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Biografia de Nevski Alejandro Principe Ruso y los Tartaros

Biografía de Nevski Alejandro Príncipe Ruso y los Tártaros

Un caballero errante europeo que visitó Rusia en el siglo XIII, escribió al regresar a su patria: «He recorrido muchos países y naciones, pero en parte alguna vi un hombre semejante: un príncipe entre los príncipes, un rey entre los reyes.» La admiración del fascinado caballero era por un joven príncipe ruso llamado Alejandro Yaroslavitch, más conocido en la historia por el nombre de Alejandro Nevski.

Nevski se destaca entre la multitud de príncipes menores y nobles guerreros que pueblan la historia de la Baja Edad Media rusa: fue el hombre cuyo genio político y militar salvó a su país de los rapaces invasores y que incluso habría podido librarle del opresivo dominio tártaro.

Pero si fracasó en esta segunda empresa fue porque halló una barrera infranqueable en la hostilidad de los demás príncipes a la idea de unidad; una unidad de vital importancia si se quería arrojar el yugo tártaro.

alejandro nevsky principe ruso

Nació el 30 de mayo de 1220. Falleció el 14 de noviembre de 1263 . Desde joven recibió una educación de carácter religioso. Las primeras épocas de su vida, infancia y juventud las pasó en la ciudad rusa de Nóvgorod. Siendo joven todavía, tuvo que gobernar. Entre 1235-1240 los tártaros o mongoles, al mando de Batu Kan, arrasaron los estados de Rusia. La región de Alejandro, Nóvgorod, aunque amenazada, se salvó de la devastación causada por los tártaros, pero Alejandro tendría que luchar contra otros enemigos que provenían de Occidente

Gengis Khan, fundador del imperio tártaro, había nacido hacia 1167. Procedía de una pequeña tribu de la Siberia oriental y fue proclamado caudillo de los mongoles en 1206.Unió a todos los tártaros mongoles y después les condujo hacia el Oeste atravesando Asia hasta las estepas meridionales rusas y la Rusia central.

Los rusos fueron presa fácil para este organizado y sanguinario ejército que rodeaban y aplastaban regiones enteras con tácticas violentas y brutales. Estos  tártaros de Rusia, conocidos por el nombre de Horda de Oro gobernaron a sus subditos rusos con violencia y crueldad durantes dos siglos. Obligaban a los príncipes rusos a reconocer su soberanía, a pagarles onerosos tributos, proporcionarles soldados y alimentos para sus tropas

El triunfo de Alejandro Nevski: En este ambiente nació, en 1220, Alejandro, segundo hijo del príncipe Yaroslav. Cuando el joven príncipe alcanzó la edad viril, casi toda Rusia se hallaba trastornada. Una terrible sequía había agostado la tierra y los campesinos morían de hambre.

Para agravar el caos, Batu, khan tártaro de Kiptchak, había nombrado gran príncipe a Yaroslav, el padre de Alejandro, pero luego vacilaba en confirmar el nombramiento. Surgieron las disputas entre los demás príncipes rusos y se produjo un colapso en el sistema administrativo. Observando tal estado de cosas, los enemigos de Rusia empezaron a congregar sus ejércitos y se dispusieron a atacar.

Finalmente, el khan Batu confirmó el nombramiento de Yaroslav para el gran principado. Una de sus primeras providencias fue nombrar a su hijo Alejandro príncipe de Novgorod, región que él mismo había gobernado y que era, entre todas las ciudades rusas, la que menos había padecido bajo la opresión de la Horda de Oro.

Sin embargo, Novgorod era en aquellos momentos el objetivo de los invasores extranjeros. Aprovechando el malestar del país, un gran ejército sueco invadía Rusia y marchaba hacia la ciudad al mando del general Birger Jarl. Cuando Alejandro tuvo noticia de su número pidió ayuda a su padre, el gran príncipe, pero la respuesta que recibió le hizo comprender que no debía esperar nada.

Entonces decidió librar batalla, aun sabiendo que las probabilidades en su favor eran muy escasas. Sacó al ejército de Novgorod y, al llegar a orillas del río Neva, se halló frente al enemigo. Allí, el 15 de julio de 1240, ganó su primera y decisiva victoria. Para asegurarse de que el ataque no se repetiría fortificó la región antes de regresar a Novgorod, donde fue honrado con el sobrenombre de Nevski («el del Neva»).

La batalla del hielo: La gran victoria convirtió a Alejandro en el ídolo de su pueblo. Popularidad bien merecida, pues pronto se vería que, a pesar de su juventud, el príncipe era tan sabio gobernante como buen general. Pero cuando intentó ampliar sus poderes en la administración de la ciudad, los principales de Novgorod se volvieron en contra suya y Alejandro se vio obligado a huir.

Se dirigió entonces a su padre, en Vladimir. y le pidió un ejército para restaurar la ley y el orden en Novgorod. Pero el gran príncipe dudaba mucho que aquello se pudiera conseguir por la fuerza de las armas, y cuando los de Novgorod le pidieron nuevo gobernador decidió actuar en su favor.

Así pues, envió a la ciudad a otro de sus hijos, entregando a Alejandro el gobierno de Pereiaslavl, un principado de menor importancia.

El gran príncipe había cometido un grave error. Cuando los Caballeros Teutónicos de la Espada tuvieron noticia de que Alejandro ya no se hallaba en la ciudad, aprovecharon la ocasión para atacarla y el nuevo príncipe demostró sin lugar a dudas que estaba muy por debajo de su hermano depuesto.

Novgorod, reconociendo su equivocación, se apresuró a solicitar el regreso de Alejandro. Pero había olvidado el intenso orgullo de su antiguo príncipe; Alejandro rechazó su demanda y sólo accedió a regresar cuando el propio arzobispo de Novgorod, encabezando una comisión, le rogó que perdonase al principado.

De vuelta en la ciudad Alejandro reunió un ejército y marchó contra los Caballeros.

La batalla del Hielo, librada en el lago Peipus en abril de 1242, supuso otra victoria rápida y decisiva; el Gran Maestre de la orden renunció a todas las conquistas anteriores en suelo ruso. El nuevo triunfo permitió al príncipe obtener el gobierno que antaño había causado la rebelión de Novgorod en contra suya.

Un gran príncipe: La fama de las victorias de Alejandro y de la firmeza de su gobierno se extendió por toda Rusia, llegando muy pronto a oídos de la Horda de Oro. A pesar del indudable riesgo que suponía para su imperio el ascendiente de un príncipe ruso, los tártaros acogieron su éxito con admiración.

Sabían perfectamente que ni siquiera el prestigio de un conquistador nacional bastaría para compensar la desunión de los príncipes rusos; que si Alejandro pretendía unirles contra el yugo del opresor, ellos mismos serían sus peores enemigos.

Los tártaros no tenían la menor duda: una alianza entre príncipes rusos resultaba inconcebible.

Con tal convicción, la Horda de Oro no vaciló en convocarle a su corte cuando se trató de elegir un nuevo gran príncipe para suceder a su hermano mayor, Andrés. Alejandro se encontró al llegar en la misma situación que su padre varios años atrás: un candidato más al gran principado entre una serie de príncipes rusos dispuestos a ofrecer cualquier cosa a cambio del dudoso honor.

Pero como Alejandro no ofrecía nada a la Horda de Oro, nada recibió. A decir verdad, sus compañeros tampoco, porque el khan eligió el tradicional sistema de mantenerles a todos en suspenso y no nombró a ninguno.

Por fin en 1252, cuando en un segundo examen de los candidatos el khan dictó su decisión a favor de Alejandro, los tártaros de la Horda de Oro no tenían la menor duda de que el joven príncipe de Novgorod había sido el elegido desde el primer momento.

Alejandro se dispuso inmediatamente a demostrar a los enemigos de Rusia que el país contaba al fin con un gran príncipe al que había que tener en cuenta. Irritado por los esporádicos ataques suecos contra sus fronteras condujo un gran ejército hasta Suecia y, tras otra gran victoria, se entregó a una orgía de pillaje que asoló buena parte del país.

Casi todo el botín traído por el ejército de Alejandro pasó como tributo a manos de la Horda de Oro, cuya ansia de riquezas se hacía mayor de día en día. A los exorbitantes impuestos de los príncipes rusos, que éstos recaudaban de sus subditos, añadió el khan nuevos tributos directamente del pueblo.

Las quejas de los campesinos oprimidos respecto a que los pobres sufrían doblemente que los ricos a causa del doble impuesto cayeron en oídos sordos, haciendo que la rebelión y el descontento empezasen a hacer efervescencia.

Al parecer, la tarea de Alejandro en aquellos momentos consistió en sacar el mejor partido posible de una situación desfavorable. Como hacía ya mucho tiempo que había perdido toda esperanza de unir a los demás príncipes, prefirió ponerse de lado del khan en sus relaciones con ellos. Este, a su vez, viendo que contaba con un gran príncipe al mismo tiempo eficiente y popular, fue confiando a Alejandro cada vez en mayor medida las decisiones importantes de la nación.

Pero el ánimo del pueblo empezaba a hacerse explosivo y Alejandro se halló dueño de una tierra descontenta.

En Novgorod —corazón del poco espíritu de independencia que alguna vez había existido en Rusia— el pueblo se alzó contra los recaudores de impuestos del khan y se negó colectivamente a pagar un céntimo más.

En su condición de gran príncipe, era Alejandro quien debía reprimir el disturbio: una situación doblemente irónica, puesto que él mismo había sido príncipe de Novgorod y el príncipe actual, su propio hijo, apoyaba abiertamente a los descontentos.

No obstante, Alejandro fue a Novgorod y encarceló a los consejeros de su hijo. Castigó al pueblo por su desobediencia al khan y reprendió severamente al príncipe. Gracias a su habilidad diplomática, la situación se salvó sin derramamiento de sangre.

alejandro nevski

Alejandro Nevski, príncipe de Novgorod, ora implorando el éxito antes de librar la batalla del río Neva contra los suecos, en 1240. Aquella fue su primera y decisiva victoria.

¡El sol de Rusia se ha puesto!: En sus tiempos de soldado, Alejandro saqueó y arrasó muchas ciudades enemigas. Ahora, en los años de la madurez, empezó a reconstruir las ciudades rusas destruidas por los amos tártaros y a fundar otras nuevas en lugares de importancia estratégica.

Al mismo tiempo consagró buena parte de sus esfuerzos a mejorar la suerte de los pobres, instándoles a permanecer en paz mientras él aplacaba la ira del gran khan y abogaba, a menudo con éxito, porque redujese los abrumadores tributos.

Una de las concesiones más notables que obtuvo en este período diplomático de su vida fue el consentimiento del khan para abolir el reclutamiento forzoso del pueblo ruso para el servicio militar.

Pronto llegaron noticias de las actividades de Alejandro hasta el Romano Pontífice, quien envió a dos cardenales para que se entrevistasen con él. Los tres pasaron muchas horas reunidos, y cuando los cardenales regresaron, Alejandro envió con ellos una carta al Papa.

En su misiva exponía toda la historia religiosa del mundo desde el momento de la Creación, pero añadía al final: «Nosotros, los rusos, sabemos todas estas cosas que enseñáis, pero no podemos aceptar vuestra interpretación de ellas.»

Mientras tanto, el khan se cansaba de las concesiones en materia de impuestos que le había arrancado Alejandro en defensa de los pobres, y empezaba a exigir mayores tributos. Como consecuencia, el pueblo de Rostov, apoyado por su consejo de gobierno, se rebeló en 1262 contra la violencia de los recaudadores de impuestos y los expulsó de sus fronteras. Siguieron disturbios semejantes en Vladimir, Pereiaslavl, Suzdal y en Yaroslav, cuyos habitantes ahorcaron a un recaudador particularmente tiránico.

Como respuesta a tales manifestaciones, los tártaros reunieron sus ejércitos y se prepararon para tomar duras represalias. Marcharon sobre Rostov y habían capturado ya buen número de prisioneros cuando Alejandro, el antiguo guerrero convertido en hombre de Estado, llegó a la corte de la Horda de Oro.

No tenemos noticias de lo que sucedió entre él y el khan pero, como resultado, se llegó a un acuerdo y tanto los insurgentes de Rostov como los regimientos tártaros se retiraron de las regiones perturbadas.

Es probable que parte de las razones de este compromiso obedeciesen al hecho de que el khan tenía a la sazón otros muchos problemas, entre ellos una guerra en Persia. Pero ello no resta un ápice al genio diplomático de Alejandro si consideramos que los tártaros mongoles, con quienes tan acertadamente había tratado consiguiendo incontables éxitos, eran muy dados a la envidia y al terrorismo.

Los esfuerzos de Alejandro en favor del pueblo ruso debían haberle agotado. Tras unos meses de estancia en la corte de la Horda de Oro partió hacia Vladimir, pero jamás llegaría allá. Murió en el camino, el 14 de noviembre de 1263. Cuando la noticia llegó a la ciudad, el metropolitano anunció al pueblo: «El sol de Rusia se ha puesto.» Y todos contestaron al unísono: «¡Entonces pereceremos !»

Los temores de la multitud estaban justificados. Los príncipes rusos empezaron a luchar inmediatamente entre sí por el gran principado vacante, pero aquellas disputas no sirvieron más que para debilitar aún más su poder. El pueblo sufrió las amargas consecuencias y los tártaros fueron los únicos que obtuvieron algún beneficio.

La figura de Alejandro había estado siempre rodeada de tal halo de leyenda que, inevitablemente, su muerte dio lugar a toda clase de supersticiones. El metropolitano de Vladimir aseguró que una voz celeste le había anunciado la calamidad. Cuando se pronunció una oración sobre el sarcófago abierto, los presentes afirmaron que Alejandro había abierto la mano derecha.

Indudablemente, todas estas historias contribuyeron a la canonización del héroe, pero la principal razón por la que fue elevado a los altares derivó de la imperecedera admiración que le había tributado su pueblo.

Varias centurias más tarde, cuando Rusia se había sacudido ya el yugo de los khanes, el zar Pedro I trasladó el cuerpo de Alejandro a la nueva capital en San Petersburgo y fundó un monasterio en memoria suya, como tributo al hombre que había dedicado toda su vida a aliviar la carga de su pueblo durante la más cruel de las épocas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia La Llave del Saber Tomo I – Historia del Héroe de Neva – Ediciones Cisplatinas –

Biografia de Dostoievski Fiodor Escritor Ruso Obra Literaria Resumen

Biografía de Dostoievski Escritor Ruso Obra Literaria

Fiódor Dostoievski, nació en Moscú en 1821 (Calendario gregoriano) y fallece en San Patersburgo en 188, es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

También se los considera casi sin duda como uno de los mayores novelistas de todos los tiempos, donde echa mano de las abundantes herramientas estilísticas de su época, pero abandona pronto el exitoso realismo de su primera publicación de 1846, llamado “Pobres gentes” y se adentra por caminos singulares y tortuosos como en “El doble”, “Noches blancas” que le restan popularidad. También dedicó una etapa de su vda al periodismo.

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Se graduó como ingeniero en 1843, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura y frecuentar los medios liberales. En 1846 escribió Pobres Gentes.

Posteriormente, publicó una serie de relatos (El doble, 1846; La patrono Joziaika, 1847; Corazón débil y Noches blancas, 1848).

Después ingresó en un círculo de jóvenes socialistas, quienes fueron acusados de un complot contra el Estado y condenados a muerte.

Pero la pena les fue conmutada por el zar Nicolás I, por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y su cumplimiento acentuó su epilepsia.

Regresó a San Petersburgo en 1859 y su producción desde entonces fue muy abundante, a pesar de sufrir penurias económicas hasta su muerte, causadas por su afición al juego.

Sus principales obras son: la casa de los muertos (1861), Humillados y ofendidos (1861), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los endemoniados (1870) y Los hermanos Karamazov (1880), considerada su obra maestra.

Los ejes de sus relatos son: la psicología profunda de sus personajes y la relación de esos personajes con los ideales de la Rusia.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 30 de octubre de 1821 en el Hospital de los pobres de Moscú, donde su padre era médico.

Éste, Mijaíl Dostoievski, era un extraño y sombrío personaje, hijo de un pope, que había iniciado la carrera eclesiástica en un seminario del que terminó por huir en 1809 para estudiar medicina y verse convertido al cabo de muy poco tiempo, a causa de las necesidades de la guerra, en cirujano militar durante las campañas napoleónicas.

Poco después de concluir la contienda se casó, tuvo un primer hijo, Mijaíl (nacido en 1820) y se retiró del servicio incorporándose al Hospital de los pobres moscovita. Suele describírsele como un hombre de mal carácter, atrabiliario, violento y despótico, avaro y excesivamente aficionado al alcohol.

La madre del escritor, María Fiódorovna Necháieva, nacida en 1800 y once años más joven que su marido, sensible, afectuosa e inteligente, tuvo una existencia triste y a menudo humillante que su hijo iba a recordar siempre con emoción.

Fiódor y su hermano mayor empiezan sus estudios en escuelas privadas y en 1834 ingresan en el internado de Chermak, donde ambos se apasionan por los autores rusos y extranjeros que entonces estaban más de moda: entre los rusos, Pushkin, Lérmontov, Gógol; entre los extranjeros, Walter Scott, Schiller, Goethe, Balzac, Víctor Hugo

Años más tarde, uno de sus antiguos condiscípulos describiría al Dostoievski de esta época como «un muchacho serio, pensativo, rubio, de rostro pálido. Los juegos apenas le atraían.

Y durante los recreos casi nunca dejaba los libros». Su gran ilusión es ya escribir y empieza efectivamente una novela tomando como modelo a la novelista inglesa Ann Radcliffe, entonces muy en boga.

En  1838, siguiendo las indicaciones de su padre, pasa a la Escuela de Ingenieros, y allí recibe la trágica noticia de la muerte de su padre, asesinado por sus siervos en junio de 1839; las circunstancias de este crimen nunca llegaron a aclararse, pero sin lugar a dudas el hecho impresionó muchísimo a Dostoievski, quien se sentía moralmente culpable por haber deseado de un modo más o menos inconsciente la desaparición de este padre vicioso y tiránico.

Dos meses después de morir éste, Fiódor tuvo otra grave crisis de epilepsia que se produjo al presenciar un cortejo fúnebre por las calles, y el tema del parricidio será el núcleo de su última e impresionante novela, Los hermanos Karamázov.

En agosto de 1843 termina la carrera y se le destina a un modesto cargo del departamento de ingenieros de San Petersburgo, con un sueldo de tres mil rublos anuales. Pero se siente, como él dice, «poeta y no ingeniero» y sólo sueña con escribir, ir al teatro, a la ópera y también comienza sus primeros pasos como autor literario.

Su primera novela, Pobres gentes, entusiasmará también a todos cuando el manuscrito empieza a circular en 1845; sus amigos se declaran maravillados, pero para Dostoievski vale más la opinión del famoso crítico Bielinski, quien afirma que es una obra maestra.

Súbitamente es la fama, las obras que publica a continuación encuentran una mala acogida. El doble, El señor Projarchin y La patrona, las tres de 1846, no gustan y llega la depresión y el desaliento.

En diciembre de 1846 empieza a publicar otra novela, Niétochka Nezvánova

En otoño de 1847 y Dostoievski publica una serie de relatos y novelas cortas: Polzúnov, Un corazón débil, El ladrón honrado, Un árbol de Navidad y una boda, La mujer de otro y Noches blancas, todas en 1848.

En enero del año siguiente el proyecto de la imprenta clandestina ya está en marcha, y el 23 de abril de 1849, a las cuatro de la madrugada, Dostoievski es detenido por la policía y encerrado, junto con los demás conspiradores en la fortaleza de Pedro y Pablo.

A fines de septiembre se inició el proceso que terminó con un veredicto de culpabilidad, lo cual significaba la muerte, pena que será modificada a pocos minutos de su fusilamiento cuando llega un correo del Zar, con un indulto, donde lo envían a realizar trabajos forzados a la Siberia por cuatro años.

Esta experiencia le permite una observación minuciosa de la gente del pueblo y le conduce a descubrir los Evangelios, lo que influye poderosamente en su carácter. Recuerdos de la casa de los muertos es una terrible descripción de estos años de presidio.

Dostoievski, como otros novelistas de su siglo (Dickens, Balzac), publica sus novelas por entregas en diversos periódicos. Así aparece Humillados y ofendidos. El escritor viaja, batalla con la censura y lleva una vida muy activa.

En 1866 enviuda y escribe El jugador, estremecedora confesión, basada en su propia experiencia, de un hombre poseído por la pasión del juego. En este mismo año escribe Crimen y castigo. El idiota le otorga nueva celebridad. Su última gran novela es Los hermanos Karamazov.

Su estilo, inconfundible, se distingue por una tensión nerviosa exacerbada, por una especie de vibración interior. Los protagonistas son generalmente criminales, enfermos o locos, siempre fuera de la normalidad.

Son personajes que viven en una crisis continua; en su interior se produce una dramática lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

Con frecuencia el protagonista, humillado bajo el peso de las injusticias sociales, se muestra a sí mismo como un bufón y parece experimentar un placer morboso en su decadencia.

En esta situación es objeto de visiones y alucinaciones que dan al relato un tono estremecido. El envilecimiento de la persona, el pecado y la redención son otros tantos aspectos siempre presentes en la obra de Dostoievski.

A partir de 1876 se publica el Diario de un escritor en forma de revista, y en la misma van apareciendo también diversos relatos como El mujik Marev (1876), La sumisa (1876) y El sueño de un hombre ridiculo (1877).

Su fama ha llegado a un punto culminante, todo el mundo quiere conocerle y sin darse cuenta le roban un tiempo precioso, es elegido miembro de la Academia de Ciencias, sección de lengua y literatura rusa (1877), el propio zar le ruega que hable con sus hijos, «sobre quienes podría usted tener una benéfica influencia».

En 1878, cuando muere su hijo Alexéi, ya está trabajando en la que será la última de sus novelas, Los hermanos Karamázov, de la que lee diversos fragmentos en actos públicos en el curso de 1879.

Los hermanos Karamázov, que terminó en noviembre de 1880, es considerada unánimemente como la síntesis genial de toda la obra dostoievskiana.

Los grandes temas del escritor —la fe, el sufrimiento de los niños, la voluntad de parricidio, la desazón de la culpa, la soberbia de la inteligencia, etc.— forman aquí una vertiginosa sinfonía que representa en los diversos personajes de los cuatro hermanos —todos en el fondo asesinos de su padre— otras tantas facetas de la propia personalidad de Dostoievski.

Libro insondable y arrebatador, es el gran testamento de un hombre enfermo y agotado, que se sabe a las puertas de la muerte, y que revive en su imaginación el drama de su niñez, actualizado por la reciente muerte de su hijo y madurado a lo largo de toda una torturada existencia.

Todavía en los meses que le quedan de vida va a conocer el fervor popular con motivo de la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú (junio de 1880).

Dostoievski pronuncia entonces un famoso discurso que resume su pensamiento y que es acogido con un gran entusiasmo.

Vuelve a su refugio de Stáraia Rusa y en octubre regresa a San Petersburgo ya a punto de terminar Los hermanos Karamázov.

Además de la epilepsia, cuyos ataques se habían hecho menos frecuentes aunque más intensos, sufría una enfermedad pulmonar que se iba agravando y que el 26 de enero de 1881 le produjo dos hemorragias. El día 27 de 1881 se reprodujeron las hemorragias y a las ocho y media de la tarde murió.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Dostoievski Fiódor, “El Analista de las Profundiades del Alma” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

 

 

Biografía de Balzac Honore Novelista Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Balzac Honoré
Novelista Resumen de su Obra Literaria

Novelista francés (Tours 1799-París 1850). A pesar de sus pretensiones aristocráticas, Balzac era de familia modesta. Educado en un colegio de Vendóme, se trasladó, siendo joven, a París, donde llevó, hasta los 30 años, una vida singularmente aventurera, llena de tanteos, de esfuerzos en diversos sentidos y de empresas fracasadas.

Alojado en un desván durante muchos años, entre 1822 y 1828 acumuló infinidad de volúmenes, la mayoría bajo seudónimo, para los que no hallaba editor. Una voluntad menos sólida que la suya hubiera abandonado, pero Balzac tenía una fe inquebrantable en su propio genio y perseveró de modo infatigable.

Por otra parte, intentó animosamente asegurar su independencia por medio de especulaciones industriales. Fue editor, impresor, etc. Pero ninguna de sus empresas triunfó, y sólo le dejaron deudas. Ante la falta de éxito volvió con más ahínco a la literatura.

novelista balzac honore

Bernard-Francois, padre del escritor, hizo carrera y algo de fortuna durante el período revolucionario y se instaló en Tours en 1797; allí, en 1799, nacía el segundo de los hijos del matrimonio; se le puso el nombre de Honoré. Mientras su padre se aprovecha de los cambios políticos de la época, Honoré cursa sus primeros estudios en el colegio Le Gay de Tours. Al parecer, la familia no manifestaba un cariño excesivo para con sus hijos y el niño fue paseado de colegio en colegio, pasando de Tours a Vendóme y de allí a su casa, porque su salud flaqueaba.

La vida de colegial hizo de él un niño regordete y apático, mal estudiante y ávido lector, autor de versos de ripio y dedicado esencialmente, según él mismo dice, a la contemplación.

En medio de una familia más bien desunida que atraviesa períodos difíciles para un oportunista —corren los años 1814-1815, los del primer destierro de Napoleón, los Cien Días y Waterloo—, el joven Honoré hace lo que puede, sigue las tendencias ideológicas de su padre y abandona el colegio parisiense del señor Lapitre —ferviente legitimista—, donde proseguía sus estudios desde que la familia se había trasladado a París.

Los estudios de segunda enseñanza los acabó en otra pensión, la de los señores Beuzelin y Ganser, adscrita al instituto Charlemagne: las notas del futuro novelista seguían siendo poco brillantes.

Por decisión de su padre se matricula para cursar la carrera de Derecho y va a hacer prácticas en el bufete del procurador Jean-Baptiste Guillonnet-Melville, que le serviría más tarde de modelo para el personaje de Derville que aparece repetidas veces en la Comedia Humana.

Hacia abril de 1818, le tenemos en el estudio del notario Victor-Édouard Passez, pero salta a la vista que lo suyo no son las leyes. Cuando proclama que tiene vocación literaria, su familia se escandaliza, pero el padre se muestra dispuesto a ayudarle, dándole un plazo de dos años para probar sus fuerzas y asignándole una parquísima cantidad que tan sólo le permite sobrevivir.

Años de miseria, de ilusiones, de proyectos inspirados por la falta de experiencia (como la tragedia neoclásica en verso) y que culminan en la redacción de una tragedia histórica en cinco actos y en verso, Cromwell, acabada en marzo de 1820 y cuya lectura, organizada por la familia, fue un fracaso estrepitoso. No se desanimó el joven autor, y nos consta que empezó entonces a redactar dos novelas, Sténie y Falthurne; no acabó estas obras, en las que manifiesta a la vez su postura liberal y la influencia de la novela negra al estilo inglés.

En sus correrías por la capital había conocido a un foliculario especializado en escándalos y política, Auguste Lepoitevin; tenía montada una fábrica de literatura barata que suministraba a los editores el tipo de texto que mejor se podía vender según la moda del momento. Balzac colaboró en la elaboración de estos textos que todo lo debían —o casi— a Walter Scott, como Charles Pointel, publicado en noviembre de 1821, y La heredera de Birague, historia basada en los manuscritos de Dom Rago, ex prior de los benedictinos, puesta al día por sus dos sobrinos, el señor A. de Viellerglé y Lord R’hoone (este último nombre es anagrama de Honoré). Con el mismo seudónimo firma Jean-Louis o la expósita (marzo de 1822), dramón con traidor perverso, y, en junio, Clotilde de Lusignan o el apuesto judío.

Entretanto, Balzac se había enamorado de la señora de Berny, que tenía veintidós años más que él, y se había convertido en su amante. Esta experiencia tiene interés porque es probablemente la fuente de un tema que aparece a menudo en las obras posteriores, el del joven impetuoso y falto de experiencia con la señora casada, generalmente mayor, que hace a la vez los papeles de cicerone social, de madre y de amante.

Se vuelve a encontrar este tema en El vicario de las Ardenas, otra novela negra con agravantes incestuosos y eclesiásticos, escrita en 1822 como El centenario o los dos Beringheld, historia fantástica, lúgubre y terrorífica en el mejor estilo inglés. Con el nuevo seudónimo de Horace de Saint-Aubin, con que ha firmado las dos anteriores obras, firma también el año siguiente La última hada o la última lámpara maravillosa. Todas estas primeras obras no hacen de él sino un escritor a sueldo, sin originalidad ni porvenir.

Acaso comprendió que por aquel camino no iba a conseguir la fortuna y se lanzó a los negocios editoriales hacia 1825 y luego, como las cosas salían bastante mal, en un rasgo de su carácter del que nunca curaría, a los de imprenta. Acortemos los detalles diciendo que todo acabó en quiebra y en deudas cuantiosas que pagaron su familia y la señora de Berny.

El último chuan o la Bretaña en 1800, obra publicada en 1829, se puede considerar como la primera piedra de la futura Comedia Humana; aunque sigue debiendo mucho a Walter Scott, Balzac ha logrado escribir una novela original, ambientada en hechos presentes en todas las memorias; pero el éxito dista mucho de ser clamoroso.

Las relaciones que tiene con la viuda de Junot le permiten introducirse en los ambientes literarios y mundanos de la capital, donde a finales de 1829 consigue llamar la atención del público con Fisiología del matrimonio o meditaciones de filosofía ecléctica sobre la dicha y la desdicha conyugales, publicadas por un joven soltero.

El libro, más que profundo, era picante y fue bien recibido. A partir de entonces, Balzac se especializa en narraciones breves, que se publican en los periódicos, como El verdugo (enero de 1830), firmado por primera vez Honorato de Balzac. De esta época datan numerosos relatos que se recogerían luego en los dos volúmenes de las Escenas de la vida privada: La vendetta, Gobseck, El baile de Sceaux, La paz del hogar, La casa del gato que juega a la pelota, Una doble familia.

Mientras está efectuando un viaje por el valle del Loira, tienen lugar en París los acontecimientos de julio de 1830 que instalan a Luis Felipe de Orleans en el trono: la burguesía acaba de triunfar sobre la reacción monárquica. Balzac, que se inclinaba hacia un vago liberalismo, se orienta ahora hacia unas opiniones legitimistas cada vez más claras, aunque difíciles de justificar.

 La idea de corrupción de los valores sociales, responsable de todos los males de la Francia de la primera mitad del siglo XIX, empieza a imponerse en su pensamiento. El cuento filosófico titulado Cero, que publica en La Silhoutte el 3 de octubre de 1830, es buena muestra de ello. Al mismo tiempo, apoya al partido legitimista con artículos como Sobre la proyectada destrucción del monumento erigido al duque de Berry o Ensayo sobre la situación del partido monárquico; en estos textos aboga por la participación de los ultras en la vida política, especialmente por medio de la prensa.

En agosto de 1831 se publica La piel de zapa, obra de la que la crítica da valoraciones contradictorias, pero es el primer éxito de masas del autor; le da fama y dinero y así tiene la posibilidad de contraer nuevas deudas. Su nueva posición le obliga a satisfacer las exigencias del dandy que ha firmado El tratado de la vida elegante (noviembre de 1830).

La verdad es que trabaja mucho, gana bastante dinero porque no para de publicar (Los cuentos grotescos, La señora Firmiani, El mensaje), pero gasta todavía más. Su fama ha llegado hasta la lejana Rusia, donde la literatura francesa encuentra terreno abonado en la aristocracia. Precisamente recibe cartas entusiasmadas de una condesa ucraniana, la señora Hanska, figura que dominaría los veinte últimos años del autor. Se encontraron por primera vez en Suiza en septiembre de 1833.

Para el escritor son años fundamentales porque al tiempo que concluye Eugenia Grandet y va escribiendo su novela más sublime e ideal (según él), Serafita (en realidad unas bochornosas disposiciones filosófico-metafísicas), firma un contrato ventajoso para sus Estudios de costumbres en el siglo XIX y ya tiene hecho el plan de su obra futura, aunque todavía no le ha dado el título genérico de la Comedia Humana.

Es de gran importancia también la publicación, en La Revue des Deux Mondes, de Papá Goriot, obra en la que está trabajando en diciembre de 1834, porque es el primer libro en el que empieza a aplicar sistemáticamente el principio de la reaparición de los personajes de una novela a otra. Por aquel entonces trabaja dieciocho horas diarias, es considerado como el más fecundo autor del momento, pero no como el mejor.

Se consuela del desdén de Saínte-Beuve efectuando un viaje con la condesa Hanska, mientras Papá Goriot se reedita dos veces y se adapta para el teatro. Apenas ha dejado a la condesa rusa, le nace una pasión por otra gran dama, la condesa Guidoboni-Visconti, que le ayudó económicamente, tuvo un hijo suyo y sirvió de prototipo para el personaje de lady Dudley.

Sigue ambicionando una carrera política y, para disponer del indispensable trampolín, compra la mayor parte de las acciones de La Chronique de Paris, semanario para el que contrata a un joven autor llamado Théophile Gautier. A esta revista dedicó gran parte de su tiempo y le debió un fracaso más en sus ambiciones personales. En sus columnas se publicaron La interdicción, La misa del ateo, parte de El lirio del valle y El gabinete de antigüedades.

El secreto de esta extraordinaria capacidad de trabajo lo reveló Balzac a Gautier recomendándole una higiene mental y física drástica, reservando las horas nocturnas para la concepción de la obra; por lo demás, dormir poco, comer menos y alejarse de las mujeres.

Por su cuenta, Balzac hacía caso omiso de muchas de estas piadosas recomendaciones: bebía café en grandes cantidades para poder conservar su lucidez durante las largas sesiones de trabajo que se imponía. Trabajo cuyo método da idea del genio creador del autor al tiempo que deja suponer que siempre estuvo preocupado por el destino final del texto en curso, como si recordara dolorosamente las primeras experiencias literarias de su juventud.

Después de esbozar esquemáticamente el tema, enviaba el guión a la imprenta y sólo cuando ésta le devolvía las primeras galeradas se ponía a escribir en serio. Lo que era palabra se convertía en frase, las frases en párrafos, incisos, digresiones, convirtiendo la hoja impresa en la pesadilla de los tipógrafos.

En sintesis, y sin tener en cuenta las clasificaciones que adoptó más tarde, cuando emprendió la labor de ligar todas las partes de su obra bajo el título general de La comedia humana, entre sus principales novelas se destacan: Un episodio bajo el terror, La obra maestra desconocida, El coronel Chabert, El médico rural, Eugenia Grandet, Séraphita, Papá Goriot, Las ilusiones perdidas, El lirio del valle, César Birotteau, Ursule Mirouet, Un asunto tenebroso, Esplendores y miserias de las cortesanas, Modeste Mignon, El primo Pons…

El momento más glorioso de la carrera de Balzac, que en cierto modo marca el florecimiento de su genio, es la época en que publicó los cuentos y novelas que posteriormente clasificaría, en su Comedia humana, en Escenas de la vida privada y Escenas de la vida de provincias. Las principales son La mujer abandonada, La mujer de treinta años, Las solteras, etc.; y, en primer lugar, Eugenia Grandet.

Durante más de quince años mantuvo una correspondencia apasionada con Eveline Hanska,  con la que se casó poco antes de morir. Su obra novelística aporta una penetrante descripción de la sociedad francesa surgida de la revolución de 1789, cuyas principales características son los temas arquetípicos de Balzac: el declive de la nobleza, la euforia de la burguesía, la omnipotencia del dinero y la ascensión social de los plebeyos ambiciosos y sin escrúpulos.

A partir del año 1849, comienza una etapa de decaimiento, está  agotado; enfermo, sólo piensa en reunirse con la condesa Hanska, el matrimonio se ha convertido en su obsesión. Es un hombre prematuramente envejecido el que parte para Ucrania en septiembre. En enero de 1849 escribe a la administración del zar para conseguir la autorización de casarse; una vez concedida ésta, se puede fijar la fecha y el tan deseado matrimonio se celebra el 14 de marzo de 1850 en la iglesia de Santa Bárbara de Berdichev.

Los novios cincuentones emprenden el viaje a Francia el 25 de abril. Él con su corazón gastado, ella con su ataque de gota. Al llegar a la capital francesa, Balzac tiene que guardar cama. En pocos meses, sus últimas fuerzas le abandonan y muere el 18 de agosto.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Honoré Balzac, “El Gran Novelsita Francés del Siglo XIX” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

Finalidad de un Gobierno en un Estado o Pais Concepto Origen y Funciones

Finalidad de un Gobierno en un Estado
Concepto, Origen y Funciones

El Gobierno y El Pueblo

1-Objetivos de los Gobiernos

2-El Contrato Social

3-Filósofos de Ciencia Política

4-Modalidades y Formas de los Gobiernos

5-Participación Política

La palabra “gobierno” proviene de la palabra latina gubernator, que significa timonel. Antes de los romanos, los pueblos de sociedades tempranas desarrollaron instituciones especiales con el fin de proteger el bien común. Era necesario instituir un gobierno para tomar decisiones sobre los asuntos que afectaban al pueblo en su conjunto. Cuando el gobierno es ejercido efectivamente, dispone de una capacidad para establecer un equilibrio de las presiones en conflicto y para conducir al Estado hacia los objetivos compartidos del conjunto de la comunidad.

Los objetivos originales del gobierno consistían en proteger al pueblo de una agresión externa y proporcionarle un cuerpo legal que garantizara un orden en la vida cotidiana. Desde el s. XIX, la tarea de los gobiernos se ha desarrollado hasta cubrir el ámbito de la educación, la salud y las pensiones (el Estado del Bienestar). Hay sin embargo quienes piensan que los gobiernos contemporáneos asumen una gama demasiado amplia de tareas y, por ende, de poder.

La antigua ciudad-estado de Atenas suele ser vista como el modelo básico de la democracia. Desde luego, se trataba de un modelo mucho más democrático que todos los precedentes, pero según las concepciones modernas la democracia ateniense era bastante limitada (condición inferior de las mujeres, sistema de esclavitud, distribución desigual del poder entre los ciudadanos hombres). El sistema republicano romano aportó a ella un desarrollo del control popular del gobierno, especialmente en el reconocimiento de la idea de que la soberanía reside en el conjunto del pueblo y no en un solo grupo.

Durante la Edad Media, las tareas del gobierno estaban divididas en la práctica entre Estado e Iglesia, y ambos estamentos reclamaban su propio conjunto de derechos. La perspectiva medieval era que la autoridad de una persona para gobernar a otras provenía de Dios (el así llamado “derecho divino de los reyes”). El teórico político italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1527) se distanció de las ideas vigentes y adoptó una perspectiva más secular del Estado. Maquiavelo propugnó una forma popular de gobierno que, según él, existía en la república de Roma.

leviatan hobbes

La portada del Leviatán (1651)de Thomas Hobbes. El gigante coronado —que representa el poder absoluto del soberano-empuña una espada y el báculo de un obispo, símbolos de la supremacía militar y eclesiástica. Las pequeñas figuras humanas que constituyen el cuerpo del gigante representan el Estado, compuesto por el conjunto de los individuos. Hobbes creía que los individuos se unían para crear el Estado, entregando el poder a un monarca absoluto cuyo deber era preservar la paz y la seguridad.

El Contrato Social

El surgimiento de la idea del contrato social, en el s. XVI, reintrodujo el concepto de que la autoridad del gobierno reside en la que le es delegada por el pueblo. El filósofo político inglés Thomas Hobbes (1588-1679) describió el caos en el que, según él, se sumía el pueblo cuando no disponía de un gobierno adecuado. En su tratado más importante, Leviatán (1651), sostuvo que la vida del hombre, en su estado natural y sin gobierno, es “solitaria, pobre, cruel, brutal y breve”.

La doctrina de Hobbes afirma que los hombres pueden convivir en paz si acuerdan entre ellos obedecer a un soberano absoluto, acuerdo que el filósofo llamó precisamente el “contrato social”. La inquietud de Hobbes acerca de lo que sucedía cuando el gobierno se desintegraba, como había ocurrido durante la guerra civil de Inglaterra , lo condujo a postular que debería otorgarse un poder considerable al soberano.

En sus dos Tratados sobre el gobierno (1690), el filósofo inglés John Locke (1632-1704) también recurre a la idea del contrato social. Sin embargo, Locke se oponía al absolutismo, y vio el consentimiento libre de los gobernados como la base del gobierno legítimo. La obediencia depende de que los gobiernos trabajen para el bien de los gobernados, quienes tienen derecho a rebelarse si son oprimidos. Esta idea parecería bastante aceptable hoy día, pero en su tiempo fue vista como una concepción radical que fue adoptada, por ejemplo, por los patriotas de los nacientes Estados Unidos, en 1776.

El filósofo ginebrino Jean Jacques Rousseau (1712-1778) se enfrentó sin rodeos a la cuestión que habían más o menos esquivado lodos los teóricos del contrato social; o sea: la decadencia de la idea de idea de una autoridad otorgada por Dios. Pero si las leyes no tiene aval divino y son elaboradas por los ciudadanos, ¿por qué deberían verse obligados a obedecerlas otros ciudadanos? .

Rousseau estableció claramente que los ciudadanos deben vivir en un marco legal, pero que sólo estarán obligados a cumplir las leyes si han participado en su elaboración. En su obra El contrato social (1762), el filósofo ginebrino postula una idea de la democracia ideal basada en la soberanía popular. El ejercicio del poder, dice Rousseau, debería estar en consonancia con la voluntad general y contar con el consentimiento de todo el pueblo.

PENSADORES DE LA CIENCIA POLÍTICA

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Modalidades y tareas de los gobiernos

Al desarrollar la idea de separación de poderes, el filósofo de la Ilustración, Montesquieu (1689-1755), señaló el camino hacia el enfoque moderno de las tres ramas del gobierno. Al poder legislativo compete la elaboración y enmienda de las leyes; el poder ejecutivo debe velar por la ejecución de las leyes, y el poder judicial es responsable de la administración de la justicia.

Esta división de los poderes proporciona una base para el control popular. Por ejemplo, un tribunal supremo (el tribunal más alto en la jerarquía del poder judicial) puede dictaminar si el gobierno (el ejecutivo) ha infringido la ley. En Estados Unidos, la constitución está basada en un sistema de “verificación y equilibrio” (“checks and balances“) en tre los diferentes poderes del gobierno.

Las democracias liberales occidentales adoptan diferentes formas, pero tienen en común la convocatoria pe riódica de elecciones —mediante libre sufragio universal— a las que asisten diferentes partidos. Países como Francia y Estados Unidos tienen un sistema presidencialista, en el cual el poder ejecu tivo es ejercido por un presidente electo. El poder del presidente suele estar limitado en cierta metli da por la asamblea legislativa, responsable de las funciones rutinarias del gobierno.

En un sistema parlamentario, un primer ministro es normalmente el líder del partido mayoritario cu la asamblea legislativa— está al frente del podei ejecutivo. En una monarquía constitucional, como es el caso de España o Grán Bretaña, el presídeme del gobierno o el primer ministro ejercen sus fun ciones bajo la autoridad de un soberano, que  alidad sólo tiene poderes protocolares y representativos del estado.

Los estados comunistas, como la Unión Soviética hasta 1990-1991, están organizados bajo el gobierno ininterrumpido del partido único. En 1989-1991, el poder del partido comunista se vio erosionado en diversos países de Europa del Este, donde se optó por sistemas políticos democráticos.

Por otra parte muchos países, sobre todo en el Tercer Mundo, están gobernados por dictaduras militares. Sin embargo, desde los años setenta, ha habido una creciente tendencia a que los regímenes militares fueran siendo reemplazados por democracias, primero en el sur de Europa, más tarde en América Latina y, más recientemente, en África.

En un sistema federal, como es el de Alemania, el poder está ejercido por un gobierno central y por los gobiernos regionales. Un sistema unitario, por contra, concentra la autoridad del ejecutivo en manos del gobierno central.

La participación política

La democracia moderna ha desarrollado un método por el cual el pueblo puede participar en la toma de decisiones del gobierno. La forma básica de participación política es votar para elegir a los funcionarios del gobierno. Esta votación puede ser directa o indirecta.

En el sistema de elecciones indirectas, como ocurre en Estados Unidos, el pueblo elige un cuerpo de electores —un colegio electoral— que, a su vez, elige al presidente. Algunos países tienen un sistema electoral por el que el candidato con el mayor número de votos en una determinada área electoral es elegido.

Francia utiliza un sistema de doble vuelta, mientras que muchos otros países europeos emplean una variedad del sistema de representación proporcional, con el fin de asegurar que los partidos estén representados en el parlamento en relación al número de votos que reciben del conjunto del electorado. En Australia, Bélgica o Argentina, por ejemplo, votar en unas elecciones generales es obligatorio.

Algunos países, como Suiza, recurren asiduamente al sistema de referendums, para que el electorado decida directamente sobre los problemas más importantes.

Los ciudadanos pueden estar implicados más o menos directamente en política. Pueden afiliarse a un partido político o a un grupo de presión que lleve a cabo una campaña para un determinado tema. También pueden decidir presentarse como candidatos. Hasta en las sociedades más libres, la participación política depende en cierta medida de los factores sociales y económicos, que otorgan a ciertos individuos y grupos más poder e influencia que a otros.

La Administración

El sociólogo alemán Max Weber veía en la burocracia una forma de administración más eficiente que. por ejemplo, el sistema vigente con anterioridad, basado en los miembros de la corte de un monarca. Sin embargo, la problemática eficiencia de la burocracia y el carácter permanente del funcionariado han planteado muchos interrogantes sobre la responsabilidad de los burócratas para con el pueblo. El servicio civil, sobre todo sus miembros más antiguos, es importante tanto en términos de consejos como de ejecución de las decisiones políticas.

La posición central de la burocracia en los gobiernos modernos ha creado la necesidad de nuevas fórmulas para abordar las quejas de los ciudadanos. En varios países europeos, el ombudsman o defensor del pueblo es un funcionario que investiga las quejas formuladas por ios ciudadanos contra el gobierno nacional y local, y procura solventar los perjuicios derivados de su deficiente gestión.

Las reformas de este tipo pueden ayudar —y de hecho ayudan— a mejorar la indefensión de los ciudadanos en tanto individuos, pero no solucionan el problema más general de la rendición de cuentas de los burócratas. El poder de los burócratas es algo que Montesquieu no previo en su teoría sobre la separación de poderes, y hoy por hoy plantea el problema acaso más profundo en relación al control que puedan ejercer ios ciudadanos sobre la administración.

El gobierno y el pueblo en América Latina:

Vivir en un sistema de libertades al amparo de un régimen democrático en múltiples ocasiones ha sido, en América Latina, más un deseo que una realidad. Existe un gran desjuste entre la realidad social y el ordenamiento constitucional que la respalda, a menudo roto con excesiva facilidad.

Un rasgo conocido de las constituciones latinoamericanas (que son, sin duda, el espejo de la vida de sus países) ha sido, a partir de la constitución mexicana de 1917, la cada vez mayor incorporación a estos textos de preceptos de organización social, tales como la protección y organización del trabajo, protección a la familia y al niño, derecho a la vivienda, a la cultura, etc; excediendo, de este modo, los límites clásicos del ámbito constitucional.

El principio de separación de poderes se incorporó con celeridad al constitucionalismo latinoamericano, aunque la realidad histórica impone que, en la práctica, el poder ejecutivo predomina claramente sobre los otros dos, debido a la tendencia de los estados a los “regímenes presidenciales” (un hombre fuerte con grandes prerrogativas); esta orientación varía según los países.

En México, por ejemplo, está reforzada por la existencia de un partido dominante, el P.R.I., aunque la constitución del país asegura la necesidad de apoyo ministerial para dar validez a las decisiones del presidente; éste es, también, el caso de otros países, como Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela. El caso es particularmente grave en lo referente a la dependencia del poder judicial con respecto al ejecutivo, de clara finalidad política .

La acumulación de facultades por este ultimo poder define la debilidad del poder legislativo en Latinoamérica, siendo otro de sus motivos la escasa duración de los períodos de sesiones de las cámaras en las que dicho poder se organiza.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: El Gobierno y El Pueblo

Biografía de Durero Artista Renacentista Aleman Vida y Obra Artística

Biografía de Durero Artista Renacentista
Vida y Obra Artística

DURERO ALBERTO (1471-1528) Maestro de la forma tridimencional, pintor, grabador y teórico alemán. En Italia (1494) estudió el arte renacentista, que definiría su obra: la búsqueda de las proporciones clásicas, el predominio de la línea en el modelado y el colorido suave y frío. Entre 1488 y 1493, el taller de Wolgemut se dedicó a la considerable tarea de realizar numerosas xilografías para ilustrar la Crónica de Nuremberg (1493), de Hartmann Schedel, y es probable que recibiera una instrucción exhaustiva sobre cómo hacer los dibujos para las planchas de madera. Escribió sobre las proporciones del cuerpo humano (1528).Fue el mas famoso pintor de su tiempo en Alemania. Falleció en 1528 a la edad de 57 años.

BIOGRAFÍA: Nuremberg es la ciudad de los juguetes, de los relojes de cu-cú tallados primorosamente en madera, de los libros maravillosamente encuadernados que hacen las delicias de los coleccionistas. Desde hace siglos, sus fabricantes de juguetes, que son muchísimos, han provisto y sigen proveyendo a los bazares de todo el mundo. La misma ciudad, limpia, con casas apiñadas de techo de pizarra y multitud de iglesias cuyas torres forman un enorme haz de agujas, parece cosa de juguetería.

En esta ciudad maravillosa, ciudad de cuento fantástico, nació el 21 de mayo de 1471 Alberto Durero, que llegaría a ser el más famoso pintor de Alemania en su época, y quizá en todos los tiempos, pues fue grande por sí mismo y maestro de maestros.

Alberto Durero fue el último de los 18 hijos de un matrimonio formado por un orfebre húngaro y la hija de su patrón y maestro, establecido en Nuremberg con un taller de platería. Era su padre un hombre sumamente honrado y religioso, de quien tenemos noticias, por su propio hijo, también hábil escritor.

“Mi padre —ha dicho Durero— mostraba hacia mí cierta predilección viendo que vo era aplicado para el trabajo, y que revelaba deseos de instruirme.
“Llevóme a la escuela, y cuando supe leer y escribir me sacó de ella para enseñarme el oficio de artífice; pero una vez que me hube ejercitado en él, mis aficiones me impulsaron preferentemente hacia la pintura y así lo hice saber a mi padre. quien quedó satisfecho a medias de mi resolución, porque se dolía del tiempo que vo había perdido en el aprendizaje.

Sin embargo, accedió a mis deseos, y el año 1486 después de Jesucristo me hizo entrar en el estudio de Miguel Wolgemut, para servirle de ayudante por espacio de tres años. Dios me concedió la aplicación necesaria, por lo que aprendí bastante, pero sufrí mucho con mis condiscípulos”.

No ha dicho Durero cuáles fueron esos sufrimientos, pero es fácil deducir que eran producidos por los celos que en sus compañeros desperta-_ba la justa preferencia del maestro hacia el pequeño alumno, serio y piadoso, que a los doce años había dibujado magníficamente varias vírgenes y su autorretrato con lápiz de mina de plata, que se conserva en la Galería Albertina de Viena.

LA LUCHA POR LA VIDA

En noviembre de 1486 ingresó Durero en el taller del famoso pintor Miguel “Wolgemut, en el que, a más de la pintura de retablos, se hacían tallas en madera, muebles lujosos y grabados para ilustración de libros.

Poco se sabe acerca de los estudios hechos por el joven pintor durante los tres años de su permanencia en este taller. Ya veremos que los trabajos más bien de artesano que de artista que él debió realizar le sirvieron más tarde, como ocurre en todas las cosas de la vida, pues los destinos más incompatibles con la vocación se traducen en experiencia que luego reporta utilidad.

Es de presumirse, sin embargo, que Durero no renunció un ápice a sus ambiciones artísticas, y que prosiguió con ardor sus estudios, pues de esa época es su dibujo “Tres lasquenetes y seis caballeros atravesando un desfiladero“, en el que ya se destaca el gran paisajista que sería más tarde.

Y también es de notar que, cuatro años después de su ingreso en el estudio de “Wolgemut. pintó el retrato de su padre, existente en Florencia, en el que aparece ya el gran pintor en plena posesión de su técnica. En este retrato, en el que el autor puso todo el amor que sentía hacia su padre, aparece la imagen de éste llena de vida, de expresión-No están en esa cara solamente los rasgos fisonó-micos. sino también los sentimientos del modelo.

HACIA ITALIA

En Italia había un nuevo mundo por descubrir: la luz cálida y dorada de los cuadros de los maestros venecianos, las armoniosas proporciones que los florentinos sabían dar a las figuras, la intensidad de los colores, capaz de “deshelar” el temperamento nórdico más retraído. . . Y Durero no podía permanecer indiferente a estos hallazgos. Sin embargo, los pintores italianos no le brindaron, por lo menos al principio, una acogida amistosa.

A excepción de Giovanni Bellini, que le dispensó, con generosidad, alabanzas y consejos, los otros lo trataron con cierto desdén, criticando los colores “fríos” de sus cuadros y los contornos demasiado secos y nerviosos de sus figuras. Pero diez años después, cuando Durero volvió a Italia, en 1505, las cosas habían cambiado

En el año 1490, Durero, como todos los pintores de aquel tiempo, siente grandes deseos de conocer Italia para estudiar las obras de los grandes maestros. Y emprende el viaje. No es muy conocido el itinerario que siguió. Se sabe sin embargo que estuvo en Alsacia, donde fue con el propósito de conocer al pintor Martín Schongauer.

Pero a su llegada supo que el admirado artista acababa de morir. Uno de los hermanos de éste, Luis, pintor también, trabó una estrecha amistad con Durero y le enseñó a grabar en cobre. De allí pasó a Basilea, donde conoció a otro hermano de Schongauer, Torge, editor, para quien grabó en madera una magnífica escena de la vida de San Jerónimo.

Existen también noticias de su paso por Venecia, así como de dos cuadros, pintados por él en esa época: “El Niño Jesús de la Bola de Oro” y un “Autorretrato”, en el que aparece de medio cuerpo, con larga cabellera rubia y lujosamente vestido.

A su regreso de Italia, en 1494, Durero contrajo matrimonio en Nuremberg con Inés Frev, hija de un acreditado industrial.

Se ha dicho que el pintor sufrió mucho a causa del pésimo carácter de su esposa, que era irritable, y avara hasta el punto de obligarle a realizar trabajos de grabado en cantidad considerable para satisfacer su insaciable amor al dinero, retrasando con ello el florecimiento del genio artístico de su marido. A más de esto, según ha afirmado uno de los biógrafos del artista, Pirkeimer, era sumamente celosa.

Es posible que Pirkeimer, que fue amigo de Durero, haya sido un tanto injusto hacia la compañera de su amigo, y esto vendría a ser corroborado por muchos indicios. Durero pintó varios retratos de la esposa, en uno de los cuales se advierte esta dedicatoria: “A mi Inés“. Por otra parte, manteniendo vivo el afecto que hacia sus padres sentía, vivió luego de casado en compañía de éstos, y al morir su padre se hizo cargo de la educación artística de su hermano Juan.

El dux de Venecia lo visitó personalmente, los pintores ya no se atrevieron a ignorarlo, y hasta la Señoría de la Serenísima cursó una invitación al artista, rogándole que fijara su residencia en Venecia a cambio de una retribución anual nada despreciable. Era una hermosa tentación: rodeado de aquella atmósfera cordial, la perspectiva de regresar a su patria no debió parecerle muy atractiva.

“Cuánto frío tendré, después de este sol —escribió en su diario, antes de partir—. Aquí soy un señor; en mi patria, un vulgar sablista…”

Pero no era verdad. Su patria le debía ya mucho: espléndidos grabados sacros, de intenso dramatismo, soberbios retratos, solemnes retablos. . . Sobre todo, era merecedor del reconocimiento por haber puesto de manifiesto las cualidades más nobles del alma nórdica: estricta seriedad en el trabajo, firmeza de carácter y capacidad para meditar profundamente, hasta atormentarse, sobre los grandes problemas, como el de la fe.

EL MAESTRO

En 1495, de regreso de su viaje, se instala con un estudio de pintor. Su fama es ya muy grande, y de allí que acudan a su estudio numerosos discípulos. Durero debe compartir su tiempo entre éstos y los trabajos que le son encargados. El gran Elector Federico de Sajorna le encomienda la pintura de un tríptico para el altar de la iglesia de Todos los Santos.

Al año siguiente pinta el “Descendimiento de la Cruz” y “Cristo llorado por los suyos“. En los motivos religiosos tal vez falten a los cuadros de Durero esos recursos de que han echado mano muchos artistas, para hacerlos fácilmente conmovedores ; pero sus imágenes tienen, a pesar de la sencillez y realidad con que han sido hechas —o quizá por eso mismo—, una gran emoción comunicativa.

Para sus discípulos fue un verdadero maestro: afable, cariñoso, paciente. Corregía sin irritarse, y con frecuencia aconsejaba, dándoles normas para el estudio. Una de ellas, que ha dejado escrita, transcribiremos aquí por considerarla útilísima para los jóvenes estudiantes de pintura.

“No sé lo que es la belleza. El arte reside en la naturaleza, y quien pueda sacarlo de ella, lo posee. Cuanto más se parezca tu obra a la realidad, tanto mejor será. No creas, pues, que puede hacerse algo que supere a lo que Dios ha creado. El hombre, por sí mismo, no puede ejecutar ningún cuadro hermoso, sino habiendo estudiado mucho y saturándose bien de todo; el arte, así sembrado en él, germinará y producirá sus frutos, v todo el secreto tesoro del corazón se manifestará en una obra y una nueva creación”.

Durero es ya célebre en Nuremberg. No hay familia acomodada que no le encomiende un cuadro.

La más famosa de estas obras de encargo fue un altar para la iglesia de Santa Catalina, que pintó a pedido de la familia de Paumgartner. Aparecen en ella la Virgen, el Niño y San José, rodeados —según costumbre de la época— por varios miembros de la familia que donaba la obra. En ambos costados, vestidos con uniforme militar, San Eustaquio y San Jorge con sendos estandartes.

Este cuadro fue adquirido en 1613 por el nuevo Elector de Sajonia, cuyo pintor, para dar mayor ancho al altar, añadió en las hojas laterales algunos caballos y un trozo de paisaje tomados de apuntes del propio Durero.

En 1903, los admiradores del maestro resolvieron volver la tela a su primitivo estado, para corregir la irreverencia de que había sido víctima, con lo que sólo se consiguió inferirle un nuevo ultraje.

Durante esa misma época, el Príncipe Elector de Sajonia le encargó la decoración al fresco de su capilla de Wittemberg. Pero años más tarde los sucesores del Elector, con una torpeza inconcebible, hicieron cubrir con yeso los admirables frescos de Durero. Casi al finalizar el año 1505, nuestro artista emprendió viaje a Venecia, llamado por sus compatriotas residentes en la ciudad de los Dux. Iba contratado para pintar un retablo destinado a la iglesia de San Bartolomé.

No faltó por cierto oposición al pintor alemán por parte de sus colegas italianos. Se afirmaba que Durero fracasaría, pues si bien era un grabador excelente —decían—, carecía del dominio del color.

El motivo del retablo es el siguiente: la Virgen, sentada en un trono, procede a la coronación del emperador Maximiliano y el Papa Julio II. La Madre de Jesús es, a su vez, coronada por los ángeles.

Terminado el retablo, acudió a verlo el Dux de Venecia, quien abundó en elogios para el pintor y su obra. Durero escribió entonces: “He, reducido a silencio a los pintores que afirmaban que yo no servía más que para grabar, y que en pintura no conocía nada de colores. Todo el mundo dice que no ha visto nunca un colorido más hermoso”.

Este retablo, ultrajado también por manos extrañas, se encuentra en la ciudad de Praga, adonde lo hizo transportar el emperador Rodolfo II.

Durante su estada en Venecia, Durero pintó, entre otros, tres cuadros famosos: “Jesús discutiendo con los doctores de la ley“, “Jesucristo en la Cruz” y, el más célebre de todos, “La Virgen del Canario“.

1498: Autorretrato de Durero

NOBLEZA DE SANGRE Y NOBLEZA DE GENIO

Hemos visto ya que en el retablo de la iglesia de San Bartolomé, Durero retrató al emperador Maximiliano. Este monarca llegó a sentir un gran afecto hacia el pintor alemán, a quien ayudó con una pensión anual de 100 florines para aliviar su difícil situación.

Durero, en efecto, debido a su natural generoso, pues regalaba la mayoría de sus obras, llegó a encontrarse en Venecia en serios aprietos, como se desprende de una carta suya dirigida a un amigo, en la que dice: “Aunque he trabajado rudamente no he tenido la suerte de ganar mucho. Todo mi haber se reduce a un mobiliario pasable, un taller bien montado, una cama y más de 100 florines en buenos colores”.

El afecto que el emperador dispensaba al gran pintor alemán queda demostrado en la siguiente anécdota:

Cierto día estaba Durero dibujando una gran figura mural subido en una escalera, cuando acertó a llegar el emperador Maximiliano con varios personajes de su corte. Pareció al monarca que la escalera usada por el maestro no era suficientemente firme, y pidió a uno de los caballeros de su escolta que la sostuviera.

—Señor —dijo el gentilhombre—, paréceme que es esa una tarea indigna de mi rango.

—¿Indigna de vuestro rango porque sois noble de nacimiento? —gritó encolerizado el emperador—. Pues sabed que mi pintor tiene la nobleza del genio, que no se recipe por legado. Y bien, ahora os demostraré yo la facilidad con que se adquiere la nobleza de título.

Y dio efectivamente a Durero título de nobleza, cuyo blasón eran tres escudos en campo de azur.

La permanencia en Venecia, donde a pesar de los celos de los pintores vivía como un príncipe, estimado v considerado, no pudo prolongarse mucho. Alemania reclamaba a su pintor.

En 1507 emprendió, aunque no sin desconsuelo, el regreso a la patria. En ese mismo año pintó, su cuadro “Adán y Eva” y “El martirio de diez mil Cristianos en Persia“, el primero de los cuales se encuentra en el Museo del Prado, de Madrid.

Obras posteriores son: “La Lucrecia”, “La Adoración de la Trinidad”, “La Virgen y el Niño”, “Los Apóstoles San Felipe v Santiago”, los retratos de. “Cario Magno” y del emperador “Segismundo”, “La Piedad”. “El carro de triunfo del emperador Maximiliano I”, “Los cuatros apóstoles” y otros retratos, obras todas que están en iglesias, museos y pinacotecas de diversos países»

A pesar de que lo dominaba, y conocía todos sus secretos, no tuvo Durero una gran peocupación por el color. De allí la opinión de los pintores venecianos a que hemos aludido, y la forma cómo respondió al desafío demostrando su dominio del colorido. Era, en cambio, amante apasionado del dibujo, y no había movimiento, detalle ni perspectiva que escapara a su ojo experimentado.

Este dominio, puesto de relieve en los numerosos croquis de sus obras, que se conservan, le permitió ser—como lo fue— uno de los más grandes grabadores de todos los tiempos. Sus trabajos de grabado calcúlanse en 275 entre cobre y madera. Pero bueno es tener presente que muchos de ellos estaban formados por gran cantidad de planchas, como “El triunfo de Maximiliano“, que consta de 92. La más famosa de estas colecciones es la titulada “Apocalipsis”: quince planchas grabadas por Durero cuando tenía veintisiete años de edad.

Otros de sus grabados famosos son: “La Melancolía”, “La Pasión”, “San Terónimo en su celda”, “El caballo de la muerte”. “La Trinidad”. “El señor y la dama” y “El labrador y su mujer”.

RETRATO DE DURERO

Al llegar a la madurez, era Durero un hombre de aventajada estatura, ancho de hombros y de talle fino  y flexible. Los rasgos de su fisonomía eran delicados y expresivos; claros y brillantes sus ojos; la nariz fina, recta y bien dibujada, lo mismo que su boca, sombreada por un bien cuidado bigote rubio. Usaba también barba corta partida al medio y larga melena ensortijada. Tenía manos afinadas y elegantes.

Era gracioso y naturalmente inclinado a la chanza; inteligente, franco, modesto y generoso. A estas cualidades debió la amistad de muchos personajes de las ciudades que recorrió y la ayuda que le prestaron en los momentos de apuro.

EN LOS PAÍSES BAJOS

Son varios los biógrafos de Durero que han atribuido a su esposa el defecto de la avaricia — como ya hemos dicho— pasión que contrastaba con la generosidad a veces excesiva del pintor. Varios de ellos han coincidido en afirmar que a esa tacañería se debió el viaje que Durero hizo a los Paises Bajos con el objeto de negociar sus grabados en cobre y madera.

En todas partes halló el artista que la fama le había precedido, y lo mismo en Amberes, que en Bruselas, Brujas y Gante, fue objeto de múltiples agasajos, tanto por parte de los artistas como de las autoridades la princesa Margarita de Austria manifestó deseos de conocerlo. Presentado a ella, le agasajó también y le encargó varios trabajos. Pero como más tarde el pintor incurriera en su desagrado, sin que se conozca la causa, ni siquiera le pagó el importe de su labor.

Desmoralizado, empobrecido v convaleciente de un ataque de apenaicitis —que entonces no se conocía por tal nombre—. pensó regresar a su patria, pero carecía de dinero para el pasaje. Un comerciante de Amberes le facilitó en préstamo cien florines para el regreso. Afortunadamente, el rey Cristian II de Dinamarca, que regresaba de un viaje, le hizo llamar para que pintara su retrato, y satisfecho con él le retribuyó su trabajo con la mayor generosidad.

Con estos recursos, y una nueva técnica adquirida mediante el estudio” de los grandes pintores flamencos, regresó Durero a Alemania. Las incidencias de este viaje han sido narradas por él en su “Diario de viaje a los Países Bajos”.

EN ALEMANIA

De regreso en su patria, reanudó el pintor sus trabajos con febril actividad. Contaba va 54 años y estaba en la madurez de su talento. La influencia de los maestros flamencos había simplificado su estilo y lamentó, según lo ha dicho, no haber buscado siempre la sencillez y la armonía para pintar. Púsose, sin embargo, a la obra modificando siá estilo. Las figuras de los Apóstoles existentes en Munich pertenecen a la última época y están pintados con la nueva técnica.

El trabajo en Alemania fue intenso y abrumador, pues la esposa —estando siempre a lo que afirman los biógrafos del maestro— le acosaba incitándole a la labor para que ganara dinerqv y echaba de la casa a los amigos que iban a visitarle. Tal vez a esta última circunstancia se debe la fama de la señora de Durero, pues el esposo se ha referido con indulgencia a sus excesivas economías, llamándola mi “maestra de aritmética”. Lo cierto es que, a pesar de su pobreza de Amberes, Durero dejó a su esposa, al morir, una herencia de seis mil florines.

EL FIN DE DURERO

En 1528, a los 57 años, se sintió de nuevo enfermo del mismo mal que le había aquejado en Amberes. Esta vez la enfermedad hizo crisis, v el gran maestro de la pintura alemana —maestro de los maestros de su patria—falleció el 6 de abril, sumiendo en el dolor al pueblo de Nuremberg, que le quería y consideraba una de sus glorias auténticas. En toda Alemania, lo mismo que en los países visitados por él, tuvo la noticia de la muerte de Durero una honda repercusión.

EL ÚLTIMO VIAJE

Aún existe en Nuremberg, milagrosamente salvada de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, la casa que Durero adquirió en 1509, cuando a la fama había añadido el bienestar económico, Se trata de un palacete de seis pisos, con, techo de doble vertiente y fachada rosa, y cuyas silenciosas habitaciones contienen mil recuerdos. Allí se desarrolló, durante casi veinte años, la laboriosa e incansable actividad del artista; por allí desfilaron la mayor parte de los notables de Nuremberg, deseosos de ser retratados por el maestro.

El emperador Maximiliano de Habsburgo quiso consagrar definitivamente la gloria del artista, asignándole una renta fija de 100 florines. Al morir Maximiliano, en 1519, correspondía a su sucesor, Carlos V, dar el visto bueno para que la renta del caso se continuara pagando. Durero partió en busca del nuevo soberano, para solicitar de él la confirmación de su beneficio.

Tardó casi un año en dar con él, viéndose obligado a seguirlo por los Países Bajos, cuyas ciudades recorría, a la sazón, el monarca. Pero fue un viaje triunfal: Durero no sólo encontró una favorable acogida en la corte del emperador, sino que en todas partes recibió las más cálidas muestras de simpatía. El clima holandés, sin embargo, perjudicaba su salud. Al volver a Nuremberg, Durero llevaba en la sangre el germen de la malaria, enfermedad que puso fin a sus días el 6 de abril de 1528. Tenía sólo cincuenta y siete años.

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“Adoración de los Magos o de los Reyes” es un cuadro del pintor alemán Alberto Durero. Es un óleo sobre tabla, pintado en 1504. Mide 100 cm de alto y 114 cm de ancho. Está firmado y fechado

martirio de los cristianos durero

El martirio de los diez mil cristianos, conocido en alemán como Marter der zehntausend Christen, es un cuadro del pintor alemán Alberto Durero. Fue realizado en 1508

La Fiesta del Rosario es un cuadro del pintor alemán Alberto Durero. Fue realizado en 1506. Es una pintura al óleo sobre madera de álamo, que mide 162 cm de alto y 194,5 cm de ancho

Alberto Durero: Adoración de la Santa Trinidad
Alberto Durero: Adoración de la Santa Trinidad (1511) -Viena, Kunsthistorisches Museum – Esta pobladísima escena sagrada es un ejemplo magistral de composición. La cruz constituye el verdadero centro de gravedad del cuadro, hacia el que convergen todas las figuras. Éstas se hallan dispuestas según un orden perfectamente calculado, el tamaño de los mismos disminuyen a medida que se aproximan a la parte superior. La nítida y delicada poesía de los colores y el vigoroso e incisivo dibujo de los personajes confieren a la escena un notable atractivo

Los cuatro Apóstoles: Marcos y Pablo, Juan y  Pedro (1526) Estas figuras de apóstoles fueron la última gran obro pintado por Durero. La perspectiva elegida por el artista, que obliga a los espectadores a mirar de abajo arriba, subraya sus dimensiones, superiores a las humanas, y su aspecto grave y ciclópeo. A través de este “hallazgo”, resultado del estudio de las proporciones y perspectivas utilizadas por algunos pintores italianos, comer Andrés Mantegna, Durero pone de manifiesto la “estatura” moral de sus personajes, subrayada por la impresionante fe que los anima; una fe que, realmente, da la impresión de ser capaz de “mover montañas”, como dice la frase del Evangelio. Con este mensaje de profunda religiosidad se despidió Durero del mundo.

Ver: El Cuadrado Mágico de Durero

Principios del Comunismo Origen y Características Resumen

Principios del Comunismo – Su Origen y Características

Origen del Comunismo:  El comunismo es un movimiento económico-social y político que se propone la destrucción, aun por la violencia, de la actual estructura social y la creación de una sociedad nueva. Sus ideas centrales son: ateísmo agresivo, materialismo, e internacionalismo; supresión de la propiedad privada, de la familia y del Estado; socialización de los medios de producción, trabajo esforzado, retribución de acuerdo a las necesidades de cada uno.

Sinónimos de comunismo son: marxismo, bolcheviquismo, colectivismo, maximalismo.

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Ideólogos de la Doctrina Comunista

Se denomina comunismo, porque sostiene que los bienes deben ser de la comunidad; marxismo, por inspirarse en las doctri nas de Carlos Marx; colectivismo, por propender a que la pro piedad privada pase a la colectividad; bolcheviquismo, por derivación la palabra rusa “bolchevik” máximo programa, do ahí que sus adeptos reciban también el nombre de maximalistas. El distintivo del comunismo es el emblema de la hoz y del martillo entrecruzados, pues se presenta como partido de los campesinos y obreros.

El color de su bandera, el rojo; el saludo es el puño derecho cerrado, en alto.

Aunque la idea comunista es muy antigua, el movimiento eo munista bolchevique es moderno: cristalizó en Rusia por obra principalmente de Lenín.

ANTECEDENTES: El pueblo ruso estaba sometido al dominio de los zares. Ya en la primera mitad del siglo XIX, había habido numerosos co natos revolucionarios. Baste decir que de 1826 a 1854 se registraron en Rusia 526 motines organizados por labriegos servios.

Sociedades secretas como la “Unión de Salvación” y la “So exedad de Caballeros Rusos”, atizaban el fuego revolucionario y mantenían en el pueblo el odio hacia las clases altas. Las ideas comunistas se difundían entre el pueblo, pobre y hambriento y los líderes trabajaban para derribar el edificio zarista, por la violencia.

Durante la primera guerra mundial (1914-1918) Rusia luchó contra Alemania. El zar Nicolás II se había desprestigiado por la corrupción administrativa y por la ineficaz campaña militar; en 1915 las tropas alemanas se habían internado muchos kilómetros dentro del territorio ruso. El zar tomó el mando con su ejército mal equipado.

Los revolucionarios comunistas trabajaban intensamente entre el pueblo y deseaban la derrota de Rusia. Si Rusia gana la guerra, decían, muere la revolución; si la pierde triunfa la revolución. Abundaron las huelgas, sabotajes y tumultos. El 12 de marzo de 1917 estalló una revolución y la Duma (Asamblea legislativa), estableció un Gobierno Provisional. Se pensó instalar una monarquía parlamentaria.

El zar Nicolás II abdicó por sí y por su hijo, en favor de su hermano el gran Duque Miguel, pero este también abdicó en favor del Gobierno Provisional.
La decisión del Gobierno Provisional, de continuar la guerra contra Alemania y cumplir los compromisos internacionales que el zar había contraído con los aliados, fue mal recibida por el pueblo, agitado por los comunistas, y obligó a una reorganización del gobierno, que fue encabezada por Kerensky.

El 1° de mayo se había realizado en Moscú una gran manifestación popular maximalista al grito de ¡Viva la fraternidad universal!; y exhibiendo carteles con la leyenda: “Transformación de las espadas en arados“.

Vladimiro Ulianov (imagen abajo) , conocido por el nombre de Lenín, partidario de los métodos violentos, propagaba su programa. Terminación de la guerra que era, decía, una aventura de bandidos preparada y sostenida por los partidos burgueses, reparto de las propiedades entre los proletarios; en resumen: paz y pan.

lenin lider ruso

A pesar de contar en su seno a socialistas y marxistas moderados, la decisión del gobierno de Kerensky, de proseguir la guerra, produjo nuevos tumultos.

El 7 de noviembre de 1917, estalló una revolución encabezada por los comunistas bolcheviques, que se adueñaron del poder. Comenzó el gobierno rojo.

Lenín (1870-1924), ocupó el cargo de Presidente del Soviet o Consejo de Comisarios del Pueblo, integrado por trabajadores y soldados, y su lugarteniente León Trotsky (1877-1940) (su verdadero nombre era Lieb Bronstein), el Comisariato de Relaciones Exteriores.

Se implantó la Dictadura del Proletariado y se realizaron las reformas correspondientes a los postulados comunistas. Confiscación de tierras y su entrega a los campesinos y las fabricas a los obreros. Nacionalización de los bancos, de los transportes por agua, del comercio exterior e interior,

a) Régimen del Trabajo: Se impuso el trabajo obligatorio y se prohibieron las huelgas.

Los trabajadores no podían elegir libremente su trabajo, ni el lugar en donde deseaban traba jos, pues les eran impuestos por el Estado. Se exigió al pue blo que entregara el sobrante de las cosechas. En las fábricas los trabajos debían quedar terminados a plazo fijo, bajo penas que podían llegar hasta la de muerte. Las faltas de puntualidad en acudir al trabajo se castigaban: la primera vez con la privación de la tarjeta de alimentos, la segunda con trabajos forzados durante tres días, y la tercera con el fusilamiento.

Todo intento de huelga fue reprimido severamente hasta con el fusilamiento.

b) Supresión de libertades: El 10 de julio de 1918 se promulgó la Constitución Soviética, que sentó las bases de la Dictadura del Proletariado, ejercida por el Partido Comunista. Se suprimió la libertad de palabra, de opinión, de conciencia, y en fin, todas las libertades individuales, civiles y políticas.

La Constitución establecía que los obreros y campesinos, reu nidos en Consejos locales (Soviets), enviaban delegados a los Consejos provinciales; estos, a su vez, elegían representan les ante un Congreso General. De este Congreso se elegían los miembros para integrar el Comité Ejecutivo y el Consejo de Comisarios del Pueblo, que era la máxima autoridad. Tenían voto únicamente los obreros y campesinos, y por su puesto, presentaba candidatos un único partido: el Comunista.

No tardó en estallar una terrible guerra civil de los “blancos” contra los “rojos”, que duró de 1918 a 1920, y terminó con el triunfo de los rojos por la violenta represión que ejercían: un mentaron las medidas represivas e implantaron el régimen del terror.

Se estableció una Comisión Especial, la terrible y tristemente célebre Cheka, encargada de efectuar arrestos de sospechosos y ejecuciones sin juicio previo. Se efectuaron ejecuciones en masa, cuyo número nunca los Soviets se atrevieron a revelar.Los años siguientes se caracterizaron por una profunda crisis económica, que puso de manifiesto el fracaso de la colectivización comunista y obligó a dar marcha atrás. Se estableció entonces como único dueño al Estado. “El capitalismo que es nefasto en manos de particulares o consorcios, decía Lenín explicando la nueva táctica, es beneficioso en manos del Estado, hoy por hoy, al menos”.

La N. E. P. (Nueva Política Económica), fue calificada por Lenín de “retirada temporal”, un paso atrás para poder avanzar más.

A la muerte de Lenín, en 1924, se entabló una lucha por el poder entre León Trotsky y José Stalin (cuyo verdadero nombre era José Yugashvili).

 José Stalin

Dictadura de Stalin: Venció Stalin, quien en 1927 hizo expulsar del partido a Trotsky, que terminó por residir en Méjico donde murió asesinado en 1940. Con Stalin comienzan los diversos planes quinquenales y el período de la industrialización.

La nueva Constitución puesta en vigor el 1° de enero de 1938, establece la estructura interna del régimen soviético.

La U.R.S.S. (Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas), es una federación de 16 repúblicas.

El gobierno está compuesto de dos cámaras legislativas. Consejo de la Unión (600 miembros) y el Consejo de las Nacionalidades (400 miembros).
El Consejo de la Unión y el de las Nacionalidades forman el Consejo Supremo.

Esta asamblea (Consejo Supremo) elige el Presidium, organismo de 37 miembros, encargado de dictar decretos, remover funcionarios, declarar la guerra, etc., y el Consejo de Comisarios del Pueblo, la máxima autoridad ejecutiva.

Los derechos y libertades enumeradas en la Constitución existen solo en el papel, pues todo el mundo conoce el régimen de opresión y esclavitud imperante en Rusia. El derecho de sufragio se concede a los ciudadanos o ciudadanas de 18 años de edad, que pueden votar por el único partido permitido: el Comunista.

Afirmaba Alfredo Trenkler que Rusia es “el estado más totalitario del mundo. Es dador del pan y del trabajo, único empresario y capitalista, legislador, juez y señor de la guerra, es el único productor y distribuidor de los bienes económicos, en sus manos está el poder absoluto sobre vida y muerte de cada individuo. Él es juez sobre arte y ciencia, define lo que es verdad y error, lo que deben cantar los poetas, investigar los sabios y proclamar los pensadores. Ha creado una religión del Estado. De este modo, gobierna a la masa bajo un absoluto dominio”.

Contenido Doctrinario: Afirma el marxismo que por la evolución de todas las cosas, la humanidad deberá llegar inevitablemente a una sociedad sin clases sociales: la sociedad comunista donde reinará la fe-licidad completa y donde ya no habrá ni opresores ni oprimidos.

Se basa en las doctrinas de Carlos Marx, expuestas en el celebre manifiesto del año 1848. Esas doctrinas tienen su raíz filosófica en la filosofía de Hegel y en la de Fuerbach. Marx fue discípulo de ambos. De Hegel tomó el evolucionismo y la ley de esa evolución dialéctica que, del mundo de las ideas de Hegel, traspuso al mundo de la materia. De Fuerbach, heredó el materialismo más absoluto. De ahí resultó el materialismo dialéctico e histórico.

PRINCIPALES IDEAS DEL COMUNISMO Y SU CRÍTICA:

Materialismo: no existe nada espiritual; la única realidad existente es la materia. También las actividades espirituales (pensar, querer. . .) no son más que formas superiores de la materia. La materia está en continua evolución, según una ley de la naturaleza, llamada dialéctica. Esa evolución terminará al llegar a la sociedad comunista.

Crítica:  Es falsa la afirmación de que no existe nada espiritual. El alma humana es espiritual y son espirituales las operaciones que realiza: pensar, querer. .. No basta asegurar que Dios no existe: hay que dar las pruebas y demostrar que Dios no existe.

No es suficiente negar la existencia de un Dios espiritual y, luego, para tratar de explicar de alguna manera el universo y sus fenómenos, atribuir a la materia todo lo que se dice de Dios. La materia es, de por sí, inerte. La vida que bulle en el mundo proclama la existencia de un ser vivo, espiritual que la ha producido. ¿Desde cuándo un elemento inferior, como la materia, produce seres superiores? Si la materia está en continua evolución, por una ley de la naturaleza, ¿cómo puede esa ley cesar en la sociedad comunista?

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Dialéctico: Según la ley dialéctica todo evoluciona de lo inferior a lo superior. La evolución la causan los elementos de contraste. En cada estado se producen esos elementos de contraste. La lucha entre los elementos se agudiza en tal forma, que resulta imposible sostener la forma precedente.

Crítica: La existencia de la ley dialéctica es una afirmación, pero, sin ninguna demostración. La evolución de lo inferior a lo superior, sin que haya algo precontenido, es un surgir de la nada. Es evidente que la nada no produce nada. Si existe algo, hay que admitir la creación. La evolución creadora es tan absurda como un círculo cuadrado, porque supone que la nada produce algo.

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Materialismo Histórico: La historia atestigua que en el mundo siempre existió lucha. Todos los hechos históricos tuvieron su origen en el factor económico. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones de la vida económica. Todo lo demás deriva de allí. En los distintos períodos de la historia, los hombres han vivido determinadas relaciones de producción; esas relaciones han suscitado un mundo de concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas …, de acuerdo a esas relaciones. El factor económico en continuo desarrollo, es el fundamento y estructura de la sociedad; es el elemento activo de la sociedad.

Pero en la sociedad hay otro elemento pasivo: esas sobre-estructuras políticas, jurídicas, artísticas, ideológicas religiosas, fundadas sobre lo económico, y que buscan y adquieren cierta estabilidad.

De ahí surge la lucha entre los dos elementos, el activo y el pasivo, lucha necesaria, fatal, fuente y origen de todo progreso social. “Los hombres antes de ocuparse de política, ciencia, arte, religión, etc… deben comer, beber, vestirse, alojarse” (argumento de Engels en el discurso sobre Marx, del 17-III-1883). “La verdadera explicación de toda la historia individual y social está en los intereses económicos”.

Crítica: Las luchas que existieron en el mundo no tuvieron siempre origen exclusivamente en el factor económico. Las guerras de religión, por ejemplo, no estallaron por asuntos económicos. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones que le permiten llevar una existencia acorde con su dignidad humana ennoblecida por los valores morales, espirituales y sobrenaturales. Nunca han demostrado que las concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas … son proyecciones de las relaciones de producción. Afirmar y repetir incesantemente, no es demostrar.

Además es falso que las relaciones de producción, influyan en la solución de problemas. Muchísimas de las concepciones ideales de la humanidad, no dependen en absoluto de las condiciones económicas. El estado de las relaciones de producción en nada puede influir en la solución de ciertos problemas; p. ej. si el mundo se basta o no a sí mismo, cuál es el fin del hombre; si el matar y el robar son malos, etc.

Eso prueba que para el hombre los hechos materiales son condiciones del ejercicio de la actividad intelectual, pero no que tales hechos entren como factores determinantes en la solución de los problemas intelectuales mismos.

No es exacto. Que esos intereses tengan muchas veces, un puesto importante en la historia y no pocas se hallen ocultos bajo el manto del ideal, no puede negarse; pero es ridículo querer explicar toda la historia desde ese punto de vista. ¿Qué tuvieron que ver esos factores en los fenómenos históricos del Imperio Romano, del Cristianismo, del cisma de oriente, del protestantismo, del martirio, en los grandes movimientos filosóficos, literarios, artísticos (Renacimiento), políticos, etcétera? ¿Qué parte tuvieron en las acciones de Belgrano, en la gesta emancipadora de San Martín?.

¿Cómo explicar por el solo factor económico la vida de tantos genios: Platón, Aristóteles, San Agustín, Descartes, Kant, Galileo, Newton, Colón, etc.?

En los fenómenos históricos ejercen preponderante influencia varios factores: el orgullo personal o nacional, el amor a la patria, el amor o el odio al prójimo, los ideales religiosos, el amor a la ciencia, etc., con más frecuencia que el factor económico.

El factor económico es uno, pero no el único de los elementos explicativos de la historia. El materialismo histórico niega la libertad humana, porque hace depender todos los hechos de causas fatales. Además se contradice: ¿cómo una ley inmanente de continua evolución se detendrá en la sociedad comunista?

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La Propiedad: La propiedad privada ha sido la causa de todos los males de la sociedad. “La propiedad es un robo”. No existe el derecho de propiedad privada. Las propiedades, por lo menos los medios de producción o capitales, deben pasar al Estado.

Crítica: La causa de los males de la sociedad no ha sido la propiedad, sino las pasiones humanas: egoísmo, odio, venganzas, orgullo, prepotencia, ambición. . . Para conjurar los males hay que reformar al hombre, causante de ellos. El derecho de propiedad es un derecho natural que consiste en: “retener como propio lo que legítimamente se ha adquirido; de usar, disfrutar y disponer de ello con exclusión de los demás.

La propiedad individual es un estímulo para el trabajo, sacrificio y el ahorro. Hace nacer interés y preocupación por cuidar, reparar y mejorar lo que se posee como propio. De aquello que es de todos, nadie se preocupa, ni siente interés en preocuparse. Solo la propiedad personal de cuanto es necesario y útil a una vida conveniente según la posición social, produce real y legítima independencia respecto de los demás. Es también factor de dignidad individual y familiar. El ahorro sobre el propio trabajo, es un medio legítimo para formarse un capital.

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El Trabajo: El trabajo es la única fuente de dignidad para el hombre. El verdadero fin del hombre es trabajar para el bien de la sociedad, prescindiendo de su bienestar o interés personal. El que no trabaja no tiene ningún derecho, ni siquiera el de vivir.
(Téngase en cuenta que es el Estado quien determina qué clase de actividad es o no, trabajo ). El trabajo es la única fuente de riqueza a más de las ofrecidas por la naturaleza. En cuanto al método, todo es lícito, hasta el trabajo forzado.

Crítica:  El trabajo dignifica al hombre. Pero el hombre no existe para ser esclavizado por la colectividad: el fin del hombre es perfeccionarse y alcanzar su felicidad temporal y eterna. El hombre no puede ser sacrificado al Estado. Antes que existiera el Estado, existió el hombre. Si el hombre organizó el Estado, fue para vivir mejor y no para vivir en esclavitud. Tiene además derechos que ninguna persona ni la colectividad pueden atrope-llar. No solo el trabajo manual es trabajo, lo es también el intelectual. En el mundo se necesitan diversas clases de trabajos.

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Teoría del plus valor”:  En toda mercadería puesta en el mercado deben distinguirse dos valores: “valor de uso” (o valor útil) y “valor de cambio” (valor comercial). Valor de uso: Consiste en la utilidad de la mercadería para satisfacer una necesidad. Se funda en sus propiedades físicas y químicas. Valor de cambio: Es la aptitud que una cosa tiene para ser trocada o cambiada por otra. La diferencia entre el valor de cambio y el valor de uso es llamada plus valor, que significa sobrevalor o aumento de valor.

El plus valor, según Marx, se funda únicamente en el trabajo que fue necesario para su producción. La medida del valor de cambio debe ser, por consiguiente, según Marx, la cantidad de trabajo objetivado en la cosa. La cantidad de trabajo se mide por el tiempo y duración del mismo.

Según Marx, todo plus-valor (llámese interés, renta o provecho), no es más que la materialización de una cierta duración de trabajo no pagado. El capital paga al obrero según sus necesidades, pero se queda con el plus-valor. De ahí su teoría que el capital, formado por el plus-valor de las cosas, es un robo.

Crítica: El valor de los objetos para el hombre está constituido no por el trabajo, sino por su idoneidad para satisfacer las necesidades humanas. Lo que no posee esa aptitud no vale nada, haya o no costado trabajo, p. ej. un palacio en el polo sur; una bolsa de perlas encontrada por uno que se está muriendo de hambre y sed, perdido en el desierto.

El trabajo cristalizado nada tiene que ver: mercaderías que no han costado trabajo pueden valer mucho, y puede suceder que mercaderías de poco valor hayan costado mucho trabajo. El trabajo aumenta el valor solo y en cuanto aumenta la utilidad de la mercadería. También la rareza aumenta el valor: un objeto sube de valor cuando escasea. Un “objeto único” tiene valor por sí, pero vale mucho más, precl sámente, por ser “único”.

Es falso que solamente el trabajo humano produce plus valor; el ganado, los tractores y aun el más simple motor eléctrico produce plus-valor: rinden más de lo que consumen. Varios son los factores del aumentó del valor de la materia prima: los principales son dos; el trabajo y el capital (terrenos, maquinarias… etc.) ni el uno ni el otro por sí solos habrían alcanzado el mismo resultado. De aquí se deduce que, separada la parte que eo rresponde al trabajo, queda la parte debida al capital.

La ganancia lícita del capital no es, entonces, un robo, como afirma el marxismo.

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La Familia: La familia es una forma de opresión, con la cual el régimen capitalista explota a la mujer. La familia desaparecerá cuando desaparezca la propiedad privada. Mientras tanto, en los países no comunistas, deberá hacerse cuanto se pueda para desintegrarla: divorcio, libertinaje, etc. De esa manera se acelera la llegada de la era comunista.

Crítica: Falso también lo que afirma de la familia. No es un inven to de los capitalistas; la famí lia ha existido siempre, muchi simo antes de que aparecieran los capitalistas. El matrimonio monógamo o indisoluble, enaltece y dignifica a la mujer. En cambio, la poligamia y el “amor libre” a que tiende el comunismo, es una explotación y degradación de la mujer.

La disolución de la familia causó tantos males en Rusia produjo tal degeneración que también en este punto el co munismo tuvo que dar marcha atrás. Se confirma una vez más, que no se puede ir contra el recto orden natural. Los hijos pertenecen a sus padres y no al Estado. Si por naturaleza los hijos pertenecen a sus padres, también corresponde a ellos el educarlos para completar la obra de la procreación.

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La Educación: Los niños son del Estado, a quien le corresponde su educación. El Estado comunista se reserva exclusivamente para sí el derecho de la instrucción. La escuela y las publicaciones de todas clases, son el principal medio para la formación colectivista del pueblo.

Crítica: El derecho de educar a los hijos, es un derecho natural e inalienable de la familia. Como de costumbre, el régimen comunista desconoce y atropella los derechos más sagrados. También en el plano educativo las teorías comunistas fracasaron: tuvieron que prohibir la coeducación por los desastres que en la niñez y juventud producía tal sistema.

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La Religión: La religión es un producto del estado presente de la economía capitalista. Como el pueblo no goza aquí, tiende a imaginarse un paraíso en el más allá y esta idea lo lleva a soportar el orden de cosas presentes. En este sentido es el “opio del pueblo”. La religión es aliada del capitalismo, producida por él y caerá con él Es un absurdo una conciliación entre marxismo y religión. En el colectivismo definitivo, no podrá hablarse de religión.

Crítica: Es falso que la religión haya sido inventada por el capitalismo y que dependa de las condiciones económicas. Desde que el mundo es mundo, existió la religión, en cambio el capitalismo, comenzó muchos siglos después. La religión responde a una de las necesidades más profundas del ser humano. El sentimieno religioso es tan connatural al hombre que el naturalista Quatrefages definió al hombre “animal religioso”. Esto es tan cierto, que después de cuarenta años de intensas campañas antirreligio sas v ateísticas, el marxismo soviético no ha podido extinguir el sentimiento religioso del corazón del pueblo ruso. La religión eleva los pensamientos hacia los bienes ultra-terrenos, sin descuidar por eso, el bienestar temporal.

No es opio que adormece, sino licor que purifica y vigoriza. No es producida por el capitalismo, no caerá, aunque caiga el capitalismo v no es su aliada. El capitalismo es fruto del liberalismo económico, que la religión condenó no bien hubo aparecido.

El liberalismo sostiene el interés individual; la religión, la justicia social. El capitalismo surgió, precisamente, por la laicización de la economía y por no haber conformado los hombres su actuación a los preceptos religiosos.

La doctrina de la “Rerum Novarum”, “Quadragésimo Anno”, “Divini Redemptoris” y “Mater et Magistra“, para citar los principales documentos, es un rotundo mentís a la afirmación comunista. El comunismo no permite la religión porque pretende erigirse él mismo en una religión y hacer de sus jerarcas, unos semidioses.

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Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civism

Las Virtudes Sociales y Éticas Para La Convivencia Social

Las Virtudes Sociales Para La Convivencia

Cada uno de nosotros está ligado a otros seres humanos, vive y convive con ellos. Las distintas formas que puede asumir una comunidad son formas de convivencia. Una persona puede vivir siempre peleando con otras, enojada porque no se hace lo que ella quiere, puede vivir sin preocuparse por las necesidades personales y familiares, por los proyectos personales y compartidos. Puede vivir, diríamos, de manera desinteresada. También es posible vivir de otra manera, tratando de conocer las necesidades de los demás, dialogando, llevando a cabo proyectos en común con otras personas, es decir, “negociando” y haciéndose responsable de las distintas funciones que cada uno desempeña.

Si, por ejemplo, en la escuela se nos pide que hagamos un trabajo grupal, tendremos que establecer acuerdos entre los miembros del grupo, es decir, “negociar” el tema a elegir, el modo de hacer el trabajo, las responsabilidades que cumplirá cada miembro del grupo, el tiempo que le dedicaremos a la realización de la tarea y lo que hará cada uno para que los demás cumplan con lo pactado. La forma en que vivimos los seres humanos está, en alguna medida, en manos de todos, porque todos tenemos aspiraciones y posibilidades y gozamos de la capacidad responsable de ser creadores del mundo en el cual queremos vivir. Veamos ahora las virtudes  humanas necesarias para lograr una buena convivencia social.

Virtudes sociales: La  vida ordenada y pacífica de la sociedad reclama el fortalecimiento de los valore humanos y también de ciertas virtudes como la solidaridad, el altruismo, la fraternidad, el respeto recíproco de los derechos, la probidad. (Ver: Valores Humanos)

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A. – La solidaridad

“La solidaridad expresa la mutua dependencia (|u«’ existe entre las diversas partos de un lodo, y que hace que no se pueda remover o modificar una sola sin remover o modificar, por eso mismo, las otras y el todo que constituyen.”

La solidaridad implica conexión entre las partes y, por consiguiente, dependencia recíproca.

La solidaridad existe, no solo en el mundo físico debido a la eficacia y permanencia de leyes cósmicas, sino también entre las personas.

Los hombres en la sociedad son solidarios unos con otros, pues hay interdependencia entre ellos.

La solidaridad humana existe en el tiempo y en el espacio. Solidaridad en el tiempo: Todo hombre está relacionado con los millones de hombres que existen, con los millones de hombres que le precedieron y con los millones de hombres que existirán.

Casi no puede moverse, obrar, vivir como ser humano sin que deba hacer referencia a la acción presente, pasada y, hasta venidera, de otro hombre. Los vestidos conque se viste, las herramientas con que trabaja, la luz artificial que lo ilumina, la ciencia y la cultura y los mismos elementos naturales utilizados por la industria humana denuncian la intervención social de otros hombres.

El hombre es beneficiario del progreso cultural y científico de sus antepasados y contemporáneos y, a su vez, la posteridad se beneficiará con el aporte cultural, moral y científico que logre la actual generación.

Solidaridad en el espacio: Los que habitan un mismo lugar, pueblo, municipio, ciudad, estado; o conviven en la misma familia, escuela, fábrica, oficina, están entrelazados por intereses, finalidad y necesidades comunes.

La negligencia o la actividad de uno repercute en los otros; ciertos trabajos no podrán realizarse hasta tanto algunos no hayan cumplido su parte.

Como puede advertirse esta solidaridad, es algo natural, independiente, muchas veces, de la voluntad de los individuos: surge de la misma naturaleza de las cosas. De esta solidaridad natural aflora la solidaridad moral.

La solidaridad moral consiste en la aceptación de las mismas responsabilidades y en la ayuda y apoyo que se presta en circunstancias difíciles o adversas.

El concepto de solidaridad moral comprende ideas de unión, adhesión, concordia, colaboración, ayuda mutua, etc.

Así por solidaridad una persona comparte la responsabilidad que surge de la actitud de un compañero; por solidaridad se ayuda al necesitado para que pueda superar una situación económica angustiosa; por solidaridad se reúnen socorros para las víctimas de alguna catástrofe: inundación, terremoto, incendio, etc.

En el terreno político, en momentos difíciles para la vida nacional, por solidaridad se unen y fusionan fuerzas políticas opuestas en ideales y procedimientos para salvar a la Nación de un peligro inminente.

La solidaridad moral se manifiesta en los diversos órdenes de la vida. En la esfera social, todas las mutualidades, las com-pañías de seguros, las cooperativas, en general, las sociedades de obreros y de patrones son expresiones de solidaridad.

La solidaridad abarca las tres esferas originarias de la vida social: la familiar, la nacional y la universal.

B. – La solidaridad como deber y como necesidad:

El hombre debe ser solidario con sus semejantes y con la sociedad. En otras palabras, debe interesarse por las necesidades del prójimo y los problemas sociales.

La solidaridad se manifiesta por medio de la ayuda mutua.

La solidaridad es un deber: todo hombre se ha beneficiado con el aporte valioso de los antepasados y de sus contemporáneos, no puede ser entonces un elemento puramente nega tivo en la sociedad. Debe cooperar positivamente en cuan lo le sea posible al bienestar común e individual.

El hombre nace deudor y a medida que avanza en la vida lo va siendo más.

La solidaridad es también una necesidad porque el progreso de la sociedad y su misma supervivencia no sería posible sin la solidaridad.

“Se diría que la sociabilidad y la solidaridad humanas se impondrían por una necesidad “de facto” si no se impusieran antes por una necesidad de naturaleza.

Todo en la sociedad de los hombres se mantiene por colabo ración, por espíritu de entendimiento y de solidaridad”.

La vida en la sociedad civil muestra el gran concurso de con peración humana, p. ej., en el sector de la instrucción: las ciencias, las artes y la técnica son frutos de la cooperación humana. Los jóvenes deben habituarse a la solidaridad. Generalmente viven creyendo que su pereza o laboriosidad son asuntos individuales que solo a ellos interesan, sin repercusión social. A lo sumo que deberán responder ante la Dirección del Colegio.

Sin embargo, no es así; aun el silencio que se exige en el aula para que los alumnos se concentren en un ambiente de seriedad tiene un carácter eminentemente social: crear un clima propicio al trabajo de todos.

El que quiere divertirse hasta el último momento, el que quiebra con su indisciplina ese ambiente propicio para el trabajo intelectual fecundo, conspira contra la solidaridad social. No debe olvidar el joven estudiante que también por solidaridad está obligado a perfeccionar su personalidad para hacerse más útil a los demás y colaborar al bien general. Ni tampoco debe olvidar que un buen consejo, unas palabras de aliento dichas a un compañero que sufre un estado de depresión pueden producir un cambio total y orientar toda una vida. Por el contrario insinuaciones perversas pueden influir de tal manera que tuerzan hacia el vicio una existencia y malogren toda una vida.

Los malos ejemplos ejercen poderoso influjo sobre los demás. Es conocido el refrán: “Las palabras mueven, el ejemplo arrastra”.

Por supuesto que nadie podrá recurrir al deber de solidaridad para exigir cooperación para el mal. Ocurre frecuentemente entre los estudiantes creerse obligados, por un falso y equivocado compañerismo, a solidarizarse con el mal. La solidaridad solo existe para lo bueno y honesto. Toda cooperación para lo malo, no es solidaridad, sino complicidad.

C. – El altruismo:

Etimológicamente la palabra altruismo proviene del término latino alter: el otro.

Se opone a egoísmo. Egoísmo proviene de “ego”: yo, y significa, exagerado amor e interés por sí mismo. Es la virtud por la cual el hombre piensa y se preocupa por el bien de los demás.

Es lo opuesto al egoísmo que consiste en encerrarse en sí mismo y buscar siempre y exclusivamente el propio provecho, desentendiéndose de los demás.

El egoísta solo piensa en sí; es insensible a las penas, afliciones y necesidades del prójimo. Es incapaz de un sacrificio, de una privación para proporcionar un bien a otro.

En cambio el altruista es generoso. En ciertos casos es capaz de olvidarse de sí mismo y privarse no solo de comodidades sino hasta de cosas necesarias para ir en ayuda del prójimo necesitado.

Muchos de los males que aquejan a la humanidad tienen su raíz en el egoísmo. Felizmente no todos los hombres son egoís tas. De serlo, la vida sería muy dura y muy triste. La solidaridad supone el altruismo.

D. – Fraternidad

Fraternidad es sinónimo de hermandad. Llámase fraternidad al amor que se profesan los hermanos entre sí. Como son hijos de los mismos padres, miembros de un mismo hogar, siéntense unidos por un vínculo muy especial establecido poi la sangre e idéntica formación espiritual. Lo que sucede en el pequeño núcleo familiar debe reflejarse en la gran familia humana.

Fraternidad, es entonces, el amor universal que une a los hom bres entre sí en cuanto son miembros de la gran familia hu mana.

A semejanza de lo que ocurre en el hogar, la fralernidad debe comprender el respeto, aprecio, defensa y ayuda mutua, unión V solidaridad.Este sentimiento de cordialidad y afecto universal tiene su raíz en el cristianismo que enseña que todos los hombres son hermanos, pues todos son hijos del mismo Padre que está en los cielos.

La fraternidad lleva a considerar a los demás hombres, sea cual fuere su nacionalidad y condición social, como hermanos, acreedores al respeto, estima y ayuda en los casos de necesidad. Estando compuesta la gran familia humana no solo de individuos sino también de sociedades, el sentimiento de fraternidad debe extenderse a las relaciones de las familias y de las naciones que deben considerarse hermanas.

La Argentina tiene una hermosa tradición de hermandad. Ha considerado a las naciones, teórica y prácticamente como hermanas.

El sentimiento de fraternidad dentro del territorio se refleja en el Preámbulo de la Constitución, donde se expresa ser propósito de los constituyentes asegurar los beneficios de la libertad “para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. Se opone a la fraternidad cualquier discriminación racial.

E. – Respeto recíproco de los derechos:

La base de la tranquilidad pública y de la paz social está en que cada uno respete los derechos de los demás. Si todos respetan los derechos ajenos, cada uno a su vez, será respetado. “No hagas a los demás lo que no quieras te hagan a ti”. Las jóvenes generaciones deben comprender bien la importancia que tiene el respeto de los derechos. Deben comenzar a practicarlo en las múltiples ocasiones que le brinda la vida escolar y social.

En la sociedad humana no puede imperar la ley de la selva, o sea, la de la fuerza bruta.

Los hombres, seres racionales, deben regularse por normas morales y no apoyarse en el imperio de la fuerza o de la violencia.

El respeto de los derechos es lo opuesto a la prepotencia y a la arbitrariedad.

Todos y cada uno de los derechos deben ser respetados. Con todo, existen algunos derechos de la persona humana que revisten capital importancia y que más frecuentemente son atropellados: el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona.

F. – La probidad Individual y Social:

Probidad significa rectitud en el obrar, honradez de procederes.

Probidad deriva del vocablo latino: “probus”: honrado. Hombre probo es el hombre de honor, íntegro, consecuente con sus ideas tanto en la vida privada como en la vida pública.

El hombre, debe, desde niño, acostumbrarse a obrar con honor, siguiendo la voz de la conciencia que le indicará cuál es el camino, la senda de la honestidad. Siendo sensible a las indicaciones de la conciencia moral adquirirá el hábito de la probidad.

Los obstáculos que se interpongan, las insinuaciones malvadas, los ejemplos reprobables no deben torcer su conducta rectilínea.

No es probo el hombre que roba, estafa, el que traiciona la fidelidad conyugal, el deshonesto, el que engaña al prójimo, el que falsifica mercaderías, etc.

La probidad social es aquella honradez y rectitud que se manifiesta en la administración pública.

La Nación marcha bien cuando la gobiernan hombres probos. De ahí la gran responsabilidad del sufragio: los electores de ben elegir para los cargos públicos a aquellos ciudadanos ca pacitados que se distingan por probidad de vida. Esa probidad deberá resplandecer no solo en la vida pública y social, sino también en la vida privada.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

 

Funcion Social de la Familia Su Relación Con El Municipio

Función Social de la Familia

Cronológicamente  es la familia la primera sociedad: existió antes que ninguna otra y antes que el mismo Estado. Biológicamente es la familia la célula de la sociedad: es el medio adecuado para la propagación de la vida. Sin la familia se extinguiría la especie humana. La familia comprende fundamentalmente a los esposos y a sus hijos; por lazos más o menos estrechos de parentesco, en línea directa o indirecta, forman también parte de ella los hijos adoptivos, los abuelos, los tíos, los primos, etc..

En la Declaración Universal de los derechos del Hombre, artículo 16, párrafo 3º se dice: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.

funcion social de la familia

La familia es sociedad necesaria porque la exige la misma naturaleza del hombre y la mujer que posee la tendencia a la generación.

Es necesaria porque para el niño resulta imprescindible la familia no solo para existir, sino también para vivir y llegar a su perfecto desarrollo.

Ningún ser de la escala animal después de nacido necesita tanto como el hombre de los cuidados de otros para seguir viviendo. Se calcula que no duraría muchos días si no se le dispensaran esos cuidados.

LA FAMILIA, SOCIEDAD PRIMERA Y NECESARIA

Todos sabemos que el niño al nacer es un ser débil e indefenso, incapaz de satisfacer por sí mismo ninguna de sus necesidades vitales; librado a sus propios recursos, en pocos días perecería.

Esa dependencia del niño con respecto de sus padres no dura, como sucede en la mayor parte de los animales, unas pocas semanas, sino que se prolonga por varios años. Entre todos los seres vivos, el hombre es el que más tarda en comer por sus propios medios, en pararse, en caminar, etcétera. Además muy pronto aparecen otras necesidades, como la de expresarse por medio de la palabra, jugar, aprender, etc.

Ese proceso de crecimiento y de aprendizaje debe ir acompañado de cariño, de ejemplos morales, de iniciación en la fe y en las prácticas religiosas; es un proceso largo, difícil, en el que sólo los padres, asistidos por la ayuda de Dios, pueden ser los guías y apoyos seguros.

Sólo con su ayuda los hijos pueden llegar a ser sanos y fuertes tanto en lo material (el cuerpo) como —y principalmente— en lo espiritual (sus sentimientos, sus creencias, su manera de comportarse).

Es por eso que Dios creó la institución del matrimonio, para que los hijos encuentren al nacer todo lo que necesiten hasta alcanzar el normal desarrollo de su cuerpo y la adecuada educación de su espíritu.

Por lo tanto, el matrimonio debe ser una relación estable, duradera y permanente; no basta que un hombre y una mujer se unan para tener un hijo. La misión encargada al matrimonio tiene tres aspectos fundamentales:

• El fundar la familia con mutuo amor, respeto y protección de los esposos.
• El de tener hijos para perpetuar la especie; de esa manera Dios hace a los esposos colaboradores en la obra de la Creación.
• El de cuidarlos, protegerlos y guiarlos en el largo camino de ia niñez y de la juventud.

La familia es, pues, la célula básica de la sociedad, célula es sinónimo de vida; la célula posee en potencia fuerza evolutiva y reproductiva; también se halla expuesta a sufrir todas las consecuencias de los ataques, todos los efectos de los malos cuidados. Si estos ataques y estos malos cuidados llegan a hacerla enfermar, entorpeciendo su marcha biológica, esta enfermedad y entorpecimiento se transmiten al cuerpo al que esta célula pertenece. Por ejemplo: un brazo está compuesto por una inmensa cantidad de células. Cada una de éstas tiene movimientos, tiene dinamismo, puede reproducirse. Si las atacamos, si les hacemos daño, enfermamos el brazo.

Lo mismo sucede con la familia. Si se la ataca, si no se lucha por su integridad, se está atacando al cuerpo social.

Sin la familia no existiría la sociedad. La familia como unidad social es la piedra fundamental sobre la cual se apoya la inmensa construcción de la civilización. “La familia es la raíz de la patria”, ha dicho el historiador alemán Juan Bautista Weiss. Por eso es la institución que más que ninguna necesita la ayuda de todas las fuerzas sociales para salvar su pureza e integridad.

A través de la historia de todos los pueblos, la familia fue rodeada de respeto, muchísimas veces de carácter religioso, pero por desgracia siempre estuvo expuesta a los ataques del materialismo.

Debemos, pues, considerar a la familia como a la comunidad primera, donde el hombre viene al mundo, donde nace y se desarrolla la plenitud de su personalidad.

CARACTERES DE LA FAMILIA COMO SOCIEDAD

La familia es una sociedad:

• natural, porque la misma naturaleza humana lleva al hombre a nacer y a vivir en una familia;
necesaria, porque es el elemento indispensable para formar las naciones, los estados;
imperfecta, por cuanto no se basta a si misma para cumplir sus fines propios y los de sus miembros: necesita de otras sociedades como el estado, el municipio, la escuela, . . iglesia).

Función social de la familia

La función social de la familia abarca la fecundidad y la educación. La primera función social de la familia es la propagación y perpetuación de la especie humana.

Todo ataque a la fecundidad es un crimen contra la naturaleza y un fraude a la fuente de la vida. En regímenes totalitarios, en nombre de una pretendida superioridad de raza, la autoridad despótica se atrevió a pisotear ese derecho sagrado.

La generación se complementa con la educación. Es deber y derecho de la familia la educación de sus hijos. La familia debe preocuparse, entonces, en formar bien, física y moralmente, a sus hijos que serán los futuros ciudadanos. Tal como sean los ciudadanos así será la Nación. Como la sociedad civil está compuesta de familias e individuos, la bondad o maldad de la sociedad dependerá de cómo sean las familias e individuos.

Son falsas y antidemocráticas las teorías que sostienen que los hijos son del Estado a quien, por lo tanto, le corresponde su educación.

La familia es anterior al Estado. Los hijos pertenecen por naturaleza a la familia, antes que a la sociedad civil. Son como una extensión de la persona paterna y si entran a formar parte de la sociedad civil o Estado es solo por medio de la familia en la que fueron engendrados.

“Sería un acto contra la justicia natural que el niño antes del uso de razón fuese substraído del cuidado de los padres o de alguna manera se dispusiese de él contra la voluntad de los padres, como suelen hacer los estados totalitarios”.

La Declaración Universal de los derechos del hombre en su artículo 26, párrafo 3 sostiene que: “Los padres tienen derecho preferente a elegir el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

El derecho de los padres no es despótico ni exclusivo. No pue den disponer de los hijos a su antojo, sino que deben encauzar su educación para que lleguen a la perfección de la naturaleza humana y puedan vivir y aduar como hombres.

También el Estado tiene derecho a la educación, pero no es el suyo un derecho natural, sino tan solo completivo y supletorio, como ya se ha explicado anteriormente.

Siendo tan importante la función social de la familia se debe combatir todo lo que perjudique, quebrante o destruya la unión familiar. En cambio, se debe alabar, estimular y potenciar todo lo que favorece su unidad, estabilidad, fecundidad y prosperidad.

La juventud, llamada en su generalidad, a formar una familia debe prepararse con esmero a la gran misión que le está reservada.

La familia en el municipio:

La familia es la base del municipio.

Así como el hombre no puede vivir ni actuar sin ayuda de sus semejantes, tampoco la familia aislada logra satisfacer por sí misma todas las necesidades del hombre ni las suyas propias. De ahí surge su tendencia a reunirse con otras familias para ayudarse mutuamente.

La convivencia de varias familias en un lugar da origen a la aldea.

Surge así la sociedad civil. Sociedad civil es la unión moral de familias e individuos para lograr una tranquila prosperidad común que haga más fácil una vida honesta y virtuosa.

Como puede advertirse, la sociedad civil, es una sociedad natural pues proviene necesariamente de la naturaleza social del hombre.

Ese pequeño grupo de población irá creciendo por agregación de otras familias y se convertirá en pueblo. El pueblo crecerá y se transformará en ciudad y, alguno, como sucedió con Buenos Aires, en gran metrópoli.

En el pueblo se plantean problemas que no son tan solo familiares, ni que pueden ser resueltos por cada familia en particular: se requiere la colaboración del vecindario. De esa manera se resuelven los problemas de los caminos, desagües, del alumbrado público, de la instrucción de los niños, etc.

Cuando un núcleo de población, bastante crecido, siente la necesidad de organizarse jurídicamente, eligiendo autoridades y dictando ordenanzas para el mejor desarrollo de las relaciones y de la vida social, surge el municipio.

El municipio es la ciudad o pueblo organizado jurídicamente con autoridades propias para que gobiernen sus intereses locales. Puede también definirse al municipio como la “sociedad formada por familias e individuos unidos por la contigüidad de domicilio y por las relaciones de necesidades e intereses comunes”.

En el municipio o comuna se encuentran los siguientes elementos:

Territorio: ciudad o comarca.

Población: familias, individuos; otros grupos sociales. Finalidad: bien común. Lograr los intereses generales de todos los que forman el municipio.

Organización: jurídica; según leyes.

Autoridades: propias, para gobernar los asuntos locales. La aparición del municipio es consecuencia de la sociabilidad 0 humana que busca estrechar vínculos con otras personas y familias para que la vida sea más humana y, por consiguiente, más perfecta.

El municipio es una sociedad perfectamente natural por lo cual se llama también necesaria.

La ley no crea el municipio, sino que reconoce como existente esa sociedad humana, creación de la vida social. Lo que hace es darle personería jurídica, es decir reconocerlo como persona moral de acuerdo al Derecho, organizar sus elementos y re guiar sus relaciones.

“En la historia de la civilización, afirma Bielsa, aparece el municipio a través de todas las épocas y en casi todos los pueblos como el más fuerte baluarte de las libertades poli ti cas y de los derechos privados”.

El municipio se llama también municipalidad, partido, comuna o departamento.

El municipio, patria menor:

Llámase al municipio la patria menor o la “patria chica” porque allí el hombre siente más el amor patrio y vive más intensamente los problemas locales de los cuales se siente protagonista.

Experimenta gran afecto hacia el lugar que lo vio nacer, al pequeño mundo que desde muy niño comenzó a conocer. Su afectividad y fantasía se han impresionado con las primeras emociones y sensaciones de la edad feliz de la niñez. Esos recuerdos lo acompañarán durante toda la vida hasta la ancianidad.

En el municipio el ambiente social es más familiar, se está en contacto más directo con los intereses y problemas comunes, se viven más las tradiciones, se despierta el sentido localista y son más fuertes los vínculos que unen a los vecinos.

Cada pueblo imprime su modalidad especial a sus habitantes, sea en el modo de expresarse, sea en el modo de encarar y enfocar los asuntos.

Ese significado de la patria chica se vive intensamente en los pequeños municipios, pero se pierde, en las ciudades monstruosas donde el hombre se deshumaniza convirtiéndose casi en una máquina. En las grandes ciudades córrese el peligro de que los hombres y las familias se ignoren unos a otros. A veces el egoísmo, para no crearse problemas ni sufrir incomodidades, lleva a esas situaciones.

La patria mayor o la “patria grande”:

Si el municipio es la “patria chica”, el reino, la nación o el Estado es la “patria grande”.

Aunque el municipio se baste a sí mismo para su vida interior no podría subsistir enfrente de enemigos que lo combatiesen. El temor a los enemigos y la necesidad de defensa común ha ce que las ciudades o municipios se unan entre sí para formar el reino, nación o Estado.

Cuando la sociedad civil o los municipios se organizan de acuerdo a los siguientes requisitos:

jurídicamente: conforme a leyes;

políticamente: para la función de gobierno;

independientemente: sin sujeción a otro, se tiene la sociedad política o Estado.

El Estado es la sociedad civil organizada jurídica, política e independientemente.

En el Estado es donde el hombre encuentra la suficiencia completa de la vida.

Ver: Virtudes Sociales

 

FUNCIÓN SOCIAL DE LA FAMILIA

«… La familia no es la simple agrupación material de padres e hijos, sino que encierra una gran cantidad de deberes recíprocos, pero los más importantes están a cargo de los padres que son los que deben formar a los menores en el respeto, encauzándolos a través de sólidos principios morales que no deben ser solo pregonados, sino también practicados por ellos mismos.

Los padres son los maestros de sus hijos, y como tales deben estar permanentemente a su lado, no ya como censores severos, sino como amigos íntimos que sean capaces de vivir y sentir sus inquietudes para apoyar exhaustivamente las buenas y corregir con consejos afectuosos y oportunos las que estén equivocadas.

En síntesis, la familia es: estrecha vinculación material y moral de los padres con sus hijos, pero teniendo presente siempre los primeros que lo que están moldeando es una materia virgen que, por medio de sus directivas, podrá luego ser o no útil cuando se incorpore al mundo de los adultos. Por ello es que todas las fallas de la familia como escuela recaerán sobre el menor; y todos los estigmas de los padres serán incorporados a la personalidad del niño y este será, como hombre lo que sus padres hayan dejado que sea.

Crisis de familias y crisis de educación son los constantes problemas que se presentan como distintivo de los menores que llegan con su carga delictiva al Tribunal; familias disgregadas, de cualquier clase social que sean; padres separados o que, unidos están totalmente separados de sus hijos; hacen su vida y dejan que sus hijos hagan la suya; nunca o casi nunca se acercan a sus hijos para saber cuáles son sus inquietudes, sus pasiones o sus problemas. Y ante ese cuadro, los menores, que no pueden ser más sabios que sus maestros, siguen cualquier camino, que desgraciadamente, muy pocas veces es el mejor…».

Jorge R. Moras Mom, La Nación, Buenos Aires, 3-10-61.

ALGO MAS… La familia es donde nace y se desarrolla una nueva vida, la cual para no perecer necesita cuidado y educación. La familia es, pues, la dispensadora universa! de la vida; la que entrega ciudadanos a las naciones. Estos ciudadanos desarrollan sus actividades en esas mismas naciones para engrandecerlas, integrando las instituciones sociales y propendiendo con su trabajo al ennoblecimiento de éstas.

La función social de la familia es amplísima y ejerce una influencia preponderante en el avance de la civilización, por lo cual necesita del cuidado del estado y de los poderes públicos para no verse ahogada y esclavizada y poder desarrollar con libertad sus fuerzas.

Pero la familia no sólo entrega al cuerpo social el hombre como tal, sino que ese hombre es un compuesto de cuerpo y alma, y por lo tanto como realizador de la sociedad y elemento constitutivo de la misma tiene un fin que lo trasciende. Por ello, en una concepción superior de la vida el objetivo de la familia no sólo es dar vida espiritual sino proporcionar los medios para alcanzar el fin último del hombre.

Además la familia es la primera educadora. En ella los hijos, en un clima de amor, descubren más fácilmente el verdadero sentido de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo casi inconsciente en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo. Se debe dar entonces libertad de acción a la familia y proporcionarle los medios necesarios para que se desarrollen en su seno los verdaderos valores educativos y culturales, a fin de no desvirtuar su noble sentido y no entorpecer su proyección eterna.

Fuente:  Formación Moral y Cívica de Blas Barisani

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta de Gobierno de 1810

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/tratado_obligaciones.jpg

Se publican aqui algunos fragmentos de este tratado, en lo que respecta a los deberes del hombre frente a Dios, a si mismo, a los demas y en la familia.

OBLIGACIONES RESPECTO DE DIOS

Dios es el Ser Supremo que ha creado y conserva todas las cosas. Como creador de todas es igualmente Señor de ellas, y con la misma facilidad con que las ha sacado de la nada, puede destruirlas y anonadarlas. Nosotros mismos hemos recibido de la mano de Dios La vida y todo lo que tenemos; y basta con un solo acto de su voluntad para quitárnoslo todo, y aniquilarnos en un instante.

Debemos pues en primer lugar adorar a Dios con la más profunda humildad… Estamos al mismo tiempo obligados a profesar sumo y perpetuo agradecimiento por los infinitos beneficios que nos ha hecho, pues cuanto poseemos es don suyo. Por esta razón debemos, llenos de reconocimiento, darle gracias todos los días, de todo lo que nos suceda de bueno; seguros de que todo viene de su mano, y de que ningún bien podemos tener sin él. . .

OBLIGACIONES RESPECTO DE NOSOTROS MISMOS

Estamos compuestos de dos substancias, una espiritual, que es el alma, y otra material, que es el cuerpo.

El alma es la más noble de las dos substancias, como que es la que piensa, la que quiere, la que dirige todas nuestras acciones, y la que, siendo por su naturaleza inmortal, ha de durar eternamente. El cuerpo es la substancia menos noble, como que está sujeto a mil imperfecciones, a mil males, y últimamente a la corrupción y a la muerte. De estos antecedentes se infiere que debemos cuidar principalmente del alma, y procurar mejorarla cada día, como que es la parte más excelente de nosotros mismos. E igualmente se sigue de ellos que tampoco debemos omitir el cuidado del cuerpo, para conservarlo y hacerlo cada vez más apto para el servicio del alma. . .

Redúcense nuestros cuidados para con nuestra alma a procurar enriquecer el entendimiento con útiles conocimientos, cultivar la memoria para conservarlos después de adquirirlos, arreglar sabiamente la voluntad a los preceptos de la virtud, honradez y prudencia, ejecutar lo que estas nos inspiran, con presteza y con cuidado al mismo tiempo; evitando por una parte la pereza, y por otra la precipitación. . .

Debemos procurar que el cuerpo se haga cada día más ágil y robusto; y no consiguiéndose esto sino por medio del ejercicio, conviene acostumbrarse con tiempo al movimiento y a la fatiga, que son las dos cosas que más contribuyen a mantener el cuerpo sano, y a darle agilidad y robustez.

Es menester también hacerse, con método y prudencia, a sufrir el calor, el frío, y todo género de incomodidades; huyendo de la pereza y de la demasiada delicadeza, que debilitando el cuerpo, lo afemina y pone en estado de enfermar fácilmente con cualquier friolera.

DEBERES DEL HOMBRE PARA CON LOS DEMÁS

Tenemos para con los otros, algunas obligaciones que son generales y comunes para todos, y otras respectivas a cada uno en particular. Nuestras obligaciones generales para con todos los hombres se encierran en estos dos preceptos: no hacer a otro lo que no queramos que se nos haga a nosotros, y hacer con los otros lo que queremos que se haga con nosotros mismos. El primero de ellos contiene las obligaciones que se llaman negativas o de rigurosa justicia. El segundo, las obligaciones positivas o de beneficencia.

Las obligaciones negativas se reducen a abstenernos de ofender a otro en manera alguna.

Podemos ofender a otro de tres modos: en la persona, en la hacienda o en la honra. . .

Las obligaciones positivas se reducen a hac&r a todos todo el bien qtio podamos. . .

DEBERES PARA CON LOS PADRES

Después de Dios no hay obligación más estrecha, que la que tenemos a nuestros padres.

Además de habernos dado la vida, han empleado todo su cuidado cu conservarla. Ellos nos mantienen, nos visten y nos proporcionan todas las comodidades que disfrutamos, se desvelan y afanan continuanionln para educarnos.

Siendo estos beneficios los mayores que se nos puedan hacer, ha de ser proporcionada por nuestra parte la gratitud.

Debemos pues tenerles:

1- Un amor sincero y el mayor después del que profesamos a Dios.

2- Un verdadero agradecimiento, que nos haga tener continuamrntr presente los beneficios que de ellos hemos recibido y recibimos, y procurar pagárselos del mejor modo que podamos ayudándoles y con placiéndoles en todo.

3- Una verdadera sumisión y obediencia; pues estando ellos encargados de nuestra educación, debemos ejecutar pronta y gustosamente lo que nos manden, tenerles todo el respeto posible, abstenernos de toda acción o palabra que pueda ofenderlos, recibir con humildad sus avisos y correcciones, y aun sufrir con gusto los castigos que nos impongan para corregir nuestros vicios y defectos.

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia Educación y Respeto

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia
Amor, Educación, Respeto y Obediencia

Función de la familia: padres e hijos: Función primordial de la familia es la procreación y educación de los hijos, la vida en común y la ayuda mutua. Con el nacimiento de los hijos se cumple la finalidad principal del matrimonio. Pero esa finalidad no es completa por la sola transmisión de la vida, comprende también la formación del niño hasta su madurez: la educación.

El niño hace su aparición en el mundo en el seno de una familia, y en ella encuentra el ambiente adecuado para su desarrollo físico, intelectual y moral. La familia “es la fuente donde recibe la vida, la primera escuela donde aprende a pensar, el primer templo donde aprende a orar”. Con la vida en común y la ayuda mutua que deben prestarse sus miembros se integra la función familiar.

valores de una amilia

La familia es una pequeña sociedad jerárquica: hay en ella superiores e inferiores; autoridades y subditos. Aunque el esposo es el jefe natural de la familia, su autoridad se extiende tan solo a los intereses familiares y debe ejercerla con dulzura y amor.

La esposa comparte con el esposo el gobierno de la casa y la educación de los hijos, pero en lo referente a sus bienes personales, religión y política, la esposa queda siempre indepen diente.

Los hijos integran la sociedad familiar. Hasta el momento de su emancipación  dependen de sus padres. El derecho que los padres tienen sobre sus hijos menores se denomina “patria potestad“.

La familia es una institución natural porque la exige la misni:i naturaleza del hombre. Aparece desde un principio en todas las épocas y en todos los pueblos. La misma naturaleza establece las relaciones entre los mieni bros de la familia, de manera que muchas leyes civiles no han hecho más que inspirarse en ellas y darles carácter legal; p. ej., el derecho de los padres de criar y educar a sus hijos, el de corregirlos, etc.

El amor recíproco entre padres e hijos y hermanos entre si forma el encanto del hogar y deja recuerdos indelebles en el corazón humano.

Deberes Recíprocos: Comprenden los deberes de los cónyuges entre sí; de los pa dres para con sus hijos; de los hijos hacia sus padres y de los hermanos entre sí.

En virtud del contrato matrimonial los esposos se deben, recíprocamente, respeto, fidelidad y mutua asistencia.

Los padres deben a sus hijos, amor, educación y cuidados corporales.

a) Amor: Debe ser eficaz y ordenado; sin excesos ni defectos. Pecan por exceso los padres que miman a sus hijos y los con sienten, no corrigiendo sus faltas y vicios; por defecto, tratán dolos con demasiado rigor y dureza; no cuidando de apartar los de los peligros.

b) Educación: La educación consiste en el desarrollo armó nico de la persona en sus aspectos físico, intelectual y moral La educación es el complemento de la generación. Es un deber y, al mismo tiempo, un derecho natural, exclusivo e inalienable de los padres. Esa educación podrán darla por sí mismos o por medio de personas competentes, maestros y profesores, que son, entonces sus mandatarios.

Fuera del caso de grave negligencia e indignidad de la familia, nadie puede prescindir de la voluntad de los padres en esta misión educativa que les es propia. Cuando la familia para la educación de sus hijos pide, o acepta, la colaboración del Estado no renuncia a sus derechos, que son inalienables.

La misión educativa del Estado es completiva y supletoria; completa lo que la familia comenzó y no puede llevar a cabo; suple la deficiencia de la familia pero no la sustituye. Todo monopolio escolar es antidemocrático. Aunque los padres deben procurar a sus hijos un estado de vida y profesión convenientes, no pueden imponer ni forzarles su voluntad cuando eligen estado de vida y profesión que son en sí honestas.

c) Cuidados corporales: Abarcan dos aspectos: La vida y el sustento. Tienen obligación los padres de velar por la vida de sus hijos. Deben proporcionarles alimento, vestidos, habitación y lo necesario para su bienestar corporal.

Los deberes de los hijos hacia sus padres pueden compendiarse en: amor, respeto y obediencia.

a) Amor: Deben tenerlo internamente y demostrarlo externamente con obras, dándoles muestras de cariño y socorriéndolos en sus necesidades como a sus principales bienhechores.

b) Respeto: Deben manifestarlo en las actitudes, en las palabras y en las obras, tratándoles siempre con gran reverencia. El ser padres es el título más honroso que pueden ostentar para hacerse acreedores a la veneración de los hijos. Particularmente en las enfermedades y durante la ancianidad, los padres deben ser rodeados de sumo respeto y máximo cariño.

c) Obediencia: La obediencia a todas sus órdenes y buenos consejos debe ser pronta, generosa, alegre y llena de confianza.

No hay en el mundo personas a quienes se deba estimar más y tenerles más confianza que a los propios padres. El deber de la obediencia desaparece con la mayoría de edad (22 años) o al contraer matrimonio. Con mucho acierto los padres van preparando a sus hijos para esa emancipación concediéndoles a medida que crecen en edad una mayor libertad para que se habitúen a gobernarse solos.

La emancipación no significa que la voluntad de los padres no merezca siempre máxima consideración y que los buenos hijos no deban hacer cuanto puedan para contentarlos. S: la obligación de la obediencia desaparece al llegar a la mayoría de edad no sufre mengua alguna la obligación del respeto.
Se deben especial cariño, respeto, mutuo buen ejemplo y ayuda en caso de hallarse en necesidad.

EL RESPETO, LA OBEDIENCIA Y LA GRATITUD

El respeto es el reconocimiento de la jerarquía que ocupan los padres:

— por el amor que brindan,
— por su mayor edad y experiencia,
— por el cuidado y abnegación con que se prodigan a los hijos.

El respeto no debe confundirse con sumisión servil; debe ser consecuencia del amor. El hijo respeta a sus padres en primer término porque los ama, y en segundo lugar, sencillamente, porque son sus padres.

El respeto no impide la relación cordial y franca entre padres e hijos; por el contrario, la favorece. El respeto une, nunca separa. Lo contrario es esa falsa camaradería en la que padres e hijos pierden el control del lugar que cada uno debe ocupar; se llega entonces a extremos como el de las palabras destempladas, los insultos y aún al uso de la fuerza. Se quiebra así el diálogo con los padres, que es uno de los más preciosos dones que se deben conservar.

La obediencia es la virtud por la cual aceptamos el orden jerárquico establecido y cumplimos las órdenes que nos imparten los que tienen autoridad para hacerlo.

Los hijos están obligados a obedecer a los padres en todo lo bueno que ellos les encomiendan. Desde muy temprano el niño sabe distinguir el bien del mal; la experiencia le enseña que los padres se esmeran en exigirle sólo aquello que es para su bien, y que llegan hasta sacrificarse para lograr que lo hagan.

Tomemos un ejemplo:
Los padres piden a sus hijos que cumplan correctamente sus deberes como alumnos de una escuela. ¡Cuántas veces esa exigencia les significa, además de gastos, privaciones y disgustos:

El estar sometido a los padres en la niñez y en los primeros años de la juventud es provechoso; el niño o joven rebelde comienza demasiado pronto a sufrir los golpes de la vida y se siente muy solo.

La gratitud es también una consecuencia del amor por los padres. Es el reconocimiento de sus esfuerzos; es retribuir todo con cariño, comprensión y tolerancia lo que han hecho por sus hijos.

La gratitud es un sentimiento que debe cultivarse con mucho cuidado; no solamente gratitud para con los padres sino hacia todos los que de alguna manera nos ayudan y comparten nuestras vidas: los hermanos, los abuelos, los tíos y primos, los amigos de la familia. El hombre agradecido reconoce en cada una de esas personas 1a mano de Dios, que las ha puesto en el camino de su vida para ayudarlo a ser mejor.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”
Formacióm Moral y Civica de Blas Barisani – Editorial Estrada

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

El deber moral es la obligación que tiene el hombre frente a cierta situación y cuya ejecución no se puede exigir judicialmente, ya que no impone al obligado sino un deber de conciencia. Este deber moral está profundamente emparentado con la ética, que estudia las acciones clasificándolas en buenas o malas. Lo que se debe hacer es lo bueno, pero a veces lo que es bueno para unos no lo es para otros. Cuando realizamos cualquier cosa que sea meritoria, no es el aplauso del público lo que buscamos, no es la fama lo que ambicionamos, sino satisfacer nuestra conciencia y justificar la fe que tienen en nosotros los que nos aman. 

señora ayudando a un anciano ciego a  cruzar la calle

Una señora ayudando a un anciano ciego a cruzar la calle. Vemos muy a seguido esta situación, pero está en nuestra conciencia  si queremos ayudar o no.

En base a lo anterior podemos plantera que los deberes morales  del hombre se agrupan en tres rubros:

1. Obligaciones o deberes para con Dios.
2. Obligaciones debers para consigo mismo.
3. Obligaciones deberes para con los demás.

PARA CON DIOS: Estos deberes se llaman también deberes religiosos. El fenómeno religioso es un hecho universal: no hay grupo humano de cierta importancia y ninguna forma de civilización algo evolucionada que no le haya dado cabida, porque el sentimiento religioso es una función esencial al hombre y solo el hombre lo posee. De ahí que Quatrefages  definiese al hombre “animal religioso”.

En el Preámbulo de nuestra Constitución se invoca a Dios “fuente de toda razón y justicia“.

En realidad todos los deberes morales son, en último término, deberes para con Dios; pero, por deberes religiosos se entienden los que se refieren directamente a Dios. Esos deberes son, los de adoración, alabanza, reconocimiento, obediencia, et.

Nacen de la condición del hombre: ser creado, y son conocidos por la inteligencia humana; de ahí que todos los pueblos los cumplieran más o menos a su manera, constituyendo su conjunto la religión natural.

Pero no basta. Le queda al hombre el deber de averiguar si existe una religión revelada y cuál sea ella. Una vez conocida debe prestarle su adhesión.

PARA CONSIGO MISMO: El primer deber es perfeccionarse: llevar a completo desarrollo todo el ser para abrazar, en forma inteligente y libre, su finalidad.

Estando compuesto de cuerpo y alma, deberá el hombre perfeccionar ambos elementos.

a) Respecto al cuerpo: El cuerpo, elemento material (mineral, vegetativo, sensitivo) que el hombre posee desde el comienzo de su existencia tiene que servir al perfeccionamiento del espíritu humano.

Para cumplir su cometido debe estar bien dotado y subordinado al espíritu.

Tiene el hombre el deber de procurarle lo que sea necesario y útil para su conservación y funcionamiento y evitar todo aquello que le sea dañoso.

Deberá proporcionarle alimentación, vestido, higiene, descanso, medicinas; conveniente desarrollo, agilidad y vigor por medio de ejercicios físicos y moderada práctica de los deportes. Está obligado a evitar la intemperancia en alimentos y bebidas, en el uso del alcohol y del tabaco, y todo aquello que pueda excitarlo llevándolo a pasiones que obscurecen la claridad del juicio y mueven la voluntad al mal: ira, odio, lujuria, venganza, etc.

b) Respecto al alma: El perfeccionamiento del espíritu humano es ilimitado: la inteligencia que busca lo verdadero y la voluntad lo que es bueno, tienen posibilidades inagotables. No puede el hombre renunciar a ese progreso por pura negligencia:

Tiene respecto del alma, los siguientes deberes:

Conservar la dignidad personal y no sacrificar el alma ni los bienes del alma, como son el honor y la inocencia, a ninguna ventaja material;

nutrir y desarrollar la inteligencia con el estudio y la reflexión para el propio perfeccionamiento intelectual y para ser útil a la familia, a la Patria y a la sociedad;

cultivar la afectividad: desarrollar sentimientos nobles que enaltecen, y desechar los innobles y las pasiones bajas que desdicen de la dignidad humana;

gobernar la voluntad y fortalecerla con hábitos buenos, para que sea sensible a los motivos morales y sepa elegir siempre bien;

formarse la conciencia moral para obrar siempre según los dictados de la recta conciencia y de la ley moral.

PARA CON LOS DEMAS: Varias son las razones que dan origen a estos deberes. Sin ahondar en ellas, baste decir que esos deberes nacen del hecho de ser los demás personas humanas y, por consiguiente, merecedoras de respeto y aprecio.

Nacen de la coexistencia con otros hombres, de las exigencias de la vida social que reclaman el cumplimiento de normas que hagan posible la convivencia.

Tiene el hombre deberes para con los individuos y para con la sociedad como tal.

Todos los deberes pueden compendiarse en esta fórmula negativa: no hacer a los demás lo que no quieres te hagan a ti. Se complementa con la forma positiva: trata a los demás como quisieras te tratasen a ti.

Son deberes de justicia hacia los semejantes, respetar: su vida, su fama, su honor,
sus bienes de fortuna, su libertad.

Cumplir con la palabra dada.

Dentro de las posibilidades de cada uno, es deber de caridad, hacerles todo el bien espiritual y material posible.

Salud física y salud moral

La salud es un gran bien para el hombre y el manantial de muchos otros bienes.

Tiene el hombre el deber de cuidar la salud física, sea no descuidando la alimentación nutritiva, la higiene personal y del trabajo, el descanso reparador; sea con todo aquello que contribuya a dar vigor, agilidad y resistencia al cuerpo. Debe evitar los excesos que dañan a la salud y el exponerla, sin motivos, a peligros innecesarios.

En caso de enfermedad deberá procurar recuperar la salud con los medios que la ciencia proporciona.

Es más importante que la misma salud física por la superioridad del espíritu sobre la materia. El ideal sería gozar siempre de salud en los dos aspectos: físico y moral.

Siempre es de actualidad la sentencia de Juvenal : “Mens sana in corpore sano“. Una mente sana en un cuerpo sano. La salud moral comprende: la rectitud en el obrar, la veracidad en el decir y la honestidad en el vivir. La rectitud significa ausencia de doblez, de tortuosidad e hipocresía y la actuación leal y noble.

Por veracidad se debe entender amor a la verdad, rechazo del error y aborrecimiento de la mentira.

La vida honesta comprende la delicadeza en pensamientos, conversaciones y obras.

Es sabido que la libertad que brindan los regímenes democráticos es desnaturalizada por los que trafican con las miserias humanas.

Y es aprovechada por el totalitarismo marxista para corromper a la juventud empujándola hacia todas las formas de placer, atacando y ridiculizando las normas de moral, aun las más fundamentales.

Una vez que la juventud haya malogrado con la pérdida de la salud moral, todo su vigor y fuerza de resistencia, podrá ser manejada fácilmente y ser reducida a un dócil rebaño con la implantación del más crudo materialismo que suprime las libertades, aun las más esenciales.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

El Hombre y su Jerarquia en la Naturaleza Su Relación Con Otros Seres

El Hombre y su Jerarquía en la Naturaleza
Su Relación Con Demás Seres

El término “hombre” significa “ser humano”, comprende, por consiguiente, tanto al varón como a la mujer. Es de suma importancia comenzar el estudio por el hombre: “ese desconocido“, como lo llamó Alexis Carrell. Según cual sea el concepto que se tenga del hombre: qué es el hombre, qué valor representa en la vida, cuál es su misión y su destino, así será diverso el enfoque del mundo: diversa la forma de vivir y diversa la organización social en los pueblos y en las naciones.

Los que consideran al hombre una porción de materia sin finalidad espiritual ni destino ultraterreno, lo reducen a uno de los tantos elementos del universo, a una rueda o engranaje del gran mecanismo social. Lo esclavizan al Estado y pretenden que viva sin libertad.Los que así piensan forman uno de los dos “bandos” en que se hallaba (o halla)  dividida la sociedad, el “bando” de los totalitarios: comunistas, fascistas, nazis.

En cambio, los que reconocen que el hombre está por encima de las cosas y de las aplicaciones del progreso técnico; que es sujeto de derechos inalienables y de valores supremos, defienden la dignidad de la persona humana y luchan para que viva con libertad.

Los que alientan estos ideales, constituyen el “bando” de los que quieren la organización democrática de la sociedad: una manera de vivir digna del hombre, con una organización social al servicio del hombre y una forma de gobierno democrático.

Corresponde, entonces, conocer cuál es el valor del hombre, investigar cuál es su jerarquía en la naturaleza.

jerarquia del hombre en la naturaleza

Su jerarquía en la naturaleza:

Llámase naturaleza al conjunto de seres que componen el universo.

Jerarquía significa orden o gradación: “Existe una jerarquía de valores”.

Los seres de la naturaleza según los diversos grados de perfección que poseen forman una escala de seres, o sea una jerarquía.

El grado ínfimo está representado por los seres inanimados: desprovistos de órganos, sin vida, sin movimiento. Los minerales no viven, tan solo existen. Crecen por yuxtaposición de partes nuevas; reciben su organización de los cuerpos químicos que los componen y de las múltiples acciones físicas circundantes.

Un grado más elevado de la escala corresponde a los seres dotados de vida vegetativa. Los vegetales en general, son seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Pero carecen de sensibilidad y movimiento.

Ascendiendo en la escala biológica, el grado superior corresponde a vivientes más ‘perfectos, con aparatos locomotores y capaces de sensaciones o conocimiento sensitivo: los animales. Un perro, un pez, un pájaro, ven, oyen, advierten un contacto, gustan un alimento.

Estos seres crecen por asimilación activa de elementos tomados del exterior y transformados en substancia viva. Son pequeños laboratorios de síntesis vitales.

En la cumbre de la escala, se halla el hombre: no solo posee vida vegetativa y sensitiva sino también intelectiva que lo coloca sobre todos los demás seres.

Además de expresar orden o gradación, jerarquía significa también puesto elevado, lugar jerárquico: “Los que ocupan cargos jerárquicos no se plegaron a la huelga”. El hombre ocupa, entonces, la jerarquía suprema en la naturaleza, pues es el ser más perfecto, la obra maestra en el universo visible.

Posee un cuerpo maravilloso por su belleza, por su organización interna y por su admirable funcionamiento. El cuerpo está animado por un alma, inteligente, libre e inmortal.

De todos los seres del universo solo el hombre puede realizar actividades y operaciones espirituales como pensar, razonar y querer. Solo él tiene el don de la palabra articulada; posee el sentido estético: es capaz de apreciar la belleza, el sentido moral: es capaz de distinguir entre el bien y el mal y de comprender y realizar el bien moral; solo el hombre está dotado de libertad interna.

Posee además valores y destino trascendentes que le confieren una dignidad que debe ser reconocida, respetada y llevada a su plena realización.
El hombre ha sido definido “animal racional”. Aunque tiene algo común con los animales, su alma espiritual lo diferencia esencialmente de los animales y lo eleva sobre todos los seres. No se debe olvidar que la actividad instintiva es característica del animal y la intelectiva del hombre y que tanto más se perfecciona el hombre cuando su comportamiento es menos instintivo y más gobernado por la razón.

El hombre no solo es individuo, es también persona. Individuo es el ser que reúne en sí todos los caracteres de su especie: un caballo, un durazno, un adoquín son individuos, cada uno de su respectiva especie.

Por reunir todos los caracteres de la suya, el hombre es un individuo de la especie humana; por estar dotado de inteligencia y voluntad es persona.

Persona es todo ser dotado de inteligencia y voluntad.

Si al hombre se lo considera en cuanto es un ser: la unidad de su especie, es un individuo; si se lo considera dotado de racionabilidad y, por consiguiente, de inteligencia, voluntad, libertad, finalidad, responsabilidad, etc., es una persona. “El hombre, solo será verdaderamente una persona, en la medida que la vida de la razón y la libertad domine en él a la de los sentidos y de las pasiones; sin esto, permanecerá como el animal, un simple individuo esclavo de los acontecimientos y de las circunstancias, siempre a remolque de alguna otra cosa, incapaz de dirigirse a sí mismo; solo será una parte, sin aspirar a ser un todo”.

Cuando se dice que el hombre es una persona, se quiere en tonces, significar que no es solamente una porción de materia,un elemento individual en la naturaleza como una piedra, una flor o un tigre, sino un ser inteligente y libre, capaz de actos morales.

Jerarquía de los seres:

Seres con vida vegetativa, sensitiva e intelectiva: hombres.

Seres con vida vegetativa y sensitiva: animales

Seres con vida vegetativa: vegetales.

Seres sin vida: minerales.

Todos los seres de la naturaleza se rigen por leyes; no puede el hombre constituir una excepción.

Como ser compuesto de materia está sujeto a las leyes físicas, pero como hombre, es decir, como ser dotado de inteligencia y libertad se rige por la ley moral.

La ley moral es una norma de la actividad humana que se impone obligatoriamente a la conciencia. Guiado por su conciencia moral nada debe hacer el hombre que desdiga de su dignidad o que lo rebaje al nivel de los irracionales. Debe, por el contrario, sentirse sanamente orgulloso de su excelsa dignidad y respetarla en sí mismo y en los demás.

Su relación con los demás seres: Relación es la conexión que unos seres tienen con otros. El hombre está relacionado con los seres y cosas (1) de la naturaleza, pues vive en contacto con ellos. Su relación es de superioridad y predominio.

Desde un primer momento comprendió el hombre que el mundo, este amplio escenario donde habita y actúa, existe para su beneficio.

Observándolo descubrió las piedras, las plantas, las flores, los frutos, los animales más variados y diversos; las fuentes, los arroyos, los ríos…

Comenzó por hacer servir a las cosas y a los animales en su propio provecho: para su alimento, vestido, defensa, etc. Utilizó la piedra para fabricarse utensilios y armas; trabajó los metales: el cobre, el bronce y el hierro. Domesticó las bestias y descubrió el fuego.

Comprendió que la tierra le había sido entregada como la materia prima al artista. Roturó, entonces, la tierra para rendirla fecunda, para embellecerla, para hacerla servir más a su propio bienestar.

Armonizó los sonidos y creó la música; combinó los colores, las formas y las proporciones y aparecieron la pintura, la escultura …

Con su inteligencia fue descubriendo las leyes que rigen el cosmos. Gradualmente fue ensanchando el campo de sus descubrimientos y conquistas y adueñándose de la naturaleza para ponerla a su servicio.

Logró arrancar a la tierra sus tesoros: carbón, petróleo, energías eléctricas…; encauzó el rayo, desintegró el átomo e intenta explorar los astros.

Con su inteligencia penetrante descubrió las esencias de los seres y sus relaciones; asoció, separó y combinó y se multiplicaron los inventos.

Son también fruto del ingenio humano las obras de la literatura, las realizaciones de la arquitectura e ingeniería; las organizaciones jurídicas, económicas, políticas… El conjunto de las investigaciones, experiencias, deducciones e inducciones realizadas por el hombre constituye la ciencia, diversificada en varias disciplinas: filosofía, astronomía, matemáticas, historia, física, química, etc.

Tiene el hombre el predominio0 sobre los demás seres, pero al contacto con la naturaleza comprendió su limitación: si bien su poder es inmenso, no es absoluto.

El hombre no es creador, es modificador o transformador. No puede dominar absolutamente a la naturaleza ni hacerla servir a su capricho. Hay una ordenación universal superior que forzosamente debe respetar y a la cual debe someterse. Su relación de superioridad y predominio sobre los demás seres le permite servirse de ellos pero no lo autoriza a abusar o a causar daños que perjudiquen a los demás hombres.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

Biografía de Napoleon III Luis Presidente de Francia

Biografía de Napoleón III

Napoleón III (1808-1873), presidente de la República (1849-1852) y emperador de los franceses desde 1852 hasta su derrota frente a la pujante Prusia, en 1870. Fue el creador del II Imperio Francés, llamado Luis Napoleón Bonaparte, y de nombre imperial fue el de Napoleón III, era el sobrino del Napoleón por excelencia, Napoleón I Bonaparte. Contrajo matrimonio, en 1853, con la aristócrata española Eugenia de Montijo. Refugiado en Inglaterra, en Chislehurst, murió el 9 de enero de 1873

El 9 de junio de 1815 terminaban las sesiones del Congreso de Viena. Todas las potencias que exaltaban el principio llamado de legitimidad habían participado, y restablecían los gobiernos monárquicos reconocidos antes de la Revolución y de la epopeya napoleónica.

Se había creído que con la proclamación de un principio se apagaría en la conciencia de los pueblos el entusiasmo y el deseo de libertad que el gran Corso había suscitado. Las decisiones del Congreso no habían hecho más que retrasar un proceso histórico normal que iba a proseguir a través de toda una serie de revoluciones y de guerras.

En Francia, gracias a las hábiles maniobras del príncipe de Talleyrand, quien después de haber sido ministro de Napoleón puso su astucia al servicio de los legitimistas, Luis XVIII había ascendido al trono en 1824; su hermano Carlos X le sucedió.

Estos dos reyes, sobre todo el segundo, que ambicionaba restaurar el absolutismo de la monarquía, trataron de borrar el recuerdo de Napoleón del corazón de los franceses. En realidad, éste, después de su muerte en la isla de Santa Elena, en 1821, había llegado a ser para los bonapartistas un ídolo inolvidable.

Es necesario recordar la exaltación del alma popular y el deseo lleno de nostalgia que tenían los franceses de volver a ver como jefe a un hombre digno de suceder a su venerado emperador, para comprender las razones del éxito inesperado de Carlos Luis Napoleón, sobrino de Napoleón I.

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Casado en  1853 con la bella aristócrata española Eugenia de Montijo, quien pasó gran parte de su juventud viajando y visitando las principales ciudades de Europa, y tuvo un lugar importante en la vida pública del país.  En las comidas, donde se reunían nobles y diplomáticos de diferentes naciones, a menudo se tomaban importantes decisiones políticas.

Carlos Luis Napoleón nació en 1808, en París. Eran sus padres Hortensia de Beauharnais y Luis Bonaparte, rey de Holanda de 1806 a 1810. Cuatro años antes que él había nacido Luis Napoleón, el hermano a quien siempre quiso y que compartió sus aventuras de juventud. Pasaron su infancia bajo la protección del ilustre tío, de quien heredaron las ambiciones.

Pero la derrota napoleónica y la restauración de la monarquía alcanzaron directamente a los miembros de la familia Bonaparte. Luís Bonaparte tuvo que refugiarse en Italia, adonde llevó a su hijo mayor, mientras que su esposa, de quien estaba separado, se retiró a Suiza con su hijo menor. Se instalaron en el castillo de Arenenberg, situado a orillas del lago Constanza, en un lugar magnífico pero solitario.

Transformados en vasallos suizos, madre e hijo pasaron allí una vida cuya monotonía solamente fue interrumpida por tres viajes que Luis Napoleón hizo a Italia para ver a su padre (1823, 1824 y 1826).

El niño tenía un carácter tan reservado que su madre tomó la costumbre de llamarlo “el dulce sombrío”; pero quizás porque había sido ganado para la causa de las ideas liberales por su preceptor, se interesó desde muy niño por los pueblos oprimidos, víctimas de potencias extranjeras o de los gobiernos absolutistas del propio suelo.

Su hermano se parecía mucho a él en el ardor juvenil, y durante la guerra ruso-turca (1827-1829) pidieron, aunque en vano, a su padre que les permitiera enrolarse en los ejércitos que luchaban contra los turcos.

En 1830, según la expresión de Octavio Aubry, Luis Felipe “escamotea” la corona. Pero en Italia el viento de la insurrección continúa soplando. Los “carbonarios”, en cuya secta ingresaron los dos hermanos, fueron vencidos, pero no abatidos. Y de pronto en Romana se produce un nuevo levantamiento. Los dos jóvenes se enrolan.

En febrero de 1831 la temeraria empresa parece estar a punto de triunfar. Pero los austríacos envían tropas adiestradas en la verdadera guerra. Los dos príncipes huyen a Forli, En la huida, el mayor es mortalmente herido. Por consideración hacia su madre, se dirá que murió de sarampión. El mismo Luis ha sido herido. Hortensia acude y lo lleva consigo a París.

Sin embargo, sus aspiraciones y el deseo innato de actuar le impiden resignarse a una vida apacible. En 1832 acontecía algo decisivo para el futuro: la muerte en Viena del único hijo de Napoleón I, el joven Napoleón II, en quien habían cifrado hasta entonces todas sus esperanzas los bonapartistas franceses.

En virtud de los senadoconsultos, que habían establecido la sucesión imperial, el príncipe Luis Napoleón era el representante directo de la dinastía napoleónica; la monarquía se mostraba inquieta por ella. En consecuencia, hizo renovar la ley de destierro para la familia Bonaparte.

El joven príncipe se retira a Arenenberg durante cuatro años, pero es con el fin de prepararse a desempeñar su papel en el gran escenario europeo. Escribe obras políticas y militares; se mantiene al corriente de los movimientos de simpatía popular y de las manifestaciones a favor del imperio, y hasta llega a provocarlos. Tiene frecuentes contactos con los bonapartistas, y sabe que en todas partes se está conspirando.

En 1836 pasó decididamente a la acción, tratando de sublevar a una guarnición en Estrasburgo y de derribar al rey. Esta empresa aventurada, digna de un audaz héroe del romanticismo, terminó en un fracaso completo. Fue arrestado, y luego de una corta detención, llevado a Estados Unidos. Volvió poco después a Europa y permaneció un tiempo en Inglaterra.

En 1836 fracasó la tentativa de Luis Napoleón para derribar la monarquía de Luis Felipe. En Estrasburgo, el príncipe, que llevaba uniforme de coronel, fue rodeado junto con sus cómplices, y debió rendirse. Fue llevado a Taris como prisionero. Luego de una corta detención, fue deportado a América del Norte, pero en corto tiempo regresó a Europa y se estableció
en Londres.

El 6 de agosto de 1840 hizo una nueva tentativa, en Boloña, para adueñarse del poder. Esta vez fue condenado a prisión perpetua y encerrado en el castillo de Ham. Pasó allí casi seis años, que dedicó a leer. Su causa no perdió nada con su encarcelamiento, pues si cuando era libre había ganado la simpatía del pueblo, ahora que estaba prisionero suscitaba la piedad y el entusiasmo; había entre los bonapartistas quienes comparaban su existencia en la cárcel y la de su tío, llena de prodigiosas epopeyas.

En 1846, cuando Luis Napoleón logró evadirse de la fortaleza con la complicidad de un amigo, la mayor parte del pueblo francés mostró sólo admiración por esta nueva proeza.

El apoyo popular le sería más claramente demostrado en 1848, inmediatamente después de las jornadas sangrientas del mes de febrero, que obligaron a Luis Felipe de Orleáns a huir y establecieron el gobierno provisional; a su frente estuvo, para proclamar la República, el poeta Alfonso de Lamartine.

Luis Napoleón, quien a raíz de estos acontecimientos favorables había vuelto a Francia, fue elegido diputado de la Asamblea Constituyente. A partir de aquel momento su actitud habría de cambiar. Pues sabiendo que había entre los diputados muchos opositores, se esforzó para hacerles olvidar sus actos revolucionarios, adoptando una línea de conducta pacífica y moderada; pero los bonapartistas actuaron en su lugar, y su elección de Presidente de la Segunda República, que se realizó  en  diciembre del mismo año, casi fue una sorpresa para Francia.

No faltaron comentarios desagradables de los partidos republicanos y socialistas, y sin embargo Luis Napoleón Bonaparte había obtenido cinco millones y medio de votos.

A pesar de la oposición, el 2 de diciembre de 1851 Luis Napoleón llevó a cabo con éxito un golpe de estado, y logró que los poderes constituyentes le otorgaran la presidencia por diez años, pretextando que las luchas de los partidos mantenían en el país una agitación permanente. En 1852, después de un viaje a través de Francia, el senadoconsulto del 7 de noviembre y el plebiscito del 21 y 22 del mismo mes lo consagraron emperador bajo el nombre de Napoleón III.

Durante el período de su arriesgado ascenso al trono, a Napoleón, en una fiesta dada en el año 1851 en el palacio del Elíseo, le llamó grandemente la atención la joven condesa española Eugenia María de Montijo de  Guzmán,  que  era una  de  las mujeres más bellas y más cultas de su época, y que entonces vivía en París con su madre. Decidió su noviazgo durante estada de Eugenia en Compiégne. En el transcurso de una  reunión colocó sobre la cabeza de su  prometida  una   corona de hiedra, diciéndole: “Mientras esperas la otra.”

La Segunda República había pasado a la posteridad. Aunque Napoleón III no llegó a realizar todas sus ambiciones, dio a Francia un lugar privilegiado entre las potencias europeas. Su acción política siempre estuvo animada por la ambición de devolver a Francia el prestigio que había adquirido bajo Napoleón I. Recordaremos su intervención en la guerra de Crimea (1853-1856) y la participación que tuvo en la guerra de la Independencia italiana. En 1858, Cavour sedujo a Napoleón III con la idea de la unidad italiana.

Tres años más tarde Francia había llegado a ser la aliada de Piamonte, y el ejército francés intervenía junto a las tropas italianas en la guerra contra Austria, que fue señalada por las victorias de Montebello, Palestro, Turbigo, Magenta, Solferino, y que finalizó con la paz de Zurich (10 de septiembre). Esta guerra preparó la unidad de Italia, consolidada entre los años 1860 y 1861, después de una serie de insurrecciones   en   ios   estados   napolitanos   y   romanos.

Durante el reinado de Napoleón III, Francia conoció un período de prosperidad económica y de progreso en las reformas sociales. Las grandes industrias se desarrollan, y mientras que el comercio y la agricultura crecen, París anexa nuevos barrios, y llega a ser el centro más floreciente de la cultura europea. En el exterior, el Imperio pacificó Kabilia y creó el Ministerio de Argelia y de las colonias, para dar una organización administrativa a las dependencias de Francia en África.

El período en que reinó Napoleón III es universalmente designado con el nombre de Segundo Imperio. Fue una época de eran brillo para las artes y la economía en Francia. Al emperador le agradaba rodearse de una corte llena de lujo, donde, bajo la esclarecida protección de la emperatriz Eugenia, brillaron algunas de las más claras inteligencias de la época. El gran músico Gounod compuso para las suntuosas fiestas del castillo de Compiegne algunas de sus más notables melodías.

El gobierno de Napoleón III ha sido objeto de numerosas críticas, a menudo injustas. Se lo ha acusado sobre todo de no haber sabido tomar, en el momento oportuno, las decisiones que se imponían tanto en política interior como en política exterior; aun cuando Francia se encontró en el apogeo de sus conquistas, tanto legitimistas como republicanos le reprocharon no haber realizado las esperanzas que habían fundado en él.

Napoleón fue la víctima de la astucia de Bismarck; se dejó llevar peligrosamente a la guerra contra Rusia por el muy astuto ministro de Guillermo I. Esta desdichada empresa terminó lamentablemente en Sedán (1-2 de septiembre de 1870). Napoleón III, después de haber buscado vanamente la muerte en el campo de batalla, fue hecho prisionero. Dos días después se proclamaba la Tercera República.

Habiéndose refugiado en Inglaterra, en Chislehurst, murió el 9 de enero de 1873. Luego de su muerte, su mujer, la espléndida condesa española Eugenia de Montijo, volvió a su país de origen. Murió en Madrid en 1920, pero el hijo que le había dado, el joven príncipe Eugenio Luis Juan José Napoleón, sólo sobrevivió a su padre seis años. Alistado en las tropas inglesas, murió en Sudáfrica. combatiendo contra los zulúes, en el transcurso de una exploración.

LA PERSONALIDAD DE NAPOLEÓN III

Sus gestos eran quietos, su tono de voz suave. No ten Ta nunca esos estallidos de temperamento que a Napoleón I le condujeron a veces a grandes éxitos, a veces a tremendos fracasos. En los momentos críticos tenía un absoluto dominio de sí y hasta una flema […]. Sin embargo, de su persona desprendíase una notable influencia fascinadora.

Cuando la reina Victoria se encontró con él en 1855, primero en Londres y luego en París, pudo comprobar en aquel hombre “enigmático” un poder de fascinación, y no ocultó hasta qué punto había sucumbido ella misma a ese poder: “Hay que conocerle para ver lo que hay en su carácter de verdaderamente amable, bondadoso y honorable. Es tan sencillo y tan natural que nunca hace circunloquios ni cumplidos; tiene un tacto exquisito, gusto excelente y mucho estilo de vida. Es enteramente imperial, y no necesjti, fingir su cargo.”

También Bismarck manifestó siempre simpatías por él. Pero pensaba desde muy pronto, todavía en tiempos de Federico Guillermo IV, que el emperador francés no era tan listo como el mundo creía: “Creo que se alegra cuando puede gozar en paz de alguna cosa buena; su entendimiento se exagera a costa de su corazón; en el fondo es bueno y siente en extraordinaria medida la gratitud por los servicios recibidos.” En otra ocasión observa críticamente que Napoleón obra by fits and starts [por impulsos].

En todas estas observaciones hay algo exacto. El emperador cambiaba fácilmente de planes, de medios y de hombres. Contrariamente al primer Napoleón, de quien Talleyrand dijera que era imposible de divertir, propendía resueltamente al deleite. La bondad y la gratitud le impulsaron a exclusiva indulgencia hacia los que le rodeaban y que en parte eran gente indigna de ella. Además, desde sus días de conspirador tenía adquirida una propensión fatal a seguir caminos torcidos y ocultos.

Su gobierno tenía siempre algo de intriga y de conspiración. Finalmente, habiendo llegado demasiado tardíamente a su altísima posición, y teniendo otra multitud de intereses, faltábale el pleno conocimiento de los negocios. En cierto modo fué siempre un diletante que acudía presuroso a todo lo nuevo y brillante, para abandonarlo tan pronto como lo había comenzado, o a medio terminar. El ministro inglés Palmerston decía, con su característica rudeza, que la cabeza del emperador estaba llena de planes, como la conejera de conejos.

Friedrich Luckwaldt. El sistema de los Estados europeos, en W.Goetz. Tomo VIII.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo III Biografía de Napoelon III – Editorial CODEX

 

 

Concepto de Romanticismo Origen y Características de su Espiritu

Concepto de Romanticismo Origen y Características de su Espíritu

El romanticismo surgió en Alemania, a fines del siglo XVIII, pero pronto se extendió por el resto de Europa y en las nuevas repúblicas del continente americano, imponiéndose durante gran parte del siglo XIX. El nuevo movimiento proponía basarse en la imaginación, los sentimientos y las emociones por sobre lo racional, además de rescatar a la Edad Media, que durante muchísimo tiempo había sido considerada como una edad oscura para el saber y el arte.

También, al estar vinculado a la emoción más que a la razón, el romanticismo tuvo como inspiración lo misterioso, lo épico y también lo pintoresco y el aspecto majestuoso de la naturaleza.

A medida que el movimiento de la Ilustración del siglo XVIII, con su exaltación de la razón y el intelecto, iba debilitándose paulatinamente, se fue desarrollando una nueva actitud romántica que se prolonga durante la primera mitad del siglo XIX, con manifestaciones posteriores que llegan hasta el XX.

El romanticismo es un movimiento difuso con varias características diferentes, entre las que se distingue cierta tendencia en las diversas artes, como la pintura y la música. Si la tradición artística clásica se preocupaba por lo universal, los románticos se interesaron en lo individual y particular. Mientras el clasicismo hace hincapié en la racionalidad, el romanticismo exalta la libertad.

Goethe da comienzo al clasicismo alemán. El poeta, dramaturgo, novelista y científico alemán fue el iniciador del periodo clásico de la literatura alemana. Es autor de Fausto, un drama en dos actos en el que reelaboró la leyenda del erudito mago medieval Johann Faust.

Estas nociones no se limitan al arte, sino que inspiran el enfoque de todo un período. El contraste entre el antiguo régimen y la revolución francesa que lo destruyó es un aspecto político de esta misma evolución. Asimismo, el nuevo desarrollo del nacionalismo, una faceta política del romanticismo, contrasta con el enfoque universal del pasado.

En líneas generales, el desarrollo histórico puede resumirse en una fórmula: en la época medieval los hombres creían en Dios; el Renacimiento les enseñó a creer en sí mismos; durante la Ilustración creían en la razón y en la nueva era romántica creían en la libertad.

El hombre medieval nacía siervo de Dios, el hombre del Renacimiento se consideraba su propio dueño, los pensadores de la Ilustración concebían al hombre como un ser esencialmente razonable y los románticos lo imaginaron esencialmente libre.

Los románticos amaban la naturaleza frente a la civilización como símbolo de todo lo verdadero y genuino. También, en contraste con el carácter universalista del neoclasicismo, el romanticismo era individualista: había un gran aprecio por la individualidad y laí diferencias que esta establecía entre las diversas personas. Por eso, el romanticismo valoraba al “distinto”, sus héroes eran siempre rebeldes que quebraban las reglas establecidas, fueran estas éticas o sociales.

En esa búsqueda de lo diferente, el romanticismo concentró su atención en lo exótico (países, lenguas y civilizaciones lejanas o perdidas), lo sobrenatural (nació la novela gótica, con monstruos, vampiros y fantasmas) y lo profundamente nacional (se rescataron tradiciones y lenguas regionales como el catalán, el vasco, el gaélico y el bretón), algo que también fomentó la aparición de un nuevo género literario: la novela histórica.

El Romanticismo impuso:

• Predominio de la imaginación y de la sensibilidad sobre la razón.

• Independencia trente a las reglas clásicas, a las políticas antiguas y a los paradigmas consagrados.

• Exaltación del individualismo.

• Ostentación del egocentrismo: el yo a través de la obra literaria.

• Democratización en los temas artísticos.

• Revalorización de la Edad Media y el arte ojival.

• Admiración del pasado nacional.

• Apertura del campo de la historia científica.

• Aparición del drama literario.

Jean J. Rousseau: El período romántico por excelencia, la era generalmente conocida como época romántica, es la de la revolución francesa y los cincuenta años siguientes. Su gran precursor fue el escritor francés Jean Jacques Rousseau (1712-78). Reaccionó contra la tendencia racionalista de la Ilustración y abogó por un retorno a la naturaleza.

Rosseau

Declaró que las excesivas formalidades y normas de la civilización moderna son influencias corruptoras y afirmó que los hombres deberían volver a la vida simple y saludable de la tierra. La hipótesis que encierra esta concepción es que los hombres han sido desviados de su condición original, «natural», en la que habían sido buenos y libres.

El «noble salvaje» de Rousseau no había sido contaminado por los valores inferiores de la vida civilizada y se había mantenido independiente en su estado.Tal concepción es, por supuesto, tan simplista como la creencia exagerada en el poder de la razón.

En cuanto a la educación, Rousseau condenó los métodos tradicionales basados en el formalismo y la disciplina y en su lugar quería simplemente fomentar la curiosidad natural y espontánea del joven. La práctica actual de la enseñanza desprovista de formalidades es una noción romántica directamente inspirada en Rousseau.

En el ámbito político, consideraba a todo gobierno como opresivo, a no ser que la autoridad permaneciera en manos de los gobernados. Tal concepción está recogida en forma vivida en la Declaración de Independencia Americana y en la frase de Lincoln: «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo».

El espíritu nacionalista: Cuando en 1789 estalló la Revolución francesa, los escritores y filósofos de muchos países se inspiraron en los nuevos ideales de libertad. Prometía la liberación del antiguo orden político, lo mismo que en el terreno artístico el romanticismo constituía una ruptura con los hinchados convencionalismos del pasado.

Si bien la escultura romántica conserva bastantes aspectos estéticos del neoclasicismo, le suma cierto realismo histórico y el espíritu romántico, particularmente a la hora de elegir los temas. Aunque la escultura romántica no fue tan prolífica en su producción como la pintura o la literatura, sí manifestó mucha energía y dinamismo.

Los franceses fueron sus mejores representantes, particularmente Francois Rude (1784-1855) -considerado el escultor francés más importante de este período-, Pierre Jean David d’Angers (1788-1856), Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875) y Antoine Louis Barye (1796-1875), considerado el mejor escultor de animales desde la Antigüedad.

El mal es real
El movimiento romántico del siglo XIX fue una reacción contra la excesiva simplicidad de las soluciones aportadas por los pensadores de la Ilustración. Esta idea está perfectamente expresada en la advertencia de Goethe de que no podemos captar el universo simplemente realizando cálculos.

En definitiva, quizás es un recordatorio general de que el mundo es más complejo y a la vez más simple de lo que nuestra nueva y predominantemente científica civilización es capaz de permitir: más complejo, porque los hombres suponen fácilmente que sus racionalizaciones científicas hacen justicia a la situación humana; más simple, porque todos los hombres poseen una penetración natural que les permite comprender a su prójimo.

Por otra parte, el enfoque romántico contiene un fallo inherente. Si lo único importante son los sentimientos y emociones, ello supone que no existe ningún criterio independiente para juzgar las cosas. Todas las normas universales son eliminadas. No sólo existe el peligro de ver la naturaleza a la luz de nuestras emociones, sino, lo que es aún más grave, en la esfera social y política, queda el campo abierto para medidas arbitrarias sancionadas por autoridades tan vagas como el instinto nacional o la voluntad general (ésta última noción es de Rousseau).

Nuestra época ha presenciado una despiadada represión en nombre de estas entidades míticas. En la medida en que el romanticismo invita a los hombres a no actuar razonablemente, su influencia es perniciosa. Los hombres no sólo sienten, sino que también piensan. Si pierden sus facultades de pensamiento racional, lo que queda es menos que un hombre, es algo inhumano.

LOS ROMÁNTICOS:
UN PECULIAR ESTILO DE VIDA.

[Al romántico] Le gusta hacerse notar por cualquier rareza en su aspecto, sus gustos y su carácter. Su modo de vestir, admite Théophile Gautier, está “profundamente meditado”.

León Gozlan lo dibuja así: “un traje negro, abotonado desde el epigastrio hasta las carótidas maxilares, un cuello flojo”; además: “la tez pálida, escuálida y opalina…”, una tez que debe revelar la angustia de una muerte próxima.  Debe vivir intensamente o desaparecer.

De hecho Byron, lord desengañado, a la vez amargo e insolente, muestra el tipo narcisista que no espera nada de los hombres antes del sacrificio altivo en Missolonghi; Sandor Petofi caerá en el campo de batalla de Segesvar en 1849; los duelos abrevian la vida de un Puchkin a los 37 años, de un Lerrriontov a los 27; de un Galois a los 21; Kleist mata a su amante, y luego se pega un tiro sobre el cadáver; Gérard de Nerval se cuelga en una callejuela; el actor Nourrit se precipita por una ventana, y, si algunos como Lenau, Schumann, Poe, se hundían en la locura 0 el alcoholismo, otros, Novalis, Shelley, Keats, Leopardi, Schubert, Chopin, Delacroix, Abel, son arrebatados por la enfermedad, las privaciones y las decepciones. ¡Cuántos desequilibras entre los príncipes de la época: un Carlos Alberto, un Federico Guillermo IV, un Luis I de Baviera, mientras que Luis Napoleón, sonámbulo, vive en su sueño y cree en su estrella!.

Cada uno es su propia ley y la rebelión le levanta contra las costumbres corrientes.

Robert Schnerb. El siglo XIX… [En Historia General de las Civilizaciones, dirigida por M. Crouzet.

Ver: El Romanticismo en la Literatura

Ver: El Romanticismo en la Música

Fuente Consultada: La Llave del Saber Tomo II La Evolución Social – El Romanticismo – Ediciones Cisplatina S.A.

Historia de los Conflictos Entre Inglaterra y Escocia Origen

Historia de los Conflictos Entre Inglaterra y Escocia

La  historia  de  Inglaterra  y   Escocia   está  llena  de   guerras  y   de   sangre.   Durante   siglos,   ambos países  han  mantenido  entre  sí  una  enconada  enemistad.  Los gobernadores romanos que rigieron Inglaterra desde el siglo I al V de nuestra era fueron incapaces de romper la resistencia de las tribus escocesas.

Los jefes de las legiones romanas se contentaron con contemplar las tierras de Escocia desde lejos, temerosos de la fiereza de sus gentes ocultas tras las altas montañas, y con retirarse hacia terreno seguro protegido por la Muralla de Adriano. La retirada de los romanos dejó a las tribus escocesas (pícts y scots) a sus anchas para continuar merodeando a su arbitrio por las indefensas zonas del norte de Inglaterra.

Hasta 1005 de nuestra era, Escocia no estuvo unida bajo un único rey. Hasta entonces, esa tierra primitiva y bravia no tuvo conciencia alguna de nación, ni de raza, ni de una lengua única. Contaba con tres reyes, por lo menos, y estaba dividida territorialmente por selvas vírgenes, marismas, interminables pantanos y ríos infranqueables.

Cualquier rey que aspirara a la unidad se encontraría con la ingente tarea de soldar los varios elementos integrantes de una tierra amorfa y darles una unidad territorial y política. Al mismo tiempo tendría que frenar las incursiones inglesas de Northumbria y hacer frente a la amenaza que podría representar una Inglaterra unida bajo los reyes normandos.

Los clanes escoceses demostraron ser temibles adversarios de cualquier posible conquistador. Sus miembros vivían violenta y celosamente bajo la égida del todopoderoso jefe del clan, cuyo apellido llevaban todos, como los MacDonald, los Murray o los Campbell. Eran temibles con sus vestidos de tartán, sus dagas, sus espadas, sus redondos escudos de cuero y sus feroces gritos guerreros.

Durante dos siglos, la frontera entre Escocia e Inglaterra gozó de tranquilidad. Las incursiones ocasionales a ambos lados de la misma no alteraron la pacífica coexistencia entre ambos pueblos, y hasta hubo un rey, el gran David I (1124-1153), que adoptó un régimen de mando similar al de los reyes normandos.

La doncella de Noruega
Esta paz se vio quebrada por un infortunado incidente que provocó la lucha de Escocia por su independencia. En marzo de 1286, Alejandro III, rey de Escocia, desapareció en la oscuridad de una tormenta al intentar atravesar el río Forth durante la noche. A la mañana siguiente, su cuerpo maltrecho fue arrojado por el río a una playa rocosa. Como único heredero dejó una nieta, Margarita, «la doncella de Noruega», todavía una niña de tierna edad.

En el tratado de Brigham, firmado cuatro años más tarde, Inglaterra quiso forzar una unión con Escocia intentando unir en matrimonio a Margarita con el príncipe Eduardo, hijo de Eduardo I. Este arreglo matrimonial, de haberse llevado a cabo, pudiera haber evitado más de dos siglos de luchas entre ambos países. Pero Margarita enfermó durante su viaje por mar desde Noruega y murió en las islas Oreadas, al noreste de la costa escocesa.

Roto el tratado, Eduardo se vio forzado a cubrir la vacante del trono escocés de otra manera. Como juez entre trece candidatos rivales que aspiraban al trono, Eduardo cometió un error de juicio que resultó desastroso. Por elegir a John Baliol suscitó los celos del poderoso Robert Bruce. Baliol apenas tuvo tiempo de disfrutar de sus poderes de rey.

En 1296, tras un breve intento de deshacerse de la influencia de Eduardo, Baliol fue derrocado y Escocia conquistada. La piedra que solía utilizarse en la ceremonia de coronación de los reyes escoceses fue removida simbólicamente de Scone y trasladada a Inglaterra, donde se encuentra en la actualidad debajo del sillón de coronaciones en la Abadía de Westminster.

Para el rey Eduardo esto constituyó el fin de los problemas, mientras que para Escocia la remoción de la piedra significó la llamada a la lucha por la independencia patria. Los clanes escoceses se vieron invadidos de un nuevo espíritu de exaltación patriótica, y en 1297 William Wallace, el héroe popular escocés, condujo a sus compatriotas a la victoria sobre un ejército inglés en el Puente Stirling. Eduardo no se arredró ante el desafio que esta victoria suponía y se lanzó una vez más hacia el norte. Esta vez los mortales dardos de sus arqueros galeses se impusieron a los pequeños escudos y a las espadas de los escoceses.

Los clanes no se rindieron tan fácilmente. Convocando a sus guerreros en valles y marismas, Robert Bruce reemprendió la lucha en 1306. En aquel mismo año, fue proclamado rey de Escocia aunque antes se vio forzado a eliminar a su poderoso rival Red Comyn.

El ejército de Bruce era muy pequeño en relación con el inglés, viéndose forzado Bruce, capturada su esposa y muerto su hermano, a huir de los ingleses y de los partidarios de Comyn. Sin embargo, a la muerte de Eduardo I condujo a sus seguidores a la victoria contra Eduardo II en el verano de 1314. En 1328, Inglaterra reconoció a Robert Bruce como legítimo rey de Escocia.

Tres universidades
Por fin Escocia se había convertido en nación, viéndose pronto destinada a jugar un importante papel en la historia de Gran Bretaña. Durante el resto de la Edad Media. el país se vio envuelto en continuas luchas domésticas, viviendo siempre a la sombra de Inglaterra. A pesar de este estado permanente de guerra, Escocia fue civilizándose a marchas forzadas.

Prueba de ello son las tres universidades fundadas en el siglo XV: la de San Andrés en 1412, la de Glasgow en 1451, y en 1495 la de Aberdeen. Las guerras entre Inglaterra y Francia absorbían las energías de los monarcas británicos, no permitiéndoles respiro alguno para guerrerar contra los escoceses, y éstos, debido a sus conflictos tribales, tampoco estaban en condiciones de atacar, teniendo en cuenta sobre todo la debilidad de los Estuardo.

Además. Londres, sede del poder inglés, estaba demasiado lejos para las desamparadas tropas escocesas. Continuaron, sin embargo, las luchas fronterizas y, a veces, el estado de guerra general. En 1346, los magnates del norte de Inglaterra capturaron en Nevilles Cross al rey David II de Escocia (1329-71) y lo tuvieron cautivo durante 11 años.

Más tarde, en 1385, el rey Ricardo II de Inglaterra, marchando al frente de sus tropas, llegó hasta Edimburgo, capital escocesa. La familia Percy de Inglaterra fue derrotada por un pequeño ejército de merodeadores en Otterburn. en 1388.

Los Percy se vengaron de la derrota en la batalla de Homildon Hill, en 1402. Los reyes ingleses, sucumbiendo a la tentación de climas más cálidos que el de Escocia y de un botín más preciado en otras partes, mostraron poco afán de lucha en los últimos años de la Edad Media.

Enrique IV, en el año 1400, fue el último rey inglés de la Edad Media que cruzó la frontera. La lucha entre ambos pueblos quedó en manos de las grandes familias inglesas, como los Percy y los Neville.

María Estuardo
Los monarcas de la familia Tudor se vieron forzados sin embargo a interesarse más por los asuntos escoceses por razón de un suceso importante ocurrido en 1503. Tras largas negociaciones e intrigas, Jacobo JV de Escocia contrajo matrimonio con Margarita, hija de Enrique VII de Inglaterra.

La boda no trajo la paz inmediatamente a las dos naciones, pero fue el primer eslabón en una larga cadena de sucesos que había de dar a Inglaterra sus Estuardos y, más tarde, producir la unior. política de los dos países. Al morir sin hijos Isabel I, en 1603, Inglaterra eligió, para sucederle en el trono, al mayor de los descendientes de Enrique VI, Jacobo VI ce Escocia.

Reina Maria Estuardo de Escocia

Mientras las costas de Inglaterra estaban protegidas contra Francia, enemigo secular de Inglaterra, por el canal, la frontera con Escocia quedaba al descubierto. Tras la ruptura de Inglaterra con la Iglesia de Roma, las católicas Francia y Escocia suponían una continua amenaza: María, la reina de Escocia, era al mismo tiempo delfina de Francia, y los monarcas escoceses, campeones del catolicismo contra la protestante Inglaterra, Como consecuencia de esta situación, Inglaterra tenía que vigilar los movimientos que ocurrían tanto al norte como al sur de sus fronteras.

En 1587, la reina Isabel resolvió definitivamente el problema escocés al destruir todos los posibles centros de conspiración pro-escoceses en Inglaterra con la firma de la sentencia de muerte de María Estuardo. Dice la leyenda que María sonrió al tiempo que su cabeza rodaba por el suelo tras el golpe del verdugo. Un hijo suyo, Jacobo VI de Escocia, llegó a ser rey de Inglaterra en 1603 con el nombre de Jacobo I.

No por ello desaparecieron las fronteras entre ambos países. Escocia, más próxima a Inglaterra que nunca, teniendo a su rey en Londres, fue elemento muy importante en la política exterior inglesa. Los escoceses, que eran oficialmente protestantes desde 1560 a pesar de que sus monarcas continuasen siendo católicos, se sintieron ofendidos al ver que Jacobo apoyaba abiertamente a la Iglesia de Inglaterra.

Los escoceses presbiterianos, que eran los que virtualmente regían el país, se rebelaron en 1640 cuando el arzobispo Land intentó forzarles a abrazar la Iglesia de Inglaterra. Carlos I conmovió a Inglaterra convocando al Parlamento.

Se aplazaron los trabajos sobre la constitución inglesa y se inició una nueva serie de guerras en las que los presbiterianos escoceses prestaron su apoyo a los defensores del Parlamento, contribuyendo a que éstos ganasen la batalla de Marston Moor (1643). Como compensación, los parlamentarios prometieron establecer en Inglaterra la Iglesia Presbiteriana. A modo de represalia, el marqués de Montrose barrió Escocia con sus tropas, logrando seis victorias para Carlos I.

El futuro Carlos II aceptó entonces el presbiterianismo atrayendo hacia sí a los escoceses en contra de los parlamentarios. Oliver Cromwell, dictador parlamentario, los derrotó en las batallas de Dunbar en 1650 y de Worcester en 1651, viéndose Escocia invadida por el ejército del general Monk. Los escoceses creían que la base de todos sus problemas era la unión de las dos coronas. Estando el rey de Escocia entronizado en Londres, ¿cómo podían esperar ser tratados con justicia?

historia de escocia

Izq.: William Wallace (c. 1272-1305), «martillo y azote de Inglaterra», se convirtió en un héroe  popular  escocés.
Der.;Tras su gran victoria en Bannockburn, Robert Bruce fue reconocido por Inglaterra como legítimo rey de  Escocia.

El exilio de los reyes escoceses
Los temores de los escoceses se vieron confirmados por Guillermo III, primer rey de una nueva dinastía de monarcas ingleses. En 1689 Guillermo, defensor del presbiterianismo, fue derrotado en Killiecrankie por los católicos jacobitas que se oponían, apoyados por los montañeses de Escocia, a una política tan parcialmente favorable a Inglaterra. (Los jacobitas apoyaban a Jacobo II Estuardo y a sus descendientes). Para conseguir una paz rápida, Guillermo acordó perdonar a todos los jefes de los clanes montañeses que depusieran sus armas para antes del fin de año de 1691.

La mayor parte de ellos así lo hicieron, acogiéndose a las promesas de amnistía de Guillermo. MacDonald de Glencoe, que se encontraba acampado con sus tropas en el oeste de Escocia, se rindió el último día.

Guillermo, creyendo que MacDonald había rehusado rendirse, envió a Glencoe a otro escocés, el capitán Campbell de Glenlyon. Campbell y sus tropas fueron recibidos en Glencoe como amigos, pero aquella misma noche, los MacDonald y todos sus familiares fueron traidoramente asesinados cuando dormían.

Cuando los dos países se encontraban de nuevo al borde de la guerra en 1705, se reunieron en una conferencia de paz varios hombres prudentes de cada nación, acordando una Unión Política entre ambos en 1707. Como resultado de dicha unión, Westminster había de acoger en sus escaños a 45 miembros del Parlamento Escocés y la Iglesia presbiteriana sería la Iglesia oficial de Escocia. Esta importante decisión, aclamada por todos, fue el espaldarazo de Escocia como nación de pleno derecho.

No acabaron, sin embargo, los problemas. Muchos aceptaron como rey a Jorge I de Hannover mientras que los montañeses se declararon a favor de Jacobo Estuardo, hijo del depuesto Jacobo II. Los jacobitas se rebelaron en 1715 a favor de Estuardo. Como los clanes montañeses andaban con rencillas entre sí y Luis XIV de Francia había muerto, las negras perspectivas de Jacobo se cumplieron. El marqués de Ormonde no tuvo éxito en su intento de sublevar al pueblo en favor de los jacobitas y el conde de Mar, Juan Bobbing, fracasó también en su empresa de reunir a los ingleses del norte a favor de la causa.

En Sheriffmuir, el ejército inglés puso fin a los sueños de los invasores escoceses y Jacobo tuvo que volver a Francia derrotado y arruinado.

Durante los 30 años siguientes, poco dieron que hablar en su exilio en Francia los supuestos héroes escoceses. En agosto de 1745, el osado Carlos, hijo de Jacobo, espoleado por sus grandes sueños de gloria y apoyado por la promesa de ayuda de Francia, penetró en pleno corazón de las montañas escocesas.

Logró captar inmediatamente las simpatías de las tribus y, derrotando a la oposición en Prestonpans, entró en Edimburgo con 5.000 hombres. Escocia se había rendido a sus pies, pero no así Inglaterra. Lleno de esperanzas, Carlos cruzó la frontera y marchó hacia el sur de Inglaterra con la ilusión de atraerse al pueblo. Sus esperanzas se vieron truncadas desde el principio al rehusar los ingleses tomar partido a su favor. Los ingleses se encontraban muy contentos con sus monarcas hannoverianos, y la seguridad que éstos les proporcionaban no quedaba compensada con las vagas promesas que aquella curiosa banda de aventureros les ofrecía.

Mientras tanto, en la capital del reino, Londres, el pánico se había apoderado de aquellos que más tenían que perder con la victoria de los invasores. El «viernes negro» —6 de diciembre de 1745— todos se lanzaron a retirar sus depósitos del Banco de Inglaterra cuando cundió la noticia de la llegada a Derby de Carlos con sus mesnadas. Pero el pequeño ejército de escoceses, fatigado y falto de ánimo, marchó hacia el norte camino de sus hogares. Perseguidos por Guillermo, duque de Cumberland, hijo de Jorge II, fueron derrotados y pasados por las armas en el pantano de Culloden.

Ante el temor de que, en el futuro, pudiera repetirse una insurrección del mismo tipo, el gobierno disolvió los clanes ejecutando a sus jefes y promulgando una ley que prácticamente supuso la destrucción del sistema.

Los jefes que pudieron huir de la muerte se vieron desprovistos de todo poder y autoridad, se confiscaron las armas que tenían en su poder y se prohibió el uso de la típica falda escocesa y de todo tipo de tartán que pudiera recordar a los antiguos clanes.

El general Walde construyó puentes y carreteras para facilitar el acceso a las zonas montañosas. Desde entonces, Escocia ha permanecido fiel a los lazos que unen las Islas Británicas. En este siglo XX, los nacionalistas escoceses han comenzado a demandar de nuevo una mayor independencia para el país.

Fuente Consulatada:
Colección La LLave del Saber Tomo I Pasado y Presente del Hombre Editociones Cisplatinas S.A:

Dinastía Gupta en la India El Arte en la Edad de Oro Características

HISTORIA, CARACTERÍSTICAS Y ARTE DE LOS GUPTA EN LA INDIA

Tras el desmoronamiento del Imperio Maurya renacieron diversos reinos fracturados, pero hubo un imperio que sobresalió entre ellos: el de los gupta, que anunció el resurgimiento del hinduismo y una nueva edad dorada para la cultura india.

Esta dinastía gobernó desde el año 320 d.C. hasta el año 540 aproximadamente, una dinastía conocida como GUPTA, fue un periodo considerado tradicionalmente como la EDAD DE ORO DE LA CULTURA clásica en la India. El régimen Gupta se basaba en el antiguo reino de Magadha, y su núcleo eran las conquistas y las alianzas matrimoniales del rajá (soberano) Chandragupta I (que reinó desde el 320 hasta el 330 aproximadamente).

Su hijo y heredero Samudragupta sometió gran parte de India septentrional y central y llevó a cabo importantes campañas en el sur, aunque sólo gobernó de manera directa el valle del Ganges y la India central. Su hijo Chandragupta II (que reinó aproximadamente desde el 375 hasta el 413) extendió el Imperio por el oeste y por el sur, consolidando la autoridad Gupta, y su reinado vio florecer la cultura india.

mapa india antigua

La vastedad de la tierra , la variedad del clima y de las otras condiciones naturales y la mezcla de razas han
hecho que en la India surgiera un arte lleno de contrastes.

LA DILATADA INDIA: Protegida en sus límites septentrionales por las blancas e inaccesibles cumbres del Himalaya, y bañada al Sur por las aguas del Océano índico, la India se extiende a través de una superficie igual a la de Europa, excluida Rusia. En su territorio se alternan áridas’ zonas desérticas y fértiles regiones monzónicas, selvas, altiplanos y sonrientes valles recorridos por grandes ríos.

En el curso de los siglos, muchos pueblos han llegado a esta vasta tierra, instalándose en ella por un tiempo más o menos largo; indo-arios, persas, griegos, musulmanes han caracterizado variadamente, con los aportes de sus civilizaciones, los elementos originales de la cultura y de la sociedad indias.

Era inevitable que de tal variedad de ambientes y pueblos surgiera una civilización multiforme, así como lo era también que ésta engendrara un arte tan rico, variado y exuberante. Éste podrá ser más o menos comprendido, más o menos apreciado, pero nunca dejará de parecemos sorprendente.

Durante mucho tiempo, el arte indio ha sido el menos conocido entre todos los de Oriente; la causa de ello es, posiblemente, la escasez de hallazgos arqueológicos que den testimonio de las edades más antiguas, así como la dificultad de comprender el espíritu —tan distinto del occidental— que da forma substancial a toda esa producción artística. Un espíritu que es simultáneamente ascético y  sensual, exaltado amor a la vida y negación de la misma, libre instinto y riguroso raciocinio.

De que manera elementos tan   contrastantes  pueden  hallarse juntos en el arte y en la cultura indios tiene una explicación lógica en las condiciones ambientales a que nos hemos referido antes:  en el clima cálido y húmedo de las regiones mon-zónicas, que excita y al mismo tiempo hace languidecer los organismos; en las rígidas temperaturas de los altiplanos, que estimulan la actividad mental; en la lujuriante vegetación de las selvas, que hace surgir en los hombres un  apasionado  amor por las bellezas de la naturaleza o en la aridez de los desiertos, que, por el contrario, los induce a defenderse del ambiente exterior.

Un noble llamado Chandragupta Maurya (escrito a veces Candra Gupta Maurya) se rebeló, en 322 a.C, contra los gobernadores que Alejandro había dejado en Punjab (en lo que es hoy Paquistán y el noroeste de la India), logrando arrumar las conquistas del macedonio. Se apoderó también de Magadha, el principal estado de la India nororiental, y fundó el Imperio Maurya, la mayor entidad política de la India hasta ese momento.

cuadro etapa de la historia de la India

CARACTERÍSTICAS DE LA DINASTÍA GUPTA: En el siglo II d. de J. C, se llevó a cabo la célebre codificación (Dharmasastra) que otorgó a los sacerdotes brahmánicos las decisiones en materia jurídica. Esta codificación preparó la estabilización rigurosa del régimen de castas, dio forma al régimen familiar e incluso permitió la normalización del comercio. Estaba redactada en verso (slokas), y en líneas generales puede calificarse como superior en principios humanitarios a otras de la época.

Al llegar el siglo IV, tras es desmoronamiento de la dinastía Maurya,  surgió una nueva dinastía imperialista: la de los Gupta, oriunda de Magadha. El iniciador de las grandes conquistas de esta dinastía fue Chandragupta I, aunque dicho proceso culminó con Chandragupta II, Vikramaditya (375-413). La estabilización de la hegemonía de los Gupta inició una nueva época de prosperidad para la India. Sus comerciantes llegaron a negociar con el Imperio Bizantino, con los persas sa-sánidas e incluso con los temibles hunos. Paralelamente se produjo un notable florecimiento de toda suerte de manifestaciones literarias y artísticas de genuino mérito.

Su gobierno estaba modelado conscientemente con acuerdo a las prácticas del Imperio Maurya, con una autoridad centralizada. Restituyeron una base de poder en Pataliputra desde la cual se regulaba el comercio y la industria y promovieron un conjunto de valores unificados. También permitieron un cierto nivel de administración provincial que proporcionó a gran parte de la India más de un siglo de paz y estabilidad.

Durante este periodo, los pueblos indios estuvieron en contacto directo con gran parte del mundo exterior y floreció el comercio con Roma, el sudeste asiático y la Asia Central, el cual no solo aportó bienes materiales sino también el intercambio de ideas. La dinastía Gupta se considera de las más productivas y creativas de la historia india. Kalidasa, tal vez el mejor poeta indio, escribió poemas y dramas, y surgieron obras maestras en sánscrito. Además se dieron grandes logros en los ámbitos de las matemáticas, la astronomía, la medicina y la química.

El esplendor de los Gupta (que aunque no fueron budistas tampoco persiguieron a dicha religión) duró hasta el fin del reinado de Khumaragupta I (413-455), pues con su inmediato sucesor, Skhandagupta (455-480), se inició el colapso de la dinastía. La causa esencial de dicho proceso fue la presión de los llamados hunos blancos, ante cuyo empuje fue cayendo paulatinamente la India Gupta, hasta que quedó reducida virtualmente a la región del Ganges.

Desde entonces, el control político pasó a manos del jefe de los hunos, Toramán (hacia el primer tercio del siglo VI), cuyo hijo Mihirakula, el tristemente célebre “Atila de la India”, persiguió encarnizadamente al budismo (515-530), hasta llegar a aniquilarlo y obligar a los sobrevivientes a huir para salvarse de su furia homicida. Así, por ejemplo, el patriarca budista Bodhidharma, sucesor de Simha —asesinado por Mihirakula—, emigró a China, estableciéndose finalmente en el reino Wei.

Hasta el siglo VII no volvieron a surgir nuevas dinastías capaces de unificar políticamente a la India.

LA EDAD DE ORO: El período del imperio gupta, del siglo IV al VI d. C, se considera en la India como una edad dorada. En literatura, la antigua épica hindú en sánscrito, el Mahabharata alcanzó su forma definitiva, mientras que el gran poeta Kalidasa —al que se ha descrito como el Shakespeare del sánscrito-creó épicas nuevas, junto con poesía lírica y dramas.

En arquitectura, uno de los monumentos gupta más grandes es el ornamentado templo Mahabodhi en Bodh Gaya, el lugar donde el Buda consiguió la iluminación, mientras que el misterioso Pilar de Hierro de 7 metros en Delhi —que hasta el día de hoy no muestra la mínima señal de oxidación— es un logro metalúrgico sobresaliente.

pilar de hierro en la India

En ciencia, el astrónomo Aryabhatta demostró —entre otras cosas— que la Tierra gira alrededor del Sol y rota sobre su propio eje, mientras que el tratado astronómico y matemático conocido como el Surya Siddhanta contiene una definición de la función del seno usada en trigonometría. Sin embargo, lo más significativo fue el desarrollo del sistema numérico decimal y el uso del cero, innovaciones que después fueron recogidas por los matemáticos musulmanes y finalmente llegaron a Europa.

ARTE, TEMPLOS, ESCULTURA GUPTA: La Sociedad gupta fue, por eso, una sociedad floreciente, aristocrática, culta y, sobre todo, genuinamente hindú. No se puede decir que el arte de este período fuera prevalentemente religioso, ya que en la India no existía entonces una separación real entre práctica religiosa y actividad profana. En el espíritu indio, la religión es una manifestación vital que da forma a cada gesto y a cada pensamiento. Y es así como la gran variedad de creencias presenta, como denominador común, una singular coexistencia del más abstracto misticismo con una arrolladura v jubilosa sensualidad.

arte gupta

ARTE INDIO (período Gupta): Escena de gineceo. Terracota procedente de Yamuna (siglo v d. C.) Museo Curzon. Mathura.
Un realismo brutal, exagerado hasta lo grotesco, confiere a esta escena de harem un sabor inconfundible que contrasta con la elevad ísima espiritualidad expresada por tantas obras de esa época, y que testimonia la variedad de motivos del arte Gupta.

arte gupta

ARTE  INDIO   (período  Gup- k ta): Cabeza de Buda procedente de   Mathura   –   Museo   Curzon.
Mathura. Una expresión de divina calma y de noble espiritualidad caracteriza a las imágenes de Buda procedentes de Mathura, que durante el período Gupta también fue un importante centro artístico.

SURGEN LOS TEMPLOS HINDÚES: Fieles sobre todo a Vishnú, los emperadores de la dinastía Gupta erigieron en honor del dios numerosos templos, de los que sólo quedan algunos ejemplos en las provincias, como en Chittorgarh y en Gualior. Ellos constituyen el prototipo del templo hindú, perfeccionado y enriquecido en épocas posteriores, pero nunca substancialmente modificado. Originariamente, el templo hindú estaba compuesto por una celda cuadrada (garbhagriha) provista de un pórtico. Luego, la celda fue elevada sobre una plataforma rodeada por un deambulatorio al que se llegaba por escalinatas.

Más tarde se le agregaron varios pisos y capillas laterales. Los elementos característicos de la arquitectura hindú son: la casi total ausencia de la planta circular o de la forma esférica, el uso de líneas rectas, horizontales o verticales, y la elaboración de las columnas, que siendo en su origen de base cuadrada pasan a ser de sección poligonal y luego redonda. El templo hindú, como la “stupa” budista, es también un símbolo; en efecto: está destinado a representar en su estructura la imagen del mundo. Entre los edificios budistas de la edad Gupta recordaremos el templo de la Mahábodhi, del siglo VI d. C.

templo gupta

ARTE INDIO   (período Gupta): Templo de la Mahábodhi, en Bodh-Gaya (526 d.C).
En Bodh-Gaya, en el sitio donde el Buda histórico alcanzó la iluminación meditando bajó el árbol sagrado, podemos admirar aún hoy la grandiosa estructura en pirámide del templo de la Mahábodhi, que constituye, para los fieles budistas, el centro de su mundo espiritual. El templo, enteramente construido con ladrillos, fue erigido en 526 d. C. por Baladitya, emperador Gupta, y luego restaurado y modificado en varias oportunidades. El edificio actual está formado por una vasta plataforma cuadrada sobre la que se elevan la gran torre central y las cuatro torrecillas angulares. El exterior presenta una decoración de buen gusto.

templo gupta

Los grandes monumentos arquitectónicos erigidos por los emperadores Gupta han desaparecido casi todos. Para el que desee formarse una idea de su estilo, sólo quedan algunos santuarios de época inmediatamente posterior, que recuerdan el arte de los Gupta. Presentamos aquí dos ejemplos de dichos santuarios: un templo de Chittorgarh, y el Teli- kamandir de Gualior.

LA ESCULTURA GUPTA: El proceso de evolución de la escultura, ya iniciado con la escuela de Mathura, alcanza su culminación durante el reinado de los Gupta. Los escultores de esc período fueron, sin duda, técnicos habilísimos v artistas excepcionalmente dotados; sin embargo, no cedían libremente a sus impulsos o al deseo de reproducir fielmente la realidad, sino que, según las normas de los sacerdotes, obedecían a toda una serie de reglas preestablecidas.

Como consecuencia de ello, la escultura Gupta, que adorna numerosos templos, resulta ser más bien el fruto de un estudio cuidadoso y severo que el efecto de una libre fantasía creadora. Los cuerpos repiten a menudo actitudes de la danza, considerada en la India como un arte de capital importancia. Tenía un valor especial la representación de la belleza femenina, que debía seducir y causar sentimientos gozosos y agradables.

Los dioses son representados con los símbolos de su poder, y Vishnú aparece a menudo montado sobre el águila Garuda, en compañía de su esposa Lakshmí. En los relieves, el sentido del ritmo y de la armonía, derivados de la danza, domina todas las composiciones, infundiendo un valor sagrado, de rito, a escenas aparentemente profanas.

arte gupta

ARTE INDIO  Izq. (período Gupta): Busto de mujer adornada con un collar doble y aros largos – Museo Curzon. Mathura.
ARTE  INDIO  Der. (período  Gupta):   Pequeña cabeza de piedra – Museo  Curzon. Mathura.

arte gupta

ARTE INDIO (período Gupta): La diosa Mahishasuramardini.
Relieve en piedra procedente de Gosna Khera – Museo Curzon. Mathura.

arte gupta

ARTE. INDIO   Izq. (período Gupta):  Estatua de Buda procedente  de Sarnath   (siglo V d. C.) – Museo de Arte Indio. Calcuta.

En las estatuas de Buda procedentes de Sanlath (Benares), el ropaje, transparente y desprovisto de pliegues,
revela las formas idealizadas del cuerpo. La cabeza se destaca sobre una aureola ricamente decorada.

ARTE INDIO Der. (período Gupta): Estatua de Buda procedente de Nalanda – Museo Nacional. Nueva Delhi.

 

LAS GRUTAS DE AJANTA

grutas ajanta

En 1819, algunos soldados descubrieron por casualidad, cerca del nacimiento del río Waghóra, en Haiderabad, un conjunto de veintinueve santuarios budistas excavados en la roca en el curso de varios siglos. Se trataba de las grutas de Ajanta, que de inmediato fueron consideradas dignas de ser colocadas entre los más grandiosos monumentos creados por la religiosidad del hombre.

En el Decán, el arte Gupta se manifiesta sobre todo en los monasterios construidos en grutas, ricamente decorados con esculturas y frescos. Estas grutas, en parte budistas y en parte hindúes, tienen para nosotros una especial importancia a causa de sus pinturas, ya que son casi las únicas obras pictóricas de la época Gupta que se han conservado.

Entre esos santuarios rupestres se destacan las conocidísimas grutas de Ajanta, que son las más ricas en restos pictóricos. Construidas en distintos períodos, a partir del siglo II a. G, han sido adornadas, principalmente durante los siglos V y VI, con una amplia serie de pinturas murales. Aunque gran parte de ellas están gravemente dañadas, atestiguan que la pintura Gupta no era inferior, en el plano estético, a las realizaciones contemporáneas de la escultura y la arquitectura. Imágenes de la vida de corte, escenas de amor, fiestas y cortejos alternan en las paredes de las grutas con figuras de divinidades y episodios sagrados.

Las líneas se hallan apenas bosquejadas con un exquisito sentido del ritmo y de la decoración, y los colores están aplicados en tintas planas, con ligeros sombreados. Después del siglo VI las líneas se vuelven más acentuadas, las figuras más opulentas y majestuosas. Ya está cerca la decadencia política del reino Gupta, que cae vencido por hordas de hunos y es substituido, hasta el siglo VIII, por varios pequeños reinos, a menudo en pugna entre sí y que tratan en vano de continuar la tradición.

Declinan todos los géneros del arte, mientras la inspiración del artista, que era el reflejo de un ideal común, es substituída poco a poco por una fría y vacua imitación. Y en otros casos el arte, penetrando en las cortes provinciales, se traduce exclusivamente en una manifestación exterior de lujo v pompa, cuya única atracción es la riqueza.

ruinas de ajanta en la india

Detalle de Fachada de las Grutas de Ajanta

arte en ajanta en la india

Fachada Chaitya

De acuerdo con las últimas investigaciones, el gigantesco conjunto budista de Ajanta parece haber sido hecho en el curso de unos ocho siglos: desde el II a. C, hasta el VI d. C. En las grutas-santuarios pueden distinguirse dos tipos distintos, según el uso a que estaban destinadas: los vitara, o grutas para habitación, y los chaitya, o grutas para reuniones. Vemos aquí algunos detalles del exterior del gran chaitya que ha sido señalado con el número 19, y que pertenece al período más espléndido de las grutas de Ajanta.

Como los otros sagrarios, está totalmente excavado en la pared rocosa. Dos macizas columnas, adornadas con motivos florales, sostienen el pequeño pórtico de entrada, encima del cual se abre un gran ventanal en forma de herradura. A los costados, pilastras y paredes se hallan adornadas con figuras de Buda que se repiten muchas veces en distintas dimensiones y forman parte integrante del edificio. Interesante es el detalle de las ventanas claraboyas, que aquí han sido transformadas en elementos de pura decoración.

Fuentes Consultada:
Fascículo N° 35 Volumen III ARTE/RAMA El Arte Gupta
Historia Universal Ilustrada Tomo II John Roberts Edit. DEBATE
Atlas de la Historia del Mundo Edir. Parragon
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen

Reformas Urbana en París del Barón Haussmann con Napoleón III

LA VIDA EN PARIS DURANTE EL GOBIERNO DE NAPOLEÓN III

LA VIDA PARISIENSE: Durante los primeros años del gobierno de Napoleóm III, Francia estaba feliz, o bien, pareccía serlo. En todo caso el emperador reinaba sin competir el poder. La vida política casi no existía. La oposición oposición  republicana estaba dominada o en el exilio; por más que Víctor Hugo fustigaba a «Napoleón el Pequeño», sus ideas apenas conseguían abrirse camino. La prensa estaba amordazada y bajo la continua amenaza de una amonestación que podía llevar consigo la desaparición del periódico.

Las mismas elecciones no alcanzaban a despertar a los franceses de su apatía política. Eran los prefectos, que disponían de plenos poderes, quienes las manejaban: escogían los candidatos adictos al régimen y favorecían su propaganda; al mismo tiempo, los candidatos de la oposición se encontraban con muchas dificultades: no conseguían hallar salas de reuniones; los impresores, ante las presiones oficiales, se mostraban vacilantes, etc. Los mismos patronos de las fábricas incitaban a los obreros a que votasen «bien», ya que, en caso contrario, correrían el riesgo de ser despedidos. A todo esto se denominaba candidatura oficial.

Una misa en Paris

Una misa en una capilla de Paris

Algunas gentes, en los salones parisienses, se burlaban de ello, o hacían chistes; pero era una oposición estéril La pasión po-lícita estaba extinguida No era tiempo de grandes esperanzas revolucionarias. Los franceses habían abandonado un idealismo que se juzgaba pasado de moda, por un realismo vulgar: ganar dinero y divertirse. Los bancos se desarrollaban rápidamente, en una época en que la estabilidad política estimulaba las inversiones.

El Gobierno daba el ejemplo, emprendiendo grandes obras. Era el momento de los ferrocarriles; y las carreteras se desarrollaban igualmente. A petición de Napoleón III, el prefecto del Sena, barón Haussmann, emprendió la reconstrucción de París. Era conveniente que el emperador del pueblo tuviera la más hermosa capital del mundo, que el dinamismo del soberano por elección rompiera con el mediocre tradicionalismo de los príncipes hereditarios de la vieja Europa.

París debía ser la capital del mundo. Por tanto, tenían que desaparecer los tugurios y los barrios inmundos: era necesario también dar muestras de un humanitario desvelo.

Haussmann comenzó a hacer derribos, y a trazar, a través de todo París, grandes avenidas modernas. Estas serían bellas y famosas; por otra parte, tendrían la ventaja, al no estar empedradas, sino cubiertas con macadán, de impedir el levantamiento de barricadas sirviéndose del pavimento; por último, el ejército podría en ellas disparar fácilmente en los disturbios.

Barón Houssmann

Georges Eugène Haussmann (1809-1891), político y urbanista francés, responsable de la drástica remodelación del trazado de París durante el reinado de Napoleón III (1852-1870). Fue el encargado de llevar a cabo las reformas que necesitaba el área de París en un escaso periodo de tiempo.Haussmann propuso una nueva ciudad, heredera de los esquemas barrocos de perspectivas y simetrías. Urbanizó la periferia, abrió nuevas calles anchas y rectilíneas, trasladó las estaciones de tren fuera del núcleo urbano, conectadas por una trama racional, organizó nuevos parques (como el Bois de Boulogne), construyó numerosos edificios públicos y planteó un nuevo sistema de alcantarillado y abastecimiento de agua.

Todo  esto  significaba  gastos,   especulación, realización de negocios. Todo el mundo se benefició un poco de ello. Se hicieron algunas fortunas colosales. Morny continuó siendo uno de los mejor situados.

Época de actividad febril, pero también de diversiones, en la que reinaba sobre la vida parisiense, Jacques Offenbach, al son de cuyas ligeras melodías bailaba todo París, así como los innumerables viajeros que acudían allí a distraerse. «Los cuentos de Hoffmann» y «La Bella Elena», obras amables, músicas sencillas y alegres, caracterizaron a esta época, que no buscaba más que la diversión, dejando a otros el cuidado de dirigir el país.

La moral era poco rígida. Si, en la Corte, la nobleza se dedicaba a juegos inocentes como el de la gallina ciega, en otros sitios reinaban las mujeres fáciles, que se paseaban por el Bosque de Bolonia en magníficos carruajes, a la espera de conquistar a los caballeros ricos, deseosos de mostrar al todo París su buena fortuna, y capaces de arruinarse por estas mujeres. El mismo emperador, a su vez, multiplicaba sus aventuras amorosas.

Las clases inferiores participaban, asimismo, de la euforia general. La riqueza del país iba en aumento: el ahorro se desarrolló hasta doblar sus efectivos, el consumo fue en pos de los progresos de la industria, los grandes almacenes se desarrollaron. El «Bon Marché», por ejemplo, redujo el margen de sus beneficios, esperando así vender más productos. Los clientes podían encontrar en el mismo comercio todo lo que necesitaban; podían entrar en él, sin verse obligados a comprar nada, pero, ¿quién era capaz de resistir a la tentación? El nuevo sistema de venta causó furor; el «Bon Marché» obtuvo un éxito extraordinario, y Zola

describió todo este en su obra «Au bon-heur des Dames». Pero no fue sólo París quien se benefició con la situación.

En provincias, se multiplicaron las vías de comunicación. En lo sucesivo, el campo quedaba menos aislado, y podía participar de las grandes transformaciones comrecia-les. Las arenas de las Landas fueron saneadas: se plantaron bosques de abetos, que servirían para proveer de viguetas a las minas. En los Alpes, se inició la apertura de un túnel a través del Mont Cenis. Por último, sobre todo, y contra el parecer de los expertos, y a pesar del escepticismo de los ingleses, se emprendió, a partir de 1859, una obra digna de los faraones: la construcción del canal de Suez.

El Mediterráneo no sería ya, en adelante, un callejón sin salida. Sus ciudades y sus puertos se aprestaron a renacer. En previsión de este capital acontecimiento, la política exterior francesa se reanimó, con el propósito de convertir el Mediterráneo en una especie de «mare nos-trum» galo.  La pacificación de Argelia, la intervención en Italia, la defensa de los Santos Lugares. Pero este cuadro podría parecer demasiado hermoso. Zola describiría su otra cara: la miserable situación de los obreros,  el  alcoholismo,  la  represión  policíaca.

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov

Reinado de Carlos X de Francia Biografía y Gobierno

BIOGRAFÍA Y GOBIERNO DE CARLOS X DE FRANCIA

La restauración monarquica en Europa de 1815, sufrió una leve transformación al morir Luis XVIII en 1824 y llegar al trono Carlos X. Carlos X (1757-1836) era nieto de Luis XV y hermano menor de Luis XVI, y fue  rey de Francia durante 6 años, desde 1824-1830. Se le conocía como Carlos Felipe, conde de Artois, hasta que fue proclamado rey. Fue uno de los líderes durante la Revolución Francesa.

Posteriormente residió en Gran Bretaña (1795-1814). Tras la ascensión de Luis XVIII al trono francés (1814), Carlos regresó a Francia, donde encabezó al reaccionario partido ultramonárquico. El favoritismo hacia la Iglesia católica y la aristocracia que caracterizó su reinado levantó un gran rechazo en el pueblo. Atacado internamente por todos, pensó que una aventura guerrera fuera de Europa afianzaría su poder, sin enemistarlo con los demás soberanos europeos.

Así concibió la expedición a Argelia y al norte de África. Sin embargo, para realizarla debió desafiar la amenaza de Inglaterra, cuya posición era predominante en el Mediterráneo. De todas maneras, el resto de Europa veía con benevolencia esta acción francesa que, cualquiera que fuera su resultado, limitaría el absorbente y cada vez más extenso poderío inglés.

La aventura no fue secundada por el pueblo francés y la burguesía mantuvo su oposición al rey, quien limitó más la libertad de prensa, lo que condujo a la revolución en 1830, conocida como la Revolución de Julio. La revolución ganó la calle, se enarboló nuevamente la bandera tricolor y Carlos X debió huir del país.

Revolución de 1830: En la ciudad de París estalla un movimiento revolucionario que obliga a abdicar al rey francés de la Casa de Borbón, Carlos X, antes de extenderse a otros países europeos. Aunque los dirigentes más radicales propugnan la instauración del régimen republicano, los liberales defienden la continuación de la monarquía, si bien limitada en sus poderes, en la persona de Luis Felipe, duque de Orleans, que poco después será proclamado rey de Francia por la Asamblea Nacional.

carlos x de francia

El rey francés Carlos X sucedió a su hermano Luis XVIII en 1824 y acentuó la política reaccionaria de la restauración monárquica.  En el retrato  aparece Carlos X con la vestimenta propia de la consagración regia.

Carlos X a sus 67 años de edad, como nuevo rey conservaba del gran señor del Antiguo Régimen los modales y los principios. Su esbelta figura, sus aristocráticas maneras y su elegancia eran legendarias. Aferrado a las prerrogativas reales más que a nada, se hizo consagrar en Reims con el mayor ceremonial.

Contrario a toda reforma, estaba completamente decidido a continuar con la política reaccionaria; pero su falta de inteligencia, su mediocridad y su testarudez terminarían por perderle. Villéle siguió en su puesto y trató de consolidar la mayoría ultra para satisfacer a su nuevo soberano. Ligó más estrechamente el clero al Gobierno, haciendo votar la ley sobre el sacrilegio, que penaba severamente los ultrajes a la Iglesia. Y se aseguró el apoyo de los defensores del Antiguo Régimen haciendo votar la ley de los mil millones en favor de los emigrados, que indemnizaba a todos los que habían visto confiscados sus bienes por la Revolución.

Estas leyes irritaron a la oposición, que manifestó su hostilidad de diversas maneras: los entierros de liberales como el general Foy, Manuel y La Rochefoucault-Liancourt sirvieron de pretexto para que se reunieran inmensas multitudes, que chocaron violentamente con la policía.

En la Cámara, los constitucionales, con Royer-Collard a la cabeza, formaron un bloque con los liberales, los galicanos, e incluso con «la punta», grupo de oposición de extrema derecha, dirigido por La Bourdonnaye y Chateaubriand. Villéle pensó poner fin al desorden que provocaban, disolviendo la Cámara «retrouvée» para anticipar las elecciones, pero éstas arruinaron sus esperanzas: todos los oposicionistas se habían unido en la sociedad denominada «Ayúdate a ti mismo, y el cielo te ayudará», dirigida por Guizot; su propaganda fue tal, que consiguieron sacar 250 diputados contra los 200 que obtuvieron los partidarios del Gobierno.

Considerando lo ocurrido, Villéle presentó su dimisión al rey, en enero de 1828. Carlos X se halló, pues, ante una Cámara ingobernable, la mayoría de cuyos diputados le era hostil. Comenzó por contemporizar, y puso en el ministerio del Interior al vizconde de Martignac, un constitucional de derecha, partidario del acercamiento a los liberales. Todos sus proyectos de ley fueron rechazados por la Cámara de Diputados, y Carlos X se sirvió de estos fracasos para destituir a Martignac, en agosto de 1829, y confió el ministerio a uno de sus amigos ultras, el príncipe de Polignac. El nuevo ministro, hijo de la favorita de María Antonieta, y jefe de la emigración, se rodeó de ultras, todos hostiles a la Carta Constitucional.

1830: LAS «TRES GLORIOSAS»
Junto a los republicanos, que atacaban al régimen en sus periódicos «La Tribune» y «La Jeune France», apareció una nueva corriente de oposición, formada alrededor del duque de Orleáns; sus partidarios, entre los que se encontraban Talleyrand, Carrel, Mignet y Thiers —estos dos últimos, directores del periódico «Le National»—, eran realistas moderados, preocupados, sobre todo, por los intereses de la burguesía; la República les atemorizaba tanto como la vuelta del Antiguo Régimen, y soñaban con una monarquía a la inglesa, en la que el poder estuviera repartido entre el rey y las Cámaras. Ante la amplitud de la agitación, el soberano acabó por convocar a las Cámaras en marzo de 1830.

Las acusaciones y las amenazas proferidas por él en el discurso de la Corona contra los oposicionistas, no intimidaron en absoluto a éstos; en la contestación, votada por 221 diputados, se proclamaba solemnemente el derecho de los franceses a discutir los intereses públicos, y se acusaba al rey de violar abiertamente la Carta. Ante tanta jactancia, Polignac hizo disolver la Cámara y fijó la fecha de las nuevas elecciones para el mes de junio o julio.

Raras veces una campaña electoral conoció una animación semejante. El Gobierno depuró los ministerios, censuró los periódicos, hizo que interviniese el clero e incluso el rey, que dirigió un solemne llamamiento a los franceses. Pero la oposición no se mostró menos activa, y, pese a los obstáculos, consiguió un triunfo sin precedentes, obteniendo 274 diputados.

El Gobierno no tenía más que una alternativa: aceptar lo ocurrido, o apelar a la fuerza. Carlos X hizo que se recurriera al artículo 14 de la Carta, que le permitía promulgar ordenanzas con fuerza de ley; así, el 25 de julio, firmó, en el castillo de Sainr-Cloud, las cuatro famosas ordenanzas que iban a desencadenar la revolución.

La primera de ellas sometía la prensa, «instrumento de desorden y de sedición», a una censura rígida, y ningún periódico podría publicarse sin autorización previa, renovable cada tres meses, bajo pena de ser secuestrado. La segunda decretaba la disolución de la nueva Cámara, debido a las maniobras que «habían engañado y extraviado a los electores».

La tercera concedía el derecho de voto sólo a los ciudadanos franceses que pagasen contribución territorial y el impuesto personal y mobiliario, descartando así a muchos comerciantes, industriales y miembros de profesiones liberales juzgados muy hostiles al régimen. Por último, la cuarta disponía que las nuevas elecciones se celebrasen en septiembre.

Los periodistas fueron los primeros en reaccionar: el 26 de julio, firmaron un llamamiento redactado por Thiers, en el que declaraban que publicarían sus periódicos sin petición de autorización previa, «ya que el Gobierno había perdido el carácter legal que obliga a la obediencia». Aquel atardecer, se manifestaron obreros, impresores y estudiantes al grito de «¡Abajo los ministros!». Al día siguiente, obreros y artesanos de los barrios populares se unieron a ellos, y se levantaron las primeras barricadas en las calles de la capital. Cuando, el día 28, llegó a París la noticia del nombramiento del mariscal Marmont (que había traicionado al emperador en 1814) como jefe del ejército, miles de hombres y mujeres se echaron a la calle, y, portando banderas tricolores al frente, ocuparon el barrio de Saint-Antoine, y después el Ayuntamiento y Notre-Dame.

El joven republicano Cavaignac se apoderó, con ayuda de los alumnos de la Escuela Politécnica, de varios cuarteles y distribuyó armas a la población. Los regimientos reales que no se habían pasado al lado de los insurgentes fueron aplastados en pocas horas; el Louvre y las Tullerías fueron sitiados; Marmont, derrotado, tuvo que evacuar París. El pueblo por sí solo, y en tres jornadas —las «tres gloriosas»—, había barrido a una monarquía execrada.

LA VICTORIA FINAL DE LOS ORLEANISTAS
Cuando la victoria del pueblo fue indudable, los diputados de la oposición comprendieron que no era posible ningún compromiso con Carlos X; así, cuando éste, consciente, al fin, de los peligros que corría, les envió emisarios para darles cuenta de que retiraba las ordenanzas promulgadas, aquéllos se negaron a recibirlos. Hostiles a Carlos X, estos ricos burgueses no lo eran menos a la república democrática. Supieron aprovecharse, hábilmente, de una situación que les era favorable; en efecto, el partido republicano no tenía ni jefes de prestigio, ni un programa coherente, ni arraigo profundo en el pueblo.

Ellos, en cambio, tenían un candidato y un programa, pero era necesario actuar con rapidez; reunidos en la tarde del 29, en casa del banquero Laffitte, con los jefes orleanistas nombraron una comisión municipal de cinco miembros, encargada de administrar provisionalmente París; después, por la noche, hicieron cubrir las calles de la capital con carteles donde se trazaba un retrato elogioso del duque de Orleáns, partidario de las conquistas de la Revolución, de la Carta Constitucional y de la bandera tricolor. Y les fue fácil, en las primeras horas de a tarde del día 30, convencer a los diputados y a los pares de que enviaran una delegación a Luis Felipe para ofrecerle la lugartenencia general del reino, hábil solución que descartaba la República y no imponía aún la monarquía.

Aunque Carlos X no había abdicado todavía, Luis Felipe respondió favorablemente a la proposición. Aprovechándose de las rivalidades entre los republicanos y los bonapartistas, los orleanistas organizaron, el día 31, un gran cortejo que, a través de las calles de París obstruidas por las barricadas, condujo a Luis Felipe, triunfalmente, de su residenica del Palais Royal al Ayuntamiento. Aunque primeramente hostil, la masa acabó por dejarse convencer y aplaudió hasta con entusiasmo cuando el príncipe, acompañado por el viejo La Fayette, ganado por el partido orleanista, apareció en el balcón, envuelto en una bandera tricolor.

Para evitar lo peor, Carlos X abdicó en favor de su nieto, el duque de Burdeos, hijo póstumo del duque de Berry, y rogó a Luis Felipe que asumiera la regencia; pero éste se negó e hizo un llamamiento a los parisienses para que marcharan sobre Rambouillet, refugio del viejo soberano. Entonces, el rey huyó a Inglaterra, dejando el trono vacante. El 3 de agosto, las Cámaras ofrecieron a Luis Felipe el título de rey de los franceses, a condición de que aceptara la revisión de la Carta y que prestara juramento ante ellas. Así terminó el período de la Restauración.

La toma de Argelia, unos días antes de la revolución, la excelente situación económica de Francia, la paz mantenida desde hacía quince años, no habían sido bastantes para salvar a un régimen cuyos excesos le habían hecho muy impopular.

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov

Quienes fueron los Jenízaros en el Imperio Otomano o Turco?

ORIGEN Y FUNCIÓN DE LOS JENÍZAROS EN EL IMPERIO TURCO

Los jenízaros eran miembros del ejército turco otomano creado por el sultán Orjan , padre del futuro sultán Murat I. A través de sus conquistas militares a partir  del siglo XIV los otomanos comenzaron a reclutar  tropas asalariadas de mercenarios, esclavos, prisioneros de guerra y desde mediados del siglo XV una leva de jóvenes cristianos de los Balcanes (llamados devsirmes). A partir de estas nuevas fuerzas (las kapikulli) surgió la famosa y muy disciplinada infantería otomana, cuyos miembros eran conocidos como los jenízaros, que fue el factor principal de los éxitos militares otomanos desde finales del siglo XV en adelante. 

personajes raros de la historia

INTRODUCCIÓN: El Imperio Otomano surgió a finales del siglo XIII en el norte de Anatolia (parte de la actual Turquía). Emparentados con los mongoles y otros nómadas, los turcos, conjunto poco cohesionado de pueblos del interior de Asia central, estaban organizados según clanes dinásticos, tal como el de los selyuk, que lograron gran poder en Oriente Medio durante el siglo XI. Los europeos derrotaron a los turcos selyúcidas en la primera Cruzada de 1095

Los otomanos, otro clan turco, tomaron Constantinopla en 1453, poniendo punto final al Imperio Bizantino. (Su nombre no proviene del sofá otomano;  mueble al estilo de Oriente Medio, toma el nombre del clan turco.)

Los turcos otomanos eran musulmanes, al igual que los selyúcidas anteriores a ellos, los árabes y otros pueblos de Asia oriental. Como los árabes, lucharon con el espíritu de la jihad (la guerra santa) para formar un imperio que se extendía desde Budapest, en Hungría, hasta Bagdad, en Irak y, hacia el sur, hasta Asuán, en el Nilo superior, incluyendo también la costa mediterránea de África.

Las guerras incesantes y las alianzas acertadas supusieron el éxito de los otomanos en las coqnuistas territoriales y que hasta finales del siglo XVII, Europa no representó ningún peligro auténtico para los turcos, pero a partir de entonces, la situación comenzó a cambiar con rapidez.

En términos generales, después del reinado de Luis XIV habían quedado zanjadas las principales disputas territoriales de Europa occidental, y las fronteras de los estados permanecerían estables durante todo el siglo XVIII. Pero la aparición de dos importantes monarquías en el este de Europa —Prusia y Rusia— alteró considerablemente el equilibrio de poderes hostiles a Turquía.

Cuando murió Solimán el Magnífico en 1566, el Imperio otomano se dedicaba a asaltar los pueblos del Mediterráneo para apresar a los cristianos de las costas de Italia y España con el objetivo de venderlos como esclavos en los puertos islámicos del mar Negro.

Se cree que entre 1530 y 1780 más de un millón de europeos cristianos fueron raptados por corsarios musulmanes cuyas bases de operaciones se encontraban en ciudades del norte de África como Túnez y Argel. Muchos eran enviados a trabajar en canteras o como remeros de galeras otomanas.

Utilizar a los esclavos como soldados era una antigua costumbre islámica. Saladino, el gran conquistador de los cruzados cristianos, tenía un ejército de soldados-esclavos que finalmente se rebeló para tomar el control de Egipto y fundar la dinastía de los mamelucos. Los otomanos continuaron aplicando la misma política tras arrebatar Egipto a los mamelucos en 1517.

Se llevaban a jóvenes cristianos de los Balcanes para que sirvieran en el ejército otomano, donde primero los preparaban como soldados-esclavos de la corte y finalmente se convertían en la escolta personal del sultán.

ejercito de jenizaros turcos

Las tropas de choque del ejército turco eran los jenízaros, soldados de infantería provistos de arcos, y famosos por su disciplina y su indefectible fidelidad al sultán. Más tarde usaron armas de fuego. Además no podían casarse ni ejercer ninguna profesión civil.

Esos reclutas, llamados jenízaros, eran la piedra angular del ejército permanente otomano. Aunque les obligaban a servir en el ejército, también les pagaban un sueldo, en una época en que la mayoría de los ejércitos europeos dependían de los botines de las campañas victoriosas, razón por la que las tropas imperiales de Carlos V saquearon Roma en 1527.

Los jenízaros solían acabar teniendo una buena posición social y con su lealtad iban adquiriendo privilegios.

Con el tiempo, tener un hijo jenízaro acabó considerándose un gran honor. A partir de la década de 1440 esas tropas de élite adoptaron las armas de fuego y se convirtieron en expertos ingenieros.

En resumen los jenízaros no eran turcos: eran de origen búlgaro, húngaro, griego, circasiano, etc., y eran hombres que habían sido capturados siendo niños, en el transcurso de las guerras, y convertidos después.

A partir de los doce años, eran dotados de una instrucción militar muy severa. Aislados en campamentos de barracas volantes, y consagrados, en principio, al celibato, constituían en su origen una tropa de una dureza y de una combatividad excepcionales.

Su vida diaria estaba regida por leyes especiales, que les apartaban de la vida civil; incluso se les prohibía el matrimonio. La devoción a esa disciplina convirtió a los jenízaros en el azote de Europa.

Sin embargo, estas normas cambiaron con el tiempo; el reclutamiento se relajó (también se admitieron musulmanes) y debido a los privilegios de que disfrutaban, su número ascendió de aproximadamente 20.000 en 1574 a unos 135.000 en 1826.

Para aumentar sus sueldos, los jenízaros comenzaron a ejercer distintas relaciones comerciales y establecieron fuertes vínculos con la sociedad civil, reduciendo de este modo su lealtad al sultán.

En algunos momentos se convirtieron en personas influyentes y en aliados de las fuerzas conservadoras, oponiéndose a toda reforma y evitando permitir que se modernizara el Ejército.

jenizaron en el imperio otomano

Su disciplina estaba relajada, y fue necesario, a partir de 1600, renunciar a imponerles el celibato. Las fuerzas que antes reservaban sólo para la guerra fueron desperdiciadas en el vicio y en la intriga.

Los siglos XVII y XVIII estuvieron subrayados por sangrientas revueltas. Artífices de la grandeza del Imperio en otro tiempo, los «Yeni-Cheri» se convirtieron en instrumento de su ocaso.

Si bien el sultán Selim se opuso a ellos en sus proyectos de reforma interior, los encontró a la cabeza de los rebeldes que, en el exterior, se alzaron contra su autoridad. En Bulgaria, por ejemplo, se les encuentra al lado de los bandidos que devastaban el país.

Aunque las tropas otomanas se opusieron con éxito a las de Napoleón en Egipto, y a pesar de que la paz firmada en 1802 entre Francia y Turquía fue favorable a las dos partes, el sultán no logró, sin embargo, romper la oposición interior. Hostiles a toda reforma, los jenízaros sublevados penetraron en el Serrallo y obtuvieron la caída de Selim III, antes de hacerle asesinar en julio de 1808.

En el siglo XIX, en la década de 1820, debido a su impotencia para aplastar la insurrección griega les desacreditó completamente, y animó al sultán Mahmud II a proyectar su eliminación.

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PARA SABER MAS…

Jinetes y jenízaros: Quizá la causa principal del avance turco fuera el poderío de los ejércitos otomanos.

La extraordinaria capacidad de lucha de los otomanos se basaba en dos elementos: el primero era los sipahis, caballería ligera y móvil que desconcertaba a la más lenta e indisciplinada de los ejércitos europeos. Atraídos por las continuas promesas de nuevo botín, sus componentes siempre estaban dispuestos a emprender nuevas campañas guerreras.

El segundo elemento lo constituían los jenízaros, soldados de infantería provistos de arcos y más tarde de armas de fuego.

Eran las tropas de choque del sultán. No podían casarse ni ejercer ninguna profesión civil. Famosos por su disciplina y bravura y por su indefectible lealtad al sultán, todos ellos eran esclavos capturados en las tierras conquistadas de los Balcanes por medio del sistema de devsirme.

A intervalos irregulares, cada tres o cinco años, se reclutaban entre los cristianos muchachos entre los ocho y los veinte años, a quienes se daba una preparación especial.

Después de convertirse al Islam, algunos eran destinados a jenízaros, pero la mayor parte ocupaban los altos puestos del Estado, tanto en el ejército como en la administración.

En realidad estaban más capacitados para engrandecer el poder que los mismos musulmanes, cuya misión se limitaba al desempeño de los puestos de la jerarquía religiosa.

Los altos cargos eran ocupados por esclavos, seleccionados únicamente según sus méritos. De este modo, los hombres más capaces podían ocupar los puestos más elevados.

Todo ello estaba engranado por una burocracia y una disciplina militar más eficientes que las de los estados europeos, sumergidos en la corrupción, en el nepotismo y en el feudalismo hereditario. La pieza clave de este mecanismo político era el sultán, quien dirigía personalmente al ejército en la batalla En teoría, su poder era virtualmente absoluto.

Fuente Consulatadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen

 

Origen del Proletariado Industrial Revolución Agraria

LA REVOLUCIÓN AGRARIA EN INGLATERRA: NACE EL PROLETARIADO INDUSTRIAL

A lo largo del siglo XV la agricultura europea se reconstituyó. Muchas de las tierras abandonadas durante la crisis del siglo XIV fueron puestas otra vez en producción y se incorporaron otras nuevas. Una gran novedad fue que los productos rurales se convirtieron en una atracción para los hombres de negocios, quienes comenzaron a invertir su dinero en la compra de tierras. La comercialización de esos productos tuvo un gran impulso debido al aumento de sus precios. La producción rural comenzó a ser vista como un negocio, como una fuente de enriquecimiento, por parte de algunos comerciantes urbanos y propietarios de tierras.

El país europeo en el que más se notaron estos cambios fue Inglaterra. Muchos propietarios se interesaron por comercializar lo que se producía en sus tierras. Esto los llevó a introducir innovaciones técnicas para aumentar la productividad. En muchos casos los adelantos técnicos provocaban desocupación, ya que reducían la necesidad de mano de obra. Por lo tanto, gran cantidad de campesinos se vieron obligados a abandonar sus tierras, condenados a refugiarse en los bosques o a emigrar a las ciudades para hallar un modo de subsistencia.

nacimiento prolteariado industrial

 Surgimiento del proletariado industrial
¿Cómo transcurrió el proceso de formación del proletariado industrial en Inglaterra? El punto de arranque de este proceso es la revolución agraria de la cual hablamos anteriormente, y cuyo rasgo principal fue el desalojo de la tierra de los campesinos. En el siglo XV el rasgo determinante del sistema económico de Inglaterra era el predominio del minifundio.

El régimen de servidumbre había sido liquidado en aquel tiempo y las diversas categorías de campesinos contaban con una economía independiente aunque formal y jurídicamente,; en virtud de las leyes vigentes a la sazón en el país, toda la tierra pertenecía a los terratenientes feudales. A fines del siglo XV y comienzos del XVI se produjeron serios cambios en el agro inglés. El desenvolvimiento de las relaciones mercancía-dinero y, en particular, del comercio exterior impelían a los terratenientes a incrementar sus rentas, particularmente en dinero.

Por aquel tiempo proporcionaba cuantiosas ganancias la producción de lana que se exportaba en enormes cantidades al continente europeo. A medida que se desarrollaba en Inglaterra la fabricación de paños, se precisaba mayor cantidad de lana. El aumento de la demanda de lana inglesa en los mercados exterior e interior dio lugar a un fuerte desarrollo del ganado lanar en Inglaterra. Los lores feudales ingleses se afanaban cada vez más por convertir las tierras de cultivo en pastizales para las ovejas y emprendieron la expulsión de los campesinos de la  tierra (“cercamiento”).

Pero el desarrollo de la ganadería y la consiguiente expulsión de los campesinos de la tierra no fue un fenómeno general y, hasta cierta época, el desalojo de los campesinos de sus tierras fue lento, si bien sumamente penoso. Este proceso se aceleró a fines del siglo XVI y comienzos del XVII bajo el influjo del desarrollo del capitalismo.

El Estado acudió en ayuda de los terratenientes, llamados en Inglaterra íandlords. La monarquía constitucional inglesa del siglo XVIII era formalmente y de hecho un instrumento del dominio de clase de los grandes terratenientes aristócratas, que-Vincularon estrechamente su suerte al desarrollo de las-formas capitalistas de economía. Los land-lords, que predominaron en el Parlamento en el transcurso del siglo XVIII, obtuvieron de esta institución más de 1.700 “sentencias de cercamiento”, a consecuencia de las cuales los campesinos fueron desalojados por completo de sus tierras. Según la aguda observación de Marx, “los landlords se regalaron a sí mismos las tierras del pueblo”.

Como resultado de tan generosos “regalos”, el campesinado libre e independiente desapareció totalmente de Inglaterra. De los 180.000 pequeños labriegos que había en el país a fines del sigilo XVII, a finales del XVIII quedaron muy pocos. Un historiador inglés progresista del siglo XIX, A. Toynbee, escribió a este respecto: “Asombra la mera constatación de dicho contraste. Quien no conozca nuestra his-, toria de ese período podría creer que hubo una gran guerra exterminadora, o alguna revolución social violenta, que traspasó de una clase a otra la propiedad de la tierra”.

La inmensa mayoría de los campesinos arruinados, desalojados de la tierra, podían obtener los medios de süFsis-tencia como peones de los terratenientes enriquecidos o como obreros asalariados en las ciudades y las zonas industriales, que demandaban constantemente mano de obra. Si los hombres de ciencia burgueses resaltan sobre todo el hecho de que los campesinos despojados de la tierra, en la sociedad capitalista, se liberaron de la opresión feudal en todas sus formas, nosotros no debemos olvidar que fueron asimismo “liberados” de los medios de producción: la tierra, su fuente principal de subsistencia.

La mayoría de los campesinos esquilmados por los terratenientes y el Estado se dirigió a las ciudades, cuya población, en un plazo relativamente breve, se decuplicó varias veces.  Ejemplo’ de ello   son los siguientes datos:

Incremento de la población urbana en Inglaterra:

AÑO: 1688
Manchestér      ………….    6.000
Birmingham…………    4.000
Liverpool      ……………    4.000
Sheffield……………..    4.000
Leeds………………    7.000

AÑO: 1760
Manchestér      ………….    40.000
Birmingham…………    30.000
Liverpool      ……………    35.000
Sheffield……………..    25.000
Leeds………………    20.000

AÑO: 1816
Manchestér      ………….    140.000
Birmingham…………    90.000
Liverpool      ……………    100.000
Sheffield……………..    60.000
Leeds………………    75.000

Los trabajadores arruinados, arrancados violentamente de la tierra, puestos fuera de la ley, se convertían en masa en mendigos, vagabundos y bandoleros. No es casual que en el período en que se establecen las premisas de la revolución industrial, se dicte en todos los países de Europa Occidental todo un cúmulo de leyes sanguinarias contra el vagabundaje. “Los padres de la clase obrera actual fueron sometidos a castigos, ante todo, por haberlos convertido por la fuerza en vagabundos y depauperados”, escribió Marx. La legislación de la época consideraba a aquellas gentes delincuentes “voluntarios”, que, de desearlo, podían en contrar ocupación.

En el siglo XVI, es decir, cuando comienza lá expulsión violenta de los campesinos de la tierra, se promulgó en Inglaterra la ley contra el vagabundaje, que prescribía enganchar al vagabundo a una carretilla, azotarlo hasta que la sangre le corriese por el cuerpo, y luego, hacerle jurar que retornaría a su patria y se dedicaría al trabajo. Si el vagabundo era apresado por segunda vez, el castigo aumentaba; la tercera vez era condenado a muerte como criminal peligroso y enemigo de la sociedad.

Las leyes contra los vagabundos, cuya promulgación  prosiguió, se aplicaban con implacable crueldad. Durante el reinado de Enrique VIII (1509-1547) fueron ejecutados 72.000 “grandes y pequeños ladrones”. En tiempos de la reina Isabel (1558-1603), “los vagabundos eran ahorcados en masa —dice un contemporáneo— y no transcurría un año sin que en uno u otro lugar fuesen ahorcadas 300 ó  400 personas”.

Leyes semejantes fueron dictadas también en Francia. El 13 de julio de 1777, el rey Luis XVI, posteriormente ejecutado por el pueblo, promulgó una ley en virtud de la cual toda persona sana de 16 a 60 años, que careciese de medios de existencia y de ocupación, debería ser enviada a galeras, elpeor castigo de la época.

Así los trabajadores honrados, privados violentamente de la tierra y de otros medios de existencia y convertidos de este modo en vagabundos, se veían obligados a trabajar como asalariados en cualesquiera condiciones, incluso las más duras. La ruina de los modestos campesinos fue la fuente principal, pero no la única, para la formación del proletariado industrial.

Qtra fuente sumamente importante de formación del proletaria industrial fue la ruina del artesanado de la producción manual, es decir, la ruina de los artesanos de las ciudades, de los tejedores rurales, de los hiladores y de otros muchos representantes de los artesanos labriegos. Su arruinamiento en masa se produjo también cuando el trabajo de la máquina triunfó sobre el trabajo a mano en las ramas principales de la industria. Este proceso se operó en forma particularmente evidente en la industria algodonera.

Antes de la introducción dé las máquinas, el proceso de transformación de la materia prima en hilados y, luego, en tejidos, se hacía en casa del obrero, con la participación de toda la familia. Por lo general, la madre y las hijas hilaban y el padre tejía o, de no tejer, sólo intervenía en la preparación de la hilaza, que se vendía después en el mercado local. Las familias de los trabajadores habitaban preferentemente en el campo, pero trataban de acercarse a la ciudad, pues solo en el mercado urbano podían vender sus artículos.

Por lo general, el tejedor artesano era también labriego. Tomaba en arriendo una parcela que, si bien no proporcionaba un ingreso sustancial, convertía al tejedor en habitante sedentario y permanente.

Los predecesores del proletariado industrial vivieron mucho mejor que sus sucesores. Trabajaban cuanto podían y ganaban lo suficiente para cubrir sus necesidades. Tenían tiempo libre para el sano trabajo en el huerto o en el campo, trabajo que era de por sí una forma de descanso. Según los recuerdos de los contemporáneos, eran en su mayor parte gente fuerte y robusta, se diferenciaban muy poco o nada de los campesinos de los alrededores. Los hijos se criaban en un ambiente sano, y si bien tenían que ayudar a sus padres en la labor, sólo era de tiempo en tiempo y no en jornadas de ocho o doce horas de trabajo.

El nivel intelectual de estas gentes era sumamente bajo. Los tejedores artesanos llevaban una vida aislada. Raramente sabían leer y escribir, no se ocupaban de política y frecuentaban regularmente la iglesia. Su asistencia a las lecturas de la Biblia era casi su única actividad intelectual. Aunque.eran sanos y fuertes, en el aspecto espiritual estaban muertos,pues sólo tenían intereses mezquinos, puramente personales. Su telar y su huerta eran para esta gente mucho más importantes que el pujante movimiento del progreso que abarcaba a toda la humanidad. Este transcurría fuera de su aldea y si llegaban algunos rumores a través del comerciante que venía todas las semanas de la ciudad en busca de la mercancía, interesaba a poca gente.

De no ser por la revolución industrial, ninguno de aquellos tejedores hubiese abandonado jamás dichq vida, sumamente tranauila y cómoda, pero completamente indigna del hombre. Tampoco eran hombres en la verdadera acepción de la palabra, sino máquinas de trabajo al servicio de unos pocos aristócratas qué regían el destino del Estado. La revolución industrial no hizo más que rematar la obra: terminó de convertir a los obreros en simples máquinas y les privó del   último   resto   de   actividad   independiente.   Pero,   conello, les obligó a pensar, los obligó a luchar por una situación digna del hombre. Esto dice Engels en su obra La situaeión de la clase obrera en Inglaterra.

La invención de la primera máquina, muy imperfecta, la hiladora mecánica “Jenny”, construida por el tejedor Jaime Hargreaves, en 1764, mostró las incomparables ventajas de la producción a máquina sobre el trabajo manual y sentó la base para la ruina en masa de los hiladores; las siguientes invenciones arruinaron a los tejedores. Fue un proceso duro y doloroso. “La historia universal —escribió Marx— no ofrece un espectáculo más horrible que el hundimiento lento, prolongado durante decenios y que culminó por fin en 1838, de los tejedores de algodón ingleses”.

Un proceso análogo se operó, con mayor lentitud, en las industrias de la lana, la seda y el lino.

Así pues, la pérdida de la tierra por parte del campesinado y la ruina del artesanado condujeron a la formación del gran ejército de los proletarios, hombres carentes de propiedad y sin otros medios de existencia que la venta de su fuerza de trabajo.

Fuente Consultada:
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL M.I. Mijalov