Biografia de Hawthorne Nathaniel Vida y Obra del Escritor



Biografia de Hawthorne Nathaniel-Vida y Obra del Escritor

Nathaniel Hawthorne (1804-1864), fue un novelista estadounidense, cuyos trabajos muestran una profunda conciencia de los problemas éticos del pecado, el castigo y la expiación.

Su exploración de estos temas se explica, en gran medida, por el conflicto que produjo en su conciencia religiosa el papel represivo de sus antepasados en el siglo XVII en casos como la persecución de los cuáqueros y los procesos iniciados en 1692 contra la brujería en Salem (Massachusetts).

De estirpe de marinos, sentábase solitario a la orilla del mar y contemplaba apacible la eterna lucha entre la arena y el oleaje. Mientras los demás trataban desesperadamente de trazar sus nombres en la arena, Hawthorne contemplaba cómo la marejada iba borrando aquellos trazos.

Biografia de Hawthorne Nathaniel

OBRAS IMPORTANTES DE HAWTHORNE

Cuentos dos veces dichos.
La granja de Blithedale.
Musgos de una vieja quinta.
La letra escarlata.
La casa de los siete tejados.
El fauno de mármol.
El romance de Dolliver.
Cuentos de Tanglewood.
La imagen de nieve.
El gran rostro de piedra.

Hawthorne dedicó su vida a la observación de este trazar y borrar, que es el humano afán por perpetuarse y transmitir a la posteridad los caracteres antes de que las olas los barran.

Cuando Hawthorne decidió dedicarse a la literatura no ignoraba que estaba sentenciado a una vida de pobreza, sufrimientos e ingratitudes.

Pues la literatura no era en América mercadería negociable, y para los puritanos era tan pecaminoso cortejar a las musas, como jugar a las cartas, beber whisky o besar a la mujer de otro.

Los Hathornes —fue Nathaniel quien le añadió la w al apellido— habían sido capitanes de barcos durante varias generaciones. Por las venas del poeta corría «sangre marinera». Ir al encuentro de lo ignoto constituía una segunda naturaleza en la familia.

Por otra parte, su formación cultural le incapacitaba para dedicarse a los negocios o a una carrera liberal. Su educación le llevó a ser lo que los psicólogos modernos llamarían «un introvertido».

Vivía en el ámbito de sus propios pensamientos. Nacido a la vuelta del siglo (1804), perdió a su padre, un marino, siendo él niño aún. Su madre, junto con Nathaniel y dos niñas, enclaustróse en una solitaria casa de Salem.



A los diecisiete años ingresó en el Colegio de Bowdoin (Maine), donde trabó amistad con dos estudiantes que más tarde habían de influir profundamente en su vida: Henry Longfellow y Franklin Pierce.

En sus estudios académicos corrió la suerte de todo genio cuyo intelecto es demasiado profundo para sus maestros. Por las notas, fue un mal estudiante. Una vez graduado, volvióse a Salem a «soñar con la vida —empleando sus propias palabras— en vez de vivirla».

Escribía cuentos, que luego se leía a sí mismo y echaba al fuego.Leía por la mañana, escribía por la tarde y daba largos paseos por las noches.

Cuando aún era un niño sufrió una grave fractura en una pierna, que le convirtió en un inválido durante varios años, impidiéndole participar en los juegos de los otros niños.

Sensible por naturaleza e influido por el carácter mórbido de la madre, se pasaba los días encerrado en su cuarto, y sólo al caer de la tarde salía a errar por los campos o a orillas del mar.

Hubo una extraña mezcla de su genio, como una lucha constante entre el amor de Dios y el amor del prójimo, y ya se puede apreciar desde la primera de sus obras publicadas, una colección de cuentos conocida bajo el título de Cuentos dos veces dichos (Twice Told Tales).

Uno de los mejores de esta serie es El mayo de Monte Alegre (The May-Pole of Merry Mount). Cuenta la historia de un mozo y una moza que arriban a la fortaleza del puritanismo, en Nueva Inglaterra, conservando aún en sus corazones un resto de paganismo.

Los condiscípulos de Hawthorne iban imponiéndose en el mundo: Longfellow era ya profesor en la Universidad de Harvard, y Pierce ocupaba un escaño en el Senado de los Estados Unidos. Hawthorne, en cambio, seguía a merced de la corriente.

Desempeñó el cargo de pesador de carbón en la Aduana de Boston, pero, con el cambio de presidente (Harrison), perdió su empleo.

Invirtió luego su fortuna, mil dólares poco más o menos, en una granja colectiva (Brook Farm). Sufrió esta vida de campesino casi un año, al cabo del cual volvióse a Salem, con los bolsillos vacíos.



Tenía ahora treinta y ocho años y era una estampa de belleza extraordinaria, rehuía toda compañía, sentíase más cómodo entre los personajes de sus cuentos que entre los habitantes de Salem.

Fuese a vivir a las solitarias alturas y comenzó a transformar la vida en ficción, una ficción, empero, más vivida que la misma vida.

Absorto en su arte, no toleraba las molestias del mundo. En el verano de 1842 contrajo matrimonio con la única mujer —Sofía Peabody— que había de llevar a su existencia la felicidad de una vida lograda plenamente.

Se mudaron a Concord, el pueblo de los recuerdos revolucionarios y los espíritus rebeldes: Bronson Alcott, Ellery Channing, Ralph Waldo Emerson y Henry Thoreau. Allí se sintió algo más cómodo, algo menos alejado de esa vida que al fin y al cabo tenía mucho de común con la suya propia.

Con todo, rara vez abandonaba su tímido aislamiento. Alquiló una casa medio destartalada situada en las afueras de la ciudad. Durante cuatro años vivió frugalmente con los escasos ingresos que le proporcionaban sus escritos, hasta que al fin le favoreció un golpe de fortuna.

Los demócratas habían ganado nuevamente la presidencia, y Hawthorne fue designado entonces Inspector de Aduanas en Salem, con un sueldo de mil doscientos dólares anuales, suma fabulosa para el Salem de 1846.

Mas la suerte sólo le fue propicia hasta 1849.

La elección de Zacarías Taylor para la presidencia significó para Hawthorne la cesantía del empleo que ocupaba.

Quedaba en situación realmente penosa. Contaba apenas cuarenta y cinco años de edad y sentíase ya viejo. Tenía una esposa y dos hijos que mantener, ningún ahorro que le salvase de apuros, y eran nulas las posibilidades de conseguir otro empleo.

Pero tres circunstancias fueron en su ayuda: los ánimos de la esposa, la generosidad de los amigos y la confianza de su editor en su capacidad para producir una obra maestra.



Su esposa encendió el fuego en la estufa de su estudio, le ordenó la mesa de trabajo, le ayudó a ponerse su bata y le hizo sentarse a escribir

A los pocos días un grupos de amigos le informban que «hemos reunido la suma del cheque que tendréis a bien hallar adjunto. Tan sólo os estamos pagando, y en muy desigual medida, la deuda que con vos ha contraído la literatura americana. «

Cierto día que James T. Fields, su editor, fue a visitarle a Salem, y le preguntó si tenía preparado algo para la imprenta… Hawthorne no tenía absolutamente nada, pero sacó de uno de los cajones de su escribanía un fajo de cuartillas.

El editor llevóse consigo los «borrones», y esa misma noche le escribió a Hawthorne una carta entusiasta. Acababa de leer un bosquejo de lo que habría de ser La letra escarlata.

elogios importantes para la mujer

En esta obra la historia no empieza por el principio; Hawthorne emplea en esta novela el método retrospectivo.

El resto de la vida de Hawthorne cabe en pocas palabras. Al ser electo Pierce presidente de la nación, designó a su ex condiscípulo cónsul norteamericano en Liverpool.

Mientras vivió en Inglaterra permaneció al margen de la vida social como lo había estado en su país. Se familiarizó con la historia antes que con los habitantes de Inglaterra.

Al finalizar su consulado, realizó un viaje por Italia, donde, fiel a su costumbre, vivió más en el pasado que en el presente.

Regresó luego a América, donde se hallaba más a gusto que en cualquier otra parte: porque era el linde entre el pasado y el porvenir reflejado en la vida de provincia.

Tan sumido estaba en los problemas de sus pequeños dramas provincianos, que apenas advertía la tragedia nacional que estaba desarrollándose ante sus ojos.

Cuando estalló la Guerra Civil, se limitó a encogerse de hombros, ‘»Apruebo la guerra, pero no sé para qué peleamos».

Pero también él luchaba en una guerra: la del alma humana que lucha por librarse de las ataduras del mundo que la rodea. Describe esa batalla en su obra: La casa de los siete tejados, en la cual los pecados de los padres tejen una red que asfixia la felicidad de los hijos.

En El fauno de mármol vuelve a la carga con su tema favorito del pecado y el sufrimiento: una criatura salvaje y semihumana, que al resugir del pasado se siente abrumada por los serios problemas de la vida del hombre actual. En sus postreros días quiso librar una nueva batalla; la del alma contra los inevitables mandatos del destino.

Es El romance de Dolliver, obra inconclusa. Afanábase en este libro por encontrar el elixir de la vida, la conquista de la muerte, el humano tránsito hacia la inmortalidad; pero la ironía del destino quiso que este novelista-filósofo muriera en el trance de buscar la vida eterna (mayo 1864).
Y con él murió una época intelectual de la historia de Norteamérica.

Fuente Consultada: Grandes Novelistas – Nathaniel Nawthorne – por H. Thomas y Lee Thomas – Editorial Juventud Argentina

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------