La Libertad del Hombre

Biografia de Lech Walesa Sindicalista y Politico de Polonia

Biografía de Lech Walesa Sindicalista y Politico de Polonia

Lech Walesa nació el 29 de septiembre de 1943 en Popowo,   una pequeña aldea del voivodato de Wrocíaw, un pueblo casi perdido, rodeado de abedules y de sauces. Leszek (Lech es un diminutivo) creció en aquella aldea, en compañía de su padrastro y de su madre. Su padre había muerto al concluir la guerra.

Un vecino de Popowo ha dejado un testimonio estremecedor de aquellos años, los primeros de la Polonia de posguerra, que tal vez sirvan para explicar la voluntad, la tenacidad y la capacidad de resistencia del líder sindical polaco:

«Durante el último año de la guerra —narra el testigo—, los alemanes nos llevaron lejos, cerca de Torun,  a cavar trincheras. Bolech, el padre de Lech, se negó a ir. Vinieron aquí a buscarlo, lo apresaron por el camino, le dieron una paliza y se lo llavaron a Mlynec. A nosotros nos llevaron a Golub a construir un puente; él se quedó. En Golub había estufas en las barracas, en Mlynec no. Estábamos en invierno. Bolech tenía que dormir en un catre tapado con una sola manta. El frío era intenso: su cabello, de puro helado, se le pegaba a la pared. Como consecuencia de aquella paliza y del frío, cayó enfermo y murió. Dejó cuatro hijos.»

Uno de ellos era Lech. Su madre se casó en seguida con un hermano del difunto, Stanislaw.

Biografia de Lech Walesa

En octube de 1983, el comité especial del parlamento noruego otorgó el premio Nobel de la paz a un modesto electricista polaco de 40 años, en torno a cuya figura había crecido en pocos meses, hasta agrupar a 10 millones de trabajadores, un sindicato independiente del gobierno y del partido gobernante. La simple existencia de ese sindicato, Solidaridad, constituía el más radical y audaz desafío al sistema de poder instaurado en el área de influencia soviética en el curso de la última década. A través de la prensa y la televisión, el rostro de Walesa, sus grandes bigotes, sus gestos de apacible hombre de bien, sus plegarias y sus manifestaciones en pro de la justicia, de la libertad y de la igualdad entre los hombres, se convirtieron en un símbolo de esperanza para todos aquellos que, bajo distintos regímenes, en distintas situaciones políticas, se animaban a enfrentarse al poder y luchaban por la democracia.Muchos comenzaron a preguntarse quién era aquel electricista, aquel líder sindical capaz de enfrentarse al rígido sistema inspirado por la U.R.S.S.

La infancia de Lech Walesa estuvo marcada por toda la dureza de la posguerra, en un país que había quedado devastado por la contienda. La familia de los Walesa estaba formada por campesinos, en otro tiempo acomodados, que, a costa de dividir y dividir sus pequeñas tierras entre un gran número de hijos, vivían, al comenzar los años cuarenta, en una situación casi de miseria.

El padrastro y el padre de Lech tenían que ayudarse, para sobrevivir, realizando tareas de carpintería en las granjas más cercanas.

Lech, de niño, ayudaba en trabajos de albañilería para conseguir algunos zlotys. No fue un alumno aventajado en la escuela, sino uno más, revoltoso y pendenciero, pero de buenos sentimientos; así lo define su maestro.

Walesa comenzó trabajando en una estación de servicios de tractores, donde aprendió el oficio de electricista, y muy pronto se trasladó a Gdañsk (antigua Danzig), ciudad famosa por sus importantes astilleros y por el núcleo de población obrera que aglutina. Sus compañeros le recuerdan como un obrero voluntarioso, callado y reticente a participar en cualquier tipo de reivindicación laboral o salarial.

Cuando concluyó la guerra (que se había desencadenado precisamente a consecuencia de las reivindicaciones de Hitler sobre el paso de Danzig),  Polonia, que había sido aplastada en sólo un mes por las tropas alemanas y que había sido liberada por el Ejército rojo, quedó en la zona de influencia rusa.

Las tropas soviéticas instauraron una «democracia popular» controlada por el Partido comunista.

Toda la producción polaca quedó supeditada a las necesidades de la industria pesada soviética, y esta situación tenía que producir, irremediablemente, descontento entre trabajadores y campesinos.

Las clases populares polacas se sentían utilizadas por un sistema que las reducía a condiciones cada vez más penosas de existencia y a una dictadura ideológica controlada por el partido. De hecho, las organizaciones sindicales habían quedado anuladas y reabsorbidas en el seno del partido gobernante, y de este modo los trabajadores se encontraban desarmados para defender sus intereses.

En 1956 se produjeron huelgas generales de gran importancia en Poznañ, que obligaron al Partido obrero unificado polaco (P.O.U.P.) a plantearse una flexibilización de su política, y hubo mejoras, pero sin embargo, con el paso del tiempo, las condiciones de vida y de trabajo de los polacos no mejoraron.

obreros de polonia lech walesa

Huelga en los astilleros navales Lenin de Gdañsk en 1980. Los obreros cesaron de trabajar luego del anuncio de un alza del 60% del precio de la carne. Pronto la huelga tomó un cariz político y desembocó en el primer sindicato libre.

A partir de la década de 1970, se registra en Polonia la aparición de un movimiento opositor, que culmina con la creación de varias organizaciones clandestinas, con el apoyo brindado a la famosa Carta de los 77. De ese proceso surgiría, precisamente, el sindicato Solidaridad, que rompe con las estructuras verticales del partido y establece una organización horizontal, a la manera de los tradicionales sindicatos europeos.

En diciembre de 1970, el gobierno anunció una subida en los precios de los alimentos. La tensión y el descontento que se habían gestado en los últimos años estalló súbitamente, al otro dia ,frente a la dirección de los astilleros de Gdañsk, se congregó una gran masa de trabajadores y desde allí una enorme multitud se dirigió hacia el edificio del P.O.U.P. y después hacia los astilleros del norte, para animar a los otros obreros a unirse a sus filas.

Los obreros marcharon hacia la comisaría municipal y se apoderaron de la planta baja del edificio. Lech Walesa, un obrero hasta ese momento desconocido, estaba ya a la cabeza de la manifestación. De este modo, el oscuro electricista pasaba a convertirse en representante de veinte mil hombres decididos a enfrentarse al poder político de Varsovia, ante el asombro de toda Europa.

Al mes siguiente y en lo que constituía un triunfo logrado por las movilizaciones de Gdañsk, se celebraron en los astilleros las primeras elecciones totalmente democráticas. Walesa pasó a formar parte del nuevo consejo, y al mismo tiempo, fue nombrado inspector social del trabajo. De este modo, disponía de facilidades para visitar los barcos, los talleres y los otros lugares de trabajo. El nuevo dirigente sindical comenzaba a adquirir popularidad en toda Polonia.

Walesa se había casado con la que sería después su mayor sostén, Danuta, el 8 de noviembre de 1971. Un año más tarde, la pareja cambió de domicilio y pasó a vivir a una pequeña urbanización rodeada de bosques y próxima al mar. Durante un cierto tiempo pareció haber olvidado su papel de líder, y se mostraba feliz de haber recuperado la normalidad, pero en 1976  las autoridades le acusaron de crear un ambiente de conflicto entre sus compañeros y sin que mediaran apenas otras razones, fue despedido del astillero.

Ingresó en la ZREM, en la sección de transporte el 3 de mayo de 1976, pero era controlado por las autoridades. El 31 de diciembre de 1978, Walesa volvió a ser despedido; la dirección de la empresa lo acusó de realizar actividades extralegales y adujo además necesidades de reducción de la plantilla.

Walesa consiguió un nuevo empleo, siempre como electricista prestigioso; esta vez en la empresa Elecktromontaz, dedicada a la fabricación de material eléctrico, aunque de nuevo Walesa fue despedido junto con otros compañeros. En la fábrica se constituyó una comisión obrera en defensa de los despedidos. Walesa, que no tenía trabajo, pudo dedicarse más activamente a desarrollar el movimiento sindical de base.

 En julio de 1980 el gobierno subió los precios de la carne, lo que generó una creciente ola de malestar  y una larga huelga , la mayor que se hubiera producido en la Polonia de la posguerra hasta aquel momento.

Durante los largos días de ese mes de agosto de 1980, mientras duró la huelga, los astilleros se convirtieron en un centro de decisiones políticas al margen del aparato gubernamental. De aquella huelga debería nacer una nueva estructura sindical que conectara a todas las fábricas, grandes y pequeñas, pero también a los profesionales, intelectuales y artistas.

Un sindicato que se convirtiera en un organismo de resistencia no sólo para los trabajadores sino para la conciencia nacional polaca. Lech Walesa fue nombrado presidente del comité fundador del nuevo sindicato, que en poco tiempo encuadró a unos diez millones de trabajadores.

Walesa pasó a ser, a partir de 1980, no sólo el «hombre de la esperanza» para el pueblo polaco, sino la demostración viva de que el sistema del llamado «socialismo real» estaba en crisis.

La tensión entre el gobierno y Solidaridad se acentuó de manera dramática: parecía inevitable una nueva huelga nacional. Occidente entero miraba hacia Polonia y Walesa contaba con un apoyo fundamental, el de la Iglesia polaca, fortalecida desde la llegada al papado de un polaco, Juan Pablo II.

La popularidad internacional de Walesa creció cuando, acompañado por una delegación de Solidaridad, consiguió el permiso para trasladarse a Roma, para entrevistarse con el Papa, visita que preocupó a las autoridades del gobierno polaco.

A su regreso Walesa fue detenido, ingresó en la prisión mientras su esposa Danuta esperaba su séptimo hijo. El niño nacería mientras su padre seguía detenido. El 12 de noviembre de 1982 el luchador sindical fue liberado, pero vigilado.

Walesa sabía que la liberación completa de Polonia, teniendo a su lado a la U.R.S.S., resultaba utópica. En cambio, era posible conseguir, pacientemente, cotas cada vez más altas de autoorganización y poder popular.

Esta actitud contribuyó, en parte, a que en 1983 se le concediese el premio Nobel de la paz.

Temeroso de que no lo dejaran entrar al país al regresar, Walesa envió a su mujer a recoger el galardón.

En 1984, el ejército reprimió con gran violencia nuevas manifestaciones de Solidaridad, y la policía asesinó a un gran amigo de Walesa, el sacerdote Popieluszko. La amistad entre estos dos hombres aparecía como un símbolo de la alianza entre los sindicatos clandestinos y la Iglesia.

A mediados de 1985, Walesa trabajaba nuevamente como electricista en una fábrica estatal. Su influencia, y la de Solidaridad, seguían vigentes, a pesar de la represión oficial.

Los cambios radicales que afectaron el bloque del Este a partir de 1985 no omitieron a Polonia. Lech Walesa supo entonces erigirse en moderador, favoreciendo una transición democrática sin derramamiento de sangre.

Entretanto, se acentuáronlas divisiones en el seno de Solidaridad: se le reprochaba a Walesa su ambición; siendo candidato presidencial en la elección de 1990, aplastó a su rival al obtener el 75% de los sufragios. ¡El electricista contestatario encabezó entonces el Estado polaco!.

Como presidente, Walesa fue criticado por su autoritarismo y sus tomas de posición a favor de los «valores morales» defendidos por la Iglesia católica. Polonia, que ingresó muy pronto en la era de la sociedad de consumo, afrontó una difícil adaptación a las leyes del mercado, y dudaba de su antiguo ídolo.

Al volver a presentarse como candidato presidencial en 1995, Walesa fue derrotado. Así, a pesar de una experiencia política con altibajos, sigue perteneciendo a aquellos que, en ausencia de todo signo precursor de la implosión comunista, se atrevieron a ponerse de pie en nombre de la lucha democrática.

CRONOLOGIA DE SU VIDA:

1943 Nacimiento de Lech Walesa en Popowo,  el 29 de septiembre.

1967 Trabaja como obrero electricista en Gdañsk,  en los astilleros Lenin.

1970 Amotinamientos obreros. Walesa integra el comité de huelga de los astilleros navales. Gomulka dimite; es reemplazado por Gierek.

1976 Walesa es despedido y encarcelado.

1978 Participa en la fundación de las comisiones   obreras clandestinas.

1980 Grandes huelgas de Gdañsk.

Acuerdos de Gdaysk. Comités de huelgas se transforman en un sindicato independiente, Solidarnosc.

1981 Prohibición de Solidarnosc.

1981 El general Jaruzelski proclama la ley marcial.  Lech Walesa es encarcelado.

1982 Fin de la ley marcial. Walesa es liberado.  Solidarnosc, declarado al margen de la ley.

1983 Visita de Juan Pablo II a Polonia. Se otorga a  Lech WaLesa el premio Nobel de la paz.

1984 Asesinato del padre Popieluszko.

1985 El general Jaruzelski llega a ser presidente  del Consejo de Estado.

1988 Nueva oleada de huelgas.

1989 Restablecimiento del pluralismo sindical y ; legalización de Solidarnosc. Viaje de Walesa a EE.UU. Abolición del rol dirigente del Partido comunista.

1990 Walesa, presidente del Estado polaco.

1995 Es derrotado en las elecciones presidencialespor Aleksander Kwasniewski, un antiguo I comunista, y anuncia su retiro político.

2000 Walesa opta otra vez a la presidencia; logra  el 1% de los votos.

2004 Aeropuerto de Gdañsk recibe el nombre de Lech Walesa.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo Tomo 4 Entrada: Lech Walesa  – Editorial Planeta
Hicieron Historia Tomo II Editorial Larousse – Lech Walesa

Biografia de Dostoievski Fiodor Escritor Ruso Obra Literaria Resumen

Biografía de Dostoievski Escritor Ruso Obra Literaria

Fiódor Dostoievski, nació en Moscú en 1821 (Calendario gregoriano) y fallece en San Patersburgo en 188, es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

También se los considera casi sin duda como uno de los mayores novelistas de todos los tiempos, donde echa mano de las abundantes herramientas estilísticas de su época, pero abandona pronto el exitoso realismo de su primera publicación de 1846, llamado «Pobres gentes» y se adentra por caminos singulares y tortuosos como en «El doble», «Noches blancas» que le restan popularidad. También dedicó una etapa de su vda al periodismo.

Biografia Mijáilovich Dostoievski escritor ruso

Se graduó como ingeniero en 1843, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura y frecuentar los medios liberales. En 1846 escribió Pobres Gentes.

Posteriormente, publicó una serie de relatos (El doble, 1846; La patrono Joziaika, 1847; Corazón débil y Noches blancas, 1848).

Después ingresó en un círculo de jóvenes socialistas, quienes fueron acusados de un complot contra el Estado y condenados a muerte.

Pero la pena les fue conmutada por el zar Nicolás I, por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y su cumplimiento acentuó su epilepsia.

Regresó a San Petersburgo en 1859 y su producción desde entonces fue muy abundante, a pesar de sufrir penurias económicas hasta su muerte, causadas por su afición al juego.

Sus principales obras son: la casa de los muertos (1861), Humillados y ofendidos (1861), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los endemoniados (1870) y Los hermanos Karamazov (1880), considerada su obra maestra.

Los ejes de sus relatos son: la psicología profunda de sus personajes y la relación de esos personajes con los ideales de la Rusia.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 30 de octubre de 1821 en el Hospital de los pobres de Moscú, donde su padre era médico.

Éste, Mijaíl Dostoievski, era un extraño y sombrío personaje, hijo de un pope, que había iniciado la carrera eclesiástica en un seminario del que terminó por huir en 1809 para estudiar medicina y verse convertido al cabo de muy poco tiempo, a causa de las necesidades de la guerra, en cirujano militar durante las campañas napoleónicas.

Poco después de concluir la contienda se casó, tuvo un primer hijo, Mijaíl (nacido en 1820) y se retiró del servicio incorporándose al Hospital de los pobres moscovita. Suele describírsele como un hombre de mal carácter, atrabiliario, violento y despótico, avaro y excesivamente aficionado al alcohol.

La madre del escritor, María Fiódorovna Necháieva, nacida en 1800 y once años más joven que su marido, sensible, afectuosa e inteligente, tuvo una existencia triste y a menudo humillante que su hijo iba a recordar siempre con emoción.

Fiódor y su hermano mayor empiezan sus estudios en escuelas privadas y en 1834 ingresan en el internado de Chermak, donde ambos se apasionan por los autores rusos y extranjeros que entonces estaban más de moda: entre los rusos, Pushkin, Lérmontov, Gógol; entre los extranjeros, Walter Scott, Schiller, Goethe, Balzac, Víctor Hugo

Años más tarde, uno de sus antiguos condiscípulos describiría al Dostoievski de esta época como «un muchacho serio, pensativo, rubio, de rostro pálido. Los juegos apenas le atraían.

Y durante los recreos casi nunca dejaba los libros». Su gran ilusión es ya escribir y empieza efectivamente una novela tomando como modelo a la novelista inglesa Ann Radcliffe, entonces muy en boga.

En  1838, siguiendo las indicaciones de su padre, pasa a la Escuela de Ingenieros, y allí recibe la trágica noticia de la muerte de su padre, asesinado por sus siervos en junio de 1839; las circunstancias de este crimen nunca llegaron a aclararse, pero sin lugar a dudas el hecho impresionó muchísimo a Dostoievski, quien se sentía moralmente culpable por haber deseado de un modo más o menos inconsciente la desaparición de este padre vicioso y tiránico.

Dos meses después de morir éste, Fiódor tuvo otra grave crisis de epilepsia que se produjo al presenciar un cortejo fúnebre por las calles, y el tema del parricidio será el núcleo de su última e impresionante novela, Los hermanos Karamázov.

En agosto de 1843 termina la carrera y se le destina a un modesto cargo del departamento de ingenieros de San Petersburgo, con un sueldo de tres mil rublos anuales. Pero se siente, como él dice, «poeta y no ingeniero» y sólo sueña con escribir, ir al teatro, a la ópera y también comienza sus primeros pasos como autor literario.

Su primera novela, Pobres gentes, entusiasmará también a todos cuando el manuscrito empieza a circular en 1845; sus amigos se declaran maravillados, pero para Dostoievski vale más la opinión del famoso crítico Bielinski, quien afirma que es una obra maestra.

Súbitamente es la fama, las obras que publica a continuación encuentran una mala acogida. El doble, El señor Projarchin y La patrona, las tres de 1846, no gustan y llega la depresión y el desaliento.

En diciembre de 1846 empieza a publicar otra novela, Niétochka Nezvánova

En otoño de 1847 y Dostoievski publica una serie de relatos y novelas cortas: Polzúnov, Un corazón débil, El ladrón honrado, Un árbol de Navidad y una boda, La mujer de otro y Noches blancas, todas en 1848.

En enero del año siguiente el proyecto de la imprenta clandestina ya está en marcha, y el 23 de abril de 1849, a las cuatro de la madrugada, Dostoievski es detenido por la policía y encerrado, junto con los demás conspiradores en la fortaleza de Pedro y Pablo.

A fines de septiembre se inició el proceso que terminó con un veredicto de culpabilidad, lo cual significaba la muerte, pena que será modificada a pocos minutos de su fusilamiento cuando llega un correo del Zar, con un indulto, donde lo envían a realizar trabajos forzados a la Siberia por cuatro años.

Esta experiencia le permite una observación minuciosa de la gente del pueblo y le conduce a descubrir los Evangelios, lo que influye poderosamente en su carácter. Recuerdos de la casa de los muertos es una terrible descripción de estos años de presidio.

Dostoievski, como otros novelistas de su siglo (Dickens, Balzac), publica sus novelas por entregas en diversos periódicos. Así aparece Humillados y ofendidos. El escritor viaja, batalla con la censura y lleva una vida muy activa.

En 1866 enviuda y escribe El jugador, estremecedora confesión, basada en su propia experiencia, de un hombre poseído por la pasión del juego. En este mismo año escribe Crimen y castigo. El idiota le otorga nueva celebridad. Su última gran novela es Los hermanos Karamazov.

Su estilo, inconfundible, se distingue por una tensión nerviosa exacerbada, por una especie de vibración interior. Los protagonistas son generalmente criminales, enfermos o locos, siempre fuera de la normalidad.

Son personajes que viven en una crisis continua; en su interior se produce una dramática lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

Con frecuencia el protagonista, humillado bajo el peso de las injusticias sociales, se muestra a sí mismo como un bufón y parece experimentar un placer morboso en su decadencia.

En esta situación es objeto de visiones y alucinaciones que dan al relato un tono estremecido. El envilecimiento de la persona, el pecado y la redención son otros tantos aspectos siempre presentes en la obra de Dostoievski.

A partir de 1876 se publica el Diario de un escritor en forma de revista, y en la misma van apareciendo también diversos relatos como El mujik Marev (1876), La sumisa (1876) y El sueño de un hombre ridiculo (1877).

Su fama ha llegado a un punto culminante, todo el mundo quiere conocerle y sin darse cuenta le roban un tiempo precioso, es elegido miembro de la Academia de Ciencias, sección de lengua y literatura rusa (1877), el propio zar le ruega que hable con sus hijos, «sobre quienes podría usted tener una benéfica influencia».

En 1878, cuando muere su hijo Alexéi, ya está trabajando en la que será la última de sus novelas, Los hermanos Karamázov, de la que lee diversos fragmentos en actos públicos en el curso de 1879.

Los hermanos Karamázov, que terminó en noviembre de 1880, es considerada unánimemente como la síntesis genial de toda la obra dostoievskiana.

Los grandes temas del escritor —la fe, el sufrimiento de los niños, la voluntad de parricidio, la desazón de la culpa, la soberbia de la inteligencia, etc.— forman aquí una vertiginosa sinfonía que representa en los diversos personajes de los cuatro hermanos —todos en el fondo asesinos de su padre— otras tantas facetas de la propia personalidad de Dostoievski.

Libro insondable y arrebatador, es el gran testamento de un hombre enfermo y agotado, que se sabe a las puertas de la muerte, y que revive en su imaginación el drama de su niñez, actualizado por la reciente muerte de su hijo y madurado a lo largo de toda una torturada existencia.

Todavía en los meses que le quedan de vida va a conocer el fervor popular con motivo de la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú (junio de 1880).

Dostoievski pronuncia entonces un famoso discurso que resume su pensamiento y que es acogido con un gran entusiasmo.

Vuelve a su refugio de Stáraia Rusa y en octubre regresa a San Petersburgo ya a punto de terminar Los hermanos Karamázov.

Además de la epilepsia, cuyos ataques se habían hecho menos frecuentes aunque más intensos, sufría una enfermedad pulmonar que se iba agravando y que el 26 de enero de 1881 le produjo dos hemorragias. El día 27 de 1881 se reprodujeron las hemorragias y a las ocho y media de la tarde murió.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Dostoievski Fiódor, “El Analista de las Profundiades del Alma” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografía de Balzac Honore Novelista Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Balzac Honoré
Novelista Resumen de su Obra Literaria

Novelista francés (Tours 1799-París 1850). A pesar de sus pretensiones aristocráticas, Balzac era de familia modesta.

Educado en un colegio de Vendóme, se trasladó, siendo joven, a París, donde llevó, hasta los 30 años, una vida singularmente aventurera, llena de tanteos, de esfuerzos en diversos sentidos y de empresas fracasadas.

Alojado en un desván durante muchos años, entre 1822 y 1828 acumuló infinidad de volúmenes, la mayoría bajo seudónimo, para los que no hallaba editor.

Una voluntad menos sólida que la suya hubiera abandonado, pero Balzac tenía una fe inquebrantable en su propio genio y perseveró de modo infatigable.

Por otra parte, intentó animosamente asegurar su independencia por medio de especulaciones industriales.

Fue editor, impresor, etc. Pero ninguna de sus empresas triunfó, y sólo le dejaron deudas. Ante la falta de éxito volvió con más ahínco a la literatura.

novelista balzac honore

OBRAS IMPORTANTES DE BALZAC

Luis Lamben.
La piel de zapa,
Jesús en Flandes.
Eugenia Grandet.
Cuentos festivos.
La obra maestra desconocida.
Papá Goriot,
Los campesinos.
El médico de aldea. Serafita.
La misa del ateo.
La hija de Eva.
La prima Bette.
El primo Pons.
Vautrin (drama).
Pamela Giraad (drama).

BIOGRAFIA

Bernard-Francois, padre del escritor, hizo carrera y algo de fortuna durante el período revolucionario y se instaló en Tours en 1797; allí, en 1799, nacía el segundo de los hijos del matrimonio; se le puso el nombre de Honoré.

Mientras su padre se aprovecha de los cambios políticos de la época, Honoré cursa sus primeros estudios en el colegio Le Gay de Tours.

Al parecer, la familia no manifestaba un cariño excesivo para con sus hijos y el niño fue paseado de colegio en colegio, pasando de Tours a Vendóme y de allí a su casa, porque su salud flaqueaba.

La vida de colegial hizo de él un niño regordete y apático, mal estudiante y ávido lector, autor de versos de ripio y dedicado esencialmente, según él mismo dice, a la contemplación.

En medio de una familia más bien desunida que atraviesa períodos difíciles para un oportunista —corren los años 1814-1815, los del primer destierro de Napoleón, los Cien Días y Waterloo—, el joven Honoré hace lo que puede, sigue las tendencias ideológicas de su padre y abandona el colegio parisiense del señor Lapitre —ferviente legitimista—, donde proseguía sus estudios desde que la familia se había trasladado a París.

Los estudios de segunda enseñanza los acabó en otra pensión, la de los señores Beuzelin y Ganser, adscrita al instituto Charlemagne: las notas del futuro novelista seguían siendo poco brillantes.

Por decisión de su padre se matricula para cursar la carrera de Derecho y va a hacer prácticas en el bufete del procurador Jean-Baptiste Guillonnet-Melville, que le serviría más tarde de modelo para el personaje de Derville que aparece repetidas veces en la Comedia Humana.

Hacia abril de 1818, le tenemos en el estudio del notario Victor-Édouard Passez, pero salta a la vista que lo suyo no son las leyes.

Cuando proclama que tiene vocación literaria, su familia se escandaliza, pero el padre se muestra dispuesto a ayudarle, dándole un plazo de dos años para probar sus fuerzas y asignándole una parquísima cantidad que tan sólo le permite sobrevivir.

Años de miseria, de ilusiones, de proyectos inspirados por la falta de experiencia (como la tragedia neoclásica en verso) y que culminan en la redacción de una tragedia histórica en cinco actos y en verso, Cromwell, acabada en marzo de 1820 y cuya lectura, organizada por la familia, fue un fracaso estrepitoso.

No se desanimó el joven autor, y nos consta que empezó entonces a redactar dos novelas, Sténie y Falthurne; no acabó estas obras, en las que manifiesta a la vez su postura liberal y la influencia de la novela negra al estilo inglés.

En sus correrías por la capital había conocido a un foliculario especializado en escándalos y política, Auguste Lepoitevin; tenía montada una fábrica de literatura barata que suministraba a los editores el tipo de texto que mejor se podía vender según la moda del momento.

Balzac colaboró en la elaboración de estos textos que todo lo debían —o casi— a Walter Scott, como Charles Pointel, publicado en noviembre de 1821, y La heredera de Birague, historia basada en los manuscritos de Dom Rago, ex prior de los benedictinos, puesta al día por sus dos sobrinos, el señor A. de Viellerglé y Lord R’hoone (este último nombre es anagrama de Honoré). Con el mismo seudónimo firma Jean-Louis o la expósita (marzo de 1822), dramón con traidor perverso, y, en junio, Clotilde de Lusignan o el apuesto judío.

Entretanto, Balzac se había enamorado de la señora de Berny, que tenía veintidós años más que él, y se había convertido en su amante.

Esta experiencia tiene interés porque es probablemente la fuente de un tema que aparece a menudo en las obras posteriores, el del joven impetuoso y falto de experiencia con la señora casada, generalmente mayor, que hace a la vez los papeles de cicerone social, de madre y de amante.

Se vuelve a encontrar este tema en El vicario de las Ardenas, otra novela negra con agravantes incestuosos y eclesiásticos, escrita en 1822 como El centenario o los dos Beringheld, historia fantástica, lúgubre y terrorífica en el mejor estilo inglés.

Con el nuevo seudónimo de Horace de Saint-Aubin, con que ha firmado las dos anteriores obras, firma también el año siguiente La última hada o la última lámpara maravillosa. Todas estas primeras obras no hacen de él sino un escritor a sueldo, sin originalidad ni porvenir.

Acaso comprendió que por aquel camino no iba a conseguir la fortuna y se lanzó a los negocios editoriales hacia 1825 y luego, como las cosas salían bastante mal, en un rasgo de su carácter del que nunca curaría, a los de imprenta.

Acortemos los detalles diciendo que todo acabó en quiebra y en deudas cuantiosas que pagaron su familia y la señora de Berny.

El último chuan o la Bretaña en 1800, obra publicada en 1829, se puede considerar como la primera piedra de la futura Comedia Humana; aunque sigue debiendo mucho a Walter Scott, Balzac ha logrado escribir una novela original, ambientada en hechos presentes en todas las memorias; pero el éxito dista mucho de ser clamoroso.

Las relaciones que tiene con la viuda de Junot le permiten introducirse en los ambientes literarios y mundanos de la capital, donde a finales de 1829 consigue llamar la atención del público con Fisiología del matrimonio o meditaciones de filosofía ecléctica sobre la dicha y la desdicha conyugales, publicadas por un joven soltero.

El libro, más que profundo, era picante y fue bien recibido. A partir de entonces, Balzac se especializa en narraciones breves, que se publican en los periódicos, como El verdugo (enero de 1830), firmado por primera vez Honorato de Balzac.

De esta época datan numerosos relatos que se recogerían luego en los dos volúmenes de las Escenas de la vida privada: La vendetta, Gobseck, El baile de Sceaux, La paz del hogar, La casa del gato que juega a la pelota, Una doble familia.

Mientras está efectuando un viaje por el valle del Loira, tienen lugar en París los acontecimientos de julio de 1830 que instalan a Luis Felipe de Orleans en el trono: la burguesía acaba de triunfar sobre la reacción monárquica. Balzac, que se inclinaba hacia un vago liberalismo, se orienta ahora hacia unas opiniones legitimistas cada vez más claras, aunque difíciles de justificar.

 La idea de corrupción de los valores sociales, responsable de todos los males de la Francia de la primera mitad del siglo XIX, empieza a imponerse en su pensamiento.

El cuento filosófico titulado Cero, que publica en La Silhoutte el 3 de octubre de 1830, es buena muestra de ello. Al mismo tiempo, apoya al partido legitimista con artículos como Sobre la proyectada destrucción del monumento erigido al duque de Berry o Ensayo sobre la situación del partido monárquico; en estos textos aboga por la participación de los ultras en la vida política, especialmente por medio de la prensa.

En agosto de 1831 se publica La piel de zapa, obra de la que la crítica da valoraciones contradictorias, pero es el primer éxito de masas del autor; le da fama y dinero y así tiene la posibilidad de contraer nuevas deudas.

Su nueva posición le obliga a satisfacer las exigencias del dandy que ha firmado El tratado de la vida elegante (noviembre de 1830).

La verdad es que trabaja mucho, gana bastante dinero porque no para de publicar (Los cuentos grotescos, La señora Firmiani, El mensaje), pero gasta todavía más. Su fama ha llegado hasta la lejana Rusia, donde la literatura francesa encuentra terreno abonado en la aristocracia.

Precisamente recibe cartas entusiasmadas de una condesa ucraniana, la señora Hanska, figura que dominaría los veinte últimos años del autor. Se encontraron por primera vez en Suiza en septiembre de 1833.

Para el escritor son años fundamentales porque al tiempo que concluye Eugenia Grandet y va escribiendo su novela más sublime e ideal (según él), Serafita (en realidad unas bochornosas disposiciones filosófico-metafísicas), firma un contrato ventajoso para sus Estudios de costumbres en el siglo XIX y ya tiene hecho el plan de su obra futura, aunque todavía no le ha dado el título genérico de la Comedia Humana.

Es de gran importancia también la publicación, en La Revue des Deux Mondes, de Papá Goriot, obra en la que está trabajando en diciembre de 1834, porque es el primer libro en el que empieza a aplicar sistemáticamente el principio de la reaparición de los personajes de una novela a otra. Por aquel entonces trabaja dieciocho horas diarias, es considerado como el más fecundo autor del momento, pero no como el mejor.

Se consuela del desdén de Saínte-Beuve efectuando un viaje con la condesa Hanska, mientras Papá Goriot se reedita dos veces y se adapta para el teatro. Apenas ha dejado a la condesa rusa, le nace una pasión por otra gran dama, la condesa Guidoboni-Visconti, que le ayudó económicamente, tuvo un hijo suyo y sirvió de prototipo para el personaje de lady Dudley.

Sigue ambicionando una carrera política y, para disponer del indispensable trampolín, compra la mayor parte de las acciones de La Chronique de Paris, semanario para el que contrata a un joven autor llamado Théophile Gautier.

A esta revista dedicó gran parte de su tiempo y le debió un fracaso más en sus ambiciones personales. En sus columnas se publicaron La interdicción, La misa del ateo, parte de El lirio del valle y El gabinete de antigüedades.

El secreto de esta extraordinaria capacidad de trabajo lo reveló Balzac a Gautier recomendándole una higiene mental y física drástica, reservando las horas nocturnas para la concepción de la obra; por lo demás, dormir poco, comer menos y alejarse de las mujeres.

Por su cuenta, Balzac hacía caso omiso de muchas de estas piadosas recomendaciones: bebía café en grandes cantidades para poder conservar su lucidez durante las largas sesiones de trabajo que se imponía.

Trabajo cuyo método da idea del genio creador del autor al tiempo que deja suponer que siempre estuvo preocupado por el destino final del texto en curso, como si recordara dolorosamente las primeras experiencias literarias de su juventud.

Después de esbozar esquemáticamente el tema, enviaba el guión a la imprenta y sólo cuando ésta le devolvía las primeras galeradas se ponía a escribir en serio.

Lo que era palabra se convertía en frase, las frases en párrafos, incisos, digresiones, convirtiendo la hoja impresa en la pesadilla de los tipógrafos.

En sintesis, y sin tener en cuenta las clasificaciones que adoptó más tarde, cuando emprendió la labor de ligar todas las partes de su obra bajo el título general de La comedia humana, entre sus principales novelas se destacan: Un episodio bajo el terror, La obra maestra desconocida, El coronel Chabert, El médico rural, Eugenia Grandet, Séraphita, Papá Goriot, Las ilusiones perdidas, El lirio del valle, César Birotteau, Ursule Mirouet, Un asunto tenebroso, Esplendores y miserias de las cortesanas, Modeste Mignon, El primo Pons…

El momento más glorioso de la carrera de Balzac, que en cierto modo marca el florecimiento de su genio, es la época en que publicó los cuentos y novelas que posteriormente clasificaría, en su Comedia humana, en Escenas de la vida privada y Escenas de la vida de provincias. Las principales son La mujer abandonada, La mujer de treinta años, Las solteras, etc.; y, en primer lugar, Eugenia Grandet.

Durante más de quince años mantuvo una correspondencia apasionada con Eveline Hanska,  con la que se casó poco antes de morir.

Su obra novelística aporta una penetrante descripción de la sociedad francesa surgida de la revolución de 1789, cuyas principales características son los temas arquetípicos de Balzac: el declive de la nobleza, la euforia de la burguesía, la omnipotencia del dinero y la ascensión social de los plebeyos ambiciosos y sin escrúpulos.

A partir del año 1849, comienza una etapa de decaimiento, está  agotado; enfermo, sólo piensa en reunirse con la condesa Hanska, el matrimonio se ha convertido en su obsesión.

Es un hombre prematuramente envejecido el que parte para Ucrania en septiembre.

En enero de 1849 escribe a la administración del zar para conseguir la autorización de casarse; una vez concedida ésta, se puede fijar la fecha y el tan deseado matrimonio se celebra el 14 de marzo de 1850 en la iglesia de Santa Bárbara de Berdichev.

Los novios cincuentones emprenden el viaje a Francia el 25 de abril. Él con su corazón gastado, ella con su ataque de gota.

Al llegar a la capital francesa, Balzac tiene que guardar cama. En pocos meses, sus últimas fuerzas le abandonan y muere el 18 de agosto.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Honoré Balzac, «El Gran Novelsita Francés del Siglo XIX» – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Finalidad de un Gobierno en un Estado o Pais Concepto Origen y Funciones

Finalidad de un Gobierno en un Estado
Concepto, Origen y Funciones

El Gobierno y El Pueblo

1-Objetivos de los Gobiernos

2-El Contrato Social

3-Filósofos de Ciencia Política

4-Modalidades y Formas de los Gobiernos

5-Participación Política

La palabra «gobierno» proviene de la palabra latina gubernator, que significa timonel. Antes de los romanos, los pueblos de sociedades tempranas desarrollaron instituciones especiales con el fin de proteger el bien común. Era necesario instituir un gobierno para tomar decisiones sobre los asuntos que afectaban al pueblo en su conjunto. Cuando el gobierno es ejercido efectivamente, dispone de una capacidad para establecer un equilibrio de las presiones en conflicto y para conducir al Estado hacia los objetivos compartidos del conjunto de la comunidad.

Los objetivos originales del gobierno consistían en proteger al pueblo de una agresión externa y proporcionarle un cuerpo legal que garantizara un orden en la vida cotidiana. Desde el s. XIX, la tarea de los gobiernos se ha desarrollado hasta cubrir el ámbito de la educación, la salud y las pensiones (el Estado del Bienestar). Hay sin embargo quienes piensan que los gobiernos contemporáneos asumen una gama demasiado amplia de tareas y, por ende, de poder.

La antigua ciudad-estado de Atenas suele ser vista como el modelo básico de la democracia. Desde luego, se trataba de un modelo mucho más democrático que todos los precedentes, pero según las concepciones modernas la democracia ateniense era bastante limitada (condición inferior de las mujeres, sistema de esclavitud, distribución desigual del poder entre los ciudadanos hombres). El sistema republicano romano aportó a ella un desarrollo del control popular del gobierno, especialmente en el reconocimiento de la idea de que la soberanía reside en el conjunto del pueblo y no en un solo grupo.

Durante la Edad Media, las tareas del gobierno estaban divididas en la práctica entre Estado e Iglesia, y ambos estamentos reclamaban su propio conjunto de derechos. La perspectiva medieval era que la autoridad de una persona para gobernar a otras provenía de Dios (el así llamado «derecho divino de los reyes»). El teórico político italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1527) se distanció de las ideas vigentes y adoptó una perspectiva más secular del Estado. Maquiavelo propugnó una forma popular de gobierno que, según él, existía en la república de Roma.

leviatan hobbes

La portada del Leviatán (1651)de Thomas Hobbes. El gigante coronado —que representa el poder absoluto del soberano-empuña una espada y el báculo de un obispo, símbolos de la supremacía militar y eclesiástica. Las pequeñas figuras humanas que constituyen el cuerpo del gigante representan el Estado, compuesto por el conjunto de los individuos. Hobbes creía que los individuos se unían para crear el Estado, entregando el poder a un monarca absoluto cuyo deber era preservar la paz y la seguridad.

El Contrato Social

El surgimiento de la idea del contrato social, en el s. XVI, reintrodujo el concepto de que la autoridad del gobierno reside en la que le es delegada por el pueblo. El filósofo político inglés Thomas Hobbes (1588-1679) describió el caos en el que, según él, se sumía el pueblo cuando no disponía de un gobierno adecuado. En su tratado más importante, Leviatán (1651), sostuvo que la vida del hombre, en su estado natural y sin gobierno, es «solitaria, pobre, cruel, brutal y breve».

La doctrina de Hobbes afirma que los hombres pueden convivir en paz si acuerdan entre ellos obedecer a un soberano absoluto, acuerdo que el filósofo llamó precisamente el «contrato social». La inquietud de Hobbes acerca de lo que sucedía cuando el gobierno se desintegraba, como había ocurrido durante la guerra civil de Inglaterra , lo condujo a postular que debería otorgarse un poder considerable al soberano.

En sus dos Tratados sobre el gobierno (1690), el filósofo inglés John Locke (1632-1704) también recurre a la idea del contrato social. Sin embargo, Locke se oponía al absolutismo, y vio el consentimiento libre de los gobernados como la base del gobierno legítimo. La obediencia depende de que los gobiernos trabajen para el bien de los gobernados, quienes tienen derecho a rebelarse si son oprimidos. Esta idea parecería bastante aceptable hoy día, pero en su tiempo fue vista como una concepción radical que fue adoptada, por ejemplo, por los patriotas de los nacientes Estados Unidos, en 1776.

El filósofo ginebrino Jean Jacques Rousseau (1712-1778) se enfrentó sin rodeos a la cuestión que habían más o menos esquivado lodos los teóricos del contrato social; o sea: la decadencia de la idea de idea de una autoridad otorgada por Dios. Pero si las leyes no tiene aval divino y son elaboradas por los ciudadanos, ¿por qué deberían verse obligados a obedecerlas otros ciudadanos? .

Rousseau estableció claramente que los ciudadanos deben vivir en un marco legal, pero que sólo estarán obligados a cumplir las leyes si han participado en su elaboración. En su obra El contrato social (1762), el filósofo ginebrino postula una idea de la democracia ideal basada en la soberanía popular. El ejercicio del poder, dice Rousseau, debería estar en consonancia con la voluntad general y contar con el consentimiento de todo el pueblo.

PENSADORES DE LA CIENCIA POLÍTICA

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Modalidades y tareas de los gobiernos

Al desarrollar la idea de separación de poderes, el filósofo de la Ilustración, Montesquieu (1689-1755), señaló el camino hacia el enfoque moderno de las tres ramas del gobierno. Al poder legislativo compete la elaboración y enmienda de las leyes; el poder ejecutivo debe velar por la ejecución de las leyes, y el poder judicial es responsable de la administración de la justicia.

Esta división de los poderes proporciona una base para el control popular. Por ejemplo, un tribunal supremo (el tribunal más alto en la jerarquía del poder judicial) puede dictaminar si el gobierno (el ejecutivo) ha infringido la ley. En Estados Unidos, la constitución está basada en un sistema de «verificación y equilibrio» («checks and balances«) en tre los diferentes poderes del gobierno.

Las democracias liberales occidentales adoptan diferentes formas, pero tienen en común la convocatoria pe riódica de elecciones —mediante libre sufragio universal— a las que asisten diferentes partidos. Países como Francia y Estados Unidos tienen un sistema presidencialista, en el cual el poder ejecu tivo es ejercido por un presidente electo. El poder del presidente suele estar limitado en cierta metli da por la asamblea legislativa, responsable de las funciones rutinarias del gobierno.

En un sistema parlamentario, un primer ministro es normalmente el líder del partido mayoritario cu la asamblea legislativa— está al frente del podei ejecutivo. En una monarquía constitucional, como es el caso de España o Grán Bretaña, el presídeme del gobierno o el primer ministro ejercen sus fun ciones bajo la autoridad de un soberano, que  alidad sólo tiene poderes protocolares y representativos del estado.

Los estados comunistas, como la Unión Soviética hasta 1990-1991, están organizados bajo el gobierno ininterrumpido del partido único. En 1989-1991, el poder del partido comunista se vio erosionado en diversos países de Europa del Este, donde se optó por sistemas políticos democráticos.

Por otra parte muchos países, sobre todo en el Tercer Mundo, están gobernados por dictaduras militares. Sin embargo, desde los años setenta, ha habido una creciente tendencia a que los regímenes militares fueran siendo reemplazados por democracias, primero en el sur de Europa, más tarde en América Latina y, más recientemente, en África.

En un sistema federal, como es el de Alemania, el poder está ejercido por un gobierno central y por los gobiernos regionales. Un sistema unitario, por contra, concentra la autoridad del ejecutivo en manos del gobierno central.

La participación política

La democracia moderna ha desarrollado un método por el cual el pueblo puede participar en la toma de decisiones del gobierno. La forma básica de participación política es votar para elegir a los funcionarios del gobierno. Esta votación puede ser directa o indirecta.

En el sistema de elecciones indirectas, como ocurre en Estados Unidos, el pueblo elige un cuerpo de electores —un colegio electoral— que, a su vez, elige al presidente. Algunos países tienen un sistema electoral por el que el candidato con el mayor número de votos en una determinada área electoral es elegido.

Francia utiliza un sistema de doble vuelta, mientras que muchos otros países europeos emplean una variedad del sistema de representación proporcional, con el fin de asegurar que los partidos estén representados en el parlamento en relación al número de votos que reciben del conjunto del electorado. En Australia, Bélgica o Argentina, por ejemplo, votar en unas elecciones generales es obligatorio.

Algunos países, como Suiza, recurren asiduamente al sistema de referendums, para que el electorado decida directamente sobre los problemas más importantes.

Los ciudadanos pueden estar implicados más o menos directamente en política. Pueden afiliarse a un partido político o a un grupo de presión que lleve a cabo una campaña para un determinado tema. También pueden decidir presentarse como candidatos. Hasta en las sociedades más libres, la participación política depende en cierta medida de los factores sociales y económicos, que otorgan a ciertos individuos y grupos más poder e influencia que a otros.

La Administración

El sociólogo alemán Max Weber veía en la burocracia una forma de administración más eficiente que. por ejemplo, el sistema vigente con anterioridad, basado en los miembros de la corte de un monarca. Sin embargo, la problemática eficiencia de la burocracia y el carácter permanente del funcionariado han planteado muchos interrogantes sobre la responsabilidad de los burócratas para con el pueblo. El servicio civil, sobre todo sus miembros más antiguos, es importante tanto en términos de consejos como de ejecución de las decisiones políticas.

La posición central de la burocracia en los gobiernos modernos ha creado la necesidad de nuevas fórmulas para abordar las quejas de los ciudadanos. En varios países europeos, el ombudsman o defensor del pueblo es un funcionario que investiga las quejas formuladas por ios ciudadanos contra el gobierno nacional y local, y procura solventar los perjuicios derivados de su deficiente gestión.

Las reformas de este tipo pueden ayudar —y de hecho ayudan— a mejorar la indefensión de los ciudadanos en tanto individuos, pero no solucionan el problema más general de la rendición de cuentas de los burócratas. El poder de los burócratas es algo que Montesquieu no previo en su teoría sobre la separación de poderes, y hoy por hoy plantea el problema acaso más profundo en relación al control que puedan ejercer ios ciudadanos sobre la administración.

El gobierno y el pueblo en América Latina:

Vivir en un sistema de libertades al amparo de un régimen democrático en múltiples ocasiones ha sido, en América Latina, más un deseo que una realidad. Existe un gran desjuste entre la realidad social y el ordenamiento constitucional que la respalda, a menudo roto con excesiva facilidad.

Un rasgo conocido de las constituciones latinoamericanas (que son, sin duda, el espejo de la vida de sus países) ha sido, a partir de la constitución mexicana de 1917, la cada vez mayor incorporación a estos textos de preceptos de organización social, tales como la protección y organización del trabajo, protección a la familia y al niño, derecho a la vivienda, a la cultura, etc; excediendo, de este modo, los límites clásicos del ámbito constitucional.

El principio de separación de poderes se incorporó con celeridad al constitucionalismo latinoamericano, aunque la realidad histórica impone que, en la práctica, el poder ejecutivo predomina claramente sobre los otros dos, debido a la tendencia de los estados a los «regímenes presidenciales» (un hombre fuerte con grandes prerrogativas); esta orientación varía según los países.

En México, por ejemplo, está reforzada por la existencia de un partido dominante, el P.R.I., aunque la constitución del país asegura la necesidad de apoyo ministerial para dar validez a las decisiones del presidente; éste es, también, el caso de otros países, como Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela. El caso es particularmente grave en lo referente a la dependencia del poder judicial con respecto al ejecutivo, de clara finalidad política .

La acumulación de facultades por este ultimo poder define la debilidad del poder legislativo en Latinoamérica, siendo otro de sus motivos la escasa duración de los períodos de sesiones de las cámaras en las que dicho poder se organiza.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: El Gobierno y El Pueblo

La Familia Argentina Valores y Evolución Desde la Epoca Colonial

La Familia Argentina: Valores y Evolución Desde la Etapa Colonial

LA FAMILIA ARGENTINA:

Su evolución y transformación desde el período hispánico hasta nuestras días:
El periodo hispánico imprimió su sello en el sentir, en el pensar y en el obrar de los habitantes de esta parte del Mundo; la Conquista instaló la raza y lengua hispánicas y con ellas la fe cristiana, el derecho, la justicia, la moral, los principios en que se basaba la constitución de la familia en España y en el mundo europeo occidental.

En la época de la conquista de América la familia española respondía al modelo de organización romano-cristiana, en la que la autoridad del padre era casi absoluta; en casos extremos hasta podía vender o empeñar a sus hijos. La religión católica atenuó esos rigores y logró eliminar esas prácticas.

La familia española en América o la familia criolla vivía en espaciosas casas de tres patios bajo la autoridad patriarcal, con esposa, hijos, criados, indios y esclavos. En muchos casos el esclavo recibía el apellido de la familia a la cual pertenecía. El historiador Diego Luis Molinari dice que fueron famosos el moreno Francisco Azcuénaga, la parda María Demetria Escalada de Soler, el negro Ortiz de Ocampo, etc.

En esas casonas se desarrollaban importantes actividades económicas que tendían a que la familia, en lo posible, se bastase a sí misma; eran además el centro de reunión de amigos y parientes.

Derechos civiles de la familia:
El hombre era considerado mayor de edad a los veinticinco años, pero después de los catorce podía contraer matrimonio; la mujer a los doce.

El mayor de veinticinco debía pedir consejo al padre antes de hacerlo; el menor de veinticinco, solicitar venia judicial en caso de negársele permiso paterno. El matrimonio no podía efectuarse sin consentimiento de los interesados.

La ley vedó a los altos magistrados casarse en los términos de su jurisdicción, como a sus hijos e hijas, pudiendo hacerlo sólo en virtud de permiso real; sin él quedaban suspensos en sus cargos, aunque el matrimonio tenía validez.

Se procuró mantener la integridad de la familia por medio de muchas disposiciones; el hombre casado sólo podía pasar a Indias en virtud de sólidas razones y con el consentimiento que por escrito debía dar la esposa. El lapso no se extendía a más de tres años, al término del cual se le obligaba a regresar a España.

La capacidad civil de la mujer era limitada; soltera estaba sometida a la autoridad del padre; en su falta, a sus hermanos mayores o parientes inmediatos.

Si la mujer era casada dependía del esposo. Solamente la viuda tenía capacidad jurídica.

En lo que se refiere al régimen de bienes del matrimonio, fue aceptado el de gananciales; esto es, los blenen adquiridos después de la celebración del matrimonio, luego de la muerte de uno de los cónyuges, debían repartirse entre el cónyuge sobreviviente y los hijos.

La autoridad paterna era sólida pero no absoluta, dado que estaba limitada por una serie de disposiciones. No podía disponer de los bienes ni de la dote de la esposa sin consentimiento libre de ella.

Tampoco podía suplantar la voluntad de los hijos para efectuar el matrimonio de ellos, porque en la negativa intervenía la justicia, como en los casos de oposición al matrimonio pretendido por los hijos. En su testamento sólo podía disponer de los bienes que poseía antes del matrimonio y de la mitad de los gananciales.

El divorcio vincular, o sea el que deshace el vínculo matrimonial, estaba proscripto, de acuerdo al Derecho Canónico (leyes eclesiásticas).

Dice Guillermo Borda «que contraer matrimonio suponía una irrevocalbe voluntad de vivir juntos, afrontando, si era precisó, actores y sufrimientos.»

Conviene recordar que la familia romana, en sentido propio, era un grupo de personas unido por la jefatura de uno de sus miembros, es decir, un conjunto de individuos, la domus, que vivían sometidos al poder doméstico de una sola autoridad. El vínculo que unía a esas personas era la sujeción a su jefe, llamado pater familiae, con un lazo de naturaleza civil o jurídico y no de parentesco, como lo entendemos actualmente.
Con el término pater familiae los romanos no hacían referencia a ¡a idea de generación o de paternidad, ni siquiera aludían al concepto de descendencia, sino exclusivamente a la situación de autonomía y poder de mando sobre la familia. De ahí que en el Derecho Romano las expresiones pater familiae y filius familiae no tienen el sentido actual de padre e hijo, sino de autoridad de uno de sus miembros y sumisión de los otros con respecto a él. Recién en la época romano-bizantina se comienza a utilizar el término familia en el sentido moderno.

La familia del período hispánico como sólido basamento social

La familia del período hispánico fue un centro de aprendizaje social. Bien organizada según los principios cristianos del derecho natural, constituía una fuerza educadora. La familia española o criolla reposaba toda entera sobre la unión conyugal, y ésta a su vez sobre el amor de los esposos. Estaba construida sobre este don mutuo y total de dos seres humanos.

La transformación de la economía nacional y la inmigración en grandes masas fueron factores que en la segunda mitad del siglo pasado hicieron sentir su influencia sobre la vida familiar argentina.

Pero, en razón de verdad, las características fundamentales de su organización, su clima espiritual y moral y su excepcional vigor, se mantuvieron firmes hasta principios de este siglo.

Influencias del mundo actual sobre la familia

Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) comenzaron a notarse los primeros síntomas de que estaba también alcanzando a nuestra sociedad la crisis de la familia.

Guillermo A. Borda en su Manual de derecho de familia asevera que el proceso se ha ido acrecentando aceleradamente en los últimos tiempos. El matrimonio ha perdido estabilidad, los cónyuges se separan por motivos vanos o sin motivo alguno.

Por desgracia el hogar ha dejado de ser ya el centro de reunión de antiguos tiempos; ha desaparecido la larga mesa familiar, siempre lista para recibir amigos; se prefiere la tertulia de cafó, las comidas en restaurantes, etc.

En las grandes ciudades, el agudo problema de la vivienda ha convertido la casa en un lugar estrecho e incómodo, en el que la convivencia, muchas veces, se hace penosa.

Dice Borda que hubiera sido vano pretender que nuestro país se mantuviera al margen de este fenómeno mundial.

En un mundo empequeñecido y unido por el prodigioso adelanto de la técnica de las comunicaciones, es imposible defenderse de la invasión de las corrientes del pensamiento y de las tendencias universales. Las naciones tienen en sus manos medios de difusión poderosos, como la prensa, el cine, la TV, que penetran arbitrariamente en los hogares perturbando las costumbres sencillas y rompiendo todos los esquemas de la moral y las buenas costumbres.

Advirtamos que esta crisis de la familia argentina se hace notar sobre todo en las grandes ciudades. En el interior y en las zonas rurales se mantiene la solidez de la institución familiar bastante intacta.

Obligaciones de los argentinos con respecto a la familia

Es evidente la obligación que tenemos todos los argentinos de revalorizar la familia,.porque en ella aprende el hombre a tener paciencia y a perdonar, a saber lo que es la verdadera autoridad y la confianza, a servir y a entregarse, a ayudar ya participar, a escuchar y a saber lo que es el sacrificio. La hermandad entre los hombres sólo es posible si se vive primero entre los hermanos y hermanas de una misma familia.

La lealtad entre los hombres sólo será posible cuando vuelva a haber fidelidad entre los cónyuges. Sólo habrá una verdadera comprensión entre los hombres, cuando los padres y los hijos se comprendan. La renuncia a las ansias de poder y de consumo sólo es posible cuando el amor ordena y controla la desenfrenada avidez del hombre.

Bien decía Franz Kónig que en la familia el hombre consigue liberarse de los tres pecados capitales de nuestro tiempo: del materialismo, del egoísmo y de la falta de fe.

La madre, primera mestra y educadora

Valores permanentes que caracterizan a la familia argentina

En el curso de la historia patria, los argentinos hemos vivido experiencias graves referidas a intentos torpes por querer destruir a nuestra familia.
Un caso evidente es el ataque a esta célula vital de la sociedad que de continuo ejerce la subversión marxista.

Pero, convencidos de que la fe y la familia son las dos columnas sobre las que se apoya la vida del hombre, hemos sabido mantener los valores permanentes que han llegado a dar perfiles característicos a nuestro núcleo familiar.

La Argentina se halla en un momento histórico de revalorización de la familia, porque entiende que es en la familia donde el hombre conoce el amor, que tiene sus raíces en Dios, y en ella el amor encuentra su natural desarrollo.

Entre los valores permanentes que caracterizan a la familia argentina, los más destacables son:

• El carácter indisoluble del matrimonio.

• El divorcio limitado tan sólo a la separación de los esposos y la de los bienes matrimoniales.

• El matrimonio que los esposos separados contraigan en otros países carece de valor legal en la Argentina.

• La mujer, en cualquiera de sus estados: soltera, casada, viuda, goza, tanto como el hombre, de derechos civiles, sociales y políticos.

• El matrimonio es un contrato irrescindible que origina derechos y obligaciones contemplados por nuestras leyes.

• Nuestra legislación considera el divorcio vincular en oposición formal con la constitución de la familia y estima que la unidad y la indisolubilidad de la comunidad conyugal, como también el orden del amor que debe presidirla, hallan su justificación en el interés de ios hijos, en las exigencias de salvaguardia y desarrollo del verdadero amor conyugal, en el respeto de la mujer y en la función del hogar en la sociedad.

• La Argentina considera a la familia como la defensa y la fuerza de la patria.

 

Fuente Consultada:
Formación Moral y Cívica Capitulo II de Blas Barisani – Editorial Estrada

Historia de la Actividad Económica del Hombre y Sus Realizaciones

Historia de la Actividad Económica del Hombre
Los Bienes , Producción y Materias Primas

NECESIDADES DEL HOMBRE: El hombre para subsistir y realizarse necesita determinados bienes materiales. La realidad nos muestra que estos bienes son limitados, mientras que las necesidades son ilimitadas. De ahí surge la actividad económica, que procura y distribuye esos bienes materiales.

El hombre tiene además inclinaciones y aspiraciones trascendentes, como la religión, el arte, la ciencia y la cultura; toca también a la actividad económica atender a ellas y satisfacerlas en la medida que los bienes materiales ayuden a conquistar esos bienes espirituales.

La actividad económica no debe ser un fin en sí misma sino uno de los medios por los que el hombre logre realizarse en sus necesidades, en sus deberes y en sus aspiraciones.

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«La economía y la técnica son fuerzas útiles e incluso necesarias mientras permanezcan sometidas a la obediencia de las exigencias espirituales superiores; y resultan peligrosas y nocivas cuando se les concede un indebido predominio, y por decirlo así, la dignidad de fin en sí mismas.» (Pío XII).

La necesidad es la carencia de un bien de la que el hombre es consciente. Las necesidades humanas se clasifican en:

• Necesidades materiales, que pueden ser satisfechas con bienes materiales, como el alimento, la vivienda, el vestido, etc.
• Necesidades espirituales, como la necesidad de afecto, de comunicación con sus semejantes, de libertad, de comprensión, etc.

BIENES ECONÓMICOS

Recibe el nombre de bien todo aquello que ayuda al hombre a lograr su plena realización personal o que sirve para satisfacer sus necesidades. Lo mismo que ellas, los bienes pueden ser espirituales (como la fe en Dios, la voluntad, el entendimiento) y materiales. La religión, el arte y la ciencia son bienes destinados a satisfacer las necesidades espirituales.

Entre los bienes materiales existen:

• Los bienes materiales no económicos, que por su abundancia no dan lugar a la actividad económica, tal es el agua de los mares, el aire que respiramos, las arenas del desierto. Entre estos bienes pueden incluirse la salud y la resistencia física de cada persona.

• Los bienes materiales económicos, que son los que existen en cantidad inferior a la requerida por las necesidades, y por lo tanto dan lugar a las actividades económicas.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com marx

Para el marxismo, la actividad humana del trabajo es un bien económico. Esto es un error, puesto que el trabajo humano no es un bien económico porque no es un bien material aunque los resultados del trabajo del hombre puedan medirse en magnitudes materiales y su fruto pueda ser un bien material, porque su naturaleza íntima escapa a lo material. El trabajo, aun el trabajo manual, siempre es fruto de una persona, y por eso mucho más que una mercadería que pueda ser comprada o vendida es la obra de un ser espiritual.

Clasificación de los bienes económicos

Los bienes económicos pueden clasificarse en:

Bienes de consumo o directos, que son los destinados a satisfacer una necesidad inmediata, como los alimentos, los combustibles, el vestido.
Bienes instrumentales, de producción o indirectos. Son los medios que se utilizan para producir otros bienes económicos, tales como las materias primas, las maquinarias agrícolas e industriales, también los combustibles y los medios de transporte.
Bienes durables, que pueden usarse un tiempo más o menos largo sin destruirse, como los edificios, los muebles, los libros, las tierras cultivables; todos requieren, sin embargo, un mantenimiento adecuado.
Bienes no durables o fungibles, que se destruyen o consumen con el uso, como les alimentos, los combustibles, el papel, etc.

ALIMENTACIÓN
Aristóteles define la vida como un proceso de nutrición. Efectivamente, todo ser viviente recibe en forma continua sustancias que se incorporan y se eliminan del organismo haciendo posible las transformaciones químicas y ia producción de energía que caracterizan la vida. El hombre, como todos los seres vivientes, toma de la naturaleza los elementos que necesita para ese proceso: aire, agua, sales y sustancias orgánicas, vegetales y animales, que integran su alimentación.

La alimentación debe ser:

suficiente en cantidad, de acuerdo con la edad, condiciones de trabajo, desarrollo físico;
completa, por la variedad de los productos que la componen (frutas, carne, verduras, leche);
equilibrada, por la proporción de los elementos que la componen (grasas, proteínas, hidratos de carbono, etcétera):
adecuada también al individuo (su talla, su peso, su edad, sus ocupaciones, el clima, etc.).

La alimentación y la salud: Hipócrates (s. V a. C), llamado «padre de la nedicina», dijo «que su alimento sea su medi-:amento». Desde entonces y hasta ahora, grabas a los renovados esfuerzos de la ciencia, se lan descubierto hechos que demuestran que se puede conservar y recuperar ia salud por nedio de una conveniente alimentación. os conocimientos adquiridos y aplicados constituyen la dietoterapia.

Numerosos hechos animaron la investigación; entre ellos hay que recordar el trágico destino de las expediciones de navegantes que veían asoladas sus tripulaciones por el escorbuto. Esta enfermedad, debida a la carencia de ácido ascórbico o vitamina C, que faltaba en la dieta de a bordo, fue superada con la incorporación de alimentos frescos (frutas y verduras especialmente). El raquitismo causa estragos en poblaciones cuya alimentación es pobre en vitaminas A y D, contenidas especialmente en ciertas grasas de pescado: la carencia de proteínas aflige a las poblaciones que no disponen de una adecuada dieta de carne o de ciertos vegetales que las contienen.

El problema del hambre: El problema del hambre es un azote que aflige a la humanidad, y que pese a los esfuerzos realizados no ha sido posible eliminar completamente. Las últimas estadísticas indican que un 60% de la población mundial está mal alimentada. En nuestros tiempos el hambre tiene una estrecha relación con problemas de adelanto y cultura de los pueblos.

La situación es considerada por diversos organismos internacionales:

• La FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura, dependiente de las Naciones Unidas), encargada de proporcionar la asistencia técnica necesaria destinada a aumentar la productividad del suelo y la producción de alimentos para atender a las necesidades de la población mundial.

• La OMS (Organización Mundial de la Salud), dedicada a estudiar y remediar los problemas de la salud difundiendo una adecuada educación sanitaria, que lleve al mejor aprovechamiento de los recursos disponibles para conservarla (entre ellos, el alimento).

• La Comisión Seleccionada para el Desarrollo de Ultramar, que funciona en Londres. En su último informe (1976) dice que el hambre en el mundo es un problema de distribución.

En dicho informe de hace varios años ya se expresaba: «Aproximadamente hay 430 millones de personas en el mundo que sufren seria desnutrición; pero sólo se requerirá de un 2% en la producción anual de cereales (25 millones de toneladas) para ayudarlos eficazmente. Lo decisivo es que ese incremento se dirija realmente hacia las personas que lo necesiten.

Entre las directivas del Concilio Vaticano II se destaca el llamado a los gobiernos y a los particulares en el sentido de que según sus propias posibilidades presten su ayuda tanto a los individuos como a los pueblos que padecen hambre para palear ese flagelo y para que ellos mismos puedan producir lo que necesitan para alimentarse.

La vivienda, desde los más remotos tiempos, fue el lugar en el que el hombre buscó refugio en procura de descanso y de protección contra la intemperie. Fue siempre el lugar del encuentro familiar, la sede de su hogar; allí encuentra reposo para su fatiga, consuelo para sus penas, la alegría que le proporcionan las cosas más queridas.

A través de la historia y de las costumbres y necesidades de los pueblos ha adquirido diversas formas, desde los refugios naturales en las rocas (cuevas), las viviendas lacustres del neolítico, los sampanes chinos, los toldos de los Indios americanos, los iglús de los esquimales hasta las modernas construcciones, verdaderos monumentos de cemento, de las ciudades populosas de nuestra época.

En todos los tiempos y lugares la vivienda cumpie una función social y, especialmente en nuestros días, debe ser considerada para el hombre como un derecho.

Toda vivienda debe ser:

Adecuada a la cantidad y condición de quienes han de habitarla. Se evitará así la promiscuidad y el hacinamiento y la vida de familia podrá desarrollarse dentro de las normas de la moralidad y el orden.
Higiénica, limpia y aireada.
Confortable, para que la vida en ella sea grata.
Económica, es decir, estar al alcance de la capacidad de quienes han de adquirirla y conservarla.

El PROBLEMA DE LA VIVIENDA

El problema de la vivienda se ve agravado en nuestros días por el desequilibrio que producen las grandes industrias y el comercio al atraer hacia los centros urbanos a la mayor parte de la población. Ese fenómeno ha provocado el desarrollo de monstruosos centros poblados, en los que los habitantes se «refugian» en edificios de muchos pisos, donde se pierde la noción de la existencia del cielo, del sol y del verdor de las plantas.

La familia es donde nace y se desarrolla una nueva vida, la cual para no perecer necesita cuidado y educación. La familia es, pues, la dispensadora universal de la vida; la que entrega ciudadanos a las naciones. Estos ciudadanos desarrollan sus actividades en esas mismas naciones para engrandecerlas, integrando las instituciones sociales y propendiendo con su trabajo al ennoblecimiento de éstas.

SOLUCIONES PARA EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA
Las soluciones que actualmente se buscan para el problema de la vivienda se orientan hacia la necesidad de:

• Descongestionar las zonas administrativas y comerciales, llevando las correspondientes oficinas a barrios situados en la periferia de las ciudades.
• Erradicar las industrias de los centros urbanos, estableciendo normas acerca de a qué distancia mínima de ellos pueden instalarse.
• Fomentar el establecimiento de familias e individuos en las zonas rurales, creando para ello condiciones adecuadas de confort.
• Desarrollar una política crediticia accesible, que haga posible la adquisición de la vivienda propia.
• Alentar la inversión de capitales para la construcción de viviendas para alquilar.

La vivienda contribuye a ia dignificación del hombre y al mantenimiento de la salud física y moral de la población. Por lo tanto la primera acción del estado es la de auspiciar, estimular y proteger la construcción de viviendas dignas para toda la población del país.

EL VESTIDO
El vestido cumple en el hombre una doble función de protección y de adorno. En algunos casos representa los atributos de un cargo o una jerarquía.
El vestido en la realidad actual: El uso de una vestimenta adecuada y suficiente debe ser contemplado desde el punto de vista de las necesidades reales del ser humano. La simplificación de las costumbres y la incorporación de nuevos materiales (fibras sintéticas) ha ampliado el campo de posibilidades a fin de abaratar y hacer accesible los elementos del vestido a la mayor parte de las personas.

PROGRESOS, A TRAVÉS DE LA HISTORIA, EN LA OBTENCIÓN DE BIENES MATERIALES

En todos los tiempos a través de la historia, el hombre ha procurado la obtención de bienes materiales destinados a satisfacer sus necesidades inmediatas. Se ha valido para ello de sus dones (voluntad, entendimiento) y consciente o inconscientemente lo ha hecho para lograr el perfeccionamiento que lo coloca por sobre todos los demás seres creados.

Las primeras actividades económicas del hombre fueron:

• La recolección de frutos tal cual los ofrece la naturaleza.
• La caza, actividad casi exclusivamente reservada al varón; fomentaba el valor y daba prestigio. Estuvo muchas veces ligada a la magia y a prácticas religiosas.
• La pesca, a la que se unía el ingenio para dominar otro elemento: el agua.
• El apacentamiento de rebaños, a los que el hombre consiguió domesticar.
• La práctica primitiva de la agricultura, que arraigó al hombre a la tierra.

El cultivo de la tierra
El cultivo de la tierra arraigó ai hombre a un territorio y trajo consecuencias trascendentales:

• Lo convirtió de depredador en productor.
• Pudo alimentar a los animales domesticados.
• Se consolidó la idea de comunidad, de familia, de autoridad.

Importancia y aprovechamiento del agua: Un tema de tanta actualidad como el aprovechamiento del agua como técnica para asegurar la posibilidad de las siembras, el éxito de las cosechas y la supervivencia de los animales, fue preocupación constante del hombre desde los albores de la civilización.

Las llamadas civilizaciones agrícolas, asentadas junto a los grandes ríos (asirios y caldeos en la Mesopotamia, egipcios junto al Nilo, chinos entre los ríos Amarillo y Azul, hindúes junto al Ganges), aguzaron su ingenio para disponer del agua de acuerdo con sus necesidades. Fueron notables las obras de ingeniería que realizaron para su mejor aprovechamiento:

• Los asirios y los caldeos construyeron canales y cañerías subterráneos que conducían el agua hacia todas las direcciones. Se conservan todavía hoy macizos diques de piedra que retenían el agua para llevarla a los canales; se conocía además el uso de bombas con las que el agua llegaba hasta lo alto de las colinas. El historiador Herodoto dice que en los terrenos inundables de Babilonia las cosechas eran extraordinarias y que bosques de palmeras fructíferas se extendían por todo el país.

• Entre los egipcios la agricultura dependía de las crecientes del Nilo; al retirarse las aguas en otoño dejaban el suelo cubierto de un limo fértil que inmediatamente era aprovechado para las siembras. Realizaron obras de canalización, trabajos de limitación de los terrenos inundables, construyeron diques y terraplenes, supieron depurar las aguas.

Otras técnicas utilizadas Estos pueblos supieron de:

• Selección de semillas.
• Incorporación progresiva de nuevas especies comestibles.
• Utilización del arado.
• Adaptación de animales, especialmente vacunos, a las tareas agrícolas.
• Oportuno descanso de las tierras «fatigadas», a las que se volvía a cultivar sólo después de varios años.
• Almacenamiento de cosechas, especialmente en grandes recipientes de cerámica.
• Obtención de alimentos derivados de los frutos cosechados (harinas, aceites, etc.).

El uso de los metales.
La metalurgía

Recibe el nombre de metalurgía el conjunto de procedimientos que se siguen para extraer los metales de los minerales que los contienen y ponerlos en condiciones de ser utilizados.

Sólo a fines del neolítico se descubrieron las primeras técnicas; lo más probable es que dicho hallazgo haya sido casual. Pero desde que el hombre comprobó su utilidad inventó métodos de búsqueda de minerales y procedimientos para extraer los metales.

Valiosos auxiliares fueron otros descubrimientos, como:

• El carbón de leña, obtenido de troncos encendidos y apagados antes de su completa combustión.
• Hornos de fundición con adecuada disposición para concentrar el calor y permitir la ventilación constante y forzada del fuego.
• Recipientes apropiados (crisoles) para recibir al metal fundido.
• Las aleaciones destinadas a mejorar las condiciones de dureza y resistencia de ciertos metales. Tal es el caso del bronce (2900 a. C), aleación de cobre y estaño.

El uso de los metales, hacia 400 a. C, cambió la vida del hombre. Primeramente de cobre, luego de bronce, oro y plata se fabricaron adornos, armas y diversas herramientas; más tarde (1200 a. C.) el hierro sustituyó al bronce, especialmente en las armas e instrumentos. Pronto el uso de este metal se difundió por todo el mundo conocido desde India y China en Oriente hasta España en Occidente.

Se puede afirmar que la utilización del hierro marcó el paso de la prehistoria a la historia. Se produjeron adelantos como nunca se habían visto; el hombre logró:

• mejorar sus herramientas de trabajo;
• talar los árboles;
• perfeccionar sus armas, no sólo para la lucha, sino también para aumentar sus medios de subsistencia.

Las formas primitivas del comercio: El trueque es la forma más primitiva del comercio; consiste en el intercambio de productos sin intervención de la moneda.

El comercio por trueque presenta serias dificultades, ya que generalmente sucede que los objetos que una persona o comunidad posee en abundancia como para negociar el sobrante, no interesa a su probable comprador, ya que éste tiene lo mismo. Es el caso de los pueblos vecinos que cultivan o elaboran los mismos productos. Esa es la razón de los largos viajes de los comerciantes primitivos, generalmente de climas diversos y diferentes condiciones de suelo y relieve, llevando de un lugar a otro sus mercancías.

El uso de la moneda: La moneda se define como una pieza de metal o papel que representa el precio de las cosas y facilita su intercambio.

Mucho antes de la aparición de las primeras monedas (siglo VII a. C. ?) se utilizaron diversos medios que facilitaban el comercio; esas costumbres perduraron a pesar del uso de la moneda propiamente dicha. Así es que se fijaba el precio de las cosas relacionándolas con otras («un buey igual a 10 ovejas») o bien utilizando ciertos productos a modo de moneda, como el té en el Tibet, la sal en los pueblos mediterráneos, el cacao en América, las pieles en los pueblos cazadores.

La idea de utilizar piezas de metal como símbolo del precio de las cosas surgió de la comodidad que significaba por su duración, su fácil transporte y la posibilidad de fraccionar los valores. De los metales se utilizaron sobre todo el bronce, el oro y la plata; para los valores menores, el cobre y el estaño.

En un comienzo la moneda fue el metal en lingotes, que en cada ocasión debían pesarse; más tarde comenzó la acuñación de los valores en discos de diverso tamaño y espesor que llevaron impresa la efigie del gobernante y símbolos alegóricos.

La moneda desempeña el papel del intermediario en el comercio. Con ella el trueque de productos o de objetos se desdobla en dos operaciones:

• Se cambia un bien por moneda.
• Con esa moneda se adquiere otro bien.

El uso de la moneda significa:

• Un valor uniforme para las mismas cosas y en un mismo momento.
• Posibilidad de ahorro, ya que no siempre es necesario adquirir cosas con el dinero obtenido de la venta de bienes o en el trabajo.

La organización económica de la ciudad medieval

En la Edad Media se produjo en Europa la expansión del cristianismo, que trajo como consecuencias:

• El afianzamiento de la idea de que el hombre es un ser digno y trascendente.
• El ennoblecimiento del trabajo.

En la ciudad medieval es donde por primera vez se da la división del trabajo en tal forma que permite el desarrollo y el perfeccionamiento del trabajo artesanal; muchas de las artesanías de la Edad Media han perdurado a través de los tiempos, y las ciudades y pueblos en los que se practicaban han pasado a ser la cuna universal de esos oficios. Pueden ser ejemplos la labor de las tejedoras de puntillas de Bruselas (Bélgica), los artesanos del vidrio de Murano (Italia), los relojeros de la Selva Negra (Alemania), los forjadores de Toledo (España), etc..

Los artesanos se agrupaban en talleres y éstos en corporaciones. El taller estaba a cargo de un maestro, que tenía bajo su dirección varios oficiales y aprendices.

Las corporaciones se distinguían:

• Por su carácter monopólico, que impedía ejercer el oficio a quien no perteneciera a ellas.
• Por su autonomía, continuamente reclamada y sus pretensiones de participar en el gobierno público.
• Por sus reglamentos proteccionistas, que beneficiaban a sus componentes; el severo control que ejercían sobre los productos elaborados, así como la fijación y defensa de precios justos, favorecía por igual a los artesanos y al público consumidor, a la vez que evitó el enriquecimiento ilícito de unos a costa del trabajo de otros.
• Por su organización jerárquica.
En los talleres el maestro gozaba de merecido respeto; había adquirido su título con la elaboración de una obra maestra dentro de su especialidad: así había sido considerada por reunir las severas condiciones exigidas por la corporación. Los oficiales eran conocedores del oficio y se preparaban para ser maestros. Los aprendices no recibían paga pero eran mantenidos por el maestro, quien además se ocupaba de formar su carácter.

• Por el control de la producción que ejercían:
— Tenían un criterio formado acerca de la función social del capital.
— Impedían la competencia desleal; sólo se abrían nuevos talleres si la demanda del producto así lo exigía.
— Cada maestro no podía tener a su cargo más que un número determinado de oficiales y aprendices: aquellos a los que alcanzaba a dirigir y entrenar debidamente en el oficio.
— Siguiendo la concepción cristiana de la economía determinaban cuándo la ganancia era legítima y cuándo era abusiva.
Esta severa organización del trabajo hizo que hacia el siglo XIII las ciudades medievales gozaran de una próspera economía, basada en la alta calidad de sus productos y un comercio floreciente.

Surgió así una nueva clase social, la burguesía (de burgo = ciudad; burgués = habitante de la ciudad), integrada principalmente por comerciantes y banqueros, cuya influencia fue creciendo transformándose en un poderoso factor de poder.

Principios de la economía en la Edad Media
En la Edad Media quedaron afirmados determinados principios que fueron los que gobernaron su economía.

• Los bienes económicos sirven para que el hombre se perfeccione y logre sus fines espirituales.
• La sociedad civil y el estado deben intervenir para que eso se cumpla.
• La familia, la sociedad civil y la Iglesia deben cooperar en la obtención del bien común.
• El talento y las cualidades personales deben ser ejercidos totalmente y aplicados al trabajo u oficio que se desempeñe.
• La actividad económica debe responder a los designios que tiene Dios al otorgar la posesión de bienes materiales.

LOS ELEMENTOS DE LA PRODUCCIÓN

Factores de la producción
Llamamos producción al hecho de extraer y, según convenga, transformar los elementos naturales con fines útiles (alimentación, vestido, maquinarias, etcétera).
La producción se ha ido desarrollando y organizando en el transcurso de los siglos, con la mayor o menor influencia de tres factores fundamentales:
• La naturaleza.
• El trabajo.
• El capital.

La naturaleza
El hombre no crea; la naturaleza, por obra de Dios, le proporciona los elementos (frutos, sustancias minerales, etc.).La naturaleza es la que determina la tendencia económica de cada región. Por ejemplo: el Reino Unido es una nación manufacturera, porque su riqueza de minas de hierro y carbón le ha permitido fabricar máquinas y hacerlas funcionar. La República Argentina es un país principalmente agrícola-ganadero porque así lo determinan la extensión de sus llanuras, las características de sus suelos, el tipo de clima, etc..

El trabajo: El trabajo es el esfuerzo humano voluntario y consciente aplicado a fines útiles. En todo trabajo el hombre utiliza al mismo tiempo su fuerza física y su capacidad intelectual. Aun en aquellos trabajos que en apariencia son sólo físicos se utiliza la inteligencia.

El profesor que escribe en el pizarrón está realizando una tarea eminentemente intelectual, pero también está haciendo un esfuerzo físico; por su parte, el labrador, el carpintero albañil aplican su inteligencia en la ejecución de su labor.

Sabemos que, si bien los animales «trabajan» cuando cavan sus cuevas, construyen sus nidos, tejen sus «telas», etc., jamás progresan en su rutina y cada especie hace siempre lo mismo. En el trabajo del hombre, por el contrario, entran, además de la fuerza, el esfuerzo, la voluntad, la imaginación, etcétera, cualidades todas de su condición de ser espiritual.

El capital: El capital es el conjunto de bienes aplicados a la producción. Es factor instrumental porque ayuda al hombre a realizar su trabajo y a multiplicar su esfuerzo. Tal es el caso de una moderna cosechadora que permite a un solo hombre realizar el trabajo de muchos; para adquirirla se necesita invertir un capital que, a la vez, es fruto del trabajo.
Forman parte del capital aplicado al trabajo, tanto el dinero como las máquinas, herramientas, locales, etcétera, que lo hacen posible.

MATERIAS PRIMAS

Los recursos naturales son considerados materia prima porque es a partir de ellos que se elaboran otros productos. Según la economía moderna, son materia prima no sólo los productos naturales sino también aquellos que son fruto de alguna elaboración; un ejemplo es el acero, materia prima indispensable para la fabricación de maquinarias, pero que, a su vez, ha sido elaborado partiendo de otros productos naturales (hierro, carbón, etc.).

Producción de Materia Primas en Argentina: 

Los cultivos: Las cifras estadísticas indican que en nuestro país se están produciendo cambios en la orientación seguida en el cultivo de la tierra; así es que en los últimos tiempos:

• Ha disminuido la cantidad de hectáreas sembradas con cereales (soja, trigo, maíz, etc.) y lino.
• Ha aumentado el rendimiento por hectárea gracias a la cuidadosa selección de semillas.
• Ha aumentado la superficie sembrada con frutas y hortalizas. Esto es muy importante porque estos productos están destinados, más que ninguno de los otros, al consumo directo de la población; esto contribuye a diversificar su dieta con productos de efectivo poder alimenticio, vitamínico, etcétera.
• Se nota una evolución favorable en los cultivos industriales.
• Existen notables mejoras, sobre todo en calidad, en la producción de pastos y plantas forrajeras (alfalfa, sorgo, etcétera), destinados a la alimentación del ganado.

La producción forestal: La República Argentina cuenta con importantes áreas de bosques cuyo perfecto aprovechamiento constituye una de las principales metas a alcanzar. Entre ellas se destaca:

• El Chaco oriental, con extensiones pobladas de quebrachos, algarrobos, urundayes.
• La selva subtropical de Misiones, con pinos (especialmente útiles en la fabricación de papel), y maderas de calidad, como el cedro.
• La selva serrana del noroeste con cedros, quebrachos, eucaliptos (que se usa para alimentar los altos hornos siderúrgicos de Zapla).
• El parque de la Mesopotamia, con pinos y álamos.
• Los bosques al pie de los Andes patagónicos, especialmente de araucarias, cipreses, lengas y ñires.
La producción forestal es no sólo fuente de materia prima útilísima, sino de trabajo (aserraderos, fábricas de envases, de muebles, de papel, etc.).

La ganadería: La ganadería en la República Argentina representa, junto con la agricultura, casi el 70 % del total de las exportaciones del país, y ello se debe:

• A las excelentes condiciones físicas (suelo, clima, pastos, etcétera) que casi todo el país presenta para la cría de ganado.
• A la cuidadosa labor de selección y mejoramiento de razas llevada a cabo por el hombre de campo.
• Al mejoramiento de las pasturas destinadas a la alimentación de los animales.
• A los adelantos técnicos y científicos aplicados a la ganadería (vacunas, asistencia médico-veterinaria).

La pesca: El extenso litoral marítimo, así como los ríos del país contienen una valiosa riqueza en peces, cuya explotación no ha llegado, sin embargo, a su mayor perfeccionamiento y adecuado rendimiento.
Tanto la pesca de cabotaje (sin alejarse de las costas) como la pesca de altura (lejos de las costas), ofrecen la más diversa variedad de especies marinas, ya sean peces (caballas, pejerreyes de mar, merluzas, atunes, anchoas) o mariscos (crustáceos, pulpos, calamares).
La pesca de agua dulce en los ríos de llanura (dorados, pejerreyes, etc.), en los torrentes de la montaña (truchas y salmones principalmente) o en las lagunas interiores tiene, principalmente, interés deportivo.

La minería: La minería participa nada más que en una mínima parte en la producción total del país (menos del 4 %). El petróleo constituye la explotación mineral más importante, con miras a lograr en no mucho tiempo el autoabastecimiento del país en cuanto a este valioso combustible. Las principales áreas de explotación son:

• La cuenca del golfo de San Jorge (Chubut y Santa Cruz).
• La cuenca de Neuquén (Mendoza, Neuquén, La Pampa y Río Negro).
• La cuenca del noroeste (Salta y Jujuy).
• La cuenca de Cuyo (Mendoza y San Juan).
• La cuenca de Magallanes. Derivada de la explotación petrolera es importantísima la producción de gas natural, con la que se procura abastecer a la mayor parte de la población, especialmente por medio de gasoductos.

En cuanto a los demás productos minerales, las explotaciones son de menor importancia y no satisfacen las necesidades del país, aunque en algunos casos las posibilidades futuras son muy prometedoras, como las de los yacimientos de hierro en el noroeste y los de Sierra Grande, próximos al golfo de San Matías.

Las materias primas son:
• de origen vegetal, como los cereales, las frutas y hortalizas, plantas industriales (algodón, lino, girasol, caña de azúcar, té, yerba mate, tabaco, etc.), productos forestales (madera, celulosa), ciertas algas, etc..
• de origen animal, como los ganados (vacuno, ovino, porcino, etc.), las aves, los peces y mariscos, animales de pieles finas, etc.
• de origen mineral, como los combustibles (carbón, petróleo) y otras fuentes de energía (minerales radiactivos), metales (hierro, plomo, plata, níquel, etc.), piedras (mármoles, piedra pómez, etc.).

Para hacer posible el máximo aprovechamiento del trabajo del hombre, éste debe contar con obras de infraestructura realizadas por el estado o empresas particulares; tales obras son, por ejemplo:

• ferrocarriles,
• caminos,
• puentes,
• túneles,
• comunicaciones (teléfono, radio, satélites),
• puertos y aeropuertos,
• silos y elevadores de granos, etc.

Las industrias en la República Argentina
Por el grado de su importancia como país industrial, la República Argentina figura en el mundo moderno como un país en desarrolló. En la actualidad ha alcanzado ia etapa de una economía mixta, es decir, ya no es exclusivamente un país agrícola-ganadero; la industria abarca alrededor del 35 % de la producción total.

Entre las industrias más importantes se destacan:
• La siderurgia (elaboración de aceros), cuyo centro principal está en San Nicolás (provincia de Buenos Aires).
• La petroquímica (elaboración de productos derivados del petróleo y del carbón, como los plásticos).
• La fabricación de automotores.
• La industria textil.
• La elaboración de productos derivados de la agricultura y de la ganadería (alimentos, artículos de cuero, de lana y de algodón).
• Industrias químicas y farmacéuticas.

Las fuentes de energía
En los tiempos actuales el consumo de energía (electricidad, gas, petróleo, energía hidroeléctrica) es tan importante que sirve para medir la situación económica de los países más desarrollados con los que consumen mayor cantidad de energía por habitante:

• para el transporte,
• para la industria,
• para usodoméstico, etc.

En la República Argentina las principales fuentes de energía son las producidas:
• por la combustión del petróleo y del carbón,
• por las caídas de agua (diques y represas),
• por las plantas nucleares, como la de Atucha I y II (provincia de Buenos Aires) y la de Río Tercero (provincia de Córdoba).

El conjunto que forman la ciudad de Buenos Aires y los 19 partidos que la rodean consume más de la mitad de toda la energía que se produce.

Uno de los problemas que más preocupa al estado y a los particulares es la provisión de energía eléctrica a todos los puntos del país, especialmente a ios ambientes rurales. Muchas veces el hombre los abandona y se instala en la ciudad, sufriendo otras incomodidades con tal de disponer de adelantos técnicos cuyo uso es posible solamente por medio de la electricidad (iluminación, radio, cine, televisión, calefacción, refrigeración, etc.).

El transporte y comunicaciones
Los primeros medios de transporte terrestre fueron los animales, especialmente equinos (caballos, asnos, muías), camélidos (camellos, dromedarios), proboscídeos (elefantes). Más tarde, con la invención de la rueda (entre 4000 y 3000 a. C.) el hombre construyó vehículos en lenta evolución hasta la invención, a fines del siglo XVIII, de la máquina a vapor y, consecuentemente, del ferrocarril; de allí en adelante el hombre progresó en los dos últimos siglos más de lo que lo había hecho en el curso de más de 50.000 años. Al ferrocarril le siguió el automóvil. El transporte aéreo con el avión y, en nuestros días, con las naves interespaciales, ha hecho ciertos los más atrevidos sueños descriptos en los libros de ciencia-ficción.

En cuanto al transporte por agua, en un principio fue el preferido por el hombre, ya que por mar y sin alejarse de las costas estableció puertos y factorías que con el tiempo serían las grandes ciudades de hoy; el curso de los ríos le señaló caminos y lugares propicios para su instalación. Muchas de las actuales capitales del mundo son antiquísimos asentamientos del hombre; el río les proporcionó fáciles comunicaciones y transporte y, además, agua para beber y fertilizar sus cultivos.Entre las obras llamadas de infraestructura, aquellas destinadas al transporte y a las comunicaciones superan las conveniencias puramente económicas para ser vías por las que avanza el progreso social y cultural de los pueblos.

En la República Argentina el transporte y las comunicaciones reciben especial atención.

Ferrocarriles argentinos
El país poseía la más extensa red ferroviaria de América del Sur (más de 41.000 km de vías férreas). Sin embargo su distribución no atiende a las necesidades generales de todo el territorio, ya que la mayor concentración de vías se produce en la región de la Pampa y la Mesopotamia (más del 50 % del total). Lamentablemente durante el gobierno de Menem muchas líneas fueron levantadas o abandonadas, auqnue hoy hay un proyecto nacional de volver a integrar las economías regionales mediante el reacondicionamiento de esos mismos ramales abandonados en la década neoliberal de los 90.

Los caminos
En la República Argentina el desarrollo organizado de la red caminera comenzó en el año 1932, cuando por la Ley Nacional de Vialidad se creó la Dirección Nacional de Vialidad.

Actualmente el país cuenta con rutas nacionales y provinciales y caminos vecinales pavimentados; existen también caminos «mejorados» y rutas de tierra. El total de los caminos completa una extensión de aproximadamente 360.000 km.

Los caminos, recorridos por toda clase de automotores, enlazan las más distantes localidades, llevando pasajeros y productos y diseminando por todo el país los elementos necesarios para un desarrollo armónico de la técnica (maquinarias, herramientas, aparatos, etc.), del progreso agrícola-ganadero (semillas seleccionadas, animales finos, etcétera) y de la cultura y educación (transporte de escolares, profesores y maestros, elementos de difusión cultural).

Lo mismo podemos decir de la navegación marítima y costera (de cabotaje), de la fluvial en los ríos mesopotámicos y de la red aérea, que pone en rápida comunicación los más distantes puntos de este extenso país.

Las comunicaciones
A las comunicaciones telefónicas, telegráficas y radiofónicas, por las que la Argentina ocupa un lugar destacado en América del Sur (el primero en comunicaciones telefónicas), se han agregado las comunicaciones por vía satélite, con una estación terrena en Balcarce (provincia de Buenos Aires), que desde 1969 posibilita la inmediata comunicación telefónica y televisiva con la mayor parte de los países de Europa y América.

EL TRABAJO EN RELACIÓN CON LA PLENA REALIZACIÓN DEL HOMBRE Y SU DIGNIDAD

El trabajo
Desde el punto de vista económico, el trabajo es el ejercicio de la actividad humana aplicado a la producción de un bien destinado a satisfacer alguna de nuestras necesidades materiales.

El trabajo es querido por Dios y forma parte de los planes que forjó para que el hombre logre su propia perfección.

Leemos en el libro del Génesis en la Biblia que el hombre fue creado «ut operaretur» (para trabajar). La rebeldía del hombre con el pecado original no alteró el plan divino ni el sentido del trabajo; pero el desorden que el pecado introdujo hizo del trabajo un sinónimo de esfuerzo y fatiga.

El trabajo forma parte del cumplimiento de la voluntad de Dios, sobre todo si lo hacemos por un motivo sobrenatural y no sólo por conveniencias materiales (afán de lucro, poder, etc.). De esta manera habremos santificado el trabajo.

«El trabajo es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la Creación. Es ocasión de desarrollo de la propia personalidad. Es vínculo de unión con los demás seres, fuente de recursos para sostener a la propia familia; medio de contribuir a la mejora de la sociedad en la que se vive y al progreso de toda la humanidad.» José M. Escrivá de Balaguer: «El taller de José».

La división del trabajo
Ningún hombre es capaz de producir, por sí solo, todo cuanto necesita para cubrir convenientemente las necesidades de su vida material.

Esta limitación e insuficiencia de la productividad individual ha dado lugar en las sociedades primitivas a una primera forma de división del trabajo según el  sexo. Por ejemplo, en las tribus antiguas los hombres cazaban y pescaban y las mujeres recogían frutos y raíces.

El progreso de la producción económica en el transcurso del tiempo, mediante el establecimiento de la gran industria y la implantación de la producción intensiva y del trabajo colectivo, ha desarrollado otra forma posterior, que consiste en la repartición entre muchos operarios de las diversas etapas que se necesitan cumplir para la obtención de un producto. Esto es lo que se llama especialización de tareas.

Ventajas de la división del trabajo o especialización de tareas

La división del trabajo para la producción ofrece las siguientes ventajas:
• Economía de tiempo.
• Aumento de la habilidad de los trabajadores en determinada tarea, que permite un considerable crecimiento de la producción.
• Oportunidad de dar empleo a personas que de otra forma no trabajarían, especialmente mujeres, personas de edad, adolescentes, etc.
• Simplificación de las operaciones y disminución del tiempo de aprendizaje.

Desventajas de la división del trabajo:

La división del trabajo presenta los siguientes inconvenientes:
• Disminución del nivel intelectual de los trabajadores, al reducir sus tareas a operaciones muy simples, maquinales y monótonas.
• Aumento de accidentes por el descuido que ocasiona la monotonía de la labor.
• Utilización abusiva del trabajo de la mujer y de los adolescentes, si no media una reglamentación adecuada.

Áreas de aplicación de la división del trabajo:

La división del trabajo no puede aplicarse por igual a las diversas especialidades de la actividad humana. La industria manufacturera o fabril la admite en un grado máximo, en grado menor el comercio, en grado todavía menor la agricultura, en la cual es necesario que un mismo hombre se aplique a muy distintas operaciones.

Muchas veces la división del trabajo se aplicó y se aplica en forma egoísta.

Es por ello que la ejecución del trabajo debe estar rodeada de todas las precauciones y garantías que tornan más justas y humanas sus condiciones.
Por muy recomendable que pueda ser la división del trabajo, hay que precaverse contra toda desviación que convierta al obrero en autómata y disminuya su capacidad intelectual.

El trabajo debe, por el contrario, afianzar y aumentar el dominio de esas facultades, logrando la felicidad del hombre para que pueda así confiar en su capacidad y tener conciencia de su valer.

Clases de trabajo y sus problemas

El trabajo puede ser:
• En relación de dependencia, cuando se realiza para otros y se recibe una remuneración.
• Independiente, cuando se hace por cuenta propia.
El trabajo en relación de dependencia puede tener la desventaja de las bajas remuneraciones, cuando el patrón o empresario no contempla:
• la capacidad y eficiencia del empleado y su rendimiento;
• las necesidades mínimas (personales, familiares y sociales) de la persona que trabaja para él.

Las leyes laborales modernas tratan de aliviar estos inconvenientes obligando al empleador a respetarlas.
El trabajo independiente, por su parte, tropieza en muchos casos con la disponibilidad de bienes (locales, capitales, cantidad adecuada de materiales, herramientas), que hacen posible el adecuado rendimiento del esfuerzo realizado. Es deber del estado proteger a ¡a pequeña y mediana empresa.

La Iglesia Católica dedica especial atención a este tipo de actividad laboral porque:
• permite la relación más estrecha entre obrero y patrón, con el consiguiente conocimiento mutuo de sus necesidades e inquietudes;
• facilita el desarrollo de aptitudes personales;
• contribuye al perfeccionamiento del producto, por la atención directa que recibe su elaboración.
Un adecuado equilibrio entre la acción de las grandes empresas con personal numeroso y justamente remunerado, las medianas y pequeñas empresas y el trabajo personal e independiente, es el camino justo para lograr dentro de un país la realización del hombre y el respeto de su dignidad.

AHORRO Y PREVISIÓN
El ahorro
El ahorro consiste en dejar de gastar ei total de los ingresos para reservar algo para ei futuro. En su forma más simple se trata del ahorro individual, practicado particularmente por cada persona.

Sin embargo, en la práctica se recurre a instituciones especializadas (cajas de ahorro, bancos, etcétera), donde se depositan ios fondos y se pagan intereses.

El ahorro, en países de economía estable, es una buena costumbre digna de practicarse ya que acostumbra a las personas a valorar sus ingresos, a privarse de cosas superfluas y a protegerse para el futuro (vejez, enfermedad, invalidez).

La previsión es una forma de ahorro organizada de una forma que el dinero ahorrado se administra de tai manera que, sean cuales fueran los cambios económicos que sufra un país, los montos depositados se transforman en un momento dado (por jubilación, vejez, invalidez, enfermedad) en una entrada segura y constante que protege a la persona beneficiada con el sistema.

Actualmente la previsión se ha convertido en una necesidad y obligación social. El estado y los particulares están obligados a destinar pane del dinero obtenido por el trabajo a integrar ios fondos que se utilizan para cumplir los fines que persigue la previsión social:

• Protección de las personas en el orden económico.
• Salvaguardar la dignidad humana frente a los peligros de la vejez, la invalidez, el desamparo, etc.

El que elude las obligaciones que imponen las leyes de previsión (tanto empleadores como empleados) atenta contra el sistema y comete un verdadero delito social.

La cooperación
La cooperación o cooperativismo asocia a determinado número de personas que aportan capitales y a veces también trabajo, cuyos beneficios favorecen a los propios asociados. Las cooperativas pueden ser:

Cooperativas de crédito, en las que los capitales son destinados a facilitar a los asociados sumas determinadas, a ínteres razonable, para ampliar un negocio, construir una casa, adquirir bienes de consumo, etc.

Cooperativas de consumo. En este caso los capitales se invierten en mercaderías que, compradas en grandes cantidades, pueden llegar al socio a precios mucho más bajos que los ofrecidos en el comercio común.

Cooperativas de producción, en las que se asocian el capital y el trabajo para llevar a cabo una empresa, y los beneficios se reparten equitativamente entre capitalistas y trabajadores.

Fuente Consultada:
Formación Moral y Cívica Capitulo IV  de Blas Barisani  Editorial Estrada

Principios del Comunismo Origen y Características Resumen

Principios del Comunismo – Su Origen y Características

Origen del Comunismo:  El comunismo es un movimiento económico-social y político que se propone la destrucción, aun por la violencia, de la actual estructura social y la creación de una sociedad nueva. Sus ideas centrales son: ateísmo agresivo, materialismo, e internacionalismo; supresión de la propiedad privada, de la familia y del Estado; socialización de los medios de producción, trabajo esforzado, retribución de acuerdo a las necesidades de cada uno.

Sinónimos de comunismo son: marxismo, bolcheviquismo, colectivismo, maximalismo.

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Ideólogos de la Doctrina Comunista

Se denomina comunismo, porque sostiene que los bienes deben ser de la comunidad; marxismo, por inspirarse en las doctri nas de Carlos Marx; colectivismo, por propender a que la pro piedad privada pase a la colectividad; bolcheviquismo, por derivación la palabra rusa «bolchevik» máximo programa, do ahí que sus adeptos reciban también el nombre de maximalistas. El distintivo del comunismo es el emblema de la hoz y del martillo entrecruzados, pues se presenta como partido de los campesinos y obreros.

El color de su bandera, el rojo; el saludo es el puño derecho cerrado, en alto.

Aunque la idea comunista es muy antigua, el movimiento eo munista bolchevique es moderno: cristalizó en Rusia por obra principalmente de Lenín.

ANTECEDENTES: El pueblo ruso estaba sometido al dominio de los zares. Ya en la primera mitad del siglo XIX, había habido numerosos co natos revolucionarios. Baste decir que de 1826 a 1854 se registraron en Rusia 526 motines organizados por labriegos servios.

Sociedades secretas como la «Unión de Salvación» y la «So exedad de Caballeros Rusos», atizaban el fuego revolucionario y mantenían en el pueblo el odio hacia las clases altas. Las ideas comunistas se difundían entre el pueblo, pobre y hambriento y los líderes trabajaban para derribar el edificio zarista, por la violencia.

Durante la primera guerra mundial (1914-1918) Rusia luchó contra Alemania. El zar Nicolás II se había desprestigiado por la corrupción administrativa y por la ineficaz campaña militar; en 1915 las tropas alemanas se habían internado muchos kilómetros dentro del territorio ruso. El zar tomó el mando con su ejército mal equipado.

Los revolucionarios comunistas trabajaban intensamente entre el pueblo y deseaban la derrota de Rusia. Si Rusia gana la guerra, decían, muere la revolución; si la pierde triunfa la revolución. Abundaron las huelgas, sabotajes y tumultos. El 12 de marzo de 1917 estalló una revolución y la Duma (Asamblea legislativa), estableció un Gobierno Provisional. Se pensó instalar una monarquía parlamentaria.

El zar Nicolás II abdicó por sí y por su hijo, en favor de su hermano el gran Duque Miguel, pero este también abdicó en favor del Gobierno Provisional.
La decisión del Gobierno Provisional, de continuar la guerra contra Alemania y cumplir los compromisos internacionales que el zar había contraído con los aliados, fue mal recibida por el pueblo, agitado por los comunistas, y obligó a una reorganización del gobierno, que fue encabezada por Kerensky.

El 1° de mayo se había realizado en Moscú una gran manifestación popular maximalista al grito de ¡Viva la fraternidad universal!; y exhibiendo carteles con la leyenda: «Transformación de las espadas en arados«.

Vladimiro Ulianov (imagen abajo) , conocido por el nombre de Lenín, partidario de los métodos violentos, propagaba su programa. Terminación de la guerra que era, decía, una aventura de bandidos preparada y sostenida por los partidos burgueses, reparto de las propiedades entre los proletarios; en resumen: paz y pan.

lenin lider ruso

A pesar de contar en su seno a socialistas y marxistas moderados, la decisión del gobierno de Kerensky, de proseguir la guerra, produjo nuevos tumultos.

El 7 de noviembre de 1917, estalló una revolución encabezada por los comunistas bolcheviques, que se adueñaron del poder. Comenzó el gobierno rojo.

Lenín (1870-1924), ocupó el cargo de Presidente del Soviet o Consejo de Comisarios del Pueblo, integrado por trabajadores y soldados, y su lugarteniente León Trotsky (1877-1940) (su verdadero nombre era Lieb Bronstein), el Comisariato de Relaciones Exteriores.

Se implantó la Dictadura del Proletariado y se realizaron las reformas correspondientes a los postulados comunistas. Confiscación de tierras y su entrega a los campesinos y las fabricas a los obreros. Nacionalización de los bancos, de los transportes por agua, del comercio exterior e interior,

a) Régimen del Trabajo: Se impuso el trabajo obligatorio y se prohibieron las huelgas.

Los trabajadores no podían elegir libremente su trabajo, ni el lugar en donde deseaban traba jos, pues les eran impuestos por el Estado. Se exigió al pue blo que entregara el sobrante de las cosechas. En las fábricas los trabajos debían quedar terminados a plazo fijo, bajo penas que podían llegar hasta la de muerte. Las faltas de puntualidad en acudir al trabajo se castigaban: la primera vez con la privación de la tarjeta de alimentos, la segunda con trabajos forzados durante tres días, y la tercera con el fusilamiento.

Todo intento de huelga fue reprimido severamente hasta con el fusilamiento.

b) Supresión de libertades: El 10 de julio de 1918 se promulgó la Constitución Soviética, que sentó las bases de la Dictadura del Proletariado, ejercida por el Partido Comunista. Se suprimió la libertad de palabra, de opinión, de conciencia, y en fin, todas las libertades individuales, civiles y políticas.

La Constitución establecía que los obreros y campesinos, reu nidos en Consejos locales (Soviets), enviaban delegados a los Consejos provinciales; estos, a su vez, elegían representan les ante un Congreso General. De este Congreso se elegían los miembros para integrar el Comité Ejecutivo y el Consejo de Comisarios del Pueblo, que era la máxima autoridad. Tenían voto únicamente los obreros y campesinos, y por su puesto, presentaba candidatos un único partido: el Comunista.

No tardó en estallar una terrible guerra civil de los «blancos» contra los «rojos», que duró de 1918 a 1920, y terminó con el triunfo de los rojos por la violenta represión que ejercían: un mentaron las medidas represivas e implantaron el régimen del terror.

Se estableció una Comisión Especial, la terrible y tristemente célebre Cheka, encargada de efectuar arrestos de sospechosos y ejecuciones sin juicio previo. Se efectuaron ejecuciones en masa, cuyo número nunca los Soviets se atrevieron a revelar.Los años siguientes se caracterizaron por una profunda crisis económica, que puso de manifiesto el fracaso de la colectivización comunista y obligó a dar marcha atrás. Se estableció entonces como único dueño al Estado. «El capitalismo que es nefasto en manos de particulares o consorcios, decía Lenín explicando la nueva táctica, es beneficioso en manos del Estado, hoy por hoy, al menos».

La N. E. P. (Nueva Política Económica), fue calificada por Lenín de «retirada temporal», un paso atrás para poder avanzar más.

A la muerte de Lenín, en 1924, se entabló una lucha por el poder entre León Trotsky y José Stalin (cuyo verdadero nombre era José Yugashvili).

 José Stalin

Dictadura de Stalin: Venció Stalin, quien en 1927 hizo expulsar del partido a Trotsky, que terminó por residir en Méjico donde murió asesinado en 1940. Con Stalin comienzan los diversos planes quinquenales y el período de la industrialización.

La nueva Constitución puesta en vigor el 1° de enero de 1938, establece la estructura interna del régimen soviético.

La U.R.S.S. (Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas), es una federación de 16 repúblicas.

El gobierno está compuesto de dos cámaras legislativas. Consejo de la Unión (600 miembros) y el Consejo de las Nacionalidades (400 miembros).
El Consejo de la Unión y el de las Nacionalidades forman el Consejo Supremo.

Esta asamblea (Consejo Supremo) elige el Presidium, organismo de 37 miembros, encargado de dictar decretos, remover funcionarios, declarar la guerra, etc., y el Consejo de Comisarios del Pueblo, la máxima autoridad ejecutiva.

Los derechos y libertades enumeradas en la Constitución existen solo en el papel, pues todo el mundo conoce el régimen de opresión y esclavitud imperante en Rusia. El derecho de sufragio se concede a los ciudadanos o ciudadanas de 18 años de edad, que pueden votar por el único partido permitido: el Comunista.

Afirmaba Alfredo Trenkler que Rusia es «el estado más totalitario del mundo. Es dador del pan y del trabajo, único empresario y capitalista, legislador, juez y señor de la guerra, es el único productor y distribuidor de los bienes económicos, en sus manos está el poder absoluto sobre vida y muerte de cada individuo. Él es juez sobre arte y ciencia, define lo que es verdad y error, lo que deben cantar los poetas, investigar los sabios y proclamar los pensadores. Ha creado una religión del Estado. De este modo, gobierna a la masa bajo un absoluto dominio».

Contenido Doctrinario: Afirma el marxismo que por la evolución de todas las cosas, la humanidad deberá llegar inevitablemente a una sociedad sin clases sociales: la sociedad comunista donde reinará la fe-licidad completa y donde ya no habrá ni opresores ni oprimidos.

Se basa en las doctrinas de Carlos Marx, expuestas en el celebre manifiesto del año 1848. Esas doctrinas tienen su raíz filosófica en la filosofía de Hegel y en la de Fuerbach. Marx fue discípulo de ambos. De Hegel tomó el evolucionismo y la ley de esa evolución dialéctica que, del mundo de las ideas de Hegel, traspuso al mundo de la materia. De Fuerbach, heredó el materialismo más absoluto. De ahí resultó el materialismo dialéctico e histórico.

PRINCIPALES IDEAS DEL COMUNISMO Y SU CRÍTICA:

Materialismo: no existe nada espiritual; la única realidad existente es la materia. También las actividades espirituales (pensar, querer. . .) no son más que formas superiores de la materia. La materia está en continua evolución, según una ley de la naturaleza, llamada dialéctica. Esa evolución terminará al llegar a la sociedad comunista.

Crítica:  Es falsa la afirmación de que no existe nada espiritual. El alma humana es espiritual y son espirituales las operaciones que realiza: pensar, querer. .. No basta asegurar que Dios no existe: hay que dar las pruebas y demostrar que Dios no existe.

No es suficiente negar la existencia de un Dios espiritual y, luego, para tratar de explicar de alguna manera el universo y sus fenómenos, atribuir a la materia todo lo que se dice de Dios. La materia es, de por sí, inerte. La vida que bulle en el mundo proclama la existencia de un ser vivo, espiritual que la ha producido. ¿Desde cuándo un elemento inferior, como la materia, produce seres superiores? Si la materia está en continua evolución, por una ley de la naturaleza, ¿cómo puede esa ley cesar en la sociedad comunista?

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Dialéctico: Según la ley dialéctica todo evoluciona de lo inferior a lo superior. La evolución la causan los elementos de contraste. En cada estado se producen esos elementos de contraste. La lucha entre los elementos se agudiza en tal forma, que resulta imposible sostener la forma precedente.

Crítica: La existencia de la ley dialéctica es una afirmación, pero, sin ninguna demostración. La evolución de lo inferior a lo superior, sin que haya algo precontenido, es un surgir de la nada. Es evidente que la nada no produce nada. Si existe algo, hay que admitir la creación. La evolución creadora es tan absurda como un círculo cuadrado, porque supone que la nada produce algo.

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Materialismo Histórico: La historia atestigua que en el mundo siempre existió lucha. Todos los hechos históricos tuvieron su origen en el factor económico. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones de la vida económica. Todo lo demás deriva de allí. En los distintos períodos de la historia, los hombres han vivido determinadas relaciones de producción; esas relaciones han suscitado un mundo de concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas …, de acuerdo a esas relaciones. El factor económico en continuo desarrollo, es el fundamento y estructura de la sociedad; es el elemento activo de la sociedad.

Pero en la sociedad hay otro elemento pasivo: esas sobre-estructuras políticas, jurídicas, artísticas, ideológicas religiosas, fundadas sobre lo económico, y que buscan y adquieren cierta estabilidad.

De ahí surge la lucha entre los dos elementos, el activo y el pasivo, lucha necesaria, fatal, fuente y origen de todo progreso social. «Los hombres antes de ocuparse de política, ciencia, arte, religión, etc… deben comer, beber, vestirse, alojarse» (argumento de Engels en el discurso sobre Marx, del 17-III-1883). «La verdadera explicación de toda la historia individual y social está en los intereses económicos».

Crítica: Las luchas que existieron en el mundo no tuvieron siempre origen exclusivamente en el factor económico. Las guerras de religión, por ejemplo, no estallaron por asuntos económicos. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones que le permiten llevar una existencia acorde con su dignidad humana ennoblecida por los valores morales, espirituales y sobrenaturales. Nunca han demostrado que las concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas … son proyecciones de las relaciones de producción. Afirmar y repetir incesantemente, no es demostrar.

Además es falso que las relaciones de producción, influyan en la solución de problemas. Muchísimas de las concepciones ideales de la humanidad, no dependen en absoluto de las condiciones económicas. El estado de las relaciones de producción en nada puede influir en la solución de ciertos problemas; p. ej. si el mundo se basta o no a sí mismo, cuál es el fin del hombre; si el matar y el robar son malos, etc.

Eso prueba que para el hombre los hechos materiales son condiciones del ejercicio de la actividad intelectual, pero no que tales hechos entren como factores determinantes en la solución de los problemas intelectuales mismos.

No es exacto. Que esos intereses tengan muchas veces, un puesto importante en la historia y no pocas se hallen ocultos bajo el manto del ideal, no puede negarse; pero es ridículo querer explicar toda la historia desde ese punto de vista. ¿Qué tuvieron que ver esos factores en los fenómenos históricos del Imperio Romano, del Cristianismo, del cisma de oriente, del protestantismo, del martirio, en los grandes movimientos filosóficos, literarios, artísticos (Renacimiento), políticos, etcétera? ¿Qué parte tuvieron en las acciones de Belgrano, en la gesta emancipadora de San Martín?.

¿Cómo explicar por el solo factor económico la vida de tantos genios: Platón, Aristóteles, San Agustín, Descartes, Kant, Galileo, Newton, Colón, etc.?

En los fenómenos históricos ejercen preponderante influencia varios factores: el orgullo personal o nacional, el amor a la patria, el amor o el odio al prójimo, los ideales religiosos, el amor a la ciencia, etc., con más frecuencia que el factor económico.

El factor económico es uno, pero no el único de los elementos explicativos de la historia. El materialismo histórico niega la libertad humana, porque hace depender todos los hechos de causas fatales. Además se contradice: ¿cómo una ley inmanente de continua evolución se detendrá en la sociedad comunista?

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La Propiedad: La propiedad privada ha sido la causa de todos los males de la sociedad. «La propiedad es un robo». No existe el derecho de propiedad privada. Las propiedades, por lo menos los medios de producción o capitales, deben pasar al Estado.

Crítica: La causa de los males de la sociedad no ha sido la propiedad, sino las pasiones humanas: egoísmo, odio, venganzas, orgullo, prepotencia, ambición. . . Para conjurar los males hay que reformar al hombre, causante de ellos. El derecho de propiedad es un derecho natural que consiste en: «retener como propio lo que legítimamente se ha adquirido; de usar, disfrutar y disponer de ello con exclusión de los demás.

La propiedad individual es un estímulo para el trabajo, sacrificio y el ahorro. Hace nacer interés y preocupación por cuidar, reparar y mejorar lo que se posee como propio. De aquello que es de todos, nadie se preocupa, ni siente interés en preocuparse. Solo la propiedad personal de cuanto es necesario y útil a una vida conveniente según la posición social, produce real y legítima independencia respecto de los demás. Es también factor de dignidad individual y familiar. El ahorro sobre el propio trabajo, es un medio legítimo para formarse un capital.

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El Trabajo: El trabajo es la única fuente de dignidad para el hombre. El verdadero fin del hombre es trabajar para el bien de la sociedad, prescindiendo de su bienestar o interés personal. El que no trabaja no tiene ningún derecho, ni siquiera el de vivir.
(Téngase en cuenta que es el Estado quien determina qué clase de actividad es o no, trabajo ). El trabajo es la única fuente de riqueza a más de las ofrecidas por la naturaleza. En cuanto al método, todo es lícito, hasta el trabajo forzado.

Crítica:  El trabajo dignifica al hombre. Pero el hombre no existe para ser esclavizado por la colectividad: el fin del hombre es perfeccionarse y alcanzar su felicidad temporal y eterna. El hombre no puede ser sacrificado al Estado. Antes que existiera el Estado, existió el hombre. Si el hombre organizó el Estado, fue para vivir mejor y no para vivir en esclavitud. Tiene además derechos que ninguna persona ni la colectividad pueden atrope-llar. No solo el trabajo manual es trabajo, lo es también el intelectual. En el mundo se necesitan diversas clases de trabajos.

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Teoría del plus valor»:  En toda mercadería puesta en el mercado deben distinguirse dos valores: «valor de uso» (o valor útil) y «valor de cambio» (valor comercial). Valor de uso: Consiste en la utilidad de la mercadería para satisfacer una necesidad. Se funda en sus propiedades físicas y químicas. Valor de cambio: Es la aptitud que una cosa tiene para ser trocada o cambiada por otra. La diferencia entre el valor de cambio y el valor de uso es llamada plus valor, que significa sobrevalor o aumento de valor.

El plus valor, según Marx, se funda únicamente en el trabajo que fue necesario para su producción. La medida del valor de cambio debe ser, por consiguiente, según Marx, la cantidad de trabajo objetivado en la cosa. La cantidad de trabajo se mide por el tiempo y duración del mismo.

Según Marx, todo plus-valor (llámese interés, renta o provecho), no es más que la materialización de una cierta duración de trabajo no pagado. El capital paga al obrero según sus necesidades, pero se queda con el plus-valor. De ahí su teoría que el capital, formado por el plus-valor de las cosas, es un robo.

Crítica: El valor de los objetos para el hombre está constituido no por el trabajo, sino por su idoneidad para satisfacer las necesidades humanas. Lo que no posee esa aptitud no vale nada, haya o no costado trabajo, p. ej. un palacio en el polo sur; una bolsa de perlas encontrada por uno que se está muriendo de hambre y sed, perdido en el desierto.

El trabajo cristalizado nada tiene que ver: mercaderías que no han costado trabajo pueden valer mucho, y puede suceder que mercaderías de poco valor hayan costado mucho trabajo. El trabajo aumenta el valor solo y en cuanto aumenta la utilidad de la mercadería. También la rareza aumenta el valor: un objeto sube de valor cuando escasea. Un «objeto único» tiene valor por sí, pero vale mucho más, precl sámente, por ser «único».

Es falso que solamente el trabajo humano produce plus valor; el ganado, los tractores y aun el más simple motor eléctrico produce plus-valor: rinden más de lo que consumen. Varios son los factores del aumentó del valor de la materia prima: los principales son dos; el trabajo y el capital (terrenos, maquinarias… etc.) ni el uno ni el otro por sí solos habrían alcanzado el mismo resultado. De aquí se deduce que, separada la parte que eo rresponde al trabajo, queda la parte debida al capital.

La ganancia lícita del capital no es, entonces, un robo, como afirma el marxismo.

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La Familia: La familia es una forma de opresión, con la cual el régimen capitalista explota a la mujer. La familia desaparecerá cuando desaparezca la propiedad privada. Mientras tanto, en los países no comunistas, deberá hacerse cuanto se pueda para desintegrarla: divorcio, libertinaje, etc. De esa manera se acelera la llegada de la era comunista.

Crítica: Falso también lo que afirma de la familia. No es un inven to de los capitalistas; la famí lia ha existido siempre, muchi simo antes de que aparecieran los capitalistas. El matrimonio monógamo o indisoluble, enaltece y dignifica a la mujer. En cambio, la poligamia y el «amor libre» a que tiende el comunismo, es una explotación y degradación de la mujer.

La disolución de la familia causó tantos males en Rusia produjo tal degeneración que también en este punto el co munismo tuvo que dar marcha atrás. Se confirma una vez más, que no se puede ir contra el recto orden natural. Los hijos pertenecen a sus padres y no al Estado. Si por naturaleza los hijos pertenecen a sus padres, también corresponde a ellos el educarlos para completar la obra de la procreación.

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La Educación: Los niños son del Estado, a quien le corresponde su educación. El Estado comunista se reserva exclusivamente para sí el derecho de la instrucción. La escuela y las publicaciones de todas clases, son el principal medio para la formación colectivista del pueblo.

Crítica: El derecho de educar a los hijos, es un derecho natural e inalienable de la familia. Como de costumbre, el régimen comunista desconoce y atropella los derechos más sagrados. También en el plano educativo las teorías comunistas fracasaron: tuvieron que prohibir la coeducación por los desastres que en la niñez y juventud producía tal sistema.

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La Religión: La religión es un producto del estado presente de la economía capitalista. Como el pueblo no goza aquí, tiende a imaginarse un paraíso en el más allá y esta idea lo lleva a soportar el orden de cosas presentes. En este sentido es el «opio del pueblo». La religión es aliada del capitalismo, producida por él y caerá con él Es un absurdo una conciliación entre marxismo y religión. En el colectivismo definitivo, no podrá hablarse de religión.

Crítica: Es falso que la religión haya sido inventada por el capitalismo y que dependa de las condiciones económicas. Desde que el mundo es mundo, existió la religión, en cambio el capitalismo, comenzó muchos siglos después. La religión responde a una de las necesidades más profundas del ser humano. El sentimieno religioso es tan connatural al hombre que el naturalista Quatrefages definió al hombre «animal religioso». Esto es tan cierto, que después de cuarenta años de intensas campañas antirreligio sas v ateísticas, el marxismo soviético no ha podido extinguir el sentimiento religioso del corazón del pueblo ruso. La religión eleva los pensamientos hacia los bienes ultra-terrenos, sin descuidar por eso, el bienestar temporal.

No es opio que adormece, sino licor que purifica y vigoriza. No es producida por el capitalismo, no caerá, aunque caiga el capitalismo v no es su aliada. El capitalismo es fruto del liberalismo económico, que la religión condenó no bien hubo aparecido.

El liberalismo sostiene el interés individual; la religión, la justicia social. El capitalismo surgió, precisamente, por la laicización de la economía y por no haber conformado los hombres su actuación a los preceptos religiosos.

La doctrina de la «Rerum Novarum», «Quadragésimo Anno», «Divini Redemptoris» y «Mater et Magistra«, para citar los principales documentos, es un rotundo mentís a la afirmación comunista. El comunismo no permite la religión porque pretende erigirse él mismo en una religión y hacer de sus jerarcas, unos semidioses.

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Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civism

Las Virtudes Sociales y Éticas Para La Convivencia Social

Las Virtudes Sociales Para La Convivencia

Cada uno de nosotros está ligado a otros seres humanos, vive y convive con ellos. Las distintas formas que puede asumir una comunidad son formas de convivencia. Una persona puede vivir siempre peleando con otras, enojada porque no se hace lo que ella quiere, puede vivir sin preocuparse por las necesidades personales y familiares, por los proyectos personales y compartidos. Puede vivir, diríamos, de manera desinteresada. También es posible vivir de otra manera, tratando de conocer las necesidades de los demás, dialogando, llevando a cabo proyectos en común con otras personas, es decir, «negociando» y haciéndose responsable de las distintas funciones que cada uno desempeña.

Si, por ejemplo, en la escuela se nos pide que hagamos un trabajo grupal, tendremos que establecer acuerdos entre los miembros del grupo, es decir, «negociar» el tema a elegir, el modo de hacer el trabajo, las responsabilidades que cumplirá cada miembro del grupo, el tiempo que le dedicaremos a la realización de la tarea y lo que hará cada uno para que los demás cumplan con lo pactado. La forma en que vivimos los seres humanos está, en alguna medida, en manos de todos, porque todos tenemos aspiraciones y posibilidades y gozamos de la capacidad responsable de ser creadores del mundo en el cual queremos vivir. Veamos ahora las virtudes  humanas necesarias para lograr una buena convivencia social.

Virtudes sociales: La  vida ordenada y pacífica de la sociedad reclama el fortalecimiento de los valore humanos y también de ciertas virtudes como la solidaridad, el altruismo, la fraternidad, el respeto recíproco de los derechos, la probidad. (Ver: Valores Humanos)

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A. – La solidaridad

«La solidaridad expresa la mutua dependencia (|u«’ existe entre las diversas partos de un lodo, y que hace que no se pueda remover o modificar una sola sin remover o modificar, por eso mismo, las otras y el todo que constituyen.»

La solidaridad implica conexión entre las partes y, por consiguiente, dependencia recíproca.

La solidaridad existe, no solo en el mundo físico debido a la eficacia y permanencia de leyes cósmicas, sino también entre las personas.

Los hombres en la sociedad son solidarios unos con otros, pues hay interdependencia entre ellos.

La solidaridad humana existe en el tiempo y en el espacio. Solidaridad en el tiempo: Todo hombre está relacionado con los millones de hombres que existen, con los millones de hombres que le precedieron y con los millones de hombres que existirán.

Casi no puede moverse, obrar, vivir como ser humano sin que deba hacer referencia a la acción presente, pasada y, hasta venidera, de otro hombre. Los vestidos conque se viste, las herramientas con que trabaja, la luz artificial que lo ilumina, la ciencia y la cultura y los mismos elementos naturales utilizados por la industria humana denuncian la intervención social de otros hombres.

El hombre es beneficiario del progreso cultural y científico de sus antepasados y contemporáneos y, a su vez, la posteridad se beneficiará con el aporte cultural, moral y científico que logre la actual generación.

Solidaridad en el espacio: Los que habitan un mismo lugar, pueblo, municipio, ciudad, estado; o conviven en la misma familia, escuela, fábrica, oficina, están entrelazados por intereses, finalidad y necesidades comunes.

La negligencia o la actividad de uno repercute en los otros; ciertos trabajos no podrán realizarse hasta tanto algunos no hayan cumplido su parte.

Como puede advertirse esta solidaridad, es algo natural, independiente, muchas veces, de la voluntad de los individuos: surge de la misma naturaleza de las cosas. De esta solidaridad natural aflora la solidaridad moral.

La solidaridad moral consiste en la aceptación de las mismas responsabilidades y en la ayuda y apoyo que se presta en circunstancias difíciles o adversas.

El concepto de solidaridad moral comprende ideas de unión, adhesión, concordia, colaboración, ayuda mutua, etc.

Así por solidaridad una persona comparte la responsabilidad que surge de la actitud de un compañero; por solidaridad se ayuda al necesitado para que pueda superar una situación económica angustiosa; por solidaridad se reúnen socorros para las víctimas de alguna catástrofe: inundación, terremoto, incendio, etc.

En el terreno político, en momentos difíciles para la vida nacional, por solidaridad se unen y fusionan fuerzas políticas opuestas en ideales y procedimientos para salvar a la Nación de un peligro inminente.

La solidaridad moral se manifiesta en los diversos órdenes de la vida. En la esfera social, todas las mutualidades, las com-pañías de seguros, las cooperativas, en general, las sociedades de obreros y de patrones son expresiones de solidaridad.

La solidaridad abarca las tres esferas originarias de la vida social: la familiar, la nacional y la universal.

B. – La solidaridad como deber y como necesidad:

El hombre debe ser solidario con sus semejantes y con la sociedad. En otras palabras, debe interesarse por las necesidades del prójimo y los problemas sociales.

La solidaridad se manifiesta por medio de la ayuda mutua.

La solidaridad es un deber: todo hombre se ha beneficiado con el aporte valioso de los antepasados y de sus contemporáneos, no puede ser entonces un elemento puramente nega tivo en la sociedad. Debe cooperar positivamente en cuan lo le sea posible al bienestar común e individual.

El hombre nace deudor y a medida que avanza en la vida lo va siendo más.

La solidaridad es también una necesidad porque el progreso de la sociedad y su misma supervivencia no sería posible sin la solidaridad.

«Se diría que la sociabilidad y la solidaridad humanas se impondrían por una necesidad «de facto» si no se impusieran antes por una necesidad de naturaleza.

Todo en la sociedad de los hombres se mantiene por colabo ración, por espíritu de entendimiento y de solidaridad».

La vida en la sociedad civil muestra el gran concurso de con peración humana, p. ej., en el sector de la instrucción: las ciencias, las artes y la técnica son frutos de la cooperación humana. Los jóvenes deben habituarse a la solidaridad. Generalmente viven creyendo que su pereza o laboriosidad son asuntos individuales que solo a ellos interesan, sin repercusión social. A lo sumo que deberán responder ante la Dirección del Colegio.

Sin embargo, no es así; aun el silencio que se exige en el aula para que los alumnos se concentren en un ambiente de seriedad tiene un carácter eminentemente social: crear un clima propicio al trabajo de todos.

El que quiere divertirse hasta el último momento, el que quiebra con su indisciplina ese ambiente propicio para el trabajo intelectual fecundo, conspira contra la solidaridad social. No debe olvidar el joven estudiante que también por solidaridad está obligado a perfeccionar su personalidad para hacerse más útil a los demás y colaborar al bien general. Ni tampoco debe olvidar que un buen consejo, unas palabras de aliento dichas a un compañero que sufre un estado de depresión pueden producir un cambio total y orientar toda una vida. Por el contrario insinuaciones perversas pueden influir de tal manera que tuerzan hacia el vicio una existencia y malogren toda una vida.

Los malos ejemplos ejercen poderoso influjo sobre los demás. Es conocido el refrán: «Las palabras mueven, el ejemplo arrastra».

Por supuesto que nadie podrá recurrir al deber de solidaridad para exigir cooperación para el mal. Ocurre frecuentemente entre los estudiantes creerse obligados, por un falso y equivocado compañerismo, a solidarizarse con el mal. La solidaridad solo existe para lo bueno y honesto. Toda cooperación para lo malo, no es solidaridad, sino complicidad.

C. – El altruismo:

Etimológicamente la palabra altruismo proviene del término latino alter: el otro.

Se opone a egoísmo. Egoísmo proviene de «ego»: yo, y significa, exagerado amor e interés por sí mismo. Es la virtud por la cual el hombre piensa y se preocupa por el bien de los demás.

Es lo opuesto al egoísmo que consiste en encerrarse en sí mismo y buscar siempre y exclusivamente el propio provecho, desentendiéndose de los demás.

El egoísta solo piensa en sí; es insensible a las penas, afliciones y necesidades del prójimo. Es incapaz de un sacrificio, de una privación para proporcionar un bien a otro.

En cambio el altruista es generoso. En ciertos casos es capaz de olvidarse de sí mismo y privarse no solo de comodidades sino hasta de cosas necesarias para ir en ayuda del prójimo necesitado.

Muchos de los males que aquejan a la humanidad tienen su raíz en el egoísmo. Felizmente no todos los hombres son egoís tas. De serlo, la vida sería muy dura y muy triste. La solidaridad supone el altruismo.

D. – Fraternidad

Fraternidad es sinónimo de hermandad. Llámase fraternidad al amor que se profesan los hermanos entre sí. Como son hijos de los mismos padres, miembros de un mismo hogar, siéntense unidos por un vínculo muy especial establecido poi la sangre e idéntica formación espiritual. Lo que sucede en el pequeño núcleo familiar debe reflejarse en la gran familia humana.

Fraternidad, es entonces, el amor universal que une a los hom bres entre sí en cuanto son miembros de la gran familia hu mana.

A semejanza de lo que ocurre en el hogar, la fralernidad debe comprender el respeto, aprecio, defensa y ayuda mutua, unión V solidaridad.Este sentimiento de cordialidad y afecto universal tiene su raíz en el cristianismo que enseña que todos los hombres son hermanos, pues todos son hijos del mismo Padre que está en los cielos.

La fraternidad lleva a considerar a los demás hombres, sea cual fuere su nacionalidad y condición social, como hermanos, acreedores al respeto, estima y ayuda en los casos de necesidad. Estando compuesta la gran familia humana no solo de individuos sino también de sociedades, el sentimiento de fraternidad debe extenderse a las relaciones de las familias y de las naciones que deben considerarse hermanas.

La Argentina tiene una hermosa tradición de hermandad. Ha considerado a las naciones, teórica y prácticamente como hermanas.

El sentimiento de fraternidad dentro del territorio se refleja en el Preámbulo de la Constitución, donde se expresa ser propósito de los constituyentes asegurar los beneficios de la libertad «para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino». Se opone a la fraternidad cualquier discriminación racial.

E. – Respeto recíproco de los derechos:

La base de la tranquilidad pública y de la paz social está en que cada uno respete los derechos de los demás. Si todos respetan los derechos ajenos, cada uno a su vez, será respetado. «No hagas a los demás lo que no quieras te hagan a ti». Las jóvenes generaciones deben comprender bien la importancia que tiene el respeto de los derechos. Deben comenzar a practicarlo en las múltiples ocasiones que le brinda la vida escolar y social.

En la sociedad humana no puede imperar la ley de la selva, o sea, la de la fuerza bruta.

Los hombres, seres racionales, deben regularse por normas morales y no apoyarse en el imperio de la fuerza o de la violencia.

El respeto de los derechos es lo opuesto a la prepotencia y a la arbitrariedad.

Todos y cada uno de los derechos deben ser respetados. Con todo, existen algunos derechos de la persona humana que revisten capital importancia y que más frecuentemente son atropellados: el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona.

F. – La probidad Individual y Social:

Probidad significa rectitud en el obrar, honradez de procederes.

Probidad deriva del vocablo latino: «probus»: honrado. Hombre probo es el hombre de honor, íntegro, consecuente con sus ideas tanto en la vida privada como en la vida pública.

El hombre, debe, desde niño, acostumbrarse a obrar con honor, siguiendo la voz de la conciencia que le indicará cuál es el camino, la senda de la honestidad. Siendo sensible a las indicaciones de la conciencia moral adquirirá el hábito de la probidad.

Los obstáculos que se interpongan, las insinuaciones malvadas, los ejemplos reprobables no deben torcer su conducta rectilínea.

No es probo el hombre que roba, estafa, el que traiciona la fidelidad conyugal, el deshonesto, el que engaña al prójimo, el que falsifica mercaderías, etc.

La probidad social es aquella honradez y rectitud que se manifiesta en la administración pública.

La Nación marcha bien cuando la gobiernan hombres probos. De ahí la gran responsabilidad del sufragio: los electores de ben elegir para los cargos públicos a aquellos ciudadanos ca pacitados que se distingan por probidad de vida. Esa probidad deberá resplandecer no solo en la vida pública y social, sino también en la vida privada.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

 

Funcion Social de la Familia Su Relación Con El Municipio

Función Social de la Familia

Cronológicamente  es la familia la primera sociedad: existió antes que ninguna otra y antes que el mismo Estado. Biológicamente es la familia la célula de la sociedad: es el medio adecuado para la propagación de la vida. Sin la familia se extinguiría la especie humana. La familia comprende fundamentalmente a los esposos y a sus hijos; por lazos más o menos estrechos de parentesco, en línea directa o indirecta, forman también parte de ella los hijos adoptivos, los abuelos, los tíos, los primos, etc..

En la Declaración Universal de los derechos del Hombre, artículo 16, párrafo 3º se dice: «La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado».

funcion social de la familia

La familia es sociedad necesaria porque la exige la misma naturaleza del hombre y la mujer que posee la tendencia a la generación.

Es necesaria porque para el niño resulta imprescindible la familia no solo para existir, sino también para vivir y llegar a su perfecto desarrollo.

Ningún ser de la escala animal después de nacido necesita tanto como el hombre de los cuidados de otros para seguir viviendo. Se calcula que no duraría muchos días si no se le dispensaran esos cuidados.

LA FAMILIA, SOCIEDAD PRIMERA Y NECESARIA

Todos sabemos que el niño al nacer es un ser débil e indefenso, incapaz de satisfacer por sí mismo ninguna de sus necesidades vitales; librado a sus propios recursos, en pocos días perecería.

Esa dependencia del niño con respecto de sus padres no dura, como sucede en la mayor parte de los animales, unas pocas semanas, sino que se prolonga por varios años. Entre todos los seres vivos, el hombre es el que más tarda en comer por sus propios medios, en pararse, en caminar, etcétera. Además muy pronto aparecen otras necesidades, como la de expresarse por medio de la palabra, jugar, aprender, etc.

Ese proceso de crecimiento y de aprendizaje debe ir acompañado de cariño, de ejemplos morales, de iniciación en la fe y en las prácticas religiosas; es un proceso largo, difícil, en el que sólo los padres, asistidos por la ayuda de Dios, pueden ser los guías y apoyos seguros.

Sólo con su ayuda los hijos pueden llegar a ser sanos y fuertes tanto en lo material (el cuerpo) como —y principalmente— en lo espiritual (sus sentimientos, sus creencias, su manera de comportarse).

Es por eso que Dios creó la institución del matrimonio, para que los hijos encuentren al nacer todo lo que necesiten hasta alcanzar el normal desarrollo de su cuerpo y la adecuada educación de su espíritu.

Por lo tanto, el matrimonio debe ser una relación estable, duradera y permanente; no basta que un hombre y una mujer se unan para tener un hijo. La misión encargada al matrimonio tiene tres aspectos fundamentales:

• El fundar la familia con mutuo amor, respeto y protección de los esposos.
• El de tener hijos para perpetuar la especie; de esa manera Dios hace a los esposos colaboradores en la obra de la Creación.
• El de cuidarlos, protegerlos y guiarlos en el largo camino de ia niñez y de la juventud.

La familia es, pues, la célula básica de la sociedad, célula es sinónimo de vida; la célula posee en potencia fuerza evolutiva y reproductiva; también se halla expuesta a sufrir todas las consecuencias de los ataques, todos los efectos de los malos cuidados. Si estos ataques y estos malos cuidados llegan a hacerla enfermar, entorpeciendo su marcha biológica, esta enfermedad y entorpecimiento se transmiten al cuerpo al que esta célula pertenece. Por ejemplo: un brazo está compuesto por una inmensa cantidad de células. Cada una de éstas tiene movimientos, tiene dinamismo, puede reproducirse. Si las atacamos, si les hacemos daño, enfermamos el brazo.

Lo mismo sucede con la familia. Si se la ataca, si no se lucha por su integridad, se está atacando al cuerpo social.

Sin la familia no existiría la sociedad. La familia como unidad social es la piedra fundamental sobre la cual se apoya la inmensa construcción de la civilización. «La familia es la raíz de la patria», ha dicho el historiador alemán Juan Bautista Weiss. Por eso es la institución que más que ninguna necesita la ayuda de todas las fuerzas sociales para salvar su pureza e integridad.

A través de la historia de todos los pueblos, la familia fue rodeada de respeto, muchísimas veces de carácter religioso, pero por desgracia siempre estuvo expuesta a los ataques del materialismo.

Debemos, pues, considerar a la familia como a la comunidad primera, donde el hombre viene al mundo, donde nace y se desarrolla la plenitud de su personalidad.

CARACTERES DE LA FAMILIA COMO SOCIEDAD

La familia es una sociedad:

• natural, porque la misma naturaleza humana lleva al hombre a nacer y a vivir en una familia;
necesaria, porque es el elemento indispensable para formar las naciones, los estados;
imperfecta, por cuanto no se basta a si misma para cumplir sus fines propios y los de sus miembros: necesita de otras sociedades como el estado, el municipio, la escuela, . . iglesia).

Función social de la familia

La función social de la familia abarca la fecundidad y la educación. La primera función social de la familia es la propagación y perpetuación de la especie humana.

Todo ataque a la fecundidad es un crimen contra la naturaleza y un fraude a la fuente de la vida. En regímenes totalitarios, en nombre de una pretendida superioridad de raza, la autoridad despótica se atrevió a pisotear ese derecho sagrado.

La generación se complementa con la educación. Es deber y derecho de la familia la educación de sus hijos. La familia debe preocuparse, entonces, en formar bien, física y moralmente, a sus hijos que serán los futuros ciudadanos. Tal como sean los ciudadanos así será la Nación. Como la sociedad civil está compuesta de familias e individuos, la bondad o maldad de la sociedad dependerá de cómo sean las familias e individuos.

Son falsas y antidemocráticas las teorías que sostienen que los hijos son del Estado a quien, por lo tanto, le corresponde su educación.

La familia es anterior al Estado. Los hijos pertenecen por naturaleza a la familia, antes que a la sociedad civil. Son como una extensión de la persona paterna y si entran a formar parte de la sociedad civil o Estado es solo por medio de la familia en la que fueron engendrados.

«Sería un acto contra la justicia natural que el niño antes del uso de razón fuese substraído del cuidado de los padres o de alguna manera se dispusiese de él contra la voluntad de los padres, como suelen hacer los estados totalitarios».

La Declaración Universal de los derechos del hombre en su artículo 26, párrafo 3 sostiene que: «Los padres tienen derecho preferente a elegir el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos».

El derecho de los padres no es despótico ni exclusivo. No pue den disponer de los hijos a su antojo, sino que deben encauzar su educación para que lleguen a la perfección de la naturaleza humana y puedan vivir y aduar como hombres.

También el Estado tiene derecho a la educación, pero no es el suyo un derecho natural, sino tan solo completivo y supletorio, como ya se ha explicado anteriormente.

Siendo tan importante la función social de la familia se debe combatir todo lo que perjudique, quebrante o destruya la unión familiar. En cambio, se debe alabar, estimular y potenciar todo lo que favorece su unidad, estabilidad, fecundidad y prosperidad.

La juventud, llamada en su generalidad, a formar una familia debe prepararse con esmero a la gran misión que le está reservada.

La familia en el municipio:

La familia es la base del municipio.

Así como el hombre no puede vivir ni actuar sin ayuda de sus semejantes, tampoco la familia aislada logra satisfacer por sí misma todas las necesidades del hombre ni las suyas propias. De ahí surge su tendencia a reunirse con otras familias para ayudarse mutuamente.

La convivencia de varias familias en un lugar da origen a la aldea.

Surge así la sociedad civil. Sociedad civil es la unión moral de familias e individuos para lograr una tranquila prosperidad común que haga más fácil una vida honesta y virtuosa.

Como puede advertirse, la sociedad civil, es una sociedad natural pues proviene necesariamente de la naturaleza social del hombre.

Ese pequeño grupo de población irá creciendo por agregación de otras familias y se convertirá en pueblo. El pueblo crecerá y se transformará en ciudad y, alguno, como sucedió con Buenos Aires, en gran metrópoli.

En el pueblo se plantean problemas que no son tan solo familiares, ni que pueden ser resueltos por cada familia en particular: se requiere la colaboración del vecindario. De esa manera se resuelven los problemas de los caminos, desagües, del alumbrado público, de la instrucción de los niños, etc.

Cuando un núcleo de población, bastante crecido, siente la necesidad de organizarse jurídicamente, eligiendo autoridades y dictando ordenanzas para el mejor desarrollo de las relaciones y de la vida social, surge el municipio.

El municipio es la ciudad o pueblo organizado jurídicamente con autoridades propias para que gobiernen sus intereses locales. Puede también definirse al municipio como la «sociedad formada por familias e individuos unidos por la contigüidad de domicilio y por las relaciones de necesidades e intereses comunes».

En el municipio o comuna se encuentran los siguientes elementos:

Territorio: ciudad o comarca.

Población: familias, individuos; otros grupos sociales. Finalidad: bien común. Lograr los intereses generales de todos los que forman el municipio.

Organización: jurídica; según leyes.

Autoridades: propias, para gobernar los asuntos locales. La aparición del municipio es consecuencia de la sociabilidad 0 humana que busca estrechar vínculos con otras personas y familias para que la vida sea más humana y, por consiguiente, más perfecta.

El municipio es una sociedad perfectamente natural por lo cual se llama también necesaria.

La ley no crea el municipio, sino que reconoce como existente esa sociedad humana, creación de la vida social. Lo que hace es darle personería jurídica, es decir reconocerlo como persona moral de acuerdo al Derecho, organizar sus elementos y re guiar sus relaciones.

«En la historia de la civilización, afirma Bielsa, aparece el municipio a través de todas las épocas y en casi todos los pueblos como el más fuerte baluarte de las libertades poli ti cas y de los derechos privados».

El municipio se llama también municipalidad, partido, comuna o departamento.

El municipio, patria menor:

Llámase al municipio la patria menor o la «patria chica» porque allí el hombre siente más el amor patrio y vive más intensamente los problemas locales de los cuales se siente protagonista.

Experimenta gran afecto hacia el lugar que lo vio nacer, al pequeño mundo que desde muy niño comenzó a conocer. Su afectividad y fantasía se han impresionado con las primeras emociones y sensaciones de la edad feliz de la niñez. Esos recuerdos lo acompañarán durante toda la vida hasta la ancianidad.

En el municipio el ambiente social es más familiar, se está en contacto más directo con los intereses y problemas comunes, se viven más las tradiciones, se despierta el sentido localista y son más fuertes los vínculos que unen a los vecinos.

Cada pueblo imprime su modalidad especial a sus habitantes, sea en el modo de expresarse, sea en el modo de encarar y enfocar los asuntos.

Ese significado de la patria chica se vive intensamente en los pequeños municipios, pero se pierde, en las ciudades monstruosas donde el hombre se deshumaniza convirtiéndose casi en una máquina. En las grandes ciudades córrese el peligro de que los hombres y las familias se ignoren unos a otros. A veces el egoísmo, para no crearse problemas ni sufrir incomodidades, lleva a esas situaciones.

La patria mayor o la «patria grande»:

Si el municipio es la «patria chica», el reino, la nación o el Estado es la «patria grande».

Aunque el municipio se baste a sí mismo para su vida interior no podría subsistir enfrente de enemigos que lo combatiesen. El temor a los enemigos y la necesidad de defensa común ha ce que las ciudades o municipios se unan entre sí para formar el reino, nación o Estado.

Cuando la sociedad civil o los municipios se organizan de acuerdo a los siguientes requisitos:

jurídicamente: conforme a leyes;

políticamente: para la función de gobierno;

independientemente: sin sujeción a otro, se tiene la sociedad política o Estado.

El Estado es la sociedad civil organizada jurídica, política e independientemente.

En el Estado es donde el hombre encuentra la suficiencia completa de la vida.

Ver: Virtudes Sociales

 

FUNCIÓN SOCIAL DE LA FAMILIA

«… La familia no es la simple agrupación material de padres e hijos, sino que encierra una gran cantidad de deberes recíprocos, pero los más importantes están a cargo de los padres que son los que deben formar a los menores en el respeto, encauzándolos a través de sólidos principios morales que no deben ser solo pregonados, sino también practicados por ellos mismos.

Los padres son los maestros de sus hijos, y como tales deben estar permanentemente a su lado, no ya como censores severos, sino como amigos íntimos que sean capaces de vivir y sentir sus inquietudes para apoyar exhaustivamente las buenas y corregir con consejos afectuosos y oportunos las que estén equivocadas.

En síntesis, la familia es: estrecha vinculación material y moral de los padres con sus hijos, pero teniendo presente siempre los primeros que lo que están moldeando es una materia virgen que, por medio de sus directivas, podrá luego ser o no útil cuando se incorpore al mundo de los adultos. Por ello es que todas las fallas de la familia como escuela recaerán sobre el menor; y todos los estigmas de los padres serán incorporados a la personalidad del niño y este será, como hombre lo que sus padres hayan dejado que sea.

Crisis de familias y crisis de educación son los constantes problemas que se presentan como distintivo de los menores que llegan con su carga delictiva al Tribunal; familias disgregadas, de cualquier clase social que sean; padres separados o que, unidos están totalmente separados de sus hijos; hacen su vida y dejan que sus hijos hagan la suya; nunca o casi nunca se acercan a sus hijos para saber cuáles son sus inquietudes, sus pasiones o sus problemas. Y ante ese cuadro, los menores, que no pueden ser más sabios que sus maestros, siguen cualquier camino, que desgraciadamente, muy pocas veces es el mejor…».

Jorge R. Moras Mom, La Nación, Buenos Aires, 3-10-61.

ALGO MAS… La familia es donde nace y se desarrolla una nueva vida, la cual para no perecer necesita cuidado y educación. La familia es, pues, la dispensadora universa! de la vida; la que entrega ciudadanos a las naciones. Estos ciudadanos desarrollan sus actividades en esas mismas naciones para engrandecerlas, integrando las instituciones sociales y propendiendo con su trabajo al ennoblecimiento de éstas.

La función social de la familia es amplísima y ejerce una influencia preponderante en el avance de la civilización, por lo cual necesita del cuidado del estado y de los poderes públicos para no verse ahogada y esclavizada y poder desarrollar con libertad sus fuerzas.

Pero la familia no sólo entrega al cuerpo social el hombre como tal, sino que ese hombre es un compuesto de cuerpo y alma, y por lo tanto como realizador de la sociedad y elemento constitutivo de la misma tiene un fin que lo trasciende. Por ello, en una concepción superior de la vida el objetivo de la familia no sólo es dar vida espiritual sino proporcionar los medios para alcanzar el fin último del hombre.

Además la familia es la primera educadora. En ella los hijos, en un clima de amor, descubren más fácilmente el verdadero sentido de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo casi inconsciente en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo. Se debe dar entonces libertad de acción a la familia y proporcionarle los medios necesarios para que se desarrollen en su seno los verdaderos valores educativos y culturales, a fin de no desvirtuar su noble sentido y no entorpecer su proyección eterna.

Fuente:  Formación Moral y Cívica de Blas Barisani

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta de Gobierno de 1810

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/tratado_obligaciones.jpg

Se publican aqui algunos fragmentos de este tratado, en lo que respecta a los deberes del hombre frente a Dios, a si mismo, a los demas y en la familia.

OBLIGACIONES RESPECTO DE DIOS

Dios es el Ser Supremo que ha creado y conserva todas las cosas. Como creador de todas es igualmente Señor de ellas, y con la misma facilidad con que las ha sacado de la nada, puede destruirlas y anonadarlas. Nosotros mismos hemos recibido de la mano de Dios La vida y todo lo que tenemos; y basta con un solo acto de su voluntad para quitárnoslo todo, y aniquilarnos en un instante.

Debemos pues en primer lugar adorar a Dios con la más profunda humildad… Estamos al mismo tiempo obligados a profesar sumo y perpetuo agradecimiento por los infinitos beneficios que nos ha hecho, pues cuanto poseemos es don suyo. Por esta razón debemos, llenos de reconocimiento, darle gracias todos los días, de todo lo que nos suceda de bueno; seguros de que todo viene de su mano, y de que ningún bien podemos tener sin él. . .

OBLIGACIONES RESPECTO DE NOSOTROS MISMOS

Estamos compuestos de dos substancias, una espiritual, que es el alma, y otra material, que es el cuerpo.

El alma es la más noble de las dos substancias, como que es la que piensa, la que quiere, la que dirige todas nuestras acciones, y la que, siendo por su naturaleza inmortal, ha de durar eternamente. El cuerpo es la substancia menos noble, como que está sujeto a mil imperfecciones, a mil males, y últimamente a la corrupción y a la muerte. De estos antecedentes se infiere que debemos cuidar principalmente del alma, y procurar mejorarla cada día, como que es la parte más excelente de nosotros mismos. E igualmente se sigue de ellos que tampoco debemos omitir el cuidado del cuerpo, para conservarlo y hacerlo cada vez más apto para el servicio del alma. . .

Redúcense nuestros cuidados para con nuestra alma a procurar enriquecer el entendimiento con útiles conocimientos, cultivar la memoria para conservarlos después de adquirirlos, arreglar sabiamente la voluntad a los preceptos de la virtud, honradez y prudencia, ejecutar lo que estas nos inspiran, con presteza y con cuidado al mismo tiempo; evitando por una parte la pereza, y por otra la precipitación. . .

Debemos procurar que el cuerpo se haga cada día más ágil y robusto; y no consiguiéndose esto sino por medio del ejercicio, conviene acostumbrarse con tiempo al movimiento y a la fatiga, que son las dos cosas que más contribuyen a mantener el cuerpo sano, y a darle agilidad y robustez.

Es menester también hacerse, con método y prudencia, a sufrir el calor, el frío, y todo género de incomodidades; huyendo de la pereza y de la demasiada delicadeza, que debilitando el cuerpo, lo afemina y pone en estado de enfermar fácilmente con cualquier friolera.

DEBERES DEL HOMBRE PARA CON LOS DEMÁS

Tenemos para con los otros, algunas obligaciones que son generales y comunes para todos, y otras respectivas a cada uno en particular. Nuestras obligaciones generales para con todos los hombres se encierran en estos dos preceptos: no hacer a otro lo que no queramos que se nos haga a nosotros, y hacer con los otros lo que queremos que se haga con nosotros mismos. El primero de ellos contiene las obligaciones que se llaman negativas o de rigurosa justicia. El segundo, las obligaciones positivas o de beneficencia.

Las obligaciones negativas se reducen a abstenernos de ofender a otro en manera alguna.

Podemos ofender a otro de tres modos: en la persona, en la hacienda o en la honra. . .

Las obligaciones positivas se reducen a hac&r a todos todo el bien qtio podamos. . .

DEBERES PARA CON LOS PADRES

Después de Dios no hay obligación más estrecha, que la que tenemos a nuestros padres.

Además de habernos dado la vida, han empleado todo su cuidado cu conservarla. Ellos nos mantienen, nos visten y nos proporcionan todas las comodidades que disfrutamos, se desvelan y afanan continuanionln para educarnos.

Siendo estos beneficios los mayores que se nos puedan hacer, ha de ser proporcionada por nuestra parte la gratitud.

Debemos pues tenerles:

1- Un amor sincero y el mayor después del que profesamos a Dios.

2- Un verdadero agradecimiento, que nos haga tener continuamrntr presente los beneficios que de ellos hemos recibido y recibimos, y procurar pagárselos del mejor modo que podamos ayudándoles y con placiéndoles en todo.

3- Una verdadera sumisión y obediencia; pues estando ellos encargados de nuestra educación, debemos ejecutar pronta y gustosamente lo que nos manden, tenerles todo el respeto posible, abstenernos de toda acción o palabra que pueda ofenderlos, recibir con humildad sus avisos y correcciones, y aun sufrir con gusto los castigos que nos impongan para corregir nuestros vicios y defectos.

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia Educación y Respeto

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia
Amor, Educación, Respeto y Obediencia

Función de la familia: padres e hijos: Función primordial de la familia es la procreación y educación de los hijos, la vida en común y la ayuda mutua. Con el nacimiento de los hijos se cumple la finalidad principal del matrimonio. Pero esa finalidad no es completa por la sola transmisión de la vida, comprende también la formación del niño hasta su madurez: la educación.

El niño hace su aparición en el mundo en el seno de una familia, y en ella encuentra el ambiente adecuado para su desarrollo físico, intelectual y moral. La familia «es la fuente donde recibe la vida, la primera escuela donde aprende a pensar, el primer templo donde aprende a orar». Con la vida en común y la ayuda mutua que deben prestarse sus miembros se integra la función familiar.

valores de una amilia

La familia es una pequeña sociedad jerárquica: hay en ella superiores e inferiores; autoridades y subditos. Aunque el esposo es el jefe natural de la familia, su autoridad se extiende tan solo a los intereses familiares y debe ejercerla con dulzura y amor.

La esposa comparte con el esposo el gobierno de la casa y la educación de los hijos, pero en lo referente a sus bienes personales, religión y política, la esposa queda siempre indepen diente.

Los hijos integran la sociedad familiar. Hasta el momento de su emancipación  dependen de sus padres. El derecho que los padres tienen sobre sus hijos menores se denomina «patria potestad«.

La familia es una institución natural porque la exige la misni:i naturaleza del hombre. Aparece desde un principio en todas las épocas y en todos los pueblos. La misma naturaleza establece las relaciones entre los mieni bros de la familia, de manera que muchas leyes civiles no han hecho más que inspirarse en ellas y darles carácter legal; p. ej., el derecho de los padres de criar y educar a sus hijos, el de corregirlos, etc.

El amor recíproco entre padres e hijos y hermanos entre si forma el encanto del hogar y deja recuerdos indelebles en el corazón humano.

Deberes Recíprocos: Comprenden los deberes de los cónyuges entre sí; de los pa dres para con sus hijos; de los hijos hacia sus padres y de los hermanos entre sí.

En virtud del contrato matrimonial los esposos se deben, recíprocamente, respeto, fidelidad y mutua asistencia.

Los padres deben a sus hijos, amor, educación y cuidados corporales.

a) Amor: Debe ser eficaz y ordenado; sin excesos ni defectos. Pecan por exceso los padres que miman a sus hijos y los con sienten, no corrigiendo sus faltas y vicios; por defecto, tratán dolos con demasiado rigor y dureza; no cuidando de apartar los de los peligros.

b) Educación: La educación consiste en el desarrollo armó nico de la persona en sus aspectos físico, intelectual y moral La educación es el complemento de la generación. Es un deber y, al mismo tiempo, un derecho natural, exclusivo e inalienable de los padres. Esa educación podrán darla por sí mismos o por medio de personas competentes, maestros y profesores, que son, entonces sus mandatarios.

Fuera del caso de grave negligencia e indignidad de la familia, nadie puede prescindir de la voluntad de los padres en esta misión educativa que les es propia. Cuando la familia para la educación de sus hijos pide, o acepta, la colaboración del Estado no renuncia a sus derechos, que son inalienables.

La misión educativa del Estado es completiva y supletoria; completa lo que la familia comenzó y no puede llevar a cabo; suple la deficiencia de la familia pero no la sustituye. Todo monopolio escolar es antidemocrático. Aunque los padres deben procurar a sus hijos un estado de vida y profesión convenientes, no pueden imponer ni forzarles su voluntad cuando eligen estado de vida y profesión que son en sí honestas.

c) Cuidados corporales: Abarcan dos aspectos: La vida y el sustento. Tienen obligación los padres de velar por la vida de sus hijos. Deben proporcionarles alimento, vestidos, habitación y lo necesario para su bienestar corporal.

Los deberes de los hijos hacia sus padres pueden compendiarse en: amor, respeto y obediencia.

a) Amor: Deben tenerlo internamente y demostrarlo externamente con obras, dándoles muestras de cariño y socorriéndolos en sus necesidades como a sus principales bienhechores.

b) Respeto: Deben manifestarlo en las actitudes, en las palabras y en las obras, tratándoles siempre con gran reverencia. El ser padres es el título más honroso que pueden ostentar para hacerse acreedores a la veneración de los hijos. Particularmente en las enfermedades y durante la ancianidad, los padres deben ser rodeados de sumo respeto y máximo cariño.

c) Obediencia: La obediencia a todas sus órdenes y buenos consejos debe ser pronta, generosa, alegre y llena de confianza.

No hay en el mundo personas a quienes se deba estimar más y tenerles más confianza que a los propios padres. El deber de la obediencia desaparece con la mayoría de edad (22 años) o al contraer matrimonio. Con mucho acierto los padres van preparando a sus hijos para esa emancipación concediéndoles a medida que crecen en edad una mayor libertad para que se habitúen a gobernarse solos.

La emancipación no significa que la voluntad de los padres no merezca siempre máxima consideración y que los buenos hijos no deban hacer cuanto puedan para contentarlos. S: la obligación de la obediencia desaparece al llegar a la mayoría de edad no sufre mengua alguna la obligación del respeto.
Se deben especial cariño, respeto, mutuo buen ejemplo y ayuda en caso de hallarse en necesidad.

EL RESPETO, LA OBEDIENCIA Y LA GRATITUD

El respeto es el reconocimiento de la jerarquía que ocupan los padres:

— por el amor que brindan,
— por su mayor edad y experiencia,
— por el cuidado y abnegación con que se prodigan a los hijos.

El respeto no debe confundirse con sumisión servil; debe ser consecuencia del amor. El hijo respeta a sus padres en primer término porque los ama, y en segundo lugar, sencillamente, porque son sus padres.

El respeto no impide la relación cordial y franca entre padres e hijos; por el contrario, la favorece. El respeto une, nunca separa. Lo contrario es esa falsa camaradería en la que padres e hijos pierden el control del lugar que cada uno debe ocupar; se llega entonces a extremos como el de las palabras destempladas, los insultos y aún al uso de la fuerza. Se quiebra así el diálogo con los padres, que es uno de los más preciosos dones que se deben conservar.

La obediencia es la virtud por la cual aceptamos el orden jerárquico establecido y cumplimos las órdenes que nos imparten los que tienen autoridad para hacerlo.

Los hijos están obligados a obedecer a los padres en todo lo bueno que ellos les encomiendan. Desde muy temprano el niño sabe distinguir el bien del mal; la experiencia le enseña que los padres se esmeran en exigirle sólo aquello que es para su bien, y que llegan hasta sacrificarse para lograr que lo hagan.

Tomemos un ejemplo:
Los padres piden a sus hijos que cumplan correctamente sus deberes como alumnos de una escuela. ¡Cuántas veces esa exigencia les significa, además de gastos, privaciones y disgustos:

El estar sometido a los padres en la niñez y en los primeros años de la juventud es provechoso; el niño o joven rebelde comienza demasiado pronto a sufrir los golpes de la vida y se siente muy solo.

La gratitud es también una consecuencia del amor por los padres. Es el reconocimiento de sus esfuerzos; es retribuir todo con cariño, comprensión y tolerancia lo que han hecho por sus hijos.

La gratitud es un sentimiento que debe cultivarse con mucho cuidado; no solamente gratitud para con los padres sino hacia todos los que de alguna manera nos ayudan y comparten nuestras vidas: los hermanos, los abuelos, los tíos y primos, los amigos de la familia. El hombre agradecido reconoce en cada una de esas personas 1a mano de Dios, que las ha puesto en el camino de su vida para ayudarlo a ser mejor.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»
Formacióm Moral y Civica de Blas Barisani – Editorial Estrada

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

El deber moral es la obligación que tiene el hombre frente a cierta situación y cuya ejecución no se puede exigir judicialmente, ya que no impone al obligado sino un deber de conciencia. Este deber moral está profundamente emparentado con la ética, que estudia las acciones clasificándolas en buenas o malas. Lo que se debe hacer es lo bueno, pero a veces lo que es bueno para unos no lo es para otros. Cuando realizamos cualquier cosa que sea meritoria, no es el aplauso del público lo que buscamos, no es la fama lo que ambicionamos, sino satisfacer nuestra conciencia y justificar la fe que tienen en nosotros los que nos aman. 

señora ayudando a un anciano ciego a  cruzar la calle

Una señora ayudando a un anciano ciego a cruzar la calle. Vemos muy a seguido esta situación, pero está en nuestra conciencia  si queremos ayudar o no.

En base a lo anterior podemos plantera que los deberes morales  del hombre se agrupan en tres rubros:

1. Obligaciones o deberes para con Dios.
2. Obligaciones debers para consigo mismo.
3. Obligaciones deberes para con los demás.

PARA CON DIOS: Estos deberes se llaman también deberes religiosos. El fenómeno religioso es un hecho universal: no hay grupo humano de cierta importancia y ninguna forma de civilización algo evolucionada que no le haya dado cabida, porque el sentimiento religioso es una función esencial al hombre y solo el hombre lo posee. De ahí que Quatrefages  definiese al hombre «animal religioso».

En el Preámbulo de nuestra Constitución se invoca a Dios «fuente de toda razón y justicia«.

En realidad todos los deberes morales son, en último término, deberes para con Dios; pero, por deberes religiosos se entienden los que se refieren directamente a Dios. Esos deberes son, los de adoración, alabanza, reconocimiento, obediencia, et.

Nacen de la condición del hombre: ser creado, y son conocidos por la inteligencia humana; de ahí que todos los pueblos los cumplieran más o menos a su manera, constituyendo su conjunto la religión natural.

Pero no basta. Le queda al hombre el deber de averiguar si existe una religión revelada y cuál sea ella. Una vez conocida debe prestarle su adhesión.

PARA CONSIGO MISMO: El primer deber es perfeccionarse: llevar a completo desarrollo todo el ser para abrazar, en forma inteligente y libre, su finalidad.

Estando compuesto de cuerpo y alma, deberá el hombre perfeccionar ambos elementos.

a) Respecto al cuerpo: El cuerpo, elemento material (mineral, vegetativo, sensitivo) que el hombre posee desde el comienzo de su existencia tiene que servir al perfeccionamiento del espíritu humano.

Para cumplir su cometido debe estar bien dotado y subordinado al espíritu.

Tiene el hombre el deber de procurarle lo que sea necesario y útil para su conservación y funcionamiento y evitar todo aquello que le sea dañoso.

Deberá proporcionarle alimentación, vestido, higiene, descanso, medicinas; conveniente desarrollo, agilidad y vigor por medio de ejercicios físicos y moderada práctica de los deportes. Está obligado a evitar la intemperancia en alimentos y bebidas, en el uso del alcohol y del tabaco, y todo aquello que pueda excitarlo llevándolo a pasiones que obscurecen la claridad del juicio y mueven la voluntad al mal: ira, odio, lujuria, venganza, etc.

b) Respecto al alma: El perfeccionamiento del espíritu humano es ilimitado: la inteligencia que busca lo verdadero y la voluntad lo que es bueno, tienen posibilidades inagotables. No puede el hombre renunciar a ese progreso por pura negligencia:

Tiene respecto del alma, los siguientes deberes:

Conservar la dignidad personal y no sacrificar el alma ni los bienes del alma, como son el honor y la inocencia, a ninguna ventaja material;

nutrir y desarrollar la inteligencia con el estudio y la reflexión para el propio perfeccionamiento intelectual y para ser útil a la familia, a la Patria y a la sociedad;

cultivar la afectividad: desarrollar sentimientos nobles que enaltecen, y desechar los innobles y las pasiones bajas que desdicen de la dignidad humana;

gobernar la voluntad y fortalecerla con hábitos buenos, para que sea sensible a los motivos morales y sepa elegir siempre bien;

formarse la conciencia moral para obrar siempre según los dictados de la recta conciencia y de la ley moral.

PARA CON LOS DEMAS: Varias son las razones que dan origen a estos deberes. Sin ahondar en ellas, baste decir que esos deberes nacen del hecho de ser los demás personas humanas y, por consiguiente, merecedoras de respeto y aprecio.

Nacen de la coexistencia con otros hombres, de las exigencias de la vida social que reclaman el cumplimiento de normas que hagan posible la convivencia.

Tiene el hombre deberes para con los individuos y para con la sociedad como tal.

Todos los deberes pueden compendiarse en esta fórmula negativa: no hacer a los demás lo que no quieres te hagan a ti. Se complementa con la forma positiva: trata a los demás como quisieras te tratasen a ti.

Son deberes de justicia hacia los semejantes, respetar: su vida, su fama, su honor,
sus bienes de fortuna, su libertad.

Cumplir con la palabra dada.

Dentro de las posibilidades de cada uno, es deber de caridad, hacerles todo el bien espiritual y material posible.

Salud física y salud moral

La salud es un gran bien para el hombre y el manantial de muchos otros bienes.

Tiene el hombre el deber de cuidar la salud física, sea no descuidando la alimentación nutritiva, la higiene personal y del trabajo, el descanso reparador; sea con todo aquello que contribuya a dar vigor, agilidad y resistencia al cuerpo. Debe evitar los excesos que dañan a la salud y el exponerla, sin motivos, a peligros innecesarios.

En caso de enfermedad deberá procurar recuperar la salud con los medios que la ciencia proporciona.

Es más importante que la misma salud física por la superioridad del espíritu sobre la materia. El ideal sería gozar siempre de salud en los dos aspectos: físico y moral.

Siempre es de actualidad la sentencia de Juvenal : «Mens sana in corpore sano«. Una mente sana en un cuerpo sano. La salud moral comprende: la rectitud en el obrar, la veracidad en el decir y la honestidad en el vivir. La rectitud significa ausencia de doblez, de tortuosidad e hipocresía y la actuación leal y noble.

Por veracidad se debe entender amor a la verdad, rechazo del error y aborrecimiento de la mentira.

La vida honesta comprende la delicadeza en pensamientos, conversaciones y obras.

Es sabido que la libertad que brindan los regímenes democráticos es desnaturalizada por los que trafican con las miserias humanas.

Y es aprovechada por el totalitarismo marxista para corromper a la juventud empujándola hacia todas las formas de placer, atacando y ridiculizando las normas de moral, aun las más fundamentales.

Una vez que la juventud haya malogrado con la pérdida de la salud moral, todo su vigor y fuerza de resistencia, podrá ser manejada fácilmente y ser reducida a un dócil rebaño con la implantación del más crudo materialismo que suprime las libertades, aun las más esenciales.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

El Hombre y su Jerarquia en la Naturaleza Su Relación Con Otros Seres

El Hombre y su Jerarquía en la Naturaleza
Su Relación Con Demás Seres

El término «hombre» significa «ser humano», comprende, por consiguiente, tanto al varón como a la mujer. Es de suma importancia comenzar el estudio por el hombre: «ese desconocido«, como lo llamó Alexis Carrell. Según cual sea el concepto que se tenga del hombre: qué es el hombre, qué valor representa en la vida, cuál es su misión y su destino, así será diverso el enfoque del mundo: diversa la forma de vivir y diversa la organización social en los pueblos y en las naciones.

Los que consideran al hombre una porción de materia sin finalidad espiritual ni destino ultraterreno, lo reducen a uno de los tantos elementos del universo, a una rueda o engranaje del gran mecanismo social. Lo esclavizan al Estado y pretenden que viva sin libertad.Los que así piensan forman uno de los dos «bandos» en que se hallaba (o halla)  dividida la sociedad, el «bando» de los totalitarios: comunistas, fascistas, nazis.

En cambio, los que reconocen que el hombre está por encima de las cosas y de las aplicaciones del progreso técnico; que es sujeto de derechos inalienables y de valores supremos, defienden la dignidad de la persona humana y luchan para que viva con libertad.

Los que alientan estos ideales, constituyen el «bando» de los que quieren la organización democrática de la sociedad: una manera de vivir digna del hombre, con una organización social al servicio del hombre y una forma de gobierno democrático.

Corresponde, entonces, conocer cuál es el valor del hombre, investigar cuál es su jerarquía en la naturaleza.

jerarquia del hombre en la naturaleza

Su jerarquía en la naturaleza:

Llámase naturaleza al conjunto de seres que componen el universo.

Jerarquía significa orden o gradación: «Existe una jerarquía de valores».

Los seres de la naturaleza según los diversos grados de perfección que poseen forman una escala de seres, o sea una jerarquía.

El grado ínfimo está representado por los seres inanimados: desprovistos de órganos, sin vida, sin movimiento. Los minerales no viven, tan solo existen. Crecen por yuxtaposición de partes nuevas; reciben su organización de los cuerpos químicos que los componen y de las múltiples acciones físicas circundantes.

Un grado más elevado de la escala corresponde a los seres dotados de vida vegetativa. Los vegetales en general, son seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Pero carecen de sensibilidad y movimiento.

Ascendiendo en la escala biológica, el grado superior corresponde a vivientes más ‘perfectos, con aparatos locomotores y capaces de sensaciones o conocimiento sensitivo: los animales. Un perro, un pez, un pájaro, ven, oyen, advierten un contacto, gustan un alimento.

Estos seres crecen por asimilación activa de elementos tomados del exterior y transformados en substancia viva. Son pequeños laboratorios de síntesis vitales.

En la cumbre de la escala, se halla el hombre: no solo posee vida vegetativa y sensitiva sino también intelectiva que lo coloca sobre todos los demás seres.

Además de expresar orden o gradación, jerarquía significa también puesto elevado, lugar jerárquico: «Los que ocupan cargos jerárquicos no se plegaron a la huelga». El hombre ocupa, entonces, la jerarquía suprema en la naturaleza, pues es el ser más perfecto, la obra maestra en el universo visible.

Posee un cuerpo maravilloso por su belleza, por su organización interna y por su admirable funcionamiento. El cuerpo está animado por un alma, inteligente, libre e inmortal.

De todos los seres del universo solo el hombre puede realizar actividades y operaciones espirituales como pensar, razonar y querer. Solo él tiene el don de la palabra articulada; posee el sentido estético: es capaz de apreciar la belleza, el sentido moral: es capaz de distinguir entre el bien y el mal y de comprender y realizar el bien moral; solo el hombre está dotado de libertad interna.

Posee además valores y destino trascendentes que le confieren una dignidad que debe ser reconocida, respetada y llevada a su plena realización.
El hombre ha sido definido «animal racional». Aunque tiene algo común con los animales, su alma espiritual lo diferencia esencialmente de los animales y lo eleva sobre todos los seres. No se debe olvidar que la actividad instintiva es característica del animal y la intelectiva del hombre y que tanto más se perfecciona el hombre cuando su comportamiento es menos instintivo y más gobernado por la razón.

El hombre no solo es individuo, es también persona. Individuo es el ser que reúne en sí todos los caracteres de su especie: un caballo, un durazno, un adoquín son individuos, cada uno de su respectiva especie.

Por reunir todos los caracteres de la suya, el hombre es un individuo de la especie humana; por estar dotado de inteligencia y voluntad es persona.

Persona es todo ser dotado de inteligencia y voluntad.

Si al hombre se lo considera en cuanto es un ser: la unidad de su especie, es un individuo; si se lo considera dotado de racionabilidad y, por consiguiente, de inteligencia, voluntad, libertad, finalidad, responsabilidad, etc., es una persona. «El hombre, solo será verdaderamente una persona, en la medida que la vida de la razón y la libertad domine en él a la de los sentidos y de las pasiones; sin esto, permanecerá como el animal, un simple individuo esclavo de los acontecimientos y de las circunstancias, siempre a remolque de alguna otra cosa, incapaz de dirigirse a sí mismo; solo será una parte, sin aspirar a ser un todo».

Cuando se dice que el hombre es una persona, se quiere en tonces, significar que no es solamente una porción de materia,un elemento individual en la naturaleza como una piedra, una flor o un tigre, sino un ser inteligente y libre, capaz de actos morales.

Jerarquía de los seres:

Seres con vida vegetativa, sensitiva e intelectiva: hombres.

Seres con vida vegetativa y sensitiva: animales

Seres con vida vegetativa: vegetales.

Seres sin vida: minerales.

Todos los seres de la naturaleza se rigen por leyes; no puede el hombre constituir una excepción.

Como ser compuesto de materia está sujeto a las leyes físicas, pero como hombre, es decir, como ser dotado de inteligencia y libertad se rige por la ley moral.

La ley moral es una norma de la actividad humana que se impone obligatoriamente a la conciencia. Guiado por su conciencia moral nada debe hacer el hombre que desdiga de su dignidad o que lo rebaje al nivel de los irracionales. Debe, por el contrario, sentirse sanamente orgulloso de su excelsa dignidad y respetarla en sí mismo y en los demás.

Su relación con los demás seres: Relación es la conexión que unos seres tienen con otros. El hombre está relacionado con los seres y cosas (1) de la naturaleza, pues vive en contacto con ellos. Su relación es de superioridad y predominio.

Desde un primer momento comprendió el hombre que el mundo, este amplio escenario donde habita y actúa, existe para su beneficio.

Observándolo descubrió las piedras, las plantas, las flores, los frutos, los animales más variados y diversos; las fuentes, los arroyos, los ríos…

Comenzó por hacer servir a las cosas y a los animales en su propio provecho: para su alimento, vestido, defensa, etc. Utilizó la piedra para fabricarse utensilios y armas; trabajó los metales: el cobre, el bronce y el hierro. Domesticó las bestias y descubrió el fuego.

Comprendió que la tierra le había sido entregada como la materia prima al artista. Roturó, entonces, la tierra para rendirla fecunda, para embellecerla, para hacerla servir más a su propio bienestar.

Armonizó los sonidos y creó la música; combinó los colores, las formas y las proporciones y aparecieron la pintura, la escultura …

Con su inteligencia fue descubriendo las leyes que rigen el cosmos. Gradualmente fue ensanchando el campo de sus descubrimientos y conquistas y adueñándose de la naturaleza para ponerla a su servicio.

Logró arrancar a la tierra sus tesoros: carbón, petróleo, energías eléctricas…; encauzó el rayo, desintegró el átomo e intenta explorar los astros.

Con su inteligencia penetrante descubrió las esencias de los seres y sus relaciones; asoció, separó y combinó y se multiplicaron los inventos.

Son también fruto del ingenio humano las obras de la literatura, las realizaciones de la arquitectura e ingeniería; las organizaciones jurídicas, económicas, políticas… El conjunto de las investigaciones, experiencias, deducciones e inducciones realizadas por el hombre constituye la ciencia, diversificada en varias disciplinas: filosofía, astronomía, matemáticas, historia, física, química, etc.

Tiene el hombre el predominio0 sobre los demás seres, pero al contacto con la naturaleza comprendió su limitación: si bien su poder es inmenso, no es absoluto.

El hombre no es creador, es modificador o transformador. No puede dominar absolutamente a la naturaleza ni hacerla servir a su capricho. Hay una ordenación universal superior que forzosamente debe respetar y a la cual debe someterse. Su relación de superioridad y predominio sobre los demás seres le permite servirse de ellos pero no lo autoriza a abusar o a causar daños que perjudiquen a los demás hombres.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

Froebel y El Origen de los Jardines de Infantes Pedagogia Infantil

FROEBEL Y LOS JARDINES DE INFANTES

A principios del siglo XIX se fue organizando en vasta escala la educación de los niños más pequeños. En épocas anteriores se habían hecho numerosas tentativas debidas a la caridad cristiana, pero ninguna de ellas fue sistemática. El hallazgo de un método apropiado y el impulso de esta enseñanza lo debemos a Federico Froebel (1781-1852).

Biografía. — Nació en Turingia (Alemania). Hijo de un pastor protestante, perdió a su madre en su tierna edad; la aspereza con que fue criado por la madrastra influyó en su carácter. Después de vivir en plena naturaleza, como ayudante de un guardabosque, estudió en la Universidad de Jena.

Froebel pedagogiaLa fama alcanzada por Pestalozzi le llevó a prestarle colaboración en Iverdón, pero después de dos años, presintiendo el fracaso del establecimiento, se separó y regresó a su patria.

Desorientado, pero con el deseo de hallar una base científica para establecer sobre ella los principios de la educación, volvió a la universidad, donde escuchó las lecciones de filosofía de Fichte y siguió cursos de mineralogía y cristalografía.

En 1811 publicó el Tratado de lo esférico, donde hace de la esfera la base de la educación. Quien la lee, no sabe si esta obra es, o no es, el producto de un espíritu bien equilibrado. La esfera, que es la «forma ideal», tiene al mismo tiempo relaciones misteriosas con la vida espiritual. «Trabajar concienzudamente en el desarrollo de la naturaleza esférica —dice— es formar la educación en un ser.»

Terminada la guerra contra Napoleón, fundó en 1816 en Keilhau un instituto de educación donde aplicó los principios de Pestalozzi. En ese año publicó su principal obra, La educación del hombre, cuando todavía la idea de los jardines de niños no había tomado cuerpo en su experiencia.

Libro poco leído, es comprensible sólo en parte. Lleno de desvarios místicos y románticos, de desarrollo nebuloso y enfático, presenta teorías extrañas que desconciertan a cualquier espíritu amante de la claridad y precisión. Su lectura es penosísima (Compayré).

El instituto de Keilhau no prosperaba. Designado director de un orfelinato, después de una escuela infantil, en 1840 inventó la palabra Kindergarten, jardín de infantes, entendiendo simbólicamente que el niño es una planta, la escuela es un jardín y sus preceptores son los «jardineros».

A la difusión de esta institución consagró el resto de su vida y propagó su pensamiento mediante publicaciones tales como la revista Vivamos para los niños y La familia educadora. En 1844 abrió un curso destinado a formar jóvenes dedicadas a la educación de la primera infancia. Gracias a ellas olvidó muchas rarezas ideológicas y dio mayor amplitud a la práctica.

Inesperadamente, en 1851, sospechoso de herejía por el protestantismo estatal, fue decretado el cierre de los jardines. Este acontecimiento minó su salud y murió al año siguiente. Sus discípulos y numerosos protectores fueron sus mejores propagandistas, habiendo prosperado su sistema después de su deceso.

El punto de partida. — La idea de unidad y evolución del universo lleva a Froebel a sostener que la auto-actividad del espíritu debe ser el fundamento de toda educación. A través de la actividad libre y espontánea, el espíritu expresa su naturaleza, «se vuelve consciente de sí mismo, construye su mundo y realiza su propio destino». La educación es un desarrollo que se alcanza mediante la auto-actividad del educando.

La auto-actividad es la vida y como la vida es una unidad, la mejor manera de unificar el desarrollo del educando es hacerlo participar de esa vida de la auto-actividad, a través de la propia vida. Esto se obtiene mediante el trabajo interesado y la cooperación de otros educandos empeñados en el mismo esfuerzo. De este modo, la educación debe ser un resumen de la vida y la escuela una miniatura de la sociedad.

Los medios naturales para realizar estos objetivos, según Froebel, son:

a) El juego, que es la actividad espontánea más característica de los primeros años;

b) el trabajo manual, que es la actividad constructiva a través de la cual el niño desarrolla el poder de expresar exteriormente su propio yo;

c) el estudio de la naturaleza, que no debe tender al simple conocimiento de los fenómenos naturales, sino a su penetración espiritual, al perfeccionamiento moral y a la elevación religiosa del niño puesto en contacto con la naturaleza.

Los dones. — Según el pensamiento de Froebel, la expresión Jardín de infantes es una denominación simbólica: significa el lugar donde los niños son cultivados como plantas, ayudándoles a expresarse, es decir, a desarrollarse. Por eso la tarea de la escuela debe basarse en la auto-actividad interesada y culminar en la expresión de los conocimientos adquiridos a través de la auto-actividad.

Los medios de la expresión son principalmente los gestos, el canto y el lenguaje, unificados en cuanto sea posible. Para obtener estas expresiones, Froebel presenta al niño cierto número de objetos construidos de acuerdo a principios matemáticos a los cuales concede un- valor fundamental en la educación, y los denomina con el nombre preciso de dones o de ocupaciones.

Los dones están representados por sólidos geométricos: esferas, cubos, cilindros, etc. Las ocupaciones resultan de la descomposición de los sólidos en superficies, líneas y puntos, y comprende el dibujo, los trabajos manuales y el modelado.

Por medio de los dones y de las ocupaciones, empleados en forma de juegos, los niños desarrollan sus facultades intelectuales, sus sentimientos morales y su capacidad de expresión y de construcción. Obsérvese que la elección del material y el orden en que debe ser empleado no deriva de razones de orden psicológico sino de naturaleza filosófica. Para Froebel, las formas de los cuerpos tienen una relación interna con las leyes generales del universo.

El juego o método lúdico. — Con Froebel, el juego o actividad lúdica se ha convertido en un instrumento esencial de la educación. «Los juegos de la infancia son algo así como el germen de la vida toda que va a surgir, pues el hombre entero se desarrolla y manifiesta en ellos; revela sus más hermosas aptitudes y lo más profundo de su ser.»

También en todas las formas del trabajo productivo encuentra Froebel una utilidad análoga a la del juego. En el trabajo manual ve el medio por el cual el niño puede desarrollar sus facultades, puede expresar sus ideas, afirmar el propio yo. Para extender en la escuela la alegría que anima y embellece el trabajo, Froebel recomienda el empleo frecuente de canciones. Éstas no sólo contribuyen a la educación estética, sino que por su letra apropiada influyen en la inteligencia y despiertan el sentimiento moral y religioso en los niños.

El relato de cuentos e historias interesantes debe completar la instrucción. Con Froebel entra también en la educación el estudio de las ciencias naturales por medio de la observación de la naturaleza en cuanto es vida, tal como la planta que se desarrolla, los animales en actividad, los órganos en su funcionamiento, etc.

Conclusión. — Es a Froebel a quien debemos el haber acentuado la importancia de la educación de los niños pequeños y de haber considerado a su actividad espontánea como fundamento de toda instrucción. A él debemos también un método apropiado que, partiendo de los intereses naturales, mediante ejercicios apropiados desarrolla el conocimiento y satisface su necesidad de movimiento y de actividad.

A él debemos esas salas espaciosas, de aspecto sonriente, rodeadas de jardines, donde los niños sentados en grupos tienen con los dones una ocupación propia, adiestran sus manos y despiertan su espíritu. Al mismo tiempo los mayorcitos juegan realizando trabajos manuales con aguja, cartón e hilo o combinan papeles recortados de distintos colores, imitan gestos, hacen rondas, modulan canciones.

Una educación libre y gozosa que se ajusta exactamente a los instintos del niño desarrolla favorablemente todas las exigencias de su personalidad.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –

Ver: Concepto de Democratización de la Educación

Argumento de la Divina Comedia Explicación y Resumen

Explicación del Argumento de la Divina Comedia

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Dante, nacido en Florencia en mayo de 1265, era hijo de Alighiero di Bellincione d’Alighiero y de Bella.
Se casó con Gema Donati y tuvo tres hijos: Jacobo, Pedro y Antonia.De figura y rostro delgados, ruda la fisonomía por sus facciones fuertemente marcadas y por sus ojos encendidos de aguda inteligencia, era de temperamento muy propenso a la melancolia y meditación, por ello prefirió en su juventud la compañia de músicos, pintores y poetas.

«En sus obras el Gran Florentino enlazó la doctrina con el arte. . .; cantó las cosas más bellas de la vida, los altos pensamientos de los hombres, los más grandes secretos de las almas. El nombre del divino poeta vuela y penetra en el futuro de los siglos como la gloria del Capitolio y el nombre de Roma.» (Del discurso sobre «La obra de Dante» pronunciado por el poeta Carducci, en Roma, el 8 de enero de 1888.)

A Dante Alighieri, este nombre que nadie ignora, este coloso de la literatura mundial que, a la distancia de más de seis siglos, suscita aún la admiración de un sinnúmero de estudiosos y de cultores de la poesía, no podemos imaginarlo niño o adolescente. Tan poderosa es la figura del hombre maduro, tan profundas sus penas, las pasiones, los conceptos filosóficos que emanan de su obra cumbre: La Divina Comedia, que casi dudaríamos en atribuirle la tierna edad de los juegos y de la ignorancia.

Nacido en Florencia en el año 1265, vástago de la noble familia de los Alighieri, Dante heredó de su aristocrático origen el sello altivo, el orgullo y la arrogancia de un verdadero gentilhombre; y como tal, sus padres quisieron que él y su hermano Francisco fueran educados, aunque de la noble estirpe había quedado sólo el nombre y desaparecido su esplendor económico. Dante estrechó las primeras amistades y armonizó los primeros juegos con los hijos de las familias patricias de Florencia; con ellos se adiestró en el manejo de las armas y en el conocimiento de las artes y de las ciencias.

Adolescente, poco inclinado a los negocios, a los que el padre se había dedicado para restaurar las finanzas de la familia, Dante prefirió los estudios de las ciencias y de las letras; aprendió profundamente el latín, siendo alumno de Brunetto Latini, poeta y letrado de gran fama ante los florentinos, y por último se cree que completó sus estudios en las universidades de Bolonia y Padua.

dante alighieri

Esquema del infierno, el purgatorio y el paraíso

DESCRIPCIÓN DEL ARGUMENTO DE LA DIVINA COMEDIA: El pesar por la muerte de Beatriz, el deseo de exaltar sus virtudes, la indignación ante las injusticias y la violencia, el anhelo de señalar a los hombres el camino del bien, habiéndoles de los premios y castigos de la vida de ultratumba, incitaron a Dante a escribir durante diez años esa obra extraordinaria que él, modestamente, tituló Comedia.

Más adelante, por iniciativa de su primer gran comentarista, Juan Bocaccio, fue añadido el calificativo de Divina, queriendo así destacar el carácter sagrado del poema.

La Divina Comedia encierra, además de la suma de los pensamientos filosóficos y morales de la vida cristiana, páginas de elevado lirismo, y es considerada una de las obras más acabadas y hermosas del arte poético universal. Anteriormente, otros escritores trataron el mismo argumento; mas Dante, aunque se inspiró en ellos, los superó por la vastedad y complejidad de su creación.

Imitò a los escritores antiguos y medievales tomando de instruir e inculcar profundas enseñanzas morales. Pero la Divina Comedia contiene páginas incomprensibles para quienes no conozcan la historia antigua y medieval, y las concepciones filosóficas teológicas elaboradas hasta entonces.

Por ese motivo, la explicación y el comentario del poema fueron una necesidad y preocuparon a muchos estudiosos, desde la primera publicación de la obra hasta nuestros días.

Se cree que Dante empezó a escribir la Divina Comedia alrededor del año 1307, aunque algunos cronistas sostienen que fue tres años más tarde. Una vez concluida, fue añadiendo nuevos episodios y llegó así a producir una de las mayores obras en verso.

Está dividida en tres partes: El infierno, El Purgatorio y El Paraíso. Cada una consta de 33 cantos de unos 150 versos trímetros; incluye además un proemio al canto de El Infierno.

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Infierno, Canta III. En la entrada del Infierno, Dante y Virgilio observan al barquero
Caronte que conduce las almas de los muertos al otro lado del Estigio.

Cuenta el autor que, encontrándose en una selva lóbrega, y habiendo sido agredido por una pantera, un león y una loba, se le apareció de pronto Virgilio quien se ofreció a guiarlo, a través del Infierno y del Purgatorio, hasta el Paraíso Terrenal; allí, Beatriz lo llevaría a la presencia de Dios.
Solamente así podría evitar las asechanzas de la selva, símbolo de los errores, y salvarse de aquellas fieras, símbolo de los mayores pecados humanos: la lujuria, la soberbia y la avaricia. Así empieza la gran aventura.

El Infierno, según la concepción dantesca, se abre como un abismo en el centro de la tierra. Lo rodean los ríos malditos de corrientes mortíferas como el Aqueronte, el Flegetonte y el Estigio. Hay allí acantilados inaccesibles, valles de los que no se vuelve, riscos impracticables, verdaderas cornisas tendidas sobre abismos; en las tinieblas, los condenados purgan sus penas, mientras una multitud de demonios y monstruos que Dante tomó a menudo de la mitología, cuidan de que los pecadores no gocen un solo instante de reposo.

Minos, el antiguo rey cretense, famoso por su legendario sentido de la justicia, es el guardián supremo del Infierno.
Acrecienta el dramatismo de la visión el hecho de hallar entre los condenados a personajes históricos conocidos, cuya evocación confiere un tono realista a la fantástica descripción.

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Canto VII En el 4° Círculo, Dante y Virgilio observan a los avaros y a los pródigos condenados a vagar en las tinieblas
empujando grandes piedras.

En el Anteinfierno, el poeta coloca a los que vivieron sin vicio ni virtud y persiguen una meta inalcanzable, hostigados permanentemente por avispas. El castigo tiene por objeto recordarles su antigua inconstancia y la veleidad de sus opiniones. Siguen los paganos y los no bautizados, que no conocieron la palabra de Cristo, y por tanto no merecen gozar de la visión divina, aunque tampoco deben sufrir los terribles castigos del Infierno.

Dante, apoyándose en la más genuina tradición evangélica, los coloca en el Limbo, lugar de apacible paisaje, límpidos ríos y verdeantes prados, de donde no puede contemplarse el Paraíso.

Ante los ojos de Dante y Virgilio, desfilan las interminables columnas de los condenados. Primero, los lujuriosos, en el segundo círculo, arrastrados por un huracán que les recuerda su vida dedicada a las pasiones; en el tercer círculo, los golosos, sumergidos en el lodo y obligados a ingerir el nauseabundo producto que les recuerda los deliciosos manjares ávidamente buscados durante su vida ; los avaros y los pródigos están en el cuarto círculo.

Su castigo consiste en arrastrar enormes piedras: los primeros por haber amado demasiado los bienes terrenales, los segundos por no haber sabido apreciarlos.

Finalmente, el poeta y su guía, a pesar de las Furias Infernales que intentan impedirles la entrada, penetran en la ciudad de Dite, donde se castigan los pecados más graves. Aquí, en sepulcros abrasados, Dante coloca a los herejes. Entre éstos surge primero un jefe gibelino, el orgulloso Farinata degli Uberti, y luego Cavalcante dei Cavalcanti, padre de Guido que había sido antaño amigo y compañero de Dante.

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Canto X. 6° Círculo. Entre los herejes que surgen de los sepulcros en llamas, un jefe gibelino, el orgulloso Farinata degli Uberti, se levanta para increpar severamente al poeta y predecirle su exilio.

En la primera sección del séptimo círculo, custodiados por el Minotauro, se castiga a los que cometieron actos de violencia contra la humanidad; entre ellos, el poeta coloca a los tiranos de la antigüedad, a los tiranuelos medievales y a algunos bandidos. Los centauros los vigilan permanentemente y los sumergen en un río hirviente de sangre.

En la segunda sección del séptimo círculo, una visión horrible se presenta al poeta. Aquí se castiga a los suicidas; por haber despreciado el don de la Vida, fueron transformados en árboles y malezas. Justa condena para los que no supieron hacer frente a las responsabilidades que impone la condición humana.

En el octavo círculo, dividido en diez simas, reciben un castigo distinto los seductores, aduladores, simoníacos, adivinos, estafadores y consejeros mentirosos.

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Canto XXXIII. 9º Círculo. Entre los traidores a la patria, Dante encuentra al conde Ugolino que relata cómo fue encerrado en la cárcel con dos hijos y dos nietos, condenados todos a perecer de hambre.

Entre estos últimos se hallan Ulises y Diómedes, envueltos en una llama que los consume: ambos urdieron la toma de Troya valiéndose del engaño.
Numerosos episodios enriquecen los últimos cantos de El Infierno.

A medida que nos acercamos al centro de la Tierra, las faltas que se expían son más graves, los castigos más atroces; y la narración del poeta se torna más fantástica y sugestiva.

Los dos viajeros salen del Infierno por una abertura que da sobre el hemisferio opuesto a aquél en que estaba la entrada. El acceso al Infierno se hallaba en las proximidades de Jerusalén, en el hemisferio boreal; al volver a la luz, se encuentra en una isla desconocida, situada en un lugar indeterminado del océano del hemisferio austral.

La belleza natural, la hora matutina, todo parece anticipar un viaje más sereno que el anterior. Éste es el Purgatorio donde la certeza de llegar un día a presencia de Dios impregna todas las cosas de serenidad y recogimiento.

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Canto XIII. En la segunda cornisa donde se expía el pecado de la envidia, Dante y Virgilio encuentran a una mujer de
Siena que tiene los párpados cosidos.

Ya los primeros cantos, que describen el encuentro con Catón, el venerable anciano guardián del lugar. y la llegada de unas almas penitentes guiadas por un ángel, sugieren que las penas del Purgatorio no tendrán la severidad de las del Infierno. En el Antepurgatorio, esperando poder entrar en el Purgatorio y allí expiar los antiguos errores, Dante encuentra a los excomulgados y a los que descuidaron el cumplimiento de los deberes religiosos.

En un valle destinado a los príncipes y también situado en el Antepurgatorio, Dante descubre a Corrado Malaspina, miembro de una noble familia que había acogido al poeta en repetidas ocasiones.

Al disponerse a subir el camino de las siete cornisas, donde las almas expían sus pecados, Dante reconoce humildemente que él también es pecador, culpable de grandes y pequeñas negligencias, al igual que las almas allí presentes.

Entonces resuelve cumplir el viaje en calidad de penitente e imagina que un ángel graba en su frente siete P, simbolizando así los pecados capitales.
A medida que pase las cornisas, otro ángel irá borrando una de esas letras, y así, al terminar el viaje, el poeta podrá considerarse limpio de todo pecado.

En la primera cornisa, los soberbios suben la escarpada pendiente, bajo el peso de enormes piedras; en la segunda, los endiviosos yacen con los párpados cosidos; en la tercera, los iracundos andan a tientas en una nube de humo; en la cuarta, los irascibles corren sin tregua; en la quinta, los avaros están echados de bruces sobre la tierra recordándose unos a los otros los episodios del Evangelio en que se exalta el amor al prójimo y se condena la misantropía; en la sexta, los golosos sufren hambre; y en la séptima, los lujuriosos caminan en el fuego.

Finalmente, Dante llega ante el umbral del Paraíso cuya custodia está confiada a Matelda, tierna figura femenina.

Llegó el momento de separarse de Virgilio, poeta pagano que debe volver al Limbo.

Mas, he aquí que aparece Beatriz, radiante de luz divina. Se acerca al poeta, lo toma de las manos, y juntos empiezan la ascensión a los nueve cielos que están bajo el Empíreo.

Empieza para Dante el último viaje, aquél en el que recorrerá el Paraíso. El poeta logra, con la perfecta armonía de sus versos, describirnos admirablemente los paisajes, el clima y los colores de un mundo maravilloso.

El Paraíso es la parte del poema que, favorecida por el argumento, pone de relieve las extraordinarias condiciones poéticas de Dante, sin desestimar las trascendentales disquisiciones teológicas y filosóficas que contiene. Creyéndose señalado por la gracia divina, y por tanto en condiciones de penetrar la verdad, Dante fórmula muchas preguntas a Beatriz y a los bienaventurados que encuentra en los nueve cielos. Todas las contestaciones están de acuerdo con los principios teológicos fundamentales.

Beatriz le explica el principio que rige el Universo donde cada cosa creada debe cumplir su misión, la teoría del libre albedrío, y los problemas concernientes a los votos.

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Canto XXXI. Llega al Empíreo en compañía de San Bernardo, y ve una inmensa rosa formada por los bienaventurados, en
cuyo centro aparece la luminosa visión de la Virgen María.

El paisaje va tornándose cada vez más resplandeciente y los coros de almas y de ángeles previenen a Dante que ha llegado el momento tan anhelado. En el Empíreo, entre un mar de luz sembrado de ángeles, ve una inmensa rosa, formada por los bienaventurados.

Entre ellos aparece la luminosa visión de la Virgen María, y, por encima de todos, en un resplandor enceguecedor. en forma de tres círculos de fuego, la Santísima Trinidad. Aquí termina el poema.

Se inició con la descripción de un mundo tenebroso sumergido en el pecado y culmina con la visión de Dios, el Rey de la Luz.

Nunca poeta alguno pudo, como Dante, abarcar con su fantasía un mundo tan vasto, y ser, al mismo tiempo, poeta expresivo del pecado y admirable cantor de la gracia.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Biografías: Dante Alighieri y La Divina Comedia –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Historia de las Leyes en el Mundo El Estado y la Justicia

Historia de las Leyes en el Mundo
El Estado y la Justicia

Es  justo; es injusto. Todos, a fin de cuentas, sabemos lo que es la justicia, sin necesidad de palabras para explicarlo. Todos sentimos que se debe dar a cada uno lo suyo (y por lo tanto actuar con justicia) y no hacer el mal (por consiguiente, evitar la injusticia). Es una ley que, a través de nuestra conciencia, hace llegar su impulso a todos, aun cuando alguno crea no sentirlo.

Por lo mismo, el hombre percibe la necesidad de la justicia, y por eso ha establecido una serie de normas que regulan su vida civil. Dichas normas establecen los derechos y los deberes de cada uno de nosotros, precisamente para que cada uno de nosotros viva según la justicia. Pues quien obedece las leyes vive como un hombre justo.

justicia

Podemos aproximar un concepto de justicia como la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde. Esta idea tan genérica cobra expresión en dos tipos de justicia reconocidos: la conmutativa, trasunto del principio de reciprocidad, que exige dar en contraprestación otro tanto de aquello que se ha recibido como prestación de forma proporcional, y la distributiva, concepto más amplio, que hace referencia a la solidaridad con los más débiles de la sociedad, a cuyo fin se procurará una cierta redistribución de cargas y ventajas de acuerdo a sus necesidades con el objeto de paliar y suprimir las desigualdades que son independientes de los méritos y el esfuerzo personal o su contribución social.

LAS LEYES ESCRITAS NO BASTAN
Para ser un hombre de bien, justo y sociable, no basta con cumplir las leyes escritas. Esos cuerpos orgánicos de leyes, llamados códigos, no prevén, ni es posible pretenderlo, todo lo que el hombre debe o no debe hacer. Las leyes escritas son importantísimas para regular el quehacer del individuo y los núcleos sociales que integra.

En la sociedad, no obstante, existen otras normas de vida cuya inobservancia no se reprime con castigos judiciales. Son las leyes no escritas, pero, no por ello, menos rigurosas: son las que imponen la amable convivencia, -la tolerancia, la cooperación, la sensibilidad. Su cumplimiento gana el buen concepto y la estima de nuestros semejantes.

El consenso público de un lugar es también algo así como un tribunal, pero sin magistrados ni salas de audiencia. De ordinario, por lo menos a la larga, sabe dar a cada uno su merecido: en la estima o el desprecio, en la valoración y hasta el afecto o en la repulsa colectiva. En uno y otro caso suele prevalecer la justicia.

Ahora bien, aunque siempre hayan existido leyes escritas o convencionales, siempre también existieron hombres —de ambos sexos y de toda edad— sin escrúpulos de conciencia; hombres egoístas que han mirado sólo a su exclusiva conveniencia, sin importarles el perjuicio de los demás ni el sentido de la propia responsabilidad.

¿Qué sucede entonces? Es necesario corregirlos o aislarlos, porque turban la tranquilidad de la vida civil. ¿Cómo se hace? ¿Quién se encarga de ello?

«JUSTICIA» PERSONAL»
Como una muestra» de la manera de «administrar» justicia, discurramos algo sobre un caso entre miles similares, de los que sucedían por ejemplo entre los germanos, en tiempos de los bárbaros.

Cierto día, Olaf encuentra a Vindobaldo, contra quien conserva vivos resentimientos, y le propina —digamos— un porrazo en la cabeza. Según las leyes y costumbres primitivas, el restablecer la justicia lesionada era asunto que concernía al mismo ofendido, o sea a Vindobaldo.

Por eso éste, apenas estaba en condiciones, esperaba a Olaf en algún recodo del camino y le devolvía el porrazo, generalmente con intereses. Si además suponemos que el golpe de Olaf tenía el efecto de ocasionar la muerte de Vindobaldo, entonces se encargaba de la venganza un hijo, un hermano o un pariente cualquiera de la víctima. Y todo esto, —recalquemos— en un perfecto acuerdo con las leyes vigentes de aquellas remotísimas épocas.

justicia por mano propia

En   tiempos  de  los  bárbaros:  un hombre espera al que  lo  ha ofendido para hacerse justicia por sí mismo.

No hace falta pensar mucho para comprender que tal sistema no era precisamente un modelo de justicia, pues daba pie a los mayores excesos y desbordes de las pasiones exacerbadas. En efecto, ¿qué ocurría por lo común? Que la serie de actos de venganza se sucedían cada vez con mayores agravantes.

Y si intervenían los respectivos parientes de ambos contrincantes, se formaba una cadena de venganzas y de odios que, a menudo,, persistían durante muchas generaciones, a un punto tal que no era raro encontrar el origen primigenio de ciertos crímenes en las rencillas y discordias de remotos ascendientes, a veces hasta de más de cien años atrás. Nacían, de este modo, las «faidas» o guerras particulares, tremendas venganzas en cadena que diezmaban a familias y tribus enteras.

En conclusión: la reparación del daño, de la injusticia, no puede quedar librada a la venganza de la víctima. El haber superado esas normas primitivas, es una de las conquistas de la civilización.

«La Venganza No Es Justicia»

LA LEY DEL TALIÓN Y LA INDEMNIZACIÓN  DEL DAÑO
Hacer que el culpable suíra el mismo daño que él ha ocasionado, es un principio muy antiguo llamado la «Ley del Talión». Apareció en Babilonia más de cinco centurias antes que en la legislación mosaica, y ésta la aplicó rigurosamente, de acuerdo con los preceptos bíblicos,  que establecen la obligación de pagar «vida por vida, ojo por ojo, diente por diente…».

Con el correr del tiempo se admitió la sustitución del castigo lesivo por una compensación económica: es decir, una indemnización equivalente al daño causado.

En las sociedades modernas el talión ha desaparecido por completo de la legislación. Por otra parte la vindicta pública (vindicta: venganza), es decir, la satisfacción que se le debe a la comunidad por el agravio que se le ha inferido con el delito, exige una serie de garantías para el individuo, y a ese fin interviene el Estado.

EL ESTADO Y LA JUSTICIA
Cuando un pueblo organizado convive en su territorio cohesionado por sus caracteres propios, que le dan cierta individualidad en el mundo,  decimos  que constituye una nación.

El Estado es la nación desde el punto de vista de su organización política. Se rige mediante un gobierno que ejerce el poder público por mandato del soberano. El Estado tiene, entre otras, la misión de crear el derecho y velar por su cumplimiento. Representa políticamente los intereses generales de la comunidad y por consiguiente le compite la administración  de justicia.

La constitución nacional argentina organiza el gobierno federal dividido en tres poderes. Uno de ellos es el Poder Judicial: el encargado de hacer justicia aplicando las leyes pertinentes en los asuntos de su jurisdicción, sometidos a su competencia. ¿Cómo y de qué manera administra justicia el Estado? Por medio de una gran organización judicial que abarca desde los juzgados de Paz hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, comprendiendo magistraturas de distinta categoría que la Constitución llama «tribunales inferiores»   (jueces y cámaras de apelación).

En los tribunales judiciales, además de los jueces encargados de administrar justicia, hay ciertos funcionarios que velan por los intereses públicos de la sociedad exigiendo el cumplimiento de la ley: son los fiscales y los defensores de pobres y ausentes.

LA MAGISTRATURA
Todos conocemos lo que significa «magistrado». Alguna vez, hemos leído o  escuchado decir: «el ladrón ha comparecido  ante el magistrado»; «los magistrados han condenado al culpable». Habremos comprendido, más o menos, que «magistrado» significa, en sustancia, «juez»: y no nos habremos equivocado.

Los magistrados son los jueces y la magistratura es el conjunto de jueces. ¿Qué hacen los jueces? Hemos dicho que administran la justicia: resuelven las controversias, los litigios, las disputas, estableciendo de qué parte está la razón y de qué parte la culpa, y juzgan a los ciudadanos que han cometido delitos, o sea actos que van contra la ley penal. Todo ello se entiende, con absoluta libertad e imparcialidad.

Los jueces deben juzgar según su conciencia y según las normas del Código sobre cualquiera, débil o poderoso: la ley es igual para todos. Esto, como se ve clarísimamente, es un gran progreso de la civilización; en los tiempos   antiguos,,  los  jueces  se  veían  obligados  muy  a  menudo   a juzgar bajo la supervisión y el control de los más fuertes, de los poderosos, de los príncipes o de los reyes, quienes, lógicamente, tenían siempre razón.

Para un pobre, resultaba muy difícil obtener justicia, y para los humildes, acudir a los jueces estaba considerado como un acto de audacia, que le exponía a la cólera y a la venganza del señor. Se había llegado así al punto que las clases más humildes no recurrían jamás a los jueces por no tener confianza en la justicia.

Hoy, toda la actuación del magistrado se basa en el principio: «La justicia es igual para todos». Y los artículos del Código penal, en el que están señaladas las penas, comienzan diciendo: «Se impondrá prisión de… al que causare…»; «Será reprimido con… quien cometiere…» Esta democrática igualdad ante la ley, que surge de ella misma, hace honor a los tiempos modernos.

Antonio y Agustín no llegan a ponerse de acuerdo sobre la pertenencia de un campo; por eso acuden al juez para que les resuelva la disputa. El juez lee la demanda, la contestación o contrademanda; analiza las pruebas, toma la absolución de posiciones (o declaración bajo juramento) ; estudia los alegatos a través de la legislación, la jurisprudencia y los comentarios de autores versados. Después da su fallo o. sentencia.

En esta forma se ha resuelto una cuestión de índole económica. Esta función que el juez ha realizado es una función civil, no pe-nal, y de hecho para este tipo de juicios no existe una pena corporal, como podría ser la cárcel. Las normas que regulan este tipo de juicios son las que forman las disposiciones del Código Civil.

FUNCIÓN PENAL
Un individuo no pide ni reclama; roba. Los agentes lo detienen. El individuo comparecerá en el tribunal, ante el juez, quien lo juzgará y, si el  Código Penal lo sanciona, le impondrá una pena. Ésta es la función penal de la magistratura. Por medio de ella el magistrado juzga a los acusados de haber cometido delitos.

El castigo vendrá después de un delicado estudio en que se considere la culpabilidad del acusado; es decir, su grado de responsabilidad. No se castiga un delito abstracto, sino a una determinada persona acusada de haberlo cometido de un modo y en circunstancias determinadas. El acusado tiene el sagrado derecho de la defensa.

Los delitos pueden ser contra las personas (homicidio, lesión, duelo, abandono); contra el honor (calumnia, injuria) ;contra la honestidad; contra el estado civil; contra la libertad; contra la propiedad; contra la seguridad pública; contra la salud pública; contra el orden público; contra la seguridad de la Nación; contra los poderes públicos; contra la administración pública; contra la fe pública.

El art. 18 de la Constitución Argentina establece garantías que tienen por objeto proteger a los individuos de ciertos abusos injustos que han solido cometerse so pretexto de administrar justicia.

Su texto dice así:

«Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo, ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable como también la correspondencia epistolar y los papeles privados, y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormentos y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice».

QUIEN  NO CONSIDERA JUSTA UNA  SENTENCIA PUEDE APELAR
Ante el número elevado de jueces cabe la pregunta: ¿Por qué tantos? ¿No bastaría uno solo para juzgar todos los litigios y todos loa delitos? No, por cierto, y el porqué es fácil de comprender: existen muy diversos tipos de delitos, y cada uno de ellos debe ser juzgado por un órgano apto.

El segundo motivo es todavía más importante y sobre todo más justo y humano. Pongamos por caso que una persona haya sido juzgada por un delito cualquiera a un año de cárcel. ¿Es definitiva esta sentencia? ¿Nadie la puede cambiar? Los jueces,1 aun cuando sean escrupulosos e imparciales, pueden equivocarse y condenar a un inocente; o pueden aplicar una pena mayor o menor de la que corresponde.

De allí que, normalmente, al acusado se le permita apelar, o sea pedir que el proceso sea estudiado de nuevo. ¿Y a quién recurre? Al juez de grado superior al que le ha aplicado la condena.

LA FÁBULA DE LA FLAUTA: Tres niños están riñendo sobre cuál de ellos debe quedarse una flauta. Anne reclama el instrumento argumentando que es la única de los tres que sabe tocarlo. El segundo niño, Bob, dice que debería quedársela él porque es tan pobre que no tiene nada más con que jugar. Carla, por último, afirma que la flauta debería ser suya porque fue ella quien la hizo. ¿Quién debería quedársela?

Vista la situación, cada niño tiene una razón para reclamarla, así que arbitrar con justicia entre ellos requerirá una cuidadosa negociación y un examen exhaustivo de todas las circunstancias pertinentes. Al final, la decisión dependerá del peso relativo que se conceda a las necesidades de los tres niños y a cuestiones como la expresión artística y el auxilio de la pobreza.

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El cuento de la flauta lo relata el economista y filósofo indio ganador del premio Nobel Amartya Sen (imagen) en su elogiado libro La idea de la justicia (2009). La idea crucial de la fábula, para Sen, es que no hay una respuesta que sea absoluta y objetivamente «correcta»: no puede alcanzarse una decisión que sea equitativa y aceptable para todos basándose únicamente en los principios, sin debate y argumentación públicos.

Aunque la justicia en abstracto es difícil de definir y más todavía de aplicar, las injusticias en el mundo real son palpables, apremiantes y, a menudo, remediables; éstas pueden eliminarse, y la justicia por tanto reforzarse gradualmente, si entablamos un debate público y hacemos «comparaciones de vidas reales».

Desde el punto de vista de Sen, la justicia no es un conjunto de principios abstractos ni monolíticos, sino una multitud de principios en conflicto que sostienen una variedad de versiones de la justicia rivales. «Lo que nos mueve no es la conciencia de que el mundo diste de ser completamente justo, algo que pocos esperamos, sino el que haya claramente injusticias remediables a nuestro alrededor que queremos eliminar.»

Agresiones Sexuales y Violaciones en Adultos y Niños Consecuencias

Agresiones Sexuales y Violaciones en Adultos y Niños-Sus Concecuencias – Como Actuar

Las víctimas de los crímenes sexuales: Una agresión sexual produce consecuencias traumáticas. Es necesario elaborarlas y superarlas. No entendemos por «crímenes sexuales» solamente aquellos que terminan con la muerte del agredido, sino también otros comportamientos que violan los límites de la conducta sexual aceptada en determinada sociedad.

victimas de agresiones sexuales

Estos crímenes suelen provocar reacciones universales de horror. Hemos hablado parcialmente de ellos en nuestra nota «Agresiones sexuales a los niños», que recomendamos releer. Hoy queremos insistir en algunos aspectos que atañen no sólo al sujeto infantil, sino también a sujetos de otra edad. Porque el crimen sexual puede llevarse a cabo contra hombres y mujeres, niños y ancianos sin discriminación.

El sentimiento popular que rodea a este tipo de delitos es de rechazo y repugnancia, aunque para tranquilidad de todos es bueno decir que se trata de atentados bastante raros y que su número crece en proporción menor que otros crímenes.

De todos modos, el crimen sexual es severamente sancionado por la ley, que refleja la opinión pública y que, a menudo, no tiene en cuenta la naturaleza del crimen en sí.

El psiquiatra inglés L. Burton, al describir los efectos de atentados sexuales contra niños, afirmó que en muchos de los casos la ofensa no implica violencia física y el niño no alcanza a comprenderla.

Por eso no tiene mayores consecuencias ni ocasiona disturbios psicológicos, salvo que los padres de la criatura adopten una actitud que mueva al chico a sentirse realmente mal. Es lo que explicábamos ya en la nota mencionada más arriba. Muchas veces la reacción de horror del adulto frente al problema, es lo que traumatiza a la pequeña víctima.

¿POR QUÉ RECHAZAMOS EL INCESTO?
¿Por qué cuando hay una relación sexual entre un padre de cuarenta años y una hija de veinte reaccionamos con horror? Pensándolo bien, se trata de dos personas con uso de razón y posible madurez como para saber lo que hacen. Pero sucede que en el incesto se combina la idea del atentado sexual con la amenaza a la estructura familiar tradicional, lo que nos lleva naturalmente a rechazarlo.

Pero el rechazo legal y social no lo evita. En los países subdesarrollados y aún en los sectores pobres de los países desarrollados, donde reina la promiscuidad, el incesto es bastante común. Una psicóloga de Irlanda del Norte concluyó en un estudio que el 4% de sus pacientes tenían algún caso de relación incestuosa para contar.

¡La duración promedio de esos casos… era de ocho años, nada menos! Las víctimas pertenecían a familias de trabajadores, que vivían en piezas pequeñas. Casi siempre el padre mantenía relacio nes con la madre y la hija o las hijas, con las lógicas consecuencias traumáticas para las pequeñas.

El número total de víctimas del incesto es desconocido y los casos puestos en claro son, probablemente, una minoría. Por eso es difícil llegar a conclusiones generalizadoras acerca del mismo.

LA VIOLACIÓN: Se entiende por violación la relación sexual realizada contra la voluntad de la compañera (o del compañero), haciendo uso de la fuerza. En su «Diccionario de Información Sexual«, Bertrand, Lapie y Pelle distinguen las violaciones en grupo y las individuales.

Las violaciones en grupo son de dos clases:

—En tiempo de guerra: los invasores o los vencedores, así como las tropas del país en retirada (hubo muchos ejemplos en el conflicto 1939-1945) las cometen generalmente contra mujeres de cualquier edad, incluso niñas. Hay factores psicológicos importantes que favorecen la liberación de instintos primitivos: derechos del conquistador de pronto liberado de reglas morales y de leyes de la vida habitual; impunidad real o esperada, sea a raíz de la imposibilidad de emprender procesos judiciales contra el culpable, sea por la complicidad oficial o tácita de la autoridad superior.

— En tiempo de paz: esta forma de delincuencia (a menudo juvenil) es bien conocida. Un grupo de muchachos obliga a una chica a soportar relaciones con todos. (…) En realidad, pocos asuntos de este tipo llegan a conocimiento de las autoridades judiciales: la interesada rara vez formula la denuncia y, si se resuelve, las retractaciones son frecuentes por miedo al escándalo o a la venganza.

Las violaciones individuales. Generalmente, si son cometidas por adultos contra niños, se trata de desequilibrados o enfermos mentales; a veces son seguidas de asesinato, sea para silenciar a la víctima, sea por accidente durante la lucha entre agresor y agredido.

Cuando se trata de niñas púberes o jovencitas, suele suceder que consciente o inconscientemente ellas mismas han excitado el deseo de alguien que por lo general es de su ambiente: un amigo de la familia, empleador, pariente.

Entonces pueden ser objetos de requerimientos que no saben rechazar por simple ignorancia, como también por miedo al escándalo o a raíz de la autoridad que ejerce sobre ellas su iniciador, cuando éste no trata de comprarlas con promesas, regalos o dinero.

También en este caso la violación puede ser discutible, pero es imposible hablar de consentimiento y libertad a raíz de la sujeción en que se encuentra la víctima: por eso,  cuando el culpable ostenta un poder ilegal sobre ella la ley de numerosos países prevé una agravación de las penas.

En estas situaciones hay que actuar con prudencia, puesto que a menudo aparecen las mujeres fabuladoras de cualquier edad, que no vacilan en acusar falsamente, sea para atraer la atención sobre ellas, sea por perversidad o sea para vengarse. Un ejemplo es el caso de la mujer de Putifar, en la Biblia, que acusó a José pues éste se había negado a tener relaciones con ella.

Bertrand, Lapie y Pelle coinciden con lo que afirmábamos en «Agresiones sexuales a los niños». Pero agregan que, ante la acusación que un chico hace, hay que actuar con delicadeza y circunspección.

En particular —dicen— evitarán dramatizar el incidente ante la criatura, incluso y sobre todo si se revela real y grave; si procedieran de otro modo no harían más que contribuir a causar un daño adicional, pues las consecuencias psíquicas pueden ser más perjudiciales que la lesión física o el intento de consumarla.

LAS CONSECUENCIAS EN LA VÍCTIMA: La víctima de un crimen sexual sufre, naturalmente, consecuencias conflictivas y traumatizantes. El psiquiatra norteamericano J.M. MacDonald dice que, ante todo, dichas consecuencias dependen de la personalidad de la víctima. Si esa personalidad es equilibrada, será más fácil superar el shock. Pero si no, la confianza que tenía en los demás se verá afectada y aparecerán serias dificultades para entablar futuras relaciones.

Es posible que tienda a un período de promiscuidad o de total rechazo al sexo. Las consecuencias pueden ser la frigidez, la depresión y otras anomalías psicosexuales.

Por eso es importante, repetimos, si esa víctima es una criatura, que los padres no magnifiquen el suceso, que busquen el asesoramiento médico y psicológico indispensable, que no incrementen con su actitud el posible trauma que ha quedado en la niña o el niño.

Las consecuencias de las violaciones dependen de varios factores: la gravedad del hecho en sí mismo; la edad, características y experiencias previas de la víctima, las respuestas del entorno, la posibilidad de encontrar ayudas adecuadas, los factores de autoafirmación y resistencia que haya ejercido. Por tanto no existe un único patrón para evaluar las posibles consecuencias mediatas o inmediatas de las violaciones, aunque, más allá de las diferencias individuales, la violación es siempre una experiencia de fuerte impacto en la vida de una persona.

FABULACIÓN SEXUAL: Hablábamos más arriba de las falsas víctimas de supuestas agresiones sexuales. Son los casos de fabulación sexual sobre los cuales es conveniente añadir algo más.

Siempre según Bertrand, Lapie y Pelle, existen personas de ambos sexos que, a partir de un detalle sin ninguna importancia y aún sin ningún punto de apoyo, son capaces de imaginar completamente agresiones sexuales de las que se suponen víctimas y que pretenden hacer pasar como reales y verdaderas.

Hablan de ellas a compañeros y conocidos, repiten la historia a su modo. Si se trata de niños se les suele creer, puesto que hay quienes se apoyan en el proverbio que dice «la verdad sale de la boca de los niños». Esto hace que la opinión pública se conmocione y que, muchas veces, resulte castigado un inocente. Por que lo cierto, lo real, es que los niños también suelen mentir.

En algunos casos los fabuladores —de cualquier sexo o edad—, son mitómanos, es decir mentirosos de buena fe. Creen en su propio invento. Pero es más común que se trate de personas que disfrazan los hechos para atraer la atención.

No está de más, pues, recomendar prudencia en estas situaciones. Libros, progrmas de TV y películas han mostrado lo peligrosas que pueden ser y lo injustas que suelen resultar sus consecuencias.

Para terminar: cualquier persona puede ser víctima de un atentado sexual, desde la violación hasta el hecho de enfrentarse con un exhibicionista. Pero las víctimas, claro, tienen personalidades distintas, por lo cual reaccionan de maneras diferentes.

Ahora bien: cualquiera sea esa reacción, el deber de familiares y amigos es intentar devolverles la confianza perdida —si se trata de un adolescente o un adulto—, y no crear traumas innecesarios —si se trata de un niño—. Lo importante es que el afectado pueda capacitarse para resolver sin conflictos su vida sexual, sin sentirse inferiorizado y superando un incidente que, aunque detestable, debe relegarse para dar lugar a una actitud sana y constructiva.

LA DENUNCIA: En la Argentina, la violación es un delito de instancia privada. Esto significa que a partir de los 18 años la decisión de instar la acción penal tiene que partir de la víctima. Los funcionarios y profesionales que toman contacto con un caso de violación de una persona mayor de edad, sólo están obligados a efectuar la denuncia en los casos señalados en el punto anterior. En los demás casos, no están obligados a realizar la denuncia. Es más, no  corresponde que lo hagan.

AGRESIONES SEXUALES A LOS NIÑOS: Cuando un niño es víctima de la agresión sexual de un adulto, la actitud de los padres debe tener algún sentido de la perspectiva en relación al impacto que el niño ha recibido. Si algún hecho de la crónica policial conmueve particularmente a la opinión pública, es el que relata —a veces con detalles innecesarios— las agresiones sexuales de adultos a niños, muchas veces con el sangriento corolario de un crimen con una víctima inocente.

Pero de poco valen la indignación y el escándalo.

Lo importante es analizar por qué se producen estos hechos realmente sórdidos y lamentables, y tratar de preverlos de la mejor manera posible para que no sucedan.

TRES VÍCTIMAS: Claro que el niño es la primera víctima inocente de una agresión sexual. Pero también podemos considerar víctimas al agresor y a la sociedad.

La indignación social radica en que se violan los tabúes más arraigados: es decir el de la preservación de la inocencia sexual infantil, la convicción de que los contactos sexuales lícitos en nuestra cultura son muy limitados, y el sentimiento de impotencia e ineptitud que se produce en los padres, tutores o maestros del niño.

Suele suceder que el adulto, inclusive, proyecte sus propios sentimientos, viéndose en el lugar de la víctima y dejando que su propio sentimiento suplante al de la criatura. Como vemos, también los adultos son víctimas y, con ellos, la sociedad entera.

Lo importante, según el consejo de Sex Information and Education Council of the United States, es tener en cuenta lo siguiente: «Un enfoque irracional del sexo desencadenó el delito originario, y es importante que los padres y otros adultos eviten que sus propias irracionalidades sexuales causen aún más daño a la criatura».

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¿DE QUÉ SE TRATA?: Sin llegar al caso límite del crimen sexual cometido contra un niño, se observa que la gama de contactos sexuales entre adultos y criaturas es bastante extensa.

Entendemos por niños los individuos que aún no han entrado en la pubertad, y por adultos los que están al fin de la adolescencia o son ya mayores. Pero estos puntos de vista son elásticos: un niño de.cuatro años puede ver a uno de once como «un grande», en tanto que el contacto entre una persona de trece años y otra de quince puede considerarse como una experiencia natural en la adolescencia.

También es importante distinguir entre contactos heterosexuales y contactos homosexuales, ya que la naturaleza de los mismos es muy diferente. Y es necesario tener en cuenta que la mayoría de los autores de estas agresiones son hombres. Veamos entonces cuáles serían esas agresiones de un individuo adulto del sexo masculino contra niños de ambos sexos:

1     — Exhibicionismo: como su nombre lo indica, se trata de la exhibición genital ante personas (en este caso niños o niñas), sin que esas personas hayan provocado la situación.

2   — Contactos genitales: tentativas aparentemente casuales, y a veces sin disimulo, para tocar a la criatura, llegando en algunos casos a estimular el orgasmo de la misma y a pretender una retribución.

3  —Experiencias masturbatorias, bucogenitales y coito: son las menos, así como también los contactos en los que interviene la coacción o la violencia.

CONSECUENCIAS: Dejemos aquí de lado el problema del trasgresor, pues su descripción fenomenológica y psicológica sería demasiado extensa. Creemos que es mejor preocuparnos de las consecuencias que estas agresiones pueden tener en el niño.

Siempre según el informe del SIECUS, estas consecuencias pueden dividirse en:

1 — De corto plazo: son reacciones negativas, de miedo y hasta de terror, ante la actitud insólita de un desconocido o de un conocido. Casi nunca el niño afectado recuerda sensaciones de excitación sexual, y el fenómeno del orgasmo sólo se descubre en contactos prolongados.

La actitud de los padres debe ser muy prudente.  Porque la indignación, la furia y la rabia (comprensibles) que demuestran suelen impresionar y asustar más a la criatura que el hecho en sí. Y peor aún si el progenitor se desahoga en el niño, canalizando así su aparente incapacidad de protegerlo. Una agresión violenta e irracional de los padres puede ser vivida por el niño como un ataque contra él mismo, exacerbando así su reacción de corto plazo, que podía haber sido de mera curiosidad.

2 — De largo plazo: estas consecuencias parecen ser menos terribles de los que muchos creen. Si la experiencia fue única o esporádica y se registró con un extraño, en general casi no hay efectos de largo alcance. Pero si  se tratase de un vejamen
acompañado de violencia, pueden darse a posteriori efectos profundos, reflejados en conflictos que aparecen en la madurez.

¿CÓMO ACTUAR?: Claro que la indignación de los padres se comprende. Pero, como dijimos, la misma puede llegar a exacerbar el problema en el niño. Por tanto debe tenerse en cuenta que si el hecho ya se ha producido, es irreversible.

Lo importante, entonces, es que los padres consideren cuidadosamente su conducta posterior:

a)  Cómo tratar a la criatura agredida.
b)  Cómo impedir que el hecho se repita.

Cómo tratar a la criatura agredida: con prudencia, con suavidad, sin que en ella repercutan nuestras propias irracionalidades sexuales. Quizá para el niño haya sido un episodio trivial y olvidable, y la angustia de los padres puede incrementar la del chico. Este, en un diálogo lleno de ansiedad, suele incluso deformar la historia para mitigar o incrementar aquella angustia paterna.

Hay que tratar de obtener del niño una información objetiva y serena, que permita establecer realmente la naturaleza de lo ocurrido. Para ello es imprescindible contar con la tranquilidad del niño, que si está muy asustado mal podrá referir los hechos.

Si los padres no se sienten capacitados para consolar y controlar las emociones de sus hijos, deberán recurrir a un profesional dentro de la psicoterapia más adecuada.

También conviene evitar, en lo posible, que el niño sea sucesivamente interrogado sobre el mismo tema, que podría volverse para él obsesivo e ir adquiriendo sólo entonces un carácter traumático.

Cómo impedir que el hecho se repita: lógicamente, hay que tratar de proteger al niño de otros vejámenes. Y no es tan fácil. Si el niño debe salir a la calle para ir a la escuela o para relacionarse con sus amigos, en el necesario aprendizaje de su papel futuro, ¿cómo impedir que vea a un exhibicionista?

Es saludable aconsejar a los niños que no se relacionen con extraños.. Pero también es saludable pensar —aunque no nos guste demasiado— que muchas veces la agresión sexual no proviene de un extraño.

Por un lado, exagerar el peligro de lo desconocido y los riesgos del mundo en que vive, puede ser negativo para el niño. Hasta el punto de crear también problemas de adaptación sexual en el futuro.

También es irracional tratar de explicar a un niño de seis o siete años la patología de los adultos.

Lo que puede resultar efectivo es rodear al niño, en todo momento, de un clima de confianza y de ternura que le permita comprender el mundo que lo rodea. De esta manera, un hecho sexual anómalo como la agresión de un adulto, no definirá a todos los adultos como monstruos peligrosos, ni hará sentir al niño culpable y deshonrado cuando fue víctima de una de esas agresiones.

Para terminar, conviene transcribir   los   conceptos   del   SIECUS:

«El contacto sexual entre adultos y niños es un motivo de preocupación. Todos los protagonistas del drama pueden quedar marcados, pero excepto los pocos casos en que interviene la violencia, lo’ más probable es que las marcas sean más bien el producto de las diversas reacciones de los adultos antes que el hecho mismo.

Generalmente dichas reacciones son a su vez el producto de conflictos sexuales latentes y explican la actitud de los padres y de la sociedad, así como explican, de distinto modo, la actitud inicial del vejador. Sin embargo, a quien hay que prestar mayor atención es al niño, y si todos los adultos implicados son capaces de mantener algún sentido de la perspectiva en relación con el impacto que recibe la víctima, se reducirá al mínimo la probabilidad de que sufra un trauma perdurable».

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Para Ampliar: Atención A Las Víctimas de Agresiones Sexuales

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Características de los Agresores Sexuales
Ver También: Folleto Gráfico Explicativo Sobre Este Tema

Ver: Los Derechos Sexuales y Reproductivos en Argentina

Ver: El Aborto, Consecuencias

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja – Tomo III – Capítulo: Las Agresiones Sexuales
Editorial SALMO S.R.L.

Historia del Derecho Penal Resumen Prisiones, Penas y Delitos

RESUMEN HISTORIA DEL DERECHO PENAL
Delitos y Función de las Penas

La existencia del derecho penal plantea varias preguntas: ¿son eficaces las penas para reprimir al delincuente? ¿Qué es, en realidad, la pena? El paso de la venganza privada a las normas punitivas.

La serie de problemas que plantean las penas legalmente establecidas a los infractores de las normas jurídicas de una comunidad determinada, la cuestionabilidad de las reformas de los sistemas penitenciarios, el deseo de reivindicación del delincuente y de retorno del mismo a la sociedad, totalmente rehabilitado, se conectan con interrogantes históricas, políticas, psicosocio-lógicas y jurídicas. Acaso esencialmente jurídicas: el Derecho penal.

¿Ha habido siempre Derecho penal?

El Derecho penal no alude a la idea de «conjunto de normas» referidas a una materia considerada como un compartimiento estanco, pero sí implica una especialidad perspectival. El Derecho Penal hace referencia, en primer lugar, a un concepto tan ambiguo como es el Estado. Efectivamente: es al Estado al que pertenece la función penal.

Y ya el primer problema es que esa realidad llamada Estado se escapa de las manos del observador más tenaz y paciente: acaso porque la primera discusión que se plantee al estudiar la realidad estatal sea la de considerar si ha existido siempre o bien surge en un momento histórico determinado.

Los partidarios de esta última posición parecen remitirse al siglo XV como fecha fundamental. Es entonces cuando, desde luego, se consagran los conceptos esenciales: el pragmatismo   político   elevado   a idearium doctrinal con Maquiavelo; la concentración del poder en el monarca; el humanismo, alumbrado por las concepciones de Erasmo.

Y con todo ello el concepto de Estado. Mas los que creen en la existencia del Estado desde el momento en que en una comunidad existe la dicotomía gobernantes-gobernados no aceptan, lógicamente, las tesis históricas del Estado y se afilian a una concepción tradicional: el Estado, con una u otra denominación, ha existido siempre.

Luego tiene más importancia de lo que parece a simple vista el sostener una u otra tesis, ya que ello está implicado, en fin de cuentas, el afirmar o no que el Derecho penal ha existido en cualquier comunidad. Una postura intermedia parece ser más aceptable: son realidades que se han configurado paulatinamente.

Venganza privada e intervención pública

Pero es que, además, el concepto de Derecho Penal plantea otra cuestión. Y es la de la distinción entre Derecho público y Derecho privado, que ya originó polémicas desde su exposición en la antigua Roma (Hollinger llegó a contar, a principios de este siglo, más de 104 teorías acerca de dicha distinción).

Con todo, es preciso tener en cuenta que la doctrina romana no hacía, en este sentido, más que reflejar su cultura propia, esencialmente pragmática y muy atenta a conseguir una construcción jurídica bien armada.

Con Roma se consigue algo importante: la institucionalización del Derecho. A partir de ese momento, el Derecho se intenta despegar de resabios religiosos. En los pueblos antiguos el delito y el pecado eran conceptos la mayor parte de las veces confundidos: la moral, la religión y el derecho pertenecían a la misma esfera.

De ahí la importancia de la creación romana, ya que al potenciar al Derecho originó una normativa penal y el triunfo de la pena pública como tarea exclusiva de lo político.

La caída de Roma provoca la diferenciación entre lo público y lo privado. Se produce así un retorno a la venganza —aunque, por otra parte, la fusión del Derecho romano con el germano inspirará el Derecho penal posterior—.

Sigue luego cierto retorno a la publificación del Derecho penal.

La Revolución Francesa consagra el Derecho público, y el Derecho penal se integra en él porque afecta, fundamentalmente, a la comunidad y, por otra parte, en él interviene el Estado decisivamente.

El primer Código Penal, francés, de 1810 sentó definitivamente estos postulados. En resumen: se puede hablar de un Derecho penal como Derecho público, fundamentalmente realizado por el Estado y por el que se verifica, realmente, una de las misiones más importantes que tiene el Derecho, aparte de su aproximación a la justicia: la pacificación social.

Quizá por eso se ha puesto a veces el acento en una configuración del Derecho penal como instrumento de represión creyendo que ahí se agotan sus presupuestos.

De los delitos y de las penas

¿Cabe hablar de una ciencia penal hasta el siglo XIX?. Realmente, no. Aunque, eso sí, hay pensadores que, individualmente, se plantean tales cuestiones: Platón, Aristóteles. por ejemplo. Pero es en el siglo XVIII, con Cesare Beccaria (De los Delitos y de las Penas) cuando verdaderamente podemos hablar de una ciencia penal. Beccaria es autor importante porque intenta humanizar el Derecho penal.

Su obra tuvo eco: inspiró a los revolucionarios franceses, que a su vez trataron de infundir al Derecho penal los principios que les informaban: libertad, igualdad y fraternidad.

Todo ello desde la perspectiva de un Estado de Derecho, que como ha puesto de relieve Villar Palasí se caracteriza por un principio de legalidad que implica una subordinación del Estado a lo dispuesto en la Ley, como voluntad general. emanada del parlamento.

Las consecuencias en orden al Derecho penal fueron relevantes. al consagrarse principios tan fundamentales como el de que «no hay delito ni pena sin una ley penal previa».

A partir de este momento la Ley será la garantía del ciudadano porque constituirá un límite al Poder. Y en el ámbito del Derecho penal supondrá una indudable humanización y una huida de la arbitrariedad: habrá un proceso, una audiencia del presunto delincuente y un tribunal independiente que intentará aplicar y administrar justicia.

penas y castigos en la historia

Ejecución pública de los asesinos del zar Alejandro li. Su muerte fortaleció la determinación de su hijo de mantenerse en el poder con plena fe en el derecho y en la autoridad que emanaba de su  cargo.

Hay, además, un hecho indudable: ese Derecho penal perteneciente o relativo a los delitos y faltas y a las penas que se les asignan se va ensanchando progresivamente y admite ciencias auxiliares y autónomas que colaboren en la aplicación de la ley al caso concreto a través de la sentencia.

Y, así, la Criminología se configura como ciencia preocupada por las causas del delito como hecho, mientras que la ciencia del Derecho penal —como estudio de conjunto de normas— es axiológica, valorativa. Otras ciencias auxiliares que hay que destacar son la Medicina legal, la Estadística criminal y la Psiquiatría forense.

El Derecho penal se relacionó asimismo con las ciencias biológicas, pergeñándose una Biología criminal a partir de los estudios de Cesare Lombroso, con su teoría del «delincuente nato», al que llegará a identificar como «loco moral». Continuador de estas teorías ha sido M. Carrara; en otra línea importante, se hallan los endocrinólogos, con sus investigaciones acerca de las secreciones internas.

Se ha elaborado asimismo una Psicología criminal, que se concreta en el estudio del proceso anímico del delincuente, ilustrándonos decisivamente sobre las motivaciones interiores que originan la acción delictiva y, aun más, en las concepciones psicoanalíticas a partir de los postulados freudianos.

El Derecho penal se refiere a los delitos y a las penas. El delito implica —de acuerdo con Carrara— «una infracción de la ley del Estado, promulgada para proteger la seguridad de los ciudadanos, resultante de un acto externo del hombre, positivo o negativo, moralmente imputable, y socialmente dañoso».

Garofalo, por su parte, estima que se puede hablar de un concepto histórico del delito dependiente de cierto relativismo cultural; tesis que está muy lejos de la que sustentan quienes ven en el delito una acción, o sea, una manifestación de nuestra voluntad que produce un cambio en el mundo exterior, típica, antijurídica y culpable.

Las penas constituyen el otro aspecto en el que se detiene el estudio del Derecho penal. Implican un sufrimiento que se impone al culpable que ha atentado contra el orden social y ha infringido el ordenamiento jurídico como consecuencia de una sentencia.

El problema de las penas refleja el principio de la separación de poderes a que se refería Montesquieu.

Porque si bien las penas han de venir previstas en la Ley y ser aplicadas al caso concreto por el juez, es evidente que es la administración la que está encargada del establecimiento y funcionamiento de los penales. La problemática de las penas es la que ha estado más unida a una evolución del Derecho penal, ya que, en líneas generales, ha aportado una progresiva humanización.

penas y castigos medievales

1-Escoltado por dos guardianes, este preso danés ha sido «expuesto públicamente». El barril no sólo ayuda a impedir su fuga, sino que, por su inscripción, anuncia a todos el delito cometido.
2-El cepo cumple un objetivo similar al del barril: exponer al convicto a las burlas, y aun al ataque físico, de los espectadores. Y con ello satisface un fin de escarmiento para quien ha delinquido.
3-La primera ejecución en la silla eléctrica se realizó en Nueva York en 1890. La pena capital cuenta con defensores, aunque no son menos dignas de consideración las razones que  abogan  por su  supresión.

La función de la pena

Realmente, todo gira en torno a un problema de perspectiva. No hay que olvidar la importancia que han tenido, en este sentido. ciencias como la biología, la psicología y el estudio sociológico de la delincuencia. Y asi. se ha pasado de la concepción de la pena como retributiva a la estimación de la misma como una medida de tratamiento, en la que se hace especial mención de aspectos psicológicos del delincuente y de su reforma.

Esta cuestión, la de la reforma de los delincuentes, se ha planteado, cada vez más. y parece construir la razón de ser, actualmente, del Derecho Penal.

Para ello se arbitran medidas, dentro del establecimiento penitenciario, para recuperar a los penados, a los que se somete a pruebas psicotécnicas y se les permite redimir, en la proporción que se estime, las penas por el trabajo.

Por ello, no tienen razón de ser, hoy en día, las penas corporales que afectan a la integridad corporal del delincuente.

En cuanto a las que privan de la vida, las polémicas son encontradas (aunque, en la antigüedad, salvo san Agustín, los autores no parecieron ponerles excesivas objeciones). Que las penas a aplicar y aun el método de aplicarlas es un fenómeno cultural, es un hecho incuestionable.

penas en japon a las mujeres adulteras

 El ridículo público es la pena máxima para estas dos mujeres japonesas culpables de adulterio.

prisiones modernas

Prisiones Modernas Para Una Vida Interna Mas Digna

El problema penitenciario

Mas con referencia a la pena capital, se agudizan las dificultades de un juicio crítico. En general, se observa cierta corriente en favor de su abolición: Gran Bretaña, por ejemplo, ha optado temporalmente por ésta.

Acaso entre las múltiples objeciones que se han puesto a la pena capital la más importante es la de que no permite una rehabilitación del condenado (máxima —la de la reforma— que parece presidir todas las legislaciones).

Claro está que aún quedan otros problemas como son, en el caso de que se opte por la prisión perpetua, el logro de un ambiente y de una estancia en el establecimiento penitenciario que se halle en equilibrio entre la exigencia y la reeducación.

De ahí que la consecución de la adecuada política penitenciaria constituya algo de vital importancia: así, si en un principio se optó por la separación absoluta de los reclusos, y luego por cierta comunicación entre ios mismos, ello fue debido a las neurosis que se provocaban en ellos.

Ya en el siglo XIX, tan inestable política y socialmente, Concepción Arenal clamaba por una reforma de los sistemas penitenciarios. Voces análogas se oyen hoy día, cuando sucesos como el de la rebelión de los presos de la cárcel de Attica, en Nueva York, en el otoño de 1971, han llenado las páginas de los periódicos de todo el mundo.

la guillotina como pena capital

Los presos camino del cadalso en París. Era el 25 de junio de 1804. «Madame Guillotina», como popularmente se le denominaba, había sido empleada por primera vez en 1792.

Ver: Métodos de Tortura en la Antiguedad

Ver: Derecho Penal – Agravantes y Atenuantes

Ver: Historia de las Prisiones

Ver: Resumen Dercho Civil y Las Fuentes del Derecho

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Ediciones Cisplatina S.A.

La Historia de la Libertad Política Concepto e Ideologías

La Historia de la Libertad Política
Concepto e Ideologías

En las democracias liberales de Occidente, la libertad suele considerarse el más básico de los derechos humanos: un ideal por el que merece la pena luchar y, de ser necesario, hasta morir.

El gran valor atribuido a la libertad es un indicativo de las numerosas y enconadas batallas que se han librado para conseguirla: contra las Iglesias que estaban dispuestas a matar para defender sus ortodoxias; contra el poder absoluto de los monarcas; contra la opresión de las mujeres y de los disidentes políticos; contra la esclavitud, el prejuicio, la ignorancia y un millar de cosas más.

Desde las grandes revoluciones francesa y americana, en la segunda mitad del siglo XVIII, la libertad ha ocupado un lugar preeminente como principio definidor del liberalismo.

Según John Locke, un teórico político cuya obra inspiró a los Padres Fundadores de Estados Unidos, garantizar la libertad es la justificación última de la constitución legal de un Estado: «El fin de la ley no es abolir o constreñir sino preservar y aumentar la libertad».

La libertad de tener las opiniones políticas y religiosas que uno quiera, de expresar tales opiniones sin temor ni trabas, de decidir por uno mismo dónde y de qué manera vivir la propia vida: tales son los premios de la libertad.

Según la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776, la libertad, además de la vida y la búsqueda de la felicidad, es uno de los derechos naturales e inalienables de los que están dotados todos los seres humanos por igual.

Es un derecho que no debe ser limitado, salvo por las más poderosas razones, pero que tampoco puede ser ilimitado o absoluto. (Fuente: 50 Cosas Que Hay Que Saber de Política – Ben Dupré – Edit. Ariel)

la libertad en la historia

La Declaración Americana de Independencia afirma que todos los hombres son iguales. Sin embargo, los negros de los Estados Unidos se vieron sometidos a un cruel y denigrante trato sin respeto alguno a su condición de seres humanos.

Libertad y poder:  he aquí dos términos contrapuestos.  ¿Qué frenos se oponen a la plena libertad del  hombre?  ¿Cuál  ha  sido   el  proceso  seguido  desde  la  Antigüedad  a  las   actuales  democracias?

En la cadena que relaciona al hombre actual con sus antepasados antediluvianos, el eslabón que marca el paso cualitativo más importante es la aparición del llamado Homo Sapiens.

Asi lo cree toda la tradición filosófica occidental: Aristóteles, Santo Tomás, Descartes, Kant, Hume… La capacidad que define al Hombre con mayor exactitud es su posibilidad de reconocer, relacionar, ampliar y dividir conceptos intelectuales.

El Hombre es el único Ser Racional, el único capaz de pensar. La libertad es una consecuencia de esa posibilidad de saber que existen diversas soluciones. Por eso el Hombre es el único ser libre. La libertad es algo más que la razón.

Dadas varias alternativas se tiene la capacidad de elegir lo que más convenga, sean cuales fueren sus motivaciones. Sin libertad, la razón sería la mayor de las frustaciones. La libertad, apoyada en la razón, es la máxima grandeza del Homhre: le hace dueño y responsable de su existencia.

Sin libertad, la exterminación entera de la humanidad y la sublimada lucha del pionero por hacerla más justa son actos iguales, intranscendentes. No existiría la responsabilidad.

Desde las leyes económicas hasta el derecho civil se reglamenta con toda minucia la vida cotidiana de cualquier mortal. Sus actos más insignificantes vienen también regulados por las normas de «convivencia».

La vida del trabajo, la circulación por calles y carreteras están reguladas como la vida matrimonial, la propiedad privada, la sanidad pública o los transportes de viajeros.

La Ley, en sus múltiples facetas, viene a oponerse a la libertad primera que hemos considerado propiedad inalienable del Hombre. Además, viene respaldada por la fuerza coercitiva del castigo.

Es evidente que existe una fuerza exterior al Hombre que reduce sus posibilidades de elección, un poder superior a la libertad del individuo.

En la historia de la humanidad, todo suceso, toda realidad tienen su justificación, sus causas y motivos. ¿Qué justificación tiene la castración de la libertad del Hombre? ¿Quién, y por qué, tiene derecho a recortar esa posibilidad y responsabilidad intrínsecas? ¿Qué fundamento tiene ese poder que limita y coarta a la persona en su misma esencia?.

Los filósofos de todos los tiempos y latitudes se han planteado este problema y han aventurado hipótesis. Podemos asegurar que toda doctrina ha tomado partido frente a este problema crucial, hoy tan olvidado.

La sociedad jerárquica: Toda doctrina se apoya en último término en postulados, especies de confirmaciones indemostrables. Existe siempre una opción primera. Toda cadena tiene un principio.

La elección de este axioma se justifica en muchos casos apelando a su evidencia. En realidad es fruto de múltiples condicionantes. Para los habitantes de la Tierra anteriores a Galileo era completamente evidente que el Sol giraba en torno de ellos, para los muchachos de nuestras escuelas elementales la evidencia consiste en lo contrario.

Toda doctrina que se ocupa de nuestro problema tiene también su postulado básico. Éste consiste en la respuesta a la siguiente pregunta: la fuente de derecho, la fuente de poder, ¿es exterior al Hombre?, ¿existe un algo que tenga potestad para dictar al Hombre su conducta?, ¿es el hombre mismo su único dueño ?

Las Creencias o Religiones: En general, las doctrinas vigentes en el mundo occidental hasta el siglo XVIII aceptaron la existencia de una fuente de derecho exterior al Hombre.

El Cristianismo influyó en todos los ámbitos, y más aún en el intelectual. Con la conversión de Constantino, el Derecho Romano inicia su decantamiento ante las ideas cristianas.

A la caída del Imperio la mutación se acelera y consolida. La única potestad posible reside en Dios Creador. El Hombre, como parte de esa creación, le está sujeto en razón de pertenencia.

Sólo es libre para aceptarle o condenarse. Entre ellos, todos los hombres son en principio iguales. Sin embargo, existe una estructuración de la sociedad. El hecho es que existe un órgano rector de la comunidad, que cada una de ellas tiene su propio gobierno.

La doctrina escolástica acepta la estructuración, y la justifica. Existen personas privilegiadas que disponen de una autoridad delegada por la fuente de toda potestad.

El rey es la persona que ostenta esa representación, es la «mano visible de Dios». El ceremonial de «consagración de los reyes» abunda en esta y similares ideas. Los actos y leyes de los monarcas son la plasmación de la voluntad divina (el poder del Rey por derecho divino).

El castigo que acompaña su transgresión, en verdad, es el fuego eterno. Los azotes, cárceles y demás minucias que en este mundo se pagan sólo sirven para dar acicate a la debilidad humana.

Todos son responsables ante el rey, y éste ante Dios. La Moral y el Derecho se confunden.

Paralelamente se desarrolló la estabilización de la propiedad de la tierra. Los colonos individuales pasaron a formar parte de la servidumbre del castillo, sus tierras de la propiedad del señor feudal.

El pacto de homenaje ligaba al siervo de la gleba con su señor, al que reconocía en lugar de Dios. Las mismas justificaciones para ambos poderes: nación y feudo.

La sociedad feudal se caracteriza por la inexistencia de movimientos. Cada cual en su lugar.

El Derecho Divino es inapelable: la resignación parece ser la virtud típica del pueblo. Su libertad y responsabilidad se desconocen por la influencia de la idea base de acatamiento religioso.

La soberanía del pueblo
filosofo rousseauSuárez defiende que la fuente de todo poder es Dios. Para Maquiavelo es la ley del más fuerte. Ambos creen en la sumisión del Hombre. El Renacimiento es una corriente de pensamiento que se basa en la lectura renovada de los clásicos griegos y romanos. En su seno se desarrolla el Humanismo.

Erasmo de Rotterdam, apartado al mismo tiempo de Lutero y Carlos V, es su máximo exponente. El Hombre —todavía como criatura— empieza a tomar importancia en las concepciones mentales de los pensadores. A través de Aristóteles y Platón se revive y defiende la grandeza del Hombre.

Frente al pecado original se le define como el único ser capaz de pensar, capaz de ser responsable de su conciencia directamente ante Dios. La afirmación de la supremacía del Hombre tiene, en aquel momento, una repercusión directa en su relación con la jerarquía eclesiástica. La Reforma fue esencialmente un movimiento basado en la exaltación del Hombre. Por eso Erasmo, humanista y católico a la vez, tuvo sus dificultades y no pudo tomar partido de un modo definitivo.

La estructuración de una nueva ideología que reemplazara a la medieval fue larga y costosa. Su plasmación en la realidad tuvo que esperar a la Revolución Francesa. El recopilador más importante fue J. J. Rousseau: aquella fue posibilitada en parte por la divulgación de éste. La aceptación general de su ideología se debe a la situación imperante. Socialmente y en el campo de las ideas se ha desarrollado un lento proceso que ahora cristaliza.

El Contrato Social aparece en el momento oportuno para ser aceptado por la mayoría. La esclerosis de las relaciones feudales llega a su colmo. El aumento del poderío de los monarcas ha desbaratado el dominio directo del señor sobre el vasallo. El auge de la artesanía y la primera industria hacen crecer las ciudades. Apoyada en el comercio surge una nueva clase. Su dinero comienza a ser poderoso.

La tierra, y con ella sus poseedores, la aristocracia, declina como factor básico de producción y de riqueza. En la escala social los terratenientes pierden puestos en favor de los comerciantes. La burguesía resquebrajó la cohesión social del antiguo régimen, el humanismo sus fundamentos ideológicos. El pueblo está preparado ya: capta su injustificada posición subalterna. La Revolución es  posible.

Desde los ideólogos que elaboraron los Derechos del Hombre y la Constitución hasta los últimos jacobinos de la campiña, todos se sienten identificados con J. J. Rousseau. Los enciclopedistas prepararon el desarrollo intelectual del «ateísmo» del Nuevo Régimen, pero no llegan a impresionar la conciencia popular debido a su identificación práctica con el antiguo. Rousseau fue en su totalidad un crítico reformista.

Frente a la alternativa básica de que hemos hablado más arriba, escoge con decisión por la absoluta supremacía del Hombre. Nada ni nadie por encima de él. Si puede existir un poder, un derecho, tiene que justificarse forzosamente en el mismo Hombre: nace así el Derecho Natural. Las leyes serán sólo un reflejo de este profundo cuadro intangible que se llama «naturaleza humana».

La contradicción entre la libertad «natural del hombre y su situación histórica se justifica, según Rousseau, por el pacto sellado entre cada individuo y un cuerpo abstracto formado por todos ellos: es decir entre el ciudadano y la sociedad. Junto a la libertad individual se coloca la necesidad de un orden social. Son los pilares incontestables del sistema. Ese orden está supeditado a la voluntad de cada hombre.

La voluntad de la sociedad es únicamente el reflejo de la voluntad de cada partícipe: la libertad no se coarta desde fuera, él mismo se pone límites. No deja de ser libre en ningún momento. Todos los elementos componentes de la sociedad son iguales y el orden se establece a través de la voluntad general expresada unánimente en una asamblea. La participación en la elaboración de esa voluntad general es el resguardo que libera al hombre en su acatamiento de la ley. El lector de Rousseau y el estudioso de la Revolución Francesa siente la grandeza que rezuman estos ideales, siente la aspiración de sublimidad del Hombre, la fuerza ingente que le da sentirse el centro del mundo.

Ver: Soberanía Popular

El constitucionalismo
El siglo XIX cristaliza las reformas instauradas en Francia por la Revolución. En todo el mundo occidental se establecen estructuras de gobiernos basadas, más o menos, en las ideas rusonianas. Los defectos que, aún antes de pulsar la realidad, podemos constatar en esta ideología se ciernen alrededor de su idealismo.

El Hombre se toma en su pureza espiritual y en el mundo se espera que todos los ciudadanos tengan los mismos deseos y con la misma intensidad. Lo material desaparece tras la sublimación. El Hombre es bueno radicalmente.

El siglo XIX muestra la lucha de los ciudadanos por ajustar a la realidad los deseos de igualdad, fraternidad y libertad. Su acierto o fracaso marcarán el acierto o fracaso de la tesis de Rousseau. La República, como forma de gobierno, se acepta como la más adecuada plasmación de la soberanía del pueblo.

Las Monarquías Constitucionales no dejan de ser un mero remedo, ya que tiene más fuerza el adjetivo constitucional que el sustantivo monarquía. El poder se reparte en tres estamentos independientes que se regulan recíprocamente. El Poder Legislativo representa la voluntad general, dicta las normas. Tiene preeminencia porque es el órgano representativo por excelencia.

El Poder Ejecutivo es su brazo actuante: sus miembros no son elegidos directamente por la base, sino por  sus   representantes  parlamentarios.

El Poder Judicial, con su independencia tradicional, vigila y castiga las infracciones individuales a la voluntad general. El fundamento pues del gobierno reside en la Cámara: al menos en teoría. Sus miembros pueden dictar leyes, y éstas son el marco que regula la vida toda del país. Aquí constatamos la primera constricción que la realidad impone a la idea de Rousseau: entre el pueblo soberano y la voluntad general se tienen que interponer unos intermediarios ¿Pueden ser realmente sólo mensajeros sin añadir o quitar algo?.

Si la asamblea total fue imposible, no en menor grado sucedió lo mismo con la unanimidad de pareceres. Está comprobado que toda la defensa de ideas lleva aparejada la salvaguarda o fomento de unos intereses particulares. Los diversos puntos de vista esgrimidos en los parlamentos pronto se relacionaron con las miras de determinados grupos o clases.

En un primer momento la lucha parlamentaria enfrenta a los «constitucionalistas» con los aliados del poder establecido.  La aristocracia todavía tiene en ese momento poder suficiente para retardar la imposición de una Constitución. Por otra parte, en ella ponen sus defensores todas las esperanzas de un sistema mejor: la negación del Antiguo Régimen con su sociedad jerarquizada y su comercio cortapisado. El pueblo no participa en esta lucha: ni su voz ni sus intereses entran en el juego.

Después de la primera Constitución, cuando ésta se ha hecho ya conservadora, cuando han sido ya conquistados los puestos de gobierno por la burguesía, cuando sólo se tiene en cuenta sus propios intereses, entonces se forja la segunda gran lucha. En la primera se han opuesto dos estamentos: aristocracia y burguesía.

En la segunda la burguesía y el proletariado son los protagonistas. Hay que notar que hablamos del desarrollo político de los países occidentales. El rasgo común a ambos enfrentamientos es la unión de los interesados en partidos o sindicatos: los representantes en la Cámara no hablan ya en nombre de individuos sino en nombre de intereses de grupo.

Los partícipes de estos grupos —y mucho más quienes no pueden organizarse— ven cómo cada vez se supedita más su libertad a las finalidades de organismos que se llaman sus representantes. La soberanía del individuo queda relegada. La supremacía de los intereses más fuertes es un hecho. Sin embargo, la aportación sindical a la vida política significaba la incorporación de todos los estamentos en la lucha por el poder: El enfrentamiento económico entre obreros y patronos se traslada al plano político.

Llegamos a la mitad del siglo XX. A la idea de Rousseau de un pacto, sustituye en ese momento .la idea de una contraposición para estructurar la elaboración de las Leyes. Se acepta como dato la discrepancia de intereses: la mayoría sustituye a la voluntad general.

No obstante, el léxico empleado en los discursos propagandísticos y en las cenas de gala intenta hacer creer que se respeta la existencia de una verdadera representación de los intereses de los individuos, que las leyes son fruto de la voluntad general, que el gobierno es neutral y no recibe influjos extraños al bien del país. Quienes en la práctica desmienten la idea rusoniana, en teoría se declaran sus adeptos incondicionales. No pueden frustrar la ideología aceptada generalmente, aquella que forma el sentir aceptado por todos.

El Nuevo Precio de la Libertad: Se dice que el precio de la libertad es la vigilancia eterna. La intención original era que las libertades civiles estuvieran sometidas a un escrutinio constante, ante el peligro de que la acción subrepticia del gobierno las deteriorara y se acabaran perdiendo. Hoy en día, en una inversión extraordinaria, son los propios ciudadanos los que se han convertido en objetos de vigilancia continua, y los organismos de seguridad utilizan tecnologías cada vez más complejas para vigilarnos. Nuestros movimientos son monitorizados por aviones espía, satélites y millones de cámaras de seguridad; nuestras características físicas y biométricas son analizadas; nuestros datos informáticos son vaciados y catalogados; nuestras llamadas telefónicas son pinchadas rutinariamente; nuestros correos electrónicos escaneados. Ciertamente, el Gran Hermano nos acecha.

Ver: Democracia como forma de Gobierno

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Editorial Cisplatina

El Romanticismo en la Música Compositores y Obras Opera Italiana

CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA MÚSICA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo. El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

COMPOSITORES MUSICA DEL RENACIMIENTO:

1-Ludwig Van Beethoven

2-Franz Schubert 

3-Federico Chopin

4-Richatd Wagner

5-Giuseppe Verdi

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas. El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento. (Ampliar sobre este concepto)

LA MÚSICA ROMÁNTICA: Un movimiento que tanta preponderancia daba a la emoción debía traducirse, forzosamente, en la aparición de grandes obras musicales como, en efecto, así fue.

La figura cumbre es la de Luis van Beethoven (1770-1827), que no puede clasificarse propiamente dentro de ningún estilo determinado porque se trata de un genio único, sólo comparable a Bach. Aunque nació en el siglo XVIII, la mayor parte de su labor corresponde al XIX y representa un paso o un estadio entre el Clasicismo y el Romanticismo.

Luis van Beethoven

Luwing van Beethoven (1770-1827)

Los inicios del Romanticismo están marcados por la figura de un músico excepcional: Ludwig Van Beethoven en (1770-1827). Nació en Bonn; fue un hombre interesado por la ciencia y aficionado a la lectura; acogió con entusiasmo las ideas de la Revolución Francesa y mantuvo siempre una actitud de libertad artística. Su exigencia de no servir a nadie ni a otro interés que el de la música, ejerció una influencia fundamental no sólo en los músicos, sino sobre los demás artistas.Su obra comenzó siendo clasicista (Sonata para pian Op 28), pero pronto evolucionó a una expresión más subjetiva (sinfonías Quinta, Sexta, Séptima, marinos de cuerda Op 59). A partir de 1815 y cuando ya estaba aquejado de sordera, escribió sus obras más sublimes y abstractas.

Había nacido en Bonn, pero a los veintidós años se trasladó a Viena, donde fue discípulo de Haydn, que ejerció sobre él gran influencia, patentizada en la Primera Sinfonía, de corte netamente clásico. En la Sonata Patética, escrita en 1799, se manifiesta ya el comienzo de su período romántico. En su fase de creación personal se vio obligado a ampliar la orquesta y a dar a sus obras una dimensión desconocida hasta el momento.

A principios de siglo, Beethoven advirtió que perdía la facultad de oir y llegó un momento en que se encerró en su propio mundo y se convirtió en un ser huraño e insociable, al verse imposibilitado de escuchar las melodías que su espíritu creaba.

Fue un hombre desafortunado en su vida sentimental. No tuvo amores y fue rechazado varias veces. Sin embargo, escribió las deliciosas páginas de Para Elisa y Claro de luna, así como la sonata llamada Appassionata. Su amor a la Naturaleza se muestra en la Sexta Sinfonía, llamada también Pastoral. En 1822 terminó su Misa Solemnis, y en 1824 la Novena Sinfonía, la más grandiosa de todas, que concluye con el canto triunfal de la Oda a la Alegría, basada en un poema de Schiller; cruel paradoja para un hombre a quien la vida le negó la felicidad de una pasión sentimental.

El Romanticismo, que popularizó los famosos «Lieder», se halla representado en Alemania y Austria por insignes figuras como la del vienes Franz Schubert (1797-1828), cuya existencia fue penosa y muy humilde y de quien aún escuchamos con delectación el Ave María, la Serenata, el Quinteto de la trucha, El rey de Thule y otras muchas composiciones, entre las que destaca la Sinfonía en sí menor o Inacabada.

Franz Schubert

Franz Schubert (1797-1828)

Roberto Schumann (1810-1856) era natural de Zwickau (Sajonia); pero, menos sentimental y expansivo que Schubert, su música acusa esta influencia. Fue un gran pianista, y la mayoría de sus obras están escritas para que este instrumento tenga una total preponderancia.

Félix Mendelssohn (1809-1847) era natural de Hambusgo. Fue un músico elegante cuyas composiciones son de una gran claridad y belleza. De entre sus obras destacan: El sueño de una noche de verano, Sinfonía escocesa y La gruta de Fingal, compuestas durante su larga permanencia en la Gran Bretaña. Sus Romanzas sin Palabras son la expresión delicada de un auténtico poeta.

Federico Chopin (1810-1849) era polaco y sintió en su alma toda la tragedia de su tierra mártir. Sus Polonesas revelan un acendrado patriotismo, y sus Nocturnos, Preludios, Baladas e Impromptus nos muestran al hombre de alma exquisita, hipersensible y, al mismo tiempo, al virtuoso intérprete. Son conocidos sus amores con la escritora George Sand, que en cierto momento de su vida encontraron en la Cartuja de Palma de Mallorca el lugar apropiado para manifestarse. La enfermedad del siglo le llevó prematuramente a la tumba.

Federico Chopin

Federico Chopin (1810-1849)

Con Federico Chopin (1810-1849), el piano romántico alcanzó su mayor importancia. Chopin escribió para dicho instrumento prácticamente toda su obra, en la que el lenguaje armónico se hace enormemente rtco y revolucionario.

WAGNER Y BRAHMS. La figura de Ricardo Wagner (1813-1883), exaltada por el nacionalismo alemán, no es comparable a Beethoven, a pesar de la grandiosidad de sus obras. Wagner fue un revolucionario y un pensador, un hombre que quiso fundir la leyenda, la poesía, la acción dramática y la música en un espectáculo total: el drama musical alemán.

Ricardo Wagner músico

Ricardo Wagner (1813-1883)

Con Richard Wagner (1813-1883) la ópera aspira a convertirse en una obra de arte total. Sus características principales serán: basarse en libretos escritos por él mismo (en los que exalta la lengua y la mitología alemanas), subordinar la melodía a la expresividad del texto, enriquecer la orquesta con nuevos timbres, armonías y cromatismo y la creación del leiv motiv (motivo musical que caracteriza a los principales personajes, los anuncia y describe) como idea unitaria de la obra. Además del Buque Fantasma, Tanhauser y Lchengrin, sus óperas más famosas son El anillo de los nibelungos (en cuatro partes), Tristán e Isolda, Los  maestros cantores de Nuremberg y Parsifal.

Para lograrlo, resucitó las viejas leyendas del Oro del Rin, de los Nibelungos, de las Valkirias, etcétera, y les dio forma con una orquestación en que la grandiosidad era el denominador común de los conjuntos que lograba crear.

El Teatro de Bayreuth, inaugurado en 1876, fue y sigue siendo el centro de la ópera wagneriana, y que incluso en la actualidad es lugar de cita de los wagnerianos enfervorizados. De su numerosa producción destacan Parsifal, Lohengrín, Tannhauser, Tristan e Isolda, Los maestros cantores, así como el ciclo legendario de El anillo de los Nibelungos, antes apuntado.

Juan Brahms (1833-1897) fue un hombre sencillo; natural de Hamburgo, habitó en la capital de Austria durante muchos años. Su música no es puramente romántica, sino que en él se da una síntesis de entre esta tendencia y el clasicismo. Escribió numerosas sinfonías y otras obras menores, entre las que destacan varias canciones, como la célebre Buenas noches.

Sería labor interminable citar a todos los grandes músicos del Romanticismo. En Francia destaca Berlioz (1803-1869) y en Hungría Franz Liszt (1811-1886), excelente pianista, autor de numerosos poemas sinfónicos y rapsodias. Franz Liszt es considerado otro gran genio del piano romántico, del que fue además gran virtuoso.

La música rusa empieza a darse a conocer a partir de Miguel Glinka (1804-1857), y más adelante con el grupo llamado «de los cinco»: Balakirev, Borodin, Cui, Musorgsky y Rimski-Korsakov que se inspiró en la tradición musical eslava.

Especialmente conocidas son las siguientes composiciones: El Príncipe Igor y En las estepas del Asia Central, de Borodin; Boris Gudonov y Kovantchina, de Mussorgsky, y Capricho español, Scherezade y La ciudad invisible de Kitege, de Rimski-Korsakov.

Cierra esta sinfonía de músicos rusos uno que, a pesar de conocer el grupo «de los cinco», quiso mantenerse al margen y no cultivó la música propiamente eslava como los anteriores, sino que inició una aproximación a Occidente: Tchaikovsky (1840-1893). Ya no es posible clasificar a éste como romántico, sino como realista. Su obra cumbre es la Sinfonía Patética.

LA ÓPERA ITALIANA. La espectacularidad y fantasía propias del Romanticismo, forzosamente debían influir en un arte tan plástico como la ópera, fusión del teatro y la música.

Los alemanes, que ya habían intentado cultivar dicho género con Haydn, tuvieron en Carlos M. von Weber (1876-1826) un buen representante. La ópera de este compositor que tuvo mayor resonancia fue Der Freischützer, o sea El cazador furtivo, en la que Weber dio rienda suelta a su lirismo.

La gran revolución operística en Alemania se debe a Wagner, como ya hemos dicho, pues él supo aunar el espíritu romántico con el nacionalismo germano cada vez más fuerte.

Pero donde la ópera debía desarrollarse y aleanzar mayor esplendor fue en Italia. La calidad y número de su producción es tan grande que incluso en la actualidad las óperas italianas constituyen el repertorio casi exclusivo de los principales teatros líricos del mundo.

Gioacchino Rossini (1792-1868) fue un hombre que supo vivir. Durante cerca de veinte años trabajó para producir unas cuarenta obras. Luego, dejó de componer y se dispuso a saborear el éxito que le proporcionaron El barbero de Sevilla, que inmortalizó a Fígaro, Semíramis y Guillermo Tell, tema muy grato al espíritu romántico.

Vicenzo Bellini (1802-1835) quien no vivió tantos años como Rossini, también escribió diversas óperas, entre ellas La sonámbula, Norma y Los puritanos.

Gaetano Donizetti (1797-1848) alcanzó en vida un éxito extraordinario con Elixir de amor, Lucia de Lammermoor, La favorita y Don Pasquale.

El coloso de la ópera italiana fue Giuseppe Verdi (1813-1901), cuya producción es considerabilísima y cosecha todavía un éxito indiscutible. Cuando se inauguró el Canal de Suez se le encargó una ópera basada en el tiempo de los faraones y que ensalzara las glorias del antiguo Egipto.

Giuseppe Verdi musico italiano

Giuseppe Verdi (1813-1901)

El otro gran operista fue Giuseppe Verdi (1813-1901). Llenó todo el siglo con su música dramática y nacionalista (Nabuco, I Lombardi), incluso cLaramente política (Rigoletto, El trovador, La Traviata), obras estas en las que alcanza la perfección de su lenguaje. Su riqueza melódica (opuesta al sistema de Wagner) le convierte en uno de los. grandes operistas de todos los tiempos. Sus últimas obras (Aida, Otello y Falstaff) culminan con una obra instrumental, el Réquiem, que compuso al final de su vida.

Entonces escribió Aida, que se estrenó en El Cairo ante la presencia de Napoleón III. Son especialmente famosos los coros de Nabuco, el dramatismo de Otello, las arias de Rigoletto, el vals de La traviata y el humorismo desplegado en Falstaff, por citar sólo los fragmentos más populares de su producción. Verdi, que cuidaba en extremo la parte musical de sus obras, apenas concedía importancia al libreto, que en algunas de sus producciones es francamente inferior a la parte musical.

Durante esta época, Italia abandona casi por completo la música instrumental para dedicarse de lleno a la ópera en la que se mostró maestra indiscutible.

La tase del Romanticismo tardío esta representada por los magníficos Heder de Hugo Wolf (1860-1903) y el sintonismo renovador de Johannes Brahms (1833-1897). También fueron grandes sinfonistas Antón Bruckner (1824-1896) y César Franck (1822-1890).

Por último hay que destacar un movimiento importante que se extiende desde principios hasta finales de siglo: el nacionalismo ruso. Sus músicos más importantes fueron Mihail Glinka (1804-1857), Borodin {1833-1887), Mussorgski (1839-1881) Mily Balakirev (1836-1910) y Rimski-Korsakov (1844-1908).
Relacionado con los anteriores se encuentra el gran compositor Peter Tchaikovski (1840-1893), autor de seis sinfonías, óperas y músicas para ballets.

Otros autores nacionalistas fueron Bedrich Smetana (1824-1884), Antón Dvorak (1841-1904), Edward Grieg (1843-1907), Leos Janacek (1854-1928) v Jean Sibelius (1865-1957).

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Literatura

Ver: Concepto de  Romanticismo

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
HISTORIA VISUAL DEL ARTE Editoial Larousse El Romanticismo en el Arte
ENCICLOPEDIA UNIVRESAL DE CIENCIAS SOCIALES Editorial Océano
CIVILIZACIONES DE OCCIDNTE Tomo B Jackson J. Spielvogel
HISTORIA UNIVERSAL El Impacto de la Revolución Francesa Editorial Salvat La Fiebre Romántica