Fusilamiento del General Valle Juan José por Aramburu



REVOLUCIÓN LIBERTADORA, ALZAMIENTO DEL GENERAL JUAN JOSÉ VALLE

Tal como ocurriera con los golpes militar; de 1930 y 1943, el alzamiento armado del 16 de septiembre de 1955 -autodenominado Revolución Libertadora– fue llevado a cabo por una alianza integrada por civiles y militares nacionalistas y liberales. El golpe fue apoyado por la mayoría de los partidos políticos que se habían opuesto al peronismo, la Iglesia, la Sociedad Rural, las cámaras empresarias, la banca y la embajada de los Estados Unidos.

El general Lonardi, que ocupó la presidencia de la Nación, representaba al sector nacionalista, mientras que el sector liberal era liderado por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas.

El General Lonardi, que asumió la presidencia de la Nación el 23 de septiembre de 1955, pertenecía a la fracción nacionalista. El plan de Lonardi y el de su sector era rescatar la estructura política peronista y su base social fundando un «peronismo sin Perón». Esta actitud quedó evidenciada en hechos como la no intervención de la CGT -principal baluarte peronista-, la promesa de elecciones gremiales libres y la no proscripción del partido peronista.

Poco después del inicio del período aramburista, comenzó a organizarse en forma embrionaria lo que la historia llamó «la resistencia peronista», que consistía en huelgas ilegales, sabotajes y algunos atentados con explosivos, para exigir el fin de la proscripción, el retorno de Perón y la devolución del cadáver de Evita.

El 9 de junio de 1956, un grupo de militares peronistas, encabezados por el general Juan José Valle, con apoyo de algunos dirigentes gremiales, protagonizó una rebelión que fue derrotada. Aramburu fusiló, clandestinamente, sin acusación ni juicio, a los cabecillas de la rebelión y también a civiles indefensos.

Los sublevados exigían el respeto por la Constitución, el fin de la proscripción política, la libertad de los presos y la vigencia de los derechos laborales. Los muertos fueron veintisiete. Era la primera vez que, en el siglo XX, el Estado decretaba la pena de muerte clandestina de ciudadanos opositores.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA: Muy caro lo pagó el general Juan José Valle el levantamiento que encabezó contra la actual dictadura en defensa del derrocado gobierno de Juan Domingo Perón. El presidente de facto, general Pedro Eugenio Aramburu, decidió su fusilamiento junto a un grupo de militares y civiles que lo acompañaron en su intento.

General Juan José Valle

Aramburu se encontraba en uno de sus frecuentes viajes al interior, cuando los generales Juan José Valle y Raúl D. Tanco se alzaron contra el gobierno, aunque con escaso apoyo civil. El movimiento fue desbaratado fácilmente, pero tuvo una consecuencia inédita y escalofriante: después de casi un siglo, el gobierno ordenó la ejecución sumaria de los complotados. Varios militares y un importante grupo de civiles fueron fusilados entre la noche del 9 y el 12. Tanco y varios oficiales se refugiaron en la embajada de Haití, pero fueron secuestrados por un comando militar. La presión diplomática forzó a Aramburu a determinar la devolución del contingente a la sede diplomática.

Horas antes de ser ejecutado, Valle le envió una carta a Aramburu en la que uno de sus fragmentos asegura: «Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas, verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse».

A lo largo de su carrera militar, Valle demostró una gran capacidad profesional. Revistó en el Colegio Militar de la Nación como jefe de sección y comandante de la Compañía de Ingenieros Zapadores Pontoneros y fue miembro de la Comisión de Adquisiciones en el exterior, en París, tiempo que aprovechó para continuar su capacitación profesional.



Aplastado el intento de Valle, se anunció la decisión de convocar a elecciones y, previamente, reunir una convención para reformar la Constitución Nacional. En el transcurso de ese proceso, los radicales se fracturaron. La UCR Intransigente, liderada por Arturo Frondizi, se distanció del gobierno y buscó acordar con el peronismo proscripto. La UCR del Pueblo, en cambio, se incorporó al gabinete a través de Carlos Aleonada Aramburú, que pasó a desempeñarse como ministro del Interior.

.La Convención Constituyente tuvo un desarrollo convulsionado. La mayoría de los votos fue en blanco, siguiendo la orden impartida por Perón. La bancada mayoritaria correspondió a la UCRP, seguida por la UCRI, el Partido Socialista, las Fuerzas de Centro e incluso un convencional comunista. No bien iniciadas las sesiones, en agosto de 1957, Osear Alende anunció que la UCRI se retiraba del recinto.

El saldo fue realmente magro: se declaró vigente la Constitución de 1853 con las reformas de 1860,1868 y 1898, se anularon las reformas introducidas en 1949 y se incorporó el artículo 14 bis, que reconocía ciertos Hererhos laborales v sociales.

Fuente Consultada:
El Bicenternario Fasc. N°8 Período 1950-1969
Argentina Siglo del Progreso y La Oscuridad María Seoane

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