Orígenes de la India Castas e Historia




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Orígenes de la India: Castas e Historia

Descripción geográfica de la India:  En los tiempos antiguos, el nombre de India se aplicaba a las dos penínsulas orientales del sur de Asia, una de las cuáles es el Indostán actual, y la otra, la Indo-China.

El Indostán recibía el nombre particular de india Cisgangética o aquende el Ganges, y la Indochina, el de India Transgangética o allende el Ganges. La India Cisgangética, que nos interesa particularmente, es una región que se extiende desde los montes Himalaya hasta el océano Índica, y desde el río Ganges y el golfo de Bengala al este hasta el río Indo’ y el mar de Omán, al oeste.

Los ríos más considerables de esta región son los dos nombrados: el Indo y el Ganges, considerados sagrados por el hinduismo.

En ciertas épocas del año, este último inunda las tierras adyacentes, como el Nilo, fertilizando los campos; sus beneficios son tan notables que era adorado como una divinidad: un gran número de indios iban a hacer en él sus abluciones y a tomar agua, que transportaban a muchas leguas de distancia. En los tribunales de justicia se prestaba juramento sobre las aguas del Ganges, como los cristianos sobre el Evangelio.

La India presenta las montañas más elevadas del globo, valles deliciosos, llanuras inmensas y altiplanicies dilatadas. Sus producciones son variadas y abundantes; por esto, la India ha sido siempre objeto de la ambición de los conquistadores (1).

(1) La casi totalidad de la India perteneciò hasta 1948 hoy a los ingleses. Los franceses tenìan también en ella algunas posesiones.

Historia:  Dos mil y tantos años antes de la Era cristiana, varias tribus de la gran familia aria o jafética descendieron de las montañas del norte y conquistaron este país, a pesar de hallarse muy poblado por hombres de distintas razas, que se habían adelantado a ocuparlo.

Una parte de los primitivos habitantes de la India, vencidos por los arios, pasó a la Indochina e islas del Asia, y otros quedaron en degradante esclavitud.

En el segundo milenio antes de Cristo, grupos de anos procedentes de la meseta de Irán comenzaron a instalarse en el valle del río Indo. Este fue el comienzo de la civilización india. Los arios no unificaron el territorio, pero se impusieron políticamente y establecieron una lengua común, el sánscrito, y una religión, el hinduismo. Durante esta época -que se conoce como época védica– se creó el sistema social de castas.Durante este largo período se sucedieron épocas de disgregación política y épocas de creación de imperios que lograron unificar gran parte del territorio indio, como el de Asoka, durante cuyo reinado se extendió una nueva religión, el budismo.

El año 540 a.C. el rey de Persia, Darío, conquistó una parte de la india y la organizó como la vigésima satrapia de su reino.

Un siglo después, parte del país fue conquistado por Eucrátidas, rey de la Bactriana (hoy Turkestán).

En el 327 a.C, Alejandro Magno llegó hasta el Indo y, tras la retirada de los griegos, se afianzó la dinastía Maurya (321 -184 a.C), a cuyo ocaso sucedió un nuevo período de desmembración hasta que, ya en el siglo IV de nuestra era, la dinastía Gupta (320-535) consiguió unificar todo el norte del país.

Más tarde, varias tribus escitas, que llegaron del norte, se posesionaron de casi toda la India; pero fueron echadas como 56 años antes de J. G. por Vicrarnaditya, príncipe, legislador y conquistador indio.

La civilización védica
La historia de los primeros arios de la India, entre 1750 y 1000 a. C, se conoce como el Periodo Rigvédico, bautizado en honor a los poemas o himnos devotos, los Rig Veda, que pervivieron en la tradición oral durante milenios pese a que no se registraron por escrito hasta el siglo IV d. C. Su legado conforma gran parte de la cultura india hasta nuestros días. Los arios conquistadores se consideraban nobles o superiores, creencia a partir de la cual se desarrolló el sistema de castas. En un principio, su población estuvo confinada a las zonas septentrionales de los ríos Indo y Yamuna, donde mantuvieron los sistemas de consejos tribales arios, con un rajá que gobernaba sobre el grupo o janas. Según parece, cada uno de estos grupos contó con un sacerdote supremo y en esta época todo apunta a que solo existían dos clases sociales: la nobleza aria y los plebeyos. Con el tiempo se sumaría una tercera clase, la de los conquistados, los dasas u «oscuros».



A finales del Periodo Rigvédico se habían establecido cuatro castas (las caturvarnas o «cuatro colores»). El sistema estaba encabezado por los sacerdotes o brahmanes; bajo ellos se hallaban los nobles guerreros, los kshatriyas, seguidos por los agricultores, artesanos y mercaderes, llamados los vaisyas, y en último lugar los sudras o sirvientes. Las castas arraigaron firmemente y se tornaron inflexibles.

Dominado por el sacerdocio, el Periodo Védico Tardío, entre los años 1000 y 500 a. C, también se conoce como Periodo Brahmánico. Durante esta época empezó a incubarse el hinduismo y los arios emigraron y se asentaron en las boscosas llanuras del Doab, entre los ríos Yamuna y Ganges, antes de afincarse junto al último. Allí prosperaron varios reinos gracias a la agricultura, el comercio y la abundancia de materiales como el hierro. Esta era se caracteriza por la mezcla gradual de los arios con los pueblos oriundos más que por las conquistas. Se cree que la escritura brahmi, utilizada para registrar tanto   la  literatura  aria   como  las  lenguas   lugareñas, apareció durante la dinastía Maurya, hacia el 300 a. C, cuando gran parte del norte de la India estuvo gobernada por Chandragupta Maurya.

El Imperio Maurya
Chandragupta Maurya ascendió al trono del reino de Magadha, centrado en torno a la ciudad de Pataliputra, poco después de la llegada de Alejandro Magno al valle del Indo en 326 a. C, incursión cuyo impacto alentaría la unificación india y una centralización del poder. Maurya conquistó el norte de India, fundando la dinastía Maurya, que se mantendría en el poder hasta el 185 a. C, cuando su último emperador fue asesinado en lo que se cree que fue un alzamiento brahmín.

Desde esa época, la historia de la India pierde completamente la importancia hasta la Edad Media. Aunque aquí termina la historia autigua de la India, agregaremos que los musulmanes la invadieron y conquistaron en 680 después de J. C. Desde entonces vivió casi desconocida de las naciones civilizadas del occidente, hasta que Vasco de Gama llegó a Calicut.

Explicación de las castas:  Después de la conquista de los arios, los habitantes de la India se dividieron en cinco clases o castas, hoy subsistentes, llamadas de los brahmanes, chatrias, vasias, sudras y parias.

Parece que las tres primeras estaban formadas de arios; la cuarta de los habitantes que éstos encontraron como dominadores del país, y la última, de una raza anterior, conquistada y vencida por los que a su vez fueron dominados por los arios.

Los brahmanes eran, a un mismo tiempo, sacerdotes, médicos, jueces y poetas. Cuando morian, se les honraba con cantos de los Vedas, libros sagrados para los indios; los quemaban y echaban sus cenizas al Ganges.

Los chatrias eran guerreros y tenían que defender el territorio.

Los vasias cultivaban los campos y cuidaban rebaños, o se dedicaban al comercio.

La casta de los sudras no podía leer los Vedas; eran siervos, aunque no tan envilecidos como los esclavos; su mayor gloria era servir a un brahmán, a un guerrero o a un comerciante.

Los parias, que venían en último grado, no podían habitar en las ciudades; les estaba prohibido leer los Vedas y bañarse en el Ganges.

Sufrían toda clase de humillaciones y se les negaba hasta la compasión que se tiene por los animales. Su trato era causa de contaminación; siempre debían saludar de lejos, y podía matarlos el guerrero a quien se aproximasen.

Ninguna casta podía mezclarse con las otras: el hijo de un guerrero, era guerrero, y el hijo de un vasia o de un sudra, era labrador, mercader o artesano, tuviese o no inclinación a tales ocupaciones.

Religión: Al principio los indios adoraban el calor y la luz. Todo cuanto brillaba era un dios para ellos; el cielo, los astros, la aurora, etc., eran considerados como otros tantos dioses.

Rendían culto al fuego echando en el hogar manteca, leche y entonando himnos de los Vedas en su honor.

Poco a poco fueron cambiando de religión, y se estableció el brahmanizsmo.

Su dios principal era Brahma, creador y alma del universo; tenían además una multitud de divinidades subalternas como Surya, el sol, Indra, dios de los cielos, etc.

Creían en la metempsicosis o trasmigración de las almas. Decían que en todos los seres se encontraba una parte del alma del universo o sea Brahma, y que estas emanaciones del alma universal pasaban de un cuerpo a otro.

El brahmanismo enseñaba que al morir un hombre bueno, su espíritu iba al seno de mira, donde gozaba de la dicha; pero si había sido malo, el espíritu del muerto tenia que sufrir en un lugar de tormentos.

Pasado cierto tiempo, estas almas abandonaban el cielo o el infierno que habían merecido, para empezar una vida nueva, entrando el espíritu del que había sido bueno en el cuerpo de una persona notable por sus condiciones, y el espíritu del malo en el de un animal impuro, un asno, un perro, por ejemplo.

Esto se repetía muchas veces, según esta doctrina, hasta que, después de una serie de transmigraciones, las almas, ya completamente purificadas, eran absorbidas por Brahma.

En el siglo VII antes de nuestra Era, apareció en la India un reformador llamado Budha, que predicó la igualdad de los hombres, y por consiguiente la abolición de las castas; enseñó la unidad de Dios y algunas prácticas o mandamientos; quebrantó la hereditaria corporación de los brahmanes y llamó al sacerdocio a los pobres.

Este innovador admitió el panteísmo y la trasmigración, enseñando que el hombre podía purificarse gradualmente hasta convertirse en Dios.

Budha empezó a predicar su doctrina en el centro de la India y desde allí se extendió a todas partes.

Entonces empezó una lucha terrible entre el brahmanismo y el budhísmo, pero al fin venció el primero.

Los budhistas fueron proscriptos, llegándose hasta prohibir que se pronunciase su nombre, y el budhismo fué a refugiarse al norte, en el Tibet y en la China, y al sur, en Ceilán, donde aun existe.

En Sintesis: La civilización india tradicional ha estado siempre condicionada por la religión, Durante la antigüedad existieron dos religiones fundamentales:

•   El hinduismo cree en la reencarnación de las almas para purificarse, hasta que finalmente sean absorbidas, ya limpias, por el alma del universo (Brahma). Las castas son parte del cuerpo de Brama: de su cabeza salieron los brahmanes (sacerdotes), de sus brazos los kshatryas (militares), de los ríñones los vaisyas (burgueses) y de los pies los sudras (campesinos, artesanos y esclavos). Los parlas son Inferiores a los esclavos y se les considera intocables.

•   El budismo predica la igualdad y propone la contemplación y el ascetismo para liberarse de los propios deseos que, según esta doctrina, son el único origen del mal. De este modo se acelera la purificación, se alcanza el nirvana (estado de suprema armonía con el universo) y se reduce el número de reencarnaciones.

Organización política: La India estaba dividida entre varios reyes que frecuentemente se hacían la guerra entre sí; eran despóticos, exceptuando en lo que su poder se veía paralizado por los brahmanes, por los privilegios de las castas y por la organización feudal, de los gobernadores de provincia.

Ciencias y artes: — El idioma más antiguo de la India, que se conoce, es el sánscrito, que se deriva del ario como el latín y el griego.

Las ciencias y las artes debían estar muy adelantadas en la India, a juzgar por los libros y los monumentos que nos han dejado.

Los indios inventaron la numeración decimal, dando a los guarismos sus valores absolutos y relativos; inventaron también el álgebra y la trigonometría, el interesantísimo juego del ajedrez y conocieron bien la astronomía. En literatura, los indios produjeron un número muy grande de obras, hallándose en verso muchos de sus libros.

Los principales son los Vedas, libros de carácter sagrado que conservan la impresión de las luchas a que dio lugar la conquista de los arios.

El Mahabarata, epopeya en 250.000 versos, refiere las guerras entre los conquistadores, después de haber vencido a los pueblos que encontraron dominando en la India.

E.l Rarnayana, otro poema épico, cuenta en forma legendaria la conquista que hicieron los arios del Indostán y de Ceilán.

Las Leyes de Manú, código religioso y civil, se hallan también en verso.

Muy célebres son los monumentos de la India. Como muestra de su arquitectura tenemos las ruinas de grandes ciudades, sus templos o pagodas, palacios, etcétera.

Su escultura está representada por enormes elefantes que sostienen bóvedas subterráneas. Los granitos del Himalaya y de Cachemira fueron esculpidos sin moverlos. Había templos cuyas paredes estaban adornadas con numerosas estatuas, todas talladas en la misma roca, así como las escaleras, corredores, columnas, etc. Se conservan pasmosos ejemplares de tan maravillosa arquitectura, siendo admirables las grutas de Ellora y Elefanta, en que los bajorrelieves y construcciones hipogeas o subterráneas se prolongan en el espacio de varios kilómetros.

AMPLIACIÓN DEL TEMA

LAS RUINAS ARQUEOLÓGICAS de la ribera occidental del Indo es todo lo que queda de Mohenjo Daro. De hecho, es la ciudad de la que mas restos han quedado del valle del Indo. Estas ruinas sugieren el modo de vida de sus pobladores, de los que tan poco se sabe. Su escritura no ha podido ser descifrada.

CIUDADELA FORTIFICADA Al oeste de la ciudad, una alta fortaleza protegía el granero donde se guardaba el alimento del pueblo. También incluía baños y un palacio, de cuyo vestíbulo con columnas se conservan restos. Los pueblos del Indo habrían utilizado asimismo su granero para depositar sus riquezas: el arroz, el trigo y la cebada que crecían del otro lado del río. No sólo necesitaban cereales para sobrevivir, sino también para comerciar con los pueblos de Mesopotamia y el golfo Pérsico.

BAÑOS PÚBLICOS Los baños parecen haber tenido cierta significación religiosa, aunque no se descarta que sólo se usaran como lugar de ocio. Una amplia bañera se hallaba en medio de un patio rectangular, y a su alrededor había un círculo de pequeñas habitaciones, posiblemente vestuarios.

PLANTA VIARIA
La población del valle del Indo tenía un alto nivel de vida. Como en las ciudades modernas, la parte baja estaba surcada por una red viaria. Las calles principales estaban orientadas de norte a sur, y las cruzaban otras más estrechas, de este a oeste.

CASAS DE LADRILLO Todas las casas estaban hechas con ladrillos de adobe y seguían una misma distribución, aunque diferían en tamaño. Construidas alrededor de un patio central, las espaciosas casas tenían probablemente dos o tres pisos, cada una con un pozo y un cuarto de baño con suelo de ladrillo. Tenían inodoros conectados a una red de alcantarillado que corría por debajo de las calles. Como los sistemas de irrigación usados en los campos, los planos de la ciudad muestran el extremo refinamiento de esta civilización.

EL SÁNSCRITO: UNA LENGUA LITERARIA ANTIQUÍSIMA
El sánscrito, principal lengua literaria de la India, remonta sus orígenes al resultado lingüístico de la fusión de los pueblos arios que invadieron el ángulo NE de este país y los clanes que ya se encontraban en el país.

Los poemas del Rig Veda constituyen el más lejano testimonio de los dialectos que hablaban los invasores y, a la vez, se aprecia en ellos una clara influencia de la lengua de los pueblos adversarios, a nivel fonético y en el aporte de vocabulario. Con posterioridad, los gramáticos sometieron estos poemas a reglas mucho más rígidas y sistematizadas que las que determinan el uso común de la lengua real en la cual se basaron.

El proceso de ocupación de toda la India septentrional se desarrolló a lo largo de vanos siglos, durante los cuales la lengua fue evolucionando. Una prueba fehaciente de esta paulatina modificación se expresa a través de la literatura prebudista, integrada por los Vedas y los Brahmanas (comentarios en prosa de los Vedas), como también por los Upanishadas (tratados teosóficos incorporados a los Brahmanas), todos anteriores al siglo VI a.C.

De ahí en más, y hasta el siglo II a.C., el conjunto de la literatura existente compuesto fuera de la escuela brahmánica, así como las diversas inscripciones, se realizó en el idioma vernáculo, cuya forma oficial y literaria es el pali.

Sin embargo, con la disolución del gran Imperio budista del E, al caer la dinastía de Mauria, el poder político se centró en el O, lo que posibilitó el auge e incremento de la importancia de las escuelas brahmánicas y, por ende, del lenguaje brahmánico, es decir del sánscrito.

Hacia el año 300 a.C. el gramático Panini fijó, en forma definitiva, el modelo escolástico de la lengua y sólo a partir de mediados del siglo II de nuestra era comienza a utilizarse la palabra técnica sánscrito (“perfecto”: de acuerdo con la regla) como denominación de este lenguaje.

Así, el uso del sánscrito se difundió en todas las inscripciones de monedas y concesiones reales, y en él también se expresó la literatura religiosa, filosófica y profana, para convertirse desde los siglos V y VI hasta el presente -salvo algunas excepciones- en la única lengua literaria del continente asiático.


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