Victoria Ocampo

Biografia de Stendhal y Su Obra Literaria Novelista Frances

Biografía de Novelista Stendhal y su Obra Literaria

Escritor francés (Grenoble 1783 – París 1842). Henri Beyle, de familia burguesa, quedó tempranamente huérfano de madre, a quien adoraba, mientras que detestaba a su padre, conservador y típico representante de su clase social. A los dieciséis años fue a París a estudiar, pero pronto se incorporó al ejército napoleónico como funcionario, participando en varias campañas.

Stendhal Novelista frances

Su padre, Chérubin Beyle, fue abogado en el Parlamento, y Stendhal jamás guardó buenos recuerdos (al igual que de su ciudad natal) , y lo describe «sombrío, tímido, rencoroso, déspota y rutinario»; su madre, en cambio, «era el alma y la alegría de la familia, me quería con pasión», pero esta madre adorada murió en 1790, cuando él tenía siete años, y así «terminó toda la alegría de mi niñez», dice.

Al enviudar, el señor Beyle se acerca a la familia de su esposa, y Henry y sus dos hermanas menores (Pauline, la buena, y Zénaide, «la soplona», la predilecta de su odiado padre) frecuentaron mucho la casa de su abuelo materno, Henry Gagnon, «un hombre excepcional que había hecho una peregrinación a Ferney para conocer a Voltaire, quien le había recibido con grandes muestras de deferencia».

Con este abuelo iba a congeniar, pero tenía una fuerte actitud de rechazo frente a todo lo que quería inculcarle su familia, a la que detestaba en bloque, como no tardó en detestar también a su primer preceptor, en quien veía a un aliado de su padre. «Un perfecto granuja» es lo más amable que dirá de este maestro.

Aquel adolescente solitario y taciturno, tímido y orgulloso, asiste desde 1796 a la Escuela Central de Grenoble que la Revolución acababa de crear para sustituir a los antiguos colegios religiosos. Se interesa por el dibujo y las matemáticas, sobre todo por las matemáticas, ya que considera que en ellas «la hipocresía era imposible» y que juzga además que son «el único medio para abandonar aquella ciudad que aborrecía y que aún odio».

Efectivamente, un premio le abre las puertas de la Escuela Politécnica de París, y en octubre de 1799, venciendo la resistencia de su familia, que ve en París «la ciudad de la corrupción», sale de Grenoble en dirección a la capital.

Las matemáticas habían sido el pretexto para salir de su ciudad natal, pero una vez en París no se dignó a presentarse en el examen de ingreso de la Escuela Politécnica; tenía otros proyectos, quería dedicarse al teatro, escribir comedias como Moliere. Por el momento vagaba por la gran ciudad ocioso y desorientado, un poco en busca, dice, de «un corazón amigo».

En julio de 1806 se pone a las órdenes (de muy malas ganas) de un pariente de su abuelo para administrar un negocio en París, pero a las pocas semanas se declara la guerra a Prusia, y Beyle que se había listado en el ejército francés, sale para Alemania, aunque sin uniforme, grado ni empleo.

En Brunswick trabaja durante dos años en la intendencia militar, cumpliendo escrupulosamente sus funciones, pero sin gran entusiasmo.

En 1809 está en Estrasburgo buscando alojamiento, evacuando heridos y cuidando de los hospitales militares, y forma parte del cortejo de Napoleón cuando éste hace su entrada triunfal en Viena, después de la batalla de Wagram. Al año siguiente empieza en París los veinte meses tal vez más brillantes de su vida. Ha sido nombrado auditor del Consejo de Estado, se encarga de la conservación del palacio de Fontainebleau, vive con fastuosidad, tiene dos coches con caballos, frecuenta los salones mundanos y tiene una amante judía, llamada Angelina Bereyter.

Todo duraría muy poco, porque  en el verano de 1812 empieza la campaña de Rusia. Allí va como correo de Su Majestad el Emperador y entra en Moscú abandonado por la población civil y entregado al saqueo de las tropas francesas. Después de muchas penalidades, el 31 de enero de 1813 está de regreso en París. Se siente enfermo, apático y desalentado, redacta su testamento. Pero la guerra continúa y a los pocos meses recibe órdenes de trasladarse a Alemania, donde mas tarde consigue un traslado debido al empeoramiento de su salud.

Durante una serie de años, si no ha llevado una vida heroica, ha vivido al menos a la sombra del heroísmo y se ha forjado un ideal noble y grandioso que parecía podía ser realidad. Ahora el Imperio napoleónico se ha derrumbado, tiene más de treinta años, se encuentra sin empleo y con treinta y siete mil francos de deudas.

Hasta 1814 viajó por toda Europa, y a la caída de Napoleón se instaló en Milán, Italia, donde escribió sus primeras obras.

Decide vender todo lo que posee y trasladarse a Milán, pero antes, en cincuenta días, escribe su primer libro titulado: Cartas escritas desde Viena de Austria sobre el célebre compositor Joseph Haydn, seguidas de una vida de Mozart y de consideraciones sobre Metastasio y el estado presente de la música en Francia y en Italia. Un título muy largo para un simple plagio de unos cuantos libros que había comprado en Italia; es indiscutible que los fragmentos originales de la obra son muy escasos y que en aquellos momentos sabía muy poco sobre el tema. El libro se publicó a cuenta del autor e iba firmado con un seudónimo.

En la primavera de 1818 conoció a una dama de gran belleza que debía protagonizar uno de los capítulos amorosos más importantes de su vida; Matilde Viscontini, de veintiocho años, vivía separada de su marido, el oficial polaco Jan Dembowski, y aunque en un principio pareció sentirse atraída por el escritor, no tardó en rechazarle, en parte influida por los consejos de su prima, la señora Traversi (personaje que, con un papel similar, se convertirá en la señora Derville de El rojo y el negro).

Stendhal ideó entonces una especie de justificación de su amor que una vez más, ahora no por motivos políticos, sino de discreción personal, disfraza a los ojos de los indiscretos. Así nace el libro Sobre el amor, que se publica en París en 1822, donde se confiesa secretamente ante su amada, aportando un documento de gran valor autobiográfico. Matilde moriría pocos años después, en 1825.

En 1821 volvió a París, hombre de agitada vida amorosa, se dedicó a escribir artículos para poder mantener la vida mundana que le gustaba.

Para 1823 su situación económica se había hecho alarmante, sus gastos superaban en mucho a sus ingresos, y por otro lado su fama literaria estaba lejos de estar consolidada. Pronto iba a cumplir cincuenta años y su obra, desconocida para el gran público, tenía muy poca entidad. En estas circunstancias podía casi considerarse como un fracasado.

Pero la revolución de julio de 1830 fue su salvación; Stendhal no participó en los combates callejeros que terminaron destronando a la rama primogénita de los Borbones (en aquellos días escribía El rojo y el negro), pero sus ideas liberales eran muy notorias, hasta el punto de que se creyó con el derecho de pedir un puesto importante, quizá una prefectura. El ministro del Interior no le hizo caso y entonces solicitó un consulado en Italia. Stendhal obtuvo un empleo de cónsul en su adorada Italia, pero muy pronto fue cuestionado y relevado por sus ideas disolventes.

Aun siendo por formación romántico, aborrecía el lirismo de Víctor Hugo y de Lamartine, detestaba el estilo ampuloso y afirmaba que para ser natural en sus escritos leía todas las mañanas un par de páginas del código civil. Stendhal hace unos finos análisis psicológicos; para él el individuo no existe fuera de su propio contexto, y por ello describe la situación política en que evolucionan sus personajes.

Respecto a la calidad de su obra literaria, los personajes apasionados y románticos de Stendhal son muy característicos. Alienados por las contradicciones, intentan escapar a éstas por medio de la comunicación con los demás. Pero no son capaces de dejarse llevar y de liberar sus pasiones. La timidez, el amor propio exagerado, la desconfianza o la ingenuidad envenenan particularmente el sentimiento amoroso.

El ambicioso Julien Sorel de El rojo y el negro es un contradictorio personaje romántico atrapado entre la nobleza y la burguesía, clase en plena ascensión y caracterizada por la riqueza y el liberalismo. Otro de sus personajes, de corte autobiográfico, es Lucien Leuwen, dividido también entre el realismo burgués del dinero y la aspiración idealista a la gloria. El Fabricio del Dongo de La cartuja de Parma confirma una oposición similar que desgarra interiormente a la nobleza.

En El rojo y el negro, Julien Sorel, un joven de origen humilde y de apariencia tímida, aunque ambicioso, es tomado como preceptor de sus hijos por el señor de Renal, alcalde de una pequeña ciudad. Muy pronto simpatiza con su mujer, de la que se hace amante y con quien se inicia en la vida mundana de provincias.

La señora de Renal, preocupada por los rumores, aleja de sí a Julien, que entra en el seminario de Besancon. Desde allí, su superior, que simpatiza con él, le envía a París como secretaric del marqués de la Mole. Julien, estimado por su protector, despierta la admiración de Mathilde, hija del marqués, que se enamora de él.

Mathilde queda encinta y el matrimonio se hace indispensable. El marqués le procura un titule nobiliario. Pero la señora de Renal, empujada pe: su confesor, denuncia el arribismo y la falta de escrúpulos de Julien. Este, que ve arruinada su carrera social, vuelve a la ciudad de provincias ;dispara a su examante en la iglesia, durante la misa. Es arrestado y condenado a muerte.

En sus últimos días, Julien reflexiona y se percata de que su verdadera personalidad era la desinteresada que se había enamorado de la señora de Renal, mientras que el amor a Mathilde y su ambición carecíax de sentido. La señora de Renal le conforta en sus últimos días y, tres días después de la ejecución de Julien, muere abrazada a sus hijos.

En 1838 escribe en apenas cincuenta y dos días, La cartuja de Parma. Aquí Stendhal concibe un sueño imposible de energía juvenil, de plena vitalidad, se permite el lujo de imaginar a un héroe entregado al frenesí de la acción gratuita, impulsado por lo que él llama «ese instinto de felicidad», viviendo entre exaltantes peligros y aventuras, superando obstáculo tras obstáculo casi con una sonrisa en los labios.  Ésta es la segunda gran novela stendhaliana, la que, junto con El rojo y el negro, le asegura la inmortalidad.

Al escritor le quedaban ya muy pocos años de vida,en su soledad se distrae cazando y ocupándose de excavaciones arqueólogicas, pero le atormenta la gota, dice sentirse muy viejo y muy cansado. Ya no logra interesarse por las actividades literarias; Lamiel, la novela que está escribiendo ahora, avanza muy lentamente, fallece el 23 de marzo de 1842.-

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Stendhal, “El Creador de la Novela Psicológica” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografía de Heidegger Filosofo Su Teoría Existencialista y Nazismo

Biografía de Heidegger Martín
Filósofo – Su Teoría Existencialista y Nazismo

Heidegger, Martín (Messkirch, Badén 1889 – Todtnauhberg, 1976). Filósofo alemán. Comenzó sus estudios con los jesuítas y los continuó con Rickert en Friburgo. Pronto fue discípulo de Husserl. Dedicó toda su vida a los estudios filosóficos y a la enseñanza. Sucesor de Husserl en la Universidad de Friburgo, en 1933 fue nombrado rector de ésta; en su toma de posesión, Heidegger pronunció un discurso muy próximo a las tesis nazis.

En 1916 sostuvo su tesis sobre La Doctrina de las categorías en Duns Scot. En 1923 enseñaba en Marburgo; en 1927 aparecía el I tomo de El Ser y el Tiempo. A partir de 1928 fue profesor en Friburgo —con una interrupción de 1944 hasta 1951—. Su filosofía hizo de la Fenomenología un análisis de la existencia del hombre.

La filosofía de Heidegger, al igual que Sartre y Merleau-Ponty es conocida como «fenomenología existencial» o «existencialismo». Quizá estos términos estén definidos de una forma demasiado vaga para ser de utilidad a la hora de clarificar sus doctrinas, complejas e incompatibles, pero lo que estos pensadores tienen en común es su rechazo de la noción husserliana de «poner entre paréntesis» la existencia del mundo, así como su insistencia en que los verdaderos descubrimientos fenomenológicos solamente tendrán lugar cuando se empiece a tratar con el fenómeno real de la existencia, en vez de hacerlo con algunas nociones preconcebidas de lo que es el sujeto humano. Esta es una posible lectura de la expresión existencialista: «La existencia precede a la esencia».

Heidegger Martin filosofo alemán

Genuino heredero de la tradición metafísica, que en el siglo XX se ha visto anclada en el nihilismo, Heidegger se ha esforzado por investigar las raíces de dicha tradición cultural y por reencontrar y depurar, en medio del drama del hombre europeo, las preguntas originales que han guiado su historia.

Su lenguaje, de apariencia abstracta y esotérica, se refiere a temas concretos y acuciantes: el poder, la técnica, la manipulación del hombre en la sociedad actual, la libertad…

Su filosofía existencialista se propone reencontrar el ser absoluto en las profundidades de la existencia. El Ser y el Tiempo desarrolla un análisis del Hombre —definido como ser en el mundo-, en relación con los otros, cómo zozobra, en tanto que los últimos escritos señalan la primacía del análisis del Ser.

Heidegger se sitúa al comienzo en la línea de Kant para definir un nuevo tiempo de ontología —ciencia del ser— donde, según él, el sentido auténtico ha sido perdido después de Platón hasta el fin de la metafísica occidental —Hegel— y, según lo cual, el Ser absoluto no sería más que un ser de representación —un concepto o un saber—, pero sería una presencia que coincidiría con el ser mismo de la subjetividad. Así pues, para el autor la verdad absoluta no es el objeto de la sabiduría, sino la forma de un comportamiento abierto que define la existencia auténtica.

Para definir este comportamiento Heidegger acude a la expresión poética para restituirnos el sentimiento originario de la presencia en el mundo o en la luz, que traduce el lenguaje inspirado. A partir de 1974, el editor Vittorio Klostermann ha empezado a publicar sus Obras completas, que llenarán casi 60 volúmenes.

Para Heidegger, lo que define la ontología y su historia es el olvido del ser como centro de interrogación. El ser como cuestión define un ser particular, el ser ahí, el hombre, que es aquel que puede existir sabiendo, en cualquier momento y a la vez, que ha de dejar de existir: que es un ser para la muerte.

Para el hombre, aceptar esta situación es signo de autenticidad. Además, plantear la cuestión de la autenticidad quiere decir plantear las diferentes maneras de ser: facticidad, abandono, historicidad. Tales son los temas fundamentales que trata Heidegger en su obra más importante, Ser y tiempo (1927).

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EL EXISTENCIALISMO

El existencialismo es un movimiento filosófico de los siglos XIX y XX centrado en la noción de particularidad; es decir, rechaza cualquier principio moral universal, y puede tomar forma religiosa o secular. El filósofo Soren Kierkegaard (1813-1855), a menudo considerado el primer existencialista, fundamentó sus ideas en la tradición cristiana. Como reacción contra los grandes constructores de sistemas filosóficos, en particular Hegel y Kant, Kierkegaard insistió en que, en lugar de buscar leyes de moralidad, se debería aceptar el hecho de que las decisiones son individuales y particulares; se llega a ellas mediante el conflicto interno, acompañado por la agonía y la ansiedad, que él denominó «enfermedad mortal». Según su visión de la creencia religiosa, que describió en Temor y temblor (1843), el argumento teológico ha de ser reemplazado por un simple «salto de fe». En términos existencialistas, esto significaba renunciar al camino de la razón y abrazar deliberadamente lo irracional o «absurdo». Kierkegaard mantenía que el individuo debe tomar decisiones radicalmente independientes respecto a su vida. El ser humano es un agente libre, responsable de su propio carácter y, en último término, también de su destino. Mas tarde Heidegger comparte esta teoría, pero independientemente del compromiso religioso.

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nazismo Hitler

Heidegger y el nazismo: La naturaleza y eí alcance de la relación de Heidegger con el nazismo ha provocado algunas controversias. Lo que no se puede negar son los siguientes hechos. En 1933, el año en que Hitler llegó al poder, Heidegger fue nombrado rector de la universidad de Friburgo.

Ese mismo año, se hizo miembro del partido nazi, y continuó siéndolo hasta 1945. Mientras Heidegger era rector, a Husserl (que era judío) se le prohibió usar la biblioteca de la universidad; también promulgó un decreto por el que se negaba ayuda económica a los comunistas, judíos y otros estudiantes «no-arios». Heidegger renunció al rectorado en 1934, pero nunca presentó una rectificación pública respecto a sus anteriores creencias nazis, ni siquiera después de la guerra.

Las evasivas de Heidegger en las discusiones de posguerra sobre esta cuestión no ayudaron a clarificar su implicación en el nazismo. Sus defensores afirman que su admiración por eí nazismo fue breve, y el uso de susdoctrinas en la universidad ocasional. Otros ven la admiración de Heidegger por el nazismo como algo consistente con su manifiesto nacionalismo, su visión romántica de la vida campesina y su declarado disgusto por la tecnología y la sociedad moderna.

SOBRE SU FILOSOFÍA:  En el análisis que lleva a cabo Heidegger la existencia del hombre se presenta como sinónimo de preocupación (o cuidado), trascendencia, libertad y temporalidad.

La existencia es, en primer lugar, preocupación, cuidado. En efecto, el hombre en cualquier momento en que reflexione sobre sí mismo, se encuentra ya «arrojado» en el ser. No ha podido escoger su situación histórica, su raza, sus datos personales, etc. Pero, por otra parte, mientras existe se abre ante él un abanico de posibilidades y se «proyecta» hacia ellas. Este proyecto, esta tensión entre lo que ya es y lo que tiene que ser aún, es la preocupación.

La preocupación no es un sentimiento pasajero, es «la estructura indiferenciada del Dasein», es el mismo ser del hombre. Teniendo en cuenta que la posibilidad suprema del hombre es la muerte, se le puede definir con toda verdad como un «ser-para-la-muerte». El hombre ante esta última posibilidad puede adoptar dos actitudes: o bien asumir lúcidamente este destino o negarse a ello. En el primer caso tenemos la existencia auténtica, que acoge a la angustia como tonalidad afectiva fundamental. En el segundo caso tenemos la existencia inauténtica, que intenta disimular* la angustia con toda clase de distracciones.

La segunda característica de la existencia es la trascendencia. La trascendencia no es aquí una mera relación de sujeto a objeto, sino que es la manera de ser humana. El hombre se dirige siempre más allá de lo que es y de lo que él es. «Trascendencia significa superación. Trascendente es lo que realiza esta superación.»

El hombre, en su trascendencia, se dirige hacia el mundo: «Aquello hacia lo cual el Dasein trasciende lo llamamos mundo, y la trascendencia la definimos como el ser-en-el-mundo.» El mundo concebido de este modo no es un ente ni una suma de entes, sino el horizonte sobre el cual destaca todo ente, el marco en que todo ente es comprendido, incluso el hombre. Por lo tanto, el mundo define, en cierto modo a priori, el conjunto de los entes con los cuales el hombre puede relacionarse y funda la posibilidad de esta relación.

El mundo es construido por el hombre, proyectado ante sí mismo como término de todos sus proyectos. «Siendo el mundo para el hombre la totalidad de su intención, se halla así producido por el hombre ante sí mismo. Producir el mundo delante de sí mismo es, para el hombre, proyectar originariamente sus propias posibilidades.» En este sentido, el animal no tiene mundo, sino únicamente «contorno», porque sólo el hombre existe y trasciende.

El mundo es, en cierto modo, subjetivo y objetivo. Subjetivo porque forma parte del ser del hombre y le es esencialmente relativo. Pero es a la vez más «objetivo» que cualquier otro objeto, porque un objeto cualquiera sólo puede revelarse al hombre ocupando un lugar en el mundo.

Existir, finalmente, es temporalizarse. La temporalidad no es el tiempo ni la duración psicológica, pues el primero no concierne al hombre y la segunda sólo a su conciencia. La temporalidad es una manera humana de ser, es un existencial. El hombre no es en el tiempo ni es tampoco una cosa que dura, sino que es un proceso de temporalización. Su propia temporalidad es el fundamento del tiempo y de la historia. El tiempo empieza y termina con el hombre porque es su misma existencia; por lo tanto, puede decirse con toda verdad que «no hay un tiempo en que el hombre no haya existido».

Las tres dimensiones del tiempo —presente, pasado y porvenir— son tres «éxtasis» del Dasein. El primero es el porvenir y es la preocupación misma.

En efecto, la preocupación es anticipación; consiste en que el hombre se proyecta hacia sus posibilidades. De este modo se define y constituye el porvenir, lo que tengo que ser. El segundo éxtasis consiste en que el hombre asume su origen, acepta el hecho de haber sido arrojado en el ser. Constituye al pasado como aquello que ya he sido, o más exactamente, aquello en que me he convertido.

Estos dos momentos están íntimamente vinculados entre sí, pues es imposible proyectar el porvenir sin volverse hacia el pasado. La unión del pasado y el futuro constituye un nuevo éxtasis por el cual el hombre se hace presente a su situación.

En definitiva, Heidegger puede afirmar que la existencia funda a la vez el mundo, el yo y el tiempo. De aquí que el mundo no esté jamás realizado; se «mundifica» (weltet) constantemente.

Heidegger no admite la definición clásica de la verdad, como la conformidad del pensamiento con la realidad. No es que la considere falsa, pero sí superficial. La verdad es revelación, desvelación (aletheia). La verdad es la característica de lo que no está escondido. Ahora bien, la desvelación pertenece al hombre, el cual por su existencia se mantiene fuera de sí, cerca de las cosas.

Pero la relación primitiva del hombre con el ser no es la verdad, sino la no-verdad, la obnubilación, y el desvelamiento se opera a partir de ella. Por otra parte, no hay que identificar la no-verdad con el error. La no-verdad no es error, sino misterio.

Cuando olvidamos el misterio original, la no verdad se convierte en «errancia», la cual, a su vez, engendra el error cuando domina al hombre hasta extraviarle. Así pues, como dice Heidegger en Ser y tiempo, el ser se desvela al hombre sobre un fondo de misterio y de una manera siempre precaria.

Y la tarea de la metafísica consistirá, precisamente, en pensar la verdad del ser. «El final hacia el cual se dirige el pensamiento esbozado es colocar al pensamiento en un camino que le permita llegar a la relación de la verdad del ser con la esencia del hombre, abrir un sendero al pensamiento para que piense expresamente al ser en su verdad.»

La tarea que se propone Heidegger es sumamente difícil y de momento sólo ha señalado posibles caminos, indicaciones fragmentarias.

Veámoslos.

1.°) El tiempo es «el horizonte posible de toda comprensión del ser en general». En efecto, el hombre es el estar ahí del ser y su existencia es temporalidad; por consiguiente, todo pensamiento acerca del ser es histórico.

2.°) El ser no es ni Dios ni un fundamento del mundo. No es ningún ente y, en este sentido, debe llamársele «la nada». Si no es ningún ente, sólo podrá ser percibido por el anonadamiento de todo ente, lo cual se consigue mediante la angustia, que es el sentimiento de que todo ente se hunde y se nos escapa. Por lo tanto, la angustia es la experiencia metafísica fundamental. Es la única vía para llegar al ser. Heidegger no quiere profesar una filosofía de la angustia, pero hasta el momento presente es la única vía que ha explorado.

3.°) La verdad del ser no es distinta del ser mismo. «Aletheia podría ser la palabra indicadora de la esencia no-pensada del esse»; «la verdad del ser es aquello en lo que el ser despliega su esencia, y así es el mismo ser». Pues la verdad es desvelamiento y es el mismo ser el que se desvela.

4.°) «El mismo ser es finito en su esencia, y sólo se revela en la trascendencia del Dasein.» Esta afirmación convierte a la filosofía de Heidegger en una metafísica de la finitud, orientada hacia el ateísmo, a menos que acabe colocando a Dios «más allá del ser», como hacía Plotino. ¿Y cómo sabe Heidegger que el ser es finito? Esto no lo explica en ninguna parte.

5.°) El ser arroja al hombre a la existencia para que vele por su verdad, intima a la esencia del hombre que habite en su verdad, destina al hombre a la existencia con el fin de ser su ahí. El hombre es el ahí del ser, «la zona de claridad del ser».

6.°) Cuando leemos que el ser es «algo simple» y misterioso y que «es más ente que todo ente» podemos estar tentados de identificarlo con Dios, pero no lo es. Heidegger no se pronuncia ni por el teísmo ni por el ateísmo. Cree que «en el momento en que nos hallamos de la historia universal» plantear la cuestión de Dios con seriedad y rigor es imposible. Por lo visto, adopta una actitud de espera que podríamos caracterizar como un ateísmo provisional.

Heidegger es, sin duda alguna, el más profundo y original de los filósofos existencialistas. Bajo un lenguaje oscuro y torturado se esconden ideas nuevas y profundas. Su filosofía, a menudo, ha despertado desconfianza por su pretensión de empezarlo todo de nuevo, él solo, desde los cimientos, borrando de un plumazo veinticinco siglos de pensamiento.

No obstante, su influencia es innegable y no sólo en el campo de la filosofía, sino también en el ámbito de la religión, puesto que su ontología constituye de por sí una contribución importante a la filosofía de la religión. Pero el gran influjo que Heidegger ha ejercido sobre la teología contemporánea no lo ha ejercido directamente su ontología, sino su esquema de análisis existencial, recogido y aplicado por Bultmann.

No obstante, en la doctrina de Heidegger hay aún muchos puntos oscuros. Por ejemplo, ¿qué es ese ser que describe como el marco de toda existencia, el telón sobre el cual se destacan los entes? Ha intentado caracterizarlo como historicidad, como ser del devenir, como el ser de la nada. En cierto modo, Heidegger en su búsqueda del ser se ha alejado tanto de los entes que aquél ha quedado vacío.

Fuente Consultada:
FILOSOFÍA – Mundo, Mente y Cuerpo – David Papineau – Editorial Blume
Enciclopedia FORJADORES DEL MUNDO MODERNO de 4 Tomos Editorial Planeta Biografía de Martín Heidegger –
Grandes Biografías – Editorial Asuri – Complementos Biográficos –
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografía de Balzac Honore Novelista Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Balzac Honoré
Novelista Resumen de su Obra Literaria

Novelista francés (Tours 1799-París 1850). A pesar de sus pretensiones aristocráticas, Balzac era de familia modesta. Educado en un colegio de Vendóme, se trasladó, siendo joven, a París, donde llevó, hasta los 30 años, una vida singularmente aventurera, llena de tanteos, de esfuerzos en diversos sentidos y de empresas fracasadas.

Alojado en un desván durante muchos años, entre 1822 y 1828 acumuló infinidad de volúmenes, la mayoría bajo seudónimo, para los que no hallaba editor. Una voluntad menos sólida que la suya hubiera abandonado, pero Balzac tenía una fe inquebrantable en su propio genio y perseveró de modo infatigable.

Por otra parte, intentó animosamente asegurar su independencia por medio de especulaciones industriales. Fue editor, impresor, etc. Pero ninguna de sus empresas triunfó, y sólo le dejaron deudas. Ante la falta de éxito volvió con más ahínco a la literatura.

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Bernard-Francois, padre del escritor, hizo carrera y algo de fortuna durante el período revolucionario y se instaló en Tours en 1797; allí, en 1799, nacía el segundo de los hijos del matrimonio; se le puso el nombre de Honoré. Mientras su padre se aprovecha de los cambios políticos de la época, Honoré cursa sus primeros estudios en el colegio Le Gay de Tours. Al parecer, la familia no manifestaba un cariño excesivo para con sus hijos y el niño fue paseado de colegio en colegio, pasando de Tours a Vendóme y de allí a su casa, porque su salud flaqueaba.

La vida de colegial hizo de él un niño regordete y apático, mal estudiante y ávido lector, autor de versos de ripio y dedicado esencialmente, según él mismo dice, a la contemplación.

En medio de una familia más bien desunida que atraviesa períodos difíciles para un oportunista —corren los años 1814-1815, los del primer destierro de Napoleón, los Cien Días y Waterloo—, el joven Honoré hace lo que puede, sigue las tendencias ideológicas de su padre y abandona el colegio parisiense del señor Lapitre —ferviente legitimista—, donde proseguía sus estudios desde que la familia se había trasladado a París.

Los estudios de segunda enseñanza los acabó en otra pensión, la de los señores Beuzelin y Ganser, adscrita al instituto Charlemagne: las notas del futuro novelista seguían siendo poco brillantes.

Por decisión de su padre se matricula para cursar la carrera de Derecho y va a hacer prácticas en el bufete del procurador Jean-Baptiste Guillonnet-Melville, que le serviría más tarde de modelo para el personaje de Derville que aparece repetidas veces en la Comedia Humana.

Hacia abril de 1818, le tenemos en el estudio del notario Victor-Édouard Passez, pero salta a la vista que lo suyo no son las leyes. Cuando proclama que tiene vocación literaria, su familia se escandaliza, pero el padre se muestra dispuesto a ayudarle, dándole un plazo de dos años para probar sus fuerzas y asignándole una parquísima cantidad que tan sólo le permite sobrevivir.

Años de miseria, de ilusiones, de proyectos inspirados por la falta de experiencia (como la tragedia neoclásica en verso) y que culminan en la redacción de una tragedia histórica en cinco actos y en verso, Cromwell, acabada en marzo de 1820 y cuya lectura, organizada por la familia, fue un fracaso estrepitoso. No se desanimó el joven autor, y nos consta que empezó entonces a redactar dos novelas, Sténie y Falthurne; no acabó estas obras, en las que manifiesta a la vez su postura liberal y la influencia de la novela negra al estilo inglés.

En sus correrías por la capital había conocido a un foliculario especializado en escándalos y política, Auguste Lepoitevin; tenía montada una fábrica de literatura barata que suministraba a los editores el tipo de texto que mejor se podía vender según la moda del momento. Balzac colaboró en la elaboración de estos textos que todo lo debían —o casi— a Walter Scott, como Charles Pointel, publicado en noviembre de 1821, y La heredera de Birague, historia basada en los manuscritos de Dom Rago, ex prior de los benedictinos, puesta al día por sus dos sobrinos, el señor A. de Viellerglé y Lord R’hoone (este último nombre es anagrama de Honoré). Con el mismo seudónimo firma Jean-Louis o la expósita (marzo de 1822), dramón con traidor perverso, y, en junio, Clotilde de Lusignan o el apuesto judío.

Entretanto, Balzac se había enamorado de la señora de Berny, que tenía veintidós años más que él, y se había convertido en su amante. Esta experiencia tiene interés porque es probablemente la fuente de un tema que aparece a menudo en las obras posteriores, el del joven impetuoso y falto de experiencia con la señora casada, generalmente mayor, que hace a la vez los papeles de cicerone social, de madre y de amante.

Se vuelve a encontrar este tema en El vicario de las Ardenas, otra novela negra con agravantes incestuosos y eclesiásticos, escrita en 1822 como El centenario o los dos Beringheld, historia fantástica, lúgubre y terrorífica en el mejor estilo inglés. Con el nuevo seudónimo de Horace de Saint-Aubin, con que ha firmado las dos anteriores obras, firma también el año siguiente La última hada o la última lámpara maravillosa. Todas estas primeras obras no hacen de él sino un escritor a sueldo, sin originalidad ni porvenir.

Acaso comprendió que por aquel camino no iba a conseguir la fortuna y se lanzó a los negocios editoriales hacia 1825 y luego, como las cosas salían bastante mal, en un rasgo de su carácter del que nunca curaría, a los de imprenta. Acortemos los detalles diciendo que todo acabó en quiebra y en deudas cuantiosas que pagaron su familia y la señora de Berny.

El último chuan o la Bretaña en 1800, obra publicada en 1829, se puede considerar como la primera piedra de la futura Comedia Humana; aunque sigue debiendo mucho a Walter Scott, Balzac ha logrado escribir una novela original, ambientada en hechos presentes en todas las memorias; pero el éxito dista mucho de ser clamoroso.

Las relaciones que tiene con la viuda de Junot le permiten introducirse en los ambientes literarios y mundanos de la capital, donde a finales de 1829 consigue llamar la atención del público con Fisiología del matrimonio o meditaciones de filosofía ecléctica sobre la dicha y la desdicha conyugales, publicadas por un joven soltero.

El libro, más que profundo, era picante y fue bien recibido. A partir de entonces, Balzac se especializa en narraciones breves, que se publican en los periódicos, como El verdugo (enero de 1830), firmado por primera vez Honorato de Balzac. De esta época datan numerosos relatos que se recogerían luego en los dos volúmenes de las Escenas de la vida privada: La vendetta, Gobseck, El baile de Sceaux, La paz del hogar, La casa del gato que juega a la pelota, Una doble familia.

Mientras está efectuando un viaje por el valle del Loira, tienen lugar en París los acontecimientos de julio de 1830 que instalan a Luis Felipe de Orleans en el trono: la burguesía acaba de triunfar sobre la reacción monárquica. Balzac, que se inclinaba hacia un vago liberalismo, se orienta ahora hacia unas opiniones legitimistas cada vez más claras, aunque difíciles de justificar.

 La idea de corrupción de los valores sociales, responsable de todos los males de la Francia de la primera mitad del siglo XIX, empieza a imponerse en su pensamiento. El cuento filosófico titulado Cero, que publica en La Silhoutte el 3 de octubre de 1830, es buena muestra de ello. Al mismo tiempo, apoya al partido legitimista con artículos como Sobre la proyectada destrucción del monumento erigido al duque de Berry o Ensayo sobre la situación del partido monárquico; en estos textos aboga por la participación de los ultras en la vida política, especialmente por medio de la prensa.

En agosto de 1831 se publica La piel de zapa, obra de la que la crítica da valoraciones contradictorias, pero es el primer éxito de masas del autor; le da fama y dinero y así tiene la posibilidad de contraer nuevas deudas. Su nueva posición le obliga a satisfacer las exigencias del dandy que ha firmado El tratado de la vida elegante (noviembre de 1830).

La verdad es que trabaja mucho, gana bastante dinero porque no para de publicar (Los cuentos grotescos, La señora Firmiani, El mensaje), pero gasta todavía más. Su fama ha llegado hasta la lejana Rusia, donde la literatura francesa encuentra terreno abonado en la aristocracia. Precisamente recibe cartas entusiasmadas de una condesa ucraniana, la señora Hanska, figura que dominaría los veinte últimos años del autor. Se encontraron por primera vez en Suiza en septiembre de 1833.

Para el escritor son años fundamentales porque al tiempo que concluye Eugenia Grandet y va escribiendo su novela más sublime e ideal (según él), Serafita (en realidad unas bochornosas disposiciones filosófico-metafísicas), firma un contrato ventajoso para sus Estudios de costumbres en el siglo XIX y ya tiene hecho el plan de su obra futura, aunque todavía no le ha dado el título genérico de la Comedia Humana.

Es de gran importancia también la publicación, en La Revue des Deux Mondes, de Papá Goriot, obra en la que está trabajando en diciembre de 1834, porque es el primer libro en el que empieza a aplicar sistemáticamente el principio de la reaparición de los personajes de una novela a otra. Por aquel entonces trabaja dieciocho horas diarias, es considerado como el más fecundo autor del momento, pero no como el mejor.

Se consuela del desdén de Saínte-Beuve efectuando un viaje con la condesa Hanska, mientras Papá Goriot se reedita dos veces y se adapta para el teatro. Apenas ha dejado a la condesa rusa, le nace una pasión por otra gran dama, la condesa Guidoboni-Visconti, que le ayudó económicamente, tuvo un hijo suyo y sirvió de prototipo para el personaje de lady Dudley.

Sigue ambicionando una carrera política y, para disponer del indispensable trampolín, compra la mayor parte de las acciones de La Chronique de Paris, semanario para el que contrata a un joven autor llamado Théophile Gautier. A esta revista dedicó gran parte de su tiempo y le debió un fracaso más en sus ambiciones personales. En sus columnas se publicaron La interdicción, La misa del ateo, parte de El lirio del valle y El gabinete de antigüedades.

El secreto de esta extraordinaria capacidad de trabajo lo reveló Balzac a Gautier recomendándole una higiene mental y física drástica, reservando las horas nocturnas para la concepción de la obra; por lo demás, dormir poco, comer menos y alejarse de las mujeres.

Por su cuenta, Balzac hacía caso omiso de muchas de estas piadosas recomendaciones: bebía café en grandes cantidades para poder conservar su lucidez durante las largas sesiones de trabajo que se imponía. Trabajo cuyo método da idea del genio creador del autor al tiempo que deja suponer que siempre estuvo preocupado por el destino final del texto en curso, como si recordara dolorosamente las primeras experiencias literarias de su juventud.

Después de esbozar esquemáticamente el tema, enviaba el guión a la imprenta y sólo cuando ésta le devolvía las primeras galeradas se ponía a escribir en serio. Lo que era palabra se convertía en frase, las frases en párrafos, incisos, digresiones, convirtiendo la hoja impresa en la pesadilla de los tipógrafos.

En sintesis, y sin tener en cuenta las clasificaciones que adoptó más tarde, cuando emprendió la labor de ligar todas las partes de su obra bajo el título general de La comedia humana, entre sus principales novelas se destacan: Un episodio bajo el terror, La obra maestra desconocida, El coronel Chabert, El médico rural, Eugenia Grandet, Séraphita, Papá Goriot, Las ilusiones perdidas, El lirio del valle, César Birotteau, Ursule Mirouet, Un asunto tenebroso, Esplendores y miserias de las cortesanas, Modeste Mignon, El primo Pons…

El momento más glorioso de la carrera de Balzac, que en cierto modo marca el florecimiento de su genio, es la época en que publicó los cuentos y novelas que posteriormente clasificaría, en su Comedia humana, en Escenas de la vida privada y Escenas de la vida de provincias. Las principales son La mujer abandonada, La mujer de treinta años, Las solteras, etc.; y, en primer lugar, Eugenia Grandet.

Durante más de quince años mantuvo una correspondencia apasionada con Eveline Hanska,  con la que se casó poco antes de morir. Su obra novelística aporta una penetrante descripción de la sociedad francesa surgida de la revolución de 1789, cuyas principales características son los temas arquetípicos de Balzac: el declive de la nobleza, la euforia de la burguesía, la omnipotencia del dinero y la ascensión social de los plebeyos ambiciosos y sin escrúpulos.

A partir del año 1849, comienza una etapa de decaimiento, está  agotado; enfermo, sólo piensa en reunirse con la condesa Hanska, el matrimonio se ha convertido en su obsesión. Es un hombre prematuramente envejecido el que parte para Ucrania en septiembre. En enero de 1849 escribe a la administración del zar para conseguir la autorización de casarse; una vez concedida ésta, se puede fijar la fecha y el tan deseado matrimonio se celebra el 14 de marzo de 1850 en la iglesia de Santa Bárbara de Berdichev.

Los novios cincuentones emprenden el viaje a Francia el 25 de abril. Él con su corazón gastado, ella con su ataque de gota. Al llegar a la capital francesa, Balzac tiene que guardar cama. En pocos meses, sus últimas fuerzas le abandonan y muere el 18 de agosto.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Honoré Balzac, “El Gran Novelsita Francés del Siglo XIX” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

Biografia de Bello Andrés Resumen Obras Mas Importantes

Resumen Biografía de Bello Andrés – Obra Literaria

Andrés Bello: Está considerado como el primer sabio de América en orden cronológico. Nació en Caracas el 29 de noviembre de 1781. Fue poeta, jurisconsulto, filólogo y diplomático. Desde niño demostró un talento extraordinario. Fue su profesor Fray Cristóbal de Quesada, que le inició en los estudios de castellano, latín y humanidades. Después cursó los estudios de Derecho y Medicina, pero los abandonó para seguir la carrera administrativa. En 1802 ingresó como oficial segundo de la Secretaría en el Gobierno de Venezuela, donde pronto puso de relieve su competencia y laboriosidad.

Andrés Bello vivió durante las tres últimas décadas de la colonia española en Venezuela (donde nació, en la ciudad de Caracas) y algo más del primer medio siglo de vida independiente hispanoamericana. De este período, los veinte primeros años corresponden al tiempo de lucha por la independencia nacional, cuyo desarrollo, vicisitudes y triunfo observó Bello desde Londres. Los últimos treinta y tantos años de su vida, pasados en Chile, son los de la fijación de la existencia política y cultural de los nuevos estados de Hispanoamérica.

En líneas generales fue éste el tiempo de Bello: Colonia (en Caracas, 1781-1810); Guerras de Independencia (Londres, 1810-1829), gobierno y edificación de las nacionalidades hispanoamericanas (Chile, 1829-1865). Su pensamiento está determinado por tales circunstancias, a las cuales debe siempre referirse lo que produjo, como único modo de explicar el alcance de su obra. Si a esa condición externa se añade la consideración de las ideas y propósitos, de los conocimientos y carácter de Bello —es decir, su peculiaridad individual— podrá valorarse la significación de cuanto el intelectual venezolano llevó a cabo.

Para un hombre de su mentalidad, la vida colonial debía ofrecer escasas perspectivas de actuación pública. No así en lo que atañe al estudio. Bello, como los hombres más notorios de su generación, se dedicó al conocimiento de la naturaleza y al estudio del pensamiento humano, a las letras.

El trópico brindaría continuos descubrimientos a su inquietud. Andrés Bello llevará impreso para siempre, en su sensibilidad, el paisaje de la tierra, que habrá de darle el principal tema de sus más grandes poemas, escritos en Londres.

En su primera juventud no fueron el latín y la ciencia escolástica las únicas dedicaciones: estudió el castellano, iniciando en ese tiempo sus investigaciones de la lengua (El análisis ideológico de los tiempos en la conjugación castellana); aprendió francés e inglés, ciencias médicas, geografía (de la cual fue maestro de Bolívar), matemáticas, filosofía, historia, de la que es muestra su Resumen de la historia de Venezuela, y otras muchas disciplinas.

Andrés Bello

La Caracas colonial pudo dar un hombre como Bello, quien, situado en Londres entre destacadas personalidades españolas e hispanoamericanas, tuvo capacidad para desempeñar un papel de primer orden. No era gratuita la consideración y el respeto hacia Bello por parte de hombres como Blanco White, Gallardo, Salva, José Joaquín de Mora, Mendívil, entre los españoles; Fernández Madrid, García del Río, Irisarri, Olmedo, Egaña, Pinto, entre los hispanoamericanos; Holland, James Mili, Hamilton, entre los ingleses.

En Caracas, Bello había logrado asentar sólidamente las bases de su saber y de su carácter. Los pocos escritos que se conservan de su juventud manifiestan los rasgos generales de la formación clasicista de las escuelas coloniales. Virgilio y Horacio son los maestros epirituales de los jóvenes universitarios; con ellos, los clásicos castellanos; y, además de los textos de estudio generales de su tiempo, los pocos libros que podían adquirirse por vías clandestinas.

Se conservan de Bello algunos poemas primerizos y el texto en prosa del Resumen de la historia de Venezuela. Hay noticias de trabajos gramaticales suyos y es sabido que fue redactor de La Gazeta de Caracas, aunque resulte difícil identificar sus escritos. Se sabe, además, de la destacada presencia de Bello en las tertulias caraqueñas, con sus poemas originales y traducidos que le granjearon la denominación de Cisne de Anauco.

Entre los escasos restos de sus escritos juveniles que se poseen figura la égloga conocida por el primer verso Tirsis, habitador del Tajo umbrío. Es un poema en quince octavas reales, de versificación superior al resto de sus composiciones juveniles, al menos de las conocidas hasta la fecha. No logra el pleno acierto expresivo en cuanto a lenguaje se refiere, pero es interesante transcribir algunas de sus partes para esclarecer un aspecto de las fuentes formativas del ilustre caraqueño. Hay en la égloga componentes latinos, influencia de la poesía bucólica española del siglo XVI. La fecha de creación, imprecisa, puede situarse alrededor de 1805, o sea a los veintitantos años de edad del poeta.

En resumen, la figura de Bello, joven, en Caracas al cambiar el siglo, aparece como la de un entusiasta colaborador de cuanta empresa cultural se iniciaba.

Se vislumbraba en él a un humanista en ciernes cuando en 1810 sale para Londres en misión oficial del nuevo gobierno venezolano, acompañando a Bolívar y a López Méndez. La misión consistía en captar la adhesión del gobierno inglés y disponer de su ayuda para la lucha emancipadora que había comenzado.

En 1807 fue recompensado por el rey de España con una distinción honorífica, la de Comisario de Guerra por los extraordinarios servicios prestados. Fallecido su padre en 1806 y su protector Vasconcellos en 1807, quedaron Bello y su familia en situación apurada. Poco después fue nombrado secretario de la Junta  Central de Vacuna en Caracas, quedando desde entonces unida su vida a la historia de Venezuela.

En 1809 se reveló como poeta con imitaciones de Virgilio y de Horacio. Participó en unión de Bolívar y López Madoz en el movimiento separatista contra España, siendo enviado a Londres, en 1810, en misión diplomática por el Gobierno Central de Caracas. Residió en Londres durante diecinueve años, durante los cuales desempeñó el cargo de Secretario de las legaciones de Chile, Colombia y Venezuela, al par que dedicaba sus horas libres al estudio de la lengua griega, la filosofía y la literatura y gramática castellanas, dedicando también su atención a la enseñanza y al periodismo. Bello elevó el tono de la diplomacia por medio de documentos meditados con maduro estudio y escritos en un lenguaje digno y correcto.

En 1810 fue enviado a Londres por el recién formado gobierno de Venezuela. En 1829 llegó a Chile, contratado por el gobierno, para servir un cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Fue nombrado, además, primer rector de la Universidad de Chile, que se fundó en 1842. Su obra fue de dimensión continental. El Código Civil de la República de Chile sirve de modelo a la codificaciones de otros países de América, y su Gramática de la Lengua Castellana se orienta a preservar la unidad idiomática de los pueblos del continente.

Hacia el año 1829 marchó a Chile para desempeñar un importante cargo oficial que el Gobierno de dicha República le había ofrecido. Allí se le confio la dirección del periódico oficial de la nación, y desde sus columnas procuró ilustrar a la opinión pública chilena de las directrices que el Gobierno se había trazado. Fundó el Colegio de Santiago, dedicándose a la enseñanza de diversas disciplinas y alternando sus actividades de la Administración con el profesorado.

El Gobierno, agradecido a su obra de cultura, convirtió en Universidad el Colegio, y Bello pasó a ser profesor y rector de la misma, alcanzando extraordinario prestigio, tanto por sus enseñanzas como por su modo de apreciar los asuntos internacionales. Por encargo de los Estados Unidos arbitró en 1864 una cuestión pendiente entre la gran República del Norte y la del Ecuador. También en 1865 fue solicitado su consejo por Colombia y el Perú para otra cuestión análoga. Su actividad era incansable.

Quiso remediar todas las lagunas que notaba en la enseñanza, y apreciando la falta de libros adecuados para la ilustración de la juventud, escribió un tratado de Derecho romano, otro de Derecho internacional, una Cosmografía, una Historia de la literatura antigua, una Gramática castellana, una Ortografía y métrica de la lengua castellana y otros trabajos eminentemente didácticos.

Redactó un Proyecto de Código Civil que sirvió de base al promulgado en 1865. Su Gramática de la lengua castellana (1847) le valió el nombramiento de miembro honorario de la Academia Española; dicha obra y sus celebradas poesías Silvas americanas son consideradas como sus mejores producciones. Andrés Bello falleció en Santiago de Chile el 15 de octubre de 1865.

Bello recibió por gracia la nacionalidad chilena y realizó la parte más importante de su obra en este país. En el centenario y en el bicentenario de su natalicio, se han organizado homenajes, seminarios y actos académicos que comprenden todo el ámbito hispanoamericano.

Hay un hecho en la historia cultural de Venezuela que por su importancia merece ser destacado. Se trata del primer intento de crear una revista venezolana, El Lucero, emprendido por Andrés Bello y Francisco Isnardy en 1809. Sus promotores solicitaron el apoyo del Real Consulado, y éste contestó en oficio del 28 de noviembre de 1809 acogiendo el proyecto con simpatía y animando a que imprimieran el prospecto y llevaran a término la obra planeada «que tanto debe contribuir a la ilustración y utilidad de los habitantes de Venezuela».

El texto del oficio dice así:
«Este Real Consulado ha visto del modo más satisfactorio el convencimiento del celo por su instituto con que Vmds. solicitan su protección para proporcionar al público el periódico llamado El Lucero, y enterado con suma complacencia, en la sesión de Gobierno celebrada ayer, del prospecto y representación, con que lo produjeron, acordó dispensarla en la mayor extensión a un papel, que tanto debe contribuir a la ilustración y utilidad de los habitantes de Venezuela, y como se promete que los conocimientos de Vmds. llenarán cuanto anuncian, dispuso anticiparles expresivas gracias, y que se les faciliten los escritos y noticias que se encuentren en sus archivos relativos a los objetos de que han de tratar, y los demás auxilios que se juzguen conducentes o necesarios y se hallen a nuestro alcance.

También estimó conveniente acordar suscribirse por veinticuatro ejemplares del papel indicado para repartir entre sus empleados en la forma que se hará saber a Vmds. al tiempo de ejecutarla, y que se impriman por su cuenta ciento del prospecto para calcularlo. Todo lo que participamos a Vmds. para su inteligencia y satisfacción.»

El 3 de enero de 1810, ya impreso el prospecto, el Real Consulado ordenaba abonar el importe de la obra de impresión, hecha probablemente por Gallagher y Lamb.

El Lucero no pasó de ahí. No es probable que llegara a imprimirse algún número, por lo menos no ha llegado hasta hoy noticia de su existencia. El mismo prospecto es pieza quizá definitivamente perdida. Nadie ha tenido la suerte de examinarlo con intención de historiador. No obstante puede rehacerse el carácter de la revista planeada por Bello e Isnardy, gracias a la preciosa información que da el Semanario del Nuevo Reino de Granada, de Caldas. La importancia de ese documento exige su transcripción:

NOTICIA LITERARIA: «Por el último Correo de Caracas hemos recibido el prospecto de un nuevo periódico intitulado El Lucero. Sus AA. D. Andrés Bello y D. Francisco Isnardy ofrecen llenar los números de este papel con artículos muy interesantes, y muy varios. Tales son: la Moral Civil; el Bello sexo; las Ciencias útiles; la Historia natural de Venezuela; la Física; la Medicina; la Química y Botánica; la Eloquencia y la Poesía; la pureza de la lengua; el Teatro; la Historia; y la estadística de Venezuela. Este nuevo papel lo ha tomado baxo de su protección ese Real Consulado de Comercio, esperamos que con este apoyo no tenga la suerte de casi todas las empresas literarias de América. Se suscribe en Caracas, y en toda esa Capitanía General, a cinco pesos por semestre.»

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica – Andrés Bello
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Andrés Bello, “El Educador de América” – Editorial Planeta

Zabala Juan Maratonista Argentino El Ñandú Criollo Medallo Oro

Zabala Juan Maratonista Argentino
Medalla de Oro Juegos Olímpicos de Londres

Zabala Juan Carlos Maratonista Medalla Oro

El maratonista rosarino Juan Carlos Zabala brilló en los Juegos Olímpicos por su hazaña atlética.Fue tan agotadora que debió estar los siguientes dos días sin apoyar los pies y postrado en una cama durante 24 horas,. El atleta estadounidense, Jesse Owens, lo invitó a la ciudad del cine americano y le presentó a la famosa actriz Ginger Rogers. Aunque su corazón estaba guardado para alguien más.

El apodo se lo puso un periodista   del   diario  porteño  Crítica, que como todo el periodismo de la década del treinta comenzó a relatar con entusiasmo los resonantes triunfos que obtenía Juan Carlos Zabala en las pistas del Viejo Mundo.

En  realidad,  la campaña europea  del  maratonista  rosarino había sido precedida por una sucesión   de   victorias   locales   que culminaron cuando ganó el campeonato sudamericano correspondiente a los diez mil metros llanos.

Prestigiado  por esas  victorias,  a mediados de 1931 partió a Francia junto con el entrenador Alejandro Stirling, y poco después corrió en Berlín una carrera con el finlandés Paavo Nurmi, que era entonces la estrella máxima en pruebas de largo aliento.

De físico esmirriado y baja estatura, Zabala fue pronto objeto de chanzas e ironías para los cronistas deportivos germanos, pero su actuación pronto las trocó en admiración: llegó segundo, apenas unos metros detrás del gran Nurmi, que lo pasó en los últimos tramos.

Desde  entonces  todo  el mundo siguió con interés su campaña: de 36 carreras sólo perdió dos y empató una, y además tuvo la satisfacción de batir el récord mundial de los treinta kilómetros. Estas actuaciones lo conviritieron en una firme esperanza argentina en   los juegos  olímpicos de  Los Angeles, adonde partió a mediados de 1932.

El 7 de agosto los 75.000 espectadores que colmaban el estadio olímpico de esa ciudad contemplaron con escepticismo a ese delgado muchacho de veinte años que llevaba puesta una gorra blanca y que encabezó el pelotón a la salida del estadio. Dos horas, 31 minutos y 36 segundos más tarde el argentino regresaba primero al punto de partida luego de pasar en el último tramo al inglés Wright.

En  la Argentina de  1932, agobiada   por   una   aguda   depresión económica,   el  triunfo  de Zabala fue una de las noticias más festejadas del año, y el “Ñandú” criollo pasó   a   integrar   la   galería   de grandes  valores  del  deporte  nacional.

zabala medalla de oro en Londres

En 1931 en os Juegos Olímpicos de Los Ángeles , Juan Carlos Zabala rompió con la tradición en que siempre las maratones eran  ganadas por los europeos y lo hizo en un tiempo único:2h 31′ 36”. Siendo muy joven , con apenas  20 años y arrancando por delante de sus rivales, el “ñandú” argentino llegó con una ventaja de 20” sobre el británico Samuel Ferris y obtuvo el oro.

Antes de los siguientes Juegos Olípicos de 1936 a realizarse en Berlín, debió dejar de correr debido a una lesión física, se casó con una dinamarqués radicada en Buenos Aires llamda Elsa, se traslandan a Alemania donde trabajó como profesor de educación física, pero siempre con su corazón en la amada Argentina.

Falleción el 24 de enero de 1984, sus incansables piernas dejaron de correr para siempre, pero ssus pasos quedaron marcados en la eternidad del atletismo argentino.

Biografia de Rafael Obligado Poeta Autor de Santos Vega

BIOGRAFÍA: POETA ARGENTINO: RAFAEL OBLIGADO

He aquí un poeta que, sin ser ni extraordinariamente fecundo, ni demasiado brillante, sobresalió entre los románticos argéntinos del siglo XIX por las cualidades de perfección que caracterizan su vena lírica. El romántico fue, antes que todo, un enamorado de la libertad,   un   pesimista   incorregible,   un  melancólico   consuetudinario.

Rafael Obligado POETA ARGENTINO

Poeta: Rafael Obligado

La libertad lo hizo refractario a los convencionalismos; el pesimismo lo enfrentó con la amargura y con la angustia; la melancolía  melló sin  pausas su  corazón,  hasta transformarlo  en  un incomprendido.

No quiso ser ni militar, ni. abogado, ni político, tal como le hubiese cuadrado en aquel tiempo en mérito a su abolengo. Solamente aspiró a ser un hombre de letras, un cantor del Paraná, el río familiar a sus recuerdos de la niñez.

Como sucedió con Guido Spano, Obligado núcleo en derredor de su ejemplo lo más representativo de su generación, tuvo csapulos y trascendió con su obra  las fronteras argentinas.   Fue, sin lugar a dudas, el poeta nacional por excelencia.

Su poesía entronca con la de Echeverría, y en toda ella domina la imagen graciosa, plástica, expresiva como una acuarela pintada frente a risueñas visiones del pasado, con sus niños, sus adolescentes y sus amores puros.

Tímbién abordó el tema histórico —Ayohúma, El Negro Falucho, La retirada de Moqueguá— y tradiciones populares — La luz sala, La salamanca, La mula Ánima, El Yaguarón y El Cacuí—.

Obligado nació en Buenos Aires en 1851 y murió en la misma ciudad el 25 de abril de 1920.

EL POETA: Antes que Obligado, Mitre y Ascasubi y otros historiadores trataron el tema del payador. En Santos Vega, su obra maestra, se personifica el espíritu de la pampa, lleno de aristas populares, de eclosiones generosas.

Todo un ambiente, una idiosincrasia, un ideal, caben en este poema que pertenece a la serie de “leyendas argentinas” recogidas de la tradición candente, de los labios mismos de los gauchos que el poeta frecuentó en la estancia de su padre.

Santos Vega no aparece por primera vez en estos versos, sino que ellos no hacen más que darle forma definitiva a una sombra, a un hombre, a una conducta largamente conocida por los lugareños. Es la triste historia de un cantor cuya voz de timbre cristalino y trágico inundaba el alma de sorpresa y de arrobamiento; sus manos arrancaban a la guitarra acordes que eran sollozos, burlas, blasfemias.

Todo el desierto se llenaba con su fama; de todas partes llegaban multitudes a escucharlo; sus “payadas de contrapunto” causaban la admiración de los oyentes, porque en ellas era ímbatible.

Allí donde llegaba, los criollos hacían rueda para extasiarse con su canto, lo agasajaban y lo ungían rey de la pampa.
Después de haber cantado a su prenda y convocado con su himno a las huestes emancipadoras, aceptó el desafío de Juan Sin Ropa, el forastero cuya voz era el llamado del progreso.

Juan Sin Ropa lo venció con an poderoso grito dado al viento, muy superior al cantar de Santos Vega. Y es lógico que esto sucediese, porque el forastero Juan Sin Ropa llevaba en su esencia la profecía del futuro, con sus renovaciones, con todas las reformas capaces de trastrocar héroes  legendarios.

Debajo de un corpulento ombú, frente al desconcertado auditorio de gauchos, el payador murió al tiempo que su rival se convertía en serpiente y desde la copa del árbol caía una brillante lluvia de escamas.

Desde entonces, Santos Vega deambula por las llanuras, convertido en sombra: en los atardeceres, su espectro huye a campo traviesa, la guitarra en la espalda, en un caballo veloz como el viento.

Su historia está presente en todas las guitarras y pasa de boca en boca con la espontaneidad con que se dicen las cosas ingenuas.

Santos Vega fue el cantor en una época romántica, a la que sobrevinieron tiempos precursores de mecanización y de materialismo. Hoy, sin lugar a dudas, vivimos el clima de Juan Sin Ropa.

Mañana …, ¿tendrá que batirse el negro forastero con algún otro rival?

FRAGMENTO DE: “SANTOS VEGA”
“Bajo  el  ombú  corpulento,
de las tórtolas amado,
porque su nido han labrado
allí al amparo del viento;
en el amplísimo asiento
que la raíz desparrama,
donde en la siesta la llama
de nuestro sol no se allega,
dormido está Santos Vega,
aquel de la larga fama.”

“En los ramajes vecinos
ha colgado silenciosa,
la guitarra melodiosa
de  los  cantos  argentinos.
Al pasar los campesinos
ante Vega, se detienen;
en silencio se convienen
a guardarle allí dormido;
y hacen señas no hagan ruido
los que están a los que vienen.”

Grandes Personalidades Argentinas Personajes Argentinos Biografías

GRANDES PERSONALIDADES ARGENTINAS

La historia la hacen los hombres y los hombres promueven líderes. Los hay de todos los perfiles, en el diálogo como en el enfrentamiento, en los salones políticos y en los campos de batalla, los que usan la palabra encendida como los que prefieren los gestos o se hacen fuertes en el silencio.

Corta es la historia de la Argentina pero larga la lista de protagonistas que con sus acciones determinaron momentos de la vida nacional y dejaron una huella indeleble a su paso. Este post de Grandes Personalidades de la Historia pone al alcance de los curiosos a aquellas personalidades que despertaron pasiones y polémicas, muchas de ellas todavía latentes.

También hay grandes personalidades de nuestra historia nacional reciente que no aparecen en los libros de historia. Ramón Carrillo, por ejemplo, que sembró hospitales por todo el país, murió en el destierro, pobre y olvidado. O la dirigente socialista y feminista Alicia Moreau de Justo.

Este post intenta rescatar a quienes hicieron un aporte excepcional en la Argentina, o quienes se jugaron con pasión y coraje. Completan la lista de personajes: Lisandro de la Torre, Arturo Frondizi, Arturo Jauretche, Enrique Mosconi y René Favaloro. Escritores, médicos, políticos, científicos, artistas, personajes respetados y prestigiosos.

Todos ellos grandes protagonistas de la historia argentina son también los protagonistas de nuestra memoria colectiva, aquellos a quienes se recuerda (con independencia de que la importancia real que tuvieran en su época fuera quizá menor que la que tuvieron otros, a quienes hemos preferido olvidar).

La literatura, las artes y el cine tienen ahí también su influencia, así como la toponimia e incluso las canciones infantiles, perdurando hasta nosotros nombres y figuras que quizá de otro modo se habrían perdido con el paso del tiempo.

La celebridad ha sido, por tanto, un criterio de inclusión de algunos personajes en esta selección (que aún faltan muchos agregar), en atención al lector que pudiera interrogarse por esos nombres conocidos.

Y es que, en definitiva, es la curiosidad del lector el elemento que dará a este post su sentido último, al guiar la lectura de un personaje a otro, seleccionando que voces serán las consultadas y en qué orden.

LISTA DE PERSONALIDADES ARGENTINAS

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José de San Martín Manuel Belgrano Faustino Sarmiento
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Juan M. de Rosas Argentino Roca Carlos Gardel
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Rene Favaloro Laureano Maradona Santos Diséspolo
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Irineo Leguizamo Jorge Borges Adolfo Bioy Casares
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Carlos Monzón “Mono” Gatica Manuel Fangio
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Victoria Ocampo Florencio Molina Campos Alfonsina Storni
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Vito Dumas Mercedes Sosa Mirta Legrand
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Susana Gimenez Juan Perón Eva Duarte de Perón
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Roberto Sánchez Palito Ortega Baigorri Velar
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Bernardo Housay Federico L. Leloir César Milstein
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Carlos Lamas Aaron Anchorena Ladislao Biró
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Florentino Ameghino Francisco Moreno Jorge Newbery
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Alicia Moreau de Justo Astor Piazzolla Ernesto Sábato
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Luis Sandrini Augusto Huergo Enrique Gaviola
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José Balseiro Antonio Berni Quinquela Martín
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Salvador Mazza Florencio Escardó Rene Agote
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Roberto De Vicenzo Nicolino Locche Alfredo Palacios
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Raúl Soldi Julio Cortazar Guillermo Vilas
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Pascualito” Perez Luis Firpo Oscar “Ringo” Bonavena
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Raúl Alfonsín Carlos Menem Fernando de La Rua
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“Lola” Mora “Tita” Merello “Nini” Marshall
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Ángel Magaña Héctor Alterio Norma Aleandro
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Alberto Olmedo Zully Moreno Isabel Sarli
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Ricardo Darín Diego Maradona Guillermo Divito
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Adolfo Pérez Esquivel Juana Azurduy Martín Guemes
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Mariano Moreno Bartolomé Mitre Justo J. de Urquiza
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Lisandro de la Torre Hipólito Yrigoyen Leandro Alem
personalidades
Carlos Reutemann Charly García Alfredo Alcon
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Carlos “Balá Juan Carlos Altavista Cecilia Grierson
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Gabriela Sabatini “Manu” Ginobili Julieta Lanteri
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Dr. Ramón Carrillo Padre Mario Aníbal Troilo
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Fontanarrosa Rodrigo BuenoGilda”
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Martín KaradagianPipo” Mancera Tato” Bores
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Che” Guevara Padre Angelelli Manuel Sadosky
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Marcelo T. de Alvear Jorge Porcel Federico Luppi
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Rebeca Gerchmann Pichón Riviere Néstor Kichnner

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Grandes Escritores de la Historia Cronologia Grandes Obras Literatura

Grandes Escritores de la Historia
Cronología de Grandes Obras de la Literatura

Autor FechaOrigenObra Clave

Homero s.VIII a.C. Grecia Poesía Odisea (s.VIII a.C.)

Esquilo c. 525-456 a.C. Grecia Teatro Los siete contra Tebas (c. 467 a.C.)

Sófocles c. 496-406 a.C. Grecia Teatro Antígona (0.442 a.C.)

Eurípides c.484-406 a.C. Grecia Teatro Medea (c. 431 a.C.)

Aristófanes 0.448-388 a.C. Grecia Teatro Las ranas (0.405 a.C.)

Valmiki c. 400-200 a.C. India Poesía Ramayana (c 400-200 a.C.)

Virgilio 70-19 a.C. Roma Poesía Eneida (c. 29-19 a.C.)

Ovidio 43a.C.-c.17d.C. Roma Poesía Las metamorfosis (8 d.C.)

Murasaki Shlkibu c. 978-1014 Japón Narrativa La historia de Genji (C.1001-1010)

Dante Alighierl 1265-1321 Italia Poesía Divina comedia (C. 1321)

Petrarca 1304-1374 Italia Poesía Cancionero (1327-1368)

Geoffrey Chaucer 1343-1400 Inglaterra Poesía Cuentos de Canterbury (1387-1400)

Miguel de Cervantes 1547-1616 España Narrativa/ poesía/ teatro Don Quijote (1605)

Wllllam Shakespeare 1564-1616 Inglaterra Teatro/ poesía Romeo y Julieta (1591-1595)

John Milton 1608-1674  Inglaterra Poesía El paraíso perdido (1667)

Moliere 1622-1673 Francia Teatro El misántropo (1666)

Jean Racine 1639-1699 Francia Teatro Fedra (1677)

Jonathan Swift 1667-1745 Irlanda Narrativa/ ensayo Los viajes de Gulliver (1/26)

Cao Xueqin Johann c. 1715-1763 China Narrativa Sueño en el pabellón rojo (1791)

Johann Wolfgang von Goethe 1749-1832 Alemania Narrativa/ teatro Fausto (1808)

William Wordsworth 1770-1850 Gran Bretaña Poesía El preludio (1799)

Jane Austen 1775-1817 Gran Bretaña Narrativa Orgullo y prejuicio (1813)

John Keats 1795-1821 Gran Bretaña Poesía Endymion (1818)

Aleksandr Pushkin 1799-1837 Rusia Poesía/ narrativa Eugenio Onegin (1828)

Honoré de Balzac 1799-1850 Francia Narrativa La comedia humana (1827-1847)

Alexandre Dumas 1802-1870 Francia Narrativa Los tres mosqueteros (1802-1870)

Víctor Hugo 1802-1885 Francia Narrativa Los miserables (1862)

Ralph Waldo Emerson 1803-1882 EE.UU. Ensayo/ poesía La conducta de la vida (1860)

Hans Christian Andersen 1805-1882 Dinamarca Narrativa Cuentos de hadas (1835-1837)

Henry Longfeltow 1807-1875 EE.UU. Poesía Hiawatha (1855)

Charles Dickens 1812-1870 Gran Bretaña Narrativa Grandes esperanzas (1860-1861)

Iván Turgénev 1818-1883 Rusia Narrativa/ teatro Padres e hijos (1862)

George Eliot 1819-1880 Gran Bretaña Narrativa El molino del Floss (1860)

Walt Whitman 1819-1892 EE.UU. Poesía Hojas de hierba (1855-1889)

Gustave Flaubert 1821-1880 Francia Narrativa Madame Bovary (1857)

Fiódor Dostoyevski 1821-1881 Rusia Narrativa Crimen y castigo (1866)

Henriklbsen 1828-1906 Noruega Teatro Peer Gynt (1867)

León Tolstói 1828-1910 Rusia Narrativa Guerra y paz (1865-1869)

Mark Twain 1835-1910 EE.UU. Narrativa Huckleberry Finn (1885)

Thomas Hardy 1840-1928 Gran Bretaña Narrativa Tess, la de los d’Urberville (1891)

Henry James 1843-1916 EE. UU. Narrativa Las bostonianas (1886)

August Strindberg 1849-1912 Suecia Teatro La danza de la muerte (1901)

George Bernard Shaw 1856-1950 Irlanda Teatro Hombre y superhombre (1903)

Joseph Conrad 1857-1924 Polonia Narrativa El corazón de las tinieblas (1902)

Antón Chéjov 1860-1904 Rusia Teatro El jardín de los cerezos (1904)

Rabindranath Tagore 1861-1941 India Poesía/ teatro Gítanjali (1912)

Edith Wharton 1862-1937 EE.UU. Narrativa La edad de la inocencia (1920)

William Butler Yeats 1865-1939 Irlanda Poesía Los cisnes salvajes de Coole (1917)

Marcel Proust 1871-1922 Francia Narrativa En busca del tiempo perdido (1912-1927)

Robert Frost 1874-1963 EE.UU. Poesía Intervalos en la montaña (1916)

Thomas Mann 1875-1955 Alemania Narrativa La muerte en Venecia (1913)

Hermann Hesse 1877-1962 Alemania Narrativa El juego de tos abalorios (1945)

James Joyce 1882-1941 Irlanda Narrativa Ulises (1922)

Virginia Woolf 1882-1941 Gran Bretaña Narrativa La señora Dalloway (1925)

Franz Kafka 1883-1924 Checoslovaquia Narrativa La metamorfosis (1916)

D. H. Lawrence 1885-1930 Gran Bretaña Narrativa Hijos y amantes (1913)

Ezra Round 1885-1972 EE.UU. Poesía Cantos (1915-1962)

T. S. Eliot 1888-1965 EE.UU. Poesía/ teatro La tierra baldía (1922)

Karel Capek 1890-1938 Checoslovaquia Teatro R.U.R. (1920)

Boris Pasternak 1890-1960 Rusia Narrativa Doctor Zhivago (1957)

Mijaíl Bulgákov 1891-1940 Rusia Narrativa El maestro y Margarita (1928)

William Faulkner 1897-1962 EE.UU. Narrativa El ruido y la furia (1929)

Bertolt Brecht 1898-1956 Alemania Teatro Madre Coraje y sus hijos (1938)

Federico García Lo rea 1898-1936 España Poesía/ teatro La casa de Bernarda Alba (1936)

Ernest Hemingway 1899-1961 EE.UU. Narrativa El viejo y el mar (1952)

Vladimir Nabokov 1899-1977 Rusia Narrativa Lolita (1958)

Jorge Luis Borges 1899-1986 Argentina Narrativa El Aleph (1949)

John Steinbeck 1902-1968 EE.UU. Narrativa Las uvas de la ira (1939)

George Orwell 1903-1950 Gran Bretaña Narrativa 1984 (1949)

Samuel Beckett 1906-1989 Irlanda Teatro/ narrativa Esperando a Godot (1954)

W. H. Auden 1907-1973 Gran Bretaña Poesía El mar y el espejo (1944)

Naguib Mahfouz 1911-2006 Egipto Narrativa Trilogía de El Cairo (1956-1957)

Albert Camus 1913-1960 Francia Narrativa La peste (1947)

Saúl Bellow 1905-2005 Canada Narrativa El legado de Humboldt (1975)

Arthur Miller 1915-2005 EE.UU. Teatro Muerte de un viajante (1946)

Camilo José Cela 1916-2002 España Narrativa La colmena (1951)

Aleksandr Solzhenitsyn 1918-2008 Rusia Narrativa Un día en la vida de Iván Denísovich (1962)

Iris Murdoch 1919.1999 Gran Bretaña Narrativa El mar, el mar (1978)

Yukio Mishima 1925-1970 lapón Narrativa El mar de la fertilidad (1965-1970)

Dario Fo 1926- Italia Teatro Muerte accidental de un anarquista (1970)

Gabriel García Márquez 1928- Colombia Narrativa Cien años de soledad (1967)

Milán Kundera 1929- Checoslovaquia Narrativa La insoportable levedad del ser (1984)

Harold Pinter 1930-2008 Gran Bretaña Teatro La fiesta de cumpleaños (1958)

Toni Morrison 1931- EE.UU. Narrativa Beloved (1987)

V.S. Naipaul 1932- Trinidad Narrativa Una casa para Mr. Biswas (1971)

Philip Roth 1933- EE. UU. Narrativa El lamento de Portnoy (1972)

Wole Soyinka 1934- Nigeria Teatro/poesía La danza del bosque (1960)

Mario Vargas Llosa 1936- Perú Narrativa La ciudad y los perros (1962)

Seamus Heaney 1939- Irlanda Poesía Puerta a las tinieblas (1969)

Biografia de Guillermo Vilas Mejor Tenista Argentino Torneos Ganados

Biografía de Guillermo Vilas
El Mejor Tenista Argentino

Guillermo Vilas: talentoso, sacrificado y fervoroso en el esfuerzo, Vilas disfrutó cada uno de los 62 torneos que lo vieron triunfador, es el séptimo tenista del mundo con mayor número de victorias. Pero su máxima alegría (que contagió a todo un país) la vivió el domingo 11 de septiembre de 1977. Ese día venció a Jimmy Connors en la final del Abierto de EE.UU., y se ubicó en la cima del mundo.

Biografia de Guillermo Vilas Mejor Tenista Argentino Torneos GanadosConsiderado con toda justicia el mejor tenista argentino de todos los tiempos, Guillermo “Willy” Vilas nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 17 de agosto de 1952, consagrado Ciudadano Ilustre de la ciudad capital en 2006.

Willy fue número 2 del mundo en el ránking Grand Prix de 1974, 1975 y 1977, año este en que construyó su mejor temporada tras ganar 16 torneos sobre 33 disputados. Entre ellos, Roland Garros y Forest Hills.

Fue indiscutiblemente el mejor del mundo ese año (1977), aunque quedó para el anecdotario que el sistema de puntuación que se inauguraba mostró su vulnerabilidad y lo registró en el segundo puesto del ránkingATP.

Durante ese 1977 cosechó 128 victorias y apenas 14 derrotas. Estableció el récord de 50 victorias consecutivas. Llegó al 90,1% de efectividad. Además, sobre polvo de ladrillo acumulé 53 partidos invicto, marca que recién alcanzó el español Rafael Nadal 29 años después.

Nadie como él rompió el molde de una frase hecha. Nadie como él produjo una revolución tan profunda y sin retorno en la vida de un deporte nacional. Ese deporte blanco y minoritario que, desde su brazo izquierdo talentoso y potente, saltó a la consideración mundial y reprodujo su imagen ganadora en miles y miles de jóvenes varones y mujeres, que descubrieron el tenis gracias a la magia, y sobre todo a la tenacidad de Guillermo Vilas, marplatense por sentimiento, ciudadano del mundo, a caballo de su inacabable colección de éxitos.

Guillermo logró su primer torneo profesional en noviembre de 1973 y el último, en julio de 1983. En 1973 ganó su primer torneo de Grand Prix en el Abierto de la República Argentina y un año más tarde logró quedarse con el Masters de Australia.

Felipe Loccicero fue el primer maestro. “Que hacen los campeones?”, le preguntó Guillermo.
“Entrenan 4 horas diarias”, fue la respuesta, “Yo entrenaré seis por día”, respondió Vilas

Una década de imparable ascenso, jalonada por sus consagraciones en Australia (dos veces), y las ediciones de Roland Garros y el Abierto de los Estados Unidos, en 1977, hitos del Grand Siam que no minimizaron otros galardones como, por ejemplo, sus tres liderazgos del Grand Prix, sus 61 torneos, su medio centenar de partidos ganados en forma consecutiva, a lo largo y ancho del planeta, sin dejar de lado su inapreciable colaboración para el impensado crecimiento argentino en la Copa Davis, incluido un inolvidable triunfo sobre los Estados Unidos en el court del Buenos Aires Lawn Tennis Club.

Más allá de medallas y fortuna, Vilas es ya una marca registrada, como su Gran Willie, esa maniobra de malabarismo tenístico, propia de los elegidos. Su deporte y él mismo son casi la misma cosa, son sinónimos. A tanto ha llegado su influencia.
Vilas dejó un legado: todo es posible con trabajo y dedicación. Lo sabe quien lo vio jugar. Pero sobre todo quien presenció sus extenuantes entrenamientos.

Reconocido entre los mejores 24 jugadores de la historia de este deporte, entre hombres y mujeres; se destacé por su perseverancia y su adaptación a jugar sobre todas las superficies, además de contar con un físico privilegiado y un gran talento.

Vilas en toda su carrera ganó sesenta y dos títulos en singles, entre ellos cuatro de Grand Slam, Roland Garros, US Open, y dos veces Australia, y quince en dobles, hecho que lo ubica 7° a nivel mundial e histórico, detrás deJimmy Connors, Ivan Lendl, John McEnroe, Roger Federer, Pete Sampras y Björn Borg.

En 1991 ingresó junto a Ashley Cooper e Ilie Năstase en el Salón Internacional de la Fama del tenis. Su nombre es, junto a Maradona, el más representativo del deporte argentino. Por muchos años decir en Europa: I ´m argentine, la respuesta era: ¡Oh!, yes, Vilas, Maradona.

En el 2005 recibió la Mención de Honor “Senador Domingo Faustino Sarmiento” en el Senado de la Nación otorgada por el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli.

Poesias de Alfonsina Storni Vida y Obra La Literatura Nacional

Literatura Nacional: Poesías de Alfonsina Storni
Vida y Obra de Alfonsina

Alfonsina Storni: La poesía como respuesta

Como sucede con muchos autores literarios, en el caso de Alfonsina Storni la creatividad volcada en las palabras fue no sólo la fuente de su éxito y reconocimiento, sino también el lugar que la poetisa halló para aliviar los pesares que le tocaron vivir en su corta existencia terrenal.

Si bien la escritora recorrió diversos terrenos creativos produciendo obras de diferentes géneros literarios relacionados a la prosa y al teatro también, sin lugar a dudas ha sido la poesía el principal objeto de su inspiración y producción.

Muchos expertos aseguran que en sus comienzos los poemas de Alfonsina poseen cierta influencia de los poetas españoles Campoamor, Nuñez de Arce o Marquina, aunque no tardó en definir por completo su estilo.

Aquel estilo que en general se caracterizó por escribir los sentimientos más profundos del género femenino, dentro de contextos de temáticas universales, dando lugar a un espacio en el que la mujer podía sentir su profunda identificación con los versos de la autora.

No es de extrañar entonces que cuando comenzó el auge por la poesía de Alfonsina uno de los poemas más difundidos a través de recitados públicos fue “Tu me quieres blanca”, en el que con palabras magistralmente elegidas pone de manifiesto la opresión generada por los hombres sobre las mujeres, y en el que en definitiva se expresan las diferencias de género que existían en su época.

El primer libro de poesías publicado por la autora fue “La inquietud del rosal”, lanzado en el año 1916, al que le siguieron “El dulce daño” en 1918, e “Irremediablemente” en 1919.

En 1920 publicó la obra titulada “Languidez”, el cual fue galardonado con el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura.

Estos premios colocaron a Alfonsina sobre la cima de los representantes de la literatura nacional, y le permitió a la escritora poder vivir dignamente de lo que generaba con su arte.

Pero en realidad, uno de los cambios más profundos que Alfonsina Storni experimentó en su creación lírica se inició a partir del año 1925 con la publicación de “Ocre”. En la obra la autora inaugura su nuevo mensaje. La poesía ya no será para expresar amor, sino que se convertirá en un medio para poner de manifiesto su ideología feminista y su profunda y aguda mirada al mundo real.

A partir de allí, su producción literaria cambio y en general la utilizó para expresar su ideología y su postura femenina ante un mundo concebido para ser dirigido por hombres.

Incluso su pensamiento fue llevado al teatro, a través de una obra escrita por ella misma titulada “El amo del mundo”, estrenada en una sala céntrica el 20 de marzo de 1927, y cuyo argumento, criticado por la mayoría de los medios destacados del momento, giraba en torno a las teorías de Alfonsina sobre la relación entre hombres y mujeres.

Al respecto de su creación, Josefina Delgado en su biografía sobre Alfonsina Storni, publicada por la editorial Planeta en 2001, puntualiza: “En la poesía escrita por mujeres, nadie tomó con su claridad de juicio la defensa de un orden más justo y menos ambiguo para la mujer.

En su poesía, esta defensa se lleva a cabo a través del despliegue de los sentimientos; en cambio, en sus colaboraciones periodísticas, y pese a las limitaciones con las que seguramente contaría, se permite desarrollar algunas ideas.

En ellas no es complaciente con la mujer, sino que le exige ponerse a la altura de sus posibilidades y entregarse de lleno al cultivo de una personalidad que desdeñe los rasgos de infantilismo e indefensión que la han consagrado como víctima perpetua del hombre”.

Alfonsina se sentía sola y marginada, y sólo podía compartir sus pensamientos con unos escasos amigos íntimos, y a la vez utilizar su creatividad para saciar las ansias que sentía por gritarle al mundo sus pensamientos feministas.

La tristeza de su alma era muy grande, y esto hizo que su salud lentamente comenzara a decaer.

Voy a dormir nodriza mía

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina Storni debió ser intervenida quirúrgicamente para extirpar un cáncer de mama que había sido detectado meses antes, y que si bien los médicos sospechaban que se trataba de un tumor benigno, lo cierto es que tenía ramificaciones, y luego de la operación debió enfrentar la noticia de padecer una enfermedad terminal inoperable.

La depresión, la paranoia, los ataques de nervios y pánico que siempre había sufrido Alfonsina a lo largo de su vida se profundizaron, dando incluso origen a los primeros síntomas de enfermedad mental.

Su reclusión constante la llevó poco a poco a perder contacto con sus amistades, e incluso el tormento causado por la enfermedad la alejó de su propio hijo.

El martes 18 de octubre de 1935 Alfonsina decidió viajar a Mar del Plata en búsqueda de aquella tranquilidad y paz que parecían nunca llegar a su atormentado espíritu.

En su mente circulaban una y otra vez ideas ambiguas, pero Alfonsina parecía resistirse a la idea de tomar la decisión de acabar con su vida.

El jueves 20 escribió el que sería su último poema, titulado “Voy a dormir” como presagio de un final inevitable, que llegó el día 25 a la madrugada, cuando Alfonsina terminar con su padecimiento en una eterna caminata que inició en las orillas del mar en la zona de la playa La Perla, y cuyo destino sería la profundidad de las aguas.

Su voz se acalló para siempre y su trágico final quedó plasmado en los versos de uno de sus poemas más brillantes:

Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,                                  

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas      

y el edredón de musgos escardados.    

 

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.  

Ponme una lámpara a la cabecera;        

una constelación, la que te guste;  

todas son buenas, bájala un poquito.     

               

Déjame sola: oyes romper los brotes…  

te acuna un pie celeste desde arriba     

y un pájaro te traza unos compases      

       

para que olvides… Gracias… Ah, un encargo:       

si él llama nuevamente por teléfono       

le dices que no insista, que he salido.

Biografia de Alfonsina Storni Poemas de Storni Libros y Poesias

Alfonsina Storni: Una vida de letras

El mar fue el testigo de la desventura de una mujer, cuyo talento innato para expresar en palabras los sentimientos más profundos de los seres humanos no pudo acallar la tristeza que la llevo a tomar la decisión más difícil de su vida, eligiendo las costas de Mar del Plata como escenario final de su existencia terrenal.

Ese final que ha sido tan bien plasmado en una sencilla pero emotiva zamba compuesta por Ariel Ramírez y Félix Luna, y que popularizó con su voz la gran Mercedes Sosa, en la que se plantea la inquietud sobre la desaparición de la artista, preguntándole a ella misma cuáles son los nuevos poemas que ha ido a buscar.

Es que la incertidumbre y las inquietudes ante el suicidio de Alfonsina Storni aún hoy, después de que transcurrieran más de siete décadas de aquella trágica muerte,continúan surgiendo una y otra vez, y son respondidas con argumentos nacidos en el imaginario nacional, porque nadie puede explicarse que su vida haya concluido de esa manera.

Se supone que un artista logra exorcizar sus demonios a través de su arte. Por lo menos es lo que consideran muchos que sucede a través de la magia del verdadero talento artístico.

Sin embargo, las palabras que inundaban constantemente la mente de Alfonsina, y que fueron magistralmente utilizada en los miles de hermosos poemas compuestos de su puño y letra, no le alcanzaron para luchar contra la triste realidad de su vida.

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

Alfonsina Storni nació el 29 de mayo de 1892 en la ciudad Sala Capriasca, de Suiza, siendo la hija menor del matrimonio conformado por Alfonso Storni y Paulina Martignoni, quienes además tenían dos hijos llamados María y Romero

Su familia había estado previamente asentada durante un tiempo en la provincia argentina de San Juan, hasta el año 1880 en que decidieron volver a Suiza, por ello Alfonsina nació en aquel país europeo, aunque existen algunas versiones que indican que podría haber llegado a nacer en altamar el 22 de mayo, y que en realidad fue anotada días después.

Lo cierto es que su nombre fue elegido por su padre, y según ella misma afirmaba: “Me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo”.

Cuando tenía 4 años de edad, Alfonsina llegó con sus padres a la provincia de San Juan, donde realizó sus estudios y paralelamente comenzó a surgir el talento innato de la que se convertiría en una de las más grandes literatas del país.

Pero San Juan no sería el lugar definitivo de Alfonsina, ya que en el año 1901, poco después de que naciera su hermano menor llamado Hildo Alberto, con quien la poetisa establecería una relación de cariño y protección, la familia se trasladó a la ciudad de Rosario.

Allí, su madre inauguró una humilde y pequeña academia en la que ofrecía clases particulares en distintas áreas, y ese pasó a ser el sostén principal de la familia, por lo cual comenzaron los tiempos duros, en los que la economía que manejaban los Storni los ubicó en el umbral de la pobreza.

Debido a esto, Alfonsina debió abandonar sus estudios y comenzar a trabajar como lava platos, cuando sólo tenía diez años.

La situación de su familia empeoraba cada vez más, y su padre, entregado a la bebida, comenzó a transitar un declive que lo llevaría a la muerte. En este entorno de tristezas e impotencias fue donde se desarrolló la poetisa, quizás intentando canalizar su pesar en las letras.

Un giro del destino hizo que Alfonsina fuera requerida por la compañía teatral de Manuel Cordero, y posteriormente contratada por la compañía de José Tallavi. Con aquel trabajo de actriz, la joven y su familia recorrieron el interior del país y pudieron salir momentáneamente de aquella dura situación económica.

A partir de ese momento comenzó no sólo la independización de Alfonsina sino también su producción literaria, que transitaba por los versos de las poesías y la prosa de las obras de teatro. Además se desenvolvía como profesora particular de recitado y buenos modales.

Esto le permitió finalizar sus estudios de docente en la carrera de maestro rural en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales. Fue en aquel momento que conoció a Emilia Pérez de la Barra, su profesora de la cátedra de Idioma Nacional, quien la estimuló a trabajar duro en la producción literaria, ya que había descubierto el gran talento que Alfonsina tenía para las letras.

Poco después decidió mudarse a la ciudad de Buenos Aires, precisamente en el año 1911, momento en que daría a luz a su hijo Alejandro, siendo madre soltera.

En Buenos Aires trabajó en diversos oficios, desde cajera de farmacia, empleada de tienda, hasta como docente en la Escuela para Niños Débiles del Parque Chacabuco, institución educativa destina a niños pobres que se encontraban en situación de raquitismo.

Mientras tanto, Alfonsina jamás abandonó su creación, e incluso comenzó a publicar algunos escritos en la revista Caras y Caretas, y la redacción de avisos publicitarios y cartas comerciales para la compañía de importación de aceite Freixas Hermanos.

Fue durante su paso por la revista Caras y Caretas que Alfonsina tuvo la posibilidad de establecer amistad con importantes escritores del país, como es el caso de José Enrique Rodó, Amado Nervo, José Ingenieros y Manuel Ugarte. Además, durante sus frecuentes viajes a Montevideo, Uruguay, trabó amistad con la poetisa Juana de Ibarbourou y el escritor Horacio Quiroga.

La amistad con el literato fue realmente profunda y era frecuente verlos juntos, por lo que muchos comenzaron a especular con la posibilidad de que existía entre ambos una relación amorosa, aunque esto jamás se supo con certeza.

Te invitamos a leer el artículos titulado “Alfonsina Storni: La poesía como respuestapara conocer más acerca de su vida.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
Personaje: Alfonsina Storni

La poeta Alfonsina Storni acaba de publicar un nuevo libro, titulado Languidez. De acuerdo a lo que ella misma expresa en el prólogo, este flamante conjunto de poemas es producto de una nueva etapa de su vida. Asegura allí: “Tiempo y tranquilidad me han faltado, hasta hoy, para desprenderme de mis angustias y ver así lo que está a mi alrededor”. Este trabajo representa el cuarto libro de poemas de Storni. Los anteriores fueron La inquietud del rosal, Irremediablemente y El dulce daño. También ha escrito una novela corta, llamada Una golondrina, que fue publicada en la revista Hebe.

La vida de Alfonsina Storni no ha sido fácil. Al hecho de tener que abrirse lugar en un campo tan estrecho como el de la poesía, encima siendo mujer, hay que sumarle las dificultades personales, como es haber quedado sin padre siendo muy pequeña y hacerse cargo de la crianza de un hijo en soledad. Sin embargo, estas circunstancias no han sido impedimento para que la escritora despliegue su talento a través de sus poemas.

El arte siempre estuvo presente en su vida, ya que con sólo quince años se incorporó a la compañía teatral de José Tallavi, que había visitado su ciudad, Rosario, y salió de gira por el interior del país. De regreso con la compañía, comenzó a estudiar la carrera de maestra rural y se recibió en 1911. Paralelamente, comenzó a colaborar en las revistas literarias Mundo Rosarino y Monos y Monadas, donde se publicaron sus primeros poemas. Es en ese tiempo que se enamoró de un hombre casado, perteneciente al ámbito político y periodístico, y cuando quedó embarazada se trasladó a Buenos Aires. Tras el nacimiento de su hijo Alejandro, y ante la imposibilidad de conseguir trabajo como docente, comenzó a colaborar en la revista Caras y Caretas, a la vez que de desempeñaba como cajera de una tienda de ropas.

Cuando se hizo cargo de la sección Feminidades de la revista La Nota, su trabajo literario y periodístico comenzó a trascender y fue el trampolín para la publicación de sus libros de poemas. Actualmente, Storni también suele escribir en el diario La Nación, bajo el seudónimo de Tao-Lao.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Biografia de Sartre J. Paul Filosofia Ideas Filosoficas Resumen

Biografía de Sartre J. Paul
Ideas Filosóficas

(París 1905 – id. 1980) Filósofo y escritor francés. Sus obras responden a los principios literarios-filosóficos del existencialismo francés. Expuso buena parte de sus ideas en su producción literaria, de la que merecen especial mención la trilogía novelística llamada Los caminos de la libertad (1945-49) y la novela autobiográfica Los palabras (1964), así como sus obras de teatro Los moscas (1943), A puerta cerrada (1944), Muertos sin sepultura (1946) y Las manos sucias (1948).

Sartre  fue maestro, escritor y filósofo. En colaboración con la mujer que compartió su vida, Simone de Beauvoir, desarrolló una filosofía de la libertad que extrae sus determinaciones de la existencia del individuo.

Nacido en París Sartre estudió filosofía en su ciudad natal y, a continuación, fue profesor en Le Havre, tras lo que regresó a París en 1937. Su prolongada relación con la existencialista Simone de Beauvoir comenzó cuando ambos eran estudiantes, aunque, siguiendo la filosofía existencialista de libertad personal, no se casaron nunca.

Sartre pasó un año en prisión durante la ocupación de París en la segunda guerra mundial. En la década de 1960 ya era una figura eminente en la escena mundial, y en 1964 se le concedió el premio Nobel de Literatura, que rechazó. Durante la revuelta estudiantil de 1968 se dirigió a los estudiantes que protestaban en La Sorbona.

En la Segunda Mundial, cae prisionero en 1940; después de su liberación colabora con la Resistencia. En su obra manifiesta una preocupación metafísica y une la literatura y la filosofía para expresar su ideología. Con Heidegger plantea el existencialismo ateo, pues desecha la idea de un Dios supremo. Afirma que el hombre no se define por ningún concepto, puesto que no es nada. El hombre es producto del absurdo y la angustia de la existencia; por esto, de nada viene y a nada va.

Cuando murió en 1980, todavía era un símbolo de la vida intelectual francesa: unas 50.000 personas acudieron a su funeral. La influencia de los filósofos alemanes Husserl y Heidegger desempeñó un papel fundamental en la elaboración de la filosofía de Sartre, resumida en una breve conferencia que ofreció en 1946: Existencialismo y humanismo.

Su optimista defensa de la libertad inspiró a toda su generación. Su filosofía existencialista también quedó expuesta y reflejada en novelas y obras de teatro, especialmente La náusea (1938). Pero su declaración filosófica más sustancial está contenida en El ser y la nada (1943), un clásico del existencialismo.

Según su filosofía, el hombre es originalmente libre; su libertad consiste en la posibilidad de la «trascendencia», pues puede disponer de sí mismo y de su situación, puede rebasarla, cambiarla y determinarla en otro sentido. En todo eso actúa no solamente como individuo solitario, sino que se descubre a sí mismo como ser social. Pues no está solo con su libertad; se ve alcanzado por la «mirada del otro».

Eso parece suponer en principio una restricción de su libertad, que en realidad resulta ser, sin embargo, una reduplicación de ésta: pues la mirada del otro, bajo la cual el sujeto se transforma transitoriamente en objeto, se devuelve, y así surge una dialéctica de reconocimiento recíproco.

Sartre dio al existencialismo cierta popularidad. El mismo, que no daba importancia a las etiquetas, vio que la existencia humana, que vive de la libertad, no está definida desde el principio: el hombre no escoge de una vez la opción que tiene ante sí, sino que es un proceso que dura toda la vida y que se ha de renovar día a día.

La consciencia de esta situación puede ser experimentada como una condena, pues el hombre tiene la sensación de «cargar sobre los hombros el peso del mundo entero» y «es responsable del mundo y de sí mismo como modo de ser». Sartre halló un constante placer en guardar cierta flexibilidad en su propia existencia; no vacilaba en cuestionar sus propias posiciones ni en subordinar repentinamente su filosofía a otra.

Así, por ejemplo, se declaró seguidor de Marx, lo que irritó, más que a algunos de sus adeptos, a los marxistas ortodoxos, que no se fiaban del filósofo de la libertad. Pero éste permaneció imperturbable y siguió defendiendo una visión del mundo que hoy ya no tiene muchos defensores, a pesar de que las ideas de esta visión del mundo son seguramente mejores que los sistemas fracasados que hasta hace poco se remitían a ellas: «El marxismo, lejos de estar agotado, es muy joven todavía… Apenas acaba de iniciar su evolución. El marxismo sigue siendo la filosofía de nuestro tiempo; es insuperable porque no se han superado todavía las condiciones que lo hicieron surgir.»

Como otros filósofos franceses anteriores, Sartre toma el cogito ergo sum (pienso, luego existo) de Descartes como punto de partida filosófico. Pero mientras que Descartes tomó su conciencia como garantía de su propia realidad, Sartre creyó que la conciencia presenta la realidad de las cosas externas; es decir, prueba la existencia de los objetos de conciencia. Sin embargo, para los demás, uno mismo sólo es un objeto.

De su producción, que comprende novelas, ensayos, narraciones, obras de teatro y libros filosóficos, sobresalen, entre otros, La nausee (La náusea, 1938); Le mur (El muro, 1939); Les mouches (Las moscas, 1943); Le chemin de la liberté (El camino de la libertad), formada por L’ágede la raison (La edad de la razón, 1945), Le sursis (La prórroga, 1945) y La mort dans l’áme (La muerte en el alma, 1949); L’existencialisme est un humanisme (El existencialismo es un humanismo, 1946); Baudelaire (1947); Le diable et le bon Dieu (El diablo y el buen Dios, 1951); Critique de la raison dialectique (Crítica de la razón dialéctica, 1960); Les mots (Las palabras, 1964), sobre su infancia; L’idiot de la famille (El idiota de la familia, 1971-1972), sobre Gustave Flaubert;Nekra-sov; Mort sans sepulture (Muerte sin sepultura); Lo imaginario y El ser y la nada. En 1964 rechaza el Premio Nobel de Literatura.

Este punto se explica con relación a la «mirada» externa: se es el objeto de la mirada del otro. Y esto produce un sentido C; alienación y separación de los demás que a uno le gustaría poder superar, lo que no es posible. Cada individuo está definitivamente solo en el mundo.

Esto también significa que no es posible reconocer la libertad de los otros; el principio kantiano de que los demás deber ser tratados con respeto y como fines en sí mismos no se puede llevar a cabo, y debe vivirse con el conflicto resultante. Como dice uno de los personajes de la obra de Sartre Huís dos: «El infierno son los otros».

Si la propia perspectiva de los demás es limitada restringida, en cambio, el concepto del yo queda absolutamente libre de trabas. Sartre atribuye al sujeto conciente una ilimitada libertad de la autocreación. En contraste con la visión aristotélica de que, por ejemplo,  antes de que exista realmente un cuchillo alguien tiene que tener en su mente la misma idea del cuchillo , lo opuesto se convierte en certeza en el caso del hombre. 

De ahí la famosa frase de Sartre: «La existencia precede  a la esencia». En otras palabras, el ser humano individual no cuenta con un modelo o una maqueta inicial. 

Ciertamente, hay constantes que no es posible cambiar sexo, edad, raza, etc.—, pero, aparte de éstas se puede  tomar el propio contexto social y hacer con él lo que se quiera.

En lo tocante a la moralidad, es una equivocación, según Sartre, no hacer uso de esta libertad y limitarse a seguir a la multitud, conformarse. Tal conformidad, junto con la creencia en la coherencia —se vive ten un universo ordenado en el que las cosas acaban por tener sentido— era lo que él denominó «mala fe» , cuyo reverso es la autenticidad. El reconocimiento de la incoherencia de la realidad, llamada por Sartre «el absurdo», produce disgusto o «náusea». Es la fuente de Angst, ansiedad o culpabilidad existencial, frente a la elección. Según él, «no tenemos excusas detrás de nosotros ni justificaciones ante nosotros». Se está condenado a ser libre».

Estas ideas pertenecen a lo que suele considerarse el período «clásico» de Sartre: los años transcurridos entre mediados de la década de 1930 y finales de la década de 1940  en los que reflexionó sobre las emociones y la imaginación y se ocupó de cuestiones relativas a la ética personal. A partir déla década de 1950, Sartre inició en una fase más centrada en la política, en la que dio más peso a la tesis marxista de que las condiciones sociales y económicas, junto con las fuerzas históricas, afectan a la elección de individuos y grupos.

En esta fase Sartre escribió Crítica de la razón dialéctica (1960), en la que trataba de reconciliar el marxismo con el existencialismo.

Los ataques al existencialismo caricaturizan su afirmación de que la vida no tiene sentido y de que el mundo es un lío nauseabundo e imprevisible en el que los burgueses adoptan el papel de villanos. Sartre trató de defenderse de estos ataques, aunque una evaluación desapasionada puede detectar que tenían algún fundamento.

Por otra parte, sus admiradores proyectaron una imagen tremendamente ensalzada de él como defensor de la libertad política y moral, un intrépido antinazi y héroe de la resistencia francesa, aunque tampoco hay muchas pruebas de ello. Sin embargo, no cabe duda de que Sartre fue un gran escritor y pensador, y una de las influencias esenciales para su generación.

Ver: Biografía y Teoría Existencialista de Heidegger Martín

Fuente Consultada: FILOSOFÍA de David Papineau

Biografia de Sabato Vida y Obra de Ernesto Sabato Escritor Argentino

Biografía de Ernesto Sábato
Escritor Argentino

La obra de Ernesto Sábato (1911) El túnel (1948) trata de un hombre que recurre al crimen como única salida a su radical incomunicación con los demás. Sobre héroes y tumbas (1961) narra una terrible historia de amor y soledad que revela la maldad del mundo contemporáneo.

ERNESTO SÁBATO nació en Rojas provincia de Buenos Aires, en 1911 hizo su doctorado en física y cursos de filosofía en la Universidad de La Plata. En 1937 viaja a París con una beca y establece contactos con los surrealistas. Trabajó en el laboratorio Curie, y abandonó definitivamente la ciencia en 1945 para dedicarse a la literatura.

Decide instalarse en un modesto rancho en las sierras de Córdoba. Allí escribe el libro de ensayos Uno y el universo (1945), con el cual obtiene la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Trabaja en París con la Unesco. De nuevo en Buenos Aires, asume como director general de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, cargo que abandona por la literatura.

sabato ernesto

Este escritor argentino es también el autor de Abaddón el exterminador (1974), de parecida complejidad, y de varios ensayos (El escritor y sus fantasmas,1963).

Ha escrito varios libros de ensayos o sobre el hombre en la crisis de nuestro tiempo y sobre el sentido de la actividad literarria. Uno y el Universo (1945; versión definitiva  Seix Barral, 1979), Hombres y engranajes (1951; versión definitiva Seix Barral 1991) El escritor y sus fantasmas (1963; versión definitiva Seix Barral, 1979), Apologías y rechazos (Seix Barral, 1979).

Sus tres novelas, cuyas versiones definitivas se honró en presentar Seix Barral al público de habla hispana en 1978, recorrieron el mundo: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961), Abaddón el exterminador(1974; premiada en París como la mejor novela extranjera publicada en Ficción en 1976).

Escritores tan dispares como Camus, Greene y Minn como Quasimodo y Piovene, como Gombíowiez y Nadeauhan escrito con admiración sobre su obra.

En 1983 fue elegido presidente de la Comisión Nacional de  Desaparición de Personas, creada por decisión del Presidente de la República Aentina, Raúl Alfonsín. Fruto de las tareas de esta comisión fue el sobrecogedor volumen Nunca más (Seix Barral, 1985), conocido como “Informe Sábato”.

Ernesto Sábato: novelista y ensayista argentino, nace en Rojas, provincia de Buenos Aires. Penúltimo de once hijos, es enviado a la ciudad de La Plata al iniciar sus estudios secundarios. Allí se matricula en la Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas y se afilia al Partido Comunista, que abandona después de un viaje a Bruselas en el que obtiene información de los crímenes cometidos por el régimen de Stalin.

El 20 de septiembre de 1984, Sábato entregó al presidente Raúl Ricardo Alfonsín el informe de la comisión. Ese día, los organismos de derechos humanos convocaron a una concentración para respaldar dicha ceremonia, a la que acudieron cerca de 70.000 personas.

En 1984 obtuvo el Premio Cervantes, y en 1989, el Premio Jerusalén.

El volumen Entre la letra y la sangre (Seix Barral, 1989) reúne sus conversaciones con Carlos Catania. Lo mejor de Ernesto Sábato (Seix Barral, 1989) es un reader cuya selección, prólogo y comentarios estuvieron a cargo del autor.

Luego de graduado, se trasladó a Francia, donde trabajó en el Laboratorio Curie sobre radiaciones atómicas, al tiempo que toma contacto con los surrealistas. De vuelta a su país, imparte clases de Física en la universidad. En 1945 publicó su primera obra Uno y el Universo, colección de breves ensayos. Ese mismo año abandona su primera vocación científica, para dedicarse por completo a la literatura.

Trabajó como profesor de Física en la Universidad Nacional de La Plata y en el Instituto Superior del Profesorado, y colaboró en la revista Sur, el diario La Nación y otras publicaciones. Actuó entonces como asesor de editoriales, asistente en París y Roma del comité ejecutivo de la Unesco, director de la revista Mundo Argentino y director de relaciones culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

En los años 50 atravesó una crisis producto de las contradicciones entre un mundo “claro y luminoso de las matemática”, según sus palabras, y el atormentado y complejo mundo de la literatura. A esta época corresponden sus ensayos Hombres y engranajes, escrito en 1951, y Heterodoxia, 1953, en los que realiza una crítica en profundidad sobre el futuro de la ciencia desde una óptica humanista.

En 1929 ingresó a la facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de La Plata. En 1933 fue elegido Secretario General de la Juventud Comunista. En 1934 escribió La fuente muda, su primera novela. En 1941 comenzó a colaborar con la revista Sury conoció a Jorge Luis Borges. En 1943 empezó a escribir su libro de ensayos Uno y el Universo. Por esta obra, recibió el Premio de la Municipalidad de Buenos Aires y el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

A la edad de 99 años, falleció en su casa de Buenos Aires, el gran escritor Ernesto Sábato, una de las conciencias éticas, políticas y estéticas del continente.

Así recuerda Sábato sus días de juventud como estudiante y profesional:

“Desde 1930 milité en la Juventud Comunista, cuando la dictadura del general Uriburu. Abandoné estudios, familia y mis comodidades burguesas. Viví con nombre supuesto en La Plata, en cuyos suburbios estaban los dos frigoríficos más grandes del país, donde se explotaba despiadadamente a toda clase de inmigrantes, que vivían amontonados en tugurios de zinc, rodeados de pantanos de aguas podridas. Repartíamos manifiestos, participábamos de la organización de huelgas.

Hacia 1933 fue ya secretario de la Juventud Comunista, cuando habían empezado mis dudas sobre el estalinismo, y entonces resolvieron mandarme a las Escuelas Leninistas de Moscú, a purificarme. Si hubiese ido, no habría vuelto jamás vivo. Tenía que pasar previamente por Bruselas, por un congreso contra el fascismo y allí supe con horrendos detalles de los “procesos” de Moscú. Me escapé a París, viví un invierno muy duro en la piecita de un compañero disidente, mientras el partido me buscaba.

Logré volver a la Plata, donde proseguí mi carrera en física-matemática. Cuando terminé mi dieron una bourse para trabajar en el laboratorio Curie, donde trabajé durante casi un año y, allí en París, asistí a la ruptura del átomo de uranio, que se disputaban tres laboratorios: ganó la “carrera” un alemán. Pensé que era el comienzo del Apocalipsis. Viví en una confusión horrible, mientras escribía mi primera novela y cometí la infamia de dejar que Matilde se volviera a la Argentina con nuestro primer hijo, de pocos meses, mientras yo tenía una amante rusa.

Ver: Pensamiento de Sábato Sobre La Dictadura Argentina

Biografia de Carlos Reutemann Piloto de Formula I Gobernador

Biografía de Carlos Reutemann – Piloto de Formula I

Carlos Reutemann: ¡Vamos Lole!:  Seducido por la política, este gran deportista argentino que con su talento logró conquistar los circuitos más destacados del mundo de la Formula 1, desde el año 1991 profesa su militancia justicialista y su pasión por el quehacer político del país, habiendo logrado ocupar diversos cargos.

Reuteman CorredorEn este sentido, fue Gobernador de la Provincia de Santa Fe en el período que abarca desde 1991 a 1995. Luego fue electo Senador de la Nación en 1995. Asimismo cumplió un segundo mandato como Gobernador de Santa Fe entre los años 1999 a 2003. Después de aquello fue nuevamente electo Senador, cargo que cumple actualmente.

Ese es un pequeño pantallazo acerca de la carrera política de Carlos Reutemann, que principalmente se destacó en los más prestigiosos circuitos de Fórmula 1, siendo aún considero uno de los más grandes pilotos de dicha categoría.

Nació bajo el nombre de Carlos Alberto Reutemann el 12 de abril de 1942 en la provincia de Santa Fe, y desde muy pequeño se sintió atraído por los automóviles, pasión que con los años lo llevaría a desarrollar una importante carrera de piloto, siendo conductor de Fórmula 1 por un período que se inició en el año 1972 y culminó una década después.

Su rapidez, su estrategia de corredor basada en la evaluación constante de las carreras, sumada a su extrema caballerosidad en las pistas, lo convirtieron en uno de los preferidos, tanto del público como así también infinitamente admirado por sus competidores. Por aquella época todos lo llamaban cariñosamente “El Lole”.

Durante su trayectoria como piloto de Fórmula 1, dentro de la máxima categoría de la disciplina, Reutemann logró obtener un total de 12 victorias puntables, 2 no puntables, y 6 pole positions, en un total de 144 carreras en las que participó y dejó su marca. Entre sus logros más destacados, se encuentra el haber ganado el gran premio de Gran Bretaña en el año 1978, compitiendo en aquella oportunidad con el imbatible Niki Lauda.

No obstante, una de las carreras más recordadas es aquella que protagonizó en 1981 cuando se alzó con el primer puesto en el Gran Premio de Brasil, en el que no sólo debió competir con los más grandes pilotos de la época, sino que además debió desafiar al clima, con lluvias torrenciales que desdibujaban el circuito de Jacarépagua en Barra de Tijuca, Río de Janeiro.

Había debutado en el automovilismo el 30 de mayo de 1965, cuando participó en una carrera de Turismo Mejorado, que se llevó a cabo en la ciudad de La Cumbre, ubicada en la provincia de Córdoba. Pero aquel no fue su primer triunfo, aunque llegaría poco después, precisamente el 11 de julio de ese mismo año, cuando a bordo de un Fiat 1500, Carlos Reutemann se consagra ganador en la prueba de Turismo Mejorado desarrollada en Villa Carlos Paz, en Córdoba.

INCREÍBLE: El 13 de enero de 1974, en el Gran Premio de Fórmula 1 de la Argentina, cuando punteaba con comodidad, Carlos Reutemann, en el Autódromo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, se quedó sin nafta: le faltaba media vuelta para ganar la carrera. Según crónicas de la época, fue la toma de aire, colocada detrás y sobre su cabeza, la que al desprenderse en el giro 39 hizo que el motor quemara combustible más rápido que lo habitual. (ver final del video abajo)

A partir de allí, su desenvolvimiento en las pistas lo convirtió en uno de los más grandes del momento, y las competencias internacionales reclamaron su presencia. Incluso fue uno de los pilotos oficiales de la escudería de Ferrari a partir de 1977, compartiendo el honor con Lauda. Posteriormente, también fue conductor de las escuderías de Lotus, y del equipo de Williams. Con una carrera que aún tenía mucho por delante, Carlos Reutemann decidió anunciar su retiro y hacerlo efectivo.

Aquello ocurrió luego de su participación en el Gran Premio de Sudáfrica, en el que obtuvo el segundo puesto. Los años pasaron y la política seguramente ocupó el lugar que había dejado en su interior la pasión por los autos, aunque en las reiteradas oportunidades en que el piloto fue consultado acerca de si está arrepentido de aquella decisión, no duda en asegurar: “Cuando pienso en eso recuerdo que, cuando era niño, debía ir a la escuela a caballo y de allí llegué a ser piloto de Fórmula 1. Ese placer no me lo quitará nadie”.

Video Sobre Formula 1 en Buenos Aires.

Biografia Piazzolla Astor Escuchar Tangos de Piazzolla Resumida

Biografía Piazzolla Astor
Músico Argentino Compositor de Tangos

Biografia Piazzolla Astor Al recorrer las calles de Buenos Aires, durante esos días en que el cielo gris tiñe por completo cada uno de los rincones opacando el brillo de las vidrieras más luminosas, nos llega como una suave y delicada brisa una música, que nos envuelve el alma y nos acaricia el corazón.

Es el sonar triste y nostálgico de un fueye, que no rezonga porque en realidad siempre busco la manera más elegante y refinada de expresar toda clase de sentimientos; el bandoneón en el que alguna vez apoyó sus firmes manos Piazzolla.

Aníbal Troilo dijo alguna vez sobre la obra de Piazzolla que representaban algo más que un simple 2×4, por lo que la bautizó como “música de la ciudad”, resumiendo en escasas palabras las, para él, extrañas composiciones de Astor.

El virtuosismo del músico fue seguramente el motivo por el cual logró convertirse en uno de los compositores e interpretes de tango más célebres en el mundo, incluso le valió opiniones positivas a lo largo de su trayectoria provenientes de los más notables concertistas internacionales.

Sin dudas, Piazzolla alcanzó la meta que busco desde que acometió sus primeros pasos en la música, por lo que no sólo fue amado sino también repudiado por una gran cantidad de tangueros que jamás pudieron comprender por completo su mensaje.

Es por ello, que los expertos tangófilos aseguran que al igual que sucede en las costumbres cristianas, en las que se enmarcan los hechos históricos dentro de fechas que se sucedieron antes y después del nacimiento de Cristo, existe en el tango un antes y un después marcado por la presencia de Piazzolla, lo que muchos llaman como pre y post piazzollismo.

Nacido bajo el signo de Piscis, Astor nació en la ciudad balnearia de Mar del Plata un 21 de marzo de 1921, hijo de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti, inmigrantes italianos que como tantos otros habían llegado a nuestro país durante la década del 80, escapando de la pobreza que invadía en esa época gran parte de Europa.

Fue bautizado con el nombre de Astor en homenaje al violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago, Astor Bolognini, gran amigo del padre del pequeño, con lo que en cierto modo el destino de su vida ya había sido trazado apenas llegado al mundo.

La música llegó a su vida desde muy pequeño, debido a que pasó gran parte de su niñez en Nueva York, alimentándose de las nuevas corrientes compositivas de la época, momento en el que aún brillaba la tristeza del jazz y la fuerza de las composiciones clásicas de Bach.

A la par que comenzaba a interesarse por la música, Astor demostró ser un aplicado e inteligente alumno, logrando aprender al mismo tiempo cuatro idiomas, el castellano, el inglés, el francés y el italiano.

Aun era un pequeño delgado de ojos profundos que llevaba pantalones cortos cuando recibió quizás el mejor regalo de su vida. Una tarde de otoño, mientras Astor preparaba sus deberes llegó a la casa su padre con un paquete, en cuyo interior descansaba un fueye que había comprado especialmente para su hijo.

Este primer bandoneón, que llegó a las manos del pequeño Astor en 1929, había sido adquirido por su padre en una casa de empeños por sólo 18 dólares, y logró ser el puntapié inicial para el comienzo de una carrera cuyo límite sólo pudo imponerlo la muerte.

Fue precisamente en el año 1932, cuando con sólo 11 años de edad Astor compuso el que sería su primer tango, jamás difundido, titulado “La catinga”. Dos años después, el pequeño compartió una serie de escenas cinematográficas junto a otro mito del mundo del tango, Carlos Gardel, cuando intervino como actor infantil en la película “El día que me quieras”.

Al promediar el año 1936 la familia Piazzolla regresó a la Argentina, y fue a partir de ese momento en que Astor comenzó a acercarse cada vez más al mundo del tango, mientras continuaba sus estudios musicales en las clases impartidas por notables compositores de la talla de Alberto Ginastera y Raúl Spivak.

Lentamente, pero con una gran decisión, Astor comenzó a insertarse en el mundo tanguero, integrando como bandoneonista una serie de conjuntos locales de la ciudad de Mar del Plata, y durante lo cual ya comenzaba a notarse su fuerte influencia clásica dentro de sus interpretaciones de diversos tangos tradicionales.

De esta manera, una vez viviendo en la ciudad de Buenos Aires, se dice que Astor practicaba interpretando piezas de Stravinsky, Bartók y Ravel, y concurría todas las mañanas al Teatro Colón como espectador de la orquesta, mientras que por la noche visitaba los más recónditos clubes para presenciar la actuación de orquestas de tango.

La fusión de ambos estilos tuvieron consecuencias en la mente compositora de Piazzolla, de ello no hay dudas, dando lugar al comienzo de una carrera que lo llevó a recorrer todo el mundo, y a convertirse en un verdadero icono del tango, a pesar de que durante años muchos se habían hecho eco de aquella crítica que aseguraba que lo suyo no era tango.

Uno de los primeros hitos en la trayectoria de Astor fue sin dudas su participación en la orquesta de Aníbal Troilo, donde permaneció por alrededor de siete años tratando de impregnar con su creatividad y agudeza un nuevo estilo a la agrupación, limitado por Pichuco en reiteradas oportunidades.

El Gato, como fue apodado Piazzolla durante su paso por la orquesta de Troilo, se mantuvo como bandoneonista y arreglador de la agrupación de Pichuco hasta el año 1944, cuando se aventuró a comenzar a forjar su propia carrera, convirtiéndose en el director y bandoneonista de la orquesta que acompañaría a Francisco Fiorentino, un cantor único que también había decidido alejarse de Troilo para iniciarse como solista.

Después de aquella experiencia extraordinaria, en el año 1946 Astor se separó de Fiorentino para conformar si primera propia agrupación, y si bien aún continuaba manteniendo las pautas tradicionales del género, ya comenzaban a surgir algunos de los aspectos fundamentales que darían lugar al nacimiento de la llamada “música de Buenos Aires”.

Durante su impecable trayectoria, que se extendió casi ininterrumpidamente por más de cincuenta años, Piazzolla compartió el escenario con figuras inolvidables del tango, entre los que se encuentran Horacio Salgán, Enrique Mario Francini, Armando Pontier, Osvaldo Pugliese, Alfredo Gobbi y el ya mencionado Aníbal Troilo, entre otros.

Fue también parte fundamental de una obra única, a través de una serie de composiciones musicales inspiradas en poemas de Jorge Luis Borges, que registró para el disco junto al cantor Edmundo Rivero y el actor Luis Medina Castro.

Su genialidad como compositor queda demostrada en una enorme diversidad de creaciones que abarcan diferentes géneros, y que dieron origen a una inagotable corriente que represento en definitiva la encarnación del cambio en el tango.

Fuente Consultada: Graciela Marker

ADIOS NONINO: En octubre de 1959 muere Vicente Piazzolla (su padre) , acontecimiento que marcó profundamente al músico y fue el motivo de una de sus más hermosas composiciones: “Adiós Nonino”, sin duda el más emocionante de sus temas. Ástor estaba de gira por Centroamérica cuando recibió la noticia y, al regresar a Buenos Aires, se sumió en una tristeza profunda, agravada por la mala situación económica en la que se encontraba y que era la consecuencia del fracaso de su Jazz-Tango en el país del Norte.

Entonces Ástor rehizo el “Nonino” que había compuesto en París en 1954, y que aún puede escucharse en una grabación que realizó la orquesta de José Basso en julio de 1962. De aquel tema original sólo mantuvo la parte rítmica y le agregó la prolongada letanía en la que subyace su lamento.

El dolor del hijo se trasluce sin reparos en ese acongojado pasaje musical. En dos frases de ocho compases (cuatro más cuatro) que se repiten formando un precioso tramo de dieciséis compases, se percibe todo el sentir de Ástor.

PARA SABER MAS…
Una máquina de componer

Cuando componía, Piazzolla era capaz de una concentración tan absoluta que ni “terremotos o guerras o estados de sitio”, como dijo alguna vez, podían quebrar. Describió con cierto detalle a su hija Diana el proceso de composición y le confesó que podía estar sentado frente al piano horas enteras sin escribir una sola nota.

Luego, “en un instante, lo que yo llamo un instante casi de iluminación, de magia, de dolor y de placer, aparece la idea principal y respiro con tranquilidad”. Las etapas posteriores, como “el desarrollo lógico de la obra, su coherencia interna, la orquestación”, podían presentarle alguna dificultad.

Nunca se sentía seguro de la calidad de la obra hasta que la ensayaba con sus músicos. Habitualmente componía en el piano; Alberto Ginastera le había dicho que “el piano es la orquesta” y él se tomó en serio el consejo. Sin ese instrumento le resultaba casi imposible “imaginar una melodía en el aire”. Tampoco era capaz de cantar o silbar lo que había escrito. Si precisaba que alguien se lo silbara (por ejemplo, cuando componía para el cine), a veces se lo pedía a Daniel.

Nadie es profeta en su tierra
Ástor Piazzolla disfrutó siempre en el exterior de triunfos y de fama de excelente y atrevido compositor e intérprete. Pero en Buenos Aires, ya desde principios de los 60, su música provocaba una verdadera polémica. Era demasiado innovadora para una sociedad que parecía haberse dormido en los 40 y 50, y se cerraba a todo lo que venia “de afuera”, salvo que conservara los modelos ancestrales. Según se decía, y aún lo dicen algunos, Ástor Piazzolla desvirtuó tanto la música clásica como el tango.

Se estableció desde el comienzo un debate en el que se buscaba dilucidar si profanaba a una, al otro o a ambos por igual. De modo que aquella gran alegría que le provocaba el triunfo logrado fuera del pais, muy pronto se convirtió en desengaño. Fue así que, a su condición de “irrespetuoso con la música”, según se decía de él, sumó su rebeldía, su personalidad desmedida y ese orgullo que lo incitaba a expresar sin miramientos todo cuanto pensaba, además de una imperiosa necesidad creativa que, sin duda y pese a la rebeldía, sólo conlleva la búsqueda de reconocimiento.

Por lo tanto el debate no fue entre la sociedad o contra la sociedad, Piazzolla debatía consigo mismo aunque sin cambiar un ápice la música ni su actitud Pero nadie mejor que él para explicar su estética: “Yo hice una revolución en el tango, rompí con viejos moldes, por eso me atacaron y tuve que defenderme. Pero lo que nadie me puede negar es mi origen; tengo el tango marcado en el orillo”.

Nunca pretendió que su música fuera fácil de entender, más bien sabía que imponía un gran esfuerzo a quienes lo escucharan, “Mi música no es para hacer la digestión. Mi música es para sentarse en una platea y escuchar y meterse muchos problemas en la cabeza, porque se trata de una música que lo hace pensar a uno. Y mi experiencia me permite decir que la gente que sigue a Piazzolla es la gente que piensa.” Sabia que a la música había que sentirla, pero también que su música era para pensar y consideraba que pensar es una manera posible de ser feliz.

Para él, la cuestión no se dirimía simplemente reduciéndola a una cuestión generacional. “Hay tangueros viejos que no estudiaron y se quejan, y hay jóvenes que están muy apurados y no tienen coraje para aguantárselas. Entonces cruzan de vereda antes de tiempo y se hacen jingleros para ganar dinero fácil”, dijo alguna vez, y con cada una de sus afirmaciones provocaba nuevos comentarios, no siempre amables.

Desde sus orígenes, el tango se conformó como una música cosmopolita, con aires africanos, sones orilleros, candombes, habaneras y tanguillos zarzueleros. Y si Buenos Aires está tan presente en todo el tango, bien claro está que su presencia es más fuerte en el tango de Piazzolla. Tal vez Ástor sólo continuó sumándole a esas melodías rioplatenses algo más de aquel crisol de músicas y aires que formaron parte de su origen.

Piazzolla incrementó el cosmopolitismo del tango y, por otro lado, no hizo sino retrotraerlo siempre al presente, aún hoy, cuando su música parece adaptarse una y mil veces a los sones ciudadanos.

Piazzolla y los poetas: Se produce por esos años un acercamiento a los poetas, especialmente a aquellos que eran considerados alejados al tango, porque sin dudas los mejores poetas han surgido en el ámbito tanguero o se inspiraron en el mundo de esta música ciudadana.

Piazzolla se vinculó entonces con Jorge Luis Borges. Sus caminos se cruzaron al fin. Pese a que solían “chicanearse” el uno al otro, la poesía de Borges inspiró Ástor importantes trabajos, y Borges se dejó recrear por el gran músico. En 1968, Carlos Guastavino puso música a la “Milonga de dos hermanos”.

En 1976,Jairo concretó la placa “Jairo canta a Borges”. El músico presentó el álbum con Susana Rinaldi en el Olimpya de París. Emocionado, Julio Cortázar aplaudía entre el público. Luego se editó “Borges & Piazzolla” y el álbum “Juan Sosa canta a Jorge Luis Borges”, con la voz de Héctor Alterio en los textos, musicalizados por Jorge Sarraute y Osear Grassi. Entre otros temas,se destacaba “Milonga de Albornoz” de Borges y José Basso.

La relación entre ambos nunca fue del todo buena. Cómo podía serlo entre dos compadritos. “Lo que pasa es que fui el único que se animó a refutar a Borges”, dijo Piazzolla. Probablemente le faltó reconocer que Borges, tal como le sucedía al mismo Ástor, era feliz cuando alguien lo refutaba.

En 1987, Piazzolla musicalizó tres cuentos borgianos: “El sur”, “La intrusa” y “El hombre de la esquina rosada”,dando forma así a la obra “Tango apasionado”. Esta relación amor-odio (la misma que Borges manifestaba por Buenos Aires: “No nos une el amor sino el espanto / será por eso que la quiero tanto”) devino una pieza teatral “Entre Borges y Piazzolla”, que interpretaron Pepe Soriano, Juan Carlos Copes y Raúl Lavié, y el disco “Borges & Piazzolla”, con Lito Cruz, Daniel Binelli y Jairo. Ambos creadores —músico y poeta— en esa refutación del tiempo y el arte, nos han legado grandes obras y el maravilloso concepto de que las diferencias, incluso las aparentemente irreconciliables, pueden dar ganancias. De su incursión en la literatura, Piazzolla también nos dejó “Introducción a Héroes y tumbas”, un trabajo basado en la novela Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato, que remite en realidad a un extracto de Informe sobre ciegos. En el disco que grabaron Ástor Piazzolla y su octeto, “Tango contemporáneo”, el mismo Sábato recita los textos.

Pero no todo fueron logros, Piazzolla también nos legó algunos errores (pero quién podría arrojar la primera piedra en materia de flaquezas, errores, o ingenuidad). En 1978, compuso y grabó con orquesta una serie de temas que dedicó al campeonato mundial de fútbol que se disputó en la Argentina durante la sangrienta dictadura militar implantada en 1976. Este evento, que se manipuló políticamente, fue sin duda un paso en falso en que incurrió Piazzolla tal como lo hicieron muchos otros importantes intelectuales de la época.

Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges, por ejemplo, se reunieron con Videla y declararon que “veían tranquilo” al país. Sin dudas hoy —tal como hicieron luego la mayoría de aquellos intelectuales—, Piazzolla escribiría en contra de lo sucedido en esos días, aun respecto de su propio error o ingenuidad, actitudes que más adelante fueron erróneamente interpretadas como complicidad o acatamiento de aquellos vergonzantes hechos de la dictadura que actualmente toda la sociedad repudia.

Piazzolla hacía bromas de mal gusto pero no le gustava que se la hicieran a el. Podía agarrarse a pinas en la calle pero de vuelta a casa necesitaba una mujer que lo bancara. A la vida le gustan las paradojas y contradicciones. Y a veces la arrogancia oculta a un tímido. En 1958 en Nueva York, el diplomático Albino Gómez llamó por teléfono a Piazzolla para invitarlo a un cocktail al que concurrirían figuras de la cultura, entre ellas el compositor ruso Igor Stravinsky. “-Esta noche tengo que ir a buscar a Stravinsky y llevarlo a una reunión. ¿Querés venir conmigo?” Astor, familiarizado con las bromas pesadas, se lo tomó a risa. “Al rato -según relató el propio Astor a Natalio Gorin- Albino volvió a insistir. Lo mandé al diablo y le corté la llamada”.
Llegado el día del cocktail, Gómez, que sabía de la admiración de Astor por Stravinsky, se preocupó por presentar a los dos músicos. “A Astor le temblaban las piernas, más bien el cuerpo entero -recuerda Gómez-, y no sabía qué hacer ni qué decir en ningún idioma, pese a su fluidez en inglés y francés. Por mi parte yo repetía la presentación, pero nada. Finalmente Astor salió apenas de su estado cátatónico y pudo balbucear algo así como: “Maestro yo soy su discípulo a la distancia. Dio media vuelta  y huyó”

LA MÚSICA DE PIAZZOLA EN EL CINE

Como compositor, el nombre de Ástor Piazzolla figura asociado a las siguientes películas:
Con Los Mismos Colores, Torres Ríos, Argentina, 1949;
Bólidos de Acero,
Torres Ríos, Argentina, 1950;
El Cielo en las Manos,
E. De Thomas, Argentina, 1950;
Stella Maris,
Cárpena, Argentina, 1953;
Sucedió en Buenos Aires,
Enrique Caben Salaberry, Argentina, 1954;
Marta Ferrari,
Sarraceni, Argentina, 1956;
Los Tallos Amargos, Fernando Ayala, Argentina, 1956;
Continente Blanco,
B. Roland, Argentina, 1957;
Historia de una carta,
Porter, Argentina, 1957;
Violencia en la ciudad,
De Rosas, Argentina, 1957;
Una viuda difícil,
F. Ayala, Argentina, 1957;
Dos basuras, Land, Argentina, 1958;
Las furias,
V. Lah, Argentina, 1960;
S
ábado a la noche, cine, F. Ayala, Argentina, 1960;
Quinto año nacional,
Blasco, Argentina, 1961;
Detrás de la mentira,
Emilio Vieyra, Argentina, 1962;
Prisioneros de una noche,
David José Kohon, Argentina, 1962;
La fin del mundo,
E. Vieyra, Argentina, 1963;
Los que verán a Dios, Blasco, Argentina, 1963;
Paula Cautiva,
F. Ayala, Argentina, 1963;
Con gusto a rabia,
F. Ayala, Argentina, 1965;
Che, Buenos Aires,
D. J. Kohon, Fernando Birri, Argentina, 1966;
Las locas del conventillo,
F. Ayala, Argentina, 1966;
Las Pirañas, Luis García-Ber-langa, España-Argentina, 1967;
Breve cielo,
D. J. Kohon, Argentina, 1969;
La fiaca,
F. Ayala, Argentina, 1969;
Tango Argentino,
Simón Feld-man, Argentina, 1969;
Pulsación,
Carlos Páez Vilaró, Uruguay, 1969;
Con alma y vida,
D. J. Kohon, Argentina, 1970;
La ñata contra el vidrio,
varios, Argentina, 1972;
Pleut Sur Santiago
(Llueve sobre Santiago), Helvio Soto, Bulgaria/Francia, 1975;
Luna de miel,
Nadine Trintignant, Francia, 1975;
Lumiere,
Jeanne Moreau, Francia, 1975;
Madame Claude,
Just Jaeckin, Francia, 1976;
Servante et Mai-tresse, 1976; Armagedon, Alain Jessua, Francia/Italia, 1976;
¿Qué es el otoño?,
D. J. Kohon, Argentina, 1977;
El infierno tan temido,
Raúl De La Torre, Argentina, 1980;
¿Somos?, Carlos Hugo Christensen, Argentina, 1982;
Volver,
Lypszyc, Argentina, 1982;
Bella Donna,
Peter Keglevic, Germany, 1983;
La intrusa,
C. H. Christensen, Brasil, 1982;
Cuarteles de invierno,
Lautaro Muñía, Argentina, 1984; y
Henry
IV, Marco Bellocchio, Italia, 1984.

El tango antes y después de Piazzolla

Ástor Piazzolla es parámetro y referencia, un hito. Cuando se habla de tango “clásico” o “tradicional” se está realizando una generalización que abarca a todo el tango previo a la aparición de Piazzolla, se está refiriendo al tango anterior incluso a Horacio Salgan y Eduardo Rovira. Pero para orientarnos mejor en la historia del tango es posible establecer un orden más riguroso: Primero fue la Guardia Vieja (entre los años 1900 y 1920).

Época del tango criollo arrabalero, el cantado y el tango instrumental interpretado por bandas conformadas por trios o cuartetos. Luego fue el origen de la Orquesta Típica, en la que se incorporó un nuevo instrumento: el bandoneón. De este período cabe mencionar a los músicos Paquita Bernardo, Vicente Greco, Villoldo o Arólas, entre otros. Y uno de los tangos paradigmáticos de esta etapa es sin duda “La morocha”, de Saborido y Villoldo. Posteriormente llegó la Guardia Nueva (entre los años 1920 y 1940).

En este período se destacó, además del tango con letras de autores importantísimos como Discépolo, el tango instrumental, y tuvieron lugar algunos gestos rupturistas que establecieron dos nuevas corrientes: la tradicionalista y la evolucionista. En la primera se ubicaron tangueros como Juan D’Arienzo o Francisco Canaro.

En la segunda encontramos nombres de la talla de Julio de Caro, Francisco De Caro, Juan Carlos Cobián, Elvino Vardaro y el mítico dúo Gardel-Le Pera. Entonces nacieron obras que marcaron la historia como “Uno” y “Golondrinas”. Es precisamente en esta corriente evolucionista donde se reconocen las filiaciones de Ástor Piazzolla. El tango de Piazzolla “Decarísimo” está compuesto en homenaje a Julio De Caro.

Hacia 1940, y durante veinte años, es posible hablar de la Post-Guardia Nueva. Irrumpe en ese momento la generación del 40, en la que surgen y se destacan algunos de los músicos y obras más importantes de la historia del tango, y que se distinguen como la influencia y el entorno más directo de Piazzolla en lo que al tango se refiere. De esa época se pueden mencionar a Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Osmar Maderna, Atilio Stampone o Leopoldo Federico. Y grandes letristas, auténticos poetas del tango: Hornero Manzi, Hornero Expósito y Enrique Cadícamo, autores de obras como “La última curda” o “Sur”, entre muchas otras.

Nunca le dió importancia a la plata:

Atilio Talín, quien durante largos años fue representante, apoderado, pero sobre todo amigo de Piazzolla, le decía a Fernando Sánchez en 1996: “En la década del 60 Ástor actuaba con su Quinteto en Jamaica, un boliche que quedaba sobre la calle San Martín. Hacía tres o cuatro entradas por noche (…) yo había traído una auto italiano muy lindo, un Alfa Romeo. Y una de esas noches, bajando del palco, Ástor me dijo: ‘Lindo el Alfa’, y ese fue el gancho. ‘No me diga, maestro, que le gustan los autos’, ‘Después de la música es lo que más me gusta’, dijo.

Lógicamente a partir de ese día, hace treinta y cuatro años, nació una amistad y después me convertí en su representante. (…) Hicimos un pacto: yo no me metía en la música y él no se metía en el negocio”. Piazzolla confiaba en Atilio ciegamente, al punto que un día, luego de alguna diferencia fácilmente dirimida, Ástor tomó de arriba del piano una hoja de papel pentagramado y ahí escribió cuál era el porcentaje que le otorgaba para siempre.

“Nunca le dio importancia al dinero. Él quería mostrar lo suyo y nada más. Nunca se vendió; podría haber hecho mucho más dinero con cosas que no sentía, pero no. Siempre me decía que era un agradecido, porque hacía lo que quería y encima le pagaban”. Anécdotas como esta muestran su gran personalidad, ya que para hacer eso que quería y lograr que le pagaran por hacerlo fueron muchas las batallas que tuvo que librar, dentro y fuera de su tierra.

Fuente Consultada: Astor Piazzola Furgor de Bandoneón Protagonistas de la Cultura Argentina La Nación

Biografia de EDITH PIAF Su Vida, sus amores y sus desgracias

Biografía de EDITH PIAF Su Vida, sus amores y sus desgracias

La vida de Edith Piaf (1915-1963) es una historia complicada. Edith Giovanna Gassion nació en 1915, en plena calle de París. Su madre separada y en plena pobreza, dá a luz con la ayuda de un gendarme. También sus padres eran alcohólicos por lo que fue dejada al cuidado de su abuela quien regenteaba un “burdel”. A los cuatro años sufrió de meningitis, la cual le generó una ceguera temporaria.

Ya de adolescente trabajó con su padre viajando con un circo o haciendo acrobacias en las calles. Probó fortuna con el canto callejero, junto a su media hermanaMamone (hija ilegítima de su padre), recogiendo pocas monedas diarias. A los 16 años quedó embarazada, pero su hija Castelle falleció a los dos años de meningitis, además ella quedó imposibilitada de tener hijos.

En 1935 cuando cantaba en una avenida de París, fue vista por un empresario llamadoLouis Lepleé, el cual quedó fascinado y la contrató para que trabajara en su bar, Lepleé fue quien la bautizó como “Piaf”, que significa pequeño gorrión, pues la veía como un pajarito con una poderosa voz.

Leplée la convirtió en una estrella enseñándole a mostrar su lento ante el público; aquel cabaret era además un lugar donde venían muchas celebridades de la capital. Pero su vida nunca fue camino de rosas; al poco tiempo, Leplée, al que ella llamaba “papa” apareció muerto en su despacho. Aquel día no sólo perdió a su amigo y patrón , sino que la policía la trató como sospechosa del asesina.

A partir de este momento ella comenzó a beber y a drogarse de forma infernal, y se acostaba con cualquiera. Edith era de esas mujeres que cuando se enamoran, lo hacen hasta la médula. De esas que, cuando se proponen conquistar a un hombre, olvidan el sentido de la dignidad. Independientemente de las circunstancias en que se produjeran sus relaciones sexuales, Edith probó de todo y gozó con cada uno de sus amantes. La palabra exceso no formaba parte de su vocabulario.

A finales de los años treinta del pasado siglo conoció al letrista Raymond Asso, quien la ayudó a salir de la cloaca en que había convertido su vida. De nuevo volvió a cosechar grandes éxitos gracias a sus canciones más famosas, como Je ne regrette rien, La vie en rose, Les amants de Paris, y otras. Sus éxitos le proporcionaron grandes sumas de dinero que ella derrochaba con sus amantes y ayudando a todo aquel que se lo pidiera.

Pero su gran amor, «el único hombre al que he querido», según ella misma afirmó, fue el boxeador Marcel Cerdan, un marroquí de origen humilde que llegó a convertirse en una gloria nacional para Francia. Se conocieron en París en noviembre de 1945 en un club en el que ella cantaba. Marcel se emocionó con su voz.

El encuentro decisivo no se produjo hasta 1947, en un restaurante francés de Nueva York. Enseguida se gustaron, quedaron para cenar y él se quedó en el hotel de Edith. En marzo de 1948 se produjo un nuevo encuentro. Aunque ambos intentaron ser discretos, porque él estaba casado y tenía tres hijos, un periódico les descubrió.

Cerdan se las arregló para evitar que Marinette, su esposa, rompiera el matrimonio, pero sin dejar a Edith. El 23 de mayo de 1948, Cerdan perdió por primera vez un combate y los periódicos acusaron a Piaf de traerle mala suerte. Sin embargo, sólo fue un revés pasajero y el 21 de septiembre se convirtió en campeón del mundo de los pesos medios.

Ella tenía tal pasión por Marcel que nunca estaba satisfecha y necesitaba tenerlo a su lado en cada minuto de su vida. El llevaba una vida dedicada a su profesión, boxeando por distintos países de Europa, y ella necesitaba su cálida compañía, hasta que un día le rogó por su presencia. Cerdán subió a un avión, del cual no bajaría jamás pues se estrelló en una isla. Edith estuvo a punto de acabar con su vida, pero Momone la vigiló y sedó para evitar otra tragedia.

Cuando Marcel se marchó, Edith volvió a su vida agitada. La menuda parisiense (medía 1,47 m.) fue una devoradora de hombres. En aquellos momentos vivió sendos romances con el cantante Jean-Louis Jaubert y con el actor John Garfield. Entre otros amantes de la cantante se encuentran Eddie Constantinn, Yves Montand, Georges Moustaki y Charles Aznavour. La tensión sexual que le producía el deseo del otro la hacía dormir con los puños cerrados. Le gustaban especialmente los hombres de ojos azules, pero no le hacía ascos a nadie. Sus relaciones siempre eran apasionadas y destructivas. Ella se dejaba abofetear o maltratar por sus amantes, a cambio les era infiel siempre. Quizá la única excepción fue la que hizo con Yves Montand.

En 1958 conoció a Georges Moustaki, con el que mantuvo un al faire que duró algo más de un año. Ella entonces tenía cuarenta y dos y él sólo veintitrés, según Georges tenían una buena relación pero el alcohol y las drogas los separó. Ella se encerraba en su cuarto a tomar cerveza, la que mezclaba con ansiolíticos y anfetaminas. Moustaki fue reemplazado por Douglas Davis un joven pintor.

En 1959 a Edith le diagnosticaron un cáncer, lo que ya no le permitiría recuperarse jamás, e ir debilitándose día a día. Bajo estas circunstancias, un año antes de morir contrajo matrimonio con un peluquero con ambición de carrera en el mundo de la canción, llamado Théo Sarapo que tenía entonces veintiséis años.

Murió en 1963, a su entierro en París, , asistieron más de cuarenta mil personas. Todavía hoy en día se descubren flores frescas en la tumba donde está enterrada, en el cementerio de Pére-Lachaise Fue una mujer que conoció la más terrible de las desgracias, que es estar rodeada de personas que la adoraban mientras ella vivía en la más absoluta de las soledades.

El fin del amor

El 28 de octubre de 1949 se estrelló el avión en el que viajaba Cerdan camino de Nueva York. Allí se encontraba Edith, quien le había apremiado para que se reuniera con ella. En memoria de Cerdan, Edith escribió «La belle histoire d’amour»: «Je n’oublierai jamais /Nous deux, comme on s’aimait /Toutes les nuits, tous les tours, 1… La belle histoire d’amour… 1… La bel/e histoire d’amour… /Pourquoi m’as-tu laissée ? /Je suis seule á pleurer, /Toute seule á chercher…»

La vida de Edith Piaf fue movida y azarosa. Empezando por su nacimiento que fue en una esquina de una calle parisiense, donde su madre, alcohólica, fue atendida por dos policías. La misma Edith, muchos años después, acabaría como su madre tirada en la calle.

En 1951, tuvo un grave accidente de coche en el que se rompió varias costillas. Para aliviar su dolor los médicos le recetaron morfina, pero Piaf se convirtió en adicta y empezó a beber, y como su madre, a recoger hombres en las calles para aliviar su soledad.

Edith, quien estuvo a punto de suicidarse al enterarse de la muerte de Marcel, se volvió a casar dos veces más, pero jamás olvidó a Cerdan ni pudo quitarse de la cabeza que en parte había sido culpa suya.

RECORDANDO “EL HIMNO AL AMOR” DE EDITH PIAF

Fuente Consultada: 99 amores de la Historia y Sexoadictas

grandes amantes

Resumen de la Vida Evita Perón Historia de su Obra en el Gobierno

Resumen Biografía de Eva Perón
Apasionada, de férrea voluntad y enorme capacidad de trabajo y sacrificio, entre 1945 y 1952, María Eva Duarte de Perón gravitó decisivamente en la vida argentina. Su labor en favor de las clases desposeídas, su excluyen-te dogmatismo, le granjearon por igual la fervorosa adoración de sus partidarios y la animadversión y hasta el rencor de sus enemigos políticos.

Aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera hasta la victoria”. Pronunciadas por una mujer pálida y debilitada, las palabras resonaban sobre más de un millón de manifestantes eufóricos por el hecho de escucharla e impresionados por el deterioro evidente de su estado físico.

Por entonces –17 de octubre de 1951– había trascendido que la salud de Eva Perón estaba resintiéndose, pero ninguno de sus seguidores se resignaba a aceptar la posibilidad de su desaparición.

Nacida el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, María Eva Duarte fue la menor de los cinco hijos de Juana Ibarguren y Juan Duarte. Su infancia, limitada por la pobreza y el estrecho marco de la vida pueblerina, transcurrió en Los Toldos y en Junín, dos apacibles localidades asentadas en el dilatado horizonte de la pampa argentina.

De ese ámbito se alejó para siempre en enero de 1935, cuando llegó a Buenos Aires dispuesta a abrirse camino en el medio artístico. Tres meses después consigue su primer trabajo como actriz de reparto, y con el correr del tiempo incursiona por el cine, se familiariza con el teatro y se convierte en figura de un género por entonces en pleno auge: el radioteatro. Hacia 1942 ya encabeza una compañía radioteatral, y en agosto de 1943 dan resultado sus primeros esfuerzos en el campo gremial: nace la Asociación Radial Argentina, entidad que agrupa a los trabajadores de la radiodifusión; María Eva ocupará la presidencia.

Por entonces, la situación político-social argentina había entrado en una fase de acelerados cambios. El 4 de junio de 1943 una revolución concluyó con una década de gobiernos conservadores. Entre los gestores del movimiento militar iba afirmando su personalidad política el coronel Juan Domingo Perón. El 27 de octubre de 1943 Perón se hizo cargo del Departamento Nacional del Trabajo y, desde allí, comenzó a impulsar la organización sindical de los trabajadores, desarrollando una política que lo convirtió pronto en líder de la clase obrera.

El 22 de enero de 1944, el coronel Perón y Eva Duarte se conocen en el transcurso de un festival artístico que se realiza con el fin de recolectar fondos para las víctimas del terrible terremoto que días antes había arrasado la ciudad de San Juan. Poco después ambos inician su relación sentimental, y Eva se vuelca con entusiasmo a difundir el ideario justicialista. Su capacidad de lucha queda demostrada durante las jornadas previas al 17 de octubre de 1945. Detenido Perón en la Isla Martín García, en el Río de la Plata, Eva se empeña en obtener su libertad entrevistando a militares, abogados y personajes influyentes.

Agotados esos recursos, decide gestionar un paro general de adhesión a Perón y recorre los sindicatos y fábricas más importantes lanzando una consigna ferviente: “hay que rescatar al coronel”. El día 17 de octubre, declarada la huelga general, compactas columnas de trabajadores se dirigen a Plaza de Mayo y no se retiran hasta escuchar la palabra de Perón, quien es liberado y llevado precipitadamente a la plaza para satisfacer el reclamo popular.

Cinco días más tarde, Perón y Eva Duarte contraen matrimonio, sellando una unión afectiva que contribuye en forma decisiva a dar identidad política al naciente Movimiento Peronista. Pocos días después de la ceremonia, ambos inician las giras proselitistas previas a las elecciones del 24 de febrero de 1946, que llevan a Perón a la presidencia de la República.

Por esa fecha Eva ya había abandonado para siempre su carrera artística y debutado como oradora en concentraciones populares. Además, las ceremonias protocolares comenzaban a popularizar su imagen de Primera Dama, que terminó de modelarse entre principios de junio y fines de agosto de 1947, cuando visita España, Italia -donde es recibida por el Papa Pío XII, Portugal, Francia, Suiza y finalmente Brasil y Uruguay.

Poco después del regreso de Eva al país, el Parlamento sanciona la ley por ella inspirada que otorga el derecho de votar a la mujer, y un año más tarde es elegida Presidente del Partido Peronista Femenino. Para sus partidarias empezaba a ser Evita. Tenía entonces el poder, la fama y la gloria, pero nada de eso le hizo disminuir su acción en favor de los necesitados.

Desde la Fundación Eva Perón, organismo de ayuda social donde cumple jornadas agotadoras, atiende personalmente los pedidos de hombres y mujeres que acuden a solicitar apoyo económico, trabajo, consuelo, ayuda de todo tipo. Bajo su dirección, la Fundación construye escuelas de enfermeras, colonias de vacaciones, hospitales, hogares para ancianos, clínicas de recuperación infantil, comedores escolares.

Esa tarea modela su rostro de benefactora, la imagen de hada protectora que arraiga en vastos sectores del pueblo. Pero Eva también ofrece un perfil combativo que la convierte en centro de agitadas polémicas. Adorada por los seguidores del peronismo y detractada por los opositores, produce una polarización política casi irreversible, galvanizada por el explosivo énfasis que pone en la defensa de Perón y su gobierno. “Quiero que mi pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón”; “Pido a Dios que no permita a los insensatos levantar la mano contra Perón porque ese día yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista”, proclama en las concentraciones.

Ardorosos, intransigentes, sus mensajes inflaman el entusiasmo de las multitudes y la convierten en “Abanderada de los Humildes”, en la persona que expresa en forma cabal el sentimiento antioligárquico de la clase obrera peronista. Esa condición la lleva a protagonizar sucesos de ribetes excepcionales, como el del “cabildo abierto” que celebró el peronismo el 22 de agosto de 1951. En esa oportunidad, ante la proximidad de las elecciones presidenciales, el pueblo se concentró para pedir a Evita que aceptara la candidatura a la vicepresidencia de la Nación. El diálogo entre ella y las multitudes que le exigían la aceptación de la candidatura alcanzó en esa jornada dimensiones pocas veces vista.

“Compañeros …, yo renuncio a los honores, no a la ludia”, argumenta ante el multitudinario reclamo. La presión de la multitud era tan fuerte que la concentración terminó sin que Eva pudiera dar una respuesta definitiva. Esta se conoció nueve días después, cuando el país entero escuchó por radio su rechazo a la candidatura, leído en voz baja y débil.

Para ese entonces su organismo estaba ya desgastado por la enfermedad. A principios de 1950, los médicos habían descubierto que un cáncer en pleno desarrollo amenazaba seriamente su salud y procuraron convencerla de que iniciara un severo tratamiento. Pero Evita, empeñada en que nada obstruyese su actividad, desechó las advertencias y siguió trabajando. El avance de la enfermedad fue implacable, y en noviembre de 1951 intensos dolores obligaron a internarla, aunque ya era tarde para detener el mal.

Debilitada por la anemia y sostenida por fuertes dosis de calmantes aparece por última vez en público el 4 de junio de 1952, oportunidad en que Perón asume por un nuevo período la presidencia de la Nación. Un mes y medio después, a las 20.25 del sábado 26 de julio, muere María Eva Duarte de Perón, Evita, para el pueblo. A las 21.10 Ja noticia .sacude al país entero. En Buenos Aires cines y teatros cierran sus puertas, así como bares, locales nocturnos y otros centros de diversión. Era el comienzo de unas exequias que asombraron al mundo: durante dos semanas más de dos millones de personas desfilaron ante el féretro protagonizando desgarradoras escenas, en una demostración de dolor popular con pocos antecedentes en el mundo.

Posteriormente su cadáver, embalsamado por el especialista español Pedro Ara, fue colocado en un túmulo mortuorio que se instaló en la sede de la Confederación General del Trabajo, la central de los trabajadores argentinos en Buenos Aires. Allí estuvo hasta que en 1955 -desalojado el peronismo del poder por un movimiento militar- un grupo de civiles y militares lo hizo desaparecer, hundiendo en el misterio el destino de los restos. La incógnita se reveló recién 16 años después, cuando fueron entregados a Perón en Madrid, España. Era el 3 de setiembre de 1971.

La devoción con que la recuerda el pueblo confirma una de las convicciones que Eva expresó con respecto a sus descamisados, poco antes de morir: “Ellos siempre me tendrán presente porque siempre habrá injusticias y entonces regresarán a mi recuerdo todos los tristes desamparados de esta querida patria”.

Fuente Consultada: Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder

Puerto Madero Historia Ubicacion Proyectos Origen

Puerto Madero Historia ,Ubicación y Proyectos

Puerto Madero: Las áreas urbanas siempre están en continua transformación lo que demuestra los cambios en el uso del suelo en distintos espacios.  En la ciudad de Buenos Aires encontramos un caso que refleja tal situación: Puerto Madero, actualmente un área con múltiples usos del suelo vinculadas la mayoría de ellos a actividades terciarias; y en el pasado era netamente portuaria.

Como esta área había perdido protagonismo, el gobierno nacional junto con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, proyectaron esta transformación a través de una planificación urbana, con el objetivo de revitalizar el área y establecer una vinculación más precisa entre la ciudad y el Río de la Plata, a través del Puerto.

Durante el siglo XIX, la adecuación del puerto a las necesidades del momento fue mediante la realización de algunas obras, porque las características físicas del lugar no eran las más adecuadas, se trataba de una zona costera baja y pantanosa.

Eduardo Madero, fue quien proyecto la construcción del puerto, emplazada junto al centro histórico de la ciudad y completado en 1899.  Para entonces, las dificultades se seguían presentando en el puerto, por ello se construyeron nuevas obras que dieron lugar a otra área portuaria en 1926; el Puerto Nuevo.

Para es entonces, Puerto Madero retirada de su función original comenzó a ser objeto de numerosos proyectos para desafiar nuevos usos del suelo en el área. Pero el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, recién en 1989 inició las gestiones de conversión, debido a conflictos jurisdiccionales, ya que pertenecían a catorce organismos diferentes del Estado nacional.

En ese mismo año, después de ser firmado el decreto presidencial de recuperación se creó la Corporación Puerto Madero, constituida por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y el Estado Nacional, con un 50% de las tierras pertenecientes a cada uno de ellos (en total de 178 hectáreas).

Su objetivo era llevar a cabo un proyecto de renovación urbana, en este caso el más grande en la historia de la ciudad de Buenos Aires. Así los cuatro diques de Puerto Madero pasan a convertirse en un nuevo barrio porteño, el número 47. Del cual recibe el nombre oficialmente en 1998, recordando al ingeniero que diseñó y construyó el antiguo puerto de Buenos Aires. Este nuevo barrio está limitado por las avenidas Ingeniero Huergo y Eduardo Madero, las calles Elvira Rawson de Dellepiane y Cecilia Grierson y la actual costanera Sur.

Podría decirse que significa una gran inversión, este plan de urbanización debido a la apertura de calles, veredas, instalación de servicios, parquización y redes cloacales, que debieron realizarse.

Sin embargo, poseen protección patrimonial histórica algunos de los edificios, por lo que sólo puede reciclarse es su interior y deben mantenerse intactas las fachadas externas; un claro ejemplo de esto es lo que se conoce como La Catedral, el cual era un antiguo depósito de granos.

Puerto Madero es uno de los 48 barrios en los que se divide legalmente la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Su ubicación cercana a la zona céntrica de la ciudad, lo extenso de su área y su vista al río hacen de este distrito uno de los más exclusivos de Buenos Aires. El barrio debe su nombre a Eduardo Madero, comerciante de la ciudad que presentó tres proyectos de puerto, el último de los cuales fue aprobado por el entonces Presidente de la Nación Julio Argentino Roca en 1882.

En cambio, si fueron demolidos grandes cantidades de silos, que simbolizaban principios del siglo XX, el modelo económico que empleaba Argentina: el agroexportador o conocido como “granero del mundo”. Y en su lugar, fueron construidos viviendas, oficinas y edificios con propósitos culturales.

Con una localización privilegia por la cercanía al microcentro y una grandiosa vista al río de la Plata, actualmente Puerto Madero es un barrio en donde los usos predominantes se relacionan con el sector terciario. Allí se asientan oficinas, cines restaurantes, bares y viviendas tipo Loft.

En los últimos años, esta zona se convirtió en uno de los sectores más exclusivos de la ciudad, creciendo paulatinamente gracias  las inversiones grandes que se realizaron allí.

Es por esto que para Buenos Aires y su actividad económica, se convirtió en un punto de referencia, ya que numerosas se empresas se radicaron en el lugar y es uno de los sitios más concurridos por los turistas del interior y exterior del país.

Sin embargo, lo que caracteriza esta urbanización es el equilibrio existente entre las superficies libres y las construidas, cuestión que hace que el impacto de las obras construidas sean intrascendentes.

UBICACIÓN: El barrio de Puerto Madero está comprendido por las calles Brasil, Av. Ingeniero Huergo, Av. Eduardo Madero, Cecilia Grierson, y por el Río de la Plata, el Riachuelo y la Dársena Sur.  Limita con los barrios de Boca al sudoeste, San Telmo, Monserrat y San Nicolás al oeste y Retiro al norte, con la localidad de Dock Sud al sur, y con el Río de la Plata al este.

Profesora de Geografía: Claudia Nagel.
Fuente: Geografía Mundial y los desafíos del SXXI. Editorial Santillana. Geografía Mundial, Editorial Puerto de Palos.  

Historias Anecdotas y Curiosidades Mas Importantes de la Historia

CURIOSIDADES DEL PLANETA Y DE LA HISTORIA

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Curiosidades e Inquietudes De Los Navegantes

UN COMENTARIO SOBRE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD:

Desde un punto de vista físico, el hombre es uno de los seres más débiles de la Creación. El relato de cómo ha conseguido superar esta debilidad frente a especies más fuertes, y de qué modo ha llegado a dominar el mundo hasta el momento en que se dispone a conquistar el espacio extraterrestre, constituye la Historia del Hombre.

Durante innumerables siglos tuvo que luchar para sobrevivir, para dominar el hambre, el frío, las enfermedades y los ataques de otras especies enemigas. Pero desde los tiempos más remotos, en que se unía en una organización tribal, acomodaba una vivienda y construía sus utensilios de barro, sus instrumentos de hueso o sus armas de piedra, comenzó a pensar y a crear, es decir, a progresar.

La lucha por el poder y el dominio ha sido llevada constantemente a compás de la conquista de la Verdad, la Belleza y el Bien. La Filosofía y la Ciencia, la organización de la Política, la Moral y la Religión, el Arte… se encuentran ya como tendencias en las sociedades más primitivas, y precisamente este combate de tipo espiritual es lo que ha diferenciado al Hombre de cualquier otra especie que se caracteriza por no tener historia, es decir, evolución, cambio o progreso.

La reconstrucción del pasado ha llegado a una gran perfección. La Ciencia ha puesto en manos de los historiadores medios maravillosos para descifrar escrituras, interpretar restos o datar yacimientos. Innumerables ciencias auxiliares prestan su apoyo a la Historia.

En esta tarea, el historiador se encuentra con fuentes, es decir, materiales para reconstruir Historia, de todas clases. Unos son claros como los documentos, las inscripciones y los relatos, mientras en otros casos, cuando el investigador se enfrenta con restos mudos, piedras, cerámica, armas, monumentos, etc., una sagaz labor detectivesca debe guiar la intuición del estudioso para averiguar cómo, cuándo y en qué forma ocurrió el hecho que se propone historiar. En cualquier caso, el que dedica sus afanes a los estudios históricos sabe que es un ciego servidor de la verdad, a veces tan difícil de discernir del error o de la falsedad.

Pero no se trata sólo de reproducir fríamente lo que ocurrió. Cicerón decía que la Historia era la gran maestra de la vida. Interpretar el sentido del Pasado es algo sumamente difícil y arriesgado cuando la trayectoria conocida del Hombre sobre la Tierra es aún tan corta.

En efecto, ante los millares de siglos que abarca la Prehistoria, un período de la vida humana sobre la cual sólo es posible conjeturar, ya que no existen documentos escritos, ¿qué importancia tienen los dos mil años de nuestra Era, o los seis mil que abarca la historia escrita del Hombre?

Algunos historiadores han querido encontrar el sentido de este devenir y se han preguntado si los hechos se repiten, tal como cree el vulgo, y de este modo, de acuerdo con Cicerón, sería posible prever el futuro aleccionados por el pasado. La Filosofía ha expuesto con sobrada variedad de tonos las tendencias fatalistas o deterministas, providencialistas o libres ante el misterio de la conducta humana.

Es evidente que, a lo largo de los tiempos, han florecido imperios los cuales, una vez llegados a su mayor esplendor, han experimentado una decadencia, unida a la cúspide del poder, de la riqueza y de la molicie, a a continuación de la cual han llegado a desaparecer totalmente; los hititas, los pueblos de la Mesopotamia, los mayas, los aztecas, etc., constituyen algunos ejemplos.

El historiador inglés Toynbee afirma que para cada pueblo existe un ciclo que abarca cuatro fases: génesis, crecimiento, crisis y desintegración. Mas para él un pueblo no está fatalmente obligado a sufrirlas ciegamente, sino que es capaz de reaccionar y superar los estadios más bajos de este proceso.

A partir de Carlos Marx, la interpretación económica de la Historia ha pesado notablemente en el ánimo de muchos historiadores. Las guerras, las invasiones, incluso los movimientos espirituales, tendrían, según este criterio, una causa material. Así, la invasión de los bárbaros tuvo su origen en unas sequías espantosas que asolaron el Asia central.

En la actualidad los estudios de Geopolítica, que determina el espacio vital, Geografía política y Geografía histórica, tienden a enjuiciar los hechos pasados tomando en consideración todos los elementos físicos, humanos y económicos que pudieron determinarlos o condicionarlos. No debe olvidarse nunca el factor hombre. El esplendor de Macedonia o del Imperio Árabe no se pueden concebir sin las figuras de Alejandro Magno y Mahoma, respectivamente.

Se han ciado movimientos cuya génesis es de orden puramente espiritual, por lo menos en sus principios, como fueron las Cruzadas o el Humanismo. De otra parte, el hallazgo de nuevos caminos para el trabajo, debidos a la Ciencia, ha producido cambios tanto o más profundos que el alumbramiento de una nueva doctrina. Así, la Revolución Industrial, nacida a raíz de las aplicaciones del vapor, tuvo una importancia tanto o más decisiva que la Revolución Francesa.

Espíritu y Técnica parecen enfrentados en nuestros días. En los últimos sesenta años la Ciencia ha ofrecido tantos y tan extraordinarios descubrimientos que la Técnica ha trastornado la vida del hombre. Vivimos una fase histórica en la que el Espíritu parece batirse en retirada, o por lo menos realiza denodados esfuerzos para no dejarse avasallar por un alud de maquinaria.

Las fases de crisis, y a nosotros nos corresponde vivir una, son connaturales a todo estadio de crecimiento. El historiador no se pregunta nunca qué sucederá en el futuro, o si la Humanidad está en trance de perecer. El conocimiento del camino recorrido por el Hombre sirve maravillosamente para reafirmar el optimismo hacia el porvenir.

 

Biografia de Ginobili Manu Gran Basquetbolista Argentino Jugador NBA

Manu Ginobili: El Batman de Bahía Blanca 

BIOGRAFÍA DE: Manu Ginobili: "El Batman de Bahía Blanca"

Cuando comenzó su carrera profesional, allá a mediados de la década de los noventa, muchos expertos en deportes auguraban un futuro incierto para el joven Manu Ginobili, asegurando que era posible que quedara opacado por las figuras de su padre y su hermano.

Es que en realidad Emanuel, tal su nombre real, proviene de una familia con una fuerte tradición en el deporte, sobre todo en el básquet, ya que por un lado su padre fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, precisamente el club donde Manu había aprendido a jugar, y por el otro, su hermano mayor fue hasta el año 2003, integrante del plantel estable de la liga argentina.

Ambos antecedentes ponían en riesgo el futuro de aquel joven que deseaba seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero que al mismo tiempo debía demostrar que su talento superaba cualquier especulación y expectativa.

Lo cierto es que su gran capacidad en el campo y su estilo de juego, con un impecable manejo de la pelota, una gran destreza atlética y método que siempre le ha permitido definir sus jugadas cerca del canasto, hicieron que Manu Ginobili se convirtiera en uno de los preferidos del público.

Su gran debut a nivel profesional llegó en 1995, cuando pasó a integrar la Liga Nacional de Básquet. Al poco tiempo de ingresar en el equipo, Ginobili fue nombrado como el mejor debutante de la Liga, demostrando de esta forma el gran talento del jugador. Dentro de la liga nacional, se desenvolvió como jugador en el Club Andino y posteriormente en el Promesas Mar del Plata, donde su capacidad fue nuevamente galardonada, en esta ocasión con el premio al mayor progreso de la LNB.

Dos años después, y una vez que Manu Ginobili comenzó a ganar preponderancia dentro del mundo del Básquet, fue requerido para sumarse a la Liga Italiana, comenzando allí dos temporadas en el Basket Viola Reggio Calabria, a la que le seguirían otras dos temporadas para el Kinder Bolonia.

Su fama crecía a la par que aumentaba notablemente su desempeño en la cancha, y durante el período mencionado fue campeón junto a su equipo de varios torneos como la Copa de Italia y la Euroliga, entre otros, consagrándose así como el mejor jugador de básquet de Europa.

Esto hizo que por un lado fuera seleccionado en tres oportunidades para ser parte del All-Star, y que al mismo tiempo, los directivos de la NBA comenzaran a interesarse en este joven jugador argentino, que nada ni nadie podían detener.

Así fue que Ginobili llegó a los Estados Unidos luego de aceptar la propuesta de San Antonio Spurs, y así fue que el 29 de octubre de 2002 jugó su primer partido en la NBA, competencia que demostró nuevamente el talento de Manu, cuando derrotaron a los implacables Los Angeles Lakers.

Fue precisamente en los primeros años del siglo, que el jugador alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando ganó su primer Olimpia de Oro de la Argentina como deportista del año. Simultáneamente, al promediar la nueva década fue seleccionado por los entrenadores de la NBA para jugar el All-Star Game, lo que significó pasar a ocupar un lugar en la elite de la NBA.

Lo cierto es que a pesar de su capacidad deportiva y su talento en la cancha, que hicieron que fuera requerido por los equipos más prestigiosos del mundo, aquel joven que había nacido el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, no se convirtió en una figura popular en su país hasta 1998, cuando ingresó como jugador en la Selección Argentina de Básquet, para participar en el Mundial de Atenas.

Aquello lo convirtió en una figura pública, aunque Ginobili siempre ha asegurado que prefiere mantener un perfil bajo, y disfrutar de su tiempo libre sin preocupaciones, junto a su esposa Marianela Oroño y sus hijos Dante y Nicola.

SELECCIÓN ARGENTINA DE BASQUETBOL: MEDALLA DE ORO JUEGO OLÍMPICOS DE ATENAS EN 2004

ASÍ LO VIVIÓ EL ARTÍFICE DEL DÍA MAS DORADO DEL DEPORTE


ATENAS.- ¡Esto es increíble! Lo que sentí esta noche no lo podré olvidar jamás y me gustaría poder explicarlo. Un minuto antes de que terminara el partido tenía la piel de gallina. Cuando me abracé con Pepe (Sánchez) y el Puma (Montecchia) tenía ganas de llorar. ¡Veía las caras de ellos y era peor! Después de la gran desilusión de Indianápolis, todas las sensaciones de ayer fueron más fuertes.

Salió todo como lo deseábamos. En realidad, vinimos a buscar una medalla. No sabíamos de qué color. Había que ver cómo se presentaba el torneo y se nos fue dando, con un cruce favorable, con un gran partido ante los Estados Unidos y este gran trabajo frente a los italianos. Hoy nos costó mucho laburo ganar. Ellos no tendrán tanto talento, pero son un equipo fuerte, muy peligroso en las posiciones de base y escolta, y con grandes tiradores. Hubo que defender muy duro. La idea era que corriéramos mucho porque los pivotes son grandes y algo lentos. Creo que allí sacamos ventaja.

Estoy feliz porque empecé con algunas dudas el torneo, venia de no hacer una buena preparación con el resto del equipo por el tema del casamiento y no estuve muy seguro. Pero a medida de que fueron transcurriendo los partidos tomé confianza, tuve mucho contacto con el balón, me empecé a sentir bien y me gustó.

Tuve mucha participación ofensiva, pero también sin perder nunca el sentido colectivo y haciendo de todo para el equipo. La idea es producir algo positivo siempre. Hoy me preguntaba en qué momento sentí que ganábamos el partido. En realidad, a los 40 minutos. Era tantas la atención y las ganas de no equivocarnos que no quisimos suponer nada de antemano. Ni siquiera cuando sacamos 12 puntos cerca del final. Estábamos muy mentalizados para ganar.

También me pidieron que comparara el anillo en la NBA que obtuve con los San Antonio Spurs en 2003 con la medalla olímpica. Es imposible. Son cosas muy distintas y muy grandes. Yo digo que conseguí dos cosas únicas. Me encantaría volver a Buenos Aires para seguir festejando con la gente y saber cómo vivieron allá esta medalla dorada, pero lamentablemente tengo compromisos que cumplir en Europa y no voy a regresar hasta mediados del mes próximo.

Hubiese sido hermoso, me imagino, repetir lo del Mundial de Indianápolis en el aeropuerto de Ezeiza, todos juntos y festejando.

Acá los festejos siguen, estamos todos enloquecidos. Lo que pasa es que en pocas horas todos empezaremos a tomar rumbos diferentes y queremos disfrutar las pocas horas que nos quedan. La verdad es que no sé cuándo nos volveremos a juntar los muchachos del seleccionado. Yo seguramente me tomaré un año porque necesito hacer una preparación especial y descansar un poco. Han sido más de dos años muy intensos y con poco descanso. Desde ya que me gustaría estar en otros Juegos Olímpicos, pero falta mucho para Pekín 2008.

Nada se puede prever ahora. Además, quiero vivir esta fiesta que todavía parece un sueño. Es el sueño de mi vida.

Fuente Consultada: La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos