Violación Derechos Humanos

Finalidad de un Gobierno en un Estado o Pais Concepto Origen y Funciones

Finalidad de un Gobierno en un Estado
Concepto, Origen y Funciones

El Gobierno y El Pueblo

1-Objetivos de los Gobiernos

2-El Contrato Social

3-Filósofos de Ciencia Política

4-Modalidades y Formas de los Gobiernos

5-Participación Política

La palabra «gobierno» proviene de la palabra latina gubernator, que significa timonel. Antes de los romanos, los pueblos de sociedades tempranas desarrollaron instituciones especiales con el fin de proteger el bien común. Era necesario instituir un gobierno para tomar decisiones sobre los asuntos que afectaban al pueblo en su conjunto. Cuando el gobierno es ejercido efectivamente, dispone de una capacidad para establecer un equilibrio de las presiones en conflicto y para conducir al Estado hacia los objetivos compartidos del conjunto de la comunidad.

Los objetivos originales del gobierno consistían en proteger al pueblo de una agresión externa y proporcionarle un cuerpo legal que garantizara un orden en la vida cotidiana. Desde el s. XIX, la tarea de los gobiernos se ha desarrollado hasta cubrir el ámbito de la educación, la salud y las pensiones (el Estado del Bienestar). Hay sin embargo quienes piensan que los gobiernos contemporáneos asumen una gama demasiado amplia de tareas y, por ende, de poder.

La antigua ciudad-estado de Atenas suele ser vista como el modelo básico de la democracia. Desde luego, se trataba de un modelo mucho más democrático que todos los precedentes, pero según las concepciones modernas la democracia ateniense era bastante limitada (condición inferior de las mujeres, sistema de esclavitud, distribución desigual del poder entre los ciudadanos hombres). El sistema republicano romano aportó a ella un desarrollo del control popular del gobierno, especialmente en el reconocimiento de la idea de que la soberanía reside en el conjunto del pueblo y no en un solo grupo.

Durante la Edad Media, las tareas del gobierno estaban divididas en la práctica entre Estado e Iglesia, y ambos estamentos reclamaban su propio conjunto de derechos. La perspectiva medieval era que la autoridad de una persona para gobernar a otras provenía de Dios (el así llamado «derecho divino de los reyes»). El teórico político italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1527) se distanció de las ideas vigentes y adoptó una perspectiva más secular del Estado. Maquiavelo propugnó una forma popular de gobierno que, según él, existía en la república de Roma.

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La portada del Leviatán (1651)de Thomas Hobbes. El gigante coronado —que representa el poder absoluto del soberano-empuña una espada y el báculo de un obispo, símbolos de la supremacía militar y eclesiástica. Las pequeñas figuras humanas que constituyen el cuerpo del gigante representan el Estado, compuesto por el conjunto de los individuos. Hobbes creía que los individuos se unían para crear el Estado, entregando el poder a un monarca absoluto cuyo deber era preservar la paz y la seguridad.

El Contrato Social

El surgimiento de la idea del contrato social, en el s. XVI, reintrodujo el concepto de que la autoridad del gobierno reside en la que le es delegada por el pueblo. El filósofo político inglés Thomas Hobbes (1588-1679) describió el caos en el que, según él, se sumía el pueblo cuando no disponía de un gobierno adecuado. En su tratado más importante, Leviatán (1651), sostuvo que la vida del hombre, en su estado natural y sin gobierno, es «solitaria, pobre, cruel, brutal y breve».

La doctrina de Hobbes afirma que los hombres pueden convivir en paz si acuerdan entre ellos obedecer a un soberano absoluto, acuerdo que el filósofo llamó precisamente el «contrato social». La inquietud de Hobbes acerca de lo que sucedía cuando el gobierno se desintegraba, como había ocurrido durante la guerra civil de Inglaterra , lo condujo a postular que debería otorgarse un poder considerable al soberano.

En sus dos Tratados sobre el gobierno (1690), el filósofo inglés John Locke (1632-1704) también recurre a la idea del contrato social. Sin embargo, Locke se oponía al absolutismo, y vio el consentimiento libre de los gobernados como la base del gobierno legítimo. La obediencia depende de que los gobiernos trabajen para el bien de los gobernados, quienes tienen derecho a rebelarse si son oprimidos. Esta idea parecería bastante aceptable hoy día, pero en su tiempo fue vista como una concepción radical que fue adoptada, por ejemplo, por los patriotas de los nacientes Estados Unidos, en 1776.

El filósofo ginebrino Jean Jacques Rousseau (1712-1778) se enfrentó sin rodeos a la cuestión que habían más o menos esquivado lodos los teóricos del contrato social; o sea: la decadencia de la idea de idea de una autoridad otorgada por Dios. Pero si las leyes no tiene aval divino y son elaboradas por los ciudadanos, ¿por qué deberían verse obligados a obedecerlas otros ciudadanos? .

Rousseau estableció claramente que los ciudadanos deben vivir en un marco legal, pero que sólo estarán obligados a cumplir las leyes si han participado en su elaboración. En su obra El contrato social (1762), el filósofo ginebrino postula una idea de la democracia ideal basada en la soberanía popular. El ejercicio del poder, dice Rousseau, debería estar en consonancia con la voluntad general y contar con el consentimiento de todo el pueblo.

PENSADORES DE LA CIENCIA POLÍTICA

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Modalidades y tareas de los gobiernos

Al desarrollar la idea de separación de poderes, el filósofo de la Ilustración, Montesquieu (1689-1755), señaló el camino hacia el enfoque moderno de las tres ramas del gobierno. Al poder legislativo compete la elaboración y enmienda de las leyes; el poder ejecutivo debe velar por la ejecución de las leyes, y el poder judicial es responsable de la administración de la justicia.

Esta división de los poderes proporciona una base para el control popular. Por ejemplo, un tribunal supremo (el tribunal más alto en la jerarquía del poder judicial) puede dictaminar si el gobierno (el ejecutivo) ha infringido la ley. En Estados Unidos, la constitución está basada en un sistema de «verificación y equilibrio» («checks and balances«) en tre los diferentes poderes del gobierno.

Las democracias liberales occidentales adoptan diferentes formas, pero tienen en común la convocatoria pe riódica de elecciones —mediante libre sufragio universal— a las que asisten diferentes partidos. Países como Francia y Estados Unidos tienen un sistema presidencialista, en el cual el poder ejecu tivo es ejercido por un presidente electo. El poder del presidente suele estar limitado en cierta metli da por la asamblea legislativa, responsable de las funciones rutinarias del gobierno.

En un sistema parlamentario, un primer ministro es normalmente el líder del partido mayoritario cu la asamblea legislativa— está al frente del podei ejecutivo. En una monarquía constitucional, como es el caso de España o Grán Bretaña, el presídeme del gobierno o el primer ministro ejercen sus fun ciones bajo la autoridad de un soberano, que  alidad sólo tiene poderes protocolares y representativos del estado.

Los estados comunistas, como la Unión Soviética hasta 1990-1991, están organizados bajo el gobierno ininterrumpido del partido único. En 1989-1991, el poder del partido comunista se vio erosionado en diversos países de Europa del Este, donde se optó por sistemas políticos democráticos.

Por otra parte muchos países, sobre todo en el Tercer Mundo, están gobernados por dictaduras militares. Sin embargo, desde los años setenta, ha habido una creciente tendencia a que los regímenes militares fueran siendo reemplazados por democracias, primero en el sur de Europa, más tarde en América Latina y, más recientemente, en África.

En un sistema federal, como es el de Alemania, el poder está ejercido por un gobierno central y por los gobiernos regionales. Un sistema unitario, por contra, concentra la autoridad del ejecutivo en manos del gobierno central.

La participación política

La democracia moderna ha desarrollado un método por el cual el pueblo puede participar en la toma de decisiones del gobierno. La forma básica de participación política es votar para elegir a los funcionarios del gobierno. Esta votación puede ser directa o indirecta.

En el sistema de elecciones indirectas, como ocurre en Estados Unidos, el pueblo elige un cuerpo de electores —un colegio electoral— que, a su vez, elige al presidente. Algunos países tienen un sistema electoral por el que el candidato con el mayor número de votos en una determinada área electoral es elegido.

Francia utiliza un sistema de doble vuelta, mientras que muchos otros países europeos emplean una variedad del sistema de representación proporcional, con el fin de asegurar que los partidos estén representados en el parlamento en relación al número de votos que reciben del conjunto del electorado. En Australia, Bélgica o Argentina, por ejemplo, votar en unas elecciones generales es obligatorio.

Algunos países, como Suiza, recurren asiduamente al sistema de referendums, para que el electorado decida directamente sobre los problemas más importantes.

Los ciudadanos pueden estar implicados más o menos directamente en política. Pueden afiliarse a un partido político o a un grupo de presión que lleve a cabo una campaña para un determinado tema. También pueden decidir presentarse como candidatos. Hasta en las sociedades más libres, la participación política depende en cierta medida de los factores sociales y económicos, que otorgan a ciertos individuos y grupos más poder e influencia que a otros.

La Administración

El sociólogo alemán Max Weber veía en la burocracia una forma de administración más eficiente que. por ejemplo, el sistema vigente con anterioridad, basado en los miembros de la corte de un monarca. Sin embargo, la problemática eficiencia de la burocracia y el carácter permanente del funcionariado han planteado muchos interrogantes sobre la responsabilidad de los burócratas para con el pueblo. El servicio civil, sobre todo sus miembros más antiguos, es importante tanto en términos de consejos como de ejecución de las decisiones políticas.

La posición central de la burocracia en los gobiernos modernos ha creado la necesidad de nuevas fórmulas para abordar las quejas de los ciudadanos. En varios países europeos, el ombudsman o defensor del pueblo es un funcionario que investiga las quejas formuladas por ios ciudadanos contra el gobierno nacional y local, y procura solventar los perjuicios derivados de su deficiente gestión.

Las reformas de este tipo pueden ayudar —y de hecho ayudan— a mejorar la indefensión de los ciudadanos en tanto individuos, pero no solucionan el problema más general de la rendición de cuentas de los burócratas. El poder de los burócratas es algo que Montesquieu no previo en su teoría sobre la separación de poderes, y hoy por hoy plantea el problema acaso más profundo en relación al control que puedan ejercer ios ciudadanos sobre la administración.

El gobierno y el pueblo en América Latina:

Vivir en un sistema de libertades al amparo de un régimen democrático en múltiples ocasiones ha sido, en América Latina, más un deseo que una realidad. Existe un gran desjuste entre la realidad social y el ordenamiento constitucional que la respalda, a menudo roto con excesiva facilidad.

Un rasgo conocido de las constituciones latinoamericanas (que son, sin duda, el espejo de la vida de sus países) ha sido, a partir de la constitución mexicana de 1917, la cada vez mayor incorporación a estos textos de preceptos de organización social, tales como la protección y organización del trabajo, protección a la familia y al niño, derecho a la vivienda, a la cultura, etc; excediendo, de este modo, los límites clásicos del ámbito constitucional.

El principio de separación de poderes se incorporó con celeridad al constitucionalismo latinoamericano, aunque la realidad histórica impone que, en la práctica, el poder ejecutivo predomina claramente sobre los otros dos, debido a la tendencia de los estados a los «regímenes presidenciales» (un hombre fuerte con grandes prerrogativas); esta orientación varía según los países.

En México, por ejemplo, está reforzada por la existencia de un partido dominante, el P.R.I., aunque la constitución del país asegura la necesidad de apoyo ministerial para dar validez a las decisiones del presidente; éste es, también, el caso de otros países, como Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela. El caso es particularmente grave en lo referente a la dependencia del poder judicial con respecto al ejecutivo, de clara finalidad política .

La acumulación de facultades por este ultimo poder define la debilidad del poder legislativo en Latinoamérica, siendo otro de sus motivos la escasa duración de los períodos de sesiones de las cámaras en las que dicho poder se organiza.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: El Gobierno y El Pueblo

Principios del Comunismo Origen y Características Resumen

Principios del Comunismo – Su Origen y Características

Origen del Comunismo:  El comunismo es un movimiento económico-social y político que se propone la destrucción, aun por la violencia, de la actual estructura social y la creación de una sociedad nueva. Sus ideas centrales son: ateísmo agresivo, materialismo, e internacionalismo; supresión de la propiedad privada, de la familia y del Estado; socialización de los medios de producción, trabajo esforzado, retribución de acuerdo a las necesidades de cada uno.

Sinónimos de comunismo son: marxismo, bolcheviquismo, colectivismo, maximalismo.

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Ideólogos de la Doctrina Comunista

Se denomina comunismo, porque sostiene que los bienes deben ser de la comunidad; marxismo, por inspirarse en las doctri nas de Carlos Marx; colectivismo, por propender a que la pro piedad privada pase a la colectividad; bolcheviquismo, por derivación la palabra rusa «bolchevik» máximo programa, do ahí que sus adeptos reciban también el nombre de maximalistas. El distintivo del comunismo es el emblema de la hoz y del martillo entrecruzados, pues se presenta como partido de los campesinos y obreros.

El color de su bandera, el rojo; el saludo es el puño derecho cerrado, en alto.

Aunque la idea comunista es muy antigua, el movimiento eo munista bolchevique es moderno: cristalizó en Rusia por obra principalmente de Lenín.

ANTECEDENTES: El pueblo ruso estaba sometido al dominio de los zares. Ya en la primera mitad del siglo XIX, había habido numerosos co natos revolucionarios. Baste decir que de 1826 a 1854 se registraron en Rusia 526 motines organizados por labriegos servios.

Sociedades secretas como la «Unión de Salvación» y la «So exedad de Caballeros Rusos», atizaban el fuego revolucionario y mantenían en el pueblo el odio hacia las clases altas. Las ideas comunistas se difundían entre el pueblo, pobre y hambriento y los líderes trabajaban para derribar el edificio zarista, por la violencia.

Durante la primera guerra mundial (1914-1918) Rusia luchó contra Alemania. El zar Nicolás II se había desprestigiado por la corrupción administrativa y por la ineficaz campaña militar; en 1915 las tropas alemanas se habían internado muchos kilómetros dentro del territorio ruso. El zar tomó el mando con su ejército mal equipado.

Los revolucionarios comunistas trabajaban intensamente entre el pueblo y deseaban la derrota de Rusia. Si Rusia gana la guerra, decían, muere la revolución; si la pierde triunfa la revolución. Abundaron las huelgas, sabotajes y tumultos. El 12 de marzo de 1917 estalló una revolución y la Duma (Asamblea legislativa), estableció un Gobierno Provisional. Se pensó instalar una monarquía parlamentaria.

El zar Nicolás II abdicó por sí y por su hijo, en favor de su hermano el gran Duque Miguel, pero este también abdicó en favor del Gobierno Provisional.
La decisión del Gobierno Provisional, de continuar la guerra contra Alemania y cumplir los compromisos internacionales que el zar había contraído con los aliados, fue mal recibida por el pueblo, agitado por los comunistas, y obligó a una reorganización del gobierno, que fue encabezada por Kerensky.

El 1° de mayo se había realizado en Moscú una gran manifestación popular maximalista al grito de ¡Viva la fraternidad universal!; y exhibiendo carteles con la leyenda: «Transformación de las espadas en arados«.

Vladimiro Ulianov (imagen abajo) , conocido por el nombre de Lenín, partidario de los métodos violentos, propagaba su programa. Terminación de la guerra que era, decía, una aventura de bandidos preparada y sostenida por los partidos burgueses, reparto de las propiedades entre los proletarios; en resumen: paz y pan.

lenin lider ruso

A pesar de contar en su seno a socialistas y marxistas moderados, la decisión del gobierno de Kerensky, de proseguir la guerra, produjo nuevos tumultos.

El 7 de noviembre de 1917, estalló una revolución encabezada por los comunistas bolcheviques, que se adueñaron del poder. Comenzó el gobierno rojo.

Lenín (1870-1924), ocupó el cargo de Presidente del Soviet o Consejo de Comisarios del Pueblo, integrado por trabajadores y soldados, y su lugarteniente León Trotsky (1877-1940) (su verdadero nombre era Lieb Bronstein), el Comisariato de Relaciones Exteriores.

Se implantó la Dictadura del Proletariado y se realizaron las reformas correspondientes a los postulados comunistas. Confiscación de tierras y su entrega a los campesinos y las fabricas a los obreros. Nacionalización de los bancos, de los transportes por agua, del comercio exterior e interior,

a) Régimen del Trabajo: Se impuso el trabajo obligatorio y se prohibieron las huelgas.

Los trabajadores no podían elegir libremente su trabajo, ni el lugar en donde deseaban traba jos, pues les eran impuestos por el Estado. Se exigió al pue blo que entregara el sobrante de las cosechas. En las fábricas los trabajos debían quedar terminados a plazo fijo, bajo penas que podían llegar hasta la de muerte. Las faltas de puntualidad en acudir al trabajo se castigaban: la primera vez con la privación de la tarjeta de alimentos, la segunda con trabajos forzados durante tres días, y la tercera con el fusilamiento.

Todo intento de huelga fue reprimido severamente hasta con el fusilamiento.

b) Supresión de libertades: El 10 de julio de 1918 se promulgó la Constitución Soviética, que sentó las bases de la Dictadura del Proletariado, ejercida por el Partido Comunista. Se suprimió la libertad de palabra, de opinión, de conciencia, y en fin, todas las libertades individuales, civiles y políticas.

La Constitución establecía que los obreros y campesinos, reu nidos en Consejos locales (Soviets), enviaban delegados a los Consejos provinciales; estos, a su vez, elegían representan les ante un Congreso General. De este Congreso se elegían los miembros para integrar el Comité Ejecutivo y el Consejo de Comisarios del Pueblo, que era la máxima autoridad. Tenían voto únicamente los obreros y campesinos, y por su puesto, presentaba candidatos un único partido: el Comunista.

No tardó en estallar una terrible guerra civil de los «blancos» contra los «rojos», que duró de 1918 a 1920, y terminó con el triunfo de los rojos por la violenta represión que ejercían: un mentaron las medidas represivas e implantaron el régimen del terror.

Se estableció una Comisión Especial, la terrible y tristemente célebre Cheka, encargada de efectuar arrestos de sospechosos y ejecuciones sin juicio previo. Se efectuaron ejecuciones en masa, cuyo número nunca los Soviets se atrevieron a revelar.Los años siguientes se caracterizaron por una profunda crisis económica, que puso de manifiesto el fracaso de la colectivización comunista y obligó a dar marcha atrás. Se estableció entonces como único dueño al Estado. «El capitalismo que es nefasto en manos de particulares o consorcios, decía Lenín explicando la nueva táctica, es beneficioso en manos del Estado, hoy por hoy, al menos».

La N. E. P. (Nueva Política Económica), fue calificada por Lenín de «retirada temporal», un paso atrás para poder avanzar más.

A la muerte de Lenín, en 1924, se entabló una lucha por el poder entre León Trotsky y José Stalin (cuyo verdadero nombre era José Yugashvili).

 José Stalin

Dictadura de Stalin: Venció Stalin, quien en 1927 hizo expulsar del partido a Trotsky, que terminó por residir en Méjico donde murió asesinado en 1940. Con Stalin comienzan los diversos planes quinquenales y el período de la industrialización.

La nueva Constitución puesta en vigor el 1° de enero de 1938, establece la estructura interna del régimen soviético.

La U.R.S.S. (Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas), es una federación de 16 repúblicas.

El gobierno está compuesto de dos cámaras legislativas. Consejo de la Unión (600 miembros) y el Consejo de las Nacionalidades (400 miembros).
El Consejo de la Unión y el de las Nacionalidades forman el Consejo Supremo.

Esta asamblea (Consejo Supremo) elige el Presidium, organismo de 37 miembros, encargado de dictar decretos, remover funcionarios, declarar la guerra, etc., y el Consejo de Comisarios del Pueblo, la máxima autoridad ejecutiva.

Los derechos y libertades enumeradas en la Constitución existen solo en el papel, pues todo el mundo conoce el régimen de opresión y esclavitud imperante en Rusia. El derecho de sufragio se concede a los ciudadanos o ciudadanas de 18 años de edad, que pueden votar por el único partido permitido: el Comunista.

Afirmaba Alfredo Trenkler que Rusia es «el estado más totalitario del mundo. Es dador del pan y del trabajo, único empresario y capitalista, legislador, juez y señor de la guerra, es el único productor y distribuidor de los bienes económicos, en sus manos está el poder absoluto sobre vida y muerte de cada individuo. Él es juez sobre arte y ciencia, define lo que es verdad y error, lo que deben cantar los poetas, investigar los sabios y proclamar los pensadores. Ha creado una religión del Estado. De este modo, gobierna a la masa bajo un absoluto dominio».

Contenido Doctrinario: Afirma el marxismo que por la evolución de todas las cosas, la humanidad deberá llegar inevitablemente a una sociedad sin clases sociales: la sociedad comunista donde reinará la fe-licidad completa y donde ya no habrá ni opresores ni oprimidos.

Se basa en las doctrinas de Carlos Marx, expuestas en el celebre manifiesto del año 1848. Esas doctrinas tienen su raíz filosófica en la filosofía de Hegel y en la de Fuerbach. Marx fue discípulo de ambos. De Hegel tomó el evolucionismo y la ley de esa evolución dialéctica que, del mundo de las ideas de Hegel, traspuso al mundo de la materia. De Fuerbach, heredó el materialismo más absoluto. De ahí resultó el materialismo dialéctico e histórico.

PRINCIPALES IDEAS DEL COMUNISMO Y SU CRÍTICA:

Materialismo: no existe nada espiritual; la única realidad existente es la materia. También las actividades espirituales (pensar, querer. . .) no son más que formas superiores de la materia. La materia está en continua evolución, según una ley de la naturaleza, llamada dialéctica. Esa evolución terminará al llegar a la sociedad comunista.

Crítica:  Es falsa la afirmación de que no existe nada espiritual. El alma humana es espiritual y son espirituales las operaciones que realiza: pensar, querer. .. No basta asegurar que Dios no existe: hay que dar las pruebas y demostrar que Dios no existe.

No es suficiente negar la existencia de un Dios espiritual y, luego, para tratar de explicar de alguna manera el universo y sus fenómenos, atribuir a la materia todo lo que se dice de Dios. La materia es, de por sí, inerte. La vida que bulle en el mundo proclama la existencia de un ser vivo, espiritual que la ha producido. ¿Desde cuándo un elemento inferior, como la materia, produce seres superiores? Si la materia está en continua evolución, por una ley de la naturaleza, ¿cómo puede esa ley cesar en la sociedad comunista?

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Dialéctico: Según la ley dialéctica todo evoluciona de lo inferior a lo superior. La evolución la causan los elementos de contraste. En cada estado se producen esos elementos de contraste. La lucha entre los elementos se agudiza en tal forma, que resulta imposible sostener la forma precedente.

Crítica: La existencia de la ley dialéctica es una afirmación, pero, sin ninguna demostración. La evolución de lo inferior a lo superior, sin que haya algo precontenido, es un surgir de la nada. Es evidente que la nada no produce nada. Si existe algo, hay que admitir la creación. La evolución creadora es tan absurda como un círculo cuadrado, porque supone que la nada produce algo.

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Materialismo Histórico: La historia atestigua que en el mundo siempre existió lucha. Todos los hechos históricos tuvieron su origen en el factor económico. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones de la vida económica. Todo lo demás deriva de allí. En los distintos períodos de la historia, los hombres han vivido determinadas relaciones de producción; esas relaciones han suscitado un mundo de concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas …, de acuerdo a esas relaciones. El factor económico en continuo desarrollo, es el fundamento y estructura de la sociedad; es el elemento activo de la sociedad.

Pero en la sociedad hay otro elemento pasivo: esas sobre-estructuras políticas, jurídicas, artísticas, ideológicas religiosas, fundadas sobre lo económico, y que buscan y adquieren cierta estabilidad.

De ahí surge la lucha entre los dos elementos, el activo y el pasivo, lucha necesaria, fatal, fuente y origen de todo progreso social. «Los hombres antes de ocuparse de política, ciencia, arte, religión, etc… deben comer, beber, vestirse, alojarse» (argumento de Engels en el discurso sobre Marx, del 17-III-1883). «La verdadera explicación de toda la historia individual y social está en los intereses económicos».

Crítica: Las luchas que existieron en el mundo no tuvieron siempre origen exclusivamente en el factor económico. Las guerras de religión, por ejemplo, no estallaron por asuntos económicos. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones que le permiten llevar una existencia acorde con su dignidad humana ennoblecida por los valores morales, espirituales y sobrenaturales. Nunca han demostrado que las concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas … son proyecciones de las relaciones de producción. Afirmar y repetir incesantemente, no es demostrar.

Además es falso que las relaciones de producción, influyan en la solución de problemas. Muchísimas de las concepciones ideales de la humanidad, no dependen en absoluto de las condiciones económicas. El estado de las relaciones de producción en nada puede influir en la solución de ciertos problemas; p. ej. si el mundo se basta o no a sí mismo, cuál es el fin del hombre; si el matar y el robar son malos, etc.

Eso prueba que para el hombre los hechos materiales son condiciones del ejercicio de la actividad intelectual, pero no que tales hechos entren como factores determinantes en la solución de los problemas intelectuales mismos.

No es exacto. Que esos intereses tengan muchas veces, un puesto importante en la historia y no pocas se hallen ocultos bajo el manto del ideal, no puede negarse; pero es ridículo querer explicar toda la historia desde ese punto de vista. ¿Qué tuvieron que ver esos factores en los fenómenos históricos del Imperio Romano, del Cristianismo, del cisma de oriente, del protestantismo, del martirio, en los grandes movimientos filosóficos, literarios, artísticos (Renacimiento), políticos, etcétera? ¿Qué parte tuvieron en las acciones de Belgrano, en la gesta emancipadora de San Martín?.

¿Cómo explicar por el solo factor económico la vida de tantos genios: Platón, Aristóteles, San Agustín, Descartes, Kant, Galileo, Newton, Colón, etc.?

En los fenómenos históricos ejercen preponderante influencia varios factores: el orgullo personal o nacional, el amor a la patria, el amor o el odio al prójimo, los ideales religiosos, el amor a la ciencia, etc., con más frecuencia que el factor económico.

El factor económico es uno, pero no el único de los elementos explicativos de la historia. El materialismo histórico niega la libertad humana, porque hace depender todos los hechos de causas fatales. Además se contradice: ¿cómo una ley inmanente de continua evolución se detendrá en la sociedad comunista?

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La Propiedad: La propiedad privada ha sido la causa de todos los males de la sociedad. «La propiedad es un robo». No existe el derecho de propiedad privada. Las propiedades, por lo menos los medios de producción o capitales, deben pasar al Estado.

Crítica: La causa de los males de la sociedad no ha sido la propiedad, sino las pasiones humanas: egoísmo, odio, venganzas, orgullo, prepotencia, ambición. . . Para conjurar los males hay que reformar al hombre, causante de ellos. El derecho de propiedad es un derecho natural que consiste en: «retener como propio lo que legítimamente se ha adquirido; de usar, disfrutar y disponer de ello con exclusión de los demás.

La propiedad individual es un estímulo para el trabajo, sacrificio y el ahorro. Hace nacer interés y preocupación por cuidar, reparar y mejorar lo que se posee como propio. De aquello que es de todos, nadie se preocupa, ni siente interés en preocuparse. Solo la propiedad personal de cuanto es necesario y útil a una vida conveniente según la posición social, produce real y legítima independencia respecto de los demás. Es también factor de dignidad individual y familiar. El ahorro sobre el propio trabajo, es un medio legítimo para formarse un capital.

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El Trabajo: El trabajo es la única fuente de dignidad para el hombre. El verdadero fin del hombre es trabajar para el bien de la sociedad, prescindiendo de su bienestar o interés personal. El que no trabaja no tiene ningún derecho, ni siquiera el de vivir.
(Téngase en cuenta que es el Estado quien determina qué clase de actividad es o no, trabajo ). El trabajo es la única fuente de riqueza a más de las ofrecidas por la naturaleza. En cuanto al método, todo es lícito, hasta el trabajo forzado.

Crítica:  El trabajo dignifica al hombre. Pero el hombre no existe para ser esclavizado por la colectividad: el fin del hombre es perfeccionarse y alcanzar su felicidad temporal y eterna. El hombre no puede ser sacrificado al Estado. Antes que existiera el Estado, existió el hombre. Si el hombre organizó el Estado, fue para vivir mejor y no para vivir en esclavitud. Tiene además derechos que ninguna persona ni la colectividad pueden atrope-llar. No solo el trabajo manual es trabajo, lo es también el intelectual. En el mundo se necesitan diversas clases de trabajos.

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Teoría del plus valor»:  En toda mercadería puesta en el mercado deben distinguirse dos valores: «valor de uso» (o valor útil) y «valor de cambio» (valor comercial). Valor de uso: Consiste en la utilidad de la mercadería para satisfacer una necesidad. Se funda en sus propiedades físicas y químicas. Valor de cambio: Es la aptitud que una cosa tiene para ser trocada o cambiada por otra. La diferencia entre el valor de cambio y el valor de uso es llamada plus valor, que significa sobrevalor o aumento de valor.

El plus valor, según Marx, se funda únicamente en el trabajo que fue necesario para su producción. La medida del valor de cambio debe ser, por consiguiente, según Marx, la cantidad de trabajo objetivado en la cosa. La cantidad de trabajo se mide por el tiempo y duración del mismo.

Según Marx, todo plus-valor (llámese interés, renta o provecho), no es más que la materialización de una cierta duración de trabajo no pagado. El capital paga al obrero según sus necesidades, pero se queda con el plus-valor. De ahí su teoría que el capital, formado por el plus-valor de las cosas, es un robo.

Crítica: El valor de los objetos para el hombre está constituido no por el trabajo, sino por su idoneidad para satisfacer las necesidades humanas. Lo que no posee esa aptitud no vale nada, haya o no costado trabajo, p. ej. un palacio en el polo sur; una bolsa de perlas encontrada por uno que se está muriendo de hambre y sed, perdido en el desierto.

El trabajo cristalizado nada tiene que ver: mercaderías que no han costado trabajo pueden valer mucho, y puede suceder que mercaderías de poco valor hayan costado mucho trabajo. El trabajo aumenta el valor solo y en cuanto aumenta la utilidad de la mercadería. También la rareza aumenta el valor: un objeto sube de valor cuando escasea. Un «objeto único» tiene valor por sí, pero vale mucho más, precl sámente, por ser «único».

Es falso que solamente el trabajo humano produce plus valor; el ganado, los tractores y aun el más simple motor eléctrico produce plus-valor: rinden más de lo que consumen. Varios son los factores del aumentó del valor de la materia prima: los principales son dos; el trabajo y el capital (terrenos, maquinarias… etc.) ni el uno ni el otro por sí solos habrían alcanzado el mismo resultado. De aquí se deduce que, separada la parte que eo rresponde al trabajo, queda la parte debida al capital.

La ganancia lícita del capital no es, entonces, un robo, como afirma el marxismo.

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La Familia: La familia es una forma de opresión, con la cual el régimen capitalista explota a la mujer. La familia desaparecerá cuando desaparezca la propiedad privada. Mientras tanto, en los países no comunistas, deberá hacerse cuanto se pueda para desintegrarla: divorcio, libertinaje, etc. De esa manera se acelera la llegada de la era comunista.

Crítica: Falso también lo que afirma de la familia. No es un inven to de los capitalistas; la famí lia ha existido siempre, muchi simo antes de que aparecieran los capitalistas. El matrimonio monógamo o indisoluble, enaltece y dignifica a la mujer. En cambio, la poligamia y el «amor libre» a que tiende el comunismo, es una explotación y degradación de la mujer.

La disolución de la familia causó tantos males en Rusia produjo tal degeneración que también en este punto el co munismo tuvo que dar marcha atrás. Se confirma una vez más, que no se puede ir contra el recto orden natural. Los hijos pertenecen a sus padres y no al Estado. Si por naturaleza los hijos pertenecen a sus padres, también corresponde a ellos el educarlos para completar la obra de la procreación.

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La Educación: Los niños son del Estado, a quien le corresponde su educación. El Estado comunista se reserva exclusivamente para sí el derecho de la instrucción. La escuela y las publicaciones de todas clases, son el principal medio para la formación colectivista del pueblo.

Crítica: El derecho de educar a los hijos, es un derecho natural e inalienable de la familia. Como de costumbre, el régimen comunista desconoce y atropella los derechos más sagrados. También en el plano educativo las teorías comunistas fracasaron: tuvieron que prohibir la coeducación por los desastres que en la niñez y juventud producía tal sistema.

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La Religión: La religión es un producto del estado presente de la economía capitalista. Como el pueblo no goza aquí, tiende a imaginarse un paraíso en el más allá y esta idea lo lleva a soportar el orden de cosas presentes. En este sentido es el «opio del pueblo». La religión es aliada del capitalismo, producida por él y caerá con él Es un absurdo una conciliación entre marxismo y religión. En el colectivismo definitivo, no podrá hablarse de religión.

Crítica: Es falso que la religión haya sido inventada por el capitalismo y que dependa de las condiciones económicas. Desde que el mundo es mundo, existió la religión, en cambio el capitalismo, comenzó muchos siglos después. La religión responde a una de las necesidades más profundas del ser humano. El sentimieno religioso es tan connatural al hombre que el naturalista Quatrefages definió al hombre «animal religioso». Esto es tan cierto, que después de cuarenta años de intensas campañas antirreligio sas v ateísticas, el marxismo soviético no ha podido extinguir el sentimiento religioso del corazón del pueblo ruso. La religión eleva los pensamientos hacia los bienes ultra-terrenos, sin descuidar por eso, el bienestar temporal.

No es opio que adormece, sino licor que purifica y vigoriza. No es producida por el capitalismo, no caerá, aunque caiga el capitalismo v no es su aliada. El capitalismo es fruto del liberalismo económico, que la religión condenó no bien hubo aparecido.

El liberalismo sostiene el interés individual; la religión, la justicia social. El capitalismo surgió, precisamente, por la laicización de la economía y por no haber conformado los hombres su actuación a los preceptos religiosos.

La doctrina de la «Rerum Novarum», «Quadragésimo Anno», «Divini Redemptoris» y «Mater et Magistra«, para citar los principales documentos, es un rotundo mentís a la afirmación comunista. El comunismo no permite la religión porque pretende erigirse él mismo en una religión y hacer de sus jerarcas, unos semidioses.

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Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civism

Las Virtudes Sociales y Éticas Para La Convivencia Social

Las Virtudes Sociales Para La Convivencia

Cada uno de nosotros está ligado a otros seres humanos, vive y convive con ellos. Las distintas formas que puede asumir una comunidad son formas de convivencia. Una persona puede vivir siempre peleando con otras, enojada porque no se hace lo que ella quiere, puede vivir sin preocuparse por las necesidades personales y familiares, por los proyectos personales y compartidos. Puede vivir, diríamos, de manera desinteresada. También es posible vivir de otra manera, tratando de conocer las necesidades de los demás, dialogando, llevando a cabo proyectos en común con otras personas, es decir, «negociando» y haciéndose responsable de las distintas funciones que cada uno desempeña.

Si, por ejemplo, en la escuela se nos pide que hagamos un trabajo grupal, tendremos que establecer acuerdos entre los miembros del grupo, es decir, «negociar» el tema a elegir, el modo de hacer el trabajo, las responsabilidades que cumplirá cada miembro del grupo, el tiempo que le dedicaremos a la realización de la tarea y lo que hará cada uno para que los demás cumplan con lo pactado. La forma en que vivimos los seres humanos está, en alguna medida, en manos de todos, porque todos tenemos aspiraciones y posibilidades y gozamos de la capacidad responsable de ser creadores del mundo en el cual queremos vivir. Veamos ahora las virtudes  humanas necesarias para lograr una buena convivencia social.

Virtudes sociales: La  vida ordenada y pacífica de la sociedad reclama el fortalecimiento de los valore humanos y también de ciertas virtudes como la solidaridad, el altruismo, la fraternidad, el respeto recíproco de los derechos, la probidad. (Ver: Valores Humanos)

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A. – La solidaridad

«La solidaridad expresa la mutua dependencia (|u«’ existe entre las diversas partos de un lodo, y que hace que no se pueda remover o modificar una sola sin remover o modificar, por eso mismo, las otras y el todo que constituyen.»

La solidaridad implica conexión entre las partes y, por consiguiente, dependencia recíproca.

La solidaridad existe, no solo en el mundo físico debido a la eficacia y permanencia de leyes cósmicas, sino también entre las personas.

Los hombres en la sociedad son solidarios unos con otros, pues hay interdependencia entre ellos.

La solidaridad humana existe en el tiempo y en el espacio. Solidaridad en el tiempo: Todo hombre está relacionado con los millones de hombres que existen, con los millones de hombres que le precedieron y con los millones de hombres que existirán.

Casi no puede moverse, obrar, vivir como ser humano sin que deba hacer referencia a la acción presente, pasada y, hasta venidera, de otro hombre. Los vestidos conque se viste, las herramientas con que trabaja, la luz artificial que lo ilumina, la ciencia y la cultura y los mismos elementos naturales utilizados por la industria humana denuncian la intervención social de otros hombres.

El hombre es beneficiario del progreso cultural y científico de sus antepasados y contemporáneos y, a su vez, la posteridad se beneficiará con el aporte cultural, moral y científico que logre la actual generación.

Solidaridad en el espacio: Los que habitan un mismo lugar, pueblo, municipio, ciudad, estado; o conviven en la misma familia, escuela, fábrica, oficina, están entrelazados por intereses, finalidad y necesidades comunes.

La negligencia o la actividad de uno repercute en los otros; ciertos trabajos no podrán realizarse hasta tanto algunos no hayan cumplido su parte.

Como puede advertirse esta solidaridad, es algo natural, independiente, muchas veces, de la voluntad de los individuos: surge de la misma naturaleza de las cosas. De esta solidaridad natural aflora la solidaridad moral.

La solidaridad moral consiste en la aceptación de las mismas responsabilidades y en la ayuda y apoyo que se presta en circunstancias difíciles o adversas.

El concepto de solidaridad moral comprende ideas de unión, adhesión, concordia, colaboración, ayuda mutua, etc.

Así por solidaridad una persona comparte la responsabilidad que surge de la actitud de un compañero; por solidaridad se ayuda al necesitado para que pueda superar una situación económica angustiosa; por solidaridad se reúnen socorros para las víctimas de alguna catástrofe: inundación, terremoto, incendio, etc.

En el terreno político, en momentos difíciles para la vida nacional, por solidaridad se unen y fusionan fuerzas políticas opuestas en ideales y procedimientos para salvar a la Nación de un peligro inminente.

La solidaridad moral se manifiesta en los diversos órdenes de la vida. En la esfera social, todas las mutualidades, las com-pañías de seguros, las cooperativas, en general, las sociedades de obreros y de patrones son expresiones de solidaridad.

La solidaridad abarca las tres esferas originarias de la vida social: la familiar, la nacional y la universal.

B. – La solidaridad como deber y como necesidad:

El hombre debe ser solidario con sus semejantes y con la sociedad. En otras palabras, debe interesarse por las necesidades del prójimo y los problemas sociales.

La solidaridad se manifiesta por medio de la ayuda mutua.

La solidaridad es un deber: todo hombre se ha beneficiado con el aporte valioso de los antepasados y de sus contemporáneos, no puede ser entonces un elemento puramente nega tivo en la sociedad. Debe cooperar positivamente en cuan lo le sea posible al bienestar común e individual.

El hombre nace deudor y a medida que avanza en la vida lo va siendo más.

La solidaridad es también una necesidad porque el progreso de la sociedad y su misma supervivencia no sería posible sin la solidaridad.

«Se diría que la sociabilidad y la solidaridad humanas se impondrían por una necesidad «de facto» si no se impusieran antes por una necesidad de naturaleza.

Todo en la sociedad de los hombres se mantiene por colabo ración, por espíritu de entendimiento y de solidaridad».

La vida en la sociedad civil muestra el gran concurso de con peración humana, p. ej., en el sector de la instrucción: las ciencias, las artes y la técnica son frutos de la cooperación humana. Los jóvenes deben habituarse a la solidaridad. Generalmente viven creyendo que su pereza o laboriosidad son asuntos individuales que solo a ellos interesan, sin repercusión social. A lo sumo que deberán responder ante la Dirección del Colegio.

Sin embargo, no es así; aun el silencio que se exige en el aula para que los alumnos se concentren en un ambiente de seriedad tiene un carácter eminentemente social: crear un clima propicio al trabajo de todos.

El que quiere divertirse hasta el último momento, el que quiebra con su indisciplina ese ambiente propicio para el trabajo intelectual fecundo, conspira contra la solidaridad social. No debe olvidar el joven estudiante que también por solidaridad está obligado a perfeccionar su personalidad para hacerse más útil a los demás y colaborar al bien general. Ni tampoco debe olvidar que un buen consejo, unas palabras de aliento dichas a un compañero que sufre un estado de depresión pueden producir un cambio total y orientar toda una vida. Por el contrario insinuaciones perversas pueden influir de tal manera que tuerzan hacia el vicio una existencia y malogren toda una vida.

Los malos ejemplos ejercen poderoso influjo sobre los demás. Es conocido el refrán: «Las palabras mueven, el ejemplo arrastra».

Por supuesto que nadie podrá recurrir al deber de solidaridad para exigir cooperación para el mal. Ocurre frecuentemente entre los estudiantes creerse obligados, por un falso y equivocado compañerismo, a solidarizarse con el mal. La solidaridad solo existe para lo bueno y honesto. Toda cooperación para lo malo, no es solidaridad, sino complicidad.

C. – El altruismo:

Etimológicamente la palabra altruismo proviene del término latino alter: el otro.

Se opone a egoísmo. Egoísmo proviene de «ego»: yo, y significa, exagerado amor e interés por sí mismo. Es la virtud por la cual el hombre piensa y se preocupa por el bien de los demás.

Es lo opuesto al egoísmo que consiste en encerrarse en sí mismo y buscar siempre y exclusivamente el propio provecho, desentendiéndose de los demás.

El egoísta solo piensa en sí; es insensible a las penas, afliciones y necesidades del prójimo. Es incapaz de un sacrificio, de una privación para proporcionar un bien a otro.

En cambio el altruista es generoso. En ciertos casos es capaz de olvidarse de sí mismo y privarse no solo de comodidades sino hasta de cosas necesarias para ir en ayuda del prójimo necesitado.

Muchos de los males que aquejan a la humanidad tienen su raíz en el egoísmo. Felizmente no todos los hombres son egoís tas. De serlo, la vida sería muy dura y muy triste. La solidaridad supone el altruismo.

D. – Fraternidad

Fraternidad es sinónimo de hermandad. Llámase fraternidad al amor que se profesan los hermanos entre sí. Como son hijos de los mismos padres, miembros de un mismo hogar, siéntense unidos por un vínculo muy especial establecido poi la sangre e idéntica formación espiritual. Lo que sucede en el pequeño núcleo familiar debe reflejarse en la gran familia humana.

Fraternidad, es entonces, el amor universal que une a los hom bres entre sí en cuanto son miembros de la gran familia hu mana.

A semejanza de lo que ocurre en el hogar, la fralernidad debe comprender el respeto, aprecio, defensa y ayuda mutua, unión V solidaridad.Este sentimiento de cordialidad y afecto universal tiene su raíz en el cristianismo que enseña que todos los hombres son hermanos, pues todos son hijos del mismo Padre que está en los cielos.

La fraternidad lleva a considerar a los demás hombres, sea cual fuere su nacionalidad y condición social, como hermanos, acreedores al respeto, estima y ayuda en los casos de necesidad. Estando compuesta la gran familia humana no solo de individuos sino también de sociedades, el sentimiento de fraternidad debe extenderse a las relaciones de las familias y de las naciones que deben considerarse hermanas.

La Argentina tiene una hermosa tradición de hermandad. Ha considerado a las naciones, teórica y prácticamente como hermanas.

El sentimiento de fraternidad dentro del territorio se refleja en el Preámbulo de la Constitución, donde se expresa ser propósito de los constituyentes asegurar los beneficios de la libertad «para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino». Se opone a la fraternidad cualquier discriminación racial.

E. – Respeto recíproco de los derechos:

La base de la tranquilidad pública y de la paz social está en que cada uno respete los derechos de los demás. Si todos respetan los derechos ajenos, cada uno a su vez, será respetado. «No hagas a los demás lo que no quieras te hagan a ti». Las jóvenes generaciones deben comprender bien la importancia que tiene el respeto de los derechos. Deben comenzar a practicarlo en las múltiples ocasiones que le brinda la vida escolar y social.

En la sociedad humana no puede imperar la ley de la selva, o sea, la de la fuerza bruta.

Los hombres, seres racionales, deben regularse por normas morales y no apoyarse en el imperio de la fuerza o de la violencia.

El respeto de los derechos es lo opuesto a la prepotencia y a la arbitrariedad.

Todos y cada uno de los derechos deben ser respetados. Con todo, existen algunos derechos de la persona humana que revisten capital importancia y que más frecuentemente son atropellados: el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona.

F. – La probidad Individual y Social:

Probidad significa rectitud en el obrar, honradez de procederes.

Probidad deriva del vocablo latino: «probus»: honrado. Hombre probo es el hombre de honor, íntegro, consecuente con sus ideas tanto en la vida privada como en la vida pública.

El hombre, debe, desde niño, acostumbrarse a obrar con honor, siguiendo la voz de la conciencia que le indicará cuál es el camino, la senda de la honestidad. Siendo sensible a las indicaciones de la conciencia moral adquirirá el hábito de la probidad.

Los obstáculos que se interpongan, las insinuaciones malvadas, los ejemplos reprobables no deben torcer su conducta rectilínea.

No es probo el hombre que roba, estafa, el que traiciona la fidelidad conyugal, el deshonesto, el que engaña al prójimo, el que falsifica mercaderías, etc.

La probidad social es aquella honradez y rectitud que se manifiesta en la administración pública.

La Nación marcha bien cuando la gobiernan hombres probos. De ahí la gran responsabilidad del sufragio: los electores de ben elegir para los cargos públicos a aquellos ciudadanos ca pacitados que se distingan por probidad de vida. Esa probidad deberá resplandecer no solo en la vida pública y social, sino también en la vida privada.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

 

Funcion Social de la Familia Su Relación Con El Municipio

Función Social de la Familia

Cronológicamente  es la familia la primera sociedad: existió antes que ninguna otra y antes que el mismo Estado. Biológicamente es la familia la célula de la sociedad: es el medio adecuado para la propagación de la vida. Sin la familia se extinguiría la especie humana. La familia comprende fundamentalmente a los esposos y a sus hijos; por lazos más o menos estrechos de parentesco, en línea directa o indirecta, forman también parte de ella los hijos adoptivos, los abuelos, los tíos, los primos, etc..

En la Declaración Universal de los derechos del Hombre, artículo 16, párrafo 3º se dice: «La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado».

funcion social de la familia

La familia es sociedad necesaria porque la exige la misma naturaleza del hombre y la mujer que posee la tendencia a la generación.

Es necesaria porque para el niño resulta imprescindible la familia no solo para existir, sino también para vivir y llegar a su perfecto desarrollo.

Ningún ser de la escala animal después de nacido necesita tanto como el hombre de los cuidados de otros para seguir viviendo. Se calcula que no duraría muchos días si no se le dispensaran esos cuidados.

LA FAMILIA, SOCIEDAD PRIMERA Y NECESARIA

Todos sabemos que el niño al nacer es un ser débil e indefenso, incapaz de satisfacer por sí mismo ninguna de sus necesidades vitales; librado a sus propios recursos, en pocos días perecería.

Esa dependencia del niño con respecto de sus padres no dura, como sucede en la mayor parte de los animales, unas pocas semanas, sino que se prolonga por varios años. Entre todos los seres vivos, el hombre es el que más tarda en comer por sus propios medios, en pararse, en caminar, etcétera. Además muy pronto aparecen otras necesidades, como la de expresarse por medio de la palabra, jugar, aprender, etc.

Ese proceso de crecimiento y de aprendizaje debe ir acompañado de cariño, de ejemplos morales, de iniciación en la fe y en las prácticas religiosas; es un proceso largo, difícil, en el que sólo los padres, asistidos por la ayuda de Dios, pueden ser los guías y apoyos seguros.

Sólo con su ayuda los hijos pueden llegar a ser sanos y fuertes tanto en lo material (el cuerpo) como —y principalmente— en lo espiritual (sus sentimientos, sus creencias, su manera de comportarse).

Es por eso que Dios creó la institución del matrimonio, para que los hijos encuentren al nacer todo lo que necesiten hasta alcanzar el normal desarrollo de su cuerpo y la adecuada educación de su espíritu.

Por lo tanto, el matrimonio debe ser una relación estable, duradera y permanente; no basta que un hombre y una mujer se unan para tener un hijo. La misión encargada al matrimonio tiene tres aspectos fundamentales:

• El fundar la familia con mutuo amor, respeto y protección de los esposos.
• El de tener hijos para perpetuar la especie; de esa manera Dios hace a los esposos colaboradores en la obra de la Creación.
• El de cuidarlos, protegerlos y guiarlos en el largo camino de ia niñez y de la juventud.

La familia es, pues, la célula básica de la sociedad, célula es sinónimo de vida; la célula posee en potencia fuerza evolutiva y reproductiva; también se halla expuesta a sufrir todas las consecuencias de los ataques, todos los efectos de los malos cuidados. Si estos ataques y estos malos cuidados llegan a hacerla enfermar, entorpeciendo su marcha biológica, esta enfermedad y entorpecimiento se transmiten al cuerpo al que esta célula pertenece. Por ejemplo: un brazo está compuesto por una inmensa cantidad de células. Cada una de éstas tiene movimientos, tiene dinamismo, puede reproducirse. Si las atacamos, si les hacemos daño, enfermamos el brazo.

Lo mismo sucede con la familia. Si se la ataca, si no se lucha por su integridad, se está atacando al cuerpo social.

Sin la familia no existiría la sociedad. La familia como unidad social es la piedra fundamental sobre la cual se apoya la inmensa construcción de la civilización. «La familia es la raíz de la patria», ha dicho el historiador alemán Juan Bautista Weiss. Por eso es la institución que más que ninguna necesita la ayuda de todas las fuerzas sociales para salvar su pureza e integridad.

A través de la historia de todos los pueblos, la familia fue rodeada de respeto, muchísimas veces de carácter religioso, pero por desgracia siempre estuvo expuesta a los ataques del materialismo.

Debemos, pues, considerar a la familia como a la comunidad primera, donde el hombre viene al mundo, donde nace y se desarrolla la plenitud de su personalidad.

CARACTERES DE LA FAMILIA COMO SOCIEDAD

La familia es una sociedad:

• natural, porque la misma naturaleza humana lleva al hombre a nacer y a vivir en una familia;
necesaria, porque es el elemento indispensable para formar las naciones, los estados;
imperfecta, por cuanto no se basta a si misma para cumplir sus fines propios y los de sus miembros: necesita de otras sociedades como el estado, el municipio, la escuela, . . iglesia).

Función social de la familia

La función social de la familia abarca la fecundidad y la educación. La primera función social de la familia es la propagación y perpetuación de la especie humana.

Todo ataque a la fecundidad es un crimen contra la naturaleza y un fraude a la fuente de la vida. En regímenes totalitarios, en nombre de una pretendida superioridad de raza, la autoridad despótica se atrevió a pisotear ese derecho sagrado.

La generación se complementa con la educación. Es deber y derecho de la familia la educación de sus hijos. La familia debe preocuparse, entonces, en formar bien, física y moralmente, a sus hijos que serán los futuros ciudadanos. Tal como sean los ciudadanos así será la Nación. Como la sociedad civil está compuesta de familias e individuos, la bondad o maldad de la sociedad dependerá de cómo sean las familias e individuos.

Son falsas y antidemocráticas las teorías que sostienen que los hijos son del Estado a quien, por lo tanto, le corresponde su educación.

La familia es anterior al Estado. Los hijos pertenecen por naturaleza a la familia, antes que a la sociedad civil. Son como una extensión de la persona paterna y si entran a formar parte de la sociedad civil o Estado es solo por medio de la familia en la que fueron engendrados.

«Sería un acto contra la justicia natural que el niño antes del uso de razón fuese substraído del cuidado de los padres o de alguna manera se dispusiese de él contra la voluntad de los padres, como suelen hacer los estados totalitarios».

La Declaración Universal de los derechos del hombre en su artículo 26, párrafo 3 sostiene que: «Los padres tienen derecho preferente a elegir el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos».

El derecho de los padres no es despótico ni exclusivo. No pue den disponer de los hijos a su antojo, sino que deben encauzar su educación para que lleguen a la perfección de la naturaleza humana y puedan vivir y aduar como hombres.

También el Estado tiene derecho a la educación, pero no es el suyo un derecho natural, sino tan solo completivo y supletorio, como ya se ha explicado anteriormente.

Siendo tan importante la función social de la familia se debe combatir todo lo que perjudique, quebrante o destruya la unión familiar. En cambio, se debe alabar, estimular y potenciar todo lo que favorece su unidad, estabilidad, fecundidad y prosperidad.

La juventud, llamada en su generalidad, a formar una familia debe prepararse con esmero a la gran misión que le está reservada.

La familia en el municipio:

La familia es la base del municipio.

Así como el hombre no puede vivir ni actuar sin ayuda de sus semejantes, tampoco la familia aislada logra satisfacer por sí misma todas las necesidades del hombre ni las suyas propias. De ahí surge su tendencia a reunirse con otras familias para ayudarse mutuamente.

La convivencia de varias familias en un lugar da origen a la aldea.

Surge así la sociedad civil. Sociedad civil es la unión moral de familias e individuos para lograr una tranquila prosperidad común que haga más fácil una vida honesta y virtuosa.

Como puede advertirse, la sociedad civil, es una sociedad natural pues proviene necesariamente de la naturaleza social del hombre.

Ese pequeño grupo de población irá creciendo por agregación de otras familias y se convertirá en pueblo. El pueblo crecerá y se transformará en ciudad y, alguno, como sucedió con Buenos Aires, en gran metrópoli.

En el pueblo se plantean problemas que no son tan solo familiares, ni que pueden ser resueltos por cada familia en particular: se requiere la colaboración del vecindario. De esa manera se resuelven los problemas de los caminos, desagües, del alumbrado público, de la instrucción de los niños, etc.

Cuando un núcleo de población, bastante crecido, siente la necesidad de organizarse jurídicamente, eligiendo autoridades y dictando ordenanzas para el mejor desarrollo de las relaciones y de la vida social, surge el municipio.

El municipio es la ciudad o pueblo organizado jurídicamente con autoridades propias para que gobiernen sus intereses locales. Puede también definirse al municipio como la «sociedad formada por familias e individuos unidos por la contigüidad de domicilio y por las relaciones de necesidades e intereses comunes».

En el municipio o comuna se encuentran los siguientes elementos:

Territorio: ciudad o comarca.

Población: familias, individuos; otros grupos sociales. Finalidad: bien común. Lograr los intereses generales de todos los que forman el municipio.

Organización: jurídica; según leyes.

Autoridades: propias, para gobernar los asuntos locales. La aparición del municipio es consecuencia de la sociabilidad 0 humana que busca estrechar vínculos con otras personas y familias para que la vida sea más humana y, por consiguiente, más perfecta.

El municipio es una sociedad perfectamente natural por lo cual se llama también necesaria.

La ley no crea el municipio, sino que reconoce como existente esa sociedad humana, creación de la vida social. Lo que hace es darle personería jurídica, es decir reconocerlo como persona moral de acuerdo al Derecho, organizar sus elementos y re guiar sus relaciones.

«En la historia de la civilización, afirma Bielsa, aparece el municipio a través de todas las épocas y en casi todos los pueblos como el más fuerte baluarte de las libertades poli ti cas y de los derechos privados».

El municipio se llama también municipalidad, partido, comuna o departamento.

El municipio, patria menor:

Llámase al municipio la patria menor o la «patria chica» porque allí el hombre siente más el amor patrio y vive más intensamente los problemas locales de los cuales se siente protagonista.

Experimenta gran afecto hacia el lugar que lo vio nacer, al pequeño mundo que desde muy niño comenzó a conocer. Su afectividad y fantasía se han impresionado con las primeras emociones y sensaciones de la edad feliz de la niñez. Esos recuerdos lo acompañarán durante toda la vida hasta la ancianidad.

En el municipio el ambiente social es más familiar, se está en contacto más directo con los intereses y problemas comunes, se viven más las tradiciones, se despierta el sentido localista y son más fuertes los vínculos que unen a los vecinos.

Cada pueblo imprime su modalidad especial a sus habitantes, sea en el modo de expresarse, sea en el modo de encarar y enfocar los asuntos.

Ese significado de la patria chica se vive intensamente en los pequeños municipios, pero se pierde, en las ciudades monstruosas donde el hombre se deshumaniza convirtiéndose casi en una máquina. En las grandes ciudades córrese el peligro de que los hombres y las familias se ignoren unos a otros. A veces el egoísmo, para no crearse problemas ni sufrir incomodidades, lleva a esas situaciones.

La patria mayor o la «patria grande»:

Si el municipio es la «patria chica», el reino, la nación o el Estado es la «patria grande».

Aunque el municipio se baste a sí mismo para su vida interior no podría subsistir enfrente de enemigos que lo combatiesen. El temor a los enemigos y la necesidad de defensa común ha ce que las ciudades o municipios se unan entre sí para formar el reino, nación o Estado.

Cuando la sociedad civil o los municipios se organizan de acuerdo a los siguientes requisitos:

jurídicamente: conforme a leyes;

políticamente: para la función de gobierno;

independientemente: sin sujeción a otro, se tiene la sociedad política o Estado.

El Estado es la sociedad civil organizada jurídica, política e independientemente.

En el Estado es donde el hombre encuentra la suficiencia completa de la vida.

Ver: Virtudes Sociales

 

FUNCIÓN SOCIAL DE LA FAMILIA

«… La familia no es la simple agrupación material de padres e hijos, sino que encierra una gran cantidad de deberes recíprocos, pero los más importantes están a cargo de los padres que son los que deben formar a los menores en el respeto, encauzándolos a través de sólidos principios morales que no deben ser solo pregonados, sino también practicados por ellos mismos.

Los padres son los maestros de sus hijos, y como tales deben estar permanentemente a su lado, no ya como censores severos, sino como amigos íntimos que sean capaces de vivir y sentir sus inquietudes para apoyar exhaustivamente las buenas y corregir con consejos afectuosos y oportunos las que estén equivocadas.

En síntesis, la familia es: estrecha vinculación material y moral de los padres con sus hijos, pero teniendo presente siempre los primeros que lo que están moldeando es una materia virgen que, por medio de sus directivas, podrá luego ser o no útil cuando se incorpore al mundo de los adultos. Por ello es que todas las fallas de la familia como escuela recaerán sobre el menor; y todos los estigmas de los padres serán incorporados a la personalidad del niño y este será, como hombre lo que sus padres hayan dejado que sea.

Crisis de familias y crisis de educación son los constantes problemas que se presentan como distintivo de los menores que llegan con su carga delictiva al Tribunal; familias disgregadas, de cualquier clase social que sean; padres separados o que, unidos están totalmente separados de sus hijos; hacen su vida y dejan que sus hijos hagan la suya; nunca o casi nunca se acercan a sus hijos para saber cuáles son sus inquietudes, sus pasiones o sus problemas. Y ante ese cuadro, los menores, que no pueden ser más sabios que sus maestros, siguen cualquier camino, que desgraciadamente, muy pocas veces es el mejor…».

Jorge R. Moras Mom, La Nación, Buenos Aires, 3-10-61.

ALGO MAS… La familia es donde nace y se desarrolla una nueva vida, la cual para no perecer necesita cuidado y educación. La familia es, pues, la dispensadora universa! de la vida; la que entrega ciudadanos a las naciones. Estos ciudadanos desarrollan sus actividades en esas mismas naciones para engrandecerlas, integrando las instituciones sociales y propendiendo con su trabajo al ennoblecimiento de éstas.

La función social de la familia es amplísima y ejerce una influencia preponderante en el avance de la civilización, por lo cual necesita del cuidado del estado y de los poderes públicos para no verse ahogada y esclavizada y poder desarrollar con libertad sus fuerzas.

Pero la familia no sólo entrega al cuerpo social el hombre como tal, sino que ese hombre es un compuesto de cuerpo y alma, y por lo tanto como realizador de la sociedad y elemento constitutivo de la misma tiene un fin que lo trasciende. Por ello, en una concepción superior de la vida el objetivo de la familia no sólo es dar vida espiritual sino proporcionar los medios para alcanzar el fin último del hombre.

Además la familia es la primera educadora. En ella los hijos, en un clima de amor, descubren más fácilmente el verdadero sentido de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo casi inconsciente en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo. Se debe dar entonces libertad de acción a la familia y proporcionarle los medios necesarios para que se desarrollen en su seno los verdaderos valores educativos y culturales, a fin de no desvirtuar su noble sentido y no entorpecer su proyección eterna.

Fuente:  Formación Moral y Cívica de Blas Barisani

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta de Gobierno de 1810

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Se publican aqui algunos fragmentos de este tratado, en lo que respecta a los deberes del hombre frente a Dios, a si mismo, a los demas y en la familia.

OBLIGACIONES RESPECTO DE DIOS

Dios es el Ser Supremo que ha creado y conserva todas las cosas. Como creador de todas es igualmente Señor de ellas, y con la misma facilidad con que las ha sacado de la nada, puede destruirlas y anonadarlas. Nosotros mismos hemos recibido de la mano de Dios La vida y todo lo que tenemos; y basta con un solo acto de su voluntad para quitárnoslo todo, y aniquilarnos en un instante.

Debemos pues en primer lugar adorar a Dios con la más profunda humildad… Estamos al mismo tiempo obligados a profesar sumo y perpetuo agradecimiento por los infinitos beneficios que nos ha hecho, pues cuanto poseemos es don suyo. Por esta razón debemos, llenos de reconocimiento, darle gracias todos los días, de todo lo que nos suceda de bueno; seguros de que todo viene de su mano, y de que ningún bien podemos tener sin él. . .

OBLIGACIONES RESPECTO DE NOSOTROS MISMOS

Estamos compuestos de dos substancias, una espiritual, que es el alma, y otra material, que es el cuerpo.

El alma es la más noble de las dos substancias, como que es la que piensa, la que quiere, la que dirige todas nuestras acciones, y la que, siendo por su naturaleza inmortal, ha de durar eternamente. El cuerpo es la substancia menos noble, como que está sujeto a mil imperfecciones, a mil males, y últimamente a la corrupción y a la muerte. De estos antecedentes se infiere que debemos cuidar principalmente del alma, y procurar mejorarla cada día, como que es la parte más excelente de nosotros mismos. E igualmente se sigue de ellos que tampoco debemos omitir el cuidado del cuerpo, para conservarlo y hacerlo cada vez más apto para el servicio del alma. . .

Redúcense nuestros cuidados para con nuestra alma a procurar enriquecer el entendimiento con útiles conocimientos, cultivar la memoria para conservarlos después de adquirirlos, arreglar sabiamente la voluntad a los preceptos de la virtud, honradez y prudencia, ejecutar lo que estas nos inspiran, con presteza y con cuidado al mismo tiempo; evitando por una parte la pereza, y por otra la precipitación. . .

Debemos procurar que el cuerpo se haga cada día más ágil y robusto; y no consiguiéndose esto sino por medio del ejercicio, conviene acostumbrarse con tiempo al movimiento y a la fatiga, que son las dos cosas que más contribuyen a mantener el cuerpo sano, y a darle agilidad y robustez.

Es menester también hacerse, con método y prudencia, a sufrir el calor, el frío, y todo género de incomodidades; huyendo de la pereza y de la demasiada delicadeza, que debilitando el cuerpo, lo afemina y pone en estado de enfermar fácilmente con cualquier friolera.

DEBERES DEL HOMBRE PARA CON LOS DEMÁS

Tenemos para con los otros, algunas obligaciones que son generales y comunes para todos, y otras respectivas a cada uno en particular. Nuestras obligaciones generales para con todos los hombres se encierran en estos dos preceptos: no hacer a otro lo que no queramos que se nos haga a nosotros, y hacer con los otros lo que queremos que se haga con nosotros mismos. El primero de ellos contiene las obligaciones que se llaman negativas o de rigurosa justicia. El segundo, las obligaciones positivas o de beneficencia.

Las obligaciones negativas se reducen a abstenernos de ofender a otro en manera alguna.

Podemos ofender a otro de tres modos: en la persona, en la hacienda o en la honra. . .

Las obligaciones positivas se reducen a hac&r a todos todo el bien qtio podamos. . .

DEBERES PARA CON LOS PADRES

Después de Dios no hay obligación más estrecha, que la que tenemos a nuestros padres.

Además de habernos dado la vida, han empleado todo su cuidado cu conservarla. Ellos nos mantienen, nos visten y nos proporcionan todas las comodidades que disfrutamos, se desvelan y afanan continuanionln para educarnos.

Siendo estos beneficios los mayores que se nos puedan hacer, ha de ser proporcionada por nuestra parte la gratitud.

Debemos pues tenerles:

1- Un amor sincero y el mayor después del que profesamos a Dios.

2- Un verdadero agradecimiento, que nos haga tener continuamrntr presente los beneficios que de ellos hemos recibido y recibimos, y procurar pagárselos del mejor modo que podamos ayudándoles y con placiéndoles en todo.

3- Una verdadera sumisión y obediencia; pues estando ellos encargados de nuestra educación, debemos ejecutar pronta y gustosamente lo que nos manden, tenerles todo el respeto posible, abstenernos de toda acción o palabra que pueda ofenderlos, recibir con humildad sus avisos y correcciones, y aun sufrir con gusto los castigos que nos impongan para corregir nuestros vicios y defectos.

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia Educación y Respeto

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia
Amor, Educación, Respeto y Obediencia

Función de la familia: padres e hijos: Función primordial de la familia es la procreación y educación de los hijos, la vida en común y la ayuda mutua. Con el nacimiento de los hijos se cumple la finalidad principal del matrimonio. Pero esa finalidad no es completa por la sola transmisión de la vida, comprende también la formación del niño hasta su madurez: la educación.

El niño hace su aparición en el mundo en el seno de una familia, y en ella encuentra el ambiente adecuado para su desarrollo físico, intelectual y moral. La familia «es la fuente donde recibe la vida, la primera escuela donde aprende a pensar, el primer templo donde aprende a orar». Con la vida en común y la ayuda mutua que deben prestarse sus miembros se integra la función familiar.

valores de una amilia

La familia es una pequeña sociedad jerárquica: hay en ella superiores e inferiores; autoridades y subditos. Aunque el esposo es el jefe natural de la familia, su autoridad se extiende tan solo a los intereses familiares y debe ejercerla con dulzura y amor.

La esposa comparte con el esposo el gobierno de la casa y la educación de los hijos, pero en lo referente a sus bienes personales, religión y política, la esposa queda siempre indepen diente.

Los hijos integran la sociedad familiar. Hasta el momento de su emancipación  dependen de sus padres. El derecho que los padres tienen sobre sus hijos menores se denomina «patria potestad«.

La familia es una institución natural porque la exige la misni:i naturaleza del hombre. Aparece desde un principio en todas las épocas y en todos los pueblos. La misma naturaleza establece las relaciones entre los mieni bros de la familia, de manera que muchas leyes civiles no han hecho más que inspirarse en ellas y darles carácter legal; p. ej., el derecho de los padres de criar y educar a sus hijos, el de corregirlos, etc.

El amor recíproco entre padres e hijos y hermanos entre si forma el encanto del hogar y deja recuerdos indelebles en el corazón humano.

Deberes Recíprocos: Comprenden los deberes de los cónyuges entre sí; de los pa dres para con sus hijos; de los hijos hacia sus padres y de los hermanos entre sí.

En virtud del contrato matrimonial los esposos se deben, recíprocamente, respeto, fidelidad y mutua asistencia.

Los padres deben a sus hijos, amor, educación y cuidados corporales.

a) Amor: Debe ser eficaz y ordenado; sin excesos ni defectos. Pecan por exceso los padres que miman a sus hijos y los con sienten, no corrigiendo sus faltas y vicios; por defecto, tratán dolos con demasiado rigor y dureza; no cuidando de apartar los de los peligros.

b) Educación: La educación consiste en el desarrollo armó nico de la persona en sus aspectos físico, intelectual y moral La educación es el complemento de la generación. Es un deber y, al mismo tiempo, un derecho natural, exclusivo e inalienable de los padres. Esa educación podrán darla por sí mismos o por medio de personas competentes, maestros y profesores, que son, entonces sus mandatarios.

Fuera del caso de grave negligencia e indignidad de la familia, nadie puede prescindir de la voluntad de los padres en esta misión educativa que les es propia. Cuando la familia para la educación de sus hijos pide, o acepta, la colaboración del Estado no renuncia a sus derechos, que son inalienables.

La misión educativa del Estado es completiva y supletoria; completa lo que la familia comenzó y no puede llevar a cabo; suple la deficiencia de la familia pero no la sustituye. Todo monopolio escolar es antidemocrático. Aunque los padres deben procurar a sus hijos un estado de vida y profesión convenientes, no pueden imponer ni forzarles su voluntad cuando eligen estado de vida y profesión que son en sí honestas.

c) Cuidados corporales: Abarcan dos aspectos: La vida y el sustento. Tienen obligación los padres de velar por la vida de sus hijos. Deben proporcionarles alimento, vestidos, habitación y lo necesario para su bienestar corporal.

Los deberes de los hijos hacia sus padres pueden compendiarse en: amor, respeto y obediencia.

a) Amor: Deben tenerlo internamente y demostrarlo externamente con obras, dándoles muestras de cariño y socorriéndolos en sus necesidades como a sus principales bienhechores.

b) Respeto: Deben manifestarlo en las actitudes, en las palabras y en las obras, tratándoles siempre con gran reverencia. El ser padres es el título más honroso que pueden ostentar para hacerse acreedores a la veneración de los hijos. Particularmente en las enfermedades y durante la ancianidad, los padres deben ser rodeados de sumo respeto y máximo cariño.

c) Obediencia: La obediencia a todas sus órdenes y buenos consejos debe ser pronta, generosa, alegre y llena de confianza.

No hay en el mundo personas a quienes se deba estimar más y tenerles más confianza que a los propios padres. El deber de la obediencia desaparece con la mayoría de edad (22 años) o al contraer matrimonio. Con mucho acierto los padres van preparando a sus hijos para esa emancipación concediéndoles a medida que crecen en edad una mayor libertad para que se habitúen a gobernarse solos.

La emancipación no significa que la voluntad de los padres no merezca siempre máxima consideración y que los buenos hijos no deban hacer cuanto puedan para contentarlos. S: la obligación de la obediencia desaparece al llegar a la mayoría de edad no sufre mengua alguna la obligación del respeto.
Se deben especial cariño, respeto, mutuo buen ejemplo y ayuda en caso de hallarse en necesidad.

EL RESPETO, LA OBEDIENCIA Y LA GRATITUD

El respeto es el reconocimiento de la jerarquía que ocupan los padres:

— por el amor que brindan,
— por su mayor edad y experiencia,
— por el cuidado y abnegación con que se prodigan a los hijos.

El respeto no debe confundirse con sumisión servil; debe ser consecuencia del amor. El hijo respeta a sus padres en primer término porque los ama, y en segundo lugar, sencillamente, porque son sus padres.

El respeto no impide la relación cordial y franca entre padres e hijos; por el contrario, la favorece. El respeto une, nunca separa. Lo contrario es esa falsa camaradería en la que padres e hijos pierden el control del lugar que cada uno debe ocupar; se llega entonces a extremos como el de las palabras destempladas, los insultos y aún al uso de la fuerza. Se quiebra así el diálogo con los padres, que es uno de los más preciosos dones que se deben conservar.

La obediencia es la virtud por la cual aceptamos el orden jerárquico establecido y cumplimos las órdenes que nos imparten los que tienen autoridad para hacerlo.

Los hijos están obligados a obedecer a los padres en todo lo bueno que ellos les encomiendan. Desde muy temprano el niño sabe distinguir el bien del mal; la experiencia le enseña que los padres se esmeran en exigirle sólo aquello que es para su bien, y que llegan hasta sacrificarse para lograr que lo hagan.

Tomemos un ejemplo:
Los padres piden a sus hijos que cumplan correctamente sus deberes como alumnos de una escuela. ¡Cuántas veces esa exigencia les significa, además de gastos, privaciones y disgustos:

El estar sometido a los padres en la niñez y en los primeros años de la juventud es provechoso; el niño o joven rebelde comienza demasiado pronto a sufrir los golpes de la vida y se siente muy solo.

La gratitud es también una consecuencia del amor por los padres. Es el reconocimiento de sus esfuerzos; es retribuir todo con cariño, comprensión y tolerancia lo que han hecho por sus hijos.

La gratitud es un sentimiento que debe cultivarse con mucho cuidado; no solamente gratitud para con los padres sino hacia todos los que de alguna manera nos ayudan y comparten nuestras vidas: los hermanos, los abuelos, los tíos y primos, los amigos de la familia. El hombre agradecido reconoce en cada una de esas personas 1a mano de Dios, que las ha puesto en el camino de su vida para ayudarlo a ser mejor.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»
Formacióm Moral y Civica de Blas Barisani – Editorial Estrada

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

El deber moral es la obligación que tiene el hombre frente a cierta situación y cuya ejecución no se puede exigir judicialmente, ya que no impone al obligado sino un deber de conciencia. Este deber moral está profundamente emparentado con la ética, que estudia las acciones clasificándolas en buenas o malas. Lo que se debe hacer es lo bueno, pero a veces lo que es bueno para unos no lo es para otros. Cuando realizamos cualquier cosa que sea meritoria, no es el aplauso del público lo que buscamos, no es la fama lo que ambicionamos, sino satisfacer nuestra conciencia y justificar la fe que tienen en nosotros los que nos aman. 

señora ayudando a un anciano ciego a  cruzar la calle

Una señora ayudando a un anciano ciego a cruzar la calle. Vemos muy a seguido esta situación, pero está en nuestra conciencia  si queremos ayudar o no.

En base a lo anterior podemos plantera que los deberes morales  del hombre se agrupan en tres rubros:

1. Obligaciones o deberes para con Dios.
2. Obligaciones debers para consigo mismo.
3. Obligaciones deberes para con los demás.

PARA CON DIOS: Estos deberes se llaman también deberes religiosos. El fenómeno religioso es un hecho universal: no hay grupo humano de cierta importancia y ninguna forma de civilización algo evolucionada que no le haya dado cabida, porque el sentimiento religioso es una función esencial al hombre y solo el hombre lo posee. De ahí que Quatrefages  definiese al hombre «animal religioso».

En el Preámbulo de nuestra Constitución se invoca a Dios «fuente de toda razón y justicia«.

En realidad todos los deberes morales son, en último término, deberes para con Dios; pero, por deberes religiosos se entienden los que se refieren directamente a Dios. Esos deberes son, los de adoración, alabanza, reconocimiento, obediencia, et.

Nacen de la condición del hombre: ser creado, y son conocidos por la inteligencia humana; de ahí que todos los pueblos los cumplieran más o menos a su manera, constituyendo su conjunto la religión natural.

Pero no basta. Le queda al hombre el deber de averiguar si existe una religión revelada y cuál sea ella. Una vez conocida debe prestarle su adhesión.

PARA CONSIGO MISMO: El primer deber es perfeccionarse: llevar a completo desarrollo todo el ser para abrazar, en forma inteligente y libre, su finalidad.

Estando compuesto de cuerpo y alma, deberá el hombre perfeccionar ambos elementos.

a) Respecto al cuerpo: El cuerpo, elemento material (mineral, vegetativo, sensitivo) que el hombre posee desde el comienzo de su existencia tiene que servir al perfeccionamiento del espíritu humano.

Para cumplir su cometido debe estar bien dotado y subordinado al espíritu.

Tiene el hombre el deber de procurarle lo que sea necesario y útil para su conservación y funcionamiento y evitar todo aquello que le sea dañoso.

Deberá proporcionarle alimentación, vestido, higiene, descanso, medicinas; conveniente desarrollo, agilidad y vigor por medio de ejercicios físicos y moderada práctica de los deportes. Está obligado a evitar la intemperancia en alimentos y bebidas, en el uso del alcohol y del tabaco, y todo aquello que pueda excitarlo llevándolo a pasiones que obscurecen la claridad del juicio y mueven la voluntad al mal: ira, odio, lujuria, venganza, etc.

b) Respecto al alma: El perfeccionamiento del espíritu humano es ilimitado: la inteligencia que busca lo verdadero y la voluntad lo que es bueno, tienen posibilidades inagotables. No puede el hombre renunciar a ese progreso por pura negligencia:

Tiene respecto del alma, los siguientes deberes:

Conservar la dignidad personal y no sacrificar el alma ni los bienes del alma, como son el honor y la inocencia, a ninguna ventaja material;

nutrir y desarrollar la inteligencia con el estudio y la reflexión para el propio perfeccionamiento intelectual y para ser útil a la familia, a la Patria y a la sociedad;

cultivar la afectividad: desarrollar sentimientos nobles que enaltecen, y desechar los innobles y las pasiones bajas que desdicen de la dignidad humana;

gobernar la voluntad y fortalecerla con hábitos buenos, para que sea sensible a los motivos morales y sepa elegir siempre bien;

formarse la conciencia moral para obrar siempre según los dictados de la recta conciencia y de la ley moral.

PARA CON LOS DEMAS: Varias son las razones que dan origen a estos deberes. Sin ahondar en ellas, baste decir que esos deberes nacen del hecho de ser los demás personas humanas y, por consiguiente, merecedoras de respeto y aprecio.

Nacen de la coexistencia con otros hombres, de las exigencias de la vida social que reclaman el cumplimiento de normas que hagan posible la convivencia.

Tiene el hombre deberes para con los individuos y para con la sociedad como tal.

Todos los deberes pueden compendiarse en esta fórmula negativa: no hacer a los demás lo que no quieres te hagan a ti. Se complementa con la forma positiva: trata a los demás como quisieras te tratasen a ti.

Son deberes de justicia hacia los semejantes, respetar: su vida, su fama, su honor,
sus bienes de fortuna, su libertad.

Cumplir con la palabra dada.

Dentro de las posibilidades de cada uno, es deber de caridad, hacerles todo el bien espiritual y material posible.

Salud física y salud moral

La salud es un gran bien para el hombre y el manantial de muchos otros bienes.

Tiene el hombre el deber de cuidar la salud física, sea no descuidando la alimentación nutritiva, la higiene personal y del trabajo, el descanso reparador; sea con todo aquello que contribuya a dar vigor, agilidad y resistencia al cuerpo. Debe evitar los excesos que dañan a la salud y el exponerla, sin motivos, a peligros innecesarios.

En caso de enfermedad deberá procurar recuperar la salud con los medios que la ciencia proporciona.

Es más importante que la misma salud física por la superioridad del espíritu sobre la materia. El ideal sería gozar siempre de salud en los dos aspectos: físico y moral.

Siempre es de actualidad la sentencia de Juvenal : «Mens sana in corpore sano«. Una mente sana en un cuerpo sano. La salud moral comprende: la rectitud en el obrar, la veracidad en el decir y la honestidad en el vivir. La rectitud significa ausencia de doblez, de tortuosidad e hipocresía y la actuación leal y noble.

Por veracidad se debe entender amor a la verdad, rechazo del error y aborrecimiento de la mentira.

La vida honesta comprende la delicadeza en pensamientos, conversaciones y obras.

Es sabido que la libertad que brindan los regímenes democráticos es desnaturalizada por los que trafican con las miserias humanas.

Y es aprovechada por el totalitarismo marxista para corromper a la juventud empujándola hacia todas las formas de placer, atacando y ridiculizando las normas de moral, aun las más fundamentales.

Una vez que la juventud haya malogrado con la pérdida de la salud moral, todo su vigor y fuerza de resistencia, podrá ser manejada fácilmente y ser reducida a un dócil rebaño con la implantación del más crudo materialismo que suprime las libertades, aun las más esenciales.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

El Hombre y su Jerarquia en la Naturaleza Su Relación Con Otros Seres

El Hombre y su Jerarquía en la Naturaleza
Su Relación Con Demás Seres

El término «hombre» significa «ser humano», comprende, por consiguiente, tanto al varón como a la mujer. Es de suma importancia comenzar el estudio por el hombre: «ese desconocido«, como lo llamó Alexis Carrell. Según cual sea el concepto que se tenga del hombre: qué es el hombre, qué valor representa en la vida, cuál es su misión y su destino, así será diverso el enfoque del mundo: diversa la forma de vivir y diversa la organización social en los pueblos y en las naciones.

Los que consideran al hombre una porción de materia sin finalidad espiritual ni destino ultraterreno, lo reducen a uno de los tantos elementos del universo, a una rueda o engranaje del gran mecanismo social. Lo esclavizan al Estado y pretenden que viva sin libertad.Los que así piensan forman uno de los dos «bandos» en que se hallaba (o halla)  dividida la sociedad, el «bando» de los totalitarios: comunistas, fascistas, nazis.

En cambio, los que reconocen que el hombre está por encima de las cosas y de las aplicaciones del progreso técnico; que es sujeto de derechos inalienables y de valores supremos, defienden la dignidad de la persona humana y luchan para que viva con libertad.

Los que alientan estos ideales, constituyen el «bando» de los que quieren la organización democrática de la sociedad: una manera de vivir digna del hombre, con una organización social al servicio del hombre y una forma de gobierno democrático.

Corresponde, entonces, conocer cuál es el valor del hombre, investigar cuál es su jerarquía en la naturaleza.

jerarquia del hombre en la naturaleza

Su jerarquía en la naturaleza:

Llámase naturaleza al conjunto de seres que componen el universo.

Jerarquía significa orden o gradación: «Existe una jerarquía de valores».

Los seres de la naturaleza según los diversos grados de perfección que poseen forman una escala de seres, o sea una jerarquía.

El grado ínfimo está representado por los seres inanimados: desprovistos de órganos, sin vida, sin movimiento. Los minerales no viven, tan solo existen. Crecen por yuxtaposición de partes nuevas; reciben su organización de los cuerpos químicos que los componen y de las múltiples acciones físicas circundantes.

Un grado más elevado de la escala corresponde a los seres dotados de vida vegetativa. Los vegetales en general, son seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Pero carecen de sensibilidad y movimiento.

Ascendiendo en la escala biológica, el grado superior corresponde a vivientes más ‘perfectos, con aparatos locomotores y capaces de sensaciones o conocimiento sensitivo: los animales. Un perro, un pez, un pájaro, ven, oyen, advierten un contacto, gustan un alimento.

Estos seres crecen por asimilación activa de elementos tomados del exterior y transformados en substancia viva. Son pequeños laboratorios de síntesis vitales.

En la cumbre de la escala, se halla el hombre: no solo posee vida vegetativa y sensitiva sino también intelectiva que lo coloca sobre todos los demás seres.

Además de expresar orden o gradación, jerarquía significa también puesto elevado, lugar jerárquico: «Los que ocupan cargos jerárquicos no se plegaron a la huelga». El hombre ocupa, entonces, la jerarquía suprema en la naturaleza, pues es el ser más perfecto, la obra maestra en el universo visible.

Posee un cuerpo maravilloso por su belleza, por su organización interna y por su admirable funcionamiento. El cuerpo está animado por un alma, inteligente, libre e inmortal.

De todos los seres del universo solo el hombre puede realizar actividades y operaciones espirituales como pensar, razonar y querer. Solo él tiene el don de la palabra articulada; posee el sentido estético: es capaz de apreciar la belleza, el sentido moral: es capaz de distinguir entre el bien y el mal y de comprender y realizar el bien moral; solo el hombre está dotado de libertad interna.

Posee además valores y destino trascendentes que le confieren una dignidad que debe ser reconocida, respetada y llevada a su plena realización.
El hombre ha sido definido «animal racional». Aunque tiene algo común con los animales, su alma espiritual lo diferencia esencialmente de los animales y lo eleva sobre todos los seres. No se debe olvidar que la actividad instintiva es característica del animal y la intelectiva del hombre y que tanto más se perfecciona el hombre cuando su comportamiento es menos instintivo y más gobernado por la razón.

El hombre no solo es individuo, es también persona. Individuo es el ser que reúne en sí todos los caracteres de su especie: un caballo, un durazno, un adoquín son individuos, cada uno de su respectiva especie.

Por reunir todos los caracteres de la suya, el hombre es un individuo de la especie humana; por estar dotado de inteligencia y voluntad es persona.

Persona es todo ser dotado de inteligencia y voluntad.

Si al hombre se lo considera en cuanto es un ser: la unidad de su especie, es un individuo; si se lo considera dotado de racionabilidad y, por consiguiente, de inteligencia, voluntad, libertad, finalidad, responsabilidad, etc., es una persona. «El hombre, solo será verdaderamente una persona, en la medida que la vida de la razón y la libertad domine en él a la de los sentidos y de las pasiones; sin esto, permanecerá como el animal, un simple individuo esclavo de los acontecimientos y de las circunstancias, siempre a remolque de alguna otra cosa, incapaz de dirigirse a sí mismo; solo será una parte, sin aspirar a ser un todo».

Cuando se dice que el hombre es una persona, se quiere en tonces, significar que no es solamente una porción de materia,un elemento individual en la naturaleza como una piedra, una flor o un tigre, sino un ser inteligente y libre, capaz de actos morales.

Jerarquía de los seres:

Seres con vida vegetativa, sensitiva e intelectiva: hombres.

Seres con vida vegetativa y sensitiva: animales

Seres con vida vegetativa: vegetales.

Seres sin vida: minerales.

Todos los seres de la naturaleza se rigen por leyes; no puede el hombre constituir una excepción.

Como ser compuesto de materia está sujeto a las leyes físicas, pero como hombre, es decir, como ser dotado de inteligencia y libertad se rige por la ley moral.

La ley moral es una norma de la actividad humana que se impone obligatoriamente a la conciencia. Guiado por su conciencia moral nada debe hacer el hombre que desdiga de su dignidad o que lo rebaje al nivel de los irracionales. Debe, por el contrario, sentirse sanamente orgulloso de su excelsa dignidad y respetarla en sí mismo y en los demás.

Su relación con los demás seres: Relación es la conexión que unos seres tienen con otros. El hombre está relacionado con los seres y cosas (1) de la naturaleza, pues vive en contacto con ellos. Su relación es de superioridad y predominio.

Desde un primer momento comprendió el hombre que el mundo, este amplio escenario donde habita y actúa, existe para su beneficio.

Observándolo descubrió las piedras, las plantas, las flores, los frutos, los animales más variados y diversos; las fuentes, los arroyos, los ríos…

Comenzó por hacer servir a las cosas y a los animales en su propio provecho: para su alimento, vestido, defensa, etc. Utilizó la piedra para fabricarse utensilios y armas; trabajó los metales: el cobre, el bronce y el hierro. Domesticó las bestias y descubrió el fuego.

Comprendió que la tierra le había sido entregada como la materia prima al artista. Roturó, entonces, la tierra para rendirla fecunda, para embellecerla, para hacerla servir más a su propio bienestar.

Armonizó los sonidos y creó la música; combinó los colores, las formas y las proporciones y aparecieron la pintura, la escultura …

Con su inteligencia fue descubriendo las leyes que rigen el cosmos. Gradualmente fue ensanchando el campo de sus descubrimientos y conquistas y adueñándose de la naturaleza para ponerla a su servicio.

Logró arrancar a la tierra sus tesoros: carbón, petróleo, energías eléctricas…; encauzó el rayo, desintegró el átomo e intenta explorar los astros.

Con su inteligencia penetrante descubrió las esencias de los seres y sus relaciones; asoció, separó y combinó y se multiplicaron los inventos.

Son también fruto del ingenio humano las obras de la literatura, las realizaciones de la arquitectura e ingeniería; las organizaciones jurídicas, económicas, políticas… El conjunto de las investigaciones, experiencias, deducciones e inducciones realizadas por el hombre constituye la ciencia, diversificada en varias disciplinas: filosofía, astronomía, matemáticas, historia, física, química, etc.

Tiene el hombre el predominio0 sobre los demás seres, pero al contacto con la naturaleza comprendió su limitación: si bien su poder es inmenso, no es absoluto.

El hombre no es creador, es modificador o transformador. No puede dominar absolutamente a la naturaleza ni hacerla servir a su capricho. Hay una ordenación universal superior que forzosamente debe respetar y a la cual debe someterse. Su relación de superioridad y predominio sobre los demás seres le permite servirse de ellos pero no lo autoriza a abusar o a causar daños que perjudiquen a los demás hombres.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

Froebel y El Origen de los Jardines de Infantes Pedagogia Infantil

FROEBEL Y LOS JARDINES DE INFANTES

A principios del siglo XIX se fue organizando en vasta escala la educación de los niños más pequeños. En épocas anteriores se habían hecho numerosas tentativas debidas a la caridad cristiana, pero ninguna de ellas fue sistemática. El hallazgo de un método apropiado y el impulso de esta enseñanza lo debemos a Federico Froebel (1781-1852).

Biografía. — Nació en Turingia (Alemania). Hijo de un pastor protestante, perdió a su madre en su tierna edad; la aspereza con que fue criado por la madrastra influyó en su carácter. Después de vivir en plena naturaleza, como ayudante de un guardabosque, estudió en la Universidad de Jena.

Froebel pedagogiaLa fama alcanzada por Pestalozzi le llevó a prestarle colaboración en Iverdón, pero después de dos años, presintiendo el fracaso del establecimiento, se separó y regresó a su patria.

Desorientado, pero con el deseo de hallar una base científica para establecer sobre ella los principios de la educación, volvió a la universidad, donde escuchó las lecciones de filosofía de Fichte y siguió cursos de mineralogía y cristalografía.

En 1811 publicó el Tratado de lo esférico, donde hace de la esfera la base de la educación. Quien la lee, no sabe si esta obra es, o no es, el producto de un espíritu bien equilibrado. La esfera, que es la «forma ideal», tiene al mismo tiempo relaciones misteriosas con la vida espiritual. «Trabajar concienzudamente en el desarrollo de la naturaleza esférica —dice— es formar la educación en un ser.»

Terminada la guerra contra Napoleón, fundó en 1816 en Keilhau un instituto de educación donde aplicó los principios de Pestalozzi. En ese año publicó su principal obra, La educación del hombre, cuando todavía la idea de los jardines de niños no había tomado cuerpo en su experiencia.

Libro poco leído, es comprensible sólo en parte. Lleno de desvarios místicos y románticos, de desarrollo nebuloso y enfático, presenta teorías extrañas que desconciertan a cualquier espíritu amante de la claridad y precisión. Su lectura es penosísima (Compayré).

El instituto de Keilhau no prosperaba. Designado director de un orfelinato, después de una escuela infantil, en 1840 inventó la palabra Kindergarten, jardín de infantes, entendiendo simbólicamente que el niño es una planta, la escuela es un jardín y sus preceptores son los «jardineros».

A la difusión de esta institución consagró el resto de su vida y propagó su pensamiento mediante publicaciones tales como la revista Vivamos para los niños y La familia educadora. En 1844 abrió un curso destinado a formar jóvenes dedicadas a la educación de la primera infancia. Gracias a ellas olvidó muchas rarezas ideológicas y dio mayor amplitud a la práctica.

Inesperadamente, en 1851, sospechoso de herejía por el protestantismo estatal, fue decretado el cierre de los jardines. Este acontecimiento minó su salud y murió al año siguiente. Sus discípulos y numerosos protectores fueron sus mejores propagandistas, habiendo prosperado su sistema después de su deceso.

El punto de partida. — La idea de unidad y evolución del universo lleva a Froebel a sostener que la auto-actividad del espíritu debe ser el fundamento de toda educación. A través de la actividad libre y espontánea, el espíritu expresa su naturaleza, «se vuelve consciente de sí mismo, construye su mundo y realiza su propio destino». La educación es un desarrollo que se alcanza mediante la auto-actividad del educando.

La auto-actividad es la vida y como la vida es una unidad, la mejor manera de unificar el desarrollo del educando es hacerlo participar de esa vida de la auto-actividad, a través de la propia vida. Esto se obtiene mediante el trabajo interesado y la cooperación de otros educandos empeñados en el mismo esfuerzo. De este modo, la educación debe ser un resumen de la vida y la escuela una miniatura de la sociedad.

Los medios naturales para realizar estos objetivos, según Froebel, son:

a) El juego, que es la actividad espontánea más característica de los primeros años;

b) el trabajo manual, que es la actividad constructiva a través de la cual el niño desarrolla el poder de expresar exteriormente su propio yo;

c) el estudio de la naturaleza, que no debe tender al simple conocimiento de los fenómenos naturales, sino a su penetración espiritual, al perfeccionamiento moral y a la elevación religiosa del niño puesto en contacto con la naturaleza.

Los dones. — Según el pensamiento de Froebel, la expresión Jardín de infantes es una denominación simbólica: significa el lugar donde los niños son cultivados como plantas, ayudándoles a expresarse, es decir, a desarrollarse. Por eso la tarea de la escuela debe basarse en la auto-actividad interesada y culminar en la expresión de los conocimientos adquiridos a través de la auto-actividad.

Los medios de la expresión son principalmente los gestos, el canto y el lenguaje, unificados en cuanto sea posible. Para obtener estas expresiones, Froebel presenta al niño cierto número de objetos construidos de acuerdo a principios matemáticos a los cuales concede un- valor fundamental en la educación, y los denomina con el nombre preciso de dones o de ocupaciones.

Los dones están representados por sólidos geométricos: esferas, cubos, cilindros, etc. Las ocupaciones resultan de la descomposición de los sólidos en superficies, líneas y puntos, y comprende el dibujo, los trabajos manuales y el modelado.

Por medio de los dones y de las ocupaciones, empleados en forma de juegos, los niños desarrollan sus facultades intelectuales, sus sentimientos morales y su capacidad de expresión y de construcción. Obsérvese que la elección del material y el orden en que debe ser empleado no deriva de razones de orden psicológico sino de naturaleza filosófica. Para Froebel, las formas de los cuerpos tienen una relación interna con las leyes generales del universo.

El juego o método lúdico. — Con Froebel, el juego o actividad lúdica se ha convertido en un instrumento esencial de la educación. «Los juegos de la infancia son algo así como el germen de la vida toda que va a surgir, pues el hombre entero se desarrolla y manifiesta en ellos; revela sus más hermosas aptitudes y lo más profundo de su ser.»

También en todas las formas del trabajo productivo encuentra Froebel una utilidad análoga a la del juego. En el trabajo manual ve el medio por el cual el niño puede desarrollar sus facultades, puede expresar sus ideas, afirmar el propio yo. Para extender en la escuela la alegría que anima y embellece el trabajo, Froebel recomienda el empleo frecuente de canciones. Éstas no sólo contribuyen a la educación estética, sino que por su letra apropiada influyen en la inteligencia y despiertan el sentimiento moral y religioso en los niños.

El relato de cuentos e historias interesantes debe completar la instrucción. Con Froebel entra también en la educación el estudio de las ciencias naturales por medio de la observación de la naturaleza en cuanto es vida, tal como la planta que se desarrolla, los animales en actividad, los órganos en su funcionamiento, etc.

Conclusión. — Es a Froebel a quien debemos el haber acentuado la importancia de la educación de los niños pequeños y de haber considerado a su actividad espontánea como fundamento de toda instrucción. A él debemos también un método apropiado que, partiendo de los intereses naturales, mediante ejercicios apropiados desarrolla el conocimiento y satisface su necesidad de movimiento y de actividad.

A él debemos esas salas espaciosas, de aspecto sonriente, rodeadas de jardines, donde los niños sentados en grupos tienen con los dones una ocupación propia, adiestran sus manos y despiertan su espíritu. Al mismo tiempo los mayorcitos juegan realizando trabajos manuales con aguja, cartón e hilo o combinan papeles recortados de distintos colores, imitan gestos, hacen rondas, modulan canciones.

Una educación libre y gozosa que se ajusta exactamente a los instintos del niño desarrolla favorablemente todas las exigencias de su personalidad.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –

Ver: Concepto de Democratización de la Educación

Historia de las Leyes en el Mundo El Estado y la Justicia

Historia de las Leyes en el Mundo
El Estado y la Justicia

Es  justo; es injusto. Todos, a fin de cuentas, sabemos lo que es la justicia, sin necesidad de palabras para explicarlo. Todos sentimos que se debe dar a cada uno lo suyo (y por lo tanto actuar con justicia) y no hacer el mal (por consiguiente, evitar la injusticia). Es una ley que, a través de nuestra conciencia, hace llegar su impulso a todos, aun cuando alguno crea no sentirlo.

Por lo mismo, el hombre percibe la necesidad de la justicia, y por eso ha establecido una serie de normas que regulan su vida civil. Dichas normas establecen los derechos y los deberes de cada uno de nosotros, precisamente para que cada uno de nosotros viva según la justicia. Pues quien obedece las leyes vive como un hombre justo.

justicia

Podemos aproximar un concepto de justicia como la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde. Esta idea tan genérica cobra expresión en dos tipos de justicia reconocidos: la conmutativa, trasunto del principio de reciprocidad, que exige dar en contraprestación otro tanto de aquello que se ha recibido como prestación de forma proporcional, y la distributiva, concepto más amplio, que hace referencia a la solidaridad con los más débiles de la sociedad, a cuyo fin se procurará una cierta redistribución de cargas y ventajas de acuerdo a sus necesidades con el objeto de paliar y suprimir las desigualdades que son independientes de los méritos y el esfuerzo personal o su contribución social.

LAS LEYES ESCRITAS NO BASTAN
Para ser un hombre de bien, justo y sociable, no basta con cumplir las leyes escritas. Esos cuerpos orgánicos de leyes, llamados códigos, no prevén, ni es posible pretenderlo, todo lo que el hombre debe o no debe hacer. Las leyes escritas son importantísimas para regular el quehacer del individuo y los núcleos sociales que integra.

En la sociedad, no obstante, existen otras normas de vida cuya inobservancia no se reprime con castigos judiciales. Son las leyes no escritas, pero, no por ello, menos rigurosas: son las que imponen la amable convivencia, -la tolerancia, la cooperación, la sensibilidad. Su cumplimiento gana el buen concepto y la estima de nuestros semejantes.

El consenso público de un lugar es también algo así como un tribunal, pero sin magistrados ni salas de audiencia. De ordinario, por lo menos a la larga, sabe dar a cada uno su merecido: en la estima o el desprecio, en la valoración y hasta el afecto o en la repulsa colectiva. En uno y otro caso suele prevalecer la justicia.

Ahora bien, aunque siempre hayan existido leyes escritas o convencionales, siempre también existieron hombres —de ambos sexos y de toda edad— sin escrúpulos de conciencia; hombres egoístas que han mirado sólo a su exclusiva conveniencia, sin importarles el perjuicio de los demás ni el sentido de la propia responsabilidad.

¿Qué sucede entonces? Es necesario corregirlos o aislarlos, porque turban la tranquilidad de la vida civil. ¿Cómo se hace? ¿Quién se encarga de ello?

«JUSTICIA» PERSONAL»
Como una muestra» de la manera de «administrar» justicia, discurramos algo sobre un caso entre miles similares, de los que sucedían por ejemplo entre los germanos, en tiempos de los bárbaros.

Cierto día, Olaf encuentra a Vindobaldo, contra quien conserva vivos resentimientos, y le propina —digamos— un porrazo en la cabeza. Según las leyes y costumbres primitivas, el restablecer la justicia lesionada era asunto que concernía al mismo ofendido, o sea a Vindobaldo.

Por eso éste, apenas estaba en condiciones, esperaba a Olaf en algún recodo del camino y le devolvía el porrazo, generalmente con intereses. Si además suponemos que el golpe de Olaf tenía el efecto de ocasionar la muerte de Vindobaldo, entonces se encargaba de la venganza un hijo, un hermano o un pariente cualquiera de la víctima. Y todo esto, —recalquemos— en un perfecto acuerdo con las leyes vigentes de aquellas remotísimas épocas.

justicia por mano propia

En   tiempos  de  los  bárbaros:  un hombre espera al que  lo  ha ofendido para hacerse justicia por sí mismo.

No hace falta pensar mucho para comprender que tal sistema no era precisamente un modelo de justicia, pues daba pie a los mayores excesos y desbordes de las pasiones exacerbadas. En efecto, ¿qué ocurría por lo común? Que la serie de actos de venganza se sucedían cada vez con mayores agravantes.

Y si intervenían los respectivos parientes de ambos contrincantes, se formaba una cadena de venganzas y de odios que, a menudo,, persistían durante muchas generaciones, a un punto tal que no era raro encontrar el origen primigenio de ciertos crímenes en las rencillas y discordias de remotos ascendientes, a veces hasta de más de cien años atrás. Nacían, de este modo, las «faidas» o guerras particulares, tremendas venganzas en cadena que diezmaban a familias y tribus enteras.

En conclusión: la reparación del daño, de la injusticia, no puede quedar librada a la venganza de la víctima. El haber superado esas normas primitivas, es una de las conquistas de la civilización.

«La Venganza No Es Justicia»

LA LEY DEL TALIÓN Y LA INDEMNIZACIÓN  DEL DAÑO
Hacer que el culpable suíra el mismo daño que él ha ocasionado, es un principio muy antiguo llamado la «Ley del Talión». Apareció en Babilonia más de cinco centurias antes que en la legislación mosaica, y ésta la aplicó rigurosamente, de acuerdo con los preceptos bíblicos,  que establecen la obligación de pagar «vida por vida, ojo por ojo, diente por diente…».

Con el correr del tiempo se admitió la sustitución del castigo lesivo por una compensación económica: es decir, una indemnización equivalente al daño causado.

En las sociedades modernas el talión ha desaparecido por completo de la legislación. Por otra parte la vindicta pública (vindicta: venganza), es decir, la satisfacción que se le debe a la comunidad por el agravio que se le ha inferido con el delito, exige una serie de garantías para el individuo, y a ese fin interviene el Estado.

EL ESTADO Y LA JUSTICIA
Cuando un pueblo organizado convive en su territorio cohesionado por sus caracteres propios, que le dan cierta individualidad en el mundo,  decimos  que constituye una nación.

El Estado es la nación desde el punto de vista de su organización política. Se rige mediante un gobierno que ejerce el poder público por mandato del soberano. El Estado tiene, entre otras, la misión de crear el derecho y velar por su cumplimiento. Representa políticamente los intereses generales de la comunidad y por consiguiente le compite la administración  de justicia.

La constitución nacional argentina organiza el gobierno federal dividido en tres poderes. Uno de ellos es el Poder Judicial: el encargado de hacer justicia aplicando las leyes pertinentes en los asuntos de su jurisdicción, sometidos a su competencia. ¿Cómo y de qué manera administra justicia el Estado? Por medio de una gran organización judicial que abarca desde los juzgados de Paz hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, comprendiendo magistraturas de distinta categoría que la Constitución llama «tribunales inferiores»   (jueces y cámaras de apelación).

En los tribunales judiciales, además de los jueces encargados de administrar justicia, hay ciertos funcionarios que velan por los intereses públicos de la sociedad exigiendo el cumplimiento de la ley: son los fiscales y los defensores de pobres y ausentes.

LA MAGISTRATURA
Todos conocemos lo que significa «magistrado». Alguna vez, hemos leído o  escuchado decir: «el ladrón ha comparecido  ante el magistrado»; «los magistrados han condenado al culpable». Habremos comprendido, más o menos, que «magistrado» significa, en sustancia, «juez»: y no nos habremos equivocado.

Los magistrados son los jueces y la magistratura es el conjunto de jueces. ¿Qué hacen los jueces? Hemos dicho que administran la justicia: resuelven las controversias, los litigios, las disputas, estableciendo de qué parte está la razón y de qué parte la culpa, y juzgan a los ciudadanos que han cometido delitos, o sea actos que van contra la ley penal. Todo ello se entiende, con absoluta libertad e imparcialidad.

Los jueces deben juzgar según su conciencia y según las normas del Código sobre cualquiera, débil o poderoso: la ley es igual para todos. Esto, como se ve clarísimamente, es un gran progreso de la civilización; en los tiempos   antiguos,,  los  jueces  se  veían  obligados  muy  a  menudo   a juzgar bajo la supervisión y el control de los más fuertes, de los poderosos, de los príncipes o de los reyes, quienes, lógicamente, tenían siempre razón.

Para un pobre, resultaba muy difícil obtener justicia, y para los humildes, acudir a los jueces estaba considerado como un acto de audacia, que le exponía a la cólera y a la venganza del señor. Se había llegado así al punto que las clases más humildes no recurrían jamás a los jueces por no tener confianza en la justicia.

Hoy, toda la actuación del magistrado se basa en el principio: «La justicia es igual para todos». Y los artículos del Código penal, en el que están señaladas las penas, comienzan diciendo: «Se impondrá prisión de… al que causare…»; «Será reprimido con… quien cometiere…» Esta democrática igualdad ante la ley, que surge de ella misma, hace honor a los tiempos modernos.

Antonio y Agustín no llegan a ponerse de acuerdo sobre la pertenencia de un campo; por eso acuden al juez para que les resuelva la disputa. El juez lee la demanda, la contestación o contrademanda; analiza las pruebas, toma la absolución de posiciones (o declaración bajo juramento) ; estudia los alegatos a través de la legislación, la jurisprudencia y los comentarios de autores versados. Después da su fallo o. sentencia.

En esta forma se ha resuelto una cuestión de índole económica. Esta función que el juez ha realizado es una función civil, no pe-nal, y de hecho para este tipo de juicios no existe una pena corporal, como podría ser la cárcel. Las normas que regulan este tipo de juicios son las que forman las disposiciones del Código Civil.

FUNCIÓN PENAL
Un individuo no pide ni reclama; roba. Los agentes lo detienen. El individuo comparecerá en el tribunal, ante el juez, quien lo juzgará y, si el  Código Penal lo sanciona, le impondrá una pena. Ésta es la función penal de la magistratura. Por medio de ella el magistrado juzga a los acusados de haber cometido delitos.

El castigo vendrá después de un delicado estudio en que se considere la culpabilidad del acusado; es decir, su grado de responsabilidad. No se castiga un delito abstracto, sino a una determinada persona acusada de haberlo cometido de un modo y en circunstancias determinadas. El acusado tiene el sagrado derecho de la defensa.

Los delitos pueden ser contra las personas (homicidio, lesión, duelo, abandono); contra el honor (calumnia, injuria) ;contra la honestidad; contra el estado civil; contra la libertad; contra la propiedad; contra la seguridad pública; contra la salud pública; contra el orden público; contra la seguridad de la Nación; contra los poderes públicos; contra la administración pública; contra la fe pública.

El art. 18 de la Constitución Argentina establece garantías que tienen por objeto proteger a los individuos de ciertos abusos injustos que han solido cometerse so pretexto de administrar justicia.

Su texto dice así:

«Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo, ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable como también la correspondencia epistolar y los papeles privados, y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormentos y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice».

QUIEN  NO CONSIDERA JUSTA UNA  SENTENCIA PUEDE APELAR
Ante el número elevado de jueces cabe la pregunta: ¿Por qué tantos? ¿No bastaría uno solo para juzgar todos los litigios y todos loa delitos? No, por cierto, y el porqué es fácil de comprender: existen muy diversos tipos de delitos, y cada uno de ellos debe ser juzgado por un órgano apto.

El segundo motivo es todavía más importante y sobre todo más justo y humano. Pongamos por caso que una persona haya sido juzgada por un delito cualquiera a un año de cárcel. ¿Es definitiva esta sentencia? ¿Nadie la puede cambiar? Los jueces,1 aun cuando sean escrupulosos e imparciales, pueden equivocarse y condenar a un inocente; o pueden aplicar una pena mayor o menor de la que corresponde.

De allí que, normalmente, al acusado se le permita apelar, o sea pedir que el proceso sea estudiado de nuevo. ¿Y a quién recurre? Al juez de grado superior al que le ha aplicado la condena.

LA FÁBULA DE LA FLAUTA: Tres niños están riñendo sobre cuál de ellos debe quedarse una flauta. Anne reclama el instrumento argumentando que es la única de los tres que sabe tocarlo. El segundo niño, Bob, dice que debería quedársela él porque es tan pobre que no tiene nada más con que jugar. Carla, por último, afirma que la flauta debería ser suya porque fue ella quien la hizo. ¿Quién debería quedársela?

Vista la situación, cada niño tiene una razón para reclamarla, así que arbitrar con justicia entre ellos requerirá una cuidadosa negociación y un examen exhaustivo de todas las circunstancias pertinentes. Al final, la decisión dependerá del peso relativo que se conceda a las necesidades de los tres niños y a cuestiones como la expresión artística y el auxilio de la pobreza.

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El cuento de la flauta lo relata el economista y filósofo indio ganador del premio Nobel Amartya Sen (imagen) en su elogiado libro La idea de la justicia (2009). La idea crucial de la fábula, para Sen, es que no hay una respuesta que sea absoluta y objetivamente «correcta»: no puede alcanzarse una decisión que sea equitativa y aceptable para todos basándose únicamente en los principios, sin debate y argumentación públicos.

Aunque la justicia en abstracto es difícil de definir y más todavía de aplicar, las injusticias en el mundo real son palpables, apremiantes y, a menudo, remediables; éstas pueden eliminarse, y la justicia por tanto reforzarse gradualmente, si entablamos un debate público y hacemos «comparaciones de vidas reales».

Desde el punto de vista de Sen, la justicia no es un conjunto de principios abstractos ni monolíticos, sino una multitud de principios en conflicto que sostienen una variedad de versiones de la justicia rivales. «Lo que nos mueve no es la conciencia de que el mundo diste de ser completamente justo, algo que pocos esperamos, sino el que haya claramente injusticias remediables a nuestro alrededor que queremos eliminar.»

Agresiones Sexuales y Violaciones en Adultos y Niños Consecuencias

Agresiones Sexuales y Violaciones en Adultos y Niños-Sus Concecuencias – Como Actuar

Las víctimas de los crímenes sexuales: Una agresión sexual produce consecuencias traumáticas. Es necesario elaborarlas y superarlas. No entendemos por «crímenes sexuales» solamente aquellos que terminan con la muerte del agredido, sino también otros comportamientos que violan los límites de la conducta sexual aceptada en determinada sociedad.

victimas de agresiones sexuales

Estos crímenes suelen provocar reacciones universales de horror. Hemos hablado parcialmente de ellos en nuestra nota «Agresiones sexuales a los niños», que recomendamos releer. Hoy queremos insistir en algunos aspectos que atañen no sólo al sujeto infantil, sino también a sujetos de otra edad. Porque el crimen sexual puede llevarse a cabo contra hombres y mujeres, niños y ancianos sin discriminación.

El sentimiento popular que rodea a este tipo de delitos es de rechazo y repugnancia, aunque para tranquilidad de todos es bueno decir que se trata de atentados bastante raros y que su número crece en proporción menor que otros crímenes.

De todos modos, el crimen sexual es severamente sancionado por la ley, que refleja la opinión pública y que, a menudo, no tiene en cuenta la naturaleza del crimen en sí.

El psiquiatra inglés L. Burton, al describir los efectos de atentados sexuales contra niños, afirmó que en muchos de los casos la ofensa no implica violencia física y el niño no alcanza a comprenderla.

Por eso no tiene mayores consecuencias ni ocasiona disturbios psicológicos, salvo que los padres de la criatura adopten una actitud que mueva al chico a sentirse realmente mal. Es lo que explicábamos ya en la nota mencionada más arriba. Muchas veces la reacción de horror del adulto frente al problema, es lo que traumatiza a la pequeña víctima.

¿POR QUÉ RECHAZAMOS EL INCESTO?
¿Por qué cuando hay una relación sexual entre un padre de cuarenta años y una hija de veinte reaccionamos con horror? Pensándolo bien, se trata de dos personas con uso de razón y posible madurez como para saber lo que hacen. Pero sucede que en el incesto se combina la idea del atentado sexual con la amenaza a la estructura familiar tradicional, lo que nos lleva naturalmente a rechazarlo.

Pero el rechazo legal y social no lo evita. En los países subdesarrollados y aún en los sectores pobres de los países desarrollados, donde reina la promiscuidad, el incesto es bastante común. Una psicóloga de Irlanda del Norte concluyó en un estudio que el 4% de sus pacientes tenían algún caso de relación incestuosa para contar.

¡La duración promedio de esos casos… era de ocho años, nada menos! Las víctimas pertenecían a familias de trabajadores, que vivían en piezas pequeñas. Casi siempre el padre mantenía relacio nes con la madre y la hija o las hijas, con las lógicas consecuencias traumáticas para las pequeñas.

El número total de víctimas del incesto es desconocido y los casos puestos en claro son, probablemente, una minoría. Por eso es difícil llegar a conclusiones generalizadoras acerca del mismo.

LA VIOLACIÓN: Se entiende por violación la relación sexual realizada contra la voluntad de la compañera (o del compañero), haciendo uso de la fuerza. En su «Diccionario de Información Sexual«, Bertrand, Lapie y Pelle distinguen las violaciones en grupo y las individuales.

Las violaciones en grupo son de dos clases:

—En tiempo de guerra: los invasores o los vencedores, así como las tropas del país en retirada (hubo muchos ejemplos en el conflicto 1939-1945) las cometen generalmente contra mujeres de cualquier edad, incluso niñas. Hay factores psicológicos importantes que favorecen la liberación de instintos primitivos: derechos del conquistador de pronto liberado de reglas morales y de leyes de la vida habitual; impunidad real o esperada, sea a raíz de la imposibilidad de emprender procesos judiciales contra el culpable, sea por la complicidad oficial o tácita de la autoridad superior.

— En tiempo de paz: esta forma de delincuencia (a menudo juvenil) es bien conocida. Un grupo de muchachos obliga a una chica a soportar relaciones con todos. (…) En realidad, pocos asuntos de este tipo llegan a conocimiento de las autoridades judiciales: la interesada rara vez formula la denuncia y, si se resuelve, las retractaciones son frecuentes por miedo al escándalo o a la venganza.

Las violaciones individuales. Generalmente, si son cometidas por adultos contra niños, se trata de desequilibrados o enfermos mentales; a veces son seguidas de asesinato, sea para silenciar a la víctima, sea por accidente durante la lucha entre agresor y agredido.

Cuando se trata de niñas púberes o jovencitas, suele suceder que consciente o inconscientemente ellas mismas han excitado el deseo de alguien que por lo general es de su ambiente: un amigo de la familia, empleador, pariente.

Entonces pueden ser objetos de requerimientos que no saben rechazar por simple ignorancia, como también por miedo al escándalo o a raíz de la autoridad que ejerce sobre ellas su iniciador, cuando éste no trata de comprarlas con promesas, regalos o dinero.

También en este caso la violación puede ser discutible, pero es imposible hablar de consentimiento y libertad a raíz de la sujeción en que se encuentra la víctima: por eso,  cuando el culpable ostenta un poder ilegal sobre ella la ley de numerosos países prevé una agravación de las penas.

En estas situaciones hay que actuar con prudencia, puesto que a menudo aparecen las mujeres fabuladoras de cualquier edad, que no vacilan en acusar falsamente, sea para atraer la atención sobre ellas, sea por perversidad o sea para vengarse. Un ejemplo es el caso de la mujer de Putifar, en la Biblia, que acusó a José pues éste se había negado a tener relaciones con ella.

Bertrand, Lapie y Pelle coinciden con lo que afirmábamos en «Agresiones sexuales a los niños». Pero agregan que, ante la acusación que un chico hace, hay que actuar con delicadeza y circunspección.

En particular —dicen— evitarán dramatizar el incidente ante la criatura, incluso y sobre todo si se revela real y grave; si procedieran de otro modo no harían más que contribuir a causar un daño adicional, pues las consecuencias psíquicas pueden ser más perjudiciales que la lesión física o el intento de consumarla.

LAS CONSECUENCIAS EN LA VÍCTIMA: La víctima de un crimen sexual sufre, naturalmente, consecuencias conflictivas y traumatizantes. El psiquiatra norteamericano J.M. MacDonald dice que, ante todo, dichas consecuencias dependen de la personalidad de la víctima. Si esa personalidad es equilibrada, será más fácil superar el shock. Pero si no, la confianza que tenía en los demás se verá afectada y aparecerán serias dificultades para entablar futuras relaciones.

Es posible que tienda a un período de promiscuidad o de total rechazo al sexo. Las consecuencias pueden ser la frigidez, la depresión y otras anomalías psicosexuales.

Por eso es importante, repetimos, si esa víctima es una criatura, que los padres no magnifiquen el suceso, que busquen el asesoramiento médico y psicológico indispensable, que no incrementen con su actitud el posible trauma que ha quedado en la niña o el niño.

Las consecuencias de las violaciones dependen de varios factores: la gravedad del hecho en sí mismo; la edad, características y experiencias previas de la víctima, las respuestas del entorno, la posibilidad de encontrar ayudas adecuadas, los factores de autoafirmación y resistencia que haya ejercido. Por tanto no existe un único patrón para evaluar las posibles consecuencias mediatas o inmediatas de las violaciones, aunque, más allá de las diferencias individuales, la violación es siempre una experiencia de fuerte impacto en la vida de una persona.

FABULACIÓN SEXUAL: Hablábamos más arriba de las falsas víctimas de supuestas agresiones sexuales. Son los casos de fabulación sexual sobre los cuales es conveniente añadir algo más.

Siempre según Bertrand, Lapie y Pelle, existen personas de ambos sexos que, a partir de un detalle sin ninguna importancia y aún sin ningún punto de apoyo, son capaces de imaginar completamente agresiones sexuales de las que se suponen víctimas y que pretenden hacer pasar como reales y verdaderas.

Hablan de ellas a compañeros y conocidos, repiten la historia a su modo. Si se trata de niños se les suele creer, puesto que hay quienes se apoyan en el proverbio que dice «la verdad sale de la boca de los niños». Esto hace que la opinión pública se conmocione y que, muchas veces, resulte castigado un inocente. Por que lo cierto, lo real, es que los niños también suelen mentir.

En algunos casos los fabuladores —de cualquier sexo o edad—, son mitómanos, es decir mentirosos de buena fe. Creen en su propio invento. Pero es más común que se trate de personas que disfrazan los hechos para atraer la atención.

No está de más, pues, recomendar prudencia en estas situaciones. Libros, progrmas de TV y películas han mostrado lo peligrosas que pueden ser y lo injustas que suelen resultar sus consecuencias.

Para terminar: cualquier persona puede ser víctima de un atentado sexual, desde la violación hasta el hecho de enfrentarse con un exhibicionista. Pero las víctimas, claro, tienen personalidades distintas, por lo cual reaccionan de maneras diferentes.

Ahora bien: cualquiera sea esa reacción, el deber de familiares y amigos es intentar devolverles la confianza perdida —si se trata de un adolescente o un adulto—, y no crear traumas innecesarios —si se trata de un niño—. Lo importante es que el afectado pueda capacitarse para resolver sin conflictos su vida sexual, sin sentirse inferiorizado y superando un incidente que, aunque detestable, debe relegarse para dar lugar a una actitud sana y constructiva.

LA DENUNCIA: En la Argentina, la violación es un delito de instancia privada. Esto significa que a partir de los 18 años la decisión de instar la acción penal tiene que partir de la víctima. Los funcionarios y profesionales que toman contacto con un caso de violación de una persona mayor de edad, sólo están obligados a efectuar la denuncia en los casos señalados en el punto anterior. En los demás casos, no están obligados a realizar la denuncia. Es más, no  corresponde que lo hagan.

AGRESIONES SEXUALES A LOS NIÑOS: Cuando un niño es víctima de la agresión sexual de un adulto, la actitud de los padres debe tener algún sentido de la perspectiva en relación al impacto que el niño ha recibido. Si algún hecho de la crónica policial conmueve particularmente a la opinión pública, es el que relata —a veces con detalles innecesarios— las agresiones sexuales de adultos a niños, muchas veces con el sangriento corolario de un crimen con una víctima inocente.

Pero de poco valen la indignación y el escándalo.

Lo importante es analizar por qué se producen estos hechos realmente sórdidos y lamentables, y tratar de preverlos de la mejor manera posible para que no sucedan.

TRES VÍCTIMAS: Claro que el niño es la primera víctima inocente de una agresión sexual. Pero también podemos considerar víctimas al agresor y a la sociedad.

La indignación social radica en que se violan los tabúes más arraigados: es decir el de la preservación de la inocencia sexual infantil, la convicción de que los contactos sexuales lícitos en nuestra cultura son muy limitados, y el sentimiento de impotencia e ineptitud que se produce en los padres, tutores o maestros del niño.

Suele suceder que el adulto, inclusive, proyecte sus propios sentimientos, viéndose en el lugar de la víctima y dejando que su propio sentimiento suplante al de la criatura. Como vemos, también los adultos son víctimas y, con ellos, la sociedad entera.

Lo importante, según el consejo de Sex Information and Education Council of the United States, es tener en cuenta lo siguiente: «Un enfoque irracional del sexo desencadenó el delito originario, y es importante que los padres y otros adultos eviten que sus propias irracionalidades sexuales causen aún más daño a la criatura».

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¿DE QUÉ SE TRATA?: Sin llegar al caso límite del crimen sexual cometido contra un niño, se observa que la gama de contactos sexuales entre adultos y criaturas es bastante extensa.

Entendemos por niños los individuos que aún no han entrado en la pubertad, y por adultos los que están al fin de la adolescencia o son ya mayores. Pero estos puntos de vista son elásticos: un niño de.cuatro años puede ver a uno de once como «un grande», en tanto que el contacto entre una persona de trece años y otra de quince puede considerarse como una experiencia natural en la adolescencia.

También es importante distinguir entre contactos heterosexuales y contactos homosexuales, ya que la naturaleza de los mismos es muy diferente. Y es necesario tener en cuenta que la mayoría de los autores de estas agresiones son hombres. Veamos entonces cuáles serían esas agresiones de un individuo adulto del sexo masculino contra niños de ambos sexos:

1     — Exhibicionismo: como su nombre lo indica, se trata de la exhibición genital ante personas (en este caso niños o niñas), sin que esas personas hayan provocado la situación.

2   — Contactos genitales: tentativas aparentemente casuales, y a veces sin disimulo, para tocar a la criatura, llegando en algunos casos a estimular el orgasmo de la misma y a pretender una retribución.

3  —Experiencias masturbatorias, bucogenitales y coito: son las menos, así como también los contactos en los que interviene la coacción o la violencia.

CONSECUENCIAS: Dejemos aquí de lado el problema del trasgresor, pues su descripción fenomenológica y psicológica sería demasiado extensa. Creemos que es mejor preocuparnos de las consecuencias que estas agresiones pueden tener en el niño.

Siempre según el informe del SIECUS, estas consecuencias pueden dividirse en:

1 — De corto plazo: son reacciones negativas, de miedo y hasta de terror, ante la actitud insólita de un desconocido o de un conocido. Casi nunca el niño afectado recuerda sensaciones de excitación sexual, y el fenómeno del orgasmo sólo se descubre en contactos prolongados.

La actitud de los padres debe ser muy prudente.  Porque la indignación, la furia y la rabia (comprensibles) que demuestran suelen impresionar y asustar más a la criatura que el hecho en sí. Y peor aún si el progenitor se desahoga en el niño, canalizando así su aparente incapacidad de protegerlo. Una agresión violenta e irracional de los padres puede ser vivida por el niño como un ataque contra él mismo, exacerbando así su reacción de corto plazo, que podía haber sido de mera curiosidad.

2 — De largo plazo: estas consecuencias parecen ser menos terribles de los que muchos creen. Si la experiencia fue única o esporádica y se registró con un extraño, en general casi no hay efectos de largo alcance. Pero si  se tratase de un vejamen
acompañado de violencia, pueden darse a posteriori efectos profundos, reflejados en conflictos que aparecen en la madurez.

¿CÓMO ACTUAR?: Claro que la indignación de los padres se comprende. Pero, como dijimos, la misma puede llegar a exacerbar el problema en el niño. Por tanto debe tenerse en cuenta que si el hecho ya se ha producido, es irreversible.

Lo importante, entonces, es que los padres consideren cuidadosamente su conducta posterior:

a)  Cómo tratar a la criatura agredida.
b)  Cómo impedir que el hecho se repita.

Cómo tratar a la criatura agredida: con prudencia, con suavidad, sin que en ella repercutan nuestras propias irracionalidades sexuales. Quizá para el niño haya sido un episodio trivial y olvidable, y la angustia de los padres puede incrementar la del chico. Este, en un diálogo lleno de ansiedad, suele incluso deformar la historia para mitigar o incrementar aquella angustia paterna.

Hay que tratar de obtener del niño una información objetiva y serena, que permita establecer realmente la naturaleza de lo ocurrido. Para ello es imprescindible contar con la tranquilidad del niño, que si está muy asustado mal podrá referir los hechos.

Si los padres no se sienten capacitados para consolar y controlar las emociones de sus hijos, deberán recurrir a un profesional dentro de la psicoterapia más adecuada.

También conviene evitar, en lo posible, que el niño sea sucesivamente interrogado sobre el mismo tema, que podría volverse para él obsesivo e ir adquiriendo sólo entonces un carácter traumático.

Cómo impedir que el hecho se repita: lógicamente, hay que tratar de proteger al niño de otros vejámenes. Y no es tan fácil. Si el niño debe salir a la calle para ir a la escuela o para relacionarse con sus amigos, en el necesario aprendizaje de su papel futuro, ¿cómo impedir que vea a un exhibicionista?

Es saludable aconsejar a los niños que no se relacionen con extraños.. Pero también es saludable pensar —aunque no nos guste demasiado— que muchas veces la agresión sexual no proviene de un extraño.

Por un lado, exagerar el peligro de lo desconocido y los riesgos del mundo en que vive, puede ser negativo para el niño. Hasta el punto de crear también problemas de adaptación sexual en el futuro.

También es irracional tratar de explicar a un niño de seis o siete años la patología de los adultos.

Lo que puede resultar efectivo es rodear al niño, en todo momento, de un clima de confianza y de ternura que le permita comprender el mundo que lo rodea. De esta manera, un hecho sexual anómalo como la agresión de un adulto, no definirá a todos los adultos como monstruos peligrosos, ni hará sentir al niño culpable y deshonrado cuando fue víctima de una de esas agresiones.

Para terminar, conviene transcribir   los   conceptos   del   SIECUS:

«El contacto sexual entre adultos y niños es un motivo de preocupación. Todos los protagonistas del drama pueden quedar marcados, pero excepto los pocos casos en que interviene la violencia, lo’ más probable es que las marcas sean más bien el producto de las diversas reacciones de los adultos antes que el hecho mismo.

Generalmente dichas reacciones son a su vez el producto de conflictos sexuales latentes y explican la actitud de los padres y de la sociedad, así como explican, de distinto modo, la actitud inicial del vejador. Sin embargo, a quien hay que prestar mayor atención es al niño, y si todos los adultos implicados son capaces de mantener algún sentido de la perspectiva en relación con el impacto que recibe la víctima, se reducirá al mínimo la probabilidad de que sufra un trauma perdurable».

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Para Ampliar: Atención A Las Víctimas de Agresiones Sexuales

victimas de agresiones sexuales

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Características de los Agresores Sexuales
Ver También: Folleto Gráfico Explicativo Sobre Este Tema

Ver: Los Derechos Sexuales y Reproductivos en Argentina

Ver: El Aborto, Consecuencias

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja – Tomo III – Capítulo: Las Agresiones Sexuales
Editorial SALMO S.R.L.

Historia del Derecho Penal Resumen Prisiones, Penas y Delitos

RESUMEN HISTORIA DEL DERECHO PENAL
Delitos y Función de las Penas

La existencia del derecho penal plantea varias preguntas: ¿son eficaces las penas para reprimir al delincuente? ¿Qué es, en realidad, la pena? El paso de la venganza privada a las normas punitivas.

La serie de problemas que plantean las penas legalmente establecidas a los infractores de las normas jurídicas de una comunidad determinada, la cuestionabilidad de las reformas de los sistemas penitenciarios, el deseo de reivindicación del delincuente y de retorno del mismo a la sociedad, totalmente rehabilitado, se conectan con interrogantes históricas, políticas, psicosocio-lógicas y jurídicas. Acaso esencialmente jurídicas: el Derecho penal.

¿Ha habido siempre Derecho penal?

El Derecho penal no alude a la idea de «conjunto de normas» referidas a una materia considerada como un compartimiento estanco, pero sí implica una especialidad perspectival. El Derecho Penal hace referencia, en primer lugar, a un concepto tan ambiguo como es el Estado. Efectivamente: es al Estado al que pertenece la función penal.

Y ya el primer problema es que esa realidad llamada Estado se escapa de las manos del observador más tenaz y paciente: acaso porque la primera discusión que se plantee al estudiar la realidad estatal sea la de considerar si ha existido siempre o bien surge en un momento histórico determinado.

Los partidarios de esta última posición parecen remitirse al siglo XV como fecha fundamental. Es entonces cuando, desde luego, se consagran los conceptos esenciales: el pragmatismo   político   elevado   a idearium doctrinal con Maquiavelo; la concentración del poder en el monarca; el humanismo, alumbrado por las concepciones de Erasmo.

Y con todo ello el concepto de Estado. Mas los que creen en la existencia del Estado desde el momento en que en una comunidad existe la dicotomía gobernantes-gobernados no aceptan, lógicamente, las tesis históricas del Estado y se afilian a una concepción tradicional: el Estado, con una u otra denominación, ha existido siempre.

Luego tiene más importancia de lo que parece a simple vista el sostener una u otra tesis, ya que ello está implicado, en fin de cuentas, el afirmar o no que el Derecho penal ha existido en cualquier comunidad. Una postura intermedia parece ser más aceptable: son realidades que se han configurado paulatinamente.

Venganza privada e intervención pública

Pero es que, además, el concepto de Derecho Penal plantea otra cuestión. Y es la de la distinción entre Derecho público y Derecho privado, que ya originó polémicas desde su exposición en la antigua Roma (Hollinger llegó a contar, a principios de este siglo, más de 104 teorías acerca de dicha distinción).

Con todo, es preciso tener en cuenta que la doctrina romana no hacía, en este sentido, más que reflejar su cultura propia, esencialmente pragmática y muy atenta a conseguir una construcción jurídica bien armada.

Con Roma se consigue algo importante: la institucionalización del Derecho. A partir de ese momento, el Derecho se intenta despegar de resabios religiosos. En los pueblos antiguos el delito y el pecado eran conceptos la mayor parte de las veces confundidos: la moral, la religión y el derecho pertenecían a la misma esfera.

De ahí la importancia de la creación romana, ya que al potenciar al Derecho originó una normativa penal y el triunfo de la pena pública como tarea exclusiva de lo político.

La caída de Roma provoca la diferenciación entre lo público y lo privado. Se produce así un retorno a la venganza —aunque, por otra parte, la fusión del Derecho romano con el germano inspirará el Derecho penal posterior—.

Sigue luego cierto retorno a la publificación del Derecho penal.

La Revolución Francesa consagra el Derecho público, y el Derecho penal se integra en él porque afecta, fundamentalmente, a la comunidad y, por otra parte, en él interviene el Estado decisivamente.

El primer Código Penal, francés, de 1810 sentó definitivamente estos postulados. En resumen: se puede hablar de un Derecho penal como Derecho público, fundamentalmente realizado por el Estado y por el que se verifica, realmente, una de las misiones más importantes que tiene el Derecho, aparte de su aproximación a la justicia: la pacificación social.

Quizá por eso se ha puesto a veces el acento en una configuración del Derecho penal como instrumento de represión creyendo que ahí se agotan sus presupuestos.

De los delitos y de las penas

¿Cabe hablar de una ciencia penal hasta el siglo XIX?. Realmente, no. Aunque, eso sí, hay pensadores que, individualmente, se plantean tales cuestiones: Platón, Aristóteles. por ejemplo. Pero es en el siglo XVIII, con Cesare Beccaria (De los Delitos y de las Penas) cuando verdaderamente podemos hablar de una ciencia penal. Beccaria es autor importante porque intenta humanizar el Derecho penal.

Su obra tuvo eco: inspiró a los revolucionarios franceses, que a su vez trataron de infundir al Derecho penal los principios que les informaban: libertad, igualdad y fraternidad.

Todo ello desde la perspectiva de un Estado de Derecho, que como ha puesto de relieve Villar Palasí se caracteriza por un principio de legalidad que implica una subordinación del Estado a lo dispuesto en la Ley, como voluntad general. emanada del parlamento.

Las consecuencias en orden al Derecho penal fueron relevantes. al consagrarse principios tan fundamentales como el de que «no hay delito ni pena sin una ley penal previa».

A partir de este momento la Ley será la garantía del ciudadano porque constituirá un límite al Poder. Y en el ámbito del Derecho penal supondrá una indudable humanización y una huida de la arbitrariedad: habrá un proceso, una audiencia del presunto delincuente y un tribunal independiente que intentará aplicar y administrar justicia.

penas y castigos en la historia

Ejecución pública de los asesinos del zar Alejandro li. Su muerte fortaleció la determinación de su hijo de mantenerse en el poder con plena fe en el derecho y en la autoridad que emanaba de su  cargo.

Hay, además, un hecho indudable: ese Derecho penal perteneciente o relativo a los delitos y faltas y a las penas que se les asignan se va ensanchando progresivamente y admite ciencias auxiliares y autónomas que colaboren en la aplicación de la ley al caso concreto a través de la sentencia.

Y, así, la Criminología se configura como ciencia preocupada por las causas del delito como hecho, mientras que la ciencia del Derecho penal —como estudio de conjunto de normas— es axiológica, valorativa. Otras ciencias auxiliares que hay que destacar son la Medicina legal, la Estadística criminal y la Psiquiatría forense.

El Derecho penal se relacionó asimismo con las ciencias biológicas, pergeñándose una Biología criminal a partir de los estudios de Cesare Lombroso, con su teoría del «delincuente nato», al que llegará a identificar como «loco moral». Continuador de estas teorías ha sido M. Carrara; en otra línea importante, se hallan los endocrinólogos, con sus investigaciones acerca de las secreciones internas.

Se ha elaborado asimismo una Psicología criminal, que se concreta en el estudio del proceso anímico del delincuente, ilustrándonos decisivamente sobre las motivaciones interiores que originan la acción delictiva y, aun más, en las concepciones psicoanalíticas a partir de los postulados freudianos.

El Derecho penal se refiere a los delitos y a las penas. El delito implica —de acuerdo con Carrara— «una infracción de la ley del Estado, promulgada para proteger la seguridad de los ciudadanos, resultante de un acto externo del hombre, positivo o negativo, moralmente imputable, y socialmente dañoso».

Garofalo, por su parte, estima que se puede hablar de un concepto histórico del delito dependiente de cierto relativismo cultural; tesis que está muy lejos de la que sustentan quienes ven en el delito una acción, o sea, una manifestación de nuestra voluntad que produce un cambio en el mundo exterior, típica, antijurídica y culpable.

Las penas constituyen el otro aspecto en el que se detiene el estudio del Derecho penal. Implican un sufrimiento que se impone al culpable que ha atentado contra el orden social y ha infringido el ordenamiento jurídico como consecuencia de una sentencia.

El problema de las penas refleja el principio de la separación de poderes a que se refería Montesquieu.

Porque si bien las penas han de venir previstas en la Ley y ser aplicadas al caso concreto por el juez, es evidente que es la administración la que está encargada del establecimiento y funcionamiento de los penales. La problemática de las penas es la que ha estado más unida a una evolución del Derecho penal, ya que, en líneas generales, ha aportado una progresiva humanización.

penas y castigos medievales

1-Escoltado por dos guardianes, este preso danés ha sido «expuesto públicamente». El barril no sólo ayuda a impedir su fuga, sino que, por su inscripción, anuncia a todos el delito cometido.
2-El cepo cumple un objetivo similar al del barril: exponer al convicto a las burlas, y aun al ataque físico, de los espectadores. Y con ello satisface un fin de escarmiento para quien ha delinquido.
3-La primera ejecución en la silla eléctrica se realizó en Nueva York en 1890. La pena capital cuenta con defensores, aunque no son menos dignas de consideración las razones que  abogan  por su  supresión.

La función de la pena

Realmente, todo gira en torno a un problema de perspectiva. No hay que olvidar la importancia que han tenido, en este sentido. ciencias como la biología, la psicología y el estudio sociológico de la delincuencia. Y asi. se ha pasado de la concepción de la pena como retributiva a la estimación de la misma como una medida de tratamiento, en la que se hace especial mención de aspectos psicológicos del delincuente y de su reforma.

Esta cuestión, la de la reforma de los delincuentes, se ha planteado, cada vez más. y parece construir la razón de ser, actualmente, del Derecho Penal.

Para ello se arbitran medidas, dentro del establecimiento penitenciario, para recuperar a los penados, a los que se somete a pruebas psicotécnicas y se les permite redimir, en la proporción que se estime, las penas por el trabajo.

Por ello, no tienen razón de ser, hoy en día, las penas corporales que afectan a la integridad corporal del delincuente.

En cuanto a las que privan de la vida, las polémicas son encontradas (aunque, en la antigüedad, salvo san Agustín, los autores no parecieron ponerles excesivas objeciones). Que las penas a aplicar y aun el método de aplicarlas es un fenómeno cultural, es un hecho incuestionable.

penas en japon a las mujeres adulteras

 El ridículo público es la pena máxima para estas dos mujeres japonesas culpables de adulterio.

prisiones modernas

Prisiones Modernas Para Una Vida Interna Mas Digna

El problema penitenciario

Mas con referencia a la pena capital, se agudizan las dificultades de un juicio crítico. En general, se observa cierta corriente en favor de su abolición: Gran Bretaña, por ejemplo, ha optado temporalmente por ésta.

Acaso entre las múltiples objeciones que se han puesto a la pena capital la más importante es la de que no permite una rehabilitación del condenado (máxima —la de la reforma— que parece presidir todas las legislaciones).

Claro está que aún quedan otros problemas como son, en el caso de que se opte por la prisión perpetua, el logro de un ambiente y de una estancia en el establecimiento penitenciario que se halle en equilibrio entre la exigencia y la reeducación.

De ahí que la consecución de la adecuada política penitenciaria constituya algo de vital importancia: así, si en un principio se optó por la separación absoluta de los reclusos, y luego por cierta comunicación entre ios mismos, ello fue debido a las neurosis que se provocaban en ellos.

Ya en el siglo XIX, tan inestable política y socialmente, Concepción Arenal clamaba por una reforma de los sistemas penitenciarios. Voces análogas se oyen hoy día, cuando sucesos como el de la rebelión de los presos de la cárcel de Attica, en Nueva York, en el otoño de 1971, han llenado las páginas de los periódicos de todo el mundo.

la guillotina como pena capital

Los presos camino del cadalso en París. Era el 25 de junio de 1804. «Madame Guillotina», como popularmente se le denominaba, había sido empleada por primera vez en 1792.

Ver: Métodos de Tortura en la Antiguedad

Ver: Derecho Penal – Agravantes y Atenuantes

Ver: Historia de las Prisiones

Ver: Resumen Dercho Civil y Las Fuentes del Derecho

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Ediciones Cisplatina S.A.

La Historia de la Libertad Política Concepto e Ideologías

La Historia de la Libertad Política
Concepto e Ideologías

En las democracias liberales de Occidente, la libertad suele considerarse el más básico de los derechos humanos: un ideal por el que merece la pena luchar y, de ser necesario, hasta morir.

El gran valor atribuido a la libertad es un indicativo de las numerosas y enconadas batallas que se han librado para conseguirla: contra las Iglesias que estaban dispuestas a matar para defender sus ortodoxias; contra el poder absoluto de los monarcas; contra la opresión de las mujeres y de los disidentes políticos; contra la esclavitud, el prejuicio, la ignorancia y un millar de cosas más.

Desde las grandes revoluciones francesa y americana, en la segunda mitad del siglo XVIII, la libertad ha ocupado un lugar preeminente como principio definidor del liberalismo.

Según John Locke, un teórico político cuya obra inspiró a los Padres Fundadores de Estados Unidos, garantizar la libertad es la justificación última de la constitución legal de un Estado: «El fin de la ley no es abolir o constreñir sino preservar y aumentar la libertad».

La libertad de tener las opiniones políticas y religiosas que uno quiera, de expresar tales opiniones sin temor ni trabas, de decidir por uno mismo dónde y de qué manera vivir la propia vida: tales son los premios de la libertad.

Según la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776, la libertad, además de la vida y la búsqueda de la felicidad, es uno de los derechos naturales e inalienables de los que están dotados todos los seres humanos por igual.

Es un derecho que no debe ser limitado, salvo por las más poderosas razones, pero que tampoco puede ser ilimitado o absoluto. (Fuente: 50 Cosas Que Hay Que Saber de Política – Ben Dupré – Edit. Ariel)

la libertad en la historia

La Declaración Americana de Independencia afirma que todos los hombres son iguales. Sin embargo, los negros de los Estados Unidos se vieron sometidos a un cruel y denigrante trato sin respeto alguno a su condición de seres humanos.

Libertad y poder:  he aquí dos términos contrapuestos.  ¿Qué frenos se oponen a la plena libertad del  hombre?  ¿Cuál  ha  sido   el  proceso  seguido  desde  la  Antigüedad  a  las   actuales  democracias?

En la cadena que relaciona al hombre actual con sus antepasados antediluvianos, el eslabón que marca el paso cualitativo más importante es la aparición del llamado Homo Sapiens.

Asi lo cree toda la tradición filosófica occidental: Aristóteles, Santo Tomás, Descartes, Kant, Hume… La capacidad que define al Hombre con mayor exactitud es su posibilidad de reconocer, relacionar, ampliar y dividir conceptos intelectuales.

El Hombre es el único Ser Racional, el único capaz de pensar. La libertad es una consecuencia de esa posibilidad de saber que existen diversas soluciones. Por eso el Hombre es el único ser libre. La libertad es algo más que la razón.

Dadas varias alternativas se tiene la capacidad de elegir lo que más convenga, sean cuales fueren sus motivaciones. Sin libertad, la razón sería la mayor de las frustaciones. La libertad, apoyada en la razón, es la máxima grandeza del Homhre: le hace dueño y responsable de su existencia.

Sin libertad, la exterminación entera de la humanidad y la sublimada lucha del pionero por hacerla más justa son actos iguales, intranscendentes. No existiría la responsabilidad.

Desde las leyes económicas hasta el derecho civil se reglamenta con toda minucia la vida cotidiana de cualquier mortal. Sus actos más insignificantes vienen también regulados por las normas de «convivencia».

La vida del trabajo, la circulación por calles y carreteras están reguladas como la vida matrimonial, la propiedad privada, la sanidad pública o los transportes de viajeros.

La Ley, en sus múltiples facetas, viene a oponerse a la libertad primera que hemos considerado propiedad inalienable del Hombre. Además, viene respaldada por la fuerza coercitiva del castigo.

Es evidente que existe una fuerza exterior al Hombre que reduce sus posibilidades de elección, un poder superior a la libertad del individuo.

En la historia de la humanidad, todo suceso, toda realidad tienen su justificación, sus causas y motivos. ¿Qué justificación tiene la castración de la libertad del Hombre? ¿Quién, y por qué, tiene derecho a recortar esa posibilidad y responsabilidad intrínsecas? ¿Qué fundamento tiene ese poder que limita y coarta a la persona en su misma esencia?.

Los filósofos de todos los tiempos y latitudes se han planteado este problema y han aventurado hipótesis. Podemos asegurar que toda doctrina ha tomado partido frente a este problema crucial, hoy tan olvidado.

La sociedad jerárquica: Toda doctrina se apoya en último término en postulados, especies de confirmaciones indemostrables. Existe siempre una opción primera. Toda cadena tiene un principio.

La elección de este axioma se justifica en muchos casos apelando a su evidencia. En realidad es fruto de múltiples condicionantes. Para los habitantes de la Tierra anteriores a Galileo era completamente evidente que el Sol giraba en torno de ellos, para los muchachos de nuestras escuelas elementales la evidencia consiste en lo contrario.

Toda doctrina que se ocupa de nuestro problema tiene también su postulado básico. Éste consiste en la respuesta a la siguiente pregunta: la fuente de derecho, la fuente de poder, ¿es exterior al Hombre?, ¿existe un algo que tenga potestad para dictar al Hombre su conducta?, ¿es el hombre mismo su único dueño ?

Las Creencias o Religiones: En general, las doctrinas vigentes en el mundo occidental hasta el siglo XVIII aceptaron la existencia de una fuente de derecho exterior al Hombre.

El Cristianismo influyó en todos los ámbitos, y más aún en el intelectual. Con la conversión de Constantino, el Derecho Romano inicia su decantamiento ante las ideas cristianas.

A la caída del Imperio la mutación se acelera y consolida. La única potestad posible reside en Dios Creador. El Hombre, como parte de esa creación, le está sujeto en razón de pertenencia.

Sólo es libre para aceptarle o condenarse. Entre ellos, todos los hombres son en principio iguales. Sin embargo, existe una estructuración de la sociedad. El hecho es que existe un órgano rector de la comunidad, que cada una de ellas tiene su propio gobierno.

La doctrina escolástica acepta la estructuración, y la justifica. Existen personas privilegiadas que disponen de una autoridad delegada por la fuente de toda potestad.

El rey es la persona que ostenta esa representación, es la «mano visible de Dios». El ceremonial de «consagración de los reyes» abunda en esta y similares ideas. Los actos y leyes de los monarcas son la plasmación de la voluntad divina (el poder del Rey por derecho divino).

El castigo que acompaña su transgresión, en verdad, es el fuego eterno. Los azotes, cárceles y demás minucias que en este mundo se pagan sólo sirven para dar acicate a la debilidad humana.

Todos son responsables ante el rey, y éste ante Dios. La Moral y el Derecho se confunden.

Paralelamente se desarrolló la estabilización de la propiedad de la tierra. Los colonos individuales pasaron a formar parte de la servidumbre del castillo, sus tierras de la propiedad del señor feudal.

El pacto de homenaje ligaba al siervo de la gleba con su señor, al que reconocía en lugar de Dios. Las mismas justificaciones para ambos poderes: nación y feudo.

La sociedad feudal se caracteriza por la inexistencia de movimientos. Cada cual en su lugar.

El Derecho Divino es inapelable: la resignación parece ser la virtud típica del pueblo. Su libertad y responsabilidad se desconocen por la influencia de la idea base de acatamiento religioso.

La soberanía del pueblo
filosofo rousseauSuárez defiende que la fuente de todo poder es Dios. Para Maquiavelo es la ley del más fuerte. Ambos creen en la sumisión del Hombre. El Renacimiento es una corriente de pensamiento que se basa en la lectura renovada de los clásicos griegos y romanos. En su seno se desarrolla el Humanismo.

Erasmo de Rotterdam, apartado al mismo tiempo de Lutero y Carlos V, es su máximo exponente. El Hombre —todavía como criatura— empieza a tomar importancia en las concepciones mentales de los pensadores. A través de Aristóteles y Platón se revive y defiende la grandeza del Hombre.

Frente al pecado original se le define como el único ser capaz de pensar, capaz de ser responsable de su conciencia directamente ante Dios. La afirmación de la supremacía del Hombre tiene, en aquel momento, una repercusión directa en su relación con la jerarquía eclesiástica. La Reforma fue esencialmente un movimiento basado en la exaltación del Hombre. Por eso Erasmo, humanista y católico a la vez, tuvo sus dificultades y no pudo tomar partido de un modo definitivo.

La estructuración de una nueva ideología que reemplazara a la medieval fue larga y costosa. Su plasmación en la realidad tuvo que esperar a la Revolución Francesa. El recopilador más importante fue J. J. Rousseau: aquella fue posibilitada en parte por la divulgación de éste. La aceptación general de su ideología se debe a la situación imperante. Socialmente y en el campo de las ideas se ha desarrollado un lento proceso que ahora cristaliza.

El Contrato Social aparece en el momento oportuno para ser aceptado por la mayoría. La esclerosis de las relaciones feudales llega a su colmo. El aumento del poderío de los monarcas ha desbaratado el dominio directo del señor sobre el vasallo. El auge de la artesanía y la primera industria hacen crecer las ciudades. Apoyada en el comercio surge una nueva clase. Su dinero comienza a ser poderoso.

La tierra, y con ella sus poseedores, la aristocracia, declina como factor básico de producción y de riqueza. En la escala social los terratenientes pierden puestos en favor de los comerciantes. La burguesía resquebrajó la cohesión social del antiguo régimen, el humanismo sus fundamentos ideológicos. El pueblo está preparado ya: capta su injustificada posición subalterna. La Revolución es  posible.

Desde los ideólogos que elaboraron los Derechos del Hombre y la Constitución hasta los últimos jacobinos de la campiña, todos se sienten identificados con J. J. Rousseau. Los enciclopedistas prepararon el desarrollo intelectual del «ateísmo» del Nuevo Régimen, pero no llegan a impresionar la conciencia popular debido a su identificación práctica con el antiguo. Rousseau fue en su totalidad un crítico reformista.

Frente a la alternativa básica de que hemos hablado más arriba, escoge con decisión por la absoluta supremacía del Hombre. Nada ni nadie por encima de él. Si puede existir un poder, un derecho, tiene que justificarse forzosamente en el mismo Hombre: nace así el Derecho Natural. Las leyes serán sólo un reflejo de este profundo cuadro intangible que se llama «naturaleza humana».

La contradicción entre la libertad «natural del hombre y su situación histórica se justifica, según Rousseau, por el pacto sellado entre cada individuo y un cuerpo abstracto formado por todos ellos: es decir entre el ciudadano y la sociedad. Junto a la libertad individual se coloca la necesidad de un orden social. Son los pilares incontestables del sistema. Ese orden está supeditado a la voluntad de cada hombre.

La voluntad de la sociedad es únicamente el reflejo de la voluntad de cada partícipe: la libertad no se coarta desde fuera, él mismo se pone límites. No deja de ser libre en ningún momento. Todos los elementos componentes de la sociedad son iguales y el orden se establece a través de la voluntad general expresada unánimente en una asamblea. La participación en la elaboración de esa voluntad general es el resguardo que libera al hombre en su acatamiento de la ley. El lector de Rousseau y el estudioso de la Revolución Francesa siente la grandeza que rezuman estos ideales, siente la aspiración de sublimidad del Hombre, la fuerza ingente que le da sentirse el centro del mundo.

Ver: Soberanía Popular

El constitucionalismo
El siglo XIX cristaliza las reformas instauradas en Francia por la Revolución. En todo el mundo occidental se establecen estructuras de gobiernos basadas, más o menos, en las ideas rusonianas. Los defectos que, aún antes de pulsar la realidad, podemos constatar en esta ideología se ciernen alrededor de su idealismo.

El Hombre se toma en su pureza espiritual y en el mundo se espera que todos los ciudadanos tengan los mismos deseos y con la misma intensidad. Lo material desaparece tras la sublimación. El Hombre es bueno radicalmente.

El siglo XIX muestra la lucha de los ciudadanos por ajustar a la realidad los deseos de igualdad, fraternidad y libertad. Su acierto o fracaso marcarán el acierto o fracaso de la tesis de Rousseau. La República, como forma de gobierno, se acepta como la más adecuada plasmación de la soberanía del pueblo.

Las Monarquías Constitucionales no dejan de ser un mero remedo, ya que tiene más fuerza el adjetivo constitucional que el sustantivo monarquía. El poder se reparte en tres estamentos independientes que se regulan recíprocamente. El Poder Legislativo representa la voluntad general, dicta las normas. Tiene preeminencia porque es el órgano representativo por excelencia.

El Poder Ejecutivo es su brazo actuante: sus miembros no son elegidos directamente por la base, sino por  sus   representantes  parlamentarios.

El Poder Judicial, con su independencia tradicional, vigila y castiga las infracciones individuales a la voluntad general. El fundamento pues del gobierno reside en la Cámara: al menos en teoría. Sus miembros pueden dictar leyes, y éstas son el marco que regula la vida toda del país. Aquí constatamos la primera constricción que la realidad impone a la idea de Rousseau: entre el pueblo soberano y la voluntad general se tienen que interponer unos intermediarios ¿Pueden ser realmente sólo mensajeros sin añadir o quitar algo?.

Si la asamblea total fue imposible, no en menor grado sucedió lo mismo con la unanimidad de pareceres. Está comprobado que toda la defensa de ideas lleva aparejada la salvaguarda o fomento de unos intereses particulares. Los diversos puntos de vista esgrimidos en los parlamentos pronto se relacionaron con las miras de determinados grupos o clases.

En un primer momento la lucha parlamentaria enfrenta a los «constitucionalistas» con los aliados del poder establecido.  La aristocracia todavía tiene en ese momento poder suficiente para retardar la imposición de una Constitución. Por otra parte, en ella ponen sus defensores todas las esperanzas de un sistema mejor: la negación del Antiguo Régimen con su sociedad jerarquizada y su comercio cortapisado. El pueblo no participa en esta lucha: ni su voz ni sus intereses entran en el juego.

Después de la primera Constitución, cuando ésta se ha hecho ya conservadora, cuando han sido ya conquistados los puestos de gobierno por la burguesía, cuando sólo se tiene en cuenta sus propios intereses, entonces se forja la segunda gran lucha. En la primera se han opuesto dos estamentos: aristocracia y burguesía.

En la segunda la burguesía y el proletariado son los protagonistas. Hay que notar que hablamos del desarrollo político de los países occidentales. El rasgo común a ambos enfrentamientos es la unión de los interesados en partidos o sindicatos: los representantes en la Cámara no hablan ya en nombre de individuos sino en nombre de intereses de grupo.

Los partícipes de estos grupos —y mucho más quienes no pueden organizarse— ven cómo cada vez se supedita más su libertad a las finalidades de organismos que se llaman sus representantes. La soberanía del individuo queda relegada. La supremacía de los intereses más fuertes es un hecho. Sin embargo, la aportación sindical a la vida política significaba la incorporación de todos los estamentos en la lucha por el poder: El enfrentamiento económico entre obreros y patronos se traslada al plano político.

Llegamos a la mitad del siglo XX. A la idea de Rousseau de un pacto, sustituye en ese momento .la idea de una contraposición para estructurar la elaboración de las Leyes. Se acepta como dato la discrepancia de intereses: la mayoría sustituye a la voluntad general.

No obstante, el léxico empleado en los discursos propagandísticos y en las cenas de gala intenta hacer creer que se respeta la existencia de una verdadera representación de los intereses de los individuos, que las leyes son fruto de la voluntad general, que el gobierno es neutral y no recibe influjos extraños al bien del país. Quienes en la práctica desmienten la idea rusoniana, en teoría se declaran sus adeptos incondicionales. No pueden frustrar la ideología aceptada generalmente, aquella que forma el sentir aceptado por todos.

El Nuevo Precio de la Libertad: Se dice que el precio de la libertad es la vigilancia eterna. La intención original era que las libertades civiles estuvieran sometidas a un escrutinio constante, ante el peligro de que la acción subrepticia del gobierno las deteriorara y se acabaran perdiendo. Hoy en día, en una inversión extraordinaria, son los propios ciudadanos los que se han convertido en objetos de vigilancia continua, y los organismos de seguridad utilizan tecnologías cada vez más complejas para vigilarnos. Nuestros movimientos son monitorizados por aviones espía, satélites y millones de cámaras de seguridad; nuestras características físicas y biométricas son analizadas; nuestros datos informáticos son vaciados y catalogados; nuestras llamadas telefónicas son pinchadas rutinariamente; nuestros correos electrónicos escaneados. Ciertamente, el Gran Hermano nos acecha.

Ver: Democracia como forma de Gobierno

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Editorial Cisplatina

El Romanticismo en la Música Compositores y Obras Opera Italiana

CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA MÚSICA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo. El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

COMPOSITORES MUSICA DEL RENACIMIENTO:

1-Ludwig Van Beethoven

2-Franz Schubert 

3-Federico Chopin

4-Richatd Wagner

5-Giuseppe Verdi

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas. El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento. (Ampliar sobre este concepto)

LA MÚSICA ROMÁNTICA: Un movimiento que tanta preponderancia daba a la emoción debía traducirse, forzosamente, en la aparición de grandes obras musicales como, en efecto, así fue.

La figura cumbre es la de Luis van Beethoven (1770-1827), que no puede clasificarse propiamente dentro de ningún estilo determinado porque se trata de un genio único, sólo comparable a Bach. Aunque nació en el siglo XVIII, la mayor parte de su labor corresponde al XIX y representa un paso o un estadio entre el Clasicismo y el Romanticismo.

Luis van Beethoven

Luwing van Beethoven (1770-1827)

Los inicios del Romanticismo están marcados por la figura de un músico excepcional: Ludwig Van Beethoven en (1770-1827). Nació en Bonn; fue un hombre interesado por la ciencia y aficionado a la lectura; acogió con entusiasmo las ideas de la Revolución Francesa y mantuvo siempre una actitud de libertad artística. Su exigencia de no servir a nadie ni a otro interés que el de la música, ejerció una influencia fundamental no sólo en los músicos, sino sobre los demás artistas.Su obra comenzó siendo clasicista (Sonata para pian Op 28), pero pronto evolucionó a una expresión más subjetiva (sinfonías Quinta, Sexta, Séptima, marinos de cuerda Op 59). A partir de 1815 y cuando ya estaba aquejado de sordera, escribió sus obras más sublimes y abstractas.

Había nacido en Bonn, pero a los veintidós años se trasladó a Viena, donde fue discípulo de Haydn, que ejerció sobre él gran influencia, patentizada en la Primera Sinfonía, de corte netamente clásico. En la Sonata Patética, escrita en 1799, se manifiesta ya el comienzo de su período romántico. En su fase de creación personal se vio obligado a ampliar la orquesta y a dar a sus obras una dimensión desconocida hasta el momento.

A principios de siglo, Beethoven advirtió que perdía la facultad de oir y llegó un momento en que se encerró en su propio mundo y se convirtió en un ser huraño e insociable, al verse imposibilitado de escuchar las melodías que su espíritu creaba.

Fue un hombre desafortunado en su vida sentimental. No tuvo amores y fue rechazado varias veces. Sin embargo, escribió las deliciosas páginas de Para Elisa y Claro de luna, así como la sonata llamada Appassionata. Su amor a la Naturaleza se muestra en la Sexta Sinfonía, llamada también Pastoral. En 1822 terminó su Misa Solemnis, y en 1824 la Novena Sinfonía, la más grandiosa de todas, que concluye con el canto triunfal de la Oda a la Alegría, basada en un poema de Schiller; cruel paradoja para un hombre a quien la vida le negó la felicidad de una pasión sentimental.

El Romanticismo, que popularizó los famosos «Lieder», se halla representado en Alemania y Austria por insignes figuras como la del vienes Franz Schubert (1797-1828), cuya existencia fue penosa y muy humilde y de quien aún escuchamos con delectación el Ave María, la Serenata, el Quinteto de la trucha, El rey de Thule y otras muchas composiciones, entre las que destaca la Sinfonía en sí menor o Inacabada.

Franz Schubert

Franz Schubert (1797-1828)

Roberto Schumann (1810-1856) era natural de Zwickau (Sajonia); pero, menos sentimental y expansivo que Schubert, su música acusa esta influencia. Fue un gran pianista, y la mayoría de sus obras están escritas para que este instrumento tenga una total preponderancia.

Félix Mendelssohn (1809-1847) era natural de Hambusgo. Fue un músico elegante cuyas composiciones son de una gran claridad y belleza. De entre sus obras destacan: El sueño de una noche de verano, Sinfonía escocesa y La gruta de Fingal, compuestas durante su larga permanencia en la Gran Bretaña. Sus Romanzas sin Palabras son la expresión delicada de un auténtico poeta.

Federico Chopin (1810-1849) era polaco y sintió en su alma toda la tragedia de su tierra mártir. Sus Polonesas revelan un acendrado patriotismo, y sus Nocturnos, Preludios, Baladas e Impromptus nos muestran al hombre de alma exquisita, hipersensible y, al mismo tiempo, al virtuoso intérprete. Son conocidos sus amores con la escritora George Sand, que en cierto momento de su vida encontraron en la Cartuja de Palma de Mallorca el lugar apropiado para manifestarse. La enfermedad del siglo le llevó prematuramente a la tumba.

Federico Chopin

Federico Chopin (1810-1849)

Con Federico Chopin (1810-1849), el piano romántico alcanzó su mayor importancia. Chopin escribió para dicho instrumento prácticamente toda su obra, en la que el lenguaje armónico se hace enormemente rtco y revolucionario.

WAGNER Y BRAHMS. La figura de Ricardo Wagner (1813-1883), exaltada por el nacionalismo alemán, no es comparable a Beethoven, a pesar de la grandiosidad de sus obras. Wagner fue un revolucionario y un pensador, un hombre que quiso fundir la leyenda, la poesía, la acción dramática y la música en un espectáculo total: el drama musical alemán.

Ricardo Wagner músico

Ricardo Wagner (1813-1883)

Con Richard Wagner (1813-1883) la ópera aspira a convertirse en una obra de arte total. Sus características principales serán: basarse en libretos escritos por él mismo (en los que exalta la lengua y la mitología alemanas), subordinar la melodía a la expresividad del texto, enriquecer la orquesta con nuevos timbres, armonías y cromatismo y la creación del leiv motiv (motivo musical que caracteriza a los principales personajes, los anuncia y describe) como idea unitaria de la obra. Además del Buque Fantasma, Tanhauser y Lchengrin, sus óperas más famosas son El anillo de los nibelungos (en cuatro partes), Tristán e Isolda, Los  maestros cantores de Nuremberg y Parsifal.

Para lograrlo, resucitó las viejas leyendas del Oro del Rin, de los Nibelungos, de las Valkirias, etcétera, y les dio forma con una orquestación en que la grandiosidad era el denominador común de los conjuntos que lograba crear.

El Teatro de Bayreuth, inaugurado en 1876, fue y sigue siendo el centro de la ópera wagneriana, y que incluso en la actualidad es lugar de cita de los wagnerianos enfervorizados. De su numerosa producción destacan Parsifal, Lohengrín, Tannhauser, Tristan e Isolda, Los maestros cantores, así como el ciclo legendario de El anillo de los Nibelungos, antes apuntado.

Juan Brahms (1833-1897) fue un hombre sencillo; natural de Hamburgo, habitó en la capital de Austria durante muchos años. Su música no es puramente romántica, sino que en él se da una síntesis de entre esta tendencia y el clasicismo. Escribió numerosas sinfonías y otras obras menores, entre las que destacan varias canciones, como la célebre Buenas noches.

Sería labor interminable citar a todos los grandes músicos del Romanticismo. En Francia destaca Berlioz (1803-1869) y en Hungría Franz Liszt (1811-1886), excelente pianista, autor de numerosos poemas sinfónicos y rapsodias. Franz Liszt es considerado otro gran genio del piano romántico, del que fue además gran virtuoso.

La música rusa empieza a darse a conocer a partir de Miguel Glinka (1804-1857), y más adelante con el grupo llamado «de los cinco»: Balakirev, Borodin, Cui, Musorgsky y Rimski-Korsakov que se inspiró en la tradición musical eslava.

Especialmente conocidas son las siguientes composiciones: El Príncipe Igor y En las estepas del Asia Central, de Borodin; Boris Gudonov y Kovantchina, de Mussorgsky, y Capricho español, Scherezade y La ciudad invisible de Kitege, de Rimski-Korsakov.

Cierra esta sinfonía de músicos rusos uno que, a pesar de conocer el grupo «de los cinco», quiso mantenerse al margen y no cultivó la música propiamente eslava como los anteriores, sino que inició una aproximación a Occidente: Tchaikovsky (1840-1893). Ya no es posible clasificar a éste como romántico, sino como realista. Su obra cumbre es la Sinfonía Patética.

LA ÓPERA ITALIANA. La espectacularidad y fantasía propias del Romanticismo, forzosamente debían influir en un arte tan plástico como la ópera, fusión del teatro y la música.

Los alemanes, que ya habían intentado cultivar dicho género con Haydn, tuvieron en Carlos M. von Weber (1876-1826) un buen representante. La ópera de este compositor que tuvo mayor resonancia fue Der Freischützer, o sea El cazador furtivo, en la que Weber dio rienda suelta a su lirismo.

La gran revolución operística en Alemania se debe a Wagner, como ya hemos dicho, pues él supo aunar el espíritu romántico con el nacionalismo germano cada vez más fuerte.

Pero donde la ópera debía desarrollarse y aleanzar mayor esplendor fue en Italia. La calidad y número de su producción es tan grande que incluso en la actualidad las óperas italianas constituyen el repertorio casi exclusivo de los principales teatros líricos del mundo.

Gioacchino Rossini (1792-1868) fue un hombre que supo vivir. Durante cerca de veinte años trabajó para producir unas cuarenta obras. Luego, dejó de componer y se dispuso a saborear el éxito que le proporcionaron El barbero de Sevilla, que inmortalizó a Fígaro, Semíramis y Guillermo Tell, tema muy grato al espíritu romántico.

Vicenzo Bellini (1802-1835) quien no vivió tantos años como Rossini, también escribió diversas óperas, entre ellas La sonámbula, Norma y Los puritanos.

Gaetano Donizetti (1797-1848) alcanzó en vida un éxito extraordinario con Elixir de amor, Lucia de Lammermoor, La favorita y Don Pasquale.

El coloso de la ópera italiana fue Giuseppe Verdi (1813-1901), cuya producción es considerabilísima y cosecha todavía un éxito indiscutible. Cuando se inauguró el Canal de Suez se le encargó una ópera basada en el tiempo de los faraones y que ensalzara las glorias del antiguo Egipto.

Giuseppe Verdi musico italiano

Giuseppe Verdi (1813-1901)

El otro gran operista fue Giuseppe Verdi (1813-1901). Llenó todo el siglo con su música dramática y nacionalista (Nabuco, I Lombardi), incluso cLaramente política (Rigoletto, El trovador, La Traviata), obras estas en las que alcanza la perfección de su lenguaje. Su riqueza melódica (opuesta al sistema de Wagner) le convierte en uno de los. grandes operistas de todos los tiempos. Sus últimas obras (Aida, Otello y Falstaff) culminan con una obra instrumental, el Réquiem, que compuso al final de su vida.

Entonces escribió Aida, que se estrenó en El Cairo ante la presencia de Napoleón III. Son especialmente famosos los coros de Nabuco, el dramatismo de Otello, las arias de Rigoletto, el vals de La traviata y el humorismo desplegado en Falstaff, por citar sólo los fragmentos más populares de su producción. Verdi, que cuidaba en extremo la parte musical de sus obras, apenas concedía importancia al libreto, que en algunas de sus producciones es francamente inferior a la parte musical.

Durante esta época, Italia abandona casi por completo la música instrumental para dedicarse de lleno a la ópera en la que se mostró maestra indiscutible.

La tase del Romanticismo tardío esta representada por los magníficos Heder de Hugo Wolf (1860-1903) y el sintonismo renovador de Johannes Brahms (1833-1897). También fueron grandes sinfonistas Antón Bruckner (1824-1896) y César Franck (1822-1890).

Por último hay que destacar un movimiento importante que se extiende desde principios hasta finales de siglo: el nacionalismo ruso. Sus músicos más importantes fueron Mihail Glinka (1804-1857), Borodin {1833-1887), Mussorgski (1839-1881) Mily Balakirev (1836-1910) y Rimski-Korsakov (1844-1908).
Relacionado con los anteriores se encuentra el gran compositor Peter Tchaikovski (1840-1893), autor de seis sinfonías, óperas y músicas para ballets.

Otros autores nacionalistas fueron Bedrich Smetana (1824-1884), Antón Dvorak (1841-1904), Edward Grieg (1843-1907), Leos Janacek (1854-1928) v Jean Sibelius (1865-1957).

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Literatura

Ver: Concepto de  Romanticismo

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
HISTORIA VISUAL DEL ARTE Editoial Larousse El Romanticismo en el Arte
ENCICLOPEDIA UNIVRESAL DE CIENCIAS SOCIALES Editorial Océano
CIVILIZACIONES DE OCCIDNTE Tomo B Jackson J. Spielvogel
HISTORIA UNIVERSAL El Impacto de la Revolución Francesa Editorial Salvat La Fiebre Romántica

El Romanticismo en la Literatura y Arte Características Resumen

ORIGEN Y CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA LITERATURA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo.

El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

GRANDES AUTORES DEL ROMANTICISMO:

1-Víctor Hugo

2-Wolfgang von Goethe

3-Thomas Carlyle

4-Los Hermanos Grimm

5-Alejandro Dumas

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas.

El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento.

Los primeros románticos deben situarse a fines del siglo XVIII donde  ya  se estaba formando este nuevo movimiento intelectual para desafiar las ideas de la Ilustración.

Aunque algunos historiadores han sostenido que el romanticismo era más un «estado de ánimo» que un movimiento, revolucionó la pintura, la literatura y la música en la primera mitad del siglo XIX.

Durante la primera mitad del siglo XIX se consolida este movimiento  romanticista caracterizada por el espíritu de rebeldía, la valoración de la naturaleza y la supremacía de la imaginación sobre la razón. Se puso de moda la novela histórica.

La poesía expreso de  sentimientos exaltados. El teatro rompió con las normas clásicas. Entre los escritores románticos destacan el alemán Goethe, los ingleses lord Byron y Walter Scott y el francés Víctor Hugo.

Víctor Hugo

Escritor Romántico Víctor Hugo

Se puede decir que frente a aquel estado racional, que en el siglo XVIII la ilustración había enseñado y difundido como método para llegar a la verdad, nace el romanticismo como un movimiento indomable e impetuoso, exaltando al hombre, a la naturaleza y belleza como manera de expresar ese espíritu de rebeldía , de liberación y autonomía, que acaparó todas las áreas del pensamiento humano y se materializó a través de la creación artística, en la literatura, la música y el arte,  durante medio siglo.

Fue una reacción contra la preferencia de la razón durante la Ilustración en la búsqueda de la verdad.

Si bien los románticos, especialmente los iniciales, de ningún modo menospreciaban la razón, trataban de balancear su uso acentuando la importancia de la intuición, el sentimiento, la emoción y la imaginación como fuentes de conocimiento.

Como lo expresara un romántico alemán: «Fue mi corazón el que me aconsejó hacerlo, y mi corazón no puede equivocarse».

El Romanticismo, fue un movimiento intelectual surgido en Europa a partir de la finalización de las guerras napoleónicas (1815). Se opuso al pensamiento basado en la razón y a la búsqueda de la objetividad en opiniones o juicios. La irracionalidad romántica sostuvo que los grandes pensamientos se originan en el corazón, exaltando así el valor de la sensibilidad individual como modo de interpretar el mundo.

CARACTERÍSTICAS: El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

Un importante modelo romántico fue la trágica figura en Las cuitas del joven Werther, una novela del gran escritor alemán Johan Wolfgang von Goethe (1749-1832), quien rechazó más tarde el romanticismo a favor del clasicismo.

Wolfgang von Goethe

Wolfgang von Goethe

Werther era un personaje romántico que buscaba la libertad para realizarse. Incomprendido y rechazado por la sociedad, seguía creyendo en su propia valía por medio de sus sentimientos más íntimos, pero su profundo amor por una joven que no le amaba lo condujo finalmente a cometer suicidio.

A raíz de Las cuitas del joven Werther, de Goethe, aparecieron numerosas novelas y obras de teatro cuyos argumentos giraban en torno de jóvenes doncellas trágicamente sacadas del curso de sus vidas a temprana edad (veintitrés años era la más común), por enfermedad (comúnmente la tuberculosis, en ese tiempo extendido padecimiento que solía ser mortal), para dolor e infortunio de sus enamorados.

La característica importante del romanticismo era el indivial interés por los rasgos peculiares de cada persona.

El deseo de los románticos de seguir sus más íntimos impulsos los llevaba a rebelarse contra las convenciones de la clase media. El cabello largo, las barbas y la vestimenta escandalosamente anticonvencionales servían para reforzar el individualismo que los jóvenes románticos trataban de expresar.

El sentimiento y el individualismo llegaron juntos con la importancia que los románticos otorgaban a lo heroico.

El héroe romántico era el genio solitario, listo para desafiar al mundo y sacrificar su vida por una gran causa.

Sin embargo, en manos del escritor británico Thomas Carlyle (1795-1881), el héroe romántico no se destruía a sí mismo en protestas ineficaces contra la sociedad, sino que la transformaba.

Thomas Carlyle

Thomas Carlyle (1795-1881)

En sus obras históricas, Carlyle hacía hincapié en que los acontecimientos de la historia eran determinados, en su mayor parte, por las hazañas de tales héroes.

Muchos románticos creían que los estados y las sociedades, como los organismos individuales, evolucionaban a través del tiempo y que cada pueblo tenía un Geist o espíritu que lo hacía único.

Esta perspectiva inspiró a los románticos a estudiar historia, pues veían en ésta una forma de entender cómo una nacionalidad era lo que era.

Esta inclinación histórica se manifestó en muchas formas. En Alemania, los hermanos Grimm recopilaron y publicaron cuentos de hadas locales, como lo hizo Hans Christian Andersen en Dinamarca.

El renacimiento de la arquitectura gótica medieval dejó la campiña europea sembrada de castillos y ciudades seudomedievales pobladas de catedrales, ayuntamientos, edificios parlamentarios y hasta estaciones de ferrocarril en grandioso estilo neogótico.

Los Hermanos Grimm

Los Hermanos Grimm

La literatura también reflejó esta conciencia histórica. Las novelas de Walter Scott (1771-1832) se convirtieron en éxitos europeos de librería en la primera mitad del siglo XIX. Ivanhoe, en la que Scott trató de evocar el choque entre los caballeros sajones y normandos en la Inglterra medieval, se convirtió en una de sus obras más populares.

En el continente, Alejandro Dumas (1802-1870) conquistó igualmente fama por sus evocaciones históricas. La más famosa fue Los tres Mosqueteros, con su vivido retrato de los aventureros arrogantes de la Francia del siglo XVII.

Alejandro Dumas

Alejandro Dumas

«El romanticismo fue estimulado por el casi descubrimiento de la Edad Media a fines del siglo XVIII. Con sorpresa descubrieron que sus antepasados habían construido castillos y catedrales que no tenían nada que envidiar a las obras de los griegos. Parecían querer abandonar la superficie del suelo para lanzarse a lo alto, rompían con todas las leyes y cánones convencionales para conformarse a una inspiración individual, mística y romántica. Por esto el escenario preferido de los románticos son las catedrales y los castillos.»

LA LITERATURA ROMÁNTICA INGLESA Y FRANCESA. George Gordon, más conocido por su título de Lord Byron (1788-1824), es el prototipo del romántico. Viajó mucho, sufrió e hizo sufrir, y su exaltación por la libertad y el idealismo le llevó a marcharse a Grecia para ayudar a los helenos a luchar contra Turquía.

Murió en Missolongui, una aldea que se hizo célebre por las matanzas que en ella realizaron los turcos. Su fama fue extraordinaria en Europa. Su principal poema es Childe Harold y no pudo sustraerse a la atracción del mito hondamente romántico de la figura de Don Juan a la que dedicó un poema.

Otro poeta inglés famoso fue Shelley (1792-1822), autor de la elegía Adonais, escrita en recuerdo de la muerte de Keats (1795-1821), otro poeta inglés que murió tuberculoso en Roma, y autor de un poema titulado Endimion. En cambio, Walter Scott (1771-1832) era hombre creyente y poco amigo de aventuras personales.

Escribió algunas novelas en las que exalta el heroísmo de los escoceses que vivieron en la Edad Media. Muy conocidas son Ivanhoe, Quintín Durward, Rob Roy, etc.

En Francia, una de las primeras figuras del Romanticismo fue Francisco Renato de Chateaubriand (1768-1848), que estuvo en Inglaterra huyendo del dominio de Napoleón, y volvió a Francia cuando se restauró la monarquía. Su principal obra es El Genio del Cristianismo, destinada a combatir la propaganda antirreligiosa de la época.

El movimiento romántico produjo en Francia gran número de figuras: Alfonso de Lamartine (1790-1869), autor de los libros de poesías titulados Meditaciones: Alfredo de Vigny (1797-1863), noble, y hombre muy pesimista, que vivió casi siempre recluido en su castillo.

Escribió, entre otros poemas, Los destinos y El diario de un poeta. De Alfredo de Musset (1810-1857) se recuerda su pasión por la escritora George Sand, y su poema Noches.

La figura más notable de esta época, en Francia, es Víctor Hugo (1802-1885). Hijo de un general de Napoleón consiguió triunfar después de la caída de la Restauración. Se convirtió en una gloria nacional, incluso en vida. Como poeta escribió Orientales, Baladas, Odas, etc., pero es más conocido como novelista; su drama Hernani entusiasmó a los románticos.

Sin embargo, su celebridad se la proporcionaron, entre otras, las novelas Nuestra Señora de París y Los Miserables, ambas muy divulgadas.

Contemporáneo del anterior fue Alejandro Dumas (1803-1870). Era un hombre alto y fuerte, amigo de los placeres, que en su vejez tuvo que ser auxiliado económicamente por su hijo a pesar de haber ganado muchísimo dinero, pues fue autor de 157 novelas entre las que se recuerdan Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo.

También fue autor de varios dramas, entre ellos Enrique III, y Antony. Su hijo, llamado también Alejandro (1824-1895), escribió la conocida novela La dama de las camelias, expresión acabada del gusto romántico.

EL ROMANTICISMO ALEMÁN. Su fundación se debe propiamente a un filósofo más que a un literato, Johann Herder, pero las figuras cumbres fueron Schiller y Goethe.

Juan Cristóbal Federico Schiller (1759-1805) fue un hombre del siglo XVIII, pero su obra merece ser clasificada entre los románticos. Como poeta escribió El canto de la campana, pero se entusiasmó pronto por los temas históricos en los que el héroe o la heroína llenan toda la acción.

Así, escribió las obras dramáticas Los bandidos, Wallenstein, La doncella de Orleans, Guillermo Tell, etc., cuyo solo enunciado demuestran la tendencia del escritor.

Juan Wolfgang Goethe (1749-1832) era un caballero acomodado, hijo de un consejero imperial. El desahogo económico en que vivió le dejó libre de toda preocupación monetaria. Viajó mucho y se enamoró de Italia, en especial de Venecia.

En su joventud fue uno de los componentes del movimiento «Sturm und Drang», citado al hablar del siglo XVIII. Entonces escribió su Goetz von Berlichingen.

Pero su aportación máxima ha sido el Fausto, que consta de once mil versos y explica la leyenda del hombre que vendió su alma al diablo a cambio de eterna juventud. Es un poema filosófico de gran perfección literaria.

Goethe fue un poeta lírico muy notable y al mismo tiempo un científico interesado por los estudios de Óptica y Biología. Se cuenta que, después de publicarse su novela Weriher, en París aumentó de forma considerable el número de suicidas.

En esta obra se relata el amor imposible del joven Werther por Carlota. Al casarse ésta con su prometido, la desesperación de Werther le empujó al suicidio. Su influencia en la juventud de la época fue grandiosa.

EL ROMANTICISMO EN OTROS PAÍSES.
En Italia apareció la novela Los novios, debida a Alejandro Manzoni (1785-1873), historia de dos desdichados prometidos. La tristeza insondable de Silvio Pellico (1788-1854) le llevó a escribir el poema Mis prisiones y la tragedia Francesca de Rimini.

En Polonia, Adán Misckiewicz (1798-1855) compuso un poema en doce cantos titulado Pan Tadeux. En Rusia, el Romanticismo se encarnó en la figura de Alejandro Puschkin (1799-1837), cuya vida terminó en un duelo. Escribió Eugenio Oneguin y Boris Gudonov, entre otras obras. Nicolás Gogol (1809-1852) fue el precursor de la novela realista que en Rusia daría las figuras cumbres de su literatura.

Fue el autor de Taras Bulba y Las almas muertas. En América, el Romanticismo tomó otro aspecto muy distinto del europeo. Merecen recordarse los poetas Hawthorne., Longfellow y Edgard Allan Poe (1809-1849). Este último alcanzó gran fama como novelista especializado en relatos terroríficos que hoy llamaríamos policíacos.

Es el autor de El escarabajo sagrado, Crimen en la calle Morgue, Aventuras de Arturo Gordon Pym, etc. Entre sus poesías destaca El cuervo. El alcoholismo le llevó prematuramente a la sepultura.

EL ROMANTICISMO EN ESPAÑA. Este movimiento literario penetró en la Península Ibérica al regresar los exilados por el absolutismo de Fernando VII, y registra su máxima influencia a partir de 1835.

Las figuras representativas son numerosas y de dispar tendencia, pues en algunas lo romántico no impide la conservación de la tradición, mientras que en otras lleva implícita la idea revolucionaria y, a veces, francamente descreída.

En todos ellos, sin embargo, se da una mezcla de genio y bohemia. Es el tiempo en que la tristeza, el vino, los excesos de la vida y la fácil desesperación llevan en ocasiones al suicidio y, por tanto, a pintar con negras sombras la humana existencia.

En la imposibilidad de citar a todas las figuras destacadas, vamos a nombrar las más importantes.

José de Espronceda (1808-1842) se entregó a la política liberal, se enamoró perdidamente de una mujer llamada Teresa, a quien dedicó su Canto a Teresa, estuvo desterrado en Londres y en París, pero volvió a España donde ejerció algún cargo político.

Es el autor de El diablo mundo, Canción del pirata, Himno al Sol, El canto del cosaco, etc. Sus poesías líricas se consideran como d.e las mejores del romanticismo español.

El sevillano Gustavo Adolfo Becquer (1836-1870) es el autor de Rimas, poesías generalmente muy cortas, pero muy delicadas, y las conocidas Leyendas, escritas en prosa, que recogen narraciones reales que el escritor transformó a impulsos de su prodigiosa fantasía.

Casi todos los escritores de este período, si bien destacaron en otros géneros son esencialmente poetas, pues la mayoría de obras dramáticas están escritas en verso.

Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862) era un hombre equilibrado y digno. Destacó como dramaturgo en La viuda de Padilla, Aben Humeya y La conjuración de Venecia.

Ángel Saavedra, duque de Rivas (1797-1865), llegó a ministro de la Gobernación a pesar de haber sido en su juventud un gran revolucionario. Como poeta son conocidas Un castellano leal, El moro expósito, El faro de Malta y sus Romances históricos.

Su obra dramática más importante es Don Alvaro o la fuerza del sino, que parece una exaltación de la fatalidad.

Don Alvaro mata al padre de su prometida y, sucesivamente, por hechos que no puede evitar, a sus dos hermanos hasta que por fin aquélla muere a manos de su hermano. La obra termina con el suicidio de Don Alvaro.

Coetánea de la anterior es la famosísima obra titulada Don Juan Tenorio, cuyo argumento no es necesario explicar.

Su autor, José Zorrilla (1817-1893) fue un notable poeta y autor dramático que escribió, además, El zapatero y el Rey, Traidor, inconfeso y mártir, El puñal del godo, etc., todas ellas consideradas, por el propio autor, como tanto o más interesantes que su Tenorio. Sin embargo, la popularidad alcanzada por ésta ha superado la de cualquier otra obra teatral escrita en castellano.

Entre los prosistas románticos ninguno tan típico como Mariano José de Larra (1809-1837). Como hijo de su tiempo, se enamoró de una mujer con la cual el amor era imposible.

Al negarse ésta a prolongar las relaciones, Larra se suicidó. En el momento de darle sepultura, un muchacho se adelantó y recitó con gran emoción una poesía en honor a Larra. De este modo se dio a conocer Zorrilla.

 Mariano José de Larra

Mariano José de Larra (1809-1837)

Larra era un humorista fino y observador. Sus artículos El castellano viejo y Vuelva usted mañana, sátira de costumbres, tienen todavía validez en la actualidad. Escribió la novela El doncel de don Enrique el Doliente, y Maclas, un drama. Su fama también se la merece por sus artículos periodísticos, verdadera disección de la sociedad de su tiempo y de todas las épocas.

Los Amantes de Teruel es un drama debido a la pluma de Juan Eugenio de Hartzenbusch (1806-1880).

Como puede verse por esta somera, exposición de obras y autores, el Romanticismo literario amaba la tristeza, el dolor, la fatalidad, el sentimiento llevado hasta extremos patológicos y la exaltación de figuras en las cuales veía todas las virtudes. No olvidemos que el siglo pasado fue el siglo de la tuberculosis.

Son muchos los artistas que murieron de este mal, que acrecentaban con una vida desordenada y los abusos del alcohol. Entre las mujeres la anemia hacía grandes estragos, y como era admirada la figura delicada, casi inmaterial y espiritualizada, se producían innumerables muertes prematuras de las que muchas veces podía culparse a las corrientes literarias de la época, es decir, a lo que hoy llamaríamos la moda.

PRINCIPALES AUTORES DEL ESTILO ROMÁNTICO

1736-1796    James Macpherson    (I)
1749-1832    Johann W. Goethe    (A)
1757-1827    William Blake    (I)
1759-1805    Friedrich Schiller    (A)
1766-1817    Germaine de Staél    (F)
1767-1845    August W. von Schlegel    (A)
1768-1848    Rene de Chautebriand    (F)
1770-1843    Friedrich F. Hólderlin    (A)
1770-1850    William Wordsworth    (1)
1771-1832    Sir Walter Scott    (I)
1772-1801    Novalis    (A)
1772-1829    Friedrich von Schlegel    (A)
1772-1834    Samuel T. Coleridge    (I)
1773-1853    Johann Ludwig Tieck    (A)
1775-1817    Jane Austen    (I)
1777-1811    Heinrich von Kleist    (A)
1785-1863    jakob Grimrn    (A)
1785-1873    Alessandro Manzoni    (lt)
1786-1859    Wilhelm Grimrn    (A)
1787-1862    Francisco Martínez de la Rosa    (E)
1788-1824    Lord George Gordon Byron    (I)
1790-1869    Alphonse de Lamartine    (F)
1791-1865    Duque de Rivas    (E)
1792-1822    Percy B. Shelley    (I)
1795-1821    john Keats    (I)
1797-1863    Alfred de Vigny    (F)
1798-1837    Giacomo Leopardi    (lt)
1799-1837    Aleksander Pushkin    (R)
1802-1885    Víctor Hugo    (F)
1806-1880    Juan E. Hartzenbusch    (E)
1808-1842    ]osé de Espronceda    (E)
1808-1855    Gérard de Nerval    (F)
1809-1837    Mariano José de Larra    (E)
1809-1852    Nikolai Gogol    (R)
1810-1857    Alfred de Musset    (F)

I: Inglés, It: Italiano, F:Francés, E:Español, A:Alemán, R:Ruso

EL ROMANTICISMO EN EL ARTE.

El arte romántico en Europa no tuvo la coherencia de la literatura del mismo período. Confrontado a situaciones políticas y culturales muy diferentes, el romanticismo se manifestó en cada país de modos muy diversos.

Más que un movimiento, una corriente: La pintura romántica se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XIX en el continente europeo. Apareció en Alemania poco antes de la Revolución Francesa en torno de Goethe y del Círculo de lena, y encontró su apogeo en Francia durante la Restauración, en momentos en que ya había alcanzado solidez en Gran Bretaña.

De esta disparidad cronológica y cultural emergió, sin embargo, una voluntad común, encontrar un lugar de mayor exaltación que el ofrecido a esta generación y producir, sobre todo en Francia, una obra comprometida con la lucha por la libertad de los hombres, de los pueblos y, naturalmente, del arte mismo.

Villet le Duc fue un arquitecto francés tan enamorado del Medioevo que resucitó el estilo gótico, del mismo modo que el Renacimiento había resucitado lo clásico. La arquitectura del siglo XIX sufrió una profunda desorientación. Son rarísimos los edificios que puedan merecer el honor de figurar en una historia del Arte. A fines del mismo, la aparición del cemento y el acero se disponen a dar paso al funcionalismo y a las modernas formas, propias del siglo XIX.

La pintura está influida, naturalmente, por las ideas románticas. Así, David, del cual se habló al citar el Neoclásico, representa un periodo de transición, y lo mismo podría decirse de Ingres (1780-1867), mucho más influenciado por el Romanticismo.

El francés Delacroix (1798-1863) había vivido las luchas apasionadas de las revoluciones del 30 y del 48. Es célebre su Libertad guiando al pueblo, en el cual el contraste de colores y la fuerte luz crean una impresión muy viva.

Millet fue un pintor delicado, monótono, enamorado de la vida aldeana. Gustavo Doré, un notable dibujante, maestro de la luz y de las sombras.

Fue una época poco brillante que hoy nos parece un compás de espera ante el gran movimiento de renovación pictórica que llegó a fines de siglo, impulsado por el Realismo y el Naturalismo.

Una temática literaria: El romanticismo forjó una iconografía propia, basada en la literatura y en el exotismo de las nuevas fuentes de inspiración.

La fascinación que produjeron la Edad Media y lo fantástico en los artistas los llevó a explorar las obras de Dante, Shakespeare, Goethe, Walter Scott, Chateaubriand o Macpherson (autor de una superchería literaria publicada con el seudónimo de Ossian), así como los cuentos populares y las visiones de un Oriente cargado de erotismo.

La pintura histórica, el género más noble de la Academia, fue transformada poi este aporte, y al abordar también temas contemporáneo; borró las fronteras entre los géneros.

A las pintorescas escenas sentimentales de carácter histórico respondieron escenas de género cuyo; formatos y elocuencias erar los de las pinturas históricas Asimismo, el paisaje, alejadc de sus funciones mitológicas experimentó un desarrolle sin precedente: en Alemania, con la pintura simbolista de Caspar David Friedrich; er Gran Bretaña, con John Constable y William Turner, y er Francia, con los miembros de la escuela de Barbizon.

La consolidación de un lenguaje pictórico: Este gran cambio de géneros y motivos no estaría completo si no hubiese inducido una profunda metamorfosis en la concepción y en la función del arte, así como en el papel que desempeñaba el artista. Los nuevos medios pictóricos debían responder a estos nuevos dominios de la representación y a estos nuevos estímulos de la imaginación.

No es menor el mérito de Turner, Goya o Delacroix al haber sabido producir una pintura en la que la pasión de los sentimientos pasaba antes que todo por la reconquista de una gestualidad, el replanteamiento del colorido y la expresión de la intención artística.

Al forjar una práctica fundada en una visión personal, los grandes artistas del romanticismo transformaron el rol del artista. Este se convirtió en un profeta del mundo interior y fue investido de una misión de mediador. Pasó de ser un simple escribano para transformarse en una conciencia que manifestaba en sus obras su compromiso con el mundo, por sobre toda tiranía de una belleza ideal.

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Musica

Ver: Concepto de  Romanticismo

Ver: Poesia Romantica y Poesia Gauchesca en Argentina

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
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Historia de La Violencia en el Mundo y Tipos de Violencias

Historia de La Violencia en el Mundo y Tipos de Violencia

LA VIOLENCIA: A partir del siglo XX, podemos decir, que pocas épocas en la historia moderna se han sido tan violentas como la que estamos viviendo. Dos guerras mundiales en menos de 50 años, la segunda de las cuales costó más de 55 millones de vidas humanas perdidas en los campos de batalla; y más de 8 millones en los hornos crematorios; varias guerras nacionales o regionales en el mismo período (la de España fue la más cruenta); un alto número de revoluciones sociales y políticas (la rusa y la china fueron las más significativas); un número no determinado de contra-revoluciones organizadas a escala mundial, con enormes costos en vidas humanas y en bienes; campos de concentración; cámaras de torturas; práctica de las mismas en vasta escala y con planificación tecnológica; movimientos de liberación armados y movimientos de represión; organización técnico-bélica de complejos industriales-militares; invento y aplicación de armas terroríficas entre las cuales las bombas de «napalm» ya parecen juegos de niños; multiplicación de cuerpos policiales y militares y de cuerpos para-policiales y para-militares actuando en todos los países del mundo; huelgas sangrientas; genocidios; asonadas; motines; etnocidios; secuestros, ataques indiscriminados con bombas o con metralletas; guerrillas rurales y urbanas; etc.

informe violencia en el mundo

A esta lista interminable tendríamos que agregar la práctica de muy modernas formas de la delincuencia común; tráfico de drogas y traía de blancas a escalas como jamás se habían conocido; organización del delito superando alas viejas formas de la escuela de Chicago; renacimiento de las actividades de la «maffia»; asaltos a trenes, buques, aviones, bancos, cajas de segundad con una perfección real que supera las imaginadas por James Bond; asesinatos de líderes sindicales, religiosos y políticos, por mandantes desconocidos.

A este catálogo que sería inacabable, falta agregar la lista de las formas de la violencia económica más brutales de la moderna civilización: mineros sudamericanos que no viven más de 28 años; condiciones de trabajo en América, Asia y África y aún en ciertas partes de Europa, muy semejantes a las condiciones del trabajo servil en la Edad Media o, simplemente, del trabajo del esclavo en la antigüedad.

Contratos de trabajo —valga la expresión—, que significan el arrendamiento de la mano de obra de por vida; prácticas del «pongaje»; y, por sobre todas las cosas, hambre. Dos terceras partes de la humanidad sufren hambre, o bien epidémica o bien endémica.

Todo ello en la época en que enviamos navíos espaciales a Marte y Venus. La Luna ya no forma parte de los cuentos de niños. El cálculo del empleo de la plusvalía social aplicada a ese tipo de experiencias tecnológicas en la misma edad en que ocurren todas aquellas formas de la violencia, dejaría asombrados a los mismos economistas. Son muchos los que ya hablan de la violencia «visible» y de la violencia «invisible».

Lo cierto es que la violencia es una realidad de nuestro mundo; vivimos violentamente: hay un uso abierto y evidente de la fuerza para reprimir y para oprimir. Millones de seres humanos han sido y son víctimas de la explotación y de sistemas sociales injustos.

No es extraño, pues, que hoy en día la gente que tiene tiempo de pensar en estas cosas se pregunte si la violencia que derrama sangre en las revoluciones no puede ser menos mala que la violencia que, aunque no derrama sangre, condena a pueblos enteros a una ciega desesperación o a una amarga resignación.

Es muy difícil intentar reflejar en estas pocas líneas introductorias el tema central de nuestra preocupación: ¿por qué esta violencia?, ¿qué se debe?, ¿tiene algún sentido?.

La excusa dada por algunas almas ingenuas o distraídas de que siempre hubo violencia en la historia y de que, tal vez, en nuestro tiempo la impresión que de ella tenemos se ve acentuada por el empleo de los grandes medios de comunicación de masas que transmiten diariamente las escenas más brutales e increíbles de la violencia moderna, de tal manera que nuestros niños desde edad muy temprana se acostumbran a ella, no nos exime de tratar de penetrar el significado de este fenómeno que se está dando a escala planetaria.

En cierto sentido, la vida de nuestra propia civilización y —lo que es más importante—, la posibilidad de abrir los cauces para crear nuevas formas de civilización superiores a las actuales, de las cuales esté erradicada la violencia como constante social, depende de la comprensión que tengamos de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y de las maneras en que estemos dispuestos a movilizarnos para luchar positivamente por la misma.

Empecemos pues, por reconocer este hecho lo señalaba muy bien el Obispo Dom Helder Cámara: «La violencia está por todas partes, omnipresente y multiforme: brutal, abierta, sutil, insidiosa, disimulada, racionalizada, científica, condensada, solidificada, consolidada, anónima, abstracta, irresponsable.»

Y agregaba en otro fragmento de sus reflexiones al respecto: «No es el momento de preguntarse si la revolución estructural que el mundo precisa, supone, necesariamente, la violencia. Es preciso observar que la violencia ya existe y es ejercida, de modo inconsciente algunas veces, por aquellos mismos que la denuncian como un flagelo para la sociedad».

Las preguntas, pues, son muchas. Si en la época que vivimos la violencia es inevitable, ¿cómo entenderla? ¿Qué hacer frente a ella? ¿Cómo reaccionar? ¿Cuales son los límites entre la violencia legítima y la ilegítima? ¿Qué relación hay entre la violencia y el derecho a la resistencia? ¿Cuales son las implicancias éticas del problema? ¿Cual debe ser nuestra conducta, frente al hecho concreto de la violencia?

¿Qué es violencia?

Es muy difícil definir la violencia en una época como la nuestra, que está bautizada con los nombres de Auschwitz y de Hiroshima, y más difícil aún en esta década del 70, en la cual sabemos que todos los años mueren de hambre entre 30 y 40 millones de personas.

Decir que la violencia consiste en «utilizar la fuerza para obligar a alguien a proceder contra su voluntad» —como dicen los códigos comunes—, es reducir el problema a términos primarios, característicos de sociedades de relaciones directas. Sin menospreciar ni los aspectos éticos ni los penales, propios de las conductas delictivas que actúan con. violencia, el verdadero problema hay que enfocarlo desde el ángulo de las condiciones de vida que crean quienes dominan en la sociedad industrial y tecnológica.

En tal sentido, la ola de violencia que se ha desatado sobre el mundo contemporáneo, y que afecta a casi todos los rincones de la Tierra, no podría ser bien comprendido si sólo nos quedásemos en las consideraciones de los aspectos éticos de la misma. Hay una consideración más amplia que incluye a ésta y es la de analizar la violencia moderna como un problema sociológico y político.

En tal sentido, la violencia actual se presenta como uno de los síntomas más claros de la descomposición de la civilización industrial, comprendiendo por tanto, el mundo de valores creado por ésta. O, para ser más exactos, el mundo de falsos valores creados por ésta. Son ni más ni menos que los que responden a una sociedad donde predominan el afán de tuero y el ansia de consumo de bienes.

En medio de nuestro desvarío colectivo los hombres sabemos que la historia no es producto ni de la fatalidad ni de la voluntad caprichosa de los dioses. La historia es producto de nuestra acción, como sociedades humanas y como individuos.

Si es verdad que la violencia bajo sus diversas formas, no puede ser totalmente eliminada de la existencia social, la única actitud racional consiste en que, después de haber comprendido las circunstancias que la producen, hagamos todo lo que esté al alcance de nuestra voluntad colectiva e individual y de nuestro poder científico y tecnológico para dominarla.

Por otro lado, si consideramos la violencia como un caso límite de la existencia social, también podemos considerarla como un elemento revelador, que nos permita encarar a fondo las transformaciones estructurales que sean necesarias a nuestras sociedades, a fin de quitarle a aquéllas su aspecto destructor y mortífero, propio de todo caso límite de nuestra existencia.

Y por este camino, encontraríamos uno de los elementos básicos que nos permitiría definir la violencia. Nos referimos a la diferencia que existe entre una situación de violencia y un hecho violento.

Situaciones de violencia y hechos violentos

Los hechos violentos pueden existir sin que existan las situaciones de violencia. Cuando hablamos de la violencia lo primero que hiere nuestra imaginación es el hecho producto de la fuerza bruta; de la compulsión; de la imposición de un ser humano sobre otro, sea por los gestos, por la voz, por la mirada o por el hecho mismo, que puede ser el golpe o el uso de instrumentos materiales para herir o para destruir al otro. Cuando hablamos del hecho violento nosotros sabemos que la realidad corporal del ser humano es lo primero en ser atacado.

Las situaciones de violencia, en cambio, no podemos concebirlas sin los hechos violentos. Generalmente, aquellas preceden a éstos. Y éstos a su vez, pueden ser ejercidos para perpetuar y extender los efectos de la situación o pueden ser ejercidos como respuesta a la situación. En este último caso, tenemos la contra-violencia, de cuya legitimidad hablaremos después.

El hecho ejercido para perpetuar la situación de violencia o para defenderla, es el hecho que la dignidad humana resiste más. A su vez, en las condiciones actuales de nuestras sociedades, donde imperan las situaciones de violencia, aquellos hechos se han ampliado en cuanto a -sus posibilidades y modalidades.

No se trata únicamente del hecho represivo ejercido por la policía para castigar al ciudadano que actúa protestando contra la situación (huelgas, manifestaciones, paros, huelgas de hambre, declaraciones, protestas juveniles, etc.) sino que también se trata de hechos económicos, como los manejos con divisas, las devaluaciones que no persiguen fines realmente sociales, la especulación, las estafas, la actuación de los monopolios o de los «holdings«, las alzas de artículos de primera necesidad; etc. etc.

También se lesiona la integridad corporal del hombre, condenándolo tanto a él como a los suyos, a escasos salarios o a dietas insuficientes. En la sociedad moderna, la violación del «no matarás», puede asumir formas muy sutiles y colectivas sin que sea necesario aplicar el hecho violento.

Cuando una colectividad cualquiera le rehusa a la mayor parte de sus miembros la satisfacción de sus necesidades fundamentales, mientras las minorías se enriquecen cada vez más con el trabajo ajeno, hay una situación de violencia que se manifiesta cotidianamente a través de hechos violentos, que afectan a personas individuales, como el desempleo, la vagancia, la mendicidad callejera, el analfabetismo, la desnutrición, el abandono de los niños, el aumento de la prostitución, la delincuencia juvenil.

Si los bienes existen, pero están detentados por unos pocos (que cada vez son menos) nos encontramos en un situación de injusticia social en la cual se rompe la normal convivencia humana y se instaura la violencia.

Las estructuras políticas de tal sociedad, tarde o temprano serán abusivas o ilegítimas, en cuanto no ejercerán el poder defendiendo al pueblo o en cuanto lo temarán por la fuerza para mantener la situación violenta. Su misión será proteger los privilegios de una clase o de de unas minorías, contra las demandas crecientes de los desamparados.

La inevitable socialización de la vida humana, a medida que fue desenvolviéndose la revolución industrial, trajo como consecuencia la socialización de la violencia.

Hasta ahora no hemos podido conocer una forma de solidaridad humana ideal, por las interdependencias de todo orden, que fue provocando la revolución industrial (especialmente con la polarización creada entre los países desarrollados y los sub-desarrollados y el control de todo tipo de éstos por aquéllos) se fue creando bajo el signo de evidentes y flagrantes injusticias.

Volvemos asi, a lo que decíamos al principio: la civilización entera padece violencia. El hombre común es su víctima, en cada rincón de la tierra. Es un lujo, a esta altura de los acontecimientos —o es una ignorancia— pensar que podemos escoger o no la violencia.

De hecho, estamos todos comprometidos en situaciones violentas y somos solidarios con ellas. Muy a menudo, somos sus autores, sea que cometamos los hechos violentos por solidaridad con el sistema o sea que hayamos escogido luchar contra situaciones que difícilmente podrán ser cambiadas, sí no es por medio de recursos violentos. En pocas palabras: en el día de hoy no podemos ser árbitros por encima de la violencia.

La violencia económica

La violencia más flagrante que existe actualmente en América Latina, es la del sistema en que estamos viviendo. Hay acuerdo generalizado en considerarla como violencia estructural.

Los hombres de nuestro tiempo estamos sometidos a la violencia económica como nunca lo estuvieron los seres humanos en todo el transcurso de la historia. Es cierto que la humanidad ha conocido épocas muy sombrías de opresión y de barbarie, pero en ellas las formas de la violencia se correspondían con la rareza de los bienes y con la pobreza de la técnica. La violencia económica no había alcanzado categoría propia.

En cambio, en nuestra época se puede hablar de la violencia como una categoría específica de la violencia posible de ser ejercida por unos pocos seres humanos sobre otros. Hay violencia económica en la medida en que el poderío tecnológico que la humanidad ha alcanzado sólo es usufructuado por minorías en las cuales, de ser aplicado en beneficio de todos los seres humanos, la pobreza y el hambre podrían ser erradicados de la tierra en menos de un decenio de años.

Una sociedad, cuya minoría se permite el lujo, año tras año, de derrochar y de quemar cantidades infinitas de bienes, mientras la gran mayoría padece toda clase de necesidades, sólo puede explicarse como resultado del ejercicio sistemático de la violencia económica.

La evidencia de la violencia económica está dada por la separación, cada vez más profunda,-que existe entre el mundo desarrollado y el mundo subdesarrollado. Mundo rico y mundo pobre son las dos caras de una misma moneda. Así como una moneda no puede tener curso legal a menos de que ambas caras se correspondan, así es imposible comprender la realidad económica del mundo actual, sí no es a partir del subdesarrollo como consecuencia del desarrollo que ha tenido la humanidad —en sus zonas más privilegiadas— desde la Revolución Industrial hasta nuestros días.

El desarrollo del capitalismo hasta alcanzar su fase más aguda, prevista por Lenin —la del imperialismo—, ha terminado por crear la sociedad de la abundancia pero para el exclusivo beneficio de pequeñas minorías que detentan, a escala internacional, el contralor de los medios de producción y de la distribución de la riqueza. La gran mayoría de la población mundial ha ingresado a una categoría de la proletarización que no había sido prevista ni por el propio Marx.

No es de extrañar que entre las grandes contradicciones creadas por el sistema capitalista, emerjan en el propio seno de sus sociedades más desarrolladas, los movimientos de protesta —movimientos de contra-violencia—, ante el absurdo del sistema y ante su espantoso vacío de valores de vida. En tal sentido, la violencia económica tiene mucho de obscena.

La categoría de lo obsceno ha sido agudamente revisada por Herbert Marcuse, cuando analiza las violentas condiciones de vida de la sociedad opulenta. «Esta sociedad —dice Marcuse— es obscena en cuanto produce y expone indecentemente una sofocante abundancia de bienes, mientras priva a sus victimas en el extranjero de las necesidades de la vida; obscena al hartarse a sí misma y a sus basureros mientras envenena y quema las escasas materias alimenticias en los escenarios de su agresión; obscena en las palabras y sonrisas de sus políticos y bufones en sus oraciones, en su ignorancia, y en la sabiduría de sus intelectuales a sueldo».

Y agrega más adelante, luego de aclarar que el manejo del término obscenidad entraña un concepto moral: «No es obscena en realidad la fotografía de una mujer desnuda que muestra el vello de su pubis; sí lo es la de un genera! uniformado que ostenta las medallas ganadas en una guerra de agresión^ obsceno no es el ritual de los hippies, sino la declaración de un alto dignatario de la Iglesia en el sentido de que la guerra es necesaria para la paz».

La explotación económica de que son objeto las dos terceras partes de la humanidad, por una tercera parte cada vez más privilegiada es, sin duda, la raíz de todas las otras formas de violencia que estamos sufriendo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo N° 6
Capítulo «La Violencia» Julio Barreiro

Historia de la Violacion de los Derechos Humanos Represión y Tortura

HISTORIA DE LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

a-Terrorismo
b-Subversión
c-Represión
d-Tortura

Otros Temas Tratados

1-Declaración Universal de los Derechos del Hombre

2-Los Derechos Sexuales y Reproductivos

3-Violación de los Derechos Humanos

4-Los Derechos Civiles y Sociales

5-Libertades Individuales en un Estado de Derechos

6-Los Derechos Fundamentales

7-Deberes y Derechos del Hombre

8-La Libertad del Hombre

9-Las Garantías Constitucionales

10-Las Virtudes Civiles

«Se entiende por derecho, el conjunto de leyes, preceptos y reglas a que están
sometidos los hombres en su vida social.»

Para entender de que manera interviene lo que llamamos derecho en nuestra vida cotidiana, es importante recurrir a ejemplos sencillos y cotidianos de fácil comprensión, extraídos de diferentes situaciones que, aunque tienen trascendencia jurídica, casi nunca reparamos en ellas: subir a un autobús, tomar localidades para una sesión de cine, comprar el periódico. Ante tales actos, podemos exigir que el autobús nos transporte a un lugar determinado, o que se nos deje entrar en la sala de proyecciones para ver el espectáculo. Adquirimos la propiedad del periódico y perdemos la del dinero que hemos pagado por el.

En otros casos, el alcance jurídico de los hechos es aun mas claro: nos quitan la cartera y acudimos a la comisaría de policía para que se inicie una actividad dirigida a descubrir al culpable y se le imponga la pena correspondiente; compramos un apartamento a plazos sabiendo que contraemos una deuda, y que si no cumplimos con ella seremos demandados ante los tribunales; nos ponen una multa por no habernos detenido ante un semáforo en rojo…

Si de estos ejemplos o de otros muchos queremos deducir cual es su significado jurídico, no será difícil llegar a la siguiente consecuencia: en todos los casos expuestos podemos exigir de otros una conducta determinada, u otros nos la pueden exigir a nosotros.

Pero para que esto sea posible, es preciso que exista un conjunto de normas o reglas establecidas en virtud de las cuales surja la posibilidad de reclamar o de quedar sujetos a una reclamación. Si un individuo puede exigir que se le entregue el periódico a cambio de su precio, es porque hay una regla o conjunto de reglas que así lo disponen, como también preceptúan que el vendedor pueda exigir el pago de la mercancía.

La existencia de una regla o norma preestablecida es lo que da soporte jurídico, a todos los hechos y, de este modo nos pone en contacto con el derecho.

Al ser un mecanismo que sirve para imponer y, al mismo tiempo, garantizar un orden social, es necesario que sea un poder humano el que haga cumplir unas determinadas normas de conducta.

Este poder lo representa el Estado. El Estado no sólo crea el derecho, sino que lo aplica y lo impone por la fuerza si ello fuere necesario, ya que está investido de un poder sancionador.

No obstante, lo que hoy entendemos como derecho positivo, surgió mucho antes de que apareciera la noción moderna de Estado, ya que la coacción, sin la cual no existiría regla de derecho, puede ser obra de una colectividad (familia, tribu) o de un individuo más fuerte que otros (el padre respecto a los hijos; en la antigüedad, el amo respecto a los esclavos). También las prescripciones religiosas convertidas en imperativas por el temor de un castigo divino, tendrían de facto un carácter jurídico.

Cabe decir también que el derecho está en perpetua evolución, ya que es la expresión de una relación de fuerzas en un momento dado. Entre las fuerzas creadoras del derecho se encuentran los intereses materiales o económicos, los principios religiosos y morales, las distintas ideologías, la tradición, los hábitos, las influencias exteriores e, incluso, los sentimientos (odio, miedo, venganza, fraternidad).

La actual evolución de las ideas de libertad y su práctica nos permite afirmar que un estado participa de la tradición occidental y cristiana cuando en él hay sumo respeto por las libertades y derechos humanos, tal como, por ejemplo, surgen de ese maravilloso catálogo aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 1948 («Declaración Universal de los Derechos Humanos»).

Cuando el gobierno nacido de la voluntad de un pueblo sano y responsable, es celoso guardián del bien común por encima de las ambiciones y apetitos particulares.

Cuando los bienes que crea el trabajo común se reparten en forma tal que no haya graves injusticias, como sería la situación de los que no pueden satisfacerlas necesidades básicas, exigidas por la dignidad humana.
La negación de esta tradición occidental y cristiana, e! sometimiento de la. persona humana al capricho de un sistema político que hace del hombre «una cosa», un mecanismo de la gran máquina estatal, es característica de los países totalitarios. Ampliaremos ideas sobre ellos, en el punto siguiente.

Cuando el estado no vela por los derechos humanos: el estado totalitario

La palabra totalitario aplicada a un gobierno se ha usado modernamente como opuesta a democrático. Después de la Primera Guerra Mundial se empleó para designar a los sistemas de gobierno de Rusia Soviética (comunismo), de Italia (fascismo) y de Alemania (nazismo). Actualmente se aplica a aquellos países donde las libertades fundamentales del hombre son, ya sea teórica o prácticamente, negadas por el gobierno del estado.

Etimológicamente, totalitarismo proviene de total; ello se explica porque en los países donde impera, el gobierno y sus organismos lo son todo y frente a ellos la persona queda como absorbida, como reducida a un diminuto engranaje.

A veces, se ha distinguido entre totalitarismos de derecha (fascismo, nazismo) y totalitarismos de izquierda (comunismo). En los primeros se han respetado algunos derechos, tales como el de propiedad privada, y se han exaltado los valores patrióticos y nacionales.

Todo totalitarismo es condenable porque su error de raíz consiste en el menosprecio de la persona y el endiosamiento del estado. Por otro lado, los medios que emplean para mantenerse en el poder, el aparato policíaco de que se valen, no difieren fundamentalmente.

Características de los estados totalitarios

• La dictadura, es decir, concentración de todo el poder en manos de una sola persona.

• El desprecio por el sistema democrático y sus instituciones.

• La organización política teniendo como base un solo partido, el oficial; este es e! único partido reconocido legalmente; todos los demás son ilegales.

• El partido gobernante está dirigido por una minoría.

• Existe una policía secreta que controla a los opositores políticos y vigila la ejecución de la política del gobierno.

• Hay un severo control de la vida nacional en todos los aspectos: industria, comercio, vida sindical, enseñanza, iglesia, etc.

•  La propaganda estatal se efectúa por medio de la radio, el cine, la prensa y demás medios de expresión.

• La enseñanza, en todos sus niveles, está controlada por el estado y la misma sirve de medio de adoctrinamiento y propaganda política.

Violación de los Derechos Humanos: Terrorismo, Subversión, Represión y Tortura

Los actos de TERRORISMO cometidos por particulares o por bandas organizadas persiguen un determinado fin político: subvertir el orden legal con el propósito de adueñarse del poder e imponer al país su ideología. A este accionar delictivo, se lo conoce corfíel nombre de SUBVERSIÓN TERRORISTA puesto que utiliza el terror como camino para cambiar el orden institucional. Producida esta situación tan grave, y atendiendo a la búsqueda del Bien Común, corresponde la intervención del Estado que, en uso del Poder Público del que está investido, debe defender a la sociedad de tamaños delitos, y complementariamente, sancionar a los responsables.

Al ejercicio de este deber se lo denomina REPRESIÓN, la que generalmente está a cargo de las fuerzas policiales, y en circunstancias especiales, de las Fuerzas Armadas. La principal característica que debe ofrecer la acción represiva del Estado contra la delincuencia es que debe ceñirse estrictamente a las normas legales y ejecutarse en el marco de las leyes.

En caso de que esta represión se extralimite y cometa excesos de magnitud, el Estado estaría incurriendo en deiitos similares a los que pretende reprimir, cayendo así en la REPRESIÓN TERRORISTA para combatir la subversión.

Cabe colegir que el terrorismo puede ser utilizado por los sectores antagónicos: la Subversión, dispuesta a imponer su ideología, y las Fuerzas Públicas, decididas a impedirlo. En ambos casos, la víctima es la misma: los Derechos Humanos.

LA SUBVERSIÓN: El fenómeno subversivo, aunque de muy antigua data, ha proliferado en las últimas décadas, y puede decirse que son contados los países que no lo han padecido. Aún en nuestros días, vastas regiones de nuestro continente sufren este flagelo.

Numerosas son las causas que lo producen y de ellas se destacan las dos siguientes:

• Ante todo, es innegable que la subversión está inspirada —sino abiertamente dirigida— por el marxismo internacional que pretende la expansión de su ideología sobre todos los países a cualquier costo.

• Otra causa, de índole interna, puede ser ia disconformidad y un cierto grado de frustración, experimentados por vastos sectores de la población a causa de sus carencias socioeconómicas. La imposibilidad del gobierno de satisfacer estas expectativas en forma inmediata, es aprovechada por la subversión para justificar sus acciones.

LA REPRESIÓN: Ya se ha adelantado-que la represión de los delitos es tarea propia del Estado, a la que está obligado por ser uno de sus deberes más importantes. Según el diccionario, reprimir es sinónimo de contener, refrenar, moderar… vocablos que las leyes y códigos utilizan indistintamente en la formulación de las normas penales: «será reprimido con tal pena… aquel que cometiere tal delito…» La represión de los delitos, es así un DEBER de las instituciones que ejercen el Poder Público.

La represión a cargo del Estado, posee, entre otras, dos características fundamentales:

• Debe ser LEGAL: ejercida por quien tiene derecho a hacerlo, fundada en la ley y de acuerdo con órdenes emanadas del superior legítimo.
• Debe ser JUSTA: ejercida conforme a derecho. Todos los códigos del mundo establecen las condiciones en que puede procederse a la detención de personas, su sometimiento a proceso y la aplicación de las penas que corresponde.

La represión que no respete estos carriles se convierte en Abuso de Autoridad, delito que a su vez, está también reprimido por las leyes. En particular, la represión que con pretexto de eficacia se propasara tanto que utilizara el terror en forma sistemática, sería absolutamente censurable. Cometer delitos para castigar a los delincuentes es una de las más aberrantes formas en que se pueden vulnerar los Derechos Humanos.

No se trata de proteger a los subversivos, sino de aplicarles todo el peso de la ley, respetando sus derechos, aunque ellos no lo hayan hecho con sus víctimas. En caso contrario, la legalidad y la delincuencia estarían en un mismo nivel, lo cual constituiría una monstruosidad jurídica.

Lamentablemente, ello ocurrió en nuestro país, cuando se pretendió combatir a la subversión utilizando sus mismos métodos, superados en muchos casos. Taíes hechos integran, sin duda alguna, uno de los más nefastos capítulos de nuestra historia. Actualmente, con la recuperación de la Democracia, se ha reimplantado en el país el «estado de derecho» uno de cuyos logros más positivos, ha sido poner en manos de la justicia las denuncias sobre tales excesos: a ella corresponderá el veredicto definitivo, diferenciando la justa represión de la represión terrorista.

LA TORTURA: El empleo de la tortura para castigar delitos, para forzar declaraciones o para imponer creencias, ha sido siempre un motivo de vergüenza para la humanidad. En épocas no muy lejanas, los tribunales de justicia admitían la aplicación de tormentos como recurso habitual para indagar la verdad, sometiendo a los presuntos culpables a las más aberrantes formas de tortura.

Modernamente, tales procedimientos han desaparecido de todas las legislaciones del mundo. Sin embargo, en no pocos países, sobre todo en aquéllos con regímenes dictatoriales, aún se recurre a la tortura como sistema de castigo o como método de investigación por supuestos delitos, sobre todo, con connotaciones políticas. El hecho de que tales procedimientos sean realizados o permitidos por los gobiernos, a los que se supone defensores de la legalidad y la justicia, torna más paradógico tal proceder.

Desde su creación, las Naciones Unidas han realizado constantes esfuerzos para combatir este flagelo inadmisible en nuestra civilización moderna. Luego de siete años de estudios, en diciembre de 1984, la Asamblea General sancionó por unanimidad la Convención contra la tortura con el fin de que todos los Estados del mundo adopten las medidas necesarias y reformen sus legislaciones y sistemas penales, para «erradicar la tortura y los malos tratos y penas crueles, inhumanas y degradantes».

Nuestro país se enorgullece de que nuestra primera Asamblea haya proscripto ya en 1813, los castigos corporales y ordenado la quema en público de los instrumentos de tortura. Además, en nuestra Constitución de 1853 figuran normas expresas en igual sentido. Sin embargo, estos principios tan elevados no se corresponden con hechos ocurridos posteriormente, y en modo particular, en las dos últimas décadas.

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La aceptación por nuestro país de la Convención de las Naciones Unidas y sobre todo, de aquí en más, su estricto cumplimiento, demostrará que tales episodios realmente han sido «hechos del pasado». Dada su singular importancia, extractamos los párrafos más significativos:

EXTRACTO DE LA CONVENCIÓN CONTRA LA TORTURA:

Se considera «tortura» a todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigar/a por un acto que baya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento.

Todo Estado tomará medidas legislativas, administrativas, judiciales o de otra índole para impedir los actos de tortura en todo el territorio que esté bajo su jurisdicción.

En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura. No podrá invocarse una orden de un funcionario superior o de una autoridad pública como justificación de la tortura.

Ningún Estado parte procederé a la expulsión, devolución o extracción de una persona a otro Estado cuando haya razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura.

Todo Estado parte velará porque todos los actos de tortura constituyan delitos conforme con su legislación penal. Lo mismo se aplicará toda tentativa de cometer tortura y a todo acto de cualquier persona que constituya complicidad, participación o encubrimiento de la tortura.

Los delitos a que se hace referencia, se considerarán incluidos entre los delitos que dan lugar a extradición en todo tratado de extradición celebrado entre los Estados partes.

Todo Estado parte velaré porque toda persona que alegue haber sido sometida a tortura en cualquier territorio bajo su jurisdicción tenga derecho a presentar una queja y a que su caso sea pronta e imparcialmente examinado por sus autoridades competentes, se tomarán medidas para asegurar que quien presente la queja y los testigos estén protegidos contra malos tratos o intimidación como consecuencia de la queja o del testimonio prestado.

Todo Estado parte velará por que su legislación garantice a la víctima de un acto de tortura la reparación y el derecho a una indemnización justa y adecuada, incluidos los medios para su rehabilitación lo más completa posible. En caso de muerte de la víctima como resultado de un acto de tortura, las personas a su cargo tendrán derecho a indemnización.

Todo Estado parte se asegurará de que ninguna declaración que demuestra que ha sido hecha como resultado de tortura pueda ser invocada como prueba en ningún procedimiento, salvo en contra de una persona acusada de tortura como prueba de que se ha formulado la declaración.

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La violación de los derechos humanos en América Latina:

La violación de los derechos humanos no es un fenómeno reciente en América Latina, pero los niveles alcanzados a partir de la década de los setenta, de mano de las dictaduras militares, no tienen equivalentes en su historia, si se exceptúa el proceso de conquista y colonización, durante los siglos XV y XVI.

Si bien la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la desnutrición, los bajos niveles de salud, la mortalidad infantil y el hambre, han estado presentes durante todo el siglo XX, estos problemas sociales alcanzaron niveles sin precedentes bajo los gobiernos dictatoriales de las últimas décadas.

Las dictaduras militares, y los grupos de poder económico que las impulsaron y las sostuvieron, llevaron adelante la transformación de las economías latinoamericanas apelando a la represión y a la violencia sobre la población. Esta represión consistió, fundamentalmente, en la detención, la desaparición el asesinato de los opositores a! gobierno, incluso de Por otra parte, se eliminó todo derecho a la la tortura se transformó en el método corriente para la obtención de información sobre la actividad de los opositores.

Por medio del terrorismo estatal se buscó generalizar el miedo entre la población. La amenaza y el uso permanente de la fuerza alcanzó a toda la sociedad: obreros, estudiantes, empresarios; jóvenes, adolescentes, ancianos, bebés y niños; deportistas, intelectuales y discapacitados. Todos se transformaron en posibles víctimas.

A pesar de las diferencias que presentaban, las dictaduras militares poseían una forma política común, caracterizada por la supresión de la mayor parte de los derechos civiles, políticos y sociales. Las Fuerzas Armadas se consideraron como la institución  que representaba los valores de la nacionalidad y que tenía la misión de «curar» a la sociedad de los males que la, afectaban. Se disolvieron los partidos políticos, o se suspendió su actividad, y las Fuerzas Armadas controlaron todos los recursos de poder.

EL DISCURSO DE LOS DICTADORES: Uno de los aspectos más sorprendentes de las dictaduras militares que se desarrollaron en América Latina, lo constituye el hecho de que todas ellas se ejercieron elaborando un discurso en el cual se decía preparar las condiciones para el ejercicio de la «verdadera democracia», aun cuando para ello se debieran anular algunas o todas las premisas de la misma. Los dictadores accedían al poder diciendo proteger la democracia, amenazada por la crisis económica y las protestas sociales. En nombre de la democracia, los gobiernos dictatoriales violaban todos sus principios, despreciaban la voluntad de las mayorías y anulaban o reemplazaban las Constituciones. En la mayoría de los casos, cuando la Constitución lo permitía, los dictadores se hacían reelegir regularmente, mediante el fraude o la represión de los opositores; en caso contrario, anulaban la Constitución o designaban a algún testaferro.

Los desaparecidos constituyen una de las más pesadas herencias dejadas por la dictadura militar, tanto en Argentina como en otros países de América Latina. A diferencia de lo ocurrido con los detenidos y encarcelados, la mayoría de los secuestrados eran encerrados en centros clandestinos de detención, de los cuales se los trasladaba para ser asesinados. A partir de su secuestro, los familiares que comenzaban a solicitar informes a las autoridades, creyéndolos prisioneros en alguna cárcel del país, encontraban que los miembros de las Fuerzas Armadas siempre negaban tener conocimiento de estas personas y de lo que les había ocurrido. El drama de los desaparecidos es aún hoy una herida abierta en las sociedades que lo padecieron y que sólo puede cerrar la justicia.

Terrorismo estatal
Se denomina de este modo a las acciones represivas llevadas a cabo por grupos de militares y civiles que conformaban las dictaduras militares de América latina, consistentes en el secuestro, la desaparición, la tortura y el asesinato de hombres, mujeres y niños, con el propósito de atemorizar y evitar cualquier tipo de disconformidad o descontento frente a las políticas económicas llevadas adelante desde el gobierno.

Fuente Consultada:
Formación Cívica  2° Año Escuelas de Comercio
Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales – Océano

Garantías Constitucionales Cuando Somos Detenidos

El Preambulo de la Constitucion Nacional Explicado Objetivos

El Preámbulo de la Constitución Nacional Explicado

El preámbulo es una declaración realizada por los constituyentes, en la cual se fijan y precisan los grandes objetivos que se persiguen con la sanción de la Constitución.

La Ley Fundamental, además de establecer las principales pautas de organización dentro del Estado, constituye un amplio programa de gobierno. Se trata del programa destinado a perdurar el mayor lapso de tiempo posible, no del detallado plan que confeccionan los distintos gobiernos en ocasión de su paso por el poder.

Nuestro preámbulo comienza reivindicando el origen democrático de la carta magna. Son los representantes del pueblo quienes, reunidos en un Congreso, elaboran la Constitución. Toman como antecedentes los pactos que las provincias habían celebrado luego de la Independencia, con la finalidad de elaborar una Ley Fundamental para el país.

Los constituyentes se proponen organizar un país unido, que cuente con una justicia afianzada, donde reinen, por siempre, la paz y la libertad y se persiga el bienestar general de la población. Se expresa una política inmigratoria abierta y se invoca la protección divina como «fuente de toda razón y justicia». Estos enunciados, a pesar de que no componen el texto propio de la Constitución, conforman criterios básicos para su interpretación.

preambulo argentino

El Preámbulo
«El preámbulo de las constituciones políticas es el resumen, digámoslo así, de todas sus disposiciones, el objeto que éstas se proponen asegurar, y como una tesis que todos los parágrafos siguientes vienen a comprobar.

Todas las constituciones escritas y emanadas de a voluntad del pueblo, por medio de la ciencia de sus legisladores, llevan esta introducción; y cuando en la Asamblea Constituyente de 1848 en Francia se propuso la moción de suprimir todo preámbulo, M. Lamartine, en un elaborado discurso, hizo sentir la conveniencia y la necesidad de esta declaración previa de los objetos y fines de una constitución, para asegurar y fijar la inteligencia e interpretación de sus disposiciones, por aquella declaración de principios constitutivos y constituyentes, que dejan consignados el espíritu de los legisladores que la dictaron y los fines que se propusieron alcanzar.

El preámbulo de las Constituciones es, pues, no sólo parte de la ley fundamental, sino también la pauta y la piedra de toque para la resolución de todos los casos dudosos, conformando su interpretación y práctica con los fines para que fueron adoptadas las subsiguientes disposiciones y el espíritu que prevaleció en su adopción.»

«En cumplimiento de pactos preexistentes»
«Los dos parágrafos añadidos al preámbulo de la Constitución Argentina son de una alta importancia, y fijan con precisión el espíritu de muchas de las subsiguientes disposición es.

El primero establece como base que los Representantes del pueblo de la Confederación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias, obran en cumplimiento de pactos preexistentes.

Los Representantes se refirieron a ciertos pactos preexistentes entre las provincias, que no creyeron oportuno especificar; la frase abraza todos los pactos preexistentes que ponen límites a la voluntad nacional, a su territorio o sus relaciones en general con el resto del mundo.

Pertenecen a los convenios entre las provincias, relativos a la Constitución, el pacto celebrado en Santa Fe en 1831 entre las cuatro provincias litorales de los Ríos Paraná y de la Plata, como asimismo el Convenio de San Nicolás, que arregló las bases de la representación. El pacto litoral no contiene, propiamente hablan do,’si no disposiciones transitorias y el reconocimiento de la supremacía del Congreso Argentino para estatuir sobre las cuestión es de interés general, según se establece en las atribuciones del Congreso.

El convenio de San Nicolás, que declara vigente el primero, no estatuye tampoco otro principio subsistente que el que ya había dejado consignado el pacto federal, a, saber, que la Constitución Nacional sería bajo el sistema republicano, representativo, federal, añadiendo la prohibición a los gobiernos de las provincias de dar instrucciones especiales a sus Representantes en el Congreso; quedando así autorizados con toda clase de poderes para el desempeño de su misión. La forma de gobierno adoptada en la Constitución parte de esta base, es dada en cumplimiento de pactos preexistentes».

‘Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino»
«Tal declaración importa una invitación hecha a todos los hombres del mundo a venir a participar de las libertades que se les aseguran, una promesa de hacer efectivas esas libertades, y una indicación de que hay tierra disponible para los que quieran enrolarse en la futura familia argentina. En una palabra: la República Argentinas declara en estado de colonización, e incorpora en sus instituciones la expresión de este sentimiento, el deseo de verlo satisfecho y los medios seguros de verificarlo.

El elemento del orden de un país no es la coerción; son los intereses comprometidos. La despoblación y la falta de industria prohijan las revueltas: poblad y cread intereses. Haced que el comercio penetre por todas partes, que mil empresas se inicien, que millones de capitales estén esperando sus productos, y crearéis un millón de sostenedores del orden.»

Domingo Faustino Sarmiento Comentarios de la Constitución

El Desempleo en el Mundo Causas de la Falta de Trabajo

El Desempleo en el Mundo
Causas de la Falta de Trabajo

Probablemente, los datos sobre el porcentaje de desempleo son las estadísticas más conocidas y difundidas. El hecho de que este factor varíe de forma significativa es clara evidencia de que la plena utilización de los recursos de la economía no se produce de forma automática.

Los cambios en los gustos de los consumidores de un determinado producto, las fluctuaciones del comercio nacional e internacional, las innovaciones constantes en los procesos de producción y en los propios productos son las causas fundamentales de las alteraciones en la oferta de trabajo y producen con frecuencia situaciones de desempleo estructural en determinados sectores de la población.

Existen aproximadamente 160 millones de desempleados en el mundo, cifra que arroja la OIT. Por lo tanto, cada 100 trabajadores de todo el mundo, seis están totalmente desempleados.  Además, 16 no pueden ganar lo suficiente para que su familia no esté por debajo de la línea de pobreza.

Esta problemática se agrava si consideramos la subocupación horaria en tanto esta cifra asciende a mil millones.

Sin embargo, las situaciones de desempleo estructural en determinados sectores de la población son consecuencia de las alteraciones en las ofertas de trabajo, propios de las fluctuaciones que evidencia en estos tiempos el comercio tanto nacional como el internacional, además debemos agregarles los cambios en los gustos de los consumidores, que provoca el éxito de un determinado producto o no y sin lugar a dudas, lo importante son las innovaciones constantes en los procesos de producción, que disminuye y transforma la mano de obra humana.

Esto puede explicarse desde dos cuestiones fundamentales, una de ellas es desde el punto de vista de la economía y el segundo desde el rol de los individuos en este círculo. Por ejemplo, no todas las personas consumimos, lo que producimos, lo que evidencia que necesitaríamos más mercados, más consumo, para tener más producción y además más puestos de trabajo (calificado o no, según lo que se requiera).

Y por el otro lado, esa oferta de bienes y consumo por parte de la sociedad esta en intima relación con las economías internacional y nacional.  En ocasiones, quien juega un papel fundamental aquí son las comunicaciones, quien genera desequilibrios en el mercado de bienes y factores.

En la actualidad, el desempleo es un grave problema en casi todo el mundo. Ya que tanto los trabajadores calificados (aquellos que poseen estudios), como los de calificación media o baja, encuentran dificultades a la hora de conseguir un empleo.  Los primeros, la mayoría de veces, no son contratados por tener una calificación mayor a la necesaria para el puesto de trabajo ofrecido.

Sin embargo, la oferta de trabajadores de baja calificación es tan grande, que obviamente se cubre rápidamente. La consecuencia de esta sobreoferta de trabajo, regula la baja de los salarios por parte de las empresas.

Pero, nos tenemos que detener en definir el desempleo. Este visto desde la perspectiva económica, se entiende cuando uno de los recursos productivos, ya sea tierra, trabajo o capital, no esta siendo explotado al máximo de su capacidad potencial, determinado además por los recursos ociosos.  En otras palabras, cualquiera de esos recursos nombrados esta desempleado en su totalidad. Pero sin lugar a dudas, el término desempleo siempre se atribuye cuando el factor trabajo es el que esta afectado.

Cabe aclarar que cuando hablamos de esta problemática, siempre hacemos hincapié en aquellas personas desempleadas pero que demuestran una búsqueda activa de empleo. Sin embargo, otra cuestión que preocupa es el de la subocupación horaria: es decir, personas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestas a trabajar más horas.

El efecto que causa el desempleo es de carácter negativo. Por ejemplo, esta problemática causas diversas consecuencias en una sociedad, el la economía y obviamente en relación a ambas, a dicha sociedad en la que se encuentra formando parte, entre otros.

La falta de trabajo y el desempleo han ampliado la cantidad de personas y familias que viven en la precariedad ya que sufrieron una disminución en su capacidad adquisitiva. Otros provocaron el aumento de actividades económicas informales o marginales, que se caracterizan por condiciones de trabajo precarias e inestables realizadas fuera de leyes y de reglamentaciones vigentes (venta ambulante y callejera).

Otra consecuencia, es generalmente la depresión, frustración, que sienten estas personas cuando esta problemática se acentúa en el tiempo viendo que no pueden hacer nada al respecto. Esto se vincula a otro efecto, que muchas veces no se cuantifica por se de índole político social, como lo es el consumo de drogas, la delincuencia, el malestar social, en aumento de la población marginada, entre otras.

Frente a todo lo mencionado anteriormente, el estado muchas veces lanza respuestas frente a la desocupación, ensayando numerosas políticas y programas sociales en el mundo.  Los que mayores éxitos tuvieron son los países desarrollados,  como los europeos, que ofrecen mejores oportunidades a las personas que no tiene trabajo ya que brindan un seguro de desempleo de alta cobertura y un ingreso importante.  Esto no es así en muchos otros, ya los costes financieros para el estado son cuantiosos y genera un déficit público.

Tipos de desempleo: Pueden darse diferentes situaciones por las que una persona no este empleada, esto estará totalmente relacionado con la naturaleza de dichos factores. A saber:

Desempleo friccional: Nosotros los individuos, nos movilizamos de un puesto de trabajo a otro, y en muchos casos vinculados a áreas geográficas alejadas de donde residimos habitualmente.  Esto se llama movimiento pendular. Por lo general, este movimiento es por decisión propia del trabajador y en menor medida haber sido el resultado forzado de abandonar su puesto de trabajo y lograr encontrar otro, convirtiéndose esta persona, en un desempleado involuntario.

Estos movimientos son, en muchos casos, inevitables; es lo que se conoce como desempleo friccional. Sin embargo, el mínimo tiempo en que tarden estas personas en encontrar un nuevo puesto de trabajo, será el grado de alcance que tuvo esta problemática. Mejorar la flexibilidad del mercado laboral en términos de movilidad y facilitar información para el proceso de búsqueda de trabajo a través de agencias—públicas o privadas, es una posible alternativa y ayuda para las personas que padecen esta situación.

Desempleo estacional: Una parte importante del empleo tiene carácter estacional. Algunos puestos laborales están disponibles sólo en algunas épocas del año —por ejemplo, en el turismo o en la agricultura—. El desempleo estacional puede reducirse con la promoción de actividades económicas complementarías y con una reorientación de la demanda fuera de estas etapas estacionales tradicionales.

Desempleo estructural: La demanda de trabajo está condicionada por la de bienes y servicios. Ésta puede verse afectada por diversos factores: cambios en los gustos o en las pautas del comercio internacional, transformaciones referidas a la innovación de producción y productos, etc. Si el factor trabajo fuera completamente flexible y se adaptase a estas variaciones, los cambios en la demanda de bienes y servicios representarían tan sólo el movimiento de un tipo de trabajo a otro y no habría desempleo estructural. Pero el trabajo no es perfectamente flexible y adaptable, ya que aparecen problemas por la rapidez con que se producen los cambios estructurales.

Pueden utilizarse dos estrategias distintas para reducir el desempleo estructural. La primera consistiría en intentar evitar, o por lo menos ralentizar, los cambios de la economía que lo provocan; la segunda, en aceptar la transformación económica que acompaña al crecimiento y adoptar estrategias diseñadas para flexibilizar y hacer que la economía se adapte más fácilmente a tales cambios, por ejemplo, políticas de formación y reinserción ocupacional.

Oferta de trabajo: Cuanto mayor sea la población, mayor será la oferta de trabajo —siempre por parte de los trabajadores—. Por otro lado, aunque el volumen de población no varíe, puede registrarse un incremento de la oferta de trabajo, al aumentar la proporción de individuos en búsqueda activa de empleo. Es decir, sube la tasa de actividad.

Las causas del desempleo: Hay enfoques teóricos muy diversos y una multiplicidad de medidas aplicables. Pueden destacarse tres puntos de vista principales: la visión neoclásica; la keynesiana y la estructural.

La teoría neoclásica del desempleo parte de la función decreciente de la demanda de trabajo y de una función creciente de la oferta de trabajo. El supuesto básico de este modelo es que tanto los salarios monetarios como los precios son completamente flexibles. De esta forma, siempre será posible alcanzar el equilibrio convencional en el mercado.

En esencia, las causas neoclásicas del desempleo son las siguientes: en el mercado no hay un modelo de competencia perfecta, y eso puede afectar a la oferta y demanda de trabajo; asimismo, hay que mencionar la existencia de expectativas que llevan a los trabajadores a demandar salarios reales por encima de los de equilibrio.

Para solucionar estos problemas hay que garantizar una mayor flexibilidad sobre los salarios reales y la perfecta competitividad del mercado. Con el objetivo de estimular el aumento del empleo, esta teoría plantea diversas medidas: aquellas que faciliten la obtención de beneficio por las empresas, las que disminuyan las tensiones sobre los costes de las mismas, sobre todo los costes salariales, y las que aumenten la productividad de las empresas.

Según la teoría keynesiana, las causas del desempleo —y su remedio— no se encuentran en el mercado de trabajo, sino en el mercado de bienes y servicios. Es así porque la cantidad de trabajo demandada por las empresas está condicionada por el volumen de la producción de bienes y servicios que esperan realizar las mismas en el mercado. A mayor demanda, mayor producción y mayor empleo.

El desempleo se origina por insuficiencias en la demanda agregada efectiva. Cuando no hay gasto agregado suficiente, las empresas disminuyen el nivel de empleo utilizado. Esta interpretación no ha sabido dar una respuesta a la existencia simultánea de desempleo e inflación en una economía; es lo que se conoce con el término de «estanflación ».

Malinvaud resume el problema del desempleo considerando las dos interpretaciones anteriores: el desempleo actual puede estar originado por tensiones al alza en los salarios reales en el mercado de trabajo, y por una insuficiencia de la demanda agregada. A la hora de solucionar el desempleo, hay un conjunto de medidas que actúan sobre los dos enfoques.

Por ejemplo, impulsar la demanda agregada vía inversión productiva —formación bruta de capital—. Junto al impulso en la demanda, esta medida supone alcanzar una mayor productividad, que implica una disminución en los costes del factor trabajo sin que tenga que afectar a los salarios reales.

Según las teorías microeconómicas del desempleo, no pueden considerarse explicaciones generales del mercado de trabajo. Lo que se intenta hacer es analizar algunas características concretas del problema del desempleo. Para ello se utiliza una aproximación microeconómica, que observa la alta segmentación del mercado laboral y el difícil acceso de los desempleados a los distintos puestos de trabajo.

Estos planteamientos se conocen como teorías de búsqueda de empleo. Otro problema analizado es cómo inciden los distintos tipos de contrataciones —temporales, fijas, etc. — dentro del problema del desempleo.

Las teorías estructurales comprenden un conjunto de hipótesis que tratan de explicar las causas del desempleo a través de factores como la propia naturaleza del sistema capitalista.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe – Wikipedia –

Los Derechos del Trabajador Conquista Obreros en Gobierno de Perón

Los Derechos del Trabajador
Conquista de los Obreros

Entre 1943 y 1946 , el coronel Perón consiguió ocupar el lugar central de la política argentina. Esta posición, sustentada por su predicamento dentro del Ejército -y, por lo tanto, dentro del gobierno-, y por su acción como secretario de Trabajo y Previsión, no estuvo exenta de riesgos y amenazas.

Pero sus opositores, nucleados en un frente político -la Unión Democrática-, no advirtieron la importancia del desafío que Perón implicaba.

El triunfo de Perón en las elecciones de 1946 puso fin al dominio de la clase política tradicional e inició una profunda transformación del país. El nuevo presidente, sostenido por el apoyo masivo de los trabajadores y el no menos significativo de las Fuerzas Armadas, condujo los destinos del país durante casi una década.

En ese período se afirmó un proceso de ampliación de la ciudadanía: se consagraron derechos sociales y se estableció el sufragio femenino. Este proceso fue acompañado por una modalidad plebiscitaria de relación entre el líder y las masas, que encontraba su consagración simbólica en los actos y rituales oficiales. En los primeros años, el gobierno produjo una importante redistribución del ingreso en favor de los asalariados. La prosperidad económica de la inmediata posguerra permitió que esta política no enfrentara una gran oposición.

Hacia fines de la década de 1940, el cambio en la coyuntura económica limitó los alcances del distribucionismo, y el régimen peronista enfrentó dificultades crecientes que, sin embargo, no afectaron su desempeño electoral. En este clima de dificultades económicas, el gobierno acentuó el control de los medios de comunicación -principalmente, las radios, en manos del Estado-, la persecución política a la oposición y la campaña de peronización de la administración pública y las Fuerzas Armadas.

La muerte de Eva Perón, el 26 de julio de 1952, privó al régimen de uno de sus pilares más firmes y eficaces. La evidencia de los problemas económicos, que la Argentina peronista no había alcanzado a resolver, llevó al gobierno a un cambio de orientación, que implicó una nueva relación con el capital norteamericano y una nueva actitud del Estado frente al conflicto entre capital y trabajo. Esta reorientación fue acompañada por un intento de encuadramiento de las fuerzas sociales, que se concretó con la creación de la CGE, que debía agrupar a los empresarios; la CCP, a los profesionales; la CCU, a los universitarios, y la UES, a los estudiantes secundarios.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos para controlar y disciplinar a sus apoyos, la coalición que sostenía a Perón comenzó a resquebrajarse. El conflicto que desencadenó el fin del segundo gobierno de Perón, que agudizó las divisiones en las Fuerzas Armadas y revitalizó a la oposición, fue el enfrentamiento con la Iglesia. En un clima progresivamente enrarecido, entre el 16 y el 21 de septiembre de 1955, otro golpe militar, la llamada Revolución Libertadora-que casi no encontró resistencia-, terminó con una década de hegemonía peronista.

derechos trabajador

Se impone la necesidad social de elevar el
nivel de vida y de labor de todos los trabajadores.

derechos trabajador

El trabajador debe recibir una retribución
compensatoria del rendimiento obtenido y
del esfuerzo realizado.

derechos trabajador

Deben proporcionarse los medios para que
todo individuo pueda ejercitar el derecho
a aprender y a perfeccionarse.

derechos trabajador

El trabajador tiene derecho a exigir
condiciones dignas y justas para el desarrollo
de su actividad.

derechos trabajador

El cuidado de la salud física y moral de lo
individuos debe ser una preocupación
primordial.

derechos trabajador

Se impone la necesidad social de elevar el nivel
de vida y de labor de todos los trabajadores.

derechos trabajador

Todos tienen derecho a ser amparados por
disminución, suspensión o pérdida de
capacidad para el trabajo.

derechos trabajador

La protección a la familia responde a
un natural designio del individuo.

derechos trabajador

Las posibilidades del mejoramiento
económico son incentivo para trabajar
y superarse.

derechos trabajador

La sociedad debe respetar el derecho
de agremiarse libremente y asegurar
su ejercicio.

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