Biografía de Juan Bautista Alberdi Periodista y Político Argentino






Biografía de Juan Bautista Alberdi
Periodista y Político Argentino

Publicista, diplomático, periodista y jurisconsulto. Nació en la ciudad de Tucumán el 29 de agosto de 1810, siendo sus padres don Salvador Alberdi, natural de Guipúzcoa, comerciante, declarado ciudadano argentino por el gobierno revolucionario de 1810, y de doña Josefa Aráoz perteneciente a la familia tucumana de este apellido, que reconoce por fundador a don Bartolomé Aráoz, conquistador del tiempo de Felipe II, que llegó a Tucumán durante el gobierno de don Francisco de Urizar y Arespacochaga.

La inquietud de su espíritu y su preclaro talento, condujeron a este hombre eminente a actuar en los diversos ramos de la ciencia, de la literatura, del periodismo y hasta de la música, de la cual fue notable intérprete.

A los 12 años quedó huérfano, trasladándose a Buenos Aires en 1825, para cursar sus estudios en el Colegio de “Ciencias Morales” del cual fue rector don Miguel Belgrano. Abandonó en breve sus estudios, dedicándose por algún tiempo al comercio. A Miguel Cané lo unía estrecha amistad en aquella época, estando éste también llamado a distinguirse en el porvenir; y quizás esta amistad impulsó a Alberdi a proseguir sus estudios que pudo continuar merced al apoyo de Florencio Varela.

Juan Baustista Alberdi

Juan Bautista Alberdi, Secretario de la Primera Junta de Gobierno

Recuperó su beca y continuó sus estudios hasta 1830, año en que fue clausurado el Colegio de “Ciencias Morales” por orden gubernativa (Septiembre). Alberdi, siempre ayudado por la familia de Cané, pudo ingresar entonces a la Universidad, en la que siguió el curso de derecho. En 1831 efectuó un viaje de recreo a la Provincia de Tucumán y en tal oportunidad obtuvo del Gobernador Heredia, tirano “culto y bonachón”, según Alberdi, la libertad de algunos presos políticos. Fue en este viaje que tomó apuntes para la “Memoria Descriptiva de Tucumán”.

Sorteando sus estudios jurídicos con otros de carácter general, el 18 de noviembre de 1837 fundó y redactó “La Moda” y el “Boletín Musical”, publicando numerosos artículos sobre música, por la cual sentía la pasión de un verdadero artista, siendo su maestro Cambeses. De esta época datan sus trabajos: “Fragmento preliminar del estudio de derecho”, “Contestación al voto de América”, “El espíritu de la Música” (1832), que es un hermoso tratado sobre estética musical, en concordancia, por supuesto, a la época en que fue escrito.

También compuso un “Ensayo sobre un método para aprender a tocar el piano con la “mayor facilidad”, publicado el mismo año 1832. Este trabajo lo dedicó a su maestro de ideología, el Dr. D. Diego de Alcorta. De la misma época datan sus “Cartas sobre la música” y otros trabajos periodísticos.

Iniciado por Esteban Echeverría en el pensamiento de la “Asociación de Mayo”, fue uno de sus más activos colaboradores en la organización de la Institución, que tuvo efecto en 1837 y en la cual obra intervinieron Florencio Várela, Gutiérrez, Cané, López y algunos otros personajes de positivo valer intelectual en los pueblos del Plata. Formó parte del “Salón Literario”, obra del célebre Marcos Sastre.

Al comienzo del gobierno de Rosas, Alberdi manifestó opiniones concordantes con el sistema del Dictador, las que fueron reciamente combatidas por D. Andrés Lamas en una publicación titulada “Impugnación a la obra del señor Alberdi”, tales opiniones revelan la buena fe de Alberdi en sus posteriores ataques a Rosas y a su política, cuando se delinearon claramente los rasgos morales del Tirano, que combatió tenazmente el eminente tucumano en su sátira ingeniosa “El Gigante Amapolas”, y en todas las ocasiones propicias que se le presentaron.

Esta divergencia de ideas indujo a Alberdi a emigrar a Montevideo en el año 1838, prefiriendo no graduarse de abogado en Buenos Aires antes que prestar juramento a la Federación. En Montevideo se doctoró en derecho y además del ejercicio de sus tareas jurídicas con Rivera Indarte, Andrés Lamas, Bartolomé Mitre y otros amigos del sistema federal, fundó y redactó varios periódicos, entre los cuales “El iniciador”, “El Grito Argentino”, y “El Nacional”, este último fundado por Vélez Sarsfield; y, finalmente, “La revista del Plata”.

Secretario del General Lavalle en 1840, desaprobó el plan de campaña libertadora que este Jefe inició por el Norte, dirigiéndole con tal motivo sus “consideraciones acerca de las ventajas de un golpe sobre la Capital”, publicadas posteriormente por el doctor Ángel Justiniano Carranza y ante la persistencia del general Lavalle en la ejecución de su plan, Alberdi resignó su cargo de Secretario pero sin abandonar su propaganda unitaria. Colaboró en “El Corsario”, “El Talismán”, etc. En 1843, ante el avance del Ejército de Oribe sobre Montevideo, después de obtener sobre Rivera el triunfo en el Arroyo Grande, Alberdi se trasladó a Europa, donde acrecentó sus conocimientos jurídicos, acompañándolo Juan María Gutiérrez.

A su regreso al año siguiente, tocó en el Brasil, dirigiéndose después a Chile, donde se radicó, matriculándose en el foro de aquel país. Por varios años ejerció con gran crédito su profesión de abogado publicando muchos trabajos que consagraron su reputación, entre estos, su “Memoria sobre la conveniencia y objeto de un congreso general americano”, obra de importancia trascendental por sus futuras proyecciones. Publicó también allí sus “Defensas”, el “Tratado sobre ejecuciones y quiebras en Chile”, y “La Magistratura y sus atribuciones en Chile”, obras estas últimas de carácter jurídico exclusivamente.

La publicación de su “Memoria” produjo una animadísima polémica con Sarmiento, que atacó acerbamente, discusión que fue interesantísima por ambas partes para la dilucidación del tema, mereciendo ambos contrincantes cálidos aplausos, aunque Alberdi se reveló superior a su contrario en preparación científica. En Valparaíso fundó el diario “El Comercio”, escribiendo allí también numerosos trabajos de índole jurídica o literaria.

A la caída de Rosas en 1852, Alberdi publicó su reputado trabajo titulado: “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, obra fundamental que bastaría para colocar a su autor en el primer rango de los escritores hispano-americanos. Esta obra la completó en los años siguientes con los “Elementos de derecho público provincial para la República Argentina”, “Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina”, “La integridad nacional de la República Argentina bajo todos sus gobiernos”, “De la anarquía y sus dos causas principales”, “Del gobierno y sus dos elementos necesarios en la República Argentina”.

Habiendo renunciado al nombramiento de encargado de negocios de la Confederación Argentina en Chile que le fue ofrecido, en 1854 fue designado para ocupar igual representación ante las cortes de Inglaterra y Francia; y en 1855 elevado a la categoría de Ministro Plenipotenciario ante los mismos países y los de España e Italia, cargo que desempeñó durante el resto de la Presidencia del General Urquiza y toda la del doctor Santiago Derqui. El general Mitre, al ocupar la suprema magistratura del país, lo relevó de aquel cargo. Durante su actuación como Ministro realizó importantes convenios con las naciones ante las cuales representaba a su país.


Anuncio Publicitario


Vuelto a la vida privada se estableció en París, donde continuó escribiendo volúmenes y dipúsculos de política general o actualidad y alegorías políticas, como “El Tobías o la cárcel a la vela” y otros folletos. Declarada la guerra con el Paraguay, se mostró contrario a la política de la triple alianza, declarándola de funesto ejemplo y de ningún provecho a la causa del progreso y cultura del pueblo y merecedor de la hostilidad de todos los gobiernos patriotas de la América del Sud; atacó a los hombres públicos de la Argentina, defendiendo al Presidente López.

Este extraño procedimiento le enagenó la simpatía de la mayoría de sus compatriotas y acusó una responsabilidad cívica que no está aún bien discernida. Con este motivo, renováronse las polémicas entre Alberdi y Sarmiento, pues este lo atacó duramente en “El Censor” del 12 de enero de 1866. Quizá con el propósito de sincerarse, Alberdi publicó un trabajo titulado: “Las dos guerras del Plata y su filiación de 1867”.

Desde 1862 hasta 1880 no ocupó cargo público alguno, regresando en esta última fecha de Europa, siendo entonces elegido senador por la Provincia de Tucumán. Pero al surgir la resistencia de esta provincia contra la capitalización de Buenos Aires, se mantuvo en un medio indeciso.

Durante la revolución de ese año, permaneció en la ciudad sitiada con la mayoría de los legisladores que negaron su adhesión a la conducta del Gobierno Nacional. Vencidas las disidencias en Buenos Aires, escribió su obra: “La República Argentina consolidada en 1880, con la ciudad de Buenos Aires por Capital”. Pasado el conflicto permaneció poco tiempo en su Patria, pues regresó a Europa, donde desempeñó el cargo de Comisario General de Inmigración hasta poco antes de su fallecimiento, el cual tuvo lugar en París el 19 de junio de 1884.

Después de su muerte el Congreso Argentino en la sesión del 19 de agosto de 1886, resolvió que sus obras postumas fueran publicadas a expensas de la Nación. Entre estas obras merecen citarse: “Estudios económicos”, “Estudios sobre el Derecho Internacional”; “Del Gobierno, sus formas, sus fines y sus medios en Sud América”; “Ensayos sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sud América”; “Notas sobre América” y “Apuntes Biográficos”.

Sus restos fueron repatriados durante la Presidencia del Dr. Juérez Celman, en junio de 1889, decretándosele honores especiales a su memoria. Su personalidad tuvo el sello de una inteligencia poderosa, y después de su muerte, se ha reconocido sin discusión que Alberdi fue un talento admirable, aunque se haya discutido con mucha razón su patriotismo en algunas épocas, muy especialmente durante la guerra del Paraguay cuya actitud ha sido por demás extraña, como queda dicho .

Pero no obstante estos puntos oscuros en su luminosa carrera, hasta sus enemigos le han reconocido sus brillantes dotes intelectuales, sus patrióticos propósitos y su culto celoso por la libertad. En su actividad intelectual prodigiosa obtuvo lauros valiosos en su Patria y en el Extranjero: fue miembro del Instituto Histórico; de la Sociedad Geográfica y la Zoológica de Francia; de la de Economistas de París; de la Academia de Historia de Madrid; de la Real Academia Española; de la Sociedad Geográfica de Berlín.

Su producción intelectual ha sido fecundísima, revelándose Alberdi un coloso en este sentido, aunque sus obras, que han sido publicadas en 24 volúmenes, no hayan recibido un juicio crítico, severo e imparcial, que dé la nota definitiva de su verdadero valor literario y científico. Aparte de las numerosas producciones literarias que hemos ido señalando en el curso de esta biografía, registramos a continuación otras que produjo su incansable y fecunda pluma:

“La anarquía y sus causas” (1862); “Intereses, peligros y garantías de los estados del Pacífico en las regiones orientales de la América del Sud” (1866); “La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual”; “El crimen de la guerra”; “El Imperio del Brasil ante la democracia de América”; y otras muchas que constituyen una serie notable. Entre sus obras literarias merecen citarse: “Crónica dramática de la Revolución de Mayo” (en 4 partes, publicada en Montevideo, en 1839); “El Edén” (especie de poema escrito en el mar por Alberdi y puesto en verso por J. M. Gutiérrez, publicado en Valparaíso en 1851 ) ; “Veinte días en Genova” (Valparaíso, 1846), etc.

Alberdi, erudito, laborioso y estudioso como era y poseyendo una pequeña fortuna que le permitió llevar por un tiempo una vida desahogada, empleó su tiempo en escribir sobre las cosas y los hombres de su época, tocando puntos filosóficos, políticos, económicos y de actualidad. Murió proscripto y en la miseria, entre las cuatro paredes de un hospital. Combatido como nadie en vida, la posteridad le ha hecho plena justicia, proclamándole estadista insigne y luminar de los filósofos del derecho, en la América del Sud.

Fuente Consultada Biolografías Argentinas y Sudamericanas – Jacinto Yaben – Editorial  “Metrópolis”





OTROS TEMAS EN ESTE SITIO



Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.