Concepto de Teoría de la Información

Objetivos de Microeconomia Importancia y Caracteristicas

Objetivos de Microeconomia-Importancia y Caracteristicas 

Temas Tratados:

1-Sistema de Precios

2-El Mecanismo del Mercado

3-Los Monopolios

4-Política Económica

La microeconomía trata de cómo los recursos escasos son asignados para producir una multiplicidad de bienes y servicios destinados a satisfacer las demandas de los consumidores.

En las economías capitalistas, la asignación de recursos es abordada con unos mecanismos de intercambio conocidos como mercados.

Los mercados ofrecen a vendedores y compradores un marco para que se comuniquen e intercambien sus productos y recursos.

Los mercados también emiten señales que permiten al consumidor decidir qué productos y en qué cantidad debe comprar, y ayudan a los productores a decidir qué productos y en qué cantidad deben, a su vez, fabricar.

En el núcleo del sistema de mercado se encuentran las fuerzas de la oferta y la demanda.

La interacción de estas fuerzas determina los precios de los productos, la cantidad que se producirá y se venderá de un determinado producto, el precio de los recursos y el modo de fabricación de cada producto.
La demanda de los consumidores de bienes y servicios depende de diversos factores.

El más importante es el número de consumidores potenciales, sus gustos y preferencias por determinados productos, qué parte de sus ingresos está disponible para gastar en productos (ingreso disponible), el precio del producto y los precios de otros productos que los consumidores podrían comprar.

La cantidad de un producto que los fabricantes están en condiciones de ofrecer (es decir, vender a un determinado precio) depende del precio que pagan por los materiales, el trabajo y el capital necesarios para la fabricación de ese producto.

Los fabricantes necesitan cubrir los costes de producción si deciden fabricar un producto.

También tendrán en cuenta los productos alternativos que podrían fabricar con esos recursos, y sólo continuarán ofreciendo un producto específico si su precio cubre los costes de abastecimiento, incluyendo una ganancia «razonable» sobre el capital invertido y sobre los riesgos que han tomado.

El siguiente ejemplo explica cómo funciona la relación entre la oferta y la demanda.

El sistema de precios:

Supongamos que hay dos productos, el pollo y la carne de vacuno, y que inicialmente los precios están situados en un punto en que la oferta y la demanda de ambos productos están en equilibrio en los respectivos mercados.

Si se produce un cambio en la demanda que determina que los consumidores prefieran el pollo a la carne, la mayor demanda de pollo (sin una modificación de la oferta a corto plazo), producirá un exceso de demanda de pollo al precio actual. Este aumento de la demanda provocará un aumento en el precio del pollo.

Del mismo modo, la caída de la demanda de carne (sin una modificación de la oferta a corto plazo) producirá inicialmente un exceso de oferta de carne al precio vigente y una caída en los precios de la carne a medida que los proveedores intenten eliminar las existencias no vendidas.

Estos cambios en los precios modificarán las ganancias de los proveedores de pollo y de carne.

El aumento de los precios del pollo incrementará el valor de sus excedentes y el descenso de los precios de la carne disminuirá, también, la rentabilidad de los excedentes cárnicos.

A largo plazo, los granjeros productores de pollo aumentarán su producción y otros productores entrarán en el mercado, por lo cual los precios del pollo caerán hasta alcanzar un nuevo precio de equilibrio, en el cual, una vez más, la oferta será igual a la demanda.

De la misma manera, la caída de los precios de la carne eliminará del mercado a los productores menos eficientes, mientras que otros disminuirán su producción.

La caída resultante de la oferta de carne continuará hasta que esta oferta se ajuste al nivel más bajo de la demanda y los precios se estabilicen, restaurando el equilibrio entre oferta y demanda.

El gráfico muestra cómo responderían los granjeros y las empresas a los cambios en la demanda de pollo y carne, y los cambios resultantes en los precios de estos productos, las ganancias de sus productores y los precios de los recursos usados en los dos mercados.

Estos factores pueden afectar la distribución regional de las industrias y del empleo en un país. Si se concentrara la producción de carne en el norte del país y la de pollo en el sur, los efectos de este mecanismo (ilustrado en el gráfico) sobre el desempleo serían considerables.

ciudad de londres muelles y barcos

Muchos gobiernos han propuesto planes de renovación de las ciudades para promover el renacimiento de antiguas zonas urbanas industriales. En los muelles de Londres, una empresa para el desarrollo —financiadapor el gobierno— ha fomentado nuevos planes para la construcción de oficinas, industrias y comercios destinados a crear nuevos empleos. Las finanzas públicas también han contribuido a establecer la infraestructura necesaria: por ejemplo, con los ferrocarriles de vía rápida.

El mecanismo del mercado

En el gráfico, los cambios del mercado fueron Iniciados por cambios en la demanda de los consumidores, que a su vez condujeron a cambios en la demanda y en el precio de los recursos.

Pero los cambios en la escasez relativa y en el precio de los recursos también pueden afectar a los mercados.

Por ejemplo, si la carne de vacuno se produce con métodos de alimentación que requieran mucha mano de obra, mientras que los pollos crecen en unidades mecanizadas poco intensivas en trabajo, el aumento total en los salarios provocado por la escasez de mano de obra afectaría a la producción del pollo y de la carne de modo diferente.

Los productores de pollo verían que los costes de producción apenas les afectan, y necesitarían aumentar poco sus precios.

A su vez, los productores de carne tendrían un incentivo muy fuerte para mecanizar la producción y sustituir el capital por mano de obra comparativamente cara, para mantener los costes de producción bajos; o se verían obligados a aumentar sustancialmente el precio de la carne para cubrir el aumento de costes y la pérdida de ventas, a medida que disminuyera la demanda.

La respuesta a los cambios en la demanda del consumo dentro del sistema de precios puede ser lenta y laboriosa, porque los productores menos eficientes no son eliminados rápidamente sino que siguen trabajando con un pequeño margen de ganancias o incluso con pérdidas.

Además, los recursos no siempre pueden desviarse de una actividad a otra.

Por ejemplo, en el caso de la mano de obra, es posible que se requiera un programa significativo de reciclaje en la formación para que los trabajadores se puedan desplazar de una región del país a otra.

Así, la inmovilidad laboral y geográfica podría obstaculizar la reorganización de los recursos existentes.

adam smith - liberalismo economico

El funcionamiento de los mecanismos de mercado fueron definidos por el economista y filósofo escocés Adam Smith (1723-1790) en su influyente obra Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones (1776). Smith destacó los beneficios de la especialización y el intercambio.

Su argumento fue que si los productores tenían libertad para buscar ganancias proporcionando bienes y servicios, entonces la «mano invisible» de las fuerzas del mercado garantizaría la producción de los bienes y servicios adecuados.

Si el gobierno no interviene en el mercado, la competencia garantizará que la producción responda a lo que los consumidores necesitan.La teoría del liberalismo económico basada en la doctrina de Adam Smith, llegó a ocupar un lugar prominente en las posiciones de la derecha política durante los años 80.

Los exponentes políticos de esta filosofía, conocidos como la «Nueva derecha» han sido especialmente activos en las democracias anglosajonas.

El viraje de los antiguos países comunistas hacia la economía de mercado ha contribuido a despertar mayor interés en las teorías de Adam Smith.

Los monopolios

Las fuerzas del mercado descritas en el gráfico sólo operarán adecuadamente si los mercados están estructurados de forma competitiva.

Sin numerosos vendedores que establezcan una competencia, los productores no tienen incentivos para bajar los precios a niveles en que apenas puedan cubrir los costes y ofrecer una ganancia normal sobre el capital invertido.

Además, en las situaciones de mercado donde hay un solo productor (monopolio) o sólo un pequeño número de productores (oligopolio) hay obstáculos que impiden la entrada en el mercado a nuevos productores.

Factores como las masivas campañas de publicidad (que determinan las preferencias de los consumidores por ciertas marcas) y el control de las materias primas y de los puntos de venta del mercado por parte de las empresas establecidas, pueden impedir la entrada de empresas nuevas en los mercados.

El aumento de la demanda del consumo en los mercados puede conducir a precios y ganancias más altos para los monopolios u oli-gopolios, sin ningún incremento en los recursos destinados a la producción.

Para contrarrestar la explotación potencial de los consumidores por parte de los monopolios, la mayoría de los gobiernos cuentan con organismos de regulación.

Estos organismos controlan la conducta de los monopolios e investigan las fusiones entre los productores.

la oferta y demanda del mercado

POLÍTICA ECONÓMICA:

Debido a los problemas implicados en la respuesta a los mecanismos del mercado, los gobiernos suelen intentar mejorar la asignación de recursos con varias actitudes políticas: industriales, de competitividad, regionales y laborales.

La política industrial, por ejemplo, reorganizará las industrias afectadas por exceso de capacidad mediante un mecanismo de compensación para las empresas que abandonen su producción, o alentando a otras empresas para que se fusionen y cierren las instalaciones anticuadas.

La política industrial fomenta la innovación mediante la asignación de subvenciones y ventajas impositivas a las empresas que inviertan en investigación y desarrollo; por otro lado, proporciona medios para la formación laboral con el fin de facilitar la movilidad de los trabajadores.

Con la político de competitividad, se intenta impedir que las empresas dominantes obtengan demasiados beneficios a expensas de los consumidores y gracias a acuerdos ilegales con otras empresas. De la misma manera, la política de competitividad puede impedir las fusiones y absorciones de una empresa por otra que podrían tener consecuencias anticompetitivas.

Las políticas regionales pueden ejecutarse en conjunto con las políticas macroeconómicas para estimular las oportunidades de empleo, fomentando a las nuevas empresas e industrias para que inviertan en zonas de alto desempleo y reemplacen a las industrias que desaparecen.

Los gobiernos también pueden mejorar el funcionamiento de los mercados de recursos mediante políticas laborales; por ejemplo, luchando contra las prácticas laborales restrictivas y disminuyendo el poder monopólico de los sindicatos.

Fuente Consultada: Enciclopedia Temática Guinnes – Editorial La Nación – Entrada: La Microeconomia

Leyes Que Protegen A Los Niños Sobre Sus Derechos

Leyes Que Protegen A Los Niños Sobre Sus Derechos

1.Menores de Edad: La legislación de todos los países del mundo, atiende a cuidar en forma particular a los menores de edad, puntualizando sus derechos, así como la responsabilidad de los padres o personas que los tienen a su cargo.

Esta preocupación legislativa responde no sólo a normas de justicia, que en toda relación jurídica vela por la parte más débil e indefensa, sino que además, está de acuerdo con una prudente conducción política, puesto que «los niños de hoy son los ciudadanos del mañana».

En nuestro país y en la mayoría del mundo actual existe una nutrida legislación protectora de la minoridad, así como también numerosos institutos, tanto oficiales como privados, que se ocupan de niños y jóvenes, y algunos de ellos, en especial, de los menores con dificultades.

Los institutos oficiales dependen de la Secretaría de Estado de Protección del Menor y de la Familia, organismo dependiente a su vez, del Ministerio de Salud y de Acción Social, (actualmente de divididos en dos) y que también ejerce tareas de supervisión sobre los institutos privados.

Según nuestras leyes, son MENORES DE EDAD los que no han cumplido 21 años. Cumplida esta edad, cesa la patria potestad ejercida hasta entonces por los padres y el joven alcanza la emancipación que le permite el goce pleno y libre de sus derechos tanto civiles como políticos.

Sin embargo, entre los menores, la ley hace una muy importante distinción:

• MENORES IMPÚBERES son aquellos que no han cumplido 14 años.

• MENORES ADULTOS, aquellos cuyas edades oscilan entre los 14 y los 21 años.

Además, entre estos últimos, distingue a los menores que han cumplido 18 años, a quienes reconoce una determinada capacidad, referida a asuntos:

—laborales: pueden firmar contratos de trabajo y ejercer alguna profesión, aún sin autorización de sus padres,

—sociales: pueden conducir vehículos, asistir a ciertos espectáculos,

—políticos: pueden votar (actualmente a partir de los 16 en Argentina), y los varones, debían cumplir el Servicio Militar.

2. Trabajo de Menores

En muchos países del mundo, la situación económica familiar hace que sean numerosos los menores que^deban dedicarse al trabajo en lugar de proseguir sus estudios.

Esta colaboración a la subsistencia familiar, si bien en muchos casos es absolutamente necesaria, no deja de representar un grave riesgo para la salud física y moral de ios menores, sobre todo, porque les impide ordlficülta la asistencia normal a escuelas y a menudo exige esfuerzos físicos que superan su capacidad natural.

Ante esta realidad, las leyes velan para que el trabajo de los menores, sobre todo de los que aún no han cumplido 18 años, se ajuste a muy precisas normas referentes a:

• la calidad y salubridad del trabajo,
• horarios y descanso,
• fomento del ahorro
• justa remuneración y
• condiciones de escolaridad.

En nuestro país, esta preocupación es de muy antigua data: en 1907 se aprobó nuestra primera ley de Protección al Trabajo de los Menores, y desde entonces, con el correr de los años, las leyes fueron ampliando sus exigencias siempre en mayor beneficio del menor.

En la actualidad, estas normas se hallan agrupadas en diversos cuerpos legales de aplicación en toda la Nación, y principalmente en el Código Civil y en la Ley de Contrato de Trabajo.

Entre sus disposiciones más importantes figuran:

• la prohibición de dar trabajo con relación de dependencia a menores de 14 años.

• prohibición de dedicarlos a tareas peligrosas o insalubres, o en trabajos nocturnos o a domicilio.

• los menores, entre 14 y 18 años, deben trabajar no más de seis horas diarias, con descanso intermedio de dos horas, y con vacaciones anuales no inferiores a quince días hábiles.

• deben presentar certificado médico de aptitud y tener una Libreta Sanitaria donde conste su capacidad laboral, y ios periódicos reconocimientos médicos.

• tampoco pueden emplearse menores que no hayan concluido sus estudios primarios. En casos particulares, cuando el trabajo del menor sea indispensable a sí mismo, o a su familia, podrá autorizarse su trabajo, siempre que le reste suficiente tiempo para adquirir esta instrucción.

• respecto de los mayores adultos, es decir los que hayan cumplido 18 años, la ley los autoriza a contratarse libremente, aún sin autorización o consentimiento dei padre o de la persona que lo tiene a su cargo.

La legislación referente al Trabajo del Menor se basa en los antecedentes nacionales, y además, en la política laboral mundial, expresada por su vocero máximo, la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, cuyas disposiciones y acuerdos, han sido aceptados por nuestro país, con fuerza de ley.

3. Menores Abandonados

La experiencia diaria nos muestra que en muchos países, el nuestro entre ellos, en los lugares de mayor concentración urbana, pululan a toda hora niños de todas las edades, en deplorable estado de higiene, tratando de ganarse la vida mendigando, vendiendo baratijas, o más simplemente abandonados a la vagancia.

Su subsistencia diaria depende de la caridad o conmiseración pública,y más frecuentemente, del producto de sus raterías.

Al terminar el día, muchos pasan la noche en diversos rincones; otros, vuelven a sus casas para entregar a los mayores con los que conviven, el resultado de la jornada.

Tanto unos como otros, forman parte deja llamada «minoridad abandonada», verdadera vergüenza de la sociedad moderna.

El concepto de «menor abandonado» comprende una amplia franja de situaciones:

• Niños abandonados voluntariamente por sus padres o encargados, a causa de enfermedades, de la miseria en que viven, o simplemente, por no querer ocuparse de ellos.

• Niños fugados de sus casas y cuyos padres no manifiestan el menor interés en encontrarlos.

• Niños que pernoctan con mayores, sin recibir de ellos el más mínimo cuidado, abandonados a sí mismos durante el resto del día.

• Niños, hijos de trabajadores errantes, sin ocupación fija, dedicados a tareas esporádicas, en distintos lugares del país.

• Finalmente niños vagabundos, más que abandonados —tal vez los más numerosos entre todos— que si bien tienen padres que responden por ellos y subvencionan sus necesidades básicas de alimento, ropa y techo, pasan el día en la calle librados a sí mismos junto con otros chicos de igual condición.

Estas y otras situaciones reconocen una misma causa que indefectiblemente se da en todos los casos: falta de lazos afectivos que normalmente vinculan al niño con sus padres y demás familiares. La pobreza no es condición indispensable como causa de abandono de menores.

El desamor recíproco de padres e hijos puede darse incluso en hogares de situación económica pasable y aún desahogada, en razón de incomprensiones, malos tratos y otras circunstancias que hacen imposible la normal convivencia familiar.

menores de edad abandonados

La existencia de menores abandonados constituye un permanente acto de injusticia social y el mayor estigma para la sociedad que lo permite.

Consecuencias: Obviamente son funestas, tanto para el menor abandonado o vagabundo, como para la sociedad, y de hecho plantea un gravísimo problema de difícil solución, aunque de efectos conocidos.

El abandono y la vagancia juvenil, en la mayoría de los casos señalan la iniciación de una carrera delictiva, en la que alternan agresiones físicas, robos, tráfico de drogas, prostitución y otras, modalidades de la moderna delincuencia juvenil, además de un sinnúmero de enfermedades corporales y desviaciones psíquicas.

Ante este cuadro, todos los gobiernos actúan con creciente preocupación; sin embargojos resultados demuestran que los esfuerzos dirigidos a combatir los efectos del problema no son eficaces si al mal no se lo ataca de raíz.

Entre éstos remedios se cuentan:

• el robustecimiento del núcleo familiar y el apoyo a padres de hijos con problemas de conducta,

• posibilitar la educación integral —física, intelectual-y moral— a todos los sectores de la juventud,

• adoptar las medidas necesarias para que los estratos más bajos de la población accedan a mínimas condiciones de dignidad de vida con respecto al trabajo, a la vivienda y al descanso.

4. Organismos de la Minoridad

La acción del Estado frente al problema aludido, se lleva a cabo en diversos niveles, tanto en el orden en nacional, como provincial y municipal.

El esfuerzo nacional se canaliza a través de la Dirección Nacional de Protección del Menor y la Familia, dependiente del Ministerio de Salud y Acción Social.

Dicho organismo cuenta con institutos, ubicados en distintos lugares del país, y en los que asiste —en su mayor parte en calidad de internos— a menores abandonados o carenciados de diversas maneras: niños con problemas de conducta, madres menores, débiles mentales, y también adolescentes y jóvenes vinculados a procesos judiciales y remitidos por los jueces.

Lamentablemente, razones de índole económica y de organización, hacen que a menudo, estos centros de internación de menores no cumplan con los fines de asistencia y de reeducación para los que han sido creados.

Con demasiada frecuencia, los periódicos informan sobre fuga de menores, hechos de violencia y hasta amotinamientos en dichos institutos, causados por múltiples motivos, que van desde deficiencias edilicias, trato inadecuado y hasta convivencia de menores comunes junto con delincuentes juveniles.

Sistemas Asistenciales: (pueden cambiar segun las nuevas leyes que van surgiendo) Para superar los problemas que generalmente traen consigo la internación de menores, la Dirección Nacional alienta a la población a colaborar en la prestación de otros sistemas de atención a niños huérfanos o abandonados, que fundamentalmente tienden a proporcionarles un ambiente familiar del que han carecido.

• Las Amas Externas configuran una forma particular de estos servicios y se orienta a brindar un ambiente hogareño a menores de hasta tres años.

Estas Amas, generalmente mujeres casadas y con hijos propios, toman a su cargo á uno o varios niños, no más de siete, hasta que solucionado el problema, los reintegran a su familia natural, o bien se incorporan al sistema de adopción o de internación en algún instituto.

• Las Familias Sustitutas constituyen un sistema de asistencia similar al anterior, aunque difiere en que los niños incorporados son de más edad, y la permanencia en el nuevo hogar es más prolongada.

Los niños incorporados a una familia —dos o tres a lo sumo— no pierden el contacto con sus padres naturales mantenido mediante un sistema de visitas.

Esta asistencia concluye con el regreso del joven a su familia, o como en el caso anterior, incorporado al sistema de adopción.

• La Adopción es tal vez el mejor sistema dé asistencia, puesto que brinda al menor una familia permanente y estable.

Generalmente va precedida de un período de tenencia previa con miras a la adopción definitiva.

El crecido número de pedidos de adopción, sobre todo de niños de muy corta edad, permite solucionar muchos casos de orfandad, abandono o pérdida de la patria potestad.

• Los Guardas asumen la representación legal de los menores que carecen de familiares, y se da sobre todo en caso de niños que no pueden ser adoptados, y con problemas aunque no lo suficientemente graves como para ser internados.

Puestos al cuidado y responsabilidad del Guarda, hasta el cumplimiento de su mayoría de edad, estos menores son frecuentemente visitados por asistentes sociales, en un régimen similar al de libertad vigilada.

Centros de Acción Familiar. Funcionan por lo general en zonas habitadas por familias de menores recursos y brindan asistencia, mediante el sostenimiento de guarderías infantiles, ayuda preescolar, cursos de alfabetización, búsqueda de trabajo, y centros de recreación.

Los adultos de la zona pueden también participar en los planes de alfabetización y de capacitación laboral.

La Comisaría del  Menor, aunque jerárquicamente depende de la institución policial, está íntimamente vinculada a los Servicios Sociales. Sus funciones son fundamentalmente preventivas, y por ello le corresponde la vigilancia en lugares públicos para detectar menores abandonados o en infracciones legales.

Con los mismos fines, inspeccionan los lugares de acceso prohibido a menores, como salas de juego, o de expendio de bebidas alcohólicas, espectáculos nocturnos, y demás.

Detectado un menor abandonado, se procura localizar a sus familiares y conocer sus medios de vida; en caso necesario es puesto en manos del juez de menores quien decidirá su incorporación a uno de ios sistemas sociales ya mencionados.

Institutos Privados. Como ampliación de su tarea, la Dirección Nacional apoya y supervisa la acción de los establecimientos privados dedicados al tratamiento de menores.

Los servicios prestados por estos institutos, en su mayoría pertenecientes a asociaciones religiosas, varían desde la internación con escolaridad primaria y secundaria, hasta la rehabilitación física o síquica del niño.

Acción Social Privada: La suerte de ¡a niñez desvalida ha preocupado desde siempre a las personas caritativas, incitándolas a contribuir al sostenimiento de las más diversas obras, en beneficio de los menores necesitados.

En nuestro país, son muy numerosas las instituciones sostenidas por las agrupaciones católicas —religiosas y civiles— a las que se suman las pertenecientes a los restantes cultos.

A estas obras impulsadas por sentimientos religiosos se agregan otras muchas debidas al esfuerzo y a la solidaridad privada, mantenidas por las más diversas asociaciones, colectividades extranjeras, sindicatos y otras entidades de bien público.

Todas ellas mantienen obras de mayor o menor envergadura, de acuerdo con sus posibilidades, aportando así su cuota de solidaridad humana en beneficio de la niñez carenciada.

5. Organismos Internacionales

Las Naciones Unidas, en 1959, proclamaron la Declaración de los Derechos del Niño, documento básico, que se transcribe al final del capítulo.

Además, con el fin de brindar apoyo más efectivo, han creado diversos organismos referentes a la minoridad.

El más importante es la UNICEF, o Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Este organismo fue creado en 1946, en los comienzos de la ONU, para brindar socorro de emergencia a los niños afectados por la guerra mundial.

En 1950, ante el éxito logrado, se modificó su objetivo, adaptándolo a Programas de Ayuda a largo plazo en beneficio de la niñez de los países no desarrollados.

En ellos, la UNICEF trabaja en colaboración con el gobierno, en programas permanentes referidos a la alimentación, la enseñanza y el cuidado de la salud, o bien prestando socorros de emergencia ante cataclismos inesperados.

Además de este organismo especializado en ayuda a la niñez, existen otros que también intervienen de diversas formas.

• Así, la Organización Internacional del Trabajo —la OIT— cuida de la ocupación de los menores, dictando normas obligatorias para todos los países adheridos.

• La Oficina interamericana del Niño, dependiente de la OEA, con sede en Montevideo, atiende a la situación de la niñez en nuestro continente.

•  La Unión Internacional de Protección a la Infancia, con sede en Ginebra, extiende su acción mediante filiales establecidas en numerosos países.

EL TRABAJO INFANTIL: Existen en el mundo alrededor de 40 millones de menores que trabajan en fábricas, en la agricultura, en la minería, en pequeñas industrias, en talleres de artesanía, en hostelería y tiendas o como vendedores ambulantes.

En los países en vías de desarrollo, las causas esenciales de este fenómeno son el atraso económico, vinculado en algunos casos al dominio colonial que casi todos ellos sufrieron, la supervivencia de estructuras socioeconómicas arcaicas, el brusco descenso del índice de escolaridad de los niños a partir de los 11  o 12 años de edad, y el aumento de la población. 

 A menudo los niños realizan en las fábricas trabajos relativamente ligeros pero entre éstos se destacan algunos que presentan riesgos evidentes para su salud y seguridad.

A veces los destinan a ocupaciones peligrosas: fabricación de cohetes, soplado de vidrio, transporte de vidrio incandescente, utilización de materiales tóxicos en las tintorerías, trabajos que implican la exposición al polvo y al plumón en las fábricas textiles, al calor y al frío extremos en la manufactura de ciertos productos, trabajos en fundiciones y, en general, en la proximidad de hornos y de máquinas sin protección.

En tales lugares de trabajo, la iluminación, la ventilación y las condiciones sanitarias son casi siempre muy deficientes, y las precauciones de seguridad son mínimas. Todo ello se agrava extremadamente en el trabajo en minas.

En algunos países es usual que niños muy pequeños sean llevados por su familia de las zonas rurales a las urbanas, donde son prácticamente vendidos para el servicio doméstico. A menudo no se paga a estos niños, considerados como «adoptados».

Tal situación hace posibles el trabajo excesivo, los malos tratos y la explotación. Una manera dramáticamente extrema de explotación es cuando las niñas o adolescentes son vendidas a proxenetas o mafias, que las forzarán a ejercer la prostitución, con sus secuelas –además– sanitarias y otras enfermedades.

La trata de niños, sea esta interna, entre países o entre continentes, está muy relacionada con la demanda de mano de obra barata, dócil y maleable en algunos sectores y entre algunos empleadores.

Cuando se da, las condiciones de trabajo y el tratamiento a que son sometidos los niños y niñas violan sus derechos humanos, ya sea porque se trata de ambientes inaceptables (las incondicionales peores formas) o porque los niños y niñas realizan trabajos peligrosos para su salud y desarrollo (trabajos peligrosos que también forman parte de las peores formas).

Estas formas van desde la servidumbre por deudas, el camel jockeying, el trabajo doméstico infantil, la explotación sexual comercial, el tráfico de drogas, la vinculación de niños a conflictos armados, y otras formas explotadoras y prácticas similares a la esclavitud en el sector industrial.

PROCEDENCIA DE MENORES ABANDONADOS

De acuerdo a las pautas valorativas vigentes en nuestro medio sociocultural, se presume que aquellos menores que se caracterizan por problemas de conducta o que presentan mayores carencias proceden de los estratos de menor nivel social y económico.

En particular, y dentro de la zona de Capital Federal y Gran Buenos Aires, se tiende a identificarlos con las poblaciones marginales o «villas de emergencia».

Sin embargo, en un estudio realizado sobre menores detenidos por vagancia, se llegó a una conclusión inesperada que, por lo mismo, ha sido especialmente comprobada por un análisis particular de la variable «área de residencia»: l

a mayoría de los menores ingresados por «vagancia» residen en aquellos sectores de viviendas ubicadas en las zonas suburbanas (no «villas») que corresponden a grupos de nivel obrero.

La experiencia y el apoyo de la teoría consultada, permiten inferir la aparición de un sentimiento de desarraigo que puede vivenciarse en una comunidad de reciente implantación, como podrían ser estos nuevos suburbios.

Esta desubicación social y personal, al incidir en el adolescente, traería como resultante una serie de conductas desorganizadas, entre las que cabe ubicar el vagabundeo.

El hecho planteado exige, como corolario de un quehacer preventivo, implementar acciones que conviertan la ubicación en la nueva área de residencia, en un elemento de positiva integración a la comunidad.

De la misma forma en que se realizan tareas de promoción comunitaria en las villas de emergencia, es necesario que se estructure un sistema de apoyo y orientación en aquellos sectores de vivienda que se encuentran en un proceso de desarrollo urbano.

Dentro del ámbito de la Dirección General de la Minoridad y la Familia, el trabajo promocional a nivel comunitario debe asumir un carácter preventivo, facilitando dentro de sus posibilidades un desarrollo armónico del núcleo familiar en los distintos aspectos de su vida social (trabajo, recreación, salud, educación, etc.), de modo tal de lograr que cada miembro del grupo alcance una maduración personal que se traduzca en una conducta orientada al servicio de su comunidad.

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DOCUMENTO:
DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO:

Principio 1:  El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración.

Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

Principio 2: El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y soda/mente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad.

Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

Principio 3: El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

Principio 4: El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer v desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal.

El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Principio 5: El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

Principio 6: El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión.

Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre.

La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

Principio 7:  El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales.

Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad.

El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes llenen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe en primer término a sus padres.

El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Principio 8:  El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Principio 9: El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata.

No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará nifse le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación, o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

Principio 10: El niño debe ser protegido contra las prácticas que pueden fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole.

Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes ai servicio de sus semejantes.

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DOCUMENTO: LEY DE CONTRATO DE TRABAJO (Extracto)

ART. 188. – El empleador, al contratar trabajadores de uno u otro sexo, menores de dieciocho años, deberé exigir de los mismos o de sus representantes legales, un certificado médico que acredite su aptitud para el trabajo, y someterlos a los reconocimientos médicos periódicos que prevean las reglamentaciones respectivas.

ART. 189. – Queda prohibido a los empleadores ocupar menores de catorce años en cualquier tipo de actividad, persiga o no fines de lucro.Esa prohibición no alcanzaré, cuando medie autorización del ministerio pupilar, a aquellos menores ocupados en las empresas en que sólo trabajen los miembros de la misma familia y siempre que no se trate de ocupaciones nocivas, perjudiciales o peligrosas.Tampoco podrá ocuparse a menores de edad superior a la indicada que, comprendidos en la edad escolar, no hayan completado su instrucción obligatoria, salvo autorización expresa extendida por el ministerio pupilar, cuando el trabajo del menor fuese considerado indispensable para la subsistencia del mismo o de sus familiares directos, siempre que se llene en forma satisfactoria el mínimo de instrucción escolar exigida.

ART. 190. – No podrá ocuparse menores de catorce años a dieciocho años en ningún tipo de tareas durante más de seis horas diarias o treinta y seis semanales, sin perjuicio de la distribución desigual de las horas laborales.La jornada de los menores de más de dieciséis años, previa autorización de la autoridad administrativa, podrá extenderse a ocho horas diarias o cuarenta y ocho semanales.No se podrá ocupar a menores de uno u otro sexo en trabajos nocturnos, entendiéndose como tales el intervalo comprendido entre las veinte y las seis horas del día siguiente.

Jurisprudencia: «Las horas de trabajo que excedan de las 6 horas diarias o 36 semanales, realizadas por un menor da 16 años, deben abonarse con el 100% de recargo».

Fuente Consultada: Educación Cívica 3 – Alfredo Drago – Editorial Stella – Tema: La Minoridad

Ver Tambien: Ley Natural y Ley Moral

Concepto de Justicia Relación con la Libertad e Independencia

CONCEPTO DE JUSTICIA
Importancia de la Libertad e Independencia de Poderes

No existe convivencia armónica donde no hay justicia. La paz es obra de la justicia. Los hombres no dan su adhesión, ni colaboran mucho tiempo con un sistema de injusta organización social. Asegurar el respeto de los derechos de todos y la justicia en las relaciones sociales es uno de los objetos primarios de la organización política y jurídica de las sociedades.

Como garantía de imparcialidad en la administración de la justicia, los países democráticos se preocupan de asegurar la independencia de los órganos judiciales respecto de los otros órganos del poder. Las modernas democracias cuidan, asimismo, de realizar la justicia social.La importancia de asegurar una recta e independiente administración de la justicia como garantía de la libertad será el objeto principal de explicar en este post.

concepto de justicia

Concepto de justicia

La justicia es la virtud o hábito constante de dar a cada uno lo suyo. Virtud significa etimológicamente fuerza, valor, ánimo, fortaleza, valentía. Es la conducta permanentemente fiel a una recta norma.

La justicia es, pues, el ánimo y la conducta permanentes que nos lleva a dar a cada uno lo suyo.

La convivencia humana no puede ser ordenada y fecunda, ni servir a su objeto fundamental, que es la ayuda mutua entre los hombres, si en ella no existe verdad, justicia, solidaridad y libertad:

— verdad como fundamento,
— justicia como norma,
— solidaridad como motor,
— libertad como ambiente.

El objeto de la sociedad y la función de la autoridad es lograr el bien común. El respeto de los derechos y libertades, la existencia de un orden jurídico que garantice la justicia, que cada uno reciba la parte de cargas y beneficios sociales que le corresponden, son elementos constitutivos esenciales del bien común.

El objeto de las leyes, decía Aristóteles, es realizar la justicia en las relaciones humanas.

El concepto de justicia es un concepto complejo. Es difícil establecer en cada circunstancia qué es lo que a cada uno le corresponde en los distintos órdenes.

¿Qué es lo que a un hombre le corresponde en estima y honor, en retribuciones económicas, en participación política, en beneficios culturales, en servicios sociales, en cargas comunes, en obligaciones comunitarias? No es fácil responder siempre con exactitud a estas preguntas. Sin embargo la justicia exige que a cada uno se le dé y se le exija lo que corresponde.

Las leyes que rigen la vida de una sociedad tienen por principal objeto regular conforme a justicia las relaciones que existen entre sus miembros.

La justicia no es estática, sino dinámica. Cambian las circunstancias y cambia con ellas lo que a cada uno le corresponde. Se modifican las necesidades o los recursos de la comunidad y se modifica también lo que a cada uno de sus miembros le corresponde. La justicia es siempre un «ajustamiento», una regulación cambiante de las relaciones. Un ejemplo servirá para aclarar.

En otras circunstancias podía ser suficiente en la sociedad argentina el que se asegurase a todos sus miembros la posibilidad de una enseñanza primaria completa. Se satisfacían así los requerimientos básicos de la justicia.

Actualmente las circunstancias han cambiado, las ciencias y las técnicas han avanzado, la vida se ha hecho más compleja y exige mayor preparación. Quien tiene sólo enseñanza elemental, difícilmente podrá enfrentar con éxito su propia vida. Por otra parte las posibilidades y recursos con que cuenta la comunidad han aumentado.

La consecuencia es obvia. Si la sociedad no brinda a sus jóvenes la posibilidad de una formación técnica o superior comete una injusticia para con ellos. La enseñanza elemental que en otra época satisfacía las exigencias de la justicia ya no la satisface. Es claramente injusto que haya jóvenes argentinos sin posibilidad de formación técnica o superior.

Es clásica la distinción de tres tipos de justicia: justicia conmutativa, justicia distributiva y justicia legal.

1. La justicia conmutativa regula la equidad y los cambios entre los individuos y grupos particulares. Obliga a dar a los otros lo que les corresponde. El que vende tiene derecho a que le den por su mercadería el precio correspondiente; el que compra que le den la cantidad y calidad establecidos. El obrero tiene derecho a recibir por su trabajo un salario suficiente y digno; el empleador, a que el obrero trabaje con diligencia y responsabilidad.

2. La justicia distributiva regula las relaciones de la sociedad para con sus miembros, conforme a sus méritos y necesidades. La sociedad distribuye beneficios y cargas entre sus miembros. La justicia exige que cada uno goce de beneficios según sus méritos y tenga parte de las cargas según sus méritos y posibilidades. Sería injusto que el gobernante y el trabajador tuvieran las mismas prerrogativas sociales, como sería injusto que al pobre se le exigieran los mismos impuestos que al rico.

3. La justicia legal es el reverso de la distributiva. Regula las obligaciones de los individuos para con la sociedad. Como estas obligaciones se suelen regular mediante leyes recibe el nombre de legal. La obligación de pagar los impuestos, de observar las normas de tránsito, de cumplir con el servicio militar, etc. pertenecen a la justicia legal.

Se habla también de justicia social para designar el conjunto de obligaciones de la sociedad y del estado para con sus miembros más débiles y desprotegidos, los derechos de éstos, y las obligaciones de los grupos social y económicamente más fuertes. La justicia social trata de la regulación de los salarios, de las condiciones de trabajo, de la previsión social, de los derechos culturales, etc.

El concepto de justicia social surgió en contraposición a la ética individualista propia del liberalismo. Las concepciones políticas y económicas del liberalismo produjeron grandes injusticias para con los sectores populares. La justicia social pretende corregir estas injusticias y hacer respetar los derechos económicos, sociales y culturales de todos los grupos. Pretende asimismo establecer los modos para que la sociedad satisfaga las necesidades vitales de todos sus miembros.

La justica como función de poder público: Suele llamarse también justicia al cúmulo de funciones que el estado cumple en orden a la regulación y administración de la función judicial, o en concreto, a la organización de la función judicial, o de alguna de sus ramas. Así hablamos de la justicia nacional, de la justicia provincial, de la justicia comercial, de la justicia laboral,» etc.

Al establecimiento de la justicia en la sociedad contribuyen las tres funciones del poder.

1. A la función legislativa le corresponde dictar leyes que establezcan las relaciones de convivencia y regulen las actividades sociales conforme a justicia. El objeto de las leyes es establecer normas de justicia.

2. A la función ejecutiva le corresponde poner en ejecución las leyes con espíritu de justicia y ecuanimidad. Igualmente, en la administración, en la distribución de cargas y beneficios debe atenerse a criterios de justicia.

3. A la función judicial le corresponde como misión específica administrar justicia, ser arbitro en los conflictos que se suscitan, juzgar y sancionar a los que han infringido las leyes.

En la Argentina la administración ordinaria de justicia en los distintos órdenes, civil, criminal, comercial, laboral, etc., está a cargo de las organizaciones judiciales que cada provincia crea de acuerdo a su propia constitución.

La legislación de fondo que aplicará esa justicia ordinaria, es dictada por el Congreso Nacional mediante los Códigos Civil, Comercial, Penal, de Minería y del Trabajo y la Seguridad Social (este último no ha sido dictado todavía y las normas de esta materia se encuentran dispersas en distintas leyes nacionales).

Esta legislación nacional regula el estado civil y la capacidad de las personas, el régimen de la propiedad, las obligaciones, los contratos y las sucesiones, el comercio, las sociedades, las quiebras, la navegación marítima y aérea, los delitos y sus penas, y el régimen de los contratos de trabajo (salarios, vacaciones, despidos, etc.) y las jubilaciones nacionales.

La organización de la justicia ordinaria queda a cargo de las provincias que dictan sus propios códigos de procedimientos. Para la capital federal estas leyes las aprueba el Congreso Nacional que, a esos efectos, tiene la función de una legislatura local.

Existe además una justicia especial o federal, encabezada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (a la cual en determinados casos se pueden llevar algunos pleitos tramitados en los tribunales ordinarios) e integrada por Cámaras Nacionales de Apelación y Jueces Nacionales en lo Federal, distribuidos por todo el país.

La competencia de la justicia federal ha sido establecida en la Constitución Nacional cuyo artículo 100 dice textualmente:

«Art. 100. Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y la decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por las leyes de la Nación con la reserva hecha en el inciso 11 del art. 67 (se refiere a los Códigos cuya aplicación, como queda dicho, corresponde a la justicia ordinaria de las provincias); y por los tratados con las naciones extranjeras; de las causas concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros; y de las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima; de los asuntos en que la Nación sea parte; de las causas que se susciten entre dos o más provincias; entre una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos, contra un Estado o ciudadano extranjero».

IMPORTANCIA DE LA JUSTICIA EN LA DEFENSA DE LA LIBERTAD Y DE LA DEMOCRACIA

No es posible que exista libertad y democracia donde no existe justicia en su doble sentido:

— como virtud que rige las relaciones sociales;
— como organización del poder que garantiza la vigencia de un orden jurídico.

La armonía en la convivencia, la paz social, es obra y resultado de la justicia. Donde no hay justicia no puede haber paz: los conflictos y tensiones sociales irán en continuo aumento.

La estabilidad y consistencia de una sociedad dependen en sumo grado de la adhesión y conformidad que le presten sus miembros.

Cuando los miembros de una comunidad ven que su organización y gobierno son los más convenientes y eficaces, que su libertad y seguridad están protegidas, que la fuerza y el poder del estado se utilizarán para establecer un orden social y económico justo, que las cargas ,y beneficios son equitativamente distribuidos, fácilmente prestan a este orden su adhesión y leal colaboración. Están dispuestos a imponerse cualquier sacrificio para mantenerlo o salvarlo.

Pero cuando los hombres ven que la justicia no rige las relaciones, que existe discriminación y favoritismo, que el fuerte oprime impunemente al débil, que los delitos quedan sin sanción, que las libertades y derechos carecen de protección, no dan su consentimiento a ese orden y están ansiando que sea cambiado por otro.

Los estados modernos se caracterizan por el establecimiento de un orden jurídico y de un sistema judicial que sea garantía de los derechos de todos y que obligue tanto a gobernantes como a gobernados al estricto cumplimiento de las leyes.

La justicia y el orden jurídico deben ser expresión de la solidaridad que reina en una comunidad.

Los órganos judiciales administran justicia: garantizan los derechos y libertades de individuos y grupos, controlan la constitucionalidad de las leyes y de los actos del poder ejecutivo, restauran el derecho cuando ha sido violado y sancionan a los delincuentes.

INDEPENDENCIA DE LA JUSTICIA EN LAS DEMOCRACIAS

En los regímenes democráticos, y en todos los regímenes políticamente sanos, se asegura la independencia de la justicia frente a los otros órganos del poder, como garantía de imparcialidad.

El objeto de la independencia judicial es garantizar que el derecho será aplicado con imparcialidad y que los gobernantes no influirán en las decisiones de los jueces.

La justicia debe, para ser imparcial, atenerse a los hechos y a las leyes objetivamente, no hacer «acepción de personas», y estar libre de presiones políticas, sociales o económicas.

Los jueces deben ser independientes no sólo ante las autoridades, sino también ante los grupos sociales o económicos. Cuanto cree en el juez una situación de compromiso personal es proclive a impedir la objetividad necesaria.

La Constitución Nacional para asegurar la independencia de la justicia determina:

1. que en ningún caso el Presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales o arrogarse el conocimiento de alguna causa;
2. que los jueces no podrán ser removidos de sus cargos sin mediar juicio político;
3. que sus sueldos serán establecidos por ley y que no podrán ser disminuidos mientras permanezcan en sus funciones.

Los jueces nacionales en caso de que su conducta no responda a las exigencias de su cargo pueden ser removidos mediante juicio político. En este caso la Cámara de Diputados hace las funciones de acusadora y la Cámara de Senadores, de juez.

Otras leyes argentinas, con el objeto de asegurar la independencia de los jueces establecen:

— que no podrán desempeñar otro cargo, función o empleo, excepto la docencia;
— que no podrán afiliarse a partidos políticos;
— que en caso de que el juez esté ligado por razones de parentezco, amistad o intereses con una de las partes en litigio se excuse de entender en tal juicio;
— que cualquiera de las partes del juicio puede recusar al juez que está ligado a la otra parte por alguna de las causas antes señaladas y pedir que el juicio pase a otro juez.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Para que Sirve la Politica? Funcion, Objetivos y Caracteristicas

¿Para que Sirve la Política?
Resumen de su Función, Objetivos y Características –

Política en su sentido más auténtico es la actividad de los hombres para crear y regular su propia convivencia social. Para satisfacer sus necesidades y desarrollar su persona el hombre necesita vivir en una sociedad ordenada donde exista justicia, paz, prosperidad; donde su libertad y derechos sean respetados y garantidos. Lograr tal tipo de sociedad es el objeto de la actividad política. En este post estudiaremos la naturaleza de la actividad política. También en este sitio veremos las funciones que corresponden a dos grupos de peculiar relevancia en las sociedades modernas: los partidos políticos y los sindicatos.

Política suele definirse como el arte y la ciencia de gobernar el estado, o simplemente, como el arte y ciencia de gobernar.

Es ciencia en cuanto constituye un conjunto de conocimientos generalizados y sistemáticos referentes a la organización y gobierno de la comunidad; es arte en cuanto requiere una cantidad de técnicas y procedimientos referentes al mismo objeto.

La palabra política proviene del término griego politiké, que significa lo referente a la polis, la ciudad.

La polis para los antiguos griegos era la ciudad y sus alrededores. Los habitantes de cada ciudad y aldeas circunvecinas constituían comunidades independientes y autónomas, con sus propias leyes, instituciones y gobiernos. Atenas, Esparta, Tebas, eran polis. Un ateniense en Esparta era considerado extranjero.

Política para los griegos significaba la organización y gobierno de la comunidad autónoma e independiente. Con este sentido fundamental ha pasado al lenguaje moderno, en el cual también se la usa para referirse a las relaciones entre estados o grupos de estados mediante la expresión «política internacional».

En la actualidad las comunidades autónomas e independientes se constituyen como estados nacionales. Por esto suele definirse política como arte y ciencia de gobernar al estado.

politico dando un discurso

Concepto

La naturaleza humana nos impone vivir en sociedad, sin eua no podemos satisfacer nuestras necesidades, ni desarrollar nuestras personas.

La vida y actividad de los hombres se desarrolla en contacto con numerosos grupos:

— formamos parte de una familia, que protege y moldea nuestro ser y satisface nuestras necesidades cotidianas;
— pertenecemos a un grupo económico o de trabajo, a unaempresa, una oficina, una fábrica, mediante lo cual logramos satisfacer nuestras necesidades económicas;
— asistimos a una escuela, colegio o centro cultural donde recibimos formación intelectual y técnica;
— además, constituimos parte de otros muchos grupos: un club deportivo o social, un círculo de amigos, un centro vecinal, etc.

Cada uno de estos grupos satisface un tipo de necesidades humanas o desarrolla un aspecto de nuestra persona.

Existe, además, otro orden, otro grupo humano en el cual los demás grupos se integran, se ordenan y complementan. Este grupo es la sociedad política.

Familias, municipios; sindicatos, empresas; grupos científicos, culturales, educativos; clubes deportivos, sociedades asistencia-Íes, etc., se ordenan dentro de una sociedad mayor, dentro de la comunidad política.

Del ordenamiento de todas las actividades sociales debe resultar la posibilidad de satisfacer íntegramente las necesidades humanas. Tal ordenamiento no surge espontáneamente. Requiere un poder y una actividad ordenadora. Tal es el poder y la actividad política.

La actividad de los hombres y dé los gobernantes organizando su propia comunidad es la política en su sentido más profundo.

La comunidad debe lograr armonía, justicia, paz y bienestar para todos. Y debe hacerlo respetando y fomentando las libertades humanas. Para ello los gobernantes dictan normas y toman disposiciones en materia administrativa, judicial, económica, educacional, sanitaria, etc.; se preocupan del bienestar, de la producción y distribución de bienes, de la seguridad interna y externa; de la investigación científica y de la formación profesional, etc.

La política, como ciencia y arte del gobierno, abarca muy diversos órdenes de actividades.

La prosperidad, la paz y el orden social requieren la existencia del poder organizador, administrador y conductor de la comunidad, es decir del poder político. También, por esto ,se define política como ciencia y técnica del poder.

Objeto

El objeto de la actividad política es lograr el bien de todos en la comunidad, es decir, el bien común.

El bien común se define como el conjunto de condiciones sociales, jurídicas, económicas, técnicas, culturales, etc., que permiten y favorecen que individuos y grupos puedan gozar de sus derechos y desarrollar plenamente sus actividades.

Es bien común, es decir, debe alcanzar a todos y cada uno de los miembros de la comunidad. Donde existen grupos sociales excluidos de los beneficios jurídicos, económicos o culturales, el bien común no existe. La actividad política está desvirtuada, no cumple su fin natural.

El bien común consiste en que la sociedad ofrezca a sus miembros el máximo de posibilidades de satisfacción de sus necesidades y de desarrollo personal que permitan las circunstancias y recursos.

Entre los elementos esenciales del bien común podemos señalar:

1. respeto y promoción de los derechos y libertades de individuos y grupos;
2. garantías de justicia, orden jurídico y paz social;
3. suficiencia de bienes económicos y su equitativa distribución ;
4. promoción de la cultura y acceso a ella de todos;
5. eficiencia en los servicios públicos y sociales;
6. conservación del ser nacional y realización de su destino. Lograr el bien común es el objeto de la actividad política, yes función y responsabilidad primordial del poder.

Naturaleza de la política

— El quehacer político tiene dos dimensiones distintas y complementarias:

1. organizar y estructurar una comunidad;
2. administrarla y conducirla.

Para comprender los hombres y los sucesos en la vida de una comunidad importa advertir este doble aspecto.
Cuando una comunidad está organizada, en paz, con los distintos grupos sociales y sectores de actividad integrados y en desarrollo, el quehacer político se convierte fundamentalmente en administración y conducción. Las luchas políticas son superficiales: tienen por objeto la obtención del poder.

Cuando, en cambio, una comunidad está desorganizada, sus actividades desarticuladas, los grupos e intereses enfrentados, las necesidades insatisfechas, la actividad política es estructu-radora y organizadora. Es más difícil y profunda: no se trata ya de quién gobierna la comunidad, sino de qué tipo de organización se crea.

Por esto en las épocas de grandes cambios, la actividad política es más difícil y los conflictos estallan.

Para entender nuestra historia y nuestros problemas debemos tenerlo presente.

— Al separarnos de España, el crear una organización aceptable para todos nos llevó muchos años de agitadas y cruentas luchas políticas.
— La incorporación de los sectores medios de población, los descendientes de inmigrantes en gran parte, también produjo agitadas luchas políticas y enfrentamientos.
— La incorporación de los sectores laborales, desarrollados con la industrialización y el urbanismo, cambió también la organización de la sociedad argentina y produjo tensiones y conflictos aún no superados.
— Los actuales problemas nacionales son en gran parte resultado de que es menester reorganizar casi todas las actividades del país para ponerlas de acuerdo con las exigencias de la vida moderna y del desarrollo.

En la Argentina por múltiples motivos no hemos logrado aún una organización estable de la sociedad. Esto explica porqué las luchas políticas son enconadas, los conflictos profundos y las coincidencias difíciles.

— Dos cualidades fundamentales requiere, asimismo, el quehacer político en los gobernantes.

1. honestidad;
2. capacidad.

La función política requiere honestidad porque es administración de bienes comunes, búsqueda de justicia, distribución de cargas y beneficios sociales y económicos.

Requiere asimismo capacidad y sabiduría para organizar, para armonizar aspiraciones e intereses, prevenir conflictos, prever las necesidades futuras, conducir hombres libres.

Conviene también tener esta realidad presente para apreciar los hechos históricos y presentes. Tan dañoso puede ser a la comunidad un gobernante incapaz, como un gobernante deshonesto. El que un gobernante haya carecido de honestidad privada o pública no significa que sus medidas políticas no hayan sido acertadas y de provecho para la comunidad. Ni el que haya sido modelo de probidad y honestidad significa que sus medidas de gobierno hayan sido las mejores y más provechosas.

— El poder político por naturaleza exige honestidad y sabiduría. Sin embargo, la sabiduría y la honestidad no dan derecho al poder. El poder pertenece a la comunidad y debe ser ejercido por los hombres que ella designa para esta función.

Cómo se hace para que una comunidad designe como gobernantes a sus ciudadanos más honestos y capaces? No existe ningún sistema infalible. Pero si un sistema de designación de gobernantes, un sistema electoral o un sistema de partidos no sirve para ello, es muy poca su utilidad.

Concepto y Función de los Partidos Políticos

Los partidos políticos son organizaciones estables de ciudadanos cuyo objeto es, mediante la acción política, llegar al poder y desde allí conducir la sociedad de acuerdo con un determinado programa.

Los partidos políticos procuran encauzar tras sus programas y candidatos los votos de los ciudadanos.

El nombre de partido proviene del término latino pars, parte.

Los primeros teóricos de la democracia se oponían a la existencia de partidos políticos alegando que fácilmente se convertían en facciones y dividía a la ciudadanía, y que con su propaganda desvirtuaban la expresión de la voluntad popular.

Las modernas democracias son pluralistas, es decir, reconocen y alientan la existencia de diversidad de grupos de intereses y de opinión. Por lo tanto reconocen a los partidos como órganos de expresión de estos grupos.

La diversidad de ideas y opiniones, la contraposición de intereses, el distinto enfoque de los problemas y sus posibles soluciones deben ser discutidos públicamente para conocimiento e ilustración de los ciudadanos. Es misión que en parte cumplen los partidos políticos.

Importa para la democracia que los distintos grupos tengan medios para lograr representación y para hacer oír sus puntos de vistas.

En la actualidad no se concibe un orden democrático sin pluralidad de partidos. Regímenes totalitarios y partido único son prácticamente equivalentes. Democracia y régimen de sufragio universal libre, realizado a través de organizaciones partidarias, también son, en la práctica, equivalentes.

La constitución argentina no contiene normas acerca de los partidos políticos. Su organización y funcionamiento se rige por leyes propias.
Existen diversos tipos de partidos: partidos de ideas, partidos de clases, partidos de estructuras, partidos regionales, partidos personalistas, etc.

Su función en la democracia y en la educación democrática del pueblo

Los partidos políticos son fundamentalmente órganos electorales. El objeto práctico del partido es lograr el poder político consiguiendo para sus candidatos y programas el apoyo de los votos ciudadanos.

Función permanente suya es la de ser intérpretes de la voluntad popular, encauzar las ideas y aspiraciones de la población, servir de órganos de contacto entre el gobierno y los electores.

Suscitar interés, informar, discutir los problemas de interés general, lograr la participación activa y responsable de la población son también funciones que deben cumplir los partidos.

Un régimen de partidos no cumple su misión en una democracia si no sirve para que a través de ellos la población sea ilustrada sobre los problemas fundamentales y sus posibles soluciones, sobre las grandes opciones que se presentan a la comunidad, y para que la población pueda, con pleno conocimiento, elegir para las funciones gubernamentales a los ciudadanos más honestos y capaces.

También a través de los partidos se eligen los representantes de los distintos sectores de la población para la constitución del parlamento. Importa que todos los sectores de ideas y de intereses se encuentren interpretados por diversos partidos políticos.

Ilustrar al pueblo, formar dirigentes, interpretar la voluntad y aspiraciones de los grupos sociales, ser canales de elección son también funciones de los partidos.

Cuando los partidos han dejado de ser órganos de expresión de los grupos y se han convertido en meras maquinarias electorales manejadas por camarillas, más preocupadas por el prestigio o los beneficios del poder que por el bien de la comunidad, su existencia es nefasta para la sociedad.

La excesiva preocupación electoralista conduce a la demagogia mediante promesas que no se podrán cumplir y, cuando se está en el gobierno, a no tomar medidas que el bien de la comunidad reclama por temor a disgustar a ciertos grupos y perder su apoyo electoral.El sistema de partidos puede degenerar en partidocracia, es decir, en «gobierno de los partidos», en vez de gobierno del pueblo.

Los partidos en vez de expresar la voluntad popular, la falsean con la fuerza de su organización; protegen o son protegidos por ingentes intereses económicos y no permiten la elevación al poder sino a los miembros de sus propias camarillas.

A pesar de estos peligros los partidos políticos son de gran importancia para la democracia. Democracia y sufragio universal son inseparables. Y el sufragio se expresa a través de los partidos.

PROGRAMAS

Cada partido político cuenta con una organización, conforme a las leyes que regulan sus actividades. Generalmente una junta de gobierno, una convención o asamblea de afiliados, un tribunal de disciplina. Cada uno tiene su propia Carta Orgánica.

Los partidos surgen para canalizar los votos ciudadanos en las grandes opciones, disyuntivas y problemas que afectan a la comunidad. Como presentación ante la ciudadanía y guía de su acción suelen tener:

1. Una declaración de principios en que anuncian sus fundamentos ideológicos y doctrinarios.
2. Un programa partidario que contiene los objetivos fundamentales que se proponen lograr;
3. Una plataforma electoral, en que proponen los objetivos, planes y realizaciones inmediatas a que se ajustará su acción en el caso de llegar al poder, o a que se ajustará la acción de sus representantes.

Suele hablarse mucho de partidos y de programas de «izquierda» y de «derecha». Conviene aclarar su significado, porque la terminología se presta a confusiones.

Las designaciones de «izquierda» y «derecha» provienen de La ubicación que tomaron distintos grupos de diputados en la Asamblea Legislativa, convocada por la Asamblea Constituyente aurante la revolución francesa. A la derecha del presidente se ubicaron los realistas, conservadores, constitucionalistas y partidarios del antiguo régimen; a la izquierda, los revolucionarios más exaltados, girondinos, jacobinos,, etc.

Características extremas del grupo «izquierdista» era que deseaban cambiar tanto el orden ideológico en que se apoyaba el antiguo régimen, como la estructura de la sociedad francesa, y no dudaban de recurrir a medios violentos.

Los «derechistas», en cambio, aspiraban a mantener, con pequeñas modificaciones, el antiguo orden tanto en las bases ideológicas, como en la estructura social.

Actualmente conviene distinguir entre «izquierdas» y «derechas» ideológicas y sociales. Existen grupos políticos que ideológicamente son «derechistas», pues aspiran a mantener el orden ideológico tradicional; y socialmente son «izquierdistas», pues aspiran a cambiar radicalmente el orden social en favor de las clases populares.

Ver: Los Partidos Políticos

Ver: ¿Que Es Un Político?

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

 

 

 

Comportamiento Ético del Hombre y la Virtud Resumen

Comportamiento Ético del Hombre y la Virtud
Resumen

El comportamiento ético es saber desenvolvernos ante los demás en cuanto a valores y buenas acciones. Es el acto de reflexionar acerca de las consecuencias que podrían tener nuestros actos sobre las personas o sistemas.

etica y moral

LA RECTA RAZÓN COMO CRITERIO OBJETIVO DEL COMPORTAMIENTO ÉTICO DEL HOMBRE: Ya hemos expresados que la ley natural es como una luz interior que nos ilumina en los diversos momentos de la vida, para que nos encaminemos hacia el bien.

Dicho con otras palabras: la conducta moral —o comportamiento ético del hombre— se guía por la recta razón; ésta le proporciona los criterios objetivos, las reglas básicas del obrar. Dichas reglas son cognoscibles porque todos tenemos la posibilidad de conocerlas, de llegar a intuirlas en nuestro interior.

Sin embargo, este conocimiento es variable en las diferentes personas. Resultará más o menos perfecto según el mayor o menor grado de inteligencia, de la evolución cultural de cada uno.

Además, a menudo el espíritu humano se ve ensombrecido por las pasiones, los prejuicios, los malos hábitos arraigados, etc., que le impiden descubrir con claridad los preceptos de la ley natural.

Sus principios elementales —por ejemplo, «hay que obrar el bien y evitar el mal«— son verdades comprensibles por todos, y el no cumplirlas no otorga posibilidad alguna de excusa por ignorancia.

Ningún ser humano dotado de razón puede dejar de aplicar el precepto reproducido más arriba y sacar, entre otras, conclusiones como éstas:

Es una acción condenable causar daño al prójimo por medio de calumnias, nadie tiene el derecho de apoderarse de lo que no le pertenece, etc.

COMPORTAMIENTO ÉTICO DEL HOMBRE Y SUS VIRTUDES:

El comportamiento humano si está en armonía con la ética o moral merece la calificación de bueno; lo contrario, es la conducta inmoral, el predominio de los vicios.

Pero, esa adecuación del comportamiento personal a las reglas éticas, en la mayoría de los casos, no se consigue sin esfuerzo. A pesar de que el hombre es dueño de sí mismo, su voluntad puede ser influida por los hábitos y las pasiones.

El ascenso de una montaña requiere valor; es decir: virtudes físicas y morales especiales (etimológicamente, virtud viene del latín «virtute»: valor).
La disposición de cumplir con las obligaciones legales, las orientaciones de la conciencia y la práctica del bien, se asocian con la idea de virtud.

Podemos definirla como: el hábito o repetición del bien, en la conducta del hombre.

El verdadero progreso personal y el de la civilización, se apoyan un el esfuerzo que hacen cada ser humano y la sociedad, para practicar el bien y evitar el mal.

La virtud, como todo acto moral, requiere por parte del que obra, ol conocimiento de lo que hace. Y además, libertad de conducta.

La idea de virtud también se asocia con la de esfuerzo, porque en mayor o menor grado, cada acto virtuoso es una victoria sobre uno mismo. A veces, la lucha contra el vicio, la vuelta al camino de la virtud, pueden exigir al ser humano decisiones verdaderamente heroicas.

El vicio es, precisamente, falta de energía, ya que el hombre se deja llevar por la pasión.

La virtud, en sentido moral, significa esfuerzo para su adquisición.

Las cualidades intelectuales, por el contrario, son generalmente, innatas; hay personas que por nacimiento tienen facilidad para captar Ideas y efectuar deducciones mediante el raciocinio o gozan de una momoria feliz. No poseen estas virtudes a causa de un esfuerzo personal.

Las virtudes, consideradas especialmente bajo el punto de vista moral, son disposiciones estables para obrarbien, adquiridas como resultado del esfuerzo de la voluntad, a la luz de la razón.

Recalcamos las ideas importantes que configuran el concepto de comportamiento ético:

— se basa en virtudes adquiridas y no en las innatas;
— la luz de la razón debe estar presente en el orden moral;
— las virtudes morales resultan de la acción de la voluntad.

La virtud supone un ejercicio. Un acto aislado, será comienzo de virtud; sólo recibirá auténticamente el nombre de tal, la práctica prolongada y perseverante de obrar el bien.

Por ello, escribió Aristóteles:

«…de los hombres depende ser buenos o malos, y lo prueban las alabanzas y reprensiones de que son objeto las acciones humanas. La alabanza va dirigida a la virtud y la reprensión al vicio; y es claro que ni la una ni la otra podrían aplicarse a actos involuntarios» (En «La gran moral»).

Las conquistas técnicas, los avances científicos deben complementarse con el progreso moral de la humanidad;
sólo así tendrá el hombre garantías de paz y seguridad verdaderas.

LAS VIRTUDES Y LA PERFECCIÓN MORAL PERSONAL

a) Progreso material y moral:

El progreso material se realiza en razón de los descubrimientos científicos y técnicos; cada generación disfruta de los inventos y hallaz-gos de las generaciones anteriores. El progreso moral existe en la medida en que el hombre es educado en el mejor conocimiento de sus obligaciones y en el fiel cumplimiento de las mismas. En este tipo de progreso el factor tiempo no tiene mucha importancia, porque la naturaleza humana es igual en todas la épocas.

En la educación moral es fundamental la influencia que recibe la persona desde su nacimiento. La familia, a pesar de la disgrega-ción que sufre en algunos casos, es el lugar natural para el nacimiento y desarrollo de la vida moral. Igual responsabilidad corresponde a los establecimientos educativos, cuyos cuerpos directivos y docentes deben «modelar el alma» de los alumnos, al mismo tiempo que impar-ten los conocimientos proporcionados a su edad.

También el Estado debe vigilar para que exista un «ambiente moral» s.ano en la sociedad, del mismo modo que cuida la salubridad e higiene de la población; el orden, el respeto a los valores humanos, la pre-sencia ia de la civilización cristiana no pueden ser violados sin que se re-sienta la dignidad del hombre y el progreso social.

b) Las causas de la falta de valores morales:

Las enfermedades tienen sus causas; así también los males mora-les sea cual fuere el nombre que se les dé: vicio, delito, pecado, inmoralidad. Hay causas que están en el mismo individuo (herencia física o psíquica, enfermedades, etc.), otras son sociales (familias mal constituídas, vivienda inadecuada, cine y literatura corruptores, etc.) o de deben al tipo de mentalidad de la gente (ambición desmedida, ¡g norancia, soberbia incontrolada, etc.).

Vamos a referirnos a una de esas causas: la carencia de una formación moral.

Escribe Fernando N. A. Cuevillas, que cuando:

«…al adolescente no se le brinda norma ni fin en la conducta, mérito ni demérito, premio ni castigo, se llega a un desconcierto ético y psíquico tal, en el cual el ser se mueve sin vivir er profundidad, como una barca sin timón. Cualquier acto es posible entonces. Se le enseñan ejercicios físicos y presuntas obligaciones políticas o cívicas, sin jerarquizar…, como sí por simple respeto humano el hombre quedase obligado, en conciencia, a nc transgredir las leyes que de continuo ve violadas, y más aún, felices y homenajeados a quienes las infringen».

Creemos que no es preciso mayor comentario para entender que debe existir un orden moral superior al cual el hombre se someta voluntariamente y por propia conciencia, en su conducta personal y social, Y que dicho orden debe ser inculcado por el hogar y la escuela.

c) La virtud es una sola:

El hombre tiene deberes para con Dios, para consigo mismo y para con los demás. Dichos deberes se denominan morales y su práctica revela el grado de virtud de la persona.

La moral es una sola, es indivisible; para facilitar su estudio la dividimos en los tres aspectos mencionados.

La conciencia es única en cada hombre, porque ella lo orienta en todos sus actos. Misma afirmación corresponde hacer de la virtud. Por eso, es lógico suponer que quien no tiene frenos morales en su vida privada, tampoco tendrá una orientación moral en lo referente a sus deberes de ciudadano o de funcionario público.

La conducta virtuosa de un ciudadano influye saludablemente en el ambiente público; por el contrario, una sociedad se corrompe cuando sus miembros reemplazan la rectitud moral por costumbres viciosas.

— Virtudes privadas

Son las que se ponen de manifiesto en el hogar, en las múl tiples relaciones de la vida diaria (trabajo, escuela, actividades comerciales, etc.). La falta de estas virtudes si bien puede hacer criticables a las personas o afectar su buen nombre, muchas veces, no altera mayormente el orden social ni ofende la moral pública. Escapan al control del Estado según lo establece el artículo 19 de la Constitución Nacional, salvo en los casos en que dicha falla constituya un verdadero delito.

Como ya lo señalamos, la moral pública se fundamenta en la moral individual. En medio de una sociedad donde las personas hayan olvidado los valores morales, no pueden surgir muchos políticos honrados, gobernantes verdaderamente patriotas y abnegados, funcionarios íespetuosos de la ley.

— Virtudes públicas

La vida en sociedad exige además de las virtudes privadas, el ejercicio constante de la virtud pública para hacer posible la convivencia y la consecución del bien común.

Montesquieu en «El Espíritu de las Leyes» (libro V) dice:

«La virtud en una república es algo muy sencillo: es el amor a la república; es un sentimiento, y no una serie de conocimientos; el último hombre del Estado puede tener este sentimiento… Es raro que la corr’ioción comience en él (en el pueblo). De la mediocridad de sus conocimientos muchas veces ha conseguido una fuerte adhesión a las leyes vigentes. El amor a la Patria lleva a las buenas costumbres, y las buenas costumbres son la causa del amor a la patria. En la medida que menos satisfacción demos a nuestras propias pasiones, tanto más nos entregaremos a los ideales comunes…».

En forma general, podemos decir que son virtudes públicas las que el hombre ejercita fuera de su vida privada, por ejemplo, en sus relaciones con el gobierno, o cuando tiene que desempeñar cargos públicos.

EL DOMINIO DE SÍ PROPIO Y LA FORMACIÓN DEL CARÁCTER
a) El dominio de sí propio

Generalidades: Acabamos de señalar que todo progreso moral supone esfuerzos arduos , supone la práctica de virtudes.

Además, en los dos Cursos anteriores, al tocar temas relativos a la voluntad y libertad, se explicó el papel de las decisiones personales en la vida del hombre, como motores del perfeccionamiento individual y social.

El tema del dominio personal vuelve sobre la misma cuestión. En efecto; dominarse a sí mismo significa tener autocontrol, asumir plenamente los propios actos y sus consecuencias, tanto en cosas fáciles como en aquéllas circunstancias en las que se debe luchar contra dificultades.

La existencia del hombre, en general, está constituida por las pequeñas luchas diarias; ellas nos obligan a contrariar las pasiones personales, no siempre orientadas al bien.

— Vencerse a sí mismo

De poco vale la conquista que el hombre realiza de lo que está fuera de él, si no logra dominarse a sí mismo.
El vencimiento propio es la base del engrandecimiento mora! del ser humano.

Nuestra voluntad no se orienta permanentemente por la recta razón; hay muchos factores internos y externos (deseos, comodidades, distracciones, compañías, etc.) que influyen para que nos apartemos del camino recto. En esas circunstancias debemos someter nuestra voluntad con verdadera fuerza y doblegarla para que no se rebele ante la clara voz de la conciencia.

La psicología y la pedagogía reconocen en el campo de la perfección humana, las ventajas que se derivan del dominio de sí propio.

Los padres y los maestros saben que el peor sistema educativo es el de consentir todos los deseos y gustos de los chicos.

El niño caprichoso que hoy tiraniza a la familia, si no es corregido a tiempo, se convertirá en un muchacho indisciplinado y sin energías morales para cumplir con el deber. ¿Qué podrá espejar de él, en el futuro, la sociedad? Probablemente, será más adelante un ciudadano que no sabrá usar adecuadamente de su libertad y de conducta desenfrenada.

Es importante que se indiquen al niño y al joven los motivos por los cuales se les dan órdenes o se les imponen privaciones. Pero, ya adultos deben, ellos mismos, conseguir el vencimiento propio por los motivos que ya tienen aprendidos y asimilados.

En ese dominio consiste, precisamente, el ejercicio de una vo luntad entrenada en la práctica del bien y en la lucha contra las ma las inclinaciones.

Sobre el mismo escribe Daniel J. Ruiz:

«El vencimiento libre es el que tiene importancia especial en la formación de la voluntad. El vencimiento necesario posee también su valor: desde luego, es meritorio, puesto que se lleva a cabo por cumplir con el deber; además, cada vez que uno se vence en esta forma, afirma más su voluntad de permanecer fiel a sus obligaciones.

El vencimiento libre es en muchos casos un excelente medio para corregir algún defecto. A una muchacha muy golosa se’ le puede aconsejar que de vez en cuando se prive de comprar bombones y dulces, o que los compre en pequeñas cantidades, o que en caso de ser convidada se sirva un solo bombón… Si oye el consejo y lo lleva a la práctica durante un tiempo más o menos largo, se convencerá de que no es una cosa del otro mundo ser moderado en comer golosinas; adquirirá la persuasión de que de hecho puede dominar su exagerada inclinación a las golosinas, si es que se lo propone.

Un vencimiento de esta índole es provechoso, porque está motivado; el individuo se vence porque tiene la firme voluntad de eliminar de su proceder un determinado defecto o vicio, o simplemente una ocasión de faltar a su deber» (En «Motivación y dinámica de la voluntad»).

b) La Formación del Carácter

— Temperamento y carácter

En primer lugar, distinguiremos estos dos conceptos, a fin de en-inndor mejor cuál es la tarea personal de formar el carácter.

• Temperamento: La psicología define al temperamento como al conjunto de dis-poniciones orgánicas que constituyen a la persona, en su parte física. En virtud de la recíproca influencia del cuerpo y el alma, las condiciones  orgánicas y fisiológicas individuales, influyen en las reacciones en la conducta, en el carácter.

Por ejemplo, hay personas de las que decimos que son «un manojo de nervios» porque en su temperamento tiene marcada influencia el sistema nervioso; de alli, sus movimientos, su inquietud, su forma de contestar cuando se las contraría, etc.

• Carácter: El carácter, por su parte, es el conjunto de disposiciones psíquicas y la suma de los comportamientos habituales de una persona. Ese conjunto de disposiciones psíquicas —aptitudes, tendencias, mayor o menor predominio de una facultad sobre las demás, etc.—constituye una especie de fisonomía moral, un modo particular de sei o carácter.

Realmente es un elogio referirnos a alguien, como a un hombre de carácter.

— Una tarea de gran importancia

De acuerdo a lo explicado, no se puede justificar la falta de energía para llevar una vida virtuosa, atribuyendo dicha carencia a la naturaleza orgánica de cada uno. Es erróneo afirmar que la virtud depende del temperamento.

El ser humano tiene la posibilidad de luchar contra las malas inclinaciones que se agitan dentro de él, así como la de cultivar los sentimientos sanos y nobles aspiraciones que como raíz, están en los repliegues del alma. Todo depende, fundamentalmente, de la educación.

Así lo entendió Licurgo y lo quiso imprimir indeleblemente en la mente de los espartanos.

Estando un día en la plaza pública, reunido con sus conciudadanos, hizo llevar dos perros; luego de poner a su alcance una liebre viva y un plato de carne, los dejó en libertad. Uno de los perros se lanzó tras la liebre; el otro se precipitó vorazmente sobre la carne.

Como los espartanos se mirasen unos a otros, entre risueños y extrañados, Licurgo les dijo:

«Estos animales son hijos del mismo padre y de la misma madre; pero como les he dado distinta educación, uno ha resultado un cazador incansable y, el otro, un voraz y nunca satisfecho comedor. Lo mismo sucederá con los hijos de ustedes: serán buenos o malos, según la educación que les den».

El ser humano no nace con el carácter formado; tampoco éste aparece repentinamente cuando se llega a determinada edad.

Venimos al mundo con los gérmenes de nuestro carácter futuro; a nosotros corresponde la tarea —muchas veces, difícil— de desarrollarlos. Pero no estamos solos en este trabajo fundamental; contamos con la colaboración de nuestros padres y educadores, con la ayuda de los amigos verdaderos.

Debemos ser los artistas de nuestro carácter. Esa es la mejor obra que podemos realizar en este mundo para demostrar un ordenado amor a nosotros mismos.

Ha escrito E. Quinet:

«En cada uno de nosotros alienta un Fidias. Cada hombre es un escultor que debe corregir el mármol o el limo de que se halla formado, hasta conseguir que de la masa confusa de nuestros groseros instintos surja una personalidad inteligente y libre».

LA UNIDAD DE LA VIDA VIRTUOSA:

Hemos  afirmamos que la virtud es una sola; la división se se hace de la misma es únicamente para facilitar su estudio. Según hemos explicado, la virtud, en general, es el ejercicio de la voluntad para dominar las pasiones.

Por medio de ella tratamos de encuadrar la conducta en la ley natural y en los preceptos de la ley positiva.

Si al ejercicio de las virtudes propias de la conducta se une el cultivo de la inteligencia, el hombre se acercará a la meta de su perfeccionamiento. Las virtudes morales —las virtudes del comportamiento humano— son el mejor complemento de una inteligencia cultivada.

Ya en épocas remotas los antiguos redujeron las virtudes morales a cuatro principales, a saber: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

Leemos, por ejemplo, en la Biblia:

«…la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza, son las virtudes más provechosas para los hombres en la vida» (Sabiduría, 8).

Santo Tomás de Aquino expresa que todas las facultades que concurren para realizar el bien moral tienen necesidad de ser fortalecidas por las virtudes.

La razón es perfeccionada por la prudencia; la voluntad, por la justicia; la sensibilidad, en cuanto es deseo, por la templanza, y en cuanto es temor, por la fortaleza.

El ejercicio, por lo tanto, de las virtudes morales y de las demás virtudes da sentido de unidad a la vida del hombre porque encamina todas sus facultades y pasiones hacia un ideal de superación humana; en esta ordenación no está ausente la recta razón para indicar la debida jerarquía de los valores.

Ver: Virtudes Para La Vida en Democracia

Fuente Consultada:
Formación Moral y Cívica 8 – Capítulo I – El Hombre y sus Acciones Virtuosas – Roberto N. Kechichián – Ciclo Básico y Técnicas Editorial Stella –

Actos del Hombre Conducta Moral Normas Morales y Jurídicas

Actos del Hombre – Conducta Moral e Inmoral
Resumen Normas Morales y Jurídicas

ACTOS HUMANOS Y DEL HOMBRE: Podemos decir que hay basicamente  dos tipos de actos: los actos humanos y los actos del hombre y aunque ambos son ejecutados por el hombre, estos poseen ciertas características que los diferencian entre sí. Por ejemplo los actos humanos son los actos o acciones realizadas por el hombre en forma voluntaria, es decir con conciencia, porque utiliza la razón e inteliegencia para realizarlos, como por ejemplo estudiar, conducir, bailar, cantar, jugar, etc. Los otros actos, también ejecutados por hombre, pero que llamanos: del hombre son los que carecen de voluntad, conciencia o libertad y son realizados desde su misma naturaleza humana, como por ejemplo toser, estornudar, respirar, etc.

a) Norma Moral:

Los actos de la persona humana, su conducta o modo de obrar, están relacionados con la ética o moral. A causa de ello, podemos afirmar de dichos actos que son buenos. El que obra en contra de su conciencia y de la ley, el que se deja dominar por los vicios manifiesta un obrar contrario a la ética o moral.

La ética o moral nos enseña cuáles son los fundamentos, los principios o normas que se deben tener en cuenta en la conducta humana para que ésta tenga una calificación buena.

Así como se aprenden las reglas o procedimientos para obtener la solución de un problema aritmético, también el hombre debe conocer las reglas que tiene que aplicar para que sus actos sean conformes con la moral. Este aprendizaje se efectúa en el seno del hogar y en la escuela, y también en el medio social donde se desarrolla la vida del hombre. No debe ser puramente teórico; su base consiste en la ejercitación del bien, en la lucha contra las malas inclinaciones y en la afirmación de nuestros principios morales en las diferentes situaciones de la vida.

El hombre —ser inteligente— tiene capacidad de reflexión y puede por ello, frente a su conciencia, saber si sus actos son ¡ntegralmen-lo buenos o si tan sólo tienen una apariencia moral. Por ejemplo, i u,indo el alumno ayuda a un compañero movido por ei interés o cuando la excusa «Ahora, no puedo» está inspirada en la envidia, él sabe intimamente que su acto no es todo lo bueno que debería ser por faltarle una cualidad moral interior.

Conducta moral e inmoral:

Hay hombres que tienen desarrollado el sentido de la orientación; por ello pueden, si se extravían en la espesura de un monte, encontrar piontamente el sendero por donde iban. Otros, están dotados de sentido ostético y son capaces de percibir la belleza presente en los escenaríos de la naturaleza o la que crean otros hombres, inspirados por el arte.

Pero lo fundamental es que todos los hombres tengan sentido moral para dirigirse naturalmente hacia el bien, para desearlo como meta suprema de la vida humana. Ese sentido moral hará que las acciones humanas se encaminen hacia lo bueno con la misma precisión con que el proyectil da en el blanco.

La búsqueda de la bondad como fundamento de la conducta humana no es sólo un mandato divino; también lo es de la recta razón.

La conducta moral —aunque se tengan que vencer intereses y egoísmos personales— constituye fuente de felicidad humana y es el mejor aporte que podemos hacer a la sociedad en la que vivimos, para establecer en ella relaciones de paz y de progreso.

b) Otras normas (lógicas, artísticas, técnicas, etc.)

Cada ciencia, cada disciplina, cada arte, etc., aprendidos o practicados por el hombre, se rigen por una serie de normas o reglas que aseguran su eficacia y perfección.

Precisamente, esa es una de las finalidades de la educación que está recibiendo el alumno. Las diversas materias que integran el programa tienen por fin familiarizarlo con la teoría y la práctica de las mismas, como forma de conseguir el perfeccionamiento intelectual.

Así, por ejemplo, en la materia filosofía, en las unidades que desarrollan la lógica, estudiará el alumno las reglas del razonamiento: de la deducción, la inducción, la analogía, los silogismos, etc.

Todas las artes, todo lo que significa un quehacer, supone la aplicación de principios o de reglas técnicas que condicionan el poder alcanzar la belleza o la eficacia práctica.

NORMA JURÍDICA: LEY NATURAL Y LEY POSITIVA; USOS Y COSTUMBRES

Norma jurídica, en general, significa una regla de conducta obligatoria, impuesta por el derecho, por la ley.

a) Origen de las normas jurídicas
La ley eterna

Ya en el siglo I a.C, Cicerón escribió: «Siguiendo la opinión de los hombres más sabios, se deduce que la ley no ha sido inventada por la razón o el ingenio de los hombres, ni descubierta por los pueblos, sino que cierto principio eterno rige al mundo».

 ciceron moral y etica

Marco Tulio Cicero, el más célebre orador de Roma antigua.

Según el pensamiento del orador romano, hay una regla establecida por Dios, que mueve todas las cosas hacia el fin que les es propio.

Por tanto, todas las criaturas —las desprovistas de razón y el hombre— son gobernadas por una ley superior, para que cumplan el destino que les ha fijado la sabiduría divina.

En el mundo de la naturaleza, los seres inanimados y los animados, cumplen la ley eterna de modo irresistible. Las leyes físicas (de la gravedad, de la termodinámica, etc.) y las leyes biológicas (el cumplimiento de los ciclos vitales por las plantas y animales, la herencia, etc.) son otros tantos ejemplos de la ley eterna que rige al universo.

Esta ley eterna que también se aplica al hombre determina los medios que éste ha de emplear para conseguir su fin terreno y eterno. El hombre, con la luz de la razón, puede conocer el bien que se le prescribe y el mal que se le prohibe, pero como ya hemos visto, es libre de seguir aquél o de inclinarse hacia éste.

La ley natural

La ley natural como regla de la conducta del hombre es comparable a una luz depositada por Dios en nuestra inteligencia para que nos ilumine sobre lo que se debe hacer y lo que tiene que evitarse, y así poder conseguir el ideal humano.

Como explicamos renglones más arriba, la ley eterna se aplica a todas las criaturas del universo; cuando la misma se relaciona con los seres racionales recibe el nombre de ley moral natural.

Esta ley es universal porque se impone a todos los hombres, sin ningún tipo de distinciones; abarca toda conducta libre, y en cualquier tiempo y lugar.

La ley natural, impone a veces preceptos positivos; por ejemplo, la ayuda al débil o desvalido en caso de necesidad grave.

En otras ocasiones, sus preceptos son negativos, porque equivalen a no obrar, a abstenerse de algo («No se debe dañar la propiedad de otro«).

En el año 1937, el Papa Pío XI, a propósito de la situación creada en el Reich Alemán, publicó una Encíclica, en la que exponía con claridad y valentía los principios que explicamos. En varios de sus párrafos reafirma el reconocimiento y la obligatoriedad de las leyes morales enseñadas por la naturaleza.

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En el centro, el Papa Pío XI junto a sus cardenales

Reproducimos algunos conceptos del documento:

«…Nuestro pensamiento se refiere a lo que se suele llamar derecho natural, que el dedo del mismo Creador escribió en las tablas del corazón humano, y que la sana razón, no oscurecida por pasiones y pecados, puede leer en ellas…

El Creador quiere la sociedad, como medio para obtener el pleno desarrollo de las facultades individuales y sociales de las cuales el hombre debe valerse, ya sea dando, ya sea recibiendo, para su propio bien y el bien de los otros…

El que se aparta de este orden sacude los pilares sobre los cuales reposa la sociedad, y pone en peligro su tranquilidad, seguridad y existencia «.

Si todos los pueblos, en todos los tiempos y lugares, han coincidido en reconocer como fundamentales las mismas ideas sobre lo bueno y justo, sobre el bien y el mal, quiere decir que estamos frente a normas obligatorias que —como expresa la Encíclica— constituyen los pilares de la sociedad humana.

Una de las reglas de nuestra conducta, para determinar lo que debemos hacer o evitar, es el testimonio de la conciencia que, según los casos, nos alaba por la rectitud en el obrar o nos echa en cara la debilidad de nuestra voluntad para cumplir con lo que estamos obligados a hacer.

b) La Ley Positiva

Concepto: Las leyes que interesan al tema son las leyes en sentido jurídico; es decir, las reglas de conducta obligatoria que impone el gobierno del Estado a los habitantes.

En otras materias, el alumno estudia leyes biológicas, matemáticas, físicas, psicológicas, etc.

Decían los romanos: «Donde está el hombre, nace la sociedad; donde está la sociedad, nace la ley».

La convivencia de un grupo humano hace surgir la necesidad de una regla jurídica o regla de derecho; esta regla es la ley. Todas las civilizaciones,  todos los pueblos han tenido sus leyes. Algunas de estas legislaciones de las que nos habla la historia, se han hecho famosas: Código del rey Hamurabi, Ley de las XII Tablas, las Siete Partidas de Alfonso el Sabio, etc.

De acuerdo a los conceptos expuestos, podemos definirla de este modo:

La ley es una norma obligatoria destinada a regir la conducta del hombre en la sociedad, y que ha sido establecida por la autoridad pública.

Clases de leyes positivas
• En sentido propio:

Son sancionadas por el poder Legislativo y luego promulgadas por el Presidente de la República (Poder Ejecutivo). Para ser obligatorias deben publicarse en el Boletín Oficial.

• En sentido amplio:

Son todas las normas, aunque no emanen del Poder Legislativo. Se encuentran entre ellas:

los decretos del Poder Ejecutivo;
las resoluciones de los ministros;
los edictos del jefe de policía;
las ordenanzas municipales; etc.

Ambas clases de leyes integran el derecho positivo, es decir, el conjunto de normas obligatorias para todos los habitantes del Estado.

Caracteres de las leyes positivas

Entre sus cualidades recordamos las siguientes:

• Obligatorias: Se imponen en forma imperativa, ya que no pueden dejar de cumplirse.

• Coactivas:  A los que no las cumplen se les aplica una sanción, una pena. Ello vale no sólo para las leyes penales, sino también para todo tipo de norma legal.

• Permanentes: Solamente son derogadas en todo o en parte por otras leyes, y nunca por la costumbre.

• No retroactivas: Rigen, en general, para el futuro.

El respeto a la ley

Si bien la ley es coactiva y prevé una sanción para sus ¡ncumpli-dores, su acatamiento debe fundarse en las energías morales o grado de virtud de los habitantes. El aumento de la delincuencia juvenil, de las organizaciones de contrabandistas, de los secuestradores y traficantes de drogas o de cualquier otra modalidad del delito o forma de violar la ley, está indicando una baja de los valores o energías morales de la sociedad.

Ello es señal de decadencia, de negación de la civilización, de retroceso. ¿Vale para algo alcanzar la luna o construir aviones con capacidad para cuatrocientos o más pasajeros, si en las grandes dudades la vida, la seguridad y los bienes de las personas decentes están permanentemente acechados por delincuentes, muchas veces impunes? v
Las conquistas técnicas quedan prácticamente anuladas o inútiles sin el avance de los principios morales.

c) Usos y costumbres

Los tipos de pautas culturales más importantes son las normas, las costumbres y los usos. Por razón de jerarquía de conceptos vamos a seguir un orden diferente al del Programa Oficial.

• Costumbres

La costumbre es una pauta de comportamiento muy extendida, pero que no se considera tan obligatoria como la norma. Por ello, las costumbres no se imponen a la persona con tanta estrictez. Constituyen algo simplemente deseable, por ser «lo corriente», «lo que todos hacen». El dejar de cumplir una norma siempre se considerará mucho más grave que dejar de observar una costumbre.

Generalmente, seguimos una costumbre porque de lo contrario, nuestra conducta puede despertar una reacción en los demás; no queremos caer en el ridículo o ser blanco de las habladurías de las personas que nos rodean.

Por ejemplo, ciertos hombres casados —quizá, por el tipo de actividad manual que desempeñan— tienen la costumbre de no usar el anillo de casamiento; pero, la gente, en general, no acepta que esa costumbre se dé en una mujer casada.

• Usos

Dentro de las pautas culturales de comportamiento, los usos son las menos obligatorias.

Muchos de los usos que advertimos en la sociedad forman parle de los llamados «convencionalismos sociales», como lo son, por ejemplo, las reglas de etiqueta, los buenos modales, las fórmulas de cortesía, etc.

Si bien no se los considera obligatorios, son generalmente nceptados; su extensión y práctica facilitan las buenas relaciones y hacen más agradable la convivencia social.

Las costumbres y los usos en relación con la ley positiva

En nuestro país todo el derecho vigente es escrito.

En épocas remotas, cuando el derecho constituía una ciencia rudimentaria, tenían aplicación las leyes no escritas, cuya fuente era la costumbre. El derecho consuetudinario —es decir, basado en la costumbre— ha constituido por largos años la única fuente del derecho en muchos países que hoy lo han desterrado por completo.

Sólo Gran Bretaña y varios de los estados que constituyen los Estados Unidos de Norteamérica, han mantenido con más o menos vigor el imperio de la costumbre como fuente productora del derecho.

En la República Argentina, el artículo 17 del Código Civil expresa, en consonancia con lo afirmado más arriba:

«Los usos y costumbres no pueden crear derechos sino cuando las leyes se refieran a ellos o en situaciones no regladas legalmente «.

Fuente Consultada.
Formación Moral y Cívica 8 – Capítulo I – El Hombre y sus Acciones Virtuosas – Roberto N. Kechichián – Ciclo Básico y Técnicas Editorial Stella –

Ver: Comporamiento Etico del Hombre

 

 

 

El Recurso de Habeas Corpus en Gobiernos de Facto de Argentina

El Recurso de Habeas Corpus en el Gobierno de Facto de Argentina

El gobierno de hecho o de facto al contrario que el gobierno de derecho, proviene de un origen no corriente y por lo tanto no estipulado por las normas legales del estado, expresadas por la Constitución o por las leyes especiales al respecto. En Argentina existe una gran experiencia en este tipo de gobiernos. Casi 24 años de gobierno de facto y seis golpes de estado militares en lo que va del siglo, más una cantidad imprecisable de asonadas militares y golpes palaciegos que no prosperaron, marcan una realidad que, aparte de la preocupación por la situación política del país, determinó una gran experiencia jurídico-política y filosófico-política, con respecto a las características de los gobiernos de facto.

El recurso de Hábeas corpus, es un procedimiento destinado a la protección del derecho a la libertad personal, por el que se trata de impedir que la autoridad o alguno de sus agentes pueda prolongar de forma arbitraria la detención o la prisión de un ciudadano. A través del hábeas corpus, una persona privada de libertad puede obtener su inmediata puesta a disposición de la autoridad judicial competente, que resolverá acerca de la legalidad o no de la detención.El hábeas corpus tiene origen anglosajón y se caracteriza por ser un procedimiento sumario y rápido que debe finalizar en un periodo breve de tiempo. Es también un proceso sencillo y carente de formalismos que no precisa la presencia de abogado ni de procurador.

justicia

La característica de los regímenes totalitarios es la concentración de todos los poderes en manos del dictador. Los órganos legislativos y judiciales no son sino un instrumento para la realización de los objetivos propuestos por el gobierno. Consecuentemente no se da en ellos separación de poderes, aunque con frecuencia se mantiene una ficción jurídica. En la práctica legisladores y jueces se someten a la voluntad del dictador.

Los jueces que se resisten a los propósitos de la dictadura, con uno u otro pretexto son removidos de sus cargos y substituidos por otros adictos a la dictadura o que sean dóciles instrumentos. La administración de justicia deja de ser ecuánime e imparcial. A través de ella se favorece a los amigos del régimen y se perjudica a sus adversarios.

La justicia no cumple su función esencial de ser la protectora de los derechos de todos.

Los detenidos a disposición del Poder Ejecutivo

El Acta Institucional que entró en vigor en el país a partir del pronunciamiento militar del 1976 suspendió el derecho de opción para abandonar el territorio nacional que la Constitución confiere en su artículo 23 a los detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional cuando rige el Estado de Sitio.

Esta decisión fue complementada por una resolución interna del propio Ministerio de Justicia y que indicaba a los agentes fiscales que en todo recurso de hábeas corpus interpuesto a favor de detenidos del PEN debía denegarse la libertad y, en caso de que esta fuera concedida por el juez, dicho fallo debía ser apelado.

Estos nuevos lineamientos impuestos por procedimientos que muy poco tienen que ver con las decisiones populares, devienen, en la práctica, en una verdadera prolongación de las detenciones y se convierten, por ese motivo, en una forma de pena impuesta directamente por el Poder Ejecutivo, que se aparta de esa manera de sus funciones específicas e invade prerrogativas típicas del Poder Judicial.

Si aquél niega a los detenidos bajo su férula la posibilidad constitucional de abandonar el país —porque estos son peligrosos en la Argentina y en cualquier parte del mundo, expresan las resoluciones denegatorias— debe entonces acusarlos de delitos concretos: de esa forma entrarán de lleno en la órbita de la justicia, enfrentarán imputaciones reales y gozarán también de la posibilidad de defenderse.

De lo contrario, queda solamente el camino de consagrar la aberración jurídica por la cual un individuo es privado de su libertad por mucho tiempo —seis, siete y a veces más años— sin que pese acusación cierta sobre su persona, sin que se instruya juicio alguno en su contra y sin la más mínima posibilidad de presentar sus descargos.

Todo esto sin contar el tremendo desgaste moral que implica la incertidumbre en medio de la cual viven quienes deben atravesar esos andariveles.

El Poder Judicial
En base a la teoría de la separación de poderes, piedra angular de toda organización democrática, el Poder Judicial goza, de acuerdo a lo establecido por la Constitución Nacional, de absoluta independencia frente a los otros dos poderes del Estado, el Legislativo y el Ejecutivo o al menos debería gozar de esa autonomía y ocupar un sitial en pie de igualdad con aquéllos. Por algo ha sido bautizado o definido como el guardián de la Constitución, lo que equivale a decir que es el soporte de todo el orden jurídico de la Nación.

Pero cuando la práctica democrática es arrasada, esa independencia se convierte en mito, los jueces son nombrados por el poder de facto y pasan de esa manera a depender, aunque más no sea indirectamente —en el mejor de los casos— del Poder Ejecutivo que, por acción de su simple voluntad los ha investido.

Si el Poder Judicial reivindica la supremacía de la Constitución Nacional como Ley Suprema de la República, frente a la cual poco significan actas o decretos, está cumpliendo con su deber. Si recuerda a los gobiernos mesiánicos que las declaraciones, derechos y garantías contenidos en la primera parte de la Carta Fundamental no son simple letra muerta o material para ser usado en los discursos, también lo hace.

Recordando y haciendo recordar que no existen más en el país los presupuestos exigidos para la vigencia «in aeternum» del Estado de Sitio —vigencia que, por otro lado, para nada afecta a la aplicación del recurso de hábeas corpus, al contrario— aportará no poco esfuerzo para la reimplantación de la vida democrática.

Ejerciendo la facultad irrestricta, que le ha sido conferida consti-tucionalmente, de juzgar acerca de la razonabilidad y de la legitimidad de los actos del Poder Ejecutivo, y preservando de esa forma los derechos inherentes a la persona y los del pueblo en general contra los avances del poder y la entronización del despotismo, preservará su independencia.

Pero, si avala las graves irregularidades jurídicas de los procesos militares en los cuales se da una situación de virtual indefensión de los acusados, si emite fallos judiciales en medio de cuadros persecutorios que inciden en la apreciación de los hechos y en la magnitud de las penas aplicadas, si convalida las decisiones políticas del gobierno nacional y del poder militar, si acepta que las llamadas actas institucionales tengan preeminencia sobre la Constitución Nacional, si considera que el Estado de Sitio es una «cuestión política» no suscepción, si admite las escasas explicaciones que en cada caso concreto de hábeas corpus ofrece el Poder Ejecutivo —que muchas veces se escuda en la más que peligrosa teoría de la «seguridad nacional» para retacear información acerca de los detenidos a la mismísima Corte Suprema de Justicia— entonces no puede para nada hablarse de independencia ni puede confiarse en que ese resguardo de la libertad individual que es el hábeas corpus cumpla su cometido. Porque un Poder Judicial que actúa de esa forma se convierte, para muchos, en cómplice de los que practican el desborde de poder como forma de gobierno.

Los que tuvieron suerte
A partir de 1980, se intentó otra variante en lo que a interposición del recurso de hábeas corpus se refiere: el hábeas corpus colectivo. En efecto, el 23 de setiembre de ese año una serie de abogados patrocinantes presentaron un pedido que abarcaba a 329 personas. El mismo fue tramitado ante el Juzgado Federal N° 3, entonces a cargo del doctor Pedro C. Narvaiz. De todas formas con ese nuevo sistema no se obtuvo demasiados resultados, ya que el recurso de esa manera puesto en práctica fue rechazado y el juez mencionado apercibió a los profesionales que lo respaldaban por provocar lo que calificó de «strepitus foris«. Algo así como un escándalo en el foro.

Recordemos: El Habeas corpus

— Es un recurso judicial sumario para proteger la libertad física de las personas y tornar imposible la arbitrariedad.
— Pueden interponerlo los familiares, amigos, o el apoderado del detenido.
— El juez ante quien se interpone no examina si la persona es culpable o no, sino si ha sido legal o ¡legalmente detenida. Si su detención es ilegal ordena su liberación inmediata.
— El recurso de habeas corpus tiene antecedentes históricos muy antiguos.
— El recurso de amparo complementa el de habeas corpus.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia – Tomo II – El Recurso de Habeas Corpus  – Editorial Biblioteca Redacción

 

Requisitos Para Ser Senador Nacional Elección y Renovación

Requisitos Para Ser Senador Nacional
Elección y Renovación

EL Poder Legislativo en la República Argentina es bicameral. Quiere decir que está constituido por dos cuerpos: la Cámara de Diputados y el Senado de la Nación. Ambos forman el Congreso. El sistema argentino ha sido tomado de los Estados Unidos quienes, a su vez, lo trasladaron de Inglaterra.

El sistema legislativo bicameral responde a la organización federativa y tiende a armonizar la autonomía de las provincias con la soberanía de la Nación. Los diputados representan a la Nación en tanto que los senadores representan a las provincias que los eligen.

No es fácil entender el fundamento del sistema legislativo bicameral argentino si no se tienen en cuenta los antecedentes históricos, entre los que se destacan las largas luchas por constituir la Unión Nacional.

El Senado se forma con tres senadores por cada provincia, elegidos por sus legislaturas, y dos por la Capital Federal, elegidos en la forma indicada para la elección del presidente de la Nación.

Para ser senador se requiere:

30 años de edad.
6 años de ciudadanía si se es nacionalizado.
Renta anual de 2.000 pesos fuertes o entrada equivalente.
Ser natural de la provincia que lo elija o con dos años de residencia inmediata.

Los senadores duran 6 años en el ejercicio de su mandato y son reelegibles en forma indefinida. La cámara de Senadores se renueva por tercios cada dos años. Los senadores son electos directamente por el pueblo. Los mandatos de los senadores son por seis años y pueden ser reelegidos en sus funciones indefinidamente. Se eligen tres senadores por provincia, correspondiendo dos bancas el partido que obtenga mayor cantidad de votos y una tercera al que quedó en segundo lugar.

El Senado está presidido por el vicepresidente de la Nación, pero no tiene voto sino en el caso en que se produzca un empate en la votación.

Atribuciones del Senado: Entre las atribuciones que corresponden al Senado están las de nombrar un presidente provisorio que lo presida en caso de ausencia del vicepresidente o cuando éste ejerce las funciones de presidente de la Nación; juzgar en juicio público a los acusados por la Cámara de Diputados; autorizar al presidente de la Nación para que declare en estado de sitio uno o varios puntos de la República en caso de ataque exterior.

En caso de producirse alguna vacante, el gobierno provincial a la que corresponda o el gobierno nacional, en el caso de la Capital Federal, deben convocar inmediatamente a la elección de un nuevo miembro. (ver Atribuciones del Senado)

La Asamblea Legislativa: Ambas Cámaras del Congreso se reúnen normalmente por separado pero en algunos casos lo hacen, juntamente, con el nombre de Asamblea Legislativa, la que es convocada por el Presidente del Senado que, a su vez, la preside.

La Asamblea Legislativa se reúne en cinco casos: para escuchar la lectura del mensaje presidencial, lo que hace anualmente; para admitir o rechazar los motivos de dimisión del presidente o vicepresidente; para declarar el caso de proceder a una nueva elección; para hacer el escrutinio y la rectificación de la elección; para recibir el juramento del presidente y del vicepresidente de la Nación.

Los Senadores electos deben jurar en la sesión preparatoria, o en la primera sesión que asistan, ante la Constitución Nacional Argentina, a viva voz, siendo interrogados en los términos siguientes:

¿Juráis á la Patria, por Dios y estos Santos Evangelios, desempeñar debidamente el cargo de Senador que ella os ha confiado para el Congreso Federal de la Confederación Argentina, y obrar en todo de conformidad con lo que prescribe la Constitución Nacional?

Que es un Político? Funcion de los Dirigentes Políticos

¿QUE ES UN POLÍTICO?

Como sabemos, el autoritarismo aspira a la desaparición de los partidos políticos y a que la gente sea «elegida para gobernar el país sólo en función de sus antecedentes». En las democracias surgen quienes se proponen para gobernar en función de sus ideas, de los principios que sostienen. Ellos son los políticos.

Los países necesitan mecanismos de mediación que resulten más o menos pronosticables, y mediadores que sean, en consecuencia, previsibles. Ello va desarrollando a un sector de la sociedad que discute por los demás aquellos temas que son de todos.

La representatividad de quienes pertenecen a esa franja mediadora es siempre relativa, como toda representatividad social: ello quiere decir que vale en comparación. ¿Hasta qué punto el partido radical representa a quienes votan por los radicales?. Hasta el punto exacto en que quienes votan por los radicales no encuentran otra manera de ser representados.

La relatividad de la representación existió en los cabildos y en los sistemas corporativos; se expresó durante el feudalismo, durante la revolución industrial y bajo las dictaduras —cuando los intereses operan libremente y la opinión debe callar— o las democracias.

Lo cierto es que nunca todos quieren ni pueden hablar al mismo tiempo: unos lo hacen, otros los apoyan más o menos esporádicamente y en forma discontinua. El noble que reclamaba al soberano en nombre de los artesanos de su ciudad representaba a éstos sólo relativamente. Un sistema de ascensos por mérito también es relativo y se encuentra a menudo con la ley de Peter (cada uno tiende a ascender hasta el límite de la ineficacia) .

Los políticos se proponen como mediadores previsibles, imperfectamente representativos de parte de sus conciudadanos, ya que éstos no pueden exponer siempre coherentemente sus puntos de vista. La habilidad, el conocimiento de la gente, el esfuerzo, la aceptación por los demás, van marcando las posibilidades de que un político adquiera mayor influencia. Esa influencia puede estar al servicio de objetivos patrióticos o no.

Los políticos, como los no-políticos, pueden ser honestos o deshonestos: de hecho, se encuentran más políticos honestos, interesados en su país, que financistas honestos. Yrigoyen, de la Torre, Balbín, murieron en la pobreza.

La mayoría de los dirigentes de todos los partidos han demostrado rectitud, consecuencia, vinculación con los fines nadónales y hasta abnegación: esas condiciones no son comunes entre los antipolíticos, los agentes de los grupos de presión, los influyentes que siempre ofrecen sus servicios a los poderosos de turno, los hombres de contacto que ingresan a los directorios en función de sus conocimientos sobre la mecánica del poder y no en función de sus virtudes especificas.

Los dirigentes políticos se hacen tales en cuanto atinan a ir manejando la comunicación con sus votantes (dentro del partido, en el país) y con los otros dirigentes: en cuanto tienen capacidad para hacer alianzas, o para romperlas si es necesario. Para ello, una de las condiciones que posibilita el pasaje de militante a dirigente consiste en contar con posibilidades de aprendizaje de los recursos propios de la habilidad política. Ello ocurre en todo el cuerpo social de la Nación: los dirigentes se recluían siempre entre quienes tienen habilidad política.

Hasta en la carrera sacerdotal y en la carrera de las armas cuenta esa habilidad, lo que no debe extrañar a nadie: un ascenso se obtiene siempre en parte por los méritos específicos y en parte por la capacidad de anudar alianzas ocasionales o permanentes con quienes pueden decidir o influir en el otorgamiento del ascenso.

Lo mismo ocurre en organismos como las centrales empresarias, u obreras, o en los clubes, o en las cooperadoras de los colegios o aun en los consorcios de propietarios.

Según Seymóur Lipset, la profesión de abogado es la que prepara mejor —porque además proporciona conocimientos específicos para quienes tendrán un papel en la elaboración o en la impugnación de las leyes— para la carrera política. Pero también cuentan los antecedentes en lá dirigencia sindical o empresaria, y en la administración pública; cada vez más, especialidades que eran consideradas técnicas son requeridas en el mercado político (Ciencias Económicas, Ciencias ,Físico-Matemáticas y, por supuesto, diplomacia).

El conocimiento de idiomas, la capacidad de viajar, tienen en la Argentina mayor importancia que antes, debido a la creciente internacionalización de la política. Mientras las clases altas y medias pueden tener el acceso abierto a la carrera política, de hecho los trabajadores manuales difícilmente pueden ser dirigentes políticos sin ser antes dirigentes sindicales.

La medicina abre caminos a vínculos directos que también pueden ser implemen-tados políticamente: no puede sorprender ese mecanismo que es propio de la condición humana. Moisés Lebensohn acertó cuando estigmatizó a la política de servicio personal en cuanto ésta reemplazaba a la política de ideas, pero junto a la política de ideas siempre hay una política de servicio personal.

Los hombres no acuden a los locales políticos por razones abstractas ni filosóficas sino en una mínima proporción, como no concurren a la iglesia en virtud de que sus conocimientos teológicos los han llevado a la decisión de que deben ir a misa. Algunas motivaciones de los seres humanos son racionales, pero pedir una racionalización absoluta de la política, que no se presenta en ninguna otra área de la actividad social del hombre, es sólo un método para impugnar la acción de los partidos.

Tanto los políticos como los profesionales de la antipolítica son mediadores de la sociedad: no se puede definir a los primeros sin conocer también a los segundos. Los políticos suelen dejar su vida y su hacienda en la misión que se han propuesto; los otros, peligrosos demagogos del autoritarismo, se sirven de la Nación sin servirla, sin ofrecerle nada, sin entregarle ni siquiera sus emociones.

Formación Política Para La Democracia Tomo III – ¿Que es un político? – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

Los Gobiernos Constitucionales en Argentina La Nueva Ley Electoral

LOS GOBIERNOS CONTITUCIONALES DE ARGENTINA

ANTECEDENTES HISTÓRICO: Efectuadas las elecciones presidenciales de 1910, triunfó sin mayor oposición el doctor Roque Sáenz Peña, acompañado en la fórmula por el doctor Victorino de la Plaza. Asumieron sus respectivos cargos el 12 de octubre de 1910.

El nuevo presidente era un verdadero estadista, un gran diplomático y un destacado jurisconsulto, quien se propuso eliminar el personalismo político y reformar el sistema imperante a fin de garantizar la libre expresión del pueblo en las luchas cívicas.

Antes de ocupar el poder, Sáenz Peña había celebrado dos entrevistas con Hipólito Yrigoyen —jefe del partido opositor—, en cuyo transcurso el último exigió plenas garantías de libertad de sufragio para que el radicalismo abandonara su actitud de abstención política.

Sáenz Peña prometió entregar al país una ley electoral.

NACE LA NUEVA LEY ELECTORAL

El presidente de la Nación y su ministro del Interior, Dr. Indalecio Gómez, trabajaron en favor de una verdadera restauración democrática y enviaron a las Cámaras un proyecto de reforma electoral que originó largos debates debido a la resistencia de grupos políticos.

Por último, la ley fue aprobada por el Congreso en febrero de 1912.

La denominada Ley Nacional de Elecciones (Ley Nº 8871), también conocida como «Ley Sáenz Peña«, tenía las siguientes características:

a) Padrón Electoral. Los organismos militares remitirían al Ministerio del Interior la lista de enrolados, con los cuales debía formarse el «padrón» o nómina de doscientos ciudadanos, sobre la base de la proximidad de su domicilio. Antes de cada elección, el padrón sería «depurado», es decir, eliminados los fallecidos, los acusados por delitos, etc.

b) Sufragio Universal, Individual y Obligatorio. Podrían emitir su voto todos los ciudadanos —nativos o naturalizados— desde los 18 años de edad. El voto era individual, no pudiendo efectuarse por grupos, por poder o por correspondencia.

El elector debía aclarar su identidad ante la mesa receptora, mediante la presentación indispensable de la libreta de enrolamiento, con fotografía, impresión digital y datos correspondientes.El sufragio era obligatorio hasta los 70 años de edad; esta disposición se refería a la concurrencia al comicio, pero no al voto en blanco.

c) Voto Secreto y Libre. El elector no podrá dar a conocer —en el acto del comicio— sus preferencias por determinado partido o candidato, ni exhibir distintivos políticos.El voto era libre, por cuanto el ciudadano lo depositaba dentro de la urna en el cuarto oscuro y la ley establecía varias disposiciones para librarlo de coacción física o moral.

d) El sistema de la Lista Incompleta. Con este procedimiento se permitía la representación de la mayoría y de una minoría opositora en relación con la primera.

Promulgada la Ley Electoral, fue puesta en vigor por vez primera en la provincia de Santa Fe, a fin de renovar gobernador y vice.

El partido radical abandonó su abstención revolucionaria y participó en esos comicios, en los que logró imponerse.

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LISTA DE PRESIDENTE ARGENTINOS ELEGIDOS POR LA LEY ELECTORAL

 irigoyen hipólito

1916-1922: Hipólito Irigoyen- Pelagio Luna

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 torcuato de alvear

1922-1928: Marcelo Torcuato de Alvear – Elpidio González

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hipolito irigoyen

1929-1930: Hipólito Irigoyen – Enrique Martínez

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agustin p. justo

20-2-1932-20-2-1938
Agustín P. Justo – Julio A. Roca (h) 20-2-1938https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

roberto ortiz
27-6-1942 Roberto M. Ortiz – Ramón S. Castillo https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

castillo ramón
4-6-1943 Ramón S. Castillo, por renuncia de Ortiz https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg


4-6-1952 Juan D. Perón – Juan H. Quijano https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

juan peron
20-9-1955 Juan D. Perón – Alberto Teisaire https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

arturo frondizi
29-3-1962 Arturo Frondizi – Alejandro Gómez https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

arturo illia arturo
28-6-1966 ArturoU. Illia-Carlos H. Perette https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

hecto campora
13-7-1973/12-10-1973 Héctor J. Cámpora – Vicente Solano Limahttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg
juan peron
1-7 -1974 Juan D- Perón » María E- Martínez de Perónhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

 presidente de argentina isabel peron
24-3-1976 María E. Martínez de Perón, por muerte de Perónhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

raul alfonsin

1983 – 1989: Raúl Alfonsín – Víctor Martínezhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

 presidente de argentina carlos menem

1989-1995 Carlos Menem – Eduardo Duhaldehttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

 presidente de argentina menem

1995-1999 Carlos Menem – Carlos Ruckaufhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

fernando de la rua

1999-2001 -Fernando De La Rua – Carlos Alvarez

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2001- Ramón Puerta

adolfo rodriguez saa presidente de argentina

2001 – Adolfo Rodríguez Saa

eduardo camaño

2001 – Eduardo Camaño

duhalde presidente de argentina

2001 – Eduardo Duhalde

nestor kirchner

2003 – 2007: Néstor Kirchnerhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

cristina fernandez de kirchner

2007 – 2011: Cristina Fernandez de Kirchnerhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

cristina fernandez de kirchner presidente de argentina

2011 – 2015: Cristina Fernandez de Kirchnerhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

mauricio macri

2015 – ? : Mauricio Macrihttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

Parlamentarismo y Presidencialismo Diferencias Resumen

Parlamentarismo y Presidencialismo Diferencias entre los Sistemas Políticos

Mientras que un gobernante absoluto, o autócrata, puede hacer lo que quien sin responder ante nadie por las consecuencias, aquellos que son elegidos para gobernar un país siguen siendo responsables de cómo lo hacen; en el peor de los casos, tienen que responder ante su electorado sobre la pertinencia de sus actos.

Bien, pero ¿ante quién, en concreto, deben ser responsables los líderes políticos? . La respuesta a esa pregunta es importante para comprender las diferencias entre los tipos principales de sistemas políticos que encontramos hoy en día en el mundo. Los sistemas democráticos se dividen en parlamentaristas o presidencialistas. Los primeros nacieron en las monarquías, ganando para el Parlamento, paso a paso, mayores competencias, hasta llegar —como en Inglaterra— a que la reina puede reinar pero no gobernar.

Los presidencialismos, por su parte, nacieron con las repúblicas modernas,que no aceptaban las tradicionales monarquías, fue en Estados Unidos en 1776 , cuando se independizó de Inglaterra, formando una confederación apoyandosé en las ideas del liberalismo político, en donde afirma que la soberanía de un país recibe en su pueblo.

El sistema presidencialista

El sistema presidencialista ha sido denominado el sistema del nuevo mundo. Tal calificación no es arbitraria, pues fue creado por los constituyentes norteamericanos y adoptado luego por la mayoría de los países de Latinoamérica. Quienes debieron asumir la responsabilidad de elaborar la Constitución de Norteamérica, se enfrentaron con una disyuntiva.

Querían, por un lado, un Poder Ejecutivo que dependiera del freno de las mayorías. Por otro, era necesario que dicho poder fuera lo suficientemente fuerte como para obrar con plena libertad dentro de su específica esfera de gobierno.

La solución fue ecléctica. Concedieron, sí, amplios poderes al presidente. Tantos, que llamó la atención de los europeos, acostumbrados a la debilidad de los jefes de Estado. Pero le agregaron la estricta fiscalización de los otros dos poderes de gobierno. Y complementaron ambas decisiones con una tercera, que habla a las claras de una nítida visión política de futuro: fueron parcos en la delincación del órgano presidencial, para lograr que respondiera en todo tiempo a las cambiantes necesidades de la Nación.

El presidente debe dar solución directa e inmediata a múltiples problemas que surgen de la administración pública. Por ello, su acción reviste mayor urgencia e ineludibilidad que la de los otros poderes. Su misión es mucho más amplia que la de ser el mero ejecutor de las leyes, tal cual lo define la teoría clásica.

Debe administrar los asuntos públicos en general y, en ese sentido, representa la vida concreta del Estado. Es quien lo representa, no sólo en el plano interno sino también externamente. Esto no puede significar nunca, desde luego, que se halle ubicado en un plano superior al de los otros órganos de gobierno. Pero es innegable que ejerce una dirección y un control generales. Por algo es que, en el habla diaria, se confunden los conceptos de gobierno y Poder Ejecutivo.

Ell presidente ejecuta las políticas del Estado, que la Constitución y las leyes emanadas del Congreso delinean. Maneja los poderes que el pueblo de la República le ha cedido por medio de la Carta Fundamental.

Para muchos, éste parece ser el sistema más adecuado para el gobierno contemporáneo, que exige una condición ejecutiva rápida y vigorosa ante vastos, complejos y cambiantes problemas y situaciones. Claro que siempre controlado, ágil y eficazmente, por el órgano legislativo y por los tribunales judiciales, de forma tal que los derechos de los ciudadanos se encuentren adecuadamente garantizados.

El sistema parlamentario

El sistema parlamentario de gobierno establece un órgano ejecutivo dual. Formalmente mirado, puede hablarse de la existencia de dos ejecutivos. Por un lado, el jefe de Estado, que puede ser un presidente (en el caso de las repúblicas) o un rey (en el caso de las monarquías constitucionales). Por él otro, el Gabinete, que es encabezado por el primer ministro. Las responsabilidades de uno y otro ejecutivo son diferentes. Mientras que el Gabinete es responsable ante el Parlamento, el jefe de Estado es políticamente irresponsable.

Es indespensable que el Gabinete cuente con la confianza del Parlamento. Basta un voto de desconfianza emitido por esta institución, para que el Gabinete deba renunciar. Por su parteA y como contrapartida que restituye el equilibrio de poderes, Ejecutivo puede disolver al Parlamento y convocar a elecciones generales para integrarlo nuevamente. Hay, por lo tanto, una muy íntima relación entre Gabinete y Parlamento. Y no podría ser de otra forma, desde el momento en que los miembros de ese Gabinete se recluían entre los propios componentes del Poder Legislativo.

El sistema parlamentario en Inglaterra

parlamento en inglaterra

El sistema parlamentario es una forma de gobierno característica de Europa. Fue practicado originalmente en Inglaterra y desde allí se trasladó a otros países, que loadoptaron con diversas variantes.

Inglaterra es un ejemplo clásico de las llamadas monarquías parlamentarias y las instituciones británicas son el resultado de una larga evolución. Al principio, el Parlamento fue sólo una reunión de vasallos convocada por el rey, fundamentalmente para solicitarles apoyo de carácter económico. Pero sacando provecho político de esas «ayudas», la institución avanza.

Cuando la Corona quiere quebrar su poderío, el Parlamento no renuncia pacíficamente a esa incipiente influencia que posee: se enfrenta al soberano y sale fortalecido de esa lucha. En 1714, bajo la dinastía Hannover, es cuando el Consejo Privado del Rey se transforma en Gabinete y se reconoce responsable ante el Parlamento. Al lado de ellos, la figura del monarca pasa a segundo plano. (Ver: origen del parlamento británico)

De ahí en más, el gobierno inglés se basa en la estructura de Gabinete. Este pasa a ser la clave de su buen funcionamiento. El personaje fundamental de todo su andamiaje es el primer ministro, elegido por el rey entre los miembros del partido que cuente con mayoría parlamentaria, su líder generalmente. Ese «premier» es el encargado de proveer las demás plazas del Gabinete, mientras que el rey se limita a suscribir esas designaciones.

Siempre, salvo contadísimas excepciones, los miembros del Gabinete son extraídos del seno de la institución parlamentaria. Normalmente, pertenecen a un mismo partido y un mínimo número de plazas se reserva para representantes de la Cámara de los Lores.

Todos ellos son responsables ante el Parlamento y las decisiones de cada uno obligan a todos por igual: sólo en caso de medidas de carácter muy menor algún ministro puede responsabilizarse en forma individual. Su jefe indiscutido es el primer ministro, que la ley define como «el primero entre sus iguales». Lo secundan en su tarea varios funcionarios que desarrollan ta: reas técnicas y honorarios (sin carácter político) y, desde luego, el resto de los ministros.

Cabe establecer una diferenciación entre Ministerio y Gabinete, que para nada son la misma cosa. Un Ministerio está compuesto por el correspondiente ministro y quienes lo secundan en su área específica, vale decir los secretarios, subsecretarios y demás funcionarios.

El Gabinete, por su parte, está formado, exclusivamente, por los ministros. Reunido en su famosa sede de 10 Downing Street ejerce sus funciones típicas: la determinación final de la política que se someterá al Parlamento para su aprobación, el control del Ejecutivo de la Nación, la coordinación entre los diferentes departamentos estatales.

Pero quizá su papel fundamental sea otro, que aventaja en importancia a las prerrogativas recién enumeradas: conducir la actividad del Parlamento, siendo el promotor de la mayor parte de las iniciativas de ley.

El Gabinete dirige los gobiernos de Inglaterra. El Parlamento desarrolla una función de control. El Gabinete puede disolver la Cámara de los Comunes. Pero, a su vez, nace y muere en virtud de las decisiones parlamentarias. El equilibrio de poderes, agradecido.

Una diferencia obvia entre un régimen presidencial y uno parlamentario es la naturaleza del jefe de Estado. En un sistema parlamentario, éste suele ser una figura ceremonial (por ejemplo, el monarca en Gran Bretaña o España), mientras que el poder político real queda en manos del primer ministro o presidente del gobierno. Por su parte, en un sistema presidencialista los papeles de jefe de Estado y de jefe de gobierno se combinan en la persona del presidente. Además de estos dos tipos de régimen, existe una tercera organización combinada (híbrida) en la que un presidente, elegido por votación popular para un mandato determinado, ocupa su cargo en paralelo a un primer ministro que es seleccionado por la asamblea legislativa (parlamento) ante la que tiene que responder. El ejemplo más conocido de este sistema denominado «semipresidencial» es Francia. En él, tanto el presidente como el primer ministro desempeñan un papel activo en la administración del Estado, pero hay notables diferencias en la división real de poderes. La política interior, por ejemplo, puede ser la responsabilidad principal del primer ministro, mientras que el presidente se dedica sobre todo a los asuntos exteriores.

El sistema parlamentario en Italia y España

En 1947 se establece definitivamente en Italia el régimen parlamentario de gobierno. Se adopta el sistema de Gabinete, a semejanza del inglés, aunque presenta variantes con repecto a su modelo original.

Por tratarse de una república, un presidente reemplaza al rey. De todas formas, su papel secundario no difiere demasiado del representado por el monarca. Encarna, más que nada, la unidad y continuidad del Estado. Políticamente, es irresponsable; aunque puede, excepto durante los seis últimos meses de su mandato, disolver el Parlamento.

Más allá de esta prerrogativa, el órgano principal de la conducción política escapa de sus manos y está encarnado en el Presidente del Consejo y sus ministros. Ellos son responsables, en forma colectiva o individual (depende de la índole del asunto) ante el Parlamento. Pueden disolver sus Cámaras pero, a su vez, cualquiera de ellas puede censurar al Gabinete y esas censuras significan su caída segura.

Estos mutuos controles favorecen el principio de la división de poderes, es cierto. Pero, por otra parte, en sociedades de un marcado multipartidismo, como la italiana, en la cual los gobiernos deben necesariamente ser el resultado de acuerdos entre varios partidos, es notoria la poca estabilidad de los gabinetes, los cuales deben ser periódicamente reconstituidos, en medio de graves crisis políticas. No obstante, capeando todos esos temporales, y a pesar de ellos, la república sigue en pie.

En España, por su parte, la apertura política que continuó a la liquidación del régimen franquista, posibilitó la instauración de una monarquía constitucional. Los viejos estamentos corporativistas dejaron paso al nuevo parlamentarismo que, más allá de algunos intentos reaccionarios, se robustece día tras día.

El parlamento británico, la asamblea legislativa del Reino Unido, suele considerarse un sistema bicameral (con dos cámaras), pero en realidad tiene tres: el monarca y su consejo de asesores (el Privy Council); la Cámara Alta (la de los Lores Espirituales y Temporales, con obispos, arzobispos y nobles), y la Cámara Baja o de los Comunes. El rey o la reina, tanto ahora como en el pasado, es el jefe de Estado, pero en la actualidad su papel es puramente formal y ceremonial. A lo largo del siglo XX, una serie de reformas alteraron la composición de la Cámara de los Lores (no electos), a la que ahora pertenece sólo un número limitado de nobles hereditarios; la gran mayoría son nobles actuales, nombrados regularmente por la corona entre los «grandes y los buenos», siguiendo el consejo del gobierno del momento. Durante ese periodo de reforma también se han reducido considerablemente los poderes de los Lores, y a día de hoy, la Cámara Alta sólo puede retrasar la aprobación de la legislación. El verdadero poder se concentra en la Cámara de los Comunes, el organismo de miembros del parlamento que son elegidos cada cinco años (o menos) por votación popular.

Formación Política Para La Democracia Tomo I – Presidencialismo y Parlamentarismo – Editorial Redacción –

Vetar Una Ley Significado, Cuando y Como se Veta Una Ley

Concepto del Veto Presidencial
Significado, Cuando y Como se Veta Una Ley

 

QUE SIGNIFICA VETAR UNA LEY: En base a lo dispuesto en el artículo 72 de la Constitución Nacional, el Poder Ejecutivo puede observar (desechar) en todo o en parte un proyecto de ley sancionado por el Congreso; esta facultad que se conoce con el nombre de veto, define el carácter de colegislador que tiene el Poder Ejecutivo.

Como lo afirma Bielsa, «su virtud consiste, en que mediante él se ejerce un contralor de oportunidad y contralor de legitimidad; que tratándose de leyes, de un veto que tiene por objeto el examen de:

a) la conveniencia general de la ley;

b) su constitucionalidad».

El veto es una atribución del Poder Ejecutivo mediante el cual el Presidente puede rechazar total o parcialmente (es decir, todos o uno o algunos artículos) los proyectos de ley sancionados por el Congreso de la Nación. En su espíritu inicial  el veto  era una atribución pensada para forzar el consenso entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Por su parte el profesor Linares Quintana sostiene que el veto constituye «el poder negativo del presidente«.

Sobre el veto presidencial se han extendido los tratadistas enfocándolo dentro de diversos sistemas políticos; y así debemos considerar; que la funciónveto presidencial resulta importante en el presidencialismo americano, en el cual obviamente se incluye el sistema político argentino, con la característica de veto suspensivo.

Esta función fue transformándose desde un control técnico para evitar la sanción de leyes defectuosas, hasta alcanzar el carácter de arma eficaz del presidente, para imponer su participación en las decisiones políticas del Congreso, participación que no le había otorgado la Constitución misma.

Este veto, con el carácter de suspensivo, debe ser necesariamente diferenciado del veto absoluto, propio de las monarquías y que caracteriza un sistema autoritario, pues así surge de la interpretación del texto del mencionado artículo 72 de la Constitución Nacional.

Es interesante destacar asimismo que el veto presidencial, si bien es considerado como una atribución colegislativa del Poder Ejecutivo, no es menos que aquella facultad participa del concepto de las facultades privativas, pues nada puede oponerse a aceptar que el ejercicio de dicha facultad depende pura y exclusivamente del criterio que adopte el propio presidente de la República; es decir, no está obligado a usar o dejar de usar esa prerrogativa e, incluso, a adoptar una decisión en contra de la opinión de sus propios asesores.

El Presidente puede rechazar un proyecto de ley completo o parcialmente hasta 10 días hábiles después de su sanción en el Congreso y ese pronunciamiento debe contar con la firma de uno o más ministros del Gabinete. El veto parcial fue incorporado en la Constitución nacional después de su última modificación en 1994 y permite que el Ejecutivo pueda objetar una parte de la norma y no su totalidad. De esta manera, el Presidente puede promulgar parcialmente la parte no vetada, siempre y cuando esta no desvirtúe el espíritu del proyecto sancionado por ambas Cámaras.

Claro está que debe manejarse dentro del marco de la prudencia política, de la conveniencia, de la oportunidad y, además, dentro de su propio criterio en cuanto a la ponderación que realice desde el punto de vista del contralor de constitucionalidad.

Como se ve, el Poder Ejecutivo ejerce esta atribución con critero propio y particular, sin dejar de señalarse que, por imposición de la norma constitucional, debe expresar los fundamentos de su oposición u observación a la sanción dada por el Congreso, fundamentos que deben ser publicados.

Desde el punto de vista técnico parlamentario, el Congreso puede superar el veto con la insistencia de los votos favorables al proyecto sancionado por el Parlamento con el voto de los dos tercios de ambas Cámaras; en este caso prevalece la opinión de* los legisladores, por lo que el proyecto pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación, con lo que queda desechado el veto.

Una cuestión que conviene aclarar es si la Constitución Nacional admite el veto parcial, que debe distinguirse de la promulgación parcial. Sobre este aspecto, la Cámara de Diputados en su sesión del 19/8/32 aprobó una declaración cuyo artículo 10 establece que «conforme al artículo 72 de la Constitución, cuando es desechado por el Poder Ejecutivo un proyecto de ley en todo o en parte, corresponde remitir al Congreso el proyecto íntegro, suspendiéndose su promulgación hasta tanto se pronuncien ambas Cámaras sobre las objeciones formuladas «.

La Corte Suprema al resolver el caso «Cotella c/Fevre Basset S.A.», que resultó un «leading case», sobre la validez de la promulgación de solamente 4 de los 62 artículos de la ley 16.881, declaró la invalidez de dicha promulgación.

Formación Política Para La Democracia Tomo I – El Veto Presidencial – Editorial Redacción –

Autonomia y Soberania en el Federalismo Diferencias

Diferencias entre Autonomía y Soberanía en el Federalismo

La  Nación Argentina y la Constitución Argentina son el resultado del entendimiento suscripto por las provincias, primero mediante el Pacto de Confederación Argentina —Pacto Federal— de 4 de enero de 1831, luego por el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos del 31 de mayo de 1852, en el Congreso General Constituyente de 1853 y, por último, por el Pacto de Unión y Amistad de San José de Flores del 11 de noviembre de 1859 en la Convención Nacional de 1860.

No debe suponerse, sin embargo, que las provincias intervinieron en el Congreso Constituyente como estados soberanos para confederarse mediante un pacto. Fue voluntad de las provincias «constituir la unión nacional» y para ello delegaron en la Nación una parte de su poder, con el que dieron nacimiento al poder constituyente nacional y a la soberanía nacional.

Esto surge del Preámbulo de la Constitución Nacional, cuando dice: «Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso Genera: Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen…», es decir, que son las provincias las que han resuelto convocar al Congreso Constituyente y son ellas las que han elegido a los diputados constituyentes, pero una vez reunido el Congreso esos diputados representan al pueblo todo de la Nación.

Allí está el poder constituyente nacional, primario, en el que se expresa la soberanía nacional que reside en el pueblo todo de la Nación.

Las provincias conservan todo el poder que no han delegado en la Nación —en el gobierno federal— (artículo 104 C.N.) y si bien ya no tiene soberanía, pues no hay más soberanía que la nacional— ese poder no delegado les otorga autonomía.

La autonomía de las provincias es institucional: «se dan sus propias instituciones locales y se rigen por ellas» y es política: «eligen sus gobernadores, sus legisladores y demás funcionarios de provincia«, todo sin intervención del gobierno federal (artículo 105 C.N.).

Claro está que como autonomía no es soberanía la autonomía institucional de las provincias está subordinada a la soberanía institucional de la Nación. Por eso dice el artículo 106 de la Constitución Nacional: «Cada provincia dicta su propia constitución, conforme a le dispuesto en el artículo 5o» y este artículo precisa las «condiciones» bajo las cuales «el Gobierno Federal garantiza a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones»: «Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo, republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional, y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la educación primaria».

Las provincias argentinas tienen autonomía de primer grado y ejercitan un poder constituyente secundario.

Ver: El Federalismo en Argentina

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Por decreto del día 2 de setiembre de 1852 suscripto por Justo José de Urquiza, como presidente provisional de la Confederación Argentina, se estableció la creación de la Municipalidad de Buenos Aires. Dicho decreto expresa, en sus fundamentos:

«1º: Que siendo evidente que la Nación o sus representantes no pueden ejercer una acción útil y  legítima sino sobre los intereses generales y que los del distrito como los del individuo serán siempre mejor administrados por los interesados.

«2º: Que el régimen municipal está en el interés de la Nación, porque no se puede conseguir armonía en las diferentes partes de un todo sino se funda un orden en cada una de ellas.

«3º: Y, finalmente, que es propio y digno que la ciudad de Buenos Aires haga el ensayo de una institución tan benéfica, demostrando prácticamente la bondad del sistema municipal, que consiste en dejar los negocios peculiares a la libre administración de los que tienen más intereses en ellos y más capacidad de dirigirlos, a fin de que el resultado sirva de ejemplo y modelo a las demás ciudades de la Nación.»

Formación Política Para La Democracia Tomo III – El Federalismo – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

El Estado Federal Historia de Federalismo en Argentina

Concepto del Estado Federal
Historia del Federalismo en Argentina

EL federalismo es una forma de organizar la sociedad, un sistema político a través del cual el gobierno general de la Nación y los diferentes gobiernos regionales de la misma actúan cada uno dentro de su propia esfera, en forma coordinada y al mismo tiempo independiente. Es, en cierto modo, una ampliación del principio de la división de poderes que se efectúa entre el gobierno central y los gobiernos locales.

La autoridad, distribuida en forma territorial, resulta más fácil de controlar en sus abusos: los poderes locales, firmemente fortificados y con el apoyo de la Constitución, operan como una verdadera valla frente a ellos. Es por todo esto, en definitiva, que el federalismo aparece como una real garantía de libertad.

Sus causas

Como sucede con todos los sistemas políticos, el federalismo no puede imponerse a un pueblo que lo rechaza, pero también es imposible negárselo a un pueblo con vocación federalista. Debe ser, por lo tanto, el resultado de la libre elección política de esos pueblos. Fuente de la cual brota toda soberanía, el pueblo la delega en los constituyentes quienes garantizan la aplicación del sistema al plasmarlo en la Constitución Nacional.

Un sinnúmero de factores influyen en esa elección, factores que abarcan desde la propia idiosincrasia de los diferentes grupos humanos hasta las diferentes realidades económicas, pasando por las tradiciones y la historia nacional. Sobre todo, resulta imprescindible la existencia de un fuerte deseo de unión, entre distintas unidades políticas cuya existencia es previa, para establecer un gobierno común que defienda intereses también comunes.

Esa verdadera decisión de construir una comunidad debe equilibrarse, sin embargo, con el interés por mantener las autonomías locales, que desarrollan una vida absolutamente independiente en muchos aspectos, aunque dentro de la continuidad geográfica delimitada por el territorio nacional. Una capacidad política muy desarrollada deben tener los pueblos que propician este sistema, el :ual constituye para ellos un verdadero reseguro de su independencia.

Sin embargo, muchas veces la existencia de desigualdades muy marcadas entre las diferentes unidades políticas que se unen afectan las finalidades del sistema. La coexistencia de débiles y poderosos, suele ser peligrosa. Para los débiles, sobre todo.

Definición: El Estado Federal responde a un ordenamiento jurídico establecido por una constitución en el que sus miembros quedan sujetos al poder central establecido por ella, conservando la autonomía en sus territorios. En el estado federal sus miembros no tienen el derecho de secesión, la soberanía reside en la nación y es ésta quien establece las relaciones con otros estados.

El origen de los estados federales May que buscarlo en la confederación, que fue su primera forma de asociación: Estados Unidos hasta la Constitución de 1787, y Argentina hasta la Constitución de 1853. En un comienzo, los estados federales, influidos por su origen confederal tuvieron un poder central limitado, que a través del tiempo fue evolucionando hacia un refuerzo en sus atribuciones.

En nuestros días, peseaque los estados miembros de una federación conservan su autonomía, el poder central ha adquirido una gran preponderancia en función de que las relaciones internacionales y la complejidad de la vida política actual requieren agilidad en las decisiones.

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Urquiza de poncho y galera. Así entró en Buenos Aires después de Caseros.
Urquiza encarnó las reivindicaciones federalistas de las provincias postergadas por Rosas.

Independencias y subordinaciones

La nota distintiva del Estado federal, la constituye la distribución de competencias. La Constitución Nacional de este tipo de Estados es la encargada de efectuar esa distribución, delimitando con claridad los campos que corresponden a las independencias y a las subordinaciones. Para lograr ello, puede seguir tres caminos.

Puede enumerar en forma detallada, precisa y completa esas competencias, aunque esta opción presenta un evidente punto débil capaz, llegado el caso, de ocasionar graves trastornos políticos: el surgimiento de una materia que no aparezca enumerada. Puede también limitarse a enumerar las materias de competencia exclusiva de los diferentes gobiernos regionales, dando por supuesto que las que escapen a esa enumeración serán de competencia del gobierno central.

Hay, por último, una tercera posibilidad que es, por otra parte, la adoptada por la generalidad de las constituciones federales: enumerar, únicamente, las mate1 rias de competencia exclusiva del gobierno general. Estados Unidos, Suiza, Brasil, México. Venezuela, Alemania Federal y la Argentina, entre otros países han adoptado este camino en sus constituciones.

Todo un sistema de equilibrio jurídico se crea en el seno del federalismo, donde coexisten dos tipos de normas; las normas locales y las normas centrales. Es por eso que algunos prefieren hablar no de unitarismo y federalismo sino de centralización y descentralización. Más allá de esa cuestión de denominaciones, lo cierto es que son diferentes los órganos que crean y aplican ¡as leyes en uno y otro caso. Y mientras que el caso de los Estados unitarios todas las normas son válidas para la totalidad del territorio, en los casos de federalismo extremo todas las normas únicamente son válidas para partes distintas del territorio.

Diferencias entre Estado Federal y Unitario

La recién anotada no es, por cierto, la única diferencia que existe entre estos dos sistemas de organización política. Básicamente, mientras que en el caso de los Estados unitarios existe un cuerpo soberano capaz de ejercer completos poderes sobre la vida nacional, en el Estado federal no existe cuerpo semejante, con poder para reglar todos los aspectos de la actividad del país. En el sistema federal, los gobiernos locales poseen una amplia órbita de competencias.  Por eso, justamente, es que limitan al central, que no puede ensanchar las suyas por simple y propia voluntad unilateral.

Estado federal y confederaciones de Estados

No debe confundirse el concepto de Estado federal con el concepto de confederación. La base jurídica de la confederación es el pacto concertado entre unidades soberanas, mientras el Estado federal basa su existencia en una Constitución Nacional sancionada por voluntad de la Nación. Mientras que la confederación no extingue la independencia de sus Estados miembros, la federación da nacimiento a un nuevo Estado.

El gobierno confederado carece de poder real para imponer jurídicamente sus decisiones; en cambio en el caso de los Estados federales todos los miembros deben obedecer, coercitivamente, decisiones del poder central que estén encuadradas en el imperio de la Constitución Nacional.

Por último, el Estado federal es una unidad cuyos miembros, al formarla, la hicieron con una evidente voluntad de indisolubilidad. Al contrario, los Estados confederados tienen derecho de secesión y nulificación: pueden separarse en cualquier momento y cada Estado es dueño de aplicar o no en su territorio las medias dictadas por el gobierno central.

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Los constituyentes del 1853 juran la Constitución Nacional que fue la instrumentación política de los principios federales.

El federalismo en la Argentina

El pueblo argentino posee una real convicción federalista y ella se ha reflejado en la Constitución Nacional. Sin embargo, fue duro y costoso el proceso a través del cual las distintas provincias se unieron en federación.

A lo largo de toda la historia nacional resalta el hecho indiscutible de la vocación federalista de los pueblos del interior. Pueblos muchas veces pauperizados, con sus industrias locales desmanteladas, arruinadas por el comercio de esa ciudad-puerto a la que constantemente se enfrentaban y que propiciaba una doble centralización: la política y la de las riquezas surgidas de las rentas de la aduana, que monopolizaba. El interior rechazó siempre los intentos centralizadores de la Capital y de sus dirigentes.

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José Artigas, el caudillo oriental que es considerado el padre del federalismo.

La Constitución de 1853, redactada por hombres de las provincias, reunidos en el Congreso Constituyente de Santa Fe, fue la instrumentación política de los principios federales.

A través de su texto, se reconocen como entidades políticas autónomas aquellas demarcaciones donde el hombre y su convivencia han creado un definido estilo de vida localista, de peculiaridades propias. Se respeta, en definitiva, la pretensión colectiva de su autonomía. De esa manera, esas sociedades provinciales se transforman en núcleos de pluralismo social.

Por eso, la misma idea de libertad que caracteriza a la forma democrática se liga al sistema federal. Al mismo tiempo el régimen municipal, asegurado por las constituciones provinciales, aparece como otra descentralización, menor en este caso.

Son muchas las interpretaciones históricas del federalismo argentino que reconocen en él un origen municipal y parece cierto que las provincias se formaron por expansión territorial de la zona de influencia de las ciudades. Se trataría, en definitiva, de un verdadero edificio de integración política, construido de abajo hacia arriba y que, arrancando de lo municipal continúa en lo provincial para terminar en la constitución del Estado federal.

Pero de nada sirve todo este hermoso andamiaje, si en la práctica se asiste a un verdadero proceso de centralización, más extrema cada vez. Nuestra realidad política ha desfigurado al federalismo, en detrimento de las autonomías provinciales. La falta de recursos de muchas regiones genera una dependencia endémica del poder central y, una regla de hierro lo indica, la dependencia económica genera pérdida de soberanía. Pero existen otros motivos, además de los económicos, que ayudan en este proceso de pérdida de las dependencias provinciales.

En diversas oportunidades, gobiernos constitucionales han abusado de las facultades intervencionistas que la Constitución Nacional les concede.

Pretextos abundaron para encubrir las verdaderas motivaciones de sus actos: conservar por la fuerza lo que la voluntad popular les negaba en las urnas.

Otras veces fue el deseo de controlar todos los núcleos de poder lo que impulsó a los intervencionistas.

Estas situaciones alcanzan su grado máximo en oportunidad de instalarse gobiernos militares, autoritarios y centralistas por antonomasia. La rápida intervención de las provincias y la implantación del Estado de Sitio en todo el territorio nacional, son sus medidas favoritas. En esos casos, poco queda ya en pie del sistema federal. Es que a las dictaduras poco le importan esos tan democráticos sistemas de gobierno. Después de todo, ellas no vienen a gobernar. Vienen a mandar.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
FEDERALISMO Y DEMOCRACIA: A los argentinos debe preocuparnos en primer término la defensa de nuestro federalismo, tal como se halla sistematizado en nuestra Constitución Nacional y en nuestras constituciones provinciales, mediante la autonomía de las provincias y de los municipios, pero nuestra preocupación no debe detenerse ahí, si queremos lograr la finalidad antes señalada, obteniendo la humanización del «monstruo del Estado».

Esto no significa la negación o la eliminación del Estado, que nos han acostumbrado a imaginar encarnado en el Poder Ejecutivo y hasta en la persona individual de un presidente de república. Se trata de diversificar el poder por medio de la descentralización democrática y es necesario llevar esa descentralización a innumerables formas que, sin dejar de ser estatales, constituyen entidades autónomas y autárquicas en donde el poder de mando desaparezca y sea reemplazado por un orden administrativo, sin más fuerza y eficacia que las necesarias para servir, públicamente y bajo el control del pueblo, los intereses de la comunidad, de conformidad con las exigencias locales en todos los casos que corresponda a su naturaleza.

La más importante de las ventajas del federalismo así entendido es la de hacer imposible el despotismo y hasta la prepotencia ejecutiva en que suelen ponerse de manifiesto los defectos del Estado o, por lo menos, de la entidad abstracta así nombrada y que se traduce en el dominio ejercido sobre toda la sociedad por unos pocos individuos

.A nuestro juicio el sistema republicano-democrático no cumplirá sus fines si el Estado no deja de ser Poder de mando concentrado en voluntad ejecutiva, para transformarse en servicio público, en verdadero servicio público, es decir, sin otra pretensión ni otra mira que atender leal y honradamente los intereses de la comunidad y del individuo humano, recíprocamente integrados y armoniosamente distribuidos, ya que no son términos opuestos los derechos de la personalidad humana y los beneficios de la justicia social.

Carlos Sánchez Viamonte: Revista de Humanidades «Sagitario». No. 7.

Ver: Autonomía y Soberanía en un Estado Federal

Formación Política Para La Democracia Tomo III – El Federalismo – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

El Equilibrio de Poderes Concepto, Objetivos e Importancia

El Equilibrio de Poderes: Concepto, Objetivos e Importancia

A principios del siglo XVIII empieza a manifestarse en Europa el descrédito del despotismo. La tendencia general, en lo que a organización política de las sociedades se refiere, apunta a las monarquías de autoridad limitada o a la república lisa y llana.

montesuieuEn el año 1748, la aparición del El espíritu de las leyes, obra fundamental de Montesquieu, sienta las bases de una determinada forma de organización del gobierno del Estado: la separación de poderes.

Montesquieu no es absolutamente original en cuanto a la exposición de esa doctrina, pues recoge opiniones anteriores, de Aristóteles y Locke entre otros, pero les da forma definitiva. Para él, el despotismo es comparable «al silencio de una población que acaba de ser ocupada por el enemigo«. Orden, sí. Pero también en los cementerios reina un orden estricto.

Frente a la dictadura: la agitación política, la división de la sociedad en partidos, intensa vida pública.

Frente a la hegemonía de un órgano de gobierno sobre los otros, la prepotencia y los desbordes de poder: un sistema constituido por diversos centros, a cargo de agentes diferentes y con esferas propias de acción, que posibiliten independencia en las decisiones. El Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, asegurando garantías de libertad para cada ciudadano. Después de todo, el mayor logro de un gobierno es hacer que ningún ciudadano tenga miedo de otro.

El principio del equilibrio

Parece ser una constante: todo hombre investido de autoridad tiende a abusar de ella. La concertación de poder bordea siempre la extralimitación. La Constitución de cada Estado democrático es la que debe prever esos abusos e instrumentar las soluciones. Que el poder sirva de muro de contención al propio poder: tal es el principio del equilibrio de poderes. Que el poder sea manejado por manos diferentes. Y que a todo poder del Estado se le anteponga otro poder.

Un verdadero sistema de frenos de contrapesos, una verdadera balanza de autoridades. De esa forma, los diferentes centros de fuerza no se convertirán en instrumentos de opresión.

Esta teoría del equilibrio de poderes es el complemento indispensable de la otra, la que instituye la separación de poderes. Si el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial se mantuvieran dentro de la estructura del Estado como tres potencias independientes, aisladas y sin relaciones recíprocas, se suprimiría el contrapeso de prerrogativas y las mutuas limitaciones y, a la larga, uno. el más fuerte, se impondría a los demás. Para evitarlo, son necesarias las injerencias parciales de un poder en otro, y la coordinación de las influencias de los diferentes centros de poder. Esa medida es lo que preservará el equilibrio.

Es cierto, esa constante búsqueda de equidad, complica el engranaje del Estado. Los gobiernos más simple-son los despóticos, donde una sola mane hace y deshace, firma y ejecuta, castiga y acaricia. Pero también es cierto que la primera obligación de un pueblo libre es conservar la libertad.

La voluntad popular

En 1810, desde la «Gaceta», escribía Mariano Moreno: «Equilíbrense los poderes y se obtendrá la pureza de la administración». Porque los poderes son independientes, soberanos en la esfera de sus atribuciones, con fuerza suficiente para decidir sin apelación sobre la materia a cada uno de ellos confiada. Pero, combinando, esas diferentes independencias, se asegura la colaboración y la acción armónica dentro de un mismo engranaje.

No basta con eso, sin embargo. A esa coordinación entre los diferentes poderes del gobierno debe agregarse otra: la concordancia entre el accionar de los dirigentes y la opinión de la colectividad. Este es un elemento fundamental. El gobierno debe pulsar la misma cuerda que los gobernados.

Interpretar sus sentimientos y sus opiniones, jamás acallarlos. En eso consiste dar satisfacción a las verdaderas necesidades del país, promesa que aparece en todas las plataformas electorales y que a fuerza de repetida empieza ya a sonar vacía para muchos. El desacuerdo entre los diferentes poderes puede paralizar la acción del gobierno.

En cambio el desacuerdo entre gobierno y pueblo puede desquiciar un país. La armonía entre los poderes no puede lograrse mediante las acciones artificiosas de coaliciones más o menos hábiles. La armonía entre gobierno y pueblo, tampoco: sólo la voluntad nacional, la opinión pública, deben tener la última palabra.

La Constitución Nacional:

Para asegurar un verdadero equilibrio de poderes, es necesario primero delimitar con claridad cuáles son las funciones de gobierno y luego atribuir cada una de ellas a diferentes centros de poder. Es necesario preocuparse por la independencia funcional de cada uno de ellos y, al mismo tiempo, establecer una red de contralores recíprocos por medio de la participación prudente de cada uno en la actividad de los demás.

Hay que crear los resortes adecuados que permitan solucionar los conflictos entre los diferentes poderes, cada vez que ellos surjan. La observancia de estas reglas es la que permite el funcionamiento de un gobierno eficiente, armónico y que garantiza la libertad popular.

Nuestra Constitución establece, con claridad, las diferentes atribuciones inherentes a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En primer lugar, las que corresponden específicamente a cada uno de los departamentos gubernativos: administrar, elaborar las leyes y aplicar la justicia, respectivamente. Luego, las que se asignan teniendo en cuenta, más que nada, las características del poder político en que se depositan: una guerra, por ejemplo, compromete de tal modo la seguridad y el destino de un pueblo que, para declararla, se impone una de las consultas más amplias a la comunidad y por eso ambas Cámaras deben autorizar la iniciación de las hostilidades.

Finalmente, las que sirven para coordinar la acción de los poderes, haciendo participar a cada uno de las acciones propias de los demás, como forma de colaboración y de contralor. A través de ellas se manifesta la puesta en funcionamiento del principio del equilibrio de poderes. De esta forma, el Poder Ejecutivo se vincula con el Poder Legislativo cuando presenta proyectos de ley a las Cámaras o les impone su veto suspensivo. Y con el Poder Judicial cuando indulta o conmuta penas.

El Poder Legislativo se vincula con el Ejecutivo, cuando el Senado da su acuerdo al presidente para declarar el estado de sitió en caso de ataque exterior o para nombrar jueces, diplomáticos y miembros superiores de las fuerzas armadas. Y con el Poder Judicial, cuando enjuicia políticamente al presidente, vice, ministros y jueces de la Corte Suprema, acusados por la Cámara de Diputados.

Por último, el Poder Judicial se relaciona íntimamente con los otros dos, desde el momento en que puede declarar la inconstitucionalidad de las leyes y decretos expedidos por el Congreso y el Ejecutivo. Por eso se denomina al Poder Judicial «Guardián de la Constitución«: a través suyo es que se protegen los derechos y garantías individuales contra abusos y extraliirritaciones. En definitiva, un verdadero (y delicado) equilibrio que los autoritarismos se sienten, con frecuencia, temados de destrozar.

Igualdades y preeminencias

La igualdad estricta de los diferentes poderes es casi imposible en la práctica. La mayor importancia de ciertas funciones tenderá a torcer el fiel de la balanza en un sentido o en otro. En caso de desavenencias, alguno de los tres poderes debe poseer la capacidad de decidir, aunque quizá lo más indicado en esos momentos fuera la consulta popular.

En tren de optar por alguna preeminencia, ella debe corresponder al Legislativo, quien más directamente representa la voluntad de la Nación. Confecciona el ordenamiento legislativo a plena luz, con la intervención de todo el país, que aplaude o critica a viva voz. Sus miembros están sujetos auna estricta responsabilidad política y públicamente deben rendir cuenta de sus actos. Se dan, en su seno, permanentes y fructíferos choques de ideas y eso lo convierte en el organismo fundamental de la democracia. «Porque quien a otro pudiere dar leyes, le será obligadamente superior«, decía J. Locke.

Formación Política Para La Democracia Tomo III – El Equilibrio de Poderes – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

Que es un Concejal Municipal Sus Funciones

¿Que es un Concejal Municipal?

El concejal, edil o representante es quien representa la voluntad del pueblo de la comuna o municipio para la solución de los problemas y el mejoramiento integral del conglomerado urbano que lo elige. Es algo así como un legislador municipal o local que propone ordenanzas y resoluciones que luego son sancionadas por el Concejo Deliberante y aprobadas y promulgadas (o vetadas) después por el Departamento Ejecutivo de la municipalidad, a cuyo cargo se encuentra el intendente.

La denominación de edil proviene de la voz latina aedes, que hace referencia a edificación (aedificatio) y correspondía originariamente a una magistratura romana. Los ediles plebeyos y los ediles patricios tenían a su cargo funciones de policía de la ciudad que iban desde el cuidado y conservación de los edificios a la inspección de mercados, la fiscalización de pesas y medidas, la circulación por las calles, la moralidad y la vigilancia nocturna.

La creación de la magistratura plebeya en el -494 significó la defensa de la plebe frente a los abusos de los patricios. Los ediles plebeyos eran elegidos por la asamblea de la plebe y los ediles patricios por los Comicios patricios y aunque la designación no era de aceptación obligatoria, generalmente se la aceptaba por lo que significaba como primer paso hacia magistraturas más importantes.

En España y luego en América, con los cabildos, recibieron el nombre de regidores y la cantidad de ellos dependía del tipo de ciudad: 12 en la metropolitana, 8 en la diocesana, 4 en villas y lugares. Entre los regidores, que eran elegidos por los miembros salientes y cuya designación debía recaer sobre vecinos y naturales que no ejercieran «oficios viles» se dividían las distintas funciones: judiciales (alguacil mayor), de policía (intendente de policía), de abasto (fiel ejecutor), de defensa de menores, de pobres y de intereses colectivos (síndico procurador), etc.

Con el municipio moderno y la división de poderes, al crearse los concejos deliberantes, aparece la figura del concejal, edil o representante.

Los concejales son propuestos por los partidos políticos que se presentan a elecciones y son elegidos por el voto directo de los vecinos de la ciudad.

Requisitos para ser concejal
concejal muncipalLas constituciones provinciales (por ejemplo, la del Chaco) o las leyes orgánicas municipales (por ejemplo la de la Capital Federal) establecen los requisitos, calidades o condiciones para ser concejal.

En la ciudad de Buenos Aires, para ser representante se requieren las mismas condiciones que para ser diputado nacional, es decir: veinticinco años cumplidos, cuatro años de ciudadanía en ejercicio y tener una residencia inmediata —en la ciudad— no inferior a dos años.

En la provincia del Chaco, para ser concejal se requiere ser elector del municipio, haber cumplido veintidós años y saber leer y escribir.

Los Concejos Vecinales:

La denominada ley 19.987, que derogó la vieja ley 1260, creó para la ciudad deBuenos Aires los consejos vecinales como organismo de base. Para ello se dividió a la ciudad en 14 zonas, con un consejo vecinal de 9 vocales, cada una. Los consejeros vecinales deben tener 25 años de edad, cumplidos, como mínimo, ser argentinos y domiciliarse en la zona que lo elige, con una residencia inmediata en ella no inferir a dos años. Duran cuatro años en sus funciones, pueden ser reelegidos indefinidamente y no perciben emolumento alguno.

Fueron electos por primera vez en las elecciones de 1973. Sus funciones se circunscriben a informar y asesorar respecto de las necesidades del vecindario a las autoridades municipales, lo que permite un fluido intercambio de ideas entre la comunidad y la Intendencia logrando así una más rápida solución a los problemas que afectan a los diferentes barrios de la Capital Federal.

Formación Política Para La Democracia Tomo III – ¿Que es un consejal? – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

El Corporativismo Origen Características y Experiencia en Italia

El Corporativismo Origen, Características y Experiencia en Italia

El sistema corporativo tal cual fue formulado por su auténtico creador, Alfredo Rocco, no pudo ser implantado. La idea original consistía en fusionar los sindicatos patronales y obreros en una sola corporación subordinada al estado. Fracasado este proyecto, se puso en práctica la formación de sindicatos obreros, que fueron agrupados en una Confederación de sindicatos fascistas, la que después de vencer algunas resistencias fue armonizada con la Confederación Nacional de la Industria.

De esta manera, la representación de los obreros y los empresarios quedó monopolizada por dos confederaciones que fueron regimentadas por el partido y sometidas a la Carta del Lavoro. De ellas surgían los representantes para la Cámara de Diputados,y el corporativismo se convierte en un instrumento del estado totalitario fascista.

Tanto en la confederación de sindicatos fascistas como en la Confederación Nacional de la industria, la representación era estructurada por rama de actividad, de manera que solo podía exisitir, por ejemplo, un sindicato metalúrgico y una corporación de empresarios metalúrgicos. Dentro de estas últimas, las empresas más poderosas imponían su ley a las pequeñas.

ORIGEN CORPORATIVISMO: FASE I:

Aunque su origen se remonta a Roma y aun al lejano Egipto faraónico, fue en la Edad Media cuando la sociedad se organizó en forma más acabada en torno de las corporaciones. Estas agrupaban a comerciantes y a artesanos, de distintos oficios, y se ocupaban de defender los intereses y, sobre todo, los privilegios de sus miembros. Por extensión, podía considerarse que la Iglesia, la Universidad y hasta los grupos nobiliarios adoptaban una forma de organización igualmente corporativa.

Luego, la sociedad burguesa fue minando este tipo de instituciones, que no era compatible con el individualismo propio de esta arganización social. Fue un proceso lento, que maduró sólo a fines del siglo XVIII y, sobre todo, a lo largo del siglo XIX. Por entonces, se suprimieron las viejas corporaciones, en nombre de la libertad individual, y en nombre de esa misma libertad procuró ¿vitarse cualquier tipo de agrupamiento sectorial, y particularmente el de los nuevos :rabajadores industriales. Se ha llamado a esa fase de la sociedad la del capitalismo liberal.

FASE 2 DEL CORPORATIVISMO

En la siguiente, caracterizada por la concentración y monopolización, los distintos sectores tendieron a agruparse: crecieron los sindicatos obreros, que lograron el reconocimiento, pero también las agrupaciones patronales, que comenzaron a actuar mancomunadamente frente a ellos. Pronto fue difícil distinguir cuáles eran los problemas que competían estrictamente a estas corporaciones y cuáles eran los propiamente políticos. Lo cierto es que los partidos tenían, progresivamente, mayores dificultades para reflejar los intereses específicos de los distintos sectores.

FASE FINAL: LA EXPERIENCIA DEL CORPORATIVISMO

Fue en Italia, hacia 1922, cuando se hizo el gran experimento de estructurar al Estado apoyado directamente sobre las corporaciones, que confluían en un partido único, el fascista. Llegamos así al corporativismo propiamente dicho, inventado por Benito Mussolini. Los partidos políticos, que en la democracia son los órganos de articulación de los intereses sectoriales y de proyección de sus demandas a la esfera política, fueron reemplazados, en su calidad de canales, por las asociaciones de empresarios y de trabajadores. Pero el poder de decisión se concentraba en el partido único, el fascista, y en el Estado.

En la práctica, este sistema sirvió para destruir a las agrupaciones auténticamente populares —los sindicatos y los partidos políticos obreros— y someter a sus integrantes al rígido control estatal. Nunca el experimento se realizó tan acabadamente como en la Italia fascista, aunque muchas de sus ideas aparecen en otros Estados totalitarios de entonces: el de la Alemania nazi, la España franquista, el Portugal de Oliveira Salazar.

corporativismo

Hitler y Benito Mussolini: Fue en Italia, hacia 1922, cuando se hizo el gran experimento de estructurar al Estado apoyado
directamente sobre las corporaciones que confluían en un partido único, el fascista.

La Argentina no fue ajena a ese proceso mundial. Ya desde 1920, sindicatos y asociaciones empresarias presionan directamente ante el Estado, que muy frecuentemente adopta el papel de mediador entre ellas. La crisis de los partidos políticos argentinos, acelerada después de 1930, dio cada vez más campo a este tipo de negociaciones, que se desplegaron ampliamente durante el gobierno peronista (1946-1955).

franco en españaNo sólo se concentró la representación gremial, y se la sometió a la tutela del Estado, sino que se estimuló la agremiación de distintos sectores de la sociedad: los empresarios en la CGE, los universitarios en la CGU, los profesionales en la CGP, los estudiantes secundarios en la UES. . . Por encima de ellos el Estado y el partido debían actuar como árbitros.

Francisco Franco: Durante su larga dictadura se pusieron en práctica en España algunas de las ideas corporativistas.

El ensayo trascendió en mucho al planteo peronista y tentó a los gobiernos militares — sobre todo a los posteriores a 1966— a quienes seducía la idea de prescindir de los partidos y entenderse directamente con estas corporaciones a las que, por otra parte, era relativamente fácil controlar. Por otra parte, las fuerzas armadas se convirtieron en la mayor de las corporaciones.

Naturalmente, no hay ya lugar en el mundo donde no se organice algún tipo de consejos económico-sociales en los que las partes discutan sus diferencias y lleguen a algún tipo de concertación. Pero la opción de fondo consiste en saber dónde se va a realizar la articulación de los distintos intereses de la sociedad; si en esas corporaciones, con lo que los sectores mejor estructurados podrán imponer sus intereses estrictamente de grupo, o en los partidos políticos, donde la discusión puede darse en otro nivel, de modo que los intereses más generales primen sobre los particulares.

La primera opción tienta al poder autoritario, al poder sindical y también al poder empresario. La segunda se ajusta mejor a los intereses, más auténticamente democráticos, de la sociedad toda.

LA CARTA DEL LAVORO:

En la Carta del Lavoro (carta del
trabajo) promulgada en abril de 1927, fueron resumidos los principios económicos-sociales básicos del fascismo. En ella se trataban de armonizar los intereses de la clase obrera con los capitalistas y, además, establecía la unidad económica de la nación, por lo que el trabajo era una función social. En esta unidad económica, que era la nación misma, debían solidarizarse los elementos de la producción, colaborando en un mismo objetivo.

La Carta, impuso algunas medidas sociales favorables a los trabajadores, pero estas fueron más declaradas que efectivas. También implantó las convenciones coletivas de trabajo y especificaba que el salario debe ser acorde con las exigencias de una vida normal, con las posibilidades de trabajo y con su rendimiento. Sin embargo, estas convenciones colectivas, eran el resultado de los acuerdos celebrados en las corporaciones, en donde funcionaban asociaciones de empresarios y de obreros, y sus miembros también lo eran del partido.

En caso de que no hubiera acuerdo en el seno de las corporaciones, sobre cualquier aspecto laboral, era el partido, como auténtico representante del estado o como el estado mismo, quien solucionaba todos los problemas. El derecho de huelga quedó totalmente prohibido, porque era inconcebible que por este medio se atentara contra la unidad económica que era la nación.

No obstante, el totalitarismo fascista necesitaba ser popular, y estableció vacaciones remuneradas para obreros y empleados, desarrolló la previsión social, organizó la protección a la madre trabajadora, instituyó la indemnización por despido, constituyó cooperativas de viviendas,etc. La Carta del Lavoro, define además las corporaciones como el mejor instrumento de producción, pero se reservaba al estado el derecho de intervenir en el proceso productivo cuando el interés público estuviera en peligro o cuando fallare la iniciativa privada.

En el orden económico-social, el fascismo representó un instrumento para asegurar el funcionamiento de la libre empresa,de la que el estado se convirtió en su guardián, evitando que los trabajadores pusieran en peligro su existencia y desarrollo. Igual que en Alemania Nazi, el corporatlvismo no funcionó más que como el elemento que permitió un ordenamiento económico, donde las grandes empresas desempeñaron un papel hegemónico, y los trabajdores fueron comprometidos con el artilugio de la colaboración de clases, y la unidad económica nacional, para que no opusieran ningún reclamo a través de huelgas o manifestaciones similares.

Hasta 1926, funcionó en Italia la C.G.L.I. (Confederazione Genérale del Lavoro Italiano), que originariamente fue dominada por socialistas y comunistas, la que se fue debilitando a partir de 1924. En 1926, la C.G.L.I. fue disuelta y la mayoría de los dirigentes sindicales se afiliaron al fascismo.

Fuente Consultada:
Diccionario Consultor Politico Julio César de la Vega Editorial LIBREX
Formación Política Para La Democracia Tomo III – La Historia del Peronismo – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

Concepto de Ciudadanía Adquisición,Evolución,Deberes y Derecchos

Concepto de Adquisición de Ciudadanía
Deberes y Derechos del Ciudadano

constitucion nacional argentina

Otros Temas Tratados:

1-Estructura Constitución Nacional Argentina

2-Concepto Igualdad Ante La Ley

3-Concepto Indulto y Conmutación de Penas

4-Concepto Estado de Sitio

5-Concepto La Anmistía

6-Concepto Garantías Constitucionales

7-Concepto La Libertad de Prensa

8-Concepto de Ciudadanía y Ciudadano

9-El Abuso de Autoridad en Democracia

10-Derechos Civiles y Sociales

Etimología del término: «ciudadano»

El término ciudadano deriva de ciudad, palabra que proviene del latín «civitas», en latín significa: ciudad, derecho de ciudadanía, conjunto de ciudadanos, y «civis», ciudadano. De esas voces se derivaron, civismo que significa: celo por las instituciones e intereses de la patria; civilidad: sociabilidad, urbanidad. Etimológicamente, ciudadano significa: hombre de la ciudad.

Teniendo en cuenta que en Grecia y en Roma la ciudad gozaba de bastante independencia para merecer el título de sociedad política y se confundía con el Estado, ciudadano equivalía a ser miembro de un Estado y a gozar de especiales derechos.

Por ciudadano se entiende actualmente a la persona que está en posesión de los derechos de ciudadanía, es decir, de los derechos políticos. La ciudadanía es un vínculo político y jurídico que une a la persona con un Estado. Expresa la relación que existe entre el Estado y los individuos que lo componen.

HISTORIA: La ciudadanía en la antigüedad

En Grecia la población de Atenas y del Ática se dividía en tres categorías: ciudadanos, extranjeros y esclavos. Eos ciudadanos gozaban del derecho de voto. Solón había dividido a los ciudadanos de acuerdo al monto de su fortuna, en cuatro clases. Todos tenían derecho al voto pero solo los ciudadanos que pertenecían a las tres primeras clases podían ocupar cargos.

Más tarde, Clístenes extendió a todos los ciudadanos la posi bilidad de obtener puestos públicos: Senado, Arcontado, Arceópago. Se estableció así, la igualdad completa de clases.

El derecho de ciudadanía estaba íntimamente relacionado con el culto religioso. Era ciudadano todo aquel que tenía participación en el culto de la ciudad. Todos los derechos civiles y políticos provenían de esa participación en el culto.

Difícilmente podían adquirir la ciudadanía los extranjeros, pues la religión establecía una profunda diferencia. Complicadas formalidades y no pequeñas trabas obstaculizaban la naturalización de los extranjeros.

El gobierno de Atenas estaba formado por el Arcontado que ejercía el poder ejecutivo; el Areópago era el tribunal supremo de justicia; el Senado, compuesto por 400 miembros elegidos anualmente por la Asamblea del Pueblo preparaba las leyes que luego sometía a la Asamblea. La Asamblea del Pueblo se componía de todos los ciudadanos que tuvieran 20 años de edad y reconocida moralidad.

La Asamblea tenía amplias facultades: aprobaba o rechazada las leyes del Senado; decidía, por mayoría, de la paz y de la guerra.

El derecho de ciudadanía se perdía fácilmente por robo, traición o asesinato; por cualquier pena judicial, por injuriar a un magistrado y aun por ociosidad.

En Roma hubo desde un principio dos clases de habitantes: los patricios y los plebeyos. Los patricios descendientes de las primeras familias romanas, se preciaban de ser el pueblo romano. Solo los patricios eran ciudadanos; podían asistir ;a las Asambleas, votar, servir en la milicia, desempeñar fundo nes públicas, ejercer las magistraturas del Estado; solo ellos podían practicar el culto público y ser pontífices, augures y flámines. «Alrededor de 300 familias formaban esa privilegia da aristocracia».

Más tarde los plebeyos comenzaron a ser ciudadanos mediante la institución de la «clientela».

Los patricios accedieron a incorporarlos a sus familias como miembros legalmente agregados. En virtud de dicha adopción el plebeyo obtenía cierta participación en el culto privado de la ‘gens’ y consiguientemente, los derechos de ciudadanía.

«Los plebeyos así vinculados a una ‘gens’ se llamaban «clientes» y tenían su existencia asegurada bajo la tutela de su nuevo padre o ‘patrón’, que, más que un amo era un protector».

«Los clientes debían acompañar a su patrón en la guerra, las asambleas y los tribunales, atender a sus negocios y defenderlos en todas partes.

«El patrón, a su vez, debía a sus clientes ayuda, protección y recursos suficientes para atender a las necesidades de los suyos».

A mediados del siglo VI a. J. C, el rey Servio Tulio elevó a los plebeyos a la categoría de ciudadanos. Como hasta entonces no eran ciudadanos sino los que residían dentro del recinto de la ciudad, construyó un nuevo muro que abarcara todos los suburbios plebeyos y las siete colinas de Roma.

Más tarde, cuando Roma dominaba el mundo, el Senado reservó como galardón supremo para los individuos y para las ciudades la envidiada concesión de los derechos de ciudadanía romana.

El título de ciudadano romano que proporcionaba una serie de ventajas: no pagar impuesto alguno, depender únicamente de la ley de Roma, verse protegido en todas partes, ser tratado con religiosa consideración como si fuese dueño del mundo, fue muy apetecido.

Una votación favorable de la Asamblea del Pueblo, y el consentimiento de los altos magistrados, extendió la naturalización romana.

También los latinos que rodeaban a Roma y la ayudaron en sus conquistas, fueron declarados ciudadanos romanos en masa, antes de emprenderse las guerras púnicas (año 264 a.J. C). Los italianos (habitantes de la península itálica) a quienes se prometiera la ciudadanía por colaborar en las guerras, la obtuvieron por concesión de Sila.

«No pocos subditos del Imperio alcanzaron el derecho de ciudadanía por servicios propios rendidos al Estado y por su ejemplar fidelidad al vencedor. Ciudades enteras, fueron favorecidas con ese título.

Finalmente, a principios del siglo ni, todos los habitantes del Imperio fueron declarados ciudadanos por el Edicto de Caracalla, con el fin de conseguir dinero. Pudo así exigir de todos sus subditos la tasa de un vigésimo sobre las sucesiones, impuesto obligatorio para los ciudadanos».

En Roma se perdía la ciudadanía: a) por renuncia de la misma; b) por la sentencia de destierro o de infamia;  c) por haberse substraído al servicio militar; d) por haber caído privi sionero en las guerras.

La ciudadanía en nuestro tiempo

En la actualidad el derecho de ciudadanía no significa privilegio de clase social o de fortuna. Sigue indicando relación entre la persona y el Estado de que forma parte, y entraña referencia al lugar de nacimiento.

En algunos países la nacionalidad del recién nacido se deter mina atendiendo al «jus sanguinis» mientras que en otros siguese el «jus solis«.

«Jus sanguinis» significa «derecho de la sangre». Según esto, los hijos, nazcan en el país que nacieren, tienen la nacionalidad de sus padres. Generalmente siguen el «jus sanguinis» los países de emigración.

En cambio, los países de inmigración, adoptan el «jus solis«, derecho del suelo: los hijos adquieren la nacionalidad del país donde nacen. La Argentina, con alguna excepción como se verá, se rige por el «jus solis».

En la República Argentina la ciudadanía puede adquirirse por nacimiento, por opción y por naturalización:

a) Por nacimiento. Son argentinos nativos: Todos los nacidos en el territorio de la Nación. Todos los nacidos en legaciones y buques de guerra argentinos y los nacidos en mares neutrales bajo pabellón argentino. Se exceptúan los hijos de ministros plenipotenciarios y minis tros de legaciones extranjeras acreditadas en la República.

b) Por opción. Los hijos de padres argentinos nacidos en el extranjero que optaren por la ciudadanía de sus padres. Este caso es una excepción, pues, se aplica el criterio del «jus sanguinis«.

c) Por naturalización. Los extranjeros que adquieren ciuda danía argentina, mediante la «carta de ciudadanía«. En la Argentina no es obligatorio a los extranjeros el naturalizarse. Según nuestras leyes para obtener la «carta de ciudadanía se requiere la residencia de dos años continuos en la Nación Ese plazo puede ser acortado si el interesado demuestra haber prestado servicios útiles a la República.

Estos servicios útiles pueden ser: haber desempeñado con honradez empleos nacionales o provinciales; haber promovido o desarrollado la industria, la agricultura, el comercio o la colonización; ser empresario o constructor de ferrocarriles, etc.

El casamiento con persona argentina, es también motivo para reducir el plazo exigido.

Desde 1947 gozan del derecho de ciudadanía también las mujeres. Los derechos de ciudadanía tanto para el varón como para la mujer, se adquieren a los 18 años de edad. La ley de ciudadanía establece que los argentinos que hubiesen cumplido los 18 años, gozan de todos los derechos políticos conferidos por la Constitución y las leyes de la República. Gozan de dichos derechos tanto los ciudadanos nativos, como los ciudadanos por opción o por naturalización. Los ciudadanos naturalizados no pueden optar a la Presidencia o Vicepresidencia de la Nación, reservadas a los nativos o hijos de argentinos nativos.

Hasta pasados 6 años de ejercicio de la ciudadanía, los naturalizados no pueden ejercer el cargo de Juez de la Corte o el de Senador, y hasta pasados 4 años el de Diputado. Respecto al servicio militar, los naturalizados están exentos de prestarlo durante 10 años desde el día que obtuvieron la carta de ciudadanía.

Obligaciones y derechos

La ciudadanía es un honor y origina en el que la posee deberes y derechos. Los deberes de los ciudadanos para con la Nación pueden revestir un doble carácter: moral y material.

a) Obligaciones morales:

• Obedecer a las leyes.
• Respetar a las autoridades.

b) Obligaciones materiales:

• Cumplir con el servicio militar. (hoy no es mas obligatorio en Argentina)
• Armarse en defensa de la Patria y de la Constitución.
• Pagar las contribuciones e impuestos.
• Abstenerse de tomar las armas contra la Nación, de unirse a sus enemigos, de atribuirse los derechos del pueblo y de neticionar en su nombre.

Son derechos de los ciudadanos:

• Participar activamente en la vida pública. Ejercer activa y pasivamente el sufragio.
• Ser protegidos por el Estado.

Valor de la ciudadanía

La ciudadanía está revestida de un alto valor. Es la forma más perfecta de integrar el Estado. El ciudadano participa,por medio del sufragio, en la organización y gobierno de su país Por la ciudadanía se considera más ligado al pasado historico al presente y al porvenir de su Patria. Siente más su responsa bilidad.

La grandeza o decadencia de su Patria, es algo que le atañe directamente. Advierte que de la rectitud y nobleza de los ciudadanos depende la grandeza y nobleza del Estado La ciudadanía comprende un gran honor y encierra una gran responsabilidad. Debe ser ejercida con dignidad y, si es no cesario, con sacrificios.

En la ley de ciudadanía se establecen los casos en que se pierde ese derecho.

Pierde la ciudadanía argentina el que se naturalizase en país extranjero y el que aceptase honores o empleos de gobierno de otro Estado, sin haber sido autorizado por el Congreso Nacional.

También la perderán quienes incurriesen en quie bra fraudulenta, los condenados por delitos que merezcan pena infamante o de muerte.

Solo el Congreso podrá, por ley, rehabilitar a aquellos que hubiesen perdido la ciudadanía.

Concepto de Libertad de Prensa Aplicación en Argentina

Concepto de Libertad de Prensa

Otros Temas Tratados:

1-Estructura Constitución Nacional Argentina

2-Concepto Igualdad Ante La Ley

3-Concepto Indulto y Conmutación de Penas

4-Concepto Estado de Sitio

5-Concepto La Amnistía

6-Concepto Garantías Constitucionales

7-Concepto La Libertad de Prensa

8-Concepto de Ciudadanía y Ciudadano

9-El Abuso de Autoridad en Democracia

10-Derechos Civiles y Sociales

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Libertad de prensa, derecho que implica la inmunidad de los medios de comunicación (periódicos, libros, revistas, radio y televisión) respecto al control o la censura del gobierno. Cuando en un país no funciona la democracia, opinar es peligroso. A veces para el que opina, a menudo para el destinatario de esas opiniones. Y es ese, justamente, el cometido de la prensa. Los autoritarismos captan correctamente el significado político que ella encierra; es un medio de difundir ideas y razonamientos. Para las dictaduras, en cambio, no existe nada tan peligroso como el pensamiento humano y su libre difusión entre el pueblo.

Los medios de comunicación constituyen una poderosa institución que puede actuar, en cuanto instrumentos informativos, hasta el extremo de representar un medio fundamental de crítica del gobierno, lo que siempre es conveniente en democracia pero tiene, por otro lado, la desventaja de que el progresivo desarrollo del poder de los medios les lleva invadiendo la intimidad de las personas y socavando su autonomía. Además, cuando los medios se monopolizan alrededor de un determinado interés, la propia diversidad queda minada en cuanto valor democrático.

Un derecho inalienable

Para algunos, existe una total libertad de pensamiento, pero siempre y cuando que éste no se manifieste. Al contrario, la palabra debe ser libre como el pensamiento. Y los escritos no son sino palabras que expresan opiniones, juicios que cada uno adopta y formula, de acuerdo con su conciencia. Por eso-la libertad de prensa es inseparable de todo sistema político que se sustente en la democracia. Es una libertad política, indispensable para la existencia de la libertad pública y un freno a la autoridad de los gobernantes, un medio de ilustrar a la Nación, un camino para llegar a los otros.

Prensa y delito

Bajo ningún concepto la responsabilidad filosófica de quien expresa una doctrina puede transformarse en responsabilidad penal. La lucha de opiniones es condición indispensable de progreso. Jamás debe tratarse como un simple malhechor a quien impulse una opinión. Los delitos que pueden cometerse a través de la prensa están previstos en el Código Penal, pero ninguna ley dice que las ideas se castigan. No puede existir una policía de ideas. Porque en toda sociedad democrática, la prensa debe defender, criticar, replantear, con una sola limitación en esa tarea: no caer en el libelo.

Prensa y opinión pública

Es tan importante el papel de la prensa en las sociedades modernas, que se la ha llamado «el cuarto poder». Ella juega un rol fundamental en la formación de la opinión pública, de ahí que los despotismos quieran adueñarse de sus resortes y excluir de ellos a los opositores. Pero así como a los gobiernos corresponde no obstaculizar el florecimiento de la libertad de prensa, los medios deben hacer buen uso de esa libertad. En esa actividad deben alcanzar, por sobre todo, el justo equilibrio y la honradez profesional. Se trata de contribuir a la formación de la opinión pública, pero no de manipulearla.

La libertad de prensa en la Argentina

Desde los primeros días de la Independencia existió en la Argentina una verdadera preocupación por establecer la libertad de prensa. Los decretos del Primer Triunvirato en ese sentido, son buen ejemplo de esa temprana preocupación. La Constitución del 53, por su parte, en sus artículos i 14 y 32 salvaguarda también esa libertad. Pero en la práctica política, ningún gobierno queda al margen del estigma de la censura de la prensa o de intentar su control.

La persecusión a las publicaciones obreras de principios de siglo, y durante el desarrollo de la famosa Semana Trágica, la censura impuesta por el golpe militar del general Uri-buru y sus continuadores, son los primeros ejemplos. A medida que los medios de comunicación van desarrollando su poderío, su técnica y su influencia, se desarrolla también el interés por controlarlos. La Oficina de Información y Prensa de la Presidencia de la Nación, creada por el gobierno del general Ramírez, fiscalizaba todas las actividades de esos medios.

Durante el gobierno peronista, la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia llevó a cabo una labor similar. De esa época, son representativos los ataques a La Nación y la clausura de La Prensa y La Vanguardia, esta última acusada de no cumplir con las ordenanzas municipales».

En ese entonces se verificó, además, la adquisición por parte del Estado de la Cadena de Radioemisoras Privadas. Buen uso, y exclusivo, hizo de ellas el general por segunda vez candidato a presidente. Y luego de su desaparición de la arena política, los gobiernos que lo continuaron, engolosinados al parecer, siguieron con esas prácticas de uso y abuso de las cadenas estatales.

Bajo los regímenes de facto que se sucedieron en el poder después del peronismo, matizados por efímeros períodos de gobiernos constitucionales, la actitud de control fue «in crescendo». Confirmado, Primera Plana, Panorama, hasta la divertida Tía Vicenta, son nombres ilustres del periodismo escrito que conocieron los avalares de la clausura. Se formó una idea equivocada, pero que se generalizó: la de que los entes estatales están encargados de controlar todos los medios, aun los no estatales. Paralelamente, se implantó, entre muchos editores, la práctica de una previsora autocensura.

Las claudicaciones de cierta prensa acomodaticia envalentonaron a esos gobiernos, los cuales parecieron autoconvencerse de que los medios, especialmente los audiovisuales, son para uso y abuso propio. Complementan esa práctica con el llamado «método del telefonazo», pedido telefónico a los editores más complacientes para que no publiquen ciertas informaciones molestas para el régimen. De esa forma, el recorte a la libertad de prensa se fue volviendo muy marcado.

El último gobierno peronista puso nuevamente en manos del Estado la Cadena Nacional de Televisión. Al mismo tiempo, varias publicaciones fueron clausuradas: Noticias, El Mundo, Satiricón. Todos esos hechos permiten afirmar que, en la Argentina, la libertad de prensa no ha sido, estrictamente respetada.

En los últimos tiempos, una arremetida gubernamental produjo la clausura de varias publicaciones. Por uno u otro motivo, La Semana, Línea y Quorum fueron sacadas de circulación. Una rara resolución explícita que las publicaciones que, presumiblemente, sean su continuación (detalle harto vidrioso de determinar), también serán prohibidas. Mucho mal causan estas decisiones a la democracia.

Porque es innegable que la prensa ha de ser enteramente libre, auténticamente al servicio del ciudadano. Antes que nada, el medio de expresión de las ideas y de los sentimientos comunes, sin la imposición de voluntades externas. De lo contrario, pierde su dignidad y traiciona el objeto para el que fue creada.

FORMAS DE EXPRESIÓN: INTERNET, TV, RADIO, CINE, ETC.

Además de la prensa existen en la moderna sociedad otros medios de expresión y de comunicación social: internet, radio, cine, televisión que han perfeccionado sus técnicas y su organización en forma vertiginosa durante los últimos años.

La prensa tiene como objeto primordial informar. La radio, televisión y cine cumplen una tarea fundamental de comunicación entre los hombres y pueblos. Proporcionan entretenimiento y recreación, presentan y difunden espectáculos artísticos y culturales. Cumplen además una importante misión informativa, y son órganos de formación y expresión de la opi nión pública.

La labor periodística en gran parte se realiza en nuestros días a través de la radio y la televisión. Por ellas se difunden las informaciones, se presentan los problemas, se discuten las soluciones, se expresa la diversidad de ideas, opiniones, punto; de vista e intereses de los individuos y grupos sociales.
Mucho es lo que han contribuido y contribuyen los modernos medios de comunicación al acercamiento y comprensión entre las naciones y los individuos,, a la divulgación de conocimientos, a la elevación moral y cultural de los pueblos.

Servir a la verdad, a la justicia, a la cultura, al entendimiento humano y la paz social, al progreso y desarrollo de las comunidades son obligaciones irrenunciables de los hombres y de las entidades que tienen en sus manos el control o el manejo de los medios de comunicación de masa.

Cuanto se ha dicho respecto a la libertad y a los derechos de la prensa, y cuanto a sus obligaciones, es válido para los otros medios de comunicación.
Radio, televisión, cine tienen derecho a todas las libertades que requiere el cumplimiento fiel de su misión, y el respeto a la persona humana.

Dichos medios de comunicación tienen derecho a expresar libremente sus ideas, sus críticas, sus puntos de vista y opiniones acerca de los diversos problemas sociales y políticos.

Los diversos sectores, entidades, grupos e individuos de la comunidad tienen derecho a tener acceso a ellos y a través de ellos poder expresar sus ideas y defender sus intereses.

Los medios de comunicación deben cumplir su misión, ejercer sus derechos y libertades responsablemente, de acuerdo a las obligaciones que impone la ética, la promoción del bien común y la elevación moral, intelectual y cultural de los pueblos.

Al estado le corresponde respetar y promover las libertades y al mismo tiempo velar porque estas libertades sean usadas de acuerdo al bien de la comunidad.

Consecuentemente le corresponde vigilar que la libertad exista para todos, que los medios de comunicación no sean instrumentos de servicio exclusivo de grupos ideológicos, económicos y financieros, sino que su acceso sea posible a los distintos grupos.

Puede el estado, incluso es conveniente, que tenga su propio sistema de comunicaciones. Le es lícito, como a cualquier otro grupo político, hacer la defensa de sus ideas, de sus obras, de sus medidas y de sus puntos de vista. monopolizar en sus manos todo el sistema de comunicaciones sociales y obstaculizar o impedir otras manifestaciones.
Los sistemas totalitarios se caracterizan por el monopolio de los medios de comunicación y la negación de la libertad de expresión; los democráticos por su respeto a esta libertad.

Pero no le es lícito monopolizar en sus manos todo el sistema de comunicaciones sociales y obstaculizar o impedir otras manifestaciones. Los sistemas totalitarios se caracterizan por el monopolio de los medios de comunicación y la negación de la libertad de expresión; los democráticos por su respeto a esta libertad.

Ver: Formación de la Opinión Pública

Fuente Consultada:
Formación Política Para La DEmocracia Tomo II Editorial Redacción
50 Cosas Que Hay Que Saber Sobre Política Ben Dupré – Editorial Ariel –
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

El Abuso de Autoridad de un Gobierno Extralimitacion de Poder

El Abuso de Autoridad en la Democracia
La Extralimitación de Poder

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Otros Temas Tratados:

1-Estructura Constitución Nacional Argentina

2-Concepto Igualdad Ante La Ley

3-Concepto Indulto y Conmutación de Penas

4-Concepto Estado de Sitio

5-Concepto La Anmistía

6-Concepto Garantías Constitucionales

7-Concepto La Libertad de Prensa

8-Concepto de Ciudadanía y Ciudadano

9-El Abuso de Autoridad en Democracia

10-Derechos Civiles y Sociales

La existencia de un poder presupone una subordinación pues desde el momento en que alguno o algunos mandan, otros obedecen. Pero poder no es sólo violencia, no es empleo de la fuerza bruta por parte de quienes detentan posiciones de privilegio en la sociedad y se escudan en ejércitos y policías para defenderlas.

El poder se halla siempre presente en la presión social que opera sobre el individuo para inducirlo a desarrollar una determinada conducta, es cierto, pero debe ser encausado, concentrarse en instituciones, para que adquiera una función social. Controlar, y a la vez ser controlado. De lo contrario, puede resultar muy peligroso.

Podemos sintetizar que: Ninguna autoridad humana es ilimitada.

Incluso la suprema autoridad, la autoridad del pueblo que es soberana y tiene derecho a autodeterminarse, está limitada por el orden moral, los derechos fundamentales del hombre y los derechos de los otros pueblos.

La autoridad de los gobernantes está limitada por el orden moral, los derechos de los ciudadanos, las normas que establecen la constitución y las leyes, y las necesidades del bien común.

La constitución y las leyes establecen claramente cuáles son las competencias y atribuciones de cada uno de los gobernantes y funcionarios.

Existen una serie de derechos fundamentales de los hombres y de los grupos humanos que son anteriores por naturaleza al poder y que siempre deben ser respetados. Las constituciones suelen reconocerlos, y para mayor claridad, enumerarlos.

Existe el problema teórico de hasta dónde puede extenderse el poder de la autoridad política.

No es posible dar una respuesta válida para todas las sociedades y todas las circunstancias. Pero sí es posible formular los principios generales.

1. Hay derechos fundamentales que bajo ninguna circunstancia pueden ser impedidos. por ejemplo, el derecho a la libertad de conciencia, el derecho a la protección jurídica, el derecho del padre de familia sobre sus hijos.

2. La autoridad política tiene derecho a mandar todo lo necesario y conveniente para el bien común, y no puede mandar nada que no conduzca a él.

3. Consecuentemente, todo lo que un ciudadano responsable y consciente debería hacer espontáneamente por su patria y por la sociedad, puede ser legítimamente mandado, por ejemplo, cuando la patria está en peligro el ciudadano consciente debe espontáneamente ofrecer incluso su vida para defenderla. Si no lo hace voluntariamente la autoridad puede obligarlo coactivamente a hacerlo.

4. Medidas gubernamentales que son legítimas y justificadas en una circunstancia, son ilegítimas y abusivas en otras. Por ej. sería lícito al estado en caso de un terremoto que hubiese destruido gran parte de una ciudad limitar el espacio que puede ocupar una familia; lo que en otras circunstancias sería un abuso injustificable.

5. Cuanto más desorganizada está una sociedad, tanto más se requiere la intervención del poder político. No es la misma la intervención que corresponde al estado en un sistema económico que funciona eficientemente y sirve al bien común, que en un sistema económico incoherente y que sólo sirve a los intereses de grupos.

6. La mejor intervención del estado es la que tiende a convertirse en innecesaria con el tiempo. Tal es, por ejemplo, la intervención estatal que tuviera por objeto ordenar y organizar el sistema educacional, y que luego de ordenado, dejarlo librado a la responsabilidad e iniciativa de grupos particulares.

En Argentina, desde los primeros días de vida independiente, hubo una marcada tendencia a prever extralimitaciones de poder. La Primera Junta, al promulgar su Reglamento, el 28 de mayo de 1810, establecía la división de poderes. El 6 de diciembre de ese mismo año, el Decreto de Supresión de Honores, inspirado por Mariano Moreno, marcaba una pauta: presidente y miembros del gobierno revolucionario, todos eran lo mismo.

Y agregaba que «…ningún habitante de Buenos Aires, ni ebrio ni dormido, debe tener expresiones contra la libertad de su país». Finalmente, expresaba el artículo cuarto del proyecto oficial de la Constitución de 1813: «El ejercicio del poder soberano de la República reside en el Congreso, en los depositarios del Poder Ejecutivo y en los tribunales establecidos por la ley».  Más claro, imposible.

Sin embargo, la Constitución que nos rige en la actualidad, se caracteriza por instituir un Poder Ejecutivo fuerte, detentador de algunas facultades de predominio y de absorción capaces de desequilibrar la armonía de poderes. Los principales resortes del poder público están en sus manos. Y si quien los ejerce no está imbuido de un profundo sentimiento republicano y de un sincero respeto por el valor moral de la democracia, fácilmente puede torcer las riendas hacia el camino del autoritarismo.

El presidente nombra y remueve, por sí solo, a los ministros. Promulga leyes y puede vetarlas. Es quien convoca al Congreso para que se reúna. Durante los meses de receso ordinario del cuerpo legislativo, se ve favorecido por facultades verdaderamente supletorias del mismo. El artículo 86 de la Constitución Nacional lo llama Jefe Supremo de la Nación. Es un giro podrá decirse, mera fórmula del lenguaje, nada demasiado grave en el fondo. Sin embargo, es como si ellos fueran condicionando los resortes psicológicos, produciendo un acostumbramiento y preparando el terreno para que unos obedezcan más de la cuenta. Y para que otros manden más de la cuenta también, por desgracia.

Quizá vislumbrando todos esos peligros, aclara José Manuel Estrada: «Por la palabra Supremo se entiende en todas partes un jefe cuya autoridad no es compatible, revi-sable, no sujeta a responsabilidad. Sin embargo, él es la primera auioridad en la rama del Poder Ejecutivo; pero los otros poderes son independientes. Aún más: un acto del Poder Ejecutivo puede ser enervado por la Suprema Corte y él es responsable de sus actos ante las Cámaras. Luego, no se puede decir que sea la autoridad suprema del país, palabra que sólo conviene alzar o a otro soberano absoluto. La palabra supremo, pues, está fuera de lugar». Muy a propósito los conceptos. Pero los riesgos, reales, permanencen.

La propia Constitución Nacional le agrega, excepcional-mente, facultades, discrecionales.

El inciso 26 del artículo 67 establece que corresponde al Congreso decretar el Estado de Sitio en uno o varios puntos del país en los casos de conmoción interior. Pero si la institución parlamentaria se encuentra en receso, los ejecutivos de escasa sensibilidad estomacal suelen, de todas formas, decretarlo. Algunos, inclusive, parecen no saber gobernar si no es al amparo de ese recurso que la Constitución contempla para casos extremos.

El Estado de Sitio faculta al Ejecutivo, para limitar la libertad de acción de ciertas personas que representan un peligro para la Constitución y las instituciones. Hasta allí, la doctrina. En la práctica, es fácil caer en una extralimitación del poder. Porque el Ejecutivo, merced a esa autoridad especial que se le confiere, puede detener y trasladar personas en el interior del territorio.

El artículo 23 de la Constitución Nacional especifica que dichas detenciones pueden prolongarse sólo en el caso de que los encarcelados no prefieran salir del país, haciendo uso de su legítimo derecho de opción. Muy pocas veces, en los hechos, se deja disfrutar de ese derecho a los detenidos. Algunos magistrados, cómplices, pretenden que el otorgar la salida del país, en esos casos, es una facultad del presidente y que él puede hace uso de ella discrecionalmente, Pero no queda lugar para la duda: la ley fundamental lo expresa claramente, en la precisa lengua de Cervantes: «…si ellas no prefiriesen salir del territorio argentino» (artículo 23). Por otra parte, estas facultades especiales no han sido previstas para delincuentes o infractores.

En caso de delitos, los autores deberán ser detenidos, procesados y condenados de acuerdo con ios procedimientos que corresponde, aplicados por los jueces y de acuerdo con el Código Penal vigente. No parece muy normal la existencia de detenidos durante muchos años sin que se los someta a proceso alguno. Para algunos gobiernos, sin embargo, esos son simples métodos de trabajo.

Hasta aquí, si cabe la figura, se trató sólo de lo que podríamos denominar «extralimitaciones constitucioles». La Constitución, mal que bien, a pesar de los desbordes, siguen en vigencia. El ejercicio de los poderes de Estado, a pesar de las falencias, se realiza de acuerdo con normas preestableciadas, observando un procedimiento formado en la ley fundamental. La Constitución es la que establece cómo se puede llegar al ejercicio del poder y la que fija las normas de cumplimientos estricto para el buen desempeño de las funciones. El gobierno, es un gobierno de derecho.

Hay una adecuación al orden jurídico que establece la Constitución, si bien es cierto que los sectores dominantes aprovechan, para maniobrarlos requicios que deja la ley.

Pero a veces, ni eso queda en pie. El poder se ejerce sin sujeción a norma alguna. Los procedimientos que los gobiernos de facto siguen para entronizarse como tales son absolutamente anormales. Generalmente, violentos. Se habla de revolución, pero se trata de golpes. Una revolución implica un cambio fundamental de estructuras, un golpe es un cambio de personas, para salvaguardar las estructuras, justamente. Una o varias personas se encaraman en el poder político y lo ejercen de modo absoluto e irrestricto.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La DEmocracia Tomo II Editorial Redacción
50 Cosas Que Hay Que Saber Sobre Política Ben Dupré – Editorial Ariel –
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe