Historia del Meson de Fierro El Meteorito Caído en Chaco



Historia del Mesón de Fierro

«El meteorito más importante de los que cayeron en el Chaco hace unos 6.000 años se nos extravió. Desde los primeros tiempos de la conquista, los españoles supieron que los tobas, matacos y mocovíes eran los únicos que compartían el mito o el recuerdo de un diluvio de fuego.

En el siglo XVI, los meleros, o buscadores de miel silvestre, contaban que los indios del Chaco hacían las puntas de sus flechas con metal.

En 1576 una expedición llegó desde Tucumán, con la ilusión de que en el meteorito hubiera oro.

Era de hierro. En 1783 el meteorito fue motivo de la primera expedición científica de América latina. Doscientas personas partieron en busca del meteorito con una ilusión: que fuera la punta de una montaña de hierro enterrada. Pero sólo encontraron un fierro de 3 x 2 metros parecido a una mesa al que llamaron Mesón de Fierro.

Todos pensaban que provenía de un volcán, hasta que en 1803 los científicos de la Academia de Ciencias de Francia reconocieron el origen de los meteoritos. El Mesón fue abandonado y el monte creció a su alrededor.»

Fue literalmente un regalo del cielo, y los blancos, que supieron de su existencia a través de los indios, lo bautizaron como «el mesón de fierro». Se trataba de una gigantesca masa de hierro meteolítico que cayó en el Chaco santiagueño en épocas remotas y dió lugar a diversas expediciones interesadas en recoger el mineral, indispensable para la manufactura de armas y enseres.

meson de fierro

El primero que se preocupó por encontrarlo fue el gobernador del Tucumán, don Gonzalo de Abreu y Figueroa, que en 1576 confió al capitán Hernando Mexía de Miraval la tarea de buscarlo, ordenándole: «vays, ynquirays y sepays de la parte y lugar donde se cría y está el dicho metal de hierro y en cavallos o yndios procurareys de traer y traigays todo el hierro que se pudiere traer».

Don Hernando, hombre avezado en aventuras peligrosas, llegó hasta una zona que los indios denominaban Otumpa, y después de rtostener duros combates logró hallar algunas piezas de hierro que posteriormente se exhibieron en Santiago del Estero.

Allí fue donde el herrero Juan Carmona comprobó la bondad del material fabricando «tornillos, alacranes y clavos de herrar».

A mediados del siglo XVIII se enviaron a España algunas muestras, y allí verificaron que el mineral contenía «una quinta parte de plata de la mejor calidad y el resto fierro de extraordinaria pureza».

De las distintas expediciones que tuvieron por finalidad hallar el célebre Mesón —del que sólo se encontraron fragmentos menores—, una de las más exitosas fue la que se llevó a cabo en 1803, que regresó a Buenos Aires acarreando un fragmento de mil kilos de peso.

Parte de ese hierro se utilizó para fabricar fusiles y pistolas en el arsenal dirigido por Esteban de tuca.

Este material bélico fue utilizado luego por los primeras soldados patriotas, quienes seguramente no imaginaron que el metal de sus armas había caído del cielo.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril –

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