La Convención Nacional en Francia El Terror Revolucionario



La Convención Nacional en Francia – El Terror Revolucionario

ANTECEDENTES: La Revolución Francesa fue un movimiento social que estalló en 1789, contra el absolutismo real y los privilegios sociales. Ese acontecimiento cambió la estructura del gobierno y la organización de la sociedad, y respondió en sus finalidades más nobles al deseo de un mejor orden político y de una más equitativa organización social.

El ambiente era propicio para el estallido de la revolución. La corrupción de costumbres había llegado en la alta sociedad a un punto increíble. La situación política de Francia respondía al absolutismo monárquico, mientras los filósofos y enciclopedistas proclamaban su repudio del absolutismo, y su admiración por el régimen constitucional inglés.

La situación social presentaba contrastes irritantes: en la cúspide, el Rey y su familia, que vivía en la opulencia, rodeado de brillante y fastuosa corte; más abajo los privilegiados del primer estado y del segundo estado, libres de impuestos, y colmados de favores y privilegios. Por último, los no privilegiados, que formaban el tercer estado, o estado llano: legistas, burgueses enriquecidos, obreros y campesinos. Sobre estos cargaba el peso de los impuestos, aumentados continuamente, por los derroches de las altas esferas.

La situación económica era difícil. El aumento de la deuda del Estado provocaba la imposición de nueyos tributos, para conjurar el déficit. El sistema absolutista era sumamente injusto y la mecha hacia la explosión social estaba encendida….

Convención Nacional

Las derrotas en la guerra contra los países que defendían el absolutismo y eran aliados de Luis XVI, aunadas a la escasez económica de la primavera, reforzaron a los grupos populares que habían permanecido inactivos desde el verano anterior, provocando renovadas demostraciones políticas, especialmente en contra del rey.

Los grupos políticos radicales de París se declararon comuna insurgente y organizaron una revuelta popular que atacó el palacio real y la Asamblea Legislativa, en agosto de 1792; tomaron prisionero al rey y forzaron a la Asamblea Legislativa a suspender la monarquía y convocar a una Convención Nacional, elegida sobre la base del sufragio masculino universal, para decidir la forma futura de gobierno.

La Revolución Francesa estaba a punto de pasai a una etapa más radical, conforme el poder pasaba de la asamblea a la nueva Comuna de París, conformada por numerosos sans-culottes, como orgullosamente se autodenominaban, es decir, patriotas comunes carentes de ropas finas. Aunque se ha generalizado la idea de equiparar a los sans-culottes más radicales con los obreros y los más pobres, cabe señalar que muchos de ellos eran prósperos comerciantes y artesanos que gozaban de prestigio entre sus vecinos.

sans-culottes

Apenas reunida la Convención, su primera acción fue abolir la monarquía y proclamar la República en Francia el 22 de septiembre de 1792, bajo el lema de «Igualdad, Libertad, y Fraternidad». Como dijimos antes la República fue gobernada por una asamblea llamada Convención Nacional.

Esta Convención tuvo que decidir qué hacer con Luis XVI, quien fue acusado de conspirar contra la Revolución. Fue sometido ajuicio y condenado a morir en la guillotina, siendo ejecutado en enero de 1793, junto con su esposa María Antonieta. La ejecución de los monarcas provocó la reacción de la mayoría de los Estados europeos, que decidieron formar una alianza para luchar contra Francia y restaurar la monarquía.



Ante la amenaza extranjera, la Convención consideró indispensable defender a la República de sus enemigos internos y externos, por lo que puso el gobierno en manos de un Comité de Salud Pública encabezado por Robespierre, a quien le otorgó poderes ilimitados para exterminar a los enemigos de la Revolución.

Socialmente, la conformación de la Convención Nacional era muy similar a sus predecesoras. Aunque en ella predominaban los abogados, otros profesionales y dueños de propiedades, también formaba parte de ella, por primera vez, un puñado de artesanos. Dos terceras partes de los diputados tenían menos de cuarenta y cinco años de edad, y casi todos ellos contaban ya con experiencia política, como consecuencia de la Revolución. Casi todos ellos también desconfiaban profundamente del rey y de sus actividades.

Así, no resultó sorprendente que el primer paso de trascendencia que dio la convención el 21 de septiembre consistió en la abolición de la monarquía y la proclamación de la república. Pero estos puntos fueron los únicos que gozaron de unanimidad, y la Convención Nacional no tardó en dividirse en facciones que discutían acerca del destino del rey. De estas facciones, las dos más importantes fueron la de los girondinos y la de la Montaña, ambas miembros del Club de los Jacobinos.

Grupos Políticos. La Convención surgida de las elecciones de 1792 supuso un nuevo giro hacia la izquierda política. Los girondinos evolucionaron hacia posturas más conservadoras ante el radicalismo del movimiento popular. Partidarios de la propiedad, del liberalismo económico y de las jerarquías sociales, representaban los intereses de la burguesía acomodada. Eran enemigos de cualquier reglamentación económica y de las medidas políticas extraordinarias.

Los «montañeses», denominados de esta forma por su ubicación en la Cámara, tenían como dirigentes a Robespierre, Danton y Marat. Aunque la mayoría de sus diputados eran de origen burgués, se consideraban representantes de los ciudadanos pasivos y de los grupos sociales que habían triunfado el 10 de agosto. Contaban con el apoyo de la Comuna de París y de los sans-culottes. Defendían la función social de la propiedad y la democracia política.

Marat Robespierre Danton

La «llanura» agrupaba a todos los diputados independientes, situados entre las otras dos tendencias, fluctuando según las circunstancias entre unos y otros. Partidarios de las conquistas revolucionarias, veían la necesidad de una alianza con las masas populares hasta lograr la consolidación definitiva de la revolución. No obstante como burgueses propietarios apoyaban a los girondinos en la defensa de la libertad económica.

En un principio, la Convención estuvo dominada por los girondinos, que ocuparon los cargos del Consejo Ejecutivo Provisional y de los distintos comités de la Asamblea.

PROCESO Y MUERTE DEL REY
El 20 de noviembre de 1792, los Republicanos descubrieron, en un armario secreto del palacio de las Tullerías, la correspondencia de los soberanos franceses con el enemigo: la culpabilidad de Luis XVI era evidente. Los girondinos, que habían tratado de aplazar el proceso apoyándose en la inviolabilidad real reconocida en la Constitución de 1791, tuvieron que batirse en retirada. Conscientes de la adhesión que en muchas capas del país encontraba todavía la familia real, propusieron un referéndum que decidiese la suerte de los acusados. Pero los de la «Montaña» no estaban dispuestos a salvar la vida del rey.

La ejecución del rey de Francia Luis XVI en 1793

El proceso se inició el 11 de diciembre, con la lectura de un acta de acusación preparada por Lin-det. El 14 de enero, la Asamblea le reconoció culpable, por unanimidad; la mayoría rechazó la propuesta de referéndum, y pronunció la pena de muerte. Los girondinos, vencidos, pasaron entonces a la oposición. El 21 de enero, Luis XVI fue conducido a la plaza de la Revolución para ser guillotinado. Una multitud enorme se apiñaba alrededor del patíbulo.

El rey dio pruebas de gran entereza, y por dos veces trató de justificarse ante el pueblo, pero los gritos de éste y los redobles de tambor ahogaron su voz, y, dócilmente, colocó su cabeza bajo la guillotina. La impresión fue profunda en Francia y en toda Europa. La institución monárquica de derecho divino acababa de recibir un golpe mortal, y, entre la Revolución y el extranjero, se habían roto los puentes: era lo que deseaba Robespierre para hacer inexorable la guerra revolucionaria.



TERROR REVOLUCIONARIO DE LA CONVENCIÓN:

Para hacer frente a la crisis interna, la Convención Nacional y el Comité de Seguridad Pública implantaron la «Época del Terror». Se organizaron tribunales revolucionarios con el fin de proteger a la República revolucionaria de sus enemigos internos, de aquellos «que, ya fuera por su conducta, sus contactos, sus palabras o escritos, se delataban como defensores de la tiranía o enemigos de la libertad», o de aquellos «que no habían manifestado de manera constante su adhesión a la revolución».

El Comité de Salud Pública impuso un régimen de persecuciones, supuestamente para defender el poder revolucionario que provocó el terror por toda Francia. Los jacobinos ante esta política del terror, pronto empezaron a tener problemas entre sí, porque algunos opinaban que el terror ya no era necesario. Marat, llamado el «amigo del pueblo» por editar un periódico con este nombre, fue asesinado.

Entre las víctimas del Terror se contaron, desde miembros de la realeza, como la reina María Antonieta, hasta antiguos revolucionarios girondinos, como Olimpia de Gouges, principal defensora de los derechos políticos de las mujeres e, incluso, miles de campesinos. Muchas de las víctimas fueron personas que se oponían a las actividades radicales de los sans-culottes. En el transcurso de nueve meses, 16 000 personas fueron oficialmente condenadas a muerte y pasadas por la guillotina, artefacto revolucionario inventado pAra dar muerte a los condenados cortándoles de manera rápida y eficiente la cabeza. Pero el número real de las víctimas del Terror fue cerca de 50.000.

Dentro de la Convención existían dos partidos: el de los girondinos, funcionarios públicos al servicio del gobierno que no estaban de acuerdo con los actos extremistas, y el de los jacobinos, radicales extremistas dirigidos por Robespierre, Marat y Danton, apoyados por la pequeña burguesía y los sectores populares.

Muchos de los ciudadanos fueron asesinados por órdenes de Robespierre, incluso Danton, miembro del partido jacobino. En vista de estos sucesos, sus compañeros temerosos por sus vidas, organizaron una conspiración contra Robespierre, por la cual la Convención ordenó su arresto. Fue destituido, juzgado y muerto en la guillotina el 27 de julio de 1794. Con este hecho terminó la Época del Terror.

Comite del terror en Francia

Comité revolucionario bajo el régimen del Terror, según un grabado francés del siglo XVIII.

Estadísticas del Terror: Estudios como el realizado por Donald Greer, permiten conocer aproximadamente el número de víctimas que causó en Francia el período llamado del Terror.

Respecto al número de sospechosos que fueron encarcelados durante estos meses, los especialistas no se han puesto de acuerdo; mientras para Louis Jacob fueron relativamente muy pocos, alrededor de 70.000, Greer y Lefebvre estiman que debieron ser muchos más y aventuran la cifra de 500.000; Mathiez, por su parte, habla de tal vez unos 300.000.

Divergencias mucho menores hay en lo tocante al número de muertos. Según Greer, su número oscila en toda Francia entre 35.000 y 40.000, teniendo en cuenta las ejecuciones sin juicio previo, como las que tuvieron lugar en Nantes y en Tolón. Las sentencias de muerte que dictó el Tribunal Revolucionario y las diversas jurisdicciones excepcionales fueron exactamente 16.594; la mayoría de ellas (10.812) se sitúan entre octubre de 1793 y mayo de 1794. Sólo el 16 % de estas penas de muerte se dictaron en París, mientras que la gran mayoría (71 %) corresponden a las regiones que eran escenario de la guerra civil.

Más de tres cuartas partes de las sentencias (78 %) fueron motivadas por rebelión o traición, y un 19 % por delitos de opinión (conspiraciones, federalismo, etc.). También es bien conocido el origen social de los condenados a muerte: el 84 % de ellos pertenecían al Tercer Estado, según la siguiente proporción: sans-culot-tes, 31 %; campesinos, 28 %; burgueses, 25 %. No obstante, el porcentaje de nobles fue del 8,5 %, y el de clérigos, del 6,5 %.



No hay estadísticas de las víctimas del llamado «Terror blanco» que se desencadenó después de la caída de Robespierre, ya que en la mayoría de los casos fueron ejecuciones sin ninguna formalidad jurídica, pero sí se sabe que fueron muy numerosas.

Ver: Resumen de la Revolucion Francesa

Ver: El Terror Revolucionario de la Convención

Ver: El Calendario Francés

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Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Historia Universal Segura-Sañudo-Vázquez

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