Historia de los Naipes o Juego de Barajas Resumen



Historia de los Naipes ó Juego de Barajas

Los naipes aparecieron en Europa hacia el siglo XIII, traídos probablemente por los nobles que volvían de las cruzadas. La ilustración muestra un juego de naipes diseñados en Francia por el rey Carlos VII. Libro desencuadernado que leen las personas de cualquier condición y estado, y que podría ser registrado en el índice de los Prohibidos. Con esta curiosa definición, un gramático español, en una enciclopedia castellana del año 1674, se refería al inofensivo mazo de naipes.

Distintas hipótesis atribuyen a la China y a la India el origen de los naipes. Idénticos problemas surgieron sobre la difusión de las barajas en Europa; pero es probable que los árabes las difundieron hacia 1350 en España, de donde pasaron a Francia, Italia, Bélgica y Alemania. También hay diversas opiniones sobre los juegos inventados por los árabes. En el siglo XV ya se conocían distintos juegos,  y los naipes representaban figuras artísticas y delicadas. He aquí un grupo de jugadores de esa época.

El estilo de esta apreciación (como libro prohibido) refleja el espíritu del siglo XVII, y la desconfianza que entonces inspiraban todos los juegos en los que intervenía la casualidad. Sin embargo, prescindiendo de toda consideración moral sobre los diversos juegos, debemos indicar que los naipes no merecen semejante desaprobación. De hecho, su iconografía, sus figuras, especialmente en las barajas antiguas, representan una concepción filosófica de la vida, si bien simplista y popular, que puede interesar tanto desde el punto de vista psicológico como artístico. Y esto lo veremos repasando brevemente la historia de la baraja.

Su origen es incierto, aun cuando existan muchas hipótesis atractivas. La opinión más difundida es la de que las barajas nacieron en la India, como simplificación del ajedrez —también de Oriente, y acaso de la India.

La semejanza entre el juego de naipes y el de ajedrez es evidente: en el primero, cuenta más la suerte; y en el segundo, la habilidad del jugador. Pero tanto en el uno como en el otro los adversarios se enfrentan como si se tratase de ejércitos en orden de batalla.

El rey, la reina, los alfiles —que son las principales figuras del ajedrez—, corresponden a las figuras más importantes de los naipes. Los peones, que representan a los soldados, tienen la misma función que las cartas menores en las barajas. En lugar del caballo (simbolizado por el caballero) y de la torre (de la fortaleza, del castillo), en las barajas existe el as que, según los entendidos, representa la bandera o estandarte del regimiento.

Además de esta hipótesis sobre el origen de los naipes existe otra, igualmente sostenida, y no menos probable: la que afirma que las cartas derivan de ciertos juegos infantiles llamados en árabe naib o nahib, ya conocidos en Italia a principios del siglo XIV. En rigor, es posible que haya sucedido lo contrario, es decir, que dichos juegos llamados naib se inspirasen de los naipes usados por los adultos.

cartas tarot

También de los muchos tipos de barajas de naipes, uno de los más antiguos es la baraja de tarot, en la actualidad utilizado como un medio para predecir la fortuna. Una baraja de tarot consiste en 78 naipes, 22 de los cuales retratan objetos o personajes simbólicos o alegóricos.

Es casi un hecho que las primeras barajas aparecieron en España e Italia, probablemente introducidas en esos países por los árabes a mediados del siglo XIV; allí, siguiendo un natural proceso de asimilación, se cambiaron las figuras primitivas, acomodándolas a las costumbres de la sociedad europea. Que junto a los naipes europeos existiese aún la baraja árabe, se prueba por el hecho de que, en un inventario de los objetos pertenecientes al duque de Orleáns, realizado en 1408, se mencionan dos tipos de barajas diferentes, uno de los cuales defínese como «sarraceno».



Las cartas se difundieron inmediatamente en todos los países, especialmente en Alemania, Bélgica y Francia, ganando la aprobación y la entusiasta adhesión de todas las clases sociales: así lo establece una leyenda según la cual los naipes fueron inventados por un cortesano francés para distracción de Carlos VI (el rey loco), que fue un apasionado jugador.

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Cada país ha diferenciado perfectamente sus naipes. En Alemania, las figuras representaban animales, flores, figuras humanas, etc., y las barajas eran de gran tamaño. Famosos artistas se dedicaron al diseño de naipes, especialmente en los siglos XV y XVI. Además de la fantasía —prodigiosa por cierto—, los miniaturistas se inspiraron en motivos de la historia antigua y de la mitología.

Desde su primera aparición, las barajas se diferenciaron netamente según los países. Alemania tuvo, en los siglos XIV y XV, cartas de grandes dimensiones, cuyas figuras representaban, sobre todo, objetos animados. En 1400 aparecieron una serie de naipes redondos, originales y de exquisita factura.

La baraja numerada —empleada en la actualidad— fue la primera que los franceses usaron en sus juegos; pero una infinidad de figuras —personajes célebres de la historia, seres mitológicos, fantásticos y alegóricos— hicieron variar al infinito los naipes de Francia. Series enteras se conservan en los museos, y todas sumamente apreciables: las pintadas en Lyón en el siglo XV, ilustradas con figuras mitológicas, y las de Dijón y de Ruán, hechas en Italia y grabadas en madera en el siglo XVI, son las más hermosas de la época.

De invención italiana fueron los tarocchi: mazo de 78 naipes subdivididos en 22 triunfos, representados por distintas figuras, entre las cuales había oro, copa, basto y espada. Estas figuras han llegado a las barajas actuales, y con ellas se juega al «truco», a la «escoba», al «mus», al «tute», al «siete y medio», etc.

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Además de los tarocchi, muy difundidos por aquel entonces en casi todos los países, existían otros juegos que, si bien se miran, eran simples variantes —más o menos interesantes— de aquéllos. Las series de estos juegos tomaron los nombres de las ciudades o lugares donde más se practicaban.

Se ha dicho que tales juegos introdujeron modificaciones en los naipes, sobre todo en los mazos, en los que el número de cartas había llegado a 48 ó 52.

En Alemania existían, además, barajas que hoy diríamos «de lujo», para las clases más elevadas, y otras «comunes», para las gentes del pueblo. Tanto las cartas de lujo como las simples, quizás por coincidencia, estaban signadas con símbolos iguales o semejantes a los naipes italianos: cimitarras, copas, granadas y bastos.



Esta igualdad de símbolos en las barajas comunes de todos los países, ha despertado la curiosidad de los estudiosos, que han querido reconocer en ellos los emblemas de las cuatro clases sociales más importantes de la Edad Media: oros o granadas representarían en tal caso a los mercaderes, copas al clero, bastos a los campesinos, espadas o cimitarras a los guerreros.

Pero es en Francia donde, desde el siglo, XV, se utiliza un tipo de naipes muy similares a los que hoy se conocen. En dicha baraja se distinguen cuatro figuras: corazón, carro (llamada también diamante), flor (o trébol) y pique. Dadas también otras figuras (rey, caballo, sota), se estima que tales símbolos eran guerreros.

Éste es el tipo de mazo, de 52 cartas, que ha tenido más fortuna en el curso de los siglos, puesto que ha llegado hasta nosotros, según la iconografía del siglo XVIII.

Recordemos que, como todos los juegos, el de los naipes se creó de acuerdo con las características del tiempo y de las personas. Así existieron, especialmente en Alemania y Francia, naipes humorísticos: barajas con figuras de animales, de flores, de trajes y tocados de moda; naipes satíricos, que revelaban las reacciones del pueblo respecto de sus gobernantes (se conservan, verbigracia, algunos ejemplares de cartas alemanas del siglo XV, donde el rey rige el abanico y la reina el cetro); barajas instructivas para uso de los niños —y también de los grandes—, con figuras tomadas de la historia, de la geografía, de la botánica, etc.

Interesantísimas, tanto desde el punto de vista histórico como artístico fueron las  cartas francesas  contemporáneas de la Revolución y del imperio napoleónico. El rey fue reemplazado entonces por un hombre con el gorro frigio, llamado genio de la guerra, del comercio, de la paz, de las artes, según la serie a la cual pertenecía; las cuatro reinas representaron respectivamente la libertad de profesión, de matrimonio, de prensa y de culto; las sotas se transformaron en igualdad de clases, de derechos y obligaciones.

Semejante mutación se produjo también en época de Napoleón, en que las principales figuras se sustituyeron por los más célebres personajes políticos de entonces: el rey, como es natural, tomó semblanzas de Napoleón.

Son muchos los juegos de naipes que se conocen en diversos países; tres de los que han alcanzado aceptación más general son el poker, la canasta y el bridge. El poker es un juego para un número cualquiera de personas siempre que éstas no sean menos de dos ni más de ocho; cada participante debe jugar por su propia cuenta. La canasta suele jugarse entre dos parejas; se requieren dos barajas francesas y el objeto principal es completar series de siete cartas de una misma categoría, llamadas canastas. El bridge es un juego para cuatro personas; los jugadores procuran obtener los triunfos y las cartas inactivas; la partida completa de bridge concluye cuando se acumulan varios millares de puntos, fijados de antemano.

Antiguamente, los naipes eran de mayor dimensión que los de ahora. Para uso de los príncipes se hicieron preciosos mazos diseñados por los mejores artistas, de los cuales nos han llegado sólo algunos —muy pocos— ejemplares. Son célebres los naipes de Mantegna que, si en verdad no fueron realizados por el pintor del mismo nombre, por lo menos se atribuyen a la escuela de Padua.

Las cartas comunes, en cambio, fueron estampadas con matrices de madera; pero es justamente en los naipes donde por primera vez se aplica la xilografía.

Lo mismo que ahora, en casi todos los países la fabricación y el comercio de barajas ha estado sometido al control y a los impuestos del Estado. La fabricación de cartas se hace hoy con mucho cuidado: además de la perfecta ejecución de los grabados y figuras, se procura que no tengan ningún defecto. Por eso todo naipe está formado de tres cartulinas superpuestas, siendo la del medio de color oscuro para evitar la transparencia. Un barniz especial preserva a cada carta del desgaste por el uso.



Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial CODEX – Los Naipes-

 

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