LISTER Joseph Padre de la Cirugia Antiséptica Metodo antiseptico





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JOSEPH LISTER (1827-1912): A Joseph Lister, ilustre cirujano inglés que nació en Londres el 5 de abril de 1827, se le conoce como el padre de la moderna cirugía antiséptica.

Antes de él, las operaciones quirúrgicas eran en verdad antesala de terribles infecciones que generalmente terminaban con la muerte.

Los médicos denominaban las infecciones con diversos nombres, tales como gangrena, septicemia, piemia, erisipela, pero no sabían qué las causaba y menos aún cómo combatirlas.  

Lister se casó con la hija del doctor Jacob Syme cuando él fue a Edimburgo a trabajar con el famoso cirujano escocés. Inés sabía leer francés y fue para Uster una valiosa colaboradora como traductora.

De esa manera, por ejemplo, conoció la obra de Pasteur antes ser publicada en las revistas médicas inglesas. Pasteur había comprobado que la putrefacción era causada por organismos vivos.

Si los microbios vivían en el aire y eran la causa de las infecciones que tanta gente mataban en las salas de cirugía, pensó Lister, podían ser destruidos.

Su primera experiencia en la aplicación de su teoría tuvo lugar en 1875, cuando usó ácido carbónico en una fractura abierta. Se formó una costra con la sangre.

Las propiedades cáusticas del ácido produjeron irritación pero la herida cerró sin indicios de la tristemente famosa gangrena de hospital.

Luego Lister perfeccionó su tratamiento. Usó una mezcla de goma laca y ácido carbónico cristalino, que llamó emplasto de laca, extendido sobre calicó (una tela de algodón).

Después empleó un vendaje de gasa absorbente en vez del emplasto de laca. También Lister conservaba sus instrumentos de cirugía sumergidos en un baño de ácido carbónico junto a la mesa de operaciones.

Como la mayoría de los precursores, Lister encontró mucha resistencia y oposición entre sus colegas, sin embargo, un suceso casual, tratar un absceso que padecía la reina Victoria, fue una ayuda eficaz para Lister Como lo fue posteriormente la guerra franco-prusiana, que permitió una comprobación definitiva de la cirugía antiséptica.

En 1881, dieciséis años después de su éxito con un paciente, sus colegas en el Congreso Médico Internacional efectuado en Londres, reconocieron sus avances. Y a su trabajo lo catalogaron como quizás el avance más grande que haya hecho la cirugía. En 1883 fue hecho caballero por la reina Victoria y en 1887 fue hecho barón. Hoy día, si usted se ha tenido que someter a cualquier tipo de cirugía, como me ha ocurrido a mí, tiene para con el Dr. Joseph Lister una tremenda deuda de gratitud. Sus riesgos garantizaron nuestra seguridad.

La cirugía antiséptica se puso en práctica en toda Europa y laerisipela, la piemia y la gangrena de los hospitales fueron derrotadas.   Muchas otras aportaciones hizo Lister al desarrollo de la cirugía. Entre ellas el torniquete aórtico, la aguja de alambre, las ligaduras de catgut, el fórceps, etc. Trabajó activamente en su profesión hasta su muerte, a los ochenta y cinco años, en 1912.



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OTRA VERSIÓN RESPECTO A LOS HECHOS: Ignaz Semmelweis hizo su descubrimiento en una clínica obstétrica de Viena, donde empezó a trabajar en 1844. Al igual que en otros hospitales, allí hacía estragos la fiebre puerperal. Ésta surge cuando una infección bacteriana ataca el canal de parto, invariablemente vulnerable después de nacido el niño. Semmelweis advirtió que la mortal fiebre era dos o tres veces más frecuente en una sección de la clínica dedicada a la docencia de la medicina (los estudiantes llegaban allí, para ayudar en el parto, directamente del anfiteatro). Dedujo que, de algún modo, los estudiantes acarreaban algo del cuerpo de las mujeres recién muertas de fiebre puerperal al de las que estaban pariendo.

Ese “algo” desconocido causaba la fiebre. Un limpio rompimiento Su solución fue de una sencillez asombrosa. Ordenó a los estudiantes lavarse las manos con un desinfectante de cloruro de cal diluido antes de examinar a las mujeres de la sala de maternidad. Esto disminuyó los fallecimientos en la sala de maternidad, de una de cada cinco a una de cada cien pacientes.

Asombrosamente, sus superiores en la clínica se quedaron impávidos, no entendieron las ideas de Semmelweis (todavía no se descubrían las bacterias) y se aferraron a la creencia de que la enfermedad era inevitable. Además, como se juzgaban sospechosas las opiniones políticas liberales de Semmelweis, se hizo creciente el rechazo a su trabajo. En 1850, frustrado y desilusionado, regresó a su Hungría natal. Aunque su país le brindó respaldo incondicional, la opinión médica en el resto de Europa permaneció en su contra.

Semmelweis pasó otros 15 años combatiendo al gremio médico, hasta que su ánimo se quebrantó. En julio de .865 ingresó en un hospital para enfermos mentales y al cabo de un mes murió. Semmelweis estuvo realmente a la vanguardia del pensamiento médico de a época. Más o menos cuando murió, Joseph Lister establecía en Inglaterra los principios de la cirugía antiséptica.

PARA SABER MAS…

Joseph Lister (1827-1912), cirujano inglés, se interesó en el proceso de cicatrización de las heridas. En esa época, eran muy frecuentes las infecciones y poco eficientes las terapias para combatirlas. Se pensaba que se debían a debilidades constitucionales de los pacientes.

Las heridas accidentales o las provocadas por las cirugías tenían muchas probabilidades de infectarse y provocar la muerte. Lister comenzó suponiendo que las infecciones eran debidas a algún fenómeno que se producía en la misma herida y no a causa de estados de debilidad de los enfermos, ya que morían también personas vigorosas.

Supuso que la higiene podría ayudar a, evitar las infecciones y utilizó jabón para la limpieza de instrumentos quirúrgicos y las manos de los cirujanos; se preocupó porque las salas de internación estuvieran ventiladas y no hubiera hacinación de pacientes. Las muertes disminuyeron, pero no de manera notable. Se interesó por un trabajo de otro investigador francés, Luis Pasteur (1822-1895).

El exponía su investigación realizada en la década de 1860
acerca de los gérmenes que causaban la descomposición y putrefacción de materia orgánica muerta, descomponiéndola en los elementos más simples que la forman (gases, sustancias minerales, agua).

Lister elaboró la hipótesis de que, así como los gérmenes podrían causar la putrefacción de los tejidos muertos, podrían también causar fenómenos semejantes en tejidos vivos dañados, ya que los gérmenes, según Pasteur, se encontraban en el aire, en el ambiente. Pero podían ser destruidos con el calor o algunas sustancias químicas.

Para probar su hipótesis, eligió utilizar ácido fénico diluido para que no dañara la herida e impregnaba con él los instrumentos, las manos del cirujano; pulverizaba con la solución de ácido fénico el ambiente mientras realizaba las operaciones, higienizaba y aplicaba compresas de gasas sobre las heridas para que actuaran como filtro de los gérmenes. Los casos de infección y de muerte disminuyeron y las heridas cicatrizaban sin supuraciones. Lister demostró que las heridas se infectaban en forma directa cuando tenían contacto con gérmenes. En las cirugías, los gérmenes podían provenir de los instrumentos, las manos del médico o las enfermeras, y hasta de la misma piel del paciente.

Fuente Consultada:
Historia de la medicina, J. A. Hayward, Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 1989 (adaptación).

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