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Entre las numerosas enfermedades que pueden alterar el funcionamiento del cuerpo humano, ciertas, y no las menos peligrosas, se deben a los microbios. Se las denomina enfermedades infecciosas (del latín infectio; mancha).

Se manifiestan por un conjunto de trastornos o de lesiones que son expresión de un conflicto entre un agente perturbador, el microbio, y un medio receptor, el organismo. Pueden atacara las colectividades de manera aislada, accidental (estado esporádico), de manera continua (estado endémico) o de manera brusca, masiva, temporal (estado epidémico).

La epidemiología ha permitido poner en práctica medidas profilácticas que conviene conocer para protegerse eficazmente.

La gran mayoría de los microorganismos son causantes de enfermedades, no sólo para el ser humano sino también para otros organismos como las plantas y los animales. Se puede decir que una de las causas del conocimiento de los organismos microscópicos ha sido por la observación y estudio de enfermedades tanto en plantas, animales y la especie humana. Estos organismos son conocidos como gérmenes o patógenos.

LAS ENFERMEDADES
Las enfermedades son el desequilibrio de las funciones normales del organismo. Muchas se manifiestan por la invasión o presencia de microorganismos o de sustancias no asimilables por él mismo; así como también por la condición interna del individuo. Esto indica que las enfermedades se pueden presentar por diferentes factores internos o externos.

Los factores internos son aquellos que se desarrollan a través de la predisposición genética o por fallas en el  metabolismo, como por ejemplo la diabetes y la hipertensión. Los factores externos son aquellos que se presentan en el medio en que se desenvuelve el organismo, como por ejemplo la contaminación ambiental.

Las enfermedades que son el producto de agentes patógenos dependen, por un lado, de la capacidad del microorganismo de segregar sustancias tóxicas (toxinas) para el individuo; este fenómeno es conocido comotoxigenicidad. Por otro lado, la capacidad de invasión que tenga el microbio para desarrollarse o proliferar en el organismo hospedero.

Esta capacidad de los microorganismos de producir enfermedades es denominada virulencia. Cuando el microbio patógeno crece dentro de los tejidos del organismo, en el que parásita, se presenta la infección y su manifestación depende del microorganismo invasor, del individuo portador y de las condiciones ambientales.

En los últimos tiempos se han comenzado a escuchar noticias acerca de una enfermedad que pocos aún conocen, el dengue, a la cual nos hemos referido en la página anterior. Pocos años atrás, otra enfermedad acaparaba las noticias en los periódicos y los flashes informativos de la televisión, así como las campañas sanitarias oficiales: el cólera. ¿Pueden estas enfermedades, que arribaron a nuestro país sin previo aviso, considerarse una epidemia?

Para saberlo, primero habría que aclarar qué es una epidemia. El término epidemia proviene del griego epi, sobre, y demos, pueblo, y significa aparición súbita de una enfermedad, que ataca a un gran número de individuos que habitan una región determinada. Para que una enfermedad sea considerada una epidemia, la cantidad de afectados debe superar el número habitual de casos esperados.

Como ejemplos de epidemias en nuestro país se pueden mencionar la de poliomielitis, ocurrida en el año 1956, y la de gripe, en el año 1968.

Si una enfermedad persiste durante años en un lugar determinado, ya no se habla de epidemia sino de endemia (del griego en, en, y demos, pueblo).El número de afectados puede, o no, ser elevado. Una endemia es, por lo tanto, una enfermedad “crónica” en una zona determinada. En nuestro país, el mal de Chagas-Mazza y el mal de los rastrojos, o fiebre hemorrágica argentina, entre otras enfermedades, son considerados como endemias.

Por último, cuando una enfermedad se extiende a través de varios países y continentes, traspasa todas las fronteras, supera el número de casos esperados y persiste en el tiempo, se habla de pandemia (del griego pan, todo o relativo a todo, y demos, pueblo).

La peste bubónica y la viruela son ejemplos históricos de pandemias, y el sida es el caso más actual de pandemia en nuestros días.

La Epidemiología es la ciencia que estudia las formas en que las enfermedades afectan a un grupo de personas, en un lugar y un tiempo determinados.

Un estudio epidemiológico se inicia con un diagnóstico de la comunidad; éste permite obtener información acerca de los grupos de la población que tienen más riesgo de contraer una enfermedad determinada. De esta forma, se puede predecir la frecuencia de aparición, la medidas terapéuticas, de control y saneamiento que deben aplicarse, la evolución social de la enfermedad, etcétera.

¿Por qué reaparecieron las enfermedades erradicadas?
Una de las formas en que se manifestó la preocupación por la dominación de la naturaleza, tanto en el siglo XIX como en el XX, ha sido la lucha contra las enfermedades. El desarrollo de las vacunas, las campañas de vacunación masiva y los antibióticos entre otros avances, llevaron a afirmar en los años 60 que enfermedades como el tifus, el cólera, la fiebre amarilla habían desaparecido del planeta. Sin embargo, en los últimos diez años se ha producido una reaparición de algunas de ellas, especialmente en los países pobres. Simultáneamente, una nueva enfermedad, el sida, ha aparecido en el mundo como consecuencia del desarrollo de nuevos gérmenes.

Las llamadas enfermedades infecciosas, por ejemplo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, causan anualmente la muerte de más de diecisiete millones de personas. Según los especialistas, estas seguirán siendo durante mucho tiempo la primera causa de mortalidad en los países pobres.

La transformación del entorno puede contribuir a la multiplicación y propagación de algunas enfermedades. Se considera que la deforestación, así como determinado tipo de explotaciones agrícolas o mineras, se encuentran entre las causas de la reaparición de la malaria. Sequías, lluvias, terremotos u otro tipo de desastres pueden favorecer la propagación de epidemias. Tal es el caso del huracán Mitch, que en 1998 asoló varios países centroamericanos, y provocó una grave crisis sanitaria al favorecer la aparición del cólera, el dengue y laleptospirosis.

La pobreza es uno de los elementos clave que explican la difusión de ciertas enfermedades, como la malaria o el mal de Chagas, esta última especialmente vinculada a la precariedad de las viviendas.

En los últimos años, los ajustes presupuestarios de los países pobres conllevaron el abandono de programas de lucha contra los agentes que provocan ciertas enfermedades y la reducción de los programas sanitarios. Esto significó, por ejemplo, que casi todo el continente americano fuera reinfestado con el dengue o que en 1991 el Perú no contara con los medios necesarios para hacer frente a la epidemia de cólera.

La inmunidad adquirida a la vacuna
Partiendo de la observación de estos fenómenos de inmunidad adquirida, se llegó a la idea de la inmunidad provocada y, a partir de ésta, a la vacuna.

Una vacuna es un preparado hecho a partir de gérmenes vivos atenuados, de gérmenes muertos o de anatoxinas, destinado a producir la inmunidad absoluta o temporal, provocando en el organismo la producción de anticuerpos. Existen vacunas antibacterianas y vacunas antivíricas, que pueden ser asociadas, lo que permite reducir el número de inyecciones.

Algunas de estas vacunas presentan otras particularidades que conviene conocer.

■ Vacuna anti-acné. Una simple inyección basta para prevenir este azote de la juventud.

■ La B.C.G. (bacilo de la cepa atenuada de Calmette y Guérin) no produce inmunidad, sino una alergia, es decir, que previene de los peligros de la primoinfección. Solamente se administra en aquellos casos en que la reacción a la tuberculina (cutirreacción o intradermo-rreacción) es negativa. En caso contrario, dado que el organismo ha sufrido y vencido la primera infección, se adquiere el estado de alergia.

Se administra a la edad de seis años en condiciones normales, y después del nacimiento si el medio está contaminado o se trata de niños que viven en colectividad. Raras veces provoca una reacción importante del organismo, que presenta todos los signos de la tuberculosis. Es una complicación sin gravedad, que, además, produce una inmunidad total al bacilo de Koch.

■ Vacuna antibronquítica. Se administra en la actualidad en los bronquíticos crónicos, a fin de hacerles más soportable el invierno.

■ La vacuna antitosferínica es facultativa, pero aconsejable, ya que la tos ferina no sólo es particularmente grave entre los lactantes, sino que además provoca dilataciones de los bronquios, que pueden perturbar toda la vida del adulto. Es absorbida cuando su acción está reforzada por la adición de alúmina y potasio.

■ Vacuna antifurunculosis. La furunculosis es una infección de estafilococos, grave y muy molesta. Una inyección de esta vacuna puede impedir la recaída.

■ La vacuna antigripal es recomendable para los sujetos frágiles, ya que, diez o quince días después de la inoculación, produce una inmunidad a varias especies víricas, durante un año. Debe ser renovada mediante la revacunación anual.

■ La vacuna antipoliomielítica, generalmente usada en asociación, pese a su reputación, carece de peligro alguno. Se administra en las mujeres encinta a partir del cuarto mes de embarazo y proporciona la inmunidad al recién nacido durante los primeros meses de su vida.

■ La vacuna antirrábica sólo debe ser administrada en caso de mordedura sospechosa.
■ La vacuna antisarampinosa es aconsejable. Aunque relativamente benigno, el sarampión puede producir complicaciones pulmonares importantes.

■ La vacuna antirrubeólica sólo se administra a las niñas, entre los once y los trece años de edad. La rubéola es una enfermedad sin gravedad en la infancia, pero, si se declara al comienzo del embarazo, puede tener consecuencias dramáticas para el recién nacido.

■ La vacuna antitetánica suele estar asociada a la vacuna antidiftérica. Debe ser renovada cada cinco años, a lo largo de toda la vida, y practicada inmediatamente en caso de accidente: heridas y erosiones en contacto con el suelo u objetos con peligro de infección.

■ La vacuna antivariólica es un preparado a partir del virus vacunal; se trata de un germen exclusivo de las especies bovinas.

■ Las vacunas exigidas en las fronteras de los países tropicales suelen ser tres: antivariólica (3 años de validez), contra la fiebre amarilla (10 años de validez) y anticolérica (6 meses de validez). Sin embargo, la legislación internacional está sujeta a frecuentes modificaciones. Así pues, conviene informarse debidamente mucho antes de iniciar un viaje, ya que es preciso que transcurra ciento tiempo entre las diferentes vacunas y a veces se necesita adoptar ciertas precauciones.

Problemas ambientales y sociales contribuyen a explicar el retomo del cólera

En 1991, la epidemia del cólera se expandió por toda la costa oeste de Sudamérica. Esta enfermedad generalmente se difunde por contacto con el agua y la comida contaminados con desechos humanos que contienen la bacteria. El aumento del número de casos de cólera en América y África tiene que ver con el deterioro de las condiciones sanitarias, particularmente el agua, con la desnutrición y con el hacinamiento.

Por ejemplo, en los casos estudiados en el Perú en 7.991, la carencia de efectivos tratamientos de las aguas contribuyó a la rápida expansión de la enfermedad. A ello se suma el déficit de infraestructura sanitaria. En Lima, entre 5y6 millones de residentes urbanos carecen de acceso a letrinas consideradas aceptables.

En África, la situación se ve agravada por los conflictos étnico-políticos que viven algunos países. Así, por ejemplo, la masiva migración hutu en Ruanda, luego del golpe de Estado de 1991, provocó que 50.000 personas contrajeran cólera en los campos de refugiados.

En el caso del Perú, algunos estudiosos sostienen que el organismo productor del cólera fue traído a Latinoamérica desde Asia, por barco. Sin embargo, su rápida expansión hacia puntos muy distantes desacreditan esta vía. Otros sostienen que el cólera nunca desapareció de América, y que ciertas especies del plancton podrían hospedar en forma latente el agente que lo provoca. Esta teoría permitiría explicar por qué en Bangladesh la enfermedad aparece ocasionalmente, coincidiendo con la surgencia del plancton en la Bahía de Bengala.

En el caso del Perú, los fenómenos asociados a El Niño podrían provocar la surgencia de este plancton. En efecto, en 1991, la epidemia del cólera en América Latina coincidió con la llegada de El Niño.

Con el proceso de calentamiento global, las surgencias de plancton se harán más frecuentes. De manera que la lucha contra la enfermedad en las áreas de mayor riesgo tendrá que enfatizar la mejora de la calidad urbana, así como la adecuada provisión de agua y de servicios sanitarios, para evitar su repetición y expansión en los próximos años.

Adaptado de World Resources.
The World Resources Institute, 1998-1999.
Oxford University Press, 1998.

Enfermedades Epidémicas en la Edad Moderna:  – Peste Bubónica   –  Tifus  –  Paludismo  – Viruela  –

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