La Cuenca del Ruhr Zona Industrial del Acero y Carbón Aleman



Cuenca del Ruhr en Alemania
Producción de Hierro y Carbón

Entre el Lippe y el Ruhr, donde se unen el macizo esquistoso renano y la llanura de Westfalia, la cuenca del Ruhr se despliega de este a oeste en una extensión de unos cien kilómetros de largo por cuarenta de ancho. Desde el punto de vista geológico, estos 4.000 km2 corresponden a la mayor cuenca hullera  de Alemania e incluso de toda Europa. Entre Moers y Dortmund, bordeando este macizo herciniano, las ricas vetas de carbón se encuentran cerca de la superficie.

Es una de las regiones industriales más desarrolladas del mundo. El valle contiene grandes yacimientos de carbón graso y el distrito está atravesado por líneas ferroviarias y vías fluviales interiores, que comunican directamente, a través del Rin, con el océano Atlántico.

Gran parte del hierro y el acero que se produce en Alemania, así como de la maquinaria y otros productos derivados del metal y de la industria textil y química, se producen en esta región del Ruhr. Las ciudades industriales más importantes de la región son las de Essen, Düsseldorf y Dortmund. Otras menos importantes, también en la región de Ruhr, son las de Duisburgo, Oberhausen, Gelsenkirchen, Bochum y Wuppertal.

La historia de esta región, en la que el campo cede continuamente el sitio a gigantescas industrias y en la que los verdes ribazos han sido reemplazados por negruzcos escoriales, apenas tiene cien años. Sin embargo, sabemos que Carlomagno la consideraba ya como el centro de Occidente, y que el Ruhr se hizo muy pronto navegable. También sabemos que Westfalia fue la cuna de la Liga Anseática y que entonces entre el Rin y el Dortmund reinó una intensa actividad comercial.

La adhesión de Duisburgo y Wesel a la Liga Anseática en 1430, abrió el camino hacia los Países Bajos y el mar del Norte; de este modo se creó una de las principales arterias de la Europa comerciante.

Duisburgo ya era un importante puerto interior. Pero su revolución industrial no se manifestó hasta mediados del siglo XIX. Entonces se perforó por primera vez el revestimiento calizo margoso y se explotaron las vetas de carbón.

El ambiente medieval en que vivía la región se rompió bruscamente y los pozos de extracción no tardaron en modificar la apacible zona del Ruhr.

En pocos decenios, las pequeñas explotaciones artesanas fueron sustituidas por gigantescas industrias básicas. La región fue desfondada, se trazaron carreteras y vías férreas, y por todas partes surgieron diversas empresas, fábricas y altos hornos.

Finalmente, todos los eslabones se soldaron en una sola cadena, en un todo, hasta formar una inmensa aglomeración de 4.000 km2. En esta extensión apenas menor que Las Palmas de Gran Canaria, viven más de cinco millones de habitantes.

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Vista aérea de un complejo industrial de transformación del carbón localizado en la cuenca del Ruhr, región que se extiende por el noroeste de Alemania. Con una superficie de unos 4.000 km2 y una población de más de seis millones de habitantes, esta región —cuyas señas de identidad histórico-geográfica hay que buscarlas en el enorme desarrollo industrial debido principalmente a la explotación de las grandes reservas de carbón fósil—, que es considerada una auténtica megalópolis, tiene una elevadísima densidad de población, en torno a los 1.200 habitantes por kilómetro cuadrado.

Para comprender mejor el significado mágico de la palabra Ruhrort, basta leer las siguientes cifras. De 370.000 toneladas de acero producidas por Alemania en 1875, 68 % procedían del Ruhr. Entonces Inglaterra ocupaba el primer lugar con 720.000 toneladas. Hacia 1900, Alemania fue en cabeza con una producción de 6.600.000 toneladas. Después de 1925 cedió el sitio a Estados Unidos.

En 1938 Alemania logró producir más de veintidós millones de toneladas y clasificarse otra vez en segundo lugar. Pero el fin de la segunda contienda mundial aportó un nuevo golpe a la industria siderúrgica alemana. La producción fue nula.

Totalmente arruinada por la guerra, Alemania logró, sin. embargo, volver a ser, en menos de veinte años, el tercer productor mundial de acero (después de Estados Unidos y la Unión Soviética). Este restablecimiento, que puede calificarse de milagro económico, se debe principalmente a la cuenca del Ruhr (totalmente reconstruida).

El gran desarrollo de las minas de carbón y de la industria pesada en la región data de la segunda mitad del siglo XIX. La industria del hierro y del acero se desarrolló a gran velocidad bajo la dirección de famosas empresas internacionales como Krupp, Thyssen y Stinnes. La enorme capacidad productiva de la región hizo que durante la I Guerra Mundial y nuevamente durante la II Guerra Mundial se convirtiera en el centro de la fabricación de productos bélicos de Alemania.

La presencia de carbón industrial, cuya producción anual es, actualmente, de 140.000.000 de toneladas, fue de vital importancia para la industrialización de la cuenca del Ruhr. Al principio se pudo explotar a cielo abierto, pero progresivamente hubo que recurrir a las vetas más profundas.

En 1960, la profundidad media de los pozos de extracción era de 760 m, lo que provocó un considerable aumento del precio de eoste por tonelada. Como el carbón se había encarecido, era más difícil hacer frente a la competencia de las demás fuentes de energía como el petróleo, la fuerza hidráulica y la energía nuclear.

Por este motivo, la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) decidió no sólo reducir el precio de coste, sino también cerrar las minas marginales o que trabajaban con pérdida. Al principio, este plan tropezó con problemas sociales.

Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), organismo supranacional europeo que regulaba los sectores del carbón y del acero de los países miembros. Su constitución se estableció oficialmente por el Tratado de París, firmado el 18 de abril de 1951, y se hizo efectiva el 10 de agosto de 1952. Los países signatarios eran Bélgica, Francia, República Federal de Alemania (RFA), Luxemburgo, Italia y los Países Bajos.

Una vez solucionados éstos, la cuenca del Ruhr obtuvo los primeros resultados favorables : gracias a los sistemas de extracción más perfeccionados, el rendimiento diario y por cabeza pasó de 1,6 a 2,2 toneladas. La creciente importancia de los subproductos (benzol, aceite lubricante, alquitrán y colorantes) salvó definitivamente a la industria del carbón.

Al principio, los pequeños yacimientos de hierro de la cuenca pudieron alimentar la naciente industria. Después fue preciso recurrir a Escandinavia, España, América del Norte o también a la región de Saltzgitter, en Alemania. Esto explica que a lo largo del Rin se hayan instalado numerosos altos hornos y que también allí se intente extraer carbón.



Para alimentar los altos hornos de la cuenca del Ruhr fue necesario establecer una red más densa de vías fluviales: se construyeron los canales   Rin-Herne, Rin-Weser, Dortmund-Ems y el del Mittelland.

Podríamos preguntarnos a qué debe Alemania haber alcanzado semejantes resultados apenas en cien años. La cuenca del Ruhr ha conseguido ganar la batalla siderúrgica y química mejor que Inglaterra (que, sin embargo, es la patria de los hornos Bessemer y Thomas, de la máquina de vapor y de la locomotora). Aparece una doble respuesta: el éxito se debe al suelo y al hombre. Alemania contaba con el más rico yacimiento de hulla y con importantes vías fluviales como el Rin.

Y también con ciudadanos capaces de desplegar una enorme energía. Por todas partes del mundo, allí donde hay industrias básicas por crear y explotar, encontramos con frecuencia a estos hombres originarios de la cuenca del Ruhr. Nombres como Thyssen y Krupp se han convertido en símbolos de la industria pesada. En efecto, la cuenca del Ruhr es algo más que una explotación industrial y de carbón; es, indudablemente, la región industrial más completa del mundo.

Al lado de las industrias de equipo, se ha empezado a trabajar el acero en todas sus aplicaciones, desde las más gigantescas máquinas hasta los objetos más pequeños. Algunos se preguntan qué ocurrirá el día de mañana. Hoy, las espléndidas ciudades modernas de esta comarca demuestran que está más viva que nunca.

ACTUALIDAD: Desde inicios del siglo XXI la minería está en declive desde hace décadas. El probable cierre total de las minas del Ruhr que representará el final de un sector clave en el capitalismo alemán, desde la la industrialización en el siglo XIX hasta el milagro económico de mediados del siglo XX.  Desde hace pocos años el  lugar quedó sin funcionar, pero mantenido como un simple testimonio de la era industrial y la época dorada del valle, se ha adaptado a las nuevas circunstancias y funciona como un espacio multiuso. Los visitantes no solo vienen a admirar el monumental complejo de estilo Bauhaus, sino que también pasean por el museo del Diseño que se ha instalado en el antiguo cuarto de calderas, o practican patinaje en hielo en los canales de la antigua planta de carbón coque. El plato fuerte del complejo Zollverein es el Museo del Valle del Ruhr.

//historiaybiografias.com/archivos_varios4/fuente_tomo2.jpg – El Hierro Alemán –

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