Los Siete Pecados Sociales de Gandhi 7 Fuerzas Morales



LOS PECADOS SOCIALES DE GANDHI

Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales. Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.

Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento de que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad. Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, se halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos de crisis sociales o institucionales.

los siete pecados sociales de Gandhi

pecados sociales politica sin principios

1-Política Sin Principios

negocios sin moral

2-Negocios Sin Moral

negocios sin moral

3-Bienestar Sin Trabajo

negocios sin moral

4-Educación Sin Caracter

negocios sin moral

5-Ciencia Sin Humanidad

negocios sin moral

6-Goze Sin Responsabilidad



negocios sin moral

7-Religión Sin Sacrificio

(Versión Flash)

Como la vida social es dinámica, actúan en ella varias fuerzas. Fuerza significa vigor, robustez, resistencia. Fuerza significa también, poder de influir en la marcha del país. Existen en la sociedad las denominadas fuerzas vivas. Las fuerzas vivas son todas aquellas que trabajan por el bienestar del país: comerciales, políticas, industriales, económicas, religiosas, culturales, sindicales, científicas, artísticas, técnicas; armadas: ejército, marina, aeronáutica, etc.

Su poder o influjo radica en la gravitación que ejercen en el ordenamiento, o marcha de la nación. Esa gravitación se debe a su potencial económico, científico, técnico, de masas o de armamentos, etc.

Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales.

Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.

Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento de que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad. Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, se halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos de crisis sociales o institucionales.

Todas esas razones mueven a mencionar entre la primera fuerza moral, a la Iglesia. Hasta los mismos enemigos reconocen que la Iglesia es la mayor potencia moral. Quienes intentan promover una conducta ética y altruista vaciándola de su sentido religioso, se ven condenados al fracaso, pues le quitan todo fundamento racional y lógico. Solo una religión sobrenatural puede promover una renovación profunda del espíritu humano, y ser generadora de fuerzas que ejerzan en el más alto grado su redentora influencia social. Esto explica el prestigio creciente de la Iglesia, que aparece como la fuerza moral de mayor gravitación en el mundo. Su palabra es escuchada con respeto e interés. Sus últimas encíclicas: “Mater et Magistra” (Madre y Maestra), “Pacem in Terris” (Paz en la tierra) y “Populorum progressio” (Desarrollo de los pueblos), han alcanzado resonancia mundial. Ha superado ya la Iglesia, esta última época en que se la miraba con desdén.

La fuerza poderosa de la Iglesia radica en la naturaleza de su institución, en su doctrina, en su moral y en su acción. Su doctrina es una explicación concluyente de la realidad: ilumina los problemas humanos, nacionales y universales, da un sentido espiritual y sobrenatural a la vida del hombre sobre la tierra.

Su moral orienta acertadamente para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso, lo que está permitido de lo que no está. Su acción se extiende a todas las ramas de la actividad humana: religiosa, científica, cultural, técnica, social, etc.; pero sobre todo se ocupa con renovado ardor en elevar sobrenaturalmente a los espíritus; en velar con especial cuidado, como Madre y Maestra, por la felicidad temporal de sus hijos —que lo son todos los hombres de la tierra—, para conducirlos venturosamente a sus destinos eternos.

Además de esta institución eminentemente espiritual, existe un conjunto de “fuerzas morales” cuyo influjo debe hacerse sentir constantemente. Las principales fuerzas morales son: la veracidad, educación, energía, religión, patriotismo, entusiasmo, bondad, firmeza, justicia, trabajo, etc.

La nómina de las “fuerzas morales” no está completa. Podrían mencionarse la solidaridad, el mérito, y tantas otras. Basten como ejemplo las enunciadas a continuación:

Bondad: La bondad consiste, no solo en la ausencia del mal, sino en la inclinación natural a hacer el bien. Se debe pensar más en hacer el bien que en estar bien, y así se conseguirá que todos estén mejor.

Ciencia: Es un conjunto de conocimientos armónicamente relacionados acerca de un mismo tema. La ciencia es una fuerza moral que libera al hombre de la ignorancia, lo induce al conocimiento sistemático y reflexivo de la realidad y lo conduce al planteamiento de los problemas fundamentales de la existencia.

Deber: El deber tiene su base en un buen sentido de justicia, inspirada por el amor y esta es la forma más bella de la bondad. El deber da al hombre energía suprema.

Dignidad: La dignidad es la excelencia que tiene la persona y que la hace acreedora al respeto de sus semejantes y la obliga a un comportamiento decoroso.

Disciplina: La disciplina lleva al cumplimiento puntual de las leyes y pone orden en la sociedad, condición indispensable de todo progreso.

Educación: “La educación es como un bautismo moral que arranca al hombre del seno originario de la ignorancia, y lo alza a ese grado de honor que lo hace ser grato a su celestial autor, a la sociedad y a sí mismo”. La educación es fuerza moral que perfecciona.

Energía: La energía es la fuerza de voluntad, el vigor y tesón que sostiene la actividad. Sin energía en sus miembros, la sociedad decae.

Entusiasmo: El entusiasmo es la exaltación y fogosidad del ánimo que alienta para las grandes empresas.El entusiasmo es contagioso y mueve las voluntades para la acción. Firmeza: La firmeza significa estabilidad en la actividad, fortaleza y entereza de quien no se deja dominar.

Ideal: El ideal es como un huracán que lleva la vida hacia las cimas y la pone al servicio de Dios y de los demás con ilusión; pone todas las energías en tensión para las empresas dignas de ser realizadas. Iniciativa: El espíritu de iniciativa produce renovación, progreso, perfeccionamiento.

Una sociedad en que no haya espíritu de iniciativa, se estanca y envejece.

Inquietud: La inquietud es un anhelo de perfeccionamiento. La inquietud se opone al quietismo o inercia. La inquietud es insatisfacción por lo presente y deseo de progreso, de adelanto, de alcanzar nuevas metas. “Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”.

Justicia: La justicia es la virtud que inclina a la voluntad a dar a ondú uno constantemente lo que le corresponde. La justicia regula y equilibra a la sociedad.

Juventud: La juventud es una fuerza moral, porque supone entusiasmo, generosidad, espíritu de iniciativa, ideales. La juventud hay que buscarla más que en la edad, en el corazón. El corazón debe ser siempre joven, aunque la edad sea provecta. Eso OH lo importante. Hay jóvenes que son decrépitos, pesimistas, sin entusiasmos ni energías; mientras que hay ancianos cuyo espíritu se renueva en muí perenne juventud.

Moral: La moral puede considerarse como el conjunto de normas a las que deben conformarse los actos humanos o como la relación do conveniencia entre el acto humano y aquel que lo ejecuta. Cuando los actos humanos son regidos por normas éticas, la sociedad avanza y so perfecciona.

LOS VALORE  HUMANOS

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