El estado y el Indice de Desarrollo Humano en Argentina



En qué lugar se encuentra la Argentina en lo relativo al papel del Estado en la promoción del Desarrollo Humano? ¿Hasta qué punto la vigencia de instituciones democráticas y el ejercicio del sufragio se traducen en la posibilidad del ejercicio pleno de los derechos civiles, políticos y sociales?

En la vida cotidiana de las argentinas y los argentinos se manifiestan claramente las insuficiencias de las instituciones públicas para asegurar los derechos. El agravamiento de los problemas de seguridad física de las personas y la falta de decisión y de capacidad de la justicia y de la policía para enfrentarlos, atenían de manera directa contra los derechos civiles básicos.

En materia de derechos políticos el funcionamiento de los partidos políticos y de los sistemas electorales y de representación revelan un creciente distanciamiento entre los ciudadanos y las instituciones fundamentales de la democracia. Los altos niveles de desocupación, la insuficiente cobertura de la seguridad social y las bajas jubilaciones son algunos ejemplos de la falta de satisfacción de los derechos sociales.

Si tratamos de poner estas insuficiencias en perspectiva y las comparamos con lo que sucede en otros países, podemos observar algunas tendencias importantes. A diferencia de los más pobres, nuestro país cuenta con un conjunto de instituciones cuya función es velar por la vigencia de los derechos civiles, representar a los ciudadanos y prestar servicios sociales. En contraste con los países desarrollados, esas instituciones presentan graves dificultades para cumplir las misiones que teóricamente les competen. Es decir que si bien el país cuenta con un conjunto de leyes, de instituciones y de servicios responsables de hacer efectivos los derechos consagrados en la Constitución, su funcionamiento es insatisfactorio.

Un elemento adicional de la situación argentina es que en algunas áreas la cobertura y la calidad de los servicios ha sufrido un deterioro con respecto a épocas anteriores. Tal es el caso de las jubilaciones o de los servicios de salud. En buena medida esto obedece al hecho de que la seguridad social se financió con una contribución sobre el trabajo. Mientras la Argentina tuvo bajas tasas de desempleo y relativamente poco empleo en negro, las contribuciones sobre los salarios permitieron financiar un amplio sistema de jubilaciones y obras sociales.

El aumento del desempleo y del empleo en negro -junto con otros problemas de administración- condujo prácticamente a la quiebra a esos sistemas, dejando sin protección adecuada a buena parte de la población.

El Desarrollo Humano, como la expansión de las libertades de los individuos el despliegue de y habilidades, alcanzarse en el marco de un régimen democrático sólido, que tienda a el ejercicio de las libertades colectivas e individuales en su amplio sentido. Libertad, Democracia y Desarrollo Humano son, así, términos de una misma ecuación que requieren una responsabilidad compartida.

¿Qué significa que una democracia sea sólida? Que no puede equipararse con la mera celebración de elecciones regulares. Un auténtico Estado democrático es aquél cuyas instituciones funcionan correctamente y en el que la sociedad civil tiene la capacidad de ejercer el control del gobierno y de los grupos de intereses, y proporcionar formas alternativas de representación política.

Como sabemos, la democracia argentina es frágil, y la magnitud de la crisis desatada en los últimos tiempos no ha hecho más que profundizar la brecha que separa a los ciudadanos de la política. Aunque los argentinos todavía profesan una vocación democrática, luego de décadas de inestabilidad institucional y de una dictadura criminal que marcó un antes y un después en la conciencia cívica colectiva, al mismo tiempo, expresan su insatisfacción y su desconfianza respecto del funcionamiento de su democracia.

Es necesario, entonces, reconstruir el vínculo entre los ciudadanos y el mundo de la política, que hoy se halla quebrado, como parte sustancial de cualquier programa de Desarrollo Humano. Sin un lazo de representatividad y legitimación adecuado, cualquier propuesta para recuperar el rumbo del desarrollo está destinada al fracaso. Es lícito preguntarse, entonces: ¿sobre qué bases se puede reconstruir la relación entre el mundo de la política y el ciudadano?



DESARROLLO HUMANO Y FUTURO:

La idea de que la reducción del Estado a su mínima expresión constituía la garantía de la eficacia en la modernización y protección del erario público generó gran parte de las equivocaciones cometidas por los sucesivos gobiernos durante las décadas del 80 y del 90. La experiencia de las crisis 2001-2002 reveló que el agravamiento de la situación de los sectores más desfavorecidos sólo puede afrontarse reservando para el Estado un número de herramientas de control, compensación y promoción de políticas para mitigar los eventuales efectos negativos del proceso de modernización económica y evitar la profundizadón de la desigualdad social.

Estas expectativas de cambio en las políticas públicas son las que se manifiestan en la opinión de la mayoría de las personas consultadas, al demandar prioritariamente de las autoridades la defensa de sus condiciones de vida.

Esos cambios requieren un nuevo papel de la dirigencia política, empresaria y sindical, como también de la sociedad civil, celosa de sus derechos pero menos proclive a cumplir con sus deberes. Exigen también una nueva mirada de la comunidad internacional que facilite las condiciones para la reconstrucción del país.

En la agenda de un nuevo reformismo, la renovación institucional del federalismo es una pieza clave para poner en marcha una estrategia de desarrollo regional con equidad y para organizar las bases de funcionamiento del régimen político, hoy amenazado por las tendencias centrifugas. Argentina puede aprender de otras experiencias de federalismo cooperativo para asegurar el bienestar de todos sus habitantes.

El presupuesto básico para emprender las reformas necesarias pasa por un consenso político y moral asentado en la voluntad política de llevar a cabo las transformaciones que la sociedad demanda.

Sólo así podrá torcerse la inercia de la decadencia y conducir al país por la senda del Desarrollo Humano.

Ver: Violación de los Derechos Humanos

Fuente Consultada:
Formación Cívica Editorial Stella
Instrucción Cívica Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnología



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