Biografía de Cardano Gerolamo Matemático Renacentista



CARDANO MATEMATICO Y ASTRÓLOGO RENACENTISTA

Gerolamo (Jerónimo) Cardano , nació en Pavía (Italia) un 24 de septiembre de 1501, destacado médico, matemático y astrólogo. Célebre matemático italiano del Renacimiento, autor de la obra Ars Magna (1545) que marcó el inicio del periodo moderno del álgebra. Como matemático realizó multiples estudio sobre al azar, tema que lo apasionaba, pues era un gran jugador de cartas.  Filósofo y  enciclopedista, fue autor de una de las primeras autobiografías modernas. También es conocido por ser el primero en dar una solución general completa de la ecuación de tercer grado y de la ecuación de cuarto grado. (ver las disputas matemáticas)

En 1501 nacía en Pavía Jerónimo Cardano, hombre de una extraordinaria personalidad. Su aparición en el mundo de la ciencia y la filosofía de su época, coincidiría con la decadencia de los predicamentos de la Cabala (sistema de adivinación por medio de la interpretación de la Biblia) y de las diversas ciencias secretas incluida la magia negra, que por entonces llamaban la atención del pueblo.

cardano matematico renacentistaEn Italia el interés de los nobles y los intelectuales comenzaba a ser suscitado por la astrología, sobre todo por lo que ellos creían advertir de racional en aquella tesis de que la conformación del cosmos influye sobre la vida de los individuos.

Las mareas, la influencia de la Luna en otros ciclos naturales, las estaciones y los ciclos agronómicos, a los ojos un tanto ¡nocentes de aquellos observadores revelaban muy claramente la decidida influencia de los astros en la mentalidad y el comportamiento de los individuos.

El primer hombre notable en Italia que salió a la palestra con las nuevas teorías fue nada menos que un doctor en teología y además capellán de Francisco de Valois: Junctino de Florencia. Junctino estudió, como es de imaginar, casi exhaustivamente a Tolomeo, y luego los legados de los griegos y caldeos. Con esos elementos se lanzó a la aventura de hacer sus cartas astrales a todos los personajes de su época.

Sostuvo a pie firme que el mundo sideral encierra el misterio de la vida humana y que en él puede descubrirse el futuro de los hombres y los imperios.

Junctino de Florencia dejó el camino expedito a otros entusiastas de la astrología. Y es aquí donde Jerónimo Cardano hace su aparición. Ferozmente auspiciado y resistido, este talento original, excéntrico, polémico y agresivo, tuvo mejor suerte que su contemporáneo Vanini, quien sostuvo idénticas ideas.

Jerónimo Cardano, que no decía cosas distintas, por el contrario tuvo a su beneficio la sorprendente excentricidad de su carácter. Pero en realidad, lo que sus contemporáneos veían con simpatía y en el fondo consideraban un rasgo de humor, era la verdadera personalidad de este hijo nacido de una unión ilegítima, y al que sus padres habían tratado de rechazar por todos los medios. Ése estigma parece haber signado el perfil de este hombre que nunca se consideró lo suficientemente brillante, valioso e importante como para compensar aquella falencia.

Sus contemporáneos lo consideraron un «paladín de la pedantería» porque Jerónimo explicaba a quien quería oírlo, con absoluta naturalidad, que su genio se debía al haber nacido bajo la misma conjunción astral que Augusto. Cardano se aplicó con verdadero frenesí al estudio de la astrología. Afectado de egolatría y megalomanía, declara haber nacido por propia voluntad (ya que sus padres no lo habían querido) y atesora anécdotas valiosas.



La primera sucede en 1537, cuando su extraño prestigio llega a oídos del consejero íntimo del emperador. El senador Siondrato ve morir a su hijo sin que los sabios puedan hacer nada y como último recurso manda a llamar a este charlatán. Son tales el poder de convicción y la fuerza magnética de Cardano, que las convulsiones se detienen y el enfermo cura. Inmediatamente un obispo escocés lo reclama por ver si puede curar así sus ataques de asma que amenazan con asfixiarlo. Cardano (ante una evidente afección psi-cosomática) lo convence de que es él mismo quien cierra sus propias vías respiratorias y el obispo, absolutamente perplejo, siente abrirse sus pulmones.

El poder de la sugestión y luego la imaginación de los biógrafos hacen que la lista de prodigios operados por Cardano sea interminable. Pero en cambio son muy verosímiles -por comprobables-sus premoniciones. Dijo Cardano: «Me desperté cuando el sol brillaba bastante alto, pero veía y no distinguía nada. Oí quince golpes en el pavimento, poco después como si un carro cargado de tablas hubiese caído en el techo. La habitación tembló. Luego supe que en aquel preciso momento, mi madre había muerto.»

Igualmente impresionante son sus relatos de sueños premonitorios referentes a la desgracia de su hijo cuando, en un momento de extravío, mató a su esposa. La súbita enfermedad de su otro hijo también le fue anunciada en sueños y muchos otros acontecimientos de este carácter transformaron a Cardano en un nervioso incurable, maníaco de persecución.

Pero estos desvarios y excesos no le impidieron ser el inventor de la fórmula de resolución de las ecuaciones matemáticas de tercer grado, y de la suspensión cardánica.

 Su vida personal fue trágica: uno de sus hijos fue ejecutado en 1560 por el asesinato de su esposa, y otro hijo pasó por la cárcel en numerosas ocasiones por diferentes delitos. Una historia afirma que Cardano se suicidó al no cumplirse su predicción astrológica de su propia muerte, aunque lo más probable es que se trate de una mera invención.

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Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°32 Edit. Cuántica

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