El Corporativismo Origen Características y Experiencia en Italia



El Corporativismo Origen, Características y Experiencia en Italia

El sistema corporativo tal cual fue formulado por su auténtico creador, Alfredo Rocco, no pudo ser implantado. La idea original consistía en fusionar los sindicatos patronales y obreros en una sola corporación subordinada al estado. Fracasado este proyecto, se puso en práctica la formación de sindicatos obreros, que fueron agrupados en una Confederación de sindicatos fascistas, la que después de vencer algunas resistencias fue armonizada con la Confederación Nacional de la Industria.

De esta manera, la representación de los obreros y los empresarios quedó monopolizada por dos confederaciones que fueron regimentadas por el partido y sometidas a la Carta del Lavoro. De ellas surgían los representantes para la Cámara de Diputados,y el corporativismo se convierte en un instrumento del estado totalitario fascista.

Tanto en la confederación de sindicatos fascistas como en la Confederación Nacional de la industria, la representación era estructurada por rama de actividad, de manera que solo podía exisitir, por ejemplo, un sindicato metalúrgico y una corporación de empresarios metalúrgicos. Dentro de estas últimas, las empresas más poderosas imponían su ley a las pequeñas.

ORIGEN CORPORATIVISMO: FASE I:

Aunque su origen se remonta a Roma y aun al lejano Egipto faraónico, fue en la Edad Media cuando la sociedad se organizó en forma más acabada en torno de las corporaciones. Estas agrupaban a comerciantes y a artesanos, de distintos oficios, y se ocupaban de defender los intereses y, sobre todo, los privilegios de sus miembros. Por extensión, podía considerarse que la Iglesia, la Universidad y hasta los grupos nobiliarios adoptaban una forma de organización igualmente corporativa.

Luego, la sociedad burguesa fue minando este tipo de instituciones, que no era compatible con el individualismo propio de esta arganización social. Fue un proceso lento, que maduró sólo a fines del siglo XVIII y, sobre todo, a lo largo del siglo XIX. Por entonces, se suprimieron las viejas corporaciones, en nombre de la libertad individual, y en nombre de esa misma libertad procuró ¿vitarse cualquier tipo de agrupamiento sectorial, y particularmente el de los nuevos :rabajadores industriales. Se ha llamado a esa fase de la sociedad la del capitalismo liberal.

FASE 2 DEL CORPORATIVISMO

En la siguiente, caracterizada por la concentración y monopolización, los distintos sectores tendieron a agruparse: crecieron los sindicatos obreros, que lograron el reconocimiento, pero también las agrupaciones patronales, que comenzaron a actuar mancomunadamente frente a ellos. Pronto fue difícil distinguir cuáles eran los problemas que competían estrictamente a estas corporaciones y cuáles eran los propiamente políticos. Lo cierto es que los partidos tenían, progresivamente, mayores dificultades para reflejar los intereses específicos de los distintos sectores.

FASE FINAL: LA EXPERIENCIA DEL CORPORATIVISMO

Fue en Italia, hacia 1922, cuando se hizo el gran experimento de estructurar al Estado apoyado directamente sobre las corporaciones, que confluían en un partido único, el fascista. Llegamos así al corporativismo propiamente dicho, inventado por Benito Mussolini. Los partidos políticos, que en la democracia son los órganos de articulación de los intereses sectoriales y de proyección de sus demandas a la esfera política, fueron reemplazados, en su calidad de canales, por las asociaciones de empresarios y de trabajadores. Pero el poder de decisión se concentraba en el partido único, el fascista, y en el Estado.

En la práctica, este sistema sirvió para destruir a las agrupaciones auténticamente populares —los sindicatos y los partidos políticos obreros— y someter a sus integrantes al rígido control estatal. Nunca el experimento se realizó tan acabadamente como en la Italia fascista, aunque muchas de sus ideas aparecen en otros Estados totalitarios de entonces: el de la Alemania nazi, la España franquista, el Portugal de Oliveira Salazar.

corporativismo

Hitler y Benito Mussolini: Fue en Italia, hacia 1922, cuando se hizo el gran experimento de estructurar al Estado apoyado
directamente sobre las corporaciones que confluían en un partido único, el fascista.



La Argentina no fue ajena a ese proceso mundial. Ya desde 1920, sindicatos y asociaciones empresarias presionan directamente ante el Estado, que muy frecuentemente adopta el papel de mediador entre ellas. La crisis de los partidos políticos argentinos, acelerada después de 1930, dio cada vez más campo a este tipo de negociaciones, que se desplegaron ampliamente durante el gobierno peronista (1946-1955).

franco en españaNo sólo se concentró la representación gremial, y se la sometió a la tutela del Estado, sino que se estimuló la agremiación de distintos sectores de la sociedad: los empresarios en la CGE, los universitarios en la CGU, los profesionales en la CGP, los estudiantes secundarios en la UES. . . Por encima de ellos el Estado y el partido debían actuar como árbitros.

Francisco Franco: Durante su larga dictadura se pusieron en práctica en España algunas de las ideas corporativistas.

El ensayo trascendió en mucho al planteo peronista y tentó a los gobiernos militares — sobre todo a los posteriores a 1966— a quienes seducía la idea de prescindir de los partidos y entenderse directamente con estas corporaciones a las que, por otra parte, era relativamente fácil controlar. Por otra parte, las fuerzas armadas se convirtieron en la mayor de las corporaciones.

Naturalmente, no hay ya lugar en el mundo donde no se organice algún tipo de consejos económico-sociales en los que las partes discutan sus diferencias y lleguen a algún tipo de concertación. Pero la opción de fondo consiste en saber dónde se va a realizar la articulación de los distintos intereses de la sociedad; si en esas corporaciones, con lo que los sectores mejor estructurados podrán imponer sus intereses estrictamente de grupo, o en los partidos políticos, donde la discusión puede darse en otro nivel, de modo que los intereses más generales primen sobre los particulares.

La primera opción tienta al poder autoritario, al poder sindical y también al poder empresario. La segunda se ajusta mejor a los intereses, más auténticamente democráticos, de la sociedad toda.

LA CARTA DEL LAVORO:

En la Carta del Lavoro (carta del
trabajo) promulgada en abril de 1927, fueron resumidos los principios económicos-sociales básicos del fascismo. En ella se trataban de armonizar los intereses de la clase obrera con los capitalistas y, además, establecía la unidad económica de la nación, por lo que el trabajo era una función social. En esta unidad económica, que era la nación misma, debían solidarizarse los elementos de la producción, colaborando en un mismo objetivo.

La Carta, impuso algunas medidas sociales favorables a los trabajadores, pero estas fueron más declaradas que efectivas. También implantó las convenciones coletivas de trabajo y especificaba que el salario debe ser acorde con las exigencias de una vida normal, con las posibilidades de trabajo y con su rendimiento. Sin embargo, estas convenciones colectivas, eran el resultado de los acuerdos celebrados en las corporaciones, en donde funcionaban asociaciones de empresarios y de obreros, y sus miembros también lo eran del partido.

En caso de que no hubiera acuerdo en el seno de las corporaciones, sobre cualquier aspecto laboral, era el partido, como auténtico representante del estado o como el estado mismo, quien solucionaba todos los problemas. El derecho de huelga quedó totalmente prohibido, porque era inconcebible que por este medio se atentara contra la unidad económica que era la nación.

No obstante, el totalitarismo fascista necesitaba ser popular, y estableció vacaciones remuneradas para obreros y empleados, desarrolló la previsión social, organizó la protección a la madre trabajadora, instituyó la indemnización por despido, constituyó cooperativas de viviendas,etc. La Carta del Lavoro, define además las corporaciones como el mejor instrumento de producción, pero se reservaba al estado el derecho de intervenir en el proceso productivo cuando el interés público estuviera en peligro o cuando fallare la iniciativa privada.



En el orden económico-social, el fascismo representó un instrumento para asegurar el funcionamiento de la libre empresa,de la que el estado se convirtió en su guardián, evitando que los trabajadores pusieran en peligro su existencia y desarrollo. Igual que en Alemania Nazi, el corporatlvismo no funcionó más que como el elemento que permitió un ordenamiento económico, donde las grandes empresas desempeñaron un papel hegemónico, y los trabajdores fueron comprometidos con el artilugio de la colaboración de clases, y la unidad económica nacional, para que no opusieran ningún reclamo a través de huelgas o manifestaciones similares.

Hasta 1926, funcionó en Italia la C.G.L.I. (Confederazione Genérale del Lavoro Italiano), que originariamente fue dominada por socialistas y comunistas, la que se fue debilitando a partir de 1924. En 1926, la C.G.L.I. fue disuelta y la mayoría de los dirigentes sindicales se afiliaron al fascismo.

Fuente Consultada:
Diccionario Consultor Politico Julio César de la Vega Editorial LIBREX
Formación Política Para La Democracia Tomo III – La Historia del Peronismo – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

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