Marihuana Droga Cannabis Historia y Efectos alucinogenos


HISTORIA DE LA MARIHUANA: DIPLOPIA Y SNOB

El cannabis (hierba o marihuana en países hispanoamericanos) es una planta anual, herbácea, de la que se aprovecha su fibra, que se conoce con el nombre de cáñamo, y que crece fácilmente en cualquier región de clima templado. De sus inflorescencias se obtiene una resina que da origen al hachís de los orientales y al kifi de los pueblos norteafricanos.

CAMPAÑA NO A LAS DROGAS

En referencia más antigua que se posee sobre el cannabis figura en un libro de la farmacopea china del año 2737 a. de C., donde se le atribuye carácter medicinal para el tratamiento de diversas dolencias, como el reumatismo, el beriberi, la malaria y ciertos trastornos mentales.

A partir de aquí, raro es el pueblo de la cuenca mediterránea o de Extremo Oriente que no la haya empleado a lo largo de su historia.

Griegos, hindúes, asirios, iraníes, celtas, romanos y un sinfín de culturas la utilizaron con fines religiosos o medicinales, pero fue con el advenimiento de la cultura árabe cuando el cannabis adquiriría mayor difusión.

El nombre de hachís («hierba» en castellano) comenzó a imponerse, especialmente, después de las descripciones que Marco Polo hizo en su Livre des merveilles du monde de la secta de los haschichins, guerreros del jeque Hassan Ibn al Sabbah (El viejo de la montaña) temidos por su fiereza; los miembros de esta secta eran recompensados tras el combate con preparados a base de hachís, y se les prometía que, si morían luchando por su jefe, su cuerpo iría a un paraíso donde podrían disfrutar de los goces de la droga por toda la eternidad.

Los primeros estudios de la planta fueron obra de los científicos que en 1798 acompañaron a Napoleón en su campaña de Egipto. Las tropas parece que tuvieron un interés hacia ella menos erudito, como lo demuestra un decreto firmado por Napoleón a 1° de octubre de 1800 que sanciona con diversas penas la preparación, venta o consumo de preparados cannábicos.

Introducida en Europa a principios del siglo XIX por el ejército francés, poco a poco se abrió camino en los ambientes intelectuales y bohemios, en gran medida también gracias a la descripción más que realista de sus efectos por parte del psiquiatra J. J. Moreau de Tours, fruto de sus observaciones en un viaje a Argelia y de su experiencia personal como consumidor de cannabis.

Al hilo del cierto tono esnob * con que el uso de la planta fue acogido, llegarían a crearse incluso círculos sociales de relación con la droga, como el Club del Haschisch fundado por el escritor Théophile Gautier y del que formaron parte intelectuales de la época como Delacroix, Baudelaire y Daumier.

LOS INHALANTES: El término inhalante incluye gases y compuestos orgánicos, o líquidos muy volátiles, presentes en sustancias de uso doméstico (colas y pegamentos, sprays, gasolina, quitamanchas, etc.) o industrial. Los síndromes producidos tras la absorción de sus vapores son esencialmente similares en todos los casos. Aparece una sensación de júbilo y despreocupación, parecida a la de una borrachera, que puede progresar hasta las alucinaciones, con perturbación del juicio y de las percepciones. También se han detectado ataxias, articulación farfullante de las palabras, diplopía*, vómitos y, si la inhalación no se interrumpe, un desenlace final de coma y muerte.

En general, los efectos de este tipo de drogas son impredecibles. Lo mismo conducen a imágenes agradables, de placer e hilaridad, que provocan alucinaciones horribles y estados depresivos de la máxima virulencia. Según su composición, hay riesgo de lesiones de hígado, trastornos en la sangre y en el sistema nervioso. El bajo precio de los productos que contienen esas sustancias y la rapidez de sus efectos explicarían el auge de esta práctica de drogadicción, extendida en sectores de población escolar.

El uso del hachís en Europa permanecería relegado dentro de estos ambientes artísticos hasta mediada la dejada 1951-1960, cuando entre la generación beat comenzó a extenderse el consumo.

Poco a poco, el cannabis se convirtió en una especie de arma contra el poder establecido y, en conjunción con ciertas filosofías orientalistas, en una vuelta a formas de vida más naturales y en el símbolo de la contracultura, del rechazo de una sociedad cada vez más deshumanizada. la droga, o mejor, las drogas en general, anegaron los estratos sociales, muy especialmente el juvenil.

Los efectos del consumo de cannabis han sido descritos en numerosas ocasiones: aceleración del pulso, vaga sensación de que el tiempo discurre con mayor lentitud, relajamiento general, aumento de la intensidad de las sensaciones auditivas, del gusto y del olfato, hilaridad.

Pero si el individuo es especialmente sensible a los principios activos, si, utilizando el argot de los adictos, se tiene un «mal muermo», pueden,, experimentarse sensaciones desagradables, como vómitos, fuertes dolores de cabeza, ansiedad, pánico e incluso sensación de enloquecimiento.

Su capacidad de disminuir las habilidades/psicomotoras hace el consumo de este tipo de droga especialmente peligroso en determinadas situaciones (p. ej., conduciendo un automóvil), o en aquellos tipos de trabajo que entrañen riesgo si disminuye la atención del individuo.

Como en el caso del tabaco, y hasta que los estudios en curso no permitan un juicio definitivo, el cannabis parece capaz de crear dependencia, además de que sus efectos sobre las funciones fisiológicas (respiratorias, cardiovasculares, endocrinas, etc.) y la capacidad intelectual de niños y adolescentes en desarrollo sean realmente perniciosos a corto y medio plazo. Ni que decir tiene que sus efectos son también especialmente perjudiciales en el caso de las mujeres embarazadas.

La cuestión de si el cannabismo es un estadio previo hacia otro tipo de drogas, especialmente hacia los opiáceos (morfina, heroína), está aún por dilucidar. Las estadísticas no parecen demostrarlo.

No existe una relación causal entre una y otra droga, aunque sí sea cierto que la mayor parte de los adictos a los opiáceos lo han sido antes a la hierba.

El fenómeno del pase de una a otra sustancia estaría más relacionado con el tiempo de uso del cánnabis, y con las interrelaciones entre el individuo consumidor y el medio en el que se abastece así como del conjunto de relaciones sociales que rodean a éste, y que en ocasiones le fuerza a «ir a más».

Diplopia: defecto visual caracterizado por un desdoblamiento de la imagen que se dese observar.

Esnob: término usado para caracteriza a aquel tipo de personas que acoge de forma admirativa toda clase de novedad con el de destacar.

Bibliografía y Fuentes Consultadas

Cuadernillo 1 – El Fenómeno Droga
Francesc Freixa i Santtfeliu
Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

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