El Macizo Central en Francia Características y Geografía



El Macizo Central en Francia
Características y Geografía

El Macizo Central ubicado en Francia, es una extensa región montañosa del centro y sur de Francia, que abarca alrededor de la sexta parte de la superficie del país. Alcanza su punto más alto (1.886 m) en el Puy de Sancy; también es muy conocido el Puy de Dôme. Nacido en la época primaria, el macizo central es un viejo macizo erosionado cuya morfología se ha visto modificada por los plegamientos terciarios. La influencia del vulea-nismo ha sido grande. El macizo central carece de grandes bosques y su clima es muy rudo. Agricultura y ganadería siguen siendo las grandes actividades, aunque exista allí una industria demasiado diseminada.

El macizo central francés se halla situado en el sur de Francia, entre el valle del Ródano y el del Saona. Se trata de una meseta muy vieja cuya altura media no es muy elevada. Su punto más alto es el Puy de Sancy (1.886 m).

La historia geológica del macizo central comprende dos períodos: la época primaria y la época terciaria. El macizo data de la época primaria, en la que los plegamientos hercinianos modelaron toda Europa central. El desgaste y la erosión atacaron el macizo y lo convirtieron, después de un trabajo que duró siglos, en una meseta.

mapa ubicacion macizo central frances

Los movimientos tectónicos que se manifestaron en ocasión de los plegamientos alpinos, es decir, en la época terciaria, trastornaron toda la economía del macizo. Unas partes se elevaron y otras se hundieron. En estas últimas aparecen corrientes de agua que transforman a esas regiones en llanuras de aluvión.

Finalmente las gigantescas fallas dan lugar al nacimiento de volcanes que contribuyen a modificar el macizo. Éste presenta gran variedad de rocas: rocas cristalinas como el granito y el pórfido, el basalto y la lava; rocas metamórficas como la pizarra y el cuarzo: capas sedimentarias como la chiscarra de los Causos, etc.

Esta variedad ha contribuido en gran parte a la belleza y al pintoresquismo del macizo, visitado por los turistas a causa de sus espléndidos paisajes. El valle del Tarn es una verdadera joya de la naturaleza. Los elementos horadaron y ahuecaron la roca calcárea hasta transformarla en una verdadera réplica del célebre Gran Cañón del Colorado, en Estados Unidos.

La parte central del macizo está ocupada por la Auvernia, zócalo dividido sobre el que los geólogos pueden estudiar a placer los efectos del vulcanismo. Los más jóvenes de estos volcanes no hace mucho que se extinguieron, y se estima que las últimas erupciones se produjeron hace ocho mil años aproximadamente. Esos conos volcánicos no han sido tocados, prácticamente, por la erosión, y merecen que se les haga una visita.

macizo central frances

Una macizo central francés

Los otros volcanes del macizo central son más viejos y cesaron en toda actividad hace mucho más tiempo. Están fuertemente erosionados y ya nada queda del cono si exceptuamos el tapón de basalto que cerró definitivamente el cráter. Ésta es la razón de que encontremos aquí puntiagudas agujas que dominan el paisaje circundante.

Estas agujas albergan a menudo una capillita o una imagen de la Virgen, cuando no se trata de estaciones meteorológicas como la del Puy de Dome. En otros lugares la lava ha dado lugar al nacimiento de planicies llamadas «plavizes» o mesas.

El clima del macizo central es muy particular y muy distinto del clima propio del país circundante. Los veranos son relativamente frescos, y los inviernos, rigurosos y largos. Excepto en el Limousin, hiela al menos cien días de cada año. Las tempestades de nieve que bloquean toda circulación no son raras. Las precipitaciones son abundantes, excepto en las partes hundidas, mejor protegidas.

Podría decirse que el macizo central tiene poco arbolado, pues los bosques sólo cubren 11 % de la superficie total. Esto resulta tanto más sorprendente cuanto que las precipitaciones son abundantes. La explicación del hecho está en la tala intensiva practicada antaño, cuando la región estaba superpoblada.

El macizo central puede ser considerado una verdadera alcubilla de la naturaleza, ya que de allí brotan las fuentes de numerosos cursos de agua que alimentan las cuatro cuencas fluviales de Francia.

El macizo central ha conservado en gran parte su carácter de antaño, pues 60 % de la población sigue viviendo de la agricultura y de la ganadería. Las condiciones de vida son duras, pues el suelo es relativamente pobre, y el clima, riguroso, en tanto que el relieve no facilita en absoluto el trabajo de los agricultores.

El criterio actual tiende a la cría de ganado para carne. Por el contrario, en las regiones volcánicas de la Auverniá, del Mont-Doré y de Aubrac se da preferencia a la leche y sus derivados: mantequilla y queso (queso de Cantal).

La cría del cerdo es bastante importante, en tanto que la de ganado lanar ha decrecido de modo considerable y es únicamente en las regiones calcáreas, especialmente en las landas del oeste, donde todavía pueden verse grandes rebaños de ovejas. Los Causos, zona calcárea por excelencia, son famosos por el célebre queso de Roquefort.

La agricultura, en el macizo central, ha seguido fiel a la tradición y no se ha modernizado. Ésta es la razón de que muy pocas de las explotaciones resulten rentables.

Muchas de las granjas se hallan en un estado lamentable y el desaliento ha hecho presa en la población rural, lo que ha incitado a multitud de jóvenes a abandonar definitivamente la región. El resultado ha sido el envejecimiento de la población, de la que más de cincuenta por ciento tiene más de cincuenta y cinco años.

La industria está poco desarrollada, aunque sea muy variada. Tiene su origen en el artesanado: encajes de Puy, tapices de Aubusson, producción algodonera del Beaujoláis y las cuchillerías de Thiers. Actualmente se encuentran algunas grandes industrias modernas como las fábricas Michelin (neumáticos) de Clermont-Ferrand.

Pero la industria sufre los inconvenientes que se derivan de su falta de concentración. La mayoría de los centros industriales están separados unos de otros por el relieve, y numerosas empresas bordean el macizo.

La industria nació del contacto con las regiones industriales vecinas y por la presencia de yacimientos de hulla. No hay que olvidar que el macizo central proporciona la cuarta parte de la producción total de carbón en Francia. Se han extraído también otros minerales e incluso se ha llegado a encontrar mineral de uranio, principalmente en La Crouzille y en Saint-Priest.

También es digna de mención la industria hidroeléctrica, pues numerosos ríos, entre otros el Bordona, han sido «domésticados».

En el macizo central hay que distinguir entre dos grupos de industrias : la metalúrgica y la textil. Incluso en nuestra época el macizo central está condenado, en cierto modo, al aislamiento: las vías de comunicación son de difícil trazado y no llegan lo suficiente lejos. Ésta es una de las razones por las que el gran turismo no ha llegado allí todavía, aunque haya algunos centros conocidos desde hace mucho tiempo: Vichy, Mont-Doré, la Barboule.

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