Historia de la Casa Natal de Sarmiento Monumento Histórico



HISTORIA DE LA CASA DONDE NACIÓ DOMINGO SARMIENTO

Esta casa, hoy histórica, fue levantada por el esfuerzo de la madre de Domingo F. Sarmiento, la que a principios del siglo XIX, dados los pocos recursos con que contaba, decidió subvenir con el producto de su trabajo a sus necesidades y a las del hogar que pensaba formar. En aquella época había suma escasez de cierto genere para la confección de los hábitos de las órdenes religiosas, y doña Paula Albarracín procedió a su tejido para reunir algo de dinero. En un terreno heredado de sus padres se alzaba una higuera grande, bajo la cual instaló su telar, en el que trabajaba incansablemente mientras vigilaba a los peones y albañiles que construían su casa, a quienes   pagaba  cada   sábado  con   el  dinero  obtenido   por  sus   hilados.

Poco tiempo después de terminada la modesta vivienda, doña Paula Albarracín casó con.don José Clemente Sarmiento, y años más tarde, el 15 de febrero de 1811, nacía allí su hijo Domingo Faustino.

El terreno donde levantó su casa tenía treinta varas de frente por cuarenta de fondo, y hacia su lado sur se alzaba la única habitación de que constaba. Era muy grande y estaba dividida en dos departamentos, destinado uno a dormitorio y el otro a sala de rec bo. Al paso de los años, y debido al influjo de las modas y la modificación de las costumbres, este último salón fue transformado. El alto estrado, de origen y usanza árabes, y los cojines, tuvieron que ceder el paso a las modernas sillas. Del mismo modo el tiempo hizo sentir la necesidad de blanquear las paredes. Entre otras modifica ciones notables que sufrió el hogar de los Sarmiento, debe citarse la desaparición de la famosa higuera.

Además de las reformas anotadas anteriormente, la casa se fue ampliando poco a poco, agregándosele algunas habitaciones. También el terreno fue aumentado con otro pequeño que el jefe de la familia compró en un momento de holgura. Cuando Domingo F. Sarmiento pudo reunir un poco de dinero con las economías de su sueldo de dependiente de una casa de comercio, lo hizo rodear con  un muro.

Sarmiento se refiere con palabras emocionadas al hogar paterno en sus «Recuerdos de Provincia», y dice así: «La casa de mi madre, la obra de su industria, cuyos adobes y tapias pudieran computarse en varas de lienzo tejidas por sus manos para pagar su construcción, ha recibido en el transcurso de estos últimos años (escribía en 1850) algunas adiciones que la confunden hoy con las demás casas de cierta medianía.

Su forma original, empero, es aquella a que se apega la poesía del corazón, ia imagen indeleble que se presenta porfiadamente a mi espíritu, cuando recuerdo los placeres y pasatiempos infantiles, las horas de recreo después de vuelto de la escuela, los lugares apartados donde he pasado horas enteras y semanas sucesivas en inefable beatitud, haciendo santos de barro para rendirles culto en seguida, o ejércitos de soldados de la misma pasta para engreírme de ejercer tanto poder.

. . .Rodeado de cerco, para ponerlo a cubierto de la voracidad de los pollos, había un jardín de hortalizas, del tamaño de un escapulario, y que producía cuantas legumbres entran en la cocina americana, el todo abrillantado e iluminado con grupos de flores   comunes,   un   rosal   morado   y   varios   otros   arbustillos   florecientes».

Sarmiento estuvo por última vez en su casa natal en 1884, con motivo de la inauguración de una nueva Casa de Gobierno en la ciudad de San Juan, circunstancia en que se le hizo objeto de un magnífico recibimiento.



La antigua casa se halla hoy convertida en Museo Sarmiento, y en 1942 la Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos solicitó del director del Museo de Buenos Aires algunas reliquias y objetos que encuadraran en el ambiente de aquel lugar. De este modo fueron enviados dos retratos, dos colecciones de «El Zonda», cinco antiquísimas sillas de algarrobo esculpido, seis sillones, una mesa, una chapa de ónix de San Rafael, una escultura de la Venus de Milo, de yeso imitando bronce, pintada por el mismo Sarmiento, y varios impresos históricos.

Cuando el terrible terremoto de 1944 la casa sufrió gravísimos deterioros, que fueron restaurados por el arquitecto Mario J. Buschiazzo, de la Dirección Nacional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. Para ello hubo que desarmar los techos, reconstruyéndolos de barro, sobre cañizo y vigas de álamo, utilizando el mismo mate rial que había sido empleado en su fabricación, y reforzar interiormente los muros de adobe con un esqueleto de hormigón. En la parte más antigua, aquella que había hecho levantar la madre del procer, fue colocado piso de ladrillos coloniales sacados de otras casas destruidas por el terremoto, ya que hace unos años se había alterado su fisonomía primitiva colocándole uno de pinotea.

Esta venerable vivienda, que posee tantos recuerdos del ilustre sanjuanino, situada en la calle Sarmiento 223, entre las de Laprida y Entre Ríos, es Monumento Nacional por Ley N° 7.062 del 7 de septiembre de 1910, siendo por lo tanto el primero declarado Monumento Nacional en nuestro país.

Fuente Consultada:
Los Monumentos y Lugares Históricos de Argentina Carlos Vigil -Edit. Atlántida-
(Atención: Puede que el nombre de algunas calles de la Capital Federal hayan sido modificados)

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