Revoluciones Liberales Principios Liberales de la Burguesia en Europa



Revoluciones y Principios Liberales de la Burguesía Europea

• La Comuna de París
• Revoluciones Burguesas
• El Cartismo
• Revolución de 1830

LAS REVOLUCIONES LIBERALES
EL PODER DE LA BURGUESÍA

¿QUIÉN ERA LA BURGUESÍA?: ERIC HOBSBAWM, en su libro «La Era del Capitalismo», dice «Entre las principales características de la burguesía como clase hay que resaltar que se trataba  de un grupo de personas con poder e influencias, independientes del poder y la influencia provenientes del nacimiento y del status tradicionales. Para pertenecer a ella se tenía que ser alguien’, es decir, una persona que contase como individuo, gracias a su fortuna, a su capacidad para mandar otros hombres o, al menos , para influenciarlos.[…] El recurso clásico del burgués en apuros o con motivos de queja fue ejerce o solicitar las influencias individuales: hablar con el alcalde, con el diputado, con el ministro, con el antiguo compañero de escuela o colegio, con el pariente, o tener contacto de negocios.»

El mundo contemporáneo experimentó otra revolución en el campo de la política, no menos trascendental que la Revolución Industrial en el campo de la técnica y los cambios sociales. Nos referimos a la revolución liberal. El liberalismo es una doctrina política que postula la libertad de los individuos frente a los excesos de cualquier poder arbitrario; más aún, sostiene que el poder procede del conjunto de los ciudadanos y que a estos corresponde elegir a sus dirigentes y su forma de gobierno.

Con estos principios, el choque con las monarquías absolutas fue frontal. Su primer episodio, considerado el modelo, se inició en Francia a partir de 1789, si bien las denominadas revoluciones atlánticas ofrecieron otros capítulos en la independencia de Estados Unidos y de las colonias españolas en América, así como en Irlanda, Países Bajos y Polonia.

Posteriormente, tras la recuperación y alianza de las monarquías históricas, nuevos episodios revolucionarios (1820,1830 y 1848), jalonaron el enfrentamiento entre regímenes del pasado y los modelos liberales, que marcarían la pauta del futuro, con elecciones, pluralidad de partidos, redacción de constituciones, tan definitorias del mundo contemporáneo como la máquina de vapor o los ferrocarriles.

Los primeros teóricos del Liberalismo fueron el inglés Locke y los filósofos ilustrados franceses: Rousseau, Montesquieu y Voltaire. Entre sus ideas, que se repetirían a lo largo del siglo, unas pocas se convirtieron en las columnas de apoyo de los modelos políticos:

1. Soberanía nacional. Los ciudadanos, agrupados en partidos, eligen a sus gobernantes, responsables ante parlamentos que representan al pueblo.
2. Separación de poderes. Según la fórmula de Montesquieu, para evitar la tiranía se separan el poder ejecutivo (gobierno), legislativo (parlamento) y judicial.
3. Igualdad. Todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y deberes.
4. Defensa de la propiedad privada, como instrumento para conseguir la felicidad.

A mediados del siglo XIX, la burguesía no era un fenómeno nuevo: su evolución puede seguirse desde sus orígenes en las ciudades de la Europa medieval. Sin embargo, durante muchos siglos -a pesar de su importancia económica y cultural su lugar en la sociedad fue secundario. El poder y la riqueza residían en el mundo rural. Los que vivían en este mundo campesino tenían jerarquías sociales, costumbres, valores y creencias que diferían de los imperantes en las ciudades. Con la industrialización y la expansión de la vida urbana, la burguesía se consolidó.

En términos ideológicos, los burgueses de la segunda mitad del siglo XIX eran predominantemente liberales. Defendían el capitalismo y la empresa privada, creían en el progreso y en el valor de la ciencia y la razón. Eran partidarios de gobiernos representativos que aseguraran las libertades y derechos civiles. Pensaban que el éxito era un resultado del mérito personal y que, por consiguiente, el fracaso revelaba la falta de esfuerzo y mérito.



Por esto, la burguesía se sentía con derecho bien ganado para ejercer una posición de mando en la sociedad. De acuerdo con esta concepción, los obreros y el conjunto de los sectores populares debían aceptar como legítimo el dominio burgués y seguir su ejemplo. (ampliar sobre la revoluciones burguesas)

«Durante su dominación apenas de cien años, la burguesía ha creado fuerzas productivas más masivas que todas las generaciones anteriores. La sujeción al hombre de las fuerzas de la naturaleza, la maquinaria, la aplicación de la química a la industria y la agricultura, la navegación a vapor, los ferrocarriles, el telégrafo, el desbrozamiento de continentes enteros para el cultivo, la canalización de ríos, hacer surgir del suelo poblaciones enteras: ¿qué siglo anterior tuvo siquiera el presentimiento de que tales fuerzas productivas dormitaban en el seno del trabajo social? La burguesía no puede existir sin revolucionar constantemente los instrumentos de producción y, por este medio, las relaciones de producción, y con ellas todas las relaciones de la sociedad.»
CARLOS MARX Y FEDERICO ENGELS. Manifiesto comunista, 1848.

Revolución Agrícola I

Revolución Agrícola II

Revolución Algodonera

Revolución Metalúrgica

Fuente Consultada:
HISTORIA DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO
A. Fernández
Vicens Vives.

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