Muerte de Marìa Morales

Peter Kurten Asesino Serie Vampiro de Dusseldorf Asesinatos Famosos

Peter Kurten Asesino Serie: Vampiro de Dusseldorf – Asesinatos Famosos

Asesino Serial Perter Kurten Vampiro de Dusseldorf PETER KURTEN: Nació el 26 de mayo de 1883, en Kóln-Mülheim. Fue el quinto hijo de trece hermanos que vivían hacinados en un solo cuarto, razón que desencadenó una importante promiscuidad sexual e incluso incesto.

Su padre tenía como ocupación el moldeado de arena y era adicto a la bebida, además de golpear frecuentemente a los miembros de su familia. Su madre, además, lo acosaba sexualmente.

Cuando su padre es condenado a trabajos forzados en 1897 por intento de incesto, Peter comienza a criarse vagabundeando y con poca atención; amaba a los animales que se criaban en su granja pero un día comprendió que sentía más placer degollándolos.

Peter tuvo que educarse en la calle, comenzando así su vida criminal muy tempranamente. A los cinco años de edad además de la crueldad con los animales mató a un perro y a uno de sus compañeros de juegos que no sabía nadar lo tiró desde una barca en la que navegaban, intentando ahogarle. A los 8 años, después de una paliza que le dio su madre, huyó de la casa, viviendo del producto de sus robos. Regresó a casa y trabajó como aprendiz en una fábrica.

Su contacto con lo criminal fue a temprana edad, ya que cuando sólo contaba con cinco años intenta ahogar a un compañero que jugaba con él en una pequeña embarcación, asimismo le gustaba colaborar con el empleado municipal que atrapaba perros vagabundos, quien le enseñó a masturbarlos y torturarlos llegando en una oportunidad a matar él mismo a uno de los pobres animales.

Practicó la zoofilia con cabras, ovejas y cerdos, descubriendo que obtenía mayor placer si los acuchillaba durante el acto sexual. Además, estaba fascinado con los incendios y se dedicaba a leer extasiado sobre Jack el Destripador y sus asesinatos.

En 1894 se muda con su familia a la ciudad de Düsseldorf, don de trabaja como aprendiz de moldeador en una fábrica, a los 14 años asalta a una joven. que casi estrangula en los bosques de Grafenberger. Esa zona sería luego el escenario de sus  crímenes. De allí en más deambulará por el río Rin con una prostituta.

Durante ese período es condenado por arios delitos pero finalmente vuelve a Düseldorf. Unas vez allí consigue alojamiento en la casa de la señora M, que tenía una hija de 16 años. Esta mujer era adicta al sadismo, lo que aumentó el innato gusto por el maltrato  que poseía Peter. Esta relación no prospera y la mujer lo denuncia, motivo por el cual vuelve a la cárcel, por este y otros delitos como robo y deserción de sus obligaciones militares. Kürten pasa casi 20 años en prisión o realizando trabajos forzados.

Su primer homicidio tuvo lugar en 1913 cuando ingresa a la casa de Peter Klein con intenciones de robo. Al entrar al dormitorio, buscando joyas o dinero, encuentra a una niña de 8 años —Christine Klein— y sin poder controlarse la estrangula y luego le corta la garganta. El contacto con la sangre tibia le produjo satisfacción, y limpió el cuchillo con su pañuelo, que llevaba el monograma PK. Las sospechas, por supuesto, recayeron sobre el padre de la niña, que poseía las mismas iniciales.

Peter contrae matrimonio en 1923 se instala en una casa de la calle Mettmanner Strasse Nro 71. No tuvo hijos y era considerado por sus vecinos como una persona seria, honesta y amable, con la única particularidad de maquillarse para disimular sus edad. Desde su casamiento y hasta 1929, asaltó y casi estranguló a varias mujeres, pero estas no lo denunciaron por vergüenza.

Su sed de sangre no se detendría y el 9 de enero de 1929, en horas de la noche, atacó a Apollonia Kuhn hundiéndole unas tijeras que se rompieron por la presión impuesta por Peter. Los gritos desgarradores de la mujer alertaron a unos paseantes, que pudieron rescatarla pero Kürten lograría escapar. El 8 de febrero engaña a Rosa Ohlinger de 9 años a quien lleva a una zona oscura de las cercanías de la iglesia Vinzenz, la rede violentamente con las tijeras hasta mala. Horas más tarde regresa al lugar del crimen para verter petróleo sobre el cuerpo y lo incendia, logrando así nuevamente el orgasmo.

Otras de sus víctimas sería Rudolf Scheer, quien deambulaba alcoholizado y tiene un encuentro con Kürten. Tras un airado cruce de palabras, el asesino lo ataca con las tijeras y bebe la sangre que mana de las heridas. Un domingo de agosto de 1929 organiza una cita con la prostituta María Hahn. Durante el encuentro la estrangula, le clava las tijeras en la garganta, y absorbe la sangre de la víctima. El cuerpo de la joven es encontrado gracias a un carta que envía el propio Kürten a la policía con un poema y un plano indicando el lugar exacto. Siempre se alejaba del lugar de los hechos con una sonrisa o canturreando una canción ya que no era la penetración o el contacto físico erótico lo que lo satisfacía sino el asesinato y la sangre,

Vuelve a matar el 24 de agosto, cuando seduce a las jovencitas Luise Lenzem de 13 años y Gertrud Hamacher de 5, que son llevadas a un campo cercano donde las estrangula y las apuñala, seccionando la garganta de una de ellas. Posteriormente intenta asesinar a una criada, Gertrud Schulte, quien recibe varias heridas. En el mes de septiembre mata a Ida Reuter a golpes de martillo, después de haberla violado. La siguiente desafortunada fue Elizabeth Dorrier, que recibió golpes de martillo, y finalmente Gertrud Alberman de 5 años, a quien estrangula y acuchilla con las tijeras 35 veces.

Su mayor traspié lo comete cuando se encuentra en la calle con Maria Butlies. Ese 14 de mayo de 1930 la joven llegaba a Düsseldorf en busca de un albergue estudiantil. Temerosa, porque ya se conocían las andanzas del «vampiro», buscaba la dirección del lugar en sus bolsillos y un señor que observaba la escena se acerca para ayudarla, pero es interrumpido por Peter, quien se ofrece a acompañar a la muchacha. Así, la joven caía en sus garras. Kürten la lleva primero a su casa, donde nunca había llevado a ninguna víctima, le ofrece pan y leche, y luego, con la excusa de conducirla hasta el albergue, la lleva a un bosque cercano donde intenta estrangularla. Después de un forcejeo, ella logra librarse y él se da cuenta que logró alcanzar el goce y su víctima estaba viva y se retira del lugar murmurando: «Así es el amor».

Sólo podía excitarse sexualmente matando mujeres. El Prof. Berg describió a Kürten como “el rey de los pervertidos sexuales”, necrófilo, sádico, incendiario y practicaba el bestialismo. Bebía la sangre de sus víctimas. Sentía gran admiración por Jack “El Destripador”.

La joven finalmente llega a la dirección de la pensión, pero tarda varios días en denunciarlo. Peter consideró, frente a los acontecimientos que debía contarle toda la verdad a su esposa y así lo hace una mañana de mayo de 1930, con voz serena le dice que él era la Bestia que estaban buscando, le describe el placer que sentía al cometer sus horribles asesinatos, la utilización de tijeras o martillos que guardaba en el bolsillo, de su saco.

Por supuesto, su mujer no podía cree lo que escuchaba. Su esposo, un modesto empleado y amable vecino no podía ser un homicida. Finalmente él le propone un pacto debido a que la Informacion  sobre el Vampiro o la Bestia de Düsseldorf tenía precio muy alto, le pide que lo entregue. De esta manera la recompensa serviría como indemnización por todos los sufrimientos vividos por su culpa. Ambos tenían un plan y la mañana del 24 de mayo de 1930 se presenta a la policía la señora

Kürten, que dijo saber a quién buscaban y que los guiaría hasta él. Los agentes estuvieron de acuerdo, y a las tres de la tarde fueron acompañados hasta la Iglesia de Saint Rochus. Allí se encontraba Peter, de 47 años que, mirando a los policías, dijo: «No tienen por qué temer», y se entregó.

El juicio se abrió el 13 abril de 1931, el imputado alegó locura y su abogado intentó convencer al jurado de que su cliente había estado dominado por una fuerza diabólica que lo obligaba a cometer los repugnantes asesinatos. Guando el juez le pregunta en una oportunidad si tenía conciencia de sus actos, Kürten le responde: «No tengo ninguna. Nunca he sentido un mal presentimiento en mi alma; nunca pensé que lo que hice estuviera mal, a pesar de que la sociedad humana me condene. Mi sangre y la sangre de mis víctimas caerán sobre la cabeza de mis torturadores. Debe haber un Ser supremo que dio en primer lugar la primera chispa vital a mi vida. Ese ser supremo considerará mis buenas acciones porque vengué la injusticia.

Los castigos que he sufrido han destruido todos mis sentimientos como ser humano. Es por ello que no tuve piedad para mis víctimas)). Y agregó: «No tengo ningún remordimiento. Cuando recuerdo mis actos no me avergüenzo, recordar todos los detalles me hace disfrutar.

El 22 de abril fue declarado culpable de asesinato en nueve casos, y de intento de asesinato en siete. Fue sentenciado según el Código Penal alemán de esa época a morir nueve veces y a una condena de quince años. Su ejecución se produjo el 2 de julio de 1931, cuando fue guillotinado en la prisión de Klingelputz previa confesión con el capellán y la redacción de varias cartas a los familiares de sus víctimas.

Después de que me decapiten, podré oír por un momento el sonido de mi propia sangre al correr por mí cuello… Ese será el placer para terminar con todos los placeres.

La policía trató de averiguar quién era el hombre que aterrorizaba a la ciudad, sin conseguirlo, hasta que en cierta ocasión, viendo que iba a ser descubierto cualquier día, confesó sus crímenes a su mujer, que horrorizada le denunció a la policía. Así pudo ser capturado, y juzgado en un proceso que comenzó el 13 de abril de 1931, durante el cual intentó su abogado defensor probar que era un demente para salvarle de la pena capital. No le sirvió de nada y el 2 de julio de 1931 fué ejecutado en la guillotina a las seis de la mañana. Durante los días que estuvo en prisión recibió miles de cartas, muchas de ellas cartas de amor y en la mayoría de las cuales le pedían su autógrafo.

ALGO MAS SOBRE ESTE ASESINO….

¿De dónde venía entonces esta necesidad de asesinar y a veces de beber la sangre de sus víctimas? Es el mismo Kürten quién aporta las explicaciones. Kürten era hijo de un padre alcohólico que lo había batido a golpes desde sus primeros años. Además había sido testigo de la violación de su padre a su hermana mayor y de las palizas rutinarias que propinaba^ a su madre. Esta realidad fue la que contemplaron sus ojos durante toda su niñez. Este patético relato explica en buena parte las cosas y según el mismo Kütner, lo absuelve de todo cargo ya que él no es otra cosa que una víctima de la sociedad y que sólo ha actuado en consecuencia. Kürtner defenderá esta tesis hasta el último instante.

A los treinta años Kütner había logrado dejar su pasado. Encontró trabajo en una empresa de camiones y se casó con una dulce y candida muchacha que trabajaba en una cervecería. Su vida era un ejemplo de la existencia rutinaria y plana de la baja burguesía alemana. Esto al menos, hasta el mes de febrero de 1929, en que algo se gatillo en la mente de este hombre. Algún oscuro comportamiento, relegado en las zonas más sombrías del pensamiento, se abrió dando paso a este caudal sanguinario que no saciaría sino con su fatal reguero de víctimas.

En la prisión, Kütner se arrepintió de sus actos ante el capellán Fassbaender, sin renunciar nunca, eso sí, a la idea de que él era solo un producto lógico del sistema. La última noche la pasó en una larga plática con el capellán. Al parecer su estado de ánimo era del todo reconciliado. No solo encontraba justo el castigo sino lo creía necesario. En la penitenciaría de Colonia, hasta donde había sido trasladado desde Dusseldorf, el condenado reconoció haberse desembarazado de las fuerzas del demonio que pugnaban en él. Ese 8 de julio de 1931, en el cadalzo, segundos antes que la guillotina cayera sobre su cuello, Peter Kürten expresó su último deseo: “Solo quiero -dijo- oír la sangre como mana de mi cuerpo”.

Peter Kürten, el Vampiro de Dusseldorf, se había inscrito en la negra lista de los criminales más abominables de la historia, esos que vienen a plantear una y otra vez los enigmas no resueltos de los oscuros designios de alma humana.

Basado en:
Asesinos Seriales “Crónicas del Horror” A. B. Pesce
HECHOS, Sucesos que estremecieron el siglo Tomo N°14

Bathory La Condesa Asesina Mujeres Malvadas Malas

Bathory La Condesa Asesina
Mujeres Malvadas Malas

ASESINO SERIAL: Bathory La Condesa Asesina: Nació en 1560 en Hungría. Su familia célebre y distinguida pertenecía a la aristocracia, su primo era Primer Ministro, y su tío Rey de Polonia, entre varios otros príncipes de Transilvania. Los Báthory descendían de un poderoso clan de los hunos y comenzaron a ganar relevancia a partir de mediados del siglo XIII.

Abandonando sus costumbres tribales, la familia adoptó el nombre de sus estados como apellido (Bátor significa, de hecho, «valiente»). Su poder e influencia iría  desvaneciéndose paulatinamente, hasta desaparecer completamente hacia la segunda mitad del siglo XVII.

Más conocida como “La Condesa Sangrienta”, debido a los macabros y sádicos crímenes que cometió, Erzsebet Bathory fue una aristócrata húngara perteneciente a una de las más ilustres familias de Europa. De hecho, de esta misma familia también fueron Esteban y Sigmund Bathory que ocuparon los tronos de Polonia y Transilvania, respectivamente, además de varios dignatarios de la Iglesia y ministros de Hungría.

Condesa asesina
Retrato de Erzsebet Bathory

Como en otras tantas familias de la nobleza europea de la época, los Báthory contrajeron matrimonio entre ellos en numerosas ocasiones, y esta conducta endogámica trajo consecuencias fatales como la aparición de diversos grados de enfermedades mentales y psicosis de diferente índole, de entre las que sin duda se destaca la de Erszebet Báthory.

A muchos de los familiares de la condesa les gustaban el esoterismo  la magia negra, y  la alquimia. La propia condesa desde niña recibió influencias de su nodriza, quien le enseñaba prácticas de brujería y otras habilidades relacionadas con estas artes prohibidas.

Dueña de una excepcional belleza, cuando Erzsebet tenía 15 años, el conde Ferencz Nádasy, conocido como “El Héroe Negro” por sus cuantiosas victorias en los habituales campos de batalla de la Europa del este de ese tiempo, se convierte en su esposo y el matrimonio se muda al recóndito Csejthe, a uno de los 17 castillos que poseían en los Cárpatos.

Obviamente, el lugar estaba alejado de cualquier centro urbano de importancia, reduciendo de manera drástica el abanico de diversiones al que podía acceder una joven aristócrata de la época.

La «Doncella de Hierro»

La «Doncella de Hierro», un sofisticado aparato de tortura de la condesa Báthory.

Esta joven era, como dijimos, una mujer muy hermosa pero aburrida, debido a las largas ausencias de su esposo que participaba en cuanta batalla se produjera en los alrededores, que era sin duda una de las zonas de mayor conflicto del momento ya que en esas tierras se encontraban los limites entre los reinos cristianos y el Imperio Otomano.

Así, la condesa utilizaba su tiempo ocioso dedicándose cada vez con más entusiasmo al esoterismo, y se rodeó de brujos, hechiceros y alquimistas, amén de todo tipo de charlatanes y pendencieros.

Paralelamente comienza a manifestar su perversidad; ella sostenía que sus dolores de cabeza desaparecían al morder las doncellas, por lo tanto, cada vez que sufría una de esas jaquecas las pobres muchachas eran mordisqueadas por la condesa.

También ocupaba su tiempo libre con pasatiempos igualmente deleznables, que consistían en pinchar a sus jóvenes costureras con agujas y mirar como fluía la sangre; además le gustaba untar el cuerpo de alguna sirvienta con miel y observar cómo las hormigas la torturaban.

La condesa tuvo tiempo para criar y educar a cuatro hijos, pero los sucesivos embarazos la hacían verse vieja y fea, condición que ella rechazaba en forma enfermiza, deseaba no perder nunca la belleza y la juventud que la caracterizaban.

Estas preocupaciones se las manifestó a su nodriza que aún la acompañaba esta le dijo que los poderes de la sangre los sacrificios humanos daban muy bueno resultados, aconsejándole que se bañara co sangre de doncella para conservar eterna, mente la juventud.

Esta solución mágica pronto se puso de manifiesto. Cierto día en que una de sus doncellas la acicalaba le tiró el pelo y la condesa la abofeteó con tanta fuerza que hizo sangrar su rostro la sangre salpicó la mano de Erzsebet y ella, al observarse, creyó que la piel interesada estaba más blanca y tersa que el resto de su cuerpo, confirmando los dichos de su nodriza.

La Virgen de Hierro, una muñeca de tamaño natural que Erzsebet utilizaba en sus ritos de sangre.
Convencida de que la única forma para anular el envejecimiento era bañarse o beber sangre de doncellas jóvenes, desparramó toda la maldad de la que ella era capaz en pos de obtenerla y disfrutarla. Manipulada por su dueña, la Virgen de Hierro era un objeto de tortura. Era de metal, con cabellera rubia, joyas, maquillaje y siempre se presentaba desnuda. Con falsa y perversa amabilidad, la autómata recibía y luego abrazaba a las jóvenes víctimas de la condesa. Cuando las tenía entre sus brazos, sus falsos senos se abrían y apuñalaban a la presa. Estando las víctimas malheridas, eran degolladas y su sangre era bebida por Erzsebet. Y, si la cantidad era suficiente, hacía llenar una gran bañera con la sangre de las doncellas y se sumergía en ella, buscando desesperadamente la fuente de la juventud.

Teniendo certeza de que la sangre rejuvenecía los tejidos, inmediatamente mando a que cortaran las venas de la desafortunada sirvienta se vertieran la sangre en la bañera para que pudiera sumergirse en ella. Luego de este momento los baños de sangre serian su obsesión, así como los placeres lésbicos ya que su esposo fallece en 1604 dejandola libre y haciéndola dueña de todos sus bienes.

Sus sádicos gustos eran consentidos por el enano bufón, Ficzk, y un grupo de brujas que la acompañaban para reclutar jóvenes guapas y de buena salud que eran llevadas al castillo y, una vez allí, eran sometidas a todo tipo de suplicios y tormentos: eran azotadas hasta que morían, quemadas en los pechos, los pies y los genitales con hierros candentes, etc.

El carruaje negro con el emblema de la Condesa Báthory recorría los Cárpatos en busca de nuevas victimas, que eran engañadas con la promesa de trabajo en el castillo y, si se resistían, eran drogadas y llevadas a la fuerza.

En los aposentos de la condesa cortaban las venas y las arterias de las desafortunadas, que tenían las bocas cosidas para que no molestaran con sus gritos.

La sangre llenaba lentamente la bañera para que ella tomara sus baños rejuvenecedores. A veces hacía derramar la sangre directamente sobre su cuerpo y, para evitar el roce de las toallas sobre su piel, ordenaba a sus sirvientas que la lamieran suavemente, En muchas ocasiones, las jóvenes raptadas debían esperar su turno en las cárceles de la fortaleza, donde vivían en condiciones infrahumanas pasando frío y hambre o comiendo la carne chamuscada de sus compañeras.

La jóvenes que parecían más saludables eran encerradas en el sótano, y su sangre era drenada periódicamente para que Erzsebet la bebiera.

Le gustaba jugar con las desdichadas, si era invierno, las empapaba con agua y dejaba que murieran afuera, aprisionadas por el hielo, pero el más famoso entretenimiento fue la a Doncella de Hierro, una estatua hueca provista en su interior con afilados cuchillos que permitían desangrar lentamente a las muchachas.

Durante once años la condesa disfrutó de esta vida, sepultando los cuerpos en las afueras del castillo y guardando los huesos para que sus hechiceros los utilizaran es sus experimentos alquímicos.

Tan largo tiempo de desapariciones sin explicación hicieron caer todas las sospechas sobre su castillo. Los campesinos estaban aterrados y no dejaban salir a sus hijas, otros eran involuntarios testigos de los desgarradores gritos que provenían de las torres del macabro lugar.

Pero ella era una mujer de la nobleza y por lo tanto intocable, sólo a partir de que unos lobos desenterraron los cuerpos de cuatro jóvenes, en las cercanías del castillo, la justicia comenzó a actuar. El rey Matías en persona se ocupó del caso y visitó imprevistamente, junto con su corte, el castillo de Csejthe, en 1610.

Al entrar encontraron el cuerpo pálido y desangrado de una mujer; otra, aún con vida; y una más muerta debido a las torturas, azotes y pinchaduras. En las habitaciones había gran cantidad de elementos de tortura y una libreta en la cual la condesa había anotado prolijamente el nombre de 610 victimas.

En los calabozos, algunas de las jóvenes aún permanecían con vida pero totalmente débiles, debido al permanente sangrado de que eran objeto; en otra ala del castillo la condesa y su séquito de brujos fueron sorprendidos realizando un sangriento ritual. Inmediatamente fueron detenidos y llevados a juicio.

Frente a las evidencias no pudieron defenderse, sus cómplices fueron quemados y su bufón decapitado. El Tribunal Supremo, considerando la alcurnia de la condesa, le perdonó la vida pero fue emparedada en una habitación del castillo con sólo una ranura por donde pasaba el alimento y el agua. Finalmente y después de soportar, asombrosamente, cuatro años esta sepultura en vida, Erzsebet Báthory muere a la edad de 54 años.

La crónica oficial de su muerte deci «Erzsebet Bcithory, esposa del influyente sen Ferencz Nádasdy, magistrado del rey y gran maestre de los caballos, viuda e infame y homicida, ha muerto en prisión en Csejthe. Muerta repentinamente sin luz y de 1614».

Gran parte de los investigadores achacan los malvados instintos de Erzsebet a la degeneración genética a la que habían llegado los miembros de esta familia debido a la endogamia, pues la única manera de mantener las posesiones era el matrimonio entre familias nobles húngaras.

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Asesino Serial Friedrich Haarman: Historia Famosos Asesinatos en Serie

ASESINO SERIAL: FRIEDRICH HAARMAN: Nació en Alemania en 1879, su madre lo protegía y consentía, y por lo tanto tenia uncarácter caprichoso y disconforme, con un amor enfermizo hacia ella. Desde temprana edad demostró inclinaciones sexuales hacia su mismo sexo. Habitualmente jugaba con muñecas y esta actitud enfurecía a su padre quien lo azotaba despiadadamente.

Cuando cumple 16 Friedrich Haarman, asesino serialaños, su padre, como último recurso para reformarlo, lo envía a la escuela militar. Esto gestó en Fritz una ira hacia su padre para toda la vida.

Permaneció un tiempo en una Institución para enfermos mentales a los 17 años, al ser acusado de corrupción de menores, pero su conducta fue ejemplar y salió en 1903, con 24 años.

Ya instalado en la ciudad de Hannover se dedica al robo, hurtos pequeños y pone de manifiesto su homosexualidad abusando de menores. Por estos hechos pasa cierto tiempo en prisión.

Nuevamente en la calle, en 1918 se asocia con unos contrabandistas y comienza a desarrollar un próspero negocio: venta ilícita de carne. Por esos años, Alemania estaba saliendo de la guerra y la carencia de alimentos era más que penosa, la miseria y el desempleo habían aumentado considerablemente la criminalidad.

Esta situación hacia engordar el negocio gracias al «mercado negro» de carne. Haarmari consigue, además, ganarse la confianza de la policía trabajando como soplón; amparado por este marco más que favorable despliega toda su perversión y sed de sangre para calmar su más bajos instintos.

No estaba solo en la tarea, su cómplice Hans Grans, pedófilo y homosexual como él, lo secundaba en todas sus repulsivas actividades. Eligiendo incluso algunas de las víctimas tan solo por el color de la camisa, Haarman escogía a los infortunados en las estaciones de trenes, su blanco eran los jóvenes que llegaban a la ciudad en busca de trabajo, adolescentes fugados de sus hogares o aquellos que bajaban de los trenes de refugiados.

En el lugar actuaba como un inspector de policía, se acercaba, les hablaba amablemente para ganar su confianza, luego les ofrecía un cigarrillo, comida caliente y alojamiento.

Cuando aceptaban los llevaba a su casa en cortandoles la carótida, mordiéndoles la garganta o ahorcándolos con una soga. Los cuerpos eran desmembrados y cortados en trozos que esparcía por la ciudad, la ropa era vendida por su secuaz Hans y la carne vendida en el mercado negro como carne de cerdo.

La policía visitó el lugar debido a una denuncia de los padres de Friedel Rothe, quien había sido visto en compañía de Haarman, pero los agentes no encontraron evidencia a pesar de que la cabeza del joven, envuelta en periódico, se encontraba en la casa escondida detrás de la cocina. En otra oportunidad, uno de los clientes del «Carnicero de Hannover» se presentó ante las autoridades porque sospechaba que la carne que había comprado no era de

cerdo sino que tenía aspecto humano. Los policías desestimaron la denuncia, considerando lo afortunado que era el denunciante por haber conseguido un trozo de carne de tan alta calidad. Las desapariciones de jóvenes iban en aumento pero nada hacía sospechar del carnicero y su pareja, a pesar de que los vecinos veían entrar a muchos y no salía ninguno. Ni siquiera les despertaba curiosidad los ruidos de la sierra y los golpes  provenían del lugar.

En el año 1924 comenzó a ser investigado por la policía ya que los rumores sobre la venta de carne humana eran cada vez más persistentes. Este hecho, asociado a las desapariciones misteriosas, desató una serie de dudas sobre Haarman.

El 17 de mayo, un niño que jugaba en el parque Herrenhausen descubrió un cráneo humano. Al registrarse el lugar descubrieron varías bolsas que contenían esqueletos mutilado Los restos anatómicos estaban triturados o ase rrados, y pertenecían a muchachos de entre 14 y 25 años de edad que, según los análisis habrían muerto entre 1918 y 1924.

Sumado a este descubrimiento, hubo otros en diferentes partes de la ciudad y en el río Leine que fue secado para facilitar el trabajo. De allí se extrajeron, en un sólo día, más de quinientos huesos humanos perteneciente a veintidós cuerpos distintos.

El 22 de junio el «Carnicero fue detenido su piso registrado. En el lugar los agentes p dieron observar manchas de sangre en las paredes resultó ser humana y no de res, quería justificar Haarman. Se encontraron, además, con abundante materiales de carnicería así como también ropas que más tarde fueron reconocidas por los familiares de las victimas.

Ante tales evidencias, Friedrich confiesa sus crímenes relatando todos los detalles con pasmosas complacencia. El juicio se inicia el 4 de diciembre de 1924 en el Tribunal de Hannover , prolongandose durante 14 dias, en donde declararon 130 testigos.

El abogado general Wilde le imputó 24 víctimas que habían podido ser identificadas y le preguntó si había más. El Carnicero contestó: «Cómo quiere que lo sepa? Usted dice veinticuatro… Pongamos veinticuatro. Puede que más, puede que menos».

Durante las audiencias, Haarman hizo declaraciones propias de un asesino: <Mis crímenes no eran para sacar beneficio con la venta de carne humana, sino que estaba motivado en un momento de frenesí erótico que me conducía a matar para satisfacer mis irrefrenables deseos…

El Carnicero temía ser considerado loco y que lo enviaran a una Institución para enfermos mentales y pidió ser condenado a muerte, a pesar de que su abogado trató de justificar su accionar como consecuencia de la infancia traumática que había vivido.

De todo modos, los psiquíatras citados alegaron que el acusado era lúcído y consciente de sus actos. Después de trece audiencias se conoció el veredicto: Hans Grans estaba condenado a una pena de muerte y Friedrich Haarman a veinticuatro penas de muerte. Una vez en prisión y a la espera de la ejecución, se mostró muy nervioso y solicitó el auxilio espiritual de un sacerdote.

Además escribió una carta asumiendo la responsabilidad de todas las muertes, en un intento por salvar a su cómplice que, gracias a esta actitud, logra que su caso sea revisado y en razón de sus veinte años, su pena fue conmutada por doce años de reclusión. El Carnicero de Hannover fue guillotinado el 15 de abril de 1926, su cerebro fue enviado a la Universidad de Goettin para su estudio. Su última voluntad fue pedir el siguiente epitafio para su tumba: Aquí yace El Exterminador». Este deseo no fue cumplido y la azarosa vida de Haarman inspiró la película Tenderness of the Wolves, de 1974.

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ALBERT FISH, el maníaco de la luna: Nació el Washington en mayo de 1870, hijo de una familia con diez hermanos. Entre sus antepasados existían antecedentes de perturbaciones mentales: su madre oía voces y tenía alucinaciones, dos de sus tíos fueron internados en institutos mentales, tuvo una hermana demente y un hermano alcohólico.

Albert Fish, asesino loco El no quedó ajeno a esta heredad, como explica su informe psiquiátrico: masoquismo, sadismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo, etc.

Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de perturbación mental, empezando por su madre que oye voces por la calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un psiquiátrico, un hermana demente, un hermano alcohólico, etc.

A los 26 años se casa con una joven de 19 años, con la que tiene seis hijos y lleva una vida normal, siendo considerado como un hombre apacible, religioso, abstemio y amable, muy amante de sus hijos, de quienes debe hacerse cargo cuando su esposa finalmente lo abandona, llevándose todo. A pesar de esta situación siempre trató de mantener un hogar saludable.

Su personalidad se manifiesta sadomasoquista, ya que se autoflagelaba, en castigo por sus perversiones, incrustándose astillas bajo las uñas, clavándose agujas en los escrotos, masturbándose con cabos de rosas introduciéndose palillos en la uretra, así como también bolas de algodón con alcohol en su ano que luego encendía, además de beber su propia orina y comer sus heces.

Tenía como hobby coleccionar artículos periodísticos de asesinos en serie, sobre todo de canibalismo, ya que era un tema que lo atraía particularmente. A los 55 años alucina que veía a Cristo y que éste le dice que tiene que lavar sus culpas a través del sufrimiento físico, la tortura y los sacrificios humanos. De allí en más atormentaría a jóvenes varones, haciendo su propia interpretación de lo leído. El abuso y asesinato de niños lo llevaría a mudarse a 25 estados diferentes.

Oficialmente, fue detenido ocho veces: la primera por tentativa de estafa, luego por robo, por pago con cheques sin fondos,
por cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los periódicos.

Sus víctimas eran fundamentalmente niños afroamericanos o de clase social baja. Amparado en su aspecto de abuelo seducía con dinero y golosinas, golpeaba a los desafortunados hasta matarlos o los mutilaba hasta que morían, bebía su sangre y cocinaba las partes.

Es arrestado cuando envía un anónimo a la madre de una de sus víctimas: «[…] lo desnudé y até sus manos y pies y lo amordacé con un trapo sucio que tomé de la basura […] corté uno de mis cinturones por la mitad e hice seis tiras de esas mitades. Con ellas le golpeé el trasero hasta que la sangre corrió. Le corté las orejas y la nariz y le rajé la boca de oreja a oreja. Le saqué los ojos. Entonces se murió. Le clavé un cuchillo en la barriga y puse mi boca en su cuerpo y me bebí su sangre […] Corté una parte de su trasero y me fui a casa con mi comida. Lo que más me gustó fue la parte de su vientre. El culito lo tenía para hacerlo al horno. Hice un guisado con las orejas, la nariz, trozos de la cara y el vientre […] estaba delicioso».

Personalmente en el tribunal confiesa la autoría de los crímenes y otras aberraciones que había llevado a cabo. Su deseo de comer carne cruda las noches de luna llena le valió el apodo de «Maníaco de la Luna». Estos otros recuerdos macabros, que refiere sin atisbo de arrepentimiento, convencen al tribunal par declararlo culpable por crímenes con premeditación, tras diagnosticarlo psicótico pero cuerdo.

También confesó las emociones que experimentaba al comerse sus propios excrementos, y el obsceno placer que le producía introducirse trozos de algodón empapado en alcohol dentro del recto y prenderles fuego. Los hijos de Fish contaron cómo habían visto a su padre golpeándose el cuerpo desnudo con tablones claveteados hasta hacer brotar sangre.

El Dr Wertham, testigo de la defensa, alega insania durante el juicio, y sugiere que e autocastigo que Físh se imponía, era una racionalización de la paranoia psicopática en sus propósitos de perversión sexual. Fue sentenciado a la silla eléctrica, y electrocutado el 16 de enero de 1936 en la prisión de Sing Sing, en un segundo intento, ya que las agujas que tenía incrustdas en los escrotos produjeron un corto circuito en la primera instancia. Al conocer el veredicto decidido por el jurado, se asegura que dijo: «Que alegría morir en la silla eléctrica! Será el últí escalofrío, uno de los pocos todavía no he experimentado».

Webster Mudget Asesinatos Famosos El Doctor Torturador Asesino

Webster Mudget: Asesinatos Famosos – El Doctor Torturador 

ASESINO SERIAL: Webster Mudget El Doctor Torturador: Nació en 1860 en Gilmanton. Su familia honrada y puritana, a temprana edad Li se manifestó en él un interés enfermizo por las mujeres, que lo transformó en un obseso sexual y un sádico.

Webster Mudget: El Doctor Torturador A la edad de dieciocho años se casó con una joven adinerada, Clara Louering. Se aprovechó de la fortuna de su esposa para terminar sus estudios de medicina y recibirse con honores en la Universidad de Michigan.

Una vez cumplido su objetivo y con su esposa en la ruina, huye y se instala en la casa de huéspedes de una respetable y guapa viuda que lo mantiene gracias a la renta de sus pequeño hotel, pero no conforme con sus atenciones, luego de un tiempo también la abandona y se instala durante un año en el estado de Nueva York para ejercer su profesión de medico.

Finalmente se radica en Chicago, donde gracias a su imagen de hombre distinguido, alto y elegante, consigue incontables conquistas amorosas.

En sus redes cae una joven bonita y millonaria llamada Myrta Belknap, pero esta joven no correspondía a sus galanteos, por lo tanto decide cambiar su nombre por el de Dr. Holmes, gracias a lo cual consigue desposar a la joven y de este modo estafar a su familia en cinco mil dólares, con los cuales construye una fastuosa casa en Wilmette.

El Dr. Holmes, cuyo verdadero nombre era Herman Webster Mudgett, nació en 1860 en Gilmanton, en una honrada y muy puritana familia de New Hampshire. Muy pronto manifestó hacia las mujeres -y sobre todo hacia las mujeres de fortuna- el interés poco corriente que iba a hacer de él un auténtico donjuán del crimen.

Mientras tanto y fiel a su impulso amoroso y ávido de riquezas, consigue la gerencia de una farmacia en Englewood, cuya propietaria era una viuda crédula a quien Holmes convirtió en su amante para lograr que ella depositara toda su confianza en él.

Mediante este ardid tuvo en sus manos toda la contabilidad del lugar, lo que le permitió la falsificación de los libros contables y la apropiación de los fondos; cuando su plan estuvo concluido y él se adueñó de la totalidad de los bienes, hizo «desaparecer» a la infortunada enamorada.

Corría el año 1893, estaba en ciernes la Exposición de Chicago (La Feria Mundial), y el Dr. Holmes pensó que esa seria la  oportunidad de su vida ya que dicho evento atraería al lugar J una gran cantidad de mujeres  jóvenes, bellas, millonarias y solteras.

A través de una serie de estafas compró un terreno e inició la construcción de un gran hotel que semejaba una fortaleza medieval, él personalmente diseñó el interior del lugar pero las empresas encargadas de los trabajos nunca cobraban, por lo cual abandonaban la obra. De esta manera, Holmes era el único que conocía todos los escondrijos y recovecos de su faraónica arquitectura.

La exposición de 1893 se estaba preparando y debía atraer a Chicago una muchedumbre considerable, entre la cual habría, por supuesto, multitud de mujeres guapas, ricas y solas. Ingeniosamente, Holmes decidió por lo tanto aprovechar aquella situación. Gracias a una serie de hábiles estafas adquirió un terreno y emprendió la construcción de un enorme hotel con aspecto de fortaleza medieval, cuya disposición interior concibió él mismo.

Las habitaciones contaban con trampas y puertas corredizas que desembocaban en un laberinto de pasillos secretos, en las paredes de estos pasillos había mirillas disimuladas por donde el doctor observaba a las desprevenidas huéspedes deambular.

Debajo de lo pisos de madera instaló una conexión eléctrica que le permitía, mediante un panel indicador instalado en su oficina, rastrear a sus futuras víctimas. Manejaba, además, los grifos de gas que, conectados a las habitaciones le permitían matar a varias mujeres sin moverse de su lugar.

Este aberrante ingenio estuvo finalizado año antes de que se inaugurará la exposición, e V’ de mayo de 1893 y el Dr. Holmes puso en funcionamiento su casa de la muerte llevando a ella y a todas las jóvenes solas y ricas que conocía en la Feria, trataba que fueran de estados alejados a Chicago, para evitar la visita de amigos y familiares.

Muchas eran llevadas al lugar con la promesa de matrimonio y luego eran forzadas por tortura a firmar poderes en su favor, cediéndole toda la fortuna. Otras eran asesinadas para cobrar los seguros.

En el truculento hotel, las víctimas eanr violadas, torturadas y asesinadas, luego los cuerpos eran transportados por montacargas hasta, los sótanos donde eran disueltos en grandes piletas con ácido sulfúrico, o convertidos en polvo en una gran estufa, o sumergidos en cal viva.

Todo estaba preparado para satisfacer sus instintos sádicos: había construido una habitación donde se encontró gran cantidad de herramientas de tortura, entre ellas una máquina par, hacer cosquillas en los pies con la cual mataba de risa a sus victimas.

Antes de deshacerse de los cuerpos, en muchas oportunidades los desmembraba despellejaba para luego experimentar con ellos.

Las ganancias de su hotel mermaron considerablemente con la finalización de la exposición, por lo cual tuvo que buscar una salida a su empobrecida economía.

Decide entonces incendiar el último piso para que la compañía de seguros le pagara la prima de sesenta mil dólares, pero no tuvo en cuenta que la aseguradora investigaría antes de pagar y el fraude fue descubierto, por lo cual se escapa y se refugia en Texas.

En esta ciudad comete varias estafas que lo llevan a la cárcel por primera vez, sale bajo fianza y trama una nueva defraudación.

Junto con un cómplice de nombre Pitizel ideó un plan. Su compañero debía contratar un seguro de vida en Filadelfia y, después de un tiempo, la señora Pitizel se presentaría en ;la aseguradora, con un cadáver anónimo que estaría desfigurado, para reclamar la prima contratada.

Pero el Dr. Holmes va más allá y mata a Pitizel para no tener que compartir la prima. También tenía pensado deshacerse de la mujer y de los hijos de su cómplice.

Una vez cometido el primer asesinato se presenta como amigo del difunto en la morgue, para reconocer el cuerpo, y busca a la viuda para que cobre el dinero, pero no tuvo en cuenta que un ex compañero de celda lo delataría, sembrando dudas en la compañía aseguradora.

La policía comenzó una minuciosa y paciente investigación hasta que el Dr. Holmes confiesa el asesinato de Pitizel y sus hijos.

El detective que develó el caso fue Frank P. Geyer, de la agencia Pinkerton, quien luego escribió sobre el caso en el libro The Holmes-Pitizel Case, a History of the Greatest Crime of the Century.

Frente al tribunal, Holmes sorprendió a todos por su habilidad para mentir, cuando asesinó a los hijos de Pitízel escribió a la madre de estos: «Usted me conoce, ¿me cree capaz de asesinar a niños inocentes, sin ningún motivo?»

Se divertía adjudicándose asesinatos de personas que aún estaban con vida. No existe una cifra cierta de sus víctimas, él confesó 27 asesinatos pero segun las pruebas recogidas en su Hotel, las victimas serian más de 200. Holmes fue condenado a muerte por el Tribunal de Filadelfia, y ahorcado el 7 de mayo de 1896, a la edad de 35 años.

Ante el tribunal, Holmes afirmó haber asesinado a veintisiete personas a lo largo de su vida. Eso es poco creíble. El acusado disfrutaba burlándose de la justicia; confesaba, por ejemplo, el asesinato de personas que estaban vivas. Por lo tanto nunca sabremos con certeza el número de sus víctimas. A juzgar por los descubrimientos hechos en su castillo, es considerable. La cifra de doscientas es propuesta por los criminólogos como la más verosímil.

Asesinatos Famosos y Crueles Barbazul Giles de Reis Asesino Serial

Asesinatos Famosos y Crueles: Barbazul Giles de Reis Asesino Serial

ASESINO SERIAL: Giles de Reis: Nació en el año 1404 en Francia, en el castillo de Champtocé cerca de Nantes. Su padre, Guy de Laval, pertenecía a una ilustre familia (Laval-Montmorency) y su madre, Marie de Craon, formaba parte de una de las familias más ricas del reino.

Asesino Serial Giles de ReisCuando muere su padre, asesinado en Azincourt en 1415, y tiempo más tarde su madre, Giles de Rais se transforma en el único heredero de los dominios familiares que se extendían desde Bretaña hasta Poitou, y desde Maine hasta Anjou.

Desde entonces, su educación estuvo en manos de su abuelo materno, Jean de Craon, que si bien era un hombre afable y cariñoso no supo manejar al joven, quien se entregó a sus  perversas inclinaciones.

De su infancia, se sabe muy poco, que fue un niño muy inteligente, capaz de leer el latín con fluidez y amante de la música, además recibió el entrenamiento militar que todos en su familia de caballeros medievales habían tenido. Entre tanto, secretamente leía ávidamente Suetonio, extasiado por los detalles de la vida de los emperadores romanos y sus excesos sexuales. Gilles admitió, más adelante en su vida, durante su juicio que las historias relatadas por el autor latino habían exaltado su tendencia a las fantasías sexuales, más aún siendo él homosexual.

Su prima, Catherine de Thouars contra matrimonio con él y se instalan en el castillo de Tiffauges. Su pobre esposa deberá soportar s indiferencia, ya que Giles pasaba la mayor parte del tiempo en compañía de sus pajes dedicado a una vida ociosa y relajada satisfaciendo su gustos por los jóvenes.

Pudo alejarse de esta licenciosa vida cuando es llamado a la corte de Carlos VII, al presentarse se desempeñó como Teniente de los ejércitos del rey durante la Guerra de los Cien Años; en estas circunstancias conoce a Juana de Arco y queda mediatamente sub gado, transformando en su devoto e intrépido compañero. Cuando Juana es capturada en Ruan y es ejecutada en la hoguera, el joven Mariscal de 28 años se derrumba ante la pérdida de la mujer que idolatraba, a lo que se suma también la muerte de su abuelo.

Sus afiebrados pensamientos no le permiten encauzar su vida y se recluye en su castillo, evitando todo contacto sexual con las mujeres. Dueño de una poderosa fortuna se ocupa de gastarla en la compra de objetos de arte y en ostentosas fiestas para sus pajes. De esta forma, en poco tiempo, ve que sus riquezas habían menguado considerablemente, por lo cual se inclina hacia la alquimia.

Con la finalidad de subsanar su situación económica convoca a su castillo a los más renombrados especialistas en la piedra filosofal. A través de uno de ellos, Preslati, se inicia en la magia negra y se acerca al demonio. Para lograr lo que ambicionaba, celebraba misas negras donde sacrificaba jóvenes que raptaba en las cercanías. Estos eran mutilados para presentar los sacrificios de ojos, corazón o manos. Las ceremonias no dieron ningún resultado, sus riquezas no aumentaban pero sí su sed de sangre y su perversión, a partir de este momento secuestrará a hijos de campesinos para saciar sus instintos satánicos.

Sus frenéticos días los compartía con sus pajes que participaban del horroroso entretenimiento. Su gusto por los niños y adolescentes hicieron que muchos desaparecieran de los alrededores de sus propiedades en Champtocé, Machecoul y Tiffauges.

Su ritual era llevarlos a las torres y, una vez allí, sodomizarlos, estrangularlos o decapitarlos. Los cuerpos eran desmembrados y las cabezas separadas. Otras veces los abría en canal para observar las entrañas o los colgaba de ganchos de hierro.

En algunas oportunidades, Giles de Rais no estaba con humor para participar de las matanzas pero sí gustaba observar como las realizaban sus cómplices, destripando las víctimas y masturbándose sobre los cadáveres.

Uno de los jóvenes que fue llevado al castillo, Etiène Corillaut, llamado Poitou fue violado, pero cuando el marques se preparaba para cortar su garganta, Gilles de Sille, su primo allí presente, le sugirió que era un muchacho demasiado atractivo y que podrían hacer de él un formidable paje. Así salvo su vida, pero se convirtió en uno de los secuaces de más confianza del noble.

Como habia alarma por los rumores de las cosas extrañas que sucedían en el castillo, el obispo de Nantes, Jean de Malestroit, ordenó una investigación. Debian ser discretos, pues una persona con el poder y la reputación del Barón seria difícil de acusar sobre estos sucesos.

Gules de Rais caería sólo como consecuencia de su omnipotencia, el día de Pentecostés, interrumpió la misa en la iglesia Saint tienne de Mer Morte con sesenta hombres armados para secuestrar al fraile Jean Le Féron.

Este delito fue aprovechado por el obispo que, mediante una carta abierta, el 13 de septiembre lo acusa de herejía, asesinatos de niños, crímenes contra natura y pacto con el diablo. Estos delitos se pagaban con la excomunión y la pena de muerte.

Durante sus años de asesinatos, Gilles estuvo a punto de ser descubierto. En 1493, llego a oídos de su familia que había intentado vender el castillo Champtoce, a pesar del interdicto del rey. Sin embargo, lo único que aterrorizaba a Gilles, era la posibilidad de que el nuevo dueño descubriera los restos mutilados de niños que había dejado allí, por lo que mando a sus ayudantes a retirar los restos de los cadáveres, los cuales casi fueron sorprendidos por el personal del nuevo propietario.

El asesino se entregó ante el capitán del duque de Bretaña que se presentó en Machecoul, el 15 de septiembre. Al ser excavado su lugar de residencia se hallaron restos mutilados de 50 adolescentes.

El juicio, que duró todo un mes, se c en Nantes, y allí Giles de Rais negó los cargos pero luego demostró pesadumbre y reconocio accionar.

Confesó sus aberraciones delante de la iglesia de Nantes el 22 de octubre de 1440 frente aya; una muchedumbre, dio detalles y relató: «Por mi ardor y mi deleite sexual he tomado y hecho tomar tantos niños que no sabría precisar el número. Lo he matado y he cometido el pecado de sodomía al mismo antes que después de su muerte, pero tambien durante ella».

La cantidad de víctimas se presumía en trescientas pero él sólo confesó 140. Fue ejecutado el 26 de octubre de 1440, en la horca. Su cuerpo y el de dos de sus secuaces fueron también quemados en la hoguera. Giles de Laval-Montmorency, capitán dex Rais, habría legado en su testamento todas sus posesiones a Satanás, pero no su alma.

A pesar de las dudas, y de las evidencias, Gilles de Rais no pudo descansar en paz. Durante la revolución su tumba, ubicada en la Iglesia de Notre Dame du Carmel en Nantes, fue destruida, quizás, como una venganza póstuma de los revolucionarios al noble más cruelmente recordado y odiado de sus historias orales.

Basado en: Asesinos Seriales “Crónicas del Horror” A. B. Pesce y un articulo de Carolina Fernández

Asesinos Seriales de la Historia Tipos y Caracteristicas Psicopatas

Asesinos Seriales de la Historia: Tipos y Caracteristicas de los Psicopatas

Históricos Asesinos Seriales

FAMOSOS ASESINOS SERIALES DE LA HISTORIA

Cualquier persona tiene la capacidad de actuar de manera violenta, lo que no significa que lleve a la práctica esa posibilidad. Hay individuos, sin embargo, más propensos que otros para orientar la agresividad innata de nuestra especie hacia la resolución de los problemas con los que se encuentran en la vida o, simplemente, para conseguir metas que desean.

Tales personas piensan de forma violenta y sus emociones y conductas se ajustan a esas ideas y actitudes.

Los seres humanos más preparados para la violencia son los psicópatas y cuando su bienestar psicológico se centra de manera dominante en el control total y el terror de sus víctimas, estamos ante la peor clase de psicópatas: los asesinos en serie.

El estadounidense Dennis L. Rader, alias BTK, es un ejemplo extremo de esta aberración de la naturaleza humana.

Un popular pastor que con su verborrea y fuerte personalidad seduce a un grupo de descerebrados para que asesinen a cuchilladas a una estrella de Hollywood, embarazada de ocho meses, y a los amigos que cenaban en su casa.

Un individuo que viola y asesina a más de doscientos niños en la Colombia profunda. Una mente calenturienta que envía al crematorio a seis millones de personas por el mero hecho de ser judíos, además de provocar la mayor guerra del planeta Tierra.

Y otro líder, contemporáneo del anterior, que «congela» literalmente a millones de sus compatriotas, condenados a trabajos forzados en los gélidos «gulags» siberianos. Un millonario árabe que idea y financia el «derribo» de las Torres Gemelas en Nueva York, el mayor atentado terrorista de la historia.

Dos hermanos casi ancianos que se lían a tiros en un tranquilo pueblo de Extremadura, para cobrarse con varias vidas (dos niñas incluidas) una venganza contenida varias décadas. Una condesa medieval que se bañaba en sangre de cientos de desdichadas vírgenes con la absurda creencia de así poder engañar al paso del tiempo…

¿Monstruos? No, hombres y mujeres que tuvieron un padre y una madre, fueron niños, crecieron y se convirtieron en las peores personas de la historia de la humanidad. Por miles podemos contar Las malas gentes que hicieron del crimen una forma de vida.

Asesinos natos, reyes y jefes de Estado, Papas, terroristas, mafiosos, forajidos e, incluso, gente de a pie como curas, médicos, policías, suegras, niños, padres de familia y, por supuesto, mayordomos. Todos ellos tiñeron de rojo la tierra que pisaron, para terror y vergüenza de sus contemporáneos.

Las crónicas registran criminales de este tipo desde la Edad Media, pero ha sido a partir del siglo XIX cuando se producen muchos casos célebres, desde Henri Désiré Landru hasta Marcel Petiot. En el siglo siguiente, el teatro de los sucesos se traslada a la joven Norteamérica, donde Lacassagne comenzó a tener razón: el medio y su circunstancia generan al criminal.

¿Qué convierte a un ser común, sin relevancia alguna, en un criminal en serie? ¿Es posible prevenir su gestación? La policía no puede detectar a priori al asesino y detener su raid sangriento. La Medicina Legal lo explicará, una vez apresado o muerto.

La bacteria de la que hablaba el médico legal Lacassagne, ¿está en la sociedad y es imposible desterrarla?.

La fabulosa ciencia moderna, ¿alcanzará a descubrir un antibiótico eficaz contra ella? Es posible que un asesino serial se origine en un estallido patológico nacido de su propia psicosis social, su inadaptabilidad y aun ante el rechazo; que una depresión combativa lo lleve a una neurosis de venganza hacia lo que lo motiva; que un mesiánico religioso, de cualquier signo , lo envuelva en su liturgia mortal.

Una vez lanzado a su tarea destructiva, el asesino poda ser estudiado por sus vicios, aparentes modus operandi u obsesiones fijas, pero todavía no es posible prevenir lo que un vecino cualquiera puede realizar cuando algo hiere su razón y emerge la bestia o el Mr. Hyde que llevamos dentro.

Desde la condesa Báthory hasta los asesinos de nuestros tiempos, detectives, científicos y estudiosos de los casos de homicidio han tratado de desentrañar cómo funciona la personalidad, el cuerpo y la mente de los asesinos seriales, qué factores influyen en sus vidas para transformarlos de ciudadanos respetables en máquinas de matar sin sentimientos, caníbales o torturadores.

Muchas respuestas se encontraron a través de los tiempos, desde Franz Joseph Gall hasta Cesare Lombroso, pasando por tantos otros como los actuales psicólogos, perfiladores y estudiosos del tema que dedicaron su experiencia y años de investigación a develar la mente de un asesino serial.

Franz Joseph Gall (1758-1828): Médico vienes creador de la Frenología o «craneología», basó sus estudios de los criminales tomando como punto de partida las características de la personalidad y cómo se relacionaba esto con la forma del cráneo.

Esta teoría se oponía al pensamiento científico tradicional, que separaba el cuerpo de la mente.

El Dr. Gall pensaba que los caracteres y las funciones intelectuales de un individuo dependían de la conformación externa del cráneo, es decir, que podían analizarse las facultades y funciones de la mente porque ciertas áreas del cerebro se correspondían con caracteres psicológicos, guardando relación con el tamaño y la formación externa del cráneo. Estas tendencias se reducían a las de naturaleza amativa, adquisitiva, destructiva o combativa.

Johann Cristoph Spurzheim (1776-1832), discípulo de Gall, popularizó esta teoría que interesó a los criminólogos, que trataban de definir la localización de la función criminal.

Cesare Lombroso (1835-1909): La teoría del criminal nato Este médico italiano nació en Verona el 6 de noviembre de 1835. Además de su carrera en medicina también se interesó por la Psiquiatría y cursó estudios en la Universidad de Pavía.

Al ponerse en contacto con la obra de Darwin Del origen de las especies por vía de selección natural queda totalmente fascinado y la traduce al italiano. Allí, los estudios de Darwin sobre la evolución del hombre, partiendo del mono y pasando por el pithecanthropus erectus y otros humanoides más o menos inteligentes, influyen en Lombroso para la búsqueda de la relación que podría existir entre esta teoría y la criminología.

Lombroso, mediante sus observaciones, había concluido que tanto el criminal, como algunas ardillas y castores, presentaban hundimiento de la fosa occipital; a este rasgo Darwin lo llamaba «evolución atávica», que hacía regresar a la especie humana a la animalidad. El comportamiento criminal, entonces, no era consecuencia del mundo exterior sino una disposición natural en algunos sujetos, «criminales natos».

Durante casi diez años, Cesare Lombroso trabajó arduamente para demostrar su teoría: coleccionó grandes cantidades de cráneos y estudió la morfología de por lo menos 25.000 criminales o anormales.

Su profusa investigación fue volcada en su libro L’Uomo Delincuente (El hombre delincuente] de 1889, una obra que se explayaba sobre los rasgos característicos de los criminales.

Además del hundimiento de las fosas occipitales, la lista incluía: caja craneana demasiado pequeña, muelas del juicio demasiado grandes, escasa vellosidad en el cuerpo, frente huidiza, arcos temporales pronunciados, mandíbulas fuertes y marcadas, fuerte desarrollo de cigomas (malares —huesos de las mejillas—), prognatismo (mandíbulas marcadas), fuerte pigmentación, cabello enrulado y espeso, defectos en las orejas, asimetría de la cara, y labios carnosos o hinchados.

Sumó a estas características antropométricas otras de índole psicológica e intelectual; según este médico, los delincuentes carecían de sensibilidad y eran «psicópatas incapaces de sentir piedad y paradójicamente muy sentimentales Agrega que eran perezosos, versátiles e hipócritas.

El criminal nace criminal y está predestinado a delinquir. Para Lombroso es una especie humana distinta, que no podrá eludir su destino de criminalidad.

Clasifica a los criminales en:
1- Criminales natos
2- Criminales locos
3- Criminales por pasión
4- Delincuentes ocasionales
a-Pseudo criminales, actos en defensa del honor
b-Delincuentes Habituales
c-Criminaloides (estados intermedios)

A pesar de su riguroso trabajo, la teoría no tenía sustento científico y fue atacada por su contemporáneo Jean Alexandre Lacassagne, fundador de la escuela lyonesca de la criminología que oponía a la teoría de Lombroso del «criminal nato», la del «medio social», es decir, que la sociedad era el caldo de cultivo de la criminalidad.

Para los criminólogos de esa escuela, como el Dr. Edmond Locard, no hay criminales congénitos sino medios y circunstancias que favorecen el crimen.

A pesar de sus detractores y de que su teoría fue ampliamente superada, se debe reconocer a Lombroso el haber inventado una nueva ciencia: la Antropología Criminal, que no sólo se ocupa de la parte física sino también del estudio del comportamiento de los criminales, ya que hasta entonces la criminología se había interesado nada más que por el crimen Y sus circunstancias.

A partir de Lombroso, el enfoque estaría en el criminal, su personalidad, su psicología y sus taras mentales. La obra de este médico fue prolífica, ya que publicó varias títulos además de El hombre delincuente, como por ejemplo El crimen político y las revoluciones, Las mujeres criminales y las prostitutas y El crimen: causas y remedios.

Algunos jóvenes que nacen en contextos marginales cometen actos de crueldad con apenas siete u ocho años de vida. Antonio Anglés, asesino de tres niñas de la localidad valenciana de Akásser (desaparecida), de pequeño ya mostraba una gran crueldad, y su propia madre le tenia miedo. Antes de cometer ese triple crimen había torturado durante días a una mujer a la que acusaba de haberlo estafado en un negocio de drogas.

Otros individuos explotan en la adolescencia y producen entonces una violencia extrema, cuando coincide una personalidad psicopática con un ambiente insoportable. Eric Harris, uno de los autores de la masacre del Instituto Columbine, en Colorado (EE.UU.), en la que murieron varios alumnos y profesores baleados, había escrito en su diario: “¿No se supone que América es el país de la libertad? Pues entonces, si soy libre, puedo quitarle a un jodido imbécil sus cosas si las deja descuidadas en su asiento. (…) Yo aplico la selección natural. A los jodidos imbéciles se los debería tirotear”.

Porque no es una cuestión solo del cerebro. Este órgano está expuesto desde el seno materno a las influencias del ambiente, ya sea el intrauterino o el del exterior, y un buen cuidado emocional y físico es necesario para que sus funciones cognoscitivas y emocionales se desarrollen normalmente.

Se ha comprobado que muchos asesinos en serie han crecido en ambientes marcados por los malos tratos físicos, psicológicos y/o sexuales, lo que ha dado pie a que algunos autores hagan énfasis en esas experiencias para explicar por qué un ser humano llega a despersonalizar a los otros hasta el punto de hacerlos objeto de la tortura y el asesinato.

En particular, se ha comprobado que una falta de apego entre el hijo y la madre durante los primeros dos años de vida puede afectar el crecimiento normal del mundo moral y emocional del niño, como demostró el eminente psiquiatra británico John Bolwy (1907-1990) en sus estudios de niños desasistidos del calor humano en las cunas de los orfelinatos donde los habían depositado sus padres anónimos.

No obstante, está claro que no todos los psicópatas y asesinos en serie han vivido esas experiencias, y que la inmensa mayoría de los niños que son víctimas de abusos no se convierten por ello en asesinos.

Esto es algo que se hizo patente ante los ojos del mundo con el brutal crimen que perpetraron en Chicago, en 1924, Richard Loeb y Nathan Leopold, dos jóvenes ricos y talentosos que mataron al niño Bobby Franks -hijo de unos amigos de sus padres- únicamente para mostrar a todos que eran verdaderos super hombres, capaces de cometer el crimen perfecto, secuestraron al salir de su casa engañándolo para que subiera a su auto, le dieron un golpe  en el cráneo y luego pidieron un rescate a sus padres para enmascarar el homicidio.

Nadie rudo demostrar nunca que esos jóvenes de 19 y 18 años, respectivamente, hubieran vivido en un ambiente enfermizo o violento durante su infanta: su crimen era algo incomprensible porque nada lo podía explicar con criterios basados en el sentido común.

EL PSICÓPATA MODERNO:

La mente del asesino en serie sigue siendo un enigma porque nunca podemos saber a priori dónde va a surgir esa adicción al crimen múltiple. Ted Bundy es un ejemplo supremo por varias razones.

En primer lugar, dado que su aparición, en los primeros años de la década de 1970, marcó el inicio de la época moderna del asesino serial, al comienzo de la era de la tecnología cibernética, cuando el asesino vive en un mundo opulento y se adapta con extraordinaria pericia a los nuevos tiempos de relajación moral y hedonismo, rasgos que van a definir a nuestras sociedades en contraste con el puritanismo de los años de la posguerra.

Bundy estudió unos cursos de Derecho y de Psicología, trabajó para una asociación de ayuda a víctimas, se empleó como voluntario en campañas para la elección del gobernador del estado de Washington, era inteligente, atractivo, de maneras agradables… Pero él personifica como nadie al sádico sexual, especializado en mujeres jóvenes, lindas, universitarias: las engañaba para que subieran a su auto, las golpeaba y neutralizaba, y a continuación las llevaba a una guarida alejada en el campo donde las torturaba y, finalmente, asesinaba; en varias ocasiones, además, regresaba al lugar donde había abandonado el cadáver para volver a tener sexo con ellas.

Bundy es el personaje real en el que se basó Thomas Harris para la parte de El silencio de los inocentes en la que Hannibal Lecter colabora con la agente Sterling para capturar al asesino Buffalo Bill.

Ocurrió que en aquellos años, cuando ya Bundy esperaba su ejecución en una cárcel de Florida, el FBI estaba desesperado por capturar a otro psicópata serial, el Asesino del Río Verde, quien había matado a numerosas prostitutas. Bundy los llamó y les ofreció un trato: que negociaran una demora en su ejecución y él, a cambio, les daría pistas para atraparlo.

El asesino en serie más famoso en la historia de la ciudad de Nueva York actualmente cumple una condena de 365 años por matar a seis jóvenes y herir de gravedad a otros siete. Entre julio de 19P6 y julio de 1977, David Berkowitz se dedicó a asesinar a parejas de jóvenes que estaban haciéndose arrumacos en el interior de sus autos, disparándoles con una pistola del calibre 44. Había escrito a la policía: “fue encanta cazar.

Deambuló por las calles buscando mis presas”. Luego de ser capturado, cuando explicó que mataba siguiendo las instrucciones del demonio que emanaban de los ladridos del perro de su vecino, Sam Carr, la prensa lo bautizó como “el Hijo de Sam”.

En el juicio, tres psiquiatras declararon que era un esquizofrénico que se creía poseído por los demonios, pero el cuarto, el famoso psicoanalista David Abrahamsen (1903-2002) dijo que, aunque se trataba de un hombre atormentado, estaba fingiendo, situación que el propio Berkoujitz reconoció posteriormente.

Sin embargo, en la actualidad, el Hijo de Sam vuelve a sostener que era verdad que Satanás se había apoderado de él, “en un sentido psicológico”, ahora es el pastor del módulo en el que habita en la cárcel (pertenece a la Iglesia de los Cristianos Renacidos) y además ayuda como consejero en los programas de rehabilitación.

Cuenta con su propia página web y tiene el apoyo de fieles poderosos. Para ellos es un icono, la prueba de que la misericordia de Dios es infinita y de que puede arrebatarle a Satanás uno de sus hijos más perversos. Berkoujitz ha dicho: “El Señor me alcanzó con sus manos piadosas y me salvó la vida. yo solo puedo darle las gracias”.

CRIMINOLOGÍA: LA CIENCIA CONTRA EL CRIMEN

Los falsificadores, ladrones, criminales, etc. oponen frecuentemente a las acusaciones de la policía un sólido sistema de defensa, apoyado en coartadas perfectamente urdidas, que en muchas ocasiones parecen irrefutables. Para descubrir las posibles fallas de este entramado, y poder presentar hechos rigurosamente objetivos que hayan de ser utilizados judicialmente, existe una disciplina, denominada criminología, que utiliza conjuntamente datos biológicos, químicos, físicos y matemáticos.

Un capítulo muy importante y muy conocido de esta ciencia es el dedicado al estudio y clasificación de la/s huellas dactilares. Como es sabido, las huellas dactilares de un individuo permanecen idénticas desde su formación en el período uterino hasta su muerte. Esta inmutabilidad ha sido confirmada con experimentos y es un hecho perfectamente establecido.

Las variedades que pueden adoptar los pliegues cutáneos que las forman son tan numerosas que es casi imposible que dos individuos presenten las mismas huellas. Éstas se clasifican con arreglos a les dibujos que presentan, a fin de facilitar su identificación. Del mismo modo, se encuentra actualmente muy desarrollada la técnica del “revelado” de las huelles ct-;ee:ces ; presunto malhechor.

Otra técnica muy utilizada, y que oímos mencionar con frecuencia en los periódicos y en las películas, es le foto-robot. Como es bien conocido, la foto-robot consiste en una superposición de distintos rasgos tipo, con objeto de reconstruir un rostro definido. Aunque la eficacia de esta técnica descansa en la subjetividad del testigo ocular que trata de identificar el rostro que ha de reconstruirse, ha producido ya resultados suficientemente satisfactorios para que se siga trabajando en su sistematización.

Otro de los capítulos más importantes de esta ciencia es el dedicado al estudio de las estrías que todo proyectil presenta sobre su superficie, después de haber sido disparado. El cañón de un arma de fuego tiene ciertas irregularidades o imperfecciones que producen sobre el proyectil una serie de rayas y trazos, a través de los cuales puede determinarse con gran precisión la marca y el modelo del arma utilizada. Una vez que se conocen éstos, es posible determinar por comparación el arma que ha disparado el proyectil en estudio. De esta forma, se puede decir que todo proyectil tiene su propia “huella dactilar”.

La criminología estudia también la detección de falsificaciones. Muchas y muy variadas técnicas físico-químicas ayudan al criminólogo en el cumplimiento de este cometido. .Las áreas de un documento que han sido lavadas, con objeto de borrar las palabras que contienen, pueden detectarse fácilmente por medidas de absorción luminosa, ya sea visible, ultravioleta o infrarroja.

En algunos casos, estas áreas se detectan con medidas de conductividad eléctrica. La cromatografía interviene en el análisis de las tintas empleadas en sustituciones de palabras, pudiendo determinarse fácilmente la composición de éstas, e incluso la fecha aproximada de su utilización.

Actualmente, se encuentra en desarrollo un método de análisis por activación nuclear, que consiste en determinar cualitativa y cuantitativamente la presencia de pequeñísimas cantidades de ciertos elementos, exponiéndoles a las radiaciones emitidas por un ciclotrón o un reactor nuclear.

Estos elementos se trasforman en radioisótopos, los cuales presentan un espectro de desintegración muy característico, que puede utilizarse con propósitos de comparación o identificación. Parece que este método sirve para identificar automovilistas que se dan a la fuga, así como para determinar la persona que ha disparado una cierta pistola, usando como elementos de análisis pequeñísimos vestigios de antimonio y bario que siempre quedan en la mano del que dispara. Esto no es más que un leve esbozo de las posibilidades de la criminología, la cual pone al servicio de nuestra sociedad progresos de la ciencia moderna.

Basado en: Asesinos Seriales “Crónicas del Horror” A. B. Pesce
Los Seres Mas Crueles y Siniestros de la Historia
Wikipedia – Asesinos en Serie –
Revista Hechos Mundiales

Revista Muy Interesante N°8 Año: 4
Revista TECNIRAMA N°41

Asesino Insolito Muerte de por Gula Fallecimiento por Exceso de Comida

Asesino Insólito: Muerte de por Gula Fallecimiento por Exceso de Comida

El asesino que invitaba a los hombres a cenar hasta que morían
Difícilmente pueda encontrarse mejor alimento para la imaginación en los anales del crimen o de la cocina que la historia del asesino francés Pére Gourier.

gula, asesino insolitoLa historia de la «cuisine» francesa está llena de personajes increíbles: Louis XIV, el Rey Sol, cuyo estómago era tres veces más grande que el de un hombre común; el chef Vatel, que se suicidó cuando le salió mal un banquete que él había preparado; el gourmand Desessart, cuyo estómago era tan grande que un oponente a duelo dibujó graciosamente un círculo sobre él puesto que el primero estuvo de acuerdo en que ése sería su único blanco; el cocinero anónimo que sirvió «Sesos de burro a la Diplómate» a Napoleón III; el chef Jules Maincave, quien inventó entre otros manjares la manteca de cacahuete y la sopa de gelatina.

La lista es interminable, pero ningún gourmand o asesino francés fue más increíble que Gourier, quien invitaba a los hombres a cenar hasta que morían.

Gourier, conocido en la historia sólo como Padre Gourier, asesinó realmente a sus muchas víctimas dándoles de cenar. Su técnica no tenía nada que ver con un veneno raro o con algo ilegal. No, Gourier, un rico terrateniente, siempre se mantenía estrictamente dentro del marco de la ley. Cada año elegía una víctima y la mataba en la mesa de cena. A veces le llevaba un año, otras veces le llevaba dos meses, pero Gourier se las ingenió para dar muerte a 7 o 9 hombres antes de ser descubierto.

El método de Gourier consistía en saciar a sus invitados con comidas ricas y pesadas no una vez sino todos los días en todas las comidas durante el tiempo que le llevara matarlos. La gula y la glotonería eran sus cómplices. Puesto que podían comer cuanto quisiesen, sus víctimas comían felices todo lo que podían.

El dinero no tenía importancia para Gourier. El maitre del hotel y los camareros del Brébanl, el Véjour, el Tortoni’s, el Café de París y otros caros restaurantes parisinos conocían bien a Gourier. Los camareros descubrieron inmediatamente el gusto de Gourier por el asesinato pero no podían hacer nada al respecto.

El gourmand comenzó a jactarse de sus hazañas. Aparecía repentinamente con un nuevo invitado y el camarero le preguntaba por su compañero de la noche anterior. «Oh, lo he enterrado esta mañana», decía Gourier. «No era nada extraordinario Lo obtuve en menos de dos meses». Cayó a causa de su jactancia y no porque lo atrapara la ley. Gourier halló su fin a manos de un tal Ameline, el segundo asistente del verdugo público.

Eugéne Chavette, el hijo de Vachette, el propietario de un restaurante, realizó un estudio exhaustivo del caso hacia fines del siglo XVIII, pero nunca pudo determinar el primo nombre de Ameline ni si había sido el 7.°, 8.° o 9.° «invitado» de Gourier. Quizá Gourier haya pensado que resultaba irónico pasar de verdugo a víctima.

Si así fue, la elección demostró ser más irónica de lo que pudiera imaginar. En primer lugar, Ameline tenía un apetito aún mayor que Gourier. Aquellos que observaron a este hombre juraban que debía tener  huecos que le sirvieran de estómagos de reserva. Gourier le dió de comer durante un año y luego durante otro. Ameline se veía mas saludable que nunca y no había aumentado ni una libra. Gourier elegía los platos más pesados, platos que él mismo digería trabajosamente, pero que Ameline aún apetecía después de la tercera o cuarta porción. El asesino prometió que mataría a Ameline como a los otros aun que en ello empeñase toda su fortuna. Pero no había reparado cu un segundo factor.

Ameline conocía los planes de Gourier y estaba preparado para morder la mano que lo alimentaba. Christian Guy, en su History of French Cuisine, sugiere que algún mozo pudo haberlo prevenido, pero sea como fuere, Ameline, siguiendo un plan propio, desaparecía periódicamente durante 2 o 3 días para purgar su estomago con aceite de castor y otros laxantes. Las excusas que daba eran siempre verosímiles y Gourier nunca sospechó nada de él. 

Gourier tuvo su fin gracias al verdugo asistente, pero no en la guillotina. Ocurrió una noche en el restaurante más caro de París. Esa noche Ameline se sentó a comer solomillo y como siempre los hacía sin esfuerzo mientras Gourier intentaba en vano alcanzar a su invitado. Pero finalmente la carrera demostró ser excesiva, pues, Gourier, después de haberse servido la 14° porción, comenzó a ponerse rojo y luego blanco. Ameline, que cortaba su 15° porción, soltó una carcajada cuando Gourier echó atrás la cabeza, pensó que que su anfitrión estaba a punto de estornudar. Pero entonces  se inclinó hacia adelante.

Sin poder hablar intentó incorporarse pero no pudo, sus ojos y su boca estaban por cerrarse para siempre. Sus labios esbozaron una sonrisa irónica mientras caía sobre el piano. El gourmand asesino debe haber pensado que era de lo más apropiado que él tuviera su justo postre durante el curso de su última  comida.

Caso Petiot Asesinatos del Medico Frances durante la Guerral Mundial

Caso Petiot Asesinatos del Médico Francés durante la Guerral Mundial

ASESINATOS HISTÓRICOS: CASO PETIOT

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UNO de los más extraños criminales que registra la historia policial del siglo XX es el Dr. Marcel Petiot, guillotinado en mayo de 1946, y quien confesó haber asesinado nada menos que a 63 personas, haciéndose pasar durante la Segunda Guerra Mundial por miembro de la Resistencia Francesa.

Petiot consiguió hacerse de una cuantiosa fortuna mediante el sistema de ofrecer onerosa ayuda a sus víctimas para salir del país y luego administrarles una inyección mortal, previa una explicación de que se trataba de una vacuna inmunizante contra las enfermedades infecciosas propias del país a que querían huir. Todos los asesinatos fueron cometidos en su casa del N.° 21 de la Rué Lesueur, cerca del Arco de la Estrella, en París, dirección a la cual los infortunados clientes recibían instrucciones de presentarse al atardecer, llevando todas sus pertenencias.

Marcel PetiotMEDICO Y ALCALDE Marcel Petiot, hijo de un oficial de correos, nació en Auxerre, en 1897 mostrando ya desde sus tiempos de escolar tendencias delictuosas, hurtando frecuentemente a sus compañeros. Su primer delito de cierta importancia fue el robo reiterado de buzones de correspondencia.

En 1917, cuando fue movilizado, se acostumbró a substraer morfina del botiquín de su regimiento y a venderla a precios del mercado negro en Dijon.

Al ser licenciado del Ejército, se dedicó a estudiar medicina, obteniendo en 1921 el título de doctor. El hecho de que parte de aquel año lo pasara recluido en un asilo mental y parte en casa junto a su madre, sin abrir jamás un libro en ese período, revela que se trataba de un hombre de extraordinaria inteligencia.

Hacia 1928, Petiot se instaló en Villeneuve, donde llegó a ser nombrado alcalde de la ciudad. Pronto contrajo matrimonio y tuvo un hijo. Sin embargo, a pesar de su investidura continuó cometiendo delitos de poca monta, como, por ejemplo, defraudar en una pequeña cantidad a la compañía eléctrica. Hasta que en 1930 fue destituido de su cargo alcaldicio, a raíz de haber sido acusado de participar en un robo cometido en uno de los almacenes de la localidad. Ese mismo año, una de sus pacientes, Madame Debauve, fue a su vez robada y asesinada.

Algunos rumores señalaron a Petiot como responsable del crimen; estas voces acusadoras cesaron repentinamente cuando su principal promotor, también paciente del médico, falleció repentinamente. Asimismo, otra dama que le había acusado de fomentar en su hija la afición por la morfina, desaparecía también misteriosamente. En 1945, durante el proceso de Petiot, cuando quiso investigarse sobre estas muertes, se descubrió que los respectivos informes habían sido sustraídos de los archivos policiales de Villeneuve.

Poco después, en París, al resultar convicto del robo de un libro, Petiot fue absuelto y sometido al tratamiento de un psiquiatra. Más tarde, a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, fue juzgado por traficar en drogas, descubriéndose que él mismo era morfinómano. Sin embargo, el desequilibrado médico logró que la sentencia quedara reducida a una multa mínima. Esta fue la época en que Petiot decidió iniciar su terrorífica serie de asesinatos, aprovechándose de la dolorosa situación que advino poco después: la Francia doblegada por los nazis.

ARRESTADO POR LA GESTAPO Para llevar a cabo sus crímenes más fácilmente, Petiot adquirió expresamente una casa en el N.° 21 de la Rué Lesueur. Un albañil se encargó de efectuar en ella algunas modificaciones, entre las que se contaba una cámara triangular sin ventanas. Según se supo después, en ella el criminal introducía a sus víctimas después de aplicarles la inyección correspondiente, observando por una mirilla su agonía. Asimismo, dicho albañil recibió la orden de aliar unos centímetros el muro del jardín, con el objeto de que los vecinos no pudieran asomarse a mirar por encima de éste.

Aunque no se conoce la lista detallada de los crímenes de Petiot, al parecer, su primera víctima fue un peletero polaco llamado Joachim Gusbinov. En enero de 1942 el polaco liquidó sus negocios y, retirando dos millones de francos de su cuenta bancaria, se dirigió a la consulta del Dr. Petiot, en la Rué Lesueur, no volviendo a vérsele nunca más. Al peletero siguieron probablemente primero un colega de Petiot, el Dr. Paul Braunberger, y después una familia entera, los Kneller. Parece ser que Petiot empleaba a cuatro hombres, que recorrían los cafés parisienses buscando a personas que desearan huir del país. Dichos individuos no tenían idea de lo que sucedía después a los “clientes”.

Los crímenes de Petiot se sucedieron durante todo el año 1942, hasta mayo de 1943, fecha en que el médico fue arrestado por la Gestapo por sospechas de que ayudaba a escapar a los saboteadores. A su detención había precedido un hecho curioso.

La Gestapo obligó a un ciudadano judío a presentarse ante Petiot solicitándole que le facilitara su salida de Francia. El solicitante desapareció y los alemanes dedujeron de esto que el médico lo había hecho huir del país, cuando en realidad lo había hecho abandonar este mundo. Petiot permaneció encarcelado hasta diciembre de 1943. Tal vez la Gestapo descubrió sus actividades criminales y pasó a considerarlo un aliado del régimen nazi. Sea como fuere, el hecho es que Petiot salió en libertad y pudo continuar su interrumpida seguidilla de asesinatos.

HALLAZGO Y FUGA El 11 de marzo de 1944 M. Jacques Marcáis denunció a la policía que la chimenea de su vecino, el Dr. Petiot, despedía un humo espeso y negro que inundaba su casa. Dos agentes se presentaron en la consulta de la Rué Lesueur, encontrándose con una nota clavada en la puerta, en la que el médico rogaba a sus clientes dirigirse a la Rué Caumartin N.° 66, donde Petiot tenía su residencia privada y también un pequeño consultorio. Los policías le telefonearon y Petiot respondió que acudiría en el acto. Entretanto, un sargento, alarmado por la cantidad de humo, daba aviso a los bomberos. Pronto, la chimenea empezó a arder. Ante esto, los bomberos forzaron la entrada de la casa y se introdujeron en ella, hasta dar en el sótano con la estufa causante de la humareda y junto a ella los restos de veintisiete mutilados cadáveres.

Mientras la policía practicaba el registro llegó Petiot, identificándose tranquilamente como el dueño de casa. Cuando el sargento le comunicó que en vista del macabro hallazgo no tenía más remedio que proceder a su arresto, el médico le respondió sin inmutarse que dicho descubrimiento correspondía, ni más ni menos, que “a la cámara de ejecución de la Resistencia francesa”, y que los cadáveres eran de pronazis y colaboracionistas.

El policía, pecando de ingenuidad, lo dejó partir. Petiot volvió rápidamente a su morada en la Rué Caumartin, y tras hacer su equipaje con atropellada prisa, se dio a la fuga con su esposa Georgette y su hijo de 17 años. La policía logró averiguar que había pasado la noche en Auxerre, donde el hermano del asesino poseía un establecimiento de venta de aparatos eléctricos. Allí encontraron sólo a su mujer, que dijo al respecto no saber nada de las actividades de su cónyuge.

Cuando en junio de 1944 se produjo el desembarco de Normandía y el 24 de agosto París fue liberado, nada se sabía acerca del paradero de Petiot, quien parecía haberse hecho humo. La prensa le dedicó sus primeras páginas, expresando las más “variadas teorías acerca del doctor: que su cuerpo había sido encontrado en un río; que había sido médico de un campo de concentración nazi, etc. Algunos se inclinaban a creer lo que su esposa había afirmado, esto es, que trabajaba para la Resistencia. Sin embargo, la mayoría de los periódicos coincidía en que era más verosímil pensar que actuara al servicio de la Gestapo.

EL METICULOSO PROCESO DE PETIOT En octubre de 1944 Petiot cometió un grueso error que habría de significarle su arresto. Decidió enviar un remitido al periódico “Resistence“, declarando que la Gestapo había utilizado su casa como “depósito de cadáveres”, mientras él permanecía recluido en sus cárceles. Afirmaba^ además, que aún se desempeñaba como oficial de la Resistencia Francesa. La escritura de esta carta fue comparada por la policía con la de cada uno de los miembros alistados en las Fuerzas Libres Francesas, encontrándose que coincidía con la de un capitán de nombre Henri Valery, destinado en Reuilly, el cual se había alistado hacía apenas seis semanas.

El supuesto capitán Valery, que encubría la identidad del siniestro asesino, fue arrestado el 2 de noviembre de 1944, cuando salía de la estación del metro de St. Mande Tourelle, en los arrabales parisienses. Más tarde se supo que había permanecido oculto durante el último tiempo en un piso de la Rué Faubourg St. Denis, dejándose crecer la barba.

Su protector era un pintor de interiores llamado Georges Redoute, a quien el médico había solicitado alojamiento diciéndole que su casa había sido destruida durante un bombardeo. Petiot fue escrupulosamente interrogado en el “Quai des Orfebres”. Entre otras cosas, se hizo el descubrimiento de que se había alistado en el Ejército el 27 de diciembre del año anterior, encomendándosele entonces el trabajo de hacer hablar a los prisioneros. Llamada a declarar, su secretaria, de 25 años, Mlle. Cécile Dyfana, lo describió como un hombre tranquilo, “pero con ciertas inclinaciones sádicas”.

El criminal sostuvo que los veintisiete cadáveres encontrados en su casa correspondían en su mayoría a soldados alemanes. Admitió, asimismo, haber ultimado a sesenta y tres personas, pero trabajando al servicio de la Resistencia. Dijo también haber prestado ayuda a muchos patriotas franceses, facilitándoles su huida al extranjero, para lo cual invocó el testimonio de varios conocidos jefes del movimiento de liberación. Pero todos ellos habían muerto.

El proceso de Petiot comenzó el 18 de marzo de 1946, después de dieciocho meses de investigaciones previas y cuidadosa acumulación de antecedentes, y se prolongó durante tres semanas. El fiscal designado fue M. Pierre Duval, asumiendo la defensa del acusado Rene Floriot, un brillante abogado. En larga y triste sucesión fueron desfilando por la sala los deudos de las víctimas. Asimismo fue citado un oficial de la Resistencia, quien se encargó de probar que Petiot ignoraba completamente la mayoría de las materias que tan bien pretendía conocer, al insistir en su coartada de que había actuado al servicio de las Fuerzas Libres de Francia.

El quinto día del proceso, el tribunal y el jurado en pleno se trasladaron al N.° 21 de la Rué Lesueur, donde examinaron meticulosamente la cámara triangular mandada construir expresamente por el médico. En esa ocasión fue cuando se descubrió la mirilla en la cual Petiot aplicaba un periscopio para observar con mayor comodidad cómo agonizaban sus víctimas.

A las 9.30 de la noche del 4 de abril de 1946 los tres jueces y el jurado, compuesto de siete miembros, se retiraron a deliberar. A medianoche ya tenían su veredicto: Petiot fue declarado culpable de veinticuatro de los veintisiete asesinatos descubiertos. Un gran revuelo se levantó en la sala, ahogando la voz del juez Leser, que lo sentenciaba a muerte.

Cuando el acusado escuchó el veredicto, intentó en vano escapar, siendo sujetado por los guardias del tribunal. Aunque Petiot apeló, la sentencia no fue revocada y el 26 de mayo de 1946 el criminal moría en la guillotina. Al parecer, los beneficios materiales que le había reportado al médico su impresionante serie de crímenes alcanzaron a una suma equivalente a varios millones de francos.

Sin duda, la codicia de ir aumentando esta fortuna constituyó el estímulo fundamental que lo impulsó a seguir matando más allá de todo límite, hasta llegar a la abismante y sobrecogedora cifra de 63 asesinatos.

Asesinos de Viudas Fernandez y Beck Los Corazones Solitarios

Asesinos de Viudas: Fernandez y Beck Pareja de Asesinos – Los Corazones Solitarios

ASESINOS SERIALES DE LA HISTORIA

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Aprovechando la escasez de hombres que sufría EE. UU. hacia 1947 —se cálcula que en ese entonces las representantes del bello sexo excedían en 1 millón 250 mil a los varones—, un explotador de mujeres de nombre Raymond Fernández alcanzó por aquellos días triste fama en el complejo mundo del delito.

Asesinos de Viudas Fernandez y Beck Pareja de AsesinosDe origen hispanoamericano y nacido en Hawai, Fernández se dedicó al provechoso negocio de seducir mujeres maduras y solitarias, cual un nuevo Landrú, estableciendo contacto con ellas a través del club llamado “Corazones Solitarios”.

Muy pronto, en una joven enfermera, Martha Beck, encontraría su digna cómplice y juntos llevarían esta ilícita actividad hasta los extremos doblemente repudiables del crimen.

“HERMANOS” EN EL CRIMEN En 1947, cuando contaba con 31 años de edad y lucía ya una peluca para ocultar su prematura calvicie, Raymond Fernández conoció a la enfermera Martha Beck, de 26 años.

Esta, pese a su juventud, había estado casada nada menos que tres veces, exhibiendo otros tantos divorcios. Lucía también el poco recomendable antecedente de que no se le había confiado la custodia de sus hijos por considerarla el juez poco indicada para educarlos recta y moralmente.

Por razones misteriosas, Raymond y Martha se sintieron fuertemente atraídos el uno por el otro.

Y así, cuando la enfermera se enteró de las actividades y los métodos de su amante, en vez de escandalizarse y censurarlo, decidió lisa y llanamente colaborar con él. Desde ese momento, haciéndose pasar como hermana de Fernández, puso en juego todos sus recursos para ayudarle a estafar a las infortunadas mujeres que se cruzaban en su camino. La incorporación de Martha a los negocios de Fernández pronto dio un trágico fruto.

Sea por sadismo, o por celos, la mujer convenció al explotador que añadiera el crimen a sus prácticas delictuosas. Así fue como en un lapso de apenas dos años la pareja homicida asesinó a más de veinte mujeres. A (fines de 1948 los (fingidos hermanos se instalaron en la casa de una joven viuda de 28 años,Mrs. Delphine Dowling, cuyo esposo había perecido víctima de un accidente ferroviario, y que tenía una hijita de dos años. Cinco semanas más tarde, en febrero de 1949, Mrs. Delphine Dowling desapareció abruptamente, presentándose la policía en su domicilio para interrogar a Fernández y su compañera.

Estos, que se encontraban en ese momento en el cine, al volver declararon no saber absolutamente nada acerca de aquella desaparición. Como no opusieron ninguna resistencia a que se revisara la casa, los agentes policiales procedieron a practicar en el acto un cuidadoso registro.

Al poco rato encontraron en el sótano restos de cemento fresco que encubrían una fosa en el piso, con apariencias de haber sido cubierta no hacía macho. Removiéndola, salieron a luz los cadáveres de Mrs. Dowling y su hija. Fernández y Martha Beck fueron arrestados y acusados del crimen, no tardando en hacer una completa confesión. Reconocieron que (habían matado a la mujer de un balazo, estrangulando dos días más tarde a la pequeña niña, la cual no había cesado de llorar desde te muerte de su madre.

Mrs. Beck declaró haber sido ella la autora del crimen, así también del de otra dama, Mrs. Janet Fay, ultimada en 1948, a la que había golpeado en la cabeza con un martilló después de apoderarse de su dinero.

LOS MAS ODIADOS No existiendo en el Estado de Michigan —donde se cometieron la mayoría de los crímenes— la pena de muerte, la policía obtuvo que el juicio se trasladara a la Corte de Nueva York, a pesar de las reiteradas protestas de los acusados.

A medida que avanzaba el proceso fueron conociéndose nuevos crímenes, la mayoría de los cuales tuvieron en Martha Beck su ejecutora material. Entre otros asesinatos, ésta admitió haber envenenado a una viuda llamada Myrde Young, la cual les había acompañado a Chicago, y de la que se sentía tan celosa que había exigido compartir su cama durante el tiempo que vivieron los tres juntos. El proceso de Fernández y Martha dio lugar a que durante su transcurso se revelara el tipo ^de relaciones sexuales que mantenían ambos, lo que evidenció que se trataba de dos completos degenerados.

Salieron a luz detalles tan repugnantes, que la corte acordó prohibir su publicación. Finalmente, el 22 de agosto de 1949 una sentencia de muerte recaía sobre la sádica y extraviada pareja. Encarcelados ambos en la prisión de Sing Sing, Fernández y su cómplice Martha Beck provocaron durante su permanencia en ella continuos revuelos. Tan pronto como se les autorizaba verse fugazmente en el patio del penal, seguían intercambiando apasionadas promesas de amor eterno.

Los reos compañeros de Fernández, enterados de la clase de relaciones que lo habían ligado a Martha, se solazaban en martirizarlo con la historia de que éste tenía un “affaire” en la cárcel. El delincuente casi se volvió loco de rabia y celos, haciendo más infernal aún el poco tiempo que le faltaba para marchar con su compañera al patíbulo, finalmente, los asesinos de los “Corazones Solitarios” fueron ejecutados el 7 de marzo de 1951.

Tras de sí habían dejado un amargo recuerdo que la prensa y luego la opinión pública se encargaron de sintetizar, al bautizarlos como “los criminales más odiados de América”.

El detalle completo de sus homicidios, que sobrepasaron la veintena, permaneció ignorado, pues sólo se investigaron tres de los que confesaron.

Asesinatos del Doctor Muerte Eutanasia con sus Enfermos Terminales

Asesinatos del Doctor Sander: Practicaba Eutanasia con sus Enfermos Terminales

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El caso del Dr. Sander, que practicó la eutanasia en una enferma incurable de cáncer generalizado. EL proceso contra el Dr. Hermán Sander despertó el interés del mundo entero. La vista de la causa se inició el 20 de febrero de 1950. El médico fue acusado de dar muerte a una enferma por piedad. El problema de te eutanasia había sido largamente discutido en los Estado» Unidos y hasta el famoso Instituto Gellup sondeó a la opinión pública sobre esta controvertida materia.

El tema de la eutanasia, sin embargo, casi no fue discutido en el juicio mismo. El doctor Sander tenía 41 años de edad y era uno de los facultativos más conocidos de la ciudad de Manchester, en Nueva Hampshire. Era médico del Hospital de Manchester. Fue conducido ante la Corte por haber inyectado aire en las venas de una paciente de 59 años de edad, Ms. Borroto, víctima de un cáncer generalizado y sin ninguna esperanza de sobrevivir, por compasión.

Mrs. Borroto, esposa de un empleado de comercio, había estado hospitalizada durante largas semanas. Fue operada quince veces, ‘hasta que los médicos se convencieron de que era un caso perdido. En sus últimos dos meses de vida, de une mujer robusta de 62 kilos de peso se había transformado en una suerte de esqueleto con piel de 35 kilos. Ya no estaba en condiciones de’ alimentarse con sus manos.

Toda la comida se le daba por medios artificiales. En su estado, ninguna de las drogas calmantes surtía ningún efecto debido el acostumbramiento de su organismo. Durante sus últimos días, de acuerdo con el testimonio de médicos y enfermeras, pedía a gritos que la aliviaran de sus sufrimientos.

En te tarde del 4 de diciembre dé 1949 el doctor Sander echó un vistazo a te moribunda que parecía inconsciente y pidió a la enfermera una jeringa esterilizada. Según la enfermera, inyectó 10 centímetros cúbicos de aire, dos o tres veces, en el antebrazo de te enferma. Unos minutos después, de acuerdo con este testimonio, ‘la paciente moría. El médico señaló que él se encargaría de avisar a la familia y poco después entregó un certificado atribuyendo el deceso al cáncer.

De inmediato no se produjo ningún problema. Pero una semana más tarde la secretaria del médico, miss Connor, encontró en la libreta de notas de su patrón un párrafo que decía: “La enferma recibió diez centímetros cúbicos por vía intravenosa. La inyección fue renovada cuatro veces. La muerte sobrevino en diez minutos.”

La secretaria preguntó el significado. El Dr. Sander contestó: —La “enferma tuvo una muerte indolora”.

La muchacha rumió el significado de estas palabras durante una quincena, ‘basta que el 29 de diciembre habló con el director del Hospital, a quien le comunicó lo que sabía. Este a su vez Hamo al legista Dr. Biron y puso el hecho en conocimiento de las autoridades judiciales. El Dr. Biron sostuvo una larga conversación con el Dr. Sander. Este contestó: —No he infringido ninguna regla moral.

El mismo día el Dr. Sander fue interrogado por el Sheriff. Sander Se mostró tranquilo. Dijo que el marido le había pedido que pusiera fin a los dolores de la enferma. Pero además, señaló, ella no habría vivido más que una semana, a lo sumo. —Pero, doctor, no hay ninguna ley que permita eso —replicó el sheríff. —Ya lo sé.

Todos los médicos lo saben. Mi acto es quizá contrario a la ley, pero desde el punto de vista moral estoy convencido de no haber cometido ninguna infracción. Todos estos antecedentes fueron esgrimidos con posterioridad en el juicio y provocaron un debate muy agudo, ya que el Dr. Sander negó haber pronunciado tales palabras y dijo haber sido mal interpretado. Sander quedó el mismo día bajo prisión preventiva, pero el 31 de diciembre, en vísperas de Año Nuevo, fue dejado en libertad pagando urna fianza de 25 mil dólares.

El Colegio Médico de New Hampshire, ente la conmoción despertada por el caso, entregó una declaración en la cual señaló que la institución no deseaba pronunciarse por el hecho en sí mismo, pendiente de una resolución judicial. Puntualizó, en todo caso, que el Dr. Sander era un “médico capaz y de altas cualidades morales” y que, mientras no se probaran las acusaciones, podía perfectamente seguir ejerciendo su profesión. LoS preliminares del juicio fueron largos.

El Dr. Sander encargó de la defensa a un viejo amigo de su padre, el abogado Wynann. Este recusó a los jurados y dijo que no podría serlo ningún católico —hay gran cantidad de católicos en la población de esa zona norteamericana vecina al Canadá—, dada la conocida posición de la Iglesia en contra de la eutanasia.

En definitiva, sin embargo, el jurado quedó compuestos por nueve católicos y tres protestantes. El Dr. Sander fue llevado ante el Gran Jurado bajo la acusación de asesinato en primer grado. ‘Este delito significa cadena perpetua en el Estado de New Hampshire.

El desfile de los cinco primeros testigos puso al Dr. Sander en una situación crítica. Ellos fueron el sheriff, la enfermera, ‘la secretaria, el marido de Mrs. Borroto y el Dr. Biron. Mr. Borroto declaró, causando sensación en la sala, que él jamás había pedido ni autorizado al Dr. Sander para que diera “muerte piadosa” a su mujer.

El Dr. Biron, por su parte, recordó detenidamente la conversación tenida con el Dr. Sander, quien, según dijo, estaba convencido de haber realizado una buena acción moral y que, en cualquier caso, podría ser objeto de una reprobación, pero no de una condena judicial. Poco antes, en un tenso silencio de la audiencia, la enfermera, miss Rose, relató los últimos momentos de la paciente. Dijo que el estado de la enferma era desesperado, pero luchaba contra la muerte.

Poco después de que el Dr. Sander le aplicó la inyección de aire, la mujer pareció debatirse y luego se oyó un breve estertor. Prácticamente todo el mundo estaba convencido de que el abogado buscaría la salvación de su cliente aludiendo a la eutanasia, causa que despertaba simpatía en el público norteamericano.

UNOS veinte años antes se había realizado una encuesta entre los médicos de Nueva York sobre el tema. De las 3.700 respuestas recibidas el 80 por ciento se pronuncióe por regularizar la muerte piadosa”. Otra encuesta realizada por el Instituto Gallup, el 48 por ciento del público adoptó el mismo partido. En Inglaterra un sondeo semejante había arrojado un 68 por ciento de contestaciones favorables.

En el Parlamento británico se había presentado recientemente un proyecto de ley para legalizar y reglamentar la eustanasia. Uno de dos argumentos que se esgrimían era que se trataba de algo aplicado innumerables veces en la historia de la medicina y que se trataba, simplemente, de reconocer una situación de hecho. El defensor, sin embargo, escogió otra ruta.

Su alegato fue que el Dr. Sander había puesto la inyección a la paciente siguiendo un impulso irracional cuando la mujer ya estaba muerta. Comenzó por presentar una anotación hecha por la enfermera, la misma cuyo testimonio —por haberle entregado la jeringa al medico— era uno de los más importantes de la acusación.

La nota, fechada el mismo 4 de diciembre, decía: “Enferma inconciente. Cuerpo rígido. Extremidades frías”.

Llamó también a un testigo, otro médico del mismo hospital, el Dr. Snay: —Reconocí a Mrs. Borroto poco antes de que llegara el Dr. Sander —dijo éste—. Mostraba todos los signos de la muerte. Le apliqué el estetoscopio. No tenía pulso ni tampoco latía el corazón.

El defensor resumió también el informe de la autopsia. Mrs. Borroto padecía de un cáncer generalizado que se había extendido desde el intestino grueso a los riñones, la glándula tiroides, los ganglios linfáticos y otros órganos internos. —¿Qué se entiende por la muerte? —preguntó el abogado—. ¿En qué momento, execranenie, Bobreríette? ¿Ciertas células y órganos pueden continuar viviendo algunos instantes, aunque la persona ya esté clínicamente muerta? ¿Cuando cesa la vida realmente?.

En su opinión, la exhalación de aire del “estertor” que testimonió la enfermera) es algo que se produce con cierta frecuencia en los cadáveres minutos después de que el corazón deja de latir. Si Mrs. Borroto ya estaba muerta, —¿por  qué le aplicó la inyección el Dr. Sander?.

Esta fue una de las preguntas claves de la acusación. El médico contestó: —No puedo decirlo. Fue cosa de segundos. Un gesto instintivo. Una idea fija que duró unos segundos.

Durante el juicio se discutió, asimismo, en qué condiciones una inyección de aire en las venas puede provocar la muerte (por embolia cardíaca). El Dr. Biron opinó que la cantidad necesaria para surtir efecto mortal “oscila entre diez cm. y quinientos cm.”.

A pesar de que existía manifiesta contradicción entre lo aseverado por la defensa y los testimonios recogidos por el Ministerio Público, el jurado, después de deliberar poco más de una hora, el 9 de mayo de 1950, emitió un veredicto de “no culpable”.

El fallo despertó manifestaciones de entusiasmo en la sala. Diez días después el Colegio Médico de New Hampshire retiró la licencia al Dr. Sander “por no haber observado las obligaciones morales que le imponen la profesión y la ley”. La resolución, sin embargo, daba a entender que la prohibición era sólo temporal y, en el hecho, cuando se acalló la conmoción pública, el Dr. Sander volvió a ejercer su profesión.

Asesinos Mas Memorables de la Historia El Hipnotizador de Heidelberg

Asesinos Más Memorables de la Historia: El Hipnotizador de Heidelberg

DURANTE SIETE AÑOS ABUSO DE UNA SEÑORA JOVEN, CAMBIANDO EL CONCEPTO DE QUE LA HIPNOSIS NO DABA RESULTADO CUANDO SE OBLIGABA A UNA PERSONA A COMETER ACTOS REÑIDOS CON SUS PRINCIPIOS MORALES

AFINES de 1934 un empleado alemán, Heinrich E., se presentó ante la policía de Heidelberg para contar una extraña historia: —Mi mujer está bajo el dominio de un hipnotizador. Se halla totalmente privada de la voluntad.

Creo que abusa de ella. No he podido saber quién es. Se hace llamar profesor Schnee, o doctor Dennick, o doctor Bergen. Tiene su estudio en alguna parte de esta ciudad, pero mi mujer, totalmente dominada por ese sujeto, no ha podido decirme dónde. La policía escuchó con cierto escepticismo la denuncia, pero más adelante pidió un informe al reputado psiquiatra doctor Ludwig Meyer.

El psiquiatra, también experto en hipnotismo, sometió a la mujer a un prolongado interrogatorio. Ella, joven y hermosa, trató de buen grado de colaborar, pero no recordaba nada de lo ocurrido. Sólo que en ciertas oportunidades, en estado de hipnosis, experimentaba el impulso de dirigirse donde el estafador, pero no podía recordar dónde vivía ni lo que ocurría durante esos encuentros.

El marido agregó que la mujer actuaba como una persona que es dirigida por otra a la distancia. No estaba enferma, pero había perdido por completo el control de sí misma. Cuando le pedía explicaciones, se conmovía y lloraba, pero no daba ninguna explicación. Con él se mostraba u veces agresiva; en otras ocasiones, llena de amor y solicitud. En el hecho había estado hipnotizada durante los últimos siete años.

El doctor Meyer preguntó a la mujer si accedería a ser hipnotizada por él. Ella contestó afirmativamente. Durante más de un año el psiquiatra la hipnotizó 4 mil veces, siempre en presencia de un magistrado o de un policía. Poco a poco fue venciendo las resistencias acumuladas en el subconsciente, y fue contando toda su relación con el I O había conocido en un viaje en ferrocarril a Heidelberg.

El hombre le dijo inmediatamente que estaba enferma y en seguida le colocó una mano sobre la írente y la hipnotizó. La llevó a un hotel de Heidelberg, donde luego abusó de ella y la mantuvo en estado hipnótico durante los próximos siete años, período durante el cual se reunía frecuentemente con la mujer y le cobraba sumas variables de dinero, como pago por las “consultas” o los medicamentos.

En una oportunidad, deseoso de librarse de ella, le pidió que se arrojara de un tren en marcha. Por primera vez ella desobedeció. Más adelante le pidió que se lanzara al Rhin. La mujer alcanzó a introducirse al agua, pero se contuvo a tiempo. Entretanto, el marido había entrado en sospechas. El hipnotizador le ordenó que lo matara. -Todos los intentos resultaron fallidos.

Primero le dijo que le diera a comer setas venenosas dentro de un plato de champiñones. Más adelante, que le dejara caer ciertos polvos que le entregó, en el café. (En las dos ocasiones el marido sufrió fuertes dolores de estómago, pero se recuperó. La orden siguiente fue coger una pistola Browning del marido y matarlo durante el sueño. La mujer cumplió todas las instrucciones, pero afortunadamente el arma estaba descargada. Una cuarta tentativa los mismos momentos en que su mujer lo apuntaba con la pistola.

El falso doctor Bergen fue descubierto por azar. El 27 de julio de 1934 fue arrestado un empleado de banco, Franz Walter, a raíz de un robo. La policía averiguó que se hacía pasar por médico y lo envió a Heidelberg. La mujer lo reconoció inmediatamente y dio a la policía una serie de indicaciones que sólo podía conocer una persona en trato íntimo con él. Walter, sin embargo, negó tenazmente y la acusó de ser una mitómana. Walter tenía antecedentes criminales desde 1925, cuando cometió estafas en Suiza.

Fue procesado junto con un cómplice, Allfred Bodmer. Durante el juicio, realizado ante una corte de Heidelberg, desfilaron eminencias médicas que analizaron el sorprendente caso y sometieron a diversos exámenes a la mujer. La conclusión fue que se trataba de una persona normal, pero muy influenciable, fácilmente presa del hipnotizador. La sentencia fue: 10 años de prisión para Franz Walter y 4 años para Alfred Bodmer, su cómplice.

El doctor Meyer, al hacer el resumen del caso, manifestó: —Hasta ahora estábamos convencidos de que una persona en estado hipnótico, no podía ser obligada a cometer actos que, en su opinión, son contrarios a la moral. Después de conocer a fondo este hecho, hemos cambiado de opinión.

El diplomatico que golpeó a un sirviente chino Condenado a prisión

El Diplomático que Golpeó a un Sirviente Chino Condenado a Prisión

EL 24 de octubre de 1949 fue detenido en Manchuria el Cónsul General de Estados Unidos en Mukden, Angus Ward, acusado de haber apaleado a un sirviente chino. El incidente tuvo repercusión internacional. China pasaba por los tormentosos días de la Guerra Civil.

Angus WardEra un hecho ya la victoria de Mao Tse-tung —y en el Congreso norteamericano se discutía la posibilidad del reconocimiento diplomático del nuevo régimen—, pero continuaban aún las fieras batallas entre las fuerzas comunistas y nacionalistas en el vasto territorio. Simultáneamente, la guerra fría estaba en su apogeo. La tensión internacional era muy viva en Asia y Europa.

En los mismos días el Mariscal Tito ‘había declarado que seguiría su propio camino socialista, y Yugoslavia soportaba una aguda presión desde el Este. Polonia acababa de arrestar a diplomáticos franceses acusados de espionaje, y en París se tomaba una medida similar con representantes polacos. En las dos Alemanias ocurrían detenciones por los mismos motivos.

En ese clima convulsionado, el caso de Angus Ward, que en circunstancias normales habría pasado por un mero incidente policial, se convirtió en una cuestión de resonancia mundial. Las autoridades comunistas de Mancharía anunciaron a fines de octubre el arresto del Cónsul General Ward, quien fue acusado de haber dado de palos a un empleado chino del consulado en medio de una airada discusión por razones de trabajo. Junto con Ward fueron detenidos otros cuatro funcionarios y llevados ante un Tribunal del Pueblo.

El Departamento de ‘Estado norteamericano entregó una nota de protesta en la que señalaba que la detención era ilegal y pedía la pronta libertad del cónsul. Poco después el Gobierno de Washington tomó la decisión de pedir la intervención de 30 naciones de todo el mundo, incluida Rusia, para que hicieran presión ante las autoridades chinas y libertar al cónsul.

Este paso revela la proyección que alcanzó, en un mundo tormentoso, un hecho que en circunstancias más normales habría pasado inadvertido. Del juicio mismo, que alcanzó una resonancia tan inusitada, se tuvieron referencias limitadas. El 22 de noviembre las autoridades revolucionarias chinas anunciaron que el Tribunal del Pueblo había terminado la investigación sobre el caso presentado y que en los próximos días sería dado a conocer el fallo.

Simultáneamente, Dean Acheson, Secretario de Estado, realizaba gestiones diplomáticas para lograr la intervención de los 30 gobiernos en apoyo del cónsul, hasta ese momento un oscuro funcionario del servicio exterior. (El proceso se siguió contra Ward y contra los otros cuatro miembros del personal consular detenidos en la misma oportunidad, quienes habían pasado un mes en prisión preventiva mientras se conocía el caso. ¡El veredicto fue dado a conocer finalmente el 24 de diciembre.

El tribunal consideró que Angus Ward era culpable y lo condenó a un año de prisión. La misma pena fue aplicada a los cuatro funcionarios. La pena fue remitida con la condición de que todos abandonaran a la brevedad el territorio chino. La situación se complicó días después, cuando fue apresado el segundo hombre del consulado, William N. Stokes, de 26 años de edad, quien fue llevado al Tribunal del Pueblo en un proceso por espionaje. El principal colaborador de Ward estuvo detenido durante siete horas.

El proceso terminó con la condena de diez personas, de nacionalidades china, japonesa y coreana, pero Stokes fue dejado en libertad. Se renovó, sin embargo, la orden de deportación para todo el personal consular complicado en los dos procesos. Ward Stokes y los otros funcionarios salieron sin problemas de China, pero la resonancia el proceso fue uno de los factores que contribuyeron a que EE.UU.. no reconociera al nuevo régimen ¿hiño, posibilidad que, antes del hecho, aunque las opiniones dentro del Gobierno y el Senado estaban divididas, ya se estaba discutiendo.

El caso es presentado como un ejemplo clásico de cómo un incidente de importancia relativa puede tener efectos amplios y desproporcionados en otras cuestiones mucho más trascendentales.

Asesinato del Padre Mugica Sacerdotes Comprometidos Con Los Pobres

Asesinato del Padre Mugica: Sacerdotes Comprometidos Con Los Pobres

CRÍMENES NOTABLES EN ARGENTINA: Algunos de los asesinatos que mas  han sorprendido a la sociedad argentina y que han marcado a fuego los prontuarios y los archivos policiales, conmoviendo a  todo un pueblo, movilizando a todos los medios de comunicación y consumiendo cientos de horas de transmisión en reportajes y juicios. Estos casos presentados son solo algunos pocos de los ocurrido en nuestra historia nacional, pero no por ello, menos sorprendentes…

Padre Carlos Múgica: El mártir de los pobres

“Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia, luchando junto a los pobres por su Liberación. Si el señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en Padre Mugicaesta empresa, estoy a su disposición”, son las palabras que en varias oportunidades había repetido el padre Carlos Mugica, sin imaginar que su destino ya estaba sellado, y que realmente se convertiría en el mártir de los pobres y desamparados.

Fue un hombre y un cura cuya misión no sólo se ciñó a llevar la palabra de Dios, sino también a tomar un lugar en la lucha contra la pobreza, ya que no era indiferente a la problemática social que le tocaba vivir a nuestro país en la década del setenta. Su lucha en apoyo de los desprotegidos se concertó en una permanente y activa militancia social.

Pero además, el padre Carlos siempre se definió con total independencia política, lo que lo llevó a ser constantemente criticado por diversos sectores, e incluso muchos lo amenazaron y atentaron contra su vida, ya que lo consideraban como una verdadera molestia para sus intereses, y la palabra del cura atentaba contra sus ambiciones. Pero seguramente lo que más molestaba de Mugica era su pasión por el peronismo, que incluso lo llevó a ser parte de la tripulación del avión que el 17 de noviembre de 1972 había traído de regreso al país al General Juan Domingo Perón.

Fue el 11 de mayo de 1974 el día que comenzaría el principio del fin para el párroco. Él había abandonado la iglesia de San Francisco Solano, en el barrio porteño de Villa Luro, una vez que la misa había terminado y sus feligreses se encontraban fuera de la parroquia.

Con paso tranquilo y sereno, el padre Carlos se dirigió hasta su automóvil, un Renault 4 color azul que había sido estacionado a unos pocos metros de la iglesia. Allí lo estaban esperando.

Frente al párroco se dibujó de golpe una figura imponente y que sembró el miedo en él. Un hombre de bigotes se paró ante él y le apuntó con una ametralladora Ingram M-10, el arma que terminaría para siempre con la vida del padre Mugica. Poco después, el párroco fue conducido al hospital donde ya moribundo, alcanzó a exclamar a una enfermera: “¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!”.

Muchas fueron las hipótesis que surgieron a raíz de la muerte del cura, pero todas relacionadas con el mundo político, ya que tengamos en cuenta que la Argentina de aquella época se desenvolvía en un terreno complejo. Con sus convicciones, seguramente el padre Carlos había quedado entre dos fuegos, ya que por un lado la Triple A lo consideraba un cura guerrillero, y por el otro el grupo conformado por los Montoneros lo señalaban como un traidor debido a que promovió el fin de la lucha armada con la llegada de Héctor Cámpora al poder.

Las posteriores investigaciones permitieron saber que el sicario de bigotes respondía al nombre de Rodolfo Eduardo Almirón, y el cual se desenvolvía como jefe de la Triple A. hoy el cuerpo del padre Mugica descansa para siempre en la capilla Cristo Obrero, ubicada dentro de la Villa 31 de Retiro.

Fuente Consultadas: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Asesinato de Barreda Asesino de su Familia Odontologo Asesino Ricardo

Asesinato de Barreda: Asesino de su Familia Odontólogo Asesino 

CRÍMENES NOTABLES EN ARGENTINA: Algunos de los asesinatos que mas  han sorprendido a la sociedad argentina y que han marcado a fuego los prontuarios y los archivos policiales, conmoviendo a  todo un pueblo, movilizando a todos los medios de comunicación y consumiendo cientos de horas de transmisión en reportajes y juicios. Estos casos presentados son solo algunos pocos de los ocurrido en nuestra historia nacional, pero no por ello, menos sorprendentes…

Ricardo Barreda: El Dr. Jekill y Mr. Hyde argentino

Asesino de su familia Ricardo BarredaSeguramente, en nuestro país el caso Barreda ha sido uno de los más mediáticos de los últimos años, ya que en torno a aquel aparente indefenso odontólogo, que un día decidió exterminar a toda su familia, se generaron una serie de opiniones encontradas, entre la sociedad que lo condena como asesino de su propia sangre, y un sector de la opinión pública que prefiere verlo como un ícono de nuestro tiempo.

Uno de los ejemplos más difundidos de esta última posición es sin dudas la canción titulada “Barreda’s Way”, que el grupo de punk-rock argentino Attaque 77 compuso e interpretó en el año 2003 como homenaje al odontólogo.

Por su parte, en recientes declaraciones a la prensa, mientras goza de una condena con prisión domiciliaria, el homicida aseguró: “Estoy tremendamente arrepentido. Ojalá pudiera volver el tiempo atrás y que nunca hubiera pasado nada”, y al respecto de los asesinatos explicó: “Creo que hubo un desdoblamiento de la personalidad, en alguna de las dos circunstancias, al momento de cometer los crímenes y en mi inmediata reacción, no era yo. Era medio como Dr. Jekill y Mr. Hyde”.

La historia se remonta al domingo 15 de noviembre de 1992, cuando en medio de la jornada, el odontólogo Ricardo Barreda discutió fuertemente con su mujer, Gladys Mc Donald. Al parecer la disputa devino en una gran pelea en la que también se involucraron sus hijas y su suegra, que se encontraban presentes en el lugar, es decir la casa de la calle 48, entre 11 y 12, de la ciudad de La Plata.

En medio de la discusión, Barreda se alejó a otro cuarto, mientras aún podía oír los gritos y los insultos de las mujeres. Lo llamaban con el alias “Conchita” desde hace tiempo, y ese había sido un insulto que ya no podía escuchar más.

Entre sus cosas, buscó una escopeta calibre 16,5, la cual había sido un regalo de su suegra Elena Arreche, retornó a la sala de la discusión, y sin mediar ni una sola palabra, ni un solo gesto, el odontólogo disparó apuntando el gran cañón del arma sobre su mujer, su suegra y por último sobre sus dos hijas, Adriana de 24 años, y Cecilia de 26.

Según relató el propio Barreda, una vez que fue detenido, aquel domingo de la tragedia había comenzado el día con buen ánimo, por lo que trató de acercarse a su esposa para ayudarla en los quehaceres domésticos. “Voy a limpiar las telarañas del techo”, le habría dicho Ricardo a su mujer, mientras que la respuesta de Gladys fue rápida y contundente, demostrando el desprecio que sentía por su esposo: “Andá a limpiar, que los trabajos de ‘conchita’ son los que mejor hacés”. Ese posiblemente haya sido uno de los principales detonantes para que el dentista tomara la decisión, que en realidad desde hacía varios meses rondaba por su mente.

Una vez que les quitó la vida a las cuatro mujeres, Barreda se sentó unos minutos en un sillón, abrazando el caño frío y brillante de su escopeta, pensando seguramente en un plan para no ser descubierto. De inmediato, levantó los cartuchos usados, los cuales escondió en el baúl de su auto junto con la escopeta que luego sería arrojada al río, desacomodó los muebles del comedor, generó un desorden que le serviría para presentar la hipótesis de robo.

Posteriormente salió a pasear al zoológico, luego al cementerio para visitar las tumbas de sus amigos que ya no estaban, y por último mantuvo una cita con su amante Hilda Bono en un hotel alojamiento.

Cuando a la medianoche regresó a su casa, los cuerpos sin vida de su familia aún estaban ahí, y se desencadenó la siguiente fase de su plan, que consistía en llamar a la policía y hacer la denuncia de robo. En los primeros momentos, antes de que fuera sospechado como asesino de su familia, Barreda intentó por todos los medios de mantener su sorpresa y desesperación ante el hecho.

Nos obstante, las posteriores investigaciones dieron como resultado que Ricardo Barreda había sido el autor intelectual y material del asesinato de las cuatro mujeres, por lo que fue juzgado y condena a cadena perpetua por el tribunal. En 2011, le fue otorgada la libertad condicional, tras lo cual Barreda se mostró satisfecho y aseguró: “Ahora voy a poder salir a la calle para caminar”.

Fuente Consultadas: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Muerte del Soldado Carrasco Fin del Servicio Militar Obligatorio

Muerte del Soldado Carrasco: Fin del Servicio Militar Obligatorio

CRÍMENES NOTABLES EN ARGENTINA: Algunos de los asesinatos que mas  han sorprendido a la sociedad argentina y que han marcado a fuego los prontuarios y los archivos policiales, conmoviendo a  todo un pueblo, movilizando a todos los medios de comunicación y consumiendo cientos de horas de transmisión en reportajes y juicios. Estos casos presentados son solo algunos pocos de los ocurrido en nuestra historia nacional, pero no por ello, menos sorprendentes…

Omar Carrasco: El final de la colimba
Desde la década del noventa, el nombre de Omar Carrasco se convirtió en una suerte de concepto que frecuentemente se lo relacionada con la finalización del servicio militar obligatorio en la Argentina, ya que a raíz de su muerte, ocurrida mientras el joven llevaba a cabo sus actividades como soldado conscripto de una unidad militar, surgieron importantes conflictos que repercutieron en la vida social y política del país.

Soldado carrasco, asesinadoLa historia de Omar, nacido en el año 1976, se remite al día 3 de marzo de 1994, cuando luego de salir sorteado, el joven debe incorporarse al Grupo de Artillería 161 del Ejército Argentino, con sede en la localidad de Zapala, para llevar a cabo allí el servicio militar obligatorio.

Esa mañana, Omar se retiró muy temprano de su casa, aquella que compartía con sus padres, para comenzar a transitar la llamada “colimba”, algo que sería mucho más duro de lo que él esperaba.

Sabía que las cosas en el ejército no eran fáciles para un joven de tamaño pequeño y delgado como él, sobre todo por su personalidad tímida y retraída, pero estaba dispuesto a aceptar todas las órdenes que le dieran sus superiores. Al fin y al cabo era sólo un año, y después la colimba sería un recuerdo.

Sin embargo, dentro de la mente de Omar estaba la duda. Incluso le había comentado a sus padres que mientras realizara el servicio militar obligatorio iba a evaluar la posibilidad de seguir adelante con una carrera castrense, ignorando en aquel momento lo que le depararía el destino.

Tres simples días bastaron para que la colimba se transformara en el verdadero infierno para Omar. Su grupo estaba bajo las órdenes del subteniente Ignacio Rodrigo Canevaro, un joven de 23 años cuyo rápido ascenso en el ejército seguramente le habían generado una soberbia desmedida, por lo que habitualmente se dirigía con gritos fuertes y de muy mala manera a los soldados a su cargo.

Omar había confesado que le tenía mucho miedo a su superior. Ante sus gritos, el joven siempre sentía correr los nervios por su cuerpo, y esto le provocaba una risa nerviosa que no podía contener, y que era sin dudas lo que produjo que Canevaro se sintiera irritado y ubicara a Omar como el peor del grupo.

Pero la pesadilla duraría sólo tres días. El 6 de marzo se había encomendado a Omar la tarea de realizar la guardia nocturna, pero aquella misión no pudo ser llevada a cabo por el soldado, ya que algunas horas antes, cuando se dirigió al baño del cuartel para desarrollar la limpieza diaria del mismo, lo estaban esperando.

Bajo la enfermiza luz de un simple tubo de halógeno, Omar recibió la golpiza más fuerte de su vida, y también la que fuera la última. A partir de allí nada se supo del joven, por lo que fue inmediatamente reportado como desaparecido y considerado desertor. Los padres se enterarían de la noticia algunos días después, cuando se acercaran a la sede militar para visitar a su hijo en su primer franco.

Pero sus padres lo conocían, y sabían que Omar jamás actuaría de esa manera, por eso se rehusaron a creer en la versión oficial. Ante la falta de respuesta del sector militar, decidieron publicar una solicitada en el diario regional Río Negro, con el fin de dar con el paradero del joven. Inmediatamente, la opinión pública comenzó a apoyar la causa de los Carrasco, con el fin de conocer la verdad que se ocultaba tras las rejas de la unidad militar de Zapala.

Después de transcurrido un mes, el cuerpo sin vida de Omar fue hallado en el fondo del cuartel. El extenso juicio condenó como culpables del homicidio a los conscriptos Cristian Suárez y Víctor Salazar, y al subteniente Ignacio Canevaro.

No obstante, uno de los aspectos fundamentales que rodean este caso reside en el hecho de que a partir del crimen de Omar comenzó a ser evaluada la plataforma del servicio militar obligatorio, y el 31 de agosto de 1994 el entonces presidente Carlos Menem derogó la ley Nº 3948, que regía desde 1901 y establecía como obligatorio el servicio militar.

ADIÓS, COLIMBA , ADIÓS: Extendidas leyendas alimentaron durante décadas la teoría de que el servicio militar servía para transformar a los muchachos en hombres. Lo cierto es que hasta los chicos más rudos seguían con nervios propios de película de terror el sorteo anual de su clase, donde se definía quiénes serían los pocos salvados.

Este fue el siglo de la colimba, contracción de tres virtudes esenciales del soldado conscripto: correr, limpiar, barrer. La ley 3318, promulgada en 1895 durante el gobierno de José Evaristo Uriburu, dispuso la obligatoriedad del reclutamiento, y en 1901, durante la segunda presidencia de Julio A. Roca, se gestó la ley Riccheri que organizó las bases definitivas del Ejército Nacional.

La vida de la colimba terminó en tragedia el 6 de marzo de 1994, cuando en el Grupo de Artillería 161 de Zapala apareció el cuerpo del soldado Ornar Carrasco, asesinado a golpes por sus compañeros y superiores. Las primeras crónicas del caso afirman que a ese muchacho de ojos color café, taciturno, alumno discreto de una escuelita de Cutral-Có, único hijo varón de un obrero desempleado y una ama de casa no le correspondía hacer la colimba porque su talla y peso no alcanzaban las medidas requeridas por el examen médico.

El cuerpo sin vida fue encontrado un mes después de su muerte, en inmediaciones de la unidad, cuando ya estaba en marcha la trama de las complicidades y el encubrimiento. El crimen refrescó fantasmas recientes de la dictadura militar; puso en jaque a toda la institución y también a la propia Justicia.

Pero la absurda muerte de Ornar Carrasco no fue en vano: hoy, el servicio militar es voluntario y, por primera vez en la historia argentina, hay cientos de mujeres en sus filas.

Revista “La Nación”, Los WO del Siglo

Fuente Consultadas: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Asesinato de Nora Dalmasso Asesinatos Mas Famosos de Argentina

Asesinato de Nora Dalmasso: Asesinatos Más Famosos de Argentina

CRÍMENES NOTABLES EN ARGENTINA: Algunos de los asesinatos que mas  han sorprendido a la sociedad argentina y que han marcado a fuego los prontuarios y los archivos policiales, conmoviendo a  todo un pueblo, movilizando a todos los medios de comunicación y consumiendo cientos de horas de transmisión en reportajes y juicios. Estos casos presentados son solo algunos pocos de los ocurrido en nuestra historia nacional, pero no por ello, menos sorprendentes…

Nora Dalmasso: ¿Juegos sexuales peligrosos?
En un reciente libro publicado por el periodista Hernán Vaca Narvaja, titulado “Las cuatro muertes de Nora Dalmasso”, el escritor relata: “El domingo 26 de noviembre de 2006, la encontraron completamente desnuda, tendida boca arriba sobre la cama de su hiAsesinato de Nora Dalmasso ja, con las piernas abiertas.

El cinto de la bata aprisionaba su cuello. Una mirada conmovedora. La última mirada de Nora Dalmasso, que alcanzó a registrar el rostro de su asesino antes de apagarse para siempre”.

Horas antes de que aquel crimen se cometiera, el esposo de Nora dejó la casa ubicada en el exclusivo barrio Villa Golf, de Río Cuarto, que compartía con su mujer y sus hijos, para hacer un viaje de placer, para participar de un torneo de golf. Así fue que el reconocido traumatólogo llamado Marcelo Macarrón partió el jueves 23 hacia Punta del Este junto, en compañía de unos amigos.

Por su parte, Nora decidió pasar un viernes con sus amigas, a las cuales invitó a una cena en un conocido restobar ubicado en Alvear 923, al cual asistió acompañada de siete mujeres que conocía y con las cuales compartía una amistad de años. De acuerdo a los testigos, fue una cena habitual en la que se reúnen mujeres para divertirse, bromear y disfrutar de la charla lejos de sus esposos.

Cuando la cena terminó, cerca de la 1.30 de la madrugada, Nora y algunas de sus amigas se dirigieron a la casa de Rosario Márquez, que también se encontraba en el barrio de Villa Golf, donde recibieron la mañana del sábado 25 disfrutando de algunas copas de champán francés. Al cabo de unas horas, cada una de las mujeres se dirigió a su propia casa, y de acuerdo a las posteriores declaraciones de sus amigas, Nora les había dicho antes de retirarse: “No me molesten en todo el fin de semana”, algo que inició un enigma que hasta el momento no ha podido ser revelado.

Lo que sucedió dentro de aquella casa todavía está rodeado de misterio, pero lo cierto es que el domingo 26, cuando el personal de limpieza llegó a la vivienda, se encontró frente a un cuadro realmente descabellado.

El cuerpo sin vida de Nora estaba tendido en la cama de su hija, la cual en esos momentos se encontraba en Estados Unidos por estudios. La mujer había sido estrangulada con el cordón de su propia bata de seda, en una situación que dejaba vislumbrar indicios de que pocas horas antes Nora había participado de una fiesta sexual que incluyó una serie de juegos que le costaron la vida.

Las investigaciones por el asesinato, más allá de haber sido intencional o accidental en medio de un juego sexual, estuvieron a cargo de un gran equipo de personal de peritaje, que incluía a cuatro fiscales, un grupo de policías de dos fuerzas distintas, los médicos forenses, y también algunos políticos.

A partir de allí se manejaron diversas hipótesis, entre las que se sospechó la existencia de un amante que decidió asesinar a la mujer luego de mantener sexo con ella. También cayó bajo la mirada crítica de la justicia un pintor llamado Gonzalo Zárate, de quien en un momento se sospechó que había ingresado a la casa para violar y asesinar a Nora. Pero además otro de los implicados fue un sicario colombiano, que habría podido ser contratado por el esposo de Nora.

En principio, todas las hipótesis mencionadas fueron descartadas, y se mantuvo una en la cual se indicaba como sospechoso al hijo de Nora, Facundo, debido al ADN hallado en el cuerpo de la víctima.

No obstante, existe una hipótesis que a lo largo de la investigación ha sido la más citada por la prensa y la opinión pública, en la que se sugiere que el asesinato de Nora podría llegar a tener un profundo trasfondo político. En este sentido, se sospechó de ciertos personajes ligados al gobierno de José Manuel de la Sota, los cuales eran conocidos dentro del círculo que frecuentaba Nora.

Esta hipótesis sostiene que Nora llevaba adelante una vida licenciosa, fuera de la vista de su familia, y que podría haber llegado a mantener relaciones extra matrimoniales con varios amantes, hombres influyentes del mundo de la política.

Más allá de las teorías, lo cierto es que se produjo un homicidio que aún no ha podido ser resuelto, y que aún clama por justicia.

Fuente Consultadas: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Asesinato de Maria Soledad Morales Crimenes Notables en Argentina

Asesinato de Maria Soledad Morales: Los Crímenes Más Notables en Argentina

CRÍMENES NOTABLES EN ARGENTINA: Algunos de los asesinatos que mas  han sorprendido a la sociedad argentina y que han marcado a fuego los prontuarios y los archivos policiales, conmoviendo a  todo un pueblo, movilizando a todos los medios de comunicación y consumiendo cientos de horas de transmisión en reportajes y juicios. Estos casos presentados son solo algunos pocos de los ocurrido en nuestra historia nacional, pero no por ello, menos sorprendentes…

María Soledad: Un crimen que cambio al país: Su asesinato reveló la impunidad del poder en Catamarca e inició un reclamo social por el total esclarecimiento BisepUeiiibreftie hallado en Catamarca el cuerpo de María Soledad Morales, una joven de 17 años. Los estudios forenses demostraron que había sido violada y asesinada.

El hecho tuvo una amplia repercusión, pues apareció vinculado a él un grupo de jóvenes, de familias cercanas al poder provincial. Los intentos para obstaculizar la investigación impulsaron una sostenida movilización popular en reclamo del esclarecimiento del crimen.

Probablemente, ciertas circunstancias del caso del asesinato de la joven María Soledad Morales nos retrotrae a aquella maravillosa obra de Lope de Vega, titulada “Fuenteovejuna”, en la que todo un pueblo supo enfrentarse al poder feudal, a través de un drama que subyace en la conciencia de toda una comunidad, o mejor dicho de toda una nación.

Asesinato de Maria Soledad Molares María Soledad Morales había nacido el 19 de septiembre de 1973 en la localidad de Valle Viejo, en Catamarca, y fue hallada muerta en un zanjón de la ruta nacional 38 dos días después de su desaparición, la cual se produjo precisamente el 9 de septiembre de 1990, cuando le faltaban 10 días para cumplir los 17 años.

Si bien las autoridades policiales catamarqueñas supusieron que la resolución del caso no demandaría una profunda investigación, y que se resolvería en pocos días, lo cierto es que hasta el momento se ha encontrado a un solo culpable, pero jamás se llevó a cabo una investigación por el encubrimiento que rodeó al caso, y que involucra sospechosos relacionados con el poder político y policial.

Lo cierto es que el caso revolucionó a la opinión pública, sacando a la luz una historia de sexo, drogas y poder que cambio para siempre a la Argentina.

Según cuenta la historia, todo comenzó el sábado 8 de septiembre de 1990, cuando Soledad y sus amigas asistieron a una fiesta de estudiantes en el boliche Le Feu Rouge.

Durante aquella noche, las compañeras de la joven notaron que Soledad estaba ansiosa, a la espera de la llegada de alguien, y sospecharon que se trataba de Luis Tula, un hombre diez años mayor que ella por el que Soledad se sentía enamorada, y que según sus propias palabras había sido el primer hombre de su vida.

Finalmente, Tula llegó a la discoteque, y según diversos testigos alrededor de las cuatro de la madrugada varios pudieron ver a la pareja en otro boliche llamado Clivus, donde también se encontraba Guillermo Luque, el hijo del diputado nacional Angel Luque. Muchos aseguraron posteriormente, que María Soledad terminó en compañía de Tula y Luque, bailando con ellos y compartiendo algunas copas, y que en determinado momento de la noche, la chica adujo que se sentía mal y quería irse a su casa, por lo que Luque se la llevó del lugar, aunque el destino era otro ya que pensaba continuar la fiesta en otro lado.

Lo que sucedió el domingo 9 de septiembre aún continúa siendo un enigma. Las investigaciones posteriores pudieron determinar que Soledad falleció en las primeras horas de ese día, a causa de una sobredosis de cocaína y luego de haber sido violada reiteradas veces.

Los que presenciaron su muerte intentaron reanimarla con masajes cardiacos que ya no dieron resultados. La frescura de la joven había quedado silenciada para siempre tras el manto implacable de la muerte, y su cuerpo era tan sólo un cadáver que pedía por justicia.

La voz popular de toda una comunidad se alzó contra el poder político y el encubrimiento del crimen de María Soledad, por lo que en 1991 la provincia de Catamarca fue intervenida y el gobernador Ramón Saadi tuvo que abandonar el gobierno, siendo sospechado como uno de los encubridores. 

hermana Pelloni de Catamarca

Con la investigación aparecieron vinculadas al hecho personas, cercanas al gobierno de Catamarca, encabezado por el justicialista Ramón Saadi.La hermana Martha Pelloni, rectora del colegio, y sus compañeros convocaron a una marcha en reclamo por el esclarecimiento del crimen, a la que se sumaron vecinos y familiares. Las “marchas del silencio” se repitieron sema-nalmente. Los medios periodísticos le dieron amplia difusión. El lento avance de la investigación convenció a la opinión pública, local y nacional, de que había un encubrimiento sistemático por parte del gobierno. Muchos regímenes provinciales, calificados de feudales, fueron igualmente cuestionados. La situación política local se hizo insostenible y, en 1991, el Gobierno nacional intervino la provincia.

En 1996 comenzó el juicio oral, en el que los imputados fueron Guillermo Luque y Luis Tula. Finalmente, dos años después Luque fue condenado a 21 años de prisión por el asesinato y violación de María Soledad, mientras que Tula fue condenado a 9 años de prisión como partícipe secundario del delito de violación.

Los únicos culpables que aún continúan libres son aquellos que participaron en el encubrimiento del caso, en el que podrían estar comprometidos el ex gobernador Ramón Saadi, el subcomisario Luis Patti y el ex presidente Carlos Menem.

Fuente Consultadas: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Asesinato de Axel Blumberg Crimenes en Argentina Secuestro y Muerte

Asesinato de Axel Blumberg: Crímenes en Argentina Secuestro y Muerte

CRÍMENES NOTABLES EN ARGENTINA: Algunos de los asesinatos que mas  han sorprendido a la sociedad argentina y que han marcado a fuego los prontuarios y los archivos policiales, conmoviendo a  todo un pueblo, movilizando a todos los medios de comunicación y consumiendo cientos de horas de transmisión en reportajes y juicios. Estos casos presentados son solo algunos pocos de los ocurrido en nuestra historia nacional, pero no por ello, menos sorprendentes…

Axel Blumberg: Secuestro y asesinato de un inocente
“Yo no descanso en paz. Pobre país, donde a los culpables no se los condena.

Parece que con la pena les dan permiso para volver a delinquir”, dijo una quebrada y acongojada María Elena Usonis, madre del joven asesinado Axel Blumberg, minutos después de que el juez a cargo de la causa haya anunciado oficialmente una de las decisiones judiciales más esperadas de los últimos tiempos.

Asesinato de Alex Blumberg Después de las largas investigaciones y una largo juicio concluyó el mismo con las sentencias a los delincuentes que secuestraron y asesinaron a Axel Blumberg, resultando reclusión perpetua para Martín Peralta, alias “el Oso”, y José Díaz, alias “el Negro”, mientras que el resto de los imputados recibieron penas que van desde los 20 años a los 3 años y seis meses de prisión.

Por su parte, Juan Carlos Blumberg y su familia rechazaron inmediatamente la sentencia, ya que la consideran demasiado leve: “Este fallo es una mierda… Una vergüenza. Esta gente mató y secuestró personas; habría que separarlos de la sociedad”, dijo el padre de la víctima cuando se retiró del juzgado.

Hace varios años atrás, precisamente en marzo de 2004, Axel Blumberg era un joven de 21 años que estudiaba ingeniería, y que soñaba con seguir los pasos de su padre. Pero el día 16 de ese mes, su destino quedó sellado para siempre, aunque él aún no lo sabía. Durante esa jornada, Martín Peralta, a quien solían llamar El Oso, se reunió con José Díaz, encuentro que dio origen a un plan de “trabajo”, como ellos llamaban a la actividad delictiva de los secuestros expres.

La decisión fue secuestrar a un joven que tenían en la mira, ya que su padre podía responder a las fuertes demandas de dinero que habían planificado. Así fue que ese mismo día sorprendieron a Axel cuando el joven estacionaba su auto frente a la casa de su novia, en el barrio de Martínez.

Pocos días después, los delincuentes también decidieron secuestrar al empresario Guillermo Ortiz de Rosas, a quien mantuvieron cautivo en una habitación lindera a la que desde hacía días se encontraba Axel.

No obstante, Ortiz de Rosas fue liberado pocas horas después del secuestro, luego de que los delincuentes pudieran cobrar la recompensa de 82 mil pesos.

En el caso de Axel, los captores le solicitaron a Juan Carlos Blumberg el pago de 50 mil pesos, cifra que el padre no poseía, pero que al cabo de unos días logró reunir alrededor de 15 mil.

Para los delincuentes esta cifra era suficiente, ya que sumado a los resultados del secuestro del empresario Ortiz de Rosas, conseguían un total de casi 100 mil pesos.

En la madrugada del 22 de marzo, Juan Carlos Blumberg se dirigió con el dinero de rescate al punto de reunión que había pactado con los secuestradores de su hijo, una estación de servicio ubicada en ruta 202 y Panamericana. No obstante, una patrulla de la SIDE hizo que el encuentro entre Blumberg y la banda no se pudiera concretar.

Mientras tanto, Axel logró escaparse, aprovechando el descuido de sus captores, pero al cabo de unos minutos fue atrapado nuevamente. Peralta y Díaz comenzaron a vislumbrar los problemas que podría traerles este secuestro, y luego de debatir por algunas horas decidieron que lo mejor era terminar con la vida de Axel.

Bajo la fría luz de la luna de marzo, Axel viajó en un vehículo junto a “El Oso” Peralta y “El Negro” Díaz, con un destino incierto. Una vez que llegaron a un pequeño basural ubicado en Santa Teresa de Jesús, de La Reja, el joven de 21 años supo que pronto todo terminaría para él.

Un solo disparo de un revolver calibre 38 en la cabeza, efectuado a espaldas de Axel, fue suficiente para poner un punto final a las esperanzas de vida que hasta las últimas instancias mantuvieron tanto el joven secuestrado como sus padres.

Fuente Consultadas: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Asesinato de Walter Bulacio Asesinatos en Argentina Notables Crimenes

Asesinato de Walter Bulacio: Asesinatos en Argentina – Notables Crimenes

CRÍMENES NOTABLES EN ARGENTINA: Algunos de los asesinatos que mas  han sorprendido a la sociedad argentina y que han marcado a fuego los prontuarios y los archivos policiales, conmoviendo a  todo un pueblo, movilizando a todos los medios de comunicación y consumiendo cientos de horas de transmisión en reportajes y juicios. Estos casos presentados son solo algunos pocos de los ocurrido en nuestra historia nacional, pero no por ello, menos sorprendentes…

Walter Bulacio: Cuando la noche es más oscura
Junto con un grupo de amigos, Walter Bulacio partió el 19 de abril de 1991 al estadio de Obras Sanitarias, donde durante la noche ofrecerían un concierto sus máximos ídolos: Los Redonditos de Ricota. Para ello habían alquilado un ómnibus que pasaría a recoger a un enorme grupo de jóvenes seguidores de la banda.

Asesinato de Walter Bulacio Pero la primera mala noticia llegó cuando los chicos se acercaron a la boletería del estadio y comprobaron que las entradas para el recital se habían agotado. No obstante, una gran cantidad de jóvenes se quedaron en la vereda lindera al estadio, evaluando las distintas posibilidades de poder acceder a ver el concierto.

Mientras esto ocurría, un grupo de policías se acercaba a paso firme con el fin de desarrollar una razzia entre las personas que se encontraban en las cercanías al estadio Obras. El trato de los oficiales fue severo y poco amable, incluso con las chicas que permanecían en el lugar, y después de solicitar los documentos de los jóvenes, la policía decidió trasladar a un total de setenta y tres de ellos a la comisaría 35° de Núñez, ya que ninguno de ellos tenía entrada.

El episodio, para Walter que sólo tenía 17 años y no sabía lo que era un calabozo, al igual que para muchos que fueron trasladados en el camión celular, seguramente iba camino a convertirse en una interesante anécdota que sería contada a sus compañeros de clase durante días. Sin embargo, aquella detención significó el punto final para la vida de Walter.

Una vez llagados a la comisaría 35°, Walter fue ingresado en una celda junto a otros diez jóvenes menores como él. Poco después comenzaron las golpizas, tan fuertes e inhumanas que una semana después le provocarían la inevitable muerte.

A la mañana siguiente de ser detenido, Walter fue derivado al Hospital Pirovano, donde se diagnosticó que presentaba traumatismo craneano. Cinco días más tarde, precisamente el 26 de marzo, después de haber sido trasladado al Sanatorio Mitre para su tratamiento y por pedido de sus padres, el joven ricotero de 17 años dejaba para siempreesta vida, generando una gran polémica en torno a la labor de la Policía Federal.

Las investigaciones posteriores sembraron notables dudas en torno a las autoridades policiales, ya que a pesar de que en principio su muerte fue declarada por un aneurisma cerebral no traumático, lo cierto es que la posterior autopsia dio como resultado que Walter había sido golpeado en la cabeza, en el torso y en los miembros con objetos contundentes. Incluso, un médico de guardia del Hospital Pirovano aseguró que el joven, antes de perder el conocimiento, le había asegurado que fue golpeado por la policía.

Si bien en un principio fue acusado el ex comisario Miguel Ángel Espósito, aún hoy, a veinte años del asesinato de Walter no hay ningún condenado en la causa. El Estado ha pagado una indemnización a la familia del joven, pero los culpables todavía continúan libres.

Y a pesar de todo la abuela de Walter, doña María, aún sigue creyendo en la Justicia y no se resigne a impunidad, por eso siempre repite: “Si no hubiera confiado en la Justicia, hubiera aprendido a manejar un revólver”; mientras suena de fondo “Juguetes perdidos”, la canción que los Redonditos de Ricota compusieron en homenaje a Walter.

Fuente Consultadas: Graciela Marker Para Planeta Sedna