Historia de los Alemanes del Volga Causas de la Emigración a Rusia



Historia: Causas de la Emigración a Rusia de los Alemanes

Rusia contaba con enormes franjas de tierra fértil, despoblada y sin utilizar. Además, las guerras con Turquía a fines de siglo XVIII, extendieron enormemente el territorio ruso en el sur de Ucrania que apenas estaba habitado.

Para conseguir nuevos ingresos a la corona Catalina II promulgó un manifiesto el 22 de julio de 1763, en el cual se invitaba a todos los extranjeros dispuestos a ello a radicarse en Rusia.

En realidad ya el zar Pedro El Grande había comenzado con el proceso de poblar zonas de Rusia con europeos.

En las grandes ciudades como Moscú, San Petersburgo y Odessa existían comunidades alemanas con sus propias iglesias y colegios ejemplares, pero en el caso en particulares de los alemanes que poblaron las costas del Volga, la situación fue diferente porque se hizo a través de una planificación contratada de estas comunicades colonizadoras.

catalina II de rusia

Catalina II de RusiaPedro el Grande de Rusia

PORQUE EMIGRARON A RUSIA?

Para contestar a esta pregunta, y las próximas preguntas,  recurrimos a la explicación del historiador Orlando Britos, en su libro «Del Volga a Argentina«, en donde nos cuenta:

El comienzo de esta historia se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII, en una Europa conflictuada por las ambiciones de las «casas reinantes», las rivalidades entre príncipes y poderosos señores y profundas desavenencias religiosas y económicas.

Guerras permanentes que duraban años como la de los treinta años ( 1618-1648) y luego la de los siete años (1756-1763) había diezmado la voluntad de los pueblos germanos y la halagüeña invitación por parte de Catalina «La Grande» (de Rusia) hizo decidir a muchos europeos occidentales a abandonar sus tierras y emigrar al bajo Volga.

Si a esto le agregamos las guerras de sucesión polaca, austríaca y bávara, las invasiones a Polonia y al imperio otomano, podemos ir comprendiendo la decisión de la emigración alemana.

La ocupación de Renania por medio siglo por parte de las tropas francesas de Luis XIV, dejó reducido de 25 millones de habitantes a sólo cuatro millones a los territorios alemanes.

Los ejércitos de distintos orígenes vivían en territorios de centro Europa.

Sus códigos de persuasión eran violentos para minar cualquier intento de subversión.

No dejaban viviendas sin requisar, y las iglesias no se salvaban de esta búsqueda de cosas de valor.

Los ejércitos de ocupación sometían a los habitantes bajo su arbitraria jurisdicción a tratos inhumanos, a vejamenes y hasta eran sometidos impulsivamente a impuestos que debían pagar obligatoriamente, porque si se negaban a ello, en represalia, sus casas eran convertidas en escombros.

Algunas veces este dictatorial proceder trajo como consecuencia la unión de los pobladores que reclamaban por las extracciones de dinero con tanto sacrificio ganado para la subsistencia familiar a través del año.

Pero todo era inútil.

Por esos tiempos la fuerza se imponía a la razón y entonces se procedía a quemar ciudades enteras en represalia, sembrando el terror como escarmiento.

alemanes del volga

En su marcha, o en sus asentamientos provisorio los ejércitos tenían a su alrededor, una verdadera población parásita», que vivía a expensas de los soldados.

Allí podían verse prostitutas y revendedores tratando de interesar a las tropas por sus «ofertas».

Este marco era propicio para el pillaje, los robos, los secuestros de mujeres y violaciones.

El cuadro contenía además asesinatos de niños y mujeres y de todo miembro familiar que se opusiera al desvastamiento o al incendio de la casa.

Frente a esta triste y penosa realidad, los prometidos privilegios de los zares rusos, para que emigren a poblar Rusia fueron sumamente tentadores, teniendo en cuenta las carencias, sobre todo en la ciudad de Essen y en el sudoeste de Alemania: la guerra de los 7 años, guerras napoleónicas, ocupación y poderes extranjeros con opresión política y también bajo la tiranía de los propios príncipes, servicios militares y servidumbre para los príncipes y fuerzas extranjeras, (por ejemplo: venta de soldados a América).Penurias económicas, malas cosechas, años de hambruna, rigurosa y muchas veces injusta administración, obstáculos para la libertad de culto.

EL VIAJE DE ALEMANIA A RUSIA:

El contingente [primer] que se aprestaba a emprender la primera emigración alemana a Rusia, era relativamente pequeño, en proporción a los que le sucederían, tanto al Volga como a la zona del Mar Negro. 400 personas solamente, componían la corriente migratoria primera.

Quizás el factor más importante que impidió que el número sea mayor fue el desconocimiento sobre ese país tan lejano. Además las autoridades influyeron en desalentar y prohibir la salida.

El Manifiesto de Catalina había prohibido expresamente la entrada por el Oeste de Rusia, a saber a través de Austria, Hungría o Checoslovaquia. Debían entrar por el norte de Rusia, desde el Báltico.

Las posteriores corrientes usaron aveces la ruta prohibida por Catalina; son los que se dirigieron a Rumania, Besarabia, Ucrania, Cáucaso y la zona del Mar Negro.

Los viajes al Volga fueron delegados por el gobierno de Catalina II a empresas francesas, como la Ropp y Pictet, la de Precot y Boffe y la de Ober Monjou.

Salían de Alemania y eran guiados hasta su destino por estas compañías.

En San Petersburgo los contingentes eran entregados al gobierno ruso a través de un organismo creado a tal efecto, la Tutel-Kanseel, que era la encargada de llevarlos hasta el lugar asignado para el asentamiento , en el Volga.

El viaje de este primer (1762) contingente de 400 personas fue una verdadera odisea. Tuvieron que recorrer unos 3.000 km. Que les demandó un año entero.

Las peripecias soportadas fueron transcriptas por algunos historiadores.

En realidad, los alemanes no estaban preparados para soportar un frío tan intenso.

Hay que tener en cuenta que en invierno (enero) la  zona de San Petersburgo y todo el recorrido posterior hasta el Volga mismo tiene una temperatura media entre -10° y -15° y no varía a pesar de la diferencia de latitud entre la primera ciudad y la zona del Volga, como consecuencia de efectos climáticos exteriores.

Treinta mil personas iniciaron en las distintas marchas emigratorias el itinerario al Volga.

De ellos sólo llegaron veintisiete mil, y en los primeros diez años el número de colonos alemanes en el Volga fue bajando como consecuencia de producirse muchas muertes por la precariedad física y mental con que llegaron.

No sólo las contrariedades serias del largo peregrinar, sino que la insuficiente comida y la falta de atención médica adecuada desencadenaron muchas muertes, el cansancio mental, la depresión y la nostalgia, principalmente en la gente anciana contribuyó al desenlace que hago referencia.

Se establecieron 104 aldeas o colonias madres, fundadas entre 1764 y 1767. Todas en la margen derecha del río Volga (Bergseite), yí que la margen izquierda (Wiesenseite) estuvo ocupada por varios años por las tribus nómades de Quirguizios, Calmucos, Tártaros y Bashkirios.

En realidad, estas tierras fueron ocupadas por estas tribus desde épocas remotas. Según Thomas de Quincey, en su libro «La rebelión de los Tártaros» en la margen derecha (Bergseite) vivían aproximadamente 100.000 calmucos y en la Margen Izquierda (Wiesenseite) unos 750.000.

El espíritu conservador de los alemanes del Volga, consolidó de tal manera a loos grupos, que siempre encontraron las motivaciones comunes a cada familia para unirse.

Así, por ejemplo, los primeros asentamientos que constituyeron las aldeas o colonias en el Volga, estaban agrupadas según la vecindad en que habían vivido en Alemania y del credo que profesaban católicos o protestantes).

Luego también ostentaron con orgullo haber sido de la Bergseite o de la Wiesenseite. Esta diferencia de origen utilizaron los descendientes cuando llegaron a la Argentina.

Los de la zona occidental del Volga se sentían descendientes de los fundadores, mientras que los de la otra orilla, contaban con orgullo que sus abuelos habían sido los pioneros en habitar la zona más peligrosa, y que lo habían realizado con
vaentía y coraje.

EL RETORNO: AHORA DESDE EL VOLGA A AMÉRICA
Durante un largo siglo, los alemanes poblaron las tierras vírgenes de ambas orillas del río Volga, en Rusia. Desaparecida Catalina II y con el transcurrir del tiempo, el gobierno imperial ruso quiso «enrusar» a los colonos alemanes, porque prácticamente era una colonia alemana dentro de un gran imperio, que tenían privilegios como el de mantener sus costumbres, idioma natal, credo, y eximido del servicio militar.

Los alemanes se habían mantenido ajenos al sistema y cultura rusa; muy pocos conocían el idioma y los vínculos con los nativos era casi nulo.

La poca autonomía de la cual gozaban, les fue cortada, entonces se dieron cuenta que estaban en un país que ya no los quería como colonos.

No les renovaban nás los contratos por los campos y les ofrecían en cambio tierras en Siberia. No cabía otra alternativa que buscar nuevos horizontes.

El hecho que posiblemente causó uno de los mayores impactos fue la desaparición de la promesa formal de Catalina II que los eximía del servicio militar para los inmigrantes y las generaciones venideras.

El servicio militar en Rusia era muy riguroso, duraba entre cinco y siete años, más nueve en la reserva.

En una entrevista oral que realizó Olga Weyne a Juan Detzel, Este dice que «les resultaba intolerable e injusto «salir jóvenes de las colonias y volver con canas». Por eso muchos se convertían en desertores quedando como única alternativa la emigración.

La incorporación oligatoria en las escuelas de las colonias alemanas del idioma ruso y el temor de ser obligados a profesar la religión ortodoxa desencadenaron finalmente la decisión.

Se hicieron reuniones y enviaron emisarios, primero a los Estados Unidos de Norteamérica, luego también al Brasil, para estudiar las posibilidades de inmigración en estos países.

Los emisarios regresaron al Volga con buenas noticias, a lo que siguieron numerosos grupos de emigrantes, dirigiéndose hada los mencionados países.

Entre tanto, los que ya se habían establecido en el Brasil, pronto se dieron cuenta que este país no reunía las buenas condiciones para el cultivo del trigo. De allí llegó un grupo a Argentina para analizar sus condiciones de dima, de suelo y de inmigración.

El Gobierno de este país ya había sido advertido del importante contingente de alemanes del Volga, que se dirigía hacia el Brasil, así como de sus características de buenos agricultores, e hizo todo lo posible para que éste sea llevado a la Argentina, valiéndose para ello de artimañas.

No sólo lo logró, sino que muchos de los que se habían establecido ya en el Brasil, llegaron voluntariamente a Argentina, en busca de mejores tierras trigueras.

Los primeros colonos alemanes del Volga llegaron a fines de diciembre de 1877 a Buenos Aires.

Pero fue a partir de enero de 1878 en que vinieron grandes y pequeños contingentes, estableciéndose en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires y en Entre Ríos.

 

Fuente Consultada:
«Del Volga a la Argentina» de Orlando Britos (comprar el libro)
Sitio WEB: Los Alemanes del Volga http://www.aadav.org.ar

 

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