Biografia de Thackeray William Vida y Obra Literaria del Autor



Biografia de Thackeray William Vida y Obra Literaria del Autor

Novelista y humorista inglés, uno de los máximos exponentes de la novela realista del siglo XIX, como dejó patente en sus dos obras más conocidas, Vanity Fair y Henry Esmond. Nació el 18 de julio de 1811 en Calcuta (India), en el seno de una acomodada familia de comerciantes.

Al perder a su padre, a los cinco años de edad, fue enviado a Inglaterra, al lado de una tía que vivía en Chiswick. Era un niño de extraño aspecto, «semejaba una calabaza clavada en una pica» decía su tía.

Sin embargo, aquella cabeza «grande y espaciosa» tardó tiempo en dar fruto. En el Colegio de Charterhouse, donde se matriculó como alumno externo, resultó menos que mediocre.

Siempre estaba recriminándose su pereza de hoy y prometiendo aplicación y laboriosidad para mañana. Se matriculó en Cambridge en febrero de 1829, pero abandonó sus estudios antes de licenciarse.

Biografia de Thackeray William
En 1829, ingresó en la Universidad de Cambridge, que abandonó antes de licenciarse para intentar desarrollar su talento literario y artístico, primero como editor de un periódico de corta vida y, más adelante, estudiando arte en París.

Nunca se decidía a hacer nada en firme. Hoy se le daba por traducir a Horacio; mañana por escribir un artículo cómico; pasado, por componer versos satíricos, pero todo lo hacía bien.

Viajó por el continente, visitó museos, teatros, bibliotecas, escribió artículos y poemas, era un joven aristócrata —había heredado 20.000 libras esterlinas— devorado por la ambición de la gloria y poseído de un odio acérrimo al trabajo. Tenía estatura de gigante, rostro de querubín y nariz de payaso.

Pensó en llegar a ser artista o bien escritor y con este propósito empezó a escribir poemas, ensayos y cuentos, que en su mayor parte fueron rechazados.

Le disgustaba no lograr vender su mercancía literaria. Como no podía ingresar en ninguna revista decidió fundar una por su cuenta, The National Standard. Fracasó la revista, y Thackeray siguió acumulando sabiduría por virtud de sus desaciertos.

Mientras Dickens, un año más joven que él, era el benjamín de Londres, Thackeray seguía siendo «ese joven escritor satírico a quien nadie conoce ni nadie lee».

Escribe un cuento espléndido, El gran diamante de Hoggarty, luego solicitó el puesto de director de la Foreign Quarterly Review, pero fue rechazado.



Finalmente, al cabo de doce años de sistemáticos fracasos, le sonrió tímidamente el éxito. La primera de sus composiciones de feliz aceptación fué Bosquejos de Irlanda, del que se vendieron 1000 ejemplares.

La embriaguez de su primer éxito desvanecióse muy pronto, y Thackeray volvió a sumirse en su insignificancia y tristeza.

Continuó escribiendo historietas cómicas, poemas y artículos, que el público retribuía con un puñado de monedas y aplausos dispersos. A la verdad, el público apenas conocía su nombre. En su exagerado amor por el anonimato, había firmado sus trabajos con infinidad de seudónimos: Turnar sh, Yellowplush, Ikey Solomons, Major Gahagan, Folk-stone Canterbury, Goliah Muff, Leonitus Hugglestone, Fitz-boodle, Mrs. Tickletoby, Paul Pindar, Fits-Jeames de la Pinche y Frederick Haltamont de Montmorency.

Ya tenía cuarenta años y permanecía anónimo y oscuro. Sentía cada vez más la amargura de la falta de nombradía. Y en 1847 tanta porfía dio por resultado aquel interesante experimento literario que fue La feria de las vanidades, una novela sin héroes.

El público fue lento en reconocer los méritos del libro. Pero críticos y colegas al punto echaron de ver que marcaba un nuevo jalón en la literatura inglesa.

Thackeray colmaba ahora sus ansias de gloria y gozaba de una situación acomodada, pero estaba lejos de sentirse feliz. Cuando tuvo una casa, quiso una carroza tirada por cuatro caballos; tras esto, jerarquía social, y, finalmente, un escaño en el parlamento. Y, aunque carente de aptitudes políticas, presentó su candidatura para miembro de la Cámara de los Comunes, pero fracasó.

Realizó dos viajes por Norteamérica, de donde volvió lleno de honores e indigestiones. «Ahora que está asegurado el porvenir de mis hijas, me he quitado un gran cargo de conciencia, y puedo respirar libremente por un tiempo.»

Pero no respiraba tan libremente. Seguía inquieto y ansioso por alcanzar mas popularidad y un mejor estrato socio-económico.

Con cada nueva novela aumentaba su renombre y las lenguas de la gente seguían meneándose en su honor.

OBRAS IMPORTANTES DE THACKERAY



El gran diamante Hoggatthy.
Memorias de Carlos Yellow- plush.
Barry Lyndon.
El libro de los Snobs.
La feria de las vanidades.
Pendennis.
Enrique Esmond.
Los newcomes.
Los virginianos.
El viudo Lovel.
Numerosos ensayos y poemas.

Carlos Dickens había sido uno de sus primeros y mejores amigos. Pero habíase suscitado una disputa —entre colegas literarios no es difícil ver una chispa aventada en llama de discordia—, y durante varios años no se hablaron.

Pero una tarde —Thackeray contaba a la sazón cincuenta y tres años—, se encontraron en la escalera del Athenaeum, y Thackeray, impulsivamente, tendió la mano a su colega. Dickens le correspondió sin vacilación y la antigua querella quedó olvidada.

Thackeray debió de presentir la necesidad de apresurarse a saludar y despedirse de su viejo amigo.

En efecto, pocas noches más tarde —el 23 de diciembre de 1863— se acostaba para dormir su último sueño.

El Amo pasaba lista; y Thackeray, al igual que el querido coronel Newcome, el personaje de una de sus novelas, respondía gentilmente: «Adsum — presente«.

Fuente Consultada: Grandes Novelistas – Thackeray William – por H. Thomas y Lee Thomas – Editorial Juventud Argentina

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