La Soberanía Territorial y La Defensa de las Fronteras Importancia



La Soberanía Territorial
El Control y Defensa de Fronteras

La soberanía territorial confiere a un Estado el derecho de disponer con toda independencia de su territorio. Este derecho implica que el Estado se halla investido de las facultades para evitar la ingerencia de otro Estado. Quiere decir, además, que sólo el Estado, dentro de sus propias fronteras, tiene poder para proveer al mantenimiento del orden y a la búsqueda del bien común de la sociedad política que lo integra, sin que ningún otro Estado pueda alegar derechos para hacer igual tarea.

Naturalmente, el poder de que se halla investido el Estado para cumplir el ejercicio de la soberanía territorial no es un poder absoluto, ya que forma parte de una comunidad internacional y debe respetar los derechos de los demás Estados y cooperar con ellos al bien común internacional.

Tres dominios de la soberanía territorial
La soberanía territorial abarca tres dominios, a saber:

—  Dominio terrestre
Es decir, el dominio de todo el territorio físico, del suelo que integra la jurisdicción propia del Estado. Este dominio implica cuanto se relaciona con el suelo: ríos, radas, puertos, cumbres. Este principio no siempre es fácil de aplicar, ya que en la realidad de la geografía mundial los límites de los Estados se vinculan con aguas y ríos, lo que debe regularse de común acuerdo, para beneficio de todos, sin prepotencias ni usurpaciones. Así, cuando un río riega en su extensión el territorio de varios Estados, deberá servir para uso de todos ellos.

—  Dominio marítimo
En ios países con fronteras marítimas hay una extensión del mai considerado por la práctica del derecho internacional, como mar territo rial. Se denomina mar territorial al espacio marítimo adyacente a la cost.i de un Estado y sometido a su soberanía, que incluye el espacio aéreo, el lecho, el subsuelo y los recursos naturales que contiene.

El mar territorial fue considerado en un principio con una amplitud de 3 millas desde la línea de la bajamar. Después se extendió hasta doce millas La República Argentina por ley 1 7.094 de diciembre de 1966 ha extendido su soberanía sobre una jurisdicción marítima de 200 millas.

De modo que la soberanía argentina se extiende sobre la frontera marítima a lo largo y a lo ancho del llamado Mar Argentino.

Sin embargo, el mar territorial no implica, en tiempo de paz, la imposibilidad de la navegación pacífica de buques de las otras naciones. Están, en cambio, sometidos a reglamentaciones, convenios, tratados o acuerdos, los derechos de pesca y la utilización de recursos naturales.

—  Dominio aéreo
Es el espacio que se extiende desde el límite horizontal del territorio hacia el cielo. El dominio sobre ese espacio autoriza un derecho de policía y de vigilancia. Esto no impide la circulación aérea de otros países, pero la utilización es objeto de convenios internacionales, ya que tiene fines pacíficos.

La soberanía implica inviolabilidad territorial



A los caracteres antes mencionados hay que agregar que la soberanía de un Estado implica la inviolabilidad y la integridad de sus fronteras y de su suelo.

Sin embargo, la historia nos prueba que el territorio de varias naciones ha sufrido modificaciones diversas a través de los años o de los siglos. Ello ha ocurrido por la ocupación, la cesión o la conquista.

—  La ocupación hace pasar al dominio de un Estado afguhos territorios sobre los cuales no ejercía ninguna soberanía; ya sea porque lo ocupaban comunidades sin formas políticas, o porque no pertenecían a ningún otro Estado. Estaformaya no puede darse, pues no existen tierras disponibles. Este título no puede ser invocado.

—  La cesión constituye el modo esencialmente pacífico de la adquisición de territorio: donación, permuta, venta, legado. Este modo correspondió a una época de la humanidad, pero es difícil de darse en la actualidad.

—   La anexión o conquista. Es, desde todo punto de vista, un título ¡legítimo y generalmente logrado por la violencia. Es fruto de la fuerza, o de la ocupación pacífica con amenazas o, simplemente, con la usurpación. Tal es el caso de la ocupación efectuada por Gran Bretaña de nuestras Islas Malvinas, y de las Islas del Atlántico Sur. La Argentina, desde que comenzó a ser una Nación independiente, incorporó a su política internacional el principio de que en América no existían tierras res nullíus,  de modo que no podían ser objeto de ocupación  o conquista,  y se opuso en  los fueros internarcionales al engrandecimiento de las naciones por esa vía.

CONTROL Y DEFENSA DE LAS FRONTERAS DE UN ESTADO:

Comencemos por señalar que se entiende por frontera a la franja de territorio que se halla paralelo al límite internacional.

Las extensiones, ancho y configuración de una frontera dependen de las características geográficas que configuran el límite internacional. En un mismo país no hay dos fronteras iguales.

La relación entre frontera y población es también un elemento variable, ya que depende de las condiciones geográficas y económicas y de la existencia de poblaciones. Las poblaciones que viven en zonas que forman la frontera son las que sufren, de hecho, el contacto cultural y la influencia exterior en mayor medida que el resto del país. Esto es más cierto para aquellas zonas en donde el límite internacional se halla trazado sobre terrenos que no ofrecen accidentes geográficos insalvables. Hay, en cambio, zonas fronterizas que al tener por delante graves accidentes geográficos, soportan un contacto menos fuerte e intenso.

La mayor o menor influencia que ejercen los estados sobre sus vecinos depende del grado de su cultura: que sea desarrollada y compacta, que posea o no capacidad de irradiación. Existe al respecto toda una teoría geopolítica que no mencionaremos aquí.



Todos los Estados disponen medidas especiales de protección y vigilancia sobre las fronteras o, más estrictamente, sobre el límite internacional. Esa protección tiene su razón de ser y consiste en:

—  Vigilar la entrada ilegal de personas indeseables.

—  Vigilar el ingreso de mercaderías y productos, a fin de que éstos lo hagan por los puestos aduaneros respectivos y no eludan las disposiciones arancelarias ni los controles. Estos se ejercen para evitar también el mal que afecta a los países de extensas fronteras como el nuestro: el contrabando. Este, precisamente, se practica a través de lugares poco frecuentados, lejos de la vigilancia y eludiendo el cumplimiento de las disposiciones legales.

La vigilancia de las fronteras se halla al cuidado de un cuerpo especial de policía denominada Gendarmería Nacional. Ella actúa en las fronteras terrestres, mientras la Prefectura Naval lo hace en las fronteras fluviales y puertos.

La frontera, especialmente en el continente americano, y por ello también en la Argentina, constituye una zona que puede considerarse, desde el punto de vista de la población y de su cultura, débil. Es una zona débil pues es poca la población radicada en ella y los rasgos de su educación y cultura no son suficientes para resistir la presión externa. La radicación de escasa población se comprende pues la Argentina es un país poco poblado y las zonas de frontera no son las más propicias para la actividad económica. Faltan allí servicios, infraestructura, caminos, instituciones gubernamentales. Esas carencias influyen en el tipo de actividad que realizan los que allí viven.

gendarmeria argentina en defensa de la patria

Gendarmería Nacional Argentina (GNA) es la principal Fuerza de Seguridad propiamente dicha de la República Argentina. Se diferencia de las restantes Fuerzas de Seguridad y Policiales (PFA, PNA, PSA y Policías Provinciales), por ser de naturaleza militar, con características de Fuerza Intermedia, también denominadas de doble empleo (policial y militar).Cumple su misión y funciones en el marco de la Seguridad Interior y apoyo a la Política Exterior. Creada el 28 de julio de 1938 con la misión de consolidar los límites internacionales y garantizar la seguridad de los colonos y habitantes de la regiones alejada

Desde el punto de vista cultural no siempre los servicios educativos y culturales existen, o si existen son insuficientes y hasta deficientes. Faltan radios, o si las hay tienen escasa potencia; no llega la televisión y los medios impresos llegan poco y son escasos.

Otros problemas afectan a las fronteras como, por ejemplo, la radicación dominante de extranjeros, la escasa actividad económica y ésta reducida a labores agrícola-ganaderas. El conjunto de estos factores crea un tipo especial de población, ya que no se caracteriza por la acentuación de los rasgos nacionales ni por la identidad nacional.

Para combatir los problemas que crea una frontera abierta, desguarnecida, sin suficiente protección, de enorme extensión, se han venido realizando acciones que se denominan, en términos generales, política de frontera. Por tal se entiende el conjunto de acciones llevadas a cabo, en colaboración con las provincias y con los particulares, para fortalecer la frontera y resolver sus problemas.



La más moderna de esas decisiones fue el dictado del decreto-ley del año 1970, conocido con el nombre de Zonas y Áreas de frontera Esa ley establece que la zona de frontera es una franja territorial de profundidad variable, que delimita toda la periferia del país. Se establece que la zona de frontera es la que merece una acción especial del gobierno. Pero dentro de la amplia concepción de zonas de frontera se han delimitado áreas de frontera, que son las zonas particularmente críticas que merecen por ello una prioridad de atención de las autoridades. Se establecieron así nueve zonas de fronteras.

Esa ley determina las acciones que deben llevarse a cabo, pero todas tienen por objeto producir el desarrollo de la zona, fortalecer la presencia del país y dotar a la población de aquellos elementos que la identifiquen y aseguren su pertenencia al país. Los gobiernos de provincia donde están las zonas de frontera contribuyen en forma activa a la ejecución de esa política de fronteras.

Esta ley actúaf además, en complementación con otra que establece prioridades para las Escuelas de fronteras y con la denominada Comisión Nacional de Zonas de Seguridad, que lleva el registro de Tierras Fiscales en zonas de fronteras.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

elogios importantes para la mujer

Fuente: Espacios y Sociedades del Mundo – Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo-Edit. Kapelusz 
Bertone de Daguerre – María Sassone

Espacios oceánicos
Cuando se deben resolver las cuestiones de soberanía en las aguas costeras y oceánicas se tratan dos temas claves: la delimitación y el potencial de recursos. El status territorial de las áreas cubiertas por el agua incluye las aguas internas, las aguas territoriales costeras, una zona contigua exterior y la zona de alta mar. El principio de línea media se utiliza comúnmente para resolver reclamos de solapamiento entre dos o más Estados.

Resulta muy difícil cuantificar el dominio oceánico. Diferentes autores han realizado cálculos sobre la base de las cifras brindadas por los organismos y equipos de investigación. Algunos autores señalan que la extensión del espacio o dominio marítimo de la Argentina es de 5.054.000 km2 aproximadamente, superficie que superaría la del total de las tierras emergidas —sector americano y sector antártico— (3.761.274 km-). En tal sentido diferencian:

– las aguas del océano Atlántico que bañan las costas argentinas, a saber: las correspondientes al mar Argentino, o sea la porción del océano localizada sobre la plataforma argentina, a la que también se denomina mar epicontinental, y el banco Burdwood;

las del océano Antartico, integradas por: el sector argentino del mar de Weddell y del mar de Bellingshausen, el mar de la Flota y las barreras de hielo, que comprenden las de Larsen, Filchner y otras menores.

Por su parte, los fondos marinos son la prolongación natural de las tierras emergidas e integran los denominados márgenes continentales, hoy cubiertos por el mar. La Convención del Mar de 1982 ha establecido un complejo procedimiento para que los países con costas reivindiquen esos fondos marinos.

Espacio aéreo y espacio cósmico
En una concepción amplia de la noción de territorio, hoy se acepta en la comunidad científica y política que los Estados ejercen soberanía en el espacio aéreo que se encuentra sobre sus respectivos territorios; así lo ha entendido nuestro país, que mediante la ley 13.891 ha aceptado y convalidado un convenio concretado en Chicago en 1944.

Este convenio, empero, previo la posibilidad del paso inofensivo de aeronaves civiles extranjeras en los espacios aéreos nacionales, en todos los casos sujeto a las normas impuestas por el respectivo país. La cuestión se ha complicado a partir del momento en que el hombre comenzó a utilizar el espacio ultraterrestre o cósmico.

Al respecto se crearon en las Naciones Unidas comisiones que abordan este asunto y la tesitura internacional que se ha impuesto es que dicho espacio es patrimonio común de la humanidad y no podrá ser utilizado con fines militares. Una complicación accesoria surgió ante la posibilidad de cierta utilización —con fines comerciales o de otra naturaleza— de los satélites geosincrónicos; la preocupación internacional se relaciona con que pueden ser usados con fines estratégicos, además de los pacíficos.

Límites y fronteras
El Estado es una porción del espacio geográfico mundial delimitado por límites y fronteras que lo separan más o menos completamente de Estados vecinos. Los límites internacionales son líneas convencionales que dividen dos Estados contiguos. Su trazado es el resultado de distintas decisiones humanas: unos se deciden por acuerdos y otros se resuelven por arbitrajes, pero también pueden determinarse mediante guerras. Estas líneas convencionales no son estables, pues con frecuencia surgen tensiones y conflictos que llevan a su modificación, con los consecuentes cambios en los mapas políticos. La determinación de un límite internacional supone cuatro etapas sucesivas e inexcusables:

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– alocación: es la etapa primera, por la cual se asignan o atribuyen territorio;

– delimitación: es el acto de establecer límites precisos entre jurisdicciones contiguas. Pueden considerarse sinónimos los términos deslindar y delinear, en tanto esas acepciones se refieren a una misma cosa: establecer las pautas para fijar con precisión el límite internacional;

– demarcación: operación que consiste en el establecimiento de señales precisas (hitos, mojones, balizas, etc.) que indican el límite; son términos sinónimos amojonamiento y alindamiento. Es decir, consiste en colocar marcas en la superficie terrestre;

– mantenimiento: es la etapa final, de carácter permanente, que tiene como fin lograr el límite acordado.

En cuanto a las formas de trazado, hay que reconocer dos tipos: las geométricas que son, en su mayoría, líneas de latitud o de longitud, cuando se apoyan en paralelos y meridianos. La facilidad con que pueden trazarse tales líneas por métodos planimétricos estándares las hace muy valiosas cuando se dividen áreas de escaso asentamiento o totalmente despobladas. Los límites no geométricos siguen generalmente el curso irregular de accidentes naturales.

Los ríos son los accidentes naturales más comúnmente utilizados en el establecimiento de fronteras, puesto que son autoevidentes líneas divisorias.

A ambos lados de los límites internacionales existe una franja de territorio, de ancho variable, llamada frontera internacional. Debe señalarse que todo límite internacional genera dos fronteras, cada una correspondiente a uno de los países enfrentados.

Hay varios tipos de fronteras y se pueden dividir en tres categorías, teniendo en cuenta cuándo se determinaron en relación con la fecha en que se originaron los asentamientos:

– fronteras subsecuentes: son las que se trazan después de que una población se estableció en un área y se formó el mapa básico de las diferencias económicas y sociales;

– fronteras antecedentes: preceden al próximo asentamiento y desarrollo de la región que abarcan. Los grupos que ocupan el área con posterioridad deben reconocer la frontera existente;

– fronteras superpuestas: es la conversión de fronteras antecedentes, en cuanto se han establecido después de que un área se pobló fuertemente. Este tipo de frontera refleja normalmente modelos sociales y económicos ya existentes, como por ejemplo los límites entre la India y Pakistán, etc.

Las capitales políticas, núcleos de poder, desempeñan un papel hegemónico merced a sus roles políticos y a la atracción que ejercen sobre las actividades económicas y culturales en un importante número de casos. Las capitales políticas, sedes de los gobiernos centrales donde funcionan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, suelen convertirse en focos de intenso dinamismo económico. En virtud de sus múltiples funciones mantienen y sostienen un evidente control y una coordinación sobre el conjunto del Estado.

 

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