Asesinos Mas Memorables de la Historia El Hipnotizador de Heidelberg



Asesinos Más Memorables de la Historia: El Hipnotizador de Heidelberg

DURANTE SIETE AÑOS ABUSO DE UNA SEÑORA JOVEN, CAMBIANDO EL CONCEPTO DE QUE LA HIPNOSIS NO DABA RESULTADO CUANDO SE OBLIGABA A UNA PERSONA A COMETER ACTOS REÑIDOS CON SUS PRINCIPIOS MORALES

AFINES de 1934 un empleado alemán, Heinrich E., se presentó ante la policía de Heidelberg para contar una extraña historia: —Mi mujer está bajo el dominio de un hipnotizador. Se halla totalmente privada de la voluntad.

Creo que abusa de ella. No he podido saber quién es. Se hace llamar profesor Schnee, o doctor Dennick, o doctor Bergen. Tiene su estudio en alguna parte de esta ciudad, pero mi mujer, totalmente dominada por ese sujeto, no ha podido decirme dónde. La policía escuchó con cierto escepticismo la denuncia, pero más adelante pidió un informe al reputado psiquiatra doctor Ludwig Meyer.

El psiquiatra, también experto en hipnotismo, sometió a la mujer a un prolongado interrogatorio. Ella, joven y hermosa, trató de buen grado de colaborar, pero no recordaba nada de lo ocurrido. Sólo que en ciertas oportunidades, en estado de hipnosis, experimentaba el impulso de dirigirse donde el estafador, pero no podía recordar dónde vivía ni lo que ocurría durante esos encuentros.

El marido agregó que la mujer actuaba como una persona que es dirigida por otra a la distancia. No estaba enferma, pero había perdido por completo el control de sí misma. Cuando le pedía explicaciones, se conmovía y lloraba, pero no daba ninguna explicación. Con él se mostraba u veces agresiva; en otras ocasiones, llena de amor y solicitud. En el hecho había estado hipnotizada durante los últimos siete años.

El doctor Meyer preguntó a la mujer si accedería a ser hipnotizada por él. Ella contestó afirmativamente. Durante más de un año el psiquiatra la hipnotizó 4 mil veces, siempre en presencia de un magistrado o de un policía. Poco a poco fue venciendo las resistencias acumuladas en el subconsciente, y fue contando toda su relación con el I O había conocido en un viaje en ferrocarril a Heidelberg.

El hombre le dijo inmediatamente que estaba enferma y en seguida le colocó una mano sobre la írente y la hipnotizó. La llevó a un hotel de Heidelberg, donde luego abusó de ella y la mantuvo en estado hipnótico durante los próximos siete años, período durante el cual se reunía frecuentemente con la mujer y le cobraba sumas variables de dinero, como pago por las «consultas» o los medicamentos.

En una oportunidad, deseoso de librarse de ella, le pidió que se arrojara de un tren en marcha. Por primera vez ella desobedeció. Más adelante le pidió que se lanzara al Rhin. La mujer alcanzó a introducirse al agua, pero se contuvo a tiempo. Entretanto, el marido había entrado en sospechas. El hipnotizador le ordenó que lo matara. -Todos los intentos resultaron fallidos.

Primero le dijo que le diera a comer setas venenosas dentro de un plato de champiñones. Más adelante, que le dejara caer ciertos polvos que le entregó, en el café. (En las dos ocasiones el marido sufrió fuertes dolores de estómago, pero se recuperó. La orden siguiente fue coger una pistola Browning del marido y matarlo durante el sueño. La mujer cumplió todas las instrucciones, pero afortunadamente el arma estaba descargada. Una cuarta tentativa los mismos momentos en que su mujer lo apuntaba con la pistola.

El falso doctor Bergen fue descubierto por azar. El 27 de julio de 1934 fue arrestado un empleado de banco, Franz Walter, a raíz de un robo. La policía averiguó que se hacía pasar por médico y lo envió a Heidelberg. La mujer lo reconoció inmediatamente y dio a la policía una serie de indicaciones que sólo podía conocer una persona en trato íntimo con él. Walter, sin embargo, negó tenazmente y la acusó de ser una mitómana. Walter tenía antecedentes criminales desde 1925, cuando cometió estafas en Suiza.



Fue procesado junto con un cómplice, Allfred Bodmer. Durante el juicio, realizado ante una corte de Heidelberg, desfilaron eminencias médicas que analizaron el sorprendente caso y sometieron a diversos exámenes a la mujer. La conclusión fue que se trataba de una persona normal, pero muy influenciable, fácilmente presa del hipnotizador. La sentencia fue: 10 años de prisión para Franz Walter y 4 años para Alfred Bodmer, su cómplice.

El doctor Meyer, al hacer el resumen del caso, manifestó: —Hasta ahora estábamos convencidos de que una persona en estado hipnótico, no podía ser obligada a cometer actos que, en su opinión, son contrarios a la moral. Después de conocer a fondo este hecho, hemos cambiado de opinión.

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