Revolución de los Claveles

Isla de Hokkaido o Yeso Economía, Recursos, Población, Ubicación

LA ISLA DE HOKKAIDO O YESO (JAPÓN)
Geografía, Economía y Recursos

Japón está formado por un grupo de islas, la más septentrional de las cuales es la de Yeso, también llamada Hokkaido . Las precipitaciones son abundantes, y el clima, de tipo continental con inviernos muy duros. Japón no se dedicó a explotar racionalmente la isla hasta después de la segunda guerra mundial.

Desde el punto de vista económico el equipo es muy moderno. La agricultura está muy mecanizada y comprende los cultivos más diversos. La ganadería y la pesca son también importantes. Esta última constituye una importante fuente de ingresos, principalmente la pesca de cangrejos en las aguas septentrionales

Si examinamos un mapamundi podremos comprobar que Japón está formado por un grupo de islas que se extienden a lo largo de la costa oriental del continente asiático. Este archipiélago, que comprende un total de 1.042 islas, se extiende, en un recorrido de 4.000 kilómetros, entre los grados 46° y 30° de latitud norte. Las islas principales son Kiusiu, Sikok, Hondo y Yeso (Hokkaido).

Yeso es la más septentrional de estas islas; tiene una superficie de 70.000 km2, pero la población no excede de 5.800.000 de habitantes. Es, pues, la región menos poblada de Japón, ya que tiene una densidad de 80 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando la media general es de 270 habitantes por kilómetro cuadrado. La isla, por otra parte, no alcanzó estas cifras hasta después de la segunda guerra mundial, cuando las reformas que se efectuaron atrajeron a gran número de inmigrantes.

Yeso está en la misma latitud que el sur de Francia de los Pirineos a Lyon, de modo que debería tener, en principio, un clima mediterráneo ; pero no es así. La ciudad de Hakodate, situada al sur de la isla, disfruta en enero una temperatura media de 3 °C, y en julio, de 21° C.

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Hokkaidō, antigua Eso o Yeso, es la isla más septentrional y la segunda más grande del archipiélago japonés. Está situada entre el mar del Japón (mar Oriental) al oeste, el mar de Ojotsk al norte, y el océano Pacífico al este. El estrecho de La Pérouse (conocido en Japón como estrecho de Soya) separa Hokkaidō de la isla de Sajalín (al norte); el estrecho de Tsugaru (al sur) la separa de Honshū (la isla más grande de Japón); y el estrecho de Nemuro (al noroeste) la separa de las islas Kuriles.

Las precipitaciones son relativamente abundantes: 1.150 milímetros. Yeso goza, pues, de un clima templado marítimo a causa de los monzones. En invierno, la presencia de una corriente marina muy fría, la Oyashio, y los vientos continentales que vienen de Asia, influyen en la temperatura. Afortunadamente, una corriente templada, la Kuroshio, compensa su efecto. Por esta razón, las tempestades de nieve son frecuentes en esta parte del país, especialmente en el noroeste.

La gran diferencia entre las temperaturas estivales y las invernales dan al conjunto del clima de Yeso carácter más o menos continental, a despecho de las fuertes precipitaciones. Los inviernos son largos y fríos, y la temperatura desciende a menudo por debajo de los —20° C.

Gran parte de Yeso está cubierta de árboles de hoja caduca. Al igual que en la mayoría de las islas del archipiélago, el terreno es muy accidentado y montañoso. Podemos distinguir dos zonas: la cordillera propiamente dicha, compuesta de granito y pizarra, y la zona volcánica. Estas dos zonas se cruzan prácticamente en mitad de la isla; en este punto encontramos las cumbres más altas (más de dos mil metros) y los movimientos sísmicos causan estragos con más frecuencia. Al oeste del macizo central se extiende una zona formada por sucesivas abras; esta altiplanicie se llama Ishikari.

La isla fue colonizada por los japoneses a ritmo muy lento, debido a su clima septentrional, aunque el Gobierno, temiendo una invasión rusa, alentara a los inmigrantes. Los japoneses que fueron a establecerse a la isla, generalmente bajo la presión de las autoridades, escogieron como lugar de residencia la meseta de Ishikari. Sólo algunos inmigrantes que llegaron antes —y que eran, además, pescadores— se quedaron a vivir en las regiones costeras.

En 1900 Yeso contaba apenas con un millón de habitantes. Poco antes de la segunda guerra mundial, la población aumentó a 3.000.000. Inmediatamente después, el aumento fue extremadamente rápido, y se estima que en la actualidad la población llega a los 5.800.000.

La meseta y las regiones costeras son los lugares más concurridos. La montaña, en cambio, está sujeta a la erosión, y rápidas corrientes de agua arrastran grandes masas de tierras de aluvión y las depositan en las vaguadas y en los numerosos deltas que hay a lo largo de la cqsta.

El suelo, en los terrenos bajos, se presta mejor a la agricultura. Los flancos de las montañas se utilizan también para el cultivo cuando no son demasiado abruptos. Ésta es la razón de que una población relativamente numerosa viva apelotonada en un terreno bastante exiguo.

Desde el punto de vista económico, Yeso está equipada^con material moderno; y como la explotación del suelo no se llevó a cabo hasta fecha reciente, los japoneses se aprovecharon de la experiencia ajena. Los cultivos, la minería, las fábricas, fueron concebidos de un modo muy racional y escapan a la tradición, que a menudo ejerce acción entorpecedora. Las explotaciones agrícolas de la isla de Yeso son mucho más importantes que las de cualquier otra comarca de Japón, a menudo inferiores a una hectárea.

Es preciso que digamos tambien que las tierras cultivables disponibles son mucho más extensas y que las grandes explotaciones facilitan en gran manera la mecanización.

Un cultivo nuevo, el de la remolacha azucarera, da muy buenos resultados. Los arrozales de la llanura central, que se benefician de veranos muy cálidos y húmedos, dan un rendimiento que puede compararse a los más elevados del mundo. Hemos de mencionar también la ganadería; el ganado es de gran talla y está bien cuidado.

El incremento de la cría de ganado es consecuencia del cambio que ha experimentado el modo de vivir de los japoneses, que consumen en la actualidad mayor cantidad de carne y de productos lácteos, lo que indica una mejora del nivel de vida. Yeso produce la mayor parte de la leche y de la mantequilla que se consume en Japón. Hay allí numerosos vergeles, en los que abundan los manzanos y los cerezos.

Hemos dicho ya que Yeso es un país de bosques. Por ello la madera se emplea en la construcción con preferencia a otros materiales, especialmente en el campo. También sirve de combustible y en la obtención de pulpa o pasta de madera para la fabricación del papel y de la celulosa. Paralelamente a la industria de la madera, otras se han desarrollado también considerablemente, después de la segunda guerra mundial, hasta el punto de que Yeso suministra numerosos productos a las otras islas.

La pesca es una considerable fuente de ingresos; no en vano llaman a los japoneses «los cultivadores del mar», pues compensan la falta de productos agrícolas con el fruto de la pesca. Yeso figura entre los más importantes centros pesqueros del mundo. En las aguas que circundan la isla abundan los peces comestibles especialmente en el lugar de reunión de las dos corrientes, pues el agua contiene un elevado tanto por ciento de plancton, que los atrae. A lo largo de la costa, bacalaos, arenques y cangrejos constituyen los principales productos de esta cosecha que proporciona el mar.

La pesca del cangrejo ha aumentado en gran manera en el curso de los últimos años. A los cangrejos les gustan las aguas frías, especialmente las de la desembocadura del Amur, que pertenecen a la Unión Soviética. De la pesca del cangrejo ha surgido una verdadera industria, y a ella debe Hakodate su rango de segunda ciudad de Yeso. Otaru, en la bahía de Ishikaido, al oeste, es también un gran centro pesquero.

Yeso posee más materias primas y más fuentes de energía que el resto de las islas del archipiélago. En el sur abunda la hulla, y los técnicos estiman que las reservas de la isla representan 50 % de la reserva total de carbón de Japón. También hay petróleo y azufre. Los torrentes que descienden de las montañas son una fuente de energía preciosa y poco costosa. La isla dispone también de yacimientos de hierro, cromo y manganeso.

En fin, Yeso está en trance de convertirse, además, en centro turístico a causa de sus bellezas naturales y de sus montañas, que en invierno permiten la práctica del esquí.

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Historia de Corea Hasta La Guerra Fría Particion en el Paralelo 38

Historia de Corea y la Guerra Fría
Partición en el Paralelo 38

Los orígenes de Corea son legendarios. Al principio de su período histórico sufrió fuerte influencia china. Luego, la dinastía Li presidió los destinos del país hasta su anexión por el Japón en 1910. La segunda guerra mundial señaló el fin de la dominación japonesa, y Corea quedó dividida en dos zonas: al norte, soviética; al sur, norteamericana. La guerra de Corea, que duró de 1950 a 1953, no modificó esta situación.

Según la leyenda, la historia de Corea empezó el año 2333 antes de Jesucristo con el nacimiento de un personaje mítico llamado Tnagún, primer rey de Corea.

Los descubrimientos arqueológicos confirman la antigüedad del pasado prehistórico de Corea, pero los primeros antecedentes precisos datan del 108 antes de nuestra era en que los chinos fundaron cuatro colonias en el noroeste de Corea. Lolang, con su capital Pieng-Yang, era la más importante. Corea, en donde vivían los pueblos de los Han, escapaba al dominio político de China, pero experimentaba su influencia en el plano cultural.

El primer período de la auténtica historia de Corea se inicia en el 57 antes de Jesucristo, y recibe el nombre de período de los tres reinos: Kokuryo, Paikche y Silla. A pesar de reconocer la soberanía china, el reino de Silla extendió su influencia unificando los pueblos de la península coreana. La influencia china se manifestaba principalmente en los criterios religiosos y artísticos.

Más tarde, la dinastía Li ocupó el trono hasta 1910, fecha de la anexión por Japón. Durante esta dinastía, Corea disfrutó de gran prosperidad cultural y artística.

En 1627, China se adueñó del país que, aunque siguió conservando su independencia, fue a partir de entonces un Estado vasallo.

Corea practicó durante largo tiempo una política de aislamiento, manteniéndose voluntariamente apartada. En 1653, al naufragar cerca de la isla de Saishu (Cheju en coreano) una nave holandesa, cuyos 36 supervivientes llevaron a Seúl, se produjo el primer contacto con Occidente. Pero no se establecieron verdaderos contactos hasta 1865, en que naves de distintas nacionalidades fueron a atracar en Corea.

Las flotas francesa, norteamericana y japonesa tuvieron que vérselas con los coreanos en varias ocasiones. En 1876, los japoneses impusieron a los coreanos relaciones diplomáticas con el Micado. Seis años más tarde, Estados Unidos era el primer país occidental que firmaba un acuerdo con Corea.

A partir de este momento, Corea dependió cada vez más de Japón, que se había convertido en Estado moderno. Como ya hemos explicado, esta situación iba a ser la causa de la guerra chino-japonesa de 1894-1895. El Tratado de Shimonoseki impuso a China la condición de otorgar a Corea una completa autonomía. Cuando, en febrero de 1904, estalló la guerra ruso-japonesa, los nipones enviaron tropas a Corea.

Dos semanas más tarde, el emperador de Corea se veía obligado a firmar un tratado de alianza en el que Japón garantizaba la independencia e integridad territorial de Corea, que, en contrapartida, permitía a Japón utilizar el territorio coreano como base en sus operaciones militares contra Rusia.

Japón se reservó también el control de las comunicaciones postales, telefónicas y telegráficas. Por la paz de Portsmouth, firmada en 1905, Rusia reconocía que Corea caía bajo el control de Japón. Estados Unidos y Gran Bretaña se inclinaron igualmente ante esta situación.
En 1910, Japón pasó a la anexión pura y simple de Corea.

El emperador de Corea fue proclamado príncipe del palacio y recibió el título de «alteza imperial». Al frente del nuevo régimen pusieron a un gobernador general que dependía directamente del emperador de Japón. Todos los puestos clave fueron ocupados por japoneses, que impusieron en Corea un régimen de terror policíaco.

Y, sin embargo, el trabajo de las autoridades japonesas no fue nada fácil, pues tenían que hacer frente a un nacionalismo que se hacía cada vez más fuerte. Estallaron varias revueltas, y numerosos cabecillas coreanos hubieron de buscar refugio en Estados Unidos, en China, en Manchuria o en Siberia.

La segunda guerra mundial puso fin a la dominación japonesa. El 8 de agosto de 1945, Corea declaró la guerra a Japón, y el 12 de agosto tropas soviéticas entraban por el norte del país. Semanas más tarde, los soldados norteamericanos desembarcaron en el sur. Corea fue entonces dividida en una zona soviética al norte y una zona norteamericana al sur, separadas por el paralelo 38.

Desde febrero de 1946, los norteamericanos establecieron un consejo consultivo presidido por Syng-man Rhee. En el norte, la persona colocada a la cabeza del Gobierno fue el comunista Kim II Sung. Se hicieron tentativas en varias ocasiones para unir el norte con el sur, pero todas fracasaron.

También, en 1947, Estados Unidos planteó ante la asamblea general de las Naciones Unidas la cuestión de la reunificación de Corea, y aquélla decidió organizar unas elecciones libres en todo el país bajo el control de la ONU.

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Los coreanos se mostraron contrarios a esta iniciativa. En julio de 1948, Syngman Rhee fue nombrado presidente de Corea del Sur, mientras, más allá del paralelo 38, Kim II Sung fundaba una «república popular».

Después de haber violado la frontera en varias ocasiones, los norcoreanos invadieron Corea del Sur el 25 de junio de 1950. Era el principio de la guerra de Corea. Las Naciones Unidas acudieron en ayuda de Corea del Sur, pero no pudieron impedir que la guerra durara más de tres años; es decir, hasta el 27 de julio de 1953.

Esa guerra costó la vida a más de un millón de personas y amenazó la paz internacional.

En 1960, y como consecuencia de la irregularidad de las elecciones, Syngman Rhee se vio obligado a abandonar el país. Después, los presidentes y los Gobiernos, en Corea del Sur, se sucedieron unos a otros. En Corea del Norte las dificultades por las que atravesó el Gobierno fueron debidas a la rivalidad entre comunistas pro chinos y comunistas pro soviéticos.

Ver: La Guerra de Corea

Cincuenta años más tarde, los dos presidentes de las dos Coreas, el norcoreano Kim Yong Il y el surcoreano Kim Dae Jung, celebraron desde el 13 hasta el 15 de junio de 2000 en Pyongyang la primera cumbre entre ambos países desde la separación. En aquella histórica reunión, ambos países adoptaron un principio de acuerdo para establecer relaciones diplomáticas. El proceso hacia una futura reconciliación vivió dos importantes y simbólicos episodios ese mismo año.

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Kim Dae Jung:
Tras convertirse en presidente de Corea del Sur en 1998, Kim Dae Jung comenzó a aplicar una política tendente a conseguir la reconciliación con Corea del Norte. En 2000 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a tales esfuerzos

 

 

Masacre de My Lai Matanzas de Civiles en Vietnam Guerra

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA MATANZA DE MY LAI EN VIETNAM

masacres humanas

El 16 de marzo de 1968 un centenar de soldados norteamericanos, fueron los responsables del hecho mas aberrante dentro del conflicto bélico en Vietnam, cuando masacraron a una indefensa aldea de campesinos. Asesinaron a mas 300 civiles vietnamitas, entre ellos gran parte de mujeres , niños y ancianos, que se encontraban en tareas pasivas, pues los jefes de familia trabajaban en sus cultivos para su alimentación.

En 1968, los efectivos norteamericanos en la contienda en Vietnam alcanzaron la cifra de medio millón. Ese año parecía que Estados Unidos comenzaba a dominar la situación en Vietnam, pero la ofensiva del Tet acabó con esta ilusión.

Aprovechando la tregua del Año Nuevo lunar budista (Tet), en enero de 1968, el Vietcong lanzó una gran ofensiva y 600.000 soldados arremetieron contra Vietnam del Sur, Saigón, su capital, fue atacada por 15 lugares distintos y los comunistas ocuparon la Embajada de Estados Unidos durante seis horas. Las represalias no se hicieron esperar.

En la mañana del 16 de marzo de 1968, un pelotón de soldados estadounidenses 1 legó a la aldea de My Lai, en la provincia vietnamita de Da Nang. Pensando que el pueblo albergaba una patrulla del Vietcong que había participado de  la ofensiva del Tet, se había ordenado su destrucción así como la detención de los no combatientes. Amparándose en estas instrucciones, el capitán de la compañía ordenó no sólo la destrucción de las viviendas y los alimentos, sino también de los habitantes, quienes fueron considerados enemigos.

Cuando los soldados llegaron, sólo encontraron mujeres, niños y ancianos desarmados y ni rastro de guerrilleros del Vietcong. Sacaron a todos de sus chozas, los mataron con bayonetas y los tiraron a zanjas.

El hecho trató por todos los medios de ocultarse, pero semejante atrocidad no pudo quedar oculta, y fue difundido por todo el mundo. Hay también información, que ese mismo día por la mañana, otro grupo de soldados americanos a llegar a la aldea de My Khe, y no encontrar resistencia, asesinados unas 150 personas de esa aldea.

No solo fueron asesinados, sino también las mujeres violadas y los hombres torturados. Los soldados potenciados por la agresividad lanzaban granadas adentro de las casas y tiraban ráfagas de balas por todas partes sin importar para nada las consecuencias.

TENIENTE CALLEY
(Georgia, EE. UU. – 1943)
Criminal de guerra sobre el que recayó la responsabilidad
de la masacre de My Lai (Vietnam del Sur) .
¿Asesino sádico, ejecutor de la irracionalidad
de la guerra, o chivo emisario?

teniente calleyTeniente del ejército estadounidense, Calley alcanzó celebridad internacional en 1971, cuando un jurado militar, luego de hacerlo responsable de la masacre ocurrida en My Lai, Vietnam del Sur, lo condenó a prisión perpetua. En dicha matanza, ocurrida en marzo de 1968, fueron bárbaramente asesinados 22 civiles.

Los pormenores del juicio fueron seguidos con gran interés por la opinión pública estadounidense. Perpleja, la multitud se dividió, no sabiendo cómo juzgar al reo: ¿criminal o no?

Hasta entonces, se creía que los soldados estadounidenses no cometían ningún tipo de atrocidad en Vietnam. La investigación de este caso y el largo juicio provocaron una crisis de consciencia en el ámbito nacional.

La mayoría, en descargo del teniente, decía que eran muchos los que sostenían que la culpa debería recaer sobre sus superiores, o por lo menos ser compartida por ellos. Otros decían que incidentes de ese tipo eran
inevitables durante una guerra. Se tachaba de irracional la condena porque el ejército enseñaba a los soldados precisamente a matar.

No todos los que minimizaban la actuación de Calley eran simpatizantes de la administración de Nixon. Algunos pertenecían a grupos pacifistas o de izquierda, y se pronunciaron en contra de la condena utilizando como argumento la teoría del «chivo expiatorio».

Alegaban que el nivel de inmoralidad alcanzado por la guerra era tal, que hombres comunes como Calley eran obligados a matar. Frente a la magnitud alcanzada por el problema, Nixon ordenó que Calley abandonara el Fuerte Benning y que fuera mantenido en prisión domiciliaria. Más tarde, otra comisión militar fue encargada de rever el caso, y en agosto de ese mismo año confirmó la culpabilidad del reo, pero la pena original fue conmutada por veinte años de prisión. Hace poco se habló de su posible liberación.

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial Guerra Trincheras

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial

Introducción: El liderazgo de las potencias europeas en el mundo se basaba en una creciente industrialización y en fructíferos intercambios comerciales con las colonias. Fue precisamente en el marco colonial donde se produjeron las primeras tensiones entre las potencias, entre las que Alemania reclamaba la posición que creía merecer por su creciente poder económico. Pero sería en los Balcanes, en los territorios olvidados por el Imperio otomano, donde prendió la pólvora.

Años de recelos mutuos, de alianzas públicas y secretas, de ejércitos fortalecidos con innovador armamento ante la previsión del conflicto, se desbocaron en la larga tragedia de la Primera Guerra Mundial, con casi Europa entera implicada.

Durante la guerra, las tensiones internas por las pérdidas humanas y por el desgaste económico tuvieron una especial relevancia histórica en Rusia.

Las fuerzas revolucionarias, conducidas por hombres como Lenin, encauzaron el descontento popular primero al derrocamiento del zar y luego al establecimiento de un gobierno comunista, una de cuyas primeras decisiones fue abandonar la guerra antes de su finalización.

Nadie previo una contienda tan larga y tan costosa en todos los sentidos. Se habían movilizado casi 20 millones de hombres de 16 naciones, con un balance de 10 millones de muertos. La victoria fue para los aliados de la Entente, con la ayuda final y decisiva de Estados Unidos. Alemania y Austria-Hungría, derrotadas, tuvieron que aceptar unas duras condiciones económicas y territoriales. Pero perdió toda Europa, que, arrasada, cedió el liderazgo mundial a Estados Unidos.

batallas de la primera guerra mundial

Las batallas de la Primera Guerra Mundial mostraron una capacidad de destrucción nunca vista en la historia, fruto del nuevo armamento industrial. Muchos de sus nombres son recordados todavía por la crudeza de los combates.

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Marne. Participaron dos millones de hombres durante septiembre de 1914. El general francés Joffre consiguió frenar y romper las líneas alemanas, que retrocedieron 80 kilómetros.

Gallipoli. Británicos y franceses intentaron en 1915 controlar los Dardanelos y asegurar la ruta por mar hacia Rusia. Fueron vencidos por los turcos, que les causaron 145.000 muertos.

Tannenberg. Se decidió en agosto de 1914 a favor de los alemanes frente al ejército zarista. Fue la primera de una serie de victorias que comportaron el retroceso ruso en el frente oriental.

Jutlandia. Aunque la flota británica suírió más pérdidas que la alemana, salió ganadora en el mar del Norte en 1916 y confirmó su supremacía marítima.

Verdún. Librada entre febrero y diciembre de 1916, es recordada por la defensa francesa, que resistió hasta recibir refuerzos. Murieron 530.000 soldados.

Somme. De junio a noviembre de 1916, hubo más de un millón de bajas y ningún avance. Por primera vez combatieron tanques, bajo bandera británica.

Passchendaele. La tercera batalla librada en la zona de Ypres, en julio de 1917. A pesar de perder unos 400.000 hombres, los británicos derruyeron las defensas alemanas.

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PRINCIPALES ALIANZAS EN LA GRAN GUERRA

Julio-agosto de 1914 »  Declaraciones de guerra entre las potencias centrales (Austria-Hungría y Alemania) y los aliados de la Entente (Rusia, Francia y Gran Bretaña).

Octubre de 1914 » Turquía se alía con las potencias centrales.

Marzo de 1915 » Portugal se suma a las fuerzas aliadas.

Abril de 1915 » Italia entra en la guerra junto a los aliados.

Agosto de 1915 » Japón declara la guerra a Alemania para apoderarse de sus colonias en China.

Septiembre de 1915 » Bulgaria se suma a las potencias centrales.

Agosto de 1918 » Rumania se integra en las fuerzas aliadas,

Abril de 1917 » EE.UU. declara la guerra a las potencias centrales.

Junio de 1917 » Grecia se suma a las fuerzas aliadas.

Marzo de de 1918 » Tratado de Brest-Litovsk: Rusia se retira.

Noviembre de 1918 » Una Alemania derrotada firma el armisticio con los países aliados.

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GUERRA DE TRINCHERAS

Lluvia y Barro: Europa fue una ciénaga en guerra: trincheras desmoronadas, tropas, caballos, armas y vehículos hundidos en el barro.

Enfermedades y Ratas: las condiciones de vida en las trincheras era durísima. La falta de higiene propició enfermedades en toda clase de plagas y roedores.

Auxilio Humanitario: La crudeza bélica impulsó la presencia de ambulancias  y hospitales de campaña (cirugías, vacunas, medicinas, alimentos, etc.)

Tierra de Nadie: Así se denominaban los campos de batallas entre trincheras enemigas, cubiertas de lodazales y cadáveres y cráteres de bombas.

La Locura: las bombas, los gases tóxicos, los tanques, los lanzallamas, desencadenaban entre las tropas un alud de trastornos psicológicos y físicos.

Alta Traición: las deserciones y motines fueron tan habituales que abundaron los consejos de guerra y los fusilamientos por fugas o desobediencias.

La muerte: Diez millones de personas fallecieron en el conflicto. La mortandad mas elevada se dio entre los combatientes entre trincheras.

Fuente Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado
Historia Universal Tomo 16 Primera y Segunda Guerra Mundial
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

El Caso Watergate Causas del Espionaje en la Presidencia de Nixon

Causas del Caso Watergate en la Presidencia de Nixon

EL CASO WATERGATE: El candidato republicano Richard Nixon derrotó al demócrata Hubert Humphrey en los comicios de 1968, que tuvieron una participación del 60,7 % de los electores, por una diferencia de medio millón de votos. El nuevo presidente procedió a recortar los programas de la Guerra contra la Pobreza de su antecesor y a reducir el gasto federal para equilibrar el presupuesto. Del 3,3 % de desempleo de finales de 1968 se pasó al 5,8% en 1970, y se abrió un rápido proceso inflacionario que hizo devaluar el dólar en más del 8 % en dos años.

Fue reelecto en 1972 y durante el segundo mandato de Nixon, en octubre de 1973, se produjo la guerra del Yom Kippur, que enfrentó a Israel con Egipto y Siria. Más allá del plano militar y político, la decisión del 17 de octubre de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de no vender crudo a las potencias que apoyaron a Israel obligó a los países afectados, Estados Unidos y Holanda en especial, a adoptar medidas alternativas para reducir su enorme dependencia del petróleo.

La OPEP cuadruplicó el precio del crudo provocando un fuerte efecto inflacionario y una desestabilización de la economía internacional.

En este contexto de crisis del petróleo y crisis monetaria, con la segunda devaluación del dólar, saltó a la prensa el caso Watergate.

El extraño asunto de un presunto robo de documentos en las oficinas de la presidencia del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington durante la noche del 17 de junio de 1972 se convirtió, gracias a la tenacidad de dos periodistas de The Washington Post, Cari Bernstein y Bob Woodward, en el mayor escándalo político de la historia de Estados Unidos.

investigadores periodistas del caso watergate

El caso Watergate terminó con la dimisión en agosto de 1974 del republicano Richard Nixon y con más de treinta colaboradores de la Casa Blanca implicados en una compleja trama de espionaje político, sobornos y uso ilegal de fondos. Los dos periodistas contaron con la ayuda de una enigmática fuente de información llamada Garganta Profunda, el seudónimo tras el que se escondía el número dos del FBI, Mark Felt, como reveló él mismo en 2005.

El hasta entonces vicepresidente Gerald Ford asumió el cargo tras la dimisión de Richard Nixon y le concedió el perdón para que no siguiera adelante el caso Watergate. Así evitó que el ex mandatario fuera procesado y encarcelado. En su toma de posesión, prometió honestidad y transparencia, y llegó a asegurar que «la larga pesadilla nacional» estaba superada. Apenas permaneció dos años en la presidencia.

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ANTECEDENTES EN LA ÉPOCA DE NIXON: A lo largo de los años setenta hubo una situación económica, política y social complicada bajo el mandato de dos presidentes republicanos y uno demócrata. El republicano Richard Nixon, que inició la distensión Este-Oeste viajando a Moscú y Beijing en 1972, sufrió el embargo de petróleo de los países árabes por su apoyo a Israel, preludio de una crisis energética mundial.

En 1973 puso fin a la intervención norteamericana en Vietnam y se vio envuelto en un caso de espionaje al Partido Demócrata, conocido como el escándalo Watergate, por lo que debió presentar su dimisión en 1974.

El vicepresidente Gerald Ford sustituyó a Nixon y pasó a la historia por exonerarlo públicamente, una medida impopular que le hizo perder las elecciones en 1976, ganadas por el demócrata Jimmy Cárter.

La pesadilla nacional parecía haber terminado, aunque Vietnam y Watergate no iban a ser fáciles de olvidar. Cárter abogó por una política exterior de respeto a los derechos humanos.

No obstante, la crisis económica, heredada de etapas anteriores, y los problemas internacionales tampoco encontraron soluciones satisfactorias. El 4 de noviembre de 1979 cientos de estudiantes iraníes, con el beneplácito del nuevo gobierno islámico, asaltaron la embajada de Estados Unidos en Teherán, y tomaron como rehenes a 52 estadounidenses durante 444 días.

Fue la llamada Crisis de los Rehenes, que acabó con la salida de Cárter de la Casa Blanca, que fue ocupada por el republicano Ronald Reagan en 1980.

Richard Nixon (imagen abajo) realizaba su campaña electoral para un segundo mandato presidencial en junio de 1972 cuando un guardia de seguridad del Watergate, complejo de hoteles y oficinas de Washington, advirtió que se estaba cometiendo un robo en la sede nacional del Partido Demócrata.

La policía detuvo a cinco hombres (que portaban micrófonos) en el lugar y poco después a dos más, el antiguo agente del FBI, Gordon Liddy, y el antiguo agente de la CIA, Howard Hunt.

Pronto se descubrió que Liddy, Hunt y el  ladrón James McCord estaban relacionados con la Casa Blanca y el comité para la reelección del presidente, llamado CREEP. El torbellino de escándalos que siguió terminó en 1974 con la primera renuncia de presidente estadounidense.

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Gobierno de Richard Nixon: Crisis política: el caso Watergate. Richard Milhous Nixon, del Partido Republicano, llegó a la presidencia en 1969 y se reeligió en 1972.

Durante su primer periodo presidencial adoptó en política interior una conducta centralista e incluso personalista; reorganizó el sistema de modo que pudiera reforzar su control personal sobre el gabinete, a fin de que los ministros no pudieran oponerse a los proyectos de ley que elaboraba sin consultarlos siquiera.

Además, Nixon llegó a oponerse al poder legislativo, compuesto en su mayoría por demócratas, con lo que dio lugar a un enfrentamiento entre el Congreso y la presidencia revestida por él de plenos poderes, al grado de que fue considerado por la crítica como imperial presidency.

Pero con todo lo personalista que fuera el gobierno de Nixon durante su primer periodo, lo verdaderamente grave para la democracia estadounidense fueron las tácticas ilegales que se valió para reelegirse

Poco antes de que se iniciara la campaña para las elecciones presidenciales de 1972, la policía sorprendió a personas que extraían instrumentos electrónicos de las oficina del Partido Demócrata ubicadas en el hotel Watergate de la ciudad de Washington.

Dichos instrumentos habían sido colocados evidentemente para escuchar las conversaciones y llamadas telefónicas celebradas en ese lugar; aquellas personas resultaron ser antiguos agentes de la CIA y del FBI que colaboraban en el comité para la reelección de Nixon.

Sin embargo, el asunto trascendió por el momento debido a que el presidente se encargó personalmente de encubrirlo. En noviembre, Nixon reelecto mientras que el ministerio público acusaba de meros asaltantes a las cinco personas implicadas.

Pero una investigación llevada a cabo por dos reporteros del Washington Post llevó al descubrimiento de que el asalto de las oficinas demócratas en el Watergate había formado parte de un sabotaje bien planeado contra la campaña electoral de Partido Demócrata y de que Nixon y sus colaboradores más cercanos se habían conjurado para encubrir el delito.

A pesar de que Nixon creyó poder negar su participación en el delito dejando que sus colaboradores fueran acusados y enjuiciados, en julio de 1973 se supo que el propio presidente había mandado a grabar todas las conversaciones en cintas magnetofónicas.

En marzo de 1974, el Gran Jurado federal consideró al presidente coparticipe sin cargos formales, en una conspiración para obstruir la acción de la justicia en la investigación del escándalo Watergate.

El procurador general ejerció presión legal para obtener las grabaciones de la Casa Blanca, en tanto que comenzaba la investigación con la posibilidad de proceder a un impeachment (juicio político formal contra el presidente o algún alto funcionario del gobierno).

El 5 de agosto, se obligó a Nixon a entregar otro grupo de cintas, que lo vinculó directamente con el encubrimiento de actividades ilegales que involucraban a la Casa Blanca. El 8 de agosto, Nixon renunció…

«Nunca he sido un desertor; abandonar mi cargo antes de terminar el mandato es totalmente contrario a todos los instintos de mi cuerpo. Pero como presidente debo pensar en las necesidades de mi país antes que en las mías», dijo Nixon. Un mes después de convertirse en presidente, Gerald Ford indultó a su antiguo jefe, y le ahorró un proceso criminal.

Durante el verano de ese año, Nixon intentó restablecer su prestigio con viaje. al Oriente Próximo y a la URSS. Pero a su regreso encontró que las investigaciones del caso habían avanzado.

El 24 de julio, el Tribunal Supremo determinó, de forma unánime, la obligación del presidente de entregar las últimas grabaciones. Una de éstas, que recogía la orden dada por Nixon al FBI para que detuviera su investigación sobre las cinco personas descubiertas en el Watergate, constituyó la prueba concluyente del papel del presidente en el encubrimiento del caso.

En la tarde del 8 de agosto, ante la inminencia de ser sometido a juicio político, Nixon anunció por televisión a todo el país su decisión de dimitir. Fue reemplazado por Gerald Ford, nombrado vicepresidente el año anterior en sustitución de Spiro Agnew, obligado éste a renunciar al cargo por resultar culpable de soborno.

La dimisión de Nixon constituyó un precedente en la historia de Estados Unidos, ya que sólo uno de sus antecesores, Andrew Johnson (sucesor de Lincoln), había sido sometido a un proceso de impeachment en 1868, pera fue absuelto y pudo terminar su mandato.

Con el caso Watergate, la clase política estadounidense —demócrata o republicana— sufría una nueva crisis de credibilidad ante el pueblo, no obstante que en política exterior Nixon había logrado poner fin a la Guerra de Vietnam y entablar relaciones con la China comunista. Gerald Ford gobernó hasta 1976, cuando, en las elecciones presidenciales de ese año, fue derrotado por el demócrata James Carter.

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Nixon y Kissinger
Con Richard Nixon en la Casa Blanca y Henry Kissinger como su principal consejero áulico en política exterior, interesa mucho conocer algunos de los antecedentes de ambos personajes en relación con la «guerra fría».

Son antecedentes muy significativos, Nixon adquirió fama de belicoso «halcón» desde los comienzos de su carrera política. En 1948, como legislador novel, se erigió en el principal inquisidor que tuvo Alger Hiss en las audiencias de la Comisión sobre Actividades Antinorteamericanas de la Cámara de Representantes, unas dramáticas audiencias que llevaron al procesamiento y la condena del desdichado profesor adscrito al Departamento de Estado y procuraron un enorme impulso al maccarthysmo en todo Estados Unidos.

Con tales méritos, Nixon pronto ascendió, en el ambiente de la «guerra fría», a senador por California y luego a vicepresidente de su país, como segundo de Eisenhower.

Como vicepresidente, en 1958, en un prólogo a unos informes que publicó la Comisión de Desarrollo Económico para conmemorar el decimoquinto aniversario de su fundación, Nixon escribió: «Con la misma certidumbre con que entonces (1942) estábamos en guerra, estamos también en guerra ahora».

Y con referencia al doctor Edward Teller, el «padre de la bomba H», el hombre que sostenía que «cualquier plan de desarme efectivo estaba condenado al fracaso», Nixon manifestó: «Ninguna de las personas con las que he hablado ha mostrado una comprensión más clara de la lucha mundial presente».

Este mismo Nixon, en 1960, cuando el malhadado vuelo del avión espía U-2 echó por por tierra la conferencia cuatripartita de París, declaró, en discurso difundido por la televisión norteamericana, poniendo imprudentemente en evidencia al turbado Eisenhower, que las incursiones de los U-2 sobre territorio soviético eran muy útiles y continuarían a pesar de los pesares.

En cuanto a Kissinger, judío de origen alemán que llegó de niño a Estados Unidos, cuando su familia huyó de los furores antisemitas hitlerianos, pronto se destacó como una «lumbrera de Harvard», la universidad norteamericana donde se forman numerosos hombres públicos.

Director del Instituto de Estudios Internacionales de Harvard, Kissinger público muchos artículos y varios libros sobre política exterior que fueron muy leídos en determinados círculos. Siempre como un campeón, no solamente de la «guerra fría», sino también de las «guerras limitadas», inclusive nucleares.

Porque entendía que «cualquier acuerdo sobre desarme era casi imposible» y que las armas nucleares «debían ser la base de la estrategia norteamericana».

En un ensayo publicado en el número de marzo de 1955 de la «Yale Revieu», Kissinger sostuvo que la estrategia norteamericana «debía fijarse dos objetivos: el inmediato de impedir cualquier nueva expansión soviética y el mediato de «reducir el bloque soviético hasta que no pueda triunfar en una guerra agresiva de tipo convencional y que quede disuadido de una guerra nuclear por la superioridad tecnológica norteamericana».

Y llegó a la siguiente conclusión: «Todo será inútil, sin embargo, … a menos que aumentemos nuestra fuerza militar; es imperativo que aumentemos nuestro ejército, nuestra defensa aérea, nuestra capacidad nuclear táctica y nuestros gastos militares, por la sencilla razón de que ninguna diplomacia es más fuerte que el poder que tiene detrás».

Fuente Consultada: El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

 

Protesta Estudiantil en Latinoamerica Historia del Movimiento

HISTORIA DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
EN AMÉRICA LATINA

En 1918 se produce en la ciudad de Córdoba un movimiento social y político que tiene como principal protagonista al estudiantado. Originada en reclamos académicos y culturales , exigiendo una renovación pedagógica , en poco tiempo la protesta estudiantil alcanzará la envergadura nacional y latinoamericana.

La rebelión de los años 20 surge en un contexto económico-social de movilización de sectores medios urbanos, producto de la violenta inserción de América Latina en el mercado mundial.

Juan Carlos Portantiero caracteriza así este período:

«La apertura hacia Europa y los Estados Unidos a través de la intensificación de las relaciones comerciales y del asentamiento de inversiones extranjeras, estaba marcada por la rémora del monocultivo y suponía una deformación del crecimiento a partir de su misma raíz.

«Se trataba de la repercusión, sobre las áreas periféricas, del imponente proceso de desarrollo industrial que tenía lugar en Europa Occidental, principalmente en Gran Bretaña y en los Estados Unidos. Materias primas y alimentos eran ávidamente requeridos por la vertiginosa expansión de las economías capitalistas.  Al crecimiento del comercio mundial, basado cada vez más en una rígida especialización que condenaba a las áreas atrasadas a un crecimiento Unilateral, se sumaba la inmigración de pobladores europeos a América Latina y la inversión de capitales, especialmente destinados a consolidar la dependencia.

«De este proceso, cuyo resultado social, fue en general, el reforzamiento de estructuras internas duales, caracterizadas por la superposición de zonas de atraso precapitalista y áreas urbanas cosmopolitas y con pautas de consumo y hábitos de vida europeas, se favorecieron especialmente los países de la zona del Río de la Plata, Argentina y Uruguay, dado que la existencia en ellos de clima templado y de praderas fértiles los transformaba en ideales abastecedores de alimentos para cubrir los crecientes consumos de los países industrializados».

Si bien es cierto que todo este proceso implicó la creación de fuertes lazos de dependencia con los países capitalistas ya desarrollados, también es cierto que, aunque deformado, promovió cierto grado de desarrollo. América Latina comenzó a modernizarse y su característica más notable fue el crecimiento urbano. Durante el período comprendido entre 1890 y 1920 las principales ciudades y capitales de América Latina duplicaron y hasta triplicaron su población. La urbanización trajo aparejado un crecimiento en la educación.

De acuerdo con los datos suministrados por el autor anteriormente citado el número de estudiantes se cuadruplicó entre 1890 y 1915, la población de la Universidad de Buenos Aires creció en el mismo lapso de 900 a 4.600, los alumnos primarios de 300.000 a 760.000.

Al abrirse nuevas posibilidades económicas, se resquebrajó el viejo esquema de clases emergiendo importantes sectores localizados en las ciudades, y cuyo peso social los lleva a adoptar casi inmediatamente activas conductas políticas. En el .plano internacional muchas cosas habían cambiado también. Ha finalizado la Primera Guerra Mundial. En 1917, Rusia, el país de los zares, se ha convertido en el primer estado socialista.

En América Latina el triunfo de la revolución mexicana ha convulsionado el continente. En la Argentina, claro exponente de la situación analizada, el reclamo de participación de estos sectores medios urbanos se canalizó fundamentalmente en la Unión Cívica Radical.

El triunfo del radicalismo en 1916 es vivido como un triunfo por una amplia mayoría de estos estratos urbanos. Sin embargo, sería excesivamente esquemático explicar la revuelta estudiantil solamente como un reflejo del ascenso y la movilización de ciertos sectores sociales.

poster propagandaEl movimiento estudiantil tiene —tal como lo analizamos al comienzo— características y determinaciones específicas. Su sensibilidad, su capacidad de organización y movilización supera ampliamente los límites impuestos por su clase de origen.

(imagen: cartel de propaganda política)

Córdoba es el punto neurálgico de la movilización estudiantil. Es ahí donde más agudamente se dan las contradicciones de una sociedad en transición.

La Universidad cordobesa se mantenía casi como en 1613, año de su fundación. Reducto del patriciado tradicional, sn sus claustros reinaba el oscurantismo y un estricto criterio de autoridad. Se renegaba del método científico y experimental y como alternativa se enseñaba teología y derecho público eclesiástico. Las autoridades religiosas controlaban rigurosamente el nombramiento y la conducta de los profesores.

Este clima no era característico de todas las universidades del país. Buenos Aires y La Plata trataban de ajustar su organización a los nuevos tiempos que corrían. Todo comenzó con el reclamo de los alumnos cordobeses de sustituir el sistema vigente para la provisión de cátedras. Ante la negativa de las autoridades, los alumnos deciden ir a la huelga, que se cumple de manera exitosa y se extiende solidariamente al conjunto de la población universitaria argentina. Se suceden manifestaciones multitudinarias que son reprimidas con violencia por la policía y se establecen contactos solidarios con sindicatos y partidos de izquierda.

El 21 de junio de 1918 los estudiantes dan a publicidad un documento de fundamental importancia para la historia de! movimiento estudiantil: el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria. En él se señala, y por primera vez se hace en forma tan explícita, el interés de participar en la toma de decisión de la universidad. «La Federación Universitaria de Córdoba  –dice el Manifiesto– reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el «demos» universitario, la soberanía, el derecho á darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.

El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia de los estudios. La autoridad de un hogar de estudiantes no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando».

El Manifiesto está dirigido a todos «los hombres libres de Sudamérica». En él hay un llamado a la solidaridad americana que pronto tendrá un eco favorable en toda América Latina. «Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando una revolución, estamos viviendo una hora americana». El espíritu liberal, anticlerical que animó a la Reforma también está presente en el Manifiesto. En él se afirma: «No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa».

irigoyenEn septiembre el conflicto todavía no se ha resuelto. Los estudiantes deciden dar un paso más decisivo: la toma de la universidad, asumiendo el gobierno de la misma, nombrando profesores e incluso decanos. Se dispone entonces el levantamiento de la huelga y la iniciación de las clases; se invita al pueblo a este acto, pero lo impide el ejército y la policía.

Finalmente el gobierno irigoyenista implanta un nuevo estatuto recogiendo los principios básicos por los que habían luchado los estudiantes: la docencia libre y la participación de los alumnos en el gobierno de la universidad.

La reforma se extiende a América Latina Los estudiantes limeños son los primeros en América Latina en recoger las banderas de la reforma cordobesa. Lima, en la década del 20, tenía características semejantes a Córdoba y su universidad constituía también un feudo de los sectores más reaccionarios de la sociedad. Sin embargo, ya desde 1916 existía una Federación de estudiantes con una tradición de lucha importante, incluso en conflictos extrauniversitarios.

En 1919, al acceder Leguía al poder, líder del sector liberal, los estudiantes se sienten fortalecidos políticamente para hacer oír sus reclamos. En junio de ese año un conflicto sin importancia de los estudiantes de Historia con un profesor actuó como detonante. Lanzado el conflicto, las demandas estudiantiles encontraron rápida satisfacción: el 20 de septiembre de 1919 se incorporan a los

estatutos de la universidad dos de las más importantes reivindicaciones reformistas: la existencia de cátedras libres rentadas por el Estado y la participación estudiantil en el gobierno de la Universidad. Este triunfo es efímero; la oligarquía retoma la hegemonía política aun cuando Leguía se mantiene en el poder.

En la Universidad se viven intensos conflictos y recién en 1922 se reanudan las clases, pero ya los estudiantes haban perdido sus conquistas más importantes. Era una derrota significativa que podía conducir a una política de retracción y defensiva. Fue un conflicto exterior a la universidad lo que impulsó nuevamente a los estudiantes peruanos a la lucha. Leguía, cada vez más ligado a los sectores ultraconservadores y religiosos, había colocado a Perú bajo la protección de Jesús».

Inmediatamente los estudiantes se lanzaron a la calle protestando por lo que consideraban una afrenta política. Pero el estudiantado peruano ya es consciente de que para lograr sus objetivos debe fortalecer su alianza con otros sectores sociales, dirigido por el entonces líder estudiantil Haya de la Torre, consigue organizar la solidaridad de los obreros en las universidades populares creadas por la Federación Estudiantil.

Las manifestaciones populares contra la sacramentalización de Perú fueron totalmente reprimidas por la policía, dejando un saldo de dos muertos; Haya de la Torre fue expulsado a México. En ese país, funda en el año 24 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), invitando a todos los latinoamericanos a unirse a la nueva organización.

La idea de Haya era concentrar en el APRA —concebido como un amplio frente antiimperialista al estilo del Kuomingtan chino— a todas las fuerzas que habían luchado por los postulados reformistas y por la extensión de éstos a otras capas populares. De hecho, recogía la propuesta del movimiento reformista cordobés, dándole un contenido más amplio y una significación «indoamericana».

La ideología de la Reforma trasciende con el aprismo —más allá de sus transformaciones e. inconsecuencias futuras— los marcos meramente universitarios, para convertirse en toda América en una propuesta política de un tinte nacionalista, popular y antiimperialista. Si bien la idea de construir este frente no fructificó, su influencia política se extendió a varios partidos latinoamericanos: Acción Democrática (Venezuela), Movimiento Nacionalista Revolucionario (Solivia) y Partido de Acción Revolucionaria (Cuba). El espíritu renovador de la Reforma Universitaria llega también a Cuba. En 1923 los estudiantes crean la Federación Universitaria y consiguen las mejoras académicas solicitadas, amparados bajo el gobierno liberal de Zayas.

Al poco tiempo, en 1925, Zayas es sucedido por Gerardo Machado y una época de dictadura y represión se abre en Cuba. A pesar de este clima opresivo, los estudiantes crean en 1926 el primer Directorio Estudiantil Universitario, inaugurando una forma de expresión política autónoma de los estudiantes. Este Directorio consigue años más tarde, derrocado Machado, imponer su propio candidato: Ramón Grau San Martín; esta victoria es efímera. Poco tiempo después Batista asume el poder.

Al comenzar la resistencia antibatistiana encabezada por Fidel Castro, los jóvenes universitarios tienen una participación activa dentro del mismo movimiento 26 de Julio o a través de la propia actividad de la Federación Estudiantil Cubana, recogiendo y sintetizando en una perspectiva más amplia y liberadora los postulados martianos y reformistas. Chile, Uruguay, Venezuela y México recogen también los postulados de la Reforma.

No analizaremos sin embargo en este trabajo las características específicas que ella asumió en estos países. Lo hemos hecho en el caso de la Argentina, por ser este país la cuna del Movimiento Reformista y en el caso de Perú y Cuba por la directa influencia que tiene la ideología de la Reforma en proyectos políticos que se postulan para la modificación de la sociedad en su importante conjunto.

Es importante dejar señalados los principales objetivos del Movimiento Reformista de 1918 y su consecuencia en la historia de la lucha del movimiento estudiantil latinoamericano:

1—Democratización de la vida universitaria levantando como bandera de lucha la constitución de un gobierno autónomo de la universidad formado por profesores, estudiantes y graduados: los estudiantes reformistas eran conscientes del papel protagonice que jugaban en los marcos universitarios y reclamaban ejercer este derecho.

2 — Imposición de una enseñanza científica para romper el oscurantismo. Exigían para ello profesores idóneos elegidos por concursos donde se pusiera en juego no el buen nombre de la profesión, ni su adhesión a determinada ideología, sino un conocimiento profundo de la materia que debían impartir. Para ello era necesario profesores no vitalicios sino renovables periódicamente.

3 — Vinculación con los problemas políticos y sociales de su tiempo y proyección latinoamericana. Los estudiantes reformistas tuvieron temprana conciencia de los problemas económicos y sociales que aquejaban a sus países buscando la alianza con sectores populares y solidarizándose en una misma lucha antiimperialista con los países hermanos de América Latina. Nos parece correcta la observación de ciertos sectores estudiantiles que sin desconocer la importancia de la Reforma critican algunas actitudes políticas de este movimiento. Dice Rodolfo Sáenz «los participantes en las lomadas del 18 concebían la misión de los universitarios como algo realmente «especial y mesiánico», encarando su unidad con el proceso popular pero reservando para sí la conducción teórica y política».

Esta omnipotencia se extendía a admitir la posibilidad de generar un cambio en las relaciones sociales existentes a través de la universidad. Sin embargo, estas objeciones no disminuyen el valor histórico de los planteos estudiantiles. Gracias al movimiento reformista los universitarios latinoamericanos logran estructurar una fuerte organización estudiantil, Iniciando una tradición de lucha que se mantiene en forma ininterrumpida hasta nuestros días. Muchas de las banderas reformistas —si bien en otro contexto político y social— son recogidas por el movimiento estudiantil europeo 50 años más tarde.

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

La Universidad y la Sociedad Objetivos de la CIA en la Guerra Fría

La Universidad y la Sociedad Objetivos de la CIA

Las universidades y la sociedad: Todas las sociedades industriales adelantadas necesitan, imperativamente, contar con grandes cantidades de cuadros profesionales y técnicos muy preparados. La industria, el gobierno, las comunicaciones y la educación reclaman, cada vez más, una experta mano de obra intelectual. Por lo tanto, las relaciones entre estos sectores y la universidad se tornan siempre más estrechas.

«La Universidad y la industria se asemejan cada vez más… La Universidad está obligada a centrar sus actividades en la industria», declaró Clark Kerr, presidente de la Universidad de California. El fenómeno tiene características brutales en los Estados Unidos, donde la adecuación es completa. Basta con identificar los orígenes y relaciones de quienes conforman las juntas de gobierno de los principales centros académicos, para comprobar esta simbiosis entre sistema y universidad.

En el consejo de administración de la Universidad de Columbia, por ejemplo, se encuentran representantes de grandes corporaciones monopólicas: CBS (radio y televisión), Metal Climax (emporio minero con inversiones en África), Lockheed Aircraft, General Dynamics (industria aeronáutica y bélica), Chemical Bank, Kuhn Loeb, Manufacturer’s Hanover Trust, Temple, First National City Bank, Chase Manhattan Bank, Metropolitan life insurance (bancos, financieras y aseguradoras).

Esta es una lista incompleta, ya que las citadas sociedades están ligadas a otras, pero constituye un grupo representativo de los grandes monopolios. También en Columbia hay institutos que trabajan bajo contratos del departamento de defensa; el IDA (Institute for Defense Analyses) en el que participa la misma Universidad de Columbia, se dedica a la investigación en armamentos avanzados y en técnicas antiinsurreccionales: es la «fábrica de ideas» del departamento de defensa norteamericano.

La relación entre Universidad y fundaciones presuntamente filantrópicas, como la Rockefeller, Ford, Carnegie, etc., son determinantes en la marcha de las investigaciones, contrataciones y política científica, porque hay dinero para los temas cuyo desarrollo interesa mientras que, si no hay interés, tampoco hay dinero ni investigación.

La misma franqueza de las corporaciones no deja margen para la idealización de la actividad científica; un director de Xerox explica su presencia en la Universidad de Rochester: «Para decirlo de la manera más clara posible, se trata de una cuestión de mero interés propio, de dólares, de centavos. Xerox vivirá o morirá con la tecnología».

John Hannah, presidente de la Michigan State University, es sincero al explicar las funciones de la Universidad: «Nuestras escuelas superiores y universidades han de considerarse bastiones de nuestra defensa, tan esenciales para conservar nuestro país y nuestra forma de vida, como los bombarderos supersónicos, los submarinos nucleares y los misiles balísticos intercontinentales».

El hecho de que ninguno de los tres sistemas de armas que menciona Hannah podría haberse diseñado, construido y manejado sin universitarios, prueba que no se trata de retórica de fiesta patria. Las mismas corporaciones que proveen fondos para la enseñanza, el desarrollo y la investigación, recogen el beneficio de graduados bien preparados: todos los años, representantes de los monopolios compiten en la contratación de los jóvenes más brillantes de la promoción, con lo cual cierran el círculo y consolidan el sistema.

LA CONSPIRACIÓN MUNDIAL:
Las Sociedad Secretas, a través de la CIA monitorean las Universidades

Asi lo explica Walter Graziano en «Hitler Ganó La Guerra«, libro en donde explica los planes para un Nuevo Orden Mundial, a través de las decisiones de las sociedades secretas, que tienen un poder sin igual mediante el manejo de los medios de comunicación , universidades y dueños del poder económico mundial.

¿Dónde queda, entonces, el supuesto prestigio que en el mundo ganaron desde los años 70 las universidades norteamericanas? Durante muchos años, para numerosas familias de todo el mundo resultaba altamente deseable que sus hijos efectuaran cursos de grado o posgrado en Estados Unidos. Supuestamente, la formación científica era muy superior a la de otras universidades. Lo que no sabíamos era que, además de la manipulación del conocimiento científico que antes señalamos como una constante deseada por la élite financiero-petrolera, generalmente dueña, financiadora o directora de las universidades, los estudiantes extranjeros iban a estar bajo un constante monitoreo de la CIA con el fin de ganar agentes en el exterior y, por si fuera poco, que más de la mitad de los profesores recibían y reciben pagos de la CIA para «facilitar» el acceso a los alumnos.

Pero las sorpresas no terminan allí. En el informe oficial conocido popularmente como el «Church Committee Report» del Congreso norteamericano, en la página 189, se señala:

(…) La CÍA está usando ahora a unos cientos de académicos norteamericanos, quienes adicionalmente a proporcionar pistas y presentaciones por cuestiones de inteligencia, ocasionalmente escriben libros y otro material para ser usado con fines de propaganda en el exterior. (…) Estos académicos están localizados en más de cien universidades e institutos norteamericanos.

Quizás ahora también podamos entender con más precisión lo que ocurrió con John Nash y con el discreto encubrimiento que han sufrido sus descubrimientos acerca de la falsedad de las teorías de Adam Smith, frente a la sobreexposición de teorías económicas sin real basamento científico (como la llamada «escuela de expectativas racionales» de Lucas).

El «Church Committee Report» fue escrito en 1976. ¿Cuánto más habrá avanzado la infiltración de la CIA en directores, profesores y alumnos de universidades norteamericanas, desde aquella época? En el mismo trabajo,Volksman señala:

Yale ha sido terreno fértil en el reclutamiento de agentes de la CIA desde que la Agencia comenzó en 1946. En realidad, muchos de los primeros ejecutivos de la CIA proceden de Yale y de otras escuelas de la IVY, por la cual la CIA fue acusada durante muchos años de corresponder a los intereses del establishment anglo-norteamericano. La acusación era verdad: 25% de los ejecutivos top de la CIA habían sido alumnos de Yale.

En el mismo trabajo se señala que la universidad norteamericana que es la principal base de reclutamiento de alumnos extranjeros, para que al retorno a sus países se desempeñen como agentes de la CIA, es nada menos que… la Universidad de Harvard (*). Ahora puede que algunas cosas acerca del grado de penetración que la política y la propaganda del CFR (Comite Federal de Relaciones) han realizado en el mundo queden más claras. ¿Cuántos funcionarios europeos, latinoamericanos, asiáticos y africanos han estudiado en Harvard?

Cabe mencionar que las tres universidades norteamericanas que más fondos manejan son, no por casualidad: primero, la Universidad de Harvard, principal socia universitaria de la CIA, y segundo, la Universidad de Yale, casa de estudios de los Bush, Harriman, Rockefeller y la aristocracia norteamericana que maneja la CIA.

Pero las actividades de la CIA en el mundo universitario y en la cultura no se ha reducido a infiltrar universidades en todos sus niveles. Francés Stonor Saunders, en La CIA y la guerra fría cultural, nos muestra cómo, tras la Segunda Guerra Mundial, la CIA se logró infiltrar en prácticamente todos los espacios de la cultura.

Muchas veces lo hacía mediante fundaciones «filantrópicas» y congresos culturales, así como también exposiciones, conciertos y hasta giras de orquestas sinfónicas. También describe cómo la CIA subvencionaba ambiciosos programas editoriales, y hasta se ocupaba de realizar traducciones a todos los idiomas.

Stonor Saunders asimismo narra cómo las revistas de toda Europa y otros lugares del mundo compensaban la caída en ingresos por publicidad mediante supuestos mecenas tras los cuales se escondía la CIA. Quizá lo peor de todo, siempre según Stonor Saunders, es cómo muchos de los más elocuentes exponentes de la libertad intelectual de Occidente se convirtieron en instrumento de los servicios secretos estadounidenses. En buena cantidad de ocasiones, la manipulación de intelectuales por parte de la CIA se daba incluso sin que éstos lo supieran, y generalmente aun cuando no les gustara.

El FBI (Federal Bureau of Investigations) no es otra cosa que una «policía paralela» interna en Estados Unidos. La visión un tanto romántica de las series y películas norteamericanas acerca de los laboriosos e incorruptibles agentes, que muchas veces se quedan a trabajar a deshoras para resolver tétricos crímenes comiendo fría comida china llevada a domicilio, no es otra cosa que propaganda de cuarta calidad. Muchas veces hemos oído hablar acerca de los crueles crímenes de la Gestapo de Hitler.

La Gestapo no era otra cosa que una policía paralela. De la misma manera que el FBI, desde su instauración en 1935 por el ex presidente Franklin Delano Roosevelt (reconocido miembro de una sociedad secreta), opera en el mismo sentido.

El FBI fue dirigido durante más de tres décadas por un siniestro personaje, también miembro de una sociedad secreta: J. Edgar Hoover. Bajo el comando de Hoover, el FBI realizó todo tipo de operaciones internas. Por ejemplo, manipuló al senador Joseph Mc-Carthy durante los años 50 para que llevara a cabo su famosa «cruzada anticomunista» y llevó a la práctica, durante décadas, el racista y temible Counter Intelligence Program(COINTEL-PRO), mediante el cual los agentes del FBI espiaban las actividades de los miembros más importantes de todas las minorías raciales en Estados Unidos (incluidos los indígenas en las reservas).

El FBI no se limitó a espiar, sino que en muchas ocasiones actuó de manera violenta contra quienes creyó que podían poner en relativo jaque la supremacía blanca y anglosajona en todas las estructuras de poder norteamericanas. Mientras todo esto ocurría silenciosamente, sin que los medios de comunicación divulgaran la menor noticia al respecto, J. Edgar Hoover era mostrado profusamente en los medios como un paladín de la lucha contra el crimen, como el «tío bueno» que todo americano deseaba tener.

Hoover era temido aun por personajes muy poderosos debido a que poseía archivos personales de empresarios, políticos e intelectuales. No los coleccionaba, sino que los usaba con fines extorsivos. El inescrupuloso mandamás del FBI fue puesto y mantenido en su cargo directamente por la élite. Existen muchas especulaciones de que J. Edgar Hoover era en realidad hijo bastardo de uno de los miembros de la élite y hasta se dice que habría sido concebido en uno de los rituales de una sociedad secreta.

(*):El director del fondo de inversiones, Robert Stone, está casado con una Rockefeller e invirtió, para desgracia de los profesores de esa universidad, fuertes sumas en acciones de la Enron antes de la caída. Se ve que no aprende de la experiencia, dado que hace muchos años, cuando «Dubya» Bush era accionista de Harken, decidió invertir en esa firma. Claro que Bush vendió las acciones a precios cercanos al máximo de la época, mientras que el fondo de inversión de la Universidad de Harvard tuvo que soportar, estoico, la baja de las acciones de la Harken de US$ 4 a cerca de US$ 1 por unidad.

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

Historia del Movimiento Estudiantil Origenes y Objetivos

Historia del Movimiento Estudiantil

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL:
Primeras Manifestaciones:
La revuelta estudiantil europea y particularmente la francesa —que hizo eclosión en 1968— implicó la movilización anticapitalista más importante del continente desde los años posteriores a la segunda guerra mundial. En los Estados Unidos, los estudiantes y los movimientos revolucionarios de la minoría negra conforman un polo de denuncia y de lucha con el sistema de dominación que su país extiende en el mundo.

Esta situación, en momentos en que los ejércitos norteamericanos son derrotados en Vietnam, ha quebrado, con su crítica y con su acción, el sólido frente interno de que dispuso durante tantas décadas el imperio para realizarse como tal.

Tanto en América Latina como en África y Asia, el movimiento estudiantil no es nuevo: muchas veces participó en las luchas anticolonialistas, antiimperialistas y antioligárquicas. La insurgencia estudiantil, entonces, no sólo sale al paso a la organización de la Universidad y a la función que ésta cumple en el sistema.

Al contrario, en su veloz expansión —muchas veces efímera— y dotada de una gran audacia y frescura intelectual —muchas veces exagerada—, también cuestionó las concepciones ya tradicionales respecto de las posibilidades de radicalización de las clases medias (de donde provienen la mayoría de los estudiantes), de la conformación de la vida interna de los partidos políticos de izquierda (sacudidos por los coletazos laterales de esta oleada antiautoritaria), sobre las posibilidades de la revolución social en los países capitalistas centrales e, inclusive, sobre los países del este europeo, incluida la URSS.

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La tarea de cuestionamiento tiene, sin duda, en Europa y los Estados Unidos, mayor originalidad frente a las soluciones propuestas por la llamada sociedad de consumo, sociedad opulenta pero a la vez origen de profundos rechazos dentro de los grupos juveniles e intelectuales.

En Europa, junto con audaces teorizaciones acerca de! estudiantado como un nuevo proletariado, se entremezclan reclamaciones sobre la liberación sexual. Esta misma consigna hace furor en los Estados Unidos: mientras se justifica el consumo de drogas por sus posibilidades liberadoras, se atribuye a la «juventud» facultades todopoderosas para provocar cambios. Sin embargo, negar la importancia del fenómeno global por lo que tenga de exagerado o inconsistente resulta, más que una actitud lúcida una actitud pueril. En efecto, el mosaico es demasiado complicado y las transformaciones son demasiado recientes para poder hacer una descripción detallada o para intentar un balance completo.

La radicalización de los estudiantes: La insurgencia estudiantil que recorre el mundo en los últimos años tiene características comunes aunque transcurra en países distintos y en estructuras universitarias de muy diversa índole. Esto último explica que los efectos de las movilizaciones, sus acuerdos y desacuerdos con otros sectores sociales y las probabilidades de Nevar a cabo con éxito las diversas propuestas, tengan también diversos sentidos y exijan, por lo tanto, análisis especiales. Eso en cuanto a su inscripción en medios diferentes.

En cuanto a las características comunes, lo primero que se nota es la aparición de estudiantes que comienzan por criticar la estructura de la universidad y, más tarde, las funciones que ella cumple en la sociedad; de ahí pasan a rechazar la posición que la sociedad les reserva para cuando se hayan graduado (incluida la no-ocupación) y, por lo general, terminan por cuestionar la sociedad en su conjunto al tiempo que proponen una sociedad y una universidad distintas.

Si esta superficial descripción del fenómeno —que en la realidad siempre se da de manera mucho más compleja— es correcta en lo esencial, de inmediato se plantea una cuestión básica:

¿Qué son los estudiantes? La mayor parte de los observadores e, inclusive, de los mismos teóricos del movimiento estudiantil, sostienen que no se trata de una clase social. En efecto, una clase social se define, comúnmente, por la posición que ocupa respecto de la propiedad de los medios de producción, la apropiación de plusvalía o la venta de la fuerza de trabajo; un estudiante, en cambio, no se define como tal por ser o no ser propietario o asalariado. Lo que sí se señala con frecuencia es el origen social de los estudiantes; en el capitalismo provienen, en su mayor parte, de los sectores más privilegiados de la sociedad: la burguesía o la pequeña burguesía.

A partir de este dato se busca relacionar los conflictos de la clase de origen con los conflictos de los estudiantes. Si, en general, todo intento de correlacionar de manera demasiado estrecha la pertenencia a una clase social determinada con los comportamientos políticos es riesgoso, mucho más lo es cuando los actores a quienes se examina son los estudiantes, integrantes de una categoría social que, a sus determinaciones de clase agregan otras, derivadas del hecho de pertenecer a la juventud y de ejercer la función de intelectuales.

Si como clase social no es comprensible, el estudiantado es definido, en cambio, con bastante unanimidad, como capa o grupo social con intereses y reivindicaciones que le son comunes y propias.

Las reivindicaciones tienen que ver, en principio, con el desarrollo de las actividades cotidianas (cursos, horarios, becas, bibliotecas, exámenes, etcétera), pero también con los contenidos de la enseñanza, la calidad de los profesores, el gobierno de la universidad, la independencia respecto de quien proporciona los fondos.

El logro de muchos de estos objetivos no supone, necesariamente, la modificación de las relaciones sociales en su totalidad y, tal vez, esto mismo explique que las luchas estudiantiles no signifiquen un peligro para el statu quo; de este modo, las movilizaciones pasan a ser fenómenos que, aunque estridentes y molestos para las autoridades, no suelen escaparse del control de las clases dominantes. Sin embargo, y con gran frecuencia, estos objetivos son la base de movimientos que llegan a cuestionar la legitimidad de la estructura social en su conjunto.

La falta de fondos y el carácter limitacionista de la universidad se conecta con las desigualdades sociales; los contenidos de la enseñanza se explican por la necesidad de legitimar el sistema a través de la educación; la falta de democracia o pluralismo político dentro de la universidad se asocia con el contenido de clase del estado, y la prohibición del ejercicio de normales actividades sexuales se asimila a la dominación de una clase sobre otra. Sin duda, esta posibilidad de radicalización está relacionada con las características de la comunidad universitaria, pero también con la situación del joven durante su período estudiantil.

Para cumplir sus funciones la universidad necesita poseer un mínimo de libertad. Incluso en regímenes altamente dictatoriales, la universidad suele gozar de un mayor margen de libertad que el resto del sistema: es suficiente que se puedan confrontar varias líneas de pensamiento para que surja la posibilidad de polémica y de crítica.

No es indispensable que alguna de esas líneas de pensamiento enfrente al sistema; todavía hoy, en América Latina y en Europa, es frecuente el enfrentarniento entre sobrevivientes de desactualizadas camarillas académicas con pujantes grupos de «modernizadores» del sistema. Los estudiantes han apoyado casi siempre a los sectores modernizantes pero, también casi siempre, terminaron por comprobar que el nuevo proyecto no significaba sino una reformulación del proyecto tradicional.

De todos modos, lo que interesa destacar en el ejemplo es la posibilidad de discusión que ofrece la universidad en la confrontación de diferentes concepciones. Por otra parte, si bien se manifiestan en otras áreas de la realidad fenómenos equivalentes, en ningún otro campo se dan espectadores de las características de los estudiantes, armados —mal o bien— con alguna capacidad  de crítica dada por su condición de cuasi intelectuales.

Los estudiantes como capa social parece desarrollar una sensibilidad especial para percibir situaciones generales de conflicto, injusticias o desigualdades, frente a las que toma partido y sobre las que llega a realizar importantes movilizaciones.

Los niveles de definición de los estudiantes 10 siempre son un reflejo de tendencias políticas actuantes fuera de la universidad, ni tampoco es necesario que sus inquietudes eolíticas sean paralelas a las de las clases de donde provienen, Así, es frecuente que la clase obrera observe impávida y ajena os esfuerzos que realizan muchos grupos estudiantiles para colocarla como eje de lucha; que aquella todavía no se plantea, o para convencerla de la necesidad de seguir determinada senda hacia un destino que le resulta incierto… ¿Por qué?.

Porque en la universidad —que es a menudo un ámbito aislado—, se puede crear un clima oolítico determinado que llega a adquirir cierta autonomía, condicionando los comportamientos y actitudes de quienes participan de esa comunidad.

En estos casos, la ideología llega a ser determinante de conductas, radicalizando e integrando a la vez, a quienes comparten ese clima, en valores y comportamientos que exceden los de la clase de origen. Probablemente, dicha posibilidad de radicalización se ve acentuada porque el estudiante se encuentra transitoriamente desgajado de la estructura productiva, desgajamiento que impide al estudiante cumplir las prácticas productivas propias de su clase. Finalmente, corresponde anotar que la radicalización del estudiante suele ser un fenómeno transitorio.

En efecto, el movimiento estudiantil latinoamericano tiene antigüedad suficiente como para haber comprobado, con el paso del tiempo, que muchos líderes y militantes van defeccionando de sus postulaciones para transformarse en eficaces agentes de situaciones que habían denunciado y contra las que lucharon con empecinamiento. Por supuesto, queda por ver qué sucederá con los militantes de los nuevos movimientos estudiantiles europeos, pero no es arriesgado suponer que la aludida defección sólo se impedirá con la construcción de opciones políticas que permitan la acción de esos militantes fuera de la universidad.


Entre la derecha y la Izquierda
Los estudiantes no siempre se radicalizan ni desarrollan, necesariamente, políticas contradictorias con el sistema. Siempre hay grupos que representan las políticas de las clases dominantes, ya que tanto la universidad como el movimiento estudiantil reflejan en su seno los intereses y concepciones del conjunto de la sociedad
en la que están insertos.

En los países latinoamericanos donde existen organizaciones estudiantiles, siempre se desarrollan tendencias que representan, abierta o encubiertamente, las líneas políticas de los partidos tradicionales sostenedores
del sistema. La democracia cristiana en Chile y en Venezuela, los partidos liberales o desarrollistas en Argentina, el PRI en México, son algunos de los muchos ejemplos que pueden mencionarse. En algunos casos, el movimiento estudiantil llega a ser extremadamente reaccionario, como lo fueron los universitarios ingleses que, en la década del 20, actuaban de rompehuelgas.

Idéntica función cumplieron grupos estudiantiles de Buenos Aires —durante el período inmediatamente posterior al golpe reaccionario que derribó a Perón en 1955—, en ocasión de una huelga realizada por los trabajadores del transporte automotor.

El caso argentino puede ejemplificar, asimismo, la desconexión existente entre la «vanguardia» estudiantil y los sectores populares, ya que la mayor parte del estudiantado mantuvo una frontal oposición al gobierno de Perón integrándose, en la práctica, con el frente oligárquico y proimperialísta ante el cual, en la misma teoría reformista, solo cabía la oposición.

El caso más espectacular de un movimiento estudiantil masivamente reaccionario es el de Indonesia. Allí, y en alianza  con el ejército —estrechamente influenciado por los intereses norteamericanos—. la organización estudiantil desarrolló una intensa agitación callejera contra el régimen populista de Sukarno, quien contaba con el apoyo del poderoso Partido Comunista Indonesio.

Al triunfo del golpe militar, en 1965, siguió una orgía de violencia antipopular y anticomunista, durante la cual fueron asesinados entre 200.000 y 700.000 indonesios. La misión de los estudiantes en esa oportunidad, consistió en señalar a las personas que debían ser eliminadas por los piquetes militares… Es imposible dejar de señalar
que las prolongaciones universitarias de los partidos políticos tradicionales están colocadas, por lo general, en el ala izquierda de los partidos matrices; de este modo se convierten en ejes de frecuentes cismas.

Así ha ocurrido con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria Venezolano, desprendimiento de la Acción Democrática de Rómulo Betancourt; con el MIR peruano, dirigido por el que luego fuera jefe guerrillero, De la Puente Uceda, que es un desgajamiento  del agónico APRA; y con el MAPU y el MIR chilenos, desprendimientos de la democracia cristiana que se integran al bloque de la Unidad Popular. Todos estos son ejemplos en los cuales la participación de los sectores de formación y militancia estudiantil fueron, en su origen, dominantes.

Los estudiantes contra la universidad
El punto de partida del movimiento estudiantil se encuentra en la insatisfacción de los estudiantes frente a la realidad universitaria que viven. Los motivos que lo provocan son numerosos y van desde la masificación de la tarea universitaria, incapaz de absorber con eficacia el creciente número de aspirantes, hasta los problemas derivados de una estructuración feudal del cuerpo docente. Un documento elaborado en 1968 por los estudiantes de la Facultad de Letras, Leyes y Magisterio de Turín, titulado «Didáctica y represión», describe la situación italiana:

«La mayoría de los catedráticos se burla de la Universidad y considera las cátedras como un cargo seguro, con su correspondiente retribución, que no les impide atender sus asuntos privados: unos son alcaldes, otros diputados, otros industriales, otros grandes abogados y otros, en fin, no hacen absolutamente nada.

Para los profesionales, el título profesoral implica simplemente que pueden cobrar unos honorarios más  elevados. Por lo que se refiere a la investigación, en nuestra Universidad investigar quiere decir publicar artículos o libros. Y como el prestigio de los profesores se mide por el volumen de las publicaciones que realiza el Instituto en el que se encuentran enfeudados, impulsan a asistentes y becarios a trabajar en investigaciones completamente inútiles, pero susceptibles de ser publicadas y que valen para triunfar en los concursos.

En definitiva, si la Universidad es una estructura feudal en poder de los catedráticos, la investigación es su blasón. Por lo que se refiere a la didáctica, en la lección magistral el catedrático recita de memoria sus libros y, en el seminario, bajo su dirección sólo se llega a descubrir lo que ya sabía y quería que fuese descubierto. En cuanto al estudiante, tiene un simple papel receptivo y pasivo. El estudiante tiene que perder el día y aceptar un conjunto de vacíos ritos académicos, como son las lecciones, seminarios y laboratorios, pretendiendo hacérsele creer que éste es el único medio de apropiarse de la ciencia y de la cultura. Las consecuencias extracientíficas de todo este sistema son evidentes.

Si para el catedrático la Universidad es un feudo, para el estudiante es un aparato represivo donde diariamente se ejercita una forma de violencia que resulta tanto más inicua cuanto que opera enmascarada bajo el pretexto de la exigencia del aprendizaje de una formación profesional. Los exámenes, las lecciones, la pérdida de tiempo, el adoctrinamiento, los procedimientos disciplinarios, la imposición desde arriba de la ciencia y de la cultura, son formas de control y de violencia que se ejercen sobre los estudiantes.»

Testimonio de una realidad que desactualiza la gráfica expresión italiana que definía a la universidad como «un ghetto d’oro di un mondo di merda». Las críticas a la universidad no se limitan a las imperfecciones y degeneraciones del sistema. Estas críticas cuentan muchas veces con el apoyo de sectores del profesorado, interesados en modernizar la universidad adecuándola con las necesidades del presente. Pero es en el éxito del proceso modernizador, es decir, cuando la universidad se adecúa cabalmente a las necesidades del sistema, cuando comienza a surgir una conciencia cada vez más lúcida y compartida acerca de la función de la universidad, en el sentido de que ésta está más emparentada con las necesidades de mantenimiento y expansión del sistema capitalista, rué con la construcción del conocimiento, a expansión de las actividades de investigación y la creación de un saber puro y neutro, presuntamente disfrutado por e! conjunto de la sociedad.

Cabe aquí reproducir un fragmento del documento elaborado por los alumnos del instituto de la Universidad de Ciencias Sociales de Trento en el año 1968.

«La universidad es una de las instituciones productivas del sistema social actual como sistema mercantil (sistema de mercancías). produce un tipo particular de mercancía: f» hombre, considerado como mercancía, como fuerza de trabajo calificada o en camino de calificación, como diplomado o candidato al diploma.

La finalidad de esta institución productiva (la universidad) es ubicar esta mercancía (los estudiantes diplomados) en el mercado de trabajo a fin de venderla y de insertarla en el ciclo complejo de reproducción social para que ella sea consumida. Una particularidad de este producto (estudiante-mercancía) es la de poder ser puesta en venta en el mercado de trabajo, ya sea durante el proceso de producción (estudios) como trabajador de! tiempo parcial (estudiante-trabajador), ya sea finalmente como producto terminado (diplomado).

No es esencia!, por consiguiente, para este tipo de institución productiva (la universidad)
terminar el proceso de producción de la mercancía. Así la parte más grande de la mercadería estará ubicada en el mercado, en el lugar de trabajo de tiempo parcial, es decir: el estudiante que llega a ser estudiante-trabajador, luego simplemente «trabajador», sin haber terminado el ciclo de sus estudios, es un caso que se reproduce sistemáticamente en el período actual.

La institución productiva funciona por otra parte de manera tal que transfiere  una gran parte de la mercancía en camino (estudiantes) durante la fase intermediaria del ciclo de fabricación.»

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances Acción y Lucha de los Obreros

Acción del Movimiento Obrero en el Mayo Francés

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución. Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

El movimiento obrero
La ruptura entre régimen y clase obrera y sindicatos se continúa en la inadecuación de los últimos con respecto al potencial de lucha de los trabajadores. La movilización masiva de los trabajadores en Mayo, que desencadenó la lucha obrera más grande de la posguerra en Europa, es el último acto espectacular de una serie de enfrentamientos anteriores.

Sin embargo, los sindicatos —y las organizaciones políticas de izquierda— fueron incapaces de guiar el movimiento hacia objetivos que su combatividad y amplitud hacían aparecer como posibles: la caída del régimen gaullista, la creación de centros de poder obrero y popular que instauraran relaciones de fuerzas nuevas, en las empresas y en la sociedad, favorables a la clase trabajadora.

Esta incapacidad de las organizaciones que debieron dirigir las luchas obreras no es el resultado de una «traición», sino la consecuencia de que aplicaran una táctica y una estrategia elaborada en los años anteriores y que no se adecuaba, ni a las potencialidades del movimiento obrero, ni a los problemas suscitados por el nuevo desarrollo del capitalismo.

La clase obrera producida por el capitalismo avanzado, dada su creciente capacitación tecnológica, tiende espontáneamente a aumentar su poder de decisión y de control en las empresas.

Los sindicatos, acostumbrados a encarar las movilizaciones de los trabajadores hacia la prosecución de reivindicaciones más o menos tradicionales —salarios, protestas contra los decretos de la Seguridad Social, desempleo, etc.—, no atendían los temas relacionados con el poder obrero. Su política puramente reinvidicativa y defensiva los colocó a la retaguardia del movimiento obrero e impidió el desarrollo de sus potencialidades revolucionarias.

En Mayo culmina una lucha que se venía gestando desde hacía varios años, en la que se manifiesta la inadecuación de los aparatos sindicales. El primer acto de esta lucha es la huelga de mineros de marzo de 1963 que coincide, como vimos, con el comienzo de la segunda etapa del gaullismo. Ante la combatividad demostrada por los obreros, el régimen aplica la línea dura movilizando a los mineros. Los sindicatos, quienes habían hecho lo posible para evitar la huelga, estaban divididos en tres centrales.

La CGT, la más importante y estrechamente vinculada al Partido Comunista, buscaba la unidad de acción con Forcé Ouvriére, socialdemócrata, que desde hacía años rechazaba esta unidad. La CFTC, el sindicato cristiano que en 1964, desconfesionalizado, se convertirá en la CFDT (Confederación Francesa de Trabajadores), tampoco tenía intenciones unitarias.

Los mineros, pese a la movilización, continúan la huelga durante 35 días y obtienen las reivindicaciones salariales exigidas. Si bien el gobierno queda sorprendido ante esta combatividad, los sindicatos demostraron su incapacidad para dirigir el movimiento e impedir que quedara como una lucha aislada. El régimen puede proseguir con la estructuración de su política autoritaria y poco después de terminar la lucha de los mineros promulga nuevas leyes limitatorias del derecho de huelga.

Del mismo modo, pese a que las tres confederaciones rechazaron la política de ingresos y el V Plan, se demostraron incapaces de oponer a la estrategia exitosa del gobierno —quien hacia 1966 alcanza y supera sus objetivos con respecto a la política salarial— una estrategia adecuada para defender los intereses de la clase obrera.

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances

Obreros de la Renault

Sin embargo, aunque las posiciones adoptadas con respecto a la política económica fueran más o menos justas, no eran el resultado de una elaboración que partiera de la base como consecuencia de una sólida implantación de los sindicatos entre los obreros. Por el contrario, el movimiento sindical francés era débil, por el número de sus inscriptos y por la carencia de una política concreta que superara las instancias reinvidicativas.

Las propuestas enunciadas sobre los grandes temas económicos se elaboraban fuera de la acción sindical concreta. Sin el apoyo real de la masa de trabajadores que diera peso a sus posiciones, las organizaciones sindicales carecían de fuerza. Lettieri y Santi señalan como uno de los orígenes de esta actitud «la poca atención al problema de las condiciones de trabajo en la fábrica».

La intensificación de los ritmos de trabajo, la carencia de un sistema justo de calificaciones mientras cada vez más jóvenes obreros reciben una capacitación profesional superior y deben desempeñar tareas de obreros comunes, la contratación de las condiciones de trabajo, son —según los autores mencionados— los problemas concretos a partir de los cuales el sindicalismo francés tendría que haber elaborado una política adecuada a un país de capitalismo avanzado.

El autoritarismo creciente del régimen cercena las funciones básicas de los sindicatos y fundamentalmente la de negociación. El ritmo de incremento de los salarios es bajo y resulta de acuerdos entre la patronal y el gobierno. La dirección de las empresas es quien establece las condiciones de trabajo. Los sindicatos, a partir de 1964, oponen a esta situación la táctica de huelgas nacionales de 24 horas.

A pesar del éxito de estas huelgas, reveladoras del descontento obrero, y también de algunas grandes manifestaciones, su carácter de respuesta general y carente de continuidad hace que permanezcan como fenómenos aislados incapaces de estructurar un movimiento de protesta concreto.

El descontento obrero no tiene canales eficaces para expresarse.

A partir de 1965 las luchas obreras evidencian de modo creciente el enfrentamiento de los trabajadores con el régimen: huelgas que se prolongan durante semanas y a veces meses, agitaciones que engloban a ciudades enteras, batallas con la policía, ocupaciones de fábricas, asaltos a las prefecturas, símbolo del poder. Las acciones que alcanzaron su magnitud en los días de Mayo se van preparando y ensayando en estos años. La patronal, apoyada y estimulada por el gobierno, adopta siempre una actitud intransigente; los obreros demuestran un elevado nivel combativo.

Sin embargo, estas luchas desencadenadas por reinvicaciones de carácter ofensivo y tradicional —aumentos salariales, reducción de la jornada de trabajo, oposición a despidos— desembocan en resultados insatisfactorios y desproporcionados con la amplitud y la aspereza de las luchas . Después de conseguir algunas concesiones y de retomar el trabajo, los obreros relanzan espontáneamente la acción.

La falta de una estrategia sindical apropiada impide que el descontento de la clase obrera encuentre su expresión adecuada. Aunque las reivindicaciones son justas, y plantean exigencias consideradas como importantes por el gobierno y la patronal, no corresponden a la voluntad de rechazo más profunda existente entre los trabajadores. Por otra parte, los acuerdos entre la CGT y la CFDT de enero de 1966 acentúan las acciones generales que permanecen aisladas de las luchas en las empresas.

Las jornadas de lucha de 24 horas y las grandes manifestaciones, al no articularse con la agitación concreta a nivel de empresas, despiertan más una unidad política que sindical. Sin embargo, los sindicatos no aparecen interesados en la elaboración de una estrategia eficaz. Sus preocupaciones se dirigen a construir una «alternativa democrática» al régimen, a la búsqueda de una salida política. La CGT y la CFDT polemizan sobre el problema de las relaciones con los partidos. Para la CGT la preocupación central es salir del aislamiento y quiere romperlo mediante el dialogo con los partidos de la CFDT y la FO.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

Ver: El Movimiento 22 de Marzo

Ver: Historia del Movimiento Estudiantil

Antecedentes y Origen del Mayo Frances Movimiento 22 de Marzo

Antecedentes y Origen del Mayo Francés

Concepto del Mayo Francés: El estilo de movilización social respondía al clima internacional. La aceptación e integración intelectual de elementos marxistas se expandía principalmente entre las juventudes occidentales que reaccionaban contra la lógica capitalista de consumo.

Ello sustentó el intento de quiebre institucional representado por varios sectores que esperaban cambios profundos en las estructuras sociales. En ese ambiente se ocurrieron significativas manifestaciones sociales como el denominado «Mayo Francés», ocurrido en 1968, que unió a obreros y estudiantes contra el gobierno de Charles de Gaulle bajo el lema de «prohibido prohibir».

El Mayo Francés también tuvo eco en países pertenecientes a la órbita soviética, como Checoslovaquia, donde las insurrecciones producidas recibieron el nombre de «Primavera de Praga«y se concentraron en la liberalización del sistema comunista. La URSS decidió su intervención militar para contener las manifestaciones cuyo lema eran «socialismo con rostro humano».

También se produjeron durante ese mismo año movimientos estudiantiles en México y levantamientos sociales contra el régimen franquista en España. Las muestras públicas de insatisfacción en la Argentina se manifestaban en el marco de dicha coyuntura exterior, que recibió la denominación de «Primavera de los pueblos» por parte de pensadores próximos al socialismo.

el mayo frances manifestantes en las calles

El Mayo Francés, manifestantes en las calles

NANTERRE, Y EL 22 DE MARZO: Los acontecimientos de Mayo se gestan en Nanterre. El personaje principal de esta primera etapa es un grupo de estudiantes, liderados por Cohn-Bendit, que luego se convertirá en el «Movimiento 22 de marzo». Aplicando las nuevas tácticas de lucha, demuestra una enorme capacidad de agitación que logrará desencadenar el descontento estudiantil.

La facultad de Nanterre, inaugurada en 1963, esta formada por un conjunto de construcciones modernas en un suburbio de París. modernas en un suburbio al oeste de Paris. Para llegar no se atraviesa el barrio de Nanterre, sino un paisaje desolado de monobloques, viejas tabicas y sobre todo una da las villas miseria más grande de la región parisina.

El campus universitario, en 1968, era un gran terreno barroso donde se elevaban las construcciones de cemento armado. Nanterre ofrecía la imagen de una gran fábrica que producía en serie a los nuevos hombres-mercancias para el sistema. Pese a que muchos profesores jóvenes pudieron expresar en ella su voluntad de renovación, Nanterre aislaba a los estudiantes de todo centro cultural y estaba sometida al mismo sistema vetusto de enseñanza. La contradicción entre la nueva y la vieja Universidad tenía en ella su expresión más clara. El «Movimiento 22 de marzo» nace del fracaso de la huelga reinvindicativa de noviembre de 1967.

Los estudiantes de Nanterre protestan contra algunas de las consecuencias prácticas derivadas de la Reforma Fouchet; durante ocho días 10.000 huelguistas se organizan en sus lugares de trabajo, pero no obtienen prácticamente nada de lo que reclaman. El desarrollo de la huelga muestra dos hechos significativos: el alto grado de movilización de los estudiantes y el fracaso de este tipo de acciones. Diferentes grupos, más o menos organizados, continúan la lucha y producen continuamente pequeñas escaramuzas. El clima de agitación desemboca en un raid el 20 de marzo en el que se rompen las vidrieras de la «American Express» y varios militantes son arrestados.

Antecedentes y Origen del Mayo Frances

El 22 de marzo los estudiantes, exigiendo su liberación, irrumpen en las oficinas de la administración de la facultad de Nanterre organizan diversos mítines, escriben las paredes del edificio y finalmente, por la noche, ocupan la gran sala del Consejo de la facultad. Esa noche nace el «22 de marzo».

Mientras sus participantes toman cerveza y comen sandwiches sobre la imponente mesa ovalada de la gran sala del Consejo, discuten de política y preparan, según el modelo de la SDS berlinesa, una jornada de acción para el viernes 29 de marzo que reemplazará los cursos con debates políticos.

El 28 el decano de Nanterre anuncia la suspensión de los cursos por dos días. Sin embargo, el día fijado, quinientos estudiantes se reúnen y discuten sobre el césped que rodea los edificios. Los «iracundos de Nanterre», como se los comenzará a llamar, no son un puñado de estudiantes aislados. La figura que los agrupa y anima es Daniel Cohn-Bendit, estudiante de sociología de 23 años, hijo de refugiados alemanes. Gran orador y organizador de asambleas, pero capaz, al mismo tiempo, de reflexionar con calma sobre una situación, fue ante todo un agitador que personificó cabalmente el significado del primer momento del Mayo francés.

Ante la actitud de los estudiantes, el Consejo de la facultad, después de largas deliberaciones decide adoptar una postura liberal y pone un anfiteatro a su disposición. Bautizado con el nombre de Che Guevara, los estudiantes organizan en  una jornada de universidad crítica el 2 de abril. A partir de esta fecha la audiencia de los «iracundos» crece constantemente, su acción desborda todas las organizaciones tradicionales, ninguna estructura existente hasta ese momento había permitido expresar el alto grado de politización de buena parte del estudiantado. Su ejemplo se extiende a las provincias: en Toulouse, Marsella, Estrasburgo, Caen, comienzan a gestarse movimientos del mismo tipo.

También en la Sorbona se implantan poco a poco las nuevas formas de organización. El 19 de abril una manifestación de solidaridad con los estudiantes alemanes, después del atentado contra Rudi Dutschke, agrupa a 2.000 participantes en el Barrio Latino, mientas en la mayor parte de las grandes ciudades universitarias de provincia se desarrollan manifestaciones similares.

Hacia fines de abril las autoridades universitarias, ante el temor de que no se puedan desarrollar libremente los exámenes de fin de año —el año escolar termina en junio— deciden cambiar su prudencia inicial eliminando a los «agitadores»: el 28 de abril Cohn Bendit es arrestado y después de varías horas de interrogatorio y de ailanar su domicilio se lo deja en libertad pero con un proceso pendiente.

El motivo para justificarlo es una publicación del «22 de marzo» en la que se da la receta del coctel Molotov. Los dirigentes de los grupúsculos se reúnen en la Sorbona —Cohn Bendit asiste después de su liberación— y deciden publicar un afiche manuscrito que denuncia el carácter sumario de la técnica de preparación del coctel Molotov propuesta por el «22 de marzo» difundiendo un procedimiento más eficaz.

Esta propuesta, aceptada después de muchas discusiones con los grupos más tradicionales, fue lanzada por el Movimiento de Acción Universitaria creado en la Sorbona a imagen del «22 de marzo» de Nanterre. La JCR, el MAU y el «22 de marzo» estructuran así una campaña ofensiva contra la represión.

El domingo 29 de abril, miembros del servicio de orden de la UJCML (Unión de la Juventud Comunista Marxista-Leninista, pro-chinos) y de los Comités Vietnam de Base desmantelan una exposición de fotos organizada en apoyo al gobierno de Vietnam del Sud.

Esa misma noche la extrema derecha, liderada por el grupo de choque «Occidente», anuncia una semana de represalias: «la policía tendrá un gran trabajo para recoger los cadáveres marxistas». Los militantes del «22 de marzo» preparan una jornada antiimperialista el 2 de mayo en Nanterre, pero el decano decide cerrar la facultad en razón de los incidentes que imposibilitan su funcionamiento: la facultad deberá ser reabierta solo en el momento de los exámenes de los que, como siempre, se espera la panacea que tranquilice a los estudiantes.

Estos deciden inmediatamente un mitin para el día siguiente a las 12 horas en el patio de la Sorbona. Obligados a abandonar el lugar en el que gestaron su acción, los militantes del «22 de marzo» se lanzan a la conquista de París. El régimen deberá lamentar dentro de muy poco esta decisión.

EL INICIO DEL CONFLICTO: Nada indica, el viernes 3 de mayo, que este día vaya a pasar a ia historia. Desde la mañana los estudiantes se reúnen en el patio de la solidaridad con Nanterre y de protesta por cierre Sorbona, los grupúsculos llaman a un acto de de la facultad. El gobierno está decidido a evitar todo desorden mientras se inician en París las negociaciones sobre Vietnam, París debe ser la «capital de la paz».

La mañana transcurre en calma. Al comenzar la tarde, el grupo «Occidente» —unos cien manifestantes armados con cachiporras y cascos— irrumpen en el Barrio Latino y se dirigen hacia la Sorbona. Los servicios de orden de los grupos de izquierda toman posición en las distintas entradas del edificio y, armados con cachiporras y objetos diversos, esperan el ataque. Pero la policía desvía la columna de los «nacionalistas» sin practicar detenciones.

La tensión se relaja en la Sorbona y se organiza un sitio en el patio ante la negativa de las autoridades a facilitar un anfiteatro. Esta negativa va acompañada de una amenaza: si los servicios de orden de los grupúsculos no abandonan el lugar, la Sorbona también será cerrada.

La indignación crece, el «22 de marzo» inicia a los estudiantes en las técnicas de los grupos de discusión que había aplicado en Nanterre. Los dirigentes fijan las 17 y 30 como hora para dispersarse. Pero, a las 16.30 la policía bloquea las salidas, a las 17 el Rector les solicita que entre a evacuar el edificio armadas con bastones, las fuerzas policiales irrumpen en el patio de la facultad.

Para evitar incidentes, los estudiantes envían una delegación a parlamentar con los oficiales quienes prometen dejar salir a todos si lo hacen en orden. La promesa no se cumple: mientras los estudiantes salen, pese a la perfecta calma, son embarcados por grupos de 25 y enviados a las distintas comisarías de París. Excedida por el número, la policía sólo arresta a los varones, las militantes se dispersan por el Barrio y dan la alerta. En el exterior, los estudiantes que no habían participado en la reunión de la Sorbona, indignados ante el arresto de sus camaradas, atacan a las fuerzas represivas intentando liberarlos.

A las 17.30 se desencadena la lucha; por primera vez en el Barrio Latino se escucha el estampido de las granadas lacrimógenas. ¿Quién desencadenó esta respuesta audaz e inmediata a las fuerzas policiales? Los dirigentes de los grupúsculos estaban encerrados en el patio de la Sorbona: la reacción del 3 de mayo es espontánea. Pero los estudiantes ejecutan los gestos que habían aprendido de sus compañeros alemanes e italianos: mediante aproximaciones sucesivas, estructuran una táctica de hostigamiento incesante fundada en breves ataques y rápidas retiradas.

Las fuerzas represivas, sorprendidas y poco móviles, no tienen tiempo de reaccionar. Años de propaganda revolucionaria, de movilización y de luchas  dirigidas por los grupúsculos, llevaron a que el movimiento estudiantil se comportara «espontáneamente» con un elevadísimo grado de? madurez táctica y política. La reacción de los estudiantes el 3 de mayo y las semanas siguientes, demuestra la falsedad de la oposición mecánica entre espontaneidad y organización. Para ministros del gobierno solo eran un mínimo grupo de agitadores, pero cierran de todos modos la Sorbona. La UNEF lanza un comunicado de huelga,…el conflicto se extiende por un mes.

Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

El Mayo Francés

Década del 60: Que fue el Mayo Francés? Cambios Sociales Decada 60

¿Qué fue el Mayo Francés? Cambios Sociales

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución. Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

Que fue el Mayo Francés? Cambios Sociales

París, Barrio Latino en Mayo de 1968

A comienzos de 1968, a pesar de la asignación de sustanciales partidas presupuestarias para el Ministerio de Educación, surgió una creciente inquietud entre los estudiantes franceses, quienes criticaban la incapacidad del anticuado sistema universitario para dar salida al mundo laboral a un número, cada vez más elevado, de licenciados. Al mismo tiempo, diversos grupúsculos inspirados por las ideologías anarquista, trotskista y maoísta, manifestaron su oposición a la sociedad capitalista y al consumismo.

Estudiantes de sociología de la Universidad de Nanterre, próxima a París, fueron particularmente activos y proclamaron que la universidad debía convertirse en el centro de la revolución contra el capitalismo; su ocupación del campus provocó la clausura de la universidad a finales de abril, por lo que decidieron reunirse en la Sorbona.

Al temer violentos enfrentamientos entre grupos de derecha e izquierda, se pidió la intervención de la policía, violando así la autonomía gubernativa de la universidad y su condición de lugar donde puede exponerse con total libertad cualquier expresión. A consecuencia de todo ello, los sindicatos de estudiantes y profesores convocaron una huelga general. Después de una semana en la que las manifestaciones estudiantiles fueron duramente reprimidas por la policía, los sindicatos obreros convocaron una huelga general para el 13 de mayo. Nueve millones de trabajadores respondieron a este llamamiento.

Los sucesos sorprendieron al gobierno. Charles de Gaulle y su primer ministro Georges Pompidou estaban fuera del país y su respuesta fue vacilante, oscilando entre una postura conciliadora y la represión. En los últimos días de mayo, François Mitterrand declaró que estaba preparado para suceder al general De Gaulle. El 30 de mayo, miles de personas ocuparon los Campos Elíseos en apoyo de De Gaulle, manifestando que habían sufrido ya suficiente chienlit (vocablo creado por De Gaulle, que venía a significar de forma peyorativa ‘desorden’).

Ese mismo día, De Gaulle proclamó su intención de permanecer en el poder y de disolver la Asamblea Nacional francesa. Las elecciones, celebradas en junio, fueron un triunfo para De Gaulle. En ese mismo año se firmaron los Acuerdos de Grenelle y los sindicatos negociaron un incremento del salario medio del 12%. Sin embargo, De Gaulle estaba convencido de la necesidad de una reforma en la sociedad francesa y defendió la aplicación del concepto de participation (reparto de los beneficios).

Decidido tras su éxito electoral a reforzar su poder, propuso un referéndum nacional sobre la regionalización y la reforma del Senado, aunque en el fondo era una aprobación popular a su política. Sus propuestas fueron rechazadas y el 28 de abril de 1969 dimitió.

El movimiento de mayo de 1968 en Francia fue sobre todo una manifestación en contra del régimen gaullista. No constituyó el repudio a la política como tal, sino más bien el rechazo a un estilo tecnocrático de gobierno.

 ¿Qué quedó?
La revuelta de Mayo del 68, como tal, no provocó cambios realmente decisivos en la sociedad francesa. La Universidad sí cambió: los estudiantes y el profesorado progresista se adueñaron prácticamente de ella, pero luego fueron perdiendo ese poder poco a poco. En las fábricas, los trabajadores obtuvieron ciertas mejoras salariales y de condiciones de trabajo, y los sindicatos, un aumento de su influencia.

El Estado mejoró las prestaciones sociales, en la vía del tan mentado Estado de bienestar. Pero no olvidemos que todas esas mejoras, lo mismo que los cambios que se fueron produciendo en las costumbres –en el estilo de vida, en la familia, en las relaciones de pareja, en las formas de ocio, etc.- coincidían con lo que pudiéramos llamar la evolución natural de la realidad: en otros países de la Europa occidental no hubo una revuelta tan llamativa, y sin embargo avanzaron en dirección muy semejante.

La particularidad francesa, que tiene desde luego relación con lo ocurrido en Mayo del 68, no estriba tanto en los resultados materiales obtenidos y visibles como en el sólido fundamento social que les proporcionó. Lo estamos comprobando ahora. Treinta años después, la política antisocial hecha suya por la Unión Europea encuentra en la población francesa resistencias superiores a las que han ofrecido las poblaciones de otros Estados europeos.

En Gran Bretaña, por ejemplo, primero con Thatcher y ahora con Blair, el neoliberalismo está pudiendo hacer sus estragos sin toparse con ninguna resistencia insalvable. Por no hablar de lo sucedido aquí: nos daríamos con un canto en los dientes por alcanzar unos niveles de protección social como los que la mayoría de los franceses rechazan cuando se los proponen ahora.

En Francia, el apego a las políticas sociales –el objetivo de la calidad de vida, en suma– tiene una fuerza superior, a la que sólo Italia se acerca. No cabe duda de que eso tiene mucho que ver, no ya estrictamente con la revuelta de Mayo del 68, pero sí con los movimientos sociales de aquella época, de los que Mayo del 68 bien puede tomarse como emblema.

Los policías de París emplean gases lacrimógenos contra los estudiantes de
la Sorbona el 3 de mayo de 1968, bajo una lluvia de piedras.

VIOLENCIA Y CONTRA VIOLENCIA
La cuestión fundamental que preocupaba a los teóricos universitarios se centraba hacia 1968 en dilucidar si era lícito emplear la violencia en el campo de la lucha política. Los estudiantes politizados, que citaban a Ho Chi Minh o a «Che» Guevara, no tuvieron oportunidad de resolver teóricamente el problema, ya que las extralimitaciones de sus compañeros y las no siempre acertadas reacciones de la policía demostraron bien pronto que la violencia en los métodos conducía —cuando menos— al mayor desconcierto.

Los policías, recibidos con piedras y adoquines, recurrían a porras de goma, gases lacrimógenos e incluso a las armas de fuego; los manifestantes, que temían a la policía, ocupaban instituciones públicas, destrozaban los mobiliarios y construían barricadas con automóviles. No sólo los manifestantes, también los organismos estatales creían obrar en legítima defensa.  Los estudiantes no llegaron a utilizar el terror como arma de lucha. Los asesinatos por móviles políticos, los secuestros de aviones, la colocación de bombas o la retención de rehenes pueden tener relación histórica con los acontecimientos de 1968, pero sus antecedentes inmediatos radican en las guerras civiles de América del Sur y en los conflictos del Cercano Oriente; no precisamente en las universidades.

El «ensayo general» que significó el Mayo francés puso espectacularmente de manifiesto los conflictos de la sociedad moderna y abrió nuevas perspectivas de lucha en los países altamente industrializados. La ausencia de crisis catastróficas del tipo de la de 1929, hizo que durante años se insistiera en que el neocapitalismo era capaz si no de eliminar al menos de atenuar y controlar las contradicciones propias del sistema.

La revolución socialista no podía, por lo tanto, desencadenarse y mucho menos triunfar en un país altamente industrializado. El Mayo francés conmovió esta creencia: la huelga de diez millones de trabajadores, las luchas de los estudiantes, la participación activa de cuadros técnicos e intelectuales de las empresas más modernizadas, expresaron un descontento profundo al mismo tiempo que nuevas formas de lucha de clases.

La universidad crítica:
Por Jean – Paul Sartre

Muchos jóvenes saben que no se derroca a un régimen con cien mil estudiantes desarmados, por más valientes que sean: han sido el detonador de un gran movimiento, volverán a serlo quizás en el futuro, pero ahora hay que continuar la lucha bajo otras formas. La discusión era apasionante, la otra noche, porque se refería a los medios de proporcionar a la rebelión de mayo prolongaciones positivas. Había dos puntos de vista. Unos decían: «Hay que luchar para imponer una ‘universidad crítica’ autodirigida, en la cual la relación profesor-estudiante y la relación de todos con la cultura sean fundamentalmente transformadas».

En el caso de los estudios de medicina, por ejemplo, no se tratará sólo de asimilar cierta cantidad de conocimientos sino de plantear al mismo tiempo el problema de la relación médico-enfermo, de las relaciones entre médicos y, finalmente, de la función de la medicina en la sociedad. Igual pasará en otras disciplinas: la adquisición del saber irá acompañada en todas partes de una reflexión crítica sobre la utilidad social de ese saber, y la universidad no fabricará ya hombres «unidimensionales» —cuadros dóciles, probados y enajenados, del sistema burgués— sino hombres que reencontrarán las dos dimensiones de la libertad: la inserción en la sociedad y la impugnación simultánea de esa sociedad.

A los que proponen este ideal universitario, otros le responder «La universidad crítica no es realizable. ¿Qué estado capitalista aceptará financiar una universidad cuyo fin confeso es el de mostrar que la cultura es anticapitalista? En lugar de la universidad crítica. hagamos la crítica de la universidad. Esta universidad, nos la van a reconstruir parecida la que era. No la abandonaremos; sigamos naciendo una crítica vigorosa —sí es necesario por la violencia- de los conocimientos que nos depara y de los métodos de enseñanza».

Las dos actitudes, en mi opinión no son inconciliables. Me parece que podría haber, en la universidad, «sectores críticos». Imposible impedir a los estudiantes de medicina, si están decididos, a que hagan un Trabajo profundo sobre lo que rxxlría ser una verdadera medicina social; incluso pueden obtener, con ese fin, salones v un arreglo de los horarios de estudios.

La posición que afirma: «El gobierno no es un interlocutor válido; estamos decididos a rechazar todo lo que proponga, me parece peligrosa, porque el gobierno puede decir entonces: «En esas condiciones, hago lo que quiero». Es mejor luchar para imponer reformas que socaven un poco el edificio de la universidad burguesa, que debiliten todo el sistema, y utilizarlas en seguida como trampolín para exigir otra cosa. Es la teoría del «reformismo revolucionario» de Gorz, que permite mantener una evolución constante al radicalizar cada vez un poco más la reivindicación.

Y soy optimista sobre la evolución de la universidad francesa porque tengo confianza absoluta en lo que harán de común acuerdo los estudiantes y el cuerpo de enseñanza francés, que es notable y supera ampliamente a los de otros países. No veo por qué no llegarán a soluciones. Lo que los estudiantes piden es conservar, bajo una forma u otra, en estructuras conquistadas o concedidas, un poder de impugnación. Creo que la mayoría de los profesores son capaces de aceptarlo.

Las paredes hablan: Los Grafitis
Durante los días de Mayo, las paredes se convirtieron en un instrumento de comunicación. Los «graffiti» de Mayo transmiten el clima que imperó, sobre todo en el Barrio Latino, en esos días en los que sablar con cualquier desconocido, compartir los escasos cigarrillos, crear entre todos una nueva manera de relacionarse fue para los parisinos un descubrimiento y una inmensa liberación:

Es necesario explorar sistemáticamente el azar
Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición
¡Roben! (Paredes de los bancos)
Decreto el estado de felicidad perpetua
El derecho de vivir no se mendiga, se toma
No me liberen; yo me basto para eso
Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo
Mis deseos son la realidad Aprende a cantar la Internacional
Fronteras = represión
Lo sagrado: ahí está el enemigo
Yo jodo a la sociedad, pero ella me lo devuelve bien
La insolencia es la nueva arma revolucionaria
Tenemos una izquierda prehistórica
Si lo que ven no es extraño, la visión es falsa
La economía esta herida; ¡que reviente!
Decreto el estado de felicidad perpetua
Policía que entráis con ropa de civil, tened cuidado con el escalón al salir

El derecho de vivir no se mendiga, se toma
No hay nada más hermoso que un adoquín en la jeta de un policía
Abraza a tu amor sin dejar tu fusil
Tomemos en serio a la revolución pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos
El arte es mierda
La escultura más hermosa es el adoquín
Acumulen rabia
Diga no a la revolución con corbata
Viole a su alma mater
Sean realistas: pidan lo imposible

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
El movimiento estudiantil

El crecimiento de sus efectivos transformó a los estudiantes en una capa social importante que más que por su origen se caracteriza en función de su porvenir social. Los futuros diplomados ya no tienen un lugar de privilegio asegurado entre las capas dirigentes; asalariados de las empresas privadas o del Estado estarán sujetos a las mismas incertidumbres y a una suerte similar a la de los restantes trabajadores.

A esto se añade la conciencia creciente de que deberán desempeñar el papel de guardianes de un orden social cuyas injusticias les resultan cada vez más próximas y evidentes. Los estudiantes de psicología y de sociología son particularmente conscientes de la función que los espera, de ahí que hayan sido quienes iniciaron los acontecimientos de Mayo. La importancia de las capacidades intelectuales en el capitalismo avanzando confiere una nueva significación al movimiento estudiantil.

El rechazo a la guerra de Argelia desencadenó un proceso de politización. Durante los últimos años de dicha guerra los estudiantes participaron en acciones de solidaridad con los combatientes argelinos. Los más conscientes formaban parte de los grupos clandestinos de ayuda al Frente de Liberación Nacional argelino, la masa participaba en manifestaciones contra la guerra colonial.

El éxito de estas luchas es muy grande; el día de la proclamación de la independencia argelina los estudiantes izaron la bandera del FLN sobre la Sorbona. Al terminar la guerra de Argelia el movimiento estudiantil debe operar su reconversión política. La UNEF —Unión Nacional de Estudiantes de Francia, la organización estudiantil más importante— intenta convertirse en un «auténtico sindicato» estudiantil. El objetivo es luchar contra las relaciones pedagógicas, contra las condiciones de los estudiantes en el cuadro de la Universidad burguesa y, al mismo tiempo, definir un cuerpo de reinvindicaciones que desemboquen sobre la cuestión del poder y perfilen la Universidad socialista del futuro.

En un primer momento, esta línea universitaria tiene mucho éxito, pero a partir de principios de 1964 la crisis de la UNEF se hace cada vez más manifiesta. La contradicción de su proyecto reside en que el movimiento estudiantil no puede transformar la Universidad por sí mismo, debe prolongarse y encontrar su equivalente en la estrategia revolucionaria del movimiento obrero. Este es reformista y electoralista. Cortada de sus bases, que no constituían un medio con intereses homogéneos a defender, aislada del movimiento obrero por el reformismo de los organismos que lo encuadran, la UNEF, en 1967, es una organización moribunda. El movimiento estudiantil francés está dividido en una cantidad de pequeños grupos políticos: los «grupúsculos» que desempeñarán un papel tan importante a lo largo de los acontecimientos de Mayo.

El reflujo se acaba en el otoño de 1967. El descontento obrero y e) clima de protesta provocado por la aplicación de la reforma Fouchet relanzan el movimiento. La UNEF organiza dos importantes manifestaciones contra la selección y la reforma de la enseñanza, en las «ciudades universitarias» los estudiantes protestan contra los reglamentos internos, casi no pasa un día en que no ocurra algún incidente en una facultad, las luchas de los estudiantes universitarios se extienden a los colegios secundarios. Sin embargo, el sindicato universitario no sale reforzado con esta nueva ola de luchas. Para manifestar su descontento, los estudiantes buscan desde hace un tiempo nuevas formas organizativas.

LA EVOLUCIÓN DE LOS GRUPÚSCULOS: En la manifestación internacional de Liege en Bélgica, el 15 de octubre de 1966, donde 5000 manifestantes provenientes de 10 países de Europa Occidental desfilaron durante 5 horas, se evidenció la existencia de nuevos grupos juveniles revolucionarios. La Conferencia de Bruselas, el 11 y 12 de marzo de 1967, demostró la evolución y la madurez política de esa nueva fuerza revolucionaria europea.

Delegados de asociaciones de estudiantes y de diferentes agrupaciones políticas juveniles provenientes de Francia, Gran Bretaña, Irlanda, los Países Bajos, Bélgica, Italia y Alemania discutieron nuevas formas de lucha para sostener al FNL vietnamita y protestar contra los pactos militares (OTAN, OTASE). La lucha en Vietnam es definida como «la clave de la situación mundial».

La consigna del Che Guevara —»crear dos, tres, muchos Vietnams»— aparece como la expresión del significado internacional del conflicto vietnamita. El movimiento juvenil la hará suya en las distintas ocasiones en que se lanza a la lucha. Sin embargo, la ruptura con los sindicatos y partidos de izquierda tradicionales se desarrolla todavía en el plano ideológico, ya que la experiencia política autónoma y directa de estos grupos es muy reducida.

En el ejemplo del Zengakuren las nuevas vanguardias europeas encuentran una forma de acción. El Zengakuren, un grupo de extrema izquierda japonés formad© por estudiantes y jóvenes obreros, es uno de los primeros en elaborar nuevas formas de luchas callejeras adaptables a las condiciones de Europa Occidental. La SDS, Federación de estudiantes socialistas alemanes, dirigida por Dutschke, las perfecciona y explícita su significado.

Los estudiantes alemanes combinan las «provocaciones» de un grupo minoritario con las grandes demostraciones legales. La manifestación internacional del 18 de febrero de 1968 en Berlín, en apoyo a Vietnam, demostró la eficacia de esta forma de acción y fue un buen aprendizaje para los franceses que participaron en ella.

El 21 de febrero del mismo año, la UNEF y el Comité Vietnam Nacional animado por la Juventud Comunista Revolucionaria, uno de los grupúsculos más organizados y activos que nace de la escisión de la juventud del Partido Comunista, organizan una manifestación antiimperialista que se constituye en la primera ocasión para aplicar la experiencia adquirida. Las nuevas formas de lucha demuestran la independencia no solo ideológica sino organizativa y práctica que los grupúsculos habían adquirido respecto de las tácticas tradicionales.
Nanterre y el «22 de marzo»

NANTERRE, Y EL 22 DE MARZO: Los acontecimientos de Mayo se gestan en Nanterre. El personaje principal de esta primera etapa es un grupo de estudiantes, liderados por Cohn-Bendit, que luego se convertirá en el «Movimiento 22 de marzo». Aplicando las nuevas tácticas de lucha, demuestra una enorme capacidad de agitación que logrará desencadenar el descontento estudiantil. La facultad de Nanterre, inaugurada en 1963, esta formada por un conjunto de construcciones modernas en un suburbio de París.

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La Revolución de los Claveles Fin de la dictadura en Portugal

La Revolución de los Claveles

La revolución de los claveles (portugués: Revolução dos Cravos) es el nombre dado al levantamiento militar del 25 de abril de 1974 que provocó la caída de la dictadura salazarista que dominaba Portugal desde 1933, la más longeva de Europa.

El fin de este régimen, conocido como Estado Novo, permitió que las últimas colonias portuguesas lograran su independencia tras una larga guerra colonial contra la metrópoli y que Portugal mismo se convirtiera en un estado de derecho democrático.

revolucion de los claveles

La Revolución de los Claveles puso fin a la dictadura más larga de Europa occidental. El primer ministro portugués, Marcello Caetano, que mantuvo el régimen estricto erigido por Antonio Salazar en 1933, se marchó. La temida policía secreta se disolvió.

Se acabó con la censura y el servicio militar obligatorio. En su lugar, se encontraron el general Antonio Spínola y la promesa de la democracia. Miles de portugueses llenaron las calles de Lisboa la mañana después del golpe para celebrar con claveles blancos y rojos.

Spínola era un liberador poco común. Había luchado al lado de Franco en los años treinta, se había entrenado con las Fuerzas Armadas de Hitler en los cuarenta y se hizo famoso por reprimir alzamientos en las colonias africanas de Portugal en los años sesenta.

Como gobernador de Guinea-Bissau (entonces la Guinea portuguesa) desde 1968, Spínola se dio cuenta de que Portugal no podía ganar sus guerras coloniales. En 1974, Spínola era partidario de la independencia de las colonias. Su postura tocó la fibra popular y los conspiradores del golpe lo obligaron a ser su lider.

Resultó que Spínola no estuvo a la altura de su revolución: Portugal quería librarse de décadas de represión de la noche a la mañana, y el general era «demasiado pesimista, demasiado rígido y demasiado triste», según un colega más joven. Dimitió seis meses después de tomar posesión del cargo. La Junta se inclinó hacia la izquierda

Fuente Consultada: El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

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