Grandes Hazañas del Hombre Logros Tecnicos Y Cientificos



Grandes Hazañas del Hombre – Logros Técnicos Y Científicos

LOGROS ASOMBROSOS DEL HOMBRE

LA HAZAÑA MAS GRANDES EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD:
El hombre llega a la Luna

El 20 de julio de 1969, el astronauta norteamericano Neil Armstrong descendió de la nave de aterrizaje del Apolo 11, la Eagle (Águila), y pisó la superficie de la Luna. La promesa que había formulado el presidente John Kennedy en 1961 de poner a un hombre en la Luna a finales de la década se había cumplido. El coronel Edwin Aldrin se unió a Armstrong 19 minutos después y, caminando con lentitud, los dos plantaron una bandera estadounidense.

A medida que se iban adaptando a la gravedad de la Luna, una sexta parte de la terrestre, Aldrin y Armstrong empezaron a avanzar a los saltos por la superficie llena de cráteres, maravillando y deleitando a su audiencia terrestre. Sus saltos se convirtieron en una de las imágenes características del siglo y simbolizaron el espíritu de exploración y las maravillosas aplicaciones de la ciencia.

GRANDES HAZAÑAS DEL HOMBRE, Apolo 11Tras recoger muestras de piedras y hacer fotografías durante dos horas, los astronautas regresaron al módulo lunar y cerraron la escotilla. El paseo por la Luna había terminado. En total pasaron 21 horas y media en la Luna antes de volver a la nave de mando del Apolo 11, la Columbio,, piloteada por el teniente coronel Michael Collins. El paseo de los dos astronautas por la Luna fue visto por miles de argentinos mediante la transmisión televisiva vía satélite para la que fue inaugurada la estación terrena de Balcarce.

El alunizaje, un gran triunfo del programa espacial norteamericano, tuvo lugar dos años y medio después de un trágico accidente que conmocionó a la NASA y al país. En enero de 1967, Virgil Grissom, el segundo astronauta, Edward H. White, el primero que caminó en el espacio, y Roger B. Chaffee murieron durante un ensayo de rutina en Cabo Kennedy.

Empezó un incendio durante los ensayos de la cuenta regresiva y aumentó con la atmósfera de oxígeno puro de la cápsula. Los trajes inflamables, las redes de nylon de la cabina y los cables aislantes se fundieron casi instantáneamente. Grissom, White y Chaffee se carbonizaron. La NASA suspendió los vuelos durante más de un año para revisar el diseño de la nave Apolo.

Cuando se reanudaron los lanzamientos, la NASA envió cuatro misiones tripuladas que abrieron el camino al viaje de Armstrong, Aldrin y Collins. Los tres astronautas, tras visitar la Luna, cayeron sanos y salvos en el Pacífico, frente a las costas de Hawaii, el 24 de julio.

SOCIEDAD, CIENCIA Y CULTURA: A lo largo del siglo XX la Humanidad ha conocido un impresionante desarrollo de la investigación científica que, a diferencia del pasado, ha encontrado muy rápidamente aplicaciones tecnológicas. En la base del gran crecimiento económico de los países industriales está esa revolución científico-técnica que ha inundado de nuevos inventos las industrias, los hogares y la vida cotidiana de los seres humanos.

Uno de los campos donde las transformaciones han sido más revolucionarias es el de los medios de comunicación. Todo el planeta es hoy en día un sistema interconectado por redes televisivas, informáticas, telefónicas, y cualquier información es emitida y recibida en segundos. Nos sentimos copartícipes de todo lo que sucede en el mundo.

Como consecuencia de todos estos cambios, la sociedad presenta también, en el umbral del siglo XXI, características diferentes de la de nuestros abuelos. La de hoy es una sociedad esencialmente urbana, con un nuevo papel de la mujer y con un tipo de familia más reducida y más móvil. Por último, a finales del siglo XX, la concepción decimonónica de la cultura, limitada a unos pocos y esencialmente ligada al conocimiento escrito, ha sido sustituida por una cultura de masas que presenta la ventaja de ser accesible a muchos, pero e inconveniente de simplificar o banalizar muchos de los mensajes.

GRANDES AVANCES TÉCNICOS Y CIENTÍFICOS:

Desde el siglo XVII, momento en que se sitúa el nacimiento de la ciencia moderna, el progreso científico ha sido continuo. Pero es a lo largo del siglo XX cuando la investigación y la aplicación técnica de los conocimientos científicos se han desarrollado a un ritmo tan acelerado que ha transformado radicalmente la vida de los seres humanos. En los últimos 20 años se han realizado más descubrimientos que en el resto de la historia de la Humanidad y la incorporación de principios científicos a tecnologías aplicables a la vida cotidiana se está produciendo a una velocidad incomparable con la del pasado.

En el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad, se ha roto con la división entre la ciencia abstracta y la aplicación técnica, con lo que la investigación científica deriva rápidamente en aplicaciones prácticas, primero en campos reducidos y, posteriormente, en la producción industrial de bienes de consumo. Así, los progresos científicos están cada vez más en el origen de los progresos técnicos, que constituyen uno de los principales motores del crecimiento económico. Además, la ciencia ha ampliado sus campos de investigación.



El desarrollo, por ejemplo, de la estadística y de la informática, ha permitido transformar los métodos de cálculo y de análisis, que cada vez son menos lineales, con mayor atención a la multiplicidad de variables, con intervención de lo aleatorio y con análisis complejos. Todo ello permite aplicar métodos científicos también en las ciencias humanas (demografía, lingüística, estadística aplicada al análisis sociológico, etc.).

Ciencia y poder: El extraordinario desarrollo científico actual hubiera sido imposible sin los enormes capitales que se han dirigido hacia la investigación. Estos recursos provienen de los centros de poder político y económico. Son los gobiernos y las grandes empresas los únicos que pueden financiar las costosas instalaciones y los grandes equipos de investigación necesarios en la actualidad para avanzar en el camino del descubrimiento y la aplicación técnica de nuevos conocimientos. Desde los inicios de la Revolución Industrial, pero especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, gobiernos y poderes económicos descubrieron el enorme poder que encerraba la ciencia.

Las investigaciones que condujeron a la construcción de la bomba atómica y a las posteriores aplicaciones de la energía nuclear abrieron un camino, en el que el poder necesita de la ciencia, al tiempo que ésta no puede avanzar sin los enormes recursos proporcionados por gobiernos o empresas.

Así, a partir de 1945, los recursos dedicados a la investigación han aumentado de forma considerable y pueden alcanzar hoy en día, en los países desarrollados, del orden de un 2 ó 3% del PIB. El gran consumo de capitales que requiere la investigación ha acentuado las diferencias entre países y contribuye a marcar la frontera entre el desarrollo y el subdesarrollo. Cinco países -EE.UU., Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña- concentran la mayor parte de las inversiones en investigación.

También afluyen hacia ellos, especialmente hacia EE UU., la mayoría de investigadores del mundo, en una verdadera «fuga de cerebros». Ello tiene consecuencias nefastas para sus países de origen, que, tras gastar sumas considerables en su formación, al no poder dedicar recursos a la investigación, se ven privados de estos científicos, quienes, lejos de contribuir al desarrollo de sus propios países de origen, lo hacen en los más ricos y desarrollados: cualquier descubrimiento será patentado o comercializado en el país de acogida y no en el que lo formó.





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