Como Formar Ciudadanos Para La Sociedad, Aristoteles



Como Formar Ciudadanos Para La Sociedad, Aristoteles

Una de las grandes obras maestras de Aristóteles fue sobre la ética, la disciplina filosófica que trata del vicio y la virtud, de la rectitud e iniquidad de las acciones humanas. Por estar dedicada a Nicómaco, hijo de Aristóteles, la obra ha llegado a conocerse como Ética nicomaquea. En ella, Aristóteles describe la vida de moderación que la razón dicta a los seres humanos.

Está formada por 10 libros. En el primero, Aristóteles empieza por examinar lo que se entiende por felicidad. Todas las actividades humanas, afirma, se encaminan hacia algún bien, pero la felicidad es aquel bien deseado por sí mismo y, puesto que la consecución de los demás bienes no es más que un medio para conseguirla, la felicidad es, por consiguiente, el bien supremo.

Aristóteles cree que los seres humanos son los únicos capaces de experimentar la felicidad, que «es uno de nuestros dones más divinos», y que, por tanto, «no puede llamarse feliz a un buey, a un caballo o a cualquier otro animal, porque ninguno puede participar de esta especie de actividad».

aristoteles filosofo griego

La felicidad, o el florecimiento humano (que los griegos llamaban eudaimonia), está vinculada con la virtud que, según Aristóteles, consiste en vivir de acuerdo con la más alta aptitud humana: la razón. «Puesto que la felicidad es una actividad del alma realizada de acuerdo con la virtud perfecta, debemos examinar la naturaleza de la virtud, pues tal vez así también podamos formarnos una mejor opinión acerca de la felicidad», dice Aristóteles.

Según él, la virtud moral se adquiere con la práctica.

Por ello, señala: «la bondad moral… es resultado del hábito… Llegamos a ser justos al realizar actos justos; moderados, al efectuar actos de moderación; valerosos, mediante actos valientes».Nadie nace bueno o malo; antes bien, aprendemos a ser lo uno o lo otro por medio de las actividades que realizamos.

La Ética nicomaquea, a semejanza de los tratados pitagóricos sobre la armonía, es una guía práctica que se basa en el sentido común y en la moderación para tomar decisiones éticas. La vida buena exige tomar decisiones inteligentes que respondan a problemas específicos.

Sin embargo, Aristóteles reconoce que las personas no somos totalmente racionales, pues también nos mueven las pasiones, que no podemos pasar por alto ni eliminar por completo. Rendirse por entero al deseo es descender al nivel de la bestia, pero negar las pasiones también equivale a rechazar de manera irracional la naturaleza humana.

Aristóteles descubrió que la armonía era la clave de la felicidad. La idea del «término medio» entre dos extremos, que es el núcleo de la Ética a Nicómaco, encuentra su contraparte en Política.



Aristóteles escribe: «Todo lo dicho en la Ética es verdad, que la vida feliz es la vida que se lleva de acuerdo con la virtud, vivida sin ningún impedimento, y que la virtud es un estadio intermedio; por tanto, la vida que está en un punto medio accesible a todos, debe ser lo mejor.»

Resultado de imagen para historiaybiografias.com platonAristóteles criticó La República de Platón por sus propuestas radicales y porque comenzó a describir el Estado ideal.

Para Aristóteles, lo que en realidad importa no es lo que en teoría pueda ser el mejor Estado, sino el tipo de Estado que sea posible en la práctica.

Según su juicio, un gobierno mixto que combine una monarquía y un parlamento será el más estable y, por consiguiente, el de mayor duración.

Estaba de acuerdo con Platón en que la clave para un buen gobierno era el tipo de educación que el Estado proporcionaba a sus ciudadanos.

El elaborado sistema de Platón para descubrir y dar forma al rey-filósofo tiene eco en la afirmación aristotélica de que «el ciudadano debe ser moldeado para que se adapte a la forma de gobierno en la que vive».

La diversidad del Estado, el hecho de que está compuesto por diferentes tipos de gente, obliga a que un sistema estatal de educación no sólo sea deseable, sino también necesario; sólo mediante este sistema se puede lograr la pluralidad dentro de una comunidad.

Aristóteles argüía que no son los deseos de los individuos, sino las necesidades del Estado, las que deben dictar el contenido y los métodos de la educación pública.

La capacitación en asuntos de interés común para el bien de la ciudad debe estar al alcance de todos; sin embargo, la intención es crear ciudadanos buenos y útiles: «Ni siquiera debemos suponer que algún ciudadano es dueño de sí mismo, ya que todos ellos pertenecen al estado.»

Tanto Platón como Aristóteles se centran en el bien de la comunidad. Debido a que ambos suponen que gente similar debe ser tratada de manera semejante, podríamos decir que conciben la justicia en términos del mérito; sin embargo, ninguno supone una sociedad completamente equitativa en la que los derechos naturales pudieran determinar la forma en que los ciudadanos interactúan con el gobierno.



Platón y Aristóteles coinciden en que una especie de dictadura benevolente sería la forma ideal de gobierno, debido a que, sencillamente, no es posible atenerse a que la masa ordinaria de personas pueda tomar decisiones importantes; no se puede confiar en que actúe de manera racional.

En un sistema de justicia basado en el mérito, la gente obtiene lo que merece, en relación proporcional con sus habilidades innatas y su posición en la sociedad.

Por ejemplo, en La República de Platón se permite y se espera que los guardianes gobiernen, pero se les prohibe adquirir propiedad privada o casarse y criar a sus propios hijos de manera individual. En cambio, a los miembros de tes clases productoras se les permite casarse y criar a sus propios hijos, pero se les prohibe gobernar.

Lo que «merecemos» parece estar fijo y no existe movilidad social como la que puede esperarse en una democracia; es decir, la gente es incapaz de «ganar» o «alcanzar» un medio de llegar a un nivel social superior. Platón parece creer que, aunque las personas sean tratadas de manera desigual, to das reciben un trato justo, pues cada persona recibe lo que corresponde a su mérito.

El consenso al que parecen llegar estos teóricos clásicos es que la justicia se alcanzará cuando la gente realice lo que su naturaleza y posición en la vida les requiera. Su mérito determinará los beneficios que recibirán y las cargas que habrán de soportar.

En vista de que lo que más importa es lograr una sociedad bien ordenada, los individuos deben hacer lo que la sociedad determine que es mejor que lleven a cabo. Si desempeñan bien sus papeles, el resultado será un al den social armónico que beneficiará a todos. Tal vez se sacrifique el lujo de la elección individual, pero todo florecerá en una sociedad justa.

Mantener los derechos individuales, pero vivir en una sociedad injusta, sería un estado de cosa| mucho menos deseable, tanto para el individuo como para la sociedad.

Casi 2000 años después, un grupo de teóricos políticos británicos (Jeremy Bentham, John Stuart Mill y Harriet Taylor Mill) tomó como punto de parti„ estos supuestos básicos formulados por los filósofos del periodo clásico. Sin embargo, su concepto de la justicia se centra en la distribución del placer y del dolor.

Fuente Consultada:
Raices de la Sabiduía – Helen Buss Mitchell 4º Edición – Editorial Cengage Learning



https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------