Historia del Paraguas Sombrilla Quitasol Historia de los Inventos



Historia del Paraguas – Grandes Inventos

El paraguas tuvo su origen en los tiempos primitivos, pues parece que ya estaba en uso entre los chinos en el siglo XI a. de J. C.; también lo usaban los asirios 600 años antes de nuestra era. En los bajorrelieves de Nínive, en los frescos de las tumbas y los palacios de Tebas y Menfis, en los vasos pintados de Etruria y de Grecia, vemos unas especies de paraguas o quitasoles que eran de hojas de árboles, pieles, cañas o telas. También diferían sus dimensiones, pues fueron bastante grandes en China y muy pequeños en Asiria y Babilonia.

En cuanto a su altura, por lo general excedía la de un hombre. Adoptado por los europeos, el quitasol se convirtió en paraguas, y si bien hubo una época en que las damas elegantes lucieron hermosas sombrillas de encaje, seda y puntillas, en la actualidad han caído en desuso entre los pueblos occidentales. Aunque nosotros no le atribuimos ningún carácter de dignidad, durante mucho tiempo fue un objeto noble.

Hasta llegó a ser un atributo de la divinidad; simbolizaba la protección de un poder superior, que se extendía alrededor del dios encima del cual se colocaba. En ciertas fiestas griegas se desplegaba una sombrilla encima de las estatuas de Dionisio (Baco), de Deméter (Ceres) y de Hermes (Mercurio). En las procesiones de la India las figuras de los dioses desfilaban bajo la protección de parasoles.

Historia del Paraguas- Grandes Inventos

Historia del Paraguas

Una procesión de dignatarios de la antigua China. La sombrilla de papel, de dos o tres planos,
indicaba la dignidad de los personajes a los cuales estaba reservada.

En épocas más recientes se vieron papas que, al presentarse ante las muchedumbres, iban precedidos por dos sombrillas las cuales simbolizaban el poder espiritual y el temporal respectivamente. En Etiopía y en Marruecos, los soberanos ejercieron siempre sus funciones bajo un quitasol. y, sin duda, procede del Oriente la costumbre veneciana de adoptar la sombrilla como símbolo del poder del dux. Sin duda los chinos y los japoneses fueron los primeros en considerar el “dosel portátil” como un instrumento útil y en vulgarizar su empleo.

Las damas griegas inmediatamente vieron en él una prenda de su atavío. En lugar de llevarlo ellas mismas, lo hacían llevar por un esclavo.

Las matronas romanas siguieron el ejemplo. El uso del umbráculum (quitasol) se mantuvo en Italia aun después de la caída del Imperio; pero en el resto de Europa se reservó exclusivamente para las ceremonias del culto, en las cuales cumplía la misión del palio actual.

Durante el Renacimiento el paraguas se puso nuevamente de moda, y a menudo su uso estaba reservado a los caballeros que debían emprender largas marchas a caballo. Debemos señalar un detalle curioso de los paraguas italianos del siglo XV: los mangos de madera, que eran ya muy pesados, se recubrían de cuero, con lo cual su peso llegaba a los dos kilogramos. Después del siglo XVI, los jesuitas introdujeron el usó de la seda en la fabricación de estos accesorios.

Las damas de compañía de Catalina de Médicis restablecieron el uso del paraguas, que desde entonces se ha extendido cada vez más. París se encargó de refinar paulatinamente la forma de las sombrillas, introduciendo sutiles y oportunas variantes. Las elegantes de esa ciudad, centro de la moda, decidieron que no debía emplearse indistintamente el mismo accesorio para protegerse de la lluvia y de los rayos del sol. La seda más fina ~ el encaje más vaporoso se emplearon para embellecer lujosas sombrillas que, durante el reinado de Luis XIV, cubrían las elegantes cabezas de las damas de la corte.

Los hombres —que consideraban la sombrilla como un accesorio demasiado afeminado— la adoptaron en el siglo XVIII. Es sabido que en Inglaterra, aún hoy, todo hombre serio que se dirige a su oficina no salé jamás de su casa sin colgar antes de su brazo el paraguas rigurosamente enfundado, dispuesto a abrirlo al primer amago de lluvia.



En la época de Luis XV aparece el en-toztt-cas en su doble función dé sombrilla y paraguas, como su lejano antepasado. También tienen este doble uso las graciosas sombrillas japonesas, hechas con papel resistente de varios colores y hermosos diseños. Hoy el paraguas no está tan de moda. En parte, lo reemplazó el impermeable, que tanto usan hombres como mujeres.

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