El Grito de Asencio La Revolución de la Banda Oriental



El Grito de Asencio – La Revolución de la Banda Oriental

La Revolución en la Banda Oriental: La Junta de Buenos Aires había enviado a su secretario Paso a la Banda Oriental, con la difícil misión de convencer al Cabildo de Montevideo de que se plegase a la causa patriota, pero sus propuestas fueron rechazadas de plano por los cabildantes. La situación empeoró aún más con la llegada de España del ex-gobernador Francisco Javier de Elío, quien retornaba con el flamante título de Virrey otorgado por el Consejo de Regencia.

Elío, mientras preparaba su ejército, pidió por pura formalidad el reconocimiento de su investidura por parte de la Junta, lo que, por supuesto, le fue negado.

Gervasio Artigas

Uno de los jefes de las milicias realistas de Montevideo era el criollo José Gervasio Artigas, quien desertó del bando español para servir a la libertad de su patria. Luego de una breve estancia en Buenos Aires, Artigas recorrió la campaña uruguaya al frente de un centenar y medio de soldados de frontera, los blandenques, insurreccionando todo el interior de la Banda Oriental.

El 28 de febrero de 1811, en el pueblo de Asencio, los patriotas orientales proclamaron la unión de la Banda Oriental al gobierno de Buenos Aires, pasaje histórico que es recordado como el «Grito de Asencio».

En apoyo a los sublevados de la Junta dispuso que el general Belgrano pasara con las tropas que regresaban del Paraguay a la Banda Oriental. La decidida acción de Artigas insurreccionó a todo el país y el 18 de mayo de 1811 el caudillo oriental obtuvo un rotundo éxito militar en Las Piedras. Luego de arrebatar Colonia a los españoles cerró el cerco sobre Montevideo. Belgrano, que había actuado de acuerdo con Artigas, tuvo que dejar el mando del ejército al coronel José Rondeau y regresar a Buenos Aires.

Virrey Elío

Los realistas sitiados contaban con la excelente fortaleza del Cerrito y con una flota que les aseguraba el control del Río de la Plata y el aprovisionamiento de Montevideo. Por otro lado esperaban la llegada de refuerzos militares de España. A pesar de todo ello el virrey Elío cometió la imprudencia de llamar en su auxilio a Portugal.

La corte portuguesa residía por entonces en Río de Janeiro, para ponerse a salvo de las tropas de Napoleón. Cumpliendo el viejo anhelo de dominar una de las márgenes del Plata los portugueses pusieron en camino hacia la Banda Oriental un ejército de 1200 hombres.

La fuerza expedicionaria portuguesa distaba de ser imbatible, pero la diplomacia lusitana la presentaba como una fuerza de paz mediadora entre patriotas y realistas y proponía un armisticio. Tal cosa era favorable a los realistas y quizás a Buenos Aires, preocupada por la derrota de Huaqui, pero para los patriotas orientales era un verdadero desastre.

En octubre de 1811 se firmó el armisticio. Las fuerzas de Rondeau levantaban el sitio y regresaban a Buenos Aires; el comercio entre ambas márgenes del Plata se reanudaba; el virrey Elío seguía en Montevideo esperando un reconocimiento de Buenos Aires que no llegaría nunca.

El acuerdo a que habían llegado los porteños desagradó profundamente a los orientales. Siguiendo a las milicias de Artigas que se retiraban a Entre Ríos, toda la población de la campaña abandonaba su tierra y sus casas en dramático ejemplo de amor a la libertad, que es conocido como el «Exodo Oriental».



Fuente Consultada:
Biblioteca del Estudiante Tomo I N°15 La Revista

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes



------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------