Aborígenes de Argentina

Primeros Exploradores de America Descubridores y Conquistadores

Primeros Exploradores de América
Descubridores y Conquistadores

Erik, el Rojo

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Los Vikingos: Erik el Rojo (siglo décimo). El vikingo Erik Thorvaldson fue expulsado de su nativa Noruega por homicidio. Navegó hacia el oeste hasta Islandia en 982, pero tras establecerse allí y volver a matar fue de nuevo proscrito. Como era de prever, Erik se fue a la península occidental de Islandia, pero allí asesinó a alguien. Esta vez la sentencia fue de tres años de exilio. ¿A dónde podía ir más hacia el occidente? Conocía la probable existencia de una tierra en esa dirección porque un marinero de nombre Gunnbjorn, que había perdido el rumbo 50 años antes, la había reportado.

De manera que Erik navegó hacia el oeste y encontró Groenlandia, rica en animales de cacería y con suficiente hierba de pastoreo (era entonces la estación tibia). Cum plida la pena, Erik y su tripulación volvieron a Islandia, y reunieron 25 barcos llenos de islandeses ansiosos de otra tierra nueva. Erik habría comandado la expedición de su hijo a Norteamérica (ve anteriormente «Adelantados para su tiempo») si no se hubiera caídp de un caballo justo antes de zarpar y decidido que se trataba de un mal presagio en su contra. El hecho es que le dijo a Leif que partiera sin él.

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Cristóbal Colón

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Cristóbal Colón: Descubridor de América en 1492: En aquellos tiempos vivía en Lisboa, capital de Portugal, un marino genovés, Cristóbal Colón, que había llegado allí, según se cree, como sobreviviente de un naufragio. Colón conocía la forma esférica dé la Tierra -aunque la consideraba más pequeña de lo que en realidad es- y entendía, por tanto, que navegando hacia el oeste, es decir, en sentido contrario al seguido hasta entonces, sería igualmente posible llegar a las Indias.

Las ideas de Colón sobre la redondez de la Tierra no eran nuevas, ya que veinte siglos atrás los griegos habían establecido la forma del planeta, y calculado casi exactamente sus dimensiones. Sin embargo, no fue fácil para Colón encontrar quien apoyara sus planes. A pesar de todo, consiguió llegar hasta el rey de Portugal, el que, finalmente, rechazó su propuesta. Decepcionado, Colón se dirigió entonces a España con su hijo Diego. Al llegar al convento de La Rábida, pidió asilo a los frailes. Por mediación de dos sabios sacerdotes de aquel convento, el prior fray Juan Pérez -que había sido confesor de la reina- y fray Antonio de Marchena, logró finalmente Colón ser recibido por los monarcas españoles, Fernando e Isabel, los Reyes Católicos.

Después de muchas vacilaciones, la reina Isabel decidió aceptar la propuesta de Colón. Se firmaron entonces las Capitulaciones y se organizó la expedición. Tres naves fueron equipadas: la Santa María, la Pinta y la Niña, la tripulación se formó con ciento veinte hombres, entre los cuales había algunos marinos experimentados, como los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, Pedro Alonso Niño y Juan de la Cosa, dueño este último de la Santa María.

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Hernán Cortés

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Hernán Cortés (1485-1547): Exploración y Conquista de México: Cortés ayudó a su comandante, Diego Velázquez de Cuéllar (1465-1524), en la conquista de Cuba. Después de disputarse con Velázquez, Cortés, orgulloso hidalgo natural de Medellín, España, adelantó su planeado viaje de Cuba al continente mexicano, y fundó la ciudad y puerto de Veracruz, antes de adentrarse en el continente. Gracias a sus alianzas con los nativos opuestos al dominio azteca pudo marchar sobre la capital. El rey Moctezuma lo recibió primero como un dios, pero cuando los nativos sospecharon de las verdaderas intenciones de los españoles, Cortés tomó prisionero al rey. Velázquez envió una expedición para traer de vuelta a Cortés a Cuba, pero éste convenció al comandante de unírsele, y quemó sus naves para impedirle regresar. Tras una rebelión indígena, la muerte de Moctezuma a manos de los rebeldes y una breve retirada española, Cortés conquistó México en 1521. Intentó luego conquistar Honduras pero fracasó.

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Francisco Pizarro

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 Francisco Pizarro (cerca de 1478 a 1541). Conquista de Perú: Este soldado natural de Trujillo, España, era astuto y brutal. Utilizó ambas cualidades para destruir en la década de 1530 el poderoso Imperio Inca, capturandolo con engaños al rey Atahualpa y asesinándolo. Pizarro se enfrentó también a su compinche, el conquistador Diego de Almagro (la palabra conquistadores se refiere a los comandantes españoles que molieron a palos a los indígenas americanos, arrebatándoles sus tierras). Cuando Almagro (cerca de 1475 a 1538), conquistador de Chile, desafió la autoridad del achacoso Pizarro en Perú, éste envió a sus hermanos a capturarlo y darle muerte.

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Diego de Almagro

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Diego de Almagro:Exploración de Chile: compañero de Pizarro en la conquista del imperio inca, parte para Chile en 1535, descontento de su situación, cansado de verse relegado siempre a segundo término y tratando de encontrar su “El dorado” particular. Al frente de medio millar de españoles y siguiendo una antigua ruta incaica, bordeó el lago Titicaca y llegó hasta las comarcas septentrionales de la actual República Argentina; atravesó luego la cordillera andina, a más de cuatro mil metros de altitud, entre penalidades y fatigas increíbles.

El frío era tan intenso qué a muchos se les caían las uñas y, al descalzarse, se les quedaban los dedos de los pies arrancados y pegados a las botas. Al fin, pudo llegar al valle de Copiapó, en la costa chilena del Pacífico. Decidió regresar al Perú y disputarle a Pizarro el más asequible y rico botín del antiguo imperio de los incas. Aun así, a la vuelta tuvo que sufrir otra odisea a través del desierto de Atacama. En 1537 llegaron a Cuzco los supervivientes de la expedición, Almagro entre ellos.

 

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 Vasco Núñez de Balboa

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 Vasco Núñez de Balboa (1475-1519). Descubre el Océano Pacífico: Balboa llegó al Darién (que ahora hace parte de Panamá) como polizón en un barco español, se apoderó del mando en una insurrección y extendió la influencia española a regiones vecinas; para ello tuvo que emprender un peno so viaje por la selva baja y húmeda, pero encontró también algunas tierras altas, y desde la cima de una colina divisó lo que llamaría el mar del Sur, reclamando su posesión para España. Más tarde, el navegante Magallanes lo bautizaría océano Pacífico. A pesar de la diligencia de Balboa, España nombró a Pedrarias Dávila (cerca de 1440 a 1531 gobernador del Darién. Balboa sacó el mejor partido del nombramiento, comandando varias expediciones para Dávila, pero en 1519 ambos hombres se enfrentaron, y el gobernador hizo decapitar a Balboa.

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Pedro Álvarez Cabral

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Pedro Álvarez Cabral: Descubre y Explora Brasil: El explorador Vasco da Gama formó parte de una serie de exploradores portugueses entrenados y enviados con el propósito de explorar la costa africana, doblar el extremo sur del continente y establecer una ruta comercial hacia el oriente. Gama fue el primero en lograrlo, regresando en 1499 con una carga de especias. Portugal intentó repetir el éxito de Gama con la expedición de Pedro Álvarez Cabral (cerca de 1467 a cerca de 1520), quien llegó por accidente, en su camino al sur, a las costas del Brasil, estableciendo los derechos de su país en Suramérica. Formalmente reclamó la región circundante en el nombre de Portugal. El territorio se denominó Terra da Vera Cruz (en portugués, ‘Tierra de la Cruz Verdadera’). Una expedición dirigida por Gaspar de Lemos y de la que formaba parte el navegante florentino Amerigo Vespucci fue enviada a la Terra da Vera Cruz por el gobierno portugués en 1501.

 

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Hernando de Magallanes

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Hernando de Magallanes:(cerca de 1480 a 1521): Primera Vuelta al Mundo: Magallanes realizó el sueño de Colón: llegar a Oriente navegando hacia Occidente Navegando con bandera española, este capitán portugués salió de Sevilla, España, dobló el extremo sur de Suramérica y cruzó el océano no Pacífico, llegando a las islas Filipinas. Allí murió en una disputa tribal. Su expedición, comandada por Juan Sebastián Elcano, siguió adelante y completó, con una reducida tripulación debilitada por el escorbuto, el primer viaje alrededor del mundo. Cuando Magallanes entró por primera vez en el nuevo océano situado al occidente de Suramérica, el tiempo estaba espléndido y el mar en calma, y así permaneció durante semanas, de suerte que le pare ció adecuado llamarlo Pacífico. La verdad es que cuando hay una tormenta el océano Pacífico es, en últimas, tan violento como el Atlántico, pero el nombre quedó.

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Sebastián Caboto

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Sebastián Caboto (1476?-1557): Se cree que nació en Venecia, fue navegante explorador y cartógrafo italiano, conocido sobre todo por las expediciones que durante el siglo XVI hizo para España e Inglaterra a América del Norte y del Sur.Él aseguraba haber acompañado a su padre, Giovanni Caboto, a América del Norte en el año 1497, aunque se supone que no es verdad, y si lo hizo fue en 1508 aproximandamente cuando llegó a la bahía Hudson. Prestó servicio como cartógrafo para el rey Enrique VIII de Inglaterra y su aliado el rey de España, Fernando V, para los que confeccionó mapas del suroeste de Francia, país que dichos reyes planeaban invadir. En 1512, decidió prestar servicio en España.

Cuando murió el rey Fernando, su sucesor, el rey Carlos I de España (que sería más tarde el emperador Carlos V), lo mantuvo a su servicio y hacia el año 1518 lo ascendió a almirante. De acuerdo con lo capitulado con Carlos V, Sebastián Caboto debía llegar a las islas Molucas siguiendo la ruta de Magallanes. Pero al llegar a América tuvo conocimiento de la expedición realizada por Alejo García (un sobreviviente de otra expedición) a la fabulosa sierra de la Platas e impulsado por el deseo de llegar a esa región de cuantiosas riquezas penetró por el actual Río de la Plata y por el río Paraná. El 11 de mayo de 1527 fundó el fuerte de Sancti Spiritus primer establecimiento español en la Argentina. Mientras Caboto remontaba el río en procura de su dorada meta, los indios asaltaron el fuerte en septiembre de 1529 y lo quemaron.

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Juan Díaz de Solís

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Juan Díaz de Solís (c.1470-1516), navegante y descubridor español.  El descubrimiento del Mar del Sur, trajo como consecuencia la búsqueda del paso que, según se suponía debía unir los dos grandes océanos: el Mar del Norte (océano Atlántico) y el recientemente descubierto Mar del Sur (océano Pacífico). Junto a Vicente Yáñez Pinzón y a Américo Vespucio, participó en la Junta de Burgos (1508) que decidió el envío de una expedición que buscase el canal o el paso a través del istmo centroamericano, hacia las islas de la Especiería o Molucas. Díaz de Solís junto con Vicente Yáñez Pinzón firmó la capitulación de este viaje que resultó un fracaso y regresó a España en 1509.

En 1515, tras firmar una nueva capitulación para buscar un paso por el sur del continente, partió de Sanlúcar con tres naves, navegó las costas brasileñas y uruguayas hasta llegar al río de La Plata (1516) que llamó mar Dulce.

 Hallándose en el Plata, murió el despensero de la expedición, Martín García, que se había sentido muy enfermo durante el viaje. Sus restos fueron enterrados en una isla que desde entonces y hasta hoy lleva su nombre, primera tierra argentina que pisaron los españoles. No había de acabar allí la mala suerte, ya que, poco después, Solís y varios de sus hombres que, accediendo a las señales amistosas de unos aborígenes, habían desembarcado en la margen oriental del río, fueron muertos a flechazos por los indígenas. La horrible escena fue contemplada por sus compañeros desde uno de los barcos anclado en el río. Sólo un adolescente salvó la vida: el grumete Francisco del Puerto, pero fue retenido por los indígenas como prisionero. El resto de la expedición regresó a España con dos naves solamente, ya que un temporal destrozó uno de los barcos frente a la costa del Brasil, en las proximidades de la isla de Santa Catalina.

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Domingo Martínez de Irala

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Domingo Martínez de Irala (1509-1556), conquistador español, gobernador de Paraguay (1554-1556). En 1536 se enroló en la expedición del adelantado Pedro de Mendoza al Río de la Plata y participó, en 1536, en la primera fundación de Buenos Aires. En ese mismo año marchó con la expedición de Juan de Ayolas que remontó los ríos Paraná y Paraguay y permaneció en la recién fundada población de Candelaria a la espera de Ayolas, que se había adentrado hacia la sierra de la Plata. Tras la muerte de Ayolas decidió el abandono de Buenos Aires y se trasladó a Asunción, donde constituyó en 1541 el primer ayuntamiento de la ciudad.

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Juan de Ayolas

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Juan de Ayolas (1510-1538), explorador y conquistador español. En agosto de 1535, partió del puerto español de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) como miembro de la expedición del adelantado Pedro de Mendoza hacia la región del Río de la Plata, a cuyo estuario llegó a principios de enero del año siguiente. Mayordomo y alguacil mayor, Ayolas asistió a la fundación, un mes más tarde, de Nuestra Señora del Buen Aire, la futura Buenos Aires. Enviado por Mendoza a explorar el río Paraná, fundó el fuerte Corpus Christi, en junio. Desde allí se dirigió, siguiendo el curso del río Paraguay, hacia la casi mítica sierra de la Plata, y el 2 de febrero de 1537 fundó, a orillas de aquél, el fuerte de Candelaria, donde dejó como lugarteniente a Domingo Martínez de Irala.

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Pedro de Mendoza

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Pedro de Mendoza: 1536-Primera Fundación de Buenos Aires: Mendoza era un hidalgo nacido en  Granada. Realizados los preparativos del viaje, (35 años)  partió el adelantado en agosto de 1535, con once barcos y unos mil trescientos hombres. Llegado al Río de la Plata a comienzos del año siguiente, levantó en su margen derecha una fortaleza a la que llamó Puerto de Nuestra Señora de Santa María del Buen Aire (3 de febrero de 1536). Al poco tiempo, los habitantes de aquella modestísima población empezaron a padecer el azote del hambre y los ataques de los indígenas, quienes, tras un comienzo amistoso, se habían vuelto hostiles y se negaban a los españoles lograron imponerse, pero a costa de la vida de varios de sus mejores capitanes, entre ellos el propio hermano Diego.Pedro de Mendoza, que se sentía muy enfermo resolvió volver a España. Luego de designar a Ayolas su sucesor en la conquista, el 22 de abril de 1537, se alejó para siempre, falleciendo durante ese viaje.

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Juan de Garay

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Juan de Garay: Fundador de Santa Fe y de la Segunda Fundación de Buenos Aires: Cuarenta y cuatro años después volvería a alzarse otra Buenos Aires a orillas del estuario. La empresa estuvo a cargo de Juan de Garay, quien residía en Asunción y había fundado en 1573 la ciudad de Santa Fe. En los primeros meses de 1580, salió de Asunción con un grupo de poco más de sesenta personas, entre las cuales había una sola mujer, Ana Díaz. Una parte de los expedicionarios descendió por el río, y otra parte lo hizo por tierra. Además de víveres y armas, los fundadores traían herramientas de trabajo, semillas de diversas plantas y unas mil setecientas cabezas de ganado.

Elegido el lugar de la fundación -un poco más al norte del sitio en que se había emplazado la anterior Buenos Aires- Garay procedió a dividir el terreno en doscientas cincuenta manzanas, separadas por calles que se cortaban en ángulo recto. Señaló los solares destinados a la plaza, a la iglesia, al Cabildo, al hospital y al fuerte; distribuyó las manzanas donde se edificarían las viviendas de los pobladores y, fuera de la parte urbana, dividió la tierra en parcelas más grandes y las destinó a chacras y huertas. Efectuados estos trabajos, el 11 de junio de 1580 se realizó la solemne ceremonia de la fundación de la ciudad, a la que se llamó de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos  Aires.

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Resumen Momias de Niños de Llullaillaco en Salta

Las Momias de Llullailaco
Niños Momias en el Museo de Salta

Los Incas conformaron un estado con una compleja organización política, económica y religiosa, incorporando en su proceso expansivo al actual noroeste argentino. La arqueología de alta montaña, a través de los estudios en los adoratorios de altura, nos permite acercarnos a este pasado que deja sus huellas hasta nuestros días.

El Volcán Llullaillaco, situado en la provincia de Salta, fue escenario de una de las ceremonias más importantes del calendario ritual inca, la Capacocha.

En estos rituales, que unían el espacio sagrado con el tiempo ancestral, se entregaba lo mejor que se poseía con la idea de ser retribuidos de igual forma. Algunos cambios en el orden político, los fenómenos naturales o el ciclo agrícola podían ser sucesos que motivaran la realización de estas actividades religiosas.

Niña del Rayo

momia en salta llullaillaco Niño del Rayo
Esta niña, de poco más de seis años de edad, fue hallada en posición sentada. Lleva  puesta  la  típica  vestimenta femenina    incaica:    un    vestido ajustado en la cintura con una faja    multicolor.    Un    manto cubre sus hombros, sostenido por un prendedor. Entre   las   ofrendas   que   la acompañaban se encuentran objetos en miniatura, como estatuillas de oro, plata y valva marina, piezas cerámica, alimentos y piezas textiles. Luego de su entierro, en algún momento de los últimos siglos, una descarga eléctrica quemó parte de su cuerpo.

momia el niño en salta llullaillaco

El Niño
Tenía alrededor de siete años de edad y estaba sentado sobre una túnica de color gris. Lleva cabello corto y un adorno de plumas blancas sostenido por una honda de   lana   enrollada   alrededor   de   la cabeza. Está vestido con una prenda color  rojo, lleva mocasines y tobilleras de piel blanca. Al igual que la niña del rayo presenta una leve modificación intencional del cráneo. Entre su ajuar se encontraba una caravana de llamas en miniatura, conducida por hombres finamente vestidos, representando el pastoreo, una de las principales actividades masculinas.

La Doncella monia en salta

La Doncella
La joven de alrededor de 15 años de edad,  lleva  puesto  la  típica  vestimenta femenina, resaltando en su pecho   prendedores   de  plata  y adornos de hueso y metal. Está peinada con finas trenzas en todo su cabello. Su rostro está cubierto con pigmento rojo, y sobre su boca se observan pequeños fragmentos de hojas de coca. Entre los objetos que la acompañan se destaca un tocado de plumas blancas.  Posiblemente haya sido una «Virgen del Sol», educada en la casa de las escogidas, lugar de privilegio donde, entre otras actividades, realizaban tejidos y chicha para las celebraciones estatales.

Fuente: Folleto del Museo de Arqueología de Alta Montaña-Salta-Mitre 77 C.P.-4400 – Argentina

El Grito de Asencio La Revolución de la Banda Oriental

El Grito de Asencio – La Revolución de la Banda Oriental

La Revolución en la Banda Oriental: La Junta de Buenos Aires había enviado a su secretario Paso a la Banda Oriental, con la difícil misión de convencer al Cabildo de Montevideo de que se plegase a la causa patriota, pero sus propuestas fueron rechazadas de plano por los cabildantes. La situación empeoró aún más con la llegada de España del ex-gobernador Francisco Javier de Elío, quien retornaba con el flamante título de Virrey otorgado por el Consejo de Regencia.

Elío, mientras preparaba su ejército, pidió por pura formalidad el reconocimiento de su investidura por parte de la Junta, lo que, por supuesto, le fue negado.

Gervasio Artigas

Uno de los jefes de las milicias realistas de Montevideo era el criollo José Gervasio Artigas, quien desertó del bando español para servir a la libertad de su patria. Luego de una breve estancia en Buenos Aires, Artigas recorrió la campaña uruguaya al frente de un centenar y medio de soldados de frontera, los blandenques, insurreccionando todo el interior de la Banda Oriental.

El 28 de febrero de 1811, en el pueblo de Asencio, los patriotas orientales proclamaron la unión de la Banda Oriental al gobierno de Buenos Aires, pasaje histórico que es recordado como el «Grito de Asencio».

En apoyo a los sublevados de la Junta dispuso que el general Belgrano pasara con las tropas que regresaban del Paraguay a la Banda Oriental. La decidida acción de Artigas insurreccionó a todo el país y el 18 de mayo de 1811 el caudillo oriental obtuvo un rotundo éxito militar en Las Piedras. Luego de arrebatar Colonia a los españoles cerró el cerco sobre Montevideo. Belgrano, que había actuado de acuerdo con Artigas, tuvo que dejar el mando del ejército al coronel José Rondeau y regresar a Buenos Aires.

Virrey Elío

Los realistas sitiados contaban con la excelente fortaleza del Cerrito y con una flota que les aseguraba el control del Río de la Plata y el aprovisionamiento de Montevideo. Por otro lado esperaban la llegada de refuerzos militares de España. A pesar de todo ello el virrey Elío cometió la imprudencia de llamar en su auxilio a Portugal.

La corte portuguesa residía por entonces en Río de Janeiro, para ponerse a salvo de las tropas de Napoleón. Cumpliendo el viejo anhelo de dominar una de las márgenes del Plata los portugueses pusieron en camino hacia la Banda Oriental un ejército de 1200 hombres.

La fuerza expedicionaria portuguesa distaba de ser imbatible, pero la diplomacia lusitana la presentaba como una fuerza de paz mediadora entre patriotas y realistas y proponía un armisticio. Tal cosa era favorable a los realistas y quizás a Buenos Aires, preocupada por la derrota de Huaqui, pero para los patriotas orientales era un verdadero desastre.

En octubre de 1811 se firmó el armisticio. Las fuerzas de Rondeau levantaban el sitio y regresaban a Buenos Aires; el comercio entre ambas márgenes del Plata se reanudaba; el virrey Elío seguía en Montevideo esperando un reconocimiento de Buenos Aires que no llegaría nunca.

El acuerdo a que habían llegado los porteños desagradó profundamente a los orientales. Siguiendo a las milicias de Artigas que se retiraban a Entre Ríos, toda la población de la campaña abandonaba su tierra y sus casas en dramático ejemplo de amor a la libertad, que es conocido como el «Exodo Oriental».

Fuente Consultada:
Biblioteca del Estudiante Tomo I N°15 La Revista

Fundacion de la Primera Ciudad Hispana en America Segundo Viaje

HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE LA PRIMER CIUDAD HISPANA EN AMÉRICA:

INTRODUCCIÓN: En 1493 el doctor Diego Álvarez Charca emprendía desde Cádiz un viaje singular. Embarcó junto al pasaje de la armada de Cristóbal Colon, que retornaba a «las Indias» con el objetivo de fundar la primera ciudad hispana en el Nuevo continente. Las poéticas y encendidas descripciones de la tierra prometida comenzaron a desvanecerse tras el arribo a la isla que bautizaron San Martín. A partir de allí luchas, matanzas y enfermedades y huracanes fueron signando el itinerario de la expedición , que fue descripta al detalle por el sagaz viajero Chanca.

carabelas de Colon

Debe haber sido inolvidable el espectáculo que ofreció la armada de 17 naves, del Almirante del Mar Océano Cristóbal Colón, cuando salió de la bahía de Cádiz y entró gloriosa al mar con sus velas desplegadas, aquel 26 de septiembre de 1493.

Era el segundo viaje que el descubridor hacía a las Indias —como entonces se llamó a América—y su destino era la isla La Española, actuales Haití y Santo Domingo. Allí había dejado una guarnición de 39 hombres, en el fuerte de La Navidad, en dominios del cacique Guacamarí, señor de una parcialidad de indios arawakos, que en el primer viaje le había mostrado sincera amistad.

En esa misma isla proyectaba fundar la primera ciudad hispana en las Indias y con ese propósito llevaba 1.600 colonizadores, todos ellos llenos de ilusión despertada por sus entusiastas descripciones de la nueva tierra: naturaleza generosa, aborígenes mansos que aportarían mano de obra y mucho oro aluvial en los caudalosos ríos. Era —les había dicho— un pedazo de paraíso terrenal donde hallarían la prosperidad.

En el pasaje iban muchas personalidades prestigiosas, una de ellas el médico o físico Diego Alvarez Chanca, hombre sensible y sagaz que en la carta que envió al Cabildo de Sevilla, su ciudad natal, dejó un valioso testimonio sobre este viaje que comenzó con magnificas perspectivas y terminó en fracaso. Después de cuarenta días de navegación, al alba del 3 de noviembre, los viajeros se despertaron con el grito del piloto de la nave capitana que anunciaba:” —Albricias, que tenemos tierra! “Fue la alegría tan grande en la gente —escribe Chanca conmovido— que era maravilla oírlas gritar y placeres que todos hacían, y con mucha razón, que la gente venía ya tan fatigada de mala vida y de pasar agua, que con muchos deseos suspiraban todos por tierra” .

Contribuía a aumentar su felicidad el panorama que se abría ante sus ojos coincidente con las poéticas y encendidas descripciones de Colón: el mar estaba calmo y las naves se deslizaban sobre él como en un paseo. El sol subía luminoso desde el horizonte y la bruma matinal se disolvía para revelar, como por arte de encantamiento, islas que iban surgiendo aquí y allá, según recuerda Chanca, semejantes a esmeraldas ensartadas en mar de topacio, bajo un cielo de turquesa. Costearon la más próxima que era “todo montaña muy hermosa e muy verde, hasta el agua, que era alegría en mirarla», y como estaban en día domingo, Colón la bautizó Dominica.

Continuaron hacia la que llamó Marigalante y como en ella halló buen puerto, desembarcó portando el estandarte real para tomar solemne posesión del territorio en nombre de Isabel y Fernando, los reyes católicos. A la mañana siguiente llegaron ala isla que el Almirante bautizó Guadalupe, de bellísima imagen. Había en ella “una gran montaña que parecía que quería llegar al cielo de la cual caía un golpe de aguatan gordo como un buey, que se despeñaba de tan alto como si cayera del cielo…; era la más hermosa cosa del mundo de ver..”.

Así la describe Chanca, expresando el estado de ánimo propio y el de sus compañeros de viaje, ya que todos se sentían como transportados por la hermosura del mundo edénico al que habían llegado y en el que iban a vivir. Sin embargo, muy pronto la realidad indiana comenzaría a mostrarles su otra cara, brutal y despiadada.

EL PRIMER CHOQUE DE CULTURAS

Desembarcaron y con los dos indios intérpretes que llevaban , se dirigieron aun caserío en busca de información sobre el lugar, pero sus habitantes huyeron al verlos aproximarse dejando todo abandonado, lo que permitió a Colón y sus acompañantes recorrer tranquilamente las viviendas.

Encontraron diversas pertenencias, entre ellas mucho algodón hilado, pero también algo que los espeluznó: cuatro o cinco huesos de brazos y piernas humanos. Comprendieron que estaban en dominio de los indios caribes o caribes, comedores de carne humana, que con tanto pavor mencionaron los arawakos de La Española.

Por unas mujeres que tomaron prisioneras supieron que, periódicamente, organizaban expediciones a otras islas, dentro de un área de 150 leguas a la redonda, con el propósito de cazar gente. Últimamente habían partido diez canoas y eso explicaba la casi total ausencia de varones en la isla. A las cautivas mujeres —que elegían “mozas y hermosas”, como observó el sensible Chanca— las tenían como esclavas y mancebas. «A los niños que nacían de ellas los comían pues, en acto de primitivo racismo, sólo dejaban vivir a los hijos de mujeres de su tribu. A los varones adultos los comían y a los muchachos los castraban, algo que Chanca corrobora al decir que los jóvenes cautivos que encontraron tenían “cortados sus miembros”.

Cuando llegaban a la adultez los comían porque, según añade, para los caribes “la carne de hombre es tan buena que no hay tal cosa en el mundo”. Entrar a sus viviendas era enfrentarse a este mundo antropófago que nuestro doctor observaba con curiosidad y repulsión. En una encontraron “un cuello de hombre hirviendo en un caldero”. En otras, los cascos de las cabezas colgados por las casas a manera de vasijas para tener cosas”, y por todas partes “infinitos huesos de hombres”. Ante estos hallazgos, los 1.500 viajeros se felicitaban de que su destino final fuera la tierra de los pacíficos arawakos del cacique Guacamari Estaban deseosos de asentarse de una vez por todas para comenzar la construcción de la ciudad que sería su nueva patria.

El 10 de noviembre zarparon nuevamente anhelando llegar a La Navidad donde 39 compatriotas los aguardaban. Pasaron frente a una isla que denominaron Montserrat, de la cual diez ex cautivas que llevaban les contaron que estuvo habitada, pero los caribes exterminaron su población. Llegaron a la que bautizaron San Martín, también de indios caribes, donde tuvo lugar el primer encuentro con éstos, en una suerte de pequeña “batalla naval”: 25 españoles estaban haciendo navegación costera en una barca, cuando vieron venir una canoa caribe con cuatro varones, dos mujeres y un muchacho, los siete tan absortos en la contemplación de la armada colombina, que pudieron aproximárseles para tomarlos por sorpresa. En el último instante los caribes advirtieron el peligro, reaccionaron y se armó la batalla que Chanca observó desde las naves.

Los de la barca peleaban con lanzas; los caribes, tanto varones como mujeres, con flechas. La barca embistió la canoa y la trastornó, pero los caribes nadaron hacia unos bancos de arena donde hacían pie y continuaron flechando hasta huir todos salvo uno que había recibido un lanzazo. Los españoles lo llevaron a una de las naves, pero murió poco después.

De ellos hubo dos heridos de flecha. Continuando la navegación pasaron frente a las islas que bautizaron Santa Cruz, Santa Ursula, Oncemil Vírgenes, Puerto Rico, Mona y Monito hasta llegar a La Española, sobre cuya costa norte, a algunos días más de navegación estaba La Navidad. Hacia allí se dirigió Colón, también deseoso de llegar a destino.

Durante este tramo final del viaje murió uno de los dos heridos en la batalla. Era la primera vez que la muerte se hacia presente entre los españoles por enfrentamientos con aborígenes y esto despertó en ellos un sentimiento lúgubre muy distinto del jubiloso que hasta entonces los había embargado. Ahora aparecía un mal un presagio.

LA TRISTE Y DURA REALIDAD

Llegaron al puerto que bautizaron Montecristo, distante 12 leguas de los dominios del cacique Guacamari. Chanca, siempre observador gozoso del paisaje, cuenta que allí desembocaba un hermoso y caudaloso río, y que Colón, en busca de sitio donde fundar su ciudad, despachó a una cuadrilla para que lo explorara. Los expedicionarios se internaron corriente arriba y, de pronto, hicieron un macabro hallazgo: “dos hombres muertos…, el uno con un lazo al pescuezo y el otro con otro al pie . Al día siguiente, “otros dos muertos…, el uno de estos… se le pudo conocer tener muchas barbas… Los nuestros sospecharon más mal que bien,., porque los indios son todos desbarbados”, señala Chanca.

Esto les permitió deducir que los muertos eran españoles y entonces una inquietud funesta los invadió, ¿que hallarían en La Navidad? Regresaron a informar a Colón, quien no podía creer que su amigo Guacamarí hubiera permitido que algo malo les sucediera a sus hombres. Con más ansias que nunca apuró la navegación. El 27 de noviembre a la noche surgió la costa de La Navidad. Por temor a encallar no quiso aproximarse hasta el amanecer, pero “mandó tirar dos lombardas a ver si respondían los cristianos que habían quedado con el dicho Guacamari, porque también tenían lombardas… Nunca respondieron ni menos aparecían fuegos ni señal de casas en aquel lugar, de lo cual se desconsoló mucho la gente”, comenta Chanca con un tono de preocupación que hasta ahora no había usado.

No era para menos, ya que durante el viaje todos habían aguardado el momento de la llegada e imaginado esa especie de jubiloso diálogo de lombardas que tendría lugar. También imaginaron la visión reconfortante de los fuegos ardiendo en medio de la noche, en cada hogar, pero, por el contrario, encontraban silencio y oscuridad. ¿Qué ocurría? Una canoa rondaba la nave capitana y uno de los indios pidió hablar con Colón.

Era primo de Guacamarí que le traía un obsequio en su nombre. Al preguntársele por los españoles de La Navidad respondió que estaban bien, aunque algunos murieron de “dolencias y otros de diferencias que habían acontecido entre ellos Le contó a Colón que Guacamarí no vivía más en el sitio donde lo dejó, porque los caciques Caonabó y Mayrení le habían hecho la guerra e incendiado el pueblo, razón por lo que debió mudarse. Agregó que de la lucha quedo’ herido en una pierna y por eso no había venido, pero que [al] otro día vendría. Cuenta Chanca que con esta explicación Colón se tranquilizó, sin embargo al día siguiente hubieron señales muy preocupantes: los arawakos, un año atrás cargosos de tan amistosos, brillaban por su ausencia.

Los españoles de La Navidad no daban señales de vida y cuando una cuadrilla fue al fuerte, lo halló incendiado hasta los cimientos. Finalmente, Guacamarino apareció como había anunciado su primo. Algo malo sucedía. El primo sí regresó y esta vez dijo que, en realidad, todos los de La Navidad estaban muertos; que los habían matado los mismos que atacaron a Guacamari. Los españoles quedaron atónitos con este cambio de versiones, además, el cacique continuaba sin aparecer. ¿Qué había sucedido? ¿Qué ocultaban él y su gente?

Las discusiones no tardaron en surgir, como escribe Chanca: “Habla entre nosotros muchas razones diferentes, unos sospechando que el mismo Guacamarí fuese en la traición o muerte de los cristianos, otros les parecía que no, pues estaba quemada su villa, ansí que la cosa era mucho para dudar Colón estaba entre los que dudaban, negándose a creer en una traición de aquél que creyó su amigo, y acompañado por Chanca y otros más fue a La Navidad. Los restos parecían no haber sido tocados y por eso res llamó la atención no encontrar cadáveres; en cambio, en un caserío cercano del que los indios desaparecieron al verlos llegar, hallaron muchas cosas de los cristianos muertos. En el camino de regreso se es aproximaron unos indios que dijeron saber dónde estaban los cadáveres de once de los españoles.

Colón les preguntó quién los había matado y respondieron lo que sonaba a lección aprendida: los dos caciques enemigos de Guacamari. No obstante, Chanca advirtió que, mezcladas a esta explicación, “asomaban quejas que los cristianos uno tenía tres mujeres, otro cuatro, donde creemos que el mal que les vino fue de celos”. Es decir, que la Los indígenas celebraban fiestas con danzas y música en honora sus dioses, tal como se aprecia en este grabado de la Isla La Española, hoy Haití.

La matanza habría sido desenlace de un conflicto entre varones de ambas razas por la posesión de las indias, sobre quienes los hombres blancos y barbados ejercían gran atractivo, pero esta razón no convenció a nadie. Al día siguiente arribó la carabelas que Colón había enviado a explorar, al mando del capitán Melchior. Este contó algo que era como una pieza para agregar al rompecabezas de la misteriosa matanza: que le salió al paso una canoa en la que viajaba un hermano de Guacamari quien le rogó que fuese a visitarlo.

Fue—y lo relató con soma, tal como reprodujo en su carta el doctor Chanca— «lo encontró en su cama echado, haciendo del doliente herido”. Le preguntó por los muertos y respondió lo ya sabido, sus dos enemigos, recalcando que eran los mismos que lo hirieron. Le rogó que le llevara a Colón el mensaje deque lo visitara pues él —insistió— no podía hacerlo por su herida. Colón, quizá pensando que Guacamarí deseaba contarle la verdad de los hechos, fue a visitarlo acompañado por “gente de pro». Chanca describe así el encuentro: “El Almirante, vestido con sus mejores ropas, halló al cacique en su choza de ramas. Estaba rodeado de vasallos, yaciendo en su hamaca, con una pierna envuelta en un paño y, al verlo, le hizo manifestaciones de amistad y le dio nuevos obsequios”.

Luego se refiere a la matanza: “mostró mucho sentimiento con lágrimas en los ojos por la muerte de los Cristianos, e comenzó a hablar de ello . Sin dejar de llorar relató “cómo unos murieron de dolencia, e como otros se habían ido a Caonabó a buscar la mina de oro e que allí los habían muerto, e los otros que se los habían venido a matar allí, en su villa” de La Navidad. Durante todo el tiempo que habló, en ningún momento abandonó su expresión sufriente por lo que Colón le hizo una propuesta que Chanca relata así: “Estábamos presentes yo y un cirujano de armada, entonces dijo el Almirante al dicho Guacamarí que nosotros éramos sabios de las enfermedades de los hombres, que nos quisiese mostrar la herida, él respondió que le placía, para lo cual yo dije sería necesario… saliese fuera de casa, porque con la mucha gente estaba oscura e no se podría ver bien; lo cual él hizo luego, creo más de empacho que de gana… Guacamari dejó su hamaca y, apoyado en Colón, salió a la luz.

El cirujano le quitó la venda para ver la herida pero, oh sorpresa! no había ninguna. Guacamarí explicó que, en verdad, se había tratado de una pedrada, no de una herida, entonces el cirujano lo palpó, pero no encontró señas de golpe. “No tenía más mal en aquella [pierna] que en la otra [sana], aunque él hacía de raposo que le dolía mucho”, observa Chanca socarrón y despreciativo. La realidad era que el cacique había estado mintiéndoles, haciéndolos victimas de una burla. Esto, para muchos, demostraba su culpabilidad en la matanza, pero, para otros, no era prueba suficiente. “Ciertamente no se podía bien determinar —piensa Chanca— porque las razones eran ignotas, que ciertamente muchas cosas había que mostraban haber venido a él gente contraria. Asimismo el Almirante no sabía qué se hacer: parecióle, y a otros muchos, que por entonces y hasta bien saber la verdad, que se debía disimular, porque después de sabida… se podría de él recibir enmienda”.

Por eso Colón, por disimular y además considerando la conveniencia de restablecer la amistad con el cacique en cuya tierra iba a fundar su ciudad, diplomáticamente lo invitó a visitar las naves. Guacamari aceptó y fue acompañado de su hermano. En amistoso diálogo del que fueron intérpretes los dos lenguaraces arawakos, Colón le mostró las herramientas, objetos, semillas y caballos que traía de España para su ciudad y le dijo que quería levantarla próxima a su pueblo, pero el cacique lo disuadió pretextando que el lugar era malsano.

Mientras ambos dialogaban, el hermano del cacique lo hacía con las diez ex cautivas de los caribes que ahora servían a los españoles y así, en esas conversaciones, se pasó la tarde. Guacamari “tomó colación en la nao» tomó a su casa El encuentro, en el que no se mencionó la matanza de La Navidad. había sido satisfactorio y Colón creyó haber dado un paso positivo.

Sólo a la mañana se enteró de le que había sucedido mientras dormía: los dos lenguaraces escaparon a “uña de caballo”, y las ex cautivas también, sin duda inducidas por el hermano de Guacamari. Colón, enojado, despachó mensajeros para exigirle que las devolviera, pero cuando llegaron “hallaron el lugar despoblado, que no estaba persona en él”. El cacique había desaparecido, se había burlado nuevamente de él.

EL FINAL DEL PROYECTO

Nunca pudo saberse la verdad sobre lo ocurrido en La Navidad. Como escribe Chanca, “así que el poco entender… y las razones equívocas nos han traído a todos tan ofuscados que hasta ahora no se ha podido saber la verdad de la muerte de nuestra gente , pero, para el grueso de los españoles, peor que la incógnita era el hecho de haber sido victimas de un manejo turbio. Colón, superando la amarga experiencia, prosiguió con su proyecto y fundó el fuerte de La Isabela sobre la costa norte de La Española, sin embargo, el recuerdo de la matanza y lo que algunos consideraban una debilidad inexcusable suya al no hacer entre los indios un castigo ejemplar, enturbió el ambiente desde el comienzo.

Al mes de fundada la colonia estalló un motín que Colón reprimió con extrema dureza, al punto que las protestas contra sus excesos llegaron a la corte y los reyes enviaron un veedor que lo despachó engrillado a España. El paraíso prometido por él se transformó en un infierno. A los enconos personales y al desánimo por el incumplimiento de las promesas de prosperidad se sumaron las enfermedades. Chanca escribe: “la gente ha adolecido en cuatro o cinco días el tercio de ella… pero espero en nuestro Señor que todos se levantarán con salud”. ¿Creía, realmente, en esta recuperación o la enunciaba para darse fuerzas a sí mismo y ocultar la verdad a las autoridades sevillanas?.

Hasta la naturaleza se volvió contra la colonia, primero con un incendio, después con un huracán hasta que La Isabela adquirió fama de ciudad maldita y finalmente fue abandonada. Hoy sus ruinas han sido excavadas y han aparecido los cimientos de la casa de Colón, de la iglesia desde cuyo campanario sonó la primera campana de América, de las viviendas de los pobladores, de un horno para hacer tejas, del hospital y de los almacenes.

Entre los objetos hallados hay pequeños frascos de vidrio para guardar medicinas, ¿habrían pertenecido al doctor Chanca? Nada sabemos de cómo siguió su vida. Si regresó a España ose quedó en La Española para asistir a la fundación que reemplazó a la malhadada Isabela, la ciudad de Santo Domingo levantada en la costa sur de la isla y destinada a ser el centro del naciente imperio español en América. En Historia del Nuevo Mundo de Girolamo Benzoni, aparece este grabado sobre las prácticas de canibalismo de algunos indígenas del Caribe. El descuartizamiento de personas y la cocción de su carne, fueron hechos que espantaron a los europeos y, a la vez, sirvieron para justificar la supremacía blanca sobre los “salvajes” aborígenes.

Las Carabelas de Cristobal Colón

OBRA POLITICA Y MILITAR DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810

OBRA MILITAR Y POLÍTICA DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810:

Obra militar: Este punto, en cuanto a las expediciones militares que se enviaron a diversas zonas del virreinato, como Paraguay, Banda Oriental, etc. Para integrarlas, se trató de aumentar el número de soldados, procurarles más y mejor armamento y dar a los oficiales instrucción militar adecuada.

Para ello, los indios que habían servido en los batallones de castas fueron incorporados a los de españoles (para demostrarles también que eran todos iguales), además se llamó para servir bajo las armas a los que carecían de ocupación conocida y a los soldados que habían sido dados de baja, siempre que no ejerciesen puestos públicos.

Se proyectó la creación de una fábrica de fusiles y se requisaron las armas de fuego de los particulares, previa indemnización.
A los oficiales se les dictaron conferencias relativas al arte de la guerra, porque muchos dirigían las tropas sin tener los conocimientos necesarios.

Obra judicial — Después del 25 de Mayo, se efectuaron renovaciones en la Audiencia y el Cabildo y se dictaron nuevas ordenanzas. También se trató de simplificar el tratamiento que se daba a los miembros de la Audiencia.

Obra política — Al día siguiente de instalada la Junta, se invitó a todas las autoridades a prestarle juramento. También se enviaron circulares al interior, dando cuenta de los acontecimientos, el 26 lo hizo Cisneros, el 27 la Junta y el 29 el Cabildo.

junta de gobierno de 1810

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

OBRA CULTURAL EDUCATIVA DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810

OBRA CULTURAL DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810:
Obra cultural — Para comprender la obra que la Junta realizó en ese sentido, no debemos olvidar que la ambición de Moreno fue educar al pueblo, que sólo así estaría capacitado para comprender y colaborar con las  reformas que, de acuerdo con las “nuevas ideas” de la época, el secretario deseaba implantar.

Para que todos conociesen la obra de gobierno, fue creada «La Gaceta”, desde cuyas páginas quiso instruir al pueblo, sobre todo en cuestiones de derecho, y para que la milicia conociera sus deberes se publicó un catecismo militar.

Los directores de “La Gaceta” fueron: Moreno, deán Funes, Pasos Silva y Monteagudo, Nicolás Herrera (Gazeta Ministerial), Manuel J. García, fray Camilo Henrique, Julián Alvarez, Bernardo Vélez y Manuel Antonio Castro.Como se publicaban pocos números de “La Gaceta”, era leída en el púlpito después de la misa mayor, para que pudiera ser por todos conocida.

Moreno propiciaba la libertad de imprenta y haciendo uso de ella, publicó y prologó en la edición castellana el “Contrato Social” de Rousseau. Cuando dejó el gobierno, este libro fue retirado de circulación, por considerar el Cabildo que su lectura era perjudicial a los jóvenes.

Pero para que el pueblo pudiera comprender las doctrinas que conocía por medio de las publicaciones, era necesario darle las bases de la educación y para ello se abrieron nuevas escuelas. En setiembre de 1810 fue creada la Escuela de Matemáticas, que funcionó en el edificio del Consulado. Estaba destinada a “tratar la ciencia matemática aplicada al arte mortífero (la guerra)” y asistían a ella los oficiales.

Para que todo el que lo quisiera pudiese ilustrarse directamente, Moreno instaló la Biblioteca Pública de la que fue fundador, presidente y protector, creada el 7 de setiembre de 1810. Ya en ocasión de la conjuración de Córdoba, pidió que fuesen remitidos a Buenos Aires los libros que habían pertenecido a los ajusticiados, así como los que fueron propiedad de los jesuitas.

También solicitó una lista de los libros dejados por éstos en el Norte, para seleccionar el mejor material. A todo esto se sumaron las donaciones particulares de libros e instalaciones. Para que funcionara la biblioteca, le proporcionó una casa y se nombró a dos bibliotecarios rentados.

primera junta de 1810

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

OBRA SOCIAL y ECONOMICA DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810

OBRA DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810:
Obra social, económica y administrativa — En el Plan de Chiclana se especificaba que los cargos públicos serían conferidos a los americanos, para demostrarles que la Revolución no los humillaba, que cada uno debía surgir de acuerdo con sus propios méritos. Algunos cargos se ocuparon por concurso, pero siempre que los funcionarios fueran hombres honestos y capaces.

Se trató de mejorar la condición de los indios con lo que se obtuvo su concurso militar y político; Castelli concedió derecho de sufragar a los del Alto Perú. Se dispuso el levantamiento de un censo, en agosto de 1810.

Moreno trató de promover la inmigración, para que evolucionasen la industria y el comercio, siempre que los extranjeros no pretendieran dominarnos.

Por razones de política, en adelante los españoles no serían designados para ocupar empleos públicos. Se resolvió redactar un nuevo reglamento de comercio de carácter liberal, pero cuidando que beneficiase al país y que en ningún caso lo pusiera en situación de dependencia del extranjero.

Para facilitar el comercio de ultramar, se abrieron los puertos de Maldonado, Río Negro y Ensenada, medidas que fueron calurosamente recibidas.
En varios decretos sobre honores y etiqueta, se puso de manifiesto la tendencia democrática de Moreno; así en nota enviada al Cabildo de Mendoza, ordenaba que en sus relaciones con el teniente de gobernador “deberá (el Cabildo) abstenerse de etiquetas que siempre causan embarazo en el servicio”.

También censuraba a Ortiz de Ocampo “por haberse adjudicado honores y tratamiento de capitán general”. Todos estos no son sino antecedentes de las disposiciones que dió en el decreto de honores el 6 de diciembre.

integrantes de la primera junta de gobierno de 1810

LA DIFÍCIL EVOLUCIÓN POLÍTICA DE 1810 A 1815

La revolución planteó en América la lucha entre liberales y absolutistas que se venía desarrollando en Europa desde tiempos de la Revolución Francesa, una de cuyas derivaciones será la guerra de la Independencia.

El liberalismo impulsaba el establecimiento de un nuevo régimen basado en la soberanía popular y la división de poderes, que garantizase los derechos de los ciudadanos y su participación en el gobierno. Podía adoptar la forma de monarquía constitucional, como Gran Bretaña, o de república, como los Estados Unidos. Una constitución debía organizar las instituciones, garantizar las libertades y la forma de participación de los ciudadanos en el gobierno.

El absolutismo se proponía mantener el antiguo régimen basado en la autoridad suprema del rey, centro de la nación y de quien emanaba todo derecho. Aspiraba a mantener los privilegios de algunos sectores de la sociedad, como la nobleza y el alto clero, evitar las formas de participación del pueblo y las garantías constitucionales. Concebían América como una colonia al servicio de la metrópoli. Entre 1810 y 1815 la revolución pasó por una etapa de inestabilidad y búsqueda de nuevas formas institucionales que asegurasen el paso del antiguo régimen al nuevo: juntas, triunvirato y directorio.

Los criollos que asumieron el poder carecían de experiencia en los asuntos de gobierno. La situación fue más difícil porque surgieron serias disidencias dentro del partido revolucionario: algunos se manifestaron partidarios de un sistema fuertemente centralizado en la capital, mientras otros sostenían los derechos de los pueblos a participar en las decisiones de gobierno.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada
La Argentina Una Historia Para Pensar 1776-1996 Rins-Winter

Cronologia de Todos los Virreyes del Virreinato y Sus Obras

Cronología de Todos los Virreyes del Virreinato
Obras de Gobierno

 1176
PEDRO DE CEBALLOS

Expulsó a los portugueses y aminoró el contrabando.
En 1777 dio el Auto de libre internación; en 1778 habilitó el puerto de Buenos Aires para el comercio con España.
Fomentó la agricultura y la ganadería. Aumentó la seguridad de los caminos interiores mediante fortines y patrullas.

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1178
JUAN JOSÉ VÉRTIZ Y SALCEDO

Nativo de México. Implantó la Aduana (1778) y el régimen de intendencias (1782). Creó: la Casa de Corrección; la Casa Cuna u Hospital de Expósitos, donde se instaló la imprenta que estaba abandonada en Córdoba; el Protomedicato, donde, a principios del siglo XIX, se inició la enseñanza de la medicina; y el Hospicio de Pobres Mendigos. Instaló el alumbrado público con velas de sebo y aceite; dispuso el rellenamiento de los pantanos y la construcción de la alameda sobre la barranca del río. Habilité el teatro que se llamó Casa de Comedias en el lugar denominado La Ranchería (esquina de las actuales calles Perú y Alsina). lmplantó los reales estudios y creó el Real Convictorio Carolino (1783). Organizó los bienes de los jesuitas, implantando la Junta Superior de Temporalidades. Contribuyó a sofocar la sublevación de Túpac Amaru.

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1784
CRISTÓBAL DEL CAMPO

Durante su gobierno se creó la intendencia de Puno, incorporada al virreinato del Perú en 1796. Prosiguió el arreglo de las calles, haciendo empedrar algunas. Procedió a instalar la Audiencia, instituida durante la gestión de su antecesor.

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1789
NICOLÁS DE ARREDONDO

Previamente, fue gobernador interino de La Plata (Charcas). Inició el empedrado de a Plaza Mayor y de la calle de las Torres (actual Rivadavia). Permitió el libre comercio negrero a buques nacionales y extranjeros durante seis años. Esta actividad provocó un litigio con el Consulado de Buenos Aires, que acababa de instalarse. (ver: llegada a Bs.As.)

—0—

1795
PEDRO MELO DE PORTUGAL Y VILLENA

Con anterioridad, fue gobernador del Paraguay. Amplió el comercio exterior a Manila y otros puertos del Pacífico. Abrió el comercio de carnes y harina con La Habana. Puso en estado de defensa las plazas fuertes de la Banda Oriental.

 —0—

1797
ANTONIO OLAGUER Y FELIU

Fue virrey interino, por pliego de providencia. Tomó medidas para impedir el ataque de los portugueses, aliados de los ingleses.
Permitió el comercio con buques extranjeros.

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 1799
GABRIEL DE AVILES Y DEL FIERRO

 Organizó expediciones a las salinas, en procura de sal. Fomentó el desarrollo de las poblaciones fronterizas con los indios. Durante su mandato se publicó el Telégrafo Mercantil. Apoyé el funcionamiento de la Escuela de Náutica, creada por el Consulado.

—0—

1801
JOAQUÍN DEL PINO

 En 1776 fue gobernador de Montevideo. Terminó la plaza de toros del Retiro. Se preocupó por la concentración de los lugares de expendio de alimentos, surgiendo así la Recova. Reglamentó el comercio de trigo. Fomenté la minería y la construcción de embarcaciones en Corrientes y Paraguay.

—0—

1804
RAFAEL SOBREMONTE

(1804-1807). Desempeñó previamente los cargos de secretario de Vértiz, gobernador intendente de Córdoba, subinspector general de las tropas del Virreinato. Introdujo la vacuna antivariólica. Gestionó y consiguió la creación del obispado de Salta. Reformó la universidad de Charcas. Fundó la población de San Fernando de Buena Vista. Durante las invasiones inglesas su actuación fue muy deslucida.

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1807
SANTIAGO LINIERS

Ver: Liniers

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1810
BALTASAR HIDALGO DE CISNEROS

Ver: Cisnero

Ideas Politicas de Moreno Ideales liberales Igualdad de Rousseau

Ideas Políticas de Moreno Ideales de Libertad

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor. Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.  En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Moreno Mariano

IDEAS POLÍTICAS: ROUSSEAU Y MORENO
Mariano Moreno —no obstante su tan prematura muerte— fue el paladín de la Independencia, el más importante pensador roussoniano en el Plata y el más enérgico propulsor de la acción política entre sus contemporáneos. La actividad pública en estos campos la desarrollaba, principalmente, a través de la Gaceta, que dirigió cuando fue miembro de la Junta de Mayo, y también por intermedio de los núcleos que acaudillaba o cuyo guía ideológico era.

Su muerte, aunque dejó un sensible vacío entre sus partidarios, no significó la eliminación de éstos del escenario político, porque era demasiado arraigada su influencia. En efecto, después del deceso de su líder, los morenistas pronto rehicieron sus filas y se lanzaron al combate en la forma propia de aquella época: formando Sociedades Patrióticas, a ejemplo de los clubes jacobinos de la Francia revolucionaria.

La Primera Sociedad Patriótica y Literaria fue establecida formalmente en marzo de 1811. Era el famoso club en el Café de Marcos, que tanto preocupó a los enemigos del finado propagandista de los principios roussonianos y osado pensador político.

Ignacio Núñez, secretario de Moreno y su partidario entusiasta, dice que los socios del club se reunían noche a noche, leían disertaciones escritas y las debatían. Afirma también que las reuniones eran muy animadas.

«Se hablaba contra la injusticia de la conquista emprendida sobre estos países por los españoles, sobre los derechos primitivos de los indios, la cedida y la crueldad de los españoles. (…) Se sostenía el principio de que e. pueblo había reasumido la soberanía desde que el emperador de los franceses había cautivado la de los reyes; que el pueblo tenía derecho de darse la constitución que mejor asegurase su existencia, y que la mejor constitución era la que garantiza a todos los ciudadanos, sin excepción, sus derechos de libertad, de igualdad y de propiedad.

BOLESLAO LEWIN,
MARIANO MORENO,
SU IDEOLOGÍA Y SU PASIÓN.

El Nuevo Mundo
Todo País que se halla bajo una constitución tiránica tiene derecho para romperla. Toda insurrección que se dirige a libertar una Provincia de la opresión, es legítima. Aquel Hombre es libre que goza de las clases de libertad que le corresponden en lo físico, en lo moral, en lo religioso, y en lo civil. Un Estado es libre cuando es gobernado por la voluntad común de los Individuos que lo componen, y cuando cada individuo regido por el Gobierno que hayan adoptado sus representantes, puede considerarse como Legislador de sí mismo.

Ahora: hay diferentes grados en la libertad de que es susceptible un Estado; pero no hay medio entre ser libre, o ser esclavo. Un Estado pequeño es capaz de mayor perfección en la exhibición de sus sufragios, que uno muy extenso, y será por tanto más libre; pero siempre se requiere que la voluntad de sus miembros material o virtualmente haya formado la constitución, para no considerarlo tiranizado.

¿Cuál era el estado en que se hallaba la América al tiempo de caer la Familia de los Borbones? Sin Constitución propia, sin Representantes, sin defensores, agobiada con impuestosy contribuciones forzosas, cuya distribución no podía examinar, no contaba ninguno de los privilegios que pudieran hacerla gloriar con el augusto nombre de libre. Yo no pretendo inculcar sobre las extorsiones que ha sufrido el Nuevo Mundo del yugo de sus Poseedores: basta hacer ver que no era libre, para demostrar que era esclavizado.

Sus Leyes estaban formadas por los Conquistadores; y aun cuando éstas fuesen las más adecuadas para su gobierno, ni había restricciones que se opusiesen a los abusos del poder, ni Cuerpo propio que vigilase sobre la observancia de la Constitución. Las Colonias en una palabra, tenían tanta parte en el Código que las gobernaba, como en las Leyes del Japón. (…)

Semejante conducta no puede sincerarse con la autoridad que arbitrariamente se suponga en los Pueblos de la Península sobre los de América, porque ninguna Comunidad tiene poder alguno sobre otra Comunidad que no le está incorporada por una representación competente. Sólo en este caso es que un Pueblo puede llamarse libre, y sólo siéndolo debe conservar su constitución.

MANUEL MORENO,
VIDA Y MEMORIA DEL DOCTOR
DON MARIANO MORENO.

Sobre la constitución del Estado
Separado Fernando VII de su reino, e imposibilitado de ejercer el supremo imperio que es inherente a la corona; disuelta la Junta Central, a quien el reino había constituido para llenar la falta de su Monarca; suspenso el reconocimiento del Consejo de Regencia, por no haber manifestado títulos legítimos de su inauguración, ¿quién es el supremo jefe de estas provincias, el que vela sobre los demás, el que concentra las relaciones fundamentales del pacto social, y el que ejecuta los altos derechos de la soberanía del pueblo? El congreso debe nombrarlo.

Si la elección recayese en el Consejo de Regencia, entraría éste al pleno goce de las facultades que la Junta Central ha ejercido; si recae en alguna persona de la real familia, sería un verdadero regente del reino; si se prefiere el ejemplo que la España misma nos ha dado, no queriendo regentes, sino una asociación de hombres patriotas con la denominación de Junta Central, ella será el supremo jefe de estas provincias, y ejercerá sobre ellas durante la ausencia del Rey los derechos de su persona con las extensiones o limitaciones, que los pueblos le prefijen en su institución.

La autoridad del Monarca retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey; pueden pues aquéllos modificarla o sujetarla a la forma, que más le agrade, en el acto de encomendarla a un nuevo representante: éste no tiene derecho alguno, porque hasta ahorano se ha celebrado con él ningún pacto social; el acto de establecerlo, es el de fijarle las condiciones que convengan al instituyente; y esta obra es la que se llama constitución del Estado.

Más adelante explicaré cómo puede realizarse esta constitución, sin comprometer nuestro vasallaje al Sr. D. Fernando; por ahora recomiendo el consejo de un español sabio, y patriota, que los americanos no debieran perder de vista un solo momento.

El Dr. D. Gaspar de Jovellanos es quien habla, y es esta la segunda vez, que publico tan importante advertencia. La nación, dice hablando de España, después de la muerte de Carlos II, no conociendo entonces sus derechos imprescriptibles, ni aun sus deberes, se dividió en bandos y facciones; y nuestros abuelos olvidados de su libertad, o de lo que se debían a sí mismos, más celosos todavía de tener un Rey, que a su antojo y cuando sólo debieran pelear para asegurar los unos a los otros, discutían sobre si la casa de Borbón de Francia, o la de Austria en Alemania habían de ocupar el trono español.

Yo deseara, que todos los días repitiésemos esa lección sublime, para que con el escarmienta de nuestros padres, no nos alucinemos con el brillo de nombrar un gobierno supremo, dejando en su arbitrio hacernos tan infelices, como lo éramos antes.

MARIANO MORENO, ESCRITOS.

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno Moreno Saavedra

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor. Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos.

Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.  En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno

Saavedra y Moreno

ENFRENTAMIENTO ENTRE SAAVEDRA Y MORENO: Frente a frente, uno de levita y otro de uniforme, Moreno de Chuquisaca y Saavedra de Potosí, se odian pero no se desprecian «Impío, malvado, maquiavélico», llama el coronel al secretario de la Junta; (…) El primer incidente ocurre cuando los jacobinos descubren que diez jefes municipales están complotados contra el nuevo poder.

En una sesión de urgencia Moreno propone «arcabucearlos» sin más trámite, pero Saavedra le responde que no cuente para ello con sus armas. «Usaremos entonces las de French», replica un Moreno siempre enfermo, con el rostro picado de viruela, que acaba de cumplir 30 años. Al presidente lo escandaliza que ese mestizo use siempre la amenaza del coronel French, a quien hace espiar por sus «canarios», una especie de soplones manejados por el coronel Martín Rodríguez.

Los conjurados salvan la vida con una multa de dos mil pesos fuertes, propuesta por el presidente. «¿Consiste la felicidad en adoptar la más grosera e impolítica democracia? ¿Consiste en que los hombres impunemente hagan lo que su capricho e interés les sugieren? ¿Consiste en atropellar a todo europeo, apoderarse de su; bienes, matarlo, acabarlo y exterminarlo? ¿Consiste en la libertad de religión y en decir con toda franqueza me cago en Dios y hago lo que quiero?», se pregunta Saavedra en carta a Viamonte que lo amenaza desde el Alto Perú.

Desde fines de agosto, Moreno ha hecho aprobar por unanimidad el Plan secreto de operaciones que recomienda el terror como método para destruir al enemigo emboscado. (…) Pero es la aplicación de ese método sangriento lo que garantiza el triunfo de la Revolución. Hasta la bayoneta, la conspiración de Alzaga, como la contrarrevolución de Liniers, terminaron en suplicio y los españoles descubrieron, entonces, que los patriotas estaban dispuestos a todo: «Nuestros asuntos van bien. porque hay firmeza y si por desgracia hubiéramos aflojado estañamos baje tierra. Todo el Cabildo nos hacía mal guerra que los tiranos mandones de! virreinato«, escribe Castelli antes de se: llevado a juicio.

OSVALDO SURIANO,
SIN PARAGUAS NI ESCARAPELAS.

CONFERENCIA DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1810. El 18 de diciembre se debatió si los diputados del interior debían o no incorporarse a la Junta. Debe señalarse que si se adoptaba la primera actitud quedaba diferido el congreso que debía decidir la suerte de estas tierras y quizá concretar el anhelo emancipador. Pese a la circular del día 27 de mayo, la Junta había manifestado en múltiples ocasiones que los diputados concurrirían a formar un congreso aparte, pero aquel documento, que según, se dijo entonces era fruto de la inexperiencia o quizá resultado del momento que se vivía, dio pie al debate.

En la votación Moreno, opuesto a dicha incorporación, quedó derrotado. Pese a que Saavedra y los otros vocales reconocieron la ilegalidad de esa incorporación la apoyaron, según expresaron, por conveniencia pública. Derrotado Moreno, presentó su renuncia y fue enviado a Londres en misión diplomática; hallándose en viaje el paladín de la Revolución falleció repentinamente el 4 de marzo de 1811, a los 32 años de edad. El alejamiento del activo funcionario —como señaló uno de sus contemporáneos— abrió un paréntesis en los progresos hacia la independencia.

IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA DE MARIANO MORENO:
En sus aspectos más salientes se pueden observar los siguientes puntos:

• La aplicación de una política revolucionaria de terror de Estado (imponer miedo a través de ejecuciones sumarias, etc.) para con los enemigos desenmascarados del proceso revolucionario.

• Fomentar la sublevación de las provincias donde el poder de las autoridades coloniales era aún manifiesto, a través del establecimiento de diversas expediciones militares que posibilitasen la rebelión de los sectores de la población de dichos territorios, adictos al movimiento revolucionario.

• Fundamentar la justicia del nuevo gobierno ante la escasa cantidad de autoridades reales que ! aún subsistían en la Península. Esta justificación debía partir de la expresión de las distintas instituciones del Río de la Plata, como serían los cabildos de cada una de las ciudades.

• Negociar con las potencias europeas el reconocimiento del nuevo gobierno, sin comprometer la libertad de maniobra del mismo.

• Proteger la industria, minería y agricultura del país, para permitir su desarrollo. Expropiar al bando enemigo para solventar los gastos de la guerra.

• Fomentar la independencia y revolución en el resto de América, y en especial, en las colonias portuguesas del Brasil, a partir, si era necesario, del envío de una expedición militar.

Dentro de este esquema de gobierno es comprensible la dureza revolucionaria en hechos tales como el fusilamiento de los conjurados de Córdoba, la actitud frente a los funcionarios coloniales, la declaración de la guerra hacia las autoridades de Montevideo…

PARA SABER MAS…
De origen modesto, Moreno nació en Buenos Aires en 1778. Como tantos  en su época, se educó en el Colegio de San Garios, y luego en la Universidad de Chuquisaca, se graduó primero en derecho canónico y más tarde obtuvo el título de abogado. Allí se casó, nació su único hijo y se inició en el ejercicio profesional. En 1805 regresó a Buenos Aires.

Saavedra, en cambio, provenía de una familia tradicional y acaudalada. Había nacido en 1759, en la hacienda La Fombera, cerca de la Villa Imperial de Potosí. La familia volvió a Buenos Aires, cuando él contaba 6 años. Fue también alumno del Colegio de San Carlos, de donde egresó en 1776. Se casó dos veces y de ambos matrimonios tuvo varios hijos.

Mediaba entre ellos casi una generación, pero la circunstancias de su nacimiento y de su educación los vincularon a los mismos ámbitos. Ocurriría otro tanto con el desempeño laboral. Ambos prestaron servicios en la administración virreinal: los dos en el Cabildo de Buenos Aires y, además, Moreno en la Audiencia y Saavedra en el Consulado. Frente a las Invasiones Inglesas, Saavedra fue combatiente y elegido jefe del recientemente creado Regimiento de Patricios. Moreno no empuñó las armas, dejó sí un Diario, donde analizó la situación, deploró la conducta española, exaltó la reacción de Buenos Aires y consignó su propia amargura frente a los hechos. El movimiento de Alzaga los encontró en bandos diferentes, los sucesos de Mayo volvieron a reunirlos.

Cuando Moreno llegó a la Junta de gobierno, como secretario, si bien no había frecuentado desde el principio las reuniones que mantenían los integrantes del grupo revolucionario, su actuación era conocida, se lo sabía hombre de ideas claras y al tanto de las nuevas corrientes de pensamiento. Muy pronto, su entusiasmo lo proyectó a un primer plano y se gestó una solidaridad creciente entre él y los ideólogos de la revolución.

La obra gubernativa de la Junta, por cierto, llevó su sello. Saavedra fue el presidente del gobierno nacido en Mayo porque era un comandante respetado por propios y ajenos, militares y civiles. Su opinión tenía peso por sí misma y su palabra y su acción definieron muchas instancias. Era el símbolo del arbitraje político que ejercían los militares.

El fervor jacobino de Moreno y la moderación apaciguadora de Saavedra terminaron por enfrentarlos en el seno de la Junta. Moreno fue el primero en apartarse y la muerte se lo llevó en seguida. Saavedra vivió aún muchos años, pero lo alcanzó la tragedia del exilio. Los dos habían sido necesarios. Sin ellos, no se sabe cómo hubiera sido la revolución pero, sin duda, muy diferente.

Las Invasiones Inglesas al Rio de la Plata Resumen

RESUMEN DE LAS INVASIONES INGLESAS AL RIO DE LA PLATA

las invasiones inglesas al rio de la plata

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Política Colonial
De Europa
Invasión Inglesa I y
Reconquista
Invasión Inglesa II
La Defensa
Consecuencias de
Las Invasiones

INTRODUCCIÓN: El 18 de junio de 1806, Domingo Matheu escribió a Córdoba, a Francisco Recalde: «Nos hallamos en la mayor consternación, causa los malditos ingleses, que se hallan en Maldonado, […] fondearon frente a aquel puerto […] hoy mismo se embarca toda La tropa para Montevideo…» La alarma era compartida por la población de la capital.

Una semana más tarde, desde puntos elevados (como las torres de San Ignacio), podían divisarse las velas enemigas frente a las costas de Quilmes. La incursión comenta el historiador, Halperin Donghi, introdujo «bruscamente al Río de la Plata en el conflicto mundial». Desde hacía tiempo, los estadistas ingleses habían trazado proyectos para introducir sus intereses en los vastos territorios de Hispanoamérica.

 La guerra con Francia -aliada de España- cerraba los mercados europeos al comercio inglés. Existía la posibilidad de una alianza entre los intereses de Londres con los de los criollos. En 1805 se esperaba una invasión francesa a las islas británicas, pero este proyecto perdió base al ser destruida la escuadra francoespañola por los británicos en Trafalgar.

Fue así como las autoridades militares británicas en El Cabo aceptaron la propuesta del comodoro Home Popham de atacar el Plata. Se enviaron diez buques y una fuerza de desembarco de unos 1600 hombres, comandada por el general Wllliam Carr Beresford.

DESCRIPCIÓN SOMERA DE INVASIONES INGLESAS: El Virreinato del Río de la Plata, en donde el dominio español parecía firmemente asentado, sufrió directamente las consecuencias de la expansión de las guerras europeas al espacio atlántico —que, desde la derrota franco-española en la batalla de Trafalgar, en 1805, había quedado bajo el absoluto dominio inglés—.

En 1806, una fuerza militar inglesa, que acababa de apoderarse de la colonia holandesa del Cabo de Buena Esperanza (en el sur de África), se dirigió hacia el Río de la Plata. El 27 de junio, las tropas inglesas bajó el mando de William Carr Beresford tomaron, sin encontrar resistencia, la ciudad de Buenos Aires.

virrey SobremonteEl virrey Sobremonte, junto con buena parte de la administración española, abandonó la ciudad, mientras que los representantes de los principales grupos e instituciones locales se apresuraron a mostrar obediencia a las nuevas autoridades. Sin embargo, este acatamiento duró poco.

Un primer intento de expulsar a las fuerzas inglesas, llevado a cabo por Juan Martín de Pueyrredón y un grupo de paisanos, fracasó.

Finalmente, las tropas provenientes de Montevideo al mando de Santiago de Liniers, un oficial francés al servicio de la corona española, iniciaron la resistencia; simultáneamente, se organizaron las milicias urbanas. Los ingleses se vieron superados militarmente y el 12 de agosto se rindieron.

Finalizada la Reconquista, el 14 de agosto, los funcionarios y principales vecinos, reunidos en Cabildo abierto, decidieron privar a Sobremonte del mando militar y convirtieron a Liniers en el gobernador militar de Buenos Aires. También resolvieron organizar la defensa de la ciudad ante la posibilidad de un segundo ataque.

En efecto, en febrero de 1807, tropas británicas —mucho más numerosas que las deohn Whitelocke la Primera Invasión Inglesa— al mando del general John Whitelocke tomaron Montevideo y meses más tarde, en junio, desembarcaron por segunda vez en Buenos Aires. Luego de eludir a las fuerzas de Liniers, los ingleses entraron en la capital.

Pero allí se encontraron frente a la defensa organizada por Martín de Álzaga, próspero comerciante español y alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires.

Whitelocke no estuvo dispuesto a entrar en un combate con inciertas perspectivas y se rindió. La victoria de Buenos Aires fue militar, pero sobre todo política, en la medida en que los invasores no pudieron contar con el apoyo de los grupos locales.

Ampliación del Tema:

LA PRIMERA INVASIÓN INGLESA: Hasta 1804 los británicos se abstuvieron de una acción concreta para no empeorar sus ya tensas relaciones con España. El estallido de la guerra a raíz de la captura por parte de Inglaterra de naves españolas cargadas de oro’ destinado a brindar secretamente subsidios a Napoleón (precio que debía pagar España por su neutralidad aparente), quitó las barreras políticas que hasta entonces habían detenido los proyectos.

Sin embargo, la situación europea presentaba otra variante: Rusia esperaba atraer a España contra Napoleón; una acción hostil de Inglaterra estropearía esos planes.

LA PRIMERA INVASIÓN INGLESA: La posición de Holanda como aliada de Napoleón dio excusa al gabinete dirigido por William Pitt (imagen) para ordenar la captura de la colonia de El Cabo, en Sudáfrica, punto de gran valor estratégico por cuanto controlaba la ruta a la India. a la vez que servía de base para futuras operaciones en el Atlántico Sur.

Una escuadra al mando del comodoro Home Popham condujo al mayor general David Baird a aquellas aguas. Tras recalar en la costa del Brasil, la expedición ocupó la colonia holandesa el 18 de enero de 1806.

Popham, que sabía a Pitt favorable a los proyectos sobre América creyó ver una oportunidad de realizarlos al enterarse del éxito de Nelson en Trafalgar que eliminaba toda posibilidad de incursiones francesas sobre África o la India, dejando así fuerzas disponibles y los mares libres para el pabellón inglés al tiempo que se volvía estéril todo intento de atraer a España a una alianza.

A su modo de ver los motivos que habían impedido la concreción de la empresa americana habían desaparecido. Las versiones que recibió sobre disposiciones favorables de algunos criollos hacia Su Majestad Británica y sobre el malestar de la población contra la Corona española, decidieron al osado marino. Logró convencer a Baird y éste le facilitó algunas tropas al mando del brigadier general William Carr Beresford.

En Londres en tanto Pitt había fallecido 12 de enero de 1806 y el nuevo gobierno integrado por miembros del partido Whig bajo la dirección de lord Grenville. desconocía los provectos de Pitt. que era miembro del Partido Tory.

De la pluma del historiador Daniel Balmaceda, en su libro «Espada y Corazones», nos cuenta como Beresford logró capturar los tesoros que se llevaba Sobremonte en su fugaz escape:

[…]Sobremonte se perdió el espectáculo  [la entrada a la ciudad de los ingleses] porque, cuando desde el fuerte vio con su catalejo las casacas coloradas a la altura de Barracas, decidió partir hacia Córdoba para reunir un ejército reconquistador. De paso, se llevó todos los caudales, la familia, los criados, la ropa y el catalejo.

Una comitiva recibió a Beresford con los brazos abiertos, pero el inglés miró de reojo, con su ojo no emparchado, y aclaró que si no aparecían los caudales, la convivencia no sería agradable.

A la comitiva no le tembló la mano para señalar el camino a Córdoba y, de inmediato, se organizó una expedición hispano-criollo-británica para capturar el botín. En Lujan, alcanzaron las carretas cargadas de cofres y baúles. Sobremonte ya no estaba en el pueblo: los vio venir, saludó a las apuradas y siguió su camino a todo galope, abandonando el tesoro real.

Es necesario reconocer que el virrey Sobremonte fue el primero en concebir un plan para expulsar a los invasores. Pero tardó tanto en ejecutarlo, que cuando finalmente partió con su ejército cordobés hacia Buenos Aires, la ciudad ya había sido reconquistada por Liniers.

Conocer Sobre la Segunda Invasión Inglesa en 1808

Consecuencias de las Invasiones Inglesas al Rio de la Plata

CONSECUENCIAS DE LAS INVASIONES INGLESAS AL RÍO DE LA PLATA

Las invasiones inglesas tuvieron efectos fundamentales en la relación de Buenos Aires con España. Por una lado , acentuaron el enfrentamiento entre los comerciantes españoles, fieles al sistema de la metrópolis (un sistema económico que los privilegiaba) y la clase criolla que se oponía al monopolio y se identificaba con las nuevas ideas igualitarias.

Por el otro, la doble victoria porteña incrementó un sentimiento independentista en una ciudad que ya contaba con su propio ejército. Si la experiencia había demostrado que podía defenderse sola de un enemigo tan poderoso, sin la ayuda de la Corona ni del Virreinato del Perú, ¿por qué no pensar que la colonia podía gobernarse por sí misma?

Incluso entre los españoles había quienes, como Álzaga, aprobaban la tendencia emancipadora siempre que se mantuviera el mismo esquema social y el poder permaneciera del lado español, con absoluta exclusión de los americanos. Liniers se convirtió en una de las figuras políticas más gravitantes gracias al prestigio militar ganado en las batallas contra Beresford y Whitelocke.

Tenía a su favor una gran adhesión popular y desde mediados de 1807 se desempeñó como virrey interino. Hacia él se acercaron tanto los criollos más radicales como los españoles conservadores, sabedores de que este francés, monárquico convencido, profesaba una inquebrantable lealtad hacia la Corona.

Entre los grupos antagónicos empezaron a gestarse una serie de sordas pujas políticas, insertadas dentro de un marco internacional cada vez más complicado y cambiante.

El fracaso de las dos invasiones convenció al gobierno británico de cambiar de estrategia: en lugar de intentar apoderarse de las colonias sudamericanas se dedicó a favorecer su independencia.

invasiones inglesas

Las invasiones inglesas obedecieron a un largo afán del gobierno de Inglaterra de extender sus dominios hacia estas regiones. A pesar de la derrota sufrida y del fracaso de las dos primeras invasiones, el gobierno inglés no abandonó su propósito. Después de procesar a Whitelocke ordenó la formación de otro ejército expedicionario designando como jefe al general Wellesley, duque de Wellington, futuro vencedor de Napoleón en Waterloo. Los acontecimientos europeos y los afanes imperialistas de Napoleón obligaron a dar otro destino a este ejército. Pero Buenos Aires debió vivir permanentemente preparado para hacer frente a una nueva invasión.

Podemos decir que:

Las invasiones inglesas dejaron honda huella en el Plata.

En primer lugar obligaron a la formación de cuerpos nativos que serian luego el brazo armado de la Revolución.

Contribuyeron al desprestigio del gobierno español: un virrey había sido destituido y arrestado y la colonia se había defendido sin tener en cuenta la

 ayuda de la metrópoli. La situación europea y el dominio del mar ejercido por Inglaterra impedían todo auxilio peninsular.

El gobierno inglés desestimando un tercer intento al variar la situación europea en 1808. cambió su política; en el futuro favorecería las tendencias emancipadoras como medio de lograr sus metas económicas.

Consecuencias:

  • Dejó a las claras que las tropas metropolitanas eran incapaces de defender las colonias.
  • Hubo un resentimiento popular en repudio  a la actitud de los funcionarios de gobierno que habían escapado del ataque inglés.
  • Creció un espíritu guerrero en la gente (criollos) que habían colaborado en la defensa de la ciudad. Como así también crecieron  ideas de unión y fraternidad entre los ciudadanos porteños.
  • Se  gestaron ideas revolucionarias de independencia de España.
  • Se creó una nutrido ejército formado por criollos para la defensa local.
  • El gobierno seguía en manos de los peninsulares, que eran los grandes comerciantes monopolistas y los criollos seguían sin poder acceder a estos cargos.

Las invasiones inglesas sentaron un precedente para la Revolución de Mayo de 1810, ya que demostraron que las colonias podían defenderse por su cuenta sin ayuda de la metrópoli, a la vez que el nombramiento de Liniers y una serie de decisiones que se tomaron de manera local, sirvieron como precedente de la autodeterminación que podía ser ejercida.

LA SITUACIÓN POLÍTICA ENTRE 1807 Y 1810: En 1807 los ingleses dejaron atrás su derrota y un pueblo armado y entusiasta. Pero había algo más, transcurrieron casi tres años desde la Defensa hasta los sucesos que conocemos como Revolución de Mayo.

En ese lapso en el Río de la Plata se advirtieron claros síntomas de una crisis profunda del sistema colonial.

Dos virreyes, Liniers y Cisneros, ocupan este confuso período. Sus mandatos se vieron alterados por los ecos de la dramática situación europea y los primeros atisbos locales de la Revolución americana, que daría surgimiento a más de veinte naciones independientes.

EUROPA ENTRE 1806 y 1809. A la sombra amenazante de Napoleón, la política española contemporánea de las invasiones inglesas se desarrollaba vacilante.

En la realidad, Carlos IV había dejado el gobierno en manos de su favorito, Manuel Godoy, que ostentaba el título! de Príncipe de la Paz, cuya política osciló entre la alianza con el emperador francés y las negociaciones secretas con Inglaterra.

Las victorias napoleónicas de 1806 inclinaron a Godoy hacia la primera posibilidad.

La negativa de Portugal a unirse al bloquee continental provocó, en octubre de 1807, la invasión francesa a ese país.

La corte lusitania huyó a Río de Janeiro y Francia y España s dividieron la pequeña nación por el acuerdo de Fontainebleau.

Las disidencias entre Carlos IV y Godoy por un lado y el heredero al trono, príncipe Fernando, por otro, mostraron a Napoleón la debilidad de la monarquía española y aprovechó la presencia de sus fuerzas en la península Ibéril para ocupar con ellas puntos estratégicos.

 En mayo de 1808 fueron convocados los disidente a Bayona (Francia). Fernando VII reemplazante de su padre tras el motín de Aranjü presionado por el monarca corso se vio obligado a abdicar en favor de Carlos IV quien a su vez, cedió el trono a Napoleón.

El 6 de junio José Bonaparte, rey de Nápoles y hermano del emperador, fue nombrado por éste rey de España. Los reyes hispanos quedaron prisioneros en Francia.

El 2 y 3 de mayo un motín madrileño contra las fuerzas galas desató la rebelión general en Oviedo, Cádiz, Valencia, y otras ciudades. Napoleón Bonaparte debió acudir a restablecer el poder de su hermano, que había abandonado Madrid.

Pese a las victorias napoleónicas, la guerra va no cesaría en España.

Espontáneamente, por todo el territorio, surgieron “juntas” que gobernaban a nombre de Fernando VII. (imagen)

Ante éste vuelco Gran Bretaña se convirtió en aliada de los sublevados españoles.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: CONSECUENCIAS

Las invasiones de los ingleses tuvieron para el pueblo de Buenos Aires consecuencias que luego influyeron en el proceso de emancipación. Señalaremos algunas:
1. Fue estímulo al sentimiento patrio. La población de Buenos Aires en forma unánime puso todos sus recursos y heroísmo en la defensa. Defendieron estas regiones como su propia patria.

2. El pueblo tuvo activa y consciente participación en los sucesos y de hecho ejerció su poder soberano. La voluntad popular se impuso en el nombramiento de Liniers como jefe militar en el Cabildo Abierto del 14 de agosto, después de la reconquista. Se impuso también en la Junta de Guerra del 10 de febrero de 1807 destituyendo y aprisionando a Sobremonte y confiriendo el mando político a la Audiencia.

3. Puso a los habitantes de Buenos Aires en contacto con nuevas ideas políticas de que eran portadores los vencidos invasores. Los prisioneros encontraron eco para la difusión de sus ideas políticas.

Los ingleses durante su breve dominio pusieron en vigencia un régimen que garantizaba la libertad de culto y de conciencia, los derechos individuales, la propiedad, la libertad de comercio, la administración de justicia. Desde las columnas de La Estrella del Sur en Montevideo también difundieron ideas liberales.

4. Ahondó el natural antagonismo existente entre españoles europeos y criollos. Cada uno de los grupos se atribuía a sí mismo la parte más importante del triunfo. Se formaron de hecho dos partidos con sus jefes naturales surgidos de la misma acción contra los ingleses. El partido de los españoles reconocía como jefe a Martín de Alzaga; el de los criollos, a Santiago de Liniers.

5. Dio la primacía militar a los criollos. Este hecho es de primordial importancia, pues, fue lo que posibilitó el desenlace de los sucesos del 25 de Mayo de 1810 en favor de la posición patriota.

Una orden de Liniers después de la primera invasión dispuso el alistamiento y adiestramiento militar de todos los hombres de 16 a 50 años de edad. Criollos y españoles constituían nuevos regimientos. Los soldados elegían a los oficiales y ios oficiales a los jefes. El método democrático se practicaba en los cuarteles.

Se formaron cinco batallones de criollos, cuatro de ellos estaban formados por nativos de Buenos Aires, uno de los cuales estaba constituido exclusivamente por pardos y morenos. Al regimiento de Patricios le correspondió luego una función preponderante. El quinto batallón, de Arribeños, lo formaban hombres del interior.

Los españoles formaron sus batallones según sus regiones de origen, andaluces, gallegos, cántabros, montañeses, etc.

Entre tropas de línea y milicias ciudadanas el ejército contaba con 8.000 hombres, de los cuales más de 5.000 eran nativos.

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El Fracaso de las Invasiones Inglesas Según Un Oficial Ingles

LA DERROTA DE LAS INVASIONES INGLESAS VISTA POR UN OFICIAL INGLES

El teniente coronel Lancelot Halland fue un distinguido oficial inglés que participé en el ataque a Buenos Aires en 1807, incorporado al Estado Mayor del general Craufurd.

Escribió un interesante Diario donde recuerda esas jornadas: “Las calles de Buenos Aires corren todas paralelas o en ángulos rectos entre sí … Trece columnas debían penetrar en la ciudad y ocupar las posiciones fuertes hasta llegar al río (marchaban desde los Corrales de Miserere, actual Plaza Once).

A las seis de la mañana las columnas empezaron a moverse. La brigada del general Craufurd, a la que yo pertenecía, fue dividida en dos; él dirigió la fracción derecha, consistente en cuatro compañías de infantería ligera y cuatro del Regimiento 95, con un cañón para balas de tres libras.

El coronel Pack dirigió la izquierda con fuerzas iguales y fue duramente atacado en las cal/es, dejando gran número de oficiales y soldados en el trayecto. Nosotros avanzamos hasta llegar al río con pocas pérdidas. Entramos en la iglesia de Santo Domingo donde recobramos las banderas del Regimiento 71, perdidas en 1806.

Después de varias horas de intensa lucha, a las cuatro de la tarde el general Craufurd izó bandera de parlamento ante la imposibilidad de seguir resistiendo.

En la puerta de Santo Domingo se presentó el general Elio (Francisco Javier de Elío), un hombre sucio y mal vestido rodeado por una vociferante gentuza armada, que ululaba y chillaba. Se arregló la rendición y se ordenó que saliéramos del templo sin armas. Nuestros soldados lloraban.

Se nos hizo marchar hasta el Fuerte a través de las calles llenas de gentuza de tez muy oscura, bajas y mal hechas, cubiertas con mantas rotosas, sin orden ni uniformidad entre ellas. Al llegar al Fuerte, fuimos introducidas en una sala llena de oficiales británicos prisioneros.

El general Barbiani (César Balbiani), un hombrecillo enojadizo, pero cortés, nos hizo firmar un compromiso de no servir contra España hasta ser canjeados.

Por la mañana, nos ofreció chocolate como desayuno. Los oficiales españoles parecen vivir de una manera sucia e incómoda.

Barbiani es el segundo jefe de la plaza, sin embargo, él mismo se hace la cama, se limpia la mesa, etc.

El y todos sus oficiales duermen todos en una misma pieza, sobre colchones, sin sacarse la ropa. No se lavan ni se afeitan. Son grandes fumadores de cigarros. En general son gente cortés, pero analfabetas y mal educados, salvo algunas excepciones.

Liniers invitó a todos los oficiales a comer; la comida fue muy buena. Por la mañana, pedí una navaja para afeitarme, y me llevaron a la habitación de Liniers que acababa de dejar el lecho y se estaba vistiendo.

Liniers buscó personalmente una navaja, una camisa, y durante media hora, un nuevo cepillo de dientes, para mí “

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina (kapelusz) – Wikipedia

Ejercito del Norte al mando de Rondeau Guerras de la Independencia

Ejército del Norte al Mando de Rondeau
Guerras de la Independencia

El ejército del Norte comandado por el general José Rondeau,
según de sus oficiales

(Fragmentos de José María Paz, Memorias póstumos, Buenos Aires, EMECE, 2000).

Estábamos ya en abril (1815) y era tiempo de movemos, porque era preciso, era indispensable hacer algo para no disolvemos. Se pensó, pues, seriamente en ello, pero sin combinación, sin plan y casi hasta sin discernimiento. ( … )

¿Se creerá que el ejército, que después de la incorporación de las tropas últimamente venidas de Buenos Aires debía contar más de cinco mil hombres, apenas pasaba entonces de tres mil?.

Nada es más exacto; pues la expulsión de trescientos españoles; deserción espantosa, tanto en el camino de Buenos Aires como en el ejército mismo, lo había reducido a ese número.

Y es forzoso decir que si esa deserción fue menos y no acabó el ejército por una disolución, fue debido a los jefes de cuerpo que cada uno en el suyo tomó medidas más o menos enérgicas, sin exceptuar el último suplicio, como ya indiqué en otra parte.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: TERCERA EXPEDICIÓN ALTO PERÚ (1814-15)
El gobierno de Buenos Aires designó al general Rondeau, en mayo de 1814, para reemplazar a San Martín en el ejército del Norte.

Por ese tiempo, la defensa de la frontera septentrional había quedado prácticamente a cargo de Quemes y de Álvarez de Arenales. Guemes,  actuaba con sus invencibles gauchos en Salta y Jujuy; Álvarez de Arenales dirigía a los bravos guerrilleros del Alto Perú, que también mantenían en constante alerta a las fuerzas realistas.

Rondeau no compartía la opinión de San Martín de que era ilusorio pretender llegar a Lima por el Alto Perú. En abril de 1815-inició una nueva campaña, internándose en las sierras de Solivia.

Quemes, que pensaba como San Martín, no lo acompañó con sus gauchos; a pesar de ello Rondeau continuó el avance hacia la meseta boliviana y el lago Titicaca.

En Puesto del Marqués, el general Cruz, con tropas de avanzada, obtuvo un triunfo sobre las fuerzas realistas en abril de 1815. Pero poco tiempo después un destacamento de patriotas al mando de Martín Rodríguez fue vencido en Venta y Media; esto obligó al general Rondeau a retroceder con todas las fuerzas hasta Sipe-Sipe, donde el 29 de noviembre de 1815 fue prácticamente destrozado por las tropas realistas al mando del general Joaquín de la Pezuela, el vencedor de Vilcapugio y Ayohuma. Después de esta acción regresó desordenadamente hasta Salta. Una vez más quedó en manos de Quemes la defensa de nuestra frontera del Norte.

Para recapitular, recordemos que hubo tres expediciones al Alto Perú: la primera, después del triunfo de Suipacha, fue derrotada en Huaqui; la segunda logró las victorias de Tucumán y Salta, pero fracasó en Vilcapugio y Ayohuma; la tercera comenzó sin ninguna victoria de importancia y terminó con el desastre de Sipe-Sipe.

Fuente Consultada: Historia Argentina Editorial Océano Fasc. N°7.

Guerras de la Independencia Campaña al Paraguay Manuel Belgrano

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
La campaña al Paraguay vista por el comandante de la expedición

(Extractos de Manuel Belgrano, fragmentos autobiográficos).

batalla por la independencia de las provincias unidas

Luego que pasaron todos al nominado pueblo de La Bajada, me di a reconocer de general en Jefe, y nombré de mayor general a don Nicolás Machain. dándole, mientras yo llegaba, mis órdenes e instrucciones.

Así que la tropa y artillería que ya he referido, como dos piezas de a dos, que arreglé de cuatro, que tenía el ya referido cuerpo de caballería de la Patria, y cuanto pertenecía a éste, que se llamaba ejército, se había transportado a La Bajada. me puse en marcha para ordenarlo y organizarlo todo.

Hallándome allí, recibí aviso del gobierno de que me enviaba doscientos patricios, pues por las noticias que tuvo del Paraguay, creyó que la cosa era más seria de lo que se había pensado, y puso también a mi disposición las milicias que tenía el gobernador de Misiones, Rocamora, en el pueblo de Yapeyú, con nueve o diez dragones que le acompañaban.

Mientras llegaban los doscientos patricios que vinieron al mando del teniente coronel don Gregorio Perdriel, aprontaba las milicias del Paraná, las carretas y animales para la conducción de aquélla, y caballada para la artillería y tropa.

Debo hacer aquí los mayores elogios del pueblo de Paraná y toda su jurisdicción; a porfía se empeñaban en servir. y aquellos buenos vecinos de la campaña abandonaban con gusto sus casas para ser de la expedición y auxiliar al ejército de cuantos modos les era posible.

No se me olvidarán jamás los apellidos Garrigós, Ferré, Vera y Ereñú: ¡ningún obstáculo había que no venciesen por la patria! Ya seríamos felices si tan buenas disposiciones no las hubiese trastornado un no inerme, que no ha sabido premiar la virtud, y ha dejado delitos. Estoy escribiendo, cuando estos mismos, y Ereñú sé batido a Holmberg.

Para asegurar en el partido de la revolución el Arroyo de la C . demás pueblos de la costa occidental del Uruguay, nombré comandante de aquella orilla al doctor don José Miguel Díaz Vélez, y lo dé auxiliado con una compañía de la mejor tropa de caballería Patria, que mandaba el capitán don Diego González Balcarce.

Entretanto, arreglaba las cuatro divisiones que formé del ejército, tirándole a cada una, una pieza de artillería y municiones, dándoles instrucciones a los jefes para su buena y exacta dirección, e inspirando la disciplina y subordinación a la tropa y particularmente la última calidad de que carecía absolutamente la más disciplinada, que era la de Buenos Aires, pues el jefe de las armas, que era don Cornelio Saavedra no sabía lo que era milicia y así creyó que el soldado seria mejor dejándole hacer su gusto.

Felizmente no encontré repugnancia y los oficiales me ayudaron a restablecer el orden de un modo admirable, a tal término que logré que no hubiese la más mínima queja de los vecinos del transito, ni donde hizo alto el ejército, ni alguna de sus divisiones. Confieso que esto me aseguraba un buen éxito, aun en el más terrible contraste.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En Asunción del Paraguay existía una fuerte reacción contra la Revolución de Mayo, encabezada por el gobernador Velazco. Para auxiliar el movimiento revolucionario y vencer la resistencia realista del Paraguay, la Primera Junta encomendó a uno de sus vocales, Manuel Belgrano, la organización de un ejército. Aunque no era militar, Belgrano encaró con tesón, inteligencia y patriotismo esa tarea.

Con pocos hombres de tropa salió de Buenos Aires en setiembre de 1810 y se dirigió hacia el Norte,costeando el Paraná. Ya en Entre Ríos había logrado reunir cerca de mil soldados, casi todos novatos. Se internó con ellos en la provincia de Corrientes y cruzó montes y bañados, hasta Misiones, junto al Alto Paraná. Con balsas improvisadas y botes de cuero cruzó este río y venció la resistencia de la guarnición paraguaya de Campichuelo, adicta a los realistas.

El objetivo de Belgrano era Asunción, capital de la gobernación del Paraguay. Con su reducido ejército emprendió el camino a través de selvas, ríos y pantanos. Los paraguayos, dirigidos por el gobernador español Velazco, opusieron firme resistencia al avance de Belgrano y lo vencieron en la batalla de Paraguarí (19 de enero de 1811). Belgrano retrocedió hacia el Sur con los restos de su ejército. Alcanzado y batido nuevamente en Tacuarí (9 de marzo de 1811),tuvo que rendirse al general paraguayo Cabanas, después de una heroica resistencia. Belgrano y Cabanas llegaron a un entendimiento.

El jefe patriota explicó a su colega el significado del Movimiento de Mayo y dejó en su ánimo la hermosa semilla de la libertad.

Cumplida su honrosa tarea se retiró del Paraguay, gozando de la consideración que le brindaron los vencedores.

Poco después en el Paraguay los patriotas asumieron su propia representatividad, pero no aceptaron unirse a los patriotas de Buenos Aires, quedando el territorio, desde ese momento, separado de Buenos Aires.

Fuente Consultada: Historia Argentina Editorial Océano Fasc. N°7.

Representacion de los Hacendados Mariano Moreno Libre Comercio

Representación de los Hacendados
Mariano Moreno Libre Comercio

LA CAMPAÑA RIOPLATENSE EN LOS ÚLTIMOS CIEN AÑOS
DE DOMINIO COLONIAL ESPAÑOL

Las riquezas de la campaña y las bondades del libre comercio, según un abogado criollo (Fragmentos de Mariano Moreno, Representación de los hacendados, 1809

mariano moreno

Manuel Belgrano, secretario del Consulado, apoyó la apertura de los puertos al comercio británico, como un medio para obtener ingresos fiscales con destino a la administración virreinal. En tanto que el abogado Mariano Moreno, en su Representación de los Hacendados, del 31 de septiembre de 1809, dirigida al virrey Cisneros, se opuso a los partidarios del monopolio español y planteó la libertad de comercio como algo vital para el bienestar de los consumidores y productores rioplatenses.

Las propuestas y las medidas económicas, adoptadas por la administración virreinal para afrontar las dificultades financieras, el desabastecimiento y el contrabando, generaron numerosas tensiones y debates entre los grupos locales y no lograron las soluciones esperadas.

El texto de la Representación de los hacendados, atribuido a Mariano Moreno, fue la respuesta de los ganaderos a quienes se oponían al libre comercio, cuando Cisneros efectuó consultas al respecto.

Ha sido considerada por algunos historiadores como la primera exposición sistemática de principios económicos del liberalismo (por ejemplo, de las ideas de Adam Smith).

La Representación de los hacendados proponía centralmente que «conviene al País la importación franca de efectos que no produce ni tiene, y la exportación de los frutos que abundan hasta perderse por falta de salida» y «que todo introductor [que debía ser comerciante español] esté obligado a exportar la mitad de los valores importados en frutos del país».

Argumentaba, además, que el libre comercio no dañaría la industria local: «las telas de nuestras provincias no decaerán, porque el inglés nunca las proveerá tan baratas ni tan sólidas como ellas».

Estas campañas producen anualmente un millón de cueros, sin las demás pieles, granos y sebo, que son tan apreciables al comerciante extranjero: llenas todas nuestras barracas, sin oportunidad para una activa exportación, ha resultado un residuo ingente, que ocupando los capitales de nuestros comerciantes les imposibilita o retrae de nuevas compras, y no pudiendo éstas fijarse en un buen precio para el hacendado que vende, si no es a medida que la continuada exportación hace escasear el fruto, o aumenta el número de los concurrentes que lo compran, decae precisamente al lastimoso estado en que hoy se halla, desfalleciendo el agricultor hasta abandonar un trabajo que no le indemniza los afanes y gastos que le cuesta.

A la libertad de exportar sucederá un giro rápido, que, poniendo en movimiento los frutos estancados, hará entrar en valor los nuevos productos y aumentándose las labores por las ventajosas ganancias que la concurrencia de extracto res debe proporcionar, florecerá la agricultura y resaltará la circulación consiguiente a la riqueza del gremio que sostiene el giro principal y privativo de la Provincia.

PARA SABER MAS…

La debilidad manifiesta del Estado español y el progresivo aislamiento de sus colonias que se registró a partir de 1805, no sólo fueron políticos sino que alteraron las relaciones económicas que con éstas mantenía.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la apertura del puerto de Buenos había favorecido de un modo muy particular a una élite mercantil que, abocada al tráfico  ultramarino, actuaba en estrecha relación con Cádiz y Sevilla. Pero la prosperidad  también había permitido el surgimiento de sectores subalternos relacionados con el comercio interno y las actividades ganaderas que cada vez encontraban más objeciones a los privilegios de los grandes mercaderes españoles.

A fines de 1809, el joven abogado Mariano Moreno presentó un extenso escrito donde justificaba la necesidad del libre comercio y reclamaba a las autoridades su autorización para el ingreso de mercaderes ingleses.

La Representación de los Hacendados y Labradores, además de realizar un lúcido análisis de la situación colonial, colocaba en el medio de la escena una de las principales cuestiones que enfrentaban a peninsulares y criollos, denunciando el perjuicio que ocasionaban al desarrollo local las maniobras y negocios de los grupos asociados al monopolio.

En el Río de la Plata, el movimiento iluminista alcanzó un desarrollo limitado. Sus principales exponentes tuvieron como campo preferencial el pensamiento económico, sostenido por el intento de aplicar, a las condiciones del Río de la Plata, las ideas de los economistas europeos contemporáneos.

LA INFLUENCIA DE LAS IDEAS DE LA ILUSTRACIÓN

Los líderes de la revolución en el Río de la Plata, entre ellos, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Nicolás Rodríguez Peña y Juan José Castelli, se hallaban fuertemente influenciados por las ideas políticas de la Ilustración. Una de las principales obras escritas por los pensadoes ilustrados, «El contrato social», del filósofo francés.

Juan Jacobo Rousseau, fue traducida por Mariano Moreno. En la introducción al texto sostuvo, oponiéndose a los tiranos que habían atribuido un origen divino a la autoridad, que la obediencia se debía al acuerdo o pacto entre los miembros de la sociedad, los que delegaban conscientemente las funciones de gobierno. Sólo el pueblo, que es el soberano, tiene poder y, por lo tanto, puede delegarlo.

No obstante, continuaba Moreno, si los pueblos no se ilustran, si no se generalizan sus derechos, «[…] si cada hombre no reconoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra a suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».

BELGRANO MANUEL: La trayectoria de Manuel Belgrano -una de las figuras principales de la Ilustración rioplatense- ejemplifica los dilemas de un economista ilustrado en el mundo colonial. Hijo de un próspero comerciante italiano, Belgrano estudió en las universidades de Salamanca y de Valladolid, donde se graduó de abogado en 1793. En España se familiarizó con las doctrinas económicas prevalecientes -en especial con las fisiocráticas, que enfatizaban el papel de la agricultura en la riqueza nacional- y con el pensamiento de la Ilustración. Durante su estadía en Europa, también recibió el impacto de los ideales de la Revolución Francesa, como señaló en su Autobiografía:

«Como en la época de 1789 me hallaba en España y la revolución de la Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aún las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa e indirectamente».

Belgrano no consideraba contradictorio sentir simpatía por la Revolución Francesa y, al mismo tiempo, estar al servicio de la Corona como secretario del Consulado de Buenos Aires, cargo que ocupó desde 1794. Como muchos otros, consideraba que la acción de la monarquía ilustrada era un medio adecuado para llevar adelante las transformaciones que, a su juicio, el mundo colonial requería. Esta confianza flaqueó cuando Belgrano conoció a los comerciantes que integraban el Consulado,

«…para quienes no había más razón, ni más justicia, ni más utilidad, ni más necesidad que su interés mercantil; cualquiera cosa que chocara con él, encontraba un veto, sin que hubiese recurso para atajarlo».

Así, desde su trabajo en el Consulado, Belgrano experimentó los límites de la acción reformista de la Corona y fue desarrollando una visión crítica del vínculo colonial. La crisis de la monarquía española -sobre todo, desde 1808- reveló a los economistas ilustrados del Río de la Plata que la Corona había dejado de ser un factor político central con el que podían contar en sus proyectos de transformaciones. Esta diferente apreciación se manifestó, principalmente, en el terreno del pensamiento económico, a través de una defensa más fervorosa de! liberalismo, como lo demuestra la Representación de los hacendados, redactada por Mariano Moreno en 1809.

El Gaucho en el Virreinato del Rio de la Plata Los Gauderios

El Gaucho en el Virreinato del Rio de la Plata

LA CAMPAÑA RIOPLATENSE EN LOS ÚLTIMOS CIEN AÑOS
DE DOMINIO COLONIAL ESPAÑOL

La explotación del ganado vacuno, según un sacerdote jesuita: «las vaquerías»
(Carta del padre Cayetano Cattáneo, 1730)

gaucho

El sistema de que se valen, para hacer en brevísimo tiempo tantos estragos, es el siguiente: se dirigen en una tropa a caballo hacia los lugares en que saben se encuentran muchas bestias, y llegados a la campaña completamente cubierta, se dividen y comienzan a correr en medio de ellas, armados de un instrumento, que consiste en un fierro cortante de forma de media luna, puesto a la punta de un asta, con el cual dan al toro un golpe en la pierna de atrás, con tal destreza que le cortan el nervio sobre la juntura; la pierna se encoge al instante, hasta que después de haber cojeado unos pasos, cae la bestia sin poder enderezarse más; entonces siguen a toda carrera del caballo, hiriendo otro toro o vaca, que, apenas reciben el golpe, se imposibilitan para huir.

De este modo. dieciocho o veinte hombres solos postran en una hora siete u ochocientos. Imaginaos qué destrozo harán prosiguiendo esta operación un mes entero, y a veces más. Cuando están saciados, se desmontan del caballo, reposan y se restauran un poco. Entretanto, se ponen a la obra los que han estado descansando, y enderezando los animales derribados se arrojan sobre ellos a mansalva, degollándolos, sacan la piel, el sebo, o la lengua, abandonando el resto para servir de presa a los cuervos …

ALGO MAS…
En el libro de Sergio Valenzuela, Enigmas de la Historia Argentina, explica sobre el gaucho:

El término «gaucho» se comienza a usar en Salta en 1814, y uno de los primeros que lo utiliza es San Martín. En los oficios que intercambian Saravia y San Martín, acerca de la resistencia del «paisanaje» a las fuerzas realistas, estos actores rurales aparecen mencionados como «gauchos», lo que sería una extensión al Norte de otros fenómenos de movilización en el campo, como el de la Banda Oriental con Artigas. 

En este sentido, gaucho no es todo el paisanaje, sino el paisanaje movilizado. El término va a ir imponiéndose para la denominación de estos hombres movilizados que proceden del mundo rural. ¿Quiénes son?

Entre ellos hay pequeños propietarios, peones, arrendadores, que en el caso del Valle de Lerma, en Jujuy, dejan de pagar sus arriendos, dejan de prestar los servicios que deben al patrón desde el momento en que se movilizan. El servicio que están prestando en la milicia se compensa con no tener que hacer estos pagos que tradicionalmente debían cumplir para acceder a la tierra.

Un grupo de historiadores del pasado agrario (Gelman, Garavaglia, Mayo) se sumergió en los documentos y encontró que la imagen más difundida en la campaña no fue la dicotomía entre el estanciero grande y el gaucho libre y sometido. En la zona pampeana predominaron las familias de pequeños y medianos productores, campesinos que producían a baja escala algo de trigo, tenían algunas vacas, ovejas y muías.

Así, se animaron a aseverar que la idea del gaucho tiene mucho de mito. El gaucho simpático, malo según Sarmiento, bueno según José Hernández, a quien la naturaleza le daba lo necesario para vivir, montado en su caballo, facón en la cintura, sin vivienda estable y que pasaba horas en la pulpería habría representado, a lo sumo, a una pequeña porción de los habitantes de la pampa.

El varón solo, nómade, que visitaba a la china y se rehusaba a trabajar sería, ajuicio de estos investigadores, un ser marginal y no el promedio de los habitantes de nuestros interminables campos. Este tipo de personaje «era más bien un desocupado y no un espíritu libre e indómito», según Gelman.

Este imaginario alrededor del gaucho habría sido funcional a algunos sectores dominantes del mundo rural. Las estancias se expanden y presionan al estado para tener más mano de obra disponible. La manera de hacerlo es criminalizar al trabajador rural pobre, generando la imagen de una población de «vagos y malentretenidos». La consecuencia fue la decisión estatal de promover la papeleta de conchabo, que significaba la obligatoriedad de trabajar, a riesgo de quedar fuera de la ley.

Imagen del gaucho (gauderios) en el virreinato Caracteristicas

Imagen del Gaucho (gauderios) en el Virreinato Sus Características

gaucho en el virreinato

LA CAMPAÑA RIOPLATENSE EN LOS ÚLTIMOS CIEN AÑOS
DE DOMINIO COLONIAL ESPAÑOL

Los gauchos o gauderios al comenzar la década de 1770, según un viajero americano

(Fragmentos de Alonso Caria de la Bandera -Concolocorvo-: «El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta Lima», Buenos Aires, Solar, 1942).

Gauderios Estos son unos mozos nacidos en Montevideo y en los vecinos pagos. Mala camisa y peor vestido, procuran encubrir con uno o dos ponchos, de que hacen cama con los sudaderos del caballo, sirviéndoles de almohada la silla.

Se hacen de una guitarrita. que aprenden a tocar muy mal y a cantar desentonadamente varias coplas, que estropean, y muchas que sacan de su cabeza, que regularmente ruedan sobre amores. Se pasean a su albedrío por toda la campaña y con notable complacencia de aquellos semi-bárbaros colonos. comen a su costa y pasan las semanas enteras tendidos sobre un cuero, cantando y tocando. Si pierden el caballo o se lo roban, les dan otro o lo toman de la campaña enlazándolo con un cabestro muy largo que llaman rosario.

También cargan otro, con dos bolas en los extremos, del tamaño de las regulares con que se juega a 105 trucos, que muchas veces son de piedra que forran de cuero, para que el caballo se enrede en ellas, como asimismo en otras que llaman ramales, porque se componen de tres bolas, con que muchas veces lastiman los caballos, que no quedan de servicio, estimando este servicio en nada, así ellos como los dueños.

Muchas veces se juntan de éstos cuatro o cinco, y a veces más, con pretexto de ir al campo a divertirse, no llevando más prevención para su mantenimiento que el lazo, las bolas y un cuchillo.

Se convienen un día para comer la picana de una vaca o novillo: le enlazan, derriban y bien trincado de pies y manos le sacan, casi vivo, toda la rabadilla con su cuero, y haciéndole unas picaduras por el lado de la carne, la asan mal, y medio cruda se la comen, sin más aderezo que un poco de sal, si la llevan por contingencia. Otras veces matan sólo una vaca o novillo por comer el matambre, que es la carne que tiene la res entre las costillas y el pellejo.

Otras veces matan solamente por comer una lengua, que asan en el rescoldo. Otras se les antojan caracuces, que son los huesos que tienen tuétano, que revuelven con un palito, y se alimentan de aquella admirable sustancia: pero lo más prodigioso es verlos matar una vaca, sacarle el mondongo y todo el sebo que juntan en el vientre, y con sólo una brasa de fuego o un trozo de estiércol seco de las vacas, prenden fuego a aquel sebo, y luego que empieza a arder y comunicarse a la carne gorda y huesos, forma una extraordinaria iluminación (…)

Pasajes de la Historia Argentina segun sus Protagonistas

Pasajes de la  Historia Argentina Según sus Protagonistas

LA FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES SEGÚN UN SOLDADO ALEMÁN
A LAS ÓRDENES DE PEDRO DE MENDOZA

(Fragmentos de Ulrico Schmidel, Viaje al Río de la Plata, 1534-1554. Edición con notas de Bartolomé Mitre, Buenos Aires, Cabaut y Cia Editories, 1903).

CAPÍTULO IX Se fortifica Buenos Aires y se padece hambre y cuando volvimos al real se repartió la gente en soldados y trabajadores, así que no quedase uno sin qué hacer. Y se levantó allí una ciudad con un muro de tierra como de media lanza de alto a la vuelta, y adentro de ella una casa fuerte para nuestro general; el muro de la ciudad tenía de ancho unos 3 pies: mas lo que un día se levantaba se nos venía abajo al otro; a esto la gente no tenía qué comer, se moría de hambre, y la miseria era grande; por fin llegó a tal grado que ya ni los caballos servían, ni alcanzaban a prestar servicio alguno.

Así aconteció que llegaron a tal punto la necesidad y la miseria que por razón de la hambruna ya no quedaban ni ratas, ni ratones, ni culebras, ni sabandija alguna que nos remediase en nuestra gran necesidad e inaudita miseria; llegamos hasta comemos los zapatos y cueros todos.

y aconteció que tres españoles se robaron un rocín y se lo comieron sin ser sentidos: mas cuando se llegó a saber los mandaron prender e hicieron declarar con tormento; y luego que confesaron el delito los condenaron a muerte en horca, y los ajusticiaron a los tres.

Esa misma noche otros españoles se arrimaron a los tres colgados en las horcas y les cortaron los muslos y otros pedazos de carne y cargaron con ellos a sus casas para satisfacer el hambre. También un español se comió al hermano que había muerto en la ciudad de Bonos Ayers.

ALGO MAS SOBRE LA VIDA…

«El temor de los tigres de la tierra impedía alejarse a los más aventureros. Estos animales habían atacado ya a varios hombres. Comenzaron a aparecer los primeros indios de la zona y ofrecieron a los hambrientos españoles lo poco que tenían: pescado y algunos animales. Durante catorce días los indios querandíes dieron su mísero alimento a los españoles; después se cansaron y se alejaron del poblado.

Mendoza ordenó entonces a Juan Pavón de Badajoz y dos soldados a caballo fuesen a buscar a los salvajes y les exigieran traer alimentos. Los indios atacaron a los enviados y a la semana salieron del Riachuelo, donde se habían emboscado, y mataron a diez españoles.

Desde entonces no hubo paz. Hambrientos y siempre esperando la Santiago, pasaron otros veinte días en medio de la inseguridad y el miedo. Gonzalo de Acosta, que había estado con Caboto en 1527, hizo una salida con veinte hombres y anduvo por el Delta, donde los guaraníes los recibieron a flechazos. Mendoza envió entonces a Gonzalo de Acosta y Gonzalo de Mendoza a Brasil, en la nao Santa Catalina, el 3 de marzo de 1536, al mes de llegar a estas tierras. Otra expedición al Delta, de 200 hombres y siete botes, tampoco dio resultados.

El hambre comenzó a ser intolerable: solamente comían pedazos de galleta podrida, Morían de inanición dos o tres personas por día. Algunos escondían a sus amigos muertos en las chozas para recibir las míseras raciones de galleta que les correspondían a éstos. El 15 de junio de 1536 Diego de Mendoza, con 300 hombres a pie y 30 a caballo, se encontró en la zona del Delta, cerca del río Lujan, con varios cientos de indios queran-díes (Combate de la Matanza o Corpus Christi).

Pusieron en fuga a los salvajes, pero quedaron en el campo el hermano de Mendoza, don Diego, Pedro de Benavides y otros conquistadores, en total 38 hombres de pelea. Cuando Pedro de Mendoza se enteró de la muerte de su hermano, su sobrino y sus mejores capitanes se amargó tanto «que estuvo a punto de morir».

Ley de Punto Final Criticas Indulto a los Militares Alfonsin

Ley de Punto Final Críticas
Indulto a los Militares – Alfonsín

El 31 de diciembre de 1986, el Congreso aprobó una iniciativa del gobierno, conocida como «Ley de Punto Final», que fijaba una fecha tope para iniciar causas relacionadas con la represión ilegal. No obstante, y contrariamente a lo que se proponía el gobierno, la determinación de una fecha límite para procesar a los ejecutores del terrorismo de Estado provocó el aumento del número de denuncias en juzgados de todo el país; también se aceleraron las presentaciones de pruebas. Para impedir el objetivo de la ley, las Cámaras Federales de Rosario, Córdoba, Mendoza, Bahía Blanca, La Plata, Tucumán y Comodoro Rivadavia suspendieron la feria judicial del verano y se abocaron a tratar los nuevos casos. El resultado fue que, en poco tiempo, quedaron procesados más de 300 oficiales.

Críticas contra la inminente Ley de Punto final, según los organismos de derechos humanos (Comunicado conjunto de los organismos de derechos humanos, 3 de diciembre de 1986.)

(Se condena) la intención del gobierno de poner un Punto Final al esfuerzo de investigación de las gravísimas violaciones contra los derechos humanos cometidos por el terrorismo de Estado y al castigo penal de sus autores y responsables. ( … ) La recuperación del orden constitucional no se limita a un cambio formal de gobierno.

Significa que los valores a defender sean aquellos que se vulneran sistemáticamente en el pasado. Hay que llenar de contenido las instituciones democráticas poniéndolas al servicio de la justicia, de la libertad y de la solidaridad. ( … )

La dictadura militar eligió la clandestinidad como método y en ese marco se cometieron los más atroces crímenes, secuestros, prisión en condiciones inhumanas, tormentos, asesinatos, robos de niños, apropiación de bienes de las víctimas.

Tal método fue posible por contar con la fuerza de las armas, con lo que se subvirtió el orden constitucional y ejerció el terror sobre la población.

El propósito fue lograr la impunidad para los responsables y autores directos de esos delitos, ( … ) La sanción de una norma que trabe la actuación de los jueces premia la inoperancia cómplice del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, a los tribunales que no actuaron con decisión a quienes siguen ocultando los aberrantes crímenes que cometieron y el destino de sus víctimas. ( … )

Si prosperase esta propuesta de Punto Final, contraria de los más elementales principios éticos, se estaría estableciendo la peor injusticia: los crímenes quedan impunes cuando los poderes constitucionales -desoyendo la voluntad del pueblo- ceden ante la presión de sus ejecutores, cómplices o encubridores.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Los problemas irresueltos en el terreno militar y en el económico estallaron en 1987. En el caso de los militares, el juzgamiento de los responsables de la represión clandestina seguía siendo un conflicto abierto.

Los oficiales citados por la Justicia se resistían a acatar las citaciones y el gobierno no conseguía obligarlos a hacerlo. Para limitar el plazo de las citaciones judiciales, el gobierno dictó la ley llamada de «punto final», que establecía un plazo para las denuncias. Pero, la avalancha de citaciones que siguió a la sanción de esa ley complico aún más las cosas.

En abril de 1987, durante los días feriados de Semana Santa, se produjo un importante alzamiento militar, cuyos líderes y participantes –conocidos a partir de entonces como «carapintadas»– eran oficiales de rango medio, de ideología ultranacionalista.

Este grupo, liderado por el teniente coronel Aldo Rico y el coronel Mohamed Alí Seineldín (imagen) , reivindicaba al «ejército real» -los cuadros medios-, frente a la conducción oficiar del arma. Frente a este alzamiento, el gobierno no consiguió respaldo dentro de las Fuerzas Armadas: ninguna unidad militar estuvo dispuesta a reprimir el levantamiento de los «carapintadas».

El gobierno contaba con apoyo popular, pero carecía de medios militares. Aunque Alfonsín consiguió controlar temporariamente el conflicto militar, la tensión prosiguió.

El gobierno optó por sancionar la ley llamada de «obediencia debida», que exculpaba a parte de los militares que habían participado en la represión sobre la base del argumento que cumplían órdenes superiores.

Sin embargo, esta ley, que ponía en evidencia la debilidad del gobierno frente a la presión militar, no solucionó los conflictos con los militares.

En 1988 se produjeron dos nuevos levantamientos de los «carapintadas», que si bien fueron conjurados, mostraron la persistencia del enfrentamiento.Ante las numerosas citaciones para declarar ante la justicia, el 17 de abril de 1987 estalló una sublevación militar en la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, liderada por el teniente coronel Aldo Rico.

Los sublevados de la rebelión de Semana Santa —que fueron llamados «los carapintadas»— expresaron el descontento de muchos oficiales por el avance del poder civil sobre los militares y reclamaron una solución política para las causas penales que los involucraban.

Una masiva movilización popular en la Plaza de Mayo repudió el alzamiento carapintada y acompañó al gobierno mientras duró la rebelión. El domingo de Pascuas al mediodía, luego de reunirse con el jefe sublevado, Alfonsín afirmó frente a la inmensa multitud «la casa está en orden». Aunque Rico y otros jefes militares fueron encarcelados, muchos sectores de la sociedad interpretaron esta actitud como la primera claudicación del poder civil ante los militares.

El 19 de abril, el gobierno y los representantes de los principales partidos políticos suscribieron un «Acta de Compromiso Democrático», en la que se establecieron distintos niveles de responsabilidad durante la represión ilegal —entre quienes habían dado las órdenes y los subordinados que las habían cumplido.

Unos días después, el 13 de mayo, fue enviado al Congreso el proyecto de la «Ley de Obediencia Debida», que resultó aprobada en Diputados con el voto de los legisladores del radicalismo y los partidos provinciales de ideas conservadoras.

Fuente Consultada: Ciencias Sociales e Historia EGB 9 Luchilo,Privitellio,Paz,Qués.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tena publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo del periodista Juan Salinas

La cuarta rebelión de militares carapintadas estalló el 3 de diciembre y como en la tercera, su jefe fue el coronel Mohamed Alí Seineldín. La conjura estaba en conocimiento del Gobierno a través de dos miembros del estado mayor rebelde. El presidente Carlos Menem ordenó que se la reprimiera sin negociar.

Por primera vez en casi tres décadas hubo muertos en un enfrentamiento entre facciones militares: los rebeldes intentaron ocupar el Regimiento de Patricios, ocasión en que mataron a un teniente coronel y a un mayor; también ocuparon la planta baja del edificio Libertador, sede del Ejército, hasta que el suboficial que los dirigía fue abatido por un francotirador leal.

Un coronel que no había participado de las sublevaciones anteriores ni estaba acusado de crímenes de lesa humanidad, pero dirigía la fábrica de tanques cuya desmantelación se había anunciado, se suicidó luego de que sus torpes subordinados chocaran un blindado contra un colectivo, matando a varios pasajeros.

El jefe de las dos primeras rebeliones carapintadas, el teniente coronel (R) Aldo Rico, se solidarizó con los rebeldes por la mañana, pero hacia el mediodía se desesperaba por poner distancia. Seineldín, con el apoyo de la propia esposa del Presidente, Zulema Yoma, le exigía a Menem que cumpliera sus promesas electorales de tinte nacionalista.

La prensa la llamó la «rebelión se los suboficiales» por la enorme cantidad sublevada, más de veinte por cada oficial. Los zumbos estaban indignados por la licuación de sus magros salarios, el desguace de la industria nacional (en particular de Fabricaciones Militares), el endeudamiento externo, la sumisión a EE.UU. y la participación en el bloqueo de Iraq durante la Guerra del Golfo.

A diferencia de las anteriores rebeliones, ésta no puso el eje sobre la impunidad de los militares que torturaron y asesinaron durante la última dictadura. Tampoco tuvo su baluarte en la infantería, sino en los suboficiales de caballería y artillería.

El regimiento de infantería de La Tablada, que se suponía un baluarte carapintada, encabezó la represión. En menos de veinte horas, los carapintadas fueron aplastados. Por la noche, Menem dijo que refrendaría el fusilamiento de Seineldín y demás cabecillas si tal como esperaba los tribunales militares los condenaban a la pena capital. Pronto concedería un gracioso indulto a Videla, Massera y demás jerarcas de la dictadura, lo que haría evidencia la incongruencia de imponerles semejante castigo. Pero los suboficiales sublevados fueron despojados de todo y expulsados del Ejército.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo del periodista Juan Salinas

Responsabilidades por los crímenes durante la dictadura militar

Las responsabilidades por los crímenes cometidos durante la
dictadura militar,  según el gobierno nacional

(Instrucciones al Fiscal General del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas,
abril de 1986, en Carlos Acuña y Catalina Smulovitz, Militares en lo transición argentina del gobierno a la subordinación constitucional)

madre de mayo

1) Los subordinados serán responsables penales sólo cuando hayan ejercido capacidad decisoria, hayan conocido la ilicitud de las órdenes o hayan ejecutado hechos atroces o aberrantes;

2) se deberá entender que el subordinado ejerció capacidad decisoria sólo en aquellos casos en que se apartó de las órdenes impartidas;

3) se deberá considerar que los subordinados actuaron con «error insalvable» sobre la legitimidad de la orden, salvo en aquellos casos en que la acción cumplida no fuera consecuencia de órdenes recibidas;

4) los subordinados son responsables de la ejecución de delitos aberrantes sólo cuando la conducta de los mismos configure un exceso en el cumplimiento de las órdenes recibidas.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Uno de los primeros actos del gobierno de Alfonsín fue la constitución de una comisión para investigar los crímenes de la dictadura.

En 1984 comenzó la tarea de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que tenía como objetivo reunir antecedentes y pruebas referidas a la represión ilegal y al terrorismo de Estado.

Después de nueve meses de trabajo, bajo la dirección de Ernesto Sábato, la CONADEP entregó su informe, publicado más tarde con el título de Nunca Más, que probó casi 9.000 casos de desaparición forzada de personas.

A principios de 1985, comenzó el juicio a las Juntas Militares, un acontecimiento de enorme importancia para la historia argentina. Ante la decisión de la Justicia militar de sostener que las acciones de la dictadura no merecían sanción, el gobierno radicó las causas en la Justicia civil.

La condena a los ex comandantes se conoció a fines de ese año, luego de un juicio público, y consistió en cadena perpetua para los principales responsables. Por otra parte, fueron juzgadas direcciones de las organizaciones guerrilleras Montoneras y Ejército Revolucionario del Pueblo.

Después de la condena a los ex comandantes, la justicia indagando casos específicos de violaciones a los Derechos Humanos, en los cuales los acusados eran oficiales y no las conducciones de las fuerzas. Esta situación reforzó el sentimiento de unidad de los militares que debían concurrir a los tribunales y contribuyó a la instalación de un clima de resistencia a esta medida en las Fuerzas Armadas.

El gobierno buscó aquietar el frente militar restringiendo las intervenciones judiciales e impulsando, a fines de 1986, la sanción del Congreso de la llamada Ley de Punto Final, que ponía un plazo de sesenta días a las citaciones a oficiales a los tribunales. La decisión suscitó oposición en el propio radicalismo, enturbió las relaciones del gobierno con los organismos de Derechos Humanos y provocó un efecto no deseado el aumento de la presentación de casos en los tribunales antes del vencimiento del plazo.

Fuente Consultada:
Historia de la Argentina Contemporánea  Polimodal – Privileto ,Luchilo, Cattaruzza, Paz y Rodríguez.