Organización Económica

Asesinato de Atahualpa Emperador Inca Muerto Por Pizarro

Asesinato de Atahualpa el Emperador de los Inca

En la plaza de Cajamarca, en 1533, el pueblo llora la muerte del Inca. El gobernante del Tahuantinsuyo, el imperio más extenso de la América precolombina, ha sido ajusticiado por orden de un tribunal de los conquistadores españoles. El imperio de los incas se derrumba.

El último Inca del Tahuantinsuyo, el que gobernaba cuando el imperio cayó bajo la dominación española, fue Atahualpa. Apresado por los españoles tras un audaz golpe dado en Cajamarca en 1532, fue ejecutado al año siguiente, a pesar de haber pagado una gran cantidad de oro como rescate.

Su muerte, si bien no acabó con la resistencia indígena, provocó el derrumbe definitivo del imperio incaico y facilitó la conquista de su territorio.

La guerra entre hermanos: Bajo el gobierno de su padre, Huayna Cápac, el Tahuantinsuyo llegó a la máxima extensión: abarcaba desde el norte de los actuales Chile y Argentina hasta lo que hoy es el sur del Ecuador. En especial, había logrado consolidar el dominio sobre la zona norte del territorio.

Existen distintas versiones sobre el nacimiento de Atahualpa, que al parecer ocurrió alrededor del año 1500, pero algunos sostienen que fue en Quito y otros que al sur del territorio.

Educado en el Cusco, participó con su padre en la campaña de pacificación del norte del imperio. En 1525, durante dicha campaña, Huayna Cápac enfermó de viruela, enfermedad desconocida en América que llegó con los españoles, y murió a las pocas semanas.

Como solía ocurrir cada vez que moría un Inca, se desató una guerra fratricida entre Atahualpa y su medio hermano Huáscar.

Hacia 1530, cuando Atahualpa logró vencer a Huáscar después de una larga lucha, arribaron al imperio las primeras noticias sobre la llegada de los conquistadores españoles.

Historia del Asesinato de Atahualpa:

Antes de la llegada de los conquistadores españoles a Perú, así como a toda América central y del Sur, los incas constituían un potente imperio que puede colocarse entre los grandes edificadores de la historia universal.

En la época en que llegaron los conquistadores españoles, en la primera mitad del siglo XVI, los incas se encontraban divididos; el trono y el poder estaban siendo disputados por dos pretendientes: Huáscar y Atahualpa, que contaban con el apoyo de parte de la aristocracia.

Es en este momento cuando los españoles, conducidos por Francisco Pizarro, irrumpen en escena y comienzan sus campañas de conquistas en el año 1532.

Tal fue el imperio que los españoles descubrieron. Ellos, los fieros individualistas, violentos y ambiciosos, se encontraron ante un pueblo pasivo y resignado.

No lo comprendieron ni podían comprenderlo. Por eso la historia de la conquista abunda en hechos difíciles de explicar para nosotros que disfrutamos de la perspectiva del tiempo, pero que nos obstinamos en juzgar a los hombres de otras épocas con nuestras ideas de hoy.

atahualpa

En principio se enfrentaron a las fuerzas de Atahualpa, mucho más numerosas que las españolas, pero muy impresionadas por el armamento y en especial por los caballos y trabucos de éstas.

Los españoles lograron ganar la confianza de Atahualpa y atraerle a su campamento de Cajamarca, donde mataron a sus acompañantes y le hicieron pasionero. Exigieron al pueblo privado de su jefe, un fuerte rescate en plata y oro, y aunque este rescate se pagó, los españoles mataron a Atahualpa. Ya que en el intervalo Huáscar había sido igualmente hecho prisionero y ejecutado con el asentimiento de su rival, los españoles tenían el campo libre.

Este acontecimiento histórico, el asesinato de Atahualpa, produjo la más viva indignación en Europa:  Tratemos de explicar la actitud de Francisco Pizarro, colocándonos en aquel medio, al día siguiente de realizarse, a traición, la prisión del Inca.

Los españoles de Cajamarca vivían en constante zozobra  temían una insurrección general de los indios. Tenían la prueba de que Atahualpa continuaba desde la prisión, dando órdenes en la provincia y, particularmente, que había hecho ahogar a su hermano y rival Huáscar, que ambicionaba probar ante los españoles sus derechos a la corona.

¿Qué hubiera podido hacer aquel puñado de europeos si el imperio proclamaba una especie de guerra santa contra ellos?

Por otra parte, los soldados de Almagro, llegados después de la captura del Inca, habían recibido apenas una porción mínima del rescate de dicho soberano y exigían la marcha sobre el Cuzco, cuyas riquezas se ponderaban. Atahualpa resultaba molesto y sin tardanza había que deshacerse de él.

Por último, un indio de la costa, llamado Felipillo, parece haber desempeñado un gran papel en este drama. Había tenido, en efecto, relaciones culpables con una mujer de Atahualpa, y temía ser castigado si éste recuperaba el poder, por lo cual esparcía rumores de rebelión de indios e incitaba a los soldados a pedir la cabeza del soberano.

Siguiendo con la historia, en 1533, Cuzco, la capital del imperio incaico, que contaba en esta época con unas doscientas mil almas, fue tomada, saqueada y devastada. Dos años más tarde, Pizarro fundó Lima, la actual capital del país. A pesar de que los indios se sublevaron en diversas ocasiones contra los conquistadores, los españoles no tardaron en consolidar su dominación.

Los papeles principales los desempeñaron Pizarro y Almagro, ambos ayudados por los miembros de su familia. A causa de las discordias entre ambos, Almagro fue decapitado, pero poco después, Pizarro, que era gobernador de Lima, fue asesinado.

La conquista de Perú por los españoles entraña la ruina de la civilización de los incas. Los españoles impusieron sus costumbres a los vencidos.

Su régimen tuvo algunas ventajas. Desde el principio marcharon a Perú religiosos que se convirtieron en defensores de los indios; son numerosos los que desempeñaron de modo ejemplar esta noble tarea; contribuyeron eficazmente a la unión de dos civilizaciones:  la india y la española.

Algunos años después de que Pizarro conquistara Perú, los españoles descubrieron importantes yacimientos de plata en Potosí; a pesar de que estaban situados a una altitud de 4.800 m, llegaron a ser uno de los principales yacimientos argentíferos del imperio incaico. Los indios fueron a trabajar en estas minas.

La plata era enviada a Europa en lingotes; el reino incaico, en otro tiempo tan pujante, se iba empobreciendo progresivamente… y aqui mismo comienza la época dorada de España, que paradojicamente la llevaría en el siguiente siglo a la quiebra del estado.

El Tesoro de los Incas

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Consumo y Reparto de Alimentos y Bienes de los Incas

Consumo y Reparto de Bienes de los Incas

Veremos ahora cómo funcionaba sucesivamente la demanda, la oferta, y el equilibrio entre la oferta y la demanda.

La demanda (necesidades de una familia).—No nos detendremos mucho en el examen de la demanda porque las necesidades se reducían en el Perú a su más simple expresión, merced a una reglamentación estrecha.

La alimentación era en extremo sencilla: maíz tostado o hervido, manzanas en jalea o secadas al sol (chuño), legumbres sazonadas con sal y pimienta (quinua, oca, hierbas diversas), a veces, muy raramente, carne salada y seca (charqui); en suma, víveres que podían conservarse generalmente por mucho tiempo, lo que permitía hacer frente a la instabilidad de las estaciones y regularizar la demanda. La cocción se efectuaba en un horno pequeño de arcilla y los utensilios de menaje se reducían a cántaros, ollas, jarros y morteros. La bebida se preparaba con maíz, como se hace todavía hoy (chicha).

los incas

La vivienda era tan sencilla corno la alimentación: una simple casucha de piedra, ladrillo o adobe, techada de paja, sin chimenea, ni ventana, bastaba para una familia entera; el mobiliario se componía de mantas de lana o pieles que servían de camas, y como objetos «toilette», alfileres de metal y cuchillos de sílex para el cabello. Figulinas religiosas adornaban los nichos practicados en las paredes a guisa de armarios. No disponían de asientos, porque el indio tenía por costumbre acurrucarse en el suelo.

La vestimenta no era muy variada; disponían generalmente de dos vestidos, uno para los días de trabajo, otro para los de fiesta, y además una manta de trabajo destinada al transporte de materiales. Todos los vestidos eran idénticos, de un extremo al otro del imperio. Únicamente los tocados Y sombreros se diferenciaban, y cáela uno de ellos constituía la característica de una provincia: la del Callao era el gorro o la corona de madera.

La masa de la población no tenía otras necesidades ni aspiraciones que las enumeradas y le estaba prohibido tener otras. El indio no tenía derecho a variar su alimentación ni su indumentaria, a llevar sandalias u otras prendas, a tener asientos en su habitación, porque estas cosas se consideraban favores reservados a quienes el Inca, excepcionalmente, consideraba dignos de tenerlos. Un control riguroso aseguraba la observancia estricta de esas disposiciones. Las puertas debían permanecer siempre abiertas durante las comidas a fin de permitir la entrada de los inspectores en cualquier momento. La menor infracción se castigaba con severidad.

Puede decirse que los soberanos, al limitar los deseos de sus vasallos descubrieron uno de los secretos del difícil problema que se, proponían resolver. Hubiera resultado vano, en efecto, tratar de ajustar la producción a un consumo creciente y desordenado; el libre juego de la oferta y de la demanda puede realizar ese milagro por la acción del interés personal y la concurrencia, pero una administración por perfecta que fuera, no hubiera podido lograrlo.

La oferta: (producción) — Después de la demanda, la oferta. El estudio de la oferta es el estudio de la producción, pero ésta se limitaba igualmente al Perú, ya no por la voluntad de los hombres sino por razones de la misma naturaleza, dado que el suelo no era abundante ni mucho menos y sólo por un trabajo activo y metódico han podido constituirse, vivir y multiplicarse tales aglomeraciones humanas.

Es singular que la división del trabajo se encontrara todavía en estado embrionario. La regla era que cada uno debía producir lo que le era necesario: alimentación, vestidos, casa, armas. Los candidatos al examen de que hemos hablado, debían dar prueba de su capacidad tejiendo sandalias y fabricando arcos y hondas. Sólo un corto número de artesanos eran especialistas; orfebres, pintores, alfareros, tejedores de telas finas, y sus oficios se transmitían de padres a hijos, trabajando exclusivamente para el soberano.

Eran, por otra parte, agricultores y cultivaban su lote de tierra, pero, a diferencia de los otros miembros de la comunidad no tenían que trabajar las tierras del Sol y del Inca. Pagaban tributo ejerciendo su arte en provecho del monarca.

El equilibrio de la oferta y la demanda. — Gracias a la estadística, conocían por una parte las necesidades y por otra las posibilidades de cada circunscripción administrativa, y así los funcionarios no tenían más que a justar las segundas a las primeras, haciendo circular las mercancías entre las provincias.

Pero esto no era todo: se hacía necesario prever el caso en que, por un motivo cualquiera, epidemia, invasión, sequía, temblor de tierra, los productos pudieran faltar al conjunto del territorio, y había que constituir durante los años de abundancia una reserva destinada a atender esa demanda sin contrapartida. Para asegurar ese doble equilibrio, en el espacio y en el tiempo, los Incas fundaron graneros, series de pequeños edificios que contenían los productos más diversos: comestibles, vestidos, materias primas, cuerdas, armas y otros objetos fabricados.

Allí testaban almacenadas las cosechas del Sol y del Inca y todos los tributos exigidos a los indios. Si por acaso se observaba que en una provincia faltarían las materias primas para la fabricación de tejidos, la autoridad central daba órdenes para que las cantidades de lana necesarias fueran extraídas de los graneros de aquellas regiones donde abundaban las llamas, y depositados en la región desprovista.

Si las estadísticas indicaban que la cosecha general de maíz no permitiría alimentar la población durante el año entero, la autoridad central permitía a las autoridades locales que tomaran de los graneros las cantidades suficientes de ese cereal acumulados en los años precedentes. La previsión era tal que los almacenes tenían a veces víveres para diez años.

De esta manera, los artículos de consumo y otros objetos tributados por los habitantes, al Sol y al Inca, no servían únicamente al culto y a la «élite»; una gran parte estaba formada por las reservas y volvían en tiempo de crisis a manos de quienes los habían producido.

Es evidente que, el menor traslado de los grupos de población hubiera originado errores en las estadísticas y alterado la aplicación del sistema; no hubieran logrado nunca los funcionarios adaptar la producción a un consumo irregular; por eso ningún indio podía circular sin especial autorización.

En contraposición, el Inca trasladaba de oficio tribus enteras, cuando lo juzgaba oportuno y las estadísticas registraban esos traslados.

Esto hace relación a una de las instituciones capitales de los Incas, la de los «mitmac», en español «mitimaes». El soberano instalaba tribus de su confianza en las provincias recién conquistadas, en lugar de las tribus turbulentas que enviaba a las regiones centrales del imperio. Aseguraba de esa manera la paz, por un procedimiento que se ha considerado siempre como uno de los más crueles inventados por los conquistadores: el transporte en masa de grupos humanos. Nada podría demostrar mejor hasta qué punto el interés del individuo se sacrificaba al del Estado.

He ahí pues, el edificio terminado: producción, consumo, equilibrio final. No podríamos dejar de admirar su acabada estructura y disposición si no se echaran de ver al mismo tiempo algunas hendeduras en sus paredes. El sistema es hermoso, pero en cierta manera teórico y para adaptarlo a la realidad fue necesario corregirlo. Estos correctivos o enmiendas son los que nos quedan por examinar.

Las enmiendas. — La primera enmienda concierne a la organización administrativa. Hemos visto que la población estaba dividida en decenas, centenas, etc. ¿Era posible tal división? ¿Los matrimonios y los decesos no debían deformarla continuamente? Y no es que pretendamos que se diera en el Perú el caso de la antigua Germania, donde la centuria no contó con cien jefes de familia sino en el instante en que se estableció por primera vez. Los Incas se ingeniaron para mantener dentro de lo posible la división numérica en la realidad, considerando las exigencias del reparto administrativo de productos, de materias primas, de tributos, que se efectuaba en forma muy simple y tenemos, entre otros, dos testimonios formales a ese respecto, los de dos eminentes jurisconsultos del siglo XVI: F. de Santillán y C. de Castro.

Empero, como los monarcas, por regla general, dejaban subsistir las organizaciones locales y en particular las
comunidades agrarias y como, por otra parte, el número de familias de que se componían esas comunidades locales no correspondía siempre — y esto hubiera resultado milagroso — a múltiplos de 10, se conformaban con algo más o menos aproximado.

La segunda enmienda es más importante porque concierne al derecho de propiedad. Los Incas, para recompensar los servicios prestados, hacían a sus súbitos donaciones considerables de tierras, llamas, vestidos y objetos preciosos. Los bienes recibidos en donación no eran enajenables, pero podían transmitirse por herencia, quedando los descendientes, colectivamente propietarios. De esta manera, se constituyó en el Perú una propiedad individual, que no era idéntica a la propiedad quiritaria del derecho romano, porque el detentor no tenía poderes absolutos, pero tampoco era la propiedad colectiva de la comunidad. Notemos, de paso, que ese derecho de propiedad individual, entró en la historia, no a consecuencia de la conquista o el despojo, sino bajo forma de recompensa conferida al mérito.

Finalmente, la tercera enmienda que deseo señalar, se refiere al equilibrio de la oferta y la demanda. En un régimen socialista y bajo el plan indicado, ese equilibrio se obtiene por la única acción de la autoridad central. Los particulares no tienen intervención y el comercio privado es una expresión vacía de sentido. Ahora bien, la lectura de los cronistas nos revela la existencia de un cierto comercio, tanto exterior como interior. ¿Cuál es el «porqué» de esa anomalía?

Remontémonos a la época anterior a la conquista Inca. Sabemos hoy, merced a los descubrimientos de los arqueólogos, que existía un comercio asaz importante entre las tribus de la América del Sur, desde luego entre las que habitaban las diferentes regiones de la meseta interandina: algunas cultivaban la tierra, otras criaban ganado, lo que determinaba el cambio de llamas por maíz. También entre los pobladores de la meseta y de la costa, a través de los pasos de la cordillera: trueque de maíz, lana y patatas por algodón, pescado y frutos; por fin, entre los habitantes de la costa y la meseta con los de la selva oriental que proveían de madera, plumas y coca. Además, los objetos de lujo, de mucho valor y poco volumen, pasaban de mano en mano y llegaban hasta las regiones más alejadas.

Era el comercio mayor y se hacía con piedras preciosas, tejidos finos, oro, plata y obsidiana. Todos estos cambios habían alcanzado tal amplitud, que algunos productos muy solicitados, como el maíz, servían de moneda-mercancía internacional y hasta un verdadero signo monetario tenía curso en los estados del Pacífico, moneda constituida por conchillas originarias de los mares tropicales de Méjico y por pequeñas hachas menudas en forma de T.

Ahora bien, los Incas se esforzaban por no introducir cambios en las costumbres de los pueblos que sometían; subsistían pues las corrientes comerciales, pero en consideración al establecimiento del plan socialista, debieron fatalmente disminuir de intensidad.

Un régimen de circulación de riquezas, por una autoridad central, sólo permite una circulación muy restringida mediante los cambios privados. Esta última circulación comprendía únicamente los excedentes de las cosechas obtenidas por el indio sobre su «kipu», las crías que aumentaban los rebaños de llamas, los productos de bienes recibidos en donación.

Y he ahí por qué los comerciantes extranjeros frecuentaban la meseta andina. Esos comerciantes fueron quienes revelaron la presencia del imperio a Pascual de Andagoya en el Darién; esa fue la razón de que el piloto Ruíz, que descendía por la costa del Pacífico, encontrara una balsa cargada de mercancías, procedente de Túmbez, como también de que Pacbakutec designara días de feria en las grandes ciudades del imperio.

Excusa decir que ese comercio florecía en razón de la lenidad con que se aplicaba el sistema centralizador de los Incas, de ahí que subsistiera principalmente en las provincias conquistadas por los soberanos del Cuzco, poco antes de la llegada de los españoles.

Esto no obstante, en último término y aun en las susodichas provincias, tratándose de un país donde cada uno poseía su lote de tierra y recibía su parte de materias primas, el tal comercio apenas si podía compararse con el que existe en países de propiedad privada y de división del trabajo. La aplicación estricta del sistema Inca, importó para ese comercio un verdadero retroceso.

Organizacion de la Agricultura Inca y las Tierras de Cultivo

Organización de la Agricultura Inca y Tierras
Ayllu:Unidad Social

Las comunidades agrarias o «ayllu», constituyen el fundamento de todas las civilizaciones del altiplano andino. Forman el vínculo entre el hombre y la tierra. Es muy verosímil que esos grupos de origen totémico, hayan sido en un principio puramente consanguíneos y luego, gradualmente y en considerable proporción, se hayan convertido
en territoriales.

Es importante establecer es que el «ayllu» fue la célula social del Perú precolombiano porque colectivamente fue propietario de la tierra. No hay en ello nada de original: en un gran número de pueblos mediterráneos la propiedad territorial colectiva del grupo, ha existido y existe todavía hoy.

Tanto aquí como del otro lado del Atlántico, los bienes de las comunidades agrarias se dividían en tres categorías: los poseídos y explotados en común (tierras de travesía y bosques), los poseídos en común y repartidos periódicamente (tierras de cultivo), y los que eran objeto de una propiedad individual (casa, cercado y muebles).

¿Qué hicieron los Incas en presencia de esa institución? Como hábiles políticos que eran, cuidaron de no destruirla y se impusieron simplemente como copartícipes. Para darnos cuenta de su acción, tornemos algunos de los últimos conquistadores incas: Pachakutek, Tupak Yupanki o Huayna Kapak, y sigámosles por las provincias que acaban de someter a su dominio.

Como el suelo era generalmente poco fértil, el primer cuidado del monarca, después de dar libertad a los prisioneros y celebrar grandes fiestas fraternizando con los vencidos, consistía en reunir las poblaciones; luego se ocupaba de acrecentar la producción, tanto por la extensión como por la intensificación de los cultivos.

terraza cultivo

De la agronomía de los Andes, tanto en sus vertientes occidentales como en las orientales, destaca la construcción de varios cientos de miles de hectáreas de andenes o terrazas de cultivo de dos tipos. El primero está constituido por rocas terraplenadas pero sin terraza de contorno, con un terreno inclinado dispuesto a lo largo de una ladera sin agua de riego. El segundo consiste en muros de represamiento de contorno y con riego, como las terrazas de Pisac (arriba)

La extensión se lograba mediante la construcción de esos «andenes» o «sukre», terrazas en gradería que los Incas no inventaron pero que multiplicaron sobre los contrafuertes de la cordillera. Sus vestigios pueden verse todavía en diversas regiones de los Andes.

Esas terrazas se regaban por medio de canales cavados en la roca, que pasaban por túneles o cruzaban los valles sobre acueductos: trabajo gigantesco si se piensa que para efectuarlo, no disponían los indios ni de carros, ni de animales domésticos, salvo la llama, de poca utilidad, y que no conocían en materia de herramientas, sino el martillo de piedra, el hacha de cobre y el cincel de bronce.

El agua, traída de esta manera, se distribuía conforme a reglas muy precisas que recuerdan las de las comunidades de agua de la huerta de Valencia y Murcia. En cuanto a la intensificación del cultivo, puede decirse que era una consecuencia de la política de los abonos.

Las islas Chinchas, donde se encuentran los famosos «guanos», eran compartidas por diferentes provincias del imperio, de manera que cada una de ellas se aseguraba el derecho de disponer de una importante cantidad de ese famoso estiércol de ave. Estaba prohibido, bajo pena de muerte, matar los volátiles y aun molestarlos en tiempo de postura.

Tenemos pues el territorio cultivable aumentado y acrecido su rendimiento. Entonces los prácticos venidos de Cuzco, reemplazaban a los ingenieros, procediendo al deslinde de los territorios afectados a las diferentes comunidades, daban nombres a los relieves del suelo o confirmaban los nombres existentes y por fin efectuaban la repartición de las tierras, operación que los autores modernos no han comprendido muy bien al parecer, por lo que hemos de insistir sobre ella.

Cuadro sintesis

A nuestro juicio, la partición se efectuaba de la manera siguiente: Calculaban los peritos en cada región la superficie necesaria para un hombre casado y sin hijos, que le permitiera vivir; la unidad así determinada se llamaba «tapa»; era variable según los lugares y es improcedente definirla por una cifra, como algunos autores han tratado de hacerlo.

Esta unidad se multiplicaba por el número de los miembros de la comunidad, a razón de un «tupu» por cada jefe de familia, de un «tupu» igualmente por cada hijo, y de un medio «tupu» por hija; los funcionarios dividían en seguida el total obtenido, entre el Sol, es decir la Religión, y el Inca, es decir el Estado.

Esta segunda partición se llevaba a cabo, según parece, teniendo en cuenta ciertas circunstancias: en las proximidades de un templo o de un lugar de peregrinación la Religión obtenía una parte superior a la del Inca, y éste, por el contrario, salía favorecido en los alrededores de las grandes ciudades.

Quedaba por hacer una última partición, pero solamente de usufructo, la de las tierras de la comunidad, por «tupu», entre los jefes de familia. La administración imperial no tenía nada que ver en esa partición, que era obra de la comunidad misma y que se renovaba cada año. Decimos cada año, porque los cronistas son muy claros sobre ese punto, y es un error imaginar, como lo hace el historiador Prescott, que el adquirente de la tierra al cabo de un año venía a ser propietario vitalicio.

En el orden cronológico, las primeras tierras cultivadas eran sin duda alguna las del Sol, y las cosechas obtenidas se reservaban para el culto, es decir para los sacrificios y para la alimentación de los sacerdotes, pero únicamente durante el tiempo en que éstos oficiaban en los templos, servicio que se regulaba con alternación.

El orden de cultivo de las otras tierras no lo conocemos con certeza, porque consideramos dudoso el que indica Garcilaso, objetado formalmente por Ondegardo. Digamos solamente que además de las tierras del Sol, y las suyas propias, los indios cultivaban las tierras del Inca, de los jefes militares, de los altos funcionarios y la de los incapaces, es decir de las viudas, huérfanos, enfermos, ciegos, inválidos, soldados en servicio. Estas tierras estaban a cargo de ciertos indios, designados al efecto en cada ciudad.

Esa labor, por otra parte, se asemejaba con frecuencia a un juego de regocijo, especialmente cuando se trataba de las tierras del soberano, porque entonces se realizaba con trajes de fiesta, entre danzas y cantos. Empero, el carácter primitivo de los instrumentos agrícolas la hacía muy penosa; el labrador sólo disponía de una «taklla», especie de pala de madera que hundía en el suelo apoyando el pie sobre unos palos en cruz, fijados al mango en su parte inferior. Las mujeres y las mozas rompían los terrones con las manos o con un martillo de piedra.

CAUSAS DE LA CREACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA BORBONES

CAUSAS DE LA CREACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

CAUSAS DE LA FORMACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA (puedes ampliar este tema)

Las causas de su creación fueron:

a) El peligro lusitano derivado de las cuestiones originadas por la posesión de la Colonia del Sacramento y la conveniencia de tener en estas regiones una autoridad fuerte que pudiese terminar con la amenaza portuguesa.

b) La necesidad de establecer una Audiencia separada de la de Charcas, pues las grandes distancias dificultaban y dilataban los asuntos en trámite. Por otra parte Cuyo, que dependía de la Audiencia de Chile, estaba incomunicada con ésta durante el invierno, debido a las nieves. Tomás Álvarez de Acevedo, fiscal de la Audiencia de Charcas, en 1771 elevó un informe destacando la necesidad de crear un nuevo virreinato.

c) El peligro de que expediciones inglesas y francesas ocupasen las 1771 elevó un informe destacando la necesidad de crear un nuevo costas patagónicas y las Malvinas.

d) El aumento de la población blanca y negra que se dedicaba a la agricultura y ganadería, a las industrias y al contrabando determinaron la necesidad de reorganizar la administración.

Virreinato provisional — A fines de agosto de 1776 salió de España Don Pedro de Cevallos. Venían al Río de la Plata con la misión de afianzar el poder español en detrimento de los portugueses; primero se le concedió el título de jefe de la expedición y dos días después se le confirió el mando de las Provincias del Río de la Plata y de los territorios que comprendía la Audiencia de Charcas, como virrey, gobernador y capitán general. En la resolución se especificaba que terminada la expedición y conseguido el objeto que se proponía, dejara el mando militar y político en la forma que lo había hallado y regresara a España.

El virreinato era, pues, una organización provisoria. La Real Cédula de creación del Virreinato fue fechada y firmada el 1º de agosto de 1776; éste comprendía las provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra. Charcas y los corregimientos, pueblos y territorios que dependían de esta Audiencia además de la región de Cuyo.

En 1777 murió el rey José 1 de Portugal y quedó al frente del gobierno su esposa María Victoria, hermana de Carlos III de España. Inmediatamente se inició una política de acercamiento entre España y Portugal con el consiguiente cese de hostilidades en América.

Firmada la paz entre España y Portugal, Cevallos tomó posesión efectiva del cargo de virrey en octubre de 1777 y gobernó hasta 1778 cuando le sucedió en el gobierno Juan José de Vértiz. Esto significaba que el virreinato quedaba establecido definitivamente, pues se nombraba virrey pese a que ya no existía el peligro lusitano, causa de la creación provisoria del virreinato del Río de la Plata.

mapa virreinatos en america

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

La Primer Imprenta del Virreinato Historia Jesuitas Primeros Libros

LA CULTURA EN EL VIRREINATO: LA PRIMERA IMPRENTA

PRIMER IMPRENTA DEL VIRREINATOLa primera imprenta del Nuevo Mundo se estableció en el virreinato de Nueva España (México). Sus orígenes son oscuros. José Gil de Pareja y González dio noticia, en 1961, de una edición de la Escala espiritual para llegar al cielo, de San Juan Clímaco, de 1535, que, según él, sería el primer libro impreso en tierras americanas.

Por fuentes documentales tenemos noticia de una primitiva imprenta mexicana, de la cual no se sabe hasta el presente que nos haya llegado ningún ejemplar. Pero fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, escribió a Carlos V en 1533 para interesarle en la creación de una imprenta y de un molino de papel, y el mismo fray Juan, en 6 de mayo de 1538, volvió a escribir al emperador quejándose de la carestía de papel, que no permitía terminar obras que tenían comenzadas ni emprender otras nuevas.

En 5 de septiembre de 1539, Esteban Martín, de oficio «imprimidor», fue inscrito como vecino en el acta del cabildo de México. ¿Sería éste quien regentó esta primitiva imprenta o uno de los que trabajaron en ella? De allí debieron salir obras como la Escala espiritual para llegar al cielo, de San Juan Clímaco, de 1535; la Doctrina, de fray Toribio de Motolinia, y el Catecismo Mexicano, de fray Juan Ribas, ambas de 1537, que fueron vistas por antiguos bibliógrafos, pero de las cuales no se conoce ningún ejemplar.

La primera imprenta estable de México fue una filial de la que Juan Cronberger tenía en Sevilla. En esta ciudad, en 12 de junio de 1539, se hizo un contrato entre Juan Cronberger y Juan Pablos, natural de Lombardía, por el cual éste se comprometió a trasladarse a México con su esposa para regentar una imprenta que había de llevar el nombre de Cronberger. Al cabo de diez años esta imprenta habría de pasar a poder de Pablos, como así ocurrió.

El primer impreso que se conoce de esta casa es la Breve y más compendiosa doctrinachrístíana en lengua mexicana y castellana, de Juan de Zumárraga, de 1539, de cuyo único ejemplar conocido hoy se ignora el paradero. Al año siguiente apareció el Manual de Adultos, del cual sólo se han salvado dos hojas, y en años sucesivos se publicaron varias obras de doctrina cristiana, de utilidad para la evangelización de los indios, pobres en tipografía, pero de gran interés bibliográfico.

Más adelante los libros de este taller mejoraron de presentación y se sirvieron indistintamente de tipos góticos, romanos o itálicos. En algunos de estos libros, Pablos usó orlas que podríamos llamar prebarrocas, análogas a las que en la misma época se empleaban en Basilea, Venecia y Lyon y en algunas ciudades de España. El historiador José Torres Revello ha señalado analogías entre algunas de estas orlas y el arte azteca.

Antonio de Espinosa trabajó primero con Juan Pablos, como cortador y fundidor de letras, y desde 1559, por su cuenta. El comerciante Pedro Ocharte, natural de Rúan, casó con la hija de Espinosa y continuó su casa hasta 1589. De este taller salieron algunos libros litúrgicos que son notables piezas tipográficas. Pero lo que constituye la verdadera gloria de la tipografía colonial española son los libros de carácter misional y sobre temas indígenas. En este orden ningún otro país ha igualado a España.

Ea segunda imprenta americana se fundó en el Perú. En 1584, Antonio Ricardo, natural de Turín, después de no pocas dificultades publicó dos opúsculos en Lima: la Pragmática sobre los diez días del año y la Doctrina y catecismo para enseñanza de los indios. Ricardo murió en 1606.

No se sabe a ciencia cierta si en 1640 Juan Blanco de Alcázar fue el impresor de Arco triunfal, en Puebla de los Ángeles, obra de la cual no se conoce ejemplar. En 1643, Francisco Robledo imprimió en la misma ciudad la Historia Real Sagrada, de Juan de Pala-fox y Mendoza.

La primera imprenta de Filipinas se estableció en Binondo, en las inmediaciones de Manila, y se remonta al año 1593. Sus primeras actividades permanecen en la oscuridad por el gran número de impresos filipinos perdidos de que dan noticia cronistas y antiguos bibliógrafos. Del citado año es un impreso xilográfico, Doctrinachristiana en lengua española y tagala, del cual existe un único ejemplar en la Biblioteca del Congreso, de Washington. El primer tipógrafo de las islas fue el chino cristiano Juan de Vera, el cual fundió caracteres tagalos y chinos para poder imprimir libros catequísticos en las lenguas de los habitantes del país.

El libro tipográfico filipino más antiguo que conservamos es el Arte y Reglas de la Lengua tagala, de fray Francisco de San José, impreso por Tomás Pinpín, tagalo, «en el partido de Batana», en 1610. Esta edición ha sido minuciosamente descrita por W. E. Retana. Segúneste mismo erudito, en 1662 se fundó la imprenta de los padres dominicos, en el Hospital de San Gabriel de Binondo, la cual fue trasladada en 1625 al Colegio de Santo Tomás de Manila, en donde ha funcionado hasta nuestros días.

En el virreinato del Río de la Plata, los primeros intentos para establecer una imprenta fueron los de las misiones de jesuitas del Paraguay a partir de 1630. Según el padre Furlong, se imprimió en esta región con toda certeza antes de 1705. El libro más antiguo de que se tiene noticia es de este año: es la obra De la diferencia entre lo temporal y eterno, de Nieremberg, impresa «en las doctrinas», o sea en las misiones. Esta imprenta jesuítica publicó unos veinte volúmenes antes de 1728, en que cesó. Después pasan años sin que en esta región se impriman libros. En 1780 se estableció un importante taller en la Casa de Niños Expósitos, de Buenos Aires.

En otras tierras americanas la imprenta es introducida en el transcurso del siglo XVIII: en 1738, en Colombia; en 1754, en el Ecuador; en 1764, en Venezuela, y en 1776, en Santiago de Chile. Antonio Isidoro de Fonseca, natural de Lisboa, fundó en 1747 la primera imprenta del Brasil.

El primer taller tipográfico de Estados Unidos, en América del Norte, fue fundado en el Colegio de Harvard, en Cambridge, hacia 1638-39. En 1674 apareció una primera edición de la Biblia en inglés y en el mismo año se fundó la primera imprenta de Boston. Fue un tipógrafo de esta ciudad, Bartolomé Green, Jr., el primero que se estableció en Halifax. Le sucedió su socio John Burshell, cuyo nombre figura en el pie de imprenta de The Halifax. Gazette, de marzo de 1752, primer impreso que se conoce de Canadá.

Fuente Consultada:
Historia Universal Civilizaciones Precolombinas Tomo 14 La Nación
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Primer Cientifico Astronomo Argentino Jesuita Padre Suarez

Jesuita Padre Suárez Primer Cientifico Astrónomo Argentino

Los orígenes: la observación de los cielos del sur en el siglo XVIII

Durante la primera mitad del siglo XVIII. un astrónomo santafecina, el jesuita Buenaventura Suárez, efectuó desde La selva misionera observaciones astronómicas que fueron apreciadas y utilizadas por sus colegas europeos.

Suárez escribió un calendario lunar muy difundido en su época, observó eclipses, cometas y los satélites de Júpiter, y utilizó sus datos para calcular con precisión las coordenadas de las misiones.

Suyas fueron las primeras comunicaciones científicas efectuadas desde nuestro territorio a una publicación científica de gran prestigio. Es por eso que podemos considerar a Suárez como el primer científico criollo.jesuitas en argentina

La segunda mitad del siglo XVIII fue un gran período para las ciencias en el continente europeo.

Mientras que científicos como Joseph Louis Lagrange (1736-1813) y Fierre Simón de Laplace (1749-1827) en París, William Herschel (1738-1822) en Londres y Karl E Gauss (1777-1855) en Góttingen ensanchaban cada vez más los límites de las ciencias exactas y la cosmología, un anónimo ejército de observadores se daba a la paciente tarea de recolección de datos astronómicos.

De manera simultánea y con el impulso de la sostenida expansión imperial de Europa, los naturalistas viajeros de las grandes potencias completaban el inventario de las especies naturales en las cuatro esquinas del planeta.

En el Río de la Plata, durante el período colonial, fue en las misiones jesuíticas y no en las instituciones educativas de las ciudades donde se desplegó el frente más dinámico de la actividad científica.

El más destacado exponente de estos misioneros interesados en el estudio de la naturaleza fue el astrónomo Buenaventura Suárez.

Buenaventura Suárez (1679-1750) nació en la ciudad de Santa Fe y estudió en los colegios jesuíticos de su ciudad y de Córdoba.

Luego de ordenarse sacerdote en 1706, trabajó en la misión de San Cosme (situada en el actual Paraguay) con intervalos de varios años pasados en otras misiones (Itapúa, San Ignacio Guazú, Santa María la Mayor).

A comienzos de la década de 1740, se desempeñó en los colegios de Asunción y Corrientes y entre 1745 y su muerte volvió a las misiones.

Suárez fue un astrónomo autodidacta que construyó sus propios instrumentos —quizás ayudado por los guaraníes— tales como un cuadrante astronómico, un reloj de péndulo y varios telescopios refractores que variaban en longitud (desde 2,20m hasta 6,40m) y cuyos lentes fabricó, puliendo el cuarzo que abunda en la región. Con ellos desarrolló un programa de observación de eclipses de Sol y de Luna y otro de estudio de los satélites de Júpiter.

La observación de la inmersión y emersión de los satélites se usaba en ese momento para calcular la longitud de un lugar: se computa la diferencia horaria del instante de ocultamiento de un satélite de Júpiter detrás del disco del planeta (o su aparición), registrado en el punto de observación V en un meridiano de referencia.

Los misioneros jesuitas dispersos por el mundo mantenían una enciente red de comunicación epistolar que funcionaba en ambas direcciones: desde las regiones «exóticas» de la periferia se enviaban datos al «centro» europeo y desde Europa se recibían libros, instrumentos y asesoramiento.

Suárez envió sus datos al famoso astrónomo jesuita Nicasius Grammatici (1684-1736) y, por una complicada cadena de comunicación, estos llegaron al sueco Pehr W. Wargentin (1717-1783), quien trabajaba en el observatorio de Upsala.

En un trabajo publicado en 1748 en las Actas de la Real Academia de Ciencias de Upsala, que consiste en una tabla con datos sobre la observación de los satélites de Júpiter desde distintos puntos de la Tierra, Wargentin incluyó 43 de las observaciones de Suárez (efectuadas entre 1720 y 1726 desde San Cosme) y las calificó como «sobresalientes».

A su vez, Suárez recibió datos sobre los satélites de Júpiter de distintos observatorios (Madrid, San Petersburgo, Pekín y otros) que le llegaron a través de Grammatici y que utilizó para calcular la latitud de San Cosme.

Suárez también recibió dos telescopios de fabricación inglesa y otros instrumentos astronómicos, los cuales arribaron a Buenos Aires en 1745. Las observaciones de los eclipses lunares efectuadas con los mismos son de mejor calidad que las anteriores.

Los trabajos más significativos de Suárez son dos comunicaciones a las Philosophical Transactions of the Royal Socíety, la revista científica más importante de su época, efectuadas en 1748 y 1749-50.

El primero describe observaciones de los satélites de Júpiter y de eclipses de Luna y de Sol efectuadas entre 1706 y 1730 desde varias de las misiones (cuyas longitudes respecto del meridiano de París se especifican). En el segundo trabajo se describe la progresión de dos eclipses de Luna visibles desde las misiones ocurridos en 1747.

Estos trabajos fueron comunicados a la Royal Society por Jacob de Castro Sarmentó (1691-1761), un médico judío portugués que fue uno de los introductores de Newton en su país y vivía exilado en Londres donde actuaba como rabino.

Castro Sarmentó fue asimismo el autor de un breve tratado rn portugués sobre la teoría newtoniana de las mareas: la Theorica verdadeira das  mares (Londres, 1737), que fue traducido al español por Suárez amentablemente, el manuscrito se ha perdido.

El astrónomo santafecino también escribió el Lunario de un siglo, un almanaque lunar concluido en 1739 que fue editado en la península ibérica (Lisboa, 1748; Barcelona, 1752) y en América (Ambato [Ecuador], 1759).

Esta obra, resultado de cálculos efectuados con lápiz y papel, indica las fases de la Luna para cada mes y además predice eclipses y puede ser utilizado como calendario religioso.

Suárez había preparado lunarios anuales desde 1706 y para los cálculos del suyo utilizó como guía metodológica una obra de astronomía práctica del astrónomo francés Philippe de la Hire (1640-1718).

Los cálculos fueron efectuados desde las coordenadas de San Cosme, pero Suárez explica el procedimiento para que, mediante una corrección algorítmica de los datos, su obra pueda ser usada desde cualquier punto del globo.

Ver: Primeros Cientificos en el Rio de la Plata

Fuente Consultada:
Una Gloria Silenciosa Dos Siglos de Ciencia en Argentina Miguel De Asúa
Historia Universal Civilizaciones Precolombinas Tomo 14 La Nación
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Un Interesante Enlace

La Ganderia en el Virreinato Las Vaquerias El Consulado y Belgrano

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA:

Política ganadera: La ganadería e industrias derivadas — Los conquistadores fueron los que introdujeron en América los primeros ejemplares de ganado vacuno, caballar, porcino, cabrio y asnal junto con distintas variedades de aves domésticas. Así, los primeros caballos fueron traídos por don Pedro de Mendoza; despoblada Buenos Aires quedaron algunos que al huir a las as se reprodujeron, dando origen a la hacienda cimarrona. El ganado o entró por la costa de Brasil, de donde pasó al Paraguay en 1558 y al fundar las distintas ciudades: Santa Fe, Corrientes, Buenos Aires fueron a cada una de ellas. Según se cree, también Mendoza trajo lo primeros cerdos y en cuanto a las ovejas parece que fueron nevadas del Perú al Paraguay en 1550 por Nufrio de Chaves.

ganaderia en el virreinato del rio de la plata

En la época del Virreinato la fuente de riqueza de estas tierras era la ganadería. Las dilatadas llanuras ofrecían el medio propicio para su desarrollo, siendo esta actividad la preferida por los nativos o gauchos pues les permitía vivir en un medio de grata libertad. La legislación protegía a la ganadería. El ganado alzado fue considerado propiedad del pueblo, ya que Garay dió a los vecinos de Buenos Aires un derecho común sobre el mismo.

Como consecuencia de los continuos robos de hacienda hechos por los indios y vagos, que carecían de medios de vida, del aumento de perros cimarrones, de las sequías, del exceso de tierras sembradas de trigo y de maíz y por último, de la gran cantidad de reses faenadas por los españoles que se dedicaban a la ganadería (cerca de dos mil), matando casi cada uno su vaca por comida, además de las innumerables que degollaban para sacarles el sebo, mientras que de los toros extraían los cueros que exportaban al Brasil, las autoridades adoptaron diversas medidas tendientes a evitar la desaparición del ganado.

A partir de 1609 se abrió un registro en el que se inscribieron cuarenta vecinos autorizados para matar ganado (permisos de vaquería).
Por otra parte, como en los primeros tiempos sólo se utilizaban del animal los cueros, la gordura y las aspas, el resto era abandonado en el campo. Para evitar esto, en 1776, se aceptó un proyecto sobre salazón de carnes que fue aprobado con la condición de introducir de España barriles con flejes de acero y construir depósitos en la ciudad.

Para propender a esta industria que dependía en mucho del precio de la sal, el virrey Loreto propició Vas expediciones a Salinas Grandes, al sudoeste de Buenos Aires. Todo esto trajo aparejada la fundación por parte de particulares, de gran número de fábricas para la salazón de carnes.

Posteriormente el virrey Vértiz gestionó el traslado a Buenos Aires de toneleros extranjeros, que enseñaron su oficio a trabajadores nativos. En 1801 se instalaron curtiembres, pero desde el primer momento fue el cuero el producto más valorado del ganado vacuno, a tal punto que durante mucho tiempo sirvió de unidad de precio y su contrabando favoreció en mucho el adelanto de Buenos Aires.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Politica Agraria en el Virreinato Agricultura y Mineria

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA:

Política agraria — Los reyes de Castilla hablan sucedido a los naturales en el señorío de las Indias, y a ellos pertenecían las tierras, que por esta causa se llamaban de realengo (Real Corona). El rey las concedió en primer término a los conquistadores y gobernadores en recompensa a sus servicios. Alrededor de las ciudades se reservaban tierras de propiedad común e inajenables, que eran: el ejido, para uso común del vecindario; las dehesas, que limitaban con el ejido y que eran tierras para pastoreo y las propias del municipio, llamadas propios, que eran para renta del Cabildo. Quedaba prohibido sembrar en estos terrenos.

agricultura en el virreinato del rio de la plata

El hecho de que en Buenos Aires el área de tierra cultivable estuviese limitada por la zona habitada por los indios, fue causa de que las tierras tuviesen desde un primer momento un valor, siendo vendidas por el Estado, por lo que los más poderosos poseían grandes extensiones, donde practicaban la ganadería. Además de las tierras de propiedad común y de las concedidas a particulares, existían aquellas destinadas a ser poblados indígenas, por ejemplo: las reducciones.

En resumen las tierras americanas, posesión de los reyes de Castilla, pueden ser divididas en:

Ejido (para uso del vecindario); Dehesa (para pastoreo);
Propios (para renta del Cabildo);
Posesión de particulares (por concesión en reconocimiento a sus servidos o compra al Estado);
Poblados indígenas;
Posesión de la Iglesia.

Agricultura — Cuando los españoles llegaron a América, encontraron que algunas tribus de indios sedentarios practicaban la agricultura, cultivando especialmente el maíz y laquinoa o “trigo de la puna”.

Los conquistadores trajeron a América los cultivos europeos de la época. Muchas fueron las causas de que la agricultura no prosperase en tierras del virreinato del Río de la Plata. La sequía, la langosta, los ganados sueltos y las plagas de aves, los malos caminos para la introducción de los frutos en la ciudad y la escasez de brazos que encarecían los jornales, fueron factores adversos a la agricultura junto con la traba que significaban los impuestos que pesaban sobre ella.

Entre estos últimos, el diezmo, destinado a sufragar los gastos de la Iglesia, consistente en entregar la décima parte de los productos obtenidos; el de alcabala, que variaba entre el dos y el cuatro por ciento y a fines del siglo XVIII el seis por ciento, y otros propios del Cabildo.

Con el fin de proteger la agricultura se permitió la introducción de negros que se dedicasen a las tareas agrícolas. La agricultura, sin embargo, no avanzó hasta que se otorgó la libre exportación, especialmente del trigo a lo que se oponía el Cabildo por temor a quedarse sin el abastecimiento de este cereal, de cuya abundancia dependía su precio.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

REFORMAS POLÍTICAS DE LOS BORBONES EN EL VIRREINATO

REFORMAS POLÍTICAS DE LOS BORBONES EN EL VIRREINATO

Reformas políticas y administrativas de los Borbones — Para conseguir la centralización en América, era necesario disminuir las prerrogativas de que gozaba el Consejo de Indias, que en la práctica era el que aconsejaba al rey las medidas que se debían tomar en las colonias. Para ello se crearon dos secretarias y una Junta Suprema de Estado, que dependían directamente del monarca.

La Real Ordenanza de Intendentes fue una de las reformas mas importantes de los Borbones, quienes al implantarla en la metrópoli y en las colonias quisieren uniformar el gobierno colonial y el metropolitano. Desde 1776 funcionaban en América las Intendencias de Ejército y Real Hacienda encargadas de la economía. La Real Ordenanza de Intendentes tuvo origen francés, Felipe V la implantó en España y Carlos III dictó la Real Ordenanza de Intendentes de 1782 para el Río de la Plata.

En virtud de esta disposición el Río de la Plata quedó dividido en ocho intendencias.: Buenos Aires, que era Superintendencia General de Ejército y Provincias tenía mando militar sobre las otras, comprendía Buenos Aires, la Patagonia y el litoral; Paraguay (la parte oriental); Salta del Tucumán, que en un principio tuvo su sede en San Miguel del Tucumán (comprendía Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán); Córdoba del Tucumán (abarcaba Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza y San Juan). Las otras cuatro intendencias estaban en el Alto Perú y eran: La Paz, Charcas, Cochabamba y Potosí.

Las provincias subordinadas eran: Moxos y Chiquitos en Bolivia, Montevideo (Uruguay y parte del Brasil) y las Misiones Guaraníes, en las que se establecieron gobiernos militares, pues eran lugares fronterizos que necesitaban defensas.

Dependían del virrey. Los límites fueron imprecisos y se trató que coincidieran las jurisdicciones militares, eclesiásticas y civiles.

Los gobernadores intendentes: Eran nombrados por el rey, duraban cinco años en sus funciones y quedaban sujetos al juicio de residencia.

La administración de la Real Hacienda que estaba en manos del superintendente de Real Hacienda volvió al virrey cuando se suprimió ese cargo. Los intendentes ejercían el vicepatronato, menos en la Superintendencia de Buenos Aires, pues era prerrogativa del virrey.

Sus principales funciones eran: inspeccionar el territorio de su jurisdicción, hacer cumplir las leyes, recaudar y administrar las rentas, proveer de suministros al ejército.

La Ordenanza creó una Junta de Propios y Arbitrios para administrar los recursos económicos del Cabildo y el producto de los impuestos. Se creó el estanco del tabaco, de los naipes, de la pólvora, etc.

La Junta Superior de Real Hacienda secundó primero al superintendente y luego al virrey.

COMO LLEGARON LOS BORBONES AL TRONO

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Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  

REFORMAS LIBERALES DE LOS BORBONES EN EL VIRREINATO CARLOS III ESPAÑA

REFORMAS LIBERALES DE LOS BORBONES EN EL VIRREINATO:

INTRODUCCIÓN: Carlos III gobernó en España entre 1757 y 1788. Fue un hábil reformador y administrador, que tomó una serie de medidas para enfrentar la crisis, tanto en la península como en América. A través de esas medidas —conocidas como las reformas Borbónicas— reorganizó las relaciones de las colonias con la metrópoli, liberalizó el comercio y fomentó la economía, con el objetivo de aumentar los ingresos económicos de la corona y centralizar el poder.

Carlos III de España

Las principales reformas fueron económicas

Una de las primeras medidas fue la aprobación del Reglamento del Libre Comercio en 1778, para flexibilizar el comercio y evitar el contrabando. Este reglamento eliminó el puerto único, permitiendo el comercio de muchos puertos españoles con las Indias. La prohibición de comerciar con otras potencias se mantuvo, por lo que el monopolio continuó, aunque se amplió en gran medida el abastecimiento colonial.

Carlos III también promovió la agricultura y la ganadería pues era importante la producción de materia prima para favorecer la incipiente industria española.

Con el objetivo de incrementar los ingresos de la Corona, se aumentaron los impuestos. Esta medida provocó el desagrado de los criollos, que se resistieron, y originaron algunos conflictos.

Advenimiento de los Borbones: sus reformas — El cambio de dinastía en España produjo una serie de reformas de toda índole que no sólo tuvieron honda repercusión en España sino también y aun con mayor intensidad en América. Ellas derivaron de la acción conjunta de los hombres de gobierno y de la prédica de los economistas, que tendían a encontrar un alivio para la situación afligente por la que atravesaba la metrópoli.

Durante el gobierno de Carlos III, José Gálvez dió una serie de medidas liberales, que llegaron a su máxima expresión con la de 1765. Fueron realizadas las siguientes reformas:

  1. a) 1713 El Tratado del Asiento: Se firmó entre España e Inglaterra, precedido por otros dos del mismo año, por los que se inició el comercio de Inglaterra con las colonias hispano-americanas. Por él se autorizaba a la South Sea Company a introducir en las Indias Occidentales en los puertos de su elección, cuatro mil ochocientos negros por año, durante treinta años, lo que daba un total de ciento cuarenta y cuatro mil negros.

En caso de guerra, la concesión caducaba, entregando la compañía una indemnización a España. Los negros introducidos debían gozar de buena salud, en caso de enfermedad permanecerían quince días en observación.

Los ingleses no se conformaron, sin embargo, con la sola introducción de negros, obteniendo que se les permitiese enviar anualmente un barco con quinientas toneladas de productos, mientras durara e] Asiento, con la condición de que no practicaran comercio ilícito. Empero, el rey España tuvo buen cuidado de que esto no se verificara, tomando 1 medidas respectivas.

Para realizar el tráfico negrero, el Cabildo de Buenos Aires autoridades que se levantase un establecimiento en el sur de la ciudad (cerca del Parque Lezama). En cuanto al intercambio, los ingleses lo realizaban en el Plata, haciendo trueque de negros por cueros, cebo, oro y plata. A cada negro se asignaba un valor aproximado de cien cueros (cada cuero valía dos pesos); pero como los barcos negreros eran pequeños y no podían cargar con cueros el valor de los negros que transportaban, cubrían ese desnivel co plata y oro que los ingleses querían llevar en monedas, ya que las española Contenían más oro que las de otros países. Esto fue objeto de limitación por parte del rey de España, ya que temía que se llevaran todo el numerario. El tratado del Asiento sufrió interrupciones como consecuencia; de la política inamistosa que tuvieron Inglaterra y España durante períodos del  siglo XVIII

  1. b) 1740 — Supresión de las dos flotas: Se organizó para reemplazar. as el sistema de barcos de registros sueltos, que con la condición de inscríbirse en la Casa de Contratación podían dirigirse a cualquier puerto, pero debían salir por el único habilitado de la península: Cádiz, que había reemplazado a Sevilla desde 1718.
  2. c) Las Compañías de Comercio: En esta época se establecieron Compañías de Comercio.
  3. d) 1764— Reglamento de correos marítimos: El rey Carlos III dictó en 1764 el Reglamento que establecía la salida mensual de un correo marítimo, ya que hasta entonces las comunicaciones entre la metrópolis y las colonias estaban tan restringidas que las noticias llegaban por medio de los Se fijaba que la salida se verificaría una vez al mes del puerto de La Coruña hacia América septentrional; otro correo saldría cada dos meses con destino a América meridional. Este servicio recién se hizo extensivo a Buenos Aires en 1767.
  4. e) 1765 Supresión del puerto único: Carlos III abrió nueve puertos en la metrópoli (Cádiz, Sevilla, Alicante, Cartagena, Málaga, Barcelona, Santander,  La Coruña y Gijón), poniendo así fin a la política del puerto único.
  5. f) 1768 — Autorización para el comercio intercolonial: En ese año se permitió el comercio intercolonial de productos de Castilla entre Perú Nueva España, Nueva Granada y Guatemala. Más tarde se expidió una Real Cédula, que también les permitía comerciar con frutos del país a excepción de vinos, aguardiente, aceite, aceitunas, pasas y almendras para que no compitiesen con los españoles.
  6. g) 1776—Apertura del puerto de Buenos Aires: En este año Buenos Aires quedó abierto para practicar el comercio intercolonial.
  7. h) 1778—Reglamento del Comercio Libre: En 1777 el virrey Ceballos dictó el Auto Provisional del Comercio Libre, declarando ser lícita la internación de artículos a Perú y Chile, ya que recuperada la Colonia del Sacramento, había cesado la causa del cierre del puerto de Buenos Aires. El 12 de octubre de 1778 se dictó el Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España e Indias. Por él se habilitaban trece puertos de la península, Mallorca y Canarias y veinticuatro para América. Se concedieron franquicias comerciales a las manufacturas textiles españolas, liberándolas del pago de derechos; los navíos y embarcaciones de construcción española que se cargasen con frutos y manufacturas de España, gozarían de grandes privilegios para su transporte a América, y se liberaban de contribuciones los frutos de América que entrasen a la metrópoli.
  8. i) 1791 — Se permitió la libre introducción de negros en el Río de la Plata: El negro o “pieza de Indias”, era aquel robusto y sin taras. Los barcos que los importaban podían exportar frutos del país. Esta medida duró hasta la Asamblea de 1813, que declaró abolida la esclavitud.
  9. j) 1797— Permiso para traficar con los barcos neutrales: Como Inglaterra y España estaban en guerra, se autorizó el comercio con buques neutrales.
  10. k) 1806 — Reglamento del Comercio Libre dado por los ingleses: Durante las invasiones inglesas, Beresford dió un reglamento para la Aduana de Buenos Aires por el que declaró el comercio libre, exento de trabas y derechos, que duró hasta la reconquista de Buenos Aires.
  11. cuadro de las reformas borbonicas

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada.

ORGANIZACIÓN MILITAR DE LOS BORBONES EN EL VIRREINATO CARLOS III

ORGANIZACIÓN MILITAR DE LOS BORBONES EN EL VIRREINATO

La organización militar — Los principales cargos militares eran:

a) Virrey, gobernador y capitán general que tenía el mando político y militar del virreinato.

b) Gobernador intendente: Eran delegados del virrey y mandaban las tropas que pertenecían a su jurisdicción territorial.

e) Inspector general: Estaba encargado de cuidar la organización y disciplina de las tropas. A fines del siglo XVIII comenzó a designarse a este funcionario subinspector general. Los cuerpos de artillería y de ingenieros no dependían de él sino del virrey.

d) Sargento mayor de plaza: Atendía a todas las necesidades de las tropas de guarnición dentro de una plaza.

e) Comandante de armas: Era el militar de mayor jerarquía dentro de una jurisdicción. Tenía funciones militares y de policía en su distrito; perseguía a delincuentes, contrabandistas, cuatreros, etc.

f) Comandante general de la frontera: Debía organizar los ataques ofensivos y defensivos contra los indios.
La Junta de Guerra se reunía en tiempos de guerra y actuaba como órgano consultivo del virrey.

Las tropas con que contaba el Virreinato estaban formadas por veteranos y milicianos. Los primeros eran escasos y los constituían los españoles que se enganchaban voluntariamente o porque eran castigados por vagos Y desertores.

Las milicias se crearon en 1764. Las formaban paisanos que eran adiestrados por los veteranos. Los principales cuerpos fueron: el Batallón de Españoles de Buenos Aires, el Regimiento Provincial de Caballería de Buenos Aires; con las castas se formaron el Cuerpo de Negros Libres de Buenos Aires, el de indios Guarantes de Buenos Aires, el de Pardos de Buenos Aires, etc. No tenían veteranos fijos para dirigirlos, porque a los blancos no les gustaba pertenecer a esos cuerpos, de modo que se turnaban. También se formaron milicias en la campaña.

Las fuerzas estaban integradas por: la infantería, que era poco adecuada para luchar en el Virreinato, por las grandes distancias que había que recorrer. La caballería que generalmente estaba integrada por las milicias. Los dragones que resultaban muy útiles porque constituían una especie de infantería montada. El cuerpo de ingenieros estaba formado por ingenieros que dependían de la Dirección General de Ingenieros de España.

Se ocuparon de proyectar y dirigir las fortificaciones y obras militares, del trazado dé croquis y planos. Los Blandengues fueron organizados por Vértiz para luchar contra el indio. No podían integrar ese cuerpo los españoles porque desconocían las características del terreno y del enemigo, que empleaba tácticas especiales. Estaba formado por voluntarios. El rey lo elevó a categoría de unidad veterana.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada.

Primer Periodico del Virreinato El Periodismo Telegrafo Mercantil

Primer Periodico del Virreinato
El Periodismo – El Telégrafo Mercantil

EL PERIODISMO: LA CULTURA EN EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

Periodismo — Los redactores de periódicos se vieron limitados por las restricciones que imponía la censura a las publicaciones de asuntos religiosos o políticos.

El periodismo americano nació en México. En Buenos Aires en un principio aparecieron hojas volantes.

En junio de 1764 se publicó un cuadernillo manuscrito de ocho páginas llamado “La Gaceta de Buenos Aires» que informaba sobre asuntos locales.

En noviembre de 1800 fue dada licencia para publicar un periódico al extremeño Francisco Antonio de Cabello y Mesa. El texto antes de su publicación, debía ser aprobado por la Real Audiencia.

A fines de ese es se dió a conocer el Prospecto donde se hacía referencia a los tramites seguidos para la publicación del periódico, los orígenes del periodismo en Europa y Méjico y el programa que pensaba seguir en la tarea que iba a emprender. Finalmente el 19 de abril de 1801 apareció el primer número del “Telégrafo Mercantil Rural, Político, Económico e Historiógrafo del Río  de la Plata».

Figuraban en él comentarios sobre las ciudades del Virreinato, trabajos del naturalista Tadeo Hamke, observaciones meteorológicas, noticias de comercio y los primeros ensayos de poesía argentina, como por ejemplo la “Oda al Paraná” de Manuel José Lavardén.

El virrey del Pino le retiró la licencia “por la poca pericia en la elección de materiales”. El último número fue del 17 de octubre de 1802.

El segundo periódico que se editó fue “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio”, cuyo primer número apareció en septiembre de 1802, dirigido por Hipólito Vieytes.

Trataba sólo los asuntos que su titulo indica y los que pudiesen contribuir a la salud y bienestar del pueblo  lo introdujo otros temas con motivo de las invasiones inglesas de 1806, durante las que  se suspendió la publicación por tres meses.

En el número del 11 de febrero de 1807 se comunicó la rendición de Montevideo y se avisó a los lectores que la publica

Su primer número es del 3 de marzo de 1810 y fue precedido por un prospecto. El último número apareció el 23 de febrero de 1811. Dice Mitre que fue concebido bajo el mismo plan del “Mercurio Peruano”. Tomaba temas de economía política, que lógicamente hacían resaltar el atraso económico del país.

“La Gaceta de Buenos Aires”, era el órgano periodístico oficial de la Primera Junta; se publicó bajo la inspiración de Mariano Moreno. El primer número apareció en junio de 1810 y el último en septiembre de 1821; cambió varias veces de título: «Gaceta Ministerial del Gobierno de Buenos Aires” en 1812; «Gaceta de Buenos Aires” en 1815: “Gaceta del Gobierno” en 1820.

En Montevideo el primer periódico fue “La Estrella del Sud” o «The Southern Star”, dirigido por Mr. Bradford, que era el redactor principal; como redactor y traductor se desempeñó el cochabambino Manuel Aniceto Padilla.

Por medio de él se hacia propaganda en favor del comercio libre. Se publicó de mayo a julio de 1807.

Ver: Origen del Periodismo Argentino

LA LIBERTAD DE PRENSA SEGÚN MANUEL BELGRANO

La libertad de prensa no es otra cosa que una facultad de escribir y publicar lo que cada ciudadano piensa y puede decir con la lengua […] Es necesaria para, la instrucción pública, para el mejor gobierno de la nación y para su libertad civil, es decir, para evitar la tiranía de cualquier gobierno que se establezca; de lo cual son buenas pruebas que ningún tirano puede haber donde ella está establecida, y que ningún tirano ha dejado de quitarles con todo cuidado a sus súbditos, porque son incompatibles entre sí… «.

Con estas frases publicadas en el Correo de Comercio, el 11 de agosto de 1810, por autoría —según Félix Wein-berg— de Manuel Belgrano, queda expresada la idea elemental de libertad de prensa y la necesaria relación que existe entre ella y la democracia.

Años más tarde otros hombres talentosos como el francés Alexis de Tocqueville o el argentino Domingo E Sarmiento definirían con lógica contundencia la misma conexión entre el origen popular del poder y la libertad de la prensa, así como entre el ejercicio del despotismo y la censura.

Esta última, en su concepto constitucional, ha sido explicada por un tratadista -Segundo V. Linares Quintana— como la idea amplia y comprensiva que «designa toda acción u omisión dirigida a dificultar o imposibilitar, en forma directa o indirecta, mediata o inmediata, la publicación y circulación de la palabra impresa… «Y aunque Cervantes ya había ponderado en su Quijote el valor de la libertad, podemos decir que en lo referido a la prensa y en la dinámica del periodismo el cuadro se configuró entre los siglos XVIII y XIX y tiene hoy -en un contexto social y técnico mucho más complejo- similares fundamentos.

La censura fue y es arma del autoritarismo intelectual, desde el despotismo de la Edad Moderna al fundamentalismo de nuestros días, pasando por miles de variables intermedias (generalmente desagradables todas ellas). Libertad de prensa o censura fue un complejo debate que estuvo presente desde los comienzos de nuestra existencia como país en el contexto de la «Era de las Revoluciones», asociado con el nuevo pensamiento liberal y con el desarrollo técnico del periodismo y el social de la opinión pública.

Fuente Consultada: Grandes Debates Nacionales Pagina 12.

PARA SABER MAS…
LA PRENSA ARGENTINA ENTRE 1810 Y 1820

Los «tiempos de rara felicidad» a Los que aludía La Gazeta de Buenos Ayres de 1810 fueron años tempestuosos, a menudo trágicos, y la prensa era el único medio de comunicación «de masas» (expresión que entonces no se utilizaba), limitada por el alcance de las imprentas existentes y una población en gran medida analfabeta.

La edición de La Gazeta de Buenos Aires, inspirada inicialmente por Mariano Moreno, marca el comienzo del periodismo de la etapa emancipadora. Tuvo, para te época y el lugar, una vida relativamente larga, pues subsistió, con diversos nombres, hasta 1821 (desde 1812 se llamó Gazeta Ministerial del Gobierno de Buenos Aires). Su tendencia política varió con la orientación de los sucesivos gobiernos y los redactores: Moreno sería reemplazado por el deán Funes en la conducción del periódico, luego José Agrelo; desde 1811 se alternaron en la dirección Bernardo de Monteagudo y Vicente Pazos Silva, etc. Por recomendación del gobierno, sus artículos se leían en alta voz en las Iglesias para difundir sus artículos entre quienes no sabían leer.

La prensa de la primera década independiente fue casi exclusivamente una prensa política. El tema de declaración de la independencia, el debate entre monárquicos y republicanos y otras cuestiones similares se dieron también en la apretada tipografía de aquellos papeles de pequeño formato y de aparición semanal. Nuevas imprentas se sumaron a la existente en 1810, como se puede advertir a través de los respectivos pies de edición.

El aumento del número de periódicos es muy significativo: contra solamente cinco aparecidos en todo el Virreinato en la década final de la colonia (cuatro de Buenos Aires y uno, el editado por los británicos, en Montevideo), aparecieron treinta y ocho desde 1811 a 1820 (33 en Buenos Aires, el resto en las provincias).

Pero en 1820 solamente se imprimían dieciséis, entre ellos varios de reciente creación: es que el carácter efímero caracterizó a la mayor parte de los órganos de prensa del siglo XIX, pues estaban ligados a una situación o un interés político de corta duración. No se trataba de empresas periodísticas sólidas en el sentido en que se las conoció más adelante. Los avisos comerciales eran excepcionales, el sustento provenía de otros medios.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada.

La Cultura en el Virreinato Bibliotecas, Libros e Imprenta

LA CULTURA EN EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

El libro — La publicación y el comercio de libros destinados a América fueron objeto de una abundante legislación, semejante a la que ya regla regía para España, país que impuso medidas destinadas a evitar la introducción en las Indias de ideas liberales, contra la autoridad de la Iglesia o de la corona.

El tribunal de la Inquisición de Sevilla era el encargado de la censura; la Casa de Contratación enviaba a este tribunal para su aprobación, la lista de las obras que los exportadores de libros deseaban enviar al Nuevo Mundo.

A pesar de las restricciones que se impusieron durante toda la época colonia y de las diferentes penas hasta la de muerte, para castigar a los que poseían obras prohibidas, fueron muchos los libros de este tipo que entraron en América, a veces disimulados entre las mercaderías que traían los barcos ingleses o franceses. Así pudieron conocerse las nuevas ideas políticas, las noticias de la Revolución Francesa, etc.

Las bibliotecas — Las bibliotecas pertenecían a los conventos y a las universidades y a veces a particulares, que mediante autorizaciones especiales pudieron introducir libros en América. En algunos casos se encontraron libros prohibidos y sus dueños fueron sometidos a proceso. A pesar de esto, circularon con bastante frecuencia en las colonias.

Los que poseían bibliotecas, solían permitir a los estudiosos que las consultasen. Después de la Revolución de Mayo se fundó la primera biblioteca en Buenos Aires.

La imprenta — Los escritores que vivían en las Indias y deseaban editar una obra, debían hacerlo en España, porque aquí carecían de los medios necesarios para ello. Cuando se instalaron imprentas en América, las dificultades continuaron por la falta de papel, las restricciones de la censura, etc.

En el territorio que perteneció después al virreinato del Río de la Plata, los jesuitas establecieron en las Misiones del Paraguay la primera imprenta; quizá imprimieron en 1703 libros de doctrina y gramática en castellano y guaraní.

Casi todo lo que se editaba en las Misiones estaba en lengua guaraní. En Córdoba la primera imprenta fue adquirida para la Universidad dirigida por los jesuitas y después pasó al Colegio de Monserrat que también pertenecía a la Compañía. Hasta entonces las obras se imprimían en Lima o en las Misiones.

En Buenos Aires las gestiones para instalar una imprenta fueron hechas durante el gobierno de Juan José de Vértiz y Salcedo, que hizo traer la que se había instalado en Córdoba, en desuso desde la expulsión de los jesuitas. Estaba en estado precario y fue necesario arreglarla, quedando como propiedad de la Casa de Niños Expósitos, cuyas reducidas entradas aumentaron en esta forma.

En 1824 Rivadavia dió un decreto creando la Imprenta del Estado con los elementos de la imprenta de Niños Expósitos. No se sabe con certeza cuál fue la primera obra editada; la primera publicación periódica regular fue “El Telégrafo Mercantil”.

DIFUSIÓN DE LA IMPRENTA EN HISPANOAMÉRICA
1535 – México 1769 – Nueva Orleáns
1584 – Lima 1776 – Santiago de Chile
1640 – Puebla de los Ángeles 1780 – Buenos Aires
1660 – Guatemala 1782 – Santo Domingo
1700 – Misiones jesuíticas 1786 – Puerto España
1707 – La Habana 1792 – Santiago de Cuba
1720 – Oaxaca 1793 – Guadalajara
1738 – Bogotá 1793 – Veracruz
1754 – Ambato 1807 – Montevideo (temporaria)
1759 – Riobamba 1808 – Caracas
1760 – Quito 1808 – Puerto Rico
1764 – Nueva Valencia 1810 – Guayaquil
1766 – Córdoba 1810 – Montevideo
1769 – Cartagena de Indias

Influencia de la Ilustración Francesa:
Como los hombres de la Ilustración pensaban que la humanidad podía mejorar y progresar si se le inculcaban las nuevas ideas, desarrollaron la educación, el periodismo, las artes y la difusión de libros. A su vez, como creían que la educación debía difundir conocimientos útiles y prácticos, estimularon los estudios científicos en colegios y universidades.

En España y sus colonias, el pensamiento de la Ilustración adoptó una forma más moderada, en parte debido a que la Corona y la Iglesia custodiaban que no penetrasen ideas capaces de alterar el orden establecido. Pero, aunque fueron raras las críticas a la Iglesia y a la monarquía, las nuevas ideas motivaron iniciativas para desarrollar la educación y revertir la decadencia económica del reino.

En la región del Río de la Plata la influencia de la Ilustración promovió el desarrollo de la educación. En la segunda mitad del siglo XVIII aumentó el número de escuelas municipales y se fundó el Real Colegio de San Carlos en Buenos Aires, donde se enseñaron ciencias experimentales. También aparecieron escuelas de enseñanza práctica como las de náutica y dibujo, impulsadas por Manuel Belgrano

En los últimos años del Virreinato se publicaron los primeros periódicos, entre ellos el Telégrafo Mercantil y el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, que difundieron las nuevas ideas económicas.

También entraron clandestinamente libros políticos prohibidos por las autoridades, que proponían limitar el poder de los monarcas y una mayor participación del pueblo en los asuntos de gobierno. Las nuevas ideas políticas ilustradas se difundieron intensamente en la Universidad de Charcas, ubicada en el Alto Perú, donde estudiaron varios de los principales protagonistas de la Revolución de Mayo, como Mariano Moreno. Pero todavía los criollos no pensaban en la independencia. Recién cuando España fue invadida por los franceses los americanos considerarían seriamente esa posibilidad.

TESTIMONIOS DE LA ÉPOCA:

DOCUMENTOS ATINENTES AL ORIGEN DE LA IMPRENTA DE LOS NIÑOS EXPÓSITOS

OFICIO DEL VIRREY VÉRTIZ AL RECTOR DEL COLEGIO CONVICTORIO DE CÓRDOBA, FRAY PEDRO JOSÉ DE PARRAS, en e! cual le pide informes sobre cierta imprenta que se encuentra en desuso desde la expulsión de los jesuitas, y en cuánto estima su precio.

«Estoy informado, [de] que en ese Colegio Convictorio se halla una imprenta de [la] que no se hace uso alguno desde la expulsión de los exjesuitas; que este mismo abandono por Tanto tiempo la ha deteriorado sobremanera; y consiguientemente que le es ya inútil; y por que puede aplicarse aquí a cierto objeto, que cede en beneficio público, medirá V. P. su actual estado; si mediante alguna prolija recomposición podrá ponerse corriente, y en qué precio la estima ese Colegio, con concepto a que no se sirve de ella, y al bien y causa común para que se solicita.

Dios Guarde a V. P. muchos años. Buenos Aires, 16 de septiembre de 1779.
(Fdo.) Juan Jph de Vértiz. Al Rector del Colegio de Córdoba».

OFICIO DE FRAY PEDRO JOSÉ DE PARRAS AL VIRREY VÉRTIZ, en el que le comunica que tiene preparada la imprenta para su remisión a Buenos Aires.

«Señor:
En carta del 16 del pasado me encarga V.E. que proporcione la conducción de la imprenta a esa capital, donde V.E. dará orden para que se satisfaga el fletamiento en que se ajuste aquí.

Está muy bien, Señor Exmo.; y en la primera tropa de carretas la haré conducir sin pérdida de tiempo, para que el Público goce cuanto antes del beneficio que el desvelo de V.E. le quiere proporcionar.

Para este efecto queda ya la letra encajonada, y todas las demás piezas y utensilios prontos a la carga; y con el recibo que yo extenderé con individualidad, y firmará el conductor, anticiparé a V.E. el correspondiente aviso, para su gobierno.

Nuestro Señor guarde a V.E. como conviene al servicio del Rey y a la felicidad de sus vasallos en este Virreinato.
Córdoba, 6 de noviembre de 1779.

(Fdo.) Fr. Pedro Jph de Parras. Exmo. Sor. Dn. Juan Jph de Vértiz y Salcedo».

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada.
Sociedad, Espacio y Cultura América y la Argentina de Prislei-Tobio-Geli Kapelusz

La Universidad en el Virreinato del Rio de la Plata La Cultura Libros

La Universidad en el Virreinato del Río de la Plata

LA CULTURA EN EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

En el Río de la Plata los que impartieron enseñanza primeramente fueron los franciscanos y jesuitas.

En un principio, las escuelas funcionaban anexas a los conventos, luego el Cabildo otorgó permiso a particulares para que abriesen establecimientos y por último, en época de los Borbones, funcionaron otras dependientes de los Cabildos.

Se enseñaba en ellas lectura, escritura, las cuatro operaciones fundamentales y doctrina. También en los hogares se impartía instrucción por medio de maestros particulares o de la misma familia.

Los negros no podían concurrir a establecimientos de enseñanza y se les prohibía aprender a leer y a escribir.

Cuando las escuelas fueron dependientes de los Cabildos, éstos entregaban gratuitamente locales adecuados; en compensación los maestros debían admitir a cierto número de niños pobres sin cobrarles y el resto pagaba un peso por mes para aprender a leer y dos para aprender a escribir y contar.

A veces se pagaba con harina, ganado, trigo, etc.

Los Cabildos dictaban los reglamentos. Cuando se crearon las Intendencias, la facultad de otorgar permisos para instalar nuevas escuelas pasó a los intendentes.

El primer maestro que solicitó permiso al Cabildo para abrir una escuela fue Francisco Vitoria, en agosto de 1605.

Los jesuitas fundaron un colegio que se convirtió en el Colegio de San Carlos y actualmente es el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Tenían establecimientos en otras zonas de la ciudad y cuando fueron expulsados (1767), el gobierno creó institutos de enseñanza.

A mediados del siglo XVIII no existían en Buenos Aires establecimientos de enseñanza media o superior con facultad para otorgar un título. Por otra parte después de la expulsión de los jesuitas la enseñanza se había resentido un tanto.

Colegio de San Carlos: Juan José de Vértiz decidió utilizar los fondos de la Junta de Temporalidades para crear un Colegio Convictorio y una Universidad, que no se instaló.

Estos proyectos no prosperaron, pero la Junta de Temporalidades aprobó la creación de una cátedra de gramática y de una escuela de primeras letras, gratuitas; Vértiz nombró cancelario al doctor Juan Baltasar Maciel, que redactó el Reglamento.

El curso se inició en 1773 y más tarde estos Reales Estudios fueron completados con cátedras de teología y moral.

Sobre esta base, y siempre en el edificio del colegio de los jesuitas, en 1783 se creó el Real Colegio Convictorio Carolino, cuyo primer rector fue el doctor Vicente Anastasio Juanzarás y Escobar.

Los alumnos que deseaban ingresar debían tener diez años, saber leer y escribir, no tener mezcla de sangre y ser cristianos. Se dictaron cursos de Teología, Filosofía, Gramática y Literatura.

Se excluían de la enseñanza los estudios de derecho y economía. Dentro del colegio la disciplina era muy estricta. Los alumnos salían en raras ocasiones: a veces acompañaban al rector a hacer visitas, para acostumbrarse a la vida social. Había alumnos internos y externos. Concurrieron a este establecimiento, Belgrano, Saavedra, Moreno, Rivadavia, etc.

Los alumnos que habían estudiado en este colegio, podían ingresar luego a las Universidades de Charcas o de Córdoba.

En Córdoba, los jesuitas fundaron un noviciado, que llamaron Colegio Máximo, pero la mala situación económica los obligó a trasladarse a Chile. En 1614 fue reinstalado en Córdoba. Los estudios que entonces se iniciaron dieron origen a la Universidad.

El obispo fray Femando de Trejo y Sanabria dejó sus bienes para que sostuviesen cátedras de Artes y Teología, pero los jesuitas tuvieron que correr con los gastos porque la herencia se gasté en pagar deudas.

En el siglo XVII se organizaron las facultades de Artes o Filosofía (se otorgaban grados de bachiller, licenciado y maestro con tres años de estudio) y la de Teología, en la que se obtenían títulos de bachiller, licenciado y ductor; los estudios duraban cinco años.

Para ingresar en cualquiera de las dos, los jóvenes debían saber latín. En 1791 se inauguró una cátedra de Jurisprudencia.

Dirigía la Universidad un rector, que pertenecía a la Compañía de Jesús, a quien aconsejaban los maestros y doctores que vivían en la ciudad, que formaban el claustro.

Para impedir que llegasen a los alumnos las nuevas ideas, se les prohibió estudiar en textos que no fueran los oficiales, solameiite podían hacerlo con permiso especial del rector. La enseñanza tenía un marcado carácter teológico.

Cuando fueron expulsados los jesuitas, se hicieron cargo de la enseñanza los franciscanos. Estos fueron expulsados en 1800, pero la orden no se cumplió hasta 1808 porque el virrey Sobremonte era muy partidario de ellos.

La Universidad, después de esta resolución real, tomó el nombre de Universidad de San Carlos y Nuestra Señora de Monserrat.

En el Alto Perú los jesuitas establecieron en 1624 la Universidad de San Francisco Javier en Charcas. Se destacó por su Facultad de Derecho; además se seguían en ella estudios teológicos y literarios.

La enseñanza era de tendencia liberal y los alumnos estaban al corriente de las doctrinas de los filósofos y economistas, de la marcha de la Revolución Francesa y de las nuevas orientaciones políticas y sociales.

Concurrieron a ella Mariano Moreno, Vicente López y Planes, Bernardo de Monteagudo, Juan José Castelli y otros patriotas. Anexa a la Universidad funcionaba la Academia Carolina, donde practicaban los egresados.

Ampliar: Universidades de Córdoba y de Chuquisaca

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada.

Organizacion Mundiales Que Protegen La Paz, la Salud y el Ambiente

Organizaciones Mundiales Que Velan Por La Paz, la Salud y el Medio Ambiente

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La Cumbre de las Américas
Desafíos en el  Mundo
UNESCO
Sitios Patrimonios de la Humanidad
Que es la UNICEF?
Su Misión en el Mundo
  Organización Mundial de la Salud 

PRIMER INTENTO DE UNA ORGANIZACIÓN QUE VELE POR LA PAZ MUNDIAL

La Sociedad de Naciones
Indudablemente, un supremo organismo que regulara las relaciones políticas y comerciales de las naciones con justicia y equidad hubiera resuelto los problemas que suelen traer las guerras internacionales. La imperiosa conciencia de la época para acabar con este tipo de conflictos fue un acicate para la buena recepción de esta idea, que una vez puesta en funcionamiento se declaró más imperfecta de lo que parecía.

En abril de 1919, la asamblea en pleno de la Conferencia de Versalles aprobaba la creación y el reglamento de la Sociedad de Naciones, cuyos creadores eran los firmantes de los tratados de paz, es decir, los vencedores. Fue un mal comienzo para un proyecto que se definía como universalista y del que sólo formaban parte los vencedores de una guerra, y ni siquiera todos ellos, ya que Estados Unidos se mantuvo al margen.

A principios de 1920 la Sociedad de Naciones iniciaba sus tareas en Ginebra, donde se había fijado su sede. La organización demostraba claramente la preponderancia de los vencedores. El Consejo, órgano máximo, estaba formado por cuatro miembros permanentes: Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, y por cuatro temporales, si bien iba variando el número de éstos según las circunstancias.

La reglamentación exigía que la Asamblea General se reuniera anualmente, teniendo cada delegado un voto. Tanto el Consejo como la Asamblea debían decidir sus acuerdos por unanimidad, salvo excepciones. Las partes en conflicto carecían de voto. Dos organismos dependían de la Sociedad de Naciones: el Tribunal Internacional de La Haya y la Oficina Internacional del Trabajo.

Precisamente una de las razones por las que el organismo no resultó efectivo fue la ausencia de las grandes potencias: Alemania ingresó tardíamente y abandonaría su sitio en 1933; la Unión Soviética sólo fue aceptada en 1934, y Estados Unidos no participó.

La falta de resultados se hizo notoria cuando la Sociedad de Naciones se vio impotente ante la invasión japonesa a Manchuria en 1931 y el ataque de Italia a Abisinia en 1935. Sin embargo, las protestas, al menos verbales, que se manifestaron en esas dos ocasiones, demostraron que las agresiones colonizadoras enfrentan una oposición democrática mundial.

La Sociedad consiguió mantener, más o menos, el status quo de los vencedores durante la década de 1920, aunque en la siguiente, cuando las relaciones internacionales se volvían cada vez más tormentosas, sufrió un importante fracaso.

Ampliar Sobre la Sociedad de las Naciones

Organizacion Economica del Virreinato del Rio de la Plata

Organizacion Económica del Virreinato del Río de la Plata Consulado y Aduana

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA: Para resolver las cuestiones económicas se crearon organismos metro­politanos (Casa de Contratación) y locales (Consulados y Aduanas).

El Consulado: Fue creado por una Real Cédula de 1794. Estaba compuesto por un prior, dos cónsules, nueve conciliarlos, un síndico, un secretario, un contador y un tesorero. Además de tribunal judicial en pleitos mercantiles (en tal carácter se establecieron desde la Edad Media los consulados en Europa), tenía el carácter de junta de protección y fomento del comercio.

Para el cargo de secretario del Consulado fue designado Manuel Belgrano, que había regresado de España y que a la sazón tenía veinticuatro anos de edad, desempeñándolo durante doce años. Conocía la obra de los principales economistas de la época entre ellos, Adam Smith, Turgot, Quesnay, etc.

El Consulado estuvo integrado solamente por comerciantes, hasta que en 1797 se estableció que esta institución debía estar formada por igual número de comerciantes y hacendados, para que teniendo intereses opuestos, de sus discusiones surgiesen las medidas más equilibradas. Los comerciantes eran españoles y por lo tanto monopolistas. en cambio los hacen. dados, nativos, propendían al libre cambio.

Uno de los primeros asuntos de que se ocupó el Consulado fue el pleito que se seguía desde años atrás entre los monopolistas y los trafi­cantes de negros.

Cuando se permitió el tráfico de negros en Buenos Aires, con la franquicia, para los buques extranjeros que los introdujesen, de poder llevar libremente de regreso frutos del país, los monopolistas se alarmaron ya que veían en ellos grandes competidores. Como los cueros eran los productos de exportación más valiosos, sostuvieron que no eran frutos del país, lo que fue aceptado por gran mayoría en el Consulado.

En momentos en que se trataba esta cuestión, se supo que una fragata negrera inglesa había arribado a Montevideo y que de retorno llevaría parte de su cargamento en cueros. El Consulado dictaminó entonces que se realizaran las diligencias necesarias, para que no se permitiese cargar cueros y que se echasen a tierra los ya cargados por considerar que ellos no eran frutos del país.

También esta junta decidió pedir al rey que dejara sin efecto el permiso sobre comercio intercolonial, oyéndose en esta oportunidad a don Francisco Antonio Escalada, quien se hizo eco de las ideas de Belgrano, manifestando los resultados desastrosos que en la economía del Virreinato tendrían estas medidas.

En 1798, como España se encontraba en guerra con Inglaterra, lo que hacía que el virreinato del Río de la Plata estuviese incomunicado, el virrey Olaguer Feliú pasó al estudio del Consulado un expediente redactado por el Cabildo, en el que se pedía la libre extracción de frutos e Importación de géneros en embarcaciones neutrales.

En esta cuestión se había expedido favorablemente el administrador de la Aduana don Ángel Izquierdo. El Consulado también aceptó esta medida, que resultó ineficaz, porque se estipulaba que los buques neutrales debían retornar a España, lo que era imposible porque estaba en guerra; por otra parte dicho comercio resultaba sumamente limitado.

Si el Consulado se opuso a todo lo que significase libertad de comercio exterior, en cambio se preocupó de la agricultura, de la industria y fomento del comercio interno. En este sentido Belgrano realizó una amplia, y como era deber del secretario redactar una Memoria propuso en ellas fomentar el comercio, estableciendo una Escuela Comercio, una de Seguros Marítimos y otra de Náutica cuya apertura tuvo honda repercusión científica en nuestro país.

Aconsejo también se abriesen escuelas en todos los barrios de la ciudad y villas del campo, y la creación de una Escuela Práctica de Agricultura para los labradores. En las Memorias sucesivas trató de las utilidades del cultivo del lino y del cáñamo, abogó por el establecimiento de premios como estimulo al trabajo, de la manera de propender a la reunión de comerciantes y hacendados, de la situación de inferioridad de la mujer y los medios de mejorarla, etc. El Consulado funcionó hasta 1862.

La Aduana — En 1778 se fundó la Aduana de Buenos Aires, imprescindible desde la apertura del puerto. No fue solamente un tribunal de justicia sino un verdadero consejo económico, que ejerció una influencia decisiva en el virrey en cuestiones comerciales y financieras, siendo a la vez oficina de recaudación de los derechos aduaneros.

En 1796, siendo administrador Ángel Izquierdo, pidió que se permi­tiese el comercio con barcos neutrales, cuestión a la que nos referimos en el párrafo correspondiente al Consulado.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Sistema Monetario en el Virreinato El Comercio con España

Sistema Monetario en el Virreinato
El Comercio con la Metrópolis Española

El sistema monetario Hasta fines del siglo XVI no hubo moneda metálica en Buenos Aires ni en el interior, utilizándose como medio cambio la simple permuta; después se dió a la cuña de hierro y a la va: de lienzo un rol monetario, pero especialmente el lienzo era tan escasa como el oro por provenir de España, por lo que se utilizaron como especie monetaria los frutos de la tierra y en especial los cueros.

Introducida la moneda, la que más abundaba era la de plata, pues el gobierno español trataba de que el oro no saliese de la península.
La moneda de plata fue perdiendo valor como consecuencia de s abundancia.

En resumen, este sistema se caracterizó por el proteccionismo comercial, especialmente de los metales preciosos considerados base de la economía, por lo que eran enviados a ‘a metrópoli, abandonándose las explota clones agrícolas e industriales.

La Casa de Moneda de Potosí era la proveedora de moneda de a región del Plata.

Sistema Monetario en el Virreinato

Monedas de 1815

El comercio en la época de los Habsburgos. El tráfico de Indias Distintos sistemas — Para reglamentar las expediciones al Nuevo Mundo y su comercio, el gobierno español fundó en 1503 la Casa de Contratación Desde esta época el puerto de Sevilla tuvo privilegio para realizar e tráfico con Indias, pero a la vez se habilitaron nueve puertos para dicho tráfico (1529).

En 1561 se implantó el régimen de flotas y galeones, que fijaba e número anual o bianual de salidas de dos flotas y una armada real, que tenía por objeto custodiar a las flotas y protegerlas del peligro que representaban los corsarios y filibusteros.

Salían de Sevilla, puerto único, dos flotas y una armada real, que navegaban juntas hasta Santo Domingo, una se dirigía a Nueva España y otra a Tierra Firme.

Mientras que las mercaderías transportadas por la primera entraban por Vera Cruz (México) los productos de la segunda arribaban a los puertos de Panamá (por el Pacífico) y Portobelo (por el Atlántico), que proveían a Venezuela, Nueva Granada, Perú y Chile. La venta de las mercaderías se realizaba en ferias, que generalmente duraban cuarenta días. Las flotas se reunían en la Habana antes de hacer el viaje de retorno.

Monedas virreinato rio de la plata

Con Carlos III y su Real Cédula de 1772, aparecen en las monedas el busto «a la romana» de los reyes españoles.

Los comerciantes del Río de la Plata y Córdoba del Tucumán, debían acudir a recibir las mercaderías a Potosí, por lo que éstas al llegar a destino tenían un recargo que oscilaba entre el quinientos y el seiscientos por ciento sobre su precio inicial.

Este sistema monopolista, común a Francia, Portugal, Holanda e Inglaterra, llevó a España a la ruina económica. Ya la economía monetaria española había sufrido como consecuencia del descubrimiento de América, produciéndose el alza de los precios como resultado de la desvalorización de los metales por su abundancia.

Las prohibiciones posteriores sobre el comercio inter colonial y la limitación de la exportación a América para tratar de abaratar los artículos de primera necesidad en la metrópoli, provocaron un activo contrabando de efectos ruinosos.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

La Minería en el Virreinato del Rio de la Plata Politica del Consulado

La Minería en el Virreinato del Río de la Plata

ORGANIZACIÓN  DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA:

La minería — Durante la conquista, la búsqueda de oro y plata constituyó uno de los más grandes incentivos de la colonización. La corona se reservó el quinto y después el diezmo de las minas que se explotasen y la gran cantidad de metales preciosos que llegó a España motivó la desvalorización de la moneda y el encarecimiento de los productos.

Una de las regiones menos abundantes en riquezas mineras fue el Río de la Plata. Mientras que en el litoral no existían, salvo azogue en Misiones, se encontró oro en San Luis y La Rioja, plata en Mendoza y cobre en Catamarca y Córdoba.

En cambio las intendencias altiperuanas, que integraban el virreinato del Río de la Plata, eran ricas en minerales especialmente Potosí, donde se instaló una numerosa población en torno al Cerro.

Un problema arduo era el transporte interprovincial, por el mal estado de los caminos, lo que encarecía enormemente los productos. De él se ocupó especialmente el Consulado, a cuya iniciativa se debe la apertura de los caminos en las provincias y en Chile y Perú.

Los virreyes estaban facultados para dictar ordenanzas de minas. Varias fueron las causas que hicieron que el auge de la minería fuese transitorio, entre ellas, la carencia de capacitación técnica, el fracaso de la mita y la mala organización del régimen rentístico.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Historia del Virreinato Español en America Instituciones Autoridades

Historia del Virreinato Español en América
Las Instituciones y Autoridades


Resumen Introductorio al Tema

Resumen Sobre La Historia
de la Conquista  y Colonización Española
(Desde la Edad Media en Europa Hasta
la Revolución de Mayo de 1810)

Ver Capítulos I y II


Los Pueblos Americanos

Primeras Civilizaciones América
Los Mayas-Incas y Aztecas

Ver Este Tema


Adelantados, Conquistadores y Exploradores

Cristóbal Colón
Fernando de Magallanes
Expedición de Solís
Expedición de Gaboto
Alvar Nuñez Cabeza de Vaca
Pedro de Mendoza – Fundación de Buenos Aires
Juan de Garay – Fundación de Santa Fe
Conquista del Perú – Pizarro y Almagro
Conquista de México – Hernán Cortes


Los Primeros Exploradores del Sur Argentino

Historias de la Exploración y
Conquista  de la Patagonia
Magallanes-Piedrabuena-Los Patagones
Francisco Moreno-Charles Darwin

Ver Este Tema 


Primeros Pueblos Aborígenes de Aregntina

Primeros Pueblos de Aborígenes
De Argentina Conquista,
Dominación  y Sometimiento
Genocidio Americano
La Viruela en Argentina

Ver Este Tema 


Primeras Exploraciones Europeas del Río de la Plata

La Conquista del Mar Dulce
Solís-El Rio de la Plata-El Oro del Perú
El Hambre y la Miseria
Exploradores
Fundación de Asunción del Paraguay

Ver Este Tema  


Misión Evangelizadora en América

Los Jesuitas en América
La Iglesia Colonial
Las Misiones Jesuíticas
Su Organización
Objetivos de la Corona Española

Ver Este Tema 


Las Instituciones Españolas en América Colonial

El Monarca Español o Rey Máxima Autoridad Colonial
El Consejo de Indias
La Casa de Contratación
Los Adelantados
Los Virreyes
Capitanes Generales, Alcaldes y Corregidores
Real Audiencia
Los Cabildos
La Iglesia


Creación del Virreinato del Río de la Plata

Creación del Virreinato del Río de la Plata
Todos los Virreyes
Organización Económica – El Consulado
Política Agraria – La Agricultura
La Ganadería
El Desarrollo Industrial y los Gremios
La Minería
Sistema Monetario
La Cultura – Los Libros-Bibliotecas-Teatro-Literatura-Medicina
Reformas Borbónicas I (reformas liberales)
Reformas Borbónicas II (reformas políticas y administrativas)


Las Invasiones Inglesas

Las Invasiones Inglesas
Sus Causas y Consecuencias
Política Colonial Europea
Primera Invasión
Segunda Invasión

Ver Este Tema

 

Fuentes Consultadas:
Historia Argentina de Etchart – Douzon –
Wikipedia –
 
La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada
Los Héroes Malditos de Pacho O’Donnell
Historia 3 La Nación Argentina de Kapelusz
Fascículos de la Enciclopedia de Historia Argentina
Historia Argentina de Santillana Luchilo-Romano-Paz

SÍNTESIS DEL DESCUBRIMIENTO
DE AMÉRICA

Los Incas y Los Aztecas: Su origen,desarrollo,costumbres y tradiciones

Los Incas y Los Aztecas

El imperio español en el Nuevo Mundo Los conquistadores españoles fueron individuos audaces motivados por una mezcla, característica del siglo xvi, de afán de gloria y codicia y celo de cruzado religioso. Si bien la corona de Castilla los autorizó, estos grupos fueron financiados y equipados con remisos privados, no por el gobierno. La superioridad de sus armas, capacidades de organización y su determinación, les trajo éxito increíble. Asimismo, se aprovecharon de las rivalidades entre los pueblos nativos.

incas y aztecas/

LOS AZTECAS                                                            LOS INCAS

PRIMERAS CIVILIZACIONES EN MESOAMÉRICA

totes de que los españoles llegaran al Nuevo Mundo, Mesoamérica (hoy México y América Central) ya había alojado a varias civilizaciones florecientes. A principios del 300 d.C., un pueblo conocido como maya desarrolló en la península de Yucatán una de las civilizaciones más complejas de América. Los mayas construyeron templos y pirámides espléndidas, fueron artistas consumados y elaboraron un calendario complejo, tan preciso como ninguno en el mundo de esa época.

Constituían un pueblo agrario que limpió las densas selvas tropicales, trabajó la agricultura y edificó un mosaico de ciudades Estado. La civilización maya abarcó una gran parte de América Central y el sur de México. Por razones aún no claras esta civilización empezó a declinar alrededor del 800 hasta su colapso cien años después.

En algún momento del siglo XII d.C., un pueblo conocido como los aztecas empezó una larga migración que lo llevó hasta el valle de México. Estableció su capital en Tenochtitlan, en una isla del lago de Texcoco (donde se ubica en la actualidad la ciudad de México).

Durante varios siglos los aztecas erigieron su ciudad, construyeron templos, edificios públicos, casas y calzadas de piedra que se dirigían hacia el norte, sur y poniente del lago de Texcoco. De esta manera se comunicaban las pequeñas islas con la principal.

A principios del siglo XV construyeron un acueducto que les abastecería de agua desde un manantial que se encontraba a 6.5 kilómetros.

Los aztecas eran guerreros sobresalientes, y mientras construían su ciudad se propusieron controlar toda la región que les rodeaba. A principios del siglo XV se habían convertido en la ciudad-Estado dominante de la región del lago. El resto del siglo, este pueblo consolidó su poder sobre la mayoría de lo que ahora es el México moderno, desde el Océano Atlántico hasta el Pacífico, y casi hasta la frontera con Guatemala.

El nuevo reino no era un estado centralizado, sino varios territorios semiindependientes, gobernados por señores locales, quienes eran ratificados por el rey azteca a cambio del pago de un tributo. Su organización política laxa sería la causa de la caída del Imperio Azteca años más tarde.

 
 LA CONQUISTA ESPAÑOLA:

La conquista de México tuvo como promotor inicial la voluntad empeñosa del gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, quien decidido a incrementar su fortuna y su prestigio envió tres expediciones en busca de nuevas tierras. La primera, con escasos medios, al frente de Francisco Hernández de Córdoba, exploró la península de Yucatán; la segunda, comandada por Juan de Grijalva, llegó a la isla de Cozumel, cercana al continente, por cuya costa bajó después, desde la bahía de la Ascensión hasta el río Pánucp. La tercera, confiada al mando de Hernán Cortés (1485-1547), partió de La Habana en 1519, y en una de las empresas más notables desarrolladas en el Nuevo Mundo, conquistó para el dominio español las tierras y los pueblos de México.

Mientras tanto, noticias sobre la existencia de un rico reino situado hacia el Sur comenzaron a difundirse entre los colonizadores de Panamá. Dos hombres que vivían en dicha ciudad, Diego de Almagro (1475-1538) y Francisco Pizarro (1475-1541) se asociaron para descubrirlo y conquistarlo. Dos expediciones de tentativa y una tercera empeñada a fondo (1530-1532) bastaron para la conquista de las ricas tierras del Birú, las mismas que muy pronto debían ser escenario de las trágicas guerras civiles que la codicia y el poder encendieron entre los conquistadores.

Al cabo de pocos años, España logró formar un vasto imperio en torno del golfo de México. Desde el Atlántico comenzó luego la ocupación de las costas de Venezuela y Nueva Granada. En un primer momento (1528-1536), la empresa estuvo al cuidado de los banqueros alemanes Welser (1528-1546), pero después del rotundo fracaso en la explotación de minas, volvió a manos de la corona.