Biografia de Rimsky Korsakov Compositor Ruso Vida y Obra del Musico



Biografia de Nicolai Rimsky Korsakov Compositor Ruso Vida y Obra del Musico

Nikolái Andréievich Rimski-Kórsakov (1844-1908), compositor ruso y teórico de la música, una de las grandes figuras de la escuela nacionalista rusa y gran maestro en el arte de la orquestación.

Nació el 18 de marzo de 1844 en Tíjvin, cerca de Nóvgorod, y en su infancia estudió piano.

Nikolai Andreievich Rimsky-Korsakov parecía estar destinado desde su infancia a llevar la vida prosaica del marino ruso. Voyin Nicolaievich, su hermano mayor, era teniente de navio; y su padre, oficial retirado con una pensión respetable, deseaba para su hijo menor una carrera similar.

Nicolai Andreievich tenía sólo doce años cuando su padre lo matriculó (julio de 1856), en la Academia de Marina de San Petersburgo.

Biografia de Rimsky Korsakov Compositor Ruso
Siguiendo esta autobiografía descubrimos un hombre que no fue ni humilde ni arrogante, ni modesto ni jactancioso, pero que en todas sus manifestaciones y en todos los momentos fué veraz. Cuando a Rimsky-Korsakov le gustaba su propio trabajo, no dudaba en discutir sus méritos; cuando no le gustaba, tampoco dudaba en señalar sus defectos.

La monótona rutina de la vida diaria de la academia, se veía alterada por las palizas que los sábados por la noche se administraban a los alumnos que habían fracasado durante la semana en alguna asignatura. Rimsky-Korsakov recibió también su parte correspondiente.

Rimsky mostraba poco interés por sus estudios, especialmente por la música. Los domingos, cediendo a la insistencia de sus padres, tomaba lecciones de piano; pero nunca llegó a ser un buen pianista.

De cuando en cuando, sin embargo, «por mera diversión», y por una curiosidad científica de dividir las cosas en partes para volverlas a juntar nuevamente, Rimsky-Korsakov «componía música y reunía notas».

Algunas de estas composiciones —le era grato observar— tenían «suficiente coherencia» pero les prestaba poca atención.

Mas, a medida que transcurría el tiempo, su interés científico por la música se iba acrecentando. Le encantaba observar que su arreglo simétrico de las notas podía producir efectos melódicos.

Adquirió la costumbre de asistir a las óperas que se representaban en San Petersburgo, y se divertía transcribiendo las partituras de piano de algunas de ellas, escritas para ser tocadas a cuatro manos, arreglándolas para dos.



Todo esto, «para que la música me resulte más fácil de ejecutar».

Un domingo del mes de noviembre de 1861 le llevó su profesor de música a visitar a Balakirev. Y desde ese día comenzó el verdadero interés de Rimsky-Korsakov por la composición.

Rimsky-Korsakov se ligó a Balakirev, y llegó a ser uno de sus discípulos más entusiastas, aceptándolo como «consejero, censor, editor y maestro».

En algunos aspectos, la influencia de Balakirev fue buena para Rimsky-Korsakov, porque le alentó a dedicarse a la música como algo más serio que una mera diversión.

Esta influencia hizo que Rimsky-Korsakov se convirtiera, de negligente estudiante naval, en compositor serio.

El primer ejercicio que le puso fue escribir una sinfonía. Rimsky-Korsakov se puso a componer la sinfonía sin otros conocimientos que los más elementales de los intervalos y los acordes, o del significado del doble contrapunto, ritmo, frases y períodos.

El resultado que obtuvo fue una copia fiel del Rey Lear, una de las composiciones del propio Balakirev.

Poco tiempo después de haber terminado la composición de esta sinfonía, Rimsky-Korsakov recibió la orden de realizar un extenso crucero como parte de su instrucción en la armada.

Rimsky-Korsakov amaba el mar, pero le desagradaba la profesión de marino, porque carecía de las cualidades inherentes a un buen oficial.

No poseía dotes de mando; no sabía dar órdenes con voz áspera, y era
incapaz de amenazar, de jurar o de castigar. «Confieso —nos cuenta—, que no poseo ninguna de estas cualidades.»



La marina rusa del siglo XIX no era un lugar adecuado para un hombre que llevaba la música en el alma, pues era la época «de los latigazos y los golpes brutales en la boca».

Tenía mucho tiempo libre, y pasaba la mayor parte del mismo dedicado a su música… y estudiando astronomía. El mar es un sitio adecuado para contemplar el esplendor del cielo.

El viaje de instrucción le llevó a Inglaterra, Estados Unidos, y más tarde a Sudamérica. El espectáculo nocturno del firmamento meridional, le inspiró uno de los pocos pasajes poéticos de su Autobiografía.

Durante algún tiempo, la escuadra se detuvo en Río de Janeiro, que a Rimsky-Korsakov, acostumbrado a los vientos helados de San Petersburgo, le pareció un verdadero Paraíso. «¡Un invierno tropical en junio!».

Rimsky-Korsakov gozaba de la suavidad del clima, con temperaturas que oscilaban entre los dieciocho y los veinticuatro grados. Hacía versos sobre las aguas verde azuladas de la bahía, y la exuberante vegetación de las montañas.

Visitó el Jardín Botánico, repleto de colibríes durante el día, y de luciérnagas por la noche.

Hizo un viaje al Valle del Bambú, que semejaba una arcada gótica formada por el entrelazamiento de las copas de los bambúes; pasó varios días en el palacio del emperador brasileño, situado en Petrópolis, ciudad engarzada en la montaña como si fuera una joya; y desde Petrópolis hizo una excursión a las Cataras de Imatorei, quedándose maravillado de su majestuosidad.

Durante todo este tiempo, olvidó su música, porque la música, como el vino, no era para Korsakov más que un estimulante. contra la monotonía.

Después de un viaje de tres años Korsakov regresó a la monotonía de San Petersburgo. De vuelta a la ciudad, se sometió nuevamente a la dirección de Balakirev, y reanudó su interrumpido sueño.

En una de sus primeras visitas al maestro, conoció a un recién llegado a su círculo: el excéntrico e inteligente Borodin.



Este interesante músico y químico, parecía un personaje surgido de las novelas de Turguenev. Quería a sus crisoles y a su piano, más que a ninguna otra cosa en el mundo, y no obstante descuidaba a ambos, porque le interesaban muchas otras cosas además de éstas, que constituían su mayor pasión.

Borodin, hombre de gran robustez física, comía con voracidad, pero irregularmente. «Podía almorzar dos veces por día, o no comer absolutamente nada, y ambas cosas le ocurrían con harta frecuencia.»

Tenía ocupaciones filantrópicas, y trabajaba más que ninguno de sus amigos. Además, dormía muy poco, porque su esposa sufría ataques de asma que perturbaban su reposo.

Rimsky-Korsakov admiraba a Borodin más que a ningún otro ruso, después de Balakirev. Su talento se desarrolló bajo el benévolo despotismo del uno, y el generoso estímulo del otro.

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Rimsky comenzó a poner menor interés cada vez en su trabajo profesional , y en los ratos libres se dedicaba a la composición. Comenzó a escribir canciones, oberturas y fantasías; y más tarde, sin conocer todavía los principios de la instrumentación, compuso su primera obra de importancia: la sinfonía Sadko.

En su Autobiografía, discute con franqueza su capacidad y sus limitaciones, tal y como se reflejan en su trabajo. Con igual franqueza describe su obra siguiente, o sea, el poema sinfónico Antar.

Rimsky-Korsakov se daba una maña perfecta para separar su habilidad crítica de su capacidad creadora. Su intelecto y su imaginación parecían pertenecer a dos personas distintas. A diferencia de Wagner, Rimsky-Korsakov, ni alababa ni censuraba indebidamente sus obras: simplemente las apreciaba sin pasión alguna.

Esta apreciación desapasionada de sus efectos, lo mismo que de sus virtudes, le sirvió de mucho cuando fue designado profesor de práctica de la composición en el Conservatorio de San Petersburgo. «Fue una locura y una deshonestidad por mi parte aceptar el puesto de profesor. . . porque yo sólo era un aficionado y no sabía nada. Esto lo confieso sinceramente y lo atestiguo ante el mundo.»

Rimsky-Korsakov aceptó el ofrecimiento con el reconocimiento pleno de su incompetencia, e inmediatamente se puso a trabajar para hacerse digno del puesto que ocupaba.

Comenzó un estudio consciente de armonía y contrapunto; se familiarizó con todos los instrumentos de cuerda y de viento, y de esta manera se convirtió no solamente en el mejor maestro, sino también —como humorísticamente lo expresaba—, en el mejor discípulo del Conservatorio.

A la vez, en esta forma, «desató sus manos» para la composición de sus propias obras, y así, al cabo de pocos años, era ya considerado como uno de los más hábiles compositores de instrumentación entre sus colegas rusos de la época.

En realidad fuée designado de modo no oficial, el organizador de casi todas las grandes composiciones que sus autores habían dejado, al morir, sin terminar. Así llegó a ser, en el sentido literal de la palabra, un verdadero partícipe de la herencia musical rusa, ya que puso su talento creativo en gran parte de las obras más valiosas de la literatura musical de Rusia.

El año 1872 trajo a Rimsky-Kosakov dos acontecimientos felices: la representación con éxito de su primera ópera, La doncella de Pskov, y su matrimonio con Nadyezhda Ni-kolayevna Purgold, mujer de encanto excepcional, y talento musical igualmente extraordinario.

Al año siguiente fue nombrado Inspector de las Bandas Navales. Desde esa fecha, su vida discurrió sin grandes acontecimientos visibles. Inspecciones a las diversas bandas, conferencias en el Conservatorio, inviernos en San Petersburgo, veranos en las tonificantes regiones de los lagos y pinares de Rusia; preocupación por la educación de sus hijos, y un continuo fluir musical, de brillantes matices como las flores silvestres de las estepas, y melodioso como el murmullo de los bosques de Stelyovo.

Poco a poco, su interés por la marina y por la política rusa en general, fue disminuyendo hasta casi desaparecer, engolfándose cada vez más en su música.

Rico, respetado, dedicado a su familia, y leal al zar, Rimsky-Korsakov vivía en un mundo de hadas, con días sin nubes y noches serenas.

Y describía este mundo de cuentos de hadas, en su música quimérica —La doncella de la nieve, Capricho español, Miada, Víspera de Navidad, El zar Saltan, Kashtchei el inmortal, Scheherazade—, música en la que los duendes burlan al diablo, los palos de escoba danzan con los hierros de atizar el fuego, los genios emergen de las calderas, las sirenas juguetean con los dioses y las estrellas juegan a la gallinita ciega.

Durante toda su vida, siguió siendo un niño, un niño de imaginación fértil, pero poco realista. Las amargas experiencias de la vida no interrumpieron más que contadas veces los sueños de su imaginación.

En 1889 orquestó y remató ciertos detalles de la ópera El príncipe Ígor, que Borodín había dejado incompleta, y en 1896 reorquestó la ópera de Músorgski Borís Godunov, tras el fallecimiento de su autor.

La muerte de sus hijos Masha y Slavchik fue para él un golpe terrible, mucho más duro de soportar porque Rimsky no estaba acostumbrado al sufrimiento.

Su destitución del Conservatorio le anonadó completamente porque entonces descubrió un mundo que por fortuna había ignorado durante tantos años.

He aquí por qué le destituyeron del Conservatorio:

En 1905, durante la fracasada revolución de los intelectuales rusos, los estudiantes del Conservatorio se unieron al descontento general. Rimsky-Korsakov, ajeno a la política, pero interesado en las aspiraciones de la juventud, pidió a los estudiantes que expusieran sus quejas, y admitió que tenían razón en lo que alegaban. «El resultado de todo ello fue el cierre del Conservatorio, la expulsión de más de un centenar de alumnos, y mi destitución de las filas de los profesores.«

Los estudiantes, indignados ante la destitución de Rimsky-Korsakov, prepararon un concierto de música suya, pero el concierto fue suspendido por la policía.

De todas partes de Rusia le llegaban millares de cartas de simpatía aclamándolo como a un héroe, un revolucionario y un salvador. Esto dejó perplejo al conservador soñador de los sueños de cuentos de hadas.

Porque en lo que menos había pensado era en la revolución; no estaba interesado en la rebelión, sino en la justicia.

Lo que quería era un mundo en el que los músicos como él pudieran desplegar su arte, y alentar a los otros músicos.

Con el tiempo le fue devuelta la cátedra, y Rimsky-Korsakov, después de esta alarmante inmersión en la pesadilla de la realidad, pudo volver, una vez más, a sus sueños serenos.

Y así, soñando, escribió El gallo de oro, una más de sus óperas de cuentos de hadas, y luego (a los sesenta y cuatro años), se entregó al sueño sin sueños.

Rimski-Kórsakov murió el 21 de junio de 1908 en San Petersburgo.

GRANDES COMPOSICIONES DE RIMSKY-KORSAKOV
Vocales:

Óperas: Snyegoorotchka (La doncella de la nieve), El gallo de oro, Kashtchei, Pskovityanra (La doncella de Pskov), Miada, Noche de mayo, Víspera de Navidad, Sadko, La prometida del zar.
Más de 100 canciones rusas.

Instrumentales :
3 Sinfonías.
Suite sinfónica: Scheherazade.
Capricho español.
Obertura de Pascua.
Fantasía serbia.
Preludio instrumental: Nad Mogiloyu (En la tumba).
Instrumentación de numerosas obras de otros compositores.

Cronología de Compositores de Musica Clasica

Fuente Consultada: Grandes Compositores por H. Thomas y Lee Thomas Editorial Juventud Argentina

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