior maíz y harinas. Hacia fin de siglo, vastos sectores del campo argentino produjeron un importante aumento de las superficies cultivadas y, a los cultivos tradicionales como el maíz y el trigo, se agregaron otros como el lino, la alfalfa y la avena.

Todos los dirigente de esta etapa, conocidos como la generación de 80, coincidieron en apoyar un proceso de modernización de la Argentina para insertarla dentro del concierto de naciones de primer orden. Así, apoyaron a la escuela laica como elemento básico para el cambio que esperaban y como herramienta para proporcionar una identidad cultural definida a un país al que abrieron a la inmigración masiva; modernizaron la ciudad de Buenos Aires, tratando de darle un aire europeo, afrancesado, y mejoraron las condiciones de higiene y salubridad. Su concepción de la vida política era eminentemente elitista, en la que la república -donde la Iglesia se subordinaba al Estado- debía estar gobernada por notables (Política del Acuerdo), quienes profesaban una fe liberal, mas sólo en el campo económico, en el que, en líneas generales, se manifestaban partidarios del libre comercio.

Los grupos oligárquicos intentaron mantener su posición privilegiada, pero el movimiento sindical y político que iba surgiendo en Buenos Aires y la lucha que mantenía el radicalismo para alcanzar el poder por la vía revolucionaria, revelaron el agotamiento del régimen gobernante. El presidente conservador, Roque Sáenz Peña (1912), estableció el sufragio universal secreto y las elecciones de 1916 dieron el triunfo al líder de la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen.

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ETAPA 11:LA REFORMA ELECTORAL DE SAENZ PEÑA

PRESIDENCIA DE ROQUE SAENZ PEÑA (1910-1914)
Efectuadas las elecciones presidenciales, triunfó sin mayor oposición el doctor Roque Sáenz Peña, acompañado en la fórmula por el doctor Victorino de la Plaza. Asumieron sus respectivos cargos el 12 de octubre de 1910.

El nuevo presidente era un verdadero estadista, un gran diplomático y un destacado jurisconsulto, quien se propuso eliminar el personalismo político y reformar el sistema imperante a fin de garantizar la libre expresión del pueblo en las luchas cívicas.

Antes de ocupar el poder, Sáenz Peña había celebrado dos entrevistas con Hipólito Yrigoyen —jefe del partido opositor—, en cuyo transcurso el último exigió plenas garantías de libertad de sufragio para que el radicalismo abandonara su actitud de abstención política. Sáenz Peña prometió entregar al país una ley electoral.

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La lucha radical, expresada en las revoluciones de 1893 y 1905, y el creciente descontento social, expresado por innumerables huelgas, llevarán a un sector de la clase dominante a impulsar una reforma electoral que calme los ánimos y traslade la discusión política de las calles al parlamento.

En 1912, el presidente Roque Sáenz Peña concentró sus esfuerzos en democratizar la vida política, a través de una reforma electoral basada en tres elementos clave: el voto secreto, obligatorio, y utilizando el padrón militar.  

Con los antecedentes de la “Revolución del Parque” (1890) y los levantamientos armados de los radicales como en 1905, protestas estudiantiles en la universidad, y el Grito de Alcorta en el campo, la UCR había logrado consolidar una extensa base de apoyo en sectores medios, hijos de inmigrantes y jóvenes profesionales, que pasaron a formar parte de las filas del partido y de hecho llegaron al poder a través de la figura de Hipólito Irigoyen.

Entre los opositores a su gobierno se encuentran los beneficiarios del antiguo régimen electoral, cuyos privilegios se veían claramente amenazados por la reforma. Así, muchos legisladores de los sectores conservadores, aún no oponiéndose abiertamente, obstaculizan la reforma; sin embargo, esta será proclamada el 10 de febrero de 1912 como Ley N° 8871, conocida desde entonces como “Ley Sáenz Peña”.

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ETAPA 12:PRIMEROS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS

Primer Gobierno de Hipólito Yrigoyen: La etapa radical  La aplicación de Ley Sáenz Peña hizo posible la llegada del radicalismo al gobierno. En contra de las expectativas de los sectores conservadores que habían promovido la reforma electoral de 1912, la Unión Cívica Radical ganó las elecciones de 191 6. Así, Hipólito Yrigoyen alcanzó la presidencia de la Argentina.

El 12 de octubre de 1916 Yrigoyen asumió la presidencia, rodeado de importantes muestras de respaldo popular. Desde el gobierno, continuó con su convicción de que el radicalismo constituía la única fuerza  política y moralmente legítima para gobernar el país, en oposición a las fuerzas “oligárquicas y fraudulentas” que venían gobernando desde 1880. Por esta razón, las relaciones con la oposición fueron siempre tensas, más aún cuando los conservadores seguían manteniendo importantes cuotas de poder.

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Los radicales gobernarán el país entre 1916 y 1930 bajo las presidencias de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) (1928-1930) y Marcelo T. de Alvear (1922-1928), e impulsarán importantes cambios tendientes a la ampliación de la participación ciudadana, la democratización de la sociedad, la nacionalización del petróleo y la difusión de la enseñanza universitaria.

El período no estuvo exento de conflictos sociales derivados de las graves condiciones de vida de los trabajadores. Algunas de sus protestas, como la de la Semana Trágica y la de la Patagonia, fueron duramente reprimidas con miles de trabajadores detenidos y centenares de muertos.

Yrigoyen era un hombre carismático, de pocas palabras, “misterioso”, al decir de sus contemporáneos, encerrado en sí mismo: lo llamaban “el Peludo”. El escritor español Blasco Ibáñez lo vio como un “hombre austero, que gusta de vivir retirado […] sin prestarse a conferenciar con los periodistas”.

En cuanto al partido radical, dijo que “merece más su título por los procedimientos que le son favoritos que por su programa. [. . .] [Sus aspiraciones se basan en la reforma moral del país más que en la reforma política.

Quiere la pureza del sufragio, la integridad administrativa, con otras nobles y vagas aspiraciones. Aparte de esto, no ha hecho ninguna afirmación claramente revolucionaria en las cuestiones religiosas y sociales que tanto preocupan hoy al radicalismo de otros países”.

En efecto, utilizaba una serie de conceptos cuyo amplio contenido delineaba una declaración de principios más que un programa de gobierno: la Causa contra el Régimen, la Reparación Histórica, la recuperación de la ética, el respeto al Federalismo.

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ETAPA 13:PRIMER GOLPE MILITAR

La década infame  El 6 de septiembre de 1930 los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo encabezaron un golpe de estado, apoyado por grupos políticos conservadores, y expulsaron del gobierno a Yrigoyen inaugurando un período en el que volvió el fraude electoral y la exclusión política de las mayorías.

Los militares habían ganado poder y espacios políticos durante los años previos y la incapacidad del segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen para sortear la crisis económica mundial del ‘29 condujo al derrocamiento del líder radical. Pero el nuevo presidente, el general José Félix Uriburu, tampoco encontró la salida a la depresión. Recién en 1933, durante la presidencia del general Agustín P. Justo, se tomaron las medidas necesarias para paliar la situación.

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En 1933 se firmó el pacto Roca-Runciman con Inglaterra que aumentó enormemente la dependencia Argentina con ese país. Se sucedieron los gobiernos conservadores (el general Uriburu, entre 1930 y 1932; el general Justo, entre 1932 y 38; Roberto Ortiz, entre 1938 y 1942, y Ramón Castillo, entre 1942 y 1943), que se desentendieron de los padecimientos de los sectores populares y beneficiaron con sus políticas a los grupos y familias más poderosas del país.

GOBIERNO DE URIBURU: Desde el primer día de su gobierno, Uriburu intentó modificar la Constitución para -traducir cláusulas de carácter corporativas, a imitación del régimen fascista italiano de benito Mussolini. Uriburu tampoco dudó en utilizar la represión en una escala hasta entonces desconocida: su jefe de policía, Leopoldo Lugones (hijo), introdujo por primera vez en la Argentina el uso de la picana eléctrica.

Sin embargo, pronto Uriburu perdió buena parte de los apoyos que lo habían llevado al poder el del ejercito, dominado por el general justo, quien respaldaba una salida electoral para ser él mismo candidato; el de los partidos políticos que habían apoyado el golpe, que se reunieron en la opositora Federación Nacional Democrática; el de la opinión pública, que en una elección realizada en la provincia de Buenos Aires en Abril de 1931 dió la  victoria a la Unión Cívica Radical.

Las elecciones fueron finalmente anuladas, pero la presidencia de Uriburu había acabado. Por esta razón, el Presidente se vio obligado a desistir de su intento de reforma institucional, como también de llamar a elecciones nacionales para noviembre de 1931.

Poco antes de las elecciones de 1931, Uriburu vetó la candidatura de Marcelo T. de Alvear, lo que produjo la abstención electoral de la Unión Cívica Radical, que duró hasta enero de 1935. De esta manera, el general Agustín Pedro Justo consiguió que su principal opositor quedara fuera de la carrera presidencial.

En las elecciones de noviembre de 1931 se enfrentaron dos candidatos: Justo, por una alianza de radicales antipersonalistas; los conservadores del Partido Demócrata Nacional y el Socialismo Independiente; y Lisandro de Torre, como representante de otra alianza entre los partidos Demócrata Progresista y Socialista.

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ETAPA 14:GOLPE MILITAR DEL G.O.U.

En 1943 un grupo de militares nacionalistas dio un golpe de estado y derrocó al presidente Castillo. Dentro de este grupo se destacó el coronel Juan Domingo Perón, quien, desde la secretaría de Trabajo y Previsión, llevará adelante un política tendiente a mejorar la legislación laboral y social (vacaciones pagas, jubilaciones, tribunales de trabajo). El apoyo popular a Perón lo llevará al gobierno en las elecciones de 1946.

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Desde la presidencia, Perón continuó con las políticas sociales que beneficiaron tanto a la clase trabajadora como al empresariado nacional, sobre todo industrial. Luego del triunfo electoral disolvió los tres partidos que se habían creado para sostener su candidatura, Laborista, Unión Cívica Radical Junta Renovadora y el Partido Independiente, para unificarlos en una sola organización política, llamada primero Partido Único de la Revolución y luego simplemente Peronista o Justicialista.

Expandió enormemente la agremiación de los trabajadores en sindicatos que respondían a la corriente laborista y ayudó a establecer el predominio de la Confederación General del Trabajo (CGT) como central unitaria.

Durante sus dos presidencias (1946-1952 y 1952-1955) Perón, que ejercerá el poder limitando el accionar de la oposición y censurando a la prensa, impulsará una política que combinaba el impulso de la industria, el empleo, las comunicaciones y los transportes, con la acción social desarrollada por Eva Perón a través de la construcción de hospitales, escuelas, hogares para niños y ancianos, y ayuda económica para los más pobres.

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ETAPA 15: LOS GOLPES MILITARES

La inestabilidad política (1955-1973)

En 1955 un nuevo golpe militar derrocó a Perón, quien marchó al exilio. A partir de entonces y hasta 1973, los peronistas no podrán votar por su partido. Este derrocamiento marcó el cierre de un ciclo histórico en el país. A partir de entonces se sucedió una época que comúnmente se denomina como de “empate” entre fuerzas, alternativamente capaces de vetar los proyectos de las otras, pero sin recursos para imponer perdurablemente los propios.  El “empate político” se vio reflejado en los ciclos periódicos de crisis económica.

Inestabiliad Institucional Argentina

El poder económico fue compartido entre la burguesía agraria pampeana (proveedora de divisas y por lo tanto dueña de la situación en los momentos de crisis externa) y la burguesía industrial, volcada totalmente hacia el mercado interior. Las alianzas se establecerían según cual fuera el momento del ciclo.

En ese período habrá dos presidentes civiles, Arturo Frondizi (1958-62) y Arturo Illia (1963-66) que intentarán impulsar el desarrollo nacional y poner fin a la proscripción del peronismo. Ambos serán derrocados por golpes militares.

El golpe del ’66, llamado Revolución Argentina, se prolongó en el poder por siete años hasta que la presión popular expresada en violentas protestas como el Cordobazo y en la aparición de grupos guerrilleros, obligó a los militares a llamar a elecciones el 11 de marzo de 1973.  El candidato peronista, Héctor Cámpora, resultó electo.

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ETAPA 16: TERCER GOBIERNO PERONISTA

Para la apertura democrática Perón se ofrecía como el único capaz de evitar el terremoto social en la Argentina, pero por una cláusula de residencia no pudo presentar su candidatura. En su lugar fue Héctor Cámpora, que al frente del FREJULI (coalición que reunía sobre el eje peronista a frondicistas, conservadores populares, populares cristianos y otras agrupaciones) triunfó el 11 de marzo de 1973 con el 49,59 % de los votos, por sobre la fórmula radical encabezada por Balbín.

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Buenos Aires vivía una fiesta carnavalesca, Héctor Cámpora asumió la presidencia de la Nación. Después de dieciocho años de proscripción, el peronismo volvía al poder. En los alrededores del Congreso más de un millón de personas festejaban la partida de los militares.

El peronismo gobernó nuevamente con cuatro presidentes (Cámpora, 1973; Lastiri, 1973; Perón, 1973-1974; e Isabel Perón 1974-1976), quienes intentaron retomar algunas de las medidas sociales del primer peronismo, como el impulso de la industria y la acción social, el mejoramiento de los sueldos y el control de precios.

La bajo el liderazgo del General Perón, un conjunto de fuerzas coexistieron de manera permanente. Sin embargo, las mismas quedaron sin control desde el día mismo de su muerte. Pero, el punto son retorno surge justamente antes de julio de 1974, dejando visiblemente certera la ruptura entre las facciones peronistas.

Sumado a ello, este deceso tan importante despojó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por la totalidad del conjunto peronista, asegurando esta gobernabilidad, mediante la reformulación de acuerdos políticos.

José López Rega, ministro de acción Social y secretario privado de Perón, fue quien acompaño y aconsejó de manera influyente a la viuda del presidente, que ocupó el lugar, ejerciendo de manera fluctuante la dirección ejecutiva.

Pero los conflictos internos del movimiento peronista y la guerrilla, sumados a la crisis económica mundial de 1973, complicaron las cosas que se agravaron aun más con la muerte de Perón en 1974 y la incapacidad de su sucesora Isabel Perón para conducir el país.

Esta crisis fue utilizada como excusa para terminar con el gobierno democrático y dar un nuevo golpe militar.

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ETAPA 17:PROCESO DE ORGANIZACION NACIONAL

La dictadura  Militar: La muerte de Perón dejó sin control al conjunto de fuerzas que habían coexistido conflictivamente bajo su liderazgo. La muerte del líder privó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por el conjunto del peronismo, que pudiera reformular los acuerdos políticos y sociales para asegurar la gobernabilidad del país.

la dictadura militar en argentina

El régimen militar instalado en marzo de 1976 y presidido por el general Jorge Rafael Videla desplegó una represión inédita, cuyas consecuencias aún se hacen sentir en la Argentina. Ya en 1974 estaban dadas las condiciones que explican algunas de las actitudes que tomaría la dictadura militar. Por un lado, la política era concebida como una guerra: le objetivo no era dirimir los conflictos sino exterminar físicamente al enemigo. Por otro el propio Estado había abandonado toda racionalidad legal y desde algunas de sus dependencias, como el Ministerio de Bienestar Social, se organizaban acciones armadas

Cuando las Fuerzas Armadas se hicieron cargo del poder en 1976, tomaron la represión en sus manos y, para ello, involucraron a otras instituciones del Estado desde la propia presidencia hasta las policías provinciales. Sin embargo, esta expansión del terrorismo de Estado” se debía menos a la violencia guerrillera (que, para 1976 estaba en franca decadencia) que al proyecto político y social de los militares que tomaron el poder.

En efecto: la violencia alcanzó a todos los sectores de la sociedad desde sindicalistas hasta intelectuales, desde estudiantes secundarios hasta amas de casa. La arbitrariedad y la universalidad eran, en efecto, condiciones básicas para imponer el terror en la sociedad.

Como si de una operación militar se tratara, las jerarquías de las Fuerzas Armadas dividieron al país en varias zonas y distribuyeron el control entre ellas, en especial Armada y el Ejército.

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ETAPA 18:GOBIERNO DESMOCRÁTICOS

La democracia (1983-2013): Después de la guerra de Malvinas, el gobierno militar quedó desarmado y en poco tiempo reapareció la oposición. Entre 1982 y 1983, la situación económica se agrava y comenzaron las protestas sociales, los conflictos gremiales y las huelgas generales. La sociedad demostraba en actos y manifestaciones masivas en Plaza de Mayo su repudio contra la dictadura.

La democracia era vista como la bandera contra el autoritarismo que habían ejercido los gobiernos militares. La ciudadanía renovaba su interés por la participación y se afiliaba a los tradicionales partidos tradicionales.

En las elecciones internas del radicalismo fue elegido como candidato presidencial por la U.C.R. el líder del Movimiento de Renovación y Cambio, Raúl Alfonsín. El discurso democrático y antiautoritario del candidato radical tuvo gran repercusión, sobre todo entre la juventud.

El peronismo, en cambio, carecía de una estructura partidaria y de toda práctica de debate interno. Así, lejos de toda renovación, fueron elegidos como candidatos Ítalo Luder y Bittel.

RETORNO DE LA DEMOCRACIA EN 1983- RAÚL ALFONSÍN

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El 30 de octubre de 1983, el peronismo fue derrotado por primera vez en elecciones libres por la fórmula radical, que obtuvo el 52% de los votos. El Presidente Raúl Alfonsín electo asumió el 10 de diciembre con gran apoyo social.

Se restablecieron las libertades públicas y los derechos humanos, y la cultura argentina volvió a destacarse en el mundo La herencia dejada por la dictadura militar fue muy pesada y los sucesivos gobiernos (Raúl Alfonsín y Carlos Menem) vieron condicionados sus planes sociales y políticos por las presiones económicas.

Menem entendió que la solución pasaba por una política de privatizaciones. Esta política generó una breve etapa de bienestar (1991-1995), pero que concluyó con una profunda crisis que generó desocupación y aumentó notablemente la deuda externa.

De la Rúa presidente
El candidato de la Alianza, Fernando de la Rúa, triunfó en las elecciones presidenciales de 1999 con el 48,5% de los votos, venciendo al justicialista Eduardo Duhalde. La situación económica manifestaba una profunda crisis: mientras que el Estado no encontraba cómo financiar sus gastos, los capitales internacionales desaparecían.

La única salida era devaluar el peso y terminar con la convertibilidad, pero el Presidente se negó a tomar esa decisión. Ni una suba de impuestos (el “impuestazo”), tampoco la reducción de los salarios públicos en un 13%, alcanzaron para equilibrar la situación.

En diciembre de 2000, el gobierno obtuvo un crédito de 30.700 millones de dólares denominado en una amplia campaña publicitaria el “Blindaje”, que no tuvo efectos positivos.

En marzo de 2001, el titular de la cartera de Economía en ese entonces, José Luis Machinea, fue reemplazado por Ricardo López Murphy. El nuevo ministro propuso un programa de ajuste sobre los salarios de los empleados estatales y el presupuesto de educación. Hubo sucesivas protestas populares. Su plan fue rechazado y debió renunciar.

El 20 de marzo de 2001, De la Rúa convocó a Domingo Cavallo, que se había desempeñado como ministro de Economía durante el gobierno de Carlos Menem, y antes, como presidente del Banco Centra! en la última etapa del gobierno de facto.

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Ver Todos Los Presidentes de Argentina

Presidencia de Saenz Peña Luis Gobierno-Revolución Radical

Presidencia de Saenz Peña Luis Obra de Gobierno

BREVE BIOGRAFÍA: SAENZ PEÑA LUIS (1822-1907): Político argentino. Nació en Buenos Aires y falleció en la misma ciudad. Ejerció la presidencia de la República desde 1892 hasta 1895. Estudió abogacía y se graduó cuando apenas tenía 23 años. Al poco tiempo, contrajo matrimonio con Cipriana Lahite, y de esa unión nació su hijo Roque, el que más tarde fue también presidente de la República.

Su primera actuación como hombre público fue como miembro de la Convención Provincial, en donde se decidió acerca de las reformas propuestas por Buenos Aires a la Constitución de 1853. Veinte años después fue elegido diputado nacional y, en 1874, presidente de esa Cámara.

Al año siguiente fue vicegobernador de la provincia de Buenos Aires. Cuando era presidente del Senado (1876-1877), se dio la casualidad de que su hijo Roque, elegido en 1876 diputado provincial, fuera electo presidente de la Cámara baja.

Así, padre e hijo presidieron, simultáneamente, las dos ramas del poder Legislativo de Buenos Aires. De 1880 a 1882, aceptó ser miembro de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires. Estuvo afiliado a la Unión Cívica, junto con otras personalidades como Aristóbulo del Valle y Leandro N. Alem. Después de la Revolución de 1890, el nuevo presidente Carlos Péllegrini lo designó para integrar la Corte de Justicia de la Nación. Al aproximarse las nuevas elecciones presidenciales, diversos sectores propusieron a Roque Sáenz.

Sin embargo, éste no aceptó dicha designación, para no competir con su padre.

La política vacilante que desarrolló Luis Sáenz Peña durante su gobierno lo obligó a renunciar al cargo antes de terminar su mandato.

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LA PRESIDENCIA DE LUIS SÁENZ PEÑA (1892-1895) –
LA REVOLUCIÓN RADICAL DE 1893 –

Luis Sáenz Peña asumió su mandato el 12 de octubre de 1892. Su elección fue un producto del Acuerdo. Quiso ser neutral, gobernar sin partido, y resultó vacilante y estéril en su labor administrativa.

Por consejo de Pellegrini ofreció la cartera de Interior a Aristóbulo del Valle, caudillo radical y adversario del anterior presidente. Éste consultó la actitud a seguir con las principales figuras del partido.

Yrigoyen manifestó que el radicalismo no debía colaborar a ningún precio con la oligarquía. Pese a ello. Aristóbulo del Valle aceptó el cargo, pues pensó desarrollar un plan por el cual el radicalismo podría lograr el control político del país.

El “ACUERDO”. La llegada de Mitre, al regresar de su viaje por Europa, conmovió a Buenos Aires con una importante manifestación popular (18 de marzo de 1891. El triunfo de la Unión Cívica parecía seguro, pero el grupo gobernante recurrió a su viejo sistema: el acuerdo entre los hombres que dirigían las tendencias en pugna, aun al margen de la voluntad popular. En un gesto muy discutido posteriormente. Mitre se entrevistó con Roca y Pellegrini. y surgió la política del Acuerdo patriótico, que causó una profunda conmoción política. Se pretendía que los partidos oficiales y la oposición concurrieran a las elecciones con una lista única de candidatos, que satisficiera las aspiraciones del mayor número y que evitara la competencia respetando las situaciones provinciales.

REVOLUCIÓN DE 1893. Para este año ya estaba la Unión Cívica Radical separada. El partido reconocía como jefe a Leandro N. Alem, pero una parte, la que correspondía a la provincia de Buenos Aires, tenía como presidente del comité local a Hipólito Yrigoyen. y éste obraba por su cuenta.

Actuando independientemente del comité nacional del partido, Yrigoyen creyó que con una revolución armada se podría dar salida a la situación política del país. Con ese objeto organizó a sus correligionarios para levantarse en armas y tomar el gobierno. La rebelión estalló en más de ochenta partidos de la provincia de Buenos Aires en julio de 1893. y logró triunfar inicialmente en esa provincia.

Del Valle fue obligado a renunciar, después de treinta y seis días de actuación, por la situación creada por sus antiguos correligionarios en la provincia de Buenos Aires y por la actitud del presidente, que no le ratificó su apoyo, pues el gobierno nacional sospechaba de su conducta en estos acontecimientos.

En realidad, sus amigos y correligionarios esperaban de él un golpe de estado, pero del Valle no pensó traicionar al presidente. Lo reemplazó Manuel Quintana; con la colaboración de Pellegrini se intervinieron las provincias y se sofocaron las revueltas. Las fuerzas de Yrigoyen debieron entregarse al ejército nacional, que marchaba hacia La Plata.

En el interior del país varios levantamientos crearon una confusa situación. En Tucumán se sublevaron los opositores y durante cuatro días se luchó en la ciudad. Pellegrini, al frente de los batallones nacionales, sometió a los facciosos.

Alem sublevó Santa Fe y de la Torre se amotinó en Rosario, donde, según se decía, “hasta las piedras de la calle eran opositoras al gobierno”.

Finalmente, la revolución fue vencida y sus cabecillas apresados. Pese a la prisión de Alem y a que Hipólito Yrigoyen estaba deportado en Montevideo, en las elecciones realizadas en 1894 en la capital de la República y en la provincia de Buenos Aires, los radicales obtuvieron la victoria.

Bernardo de Irigoyen, elegido senador, se enroló en las filas de la oposición y desde la Legislatura logró que el ministro Quintana renunciara. El presidente, falto de su principal apoyo, sin partidarios en el Congreso y sin autoridad para continuar con el gobierno, presentó su renuncia (22 de enero 1895)

En realidad los hombre que realmente estaban gobernando la republica eran Mitre, Roca y Pellegrini, quienes controlaban el Congreso debido a su predominio político en el interior del país.

Sáenz Peña carecía de partido propio y para apaciguar los ánimos trató de seguir una actitud neutral, en medio de la oposición de los “acuerdistas” del P.A.N. —sigla del  Partido Autonomista Nacional— y de los  radicales. Como la situación política empeorara, el Presidente —por consejo del Dr. Pellegrini— confió la reorganización de su gabiente al doctor Aristóbulo del Valle, miembro conspicuo de la Unión Cívica Radical. Antes de aceptar el ofrecimiento, el Dr. del Valle consultó con las figuras más representativas de su partido y entonces el Comité Nacional —de acuerdo con el pensamiento de Hipólito Yrigoyen— se opuso a colaborar con el gobierno, en una revolución “desde arriba”. Era el criterio dominante de efectuar una revolución, pero “desde abajo”. Con todo, el dirigente radical aceptó la misión confiada y de inmediato puso en práctica un plan tendiente a que su partido dispusiera el control político en todo el país. En esos momentos, la revolución radical “desde abajo” ya se encontraba en marcha y poco después estallaban focos sediciosos en varios puntos del país.

Irigoyen

El 30 de julio se produjo en la provincia de Buenos Aires un movimiento revolucionario de carácter popular, encabezado por el jefe civil Hipólito Yrigoyen —a la sazón presidente de un comité— y el militar, representado por su hermano el coronel Martín Yrigoyen. Ante la difícil situación creada, Sáenz Peña dispuso entregar a los dirigentes radicales el mando de la provincia de Buenos Aires. Las tropas revolucionarias entraron en la ciudad de La Plata en medio del entusiasmo popular y de inmediato se instaló un gobierno provisional.Sin embargo bajo la influencia del Dr. Pellegrini y del general Roca —que representaba la política oficialista— el Presidente aprobó la intervención federal a la provincia, medida que fue sancionada por el Congreso Nacional. Por su parte, Aristóbulo del Valle fue invitado por los dirigentes radicales a plegarse al movimiento, pero no aceptó participar en una revolución contra el gobierno del que formaba parte y presentó su renuncia, actitud que imitaron los demás miembros del gabinete.Sáenz Peña confió la cartera del Interior al Dr. Manuel Quintana, quien asumió el cargo en agosto de 1894, y procedió con energía inflexible para restablecer la normalidad.

 

Acuerdo Roca Mitre Division Union Civica Radical y Nacional Alem

Acuerdo Roca Mitre División Unión Cívica Radical y Nacional

La Unión Cívica. En 1889-90 se creó la heterogénea Unión Cívica. Si bien en un principio la integraron fuerzas tradicionales, como el mitrismo, su apoyo mayor estaba constituido por grupos nuevos, y recibió el novedoso aporte de la clase media —engrosada por la inmigración— y otros sectores populares. La lucha por el sufragio libre y contra la corrupción política y administrativa fue su bandera más coherente.

acuerdo general roca y mitre

El  “ACUERDO”: La llegada de Mitre, al regresar de su viaje por Europa, conmovió a Buenos Aires con una importante manifestación popular (18 de marzo de 1891).

El triunfo de la Unión Cívica parecía seguro, pero el grupo gobernante recurrió a su viejo sistema: el acuerdo entre los hombres que dirigían las tendencias en pugna, aun al margen de la voluntad popular.

En un gesto muy discutido posteriormente. Mitre se entrevistó con Roca y Pellegrini. y surgió la política del Acuerdo patriótico, que causó una profunda conmoción política. Se pretendía que los partidos oficiales y la oposición concurrieran a las elecciones con una lista única de candidatos, que satisficiera las aspiraciones del mayor número y que evitara la competencia respetando las situaciones provinciales.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este “acuerdo” de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem.

La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

El ultimo soldado de San Martin Anecdotas Argentinas Historia

el ultimo soldado de san martín (Eufrasio Videla)

EL ULTIMO SOLDADO DE SAN MARTÍN

Eufrasio Videla

Don Eufrasio Videla, fotografiado en 1910 por “Caras y Caretas” (Número 607 del 21-05-10)

– “yo había llegado con los que salimos de San Juan..”.

– ¿Peleó usted?

– ¡Y como no! Ahí en el “zanjón” de Maipo, cuando ya no quisieron pelear más.

– ¿Y como empezó la cosa?

– … nosotros estábamos en la parte de aquí – prosigue don Eufrasio y al hacerlo sale al descanso de la escalera poniendo cara a los Andes – y como en la parte de allí enfrente, en un cerrito blanco, estaban los godos.

– Flojazos ¿verdad?

– Hum… ¡fieros habían sido!; Peleamos y peleamos y no aflojaban… Después no quisieron pelear más cuando vieron que nosotros tampoco aflojábamos  (Del reportaje al último soldado de San Martín, hecho por Caras y Caretas en Mendoza, el 22 de marzo de 1910)

¡No nos mire, don Eufrasio! … estamos llenos de vergüenza. ¿Que hicimos con lo que usted nos dejó? ¿Que quedó de todo eso?. Cuando lo fotografiaron los Argentinos éramos ricos ¿todos?…. ¿Y a usted como le  agradecieron nuestros abuelos?. Ahora ya no peleamos …. aflojamos hace mucho tiempo; aflojamos don  Eufrasio. Pero su mirada cansada, que nos llega de tan lejos puede volvernos a despertar. ¡No afloje, don  Eufrasio!

LA PATRIA AÚN VIVE EN LA MEMORIA DE SUS HIJOS

Por:Eduardo Rosa