La Ceramica Griega Tecnica de Elaboracion Grecia Antigua



La Cerámica Griega – Técnica de Elaboración

Las cerámicas griegas se realizaban con torno y, técnicamente, estaban muy bien realizadas. A pesar de que las fuentes escritas rara vez hacen referencia al mundo artesanal, hay que señalar, no obstante, que existen fuentes de información muy buenas que permiten conocer el proceso de fabricación de los vasos griegos: una parte muy importante es la iconografía y, concretamente, las pínca. (tablillas que se usaban para colgar, normalmente como ofrendas en los santuarios). En ellas se suele hacer referencia a la vida cotidiana.

vasija caramica griegaAsí, sabemos que la arcilla se preparaba y después se torneaba. Este proceso se realizaba con arcilla bastante fresca para poder moldearla.

Una vez moldeadas, estas piezas se transportaban hasta el lugar donde se ponían a secar y, cuando ya estaban secas, se podían manipular bien; era entonces cuando se aplicaba la decoración pintada. Finalmente, se introducían en el horno.

Eran hornos muy evolucionados, con una cámara de combustión en la que se introducía la leña y una cámara de cocción donde se colocaban las piezas.

Dichos hornos tenían un agujero con tapa para poder sacar el humo cuando era necesario. Además, tenían una abertura para controlar la evolución de la cocción.

Hay que señalar, por otro lado, que el barniz negro con el que se decoran los vasos no es un barniz como los de hoy en día y tampoco es una pintura, sino que es la propia arcilla con la que se hacen los vasos a la que se han añadido grandes cantidades de agua. Es una arcilla muy diluida en la que se realizan los dibujos.

Lo que hace que la arcilla sea rojiza o negra no tiene que ver con la arcilla misma sino con el ambiente en el que se realizó la cocción. Si el horno está abierto, el humo se escapa y hay una cocción oxidante.

Si se tapa y el horno se llena de humo, se elimina el oxígeno y la cocción es llamada reductora. Con la cocción reductora, las cerámicas toman un color gris o negro, y con la cocción oxidante las piezas quedan rojizas.

Los vasos de figuras rojas con fondo negro necesitaban tres fases de cocción: una primera oxidante (800 °C), una segunda reductora (950-1000 °C) y una tercera reoxidante (800 °C). El ceramista vigilaba cómo iban las piezas y cuando veía que estaban preparadas pasaba de la primera a la segunda fase cerrando la tapa del horno.

Si se hace un vaso negro, el proceso acaba en la segunda fase, pero si se quiere conseguir la reoxidación de una parte del vaso, se pasa a la tercera fase. Las partes que tienen el barniz se vuelven negras por la fusión de las partículas de cuarzo que eliminan la porosidad de esta zona. Al producirse la reoxidación, estas zonas quedan impermeabilizadas.



Los colores añadidos se ponían antes de la cocción. Los dos más frecuentes eran el blanco y el morado. El blanco se obtenía de arcillas muy calcáreas y con componentes muy bajos en hierro (el hierro es lo que provoca los cambios de colores en la cocción).

Se solían aplicar sobre el barniz; a veces, se aplicaban directamente sobre la arcilla pero no aguantaban tan bien. Las arcillas calcáreas eran las que daban la base de estos vasos de fondo blanco (si el fondo es de color hueso es porque la arcilla tenía algo de hierro).

Los morados y ocres eran mezclas de la pintura roja (hecha por medio de óxidos y hierros) y la propia arcilla.

 

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