Historia Virreinato del Peru Organizacion, Cultura y Comercio



Historia Virreinato del Peru Organizacion Política, Cultura y Comercio

EL VIRREINATO DEL PERÚ
Organización y área jurisdiccional.

Desmembramiento del Virreinato.— El Virreinato del Perú fue la segunda organización de esta índole creada en América.

Data del año 1543 y se implantó para facilitar el cumplimiento de las Nuevas Leyes u ordenanzas de 1542 dictadas para mejorar la situación de los indios.

El primer virrey fue Blasco Núñez de Vela, cuya intemperancia provocó graves acontecimientos: la tercera guerra civil del Perú acaudillada por Gonzalo Pizarro (1544), la muerte del Virrey después de la batalla de Añaquito (1546) y la pacificación del territorio por el licenciado La Gasea (1546-48).

Tras un breve interinato de la Real Audiencia, asumió el mando el Virrey don Antonio de Mendoza, el mismo que había iniciado el período virreinal en México.

La jurisdicción del Virreinato se extendía, en su origen, a todas las colonias españolas de la América del Sur, excepción hecha de Venezuela; abarcaba, por consiguiente, las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y parte del Brasil.

mapa del virreinato del peru inicial con 7 audiencias
Entidad político-administrativa establecida por España en 1542, durante su periodo colonial de dominio americano, que, en su máxima extensión, incluyó los actuales territorios de Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, así como los de Chile y Argentina, pero que, a lo largo del siglo XVIII, y hasta la independencia de esas zonas respecto del poder español, apenas comprendía poco más de lo que hoy en día es Perú..

En el siglo XVIII se inició su desmembramiento: Nueva Granada (1717 y 1739) y el Río de la Plata (1776) fueron erigidos en Virreinatos; Chile (1778) en Capitanía General.

Su área jurisdiccional quedó limitada, por consiguiente, durante los últimos años de la dominación española, al territorio del Perú actual.

No obstante ello, tenía dos Audiencias: una en Lima (1542) ; la otra en el Cuzco (1787).

La capital del Virreinato era la ciudad de Lima, fundada por Francisco Pizarro, con el nombre de Ciudad de Los Reyes el 8 de enero de 1535, a orillas del río Rimac, cuyo nombre, transformado en Lima, sirvió para designarla.

En 1778 el Virreinato quedó dividido en ocho intendencias y dos provincias.



Gobierno de los Virreyes. Opulencia de Lima. — Cuarenta y dos virreyes actuaron en el Perú desde la creación del Virreinato hasta su extinción definitiva en 1824, como consecuencia de la batalla de Ayacucho que consolidó la independencia’ sudamericana.

Entre ellos hubo algunos gobernantes dignos de ser destacados.

En el siglo XVI, don Francisco de Toledo (1569-81) ejerció el gobierno durante doce años, mejoró la condición de los indios, organizó la administración, sancionó las Ordenanzas a las cuales debía ajustarse el funcionamiento de los Cabildos, aprisionó al primer Tupac Amarú, destruyó su corte de Vilcabamba y lo hizo morir en el patíbulo so pretexto de que intentaba un levantamiento. Toledo fue el verdadero organizador del Perú colonial.

En el siglo XVII el marqués de Montesclaros, D. Juan de Mendoza y Luna (1607 – 15) fue uno de los virreyes que se consagraron con mayor ahinco al progreso de la colonia y dejó en ella un recuerdo perdurable de su actuación: impulsó el comercio, protegió a los artesanos, realizó obras públicas y dedicó su atención a los indios, especialmente a los yanaconas a quienes liberó de la servidumbre.

Su sucesor el príncipe de Esquiladle (1615 -21) reveló análoga preocupación.

En el siglo XVIII, don José Antonio Manso de Velasco (1745-61) se mantuvo durante 16 años al frente del gobierno y tuvo oportunidad de revelar la entereza de su carácter con motivo del terremoto de 1746 que destruyó la ciudad de Lima: de 12.204 casas que tenía, solamente 25 quedaron en pie.

El Virrey hizo reconstruir la ciudad; fue, pues, su segundo fundador. Don Agustín de Jáuregui (1780 – 84) debió sofocar la sublevación del segundo Tupac Amarú.

Bajo el gobierno de su sucesor don Teodoro de Croix (1784 – 90) se dividió el territorio en Intendencias, se creó la Audiencia del Cuzco, se mejoró el puerto del Callao, progresaron las condiciones higiénicas de Lima, etc.

Veintiséis de los virreyes peruanos ostentaban títulos de nobleza o los recibieron posteriormente.

Trece marqueses, diez condes, dos príncipes y un duque, que figuran entre ellos, revelan la importancia del Virreinato y contribuyeron a dar un marcado carácter aristocrático a la sociedad peruana, que apreció la importancia social de los títulos nobiliarios y convirtió a la ciudad de Lima en el «centro político social de la América del Sur».



Allí residían las altas autoridades coloniales: el Virrey, la Real Audiencia, el Arzobispado, de quien dependían cinco Obispos, la Inquisición, el Consulado, etc.

Una aparatosa corte virreinal, formada por funcionarios, comerciantes y familias pudientes, remedaba con su boato y fastuosidad la vida palaciega de Madrid.

Lima contaba con buenas viviendas, palacios lujosos y magníficos templos.

La edificación era monumental. Lo mismo ocurría en el Cuzco, la capital tradicional del Tahuantinsuyu, que allí ofrece la particularidad de que muchos templos y viviendas, fueron levantados sobre murallas de construcción indígena, de tal manera que puede diferenciarse el Cuzco colonial, de adobe y tejas, del Cuzco incásico de piedra.

Dos civilizaciones y dos épocas, aparecen superpuestas en esta ciudad, que el 25º Congreso de Americanistas reunido hace algunos años en Montevideo, declaró la capital arqueológica de América del Sur.

La cultura. — Las Universidades de Lima (1551) y Cuzco (1692) eran los centros más importantes de la cultura peruana.

Pero en cierto momento de su existencia, el Perú llegó a tener también dentro de sus límites las de Bogotá, Córdoba, Charcas y Santiago de Chile.

La imprenta comenzó a’ funcionar en el siglo XVI (1584) y durante la primera mitad del siglo XVIII apareció el primer periódico (La Gaceta de Lima, en 1744) ; en las postrimerías del mismo se publicaron el Diario erudito, económico y comercial de Lima (1790) y meses después el Mercurio peruano de historia, literatura y noticias públicas (1791).

En materia artística el Perú acusa notables progresos en arquitectura, pero los estilos europeos de la época sintieron los efectos de las influencias locales con más intensidad que en México, donde conservaron una mayor pureza.

Dentro del territorio peruano, la influencia indígena se manifestó con más intensidad en la región serrana y en el altiplano, que en el resto del país.



La escultura fue el arte que menos importancia tuvo en el Perú: no contó, en efecto, con el apoyo de la tradición indígena, pues el pueblo incásico no alcanzó los progresos de la escultura y de la cerámica preincaica.

En cambio, la pintura tuvo manifestaciones importantes, sobre todo en el Cuzco, donde hubo uno de los centros artísticos más importantes de América, que llegó a proveer de esculturas, pinturas y orfebrería a todas las iglesias del Virreinato.

Allí funcionó en efecto, desde el siglo XVII una Escuela de Bellas Artes.

La pintura cuzqueña rivalizó con la quiteña de la época en el género religioso y en el retrato. La orfebrería floreció también en el Perú, principalmente en el Cuzco, lo mismo que la talla en madera que realizó notables progresos.

El comercio. — Antes de que comenzara el desmembramiento del Virreinato, el Perú contaba Con uno de los puertos de destino de las flotas.

Portobelo quedaba, en efecto, dentro de su jurisdicción y apenas llegaban a Cartagena las naves que la componían, se pasaba la correspondiente comunicación a las autoridades de Panamá que, a su vez, despachaban un navio de aviso al Virrey del Perú.

En esta forma, los comerciantes peruanos se informaban de la llegada de la Flota de Tierra Firme y enviaban a Panamá la Armada del Mar del Sur, que conducía la plata y mercaderías coloniales y a la cual se agregaba en el puerto de Payta, el navio del oro que conducían metal procedente de la presidencia de Quito.

De Panamá las mercaderías pasaban por tierra a Portobelo.

El Perú era, pues, el principal centro comercial de América del Sur y sus comerciantes proveían al Alto Perú, Chile, El Tucumán, Paraguay y Río de la Plata.

De aquí el interés que tenían de evitar la competencia del Puerto de Buenos Aires y las medidas adoptadas desde el siglo XVII y a su requerimiento para evitar el contrabando o reducir sus efectos: la fundación de la Aduana Seca de Córdoba (1622) y de la primera Audiencia porteña (1661-71).

Por igual motivo combatieron en el siglo siguiente, aunque sin resultado, la creación definitiva del Virreinato del Río de la Plata.

El comercio peruano creó también vinculaciones con otras colonias: el puerto del Callao mantenía, al igual de los de Panamá y Guayaquil, relaciones comerciales con el de Acapulco, convertido en centro del comercio americano con Asia que se realizaba por intermedio de la Urca de Manila o Nao de la China.

El Reglamento del Comercio Libre habilitó los puertos peruanos de Arica y Callao, y posteriormente lo fue el de Trujillo.

Las producciones. — Desde los principios de la conquista, la principal riqueza peruana fueron los metales preciosos.

Las minas de plata de Potosí, descubiertas en 1544 eran de una riqueza extraordinaria pero la forma deficiente como fueron explotadas redujo su producción en el siglo XVIII.

Para su obtención se empleaba el azogue, procedente de las minas de Huancavélica, y que fue declarado monopolio de la Corona, en tanto que la explotación de la plata’ era una empresa particular.

El laboreo de las minas de Potosí se realizaba por medio de la mita en la cual participaban, como ya hemos visto, ciento treinta y nueve pueblos indígenas.

La Villa Imperial de Potosí, fundada en 1545, era una de las ciudades más suntuosas del Perú, hasta la creación del Virreinato,del Río de la Plata: contaba con 30 templos, 10 conventos, numerosas casas particulares, algunas de ellas verdaderos palacios, y edificios públicos de importancia, tales como el Cabildo y la famosa Casa de Moneda.

Pero el Perú producía también otras riquezas: la quina, cuyas virtudes medicinales la hacían indispensable para combatir las fiebres; el algodón, cáñamo, lino, lanas, cacao, etc.

La industria era un tanto rudimentaria, pero se fabricaban paños
y telas de algodón y arreos de cuero en el Cuzco; vidrio en lea; cueros estampados y dorados en Huamanga. Se fabricaba también azúcar, aguardientes, etc.

En suma, el Perú fue la colonia más rica de la América del Sur y, como consecuencia, la más culta. Era también el centro del poderío español.

Por eso el General San Martín entendió que mientras el Perú no fuese dominado, peligraba la independencia argentina y se decidió a tentar la empresa que el éxito coronó ampliamente.

Fuente Consultada:
Curso de Historia Colonial Americana Editorial Estrada – J.M. Saenz Valiente

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