Tiritar y Castañar

La Medicina en el Renacimiento Investigaciones Cientificas Medicas

Médicos del Renacimiento
Investigaciones Científicas de Medicina

La medicina alcanzó gran desarrollo durante el Renacimiento, sobre todo en Europa occidental. Los tratamientos médicos, tan primitivos en la Edad Media, se convirtieron en verdadera ciencia.

Gracias a sus infatigables investigaciones y a su lucha contra métodos anticuados, sabjos como Andrés Vesalio, Ambrosio Paré y Miguel Servet fueron figuras cumbres de este poderoso desarrollo. Sin embargo, todavía se ponían en práctica tratamientos ridículos, dolorosos, e incluso criminales

La Edad Media había menospreciado la cultura de la Antigüedad, pero el Renacimiento trató de restablecer el contacto con la Roma clásica y con Grecia. Al principio, este retorno al espíritu clásico se limitó al arte y a la literatura. Pero al cabo de un tiempo se extendió también a las ciencias.

En efecto, éstas experimentaron gran desarrollo en los siglos XV y XVI. Su florecimiento fue tan evidente que se puede decir que para las ciencias nació una nueva era, que contrastaba con la paralización e incluso el retroceso característicos de la Edad Media.

Italia fue el país del renacimiento de las artes y las letras, mas no del de las ciencias, que en esta época alcanzaron su máximo desarrollo en naciones situadas más al norte: Países Bajos, Francia y el Sacro Romano Imperio. La medicina también cobró gran incremento en estos países.

Es indudable que Leonardo de Vinci ya se había interesado vivamente por la anatomía, pero este interés sólo era una de las facetas de su genio universal. En el terreno de la medicina fue mucho más importante la aportación de su más joven contemporáneo, el alemán Paracelso (1493-1541), cuyo verdadero nombre era Felipe Aurelio Teofrasto Bombast de Hohenheim.

Fue uno de los más grandes viajeros de su época. Además de sus vastos conocimientos médicos, era versado en filosofía, alquimia, magia, etc. Leibniz (siglo XVIII), el más grande filósofo alemán, dijo de él: «Es el más grande loco de los médicos, pero también el más médico de todos los locos.»

medico edad media

Paracelso dio poca importancia a la anatomía. Se dedicó, sobre todo, al estudio de la patología y la bioquímica (química de las materias vivas).

El bruselense Andrés Vesalio (1514-1564) lo superó en popularidad. Instauró el estudio de la anatomía humana. Antes de cumplir treinta años publicó un atlas anatómico con ilustraciones dibujadas por John Stefan de Calcar. En 1543 publicó su obra maestra De humani corporis fábrica, que abrió nuevas perspectivas a la medicina. En esta obra, Vesalio emite observaciones críticas sobre ciertas opiniones en materia de anatomía. Estas opiniones habían sido profesadas por Galeno en la Antigüedad y comúnmente aceptadas desde entonces.

En su obra, el joven sabio bruselense insistió, entre otros, en los detalles concretos que diferencian el cuerpo humano del de los monos y perros. Esta diferencia no se había establecido hasta entonces porque no se conocía suficientemente la anatomía humana. Vesalio fundó sus teorías en experiencias personales y pudo concluir que, con frecuencia, Galeno se había equivocado.

Éste sostenía, por ejemplo, que el maxilar inferior del hombre constaba de dos partes, unidas por una articulación. Esta teoría se había admitido durante siglos. Vesalio demostró, por el contrario, la ausencia de toda articulación. A diferencia de sus colegas, Vesalio siempre disecaba él mismo los cuerpos humanos.

medicina edad media

De este modo podía realizar un concienzudo examen. El gran mérito de Vesalio no sólo estriba en no haber estado de acuerdo con conceptos caducos ni en elaborar una anatomía renovada sino, sobre todo, en haber encauzado la medicina por caminos distintos, gracias a nuevos métodos de pensamiento y trabajo.

A pesar de las críticas de algunos medios conservadores, Carlos I tuvo en gran estima las notables cualidades de Vesalio, que fue el médico personal del emperador. En la corte de Felipe II siguió desempeñando sus funciones, pero las intrigas de palacio se convirtieron en una carga para él. Además, deseaba regresar a su cátedra de profesor en la universidad de Padua. Pero antes hubo de ir a Jerusalén, y en el viaje de regreso murió.

Cuando le sobrevino la muerte, en la isla de Zante, apenas tenía cincuenta años, su coetáneo, el francés Ambrosio Paré (hacia 1510-1590), también adquirió gran reputación, sobre todo en lo concerniente a la cirugía. Tras haber perfeccionado sus conocimientos prácticos como alumno cirujano en el Hótel-Dieu de París, obtuvo el título de barbero-cirujano, y en calidad de tal acompañó al ejército francés que marchó a Italia, lo que le permitió adquirir gran experiencia cuidando a los heridos.

Basándose en estos conocimientos, elaboró nuevas teorías en materia de cirugía y las consignó en un manual. Se oponía a los brutales tratamientos practicados por sus antecesores y se esforzaba en cuidar a los enfermos con la mayor delicadeza posible.

También inventó numerosos instrumentos ingeniosos, no sólo para uso de la cirugía, sino también con otros fines, como por ejemplo el baño de vapor  fue uno de sus múltiples inventos. Se trata de una bañera cerrada que se comunica con una estufa llena de agua. Cuando el agua se calienta llena la bañera de vapor.

Durante mucho tiempo Paré ejerció gran influencia. A él se debe la fundación de la escuela de cirugía de Francia.

Al lado de estas dos grandes figuras hubo muchas más que encauzaron la medicina por caminos nuevos. En primer lugar debemos citar al médico y teólogo español Miguel Servet (1511-1553), descubridor de la circulación sanguínea pulmonar, de lo que dio cuenta en su obra Christianismi Restitutio (1553), pero anatematizado por Roma y perseguido por Calvino, éste logró que el Gran Consejo de Ginebra lo condenase a morir en la hoguera, en la que ardió también su libro. Su descubrimiento fue olvidado hasta los trabajos del médico inglés William Harvey (1578-1657).

Otro español, Francisco Valles (1524-1592), a quien se denominó el Divino, se destacó como clínico en esa época. Es, pues, indudable que el Renacimiento aportó, principalmente fuera de Italia, una profunda renovación en el campo de la medicina. Sin embargo, todavía subsistían algunos viejos conceptos, unas veces cómicos y otras criminales.

Así, por ejemplo, las ropas especiales que en el siglo XVIII usaban los médicos que cuidaban de los apestados habrían sido más adecuadas para una procesión de carnaval que para un hospital. Llevaban un traje largo y una máscara puntiaguda que llenaban con toda clase de ingredientes destinados, según creían, a purificar el aire que respiraban. Incluso en esa época, las personas de quienes se sospechaba que podían propagar la peste eran martirizadas hasta la muerte.

En sus métodos terapéuticos aún se aplicaban algunos sistemas dolorosos. Por ejemplo, cuando un miembro encogido no se dejaba extender, se colocaba al paciente en una especie de banco de tortura en el que se estiraba el miembro deformado hasta que se distendía.

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Funcionamiento del Hígado Organos de Aparato Digestivo

Resumen Funcionamiento del Hígado
Explicación Simple

La anatomía (del griego «anatomé», disección) es aquella parte de la ciencia que estudia la forma y la estructura de los órganos de un organismo, en tanto que de su funcionamiento se ocupa la fisiología. Cuando estudia los órganos o elementos del cuerpo humano, como en este caso, se llama anatomía humana.

BOCA: en ella se encuentran:
La lengua, que es órgano muscular, revestido de muchos salientes (papilas), en los cuales terminan filetes nerviosos, ligados a los sentidos del gusto y del tacto.
Los dientes, en número de 32, divididos así: 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares.
Las glándulas salivales, que segregan la saliva; existen 3 pares: parótida, submaxilar y  sublingual.

FARINGE: es una cavidad en forma de embudo: continuación por detrás y hacia abajo de la cavidad bucal.

ESÓFAGO: es un tubo elástico-muscular, de un largo de 20 a 25 cm, que, atravesando una membrana muscular llamada diafragma, penetra en la cavidad abdominal. Las paredes del esófago están constituidas por capas musculares, tapizadas interiormente por una mucosa. Los músculos, con sus contracciones llamadas peristálticas, hacen avanzar el bolo  alimenticio.

CARDIAS: es un orificio que comunica el esófago con el estómago.

ESTÓMAGO: es un ensanchamiento, en forma de saco, del tubo digestivo. Tiene la forma de una gaita, irregular, y una capacidad de cerca de 1.200 cm.3 Está formado por varias capas de fibras musculares que, contrayéndose enérgicamente, movilizan el alimento en el interiar del estómago. La capa más interna es una mucosa rica en pequeñas glándulas que segregan el jugo gástrico.

PÍLORO: es una especie de anillo muscular que pone en comunicación el estómago con el intestino.

INTESTINO DELGADO: es la primera parte del tubo intestinal, en la cual entra el bolo alimenticio, al salir del estómago. Tiene un largo de 7-8 m. y un diámetro de 3 cm.; se divide en tres partes: duodeno, tiene un largo de cerca de 30 cm. y recibe la desembocadura del hígado y el páncreas, importantes glándulas digestivas; el yeyuno es la .segunda porción del intestino delgado. Se llama así, porque después de la muerte no se encuentra alimento en su interior; el íleon es la porción más larga y enrollada del intestino; su pared interna posee muchísimas vellosidades intestinales, semejantes a pelos, encargadas de la absorción de las sustancias nutritivas.

HÍGADO: es la más grande de las glándulas del organismo, y pesa cerca de 1.500 gr. Segrega la bilis, líquido verdoso y amargo, que sirve para emulsionar (o sea dividir en pequeñas gotitas) las grasas y excitar las contracciones del páncreas y el tubo intestinal en su conjunto. La bilis es almacenada primeramente en un pequeño sacó, llamado vesícula biliar, y volcada luego en el intestino.

PÁNCREAS: es una glándula encargada de segregar el jugo pancreático, elemento importante en la transformación química de los alimentos.   Su secreción está vinculada a la digestión estomacal.

INTESTINO GRUESO: mide cerca de 1,50 m. de largo y tiene un diámetro de 8 cm. La válvula ileocecal es un orificio con un repliegue valvular, que permite el tránsito de las sustancias del intestino delgado al grueso y no a la inversa; el ciego es la primera parte del intestino grueso; en él nace el apéndice, pequeño tubo de unos 10 cm., cuya inflamación provoca la apendicitis; colon: es la parte del intestino donde se absorbe el agua de los alimentos, reducidos ahora a quilo; el recto es la última porción del intestino. Se ensancha en la ampolla rectal y desemboca al exterior por un orificio, llamado ano, cuya abertura se regula por medio de un anillo muscular llamado esfínter.

Órganos del Aparato Digestivo

DESCRIPCIÓN DEL FUNCIONAMIENTO DEL HÍGADO:

Ubicación del hígado

El hígado es la glándula mayor de todo el organismo humano, ya que pesa 5 kilos cuando está lleno de sangre, y 1,5 kilos cuando está vacío. Para la función de la digestión, existen numerosas glándulas de tamaño muy pequeño en la pared misma del tubo digestivo, pero las dos grandes glándulas que constituyen el hígado y el páncreas, desempeñan, además, otro tipo de funciones.

El hígado tiene un color rojo caoba, y una consistencia bastante mayor que la del resto de las glándulas. No obstante, es bastante plástico, de tal manera que se amolda a la forma de los órganos, que dejan marcada su huella en él. Está colocado en la parte superior del abdomen, bajo la cúpula formada por el diafragma o tabique musculoso que divide transversalmente el tronco. Su porción derecha es muy voluminosa, pero va reduciéndose hacia el lado izquierdo, terminando en una especie de lengüeta que amolda entre el diafragma y el estómago.

La parte superior es convexa y lisa, estando dividida en dos partes por un ligamento que la une al diafragma. La parte inferior es cóncava, y lleva adosada en un surco la vesícula biliar, llamada vulgarmente «hiél». Este órgano que desempeña un papel importante en la fisiología del hígado, tiene unos 8 cm. de longitud, y forma una especie de saco cuyas paredes contienen fibras musculares.

En el desarrollo del embrión, el hígado comienza a formarse a partir de un repliegue en forma de bolsa del tubo digestivo, por lo que es de esperar que sus funciones, en los primeros vertebrados, se limitase a la producción de enzimas digestivas.

Vista del Hígado Humano

A pesar de que conserva, en parte, algo de su primitiva actividad, de hecho sus funciones se han ampliado enormemente,  desempeñando el papel de glándula de secreción externa, al verter la bilis en el intestino, y comportándose también, en otras actividades, como una glándula de secreción interna.

Al irse desarrollando en el embrión, va sufriendo una serie de transformaciones, que ponen de manifiesto los cambios por los que ha pasado durante la evolución. Pasa, primero, por la fase de una glándula digestiva de secreción externa, y más adelante se modifica de tal forma que sus células se ponen en contacto con los capilares sanguíneos, de manera que su disposición resulta muy favorable para los intercambios sanguíneos, adaptándose, por lo tanto, a la función endocrina (o de secreción interna). Como en muchos otros procesos del desarrollo del embrión humano, se considera que estos pasos se han presentado en el curso de la evolución en distintos mamíferos primitivos.

Las células que forman el hígado están en contacto inmediato con la sangre de los vasos sanguíneos que penetran en la glándula, e incluso, en muchos casos, carecen de paredes, efectuándose la secreción, directamente, de la célula a la sangre.

En el caso de la secreción externa, las células contiguas presentan dos canales que, en conjunto, constituyen un tubo muy fino. En estos tubos tiene lugar la secreción de los productos que no van a la sangre y que hacen que se pueda considerar la glándula como de secreción externa.

Sin embargo, con el microscopio sólo puede distinguirse un tipo o clase de células hepáticas (células que forman el hígado). Tienen una forma poliédrica más o menos regular, con 6 ó 7 caras, y unas 25 milésimas de milímetro de diámetro.

Aparte de su función digestiva, consistente en la producción de la bilis, las funciones del hígado se refieren, primordialmente, a su acción sobre los alimentos   (grasas, hidratos de carbono y proteínas) para almacenarlos o convertirlos en las moléculas que los tejidos , necesitan.  El  exceso  de proteínas, respecto a las necesidades del organismo sufre un proceso, destruyéndose y convirtiéndose en urea que el organismo conduce por la sangre a los ríñones. Las moléculas sobrantes se «queman» para producir energía.

Otras funciones son la descomposición de las sustancias dañinas o tóxicas, como el alcohol; el metabolismo y la acumulación del cobre y del hierro, y la producción de vitamina A. A causa de esta actividad, son tan ricos en esa vitamina los hígados frescos de los peces, como el hígado de bacalao. También produce calor, contribuyendo a mantener la temperatura del cuerpo.

Existen zonas del hígado donde se lleva a cabo la separación de las bacterias muertas y de otros cuerpos similares que puedan encontrarse en la sangre. Recientemente, se ha descubierto el papel que desempeña en el almacenamiento de la vitamina B12, que es una sustancia necesaria para la correcta formación de los glóbulos rojos de la sangre. La falta de esta vitamina produce una anemia perniciosa. Se cree que el hígado deja en libertad esta vitamina, cuando su concentración en los alimentos consumidos es demasiado pequeña.

La vitamina B12 circula con la sangre, y llega a los sitios donde hace falta para la formación de los glóbulos rojos. En cuanto a su estructura interna, es el resultado de profundas modificaciones de esta glándula, que comienza sus estados embrionarios como glándula en tubo.

En el adulto, el hígado está formado por la reunión de una gran cantidad de corpúsculos, llamados lóbulos hepáticos, que son visibles, incluso a simple vista, en la superficie del órgano. Son prismas pentagonales o hexagonales, y los polígonos que forman sus bases resaltan en la superficie, dándole un aspecto granuloso.

Estos prismas tienen de 1 a 2 mm. de ancho y están formados por cadenas de células (trabéculas), que irradian del centro. Entre las trabéculas, hay espacios llenos de sangre (sinusoides), y otros «espacios» en los que es segregada la bilis (canalículos). Por el centro de cada lóbulo, pasa un vaso sanguíneo. Este vaso recoge sangre de los sinusoides, que son irrigados por las ramas de la vena porta hepática cerca del borde del lóbulo. Las venas centrales se reúnen para formar la vena hepática, que devuelve la sangre al corazón.

Cada lóbulo forma, en cierto modo, una unidad, estando el conjunto de ellos reunidos en forma de racimo en las extremidades de las ramificaciones de la vena hepática. La sangre llega al lóbulo por la arteria hepática, y sale por la vena porta. Al mismo tiempo que este haz de vasos recorre los lóbulos, existe sobre sus superficies una red de canalículos biliares que desembocan en los canales biliares, que acaban reuniéndose en el canal hepático a la salida del hígado.

El hígado posee una situación estratégica respecto al intestino y la sangre que recibe procede de éste.  El intestino recibe también un abundante suministro de sangre para absorber los productos de la digestión de los alimentos. La sangre cargada de sustancias alimenticias llega al hígado por la vena  porta, antes de unirse a la circulación general.

Por medio de una gran diversidad de procesos químicos, el hígado puede actuar sobre los alimentos, antes de ceder a los tejidos las sustancias que éstos necesitan. Los procesos mediante los cuales se regula la composición de la sangre, son también parte de la actividad del hígado.

Las sustancias alimenticias que llegan al hígado a partir del intestino, varían mucho,  naturalmente,  de composición, de un día a otro y en las distintas horas del día, lo que depende de la naturaleza de los alimentos que se hayan ingerido. Por consiguiente, las actividades del hígado varían también, pero no solamente a causa de las diferencias de comida, sino debido asimismo a que las necesidades de los tejidos varían igualmente con el tiempo.

Los músculos necesitan muy poco «combustible» cuando el organismo descansa, mientras que, si está sometido a un gran esfuerzo a causa de un trabajo rápido, requieren grandes cantidades de este «combustible». Una de las actividades principales del hígado a este respecto consiste en el almacenamiento de glucógeno, que es una sustancia parecida al almidón, cuyas moléculas están formadas por numerosas moléculas de glucosa.

Cuando la sangre contiene más glucosa de la que los tejidos necesitan, las células hepáticas juntan las moléculas de glucosa para constituir las grandes moléculas de glucógeno, y se almacenan en esa forma.

El hígado puede realizar esta operación, rápidamente, por la influencia de la insulina producida  por el   páncreas.   Cuando los tejidos necesitan mayor suministro de glucosa, las moléculas de glucógeno se descomponen y la glucosa se libera en el torrente circulatorio.

Las moléculas de azúcar van del intestino al hígado por la vena porta hepática. El exceso de azúcar se almacena en el hígado en forma de grandes moléculas de glucógeno y queda libre cuando los   tejidos   la   necesitan.   Cada   molécula   de   glucógeno   contiene   muchísimas   moléculas   de   azúcar.

El hígado también almacena grasa. Ésta puede descomponerse, liberando la energía necesaria para reacciones químicas o para producir calor. Las moléculas más pequeñas que se producen pueden ser reunidas para formar glucógeno.

Por lo tanto, las grasas pueden convertirse en hidratos de carbono. De manera parecida, las células hepáticas pueden descomponer aminoácidos y convertirlos en hidratos de carbono. No pueden, sin embargo, formar aminoácidos a partir de unidades inferiores. Por eso, la mayoría de los aminoácidos que el organismo necesita debe ser ingerida con los alimentos.

Los grupos amino (-NH2) que quedan se incorporan, dando moléculas de urea, y este producto de desecho pasa al torrente circulatorio, de donde va a los ríñones y a la vejiga para ser eliminado.

El hígado sólo descompone los aminoácidos que sobran para las necesidades del organismo respecto a la síntesis de proteínas y de otras moléculas que los contienen. Generalmente, cede a los tejidos que los necesitan los aminoácidos que recibe del intestino.

El canal hepático donde, como hemos visto, van a reunirse los canales y los canalículos biliares, desemboca en la vesícula biliar. De ésta sale la bilis, que va por el colédoco al intestino. La bilis es un líquido viscoso, de color amarillo dorado, que contiene ciertas sales orgánicas (sales biliares), los pigmentos biliares, y unas sustancias como el colesterol y la lecitina.

El papel de las sales de la bilis es el de reducir la tensión superficial de las grasas de los alimentos, haciendo que formen una emulsión de gotas muy finas. Esto hace .que su superficie aumente grandemente, de manera que las enzimas del jugo digestivo del páncreas puedan actuar sobre ellas. Los pigmentos biliares son productos de la descomposición de la hemoglobina, que es la sustancia que colorea la sangre de rojo. El característico color amarillo de la piel que se presenta en diversas ictericias, se debe a la retención de los pigmentos biliares por la sangre y los tejidos.

Esto ocurre, a menudo, a causa de una obturación del conducto biliar. Estos mismos pigmentos colorean las heces. Es interesante observar que la bilis no contiene enzimas digestivas, siendo su acción (formación de emulsiones) puramente física. Por otra parte, la bilis es alcalina y hace bajar la acidez del contenido intestinal a la salida del estómago. De esta manera, pueden actuar las enzimas del páncreas, que necesitan un medio alcalino.

Se ha comprobado también que contribuye a reforzar los movimientos del intestino, sobre los que produce un efecto estimulante, y a modificar el contenido de bacterias presentes en el tubo digestivo Hay algunas especies de microbios que son eliminadas por ella, mientras que a otras no las afecta. La acción de las sales biliares junto con la de los ácidos grasos liberados en la digestión del alimento, permite que se forme una emulsión (gotas de grasa suspendidas en el líquido) tan fina, que algunos glóbulos de grasa de 0,5 micrones de diámetro pueden atravesar directamente la mucosa del intestino, siendo así absorbidos. Las sales biliares se encuentran sólo en. cantidades pequeñísimas en las heces.

Existe un mecanismo de absorción para ellas en el intestino delgado, que permite recuperarlas y enviarlas, de nuevo2 al hígado, por la vena porta. Aparte de la producción de bilis y de transformar las sustancias alimenticias, una de las más importantes funciones del hígado es la de desintoxicación, o sea, la transformación de sustancias nocivas (como por ejemplo: el alcohol) en sustancias inofensivas. El amoníaco, sustancia muy tóxica que se forma en el proceso, se convierte en urea que es excretada por el riñon.

El ácido benzoico se combina con un aminoácido, la glicina, para convertirse en ácido hipúrico, que es inofensivo. Otras sustancias son acetiladas, es decir, que les son añadidos grupos -COCH2 a sus moléculas. Así es como el organismo se libra de las sulfamidas. Con estos procesos, está relacionada la eliminación de bacterias muertas y de otros cuerpos extraños. Las células llamadas de Kupffer, son las encargadas especialmente de esta actividad. Se puede considerar que todos estos procesos forman parte de la función protectora del hígado.

Otro papel desempeñado por el hígado es el de la acumulación y regulación del contenido de hierro y cobre. El hierro es un constituyente de las células, pero su importancia se debe, sobre todo, a la presencia en la molécula de la hemoglobina de la sangre.

El hombre elimina hierro con las materias fecales, y este proceso se efectúa incluso cuando se mantiene en ayunas. El hígado almacena el hierro que obtiene de los alimentos, y también es capaz de conservar el que resta después de la descomposición de la hemoglobina. La insuficiencia de hierro en la alimentación es causa de anemias (anemia ferropénica) y ha de contarse con que un 50 % del hierro contenido en los alimentos no es utilizable por el organismo. Para la utilización del hierro en la formación de la molécula de hemoglobina, es necesaria la presencia de cobre, aunque este metal no entra a formar parte de la molécula.

El cobre es almacenado también por el hígado, aunque las cantidades precisas sean mucho menores que en el caso del hierro. Una dieta normal suele ser suficientemente rica en hierro asimilable (presente, sobre todo, en la carne, los nuevos, las espinacas, las arvejas verdes, etc.), pero la leche es muy pobre en este metal.

Por eso, los mamíferos, en el momento de su nacimiento, se hallan provistos de una abundante reserva de hierro en el hígado, donde se va acumulando durante el desarrollo del embrión. Las necesidades de hierro por parte de la mujer embarazada, por ejemplo, son el doble que las que tiene un hombre (treinta miligramos, en lugar de los quince consabidos).

Fuente Consultada:
TECNIRAMA N°82 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología – Funcionamiento del Hígado
Enciclopedia Ilustrada del Estudiante Tomo IV – Vida de Juan El Bautista –

Musculos del Cuerpo Humano

Músculos del Cuerpo Humano

LOS MÚSCULOS. Los músculos lisos obedecen a la voluntad, sin que apenas nos demos cuenta de sus efectos, y están destinados a los movimientos de diversas vísceras (estómago, intestino, etcétera), mientras que los estriados son los de acción voluntaria, como todos los que forman el sistema locomotor. El hombre cuenta con 501 músculos, y en un adulto de 70 Kg. su conjunto llega a pesar unos 30.

El típico músculo estriado, o sea, voluntario; está compuesto de innumerables células o fibras musculares, unidas entre sí por tejido conjuntivo. Se encuentra envuelto en una membrana lisa y bastante resistente (fascia), que sirve para que los movimientos puedan efectuarse del modo más simple y sin rozamientos ni fricciones entorpecedoras. Los músculos están fijos, por regla general, a dos huesos diferentes.

Para conseguir una buena fijación, poseen en sus partes terminales formaciones de tejido mucho más resistente, denominadas tendones. Algunos de ellos son fácilmente palpables a través de la piel, como el llamado tendón de Aquiles, que sobresale en la parte posterior del tobillo. Mucha gente los denomina «nervios», si bien nada tienen que ver con ellos. Dicha confusión constituye un ejemplo de cómo algunos errores pueden conservarse durante muchos siglos.

Aristóteles no distinguía entre nervios y tendones, y por dicha razón los profanos confunden aún hoy estas dos estructuras. Pero no sólo son antiguos los errores, sino también algunas denominaciones, por ejemplo la de este tendón que recibió el nombre de Aquiles, debido a que este personaje mitológico sólo podía ser herido en el talón. Los músculos casi nunca se contraen aisladamente, sino que lo hacen por grupos.

Así, podemos distinguir múltiples conjuntos musculares: hablamos de músculos masticadores, al referirnos a los que hacen mover la mandíbula y le permiten masticar los alimentos, mientras otros se encargan de abrir y cerrar los párpados, proporcionar movilidad a los labios y la boca, arrugar la frente y fruncir el entrecejo, etc.

El músculo cuyo nombre ha alcanzado mayor popularidad es el bíceps, que se hace prominente en el brazo. Por estar fijado al húmero y hombro por una parte, y al radio del antebrazo por otra, produce, al contraerse y por tanto al acortarse, la flexión del antebrazo sobre el brazo, es decir, el movimiento de doblar el codo. Por dicha razón forma parte de los llamados músculos flexores.

En cambio, el situado en la parte posterior del brazo y denominado tríceps, produce, al contraerse, un movimiento de extensión (rectificación del codo). Pertenece, pues, al conjunto de los músculos extensores.

De este modo se distribuyen por todo el cuerpo grupos de músculos antagonistas, pues sus efectos se contrarrestan. Grupos parecidos al mencionado se hallan en la muñeca, la rodilla, el tobillo, etc. Siempre que se contraigan los flexores, deben relajarse los extensores para que pueda efectuarse el movimiento, lo cual presupone una perfecta coordinación a cargo de sistema nervioso.

En el músculo siempre persiste cierto grado de contracción, o sea de «tono muscular». Su finalidad es que podamos persistir en diversas posturas, ya que si nos mantenemos en pie, tanto los músculos flexores como los extensores de la rodilla deben experimentar cierta contracción; de lo contrario, el cuerpo se doblaría a causa de su peso.

POR QUÉ NOS MOVEMOS. Mientras la máquina de vapor de un barco convierte en energía sólo un 10 % de su combustible y se pierde el resto en forma de calor, los músculos son capaces de utilizar entre el 20 y el 40 % de la obtenida a partir de las sustancias nutritivas, por medio de diversas reacciones químicas.

El resto se transforma en calor, el cual tampoco es desperdiciado por completo, pues sirve para el mantenimiento de la temperatura corporal. En la contracción del músculo se gasta gran parte del azúcar que almacena en forma de un compuesto denominado glucógeno. Por dicha razón, a los atletas sometidos a grandes esfuerzos se les alimenta con grandes cantidades de azúcar. En la obtención de la energía necesaria para la contracción, se utiliza también gran proporción de oxígeno, mientras que uno de los materiales de desecho más importantes, es el ácido láctico.

Cuanto menor sea la cantidad de oxígeno de que dispone el organismo, tanto mayor es la formación de dicho ácido. Si el esfuerzo corporal es efectuado de una manera masiva y rápida, la cantidad de oxígeno aportada a los músculos es casi siempre insuficiente, acelerándose, en consecuencia, la producción de ácido láctico. La acumulación del mismo en el interior de las masas musculares es lo que se exterioriza en forma de fatiga o «agujetas».

FRACTURAS Y LUXACIONES. Cada músculo posee una terminación nerviosa que le excita y le obliga a contraerse o relajarse. Sin esta «corriente nerviosa» el músculo, por sí solo, no puede crear movimiento. El accidente más vulgar que puede sufrir un hueso es que se rompa, produciéndose una fractura. A veces se percibe un chasquido seguido de intenso dolor, tanto espontáneo como por presión, imposibilidad de mover el miembro lesionado y aparición de varias manchas de color azul en la piel. No obstante, para asegurar la existencia de una fractura es necesario recurrir a los rayos X, excepto en el caso de que los fragmentos presenten grandes desviaciones.

Para curarlas, en primer lugar hay que reducirlas, es decir, volver sus partes a la posición primitiva, y luego inmovilizarlas por medio de vendajes de yeso, a fin de impedir que puedan volver a separarse, hasta que el propio organismo se encargue de soldarlas nuevamente. Esto se logra con la formación de un nuevo tejido, el conocido con el nombre de «callo óseo».

La luxación consiste en que un extremo óseo se sale de una determinada articulación. Así, cuando la cabeza del húmero salta de la cavidad en que la escápula lo retiene y a la cual está fijado por diversos ligamentos, hablamos de luxación del hombro. Su curación se consigue reponiendo el miembro en su sitio exacto, mediante maniobras adecuadas y, si es necesario, por medios quirúrgicos.

ENFERMEDADES DE ARTICULACIONES Y MÚSCULOS. Las articulaciones están sometidas a un intenso trabajo, pues sus superficies se rozan continuamente durante los movimientos, y algunas, como la de las rodillas, soportan de un modo casi permanente un peso muy grande en proporción a su tamaño. Este trabajo prolongado llega a desgastar el cartílago que recubre sus extremos y lo mismo puede sucederles a los huesos cercanos. Entonces la articulación degenera y se presenta una enfermedad llamada artrosis, que se produce con mayor frecuencia en las grandes articulaciones de la rodilla, la cadera o la columna vertebral. Los movimientos se hacen algo dolorosos, sobre todo al principio de la jornada hasta que las junturas se «calientan». Esta enfermedad transcurre durante años.

Lo más urgente es descargar en lo posible la gravitación sobre la articulación afectada. Así, se ha de procurar el adelgazamiento de las personas muy gruesas, cuyas rodillas artrósicas no pueden mejorar si soporta tanto peso. Los masajes, la administración de yodo, azufre y otros medicamentos, proporcionan mejorías notables.

Desde hace muchos años se reconoce la gran eficacia que tienen algunos baños, sobre todo los de aguas azucaradas, para el alivio de dicha enfermedad. Y en último término se recurre a la cirugía, sustituyendo, por ejemplo, una cabeza de fémur artrósica por otra de material plástico. Los meniscos de las rodillas envejecen pronto, a partir de los 30 años.

Su enfermedad más corriente es la ruptura, que se observa, sobre todo, en futbolistas y mineros, cuya profesión exige grandes esfuerzos de la rodilla, mayormente en el sentido de rotación. Sus manifestaciones son un dolor variable en intensidad, inmediato al accidente en que se ha producido, y aparece un derrame sinovial en el interior de la rodilla, que se traduce en la hinchazón de la misma.

La curación de las lesiones meniscales se consigue, a veces, con el reposo y masajes adecuados, aunque en ocasiones es forzoso operar y extraer quirúrgicamente el menisco enfermo o roto. Los llamados pies planos es una dolencia que se presenta con más frecuencia en hombres que en mujeres, sobre todo en aquellos cuyas ocupaciones les obligan a estar mucho tiempo de pie. Los ligamentos que unen los diversos huesos del pie no son bastante resistentes para sostener la carga casi continua del cuerpo y ceden con facilidad. Entonces las diversas curvaturas del pie se aplanan y surge la deformidad mencionada.

Sus manifestaciones son un dolor difuso de todo el pie, especialmente de su planta, que se hace más intenso al subir las escaleras que al bajarlas. Se puede conseguir su curación o mejoría mediante reposo, ejercicios gimnásticos adecuados, utilización de plantillas e, incluso, operaciones quirúrgicas que recuperan la posición correcta del miembro. Los músculos enferman con menor frecuencia que los huesos y las articulaciones, pero a veces presentan reumatismo muscular, caracterizado por la aparición de una serie de dolores y molestias, sin que en el músculo afectado se encuentre nada anormal.

Los cambios de tiempo, el frío, el golpe de aire, etc., se consideran como causantes de dichos dolores. Si se localizan en un solo lado del cuello, los músculos afectados suelen quedar rígidos y se produce la tortícolis. Con mayor frecuencia estos dolores aparecen en los músculos que sostienen la columna vertebral, especialmente en su porción lumbar y dan lugar al denominado lumbago.

Se trata de un intenso dolor en esta región, calificado a menudo de «dolor de riñones», el cual mantiene al paciente rígido, sin poder efectuar casi ningún movimiento con el tronco, como es, por ejemplo, agacharse, y menos aún, erguirse después. El calor aplicado sobre la zona dolorosa, junto a la administración de algún medicamento antirreumático, suelen aliviar pronto el sufrimiento.

culos que sostienen la columna vertebral, especialmente en su porción lumbar y dan lugar al denominado lumbago. Se trata de un intenso dolor en esta región, calificado a menudo de »

MANOS Y PIES ENFERMOS. Los panadizos consisten en la formación de pus, circunscrita a una determinada región de un dedo; su profundidad varía bastante y sus manifestaciones son, por regla general, hinchazón, aparición de una vesícula de pus, intenso dolor que suele presentarse en forma de latidos, y a veces de fiebre.

Es esencial no menospreciar la importancia de esta afección, ya que a veces profundiza con gran rapidez hasta los huesos del dedo enfermo y los inflama también. Por ello es importante que todos los panadizos se abran antes de darles tiempo a que se extiendan, sobre todo si el dolor ha llegado a ser lo suficiente intenso para impedir el sueño nocturno. Sólo de este modo se evitará la necesidad de extraer una porción ósea, o incluso cortar todo el dedo enfermo. Los antibióticos, concretamente la penicilina, si bien ayudan cuando el proceso se ha extendido, no son capaces, por sí solos, de curar un panadizo bien desarrollado. Los tejidos aprisionados entre dos superficies duras, el hueso por una parte y los zapatos por otra, reaccionan mediante un aumento de espesor y de consistencia.

El endurecimiento que al principio es muy superficial, va creciendo, si sus causas persisten, hacia el interior y, en casos extremos, puede llegar incluso a perjudicar el hueso subyacente. Con mucha frecuencia, estos callos tan profundos presentan en su porción inferior una bolsa de pus que causa bastante dolor y, lo que es peor, provocan en el interior del hueso una inflamación que puede conducir a la pérdida del mismo. Hay que evitar su formación utilizando calzado cómodo, y si a pesar de ello aparecen, es necesario extirparlos antes de que profundicen. En ocasiones la punta de una uña, casi siempre la del dedo gordo del pie, se introduce en la piel y en la carne, es decir, se «encarna».

Ello da lugar a una especie de herida que se infecta fácilmente y presenta, además, mucha resistencia a curar, llamada uñero. Para lograrlo es necesario desprender la punta de la uña que se introduce en el reborde del lecho de la misma. Si la dolencia ha progresado y la infección es profunda, hay que extirpar una porción importante de la uña y tejidos afectados.

Los sintomas del hambre o apetito Porque tenemos hambre? Comemos

¿PORQUE SE COMBATE EL DOLOR CON MORFINA?

Información sobre las Drogas

Los signos del apetito son inconfundibles. Primero se extiende por todo el estómago una ligera sensación de vacío, que se va haciendo cada vez más dolorosa al tiempo que el intestino comienza también a producir ruidos extraños.

En los países desarrollados del mundo occidental son muchas las personas que nunca han conocido el hambre real, es decir, esa sensación que se experimenta cuando al cuerpo le falta alimento, o, si se quiere, las sustancias nutritivas necesarias para la vida (y, por ende, las fuerzas vitales).

La mayoría de las veces se la confunde con el apetito, esa leve sensación de hambre que se tiene entre las comidas regulares, producida por la caída del nivel de glucosa, o azúcar, en la sangre. En efecto, la glucosa, imprescindible para nuestro organismo, se obtiene generalmente a partir de los hidratos de carbono; éstos se desintegran en la digestión y pasan directamente a la sangre en forma de glucosa.

Como en los países desarrollados la alimentación es bastante rica en hidratos de carbono, con frecuencia se encuentra mucha más glucosa en la sangre de la que el organismo necesita realmente: después de una comida rica en hidratos de carbono, el intestino reabsorbe alrededor de 50 g de glucosa. Según muestran las investigaciones, podemos soportar tres bajadas de glucosa sanguínea seguidas sin comer, antes de que el famoso gusanillo en el estómago anuncie la presencia del hambre.

Sin embargo, no olvidemos que el mero hecho de poder estudiar la diferencia entre hambre y apetito es privilegio de los seres humanos para quienes el ayuno resulta una decisión voluntaria. Cuando decidimos ayunar, el hígado trata de procurarse glucosa por otros métodos y hacerla pasar a la sangre; por ejemplo, a partir de la grasa de los aminoácidos o de determinadas proteínas de los músculos y otros órganos.

Si el estómago permanece unos días vacío, acaba desapareciendo hasta la misma sensación de hambre. Esto tiene que ver con los productos intermedios que hacen su aparición con la supresión de la grasa corporal. Estos productos, denominados cetonas, actúan como inhibidores del apetito.

De todos modos, si la falta de alimentación es prolongada, el organismo no sólo pierde —con la desaparición de las proteínas— las defensas de que dispone normalmente, sino que inicia una fase de auto consunción cuando ya no le quedan otras reservas. En nuestras sociedades de consumo, el problema no radica en la falta de alimentación, sino, por paradójico que pueda parecer, en el exceso de la misma. El cuerpo se ve constantemente “solicitado” por un exceso de alimentos (y, lo que es peor, a menudo poco sanos), y nos olvidamos así de interpretar correctamente las señales que nos envía el organismo.

NO SE ESCUCHA UNA SEÑAL La señal que anuncia la presencia del hambre está localizada en el hipotálamo, región del cerebro intermedio que también regula otras necesidades. Los receptores corporales registran la caída del nivel de azúcar en la sangre o, en caso extremo, la falta de suficiente grasa corporal, y transmiten las correspondientes señales al cerebro intermedio. Si el estómago recibe finalmente lo que exigía con tanta urgencia, la señal contraria retorna al cerebro.

Sin embargo, mientras que la señal de hambre llega con gran rapidez (generalmente alrededor de un minuto después de disminuir el nivel de azúcar en la sangre), la que anuncia “saturación” tarda en llegar bastante más tiempo. Tan pronto como los dientes inician el proceso de la masticación, las papilas gustativas dan la señal al estómago de que el proceso de la nutrición se ha puesto en marcha. Inmediatamente después, el estómago empieza a producir ácido clorhídrico para disolver las sustancias nutritivas.

Si se tiene una dosis alimenticia suficiente el estómago señala al cerebro que ya no necesita nuevos aportes. Pero esta señal no llega al cerebro hasta 15 minutos después de empezar a comer, de manera que, en caso de una comida apresurada y una masticación insuficiente, el cuerpo puede recibir más de lo que realmente necesita.

MALOS HÁBITOS ALIMENTICIOS Incluso después de emitir el cerebro la señal de saciedad —y, por consiguiente, después de desaparecer el hambre—, a menudo seguimos comiendo como si tal cosa. Y ello ocurre porque normalmente suelen ser factores sociales o de costumbre los que aumentan o reducen el hambre, y por tanto nos impiden percibir la verdadera sensación de carencia alimenticia.

Como se sabe, las comidas con amigos nos saben mejor que las comidas en solitario. Según un estudio norteamericano las personas que comieron con un grupo de más de cinco amigos ingirieron un 7ó% más de alimentos. Asimismo, se ha comprobado que una mesa bien puesta y surtida de viandas incrementa las ganas de comer en un 28%.

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Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

EL DOLOR Morfina Opio Uso de drogas para evitar el dolor Alcaloides

¿PORQUE SE COMBATE EL DOLOR CON MORFINA?

Información sobre las Drogas

Que los pacientes no sientan ningún dolor mientras se les opera es un logro relativamente reciente. Antes de que se inventara la anestesia, las intervenciones eran una tortura.

El 16 de octubre de 1846, los médicos y estudiantes de medicina congregados en la sala de anatomía del hospital general de Massachusettts, en Boston, esperaban con ansiedad la posible reacción al dolor de un paciente al que se extirpaba un tumor de garganta. Pero ésta no se produjo. El paciente permaneció sumido en la más completa inconsciencia y no sintió nada durante la operación.

El dentista William T. Morton utilizó como anestésico vapores de éter, hábilmente mezclados con perfume, pues nadie debía descubrir su secreto. El éter era entonces un medio muy utilizado para alcanzar un éxtasis rápido; se servía hasta en las tabernas.

¿Cuál era el preparado? Se mezclaba simplemente una parte de éter con nueve de agua o con una cantidad de alcohol a discreción. Sin embargo, Morton había descubierto que estos vapores no sólo producían euforia —al igual que el alcohol, inhiben los estímulos paralizantes de la corteza cerebral—, sino que además anulaban la consciencia si se producía una concentración más fuerte. Si la dosis se aumentaba, desaparecía la sensibilidad al dolor y los músculos se dormían.

EL DOLOR ESTÁ VENCIDO La observación de Morton significó un paso trascendental en la secular lucha contra el dolor. Desde entonces han proliferado los anestésicos. Pero la razón y la manera en que estos narcóticos adormecen el sistema nervioso central, hasta el punto de producirse la pérdida de la conciencia y la insensibilidad al dolor, es algo que aún no se ha conseguido descubrir.

Sin duda, las sustancias activas contenidas en la anestesia producen unos estímulos químicos tan numerosos e intensos en los receptores de las terminaciones nerviosas de la médula espinal que el cerebro sólo encuentra una defensa: desconectarse.

Para saber cuáles son los receptores que se activan en el organismo hay que conocer antes la composición química de la anestesia, mientras que, por otra parte, la virtualidad del efecto depende de la dosis administrada. Por ejemplo, una dosis demasiado fuerte de éter produce una distensión total de la musculatura respiratoria, y por tanto, su paralización (y, en consecuencia, también la muerte).

Pero en la anestesia local el paciente puede conservar su consciencia: sólo se desconecta la sensibilidad al dolor de la zona que se va a intervenir. De este modo, los receptores allí situados no pueden transmitir ninguna señal de dolor al cerebro.

Desde tiempos prehistóricos los humanos intentaron combatir los dolores masticando hierbas o bebiendo una pócima preparada con éstas. Para el mismo fin, los médicos de la antigua Grecia utilizaban el jugo blanquecino de las cápsulas de semillas inmaduras de la adormidera, a las que otorgaron el nombre de opio (de opos, savia). El opio crudo contiene 25 alcaloides distintos, entre los que figuran la morfina, la codeína, la papaverina y la tebaína, Todos ellos poseen propiedades narcotizantes.

EFICACIA MÚLTIPLE La forma en que actúan los opiáceos es imprevisible, ya que aumentan su efecto o lo inhiben parcialmente según su combinación; por ejemplo, el efecto calmante de la morfina se quintuplica cuando se le añade narceína, un opioalcaloide. La morfina ejerce también un efecto inhibidor del centro respiratorio, liste efecto se puede mitigar agregando noscapina, otro alcaloide, aunque aumenta su toxicidad.

Una de las drogas que más adicción producen es precisamente un derivado del opio. Producida en 1898 como analgésico presuntamente inofensivo, la diacetilmorfina recibió el elogioso calificativo de “droga heroica”. Hoy, como se sabe, la posesión y consumo de heroína están fuertemente penalizados en casi todo el mundo.

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Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

Higiene Bucal Caries en los dientes El sarro en la dentadura

¿PORQUE ES IMPORTANTE EL CUIDADO BUCAL?

La Salud y Cuidado Bucal

La dureza de los dientes iguala casi la de los diamantes. Son, sin embargo, muy vulnerables cuando entran en contacto con sustancias como el chocolate o los caramelos. El efecto destructivo suele manifestarse cuando ya es tarde.

El esmalte de los dientes es la sustancie más dura del cuerpo humano. Con un grado de dureza de 8 sobre 10, alcanza casi la dureza máxima, que posee únicamente el diamante. Se podría, pues, pensar que el esmalte de los dientes no puede sufrir daños, salvo en caso de fuerza bruta.

Pero soporte ataques permanentes por parte de los hidratos de carbono, y sobre todo del azúcar, que dañan los dientes desde una edad muy temprana. Incluso los bebés, al comienzo de la dentición, pueden desarrollar caries por culpa de los zumos dulces que toman con el biberón.

LUCHA CONTRA LOS AGRESORES Los estados previos a la caries son la placa y el sarro. La placa se puede prevenir lavándose los dientes después de cada comida o, si eso no resulta posible, masticando un chicle especial que contribuye a la higiene dental.

El sarro lo elimina el dentista a cuya consulta se debe acudir al menos una vez al año. Si no se observan estas reglas, el esmalte de los dientes pronto quedará destruido de manera irreparable.

Las consecuencias son dolores y un no menos doloroso tratamiento por la fresa del dentista. Cuando nos lavamos los dientes, eliminamos la placa de manera mecánica y las bacterias nocivas de forma química. La pasta dentífrica contiene sustancias que producen oxígeno, lo que aniquila las bacterias nocivas dejando las útiles en paz. Las bacterias nocivas son, en efecto, todas anaerobias, es decir, realizan su labor de putrefacción en ausencia del aire. Una ducha de oxígeno las priva de la energía necesaria para proseguir su labor destructora.

Pero la higiene dental surte también otro efecto importante: regula el valor del ph en la boca y alrededor de los dientes. El esmalte dental consiste en un 98% de cristales de hidroxiapatita, un mineral extremadamente duro de fosfato de calcio. Este mineral de calcio es muy sensible a los ácidos que se pueden generar en la placa que recubre los dientes, de la misma forma que las incrustaciones de cal que se forman en cazuelas o cafeteras se pueden eliminar con vinagre u otros ácidos.

UN MANJAR PARA LAS BACTERIAS La placa es una capa de color grisáceo y de consistencia pegajosa que se forma sobre todo en las superficies lisas del diente y esta compuesta por secreciones y células de la cavidad bucal, microorganismos y sobre todo restos de comida. Los azúcares simples, los llamados monosacáridos, representan el factor realmente destructivo.

Para determinadas bacterias de la placa, el azúcar es un auténtico manjar que descomponen rápidamente en ácidos sacáridos altamente corrosivos; estos ácidos atacan y dañan el esmalte de los dientes y son la causa de la caries.

SENSIBLES AL CALOR Y AL FRÍO El sarro dental tiene otro origen. Consiste sobre todo en sales de calcio disueltas en la saliva que se sedimentan mezcladas con otro material orgánico en los cuellos de los dientes.

En la juventud no se forma prácticamente sarro, puesto que casi todo el calcio es utilizado en el crecimiento y en el desarrollo de los huesos. Una vez que este proceso ha terminado, los órganos emiten más calcio, como acontece en la vesícula biliar o el riñón, dónde se pueden formar incluso piedras, pero también en la saliva. Las sales de calcio se acumulan sobre todo en aquellos lugares de la boca en los que el desgaste mecánico debido a la masticación es menor, es decir, en los cuellos de los dientes.

El sarro se intercala entre dientes y encías y motiva que estas últimas se inflamen y retrocedan hasta que los cuellos dentales, altamente sensibles, quedan desprotegidos. La superficie áspera de sarro se presta además como sustrato para la placa que posteriormente ataca el esmalte, que en los cuellos tiene poco espesor. Todos estos procesos los advertimos cuando ya es tarde.

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Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

El Mal Aliento Causas Halitosis Porque tenemos mal aliento?

¿PORQUE TENEMOS MAL ALIENTO?

Un mal aliento puede estropear la historia de amor más romántica y hacer que los demás nos guarden una prudente distancia. Los culpables pueden ser variados.

El ajo es sano, pero sus beneficios son tan incomparables como el hedor que provoca. Esto se debe a los compuestos sulfúricos contenidos en los aceites etéricos de esta planta liliácea, que mantendrá a los demás a distancia por mucho que nos lavemos los dientes y la boca después de haberla comido.

Cuando se lavan los dientes, se eliminan los restos de alimentos por vía mecánica. La pasta y los elixires dentífricos contienen además sustancias antibacterianas que actúan sobre todo enjuagando la cavidad bucal con oxígeno, enemigo de cualquier fermentación causada por las bacterias contenidas en los alimentos.

EN BUSCA DEL RESPONSABLE Frecuentemente la culpa de un mal aliento la tiene una defectuosa higiene bucal. Muchos restos de alimentos permanecen en la boca, sobre todo hidratos de carbono como el azúcar y el almidón que pueden literalmente pudrirse, descomponiéndose en multitud de gases y residuos de putrefacción.

También contribuyen al mal aliento las prótesis dentales y los dientes con caries, en cuyos intersticios o agujeros las bacterias de la putrefacción encuentran un ambiente ideal.

A veces existen focos de inflamaciones en la boca y en la nariz, como son las pequeñas úlceras de las encías. También este tejido puede descomponerse en procesos de putrefacción si no se toman medidas; el correspondiente mal olor puede ir acompañado incluso de pus. Enjuagarse regularmente la boca y acudir al estomatólogo para que practique un saneamiento del foco previenen o eliminan estas fuentes de mal aliento. Sin embargo, éste puede tener también causas muy graves: aparte de enfermedades del aparato digestivo y pulmonares, puede deberse a trastornos del metabolismo. La uremia, por ejemplo, se manifiesta por el característico olor del aliento a orina.

• Normalmente uno no advierte que despide mal aliento. Por ello hay que atender a determinadas señales clave, como el hecho de que la persona con la que hablamos , retroceda y guarde una prudente distancia.

• En ocasiones especiales, como fiestas o comidas de negocios, deberán evitarse los alimentos que produzcan mal aliento.

• El mal aliento se puede evitar o al menos encubrir con una buena higiene bucal y dental, usando pulverizadores, elixires dentales y determinadas pastillas masticables. Se recomiendan los chicles sin azúcar, pues aumentan la producción de saliva que elimina las bacterias y los restos de comida.

• Si el mal aliento se debe a una enfermedad, no podrá eliminarse con estas precauciones. Un mal aliento permanente y no causado por alimentos puede revelar la presencia de una alteración orgánica.

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Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

LA ACIDEZ ESTOMACAL LOS ACIDOS DEL ESTOMAGO

¿PORQUE SUFRIMOS DE ACIDEZ ESTOMACAL?

El ardor de estómago puede ser molesto y hasta doloroso. Pero tiene un sentido más profundo: es una advertencia muy seria del esófago.

La expresión “ardor de estómago” es muy gráfica, pues el afectado tiene la sensación de que le quema el estómago. El médico y alquimista suizo Paracelso describió en el siglo XVI esta dolencia y su causa —las comidas demasiado copiosas—, así como los síntomas del ardor.

El ardor de estómago se produce cuando una parte del contenido del estómago, incluido el jugo gástrico, es impulsado hacia la parte inferior del esófago, cuyas paredes son muy sensibles a la acidez. Como este reflujo se ve facilitado en posición yacente, no es extraño que se produzca a menudo en la cama. Los dolores se manifiestan como ardor detrás del esternón y pueden expandirse a través del esófago, hasta la cavidad bucal.

EFECTO CORROSIVO Aparte de la ansiedad y malas costumbres alimenticias como comer deprisa e ingerir mucho café y alcohol, las causas del ardor de estómago son sobre todo los alimentos demasiado grasos, puesto que para su digestión el estómago precisa aumentar su producción de ácidos. Además, el ardor de estómago puede deberse a un trastorno funcional, particularmente a un defectuoso cierre del estómago hacia el esófago.

En este caso, el músculo de la entrada al estómago, el llamado cardias, no cumple su función oclusora y se produce un reflujo permanente -del contenido ácido del estomago.

En ocasiones puede ocurrir que el jugo gástrico corroa las mucosas del esófago en cuyas paredes se forman heridas que cicatrizan y -reducen la luz del tubo y obstaculizan la ingestión de alimentos.

Quien sufra muchos y frecuentes ardores de estómago deberá acudir a un médico para prevenir o diagnosticar a tiempo corrosiones del esófago y hasta enfermedades graves, como úlceras o incluso carcinomas en el esófago.

En la mayoría de los casos el 4 médico detectará un simple enrojecimiento de la piel del esófago, y prescribirá un medicamento que reduce la acidez del u estómago.

La sustancia responsable de estas irritaciones es el ácido clorhídrico contenido en el jugo gástrico: un liquido acuoso, transparente y ácido producido por unas  glándulas especializadas en la pared del estómago. Nuestro estómago produce cada día entre 1,5 y 2 litros de jugo gástrico con..Una acidez muy alta de 1-1,5 ph, lo que supera sensiblemente la acidez del vinagre.

El volumen de jugo gástrico producido depende principalmente de los nervios vegetativos que controlan las reacciones involuntarias de muchos órganos, entre ellos el estómago. Un aumento en la producción de jugo gástrico, y a veces también el ardor estómago, se puede deber a estados de ansiedad o a la simple contemplación de elementos.

AUTOPROTECCIÓN Todos nos hemos preguntado alguna vez qué impide al estómago digerirse a sí mismo. En primer lugar, la pared del estómago está protegida por mucosas que pueden neutralizar el ácido hasta cierto punto. Estas mucosas se renuevan cada 3 días, de manera que las células destruidas son reemplazadas velozmente por otras nuevas.

Además, el propio proceso de la digestión y los alimentos ingeridos descomponen y diluyen el ácido químicamente. Como se ve existe una serie de mecanismos de seguridad que impiden que el estómago se pueda digerir a sí mismo.

Los ardores de estómago pueden ser una señal de que estos mecanismos no funcionan bien. Los antiácidos neutralizan la acidez de estómago con ingredientes alcalinos. No obstante, como pudieran ocultar los síntomas de otros problemas más serios como una úlcera, deberán usarse siempre bajo vigilancia médica.

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Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

LOS GRUÑIDOS DEL ESTÓMAGO RUIDOS EN EL BAJO VIENTRE

¿PORQUE NOS HACE RUIDO EL ESTÓMAGO?

Cada día se forman gases intestinales en nuestro tubo digestivo. En no pocas ocasiones, su desagradable actividad llama ruidosamente la atención.

Tanto el gruñido de estómago como los  eructos y los flatos representan ruidos desagradables ocasionados por la digestión, que uno siempre prefiere soportar en casa y no en público. Pero estos ruidos son señales importantes de que nuestra digestión funciona, tan importantes que en ocasiones el médico incluso los busca con el estetoscopio.

GASES RUIDOSOS Normalmente los ruidos digestivos se originan por gases intestinales en el tubo digestivo. Su origen radica, por un lado, en el aire tragado y, por otro, en el mismo proceso digestivo.

Cada persona traga diariamente 2-3 litros de aire, que normalmente vuelve a evacuar a través de los eructos. Pero cuando este aire no puede salir hacia arriba, llega hasta el tubo digestivo. También la digestión de los alimentos produce gases, sobre todo en el intestino. En el intestino delgado se forma sobre todo dióxido de carbono: varios litres después de cada comida.

Este gas tiene una presión bastante alta, pero se absorbe rápida y completamente por las paredes del intestino delgado. En el intestino grueso, sin embargo, la situación es otra.

Allí se descomponen sobre todo los hidratos de carbono con la ayuda de las bacterias y de los fermentos intestinales. Este proceso genera varios gases, entre otros hidrógeno, nitrógeno, dióxido de carbono, oxigeno y el maloliente metano. El intestino grueso está situado en el abdomen en forma de U invertida y representa una auténtica trampa para los gases.

Cuando las burbujas de gas que han caído en esta trampa se desplazan de un lado a otro en busca de la salida dilatan la flexible pared del intestino grueso y el intestino se manifiesta ruidosamente.

Esto ocurre sobre todo cuando ha transcurrido algún tiempo desde la última comida, el intestino no está muy lleno y las burbujas de gas tienen más espacio para moverse.

En este estado se suele sentir hambre: entonces aumenta la secreción de jugo gástrico y una reacción química convierte el ácido clorhídrico contenido en el jugo gástrico en dióxido de carbono, el gas que gruñe ruidosamente en nuestro estómago cuando tenemos hambre. No hay un remedio eficaz para evitar totalmente los gases intestinales.

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Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

Sintomas de Problemas del Higado Por Alcohol Señales Alertas

SEÑALES DE  ALERTA DEL HÍGADO POR ALCOHOL

Una nariz roja es el distintivo de payasos, personas resfriadas y alcohólicos. En el alcohólico, la coloración es una señal de advertencia del hígado.

No sólo los pantalones viejos, sino también las venas, se pueden abolsar. Esto se nota fundamentalmente en aquellos lugares donde discurren a flor de piel muchas venas pequeñas, es decir, en las mejillas y en la nariz. En esta última se traslucen unos vasos azules que hacen que el afectado presente una nariz azulado-rojiza: la llamada nariz de bebedor.

Estas vénulas azules suelen indicar un proceso patológico que provoca alteraciones en las paredes de las venas. En la mayoría de los casos, la causa es un trastorno del metabolismo del hígado que se manifiesta no sólo, aunque sí especialmente, en personas alcohólicas.

El hígado es un laboratorio químico con variedad de funciones y una inmensa capacidad de regeneración. Determinadas sustancias, sobre todo el alcohol, son auténticos venenos para el hígado. El consumo excesivo y abusivo de alcohol destruye lentamente el hígado, transformando el tejido activo en el llamado hígado graso, que ha perdido prácticamente su funcionalidad.

Ya no puede reparar y transformar la energía contenida en los depósitos de grasa del organismo, de manera que la sangre ya no suministra partículas de grasa sana hacia las células, sino que circulan grasas poco aptas que las células no pueden asimilar.

Estas partículas de grasa, en contacto con las paredes de los vasos sanguíneos, acumulan allí plaquetas; el diámetro útil de las venas se reduce y para que pueda fluir la sangre las paredes de las venas se dilatan y se abomban, proceso que no sólo se produce en la cara, aunque allí resulta más visible.

Trabajo Enviado Por Pedro J. Altamirano Esc. 11 EET-Salta-Argentina
Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

PORQUE NOS PONEMOS COLORADOS? SONROJAMOS DE VERGUENZA

¿PORQUE NOS PONEMOS COLORADOS?

Hay muchas y muy variadas causas para que alguien se ponga colorado: calor y esfuerzo, ira y vergüenza. ¿Pero qué es lo que sucede realmente en el organismo? Quien sale de la sauna suele estar colorado como un pavo, y con motivo.

Con temperaturas de 85-95°C, la temperatura del interior del cuerpo aumenta aproximadamente en un grado y la de la piel era 10 grados. Para evitar un exceso de calor en el cuerno se dilatan los vasos sanguíneos para que la sangre pueda fluir con más velocidad y disipar el exceso de calor. En consecuencia, los vasos subcutáneos, rebosantes de sangre, se traslucen tras la piel y la persona se ruboriza, especialmente en la cabeza y el cuello, donde hay muchos capilares sanguíneos a flor de piel. Ya tenemos el primer mecanismo desencadenante del rubor: el calor exterior.

El mismo afectó produce el calor interior. La fiebre, por ejemplo, hace subir la temperatura corporal. También en este caso el cuerpo intenta disipar el calor excesivo hacia el exterior aumentando el riego sanguíneo en los vasos subcutáneos. Como en el caso de la sauna, el resultado es un sonrojamiento general.

MARATONIANO COLORADO El calor exterior y la fiebre no son las únicas causas del rubor. También el esfuerzo físico puede ruborizar la cara, como se aprecia por ejemplo en el caso de los maratonianos.

Cuando se exige al cuerpo más rendimiento, aumentan el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, y la actividad muscular genera más calor. Esta elevada producción de calor obliga a los vasos sanguíneos a dilatarse, y el acelerado ritmo cardiaco y la elevada presión hacen circular la sangre con más velocidad. Consecuencia: el deportista se pone colorado.

Los responsables de la coloración de la cara son, por tanto, los vasos sanguíneos
dilatados; cuando, en cambio, los vasos se constriñen la piel palidece. El estrecha miento y la dilatación de los vasos sanguíneos se controlan sobre todo a través de las hormonas y los nervios.

EL CONTROL DE LOS VASOS En las hormonas se distingue entre vasodilatadores como la histamina y la bradiquinina, y vasoconstrictores como la adrenalina y la noradremauna, o la vasopreSifla y la angiotensifla.

Además, las paredes de las arterias llevan integradas unas fibras musculares que a impulsos de la médula espinal pueden modificar el diámetro de los vasos sanguíneos, según se contraigan más o menos. Los vasos sanguíneos también pueden autocontrolar su diámetro: en algunos de ellos existen unos receptores que miden la presión en el vaso y la comunican al cerebro; éste ordena una dilatación o constricción para adaptar la presión a las circunstancias requeridas. Aparte de estos mecanismos de control orgánico, el diámetro de los vasos sanguíneos se puede ver alterado también por sustancias ingeridas o consumidas, como son el alcohol, la cafeína o la nicotina, cuya intervención suele perturbar a menudo el sensible sistema de regulación biológico del cuerpo.

RUBOR POR RABIA O VERGÜENZA No sólo el calor y el esfuerzo, sino también emociones tan dispares como la ira y la vergüenza, pueden hacer que nos sonrojemos. En este caso son órdenes neuronales las que a través de los nervios vegetativos alcanzan los vasos subcutáneos y provocan su dilatación. Al mismo tiempo, la presión sanguínea aumenta por el mayor ritmo cardiaco.

A diferencia de lo que ocurre en situaciones de estrés, en las cuales el cuerpo se prepara para una posible huida, la vergüenza y la ira no representan situaciones de emergencia sino emociones que provocan un aumento de la presión sanguínea, que se manifiesta a su vez en un mayor riego sanguíneo en los vasos subcutáneos A pesar de las diferencias entre ambas emociones, el efecto es el mismo: el rostro y el cuello se ruborizan visiblemente.

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Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

TEMBLAR, TIRITAR Y CASTAÑAR LOS DIENTES DE FRIO Porque Temblamos?

¿PORQUE TIRITAMOS DE FRÍO?

Cuando el cuerpo siente demasiado frío empieza a temblar. Esta reacción sirve de protección contra un descenso excesivo de la temperatura corporal.

Cuando hace unos 65 millones de años ‘mali se precipitó sobre la tierra un asteroide de un billón de toneladas de peso y con una velocidad de 72.000 Km./h, se levantaron miles de millones de toneladas de polvo que oscurecieron la atmósfera hasta una altitud de varios kilómetros. Aumentaren el frío y la oscuridad, puesto que las nubes de polvo no dejaban pasar la luz solar.

tiritar de frio

En opinión de algunos científicos, este suceso fue responsable de la extinción de los dinosaurios, que, como animales de sangre fría, no habrían podido adaptarse a este cambio radical de las temperaturas y habrían perecido de frío. No así los mamíferos que, como animales de sangre caliente, disponen de un complejo mecanismo que mantiene constante su temperatura corporal a pesar del frío. Por ello llegaron a dominar el mundo.

Si bien esta teoría sobre la extinción de los dinosaurios es controvertida, no lo es el hecho de que todos los mamíferos, entre ellos el hombre, son capaces de adaptarse de manera óptima a variaciones de la temperatura exterior. El objetivo primordial del organismo es mantener su temperatura a unos 37C. La temperatura de la piel, sin embargo, puede variar.

PROTECCIÓN PASIVA CONTRA EL FRÍO: El hombre dispone de varias posibilidades para protegerle de la pérdida de calor. Se puede abrigar mucho y sustituir con su ropa el pelaje que calienta a los restantes mamíferos. También el humano conserva su ‘pelaje’, puesto que posee el mismo número de raíces de pelo que un gorila, si bien estos pelos son mucho más finos y no pueden ya constituir una capa aislante.

Otro fenómeno que contribuye a la protección térmica es la forma del cuerpo: cuanto menor sea la superficie, menos calor puede escapar al exterior. Por ello, los esquimales son bajitos y rechonchos, mientras que muchos pueblos africanos son altos y delgados; los antropólogos lo llaman la regla de Bergmann. Y, finalmente, contra el frío nos protege también una capa de grasa localizada debajo de la piel, que no suele gustarnos cuando se convierte en adiposidades y gordura.

Aparte de estas posibilidades más bien pasivas de reducir la pérdida de calor mediante el aislamiento, existen también unos mecanismos de protección activa:
quien siente frío empieza a tiritar y castañetear con los dientes, lo que constituye una advertencia de que el organismo se enfrenta a una peligrosa pérdida de temperatura.

ACTIVIDAD FÍSICA Este reflejo de protección se origina en los receptores del frío distribuidos en la piel. Cuando comunican el frío al cerebro; éste pone en marcha una amplia serie de reacciones para prevenir la pérdida de calor. La primera medida es reducir el riego sanguíneo en la piel para disminuir las pérdidas de calor y evitar que el frío llegue al interior del cuerpo. Cuanto más frío hace, menos sangre fluye por la piel, que a causa de ello parece más pálida. Si esta medida no basta, el cuerpo empieza a tiritar.

Entonces, los nervios vegetativos estimulan a los músculos subcutáneos, ya que cualquier tipo de trabajo muscular aumenta la producción de calor cuatro veces. Esa es la razón por la cual involuntariamente empezamos a a dar pasitos o a movernos cuando tenemos que esperar el autobús en una parada donde hace mucho frío y corriente.

El tiritar dispara nuestra cuota de procesos metabólicos a un nivel 20 veces mayor que el normal. Por ello se tiene bastante más hambre con frío que en verano con calor. Sobre todo una comida rica en proteínas puede aumentar sensiblemente la transformación básica de energía en n,.,estro organismo, y es sin duda una de las posibilidades más agradables de protegerse contra el frío.

Los Pies Frios o Helados Causas y Remedios Porque tengo los pies frios?

LOS  PIES FRÍOS O HELADOS – CAUSAS Y REMEDIOS

Existen dos tipos de pies fríos. El primero se manifiesta cuando los pies están en un ambiente muy frío, por ejemplo cuando se camina en zapatillas por la nieve. Entonces los pies se quedan forzosamente helados debido a las circunstancias externas. Pero también puede ocurrir que una persona sufra de pies fríos a pesar de hallarse en lugares cálidos. Muchas personas delgadas, sobre todo mujeres, lo saben muy bien y lo padecen.

Causas de los pies fríos:
Los pies fríos no son, en si, ninguna enfermedad sino un síntoma de que algo nos ocurre. En general suele ser un problema de mala circulación pero hay otras posibilidades.

* Metabolismo basal muy lento. Ocurre en personas que siempre tiene la temperatura corporal muy baja (ver en casos extremos que no haya también un problema de tiroides).
* En anemias severas la persona tiende a estar muy débil y con sensación de frío constante.
* Cuando hay mucha tensión en las lumbares podemos encontrarnos, en algunos casos, con dolor en piernas y pies fríos.
* En casos de resfriados y estados gripales (hay una sensación de escalofríos).

DESNIVEL NORMAL En cada persona suele existir un desnivel de temperatura corporal —caliente en el interior del cuerpo y menos caliente en las extremidades ley que podría enunciarse diciendo que la temperatura en la periferia del cuerpo es siempre inferior a la del núcleo. Además, la temperatura en las extremidades suele variar notablemente.

La temperatura en la superficie de la piel depende en primer lugar de la intensidad del riego sanguíneo. Una mano o un pie está caliente cuando sus vasos sanguíneos están relajados y abiertos, dejando circular mucha sangre. En este caso, sin embargo, aumenta también la pérdida de calor del cuerpo, lo que dispara un ingenioso mecanismo regulador que actúa en cuanto la temperatura exterior disminuye.

En el sistema nervioso simpático, las hormonas noradrenalina y adrenalina, así como sus receptare en los vasos sanguíneos, ordenan que disminuya el riego sanguíneo a fin de conservar el valioso calor en el interior del cuerpo.

En este proceso intervienen también las anastomosis, comunicaciones directas entre las finas venas y arterias en la piel. Estas vías de comunicación se dilatan o contraen, con lo que actúan como una válvula de control muy electiva: el mínimo del riego sanguíneo en la piel es de 20 ml/min; el máximo de 3-4 l/min.

Naturalmente, no se puede disminuir el riego sanguíneo en los dedos de las manos Y de los pies hasta tal punto que se interrumpo el suministro de oxígeno y muera el tejido.

La regulación interior de la temperatura es por tanto un auténtico número de equilibrismo. Los pies fríos son un indicio de que este mecanismo térmico está desequilibrado

PIES FRÍOS POR ESTRÉS Existe otro tipo de pies fríos que son el resultado de una reacción de estrés, como puede ser una situación de temor acentuado o inseguridad: En tales casos, la hormona angiotensina estrecha los vasos sanguíneos para aumentar la presión y poner el cuerpo en alerta máxima.

Los pies fríos vuelven rápidamente a una temperatura normal: abrigados con calcetines de lana y reanimados por el fuego de la chimenea.

El Mal Olor a Transpiracion Sudor Permanente Evitar el mal Olor

EL MAL OLO DE NUESTRA TRASPIRACIÓN CORPORAL

Que alguien nos caiga bien o mal depende también del olor que emane. Pero el que alguien huela supuestamente mal no es sólo una cuestión de higiene corporal.

Cuando alguien no soporta el olor de otra persona no significa que ésta no sea limpia. Es más bien el resultado de unas señales olorosas muy sutiles producidas por las llamadas feromonas, señales que a través de la nariz actúan directamente sobre el sistema límbico del diencéfalo y que desencadenan allí las correspondientes emociones.

UN PERFUME INDIVIDUAL: Las feromonas son químicamente afines a las hormonas sexuales y se encuentran sobre todo en el sudor de la persona que las emite a través de las glándulas apocrinas del vello axilar y púbico.

Las glándulas apocrinas no son otra cosa que glándulas sebáceas transformadas, cuya actividad es controlada por las hormonas sexuales masculinas, los andrógenos. Las feromonas confieren a cada persona su propio perfume individual y actúan como sustancias de atracción sexual, es decir, estimulan sobre todo la atracción sexual de las personas del otro sexo. Sin embargo esta señal olorosa del cuerpo no se percibe por todas las parejas sexuales posibles como agradable. Que a una persona le agrade o no el olor de otra depende, pues, de factores bioquímicos sobre todo.

GUERRA AL OLOR CORPORAL: El olor corporal se considera en nuestros días como evidencia d€ falta de higiene, y por ello disponemos de un amplio arsenal químico para inhibir cualquier perfume de nuestro cuerpo.

Esta mentalidad extremadamente higiénica es producto de tiempos relativamente recientes. Hasta mucho después del Medioevo, el baño y aseo corporal se consideraban como una costumbre insalubre. Incluso la nobleza durante el Barroco prefería aplicarse polvos en lugar de lavarse. Pero ya en aquel tiempo se intentaba disfrazar el innoble olor a sudor con abundante perfume.

Ahora bien; el olor del cuerpo no se genera únicamente por el sudor, el cual, cuando es fresco, apenas huele en una persona sana a pesar de contener urea. La principal culpable del olor corporal es la capa de grasa que protege nuestra piel. A esta película de grasa, ligeramente ácida, se adhieren impurezas y escamas de piel muerta que, junto con el sudor, forman un cebo que atrae a numerosas bacterias y hongos.

Esta grasa se descompone en condiciones herméticas, produciéndose entre otros unos gases de olor fuerte, como metano (también conocido por las flatulencias malolientes), sulfuro de hidrógeno y amoniaco.

Estos gases son los causantes del desagradable olor a sudor.
Las causas de un intenso olor corporal pueden residir también en procesos patológicos en el organismo.

Los trastornos metabólicos, sobre todo, suelen originar un cambio característico del perfume corporal, puesto que el cuerpo elimina determinadas sustancias tóxicas a través de las glándulas sudoríparas.

Algunas de estas enfermedades ocasionan un perfume tan característico que un médico experimentado las puede diagnosticar solamente por el olor que despide el paciente. Este es el caso de la diabetes, que huele a acetona, la fiebre tifoidea, a pan integral, y la gangrena a manzanas podridas.

PARA OLER BIEN

• Lavarse dos veces al día contribuye a que el cuerpo no huela mal.

• La ropa interior y los calcetines se deben cambiar diariamente. Las restantes prendas deberán olfatearse para saber si se deben cambiar o no.

• La elección del jabón y del desodorante debería depender del tipo de piel de cada persona. Los perfumes se utilizan según el principio “menos puede ser más”.

• Si el perfume corporal experimenta un cambio repentino, la causa puede deberse a un trastorno metabólico. Si se manifiestan más síntomas convendrá consultar a un médico.

La eficacia de los desodorantes es comprobada por narices profesionales y en los lugares donde el cuerpo emana más sudor y olores propios.

oler mal en el cuerpo

Remedios Populares:
Remedio 1
:. Beber una taza de infusión de salvia todos los días contribuye a reducir la actividad de las glándulas sudoríparas.

Remedio 2:Aplicar un puñado de hojas frescas de salvia mezcladas con jugo de tomate sobre las axilas resulta tan eficaz que los desodorantes comerciales.

Remedio 3: Mojar las axilas con una mezcla de té de corteza de sauce y bórax

Remedio 4:Empolvar las axilas limpias y secas con bicarbonato de soda o maicena (fécula de maíz, cornstarch), o una mezcla de ambos o una combinación de talco y bicarbonato; o con polvo de arroz o talco.

PORQUE SE FORMAN LOS CHICHONES? Golpes en la Cabeza y Chichones

¿PORQUÉ SE FORMAN LOS CHICHONES DE LA CABEZA?

Cuando uno se da un golpe en la cabeza, al poco tiempo le surge un chichón bastante visible. La falta de espacio bajo la piel y las proteínas de la sangre son los responsables.

 Las personas altas agachan automáticamente la cabeza cuando pasan por una puerta. Y es que bastantes veces se han golpeado la cabeza contra el dintel. La consecuencia inevitable es un doloroso chichón.

Cuando alguna parte del cuero cabelludo, que empieza justo encima de la nariz y abarca todo el cráneo, se lesiona por un traumatismo obtuso, se forma un hematoma, al igual que en otras partes de nuestro cuerpo.

Como la piel que recubre el cráneo es bastante tina, el golpe no es amortiguado por tejidos más blandos. Esto surte dos efectos: por una parte, se rompen más vasos sanguíneos y, por otra, la sangre derramada no puede infiltrarse en tejidos más profundos.

 CHICHONES EN LA CABEZAEN CONTRA DE LA GRAVEDAD ¿Pero cómo se produce un chichón? Se podría pensar que la sangre se distribuye lateralmente en todas las direcciones hasta que la coagulación obstruye los escapes en los vasos lesionados.

Según esta teoría, en efecto, debería formarse únicamente un gran moratón en el cuero cabelludo. Pero no es así. La sangre se compone de dos partes esenciales, los glóbulos y el plasmo en el cual flotan estos glóbulos. El plasma sanguíneo es a su vez una solución acuosa que contiene determinadas proteínas que son hidrófilas, es decir, atraen y absorben el agua.

Estas proteínas extraen el agua del tejido cercano, de manera que en el lugar donde el plasma sanguíneo se ha derramado bajo la piel se forma un edema, tina especie de hinchazón llena de agua cuya elevada presión interior actúa en todas las direcciones, incluso hacia arriba, y es suficiente para superar la gravedad. Es entonces cuando el chichón se abulta.

La subsiguiente coloración del chichón se debe a los mismos procesos que determinan la formación de un cardenal. Por consiguiente, el proceso de curación es parecido. Cuando la sangre coagulada empieza a descomponerse paulatinamente y la presión en el edema va igualándose a la presión exterior, el bulto retrocede.

La Piel de Gallina Porque se nos eriza la piel?

La Piel de Gallina: ¿Por qué se nos eriza la piel?

Tanto si se siente frío como si es miedo, el cuerpo puede reaccionar con la conocida piel de gallina. Este fenómeno es una herencia de nuestros peludos antepasados.

Puede ocurrir después de un día cálido, cuando se levanta una fresca brisa, o cuando se está presenciando una película de terror: en ambos casos nuestro pelo literal mente se espeluzna y nuestra piel se asemeja a la de una gallina recién desplumada.

Nuestro cuerpo está ejecutando un programa heredado de nuestros antepasados que se desencadena por dos estímulos diferentes: por un lado, debido a un descenso brusco de la temperatura exterior, y de otro, por la tensión emocional. En ambos casos, nuestro cuerpo se está revistiendo, en cierto sentido, con una funda invisible y caliente.

piel de gallinaREACCIÓN ESPELUZNANTE Probablemente esta reacción se remonta a los tiempos de nuestros antepasados peludos y tenía la función de aumentar la capa de aire protectora del vello corporal. Los pelos del cuerpo se erizan gracias a unos diminutos músculos que actúan sobre cada folículo piloso.

Al contraerse estos músculos, los folículos se proyectan ligeramente hacia fuera, incluso cuando ya no contienen ningún pelo, lo que provoca la característica piel de gallina.

Esta reacción se desencadena en el hipotálamo, una parte del diencéfalo, que recibe las señales del descenso brusco de temperatura enviadas por los sensores térmicos y que ordena la puesta en marcha de una serie de medidas. En primer lugar, se segrega la hormona vasopresina, que constriñe los vasos sanguíneos subcutáneos reduciendo el riego sanguíneo y, con él, la emisión de calor.

Después, el afectado comienza a tiritar para aumentar la producción de calor. Y, finalmente, los músculos del pelo reciben la orden de contraerse. Una caída de temperatura representa, por lo visto, un gran peligro potencial para el cuerpo y éste intenta evitarla por todos los medios.

ALERTA MÁXIMA Pero también las reacciones psíquicas, sobre todo el estrés y la sensación de que alguna situación le supera a uno, pueden provocar la piel de gallina. El sentido original de este proceso era conservar las reservas de calor y de energía para una rápida reacción en caso de emergencia. Pero lo que se concibió como protección contra una amenaza existencial, ya no cumple ningún papel cuando vemos una película de terror que nos produce escalofríos.

Fondo de Ojos Examen Para Detectar Enfermedades Hipertension

Fondo de Ojos – Examen Para Detectar Enfermedades de Hipertensión

El ojo revela muchas informaciones sobre el estado de salud de la persona, incluso más que la lengua. Esto no es de extrañar: se trata de un ramal directo del cerebro.“Mirame a los ojos, nena!”, con esta petición de Humphrey Bogart a lngrid Bergmann en la película Casablanca, el protagonista no pretendía llevar a cabo un diagnóstico de los ojos en el sentido médico sino más bien saber, a través de una mirada a los ojos, lo que acontecía en el corazón de su pareja.

UNA MIRADA ENTRE BASTIDORES Una mirada a los ojos ajenos es reveladora no sólo para los enamorados sino también para el médico. Y es que el ojo ofrece tantos puntos de partida para establecer diagnósticos que una rama de la medicina se ocupa exclusivamente de este órgano: la oftalmología. El examen del fondo del ojo, sobre todo, puede proporcionar indicios evidentes de determinadas enfermedades. Muchos médicos están convencidos de que determinados órganos y funciones se reflejan en el iris y que las alteraciones de la retina revelan trastornos de la salud.

fondo de ojoPor fondo del ojo entendemos lo que se denomina retina, pero como ésta es completamente transparente también se incluye la capa que yace debajo la llamada coroides. El examen exhaustivo del médico no se limita a estas dos partes, sino que se extiende también al cristalino y a la medición de la presión intraocular.

El iris que delimita la pupila, en cambio, no suele ser objeto del examen del oftalmólogo. Salvo en determinadas inflamaciones, como el reuma o la tuberculosis, el iris brinda poca información sobre el estado de la salud, al menos en opinión de la medicina académica.

Los médicos naturalistas sin embargo, opinan que las enfermedades sí se reflejan perfectamente en el iris. Parten de la convicción de que a determinadas zonas del iris corresponden determinados órganos, extremidades y funciones del cuerpo, y que las alteraciones en las fibras del iris en una de estas áreas indican un trastorno en el órgano respectivo.

Los médicos naturalistas están convencidos de que determinados órganos y funciones fisiológicas se reflejan en determinadas zonas del iris, y que alteraciones en la estructura de la retina revelan trastornos de la salud.

OJO REVELADOR: Pero incluso si se excluye el iris como revelador de enfermedades, el ojo puede aportar informaciones valiosas a internistas y neurólogos, y contribuye a un diagnóstico preciso de determinadas enfermedades. Hay tres razones para ello: en primer lugar el ojo es fácil de examinar, al menos desde que se inventó el oftalmoscopio.

Por otro lado, una mirada a los ojos equivale a una mirada al interior del cuerpo y, sobre todo, a le superficie del cerebro, puesto que el ojo no es otra cosa que un ramal prominente de este último. En tercer lugar, las arterias bien visibles de la tetina reaccionan con especial sensibilidad a trastornos del metabolismo como la diabetes, enfermedades del hígado y de la vesícula biliar y a trastornos nefrológicos. También los problemas circulatorios, como la arteriosclerosis o la hipertersión, modifican el aspecto de las arterias oculares de manera característica y reconocible.

Pero son sobre todo las enfermedades del cerebro las que se detectan gracias al diagnóstico de los ojos. Cuando, por ejemplo, un tumor cerebral desplaza tejido sano aumentando así la presión intracraneal, se pueden detectar estas consecuencias en el fondo del ojo. 1.0 mismo puede afirmarse de infecciones del cerebro, como la toxoplasmosis, que se transmite a través de animales domésticos.

Esta facilidad de diagnosticar las raras enfermedades del cerebro a troves de los ojos puede ser de gran ayuda para el médico y, por tanto, para el paciente.

Por que bostezamos Que es el bostezo Salud Oral Cuidar los dientes

¿Por qué bostezamos? ¿Qué es el bostezo?

Cuando nuestro cerebro necesita más oxígeno nos invade el irresistible deseo de bostezar, entonces abrimos la boca lo más posible y respiramos profundamente.

Quien bosteza en público es considerado generalmente una persona de pocos modales, por lo que intentamos desesperadamente reprimir el deseo de hacerlo. Los pueblos primitivos, sin embargo, no se someten a estas obligaciones. Para ellos, estas manifestaciones del cuerpo son algo natural y hay que dejar que se expresen libremente. Este último comportamiento parece mucho más lógico, sobre todo cuando, como en el caso de los bostezos, se manifiesta nuestro órgano más importante: el cerebro indica con los bostezos una necesidad urgente de recibir oxígeno.

bostezoPRINCIPAL CONSUMIDOR DE ENERGÍA El oxígeno interviene directa o indirectamente en todos los procesos de nuestro cuerpo, sobre todo en el metabolismo energético. Sin energía nuestro cuerpo no funciona y, al igual que un fuego necesita aire y oxígeno para la combustión, también los necesita nuestro organismo para la transformación de la energía.

El cerebro es el órgano que más energía precisa. Aunque representa sólo un 2% del peso de nuestro cuerpo, participa con un 20% en el metabolismo básico, es decir, en el consumo de energía en posición de descanso.

Las neuronas de nuestro cerebro, cuyo número asciende 1 billón (un uno seguido de doce ceros) y que están conectadas entre sí a través de unos cien billones de puntos de comunicación, pueden sobrevivir sólo durante 4 minutos con una falta absoluta de oxígeno. Si mueren, no se pueden regenerar como otras células del organismo. Por tanto, no es extraño que el cerebro empiece a advertir pronto la posible carencia de oxigeno.

El bostezo es una de estas advertencias, y por su importancia no se deja reprimir con facilidad. Si a pesar de todas esas señales de advertencia el cerebro no recibe una cantidad suficiente de oxígeno, conecta un mecanismo de emergencia. El consumo de oxígeno se reduce al mínimo y la persona afectada se duerme o se desvanece. ¿Pero qué ocurre exactamente cuando bostezamos? El responsable es el bulbo raquídeo, una parte ancestral de nuestro encéfalo que controla entre otras funciones la respiración. Cuando el contenido de oxígeno en la sangre desciende por debajo de un umbral crítico, esta parte del encéfalo emite un reflejo que obliga a los músculos del diafragma a contraerse fuertemente.

La musculatura facial recibe a la vez la orden de abrir la boca todo lo posible para que se pueda inhalar el máximo volumen de aire. Esta respiración profunda disminuye a su vez la presión en la caja torácica, lo que provoca que el ventrículo derecho del corazón aspire más sangre de los vasos sanguíneos y la bombee, una vez enriquecida con oxígeno, preferentemente hacia el cerebro.

CAUSAS MÚLTIPLES Se pueden distinguir diferentes tipos de bostezos en función de su causa. En primer lugar, existen los bostezos matutinos y vespertinos. Por la mañana bostezamos porque el cerebro que se está despertando necesita más oxígeno del que le pueden ofrecer los pulmones, que aún no han entrado en plena actividad.

Por la noche, sin embargo, la curva de nuestro biorritmo se incuria hacia abajo, la respiración se vuelve menos profunda y más lenta y se absorbe menos oxígeno. Quien a pesar de todo intenta reprimir la necesidad de dormir para acabar un trabajo, una lectura o un programa televisivo obliga a su cerebro a mantenerse despierto a pesar de que éste ya se esté preparando para el sueño. Necesita entonces más oxigeno del que se le suministra y se lo procura obligándonos a bostezar ininterrumpidamente.

Estos bostezos nos indican claramente; “Venga hombre, acuéstate ya». Los bostezos que siguen a una comida demasiado copiosa tienen otra causa: el estómago trabaja a pleno rendimiento para hacer la digestión. También el hígado, el páncreas y el intestino aumentan su actividad. La digestión es, por tanto, un proceso que inicialmente necesita mucha energía de arranque para poder transformar en energía aprovechable las sustancias nutritivas contenidas en los alimentos,

Por esta razón se refuerza el riego sanguíneo de los órganos digestivos, retirando esta sangre adicional de otros puntos del organismo. El cerebro es especialmente sensible a esta leve reducción del riego sanguíneo e intenta compensar la falta de oxígeno con bostezos.
El placentero cansancio que se experimenta después de una comida copiosa es otro indicio con el cual el cerebro nos indica “Voy a desconectarme un poco; no me molestes con tareas difíciles’. UNA SIESTA AYUDA Si esta comida copiosa es la del mediodía, se añade como agravante la caída que sufre nuestro metabolismo durante la sobremesa. Quien puede se echa entonces una siestecita.

La institución de la siesta en los países meridionales no es, por tanto, una señal de indolencia o pereza, sino una reacción lógica a las necesidades de nuestro cuerpo que, en el calor del mediodía, tiene otra justificación.

LA CONFERENCIA ABURRIDA Quien en un salón con ambiente cargado tiene que soportar pacientemente una aburrida conferencia siente a veces el irresistible deseo de bostezar. Esto tiene, principalmente, poco que ver con la calidad de la  conferencia, y más con la falta de oxigeno en el ambiente. La monotonía y el aburrimiento pueden tener un efecto adormecedor, puesto que el cerebro no detecta ninguna exigencia y disminuye su actividad, pero no se bosteza, sino que la persona se adormece lentamente.

Los bostezos se producen sólo cuando el oyente intenta hacer un esfuerzo, prestar atención y mantenerse despierto. Estos bostezos se corresponden más o menos con la reacción del cuerpo cuando, a pesar de ser tarde, uno intenta permanecer despierto.

PELIGRO DE CONTAGIO Se dice que bostezar es contagioso y que incluso algún visitante del zoo experimenta la necesidad de bostezar al ver que lo hace un hipopótamo. Pero suelen ser otras personas las que nos contagian el bostezo. Se cree que esta reacción es una herencia ancestral del ser humano, que se remonta al periodo de los primeros primates, mucho antes del comienzo de la evolución humana. Estos primates vivían en grandes grupos con pautas de comportamiento social muy complejas. Entre ellas unas reacciones y comportamientos físicos con los que el individuo manifestaba su pertenencia al grupo. De hecho, tenemos en nuestro repertorio de comportamientos muchas de estas pautas ancestrales, y es posible que el bostezar por simpatía sea una de estas normas heredadas de nuestros remotos antepasados.

PREPARADO PARA PENSAR Si el cerebro reacciona ante la falta de oxígeno disminuyendo su actividad, se podría deducir lo contrario, es decir, que hay que suministrar suficiente oxigeno cuando se quiere que el cerebro rinda al máximo. Efectivamente, con aire fresco se piensa mejor que en una habitación con aire viciado. Por otra parte, se puede suministrar más oxígeno al cerebro mediante ejercicios de respiración que además producen un efecto relajante, para que el cerebro pueda concentrarse por completo en su tarea. El cerebro regula la actividad respiratoria, modificando su frecuencia y profundidad para que el nivel de dióxido de carbono en la sangre sea siempre normal.

Trabajo Enviado Por Pedro J. Altamirano Esc. 11 EET-Salta-Argentina
Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano

Los Dientes Estructura Cantidad Cuidado los dientes y muelas Salud

Los Dientes Estructura Cantidad
Cuidado los dientes y muelas Salud

La Salud e Higiene Bucal

El hombre no sólo necesita los dientes para morder y masticar: hablar sin dentadura resulta difícil. La higiene es muy importante, pues los dientes son nuestra tarjeta de visita.

Un diente tiene muchas obligaciones que cumplir. La más importante es tomar alimentos y masticarlos. Los incisivos y los colmillos comienzan el trabajo, es decir, dan el mordisco. Están especialmente diseñados para ello, pues poseen un borde afilado y cortante en forma de paleta. Para nuestros antepasados eran todavía mucho más imprescindibles: en la actualidad no ingerimos trozos de carne cruda y con los cuchillos podemos cortar los alimentos mucho mejor.

Una vez en la boca, las muelas y los molares cortan los alimentos en trozos más pequeños y se encargan de triturarlos. Mientras que los dientes delanteros sólo tienen una punta, los molares tienen dos y las muelas entre cuatro y cinco. De esta forma se puede desmenuzar cualquier alimento y prepararlo para la digestión.

Las muelas son con diferencia las más potentes. Poseen de dos a tres raíces, mientras que los demás sólo tienen una. Las que se sitúan en los puntos más internos de la mandíbula se denominan muelas del juicio, pero no siempre crecen del todo y más bien causan problemas porque suelen carecer de espacio suficiente para desarrollarse en el interior de la mandíbula.

LOS DIENTES: ESTRUCTURA, CANTIDAD Y CUIDADO


MORDER FUERTEMENTE Cuando mordemos una manzana, el maxilar inferior se junta con el superior para cortarla. Luego, al masticarla, movemos la mandíbula inferior de un lado hacia el otro y de delante hacia atrás. Durante la masticación los dientes han de ejercer una gran fuerza: en cuestión tic segundos se alternan movimientos de presi6n y descarga.

El mayor esfuerzo de masticación se ejerce con los mulares. Incluso se pueden partir nueces y huesecitos con ayuda de la musculatura de la mandíbula. Algunos artistas circenses tienen esa musculatura tan desarrollada que consiguen una capacidad de presión en cada diente muy superior a la media.

Como un diente tiene que soportar tanto esfuerzo en la masticación, ha de ser muy fuerte y a la vez estar elásticamente anclado al maxilar. De esto se encarga la raíz que sujeta los dos últimos tercios del diente en el interior de las encías.

La estrecha hendidura de 0,25 mm entre el hueso y el diente está cubierta de haces de fibras que se estiran y encogen como un acordeón: por eso pueden soportar la fuerza sin romperse o afectar al lecho óseo donde se asientan. Un diente sano gira en movimientos horizontales, verticales y cruzados alrededor de su propio eje. Sometido a una fuerza que dure de 2 a 3 segundos, la punta del diente se desplaza hasta 0,25 mm y vuelve a recuperar rápidamente su posición inicial.

CADA DIENTE TIENE SU CORONA El diente se divide en tres partes: la raíz se asienta en el maxilar; la corona es la parte que sobresale del maxilar y resulta visible; por último, el espacio de transición sobre los huesos de la mandíbula, cubierto de la misma mucosa rosa clara y gelatinosa de las encías, es el borde gingival. La masa principal o marfil de los dientes es una sustancia que los odontólogos denominan dentina. La parte interior de la dentina se denomina pulpa y llega hasta el interior de la raíz.

Desde fuera no podemos apreciar el riego interior del diente, y por lo tanto tampoco apreciamos su sensibilidad al dolor. En la pulpa se encuentran los vasos sanguíneos y nervios que llegan al diente por un orificio en el canal de la raíz. Muchos nervios terminan en la dentadura, razón por la que ésta es tan sensible al dolor. Los dientes sanos están recubiertos en su totalidad por un esmalte dental y en la zona de la raíz por cemento dental, de tal manera que toda su superficie es normalmente insensible al dolor.Tanto los dientes como los huesos contienen un gran porcentaje de componentes inorgánicos.

El cemento del diente, punto de sujeción de las fibras de la raíz al diente mismo, es algo más blando que el material Óseo y su composición es parecida. El esmalte dental, amarillento o azulado, proporciona a los dientes su brillo característico y es tan fuerte y estable que se necesita un taladro de 8000 U/s para poder abrirlo. La resistencia de este esmalte no es siempre la misma: disminuye de la zona exterior a la interior y de arriba a abajo.

En la parte más potente, el esmalte tiene unos 4 mm. de grosor y es tan resistente como el cristal de cuarzo, mineral con el que se puede rayar el acero. El calcio, el fosfato y el flúor son los principales responsables de que el diente sea impenetrable; en realidad es el hueso más duro del esqueleto.

ÁCIDO ENEMIGO En realidad, el esmalte dental es tan duro como el mármol, pero, al igual que éste, no es resistente a los ácidos. Esto supone un gran perjuicio para los dientes, ya que los restos de comida que quedan la superficie y el azúcar se transforman en ácidos. En este sentido, el dicho popular que Aconseja comer una manzana después de cada comida no es muy acertado, ya que el azúcar que contiene la fruta acaba afectando al esmalte.

El agente principal de la caries es una placa microscópica constituida por bacterias, partículas de alimento y saliva, que se forma en la superficie del diente. La placa hace más daño cuando se combina con azúcar y resulta especialmente peligrosa si no se elimina durante mucho tiempo.

Aparte de la limpieza diaria de los dientes, se recomienda no consumir alimentos y bebidas azucaradas todo el día, pues los niveles de ácido se mantendrán elevados y los dientes estarán expuestos continuamente a su ataque. La única defensa natural contra la caries es la saliva, que limpia los dientes, diluye y neutraliza el ácido de la placa que los desgasta.

La dentadura se desgasta con el tiempo y pierde sus cualidades. Los dientes no sólo son necesarios para triturar la comida y masticar sino también para hablar. Las hileras de dientes separan adecuadamente las entradas de aire y así podemos formar y pronunciar correctamente ciertas consonantes como la t y la f A quienes tienen las arcadas dentales caídas les resulta mucho más difícil hablar con claridad. Tampoco debemos olvidar el valor estético de los dientes.

Gracias a los avances en las prótesis dentales, hoy no es necesario ocultar la ausencia de algunas piezas encajando un pañuelo en el hueco, como hacía en sus apariciones públicas la reina Isabel I de Inglaterra en el siglo XVI.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…
Para saber mas…

El ser humano adulto tiene, normalmente, treinta y dos dientes (dieciséis en cada mandíbula). La mandíbula superior tiene a cada lado, dos incisivos, un canino, dos premolares y, en la parte posterior, tres molares. Lo mismo ocurre en la mandíbula interior.

El número de dientes de un animal puede expresarse, convenientemente, usando la fórmula dental. Ésta da el número de dientes de cada tipo, en una mitad de cada mandíbula, leídos desde el frente (incisivos) hacia el fondo (molares). De este modo, la fórmula dental del hombre es 2123/2123. En el conejo, que no tiene caninos: 2023/2023

El estado placentario primitivo (esto es, lo encontrado en los primeros mamíferos placentarios) es 3143/3143 pero pocos animales conservan el juego completo de 44. La disposición de los dientes depende, en gran parte, de los métodos alimenticios y de la naturaleza de la comida.

El hombre es un animal omnívoro (come todo tipo de alimento) y, en consecuencia, nuestros dientes no están altamente especializados cuando los comparamos con los dientes moledores de los herbívoros y los dientes cortadores de los animales carnívoros. Los incisivos son conservados en la mayoría de los mamíferos como dientes en forma de escoplo, penetrantes o cortantes.

El canino está muy desarrollado en los carnívoros cazadores, como un diente punzante y desgarrante. En el hombre es más bien reducido y funciona casi como otro incisivo. Muchos animales herbívoros han perdido totalmente los caninos. Los premolares y molares del hombre son los dientes moledores y masticadores.

La superficie de estos dientes forma lomos triangulares o cónicos (cúspides) los cuales, cuando se juntan las mandíbulas, encajan en depresiones de los dientes opuestos. Los movimientos masticatorios hacen que los dientes actúen como piedras de molino pulverizando los alimentos.

Aunque nuestros dientes están modificados para servir diferentes propósitos, están todos construidos de acuerdo con un patrón definido. Saliendo de la encía está la corona del diente. La parte empotrada en la encía y que penetra en el alvéolo dentario del hueso mandibular, se conoce como raíz. El cuerpo del diente está compuesto por una sustancia dura como el hueso, llamada dentina (o marfil).

Dentro de él, hay una cavidad —la cavidad pulpar— la que contiene vasos sanguíneos y nervios. Ramas nerviosas, junto con finas fibras protoplas-máticas, penetran el laberinto de finos canales que se difunden por toda la dentina. Cuando esta última es dañada por caries o por el torno dental, las terminaciones nerviosas son estimuladas, produciéndose dolor. Cubriendo la corona del diente existe una capa de esmalte que tiene un variado espesor.

LOS DIENTES: ESTRUCTURA, CANTIDAD Y CUIDADO

Corte de un Diente Humano

Éste se compone casi enteramente de cristales de apatita con un relleno de fosfato de calcio. Los cristales de apatita están compuestos de fosfato de calcio más fluoruro de calcio o cloruro de calcio. El fosfato de calcio es también el principal responsable de la dureza de la dentina. Las capas de cristales del esmalte están extendidas y dispuestas con sus terminaciones hacia la superficie del mismo. Alrededor de la raíz del diente, el esmalte es reemplazado por el cemento, otro material parecido al hueso que fija firmemente al diente en el alvéolo dentario de la mandíbula. Sin embargo, entre el hueso de la mandíbula y el cemento, hay una capa de tejido —la membrana periodental— que está en contacto con los tejidos de las encías y la cavidad pulpar.

Los incisivos y caninos tienen una sola raíz, los premolares tienen doble raíz y los melares tienen una raíz de tres ramas también llamadas cúspides. Hemos visto que un adulto tiene treinta y dos dientes, pero un niño —hasta la edad de seis años— tiene solamente veinte dientes. Éstos son los dientes de leche o caducos que, a partir de los seis años de edad aproximadamente, son reemplazados gradualmente por los dientes definitivos.

No hay molares en la dentadura de leche, pero los dientes que corresponden a premolares se conocen como muelas de leche y cumplen la misma función de moledoras. Los primeros dientes de leche que brotan son los incisivos, que aparecen normalmente entre los ocho y diez meses después del nacimiento.

La dentadura no se completa hasta los dos años de edad. Los primeros dientes definitivos aparecen después de los seis años de edad. Son los molares anteriores. Los dientes de leche son reemplazados entonces por los definitivos que crecen debajo de ellos. Los incisivos son reemplazados primero, luego los premolares y más tarde los caninos; estos últimos aparecen como dientes definitivos a los once años más o menos. Los segundos molares aparecen alrededor de los 12 años y los terceros —muelas del juicio— no aparecen hasta los dieciocho o aún más tarde.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora Tmo II
Eniclopedia de la Ciencia y La tecnología TECNIRAMA N°27 Los Dientes Humanos

Las Uñas Función crecimiento cuidado resistencia

Las Uñas: Función, Crecimiento y Cuidado

No se ve cómo y dónde crecen las estructuras córneas que constituyen las uñas de los dedos, pero desde que son visibles desarrollan funciones de protección y apoyo.

Sin ellas no podríamos utilizar los dedos como herramientas de agarre, o lo haríamos de forma limitada, pues estas placas pequeñas y robustas, nuestras uñas, protegen las delicadas yemas y les confieren sujeción. En particular, son indispensables en actividades motoras de precisión y ante el contacto con pequeños objetos. Aunque prácticamente no poseen nervios, están rodeadas por un tejido sensible rico en nervios que detecta cualquier presión por pequeña que sea.

Tampoco se debe despreciar la capacidad de la uña para absorber agua como si fuera una esponja y devolverla más tarde por evaporación. De esta forma evitan que el líquido reblandezca los tejidos de la punta de los dedos de manos y los pies. Cuando las manos están en contacto frecuente con el agua, las uñas se rompen por la continua alternancia de absorción y evaporación.

Uñas

ZONA OCULTA DE CRECIMIENTO: Lo que resulta visible de la uña es tan solo la placa ungueal, de 0,3 a 1 mm. de espesor. Se desliza hacia delante sobre el lecho ungueal, cuya fuerte irrigación le confiere su apariencia rosada. La raíz de la uña se sitúa profundamente en el pliegue de la ranura ungueal. Aquí, entre la capa de células madres, la matriz, se produce un crecimiento continuo.

La uña crece mientras las células situadas más al extremo de la matriz se transforman en tejido queratinizado muerto, que va siendo empujado desde el pliegue. Si la matriz se destruye, la uña no puede volver a crecer.

RESISTENCIA: La sustancia córnea queratina es responsable, como en el pelo, del fuerte contenido de proteína estructural, que proporciona tina enorme resistencia. Del mismo modo, también influyen el fósforo, el azufre y el calcio. La uña sana de un adulto debe contener hasta un 1% de calcio.

La constitución de la capa celular de la matriz forma el espacio blanquecino semilunar de la raíz de la uña, conocido como lúnula. En ella se acumulan las células madres tan densamente que no permiten apreciar el lecho rojo de la uña.

El tamaño de esta estructura es diferente para cada persona y tiene una explicación genética. Algunos tienen una lúnula en forma de media luna, otros tan sólo una pequeña banda y en algunos casos no es visible. Las demás manchas blancas de las uñas se deben a una lesión menor en la matriz y no necesitan tratamiento.

CUIDADOS DE LAS UÑAS:
Al limar las uñas húmedas se rompen con facilidad, por lo que se debe hacer cuando están secas, desde el exterior hasta la punta de la uña.
Cuanto más pequeña sea la lima, mejor.

• Quien utilice las tijeras cortará mejor las uñas si están húmedas. Las uñas secas pueden quebrarse con gran facilidad.

•  La cutícula de la uña está atravesada por vasos sanguíneos y fibras nerviosas. Ofrece protección a la raíz sensible de la una, por lo que no se debe dañar ni cortar.

Gracias a las uñas, que actúan como poderosas pinzas, podemos utilizar las sensibles puntas de los dedos como herramientas de agarre para sujetar firmemente pequeños objetos.

Trabajo Enviado Por Pedro J. Altamirano Esc. 11 EET-Salta-Argentina
Fuente Consultada: El Asombroso Cuerpo Humano