Biografía de Joaquín V. Gonzalez Obra Política



Biografía de Joaquín V. González – Obra Política

Joaquín Víctor González (1863-1923), jurista, político y escritor argentino. Nacido en Chilecito, se licenció como abogado en la Universidad Nacional de Córdoba en 1886. Diputado para el Congreso Nacional, se interesó por las reformas y era partidario de afrontar las cambiantes circunstancias del país con nuevas leyes.

El 6 de marzo de 1863, en la provincia de La Rioja, nacía Joaquín V. González. Sus padres, Joaquín González y Zoraida Dávila, períenecían a esas antiguas familias de provincia, de larga estirpe, especie de aristocracia rural, de vida simple y patriarcal.

Según consigna él mismo, en las tantas páginas que ha escrito refiriéndose a su niñez, su padre desarrolló una activa militancia política, «siempre lejos, reclutando soldados bisónos para hacer la guerra al caudillaje«. Ese ejemplo paterno se continuará luego en el hijo: vinculado a los sectores conservadores, será en las filas en las cuales realizará toda su carrera de hombre público.

Joaquin V. Gonzalez

Joaquín Víctor González (1863-1923), jurista, político y escritor argentino.

Los avatares de la política transplantan a iodo el grupo familiar hasta el antiguo pueblo minero de Chilecito. Allí empieza su formación intelectual y siente, por otra parte, los primeros requerimientos de la inspiración poética. Porque algo será constante y deberá tenerse en cuenta en toda la trayectoria de Joaquín V. González: su doble carácter de político y, al mismo tiempo, de creador literario y de exquisito de las letras.

Luego de la escuela primaria, su meta fue Córdoba, especie de Salamanca criolla por esa época y sitio obligado de estudios al cual concurrían los hijos de las clases acomodadas de provincia. Su destino fue el viejo Colegio Monserrat, con un prestigio y una tradición que se arrastraba desde épocas anteriores a la Independencia. De allí a ingresar a la Universidad de Córdoba mediaba un solo paso y lo dio sin dificultades.

Era la plena «alborada» del 80, época en la cual la generación que luego será calificada con ese nombre empezaba a hacer las primeras armas en política, a completar su formación intelectual.

La política: Los años de Joaquín V. González en su época de la Universidad de Córdoba transcurren entre el estudio, las tertulias literarias y una especie de antesala del periodismo. En el año 1884, es designado profesor de la Escuela Normal de Maestras de Córdoba y se le asignan las cátedras de Historia, Geografía y Francés. A los 18 años,.empieza a colaborar en Varios periódicos cordobeses: Córdoba, El Interior, El Progreso, La Revista de Córdoba.

El 26 de mayo de 1886, obtiene el título de Doctor en Jurisprudencia de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Con ese diploma en su escritorio y el pasado familiar que lo influía y además lo respaldaba, no suena raro que el día 26 de julio de ese mismo año sea elegido diputado nacional por La Rioja. Sin tener aún la edad suficiente, viaja para incorporarse al Congreso.»—¿Tendrá ese muchacho los veinticinco años que exige como mínimo la Constitución?»— cuenta Ramón Columba —se preguntaban algunos de los legisladores en la vieja casa.—



Ya no es un muchacho. Mírelo: tiene toda la barba. Efectivamente, ya usa barba Joaquín, nadie hace cuestión por la edad y se incorpora a la Cámara sin ningún inconveniente». Paralelamente a esta incorporación, Joaquín V. González elabora un proyecto de Constitución para su provincia, desarrolla actividades periodísticas en el diario La Prensa y en 1888 publica uno de sus libros más importantes: La tradición nacional.

Actuando siempre dentro delas filas del conservadurismo, obtiene en el año 1889 la gobernación de La Rioja. Tres años más tarde es reelegido diputado nacional y en 1893 es publicado otro de sus libros más importantes, Mi montañas. Su profundo conocimiento del suelo natal y su preocupación constante por la minería le permiten, además, que se transforme en catedrático de la Facultad de Derecho de Buenos Aires, dictando una materia de reciente creación: Legislación de Minas.

El país comenzaba a recorrer el camino del desarrollo, la llamada Generación del 80 le imprime su ritmo y un rubro tan importante —y tan vinculado a los intereses y a los capitales ingleses— como el de la riqueza subterránea empieza a ser tenido muy en cuenta.

Las realizaciones
Sus conocimientos, sus excelentes vinculaciones políticas y el hecho de ser un militante sin concesiones del conservadorismo, influyen para que Joaquín V. González lleve a cabo una rápida y ascendente carrera política. En ese sentido, el año 1896 fue para él un año clave. En el mes de enero, el Poder Ejecutivo lo designa para realizar el Proyecto de Reforma al Código de Minería.

En julio, es nombrado vocal del Consejo Nacional de Educación y, por último, el 31 de diciembre, Académico Titular de la Facultad de Filosofía y Letras, recién creada. Lo acompañarán al frente de esa institución Bartolomé Mitre, Rafael Obligado, Bernardo de Irigoyen, Carlos Pellegrini, Paul Groussac, Ricardo Gutiérrez y Lorenzo Anadón.

Durante el segundo gobierno del general Roca, González cubre las carteras de Interior, Justicia e Instrucción Pública, Relaciones Exteriores y Culto. Vinculado a este último ministerio, justamente, interviene en el diferendo austral que estuvo a punto de provocar una cuestión armada entre nuestro país y Chile. Fruto de esa dilatada gestión ministerial, nuevos libros aparecen, con su firma: Debates Constitucionales y Los tratados de paz de 1902,
entre otros.

Desde el punto de vista legislativo, le cupo la elaboración de una Ley Nacional de Trabajo y una Ley de Reforma Electoral. Esta última, si bien de duración efímera, establecía el sistema electoral denominado «De circunscripciones«: fue bajo ese sistema que, en las elecciones de 1904, el socialismo logró triunfar en la circunscripción de la Boca y Alfredo Palacios alcanzó la diputación.

Cuando el 12 de octubre de 1904, Manuel Quintana asume la presidencia de la República, Joaquín V. González es nombrado titular de Justicia e Instrucción Pública. Desde ese cargo, el 19 de setiembre de 1905 funda la Universidad de La Plata, cuyo rectorado ejercerá desde 1906 a 1918. Dictará cátedras de Derecho Internacional Público y de Historia Diplomática.

Ampliará los laboratorios, modernizará el instrumental y contratará profesores extranjeros a veces, promo-cionando los autóctonos en otras oportunidades. Convencido de la necesidad de la coordinación programática de los tres ciclos y del régimen de internado creará ULPI (Universidad de La Plata Internado), donde se verificará la constante convivencia de profesores y alumnado, indispensable para lograr una correcta e integral formación del educando.

El nacimiento de otra época En 1916, el radicalismo accede al gobierno. Sectores sociales hasta ahora marginados políticos y socialmente, empiezan a hace oir su voz. Nuevos enfoques en piezan a propiciarse desde el g« bierno de «la chusma radical’ como gustaban calificar a quienes hasta ese momento ha bían monopolizado el poder.



En ese panorama de cambios qu aparece, la Universidad deja d ser una isla de refinamiento apoliticismo cultural. Explota! las luchas por la Reforma d 1918. La Universidad de La Plata es clausurada. González dedia su tiempo, entonces, a recorre librerías, su paseo predilecto po otra parte. Transita cas diariamente por La Facultad, de la calle Florida, por la Dante Alighieri, algunas francesas y sobre todo la Mitchell’s Book, en la cual hasta posee una gaveta personal, a la cual le llegan, a tra vés del correo inglés, las noveda des literarias de la isla.

Construye, al mismo tiempo, una especie de retiro en La Rioja, su casa. La llamará Samay Huasi, que en quechua significa «casa de reposo». El cultivo de las flores, las complicadas construcciones líticas —tareas que desarrollará con sus propias manos, la lectura de Shakespeare, Ornar Khayyam y Tagore, en medio de un marcado misticismo, serán sus ocupaciones predilectas desde el 19 de setiembre de 1922, en que pronunció su último discurso en el Senado.

Un discurso que fue, por otra parte, una verdadera definición política de toda su vida: «No tengo ni tendría porqué ruborizarme de haber pertenecido al régimen, un régimen que comenzó con Ri-vadavia, que siguió con Urquiza, Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Roca, Quintana, cuyos nombres tan sólo son una historia de crédito, de justicia y aun de gloria para la historia de los partidos políticos que hoy se confunden con la denominación común de conservadores».

Murió el 29 dé diciembre de 1923.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II

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