Las Islas Mas Grandes del Planeta Su Formación y Dimensiones



Las Islas Más Grandes del Planeta
Su Formación y Dimensiones

Las islas, generalmente, se dividen en dos clases: continentales y oceánicas.

Las continentales son aquellas que, en un tiempo, formaron parte de continentes.

En realidad, no son más que una parte del continente stimergido a una profundidad de unos 200 metros generalmente. Las oceánicas son las que surgen del fondo del mar y que siempre han sido insulares, aisladas y continentes por sí mismas.

Unas y otras pudieron ser formadas por fuerzas constructoras y destructoras.

Muchos y bien conocidos ejemplos del primer tipo, debidos a la inmersión de una parte irregular de la costa y a la acción erosiva de las olas, yacen a lo largo de la costa del Atlántico.

Long Island, Block Island, Martha’s Vineyard, Nantucket y Mount Desert, pertenecen a esta clase. Cerdeña, Córcega, Nova Zembla, Irlanda e Inglaterra, son islas continentales, puesto que, hace tiempo, formaron parte del continente europeo.

Así, por ejemplo, Madagascar formó parte, en otro tiempo, del continente africano; Ceilán, del de Asia; Tasmania, al de Australia; Nueva Caledonia y Nueva Zelanda son también islas continentales, pero de un tipo especial; pues las masas continentales de que formaron parte en otro tiempo están sumergidas en el mar.

Las más grandes islas continentales son: Nueva Guinea, con 780.000 kilómetros cuadrados; Borneo, 900.000; Madagascar, 560.000, y Sumatra, 402.000 kilómetros cuadrados.

En algunos casos se hallan separadas del continente únicamente por un canal poco profundo de origen casi reciente. Entre Inglaterra y Europa, por ejemplo, hay solamente un canal de poca profundidad y de reciente origen; y un descenso en el nivel del mar, o una elevación de tierras de unos cuantos cientos de metros serían lo bastante para volver a unir la isla al continente.

En otros casos, como entre Madagascar y África, existe un profundo canal de origen antiquísimo.



Pero no importa la profundidad, antigüedad o anchura de la separación entre el continente y la isla, en todo caso; y la isla, si en un tiempo formó parte de un continente, debe ser considerada como continental.

Por la misma acción erosiva de las olas y por sumersión, pueden formarse islas más pequeñas, disgregadas de otras mayores, como ocurre con las islas del oeste y norte de las costas de Escocia.

Las islas continentales formadas por fuerzas constructivas son, principalmente, bajas islas de arena que se alzan como barreras; tales como muchas islas a lo largo de la costa de Jersey y las más bajas de la Carolina del Norte.

Dos buenos ejemplos son los que nos brindan los cabos Hatteras y Fear. Algunas islas oceánicas pueden ser consideradas como obra de fuerzas destructoras.

El archipiélago Fidji, por ejemplo, compuesto de un grupo de 255 islas, grandes y pequeñas, situadas al sur del Pacífico; y el Spitzberg, otro numeroso grupo de islas en el océano Ártico, no son más que fragmentos de otras masas originales mayores.

La mayoría de las islas oceánicas, sin embargo, son el resultado de fuerzas constructoras, y, generalmente, se las divide en dos grupos: las volcánicas, que deben su origen a la presión de las masas ígneas, y las islas madrepóricas, formadas por la agrupación de pólipos de coral en estribaciones submarinas o en la cima de altas montañas sumergidas. 

LAS MAYORES ISLAS DEL PLANETA

Nombre                  País                 Superficie (Km2)
Groenlandia  Dinamarca (Atlántico) 2.175.590
Nueva Guinea  Indonesia, Papua, Nueva Guinea (Pacífico)  791.441
Borneo  Indonesia, Malasia, Gran Bretaña (Pacífico)  725.474
Madagascar (índico)  587.039
Baffin  Canadá (Glacial Ártico) 507.451
Sumatra  Indonesia (Pacífico)  473.605
Honshu u Hondo . Japón (Pacífico)  227.411
Gran Bretaña  (Atlántico) 218.041
Victoria Canadá (Glacial Ártico) 217.290
Ellesmere Canadá (Glacial Ártico) 196.236
Célebes. Indonesia (Pacífico)  179.370
Isla del Sur Nueva Zelanda (Pacífico)  150.717
Java Indonesia (Pacífico)  126.296
Cuba  (Antillas)  114.524
Isla del Norte  Nueva Zelanda (Pacífico) 114.452
Terranova Canadá (Atlántico) 108.860
Luzón Filipinas (Pacífico) 105.879
Islandia (Atlántico) 102.999
Hokkaido o Yeso  Japón (Pacífico). 77.959
Española, La. Haití, Rep. Dominicana (Antillas)  76.482
Sajalin Rusia (Pacífico) 76.405
Banks Canadá (Glacial Ártico) 70.028
Tasmania Australia (Pacífico) 68.332
Sri Lanka (índico) 65.610
Devon  Canadá (Glacial Ártico)  55.247
Tierra del Fuego  Chile, Argentina (Pacífico-Atlántico) . 46.102
Axel Haiberg Canadá (Glacial Ártico) 43.187
Melville Canadá (Glacial Ártico)  42.149
Southampton  Canadá (Glacial Ártico) 41.214
Marajó  Brasil (Amazonas) 40.217
Spitzberg  Noruega (Glacial Ártico)  39.005
Kyushu  Japón (Pacífico) 36.659
Nueva Bretaña  Papua, Nueva Guinea (Pacífico) 36.389
Taiwan o Formosa  (Pacífico)  35.773
Hainán  China (Pacífico)  33.670
Príncipe de Gales  (Glacial Ártico) 33.338

Las islas volcánicas tienen una gran área de dispersión, pero siempre se encuentran en regiones de actividad volcánica. Sucede con frecuencia—como en las islas Aleutianas, Kuriles y Filipinas—que forman cadenas, pero en otros casos se encuentran aisladas. El territorio de Hawaii es un hermoso ejemplo de las primeras.

Está formado por una cadena de ocho islas habitadas y varias puntas rocosas situadas en el Pacífico, a unos 3.000 km. al sudoeste de San Francisco, y extendiéndose desde la isla Hawaii a una distancia de 390 millas al noroeste de Niihau. Estas islas son, en realidad, los picos de una cordillera volcánica submarina surgida del fondo del océano desde unos 4.800 metros de profundidad.

Desde el momento que las islas oceánicas no tuvieron nunca conexión alguna con los continentes, su fauna y su flora debió ser importada. Únicamente las aves pudieron llegar hasta ellas y aquellos animales y semillas que pudieron haber sido llevados allí por troneos flotantes y otros objetos a la deriva. Por esto su fauna y su flora son bastante restringidas.

Aunque menos importantes, las que más interés ofrecen de estas islas son las madrepóricas, que, por su origen y su situación en los azulados mares del sur, apelan vivamente a nuestra imaginación. Pasemos por un momento a examinar el proceso de gestación de las islas madrepóricas.



Ya hemos dicho cómo la greda y la piedra caliza han sido formadas con conchas de foraminíferos, las cuales se hallaban primeramente acumuladas en el seno del océano. Otras muchas conchas forman rocas calizas. Las conchas de ostras, que se encuentran formando bancos regulares en algunos puntos del mar, la acumulación de los erizos, estrellas de mar y algas calcáreas, el bloque, en fin, que forman todos estos elementos son materiales para futuros estratos. Pero de todos los elementos de construcción que constituyen rocas calizas, ninguno más activo y más eficaz que los pólipos coralinos, que constituyen islas y murallas de blana piedra en las aguas del mar.

Los pólipos coralinos son de la misma familia que las anémonas de mar. Todos ellos tienen un pequeño cuerpo en forma de saco que posee tentáculos alrededor de la boca, lo mismo que las anémonas, de las que difieren en que aquéllos segregan carbonato de cal, que forma un esqueleto en forma de copa, que permanece después de la muerte del animal. Es muy probable que estos pequeños animales absorban el sulfato de calcio del agua del mar, convirtiéndolo en carbonato. Esta secreción calcárea es conocida con el nombre de coral.

Existen muchas especies de pólipos coralinos, como las Artrea, Porites, Madrépora, Millépora; cada especie tiene su propio esqueleto característico. En algunos casos, el pólipo coralino se multiplica por sucesivas germinaciones, llegando a formar una colonia de pólipos adheridos, y cuyo esqueleto da lugar a las ramas de coral que nos son tan familiares. En otros casos, germinaciones similares, pero con sus brotes fuertemente unidos entre sí, producen un esqueleto qtie toma la forma de una gigantesca cabeza; una variedad de éstos, la Meandrina, es llamada así por formar surcos tortuosos, parecidos a las circunvoluciones cerebrales.

Las madréporas, o «cuernos de ciervo», y las meandrinas son los principales constructores de los arrecifes; pero no debe suponerse que una aglomeración coralina es simplemente un osario o un sepulcro blanqueado. Por encima de las aguas bajas, está muerta; por debajo de una línea de 6o metros, está muerta; pero, intercalada entre los esqueletos, existe una colonia de millares de millones de delicados seres vivientes; un jardín de flores submarino, de palpitantes anémonas vivas que se reproducen de mañera asombrosa, cada una provista de sus pequeños círculos de sutiles y sensitivos tentáculos.

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